Carlos Sobera estrena 'Rueda la letra' con un ojo en la guerra judicial por 'El Rosco' y 'Pasapalabra': “Nadie quiere perder lo que cree que le pertenece”

Carlos Sobera, en el plató de 'Rueda la letra'.

Pedro Zárate

Carlos Sobera se multiplica en la parrilla de Telecinco, y no por un motivo cualquiera. El presentador de El precio justo y First Dates estrena este lunes 7 de septiembre Rueda la letra (19:00 horas), el concurso que a partir de ahora va a contar con 'El Rosco', la que fuera durante 26 años, y hasta el pasado 19 de junio, la icónica prueba final de Pasapalabra. La vuelta del mítico reto a Mediaset, donde vivió más de una década de éxito como culmen de cada Pasapalabra de Christian Gálvez, es el principal aliciente de este nuevo concurso producido por Bulldog TV, que llega a la parrilla rodeado de una gran expectación por ver hasta qué punto se parece al actual Pasapalabra de Antena 3 más allá de su colofón diario, rebautizado como 'La Rueda' por motivos legales.

“Las comparaciones forman parte de la diversión, del juego, del comentario jocoso. Está bien”, reflexiona Sobera ante verTele y otros medios desde la tranquilidad que le aportan una larga trayectoria presentando concursos de televisión. Aun así, reconoce que nunca antes en su dilatada trayectoria había visto un caso como el de Pasapalabra y 'El Rosco': “Yo soy abogado y estudié Derecho, y por eso sé que todos los asuntos legales que tengan que ver con propiedades intelectuales son extraordinariamente complejos. Los tribunales tardan muchos años en resolverlos y siempre queda alguna rendija por la que se puede plantear algún tipo de problema. Por tanto, es normal que este proceso haya sido tan largo en el tiempo”. Y lo que falta, pues el presentador vasco asume que la batalla judicial no ha acabado aquí: “Nadie quiere perder lo que cree que le pertenece y además nadie quiere perder lo que es un extraordinario concurso”.

De momento, él está agradecido por presentar Rueda la letra y su prueba final, que independiente del nombre y la cadena que la emita, es “una joya de la corona” de la televisión de nuestro país. Una “joya” con la que Telecinco espera ir hacia arriba y dejar de encadenar un mínimo histórico de audiencia tras otro. “Los mínimos no me preocupan demasiado porque precisamente es desde el mínimo cuando se empieza a escalar”, asegura un optimista Sobera, que ve “brotes verdes” en la cadena, pero también “una falta de sintonía entre las audiencias y el impacto real en la calle” de los programas que presenta. ¿Hay que cambiar el sistema de medición? “Probablemente, sí, pero seguro que más interés que yo tienen las cadenas y los anunciantes y no veo que hayan hecho nada hasta el momento, así que para qué me voy a meter en camisas de once varas”, señala el de Barakaldo, que prefiere pasar palabra. O mejor dicho, que la rueda siga girando como si nada.

¿Cómo reaccionaste cuando te ofrecieron presentar el nuevo concurso con 'El Rosco'?

Hombre, la primera reacción fue tomármelo como un gran honor. La emblemática prueba de 'La Rueda', antiguo 'Rosco', es, sin duda alguna, una joya de la corona. Entonces, si te ofrecen presentarla, eso es un halago extraordinario. Me sentí muy honrado, pero también pensé en la responsabilidad, porque es la vuelta de un formato históricamente unido a Mediaset, y ahora me toca a mí defenderlo. También pensé en el exceso de trabajo, porque dije 'joder, no sé yo cómo voy a sobrevivir' (ríe). Pero bueno, la primera reacción sobre todo fue maravillosa. Me apetecía el reto de hacerlo, de abordarlo, y de experimentarlo, sobre todo. Lo estoy disfrutando y sé que no me he equivocado haciéndolo.

La prueba final tiene el reto de formular preguntas muy rápido.

