'La isla de las tentaciones' deja en el aire el futuro de una pareja y lleva al límite a otra: “Me estás destrozando viva”
Aunque con menos intensidad de lo esperado, continúan los dramas en la décima edición de La isla de las tentaciones. Dos fueron los momentos que destacaron en la entrega que Telecinco emitió este martes 5 de mayo, protagonizada por dos reencuentros inesperados.
Después de ver los constantes coqueteos de Christian con la tentadora Ainhoa, Mar huyó de la hoguera para cantarle las cuarenta a su novio. Poco a poco se le fueron atragantado las imágenes de los roces, las caricias y los susurros, pero la joven se derrumbó definitivamente al escuchar unas palabras del mallorquín.
“Una vez se me fue la olla”, confesó Christian cuando Ainhoa le preguntó si había cometido alguna infidelidad. Rota de dolor, Mar abandonó la hoguera para correr hasta Villa Montaña, donde se enfrentó a su novio cara a cara.
“¡Cómo me haces esto! ¡Me estás destrozando viva!”, le gritó la concursante mientras se aproximaba al edificio. No daba crédito a lo que acababa de escuchar.
Desde el interior de la villa le escuchó Christian, que salió corriendo hacia ella para tranquilizarla. No es a ella a quien fue infiel, sino a una expareja del pasado, le aclaró de inmediato. Pero Mar estaba fuera de sí. La infidelidad era solo la gota que colmó el vaso: los constantes acercamientos entre Christian y Ainhoa le hacían temer el fin de la relación. “Se acabó, nos vamos de aquí”, insistió una y otra vez. “Me quiero casar contigo”, le dijo él para contenerla. Al cabo de un rato, Mar regresó a su villa para continuar en el programa, ahora, eso sí, con la convicción de que su novio es “un cerdo y un puto guarro”.
Álex y Ainhoa, al borde del abandono
La hoguera estuvo marcada por otro inesperado reencuentro, pues Álex, guiado por el peor de los presentimientos, se coló en la hoguera de las chicas para pedir explicaciones a su novia Ainhoa. “Lo siento, Sandra. Necesito hablar con ella”, le dijo el concursante a la presentadora del reality. Álex había visto algunas imágenes que le hacían desconfiar de su pareja.
El joven hizo las maletas y abandonó la villa. Al ver el vídeo, Ainhoa se vino abajo y se quedó totalmente desconcertada. Al cabo de unos minutos, Álex irrumpió en escena. “No me puedes hacer esto, amor. Veníamos aquí por una cosa y mira lo que me has hecho (...) Llevo un día sin comer y sin dormir”, soltó entre lágrimas, con las rodillas hincadas en el suelo. “Te está fallando la cabeza”, le dijo ella mientras intentaba consolarlo y se exculpaba totalmente.
En sus manos está abandonar La isla de las tentaciones, pero eso es algo que se decidirá en la próxima entrega del programa.