<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Juanjo Villalba]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juanjo-villalba/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juanjo Villalba]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1046525/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA["Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo": cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13592559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c58e9789-ec8e-472d-a362-85118aa41dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x410y271.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo&quot;: cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘El poder de lo cuqui’ publica ahora ‘¡Salta! Una nueva filosofía para vencer a la procrastinación’, donde defiende que no procrastinamos lo que nos da igual, sino lo que más nos importa, y propone varias vías, alejadas de la autoayuda, para dejar de hacerlo</p><p class="subtitle">“Confundimos cuidarnos con ser buena persona”: el sociólogo que explica qué falla en nuestra idea de bienestar</p></div><p class="article-text">
        El verdadero problema de la procrastinaci&oacute;n, sostiene el fil&oacute;sofo brit&aacute;nico Simon May, no es por qu&eacute; aplazamos la limpieza de nuestra casa o la declaraci&oacute;n de la renta, sino por qu&eacute; evitamos a la persona que nos gusta, aparcamos nuestra vocaci&oacute;n m&aacute;s profunda o posponemos un cambio de vida que nos resulta urgente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de<em> </em><a href="http://www.alphadecay.org/libro/salta/?utm_source=nuevoslibros.com&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=semana-2026-40&amp;utm_content=salta-simon-may" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&iexcl;Salta! Una nueva filosof&iacute;a para vencer a la procrastinaci&oacute;n </em></a>(Alpha Decay, con traducci&oacute;n de Albert Fuentes), un nuevo ensayo del autor del c&eacute;lebre <em>El poder de lo cuqui</em>, con el que pretende plantar cara a la mayor&iacute;a de los manuales de autoayuda que nos prometen ser m&aacute;s eficientes.
    </p><p class="article-text">
        Su tesis es que la procrastinaci&oacute;n no nace, como pensamos de manera intuitiva, de la pereza o de la falta de disciplina, sino de conflictos m&aacute;s profundos, como el miedo al fracaso, al &eacute;xito o a la propia vulnerabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para vencerla, May propone siete v&iacute;as que parten de la tradici&oacute;n filos&oacute;fica, religiosa y literaria: desde adoptar un esp&iacute;ritu l&uacute;dico y asumir nuestra mortalidad hasta convertir el arrepentimiento y el aburrimiento en nuestros aliados. Como si fuera una especie de judo mental, el propio impulso de posponer, lejos de ser un simple obst&aacute;culo, puede ayudarnos a identificar nuestras verdaderas prioridades, seg&uacute;n el autor ingl&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">La importancia que pesa</h2><p class="article-text">
        May inicia su ensayo partiendo de lo que llama &ldquo;motivaci&oacute;n saboteada&rdquo;: quien procrastina no suele carecer de metas, sino que est&aacute; obsesionado con ellas. Y por eso las evita. &ldquo;Cuando no hacemos lo que m&aacute;s queremos, a menudo es por una raz&oacute;n: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital&rdquo;, explica. De su consecuci&oacute;n dependen, dice, &ldquo;el valor y el sentido de nuestra vida&rdquo;, nuestra felicidad, nuestra autoestima y la estima de los dem&aacute;s. &ldquo;De modo que la importancia misma de la prioridad se convierte en una raz&oacute;n para no ponernos con ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque claro, en realidad no la abandonamos, la posponemos. &ldquo;Es una forma de convencernos de que en realidad no la estamos dejando, porque seguro que acabaremos llegando a ella&rdquo;, afirma May.
    </p><p class="article-text">
        Ese peso adopta muchas formas. Puede ser la dedicaci&oacute;n que exige, o el posible fracaso y su posterior humillaci&oacute;n, a menudo agravados por el perfeccionismo. O, al contrario, tememos el &eacute;xito, porque entonces no quedar&aacute; nada por lo que luchar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May recuerda que, seg&uacute;n Freud, hay quien enferma precisamente cuando se cumple un deseo largamente acariciado. Es lo que el austriaco llamaba fracaso al triunfar. &ldquo;Muchas de las causas de la procrastinaci&oacute;n tienen su ra&iacute;z en el miedo. Porque nada sabotea m&aacute;s nuestra voluntad que el miedo&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando no hacemos lo que más queremos, a menudo es por una razón: el peso insoportable que tiene para nosotros esa gran prioridad vital</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El abogado artista, pero sin obra</h2><p class="article-text">
        Por las p&aacute;ginas del libro de May desfilan grandes procrastinadores que han acabado triunfando en la vida pero no en las cosas que hab&iacute;an querido. Por ejemplo, un abogado que pas&oacute; a&ntilde;os prepar&aacute;ndose para ser artista, montando un estudio impresionante, pero que nunca lleg&oacute; a crear nada. &ldquo;A eso lo llamo 'procrastinaci&oacute;n triunfante' porque tuvo una carrera fenomenalmente exitosa en el derecho, aunque para &eacute;l solo era una forma de aplazar su verdadera vocaci&oacute;n, que era convertirse en artista&rdquo;, recuerda May.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, aquel hombre segu&iacute;a las reglas de oro de la productividad que predican muchos libros de autoayuda: formular prioridades, dividirlas en pasos, ponerles plazo o alejar las distracciones. Con ellas triunf&oacute; como abogado y con ellas se &ldquo;hizo&rdquo; artista: &ldquo;Seg&uacute;n un calendario preciso, asisti&oacute; a una escuela de arte junto a estudiantes d&eacute;cadas m&aacute;s j&oacute;venes, alquil&oacute; y reform&oacute; el estudio perfecto y empez&oacute; a trabajar en su obra. Pero, despu&eacute;s de haber hecho todo el trabajo preparatorio a la perfecci&oacute;n, nunca termin&oacute; una sola pieza. En definitiva, la literatura de la productividad no le ayud&oacute;&rdquo;, afirma el autor. Tampoco ayudar&iacute;a, a&ntilde;ade, a quien huye de un gran amor para refugiarse en otro m&aacute;s f&aacute;cil.
    </p><h2 class="article-text">Los dos cultos</h2><p class="article-text">
        May describe nuestra &eacute;poca como la edad de oro del procrastinador debido principalmente a la existencia de dos &ldquo;cultos&rdquo;: el del trabajo y el de la autonom&iacute;a. El primero, impulsado seg&uacute;n &eacute;l por la Reforma Protestante del siglo XVI, &ldquo;ha permitido enormes aumentos de libertad y oportunidades&rdquo;. Pero en muchos pa&iacute;ses occidentales &ldquo;ha convertido a millones de personas en m&aacute;quinas rob&oacute;ticas de productividad, esclavas de la deidad del rendimiento incesante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La identidad de grandes capas de la poblaci&oacute;n depende de una corriente ininterrumpida de logros. Hasta <a href="https://www.eldiario.es/era/agendar-dia-mes-revisar-relacion-convirtiendo-amor-proyecto-empresarial_1_13328496.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el amor</a> o <a href="https://www.eldiario.es/nidos/criar-tiempos-consejos-millennials-sienten-presion-madre-impecable_1_12801140.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la crianza parecen ya un trabajo</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el culto a la autonom&iacute;a tambi&eacute;n se vuelve en nuestra contra. &ldquo;Nos lleva a tener la impresi&oacute;n de que podemos ejercer un control casi total sobre nuestra vida&rdquo;, afirma el profesor. &ldquo;Pero cuando esas expectativas se frustran, nos sentimos desbordados e impotentes y enseguida nos culpamos de ser d&eacute;biles de voluntad&rdquo;. El resultado, resume, es &ldquo;desmoralizarnos y agravar la procrastinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Hazlo como una evasi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Una de las propuestas m&aacute;s revolucionarias de May consiste en realizar el juego mental de replantear la prioridad principal como una actividad secundaria, de escape. Imaginemos que queremos escribir una novela. El truco para hacerlo ser&iacute;a plante&aacute;rnoslo como si hacerlo fuera procrastinar.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, parece un truco demasiado dif&iacute;cil de realizar. &ldquo;S&iacute;, es un truco complejo, &iexcl;pero desde luego es factible!&rdquo;, responde. &Eacute;l mismo confiesa que escribi&oacute; este libro usando esta t&eacute;cnica. &ldquo;Convencerme de que escribir es una evasi&oacute;n de lo que de verdad deber&iacute;a estar haciendo&rdquo;, confiesa. &ldquo;Una forma de diversi&oacute;n&rdquo;. Y cita al humorista Robert Benchley: &ldquo;Cualquiera puede hacer cualquier cantidad de trabajo siempre que no sea el trabajo que se supone que debe estar haciendo en ese momento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo que es exactamente lo contrario del consejo habitual en la literatura de autoayuda, que insiste en la importancia de poner prioridades. May recomienda concentrarse en el momento y no en el logro futuro: &ldquo;Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando est&eacute; terminada&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que centrarse en el disfrute y no en las recompensas que una tarea pueda traer cuando esté terminada</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Reconocimiento y perfecci&oacute;n, sin obsesi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otras dos de las estrategias que propone el autor son liberarse de la necesidad de reconocimiento y del perfeccionismo, lo que tambi&eacute;n parece complejo, porque parece que estamos programados para buscar ambos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        May corrige el planteamiento: &ldquo;No sugiero liberarnos de ellos, sino solo moderarlos&rdquo;. El reconocimiento es &ldquo;una necesidad humana absolutamente vital desde la infancia&rdquo;, reconoce. El problema llega cuando el af&aacute;n de aprobaci&oacute;n nos lleva a moldearnos a las preferencias ajenas y perder de vista qui&eacute;nes somos, como ya advirti&oacute; Jean-Jacques Rousseau. &ldquo;Adem&aacute;s esa es una recompensa fr&aacute;gil: puede no llegar, puede ser fruto de una mala interpretaci&oacute;n o desvanecerse enseguida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el perfeccionismo, nos pide tener cuidado: &ldquo;La perfecci&oacute;n, entendida como una meta predeterminada que no se puede mejorar, &iexcl;no existe! Buscarla es perseguir un espejismo y encerrarnos en una prisi&oacute;n de ideas fijas en la que ahogamos el experimento, la evoluci&oacute;n, la individualidad, la espontaneidad, lo irregular, lo l&uacute;dico y lo inesperado&rdquo;, sostiene.
    </p><h2 class="article-text">Juego, aburrimiento y atenci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu del juego es, dice May, otro ant&iacute;doto contra el bloqueo cuando la tarea se vuelve terriblemente opresiva y la mente se congela. No se refiere a hacer el tonto ni a renunciar a la disciplina, sino a una mentalidad exploratoria que afloje un poco, mediante un esfuerzo de imaginaci&oacute;n, la aburrida mentalidad de la lista de tareas.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;no es casi imposible aburrirse hoy en d&iacute;a sumidos como estamos en la guerra por nuestra atenci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; hacemos, por ejemplo, con las redes sociales? &ldquo;Las redes pueden aplazar nuestro ajuste de cuentas con el aburrimiento, pero no pueden eliminar el aburrimiento con una prioridad que nos importa y en la que no logramos avanzar&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La atención es la clave para tener una relación genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el corazón de la procrastinación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si escuchamos con cuidado a nuestro aburrimiento, nos daremos cuenta de que nos est&aacute; susurrando preguntas sobre si nuestras prioridades son las adecuadas. Entonces puede convertirse en &ldquo;una poderosa fuente de nueva motivaci&oacute;n&rdquo;, explica May. &ldquo;&iexcl;El aburrimiento puede ense&ntilde;arnos mucho sobre nosotros mismos!&rdquo;, exclama. &ldquo;La procrastinaci&oacute;n que lo provoc&oacute; deja de ser una maldici&oacute;n y se convierte en nuestra mayor bendici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero de todas las armas para combatir la procrastinaci&oacute;n, May cree que la m&aacute;s potente es la atenci&oacute;n. &ldquo;Una concentraci&oacute;n inmersiva, paciente y abierta en lo que tenemos delante, sea un trabajo, un ser humano, un &aacute;rbol o un tema musical&rdquo;, se&ntilde;ala y pone de ejemplo que &ldquo;Plat&oacute;n, S&eacute;neca, los primeros budistas o pensadores del siglo XX como Simone Weil han se&ntilde;alado la importancia de cultivar la atenci&oacute;n. Es la clave para tener una relaci&oacute;n genuina con la realidad, y esto es fundamental para superar el tedio adormecedor de este momento que subyace en el coraz&oacute;n de la procrastinaci&oacute;n. Si tuviera que elegir una sola t&eacute;cnica para superar la procrastinaci&oacute;n, ser&iacute;a esta&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sabotea-voluntad-miedo-vencer-procrastinacion-filosofo-simon-may_1_13592559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c58e9789-ec8e-472d-a362-85118aa41dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x410y271.jpg" length="578938" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c58e9789-ec8e-472d-a362-85118aa41dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x410y271.jpg" type="image/jpeg" fileSize="578938" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["Nada sabotea más nuestra voluntad que el miedo": cómo vencer la procrastinación según el filósofo Simon May]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c58e9789-ec8e-472d-a362-85118aa41dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x410y271.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Psicología,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Robert Eggers, el maestro del terror que odia el presente: “No tengo ningún interés en rodar una película sobre la actualidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/robert-eggers-maestro-terror-odia-presente-no-interes-rodar-pelicula-actualidad_1_13585683.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e821d519-af3a-484d-90d0-7097a2726f6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x957y422.jpg" width="1200" height="675" alt="Robert Eggers, el maestro del terror que odia el presente: “No tengo ningún interés en rodar una película sobre la actualidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El director de 'La bruja' y 'Nosferatu' regresa a Sitges para recibir el premio Màquina del Temps y presentar un adelanto de 'Licántropo', su nueva película, que llegará a los cines españoles el 8 de enero de 2027</p><p class="subtitle">La película española de los mil remakes ahora apunta a los Oscar
</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de contarnos historias de brujas y de vampiros, el director <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/robert-eggers-resucita-mito-vampirico-nosferatu-invento-cine-terror_1_11927354.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Robert Eggers</a>, que se convirti&oacute; en una de las figuras claves del terror gracias a <em>La bruja</em>, ha decidido adentrarse en otro de los mitos cl&aacute;sicos del terror, el hombre lobo. Lo hace con <em>Lic&aacute;ntropo</em> (en ingl&eacute;s <em>Werwulf</em>), donde vuelve a enfocarse en el pasado en vez de repetir los patrones que acechan el cine actual, donde modernizar y actualizar el mito es la pr&aacute;ctica habitual.
    </p><p class="article-text">
        Eggers, c&oacute;mo no, lo ambienta en la Inglaterra medieval. Poco m&aacute;s se sabe de la pel&iacute;cula, que Universal estrenar&aacute; en enero de 2027 y que, por sus primeros avances (y las im&aacute;genes que se han ense&ntilde;ado en el Festival de Sitges, donde Eggers ha recogido el premio M&agrave;quina del Temps por su trayectoria), mostrar&aacute; a un protagonista atormentado por el dolor y la bestia que lleva dentro, y que busca una salida a su condena a trav&eacute;s del amor, en un mundo donde las creencias religiosas y el miedo contribuyen a su horror.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los protagonistas hay varios conocidos de sus anteriores pel&iacute;culas. Esta vez es <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/kraven-the-hunter-concluye-universo-villanos-spider-man-forma-grotesca-ridicula-posible_129_11897388.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aaron Taylor-Johnson</a> quien encarnar&aacute; al protagonista y Lily-Rose Depp a su esposa, mientras que Willem Dafoe capitanear&aacute; al grupo de cazadores que perseguir&aacute; a la criatura.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-2TAEFmeMynM-3347', 'youtube', '2TAEFmeMynM', document.getElementById('yt-2TAEFmeMynM-3347'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-2TAEFmeMynM-3347 src="https://www.youtube.com/embed/2TAEFmeMynM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s el cineasta estadounidense se ci&ntilde;e a la combinaci&oacute;n de folclore, religi&oacute;n y terror que hasta ahora ha caracterizado su filmograf&iacute;a. Eggers debut&oacute; en el largometraje con <em>La bruja</em> (2015), la historia de una familia puritana de Nueva Inglaterra en el siglo XVII, que le vali&oacute; el premio a mejor direcci&oacute;n en Sundance. Despu&eacute;s llegaron <em>El faro </em>(2019), con Robert Pattinson y Willem Dafoe como dos fareros aislados a finales del siglo XIX, <em>El hombre del norte</em> (2022), una historia de venganza vikinga, y <em>Nosferatu</em> (2024), su revisi&oacute;n del cl&aacute;sico del cine mudo de 1922.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ra&iacute;ces folcl&oacute;ricas y relatos hist&oacute;ricos</strong></h2><p class="article-text">
        Para escribir <em>Lic&aacute;ntropo</em> ha vuelto a colaborar con el novelista island&eacute;s Sj&oacute;n, coguionista de <em>El hombre del norte</em>, y con quien ha pretendido recuperar relatos y creencias sobre la licantrop&iacute;a anteriores a las convenciones que ha popularizado el cine de terror.&nbsp;Desde Sitges, Eggers opina que cualquier pel&iacute;cula sobre el hombre lobo va, en realidad, sobre nosotros. &ldquo;Incluso la versi&oacute;n de Lon Chaney de 1941 habla m&aacute;s de los seres humanos que del monstruo&rdquo;, sostiene. &ldquo;Es la historia de un hombre maldito. Cuando Jarin Blaschke, mi director de fotograf&iacute;a, ley&oacute; el guion, me pregunt&oacute; si la pel&iacute;cula transcurr&iacute;a en el infierno. Le dije: &lsquo;No, ocurre en la Edad Media, pero tiene que ser un infierno para el personaje de Aaron Taylor-Johnson en todo momento&rsquo;&rdquo;, zanja.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que ha esperado a su quinta pel&iacute;cula para tratar el tema, la relaci&oacute;n de Eggers con el hombre lobo viene de lejos y mezcla cine, lecturas y recuerdos infantiles. &ldquo;De ni&ntilde;o me gustaban m&aacute;s las brujas y los vampiros, pero recuerdo especialmente el hombre lobo en el que se convierte Gary Oldman en el <em>Dr&aacute;cula</em> de Francis Ford Coppola y su encuentro con Sadie Frost. Quiz&aacute; era demasiado joven para verla&rdquo;, confiesa. En su casa, el hombre lobo estaba bastante presente. &ldquo;Mi hermano peque&ntilde;o Max, que escribi&oacute; <em>El faro</em> conmigo, estaba convencido de que era un hombre lobo cuando era muy peque&ntilde;o. Yo tambi&eacute;n cre&iacute;a que hab&iacute;a hombres lobo en el bosque junto a mi casa, lo cual no era verdad&rdquo;, bromea.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una razón por la que la mejor película de hombres lobo de todos los tiempos es una comedia. Es difícil creer que tu vecino o tu mejor amigo del equipo de baloncesto se estén convirtiendo en uno</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Robert Eggers</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ya adolescente, el director ley&oacute; la recopilaci&oacute;n de relatos sobre hombres lobo hist&oacute;ricos escrita por el sacerdote Montague Summers, publicada en los a&ntilde;os 30 del siglo pasado: &ldquo;Influy&oacute; mucho en lo que esta pel&iacute;cula ha terminado siendo&rdquo;. Al ampliar la investigaci&oacute;n sobre los hombres lobo de cara al arranque de esta pel&iacute;cula, Eggers se dio cuenta de que &ldquo;hab&iacute;a mucho menos trabajo acad&eacute;mico sobre los hombres lobo que sobre los vampiros&rdquo;. &ldquo;Incluso estudiosos como Willem de Bl&eacute;court se quejan en sus trabajos precisamente por eso&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una raz&oacute;n por la que la mejor pel&iacute;cula de hombres lobo de todos los tiempos es una comedia&rdquo;, dice, seguramente refiri&eacute;ndose a <em>Un hombre lobo americano en Londres</em> de John Landis, pero sin confirmarlo. &ldquo;Es dif&iacute;cil creer que tu vecino, tu padre o tu mejor amigo del equipo de baloncesto se est&eacute;n convirtiendo en un hombre lobo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil hacer una pel&iacute;cula sobre el hombre lobo y que resulte cre&iacute;ble. Algunas versiones s&iacute; que le interesan. Por ejemplo, <em>El hombre lobo </em>de 2010, protagonizada por Benicio del Toro, le atrajo en un principio porque parec&iacute;a que se acercaba m&aacute;s al folclore. &ldquo;Me pod&iacute;a creer que existiera un hombre lobo en el contexto de esa pel&iacute;cula, pero creo sinceramente que este tipo de monstruos funcionan mucho mejor si los sit&uacute;as en &eacute;pocas en las que la gente realmente cre&iacute;a en estas cosas&rdquo;, opina.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Siempre antes del siglo XX</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;La idea de tener que filmar un coche me pone enfermo. Y la idea de filmar un tel&eacute;fono m&oacute;vil es la muerte&rdquo;, declar&oacute; Eggers a la web Gamesradar<em> </em>tras el estreno de<em> Nosferatu</em>. Fiel a estas declaraciones, <em>Lic&aacute;ntropo</em> se sit&uacute;a en torno al a&ntilde;o 1300 en la Inglaterra medieval.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me parece m&aacute;s interesante explorar d&oacute;nde estamos y hacia d&oacute;nde vamos a partir de d&oacute;nde venimos&rdquo;, asegura. &ldquo;De hecho<em>, </em>me interesa m&aacute;s el pasado que el terror&rdquo;. Y respecto a si se plantea hacerlo alguna vez, es categ&oacute;rico: &ldquo;Cuanto m&aacute;s s&eacute; del pasado, m&aacute;s me alegro de vivir en la actualidad, pero no tengo ning&uacute;n inter&eacute;s en rodar una pel&iacute;cula que transcurra en el presente&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac060ba0-e390-4db7-906e-773635622779_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac060ba0-e390-4db7-906e-773635622779_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac060ba0-e390-4db7-906e-773635622779_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac060ba0-e390-4db7-906e-773635622779_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac060ba0-e390-4db7-906e-773635622779_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ac060ba0-e390-4db7-906e-773635622779_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ac060ba0-e390-4db7-906e-773635622779_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Licántropo&#039; (2027) es la próxima película de Robert Eggers, director de &#039;Nosferatu&#039; (2024)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Licántropo&#039; (2027) es la próxima película de Robert Eggers, director de &#039;Nosferatu&#039; (2024)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa consistencia en el pasado tambi&eacute;n le permite, de alguna forma, &ldquo;corregir&rdquo; defectos de su obra anterior. &ldquo;Hay aspectos est&eacute;ticos de <em>La bruja</em> que no me satisfacen, principalmente porque no ten&iacute;amos el presupuesto necesario y porque era mi primera pel&iacute;cula&rdquo;, reconoce. &ldquo;De esa pel&iacute;cula me encantan las interpretaciones y estoy muy orgulloso del guion, pero s&eacute; que significa mucho m&aacute;s para la comunidad del cine de terror que para m&iacute;, aunque me cambi&oacute; la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuatro de los actores principales de <em>Lic&aacute;ntropo</em> ya han participado en varios de los proyectos de Eggers, que reconoce que hacerlo as&iacute; le permite avanzar sobre una confianza ya construida. Con Dafoe, la explicaci&oacute;n es sencilla: &ldquo;Es uno de los mejores actores que han existido&rdquo;, afirma. Con los dem&aacute;s, cuenta tambi&eacute;n el aprendizaje mutuo: &ldquo;La primera vez que colaboras con alguien pasas mucho tiempo aprendiendo a hablar el mismo idioma. El actor se adapta al director, pero el director tambi&eacute;n debe ajustar su manera de trabajar. Cuando todo eso ya est&aacute; establecido, puedes llegar e ir m&aacute;s lejos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una de las cosas m&aacute;s bonitas que pas&oacute; en este proyecto fue que, durante los ensayos, est&aacute;bamos tomando un caf&eacute; y escuch&eacute; a Taylor-Johnson hablar con Depp&rdquo;, recuerda. &ldquo;Le dec&iacute;a que su interpretaci&oacute;n f&iacute;sica, su valent&iacute;a y su entrega en <em>Nosferatu</em> le hab&iacute;an inspirado y le hab&iacute;an dado el valor para hacer <em>Lic&aacute;ntropo</em>. Me parece muy bonito&rdquo;, confiesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La invitaci&oacute;n a Sitges le devuelve al festival donde present&oacute; su debut. &ldquo;Es un gran honor estar aqu&iacute;. Adem&aacute;s, es un festival muy divertido&rdquo;, explica. &ldquo;Los fans del cine de g&eacute;nero son muy abiertos y aceptan cosas diferentes. Encuentran la belleza en lo elevado y en lo popular. Agradezco mucho poder cerrar este c&iacute;rculo, aunque me hace preguntarme si la gente espera que me muera pronto o algo as&iacute;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/robert-eggers-maestro-terror-odia-presente-no-interes-rodar-pelicula-actualidad_1_13585683.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 20:33:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e821d519-af3a-484d-90d0-7097a2726f6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x957y422.jpg" length="3893196" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e821d519-af3a-484d-90d0-7097a2726f6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x957y422.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3893196" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Robert Eggers, el maestro del terror que odia el presente: “No tengo ningún interés en rodar una película sobre la actualidad"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e821d519-af3a-484d-90d0-7097a2726f6d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x957y422.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sitges,Terror,Cine de terror,Lobos,Películas,Hollywood]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de 'Los Simpson'”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-lorenzo-aspiro-parecerme-pobreza-genios-escriben-guiones-simpson_1_13582703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/764a29b5-0c46-4ef4-bbc8-2463541527a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153207.jpg" width="2309" height="1299" alt="Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de &#039;Los Simpson&#039;”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de ‘Los asquerosos’ regresa a las librerías con 'Contenta', una novela brillante, lúcida y desternillante sobre personas normales</p><p class="subtitle">La escritora víctima de abusos que defendió el divorcio “como medida higiénica” en una España en dictadura
</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os que Santiago Lorenzo (Portugalete, 1964) es una de las voces m&aacute;s singulares, inimitables y profundamente libres del panorama literario espa&ntilde;ol contempor&aacute;neo. Aunque empez&oacute; a publicar ya bien entrados los cuarenta, Lorenzo ha conseguido en algo m&aacute;s de una d&eacute;cada crear un universo narrativo propio y reconocible, caracterizado por historias tremendamente humanas, tiernas, con un humor irresistible y un dominio del lenguaje absolutamente genial.
    </p><p class="article-text">
        Sus libros est&aacute;n llenos de personajes vulnerables, desubicados y aparentemente insignificantes que viven vidas precarias y solitarias, sin grandes ambiciones, m&aacute;s o menos como la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Sobre ellos, la mirada de Lorenzo es comprensiva, compasiva y tambi&eacute;n muy graciosa. Son buenos, pero tampoco son tontos y eso, quiz&aacute;, es lo que los hace tan reales.
    </p><p class="article-text">
        Escritor de t&iacute;tulos lac&oacute;nicos y magn&eacute;ticos, tras<em> Los millones, Los huerfanitos</em> y<em> Las ganas</em>, en 2018 lleg&oacute; su gran &eacute;xito,<em> Los asquerosos</em>, &ldquo;una versi&oacute;n de Robinson Crusoe ambientada en la Espa&ntilde;a vac&iacute;a&rdquo;, como lo describen en Blackie Books, su editorial de siempre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Manuel acuchilla a un polic&iacute;a antidisturbios que quer&iacute;a pegarle. Huye. Se esconde en una aldea abandonada&rdquo;, comenzaba la sinopsis de aquel libro. &ldquo;A uno del GRAPO le toca la Primitiva&rdquo;, comenzaba la de <em>Los millones</em>. La de su nueva novela, <a href="https://blackiebooks.org/producto/santiago-lorenzo-contenta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Contenta</em></a>, de la que no contaremos mucho, lo hace as&iacute;: &ldquo;Un ayuntamiento contrata a Cecilia para que grabe un v&iacute;deo de promoci&oacute;n tur&iacute;stica sobre el municipio. Nada m&aacute;s llegar, la mujer se encuentra con que el pueblo es horroroso de feo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas que m&aacute;s me ha gustado de su libro es el lenguaje que utiliza. Est&aacute; lleno de frases memorables como esta, con la que me estuve riendo un rato: &ldquo;Por fortuna, el </strong><em><strong>mardones&eacute;s </strong></em><strong>com&uacute;n pasaba el rato en su domicilio, sedente, cenante y televidente&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo trabaja este tipo de frases?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues la verdad es que no lo s&eacute;. Yo me paso todo el d&iacute;a pensando, pero no escribo nada. Pasan cuatro a&ntilde;os entre una novela y otra, cuatro a&ntilde;os de estar en casa pensando constantemente en la historia sin escribir. De vez en cuando se me ocurre algo que puede tener gracia y lo apunto en una hoja. Tengo la casa llena de hojas.
    </p><p class="article-text">
        De vez en cuando las re&uacute;no y mido el grosor: con esta novela ten&iacute;a 8,6 cent&iacute;metros y dije: &ldquo;Vale, es bastante&rdquo;. En <em>Los asquerosos</em> ten&iacute;a doce con algo. A partir de ah&iacute; empiezo a quedarme con las buenas ideas y las dem&aacute;s, pues van a la chimenea. Suelo empezar en verano y env&iacute;o la novela a Blackie el 15 de marzo. Es la tercera ya que cumple esas fechas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/a66d19b9-0367-4a57-93e8-87c81530093c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>S&eacute; que es un gran lector. &iquest;Hay alg&uacute;n autor cuya forma de escribir le inspire?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi problema es que olvido todo lo que leo. No me acuerdo de nada, solo de tonter&iacute;as. Es m&aacute;s, me acuerdo escuetamente de mis propias novelas. Hace un rato est&aacute;bamos hablando en la comida del final de <em>Los asquerosos</em> y nadie se acordaba de c&oacute;mo acababa.
    </p><p class="article-text">
        Tengo mucha memoria para las fechas o los nombres de calles, pero nada m&aacute;s. Incluso a veces pienso en alguno de mis libros y pienso &ldquo;qu&eacute; mal resolv&iacute; eso&rdquo; y voy al libro y digo &ldquo;ah, no, si lo hice bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que me haces es temible porque no s&eacute; muy bien qu&eacute; decir. &Uacute;ltimamente, me ha gustado mucho <em>Teruel</em>, una novela gr&aacute;fica sobre la Batalla de Teruel de Eneko Tabernilla. Tambi&eacute;n estoy leyendo un ensayo, <em>Las guerras de entreguerras</em>, de Julio Gil Pecharrom&aacute;n, pero ya no me acuerdo de nada. Habla de la cantidad de guerras que hubo entre 1919 y 1939, pero se me ha olvidado todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son temas que tampoco tienen que ver con lo que usted escribe. De hecho, sus libros siempre tienen mucho humor. &iquest;Leeremos alguna vez a un Santiago Lorenzo m&aacute;s serio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pero es que todos mis libros son muy serios! Pasan cosas muy graves. En este libro incluso hay una muerte, que siempre le mete emoci&oacute;n a la cosa. No s&eacute; por qu&eacute; siempre hay humor, tendr&aacute; que ver con mi composici&oacute;n electromagn&eacute;tica o algo as&iacute;, pero tiende a hacerme gracia todo.
    </p><p class="article-text">
        Y luego me hacen llorar cosas que no deber&iacute;an. Por ejemplo, la pel&iacute;cula <em>Top Secret</em>. Tiene una secuencia en la que Nick Rivers (Val Kilmer) saca a cantar a una ni&ntilde;a de 12 a&ntilde;os, una canci&oacute;n que se llama <em>Spend This Night With Me. </em>La ni&ntilde;a se pone a llorar y se acaba desmayando porque est&aacute; cantando con &eacute;l. Y no s&eacute;, solo de recordarlo me emociono.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; fue lo primero que se le ocurri&oacute; de </strong><em><strong>Contenta?</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        El origen est&aacute; en un relato que hab&iacute;a escrito hace un tiempo y que me gustaba. Durante un viaje a Valladolid, que es un sitio que a m&iacute; me inspira mucho, decid&iacute; comenzar una nueva novela partiendo de ese relato. Alrededor de &eacute;l, m&aacute;s bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede decir qu&eacute; parte de la novela es la del cuento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No! Porque la respuesta me deja un poco mal. De todos modos, creo que est&aacute; disimulado porque muchas de las cosas que pasan en la novela podr&iacute;an ser el inicio de un cuento.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé: qué buen título sería “Contenta”. Pero estaba seguro de que ya lo habría usado alguien. Busqué en internet ¡y no encontré nada de nada! Así que me dije: “¡Qué chollo! ¡Corre!”. Era un título perfecto e inédito</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; lo titul&oacute; </strong><em><strong>Contenta? </strong></em><strong>Porque la protagonista, Cecilia, tampoco es que est&eacute; muy contenta en ning&uacute;n momento del libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las historias buenas son una paradoja, &iquest;no? O una contradicci&oacute;n. En realidad, a veces se me ocurre un t&iacute;tulo y aunque no tienes la novela, piensas que podr&iacute;a estar bien escribir algo que se llamara as&iacute;. Me pas&oacute; con <em>Los asquerosos</em>.
