Sandra Barneda niega favoritismos en 'La isla de las tentaciones 10' y capea el riesgo de desgaste: “Hablarán los datos”
La décima edición de La isla de las tentaciones ya ha activado su maquinaria en Telecinco con una nueva remesa de participantes dispuestos a ponerse a prueba, 'víctimas' de algunos giros de mecánica. Sandra Barneda vuelve a capitanear una aventura plagada de inseguridades, siempre con la intención de ser ese apoyo en los abundantes momentos de flaqueza. La presentadora toma asiento con verTele para responder a distintas cuestiones en una entrevista, despejando dudas sobre las acusaciones de 'favoritismo' en el trato a los hombres y a las mujeres: “A ellas las he encontrado más libres emocionalmente, pero ellos están haciendo un trabajo más allá”.
Producido por Mediaset en colaboración con Cuarzo TV, el reality show tiene una enorme capacidad para generar conversación alrededor de todas sus entregas. Con el paso de los años, algunos espectadores han puesto la lupa en Barneda por sus reacciones. Es el momento de conocer su reflexión al respecto: “Ellas sufren, pero se expresan y son muy libres de decirlo. Ahí empatizo con ellas y puedo comunicarme como con una amiga. Pero ellos están haciendo un trabajo más allá. Para ser 'el rey del mambo' no tienen problemas”.
Además, la periodista se pronuncia sobre la estrategia de emisión del formato, que encadena ediciones. El grupo audiovisual ha contado con diez temporadas regulares y un spin-off en solo seis años, acercándose peligrosamente a un paradigma de saturación entre los espectadores. De hecho, la presente edición vuelve a ocupar tres noches a la semana: el prime time al completo del lunes, además del access de los martes y los miércoles. “Esperemos que siga en buena forma. Yo, por lo que veo y por lo que he escuchado, la gente tiene buenas sensaciones. Hablarán los datos”, declara.
Después de diez ediciones de La isla de las tentaciones, ¿dirías que es un reality show sobre amor o que está más relacionado con el autoengaño?
Hombre, yo te diría sobre amor. Lo que pasa es que hay que descubrir el amor. Y hay que vivir todo aquello que creemos que es amor y lo que no lo es. ¡Como deshojar la margarita! Y no lo dejamos de hacer. En temas de pareja hacemos tanto el despejo. Es decir, te cabreas por lo que hace tu pareja o por las movidas internas que tienes tú. ¿Y por qué estoy aguantando lo que no quiero, por qué no marco mis límites…? Todo eso que nos afecta en la vida con las parejas se refleja de un modo mucho más intenso y con un altavoz mucho más fuerte en el reality.
Creo que de las garras del amor y del desamor, y de aquello que creemos que es amor y no lo es, pues no se salva nadie. Y eso es lo que hace grande el formato, aparte de la calidad con la que está hecho. Pocas personas superarían La isla de las tentaciones con sus parejas si deciden jugar. ¡Hay que jugar! Es decir: “Me pones diez solteros o diez solteras -están puestos sabiendo que te van a gustar- y voy a bailar, a tirarme a la piscina… Y mi pareja lo sabe”. ¡Yo no podría a prueba a mi pareja!
Y con los que no se ponen a prueba, el reality siempre actúa rápido: hoguera y vuelta a España…
No se les obliga a estar donde no quieren estar. Si quieren abandonar, pues 'ok'. No se puede cortar a nadie. ¿Amor o no amor? Yo creo que es amor, es como luz y oscuridad. Las dos, porque, si no, no sabríamos lo que es la luz. La isla de las tentaciones toca esas fronteras tan complicadas en las que nos hemos visto todos. Y desde fuera incluso te da vergüenza: sigo ahí y sigo perdonando. Te pueden decir: “¡Pero si es una cabrona o es un cabrón! No sé qué haces, no te reconozco”. Y tú puedes reaccionar: “Me da igual lo que me digan”.
En esta ocasión tenemos a José y Nerea como participantes después de haber ganado 'Jugando con fuego' en Netflix. ¿Crees que esta circunstancia beneficia o perjudica a 'La isla de las tentaciones'?
Los formatos no tienen nada que ver, ni su ejecución. Creo que el otro está bastante medido y este no lo está. Les puede jugar bastante contra, creo. Porque a veces te imaginas que todo lo sabes y de repente te das cuenta de que aquí es 'pues venga, dale, vamos'. En ese abismo es donde entra el pánico, donde entran las inseguridades. Es lo que hace que surjan esas reacciones de ir a doscientos, que no sabes ni por dónde vas… Esta edición es muy desconcertante, no les ves venir.
'Jugando con fuego' y 'La isla de las tentaciones' no tienen nada que ver, el otro está bastante medido y este no
En las hogueras, Sandra, mantienes una calma casi terapéutica. Es algo que también estamos viendo cada domingo en 'Supervivientes', pero hay espectadores que piden que te mojes más.
