Crítica
'Stargirl' da frescura al género de los superhéroes sin pretender revolucionarlo

Stargirl, la nueva superheroina televisiva de DC

Pedro Zárate

Mientras el DCEU (DC Extended Universe) continúa enfrascado en el enésimo rumor del Snyder Cut, el universo televisivo de DC Cómics sigue construyendo su propio camino con firmeza y decisión. Sin ir más lejos, este 2020 lo empezó con el desenlace de Crisis en tierras infinitas, hito televisivo donde los haya a pesar de las sabidas limitaciones que siempre han acompañado a las producciones de The CW.

La adaptación del mítico cómic de Marv Wolfman y George Pérez puso el broche final al Arrowverso tal y como lo hemos conocido durante estos últimos 8 años. Y ahora, con Arrow finalizada, The Flash y Supergirl amortizadas, y una Batwoman que no termina de coger el vuelo, el futuro de DC pasa más que nunca por la televisión de pago. Ya sea a corto plazo por la plataforma DC Universe, casa de Titans y Doom Patrol, o en la inminente HBO Max, que a largo plazo alumbrará las series de Green Lantern y Justice League Dark.

Entre tanto, esta misma semana irrumpe en escena una nueva serie de superhéroes dispuesta a seguir dando brillo al sello DC en la pequeña pantalla. Nos referimos a Stargirl, que llega hoy a HBO España solo un día después de su estreno en Estados Unidos. La superheroína creada por Geoff Johns y Lee Moder debuta con título propio (el personaje como tal ya salió en Smallville y Legends of Tomorrow) sin el nombre ni el calado de otros justicieros de su Distinguida Competencia, pero sí con la capacidad de aglutinar lo mejor del Arrowverso y lo mejor DC Universe en una sola serie. De hecho, así se explica que al otro lado del charco hayan decidido emitirla primero en la plataforma de pago y al día siguiente en The CW, donde ya la pudimos ver brevísimamente en el capítulo final de Crisis en tierras infinitas.

Un entretenimiento superheroico con los clichés del género

Entonces lo único que supimos es que habitaba en Tierra-2, pero nada más. Ahora, con su propia serie ya en marcha, es cuando conocemos el verdadero origen de Stargirl. Para ello la serie nos lleva diez años en el tiempo, justo al momento en el que la JSA (Sociedad de la Justicia de América) es derrotada por los villanos de la Sociedad de la Injusticia. El último héroe en caer es Starman, tal y como se nos muestra en una espectacular escena superheroica que se encarga de aclarar que Stargirl cuenta con el presupuesto de las series de DC Universe y no con el ajustado de las de The CW.

Antes de fallecer, Starman aclara a su ayudante, Stripesy (Luke Wilson), que su principal herramienta, el bastón cósmico, solo funcionará en manos de aquella persona que haya sido bendecida con “la gracia del heroicismo”. Y esa resulta ser Courtney Whitmore (Brec Bassinger), una adolescente que anda cabreada con Pat, su padrastro, por tener que mudarse a Nebraska. Lo que no sabe Courtney es que Pat es en realidad Stripesy, y ella la futura portadora del bastón cósmico.

Una vez lo descubre, Stargirl narra la típica historia de orígenes en la que su protagonista intenta adaptarse a sus nuevas habilidades mientras comprueba las consecuencias de su nueva identidad. Por el camino, la serie abraza clichés propios del género superheróico (padre ausente, autobús que se cae de un puente, fase de entrenamiento...) con otros comunes a las historias adolescentes que hacen de su arranque uno similar al de Spider-Man (cualquiera de los tres) o al de cualquier película de instituto donde la nueva intenta adaptarse entre los marginados y la implacable chica popular de turno.

Aquí, y en lo que respecta a los tres primeros episodios, Stargirl no ofrece nada que no hayamos visto ya. Y hasta cierto punto, tampoco en su dinámica con Stripesy/Pat. La relación entre ambos funciona como otras clásicas entre héroes, donde uno ejerce de voz experta para ilustrar a su compañera en este nuevo mundo que se ha abierto ante sus ojos. De esta forma, lo que verdaderamente diferencia a Stargirl de otras series de DC es la mitología en la que se apoya. Al ser su predecesor, Starman, un miembro ilustre de la Sociedad de la Justicia de América, la serie ahonda en este mítico grupo de superhéroes, el primero de la historia de DC Cómics y al que Geoff Johns, creador, productor y guionista de Stargirl, conoce de sobra al ser el firmante de una de las etapas más brillantes del grupo en su relación con el noveno arte.

Una serie muy juvenil que ahonda en el legado de DC

A través de Starman y otros personajes como Hawkman, Doctor Destino, Doctor Mid-Nite y Wildcat, todos ellos mencionados en la serie, Johns profundizó años atrás en una de las ideas centrales de la historia de DC Cómics: el legado superheróico. O dicho de otra manera, que los superhéroes pueden servir de inspiración para que otras personas sigan su camino. Porque lo importante de un superhéroes no es quién se esconde detrás del traje, la capa o el antifaz, sino que la persona que los luzca porte los valores que esas prendas representan. Y eso es lo que Courtney tendrá que aprender a manejar.

Dejando a un lado esta mitología, la cual se explica en la serie con suma claridad, Stargirl se presenta como una ficción muy ligera y muy accesible para todos los públicos, sobre todo para el más juvenil. Es aquí, de hecho, donde más se asemeja al Arrowverso, pues es puro entretenimiento pero haciendo gala de un nivel de producción bastante superior. La oscuridad de Titans o los particulares personajes de Doom Patrol brillan aquí por su ausencia, siendo Stargirl una producción que bebe más del espíritu juvenil de Shazam! para construir una serie no tan abierta al humor como la película de Zachary Levy, pero sí con un tono igual de disfrutable y refrescante. Justo el tipo de producto que DC necesitaba para completar su oferta televisiva y abrir la puerta a nuevos espectadores.

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