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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sarah Serrano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sarah-serrano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sarah Serrano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer-vivir-mejor-obsesion-longevidad-rendimiento-cambiando-alimentacion_1_13167574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84890627-6e51-447a-ac68-b8cc520d9f8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que comemos deja de percibirse únicamente como placer, hábito o necesidad y empieza a pensarse como una herramienta, una palanca para rendir más, para prevenir, para concentrarse, para recuperarse o para dormir mejor
</p><p class="subtitle">Casas sin cocina y más comida preparada: el círculo vicioso que explica cómo vivimos hoy</p></div><p class="article-text">
        La pasada edici&oacute;n de Alimentaria Barcelona, la gran feria de tendencias del sector alimentario que reuni&oacute; el pasado marzo en la capital catalana a marcas, distribuidores, fabricantes y expertos internacionales, dej&oacute; tambi&eacute;n una de las ideas m&aacute;s sugerentes del encuentro. No ten&iacute;a que ver con un ingrediente de moda, sino con una pregunta de fondo: &iquest;qu&eacute; significa hoy comer bien en una cultura obsesionada con vivir m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        La feria funcion&oacute;, en ese sentido, como un buen term&oacute;metro de una conversaci&oacute;n que ya circula con fuerza en el sector. La salud ha dejado de ser solo una preocupaci&oacute;n m&eacute;dica para convertirse en una aspiraci&oacute;n cultural, un lenguaje de estatus y un nuevo criterio de consumo. Y en ese desplazamiento, lo que est&aacute; en juego no es solo qu&eacute; comemos, sino c&oacute;mo entendemos el propio acto de comer.
    </p><p class="article-text">
        Marius Robles, futur&oacute;logo, divulgador y escritor, puso palabras a esa idea durante una de las ponencias del programa. Su planteamiento es sencillo y reconocible. Durante a&ntilde;os, el lujo se asoci&oacute; a la posesi&oacute;n, a los s&iacute;mbolos visibles de riqueza o a las experiencias exclusivas. Hoy, sin embargo, empieza a emerger otro tipo de aspiraci&oacute;n. El nuevo lujo, seg&uacute;n esta l&oacute;gica, ya no es tanto tener m&aacute;s como vivir m&aacute;s y, sobre todo, vivir mejor.
    </p><p class="article-text">
        El cambio tambi&eacute;n es generacional. Si para los<em> boomers</em> la meta del bienestar estuvo durante d&eacute;cadas ligada a la estabilidad material, y para la generaci&oacute;n X y los <em>millennials </em>a las experiencias memorables, entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes el foco empieza a desplazarse hacia la optimizaci&oacute;n de la salud. Dormir bien, medir biomarcadores, entrenar, prevenir o ajustar la dieta a objetivos concretos dejan de ser h&aacute;bitos de nicho para convertirse en parte de un nuevo lenguaje aspiracional.
    </p><p class="article-text">
        La aspiraci&oacute;n ya no pasa solo por evitar la enfermedad, sino por exhibir cierto control sobre el propio cuerpo, la energ&iacute;a, la forma f&iacute;sica, el descanso o el <a href="https://www.eldiario.es/era/discurso-equilibrio-hormonal-toma-redes-venden-autocuidado-forma-disciplina_1_12515154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">equilibrio hormonal</a>. En otras palabras, la salud como nuevo estatus. Ese giro cultural tambi&eacute;n altera la forma en que entendemos la comida. La alimentaci&oacute;n deja de percibirse &uacute;nicamente como placer, h&aacute;bito o necesidad y empieza a pensarse como una herramienta, una palanca para rendir m&aacute;s, para prevenir, para concentrarse, para recuperarse o para dormir mejor. La comida, por tanto, ya no compite solo con otra comida. Tambi&eacute;n compite con suplementos, aplicaciones, <em>wearables</em> &mdash;dispositivos electr&oacute;nicos inteligentes que se llevan sobre el cuerpo como accesorios o parte de la vestimenta&mdash;, pruebas diagn&oacute;sticas y protocolos de bienestar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La aspiración ya no pasa solo por evitar la enfermedad, sino por exhibir cierto control sobre el propio cuerpo, la energía, la forma física, el descanso o el equilibrio hormonal. La salud como nuevo estatus</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos pasando de una econom&iacute;a del consumo a una econom&iacute;a del rendimiento&rdquo;, plante&oacute; Robles. En ese marco, el consumidor ya no se pregunta solo si un producto est&aacute; bueno, si es pr&aacute;ctico o si tiene un precio razonable. Ya no basta con que guste o encaje en el presupuesto. Ahora lo importante es qu&eacute; aporta, qu&eacute; mejora, qu&eacute; optimiza.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea conecta con esa &ldquo;sociedad del cansancio&rdquo; popularizada por el fil&oacute;sofo Byung-Chul Han, en la que el agotamiento se ha convertido en una condici&oacute;n estructural del presente. En una cultura atravesada por la hiperexigencia, la productividad permanente y la promesa de una mejor versi&oacute;n de uno mismo, no extra&ntilde;a que el mercado premie cada vez m&aacute;s todo aquello que promete energ&iacute;a, concentraci&oacute;n, descanso o claridad mental.
    </p><p class="article-text">
        Eso ayuda a explicar por qu&eacute; en las baldas de los supermercados ganan peso categor&iacute;as como <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/desconcertante-auge-batidos-proteinas-han-pasado-bebida-pastosa-industria-multimillonaria_1_12769413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la prote&iacute;na</a> &mdash;uno de los grandes temas de esta edici&oacute;n de Alimentaria&mdash;, los prebi&oacute;ticos, los <a href="https://www.eldiario.es/temas/probioticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">probi&oacute;ticos</a>, el magnesio, la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/creatina-musculos-mejorar-longevidad-mejora-longevidad-cerebro_1_12343030.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creatina</a> o los llamados alimentos funcionales. Tambi&eacute;n ayuda a entender el auge de contenido en internet relacionado con la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cosmos-abdomen-especialista-explica-diario-cuidar-microbiota-intestinal_1_12533233.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">microbiota</a>, la nutrici&oacute;n personalizada y las propuestas vinculadas al control gluc&eacute;mico, la saciedad o el bienestar mental. Pero la sobreabundancia de informaci&oacute;n no siempre despeja dudas. &ldquo;Nunca hubo tanta informaci&oacute;n sobre salud y alimentaci&oacute;n y, sin embargo, el consumidor parece m&aacute;s confundido que nunca&rdquo;, resumi&oacute; Robles durante su intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales amplifican dietas, rutinas de ejercicio y soluciones r&aacute;pidas con una velocidad dif&iacute;cil de seguir. A cada estudio parece responderle otro que lo contradice. A cada tendencia le sucede una nueva promesa. El resultado es un mercado saturado de mensajes, donde conviven la ciencia, el marketing, la ansiedad por optimizarse y el espect&aacute;culo. En ese contexto, la longevidad avanza a la vez como aspiraci&oacute;n leg&iacute;tima y como terreno f&eacute;rtil para la exageraci&oacute;n. Toni Massan&eacute;s, director general de la Fundaci&oacute; Al&iacute;cia (laboratorio de alimentaci&oacute;n responsable), describe este momento como una etapa de &ldquo;l&iacute;o importante&rdquo;, marcada por la aceleraci&oacute;n de las modas, la obsesi&oacute;n por leer las etiquetas y una relaci&oacute;n cada vez m&aacute;s fragmentada con la comida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Comemos significados, comemos valores, no solo nutrientes. Comer solo por salud no es sano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Toni Massanés </span>
                                        <span>—</span> Fundación Alícia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Uno de los vectores m&aacute;s visibles de esa transformaci&oacute;n es la irrupci&oacute;n de los f&aacute;rmacos GLP-1, con Ozempic y otros tratamientos similares como gran emblema cultural del momento. Estos medicamentos se perfilan como una fuerza capaz de alterar de forma profunda el ecosistema alimentario. No tanto por el debate farmacol&oacute;gico en s&iacute;, sino por una consecuencia muy concreta: la reducci&oacute;n del apetito. &ldquo;El mayor enemigo ahora que tenemos encima de la mesa es la ausencia de apetito&rdquo;, advirti&oacute; Robles.
    </p><p class="article-text">
        Si el apetito disminuye, se transforman tambi&eacute;n la frecuencia de consumo, el tama&ntilde;o de las raciones y la relaci&oacute;n emocional con la comida. Lo que hasta hace poco era abundancia, variedad o impulso puede dejar de tener el mismo sentido. En restauraci&oacute;n, por ejemplo, eso podr&iacute;a traducirse en men&uacute;s m&aacute;s breves, menos platos y una mayor exigencia sobre el valor de cada bocado. En gran consumo, podr&iacute;a acelerar la demanda de productos m&aacute;s densos en nutrientes, funcionales y orientados a la saciedad y al rendimiento.
    </p><p class="article-text">
        Ese movimiento ya empieza a traducirse en innovaci&oacute;n. Leyre Urtasun, responsable de Desarrollo de Producto del CNTA (Centro Nacional de Tecnolog&iacute;a y Seguridad Alimentaria), sostiene que el fen&oacute;meno GLP-1 no est&aacute; dando lugar tanto a una nueva categor&iacute;a cerrada de alimentos como a un cambio m&aacute;s profundo en la l&oacute;gica de dise&ntilde;o. &ldquo;El fen&oacute;meno GLP-1 acelera un cambio de fondo. La l&oacute;gica ya no es maximizar consumo, sino valor nutricional por ingesta&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El cambio est&aacute; dejando de ser una hip&oacute;tesis. Seg&uacute;n Urtasun, ya hay estudios que &ldquo;detectan una reducci&oacute;n del gasto alimentario en los hogares con usuarios de agonistas GLP-1 de entre un 5% y un 6%, especialmente en <em>snacks </em>y productos altamente cal&oacute;ricos, y tambi&eacute;n se observa una menor frecuencia de consumo en restauraci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El consumo de estos f&aacute;rmacos no afecta solo a la cantidad de comida ingerida, sino tambi&eacute;n a la experiencia sensorial. Urtasun asegura que cada vez hay m&aacute;s indicios de que algunos usuarios perciben de otra forma sabores y texturas, de modo que factores como la palatabilidad, el tama&ntilde;o de la porci&oacute;n o la intensidad del sabor pasan a ser variables cr&iacute;ticas para la innovaci&oacute;n. En particular, las texturas muy grasas y los sabores excesivamente dulces pueden llegar a resultar desagradables para parte de estos usuarios. De ah&iacute; que advierta contra las respuestas precipitadas. &ldquo;El principal riesgo que afronta la industria es intentar responder demasiado r&aacute;pido a una tendencia compleja sin comprender plenamente qu&eacute; est&aacute; cambiando en el consumidor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que asoma aqu&iacute; es un cambio de fondo. Si una parte creciente de los consumidores come menos, pero exige m&aacute;s de cada ingesta, la l&oacute;gica del volumen de ventas pierde centralidad. Ese desplazamiento obliga a repensar productos, formatos y porciones, pero tambi&eacute;n abre una pregunta m&aacute;s profunda sobre el significado cultural de comer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una época marcada por la aceleración de las modas, la circulación vertiginosa de tendencias y la fragmentación de hábitos, comer sigue siendo también vínculo, cultura y placer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No significa, necesariamente, el fin de la comida como espacio de disfrute, pero s&iacute; apunta a una fragmentaci&oacute;n del propio concepto de alimentaci&oacute;n. Toni Massan&eacute;s introduce aqu&iacute; una advertencia importante frente al entusiasmo funcionalista. &ldquo;Comemos significados, comemos valores, no solo nutrientes&rdquo;, resume. A su juicio, el problema no es que la salud gane peso en la conversaci&oacute;n alimentaria, sino que esa conversaci&oacute;n termine reduciendo la comida a una simple funci&oacute;n. &ldquo;Comer solo por salud no es sano&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Frente a una cultura que mide la comida por lo que promete hacer por el cuerpo, Massan&eacute;s recuerda una dimensi&oacute;n a menudo olvidada. &ldquo;Lo mejor de la comida es la compa&ntilde;&iacute;a. Incluso lo m&aacute;s sano de la comida es la compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;. Algo que en la Fundaci&oacute; Al&iacute;cia han comprobado en proyectos piloto en los que personas con soledad no deseada eran derivadas desde atenci&oacute;n primaria a comer varios d&iacute;as por semana en restaurantes de men&uacute;, con resultados positivos en su bienestar emocional. La idea, en el fondo, es sencilla. La comida tambi&eacute;n puede ser una forma de cuidado cuando recupera su dimensi&oacute;n relacional.
    </p><p class="article-text">
        Ese matiz es importante porque devuelve al centro una cuesti&oacute;n que el discurso de la optimizaci&oacute;n suele dejar en segundo plano. En una &eacute;poca marcada por la aceleraci&oacute;n de las modas, la circulaci&oacute;n vertiginosa de tendencias y la fragmentaci&oacute;n de h&aacute;bitos, comer sigue siendo tambi&eacute;n v&iacute;nculo, cultura y placer.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los GLP-1, la conversaci&oacute;n ya apunta a una frontera todav&iacute;a incipiente, pero cada vez m&aacute;s visible. Junto a la nutrici&oacute;n deportiva o al cl&aacute;sico <em>brain food</em>, la industria empieza a explorar nuevas promesas de funcionalidad, tambi&eacute;n en el terreno cognitivo. La hip&oacute;tesis, todav&iacute;a prospectiva, conecta con el auge de dispositivos que monitorizan sue&ntilde;o, actividad y otros marcadores fisiol&oacute;gicos. &ldquo;Si el cuerpo ya se cuantifica, el siguiente paso ser&iacute;a integrar esos datos en recomendaciones nutricionales cada vez m&aacute;s precisas&rdquo;, asegur&oacute; Robles. Una alimentaci&oacute;n menos gen&eacute;rica y m&aacute;s ajustada al estado biol&oacute;gico y cognitivo de cada persona. Algo en lo que coinciden tambi&eacute;n desde el CNTA.
    </p><p class="article-text">
        Todo parece apuntar a que, en una cultura marcada por el cansancio, el ruido y la exigencia de rendir, la comida deja de venderse solo como placer y bienestar, empieza a venderse, tambi&eacute;n, como una forma de seguir funcionando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/comer-vivir-mejor-obsesion-longevidad-rendimiento-cambiando-alimentacion_1_13167574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 14:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comer para vivir más y mejor: la obsesión por la longevidad y el rendimiento está cambiando nuestra alimentación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Tendencias,Salud,Bienestar,Envejecimiento,Alimentación saludable]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1aaa6e4-8170-4e1b-880d-7f9050e589c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cocineros españoles de distintas generaciones reflexionan sobre cómo la alta cocina sostuvo durante años una cultura de la dureza y qué retos afronta ahora quienes intentan cambiarla sin haberla construido</p><p class="subtitle">Análisis - Por qué los puñetazos, golpes y gritos de Noma, el restaurante más valorado del mundo, nos interpelan a todos</p></div><p class="article-text">
        Las denuncias de abuso contra <a href="https://www.eldiario.es/economia/dimite-rene-redzepi-chef-fundador-restaurante-noma-denuncias-abuso-laboral_1_13061322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute; Redzepi</a> y Noma, impulsadas primero por los testimonios que el extrabajador Jas&oacute;n Ignacio White recogi&oacute; y public&oacute; en Instagram a trav&eacute;s de la cuenta <a href="https://www.instagram.com/microbes_vibes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@microbes_vibes</a> y despu&eacute;s por <a href="https://www.nytimes.com/2026/03/07/dining/rene-redzepi-noma-abuse-allegations.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el reportaje</a> que la periodista Julia Moskin, premio Pulitzer, firm&oacute; en The New York Times a partir de 35 relatos de antiguos empleados, han puesto en cuesti&oacute;n uno de los grandes s&iacute;mbolos de la alta cocina contempor&aacute;nea. Noma, elegido cinco veces mejor restaurante del mundo por The World&rsquo;s 50 Best Restaurants, construy&oacute; buena parte de su prestigio internacional alrededor de una cultura de exigencia extrema que, seg&uacute;n decenas de antiguos trabajadores, incluy&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/viajes/punetazos-golpes-gritos-noma-restaurante-valorado-mundo-interpelan_129_13067045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violencia f&iacute;sica y verbal, humillaci&oacute;n y miedo</a>, y cuyos excesos el propio Redzepi ha asumido al reconocer p&uacute;blicamente el da&ntilde;o causado en el pasado. El caso no solo afecta al chef que convirti&oacute; su restaurante en una referencia internacional. Tambi&eacute;n ha dejado un poso inc&oacute;modo en la alta cocina. Una conversaci&oacute;n sobre c&oacute;mo y por qu&eacute; ciertas formas de violencia se sostuvieron durante a&ntilde;os en nombre de la exigencia, y sobre qu&eacute; le toca ahora a la generaci&oacute;n que intenta desmontarlas sin haberlas construido.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, esa conversaci&oacute;n no resulta ajena. Aunque no todas las cocinas han funcionado del mismo modo, varios profesionales reconocen patrones conocidos. La alta cocina ha convivido durante a&ntilde;os con una idea de autoridad muy concreta. El jefe que aprieta, la jerarqu&iacute;a que no se discute, el error vivido como una amenaza y una cierta &eacute;pica del aguante que convert&iacute;a el sufrimiento en parte del aprendizaje. La cuesti&oacute;n que deja Noma no es solo si eso existi&oacute;, sino c&oacute;mo pudo sostenerse tanto tiempo sin que apenas se discutiera en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una de las claves aparece en casi todos los testimonios. En una cocina no solo se aprenden t&eacute;cnicas. Tambi&eacute;n se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarqu&iacute;a y de tratar al equipo. Durante demasiado tiempo, en demasiadas casas, esa transmisi&oacute;n del oficio incluy&oacute; broncas, humillaciones y formas de violencia que se asumieron como parte natural del aprendizaje. Aitor L&oacute;pez, cocinero al frente de Citrus del Tancat, lo resume con una frase sencilla: &ldquo;Igual que adquieres t&eacute;cnicas, adquieres otras cosas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Aitor López, cocinero al frente de Citrus del Tancat.                            </span>
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una cocina no solo se aprenden técnicas. También se aprende una manera de trabajar, de entender la jerarquía y de tratar al equipo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La alta cocina convirti&oacute; durante a&ntilde;os el sacrificio en una prueba de acceso. Se extendi&oacute; la idea de que, para llegar lejos, hab&iacute;a que pasar por determinadas casas y aguantar lo que hiciera falta para poder a&ntilde;adir esa l&iacute;nea al curr&iacute;culum. No era solo una etapa de formaci&oacute;n. Era un rito de paso. Haber &lsquo;aguantado&rsquo; en cierto restaurante funcionaba como credencial, como se&ntilde;al de resistencia y como forma de legitimaci&oacute;n dentro del sector y, de alguna manera, abr&iacute;a puertas de otras cocinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En much&iacute;simos restaurantes de este pa&iacute;s &mdash;y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta&mdash; se ha maltratado psicol&oacute;gica y f&iacute;sicamente a trabajadores durante a&ntilde;os&rdquo;, sostiene L&oacute;pez. A su juicio, el prestigio funcion&oacute; como escudo. Cuanto m&aacute;s codiciado era un restaurante, m&aacute;s f&aacute;cil resultaba imponer una disciplina basada en el miedo a una cantera de <em>stagiaires</em> y j&oacute;venes cocineros dispuestos a soportarlo casi todo con tal de aprender y progresar. &ldquo;Eso deber&iacute;a haber estado prohibido hace mucho tiempo&rdquo;, remata.
