Carlos Sobera celebra 10 años de 'First Dates' en el duro access: “'El Hormiguero' no puede estar más protegido por Atresmedia”

“Creo que son los diez mejores años de televisión que he tenido jamás”. Con esta contundencia resume Carlos Sobera la década que lleva al frente de First Dates, que este miércoles 25 de marzo celebrará su 10º aniversario con una entrega especial en el prime time de Telecinco.

El programa más romántico de la televisión llegó a la vida del presentador por “casualidad”, tras un fortuito encuentro en un ascensor que acabaría marcando su trayectoria vital y profesional. Y eso que él no lo tenía claro al principio: “Me recordaba un poco a cuando hice El Millonario en 1999. Dije 'joder, qué cosa tan diferente, tan distinta. Una de dos, o triunfamos o nos metemos el hostión de nuestra vida'”, recuerda entre risas con verTele y otros medios en el plató del programa, situado en un polígono de San Sebastián de los Reyes (Madrid).

Antes de convertirse en el 'restaurante del amor', aquello fue primero una nave industrial propiedad del presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, y después, una tienda de muebles de jardín en la que Sobera había llegado a comprar hamacas para su casa. Más adelante, todo aquello dio paso a la magia, como dice el de Barakaldo, que desde 2016 ha recibido a cerca de 23.000 personas y ha sido testigo directo de más de 11.400 citas en el dating show producido por Warner Bros ITVP, cada una de las cuales ha dejado momentos de todo tipo: desde los más variopintos a los más amorosos, incluyendo una decena de bodas y 13 bebés surgidos de parejas que se conocieron en el formato de Mediaset.

Lo que ha hecho grande este programa es la gente, que todavía tiene la capacidad de sorprenderte”, comenta Sobera, para el que ir a First Dates es “como a una cita con la vida, la alegría, la frescura y la felicidad”. Y también un compromiso con el access prime time, una de las franjas horarias más exigentes de la televisión. Esa en la que First Dates lleva una década entre Cuatro, su cadena original, y Telecinco, en la que lleva emitiéndose los dos últimos meses. “El cambio en términos de audiencia ha funcionado muy bien”, dice Sobera sobre este salto de canal.

Eso sí, al mismo tiempo lamenta que First Dates no compita con las mismas armas que El Hormiguero y La Revuelta, que van “sin publicidad” cuando su programa lleva “tres cortes” de anuncios. “El Hormiguero, más protegido no puede estar por parte de Atresmedia, ¿no?. No sé a quién tiene miedo. No sé a quién tiene miedo (ríe). Hay un corte publicitario que dura cinco anuncios y ya se hace el programa enterito Pablo [Motos] sin nada”, dice sobre el coloso del access, una franja, dicho sea de paso, que ya no puede entenderse sin First Dates tras estos diez años en emisión. Y los que quedan.

¿Qué balance haces de estos diez años presentando 'First Dates'?

Hago un balance muy bueno. Han sido diez años maravillosos conociendo gente estupenda, fresca, auténtica y aprendiendo mucho, la verdad. Han sido diez años fantásticos, creo que los diez mejores años en televisión que he tenido jamás.

¿Se agradece esta continuidad, esta seguridad?

La seguridad es un valor que no me aporta nada en televisión. ¿Quién quiere seguridad en televisión, en el cine o en el teatro? No existe esto en el arte. Existen los conceptos de reto, de ilusión y de novedad, que están muy bien. La seguridad, si trabajas en un banco, está de maravilla y se agradece. Pero si por algo nos caracterizamos en este medio es porque estamos todo el día jugando con los cambios, y muchas veces provocándolos porque necesitas hacer cosas distintas, que también está bien.

Estos diez años de 'First Dates' han sido fantásticos. Creo que los diez mejores años en televisión que he tenido jamás

¿Qué recuerdas de los inicios de 'First Dates'?

