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Los Globos de Oro se entregan sin que a Hollywood le importe: así será una no-gala envuelta en la indiferencia

Durante años, nos hemos acostumbrado a reutilizar una plantilla más o menos flexible cada vez que la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood celebra la entrega de sus galardones, los Globos de Oro. Presentadores, programación, cobertura televisiva... Todos estos elementos se mantenían siempre, cambiando los nombres en liza (en el caso de los presentadores, no especialmente, habiendo recurrido de forma habitual tanto a Ricky Gervais como al binomio Tina Fey/Amy Poehler), no tanto las compañías implicadas (NBC ha sido desde 1996 la casa de la ceremonia) y, por supuesto, actualizando unos pronósticos siempre puestos bajo sospecha, por unos motivos u otros, y tomados como una guía para las tendencias que seguirán durante el resto de la temporada de premios. Nada de eso podemos hacer este año.

“El evento de este año será uno privado y no contará con retransmisión en vivo. Daremos actualizaciones en tiempo real de los ganadores en nuestra web y en redes sociales”. Así, con tan parco mensaje, la institución resuelve la incógnita de una edición, la 79ª, del todo inaudita: sin alfombra roja, sin presentador, sin estrellas invitadas ni entregadores famosos, sin cadena... Y en resumen, sin relevancia alguna. Lo que la prensa cultural había acordado llamar la “antesala de los Oscar”, con una insistencia casi paródica, ha terminado reducida en una puerta trasera que nadie quiere atravesar.

Una imagen en entredicho

Hay varios motivos para que los Globos de Oro se hayan deshinchado de esta forma, pero el definitivo es la crisis de imagen a la que se han visto expuestos. Por resumir (ya los expusimos con todo lujo de detalles en mayo), la inclusión en las candidaturas de Emily en París, de tibia recepción crítica, en detrimento de otros títulos con una recepción mucho más positiva permitió resaltar comportamiento monopolístico de la organización, con una política de sobornos plenamente aceptada y activa. La productora de la comedia romántica había organizado un viaje al rodaje, sin reparar en gastos y con todos los lujos a disposición, para los miembros de la HFPA. Incluso Gervais había bromeado con estas situaciones durante sus años como maestro de ceremonias, evidenciando que era una situación más que conocida y aceptada en la industria. Sin embargo, en un año de aclamadas producciones con capital creativo afroamericano en cartel, el asunto cobraba otra dimensión. Otra dimensión que se fundía con una problemática: la ausencia absoluta de diversidad dentro de la asociación.

Por supuesto, no se trataba de una situación nueva o desconocida, pero la coyuntura había hecho inaceptable para las grandes estrellas, majors y plataformas mantenerse ajenas a este hecho. O al menos, aparentar ser sensibles a esta tesitura. La institución trató de calmar los ánimos aprobando medidas como la inclusión de nuevos integrantes durante 2021, poniendo especial énfasis en críticos negros (29%); y la firma de una especie de código de buena conducta.

Esto no sirvió para aplacar la situación, al contrario. Las propuestas fueron tildadas de insuficientes y causaron el boicot de Netflix, WarnerMedia y Amazon, así como personalidades como Shonda RhimesMark Ruffalo y Scarlett Johansson, a la organización. Es más, en ese momento se tuvo a bien señalar la más que rumoreada buena sintonía de la HFPA con Harvey Weinstein, haciéndose además hincapié en las acusaciones de sexismo y acoso sexual que han sido dirigidas a los integrantes de la asociación durante años. Acusaciones como la que en su día realizó el ahora felizmente recuperado Brendan Fraser, que señaló en 2018 al expresidente Philip Berk por acoso sexual y tocamientos durante una fiesta celebrada en 2003, sin que ganaran verdadera trascendencia en su momento. Berk, de hecho, siguió hasta el pasado abril en la membresía, hasta que fue expulsado por una comunicación interna de marcado tono racista.

La debacle de la audiencia y el adiós a NBC

El hecho de que NBC rechazara emitir la gala este año, aduciendo esta crisis corporativa, fue la puntilla para los Globos. Hubo quienes no dudaron en resaltar la hipocresía de Hollywood con estos premios -“Nos conocen desde hace 30, 40, 50 años. ¿Cómo les sorprende eso? [la falta de periodistas negros]”, dijo en su día un integrante anónimo a Variety-, pero más allá de ello, se olvidaban de otra cuestión: el progresivo desinterés por estos premios, que culminó con la debacle de audiencias de 2021.