    </p><p class="article-text">
        La clave estaba ah&iacute;. Mientras hubiera aspirantes haciendo cola en la puerta, dispuestos a aceptar jornadas extremas, malos modos o una jerarqu&iacute;a casi militar a cambio de una promesa de futuro, el poder dentro de algunas cocinas era casi absoluto. El maltrato no siempre se nombraba como tal. A menudo se presentaba como parte del precio a pagar por aprender en una gran casa. Como un peaje profesional que luego pod&iacute;a convertirse en capital simb&oacute;lico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchísimos restaurantes de este país —y en el sector todo el mundo lo ha escuchado, aunque casi nunca se diga en voz alta— se ha maltratado psicológica y físicamente a trabajadores durante años</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Aitor López</span>
                                        <span>—</span> cocinero al frente de Citrus del Tancat
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psicolog&iacute;a del trabajo lleva a&ntilde;os describiendo ese mecanismo. La <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2026.1755436/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a del aprendizaje</a> social, formulada por Albert Bandura, sostiene que las personas aprenden observando qu&eacute; conductas se premian, se toleran o se castigan en su entorno. En el trabajo, eso significa que un empleado no solo interioriza procedimientos o formas de hacer, sino tambi&eacute;n qu&eacute; tipo de trato se considera aceptable dentro de una estructura. Un estudio reciente publicado en <a href="https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2022.1002277/full?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frontiers in Psychology</a> resume esa idea de forma muy clara al se&ntilde;alar que los trabajadores aprenden qu&eacute; conductas son aceptables observando c&oacute;mo los supervisores tratan a otros empleados. Dicho de otro modo, igual que se hereda una manera de organizar un pase o de sacar una partida, tambi&eacute;n puede heredarse una forma de corregir, de presionar y de castigar el error.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese aprendizaje ayuda a explicar por qu&eacute; determinadas pr&aacute;cticas pueden sobrevivir incluso cuando nadie las justifica abiertamente. Si alguien se forma en un entorno donde la bronca se interpreta como m&eacute;todo y donde la dureza se confunde con liderazgo, es m&aacute;s f&aacute;cil que termine incorporando esa l&oacute;gica como parte del oficio. No porque la comparta del todo, sino porque la ha visto funcionar como norma. Lo que en otro sector se nombrar&iacute;a como abuso, en algunas cocinas se disfraz&oacute; durante a&ntilde;os como exigencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cristina Cánovas, de Palodú: &quot;Se puede enseñar desde el cariño y desde la humildad”.                            </span>
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        Ese modelo empez&oacute; a resquebrajarse antes del caso Noma, aunque el esc&aacute;ndalo lo haya acelerado y lo haya hecho visible. No necesariamente porque el sector haya hecho una gran autocr&iacute;tica, sino porque el contexto ya no es el mismo. Los trabajadores y aspirantes conocen mejor sus derechos, identifican con m&aacute;s claridad d&oacute;nde est&aacute;n los l&iacute;mites y est&aacute;n menos dispuestos a aceptar que determinadas pr&aacute;cticas formen parte de la formaci&oacute;n. Tambi&eacute;n ha cambiado el mercado laboral. La <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/generacion-z-no-quiere-trabajar-hosteleria-condiciones-laborales-conciliacion-lastran-renovacion_1_13080349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de personal</a> en la restauraci&oacute;n ha reducido el margen de impunidad de muchas cocinas. Donde antes hab&iacute;a una cantera casi inagotable, ahora hay m&aacute;s capacidad para marcharse y poner l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Cristina C&aacute;novas, de Palod&uacute; (M&aacute;laga), lo cuenta desde un lugar muy concreto. &ldquo;Recuerdo que hab&iacute;a veces que iba al trabajo pensando: &lsquo;Espero no fallar hoy en nada&rsquo;. Era una peque&ntilde;a ansiedad diaria para que no te dijesen nada&rdquo;. No habla de un gran episodio aislado, sino de algo m&aacute;s reconocible y quiz&aacute; m&aacute;s extendido. Esa suma de broncas, tensi&oacute;n y miedo al error que, con el tiempo, &ldquo;te va minando poco a poco&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Recuerdo que había veces que iba al trabajo pensando: ‘Espero no fallar hoy en nada’. Era una pequeña ansiedad diaria para que no te dijesen nada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina Cánovas</span>
                                        <span>—</span> Palodú (Málaga)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En su caso, esa memoria es precisamente lo que marca una l&iacute;nea roja. &ldquo;Cuando decidimos emprender, lo ten&iacute;amos claro. No quer&iacute;amos que la gente que trabajase con nosotros se sintiera como nosotros nos sentimos en el pasado&rdquo;, explica. &ldquo;Se puede ense&ntilde;ar desde el cari&ntilde;o y desde la humildad&rdquo;<strong>.</strong> En Palod&uacute;, esa decisi&oacute;n no se queda en el discurso. Se traduce en una organizaci&oacute;n distinta del trabajo, con tres d&iacute;as libres, atenci&oacute;n al descanso y una voluntad expl&iacute;cita de que el equipo pueda conciliar. Puede parecer una obviedad, pero en la restauraci&oacute;n espa&ntilde;ola no lo ha sido durante mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Su testimonio apunta a otra cuesti&oacute;n importante. El problema no era solo la gran escena de violencia o la an&eacute;cdota extrema. Tambi&eacute;n era esa ansiedad cotidiana, m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar, que convert&iacute;a la jornada en una anticipaci&oacute;n constante del error. Ah&iacute; se sostuvo buena parte de la cultura de la dureza. No solo en los episodios m&aacute;s graves, sino en una atm&oacute;sfera donde equivocarse parec&iacute;a inaceptable y donde el miedo se incorporaba como una forma de orden.
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                    alt="&quot;No hemos heredado solo una profesión, sino un sistema casi agotado”, Bruno Jordán, restaurante Ansils."
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            <span class="title">
                &quot;No hemos heredado solo una profesión, sino un sistema casi agotado”, Bruno Jordán, restaurante Ansils.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Ah&iacute; aparece el segundo gran asunto que deja el caso Noma en Espa&ntilde;a. No solo c&oacute;mo se sostuvo durante tanto tiempo un sistema abusivo, sino qui&eacute;n tiene ahora que desmontarlo. &ldquo;No hemos heredado solo una profesi&oacute;n, sino un sistema casi agotado&rdquo;, resume Bruno Jord&aacute;n, jefe de sala del restaurante Ansils, en Anciles, en el Valle de Benasque. Su diagn&oacute;stico no apunta solo a los abusos del pasado, sino al modelo entero que los sostuvo. Jornadas inasumibles, estructuras apoyadas en trabajo precario, una normalizaci&oacute;n del sacrificio que durante a&ntilde;os se confundi&oacute; con genialidad y una &eacute;pica del aguante que hoy ya no encuentra el mismo terreno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vivimos ese auge, pero s&iacute; pagamos sus consecuencias&rdquo;, dice Jord&aacute;n. Buena parte de la generaci&oacute;n que hoy intenta sostener proyectos propios no particip&oacute; de la edad dorada que convirti&oacute; a ciertas casas en templos del prestigio, pero s&iacute; hereda ahora sus contradicciones. &ldquo;Ahora el talento joven ya no acepta lo que antes se vend&iacute;a como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue dise&ntilde;ada para funcionar bajo aquellas condiciones. Se nos exige mantener el nivel, la creatividad y la excelencia, pero sin las herramientas humanas y econ&oacute;micas que hicieron posible ese modelo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El talento joven ya no acepta lo que antes se vendía como aprendizaje, pero la estructura que hemos heredado sigue diseñada para funcionar bajo aquellas condiciones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bruno Jordán</span>
                                        <span>—</span> jefe de sala del restaurante Ansils (Anciles, Valle de Benasque)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su reflexi&oacute;n desplaza el foco de una manera &uacute;til. Se&ntilde;alar los abusos del pasado es necesario, pero no basta. Tambi&eacute;n hay que mirar las condiciones que hicieron posible esa cultura y las dificultades de quienes intentan ahora trabajar de otra manera. Cambiar un sistema no consiste solo en denunciar sus excesos. Tambi&eacute;n exige construir una alternativa en un sector con m&aacute;rgenes estrechos, plantillas inestables y una presi&oacute;n constante por seguir ofreciendo experiencias de alto nivel. La generaci&oacute;n que quiere romper con la cultura del miedo no es la que la levant&oacute;, pero s&iacute; la que tiene que asumir el coste de transformarla.
    </p><p class="article-text">
        Ese es, probablemente, el verdadero poso que deja el esc&aacute;ndalo de Noma en Espa&ntilde;a. No solo la ca&iacute;da de un gran nombre ni la constataci&oacute;n de que la alta cocina tambi&eacute;n ha producido entornos t&oacute;xicos. Lo que deja es una revisi&oacute;n de la herencia. La pregunta por las condiciones que permitieron durante a&ntilde;os que la violencia se confundiera con exigencia, que el silencio se premiara con prestigio y que el miedo pudiera presentarse como m&eacute;todo de formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La cultura de la dureza no ha sido universal ni, sobre todo, inevitable. &ldquo;Yo he estado (trabajando) en el que para m&iacute; es uno de los mejores restaurantes de Espa&ntilde;a, que es Ricard Camarena, y a m&iacute; nunca me han levantado la voz, ni nunca me han tratado mal. Puede haber momentos de tensi&oacute;n, puede haber momentos de m&aacute;s presi&oacute;n, pero a m&iacute; nunca se me ha faltado al respeto.&nbsp;Nunca se me ha chillado, ni se me ha hostigado para mantener la exigencia&rdquo; asegura Aitor L&oacute;pez. Parte del sector empieza ahora a decir en voz alta lo que antes se comentaba en privado. Que la excelencia no necesita humillaci&oacute;n. Que un equipo agotado o asustado no aprende mejor por sufrir m&aacute;s. Y que la gran ruptura no consiste en rebajar la exigencia, sino en dejar de confundirla con el sufrimiento. El caso Noma no ha abierto esa conversaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, pero s&iacute; ha hecho m&aacute;s dif&iacute;cil seguir esquiv&aacute;ndola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/escandalo-chef-rene-redzepi-noma-maltratado-trabajadores-durante-anos_1_13086747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué va a cambiar en las cocinas tras el escándalo del chef René Redzepi y Noma: “Se ha maltratado a trabajadores durante años”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restauración,Gastronomía,Cocineros,Cocina,Abusos,Trabajo,Condiciones laborales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0501e42f-2029-4e62-ac6c-35c0c7e969a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137145.jpg" width="1410" height="793" alt="La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Son muchos los bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, en los que la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario</p><p class="subtitle">'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, pedir una ca&ntilde;a fue uno de los gestos m&aacute;s autom&aacute;ticos de la vida social espa&ntilde;ola. Tanto que &ldquo;salir de ca&ntilde;as&rdquo; acab&oacute; por convertirse en una actividad que no ten&iacute;a por qu&eacute; estar sujeta, necesariamente, a la cerveza. Bastaba con pronunciar la palabra y el camarero entend&iacute;a la medida exacta. Un vaso peque&ntilde;o, fr&iacute;o, con la espuma justa,&nbsp;pensado para beber antes de que la cerveza perdiera su punto. Ahora, ese est&aacute;ndar empieza a resquebrajarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cada vez m&aacute;s bares, sobre todo en terrazas y zonas c&eacute;ntricas, la ca&ntilde;a ya no es el formato est&aacute;ndar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de ca&ntilde;a ha desaparecido del inventario. No se trata de una ca&iacute;da del consumo de cerveza. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s de barra. Lo que est&aacute; cambiando es la medida.
    </p><h2 class="article-text">Una medida que organizaba el consumo</h2><p class="article-text">
        La ca&ntilde;a no era solo un formato peque&ntilde;o. Tambi&eacute;n marcaba un ritmo. Permit&iacute;a beber antes de que la cerveza perdiera fr&iacute;o, facilitaba las rondas cortas y encajaba bien en la l&oacute;gica del &ldquo;una m&aacute;s y nos vamos&rdquo;. El consumo se fragmentaba de forma natural. El doble modifica esa din&aacute;mica. Reduce la frecuencia del pedido y concentra la bebida en menos momentos.
    </p><p class="article-text">
        En apariencia es solo una diferencia de volumen, pero ese ajuste altera la forma en que se organiza la conversaci&oacute;n y la estancia en el bar. En muchos locales, la decisi&oacute;n no responde &uacute;nicamente a una preferencia del cliente, sino a cuestiones pr&aacute;cticas.
    </p><h2 class="article-text">Cuesti&oacute;n de eficiencia</h2><p class="article-text">
        Para entender el fen&oacute;meno hay que situarse al otro lado del mostrador. Para los hosteleros los formatos m&aacute;s grandes exigen menos personal, algo que para proyectos peque&ntilde;os supone mucho esfuerzo.&nbsp;&ldquo;El problema es que con las mesas grandes, si piden vino tienes la bebida resuelta&rdquo;, explica Sergio Guijarro, al frente de Marzeah taberna, en el madrile&ntilde;o barrio de Prosperidad. &ldquo;Con nada que seas un poco avispado y le saques tambi&eacute;n una jarra de agua, tienes el servicio de bebidas atendido. Pero con las ca&ntilde;as no ocurre igual. Muchas veces cuando acabas de llevar una a la mesa te piden otra&rdquo;, contin&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa diferencia de frecuencia hace que la calidad del servicio y la atenci&oacute;n a las mesas quede comprometido. Miguel Garc&iacute;a, propietario del restaurante de comida tradicional La Monta&ntilde;a, lo plantea tambi&eacute;n en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos: &ldquo;Una ca&ntilde;a te obliga a hacer muchos m&aacute;s movimientos en la sala e implica m&aacute;s tiempo. Es lo mismo que ocurr&iacute;a antes con el jam&oacute;n. En los bares casi siempre hab&iacute;a una pata y una persona cortando, pero ahora tienes bl&iacute;sters de jam&oacute;n cortado que se adaptan al plato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con el jam&oacute;n no es casual. Igual que el corte al momento fue sustituido en muchos locales por formatos envasados por razones de rentabilidad y rapidez, la cerveza peque&ntilde;a pierde atractivo en contextos donde el servicio debe optimizarse. La ca&ntilde;a exige repetici&oacute;n constante. M&aacute;s rondas implican m&aacute;s trabajo para el mismo n&uacute;mero de comensales y, en un sector con plantillas ajustadas y costes al alza, el c&aacute;lculo pesa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los hosteleros insisten cada vez m&aacute;s en que la diferencia no se mide &uacute;nicamente en el margen de beneficio entre una ca&ntilde;a y un doble. En un contexto de encarecimiento de materias primas, subida de la energ&iacute;a y crisis de personal, la rentabilidad se calcula de forma m&aacute;s amplia. No es solo cu&aacute;nto deja cada consumici&oacute;n, sino cu&aacute;nto tiempo exige servirla, cu&aacute;nta cristaler&iacute;a hay que lavar y cu&aacute;nto personal se necesita para sostener ese ritmo. En esa ecuaci&oacute;n entran factores menos visibles para el cliente, como el coste del agua, los detergentes o las horas de trabajo dedicadas a recoger y limpiar vasos. La diferencia entre formatos, explican los consultados, tiene m&aacute;s que ver con la gesti&oacute;n diaria que con unos c&eacute;ntimos m&aacute;s o menos en el precio final.
    </p><p class="article-text">
        El contexto general del sector tambi&eacute;n ayuda a entender el cambio. Espa&ntilde;a sigue siendo un pa&iacute;s cervecero, pero el consumo ya no crece como antes. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos informes sectoriales, el consumo per c&aacute;pita ronda los <a href="https://cerveceros.org/uploads/Informe_Socioeconomico_2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">52 litros por persona al a&ntilde;o</a> y se ha estabilizado en los &uacute;ltimos ejercicios, con ligeros descensos tras la pandemia. La hosteler&iacute;a contin&uacute;a siendo el principal canal de consumo, aunque el reparto entre lo que se bebe en casa y fuera ha cambiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un mapa con acentos propios</h2><p class="article-text">
        La cerveza peque&ntilde;a nunca fue exactamente igual en todo el mapa. En el Pa&iacute;s Vasco se pide zurito; en Arag&oacute;n, penalti; en muchas zonas, quinto cuando se trata del botell&iacute;n peque&ntilde;o. La diversidad de nombres forma parte de la cultura de bar espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ahora se pierde no es solo la terminolog&iacute;a, sino la presencia misma del formato. Leticia Pinto lo explica desde su experiencia personal: &ldquo;Para m&iacute; la ca&ntilde;a o el botell&iacute;n est&aacute; asociado a mi pueblo, en Zamora, donde pido ese formato porque normalmente nos juntamos muchos, vamos a rondas, y eso me permite controlar m&aacute;s lo que estoy bebiendo. Pero en Madrid, donde resido, siempre pido doble casi por costumbre y creo que los quintos ya ni los veo por los bares&rdquo;. Este contraste entre entornos m&aacute;s peque&ntilde;os y grandes capitales refleja tambi&eacute;n una manera de socializar diferente. En reuniones numerosas y contextos donde el ritmo es m&aacute;s pausado, el formato reducido permite acompasar el consumo m&aacute;s controlado. En ciudades como Madrid, donde el servicio en terraza es intenso y la rotaci&oacute;n de mesas m&aacute;s exigente, el doble se impone con mayor facilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín."
