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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sippi Azarbaijani-Moghaddam]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sippi-azarbaijani-moghaddam/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sippi Azarbaijani-Moghaddam]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Farkhunda y el camino cuesta arriba para las mujeres en Afganistán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/farkhunda-camino-cuesta-mujeres-afganistan_129_8249083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a76ae391-51de-4c6a-8798-a5a16624a392_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Farkhunda y el camino cuesta arriba para las mujeres en Afganistán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Incluso en el llamado "nuevo Afganistán" persistía un preocupante trasfondo de misoginia en algunos sectores de la sociedad</p><p class="subtitle">El día que desaparecieron las mujeres de las calles de Kabul</p></div><p class="article-text">
        Pienso en el caso de Farkhunda. Es probable que seis a&ntilde;os atr&aacute;s ustedes leyeran <a href="https://www.theguardian.com/global-development/2015/mar/28/farkhunda-women-kabul-afghanistan-mob-killing" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alguna noticia sobre su caso</a> y se indignaran con los hombres afganos que la mataron. Todo lo que representa a Farkhunda ahora es el triste dibujo de un pu&ntilde;o cerrado que emerge de un bloque de piedra, apuntando silenciosamente al cielo cerca del lugar donde fue torturada y asesinada p&uacute;blicamente en 2015, un conocido santuario de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultimas-horas-kabul-evacuaciones-paises-europeos-acaban_1_8247889.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kabul</a> donde las palomas revolotean y los vendedores ambulantes y los mendigos se acercan a las multitudes de peregrinos. Su &ldquo;pecado&rdquo; fue quemar p&aacute;ginas del Cor&aacute;n, una <a href="https://www.theguardian.com/world/2015/mar/22/afghan-woman-killed-mob-kabul-innocent" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falsa acusaci&oacute;n</a> dirigida contra ella por el vendedor de amuletos al que hab&iacute;a criticado.
    </p><p class="article-text">
        Su desenlace tambi&eacute;n deber&iacute;a ser un recordatorio de que los brutales castigos corporales infligidos por las turbas por motivos religiosos, especialmente a una mujer, no son s&oacute;lo cosa de los talibanes. Y lo que es m&aacute;s preocupante, tambi&eacute;n deber&iacute;a servirnos de aviso de que incluso en el llamado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/sirvieron-20-anos-guerra-billones-dolares-gastados-afganistan_1_8229231.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;nuevo Afganist&aacute;n&rdquo;</a> persist&iacute;a un preocupante trasfondo de misoginia en algunos sectores de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a, las fuerzas de seguridad afganas permanecieron de brazos cruzados mientras la muchedumbre se ensa&ntilde;aba con la joven. Sospecho que toda la frustraci&oacute;n que acumularon las masas durante d&eacute;cadas ante la obligaci&oacute;n de tener que respetar a rega&ntilde;adientes los derechos de las mujeres en p&uacute;blico se descarg&oacute; sobre el d&eacute;bil y diminuto cuerpo de la joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No me sorprendi&oacute;. En los muchos a&ntilde;os que trabaj&eacute; en distintas regiones de Afganist&aacute;n, me esforc&eacute; por conocer a <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mujeres-mundo-proposito-afganistan-infiernos_129_8236700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujeres</a>, por desarrollar proyectos con mujeres, por emplear a mujeres, por proteger a mujeres, por escuchar a mujeres destrozadas... Estuve a punto de ser linchada, secuestrada, apartada, maltratada verbalmente, menospreciada, marginada, acosada sexualmente y maltratada en m&aacute;s ocasiones de las que puedo recordar, por afganos y por &ldquo;internacionales&rdquo;. Todo por ser una mujer en un mundo de hombres. Todo porque los problemas de las mujeres se consideraban irrelevantes.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente, Farkhunda se sinti&oacute; envalentonada por toda la ret&oacute;rica sobre los derechos de las mujeres y pens&oacute; que estaba en una nueva y valiente era en la que pod&iacute;a defender los derechos de las personas a las que tomaba el pelo un vendedor ambulante religioso. Pens&oacute; que ten&iacute;a voz. Pens&oacute; que estaba a salvo. Pero toc&oacute; una fibra sensible y no comprendi&oacute; que segu&iacute;a en un territorio minado.
    </p><p class="article-text">
        La muchedumbre grab&oacute; alegremente la tortura infligida a la pobre chica. Si alguien se ha preguntado alguna vez por el ambiente de las quemas de brujas medievales, ese d&iacute;a lo habr&iacute;a podido sentir. El gobierno se vio obligado a detener a los responsables de la muerte de la joven. No pod&iacute;an hacer la vista gorda ante este atroz abuso y asesinato. Encarcelaron a algunos hombres, pero a la mayor&iacute;a los dejaron en libertad, ya que otros hombres poderosos intercedieron a su favor.
