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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juanjo Villalba]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juanjo-villalba/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juanjo Villalba]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ff31e9a-67ca-4e60-8039-b39e0def5ac2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x690y202.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de las relaciones parasociales y la saturación de datos cotidianos sobre la vida de gente apenas conocida en redes obliga a los usuarios a replantearse el volumen de personas a las que siguen</p><p class="subtitle">'Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio</p></div><p class="article-text">
        David tiene 38 a&ntilde;os, vive en Barcelona y confiesa que, a veces, se descubre a s&iacute; mismo sintiendo una desconcertante familiaridad hacia personas que apenas conoce en la vida real. A algunos no los ha visto nunca, pero sabe c&oacute;mo se llaman sus hijos o conoce al dedillo las rutinas de sus mascotas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pueden ser amigos de amigos, pero lo s&eacute; todo sobre ellos&rdquo;, explica de entrada. &ldquo;Son informaciones tan aleatorias que a veces me pregunto por qu&eacute; demonios s&eacute; a d&oacute;nde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera deber&iacute;a saber que existe&rdquo;. Su experiencia no es un caso aislado, sino un s&iacute;ntoma de un uso de las redes sociales que las (y nos) est&aacute; haciendo colapsar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Pero, &iquest;usted qui&eacute;n es?&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El ecosistema de plataformas como Instagram ha transformado radicalmente nuestro horizonte relacional. Lo que comenz&oacute; como una herramienta para mantenerse en contacto con nuestro c&iacute;rculo cercano de familiares y amigos se ha convertido en un escaparate saturado de perfiles que la sociolog&iacute;a empieza a definir bajo nuevos conceptos. 
    </p><p class="article-text">
        David estima que entre el 60 y el 70% de las cuentas que aparecen en su pantalla pertenecen a personas que &ldquo;pasaban por ah&iacute;&rdquo;, perfiles que no entran en la categor&iacute;a de amigos, familiares o conocidos. Tambi&eacute;n es cierto que, personalmente, no siente que le afecte much&iacute;simo debido a que su uso de Instagram consiste en &ldquo;ponerme ah&iacute; a chafardear y ya est&aacute;&rdquo;, comenta, reconociendo tambi&eacute;n que de vez en cuando prefiere &ldquo;silenciar a la gente si veo que me sale demasiado&rdquo;. Pero esta acumulaci&oacute;n de impactos visuales genera un ruido constante en el d&iacute;a a d&iacute;a que acaba haciendo mella. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces me pregunto por qué demonios sé a dónde se va a ir de vacaciones esa persona, cuando ni siquiera debería saber que existe</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Irene, de Madrid, 35 a&ntilde;os, comparte una perspectiva todav&iacute;a peor, ya que calcula que apenas un 10% o un 20% de sus seguidos son personas con las que realmente hace vida. &ldquo;El resto se compone de marcas, creadores de contenido y ese tipo de gente que pasaba por ah&iacute;&rdquo;, reflexiona con cierta resignaci&oacute;n. &ldquo;Bastante triste en realidad&rdquo;, reflexiona.
    </p><h2 class="article-text">El hombre (o la mujer) que sab&iacute;a demasiado</h2><p class="article-text">
        &ldquo;S&eacute; que el hijo de una persona con la que no hablo nunca est&aacute; a punto de cumplir los dos a&ntilde;os, y que otra se cas&oacute; en Ibiza y va todos los a&ntilde;os all&iacute; a celebrar su aniversario&rdquo;, relata Irene para ilustrar el volumen de datos irrelevantes que almacena su memoria. 
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la exposici&oacute;n continua a las trayectorias vitales ajenas, que en muchos casos muestran vidas id&iacute;licas sin necesidad de ser perfiles profesionales, genera un impacto directo en su percepci&oacute;n de la propia existencia. &ldquo;Aparte de los temas relacionados con la dismorfia, sigo a muchas personas que tienen una vida alucinante y pienso: &lsquo;y yo aqu&iacute; encerrada en la misma oficina todos los d&iacute;as&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno adquiere tintes m&aacute;s complejos cuando los datos compartidos entran en terrenos de extrema gravedad o intimidad. La propia Irene recuerda haberse enterado de los problemas de salud de una chica que conoci&oacute; de manera casual en una fiesta y con la que habl&oacute; cinco minutos: &ldquo;Me enter&eacute; despu&eacute;s por su Instagram de que ten&iacute;a c&aacute;ncer y de una serie de historias muy complejas. Me sent&iacute; muy rara&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la interacci&oacute;n nace y muere en aplicaciones de citas: &ldquo;Hay personas a las que conoc&iacute; por Tinder, con las que intercambi&eacute; el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy s&eacute; que se han comprado una casa o que van a tener un hijo&rdquo;, cuenta Irene. Esta sobreinformaci&oacute;n activa de manera inevitable preguntas sobre el propio progreso vital y la velocidad a la que avanza el tiempo. &ldquo;Te hace pensar si est&aacute;s haciendo las cosas que te&oacute;ricamente, por edad, te toca hacer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La falsa familiaridad y el espejo deformado</h2><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis profesional de estos comportamientos revela consecuencias psicol&oacute;gicas profundas. <a href="https://www.instagram.com/marc.masip/?hl=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marc Masip,</a> psic&oacute;logo, experto en adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as y director del Instituto de Psicolog&iacute;a <a href="https://www.programadesconecta.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Desconect@,</a> se&ntilde;ala que seguir a una cantidad ingente de personas a las que no se conoce en el plano real da lugar a una falsa familiaridad. &ldquo;Nuestro cerebro registra datos &iacute;ntimos como d&oacute;nde vive, d&oacute;nde come, con qui&eacute;n sale, qu&eacute; hace o qu&eacute; le duele a esa persona&rdquo;, advierte el terapeuta &ldquo;y, como consecuencia, empiezas a tratarla como si formara parte de tu propio entorno social cuando esto no es as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otro punto problem&aacute;tico es c&oacute;mo altera la construcci&oacute;n de la identidad, especialmente en los adolescentes&rdquo;, advierte el terapeuta. &ldquo;Provoca que uno edifique su personalidad imitando fragmentos de otros, ya sea la ropa, los valores, la est&eacute;tica o el estilo de vida. Se pasa de una fase de inspiraci&oacute;n al deseo directo de ser o actuar exactamente como la otra persona&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Hay personas a las que conocí por Tinder, con las que intercambié el perfil de Instagram y a las que nunca he visto en persona, pero hoy sé que se han comprado una casa o que van a tener un hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Irene</span>
                                        <span>—</span> 35 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto, seg&uacute;n Masip, genera un aumento de la comparaci&oacute;n constante, lo cual es muy peligroso en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y afecta directamente a la autoestima, a la seguridad corporal y a las expectativas sociales, econ&oacute;micas o de &eacute;xito, alterando la sensaci&oacute;n de val&iacute;a sobre lo que uno es.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe adem&aacute;s una dependencia emocional importante que, aunque no responda a una relaci&oacute;n real, puede llegar en casos extremos a hacer que tu estado de &aacute;nimo var&iacute;e seg&uacute;n lo que ves en la pantalla, como si se tratara de un amigo o un familiar&rdquo;, contin&uacute;a Masip. &ldquo;Evidentemente, esto te lleva a tener menos vida real; est&aacute;s m&aacute;s conectado a esa ficci&oacute;n y menos a ti mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por &uacute;ltimo, estas din&aacute;micas debilitan tambi&eacute;n el criterio propio. Nos falta preguntarnos qui&eacute;nes somos nosotros mismos en lugar de limitarnos a pensar como el referente de turno debido a una falsa idolatrizaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero problema radica en que nuestro cerebro procesa a estos perfiles como parte de nuestra propia vida, generando una intimidad sin relaci&oacute;n que a menudo deriva en una profunda sensaci&oacute;n de soledad. &ldquo;Yo realmente pienso que tengo una vida social plena cuando, en realidad, estoy solo mirando una pantalla&rdquo;, recalca Masip.
    </p><h2 class="article-text">El l&iacute;mite del cuidado relacional</h2><p class="article-text">
        Desde una perspectiva sociol&oacute;gica, la doctora Liliana Arroyo Moliner, directora de la <a href="https://www.esade.edu/faculty-research/en/institute-social-innovation/research/soredi" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;tedra de Innovaci&oacute;n Digital Socialmente Responsable</a> de Esade, analiza c&oacute;mo el modelo actual distorsiona las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta, Mark Granovetter teoriz&oacute; sobre los v&iacute;nculos d&eacute;biles como puentes oportunos hacia nuevas informaciones y mundos sociales. Sin embargo, la arquitectura actual de plataformas como Instagram dista mucho de ese concepto, pues una proporci&oacute;n muy alta del contenido est&aacute; condicionada por la publicidad y la retroalimentaci&oacute;n de las propias inseguridades del usuario. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o <em>influencer</em>&rdquo;, argumenta Arroyo. &ldquo;Es una vuelta de tuerca perversa: el sistema no nos conecta con la diversidad del mundo, nos devuelve una versi&oacute;n comercializada de nuestras propias inseguridades. Y cuando, de vez en cuando, aparece una cara medio desconocida, lo que se activa no es un v&iacute;nculo d&eacute;bil sano, sino una relaci&oacute;n parasocial: nos vinculamos emocionalmente con la ilusi&oacute;n que ese perfil (o esa marca detr&aacute;s) nos est&aacute; vendiendo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arroyo recurre a una imagen anal&oacute;gica para explicar la saturaci&oacute;n: en una comida en casa con diez personas es posible mirar a los ojos a cada invitado, recordar su situaci&oacute;n personal y ofrecer un cuidado de calidad. En una reuni&oacute;n de cien comensales, la gesti&oacute;n se vuelve puramente log&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Robin Dunbar ya demostr&oacute; que la capacidad humana para mantener relaciones con compromiso mutuo es finita, dado que el cuidado relacional consume tiempo, memoria y energ&iacute;a emocional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;Es muy positivo limitar el número de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&quot;, dice el psicólogo Marc Masip.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al multiplicar exponencialmente el n&uacute;mero de perfiles que seguimos, se reduce la atenci&oacute;n que podemos brindar a los v&iacute;nculos que componen la red de apoyo real. &ldquo;Cada minuto de atenci&oacute;n dispersa en quien no conocemos es un minuto que no dedicamos a sostener, con la profundidad que requiere, el v&iacute;nculo con quien s&iacute; forma parte de nuestro c&iacute;rculo real de apoyo&rdquo;, sentencia la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Silenciar perfiles como medida de higiene mental</h2><p class="article-text">
        Frente a este panorama, las herramientas de gesti&oacute;n individualizadas como la secci&oacute;n de mejores amigos, las cuentas secundarias o la opci&oacute;n de silenciar se presentan a menudo como los &uacute;nicos recursos al alcance del usuario. Para la doctora Arroyo, estas funciones constituyen parches que act&uacute;an sobre el s&iacute;ntoma y traspasan la responsabilidad del dise&ntilde;o extractivo de las plataformas al propio consumidor. &ldquo;La soluci&oacute;n que se ofrece siempre es individual cuando el problema es sist&eacute;mico, ya que la arquitectura entera est&aacute; pensada para que no quieras ni puedas dejar de consumir&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, los usuarios recurren a estas peque&ntilde;as estrategias de resistencia para lidiar con el compromiso social. David explica que, ante el temor de que otras personas noten que ha dejado de seguirlas, opta por silenciar sus historias. &ldquo;Ellos ven que yo sigo sigui&eacute;ndoles, pero yo no s&eacute; nada de ellos porque sus historias no me salen&rdquo;, describe sobre su m&eacute;todo de filtrado. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Marc Masip avala estas pr&aacute;cticas dentro de lo que denomina una dieta digital. &ldquo;Silenciar no es quedar mal, es higiene cerebral o mental&rdquo;, sostiene el experto, quien adem&aacute;s propone hacerse siempre una pregunta clara antes de mantener un perfil en el <em>feed</em>: &ldquo;&iquest;Esta persona me aporta, me inspira o me desgasta?<strong> </strong>Es muy positivo limitar el n&uacute;mero de vidas ajenas que consumimos para pasar de mirar existencias ajenas a vivir la tuya propia&rdquo;, concluye. &ldquo;Otra opci&oacute;n es no tener redes sociales&rdquo;, una opci&oacute;n que, por desgracia, resulta inaceptable para la mayor&iacute;a. Al menos por el momento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya no consumimos vidas plenas de desconocidos, sino que consumimos una puesta en escena de nuestras propias carencias y anhelos truncados, devuelta en formato anuncio o &#039;influencer&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Liliana Arroyo</span>
                                        <span>—</span> socióloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacia una nueva soberan&iacute;a de la atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Lo que suele ocurrir cuando nos encontramos en la vida real con una de estas personas a la que seguimos en redes pone de manifiesto la quiebra del sistema. Tanto David como Irene admiten sus dificultades. &ldquo;Me cuesta much&iacute;simo desvirtualizar a la gente, hay muchos que me saludan y tengo que decirles que no s&eacute; qui&eacute;nes son. El problema es que los tengo ocultos&rdquo;, admite David. &ldquo;Adem&aacute;s, en Instagram muchas personas no cuelgan fotos de ellas mismas, por lo que no sabes ni qu&eacute; cara tienen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Irene a&ntilde;ade el riesgo de desvelar accidentalmente un exceso de informaci&oacute;n en contextos reales: &ldquo;Me ha pasado encontrarme con gente con la que no tengo tanta relaci&oacute;n, haberme tomado dos cervezas y decirles detalles de un viaje o de su vida que solo s&eacute; por sus publicaciones, quedando como una aut&eacute;ntica acosadora loca&rdquo;, comenta entre risas.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia, sin embargo, parece que comienza a revertirse lentamente, como si nos estuvi&eacute;ramos dirigiendo hacia un modelo de contenci&oacute;n. Compartir menos y bajar el n&uacute;mero de seguidos empieza a interpretarse entre ciertos sectores saturados como una pr&aacute;ctica de autocuidado y una v&iacute;a para recuperar la gesti&oacute;n de la atenci&oacute;n. &ldquo;Reducir dr&aacute;sticamente a qui&eacute;n seguimos no es desconectar del mundo, es recuperar la capacidad de decidir a qui&eacute;n le damos nuestra atenci&oacute;n, que es el recurso m&aacute;s escaso y valioso que tenemos&rdquo;, afirma la doctora Arroyo. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva noci&oacute;n de privacidad va m&aacute;s all&aacute; del derecho a no ser visto, consolid&aacute;ndose como la necesidad de protegerse de un exceso de informaci&oacute;n sobre las vidas ajenas y sobre todo lo dem&aacute;s que amenaza con borrarnos del mapa a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/llama-gato-desconocido-instagram-arruinando-salud-mental_1_13381839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 19:29:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué saber cómo se llama el gato de un desconocido en Instagram está arruinando tu salud mental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Redes,Internet,Relaciones,Psicología,Bienestar emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La vida Barcelona': la comedia romántica que genera rechazo por idealizar una ciudad marcada por la gentrificación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/vida-barcelona-comedia-romantica-genera-rechazo-idealizar-ciudad-marcada-gentrificacion_1_13377080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa0b7878-a9e6-49e0-a4af-d240dc0fb8c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x918y315.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La vida Barcelona&#039;: la comedia romántica que genera rechazo por idealizar una ciudad marcada por la gentrificación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie neerlandesa provoca una oleada de críticas por su representación de la capital catalana. Activistas, periodistas y creadores de contenido cuestionan el modelo turístico que proyecta y el papel de las instituciones y de la industria audiovisual</p><p class="subtitle">Del Papa al Tour, Barcelona exhibe su marca pese a proclamar que no quiere más turistas
</p></div><p class="article-text">
        Una joven holandesa aterriza en Barcelona para trabajar en una agencia creativa. Descubre la ciudad, se enamora, encuentra su lugar en el mundo y termina construyendo una nueva vida bajo el sol mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        La premisa podr&iacute;a pasar por una comedia rom&aacute;ntica m&aacute;s dentro del cat&aacute;logo de plataformas de <em>streaming</em>. Sin embargo, antes incluso de que el primer episodio haya visto la luz, esa historia ya ha desencadenado un intenso debate sobre turismo, vivienda, identidad y el futuro de Barcelona. No son pocos los vecinos que consideran que representa exactamente el modelo de ciudad contra el que llevan a&ntilde;os moviliz&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        El primer foco medi&aacute;tico lleg&oacute; a comienzos de julio, cuando <a href="https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20260701/rodaje-la-vida-barcelona-nueva-emily-en-paris-131972638" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Peri&oacute;dico de Catalunya</a> public&oacute; un amplio reportaje desde el rodaje de la serie. La pieza describ&iacute;a <em>La vida Barcelona</em> como una posible heredera de la exitosa <em>Emily in Paris</em>.
    </p><p class="article-text">
        La serie aspira a seducir al p&uacute;blico joven a trav&eacute;s de una Barcelona luminosa, cosmopolita y aspiracional. Entre las localizaciones figuran el Born, la Ciutadella, Montju&iuml;c o el d&iacute;a de Sant Jordi, mientras que el reparto combina int&eacute;rpretes neerlandeses con nombres conocidos en Espa&ntilde;a como Greta Fern&aacute;ndez, Marti&ntilde;o Rivas o Priscilla Delgado.
    </p><p class="article-text">
        Los responsables de la producci&oacute;n defienden una mirada optimista sobre la ciudad. La directora Katina Medina Mora habla de una Barcelona &ldquo;viva&rdquo; y &ldquo;encantadora&rdquo;, pero las cr&iacute;ticas en redes sociales no han tardado en aparecer. 
    </p><p class="article-text">
        La sinopsis supone, a ojos de muchos usuarios, la representaci&oacute;n perfecta de un fen&oacute;meno que lleva a&ntilde;os transformando Barcelona: la llegada de trabajadores internacionales con mayor poder adquisitivo, la presi&oacute;n sobre el mercado inmobiliario y la progresiva expulsi&oacute;n de los residentes de sus barrios.
    </p><p class="article-text">
        En Instagram, la cuenta <a href="https://www.instagram.com/lavidabarcelona/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@lavidabarcelona</a>, creada por el activista Tommy Blanco, dirigida a llamar la atenci&oacute;n sobre la gentifricaci&oacute;n, suma casi seis mil seguidores. &ldquo;La serie no es el problema, es el s&iacute;ntoma&rdquo;, apunta Blanco, que reconoce que cre&oacute; la cuenta desde la rabia profunda. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta rabia nace de ver c&oacute;mo los barrios se vac&iacute;an de vida real para llenarse de pisos tur&iacute;sticos, comercios tradicionales que cierran y vecinos que tienen que marcharse. Esta serie no es la causa de todo eso, es la gota que confirma un patr&oacute;n que llevamos a&ntilde;os sufriendo&rdquo;, explica el activista.
    </p><p class="article-text">
        Su mensaje ha conectado con un sentimiento ampliamente compartido entre muchos barceloneses. &ldquo;La respuesta ha sido much&iacute;simo mayor de lo que esperaba&rdquo;, confiesa. &ldquo;Creo que demuestra el agotamiento que existe con el modelo tur&iacute;stico y econ&oacute;mico que ha terminado imponi&eacute;ndose en la ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Blanco tambi&eacute;n relativiza el impacto real que pueda tener una sola producci&oacute;n audiovisual. &ldquo;El problema es qui&eacute;n nos ha llevado hasta aqu&iacute;. Es el <em>lobby</em> tur&iacute;stico y determinados intereses econ&oacute;micos&rdquo;, apunta. &ldquo;La ficci&oacute;n simplemente llega en un momento en el que la situaci&oacute;n ya resulta insostenible para mucha gente&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una ciudad convertida en producto</strong></h2><p class="article-text">
        Entre las voces m&aacute;s cr&iacute;ticas figura tambi&eacute;n la periodista, humorista y guionista<a href="https://www.instagram.com/anapolo__/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.instagram.com/anapolo__/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Polo</a>, que interpreta la pol&eacute;mica como una consecuencia l&oacute;gica del momento que atraviesa Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi reacci&oacute;n al saber de la serie fue de hartazgo e indignaci&oacute;n&rdquo;, explica. &ldquo;Tenemos la sensaci&oacute;n de que nos est&aacute;n expulsando de nuestros barrios y ahora, adem&aacute;s, vamos a verlo romantizado en una serie. Esa es la parte que provoca todav&iacute;a m&aacute;s rabia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Barcelona no es una marca. Es la ciudad donde vivimos, y no necesita m&aacute;s promoci&oacute;n&rdquo;, contin&uacute;a. El discurso de Polo cuestiona uno de los argumentos m&aacute;s habituales utilizados para justificar este tipo de proyectos: el supuesto retorno econ&oacute;mico para la ciudad. &ldquo;Se habla mucho de atraer riqueza, pero esa riqueza no llega a quienes trabajan atendiendo turistas o intentando pagar un alquiler&rdquo;, apunta. &ldquo;Los beneficios se concentran siempre en los mismos sectores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Polo considera que las administraciones deber&iacute;an revisar el tipo de producciones que reciben apoyo institucional, permisos de rodaje y subvenciones. &ldquo;Quienes gobiernan tendr&iacute;an que proteger la ciudad y a quienes viven en ella&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Si una producci&oacute;n contribuye a reforzar un modelo que agrava estos problemas, deber&iacute;a existir una reflexi&oacute;n antes de facilitar ese tipo de proyectos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La ciudad como decorado</strong></h2><p class="article-text">
        La portavoz del Sindicat de Llogateres de Barcelona, <a href="https://www.instagram.com/carmearca/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carme Arcarazo</a>, cree que el problema de <em>La vida Barcelona</em> no es que venga gente de fuera a vivir a Barcelona, sino que se presenta un perfil muy concreto: &ldquo;Personas con trabajos mucho mejor remunerados que los de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n local&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, la serie convierte la ciudad en un escenario donde desaparecen las tensiones sociales que forman parte de la realidad cotidiana. &ldquo;Barcelona acaba funcionando como un decorado donde no existe ning&uacute;n conflicto&rdquo;, resume. &ldquo;Todo parece pacificado, como si la llegada de estas personas no tuviera consecuencias para quienes ya viven aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Arcarazo tambi&eacute;n cuestiona el modelo de ciudad que, a su juicio, proyecta la ficci&oacute;n. &ldquo;Se transmite la idea de que puedes vivir en cualquier parte del mundo sin implicarte en nada, completamente desarraigado&rdquo;, sostiene. &ldquo;Hay una fuerte despolitizaci&oacute;n de lo que significa vivir en un lugar y formar parte de una comunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde su punto de vista, este tipo de ficciones contribuyen a reforzar un imaginario con efectos nefastos sobre el mercado inmobiliario. &ldquo;Funcionan como un im&aacute;n para atraer m&aacute;s turistas y m&aacute;s n&oacute;madas digitales. Despu&eacute;s hay que preguntarse d&oacute;nde se aloja toda esa gente. No viven en alquileres regulados, sino en alquileres de temporada o en <em>colivings</em> que alimentan nuevas formas de especulaci&oacute;n y siguen empujando los precios al alza&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Arcarazo recuerda adem&aacute;s que Barcelona ha sido la ciudad espa&ntilde;ola donde m&aacute;s <em>Golden Visa </em>[permiso de residencia que se otorga a extranjeros a cambio de una inversi&oacute;n significativa en el pa&iacute;s] se han concedido durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una pol&iacute;tica que, en su opini&oacute;n, ha favorecido la llegada de inversi&oacute;n inmobiliaria especulativa orientada al mercado internacional.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El humor, la indignaci&oacute;n y las redes como altavoz</strong></h2><p class="article-text">
        Si Tommy Blanco impuls&oacute; el movimiento de protesta, otras voces muy conocidas en redes sociales han ayudado a amplificar el debate. Una de ellas fue la de Carlos Ram&iacute;rez, m&aacute;s conocido como<a href="https://www.instagram.com/calvatatuada/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.instagram.com/calvatatuada/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Calva Tatuada</a>, creador de contenido que lleva mucho tiempo divulgando sobre vivienda, desigualdad y gentrificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Su primera reacci&oacute;n al conocer la serie, asegura, fue una mezcla de enfado y preocupaci&oacute;n. &ldquo;Sent&iacute; mucho miedo por lo que puede venir&rdquo;, confiesa. &ldquo;La serie vuelve a presentar Barcelona como un oasis donde cualquiera puede venir a vivir una experiencia maravillosa, cuando la realidad de muchos vecinos es muy distinta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ram&iacute;rez ha convertido el humor en su principal herramienta para abordar cuestiones sociales. Cree que el lenguaje de internet permite abrir conversaciones que, de otra forma, apenas tendr&iacute;an recorrido. &ldquo;Es una forma de compartir estas preocupaciones sin convertirlas en un serm&oacute;n&rdquo;, afirma. &ldquo;Los memes y los v&iacute;deos ayudan a que el debate llegue a mucha m&aacute;s gente y permiten expresar una rabia que existe desde hace mucho tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su propuesta para luchar contra iniciativas como <em>La vida Barcelona</em> pasa por mantener viva la conversaci&oacute;n p&uacute;blica y expresar el rechazo social al proyecto. Respecto al papel de las administraciones, el activista opina que deber&iacute;an preguntarse qu&eacute; tipo de producciones autorizan y qu&eacute; retorno real generan para la ciudad y para quienes viven en ella. &ldquo;El beneficio no puede medirse &uacute;nicamente en t&eacute;rminos econ&oacute;micos&rdquo;, apunta. &ldquo;Tambi&eacute;n deber&iacute;a tenerse en cuenta el impacto social&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Hasta d&oacute;nde llega la responsabilidad de los actores?</strong></h2><p class="article-text">
        Una de las cuestiones que m&aacute;s divisi&oacute;n ha generado en los &uacute;ltimos d&iacute;as tiene que ver con la participaci&oacute;n de int&eacute;rpretes espa&ntilde;oles y catalanes en la producci&oacute;n. Las cr&iacute;ticas se&ntilde;alaban la falta de sensibilidad ante los problemas de una Barcelona sofocada por el turismo masivo y el aumento de los precios de la vivienda, producido, entre otras cosas, por la llegada de miles de <em>expats</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas, sin embargo, est&aacute;n lejos de ser un&aacute;nimes. Polo admite comprender las dificultades econ&oacute;micas del sector audiovisual, aunque reconoce que personalmente le costar&iacute;a mucho aceptar un proyecto con estas caracter&iacute;sticas. &ldquo;Todo el mundo necesita trabajar y pagar las facturas&rdquo;, explica. &ldquo;Pero a m&iacute; no me gustar&iacute;a que mi nombre quedara asociado a una producci&oacute;n que, en mi opini&oacute;n, puede contribuir a agravar un problema que ya sufrimos. Creo que cada uno debe reflexionar sobre d&oacute;nde decide poner su granito de arena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ram&iacute;rez comparte parte de esa reflexi&oacute;n, aunque introduce matices con respecto, por ejemplo, al personal t&eacute;cnico. &ldquo;No se&ntilde;alar&iacute;a a quienes trabajan en departamentos muy precarizados porque todos necesitamos sobrevivir. Otra cuesti&oacute;n son las caras m&aacute;s visibles del proyecto&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Ah&iacute; s&iacute; creo que existe un mayor margen para decidir y para plantearse si merece la pena participar en una historia que parte de un imaginario tan problem&aacute;tico para quienes vivimos aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esas posiciones aparece otra visi&oacute;n muy distinta. La periodista Noelia Ram&iacute;rez, que recientemente <a href="https://elpais.com/opinion/2026-07-07/la-rebelion-fallida-contra-la-vida-barcelona-por-el-alquiler.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; una columna en El Pa&iacute;s</a> sobre este fen&oacute;meno, considera que centrar el foco sobre los actores puede desviar la atenci&oacute;n del verdadero problema.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El sector est&aacute; muy mal pagado y no voy a criticar a quien acepta un trabajo para poder pagar el alquiler. Ojal&aacute; les hayan pagado muy bien. En una profesi&oacute;n tan precaria resulta complicado exigir a los int&eacute;rpretes que asuman ese coste individual&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Este peri&oacute;dico se ha puesto en contacto con los representantes de Greta Fern&aacute;ndez y Marti&ntilde;o Rivas para darles la oportunidad de dar su opini&oacute;n. Los representantes de Rivas han comunicado que el actor est&aacute; actualmente inmerso en otros proyectos y que por ahora no dar&aacute; declaraciones al respecto de esta serie. Al cierre de este art&iacute;culo, no se ha recibido contestaci&oacute;n de los de Greta Fern&aacute;ndez.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuando el rechazo tambi&eacute;n se convierte en publicidad</strong></h2><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, la enorme repercusi&oacute;n que ha tenido la pol&eacute;mica podr&iacute;a acabar beneficiando a la propia serie. La periodista Noelia Ram&iacute;rez recuerda que, seg&uacute;n la informaci&oacute;n publicada por medios especializados, la distribuci&oacute;n inicial de <em>La vida Barcelona</em> parec&iacute;a bastante limitada y estaba prevista, principalmente, para una plataforma neerlandesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con todo el boicot y todo el ruido que se ha generado, la serie ha conseguido una publicidad enorme&rdquo;, apunta. &ldquo;Tengo la impresi&oacute;n de que ahora es mucho m&aacute;s probable que alguna plataforma internacional termine compr&aacute;ndola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista introduce adem&aacute;s una reflexi&oacute;n que ampl&iacute;a el foco del debate. Durante d&eacute;cadas, explica, buena parte de la cultura occidental ha consumido relatos protagonizados por europeos o norteamericanos que viajaban a otros lugares para reinventarse. Novelas, pel&iacute;culas y series ambientadas en Marruecos, Tailandia o Bali construyeron una mirada rom&aacute;ntica sobre esos destinos sin prestar demasiada atenci&oacute;n a quienes viv&iacute;an all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, sostiene, Barcelona ocupa ese mismo lugar en el imaginario internacional. Quiz&aacute; por eso la reacci&oacute;n haya sido tan intensa. Muchos vecinos sienten que, por primera vez, les toca ocupar el papel de quienes observan c&oacute;mo su ciudad aparece retratada como el escenario perfecto para cumplir los sue&ntilde;os de otros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/vida-barcelona-comedia-romantica-genera-rechazo-idealizar-ciudad-marcada-gentrificacion_1_13377080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 20:01:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La vida Barcelona': la comedia romántica que genera rechazo por idealizar una ciudad marcada por la gentrificación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismo,Barcelona,Extranjeros,Gentrificación,Series]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Darío Adanti: "Tenemos que reírnos de la ultraderecha porque son peligrosos, pero objetivamente ridículos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/dario-adanti-hay-reirnos-ultraderecha-son-objetivamente-ridiculos-cat_1_13361762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c17716fa-490d-4b76-836e-2ad9df460cda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Darío Adanti: &quot;Tenemos que reírnos de la ultraderecha porque son peligrosos, pero objetivamente ridículos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llega a las librerías ‘Manual antifascista de Mongolia’, una guía satírica dirigida a identificar y combatir el resurgimiento de las ideas autoritarias en la sociedad digital desde el humor</p><p class="subtitle">La Justicia da la razón de nuevo a los ultras de HazteOir y reabre el caso contra la revista Mongolia por la sátira del belén</p></div><p class="article-text">
        El avance del autoritarismo en el mapa pol&iacute;tico global ha dejado de ser una distop&iacute;a lejana para convertirse en una realidad palpable. En un ecosistema marcado por el ruido en los medios y la simplificaci&oacute;n en los discursos, este resurgimiento de postulados reaccionarios plantea un desaf&iacute;o directo a los pilares fundamentales de los sistemas democr&aacute;ticos tradicionales. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que en el siglo XX se caracteriz&oacute; por uniformes y marchas militares, hoy se propaga a trav&eacute;s de pantallas, narrativas digitales y algoritmos dise&ntilde;ados para favorecer la confrontaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de mutaci&oacute;n ideol&oacute;gica ve la luz el <em>Manual Antifascista de Mongolia</em>, una propuesta que utiliza la s&aacute;tira y el an&aacute;lisis cr&iacute;tico como herramientas de autodefensa intelectual frente a la nueva ola reaccionaria. Todo al m&aacute;s puro estilo de la revista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La alianza del dinero y el algoritmo</strong>
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento de los movimientos de ultraderecha responde a una compleja confluencia de intereses econ&oacute;micos y din&aacute;micas sociales contempor&aacute;neas. Para el editor y cofundador de la revista <em>Mongolia</em>, Dar&iacute;o Adanti, este fen&oacute;meno est&aacute; directamente relacionado con las transformaciones del capitalismo global y las ambiciones de los grandes magnates tecnol&oacute;gicos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A esto tambi&eacute;n hay que sumar la ambici&oacute;n sin l&iacute;mites de los tecnoligarcas&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;los nuevos amos del mundo, que favorecen un ecosistema autoritario porque la democracia ya no les es rentable a la hora de competir con China en la carrera de las nuevas tecnolog&iacute;as&rdquo;. Seg&uacute;n el dibujante y escritor, estas &eacute;lites riegan Occidente con recursos financieros y l&oacute;gicas algor&iacute;tmicas para fomentar un modelo que beneficia sus intereses corporativos.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia encuentra un terreno especialmente receptivo debido a c&oacute;mo han evolucionado las relaciones sociales en el entorno digital. El sistema actual fomenta din&aacute;micas marcadamente individualistas y narcisistas. Al contrario de lo que se esperaba, la fascinaci&oacute;n por los dispositivos m&oacute;viles e internet ha operado no como un veh&iacute;culo de comunicaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n del conocimiento, sino como todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Adanti advierte que se deleg&oacute; el uso de estas herramientas en las nuevas generaciones de manera inocente, lo que ha facilitado la asimilaci&oacute;n de discursos que favorecen a figuras como Elon Musk, Peter Thiel o Alex Karp. &ldquo;Y ahora seguimos igual con la inteligencia artificial, haciendo billonaria a esta gente a la par que nos cargamos el planeta&rdquo;, a&ntilde;ade, apuntando a la paradoja de utilizar plataformas comerciales hipercapitalistas para difundir consignas de resistencia social. &ldquo;En el mejor de los casos, usamos la IA para que nos haga una animaci&oacute;n de Marx y as&iacute; poder contar en Instagram lo malo que es el capitalismo seg&uacute;n el fil&oacute;sofo alem&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La perversi&oacute;n del lenguaje com&uacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los campos de batalla centrales en la consolidaci&oacute;n del discurso reaccionario es la disputa por el significado de las palabras. La resignificaci&oacute;n de t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, como asimilar antifascimo con terrorismo, busca alterar los marcos de referencia de la opini&oacute;n p&uacute;blica para normalizar posturas que anteriormente generaban un rechazo consensuado. 