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            <span class="title">
                La caña empieza a desaparecer de los bares a favor de formatos más grandes como el doble, la copa o el botellín.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El efecto en la cultura de la tapa y las nuevas formas de salir</h2><p class="article-text">
        El cambio de formato tiene tambi&eacute;n consecuencias en la forma de comer del cliente. En ciudades con tradici&oacute;n de tapa incluida como Granada, Ja&eacute;n o Almer&iacute;a, durante a&ntilde;os fue habitual cenar a base de rondas sucesivas de ca&ntilde;as, cada una acompa&ntilde;ada de su platillo. En muchas ocasiones, la tapa pasaba a ser parte de la identidad de un determinado local, y determinaba que los parroquianos se decidieran por uno u otro bar en funci&oacute;n de la misma. Cuatro o cinco consumiciones pod&iacute;an equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuaci&oacute;n se altera. Dos consumiciones no siempre mantienen el mismo equilibrio entre bebida y comida que cinco ca&ntilde;as. Para sostener el ritmo, el grupo suele terminar pidiendo raciones que acaban por pesar en los cada vez m&aacute;s tensionados bolsillos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No obstante, la f&oacute;rmula de doble y raci&oacute;n tambi&eacute;n encuentra sus defensores. &ldquo;La medida del doble me resulta perfecta. Una ca&ntilde;a es poco m&aacute;s que dos tragos cuando tienes sed, mientras que con el doble da para disfrutar y comer al mismo tiempo&rdquo;, asegura el consumidor Juan Antonio Carrera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a Aguirre, sin embargo, lo vive de otra manera: &ldquo;Me da mucha rabia que en sitios como el 100 Montaditos me digan que vale lo mismo el doble que la ca&ntilde;a, porque no me interesa el doble. Prefiero que me den vasitos y dividirla antes que tomarme un doble&rdquo;, comenta. Para ella, la cuesti&oacute;n no es econ&oacute;mica, sino de elecci&oacute;n. El problema no es pagar m&aacute;s, sino que desaparezca la posibilidad de elegir un formato peque&ntilde;o aunque el precio sea id&eacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Un mayor porcentaje de alcohol en el vaso ha contribuido tambi&eacute;n a nuevas formas de salir, como el &ldquo;tardeo&rdquo; o el verm&uacute; torero &mdash;empalmar el aperitivo con las copas nocturnas, propio de ciudades peque&ntilde;as y pueblos&mdash;, que han transformado el consumo asociado a los bares. &ldquo;La ca&ntilde;a para un aperitivo antes de comer en casa era genial, pero ya hay m&aacute;s cultura de alargar el aperitivo y lo que surja&rdquo;, asegura Sara Calleja, de 34 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="“Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza."
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            <span class="title">
                “Salir de cañas” acabó por convertirse en una actividad que no tenía por qué estar sujeta necesariamente a la cerveza.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Terrazas, turismo y estandarizaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El auge de las terrazas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n ha influido. La pandemia impuso mesas dispersas, distancias mayores y la presi&oacute;n por atender a m&aacute;s clientes en el menor tiempo posible. En zonas con fuerte presencia tur&iacute;stica, adem&aacute;s, el formato grande resulta m&aacute;s reconocible. La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La ca&ntilde;a, m&aacute;s localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros. Un rasgo m&aacute;s que apunta a la <a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gastrificaci&oacute;n</a> que acusan las principales capitales mundiales.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fuera de estos grandes centros, sin embargo, la resistencia persiste. La ca&ntilde;a sigue presente en bares de barrio, en locales donde la barra contin&uacute;a siendo el centro de la actividad y donde el trato cercano compensa el esfuerzo adicional que implica servir varias rondas peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Morales, hostelero en la zona de Alto de Extremadura, que con poco m&aacute;s de treinta a&ntilde;os acaba de inaugurar su tercer local, se ha convertido en uno de los defensores del bar y la taberna de barrio como espacio cotidiano. En su caso, la ca&ntilde;a no es un gesto nost&aacute;lgico, sino una decisi&oacute;n consciente: &ldquo;La defiendo porque su uso es cada vez m&aacute;s residual. No la tengo especialmente barata &mdash;cuesta 2,20 euros&mdash;, pero forma parte del patrimonio de las barras de Madrid&rdquo;, explica. Para &eacute;l, eliminar el formato peque&ntilde;o supone renunciar a una parte de esa identidad. &ldquo;Si pretendemos ser un lugar confortable para el d&iacute;a a d&iacute;a, tiene que haber formatos m&aacute;s peque&ntilde;os para beber&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Morales, que adem&aacute;s es especialista certificado en cerveza, introduce un argumento t&eacute;cnico en defensa de la medida cl&aacute;sica. &ldquo;Organol&eacute;pticamente, es un tama&ntilde;o perfecto para que la cerveza mantenga la carbonataci&oacute;n, la temperatura y el sabor&rdquo;. Es decir, no se trata solo de tradici&oacute;n o costumbre, sino tambi&eacute;n de condiciones &oacute;ptimas de consumo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Morales</span>
                                        <span>—</span> Hostelero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando un formato deja de ser rentable, deja de ser habitual. Y cuando deja de ser habitual, termina por parecer prescindible. La ca&ntilde;a quiz&aacute; sea solo un vaso peque&ntilde;o, pero durante d&eacute;cadas organiz&oacute; la manera de beber, de comer tapas y de reunirse sin demasiadas ceremonias. Puede que el futuro del bar espa&ntilde;ol no se decida en el tama&ntilde;o del vaso, pero el modo en que bebemos dice bastante de c&oacute;mo se vive en las ciudades. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cana-peligro-extincion-vez-bares-sirven_1_13009484.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caña está en peligro de extinción: por qué cada vez menos bares la sirven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Cerveza,Bebidas,Bebidas alcohólicas,Bares,Consumo,Hostelería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/jerez-capital-gastronomica-2026-guia-comer-beber-corazon-marco-vino_1_12852547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ad26923-fe0b-4ef6-817e-b1a9aab63b6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1132805.jpg" width="1020" height="574" alt="Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque Jerez haya sido reconocida como la capital de la gastronomía, toda la región del Marco ofrece una experiencia completa: vinos y platos con personalidad propia así como ciudades que conservan su historia y encanto</p><p class="subtitle">Una ruta por el brutalismo brasileño: un proyecto político y cultural más allá del hormigón
</p></div><p class="article-text">
        Jerez es infinito. Es un pa&iacute;s de patrias chicas donde cada bota habla un lenguaje que suena familiar, aunque tenga sus matices. Aqu&iacute; las fronteras son de hierro de cancelas y de duelas de madera que guardan vinos generosos nacidos para soportar las inclemencias de los largos viajes. La historia de esos vinos &mdash;y la cocina que creci&oacute; alrededor de ellos&mdash; explica que Jerez de la Frontera haya sido nombrada Capital Espa&ntilde;ola de la Gastronom&iacute;a 2026.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin esto no ser&iacute;amos nada&rdquo;, repite C&eacute;sar Salda&ntilde;a, presidente de la D.O. Vinos de Jerez, mientras sostiene un fragmento de albariza, el suelo blanquecino que ha dado fama internacional a estos vinos. Esta tierra, compuesta por exoesqueletos de animales compactados hace treinta millones de a&ntilde;os, est&aacute; llena de microcanales capaces de absorber y retener el agua de unas lluvias que aqu&iacute; caen cuando quieren. El Marco (el tri&aacute;ngulo comprendido entre Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa Mar&iacute;a y Sanl&uacute;car de Barrameda) se sit&uacute;a muy pr&oacute;ximo a la Sierra de Grazalema, el lugar con m&aacute;s precipitaciones de Espa&ntilde;a. Llegan en invierno, cuando la vid descansa, pero la albariza guarda lo necesario para despertar la planta en primavera.
    </p><p class="article-text">
        La historia del vino en la zona es antigua. Lo demuestran las excavaciones en el yacimiento de Do&ntilde;a Blanca, un asentamiento fenicio &mdash;a unos quince minutos de Jerez&mdash; donde se han hallado un lagar comunitario, un cocedero de mostos y una zona de bodegas del siglo VIII a.C. Entonces, el mar llegaba hasta el borde del asentamiento, lo que permit&iacute;a controlar rutas mar&iacute;timas, fluviales y terrestres. Con el tiempo, el puerto se desplaz&oacute; hacia Santa Mar&iacute;a y Do&ntilde;a Blanca fue perdiendo peso. Aunque estos vinos ya gozaban de fama en &eacute;poca romana, fue en la Edad Moderna cuando se consolid&oacute; el m&eacute;todo de elaboraci&oacute;n que ha llegado hasta hoy.
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            <span class="title">
                Albariza, el suelo blanquecino que ha dado fama internacional a estos vinos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; son exactamente los vinos de Jerez?</h2><p class="article-text">
        La necesidad de que los vinos soportaran los trayectos hacia los territorios coloniales llev&oacute; a los comerciantes a fortificarlos. &ldquo;Nuestros vinos siempre han sido vinos viajeros. El objetivo era que llegasen a buen puerto y en buen estado&rdquo;, comenta Pepe Ferrer, periodista y experto en jereces. Ese gusto por los vinos fortificados ha terminado creando un paladar propio. Por encima de los 15 o 16 grados alcoh&oacute;licos, las bacterias ac&eacute;ticas que transforman el vino en vinagre dejan de actuar, de ah&iacute; la fortificaci&oacute;n. Ese proceso molde&oacute; un estilo singular y propici&oacute; el nacimiento del velo de flor, la capa de levaduras que protege el vino del aire y le da personalidad. La vida microsc&oacute;pica de cada bodega aporta matices distintos.
    </p><p class="article-text">
        No existe un &uacute;nico vino de Jerez. Bajo este ep&iacute;grafe caben amontillados, olorosos, cream, pedro xim&eacute;nez, finos, palo cortado y manzanilla. Tampoco hay un &uacute;nico territorio. El Marco lo forman nueve municipios, aunque los sistemas de criaderas y soleras &mdash;su m&eacute;todo tradicional de envejecimiento&mdash; est&aacute;n presentes sobre todo en Jerez, Sanl&uacute;car y El Puerto. En una solera, el vino m&aacute;s viejo se extrae de las botas inferiores y se repone con vino m&aacute;s joven de la fila superior. El resultado es un envejecimiento continuo que mantiene un estilo estable durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Es, precisamente, en El Puerto de Santa Mar&iacute;a donde asoman algunas de las bodegas m&aacute;s antiguas del territorio. Osborne, con una de las mayores colecciones de vinos hist&oacute;ricos, o Guti&eacute;rrez Colos&iacute;a, instalada sobre una antigua ermita dedicada a la Virgen de Gu&iacute;a, forman parte del paisaje portuense. Por all&iacute; desfilaron navegantes como Col&oacute;n, que se encomendaban a la virgen para librarse de los peligros del oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        La huella de esos viajes de ida y vuelta sigue presente en las jacarandas, hibiscos y magnolios que decoran calles y plazas de la localidad. Y tambi&eacute;n en su cocina. En las tabernas del Puerto aparecen nombres que enga&ntilde;an: la ensaladilla de chicharrones (una panceta ali&ntilde;ada con piment&oacute;n, ajo y especias) del Lengue; el caldillo de perro, la sopa de pescado de El Faro; o las casta&ntilde;itas, las peque&ntilde;as sepias del Bar Arturo. Aqu&iacute; tambi&eacute;n se rinde culto al at&uacute;n rojo de almadraba, heredado de la tradici&oacute;n fenicia, ya sea en forma de salazones o en cortes frescos.
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                No existe un único vino de Jerez. Bajo este epígrafe caben amontillados, olorosos, cream, pedro ximénez, finos, palo cortado y manzanilla.                            </span>
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        Basta cruzar unos kil&oacute;metros hacia el interior para que el paisaje cambie. En Jerez de la Frontera la luz se vuelve a&uacute;n m&aacute;s blanca y se cuela por calles que se ensanchan entre palacios se&ntilde;oriales y bares donde el vino se apunta a tiza sobre la barra. En la capital conviven tipolog&iacute;as hosteleras muy distintas.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, est&aacute;n las tabernas cl&aacute;sicas, como La Gloria, donde sirven una ensaladilla impecable y molletes cuyo relleno cambia con frecuencia. Entre las propuestas m&aacute;s contempor&aacute;neas aparece el Bar &Aacute;je, con su terraza, sus escabeches y sus tapas servidas en bandejas met&aacute;licas, adem&aacute;s de un verm&uacute; que merece la pena pedir.
    </p><p class="article-text">
        Los tabancos, en cambio, conservan una identidad propia. Nacieron como tiendas donde se despachaba vino a granel, pero tambi&eacute;n se compraba tabaco, se arreglaban asuntos y se tomaba algo para matar el hambre. Hoy mantienen esa mezcla de despacho de vino, tapas y conversaci&oacute;n, con un fondo de m&uacute;sica flamenca que parece brotar de las paredes. Un ejemplo es el tabanco Las Banderillas, donde el trago de vino se puede acompa&ntilde;ar con chicharrones de Jerez &mdash;m&aacute;s cercanos a un torrezno que a los gaditanos&mdash; y con una tapa de queso <em>emborrao </em>en aceite. Entre los platos que destacaba la iniciativa jerezana en su postulaci&oacute;n como capital gastron&oacute;mica, destacaban los ri&ntilde;ones al jerez, la berza y la cola de toro, que tambi&eacute;n se sirven en esta casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hubiera un punto de evoluci&oacute;n natural de aquellos viejos tabancos ser&iacute;a Albariza en las venas, el bar de vinos de Roc&iacute;o Benito y Juan Carlos Carrasco. Dos j&oacute;venes que han convertido la divulgaci&oacute;n del vino en un acto social, consiguiendo que artistas, elaboradores y curiosos compartan barra. Adem&aacute;s de contar con una amplia variedad de vinos por copas, sirven encurtidos caseros, divertidas patatas fantas&iacute;a &mdash;<em>chips</em> con salsa de mejillones en escabeche&mdash; y s&aacute;ndwiches de pan de masa madre como el cubano o el caballa <em>melt, </em>su versi&oacute;n del cl&aacute;sico americano de pescado azul con cheddar y mayonesa de oxygarum.
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            <span class="title">
                La mesa en Albariza en las venas.                            </span>
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        La alta gastronom&iacute;a, por su parte, tiene dos grandes nombres: Mant&uacute;a, de Israel Ramos, y L&uacute;, Cocina y Alma, de Juanlu Fern&aacute;ndez, ambos con <a href="https://www.eldiario.es/viajes/nuevos-restaurantes-estrella-michelin-2025-comer-menos-100-euros_1_11855040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrella Michelin</a>. Fern&aacute;ndez cuenta adem&aacute;s con un concepto m&aacute;s asequible, Bina Bar, que trabaja una cocina andaluza reconocible, con producto muy cuidado y algunos toques de sofisticaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s una de las cosas m&aacute;s inesperadas que el visitante puede encontrar en Jerez de la Frontera &mdash;al margen de su impresionante catedral&mdash; es una colecci&oacute;n de pintura entre botas de crianza. Bodegas Tradici&oacute;n cuenta con pinacoteca en pleno casco antiguo que alberga m&aacute;s de 300 obras de pintura espa&ntilde;ola desde el siglo XIV hasta el XIX, con maestros como Goya, Vel&aacute;zquez, Murillo o El Greco, que se pueden admirar &mdash;previo pago de entrada&mdash; mientras se degusta una copa de alguna de sus referencias. Adem&aacute;s, la bodega conserva un archivo hist&oacute;rico con documentos y fotograf&iacute;as que muestran c&oacute;mo evolucion&oacute; el Marco de Jerez: rutas comerciales, m&eacute;todos de crianza y la vida cotidiana de quienes hicieron de este territorio un referente mundial del vino.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DSVMv2hjV7q/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Al cruzar hacia la desembocadura del Guadalquivir, los aromas cambian y se mezclan con la brisa atl&aacute;ntica y el paisaje anuncia que la tierra dicta otro car&aacute;cter. Aqu&iacute; nace la manzanilla, un vino &uacute;nico cuya personalidad depende de un microclima que no puede reproducirse en ning&uacute;n otro lugar. La cercan&iacute;a del oc&eacute;ano, las brisas marinas y la humedad constante favorecen un velo de flor m&aacute;s grueso y m&aacute;s estable que en el resto del Marco. Esa capa de levadura natural protege el vino y le confiere su car&aacute;cter m&aacute;s punzante, ligero y ligeramente salino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sanl&uacute;car vive alrededor de sus bodegas, muchas de ellas repartidas entre los barrios de Bajo de Gu&iacute;a, asomado al estuario, y el Barrio Alto, donde se alinean nombres hist&oacute;ricos como Barbadillo, La Cigarrera o Arg&uuml;eso. En estas naves altas, donde no existen los cristales, se conserva un vino que no se entiende sin su entorno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Sanl&uacute;car no es solo manzanilla, es tambi&eacute;n cocina marinera en estado puro. Aqu&iacute; reinan los langostinos de Sanl&uacute;car, sus ortiguillas y los guisos marineros que acompa&ntilde;an igual de bien a una manzanilla fina que a una pasada (con al menos siete a&ntilde;os de crianza). Esta ciudad tambi&eacute;n fue capital gastron&oacute;mica en 2022, momento desde el cual la ciudad vive un renacimiento en sus barras. Desde los bares cl&aacute;sicos como Casa Balbino, hasta propuestas m&aacute;s modernas e inesperadas como Daiba, una taberna japonesa al estilo omakase liderada por Jos&eacute; Manuel &Aacute;vila, un cocinero autodidacta que, a pesar de no haber pisado Jap&oacute;n, es capaz de transportar a los comensales hasta all&iacute; a trav&eacute;s de sus nigiris, sus sopas y sus cortes de pescado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque Jerez se haya llevado la capitalidad gastron&oacute;mica, todo el Marco ofrece un recorrido que une vinos irrepetibles, cocina con identidad propia y ciudades que preservan su car&aacute;cter. Bodegas hist&oacute;ricas, nuevas barras, tabancos, restaurantes y paisajes moldeados por la albariza y el Atl&aacute;ntico, conforman un territorio diverso y coherente a la vez.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/jerez-capital-gastronomica-2026-guia-comer-beber-corazon-marco-vino_1_12852547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Dec 2025 21:05:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jerez, capital gastronómica de 2026: una guía para comer y beber bien en el corazón del Marco del vino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Jerez,Gastronomía,Viajes,Paisajes,Restaurantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Meritxell Falgueras, sumiller: "El 90% de las mujeres del vino hemos presenciado comportamientos machistas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/meritxell-falgueras-sumiller-90-mujeres-vino-hemos-presenciado-comportamientos-machistas_1_12742542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2554699-05fc-4f66-8d0c-44ca0e2c97f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1129754.jpg" width="4113" height="2313" alt="Meritxell Falgueras, sumiller: &quot;El 90% de las mujeres del vino hemos presenciado comportamientos machistas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La periodista y sumiller publica 'Mujeres del vino', un libro donde parte de su historia personal para reflejar las condiciones de desigualdad del sector vinícola</p><p class="subtitle">Un drama íntimo, un golpe para la comunidad: cuando cierra tu bar de confianza
</p></div><p class="article-text">
        Desde su infancia en una bodega familiar hasta las ferias m&aacute;s exigentes del vino, Meritxell Falgueras ha visto c&oacute;mo se sirve una copa, c&oacute;mo se compra un vi&ntilde;edo y c&oacute;mo se silencia a quien no sigue los c&oacute;digos establecidos. En su nuevo libro, <em>Mujeres del vino. &iquest;Y la se&ntilde;ora tambi&eacute;n tomar&aacute; vino? </em>(Planeta Gastro), Falgueras traza un recorrido, a trav&eacute;s de su historia personal, que va m&aacute;s all&aacute; de etiquetas y racimos.&nbsp;Es un mapa de poder, de cultura, de g&eacute;nero y de territorio. Lo reivindica con una voz que quiere ser escuchada.