Sí, claro. Normalmente en televisión hablas a una velocidad más normal, pero en 'La Rueda' no tienes más remedio que ir más rápido, porque el tiempo es un elemento decisivo para que los concursantes puedan ganar o perder. Siempre he tenido buena dicción, así que el problema no era ese, sino coger la velocidad adecuada. Y creo que la he cogido muy rápido.

¿Has practicado de alguna forma en casa?

No, en casa no. Solo me faltaba llevarme esto a casa (ríe). No, por favor, libero a mi familia de todo tipo de sacrificio. Pero el primer día que grabamos, antes de hacer las dos 'ruedas' correspondientes, porque son dos concursantes, me leí tres o cuatro 'ruedas'. La prudencia que tengo siempre es leer las preguntas antes de entrar en el programa, porque así detecto inmediatamente las palabras difíciles, que son lo que realmente te puede torturar. Hay palabras que son dificilísimas de pronunciar a velocidad normal, así que imagínate si vas muy rápido y teniendo que procurar que te entiendan. Pero no, más práctica que esa tampoco ha hecho falta más. Y si no, pues que lo pongan a uno y medio, como los WhatsApp y tiramos para delante (ríe).

Carlos Sobera presenta 'Rueda la letra'

¿Cómo has visto tú desde la distancia todo el proceso que ha rodeado al proceso legal por 'El Rosco' y 'Pasapalabra'? Ha sido un caso único en televisión.

Sí, es un caso paradigmático. No sé si antes había habido un caso igual, pero en España desde luego que no. Y ciertamente, es una gallina de los huevos de oro. Este es un formato muy bueno, con un final extraordinario. La gente ha demostrado una gran fidelidad a lo largo de los años, una fidelidad muy difícil de conseguir en otro tipo de programas, así que es normal que las cadenas quieran tenerlo dentro de su programación. Y luego, pues ya sabéis vosotros que yo soy abogado y estudié Derecho, y por eso sé que todos los asuntos legales que tengan que ver con propiedades intelectuales son extraordinariamente complejos. Los tribunales tardan muchos años en resolverlos y siempre queda alguna rendija por la que se puede plantear algún tipo de problema. Por tanto, es normal que este proceso haya sido tan largo en el tiempo.

Y que va a continuar, ¿no? Tiene pinta de que va a seguir habiendo denuncias de todo tipo y que va a seguir estando en el punto de mira todo lo que se haga aquí.

No lo sé, pero imagino que sí, porque nadie quiere perder lo que cree que le pertenece y además nadie quiere perder, insisto, lo que es un extraordinario concurso.

Antes que tú, 'El Rosco' (ahora 'La Rueda') lo presentaron gente como Silvia Jato, Christian Gálvez o Roberto Leal. ¿Has podido hablar con alguno de ellos?

No.

Vamos, que te has tirado a la piscina.

Es que a uno no le queda más remedio que tirarse a la piscina. Yo lo único que sé es nadar, aunque el estilo vaya cambiando. Pero tienes que tirarte a la piscina y tienes que poder ser fiel a ti mismo. Yo, para bien o para mal, tengo una tremenda confianza en cómo lo hago. Es mi estilo personal, que no lo he creado, sino que soy yo. Entonces, yo no puedo renunciar a ser yo mismo. Preguntarle a un presentador cómo lo hace o lo deja de hacer no me ayudaría tampoco.

¿Pero conoces a Roberto Leal, por ejemplo? ¿Habéis cruzado alguna palabra?

No, no hemos hablado. Igual el lunes, diez minutos antes de empezar, le pongo un mensaje: “¿Acojonado?” (ríe). Mira, me envió un mensaje Christian Gálvez deseándome mucha suerte con el programa. La verdad es que yo creo, sinceramente, que Roberto deseará lo mejor para mí y yo estoy deseando lo mejor para Roberto. Y me pasa con el resto de compañeros, incluso cuando competimos en la misma franja horaria. Yo soy de los que piensan que siempre hay sitio para todos, porque es que hay muchos espectadores al otro lado.

