Pepa Bueno, presentadora del Telediario: “Disparar contra la tele pública es gratis. Yo no diría que falta pluralidad en TVE”

Pepa Bueno, en el plató del 'Telediario'

Gabriel Arias Romero

En plena tormenta de PP y Vox contra la supuesta politización de RTVE a favor del Gobierno de Pedro Sánchez, Pepa Bueno defiende la “pluralidad” de la televisión pública y recuerda que “en todos los medios públicos y privados se soportan presiones”. Lo importante, recuerda la presentadora de la segunda edición del Telediario, es que los “jefes” hagan de escudo para proteger la libertad de sus periodistas.

La extremeña ha trabajado en Torrespaña bajo los mandatos de Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Estuvo al frente de varios magacines de actualidad, moderó Los desayunos de TVE y presentó el Telediario entre 2009 y 2012. Ese año, coincidiendo con la victoria electoral de Mariano Rajoy, saltó al Grupo Prisa para conducir Hoy por hoy en la Cadena SER, tras lo cual pasaría a dirigir el periódico El País. En septiembre de 2025 regresó a RTVE, de nuevo como presentadora y editora del informativo de las nueve de la noche.

“Yo trabajé con mucha libertad cuando hice el Telediario en la anterior etapa (...) Y ahora, también. Por mi forma de ser, no creo que pudiera trabajar de otra manera en informativos”, explica a verTele. Dice que es partidaria de tener muy presentes “todas las críticas”, de escuchar todas las opiniones, pero lamenta que “disparar” contra la televisión pública sea “gratis” y una costumbre demasiado arraigada entre la clase política. “Yo no diría que falta pluralidad en los programas de TVE”, defiende sobre la situación actual de la Corporación.

Mientras disecciona cada noche las noticias más importantes del día, Pepa Bueno suma un nuevo proyecto a su abultadísima carrera periodística. Desde el pasado 30 de abril presenta La Semana, un videopódcast de RTVE que une dos mundos habitualmente enfrentados (la radio y la televisión) para explicar en profundidad algunos temas de actualidad que no reciben la atención necesaria. Ella, a sus 63 años, con décadas de oficio a sus espaldas, se maneja con soltura en cualquiera de estos ambientes, quizá porque tiene bien claros cuáles sus objetivos: “No pienso en lo que esperan de mí mis colegas o mis fuentes informativas, sino en lo que esperan de mí quienes me regalan su tiempo y su confianza”.

Pepa Bueno en una imagen de archivo

Dices que te obsesiona que se entienda bien todo aquello que le cuentas a la gente. Esa es una virtud, desde luego, pero también dificulta mucho el trabajo de los periodistas.

Yo he trabajado siempre así. Trato de entender muy bien lo que quiero contar para contarlo de manera que se entienda. Y esto, en asuntos muy complejos como los que abordamos en el día a día, exige mucha dedicación. Claro que lo convierte en complejo, pero yo he tenido la fortuna de trabajar en redacciones muy solventes y con periodistas muy sólidos que entienden esta exigencia de que no podemos contar nada que nosotros no entendamos.

No tiene sentido hacerlo de otra manera...

Claro, pero es verdad que trabajamos a veces con muchas urgencias y que te cae encima de la mesa algo que, aunque sabes de qué va, no tienes una compresión exacta de ello. Yo creo que hay que hacer el esfuerzo de decirle a nuestros lectores, oyentes o espectadores por qué es importante eso que le contamos, cómo se relaciona con su vida.

¿En qué se diferencia el Telediario que haces ahora del que hacías hace 15 años?

Ha cambiado mucho tecnológicamente, y he de decir que para mejor. Tenemos la posibilidad de explicar lo que ocurre gracias a la realidad aumentada, pero hay que utilizarla con precaución y distinguiendo muy bien lo que es real de lo que no lo es. Me parece que esto es muy importante. Tecnológicamente ha cambiado muchísimo, y eso, además, facilita estar presente en muchas zonas del mundo donde antes era más complicado hacer conexiones en directo. Pero la esencia, lo que es la esencia, que es asomarte cada día a la realidad y tratar de contarla con honestidad, eso sigue siendo lo mismo. Ahora disponemos de muchas más herramientas para poder hacerlo, y eso ha sido para mí una alegría inmensa.

Viviste una etapa crítica del gobierno de Zapatero, con una crisis económica galopante antes de perder las elecciones, y ahora también el gobierno está en una situación cuestionable en muchos aspectos. ¿En qué época has trabajado con más libertad?

