Entrevista

'Las noches de Tefía', la serie oportuna: “Es importante saber para no repetir, y tener cuidado cuando los veamos venir”

“La gente tiene que saber todo eso que no se ha contado, que se ha ocultado y han silenciado”. Atresplayer Premium estrena este domingo 25 de junio Las noches de Tefía, la nueva serie de Atresmedia que gira en torno a unos presos de la eufemísticamente llamada Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, en realidad un campo de concentración franquista al que el régimen dictatorial enviaba a los condenados por la ley de vagos y maleantes, y en el que había muchos homosexuales.

La serie se grabó en 2022, se presentó en el Festival de Málaga en marzo de este 2023, y llega ahora en un momento más que oportuno, el mejor posible ante el auge de la ultraderecha y la normalización en España de sus pactos con la derecha, apuntando desde el primer momento contra el colectivo LGTBI: “Es importantísimo saber. El conocimiento es poder y permite entender, para no repetir, y tener cuidado cuando los veamos venir”.

Sobre la ficción convertida en un “acto de justicia y amor que cuenta quiénes somos y hemos sido, que no lo sabemos...”, pero especialmente de cómo fue el rodaje y la inaudita preparación, hablamos con dos de sus actores, Carolina Yuste y Miquel Fernández, aprovechando el marco del festival como también hicimos con sus dos protagonistas, Patrick Criado y Marcos Ruiz.

Ambos se deshacen en elogios con el creador Miguel del Arco, que como ya recogimos se explayó más abiertamente sobre la importancia de esta serie que refleja dos épocas y tres mundos: “Es contemporánea en lo que reivindica, lo que hace y lo que cuenta”. El resultado es una ficción que se presenta como la luz de la imaginación y la memoria ante las heridas del franquismo.

¿Qué se siente cuando por fin podrá verse vuestro trabajo?

CAROLINA YUSTE: Es muy guay cuando presentas una serie en el que te ha tocado tantos lados, que vienes como emocionada. Le mandaba el audio a Miguel por hacerme partícipe de esto, por elegirme para acompañarlos en esta historia. No quiero decir que es un regalo, pero es de esas cosas que pasarán los años y diré: 'Esto lo hicimos'.

Miguel del Arco comentaba que es una suerte que tuvierais dos meses para ensayar, algo poco habitual. ¿Cómo fue ese proceso?

MIQUEL FERNÁNDEZ: Él es un hombre de teatro, y con eso no quiero decir que no sea capaz de hacer cine o televisión porque aquí lo demuestra con creces. A él le gusta ensayar, que todo esté cuadrado y todo coincida. Cuando he trabajado con él en teatro y toca hacer una cosa te dice que primero hace la partitura, todos la construimos, y luego tenemos que tocarla. Y es así. Se va construyendo poco a poco. En esta serie donde las relaciones son tan íntimas, por ejemplo con los presos que son seis personas en un barracón, es necesario que estén juntos un mes o dos meses. Se tiene que notar que los personajes tienen esa afinidad, se tiene que notar todo. No puedes meter a seis personas y al cabo de una semana decir: 'venga, va, vamos a hacer como que nos conocemos de toda la vida'. Eso lo hacemos, y lo resolvemos porque para eso es el trabajo, pero cuando encuentras a alguien que lo quiere hacer de esa manera lo agradeces mucho. Porque eso se nota, en las miradas, en lo que pasa... En todos lo matices.

Ha sido un verdadero lujo rodar esto

CY: La manera que tiene Miguel de dirigir actores es espectacular. Las notas que da no van a la forma, van a la esencia del personaje. Me acuerdo de que en una frase que tenía me da tres indicaciones que no son de forma, sino de cómo está el personaje. Con esta frase intenta generarnos esa sensación. A mí me ayuda porque hay una escala de color en las secuencias, en lo que pasa entre los personajes que es muy guay, no se queda en lo superficial. No se trata de: vamos a resolver, porque tenemos que hacer esta secuencia en 40 minutos. Las indicaciones parten de otro lado. Recuerdo que estábamos rodando y hay tiempo y espacio, Miguel viene, te coge, te lleva a un lado y te cuenta con tiempo.