    </p><p class="article-text">
        El editor de Mongolia inscribe esta pr&aacute;ctica dentro de una larga tradici&oacute;n de manipulaci&oacute;n sem&aacute;ntica por parte de este tipo de ideolog&iacute;as. &ldquo;Es parte de la perversi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de la derecha, que no es tan nueva&rdquo;, argumenta. &ldquo;Recordemos que los nazis se llamaban nacionalsocialistas para hacer una opa sem&aacute;ntica a la izquierda, del mismo modo que ahora los sectores m&aacute;s contrarios a las libertades individuales b&aacute;sicas, como la autonom&iacute;a sobre el propio cuerpo o la sexualidad, se autodefinen como liberales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el mejor de los casos, usamos la IA para que nos haga una animación de Marx y así poder contar en Instagram lo malo que es el capitalismo según el filósofo alemán.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La influencia de te&oacute;ricos de la denominada Alt-Right estadounidense, como Steve Bannon, resulta determinante en este proceso. &ldquo;&Eacute;l lo ten&iacute;a claro desde hace tiempo, en la guerra cultural el relato y las palabras logran crear el marco necesario para que aquellas ideas que hasta ayer eran tab&uacute; en la opini&oacute;n p&uacute;blica sean aceptadas sin resistencia&rdquo;, explica.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En este caos de palabras y conceptos la verdad desaparece y la discusi&oacute;n real y efectiva de las ideas es imposible porque no se discute desde el mismo c&oacute;digo, no hay lenguaje com&uacute;n, y entonces solo nos queda el humor que es, por otro lado, un c&oacute;digo en com&uacute;n con los que piensan como t&uacute;&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Porque el humor, la iron&iacute;a, la s&aacute;tira, es ese invento cultural que tenemos desde tiempos muy primitivos para ver c&oacute;mo se caen las ideas y re&iacute;rnos de toda idealizaci&oacute;n al imaginarla pisando la piel de pl&aacute;tano y manoteando el aire para no terminar en el suelo. Y el fascismo es eso, una gran idealizaci&oacute;n perversa, destructiva para la mayor&iacute;a pero &uacute;til para las &eacute;lites, y su ant&iacute;doto no es el miedo que buscan provocar sino la risa que, visto en perspectiva, provocan, porque sus ideas son rid&iacute;culas y acient&iacute;ficas&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Fragmento de una de las páginas del Manual Antifascista de Mongolia."
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            <span class="title">
                Fragmento de una de las páginas del Manual Antifascista de Mongolia.                            </span>
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        <strong>Tribus urbanas e impostura libertaria</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el <em>Manual</em>, los autores hacen una radiograf&iacute;a de espec&iacute;menes como los criptobros, los influencers hormonados o los anarcocapitalistas. Un nuevo &ldquo;fascismo pop&rdquo; y digital que parece casi m&aacute;s peligroso que el de la nostalgia rancia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El turbocapitalismo y la sociedad de mercado del dogma neoliberal han creado nichos de mercado dentro de las ideolog&iacute;as que te permiten sentirte parte de un grupo m&aacute;s peque&ntilde;o y selecto due&ntilde;o de la verdad&rdquo;, explica Adanti. &ldquo;Esta fragmentaci&oacute;n es peligrosa porque permite que mucha gente joven defienda postulados reaccionarios sin siquiera saber que forman parte del n&uacute;cleo central del fascismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Conceptos tradicionales como el supremacismo, el imperialismo o la violencia hacia la diversidad se camuflan bajo est&eacute;ticas modernas y din&aacute;micas de subcultura digital.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ejemplo, se dicen &lsquo;libertarios&rsquo; y son machistas, racistas, supremacistas, colonialistas. Pero les dices que son fascistas y te dicen que no porque el fascismo es estatista y ellos, dicen, est&aacute;n en contra del Estado&rdquo;, sostiene Adanti. &ldquo;Sin embargo, los grandes l&iacute;deres libertarios est&aacute;n tomando los Estados y convirti&eacute;ndolos en herramientas para la represi&oacute;n de la protesta o de las minor&iacute;as migrantes. El fascismo es una herramienta &uacute;til a los poderes f&aacute;cticos y muta seg&uacute;n las &eacute;pocas para seguir si&eacute;ndolo cuando estos ven en peligro sus privilegios o el incremento de sus ganancias. La herramienta pol&iacute;tica y social es la misma, pero cambia el l&eacute;xico y la parafernalia&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>El monopolio de la provocaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos analistas dicen que la ultraderecha le ha ganado la batalla cultural a la izquierda, entre otras cosas, porque ahora son ellos los que usan los memes, la incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica y la provocaci&oacute;n. Algo que, seg&uacute;n Adanti, tampoco es algo nuevo. &ldquo;La guerra cultural siempre fue una guerra asim&eacute;trica porque del lado de la ultraderecha est&aacute; toda la industria que produce las tecnolog&iacute;as en las que se desarrolla esta supuesta guerra cultural. No importa lo que hiciera la izquierda, desde que la batalla se libra con tableros y fichas (como las redes o internet) creados por los intereses que promueve la ultraderecha, esa batalla estaba perdida para la izquierda de antemano, hiciera lo que hiciera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero s&iacute; que es cierto que la izquierda indignada tuvo su tiempo y ya est&aacute; de retirada, y la izquierda aterrorizada no entusiasma ni tiene fuerza para luchar contra un poder tan brutal&rdquo;, analiza. Su propuesta pasa por despojar de solemnidad a los l&iacute;deres del autoritarismo tecnol&oacute;gico y evidenciar sus contradicciones a trav&eacute;s del humor. &ldquo;La &uacute;nica forma de enfrentarnos a la ultraderecha es siendo valientes en lo pol&iacute;tico y re&iacute;rnos de ellos porque son peligrosos, pero objetivamente rid&iacute;culos&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Has visto a Elon Musk bailando? &iquest;Has o&iacute;do a Peter Thiel dando charlas sobre el anticristo? M&aacute;s all&aacute; de su tremendo poder y capacidad de matar, son tipos rid&iacute;culos y tremendamente ignorantes&rdquo;, zanja. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El sustrato cultural del autoritarismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una frase en la sinopsis del libro que dice: &ldquo;el fascismo tambi&eacute;n vive dentro de nosotros&rdquo;. &iquest;Quiere eso decir que todos tenemos un &ldquo;facha interior&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de Adanti, &ldquo;todos los que hemos nacido en occidente, sobre todo si somos hombres, blancos y heterosexuales, tenemos una dosis importante de supremacismo provocada por una exposici&oacute;n prolongada a esta contaminaci&oacute;n cultural de nuestro pasado como imperios coloniales patriarcales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El origen del autoritarismo social se encuentra estrechamente ligado a emociones b&aacute;sicas y universales. &ldquo;El fascismo late dentro de la mayor&iacute;a de nosotros porque es un sentimiento arraigado culturalmente de miedo a lo nuevo, al otro, al cambio, al diferente y a perder un estatus o un privilegio&rdquo;, reflexiona el cofundador de Mongolia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;El fascismo late dentro de la mayoría de nosotros porque es un sentimiento arraigado culturalmente de miedo a lo nuevo, al otro, al cambio, al diferente y a perder un estatus o un privilegio.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dado que este modelo pol&iacute;tico se nutre de la inseguridad colectiva, la desactivaci&oacute;n de ese temor es el paso indispensable para articular cualquier respuesta democr&aacute;tica firme. El humor funciona en este esquema como el mecanismo que permite confrontar la hostilidad antes de que se transforme en par&aacute;lisis social.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La respuesta ante la estrategia del se&ntilde;alamiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de publicaciones como Mongolia est&aacute; marcada por una constante tensi&oacute;n con colectivos radicales y organizaciones judiciales de corte conservador. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que comenz&oacute; como un fen&oacute;meno marginal se ha ido trasladando al debate institucional debido al respaldo de formaciones pol&iacute;ticas mayoritarias que asumen y legitiman estas pr&aacute;cticas de hostigamiento. &ldquo;Con Mongolia venimos amenazados desde hace muchos a&ntilde;os&rdquo;, explica Adanti. &ldquo;Antes de la pandemia ya tuvimos dos shows en Valencia con protecci&oacute;n policial por amenazas serias de grupos ultras. Tuvimos una manifestaci&oacute;n ultra en un show de Cartagena con polic&iacute;a en la puerta del teatro y disturbios en la v&iacute;a p&uacute;blica. En Sevilla, unos macarenos nos quer&iacute;an pegar. Despu&eacute;s de la pandemia hemos tenido amenazas por nuestro show &lsquo;Chistes contra Franco&rsquo;, hacer actuaciones con protecci&oacute;n policial y polic&iacute;as sacando a nazis del teatro. Amenazas continuas, insultos y una campa&ntilde;a de acoso judicial, al menos desde el a&ntilde;o 2023, por parte de agrupaciones ultras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La escalada est&aacute; clara, y lo que antes era marginal ahora est&aacute; avalado por PP y VOX, que blanquean con sus insultos y sus se&ntilde;alamientos estas actitudes de matones que antes eran minor&iacute;a y ahora se ven legitimadas porque su discurso est&aacute; llegando a las instituciones. Pero si buscan que tengamos miedo, lo mejor es re&iacute;rnos de ellos&rdquo;, concluye. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/dario-adanti-hay-reirnos-ultraderecha-son-objetivamente-ridiculos-cat_1_13361762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2026 19:25:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Darío Adanti: "Tenemos que reírnos de la ultraderecha porque son peligrosos, pero objetivamente ridículos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humor,Revista Mongolia,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/santiago-mazarrasa-escritor-millennials-hemos-llegado-tarde-propia-existencia-generacion_1_13355174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6eb61cd5-5845-481b-9776-1a8c305f603c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x797y133.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor publica ‘Casilla vacía’, una novela sobre la amistad, la pérdida y una generación que creció con la promesa de un futuro estable y ha terminado instalada en la incertidumbre</p><p class="subtitle">¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la “espiritualidad líquida”</p></div><p class="article-text">
        Cuatro amigos se re&uacute;nen un domingo m&aacute;s frente al mar. Es el mismo lugar donde aprendieron a nadar y donde durante a&ntilde;os (o eso les parec&iacute;a a ellos) estuvieron a salvo del paso del tiempo y de todo lo dem&aacute;s. Hablan, beben, esperan a que pique algo. Pero ese d&iacute;a se ir&aacute;n de vac&iacute;o. Tampoco volver&aacute;n a ser los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Esta escena abre <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-voces/casilla-vacia-santiago-mazarrasa-9791370092368/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Casilla vac&iacute;a</em></a> (Alianza editorial, 2026), la tercera novela de Santiago Mazarrasa (Santander, 1988), en la que se ver&aacute;n reflejados muchos de los miembros de su generaci&oacute;n, especialmente hombres que andan entre los 30 y los 40 a&ntilde;os, y que hoy en d&iacute;a han descubierto (o est&aacute;n a punto de descubrir) que aquello que daba sentido a sus vidas, la amistad, el trabajo, el amor o la esperanza en un futuro, parece que ya no les funciona. 
    </p><p class="article-text">
        Mazarrasa ha moldeado ese sentimiento en una novela sobria, coral, atravesada por la muerte y por una pregunta muy dif&iacute;cil de responder: qu&eacute; pasa cuando la vida no se parece a aquello que nos prometieron. Sus personajes buscan un lugar para resguardarse mientras sienten que todo a su alrededor se desmorona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; quer&iacute;as explorar con esta novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fundamentalmente, una especie de sensaci&oacute;n de orfandad que me acompa&ntilde;a desde siempre. Algo que creo que forma parte del ser humano, sentirse hu&eacute;rfano de sentido, de explicaciones. La imposibilidad de habitar el mundo de una manera realmente plena. Siempre va a haber deseo, miedo, angustia o temor.
    </p><p class="article-text">
        Me interesaba mucho explorar c&oacute;mo unos personajes que est&aacute;n en la treintena, cuando parece que las cosas ya tienen que estar en marcha, pasan por una situaci&oacute;n en la que se pone de manifiesto que la vida no es nada. O que la vida, de alg&uacute;n modo, te va a pasar por encima. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has dicho que tu novela no es pol&iacute;tica, que la literatura no es para eso, pero la veo profundamente pol&iacute;tica. Casi una llamada de atenci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me refiero a que no es funci&oacute;n de la novela aportar soluciones. Fuera de eso, la literatura s&iacute; que es pol&iacute;tica en el sentido de que tiene algo de confrontaci&oacute;n con la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que pedirle a la literatura que d&eacute; respuestas concretas a un problema hace que sea muy f&aacute;cil acabar produciendo mala literatura. No quiere decir que no sea posible, porque hay autores que lo logran, pero a m&iacute; no me interesa en ese sentido. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la literatura abundan los relatos sobre la p&eacute;rdida de padres o parejas, pero menos sobre la muerte de un amigo. &iquest;Crees que socialmente se tiende a infravalorar ese duelo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no se haya tratado mucho, aunque claro, decir esto sin haber le&iacute;do todo lo que se puede leer es un poco osado. Pero creo que quiz&aacute;s no se ha tratado tanto el tema porque la amistad ha sido en cierto modo secundaria frente a las relaciones familiares o las relaciones rom&aacute;nticas. 
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, no creo que esta novela sea sobre el duelo. La muerte que ocurre en el libro provoca que los protagonistas se enfrenten a su propia situaci&oacute;n personal. Que caiga la m&aacute;scara que la cubre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El vínculo de la amistad es uno de los fundamentales para una existencia más o menos feliz (...) Y la vida que vivimos no nos permite mantenerlo de manera sana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n creo que el v&iacute;nculo de la amistad es uno de los fundamentales para una existencia m&aacute;s o menos feliz. Y quer&iacute;a hablar de c&oacute;mo me parece que se est&aacute; perdiendo y que la vida que vivimos no nos permite mantenerlo de manera sana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los protagonistas parecen incapaces de hablar de lo que les ocurre. &iquest;Es una caracter&iacute;stica de esos personajes, de los hombres en general o de toda una generaci&oacute;n que ha aprendido a esconder la vulnerabilidad detr&aacute;s de la iron&iacute;a o los memes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una combinaci&oacute;n. Hay una parte importante de esta incapacidad que es muy caracter&iacute;stica de los hombres y, especialmente, de los grupos de amigos.
    </p><p class="article-text">
        Los grupos de amigos funcionan muchas veces como entes que son m&aacute;s que la suma de sus partes y tienen sus propias reglas y tab&uacute;es que muchas veces implican no expresarte como realmente te sientes. Los miedos y los deseos de cada uno de los pertenecientes a un grupo de amigos se pliegan frente a la direcci&oacute;n que toma el grupo como ente.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n creo que es un problema generacional que no creo que tenga que ver tanto con esconder la vulnerabilidad, sino con cierto miedo a la autenticidad, a ser quien uno es y decirlo de manera natural.
    </p><p class="article-text">
        Ese para m&iacute; es un problema muy gordo. Creo que, a la hora de enfrentarse a las cosas, deber&iacute;amos ya dejar atr&aacute;s el recurrir al humor o a los memes. Si queremos hablar realmente de las cosas que pasan, hay que superarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la novela aparecen la emigraci&oacute;n, la precariedad y los trabajos que no cumplen lo prometido. &iquest;Te parece que la generaci&oacute;n de los llamados </strong><em><strong>millennials</strong></em><strong> est&aacute; particularmente desorientada debido a ese tipo de problemas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, absolutamente, creo que est&aacute; absolutamente desorientada. Me interesa mucho lo que ocurre con esta generaci&oacute;n, que es la m&iacute;a. Creo que nos encontramos en una especie de interregno entre generaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los grupos de amigos funcionan muchas veces como entes que son más que la suma de sus partes y tienen sus propias reglas y tabúes que muchas veces implican no expresarte como realmente te sientes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay un mundo en el que todav&iacute;a habitamos, que es el de las generaciones previas. Un mundo en el que se cree todav&iacute;a que las promesas que se nos hicieron se cumplen si nosotros hacemos las cosas como hay que hacerlas: estudiar, ir fuera a buscar trabajo, establecer relaciones rom&aacute;nticas con quien debemos y cuando debemos, etc. Pero, por desgracia, creo que ese tipo de sue&ntilde;o progresista est&aacute; ya m&aacute;s que agotado.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, debajo de nosotros est&aacute;n las generaciones que vienen, que ya han asumido esto de una manera mucho m&aacute;s natural. Es decir, habitan un mundo en el que esto no existe y simplemente aceptan que es as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que los <em>millennials</em> hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generaci&oacute;n: no vamos a habitar el mundo de nuestros padres, pero tampoco tendremos demasiado sitio en el mundo de nuestros hijos. Es una cosa muy particular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel juega Santander en esta historia? &iquest;Es importante para ti que la novela transcurra all&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues mira, sent&iacute;a que ten&iacute;a una especie de deuda con la ciudad. Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os fuera, volv&iacute; a vivir aqu&iacute;. Desde entonces, he publicado dos novelas y una obra de teatro, y nunca aparece Santander.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ten&iacute;a mucho sentido que pasara aqu&iacute; porque es una ciudad que hasta ahora hab&iacute;a sido una ciudad refugio. Los personajes de esta novela buscan refugios y los dos principales que tienen son el grupo de amigos y la ciudad de Santander. Ambos se desmoronan.
    </p><p class="article-text">
        Santander es una ciudad que ha estado protegida de los vaivenes, de los grandes problemas hasta hace poco y ahora ya no. Est&aacute; b&aacute;sicamente igual de atravesada por problemas derivados de la digitalizaci&oacute;n, de las crisis de la vivienda o la turistificaci&oacute;n de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los personajes buscan refugio en la amistad, en las drogas, en los recuerdos o en las relaciones. Hay algo muy melanc&oacute;lico y nost&aacute;lgico en el retrato de este grupo de amigos. &iquest;Es nostalgia por el pasado o m&aacute;s bien nostalgia por un futuro que nunca lleg&oacute; a existir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que es de ambas. Hay una nostalgia del pasado en el sentido en el que estos personajes viven todav&iacute;a agarrados a esas historias que les daban forma como grupo de amigos. 
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute;n atravesados por toda una serie de miedos que les cuesta a ellos mismos expresar y que tienen que ver con no haber logrado lo que se esperaba de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo que todav&iacute;a mantiene en pie a los personajes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, creo que si la novela fuera m&aacute;s larga no se mantendr&iacute;an en pie ninguno de ellos. No s&eacute; lo que ocurrir&iacute;a, pero creo que no saldr&iacute;an adelante. Pienso que lo que a&uacute;n les mantiene en pie es que no acaban de ser conscientes de d&oacute;nde se encuentran y la nostalgia que tienen del pasado.
    </p><p class="article-text">
        Me he acordado de una canci&oacute;n que se llama <a href="https://www.youtube.com/watch?v=n7SXX4ZXXFE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Over the Edge</em></a>, de los Wipers. Est&aacute;n en el l&iacute;mite. Y yo creo que lo que se narra en esa novela es el estado de &aacute;nimo que se tiene en ese l&iacute;mite.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay un mundo en el que todavía habitamos, que es el de las generaciones previas. Un mundo en el que se cree todavía que las promesas que se nos hicieron se cumplen si nosotros hacemos las cosas como hay que hacerlas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribir este libro, &iquest;has llegado a alguna conclusi&oacute;n sobre c&oacute;mo se sobrevive a la p&eacute;rdida de un amigo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues la verdad es que no. Por suerte, no he tenido que experimentar eso y espero no tener que hacerlo pronto. Pero creo que si toca hay que afrontarlo como cualquier p&eacute;rdida: encontrando un lugar a partir del cual construir de nuevo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que creo que en el punto en el que est&aacute;n estos personajes encontrar&aacute;n pocos lugares a partir de los cuales construir de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el mensaje &uacute;ltimo que te gustar&iacute;a que los lectores se quedaran de tu novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si hay un mensaje claro, la verdad. S&iacute; que creo que me gustar&iacute;a que el lector no salga igual. Me parece fundamental que despu&eacute;s de la lectura de un libro no salgamos exactamente como empezamos. Me interesa sobre todo que al lector le sobrevuele un cierto estado de &aacute;nimo despu&eacute;s de leer el libro. No es que quiera que acabe fatal, triste y embajonado, pero s&iacute; que piense: &ldquo;Bueno, &iquest;y con mi vida qu&eacute; pasa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Pensando de una manera m&aacute;s positiva, dir&iacute;a que todav&iacute;a es posible encontrar ciertos refugios a partir de los cuales se puede trabajar para que no acaben del todo destruidos, pero para eso es necesario partir de cierto estado de &aacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/santiago-mazarrasa-escritor-millennials-hemos-llegado-tarde-propia-existencia-generacion_1_13355174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago Mazarrasa, escritor: “Los millennials hemos llegado tarde a nuestra propia existencia como generación”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Millennials,Amistad,Duelo,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Secuestrar un barco para derrocar a Franco y Salazar: José Ignacio Carnero recuerda el fallido intento del Santa María]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/secuestrar-barco-derrocar-franco-salazar-jose-ignacio-carnero-recuerda-fallido-santa-maria-catalunya-cat_1_13347273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96bcf35c-a38d-4d0c-9fe1-80f14fec17c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Secuestrar un barco para derrocar a Franco y Salazar: José Ignacio Carnero recuerda el fallido intento del Santa María"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva novela del escritor bilbaíno rescata del olvido el inverosímil secuestro del trasatlántico Santa María en 1961 por parte de un grupo de exiliados ibéricos, una aventura crepuscular que explora las difusas fronteras entre la realidad y la ficción de sus protagonistas</p><p class="subtitle">Pepe Velo, el poeta que quiso derribar dos dictaduras a bordo del trasatlántico Santa María</p></div><p class="article-text">
        El secuestro del trasatl&aacute;ntico Santa Mar&iacute;a en las aguas del Caribe, perpetrado la madrugada del 22 de enero de 1961 por veinticuatro exiliados espa&ntilde;oles y portugueses, pertenece a esos episodios de la historia a los que se aplica la manida frase de &ldquo;la realidad supera a la ficci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con el prop&oacute;sito de desviar el nav&iacute;o hacia las costas de &Aacute;frica e iniciar desde Angola una revoluci&oacute;n que derrocara los reg&iacute;menes de Franco y Salazar, los miembros del Directorio Revolucionario Ib&eacute;rico de Liberaci&oacute;n (DRIL) protagonizaron una gesta que cautiv&oacute; la atenci&oacute;n medi&aacute;tica internacional de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Tras el &eacute;xito de su emocionante debut <em>Ama</em> (Caballo de Troya, 2019) y la posterior consolidaci&oacute;n de su estilo con <em>Hombres que caminan solos </em>(Random House, 2021), una indagaci&oacute;n sobre la depresi&oacute;n y la masculinidad, el escritor y abogado Jos&eacute; Ignacio Carnero regresa a las librer&iacute;as con <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-historica/617485-libro-los-fabuladores-9788439741909" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los fabuladores</em></a><em> </em>(Random House, 2026). 
    </p><p class="article-text">
        Una nueva obra que supone un firme y ambicioso paso adelante en su trayectoria literaria, dinamitando las fronteras tradicionales del relato decimon&oacute;nico para adentrarse con absoluta libertad en un territorio sinuoso a caballo entre la cr&oacute;nica, la biograf&iacute;a y la novela de aventuras. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una profunda investigaci&oacute;n de cinco a&ntilde;os que lo ha llevado por Caracas, S&atilde;o Paulo y el Alentejo, el autor reconstruye la peripecia de tres l&iacute;deres quijotescos: Henrique Galv&atilde;o, Pepe Velo y el comandante Sotomayor, atrapados en el incendio de su propia imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo nace su obsesi&oacute;n por esta historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute; la noticia del aniversario del secuestro en alg&uacute;n diario y de inmediato me pregunt&eacute;: &iquest;por qu&eacute; no s&eacute; nada de esto? Me parec&iacute;a incre&iacute;ble que un suceso tan alucinante estuviera del todo olvidado. 
    </p><p class="article-text">
        Veinticuatro exiliados secuestrando un transatl&aacute;ntico en el Caribe, un asalto en alta mar, un fot&oacute;grafo de <em>Paris Match</em> lanz&aacute;ndose en paraca&iacute;das sobre el barco&hellip; Todo era tan asombroso que tuve que empezar a leer diarios y revistas de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El proceso de investigaci&oacute;n no solo es la trastienda del libro, sino tambi&eacute;n parte de &eacute;l. &iquest;C&oacute;mo fue ese camino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un estadio m&aacute;s de esa obsesi&oacute;n. Al principio empec&eacute; leyendo, pero lleg&oacute; un momento en el que necesitaba conocer a los protagonistas de la historia. 
    </p><p class="article-text">
        Tuve la oportunidad de entrevistar a los dos secuestradores que quedaban vivos mientras escrib&iacute;a la novela: Camilo Mort&aacute;gua, a quien visit&eacute; en el Alentejo, y V&iacute;ctor Velo, con quien tuve la oportunidad de pasar unos d&iacute;as en S&atilde;o Paulo. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n viaj&eacute; a Venezuela siguiendo el rastro del comandante Sotomayor y all&iacute; estuve con familiares y amigos suyos. Fue muy emocionante para m&iacute; y supongo que asimismo para ellos. Que un tipo se haga 8.000 kil&oacute;metros para preguntarles por algo que sucedi&oacute; hace m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os y que ahora a nadie le importa tiene algo de literario. Por eso decid&iacute; incluir el proceso de investigaci&oacute;n en el relato de la novela. Nunca olvidar&eacute; aquellas conversaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se juntan en un apartamento de Caracas tres tipos que no ten&iacute;an nada en com&uacute;n excepto el odio a Franco y Salazar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era una uni&oacute;n improbable. Los tres protagonistas de la novela no ten&iacute;an nada que ver entre s&iacute;: un anticomunista, un marxista y un&hellip; no s&eacute; lo que era Velo en realidad. Supongo que el &eacute;xito de la Revoluci&oacute;n cubana incendi&oacute; sus cabezas y por eso se lanzaron a un plan tan inveros&iacute;mil. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los tres eran hombres maduros: Galv&atilde;o ten&iacute;a sesenta y seis a&ntilde;os, Sotomayor cincuenta y siete, y Velo, que era el m&aacute;s joven, cuarenta y cinco. Llevaban muchos a&ntilde;os de exilio y creo que vieron el secuestro como su &uacute;ltima oportunidad. Y en ese empe&ntilde;o hasta vendieron su patrimonio para financiar el asalto&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Esta historia tiene algo de crepuscular: la de unos viejos derrotados que dejan todo de lado (su patrimonio, sus familias, sus vidas corrientes) para lanzarse a un plan tan descabellado que acaba por llevarlos a una derrota a&uacute;n mayor. Los tres acabaron muy mal: en la pobreza, alejados de sus familias, perseguidos por la polic&iacute;a&hellip; Ahora que lo pienso es una historia sobre el fracaso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo de desviar el barco a &Aacute;frica para iniciar una revoluci&oacute;n en Angola y derrocar a los dictadores peninsulares parece un plan realmente ambicioso y loco... &iquest;Se lo creyeron realmente o fue un delirio po&eacute;tico que se les fue de las manos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Visto desde el presente la respuesta es obvia. Pero jugamos con la ventaja del tiempo. Si hubieran triunfado, los juzgar&iacute;amos de otra manera: el &eacute;xito da brillo y el fracaso oscurece, &iquest;no? Salvo en la literatura que sucede al rev&eacute;s. Eso es magn&iacute;fico: fracasar en la vida y triunfar en las novelas. As&iacute; que para algo sirven los libros. 
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;, que se lo creyeron realmente; las tesis del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Foquismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">foquismo guevarista</a> eran aceptadas en aquel tiempo y creyeron que un pu&ntilde;ado de gente convencida pod&iacute;a cambiar las cosas. Aunque, ya digo, visto con la ventaja que da el tiempo, la respuesta tiene que ser otra. 
    </p><p class="article-text">
        Ni ellos ni el pa&iacute;s estaban preparados para sus intenciones. Llevaban muchos a&ntilde;os en Am&eacute;rica, alejados, por tanto, de lo que ocurr&iacute;a en la pen&iacute;nsula. Hab&iacute;an perdido el pulso de lo que suced&iacute;a en Espa&ntilde;a y Portugal y, en cambio, actuaron muy influidos por lo que ve&iacute;an en Latinoam&eacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        Pod&iacute;an tener raz&oacute;n, pero estaban desajustados con respecto a la realidad. Ese desajuste les llev&oacute; al fracaso, pero, al mismo tiempo, les convierte en un material literario tan interesante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                José Ignacio Carnero, autor del libro                            </span>
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo definir&iacute;a a cada uno de los tres l&iacute;deres de estos hechos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Galv&atilde;o era anticomunista, cat&oacute;lico, colonialista, ex diputado del salazarismo y ex gobernador de una provincia de Angola; un cazador de elefantes resentido porque el r&eacute;gimen no le premi&oacute; como se esperaba y que quiz&aacute; s&oacute;lo buscaba una venganza contra el dictador. 
    </p><p class="article-text">
        Velo era un poeta, un maestro republicano ajeno a la acci&oacute;n directa que acaba confundiendo las reglas de la literatura con las de la vida. A todos &mdash;cada uno a su manera&mdash; les acab&oacute; pasando esto: mezclaron la ficci&oacute;n y la realidad. Eran grandes lectores de<em> El Quijote</em>, &iquest;sabes? Incluso en el barco lo le&iacute;an. Esto no me parece casualidad. Son personalidades absolutamente quijotescas, tipos con una imaginaci&oacute;n tan desbordante que no parecen reales. Por eso provocan el caos, pero tambi&eacute;n un esplendor que nos cautiva. 
    </p><p class="article-text">
        Y el comandante Sotomayor&hellip; Es un enigma. Un enigma que tratar&aacute; de resolverse en la novela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Exacto. Sotomayor es un personaje incre&iacute;ble y cuya biograf&iacute;a contin&uacute;a intensamente una vez terminada esta aventura, aunque tambi&eacute;n se enturbia. &iquest;Fue el m&aacute;s dif&iacute;cil de rastrear?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda. Lo que se nos dice de su vida resulta incre&iacute;ble: tras el golpe de estado de Franco, forma una guerrilla en Galicia y realiza sabotajes en la r&iacute;a de Arousa; despu&eacute;s hunde el crucero Baleares y acaba en un campo de refugiados del sur de Francia; m&aacute;s tarde entra a formar parte de la Resistencia francesa, la Gestapo lo captura, lo tortura y lo deporta a Auschwitz; pero sobrevive al horror y, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, secuestra el Santa Mar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Demasiados acontecimientos extraordinarios, &iquest;no? Parece la vida de un h&eacute;roe. Y, en cierto modo, esta historia trata de responder a la pregunta de si los h&eacute;roes realmente existen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; fracasan? &iquest;Fracasan realmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estaban destinados a no llegar a &Aacute;frica y no hacer la revoluci&oacute;n, de modo que fracasaron. Aunque lograron un objetivo menor: denunciar las dictaduras ante la opini&oacute;n p&uacute;blica internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Durante semanas fueron portada en diarios y revistas de todo el mundo. Y hasta Kennedy tuvo que pronunciarse acerca del secuestro en su primera rueda de prensa como presidente de los Estados Unidos. En el relato vencieron, pero la realidad les dio la espalda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al llegar a Recife los reciben como h&eacute;roes. &iquest;Ellos se sent&iacute;an h&eacute;roes o derrotados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que les result&oacute; imposible abstraerse del ambiente de euforia que les rodeaba. Era pleno carnaval y los exhibieron como a h&eacute;roes por todo el pa&iacute;s. Pero, de forma &iacute;ntima, sent&iacute;an una gran frustraci&oacute;n por no haber llegado a &Aacute;frica. 
    </p><p class="article-text">
        Camilo y V&iacute;ctor as&iacute; me lo dijeron. Dejaron todo atr&aacute;s para hacer la revoluci&oacute;n y no lo lograron. Sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, todav&iacute;a llevaban ese fracaso dentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al principio del libro cita un art&iacute;culo de </strong><em><strong>La Vanguardia</strong></em><strong> sobre el caso. &iquest;C&oacute;mo se recibi&oacute; el secuestro en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La prensa acogi&oacute; el relato del r&eacute;gimen, esto es, que unos delincuentes comunes portugueses (unos piratas, se repet&iacute;a) hab&iacute;an secuestrado un barco en el Caribe. 
    </p><p class="article-text">
        Se incidi&oacute; mucho en que se trataba de un suceso extranjero, cuando, en realidad, hab&iacute;a tantos espa&ntilde;oles como portugueses y el &uacute;nico motivo de haber elegido un barco de bandera lusa era que en Portugal no hab&iacute;a pena de muerte. Y, en cierto modo, ese relato pervive hasta nuestros d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel jugaron las mujeres de estos hombres en una conspiraci&oacute;n que la historia siempre ha contado en masculino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Espero que la novela les haya dado el lugar que les corresponde a las mujeres en esta historia. Ellas fueron quienes sostuvieron el mundo mientras los h&eacute;roes hac&iacute;an lo que se supone que hacen los h&eacute;roes. Pero tambi&eacute;n sufrieron el incendio que sus maridos provocaron, de modo que fueron v&iacute;ctimas. 