    </p><p class="article-text">
        En este caso pens&eacute;, qu&eacute; buen t&iacute;tulo ser&iacute;a &ldquo;Contenta&rdquo;. Pero estaba seguro de que ya lo habr&iacute;a usado alguien. Busqu&eacute; en internet &iexcl;y no encontr&eacute; nada de nada! As&iacute; que me dije: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; chollo! &iexcl;Corre!&rdquo;. Era un t&iacute;tulo perfecto e in&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si no me equivoco, Cecilia es su primera protagonista femenina. &iquest;Le pidi&oacute; algo su historia que no le hubieran pedido sus personajes anteriores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue un reto. Quer&iacute;a ver qu&eacute; pasaba si escrib&iacute;a un personaje femenino. &iexcl;Un desaf&iacute;o! Y estoy muy feliz con el resultado. Adem&aacute;s, como en mi editorial no hay ninguna prisa ni atosigue ni nada, pues tengo todo el tiempo del mundo para darle muchas vueltas y es una gozada. Cuando me parece que ya est&aacute; terminada, pues la mando a Blackie a ver qu&eacute; les parece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces &iquest;en su editorial no leen nada de la novela hasta que no la termina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Yo se la env&iacute;o entera y luego empieza el trabajo de edici&oacute;n, &iexcl;que bendito sea! Porque hacen propuestas muy, muy buenas. Me sacan los colores porque escribo grandes meteduras de pata. Jan Mart&iacute; y Rebeca Gonz&aacute;lez Izquierdo editan muy bien y quiero que sus nombres salgan en esta entrevista.
    </p><p class="article-text">
        Creo que quien tiene necesidad de hablar sobre lo que est&aacute; escribiendo es que no se lo est&aacute; creyendo mucho. Yo lo hac&iacute;a cuando era joven. Ten&iacute;a una novia a la que ten&iacute;a abrasada. Claro, me dej&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iexcl;Es mucha confianza!</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tambi&eacute;n es que yo ya tengo m&aacute;s a&ntilde;os que el invento de la puerta. Oye, y si al final quiz&aacute; sale el libro y no lo lee nadie alguno me dir&aacute;: &ldquo;Mira, al final solo te lo cre&iacute;ste t&uacute;&rdquo;, pero es que la novela <em>es </em>esa. Me da igual lo que se piense de ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No dejará de sorprenderme en toda mi vida que mis novelas gusten. ¡No lo digo para tirarme el pisto! Cuando viene alguien y me dice “tu novela es una basura” tampoco me duele. Por las mismas, cuando alguien me dice que le gustó, lo agradezco mucho, pero tampoco me creo que soy Thomas Mann, ni me echo a llorar ni nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En realidad sus novelas le encantan a miles de personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cosa que no dejar&aacute; de sorprenderme en toda mi vida. &iexcl;No lo digo para tirarme el pisto! Cuando viene alguien y me dice &ldquo;tu novela es una basura&rdquo; tampoco me duele. Por las mismas, cuando alguien me dice que le gust&oacute;, lo agradezco mucho, pero tampoco me creo que soy Thomas Mann, ni me echo a llorar ni nada.
    </p><p class="article-text">
        Es todo tan extra&ntilde;o&hellip; Yo hac&iacute;a pel&iacute;culas y no las ve&iacute;a nadie. Lo normal es que a la gente no le guste lo que haces. Entonces cuando pasa que s&iacute; les gusta, yo me alegro mucho por Blackie Books y lo agradezco. Pero no para creerme si escribo bien o mal, es que es as&iacute; la novela. Luego es que tampoco s&eacute; qu&eacute; hacer con la pasta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Tiene claro el argumento de su pr&oacute;xima novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ni idea. Pero le debo una novela a la R&iacute;a de Bilbao. Yo nac&iacute; all&iacute; en el 64 y en esa zona han pasado muchas cosas hasta hoy. As&iacute; que supongo que habr&aacute; que hacerla. Pero no s&eacute;, quiz&aacute; luego cambie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo a </strong><em><strong>Contenta</strong></em><strong>, los amores de Cecilia son un poco locos y cambiantes. &iquest;Qu&eacute; lugar quer&iacute;a darle al amor en el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que solo hay este tema. Lo que pasa es que son amores un poco accidentados. De Cecilia me gusta que no sea una chica guapa, que sea normal. Me gusta la gente poco agraciada intentando amar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela es una oda a la gente normal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso pretend&iacute;a. Si algo pretend&iacute;a era eso. A m&iacute; me gusta leer esas historias. La historia de la infanter&iacute;a, de la gleba, del soldado raso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro asoman muchos de los temas que actualmente preocupan en nuestro pa&iacute;s: la vivienda, la precariedad, la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica&hellip; &iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; meter todo eso? &iquest;Le interesa la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Much&iacute;simo y veo cosas que me disgustan mucho. Lo bueno de escribir libros es que puedes canalizar el disgusto por esa v&iacute;a. Muchas veces pienso en toda esa gente que est&aacute; por ah&iacute; haciendo marranadas y me pregunto c&oacute;mo viven, si duermen bien, y algunos parece que s&iacute; que duermen bien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su historia da giros que parecen disparatados, pero que luego encajan. A veces el libro me recuerda a esos episodios de </strong><em><strong>Los Simpson</strong></em><strong> que empiezan de una forma y luego siguen de una forma completamente inesperada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya me gustar&iacute;a a m&iacute; escribir como esos t&iacute;os. Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de <em>Los Simpson</em>. Intento funcionar igual, por supuesto sin conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero hace mucho tiempo que me di cuenta de que me gustan las historias con giros. A veces parece que el giro tem&aacute;tico es efectista o que es como &ldquo;de Hollywood&rdquo; en el peor sentido de la palabra. Pero es que a m&iacute; las historias que me gustan son esas. Meter goles al lector.
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir la historia de Cecilia no sab&iacute;a nada de hacia d&oacute;nde iba a ir la trama. Si pienso ahora en la novela, no s&eacute; c&oacute;mo ha quedado, pero giros s&iacute; que tiene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/santiago-lorenzo-aspiro-parecerme-pobreza-genios-escriben-guiones-simpson_1_13582703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 20:33:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/764a29b5-0c46-4ef4-bbc8-2463541527a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153207.jpg" length="5060458" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/764a29b5-0c46-4ef4-bbc8-2463541527a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153207.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5060458" width="2309" height="1299"/>
      <media:title><![CDATA[Santiago Lorenzo: “Aspiro a parecerme, en mi pobreza, a los genios que escriben los guiones de 'Los Simpson'”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/764a29b5-0c46-4ef4-bbc8-2463541527a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153207.jpg" width="2309" height="1299"/>
      <media:keywords><![CDATA[Novela,Escritores,Literatura,Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Kevin Bacon pone a su propia familia a hacer cine dentro del cine: “Nadie en todo Hollywood quería financiar esta película”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/kevin-bacon-pone-propia-familia-cine-cine-nadie-hollywood-queria-financiar-pelicula_1_13578475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f4e012f-2568-4fca-bdd1-3738e08226d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1711y1238.jpg" width="1200" height="675" alt="Kevin Bacon pone a su propia familia a hacer cine dentro del cine: “Nadie en todo Hollywood quería financiar esta película”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Family Movie' es una película de terror y comedia codirigida por el actor de 'Footloose' y su esposa Kyra Sedgwick, donde actúan ellos y sus hijos, una familia que se dedica a rodar cintas de horror de bajo presupuesto</p><p class="subtitle">Entrevista - Diego Luna: “Alarma ver que el discurso de odio e ignorante de la extrema derecha contra el migrante gana terreno”
</p></div><p class="article-text">
        Una familia de cineastas rueda en su propia casa una pel&iacute;cula de terror de bajo presupuesto titulada <em>Luna de sangre</em>. Un d&iacute;a, no revelaremos en qu&eacute; circunstancias, un cad&aacute;ver, uno de verdad, amenaza con dar al traste con el proyecto. A partir de entonces, la familia se ver&aacute; obligada a cooperar como nunca lo hab&iacute;a hecho para intentar llevar el filme a buen puerto. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la premisa de <em>Family Movie</em>, una comedia de terror sangrienta y con m&aacute;s de una sorpresa que Kevin Bacon y Kyra Sedgwick han dirigido y protagonizado junto a sus hijos, Sosie y Travis Bacon. El matrimonio y Travis, que tambi&eacute;n es autor de la banda sonora, se han acercado hasta el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/carlota-pereda-inaugura-sitges-salto-cine-ingles-victimas-no-son-victimas-no-definen_1_13573465.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Festival Internacional de Cinema Fant&agrave;stic de Catalunya</a> para presentarla en la secci&oacute;n Sitges Collection. La pel&iacute;cula, con guion de Dan Beers, realiz&oacute; su estreno mundial en el festival SXSW de Austin el pasado 13 de marzo, donde cosech&oacute; cr&iacute;ticas en su mayor&iacute;a positivas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Bacon y Sedgwick, que est&aacute;n casados desde 1988 tras encontrarse en el rodaje del telefilme <em>Lemon Sky</em>, reciben en esta edici&oacute;n del festival el Gran Premio Honor&iacute;fico. Bacon, conocido por t&iacute;tulos como<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/kevin-bacon-vuelve-a-bailar_1_4968713.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Footloose</em></a><em>,</em> <em>Sleepers</em>, <em>Apolo 13, </em><a href="https://www.eldiario.es/cultura/seriefilos/city-hill-kevin-bacon-boston_132_1482675.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>City on a Hill</em></a><em> </em>o <em>Mystic River</em>, vuelve a la direcci&oacute;n casi dos d&eacute;cadas despu&eacute;s de <em>Loverboy</em> (2005). Por su parte, Sedgwick, ganadora del Emmy a mejor actriz protagonista de una serie dram&aacute;tica en 2010 por <em>The Closer, </em>ha dirigido pel&iacute;culas y episodios de series de televisi&oacute;n, recientemente uno de la nueva versi&oacute;n de <em>Carrie</em>, que tambi&eacute;n ha pasado por el festival<em>.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0622bc3b-fc4c-41e6-b64a-a8cd20560b0f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0622bc3b-fc4c-41e6-b64a-a8cd20560b0f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0622bc3b-fc4c-41e6-b64a-a8cd20560b0f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0622bc3b-fc4c-41e6-b64a-a8cd20560b0f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0622bc3b-fc4c-41e6-b64a-a8cd20560b0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0622bc3b-fc4c-41e6-b64a-a8cd20560b0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0622bc3b-fc4c-41e6-b64a-a8cd20560b0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Family Movie&#039;, de Kevin Bacon y Kyra Sedgwick"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Family Movie&#039;, de Kevin Bacon y Kyra Sedgwick                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; en plena pandemia. &ldquo;Kevin y yo cogimos un par de iPhones y rodamos una peque&ntilde;a pel&iacute;cula, un corto, en casa&rdquo;, recuerda Sedgwick en un encuentro con medios en el festival de Sitges. Entonces surgi&oacute; una duda: &ldquo;&iquest;Y si esto no se acabara nunca? Quiz&aacute; deber&iacute;amos pensar en algo que podamos rodar aqu&iacute; en casa&rdquo;. Toda la familia son fans desde siempre de las pel&iacute;culas de terror y ese g&eacute;nero les pareci&oacute; que pod&iacute;a encajar perfectamente en el proyecto. &ldquo;Una de las mejores cosas del terror es que muchas veces se puede hacer en espacios reducidos&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que llamaron a sus hijos y les preguntaron si estar&iacute;an dispuestos a hacer con ellos una pel&iacute;cula de terror en su granja, siempre que consiguieran un buen guion. &ldquo;Sorprendentemente, nos dijeron que s&iacute;&rdquo;, cuenta Bacon. La idea de partida era, seg&uacute;n sus palabras &ldquo;poco m&aacute;s que los huesos de una idea&rdquo;: una familia que hace pel&iacute;culas de terror de bajo presupuesto. Con ella, acudieron a cuatro o cinco guionistas y les pidieron que les pasaran sus propuestas. &ldquo;La de Dan Beers fue la que m&aacute;s nos gust&oacute;&rdquo;, reconocen. Ah&iacute; empez&oacute; la fase de pulir el guion y, especialmente, de buscar dinero para sacar adelante la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajamos muy, muy duro en esa primera fase&rdquo;, confiesa el actor y director. Y a&ntilde;ade algo muy llamativo teniendo en cuenta la trayectoria de ambos artistas: &ldquo;Tardamos mucho en reunir el dinero y en conseguir que la gente creyera en la pel&iacute;cula. Honestamente, nadie en todo Hollywood quer&iacute;a financiar esta pel&iacute;cula: inversores de todo tipo, estudios, productoras, incluso algunas dedicadas en exclusiva al terror. Todo era &lsquo;no, no, no&rsquo;&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco fueron juntando dinero de aqu&iacute; y de all&aacute;, aunque tuvieron que contar con un presupuesto mucho menor del que hab&iacute;an imaginado. Cuando por fin lleg&oacute; el primer d&iacute;a de rodaje en Texas, casi no se lo cre&iacute;an. &ldquo;Est&aacute;bamos preparados porque tuvimos mucho tiempo para ensayar, incluso en la localizaci&oacute;n, porque ya la hab&iacute;amos seleccionado hac&iacute;a mucho tiempo&rdquo;, explica Sedgwick. &ldquo;Est&aacute;bamos superorganizados desde el primer d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no todo fue f&aacute;cil. &ldquo;Hacer pel&iacute;culas es muy dif&iacute;cil&rdquo;, reconoce Bacon. &ldquo;Y aunque te quieras mucho lo sigue siendo. Pero fue genial&rdquo;. Su mujer contin&uacute;a con una pizca de iron&iacute;a: &ldquo;Como codirectores solo tuvimos una discusi&oacute;n y fue porque Kevin se equivocaba con una cosa. Una vez que lo admiti&oacute;, todo fue bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre cu&aacute;nto hay de ellos en la ficci&oacute;n y cu&aacute;nto es inventado, Sedgwick no termina de aclararlo: &ldquo;Es una mezcla de las dos cosas. Hay peque&ntilde;os fragmentos de la personalidad de cada uno y tambi&eacute;n de la din&aacute;mica familiar que son muy reales. No os voy a decir cu&aacute;les, eso no, pero algunos son incre&iacute;blemente reales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para dar vida a la familia, el guionista se reuni&oacute; varias veces con toda la familia y luego habl&oacute; por separado con Travis y con Sosie. &ldquo;No solo les pregunt&oacute; cosas sobre ellos, sino tambi&eacute;n sobre c&oacute;mo cre&iacute;an que se sentir&iacute;an los dem&aacute;s miembros de la familia. Todo eso est&aacute; proyectado en la pel&iacute;cula&rdquo;, recuerda Bacon. &ldquo;Cuando le&iacute;mos el guion y vimos c&oacute;mo hab&iacute;a captado algunas de nuestras formas de ser dijimos &lsquo;pero esto, &iquest;c&oacute;mo lo sabe?&rsquo;&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e9cc255-2518-4fa0-9050-8acc30c54737_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e9cc255-2518-4fa0-9050-8acc30c54737_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e9cc255-2518-4fa0-9050-8acc30c54737_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e9cc255-2518-4fa0-9050-8acc30c54737_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e9cc255-2518-4fa0-9050-8acc30c54737_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3e9cc255-2518-4fa0-9050-8acc30c54737_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3e9cc255-2518-4fa0-9050-8acc30c54737_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los actores Kevin Bacon y Kyra Sedgwick durante el photocall de la película &#039;Family movie&#039; en el Festival de Sitges"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los actores Kevin Bacon y Kyra Sedgwick durante el photocall de la película &#039;Family movie&#039; en el Festival de Sitges                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta pel&iacute;cula es el primer trabajo como director de Bacon en m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Sobre los motivos de que haya pasado tanto tiempo entre esta cinta y la ya lejana <em>Loverboy</em> (2005), el actor da razones contundentes: &ldquo;Lo primero es que encontr&eacute; una historia que quer&iacute;a contar&rdquo;, asegura, y a&ntilde;ade otra cosa que, a su juicio, la gente olvida: &ldquo;&iexcl;Dirigir te ocupa much&iacute;simo tiempo! En el mejor de los casos, es un a&ntilde;o entre preparaci&oacute;n, rodaje, edici&oacute;n y posproducci&oacute;n, sin contar la promoci&oacute;n y todo lo dem&aacute;s. Adem&aacute;s, he tenido muchos trabajos como actor que realmente quer&iacute;a hacer. Esta vez me ha parecido el momento de volver a sentarme en la silla del director y la verdad es que me ha encantado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto a por qu&eacute; eligieron este g&eacute;nero concreto, Sedgwick lo tiene claro: &ldquo;Sobre todo porque no nos tomamos demasiado en serio&rdquo;, aclara. &ldquo;Tampoco nos habr&iacute;a cuadrado una pel&iacute;cula de terror m&aacute;s seria y siniestra, al estilo de <a href="https://www.eldiario.es/spin/historia-real-casa-amityville-escenario-inspirado-numerosas-peliculas-terror-pm_1_12606719.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amityville</a>, no habr&iacute;a funcionado igual. De todos modos, siempre pens&eacute; que habr&iacute;a sido m&aacute;s f&aacute;cil recaudar el dinero si la pel&iacute;cula hubiera tratado de los Bacon mat&aacute;ndonos los unos a los otros&rdquo;. La actriz y codirectora recuerda que m&aacute;s de uno les propuso justo eso: que se interpretaran a ellos mismos. &ldquo;Quer&iacute;amos hacer una pel&iacute;cula, no un <em>reality</em>. Fue una sugerencia tonta y que me molest&oacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Eso no quita que el filme refleje, a&ntilde;ade Bacon, &ldquo;un sentido del humor autopar&oacute;dico&rdquo; que s&iacute; que comparten. &ldquo;Pero <em>Family Movie</em> es, sobre todo, una carta de amor al cine de g&eacute;nero&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/kevin-bacon-pone-propia-familia-cine-cine-nadie-hollywood-queria-financiar-pelicula_1_13578475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 19:11:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5f4e012f-2568-4fca-bdd1-3738e08226d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1711y1238.jpg" length="5930264" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5f4e012f-2568-4fca-bdd1-3738e08226d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1711y1238.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5930264" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Kevin Bacon pone a su propia familia a hacer cine dentro del cine: “Nadie en todo Hollywood quería financiar esta película”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5f4e012f-2568-4fca-bdd1-3738e08226d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1711y1238.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cine de terror,Terror,Comedia,Sitges]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: "El frío te conecta con el aquí y el ahora"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/banarse-mar-invierno-fascina-vez-frio-conecta-ahora_1_13573542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" width="1217" height="685" alt="Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: &quot;El frío te conecta con el aquí y el ahora&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘Ocho grados. Los nadadores de invierno’ (Barlin Libros), el periodista Jordi Ballart indaga en los efectos de zambullirse en el agua a bajas temperaturas</p><p class="subtitle">Cómo funcionan los baños de contraste para recuperarse del esfuerzo y mejorar la circulación
</p></div><p class="article-text">
        Tanto si vive usted cerca del mar, como si lo visita por casualidad fuera de los meses c&aacute;lidos del a&ntilde;o, es posible que alguna vez se haya quedado mirando a quienes, ignorando el fr&iacute;o, se sumergen en el agua en pleno invierno. Hacerlo quiz&aacute; les parezca a muchos una aut&eacute;ntica locura, pero a otros seguro les despertar&aacute; una cierta envidia. Les encantar&iacute;a ser uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el fr&iacute;o y la humedad calando hasta los huesos suponen una barrera importante, pero incluso desde la orilla uno puede intuir la sensaci&oacute;n de libertad y de comuni&oacute;n con la naturaleza que se tiene que sentir al hacerlo. Jordi Ballart es escritor y periodista. Tambi&eacute;n es uno de esos nadadores. Lleva m&aacute;s de veinte a&ntilde;os adentr&aacute;ndose en las aguas invernales, llegando a sumergirse en aguas a ocho grados, un l&iacute;mite en el que el cuerpo humano ya empieza a tener serias dificultades para funcionar.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente es esa cifra la que da t&iacute;tulo a su nuevo libro, <a href="https://www.barlinlibros.org/tienda/ocho-grados" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ocho grados. Los nadadores de invierno</em></a> (Barlin Libros, traducido por Alberto Haller), un texto en el que mezcla el relato personal con el ensayo y la cr&oacute;nica de viajes. Para crearlo recorri&oacute; lugares tan emblem&aacute;ticos como la playa de la Barceloneta, la de Riazor en A Coru&ntilde;a, la Concha de Donosti y otros m&aacute;s lejanos como Brighton, Mosc&uacute; o Berl&iacute;n (porque los nadadores de invierno no solo lo hacen en el mar). 
    </p><p class="article-text">
        En el libro, un aut&eacute;ntico canto al poder sanador de la naturaleza, recorremos junto a Ballart la historia de los ba&ntilde;os fr&iacute;os, la del neopreno y su papel de &ldquo;facilitador&rdquo; de este tipo de inmersiones, y tambi&eacute;n algunos relatos de aquellos que en el agua fr&iacute;a encontraron una v&iacute;a para aliviar sus traumas o sus problemas de depresi&oacute;n. Incluido el propio autor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha ido evolucionando su relaci&oacute;n con el mar a lo largo del tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre he tenido una relaci&oacute;n especial con el mar, desde ni&ntilde;o. Dir&iacute;a que mi relaci&oacute;n con el agua ha ido evolucionando seg&uacute;n una cuesti&oacute;n &ldquo;de continuidad&rdquo;, de alargar la temporada de ba&ntilde;o y no limitar esa actividad tan placentera a los meses de verano. Con el tiempo, tambi&eacute;n he descubierto que el mar de invierno es un entorno muy particular, que la falta de gente hace que la conexi&oacute;n con la naturaleza sea mucho m&aacute;s intensa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé, estaba pasando una mala época, una depresión, y los baños invernales me ayudaron muchísimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Recuerda el primer ba&ntilde;o de invierno en el que pens&oacute; que eso era para usted? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer ba&ntilde;o de invierno en el que pens&eacute; &ldquo;&iexcl;s&iacute;, esto es lo m&iacute;o, quiero seguir haciendo esto!&rdquo;, fue en la playa de la Barceloneta. Ser&iacute;a alrededor del 2004, a mi vuelta de Inglaterra, donde viv&iacute; durante un tiempo. En Reino Unido, sol&iacute;a nadar en el Atl&aacute;ntico con grupos de gente, en verano y con neopreno. As&iacute; que me introduje en el mundo de la nataci&oacute;n invernal gracias estos trajes, que despu&eacute;s abandon&eacute;. En aquellos d&iacute;as yo estaba pasando una mala &eacute;poca, una depresi&oacute;n, y los ba&ntilde;os invernales me ayudaron much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para escribir el libro, se ba&ntilde;&oacute; con las personas a las que entrevistaba. &iquest;Qu&eacute; le cont&oacute; la gente despu&eacute;s de salir del agua que probablemente no le habr&iacute;a contado en una entrevista en tierra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al salir del agua, la mayor&iacute;a de ba&ntilde;istas que he entrevistado, por no decir todos, destacan la sensaci&oacute;n de euforia que sienten. Y tambi&eacute;n la limpieza de preocupaciones, de c&oacute;mo desaparecen esas &ldquo;telara&ntilde;as mentales&rdquo; que todos llevamos con nosotros. La naturaleza, en s&iacute;, ya es un elemento terap&eacute;utico, pero el fr&iacute;o, adem&aacute;s, provoca un cierto <em>shock</em> que te conecta con el aqu&iacute; y el ahora. Con la presencialidad. Los problemas de tierra se quedan en tierra. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es miembro de la </strong><em><strong>Outdoor Swimming Society</strong></em><strong>, una organizaci&oacute;n brit&aacute;nica sin &aacute;nimo de lucro y la mayor comunidad internacional dedicada a la nataci&oacute;n en aguas abiertas y el </strong><em><strong>wild swimming. </strong></em><strong>Ha conocido a personas de agrupaciones de este tipo en diferentes partes del mundo. Aparte de lo evidente, &iquest;qu&eacute; dir&iacute;a que tienen en com&uacute;n todas estas personas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin duda el elemento com&uacute;n es la sociabilidad, las relaciones de afinidad que se crean en los grupos, la sensaci&oacute;n de ser, de alguna manera, especiales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Bañarse en invierno no necesariamente implica llevar una vida salvaje o descontrolada, pero sí que es algo que te saca de tu zona de confort</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>De hecho, el libro contrapone el ba&ntilde;arse en invierno a llevar una vida demasiado normal, demasiado &ldquo;domesticada&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; lo ve as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ba&ntilde;arse en invierno no necesariamente implica llevar una vida salvaje o descontrolada, pero s&iacute; que es algo que te saca de tu zona de confort. Y ah&iacute; hay un cierto elemento de probar otras cosas, de esp&iacute;ritu de aventura. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo cambia el mar en verano y en invierno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La principal diferencia es la ausencia de gente, del bullicio veraniego. Y eso conlleva una sensaci&oacute;n muy potente de encontrarte en un entorno m&aacute;s ind&oacute;mito, m&aacute;s natural. En invierno, para m&iacute;, el mar es un mundo m&aacute;s emocional que simplemente recreativo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes ha nombrado el neopreno, este material aparece en el libro como una tecnolog&iacute;a que abri&oacute; la posibilidad de nadar en agua fr&iacute;a a m&aacute;s personas. Pero tambi&eacute;n dice que, con el tiempo, casi todos los que lo usan lo acaban abandonando. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Nadar con neopreno es menos aut&eacute;ntico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente te dir&iacute;a que s&iacute;, que es menos aut&eacute;ntico. Yo creo que si el neopreno te ayuda, como me pas&oacute; a m&iacute;, a empezar a nadar todo el a&ntilde;o, bienvenido sea. Pero lo ideal es que el neopreno sea solo una fase. El contacto directo del agua con la piel es lo que potencia los beneficios del mar para el cuerpo y la mente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dice que nadar en agua fr&iacute;a es beneficioso para muchas cosas. &iquest;Cu&aacute;les y en qu&eacute; se basa para afirmarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La doctora <a href="https://www.instagram.com/susanna_soeberg/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Susanna S&oslash;berg</a> habla, entre muchas otras cosas, del potencial que tiene el agua fr&iacute;a para reducir inflamaciones y la presi&oacute;n arterial. Tambi&eacute;n de que puede reforzar el sistema inmunol&oacute;gico, pero los nadadores y nadadoras que entrevist&eacute; me hablaban sobre todo de los beneficios para la salud mental.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el doctor Mark Harper defiende [en <a href="https://www.chroniclebooks.com/collections/chronicle-prism/products/chill" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Chill</em></a>, un libro dedicado a los beneficios de la nataci&oacute;n en agua fr&iacute;a] que cuando el cuerpo se somete regularmente a un estr&eacute;s moderado, como una inmersi&oacute;n en agua helada, desarrolla una respuesta adaptativa a ese estr&eacute;s, con lo cual las consecuencias fisiol&oacute;gicas de las situaciones que provocan ansiedad son menos intensas.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido casos en que los ba&ntilde;os de invierno han ayudado a personas con cuadros depresivos a abandonar la medicaci&oacute;n. Eso s&iacute;, nadar en el mar en invierno no est&aacute; exento de riesgos, como la hipotermia, y hay que hacerlo con cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es posible que los lectores de su libro nunca acaben dando el paso para ba&ntilde;arse en invierno. Aun as&iacute;, &iquest;le gustar&iacute;a que, tras leerlo, cambiara su manera de mirar el mar, el invierno o su propia vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que se quedaran con la idea de la grandeza del mar y de c&oacute;mo esa grandeza nos sit&uacute;a en el mundo a nosotros, los seres humanos. C&oacute;mo nos pone en nuestro sitio. Y para sentir eso ni siquiera hace falta ba&ntilde;arse en invierno, basta con dar un paseo al lado del mar en una ma&ntilde;ana tranquila de diciembre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/banarse-mar-invierno-fascina-vez-frio-conecta-ahora_1_13573542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 19:11:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" length="156429" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" type="image/jpeg" fileSize="156429" width="1217" height="685"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué bañarse en el mar en invierno fascina cada vez más: "El frío te conecta con el aquí y el ahora"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/af5ff35a-c7ee-4cb8-ab8f-97cf681463dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1153033.jpg" width="1217" height="685"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Salud mental,Natación,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlota Pereda inaugura Sitges con su salto al cine en inglés: “Las víctimas no son solo víctimas, no se definen solo por eso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/carlota-pereda-inaugura-sitges-salto-cine-ingles-victimas-no-son-victimas-no-definen_1_13573465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f80a2fb8-4d67-4a81-9761-feb4db25d765_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152993.jpg" width="3837" height="2158" alt="Carlota Pereda inaugura Sitges con su salto al cine en inglés: “Las víctimas no son solo víctimas, no se definen solo por eso&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Found Alive’, la nueva película de la directora de 'Cerdita', ha abierto la 59ª edición del Festival de Sitges por el que pasarán otros artistas como Peter Jackson, Kevin Bacon o Danny DeVito
</p><p class="subtitle">Los directores de 'Naza', el documental que enfurece a Israel: “Quienes tienen que verlo son los israelíes, los estadounidenses, los alemanes”
</p></div><p class="article-text">
        En 2022, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/carlota-pereda-elige-mejores-peliculas-siglo-xxi_1_12862532.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlota Pereda </a>se llev&oacute; el M&eacute;li&egrave;s de Oro en el Festival de Cine Fant&aacute;stico de Sitges <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cerdita-bullying-aterrador-asesino-serie_1_9620661.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cerdita-bullying-aterrador-asesino-serie_1_9620661.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cerdita,</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/cerdita-bullying-aterrador-asesino-serie_1_9620661.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> su debut en el largometraje</a>. La pel&iacute;cula, que hab&iacute;a nacido de su cortometraje hom&oacute;nimo, ganador del Goya en 2019, se estren&oacute; en Sundance y logr&oacute; seis nominaciones a los Goya, entre ellas la suya a mejor direcci&oacute;n novel, y de Laura Gal&aacute;n, que se acab&oacute; llevando el premio a mejor actriz revelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, la directora ha vuelto al festival exactamente como se merec&iacute;a, para inaugurarlo. De hecho, es la primera directora espa&ntilde;ola que abre la programaci&oacute;n de Sitges, y solo la cuarta mujer en hacerlo en las 59 ediciones de la muestra.&nbsp;Su pel&iacute;cula se titula <em>Found Alive</em>, su salto al cine en ingl&eacute;s, rodada en EEUU y protagonizada por Chlo&euml; Grace Moretz (<em>Kick-Ass, D&eacute;jame entrar, Carrie</em>), bien respaldada por otros int&eacute;rpretes como Rupert Friend, Scott Haze o Dana Millican.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la cinta, que seguro que acelerar&aacute; el ritmo cardiaco de muchos espectadores, Moretz es Reeve LeClaire, una joven que sigue marcada por el secuestro de cinco a&ntilde;os que sufri&oacute; en su adolescencia y que, cuando su psiquiatra le pide que ayude a otra v&iacute;ctima reci&eacute;n rescatada, se ve atrapada en un juego peligroso que le hace revivir su pesadilla. Algo que, parad&oacute;jicamente, acaba teniendo efectos sanadores.&nbsp;La historia se trata de una adaptaci&oacute;n de la novela <em>The Edge of Normal</em>, de Carla Norton, in&eacute;dita en castellano. Pereda, que ya present&oacute; en Sitges <em>Cerdita</em> y <em>La ermita</em>, compite tambi&eacute;n con <em>Found Alive</em> por el premio a mejor pel&iacute;cula en la secci&oacute;n oficial.