MF: Es un lujo rodar esto, realmente. Hemos ido apretados como en todos los rodajes, es innegable, pero ha sido un verdadero lujo.

¿Ha sido duro?

CY: Ha sido maravilloso. Pero rodar julio y agosto en Madrid... Hemos pasado muchísima calor, porque encima en el Tindaya, con trajes, lentejuelas, pelucas, en un teatro sin una sola ventanita por la que pudiera entrar y salir el aire... Esa parte ha sido dura, pero todo lo que sucedía alrededor de ese calor era tan guay que lo pudimos gestionar.

El misterio está en torno a tu personaje, Carolina. ¿Qué pintas tú como mujer en este espacio?

CY: Dentro de este universo, Nisa es una persona que existió pero que ahora mismo pertenece al mundo de la literatura de nuestro compañero y de la imaginación. Nisa vino a representar en ese universo a todas esas mujeres resilientes de la época.

MF: Nisa son todas. Es un personaje muy importante y muy necesario. Pero es verdad que gran parte de los personajes son masculinos.

¿Cómo es tu personaje, Miquel?

MF: Mi personaje, Charli, es un cuentacuentos, una persona que intenta con sus narraciones evadir a sus compañeros de todo lo que están sufriendo, toda la mierda que se están comiendo. Por la noche cuenta historias hasta que un día se inventa una, el Tindaya, y a partir de ahí todos empiezan a querer participar. Se empieza a crear todo, una especie de cabaret. Es un conductor de todo eso. Cada uno va sacando sus cosas, y sin querer, que es lo bonito de la fantasía y la ficción, los personajes llevan de otra manera el hecho de estar allí.

CY: Es precioso lo que hace, espectacular.

¿Cómo habéis llevado pasar del drama más absoluto a esa fiesta?

MF: Está muy bien a nivel de localización y rodaje, porque el drama, toda la parte en blanco y negro, lo rodamos primero, ensayamos mucho todo aquello. Luego nos fuimos a rodar lo otro.

Nisa vino a representar en ese universo a todas esas mujeres resilientes de la época

Miquel, fuiste de los que tuviste que ponerte a dieta para el personaje. ¿Cómo lo llevasteis?

MF: Sí... Éramos seis y teníamos un nutricionista. Primero fueron dos meses y medio de dieta, con una pérdida muy bestia, y luego mantenerlo, que con el cátering cuesta. Y además en Tenerife.

CY: Y Miquel como es un hedonista, como le gusta disfrutar de la vida... [risas].

MF: Pero bueno, lo llevamos bien. Era difícil.

CY: Yo estaba preocupadísima por ellos todo el rato.

Miquel, de ti ya conocíamos tus dotes para el canto. ¿Vuelves a cantar aquí, verdad?

MF: Cantamos todos, casi todos. Canto un montón, Patrick también... No todos, pero casi todos.

¿Y el entrenamiento coreográfico?

CY: Estuvimos ensayando un montón. El equipo ha trabajado muchísimo. Yo estaba con Verónica Ronda que me ayudaba con los temas de voz, que estaban compuestos por Arnau. Luego teníamos al equipo creativo y coreógrafo, Antonio Ruiz, y ensayábamos las coreografías de cuatro a nueve. Hemos estado muy arropadas. El cuerpo de baile era un espectáculo.

MF: Hay que ensalzarlo. De los veinte que hay, es como uno, acompañan todo. No solamente son bailarines, sino cantantes, actores... Son gente talentosísima.

CY: Es una suerte haber tenido tanto tiempo para prepararlo bien. La semana antes de empezar a rodar en Tindaya íbamos cada día allí para ver los espacios. Ha sido como si fuéramos a estrenar una obra de teatro. Pero luego intervenía la cámara.

MF: Estábamos de ocho y pico a dos ensayando escenas, comíamos, y luego nos íbamos a bailar cuatro horas.