    </p><p class="article-text">
        La imaginaci&oacute;n descontrolada de aquellos tres hombres arras&oacute; con todo: provoc&oacute; el abandono de familias, trajo pobreza, miseria, dolor, persecuci&oacute;n y olvido. Y, mientras los h&eacute;roes eran admirados, ellas tuvieron que lidiar con la tragedia. El fuego de la imaginaci&oacute;n devor&oacute; todo (tambi&eacute;n a ellos, es cierto), pero las mujeres fueron las primeras en sufrir la violencia de la historia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que un suceso que tuvo en vilo a la marina de Estados Unidos y a la prensa internacional se borr&oacute; tan r&aacute;pido de la memoria colectiva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque su narraci&oacute;n no encaja en ning&uacute;n relato mayor. Son un cabo suelto en la historia de nuestro pa&iacute;s. Estos tres hombres vienen de ninguna parte y van a ning&uacute;n lado. Los hechos hist&oacute;ricos s&oacute;lo trascienden su &eacute;poca cuando se ajustan al relato que se nos entrega. Los hechos hist&oacute;ricos, para trascender, tienen que ser &uacute;tiles, es decir, sonar afinados con el tiempo que les toca vivir. 
    </p><p class="article-text">
        Y est&aacute; claro que en el relato de nuestro siglo XX y el camino hacia la democracia estos tres personajes est&aacute;n completamente desacompasados y por eso son irrelevantes. Y, bueno, he de decir que esto es una suerte para un novelista, porque los personajes te llegan entonces v&iacute;rgenes, sin tocar y as&iacute; puede uno entrar m&aacute;s profundo en sus vidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/secuestrar-barco-derrocar-franco-salazar-jose-ignacio-carnero-recuerda-fallido-santa-maria-catalunya-cat_1_13347273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 19:54:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Secuestrar un barco para derrocar a Franco y Salazar: José Ignacio Carnero recuerda el fallido intento del Santa María]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Francisco Franco,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82e15a4a-3e3f-473d-b3d5-6915226453da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Friend bombing&#039;: la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno describe relaciones que nacen con una intensidad desbordante pero terminan abruptamente. ¿Qué revela esta tendencia sobre la manera en la que establecemos nuestros vínculos? </p><p class="subtitle">Cómo volver al sexo, al amor y a las citas después de mucho tiempo en una relación</p></div><p class="article-text">
        Durante meses compartieron comidas, secretos, mensajes a cualquier hora y planes de fin de semana. Hubo declaraciones de amistad que casi sonaban a amor: &ldquo;Eres la persona m&aacute;s importante de mi vida&rdquo;. Despu&eacute;s, un d&iacute;a cualquiera, el silencio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hubo una discusi&oacute;n. Tampoco una conversaci&oacute;n ni una despedida. Simplemente, dej&oacute; de contestar a sus mensajes. La amistad que hab&iacute;a ocupado un lugar central en su realidad, se evapor&oacute; con la misma rapidez con la que hab&iacute;a aparecido.
    </p><p class="article-text">
        Historias como esta empiezan a encontrar un nombre en redes sociales y en la literatura especializada: <em>friend bombing</em>. Un t&eacute;rmino que toma prestado el concepto de <em>love bombing</em>, habitual en el &aacute;mbito de las relaciones rom&aacute;nticas contempor&aacute;neas, que sirve para describir aquellas amistades que se construyen a una velocidad vertiginosa mediante atenci&oacute;n constante, sensaci&oacute;n de intimidad inmediata y una fuerte idealizaci&oacute;n de la otra persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que inicialmente parece una conexi&oacute;n excepcional puede acabar derivando en un alejamiento brusco, una p&eacute;rdida de inter&eacute;s repentina o incluso en un <em>ghosting</em> total.
    </p><p class="article-text">
        Como es obvio, aunque el fen&oacute;meno ha encontrado recientemente una etiqueta, las din&aacute;micas que describe no son nuevas. Lo que s&iacute; parece nuevo es el contexto en el que se producen. El ecosistema digital y una cultura obsesionada con la inmediatez han alterado irreversiblemente los tiempos de cocci&oacute;n de los afectos. Hoy es posible sentir que alguien forma parte de nuestra vida apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s de conocerlo, incluso antes, pero tambi&eacute;n es posible que desaparezca con la misma facilidad.
    </p><h2 class="article-text">Cuando la intensidad ocupa el lugar de la intimidad</h2><p class="article-text">
        Eva Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez Vicente, psic&oacute;loga sanitaria especializada en trauma, v&iacute;nculos y dependencia en el<a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.viteipsicologia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro VITEI</a>, conoce bien este tipo de din&aacute;micas por haberlas tratado en consulta. Seg&uacute;n cuenta, suelen comenzar con una acumulaci&oacute;n de se&ntilde;ales que, por separado, podr&iacute;an parecer inocentes. &ldquo;Mensajes constantes, disponibilidad casi total, confidencias tempranas, idealizaci&oacute;n del v&iacute;nculo y esa especie de &lsquo;ya eres mi persona&rsquo; cuando todav&iacute;a no ha habido tiempo real para conocer de verdad a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema no es conectar rápido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no es conectar r&aacute;pido ni sentir afinidad. El problema aparece cuando confundimos intensidad con intimidad&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Se genera una cercan&iacute;a acelerada artificialmente que todav&iacute;a no est&aacute; sostenida por tiempo compartido, coherencia, experiencias comunes o l&iacute;mites&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La especialista recuerda que las relaciones sanas atraviesan distintas etapas que cumplen una funci&oacute;n importante. Son esos per&iacute;odos los que permiten comprobar c&oacute;mo se comporta alguien cuando aparecen los desacuerdos, los problemas, las frustraciones o las diferencias de ritmo. Cuando todas esas fases se comprimen o se saltan, la sensaci&oacute;n de intimidad puede resultar enga&ntilde;osa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, hay un contexto especialmente relevante, sobre todo en poblaci&oacute;n joven: el entorno digital&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Hoy es m&aacute;s f&aacute;cil acceder a nuevas personas, iniciar conversaciones y generar una sensaci&oacute;n r&aacute;pida de conexi&oacute;n, pero tambi&eacute;n es m&aacute;s f&aacute;cil desaparecer sin demasiada explicaci&oacute;n&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Ana (32 a&ntilde;os, Barcelona), que prefiere ocultar su nombre como el resto de testimonios de este art&iacute;culo, conoce bien esa experiencia. Conoci&oacute; a una compa&ntilde;era de trabajo a trav&eacute;s de amigos comunes y r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en una de las personas m&aacute;s importantes de su d&iacute;a a d&iacute;a. Aquella nueva amiga empez&oacute; a compartir problemas sentimentales, a buscar su compa&ntilde;&iacute;a constantemente y a apoyarse cada vez m&aacute;s en ella. Poco a poco, fue dejando de lado a sus amistades de siempre para concentrar gran parte de su vida social en un grupo reducido de personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero también me sorprendía e incluso me incomodaba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana</span>
                                        <span>—</span> 32 años, Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Me convirti&oacute; en su mejor amiga muy r&aacute;pido. Era algo que no era completamente mutuo, aunque yo le ten&iacute;a much&iacute;simo cari&ntilde;o&rdquo;, recuerda. &ldquo;Me puso en un pedestal como amiga, como persona y como profesional. Era halagador, pero tambi&eacute;n me sorprend&iacute;a e incluso me incomodaba&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Rodr&iacute;guez Vicente, este tipo de comportamientos pueden responder a motivaciones muy distintas. En algunos casos existe una necesidad intensa de pertenencia o validaci&oacute;n. En otros aparecen dificultades para gestionar la ansiedad relacional o una tendencia impulsiva a vincularse. Tambi&eacute;n pueden existir patrones evitativos: personas que buscan mucha conexi&oacute;n mientras el v&iacute;nculo resulta estimulante, pero que toman distancia cuando aparecen las exigencias emocionales propias de cualquier relaci&oacute;n estable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por supuesto, tambi&eacute;n pueden existir din&aacute;micas m&aacute;s manipulativas o de control, especialmente cuando esa intensidad inicial ya va acompa&ntilde;ada de culpa, exigencia, celos, aislamiento o presi&oacute;n para que la otra persona corresponda al mismo ritmo&rdquo;, asegura la terapeuta.
    </p><h2 class="article-text">La econom&iacute;a de la atenci&oacute;n tambi&eacute;n ha llegado a la amistad</h2><p class="article-text">
        La escritora Raquel Congosto, autora de <a href="https://blackiebooks.org/producto/amiga-mia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga m&iacute;a</em></a><em> </em>(Blackie Books, 2025), un libro en el que se relata precisamente la ruptura entre dos amigas, cree que ser&iacute;a un error analizar el <em>friend bombing</em> exclusivamente desde la conducta individual. A su juicio, detr&aacute;s de estas din&aacute;micas existe una realidad social m&aacute;s amplia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos est&aacute; ahogando&rdquo;, afirma. &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarnos qu&eacute; est&aacute; ocurriendo para que nos relacionemos as&iacute;<strong>&rdquo;</strong>, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Congosto relaciona el fen&oacute;meno con una sociedad hiperestimulada, donde la atenci&oacute;n se ha convertido en uno de los bienes m&aacute;s escasos. Vivimos rodeados de notificaciones, mensajes, v&iacute;deos cortos e interacciones constantes que generan una sensaci&oacute;n permanente de urgencia. Esa l&oacute;gica tambi&eacute;n termina traslad&aacute;ndose a las relaciones personales. &ldquo;Estamos buscando interacciones continuamente y eso nos mete en una competici&oacute;n por la atenci&oacute;n muy fuerte&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas hacemos lo que podemos en un mundo que nos está ahogando. La cuestión importante es preguntarnos qué está ocurriendo para que nos relacionemos así</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raquel Congosto</span>
                                        <span>—</span> Escritora, &#039;Amiga mía&#039; (Blackie Books)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales desempe&ntilde;an un papel fundamental en este proceso. Seg&uacute;n la escritora, muchas personas han aprendido a desenvolverse mejor en entornos digitales que en conversaciones presenciales. La comunicaci&oacute;n online permite editar, seleccionar y controlar la imagen que proyectamos. La amistad cara a cara funciona de otra manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la vida real una puede equivocarse constantemente. Puede hablar de m&aacute;s, de menos o decir algo desafortunado. Relacionarse implica asumir esa incomodidad, rectificar y seguir adelante. Eso tambi&eacute;n forma parte del v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que muchas amistades nacen hoy bajo una sensaci&oacute;n de intimidad instant&aacute;nea. Se siguen en todas las plataformas, comparten historias personales muy profundas desde el primer momento y construyen una imagen p&uacute;blica de cercan&iacute;a antes de que exista una base s&oacute;lida que sostenga la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o (40 a&ntilde;os, Barcelona) vivi&oacute; algo parecido. Conoc&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os a una persona de su entorno profesional, pero la relaci&oacute;n se transform&oacute; cuando empezaron a colaborar en un proyecto. Durante aproximadamente un a&ntilde;o mantuvieron un contacto muy intenso. Compart&iacute;an trabajo, conversaciones frecuentes y confesiones personales que llegaron muy pronto. &ldquo;Se gener&oacute; una sensaci&oacute;n de confianza e intimidad emocional muy r&aacute;pidamente&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La admiraci&oacute;n tambi&eacute;n apareci&oacute; desde el principio. &ldquo;Me hablaba constantemente de mis capacidades y de mi talento. Adopt&oacute; una posici&oacute;n casi de mentor. Hab&iacute;a una mezcla de reconocimiento, protecci&oacute;n y una cierta tendencia a recordarme qui&eacute;n era yo o qui&eacute;n deb&iacute;a llegar a ser&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, sin embargo, empezaron a surgir tensiones. Entre ellas, una propuesta laboral, que consider&oacute; poco respetuosa, cambi&oacute; su percepci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Despu&eacute;s aparecieron desacuerdos relacionados con expectativas y reconocimiento profesional. La admiraci&oacute;n inicial se transform&oacute; gradualmente en distancia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me desconcert&oacute; fue el contraste entre la intensidad del comienzo y la frialdad posterior&rdquo;, recuerda. &ldquo;Con el tiempo entend&iacute; que la relaci&oacute;n se hab&iacute;a construido sobre una idealizaci&oacute;n muy importante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El dolor de los amigos que desaparecen</h2><p class="article-text">
        Si existe un aspecto especialmente caracter&iacute;stico en el fen&oacute;meno del <em>friend bombing</em> es la intensidad del duelo que puede provocar. Culturalmente, las rupturas sentimentales o las p&eacute;rdidas de un ser querido cuentan con rituales, relatos y espacios de reconocimiento social. Las rupturas de amistad suelen quedar en un terreno mucho m&aacute;s ambiguo.
    </p><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez Vicente considera que se trata de una diferencia profundamente injusta. &ldquo;La amistad ocupa un lugar esencial en nuestra vida emocional y social. Cuando alguien desaparece, no s&oacute;lo perdemos a esa persona. Tambi&eacute;n perdemos rutinas, expectativas, sensaci&oacute;n de pertenencia y una parte de nuestra identidad dentro de ese v&iacute;nculo&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El ghosting añade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qué ocurrió, qué cambió, si hicimos algo mal...</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se vuelve especialmente dolorosa cuando la ruptura llega sin explicaciones: &ldquo;El <em>ghosting</em> a&ntilde;ade una capa extra de sufrimiento porque deja preguntas abiertas. La mente intenta completar constantemente los huecos: qu&eacute; ocurri&oacute;, qu&eacute; cambi&oacute;, si hicimos algo mal o si la relaci&oacute;n signific&oacute; lo mismo para ambas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es justo lo que le pas&oacute; a Carla, periodista de 30 a&ntilde;os de Madrid, que todav&iacute;a est&aacute; atravesando ese proceso. Conoci&oacute; a quien acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en su mejor amiga trabajando en un medio de comunicaci&oacute;n. Compart&iacute;an intensas jornadas laborales, planes en su tiempo libre y conversaciones muy personales. La relaci&oacute;n parec&iacute;a tan s&oacute;lida que lleg&oacute; a creer que formar&iacute;a parte de su vida durante muchos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dijo que era la segunda persona m&aacute;s importante de su vida despu&eacute;s de su hijo. Compart&iacute;amos secretos, vulnerabilidades y much&iacute;simas horas juntas&rdquo;, recuerda. Pero la amistad comenz&oacute; a deteriorarse cuando ambas cambiaron de trabajo. Las promesas de mantener la cercan&iacute;a y de volver a trabajar juntas se fueron diluyendo. &ldquo;Me hizo promesas de que me llevar&iacute;a a su peri&oacute;dico y fueron eso: promesas. No ocurri&oacute;&rdquo;, explica. &ldquo;Me hizo <em>ghosting</em> durante semanas y hace dos meses ya desapareci&oacute; completamente. Nunca m&aacute;s me ha vuelto a contestar o escribir&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido peor que una ruptura de pareja&rdquo;, admite. &ldquo;Era un pilar de mi vida. Lo m&aacute;s dif&iacute;cil es entender c&oacute;mo alguien con quien compart&iacute;as pr&aacute;cticamente todo puede desaparecer de repente&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Para Raquel Congosto, esta invisibilidad del duelo por amistad tiene ra&iacute;ces profundas. Durante d&eacute;cadas, recuerda, la amistad ha sido considerada una relaci&oacute;n secundaria frente a la pareja, la familia o el trabajo. Pero, &ldquo;las amistades han servido muchas veces para sostener las dem&aacute;s relaciones. Si tienes un problema de pareja, hablas con tus amigas. Si el trabajo va mal, te apoyas en tus amigos. Pero rara vez hemos considerado la amistad como uno de los grandes pilares sobre los que organizamos la vida&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor de la lentitud</h2><p class="article-text">
        La pregunta que surge entonces es c&oacute;mo abrirnos a la amistad, pero tambi&eacute;n protegernos sin caer en la desconfianza permanente. Tanto la psic&oacute;loga como la escritora coinciden en que la soluci&oacute;n no pasa por cerrarse a nuevas relaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La intimidad sana suele ser progresiva, recíproca y compatible con los límites. Se construye a través del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eva María Rodríguez Vicente</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La clave est&aacute; en observar menos la intensidad emocional y m&aacute;s la consistencia&rdquo;, argumenta Rodr&iacute;guez Vicente. &ldquo;La intimidad sana suele ser progresiva, rec&iacute;proca y compatible con los l&iacute;mites. Se construye a trav&eacute;s del tiempo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n recomienda prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo reacciona la otra persona cuando aparecen esos l&iacute;mites. Una amistad s&oacute;lida tolera diferencias de ritmo, espacios propios y otras relaciones importantes. La necesidad constante de exclusividad o de atenci&oacute;n inmediata suele revelar inseguridades m&aacute;s profundas.
    </p><p class="article-text">
        Congosto reivindica igualmente el valor de la lentitud en un contexto social que premia la velocidad. &ldquo;Pararse, dedicar tiempo a los dem&aacute;s y construir relaciones despacio es algo profundamente pol&iacute;tico hoy en d&iacute;a&rdquo;, afirma. &ldquo;Las estructuras comunitarias necesitan tiempo y cuidados. La amistad tambi&eacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; sea esa la principal ense&ntilde;anza que puede dejarnos el <em>friend bombing</em>. La profundidad de una relaci&oacute;n no se mide por la cantidad de mensajes intercambiados durante las primeras semanas ni por las confesiones compartidas en una madrugada. Se mide por la capacidad de permanecer cuando la novedad desaparece. Cuando llegan los desacuerdos, las agendas incompatibles, los l&iacute;mites y la rutina. En definitiva, cuando aparece la vida real.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/friend-bombing-trampa-nuevas-amistades-pasan-bruscamente-intimidad-e-idealizacion-silencio_1_13329096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jun 2026 20:28:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Friend bombing': la trampa de las nuevas amistades que pasan bruscamente de la intimidad e idealización al silencio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/82e15a4a-3e3f-473d-b3d5-6915226453da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amistad,Relaciones,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/302aed88-dc1e-47b2-a063-b67d73194923_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El madrileño publica ‘Melón con jamón’, su primer libro, una exploración cultural, sentimental y política del verano español, entre la nostalgia, el turismo y los recuerdos que regresan cada año con el calor</p><p class="subtitle">Entrevita - Juan Evaristo Valls Boix, filósofo: “Hay muy pocos espacios de ocio y de descanso concebidos para perder el tiempo”</p></div><p class="article-text">
        Pocos podr&aacute;n discutir que el verano es mucho m&aacute;s que una estaci&oacute;n. Es una promesa, una industria, un recuerdo de infancia y una construcci&oacute;n cultural. Para muchos, un para&iacute;so, para otros, una tortura. Para todos, una de las pocas &eacute;pocas del a&ntilde;o en las que todav&iacute;a parece posible imaginar otra vida. Porque en verano todos tenemos la sensaci&oacute;n de que algo importante est&aacute; a punto de suceder, aunque sea en septiembre.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-melon-con-jamon/448821" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), Enrique Rey, que comparte su profesi&oacute;n de periodista con la de instructor de vela en Murcia, convierte esta estaci&oacute;n aparentemente ligera en objeto de estudio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un volumen a medio camino entre el ensayo cultural, la memoria personal y la cr&oacute;nica social, en el que el autor analiza c&oacute;mo Espa&ntilde;a ha hecho del verano una especie de religi&oacute;n civil y c&oacute;mo el turismo, la publicidad, las redes sociales o la arquitectura han moldeado nuestra forma de vivirlo, amarlo y odiarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ha escrito </strong><em><strong>Mel&oacute;n con jam&oacute;n</strong></em><strong>? &iquest;En qu&eacute; momento se dio cuenta de que el verano daba para un ensayo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El verano siempre ha sido un fen&oacute;meno inabarcable, pero es que ahora tambi&eacute;n resulta interminable. Empec&eacute; pensando en el verano como en una locomotora que empuja nuestro pa&iacute;s hacia no se sabe qu&eacute; precipicio, pero esa misma fuerza tambi&eacute;n tira de nosotros y nos conduce a lugares inesperados.
    </p><p class="article-text">
        Me acord&eacute; del libro <em>Mitolog&iacute;as</em> de Roland Barthes, donde el fil&oacute;sofo franc&eacute;s analiza y &ldquo;da espesor&rdquo; a algunos objetos y costumbres de su tiempo (del autom&oacute;vil al deporte) y me propuse (salvando las enormes distancias) hacer algo parecido, pero centrado en el verano como mito contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para eso, hab&iacute;a que entenderlo de una manera muy amplia y sin perder de vista su dimensi&oacute;n doble: el verano p&uacute;blico, hecho de chiringuitos y rascacielos, muchas veces ideado en una oficina; y los veranos &iacute;ntimos, que tanto tienen que ver con la memoria, la melancol&iacute;a y la ilusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribirlo, &iquest;se considera m&aacute;s un enamorado del verano o un cr&iacute;tico de todo lo que representa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vivo sumergido en el verano, de manera que, si solo considerase sus efectos negativos, perder&iacute;a la cabeza. Creo que sigo siendo un enamorado del verano porque todo lo malo que trae consigo (depredaci&oacute;n de recursos, precariedad, excesos&hellip;) es, en realidad, una versi&oacute;n amplificada de todos los males de nuestro tiempo, es decir, del capitalismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Prefiero quedarme con sus cosas buenas: el verano es uno de los pocos fen&oacute;menos que siguen present&aacute;ndose tal y como lo disfrutan las clases populares (el verano aspiracional avanza, pero no vence) y todav&iacute;a existen conexiones entre lo que cualquiera puede sentir una tarde de junio y ese hechizo que ha afectado a todas las culturas y civilizaciones de todas las &eacute;pocas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro plantea que Espa&ntilde;a ha convertido el verano casi en una religi&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; esta estaci&oacute;n tiene un peso tan grande en nuestro imaginario colectivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El verano espa&ntilde;ol tiene algo de experimento exitoso. Buena parte de nuestro imaginario veraniego fue dise&ntilde;ado en los despachos del franquismo por hombres grises e impuesto mediante la represi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, todo aquello termin&oacute; conectando con pulsiones muy profundas y es que el verano, tan relacionado con Adonis (las adon&iacute;as precedieron a las actuales procesiones), es la &eacute;poca del despilfarro y el hedonismo. Adem&aacute;s, vivimos a orillas del Mediterr&aacute;neo, entre las ruinas de civilizaciones talasocr&aacute;ticas: casi todo lo que hacemos tiene que ver con el sol y con el mar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El verano ideal es realmente un patrimonio de la infancia o, en el fondo, de quien puede permitirse el tiempo libre y las vacaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/aftersun-doloroso-bello-viaje-memoria-mejores-peliculas-ano_129_9798053.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aftersun</em></a><em> </em>es una pel&iacute;cula tan potente porque su protagonista est&aacute; triste antes de tiempo: incluso durante las vacaciones. Cada vez m&aacute;s, vivimos atrapados, como Paul Mescal, por cosas que nos impiden disfrutar del verano (y eso si llegamos a experimentarlo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque los veranos amplios de la infancia nunca han podido reproducirse (salvo para los arist&oacute;cratas, los millonarios y otros casos excepcionales) llegada la adultez, s&iacute; que era posible experimentar algo parecido, aunque m&aacute;s breve. Ahora, el verano se est&aacute; fragmentando y, curiosamente, desaparece para aquellos que hacen posibles los veranos ajenos. Nadie tiene menos vacaciones que una <em>kelly.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto la publicidad ha construido esa idea del verano perfecto que todos perseguimos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta no hace tanto, los anuncios de verano solo ten&iacute;an que ser frescos y descarados. Pero, actualmente, los hay que tambi&eacute;n incluyen la melancol&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pocas veces un producto ha encajado tan bien con los deseos de los consumidores como el verano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pocas veces un producto ha encajado tan bien con los deseos de los consumidores como el verano. Y pocas veces una construcci&oacute;n publicitaria ha funcionado tan bien, hasta convertirse en espejismo compartido. Porque son los anuncios, pero tambi&eacute;n las canciones, las pel&iacute;culas y las novelas, logrando a veces que le supliquemos a la realidad que, por favor, por una vez, imite a la ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parece que hoy el verano est&aacute; inseparablemente ligado a la imagen. &iquest;Qu&eacute; efecto tiene vivir unas vacaciones pensando constantemente en c&oacute;mo ser&aacute;n recordadas o compartidas en redes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo. Cada vez que colgamos una foto y la geolocalizamos o cuando mostramos el plato que estamos a punto de comer en nuestras <em>stories</em>, en realidad, estamos haciendo el trabajo de un fot&oacute;grafo de viajes, de un reportero o, mejor todav&iacute;a, de un publicitario contratado por la asociaci&oacute;n de comerciantes o por el ayuntamiento del destino en el que estamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no es algo nuevo, pero vivimos encuadr&aacute;ndonos a nosotros mismos, con ese <em>main character syndrome</em> [s&iacute;ndrome del personaje protagonista] que durante el viaje se acent&uacute;a, porque todo parece el decorado para una aventura que ser&aacute; mucho menos propia o particular de lo que nos pensamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante d&eacute;cadas, aburrirse tambi&eacute;n formaba parte del verano. &iquest;Hemos perdido ya definitivamente esa experiencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un tiempo viscoso y lento que est&aacute; desapareciendo. Lo experimentan las ni&ntilde;as de <em>Panza de Burro</em>, la novela de Andrea Abreu, y lo hemos sentido todos durante las largas tardes de sol cruel, siesta y chicharras.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Dentro del verano fragmentado y acumulativo ya no cabe aquel tiempo lento y eso es casi como decir que ya apenas queda libertad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que esconde ese aburrimiento es una libertad enorme. Todav&iacute;a algunos estudiantes disponen de largos veranos de tres meses durante los que no pasa nada. Por supuesto, es durante toda esa nada durante la que viven las experiencias m&aacute;s significativas de sus vidas, como les sucede a los personajes de Pavese, que deambulan sin encontrar nunca lo que estaban buscando (pero hallando muchas otras cosas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro del verano fragmentado y acumulativo ya no cabe aquel tiempo lento y eso es casi como decir que ya apenas queda libertad (para leer novelas largu&iacute;simas, descansar realmente o establecer una relaci&oacute;n que no va a ninguna parte).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que la comparaci&oacute;n constante con los veranos de los dem&aacute;s nos impide disfrutar plenamente del nuestro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuenta In&eacute;s Cueli en <a href="https://repositorio.uam.es/entities/publication/b1dac478-c871-4ad4-a0c6-0d98381083f4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su tesis sobre la vida en los PAUs madrile&ntilde;os</a> (esas urbanizaciones cerradas de reciente construcci&oacute;n) que, junto a la piscina, las familias suelen comparar sus viajes de vacaciones. Eso s&iacute;: dentro de dichos PAUs ya existe cierta homogeneidad de clase, as&iacute; que esas vacaciones solo var&iacute;an en sus detalles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en redes estamos expuestos continuamente a los veraneos de los m&aacute;s ricos y, curiosamente, eso no genera tanta rabia como deseo (pasa lo mismo con la exhibici&oacute;n de Lamborghinis).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un pasaje de <em>En busca del tiempo perdido</em>, Proust comenta que los ricos como &eacute;l, en Cabourg, la zona de balnearios donde veraneaba, cenaban en grandes hoteles con cristaleras, como peces dentro de una pecera, y se pregunta por qu&eacute; los pobres (mucho m&aacute;s numerosos) miraban desde fuera con fascinaci&oacute;n en lugar de romper el cristal y comerse esos pescados tan gordos. Ah&iacute; seguimos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Habla mucho del turismo como una de las grandes fuerzas que han modelado la Espa&ntilde;a contempor&aacute;nea. &iquest;Se puede entender el pa&iacute;s actual sin el turismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Casi todo lo que ocurre en Espa&ntilde;a tiene que ver con el turismo. Y no se trata solo de lo m&aacute;s visible: edificios, hoteles, restaurantes&hellip; Parece que todo el sistema econ&oacute;mico est&aacute; enfocado hacia esta industria y que eso tambi&eacute;n impone unas estructuras territoriales, laborales, de clase&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se puede entender Espa&ntilde;a como un territorio meridional respecto al resto de Europa, pero tambi&eacute;n se pueden entender las zonas m&aacute;s tur&iacute;sticas del pa&iacute;s como Sur respecto al centro del pa&iacute;s. Y hay toda una serie de desigualdades, porque cuando se usa la etiqueta &ldquo;meridional&rdquo;, no se trata de un concepto geogr&aacute;fico, sino que se se&ntilde;ala la subordinaci&oacute;n respecto a una capital que concentra el poder y recibe los recursos y que siempre est&aacute; al Norte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n analiza la arquitectura que ha generado el verano: urbanizaciones, paseos mar&iacute;timos, apartamentos, chiringuitos... &iquest;Hay algo espec&iacute;ficamente espa&ntilde;ol en ese paisaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estoy repitiendo bastante que el verano se ha construido con la misma despreocupaci&oacute;n con la que un adolescente vive sus vacaciones m&aacute;s alocadas. Con la misma ligereza que ese estudiante que acaba de terminar la Selectividad se pide otra copa, el concejal, el constructor, el arquitecto, han plantado una torre m&aacute;s.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la misma ligereza que ese estudiante que acaba de terminar la Selectividad se pide otra copa, el concejal, el constructor, el arquitecto, han plantado una torre más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y he hablado con personas dentro de esta industria y me han confirmado que lo que ha sucedido y contin&uacute;a sucediendo en Espa&ntilde;a (este nivel de urbanizaci&oacute;n de la costa, tanto por cantidad como, por el lado bueno, por calidad) no ocurre en ning&uacute;n otro lugar del mundo. Aunque, por supuesto, hay nodos veraniegos por todas partes. Por ejemplo, en <em>Playa placer</em>, una novela estupenda editada hace poco por Cielo Santo se desarrolla en Blackpool, una ciudad inglesa donde el verano tambi&eacute;n tiene una intensidad casi insoportable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>No s&eacute; si ha visto la serie </strong><em><strong>Widow's Bay</strong></em><strong>, en la que el alcalde de una peque&ntilde;a isla estadounidense se empe&ntilde;a en promocionar el turismo a pesar de que sobre ella pesa una maldici&oacute;n terrible. Me parece una buena y extrema met&aacute;fora de la lucha de lo tradicional frente al turismo masivo. &iquest;Por qu&eacute; el turismo se ha convertido en una especie de obsesi&oacute;n institucional?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Investigando sobre estas cuestiones me di cuenta de lo alucinantes que son los n&uacute;meros del turismo en Espa&ntilde;a. Est&aacute;n a otra escala respecto al resto del mundo. Mallorca, por ejemplo, recibe cada a&ntilde;o a m&aacute;s turistas que todo Brasil, que es un pa&iacute;s enorme.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mallorca, por ejemplo, recibe cada año a más turistas que todo Brasil, que es un país enorme</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parece que las instituciones solo valoran esos n&uacute;meros, que adem&aacute;s se pueden comparar muy f&aacute;cilmente. Tienen una obsesi&oacute;n con los n&uacute;meros que quiz&aacute; sea correlativa a la obsesi&oacute;n con las tasas de crecimiento econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero claro: si en algo tienen raz&oacute;n los <em>cripto bros</em> es en la magia del inter&eacute;s compuesto: un incremento del 7% en el n&uacute;mero de turistas sostenido durante diez a&ntilde;os hace que, tras esos diez a&ntilde;os, haya el doble de visitantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me interesa mucho la idea de la comida &ldquo;de verano&rdquo;. Hoy asociamos ciertas recetas al turismo y las vacaciones, pero &iquest;c&oacute;mo era la relaci&oacute;n entre gastronom&iacute;a y veraneo cuando empez&oacute; el turismo de masas en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuentan las cr&oacute;nicas de viajeros decimon&oacute;nicos que antes en las posadas de Espa&ntilde;a solo se serv&iacute;a olla podrida: b&aacute;sicamente algo de verdura cocida junto al embutido que hubiera a mano. Aunque a muchos les gustaba, echaban de menos m&aacute;s variedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el XIX, entonces, unos cuantos gastr&oacute;nomos sentaron las bases de lo que hoy consideramos &ldquo;platos nacionales&rdquo;, como el gazpacho y la paella, mezclando algo de tradici&oacute;n y alguna influencia francesa con un poco de imaginaci&oacute;n (como sucede con tantas tradiciones &ldquo;inventadas&rdquo; durante el romanticismo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, cuando la dictadura franquista quiso atraer turistas porque necesitaba sus divisas, recurrieron a ese recetario y lo promovieron en los establecimientos tur&iacute;sticos. Lo mismo pas&oacute; con el concepto &ldquo;men&uacute; del d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casi todos recordamos alg&uacute;n final de verano especialmente melanc&oacute;lico. &iquest;Es el regreso de las vacaciones uno de los momentos m&aacute;s tristes del a&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El final del verano es uno de los pocos momentos del a&ntilde;o en el que todo el mundo se permite estar triste. Ni siquiera es necesario que sea porque debes volver a un trabajo que odias (es lo m&aacute;s habitual) o al cole. El final del verano afecta incluso a los m&aacute;s privilegiados y nos coloca frente al paso del tiempo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El final del verano es uno de los pocos momentos del año en el que todo el mundo se permite estar triste</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y todos nos estremecemos cuando, aunque sea por un momento, intuimos lo que el tiempo significa. Me lo cont&oacute; Marina, de Klaus &amp; Kinski, charlando sobre su canci&oacute;n <em>Mam&aacute;, no quiero ir al colegio</em>: ese tema no va de un ni&ntilde;o que no quiere estudiar o que no desea hacerse adulto, va de un ni&ntilde;o que teme a la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de investigar y escribir sobre &eacute;l durante tanto tiempo, &iquest;qu&eacute; cree que perseguimos realmente cada verano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En verano perseguimos un imposible: detener el tiempo justo en el momento en que los d&iacute;as son m&aacute;s largos. Pero, incluso sabiendo que el mejor verano siempre fue uno anterior o est&aacute; por llegar, a este verano, al que estamos viviendo justo ahora, le pedimos que nos d&eacute; fuerzas para aguantar un a&ntilde;o m&aacute;s. Y casi siempre es posible guardar dentro de uno &ldquo;la fuerza de un verano invencible&rdquo;, como dec&iacute;a Camus. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enrique-rey-periodista-instagram-convertido-propagandistas-industria-turismo_1_13310425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 19:48:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enrique Rey, periodista: “Instagram nos ha convertido en propagandistas de la industria del turismo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[verano,Libros,Ensayos,Turismo,Influencers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué 'La broma infinita' de Wallace aún fascina pese a los años y sus 1200 páginas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/broma-infinita-wallace-fascina-pese-anos-1200-paginas-cat_1_13311631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acfa7b53-6ca4-402a-ae18-58fa62c45db5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x346y479.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué &#039;La broma infinita&#039; de Wallace aún fascina pese a los años y sus 1200 páginas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista Antonio Lozano publica ‘El libro infinito. Cómo David Foster Wallace asombró al mundo’, una reflexión sobre el legado de ‘La broma infinita’, la vigencia de su autor y la extraña capacidad de la novela para seguir interpelando a lectores nacidos en la era de TikTok
</p><p class="subtitle">Patrick Modiano después del Premio Nobel: un escritor fiel a sí mismo</p></div><p class="article-text">
        El autor publica <a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/616727-libro-el-libro-infinito-serie-endebate-9791388092107?srsltid=AfmBOoqrwxKXc-_Cbk7M0dqDjqsdY10HdhrHCM3ncIvfu54ass9e9ByQ" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El libro infinito. C&oacute;mo David Foster Wallace asombr&oacute; al mundo</em></a>, una reflexi&oacute;n sobre el legado de <em>La broma infinita</em>, la vigencia de su autor y la extra&ntilde;a capacidad de la novela para seguir interpelando a lectores nacidos en la era de TikTok.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que leer una novela de m&aacute;s de mil p&aacute;ginas pod&iacute;a interpretarse como algo muy exigente intelectualmente. Hoy, en una &eacute;poca dominada por las notificaciones, los v&iacute;deos de pocos segundos y la competencia constante por nuestra atenci&oacute;n, parece una heroicidad. 
