Manu Sánchez cierra el primer curso de 'El perro andaluz' en RTVE con mensaje a los negacionistas: “Son terroristas ambientales”
Este jueves, 30 de julio, Manu Sánchez despidió la primera temporada de El perro andaluz en RTVE. Un primer curso breve (arrancó en junio), pero intenso en el que ha puesto al público en pie con sus monólogos, ha sufrido varios cambios de horario por el Mundial, ha recibido amenazas de muerte y, sobre todo, ha superado expectativas en los datos de audiencia.
Por todo ello, el presentador tenía que poner un broche final a la altura con Lolita Flores y Santiago Segura como invitados, con María Galiana como colaboradora estrella, María Peláe actuando con un pregón a Miguel Ríos y el anuncio en exclusiva de Lucas Paulano como representante de España en Eurovisión Junior.
Sin embargo, todo ese menú no estaba completo sin una actuación musical y el monólogo de rigor de la noche. Por ello, Sánchez arrancó la entrega al ritmo de 'Un año más' de Mecano, pero con la letra cambiada y dedicada al ático de Isabel Díaz Ayuso. “Qué menos que comprar un pisazo descomunal y así no alquilar”, empezaba la nueva versión.
“Y deshecho el apaño ya no existe el daño y como me han trincao ahora me echo atrás. Hagamos el balance de lo bueno y malo igual que compro, vendo y no ha pasado ná”, era otra de las estrofas que entonó el presentador. “Lo que dirán alguno es que lo que he hecho no es bueno, tampoco encuentro ná por muchísimo menos. Y a ver si dejamos de mirar dónde vivo, y mis amigos y yo dónde nos reunimos”, continuó.
En esa línea también ironizó con los 6 millones que perdió Nacho Cano con Malinche y que fue “más barato ático, que musical”. Para acabar concluyendo con que “no hay duda que la vivienda está fatal. No se libra ni Dios. Isabel no ocupa lugar (...) hay que tener cuidado con los Ayuso del suelo”.
Manu Sánchez, sobre los negacionistas: “Son terroristas ambientales”
Seguidamente, Manu Sánchez entonó su último monólogo de la temporada para reflexionar sobre el negacionismo, la esperanza y la importancia de no rendirse. Empezó confesando vivir “sensaciones encontradas”, por un lado agradeció ser “bendecido con récords de audiencia”, por lo que ya están “preparando la vuelta en septiembre con más ladridos, libertad y ganas” y bromeó con que no “olviden venir a verme en la cárcel próximamente”.
Por otro lado, transmitió su pesar por los incendios que asolan España, envió apoyo a las víctimas, agradeció a todos los servicios de protección por su trabajo y les dedicó el programa. Para continuar con un rotundo “no” hacia los negacionistas del cambio climático: “Terroristas ambientales que siguen con el 'no'. Todo es 'no'. Son más listos que la comunidad científica internacional”, ironizó.
Sánchez confesó que para él “los negacionistas son moscas cojoneras. Les da igual la realidad, no va a estropearles lo que piensan”. Aunque para hablar de estos incendios, precisamente dio la razón a los negacionistas porque no se había originado por el cambio climático: “Fue porque un señor con un martillo hidráulico de 8 toneladas abría nuevos caminos sin permiso y de forma prohibida. Igual lo de saltarse la ley no es buena idea, lo de negarlo todo menos tus cojones no es el mejor camino”.
El presentador imitó a los negacionistas: “Nos pasamos el día negándolo todo: no al cambio climático, no a las vacunas, no a las mezquitas, no a la Ley Trans - porque por su culpa hay menos bomberos, según Almeida- no a condenar el genocidio en Palestina, no al feminismo, no a la diversidad, no al ecologismo, no a los humoristas libres, no a que Miguel Ríos opine, no a la Agenda 2030, no a la Constitución, no a los impuestos, pero sí a los uniformes y solo de boquilla... ojalá nuestros policías, maestros, médicos, bomberos cobrasen más y en mejores condiciones”, sentenció.
Manu Sánchez también criticó la filosofía de “tazas” con el mensaje de 'eres único' que se venden a miles. Las ideas de “ser tú mismo” de “ser especial”, del “rollo de la autoayuda”, de que el “universo conspira en torno a ti”, excepto si eres “un hijo de la gran puta” que provoca incendios. “Hemos pasado del 'todos contra el fuego' al 'todos contra todos. Hoy, España arde, pero es que ya lleva demasiado tiempo calentita”, lamentaba el humorista.
Contra los negacionistas: “Prevención, conciencia, unidad e inversión en servicios públicos de calidad”
Hablo en primera persona para asegurar estar harto de tanta “desesperanza y negatividad”, justo cuando hace un año que le estaban operando: “Mi penúltima operación a vida o muerte. Hubo un día que me desahuciaron, que me dijeron que no se operaba más. Ante tanto no, no me rendí. Ni yo, ni mi oncóloga. Ante el 'no', encontramos el 'sí'. Y dimos con un cirujano que nos dijo 'sí', el Doctor Wenceslao Vásquez, peruano por cierto, ¡chúpate esa Santiago Abascal! No vienen a quitarnos nuestras ayudas, vienen a quitarnos nuestros tumores”.
Experiencia que le llevó a reflexionar que “no podemos dejar que gane el 'no', tenemos que reconquistar el sí”. Aseguró que cuando le declararon como “zona catastrófica” le dijeron que “lo normal es que no saliera bien”, que tras la operación “no volvería a andar, no tendría riñones, y no volvería a mover el brazo izquierdo”. Para acabar firmando el consentimiento, confiando y “¡aquí estoy!”, celebró.
“Siempre he sido muy optimista”, aseguraba y reiteraba: “No creo en los noes, solo quiero síes en mi vida”. Para aconsejar lo siguiente: “No destruyan, construyan. Como dice Ayuso, hay que enfriar el planeta, el país y el tono político. No hay que insultar, mamarrachos, mafiosos, sinvergüenzas, delincuentes. Hay que decir 'me gusta la fruta' como para decir 'hijo de puta' pero desde el respeto y la gracia”.
Criticó las declaraciones de Feijóo sobre que “el problema es que no sabemos lo que heredamos” y que “te encuentras las hectáreas que te has despistado y son tuyas y arden”. También las de Ayuso sobre que el ático “solo es para reunirse, no para vivir. Que son ganas de meter ruido”, pero con los 6 millones de euros se los podía dar a un MENA para que no tenga “necesidad de robar o delinquir”.
Para acabar concluyendo que ante tanto negacionismo lo mejor es la “prevención, conciencia, unidad e inversión en servicios públicos de calidad. La triple negación para la idea más absolutamente afirmativa. Abracen el sí, dejen de negar por negar, y descubran el poder liberador del andalucísimo 'no ni ná'”.