    </p><p class="article-text">
        La industria del <a href="https://www.eldiario.es/temas/vinos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vino</a> &mdash;territorio de tradici&oacute;n, gastronom&iacute;a, marketing y prestigio&mdash; se presenta muchas veces como aspiracional. Pero desde dentro, como apunta Falgueras, convive con estructuras invisibles que siguen operando en clave masculina.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; significa para ti esa frase que has colocado en el subt&iacute;tulo: &ldquo;&iquest;Y la se&ntilde;ora tambi&eacute;n tomar&aacute; vino?&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pues bueno, es un poco intentar sacar los colores. Porque la gente dice que no hay machismo, pero todos reconocen esta pr&aacute;ctica. Mira, mi pareja es exalcoh&oacute;lico y a m&iacute; me ponen el agua y a &eacute;l vino cuando salimos. Es una desviaci&oacute;n de g&eacute;nero que sin querer reproducimos, pero hacerte consciente de ello con una sonrisa pues </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>it&rsquo;s good </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">[est&aacute; bien]. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Confiesas nada m&aacute;s empezar que la escritura de este libro ha sido terap&eacute;utica. &iquest;Qu&eacute; te llev&oacute; a escribirlo? &iquest;Qu&eacute; necesitabas sanar?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        Digo que fue terap&eacute;utico pero en sentido literal, porque tuve que hacer mucha terapia para que no hubiera rabia [al escribirlo], sino para encontrar iron&iacute;a y amor hacia las mujeres y no odio hacia los hombres que me han hecho da&ntilde;o. Por eso tambi&eacute;n dedico un cap&iacute;tulo a &ldquo;algunos hombres buenos&rdquo;, como en la pel&iacute;cula. Pero tambi&eacute;n siempre me pongo en el dilema de qu&eacute; pasar&iacute;a si alguna compa&ntilde;era me dijera que alguno de ellos no se ha portado as&iacute; de bien con ellas como conmigo. Tambi&eacute;n es un poco hacernos pensar, a partir de mi biograf&iacute;a, pero con una trenza de las experiencias de mis compa&ntilde;eras, situaciones que no son c&oacute;modas pero son reales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las aportaciones de este libro es el </strong><em><strong>Estudio de las Mujeres del Vino 2024</strong></em><strong> en el que se apoyan los datos que aportas. &iquest;De d&oacute;nde nace ese estudio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El estudio lo hicimos con la D.O. Catalu&ntilde;a y el Instituto M&aacute;s Mujeres. Laia Arcones, que es quien hace todas las m&eacute;tricas y estad&iacute;sticas de <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/laura-baena-malasmadres-cumplen-10-anos-han-vendido-moto-llegar_128_10663526.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El club de las malas madres</a>, me dec&iacute;a que es importante poner datos. Si no, parece que son sensaciones m&iacute;as. Pero cuando t&uacute; verbalizas que el 40% de las mujeres del vino estamos en el sector por legado familiar, te das cuenta de que es muy dif&iacute;cil denunciar las pr&aacute;cticas machistas. Muchas est&aacute;n en el mundo rural y eso complica buscar alternativas laborales. Ponerle nombre y apellidos a las cosas nos ayuda a entenderlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong> &iquest;Cu&aacute;l es el dato que m&aacute;s te impresion&oacute; de ese estudio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues mira, el dato que m&aacute;s me marc&oacute; fue que el 90% de las mujeres del vino hemos presenciado comportamientos machistas, insultos, actos inapropiados... Tambi&eacute;n que el 74% de nosotras hemos ido a un evento del vino y &eacute;ramos las &uacute;nicas entre un resto de hombres. Te hace pensar que hist&oacute;ricamente ha sido un mundo de hombres. Me encanta cuando en el libro tambi&eacute;n hablo con nuevas generaciones, por ejemplo con Lola Palacios, la hija de &Aacute;lvaro Palacios &ndash;fundador de una de las principales bodegas&ndash;, que me dice que ella no ha tenido ning&uacute;n problema. Bueno, ella tiene unos 28 a&ntilde;os y qu&eacute; guay, &iquest;no?, pero el problema es que las que est&aacute;bamos antes s&iacute; que lo hemos vivido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando tú verbalizas que el 40% de las mujeres del vino estamos en el sector por legado familiar, te das cuenta de que es muy difícil denunciar las prácticas machistas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sientes que hay cuotas en el mundo del vino? &iquest;Te han llamado alguna vez para cubrir un hueco en una mesa redonda porque &ldquo;la foto no iba a quedar bien&rdquo; si solo sal&iacute;an hombres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema de las cuotas en el mundo del vino es que a veces ni por eso. O sea, que ni para quedar bien, ni para poner un poco de luz en la foto. Sigue habiendo much&iacute;simos congresos, y cuando digo congresos, son congresos de primer nivel, que es que ni para la foto han tenido reparos. Y te env&iacute;an la nota de prensa y ves a ocho ponentes t&iacute;os y dices: <em>'hosti'.</em> Y te das cuenta de que se dedican a la&nbsp;comunicaci&oacute;n, y piensas qu&eacute; raro. Y luego te dicen: &ldquo;No, no, es que expertos del tema no hemos encontrado&rdquo;. Pues mira, yo en I+D te puedo hablar de Mireia Torres que adem&aacute;s sabe un mont&oacute;n de&nbsp;variedades ancestrales de uva; de Biodin&aacute;mica es una <em>crack</em> Marta Casas, de bodegas Par&eacute;s Balt&agrave;; Anne Cannan te puede contar del Comercio Internacional, Merche Dalmau sobre el priorat, La Loba sobre los vinos de Burgos&hellip; Y cuando se lo dices te contestan que las han llamado y es que todas ten&iacute;an otras cosas.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, bueno, nos tenemos que plantear como sociedad que un hombre puede irse cinco d&iacute;as a una feria y no pasa nada y nosotras, tengamos hijos o no, acogemos roles muchas veces de cuidadora que no te permiten acudir. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mundo de la elaboraci&oacute;n del vino re&uacute;ne pr&aacute;cticas y creencias diversas. En el libro apuntas que algunas mujeres han vivido episodios en los que no han podido entrar en el interior de una bodega en fermentaci&oacute;n sin que se les preguntara si ten&iacute;an la regla, por miedo a &ldquo;alterar el producto&rdquo;. &iquest;Hay realmente algo detr&aacute;s de esto? &iquest;Tienes datos sobre c&oacute;mo podr&iacute;a afectar el ciclo hormonal femenino a la cata o a otros procesos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El tema de la menstruaci&oacute;n y la fermentaci&oacute;n del vino es un poco rollo el alioli en Catalu&ntilde;a, que dicen que se desarregla o que si hablas cuando lo meneas se te corta. Son creencias casi medievales. Yo he estado investigando y muchas de las brujas que quemaron realmente eran en&oacute;logas, porque las p&oacute;cimas lo que ten&iacute;an era alcohol. Rascas, rascas y, por ejemplo, ves c&oacute;mo en el protestantismo pasaba lo mismo con la cerveza y que muchas veces dec&iacute;an que eran brujas, pero porque les hac&iacute;an la competencia (a los hombres). Las quemaban y as&iacute; <em>ciao pescao.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comentas que las </strong><em><strong>soft skills</strong></em><strong> [las habilidades blandas o interpersonales] de las mujeres se han convertido en </strong><em><strong>power skills</strong></em><strong>. &iquest;A qu&eacute; te refieres con esto? &iquest;Podr&iacute;as dar alg&uacute;n ejemplo concreto que hayas documentado o recogido en entrevistas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo pongo de ejemplo a Mireia Tetas, de la Bodega Pinord, que tiene 41 a&ntilde;os pero parece superjoven. Es una t&iacute;a supersimp&aacute;tica, dulce, muy educada. A veces, yo misma creo que he sido la peor machista porque he sido extremadamente complaciente y extrovertida, me he re&iacute;do de cosas que no me hac&iacute;an gracia porque se estaban metiendo conmigo, pero siempre pensaba aquello de que no lo habr&aacute;n dicho con mala intenci&oacute;n.&nbsp;Lo de poner la otra mejilla... Es verdad que no tienes que dejar de ser simp&aacute;tica, no hace falta ser borde con quien es borde contigo, porque entonces te ti&ntilde;es de su mal rollo. Por eso te contaba lo de Mireia, porque es la t&iacute;pica a la que le preguntaban si sab&iacute;a catar, o le ped&iacute;an hablar con su jefe en las ferias. A veces le preguntaban con sorna si sabr&iacute;a explicar la elaboraci&oacute;n del vino, cuando era ella la que lo hac&iacute;a. Es un poco volver al subt&iacute;tulo del libro: &iquest;y la se&ntilde;ora tambi&eacute;n tomar&aacute; vino? Al final el tiempo nos da la raz&oacute;n. El caso Pelicot te ense&ntilde;a que la verg&uuml;enza tiene que cambiar de bando: t&uacute; no haces nada malo, son ellos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes decir que tienes muchas mujeres en la bodega, pero ¿qué rol ocupan? De secretaria, enoturismo, marketing, comunicación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tienes un m&aacute;ster, un doctorado, hablas cinco idiomas y eres sumiller. Pero tambi&eacute;n eres rubia, guapa y te gusta arreglarte. Parece, por lo que cuentas en el libro, que has sentido que, a ojos de algunos, se ha valorado m&aacute;s lo segundo que lo primero. &iquest;C&oacute;mo se combate ese tipo de prejuicios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que los se&ntilde;oros tienen ese arte de querer solo limitarte a tu f&iacute;sico, encasillarte ah&iacute; y juzgarte. En el libro mi editor me dec&iacute;a: &ldquo;T&iacute;a, te has pasado de erudita&rdquo;. Porque como tienes ese complejo de rubia tonta&hellip; Yo ahora me r&iacute;o much&iacute;simo, porque soy te&ntilde;ida y porque tengo toda la formaci&oacute;n. Pero es verdad que te hacen dudar de ti misma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En distintos momentos del libro hablas de c&oacute;mo las mujeres del vino han tejido redes de apoyo y colaboraci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; significa para ti la sororidad en este sector? &iquest;Qu&eacute; papel crees que juega &mdash;o puede jugar&mdash; en transformar estructuras que hist&oacute;ricamente han sido desiguales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; la sororidad en el sector empieza cuando mi amiga Anne Cannan, me pidi&oacute; que la ayudara a llevar la comunicaci&oacute;n de Mujeres del vino en un momento en el que yo estaba infelizmente casada, dedic&aacute;ndome a la crianza de los ni&ntilde;os antes que a mi profesi&oacute;n. Al final no te cansas de hacer muchas cosas, sino de hacer cosas cuando te sientes valorada. &ldquo;La Cannan&rdquo; me devolvi&oacute; el gusto por el mundo del vino.
    </p><p class="article-text">
        Y yo hago esto, sobre todo, porque cuando a m&iacute; me han atacado en las redes o me han pasado cosas, yo no ten&iacute;a esa red. No te dir&eacute; que soy de las precursoras porque&nbsp;est&aacute;n ah&iacute; mujeres como Isabel Mijares, y tantas otras mujeres, pero es verdad que en el mundo digital, de comunicaci&oacute;n m&aacute;s medi&aacute;tica, s&iacute; que me ha tocado romper muchos moldes y he pillado mucho, pero era, simplemente, para que otras no pasaran por lo mismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Meritxell Falgueras.                            </span>
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        <strong>&iquest;Duelen m&aacute;s los ataques cuando vienen de otras mujeres que se dedican al vino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, cuando los ataques vienen de otras mujeres, la verdad es que a&uacute;n me sientan peor porque les guste o no lo que hago, sean feministas o no, tambi&eacute;n luchamos por ellas. Si ellas no han sentido el machismo en el mundo del vino, que se den con un canto en los dientes, porque muchas de nosotras s&iacute;. Yo, como todo el mundo, hago cosas bien y mal, pero est&aacute;n esperando a que haga una cosa mal para se&ntilde;alarme, para criticarme, para unirse. Y esto no es una batalla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Te declaras fan de</strong><em><strong> </strong></em><a href="https://www.eldiario.es/era/he-visto-sexo-nueva-york-primera-vez-ahora-he-alucinado-arrugas-protagonistas_129_11727354.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Sexo en Nueva York</strong></em></a><strong> y de la industria de la moda. Ambos &aacute;mbitos reciben cr&iacute;ticas desde algunos enfoques feministas por la superficialidad o la objetualizaci&oacute;n de la mujer. &iquest;C&oacute;mo convives con esas contradicciones y qu&eacute; lectura feminista haces de tu gusto por esas referencias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, no es lo mismo ahora que hace 20 a&ntilde;os cuando sali&oacute;. Ahora es verdad que lo miras con otra perspectiva. Cuando hago art&iacute;culos solo de vino, de bodegas, de corchos&hellip; mi manera de comunicar pierde brillo. En cambio, cuando voy a un musical, una expo, viajo, se me ocurren ideas que creo que puedo aportar. Entonces, d&aacute;ndole un poco a la co&ntilde;a: si tengo buen gusto en el vino, tambi&eacute;n en el vestir. Y que lleve mis modelitos rollo Carrie Bradshaw no quita que sea una buena profesional. Es tambi&eacute;n una forma de comunicar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un 65% de las mujeres del vino no están contentas con cómo conciliar su carrera profesional y su vida doméstica, por lo que se está perdiendo mucho talento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro se&ntilde;alas que las mujeres han impulsado una comunicaci&oacute;n del vino m&aacute;s emocional y accesible y que muchas ocupan puestos en marketing, agencias y comunicaci&oacute;n. &iquest;No son tambi&eacute;n esos puestos una forma de trabajo &ldquo;en la sombra&rdquo;? &iquest;C&oacute;mo valoras su impacto real en la estructura del sector?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; el titular es que s&oacute;lo un 20% de los bodegueros son bodegueras, que somos el 52% de la sociedad pero, en cambio, s&oacute;lo un 15% de las CEOs son mujeres. Ya cuando te dan esa frase es como la gente que dice &ldquo;yo no tengo ning&uacute;n problema con los gays, tengo muchos amigos gays&rdquo;. Puedes decir que tienes muchas mujeres en la bodega, pero &iquest;qu&eacute; rol ocupan? De secretaria, enoturismo, marketing, comunicaci&oacute;n.&nbsp;Yo entiendo que son facetas que nosotras nos desarrollamos muy bien, pero es como la Michelin: puede que haya mujeres en todos los equipos, pero ya sabes qui&eacute;n sale en la foto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el apartado sobre champa&ntilde;a recoges la expresi&oacute;n &ldquo;viudas del vino&rdquo; y otras referencias hist&oacute;ricas. &iquest;Se est&aacute;n produciendo cambios liderados por mujeres hoy que todav&iacute;a no est&aacute;n llegando con la misma fuerza a la comunicaci&oacute;n p&uacute;blica? &iquest;Puedes citar ejemplos que aparecen en el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que&nbsp;las llaman viudas, pero lo que son es grandes inventoras. Por ejemplo, Clicquot, que es la m&aacute;s conocida, es la que invent&oacute; el <em>remuage </em>(proceso en la elaboraci&oacute;n de vinos espumosos como el champagne y el cava, que consiste en girar e inclinar gradualmente las botellas para agrupar los sedimentos &ndash;l&iacute;as&ndash; en el cuello, justo antes del deg&uuml;ello). Tras la Guerra Civil, en el cava encontramos a Dolors Sala en Freixenet, o a Anna de Codorn&iacute;u, una de las pocas bodegas con apellido femenino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la presentaci&oacute;n del libro y en cap&iacute;tulos relacionados con la conciliaci&oacute;n planteas situaciones de mujeres que trabajan en entornos rurales sin escuelas infantiles, que llevan a los ni&ntilde;os a la bodega o asumen cargas familiares que complican la carrera profesional. &iquest;Qu&eacute; conclusiones o propuestas recoge el libro sobre este punto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, yo tambi&eacute;n hac&iacute;a los deberes entre cajas en la tienda de mi padre, o sea, cero drama. Al final lo que quieren los ni&ntilde;os es ser cuidados, atendidos y vivir en la naturaleza mola mucho. Lo que pasa es que por culpa de la conciliaci&oacute;n &ndash;de la no conciliaci&oacute;n&ndash;, un 65% de las mujeres del vino no est&aacute;n contentas con c&oacute;mo conciliar su carrera profesional y su vida dom&eacute;stica: eso quiere decir, entre l&iacute;neas, que se est&aacute; perdiendo mucho talento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; punto crees que estamos ahora mismo, seg&uacute;n el estudio y tus entrevistas? &iquest;Percibes voluntad de cambio entre los hombres del sector? &iquest;Qu&eacute; papel deber&iacute;an jugar para que el cambio sea efectivo y sostenido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo lo veo m&aacute;s generacional. Las nuevas generaciones ya ni se plantean el feminismo. Es m&aacute;s, creo que se les escapa un &ldquo;uy, qu&eacute; pesadas&rdquo;. Porque ellas ya lo tienen muy introducido. M&aacute;s que abrir puertas, con este libro estoy cerrando y sanando heridas. Hubo una Meritxell Falgueras muy joven, con mucha ilusi&oacute;n, que recibi&oacute; por todas partes. Y ahora, con 44 a&ntilde;os, la estoy defendiendo. Lo &uacute;nico que quise fue darle una vuelta a la comunicaci&oacute;n del vino que no se entendi&oacute;. Y ahora es lo que se hace en redes. En ese momento hablar de vinos sin alcohol o de maridajes emocionales a la gente se la pelaba. Pero esos se&ntilde;oros a los que apela el subt&iacute;tulo: una, se est&aacute;n jubilando; y dos, son ellos quienes quedan mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/meritxell-falgueras-sumiller-90-mujeres-vino-hemos-presenciado-comportamientos-machistas_1_12742542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Nov 2025 21:08:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Meritxell Falgueras, sumiller: "El 90% de las mujeres del vino hemos presenciado comportamientos machistas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[mujeres,Vinos,Igualdad,Libros,Enología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Gastrocringe' o por qué no podemos dejar de mirar vídeos de comida grotesca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gastrocringe-no-mirar-videos-comida-grotesca_1_12246625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af7219a3-5fcc-4646-8642-844fc073b2cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Gastrocringe&#039; o por qué no podemos dejar de mirar vídeos de comida grotesca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no se trata solo de comer, sino de mostrar, de performar el gusto, de convertir cada bocado en contenido con platos imposibles: "En estos clips hay muchas cosas que no están bien ya no solo a nivel técnico, sino a nivel moral", opina el chef Julián Otero, que ha acuñado el término</p><p class="subtitle">El fin de la estacionalidad: ¿por qué normalizamos comer tostadas con aguacate de enero a diciembre?</p></div><p class="article-text">
