Dos solteros de 'First Dates' rechazan tener una segunda cita por exceso de complicidad: “Somos hermanas”
First Dates vivió este jueves un momento insólito en Telecinco por la decisión de dos participantes de no querer tener una segunda cita con el otro pero no por algo negativo, sino por un claro exceso de complicidad entre ambos. Todo comenzó cuando Ismi, uno de los comensales, decidió enseñarle a Álvaro, su acompañante en el dating de Mediaset, una canción que acababa de publicar.
Después de enseñarle el tema para conocer su opinión, ambos acabaron bailando juntos y la música abrió una posibilidad que sí convencía a los dos fuera del restaurante televisivo regentado por Carlos Sobera. Ismi propuso continuar esa buena sintonía en otro ambiente y le planteó a Álvaro salir de fiesta juntos, mientras él valoró la canción como “muy chula”.
A esas alturas, la afinidad entre ambos ya apuntaba hacia una relación de amistad y ocio antes que hacia una segunda cita con fines románticos. Un vuelco que, lejos de suponer un conflicto entre los participantes, dotó al encuentro de un buen rollo que divirtió a los espectadores de First Dates.
Las semejanzas alejaron la opción de pareja
Ese desenlace había empezado a tomar forma mientras Ismi y Álvaro hablaban y comprobaban hasta qué punto coincidían en gustos, carácter y manera de relacionarse. La conexión avanzó con facilidad, aunque la acumulación de semejanzas acabó llevando el encuentro hacia un terreno diferente del que podía esperarse al principio.
Ismi fue el primero en situar su relación en un plano casi fraternal después de comprobar cuánto se parecían: “Yo creo que tú y yo somos demasiado hermanas”. Álvaro coincidió con esa percepción y aceptó que la cercanía que estaban construyendo tenía pocas posibilidades de convertirse en una relación sentimental.
Las coincidencias llegaron también a la intimidad, donde Ismi descubrió que Álvaro tenía el mismo rol sexual que Ismi y entendió ese punto como otra dificultad para plantearse una relación entre ambos. El dato reforzó una incompatibilidad que trató con humor al imaginar otras actividades para los dos dentro de una relación de amistad: “Entonces en la cama podemos pintarnos, ver qué outfit nos ponemos para irnos de fiesta, pero nada más”, bromearon. La atracción romántica quedó así desplazada por una complicidad que ambos parecían disfrutar desde otro lugar.
Álvaro llegó al tramo final de la cita con una conclusión muy parecida y vinculó su falta de interés romántico con todas las semejanzas descubiertas durante el encuentro. Para él, la conexión había funcionado, pero esas coincidencias colocaban a Ismi mucho más cerca de una amistad con la que disfrutar que de una posible pareja. “No tendría una segunda cita porque somos hermanas”, concluyó. Su valoración, por lo tanto, coincidía con el rumbo que había adquirido la conversación y descartaba que el buen entendimiento entre los dos tuviera que traducirse necesariamente en otra cita del mismo tipo.
La futura amistad ya tuvo un primer plan
La decisión de Ismi dejó finalmente establecido qué clase de encuentro sí estaría dispuesto a repetir con Álvaro después de haber disfrutado de su compañía. La opción romántica quedó descartada, aunque su intención de volver a verlo seguía sobre la mesa porque él le había caído muy bien y ambos habían encontrado un plan que les apetecía: “No tendría una segunda cita con él en plan romántico pero obviamente me iría de fiesta contigo a una discoteca”. La salida nocturna quedaba así como la única continuación posible de una cita que había cambiado de rumbo a lo largo de las conversaciones.