Con unos pobres 6,9 millones de espectadores (un 60% menos que el año anterior) y un rating de 1.5 entre adultos de 18 a 49 años (mínimo histórico), la emisión quedó a punto de batir el récord negativo que supuso la gala de 2008, la menos vista de lo que va de siglo, y que se concibió en forma de rueda de prensa debido a la huelga de guionistas de aquel año.

Conviene recordar que NBC firmó a finales de 2018 un sustancioso contrato para asegurarse la retransmisión de los Globos por ocho ediciones más, es decir, hasta 2026. Por ello, al declinar ofrecer lo que fuera que tuviese pensado la HFPA, que seguía en sus trece apostando por celebrar la gala con normalidad, estaba por ver cómo se solucionaría este problema capital. Lo cierto es que hasta esta última semana no ha habido noticias concretas sobre lo que se había planteado para la ocasión. Aunque lo desangelado del anuncio de las nominaciones ya hacía entrever el resultado final.

La Ómicron, la puntilla

Súmesele a esto la expansión de la variante Ómicron de Covid-19 por Estados Unidos, que durante las últimas semanas ha motivado cambios y suspensiones en la televisión hollywoodiense. Durante los últimos días hemos leído los sucesivos positivos por coronavirus de estrellas de late shows de Estados Unidos como Jimmy Fallon, Seth Meyers y James Corden, entre otros, lo que ha motivado el parón de las grabaciones; de igual modo que diversas series también han tenido que paralizarse mientras sus equipos contagiados cumplían con las debidas cuarentenas. También se han cancelado las alfombras rojas y premieres de los pocos títulos destacables que se han mantenido en el calendario de estrenos cinematográficos de diciembre y enero.

Esto también ha tenido efecto en la temporada de premios, que comienza a finales del año saliente y a comienzos del entrante. Los Critics Choice Awards, que debían entregarse precisamente este mismo 9 de enero, fueron los primeros en posponer hasta nuevo aviso su gala, que debía suponer su vuelta a la presencialidad total tras haber experimentado también con un formato híbrido como ya hicieron los Emmy o precisamente los Globos de Oro durante finales de 2020 y principios de 2021. Los premios de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (en adelante, la HFPA) también vaticinaban una retransmisión tradicional con asistentes in situ, cabe decir. El problema es que, como vemos, no solo no había cadena que estimara oportuno retransmitirlo, sino que tampoco había asistentes que quisieran acudir. Y no por el temor a la actual ola de la pandemia, precisamente.

Una fiesta privada en la que nadie quiere participar

A muchos les sorprendió encontrarse con el mismísimo Snoop Dogg como copresentador del anuncio, junto a la actual presidenta de la organización Helen Hoehne, en la mañana del 13 de diciembre durante el anuncio de las candidaturas. Nadie esperaba que apareciese ninguna celebridad puesto que, como ya había quedado patente, nadie parecía querer vincularse a los Globos de Oro. La participación del icónico rapero podía entenderse como un paso hacia el cambio, hacia la modernidad de los premios, cambio que se concreta en la llamada “Reimagine Coalition”, iniciativa emprendida en colaboración con la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color. La promoción de esta joint venture era una de las pocas informaciones en claro que se tenía sobre el contenido de la retransmisión de este domingo 9, a falta de saber qué talentos estarían involucrados.

O mejor dicho, si habría algún talento involucrado. La HFPA trató durante las últimas semanas de cerrar la participación de clientes de las principales agencias de representación de Hollywood, sin que ninguna se arriesgase a participar. Así, no les quedó otra que seguir adelante apostando por la filantropía, poniendo el foco en los invitados de asociaciones benéficas, como vía para darse relevancia mediática, y también para rellenar los asientos vacíos por los que antes se peleaban en Tinseltown.

En cualquier caso, sin activos de cara al público, parecía evidente que no tenía sentido aparentar normalidad en una etapa tan anormal para ellos. Han esperado a las últimas 72 horas para anunciar que la gala ni siquiera se emitirá. De un acontecimiento de escala mundial se convierte en poco más que una fiesta privada cuyo fin está más encaminado a apaciguar el orgullo y lavar la conciencia de sus miembros, según cada cual.

Unas nominaciones que tampoco importan

Porque lo cierto es que en cuanto a las nominaciones, tampoco hay un especial interés. El reparto de nominaciones no ha dejado sorpresas: Succession parte como la gran favorita con cinco candidaturas, seguida de The Morning Show y Ted Lasso, ambas de AppleTV+, que acumulan 4 cada una. La gran sorpresa la da El juego del calamar, que atesora 3, en un momento de plena expansión por Estados Unidos, donde las grandes agencias de representación están tentando a sus actores.

