Jesús Vázquez cruza 'El túnel' de RTVE y deja atrás Telecinco: “Aquí puedo decir que no sin que haya consecuencias”
Jesús Vázquez vuelve este miércoles a ponerse al frente de la segunda entrega de El túnel, programa que aterrizó el pasado miércoles en el prime time de La 1. Un nuevo proyecto, el cuarto desde su fichaje por RTVE, con el que el gallego asegura haberse reencontrado con un género televisivo que echaba de menos: “Me había olvidado de lo que me gusta hacer concursos”, declara en una entrevista con verTele y otros medios -en el marco del FesTVal de Vitoria 2026 en el que fue presentado el formato- en la que recuerda cómo se convirtió en en “el chico de los talents”.
Así pues, el presentador asume El túnel, que vio la luz en la pública el día de su 61 cumpleaños, como todo un regalo en un momento en el que, gracias a RTVE, se está reenamorando de su profesión tras una salida convulsa de Telecinco. “Vivo en el mundo en el que ahora, por fin, hago lo que quiero”, expresa el televisivo, que admite que “todavía no hay ninguna cosa de RTVE a la que haya dicho que no”. “Pero tengo la libertad de poder hacerlo sin que nadie tuerza la cara, sin que haya consecuencias, sin que eso suponga que ya no me vayan a llamar más, que no cuenten más conmigo...”, asegura.
Uno de los últimos formatos que presentó en Telecinco fue ¡Allá tú!, concurso que en enero de 2026 arrancó una nueva etapa con Juanra Bonet y que no contó en sus inicios con una buena acogida. Esto propició, tras una pillada de Broncano en la entrevista que hizo a Jesús Vázquez en La Revuelta, que el presentador mostrara en su teléfono móvil un titular con la baja audiencia del citado programa. Preguntado por la buena evolución que ha terminado teniendo ¡Allá tú! en los últimos meses, colocándose como el programa que mejor funciona en la tarde de Telecinco y el único en llegar a superar la barrera del 10%, Vázquez aprovecha el chascarrillo lanzado por un compañero de otro medio para relativizar con ironía estos datos.
“Me alegro mucho de que sea el tuerto en el barco de los ciegos, como ha dicho un compañero de la prensa”, repite el comunicador, que afirma “querer mucho” al formato y guardarle “mucho cariño” a Juanra Bonet. “Después del incidente de La Revuelta, yo le escribí personalmente para disculparme”, desvela Jesús Vázquez, detallando cómo resolvió aquel infortunio televisado. “Que ¡Allá tú! sea lo mejor que tiene la tarde, que lo mejor sea un formato que es televisión de verdad, televisión de la buena, pues también me gusta mucho”, sentencia.
Con la cantidad de programas que has presentado ya en tu carrera, ¿por qué estás tan emocionado con este?
Pues porque me había olvidado de lo que me gusta hacer concursos. De repente, me metí a hacer talents e hice talents de baile, talents de cantar, talents de no se qué... Y ya era como 'el chico de los talents'. Desde ¡Allá tú!, que me dio tanta felicidad y fueron unos años maravillosos, no había vuelto a los concursos y no me acordaba lo que me gusta hacerlos. Está mal que lo diga, pero creo que es algo que se me da bien, en el sentido de que me siento muy cómodo.
Disfruto mucho, lo vivo mucho, empatizo mucho con los concursantes, me meto en su piel y si sufren, yo sufro; si se ríen, me río; si son cachondos, pues hacemos el payaso juntos. Y esa química que se establece me gusta muchísimo. En los talents no hay esto, ahí está todo muy pautado y entonces cantan, valoran, se sientan, juzgan, puntúan... Aquí hay una dinámica todo el rato y una energía que va de un lado a otro y que es muy chula. Me gusta mucho.
En esa interacción con los concursantes, ¿te cortas mucho de hacer o decir ciertas cosas o vas para adelante con todo?
Bueno, yo estoy con ellos a lo que ellos estén. Yo en realidad no tengo ninguna prioridad. A mí me gusta, yo soy lanzado, entonces siempre les animo a que sigan. Pero una de las cosas bonitas de este concurso es que en algunos momentos el concursante tiene el control del programa. Yo estoy todo el rato pensando, porque yo tengo bastante información. Los participantes conviven durante los cuatro programas, que se tardan unos días en grabar. Estuvimos allí en Lisboa, estuvimos un poco expatriados y ellos convivieron muy estrechamente. Entonces, se establecieron enseguida vínculos, amores, rechazos, gente que me cae bien, gente que me cae fatal, este estuvo haciendo ruido y no me dejó dormir, esta es maja y me abrió su corazón...
Entonces los duelos no son duelos normales, son duelos en los que a veces van a cuchillo porque se los quieren cargar y otras no se quieren tocar porque son amigos. O sea, se mete lo personal y también es un juego de emociones. Y todos esos elementos yo los integro.
Tu relación con el túnel no es como la que tenías con el banquero, ¿no?