Todos los asuntos legales que tengan que ver con propiedades intelectuales son extraordinariamente complejos (...) Siempre queda alguna rendija por la que se puede plantear algún tipo de problema

Carlos Sobera

¿Te hubiera gustado que 'Rueda la letra' se emitiera en la misma franja que 'Pasapalabra'?

Es algo que no lo he pensado. Fíjate, estar en la misma franja me resultaría raro, pero por el contexto, no por otra cosa. E ir delante o ir detrás también me parece raro, o sea, me parece raro todo (ríe). Yo creo que las 19:00 es una muy buena hora, ya la gente empieza a estar en casa. Yo recuerdo que Antena 3 tenía ¡Ahora caigo! a las 19h y les funcionaba muy bien. Pero lo que hay que ver es si el programa gusta, porque si gusta irá bien y si no gusta no irá bien, pero no irá bien lo pongas a la hora que lo pongas.

Has dicho que relativizas las audiencias. ¿Haces lo mismo con las comparaciones? Porque se va a comparar mucho a 'Rueda la letra' con 'Pasapalabra'.

Las comparaciones son inevitables. Esto es así. Estoy acostumbrado a que, cuando algún compañero presenta un concurso que antes había hecho yo, se compara su trabajo con la forma con la que yo había presentado El Millonario, por ejemplo, 25 años antes. O ahora con El precio justo, las comparaciones han sido inevitables con el que emitía Televisión Española con Joaquín Prat. Creo que esto forma parte de la diversión, del juego, del comentario jocoso. Está bien, está bien.

¿Cómo ha sido tu conexión con Fran González y Lilit Manukyan, las dos leyendas 'Pasapalabra' que ahora concursan en 'Rueda la letra'?

Muy buena. En general no me cuesta conectar con la gente, y con los concursantes menos todavía. Y concretamente con ellos dos, la conexión ha sido buena desde el principio, porque son muy distintos. Cuando están concentrados o cuando están sin concentrar. Cuando están sin concentrar son como nosotros, les gusta divertirse, son cachondos y se lo pasan bien. Y cuando están concentrados, eso hay que respetarlo, porque están en su mundo, están intentando atinar con la respuesta y no hay que molestarles. Pero son muy humanos, son muy frescos, son muy naturales, son muy humildes, que eso también es de agradecer, porque vienen de ganar mucho dinero en el antiguo Pasapalabra.

Imagen de la presentación de 'Rueda la letra'

Llevas muchísimos años presentando concursos, que ahora parece uno de los pocos géneros capaces de moverlo todo, desde la audiencia a la programación.

Esto va por rachas. Si os fijáis, antes de esta racha de los últimos dos o tres años, pasamos por otra en la que la ficción y los realities eran los grandes protagonistas y los concursos prácticamente desaparecieron de las parrillas. De hecho, no han vuelto al prime time. Ahí no funcionan.

Bueno, ahora Antena 3 va a emitir los sábados por la noche 'La ruleta de la suerte'.

Sí, pero los datos que hace La ruleta por la mañana son devastadores —y si no que me lo digan a mí— pero por la noche, a partir de las 22h, no rascan bola. Por un lado hay un cambio sociológico, porque los públicos son diferentes. Y por otro, el público, según qué hora sea, buscan otro tipo de contenido y de historias. Son rachas. A mí me parece bien, porque los concursos me parecen siempre formatos, aparte de muy blancos, muy formadores. Sirven para educar y para culturalizar, y por eso están muy bien. Además, son una oportunidad abierta a la gente de la calle, normal y corriente, que es probablemente la única forma que tienen de acceder al medio televisivo, porque de otra forma no encuentran sentido.

Todavía tienes otro concurso más grabado con Mediaset, 'Los 200: Uno contra la masa'.

Sí, es para prime time y a mí me gustó mucho hacerlo, pero el pobre está sufriendo las consecuencias de la actualidad, en el sentido de que ahora tampoco es el momento de ponerlo cuando estoy con El precio justo ahora los fines de semana, con First Dates y con Rueda la letra.

