Así se hace 'Cifras y letras', el concurso con aroma a “sitcom” de RTVE: “No es un formato de campeones, sino de jugar”
“¡Venga, vamos a pasarlo bien!”, exclama Aitor Albizua a los concursantes de Cifras y letras que en ese momento le acompañan en el plató. Es jueves por la mañana y verTele asiste a una jornada de grabaciones en el concurso de La 2. Sus responsables la afrontan con la dedicación que exige todo programa de televisión, pero también con la seguridad y la tranquilidad que da saber que las cosas marchan bien. Tan bien, que dos años después de su estreno, la presente etapa del concurso se ha convertido en uno de los valores más seguros que tiene actualmente RTVE.
Producido por Atomis Media-Prime Time Media, Cifras y letras volvió a La 2 en enero de 2024, tras dos décadas fuera de la pública y una del final de su periplo por las autonómicas. Desde entonces ha pasado de superar moderadamente el 3% de cuota en sus primeros meses en parrilla a promediar un 5.7% esta temporada, en la que ha tenido meses por encima del 6% (6.4% en octubre, récord histórico) y se ha acostumbrado a duplicar día tras día la media del canal. Sin duda, un crecimiento tan inmediato y meritorio como sorprendente. “No esperaba que fuese a ser tan rápido porque los concursos suelen tener un ritmo lento de acogida hasta que la gente se adapta a ellos. Pero yo creo que contábamos con la ventaja de que Cifras y letras es un formato conocido por un público que ahora ya es muy adulto”, nos explica su productora ejecutiva, Isabel Raventós, en las instalaciones del programa.
Así pues, los datos están dando de nuevo la razón a esta exdirectiva de RTVE, que a principios de los 90 ya se apuntó un tanto adaptando por primera vez en España el concurso, que por aquel entonces llevaba varias décadas emitiéndose en Francia bajo el nombre de Des chiffres et des lettres. 30 años después decidió comprar de nuevo sus derechos de emisión, esta vez animada por la fiebre por los revivals y con una idea muy clara en la cabeza: “Quería que el formato tuviera un look más joven, más desenfadado y modernizarlo. Y creo que lo hemos conseguido”.
'Cifras y letras' y su viaje hasta llegar al access de La 2
Para hacer esto realidad, primero tuvo que conseguir el 'ok' de RTVE y elegir junto al ente público la cadena y franja de emisión adecuadas. “Estuvimos viendo La 1 y La 2 y muchísimas horas diferentes, pero había una franja, especialmente la de 21:30 a 22:00h, en la que ya se había experimentado antes con concursos. Por ejemplo, hace muchos años había funcionado muy bien Lingo con Ramoncín”, recuerda Raventós con la satisfacción de haber tomado la decisión correcta. “Es una franja complicada porque coincide con los informativos, pero también es una franja que te permite ofrecer un contenido alternativo al que ya hay. Optamos por ella y se ha demostrado que realmente hay un público que quiere algo diferente”, celebra.
Actualmente, Cifras y letras se emite un poquito más tarde (de 21:45 a 22:20h de lunes a viernes, aproximadamente) con Aitor Albizua a los mandos, bien escoltado en plató por los expertos David Calle (cifras) y Elena Herraiz (letras). El presentador llegó al programa sin más experiencia en RTVE que El Comodín, por lo que su fichaje iba en sintonía con el aire fresco que Raventós quería dar al formato. Igual que sus compañeros, cuyo trabajo como divulgadores en YouTube encajaba perfectamente con el “empeño” de la productora por contar con especialistas “que tuvieran cierta experiencia en el mundo digital”, aunque no necesariamente en televisión.
Teniendo esto último en cuenta, no es de extrañar que para Herraiz, fan confesa de los concursos, fichar por Cifras y letras fuese todo un “bombazo”. Y también para Calle, claro, aunque su caso esconde una historia un poco más cómica y personal: “Yo veía el programa cuando iba a la universidad. Mandé 80 postales para concursar, pero no me escogieron nunca. Cuando me llamaron esta vez pensé que sería para concursar. Dije 'oh, qué bien, siempre ha sido mi ilusión'. Pero no, me dijeron que quería que fuese el de las cifras. Y yo '¿perdona?'. Pensé que había una cámara oculta en mi casa”.
El experto en matemáticas reconoce que los primeros días lo pasó “muy mal” porque “la tele impone”, hasta el punto de que le daba “miedo decir los números a los concursantes”. Por suerte, aquellos nervios quedaron atrás. “Al principio les teníamos que dar alguna indicación por guion porque no se conocían, pero enseguida dejó de haber guion. Después de los primeros 10 o 15 programas parecía que se conocían de toda la vida y empezaron a meter sus pullas, siempre con mucho respeto y mucha amistad”, apunta Fredy Alcelay, director de Cifras y letras. De hecho, que cree que el concurso a veces “parece una sitcom” gracias a la “química brutal” que hay entre los tres. “Hemos mejorado un montón”, coincide la experta en letras.
“De 30 minutos estamos jugando 28”
La inexperiencia televisiva de Calle y Herraiz era compartida por los concursantes, ya que la mayoría de los que pasan por Cifras y letras lo hacen sin haber estado antes en otro concurso. “Generalmente, no queremos concursantes profesionales, sino crear nuestra propia cantera de concursantes, y lo estamos logrando. Si vienen profesionales tienes que poner un nivel muy alto para que puedan concursar bien, y si las pruebas son muy exigentes la gente no juega desde casa, se aburre porque todas las operaciones son supercomplicadas y al final se cansa. Y yo siempre defiendo que desde casa hay que jugar”, explica Alcelay.