No, no, el túnel es más frío. El túnel es una IA y, como toda IA va a lo suyo, a conquistarnos y a destruir. Eso dentro de unos meses empezará, ya se están organizando. Yo sí... Se están organizando en enjambre, va a ser totalmente Terminator. Pero bueno, aquí yo solo le pregunto por las categorías y por el concursante siguiente al que le toca salir a jugar.
Después del incidente de 'La Revuelta', escribí personalmente a Juanra Bonet para disculparme
Has mencionado ¡Allá tú!, que a comienzos de este 2026 no empezaba con buen pie su nueva etapa en Telecinco con Juanra Bonet y se produjo aquel momento tuyo en La Revuelta comentando sus audiencias. Al final, el concurso se ha ido asentando y ahora es el programa que mejor funciona en la tarde de Telecinco, siendo el único que alcanza el 10% de share. ¿Qué reflexión sacas de esta evolución?
Me alegro mucho de que sea el tuerto en el barco de los ciegos, como ha dicho un compañero de la prensa. Porque es un programa que yo quiero mucho y a Juanra le tengo mucho cariño, es un currante y un profesional. Después del incidente de La Revuelta, yo le escribí personalmente para disculparme. Y le escribí personalmente la primera vez que superaron los dos dígitos. Le mandé el recorte de audiencia y le dije: “Felicidades por llegar al 10%”. Yo quiero mucho a ese programa y le tengo mucho respeto y mucho cariño a Juanra. Y que sea lo mejor que tiene la tarde, que lo mejor sea un formato que es televisión de verdad, televisión de la buena, pues también me gusta mucho.
El túnel es un formato de nueva creación. ¿Crees que este es el camino a seguir por las cadenas en un momento de tanta incertidumbre para la televisión en abierto? ¿Deben las cadenas, como RTVE, tomar más riesgos?
A mí me parece estupendo. Yo tengo la inmensa fortuna de que tanto Fremantle como TVE tienen cierta confianza en mí y pude verlo y me preguntaron sinceramente mi opinión. Me dijeron: “Tenemos un concurso y nos gustaría que lo hicieras tú, pero queremos que veas un poco de qué va, lo poco que hay, porque en ningún país se ha hecho”. Y oye, si a las muchas cabezas pensantes de TVE, a las supercabezas pensantes de Fremantle y a este humilde presentador, a todos nos ha gustado el formato, ¿por qué no lanzarlo? ¿Por qué no apostar por formatos originales y no estar siempre haciendo lo que ya ha funcionado en otros países?
A mí me ha pasado en mi carrera, que formatos que son de muchísimo éxito en otros países, de repente aquí no lo son tanto porque no conectan igual. Las audiencias son muy diferentes de un país a otro. El otro día estuve presentando los Premios Juventud con Televisa en Marbella y recordaron Pequeños Gigantes, que lleva 20 años de emisión ininterrumpida. Pues aquí en España hicimos dos temporadas y de repente la cadena dijo que no más. Y a mí me encantaba. Pero dijeron que no, que no estaba dando el resultado que querían, no se qué... Entonces, nunca se sabe: era un formato testado que funciona en miles de países y aquí decidieron que no les gustaba mucho.
En ese olfato que tienes, ¿tú que ves? ¿En qué te fijas de esos formatos?
Yo por eso lo he hecho. Ya sabéis que yo vivo en el mundo en el que ahora, por fin, hago lo que quiero. [Celebra] Entonces, si no quiero hacer hacer algo, y eso es maravilloso por parte de RTVE, pues no lo hago. Me dicen: “¿Quieres hacerlo?” Sí. “¿No quieres? Pues no pasa nada”.
En RTVE tengo la libertad de poder decir que no sin que nadie tuerza la cara, sin que haya consecuencias, sin que eso suponga que ya no me vayan a llamar más
¿Has dicho a todo que sí en RTVE?
Es que de momento todo lo que me han ofrecido es muy chulo. He hecho el Benidorm Fest, he hecho La Casa de la Música, he hecho estos premios... Y es que todo me apetecía. Todavía no hay ninguna cosa a la que haya dicho que no, pero sé, porque así es nuestro acuerdo, que tengo la libertad de poder hacerlo sin que nadie tuerza la cara, sin que haya consecuencias, sin que eso suponga que ya no me vayan a llamar más, que no cuenten más conmigo...
¿Pesó en la decisión el hecho de que fueran solo cuatro entregas y no el compromiso que exige un diario o un semanal de larga temporada?
Hemos grabado ya dos temporadas, dos temporadas de cuatro. El formato original lo hicieron de ocho entregas, pero nosotros pensamos, y ojalá que estemos acertados precisamente por cómo es el consumo en España, que ocho se hacía muy largo. Que desde que empiezan treinta y dos hasta que queda uno, ahí en el medio hay muchos programas en los que se eliminan dos, se eliminan tres, se eliminan cuatro... Y como que nos parecía que no pasaba mucho, que no tenía ritmo. Ahí había un momento en el medio que el programa perdía el ritmo.
