'Supervivientes' vivió un acercamiento entre Almudena y Darío y una sanción histórica: “No se ha visto en ninguna edición”
Supervivientes 2026 cumplió sus 60 días de aventura y lo celebró con una novena gala de Conexión Honduras en la que impusieron una sanción histórica a los concursantes por saltarse las normas de forma reiterada.
Todo surgió por una bronca que dejó destrozada a Maica, que lloraba, gritaba y pedía marcharse del reality. Al escucharla desde la otra playa, Nagore y Marisa fueron a hablar con ella, para animarla, algo que está terminantemente prohibido.
Como no fueron las únicas en saltarse esa norma, la dirección del programa tomó una drástica decisión: “Habéis conseguido algo que no se ha hecho hasta ahora, vais a vivir separados en playas distintas y alejadas. Sin contacto visual, sin posibilidad de hablar. Solo podréis comunicaros por señales de humo”.
Así se lo comunicó Sandra Barneda a los concursantes: “Es una decisión de la dirección, que no se ha visto en ninguna edición anterior”. Todos acataron la orden.
Todo ello en una noche, en la que Aratz ganó el juego de recompensa y decidió compartir la tarta con unos pocos. Entre ellos, Almudena que también escogió a Darío para que comiera: “Si me lo dicen al principio de la aventura no me lo creo, pero por todo el tiempo que hemos pasado juntos, el cariño que te tengo y porque hemos sido familia”, le dejó el trozo más grande de tarta.
Alba Paul se derrumba en el Día de la Madre
El Día de la Madre, el programa también quiso tener un detalle con las madres de la edición. Para poder hablar o ver a sus retoños en vídeo, tuvieron que beberse el “elixir del inframundo, el líquido más asqueroso de Supervivientes”, les describió María Lamela.
Ivonne fue la primera en hacerlo y sin reparos, con tal de hablar con su hijo: “Me enseñaste a caminar y ahora vuelo gracias a ti. Eres la mejor madre del mundo, eres una guerrera, un ejemplo para todas las madres solteras”, le decía el hijo emocionando a Ivonne.
La siguiente fue Alba que también se tragó el líquido y pudo ver un vídeo de su hija con Dulceida. Lejos de llenarla de energía, Alba cayó en el pensamiento de “¿qué hago aquí? Me estoy perdiendo estos momentos. Casi no la reconozco, está mayor, ya no es una bebé. Estoy choqueada”, repetía, mientras Barneda y Lamela intentaban animarle.
La última en ver un vídeo de su hijo fue Marisa que tampoco pudo reprimir las lágrimas: “Qué bonito, qué ojazos, Dios mío, es el amor de mi vida. Gracias por darme esta vida tan bonita”, decía ella, mientras su pareja en plató también estaba totalmente emocionado.
El emocionante reencuentro entre Alvar y su madre
María Lamela propuso a Alvar el reto “más difícil” de la aventura: nadar hasta una isla en mitad del océano para abrir un cofre del tesoro. Lo hizo sin pensárselo y, aunque empezó con mucha fuerza, las olas y el viento fueron frenándole.
Seis minutos después tocó tierra y subió a la isla, para gritar de la emoción. Sandra Barneda le propuso abrir el cofre, donde él creía que se iba a encontrar comida, y se topó con su madre. “¡Te quiero Alvar!”, le dijo ella y él se echaba a llorar y a reír a la vez, totalmente asombrado por el encuentro.
“Es el sol para mí, la que me da la energía, la que me ilumina todas las conchas” describía el concursante a su madre. Mientras ella le confesaba el “orgullo” que sentía hacia él.