Evidentemente, jugar desde casa es mucho más fácil que hacerlo en el plató, donde la presión juega malas pasadas y hace “muy difícil” la permanencia en Cifras y letras. Solo hay que ver que el récord de programas seguidos son los 28 que el sevillano Carlos Rodríguez enlazó la temporada pasada, un registro muy bajo en comparación con los que suelen firmar los mejores concursantes de Pasapalabra y Saber y ganar, por citar. En este sentido, Alcelay aclara que este “no es un concurso de campeones, como otros” sino “un concurso de jugar” y “en el que el peso lo lleva más el concurso en sí que los concursantes”.
El director de Cifras y letras también se desmarca de otros programas del mismo género reivindicando que en el suyo se juega sin distracciones: “De 30 minutos estamos jugando 28, y creo que este es uno de los éxitos que tenemos”. En la misma línea habla Raventós: “En España, a diferencia de otros países, los formatos son muy largos. Formatos que en el mundo anglosajón están concebidos para que duren media hora, aquí se alargan hasta las tres horas. En cambio, uno de los aciertos de Cifras y letras es su duración. Es un programa que muy rápido y muy ágil. Además, puedes jugar desde casa y eso hace que tengamos a la audiencia viéndolo desde el primer y hasta el último minuto.”
Los secretos de las pruebas de 'Cifras y letras'
Por tanto, los espectadores no tienen tregua. Y tampoco los concursantes, que paran muy poco tiempo durante las grabaciones y se lo juegan casi todo en una palabra o un número. Para Aitor Albizua, los que se presentan son unos “valientes” y él, como presentador, tiene la misión de bajarles las pulsaciones, sobre todo cuando ve que están muy bloqueados. “Intentamos simular que somos un grupo de amigos que sacan un juego de mesa y se ponen a jugar. Es decir, aquí hay diversión, pique y pasión, pero sobre todo tiene que prevalecer el buen rollo. Cuanto más relajado estén los concursantes, mejor les va a salir el concurso, que es lo que queremos, y más lo van a disfrutar y van a entrar en nuestro rollo”, apunta el presentador.
En paralelo, trata de “sacar miga” y dar “naturalidad” a cada entrega junto a Elena Herraiz y David Calle, que en su papel de expertos tienen una importancia clave en las pruebas, en cuya elaboración se mezclan lo humano y lo tecnológico. “Tenemos una base de contenidos que los guionistas van alimentando. Ahí están todas las pruebas y selecciono cada día qué pruebas metemos en cada programa. Cada día tengo los cuatro programas que vamos a grabar, que están metidos en un software que va lanzando esas pruebas”, explica Fredy Alcelay.
Las cifras y las letras que aparecen en pantalla son elegidas de manera aleatoria por ese mismo software, por eso a veces se pueda llegar al número exacto o a la palabra más larga fácilmente y otras veces no. Además, en el caso de las letras, esta tecnología tiene cargada la RAE para aclarar si las palabras que dicen los concursantes están o no incluidas en el Diccionario de la lengua española, aunque la mayoría de veces la inteligencia humana deja a la artificial en un segundo plano: “Elena casi puede hacerlo sin la RAE porque es una máquina, pero por si acaso le sale si la palabra está o no incluida en el diccionario, si le falta la tilde o lo que sea. Lo ve ella en su pantalla y nosotros en nuestra pantalla de control. Lo mismo pasa con David, que saca casi todas las operaciones por sí mismo, pero también le aparece la solución para que pueda darla en los casos más extremos”.
Eso sí, el experto en cifras comenta que a veces se desentiende del número y prioriza seguir las operaciones que realizan los concursantes, que puede seguir “en tiempo real” a través de su pantalla. El propósito es ver si las decisiones que toman dan pie a algún chascarrillo, aunque sea alabar la velocidad con la que han resuelto la prueba. Aun así, casi siempre intenta sacar el número, y la mayoría de veces lo consigue. Cuando no, ahí está la tecnología para echarle un cable: “Cuando la máquina me da el resultado es que no se puede sacar. Al principio no me fiaba mucho de la inteligencia artificial, pero cuando descubrí que no se confundía nunca y que hacía operaciones que no había forma humana de hacer vi que sí, que funciona”.
Elena, por su parte, juega durante las cifras —“es la parte que más me gusta”, dice— y se pone a buscar durante las letras las palabras más largas que se pueden sacar. Además, también busca si hay “algo etimológicamente interesante que contar” en las que dicen los concursantes. Incluso busca fotos en Internet que permitan “explicar mejor” una palabra en concreto a las miles de personas que ven el programa, incluidas las numerosas familias que se reúnen delante del televisor. “Que haya familias que nos digan que el único plan que hacen juntos en todo el día es cenar, ver Cifras y letras e irse a la cama es un orgullo para nosotros. Es lo que da sentido al hecho de estar aquí a nivel emocional, pero también profesional”, destaca Calle.
“Creo que el éxito de Cifras y letras tiene mucho que ver con esa nostalgia bonita que permanecía en el imaginario colectivo. Hemos conseguido superarla habiendo actualizado el programa”, pone en valor Aitor Albizua, que al igual que sus compañeros, espera que el concurso siga mucho tiempo dando la talla en el access, donde se ha hecho un hueco relevante pese a la competencia de El Hormiguero, La Revuelta y los realities de Telecinco. De momento, Raventós ya piensa en el futuro. Entre sus planes, introducir cambios en las pruebas, apostar por “más interactividad” y estudiar la posibilidad de hacer posibles especiales “junior”. Porque como ella misma dice “Cifras y letras está muy vivo”.