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‘Ingobernable’: Kate del Castillo y otras razones para no perderse lo nuevo de Netflix

Por Betty M. Martínez

Tres capítulos de una sentada. Es lo que he visto de ‘Ingobernable’ antes de ponerme a escribir estas líneas y hubiera maratoneado los otros doce si no hubiera tenido otros compromisos. Hacía mucho tiempo que una serie no me provocaba tantas ganas de ver un capítulo detrás de otro sin descanso, así que mi primera imprevisión es evidente. ‘Ingobernable’ te atrapa desde el principio.

¡¡CUIDADO SPOILERS!!

Kate del Castillo, de reina a Primera Dama

La primera razón tiene nombre y apellido: Kate del Castillo. En su momento (me niego a abordar el tema porque ya han escrito ríos, mares y océanos de tinta sobre ello) hubo muchas dudas sobre si esta serie llegaría a producirse o sobre si la actriz mexicana la protagonizaría. Después de lo visto ya no hay dudas. Sin ella, no hubiera habido serie. Kate del Castillo es ‘Ingobernable’ e ‘Ingobernable’ es Kate del Castillo. Son absolutamente inconcebibles la una sin la otra.

Emilia Urquiza es una mujer fuerte, de carácter, valiente, pero también sensible, vulnerable, frágil y hay pocas actrices que sean capaces de pasar de uno a otro registro tan hábilmente como Kate del Castillo y que, además, sean capaces de transmitir todo eso con solo una mirada a cámara. Lo vimos en ‘La reina del sur’ y lo hemos corroborado ahora en ‘Ingobernable’. Por cierto, Kate del Castillo tiene ya un master en interpretar a mujeres a la fuga. A fin de cuentas, cuando se trata de sobrevivir, da igual que seas la novia de un narco o la esposa del presidente, corres todo cuanto puedes… o todo lo que te permitan los tacones de tus zapatos.

Al margen de la actriz, Emilia Urquiza es un personaje fascinante. Es la glamurosa Primera Dama de México, pero también es una mujer ojerosa y despeinada capaz de adentrarse en las calles de Tepito huyendo de todo y de todos. Emilia es la mujer que muestra abiertamente sus miedos a su marido y también es la mujer que no duda en defenderse de él a taconazo limpio. Emilia huye por instinto, pero razona cada paso que da en su huida. He visto solo la quinta parte de la serie y ya he descubierto tantas aristas en este personaje que soy incapaz siquiera de intuir qué más nos queda por averiguar de esta mujer.

Una historia que engancha

Es cierto que ‘Ingobernable’ tiene en Kate del Castillo una gran baza, pero la historia no se queda a la zaga. Nos intriga desde el minuto uno. La Primera Dama de México abandona Los Pinos tras pedirle el divorcio al presidente. ¿Por qué se van a divorciar? ¿Qué va a anunciar el presidente esa noche? Primeras dos preguntas y aún no me he acomodado en el sofá.

El señor presidente aparece en el hotel de Emilia hecho una furia y la llama de todo menos bonita. Diego Nava se pone como un basilisco, pero hay que reconocer que Emilia tampoco se queda atrás. El cruce de reproches es tan rápido que no consigo llegar a entenderlo todo. ¿Quién traicionó a quién? ¿Quién ha sido infiel a quién? ¿De qué están hablando? ¿De su matrimonio o del país?

Y llega el momento clave. El gran desencadenante que provoca todo lo demás. El presidente de México cae por el balcón. En la habitación solo está la Primera Dama. La conclusión es simple: Emilia empujó a Diego. Es lo que piensan todos en ‘Ingobernable’, pero nosotros, los espectadores, sabemos muchas cosas que ellos no saben, aunque no las suficientes para resolver el misterio.

Si Emilia hubiera querido matar a Diego, ¿por qué no dispararle cuando lo tuvo a medio metro de ella? Si la pistola estaba en la habitación, ¿cómo llegó a la mano de Emilia en el balcón? En definitiva, ¿quién mató al presidente? ¿Por qué? ¿Por qué inculpar a Emilia?

Preguntas, preguntas y más preguntas. Y en el capítulo dos tampoco es que lleguen las respuestas. Es más, siguen surgiendo más y más preguntas. Y ya no digamos en el tercero. Y no voy a decir más porque una de las claves de esta serie es que la historia te va atrapando sin darte cuenta y tampoco es cuestión de avanzar spoilers de más.