        Hace ya algunos a&ntilde;os que el <em>cringe </em>coloniz&oacute; diferentes campos de la vida. Este t&eacute;rmino ingl&eacute;s que hace referencia a las situaciones o comportamientos pat&eacute;ticos que dan verg&uuml;enza ajena se ha instalado en el lenguaje de la generaci&oacute;n Z y, sobre todo, en las redes sociales. La gastronom&iacute;a, campo siempre permeable a los asuntos sociales, tambi&eacute;n ha sido alcanzada por un tsunami <em>cringe.</em> Al menos eso opina Juli&aacute;n Otero, cocinero y parte del equipo de i+D del restaurante Mugaritz (Errenter&iacute;a, Gipuzkoa), quien ha acu&ntilde;ado el t&eacute;rmino <em>gastrocringe </em>como una respuesta cr&iacute;tica a los innumerables v&iacute;deos de <a href="https://www.eldiario.es/viajes/comida-lubricada-restaurantes-han-llenado-platos-chorrean_1_12015770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hamburguesas gigantes recubiertas de oreo</a>, juegos de palabras sexuales con la comida o <em>influencers</em> que quieren hacer las veces de cr&iacute;ticos gastron&oacute;micos, pero &mdash;adem&aacute;s de ocultar que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/videos-restaurantes-enganchan-culpa-comas-partes_1_12161016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">detr&aacute;s de sus rese&ntilde;as</a> hay un beneficio econ&oacute;mico&ndash; solo alcanzan a utilizar adjetivos como brutal o incre&iacute;ble para describir cada bocado que dan.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima edici&oacute;n de <em>Di&aacute;logos de cocina</em>, el congreso gastron&oacute;mico en el que expertos de diferentes disciplinas se re&uacute;nen para debatir y tratar de entender la comida como fen&oacute;meno cultural, social y pol&iacute;tico, tuvo lugar el pasado marzo en el auditorio del Basque Culinary Center. Fue ah&iacute; donde <a href="https://www.instagram.com/gastrojulius" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juli&aacute;n Otero</a> fue desgranando el concepto del <em>gastrocringe</em>. Seg&uacute;n afirma, todo naci&oacute; como un contraataque. &ldquo;Fue una especie de intenci&oacute;n de justicia ante lo que ve&iacute;a y estaba mal. En estos <em>clips</em> hay muchas cosas que no est&aacute;n bien ya no solo a nivel t&eacute;cnico, sino a nivel moral&rdquo;. Para el cocinero, este t&eacute;rmino se define como un movimiento intelectual y art&iacute;stico que busca reflexionar sobre la decadencia postcapitalista en torno a la comida y los memes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Haciendo gala de su pasado como bibliotecario, Otero ha decidido recopilar en su cuenta de Instagram v&iacute;deos en los que se encarnan las diferentes caras del <em>gastrocringe</em> a modo de archivo cr&iacute;tico. &ldquo;Empec&eacute; a guardarlos y comentarlos desde el humor, pero con un componente de activismo pol&iacute;tico y social. (...) Muchas veces nos comportamos como consumidores pasivos ante este tipo de publicaciones y es necesario se&ntilde;alar a los creadores de estas piezas que no est&aacute;s de acuerdo con lo que hacen o seguir&aacute;n pensando que eso est&aacute; muy bien. Se trata, desde la elegancia, de no dejar impune la ignorancia&rdquo;. Para el chef, la estrategia a seguir es la de apropiarse del <em>cringe</em> para utilizarlo como herramienta contracultural, ejerciendo una defensa activa desde el humor. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C9atUXESW9O/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Algo parecido a lo que la actriz <a href="https://www.instagram.com/celestebarber/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celeste Barber</a> lleva a cabo en su cuenta de Instagram, en la que desmonta las realidades perfectamente impostadas de los famosos e<em> influencers. </em>Una forma de re&iacute;rse &mdash;pero tambi&eacute;n de se&ntilde;alar&mdash; el vac&iacute;o simb&oacute;lico en el que ha ca&iacute;do parte del discurso gastron&oacute;mico en la era del algoritmo. Una especie de antropolog&iacute;a visual del exceso donde lo culinario se convierte en meme, y el meme en una manera de narrar el agotamiento est&eacute;tico de nuestra &eacute;poca. Una forma de gritar &ldquo;esto no est&aacute; bien&rdquo; con una pieza de sushi gigante <a href="https://www.eldiario.es/viajes/comida-lubricada-restaurantes-han-llenado-platos-chorrean_1_12015770.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rebosando queso</a> a c&aacute;mara lenta de fondo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas veces nos comportamos como consumidores pasivos ante este tipo de publicaciones y es necesario señalar a los creadores de estas piezas que no estás de acuerdo con lo que hacen o seguirán pensando que eso está muy bien</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Julián Otero</span>
                                        <span>—</span> chef (Mugartiz)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;El </strong><em><strong>mod&iacute;voro </strong></em><strong>consume tendencias&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino <em>mod&iacute;voro</em>, acu&ntilde;ado por Juli&aacute;n Otero, nace como una evoluci&oacute;n cr&iacute;tica de la conocida paradoja del omn&iacute;voro descrita por el antrop&oacute;logo Claude Fischler. Esta plantea que, al poder comer casi cualquier cosa, los humanos vivimos en tensi&oacute;n constante entre dos impulsos contradictorios: la <em>neofilia</em> (el deseo de probar lo nuevo) y la <em>neofobia</em> (el miedo a lo desconocido). Pero en una sociedad donde la mayor&iacute;a de los alimentos que adquirimos vienen limpios, envasados y testados, ese miedo ha desaparecido. Lo que queda entonces es una neofilia desatada, una obsesi&oacute;n por lo nuevo, lo extremo, lo viral. &ldquo;El mod&iacute;voro consume tendencias&rdquo;, resume Otero. Es decir, no come por hambre ni por placer, sino por <a href="https://www.eldiario.es/viajes/videos-restaurantes-enganchan-culpa-comas-partes_1_12161016.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algoritmo</a>. Ya no se trata solo de comer: se trata de mostrar, de 'performar' el gusto, de convertir cada bocado en contenido. En ese contexto, proliferan los platos imposibles, las hamburguesas ba&ntilde;adas en oro, los quesos fundidos hasta el absurdo o las recetas que parecen parodias, pero no lo son. Todo vale si es viral.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C7m07B5PdDi/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Por qu&eacute; vemos estos v&iacute;deos?</strong></h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la atracci&oacute;n que ejerce lo <em>cringe</em> relacionado con la comida &mdash;aunque sepamos que nos dan verg&uuml;enza ajena&mdash; operan mecanismos psicol&oacute;gicos muy concretos. Aqu&iacute; entra en juego el neuromarketing, una serie de estrategias basadas en c&oacute;mo funciona nuestro cerebro y que est&aacute;n dise&ntilde;adas para captar nuestra atenci&oacute;n, activar nuestros sesgos y mantenernos enganchados hasta el final. Porque lo <em>cringe, </em>adem&aacute;s de molestar o incomodar, engancha. Y no lo hace por casualidad. Cuando vemos este tipo de material operan dos tipos de din&aacute;micas psicol&oacute;gicas en nuestras cabezas. Por un lado, la verg&uuml;enza ajena y el alivio que sentimos cuando sabemos que no somos nosotros los que est&aacute;n al otro lado de la pantalla.&nbsp; Es el mismo principio que explica por qu&eacute; <a href="https://www.eldiario.es/vertele/audiencias-tv/la-isla-de-las-tentaciones-llega-fin-asi-triunfado-audiencias-edicion-fenomeno-montoya-por-favor_1_12132224.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medio pa&iacute;s ve</a> <a href="https://www.eldiario.es/era/isla-tentaciones-explica-son-relaciones-2025_129_11987972.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La isla de las tentaciones</em></a>, aunque pocos lo reconozcan en voz alta. Sentimos una especie de validaci&oacute;n personal, porque compararnos hacia abajo &mdash;aunque sea de manera inconsciente&mdash; refuerza nuestra autoestima. Esto se combina con una dosis de sesgo de confirmaci&oacute;n. Al cerebro humano le encanta llevar la raz&oacute;n y ese tipo de contenido nos da justo lo que esperamos.&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C94k1lUxZ2M/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Los creadores de estos v&iacute;deos lo saben, por eso no improvisan. Hablan con cadencia infantil, grandes dosis de <em>wows y</em> marcan ciertas s&iacute;labas como si nos hablaran desde un <em>baby talk</em> digital, abren con preguntas que fuerzan la curiosidad (&ldquo;&iquest;A que no sabes lo que pasa si juntas esto con esto otro?&rdquo;) y cierran con una recompensa sensorial: explosiones de chocolate y carne desbordante. Es el <em>clickbait </em>visual llevado al terreno de lo culinario. No se trata de cocinar, sino de mantenerte mirando, de entretener con cocina y crear un ecosistema donde lo grotesco gana visibilidad y lo banal se presenta como revelaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una sociedad donde la mayoría de los alimentos que adquirimos vienen limpios, envasados y testados, ese miedo a probar lo desconocido ha desaparecido. Lo que queda entonces es una neofilia desatada, una obsesión por lo nuevo, lo extremo, lo viral</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>El refuerzo positivo y negativo</strong></h2><p class="article-text">
        Colores vibrantes, texturas irresistibles, brillos sugerentes: todos esos elementos estimulan nuestros sentidos por distintas v&iacute;as. La psic&oacute;loga Teresa Terol se&ntilde;ala que uno de los principales detonantes es el sistema de recompensa cerebral, que libera dopamina ante est&iacute;mulos placenteros. &ldquo;De hecho, los mayores picos no ocurren mientras comemos, sino justo antes de que el plato llegue a la mesa&rdquo;, explica. Esa misma anticipaci&oacute;n se activa tambi&eacute;n al ver im&aacute;genes de comida, incluso sin probar bocado, activando el sistema de refuerzo positivo.
    </p><p class="article-text">
        Quienes siguen dietas restrictivas de forma prolongada tambi&eacute;n recurren con frecuencia a este tipo de contenido. &ldquo;Es una forma de experimentar el placer de comer algo prohibido sin hacerlo realmente. De alguna manera, alivia moment&aacute;neamente el malestar de la privaci&oacute;n, aunque luego puede generar ansiedad por no satisfacer ese deseo, convirti&eacute;ndose en un refuerzo negativo&rdquo;, a&ntilde;ade Terol.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De alguna manera, alivia momentáneamente el malestar de la privación, aunque luego puede generar ansiedad por no satisfacer ese deseo, convirtiéndose en un refuerzo negativo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Terol</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero no todo es visual, el lenguaje tiene un papel fundamental porque activa emociones y, por tanto, cuando las voces en <em>off</em> de estos microv&iacute;deos utilizan un tono infantil con un habla euf&oacute;rica llena de exageraciones, ilusi&oacute;n y de juego, estas emociones se contagian al espectador que quiere seguir mirando. Por &uacute;ltimo, para Terol el factor sorpresa es clave: &ldquo;El cerebro ama lo raro y sorprendente&rdquo;. En un entorno saturado de est&iacute;mulos, aquello que se sale de lo com&uacute;n capta r&aacute;pidamente nuestra atenci&oacute;n y provoca una reacci&oacute;n emocional intensa. De ah&iacute; el &eacute;xito de combinaciones absurdas &mdash;como chorizo con Nocilla o hamburguesas de galleta Lotus&mdash; o de raciones gigantes, que despiertan asombro y curiosidad en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Si repasamos la historia, es la primera vez que ocurre un fen&oacute;meno como este. Seg&uacute;n el antrop&oacute;logo de la alimentaci&oacute;n Xavier Medina Luque, este tipo de fen&oacute;menos solo ocurren en grupos privilegiados. Ahora tenemos m&aacute;s tiempo libre que nunca y buscamos rellenarlo con cosas que nos causen diversi&oacute;n, y la alimentaci&oacute;n se presta mucho a ello porque es algo muy cultural y muy vinculado a la identidad que siempre ha despertado inter&eacute;s. &ldquo;Cuando t&uacute; rebozas una barrita de Mars en 300 cosas y le pones bacalao y chocolate, es porque te sobra de todo y puedes hacer cosas como esa. Pero, habitualmente, a nivel hist&oacute;rico, lo que se ha asumido es pasar carencia&rdquo;, asegura Medina y a&ntilde;ade que entre los grupos sociales m&aacute;s altos tampoco se han dado este tipo de exhibiciones que rozan el rid&iacute;culo porque existen unos c&oacute;digos de comportamiento r&iacute;gidos y estables que no lo permiten. &ldquo;A lo largo de la historia estos grupos han utilizado la comida para dejarse ver, pero no en un sentido negativo, sino para mostrar opulencia y poder&rdquo;. Algo parecido a lo que ahora hacen personajes que han ganado popularidad en redes como <em>Gorak el Gorila </em>o el pol&eacute;mico Alberto de Luna, que muestran cantidades de caviar y cuentas de restaurantes que traspasan la barrera de lo obsceno.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A lo largo de la historia, los grupos sociales más altos han utilizado la comida para dejarse ver, pero no en un sentido negativo, sino para mostrar opulencia y poder</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Xavier Medina Luque</span>
                                        <span>—</span> antropólogo especializado en alimentación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si los analizamos desde una lente antropol&oacute;gica, en este tipo de im&aacute;genes opera siempre el concepto de otredad. Medina asegura que una de las maneras que tenemos de clasificar a los otros es en relaci&oacute;n con aquello que comen. En el caso del contenido <em>cringe</em>, son tipos de cosas que nos escandalizan (como una mujer que parece que se corta un pie que es en realidad una tarta) y divierten (como un individuo tocando una flauta hecha con mozzarella), pero que no forman parte de nosotros. Son momentos donde se ponen en cuesti&oacute;n elementos que afectan a la honorabilidad y la identidad, fuertemente arraigados en la sociedad espa&ntilde;ola, y por eso disfrutamos vi&eacute;ndolos. Curiosamente, cuando sentimos verg&uuml;enza ajena tambi&eacute;n sentimos algo parecido a la empat&iacute;a. No es que nos pongamos en el lugar del otro, sino que nos ponemos en el lugar en el que deber&iacute;a estar esa persona seg&uacute;n nuestros c&oacute;digos sociales. Puede que no terminemos de saber por qu&eacute; consumimos estos v&iacute;deos, pero una cosa est&aacute; clara: el simple hecho de mirarlos hace part&iacute;cipe al observador. Aunque no nos guste, seguimos mirando. Y eso basta para que sigan existiendo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/gastrocringe-no-mirar-videos-comida-grotesca_1_12246625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 May 2025 20:08:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Gastrocringe' o por qué no podemos dejar de mirar vídeos de comida grotesca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alimentación,Comida,Redes sociales,Virales,Gastronomía,Consumo,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El empresario que inspiró 'The Bear' cree que puedes trabajar 80 horas a la semana "sintiéndote genial"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/empresario-inspiro-the-bear-cree-puedes-trabajar-80-horas-semana-sintiendote-genial_1_12044231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbaed12c-6403-46c4-88c2-5780d66f8aac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1740y1651.jpg" width="1200" height="675" alt="El empresario que inspiró &#039;The Bear&#039; cree que puedes trabajar 80 horas a la semana &quot;sintiéndote genial&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Will Guidara, líder de uno de los mejores restaurantes del mundo y coproductor de la serie 'The Bear', desarrolla en un nuevo libro su apuesta por la "hospitalidad irracional" en el mundo de la alta cocina</p><p class="subtitle">Mikel López Iturriaga: "Llamar a la gente vaga porque no cocina solo puede hacerse desde cierto privilegio"</p></div><p class="article-text">
        Will Guidara es uno de los restauradores m&aacute;s influyentes de la alta cocina. Su trayectoria incluye hitos como liderar el prestigioso Eleven Madison Park en Nueva York, reconocido como el mejor restaurante del mundo en 2017, y asesorar en la creaci&oacute;n de la popular <a href="https://www.eldiario.es/vertele/temas/the-bear/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">serie </a><a href="https://www.eldiario.es/vertele/temas/the-bear/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Bear</em></a><em> </em>,de la que es coguionista, coproductor y en cuya historia se basa parte de la tercera temporada. Esta experiencia &uacute;nica y su visi&oacute;n de la industria est&aacute;n plasmadas en <em>Hospitalidad irracional</em>, su libro recientemente editado en espa&ntilde;ol por Pen&iacute;nsula, en el que explora c&oacute;mo conectar de manera aut&eacute;ntica con las personas en un entorno donde la excelencia t&eacute;cnica suele ser el principal foco de atenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En esta conversaci&oacute;n, Guidara reflexiona sobre el impacto humano de la hospitalidad, la &eacute;tica laboral en la alta cocina y c&oacute;mo fomentar culturas laborales m&aacute;s justas.&nbsp;Sin embargo, sus planteamientos no est&aacute;n exentos de contradicciones. Apost&oacute; por esa hospitalidad irracional &mdash;el subt&iacute;tulo del libro es &ldquo;el poder de dar m&aacute;s de lo que se espera de ti&rdquo;&mdash; como estrategia para convertirse en el mejor restaurante del mundo y defiende jornadas maratonianas y semanas laborales de 50 u 80 horas, siempre que se realicen &ldquo;desde el respeto y el cuidado&rdquo;. Un discurso que resuena con<em> The Bear,</em> la serie que retrata la cultura laboral de la alta cocina, donde el sacrificio y las largas jornadas son comunes, a pesar de los esfuerzos por humanizar el entorno de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su libro, menciona que el v&iacute;nculo aut&eacute;ntico con el cliente puede describirse como &ldquo;irracional&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; le inspir&oacute; a adoptar este concepto y c&oacute;mo lo definir&iacute;a en el contexto de la hospitalidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo comenz&oacute; en nuestro primer viaje a los premios <em>50 Best Restaurants</em>. En esa ocasi&oacute;n, quedamos en &uacute;ltimo lugar. Pas&eacute; tiempo observando lo que otros restaurantes hab&iacute;an hecho para convertirse en el n&uacute;mero uno y me di cuenta de que es un poco absurdo decir que un restaurante es el mejor del mundo. Hay demasiados restaurantes y es algo muy subjetivo. Lo que realmente significa obtener el primer lugar en esa lista es que eres el restaurante que m&aacute;s impacto est&aacute; teniendo en el mundo de la restauraci&oacute;n en ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Reflexion&eacute; sobre restaurantes como El Bulli, con su gastronom&iacute;a molecular, o Noma, con su enfoque en el cultivo local y entend&iacute; que cada uno de ellos se centraba en su superpoder respectivo y lo potenciaba al m&aacute;ximo. Cuando mir&eacute; alrededor de esa sala &mdash;la del auditorio donde se estaban dando los premios&mdash;, era de los pocos que trabajaban en el comedor. Hab&iacute;a muchos chefs y yo, y me di cuenta de que mi superpoder inherente era mi amor por la hospitalidad.
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute; que nuestra mayor oportunidad para tener un impacto era perseguir una hospitalidad irracional, del mismo modo en que esos chefs persegu&iacute;an la cocina de manera irracional. Si yo pod&iacute;a ser tan irracional en la b&uacute;squeda de c&oacute;mo hacemos sentir a las personas como ellos lo eran en la b&uacute;squeda de la comida que serv&iacute;an, cre&iacute;a que no solo pod&iacute;amos tener un impacto, sino tambi&eacute;n hacer que muchas personas fueran incre&iacute;blemente felices.
