Mariona Terés denuncia la precariedad de los actores y valora el horario de 'Barrio Esperanza' en RTVE: “¡Es muy tarde!”
La serie Barrio Esperanza emite su quinto capítulo este miércoles, 6 de mayo, poniendo de nuevo en valor la importancia de las segundas oportunidades en RTVE. Convertida en una de las producciones revelación del año tras las buenas audiencias en su estreno, su protagonista Mariona Terés toma asiento en verTele para hablar distendidamente de distintos asuntos como el constante retraso del prime time: “¡Es muy tarde!”. Además, la intérprete comparte su opinión sobre el futuro si los grupos audiovisuales no toman cartas en el asunto: “Yo creo que la televisión se está perdiendo, sinceramente”.
Durante la conversación, la actriz pone sobre la mesa la importancia del consumo en diferido: “Con las plataformas lo podemos ver a la hora que queramos, cuando nos viene bien y nos hacemos nuestros propios horarios”. La conciliación es fundamental, y más teniendo en cuenta que este título tiene la esencia de otras épocas en las que los espectadores se reunían alrededor de la televisión: “Cada capítulo, cuando se termina, da pie a comentar. Se puede reconectar con tu familia”.
Más allá del tardío horario de la serie, Terés pone la lupa en la precariedad de la industria: “Solo vive muy bien de esta profesión entre un 5% y un 8%. Yo no he podido ahorrar, no me he podido comprar un piso, pero sí me ha dado para vivir en el centro de Madrid, un pisito chiquitito por un buen alquiler”. Aun así, se considera una “privilegiada” porque “lleva diez años viviendo como actriz”: “Sí que he estado a punto de tener que buscarme otro trabajo, pero al final me ha salido algo”. A modo de contexto, la entrevista se realizó antes del estreno de Barrio Esperanza en La 1.
¿Cuánto hay de ti, Mariona, en ese personaje que lleva la justicia social por bandera?
¡No hay tanto! [dice entre risas] Yo sí que soy justiciera social, pero a veces tengo unos miedos que ella no tiene. Esperanza sí que tiene fuerza y va con todo por delante. También tenemos cosas que ver, aunque ella es mucho más empática que yo. Eso es algo que me quedo del personaje, porque vivimos en un mundo en el que cada vez somos más autómatas, vamos a lo nuestro y no con lo que tenemos enfrente.
Ya hemos visto que una de las principales bazas del personaje es dar a niños y niñas esas armas que la propia Esperanza no tuvo…
¡Claro, ella se da cuenta de cuál es su vocación en la cárcel! Esperanza es superconsciente de que, cuando fue joven, no tuvo ayuda. Se rodeó de la gente que no debía y tomó muchas malas decisiones. Y quiere ser ese referente para los niños. Bueno, no es que quiera ser un referente, es que simplemente tiene mucha empatía y la vocación le desborda por las venas. Quiere que todo el mundo esté bien, entender, ayudar y hacer que crezcan y que sean mejores personas de mayores.
A los profesores [en la ficción] también nos pasa. Esperanza enseña a los niños, pero los niños también nos enseñan a nosotros. A través de ellos también vemos conductas que a día de hoy tenemos normalizadas y que no están bien.
¿Encontraste algún docente así en tu época escolar?
A mí me encantaría decir: “Tuve una profesora que me dio la vida y gracias a ella estudié lo que quería estudiar”. Pero no, a mí nunca me pasó, la verdad. Y sí es verdad que yo veo a Esperanza y digo: “¡Ojo, qué profe más guay!”. Porque además lo hace todo con mucho juego, todo muy lúdico, desde la diversión y la comedia. Así también la gente entiende los problemas mucho mejor, a través de la comedia. Y a mí no me pasó, la verdad. Sí que luego tuve muy buenos profesores y tengo referentes, pero en las escuelas de interpretación. En la enseñanza pública no.
