El último 'Debate de las Tentaciones' aplaudió la lección de Almudena y Darío e indignó con dos nuevas rupturas

Darío abraza a Almudena, en el 'Debate de las Tentaciones' de Telecinco

Paula Hergar

22 de enero de 2026 01:54 h

El tercer y último Debate de las Tentaciones en Telecinco emocionó e indignó casi a partes iguales a la audiencia que vio en una sola entrega las dos caras del amor. Así, la novena edición del reality puso punto y final con sonrisas y lágrimas.

Almudena y Darío se reencontraron tras dos meses sin tener contacto, y con la emisión de por medio. Ambos empezaron con gritos, pero acabaron dando una lección de cómo cerrar bien una relación.

Los dos protagonistas lloraron, pero también Sandra Barneda, el propio Borja y hasta Cristina, la tentadora, que pidió disculpas a Almudena por su forma de actuar en el programa.

Sin embargo, tanto Helena y Rodri como Nieves y Lorenzo vivieron todo lo contrario: gritos, reproches y la ruptura de ambas parejas sin entendimiento.

El magistral cierre de Almudena y Darío, la confesión de Borja y el arrepentimiento de Cristina

Almudena fue la primera en entrar a plató explicando que la emisión había sido muy dura y que se había dado cuenta de que ella también se había equivocado en ocasiones. Aunque “aquella Almudena se quedó allí” y desde entonces su vida ha dado un giro radica “para mejor”.

Explicó que su error fue “idealizar su relación” porque era la única que había tenido y que no culpaba a Darío de que quisiera volar, pero que lo podría haber hecho sin hacerla sufrir tanto. Ahora ya no siente nada por él, más allá de cariño y tristeza.

En ese instante, Sandra Barneda le preguntó por el anillo de compromiso, algo que a Almudena le despertó rabia y explicó algo nuevo: “No me creo que me fuera a pedir matrimonio. Él no fue a comprarlo, lo compró mi familia. Me enteré cuando volví”.

Al escucharla, Darío entró enfadado y justificando no comprarlo porque siempre estaban juntos. Tampoco entendió la importancia de ese detalle y aseguró que sí entró pensando en pedirle matrimonio, pero se dio cuentade quee no era feliz. Lo que sí reconoció es que no estuvo acertado en las formas:

“Me he dado puto asco viendo las cosas que he dicho en la isla, he tenido que quitar la mirada, te prometo que no recuerdo haberlo dicho. Me ha fallado la boca y lo quiero mejorar. Cuando he visto el programa en mi casa he visto lo que has vivido, que has tocado fondo y Borja estaba contigo. Me encantaría poder llevarme bien contigo, por todo el pasado en común”, confesó entre lágrimas. Y Almudena le contestó: “Hoy estoy viendo al Darío que conocí”.

Los dos se abrazaron por fin, con espasmos de alivio y llanto. Se desearon la felicidad mutua y que ninguno merecía ni todo el amor, ni todo el odio de los espectadores.

Barneda, también emocionada, les dedicaba unas palabras de agradecimiento: “Habéis conseguido que la gente que vea este programa conecte con algo tan bonito como el amor, con la complejidad del amor porque a veces no se sabe hacer bien”.

También entró Cristina llorando y disculpándose por su papel en la isla: “Me siento culpable y no logro asimilar todo lo que he vivido. Me doy vergüenza, en ocasiones me he visto muy sobreactuada, del momento de la hoguera no me siento nada orgullosa”. Aseguró que había escrito por privado a Almudena para pedirle perdón, y la entendió.

Finalmente, llegó Borja y besó a Almudena en la boca, confirmando que siguen juntos aunque con dificultades: “Ha sido una emisión muy dura, enamorarte de alguien cuando está viviendo una ruptura... entenderlo no significa que no duela”, confesó también emocionado. Y Almudena explicó que llevan seis meses viéndose a escondidas, y aunque le aconsejen estar sola un tiempo “no quiere dejar pasar la oportunidad de conocerle”.

El confesado pacto entre Rodri y Helena y su ruptura ¿definitiva?

Ante tanta emoción, capacidad de autocrítica y aprendizaje, el papel de Helena y Rodri indignó más que convencer. Y es que la joven llegó a plató explicando que habían hecho un pacto antes de entrar a la isla: “Rodri me dijo que se iba a liar con una chica para devolverme todo el daño que le había hecho, le dije que vale”.

También en el Reencuentro habían pactado decir que llevaban un mes en su mejor momento: “Me pidió que fuéramos de pareja bonita y tenemos una mierda de relación. ¿Cómo íbamos a estar en nuestro mejor momento si me acababa de poner los cuernos? No he sido yo nunca”.

Lo más extraño es que, seguidamente, entró Rodri a plató y le dio un beso en la boca. En lo que significaba que seguían juntos, pero ella le acababa de tirar a los leones. “Me acusas de pacto y tú me amenazaste con que me dejabas si me defendía de tu madre. Antes de la isla es verdad que le dije que me liaría con una y me arrepiento. Me despedí fatal con ella”, argumentó.

Y tras varios reproches, Helena acabó dejándolo en directo: “Tengo claro que no tenemos que estar juntos porque nos queremos fatal, pero después nos juntamos y veo que podemos intentarlo. Ya se me acaba la paciencia. No tenemos ni un día bueno. Tengo que ser valiente y dejarlo ya”. Él lo aceptó.

La ruptura entre gritos de Nieves y Lorenzo

Nieves y Lorenzo, que habían roto en la entrega anterior, volvieron a sentarse en plató e intentar explicar sus diferencias. Aunque no se escuchó nada, ni se les entendió.

Finalmente, Barneda se desesperó: “Esto es una mierda, os lo digo porque os tengo cariño. Lo que estáis viviendo os está autodestruyendo, el amor es complejo, pero más bonito que cuernos, dependencia, y os sacáis lo peor el uno del otro”, zanjó.

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