Todo fue muy mágico. Uno no ve las cosas el primer día, pero luego te das cuenta de que ha habido magia. Yo tengo una oficina aquí al lado, en Alcobendas, y todo nace porque salgo un día de mi oficina a coger el ascensor y me encuentro con Yolanda Campillo, que iba a dirigir First Dates en Cuatro. Habíamos trabajado juntos años antes, y se tropieza conmigo y me dice: “Coño, ¿qué haces aquí?”. Y yo: “Pues hago esto. ¿Y tú qué haces?”. Y ella estaba buscando un lugar para hacer un rodaje. Entonces se mete en mi Instagram, ve que me despido de Antena 3 y de mi público con las Campanadas del 2015 al 2016, y me llama para decirme a ver si me apetece hacer un formato como este. O sea, fue casualidad.

Y luego vi el formato, que la verdad es que me encantó. Me chifló. Me recordaba un poco a cuando hice El Millonario en 1999. Dije “joder, qué cosa tan diferente, tan distinta. Una de dos, o triunfamos o nos metemos el hostión de nuestra vida” (ríe). Como que no había término medio. Con otros programas dices “venga, vamos a arrancar y a ver cómo va esto”. Pero en este no, era una cosa u la otra, no había más. El Millonario en su momento, con aquella forma de parar todo el tiempo y tal, era tremendo, antitelevisivo. Y este programa, con lo que planteaba, también me llevó a pensar que no estamos hechos a esto. Sin embargo, hubo suerte.

¿La hubo desde el minuto uno?

La cadena me pidió hacer una especie de prueba en un restaurante real para a ver cómo se me daba hablar con la gente. Dije: “Estos van daos porque a mí, si algo se me da bien, es hablar con la gente. Yo casco hasta por los codos. O sea, me da igual que le conozca, que no”. Y lo disfruté muchísimo, me lo pasé muy bien. Y luego ya, haciendo el primer programa, que había cierto estado de nerviosismo por ver cómo tratábamos los temas, qué preguntábamos a la gente y demás, pues todo fluyó tan bien desde el principio que aquello fue una maravilla.

¿Esto seguía siendo una tienda de muebles o ya lo habían tuneado el día que te encontraste con Yolanda?

Lo estaban tuneando. Aquí había comprado yo tres o cuatro hamacas con mi mujer. Además, las hamacas estaban justo aquí, en la planta de acceso al público. Era una tienda de muebles de jardín de cuatro plantas. Y dije “no me lo puedo creer”. Este local pertenció a Enrique Cerezo, que a su vez se lo vendió a una persona que yo conozco, y siempre que esa persona me ve me dice “oye, aguanta, que yo tengo eso alquilado. Hazlo bien, que yo tengo que cobrar la renta todos los meses” (ríe).

Diez años después, ¿te sigue haciendo ilusión venir a grabar 'First Dates'?

Depende del día, ¿eh? Hay algunos jueves que los tengo torcidos y digo '¡joder, me quedaba en la cama!' (ríe). Pero sí, la verdad es que se viene con ilusión porque hay una constante en todas las entregas, que es lo que ha hecho al programa grande, que es la gente. La gente tiene todavía la capacidad de sorprenderte. Sabes que te vas a divertir con ellos, que te lo vas a pasar muy bien, con lo cual, venir a First Dates es como venir a una cita con la vida, la alegría, la frescura y la felicidad; y a eso no se dice nunca que no. Todos los días está uno dispuesto a volver.

Carlos, es poco habitual estar 10 años en un formato. No sé si en algún momento te ha llegado un proyecto que supusiera dejar 'First Dates' y te pusiera en la diatriba de tener que decidir si renunciabas a un programa por otro.

No, yo creo que Mediaset siempre ha sabido que yo no quiero abandonar First Dates. Para mí es mi nave nodriza, ya que hicimos un especial del cine el otro día, voy a utilizar este argot (ríe). Aquí estoy muy a gusto. Es un programa con el que me identifico, que refleja mucho mis valores, en el que no me siento nada forzado y en el que no soy un personaje, sino yo mismo constantemente. Y la cadena esto lo sabe.

Yo soy el primero que admite que los programas no son de los presentadores, sino de las cadenas. Mediaset lo sabe muy bien y también lo supo muy bien Paolo Vasile, que llegó a plantearme un día que dejara First Dates para hacer otro programa diario y le dije que yo no iba a dejar First Dates para hacer otra cosa. Si puedo compatibilizarlo, bien, y si no puedo pues me quedo donde estoy. Aun así, lo que me han propuesto siempre han sido proyectos de prime time y no ha habido problemas para compaginarlos con First Dates. Ahora, por ejemplo, sí estoy teniendo un poco más de problemas con El precio justo porque, aun siendo de Bilbao, noto que a veces me falta un poco de fuelle, pero bueno.