    </p><p class="article-text">
        Y al hacerlo, tambi&eacute;n yo podr&iacute;a ser feliz, porque no he encontrado una sensaci&oacute;n m&aacute;s emocionante que ver la expresi&oacute;n en el rostro de alguien cuando recibe un regalo del cual soy responsable. Al final del d&iacute;a, los restaurantes, la comida, el servicio, el dise&ntilde;o... son solo ingredientes en la receta de la conexi&oacute;n humana. Creo que la hospitalidad es la mejor manera de crear las condiciones para esa conexi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Guidara durante su participación en una conferencia reciente.                            </span>
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        <strong>En el mundo de la alta cocina se suelen idealizar historias de sacrificio personal en nombre de la excelencia. &iquest;Crees que es posible alcanzar este nivel de &eacute;xito sin caer en esa narrativa? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el l&iacute;mite entre la pasi&oacute;n sana y una obsesi&oacute;n que lleve a la autodestrucci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es importante distinguir entre sacrificio y ser un cretino. Son cosas diferentes. Para ser el mejor en cualquier &aacute;mbito, se requiere sacrificio. No hay forma de evitarlo. Cualquier persona que sea la mejor en lo que hace ha tenido que dar mucho de s&iacute; misma para lograrlo. Un m&uacute;sico incre&iacute;ble sacrifica mucho tiempo practicando su instrumento, y un atleta como Michael Phelps nad&oacute; durante horas interminables para llegar a ser medallista de oro. Pero tambi&eacute;n hay momentos en los que debes equilibrar tus prioridades. Yo ahora tengo dos hijos y quiero ser un padre excepcional, lo que significa que debo sacrificar algunas oportunidades laborales para estar presente con ellos. El sacrificio siempre formar&aacute; parte de la excelencia, ya sea en el trabajo o en la vida, porque siempre habr&aacute; m&aacute;s demandas sobre nuestro tiempo del que disponemos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, eso no significa que debamos ser personas desagradables. Puedes esperar que las personas den mucho de s&iacute; mismas en pos de un objetivo, pero tambi&eacute;n puedes respetarlas, apoyarlas y reconocer su esfuerzo. Cuando leo entrevistas de personas como Ren&eacute; Redzepi (chef de Noma, en Copenhague), no creo que lamenten cu&aacute;ntas horas trabajaron, sino algunos aspectos de la cultura que crearon. Es admirable que ahora hablen de ello, porque inspira a las pr&oacute;ximas generaciones a hacerlo mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En una industria gastron&oacute;mica con fama de tener largas jornadas y ciertas condiciones precarias &iquest;c&oacute;mo se puede garantizar que este esfuerzo no recaiga injustamente en los trabajadores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con el ejemplo de Ren&eacute;, es importante destacar que &eacute;l tambi&eacute;n estaba all&iacute; trabajando junto a su equipo. No estaba en una oficina contando dinero mientras otros trabajaban; estaban juntos como un equipo. Gran parte del sacrificio que yo hice para perfeccionar mi oficio ocurri&oacute; cuando era empleado, antes de ser propietario. Eleg&iacute; trabajar en entornos intensos porque quer&iacute;a formarme y practicar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/eldiario/private/content/image/original/2025/0211/12/la-portada-del-libro-hospitalidad-irracional-de-will-guidara-6d94aff.jpg?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIA2M6SND5L4DATCTVO%2F20250211%2Feu-west-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20250211T123047Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=86400&X-Amz-Signature=aa7bcbeda8ebe27e9bf68ba0c3886b5fd7aa4bf97ac227a1c4a2176e7dfb31d2" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero no se trata de cu&aacute;ntas horas trabajas, sino de c&oacute;mo te tratan durante esas horas. Puedes estar en un empleo durante tres meses, trabajar 50 horas a la semana y sentirte fatal si no te cuidan. O puedes tener un trabajo con un l&iacute;der que te respeta, te agradece y te valora, y podr&iacute;as trabajar 80 horas a la semana sinti&eacute;ndote genial. El tiempo no es el problema; es la cultura en la que pasas ese tiempo. La clave est&aacute; en construir una cultura de dignidad, respeto, afirmaci&oacute;n y cuidado, donde no se tome a las personas por sentado y se celebre su esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A lo largo de las p&aacute;ginas del libro habla de poner a los empleados y clientes en el centro de las decisiones. &iquest;Podr&iacute;a compartir alguna estrategia que implement&oacute; en su carrera para fomentar un ambiente de trabajo equitativo, prevenir el agotamiento y motivar al equipo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo firmemente en lo que llamo la hospitalidad irracional: un enfoque obsesivo no solo en el producto, sino tambi&eacute;n en las relaciones personales. En un gran restaurante, cada plato est&aacute; perfeccionado hasta el &uacute;ltimo detalle; aplicar ese mismo nivel de dedicaci&oacute;n a la cultura del equipo puede transformar el ambiente laboral. Por ejemplo, soy un gran defensor de los 30 minutos previos al servicio, lo que algunos llaman el <em>briefing </em>[breve reuni&oacute;n que tiene lugar en los restaurantes antes de los servicios]. Este momento puede marcar una gran diferencia dependiendo de c&oacute;mo lo manejes. No se trata solo de dar instrucciones como: &ldquo;Hoy tenemos bogavante en el men&uacute;, y ayer lo hicisteis fatal; espero que hoy lo hag&aacute;is mejor&rdquo;. En lugar de eso, puedes usar ese tiempo para inspirar a tu equipo, destacar lo que hicieron bien el d&iacute;a anterior y motivarlos para el d&iacute;a que viene.
    </p><p class="article-text">
        Es crucial ser muy intencional en cada interacci&oacute;n como l&iacute;der. Tus palabras tienen un impacto profundo: pueden elevar a tu equipo o desmotivarlos. La cr&iacute;tica constructiva es importante, pero tambi&eacute;n lo es el reconocimiento. Adem&aacute;s, es esencial que los l&iacute;deres permitan a los empleados ser humanos. Un liderazgo efectivo tambi&eacute;n pasa por asegurarte de que tu equipo tenga las herramientas necesarias para hacer bien su trabajo. Un entorno desorganizado genera frustraci&oacute;n y agotamiento. El equilibrio est&aacute; en cuidar tanto de las personas como del producto, en ser tan intencional con la cultura del equipo como con el men&uacute; que servimos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Puedes estar en un empleo durante tres meses, trabajar 50 horas a la semana y sentirte fatal si no te cuidan. O puedes tener un trabajo con un líder que te respeta, te agradece y te valora, y podrías trabajar 80 horas a la semana sintiéndote genial</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Si tuvieras que describir tu estilo de liderazgo en pocas palabras, &iquest;c&oacute;mo lo definir&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si tuviera que resumirlo en pocas palabras, dir&iacute;a que mi estilo de liderazgo es el que he mencionado antes: <em>hospitalidad irracional</em>. Esto significa ser creativo e intencional de manera implacable en la b&uacute;squeda de relaciones personales, ya sea con el equipo o con los clientes. No importa si es una relaci&oacute;n con las personas con las que trabajas o con las que sirves, la misma idea se aplica a ambas. Como l&iacute;der, es fundamental ser compasivo, comprensivo y dar apoyo. Y la palabra &ldquo;irracional&rdquo; aqu&iacute; implica que vas a hacer lo que sea necesario para lograr esos objetivos. Vas a poner mucha intenci&oacute;n en lograr que todo salga bien, no porque sea f&aacute;cil, sino porque es lo correcto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; opina sobre el sistema de propinas en Estados Unidos y otros pa&iacute;ses? &iquest;Lo considera justo o sostenible a largo plazo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, creo que el sistema de propinas, como est&aacute; planteado ahora, no es sostenible a largo plazo. En mi caso, cuando a&uacute;n ten&iacute;amos Eleven Madison Park, nos deshicimos de las propinas. Decidimos aumentar los precios en un 25% para que el dinero destinado al equipo saliera de la cuenta del restaurante. Esto funcion&oacute; porque ten&iacute;amos una clientela que estaba dispuesta a pagar por la experiencia. Sin embargo, en muchos lugares, si intentas quitar las propinas, la gente no lo entiende, y el negocio sufre.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que las propinas est&aacute;n muy arraigadas en la cultura, y va a ser muy dif&iacute;cil cambiar eso. A pesar de todo, mi motivaci&oacute;n para eliminar las propinas era doble: quer&iacute;a asegurarme de que mi equipo recibiera siempre una buena compensaci&oacute;n, independientemente de c&oacute;mo estuviera funcionando el restaurante en un d&iacute;a determinado. Adem&aacute;s, cre&iacute;a que esto le daba al restaurante un aire m&aacute;s profesional, porque el personal ya no estaba motivado por una propina extra, sino por hacer lo mejor posible para los clientes. Pero, sinceramente, creo que el sistema de propinas no va a cambiar de manera fundamental en el futuro, porque est&aacute; demasiado arraigado en la cultura y las expectativas de los clientes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante la pandemia, muchas de las vulnerabilidades del sector de la restauraci&oacute;n quedaron al descubierto. &iquest;Qu&eacute; cambios considera necesarios en el modelo de trabajo de los restaurantes para que sean m&aacute;s resilientes ante eventos como este?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese momento muchos restaurantes tuvieron que adaptarse r&aacute;pidamente y encontrar formas alternativas de generar ingresos. Algunos se volcaron en cocinas fantasmas, comida a domicilio, o clubs de vino. Me encanta que muchos de esos restaurantes sigan con esos modelos ahora. La pandemia, a pesar de lo dif&iacute;cil que fue, mostr&oacute; que la adversidad puede traer innovaci&oacute;n. Los restaurantes se dieron cuenta de que si pod&iacute;an mantenerse a flote durante esos tiempos dif&iacute;ciles, podr&iacute;an estar en una posici&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s fuerte cuando todo volviera a la normalidad. Por ejemplo, en Nueva York, la ciudad permiti&oacute; que los restaurantes colocaran mesas en las calles, y muchas de esas medidas siguen vigentes hoy en d&iacute;a. Los restaurantes que antes ten&iacute;an 60 asientos ahora tienen 80. Como dice mi padre, &ldquo;la adversidad es una cosa terrible para desperdiciar&rdquo;. Si aprendes a adaptarte durante los momentos dif&iacute;ciles, cuando las cosas mejoran, las oportunidades crecen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Madrid tambi&eacute;n sucedi&oacute; algo similar, se permiti&oacute; que los restaurantes ampliaran su aforo al ocupar las plazas de estacionamiento. Pero esta medida fue revertida despu&eacute;s de la pandemia, lo cual fue un golpe para muchos restaurantes que se hab&iacute;an acostumbrado a contar con ese espacio adicional.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me da pena escuchar que se haya revertido. Una de las lecciones m&aacute;s importantes que los restaurantes deben aprender de la pandemia es la importancia de unirse y organizarse. Muchas industrias tienen <em>lobbies</em> que representan sus intereses, pero los restaurantes, especialmente los independientes, no ten&iacute;an esa representaci&oacute;n. A trav&eacute;s de la pandemia, por primera vez, los restauradores se unieron para abogar por sus derechos. Yo mismo fui a la Casa Blanca para hablar en nombre de los restaurantes independientes. Aprendimos que, si no te organizas para defender tus intereses, nadie lo har&aacute; por ti. Los hosteleros de Espa&ntilde;a deber&iacute;an pensar en eso, en organizarse.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi estilo de liderazgo es la hospitalidad irracional. Esto significa ser creativo e intencional de manera implacable en la búsqueda de relaciones personales, ya sea con el equipo o con los clientes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En su libro habla de detalles &ldquo;insensatos&rdquo; que pueden transformar la experiencia del cliente. &iquest;C&oacute;mo se logra el equilibrio entre la generosidad que fomenta esos momentos memorables y las restricciones pr&aacute;cticas del negocio, como presupuestos o tiempos ajustados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siempre le dec&iacute;a a mi equipo: &ldquo;No destroces una historia con los hechos&rdquo;. Lo que quiero decir es que, si tienes una buena idea, pero no funciona tal y como la imaginaste, siempre hay una manera de adaptarla para que funcione. En un momento, tuvimos un problema con la cocina porque los platos eran tan complejos que no pod&iacute;amos hacer un segundo turno. Pero encontramos una soluci&oacute;n creativa: organizamos un tour por la cocina, lo que permiti&oacute; que los clientes tuvieran una experiencia m&aacute;s enriquecedora sin afectar la calidad de la comida o el tiempo del servicio. A veces, la limitaci&oacute;n es lo que inspira la creatividad. Con menos recursos, podemos ser m&aacute;s ingeniosos. Y a veces, cuando te das cuenta de que te has pasado de la raya, sabes cu&aacute;ndo recoger cable y hacerlo de una manera m&aacute;s eficiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Guidara interviene en una charla de presentación de su libro.                            </span>
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        <strong>&iquest;Qu&eacute; pasa cuando un gesto extraordinario, como regalar trineos de nieve a una familia para que vivan una experiencia &uacute;nica, no sale como se esperaba? &iquest;C&oacute;mo se gestionan esas situaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tienes raz&oacute;n, no todo sale como uno espera. Y es importante que no nos frustremos cuando las cosas no funcionan. Muchas veces nos enfocamos tanto en que todo salga bien, que dejamos de hacer cosas geniales por miedo a que algo salga mal. A m&iacute; me parece que lo m&aacute;s valioso es intentar, y si algo no funciona, que se note el esfuerzo. Si un cliente no tiene tiempo para disfrutar del gesto, aun as&iacute;, lo importante es que sientan que te importan, que intentaste hacer algo especial para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Y luego, hay ocasiones en las que las cosas simplemente no funcionan por m&aacute;s que lo intentes. A veces el cliente incluso se puede sentir ofendido. Afortunadamente, cuando eso pasa, puede convertirse en una oportunidad. Como dec&iacute;a mi mentor, Danny Meyer, &ldquo;el camino al &eacute;xito est&aacute; pavimentado con errores bien llevados&rdquo;. Algunos de mis clientes m&aacute;s leales eran los que, al principio, cometimos errores con ellos, pero el modo en que los resolvimos hizo que se sintieran m&aacute;s conectados con nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En un momento en el que cada vez hay m&aacute;s listas (50 Best, OAD, Michelin&hellip;) cada una con sus propios criterios, que suelen ser bastante opacos, &iquest;sigue teniendo sentido estar en estas listas? &iquest;Qu&eacute; papel juegan ahora las agencias de comunicaci&oacute;n para entrar en esas listas? &iquest;Hay atajos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ahora esas listas tienen menos peso del que ten&iacute;an antes. Si ten&iacute;as una <a href="https://www.eldiario.es/viajes/nuevos-restaurantes-estrella-michelin-2025-comer-menos-100-euros_1_11855040.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrella Michelin</a> antes, llenabas todos los d&iacute;as. Hoy hay tantas listas que ninguna tiene el mismo impacto individual que sol&iacute;an tener. Y eso se agrava con el cambio en la forma en que consumimos informaci&oacute;n. Ya no solo leemos los grandes medios, sino que estamos inmersos en las redes sociales, TikTok, Instagram, <em>newsletters&hellip; </em>La gente busca saber sobre un restaurante no solo en la lista de Michelin, sino en todas esas plataformas. Por eso, las relaciones p&uacute;blicas y el marketing son m&aacute;s importantes que nunca. Necesitamos ayuda para que nos ayuden a navegar entre tantas fuentes de informaci&oacute;n. No importa lo bueno que sea un restaurante, si nadie sabe de &eacute;l, no va a tener &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cuanto a las redes sociales, parece que han cambiado las expectativas de los comensales y han eliminado parte del misterio de lo que sucede dentro de un restaurante. &iquest;Qu&eacute; opina de este cambio? &iquest;Cree que los </strong><em><strong>influencers </strong></em><strong>gastron&oacute;micos son aliados o han perjudicado al sector?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un poco de las dos cosas. Los<em> influencers</em> ayudan a que m&aacute;s gente conozca un restaurante, lo cual es positivo. Pero, por otro lado, tambi&eacute;n le quitan la sorpresa al cliente. Si ya sabes todos los trucos antes de ver el <em>show,</em> el espect&aacute;culo pierde parte de su magia. Y eso pasa con los restaurantes. Lo que realmente importa es que el cliente se sienta bienvenido, cuidado, que sienta que pertenece a ese lugar. Si te sientes querido cuando entras en un restaurante, esa sensaci&oacute;n va a ser m&aacute;s poderosa que cualquier truco de marketing o campa&ntilde;a en redes sociales. Es por eso por lo que la hospitalidad lo es todo. Aunque las redes sociales puedan hacer que un lugar pierda algo de misterio, si el cliente siente que lo cuidas, lo m&aacute;s probable es que regrese.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/empresario-inspiro-the-bear-cree-puedes-trabajar-80-horas-semana-sintiendote-genial_1_12044231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Feb 2025 20:56:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El empresario que inspiró 'The Bear' cree que puedes trabajar 80 horas a la semana "sintiéndote genial"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restaurantes,Restauración,Comida,Libros,Cultura,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la quiebra de Tupperware explica sobre cómo ha cambiado nuestra forma de comer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cierre-tupperware-explica-cambiado-forma-comer_1_11677511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2050222-590a-428e-9743-5d92fb6dbce4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que la quiebra de Tupperware explica sobre cómo ha cambiado nuestra forma de comer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las icónicas fiambreras, símbolo de sobras, planificación y hogar, están en quiebra. Lo que se apaga con la mítica marca no es solo la historia de esta empresa que acabó por dar nombre a los envases de plástico, sino un modelo de vida. Un indicio de que algo más profundo ha cambiado en nuestras cocinas, nuestra relación con los otros y con la comida</p><p class="subtitle">Tupperware, Blockbuster, Sears o American Apparel: del auge a la quiebra en la meca de capitalismo</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tupperware no es</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">solo una marca, fue un fen&oacute;meno cultural. Su ideador, el estadounidense Earl Tupper, aprovech&oacute; el polietileno sobrante que la empresa DuPont usaba para aislar cables en el armamento militar para reformularlo y crear un material resistente, ligero y apto para el consumo en el hogar. Este material permiti&oacute; crear recipientes que sellaban herm&eacute;ticamente gracias a sus tapas ajustadas, un gran avance en la conservaci&oacute;n de alimentos en los hogares. Sin embargo, cuando los recipientes de Tupperware se lanzaron al mercado en 1946, no tuvieron un &eacute;xito inmediato. Aunque el producto era innovador, los consumidores no terminaban de comprender c&oacute;mo funcionaba el sellado herm&eacute;tico que alargaba la frescura de los alimentos. Sus ventas no despegaron hasta que Brownie Wise, una mujer de Georgia con experiencia en ventas, tuvo una idea brillante: organizar reuniones de demostraci&oacute;n en casa. As&iacute;, durante los a&ntilde;os 50 y 60, las </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Tupperware parties </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(reuniones</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Tupperware) se convirtieron en eventos sociales que trascend&iacute;an lo comercial.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las mujeres no solo compraban recipientes herm&eacute;ticos, sino que tambi&eacute;n encontraban una v&iacute;a para ganarse la vida en sus propios t&eacute;rminos. En una &eacute;poca en la que estaban </span>relegadas al &aacute;mbito dom&eacute;stico<span class="highlight" style="--color:white;">, estas reuniones les ofrec&iacute;an la posibilidad de crear una comunidad donde pod&iacute;an compartir vivencias y consejos, adem&aacute;s de obtener algunos ingresos con la venta de productos de la marca. Para muchas, esta fue la primera experiencia de independencia econ&oacute;mica, aunque siempre vinculada al hogar y a la familia. En un corto periodo de tiempo, Wise &mdash;que llegar&iacute;a a ser vicepresidenta de la compa&ntilde;&iacute;a&mdash; consigui&oacute; crear un ej&eacute;rcito de vendedoras a las que manten&iacute;a motivadas con incentivos como electrodom&eacute;sticos o viajes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Seg&uacute;n </span><a href="https://x.com/sandroula_" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Sandra Lozano</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, historiadora de la cocina y cocreadora del podcast Gastromovidas, aunque estas reuniones desafiaron algunos estereotipos de la &eacute;poca, escond&iacute;an un trasfondo perverso. &ldquo;En el fondo, las reuniones de Tupperware no lograron sacar realmente a las mujeres del &aacute;mbito dom&eacute;stico ni catapultarlas a la vida profesional p&uacute;blica. Es precisamente lo que Betty Friedan denunci&oacute; en su </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>M&iacute;stica de la Feminidad</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">: estas actividades, aunque aparentemente empoderantes, segu&iacute;an </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/delantal-maza-feminismo-marida-cocina_1_11622308.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">confinando a las mujeres</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> a roles tradicionales centrados en el hogar y la familia. En cierto modo, las reuniones de Tupperware reforzaban la idea de que el lugar 'natural' de la mujer era la casa, aunque fuera como anfitriona de ventas. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n creo que fue problem&aacute;tico el uso neoliberal de los modos de relaci&oacute;n interpersonal propios de las mujeres. Al final el &eacute;xito de las reuniones sacaba partido econ&oacute;mico de la capacidad femenina de crear intimidad y v&iacute;nculos emocionales&rdquo;, sentencia Lozano.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el fondo, las reuniones de Tupperware no lograron sacar realmente a las mujeres del ámbito doméstico ni catapultarlas a la vida profesional pública</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Lozano</span>