Y un detalle técnico. El ritmo de la serie es fascinante. Durante la discusión de Diego y Emilia casi no podemos ni respirar por lo trepidante de la situación. Sin embargo, tras la caída de Diego, lo vemos todo a cámara lenta porque, al igual que los diferentes personajes, tardamos en procesar lo que estamos viendo. Por no mencionar el detalle de que muchos de los elementos clave de la historia los vamos conociendo a través de lo que los diferentes personajes oyen en los medios de comunicación: el divorcio, el secuestro de Emilia de joven…

Los hombres de Emilia

Emilia es la gran protagonista de la serie, pero a su alrededor una serie de hombres, consciente o inconscientemente, mueven los hilos de su destino. El primero: su marido, Diego, el presidente. Lo primero que tengo que decir es que si Erik Hayser ya me parecía un actor de los pies a la cabeza cuando lo veía en las telenovelas, ahora no puedo dejar de aplaudirlo. Si Kate del Castillo tiene esa capacidad de transformación que mencionaba antes, Hayser no se queda atrás. En el primer capítulo aborrecí a Diego y aplaudí cada patada y taconazo que le propinó su esposa porque, seamos claros, se los merecía. Sin embargo, después conocimos al Diego pre-presidencial y era otro hombre completamente distinto. ¿Qué ha pasado estos dos años para que aquel hombre enamorado que le coloca la banda presidencial a su esposa se convirtiera en el “animal” que vimos después? Lo dicho, más preguntas.

El segundo: su padre. Es uno de los personajes del que menos sabemos, pero ya intuimos que va a tener mucho que decir. No sé por qué todo en él resulta sospechoso. ¿Será porque apenas de inmutó cuando le dijeron que su yerno había muerto? Un país entero está conmocionado por la noticia y él ni pestañea cuando le dicen que ha muerto el padre de sus nietos.

El tercero: Canek. Tengo muchas esperanzas puestas en Alberto Guerra y en su personaje. En el actor porque nunca me ha defraudado y en el personaje porque quizá sea uno de los más transparentes (o al menos lo es por ahora).

De Canek sabemos que ha estado en la cárcel, pero ya nos han medio dicho que fue una injusticia. También sabemos que está libre gracias a la mediación de la Primera Dama y que él va a hacer todo lo posible por saldar su deuda.

Hay otros personajes masculinos a los que prestar atención. Barquet era amigo de Diego y secretario de Gobernación, pero ahora es el presidente. Es un personaje curioso. Fue testigo de la caída de Diego, pero es casi el único que aún da el beneficio de la duda a Emilia. Todo lo contrario que el general Aguirre, secretario nacional de la Defensa, que ya la ha condenado.

Tampoco hay que perder de vista a Jaime, colaborador de Emilia en la Comisión Nacional de Pacificación, y el primero que da un paso adelante para ayudarla. Es evidente que es leal a la Primera Dama, pero ¿qué ocultan estos dos? ¿Qué escondió Jaime en la caja fuerte después del mensaje en clave que le envió Emilia?

Y tengo que mencionar a Ovni, el hacker buscado por la Interpol con una gran habilidad para enlazar palabras malsonantes en una misma frase. ¿Por qué lo menciono? Porque es la cuota española en ‘Ingobernable’. Maxi Iglesias.

Atención a los detalles

Al margen de la trama central y del carácter de los distintos personajes, ‘Ingobernable’ es una historia que hay que ver con lupa. Desde este lado del Atlántico tenemos que ser conscientes de que se nos van a escapar muchas cosas. Sin embargo, sí podemos captar algunos detalles.

‘Ingobernable’ aborda la relación entre el presidente y la Primera Dama de México. Hubo cierta polémica sobre si se basaría en los actuales inquilinos de Los Pinos. Todos los implicados en la serie han dicho que no y yo los creo. Eso sí, los estilistas de Erik Hayser nos lo ponen complicado. ¿De verdad era necesario que tuviera el mismo peinado que Peña Nieto? Ha habido escenas en las que he tenido que pestañear para asegurarme de que veía al actor y no al presidente.