Estar en la misma franja que 'Pasapalabra' me resultaría raro, pero también me lo resulta ir delante

Carlos Sobera

¿Cómo ves la mala racha en audiencias de Telecinco, que lleva mucho tiempo encadenando mínimos históricos? ¿Ves algunos brotes verdes, como asegura Ana Rosa Quintana?

Yo sí que veo brotes verdes. Para empezar, a mí lo de los mínimos no me preocupa demasiado porque precisamente es desde el mínimo cuando se empieza a escalar. Lleguemos a él y escalaremos pronto y bien. Luego, yo creo que la época del año, a partir de abril o mayo, cuando el consumo varía y se reduce tanto, también afecta a que estos mínimos se acentúen. Y luego vivimos en un país que esto parece Disneyland. Es impresionante. Haces todos los esfuerzos habidos y por haber por crear formatos, series de televisión y demás, y viene la realidad y se impone a todo. Cuando no es una cosa, es la otra. Cuando no hay unas joyas está lo de Ceuta, y claro, dada la situación los programas informativos tienen en este momento un protagonismo destacado. Pero es normal, porque la gente en casa quiere saber, quiere conocer y quiere contrastar opiniones.

Pero en el caso de Telecinco, sí, veo brotes verdes. Mira, por la mañana La mirada crítica funciona de maravilla, y la vuelta de Ana Rosa seguro que va a llevarse algo. Y nosotros, con El precio justo, nos mantenemos y casi siempre estamos por encima de la media [de la cadena]. Además, ¡Allá tú! ha pegado un tirón hacia arriba y a Telecinco el prime time normalmente le funciona. Incluso con mínimos, el prime time siempre lo tiene resuelto. Y más ahora que vuelven Supervivientes y La isla de las tentaciones, que van a marcar unos registros buenos. Así que sí, yo veo brotes verdes.

¿De los realities ya te olvidas teniendo tantos otros formatos?

Es la pena que me da, porque a mí los realities me gustan mucho. A mí me entusiasma el directo, porque en directo haces lo que te da la gana. Yo soy un hombre que se mueve bien en el caos, me gustan menos las liturgias y tal, así que formatos como Supervivientes, GH VIP o GH Dúo me gusta mucho hacerlos. Pero es que no tengo tiempo, es imposible. Además, no sería bueno. Un presentador no puede estar en 15 programas.

Imagen de una entrega de 'Rueda la letra'

¿El tema de audiencias relativizas ya?

Las he relativizado toda mi vida. A ver, yo a veces incluso encuentro una falta de sintonía entre las audiencias y el impacto real en la calle. Me pasa un poco como con las redes y la vida real. En El precio justo no hacemos unas audiencias extraordinarias, pero luego voy por la calle y la gente me habla de El precio justo y no de First Dates, que va mucho mejor. Hay una especie de cosa rara ahí. Al final, con lo que yo me quedo es con el impacto que tienen los programas en la gente. Cuando la gente te habla mal de un programa, dices 'buf, esto no'. Pero cuando la gente te habla bien de un programa, a lo mejor no consigue la audiencia que tú esperas por el horario, por la competencia, que lo hace mejor que tú, o porque, como decíamos antes, la realidad se impone a todo.

Por ejemplo, ¿cuántas veces hemos pasado de un 10% a un 8% en El precio justo porque a esa hora había una noticia política de primer orden? Cuando pasa eso estás muerto y tienes que aceptarlo, aunque al día siguiente vuelves al 10%. Por eso hay que relativizar las audiencias y fijarse en el impacto que causan los programas en los espectadores para saber si lo has hecho bien o te has equivocado.

¿Crees que sería más justo cambiar el sistema de medición de audiencias o añadir otros parámetros para valorar cuán interesante es un programa para la gente?

Probablemente sí, pero seguro que más interés que yo tienen las cadenas y los anunciantes y no veo que hayan hecho nada hasta el momento, así que para qué me voy a meter en camisas de once varas.

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