    </p><p class="article-text">
        A muchos les cuesta concentrarse m&aacute;s de cinco minutos leyendo sin sentir la necesidad imperiosa de mirar el m&oacute;vil. Ya ni siquiera tiene que ver que el libro nos guste o no, sino en conseguir concentrarse lo suficiente como para mantener los ojos en la p&aacute;gina. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta tan llamativo que, treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, <em>La broma infinita</em>, un libro que supera las 1200 p&aacute;ginas, siga despertando fascinaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La monumental novela de David Foster Wallace contin&uacute;a generando clubes de lectura, p&oacute;dcast, foros de discusi&oacute;n y nuevas generaciones de lectores dispuestos a enfrentarse a una obra que desaf&iacute;a muchas de las convenciones narrativas habituales. Y no solo eso, lo que en 1996 parec&iacute;a una rareza literaria se ha convertido con el tiempo en una referencia ineludible para entender algunas de las obsesiones del presente.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El libro infinito. C&oacute;mo David Foster Wallace asombr&oacute; al mundo</em> (En Debate, 2026), Antonio Lozano explora las razones de este hecho. Su ensayo reconstruye la historia de una novela que cambi&oacute; la trayectoria de la literatura estadounidense contempor&aacute;nea y analiza c&oacute;mo muchas de las intuiciones de Wallace sobre el entretenimiento, la soledad, la adicci&oacute;n o la atenci&oacute;n resultan hoy sorprendentemente actuales. 
    </p><p class="article-text">
        Hablamos con el periodista y ensayista sobre el legado de un autor que sigue generando admiraci&oacute;n, controversia y debate casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que todo el mito que rodea a David Foster Wallace ha acabado yendo en contra de su legado literario o de que su obra se lea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al contrario. Su leyenda, donde se mezclan la dificultad de sus textos, su extraordinario sentido del humor, los mensajes sobre la empat&iacute;a presentes en su obra y, por supuesto, su suicidio, ha contribuido a mantenerlo muy presente. No hay nada como una muerte tr&aacute;gica para despertar el inter&eacute;s, pero en su caso el fen&oacute;meno va m&aacute;s all&aacute;. La constante atenci&oacute;n acad&eacute;mica y las reediciones de sus libros demuestran que el inter&eacute;s sigue vivo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; seguimos hablando de Wallace y de</strong><em><strong> La broma infinita</strong></em><strong> tantos a&ntilde;os despu&eacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque la novela conserva un aura muy particular. Sigue siendo vista como una obra magna, desafiante y descomunal. Enfrentarse a ella implica aceptar un reto. Pero adem&aacute;s es un caso extra&ntilde;o de literatura de alta exigencia que ha conseguido penetrar en la esfera popular. A eso se suma la vigencia de su mensaje contra la soledad y contra las formas vac&iacute;as de entretenimiento. Al final, esto es lo m&aacute;s importante, la conexi&oacute;n emocional con el lector. Wallace hablaba de algo tan universal como la dificultad de encontrar sentido y direcci&oacute;n en un mundo saturado de falsos est&iacute;mulos y cada vez m&aacute;s pobre en introspecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro sostiene que la obra de Wallace tiene algo de prof&eacute;tico. &iquest;C&oacute;mo logr&oacute; anticipar fen&oacute;menos como la colonizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n o incluso figuras pol&iacute;ticas como Donald Trump?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todas las se&ntilde;ales ya estaban ah&iacute;. Wallace era consciente de su propia adicci&oacute;n a la televisi&oacute;n y lleg&oacute; a deshacerse de su aparato para terminar la novela. Tambi&eacute;n se preguntaba qu&eacute; ocurrir&iacute;a cuando la tecnolog&iacute;a permitiera experiencias virtuales casi indistinguibles de las reales. Antes de las redes sociales o las plataformas de streaming, que el libro ya anticipa, ya le parec&iacute;a que la oferta de entretenimiento era descomunal y narcotizante. Proyectar esa tendencia unas d&eacute;cadas hacia adelante implicaba imaginar una intensificaci&oacute;n salvaje del fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica ocurre algo parecido. Figuras como Reagan o Bush pod&iacute;an verse como precedentes de l&iacute;deres medi&aacute;ticos como Trump. En cualquier caso, Wallace seguramente habr&iacute;a rechazado la etiqueta de visionario. Como dec&iacute;a su amigo Don DeLillo, no se trata de predecir el futuro, sino de prestar suficiente atenci&oacute;n al presente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante a&ntilde;os, </strong><em><strong>La broma infinita</strong></em><strong> fue tambi&eacute;n un s&iacute;mbolo de estatus cultural. &iquest;Eso ha cambiado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su momento, como ocurri&oacute; con el <em>Ulises </em>de Joyce, la novela fue en gran medida un objeto de decoraci&oacute;n y una forma de generar un estatus impostado. No s&eacute; si la p&eacute;rdida del valor cultural y el brillo social que anta&ntilde;o otorgaba la lectura de obras desafiantes pervive m&iacute;nimamente hoy, lo que provocar&iacute;a que se siguiera buscando la falsa apariencia de persona le&iacute;da o capaz de escalar un Everest como <em>La broma infinita</em>. Prefiero pensar que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, hartas de la superficialidad del<em> scrolling</em>, est&aacute;n abraz&aacute;ndola en un acto a un tiempo de rebeld&iacute;a y amor por lo significativo, llegando hasta el final a un ratio muy superior al de sus pares treinta a&ntilde;os atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si tuviera que dar tres razones para leer </strong><em><strong>La broma infinita</strong></em><strong> en 2026, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera ser&iacute;a el uso explosivo del lenguaje. La segunda, la desconcertante combinaci&oacute;n de tristeza y humor brillantina que atraviesa toda la novela. Y la tercera, la posibilidad de entrar en contacto con una comunidad de lectores, estudiosos y fan&aacute;ticos que llevan d&eacute;cadas interpret&aacute;ndola desde perspectivas muy distintas. Si tuviera que reducirlo a una sola raz&oacute;n, dir&iacute;a que jam&aacute;s se han encontrado, ni se encontrar&aacute;n, con algo ni remotamente parecido, no les parecer&aacute; que algo as&iacute; pod&iacute;a siquiera existir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro afirma que la novela exige un peaje inicial al lector.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dado que la novela busca en parte alertarnos sobre el peligro del entretenimiento, no pod&iacute;a enganchar desde el principio, o su tesis se desmoronar&iacute;a a las primeras de cambio. Hay que superar el desconcierto inicial porque las lecturas previas no nos han preparado para algo as&iacute;. Aconsejar&iacute;a leer alg&uacute;n ensayo previo sobre el libro, que en cierta manera requiere, o agradece, un manual de instrucciones previo sobre c&oacute;mo leerlo, tanto a nivel de contenido como desde un punto de vista pr&aacute;ctico. Si se persevera, y se produce un clic (lo que, sinceramente, no siempre ocurre), se te abre un mundo con el que puedes alucinar (y como extra, ese arranque tan desconcertante adquiere todo el sentido al cabo de mil p&aacute;ginas).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Wallace rechazaba la etiqueta de posmoderno y prefer&iacute;a hablar de realismo. &iquest;A qu&eacute; se refer&iacute;a exactamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Realista en el sentido de que capta el modo en que procesamos el entorno y las toneladas de est&iacute;mulos e informaci&oacute;n que nuestro cerebro registra y procesa sin descanso. Realista en el sentido de que no tira de los artificios de la escuela presuntamente realista para generar orden y estructura en un mundo que es por defecto ca&oacute;tico, confuso, r&aacute;pido, enigm&aacute;tico, asfixiante... Realista en el sentido de que busca explicar c&oacute;mo somos los seres humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela lleg&oacute; a Espa&ntilde;a seis a&ntilde;os despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n original. Usted vivi&oacute; aquel momento desde la revista </strong><em><strong>Qu&eacute; Leer.</strong></em><strong> &iquest;Qu&eacute; impacto tuvo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un impacto relativamente limitado a ciertos c&iacute;rculos literarios. La dificultad de la obra hizo que muchos hablaran de ella m&aacute;s por su tama&ntilde;o o su reputaci&oacute;n que por haberla le&iacute;do realmente. Por esto mismo, jam&aacute;s lleg&oacute; al gran p&uacute;blico, que si se lleg&oacute; a enterar fue en tanto que producto hype. La obra en general de David Foster Wallace s&iacute; que provoc&oacute; (aspirantes a) imitadores entre muchos practicantes de una narrativa espa&ntilde;ola llam&eacute;mosla poco ortodoxa o atrevida, sobre todo j&oacute;venes. Pero cabe incidir en el hecho de que los que s&iacute; leyeron con pasi&oacute;n <em>La broma infinita</em>, por lo general se adhirieron al culto, que es lo que genera, no una comunidad de lectores agradecidos, sino una pl&eacute;yade de fans entregados. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro recuerda una frustrada entrevista suya con Wallace. Sin desvelar todo lo que ocurri&oacute; en esa historia, &iquest;qu&eacute; sinti&oacute; al recibir las respuestas del autor, c&oacute;mo fueron?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dado que una serie de obst&aacute;culos y malentendidos limitaron enormemente el n&uacute;mero de sus respuestas a un cuestionario por e-mail que era extenso, la sensaci&oacute;n fue de frustraci&oacute;n (que se encabalgaba ya a la resultante de la imposibilidad de no haberlo podido entrevistar en persona). Sin embargo, con el tiempo queda la alegr&iacute;a de contar con unos mensajes del autor que apenas concedi&oacute; entrevistas a medios europeos, los cuales atesoro en el ba&uacute;l de los grandes recuerdos de mi trayectoria period&iacute;stica. Aunque tambi&eacute;n debo confesar que leyendo ahora mis preguntas me producen algo de bochorno por su simpleza y falta de filo, lo que ante la inteligencia descomunal de Foster Wallace parece una falta intolerable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; cree que pensar&iacute;a Wallace de la sociedad de 2026?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Probablemente a la secreta satisfacci&oacute;n por haber visualizado con tanto acierto la progresiva narcotizaci&oacute;n de la sociedad a manos de las industrias tecnol&oacute;gicas se unir&iacute;a una preocupaci&oacute;n sincera por el estado del mundo. Como ya ha resaltado tanta gente, es una verdadera l&aacute;stima no haber podido contar con el an&aacute;lisis de una mente tan l&uacute;cida en asuntos como TikTok, Instagram, los palos de selfie o Donald Trump. Con su agudeza y sentido del humor seguro que habr&iacute;a firmado unas piezas de ficci&oacute;n o no ficci&oacute;n extraordinarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Considera que la obra de Wallace ha sido bien tratada despu&eacute;s de su muerte?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha sufrido un gran malentendido. Se le ha visto como un ser moral superior o un gur&uacute; de la autoayuda por su &eacute;nfasis en la compasi&oacute;n en su discurso 'Esto es agua', lo que casi todo el mundo conoce de &eacute;l. Muchos interpretaron su muerte tr&aacute;gica como una fragilidad emocional imposible de lidiar con la desconexi&oacute;n humana que atravesaba <em>La broma infinita</em>. Tambi&eacute;n un semiintento de cancelaci&oacute;n por su actitud violenta con la escritora y expareja Mary Karr, una relaci&oacute;n espor&aacute;dica y tormentosa que nace en el peor marco imaginable: un centro de rehabilitaci&oacute;n para alcoh&oacute;licos y drogadictos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las reediciones de <em>La broma infinita</em>, la gran atenci&oacute;n medi&aacute;tica con motivo de su aniversario, la proliferaci&oacute;n de comunidades (en buena parte j&oacute;venes) que utilizan las redes sociales para vertebrar clubs de lectura sobre la misma, y el resurgimiento del autor en la cultura popular (citas en <em>Rick y Morty</em> o en <em>The Lowdown</em>) dan fe de que sigue despertando inter&eacute;s y admiraci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;ntos coet&aacute;neos que emergieron a finales de los 90 mantienen viva su obra?  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de volver a leer </strong><em><strong>La broma infinita</strong></em><strong> para escribir este ensayo, &iquest;qu&eacute; impresi&oacute;n le dej&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conserva intacta lo que la defini&oacute; en su momento: est&iacute;mulo, exigencia, asombro, exasperaci&oacute;n moment&aacute;nea... Aunque algunos detalles ligados a la tecnolog&iacute;a, y a la sensibilidad que hoy mostramos hacia temas como las minor&iacute;as o la representaci&oacute;n equitativa de ambos sexos, puedan haber quedado algo anticuados, su mensaje sobre la necesidad de conexi&oacute;n interpersonal y de cuidado de la salud mental solo se han visto reforzados con el tiempo. Leerla hoy, en tiempos de encogimiento de la atenci&oacute;n, adquiere unos niveles de heroicidad, satisfacci&oacute;n y recompensa probablemente mayores que cuando apareci&oacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/broma-infinita-wallace-fascina-pese-anos-1200-paginas-cat_1_13311631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 21:14:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué 'La broma infinita' de Wallace aún fascina pese a los años y sus 1200 páginas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/acfa7b53-6ca4-402a-ae18-58fa62c45db5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x346y479.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Novela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Judit Martín revela que el director Lluís Pasqual usó una imitación suya de Montserrat Caballé como verídica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/judit-martin-revela-director-lluis-pasqual-imitacion-montserrat-caballe-veridica_1_13258915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ac39a30-87ce-4331-9a38-4cc7db22201d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Judit Martín revela que el director Lluís Pasqual usó una imitación suya de Montserrat Caballé como verídica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actriz desvela que puso voz a una supuesta antigua grabación de la soprano para un homenaje dirigido por Pasqual sin que se informara de que era una recreación. El director dice a elDiario.es que no tiene "nada que añadir" a lo que tilda de "broma de mal gusto"</p><p class="subtitle">Judit Martín, la cómica que hace reír a toda España: “Es inevitable que me meta en fregados”
</p></div><p class="article-text">
        Judit Mart&iacute;n guard&oacute; silencio durante a&ntilde;os sobre una historia que le provocaba una mezcla de incredulidad y fascinaci&oacute;n profesional. Sin embargo, la actriz y humorista catalana ha decidido contar ahora un episodio que abre multitud de interrogantes sobre uno de los mayores homenajes dedicados a Montserrat Caball&eacute; tras su muerte, el que dirigi&oacute; el dramaturgo Llu&iacute;s Pasqual en el Liceu en 2019.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LwfJwzSlTlM&amp;t=977s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revelaci&oacute;n lleg&oacute; en La Ruina, </a>el p&oacute;dcast presentado por Ignasi Taltavull y Tom&agrave;s Fuentes, donde los invitados comparten experiencias embarazosas o surrealistas. Mart&iacute;n apareci&oacute; dispuesta a explicar una an&eacute;cdota que llevaba mucho tiempo reserv&aacute;ndose, seg&uacute;n dijo, &ldquo;por posibles problemas legales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explic&oacute; la actriz, que se encuentra<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/judit-martin-comica-reir-espana-inevitable-meta-fregados_1_13207274.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en plena gira de presentaci&oacute;n de la pel&iacute;cula Pizza Movies</a>, hace seis a&ntilde;os, cuando todav&iacute;a empezaba en el mundo de las imitaciones en la radio recibi&oacute; un mensaje de &ldquo;alguien muy prestigioso relacionado con el mundo del teatro&rdquo;. Aquella persona le coment&oacute; que Carlos Latre la hab&iacute;a recomendado para un trabajo muy concreto: recrear la voz de Montserrat Caball&eacute;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2058954584253518096?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Aquel misterioso hombre no era otro que Llu&iacute;s Pasqual, fundador del Teatre Lliure y figura clave de la escena teatral catalana e internacional. El encargo estaba relacionado con el homenaje que el Gran Teatre del Liceu dedic&oacute; a la soprano en 2019, un a&ntilde;o despu&eacute;s de su fallecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Judit Mart&iacute;n explic&oacute; en el p&oacute;dcast que el trabajo exig&iacute;a un nivel de precisi&oacute;n enorme. Ten&iacute;a que reproducir la voz de Caball&eacute; a finales de los a&ntilde;os ochenta y no solo eso, sino que sonara como la voz de la diva catalana despu&eacute;s de cantar. &ldquo;Era algo serio, yo estaba acojonada y me lo trabaj&eacute; much&iacute;simo&rdquo;, explic&oacute; en <em>La Ruina</em>.
    </p><p class="article-text">
        La grabaci&oacute;n se realiz&oacute; en los estudios del Liceu. All&iacute;, seg&uacute;n record&oacute;, &ldquo;hab&iacute;a una persona que hab&iacute;a sido m&aacute;nager o muy cercana a la soprano. Y estaba todo el equipo mir&aacute;ndome desde la pecera. Yo ten&iacute;a que leer unas frases, hice unas pruebas y me dijeron que era correcto, pero que despu&eacute;s de cantar, la soprano hac&iacute;a una voz un poco m&aacute;s engolada. Lo repet&iacute; hasta la saciedad, hasta que vi que a la que hab&iacute;a sido su mano derecha se le perlaron los ojos: '&iexcl;Es ella!'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La actriz asegura que jam&aacute;s se concret&oacute; ninguna remuneraci&oacute;n. Le comunicaron que producci&oacute;n contactar&iacute;a con ella m&aacute;s adelante, aunque aquella llamada nunca lleg&oacute;. &ldquo;Yo no tuve el valor de reclamar m&aacute;s&rdquo;, explic&oacute; despu&eacute;s en declaraciones al programa <em>Versi&oacute; RAC1</em>.
    </p><p class="article-text">
        La sorpresa m&aacute;s grande apareci&oacute; tiempo despu&eacute;s, durante la emisi&oacute;n televisiva del homenaje desde el Liceu. Judit Mart&iacute;n segu&iacute;a el acto desde casa cuando escuch&oacute; una voz muy familiar. Era la suya.
    </p><p class="article-text">
        En escena, Llu&iacute;s Pasqual present&oacute; una supuesta grabaci&oacute;n hist&oacute;rica de una entrevista realizada a Montserrat Caball&eacute; en 1988, despu&eacute;s de una actuaci&oacute;n en el Teatre Fortuy de Reus. En aquel audio, que se emiti&oacute; en la gala del Liceu, la soprano hablaba con el director teatral y expresaba su deseo de que, si alg&uacute;n d&iacute;a se organizaba un homenaje en su honor, fuera &eacute;l quien lo dirigiera.
    </p><p class="article-text">
        Este diario se puso en contacto, sin &eacute;xito, este jueves con Pasqual para recabar su versi&oacute;n de los hechos. Este viernes, el director ha manifestado a <a href="https://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> que no tiene &ldquo;nada que a&ntilde;adir&rdquo; a lo que ha tildado de &ldquo;broma de mal gusto&rdquo;, y ha pedido &ldquo;dirigirse a las fuentes para saber qu&eacute; es verdad y qu&eacute; no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Mart&iacute;n, nadie inform&oacute; al p&uacute;blico de que aquella voz pertenec&iacute;a realmente a una imitadora. &ldquo;Me enter&eacute; viendo el homenaje en directo desde mi casa. Me qued&eacute; helada&rdquo;, afirm&oacute; en <em>Versi&oacute; RAC1</em>.
    </p><p class="article-text">
        La actriz insiste en que entend&iacute;a el trabajo como una recreaci&oacute;n sonora. Lo que nunca imagin&oacute; fue que el audio acabar&iacute;a present&aacute;ndose p&uacute;blicamente sin aclarar su origen. &ldquo;Creo que en ning&uacute;n momento se explic&oacute; que la persona que hablaba era yo&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; tambi&eacute;n en RAC1.
    </p><p class="article-text">
        En el fragmento emitido durante el homenaje, Pasqual le ped&iacute;a a Caball&eacute; &ldquo;que no muriera nunca&rdquo;. La soprano (que en realidad era Mart&iacute;n) respond&iacute;a que, llegado el d&iacute;a de un homenaje para que &ldquo;la gente no se aburra&rdquo;, quer&iacute;a que &eacute;l se encargara de dirigirlo. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, Mart&iacute;n considera posible que aquella conversaci&oacute;n entre Caball&eacute; y Pasqual se produjera realmente y que el documento sonoro se hubiera perdido con el tiempo. Aun as&iacute;, subraya que nadie le comunic&oacute; que la recreaci&oacute;n se utilizar&iacute;a de aquella manera: &ldquo;No sal&iacute; ni en los cr&eacute;ditos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El uso de dramatizaciones forma parte del lenguaje audiovisual y teatral desde hace d&eacute;cadas. No obstante, esta controversia nace de la ausencia de una explicaci&oacute;n al p&uacute;blico asistente al evento sobre el origen de aquella voz.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;n ha afrontado toda la situaci&oacute;n con una mezcla de desconcierto e iron&iacute;a. Incluso brome&oacute; sobre el resultado de su trabajo. &ldquo;Lo que me hace m&aacute;s ilusi&oacute;n de todo es que como imitadora no puedo aspirar a m&aacute;s&rdquo;, dijo entre risas en RAC1, orgullosa de que la interpretaci&oacute;n resultara tan convincente.
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones de la actriz han tenido consecuencias inmediatas. Fuentes del Gran Teatre del Liceu explicaron a <em>Versi&oacute; RAC1</em> que la instituci&oacute;n ha abierto una investigaci&oacute;n interna para aclarar lo sucedido. Desde el teatro aseguran haberse mostrado muy sorprendidos por las revelaciones y recuerdan que los hechos ocurrieron bajo una direcci&oacute;n anterior. Tambi&eacute;n est&aacute;n recopilando informaci&oacute;n y contactando con Llu&iacute;s Pasqual para reconstruir c&oacute;mo se realiz&oacute; aquella grabaci&oacute;n y de qu&eacute; manera termin&oacute; formando parte del homenaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/judit-martin-revela-director-lluis-pasqual-imitacion-montserrat-caballe-veridica_1_13258915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 05:53:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Judit Martín revela que el director Lluís Pasqual usó una imitación suya de Montserrat Caballé como verídica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humor,Cultura,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17a73eef-62c7-4d89-af29-c3f8c1dac384_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la &quot;espiritualidad líquida&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su primer libro, ‘Espiritualidad líquida. Misticismo pop en la era del yo’ (Debate), la periodista analiza el 'boom' contemporáneo del horóscopo, las pseudoterapias y el 'wellness' espiritual desde una mirada crítica, íntima y nada condescendiente</p><p class="subtitle">“¡Todo lo que te han contado es mentira!”: cómo ciertas corrientes del bienestar conectan con la conspiranoia</p></div><p class="article-text">
        Marta Sader llevaba a&ntilde;os viviendo en un pueblo del sur de Espa&ntilde;a, en plena naturaleza, cuando comenz&oacute; a llevar a su hijo al colegio. All&iacute;, de manera casi inevitable, comenz&oacute; a estrechar lazos con los padres de los otros ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ellos compart&iacute;a much&iacute;simas cosas, se sinti&oacute; como en casa, pero pronto se dio cuenta de que tambi&eacute;n ten&iacute;an enormes diferencias. &ldquo;Me dec&iacute;an cosas con total naturalidad que a m&iacute; me parec&iacute;an de otro planeta&rdquo;, recuerda. El momento decisivo lleg&oacute; durante una fiesta. Una pareja le explic&oacute; que, si su hija enfermaba, no la llevar&iacute;an al m&eacute;dico porque ellos cre&iacute;an en la Nueva Medicina Germ&aacute;nica, una pseudoterapia que sostiene que las enfermedades se originan en conflictos emocionales no resueltos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero, &iquest;qu&eacute; conflicto iba a tener su hija, si apenas acababa de cumplir tres a&ntilde;os?&rdquo;, afirma sorprendida. &ldquo;Ellos me dec&iacute;an que quiz&aacute; el conflicto no era suyo, sino de un antepasado que se podr&iacute;a haber reencarnado en ella. Me fui a casa pensando: &lsquo;&iquest;c&oacute;mo puede ser posible?&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquella pregunta termin&oacute; convirti&eacute;ndose, tras a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, en <a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/616732-libro-espiritualidad-liquida-9791387904142?srsltid=AfmBOor9Zf8M9oqjGvzPen3L0nxVuIcfoCJa-78ucE_XhdrXhNAxma-t" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Espiritualidad l&iacute;quida. Misticismo pop en la era del yo</em></a><em> </em>(Debate, 2026), un ensayo que explora el auge del esoterismo pop, las pseudoterapias y las nuevas formas de misticismo contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sader no escribe ni como creyente ni como conversa. Tampoco como cr&iacute;tica. Se define como una persona profundamente esc&eacute;ptica, formada en el pensamiento racional y muy preocupada por entender c&oacute;mo construimos nuestras creencias. Lo que le interesaba al escribir su libro no era ridiculizar a quienes creen, sino entender por qu&eacute; personas inteligentes, sensibles y cultas terminan confiando en discursos m&aacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; la gran pregunta era por qu&eacute; ellas creen y yo no&rdquo;, apunta. &ldquo;Porque mis amigas son personas incre&iacute;bles: listas, sensibles, amables. Yo no pod&iacute;a reducir aquello a que fueran ingenuas o tontas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una espiritualidad expr&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Pronto surgi&oacute; el concepto que da t&iacute;tulo al libro. Para Sader, la espiritualidad l&iacute;quida es una versi&oacute;n contempor&aacute;nea, flexible y consumible de la b&uacute;squeda espiritual tradicional. &ldquo;La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicaci&oacute;n, introspecci&oacute;n y b&uacute;squeda de sentido&rdquo;, dice. &ldquo;La espiritualidad l&iacute;quida, en cambio, te promete soluciones r&aacute;pidas. Sanar tu linaje femenino en un cursillo de tres d&iacute;as o curarte de un complejo trauma con tu padre mediante una &lsquo;cirug&iacute;a astral&rsquo; realizada con la energ&iacute;a de los &aacute;ngeles&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La espiritualidad pura exige una vida entera de dedicación, introspección y búsqueda de sentido. La espiritualidad líquida, en cambio, te promete soluciones rápidas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La autora compara la espiritualidad l&iacute;quida con ciertos discursos de la autoayuda contempor&aacute;nea. &ldquo;Te da respuestas inmediatas a problemas complejos&rdquo;, resume. &ldquo;Y adem&aacute;s lo hace de una manera comod&iacute;sima&rdquo;. No exige compromiso profundo ni pertenencia estable. Se puede entrar y salir de ella f&aacute;cilmente, puedes mezclar astrolog&iacute;a, tarot, terapias energ&eacute;ticas, manifestaci&oacute;n, chamanismo o discursos pseudocient&iacute;ficos sin necesidad de construir un sistema coherente.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo explicar su &eacute;xito en los &uacute;ltimos a&ntilde;os? En opini&oacute;n de Sader, no puede explicarse &uacute;nicamente desde la ignorancia, sino que en el centro del fen&oacute;meno detecta necesidades emocionales reales y humanas. &ldquo;Todos las tenemos&rdquo;, afirma. &ldquo;Necesitamos que nos vean, sentir que pertenecemos a algo, que nuestra vida tiene sentido. Tambi&eacute;n cierta necesidad de trascendencia. Pero en el mundo capitalista en el que vivimos no hay espacio para eso. Cuando &eacute;ramos cazadores-recolectores y nos sent&aacute;bamos alrededor del fuego, se contaban historias compartidas que daban forma al grupo, a su pasado y a su futuro. Todo eso ya no existe y algo ten&iacute;a que ocupar ese lugar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El capitalismo tambi&eacute;n vende consuelo</h2><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que el capitalismo, siempre atento a hacer negocio, ha aprendido a convertir incluso esa b&uacute;squeda espiritual en un producto de consumo. &ldquo;El capitalismo ha absorbido esas necesidades y las vende en forma de espiritualidad l&iacute;quida&rdquo;, sostiene. &ldquo;Eso no significa que todas las personas que trabajan en este mundo sean estafadoras. Mucha gente cree sinceramente en lo que hace y quiere ayudar a los dem&aacute;s, pero tambi&eacute;n necesitan ganar dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La periodista tambi&eacute;n se&ntilde;ala que hay muchos que simplemente explotan un mercado muy rentable. &ldquo;Una aplicaci&oacute;n de astrolog&iacute;a probablemente est&aacute; desarrollada por gente que ni siquiera cree en la astrolog&iacute;a&rdquo;, apunta. &ldquo;Lo mismo pasa con parte de la industria del <em>wellness</em>. Probablemente Gwyneth Paltrow no ha probado ni se cree todo lo que vende su marca. En ese caso, es simplemente un negocio&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad. El problema es que cuando fracasas, la culpa también recae únicamente sobre ti</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A la vez, la autora se&ntilde;ala en su ensayo c&oacute;mo estos discursos encajan con la l&oacute;gica neoliberal contempor&aacute;nea, en el sentido de que muchas de estas corrientes trasladan toda la responsabilidad al individuo. Si uno fracasa, enferma o no alcanza sus objetivos, el problema est&aacute; en c&oacute;mo vibra, en que no ha manifestado suficiente o en la energ&iacute;a que proyecta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero no todo depende de uno mismo&rdquo;, subraya la autora. &ldquo;Llegas o no llegas a fin de mes por muchos motivos, desde luego no porque no hayas manifestado suficiente. Influye el lugar donde has nacido, las oportunidades que has tenido o el contexto hist&oacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos relatos siguen resultando seductores porque ofrecen una ilusi&oacute;n de control que, en realidad, no es real. &ldquo;Nos encanta sentir que podemos controlarlo todo. Si me dices que solo necesito meditar, visualizar y hacer determinados ejercicios para que mi vida funcione, eso me da tranquilidad&rdquo;, explica. &ldquo;El problema es que cuando fracasas, la culpa tambi&eacute;n recae &uacute;nicamente sobre ti&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El hor&oacute;scopo como identidad</h2><p class="article-text">
        El libro dedica un amplio espacio a uno de los fen&oacute;menos relacionados con el esoterismo que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha gozado de m&aacute;s fama: el&nbsp;hor&oacute;scopo. Para la autora, internet y las redes sociales han sido decisivos para su enorme expansi&oacute;n. &ldquo;Vivimos en una &eacute;poca de explicaciones r&aacute;pidas y simplificadas&rdquo;, explica. &ldquo;Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una p&iacute;ldora f&aacute;cil de consumir en un minuto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y la astrolog&iacute;a encaja perfectamente en ese ecosistema porque ofrece una identidad instant&aacute;nea. &ldquo;Dices &lsquo;soy Acuario&rsquo; y autom&aacute;ticamente ya hay una narrativa construida sobre qui&eacute;n eres&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;El hor&oacute;scopo proporciona una explicaci&oacute;n r&aacute;pida de tu personalidad y adem&aacute;s te integra dentro de un grupo, tu signo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que durante la epidemia de Covid-19 todos estuvi&eacute;ramos buscando un sentido a nuestras vidas, influy&oacute; mucho en su expansi&oacute;n: &ldquo;La pandemia fue la tormenta perfecta para el <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-normalizado-creer-horoscopo_1_10287956.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">auge del hor&oacute;scopo</a>&rdquo;, asegura. &ldquo;La gente ten&iacute;a tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La pandemia fue la tormenta perfecta para el auge del horóscopo. La gente tenía tiempo, ansiedad y mucha incertidumbre</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La espiritualidad como refugio</h2><p class="article-text">
        Otra de las cuestiones centrales del ensayo es la relaci&oacute;n entre espiritualidad y g&eacute;nero. Sader cree que muchas de estas corrientes de pensamiento m&aacute;gico interpelan especialmente a las mujeres porque hist&oacute;ricamente estas han asumido los cuidados (tanto propios como ajenos) y porque la medicina tradicional, que siempre ha sido profundamente machista, ha ignorado durante d&eacute;cadas determinados malestares femeninos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n pienso que al estar m&aacute;s educadas en lo emocional, las mujeres necesitamos una serie de cosas para sentirnos bien, como por ejemplo estar en paz con nosotras mismas o con nuestra familia. Algo que proporcionan muchas de estas pr&aacute;cticas. Por lo tanto, el hecho de que las mujeres nos sintamos m&aacute;s atra&iacute;das que los hombres hacia estos temas no se trata de algo biol&oacute;gico, sino cultural&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El peligro aparece cuando alguien se aprovecha</h2><p class="article-text">
        El libro es especialmente cr&iacute;tico con las pseudoterapias que prometen milagros ante enfermedades muy graves. Una idea que circula entre los seguidores de estas ideas es que &ldquo;con la medicina tambi&eacute;n te mueres&rdquo;. Obviamente, esa afirmaci&oacute;n pierde fuerza cuando se la confronta con las estad&iacute;sticas. &ldquo;La gente que recurre a las terapias alternativas tiene m&aacute;s posibilidades de morir, un 470% m&aacute;s en algunas patolog&iacute;as&rdquo;, afirma la autora en el libro. &ldquo;Pero la realidad es un relato. Yo creo que la ciencia sirve para algo bas&aacute;ndome en datos como ese pero, aunque los datos est&aacute;n ah&iacute;, no todo el mundo los ve igual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sader reconoce que ese es uno de los aprendizajes m&aacute;s grandes de <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em>: &ldquo;Ante el mismo hecho, dos personas pueden sacar conclusiones completamente diferentes&rdquo;. Adem&aacute;s, seg&uacute;n la autora, &ldquo;hay muchas variables que favorecen el uso de las pseudoterapias. La fundamental es que el sistema m&eacute;dico les est&aacute; fallando. No es lo mismo que un m&eacute;dico te despache en cinco minutos y te d&eacute; una receta, que sentarte durante una hora con alguien, que le cuentes tu vida desde que naciste y que sientas que ha entendido realmente lo que te pasa. A veces, lo que le ocurre a la gente no es solo, por ejemplo, que le duela una pierna, sino que ese dolor se relaciona con su trabajo, la relaci&oacute;n con su madre o un secreto que lleva guardando desde hace 25 a&ntilde;os. Los seres humanos somos mucho m&aacute;s complejos de lo que la medicina, tal y como est&aacute; planteada actualmente, nos quiere hacer creer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los argumentos en contra de las pseudoterapias y el pensamiento m&aacute;gico, Sader evita la superioridad moral. De hecho, su mirada es tremendamente comprensiva. &ldquo;Yo soy cr&iacute;tica con aquello que hace da&ntilde;o&rdquo;, explica. &ldquo;Con el gur&uacute; que manipula, con quien promete curaciones falsas o con quien se aprovecha de personas vulnerables&rdquo;. Sin embargo, insiste en que comprender no significa necesariamente compartir. &ldquo;Entiendo por qu&eacute; creen, aunque yo no crea&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Vivimos en una época de explicaciones rápidas y simplificadas. Instagram o TikTok convierten cualquier cosa compleja en una píldora fácil de consumir en un minuto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La periodista reconoce que convivir con personas que ven el mundo de una manera radicalmente distinta a la suya ha terminado siendo una experiencia enriquecedora. &ldquo;Quiz&aacute; hace veinte a&ntilde;os habr&iacute;a pensado: &lsquo;Qu&eacute; tontas&rsquo;. Ahora me parece much&iacute;simo m&aacute;s interesante intentar comprenderlas&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el libro est&aacute; dedicado precisamente a esas amigas a las que llama &ldquo;las m&iacute;sticas&rdquo;. &ldquo;Las quiero como si fueran de mi familia&rdquo;, dice. &ldquo;Y eso me parece una de las grandes lecciones del libro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Preguntarse qui&eacute;n gana</h2><p class="article-text">
        Al final, m&aacute;s que ofrecer respuestas cerradas, <em>Espiritualidad l&iacute;quida</em> busca abrir preguntas. Especialmente una: qui&eacute;n gana con determinadas creencias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n importante es preguntarse qui&eacute;n lo dice y por qu&eacute; lo dice&rdquo;, concluye Sader. &ldquo;No estoy diciendo que la gente no crea. Cada uno puede creer en lo que quiera. Pero s&iacute; conviene preguntarse qu&eacute; intereses hay detr&aacute;s y qu&eacute; efectos tiene todo esto a nivel colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un presente marcado por la ansiedad, la precariedad y la incertidumbre constante, este libro nos invita a reflexionar sobre nuestra profunda necesidad de encontrar sentido. Quiz&aacute; lo m&aacute;s inquietante de todo sea descubrir que el mundo se ha vuelto tan hostil que volver a creer se ha convertido en el mayor de los deseos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-trauma-cursillo-tres-dias-marta-sader-analiza-auge-espiritualidad-liquida_1_13254649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 20:39:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Sanar un trauma con un cursillo de tres días? Marta Sader analiza el auge de la "espiritualidad líquida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Pseudoterapias,Bienestar,Sociedad,Libros,Ensayos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Edward Dolnick, escritor: "Los humanos apenas somos una especie rara de mono sin pelo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/edward-dolnick-escritor-humanos-apenas-especie-rara-mono-pelo_128_13233760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df4d3eb9-8c3b-48b7-b8eb-c8cb23461806_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Edward Dolnick, escritor: &quot;Los humanos apenas somos una especie rara de mono sin pelo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor estadounidense reconstruye en ‘Dinosaurios en la cena’ el momento en que unos fósiles gigantes alteraron la visión que Occidente tenía de sí mismo</p><p class="subtitle">El cuadro de 1562 que desató una teoría sobre humanos y dinosaurios viviendo juntos por un detalle minúsculo escondido</p></div><p class="article-text">
        Parece imposible de creer hoy en d&iacute;a cuando cualquier ni&ntilde;o sabe reconocer a un <em>Tyrannosaurus rex</em> antes incluso de aprender los nombres de los p&aacute;jaros, los &aacute;rboles o las constelaciones, pero a comienzos del siglo XIX los huesos gigantescos petrificados que aparec&iacute;an de vez en cuando en la naturaleza segu&iacute;an siendo un misterio sin nombre. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos opinaban que, sin duda, eran restos de dragones. Otros, pruebas de la existencia de antiguos gigantes. Esta historia, tan desconocida, fue la que impuls&oacute; al periodista y divulgador Edward Dolnick a escribir <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-dinosaurios-en-la-cena/448607" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dinosaurios en la cena</em></a><em> </em>(Pen&iacute;nsula, 2026), un libro que reconstruye c&oacute;mo un grupo de cient&iacute;ficos exc&eacute;ntricos, coleccionistas obsesivos y buscadores de f&oacute;siles termin&oacute; cambiando para siempre la manera en que la humanidad entend&iacute;a el pasado de nuestro planeta.