    </p><p class="article-text">
        Horas antes del estreno, la directora confesaba que estaba viviendo el hecho de inaugurar el festival entre el agradecimiento y los nervios. &ldquo;Sitges siempre ha sido muy importante en mi vida, sobre todo porque ya desde <em>Cerdita</em> me acogieron muy bien&rdquo;, explica. Abrir el festival es, para ella, un honor. Especialmente que la organizaci&oacute;n considere que su pel&iacute;cula y ella &ldquo;forman parte de su historia&rdquo;. La presi&oacute;n, en todo caso, viene por otro lado: &ldquo;Me gustar&iacute;a que el p&uacute;blico acoja y celebre la peli, porque al fin y al cabo las pel&iacute;culas las hacemos para ellos. Pero ya est&aacute; hecha, y no hay nada m&aacute;s que yo pueda hacer&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba4fd66-ec4b-4d2a-a137-a445b4f7a290_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba4fd66-ec4b-4d2a-a137-a445b4f7a290_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba4fd66-ec4b-4d2a-a137-a445b4f7a290_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba4fd66-ec4b-4d2a-a137-a445b4f7a290_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba4fd66-ec4b-4d2a-a137-a445b4f7a290_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba4fd66-ec4b-4d2a-a137-a445b4f7a290_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ba4fd66-ec4b-4d2a-a137-a445b4f7a290_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Primer fotograma de &#039;Found Alive&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Primer fotograma de &#039;Found Alive&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pereda confiesa que no conoc&iacute;a la novela de Carla Norton cuando le lleg&oacute; el guion, una adaptaci&oacute;n realizada por Lori Evans Taylor, que tambi&eacute;n fue guionista de <em>Destino final: Lazos de sangre</em>. &ldquo;Pero enseguida me di cuenta de que era un texto muy inteligente y, sobre todo, permit&iacute;a contar con un personaje &uacute;nico&rdquo;, recuerda. Lo que aport&oacute; ella fue la forma: quer&iacute;a un <em>thriller</em> psicol&oacute;gico pero &iacute;ntimo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cita <em>El silencio de los corderos </em>como una de sus pel&iacute;culas favoritas, pero con una salvedad: &ldquo;En ella, el protagonista sigue siendo Hannibal Lecter, aunque salga apenas diez segundos. De <em>Found Alive</em> me gustaba que eso no iba a suceder, que podr&iacute;amos hacer una pel&iacute;cula que funcionara bien como <em>thriller</em> pero sin dejar de ser &iacute;ntima y respetando el arco del personaje principal&rdquo;. Entre sus referencias del g&eacute;nero menciona tambi&eacute;n <em>Prisoners</em> y, &ldquo;un poco, <em>Tenemos que hablar de Kevin</em>, pero pasado por algo m&aacute;s visceral&rdquo;, que tiene m&aacute;s que ver con su &ldquo;sensibilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante la pregunta de si es una pel&iacute;cula sobre el trauma, matiza. &ldquo;El trauma est&aacute;, por supuesto, pero la historia va m&aacute;s de c&oacute;mo las v&iacute;ctimas no son solo v&iacute;ctimas, no se definen solo por eso&rdquo;, responde. &ldquo;Es cierto que a Reeve le ha sucedido algo que hubiera podido determinar su vida, pero no la define del todo. Es mucho m&aacute;s que eso&rdquo;. <em>Found Alive</em> es adem&aacute;s, en su opini&oacute;n, una pel&iacute;cula sobre &ldquo;el poder de la empat&iacute;a y de la experiencia humana&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para mí la policía es la representación del poder que mira hacia el otro lado. Y no hay más que ver los casos que suceden en la realidad, sobre todo en EEUU</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlota Pereds</span>
                                        <span>—</span> Cineasta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es una historia de mujeres, y eso fue una decisi&oacute;n totalmente consciente. Ya estaba en la novela, dice, pero lo reforz&oacute;: &ldquo;Para m&iacute; siempre ha sido una historia de mujeres&rdquo;. Y en el universo del film, la polic&iacute;a, mayoritariamente masculina, no sale bien parada. &ldquo;Es como la vida misma, &iquest;no?&rdquo;, replica Pereda entre risas. &ldquo;Para m&iacute; la polic&iacute;a es la representaci&oacute;n del poder que mira hacia el otro lado. Y no hay m&aacute;s que ver los casos que suceden en la realidad, sobre todo en EEUU: muchas veces las instituciones no hacen mucho para resolverlos&rdquo;, zanja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la verosimilitud del caso que vemos en pantalla, al espectador espa&ntilde;ol quiz&aacute; le sorprenda que este tipo de secuestros parezcan ser tan comunes en el pa&iacute;s gobernado por Trump. Durante la preproducci&oacute;n, adem&aacute;s de entrevistar a v&iacute;ctimas para documentarse, la directora empez&oacute; a leer la revista <em>People</em> y a ver c&oacute;mo los casos de este tipo se acumulaban. &ldquo;Cada d&iacute;a ven&iacute;an en prensa seis o siete&rdquo;, cuenta. Y menciona uno reciente y especialmente aterrador: la liberaci&oacute;n de 163 mujeres que ten&iacute;an secuestradas cuatro hombres en Florida. &ldquo;Son historias muy comunes. A m&iacute; tambi&eacute;n me sorprendi&oacute; que lo fueran tanto. Quiz&aacute; me daba m&aacute;s cuenta por estar trabajando en la pel&iacute;cula, pero mi algoritmo solo me mostraba casos de secuestros que pasaban en EEUU cada dos por tres&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Rodar por primera vez al otro lado del atl&aacute;ntico y con reparto internacional fue, resume, &ldquo;muy intenso y complicado&rdquo;, pero tambi&eacute;n lo volver&iacute;a a repetir. &ldquo;All&iacute; todos respetan mucho lo que ellos llaman &lsquo;tu visi&oacute;n&rsquo;. Nadie estaba ah&iacute; por dinero, estaban por el proyecto, estaban por m&iacute;, a <em>full</em>, hacen lo que sea por ti, por la pel&iacute;cula y por su personaje&rdquo;, destaca.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad1585-6bed-437b-8426-2128f0957bd8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad1585-6bed-437b-8426-2128f0957bd8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad1585-6bed-437b-8426-2128f0957bd8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad1585-6bed-437b-8426-2128f0957bd8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad1585-6bed-437b-8426-2128f0957bd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad1585-6bed-437b-8426-2128f0957bd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b3ad1585-6bed-437b-8426-2128f0957bd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La directora Carlota Pereda junto a las actrices Ava Jarque (c) y Charlotte Hemmings (d) en la presentación en Sitges de &#039;Found alive&#039;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La directora Carlota Pereda junto a las actrices Ava Jarque (c) y Charlotte Hemmings (d) en la presentación en Sitges de &#039;Found alive&#039;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Solo tiene elogios para Chlo&euml; Grace Moretz y Rupert Friend, los dos int&eacute;rpretes principales: &ldquo;Ha sido muy satisfactorio trabajar con ellos y con el resto del reparto. Es una pel&iacute;cula complicada, con secuencias complejas, pero ha sido una sensaci&oacute;n como para repetir. Desde luego volver&iacute;a a trabajar con Chlo&euml; y con todos los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La complejidad de esas secuencias oblig&oacute; a medir cada plano. Pereda trabaja siempre con Rita Noriega, su directora de fotograf&iacute;a desde el corto <em>Cerdita</em>, y ambas ten&iacute;an claro que &ldquo;la mirada siempre importa&rdquo;. Por eso intentaron contarlo &ldquo;desde el punto de vista de las v&iacute;ctimas&rdquo; y con el mayor respeto posible. &ldquo;Todos los planos est&aacute;n muy pensados. No hemos dejado nada al azar&rdquo;. En el rodaje hubo coordinadores de intimidad y una psic&oacute;loga, &ldquo;para asegurarnos de que no solo lo que mostr&aacute;bamos, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo lo hac&iacute;amos, era respetuoso y sensible&rdquo;. Un ejemplo: &ldquo;Nunca se muestra violencia hacia las chicas en c&aacute;mara&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre lo que viene, Pereda no tiene un plan cerrado. Est&aacute; en proceso de financiaci&oacute;n de &ldquo;un proyecto muy interesante&rdquo;, y de cara al futuro prefiere &ldquo;seguir eligiendo los proyectos y dejarme llevar por cada uno de ellos. Lo prefiero a hacer una planificaci&oacute;n de carrera concreta&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Si es en EEUU, pues en EEUU, y si es aqu&iacute;, pues aqu&iacute;&rdquo;, contin&uacute;a. Mientras tanto, piensa disfrutar del estreno y del festival. &ldquo;Sitges es el lugar m&aacute;s importante del mundo si haces cine de g&eacute;nero&rdquo;, sentencia. &ldquo;Para m&iacute; se siente como casa. Es el lugar donde siempre he sido feliz&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/carlota-pereda-inaugura-sitges-salto-cine-ingles-victimas-no-son-victimas-no-definen_1_13573465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 20:35:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f80a2fb8-4d67-4a81-9761-feb4db25d765_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152993.jpg" length="4773335" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f80a2fb8-4d67-4a81-9761-feb4db25d765_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152993.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4773335" width="3837" height="2158"/>
      <media:title><![CDATA[Carlota Pereda inaugura Sitges con su salto al cine en inglés: “Las víctimas no son solo víctimas, no se definen solo por eso"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f80a2fb8-4d67-4a81-9761-feb4db25d765_16-9-discover-aspect-ratio_default_1152993.jpg" width="3837" height="2158"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sitges,Terror,Cine de terror,Cine español,Cineastas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viola Ardone, la escritora de moda en Italia: "Los libros tienen que ser generadores de dudas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/viola-ardone-escritora-moda-italia-libros-generadores-dudas_1_13566925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eb87f07-cb63-468e-a447-2ef8aa7cc859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1060y261.jpg" width="1200" height="675" alt="Viola Ardone, la escritora de moda en Italia: &quot;Los libros tienen que ser generadores de dudas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora napolitana presenta ‘Tanta vida todavía’, una novela que indaga en el impacto íntimo de la guerra de Ucrania desde la escala de las vidas individuales</p><p class="subtitle">La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”
</p></div><p class="article-text">
        Hace ya m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os que comenz&oacute; la guerra en Ucrania y, como todo conflicto que se alarga en el tiempo, la opini&oacute;n p&uacute;blica europea ha tendido a normalizarlo. Las noticias de nuevos bombardeos y el n&uacute;mero de muertos y heridos se han convertido en m&uacute;sica de fondo. 
    </p><p class="article-text">
        Tras una primera oleada de solidaridad masiva, la sobreinformaci&oacute;n sobre el conflicto ha dado paso de forma casi imperceptible a un cierto olvido. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta frialdad, la literatura, que tiene tiempos mucho m&aacute;s largos que los del flujo informativo, puede convertirse en un ant&iacute;doto capaz de romper con nuestra coraza de insensibilidad y devolvernos la empat&iacute;a. As&iacute; lo entiende al menos la escritora napolitana Viola Ardone, una de las voces m&aacute;s destacadas de la narrativa italiana, que acaba de publicar en castellano, dentro de la colecci&oacute;n Random House, su nueva novela,<a href="https://www.penguinlibros.com/es/literatura-contemporanea/631896-libro-tanta-vida-todavia-9788439746973?srsltid=AU7gw4XvGLf0c9lzNJF-tnCK5QeV9ETPW6M5BDWmKl3ixCD9FyJaQXDF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tanta vida todav&iacute;a</em></a>, traducida por Marilena de Chiara.
    </p><p class="article-text">
        Tras su &eacute;xito con <em>El tren de los ni&ntilde;os</em> y<em> La decisi&oacute;n, </em>obras en las que exploraba episodios silenciados de la posguerra y de la lucha por los derechos de la mujer en Italia, en esta ocasi&oacute;n la autora se fija en el impacto de la guerra en la vida de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Con una estructura a tres voces, la novela relata c&oacute;mo se entrecruzan los destinos de tres personajes marcados por la ausencia y la p&eacute;rdida. El primero es Kostya, un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os que huye solo de los bombardeos de Mari&uacute;pol. Tambi&eacute;n est&aacute; Irina, su abuela, una migrante ucraniana que trabaja en N&aacute;poles como empleada dom&eacute;stica tras haber estudiado Filosof&iacute;a en Kiev. Finalmente, est&aacute; Vita, una profesora de literatura sumida en una profunda depresi&oacute;n tras la muerte de su &uacute;nico hijo. 
    </p><p class="article-text">
        Ardone muestra en <em>Tanta vida todav&iacute;a </em>su capacidad para abordar la historia contempor&aacute;nea desde el punto de vista de las personas. Y lo hace adem&aacute;s sin renunciar al humor ni a la iron&iacute;a, record&aacute;ndonos que incluso aunque el mundo estalle en pedazos, el afecto y la empat&iacute;a todav&iacute;a pueden salvarnos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el origen de esta novela? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los tanques rusos atravesando la frontera de Ucrania supusieron para m&iacute; una se&ntilde;al de alarma. Pens&eacute; que si pod&iacute;a ocurrir eso, pod&iacute;a suceder cualquier cosa.
    </p><p class="article-text">
        Entonces pens&eacute; tres cosas: la primera fue que la paz y el derecho internacional no se mantienen solos. Son como los &aacute;rboles centenarios, que hay que cuidarlos continuamente. Tambi&eacute;n que la guerra es algo que siempre nos concierne, incluso cuando aparentemente no afecta a nuestro pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, que la guerra solo genera cosas negativas, pero tambi&eacute;n, desde la <em>Il&iacute;ada</em> de Homero hasta ahora, es una f&aacute;brica de historias. En ellas las personas se mueven, se encuentran, sus destinos se entrecruzan, y entonces me pregunt&eacute; de qu&eacute; forma est&aacute; vinculado esto con mi vida, con mi historia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tengo la sensaci&oacute;n de que, aunque tenemos muchas noticias sobre la guerra de Ucrania, no tenemos mucha idea de sus aut&eacute;nticos efectos en las personas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Era lo que quer&iacute;a contar. Al principio est&aacute;bamos todos muy implicados, luego nos volvimos insensibles. Ahora esta guerra casi nos molesta porque sigue y nos hace preguntarnos si estamos apoyando lo suficiente o no.
    </p><p class="article-text">
        Creo que el ant&iacute;doto a la indiferencia es acercarnos a las historias personales. En literatura la historia de una persona vale m&aacute;s que la de todo un pa&iacute;s. Pienso que la literatura es la ciencia de las personas particulares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay cierta dosis de humor e iron&iacute;a en su novela. &iquest;Qu&eacute; funci&oacute;n cumple?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a es una manera de vivir lo real. En los momentos m&aacute;s dolorosos o tr&aacute;gicos siempre hay algo que te hace ver las cosas desde otro punto de vista. Esto es el sentido del humor. Una mirada que no le quita nada de drama.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A veces incluso lo aumenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. De hecho, para m&iacute; contar historias es como tocar un instrumento. Tienes que tocar todas las teclas y no solo la octava m&aacute;s baja que te impulsa a llorar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizá es un poco feo decirlo, pero cuando escribo, no estoy pensando en los lectores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Todos nos contamos historias para seguir viviendo, tambi&eacute;n los personajes de su novela. Pero, &iquest;cu&aacute;l es el l&iacute;mite al que pueden llegar esas historias? &iquest;Cu&aacute;ndo deja de protegernos esa ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que la ficci&oacute;n no nos protege del mundo exterior, pero s&iacute; que hace que estemos m&aacute;s al descubierto, que seamos m&aacute;s permeables a lo que pasa a nuestro alrededor. Necesitamos que se nos exponga m&aacute;s, o sea nos quita como una coraza. 
    </p><p class="article-text">
        El mundo de la informaci&oacute;n nos coloca una coraza a nuestro alrededor. Y nos produce miedo, y el miedo hace que nos encerremos, ya sea en nuestras casas, en nuestros miedos o en nuestros prejuicios y, en cambio, la literatura hace que nuestro techo se abra. Quiz&aacute;s nos mojaremos, pero entenderemos qu&eacute; significa que nos mojemos, y nos volveremos m&aacute;s sensibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las historias de todos los protagonistas la ausencia es muy importante. &iquest;Qu&eacute; le interesaba explorar a trav&eacute;s de las distintas formas de p&eacute;rdida que aparecen en la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que todos somos un puzle al que le falta alguna pieza y eso nos da la posibilidad de ser solidarios entre nosotros. Cuando ves que al otro le falta una pieza, nuestro propio agujero no nos resulta tan pesado. 
    </p><p class="article-text">
        En la novela hay tres personajes a los que les faltan piezas. La casa del ni&ntilde;o, Kostya, se derrumb&oacute; sobre su cabeza. Vita tambi&eacute;n ha sufrido un bombardeo en su vida, pero de otro tipo, y lo que destruy&oacute; ya no se puede volver a construir.
    </p><p class="article-text">
        La historia del ni&ntilde;o tiene la capacidad de sacarla de su casa y volver a colocarse en el camino. Los personajes de la novela son muy diferentes, pero cuando sus burbujas explotan, se convierten en una peque&ntilde;a comunidad, que podemos llamar familia, y pueden hacer algo que solos nunca hubieran podido hacer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los libros tienen que ser generadores de dudas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Defiende una literatura centrada en conmover al lector y no en &ldquo;escribir para otros escritores&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo equilibra su ambici&oacute;n literaria con el compromiso de crear historias accesibles que conecten con los lectores? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es un poco feo decirlo, pero cuando escribo, no estoy pensando en los lectores. Yo escribo para m&iacute; y para mis personajes y punto. Por otra parte, yo soy profesora y cuando explico una lecci&oacute;n, no lo hago solo para los que est&aacute;n en la primera fila, sino para toda la clase. Y esto no significa bajar el nivel o simplificar.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que tengo que ser buena para que el mismo contenido pueda llegar a las &uacute;ltimas filas de la clase. Tengo que captar su atenci&oacute;n, porque si no se van a dormir. Lo mismo hago en la literatura. Siempre hay que imaginar que hay alguien en la &uacute;ltima fila y yo quiero llegar a &eacute;l. Este es mi deseo y mi ambici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es para usted el mensaje principal de </strong><em><strong>Tanta vida todav&iacute;a</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay exactamente un mensaje, pero me gustar&iacute;a que los lectores y lectoras cerraran el libro con muchas preguntas. Los libros que m&aacute;s me han gustado en la vida son los que no he acabado de entender. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, <em>Viaje al fin de la noche</em> de C&eacute;line o <em>En busca del tiempo perdido</em> de Proust. Acab&eacute; esos libros con dudas y me daban ganas de volverlos a leer. Son novelas que se parecen a un cubo de Rubik, pero al final su mensaje llega al lector. 
    </p><p class="article-text">
        Los libros tienen que ser generadores de dudas. Por ejemplo, con mi novela me gustar&iacute;a que el lector se planteara &iquest;qu&eacute; quiere decir ser un h&eacute;roe? O, &iquest;qu&eacute; es el patriotismo? &iquest;Qu&eacute; es la traici&oacute;n? Ese tipo de cuestiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/viola-ardone-escritora-moda-italia-libros-generadores-dudas_1_13566925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2026 20:02:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2eb87f07-cb63-468e-a447-2ef8aa7cc859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1060y261.jpg" length="129835" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2eb87f07-cb63-468e-a447-2ef8aa7cc859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1060y261.jpg" type="image/jpeg" fileSize="129835" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Viola Ardone, la escritora de moda en Italia: "Los libros tienen que ser generadores de dudas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2eb87f07-cb63-468e-a447-2ef8aa7cc859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1060y261.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ucrania,Guerras,Escritores,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4743fd9e-6b88-435f-83a0-aaa390a307a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y131.jpg" width="1200" height="675" alt="Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: &quot;La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guionista y periodista disecciona en su primera novela las expectativas vitales de una protagonista que decide detener su vida sexual para averiguar qué había estado buscando realmente</p><p class="subtitle">“Necesito paz”: cómo cortar lazos con alguien de tu vida que te hace daño</p></div><p class="article-text">
        Clara acaba de romper con Diego, su pareja, y vuelve a casa de sus padres. La vida que hab&iacute;a construido alrededor de su relaci&oacute;n acaba de estallar y, perdida en ese duelo, una terapeuta le propone algo para intentar encontrarse a s&iacute; misma: dejar de acostarse con gente durante un tiempo. Clara acepta.
    </p><p class="article-text">
        Este par&oacute;n sexual se convierte, con el paso de los meses, en el inicio de una investigaci&oacute;n mucho m&aacute;s profunda: toda su vida se somete a juicio. Siempre hab&iacute;a pensado que sab&iacute;a lo que quer&iacute;a y ahora ya no tiene ni idea.
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de partida de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-anos-secos/456142" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los a&ntilde;os secos</em></a><em> </em>(Temas de hoy, 2026), la primera novela de <a href="https://www.instagram.com/raquel.zas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raquel Zas</a> (Viveiro, 1989), una historia l&uacute;cida y magn&eacute;tica sobre el deseo femenino que utiliza la vida sexual de su protagonista para hablar de la necesidad de sentirse querido, las relaciones de pareja, la autoestima, la soledad, la familia y las expectativas que cada persona aprende a asumir para encajar. &ldquo;Siempre me han obsesionado los afectos, las relaciones entre las personas&rdquo;, admite la escritora. &ldquo;Por qu&eacute; fingimos, por qu&eacute; mentimos o por qu&eacute; representamos un papel para sentirnos aceptados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La novelista, que ha trabajado tambi&eacute;n como guionista en el corto nominado al Goya <em>Ciao Bambina</em>, dirigido por Afioco Gnecco y Carolina Yuste, comenz&oacute; a darle vueltas a esta idea en 2020. &ldquo;Entonces vi un documental titulado <a href="https://www.filmin.es/pelicula/venus-confesiones-desnudas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Venus: Confesiones desnudas</a> en el que dos artistas danesas entrevistaban a varias chicas sobre su vida sexual. Les preguntaban cu&aacute;ntas parejas sexuales hab&iacute;an tenido y luego con cu&aacute;ntas realmente hab&iacute;an disfrutado. La cifra se reduc&iacute;a mucho de una respuesta a la otra. Casi todas se re&iacute;an, pero no se preguntaban por qu&eacute;. Hab&iacute;a como una especie de resignaci&oacute;n&rdquo;, relata a este diario. &ldquo;Tambi&eacute;n me llam&oacute; la atenci&oacute;n que algunas se sent&iacute;an juzgadas por tener poco deseo sexual y otras por todo lo contrario. Me pareci&oacute; que ah&iacute; hab&iacute;a un tema interesante&rdquo;, a&ntilde;ade la escritora.
    </p><h2 class="article-text">Redescubrir el propio deseo</h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de olvidarse del sexo, la terapeuta de Clara le pide algo m&aacute;s: que comparta con ella todas las experiencias relativas a la sexualidad que ha vivido a lo largo de su vida. Esa herramienta narrativa, una especie de diario personal, nos permite conocer el pasado de Clara desde su infancia hasta la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El diario es una forma de explorar por qu&eacute; ha desarrollado esa especie de rechazo al sexo&rdquo;, apunta Zas. Este ejercicio de celibato reflexivo le permitir&aacute; descubrir a lo largo de las p&aacute;ginas de la novela qu&eacute; parte de su vida respond&iacute;a a su propio deseo y cu&aacute;nta a la necesidad de sentirse aceptada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relación con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que había debajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero la novela no solo habla de relaciones de pareja. &ldquo;Para m&iacute; el sexo abre una grieta por la que entra todo lo dem&aacute;s&rdquo;, explica la novelista. &ldquo;Cuando Clara deja de sostener su personaje, empieza a cuestionarse la relaci&oacute;n con su cuerpo, con su pareja o con su familia. Es como que necesitaba quitar algo para que se pudiera ver lo que hab&iacute;a debajo. Esto no pretende ser una soluci&oacute;n moral, ni una revancha contra los hombres, es m&aacute;s bien una <em>suspensi&oacute;n del ruido</em>. Cuando Clara deja de acostarse con gente encuentra el vac&iacute;o que eso estaba ayudando a tapar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Zas remarca que no es que ella est&eacute; a favor de la abstinencia: &ldquo;Tom&eacute; esa decisi&oacute;n para que la historia avanzase&rdquo;, confiesa. &ldquo;Se trata de un tema muy complejo que me supera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de documentarse para escribir sobre el tema, la escritora decidi&oacute; acudir a una terapeuta sexual haci&eacute;ndose pasar por su protagonista. &ldquo;No le dije que estaba escribiendo una novela. Quer&iacute;a obtener una respuesta org&aacute;nica y real y, aunque esta terapeuta no me recomend&oacute; dejar de tener sexo, algunas de sus frases s&iacute; que han acabado en la novela&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un clavo saca otro clavo</h2><p class="article-text">
        Uno de los temas con los que probablemente conectar&aacute;n muchos lectores de <em>Los a&ntilde;os secos</em> es esa extra&ntilde;eza de volver a estar &ldquo;en el mercado&rdquo;. De bajarse una <em>app </em>para conocer gente y ponerse a hablar con extra&ntilde;os tras una ruptura.
    </p><p class="article-text">
        Zas se acerca al asunto criticando la falta de empat&iacute;a y de espacio que la sociedad suele conceder al desamor. &ldquo;Las rupturas amorosas se toman muy poco en serio&rdquo;, sostiene. &ldquo;Si te rompes una pierna o un brazo, al d&iacute;a siguiente no vas a trabajar, pero si tu pareja te deja tienes que seguir con tu vida aunque est&eacute;s destrozado por dentro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mucha gente se dedica a llenar el vacío con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir ‘¿qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida?’</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el duelo puede durar unas semanas, un mes&hellip; A partir de entonces, comenta la gallega, la gente se cansa de verte triste. Ante esto, Zas propone dar un poco m&aacute;s de ox&iacute;geno para superar las rupturas y dejar de hacer el 'Tarz&aacute;n', encadenando unas relaciones con otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Casi siempre es un error&rdquo;, asegura. &ldquo;Mucha gente se dedica a llenar el vac&iacute;o con personas, ya sean parejas, hijos o trabajo, para no tener que mirarse al espejo y decir &lsquo;&iquest;qu&eacute; es lo que realmente quiero hacer con mi vida?&rsquo; Porque eso da mucho v&eacute;rtigo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Escribir sobre alguien que no te cae bien</h2><p class="article-text">
        En las notas que acompa&ntilde;an a la publicaci&oacute;n de este libro, Zas declara sin tapujos que su personaje protagonista, Clara, no le cae especialmente bien. M&aacute;s bien al contrario, la considera incluso un poco ruin. Al preguntarle qu&eacute; hay detr&aacute;s de esa elecci&oacute;n, la autora cuenta que &ldquo;para empezar, para m&iacute; es mucho m&aacute;s divertido y m&aacute;s rico escribir sobre una persona un poco miserable que me cae mal&rdquo;, dice entre risas.
