El Desafío
Eva Soriano explica por qué se derrumbó en la apnea de 'El Desafío': “Estaba hecha una mierda”
Eva Soriano protagonizó hace solo unos días en El Desafío (Antena 3) una de las apneas más breves de la historia del programa. La presentadora estuvo sumergida 1 minuto y 12 segundos, cifra que está muy por debajo de las marcas que suelen conseguir los concursantes. De hecho, solo tres semanas antes, Daniel Illescas aguantó la respiración durante 4 minutos y 47 segundos. Nunca antes se había registrado una victoria tan rotunda como esta.
Al margen de la capacidad pulmonar de cada uno de ellos, hay un motivo de peso por el que Soriano hizo una apnea tan corta. Además de que tuvo una mala experiencia en el mar en 2022 –Salvamento Marítimo tuvo que rescatarla porque se alejó demasiado de la orilla–, se da la casualidad de que en 2025, cuando participó en las grabaciones de El Desafío, estaba “transitando una ruptura sentimental bastante heavy”, según han explicado en El Faro de Cadena SER.
Esa inestabilidad emocional la desestabilizó totalmente al realizar la temida prueba. “Cuando me meto en la piscina de la apnea, los únicos pensamientos que tengo sobre mi persona son de no eres válida, no haces nada bien, esto te va a salir como una mierda, igual que te está saliendo todo, no vales”, relata la concursante.
Le resultó imposible alejar de su mente todos estos pensamientos intrusivos. “Todo mi discurso hacia mi persona era absolutamente negativo. Era un discurso de perdedora, me sentía triste y decepcionada conmigo misma porque pensaba que todo lo estaba haciendo mal”, recuerda la humorista, que en ese momento, mientras trataba de mantener la compostura ante las cámaras, tenía la sensación de que estaba “perdiendo en El Desafío” y también en su “vida personal”.
Al interrumpir la apnea, Soriano se echó a llorar mientras el entrenador de la prueba y el presentador del programa trataban de consolarla. No es que se sintiera “frustrada” por haber hecho una marca tan baja, sino que fue incapaz de continuar porque “estructuralmente estaba hecha una mierda”.
En su caso, la apnea fue la gota que colmó el vaso. Estar en silencio con sus pensamientos, con ideas tan negativas, hizo que se viniera abajo. “Peté en ese momento porque me sentía poco válida”, comenta ahora sin que el tiempo haya cicatrizado esa herida: “Soy incapaz de ver la apnea otra vez porque me traslada a un lugar en el que yo estaba hecha una mierda”. Ahora, dice, se encuentra “mucho mejor” y tiene un “discurso más amable y tolerante” hacia ella misma.