La inclusión del thriller coreano es a la vez síntoma de la globalización del contenido que marcó en su momento Parásitos con su gesta en los Oscar de 2020 y que han impuesto las grandes plataformas de streaming, tanto como de una nueva prueba que muestran los votantes para comunicar que se han reformado.

Por lo demás, y atendiendo a los grupos de poder, Netflix ha perdido pegada con respecto a la pasada edición y se queda en 10 nominaciones, frente a las 15 de HBO Max. Hulu, empatada con 10 con Netflix, y AppleTV+, con 8 nominaciones, completan la parte noble. ¿Celebrarán sus éxitos estas compañías, o preferirán dar la callada por respuesta? Lo previsible de las candidaturas hace pensar que será un éxito más para la aclamada tragicomedia protagonizada por Brian Cox, tras haber resultado inelegible en la anterior edición por los retrasos en la producción causados por el coronavirus.

Peor aún, ¿le importará a alguien que triunfen o no? Durante las semanas de la temporada de premios, estamos acostumbrados a conocer, a menudo por anuncios en redes o comunicados de prensa, a los ganadores que las múltiples asociaciones de críticos diseminadas por Estados Unidos han escogido, galardones con valor moral y estratégico, pero sin alcance mediático real. A menudo permiten predecir o confirmar los comportamientos de las votaciones más relevantes, votaciones como las de los Globos de Oro.

El hecho de que los Critics Choice Awards hubieran propuesto la misma fecha que los Globos, de que lo hicieran además contando con estrellas de calibre apalabradas desde un principio, hace pensar que la industria quiere negarle la atención a los Globos de Oro hasta nuevo aviso. Al fin y al cabo, hay muchas otras galas a las que acudir sin tener cargo de conciencia, al menos de momento.

LISTADO COMPLETO DE NOMINADOS EN TV

Mejor serie: Drama

  • Lupin (Netflix)
  • The Morning Show (Apple TV+)
  • Pose (FX)
  • El juego del calamar (Netflix)
  • Succession (HBO Max)

Mejor serie: Comedia o musical

  • The Great (Hulu)
  • Hacks (HBO Max)
  • Solo asesinatos en el edificio (Hulu)
  • Reservation dogs (FX)
  • Ted Lasso (Apple TV+)

Mejor miniserie o película para televisión

  • Dopesick (Hulu)
  • Impeachment: American Crime Story (FX)
  • La asistenta (Netflix)
  • Mare of Easttwon (HBO Max)
  • The underground railroad (Amazon Prime Video)

Mejor actriz: Miniserie o película para televisión

  • Jessica Chastain (Escenas de un matrimonio)
  • Cynthia Erivo (Genius: Aretha)
  • Elisabeth Olsen (WandaVision)
  • Margaret Qualley (La asistenta)
  • Kate Winslet (Mare of Easttown)

Mejor actor: Miniserie o película para televisión

  • Paul Betanny (WandaVision)
  • Oscar Isaac (Escenas de un matrimonio)
  • Michael Keaton (Dopesick)
  • Ewan McGregor (Halston)
  • Tahar Rahim (La serpiente)

Mejor actriz: Drama

  • Uzo Aduba (In Treatment)
  • Jennifer Aniston (The mornign show)
  • Christine Baranski (The Good Fight)
  • Elisabeth Moss (El cuento de la criada)
  • MJ Rodríguez (Pose)

Mejor actor: Drama

  • Brian Cox (Succession)
  • Lee Jung-jae (El juego del calamar)
  • Billy Porter (Pose)
  • Jeremy Strong (Succession)
  • Omar Sy (Lupin)

Mejor actriz: Comedia o musical

  • Hannah Einbinder (Hacks)
  • Elle Fanning (The Great)
  • Issa Rae (Insecure)
  • Tracee Ellis Ross (Black-ish)
  • Jean Smart (Hacks)

Mejor actor: Comedia o musical

  • Anthony Anderson (Black-ish)
  • Nicholas Hoult (The great)
  • Steve Martin (Solo asesinatos en el edificio)
  • Martin Short (Solo asesinatos en el edificio)
  • Jason Sudeikis (Ted Lasso)

Mejor actor de reparto:

  • Billy Crudup (The Morning Show)
  • Mark Duplass (The Morning Show)
  • Kieran Culkin (Succesion)
  • Brett Goldstein (Ted Lasso)
  • O Yeong-Su (El juego del calamar)

Mejor actriz de reparto:

  • Jennifer Coolidge (The White Lotus)
  • Kaitlyn Dever (Dopesick)
  • Andie MacDowell (La asistenta)
  • Sarah Snook (Succession)
  • HannaH Waddingham (Ted Lasso)

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