En 'Sálvame Naranja'

Críticas por las desafortunadas preguntas de Paz Padilla a la madre de Miguel Frigenti

Redacción

Paz Padilla conectó este jueves en Sálvame Naranja con Marisa, madre de Miguel Frigenti. El colaborador del formato habló este lunes sobre el bullying que había sufrido en el colegio por parte de sus compañeros, incluyendo testimonios como que le habían “pegado en mi pueblo por ir de la mano con mi novio”.

Ante la situación, ya durante la llamada telefónica, la presentadora le preguntó: “Cuando te enteras de que tu hijo ha sufrido tanto, ¿qué es lo que haces? ¿Vas al colegio? ¿Buscas responsables? ¿Por qué dices que te sientes culpable?”. Desde la otra línea, la respuesta de la madre de los hermanos Frigenti fue que se sentía así porque “en aquel momento no estuve lo cerca de mi hijo que tenía que haber estado. No fui consciente de por lo que estaba atravesando”. Añadió que no había ido al colegio porque “llega un momento en que te das cuenta de que hay personas con las que no se puede razonar”.

Padilla insistió en ahondar sobre el tema, y le expuso: “Me imagino que tener tres hijos gays no es fácil, porque ya es complicada la educación de un hijo, ¿acudes a alguien? ¿Te informas? Explícame un poco porque me imagino que unos padres como ustedes, te habrás planteado miles de cosas”. Marisa contestó rotunda asegurando que “no acudo a nadie, ni me informo porque para mí no ha sido difícil criar a mis hijos. El tema gay siento que está sobredimensionado. Es una opción, es su libertad en la vida elegir su felicidad, entonces no considero que ningún profesional me tuviera que preparar para nada”. Y zanjó llevándose el aplauso del plató y en redes sociales: “No he educado a tres hijos gays, he educado a mis hijos”.

Marisa tiene espina bífida y va en silla de ruedas. Situación a la que aludió en la siguiente pregunta de Padilla. La también actriz quiso saber cómo reaccionó cuando sus hijos le contaban “situaciones difíciles. ¿Qué les dices? Lo digo porque habrá muchas madres que estén en la misma situación, y tú ahora mismo eres un ejemplo”.

Ante lo que ella argumentó que “protegiéndolos. La peor cárcel es la que uno mismo se impone”. A continuación explicó que ella ha “tenido una cárcel toda mi vida, que ha sido la silla de ruedas. Me voy a morir en ella. Soy una persona súper activa y mi silla de ruedas me está recordando continuamente que no puedo hacer las cosas que quiero. He atenido que aprender a vivir con ella. Pero la cárcel de mis hijos no era obligatoria. No tenían por qué vivir en una cárcel para gustar a los demás”.