    </p><p class="article-text">
        Zas rechaza la idea de que la ficci&oacute;n deba servir como un reflejo mejorado del autor o como manual de conducta: &ldquo;No quer&iacute;a ni escribir sobre m&iacute; ni que ella pensase lo mismo que pienso yo. Eso me resulta aburrido y muy poco interesante&rdquo;, asegura. &ldquo;Adem&aacute;s, siento que a los personajes femeninos siempre se les exige cierta pedagog&iacute;a moral, que sean personajes <em>celestes</em> y ejemplares. Me parece muy condescendiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que le estimula precisamente a la escritora es la contradicci&oacute;n. &ldquo;Clara est&aacute; muy herida, siente mucha culpa y a veces te compadeces de ella, pero luego otras es cruel, narcisista y ego&iacute;sta. Todos somos un poquito miserables y me parece mucho m&aacute;s divertida la gente que es un poco desastre que los ciudadanos ejemplares&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es así: todos hacemos daño</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa misma idea est&aacute; detr&aacute;s de una decisi&oacute;n literaria llamativa: en un momento de la novela, la narraci&oacute;n de Clara se interrumpe para dar paso a un cap&iacute;tulo en el que su exnovio toma el control. Al preguntarle por las razones de esta ruptura narrativa, la autora confiesa que tuvo sus dudas. &ldquo;Estuvo a punto de caer, pero al final Diego, el ex, es uno de mis personajes favoritos&rdquo;, argumenta. &ldquo;Creo que en este tipo de relatos tendemos a victimizar a la mujer y a poner a ciertos personajes masculinos como villanos. En mi opini&oacute;n, eso es un poco pobre. Los monstruos en los cuentos tranquilizan porque parece que la maldad viene de seres excepcionales, pero no es as&iacute;: todos hacemos da&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Zas, al dar voz al personaje masculino buscaba ofrecer una mirada m&aacute;s compleja y humana sobre la ruptura: &ldquo;Diego es un t&iacute;o maj&iacute;simo que la quiso y la cuid&oacute;, pero que tambi&eacute;n le hizo da&ntilde;o. Al meterlo en la novela, buscaba ver la otra parte sin anular el dolor de Clara. En una ruptura de dos personas, los dos pueden sentirse abandonados, y es muy dif&iacute;cil estar con alguien que no te desea. Comprenderlo no significa que no haya ejercido cierta violencia, pero me interesaba meterme en la cabeza de un chico y asumir ese reto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Todos somos Clara?</h2><p class="article-text">
        Es posible que el gran acierto de <em>Los a&ntilde;os secos</em>, adem&aacute;s de<em> </em>retratar de forma magistral una crisis individual o los conflictos de la solter&iacute;a contempor&aacute;nea, est&eacute; en se&ntilde;alar esa paradoja entre lo que realmente deseamos y lo que se supone que tenemos que desear.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a se habla mucho sobre el consentimiento, pero la autora apuesta por ir mucho m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;A mi generaci&oacute;n se nos ense&ntilde;&oacute; que una mujer pod&iacute;a decir que s&iacute; o que no, pero no se hablaba tanto de si ese 's&iacute;' proced&iacute;a realmente de nuestro deseo o de la necesidad de parecer libre, moderna o poco reprimida&rdquo;, advierte Zas. &ldquo;Y una libertad tambi&eacute;n puede convertirse en un mandato cuando exige una respuesta concreta. La libertad no consiste &uacute;nicamente en poder decir que s&iacute;, sino en averiguar si ese 's&iacute;' es verdaderamente tuyo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esto, la autora no pretende dar lecciones a nadie. &ldquo;No hay ninguna tesis ni moralejas en mi libro&rdquo;, aclara. &ldquo;Entre otras cosas porque cada lector interpreta lo que quiere. Pero s&iacute; me gustar&iacute;a que quien lea la novela se pregunte qu&eacute; parte de su vida ha elegido realmente y qu&eacute; parte ha aprendido a representar&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/raquel-zas-explora-deseo-femenino-anos-secos-libertad-consiste-averiguar-si-verdaderamente-tuyo_1_13537737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Sep 2026 21:06:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4743fd9e-6b88-435f-83a0-aaa390a307a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y131.jpg" length="631682" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4743fd9e-6b88-435f-83a0-aaa390a307a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y131.jpg" type="image/jpeg" fileSize="631682" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Raquel Zas explora el deseo femenino en ‘Los años secos’: "La libertad consiste en averiguar si un sí es verdaderamente tuyo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4743fd9e-6b88-435f-83a0-aaa390a307a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x647y131.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas,Libros,Relaciones,Pareja,Bienestar emocional,Sexualidad,Psicoterapia,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al "divorcio del sueño"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ronquidos-insomnio-camas-separadas-bienvenidos-divorcio-sueno_1_13529606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca93b15e-adce-4c6a-bef0-01b8421b28df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x673y195.jpg" width="1200" height="675" alt="Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al &quot;divorcio del sueño&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más parejas descubren que compartir colchón puede convertirse en una fuente de problemas</p><p class="subtitle">Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar</p></div><p class="article-text">
        Todos pasamos por &eacute;pocas en las que dormimos mejor que otras. Hace unos a&ntilde;os, Mar&iacute;a (38 a&ntilde;os, M&aacute;laga), estaba pasando por una situaci&oacute;n especialmente terrible. Le costaba mucho dormirse y, cuando lo consegu&iacute;a, se despertaba de madrugada, unas horas despu&eacute;s. Los ronquidos de su novio, al que adoraba, hac&iacute;an imposible que volviera a dormirse. &ldquo;Encima yo, al desvelarme, comenzaba a dar vueltas en la cama y lo acababa despertando a &eacute;l&rdquo;, cuenta. &ldquo;As&iacute; que al final dorm&iacute;amos mal los dos&rdquo;. Un d&iacute;a, decidieron que ya hab&iacute;an tenido suficiente y probaron a dormir separados.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a ten&iacute;a un peque&ntilde;o despacho para sus cosas, con lo que le result&oacute; f&aacute;cil instalarse cada noche en la peque&ntilde;a cama de invitados que hab&iacute;a en &eacute;l. &ldquo;Aquel despacho ya era un poco mi refugio, pero a partir de entonces se convirti&oacute; tambi&eacute;n en mi refugio del sue&ntilde;o&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        La cosa funcion&oacute; y acordaron un sistema que dura hasta el d&iacute;a de hoy. Entre semana, cada uno duerme en su habitaci&oacute;n, pero el fin de semana lo hacen juntos. &ldquo;El finde no me importa dormir regular si al d&iacute;a siguiente no tengo que trabajar ni madrugar&rdquo;, explica. &ldquo;Adem&aacute;s, tambi&eacute;n es divertido pensar que &lsquo;los fines de semana duermo con mi novio&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El resultado final ha sido, en opini&oacute;n de Mar&iacute;a, francamente positivo. &ldquo;Creo que es algo que todo el mundo que tiene este tipo de problemas tendr&iacute;a que probar&rdquo;, asegura. &ldquo;Al final el descanso es el descanso, me parece fundamental para el d&iacute;a a d&iacute;a, y yo solo tengo cosas buenas que decir de dormir separados&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La cama como espacio sentimental</h2><p class="article-text">
        Hay personas que se refieren a situaciones como la de Mar&iacute;a como un &ldquo;divorcio del sue&ntilde;o&rdquo;, una terminolog&iacute;a que, as&iacute; en fr&iacute;o, tiene connotaciones bastante negativas. Asociar una relaci&oacute;n con la palabra &ldquo;divorcio&rdquo; proyecta sombras negr&iacute;simas sobre el futuro de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alfredo Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid, recuerda que compartir el espacio de descanso es una pr&aacute;ctica antigua y extendida, aunque hist&oacute;ricamente no haya estado vinculada exclusivamente a la pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En muchas sociedades, el espacio para dormir se comparte entre padres, hijos u otros familiares, en una misma habitaci&oacute;n o sobre una misma superficie&rdquo;, asegura. &ldquo;Influyen los recursos y el espacio disponible, pero tambi&eacute;n las costumbres, los cuidados y la importancia que se concede a la cercan&iacute;a. No es, por tanto, exclusivo de las parejas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El dormitorio conyugal como espacio privado y casi sacrosanto se consolid&oacute;, seg&uacute;n el experto, con el ideal burgu&eacute;s del hogar. &ldquo;Pero esa intimidad no implicaba necesariamente compartir colch&oacute;n. De hecho, entre finales del siglo XIX y mediados del XX, las camas gemelas llegaron a considerarse una opci&oacute;n moderna y saludable entre parte de las clases medias brit&aacute;nicas&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchas sociedades, el espacio para dormir se comparte entre padres, hijos u otros familiares (...) Influyen los recursos y el espacio disponible, pero también las costumbres, los cuidados y la importancia que se concede a la cercanía</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez-Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Psicología Social (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las razones ten&iacute;an poco que ver con el amor. Se pensaba que dormir en camas separadas pod&iacute;a reducir la transmisi&oacute;n de enfermedades a trav&eacute;s del aire y, adem&aacute;s, permit&iacute;a compartir dormitorio conservando un espacio propio. &ldquo;A partir de los a&ntilde;os cincuenta, sin embargo, esa imagen empez&oacute; a cambiar y las camas separadas se asociaron cada vez m&aacute;s con la frialdad matrimonial&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Lo que antes parec&iacute;a una buena decisi&oacute;n para la salud empez&oacute; a parecer una mala se&ntilde;al para el amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una forma de organizar el descanso nocturno se convirti&oacute; en una obligaci&oacute;n sentimental, como si el amor tuviera que demostrarse incluso mientras estamos inconscientes.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;El principio del fin?</h2><p class="article-text">
        Esta manera de pensar se mantiene hoy plenamente vigente. As&iacute; lo confirma la psic&oacute;loga Roser Gort, especializada en sue&ntilde;o en la Cl&iacute;nica del Sue&ntilde;o Estivill y autora de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libros-autoayuda/631477-libro-el-sueno-lo-cura-todo-9788402431349" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El sue&ntilde;o lo cura todo</em></a><em> </em>(Bruguera, 2026), que se encuentra constantemente con parejas que llegan a su consulta agobiadas pensando que dormir en camas separadas es el principio del fin de su relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existe una creencia muy instalada, la de que dormir separados es lo que hacen las parejas que ya no se quieren&rdquo;, comenta Gort. &ldquo;As&iacute; que aguantan. A veces a&ntilde;os. Y mientras uno aguanta, acumula un cansancio enorme y empieza a sentir rencor hacia su pareja. Mientras, el otro se siente culpable por algo que no puede controlar mientras duerme. Eso s&iacute; que desgasta una relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asociamos compartir cama con el cari&ntilde;o y la sexualidad, as&iacute; que un &lsquo;necesito dormir solo&rsquo; puede interpretarse como &lsquo;ya no quiero estar contigo&rsquo;&rdquo;, explica Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. &ldquo;Uno est&aacute; hablando de sue&ntilde;o y el otro est&aacute; escuchando desamor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tambi&eacute;n hay algunas preocupaciones justificadas. Seg&uacute;n Gort, una persona a la que le molesten los ronquidos de su pareja puede tener decenas de microdespertares a lo largo de la noche. &ldquo;Es como si pasara toda la noche haciendo breves siestas&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Eso provoca que la persona no pueda llegar nunca a la fase REM, que es cuando el cerebro procesa lo que hemos vivido durante el d&iacute;a. &ldquo;Esto tiene una consecuencia emocional directa, el que estemos m&aacute;s irritables&rdquo;, asegura Gort. &ldquo;Adem&aacute;s el ruido acaba personaliz&aacute;ndose. Deja de ser un ronquido y pasa a ser &lsquo;&eacute;l no me deja dormir&rsquo;. Cuesta no acumular rencor hacia alguien que, aunque sin querer y sin enterarse, te est&aacute; robando el descanso cada noche&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Existe una creencia muy instalada, la de que dormir separados es lo que hacen las parejas que ya no se quieren. Así que aguantan. Y mientras uno aguanta, acumula un cansancio enorme y empieza a sentir rencor hacia su pareja</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roser Gort</span>
                                        <span>—</span> psicóloga especializada en sueño
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por otro lado, acostarse juntos puede ser el &uacute;nico rato del d&iacute;a durante el que la pareja habla de sus cosas con calma o puede, simplemente, darse un abrazo. El temor a dormir separados puede ser tambi&eacute;n el miedo a perder esos momentos y la expresi&oacute;n de una necesidad de cercan&iacute;a que merece tanta atenci&oacute;n como la de descanso. &ldquo;Cualquier tipo de acuerdo al que se llegue deber&iacute;a dar cabida a ambas posturas&rdquo;, indica el catedr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es important&iacute;simo proteger lo que se pierde al dormir separados&rdquo;, a&ntilde;ade Gort. &ldquo;Hablar a oscuras, el contacto f&iacute;sico, tumbarse juntos&hellip; No hay que abandonar eso, sino reubicarlo. Podemos estar un rato juntos en la cama antes de separarnos, despertarse y tomar el caf&eacute; juntos&hellip; Lo que sea, pero decidido y no improvisado. Las parejas a las que esto les funciona mal son las que se separan para dormir y no rellenaron el hueco que les qued&oacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">No solo inconvenientes</h2><p class="article-text">
        Por supuesto que hay millones de parejas en el mundo que disfrutan mucho de dormir juntas. Cuando las cosas van bien, hacerlo tambi&eacute;n tiene sus ventajas. &ldquo;Dormir con alguien con quien nos sentimos a gusto puede ayudarnos a bajar la guardia y relajarnos&rdquo;, confirma Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se ha observado incluso una mayor sincronizaci&oacute;n del sue&ntilde;o REM entre parejas que duermen juntas&rdquo;, contin&uacute;a el doctor. &ldquo;En algunos estudios, las personas han dormido algo mejor cuando ten&iacute;an cerca una camiseta impregnada con el olor corporal de su pareja, aunque esa persona estuviera ausente. Ese olor familiar podr&iacute;a actuar como una se&ntilde;al de seguridad&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">El lujo de tener otra habitaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otra de las variables que tiene un importante papel en todo este asunto es una condici&oacute;n material que en ocasiones supone un problema insalvable: los metros cuadrados.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n de las habitaciones separadas presupone que se tiene un espacio adicional. &ldquo;La comunicaci&oacute;n ayuda a resolver desacuerdos, pero no a&ntilde;ade metros cuadrados&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz. La posibilidad de tener una vivienda amplia, silenciosa y aislada de los ruidos exteriores tiene una relaci&oacute;n directa con los recursos econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tiene muy presente esa ventaja. &ldquo;Somos conscientes de que tenemos la suerte de poder tener habitaciones separadas&rdquo;, reconoce. En su caso, disponer de dos espacios permiti&oacute; encontrar una soluci&oacute;n que quiz&aacute; habr&iacute;a sido imposible en una vivienda m&aacute;s peque&ntilde;a.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Compartir cama con dos edredones individuales, dos colchones independientes o dos camas dentro de una misma habitación puede ayudar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez-Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Psicología Social (UCM)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Enric (32 a&ntilde;os) y Mart&iacute; (34) viven en un pueblo de la provincia de Barcelona y llegaron a una soluci&oacute;n parecida a la de Mar&iacute;a por los ronquidos de Mart&iacute;. La iniciativa parti&oacute; de Enric y comenz&oacute; como algo puntual hasta convertirse en la organizaci&oacute;n habitual de las noches.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, el espacio disponible tambi&eacute;n es crucial, pero vivir en una casa en el pueblo, con espacio de sobra, ha facilitado las cosas. &ldquo;Supongo que, claro, si vives en un piso peque&ntilde;o o compartido en Barcelona, no tienes opci&oacute;n&rdquo;, apunta Mart&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n tampoco tiene por qu&eacute; implicar siempre dos dormitorios. Rodr&iacute;guez-Mu&ntilde;oz proporciona otras opciones que pueden funcionar en funci&oacute;n de la gravedad del asunto. &ldquo;Compartir cama con dos edredones individuales, dos colchones independientes o dos camas dentro de una misma habitaci&oacute;n puede ayudar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando el problema son los horarios&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;algunos cambios no requieren m&aacute;s espacio: dejar preparada la ropa fuera de la habitaci&oacute;n, evitar varias alarmas consecutivas o salir para seguir leyendo o viendo una pantalla cuando el otro quiere dormir, son acuerdos sencillos que permiten mantener rutinas distintas sin interrumpirse tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gort tambi&eacute;n propone otras soluciones, como unos buenos tapones de espuma bien colocados o una fuente de ruido blanco, desde una grabaci&oacute;n hasta un ventilador, que amortig&uuml;e en parte el contraste entre el silencio y el ruido. &ldquo;Adem&aacute;s de esto, hay una pauta que aplico siempre en estos casos: si te despiertas y llevas veinte minutos sin poder volver a dormirte, sal de la cama. Quedarte ah&iacute; escuchando al otro respirar es la forma m&aacute;s r&aacute;pida de acabar odiando ese sonido. Sal de la habitaci&oacute;n, mant&eacute;n la luz baja y haz algo aburrido. Vuelve cuando tengas sue&ntilde;o&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que es algo que todo el mundo que tiene este tipo de problemas tendría que probar. Al final el descanso es el descanso, me parece fundamental para el día a día</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> 38 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La conversaci&oacute;n, mejor de d&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Para aquellos que se est&eacute;n planteando un divorcio del sue&ntilde;o pero todav&iacute;a no hayan dado el paso de proponerlo a su pareja, el consejo de Roser Gort es claro: &ldquo;Habladlo con calma, durante el d&iacute;a y cuando ambos hay&aacute;is descansado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n es recomendable hacerlo desde un punto de vista propio, no acusatorio&rdquo;, apunta la psic&oacute;loga. &ldquo;Necesito dormir mejor&rsquo;, nunca &lsquo;roncas mucho&rsquo;. Hay que tener presente que el ronquido no es algo premeditado. Adem&aacute;s, es buena idea que se plantee como una prueba. Eso quita peso y le devuelve reversibilidad a la decisi&oacute;n, que es lo que asusta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Justamente as&iacute; se lo plante&oacute; Enric a Mart&iacute;. Pero finalmente la prueba se convirti&oacute; en definitiva. Para el primero, el resultado es evidente: descansa m&aacute;s y est&aacute; de mejor humor. Adem&aacute;s Mart&iacute;, que no era quien ten&iacute;a el problema, duerme mejor solo que acompa&ntilde;ado. &ldquo;Tambi&eacute;n hace que tenga m&aacute;s ganas de dormir con Enric que antes&rdquo;, confiesa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJXCMFAHVDRR0XBTRXNPY04S"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ronquidos-insomnio-camas-separadas-bienvenidos-divorcio-sueno_1_13529606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Sep 2026 20:08:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca93b15e-adce-4c6a-bef0-01b8421b28df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x673y195.jpg" length="415543" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca93b15e-adce-4c6a-bef0-01b8421b28df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x673y195.jpg" type="image/jpeg" fileSize="415543" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ronquidos, insomnio y camas separadas: bienvenidos al "divorcio del sueño"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca93b15e-adce-4c6a-bef0-01b8421b28df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x673y195.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sueño,Relaciones,Dormir,Descanso,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/autora-teoriza-amor-politica-romper-monogamia-liberador-no-tumbara-capitalismo_128_13513797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4397ee9-7cbd-435d-bb2d-76fa3dd65b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151530.jpg" width="4000" height="2250" alt="La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista alemana Şeyda Kurt analiza en ‘Ternura radical’ cómo conceptos que damos por naturales como enamorarse, casarse, formar una familia o ser monógamos hay que entenderlos en contextos sociales y también ideológicos</p><p class="subtitle">El último Rincón de pensar - 'España contra el desierto': la batalla por el futuro energético</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Hacemos pol&iacute;tica cuando amamos? Por muy contradictoria que pueda resultar esta pregunta, la escritora y periodista &#350;eyda Kurt (Colonia, 1992) est&aacute; convencida de que esto es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Kurt, una de las voces m&aacute;s interesantes e incisivas de las letras germanas, aborda esta pregunta en su primer libro publicado en castellano <a href="https://www.libreriatrama.com/es/libro/ternura-radical_419786" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Ternura radical</em></a><em> </em>(Siglo XXI, 2026), escrito originalmente en 2021.
    </p><p class="article-text">
        Hija de inmigrantes de origen turco, la mirada de Kurt conecta la teor&iacute;a pol&iacute;tica o filos&oacute;fica con su propia experiencia personal, dando lugar a un ensayo con tintes autobiogr&aacute;ficos en el que trata de desmontar la ilusi&oacute;n de que nuestros amores y desamores se encuentran en un &aacute;mbito privado alejado de toda creencia ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; dice que el amor es pol&iacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de convulsi&oacute;n pol&iacute;tica e incertidumbre, mucha gente se refugia en el amor. Pero este para&iacute;so no existe en el vac&iacute;o, est&aacute; inmerso en las l&oacute;gicas y sistemas de opresi&oacute;n que estructuran c&oacute;mo nos relacionamos entre nosotros: el capitalismo patriarcal y racial, la cuesti&oacute;n de a qu&eacute; cuerpos tenemos derecho a acceder o qui&eacute;n es considerado siquiera digno de amor. Y, por supuesto, la propia idea del amor rom&aacute;ntico como la forma definitiva de relaci&oacute;n, en cuyo nombre descuidamos todas las dem&aacute;s formas de v&iacute;nculo.
    </p><p class="article-text">
        Decir que algo es pol&iacute;tico tambi&eacute;n significa, para m&iacute;, que los t&eacute;rminos, conceptos, autodefiniciones y definiciones externas, as&iacute; como todas las relaciones en las que se enmarca nuestra comprensi&oacute;n del amor, son creaciones humanas. Que estas ideas tienen una historia ligada a la dominaci&oacute;n, la lucha pol&iacute;tica, la liberaci&oacute;n y la emancipaci&oacute;n. Y que, en este sentido, tambi&eacute;n se pueden cambiar, si luchamos por ello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto conceptos que damos por naturales como enamorarse, casarse, formar una familia o ser mon&oacute;gamos son construcciones hist&oacute;ricas y sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El amor rom&aacute;ntico, por ejemplo, es una invenci&oacute;n muy moderna. La idea de elegir a alguien para casarse por deseo emocional o sexual solo surge en el seno de la burgues&iacute;a en el siglo XVIII. Por un lado, es una idea progresista, que se libera de las ataduras materiales de la propia clase o de la autoridad paterna. Al mismo tiempo, es un concepto bastante burgu&eacute;s, reservado a unos pocos individuos masculinos y propietarios.
    </p><p class="article-text">
        Las estructuras relacionales siempre han sido objeto de disputa pol&iacute;tica, y lo siguen siendo hoy en d&iacute;a. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la derecha global tambi&eacute;n ha invocado cada vez m&aacute;s estos roles en sus esfuerzos de movilizaci&oacute;n: a trav&eacute;s de la est&eacute;tica de las <em>tradwives </em>y una hipermasculinidad que supuestamente debe rescatar a la mujer blanca europea de presuntos invasores musulmanes. Todo ello mientras socavan simult&aacute;neamente los valores tradicionales y conservadores y promueven una hipersexualizaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica. Basta con mirar a Trump.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro sugiere que el amor tambi&eacute;n es trabajo y que nuestras relaciones est&aacute;n moldeadas por el tiempo, el dinero, la dependencia y las condiciones materiales de vida. &iquest;C&oacute;mo funciona esa relaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Silvia Federici, Selma James y otras feministas marxistas acu&ntilde;aron una frase en la d&eacute;cada de 1970 como parte de su campa&ntilde;a Sueldo para el Trabajo Dom&eacute;stico: &ldquo;Lo llam&aacute;is amor, nosotras lo llamamos trabajo no pagado&rdquo;. Su objetivo era exponer c&oacute;mo, bajo el nombre de amor femenino o materno, el trabajo dom&eacute;stico (y emocional) se naturaliza: un trabajo que, bajo el capitalismo patriarcal, se distribuye deliberadamente de forma desigual y se deval&uacute;a, a pesar de ser al mismo tiempo de fundamental importancia. 
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de trabajo no pagado garantiza la reproducci&oacute;n, el cuidado y el mantenimiento de los trabajadores, asegurando as&iacute; la mercanc&iacute;a m&aacute;s importante del libre mercado: la fuerza de trabajo. Sin la sopa en la mesa, sin los calcetines remendados, sin el consuelo y el rol materno, los trabajadores no podr&iacute;an presentarse listos para la f&aacute;brica o la oficina al d&iacute;a siguiente. Este trabajo no pagado realizado en nombre del amor se ha intensificado hoy en d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, uno de los mayores factores impulsores de la violencia machista es la dependencia material de las mujeres: el no poder encontrar un piso propio, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; papel han jugado el patriarcado, la propiedad, la herencia y el colonialismo en el establecimiento de la pareja mon&oacute;gama como norma?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La norma de la monogamia estuvo entretejida con las relaciones patriarcales de posesi&oacute;n y propiedad mucho antes del capitalismo. Y, naturalmente, esto siempre ha tenido mucho que ver con la pregunta de &ldquo;&iquest;qui&eacute;n hereda qu&eacute;?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que significa que los hombres que ostentaban el poder y la propiedad necesitaban tener la certeza de que su descendiente y heredero no fuera en realidad el hijo de la familia vecina. Para garantizar esto, ten&iacute;an que ejercer un control sobre la sexualidad de las mujeres, por ejemplo, bajo la forma de una obligaci&oacute;n a la monogamia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Uno de los mayores factores impulsores de la violencia machista es la dependencia material de las mujeres: el no poder encontrar un piso propio, por ejemplo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es una relaci&oacute;n abierta una alternativa genuinamente revolucionaria? &iquest;Qu&eacute; tendr&iacute;a que cambiar para que nuestras relaciones fueran realmente menos jer&aacute;rquicas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Romper con la monogamia puede ser liberador, pero no tumbar&aacute; el capitalismo. De esas nuevas relaciones no va a surgir una multiplicidad resistente y revolucionaria en la que la solidaridad y los cuidados se organicen de otra manera. 
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte, creo m&aacute;s en la revalorizaci&oacute;n de la amistad, la cual, en su forma pol&iacute;tica (el compa&ntilde;erismo de lucha) alberga, desde mi punto de vista, el verdadero poder revolucionario. Ah&iacute; es donde las personas se eligen porque comparten objetivos, intereses y visiones comunes de una buena vida. Ah&iacute; reside el mayor poder revolucionario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa exactamente &ldquo;ternura radical&rdquo;? &iquest;Y por qu&eacute; la ternura necesita ser radical?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os he sentido un cierto malestar con el t&eacute;rmino &ldquo;amor&rdquo;. Por un lado, el concepto de amor es incre&iacute;blemente el&aacute;stico e indefinido. Lo cual en realidad est&aacute; genial, si no fuera porque la omnipresencia de la palabra nos da la ilusi&oacute;n de que existe un significado fijo y socialmente aceptado del amor que se aplica a todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        La ternura conlleva un car&aacute;cter m&aacute;s activo. Se trata de fragilidad, pero al mismo tiempo de algo duradero, algo que resuena y repercute. Y se vuelve radical all&iacute; donde cuestiona y ataca fundamentalmente las condiciones que sofocan y limitan nuestra ternura. Para m&iacute;, es una &eacute;tica de la justicia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si estamos constantemente ocupados trabajando, produciendo y consumiendo, &iquest;podemos realmente formar conexiones profundas sin tener tiempo para ellas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me temo que no. Las conexiones profundas prosperan al abrirse a la propia vulnerabilidad y a la de los dem&aacute;s, en la fricci&oacute;n, en las contradicciones, en la generosidad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y al mismo tiempo, requieren valent&iacute;a y una claridad que siga situando y defendiendo el ser propio y el compartido en el mundo. Y luego, por supuesto, todas las dem&aacute;s cosas que llevan tiempo: la organizaci&oacute;n compartida de una vida, el pensar con perspectiva y el cuidarse mutuamente, la intimidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a una sociedad organizada en torno a la ternura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un mundo sin capitalismo, patriarcado, racismo ni otros sistemas de orden y dominaci&oacute;n que clasifican a las personas, las jerarquizan y destruyen y limitan nuestros cuerpos y espacios relacionales. 
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad radicalmente tierna se desplegar&iacute;a alrededor de la red de nuestras relaciones de cuidado: las relaciones que, en &uacute;ltima instancia, hacen posible la vida en esta tierra en primer lugar. Y con esto no quiero decir que todos tengamos que tratarnos con amor. A lo que voy es a pensar el cuidado como una estructura en la que la dignidad de una persona no dependa de la buena voluntad de los individuos, sino donde la inviolabilidad de nuestros cuerpos est&eacute; garantizada pol&iacute;ticamente. 
    </p><p class="article-text">
        Esta sociedad partir&iacute;a de la premisa de que todos dependemos unos de otros y estamos interconectados. Los sistemas en los que trabajamos, en los que organizamos la producci&oacute;n y la reproducci&oacute;n, ser&iacute;an radicalmente democr&aacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos movernos sin miedo, y volvernos hacia el otro sin miedo, experimentar, fracasar y empezar de nuevo una y otra vez. Tendr&iacute;amos el tiempo, el ocio y los espacios para todo eso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/autora-teoriza-amor-politica-romper-monogamia-liberador-no-tumbara-capitalismo_128_13513797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 20:09:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b4397ee9-7cbd-435d-bb2d-76fa3dd65b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151530.jpg" length="2582841" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b4397ee9-7cbd-435d-bb2d-76fa3dd65b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151530.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2582841" width="4000" height="2250"/>
      <media:title><![CDATA[La autora que teoriza por qué el amor es política: “Romper con la monogamia es liberador pero no tumbará el capitalismo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b4397ee9-7cbd-435d-bb2d-76fa3dd65b1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151530.jpg" width="4000" height="2250"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amor,Política,Libros,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joan Yago: "Haciendo teatro no cambiaremos el mundo, pero no tenemos más remedio que seguir intentándolo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/joan-yago-haciendo-teatro-no-cambiaremos-mundo-no-remedio-seguir-intentandolo_1_13511431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8fc4ca98-a583-47bb-b4b5-69ad06a0484e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x370y123.jpg" width="1200" height="675" alt="Joan Yago: &quot;Haciendo teatro no cambiaremos el mundo, pero no tenemos más remedio que seguir intentándolo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dramaturgo catalán, fundador de la compañía La Calòrica, ha recibido el galardón por la obra ‘La brama del cérvol’, estrenada en 2025</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Carme Portaceli reivindica el teatro como espacio de resistencia en su última temporada al frente del TNC
</p></div><p class="article-text">
        Por &ldquo;la potencia de un texto sorprendente, arriesgado y deliberadamente delirante que dialoga con nuestro presente desde una profunda crisis existencial y pol&iacute;tica&rdquo;, entre otras razones de peso, el <a href="https://www.eldiario.es/temas/ministerio-de-cultura-y-deporte/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ministerio de Cultura</a> ha concedido el Premio Nacional de Literatura Dram&aacute;tica al dramaturgo Joan Yago (Barcelona, 1987) por su obra <em>La brama del c&eacute;rvol </em>(La berrea del ciervo).
    </p><p class="article-text">
        El premio es tambi&eacute;n, por extensi&oacute;n, un aplauso al trabajo que su compa&ntilde;&iacute;a <a href="https://www.lacalorica.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Cal&ograve;rica</a> lleva realizando en los &uacute;ltimos 16 a&ntilde;os. Formada junto a un grupo de amigos y compa&ntilde;eros del Institut del Teatre, la formaci&oacute;n no ha parado de sorprender y aumentar su fama con obras como <em>Fe&iacute;sima enfermedad y muy triste muerte de la reina Isabel I</em> (2010/2020), <em>Sobre el fenomen de les feines de merda</em> (2015), <em>El profeta</em> (2016), <em>Fairfly</em> (2017), <em>Els ocells/Las aves</em> (2018) o <em>De qu&egrave; parlem mentre no parlem de tota aquesta merda</em> (2021), entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos decir que Yago es, sin temor a equivocarnos, uno de los dramaturgos m&aacute;s interesantes de su generaci&oacute;n. Sin duda, uno de los responsables de volver a llenar las salas de un sector que hasta hace algunos a&ntilde;os se declaraba permanentemente en crisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enhorabuena por el premio. &iquest;C&oacute;mo se siente despu&eacute;s de haberlo ganado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No me lo termino de creer. Me enter&eacute; hace algo m&aacute;s de 24 horas y tengo la sensaci&oacute;n de que han pasado muchas cosas. Al principio estaba euf&oacute;rico, luego por la tarde me puse como enfermo, y esta ma&ntilde;ana pues ten&iacute;a reuniones, trabajo, todo sigue exactamente igual. Pero varias veces a lo largo del d&iacute;a he pensado: &ldquo;&iquest;ha pasado de verdad?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha contado alguna vez que de adolescente en Palma le dijeron que era un actor terrible y le invitaron a dejarlo y ponerse a escribir. Mirando atr&aacute;s, &iquest;c&oacute;mo ve ahora aquel &ldquo;fracaso&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La profesora me dijo algo as&iacute; como &ldquo;&iquest;no te das cuenta de que te lo pasas mejor imaginando las escenas y los personajes, que luego interpret&aacute;ndolos?&rdquo; He pensado mucho en ella en estas 24 horas.&nbsp;Me dijo que por qu&eacute; no escrib&iacute;a la obra del a&ntilde;o siguiente, que ten&iacute;a buenas ideas, que eran divertidas y cuando tienes 13 a&ntilde;os est&aacute; muy bien que alguien te diga &ldquo;prueba a hacer esto&rdquo;. Enseguida conect&eacute; con el teatro cuando vi que pod&iacute;amos juntarnos cinco, traer unos disfraces de casa, poner cuatro sillas, decir que eran un coche y ponerlo delante de la gente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fueron sus a&ntilde;os de formaci&oacute;n en el Institut del Teatre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fueron absolutamente maravillosos. Primero porque &eacute;ramos j&oacute;venes y segundo porque realmente yo tuve una experiencia muy buena. All&iacute; conoc&iacute; a las personas que ahora son las m&aacute;s importantes de mi vida: amigos y compa&ntilde;eros de trabajo. Adem&aacute;s pas&aacute;bamos el d&iacute;a escribiendo, haciendo, pensando y analizando teatro. Para m&iacute; fue una experiencia muy feliz.&nbsp;Tambi&eacute;n fueron unos a&ntilde;os duros econ&oacute;micamente debido a la crisis econ&oacute;mica del 2008 y vi a muchos compa&ntilde;eros quedarse por el camino porque ten&iacute;an que hacerse cargo de un familiar, de un negocio o luchar contra un desahucio.&nbsp;Los compa&ntilde;eros con los que acab&eacute; formando La Cal&ograve;rica tambi&eacute;n compart&iacute;amos esos problemas y una perspectiva de futuro muy desoladora. Todo el mundo nos dec&iacute;a que el sector estaba muy dif&iacute;cil. Daba mucho miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo empezaron a trabajar juntos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al acabar los estudios ten&iacute;amos una obra terminada. En aquel momento, verano de 2010, los teatros no ten&iacute;an dinero para programar y era f&aacute;cil que te invitaran a exhibir tu obra, aunque sin cobrar.&nbsp;Nosotros nos mor&iacute;amos por hacerlo aun sin cobrar y sin Seguridad Social. As&iacute; fueron de precarios los inicios de la compa&ntilde;&iacute;a. Nunca recomendamos a otras compa&ntilde;&iacute;as m&aacute;s j&oacute;venes que hagan lo que hicimos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo a usted, &iquest;cu&aacute;les dir&iacute;a que son sus influencias? He le&iacute;do que son muy variadas y engloban cosas como </strong><em><strong>Los Simpson</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ayer cuando me encontr&eacute; mal sent&iacute; un imperioso deseo de ver un cap&iacute;tulo de <em>Los Simpson</em>. Me han inspirado mucho. Me encanta su forma de hacer una comedia fuertemente pol&iacute;tica, pero a la vez fuertemente imaginativa, que combina humor intelectual con elementos de alta comedia pero los mezcla con el caca, culo, pedo, pis. Tiene un pie en lo cotidiano y otro pie en la fantas&iacute;a pura y dura.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de eso, siempre he conectado mucho con el teatro de Ch&eacute;jov, porque tambi&eacute;n se coloca en un espacio entre lo c&oacute;mico y lo tr&aacute;gico, lo existencial y lo pol&iacute;tico. En c&oacute;mo el dinero afecta a las relaciones entre las personas. La mezcla del amor con los intereses me interesa mucho. Y estructuralmente pues me gustan mucho las obras de Caryl Churchill o de Roland Schimmelpfennig, que tienen una escritura teatral de la que he copiado mucho a nivel estructural, de uso de las formas, etc.
    </p><p class="article-text">
        Soy muy fan tambi&eacute;n de la comedia de Arist&oacute;fanes. Hay algo en la libertad absoluta de su comedia que est&aacute; en el origen de la s&aacute;tira pol&iacute;tica que m&aacute;s me interesa. &Eacute;l pone a un dios al lado de un hombre, de un animal o de un campesino. En realidad, est&aacute; en el origen de <em>Los Simpson</em>, donde ponen a Richard Nixon junto a un perro y a un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El galard&oacute;n le llega por </strong><em><strong>La brama del c&eacute;rvol</strong></em><strong>, una obra en la que se reflexiona sobre si el teatro pol&iacute;tico puede cambiar el mundo. Tras 16 a&ntilde;os de trayectoria con La Cal&ograve;rica, &iquest;cu&aacute;l es su respuesta a esa pregunta?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Precisamente necesit&aacute;bamos hacer esta obra para reflexionar sobre la posibilidad de que lo que llamamos teatro pol&iacute;tico solo sea una excusa para mirarnos a los ojos y celebrar lo progres que somos.&nbsp;La obra plantea la tesis, un pel&iacute;n conformista, de que a pesar de que haciendo teatro no cambiaremos el mundo, no tenemos m&aacute;s remedio que seguir intent&aacute;ndolo y se&ntilde;alando las cosas que nos parecen inaceptables. Provocar conversaciones, recuperar conversaciones silenciadas y crear momentos de reuni&oacute;n que quiz&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a puedan provocar algo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha dicho en alguna ocasi&oacute;n que el objetivo de su escritura es que las personas se r&iacute;an de sus miedos o sus fantasmas, pero tambi&eacute;n ir m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;inventar una emoci&oacute;n nueva&rdquo; que enfade, duela, calme y haga re&iacute;r a la vez. &iquest;Cree que esa mezcla es la clave del &eacute;xito de La Cal&ograve;rica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Pienso que la gente viene a ver nuestras obras porque siente cosas que no hemos inventado nosotros, pero que echa en falta. Quieren re&iacute;rse pero tambi&eacute;n salir un poco enfadados, reconfortados, sentirse dolorosamente identificados.&nbsp;Desde La Cal&ograve;rica intentamos poner al espectador en una situaci&oacute;n donde no sabe lo que le va a pasar. Este es el poder que tiene el teatro, hacernos sentir sensaciones f&iacute;sicas, que hagamos un viaje emocional que nosotros queremos que sea lo m&aacute;s insospechado posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que este premio va a cambiar algo en usted o en La Cal&oacute;rica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2018 ganamos dos premios Max. Fue una alegr&iacute;a pero la vida no nos cambi&oacute;. Me estoy preparando para que con este pase lo mismo. Muchos compa&ntilde;eros me han escrito para felicitarme y estoy feliz, pero creo que todo seguir&aacute; m&aacute;s o menos igual.&nbsp;Si pudiera pedir algo, me encantar&iacute;a que el premio sirviera para que <em>La brama del c&eacute;rvol </em>pudiera girar por todo el estado espa&ntilde;ol. Ser&iacute;a una gran alegr&iacute;a.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/joan-yago-haciendo-teatro-no-cambiaremos-mundo-no-remedio-seguir-intentandolo_1_13511431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Sep 2026 20:00:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8fc4ca98-a583-47bb-b4b5-69ad06a0484e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x370y123.jpg" length="70060" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8fc4ca98-a583-47bb-b4b5-69ad06a0484e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x370y123.jpg" type="image/jpeg" fileSize="70060" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Joan Yago: "Haciendo teatro no cambiaremos el mundo, pero no tenemos más remedio que seguir intentándolo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8fc4ca98-a583-47bb-b4b5-69ad06a0484e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x370y123.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Teatro,Literatura,Artes escénicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b69d9cf9-63f9-4769-a5c0-845ff93e5eb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1285y637.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos las razones tras un fenómeno global empujado por el marketing visual y la búsqueda de pertenencia social</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        El sol de media tarde golpea las losetas del Passeig de Gr&agrave;cia de Barcelona y sobre ellas se dibuja una escena tan desconcertante como habitual: una fila de varios metros bordea el escaparate de la tienda de Chanel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unos metros m&aacute;s abajo, junto a una ic&oacute;nica tienda de juguetes, una empleada frena el paso de turistas hacia el interior con un dispositivo con el que controla el aforo. Algo m&aacute;s de una decena de personas aguarda pacientemente. La estampa se repite id&eacute;ntica en el Born frente a un establecimiento cuyas tartas se han hecho virales, en la entrada de una tienda de moda o junto a una helader&iacute;a que hace un tiempo visit&oacute; una conocida estrella del pop.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por toda la ciudad, una nutrida legi&oacute;n de personas invierte su tiempo libre, un recurso cada vez m&aacute;s escaso y codiciado hoy en d&iacute;a, en conseguir unos productos muy concretos. Algo que no es exclusivo de Barcelona, sino que ocurre en <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi todas las grandes ciudades</a> del mundo occidental.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; engranaje psicol&oacute;gico se activa en la mente de todas estas personas para esperar un buen rato en la calle con tal de obtener un determinado producto cuando lo podr&iacute;an comprar por internet o pedirlo a domicilio?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace apenas una década, hacer cola era sinónimo de pérdida de tiempo, mientras que hoy es parte de un ritual</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anabell Fondón</span>
                                        <span>—</span> socióloga y profesora de la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El ritual del peque&ntilde;o lujo y la paciencia como trofeo</h2><p class="article-text">
        Tradicionalmente, la espera en un comercio se interpretaba como una pega, un s&iacute;ntoma de ineficiencia o una molestia. Ahora, sin embargo, en algunos comercios la experiencia ha sufrido un giro radical. Parece que con el acceso a la vivienda o a los grandes viajes convertidos en metas inalcanzables para amplias capas de la poblaci&oacute;n, el consumo se ha desplazado hacia los peque&ntilde;os lujos accesibles.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la espera deja de ser un mero tr&aacute;mite y adquiere valor por s&iacute; misma. El producto final puede parecer m&aacute;s deseable precisamente por el esfuerzo invertido en conseguirlo. La doctora <a href="https://servicios.urjc.es/pdi/ver/anabell.fondon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anabell Fond&oacute;n</a>, soci&oacute;loga y profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, contextualiza esta transformaci&oacute;n se&ntilde;alando que &ldquo;hace apenas una d&eacute;cada, hacer cola era sin&oacute;nimo de p&eacute;rdida de tiempo, mientras que hoy es parte de un ritual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la investigadora, en una sociedad donde casi todo es inmediato, la espera se ha revelado como una se&ntilde;al de autenticidad y exclusividad, hasta el punto de que &ldquo;esperar en el sitio correcto funciona como un sello de pertenencia&rdquo;, una muestra de estatus. De este modo, a&ntilde;ade Fond&oacute;n, la paciencia se convierte en un capital cultural capaz de demostrar gusto, conocimiento y resistencia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/176942a3-a211-4440-bd52-973aba2f7592_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/176942a3-a211-4440-bd52-973aba2f7592_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/176942a3-a211-4440-bd52-973aba2f7592_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/176942a3-a211-4440-bd52-973aba2f7592_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/176942a3-a211-4440-bd52-973aba2f7592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/176942a3-a211-4440-bd52-973aba2f7592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/176942a3-a211-4440-bd52-973aba2f7592_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Varias personas hacen cola para entrar en la tienda de Loewe del Passeig de Gràcia de Barcelona."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Varias personas hacen cola para entrar en la tienda de Loewe del Passeig de Gràcia de Barcelona.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El efecto reba&ntilde;o, el sesgo de escasez y la dictadura del algoritmo</h2><p class="article-text">
        Fond&oacute;n afirma que detr&aacute;s de la paciencia del consumidor opera un mecanismo psicol&oacute;gico ancestral: la validaci&oacute;n social. Al percibir una multitud congregada ante un establecimiento, el cerebro humano activa un atajo cognitivo inmediato que asocia la masa a la bondad del producto ofertado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cola deja as&iacute; de ser &uacute;nicamente una consecuencia del &eacute;xito para convertirse en una demostraci&oacute;n p&uacute;blica de que ese &eacute;xito existe. No hace falta entrar, probar el producto ni conocer la marca: basta con ver a decenas de personas esperando para concluir que, por alg&uacute;n motivo, aquello merece la pena. Esta din&aacute;mica, multiplicada por la amplificaci&oacute;n a trav&eacute;s de las redes sociales, convierte la v&iacute;a p&uacute;blica en un gran escaparate performativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La arquitectura de plataformas como TikTok e Instagram no es neutral: est&aacute; dise&ntilde;ada para comprimir la decisi&oacute;n y amplificar la urgencia&rdquo;, apunta la soci&oacute;loga. &ldquo;Algoritmos, se&ntilde;ales de prueba social y pistas de escasez activan procesos de consumo emocional y FOMO, empujando a compras y visitas impulsivas&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora todo el mundo busca consumir lo mismo en los mismos sitios porque lo vemos en internet. En cuanto un local se populariza en las redes, la gente va en masa. En Francia es igual, cuenta un turista francés</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experta apunta a que la investigaci&oacute;n reciente describe un ciclo claro: &ldquo;Consumimos contenido digital, reproducimos la visita f&iacute;sica (y la cola), y luego generamos nuevo contenido que el algoritmo amplifica&rdquo;. Esto produce una &ldquo;participaci&oacute;n performativa&rdquo; y una &ldquo;temporalidad algor&iacute;tmica&rdquo;: el tiempo libre se organiza alrededor de ventanas de viralidad, no de preferencias estables.
