La hija de Verónica Forqué relata las consecuencias de 'MasterChef' y el odio en redes: “¿Debería haberle insistido para que no participara?”
Cinco años después del suicido de Verónica Forqué, la hija de la actriz, María Iborra, está a punto de publicar un libro en el que, además de recordar el legado artístico y humano de su madre, aporta algunos detalles importantes sobre el trágico desenlace con el que fuso fin a su vida en diciembre de 2021 cuando acababa de cumplir 66 años. Solo un mes antes se había emitido en La 1 su comentada participación en MasterChef Celebrity.
La experiencia en el exitoso talent show de RTVE “le resultó agotadora, pero gratificante”, asegura Iborra en el libro, del que ABC publica en exclusiva un extenso avance. “Se llevó muy bien con los presentadores, especialmente con Samantha Vallejo-Nágera y Pepe Rodríguez, que prácticamente a diario le enviaban mensajes de cariño y apoyo, seguramente viéndola tan vulnerable”. La intérprete arrastraba problemas de salud mental desde hacía mucho tiempo.
Durante la grabación del programa que produce Shine Iberia, que terminó en julio de 2021, Verónica Forqué “se sintió querida y respetada por sus compañeros” del casting. “Solía llegar a casa muy contenta y me decía que se lo estaba pasando genial. No obstante, los horarios de grabación eran muy intensos y exigentes. No dormía apenas”, recuerda la joven. “Fue, en resumen, una mierda bastante perjudicial para ella”, pero “el drama vino después, cuando se emitió el programa y se enfrentó a los haters”. “Eso es algo con lo que mi madre no pudo lidiar”, lamenta.
La sexta edición de MasterChef Celebrity estuvo en pantalla desde mediados de septiembre hasta finales de noviembre. Fue líder de audiencia con una media de 2.126.000 espectadores. “Desde la producción de MasterChef debían de darse cuenta de que mi madre no estaba bien. Así que tuvieron que decirse: 'Uy, está fatal, está como unas maracas; qué bien, cuánta audiencia vamos a tener...' (...) Era una loquita. ¡Y una loquita competitiva, o sea, una loquita por partida doble! ¿Había algo mejor que eso para elevar la audiencia de un programa de televisión?”, sostiene María.
Después de protagonizar algunos rifirrafes con sus compañeros y de exhibir un extraño comportamiento en determinadas ocasiones (“circunstancias que, en cualquier caso, solían responder a un guion diseñado previamente”, afirma la hija de la actriz), Forqué anunció su decisión de abandonar la competición. Alcanzó ese punto de fragilidad y malestar durante la grabación del programa, en pleno verano. Y el golpe definitivo le llegó en septiembre al encender la televisión para ver MasterChef como si fuera una simple espectadora más. Al leer las críticas que se le lanzaban desde las redes sociales, se vino abajo.
“Jamás hubiera podido imaginar que su persona despertara unas reacciones tan furibundas de odio. Empezaron a prodigarse las críticas y a multiplicarse los haters, y ella –que apenas había recibido malas críticas por su trabajo y que jamás había experimentado el odio, la animadversión y el aborrecimiento del público– se desestabilizó aún más”, cuenta su hija. “No lo aguantó. Se convirtió en una zombi. Ya ni siquiera se levantaba de la cama. ¿Para qué? Sentía que lo había echado todo a perder”.
María se atribuye cierta responsabilidad en toda esta situación. “¿Pude hacer algo? ¿Debería haberle insistido para que no hiciera ese programa? Ella estaba con una ilusión tremenda y, una vez que ella tomaba una decisión, yo la apoyaba completamente. (...) Obviamente, no podía imaginar lo que se nos venía encima”, asume la joven con tristeza y resignación. “Yo no me di cuenta de ello y me siento terriblemente culpable de no haberlo previsto”.