    </p><p class="article-text">
        El avance de los derechos de las mujeres seguir&aacute; siendo un reto en Afganist&aacute;n durante d&eacute;cadas, y quiz&aacute;s siglos. A lo largo de todos los a&ntilde;os en que los <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/mujer-afgana-kabul-trabaja-ong-occidental-siento-olvidada_129_8230618.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organismos internacionales</a> se felicitaron por los avances en materia de derechos de la mujer, los mismos horrores a los que se enfrent&oacute; Farkhunda asomaron en las sombras, justo al margen de la ceremonia de entrega de premios a un defensor de los derechos de la mujer o de un proyecto para ense&ntilde;ar a las ni&ntilde;as habilidades b&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        La ayuda destinada a las mujeres siempre ha sido insuficiente. Las pocas mujeres que ve&iacute;an los occidentales en sus proyectos pod&iacute;an estar a salvo, pero la mujer analfabeta que ganaba dinero en un proyecto de costura recib&iacute;a un pu&ntilde;etazo en la cara. A la joven que entraba en la academia de polic&iacute;a le dec&iacute;an que vaciara las papeleras, que preparara t&eacute; para los hombres y que pusiera su cuerpo a disposici&oacute;n del placer sexual de los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Si una mujer era encarcelada por adulterio, en el reinado de Hamid Karzai o de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/emiratos-arabes-unidos-confirma-depuesto-presidente-afganistan-refugiado-territorio_1_8229208.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ashraf Ghani</a>, cuando sal&iacute;a de la c&aacute;rcel en una provincia del norte tem&iacute;a por su vida y por el bienestar de sus hijos, ya que no hay trabajos bien remunerados para las mujeres analfabetas en las zonas rurales del interior.
    </p><p class="article-text">
        Form&eacute; parte del movimiento integrado por muchas mujeres afganas y extranjeras que intentaron que millones de ni&ntilde;as fueran a la escuela y, con suerte, al instituto y posiblemente a la universidad. Pero tuve que enfrentarme a la realidad y asumir que tendr&iacute;an dificultades para encontrar trabajo porque la econom&iacute;a sigue estando dominada por instituciones en manos de hombres. Muchas de esas ni&ntilde;as saldr&iacute;an de la escuela, casadas y habiendo olvidado lo poco que aprendieron.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el a&ntilde;o pasado, en un proyecto de asistencia a las v&iacute;ctimas, tuve que rebatir los argumentos de j&oacute;venes afganos con los que trabajaba. Yo quer&iacute;a que las viudas a las que ayud&aacute;bamos fueran las beneficiarias directas de nuestras ayudas, por derecho propio. 
    </p><p class="article-text">
        El argumento de ellos era que cualquier hombre que fuera pariente de estas mujeres, por lejano que fuera, era una mejor opci&oacute;n porque una mujer afligida &ldquo;no estaba en su sano juicio&rdquo;. Algunos incluso sacaron a relucir la vieja excusa de que las mujeres son <em>naqes ul aql</em>, seg&uacute;n su interpretaci&oacute;n del islam; una traducci&oacute;n aproximada ser&iacute;a que tienen &ldquo;medio cerebro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nos queda un largo camino por recorrer y el reto persiste, mucho despu&eacute;s de que se haya conseguido terminar con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/afganistan-pasara-eeuu-abandone-aeropuerto-kabul_1_8246699.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el caos del aeropuerto de Kabul</a>. Los d&oacute;lares invertidos en los &uacute;ltimos 20 o 30 a&ntilde;os en proyectos para mujeres y el superficial p&aacute;rrafo insertado en la p&aacute;gina 60 de la descripci&oacute;n del proyecto en el que se dice que &ldquo;se respetar&aacute; la igualdad de g&eacute;nero&rdquo; adormecen a algunas mujeres en un estado de trance en el que se sienten seguras y envalentonadas. Pero queda mucho camino por recorrer y el dinero para lograr un progreso real se desvanece en un contexto en el que es evidente el cansancio de los donantes.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Farkhunda es un aviso de que no era necesario que los talibanes hicieran acto de presencia para que las mujeres <a href="https://www.eldiario.es/internacional/testimonio-mujeres-atrapadas-afganistan-prefiero-hijas-mueran-caer-manos-taliban_129_8202176.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sintieran inseguras</a>. Afganist&aacute;n acababa de iniciar un desafiante viaje hacia la democracia con las mujeres como ciudadanas con igualdad de derechos, un viaje que hoy por hoy <a href="https://www.eldiario.es/internacional/consejo-transicion-talibanes-abordan-plan-seguridad-afganistan_1_8231122.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ha interrumpido</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que vi fue un pa&iacute;s asolado por la pobreza y la guerra, con un marcado contraste entre una riqueza obscena y una pobreza absoluta, en el que las mujeres y los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as segu&iacute;an cargando con el peso de las malas pol&iacute;ticas, la corrupci&oacute;n, la ausencia de un Estado de derecho y el conservadurismo generalizado. He asistido a un proceso de ayuda plagado de errores que ha tenido buenos y malos resultados.
    </p><p class="article-text">
        La ayuda a las mujeres era siempre un peque&ntilde;o goteo hasta que alguna crisis pon&iacute;a de relieve la dif&iacute;cil situaci&oacute;n de un grupo concreto y entonces se destinaban grandes sumas de dinero, con un impacto no sostenible en el tiempo. La lucha por ayudar a las mujeres afganas a tener una vida normal requiere una colaboraci&oacute;n a largo plazo y una comprensi&oacute;n de lo que realmente es Afganist&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No se puede arreglar con el golpe de efecto de un cambio de r&eacute;gimen o insertando a las mujeres en instituciones que no est&aacute;n preparadas para valorar sus aportaciones. Solo se puede solucionar con un compromiso a largo plazo, con humildad y comprensi&oacute;n del peligroso viaje cuesta arriba que acaban de iniciar las mujeres y sus familias.
    </p><p class="article-text">
        <em>Sippi Azarbaijani-Moghaddam ha trabajado en Afganist&aacute;n durante los &uacute;ltimos 26 a&ntilde;os con la sociedad civil, el gobierno, los donantes y las instituciones militares, abordando cuestiones que van desde el g&eacute;nero y la exclusi&oacute;n social hasta la reforma agraria.</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Emma Reverter.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sippi Azarbaijani-Moghaddam]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 20:31:05 +0000]]></pubDate>
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