    </p><p class="article-text">
        Un turista franc&eacute;s de mediana edad describe con precisi&oacute;n el poder de atracci&oacute;n instintivo que ejerce la aglomeraci&oacute;n sobre el transe&uacute;nte casual. &ldquo;Al ver la fila en la puerta nos llam&oacute; la atenci&oacute;n&rdquo;, explica frente a una enorme tienda de juguetes. Reconoce que decidieron sumarse porque la fila avanzaba r&aacute;pido, estaban de vacaciones y la ilusi&oacute;n de sus hijos justificaba el tiempo invertido. &ldquo;Ahora todo el mundo busca consumir lo mismo en los mismos sitios porque lo vemos en internet&rdquo;, asegura. &ldquo;En cuanto un local se populariza en las redes&rdquo;, a&ntilde;ade, &ldquo;la gente va en masa. En Francia es igual&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hay cola, tenemos la certeza de que el lugar es bueno de verdad&rdquo;, afirman convencidos un grupo de asi&aacute;ticos que aguarda ante las puertas de la pasteler&iacute;a del Born tras haber descubierto el local en redes sociales, donde figuraba catalogado como una parada gastron&oacute;mica obligatoria en la ciudad. &ldquo;Tambi&eacute;n sab&iacute;amos que tendr&iacute;amos que esperar&rdquo;, explican, al preguntarles por las filas. Casi todo el mundo que sale con su pedazo de pastel de la tienda, le toma una fotograf&iacute;a antes de comerlo.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n, sin embargo, se complica cuando la cola se forma ante la puerta de una tienda de lujo. &iquest;Qu&eacute; lleva a alguien a esperar para acceder a un establecimiento donde, en teor&iacute;a, el precio deber&iacute;a ser suficiente para filtrar la demanda? En los casos consultados, la respuesta no tiene tanto que ver con la psicolog&iacute;a como con las cuentas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d33028d-dabb-4e9a-9de3-f20e9d547f49_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d33028d-dabb-4e9a-9de3-f20e9d547f49_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d33028d-dabb-4e9a-9de3-f20e9d547f49_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d33028d-dabb-4e9a-9de3-f20e9d547f49_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d33028d-dabb-4e9a-9de3-f20e9d547f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2d33028d-dabb-4e9a-9de3-f20e9d547f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2d33028d-dabb-4e9a-9de3-f20e9d547f49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;Esperar en el sitio correcto funciona como un sello de pertenencia&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;Esperar en el sitio correcto funciona como un sello de pertenencia&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para el turismo internacional especialmente, la ecuaci&oacute;n incluye ventajas econ&oacute;micas tangibles asociadas a las pol&iacute;ticas fiscales. Una turista mexicana entrevistada frente a las puertas de Chanel reconoce que la fila no le supone un problema importante, aunque admite que pensaba que ser&iacute;a &ldquo;un tr&aacute;mite r&aacute;pido de entrar y salir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La clienta explica que el principal atractivo es financiero, ya que &ldquo;en estas tiendas no pagas impuestos gracias al <em>tax-free</em>, lo que reduce el coste sustancialmente en comparaci&oacute;n con Estados Unidos o M&eacute;xico&rdquo;. En su caso, relata que buscaba una pieza concreta que no encontr&oacute; durante su paso por Madrid, por lo que esta visita a Barcelona representa su &ldquo;&uacute;ltima oportunidad&rdquo; antes de volver a casa. &ldquo;Me puede salir unos 300 d&oacute;lares m&aacute;s barato&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        En la acera de enfrente, una pareja de la India espera en la fila de Herm&egrave;s. Viajeros frecuentes por Europa, tienen claro que las colas se han extendido por todas partes, tanto para comer como para comprar en comercios, algo que achacan a que las tiendas disponen de un personal reducido para atender al p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Consumimos contenido digital, reproducimos la visita física (y la cola), y luego generamos nuevo contenido que el algoritmo amplifica. Esto produce una &#039;participación performativa&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Anabell Fondón</span>
                                        <span>—</span> socióloga y profesora de la URJC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, la mujer de la pareja subraya tambi&eacute;n el peso de la estrategia de marca, afirmando que &ldquo;en las marcas de lujo influye de forma clara la creaci&oacute;n deliberada de esa expectaci&oacute;n alrededor de la firma&rdquo;. Al comparar la situaci&oacute;n con su pa&iacute;s de origen, comenta que en India la firma opera de otra manera y no se producen colas. Para ella, la paciencia en Espa&ntilde;a queda compensada por el bolsillo, ya que &ldquo;la exenci&oacute;n fiscal nos permite ahorrar entre un 15% y un 20%&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Cuando la cola es marketing</h2><p class="article-text">
        Para el transe&uacute;nte, una cola puede despertar la curiosidad. Para las marcas, puede convertirse en una herramienta de comunicaci&oacute;n tan visible como rentable. Reducir la superficie del establecimiento, limitar deliberadamente el ritmo de atenci&oacute;n o lanzar colecciones de tirada restringida son decisiones organizativas orientadas a visibilizar la demanda exterior.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fdaba9-a519-41c2-ab5f-8660fbac3888_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fdaba9-a519-41c2-ab5f-8660fbac3888_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fdaba9-a519-41c2-ab5f-8660fbac3888_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fdaba9-a519-41c2-ab5f-8660fbac3888_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fdaba9-a519-41c2-ab5f-8660fbac3888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78fdaba9-a519-41c2-ab5f-8660fbac3888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/78fdaba9-a519-41c2-ab5f-8660fbac3888_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Para el transeúnte, una cola puede despertar la curiosidad. Para las marcas, puede convertirse en una herramienta de comunicación tan visible como rentable."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Para el transeúnte, una cola puede despertar la curiosidad. Para las marcas, puede convertirse en una herramienta de comunicación tan visible como rentable.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="https://www.uoc.edu/es/news/servicios-para-los-medios/guia-expertos/ana-isabel-jimenez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Isabel Jim&eacute;nez-Zarco</a>, experta en marketing y profesora de los Estudios de Econom&iacute;a y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), analiza la vertiente estrat&eacute;gica de estas barreras f&iacute;sicas de acceso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experta aclara que, aunque algunas firmas generan atracci&oacute;n de forma org&aacute;nica, muchas otras buscan deliberadamente las condiciones para propiciar filas en la calle y aprovecharlas comercialmente. Como resultado, &ldquo;el consumidor deduce que si no aguanta la espera, perder&aacute; la oportunidad de adquirir ese producto&rdquo;. De esta forma, la fila se convierte en una valla publicitaria gratuita que hace visible la demanda y despierta la curiosidad de quienes pasan por delante.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El consumidor deduce que si no aguanta la espera, perderá la oportunidad de adquirir ese producto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Isabel Jiménez-Zarco</span>
                                        <span>—</span> experta en marketing y profesora de la UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante, la profesora de la UOC advierte de los riesgos comerciales derivados de un uso puramente cosm&eacute;tico de esta t&aacute;ctica de ventas. &ldquo;La gente tampoco es tan tonta. Es decir, esta t&eacute;cnica puede servir a muy corto plazo, pero las marcas lo que quieren es generar fidelizaci&oacute;n a medio-largo plazo&rdquo;, explica. &ldquo;Por tanto, detr&aacute;s de esta estrategia de generar una cola, tiene que haber un buen producto o servicio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, seg&uacute;n Jim&eacute;nez-Zarco, en una era caracterizada por la inmediatez del comercio electr&oacute;nico, el acto de esperar consigue incrementar el valor percibido y transformar la compra en un acontecimiento social. &ldquo;La anticipaci&oacute;n puede hacernos disfrutar m&aacute;s del producto&rdquo;, afirma.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6b7512c-2737-4da5-9524-e131fc9de719_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6b7512c-2737-4da5-9524-e131fc9de719_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6b7512c-2737-4da5-9524-e131fc9de719_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6b7512c-2737-4da5-9524-e131fc9de719_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6b7512c-2737-4da5-9524-e131fc9de719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b6b7512c-2737-4da5-9524-e131fc9de719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b6b7512c-2737-4da5-9524-e131fc9de719_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&quot;La anticipación puede hacernos disfrutar más del producto&quot;, dice la experta en marketing Ana Isabel Jiménez-Zarco.."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &quot;La anticipación puede hacernos disfrutar más del producto&quot;, dice la experta en marketing Ana Isabel Jiménez-Zarco..                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En un entorno saturado por la sobreoferta y el ruido informativo, la fila funciona como un &ldquo;sello de validaci&oacute;n colectiva&rdquo; que permite reducir el esfuerzo de elegir, explica Fond&oacute;n. Ante el caos de opciones, delegamos la decisi&oacute;n en la masa. Y las marcas ya no venden &uacute;nicamente productos: venden tambi&eacute;n experiencias documentables. Las filas son una de ellas.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, este fen&oacute;meno proyecta una radiograf&iacute;a muy clara de la sociedad contempor&aacute;nea: el valor de las cosas ya no reside &uacute;nicamente en el objeto que nos llevamos a casa, sino en &ldquo;la narrativa que lo rodea&rdquo;. Una historia que, como concluye Fond&oacute;n, &ldquo;se construye, se mide y se disputa en tiempo real entre la dictadura del algoritmo y el asfalto de la acera&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fiebre-colas-marcas-venden-perder-tiempo-productos-merece-pena_1_13503728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 21:22:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b69d9cf9-63f9-4769-a5c0-845ff93e5eb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1285y637.jpg" length="1622401" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b69d9cf9-63f9-4769-a5c0-845ff93e5eb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1285y637.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1622401" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La fiebre de las colas: cómo algunas marcas nos venden que perder el tiempo por sus productos merece la pena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b69d9cf9-63f9-4769-a5c0-845ff93e5eb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1285y637.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Consumo,Redes sociales,Marketing,Sociedad,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los peligros de obsesionarse por volver al vientre plano tras dar a luz: por qué no equivale a estar recuperada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/peligros-obsesionarse-volver-vientre-plano-dar-luz-no-equivale-recuperada_1_13493186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d68ba814-3175-4e47-bd91-74bd339f96b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los peligros de obsesionarse por volver al vientre plano tras dar a luz: por qué no equivale a estar recuperada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el impulso de las redes, se ha extendido la idea de que no volver rápidamente al gimnasio, recuperar la cintura o ponerse rápido en bikini tras ser madre es un fracaso. ¿Cómo afecta esta presión por el 'posparto exprés'?</p><p class="subtitle">“La presión por recuperar tu cuerpo es inmensa”: las madres empujadas a usar inyecciones para adelgazar en el posparto</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo est&aacute;!&rdquo;. &ldquo;Parece mentira que haya sido madre hace nada&rdquo;. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo lo ha hecho?&rdquo;. Apuesto a que han o&iacute;do muchas veces estas y otras expresiones de asombro y aprobaci&oacute;n referidas a una mujer que acaba de ser madre. 
    </p><p class="article-text">
        El posparto expr&eacute;s, el volver a tener un vientre plano tras un embarazo parece haberse convertido en un requisito ineludible del proceso de tener un beb&eacute; y las redes sociales se ocupan de fomentar esta creencia. Mediante <em>likes </em>y comentarios, se premia la velocidad con la que una mujer reaparece en el gimnasio, recupera el contorno de su cintura o se muestra en bikini sin huellas evidentes de su reciente gestaci&oacute;n. Pero esta fascinaci&oacute;n por la recuperaci&oacute;n inmediata genera un espejismo peligroso para la salud de las mujeres.
    </p><h2 class="article-text">Est&eacute;tica no equivale a salud</h2><p class="article-text">
        La ciencia cuestiona abiertamente este foco en la recuperaci&oacute;n del buen aspecto f&iacute;sico como el objetivo principal tras un embarazo. Como se&ntilde;alan los expertos, tener un vientre plano no equivale a estar verdaderamente recuperada por dentro.
    </p><p class="article-text">
        Durante la gestaci&oacute;n, los rectos abdominales, las dos bandas musculares verticales del abdomen, se separan para dar espacio al beb&eacute;, distendiendo la banda de tejido conectivo que los une por el centro (la llamada l&iacute;nea alba). Cuando tras el parto esa separaci&oacute;n persiste y el tejido no recupera su tensi&oacute;n decimos que esa persona sufre de di&aacute;stasis de rectos abdominales.
    </p><p class="article-text">
        Tener di&aacute;stasis no supone un simple inconveniente est&eacute;tico, sino que implica perder la &lsquo;faja natural&rsquo; del cuerpo en esa zona. Para una mujer, esto se traduce en secuelas funcionales muy concretas: dolor lumbar recurrente, sensaci&oacute;n de fragilidad o &lsquo;vac&iacute;o&rsquo; al cargar peso, abombamientos de la zona al toser o levantarse de la cama, e incluso problemas relacionados con el <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/limites-ejercicios-suelo-pelvico-pasarse-malo-quedarse-cortos_1_13487572.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suelo p&eacute;lvico</a> como incontinencia o pesadez. En los casos m&aacute;s severos o persistentes, esta falta de contenci&oacute;n puede llegar a comprometer la estructura hasta requerir reparaci&oacute;n quir&uacute;rgica.
    </p><p class="article-text">
        El problema, tal y como explica Rafael Vicetto Mart&iacute;nez, responsable de la Unidad de Fisioterapia de la Agrupaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Di&aacute;stasis Abdominal (AEDA), es que una mujer puede mostrar una pared abdominal visualmente plana y continuar padeciendo estas alteraciones biomec&aacute;nicas o una separaci&oacute;n estructural importante. Y, por el contrario, otra mujer puede mantener un contorno redondeado durante meses tras el parto y haber restaurado plenamente la fuerza, la contenci&oacute;n y el control din&aacute;mico necesarios para desenvolverse con total seguridad en su d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En palabras del especialista, &ldquo;la di&aacute;stasis no se mide solo en cent&iacute;metros. Hay que valorar tambi&eacute;n la calidad de la l&iacute;nea alba, su capacidad para transmitir tensi&oacute;n y c&oacute;mo responde durante el movimiento&rdquo;.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/Bcp87SblcDJ/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El peligro de las promesas virales de 21 d&iacute;as</h2><p class="article-text">
        En el ecosistema digital abundan los desaf&iacute;os del tipo &ldquo;los hipopresivos que te har&aacute;n recuperar tu cintura&rdquo; o &ldquo;vuelve a tu f&iacute;sico habitual en tan solo 21 d&iacute;as&rdquo;. Estas supuestas soluciones hacen que se extienda la falsa creencia de que existe un calendario estandarizado para la recuperaci&oacute;n f&iacute;sica tras el parto. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Vicetto se&ntilde;ala que esto no es as&iacute;, y que reiniciar prematuramente entrenamientos exigentes o rutinas de gimnasio sin una evaluaci&oacute;n individual previa genera riesgos importantes para la integridad muscular.
    </p><p class="article-text">
        El peligro principal radica, seg&uacute;n el experto, en la aplicaci&oacute;n indiscriminada de pautas universales para todas las personas. &ldquo;Tratan a todas las pacientes como si partieran de la misma situaci&oacute;n&rdquo;, apunta. &ldquo;Pero no existen ejercicios vetados de forma universal, como tampoco ejercicios adecuados para todas. Un abdominal cl&aacute;sico, una plancha, correr, levantar peso o hacer hipopresivos puede ser perfectamente tolerable para una mujer y resultar excesivo para otra&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estas supuestas soluciones hacen que se extienda la falsa creencia de que existe un calendario estandarizado para la recuperación física tras el parto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, en estructuras abdominales debilitadas algunos movimientos pueden empeorar la deformidad del tejido. Por este motivo, la recuperaci&oacute;n debe responder al control funcional de cada paciente en lugar de someterse a retos de internet o fechas l&iacute;mite preestablecidas.
    </p><h2 class="article-text">Desinformaci&oacute;n en redes y distorsi&oacute;n psicol&oacute;gica</h2><p class="article-text">
        No obstante, este enorme volumen de contenidos en redes sociales carentes de respaldo cient&iacute;fico agrava la vulnerabilidad psicol&oacute;gica de las mujeres en el periodo posparto. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40618057/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio cient&iacute;fico publicado en 2025</a> en <em>BMC Women&rsquo;s Health</em> sobre el contenido divulgado en Instagram respecto a la di&aacute;stasis y el ejercicio f&iacute;sico revel&oacute; datos alarmantes: &ldquo;El 60,7% de las publicaciones analizadas ofrec&iacute;a recomendaciones del todo desprovistas de fundamento en la literatura m&eacute;dica. Tan solo un 7,1% citaba alguna fuente verificable. Las participantes encuestadas en dicha investigaci&oacute;n refirieron haber experimentado confusi&oacute;n, sufrieron mensajes contradictorios e incluso temor a realizar movimiento alguno&rdquo;, comenta el experto.
    </p><p class="article-text">
        A esta marejada de consejos no verificados se suma la proliferaci&oacute;n de fotograf&iacute;as comparativas de &ldquo;antes y despu&eacute;s&rdquo; que tambi&eacute;n abundan en las redes. Estos contenidos con frecuencia est&aacute;n manipulados mediante posturas forzadas, prendas moldeadoras, &aacute;ngulos fotogr&aacute;ficos favorables o directamente, retocados digitalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Como advierte Vicetto, la viralizaci&oacute;n de estas im&aacute;genes proyecta unos m&aacute;rgenes de recuperaci&oacute;n irrealizables que a&ntilde;aden un nivel angustioso de exigencia. Al compararse con fotograf&iacute;as falsas, muchas mujeres concluyen err&oacute;neamente que sus cuerpos fallan. 
    </p><p class="article-text">
        En palabras del fisioterapeuta, en esa brecha entre la ficci&oacute;n de las redes y la realidad corporal &ldquo;es donde la presi&oacute;n est&eacute;tica puede transformarse en frustraci&oacute;n y en una percepci&oacute;n negativa de su propio proceso de recuperaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No existen ejercicios vetados de forma universal, como tampoco ejercicios adecuados para todas. Un abdominal clásico, una plancha, correr, levantar peso o hacer hipopresivos puede ser perfectamente tolerable para una mujer y resultar excesivo para otra</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rafael Vicetto</span>
                                        <span>—</span>  responsable de la Unidad de Fisioterapia de la AEDA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Las se&ntilde;ales de alarma para acudir al especialista</h2><p class="article-text">
        Determinar el momento id&oacute;neo para reiniciar la actividad deportiva requiere estar muy atento a las se&ntilde;ales del propio cuerpo. &ldquo;Hay varios signos que aconsejan realizar una valoraci&oacute;n antes de retomar determinadas actividades con normalidad&rdquo;, asegura Vicetto.
    </p><p class="article-text">
        Entre las <em>red flags</em> m&aacute;s alarmantes, el especialista destaca la aparici&oacute;n de un abombamiento marcado en el eje central del abdomen al toser, levantarse o entrenar y tambi&eacute;n la persistencia de una sensaci&oacute;n de fragilidad interna, de vac&iacute;o o de falta de sujeci&oacute;n en el tronco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La presencia de dolores p&eacute;lvicos, abdominales o lumbares es otra de las se&ntilde;ales&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Tambi&eacute;n la manifestaci&oacute;n de disfunciones del suelo p&eacute;lvico, tales como incontinencia urinaria, pesadez o sensaci&oacute;n de presi&oacute;n y, finalmente, la aparici&oacute;n de bultos similares a una hernia, especialmente si se acompa&ntilde;a de dolor intenso, n&aacute;useas o v&oacute;mitos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a la presencia de estas manifestaciones cl&iacute;nicas, Rafael Vicetto aclara que la aparici&oacute;n de estos s&iacute;ntomas &ldquo;no significa necesariamente que exista una complicaci&oacute;n grave&rdquo;, apunta. &ldquo;Pero s&iacute; que merece la pena realizar una valoraci&oacute;n especializada para saber c&oacute;mo est&aacute; respondiendo la pared abdominal y orientar correctamente el tratamiento o la vuelta al ejercicio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Biol&oacute;gicamente, resulta imposible establecer unos tiempos &ldquo;normales&rdquo; para recuperarse de un parto. &ldquo;Los tiempos dependen de numerosas variables&rdquo;, apunta. Como &ldquo;el tipo de parto, si ha sido vaginal o por ces&aacute;rea, la existencia de desgarros o dolor, la cicatrizaci&oacute;n, el estado del suelo p&eacute;lvico, la presencia de di&aacute;stasis o hernias previas, el control abdominal, la capacidad para gestionar las presiones, el estado f&iacute;sico previo y las circunstancias personales de cada mujer&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Fisioterapia y cirug&iacute;a: una alianza complementaria</h2><p class="article-text">
        Fisioterapia y cirug&iacute;a son tratamientos que se complementan a la hora de tratar de solucionar la di&aacute;stasis. En palabras del cirujano Guillermo Pou Santonja, tambi&eacute;n miembro de AEDA, &ldquo;la cirug&iacute;a no es una consecuencia autom&aacute;tica de tener di&aacute;stasis ni la fisioterapia es una alternativa que ha &lsquo;fracasado&rsquo; necesariamente cuando se acaba indicando una intervenci&oacute;n. Son herramientas que responden a necesidades diferentes y que, en determinados casos, forman parte del mismo proceso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cirug&iacute;a se reserva para las di&aacute;stasis m&aacute;s persistentes y que tienen una repercusi&oacute;n funcional relevante, presencia de hernias o cuando el abordaje conservador no ha conseguido una mejor&iacute;a suficiente. &ldquo;Las gu&iacute;as europeas recomiendan valorar inicialmente el tratamiento conservador y diferenciar el abordaje en funci&oacute;n de si existe o no una hernia asociada&rdquo;, apunta Pou. 
    </p><h2 class="article-text">No es un retoque est&eacute;tico</h2><p class="article-text">
        A pesar de que la cirug&iacute;a de reconstrucci&oacute;n de la pared abdominal se ha beneficiado del desarrollo de t&eacute;cnicas no invasivas y nuevas tecnolog&iacute;as, no se debe identificar este tipo de intervenciones como una soluci&oacute;n r&aacute;pida o un atajo de orden puramente cosm&eacute;tico, ya que esto desvirtuar&iacute;a su verdadero prop&oacute;sito m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el Dr. Pou subraya el fin estrictamente reparador de la cirug&iacute;a de la pared abdominal. Como afirma tajantemente el cirujano,<strong> </strong>&ldquo;la cirug&iacute;a no deber&iacute;a plantearse como un atajo para &lsquo;recuperar la figura&rsquo;&rdquo;, sino como una reparaci&oacute;n profunda destinada a devolver la funcionalidad anat&oacute;mica. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cirugía no debería plantearse como un atajo para ‘recuperar la figura’, sino como una reparación profunda destinada a devolver la funcionalidad anatómica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Guillermo Pou Santonja</span>
                                        <span>—</span> cirujano
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por su parte, Rafael Vicetto recuerda que el paso por quir&oacute;fano tampoco exime del trabajo activo, destacando que una intervenci&oacute;n debe contar con preparaci&oacute;n prequir&uacute;rgica y rehabilitaci&oacute;n posterior para evitar que se convierta en un mero &ldquo;parche&rdquo; y garantizar una sanaci&oacute;n estructural completa.
    </p><h2 class="article-text">Hacia un acompa&ntilde;amiento integral y multidisciplinar</h2><p class="article-text">
        En definitiva, la garant&iacute;a de una recuperaci&oacute;n estable a largo plazo reside en la colaboraci&oacute;n coordinada entre cirujanos y fisioterapeutas. Este modelo de trabajo integrado exige, seg&uacute;n el doctor Pou, evaluaciones funcionales exhaustivas antes del procedimiento, analizando la mec&aacute;nica respiratoria, la contenci&oacute;n p&eacute;lvica y el patr&oacute;n de movimiento, adem&aacute;s de una pauta postoperatoria orientada a la ganancia gradual de fuerza y movilidad.
    </p><p class="article-text">
        En sinton&iacute;a con este enfoque, Vicetto destaca que la recuperaci&oacute;n m&eacute;dica se prolonga m&aacute;s all&aacute; del cierre de la incisi&oacute;n quir&uacute;rgica. &ldquo;El objetivo es recuperar progresivamente fuerza, movilidad, control de cargas y capacidad funcional, adaptando el proceso a la evoluci&oacute;n de cada paciente&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, aunque no nos lo pongan f&aacute;cil, deber&iacute;amos apartar el foco de las redes sociales y poner nuestra atenci&oacute;n en lo que dicen los aut&eacute;nticos profesionales de la salud. 
    </p><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n del posparto no se mide en semanas, no cabe en un <em>reel</em> de Instagram ni se arregla con retoques fotogr&aacute;ficos o desaf&iacute;os expr&eacute;s de 21 d&iacute;as. Prescindir de los atajos m&aacute;gicos implica asumir que cada cuerpo maneja sus propios tiempos biol&oacute;gicos y que la di&aacute;stasis no es un defecto visual que esconder, sino una alteraci&oacute;n de salud que hay que tratar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/peligros-obsesionarse-volver-vientre-plano-dar-luz-no-equivale-recuperada_1_13493186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Sep 2026 20:30:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d68ba814-3175-4e47-bd91-74bd339f96b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="989688" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d68ba814-3175-4e47-bd91-74bd339f96b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="989688" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los peligros de obsesionarse por volver al vientre plano tras dar a luz: por qué no equivale a estar recuperada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d68ba814-3175-4e47-bd91-74bd339f96b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Parto,Maternidad,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Cronos’: llega la película sobre las 124 horas que estremecieron Barcelona tras el atentado de La Rambla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/cronos-llega-pelicula-124-horas-estremecieron-barcelona-atentado-rambla_1_13486921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65b590cb-83df-42d8-9926-35768a946d1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x914y431.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Cronos’: llega la película sobre las 124 horas que estremecieron Barcelona tras el atentado de La Rambla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fernando González Molina dirige a Enric Auquer, Diana Gómez y Mónica López en una cuidada reconstrucción de los ataques de Barcelona y Cambrils y del dispositivo policial posterior</p><p class="subtitle">Cómo ocho chavales nacidos en Ripoll acabaron convertidos en terroristas
</p></div><p class="article-text">
        Han pasado algo m&aacute;s de nueve a&ntilde;os desde los atentados de Barcelona y Cambrils, el ataque yihadista m&aacute;s terrible que ha sufrido Catalunya. Las heridas colectivas dejadas por la masacre de aquel 17 de agosto de 2017 siguen sin cerrarse del todo, pero, con la distancia que dan los a&ntilde;os, el cine aborda por primera vez aquellos acontecimientos. <em>Cronos</em>, un ambicioso e intenso largometraje dirigido por Fernando Gonz&aacute;lez Molina y escrito por Alberto Marini, llega a las salas.
    </p><p class="article-text">
        El film cuenta con un reparto ampl&iacute;simo, con m&aacute;s de 50 personajes entre los que destacan Enric Auquer, jefe de los Mossos encargado de la respuesta r&aacute;pida; Diana G&oacute;mez, que interpreta a la responsable de comunicaci&oacute;n de la polic&iacute;acatalana, Patr&iacute;cia Plaja; y M&oacute;nica L&oacute;pez, en el papel de una sargento de los Mossos de Ripoll (Girona), el pueblo de los j&oacute;venes yihadistas.
    </p><p class="article-text">
        La cinta reconstruye minuto a minuto el despliegue policial y humano realizado durante las 124 horas posteriores al atropello masivo en La Rambla y presta especial atenci&oacute;n al trabajo y al impacto emocional de los profesionales que tuvieron que estar en primera l&iacute;nea de los hechos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-XymFT_jUeXY-3176', 'youtube', 'XymFT_jUeXY', document.getElementById('yt-XymFT_jUeXY-3176'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-XymFT_jUeXY-3176 src="https://www.youtube.com/embed/XymFT_jUeXY?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El proceso de documentaci&oacute;n para levantar una obra de esta magnitud exigi&oacute; un riguroso trabajo de inmersi&oacute;n en los hechos. La arquitectura del relato se basa en las investigaciones previas que hab&iacute;an realizado los periodistas Nacho Carretero y Arturo Lezcano para <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/politica/ocho-chavales-nacidos-ripoll-acabaron-convertidos-terroristas_1_8856425.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el documental 800 metros (2022), que tambi&eacute;n trataba sobre los atentados. </a>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el guionista, Alberto Marini (<em>El 47</em>, <em>Mientras duermes</em>), la premisa del proyecto fue mantener una fidelidad absoluta a los hechos y el m&aacute;ximo respeto hacia las v&iacute;ctimas. Para ello, el equipo se entrevist&oacute; con los protagonistas para repasar de primera mano los datos objetivos del operativo y, posteriormente, el impacto emocional que tuvo en cada uno de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Encontramos a gente con muchas ganas de contar c&oacute;mo lo hab&iacute;an vivido y c&oacute;mo les hab&iacute;a afectado&rdquo;, explica Marini. &ldquo;Una frase que se repet&iacute;a mucho era: 'Para vosotros han pasado nueve a&ntilde;os, pero para m&iacute; fue ayer'. Era evidente que hab&iacute;a algo sanador en contar su experiencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el director, Fernando Gonz&aacute;lez Molina (<em>Palmeras en la nieve</em>, <em>Tres metros sobre el cielo</em>), la implicaci&oacute;n personal con los entrevistados fue indispensable a la hora de trasladar esa carga emocional al trabajo con los actores. &ldquo;Necesitaba entender minuciosamente el proceso emocional que vivieron porque me sent&iacute;a muy responsable al llevarlo a la pantalla. Los personajes de Enric Auquer o Diana G&oacute;mez, y muchos otros, son casi trasuntos directos de las personas reales&rdquo;, indica el cineasta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50209a21-28c1-4bba-b993-feace485d300_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50209a21-28c1-4bba-b993-feace485d300_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50209a21-28c1-4bba-b993-feace485d300_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50209a21-28c1-4bba-b993-feace485d300_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/50209a21-28c1-4bba-b993-feace485d300_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/50209a21-28c1-4bba-b993-feace485d300_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/50209a21-28c1-4bba-b993-feace485d300_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Diana Gómez interpreta a Patrícia Plaja y Pablo Derqui al major Trapero"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Diana Gómez interpreta a Patrícia Plaja y Pablo Derqui al major Trapero                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Distancia moral y ausencia de peajes</strong>
    </p><p class="article-text">
        La amplia colaboraci&oacute;n de los cuerpos de seguridad en la ambientaci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n t&eacute;cnica del operativo plante&oacute; desde el inicio el reto de no terminar elaborando un relato institucional demasiado complaciente. Los creadores aseguran que establecieron una distancia de seguridad narrativa clara para preservar la independencia del texto final.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hemos tenido ning&uacute;n tipo de &lsquo;censura&rsquo; a lo largo del proceso. S&iacute; que nos han indicado, por ejemplo, c&oacute;mo se realizan determinados procedimientos legales o policiales, pero eso le ha dado m&aacute;s realismo al relato&rdquo;, aclara Marini. 
