'Salvados' vuelve a laSexta con la historia de Rita Barberá y Gonzo señala a tres nombres del PP: “No han aceptado salir”
Este domingo, 6 de septiembre, Salvados estrenó su temporada 18 en laSexta. El programa que arrancó con Jordi Évole y que ahora conduce Gonzo - al que hemos entrevistado y saca pecho de formar parte de él- ha cumplido su mayoría de edad y lo ha celebrado con un programa doble sobre las luces y las sombras de la historia de Rita Barberá.
Con el título de 'La alcaldesa', el equipo del Barrio dividió en dos actos el programa: ACTO I 'Mascletà', que narró la época dorada de dicha alcaldesa de Valencia y un ACTO II 'Cremà' centrado en la caída de esta. Ambas partes las reconstruyó a través de entrevistas, como explicó el propio Gonzo en su monólogo de apertura:
“Alcaldesa de València con cinco mayorías absolutas, autoridad indiscutible en la derecha y salvadora de Mariano Rajoy cuando peligraba su liderazgo. Rita Barberá personificó, como pocas mujeres en España, el poder político. Y representó, también como pocos, la época más descarada del despilfarro y el pelotazo. Nos dejó imágenes para la historia y su final ilustra la cara más cruda de la política. Falleció en una habitación de hotel, alejada del partido que ayudó a fundar. El capítulo de hoy ayuda a reconstruir el auge y la caída de Rita Barberá con el testimonio de amigos, excompañeros de partido y rivales políticos”.
Para ello, el programa entrevistó al expresidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps - que se emocionó al recordar el día de la muerte de Rita-, el exministro del PP José Manuel García-Margallo, la exconcejal del ayuntamiento y amiga personal Mayren Beneyto, a Joan Ribó -que sucedió a Barberá como alcalde Valencia-, a la exdirectora del diario Las Provincias Consuelo Reyna, y a Beatriz Garrote, de la Asociación de Víctimas del Metro, entre otras.
Sin embargo, el propio Gonzo desveló en mitad de su charla con Beneyto que “nadie de la ejecutiva de aquel Partido Popular que le pidió a Rita Barberá que se diese de baja [a raíz del caso Taula] ha aceptado salir aquí: ni Mariano Rajoy, María Dolores de Cospeda, ni Fernando Martínez-Maíllo...”, a lo que la amiga de esta respondió: “Por algo será”.
Sus momentos más polémicos y el punto de inflexión
Salvados reconstruyó la biografía de Barberá, centrándose en los 24 años como alcaldesa de València, en los que protagonizó momentos inolvidables que llenaron portadas y minutos de informativos. Desde la vuelta en Ferrari con Francisco Camps, hasta la burla a las víctimas del accidente del Metro o su 'Caloret'.
Sin embargo, el programa mostró cómo pasó de las victorias apabullantes en las distintas elecciones, su buena relación con los reyes de España, a acusaciones de corrupción, con el caso Urdangarín, el caso Taula… un auge y una caída de la que muchos señalaron el punto de inflexión.
Consuelo Reyna opinó que “Rita no debió presentarse a las últimas elecciones”. Mientras que Beneyto desveló que ambas habían decidido retirarse, hasta que a Rita “la llamó Rajoy” para que volviera a hacerlo. Camps aseguró que ella “decidió presentarse por lealtad, al partido, a Rajoy” y Margallo pensó lo mismo.
Sin embargo, el momento en el que empezó todo “el malestar” de la alcaldesa fue con el caso Urdangarín opinó su también amiga. A lo que Camps señala de forma más amplia: “El punto de inflexión no fue Rita Barberá, fue nuestro partido a nivel nacional. Por lo que sea pierde el contacto con la gente. Esa es la realidad”.
La muerte de Rita con la “aportación fundamental de los suyos”
“La historia de Rita Barberá muestra el lado más miserable y cruel de la política, con una falta total de humanidad”, sentenciaba Reyna al recordar cómo murió en una habitación de hotel, sola, marginada por ex compañeros y fuera del partido que fundó y al que ayudó a ocupar sus mayores cuotas de poder.
Finalmente, Gonzo recuerda a García Margallo cómo en el funeral de Rita, “el abogado y cuñado, José María Corbín, dijo que había muerto de pena y que la aportación fundamental en esa pena había sido de los suyos. Refiriéndose a los miembros del partido”. Al preguntar a Margallo si estaba de acuerdo, este sentenció: “Absolutamente”.