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Don Lorenzo volvió a 'Los hombres de Paco' con un secreto de salud y una última misión policial

Redacción

Ha llegado el momento que muchos de los seguidores de siempre de Los hombres de Paco esperaban: la reaparición de Don Lorenzo. Tras estrenar su nueva temporada en Atresplayer Premium con el regreso de Sara y Lucas, y vivir numerosas aventuras con el tándem que forman Paco y Mariano, la comedia ha recuperado por fin a otro de sus personajes más míticos.

Juan Diego, quien durante nueve temporadas dio vida al comisario Castro de la comisaría de San Antonio, ha vuelto a ponerse en su piel en el episodio 12 de la décima tanda, donde participa como invitado. Una colaboración especial que vio la luz este domingo en la plataforma de pago de Atresmedia, llevándose todos los focos de la emisión.

La reaparición de Don Lorenzo tiene lugar fuera del ámbito laboral, sin placas ni uniformes. Con el veterano policía ya retirado, y con su hija Lola (Adriana Ozores) formalizando su nueva vida, la serie le reencuentra con su exyerno en el hospital donde uno se recupera del accidente sufrido con la máquina del doctor Carreño, y el otro se enfrenta a una complicada intervención a escondidas de su familia.

El primer cara a cara de Paco y Don Lorenzo en once años se produce por una de esas casualidades del destino: el del CNI va caminando por los pasillos del centro médico mientras habla por teléfono con Povedilla cuando, al pasar por delante de una de las habitaciones, escucha las inconfundibles quejas de su exsuegro a un enfermero: “Si quiere pinchar algo váyase al zoo a pinchar puercoespines, ¡mamón!”, le dice al sanitario. Pero su expresión cambia por completo cuando ve parado en la puerta a un rostro importante de su pasado: “Paco, ¿pero qué coj... haces aquí?”, le pregunta.

El último caso de Paco y Don Lorenzo

Tras el encuentro inicial, el excomisario confiesa a su excompañero que sospecha del enfermero que le acaba de atender y le anima a que le actúe al margen de la ley para investigarle: “Anda metido en algo sucio, no le he visto hacer ni un informe. Es un vampiro”, le cuenta. El protagonista de Los hombres de Paco se resiste a incumplir las normas internas del CNI, y Castro se lo reprocha. “¿Dónde has dejado tu olfato policial, Paco?”, le pregunta Don Lorenzo, que tiene claro que él no va a perder nunca el instinto: “Yo seré policía mientras respire”.

Cuando Paco parece decidido a ayudar al abuelo de su hija Sara, se encuentra un informe médico que revela el verdadero motivo por el que el veterano policía está ingresado. A él le ha dicho que se está haciendo “una ITV rutinaria”, pero la realidad es bien distinta: se va a enfrentar a una operación a corazón abierto de la que no quiere que se enteren ni su hija ni su nieta. “Don Lorenzo, voy a llamar a Lola y a Sarita”, le dice su exyerno. “No lo hagas, es una orden. Si la cosa va a peor quiero que la última imagen que tengan sea de los tres bailando como posesos en la boda”, explica Castro, que le pide dos favores por los viejos tiempos: “que esto quede entre nosotros, y que me ayudes a resolver lo del enfermero, puede que sea mi último caso”.

Al final, el personaje de Paco Tous decide colaborar y descubre que el sanitario estaba metido en una trama de tráfico de sangre para deportistas que se dopan. Don Lorenzo se muestra agradecido por el gesto, y le confiesa algo que nunca le había dicho: “No sé si es que seguiré bajo los efectos de la anestesia, pero eres el mejor policía que he tenido en mi mando. Gracias por todo”.

“Que usted diga eso significa mucho para mí”, le dice Paco, y le propone volver a visitarle al día siguiente al hospital para ir juntos a ver la puesta de sol: “¿Te digo donde está la mejor puesta de sol de España? ¡En mis santos coj...!”, le dice el excomisario, pronunciando por última vez su frase más mítica.