    </p><p class="article-text">
        Gonz&aacute;lez Molina destaca que el relato s&iacute; que sigue al pie de la letra lo que los agentes les contaron sobre sus sentimientos. &ldquo;Intentamos ser fieles a c&oacute;mo lo vivieron&rdquo;, explica. &ldquo;Por eso la pel&iacute;cula huye bastante del arquetipo de polic&iacute;a controlador y fr&iacute;o. Abraza la sensaci&oacute;n que nos transmit&iacute;an al hablar con ellos, y muestra c&oacute;mo se vieron superados por unas circunstancias extremas para las que no estaban preparados por mucho que fuesen profesionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La colaboraci&oacute;n con los Mossos dota a <em>Cronos</em> de una impecable textura de veracidad y de un ritmo hiperrealista en la reconstrucci&oacute;n del operativo, pero ese foco en el despliegue policial acaba por escorar el punto de vista de la pel&iacute;cula, que se centra en el papel del cuerpo auton&oacute;mico en detrimento de otras aristas del conflicto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El reto log&iacute;stico de filmar en el coraz&oacute;n de Barcelona</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento que refuerza el realismo de la pel&iacute;cula es que est&aacute; rodada en su mayor parte en los escenarios reales donde sucedieron los hechos. Especialmente en La Rambla y en la plaza Catalunya de Barcelona. 
    </p><p class="article-text">
        Transformar el emblem&aacute;tico paseo barcelon&eacute;s en un plat&oacute; de rodaje durante 16 d&iacute;as supuso una de las apuestas de producci&oacute;n m&aacute;s complejas del cine espa&ntilde;ol reciente. &ldquo;Una de las primeras decisiones de la peli fue que rodar&iacute;amos en los lugares reales&rdquo;, recuerda el director. &ldquo;Aunque esto supuso un esfuerzo enorme por parte del equipo y requiri&oacute; de una colaboraci&oacute;n total de las autoridades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para colmo, La Rambla estaba en obras. &ldquo;Ten&iacute;amos un <em>set</em> de m&aacute;s de 100 metros en una de las calles m&aacute;s transitadas del mundo, con 300 figurantes y 15 veh&iacute;culos, en medio de hordas de turistas&rdquo;, explica. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, el cierre de uno de los carriles por las obras nos permiti&oacute; acotar el <em>set</em> de forma m&aacute;s sencilla. Coloc&aacute;bamos un control de producci&oacute;n y mientras la gente pasaba, por un lado, nosotros rod&aacute;bamos en el otro&rdquo;, a&ntilde;ade el realizador.
    </p><p class="article-text">
        El director se muestra orgulloso de algunas de las secuencias que consiguieron registrar. Destaca un plano secuencia de varios minutos de duraci&oacute;n en el que la c&aacute;mara acompa&ntilde;a al personaje de Enric Auquer desde el interior de un veh&iacute;culo hasta su llegada a la plaza Catalunya tras el atentado. &ldquo;Mi m&aacute;xima era poner la forma al servicio del relato para que el espectador se enterara de las cosas al mismo tiempo que los personajes&rdquo;, apunta Gonz&aacute;lez Molina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Realismo coral </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cronos</em> es una pel&iacute;cula decididamente coral que buscaba hacer justicia a la cantidad de colectivos que intervinieron en las jornadas posteriores al ataque. Al amplio elenco hay que sumar los m&aacute;s de 300 figurantes entre los que se encontraban 184 profesionales reales entre polic&iacute;as, servicios sanitarios, periodistas, etc.
    </p><p class="article-text">
        Para Gonz&aacute;lez Molina, la credibilidad de la propuesta depend&iacute;a de la veracidad de los papeles con menor presencia en pantalla. &ldquo;Lo que estropea una pel&iacute;cula es que la segunda o la tercera l&iacute;nea de actores no funcione, que no te creas a los polic&iacute;as, a los chavales &aacute;rabes o a sus familias&rdquo;, comenta. &ldquo;El hecho de contar con Mossos reales haciendo de Mossos le aporta un colch&oacute;n de verdad al conjunto&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/345a6816-b4fe-480d-8298-c717d45ac2c6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/345a6816-b4fe-480d-8298-c717d45ac2c6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/345a6816-b4fe-480d-8298-c717d45ac2c6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/345a6816-b4fe-480d-8298-c717d45ac2c6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/345a6816-b4fe-480d-8298-c717d45ac2c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/345a6816-b4fe-480d-8298-c717d45ac2c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/345a6816-b4fe-480d-8298-c717d45ac2c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mónica López forja un gran papel como sargento de los Mossos en Ripoll"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mónica López forja un gran papel como sargento de los Mossos en Ripoll                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta voluntad de verosimilitud afect&oacute; tambi&eacute;n a los personajes, que evitan las convenciones. &ldquo;Durante la redacci&oacute;n del guion debatimos a veces si agrupar acciones en menos personajes, pero la realidad no funciona as&iacute;&rdquo;, recuerda el director. &ldquo;Un polic&iacute;a de Barcelona no pod&iacute;a ser el mismo que aparec&iacute;a en Cambrils o Ripoll&rdquo;, a&ntilde;ade el cineasta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mirada pol&iacute;tica y la respuesta de las v&iacute;ctimas</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cronos no obvia el </em>contexto social de agosto de 2017, marcado por las tensiones pol&iacute;ticas entre la Generalitat y el Gobierno central previas al refer&eacute;ndum del 1 de octubre. Las fricciones durante la gesti&oacute;n de la crisis entre cuerpos policiales auton&oacute;micos y estatales y entre los Mossos y el Govern aparecen sin restar protagonismo al relato humano de los protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Intentamos ser fieles a la realidad y no posicionarnos, no por cobard&iacute;a, sino por respeto&rdquo;, manifiesta Marini. &ldquo;S&eacute; que puede molestar a determinado sector de la poblaci&oacute;n que se muestre que la Polic&iacute;a Nacional se tuvo que poner bajo el mando de los Mossos, pero es lo que ocurri&oacute; legalmente porque el juez dictamin&oacute; que eso fuera as&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiz&aacute; al no ser catal&aacute;n me he sentido m&aacute;s libre para contar la historia tal y como estaba escrita&rdquo;, afirma el director. Tras un pase privado organizado para miembros de las asociaciones de v&iacute;ctimas, las valoraciones han destacado el rigor del retrato humano. &ldquo;Hab&iacute;a dos objetivos prioritarios: el respeto a la verdad y el respeto a las v&iacute;ctimas. Lograr esa reacci&oacute;n ha sido un gran alivio&rdquo;, concluye Marini.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un relato universal sin recetas morales</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Cronos</em> aspira a funcionar en dos niveles diferenciados: el de un <em>thriller</em> dram&aacute;tico internacional comprensible para cualquier espectador y el de un retrato minucioso repleto de matices para el p&uacute;blico local. Adem&aacute;s, los debates contempor&aacute;neos sobre la gesti&oacute;n de fronteras o la integraci&oacute;n social otorgan al largometraje una resonancia de plena actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ofrecer conclusiones cerradas sobre los dilemas que plantea la trama, director y guionista han optado por dejar que las preguntas queden abiertas para la reflexi&oacute;n del p&uacute;blico. &ldquo;La &uacute;nica cosa que s&iacute; quise colocar en el final de la peli es un relato de esperanza&rdquo;, confiesa el director. &ldquo;Creo que a pesar de que sucedan cosas como estas que fracturan y que generan heridas enormes, hay personas, como la asistente social de Ripoll que sale en la pel&iacute;cula, que es una persona real, que siguen trabajando en la integraci&oacute;n de las personas migrantes&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/cronos-llega-pelicula-124-horas-estremecieron-barcelona-atentado-rambla_1_13486921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 20:45:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/65b590cb-83df-42d8-9926-35768a946d1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x914y431.jpg" length="8737473" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/65b590cb-83df-42d8-9926-35768a946d1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x914y431.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8737473" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[‘Cronos’: llega la película sobre las 124 horas que estremecieron Barcelona tras el atentado de La Rambla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/65b590cb-83df-42d8-9926-35768a946d1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x914y431.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Atentados 17A,Cine,Yihadismo,Cultura,Barcelona,Las Ramblas,Mossos d'Esquadra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-predecible-peligro-convertir-vida-algoritmo-perfecto_1_13476458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c3b0f1f-1317-47d9-bfed-94ed291bd81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La búsqueda obsesiva de la eficiencia y las calificaciones perfectas está destruyendo la capacidad humana de descubrir y equivocarse, como si la tecnología nos confinara poco a poco en nuestras preferencias</p><p class="subtitle">Quién nos robó el placer de rascarnos el ombligo</p></div><p class="article-text">
        El despertador de Max Hawkins, un ingeniero de <em>software</em> de Google de San Francisco, sonaba cada d&iacute;a a las siete en punto de la ma&ntilde;ana. Lo apagaba, se vest&iacute;a y sal&iacute;a de casa hacia el caf&eacute; de especialidad de su barrio que ten&iacute;a mejor puntuaci&oacute;n en Yelp.
    </p><p class="article-text">
        Minutos despu&eacute;s, sub&iacute;a a su bicicleta para realizar un trayecto de exactamente 15 minutos y 37 segundos por la ruta que Google Maps determinaba como la m&aacute;s &oacute;ptima. Tras ocho horas de trabajo, terminaba la tarde con sus amigos en una cervecer&iacute;a artesanal tambi&eacute;n con buena puntuaci&oacute;n o en el c&eacute;sped de Mission Dolores Park.
    </p><p class="article-text">
        Su vida era buena, c&oacute;moda, envidiable. Sin embargo, un d&iacute;a ley&oacute; un estudio acad&eacute;mico que acabar&iacute;a cambiando su vida por completo. En &eacute;l se analizaban los movimientos de 100.000 usuarios de telefon&iacute;a m&oacute;vil durante seis meses y se conclu&iacute;a que sus movimientos eran completamente predecibles.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l mismo se sinti&oacute; as&iacute;: programado. &iquest;D&oacute;nde quedaba el libre albedr&iacute;o? Fue entonces cuando tom&oacute; una decisi&oacute;n radical: delegar sus decisiones en una serie de algoritmos aleatorios creados por &eacute;l mismo para romper con todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;&oacute; aplicaciones para determinar los lugares a los que iba, los restaurantes donde com&iacute;a, la m&uacute;sica que escuchaba e incluso los tatuajes que comenz&oacute; a hacerse. En los dos a&ntilde;os siguientes abandon&oacute; su apartamento, compr&oacute; un billete de solo ida a Vietnam y recorri&oacute; el mundo dejando que su ordenador eligiera su destino. Hawkins descubri&oacute; una desconcertante sensaci&oacute;n de emancipaci&oacute;n al librarse del peso de la elecci&oacute;n, aunque la aleatoriedad absoluta pronto empez&oacute; a revelar sus grietas.
    </p><h2 class="article-text">La prisi&oacute;n de las preferencias y el mito del atajo algor&iacute;tmico</h2><p class="article-text">
        La historia de Max Hawkins, <a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recogida por</a><a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> </em></a><a href="https://www.theatlantic.com/family/2026/05/algorithm-decision-making-randomization/687098/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Atlantic</a>, sintetiza una forma de vivir muy com&uacute;n en las sociedades contempor&aacute;neas: la hiperoptimizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Guiados por plataformas como Google Maps, TripAdvisor, Spotify o Netflix, los ciudadanos hemos delegado el descubrimiento a sistemas que garantizan evitar cualquier fallo o peque&ntilde;a decepci&oacute;n. Ya no se visita un restaurante sin comprobar si ostenta cuatro estrellas o m&aacute;s, ni se inicia un trayecto urbano sin consultar el trazado m&aacute;s r&aacute;pido. Esta b&uacute;squeda obsesiva de la perfecci&oacute;n vac&iacute;a la experiencia cotidiana de cualquier atisbo de espontaneidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como señala el filósofo José Carlos Ruiz, ya no buscamos satisfacer nuestras apetencias, sino maximizarlas y llevarlas al perfeccionismo extremo. Todo esto genera una enorme presión, autoexigencia e intolerancia al fallo o a la decepción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo, profesor y divulgador <a href="https://www.estarcontigoterapia.es/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Buenaventura del Charco</a> analiza la ra&iacute;z de este p&aacute;nico al error cotidiano: &ldquo;Somos una cultura profundamente aspiracional&rdquo;, asegura. &ldquo;Ya no hacemos tanto las cosas por la experiencia, sino por la sensaci&oacute;n de hacerlo bien. La funcionalidad de muchas de nuestras acciones es instrumental: no las ejecutamos por la acci&oacute;n en s&iacute;, sino para validarnos. Como se&ntilde;ala el fil&oacute;sofo Jos&eacute; Carlos Ruiz, ya no buscamos satisfacer nuestras apetencias, sino maximizarlas y llevarlas al perfeccionismo extremo. Todo esto genera una enorme presi&oacute;n, autoexigencia e intolerancia al fallo o a la decepci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica genera una paradoja importante. En el intento desesperado por garantizar que cada comida sea memorable, cada minuto aprovechado y cada compra perfecta, la tolerancia a la frustraci&oacute;n se evapora. La posibilidad de comer mal o de perder veinte minutos en una ruta equivocada se percibe como una amenaza casi intolerable, reduciendo la existencia a una secuencia de microdecisiones preconcebidas (por otros).
    </p><h2 class="article-text">Explorar o explotar: el dilema inform&aacute;tico que define nuestro consumo</h2><p class="article-text">
        En el campo de las ciencias de la computaci&oacute;n existe un dilema anal&iacute;tico fundamental denominado <em>explore vs. exploit</em> (explorar nuevas opciones o explotar las que ya sabemos que funcionan). Cuando un algoritmo de recomendaci&oacute;n selecciona el siguiente tema musical o la pr&oacute;xima sugerencia gastron&oacute;mica, debe sopesar si arriesgarse recomendando algo desconocido o mantenerse en el territorio seguro de las preferencias pasadas. La balanza del entorno corporativo actual se inclina abrumadoramente hacia la explotaci&oacute;n comercial.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los propios sistemas de recomendación necesitan arriesgar un mínimo. Siempre tiene que haber un porcentaje de exploración en la propuesta recomendada porque la explotación solo se realiza sobre los datos del pasado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio Ortiz</span>
                                        <span>—</span> Analista tecnológico
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antonio Ortiz, analista tecnol&oacute;gico y autor de la <em>newsletter</em> <a href="https://www.error500.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Error500</a>, explica las complejidades de este dise&ntilde;o: &ldquo;Los propios sistemas de recomendaci&oacute;n necesitan arriesgar un m&iacute;nimo&rdquo;, sostiene. &ldquo;Siempre tiene que haber un porcentaje de exploraci&oacute;n en la propuesta recomendada porque la explotaci&oacute;n solo se realiza sobre los datos del pasado. Sin embargo, de esta cuesti&oacute;n lo que m&aacute;s me interesa no es solo el dilema entre explotaci&oacute;n o exploraci&oacute;n, sino la ausencia de capacidad de valorar el largo plazo. Estos sistemas se retroalimentan de acciones inmediatas a muy corto plazo: ver el siguiente v&iacute;deo o escuchar la siguiente canci&oacute;n. Todav&iacute;a hay muy pocos sistemas que valoren al usuario a largo plazo, midiendo su satisfacci&oacute;n duradera m&aacute;s all&aacute; de retenerlo durante diez segundos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al priorizar la retenci&oacute;n inmediata, las plataformas digitales construyen un bucle cerrado donde el usuario consume variaciones continuas de lo mismo. Esta saturaci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/era/mundofiltro-kyle-chayka-algoritmo-reemplaza-decisiones_1_11495145.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uniformiza los gustos culturales</a> e incluso puede llegar a alterar la fisonom&iacute;a urbana. 
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/urbanalizacion-centros-ciudad-iguales_1_10917174.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudades sufren claramente</a> las consecuencias de este fen&oacute;meno: locales y restaurantes <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptan sus est&eacute;ticas y men&uacute;s</a> para satisfacer los par&aacute;metros anal&iacute;ticos que demandan las <a href="https://www.eldiario.es/viajes/resenas-restaurantes-internet_1_10653850.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">valoraciones de internet</a>, difuminando las identidades gastron&oacute;micas y culturales en favor de una f&oacute;rmula comercial probada y segura.
    </p><h2 class="article-text">La renuncia a la responsabilidad y la b&uacute;squeda de la agencia perdida</h2><p class="article-text">
        Frente al acorralamiento algor&iacute;tmico, delegar las decisiones en la aleatoriedad pura (como hizo Hawkins con sus programas inform&aacute;ticos) puede parecer una rebeli&oacute;n radical. Sin embargo, los expertos en salud mental ven en esta conducta una moneda de dos caras. Si bien rompe el bucle de la hiperoptimizaci&oacute;n, tambi&eacute;n puede esconder una forma sutil de evasi&oacute;n de la propia voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Del Charco reflexiona sobre el significado profundo de delegar la vida a una m&aacute;quina: &ldquo;Lo triste es que necesitemos una aplicaci&oacute;n para hacer lo que antes era natural y org&aacute;nico&rdquo;, y recuerda. &ldquo;En un episodio de <em>The Big Bang Theory</em>, Sheldon Cooper, un personaje caracterizado por su tendencia a la obsesi&oacute;n, recurr&iacute;a a un dado para tomar decisiones y aliviar su carga mental. Esa parodia es hoy una triste realidad. Al delegar la elecci&oacute;n en el azar o en una m&aacute;quina, en el fondo evitas la responsabilidad del resultado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que para trabajar la intolerancia a la incertidumbre no debemos dise&ntilde;ar un plan ni planificar la aleatoriedad, porque eso es un ox&iacute;moron&rdquo;, contin&uacute;a. &ldquo;Simplemente, debemos ser m&aacute;s an&aacute;rquicos y espont&aacute;neos. Salir sin planificar provocar&aacute; que nos sucedan cosas malas, decepcionantes o inesperadas, pero ese ser&aacute; el mejor modo de hacer callo y generar tolerancia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Ortiz apunta a otra grieta en el plan de Hawkins: cualquier generador de azar opera dentro de un ecosistema que ya posee sus propios sesgos y exclusiones previas. &ldquo;Filos&oacute;ficamente, me parece un poco arbitrario plantear que seguir recomendaciones aleatorias suponga mayor agencia que mirar lo que te recomienda una plataforma&rdquo;, sostiene. &ldquo;Seleccionar algo aleatorio dentro de un sistema sigue condicionado por los sesgos de ese propio sistema&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el valor del fallo en un mundo hipercalculado</h2><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de vagar por el mundo guiado por su ordenador, Max Hawkins comprendi&oacute; la limitaci&oacute;n inherente a su experimento. En el peque&ntilde;o pueblo rural de Williamston, sin amigos, sin prop&oacute;sito y sin nada que hacer, la aleatoriedad le revel&oacute; su cara m&aacute;s vac&iacute;a: generar ruido constante no equivale a construir una vida con sentido.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, &eacute;l y su pareja decidieron asentarse en Los &Aacute;ngeles, alquilar una casa y recuperar una estructura estable, manteniendo peque&ntilde;as dosis controladas de imprevisibilidad cotidiana en sus cenas y h&aacute;bitos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las rutinas rígidas y las recomendaciones automatizadas proporcionan confort y previsibilidad, pero extinguen el margen de maniobra necesario para el crecimiento personal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su periplo por el azar total nos deja una lecci&oacute;n valiosa a los que vivimos en una sociedad obsesionada con el control absoluto. Las rutinas r&iacute;gidas y las recomendaciones automatizadas proporcionan confort y previsibilidad, pero extinguen el margen de maniobra necesario para el crecimiento personal.<strong> </strong>La planificaci&oacute;n constante bloquea el espacio indispensable para escucharse a uno mismo y descubrir apetencias aut&eacute;nticas no procesadas por un servidor remoto.
    </p><p class="article-text">
        Aceptar el riesgo de una mala cena, perderse por calles que no figuran en las gu&iacute;as de tendencia o entablar una conversaci&oacute;n sin un prop&oacute;sito predeterminado son peque&ntilde;os actos de resistencia cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdadera libertad no consiste en optimizar cada minuto del d&iacute;a para rozar una perfecci&oacute;n abstracta, ni en ceder ciegamente los mandos de la existencia a un <em>software</em> aleatorio. Radica en cultivar la serenidad suficiente para abrazar la incomodidad del fallo, asumir las consecuencias de nuestras decisiones y encontrar belleza en el inevitable e imperfecto azar de estar vivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tirania-predecible-peligro-convertir-vida-algoritmo-perfecto_1_13476458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2026 19:22:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c3b0f1f-1317-47d9-bfed-94ed291bd81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="353925" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c3b0f1f-1317-47d9-bfed-94ed291bd81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="353925" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La tiranía de lo predecible: el peligro de convertir nuestra vida en un algoritmo perfecto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c3b0f1f-1317-47d9-bfed-94ed291bd81b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Internet,Tecnología,Redes sociales,Ocio,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tienes la sensación de “ir tarde en la vida”: no tener piso o hijos a los 35 no es culpa tuya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tienes-sensacion-tarde-vida-no-piso-hijos-35-no-culpa_1_13464224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0e406fe-a43a-4270-b25f-1cff6706385f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x715y159.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tienes la sensación de “ir tarde en la vida”: no tener piso o hijos a los 35 no es culpa tuya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La generación de los treinta y tantos vive atrapada en un duelo constante de expectativas frustradas donde la imposibilidad de emanciparse, comprar un piso o formar una familia se interioriza como un fracaso individual</p><p class="subtitle">Qué hay detrás de la supuesta caída de los influencers: “Viven en la desconexión social”</p></div><p class="article-text">
        Tiene 35 a&ntilde;os, trabaja en una agencia de marketing en la que cobra m&aacute;s bien poco y comparte piso con otras dos personas a las que evita en el pasillo para no tener que dar explicaciones sobre por qu&eacute; vuelve a cenar cereales. 
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada recibi&oacute; la invitaci&oacute;n para la boda de una antigua compa&ntilde;era de instituto y, el mismo d&iacute;a, el aviso de que su propietario le subir&aacute; el alquiler al finalizar el contrato. En la comida familiar del domingo pasado, su padre le pregunt&oacute; c&oacute;mo iba con lo de encontrar pareja. 
    </p><p class="article-text">
        Es posible que unos cuantos lectores se sientan identificados con lo que acaban de leer. Los est&aacute;ndares que defin&iacute;an la entrada en la adultez a finales del siglo pasado hace tiempo que saltaron por los aires. En la actualidad,<a href="https://www.ifema.es/construtec/noticias-sector/edad-media-compra-primera-vivienda-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ifema.es/construtec/noticias-sector/edad-media-compra-primera-vivienda-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la edad media del primer comprador de vivienda supera los 40 a&ntilde;os</a>, las mujeres<a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=1579" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=1579" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tienen en promedio su primer hijo entre los 32 y los 33 a&ntilde;os</a> y<a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/dsEPA2023.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/dsEPA2023.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la precariedad laboral</a> impide trazar planes a medio plazo que impliquen grandes inversiones econ&oacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones socioecon&oacute;micas de los j&oacute;venes adultos les ponen muy dif&iacute;cil cumplir con los viejos ritos de paso. No obstante, la exigencia interna de alcanzarlos permanece intacta.
    </p><h2 class="article-text">La trampa del &lsquo;empresario de ti mismo&rsquo; y la culpa individual</h2><p class="article-text">
        Resulta llamativo que el malestar derivado de no &ldquo;llegar a tiempo&rdquo; rara vez se ha canalizado hacia la protesta social. Por el contrario, suele traducirse, en muchos casos, en un descenso pronunciado de la propia autoestima. Este fen&oacute;meno responde a una l&oacute;gica cultural profundamente arraigada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta persona que lo hace todo bien es la ficci&oacute;n ultraconservadora del empresario de s&iacute; mismo&rdquo;, explica el fil&oacute;sofo y ensayista <a href="https://www.eldiario.es/cultura/eudald-espluga-filosofo-no-imaginarios-mundo-manos-extrema-derecha-cat_128_13201118.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eudald Espluga</a>, autor del libro <em>No seas t&uacute; mismo</em> y del m&aacute;s reciente <em>Imaginar el fin</em> (ambos en Paid&oacute;s). &ldquo;El neoliberalismo no es solo un modelo econ&oacute;mico centrado en privatizaciones, precarizaci&oacute;n y reducci&oacute;n de prestaciones sociales, sino que va aparejado a un modelo de subjetividad donde cada sujeto debe gobernarse a s&iacute; mismo. Este individuo tiene que aplicar la l&oacute;gica empresarial a toda su existencia, desde la alimentaci&oacute;n o el ejercicio f&iacute;sico hasta las relaciones personales, convirtiendo el conocimiento o los amigos en capital explotable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando muchas veces este engranaje de optimizaci&oacute;n constante choca contra la realidad del mercado laboral o inmobiliario, el colapso se percibe como una falta de capacidad personal. &ldquo;En la medida en que se asume que el sujeto es la medida de todas las cosas, cuando esa felicidad o estabilidad no se consiguen, la responsabilidad pertenece solo al individuo&rdquo;, apunta Espluga. &ldquo;Por eso las soluciones no pasan por afiliarse al Sindicato de Inquilinas o plantear un urbanismo diferente, sino por preguntarse qu&eacute; puede hacer uno para ser un mejor empresario de s&iacute; mismo en lugar de cambiar las condiciones que lo llevan a sentirse un fracasado&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siempre imaginé que a esta edad habría encontrado a un compañero de vida. Eso, sumado a la caída de ingresos, me produce mucha frustración al sentir que no tengo control sobre aspectos fundamentales de mi vida y que estoy retrocediendo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Brenda, 37 años</span>
                                        <span>—</span> diseñadora freelance
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta lectura individualista impregna incluso a quienes ejercen un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la coyuntura social. La psiquiatra <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/marta-carmona-datos-suicidio-seguir-malos-desmantelado-si-bienestar_1_8985899.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Carmona</a>, coautora del ensayo <em>Malestamos </em>(Capit&aacute;n Swing, 2022), subraya la brecha existente entre la teor&iacute;a y la vivencia personal. &ldquo;Aunque tengas el mayor an&aacute;lisis macro del mundo, entiendas las condiciones estructurales y sepas perfectamente que no te emancipas porque el coste de la vivienda ha crecido mientras los salarios est&aacute;n estancados, a la hora de analizar tu caso concreto siempre tiendes a pensar que es culpa tuya&rdquo;, explica. &ldquo;Ocurre incluso en polit&oacute;logos o soci&oacute;logos que se saben la teor&iacute;a al dedillo: en lo macro entienden c&oacute;mo opera lo estructural, pero hacia adentro la lectura sigue siendo 'soy un fracaso de persona&rsquo;&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La disociaci&oacute;n entre la madurez mental y la realidad material</h2><p class="article-text">
        La experiencia de &ldquo;ir por detr&aacute;s&rdquo; genera un desgaste ps&iacute;quico particular debido al desencuentro entre el desarrollo vital interno y las posibilidades reales de ejecutarlo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ocurre una disrupci&oacute;n grave cuando la demora en sentirse adulto se debe &uacute;nicamente a factores materiales&rdquo;, asegura Carmona. &ldquo;Hay una disociaci&oacute;n muy fuerte entre tu madurez mental, tu proceso sobre c&oacute;mo entiendes el mundo y tu vivencia del momento vital respecto a tu realidad material&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta brecha se traduce en situaciones cotidianas que erosionan la percepci&oacute;n de independencia. &ldquo;Existe una conciencia constante de 'yo no deber&iacute;a estar aqu&iacute;' o 'esto no deber&iacute;a ser lo que me pasa', que genera una frustraci&oacute;n inmensa&rdquo;, apunta la experta. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Pensar que nos estamos quedando atrás implica comprar un discurso sobre modelos de vida y cronologías ligadas a la productividad y a expectativas biológicas conservadoras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Eudald Espluga</span>
                                        <span>—</span> filósofo y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para quienes rondan la treintena o la cuarentena, las secuelas de este desfase se reflejan en testimonios como el de Brenda, dise&ntilde;adora <em>freelance</em> de 37 a&ntilde;os: &ldquo;En el &uacute;ltimo a&ntilde;o he sentido que he perdido el prop&oacute;sito en mi vida laboral. Llevo muchos a&ntilde;os trabajando en un sector que ya no me llena y que no encaja con mi visi&oacute;n de futuro, pero haber invertido tanto tiempo en esta carrera hace que cambiar de rumbo me d&eacute; mucho miedo&rdquo;, explica. &ldquo;En lo personal, siempre imagin&eacute; que a esta edad habr&iacute;a encontrado a un compa&ntilde;ero de vida, pero mi &uacute;ltima relaci&oacute;n acaba de terminar. Eso, sumado a la ca&iacute;da de ingresos que llevo notando hace tiempo, me produce mucha frustraci&oacute;n al sentir que no tengo control sobre aspectos fundamentales de mi vida y que estoy retrocediendo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fed897c-ab7c-48f6-aaa3-637acc7c1600_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fed897c-ab7c-48f6-aaa3-637acc7c1600_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fed897c-ab7c-48f6-aaa3-637acc7c1600_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fed897c-ab7c-48f6-aaa3-637acc7c1600_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fed897c-ab7c-48f6-aaa3-637acc7c1600_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0fed897c-ab7c-48f6-aaa3-637acc7c1600_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0fed897c-ab7c-48f6-aaa3-637acc7c1600_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La experiencia de “ir por detrás” genera un desgaste psíquico particular debido al desencuentro entre el desarrollo vital interno y las posibilidades reales de ejecutarlo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La experiencia de “ir por detrás” genera un desgaste psíquico particular debido al desencuentro entre el desarrollo vital interno y las posibilidades reales de ejecutarlo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">La teletienda fragmentada de las redes</h2><p class="article-text">
        Por si la situaci&oacute;n real no fuera ya suficientemente compleja, la exposici&oacute;n continua a supuestas vidas ajenas a trav&eacute;s de plataformas digitales act&uacute;a como un catalizador de la ansiedad por comparaci&oacute;n. La observaci&oacute;n de los logros de otras personas genera un sentimiento de frustraci&oacute;n muy dif&iacute;cil de desactivar. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las redes sociales est&aacute;n jugando un papel muy importante en este aspecto&rdquo;, analiza Espluga. &ldquo;Hoy en d&iacute;a, estamos en un momento en el que <a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi todo el mundo &lsquo;es </a><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hay-detras-supuesta-caida-influencers-viven-desconexion-social_1_13458574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&rsquo;</a> y produce contenido publicitario para vender productos. Instagram o TikTok se han convertido en una especie de teletienda muy fragmentada donde tus propios amigos o conocidos anuncian cosas o muestran estilos de vida idealizados. Al democratizarse la figura del <em>influencer</em>, el modelo ejerce mucha m&aacute;s presi&oacute;n porque todos creemos que podemos llegar a ese punto. La comparaci&oacute;n entre la propia vida y la vida que supuestamente podr&iacute;amos llevar adquiere un peso mucho m&aacute;s determinante&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Blanca, de 36 a&ntilde;os, evoca el impacto de medir su evoluci&oacute;n vital frente a otros profesionales de su campo: &ldquo;Estudi&eacute; Comunicaci&oacute;n Audiovisual y luego un grado de arte, pero no termin&eacute; ninguna de las dos carreras y eso me dej&oacute; una gran sensaci&oacute;n de fracaso&rdquo;, recuerda. &ldquo;Cuando algunos antiguos compa&ntilde;eros de estudios aparecieron por mi provincia para dar un taller sobre la productora que hab&iacute;an montado, entr&eacute; en un estado de angustia y ansiedad. Sent&iacute;a que ten&iacute;a que estar justific&aacute;ndome por no estar donde estaban ellos, como si yo no hubiese evolucionado nada. M&aacute;s tarde, al cumplir los treinta, escuch&eacute; a una dibujante explicar que sent&iacute;a que no era lo que se esperaba de ella, pero yo pensaba que al menos ella hab&iacute;a construido algo visible, mientras que yo no ten&iacute;a ni un trabajo estable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Blanca recuerda haber encontrado una nota antigua en sus diarios que retrata la precocidad con la que se asimilan estas exigencias: &ldquo;A los 21 a&ntilde;os escrib&iacute; que sent&iacute;a que se me hab&iacute;a pasado el arroz porque cre&iacute;a que deb&iacute;a haber demostrado una genialidad absurda desde mucho antes&rdquo;, explica. &ldquo;Una amiga me dijo una vez que ella estaba donde estaba porque sus decisiones la hab&iacute;an llevado all&iacute; y que volver&iacute;a a elegir lo mismo. A m&iacute; eso me hizo sentir humillada, porque no todo el mundo decide desde el mismo lugar de claridad&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando veo a niños, siento la urgencia de tener un hijo sin ser demasiado mayor para tener la energía suficiente durante su infancia. Ahora sé que voy tarde para ese esquema</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio, 40 años</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La fractura de los ritos de paso y el 'reloj biol&oacute;gico'</h2><p class="article-text">
        El retraso en el cumplimiento de las etapas tradicionales impacta de lleno en la reestructuraci&oacute;n de los ritos de paso que hist&oacute;ricamente se&ntilde;alaban el paso a la vida adulta. Sin embargo, la brecha m&aacute;s aguda se produce cuando la realidad social colisiona con l&iacute;mites biol&oacute;gicos insalvables. 