¿Creéis que es necesaria una serie como esta? En realidad es más reciente lo que cuenta de lo que pensamos... ¿Hubo documentación por vuestra parte?

CY: Es importantísimo hacer esto todo el rato. A parte del atrevimiento y la valentía de hacerlo en tres mundos de la serie, que es espectacular, para mí hacer este acto de justicia y amor y contar quiénes somos y hemos sido, que no lo sabemos... Soy de Badajoz y gracias a esta serie me enteré de que en Badajoz existió una cárcel para homosexuales pasivos y no lo sabía, no tenía esa información. ¿Cómo no sé estas cosas?

MF: Porque no te lo han contado. Esa es la historia.

CY: Porque no interesa. Es importantísimo saber. El conocimiento es poder y entender, para no repetir, y tener cuidado cuando los veamos venir. Yo estuve leyendo mucho, de Tefía, y hay varios documentales de presos que estuvieron allí. Son muy dolorosos, pero hay que meterse ahí. Si vas a meterte en un proyecto así tienes que intentar entender un poco. Y también en mi caso entender qué fue la sección femenina, qué implicó en las mujeres en el franquismo. A mí me gusta mucho poder informarme, y es fuerte cómo una misma se da cuenta de que sabe menos de lo que cree.

MF: Respondiendo a la pregunta de si es necesaria: sí, absolutamente. La gente tiene que saber todo eso que no se ha contado, que se ha ocultado y han silenciado.

Es algo generalizado al hablar de estos campos de concentración en España.

CY: Es que no se llamaban así, se llamaban colonias agrícolas penitenciarias. Eran prisiones en las que estaban delincuentes que hubieran robado... pero nuestro “queridísimo” Franquito le parecía bien sacar una ley de vagos y maleantes en el 54 en la que se consideraba criminales a las personas del colectivo por el simple hecho de ser. Eso sí lo sabíamos, que se había criminalizado. Pero no teníamos toda la información.

Pero hay algo muy bonito que pasa en toda la serie y en todos los mundos, que hacen los compis que están en el barracón: sobrevivieron porque se cuidaban entre elles. Eso es precioso. Además yo que sabía cómo se querían, era muy guay porque los actores se cuidaban entre ellos y los personajes también.

Sobrevivieron porque se cuidaban entre elles

¿Cómo era la relación con los carceleros? Cuando unos actores hacen roles que os machacan tanto a los vuestros, ¿hay más distancia?

MF: Cada uno es libre de hacer y trabajar como quiera y pueda. En nuestro caso, amo a todos los que nos daban palizas [risas]. Al final somos actores, estamos interpretando. Yo soy así, cada uno el trabajo lo hace como quiera y es respetable.

De lo que os contó Miguel del proyecto, ¿con qué os quedáis? ¿Qué os marcó de su trabajo con él?

MF: Se me queda todo. Voy a recordar este proyecto siempre, con un cariño y amor tremendo. Pase lo que pase. Ahora ya se nos ha pasado esa euforia, pero... Siempre lo voy a recordar como algo muy especial. Por todo. A mí personalmente me ha cambiado la vida.

CY: Yo me acuerdo de un día que estábamos rodando en Tindaya la secuencia de lo que tú [Miquel] haces, el Réquiem. Estábamos todos de negro... No sé qué pasó que las treinta personas que estábamos ahí no podíamos parar de llorar. Era como catárquico. Vino Miguel y dijo: 'Esto es para mi madre'. Yo dije: 'Pues ya está'. Yo estoy aquí para esto.

MF: Era capaz de crear, y nosotros estábamos absolutamente dados y entregados, en esos espacios. Es muy difícil, con treinta personas, hacerlo cinco veces. Y las cinco veces nos daba dos minutos para que todos nos concentráramos, todo estuviese en su sitio y nos metiéramos allí. Y eso en un rodaje no suele pasar.

CY: Es verdad que yo a la sexta no podía más [risas].

MF: Era tanta intensidad... Pero era espectacular.

CY: Recuerdo también el final de la serie, del que no podemos hablar, pero para mí fue muy especial por lo que sucede en esa secuencia.