    </p><p class="article-text">
        El libro arranca con la historia de un ni&ntilde;o de doce a&ntilde;os llamado Pliny Moody, que en 1802 encontr&oacute; unas enormes huellas fosilizadas mientras araba un campo en Massachusetts. Nadie supo interpretarlas. La palabra &ldquo;dinosaurio&rdquo; ni siquiera existir&iacute;a hasta cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Dolnick reconoce que ese instante de desconcierto colectivo, cuando el mundo empez&oacute; a descubrir que hab&iacute;a una historia anterior a los humanos, le fascina profundamente. Hasta entonces la teor&iacute;a predominante sobre el origen del mundo era la que se cuenta en la Biblia. &ldquo;Los victorianos viv&iacute;an en un universo c&oacute;modo y ordenado&rdquo;, explica. &ldquo;La mejor analog&iacute;a sobre el descubrimiento de los dinosaurios es que fue como descubrir vida inteligente en otro planeta. Incluso, dir&iacute;a que esa comparaci&oacute;n se queda corta, porque muchos de nosotros hemos cre&iacute;do siempre que los extraterrestres existen. Ellos jam&aacute;s hab&iacute;an imaginado un mundo anterior a los humanos y menos a&uacute;n tan rebosante de una vida completamente diferente a la actual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Mary Anning y los olvidados de la ciencia</h2><p class="article-text">
        Dolnick rinde homenaje en el libro a Mary Anning, la joven que encontr&oacute; algunos de los f&oacute;siles m&aacute;s importantes del siglo XIX mientras recorr&iacute;a los acantilados de Lyme Regis, un municipio costero brit&aacute;nico situado en el oeste de Dorset, buscando piezas para vender. 
    </p><p class="article-text">
        Hija de una familia pobre y pr&aacute;cticamente autodidacta, Anning descubri&oacute; ictiosaurios y plesiosaurios completos cuando la paleontolog&iacute;a todav&iacute;a ni siquiera exist&iacute;a como disciplina consolidada.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, nadie le hizo mucho caso en un mundo cient&iacute;fico totalmente masculinizado y perteneciente a otra clase social. &ldquo;Mary Anning fue una pionera que nunca recibi&oacute; el reconocimiento que merec&iacute;a por ser mujer y, adem&aacute;s, pobre y sin educaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Es cierto que, tarde o temprano, alguien habr&iacute;a encontrado los f&oacute;siles que encontr&oacute; ella, la ciencia no es como el arte o la literatura, donde si, por ejemplo, Rembrandt nunca hubiera nacido, nos habr&iacute;amos perdido su obra para siempre. Pero est&aacute; claro que sin los hallazgos de Mary, se habr&iacute;a producido un retraso importante en el avance cient&iacute;fico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que muchos de los hombres que construyeron su prestigio cient&iacute;fico gracias a los hallazgos de la inglesa apenas la mencionaron en sus obras. La Sociedad Geol&oacute;gica de Londres ni siquiera admiti&oacute; mujeres hasta 1919. Mientras tanto, Anning sigui&oacute; desenterrando esqueletos de animales imposibles en las playas azotadas por las mareas y los desprendimientos de la regi&oacute;n en la que viv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dolnick califica aquella primera paleontolog&iacute;a como un territorio similar al salvaje oeste, sin reglas claras ni instituciones s&oacute;lidas. Se trataba, b&aacute;sicamente, de agarrar lo que pudieras, explica. Y Mary Anning simplemente intentaba sobrevivir vendiendo f&oacute;siles a coleccionistas. No hab&iacute;a regulaci&oacute;n sobre qui&eacute;n pod&iacute;a excavar, encontrar, vender o exhibir restos paleontol&oacute;gicos. Y quienes descubr&iacute;an las piezas, sobre todo si eran mujeres y sin formaci&oacute;n acad&eacute;mica, quedaban f&aacute;cilmente invisibilizados.
    </p><h2 class="article-text">Un rompecabezas armado con huesos</h2><p class="article-text">
        Parte del v&eacute;rtigo cient&iacute;fico que se produjo en aquella &eacute;poca ten&iacute;a que ver con el hecho de que los cient&iacute;ficos deb&iacute;an reconstruir criaturas enteras a partir de fragmentos m&iacute;nimos. Un diente, una mand&iacute;bula o un trozo de v&eacute;rtebra. El resto era intuici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los primeros paleont&oacute;logos se dedicaban a intentar armar un rompecabezas con unas pocas piezas que llegaban a sus laboratorios en cajas sin identificar y con el material mezclado. Todo esto sin haber visto nunca un dibujo de un dinosaurio&rdquo;, resume Dolnick. &ldquo;Era ciencia apoyada por la conjetura, la intuici&oacute;n y una larga experiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta tesitura se encontraron figuras de la ciencia como Gideon Mantell, que imagin&oacute; el iguanodonte a partir de unos dientes fosilizados, o William Buckland, capaz de reconstruir ecosistemas enteros observando restos dispersos en cuevas y canteras. Aunque tambi&eacute;n se equivocaron mucho. 
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, los cient&iacute;ficos tuvieron m&aacute;s y m&aacute;s restos en los que apoyarse. &ldquo;Los f&oacute;siles aparecieron masivamente en el siglo XIX como resultado de una oleada de construcci&oacute;n de carreteras y ferrocarriles junto con la excavaci&oacute;n de minas y canales&rdquo;, explica Dolnick. &ldquo;Pero igual de importante, o m&aacute;s, fue el cambio de mentalidad que se produjo. Durante siglos, los huesos de dinosaurio hab&iacute;an aparecido ocasionalmente, pero siempre se hab&iacute;an interpretado de acuerdo con los mitos locales. &iquest;Quiz&aacute;s eran huesos de gigantes o dragones? Con el auge de la ciencia, tales explicaciones dejaron de considerarse adecuadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, la Tierra dejaba de tener unos pocos miles de a&ntilde;os y empezaba a convertirse en un territorio inmensamente m&aacute;s antiguo, poblado por criaturas extinguidas y ajenas a cualquier experiencia humana.
    </p><h2 class="article-text">La batalla contra Darwin</h2><p class="article-text">
        Uno de los personajes centrales del libro es Richard Owen por motivos obvios: fue el cient&iacute;fico que acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;dinosaurio&rdquo; en 1842 y uno de sus principales expertos en esa primera &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Owen fue tambi&eacute;n uno de los grandes adversarios de Charles Darwin y utiliz&oacute; a los propios dinosaurios para intentar combatir la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n que este acababa de presentar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Owen odiaba la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n porque para &eacute;l encarnaba la aleatoriedad y el azar en la historia de la vida, en lugar del dise&ntilde;o y el prop&oacute;sito divino&rdquo;, explica Dolnick. &ldquo;Cre&iacute;a que los dinosaurios reforzaban su postura porque hab&iacute;an vivido en un pasado remoto y &eacute;l entend&iacute;a la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n como una teor&iacute;a que describ&iacute;a la vida primitiva como algo rudimentario y poco desarrollado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es que aquellos mismos f&oacute;siles acabaron apuntando justamente en la direcci&oacute;n contraria. Los dinosaurios mostraban un mundo en transformaci&oacute;n permanente, lleno de especies que desaparec&iacute;an y cambios imprevisibles. Tambi&eacute;n que la especie humana no ocupaba ni mucho menos el centro de la historia natural.
    </p><p class="article-text">
        Dolnick cree que ah&iacute; comenz&oacute; una larga secuencia de heridas que impactaron en el ego de la humanidad con toda crudeza. &ldquo;Los seres humanos hemos sufrido un golpe tras otro en nuestra autoestima a partir de entonces&rdquo;, comenta, divertido, Dolnick. &ldquo;Hubo un tiempo en que la Tierra era el centro del universo y nosotros sus amos, ahora sabemos que nuestro planeta es solo una mota insignificante en un suburbio anodino de una galaxia m&aacute;s entre millones de ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo un tiempo&rdquo;, recuerda el experto, &ldquo;en el que los humanos nos consider&aacute;bamos la c&uacute;spide de la creaci&oacute;n. Ahora apenas somos una especie rara de mono sin pelo. Nuestros d&iacute;as como peque&ntilde;os mam&iacute;feros correteando entre los arbustos intentando que los dinosaurios no nos comieran, son un recordatorio m&aacute;s de que, tal vez, no somos tan excelsos despu&eacute;s de todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De no ser por un accidente c&oacute;smico&rdquo;, escribe Dolnick en su libro, &ldquo;nuestros antepasados, que eran del tama&ntilde;o de roedores, seguramente, seguir&iacute;an ah&iacute;, temblando a la d&eacute;bil luz de la luna, y los seres humanos nunca habr&iacute;amos llegado a existir&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La gran cena victoriana</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; se pregunten los lectores a qu&eacute; se refiere la cena del t&iacute;tulo del libro. Lo cierto es que hace referencia a uno de los episodios m&aacute;s extravagantes de toda esta historia y resulta imposible acabar esta pieza sin hacer referencia a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En la Nochevieja de 1853, el artista Benjamin Waterhouse Hawkins y el cient&iacute;fico Richard Owen organizaron un gran evento para celebrar los avances de la paleontolog&iacute;a victoriana y presentar al p&uacute;blico las primeras esculturas de dinosaurios del mundo.
    </p><p class="article-text">
        A la cena, celebrada en el Crystal Palace de Londres, acudieron un grupo de unos veinte cient&iacute;ficos y arist&oacute;cratas brit&aacute;nicos. Lo especial de la misma es que se celebr&oacute; dentro de una gigantesca escultura de iguanodonte. Una imagen que parece una caricatura chusca y victoriana del triunfo humano sobre aquellas bestias prehist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Fue una demostraci&oacute;n absoluta de poder, parecida a esas fotograf&iacute;as de cazadores posando con el pie sobre el animal abatido. Aquella cena marc&oacute; simb&oacute;licamente el momento en que los victorianos sintieron que hab&iacute;an domesticado el misterio. Los dinosaurios ya ten&iacute;an nombre, forma (aunque todav&iacute;a bastante incorrecta) y lugar dentro del relato cient&iacute;fico. El caos al que se hab&iacute;an enfrentado, empezaba a ordenarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque eso, obviamente, tambi&eacute;n fue una mentira. Dolnick est&aacute; convencido de que toda &eacute;poca comparte esa misma ilusi&oacute;n de comprensi&oacute;n definitiva. &ldquo;Nunca podemos saber cu&aacute;les son nuestros propios puntos ciegos&rdquo;, afirma. &ldquo;De lo &uacute;nico que podemos estar seguros es de que nuestros descendientes nos mirar&aacute;n y se&ntilde;alar&aacute;n algo, todav&iacute;a no sabemos qu&eacute;, y dir&aacute;n: &lsquo;&iquest;C&oacute;mo pudieron ser tan necios?&rsquo;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/edward-dolnick-escritor-humanos-apenas-especie-rara-mono-pelo_128_13233760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 21:12:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Edward Dolnick, escritor: "Los humanos apenas somos una especie rara de mono sin pelo"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinosaurios,Libros,Historia,Fósiles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dad329c1-6a37-404d-b4c6-ab911c5d0db8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa del &quot;tiempo confeti&quot;: pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crianza ocupa hoy más tiempo y energía emocional que nunca, pero la sensación de no llegar a todo se ha convertido en una experiencia compartida por muchas familias</p><p class="subtitle">Criar en tiempos de consejos para todo: por qué las millennials sienten tanta presión por “ser una madre impecable”</p></div><p class="article-text">
        A las siete y media de la tarde, una madre contesta el &uacute;ltimo WhatsApp de trabajo del d&iacute;a con una mano mientras remueve una sart&eacute;n con la otra y responde con monos&iacute;labos a la historia que su hijo intenta contarle desde hace diez minutos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ni&ntilde;o habla de una pelea absurda por un bal&oacute;n que ha ocurrido en el recreo y de un amigo que ha llorado en clase. Ella asiente, vuelve a mirar el m&oacute;vil, consulta el correo, va poniendo la mesa, recuerda que ma&ntilde;ana hay excursi&oacute;n y que todav&iacute;a no ha firmado la autorizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre llega justo para la cena porque hace horario partido y hab&iacute;a atasco. M&aacute;s tarde los tres leer&aacute;n un cuento antes de dormir. Quiz&aacute; incluso jueguen un rato. Cuando el ni&ntilde;o se duerme, ambos est&aacute;n agotados y con cierta sensaci&oacute;n de no haber estado realmente ah&iacute; en ning&uacute;n momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Escenas parecidas se repiten en miles de casas. Madres y padres que viven con la sensaci&oacute;n de que nunca pasan el suficiente tiempo con sus hijos, aunque las estad&iacute;sticas digan lo contrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://academic.oup.com/esr/article-abstract/35/5/616/5497817?redirectedFrom=fulltext&amp;login=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> realizados por el profesor Tom&aacute;s Cano de la Universidad Goethe de Fr&aacute;ncfort y la Universitat Pompeu Fabra, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un significativo aumento del tiempo que las madres y, m&aacute;s a&uacute;n, los padres han dedicado a sus hijos. Adem&aacute;s, con un foco especial en la vida emocional y educativa de sus hijos. Entonces, &iquest;por qu&eacute; la sensaci&oacute;n dominante es la de estar siempre llegando tarde a todo?
    </p><p class="article-text">
        Parte de la respuesta est&aacute; en un concepto que cada vez aparece m&aacute;s en ensayos sobre trabajo y vida familiar: &ldquo;tiempo confeti&rdquo;. El t&eacute;rmino, popularizado por la periodista <a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brigid Schulte en su libro </a><a href="https://www.eldiario.es/era/existe-forma-trabajo-compatible-vida-investigadora-dispuesta-demostrar-si_1_12054046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Overwhelmed:</em></a><em> How to Work, Love, and Play When No One Has the Time</em> ('Abrumados: C&oacute;mo trabajar, amar y jugar cuando nadie tiene tiempo'), describe una experiencia muy contempor&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tiempo no como un bloque continuo, reconocible y habitable, sino como una sucesi&oacute;n de fragmentos diminutos interrumpidos por notificaciones, correos, tareas dom&eacute;sticas, mensajes del colegio y obligaciones laborales que nunca terminan de desaparecer. Trocitos de atenci&oacute;n dispersos que dejan una sensaci&oacute;n de cansancio permanente.
    </p><h2 class="article-text">La crianza como proyecto total</h2><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga Teresa Jurado, catedr&aacute;tica de Sociolog&iacute;a en la UNED, cree que esta sensaci&oacute;n tiene mucho que ver con la transformaci&oacute;n radical de la idea misma de criar. &ldquo;Efectivamente,<strong> </strong>pasamos m&aacute;s tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da m&aacute;s importancia a la crianza y a la educaci&oacute;n desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo &oacute;ptimo de nuestra descendencia y que as&iacute; alcancen un est&aacute;ndar de vida igual o superior al nuestro&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Durante buena parte del siglo XX, los ni&ntilde;os conviv&iacute;an con los adultos en una estructura mucho menos dirigida. Estaban &lsquo;por ah&iacute;&rsquo;. Jugaban solos en la calle, acompa&ntilde;aban a hacer recados, compart&iacute;an largas sobremesas o tardes enteras sin supervisi&oacute;n constante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy la crianza se ha convertido en una tarea de enorme intensidad emocional y organizativa. Hay que estimular, acompa&ntilde;ar, detectar talentos, reforzar habilidades sociales, gestionar emociones y construir experiencias que los ni&ntilde;os recuerden toda la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pasamos más tiempo con nuestras hijas e hijos, pero ahora se le da más importancia a la crianza y a la educación desde la primera infancia porque queremos conseguir un desarrollo óptimo de nuestra descendencia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Jurado</span>
                                        <span>—</span> catedrática de Sociología (UNED)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de las familias no tienen un gran patrimonio que heredar directamente a sus hijas e hijos, sino que la herencia pasa necesariamente por conseguir las m&aacute;ximas credenciales educativas posibles, distinguirse de otras personas e intentar aprovechar las redes sociales para que la pr&oacute;xima generaci&oacute;n pueda reproducir nuestro estatus social&rdquo;, se&ntilde;ala Jurado.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una crianza atravesada por la l&oacute;gica del rendimiento. <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Extraescolares</a>, deportes, actividades culturales, cumplea&ntilde;os tematizados, planes de fin de semana, talleres de cocina o campamentos urbanos. La infancia se llena de est&iacute;mulos mientras los adultos intentan sostenerlo todo sin dejar caer el trabajo, la pareja, el cuerpo ni la econom&iacute;a dom&eacute;stica.
    </p><h2 class="article-text">El trabajo entra en casa</h2><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de pobreza de tiempo no nace &uacute;nicamente de la autoexigencia. Tambi&eacute;n tiene una dimensi&oacute;n material muy concreta. &ldquo;En Espa&ntilde;a tenemos un problema a&ntilde;adido que son las largas jornadas en muchos empleos, la difusi&oacute;n de la larga jornada interrumpida por una pausa de una a dos horas de tiempo para comer y horarios comerciales muy amplios y con cierre tard&iacute;o&rdquo;, explica Jurado. &ldquo;A esto se une en las grandes ciudades largos tiempos de desplazamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga recuerda adem&aacute;s que muchas personas encadenan empleos parciales involuntarios o realizan horas extra constantes. &ldquo;En definitiva, de promedio en Espa&ntilde;a se trabajan m&aacute;s horas que en otros pa&iacute;ses europeos y los horarios no favorecen la conciliaci&oacute;n del empleo con la vida personal y familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el tiempo compartido con los hijos acaba contaminado por la sensaci&oacute;n de urgencia. El trabajo ya no se queda en la oficina; vibra en el bolsillo, aparece en una notificaci&oacute;n de Slack durante el ba&ntilde;o de los ni&ntilde;os o se cuela en la mente mientras se prepara la ba&ntilde;era.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La necesidad de <a href="https://www.eldiario.es/economia/empresas-saltan-desconexion-digital-han-llamado-tanatorio_1_11366279.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconexi&oacute;n digital</a> es patente y afecta a madres y padres, pero estos se sienten imprescindibles en las empresas&rdquo;, afirma Jurado. &ldquo;Para construir un v&iacute;nculo emocional y un apego seguro con sus criaturas los padres necesitan pasar tiempo con ellos, pero un tiempo de escucha atenta a sus necesidades y deseos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La disponibilidad absoluta que exige el mercado laboral termina chocando directamente con la vida familiar. &ldquo;La disponibilidad total para la empresa es el mayor enemigo de la crianza y tambi&eacute;n de una vida equilibrada y sana cuando no se est&aacute; criando&rdquo;, resume la soci&oacute;loga.
    </p><h2 class="article-text">Presencia en las cosas peque&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra y psicoterapeuta Mar&iacute;a Velasco, autora de<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-criar-con-salud-mental/375986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Criar en salud mental</em></a><em> </em>(Paid&oacute;s, 2023), cree que el problema no es &uacute;nicamente la cantidad de tiempo, sino tambi&eacute;n la calidad de la atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema est&aacute; en que como estamos tan pendientes de tantas cosas, estamos en la multitarea, los padres y las madres no nos fijamos en los detalles, no podemos disfrutar y conocer bien a nuestros hijos y a las personas se las conoce en los detalles&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas pequeñas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Velasco habla de una crianza donde faltan los espacios de tiempo vac&iacute;os. &ldquo;Ver c&oacute;mo juegan, qu&eacute; les gusta, tener tiempo para que surjan las conversaciones importantes, pero lo que no puede ser es que tengamos cinco minutos en el coche, mientras vamos a una extraescolar, para que el ni&ntilde;o nos cuente su vida, los problemas que tiene y ya est&aacute;. Es decir,<strong> </strong>las relaciones de confianza se construyen con tiempo y con la presencia en las cosas peque&ntilde;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psiquiatra, la multitarea permanente tiene consecuencias emocionales visibles. &ldquo;El trabajo se nos mete en casa y estamos en una multitarea y una exigencia muy grande que impide que podamos tener la cabeza lo suficientemente vac&iacute;a como para poder conectar con nuestros hijos&rdquo;. El resultado, a&ntilde;ade, son &ldquo;ni&ntilde;os m&aacute;s fr&aacute;giles, con un sentimiento de seguridad menor y tambi&eacute;n muy invadidos por el mundo adulto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos construir un v&iacute;nculo seguro si nuestra presencia solamente es f&iacute;sica&rdquo;, advierte Velasco. &ldquo;Porque el v&iacute;nculo necesita de conexi&oacute;n, de que yo te vea, de que interprete tus caras, tus miradas, tus juegos y tu tono de voz&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de querer hacerlo todo bien</h2><p class="article-text">
        A esta fragmentaci&oacute;n se suma otro elemento especialmente contempor&aacute;neo: la obsesi&oacute;n por la felicidad infantil. Durante d&eacute;cadas bastaba con alimentar, cuidar y sacar adelante a los hijos. Ahora parece necesario garantizarles bienestar emocional permanente, autoestima alta, experiencias enriquecedoras y una infancia &lsquo;perfecta&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Velasco, esa idea se ha convertido en una fuente constante de ansiedad. &ldquo;La obsesi&oacute;n por la felicidad, por la de nuestros hijos y por la nuestra, es un eslogan de marketing&rdquo;, afirma. &ldquo;Realmente lo que hace es vender productos, crearnos necesidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de esta idea es una sensaci&oacute;n de culpa imposible de satisfacer. Siempre falta algo. M&aacute;s tiempo, m&aacute;s paciencia, m&aacute;s actividades, m&aacute;s presencia. &ldquo;La culpa es una emoci&oacute;n muy tramposa que realmente no sirve de mucho porque nos bloquea&rdquo;, se&ntilde;ala la psiquiatra. &ldquo;Nos aumenta una exigencia que en estos tiempos como padres y madres ya tenemos disparada porque queremos llegar a todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Velasco insiste en que la crianza necesita renunciar a determinadas cosas. &ldquo;Tenemos que poder saber que el estar al 100% con nuestros hijos no es una realidad posible. Que lo importante es estar <em>suficientemente</em> con nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese &ldquo;suficientemente&rdquo; incluye aceptar que muchas veces el v&iacute;nculo se construye en espacios aparentemente insignificantes: cocinar juntos, caminar al colegio, doblar ropa mientras un ni&ntilde;o cuenta una historia interminable, comer sin pantallas de por medio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando pasas tiempo con tus hijos, tiempo de enfados, de comidas, de recetas, de acompa&ntilde;arles, de escucharles, de no estar de acuerdo&hellip; Todo ese tiempo vale&rdquo;, explica Velasco. &ldquo;Porque en todo ese tiempo pasa lo que pasa de verdad en una relaci&oacute;n humana&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia. Funcionamos con un piloto automático que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Velasco</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra y autora de &#039;Criar en salud mental&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La atenci&oacute;n como &uacute;ltimo refugio</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es aqu&iacute; donde est&aacute; la gran paradoja del tiempo confeti. Nunca hab&iacute;amos organizado tanto la vida alrededor de nuestros hijos y, al mismo tiempo, nunca hab&iacute;a resultado tan dif&iacute;cil estar verdaderamente presentes.
    </p><p class="article-text">
        El agotamiento tampoco ayuda. &ldquo;Cuando estamos cansados entramos en modo de supervivencia&rdquo;, apunta Velasco. &ldquo;Funcionamos con un piloto autom&aacute;tico que nos aleja mucho de poder observar los matices de nuestros hijos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra cree que proteger la atenci&oacute;n deber&iacute;a convertirse en una prioridad colectiva, no solo individual. &ldquo;Deber&iacute;amos empezar a considerar la desconexi&oacute;n digital como una medida de salud mental generalizada&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Jurado coincide en que el problema no se resolver&aacute; &uacute;nicamente con consejos de organizaci&oacute;n personal o aplicaciones de bienestar. Hace falta una transformaci&oacute;n estructural. Jornadas laborales m&aacute;s cortas, horarios racionales, derecho efectivo a la conciliaci&oacute;n y l&iacute;mites claros a la hiperdisponibilidad digital. &ldquo;Hay que reivindicar en los puestos de trabajo horarios racionales y desconexi&oacute;n digital fuera del horario laboral&rdquo;, resume la soci&oacute;loga con una llamada a la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/trampa-tiempo-confeti-pasamos-horas-hijos-culpa_1_13229157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 19:34:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa del "tiempo confeti": pasamos más horas que nunca con nuestros hijos, pero con más culpa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Madres,Padres,Conciliación,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carme Portaceli reivindica el teatro como espacio de resistencia en su última temporada al frente del TNC]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/carme-portaceli-reivindica-teatro-espacio-resistencia-ultima-temporada-frente-tnc_1_13230448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af6d459f-cf5f-465c-8171-96f0eafd32aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1086y2118.jpg" width="1200" height="675" alt="Carme Portaceli reivindica el teatro como espacio de resistencia en su última temporada al frente del TNC"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora subraya su apuesta por Barcelona en una programación que incluye obras sobre la extrema derecha, la violencia policial, autores como Rodoreda, Montserrat Roig o Brecht, y el regreso de éxitos como ‘La tercera fuga’</p><p class="subtitle">Lluïsa Cunillé rebusca en las entrañas de las relaciones maternofiliales en 'Dinamarca', su estreno más esperado</p></div><p class="article-text">
        La pr&oacute;xima temporada del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) tendr&aacute; inevitablemente algo de cierre de etapa. Carme Portaceli terminar&aacute; en 2027 su tiempo como directora art&iacute;stica de la instituci&oacute;n y este lunes ha presentado la que ser&aacute; su &uacute;ltima programaci&oacute;n antes de la llegada de una nueva direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo ha hecho con un lema que vertebra todo el curso: Barcelona. La ciudad como escenario pol&iacute;tico, sentimental y cultural. La ciudad como memoria y como conflicto. La ciudad como lugar donde el teatro todav&iacute;a puede ser un espacio de resistencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre he sentido un v&iacute;nculo especial con Barcelona&rdquo;, ha explicado la valenciana durante la presentaci&oacute;n, recordando sus primeras visitas a la ciudad durante el tardofranquismo, cuando descubri&oacute; un lugar donde &ldquo;hab&iacute;a una libertad que en el resto de Espa&ntilde;a no se encontraba&rdquo;. Esa experiencia personal ha acabado impregnando una programaci&oacute;n que mira a la capital catalana desde m&uacute;ltiples tiempos, lenguajes y fracturas.
    </p><p class="article-text">
        La directora ha declarado, frente a un gran n&uacute;mero de representantes del m&uacute;sculo esc&eacute;nico de la ciudad, que el teatro en Barcelona &ldquo;siempre ha sido un lugar de esperanza&rdquo;. De ah&iacute; que muchas de las producciones proyectadas dialoguen directamente con cuestiones contempor&aacute;neas como el auge de la extrema derecha, la violencia institucional, la memoria democr&aacute;tica, el feminismo o el desarraigo de la inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La despedida de Portaceli llega, adem&aacute;s, en un momento de buena salud para el TNC. Seg&uacute;n apunt&oacute; Joan Francesc Marco, Presidente del consejo de administraci&oacute;n del TNC, la ocupaci&oacute;n media de esta temporada 25-26 ha alcanzado el 82% y con un 25% del p&uacute;blico joven. 
    </p><p class="article-text">
        Marco, tambi&eacute;n reivindic&oacute; el crecimiento internacional de la instituci&oacute;n y su voluntad de consolidarse &ldquo;como el teatro de toda Catalunya y no solo de Barcelona&rdquo;. El presidente puso especialmente en valor el trabajo educativo y social del equipamiento, dirigido a estudiantes, docentes y familias. &ldquo;Los ni&ntilde;os son el p&uacute;blico de hoy. Ma&ntilde;ana ser&aacute;n el p&uacute;blico del futuro, un p&uacute;blico muy formado&rdquo;, afirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Barcelona como mapa emocional y pol&iacute;tico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero hablemos ya de algunas de las piezas que se presentar&aacute;n durante la temporada 2026-2027, una programaci&oacute;n que alternar&aacute; grandes producciones, teatro pol&iacute;tico, danza, circo y proyectos h&iacute;bridos. 