    </p><p class="article-text">
        Para Antonio, periodista de 40 a&ntilde;os, la ruptura sentimental tras una relaci&oacute;n larga le provoc&oacute; un debate interno sobre la paternidad a una edad en la que esperaba tener esos asuntos resueltos. &ldquo;Tras romper con mi pareja, me mud&eacute; de ciudad para cambiar de aires y empezar de nuevo&rdquo;, relata. &ldquo;Entonces me di cuenta de que encontrar una pareja con el nivel de complicidad que ten&iacute;a antes resulta m&aacute;s complejo ahora. A m&iacute; me gustar&iacute;a mucho tener hijos. Cuando veo a ni&ntilde;os, siento la urgencia de tener un hijo sin ser demasiado mayor para tener la energ&iacute;a suficiente durante su infancia. Ahora s&eacute; que voy tarde para ese esquema&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Redefinir el &eacute;xito fuera del mandato de rendimiento</h2><p class="article-text">
        Frente a la inercia de la culpa y la recomendaci&oacute;n habitual de gestionar las expectativas a nivel privado, los expertos consultados plantean la necesidad de liberarse del concepto mismo de &ldquo;retraso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo difícil es pensar en soluciones colectivas porque a todos nos cuesta no quedarnos en el análisis personal de &#039;hay gente de mi edad que lo ha conseguido&#039;, omitiendo que suelen contar con un poder adquisitivo o un respaldo familiar infinitamente mayor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta Carmona</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Lo primero que debemos hacer es desechar las narrativas sobre los roles tradicionales y sobre lo que significa ir con retraso&rdquo;, sostiene Espluga. &ldquo;Pensar que nos estamos quedando atr&aacute;s implica comprar un discurso sobre modelos de vida y cronolog&iacute;as ligadas a la productividad y a expectativas biol&oacute;gicas conservadoras. Solo cuando rompemos con ese molde que nos lleva a privatizar los malestares podemos empezar a imaginar el florecimiento en colectivo, trabajando para cambiar las condiciones de vida en lugar de lamentarnos por no haber cumplido el calendario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Carmona concluye que &ldquo;lo dif&iacute;cil es pensar en soluciones colectivas porque a todos nos cuesta no quedarnos en el an&aacute;lisis personal de 'hay gente de mi edad que lo ha conseguido', omitiendo que suelen contar con un poder adquisitivo o un respaldo familiar infinitamente mayor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade: &ldquo;Al final, si no cambiamos la conversaci&oacute;n, todo se reduce a un 'b&uacute;scate la vida y ap&aacute;&ntilde;atelas', donde si aciertas en una serie de decisiones te ir&aacute; bien y si no, ser&aacute; tu responsabilidad. Hasta que no abandonemos esa narrativa, ser&aacute; imposible construir alternativas reales para una generaci&oacute;n a la que le han cambiado las reglas del juego a mitad de partida&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He llegado a un punto en que empieza a darme igual y comprendo que el no llegar tambi&eacute;n te libera&rdquo;, reflexiona Blanca tras a&ntilde;os de terapia. &ldquo;Si no has llegado, pues ya est&aacute;, es lo que hay. Al menos he aceptado mi contexto y me siento agradecida por las cosas que s&iacute; he vivido, sin la obligaci&oacute;n de tener que demostrar nada a nadie&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tienes-sensacion-tarde-vida-no-piso-hijos-35-no-culpa_1_13464224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2026 20:17:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0e406fe-a43a-4270-b25f-1cff6706385f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x715y159.jpg" length="44210" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0e406fe-a43a-4270-b25f-1cff6706385f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x715y159.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44210" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando tienes la sensación de “ir tarde en la vida”: no tener piso o hijos a los 35 no es culpa tuya]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0e406fe-a43a-4270-b25f-1cff6706385f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x715y159.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Precariedad,Maternidad,Sociedad,Emancipación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casquería, ultraviolencia y monstruos grotescos: el disparate de carteles con los que Ghana llenaba las salas de cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/casqueria-ultraviolencia-monstruos-grotescos-disparate-carteles-ghana-llenaba-salas-cine_1_13455732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00829e86-7c02-4bac-8c6f-ce2ac433f2ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149522.jpg" width="890" height="501" alt="Casquería, ultraviolencia y monstruos grotescos: el disparate de carteles con los que Ghana llenaba las salas de cine"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante los años 80 y 90 nació en el oeste de África un tipo de arte publicitario, producto de la necesidad y una imaginación desbordante, reunido en el libro 'Ghanawood V.O.'</p><p class="subtitle">‘El final de Oak Street’, un sólido entretenimiento veraniego a cargo (inesperadamente) del director de ‘It Follows’
</p></div><p class="article-text">
        A finales del siglo XX, la infraestructura cinematogr&aacute;fica en Ghana y extensas regiones del continente africano depend&iacute;a en gran medida de una red de exhibici&oacute;n informal formada por peque&ntilde;os comerciantes que viajaban de una aldea a otra con un televisor, un reproductor de v&iacute;deo, cintas VHS y un generador el&eacute;ctrico, y montaban proyecciones en pueblos y lugares que no dispon&iacute;an de una sala de cine convencional.
    </p><p class="article-text">
        La carencia de material promocional procedente de los estudios oblig&oacute; a agudizar la inventiva: los propios exhibidores comenzaron a encargar a artistas locales la elaboraci&oacute;n a mano de los carteles publicitarios de las pel&iacute;culas. Los recursos eran tan limitados que los artistas usaban como lienzos sacos de harina reciclados y cosidos entre s&iacute;, creando carteles que pod&iacute;a transportarse, colgarse en la calle y utilizarse una y otra vez para anunciar las proyecciones a pesar de soportar la lluvia, el polvo y el sol abrasador.
    </p><p class="article-text">
        La imaginaci&oacute;n de aquellos pintores, y seguramente la constataci&oacute;n de que a m&aacute;s sangre y monstruos en los carteles, m&aacute;s p&uacute;blico, hicieron el resto. Hab&iacute;a nacido toda una rama art&iacute;stica que, gracias a su originalidad, traspas&oacute; las fronteras africanas. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado de aquel fen&oacute;meno mercantil y creativo se ha analizado de manera exhaustiva en diversos libros y exposiciones itinerantes, pero ahora cuenta con un nuevo elemento. Se trata de <a href="https://cinecutre.bigcartel.com/product/ghanawood-vo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ghanawood V.O., </em></a><a href="https://cinecutre.bigcartel.com/product/ghanawood-vo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro editado por Cinecutre.com</a>, que se centra en el material promocional pintado para las producciones locales de Ghana y Nigeria. La Filmoteca de Catalunya recogi&oacute; este fen&oacute;meno con <a href="https://www.filmoteca.cat/web/ca/article/exposicio-collisio-extrema-cartells-de-ghana-pintats-ma-anys-noranta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una exposici&oacute;n</a> a finales de 2025.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9a5ebdbd-62f0-4852-95b7-86b275643e1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta nueva publicaci&oacute;n, coordinada por Carlos Palencia, creador de <a href="https://www.cinecutre.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cinecutre</a> y director del festival CutreCon, re&uacute;ne 114 obras marcadas por un lenguaje gr&aacute;fico desinhibido, repleto de criaturas extra&ntilde;as, mitolog&iacute;a popular, brujer&iacute;a y violencia expl&iacute;cita.
    </p><h2 class="article-text">Imaginaci&oacute;n desenfrenada</h2><p class="article-text">
        Cualquiera que eche un vistazo a estos carteles convendr&aacute; en que el aspecto m&aacute;s llamativo de este movimiento art&iacute;stico es la abrumadora &ldquo;libertad conceptual&rdquo; de la que gozaban los dibujantes. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de las r&iacute;gidas normativas promocionales de los estudios de Hollywood, donde cada mil&iacute;metro del cartel est&aacute; regulado por contrato, en Ghana el &uacute;nico imperativo era conseguir llenar la proyecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El objetivo no era ser fiel a una campa&ntilde;a publicitaria dise&ntilde;ada en Los &Aacute;ngeles, sino conseguir que alguien que viera el cartel quisiera ver la pel&iacute;cula&rdquo;, cuenta Palencia. &ldquo;Los pintores pod&iacute;an partir de la car&aacute;tula del VHS, de alguna referencia visual o de lo que les contaba el responsable del videoclub porque, en muchas ocasiones, ni siquiera hab&iacute;an visto la pel&iacute;cula. Si para venderla hab&iacute;a que a&ntilde;adir m&aacute;s sangre, monstruos, explosiones o una escena completamente inventada, se a&ntilde;ad&iacute;a. La imaginaci&oacute;n estaba claramente por encima de ser fiel al argumento&rdquo;, apunta el especialista.
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno alcanz&oacute; su cota m&aacute;s extrema cuando esta din&aacute;mica publicitaria dio el salto desde las grandes superproducciones occidentales o asi&aacute;ticas hacia el incipiente cine local ghan&eacute;s y el voraz mercado nigeriano conocido como Nollywood. Es en este terreno donde indaga a fondo el nuevo volumen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/35aa99d0-66c7-4e66-8811-c96eade785dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Con las pelis africanas el disparate visual alcanza niveles extraordinarios porque las propias pel&iacute;culas ya estaban llenas de brujer&iacute;a, transformaciones, demonios, rituales y elementos sobrenaturales que los artistas pod&iacute;an exagerar todav&iacute;a m&aacute;s&rdquo;, destaca el experto. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los carteles dedicados a grandes &eacute;xitos internacionales el reclamo muchas veces era la propia estrella&rdquo;, prosigue. &ldquo;Ten&iacute;as a Schwarzenegger, Stallone, Bruce Lee o Van Damme ocupando medio cartel, aunque su parecido con el actor real pudiera ser francamente discutible. En las producciones ghanesas y nigerianas eso cambia bastante. Aqu&iacute; el principal atractivo consiste en intentar venderte todas aquellas cosas incre&iacute;bles que supuestamente ocurren en la pel&iacute;cula&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un exceso sangriento</h2><p class="article-text">
        Al contemplar la colecci&oacute;n de ilustraciones recogidas en el libro, llama la atenci&oacute;n la omnipresente presencia de decapitaciones, tripas expuestas, metamorfosis macabras y criaturas infernales. Tambi&eacute;n se escapa alg&uacute;n pecho femenino o genital de ambos sexos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39983a26-16a7-4f6d-9b19-806cd35377ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n es profundamente pragm&aacute;tica: en la jungla de la v&iacute;a p&uacute;blica, estos carteles buscan atraer la atenci&oacute;n del espectador. &ldquo;Necesitaban llamar la atenci&oacute;n de una manera inmediata. Una cara ensangrentada, una decapitaci&oacute;n o un monstruo grotesco funcionan mejor como reclamo que dos personajes manteniendo una conversaci&oacute;n casual&rdquo;, reflexiona Palencia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo curioso es que la violencia llega a ser tan exagerada que muchas veces deja de resultar desagradable y entra directamente en el terreno de lo c&oacute;mico&rdquo;, apunta. &ldquo;Hay carteles donde la acumulaci&oacute;n de v&iacute;sceras, monstruos y mutilaciones es tan delirante que uno ya no piensa qu&eacute; horror, sino qu&eacute; demonios est&aacute; pasando aqu&iacute;, entre inevitables risas. Y ah&iacute; est&aacute; precisamente buena parte de su encanto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Autodidactas y maestros del 'underground'</h2><p class="article-text">
        Lo que tambi&eacute;n destaca el nuevo libro es que detr&aacute;s de estas piezas ic&oacute;nicas se halla una serie de artistas fascinantes, la inmensa mayor&iacute;a autodidactas, que aprendieron el oficio sin pisar jam&aacute;s una academia de bellas artes. Nombres como Mr. Brew, Awall Sunil Shetty, Papa Warsti, Armahsco, Death Is Wonder o Magasco son algunos de los nombres m&aacute;s destacados de esta corriente gr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Pero es quiz&aacute; el pintor llamado Leonardo quien representa el esp&iacute;ritu m&aacute;s prol&iacute;fico y perseverante del movimiento. Comenz&oacute; a pintar a finales de los a&ntilde;os ochenta y, seg&uacute;n Palencia, presume con orgullo de no haber tenido nunca un maestro. Apasionado del g&eacute;nero de terror, es c&eacute;lebre por componer escenas abarrotadas, dibujar llamas con un trazo inconfundible y dise&ntilde;ar sus propias tipograf&iacute;as, incluyendo caracteres asi&aacute;ticos inventados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eab829fc-d2de-40d8-b872-377b228f023d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, Mr. Brew, apodo art&iacute;stico de Kwesi Blue, aporta una vertiente sat&iacute;rica y grotesca desbordante. Hijo de un decorador de canoas, desarroll&oacute; un estilo muy agresivo en el uso del color y la caricatura. &ldquo;Su obra tiene un punto particularmente desquiciado, con mucha s&aacute;tira y escenas aparentemente cotidianas llevadas al extremo&rdquo;, apunta Palencia. &ldquo;Es adem&aacute;s una figura bastante escurridiza de cuya vida se sabe muy poco pese a su enorme producci&oacute;n. Circula la idea de que muchos de sus carteles corresponden a pel&iacute;culas inventadas por &eacute;l, pero al investigar a fondo he comprobado que, en la mayor&iacute;a de los casos, esas pel&iacute;culas s&iacute; existen. Lo que ocurre es que Mr. Brew suele escribir los t&iacute;tulos de forma incorrecta o incompleta, lo que durante a&ntilde;os ha generado bastante confusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Del polvo de la calle a las galer&iacute;as internacionales</h2><p class="article-text">
        La traves&iacute;a de estos artefactos publicitarios desde los pueblos de Ghana hasta los museos de Europa y Estados Unidos constituye uno de los giros m&aacute;s fascinantes de la historia del arte contempor&aacute;neo, pero viene de antiguo. &ldquo;En la d&eacute;cada de 1990, ya hab&iacute;a coleccionistas que se interesaban por ellos&rdquo;, asegura el experto. &ldquo;El galerista <a href="https://www.instagram.com/erniewolfegallery/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ernie Wolfe III</a>, por ejemplo, reuni&oacute; una colecci&oacute;n enorme en Ghana y organiz&oacute; exposiciones en Estados Unidos desde 1993. Despu&eacute;s public&oacute; en el a&ntilde;o 2000 el libro <em>Extreme Canvas</em>, una de las obras de referencia para documentar este fen&oacute;meno. Con el tiempo llegaron nuevas exposiciones en museos y galer&iacute;as de distintos pa&iacute;ses, incluida Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fue la llegada de la era de internet la que catapult&oacute; esta iconograf&iacute;a a la categor&iacute;a de fen&oacute;meno de masas. Foros de cine, blogs de arte heterodoxo y redes sociales multiplicaron su visibilidad a nivel global. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DcJIfKWtIwn/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Esta fascinaci&oacute;n deriv&oacute; en una paradoja feliz: los pintores que hab&iacute;an abandonado los pinceles al desaparecer los videoclubes ambulantes encontraron una segunda juventud art&iacute;stica gracias a plataformas como <a href="https://www.instagram.com/deadlypreygallery/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Deadly Prey Gallery</a> de Chicago, que desde 2012 encarga nuevas obras directamente a los creadores ghaneses para coleccionistas de todo el mundo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Est&aacute;s preparado para el cine ghan&eacute;s?</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; una de las aportaciones m&aacute;s sugerentes del trabajo de investigaci&oacute;n editado por Palencia es la incorporaci&oacute;n de c&oacute;digos QR interactivos en las p&aacute;ginas del libro que permiten a los lectores asomarse directamente a las pel&iacute;culas originales siempre que ha sido posible encontrarlas en archivos accesibles.
    </p><p class="article-text">
        Resulta inevitable preguntarse si los filmes reales responden al delirio dibujado en los lienzos de sacos de harina. &ldquo;La regla general es que conviene desconfiar del cartel. Y precisamente por eso son tan maravillosos&rdquo;, confiesa entre risas el autor. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, existen excepciones notables donde la pel&iacute;cula iguala el salvajismo de su promoci&oacute;n: &ldquo;En la saga ghanesa <em>Diabolo</em>, por ejemplo, el cartel cumple bastante bien lo que promete. La serpiente con rostro humano no es una invenci&oacute;n del dibujante, sino que parte de un elemento real de la pel&iacute;cula. Otra excepci&oacute;n estupenda es <em>End of the Wicked</em>, una pel&iacute;cula nigeriana de terror de 1999 que s&iacute; posee unas im&aacute;genes suficientemente dementes como las que aparecen en su publicidad, con transformaciones, rituales y demonios&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-C1RLTSpxzgI-4692', 'youtube', 'C1RLTSpxzgI', document.getElementById('yt-C1RLTSpxzgI-4692'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-C1RLTSpxzgI-4692 src="https://www.youtube.com/embed/C1RLTSpxzgI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El misterio, en cualquier caso, sigue vivo en muchas de estas producciones perdidas o inencontrables. &ldquo;Si tengo que se&ntilde;alar una pel&iacute;cula que me muero literalmente por ver es <em>Witches.com</em>. Su cartel consigue destacar incluso despu&eacute;s de haber pasado 120 p&aacute;ginas viendo monstruos y mutilaciones, porque aparece un bal&oacute;n de f&uacute;tbol al que le crece un pene. Necesito saber qu&eacute; cadena de acontecimientos narrativos puede conducir a semejante situaci&oacute;n y si la escena realmente aparece en la pel&iacute;cula o si todo naci&oacute; exclusivamente en la cabeza del artista. Por desgracia, todav&iacute;a no he conseguido encontrarla, as&iacute; que el misterio contin&uacute;a&rdquo;, concluye Palencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/casqueria-ultraviolencia-monstruos-grotescos-disparate-carteles-ghana-llenaba-salas-cine_1_13455732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 19:56:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/00829e86-7c02-4bac-8c6f-ce2ac433f2ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149522.jpg" length="228810" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/00829e86-7c02-4bac-8c6f-ce2ac433f2ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149522.jpg" type="image/jpeg" fileSize="228810" width="890" height="501"/>
      <media:title><![CDATA[Casquería, ultraviolencia y monstruos grotescos: el disparate de carteles con los que Ghana llenaba las salas de cine]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/00829e86-7c02-4bac-8c6f-ce2ac433f2ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149522.jpg" width="890" height="501"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ghana,África,Industria cultural,Arte,Nigeria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al fenómeno se le conoce como "procrastinación del sueño por venganza": mirar el móvil, ver una peli o dedicar un rato a un proyecto personal robando horas al descanso para sentir que aún se puede disfrutar del tiempo propio tras una jornada plagada de obligaciones. ¿Cómo nos afecta?</p><p class="subtitle">“Perdona, no me da la vida”: ¿realmente no tenemos tiempo para nada o solo nos sentimos ocupados?</p></div><p class="article-text">
        Marina abre la puerta de su casa cuando el resto de la ciudad apenas comienza a despertar. Acaba de completar un agotador turno de noche como enfermera en la unidad de psiquiatr&iacute;a de un centro de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El cansancio f&iacute;sico pesa de forma aplastante sobre sus p&aacute;rpados, pero en su mente bulle un impulso irrefrenable. En lugar de dirigirse directamente al dormitorio, va a la cocina, se prepara un desayuno abundante y enciende el televisor para ver una pel&iacute;cula. Otras veces, se pone a escribir. Sabe perfectamente que hac&iacute;a el mediod&iacute;a el agotamiento la vencer&aacute;, pero esa franja matutina representa su &uacute;nico territorio inviolable del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la ma&ntilde;ana reina una tranquilidad absoluta en mi casa, que est&aacute; en una urbanizaci&oacute;n en el campo donde no hay ruido&rdquo;, explica. &ldquo;Me enga&ntilde;o a m&iacute; misma y, claro, a primera hora de la tarde me sobreviene un baj&oacute;n absoluto y me pregunto por qu&eacute; no me dorm&iacute; a las nueve de la ma&ntilde;ana&rdquo;, a&ntilde;ade la enfermera y escritora.
    </p><h2 class="article-text">Las horas robadas al sue&ntilde;o</h2><p class="article-text">
        El comportamiento que describe Marina Arrabal responde a un fen&oacute;meno global identificado por la psicolog&iacute;a contempor&aacute;nea como <em>revenge bedtime procrastination</em> o procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese pedazo de tiempo robado al sueño siempre es el más productivo de mi jornada. Durante el día acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja arañada al sueño degusto cada segundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marina Arrabal</span>
                                        <span>—</span> enfermera y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://produccioncientifica.ucm.es/investigadores/146390/detalle" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz</a>, catedr&aacute;tico y director del Departamento de Psicolog&iacute;a Social, del Trabajo y Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro <a href="https://www.kailas.es/libros/libros-no-ficcion/dormir-para-vivir/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Dormir para vivir</em></a><em> </em>(Kailas, 2026), define el concepto con claridad acad&eacute;mica: &ldquo;La llamada procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o por venganza describe la tendencia a retrasar deliberadamente la hora de acostarse para recuperar un tiempo propio despu&eacute;s de un d&iacute;a percibido como completamente ocupado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n describe la ciencia, esta conducta revela tensiones profundas entre las exigencias laborales y las necesidades emocionales del individuo. &ldquo;Desde la psicolog&iacute;a del trabajo, esta conducta demuestra que muchas personas sienten que el trabajo no termina al concluir la jornada&rdquo;, se&ntilde;ala Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz. &ldquo;Estamos inmersos en una cultura de disponibilidad permanente donde resulta dif&iacute;cil desconectar psicol&oacute;gicamente. Correos, mensajes y notificaciones hacen que el trabajo siga ocupando espacio mental tras cerrar el ordenador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para quien vive atrapado en la inercia diaria, esas horas nocturnas adquieren un valor casi m&iacute;stico. La sensaci&oacute;n de recuperar el mando sobre las propias decisiones convierte el tiempo nocturno en un regalo. Como relata Marina, mostrando sus dotes narrativas: &ldquo;Ese pedazo de tiempo robado al sue&ntilde;o siempre es el m&aacute;s productivo de mi jornada. Durante el d&iacute;a acumulo mil tareas pendientes, pero en la franja ara&ntilde;ada al sue&ntilde;o degusto cada segundo. Incluso viendo una pel&iacute;cula mala siento que le saco partido. Se parece a estar en una habitaci&oacute;n llena de oro simplemente contemplando el metal&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Dormir menos para sentirnos libres</h2><p class="article-text">
        La clave reside en comprender por qu&eacute; la mente humana prioriza esa gratificaci&oacute;n de disponer de tiempo libre inmediato a costa del desgaste f&iacute;sico que sufrir&aacute; al d&iacute;a siguiente. La respuesta psicol&oacute;gica apunta, seg&uacute;n Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz, a la frustraci&oacute;n de las necesidades emocionales b&aacute;sicas durante las horas diurnas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La autonom&iacute;a constituye una necesidad psicol&oacute;gica b&aacute;sica y uno de los principales recursos para el bienestar&rdquo;, sostiene el catedr&aacute;tico. &ldquo;Cuando esa necesidad queda frustrada durante el d&iacute;a, algunas personas intentan recuperarla por la noche. Ese rato representa el &uacute;nico momento de la jornada en el que sienten que el tiempo les pertenece, tras haber pasado el d&iacute;a respondiendo a prioridades ajenas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche: &#039;Al final del día nuestros recursos de autorregulación están agotados (...) Resulta muy difícil resistirse a las recompensas inmediatas&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alfredo Rodríguez Muñoz</span>
                                        <span>—</span> catedrático en Psicología (UCM) y autor de &#039;Dormir para vivir&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El especialista utiliza una met&aacute;fora esclarecedora para definir la trampa de este h&aacute;bito: &ldquo;El sue&ntilde;o acaba convirti&eacute;ndose en la moneda con la que compramos un poco de autonom&iacute;a, pero la factura sale muy cara porque al d&iacute;a siguiente empezamos la jornada todav&iacute;a m&aacute;s cansados. Dormimos menos para sentir que vivimos un poco m&aacute;s, sufriendo a largo plazo el efecto contrario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A nivel cognitivo, la capacidad de tomar decisiones saludables se encuentra seriamente minada al caer la noche. Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz detalla este proceso: &ldquo;Al final del d&iacute;a nuestros recursos de autorregulaci&oacute;n est&aacute;n agotados. Tras tomar decisiones y resolver problemas, resulta muy dif&iacute;cil resistirse a las recompensas inmediatas. Ver un cap&iacute;tulo o consultar las redes ofrece una gratificaci&oacute;n instant&aacute;nea, mientras que acostarse temprano solo ofrece recompensa al d&iacute;a siguiente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El cerebro primario opta por el beneficio en el presente. &ldquo;Damos mucho m&aacute;s valor a los beneficios inmediatos que a los costes futuros. Pesa m&aacute;s la sensaci&oacute;n de haber recuperado una hora para nosotros que un cansancio que todav&iacute;a no sentimos. Es una peque&ntilde;a victoria psicol&oacute;gica con una factura biol&oacute;gica para la ma&ntilde;ana siguiente&rdquo;, puntualiza el catedr&aacute;tico de la UCM.
    </p><p class="article-text">
        La supuesta victoria sobre el reloj se evapora al sonar la alarma. Marina reconoce la resaca de esas noches robadas: &ldquo;Al despertar siempre me encuentro hecha una mierda, aunque me digo que ayer la cosa no estuvo tan mal. Pero lo cierto es que suelo tener lagunas mentales y apenas recuerdo una niebla confusa de aquella habitaci&oacute;n llena de oro. Da la impresi&oacute;n de haber estado all&iacute; solo en sue&ntilde;os, porque en realidad no he descansado nada. El arrepentimiento es real, aunque me autoenga&ntilde;e pensando que lo que escrib&iacute; durante ese rato tiene valor&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La colonizaci&oacute;n del tiempo y la sociedad acelerada</h2><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; para comprender las ra&iacute;ces estructurales del fen&oacute;meno resulta indispensable ir m&aacute;s all&aacute; del individuo. El soci&oacute;logo <a href="https://x.com/JorgeMoruno?lang=es" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Moruno</a>, autor de <a href="https://www.akal.com/libro/no-tengo-tiempo_35662/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No tengo tiempo. Geograf&iacute;as de la precariedad</em></a><em> (Akal, 2018)</em>, sit&uacute;a esta conducta dentro de una din&aacute;mica colectiva de aceleraci&oacute;n y desposesi&oacute;n temporal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La procrastinaci&oacute;n del sue&ntilde;o aparece como consecuencia de una vida acelerada y sin tiempo libre, donde las personas intentan ara&ntilde;ar un espacio propio quit&aacute;ndoselo al descanso&rdquo;, apunta. &ldquo;Es la respuesta a una existencia donde nos vemos forzados a comportarnos como una extensi&oacute;n de nuestro propio tel&eacute;fono m&oacute;vil, siempre conectados y en guardia&rdquo;. A su juicio, restarle horas a la almohada constituye un desesperado intento de adaptaci&oacute;n frente a una estructura social que ahoga la disponibilidad personal.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis hist&oacute;rico del soci&oacute;logo rastrea c&oacute;mo los avances tecnol&oacute;gicos, lejos de recortar las jornadas de esfuerzo humano, han ampliado las fronteras de la producci&oacute;n hasta invadir el descanso natural. &ldquo;La aparici&oacute;n de la luz artificial permiti&oacute; romper los ciclos naturales y extender la actividad industrial tras la puesta del sol. La paradoja del desarrollo tecnol&oacute;gico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la l&oacute;gica de la producci&oacute;n mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo&rdquo;, argumenta Moruno.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La paradoja del desarrollo tecnológico radica en su capacidad para reducir la necesidad de trabajo humano y liberar tiempo libre, mientras que bajo la lógica de la producción mercantil se transforma en un exprimidor del tiempo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Moruno</span>
                                        <span>—</span> sociólogo y autor de &#039;No tengo tiempo. Geografías de la precariedad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la actualidad, las herramientas digitales, como los m&oacute;viles, internet o la IA, consolidan una servidumbre voluntaria revestida de autonom&iacute;a personal. &ldquo;Nos convertimos en accionistas de nuestra propia fuerza de trabajo y realizamos inversiones constantes en nosotros mismos para competir en el mercado. Vivimos en el alambre ante la posibilidad de volvernos superfluos, mientras toda esa servidumbre se presenta bajo la apariencia de libertad. Ahora se entiende bien eso de Marx cuando dec&iacute;a que &lsquo;el trabajador libre es virtualmente un pobre&rsquo;&rdquo;, advierte el autor.
    </p><h2 class="article-text">Maternidad, creaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de un espacio propio</h2><p class="article-text">
        La pugna por el tiempo adquiere matices especialmente agudos en vidas marcadas por los cuidados o la creaci&oacute;n art&iacute;stica. Para Amaia Gracia, artista pl&aacute;stica y madre de dos hijas, robarle horas a la madrugada representa la &uacute;nica v&iacute;a para sostener su identidad profesional y creadora frente a las demandas absolutas de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde hace nueve a&ntilde;os los momentos en los que deber&iacute;a irme a la cama y no lo hago responden a la necesidad de tener un rato para m&iacute;&rdquo;, explica. &ldquo;La &uacute;nica manera de conservar espacio y tiempo personal pasaba por el trabajo o por quitarme horas de descanso&rdquo;, confiesa. La maternidad reconfigur&oacute; por completo sus coordenadas temporales y mentales.<strong> </strong>&ldquo;Con la maternidad y la crianza <a href="https://www.eldiario.es/nidos/perder-identidad-personal-convertirte-madre-acabe-pensando_1_12823220.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sent&iacute; la p&eacute;rdida de mi espacio mental</a> y del tiempo para pensar en proyectos art&iacute;sticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sue&ntilde;o me ha permitido conservar ese refugio propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En medio del silencio nocturno, la pantalla de su <em>smartphone</em> se transforma en un punto de contacto imprescindible con la cultura y la estimulaci&oacute;n intelectual. &ldquo;Mientras duermo a las peque&ntilde;as suelo tener el m&oacute;vil en la mano. Lo utilizo para leer textos o ver cine que me interesa. Se ha convertido en mi ventana al mundo exterior para no perder la esencia de qui&eacute;n soy&rdquo;, explica la artista.
    </p><p class="article-text">
        Amaia recurre a referentes literarios cl&aacute;sicos para conceptualizar esa necesidad vital de aislamiento. &ldquo;Recuerdo a menudo la obra de Virginia Woolf, <em>Una habitaci&oacute;n propia</em>, para m&iacute; es un s&iacute;mbolo muy importante de la necesidad de nuestro espacio mental e interior. Resulta fundamental conservar ese refugio personal frente al ritmo de vida exigente que llevamos hoy en d&iacute;a&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con la maternidad y la crianza sentí la pérdida de mi espacio mental y del tiempo para pensar en proyectos artísticos, definir piezas o preparar convocatorias. Robar horas al sueño me ha permitido conservar ese refugio propio</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amaia Gracia</span>
                                        <span>—</span> artista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El negocio de la escasez</h2><p class="article-text">
        La privatizaci&oacute;n y la escasez del tiempo han generado adem&aacute;s un f&eacute;rtil nicho econ&oacute;mico. Jorge Moruno denuncia c&oacute;mo el mercado aprovecha el agotamiento ciudadano para comercializar soluciones artificiales a un problema estructural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han surgido nuevos nichos de negocio enfocados en vender servicios para cubrir nuestra falta de tiempo&rdquo;, explica el experto. &ldquo;Se compran y venden productos cuya &uacute;nica raz&oacute;n de ser es la escasez de horas libres, cuando muchos de esos servicios desaparecer&iacute;an si la sociedad tuviese el tiempo garantizado&rdquo;. Desde la comida precocinada hasta las plataformas de entrega r&aacute;pida o el consumo masivo de psicof&aacute;rmacos para gestionar la ansiedad y el insomnio. La limitaci&oacute;n temporal alimenta industrias millonarias a costa del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo vincula de forma directa la posesi&oacute;n del tiempo con la esencia misma de la democracia y la ciudadan&iacute;a real. &ldquo;El debate sobre el tiempo equivale al debate sobre la libertad. Solo existe libertad si se garantiza la igualdad en el acceso al tiempo. Los griegos utilizaban la palabra <em>skhol&egrave;</em>, origen del t&eacute;rmino escuela, para designar el tiempo libre como condici&oacute;n indispensable de la ciudadan&iacute;a&rdquo;. Frente al deterioro generalizado del descanso, las soluciones no pueden reducirse a meras recomendaciones de autoayuda o disciplina personal.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la psicolog&iacute;a como la sociolog&iacute;a coinciden en exigir transformaciones estructurales. Alfredo Rodr&iacute;guez Mu&ntilde;oz enfatiza la necesidad de un cambio de mirada: &ldquo;Conviene dejar de interpretar este comportamiento como un simple problema de falta de disciplina. Constituye el s&iacute;ntoma de una p&eacute;rdida de control sobre el tiempo. La soluci&oacute;n requiere introducir peque&ntilde;os espacios de autonom&iacute;a durante el d&iacute;a y exigir medidas para que las empresas respeten la desconexi&oacute;n digital&rdquo;. Pedirle a un individuo extenuado que simplemente se acueste antes equivale a ignorar las causas profundas de su malestar.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Jorge Moruno aboga por una agenda pol&iacute;tica que reclame los pilares de la existencia humana: &ldquo;Garantizar el tiempo libre mediante el acceso a la vivienda, un ingreso asegurado y entornos saludables es una medida justa y eficaz que evita el despilfarro del talento humano. Lo verdaderamente revolucionario pasa por recuperar el derecho a dormir, comer, respirar mejor y disfrutar de tiempo libre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/retrasas-hora-acostarte-si-manana-vas-pagar_1_13440609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 20:05:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" length="42983" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" type="image/jpeg" fileSize="42983" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué retrasas tanto la hora de acostarte si sabes que mañana lo vas a pagar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/04dfe744-3dbd-432e-a935-fedab6172b32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x318y259.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Sueño,Estilo de vida,Descanso,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Hey Ho! Let's Go!' Marky Ramone, el último Ramone vivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/hey-ho-let-s-go-marky-ramone-ultimo-ramone-vivo_1_13434207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1121d872-3583-4e32-8848-aa0d7c679640_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1033y341.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Hey Ho! Let&#039;s Go!&#039; Marky Ramone, el último Ramone vivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una coincidencia astronómica extraordinaria cruzará los cielos justo antes de que Marky Ramone reviva en Madrid el catálogo vertiginoso del mayor grupo de punk-pop de la historia, un legado musical cuya vigencia sigue intacta más de 50 años después</p><p class="subtitle">Cabaret Voltaire, la banda que vio venir la hipervigilancia, el control y la manipulación tecnológica</p></div><p class="article-text">
        El alineamiento de los cuerpos celestes y la agenda cultural madrile&ntilde;a ofrecen a veces coincidencias singulares. El cruce de un eclipse solar con la interpretaci&oacute;n en directo del repertorio de los Ramones constituye un acontecimiento astron&oacute;mico y musical poco frecuente, de esos que dif&iacute;cilmente volver&aacute;n a repetirse. 