Precisamente por eso esta serie se emite en RTVE, con clara vocación de servicio público…
Me gusta mucho que RTVE haya apostado por una serie que nos muestra las carencias de la enseñanza pública hoy en día. Y también la necesidad de la enseñanza pública. Creo que debería haber más producciones así, que nos hagan plantearnos socialmente cómo estamos, hacia dónde tenemos que ir y dónde están las carencias. Porque además se ven mucho las carencias y la vulnerabilidad de los barrios obreros también. Es algo que yo entiendo; yo también he crecido ahí, en un barrio obrero. Entonces, creo que entiendo muy bien el código y esos problemas que son muy reales en la sociedad.
Me gusta mucho que RTVE haya apostado por una serie que nos muestra las carencias de la enseñanza pública
Una de las bazas de la serie tiene que ver con que 'baja al barrio'. No apuesta por vidas a todo tren ni por lujo alrededor, sino por la realidad que atraviesan muchas personas…
Sí, no se está retratando tanto últimamente. No sé con qué tiene que ver, la verdad. Es cierto que baja al barrio y te enseña problemas reales que sufre la gente hoy en día, tanto económicos como de exclusión. Al final, es gente que está sobreviviendo y que vive con la mayor dignidad que puede, ¿sabes? Son unos luchadores. ¡Y todo a través de la comedia! Cuando retratamos las cosas con comedia, desde fuera se entiende mejor a veces. Lo interiorizas más y te llega mucho mejor. Aunque la serie también tiene su puntito de drama, es muy vitalista.
De hecho, hay tramas a lo largo de los capítulos que tocan la fibra sensible y no tienen que ver directamente con los niños, ¿verdad?
Sí, todos los capítulos tienen un momento en el que tocan la fibra. Eso es lo que te comentaba, que a través de los niños nos damos cuenta de que los profesores tenemos conductas normalizadas que deberíamos reconstruir y transformar. Tenemos normalizadas muchas cosas que no están bien. Hay que aprender, seguir avanzando y construir con otro tipo de mentalidad. Bueno, eso el que quiera… hay gente que no.
Si la Mariona de hoy pudiera entrar en el aula de la Esperanza profesora, ¿qué le pediría que le enseñara?
¡No tengo ni idea! Yo siempre fui una niña que nunca sabía muy bien qué quería. Sí que me gustaba bailar, hacer deporte aunque ahora lo deteste… ¡Le pediría que nos dejara más tiempo en el recreo!
¡Coincidimos en nuestra asignatura favorita!
Sí, que nos dejaran más tiempo en el recreo. Yo era muy traviesilla. Fíjate, yo creo que ahora me hubieran diagnosticado TDAH o algo así, porque me costaba mucho concentrarme y estudiar. La profesora decía tres o cuatro frases y yo ya estaba pensando en mi fantasía o en mi historia interior. Es verdad que el día que me concentraba, que me pasó con matemáticas y antes no me enteraba, lo entendí: a partir de ahí me encantaban, porque era como resolver problemas.
Antaño no había tanta concienciación en este sentido, era muy habitual el “es que no sirve para estudiar”, ¿no crees?
O que no quiere estudiar o no sabe. Como que no se entera muy bien de las cosas y es cortito, porque como no se enteraba… ¡A lo mejor no se enteraba porque no estaba prestando atención, no porque no tenga la capacidad de enterarse!
¿Qué valoración te sugiere el tardío arranque del prime time y que la serie se emita después de 'La Revuelta'? ¿Crees que 'Barrio Esperanza' tiene capacidad para romper ese muro y seguir destacando en audiencias?
Ojalá rompa muros y sorprenda como ocurrió con estrenos anteriores, porque además RTVE está cada vez mejor. Pero es verdad que también se fijan mucho en lo que se vaya a ver en diferido, porque la serie estará en RTVE Play. Yo creo que la televisión se está perdiendo, sinceramente. Porque con las plataformas lo podemos ver a la hora que queramos, cuando nos viene bien y nos hacemos nuestros propios horarios.
