'Dog House' vive una de sus adopciones frustradas más duras: “Pensé que se iba a morir y que me iba a morir yo”

Una de las adopciones en 'Dog House'

Sergio Soriano

Lacrimógeno episodio en Dog House. El programa presentado por Chenoa puso sobre la mesa este martes, 18 de agosto, un proceso de adopción muy complicado. En esta ocasión, la dura historia de Mollete se convirtió en protagonista durante el prime time de RTVE. Los problemas de salud del perro provocaron una decisión que desgarró tanto a las participantes como a los espectadores: “Hay que pensar en el bienestar del animal”.

Las puertas del formato se abrieron durante la noche para recibir a Laura y Sandra. Ambas, naturales de Colombia y con residencia en Ponferrada, comenzaron explicando distintos aspectos de su vida. De hecho, madre e hija decidieron cruzar el océano Atlántico en busca de una vida mejor: “A partir de cierta edad ya no hay trabajo”, aseguró esta última, en referencia a las personas de su edad.

A continuación, Laura explicó el miedo que siempre tuvo a los perros. Situación que, por otra parte, cambió por completo gracias a su expareja: pasó del “pánico” a todo lo contrario. El personal del albergue se puso manos a la obra para encontrar al animal con el que pudiera producirse un flechazo mutuo. Y la primera opción fue Rima. Sin embargo, el primer encuentro no terminó con aplausos. No hubo 'match' entre ellos: “Me sabe fatal”.

El equipo decidió entonces probar suerte con Mollete, brindando una segunda oportunidad tanto al “peludo” como a la familia. Ambas se enamoraron a primera vista: “Qué carita tan preciosa”. El cuidador hizo contó la complicada situación del animal: “Tiene un problema respiratorio, no puede hacer ejercicio excesivo, así que no lo revolucionéis demasiado. Que esté más tranquilito con vosotras”.

Durante la toma de contacto, la sintonía se convirtió en protagonista. Las participantes se alegraron de que la conexión entrara en escena, yéndose después todos a casa. Sin embargo, el paso del tiempo se tradujo en un triste desenlace: decidieron no continuar con el proceso de adopción. “Cuando vi a Mollete sin respirar pensé que se iba a morir y que me iba a morir yo”, aseguró Laura.

“Lo mejor es que esté con personal especializado”

El episodio sufrido en su hogar motivó este doloroso revés: “Lo mejor es que el perrito esté con personal especializado”. Tristemente, los primeros días estuvieron opacados por paseos en los que “se agitaba” mucho. Una situación peligrosa teniendo en cuenta su problema congénito en el cráneo: “Le impide respirar”. Las dos se lo pensaron mucho antes de optar por una solución tan dolorosa.

Etiquetas
stats