    </p><p class="article-text">
        Todo arrancar&aacute; el 19 de septiembre con <em>Repetir, repetir, repetir</em>, un concierto, del que habr&aacute; dos &uacute;nicas funciones, creado espec&iacute;ficamente para el TNC por S&iacute;lvia P&eacute;rez Cruz, que recuperar&aacute; el quinteto de cuerda con el que grab&oacute; <em>Vestida de nit</em> hace diez a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los montajes m&aacute;s destacados ser&aacute; <em>El Cadell</em>, un nuevo texto de Josep Maria Mir&oacute; escrito por encargo del TNC. La obra transcurre en una casa pairal dominada por una figura masculina mientras son las mujeres quienes sostienen realmente la estructura familiar y emocional. El texto recorre varias generaciones para hablar del peso de la herencia y de los silencios acumulados por las mujeres a lo largo de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sobresale <em>Songe</em>, la particular relectura de <em>Sue&ntilde;o de una noche de verano</em> dirigida por Marcial Di Fonzo Bo, que incorpora <em>Comedia sin t&iacute;tulo</em> de Federico Garc&iacute;a Lorca en su tramo final. El montaje, concebido en varias lenguas y con int&eacute;rpretes procedentes de distintos pa&iacute;ses europeos, explora la frontera entre realidad, sue&ntilde;o y revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El teatro recupera tambi&eacute;n <em>La tercera fuga</em>, de Victoria Szpunberg, uno de los grandes &eacute;xitos recientes del TNC, que volver&aacute; a escena a finales de enero de 2027 y emprender&aacute; gira tras haber tenido una excelente acogida de p&uacute;blico y cr&iacute;tica en su anterior paso por Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, el TNC continuar&aacute; reforzando las colaboraciones internacionales que Portaceli ha impulsado durante su mandato. La directora destac&oacute; el crecimiento de la actividad exterior del teatro, las alianzas con instituciones europeas y la participaci&oacute;n en la Union des Th&eacute;&acirc;tres de l'Europe, que permite intercambios entre actores, directores y creadores de distintos pa&iacute;ses. &ldquo;Todas estas colaboraciones se ir&aacute;n ampliando&rdquo;, ha asegurado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Teatro contra la indiferencia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;amos, buena parte de la programaci&oacute;n est&aacute; atravesada por preocupaciones contempor&aacute;neas y, especialmente, por el v&iacute;nculo entre juventud y violencia social. <em>La llei de la gravetat</em>, de Pep Farr&eacute;s, Biel Rossell y Daniela Feixas, aborda el abandono escolar y la expulsi&oacute;n simb&oacute;lica de quienes quedan fuera del sistema educativo. &ldquo;Queremos seguir posicion&aacute;ndonos como un puntal en tratar los temas que m&aacute;s preocupan a los j&oacute;venes&rdquo;, ha defendido Portaceli.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s expl&iacute;cita todav&iacute;a es <em>La r&agrave;bia</em>, de Josep Julien, centrada en el acercamiento de algunos adolescentes a discursos ultras y comunidades de extrema derecha en internet. Basada en un caso real, la obra sigue el proceso de radicalizaci&oacute;n de un joven tras una agresi&oacute;n violenta. El espect&aacute;culo tambi&eacute;n formar&aacute; parte del Festival Zero y viajar&aacute; a Budapest.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los proyectos con mayor carga pol&iacute;tica ser&aacute; <em>450 volts</em>, creado por Marta Gil Polo y Marta Barcel&oacute; a partir de la memoria de las torturas en la comisar&iacute;a de Via Laietana, 43. El montaje llega en un momento en el que sigue abierto el debate sobre la conversi&oacute;n del edificio en un espacio de memoria democr&aacute;tica. La obra reunir&aacute; testimonios de v&iacute;ctimas y antiguos agentes policiales para reflexionar sobre la violencia institucional y los mecanismos del poder.
    </p><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n tambi&eacute;n mira hacia Oriente Medio con una nueva edici&oacute;n de <em>Barcelona Calling L&rsquo;Orient Mitj&agrave;</em>, el festival internacional impulsado por el TNC que este a&ntilde;o lleva por subt&iacute;tulo <em>Les dones es reinventen</em>. Participar&aacute;n artistas de L&iacute;bano, Palestina, Ir&aacute;n, Siria y Egipto. &ldquo;Como teatro del mediterr&aacute;neo occidental no podemos dejar de mirar a esa otra parte del Mediterr&aacute;neo&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Portaceli. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rodoreda, Roig y Brecht para leer el presente</strong>
    </p><p class="article-text">
        La literatura catalana tambi&eacute;n ocupar&aacute; un lugar central en esta &uacute;ltima temporada. En noviembre Portaceli dirigir&aacute; <em>L&rsquo;hostal de les tres Cam&egrave;lies</em>, de Merc&egrave; Rodoreda, una obra atravesada por la violencia y el inmovilismo social de la posguerra. &ldquo;Rodoreda ve una Espa&ntilde;a y una Catalu&ntilde;a en la que el reloj no se mueve&rdquo;, explic&oacute; la directora. En el montaje, coproducido con el Teatre Principal de Palma, los diferentes actores hablar&aacute;n en sus propias variantes del catal&aacute;n como el mallorqu&iacute;n, el valenciano o el andorrano.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n destaca <em>Roig i violeta</em>, inspirado en <em>El temps de les cireres</em> y <em>L&rsquo;hora violeta</em> de Montserrat Roig. La producci&oacute;n reconstruye una Barcelona herida por la memoria del franquismo y pone el foco en las mujeres que quedaron fuera del relato oficial de la historia.
    </p><p class="article-text">
        A ellas se suma <em>Nada (No res)</em>, adaptaci&oacute;n catalana de la c&eacute;lebre novela de Carmen Laforet, que recupera la Barcelona gris y devastada de la posguerra a trav&eacute;s de la mirada de Andrea.
    </p><p class="article-text">
        Pero la gran producci&oacute;n de la temporada ser&aacute; probablemente <em>La mare Coratge i els seus fills</em>, dirigida por Josep Maria Mestres a partir del cl&aacute;sico antibelicista de Bertolt Brecht. Con Emma Vilarasau al frente del reparto, el montaje quiere dialogar con las guerras contempor&aacute;neas y con la normalizaci&oacute;n del sufrimiento ajeno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una despedida abierta al riesgo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La programaci&oacute;n tambi&eacute;n reserva espacio para propuestas m&aacute;s experimentales y formatos h&iacute;bridos. El proyecto <em>365 dones l&rsquo;any</em> volver&aacute; a reivindicar, en El Born Centre de Cultura i Mem&ograve;ria, figuras femeninas fundamentales para la historia de Barcelona. La pr&oacute;xima edici&oacute;n estar&aacute; dedicada por primera vez a una mujer viva, la activista vecinal y feminista Custodia Moreno.
    </p><p class="article-text">
        Entre las propuestas m&aacute;s singulares aparece <em>[The Frame]</em>, de la compa&ntilde;&iacute;a El&eacute;ctrico 28, que convertir&aacute; lugares y escenas reales de la ciudad en un escenario improvisado observado por un p&uacute;blico reducido mediante auriculares y acciones en directo.
    </p><p class="article-text">
        Portaceli tambi&eacute;n quiso destacar <em>Delay the Sadness</em>, de la core&oacute;grafa israel&iacute; Sharon Eyal, convertido en uno de los fen&oacute;menos recientes de la danza europea tras su paso por Par&iacute;s, y <em>Barber Shop Chronicles</em>, un montaje internacional, que llegar&aacute; a la Sala Gran en marzo de 2027, sobre las barber&iacute;as afrodescendientes como espacios de identidad, memoria y comunidad.
    </p><p class="article-text">
        La temporada culminar&aacute; con uno de los nombres m&aacute;s radicales de la escena europea: Ang&eacute;lica Liddell. Su nuevo proyecto, <em>00:01 La creaci&oacute;</em>, se desplegar&aacute; durante siete d&iacute;as consecutivos con variaciones distintas de una misma pieza. Una especie de ritual esc&eacute;nico mutante que apunta bien al esp&iacute;ritu de esta &uacute;ltima programaci&oacute;n de Portaceli: un teatro dispuesto a provocar, experimentar y mirar de frente las fracturas del presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/carme-portaceli-reivindica-teatro-espacio-resistencia-ultima-temporada-frente-tnc_1_13230448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 15:07:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carme Portaceli reivindica el teatro como espacio de resistencia en su última temporada al frente del TNC]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,TNC,Extrema derecha,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Giuliano da Empoli, escritor: “El caos ya no es el arma de los rebeldes: es el sello del poder”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/giuliano-da-empoli-escritor-caos-no-arma-rebeldes-sello_128_13222537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78030116-5f6f-4ab5-8911-40025ba31519_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Giuliano da Empoli, escritor: “El caos ya no es el arma de los rebeldes: es el sello del poder”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ensayista participó en el ‘I Encuentro Internacional por los Derechos Digitales’ celebrado en Barcelona donde analizó la alianza entre tecnología y poder político, el auge del caos como forma de gobierno y el riesgo de una esfera pública amenazada</p><p class="subtitle">La mayoría de españoles aboga por eliminar el anonimato en las redes sociales, según un nuevo estudio</p></div><p class="article-text">
        Giuliano da Empoli trabaj&oacute; durante a&ntilde;os como asesor pol&iacute;tico en Italia y, desde ah&iacute;, empez&oacute; a estudiar c&oacute;mo el poder contempor&aacute;neo hab&iacute;a dejado de funcionar bajo las viejas reglas de la pol&iacute;tica institucional para moverse hacia algo cada vez m&aacute;s parecido al mundo del espect&aacute;culo, la manipulaci&oacute;n emocional y el caos digital.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros se han convertido en una especie de manual para entender la deriva pol&iacute;tica de la &uacute;ltima d&eacute;cada. Primero lleg&oacute; <a href="https://www.oberonlibros.com/libro/los-ingenieros-del-caos-9788441542198/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Los ingenieros del caos</em></a> (Oberon, 2020), donde describe c&oacute;mo estrategas digitales, expertos en datos y plataformas sociales hab&iacute;an transformado la conversaci&oacute;n p&uacute;blica en una m&aacute;quina dise&ntilde;ada para amplificar la indignaci&oacute;n. Despu&eacute;s public&oacute; <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-mago-del-kremlin/373382" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El mago del Kremlin</em></a> (Seix Barral, 2023), una inmersi&oacute;n literaria en los pasillos del poder ruso (y que se estren&oacute; hace unos meses como pel&iacute;cula con Jude Law interpretando a Vlad&iacute;mir Putin). 
    </p><p class="article-text">
        Recientemente, ha presentado <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-hora-de-los-depredadores/425575" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>La hora de los depredadores</em></a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-hora-de-los-depredadores/425575" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> </a>(Seix Barral, 2025), un ensayo sobre un mundo donde las reglas internacionales, los l&iacute;mites democr&aacute;ticos y hasta la propia idea de verdad parecen haberse debilitado.
    </p><p class="article-text">
        Aprovechando que Da Empoli estuvo este jueves en el I Encuentro Internacional por los Derechos Digitales celebrado en la Llotja de Mar de Barcelona, hablamos con &eacute;l sobre inteligencia artificial, plataformas digitales, manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica, soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica y sobre si internet ha dejado de ser una herramienta tecnol&oacute;gica para ser un lugar donde se disputa el poder.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del caos como revoluci&oacute;n al caos como poder</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando public&oacute; <em>Los ingenieros del caos</em>, el escritor describ&iacute;a un ecosistema digital que premiaba la agresividad, la polarizaci&oacute;n y el conflicto. Hoy cree que hemos entrado en una fase distinta. &ldquo;En aquel momento, est&aacute;bamos ante actores oportunistas que se aprovechaban de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s t&oacute;xicas de las redes sociales. El caos era una herramienta de insurgencia&rdquo;, explica. &ldquo;Ahora estamos en otra etapa: el caos se ha convertido en el sello del poder&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Da Empoli, el gran cambio de los &uacute;ltimos a&ntilde;os es que aquello que antes parec&iacute;a una consecuencia accidental del modelo de negocio de las plataformas se ha convertido en algo expl&iacute;cito. &ldquo;Antes pod&iacute;amos pensar que toda esta din&aacute;mica de rabia, polarizaci&oacute;n y extremismo era solo un efecto secundario de un sistema desregulado que funcionaba explotando las emociones de los usuarios. Hoy vemos que est&aacute; formando un nuevo bloque de poder que une tecnolog&iacute;a y figuras pol&iacute;ticas extremistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero en relaci&oacute;n con la aparente preferencia de estas plataformas digitales por los discursos de extrema derecha, Da Empoli discrepa. &ldquo;El algoritmo no es de extrema derecha&rdquo;, afirma con rotundidad. &ldquo;Las plataformas son indiferentes a la verdad o a la mentira, a la izquierda o a la derecha. Solo les importa el <em>engagement</em>. Lo &uacute;nico que miden es qu&eacute; genera m&aacute;s interacci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que los contenidos extremos suelen producirla en todas direcciones. &ldquo;La extrema derecha genera interacci&oacute;n tanto entre quienes la apoyan como entre quienes la rechazan. Y por eso la m&aacute;quina la impulsa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La promesa del milagro pol&iacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        Buena parte de la reflexi&oacute;n de Da Empoli gira alrededor de una idea que aparece frecuentemente en sus libros: el &eacute;xito pol&iacute;tico de quienes prometen romper las reglas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ingenieros del caos ofrecen una versi&oacute;n pol&iacute;tica de los milagros&rdquo;, afirma. &ldquo;En teolog&iacute;a, es Dios quien rompe las leyes humanas para producir un efecto sobre la realidad. Aqu&iacute; ocurre algo parecido: prometen saltarse las normas porque las normas solo protegen al sistema existente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso considera insuficiente limitarse a denunciar el car&aacute;cter destructivo de figuras como Donald Trump. &ldquo;No basta con decir que algo es malo o est&uacute;pido. Hay que entender por qu&eacute; resulta atractivo&rdquo;. Seg&uacute;n explica, muchas sociedades viven instaladas en la sensaci&oacute;n de que nada cambia realmente. &ldquo;Hay mucha gente que siente que vote a quien vote todo sigue igual. Y en ese contexto el caos puede resultar seductor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La realidad como una historia m&aacute;s</strong></h2><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, todo el mundo hablaba de las <em>fake news.</em> Hoy en d&iacute;a, la aparici&oacute;n de la inteligencia artificial generativa ha acelerado todav&iacute;a m&aacute;s ese proceso. Para Da Empoli, el gran riesgo no es &uacute;nicamente la proliferaci&oacute;n de noticias falsas, sino la p&eacute;rdida de un suelo com&uacute;n compartido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias a la IA la realidad es solo una historia m&aacute;s entre muchas otras&rdquo;, afirma. &ldquo;En el mundo online, la realidad ya compite con infinidad de relatos y universos paralelos. Tenemos que aprender a vivir en un mundo as&iacute; porque no hay vuelta atr&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El autor tampoco piensa que el problema pueda resolverse &uacute;nicamente desde la cr&iacute;tica cultural online. &ldquo;Lo hemos visto en algunos acontecimientos que han ocurrido &uacute;ltimamente en Moldavia o en Hungr&iacute;a: llega un momento en el que hay que pasar al mundo real, f&iacute;sico. Y creo que si los estadounidenses quieren conservar su democracia, en alg&uacute;n momento tendr&aacute;n que volver a salir a la calle. No basta con permanecer en lo digital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero las plataformas y la inteligencia artificial parece que cada vez nos est&aacute;n haciendo m&aacute;s vagos. &ldquo;Mucha gente critica Instagram, TikTok&hellip; Pero todos lo seguimos utilizando, incluso en un congreso como este&rdquo;, afirma. &ldquo;Las plataformas juegan con nuestra pereza, con la comodidad o la diversi&oacute;n que nos aportan, pero tenemos que encontrar un equilibrio entre aprovechar las ventajas tecnol&oacute;gicas y conservar capacidad de decisi&oacute;n sobre nuestras vidas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Hemos entrado en un espacio donde no tenemos derechos&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El encuentro de Barcelona estaba dedicado a los derechos digitales. En ese sentido, Da Empoli insiste en que el gran reto va mucho m&aacute;s all&aacute; de regular el comportamiento de las empresas tecnol&oacute;gicas. Es necesario trasladar los principios democr&aacute;ticos del mundo real al espacio online.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se trata de inventar derechos nuevos&rdquo;, explica. &ldquo;Se trata de adaptar al mundo digital los derechos que ya tenemos en el mundo f&iacute;sico&rdquo;. Para &eacute;l, el punto de partida m&aacute;s claro son los menores. &ldquo;La civilizaci&oacute;n tambi&eacute;n consiste en proteger a los ni&ntilde;os y permitirles no convertirse en adultos demasiado pronto&rdquo;. Cree que internet ha erosionado esa frontera. &ldquo;No permitir&iacute;amos que un adulto estuviera por la noche en la habitaci&oacute;n de nuestros hijos tomando notas sobre su comportamiento para intentar influir en &eacute;l. Y eso es exactamente lo que estamos permitiendo en internet&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Da Empoli considera que el derecho fundamental en juego es &ldquo;el derecho a nuestra propia mente&rdquo;. Y advierte de que ya vivimos gran parte de nuestra existencia en un espacio donde esas garant&iacute;as todav&iacute;a no existen. &ldquo;Nos hemos trasladado a una esfera donde no tenemos derechos&rdquo;, sentencia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Maquiavelo frente a TikTok</strong></h2><p class="article-text">
        Hay quien ha calificado a Da Empoli como un Maquiavelo del siglo XXI y el autor se ha apoyado en muchas ocasiones en el autor florentino para interpretar el presente. Lo considera un pensador &uacute;til para entender &eacute;pocas de transici&oacute;n tecnol&oacute;gica y de caos pol&iacute;tico como la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Maquiavelo vivi&oacute; en una &eacute;poca parecida a la nuestra en el sentido de que fue un momento de caos y cambios tremendos como la invenci&oacute;n de la imprenta, la llegada de los europeos a Am&eacute;rica o la aparici&oacute;n de la artiller&iacute;a pesada que transform&oacute; las guerras europeas&rdquo;, explica. &ldquo;Pero a pesar de ser un pensador algo oscuro, siempre buscaba una salida. La gente siempre recuerda de &eacute;l aquello de &lsquo;el fin justifica los medios&rsquo;, pero va mucho m&aacute;s all&aacute; de eso. Lo que dec&iacute;a es que los medios tienen que ser coherentes con el objetivo final&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso cree que Maquiavelo habr&iacute;a entendido perfectamente la mec&aacute;nica de plataformas como TikTok o X y &ldquo;habr&iacute;a intentado desarrollar herramientas para actuar dentro de este nuevo escenario&rdquo;, asegura Da Empoli.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El riesgo de una democracia disfuncional</strong></h2><p class="article-text">
        Dicho todo esto, &iquest;hacia d&oacute;nde vamos? La principal preocupaci&oacute;n pol&iacute;tica de Da Empoli para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os en relaci&oacute;n con la tecnolog&iacute;a, no es &uacute;nicamente el avance de la extrema derecha o el poder de las grandes tecnol&oacute;gicas. Lo que le inquieta es la degradaci&oacute;n de la esfera p&uacute;blica democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El gran riesgo pol&iacute;tico es que el debate p&uacute;blico se vuelva completamente disfuncional&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Porque las decisiones democr&aacute;ticas se toman ah&iacute;&rdquo;. Si ese espacio deja de funcionar, advierte, la capacidad colectiva para abordar cualquier problema tambi&eacute;n desaparecer&aacute;. &ldquo;Entonces ya no podremos tomar decisiones razonables sobre nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y cree que eso es precisamente lo que empieza a observarse en los Estados Unidos y en otros pa&iacute;ses occidentales. Y aunque no espera el regreso a una conversaci&oacute;n p&uacute;blica serena, que ahora parece casi ut&oacute;pica, tampoco considera inevitable un desenlace catastr&oacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vamos a volver a la calma&rdquo;, admite. &ldquo;Tendremos bastante caos, pero no tenemos que rendirnos. Tenemos que aceptar que va a ser as&iacute; y seguir adelante porque no tenemos ni idea de c&oacute;mo acabar&aacute; todo. Si tuviera que apostar, apostar&iacute;a por los malos pero, &iquest;no ha sido siempre as&iacute; en toda la historia de la Humanidad? Nadie sabe c&oacute;mo acabar&aacute; todo esto, la historia nunca est&aacute; completamente escrita&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/giuliano-da-empoli-escritor-caos-no-arma-rebeldes-sello_128_13222537.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Giuliano da Empoli, escritor: “El caos ya no es el arma de los rebeldes: es el sello del poder”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Redes sociales,Extrema derecha,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El creador de 'How to with John Wilson' que espía con su cámara a "personas normales en situaciones normales"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/creador-how-to-with-john-wilson-espia-camara-personas-normales-situaciones-normales_128_13216976.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/811b4124-fb9d-4b3c-9663-7de5257e908f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El creador de &#039;How to with John Wilson&#039; que espía con su cámara a &quot;personas normales en situaciones normales&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta presenta en DocsBarcelona 2026 su debut en el largometraje, ‘The History of Concrete’, una comedia documental que parte del hormigón para reflexionar sobre el urbanismo, la vivienda, la fama y la fragilidad de la vida contemporánea</p></div><p class="article-text">
        No parece f&aacute;cil transformar una grieta en el suelo, un chicle pegado a una acera o una convenci&oacute;n sobre ladrillos en una meditaci&oacute;n sobre la soledad, el paso del tiempo y la manera en la que habitamos las ciudades, pero es exactamente lo que ha hecho John Wilson con su primer largometraje <em>The History of Concrete </em>(<em>La historia del hormig&oacute;n</em>). 
    </p><p class="article-text">
        Tras el fen&oacute;meno de <a href="https://www.imdb.com/es-es/title/tt10801534/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>How To with John Wilson</em></a>, una de las series m&aacute;s singulares surgidas de la televisi&oacute;n estadounidense en los &uacute;ltimos tiempos, Wilson ha venido a Barcelona a presentar su nuevo trabajo, estrenado en Sundance y proyectado en una sesi&oacute;n especial del festival <a href="https://docsbarcelona.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DocsBarcelona 2026</a>.
    </p><p class="article-text">
        En esta nueva pel&iacute;cula, de la que resulta muy complicado contar el argumento, el director construye un dispositivo cinematogr&aacute;fico que funciona tan bien como su serie, dej&aacute;ndose llevar a trav&eacute;s de ferias de construcci&oacute;n, problem&aacute;ticas inmobiliarias, infraestructuras que se desmoronan y ese tipo de personajes que parecen existir &uacute;nicamente dentro de su universo cinematogr&aacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        El tema, como tambi&eacute;n ocurr&iacute;a en su serie, es solo una excusa. El hormig&oacute;n termina convirti&eacute;ndose en una reflexi&oacute;n sobre la permanencia, la decadencia y la dificultad de avanzar en una &eacute;poca marcada por la precariedad y la incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Las cr&iacute;ticas hasta el momento son casi un&aacute;nimes al calificar el largometraje como una prolongaci&oacute;n natural de su serie, aunque expandida hacia un terreno m&aacute;s melanc&oacute;lico y pol&iacute;tico. <a href="https://www.theguardian.com/film/2026/jan/23/history-of-concrete-review-john-wilson-movie" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a><em>, </em>por ejemplo, la defini&oacute; como &ldquo;un triunfo absurdo&rdquo; capaz de convertir un material aparentemente anodino en una exploraci&oacute;n profundamente humana sobre el cambio y la inseguridad contempor&aacute;nea. <a href="https://www.hollywoodreporter.com/movies/movie-reviews/the-history-of-concrete-review-john-wilson-1236481050/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Hollywood Reporter</a>, por su parte, destac&oacute; la capacidad de Wilson para encontrar revelaciones emocionales en lo ordinario y calific&oacute; al cineasta como &ldquo;el Werner Herzog de lo mundano&rdquo;. Ambos textos coinciden en algo fundamental: nadie mira a las ciudades, ni a las personas que las habitan, como &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Siempre he querido preguntarle por su manera de trabajar. &iquest;Qu&eacute; viene primero: observar la realidad, las im&aacute;genes que encuentra o la idea de lo que quiere decir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Normalmente todo empieza grabando. Suelo comenzar intentando hacer un documental bastante convencional, pero luego llega un punto en el que la escritura, el rodaje y el montaje tienen que hacerse simult&aacute;neamente. Grabo, mezclo las im&aacute;genes en un proyecto y escribo textos encima de ellas: posibles chistes, por qu&eacute; grab&eacute; eso, etc.
    </p><p class="article-text">
        Necesito hacerlo mientras todav&iacute;a tengo fresca en la cabeza la idea de por qu&eacute; era gracioso o interesante. Muchas veces cuando estoy filmando algo ya s&eacute; por qu&eacute; me hace gracia esa escena. Entonces lo a&ntilde;ado al proyecto. Luego re&uacute;no todos mis planos favoritos en una misma secuencia e intento encontrar la manera de construir, usando m&aacute;s im&aacute;genes, un camino que lleve hasta ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Gran parte del proceso consiste en ir fren&eacute;ticamente hacia adelante y hacia atr&aacute;s entre los planos buscando cosas que quiero asegurarme de incluir en la pel&iacute;cula. Creo que por eso filmo tanto y he hecho un largometraje: me preocupa que esas im&aacute;genes se pierdan en un disco duro. Necesito, de alguna manera, compartir esos recuerdos poni&eacute;ndolos dentro de una pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su trabajo est&aacute; muy ligado a Nueva York y a Estados Unidos. &iquest;Cree que su forma de contar historias podr&iacute;a haber nacido lejos de Manhattan?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que Nueva York tiene una cualidad que siempre he querido capturar. Tambi&eacute;n siento que conozco las reglas de all&iacute;, y eso me da cierta tranquilidad. S&eacute; cu&aacute;ndo estoy cruzando una l&iacute;nea roja o cometiendo alg&uacute;n tipo de error. Porque cuando intento filmar en otros pa&iacute;ses me vuelvo mucho m&aacute;s t&iacute;mido y me preocupa meter la pata, porque s&eacute; que la gente tiene reacciones distintas ante una c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona estuve grabando en la Sagrada Familia y en el edificio Walden 7, de Ricardo Bofill. Era un lugar incre&iacute;ble. Impresionante. Intent&eacute; entrar pero no pude. En Nueva York normalmente puedo fingir que soy repartidor o algo parecido, pero aqu&iacute; todo el mundo me dec&iacute;a que no. As&iacute; que quiz&aacute; simplemente necesito hablar mejor el idioma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pasar de episodios de menos de 30 minutos en HBO a un largometraje sobre algo tan (literalmente) &aacute;rido como el hormig&oacute;n es un cambio importante. &iquest;Fue dif&iacute;cil hacer esa transici&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siento que no lo fue. Creo que simplemente cambi&eacute; unas reglas por otras, aunque tambi&eacute;n me di cuenta de que trabajo bien con ciertas limitaciones. Tener un l&iacute;mite de 28 minutos estaba bien porque te obligaba a meterlo todo en un contenedor muy ajustado y a eliminar lo que realmente no funcionaba.
    </p><p class="article-text">
        Con esta pel&iacute;cula me sent&iacute;a un poco perdido, sin estructura. Por eso, como aparece en el documental, quise apuntarme a un curso para escribir pel&iacute;culas tipo Hallmark [telefilmes rom&aacute;nticos, muy sentimentales y previsibles, casi siempre con final feliz y est&eacute;tica navide&ntilde;a o familiar], para que me dieran alg&uacute;n tipo de marco narrativo. 
    </p><p class="article-text">
        Porque aunque me aleje bastante r&aacute;pido de &eacute;l en la pel&iacute;cula, necesito esa estructura, ya sea para ir en contra de ella o para abrazarla. Creo que eso es un poco lo que intento demostrar en la pel&iacute;cula: que lo importante es hacer el trabajo y que aquello a lo que te resistes a veces termina convirti&eacute;ndose en el esqueleto de lo que est&aacute;s haciendo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; contar la historia del hormig&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Simplemente, porque nunca hab&iacute;a visto una pel&iacute;cula sobre eso. Adem&aacute;s, los cimientos de mi casa se estaban agrietando y ten&iacute;a problemas de inundaciones. Tambi&eacute;n encontr&eacute; un libro sobre el hormig&oacute;n y, en el pr&oacute;logo, el autor dec&iacute;a que lo hab&iacute;a escrito porque nadie m&aacute;s lo hab&iacute;a hecho antes: una especie de gran historia del material, de sus defectos y de c&oacute;mo ha evolucionado. Era un libro cr&iacute;tico con el material y nunca hab&iacute;a pensado en el hormig&oacute;n de esa manera. Me pareci&oacute; muy inspirador.
    </p><p class="article-text">
        Aunque tambi&eacute;n era deprimente, porque el hormig&oacute;n est&aacute; por todas partes y se est&aacute; desmoronando. Creo que estamos llegando al final de un siglo de uso masivo de este material y vamos a empezar a ver muy r&aacute;pido hasta qu&eacute; punto es defectuoso.
    </p><p class="article-text">
        He vivido con toda esa informaci&oacute;n durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os y era un aut&eacute;ntico mata-conversaciones cada vez que sacaba el tema en un bar o algo as&iacute;. As&iacute; que trabajar en el proyecto result&oacute; bastante solitario, sobre todo porque no ten&iacute;a mucho apoyo econ&oacute;mico. La gente con dinero para financiar la pel&iacute;cula no acababa de entenderlo. Aunque s&iacute; tuve much&iacute;simo apoyo de amigos cercanos, sin ellos probablemente me habr&iacute;a derrumbado yo tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; cree que su manera de contar historias conecta con tanta gente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que parte de la dificultad de encontrar financiaci&oacute;n para mis ideas es que no siempre es f&aacute;cil explicar el valor que tienen. S&eacute; que hay algo muy primario en estas im&aacute;genes que a la gente le gusta y por eso las filmo y quiero mostrarlas.
    </p><p class="article-text">
        A la gente le encanta ver a personas normales en situaciones normales y ese material nunca se agota ni caduca. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Trump es el resultado de la creciente popularidad del sector inmobiliario en la industria del entretenimiento”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hay mucha ternura en la forma en la que filma a los desconocidos. Pero el montaje suele ser bastante ir&oacute;nico. &iquest;Graba a la gente como una especie de celebraci&oacute;n de la humanidad o para mostrar que, si observamos a cualquiera el tiempo suficiente, todos acabamos pareciendo un poco absurdos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si siempre es una celebraci&oacute;n de la humanidad (risas). Mira, es como cuando mi padre compr&oacute; nuestra primera c&aacute;mara de v&iacute;deo, en 1995 o as&iacute;, lo primero que hizo fue grabarse comiendo un bol de cereales. Y yo le pregunt&eacute;: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; haces eso?&rdquo;. Y &eacute;l me respondi&oacute;: &ldquo;Porque nunca me hab&iacute;a visto haci&eacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo muy interesante ah&iacute;. Mucho de lo que hacemos es pura <em>performance</em>. Y creo que el verdadero valor est&aacute; en los momentos intermedios: cuando esperamos, cuando nos movemos nerviosos, cuando no pasa nada. Eso es lo m&aacute;s humano para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me gusta mucho trabajar como si hiciera <em>collages</em>. Me parece muy divertido encontrar patrones en la manera en la que se comporta la gente.
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay una especie de mirada omnisciente muy interesante en estudiar c&oacute;mo act&uacute;an las personas en el espacio p&uacute;blico. Hay much&iacute;sima informaci&oacute;n emocional ah&iacute; y yo siempre estoy excavando en ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cada vez que entrevisto a un artista estadounidense acabamos hablando de Trump. No pensaba hacerlo en esta ocasi&oacute;n, pero&hellip; &iquest;cree que sus pel&iacute;culas son pol&iacute;ticas de alguna manera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, totalmente. Creo que, de hecho, esta es la pel&iacute;cula m&aacute;s pol&iacute;tica que he hecho. No solo porque en ella aparecen figuras pol&iacute;ticas de Nueva York y la pel&iacute;cula habla mucho sobre la necesidad de vivienda asequible en la ciudad y el mundo inmobiliario neoyorquino, sino porque, aunque no lo digo expl&iacute;citamente en la pel&iacute;cula, siento que Trump es el resultado de la creciente popularidad del sector inmobiliario en la industria del entretenimiento. 
    </p><p class="article-text">
        En Trump espect&aacute;culo y <em>real state</em> se han fusionado dando lugar a una figura horrible, celebrado durante toda su vida como un magnate inmobiliario. Creo que deber&iacute;amos separar el mundo de los famosos del mercado inmobiliario. Tampoco creo que el sector inmobiliario deba ser algo que genere ese nivel de riqueza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las convenciones, ferias profesionales y reuniones de personas con intereses muy concretos aparecen mucho en su trabajo. &iquest;Qu&eacute; le atrae de esos espacios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encantan las convenciones y las ferias profesionales porque est&aacute;n llenas de gente que quiere hablar contigo. Para alguien socialmente ansioso esto es maravilloso. Y adem&aacute;s suelen estar llenas de otras personas que tambi&eacute;n tienen ansiedad social y que, en ese contexto, consiguen hablar de una manera mucho m&aacute;s abierta de lo que har&iacute;an en otros espacios.