Mediaset siempre ha sabido que yo no quiero abandonar First Dates

¿Es el programa que más tuyo sientes o has sentido de tu carrera?

No, es un programa que tiene valores con los que yo me identifico. Soy yo mismo en este programa, pero hay otros muchos en los que también soy yo. Bueno, yo soy yo mismo en todos. Me corto poco y mi forma de ser me juega a mí mismo, con la cual sobrepasa (ríe). Siempre termino siendo yo.

Siempre digo que cuando soy actor procuro contenerme y ceñirme a las instrucciones del director con respecto al papel, pero al final voy a acabar como Robert De Niro, imitándome a mí mismo. [Pone la voz de Ricardo Solans, el actor de doblaje de De Niro en España] “Eres bueno, tío, eres muy bueno” (ríe). Yo lo hago todo desde la pasión, desde el corazón. Es verdad que racionalizo, pienso, intelectualizo y procuro hacer hasta mis esquemas, pero al final mi yo siempre sale porque o lo vivo y lo siento y entonces lo hago bien o no hay manera de hacerlo.

¿Cómo estás viendo el cambio del programa a Telecinco?

Pues muy bien. La verdad es que el cambio a Telecinco en términos de audiencia ha funcionado muy bien. Teniendo en cuenta que El Hormiguero va sin publicidad, que Broncano también y que nosotros llevamos tres cortes.... Esto algún día habría que ponerlo en valor, ¿verdad? Ayer [por el miércoles 18 de marzo] creo que La Revuelta hizo un 10.1% y nosotros un 9.2%, así que si tuviera la misma carga publicitaria que nosotros estaría por debajo. Y el gran programa, la estrella de la televisión, que es El Hormiguero, más protegido no puede estar por parte de Atresmedia, ¿no?. No sé a quién tiene miedo. No sé a quién tiene miedo (ríe). Hay un corte publicitario que dura cinco anuncios y ya se hace el programa enterito Pablo [Motos] sin nada.

Hay que estar muy contentos. Además, en términos cuantitativos, aparte del share, el programa se ha ido a los 1.1 o 1.2 millones de espectadores, tiene más notoriedad, ha llegado a más público, más a la calle y ha habido gente que lo ha descubierto gracias a su presencia en Telecinco. El programa llegó a Telecinco con la misión de ayudar a la cadena a conseguir mejores niveles de audiencia, y yo creo que ha respondido, así que me siento completo.

¿En qué punto queda Cuatro? Porque estamos viendo que, por ejemplo, los formatos de entretenimiento, que antes eran una de las señas de identidad del canal, lo son cada vez menos. Ahora se está dando más espacio a formatos como 'Horizonte' y 'En boca de todos'.

Las teles ahora son un poco víctimas de la actualidad y de la realidad. Llevamos unos cuantos años en los que, por motivos nacionales o internacionales, la información tiene un protagonismo que no tenía hace cinco años, por ejemplo. De repente ha habido muchos programas informativos, que casi son ya de entretenimiento por la forma que tratan las noticias, que se han hecho un hueco porque la gente está ansiosa por tener información de todo tipo. Con lo cual, yo entiendo que hayan alcanzado un protagonismo que antes no tenían, aunque tampoco ha desaparecido nadie. Nosotros nos hemos trasladado de Cuatro a Telecinco, en algún momento volveremos a Cuatro y en ese sentido no hay por qué preocuparse.

En estos diez años han pasado por 'First Dates' cerca de 23.000 personas. ¿Has aprendido un poquito de cada una de ellas?

Se aprende de todos los que vienen. Aprendes grandes conceptos y grandes valores como la tolerancia, el respeto y la normalización, ese tipo de cosas que parece que uno las lleva dentro en su código ADN pero que luego no están tan en el ADN. Aquí todo eso te lo transmite la gente en el día a día, unas veces mostrando su tolerancia y otras veces mostrando su intolerancia. Pero de todo se aprende, de lo bueno y de lo malo. 23.000 personas dan para 23.000 clases magistrales.

