Pepa Charro explica en 'El Hormiguero' por qué decidió 'matar' a La Terremoto de Alcorcón: “No podía más”
Pepa Charro tomó hace años una decisión que, vista desde fuera, podía parecer un riesgo profesional. Pepa “mató” a La Terremoto de Alcorcón, el personaje que la había convertido en uno de los rostros más reconocibles del entretenimiento español. La actriz ha recordado ahora en El Hormiguero por qué llegó a ese extremo y qué ocurrió después de intentar desprenderse de su alter ego.
Charro visitó este martes el programa de Antena 3 junto a Julián López, su compañero en 53 domingos, la obra que ambos representan actualmente en el Teatre Condal de Barcelona. Pero fue su pasado como La Terremoto el que dejó una de las historias más curiosas de la entrevista, después de que Pablo Motos recuperara algunos de los vídeos con los que la actriz se hizo popular. Porque detrás de uno de los personajes más reconocibles de su trayectoria hubo también una sensación de agotamiento. La Terremoto había dejado de ser solamente un personaje para convertirse prácticamente en la identidad profesional de Pepa Charro.
“Todo era La Terremoto de Alcorcón”
La actriz explicó que llegó un momento en el que la popularidad del personaje comenzó a jugar en su contra. “No podía más, todo era La Terremoto de Alcorcón y no podía hacer nada más”, recordó durante su conversación con Pablo Motos. “Me comía el personaje. Me comió el éxito. No podía más. Se comió a Pepa”. La frase resume el problema al que se enfrentó Charro después de que La Terremoto alcanzara una enorme popularidad.
El personaje había nacido vinculado al humor, la música y las parodias de grandes éxitos internacionales, pero terminó adquiriendo una dimensión propia. Versiones como Me estoy poniendo morá, a partir de Can't Get You Out of My Head de Kylie Minogue, o Time goes by con Loli, inspirada en Hung Up de Madonna, convirtieron a La Terremoto en una figura reconocible por derecho propio. El éxito fue precisamente el que acabó generando el conflicto. Charro quería continuar desarrollando su carrera como actriz y artista, pero la presencia constante de su personaje hacía que cualquier nuevo proyecto quedara inevitablemente asociado a él.
Tenía preparado hasta el “nicho” para despedirla
La solución que encontró fue tan radical como simbólica. Pepa Charro decidió “asesinar” a La Terremoto de Alcorcón y cerrar esa etapa para poder recuperar espacio como intérprete. La actriz llegó incluso a bromear sobre lo preparada que estaba para ejecutar aquella despedida: “Ya tenía yo el nicho en Mallorca para tirar la peluca y los tacones”.
La imagen resume hasta qué punto la decisión era deliberada. No se trataba simplemente de dejar de hacer determinadas apariciones o de rebajar la presencia del personaje, sino de darlo por terminado para intentar que el público volviera a identificarla por su nombre y por otros trabajos. “Tuve que matarlo para que pudiera salir Pepa”, explicó también al recordar aquella etapa.
Aunque cuando Charro ya había decidido poner punto final a La Terremoto, recibió una llamada que cambió sus planes. Doña Elvira Vázquez, propietaria de El Molino de Barcelona, se puso en contacto con ella para proponerle convertirse en vedette del histórico local. La oferta hizo que el personaje pudiera regresar, aunque transformado. La Terremoto ya no volvería exactamente en el mismo contexto, sino que adoptaría una nueva dimensión vinculada al escenario.
“Cuando decidí asesinarla, me llamó la propietaria de El Molino de Barcelona para proponerme ser su vedette. Así que la resucité en cuerpo de vedette”, contó Charro en El Hormiguero. Para la actriz, aquella nueva etapa permitió reconciliarse con un personaje que había terminado resultándole agotador. “Al final te acabas haciendo amiga de tus personajes. Son mejores que nosotros”, añadió. La historia tiene así un desenlace diferente al que Charro había imaginado. La Terremoto no desapareció del todo, pero sí tuvo que cambiar para que su creadora pudiera recuperar el control sobre ella.
De las parodias al teatro
La conversación con Pablo Motos se produjo mientras Charro promociona 53 domingos, la obra de Cesc Gay que comparte con Julián López y en la que también participan otros intérpretes como Candela Serrat. La función aborda las relaciones entre tres hermanos que deben enfrentarse a una complicada decisión familiar relacionada con su padre, de 86 años.
Para Charro, el teatro forma parte precisamente de esa trayectoria que existe más allá de La Terremoto. El personaje sigue siendo uno de los trabajos por los que el público la identifica, pero su carrera también se ha desarrollado en otros ámbitos de la interpretación y el espectáculo. La Terremoto sobrevivió, pero Pepa Charro consiguió volver a ocupar el primer plano.