    </p><p class="article-text">
        A veces siento que abuso un poco de ese recurso, pero tambi&eacute;n es donde ocurren un mont&oacute;n de cosas extra&ntilde;as y maravillosas como el concurso de levantar tabiques que aparece en esta pel&iacute;cula y que es de las mejores cosas que he visto en mi vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para terminar, mucha gente fantasea con retratar su entorno de la misma forma que lo hace usted, con hacer una versi&oacute;n propia de su programa. &iquest;Qu&eacute; consejo les dar&iacute;a? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por favor, que no intenten imitar la cadencia de mi voz. Pueden hacer lo que quieran excepto eso. He visto v&iacute;deos de gente que imita mi trabajo y a veces eligen temas muy interesantes, pero se encallan intentando reproducir mi estilo demasiado fielmente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tambi&eacute;n he visto versiones de mis pel&iacute;culas hechas con una voz propia, con otro ritmo, ejemplos muy buenos de ensayo cinematogr&aacute;fico. Eso es lo que me interesa promover: el ensayo audiovisual en s&iacute;, no la idea de imitar exactamente mi trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/creador-how-to-with-john-wilson-espia-camara-personas-normales-situaciones-normales_128_13216976.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 20:01:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El creador de 'How to with John Wilson' que espía con su cámara a "personas normales en situaciones normales"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Documentales,Cine,Vivienda,Donald Trump,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mimate-trampa-estilo-vida-progresivo-inflar-gastos_1_13212002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e6466a-d3bc-4d1a-ac30-c54c9547507f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo premisas como el autocuidado o la recompensa, muchos hábitos de consumo se instalan en nuestro día a día, hasta redefinir lo que entendemos como normal</p><p class="subtitle">Si todo es autocuidado, nada es autocuidado: la era dorada de la industria del bienestar (y de la culpa)</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; algunos se sientan identificados con este relato. Te suben el sueldo y, aunque la cantidad es m&iacute;nima, decides darte algunos caprichos. De repente, los d&iacute;as que llegas tarde optas por pillar un taxi y evitar el metro. Antes, quiz&aacute;s, desayunas en el bar de abajo porque tienes la nevera pelada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Comes fuera, claro, porque t&aacute;per tampoco te has podido preparar. Al salir del curro, pitando a pilates. Menos mal que te has sacado un bono para ir a casi cualquier centro de la ciudad. Sale un poco m&aacute;s caro, &iexcl;pero es que si no, no ir&iacute;as! Llegas cansado a casa y lo que menos te apetece es cocinar, as&iacute; que pides algo a domicilio, aunque esta semana ya es la tercera vez. Pero oye, &iquest;para qu&eacute; se supone que trabajas?
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que te cuidas, que sigues a rajatabla la m&aacute;xima del &ldquo;porque yo lo valgo&rdquo;, pero el problema es que las excepciones se van convirtiendo poco a poco en norma y sigues sin ahorrar ni un c&eacute;ntimo. Est&aacute;s avanzando en lo profesional, pero conforme entra, el dinero vuela.
    </p><p class="article-text">
        A esta deriva se le ha puesto nombre. En el mundo de las finanzas personales se habla de &ldquo;<em>lifestyle creep</em>&rdquo; o &ldquo;estilo de vida progresivo&rdquo;, una inflaci&oacute;n de nuestro ritmo de gasto en la que este crece a la misma velocidad o m&aacute;s que el salario. Bajo premisas como el <a href="https://www.eldiario.es/era/si-autocuidado-autocuidado-dorada-industria-bienestar-culpa_1_10765220.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autocuidado</a> o la recompensa, muchos h&aacute;bitos de consumo se instalan en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a hasta redefinir lo que entendemos como normal.
    </p><h2 class="article-text">Ganar m&aacute;s no significa ahorrar m&aacute;s</h2><p class="article-text">
        El problema est&aacute; servido. Muchas personas ganan hoy m&aacute;s que hace unos a&ntilde;os y, aun as&iacute;, no consiguen ahorrar. Parte de la explicaci&oacute;n est&aacute; fuera de su control. &ldquo;La inflaci&oacute;n del estilo de vida surge, sobre todo, por falta de educaci&oacute;n financiera. Cuando no sabes qu&eacute; hacer con tu dinero, lo m&aacute;s probable es que, en cuanto ganes m&aacute;s, simplemente gastes m&aacute;s&rdquo;, explica la experta en finanzas personales Cristina Dayz, autora del libro <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-negocio/438349-libro-aprende-a-gastar-9788403526051" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Aprende a gastar</em></a> (Aguilar, 2026).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A esto se le suma un contexto que lo amplifica todo: marketing agresivo, redes sociales, <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comparaci&oacute;n constante</a>, presi&oacute;n por el estatus y un sistema perfectamente dise&ntilde;ado para hacerte sentir que nada nunca es suficiente&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;No solo queremos m&aacute;s, sino que adem&aacute;s queremos que se note que tenemos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, hay algo innegable: en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos vivido una gran inflaci&oacute;n de precios debido a m&uacute;ltiples factores. Es dif&iacute;cil luchar contra el aumento de los <a href="https://www.eldiario.es/era/no-paro-compararme-cuerpos-caras-maquillajes-veo-redes-salgo-bucle_129_13055557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">precios del ocio</a>, de los alimentos o de la vivienda, pero s&iacute; que hay una realidad personal que depende de nosotros. &ldquo;Si cada vez que ganas 10 m&aacute;s decides gastar 10 m&aacute;s, es imposible construir tranquilidad financiera&rdquo;, afirma la experta. &ldquo;Es as&iacute; de simple&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;No se trata de no mejorar tu estilo de vida cuando aumentan tus ingresos, sino de hacerlo con medida&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">De capricho a obligaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El punto de inflexi&oacute;n llega cuando lo aspiracional, el capricho, deja de sentirse opcional. &ldquo;En el momento en que ese gasto pasa a formar parte de tus &lsquo;necesidades&rdquo;, se&ntilde;ala Dayz, &ldquo;es cuando aparece el problema&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si no se mantiene ese nivel de consumo surge la sensaci&oacute;n de estar malviviendo, de quedarse atr&aacute;s o de no disfrutar lo suficiente de la vida. &ldquo;Y esa narrativa es peligrosa, porque convierte lo que antes era un lujo en algo que parece imprescindible&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        En ese punto, el debate deja de ser econ&oacute;mico y se vuelve psicol&oacute;gico. La cuesti&oacute;n ya no es solo cu&aacute;nto se gasta, sino por qu&eacute; se gasta y qu&eacute; funci&oacute;n cumple ese gasto en la vida cotidiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el momento en que ese gasto pasa a formar parte de tus ‘necesidades&#039; es cuando aparece el problema. Convierte lo que antes era un lujo en algo que parece imprescindible</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Dayz</span>
                                        <span>—</span> experta en finanzas personales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un relato que sostiene el consumo</h2><p class="article-text">
        Desde la psicolog&iacute;a econ&oacute;mica, el fen&oacute;meno tiene varias capas. &ldquo;La primera es que las personas no evaluamos en t&eacute;rminos absolutos, sino relativos&rdquo;, explica V&iacute;ctor Gonz&aacute;lez Campabadal, psic&oacute;logo, soci&oacute;logo e investigador sobre psicolog&iacute;a del consumidor. &ldquo;El valor de algo no est&aacute; en el objeto en s&iacute;, sino en la comparaci&oacute;n con un punto de referencia. As&iacute;, cuando suben los ingresos, cambia digamos el &lsquo;suelo&rsquo; de lo que consideramos normal. Lo que antes era un lujo, deja de sentirse como tal. No es que decidamos gastar m&aacute;s, sino que redefinimos qu&eacute; es un gasto razonable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esa capa se suma otra relacionada con la identidad. &ldquo;El dinero funciona como marcador de estatus, pero tambi&eacute;n como marcador de identidad&rdquo;, se&ntilde;ala Gonz&aacute;lez Campabadal. Ganar m&aacute;s activa una narrativa interna vinculada al progreso personal. El consumo aparece entonces como una forma de materializar ese &ldquo;me lo he currado&rdquo;, de hacerlo visible.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El &lsquo;me lo merezco&rsquo; surge como una especie de cierre de ese relato&rdquo;, cumple una funci&oacute;n simb&oacute;lica. &ldquo;A veces no basta con avanzar y saberlo como personas, sino que necesitamos ver ese avance encarnado en algo y el consumo funciona como una prueba tangible de que ese cambio (aumento de salario, de posici&oacute;n, etc.) es real&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tercera y &uacute;ltima capa, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez, es m&aacute;s social. &ldquo;Muchas veces, cuando acontece un progreso econ&oacute;mico no sabemos muy bien qu&eacute; hacer con ese dinero extra&rdquo;, explica. &ldquo;No hay proyectos claros a largo plazo. Comprar una vivienda es demasiado caro. Invertir requiere un conocimiento y es incierto. El ahorro se presenta hoy en d&iacute;a como un riesgo o incluso una p&eacute;rdida de dinero por la inflaci&oacute;n. As&iacute; que<strong> </strong>el progreso se traduce en consumo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Autocuidado o consumo emocional</h2><p class="article-text">
        Como dec&iacute;amos, cada vez es m&aacute;s com&uacute;n justificar el consumo con ideas como &ldquo;me lo merezco&rdquo;. Estas narrativas internas, en opini&oacute;n del psic&oacute;logo, son esenciales para entender el consumo. &ldquo;El fil&oacute;sofo Daniel Dennett dec&iacute;a que somos en gran medida la historia que nos contamos sobre nosotros mismos. No existe un &lsquo;yo&rsquo; s&oacute;lido detr&aacute;s de esa historia, sino que el yo emerge precisamente de ese proceso de narraci&oacute;n continua, de c&oacute;mo organizamos nuestras experiencias, decisiones y recuerdos en un relato coherente&rdquo;. En ese sentido, mantener una cierta continuidad narrativa y poder decir &ldquo;este soy yo&rdquo; a lo largo del tiempo no es un reflejo de una identidad previa, sino la condici&oacute;n misma para que esa identidad exista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tomando como base esta idea, cuando consumir deja de ser &lsquo;gastar dinero&rsquo; y pasa a ser &lsquo;cuidarse&rsquo;, se reduce la fricci&oacute;n interna&rdquo;, explica Gonz&aacute;lez Campabadal. &ldquo;No est&aacute;s siendo impulsivo, sino que est&aacute;s siendo responsable contigo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del experto, sin embargo, esto es un ejemplo de mala herramienta de regulaci&oacute;n emocional. &ldquo;El consumo puede funcionar como una forma r&aacute;pida de regular el malestar, pero es una herramienta bastante limitada para sostener ese equilibrio en el tiempo&rdquo;, advierte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dayz insiste en la importancia de introducir conciencia en ese proceso. &ldquo;La compra es, en gran parte, un proceso emocional&rdquo;, afirma. &ldquo;Las tiendas cuidan la m&uacute;sica, el olor, la disposici&oacute;n de los productos; las webs est&aacute;n dise&ntilde;adas para llevarte exactamente a donde quieren. Todo est&aacute; pensado para captar una emoci&oacute;n (estr&eacute;s, cansancio, ansiedad, aburrimiento) y convertirla en una decisi&oacute;n de compra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso propone introducir una pausa. &ldquo;Si sientes que quieres algo, o incluso que lo &lsquo;necesitas&rsquo;, espera dos d&iacute;as. Si despu&eacute;s de ese tiempo sigues queri&eacute;ndolo y, adem&aacute;s, ser&iacute;as capaz de explicar con argumentos s&oacute;lidos por qu&eacute; tiene sentido ese gasto, entonces probablemente sea una decisi&oacute;n consciente. Si no, era solo una emoci&oacute;n mal gestionada&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces no basta con avanzar y saberlo como personas, sino que necesitamos ver ese avance encarnado en algo y el consumo funciona como una prueba tangible de que ese cambio (aumento de salario, de posición, etc.) es real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Víctor González Campabadal</span>
                                        <span>—</span> investigador sobre psicología del consumidor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Un sistema pensado para gastar</h2><p class="article-text">
        Por tanto, como apuntaba Dayz, las personas nos enfrentamos a la hora de comprar a un mecanismo extremadamente bien afinado. Los pagos digitales y a plazos hacen que gastar nunca haya sido m&aacute;s f&aacute;cil que ahora. &ldquo;Todos estos sistemas eliminan elementos que antes nos hac&iacute;an ser conscientes del gasto: ir a la caja y ver c&oacute;mo el dinero sal&iacute;a f&iacute;sicamente de nuestra cartera. Ahora todo es inmediato y aparece ante nosotros como por arte de magia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que detr&aacute;s de estos engranajes hay algunos de los cerebros m&aacute;s brillantes del mundo dise&ntilde;ando experiencias para que gastar sea cada vez m&aacute;s f&aacute;cil y casi inevitable. Ir en contra de eso no es sencillo.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales amplifican ese efecto. Nos exponen de forma continua a estilos de vida aspiracionales que act&uacute;an como referencia. Generan yoes ideales inalcanzables que crean una brecha entre lo que somos y lo que queremos ser, seg&uacute;n explica Gonz&aacute;lez Campabadal. Cuanto mayor es esa distancia, mayor es la sensaci&oacute;n de insuficiencia.
    </p><h2 class="article-text">Vivir al d&iacute;a como respuesta</h2><p class="article-text">
        Por otro lado, que muchos j&oacute;venes sientan que no podr&aacute;n acceder a hitos vitales como la vivienda es otro factor que favorece el consumo y la l&oacute;gica de &ldquo;vivir al d&iacute;a&rdquo; como respuesta psicol&oacute;gica. &ldquo;Es parad&oacute;jico, pero no poder acceder a una vivienda deja un dinero disponible que puede destinarse a un estilo de vida que puede ser percibido como &lsquo;por encima de nuestras posibilidades&rdquo;, apunta Gonz&aacute;lez Campabadal.<strong> </strong>&ldquo;Que los j&oacute;venes prefieran viajar, ir a restaurantes o comprar ropa pone de manifiesto que la vivienda es un ideal inalcanzable para ellos, y frente a este ideal que se desvanece, crean otros ideales a alcanzar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es que los j&oacute;venes no puedan comprar una casa porque &lsquo;viven mejor&rsquo;, sino que &lsquo;viven mejor&rsquo; porque no pueden comprar una casa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando consumir deja de ser ‘gastar dinero’ y pasa a ser ‘cuidarse’, se reduce la fricción interna</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Víctor González Campabadal</span>
                                        <span>—</span> investigador en psicología del consumidor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Recuperar el control sin dejar de vivir</h2><p class="article-text">
        Detectar cu&aacute;ndo la relaci&oacute;n con el dinero se ha vuelto m&aacute;s emocional que racional no siempre es f&aacute;cil. El primer paso, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez Campabadal, es cuestionar la relaci&oacute;n espont&aacute;nea que creemos que tenemos con el dinero. &ldquo;Esta tiende a ser emocional, ya que es el medio por el que satisfacemos muchas de nuestras necesidades y definimos nuestra identidad, pero tenemos que pensarla detenidamente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dayz propone empezar por algo m&aacute;s pr&aacute;ctico: observar. &ldquo;Durante uno o dos meses, recomendar&iacute;a registrar absolutamente todo: cada euro que sale&rdquo;. Sin cambiar nada al principio. Solo tomar conciencia. Ese ejercicio permite ver con claridad d&oacute;nde se va el dinero y qu&eacute; gastos aportan valor real.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, se trata de elegir. No de eliminar todo lo que produce placer, sino de decidir qu&eacute; merece la pena. &ldquo;Ordenar tus finanzas no va de renunciar a todo lo que te gusta, sino de elegir mejor qu&eacute; merece quedarse&rdquo;, resume. No pasa nada por vivir algo por debajo de tus posibilidades, afirma la experta. &ldquo;S&iacute;, te ir&aacute;s a la tumba con dinero en la cuenta, pero &iquest;y qu&eacute;? Eso no quiere decir que hayas vivido una vida menos feliz. Seguramente al contrario, porque saber que cada mes llegas con margen te da tranquilidad y esa tranquilidad se puede convertir f&aacute;cilmente en felicidad (al menos financiera)&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mimate-trampa-estilo-vida-progresivo-inflar-gastos_1_13212002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 20:29:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Mímate!: la trampa del “estilo de vida progresivo” que puede inflar tus gastos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dinero,Finanzas,Consumo,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eudald Espluga, filósofo: “No podemos dejar los imaginarios del fin del mundo en manos de la extrema derecha"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/daf167cc-1e63-40ce-9bfc-e49c8f959396_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142577.jpg" width="828" height="466" alt="Eudald Espluga apela a la capacidad de imaginar."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor publica ‘Imaginar el fin’, un ensayo que propone reapropiarse del apocalipsis como herramienta política frente al colapsismo, la impotencia contemporánea y los relatos del miedo</p><p class="subtitle">El último Rincón de pensar - J.C. Bouso, investigador en psicodélicos: “Es una paradoja que la derecha sea quien más está apoyando estas sustancias”</p></div><p class="article-text">
        Hay algo hipn&oacute;tico en el fin del mundo. Est&aacute; en las ficciones que devoramos, en los memes desesperados que compartimos y en nuestros &uacute;ltimos pensamientos antes de dormir. El colapso se ha instalado en nuestro presente con la paciencia de quien se sabe inevitable, convenci&eacute;ndonos de que no existe (ni existir&aacute;) ning&uacute;n otro futuro posible.
    </p><p class="article-text">
        Razones para pensar as&iacute; tampoco nos faltan. Solo hay que mirar algunas de las noticias que rodean a este texto en este mismo diario para convencerse de que hay muchas cosas que no van bien. Pero, &iquest;tiene que ser as&iacute;? &iquest;Debemos resignarnos? &iquest;Podemos hacer algo al respecto? &iquest;Es que a nadie se le va a ocurrir c&oacute;mo reorientar todo esto?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es m&aacute;s f&aacute;cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo&rdquo;. Esta frase, que flota sobre nuestras cabezas desde hace a&ntilde;os, es el punto de partida de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-imaginar-el-fin/446514" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Imaginar el fin</em></a><em> </em>(Paid&oacute;s y Raig Verd, en catal&aacute;n), el nuevo ensayo de Eudald Espluga (Girona, 1990). Fil&oacute;sofo, ensayista y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os asesor del Ministerio de Cultura en Madrid, que muchos ya conocer&aacute;n por su anterior obra <em>No seas t&uacute; mismo</em>, en la que diseccionaba la fatiga cr&oacute;nica de una generaci&oacute;n asfixiada por el imperativo de la productividad. 
    </p><p class="article-text">
        En este nuevo libro Espluga se adentra en otro de los territorios m&aacute;s resbaladizos del presente: el de las narrativas del colapso. Con voluntad de analizarlas, desmontar su l&oacute;gica interna y proponer otra forma de pensar nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un libro que, pese a su evidente carga te&oacute;rica (lidia con numerosos autores y temas filos&oacute;ficos, pol&iacute;ticos, religiosos y de teor&iacute;a cultural), se lee con una fluidez sorprendente. Espluga salta de Mark Fisher a <a href="https://www.eldiario.es/vertele/series/last-the-last-of-us-tercera-temporada-hbo-li-jun-li-actriz_1_13153771.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Last of Us</em></a>, de analizar memes esot&eacute;ricos a exponer profundos debates sobre el papel de la geoingenier&iacute;a, con una naturalidad que consigue acercar ideas complejas a un lector no especializado. El recorrido no siempre es lineal, pero s&iacute; progresivo: a medida que el texto avanza, las piezas encajan y el argumento gana coherencia. Al final, todo tiene sentido.
    </p><h2 class="article-text">La trampa de las fantas&iacute;as del colapso</h2><p class="article-text">
        Espluga explica que el germen del libro est&aacute; precisamente en &ldquo;la proliferaci&oacute;n de contenidos audiovisuales, ya sea en el cine, en series, en novelas, incluso en contenido digital en internet, de v&iacute;deos sobre preparacionismo, sobre b&uacute;nkers&hellip; Toda una serie de narrativas en torno al fin del mundo que para m&iacute; iban casi todas en una l&iacute;nea muy directa hacia esta l&oacute;gica de lo que yo llamo fantas&iacute;as del colapso&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Espluga, el fin del mundo siempre se representa desde una mirada ultraindividualista, pesimista en lo social, y que considera que enseguida que haya alg&uacute;n peque&ntilde;o problema de recursos o de abastecimiento, terminaremos en una guerra todos contra todos, pele&aacute;ndonos y acuartel&aacute;ndonos como en las pel&iacute;culas de zombies.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivimos en una situaci&oacute;n de policrisis innegable&rdquo;, reconoce el autor, &ldquo;con amenazas de un tama&ntilde;o nunca antes visto, pero creo que es posible darle la vuelta a todo esto y repensar estos escenarios futuros. Siento que junto a todos estos discursos colapsistas tambi&eacute;n ha emergido una nueva sensibilidad que tiene que ver con una forma distinta de estar y entender el mundo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Denunciar, pero tambi&eacute;n actuar</h2><p class="article-text">
        La premisa central del libro est&aacute; ya en su t&iacute;tulo: necesitamos imaginar. No tenemos un problema de falta de informaci&oacute;n, no necesitamos ver m&aacute;s im&aacute;genes de osos polares hundi&eacute;ndose en el hielo o fotos de enormes incendios de sexta generaci&oacute;n convirtiendo los montes en un infierno terrenal, &ldquo;necesitamos una imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica que sea capaz de dar respuesta a los problemas que nos genera esa informaci&oacute;n&rdquo;, apunta el autor. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque los datos del aumento de temperaturas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, por ejemplo, nos pueden llevar a caminos pol&iacute;ticos muy distintos&rdquo;, explica. &ldquo;Podemos caer en una especie de optimismo que nos haga pensar que los avances tecnol&oacute;gicos y de geoingenier&iacute;a nos har&aacute;n la primera generaci&oacute;n sostenible de la historia y que, por tanto, podemos seguir llevando los niveles de consumo actuales. Pero los mismos datos pueden impulsarnos a construir b&uacute;nkers y encerrarnos con millones de latas de conserva o a planificar una huida a Marte para crear una colonia all&iacute;. Por eso creo que, desde la izquierda, hace falta sentar las bases de una imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica alternativa que nos lleve a resolver estos problemas de una forma ilusionante&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text">El &eacute;xito narrativo del miedo</h2><p class="article-text">
        Lo que queda claro de la lectura de <em>Imaginar el fin</em>, es que si ha habido un actor que ha sabido moverse con soltura en este terreno preapocal&iacute;ptico es, sin duda, la extrema derecha. No tanto por la solidez de sus propuestas, que nos pueden parecer totalmente descabelladas, como por su capacidad para construir relatos eficaces a partir del miedo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La obsesi&oacute;n de la extrema derecha por el desastre y las teor&iacute;as conspiranoicas, como que el cambio clim&aacute;tico est&aacute; generado por t&eacute;cnicas de geoingenier&iacute;a de los gobiernos o la gran sustituci&oacute;n, ha hecho que una gran parte de la poblaci&oacute;n se sienta amenazada de una forma real&rdquo;, explica Espluga. &ldquo;Al final, han sido capaces de generar pol&iacute;ticas ultraidentitarias que Richard Seymour llama en su &uacute;ltimo libro &lsquo;nacionalismo del desastre&rsquo;&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ante esto, la izquierda no ha sido capaz de traducir las preocupaciones sobre la igualdad o la equidad, a un discurso claramente identitario o generar una narrativa con propuestas de transformaci&oacute;n que dieran respuesta a los problemas actuales, que son de una magnitud existencial o, como digo en el libro, casi c&oacute;smica. Un movimiento que pueda ser tan vendible, por decirlo as&iacute;, como la amenaza frente a la identidad blanca masculina heterosexual que ha vendido a la extrema derecha&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, el imaginario desplegado por la extrema derecha ha encontrado en internet un ecosistema ideal para extenderse. Las plataformas digitales no solo amplifican estos discursos, sino que favorecen aquello que resulta m&aacute;s impactante, m&aacute;s inmediato, m&aacute;s emocional. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es mucho m&aacute;s f&aacute;cil viralizar la imagen de <em>The line</em>, la ciudad autosostenible de 170 kil&oacute;metros en medio del desierto de Arabia, o una colonia en Marte, que un proyecto de transformaci&oacute;n urbana como las <em>superillas</em> de Barcelona o la promoci&oacute;n del veganismo. Aunque el impacto de estas dos &uacute;ltimas medidas sea mucho mayor&rdquo;, resume Espluga.
    </p><h2 class="article-text">La imaginaci&oacute;n apocal&iacute;ptica</h2><p class="article-text">
        Frente a lo que Espluga denomina fantas&iacute;as colapsistas, basadas en una visi&oacute;n pesimista del ser humano, la idea de que cualquier ruptura del orden conducir&aacute; al caos, y una &eacute;tica centrada en la supervivencia individual, en <em>Imaginar el fin</em> el autor propone el concepto de la imaginaci&oacute;n apocal&iacute;ptica.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el libro propone recuperar el significado original de &ldquo;apocalipsis&rdquo;. La palabra no significa destrucci&oacute;n ni cataclismo, como podr&iacute;amos pensar, sino que en su griego original significa literalmente &lsquo;revelaci&oacute;n&rsquo;, &lsquo;desvelamiento&rsquo;. &ldquo;Es un verbo que algunas autoras incluso erotizan, ya que se usaba para nombrar la acci&oacute;n de quitarle el velo a la novia tras la boda&rdquo;, apunta el fil&oacute;sofo.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, recuperando esta idea del apocalipsis como revelaci&oacute;n, la imaginaci&oacute;n apocal&iacute;ptica propone una transformaci&oacute;n radical. &ldquo;En el libro del Apocalipsis, todas las im&aacute;genes de oc&eacute;anos convirti&eacute;ndose en sangre, o el cielo desplom&aacute;ndose, o bestias que se levantan del fondo del mar, es solo una parte del proceso que lleva al nacimiento posterior de una nueva sociedad que en la Biblia se bautiza como la Nueva Jerusal&eacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        En el texto b&iacute;blico se dan detalles de esta nueva ciudad. Se dice por ejemplo que est&aacute; abierta a todos, no hay enfermedad y el agua se define pr&aacute;cticamente como un bien p&uacute;blico. &ldquo;De forma que, seg&uacute;n autoras como Catherine Keller, se habla de esta nueva ciudad como casi una utop&iacute;a ecosocial&rdquo;, comenta Espluga.
    </p><p class="article-text">
        Esa lectura tiene implicaciones directas en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. A pesar de que estemos viviendo momentos complejos, estos en lugar de llevarnos al pesimismo del fin tienen que servir como un tr&aacute;nsito hacia una sociedad mejor. 
    </p><p class="article-text">
        La imaginaci&oacute;n apocal&iacute;ptica nos permite pensar el fin no como un punto final, sino como un tr&aacute;nsito a un mundo mejor. Y, sobre todo, abre la puerta a disputar el sentido de ese tr&aacute;nsito. &ldquo;No podemos dejar los imaginarios del fin del mundo en manos de la extrema derecha, tenemos que plantear otras alternativas&rdquo;, insiste el autor. &ldquo;Tenemos que arranc&aacute;rselos de las manos y pensarnos colectivamente de otra manera frente a la amenaza existencial a la que nos enfrentamos&rdquo;, asegura. 
    </p><h2 class="article-text">Utop&iacute;as, pero posibles</h2><p class="article-text">
        Esa reapropiaci&oacute;n no pasa, sin embargo, por imaginar mundos completamente ajenos al presente. Espluga se muestra esc&eacute;ptico ante ciertas visiones ut&oacute;picas que dibujan futuros perfectos, fantas&iacute;as irreales de est&eacute;tica solarpunk. &ldquo;Me parece importante que existan&rdquo;, apunta, &ldquo;pero me parece m&aacute;s relevante que la izquierda sea capaz de ver que ya hay transformaciones en marcha y que son muy efectivas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La transici&oacute;n energ&eacute;tica, la renaturalizaci&oacute;n de las ciudades, la ciudad de los 15 minutos, la regulaci&oacute;n de los veh&iacute;culos contaminantes en el centro de las ciudades, son propuestas que funcionan. El problema es que las vemos como iniciativas aisladas, no como parte de un mismo proyecto&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo de las <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/ecologo-barcelona-ideo-supermanzanas-importante-domesticar-coche_1_12281457.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>superillas</em></a> de Barcelona aparece varias veces en la conversaci&oacute;n. Tambi&eacute;n el de las bibliotecas, entendidas como espacios de acceso libre al conocimiento y la comunidad. &ldquo;Una biblioteca es una forma de lujo&rdquo;, dice. &ldquo;Un lujo p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;por qu&eacute; no pensar en otros lujos p&uacute;blicos? &iquest;Por qu&eacute; no crear supermercados p&uacute;blicos con productos de proximidad? O cantinas colectivas, o lavander&iacute;as p&uacute;blicas como una evoluci&oacute;n de los lavaderos que antes hab&iacute;a en cada pueblo (&iquest;por qu&eacute; tenemos que tener cada uno una lavadora en casa?) o nuevas infraestructuras de cuidados. Otros modelos de organizaci&oacute;n son posibles, seg&uacute;n el autor.
    </p><p class="article-text">
        La clave, insiste, est&aacute; en articularlas pol&iacute;ticamente. Convertirlas en algo m&aacute;s que medidas t&eacute;cnicas. Integrarlas en un relato que permita pensarlas como parte de una transformaci&oacute;n social m&aacute;s amplia.
    </p><h2 class="article-text">Cambiar el marco</h2><p class="article-text">
        En &uacute;ltima instancia, la propuesta de <em>Imaginar el fin</em> tiene tanto que ver con la pol&iacute;tica como con la forma en que percibimos la realidad. Espluga lo explica con un ejemplo sencillo: el uso del m&oacute;vil. Si lo entendemos como un problema de adicci&oacute;n individual, las soluciones pasar&aacute;n por reforzar la voluntad personal, aplicaciones de bloqueo, etc. Pero si lo vemos como parte de un problema m&aacute;s amplio (el capitalismo de plataformas), las respuestas ser&aacute;n necesariamente colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Con el colapso ocurre algo similar. &ldquo;Har&aacute;s cosas distintas seg&uacute;n c&oacute;mo conceptualices lo que te pasa&rdquo;, resume. &ldquo;Si veo el cambio clim&aacute;tico desde una perspectiva colapsista, seguramente har&eacute; caso a la Uni&oacute;n Europea y preparar&eacute; un kit de emergencias. Pero entonces no atender&eacute; a cuestiones que pueden tener m&aacute;s relevancia para evitar el colapso como, por ejemplo, las regulaciones a las actividades de las empresas petroleras&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que no hay recetas f&aacute;ciles sobre c&oacute;mo abordar los problemas actuales, pero s&iacute; que parece urgente revisar los marcos desde los que pensamos y cuestionar la aparente inevitabilidad de ciertos relatos. Y, sobre todo, recuperar la capacidad de imaginar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eudald Espluga, filósofo: “No podemos dejar los imaginarios del fin del mundo en manos de la extrema derecha"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Libros,Extrema derecha,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db7b8509-2167-40e6-9d64-95d32c0d121c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1142161.jpg" width="3956" height="2225" alt="Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La también editora publica ‘Hija única’, una novela sobre ser niña en los 90, la soledad en compañía y el vínculo con su madre</p><p class="subtitle">¿Qué pasa cuando la relación con tu madre no es buena?</p></div><p class="article-text">
        Cuenca no sab&iacute;a qu&eacute; era un parque de bolas hasta que la madre de Carlota Visier abri&oacute; uno all&iacute; a mediados de los a&ntilde;os noventa. A partir de entonces, aquel espacio lleno de colorines se convirti&oacute; en el escenario principal de su infancia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras otros ni&ntilde;os acud&iacute;an de forma puntual a celebrar cumplea&ntilde;os, o a ser custodiados mientras sus padres hac&iacute;an sus cosas, ella pasaba all&iacute; muchas horas al d&iacute;a, en invierno y en verano, haciendo cotidiano lo especial, disfrutando de algo parecido a la celebridad por ser &ldquo;la hija de la due&ntilde;a&rdquo; y encontrando tambi&eacute;n momentos de recogimiento en medio de las multitudes.
