Pepe Ruiz recuerda con emoción sus 'Escenas de matrimonio' con Marisa Porcel: “Nos entendíamos con una mirada”
Hubo una época en la que millones de espectadores terminaban el día escuchando las inagotables discusiones de Pepa y Avelino. Sus reproches, sus reconciliaciones y ese humor costumbrista que convertía lo cotidiano en comedia hicieron de Escenas de matrimonio uno de los fenómenos televisivos de la década de los 2000. Detrás de aquella química había mucho más que dos actores interpretando un papel: existía una amistad que se extendió durante casi treinta años.
Ahora, varios años después del fallecimiento de Marisa Porcel, Pepe Ruiz ha querido recordar a quien fue su inseparable compañera delante de las cámaras de YAS Verano -la versión veraniega de Y ahora Sonsoles-, con unas palabras cargadas de cariño y nostalgia. El actor, ha echado la vista atrás para hablar de la relación que ambos mantuvieron desde que coincidieron por primera vez a comienzos de los años noventa. Una complicidad que, según asegura, iba mucho más allá del trabajo y que fue clave para que sus personajes conectaran con el público durante tantos años.
“Nos entendíamos con una mirada”
Pepe Ruiz recuerda que su historia profesional junto a Marisa Porcel comenzó en 1990, cuando ambos coincidieron en El orgullo de la huerta. Sin embargo, el gran punto de inflexión llegó años más tarde, cuando dieron vida a Pepa y Avelino en Matrimoniadas, una serie de sketches emitidos dentro de Noche de fiesta que acabó convirtiéndose en uno de los espacios más celebrados del programa. El éxito fue tal que aquellos personajes terminaron dando el salto a Escenas de matrimonio, donde alcanzaron una popularidad difícil de igualar. Durante años, sus continuas discusiones se convirtieron en una de las señas de identidad del prorgrama de Telecinco y consolidaron a ambos intérpretes como una de las parejas más queridas de la pequeña pantalla.
Al recordar aquella etapa, Ruiz no duda en destacar el vínculo que compartían. “Nos entendíamos con una mirada”, asegura el actor, convencido de que esa conexión fue una de las claves para que las escenas resultaran tan naturales ante la audiencia. Más allá del éxito profesional, hay un recuerdo que conserva con especial emoción. “Me queda la satisfacción de haber estado muy cerca de ella hasta el día que se fue a las estrellas”, confiesa sobre Marisa Porcel, fallecida en agosto de 2018 a los 74 años.
Una pareja irrepetible para varias generaciones
La trayectoria compartida de ambos no terminó con Escenas de matrimonio. Tras abandonar la serie, volvieron a coincidir en La familia Mata y posteriormente participaron en otros proyectos televisivos, prolongando una colaboración que se extendió durante más de dos décadas. Su química fue tan evidente que, durante años, muchos espectadores llegaron a identificarles como un matrimonio también fuera de la ficción. Una percepción que Pepe Ruiz ha querido desmontar con humor.
“Mi mujer sabe que es ficción”, comenta entre risas, dejando claro que nunca existieron celos y que la relación con Marisa siempre fue una gran amistad. De hecho, reconoce que en varias ocasiones le han propuesto formar nuevas parejas televisivas. Sin embargo, tiene muy claro que ninguna podrá ocupar el lugar de quien compartió tantos años de carrera con él. “A Marisa no se la puede sustituir”, afirma con rotundidad antes de rematar con una frase que resume perfectamente lo que significó para él: “La Pepa auténtica era ella”.
Un recuerdo que también alcanza a su familia
Durante su intervención, Pepe Ruiz también quiso acordarse de Paloma, la hija de Marisa Porcel, a quien asegura haber visto crecer desde pequeña gracias a la estrecha relación que mantuvo con la actriz. El actor aprovechó la ocasión para trasladarle públicamente todo su apoyo en el complicado momento personal que atraviesa debido al litigio judicial relacionado con el chalé en el que reside, una vivienda cuya propiedad continúa siendo objeto de disputa.
Años después de la desaparición de Marisa Porcel, las palabras de Pepe Ruiz vuelven a demostrar que la amistad que ambos construyeron nunca terminó cuando se apagaban los focos del plató. Para el actor, aquella compañera con la que bastaba cruzar una mirada para entenderse sigue siendo irremplazable. Y, para muchos espectadores, también continúa siendo la única e inolvidable Pepa de Escenas de matrimonio.