Pedro Alonso denuncia en 'La Revuelta' el “infame” desahucio de Maricarmen: “Una sociedad que maltrata a sus mayores está enferma”

Pedro Alonso y David Broncano en 'La Revuelta'

Pedro Zárate

La Revuelta ha denunciado en numerosas ocasiones la crisis de la vivienda, bien a través de David Broncano o de invitados tan dispares como Irene Escolar, Pepe Viyuela o un descendiente de Cristóbal Colón, que incluso leyó durante su paso por el show de RTVE el artículo de la Constitución que dice que todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna. Con estos predecentes, no es de extrañar que el programa se pusiera serio este miércoles para abordar el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que acaba de ser desahuciada de su casa en Madrid por un fondo de inversión.

“¿Has visto qué tremendos desgraciados han desalojado a Maricarmen?”, preguntó el presentador a su invitado de la noche, el actor Pedro Alonso. “La tía ha aguantado todo lo que ha podido, una persona se ha ofrecido a pagar su alquiler y aun así han dicho que la señora, fuera de su casa”, añadió Broncano antes de dar la palabra al intérprete, que resumió el asunto en tres palabras: “Es una infamia”. Después usó su gusto por el mundo de la selva para hacer una reflexión sobre este mediático caso: “En la selva, los mayores están en el centro. Los honran, los cuidan y los protegen, no esta cosa infame de que los escupen. Nosotros somos ellos, venidos de ahí. Una sociedad que maltrata de esta forma a sus mayores es una sociedad enferma”.

Para Broncano, el caso de Maricarmen es “duro” y “simbólico de lo que pasa con la vivienda y todo lo demás”, señaló antes de explicar sus pormenores: “El piso era de sus padres en los años 50, 60 y como estaba bajo la dictadura franquista, las mujeres no podían firmar contratos de este estilo, que a veces se olvida. Pensamos que en la dictadura era todo muy efectivo y muy ordenado. Bueno, no se ha pensado durante mucho tiempo, pero hay gente que lo piensa ahora. La mujer no podía firmar contratos de este estilo, entonces las condiciones legales del piso no podían pasar a la madre, dejándose llevar de una ley franquista. Es una acumulación de barbaridades, y aun así no hay ningún mecanismo de ningún tipo para que semejante acumulación de barbaridades se pueda limitar o se pueda parar”.

El complejo caso del desahucio de Maricarmen

Efectivamente, esta historia empieza en el franquismo, cuando las mujeres casadas no podían firmar contratos sin la autorización del marido en virtud de la licencia marital aprobada en el siglo XIX, tal y como explica elDiario.es. Sin embargo, lo ocurrido con Maricarmen es mucho más complejo, pues cuando su padre murió en 1960, la subrogación de contratos permitió a su madre quedarse como titular de un alquiler que por entonces era indefinido. Y así lo era hasta que, en 1985, el ministro de Economía, Miguel Boyer, del Gobierno de Felipe González, impulsó un Real Decreto-Ley (hoy conocido como Ley Boyer) que ponía fin a los contratos indefinidos y dejaba a la negociación entre casero e inquilino la duración de los mismos.

En 2005 falleció la madre de Maricarmen y ella, ya con 66 años, pasó a ser la titular del piso como segunda subrogada, una figura que la ley no protege para blindar el contrato indefinido, pero los propietarios de entonces respetaron su renta antigua. Sin embargo, ni Renta Corporación ni Urbagestión la respetaron cuando compraron la vivienda en 2018 y 2020, respectivamente. La primera empresa ofreció a Maricarmen comprarla por 250.000 euros euros. Y la segunda, quedarse como inquilina con un alquiler un 300% superior al que tenía, lo que suponía pagar 1.650 euros. Es decir, 200 más que los que cobraba de pensión. Maricarmen no podía afrontar ninguno de estos pagos.

Llegados a este punto, Urbagestión consideró que, tras la segunda subrogación, el contrato estaba vencido desde 2007, algo que el juzgado de primera instancia de Madrid desestimó, pero no así el Tribunal Supremo, que dio la razón a Urbagestión y dio vía libre a la ejecución del desahucio acogiéndose a una ley que asegura que no es necesario comunicar al inquilino el final de la subrogación. Desde entonces, los partidos políticos no se han puesto de acuerdo para aprobar medidas que protejan legalmente a gente como Maricarmen, siendo tumbados este año dos decretos al respecto en el Congreso. Ahora, el Gobierno trabaja en un nuevo texto al respecto con la promesa de presentarlo a los partidos de la posición este mismo mes.

“Esto va más allá de una cosa ideológica”

Para Pedro Alonso, lo importante de este caso es que, a partir de él, se consiga “parar esto que hemos llamado una infamia tan deshonrosa para nuestra sociedad de alguna manera, ya”. “O al menos que se avance algo, porque, de todas las cosas que hay, si hay una transversal, dura y que afecta a todo el mundo es el tema de la vivienda”, añadió Broncano. A continuación, el presentador manifestó su deseo de que al menos “el esfuerzo” de Maricarmen sirva para algo, aunque se haya quedado sin casa y haya “perdido esta batalla de forma lamentable”. Que ya que “le ha echado valor y ha peleado”, que su caso provoque “un pequeño cambio y la gente se ponga la pilas. La gente y el Gobierno”.

“Y que más allá de lo que opinen unos u otros, que se pueda hablar de cosas tan importantes como esta desde un lugar fuera de la intoxicación ideológica”, deseó por su parte Alonso, que dio pie a la siguiente reflexión del presentador: “Es que esto va más allá de una cosa ideológica. Esto es una cosa que afecta a todo el mundo: progresista, conservador, de izquierdas, de derechas, gobiernos, autonomías...”

Además, el actor recordó que aunque no lo parezca, todos vamos a ser mayores también“. ”Y todos podemos tener problemas con cosas de vivienda“, concluyó Broncano, que mandó un ”abrazo a Maricarmen“ en su nombre y en el de todo el equipo de La Revuelta.

Etiquetas
stats