Emilia le dice a Chela que huyó a Tepito porque allí la policía no entra, pero la otra le responde que la gente como ella tampoco. En dos frases ya nos dejan claro que hay fronteras que no se cruzan en México. ¿Hubiera entrado una mujer de la alta sociedad como es Emilia Urquiza en un barrio como Tepito si no hubiera sido imprescindible?

Y no hablemos del hecho de que Emilia y su familia llevan un chip para ser localizados en caso de secuestro (inseguridad ciudadana) o de los narcotúneles.

Un detalle que me ha parecido de lo más curioso es que cuando Barquet se dirige al país para informar de la muerte de Diego, lo hace con la camisa manchada con la sangre de su amigo. Cuando jura el cargo, lleva la misma camisa. Y yo no podía dejar de pensar en el juramento de otro presidente de otro país y en un traje rosa manchado de sangre.

No podía faltar la relación entre el poder económico y político, que nos queda clarísima con la amenaza velada de Tomás Urquiza a Barquet si le hacen daño a Emilia. Y, a todo esto, ¿nos van a explicar cómo fue posible que un candidato independiente como Diego Nava consiguiera llegar a la Presidencia? Que su coalición se llame “Justicia y paz para México” ya nos dice mucho sobre el mensaje que nos quiere enviar esta serie y ya no digamos si tenemos en cuenta el merecido protagonismo que tuvieron en una secuencia las pancartas que recuerdan a los estudiantes desaparecidos de Iguala.

Una serie made by Argos

‘Ingobernable’ es una serie de Netflix y será Netflix quien se lleve todos los titulares y las flores por esta excelente producción. Sin embargo, yo quiero hablar de Argos porque sin esta productora esta serie no sería lo que es. De hecho, todo lo que he comentado en el apartado anterior tiene el inconfundible sello de Argos.

Para quienes no lo sepan Argos es una productora mexicana que no ha hecho más que sorprender e innovar desde que inició su andadura. Es capaz de hacer la más convencional de las telenovelas, como, por ejemplo, ‘Marina’; pero también de plantarse en la HBO con una serie rompedora como ‘Capadocia’. No es la primera vez que Argos entra de lleno en el campo de la política con sus producciones. Lo hizo con ‘El octavo mandamiento’, con ‘Infames’ y hasta en ‘El señor de los cielos’ le da más de una bofetada a los grandes poderes fácticos.

En su página web, la productora dice que “el mayor diferenciador de Argos es sin duda, su mirada. Una mirada que va más allá de las apariencias, que se asoma a lo más profundo de la naturaleza humana, que escudriña la realidad y la refleja. Esto, junto con el compromiso social y del profundo respeto que tiene por la audiencia, se ha convertido en el sello que identifica sus producciones”.

Los que hemos visto algunas de las producciones de Argos sabemos de esa mirada diferente. En ‘Ingobernable’ tenemos algunos ejemplos de ese compromiso social, como esa frase que le dice Emilia a Diego: “Me da miedo pensar qué nos puede pasar si aceptamos la candidatura, pero me da más miedo que la gente que podemos hacer algo por este país no lo hagamos”.

Podría seguir hablando de esta serie. No he dicho nada todavía de Vargas West, ni de los hijos de Emilia, ni de lo desaprovechado que está por ahora Luis Roberto Guzmán. Podría rellenar páginas y páginas con lo que he visto en estos tres capítulos. Y, es curioso, me sería muy complicado encontrar algo negativo que comentar. Tendrá fallos, seguro, pero lo bueno es tan bueno que es muy difícil percibir los puntos débiles.

Lo dicho, podría seguir escribiendo, pero tengo algo más que hacer. Tengo que ver el capítulo cuatro de ‘Ingobernable’. Cuando termine el quince, volveré por aquí y tal vez entonces ya tenga respuestas para las grandes preguntas. Por un lado las evidentes: quién mató al presidente de México y por qué. Por otro lado, las latentes: quién es ‘Ingobernable’ ¿La Primera Dama? ¿México? ¿Los dos?

Por Betty M. Martínez

Tres capítulos de una sentada. Es lo que he visto de ‘Ingobernable’ antes de ponerme a escribir estas líneas y hubiera maratoneado los otros doce si no hubiera tenido otros compromisos. Hacía mucho tiempo que una serie no me provocaba tantas ganas de ver un capítulo detrás de otro sin descanso, así que mi primera imprevisión es evidente. ‘Ingobernable’ te atrapa desde el principio.