'La isla de las tentaciones 9' acabó sus reencuentros con la declaración de Borja a Almudena y la pareja sorpresa de Darío
La tercera y última entrega de La isla de las tentaciones 9 arrancó con el desenlace entre Claudia y Gilbert. Ambos tuvieron una conversación mucho más sosegada que la de la noche anterior.
Para continuar con el reencuentro entre Almudena y Darío. Ninguno pudo disimular la ira y el rencor que se tenían, después de tanto sufrimiento. Una situación en la que tuvo que mediar Sandra Barneda.
Además, se unieron a la charla Cristina, Borja y hasta Érika, que llegó con una noticia sorpresa para todos los presentes. Situaciones que el programa seguirá tratando en tres debates que emitirá Telecinco la próxima semana, como anunció la cadena al acabar la entrega:
Las lágrimas finales de Claudia y Gilbert
Tras el griterío de la entrega anterior, en la que también aparecieron Gerard y Mary, esta empezó ya con Claudia y Gilbert más calmados, juntos en el sofá y cogidos de la mano.
Con la voz rota, ella aseguraba a su ex que le había “querido muchísimo, pero siempre me deja de mala. Yo creo que no lo he tratado mal. Tengo que aprender a quererme a mí, a estar sola”, concluyó sobre su futuro más inmediato.
Mientras que él confesó sus sentimientos encontrados: “Hemos estado tres meses sin vernos y pensaba que lo había superado, pero la veo aquí y recuerdo todo lo que hemos sido. El corazón me dice ella, pero la mente sabe que lo correcto es no estar con ella. Es la mujer que más he querido en mi vida, pero va a seguir bloqueada. Prefiero estar solo”, zanjó.
La ira de Almudena y Darío, con dos nuevas ilusiones
Después de 11 años juntos, los dos decidieron abandonar la experiencia por separado. Cuatro meses después, Almudena era la primera en entrar al salón junto a Barneda.
Tras ver las imágenes y revivir el sufrimiento, la joven reflexionó sobre lo vivido: “Allí lo peor fue conocer a ese Darío, sentí que fui engañada. Que me llevó para acabar con la relación, que allí floreció ese Darío que ya existía”. En cuanto a caer con Borja: “Si él no hubiera caído yo no hubiera tenido ojos para nadie más”, aseguró.
Preguntada por el regreso a España: “Darío se molestó por no ir en el mismo tren que él, porque quería hablar conmigo. Nos dimos un abrazo y él se fue a Málaga y yo me quedé en Madrid con Borja. Esa fue una de las mejores semanas de mi vida. Me ha hecho sentir cosas que jamás había sentido. Llevamos cuatro meses conociéndonos y no nos hemos separado”.
Por otro lado, “Darío me empezó a mandar mensajes preguntándome si me había follado con Borja o no”. Al reencontrarse en Málaga: “Hablamos y como si no hubiese pasado nada, contándonos todo lo que había pasado en la isla y riéndonos. Me miraba con amor y se me olvidó el dolor allí. Ahora hace cuatro meses que no nos vemos, aunque él me ha hablado casi todas las semanas. Yo creo que quería volver conmigo, lo he tenido que bloquear”.
Tras hablar con Almudena, la presentadora le pidió que saliera del salón, y dio paso a Darío para conocer su versión de la historia: “Es un paso que tuve que dar allí, no era feliz. Estaba enamorado al máximo, pero no lo demostraba porque no me daba razones para ello. Ahora estoy más feliz que nunca, tengo libertad, no tengo que dar explicaciones a nadie”.
Sobre si se arrepiente de algo, él fue duro: “Te juro que no quisiera volver con ella nunca más en mi vida. Mi madre llora porque siente que ha perdido a una hija, y a una perra porque la ama”. En ese instante irrumpió Almudena a gritos e insultándole.
Y Darío se dirigió a ella: “Hasta que no estés sola no lo superarás porque sigues igual de dependiente. Tú tampoco estabas enamorada si no no caes a los dos días. Estás en una relación con el primero que ha venido, yo no tengo huevos de hacer eso. No puedo estar ahora con nadie”. Palabras que provocaron que Almudena saliera del salón a gritar: “Yo no me merezco esto!”.
Barneda intentó calmarles como pudo. Y al tenerlos de nuevo sentados, cada uno en un sofá, hizo entrar a Cristina. La soltera explicó que Darío quiso algo más con ella, pero ella prefirió seguir sola: “Se enfadó porque hablaba con sus amigos. Cuando vi su actitud cogí un vuelo de vuelta”.
Sin embargo, y para sorpresa de todos, Darío aseguró que ahora estaba conociendo a Érika. Por lo que también entró al salón: “Darío y yo en villa montaña hubo mucha conexión de amistad. Al salir empezamos a hablar de nuevo, a quedar y un día surgió. Nos llevamos muy bien, dejamos que fluya y que pase lo que tenga que pasar”.
Y ante esa pareja, invitaron al que faltaba: Borja. Entró dándole un beso en la boca a Almudena y confesándole sus sentimientos: “Está siendo muy complicado su proceso, su sanación, pero la voy a seguir entendiendo como hasta ahora”. Y se dirigió a la joven: “Para mí está siendo complicado, si me estrello lo voy a preferir. Te quiero, no dudo de lo que siento por ti, me vas a tener contigo”.
Frente a tal declaración, Darío le dijo que tuviera claro que era un “parche” para Almudena. Y que viéndola así, ahora sabe que hizo bien: “Te he destrozado, pero te he hecho más fuerte. Ahora eres feliz. Todo va a ser para un bien”. Aunque Almudena no compartía sus palabras: “Lo peor es que él se siente orgulloso de la manera que lo ha hecho. Había maneras de hacer las cosas, él lo tenía pensado. Parece que amarlo es malo”.
Ante tal situación, en la que Darío y Almudena fueron incapaces de hablarse sin rencor, Barneda despidió al joven y a Érika, que se marcharon juntos, sin poner etiquetas a lo suyo. Para después, despedir a Borja y Almudena. “Siento que es mi ángel de la guarda. Siempre ha sabido lo que siento, y necesito ir poco a poco, conmigo tiene que tener paciencia”, dijo la joven, y él se la llevó en brazos.