Entonces, con muy buen criterio, Freemantle dijo: “Oye, y si hacemos solo cuatro”. Así, en el primero están todos, pero en el segundo ya están la mitad y en el tercero la mitad de la mitad. Y es muy emocionante porque los conoces a todos, tienes tus favoritos y en la cuarta semana uno se lleva ya los 150.000 euros. Los últimos duelos son emocionantísimos. Entonces dijimos: “Pues en vez de uno de ocho, hagamos dos de cuatro”. Y así lo hemos hecho. No sé cómo luego van a emitirlo, ni cómo lo van a hacer. De momento, lanzamos el primero de cuatro.
¿Es muy difícil disimular cuando algún concursante te cae especialmente bien o mal?
Ya te digo que en este programa ha habido algunos concursantes que no me caían bien. Somos seres humanos. Es que además, si me cayeran todos bien, yo pensaría de mí mismo que soy imbécil. A nadie le cae todo el mundo bien. Somos personas y hay personas con las que tienes una química fabulosa y hay personas que no la consigues en cuatro semanas. Y no pasa nada.
¿Qué hace que no te caigan bien?
A mí no me gusta la chulería, no me gusta la prepotencia, no me gusta la gente que va de sobrada.
¿Y qué te gusta?
Pues lo contrario. Me encanta la gente humilde, me encanta la gente generosa, divertida, sencilla. Me encanta la gente loca. Me encanta la gente que tiene un punto, con todo el cariño lo digo porque yo lo tengo, un punto friki. Esos que ven el mundo desde una perspectiva un poco friki y que están orgullosos. ¡Arriba lo friki! No hay que ser todo el día tan correctos. No, chico, pues soy un friki que me gusta esto y lo disfruto. Pues ole tú.
El estreno de 'El túnel' ha llegado en tu 61 cumpleaños. ¿Cómo los recibes?
Mucho mejor que los 60, para los que no pude hacer fiesta por muchas cosas. Entre otras cosas, porque no tenía ganas. Estaba en un momento de mi vida que me estaban dando la vida mártir y no tenía ganas de fiesta. Y este año no la puedo hacer porque estoy trabajando. He tenido que viajar a Sevilla para El perro andaluz y seguir promocionando el programa. Quería ir a ver a Manu [Sánchez], me apetecía mucho y les dije a RTVE que me encantaría ir a ver a Manu porque me gusta el programa. Me gusta él, me gusta cómo lo hace.
Y el fin de semana de nuevo viajando, soy un alma viajera. Cuando la gente me dice: “¡Vaya vacaciones!”. Es que no son vacaciones, es una forma de entender la vida. Para muchos es algo muy privilegiado. Pero he trabajado mucho. Y cumplí 60 y digamos que ahí tuve una gran crisis, por motivos profesionales y personales también. De repente dije: “¿Cómo han pasado los años tan rápido? ¿Cómo han podido pasar 60 años?”. Y se me vino el mundo un poco encima. Respiré, cambié de aires y me fui a prados más soleados. ¡Prado del Rey! [Bromea]. Y desde entonces estoy feliz. Y viajo porque quiero descubrir muchos más sitios de los que ya conozco.
Y, como contabas hace poco, celebración sin alcohol. Es un cambio de vida.
Sí, celebración sin alcohol y para mí ha sido un cambio para bien. Voy a hacer un año sin beber y creo que es la mejor decisión que he tomado. Los 60 años me han hecho cambiar muchas cosas en mi vida. Todo lo que me tenía que beber, me lo bebí hasta los 60. Y ahora el resto de la vida la voy a vivir sin beber porque no quiero morirme sin saber lo que es vivir sin beber.
Yo de ese partido [Vox] prefiero no hablar. Tuve mi movida ya con Maroto y no quiero tener más.
¿Has podido ver ya La bola negra, de tu amigo Javier Ambrossi?
Estoy invitado a un pase privado. Pero con cosas locas de Javi y mías, porque también estoy todo el día viajando, pues no hemos conseguido aún coincidir. Espero poder verla. La veré, por supuesto, en el estreno al que estoy invitado, pero me gustaría verla antes.
¿De qué forma es Lorca un referente para ti?
Lorca es una figura universal. Más que un referente, es una figura universal. Y una figura de lo que pasó en este país, las cosas terribles que sucedieron hace no tanto.
¿Y cómo estás viviendo tú este retroceso social en materia LGTBIQ+?
Pues lo estoy viviendo con mucha preocupación. Creo que asistimos a un cambio no de ciclo, sino de época. Creo que el mundo se dirige inexorablemente, y parezco muy pesimista pero yo creo que soy muy realista, hacia una distopía total. Que en Alemania haya ganado por primera vez en un estado un partido nazi, cuya líder es una lesbiana casada con una tailandesa y que tiene dos hijas hechas con inseminación artificial, y que su partido promueva que no haya matrimonios entre mujeres... ¡Pero si estás casada! Estás casada, cariño. De verdad, yo lo veo una distopía, un mundo que me parece irreal. ¿Alguien tiene una explicación para lo que acabo de preguntar? Lo pregunto en todos lados. ¿Cómo un partido que dice que los gays no se pueden casar tiene una líder que es lesbiana y está casada?
Aquí tenemos a Vox...
Yo de ese partido prefiero no hablar. Tuve mi movida ya con Maroto y no quiero tener más.