¿Pero el 'Pasajero Z' ha sido el más raro?

Yo creo que ese fue raro, pero ha habido cosas que no se han emitido. Aquí vino un chaval que hacía espectáculos estatológicos y llegó a utilizar un plato que yo tuve que retirar. Nunca se ha mostrado esto. Esto se ha quedado para los secretos de la historia del programa. Pero sí, personajes raros ha habido. Platania, con todo lo que supuso de impacto en su momento...

Se ha quedado atrás.

¿Cómo? Yo diría que es lo más normal del mundo (ríe).

¿Pero cuando pasa ese momento vosotros qué hacéis?

Actuar con naturalidad. ¿Qué vas a hacer? No cabe otra opción. Lo hacemos desde el respeto. Aquí puede venir alguien muy raro con tendencias extrañísimas, con comportamientos incomprensibles, con formas de ser que pueden responder a muchas cosas, y lo que hacemos es respetarlo, no lo criticamos para nada, y tratar de acompañarlo o acompañarla en la medida de lo posible, siempre que no cometa ningún acto de lesa humanidad ni vaya contra la educación, la cortesía o el respeto hacia los demás. Lo tratamos con respeto y lo acompañamos lo entendamos o no lo entendamos, porque yo creo que en eso consiste el respeto.

El programa llegó a Telecinco con la misión de ayudar a la cadena a conseguir mejores niveles de audiencia, y yo creo que ha respondido, así que me siento completo

'First Dates' ha trascendido más allá de la pantalla. En estos diez años hemos visto a políticos comentar el programa o a vosotros mismos dando el pregón de una fiesta del Orgullo, por ejemplo.

Incluso la sociedad lo ha utilizado como un instrumento para ensalzar o criticar a otras personas, sean políticos o no. ¿Cuántas veces habremos visto la fotografía de Rajoy que pone “Solo y abandonado. Busca pareja”?. Y como Rajoy, 10.000 políticos, 10.000 cantantes y 10.000 personas de todo tipo. El programa ha llegado a la gente, eso está claro. La foto del corazón detrás, con tus dos características básicas y una edad que no corresponde con la tuya, eso se repite siempre en redes.

Estás en uno de los mejores momentos de tu carrera, presentando 'First Dates' y 'El precio justo' a diario mientras aguardas el estreno de 'Los 200: Uno contra la masa', el nuevo concurso de Telecinco. Aun así, ¿cómo te sentó que te quedaras fuera de 'Supervivientes 2026'?

A mí no me gusta abandonar los proyectos en los que estoy, pero entendí que no se puede estar en todas partes y que es una excesiva presencia televisiva estar en El Precio Justo, en First Dates, en Los 200, en la gala final de Casados a primera vista y en las galas de Supervivientes: Tierra de nadie. Aun así, me dio pena. Primero, porque tengo mucho cariño a Supervivientes. Creo que las galas de Tierra de nadie las comencé yo hace siete u ocho años y no me hacía gracia la idea de dejarlas; pero bueno, hay que aceptar que aun siendo de Bilbao y teniendo el don de la ubicuidad, que solo lo tenemos los bilbaínos y el Señor, no se puede estar en todas partes. Además, yo creo que no hubiera sido capaz de soportarlo.

Además, tú tienes teatro.

Los fines de semana estoy de gira, sí. No acabamos hasta junio, y en julio empiezo otra función. Por tanto, tampoco descanso los fines de semana, así que está bien dejar algo de vez en cuando.

Tienes 65 años. ¿Piensas ya en la jubilación?

Yo soy actor, y los actores no nos jubilamos. Yo seguiré haciendo teatro y luego haciendo papeles aquí o allí, aunque sean pequeños, toda mi vida. ¿Como presentador? Sí, me jubilaré pronto. Yo creo que el próximo mes ya me voy a dar de baja y todo (ríe), pero como actor es imposible que me jubile. Lo bueno que tiene ser actor es que según vas cumpliendo años vas entrando en otros roles, en otro tipo de papeles y eso es una bendición del cielo. No todas las profesiones tienen eso.