                                        <span>—</span> historiadora de la cocina
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La </span><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/mitos-verdades-microondas-uso-adecuado_1_10972990.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">popularizaci&oacute;n del microondas</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> en los hogares entre los a&ntilde;os 70 y 80 aceler&oacute; los cambios en el consumo de alimentos. Permit&iacute;a calentar en segundos las sobras de las comidas del d&iacute;a, lo que parec&iacute;a una alianza perfecta con las fiambreras de polietileno. Sin embargo, a medida que las mujeres se incorporaban a la vida laboral, el tiempo para cocinar se iba recortando y los productos precocinados que se pod&iacute;an adquirir en las tiendas y supermercados iban ganando terreno. Con solo unos minutos de microondas u horno estaban listos para servirse. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A pesar de que Tupperware intent&oacute; adaptarse al nuevo panorama con envases aptos para microondas, su &eacute;xito empez&oacute; a declinar en los a&ntilde;os 80. La caducidad de muchas de sus patentes permiti&oacute; la entrada de competidores que ofrec&iacute;an envases herm&eacute;ticos a precios m&aacute;s bajos. La p&eacute;rdida de su ventaja tecnol&oacute;gica y la creciente competencia erosionaron su dominio en el mercado, iniciando </span><a href="https://www.eldiario.es/economia/tupperware-blockbuster-sears-american-apparel-auge-quiebra-meca-capitalismo_1_11670287.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">la ca&iacute;da del gigante</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> de los recipientes.</span>
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            <span class="title">
                Reunión de managers de Tupperware en 1983.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Lo que comenz&oacute; como una revoluci&oacute;n en el hogar, ahora ha encontrado su lugar en las oficinas y universidades. Hoy en d&iacute;a las fiambreras siguen teniendo una vertiente social importante, pero en un contexto completamente diferente: el del entorno laboral. Es usual encontrar en los comedores de oficinas y universidades grupos de personas que comentan de manera animada el contenido de sus respectivos t&aacute;peres durante su pausa para comer. Adem&aacute;s del ahorro de dinero, comer en el lugar de trabajo se ha convertido en un momento importante de socializaci&oacute;n entre compa&ntilde;eros que muchos se niegan a abandonar, tal y como sugiere el </span><a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6512307" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">art&iacute;culo</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> publicado en la Revista Espa&ntilde;ola de Sociolog&iacute;a, titulado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Comer fuera de casa en tiempos de crisis: austeridad y formas de resistencia</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Hoy en día las fiambreras siguen teniendo una vertiente social importante, pero en un contexto completamente diferente: el del entorno laboral</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero disfrutar del t&aacute;per en la oficina requiere de algunas cosas. Por un lado, es necesario que el entorno profesional cuente con un espacio que favorezca que los trabajadores puedan dejar y calentar la comida tra&iacute;da de casa de manera segura. Para la tecn&oacute;loga de alimentos Gemma del Ca&ntilde;o, adem&aacute;s de un microondas, lo ideal ser&iacute;a que cada uno tuviera sus propios cubiertos y manteles y un espacio suficiente que estuviera ventilado. &ldquo;Aunque para m&iacute; lo m&aacute;s importante es la <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuchillo-contaminacion-cruzada_1_10826318.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contaminaci&oacute;n cruzada</a>, por eso es importante que <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/limpiar-nevera-productos-quimicos_1_10234051.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la nevera se limpie</a> con frecuencia y que los alimentos frescos, en caso de que los hubiera, no entrasen en contacto con los cocinados&rdquo;, se&ntilde;ala. Algo que, en muchos casos, no se cumple.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por otro lado, llevar el t&aacute;per a la oficina requiere una planificaci&oacute;n de men&uacute;, la elecci&oacute;n de los ingredientes y su preparaci&oacute;n, lo que supone un esfuerzo f&iacute;sico y mental extra. En la sociedad actual, donde los minutos que se dedican a cocinar disminuyen d&eacute;cada a d&eacute;cada, la elecci&oacute;n de platos precocinados o del </span><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/reparto-comida-a-domicilio-habitos-consumo_1_10504859.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>delivery </em></span></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/reparto-comida-a-domicilio-habitos-consumo_1_10504859.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">(la comida a domicilio)</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> va ganando terreno. Aliviar la carga mental que supone tener que pensar en el men&uacute; semanal para llevar al trabajo hizo del </span><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/tu-mejor-yo/ideas-comer-bien-taper_1_10275150.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>batch cooking</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> una tendencia.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las redes sociales como TikTok e Instagram est&aacute;n llenas de recetas que prometen solucionar la papeleta de diferentes formas, dedicando una sola tarde a cocinar para toda la semana. Una de las f&oacute;rmulas consiste en realizar una suerte de receta base a la que despu&eacute;s </span><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/evitar-lentejas-garbanzos-legumbres-gases_1_11254563.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">agregar una legumbre</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> o una prote&iacute;na que haga parecer que es una preparaci&oacute;n diferente. Otros v&iacute;deos o blogs publican men&uacute;s semanales con recetas sencillas y econ&oacute;micas en dinero y en tiempo. Una de las b&uacute;squedas m&aacute;s populares es la de &ldquo;recetas en 15 minutos&rdquo;, de las que Google devuelve 77 millones de resultados, lo que evidencia que se persigue lo inmediato.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La falta de tiempo y los cambios en las dinámicas laborales han alterado la relación con el acto de cocinar. Lo que era un lujo ocasional, ahora es un hábito, impulsado en parte por la facilidad de las aplicaciones de entrega y la disponibilidad de opciones más asequibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de la durabilidad de los productos Tupperware, la preocupaci&oacute;n por el impacto ambiental de los pl&aacute;sticos ha crecido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Aunque estos envases son reutilizables, siguen siendo pl&aacute;sticos. El uso excesivo de este material ha sido objeto de fuertes cr&iacute;ticas debido a su contribuci&oacute;n a la contaminaci&oacute;n, ya que tardan d&eacute;cadas en degradarse, lo que ha motivado que muchos consumidores busquen alternativas m&aacute;s sostenibles, como recipientes de vidrio, acero inoxidable o bamb&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los recipientes de pl&aacute;stico tambi&eacute;n han generado preocupaci&oacute;n por su impacto en la salud. Con el uso prolongado, estos envases se erosionan y existe el riesgo de que los micropl&aacute;sticos acaben mezcl&aacute;ndose con los alimentos. Adem&aacute;s, los expertos <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/disruptores-endocrinos-alimentos-consejos-eliminar_1_10329144.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desaconsejan calentar pl&aacute;sticos</a> que contengan comida en el microondas porque el calor puede liberar compuestos como el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nuevas-claves-peligro-bisfenol-presente-envases-comidas-bebidas_1_10140799.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bisfenol A</a> que resultan t&oacute;xicos para el organismo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cocinamos menos y pedimos más comida a domicilio.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No es casualidad que mientras Tupperware languidece, los datos sobre c&oacute;mo y cu&aacute;nto cocinamos revelan una tendencia inquietante: cocinamos menos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha observado un aumento considerable en el consumo de alimentos preparados y la tendencia a pedir comida a domicilio en Espa&ntilde;a, mientras disminuye el tiempo dedicado a cocinar en casa. Seg&uacute;n el </span><a href="https://www.kantar.com/es/Inspiracion/Gran-Consumo/Solo-dos-de-cada-cinco-categorias-de-gran-consumo--crecen-por-su-motivacion-principal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">informe</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Demand Moment</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> de la consultora Kantar World Panel, la compra de platos preparados creci&oacute; un 5,8% en 2023 en comparaci&oacute;n con el a&ntilde;o anterior. La falta de tiempo y los cambios en las din&aacute;micas laborales han alterado la relaci&oacute;n con el acto de cocinar. Lo que era un lujo ocasional, ahora es un h&aacute;bito, impulsado en parte por la facilidad de las aplicaciones de entrega y la disponibilidad de opciones m&aacute;s asequibles.</span>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El núcleo de la alimentación se ha desplazado fuera del hogar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esto ha favorecido la aparici&oacute;n de empresas que ofrecen comidas preparadas en porciones individuales que llegan directamente a la nevera. Una suerte de </span><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/taper-a-domicilio-suscripcion_1_10384616.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">t&aacute;per en versi&oacute;n </span></a><a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/taper-a-domicilio-suscripcion_1_10384616.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>delivery</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em>.</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Algunas funcionan bajo suscripci&oacute;n semanal y sirven men&uacute;s variados preparados por cocineros profesionales que son una soluci&oacute;n para aquellos que no tienen tiempo o conocimientos de cocina. Javier Sinde cuenta a este medio que comenz&oacute; a hacer pedidos a Wetaca durante la pandemia. Su profesi&oacute;n, relacionada con la sanidad, le imped&iacute;a sacar minutos para preparar la comida. &ldquo;Era una &eacute;poca de trabajo muy fuerte en la que no ten&iacute;a tiempo para cocinar y la situaci&oacute;n tampoco invitaba mucho a comprar. En general me gusta la comida que llegaba, aunque para m&iacute;, que hago mucho deporte, las raciones se quedaban un poco cortas&rdquo;, comenta Sinde, quien reconoce que ahora, aunque teletrabaje, prefiere dedicar su tiempo a otras tareas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Los supermercados tambi&eacute;n han visto un nicho y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han abierto espacios de comida preparada dentro de sus establecimientos. Uno de los &uacute;ltimos en sumarse ha sido Mercadona, que ha instalado obradores en sus tiendas donde se preparan y venden </span><a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-paella-plato-valenciano-pasado-venderse-arroz-cosas_1_11457094.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">raciones de paella</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">, tortilla de patatas y fideu&aacute;, entre otros platos. Adem&aacute;s, esta cadena de supermercados ha comenzado a colocar salas con microondas, cubiertos y mesas en algunas de sus tiendas donde poder calentar y comer estos productos. Una muestra m&aacute;s de que el n&uacute;cleo de la alimentaci&oacute;n se ha desplazado fuera del hogar.&nbsp;</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cierre-tupperware-explica-cambiado-forma-comer_1_11677511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Sep 2024 20:13:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que la quiebra de Tupperware explica sobre cómo ha cambiado nuestra forma de comer]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fructífero negocio de comer recalentado: por qué proliferan los restaurantes que usan quinta gama]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-quinta-gama_1_11361854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbc12712-1c23-4c83-8f4c-f85b3d0858fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fructífero negocio de comer recalentado: por qué proliferan los restaurantes que usan quinta gama"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos platos preelaborados de manera externa al establecimiento que los sirve contribuyen a la homogeneización de la oferta gastronómica y despistan al consumidor.  El octubre pasado, Francia anunció una ley que obligaba a bares y restaurantes a indicarlo en sus cartas a partir de 2024. España, sin embargo, no cuenta con medidas al respecto</p><p class="subtitle">Laconadas, cachoperías y restaurantes "muy castizos": la romantización de la comida tradicional</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Baos, croquetas, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>gyozas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o tartares de at&uacute;n y salm&oacute;n son art&iacute;culos que se sirven ya en casi cualquier establecimiento y que forman parte de los cat&aacute;logos de lo que se conoce como quinta gama: comida preparada y lista para su consumo. La utilizaci&oacute;n de estos platos preparados contribuye, en parte, al fen&oacute;meno de la </span><a href="https://www.eldiario.es/viajes/gastrificacion-gentrificacion-gastronomia_1_10542001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>gastrificaci&oacute;n </em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;">que se ha extendido por todos los rincones de la pen&iacute;nsula y que coloca a la gastronom&iacute;a en un 'no lugar' en el que si uno tuviera que orientarse por la oferta de los bares, no sabr&iacute;a decir si se encuentra en Galicia o en Sevilla. El </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>pulled pork</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, las costillas en salsa barbacoa, las carrilleras estofadas o el hummus han sustituido a los guisos tradicionales de cada localidad, generando la sensaci&oacute;n de comer lo mismo en todas partes. </span>
    </p><p class="article-text">
        No se hace raro encontrar este tipo de alimentos en los lineales de los supermercados en los que la oferta y la demanda no paran de crecer <a href="https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ante la falta de tiempo</a>, pero tambi&eacute;n son cada vez m&aacute;s los modelos de negocio en restauraci&oacute;n que se apoyan en estos productos para aumentar su rentabilidad. Desde panes de hogaza rebanados y congelados hasta guisos de legumbres <a href="https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-castizos-comida-tradicional-romantizacion_1_10869307.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con aspecto de haber salido de los pucheros de la abuela</a>, la industria alimentaria ha sabido llevar el recetario tradicional a paquetes perfectamente pesados y envasados en porciones listas para ser consumidas tras una m&iacute;nima intervenci&oacute;n en cocina y que tienen la capacidad de conservarse durante varias semanas. A veces, como en el caso de las croquetas, solo hay que fre&iacute;r. Otras, simplemente descongelar o dar un golpe de calor en el horno o el microondas (lo que se conoce en lenguaje culinario como regenerar), para tener la raci&oacute;n lista para ser emplatada, decorada y servida en la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Son platos que contribuyen a homogeneizar un panorama culinario ya de por s&iacute; da&ntilde;ado por la estandarizaci&oacute;n est&eacute;tica que marcan las redes sociales, donde prima m&aacute;s lo <em>instagrameable </em>que el sabor y la calidad de los ingredientes. Por la otra cara de la moneda, estas preparaciones&nbsp;tienen m&uacute;ltiples ventajas para el restaurador, como la estandarizaci&oacute;n de la calidad que garantiza que todas las raciones salgan siempre iguales en peso, sabor y aspecto; o el ahorro de espacio de almacenaje de materias primas frescas y el control sobre el precio, que son cuestiones que se complican m&aacute;s cuando las recetas se preparan en las cocinas de los restaurantes que cuando se compran a terceros. Otra de las ventajas importantes que destacan algunos empresarios es que con la utilizaci&oacute;n de estos productos se reducen el coste de mano de obra y los tiempos de producci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La utilización de estos platos preparados contribuye al fenómeno de la &#039;gastrificación&#039;, que coloca a la gastronomía en un &#039;no lugar&#039; en el que si uno tuviera que orientarse por la oferta de los bares, no sabría decir si está en Galicia o en Sevilla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La quinta gama supone tambi&eacute;n una soluci&oacute;n f&aacute;cil para aquellos que no disponen de salida de humos. La falta de este permiso implica que, t&eacute;cnicamente, no pueden cocinar nada que genere vapores o gases, pero con la ayuda de un microondas, una m&aacute;quina de cocina a baja temperatura o un <em>grill</em>, estos locales pueden ofrecer men&uacute;s enteros a base de preelaborados de empresas externas. &ldquo;Hay muchos locales operando bajo licencia de barra degustaci&oacute;n o bajo otras que no son exactamente la de bar-restaurante, lo que no significa que 'no tengan licencia'. Otra cosa es tener o no tener salida de humos. Locales sin autorizaci&oacute;n he visto solo un par en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y la verdad es que me impresiona el nivel de incertidumbre que asumen sus promotores&rdquo;, afirma Miguel Bonet, director de la consultora especializada en aperturas de restaurantes Anson+Bonet.
    </p><p class="article-text">
        La instalaci&oacute;n de la salida de humos supone un conflicto para muchos restauradores, pues conseguir este permiso pasa por negociar con los vecinos y, dependiendo de la normativa de cada ayuntamiento, la necesidad de que haya un patio interior donde colocarla o salvar diferentes alturas en fachada para que los olores no afecten a la convivencia. Esta es una de las razones que explica el auge de locales cuya propuesta gira en torno a las conservas y encurtidos como las gildas, que han traspasado las fronteras donostiarras y ya se encuentran con facilidad en todas las barras. 
