'El Juicio' de RTVE brilló con un Sastre que merece más pantalla y desconcertó con su tribunal 'añejo' sobre la sanidad

Adrián Ruiz

30 de abril de 2026 11:46 h

RTVE estrenó este miércoles El Juicio, una de sus anunciadas apuestas primaverales para La 1 que ha acabado viendo la luz en La 2. Visto el primer programa, se entiende mejor la decisión de la pública de llevar el espacio a su segundo canal. Primero, porque por su tono y ritmo logra en él un mejor encaje. Y después, y tal vez lo más importante, porque el parcheado resultado final del formato, con una interesante pero mal ensamblada hibridación de géneros, no animaba a confiarle la exposición del canal principal de la emisora. El Juicio encuentra sus momentos más brillantes en la parte de reportajes conducida por un José Luis Sastre que merece más presencia en pantalla de la que tiene a lo largo de la entrega.

Y es que la participación de José Luis Sastre en este nuevo programa de RTVE es, valga la redundancia, prácticamente testimonial. El reputado periodista de la Cadena SER no está nunca presente en la sala de vistas en la que se desarrolla la parte troncal del formato ni ejerce siquiera como maestro de ceremonias, sino que apenas introduce la temática del episodio y elabora pequeños reportajes que en el juicio se justifican como 'pruebas documentales' para que las 'abogadas' de este court show, Ana Pardo de Vera y Montserrat Nebrera, se apoyen en sus respectivos posicionamientos.

Da lástima que el locutor valenciano, realmente el principal reclamo con el que llegaba este proyecto a RTVE, no tenga un mayor protagonismo. Sus breves piezas elevan la factura final de El Juicio, saliendo a una calle en la que el espacio encuentra sus momentos más brillantes y sus razones para erigirse como un producto de gran calidad dentro de la televisión pública.

En esta primera entrega, en la que se debatió sobre si hay que invertir más en sanidad pública, Sastre se citó con personas afectadas por el abandono que se vive en la llamada 'España vaciada'; entrevistó a Isidre Esteve, un expiloto de rallies que, tras una grave lesión medular, expuso cómo a través de su fundación, y la colaboración público-privada, se ha ayudado a implementar innovaciones técnicas en la sanidad pública; y reunió a un grupo de sanitarios que hablaron del estrés en el que vive sometida la Atención Primaria.

'El Juicio' de RTVE llega con un look 'añejo' y algo de impostura

El Juicio encuentra menos luz dentro de la propia sala en la que se desarrolla el programa, que arrancó con el juez Ricardo Fernández Deu, que ya participó como abogado en el Tribunal Popular de RTVE en el que se basa este proyecto, haciendo un guiño a su pasado en el mencionado histórico espacio de la pública. Acto seguido, tras presentar la temática del orden del día, el magistrado dio paso a las citada 'abogadas' para que fueran entrevistando a los testigos llamados a declarar.

Fue este apartado el que se sintió más impostado y teatralizado, con poco margen a la naturalidad y con una estética y ritmo televisivos que, pese al intento de aportar una escenografía llamativa y diferente, distan mucho de los códigos actuales del medio. No hay mejor prueba de ese exceso de dramatización que el 'disclaimer' o aviso que El Juicio lanzó en sus créditos finales, informando a la audiencia que “los argumentos expuestos por las abogadas responden al rol que desempeñan en el programa y no reflejan necesariamente su opinión personal”.

Ana Pardo de Vera y Montserrat Nebrera se erigieron así como portavoces de las dos corrientes de opinión, con una potente intervención en plató de Mónica García, ministra de Sanidad, a la que no se le sacó todo el partido por el encorsetamiento del formato y por la sensación de un conocimiento previo de las preguntas que se le iban a realizar para realizar su exposición. Tras la participación de una Esperanza Aguirre que no aportó nada al debate y que rompió con el tono general del programa, el mejor momento en la sala llegó con la atinada y espontánea declaración del periodista argentino Martín Caparrón, que defendió el poder de la sanidad pública española.

Finalmente, los nueve ciudadanos anónimos elegidos demoscópicamente que componen el jurado popular emitieron un veredicto unánime tras una larga deliberación: todos ellos se han inclinado por que hay que invertir más recursos en la sanidad pública, frente a hacer un gasto más eficiente.