    </p><p class="article-text">
        Aquella experiencia, tan llamativa para la mayor&iacute;a que crecimos en aquellos a&ntilde;os, a la vez que reconocible en muchos de sus matices, fue tomando, con el tiempo, forma como obra art&iacute;stica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo much&iacute;simas fotograf&iacute;as de mi vida desde incluso antes de nacer. Mi madre me hizo un cuaderno en el que me contaba c&oacute;mo me iba a llamar, cuando se cas&oacute; con mi padre, etc. Antes de ser un proyecto yo ya estaba siendo pensada. Y hac&iacute;a tiempo que quer&iacute;a sacar adelante un proyecto con ese material&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Adem&aacute;s, tengo una editorial que combina mucho las fotos de archivo y la literatura. Ten&iacute;a las fotos, la historia, la editorial&hellip; As&iacute; que decid&iacute; que iba a publicar un libro cont&aacute;ndolo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue <a href="https://edicionescomisura.com/producto/an-only-child/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>An only child</em></a> (Ediciones Comisura, 2024), un fotolibro que &ldquo;reflexiona sobre la soledad en la infancia, porque <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soy hija &uacute;nica</a>, y ese contraste de la soledad rodeada de gente. Adem&aacute;s, claro, el escenario del parque infantil era incre&iacute;ble y es verdad que cuando eres hija de una persona que tiene un negocio, pues siempre est&aacute;s ah&iacute; un poco. Si es un bar, pues en el bar, si es un parque de bolas, pues en medio de los cumplea&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/d3043674-3f90-4522-8795-fd76e3c1491d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        El salto a la novela lleg&oacute; despu&eacute;s, en gran parte gracias a la editora Andrea Toribio de Temas de Hoy, que al conocer aquel primer proyecto vio en &eacute;l un potencial mayor. &ldquo;Que alguien me propusiera algo as&iacute; en un sello grande me dio un poco de p&aacute;nico&rdquo;, reconoce la autora. Aun as&iacute;, decidi&oacute; asumir el reto. &ldquo;Lo pens&eacute; poco porque me f&iacute;o mucho de Andrea y conf&iacute;o plenamente en ella. Pens&eacute; que podr&iacute;a ser una oportunidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-hija-unica/448825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hija &uacute;nica</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), una novela que recoge ese punto de partida autobiogr&aacute;fico y lo expande a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n. A partir de la infancia de Irasema, una ni&ntilde;a que tiene muchos paralelismos con ella, Visier construye un relato que aborda tambi&eacute;n qu&eacute; significaba ser ni&ntilde;a en los noventa y la relaci&oacute;n profunda, compleja y decisiva que se establece con su madre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escribir <em>Hija &uacute;nica</em> ha supuesto salir de mi zona de confort. Inventar, crear ficciones, editar los propios archivos familiares&hellip; Ha sido un poco montar un gran puzle m&aacute;s complejo con todo lo que quer&iacute;a contar, ya que en un libro caben muchos temas&rdquo;, sostiene la autora, que inscribe su libro en un movimiento literario m&aacute;s amplio que en su opini&oacute;n busca &ldquo;no hablar de la infancia como un para&iacute;so perdido, sino m&aacute;s bien como todo lo contrario. Siendo m&aacute;s realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se hab&iacute;an visto. Pienso, por ejemplo, en Andrea Abreu, Elisa Victoria o Lana Corujo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La autora inscribe su libro en un movimiento literario más amplio que en su opinión busca &#039;no hablar de la infancia como un paraíso perdido&#039;, sino más bien como todo lo contrario. Siendo más realistas, contar las cosas desde miradas que hasta ahora no se habían visto </p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La madre como centro</h2><p class="article-text">
        Pero aunque, como dec&iacute;amos, la protagonista de <em>Hija &uacute;nica </em>es Irasema, una ni&ntilde;a de Cuenca, la aut&eacute;ntica fact&oacute;tum del relato es su madre, de la que nunca conocemos el nombre. Sin ella, la historia no existir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La madre es quien crea el espacio en el que todo sucede, el parque recreativo Party Fan, quien documenta cada etapa de la vida de su hija, llegando a dedicar una habitaci&oacute;n entera de la casa a guardar fotos, recuerdos y dem&aacute;s memorabilia de su propia hija. La madre es quien, en definitiva, da forma al universo que sostiene toda la narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Preguntada por esto, la autora afirma: &ldquo;Las hijas &uacute;nicas tenemos un v&iacute;nculo fuerte con la madre&rdquo;, y reconoce que uno de los grandes objetivos de la novela era &ldquo;explorar la uni&oacute;n de una hija con una madre famosa, aunque sea a nivel local, una madre protagonista que archiva la vida de la hija que es su foco y su centro, pero al mismo tiempo, pues tiene una vida de mujer trabajadora y es una madre de los 90, con todo lo que eso implic&oacute; en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relaci&oacute;n y porque de verdad quer&iacute;a mostrar c&oacute;mo era tener un negocio y una familia en esa &eacute;poca&rdquo;, explica Visier. &ldquo;Me parece una proeza admirable c&oacute;mo mont&oacute; de la nada un parque de ocio infantil que no exist&iacute;a en mi ciudad. Luego, claro est&aacute;, como toda historia, tiene sus claroscuros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me interesaba mucho que el personaje de la madre fuera protagonista por esta relación y porque de verdad quería mostrar cómo era tener un negocio y una familia en esa época</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La madre tambi&eacute;n es la responsable del archivo de Irasema. La persona que documenta, guarda, clasifica. &ldquo;Todo ese archivo es bastante real. Mi madre guarda muchas cosas de mi infancia: el sobre con el pelo que me cortaron la primera vez que fui a la peluquer&iacute;a, utensilios de cuando era beb&eacute;, el frasco de la primera vacuna, incluso botes de gel vac&iacute;os de hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Todo se ha conservado casi intacto&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay decenas de &aacute;lbumes de fotos, claro, &ldquo;incluso algunos peque&ntilde;os que hizo para que me los llevara cuando me fuera de casa&rdquo;, recuerda. &ldquo;Mi madre archiv&oacute; todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida, pasase lo que pasase, incluso si ella faltaba. Ese archivo no es solo un s&iacute;mbolo de amor, sino una forma de decir que todo lo que tiene que ver conmigo es importante y merece ser conservado. De alguna manera, yo era su proyecto, y guardar cada cosa formaba parte del mismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Ser observada, convertirse en recuerdo</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s singulares del libro es precisamente ese archivo y la sensaci&oacute;n de la autora y la protagonista de haber sido constantemente observada y archivada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la conciencia de la singularidad de la historia y de ese extraordinario archivo no surgi&oacute; de inmediato. Sino que apareci&oacute; cuando Carlota empez&oacute; a compartir su historia con otros. &ldquo;Empec&eacute; a contarlo casi sin darle importancia, como una an&eacute;cdota m&aacute;s de mi infancia, pero al compartirlo con gente de mi entorno vi que generaba mucha curiosidad&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cuando ven&iacute;a gente a casa y les ense&ntilde;aba fotos y recuerdos, su reacci&oacute;n de asombro me hizo darme cuenta de que aquello no era tan ordinario como yo pensaba. Ah&iacute; hice clic&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, el archivo adquiri&oacute; un nuevo significado. &ldquo;Empec&eacute; a mirar mi propia historia de otra manera, a revisar lo que hab&iacute;a en casa de mis padres y a reflexionar sobre lo que implica tener una vida tan documentada. No solo en fotos o cuadernos, sino en todo tipo de materiales: v&iacute;deos caseros, cintas, informes, incluso en objetos aparentemente insignificantes&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Nostalgia y generaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la historia personal, o precisamente por ella, <em>Hija &uacute;nica</em> conecta de forma directa con quienes crecieron en los a&ntilde;os noventa. Es casi inevitable para los que forman parte de esa generaci&oacute;n sentir cierta nostalgia. Un t&eacute;rmino que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os no ha tenido muy buena prensa.
    </p><p class="article-text">
        Para Visier la nostalgia ha sido, en este caso, un motor de creatividad. &ldquo;En el sentido de que a m&iacute; me interesa todo lo antiguo&rdquo;, apunta. &ldquo;Me atraen sin poder evitarlo las fotos de los rastrillos, los objetos antiguos&hellip;&nbsp;Hay algo en los recuerdos que encarnan las cosas que me interesa mucho como escritora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dir&iacute;a, incluso&rdquo;, a&ntilde;ade la autora, &ldquo;que cualquier tiempo pasado s&iacute; fue mejor. Obviamente no pienso eso a niveles sociales, pol&iacute;ticos o de derechos, pero s&iacute; que creo que al haber crecido en los 90 hemos sido la &uacute;ltima generaci&oacute;n en haber conocido el ocio material y <a href="https://www.eldiario.es/era/vendi-cromos-comprarme-piso-inmersos-dorada-coleccionismo_1_13176810.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el coleccionismo</a>. Hemos sido los &uacute;ltimos que hemos coleccionado fasc&iacute;culos del quiosco, que guard&aacute;bamos los regalos de los huevos Kinder, que le&iacute;amos las mismas revistas, ve&iacute;amos los mismos programas de televisi&oacute;n o bail&aacute;bamos la misma canci&oacute;n del verano. En ese sentido, creo que la nostalgia del libro es bonita porque esa &eacute;poca marc&oacute; un final y el principio de otra cosa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que los crecidos en los 90 hemos sido la última generación en haber conocido el ocio material y el coleccionismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, esa evocaci&oacute;n no implica idealizaci&oacute;n. Mientras escrib&iacute;a el libro, Visier tambi&eacute;n se enfrent&oacute; a las limitaciones de ese contexto. &ldquo;Tambi&eacute;n hab&iacute;a muchos problemas: conflictos sobre qu&eacute; te ten&iacute;a que gustar, c&oacute;mo ten&iacute;as que ser f&iacute;sicamente, los c&aacute;nones de belleza&hellip; Yo lo estoy idealizando un poco porque me he metido en la visi&oacute;n de la ni&ntilde;a, en lo que est&aacute; viendo y sintiendo, pero idealizaci&oacute;n poca&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El proceso de escritura de <em>Hija &uacute;nica</em> ha sido, en s&iacute; mismo, una forma de ordenar y entender su propia historia. &ldquo;Este libro ha sido un proceso largo, de a&ntilde;os&rdquo;, reconoce. &ldquo;Al principio todo estaba disperso, en cuadernos o en mi cabeza, y fue al ponerme en serio cuando reun&iacute; el material y le di forma&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribir esta historia fue tambi&eacute;n revelador en el sentido de que la autora descubri&oacute; que algunos rasgos de su car&aacute;cter se derivan directamente de aquellos a&ntilde;os. &ldquo;Se me da muy bien tratar con ni&ntilde;os y adolescentes, fui profesora durante a&ntilde;os, y creo que tiene que ver con ese entorno&rdquo;, afirma. &ldquo;Me ha quedado, adem&aacute;s, una especie de impulso por hacer que la gente se lo pase bien, por pensar en c&oacute;mo entretener o sorprender. Es como un peque&ntilde;o sentido del espect&aacute;culo que llevo dentro&rdquo;. Desde luego, con este libro lo consigue.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/carlota-visier-escritora-madre-archivo-recuerdos-claro-hija-querida_1_13189551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:53:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlota Visier, escritora: “Mi madre archivó todos mis recuerdos para dejar claro que fui una hija muy querida”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madres,Infancia,Relaciones,Libros,Día de la Madre,Literatura,Fotografía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laura Spinney, escritora: "Las lenguas que hablan la gran mayoría de europeos fueron difundidas por inmigrantes"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/laura-spinney-escritora-lenguas-hablan-gran-mayoria-europeos-difundidas-inmigrantes_128_13183078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a151bc7-7343-4b48-a877-e78a064bc8db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1224y1151.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura Spinney, escritora: &quot;Las lenguas que hablan la gran mayoría de europeos fueron difundidas por inmigrantes&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora explora en 'Lengua madre’ el origen común de cientos de idiomas como el inglés, el español o el sánscrito y explica lo que una lengua desaparecida hace 4.000 años nos puede enseñar todavía sobre las migraciones</p><p class="subtitle">¿Cuántas lenguas se hablan en España?</p></div><p class="article-text">
        Se dice que en el lenguaje de un pueblo es donde se concentra su esencia, su forma &uacute;nica de ser y su visi&oacute;n del mundo. En cada palabra heredada, en cada expresi&oacute;n que sobrevive al paso del tiempo, se filtran maneras de entender la vida, de nombrar lo cotidiano y de relacionarse con lo que les rodea. Por eso, escuchar c&oacute;mo habla una comunidad es, en cierto modo, una forma de leer su historia sin necesidad de abrir un libro.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo reinterpretar esta realidad si pensamos que la mayor&iacute;a de las lenguas que hablamos y que se hablan en nuestros pa&iacute;ses vecinos tienen un origen com&uacute;n? Veamos un ejemplo. El concepto que en espa&ntilde;ol actual nombramos como 'padre', era 'pater' en lat&iacute;n, pero tambi&eacute;n en griego. Eso nos puede sorprender poco, siendo que hay un camino directo entre esas lenguas y la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;an si nos fijamos tambi&eacute;n en el parecido de 'padre' con el 'father' ingl&eacute;s, el persa 'pedar' e incluso al s&aacute;nscrito 'pita'? Suenan sorprendentemente parecidos. Ya en el siglo XIV, Dante se dio cuenta de que algo conectaba a muchas de las lenguas con las que &eacute;l hab&iacute;a estado en contacto. No obstante, en la Edad Media esa idea era profundamente her&eacute;tica, ya que imperaba el relato b&iacute;blico en el que todos los idiomas se hab&iacute;an creado por castigo divino tras el incidente de la Torre de Babel.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, sin embargo, el relato m&aacute;s cient&iacute;fico fue imponi&eacute;ndose al religioso, y fueron surgiendo voces que abogaban por la existencia de un ancestro com&uacute;n, probablemente ya desaparecido, de muchas de las lenguas occidentales. Con el tiempo, a ese antepasado ling&uuml;&iacute;stico com&uacute;n se le llam&oacute; protoindoeuropeo y se estima que m&aacute;s de 400 lenguas de nuestro presente derivan directamente de &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el espa&ntilde;ol al rumano, pasando por el ruso, el eslovaco, el ga&eacute;lico, el lituano, el alban&eacute;s o el bengal&iacute;, todos partieron de una lengua com&uacute;n que se supone que se habl&oacute; hace nada menos que 5.000 a&ntilde;os en las estepas al norte del mar Negro por un grupo de hablantes que no dej&oacute; textos ni inscripciones de ning&uacute;n tipo, pero cuyo rastro persiste hoy en d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        En su nuevo libro, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-lengua-madre/447019" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Lengua madre</em></a> (Cr&iacute;tica, 2026), la prestigiosa periodista y escritora Laura Spinney recopila todo lo que se conoce hasta el d&iacute;a de hoy de ese ancestro com&uacute;n en una investigaci&oacute;n que cruza ling&uuml;&iacute;stica, arqueolog&iacute;a y gen&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Spinney, conocida por su anterior obra, <em>El jinete p&aacute;lido</em>, publicada por la misma editorial en 2022 y dedicada a la gripe espa&ntilde;ola, vuelve a mirar al pasado para entender el presente, esta vez a trav&eacute;s de las palabras que usamos sin pensar de d&oacute;nde vienen. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; es importante investigar hoy una lengua que no existe hace milenios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es importante entender la relaci&oacute;n entre las diferentes lenguas, el hecho de que los idiomas nunca est&aacute;n quietos, sino que siempre est&aacute;n cambiando, y que ese es nuestro futuro, as&iacute; como nuestro pasado.
    </p><p class="article-text">
        Al explorar el camino del protoindoeuropeo podemos entender algo sobre la naturaleza misma del lenguaje, as&iacute; como sobre lo unidos que estamos todos, no solo ling&uuml;&iacute;sticamente, como muestra la historia de esta familia de lenguas, sino tambi&eacute;n cultural y gen&eacute;ticamente. No es que esas tres cosas necesariamente se correspondan una a una, por supuesto. Pero todas est&aacute;n interconectadas. Y aunque mi libro es la historia de una sola familia de lenguas, hay otras como la sinotibetana o la ur&aacute;lica, es una familia muy grande, probablemente la m&aacute;s grande, dependiendo de si la mides por hablantes o por extensi&oacute;n geogr&aacute;fica. Las lenguas que se hablan hoy en cada una de esas familias han cambiado enormemente con el tiempo, han convergido, divergido, se han fragmentado... Pero nunca se han quedado quietas.
    </p><p class="article-text">
        Eso es fascinante desde un punto de vista cient&iacute;fico, hist&oacute;rico y humano, pero tambi&eacute;n un poco pol&iacute;tico, porque los instintos conservadores que quieren proteger las lenguas en nuestras sociedades est&aacute;n, en cierto sentido, librando una batalla perdida.  Una lengua que no evoluciona es una lengua que est&aacute; muriendo. Eso es lo que nos ense&ntilde;a esta historia y, por lo tanto, deber&iacute;amos celebrar el hecho de que nuestras lenguas siempre est&eacute;n cambiando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Lengua madre </strong></em><strong>menciona que hay mucho desacuerdo entre expertos en lo relacionado con el protoindoeuropeo. &iquest;Le interesaba tambi&eacute;n mostrar ese conflicto?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Me interesaba informar sobre el estado de las cosas. La historia de esta lengua indoeuropea y todos sus descendientes vivos es algo a lo que solo podemos acceder indirectamente porque se hablaba hace unos 5.000 a&ntilde;os y, por lo tanto, nunca se escribi&oacute;. En otras palabras, estamos hablando de un lenguaje que estamos bastante seguros de que existi&oacute;, pero no podemos demostrarlo. Desapareci&oacute; hace unos 4.000 a&ntilde;os la &uacute;nica forma en que podemos acceder a &eacute;l es intentar entender qui&eacute;n lo hablaba y el resto de su historia combinando tres ciencias diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Una es la ling&uuml;&iacute;stica, a trav&eacute;s de la cual podemos reconstruir esa lengua muerta partiendo de sus descendientes vivos. La otra es la arqueolog&iacute;a, que nos cuenta c&oacute;mo se mov&iacute;an las personas y las ideas que la hablaban. Y por &uacute;ltimo est&aacute; la gen&eacute;tica, que nos permite rastrear a estas personas y a sus descendientes.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a estas tres ciencias podemos seguir a esas personas a trav&eacute;s del tiempo y el espacio, mientras que antes era imposible. Solo hace unos 20 a&ntilde;os que hemos podido analizar ADN antiguo,  y eso ha abierto mucho el estudio de la prehistoria.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una lengua que no evoluciona es una lengua que está muriendo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son las teor&iacute;as sobre la enorme expansi&oacute;n que alcanz&oacute; el protoindoeuropeo?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Bueno, en pocas palabras, las primeras personas que lo hablaron creemos que pertenec&iacute;an a una cultura arqueol&oacute;gica que los rusos llaman <em>Yamnaya,</em> y los ucranianos <em>Yamna</em>, que vivi&oacute; en una amplia zona que hoy forma parte de Ucrania y Rusia.  Eran n&oacute;madas que se mov&iacute;an por la estepa con sus reba&ntilde;os. Y sus descendientes tambi&eacute;n mantuvieron durante mucho tiempo esa forma de vida. Sabemos que ten&iacute;an una gran capacidad paramoverse de un sitio a otro, por necesidad o porque las condiciones clim&aacute;ticas variaban. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, desarrollaron formas de vida muy adaptadas a un entorno muy duro. Fabricaban muchas de sus propias herramientas y tambi&eacute;n sus alimentos, a partir de productos l&aacute;cteos. Adem&aacute;s, fueron los primeros en utilizar carros como forma de transporte. Todo esto les permiti&oacute; prosperar y expandirse. Y a medida que lo hac&iacute;an, llevaron su idioma consigo, que se fue fragmentando con el paso de los siglos en distintos dialectos. Tuvieron &eacute;xito como pueblo y, por tanto, su lengua se expandi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Fue una expansi&oacute;n pac&iacute;fica, violenta o una mezcla de ambas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay un gran debate al respecto. Hace unos diez a&ntilde;os se tend&iacute;a a pensar que fue violenta, con saqueos y genocidios. Ahora la visi&oacute;n es m&aacute;s compleja. Puede que hubiera violencia en algunos lugares, pero tambi&eacute;n hubo otros factores. Por ejemplo epidemias que afectaron m&aacute;s a las poblaciones agr&iacute;colas que viv&iacute;an en los territorios a los que llegaban. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen factores sociales: estos grupos ten&iacute;an formas de organizaci&oacute;n basadas en la hospitalidad, los banquetes y la narraci&oacute;n de historias. Era su forma de mantenerse cohesionadas a pesar de viajar mucho. Eso pudo resultar atractivo para otros pueblos, que acabaron adoptando su lengua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; nos dice esta historia sobre nuestro presente, en un momento en el que las migraciones vuelven a estar en el centro del debate?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mensaje es que la migraci&oacute;n siempre ha sido un motor del cambio ling&uuml;&iacute;stico. La gente se mueve, lleva sus idiomas consigo, aprende otros, los mezcla... La migraci&oacute;n es una forma de impulsar el cambio ling&uuml;&iacute;stico de manera general. Eso est&aacute; ocurriendo tambi&eacute;n hoy en d&iacute;a. La gente siempre se ha movido buscando nuevos pastos. Aunque ahora hay otros factores en juego, como la escritura o la tecnolog&iacute;a, que influyen en la evoluci&oacute;n de las lenguas. Pero el lenguaje sigue cambiando y no se detendr&aacute;. Y si se detiene, corre el riesgo de desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribir este libro, &iquest;ha cambiado su forma de escuchar o de usar el lenguaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, no creo que la forma en la que uso el lenguaje haya cambiado, pero siempre me ha fascinado la innovaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica. Me fascina, por ejemplo, que uno de los grupos sociales que m&aacute;s hacen evolucionar el idioma sean las chicas adolescentes, seg&uacute;n un estudio; o que la Reina Isabel I de Inglaterra fuera una de las personas que m&aacute;s ha hecho evolucionar el idioma ingl&eacute;s a lo largo de su historia. Por ejemplo, contribuy&oacute; a que se eliminara la doble negaci&oacute;n y que se dijera <em>you</em> en lugar de <em>ye</em>. Hoy en d&iacute;a, los raperos constituyen una fuerza enorme para hacer evolucionar el ingl&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Si algo ha cambiado el libro es que ahora estoy m&aacute;s atenta a la naturaleza din&aacute;mica del lenguaje y a las conexiones entre las diferentes lenguas. El espa&ntilde;ol est&aacute; lleno de palabras &aacute;rabes, por ejemplo, algunas de las cuales llegaron al ingl&eacute;s a trav&eacute;s del espa&ntilde;ol o a trav&eacute;s del lat&iacute;n vulgar que fue el precursor de todas las lenguas romances. En gran parte a trav&eacute;s de las redes comerciales que exist&iacute;an alrededor del Mediterr&aacute;neo. Las lenguas pueden actuar como puentes entre s&iacute; y contienen mucha informaci&oacute;n sobre nuestro pasado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy en día, los raperos constituyen una fuerza enorme para hacer evolucionar el inglés. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Si tuviera que elegir una sola idea que le gustar&iacute;a que se quedara el lector de </strong><em><strong>Lengua madre</strong></em><strong>, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ser&iacute;a de nuevo esa idea de que la migraci&oacute;n es el n&uacute;cleo de esta historia, que las lenguas que hablan la gran mayor&iacute;a de europeos, y casi la mitad de la humanidad, fueron difundidas por inmigrantes. Y tambi&eacute;n que el lenguaje es una c&aacute;psula del tiempo: muchas claves de nuestro pasado pueden recuperarse a partir de los idiomas actuales. Incluso cuando no existen registros escritos. Eso me parece una idea completamente alucinante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/laura-spinney-escritora-lenguas-hablan-gran-mayoria-europeos-difundidas-inmigrantes_128_13183078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 19:30:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje,Inmigración,Europa,Castellano,Inglés,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pere Estupinyà, divulgador científico: “Tenemos que confiar en que vamos a vivir muchos más años y mucho mejor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/pere-estupinya-divulgador-cientifico-confiar-vivir-anos-mejor_128_13181088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07dbb59a-ee13-456d-b648-8bff965bdae2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pere Estupinyà, divulgador científico: “Tenemos que confiar en que vamos a vivir muchos más años y mucho mejor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presentador publica ‘¿Qué quieres ser de mayor?’, un ensayo que replantea la longevidad desde una perspectiva cultural, social y personal</p><p class="subtitle">Edad biológica, ¿en qué se diferencia de la edad cronológica y por qué es importante?</p></div><p class="article-text">
        La longevidad ha dejado de ser una excepci&oacute;n para convertirse en una expectativa razonable. Vivir m&aacute;s a&ntilde;os ya no es una rareza estad&iacute;stica, sino una realidad que obliga a repensar c&oacute;mo se organiza la vida. Esa es la raz&oacute;n de ser del nuevo libro de Pere Estupiny&agrave;, <a href="https://www.penguinlibros.com/es/11355-debate?srsltid=AfmBOoriqLUOs88EEToUzkSNnxiul5CMvtVIlsNU6A5-hwr9A503lRL9" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>&iquest;Qu&eacute; quieres ser de mayor?</em></a><em> </em>(Debate), que propone una lectura del envejecimiento que va m&aacute;s all&aacute; de la biolog&iacute;a y la medicina.
    </p><p class="article-text">
        Es una realidad que la esperanza de vida ha crecido. Seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, el a&ntilde;o pasado la esperanza de vida al nacer en Espa&ntilde;a super&oacute; por primera vez los 84 a&ntilde;os (86,53 en mujeres y 81,38 en hombres). La calidad de esos a&ntilde;os tambi&eacute;n se ha incrementado gracias a los avances m&eacute;dicos. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, esa transformaci&oacute;n no siempre se ha acompa&ntilde;ado de un cambio equivalente en la forma de pensar nuestro futuro. Seguimos arrastrando inercias culturales que pertenecen a otra &eacute;poca. La jubilaci&oacute;n como &ldquo;cierre&rdquo; de nuestra vida o la idea de que ya no se puede estudiar una vez que hemos cumplido cierta edad son ideas que ya no encajan con la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Estupiny&agrave;, que se encuentra preparando un nuevo programa que se emitir&aacute; en La 2 titulado <em>No me lo puedo creer</em>, propone en su nuevo libro un cambio radical de pensamiento. La cuesti&oacute;n ya no es cu&aacute;nto vamos a vivir, sino c&oacute;mo queremos vivir ese tiempo adicional. 
    </p><p class="article-text">
        El libro combina investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, ejemplos reales y herramientas pr&aacute;cticas con la intenci&oacute;n de convertir la madurez en una etapa con margen de decisi&oacute;n, con espacio para el crecimiento y con capacidad de redefinici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro insiste en que la revoluci&oacute;n de la longevidad es m&aacute;s cultural y psicol&oacute;gica que m&eacute;dica. &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s nos est&aacute; costando cambiar en este sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, lo primero que me viene a la cabeza no es tanto un cambio psicol&oacute;gico como social. En el siglo XX se produjo una revoluci&oacute;n m&eacute;dica gracias a los antibi&oacute;ticos, las vacunas y multitud de nuevos tratamientos, que han permitido alargar la vida de forma muy significativa. Hoy ya no es excepcional llegar a la vejez en buenas condiciones. Al contrario, estad&iacute;sticamente es lo m&aacute;s probable.  
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, seguimos instalados en una cierta l&oacute;gica de incertidumbre: el miedo a que una enfermedad grave o que un accidente inesperado acabe con nosotros. Pero si miras los datos, la mayor&iacute;a de personas que parten de un buen estado de salud pueden confiar razonablemente en vivir m&aacute;s a&ntilde;os y hacerlo bien. El cambio psicol&oacute;gico m&aacute;s grande que tenemos que hacer es este, tenemos que confiar en que vamos a vivir muchos m&aacute;s a&ntilde;os y mucho mejor.
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa distinta es el plano colectivo. Ah&iacute; el cambio es m&aacute;s complejo y tiene que ver con decisiones sociales y pol&iacute;ticas: el sistema de pensiones, los ajustes econ&oacute;micos necesarios o c&oacute;mo aprovechar mejor el talento y la experiencia de las personas mayores, son transformaciones m&aacute;s lentas, porque generan resistencias y requieren acuerdos muy amplios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Introduce el concepto de &ldquo;edad prospectiva&rdquo;. &iquest;En qu&eacute; consiste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es un concepto que haya creado yo, pero se trata de una de las formas de medir la edad. En lugar de mirar los a&ntilde;os que tienes, los a&ntilde;os que has cumplido, consiste en hacer una estimaci&oacute;n de los que todav&iacute;a tienes por delante. 
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que esto nadie puede saberlo, porque yo mismo puedo salir hoy a la calle y me puede atropellar un coche, pero estad&iacute;sticamente, en funci&oacute;n de tu estado de salud, puedes hacer un c&aacute;lculo y decir, &ldquo;Oye, pues yo tal y como estoy, creo que puedo vivir hasta los 94 o hasta los 98 a&ntilde;os&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tener en cuenta esta edad prospectiva es lo que de alguna forma te pone delante el verdadero cambio cultural que hay que hacer: viviremos mucho m&aacute;s y mejor. Antes cuando alguien cumpl&iacute;a 65 a&ntilde;os se jubilaba y quiz&aacute; le quedaban tres o siete a&ntilde;os. Pero ahora quiz&aacute; le quedan 20 y seguramente m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En el pasado quiz&aacute; ya no merec&iacute;a la pena hacer ciertas cosas: &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; divorciarme ahora si para lo que queda&hellip;&rdquo;, pero si piensas que te quedan 20 a&ntilde;os como m&iacute;nimo, la cosa cambia. Puedes divorciarte o puedes empezar una carrera universitaria.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo del libro va por ah&iacute;: &iquest;qu&eacute; quieres ser de mayor? Adem&aacute;s, esa perspectiva no solo afecta a la etapa final de la vida. A la luz de esta nueva longevidad, todas las etapas de la vida se extienden.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Propone separar claramente tercera y cuarta edad. &iquest;C&oacute;mo define cada una de ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una frontera clara entre las dos que es la fragilidad, el momento en el que empiezan a fallar cosas serias a nivel de funcionalidad, tanto cognitiva como f&iacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        La fragilidad a veces es reversible, pero cuando ya no lo es llegamos a la etapa de dependencia. La cuarta edad se define, por tanto, como el momento en el que se pierde la autonom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        En este libro yo hablo fundamentalmente de la tercera edad, pero es imposible negar que existe una cuarta edad que inevitablemente no es tan buena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Plantea tambi&eacute;n dise&ntilde;ar un plan de vida. &iquest;En qu&eacute; consistir&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta idea viene del mundo anglosaj&oacute;n, la he visto muchas veces en recomendaciones y en fuentes serias, no de manuales de autoayuda. El concepto se basa en que si vamos a vivir m&aacute;s a&ntilde;os y vamos a vivirlos mejor, es bueno planificar no solo esos a&ntilde;os extras, sino todo lo que viene antes. 
    </p><p class="article-text">
        Es decir, yo creo que los que tenemos 40 o 50 a&ntilde;os tenemos que empezar a pensar que la vida ser&aacute; m&aacute;s larga y m&aacute;s activa y que podremos afrontar m&aacute;s retos de los que pens&aacute;bamos. No obstante, para estar bien tenemos que tener en cuenta una serie de pilares fundamentales. 
    </p><p class="article-text">
        Hay algunos que son muy obvios como mantener una buena salud. Pero luego hay otros que no son tan claros, como por ejemplo la salud financiera. Tambi&eacute;n es importante mantener un ocio y unas relaciones sociales activas, ya que son fundamentales. Finalmente, tambi&eacute;n tienes que conocerte bien y tener claras tus prioridades. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro explico qu&eacute; preguntas tienes que hacerte para trazar tu plan, reflexionar hacia d&oacute;nde quieres ir y c&oacute;mo quieres estar. En el futuro, adem&aacute;s, lo tendr&aacute;s que ir revisando.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los que tenemos 40 o 50 años tenemos que empezar a pensar que la vida será más larga y más activa y que podremos afrontar más retos de los que pensábamos.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; errores ve m&aacute;s a menudo en c&oacute;mo la gente se prepara para la madurez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El aspecto financiero es clave, y lo ser&aacute; cada vez m&aacute;s. La mayor&iacute;a de expertos coincide en que el poder adquisitivo de las pensiones tender&aacute; a bajar y que la jubilaci&oacute;n llegar&aacute; m&aacute;s tarde. Ante eso, cada vez es m&aacute;s importante el ahorro, aunque la reacci&oacute;n l&oacute;gica es preguntarse: &iquest;con qu&eacute; margen real se puede ahorrar hoy en d&iacute;a? Aun as&iacute;, sigue siendo un punto d&eacute;bil que conviene tener en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, est&aacute; la salud mental y el bienestar psicol&oacute;gico. Si miras las estad&iacute;sticas, la gente cuida m&aacute;s de lo que parece su salud f&iacute;sica o la alimentaci&oacute;n, pero no tanto su equilibrio emocional. En parte porque es algo muy personal, y tambi&eacute;n porque acceder a ayuda profesional no siempre es f&aacute;cil o asequible.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay un componente cultural importante. En generaciones mayores, sigue existiendo cierto reparo. Yo, por ejemplo, viv&iacute; dos a&ntilde;os en Buenos Aires y all&iacute; ir al psic&oacute;logo es de lo m&aacute;s habitual. Cuando dec&iacute;a que nunca hab&iacute;a ido, la reacci&oacute;n era de sorpresa, como si fuera algo dif&iacute;cil de entender. Y ah&iacute; empec&eacute; a verlo de otra manera: no se trata solo de &ldquo;necesitarlo&rdquo; en un momento cr&iacute;tico, sino de cuidarlo de forma preventiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablando de longevidad es inevitable hablar tambi&eacute;n de edadismo. &iquest;La mayor longevidad va a ayudar a desmontarlo o puede, en realidad, intensificarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, hay tres tipos de edadismo: el institucional, el interpersonal y el autoedadismo, que es el que uno se aplica a s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que una sociedad m&aacute;s longeva puede generar cierta inquietud entre las generaciones j&oacute;venes, sobre todo por una posible sensaci&oacute;n de desequilibrio o injusticia. De ah&iacute; pueden surgir tensiones o incluso formas de edadismo. Pero conviene matizar: no es lo mismo debatir si el aumento de poblaci&oacute;n mayor plantea retos que asumir que las personas mayores son menos capaces.
    </p><p class="article-text">
        Ese enfoque est&aacute; cambiando. Cada vez m&aacute;s, las personas mayores demuestran autonom&iacute;a, actividad y solvencia. La imagen que tenemos de la vejez se est&aacute; transformando y, probablemente, cuando nosotros lleguemos a esa etapa, no encajaremos en ese modelo condescendiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Veremos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os tratamientos que frenen realmente el envejecimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que nuestra generaci&oacute;n s&iacute; llegar&aacute; a ver avances importantes. Ya existen terapias en contextos m&eacute;dicos concretos que frenan enfermedades como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. 
    </p><p class="article-text">
        A medio plazo, es razonable pensar que ir&aacute;n llegando m&aacute;s tratamientos como la reprogramaci&oacute;n celular, los cenob&iacute;ticos, etc. Por ejemplo, se acaba de aprobar un ensayo cl&iacute;nico de reprogramaci&oacute;n celular para un tipo de ceguera. Si funciona, servir&aacute; sobre todo para validar la seguridad de estas terapias y abrir la puerta a nuevos usos.
    </p><p class="article-text">
        En unas d&eacute;cadas, es probable que tratamientos as&iacute; formen parte del arsenal m&eacute;dico habitual. Pero conviene ajustar expectativas. No ser&aacute;n soluciones milagrosas ni permitir&aacute;n vivir 140 a&ntilde;os con normalidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay tres tipos de edadismo: el institucional, el interpersonal y el autoedadismo, que es el que uno se aplica a sí mismo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Despu&eacute;s de escribir el libro, &iquest;qu&eacute; ha cambiado en su forma de pensar el futuro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha cambiado en multitud de matices. En lo profesional, por ejemplo,  soy una persona para la que el trabajo forma parte central de la vida, y mis retos personales tambi&eacute;n lo son. Al pensar ahora en mi futuro, me doy cuenta de que tengo m&aacute;s tiempo y energ&iacute;a de lo que cre&iacute;a para nuevos libros o proyectos creativos.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, ha cambiado la forma en la que miro a los dem&aacute;s. He detectado en m&iacute; (e intentado reducir) cierto edadismo inconsciente. Tambi&eacute;n he trabajado m&aacute;s en serio el aspecto financiero. Antes no le hab&iacute;a prestado demasiada atenci&oacute;n. Incluso me daba cierta pereza. Realmente, escribir o pensar sobre un tema ayuda a la hora de tomar conciencia de cosas que acaban teniendo m&aacute;s impacto de lo que parece.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/pere-estupinya-divulgador-cientifico-confiar-vivir-anos-mejor_128_13181088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:10:09 +0000]]></pubDate>
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