Pues yo les diría que miren los debates en Mediaset Infinity, ahí hay tiempo de reflexionar. Yo he practicado la escucha activa y me ha enseñado muchísimo. Cuando un amigo te cuenta cosas así, te entran ganas de decirle: “¡Pero qué narices estás haciendo! ¿No te das cuenta?”. Pero al final, lo que tienes es que acompañar en La isla de las tentaciones. Por mucho que les diga, van a hacer lo que les dé la gana.
Pasa igual que cuando le dices a un amigo o a una amiga: “Oye, te estás equivocando”, o “¿qué locura estás haciendo?”. Va a pasar de ti y va a seguir haciéndolo. Entonces, es muy importante que ellos vivan la historia sin estar condicionados por mí. Que yo les pueda apoyar. Que puedan saber que se equivoquen, acierten, o lo que sea, siempre les voy a decir: “Será bueno para ti”.
De hecho, hay ocasiones en las que intervienes y surgen quejas por cómo te diriges a los hombres en comparación a las mujeres participantes…
Lo que he notado es una diferencia entre ellos y ellas en general. Ahora me van a criticar también. A las mujeres las he encontrado más libres emocionalmente. Tienen menos complejos, o menos problemas, para expresar en todo momento lo que están sintiendo. Se lo toman como lección de vida, expresan todo en todo momento. Y, en cambio, en ellos -en un porcentaje mayor- lo que ocurre es que están bloqueados. No saben cómo expresar, tienen esa paranoia de “yo no voy a sufrir, yo no voy a llorar, yo no voy a ser aquí el débil”. Todas esas cosas me las encuentro.
Lo que pasa en La isla es que la experiencia es tan fuerte que se acaban rompiendo y mostrándose, más allá de sus propias creencias, como son. Entonces, que alguna vez me lo digan… Al final, yo lo explico: están rompiendo estructuras que les paralizan y no les hacen bien más a ellos que a ellas. Ellas sufren, pero se expresan y son muy libres de decirlo. Ahí empatizo con ellas y puedo comunicarme como con una amiga. Pero ellos están haciendo un trabajo más allá. Se sienten tan avergonzados que, cuando dan el paso de expresarse, me emociona porque están haciendo un trabajo serio.
Los chicos están haciendo un trabajo más allá. Se sienten tan avergonzados que, cuando dan el paso de expresarse, me emociona
En cierta medida, ¿también tiene que ver con esa estructura patriarcal que poco a poco se va rompiendo en la sociedad?
Sí. Es que me ha pasado con participantes que se tapan la cara: “No quiero llorar, no voy a ser el pringado…”. Para ser 'el rey del mambo' no tienen problemas, ¿sabes? En cambio, nosotras somos más libres emocionalmente porque nos lo hemos tenido que trabajar. Me siento superorgullosa de cómo se expresan las chicas en términos generales. Siempre hay casos, pero hemos tenido discursos tan maravillosos y con una entereza… A ellos muchas veces les cuesta más.
Recuerdo a Alejandro Nieto. Cuando se separaron, en ese momento que yo hablo con ellos sin cámaras, les dije: “Mira que esto es más duro de lo que pensáis”. Y él me dijo: “No, Sandra. Que yo ya tengo 30 años; no te preocupes por mí, que yo…” ¡Hostia, el tío! O sea, tremendo. Pues siguen juntos Tania y él, ahora van a hacer un proyecto juntos. Al final, las complejidades de la pareja son así. Todos las tenemos. Y siempre me lo recuerda, me dice: “Solo tú y yo sabemos lo que se vive ahí”. ¡Cómo me descolocó todo! Igual que esa Lucía tan destrozada. Y que luego, fíjate en la piscina cuando no estaba Marina, vimos como nacía su historia de amor con Isaac. ¡Fue tremenda esa hoguera con Manuel, brillante! Ese discurso tan bien armado… Por eso te digo, tienen más palique [se refiere a las tablas a la hora de enfrentar situaciones así].
Son historias todavía muy presentes. De hecho, se han emitido diez ediciones y un spin-off en solo seis años. ¿Existe cierto miedo a que se queme el formato?
Respeto a todos. El lunes competimos con MasterChef, y martes y miércoles en el access -que es una de las franjas más duras-. Todos los respetos del mundo para todos los formatos y para todos los compañeros. Esperemos que La isla de las tentaciones siga en buena forma. Yo, por lo que veo y por lo que he escuchado, la gente tiene buenas sensaciones. Hablarán los datos. Tenemos muy buena temporada, muy distinta a las otras. Eso es bueno. Pero, al final, es cómo la gente se engancha a las parejas, a las historias y cómo lo vivan.
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