    </p><p class="article-text">
        Unos minutos despu&eacute;s de que el pr&oacute;ximo 12 de agosto la luna bloquee temporalmente la luz del sol, <a href="https://mutick.com/e/entradas-marky-ramone-madrid-2026" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la sala Mon Madrid</a> acoger&aacute; de nuevo las melod&iacute;as aceleradas que transformaron el rumbo de la m&uacute;sica contempor&aacute;nea a mediados de los a&ntilde;os setenta. Sonar&aacute;n de la mano de la banda con la que Marky Ramone, el &uacute;nico miembro vivo del grupo (aunque no de la formaci&oacute;n original), mantiene vivo el legado de los Ramones. Al d&iacute;a siguiente, tocar&aacute; en la sala Salamandra de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Este hecho tan inusual invita a dar un repaso a la trayectoria de una formaci&oacute;n que redefini&oacute; el <em>rock and roll</em> con una propuesta &uacute;nica, austera, urgente y directa. 
    </p><h2 class="article-text">El nacimiento de una est&eacute;tica urbana en Queens</h2><p class="article-text">
        La historia de los Ramones comenz&oacute; a gestarse en 1974 en el barrio residencial de Forest Hills, ubicado en Queens, Nueva York. Cuatro j&oacute;venes de clase media (John Cummings, Thomas Erdelyi, Douglas Colvin y Jeff Hyman) decidieron unir fuerzas tras haber pasado por diversas experiencias musicales adolescentes y bandas locales. A partir de entonces sus nombres ser&iacute;an: Johnny, Tommy, Dee Dee y Joey.
    </p><p class="article-text">
        La idea inicial contemplaba una distribuci&oacute;n de funciones diferente, pero las limitaciones t&eacute;cnicas y operativas dejaron la alineaci&oacute;n definitiva de la siguiente manera: Joey asumi&oacute; las voces principales, Johnny se hizo cargo de la guitarra, Dee Dee tom&oacute; el bajo y Tommy ocup&oacute; la bater&iacute;a. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-bm51ihfi1p4-6217', 'youtube', 'bm51ihfi1p4', document.getElementById('yt-bm51ihfi1p4-6217'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-bm51ihfi1p4-6217 src="https://www.youtube.com/embed/bm51ihfi1p4?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Adoptaron como nombre y apellido ficticio &ldquo;Ramone&rdquo; por sugerencia de Dee Dee, quien se inspir&oacute; en el seud&oacute;nimo &ldquo;Paul Ramon&rdquo; utilizado por Paul McCartney en los primeros a&ntilde;os de trayectoria de los Beatles. El concepto est&eacute;tico se complet&oacute; con un uniforme que se convertir&iacute;a en la figura por defecto del roquero a partir de entonces: melenas, chaquetas de cuero negro, camisetas b&aacute;sicas, vaqueros rotos y zapatillas deportivas. Una sobriedad en la indumentaria que dialogaba directamente con la esencialidad de su propuesta musical. 
    </p><p class="article-text">
        El escenario clave para su despegue inicial fue el club CBGB, situado en el Bowery de Manhattan. En aquel local, la banda ofreci&oacute; decenas de actuaciones, todas brev&iacute;simas y atronadoras, que acabaron llamando la atenci&oacute;n en el circuito emergente del <em>underground</em> neoyorquino. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto de estos conciertos, que rara vez superaban los veinte minutos de duraci&oacute;n, les llev&oacute; a la firma de su primer contrato discogr&aacute;fico con el sello Sire Records a finales de 1975, dando lugar a su primer disco, que se titul&oacute; simplemente <em>Ramones</em>.
    </p><h2 class="article-text">Minimalismo s&oacute;nico frente a la sofisticaci&oacute;n de los setenta</h2><p class="article-text">
        Este primer disco, grabado con un presupuesto de aproximadamente 6.400 d&oacute;lares, se public&oacute; en un panorama musical dominado por el <em>rock</em> sinf&oacute;nico de Pink Floyd o Genesis, producciones complejas con pasajes instrumentales extensos y elaborados solos de guitarra. 
    </p><p class="article-text">
        Los Ramones tiraron por lo opuesto: una f&oacute;rmula basada en tres o cuatro acordes, ritmos b&aacute;sicos a toda velocidad y letras breves que reflejaban la subcultura de la que sal&iacute;an, el aburrimiento urbano, salpimentado con referencias al cine de serie B. &ldquo;Nos influyeron mucho los c&oacute;mics, el cine, la escena de Andy Warhol y las pel&iacute;culas de arte y ensayo. Yo, adem&aacute;s, era un gran admirador de <em>Mad Magazine</em>&rdquo;, afirm&oacute; en una ocasi&oacute;n Tommy, seg&uacute;n recogen Stephen Colegrave y Chris Sullivan en su libro <em>Punk: The Definitive Record of a Revolution</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las canciones de aquel &aacute;lbum, entre las que destacan <em>Blitzkrieg Bop </em>o <em>I Wanna Be Your Boyfriend, </em>establecieron las bases sonoras de lo que se acabar&iacute;a conociendo globalmente como punk rock. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-268C3N2dDYk-9249', 'youtube', '268C3N2dDYk', document.getElementById('yt-268C3N2dDYk-9249'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-268C3N2dDYk-9249 src="https://www.youtube.com/embed/268C3N2dDYk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Al rese&ntilde;ar el &aacute;lbum para la revista <em>Rolling Stone</em>, el cr&iacute;tico Paul Nelson describi&oacute; el trabajo como una obra &ldquo;construida casi en su totalidad sobre pistas de ritmo con una intensidad desbordante que el <em>rock and roll</em> no experimentaba desde sus primeros d&iacute;as&rdquo;. Tras caracterizar a la banda como &ldquo;aut&eacute;nticos primitivos americanos cuya obra debe ser escuchada para ser comprendida&rdquo;, sentenci&oacute;: &ldquo;Ha llegado el momento de que la m&uacute;sica popular siga el ejemplo de las dem&aacute;s artes y rinda homenaje a sus primitivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar de estos elogios y muchos otros, el disco no obtuvo cifras de ventas masivas ni alcanz&oacute; una buena posici&oacute;n en las listas comerciales de Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, su viaje a Inglaterra en julio de 1976 para actuar en la sala Roundhouse de Londres marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n decisivo en la historia de la m&uacute;sica popular. La presencia del cuarteto en suelo brit&aacute;nico actu&oacute; como catalizador fundamental para la formaci&oacute;n de agrupaciones hist&oacute;ricas del punk brit&aacute;nico como The Clash, Sex Pistols y The Damned.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Gi9a7IdRiBI-2041', 'youtube', 'Gi9a7IdRiBI', document.getElementById('yt-Gi9a7IdRiBI-2041'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Gi9a7IdRiBI-2041 src="https://www.youtube.com/embed/Gi9a7IdRiBI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Los trabajos discogr&aacute;ficos posteriores, entre los que figuran <em>Leave Home</em> (1977), <em>Rocket to Russia</em> (1977) y <em>Road to Ruin</em> (1978), perfeccionaron su sencilla y directa estructura mel&oacute;dica combinando la agresividad instrumental con la influencia de los grupos femeninos de los a&ntilde;os sesenta y el <em>popbubblegum </em>como The Ronettes o The Shangri-Las. 
    </p><p class="article-text">
        Temas ic&oacute;nicos como <em>Rockaway Beach, Sheena Is a Punk Rocker</em> o <em>I Wanna Be Sedated </em>demostraron la capacidad del grupo para construir estribillos f&aacute;ciles de recordar (incluso para los fans que no hablaban ingl&eacute;s) en composiciones de apenas dos minutos.
    </p><h2 class="article-text">Conflictos internos y tensiones constantes</h2><p class="article-text">
        Pero a pesar del &eacute;xito, detr&aacute;s de la imagen de unidad que podr&iacute;a suponerse al ver su ic&oacute;nico logotipo (dise&ntilde;ado por el artista Arturo Vega inspir&aacute;ndose en el sello del presidente de los Estados Unidos), las din&aacute;micas personales entre los miembros de la banda siempre estuvieron marcadas por profundas desavenencias. 
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias ideol&oacute;gicas entre la visi&oacute;n conservadora y disciplinada de Johnny y la postura m&aacute;s progresista de Joey crearon distancias insalvables dentro del grupo. La tensi&oacute;n aument&oacute; considerablemente cuando Linda Danielle, quien hab&iacute;a sido pareja de Joey, comenz&oacute; una relaci&oacute;n sentimental con Johnny. El rumor entre los fans es que ese incidente fue la inspiraci&oacute;n para la canci&oacute;n <em>The KKK Took My Baby Away.</em> En realidad, la composici&oacute;n se hab&iacute;a hecho antes pero la letra adquiri&oacute; un nuevo significado a partir de entonces
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-RYXS5q0105Y-8618', 'youtube', 'RYXS5q0105Y', document.getElementById('yt-RYXS5q0105Y-8618'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-RYXS5q0105Y-8618 src="https://www.youtube.com/embed/RYXS5q0105Y?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        A las fricciones personales se sumaron las constantes alteraciones en la formaci&oacute;n original. Tommy Ramone abandon&oacute; la bater&iacute;a en 1978 exhausto por la din&aacute;mica de las giras y los excesos del rock. Su lugar lo ocup&oacute; Marky que se acabar&iacute;a convirtiendo en el bater&iacute;a que estuvo m&aacute;s a&ntilde;os en la formaci&oacute;n, aunque en dos periodos. Fue expulsado en 1983 debido a sus problemas con el alcohol. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, ya recuperado y limpio, volvi&oacute; a la banda para no abandonarla hasta su final. Hoy en d&iacute;a, es el &uacute;nico miembro vivo y activo del grupo neoyorquino.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, se incorporar&iacute;an otros m&uacute;sicos como Richie Ramone y C.J. Ramone en el bajo tras la marcha de Dee Dee Ramone en 1989, quien continu&oacute; contribuyendo con composiciones para la banda hasta sus &uacute;ltimos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Las fricciones creativas tambi&eacute;n fueron enormes en el estudio de grabaci&oacute;n durante los intentos de la discogr&aacute;fica por conseguir &eacute;xito masivo en las radios comerciales. La colaboraci&oacute;n con el legendario productor Phil Spector en el &aacute;lbum <em>End of the Century</em> (1980) gener&oacute; profundas discrepancias internas debido al alejamiento del sonido crudo original en favor de arreglos orquestales m&aacute;s recargados. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Me1ssSxp8_o-3383', 'youtube', 'Me1ssSxp8_o', document.getElementById('yt-Me1ssSxp8_o-3383'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Me1ssSxp8_o-3383 src="https://www.youtube.com/embed/Me1ssSxp8_o?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Se cuenta, por ejemplo, que durante una de las sesiones de grabaci&oacute;n en Los &Aacute;ngeles, Spector lleg&oacute; a apuntar a Dee Dee con una pistola para obligarlo a repetir la grabaci&oacute;n de un <em>riff</em> de bajo. No obstante, la tensi&oacute;n produjo resultados notables con temas como <em>Do You Remember Rock 'N' Roll Radio? </em>o <em>Danny Says.</em>
    </p><h2 class="article-text">La vigencia de un legado atemporal</h2><p class="article-text">
        La banda mantuvo una actividad ininterrumpida sobre los escenarios durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, acumulando un total de 2.263 conciertos antes de su disoluci&oacute;n definitiva en agosto de 1996, tras su participaci&oacute;n en el festival Lollapalooza y una actuaci&oacute;n de despedida en Los &Aacute;ngeles. 
    </p><p class="article-text">
        El fallecimiento paulatino de sus cuatro integrantes originales entre los a&ntilde;os 2001 y 2014 cerr&oacute; la etapa hist&oacute;rica del grupo, pero dio paso a un reconocimiento institucional y cultural de dimensiones globales. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-yCW7Aw8ugOI-6235', 'youtube', 'yCW7Aw8ugOI', document.getElementById('yt-yCW7Aw8ugOI-6235'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-yCW7Aw8ugOI-6235 src="https://www.youtube.com/embed/yCW7Aw8ugOI?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El ingreso de la formaci&oacute;n en el Sal&oacute;n de la Fama del Rock and Roll en 2002 y la concesi&oacute;n del premio Grammy a la trayectoria art&iacute;stica en 2011 consolidaron su estatus de leyendas de la m&uacute;sica moderna. Su influencia trasciende las fronteras del punk y se extiende sobre m&uacute;ltiples g&eacute;neros, desde el thrash metal de bandas como Metallica hasta la escena del rock alternativo de la d&eacute;cada de los 90 representada por Nirvana o Pearl Jam. 
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, la m&uacute;sica de los Ramones contin&uacute;a resonando hoy con la misma frescura y vigor que cuando son&oacute; por primera vez en la escena <em>underground</em> neoyorquina (siguen entre los 2.000 artistas m&aacute;s escuchados en plataformas como Spotify). 
    </p><p class="article-text">
        Su capacidad para reducir el rock a sus elementos m&aacute;s puros y un carisma indiscutible, convirtieron su cat&aacute;logo musical en un manual de instrucciones sobre c&oacute;mo fabricar rock and roll. Revivir sus cuatro acordes tras presenciar un eclipse solar parece una forma perfecta para celebrar la vitalidad de un repertorio concebido para resistir durante siglos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/hey-ho-let-s-go-marky-ramone-ultimo-ramone-vivo_1_13434207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2026 20:04:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1121d872-3583-4e32-8848-aa0d7c679640_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1033y341.jpg" length="685422" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1121d872-3583-4e32-8848-aa0d7c679640_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1033y341.jpg" type="image/jpeg" fileSize="685422" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['Hey Ho! Let's Go!' Marky Ramone, el último Ramone vivo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1121d872-3583-4e32-8848-aa0d7c679640_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1033y341.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pop,Punk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cóctel explosivo del virus del papiloma humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/desinformacion-alarma-falta-responsabilidad-coctel-explosivo-virus-papiloma-humano_1_13141240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce159992-c14c-4b82-997b-63a4f3e1be48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cóctel explosivo del virus del papiloma humano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de las campañas, el VPH sigue rodeado de ideas erróneas: un desconocimiento y una irresponsabilidad (especialmente masculina) que agravan el impacto físico y emocional en las mujeres</p><p class="subtitle">Aumenta el riesgo de infección por el virus del papiloma humano entre los hombres mayores de 45 años</p></div><p class="article-text">
        Julio tiene 47 a&ntilde;os, dos hijos y una vida que volvi&oacute; a empezar tras su divorcio. En una aplicaci&oacute;n de citas conoci&oacute; a Marta y entre ellos se estableci&oacute; una relaci&oacute;n intensa, tanto en lo emocional como en lo f&iacute;sico. &ldquo;Desde muy pronto cogimos el h&aacute;bito de tener relaciones sexuales sin protecci&oacute;n. No nos acost&aacute;bamos con nadie m&aacute;s y nos hicimos pruebas de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/kits-autodiagnostico-nueve-millones-euros-condones-frenar-auge-infecciones-transmision-sexual_1_13285025.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ETS</a>. Nos sent&iacute;amos completamente seguros&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Todo sigui&oacute; igual durante unos meses, hasta que la propia intensidad provoc&oacute; que interrumpieran la relaci&oacute;n por un tiempo. Cada uno sigui&oacute; su camino. Durante ese intervalo, Julio tuvo un encuentro puntual sin preservativo con una tercera persona. &ldquo;Ten&iacute;a claro que hab&iacute;a sido un error, pero me hice las pruebas de ETS y el resultado fue negativo&rdquo;, cuenta. Con ese resultado y la idea de que todo estaba bajo control, decidi&oacute; no darle m&aacute;s importancia.
    </p><p class="article-text">
        Un tiempo despu&eacute;s, se reencontr&oacute; con Marta y comprobaron que la qu&iacute;mica entre ellos segu&iacute;a intacta. &ldquo;Aqu&iacute; es donde lleg&oacute; mi segundo error&rdquo;, explica. &ldquo;Sab&iacute;a que Marta no iba a tolerar que hubiera tenido un contacto inseguro y, si se lo contaba, era muy posible que se echara atr&aacute;s en un momento en el que nos est&aacute;bamos aproximando de nuevo. Entre el terror de perder la oportunidad de volver a acercarnos y la falsa sensaci&oacute;n de seguridad, le ment&iacute;, le dije que no hab&iacute;a tenido relaciones sin protecci&oacute;n. Ella me dijo lo mismo y volvimos a las viejas pr&aacute;cticas, acostarnos sin usar preservativo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante un mes y medio, todo fue estupendamente, hasta que a Marta le aparecieron unas verrugas en la zona genital. Consultaron a un par de m&eacute;dicos y ambos coincidieron en su diagn&oacute;stico: probablemente se trataba del <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/aumenta-riesgo-infeccion-virus-papiloma-humano-hombres-mayores-45-anos_1_12875245.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">virus del papiloma humano</a> (VPH).
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, todo se volvi&oacute; m&aacute;s complejo. &ldquo;El m&eacute;dico me explic&oacute; que el VPH no se detecta en las pruebas de las ETS. Es m&aacute;s, en hombres no existen pruebas fiables&hellip; No ten&iacute;a ni idea de esto&rdquo;, dice. Lo que &eacute;l pensaba que era un control suficiente no lo era en absoluto.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Julio no es excepcional, aunque cada una tiene sus particularidades. Miguel descubri&oacute; que era positivo de una forma algo diferente. &ldquo;Me enter&eacute; por una expareja&rdquo;, recuerda. &ldquo;Ella dio positivo y me avis&oacute;&rdquo;. Result&oacute; que &eacute;l tambi&eacute;n lo era. La noticia lleg&oacute; envuelta en reproches por parte de la mujer. &ldquo;Me hizo sentir como si le hubiera pegado el sida adrede&rdquo;, dice. Para entonces, ya estaba con otra persona, a la que hab&iacute;a contagiado, lo que tambi&eacute;n acab&oacute; afectando mucho a la relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, tampoco hab&iacute;a certezas. &ldquo;Est&aacute; claro que los chicos no sabemos exactamente cu&aacute;ndo lo contraemos&rdquo;, admite. Hab&iacute;a usado preservativo &ldquo;la mayor&iacute;a de las veces&rdquo;, aunque reconoce que no siempre. Y, como en el caso de Julio, la informaci&oacute;n lleg&oacute; tarde, cuando el problema ya estaba sobre la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Dos historias distintas, con matices propios, pero que comparten un mismo patr&oacute;n. Relaciones que se perciben como seguras, decisiones basadas en una confianza que no siempre se apoya en informaci&oacute;n completa y una sensaci&oacute;n de control que no se corresponde con la realidad del virus.
    </p><p class="article-text">
        No son casos aislados. Son relatos que se repiten con frecuencia y que, con peque&ntilde;as variaciones, funcionan como arquetipos de una situaci&oacute;n muy com&uacute;n: la de un virus que circula envuelto en desinformaci&oacute;n, dejadez y que sigue sin ocupar un lugar claro en la conversaci&oacute;n sobre salud sexual.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, surgen multitud de preguntas. &iquest;Qu&eacute; sabemos realmente sobre el VPH? &iquest;C&oacute;mo se detecta? &iquest;Qu&eacute; papel juega cada persona en su transmisi&oacute;n y por qu&eacute;, en casi todos los casos, las consecuencias se viven de forma tan desigual?
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se sabe</h2><p class="article-text">
        Como hemos visto en los relatos anteriores, todav&iacute;a existen muchas dudas e ideas err&oacute;neas sobre el virus del papiloma y sus consecuencias. Por ejemplo, que el VPH puede detectarse mediante un an&aacute;lisis de sangre, como otras enfermedades de transmisi&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        La ginec&oacute;loga Lorena Serrano, conocida en redes como <a href="https://www.instagram.com/hello.gyn/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">@hello.gyn</a> y autora del libro<em> </em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-conocete-bien-cuidate-mejor/367549" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Con&oacute;cete bien, cu&iacute;date mejor</em></a><em> </em>(Planeta, 2023), lo resume con claridad categ&oacute;rica: &ldquo;No se puede detectar mediante an&aacute;lisis de sangre. Quiz&aacute;s la confusi&oacute;n venga de que hay infecciones de transmisi&oacute;n sexual como el VIH, la hepatitis o la s&iacute;filis que s&iacute; se detectan as&iacute;. Pero en el caso del VPH necesitamos realizar un PCR del c&eacute;rvix o la vagina para detectar si hay material gen&eacute;tico del virus&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A eso se suma otra caracter&iacute;stica del VPH: su capacidad para permanecer latente. &ldquo;La infecci&oacute;n puede haberse producido a&ntilde;os atr&aacute;s, quedar latente y manifestarse m&aacute;s tarde&rdquo;, explica Serrano. Esto complica cualquier intento de rastrear el origen del contagio y, en muchos casos, desplaza la conversaci&oacute;n hacia la culpa o la sospecha dentro de la pareja.
    </p><h2 class="article-text">Un impacto mal repartido</h2><p class="article-text">
        Para ver c&oacute;mo se ve el problema desde el otro lado, contactamos con Marta, la chica del relato de Julio. Ella siente que el problema principal del papiloma es que existe muy poca trazabilidad y muy poca responsabilidad. &ldquo;Creo adem&aacute;s que el sistema sanitario que tenemos est&aacute; totalmente concebido para proteger y hasta infantilizar a los hombres&rdquo;, afirma. &ldquo;Todo ser&iacute;a muy distinto si el problema les afectara a ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marta, recuerda c&oacute;mo al volver con Julio &eacute;l le asegur&oacute; que estaba todo controlado y que no era necesario tomar precauciones en sus relaciones sexuales, algo que ella s&iacute; quer&iacute;a. Como ya sabemos, eso provoc&oacute; que Marta se infectara del virus. &ldquo;Inmediatamente, me puse en contacto con mi pareja sexual y le cont&eacute; lo que pasaba. &Eacute;l neg&oacute; toda responsabilidad y empez&oacute; un proceso de <em>gaslighting</em>, de preguntarme a m&iacute; &lsquo;&iquest;por qu&eacute; no puedes haber sido t&uacute;?&rsquo;, &lsquo;este virus es muy elusivo&rsquo;, &lsquo;puede haberte pasado con cualquiera&rsquo;, etc&eacute;tera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico de Marta activ&oacute; un proceso m&eacute;dico largo. Extirpaci&oacute;n de verrugas, biopsia, quir&oacute;fano, trazabilidad, diagn&oacute;stico&hellip; Mientras tanto, su pareja recibi&oacute; un tratamiento mucho m&aacute;s simple. &ldquo;A &eacute;l directamente lo que le ofrecen fue quemarle la verruga y ya est&aacute;&rdquo;, explica. Sin biopsia, sin seguimiento, sin necesidad de confirmar el tipo de virus.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es representativa de c&oacute;mo el sistema sanitario ha abordado hist&oacute;ricamente el VPH. El virus afecta a ambos sexos, pero su principal consecuencia, el c&aacute;ncer de cuello uterino, recae sobre las mujeres. Eso ha provocado que se concentren ah&iacute; los esfuerzos de prevenci&oacute;n y seguimiento.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, seg&uacute;n explica Serrano, &ldquo;el virus del papiloma afecta a hombres y mujeres por igual, pero en la mujer el impacto que tiene a nivel de salud es mayor&rdquo;. Eso no significa, sin embargo, que el virus no afecte a los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n nos cuenta <a href="https://juanmanuelmarin.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Juan Manuel Mar&iacute;n</a>, ginec&oacute;logo y autor de <a href="https://juanmanuelmarin.com/libro/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Sin miedo al virus del papiloma</em></a>, este virus no solo produce c&aacute;ncer de c&eacute;rvix, sino que tambi&eacute;n produce c&aacute;ncer de pene, ano, vulva, vagina o garganta. No obstante, se muestra tranquilizador: &ldquo;Siendo muy raro que el VPH produzca c&aacute;ncer en todos estos sitios, el menos raro es el cuello del &uacute;tero y por eso hay un programa destinado a hacer un <em>screening </em>de qu&eacute; mujeres tienen el virus solo en el cuello del &uacute;tero. No obstante, las que lo tengan all&iacute; probablemente lo tengan en m&aacute;s sitios y no les buscamos en otros sitios. Esto se debe a que de todos los c&aacute;nceres raros que produce, el menos raro es el cuello del &uacute;tero&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un riesgo frecuente, una consecuencia poco habitual</h2><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo matiz es clave para entender el lugar que ocupa el virus del papiloma humano en la salud humana. El VPH es un virus extremadamente com&uacute;n y, al mismo tiempo, sus consecuencias m&aacute;s graves son poco frecuentes.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos que el 80% de las personas con una vida sexual activa se van a contagiar en alg&uacute;n momento&rdquo;, explica Lorena Serrano, &ldquo;pero es una infecci&oacute;n que se resuelve sola en unos dos a&ntilde;os en el 90% de los casos&rdquo;. Es decir, el cuerpo elimina el virus casi siempre sin que aparezcan s&iacute;ntomas ni complicaciones.
    </p><p class="article-text">
        El problema aparece cuando la infecci&oacute;n persiste en el tiempo y pertenece a un tipo de alto riesgo. &ldquo;Solo en esos casos pueden aparecer cambios en las c&eacute;lulas del c&eacute;rvix que podr&iacute;an derivar en c&aacute;ncer, pero es muy poco frecuente&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Juan Manuel Mar&iacute;n coincide en ese enfoque tranquilizador, aunque reconoce que el lenguaje m&eacute;dico no siempre ayuda. &ldquo;Cuando te dicen que tienes un virus de alto riesgo, no hace falta ser muy listo para asociar que tienes un alto riesgo de algo&rdquo;, explica. Sin embargo, matiza que la probabilidad real de desarrollar un c&aacute;ncer sigue siendo muy baja. &ldquo;El riesgo de tener un c&aacute;ncer de c&eacute;rvix a lo largo de toda la vida de una mujer es del 0,7%. El de un c&aacute;ncer de mama es del 12%&rdquo;, a&ntilde;ade para contextualizar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero la terminolog&iacute;a no ayuda y creo que est&aacute; hecha a prop&oacute;sito&rdquo;, contin&uacute;a Mar&iacute;n. &ldquo;Si cuando das positivo de VPH te meten en el &lsquo;Programa de c&aacute;ncer de c&eacute;rvix&rsquo;, es normal que te bloquees. Creo que la terminolog&iacute;a est&aacute; hecha para asustar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La vacuna, el gran punto de inflexi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Si hay un elemento capaz de cambiar este escenario es la <a href="https://www.eldiario.es/era/vacuna-virus-papiloma-humano-recomendable-adolescentes_1_6448777.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vacunaci&oacute;n</a>. Durante a&ntilde;os, la estrategia se centr&oacute; en ni&ntilde;as adolescentes como forma de prevenir el c&aacute;ncer de cuello uterino. Hoy el enfoque es m&aacute;s amplio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La recomendaci&oacute;n actual es vacunar tanto a ni&ntilde;as como a ni&ntilde;os a los 12 a&ntilde;os&rdquo;, explica Serrano. La raz&oacute;n es doble. Por un lado, proteger de forma directa frente a los tipos de virus m&aacute;s peligrosos y, por otro, reducir la circulaci&oacute;n del mismo en la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto no quiere decir que la vacuna en la poblaci&oacute;n adulta no tenga sentido. Lo que s&iacute; hay que tener claro, seg&uacute;n la experta, es que vacunarse no elimina infecciones ya existentes ni trata lesiones, pero s&iacute; puede proteger frente a tipos del virus con los que no se ha tenido contacto. &ldquo;Por eso tambi&eacute;n se recomienda vacunar a adultos en casos en los que haya riesgo&rdquo;, apunta la doctora, &ldquo;por ejemplo, a las mujeres que han tenido tratamiento por una lesi&oacute;n de alto grado a cualquier edad se les vacuna y si hay una lesi&oacute;n tambi&eacute;n se recomienda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el acceso y la percepci&oacute;n de la vacuna siguen siendo desiguales. Muchos hombres adultos no han sido vacunados ni informados de su utilidad o no se consideran parte del problema. Eso refuerza la idea de que el VPH es algo ajeno, que afecta sobre todo a las mujeres.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; deber&iacute;a cambiar</h2><p class="article-text">
        Si algo atraviesa todos los testimonios y opiniones expertas sobre este tema es que seguimos pendientes de un cambio cultural con respecto al VPH. Para Serrano, el primer paso es claro: &ldquo;Hay que dejar de tratar el problema como solo de mujeres&rdquo;. Eso implica incluir a los hombres en la conversaci&oacute;n, en la prevenci&oacute;n y en la toma de decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se necesita mejorar la educaci&oacute;n sexual. Explicar no solo c&oacute;mo se evitan embarazos o infecciones concretas, sino c&oacute;mo funcionan realmente los virus m&aacute;s comunes, qu&eacute; limitaciones tienen las pruebas y qu&eacute; significa, en la pr&aacute;ctica, hablar de sexo seguro.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de esto, Mar&iacute;n apunta a otro elemento igual de importante: el estigma. &ldquo;Todav&iacute;a existe en la sociedad la idea de que, al ser una enfermedad de transmisi&oacute;n sexual, est&aacute; relacionada con la promiscuidad e incluso la suciedad&rdquo;, afirma. &ldquo;Eso lo que hace es dificultar que se hable abiertamente del tema, retrasa consultas y convierte los diagn&oacute;sticos en episodios de culpa o conflicto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El doctor tambi&eacute;n est&aacute; convencido de que deber&iacute;an replantearse las pol&iacute;ticas de educaci&oacute;n sexual porque, en su opini&oacute;n, han fracasado. &ldquo;Nunca ha habido tanto conocimiento en nuestro pa&iacute;s, pero, sin embargo, nunca ha habido tantos embarazos no deseados ni tantas enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Nunca ha sido tan accesible la anticoncepci&oacute;n, ni tan barata. Pero parece que la sexualidad segura es una utop&iacute;a&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una conversaci&oacute;n pendiente</h2><p class="article-text">
        El VPH no es una excepci&oacute;n dentro de la salud sexual, pero s&iacute; un buen ejemplo de sus contradicciones. Un virus muy frecuente que sigue siendo poco comprendido. Una infecci&oacute;n que, en la mayor&iacute;a de los casos, no tiene consecuencias graves, pero que cuando las tiene recaen de forma desproporcionada en una parte de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre esos dos extremos se mueve una conversaci&oacute;n que todav&iacute;a est&aacute; por afinar. Hace falta m&aacute;s informaci&oacute;n y menos alarmismo, pero tambi&eacute;n m&aacute;s responsabilidad compartida. Quiz&aacute; por ah&iacute; pase la diferencia entre enterarse demasiado tarde o, simplemente, saber a qu&eacute; se est&aacute; jugando.
    </p><p class="article-text">
        <em>Los nombres de las personas que aportan sus testimonios se han cambiado para mantener su privacidad.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juanjo Villalba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/desinformacion-alarma-falta-responsabilidad-coctel-explosivo-virus-papiloma-humano_1_13141240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Aug 2026 20:29:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ce159992-c14c-4b82-997b-63a4f3e1be48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="862419" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ce159992-c14c-4b82-997b-63a4f3e1be48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="862419" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El cóctel explosivo del virus del papiloma humano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ce159992-c14c-4b82-997b-63a4f3e1be48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Papiloma,ETS - Enfermedades de Transmisión Sexual,Salud,Sanidad,Prevención,Salud pública]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