He vivido varios momentos críticos del país: el final de la etapa Zapatero, el final de la etapa Rajoy y esta última legislatura de Sánchez. También estuve en la tele pública en la última etapa de González y en la última etapa de Aznar. Estoy en la tele pública desde el año 90. [La libertad del periodista] depende siempre muchísimo de la honestidad de tu jefe, de un jefe que proteja a sus periodistas para que trabajen con libertad. En todos los medios públicos y privados se soportan presiones. El tema es soportarlas y dejar trabajar a tus periodistas en libertad. Yo trabajé con mucha libertad cuando hice el Telediario en la anterior etapa. Lo hice con mucha libertad y sabiendo dónde estaba, porque la tele pública tiene sus propias reglas y hay que respetarlas. Y ahora, también. Por mi forma de ser, no creo que pudiera trabajar de otra manera en informativos.

Pepa Bueno con Enrique Álvarez, alcalde de San Vicente de Leira, en el 'Telediario' especial sobre los incendios

Hablamos mucho de censura, de presiones...

Y no es lo mismo. Las presiones existen porque todo el que sale en los medios quiere salir bien. Pero no solo hay presiones políticas; también están las del mundo económico, las del mundo de la cultura... Y eso sabemos todos que ocurre. La censura es que tu jefe no te deje decir determinada cosa.

Todos sabemos lo que quieren los demás y lo que esperan de nosotros. ¿Cómo te relacionas tú con la autocensura?

Pues supongo que, como todos, en nuestra cabeza está esa tecla. No lo sé. Yo trabajo pensando en lo que espera de mí el ciudadano que se sienta a ver un Telediario. No me ha ido mal en la vida, he hecho una carrera muy larga teniendo eso como objetivo fundamental. No pienso en lo que esperan de mí mis colegas o mis fuentes informativas, sino en lo que esperan de mí quienes me regalan su tiempo y su confianza.

En todos los medios públicos y privados se soportan presiones

Pepa Bueno

Has trabajado en casi todos los soportes, en radio, televisión y prensa. ¿En cuál te has sentido más cómoda?

He estado cómoda en todos. Lo que más me interesa es la materia prima de la que está hecha nuestro trabajo, que son las historias que le pasan a las personas, y acabo encontrando la comodidad en todos los formatos. Fui muy feliz en la radio, he sido muy feliz dirigiendo El País... y RTVE es mi casa. ¿En cuál he estado más cómoda? Cada uno tiene atractivos que lo hacen único y dificultades que hay que superar.

¿Y en cuál de estos medios se pone más el foco desde el poder?

La tele ha sido siempre el objeto más deseado porque tenía mucho impacto. La tele pública y la tele privada. La prensa queda escrita, y eso parece que le da consistencia, y la radio tiene mucha penetración. A los poderes le interesan todos los medios.

Pepa Bueno en la primera entrega de el videopódcast 'La Semana'

Aparte de la campaña política que existe en contra de RTVE, hay ciudadanos que sienten que la televisión no es lo plural que debería. Eso es, quizá, porque se está apostando mucho por los formatos de opinión. ¿Entiendes algunas de esas críticas que vienen desde la calle?

Hay que recibir, escuchar y atender todas las críticas. Las críticas ciudadanas y todas las críticas. Cuando uno hace un trabajo con exposición pública, tiene que lidiar con que hay personas a las que su trabajo no les gusta. De esas críticas habrá cosas que se puedan aprovechar, y cosas que vengan muy contaminadas por los sesgos. Disparar contra la tele pública es gratis y un deporte muy consistente a lo largo del tiempo. Yo no diría que falta pluralidad en los programas de TVE.

Pero puede haber dos tertulianos de derechas y cuatro de izquierdas...

No tengo un medidor, no sé cuál es la composición, pero tengo la impresión de que [los programas] son plurales.

Creo recordar que Lorenzo Milá, cuando presentaba la segunda edición del Telediario (2004-2009), comentó que su equipo, en ocasiones, tenía tanto miedo a las acusaciones de manipulación que acabó favoreciendo a la oposición.

Eso refleja lo que tú decías, la autocensura. Hay que abordar la aproximación a la realidad con la seguridad de que lo estás haciendo honestamente, de qué es relevante para los ciudadanos que nos ven. Eso evita la autocensura y evita que nadie te pueda influir a la hora de decidir qué es noticia y qué no es noticia. Desde hace 40 años eso forma parte de nuestro trabajo. Y lo que tienen que hacer los responsables de los medios y los responsables editoriales de cada medio es proteger a sus periodistas. Cada uno que aguante la parte proporcional que le corresponde y que no la traslade al periodista, que es al que hay que proteger para que haga su trabajo con la mayor libertad posible.

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