Creo que ver la televisión se está quedando un poco obsoleto. De hecho, Barrio Esperanza sí que es como una serie de antes, de las que quiere intentar que toda la familia se junte para verla. También se emite en prime time: ¡Es muy tarde! Yo siempre me he acostado tarde y nunca he tenido ningún problema con que la echen a esa hora, pero hay mucha gente que ya está dormida. Entonces, pues la verán al día siguiente en RTVE Play si les apetece. Pero es verdad que es una serie muy guay para ver en familia y que cada capítulo, cuando se termina, da pie a comentar. Se puede reconectar con tu familia a través de la serie, si te apetece, claro. Es que, también, la forma de reflejar las audiencias está un poco obsoleta…
'Barrio Esperanza' se emite en prime time: ¡Es muy tarde! Hay mucha gente que ya está dormida.
Fuiste muy valiente y muy honesta al hablar de la precariedad de la profesión. ¿Llegaste a sufrir las consecuencias de aquello o fue un impulso para tu carrera?
¿Te refieres a algún momento en concreto? Porque yo eso lo digo un montón. Es verdad que me siento una privilegiada, sé que lo soy porque llevo como diez años viviendo de ser actriz. No he necesitado en ningún momento otro trabajo. Sí que he estado a punto de tener que buscarme otro trabajo, pero al final me ha salido algo. Es un poco, “Dios aprieta pero no ahoga”.
A mí esto me ha pasado, hay gente que ha vivido lo contrario: se han quedado sin dinero. Se han tenido que buscar otro trabajo y, a lo mejor, dos años después te vuelve a salir otra oportunidad. De hecho, las estadísticas de Unión de Actores lo cuentan: solo viven muy bien de esta profesión entre un 5% y un 8%. Yo no he podido ahorrar, no me he podido comprar un piso, pero sí me ha dado para vivir en el centro de Madrid, un pisito chiquitito por un buen alquiler.
Lo que pago por mi casa es demasiado. Yo vivo en un piso enano, muy chiquitito. Es verdad que es muy cuqui y tiene una reforma muy bien hecha, pero pago muchísimo para lo que es. Pero a día de hoy hay gente pagando muchísimo más para el espacio que tengo yo. Tendría que pagar, por lo menos, 300 euros menos. Yo espero algún día poderme comprar un apartamento, tener algo. A veces me encabrono con esa idea y otras veces digo: “Bueno, tampoco es tan importante tener una vivienda”. Lo importante es disfrutar, tener salud, vivir, tener amigos, amor…
¿Cómo valoras tu situación actual en la industria?
Sé que soy privilegiada porque tengo amigas que no llegan ni a eso, que necesitan siempre tener otro tipo de trabajo o una familia que las respalde. Es una profesión muy difícil, lo que pasa es que siempre vemos el éxito: estamos promocionando, viendo todo el rato a la gente que hace protagonistas… Se cobra dinero siendo protagonista, pero una persona que hace un secundario va cuatro días a trabajar, diez días… no se puede vivir.
Las propias estadísticas de Unión de Actores ya te lo cuentan, pero yo me siento una privilegiada. Creo que estoy en el rango número dos. Es verdad que ahora he hecho un protagonista y tengo un colchoncito, pero yo no sé cuándo va a ser mi próximo trabajo. Luego tengo que vivir de este colchoncito. Sí que me ha pasado en algún momento que se me acabara y tener que buscar otro trabajo, aunque justo entonces me saliera algo. Puedo petarlo y no parar de trabajar, me puede venir un bajón… es que la inestabilidad de esta profesión es así. Y hemos venido a jugar, ¿no?
Sé que soy privilegiada porque tengo amigas que necesitan tener otro tipo de trabajo o una familia que las respalde
Y para finalizar, ¿guardas especial recuerdo de alguno de los capítulos de 'Barrio Esperanza'?
A partir del cuarto capítulo empiezas a coger cariño a todos los personajes. Pero creo que el último es mi favorito. Los últimos son preciosos, muy bonitos. Y cuando terminas la serie te quedas como con un poso de 'feel good': vitalista y positivo. A mí me encantaría que hubiera segunda temporada.