    </p><p class="article-text">
        Paco Cruz Rivera, experto en gesti&oacute;n y rentabilidad en la restauraci&oacute;n, define la quinta gama como el futuro de la hosteler&iacute;a. Defiende que este sector ha cambiado mucho durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os y que ahora es necesario distinguir entre la quinta gama industrial y otra que se aproxima m&aacute;s al trabajo artesanal. &ldquo;Hay una quinta gama que est&aacute; evolucionando y hay obradores que cocinan la receta que el restaurante quiere. Es una quinta gama porque est&aacute; hecha por otros, pero la receta est&aacute; pensada en la casa&rdquo;, afirma Cruz. En los cursos que imparte aconseja a los asistentes que a partir del tercer local consideren la posibilidad de tener un obrador central en el que elaborar las preparaciones que luego se distribuyen en los restaurantes, otro modelo a mitad de camino entre lo elaborado o no en el propio restaurante. &ldquo;Si tienes m&aacute;s de dos locales necesitas hacer grandes tiradas de producci&oacute;n y tener un obrador a las afueras de la ciudad, con todo organizado, es mucho m&aacute;s sostenible, incluso a nivel de sostenibilidad de personal&rdquo;, opina Cruz.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La industria alimentaria ha sabido llevar el recetario tradicional a paquetes perfectamente pesados y envasados en porciones listas para ser consumidas tras una mínima intervención en cocina y con capacidad de conservarse durante semanas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El manejo de equipos de trabajo<strong> </strong>es una variante delicada en un momento en el que la hosteler&iacute;a est&aacute; atravesando dificultades para conseguir y <a href="https://www.eldiario.es/economia/hosteleros-cargan-propuesta-diaz-reducir-horarios-camareros-denuncian-nadie-paga-plus-nocturnidad_1_10986251.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retener personal</a>. Algunos de los referentes dentro del mundo de la hosteler&iacute;a, como Nino Redruello (propietario del grupo La Ancha) o Abel Valverde (director del grupo Pescader&iacute;as Coru&ntilde;esas) defendieron la necesidad de cambiar las din&aacute;micas viciadas dentro del sector durante su ponencia en la pasada edici&oacute;n del congreso gastron&oacute;mico Madrid Fusi&oacute;n. En su intervenci&oacute;n ambos coincidieron en poner el foco en la conciliaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de los restaurantes dan servicio de comida y cena con el mismo equipo. Esto supone que la brigada de cocina tiene que entrar a trabajar a las once de la ma&ntilde;ana para empezar a preparar las elaboraciones y, una vez en su puesto de trabajo, tienen dos horas para cocinar, recibir y colocar pedidos, media hora para comer (una pr&aacute;ctica usual) y comenzar sobre las 13.00 horas un servicio que termina hacia las cinco de la tarde. Despu&eacute;s de un breve descanso, vuelven a las 20.00 horas a dar cenas y, en muchos casos, no terminan hasta pasada la medianoche. &ldquo;Si tengo un obrador central donde todo est&aacute; organizado, la gente hace sus ocho horas en ese espacio y es m&aacute;s f&aacute;cil que las cumplan en el restaurante porque se eliminan las horas de trabajo innecesarias&rdquo;, asegura Paco Cruz.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, no se puede obviar que al utilizar quinta gama se elimina la necesidad de contar con perfiles formados en cocina que demandan un salario mayor. Es decir, si solo hay que calentar y decorar las recetas no son necesarios conocimientos de cocina amplios y reemplazar personal es mucho m&aacute;s sencillo y barato. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que parece una soluci&oacute;n que permite coger aire para algunos se convierte en competencia desleal para otros. En Gipuzkoa ya se pusieron medidas ante el malestar del tejido hostelero con la creaci&oacute;n en 2019 de un <a href="https://www.donostia.eus/home.nsf/0/7CC8DAC2C73DB0DAC125836300423D08?OpenDocument&amp;idioma=cas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dec&aacute;logo del Pintxo</a> impulsado por el Instituto del Pintxo Donostiarra, un organismo que busca velar por el futuro de esta parte de la cultura gastron&oacute;mica vasca. El primero de los diez puntos defend&iacute;a lo siguiente:&nbsp;&ldquo;Elaboraci&oacute;n. El bar tendr&aacute; cocina propia y personal formado. No se ofrecer&aacute;n pintxos elaborados fuera del establecimiento ni de baja calidad&rdquo;. Una respuesta al creciente n&uacute;mero de bares sin cocina que se aprovechaban del flujo de turistas que llegaban a San Sebasti&aacute;n buscando saciar su hambre con bocados en miniatura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La quinta gama es una solución fácil para los locales sin salida de humos. La falta de este permiso implica que, técnicamente, no pueden cocinar nada que genere vapores o gases, pero con la ayuda de un microondas o un grill, pueden ofrecer menús enteros a base de preelaborados de empresas externas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El punto de fricci&oacute;n se encuentra en colocar la l&iacute;nea que separa la quinta gama de la cocina casera. Muchos establecimientos compran patatas ya peladas o, incluso, ya pochadas con cebolla, listas para a&ntilde;adir el huevo y hacer una tortilla, &iquest;ser&iacute;a eso una tortilla casera? El l&iacute;mite no est&aacute; claro y la cosa se complica con los nuevos modelos de quinta gama como el de Maruka Gastro (Getaria), un restaurante 100% digitalizado. Enrique Fleischeman se encuentra al frente de este proyecto innovador en que tratan el producto como lo har&iacute;an desde una cocina industrial, pero a una escala m&aacute;s peque&ntilde;a. &ldquo;Nosotros seleccionamos nuestras materias primas, las tratamos de manera tradicional (unas carrilleras guisadas, por ejemplo) y&nbsp;las sometemos a un proceso de enfriamiento en abatidor <span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;</span>una m&aacute;quina que congela r&aacute;pidamente sin generar cristales de hielo<span class="highlight" style="--color:white;">&mdash;</span> y conservamos en bolsas de vac&iacute;o&rdquo;, comenta Fleischeman. Una vez terminado este proceso colocan un c&oacute;digo QR en las bolsas que les permite tener una trazabilidad completa del producto y las instrucciones para prepararlo. Solo con escanear el c&oacute;digo los cocineros son capaces de saber en qu&eacute; m&aacute;quina tienen que cocinar cada elaboraci&oacute;n y qu&eacute; acabado darle.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto hace que la quinta gama respete los valores originales de la concepci&oacute;n de la receta y sus cualidades organol&eacute;pticas. Puedes comprar callos maravillosos ya hechos en el mercado, pero si el que va a regenerar no tiene las indicaciones correctas no ser&aacute;n unos buenos callos. Este sistema te permite ser artesano, pero valerte de la tecnolog&iacute;a para garantizar un mejor producto&rdquo;, comenta con orgullo Fleischman. El cocinero asegura que con este sistema la rentabilidad puede llegar a doblarse porque no existen las mermas ya que solo se utilizan lo necesario.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">No se puede obviar que al utilizar quinta gama se elimina la necesidad de contar con perfiles formados en cocina (...) si solo hay que calentar y decorar las recetas no son necesarios conocimientos de cocina amplios y reemplazar personal es más sencillo y barato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pese a que hay divergencia de opiniones en la utilizaci&oacute;n o no de platos preparados en los restaurantes, en lo que s&iacute; parece haber <em>quorum </em>entre los profesionales del sector es en la cuesti&oacute;n del enga&ntilde;o. &ldquo;Si en una carta pone que una croqueta es casera y se ha fabricado por una empresa externa, eso es un enga&ntilde;o&rdquo;, comenta Paco Cruz. Miguel Bonet coincide y a&ntilde;ade que ser&iacute;a una opci&oacute;n interesante que el cliente sepa cuando el plato que est&aacute; comiendo ha sido elaborado por un tercero: &ldquo;Hay proveedores de quinta gama con un cat&aacute;logo extenso y de muy buena calidad que va desde el cochinillo asado hasta el tartar de gamba, pero en esos casos no se puede vender como casero, es decir, elaborado en casa, un producto que no lo es&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario que ocurre en otros pa&iacute;ses como Alemania, Italia y, desde finales de 2023, Francia, en Espa&ntilde;a no existe una legislaci&oacute;n que permita al consumidor conocer qu&eacute; platos han sido elaborados en un obrador externo. Lo m&aacute;s parecido es el <a href="https://www.boe.es/doue/2011/304/L00018-00063.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reglamento (UE) 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2011</a> sobre la informaci&oacute;n alimentaria facilitada al consumidor, que en su art&iacute;culo 7 (pr&aacute;cticas informativas desleales) recoge: &ldquo;La informaci&oacute;n alimentaria no inducir&aacute; a error, en particular: sobre las caracter&iacute;sticas del alimento y, en particular, sobre la naturaleza, identidad, cualidades, composici&oacute;n, cantidad, duraci&oacute;n, pa&iacute;s de origen o lugar de procedencia, y modo de fabricaci&oacute;n o de obtenci&oacute;n&rdquo;. Pero, ante la ambig&uuml;edad de esta normativa, solo queda preguntar al hostelero si el plato se ha hecho o no en la casa, lo que deja en una situaci&oacute;n de cierto desamparo al comensal.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Si en una carta pone que una croqueta es casera y se ha fabricado por una empresa externa, eso es un engaño</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paco Cruz Rivera</span>
                                        <span>—</span> experto en gestión y rentabilidad en la restauración
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La medida aprobada por Francia buscaba proteger al consumidor a la par que poner en valor los restaurantes que cocinan todos los platillos de su carta y que fomentan la continuidad de la gastronom&iacute;a local. &ldquo;Que una ensalada que viene en bolsa te dure tres d&iacute;as me parece una ventaja, pero si los productos frescos tienen una caducidad de tres meses es porque hay muchos conservantes. Yo, como cocinera, prefiero cocinar, pero entiendo que algunos lo utilicen. El problema es que la gente tiene derecho a saber qu&eacute; est&aacute; comiendo y muchas veces no se dice. Falta honestidad en el sector&rdquo;, declara Luc&iacute;a Gr&aacute;valos, chef al frente de Desborre (Madrid), un proyecto de reciente apertura que apuesta por la agricultura regenerativa. Para los amantes de la gastronom&iacute;a, que buscan experiencias aut&eacute;nticas, el hecho de que se recurra a comida preparada supone una p&eacute;rdida de identidad. &ldquo;La utilizaci&oacute;n de la quinta gama representa la estandarizaci&oacute;n de la cocina y la ausencia de personalidad&rdquo;, sentencia Rogelio Enr&iacute;quez, presidente de la Academia Madrile&ntilde;a de Gastronom&iacute;a, que defiende la necesidad de que se mantengan los bares y las casas de comida tradicionales a las que las franquicias van ganando cada vez m&aacute;s terreno. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/restaurantes-quinta-gama_1_11361854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 May 2024 19:43:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fructífero negocio de comer recalentado: por qué proliferan los restaurantes que usan quinta gama]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Restauración,Restaurantes,Tendencias,Bares,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de la olla aranesa: una ruta por la inesperada gastronomía del Val d'Aran]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/valle-de-aran-donde-comer_1_11331237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee141e25-aff7-469f-9879-cc30e86642a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá de la olla aranesa: una ruta por la inesperada gastronomía del Val d&#039;Aran"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un valle autogobernado desde 1991 lleno de peculiaridades gastronómicas, con una historia ligada a la industria energética, la minería y los deportes de nieve que llenan de contrastes los pueblos que conforman esta comarca que ha visto cambiar su situación económica de manera drástica</p><p class="subtitle">Cómo comemos - La chef Vicky Sevilla: "Crecemos sin saber a qué saben los alimentos, acostumbrados a sabores que no son reales"</p></div><p class="article-text">
        En el Val d'Aran el horizonte es corto, pero son m&aacute;s de 2.000 metros los que la mirada puede recorrer en vertical desde las calles de alguno de sus municipios hasta la cima de las monta&ntilde;as que la rodean. Un valle autogobernado desde 1991 lleno de peculiaridades gastron&oacute;micas, con una historia ligada a la industria energ&eacute;tica, la miner&iacute;a y los deportes de nieve que llenan de contrastes los pueblos que conforman esta comarca que ha visto cambiar su situaci&oacute;n econ&oacute;mica de manera dr&aacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        No todas las caras de las monta&ntilde;as est&aacute;n ba&ntilde;adas igual por la luz y, en una zona con un invierno que se extiende hasta siete meses, el lugar m&aacute;s soleado es el m&aacute;s importante porque permite introducir animales, producir leche, cultivar vegetales o ser el centro de producci&oacute;n de pan una vez ganado terreno al bosque. La tala de &aacute;rboles para obtener campos productivos y pastizales destap&oacute; minas de alta monta&ntilde;a de material ferroso que comenzar&iacute;an a explotarse a finales del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante, entre 1950 y 1970, las compa&ntilde;&iacute;as el&eacute;ctricas comenzaron a construir presas que permitieron soltar el agua a demanda para la producci&oacute;n de energ&iacute;a. Los trabajadores que ven&iacute;an como mano de obra para estas construcciones se fueron asentando como poblaci&oacute;n. Fue en entonces cuando el telesilla n&uacute;mero uno de Baqueira Beret empez&oacute; a subir a los primeros esquiadores hasta el comienzo del descenso. La gentrificaci&oacute;n no solo ocurre en las ciudades. Las pistas de nieve comenzaron a atraer a un p&uacute;blico que practica deportes de nieve que, de manera inevitable, est&aacute;n ligados a cierto elitismo y a las clases sociales m&aacute;s pudientes. Esto provoc&oacute; que, desde los a&ntilde;os ochenta, los comercios comenzaran a cambiar y las casas dejaran de habitarse por la misma familia durante todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El Val d'Aran se hab&iacute;a convertido en una suerte de Las Vegas del Pirineo: una extensi&oacute;n de tierra hostil y pobre donde pocos eran los que quer&iacute;an vivir antes de la llegada del dinero. Ahora sus pueblos cuentan con todos los servicios necesarios para acoger a quienes busquen disfrutar de su exuberante naturaleza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La gentrificación no solo ocurre en las ciudades. Las pistas de nieve comenzaron a atraer a un público que practica deportes de nieve. Esto provocó que, a partir de los años ochenta, los comercios comenzaran a cambiar y las casas dejaran de habitarse por la misma familia durante todo el año</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchas cuadras familiares se transformaron en hoteles y restaurantes que hoy dan servicio a los visitantes del valle. El hotel El Ciervo, en Vielha, es un ejemplo de ello. Sof&iacute;a y Antonio, que a&uacute;n no han cumplido 30 a&ntilde;os, son la cuarta generaci&oacute;n que regenta este alojamiento que fue un chamizo para animales hace a&ntilde;os. Ahora cuenta con 20 habitaciones donde reina su identitario color verde y un ambiente c&aacute;lido y familiar que se preocupan por cuidar, y que se transmite en detalles como los desayunos que cambian cada d&iacute;a. No se trata del t&iacute;pico bufet hotel. Mar&iacute;a Jes&uacute;s Onco, madre de Sof&iacute;a y Antonio, elabora a diario un surtido de ocho platos con presentaciones tan originales como una mini <em>raclette </em>o unos s&aacute;ndwiches mixtos que llegan a la mesa colgando de un tendedero en miniatura.
    </p><p class="article-text">
        El aran&eacute;s (que se instaur&oacute; como lengua cooficial cuando en 1991 se firmaron los estatutos que devolvieron su autogobierno a la zona) no se escucha mucho en las calles de Vielha, pero marca el car&aacute;cter del pueblo y est&aacute; presente en muchos carteles que coronan las entradas de las puertas. As&iacute; ocurre en Eth Bistr&oacute; (<em>eth</em> significa &ldquo;el&rdquo;), un peculiar restaurante que hace convivir en su carta lo mejor de la cocina local con la gastronom&iacute;a mediterr&aacute;nea de la costa brava. Su due&ntilde;o y cocinero, Albert Jubany, se form&oacute; en la escuela de Hosteler&iacute;a de Girona junto a Joan Roca, y ejerci&oacute; de cocinero hasta que, a los 26 a&ntilde;os, un cierto sentimiento de verse superado le llev&oacute; a refugiarse en el negocio familiar dedicado a la construcci&oacute;n. La crisis de 2008 llev&oacute; a su empresa a un punto cr&iacute;tico y a &eacute;l hasta Vielha, donde ten&iacute;a su segunda residencia.
    </p><p class="article-text">
        En 2015, Jubany decidi&oacute; abrir su restaurante, que en un primer momento se enfoc&oacute; hacia el p&uacute;blico suizo ofreciendo<em> fondues</em> de quesos selectos, hasta que en 2017 cambi&oacute; la carta en un giro m&aacute;s gastron&oacute;mico. El local que puede disfrutarse ahora es una anomal&iacute;a: un bistr&oacute; de alta monta&ntilde;a en el que el pescado y el marisco son el hilo conductor y la gamba de Palam&oacute;s es el ingrediente estrella, algo inesperado a 1.000 metros sobre el nivel del mar. Su plato estrella es la croqueta de gamba que se sirve envuelta en un crujiente de fideos que se acompa&ntilde;a con unos toques de alioli de ajo negro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Croqueta de gamba de Palamós de Eth Bistró.                            </span>
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        Vielha esconde otras curiosidades gastron&oacute;micas m&aacute;s all&aacute; de la olla aranesa, su plato m&aacute;s emblem&aacute;tico. La producci&oacute;n del caviar Nacarii est&aacute; vinculada a Neoelectra, una empresa dedicada a la ecogeneraci&oacute;n de electricidad por quema de gas en turbinas. En su planta, recogen el residuo de la combusti&oacute;n y lo licuan separando el humo del gas. Como si quisieran seguir las doctrinas de Lavoisier, en esta planta la materia no se crea ni se destruye, se transforma, y han ideado un sistema en el que los residuos de las diferentes partes del proceso de generaci&oacute;n de energ&iacute;a se reconducen.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como acabaron criando peces en las piscinas donde enfriaban el agua antes de devolverla al r&iacute;o Garona. Primero fueron carpas y truchas y, finalmente, esturiones. Una especie que entr&oacute; en peligro de extinci&oacute;n en el a&ntilde;o 1999. En un principio criaban <em>Acipenser naccarii,</em>&nbsp;un tipo de esturi&oacute;n procedente del mar Adri&aacute;tico que se colaba por el Mediterr&aacute;neo y remontaba los r&iacute;os espa&ntilde;oles, pero en la b&uacute;squeda de un producto de bienestar animal decidieron cambiar la especie por la variedad rusa <em>Acipenser baerii</em>. Esta es la &uacute;nica especie que nunca busca el mar porque no lo conoce, lo que hace que sea menos sensible a los cambios de luz. El caviar que extraen de las hembras adultas se somete a un proceso de lavado para quitar impurezas antes de salarlo. El resultado madura dentro de las latas y su sabor va cambiando. Lorea Estala, responsable de ventas de caviar Nacarii, advierte que, al tratarse de una especie en peligro de extinci&oacute;n, a la hora de comprar este producto es vital fijarse en el CITES, un c&oacute;digo que se encuentra en las etiquetas y que asegura que los peces se han criado en las condiciones &oacute;ptimas, respetando las leyes y asegurando su trazabilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La propuesta de César Mory en Es Arraïtzes.                            </span>
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        A unos pocos kil&oacute;metros, remontando la carretera en direcci&oacute;n a Baqueira, la localidad de Gar&ograve;s acoge a otro cocinero reconvertido que ha sabido buscar su hueco en el valle. C&eacute;sar Mory, un peruano que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a como refugiado en 1991 cuando solo ten&iacute;a 22 a&ntilde;os y sin oficio concreto. Su pericia a la hora de arreglar veh&iacute;culos le llev&oacute; a conseguir trabajo en un taller mec&aacute;nico que combinaba haciendo horas en la cocina del m&iacute;tico restaurante ruso Rasput&iacute;n, en Madrid. Poco a poco fue ganando destreza entre los fogones y, tras mucho trabajo de formaci&oacute;n, acab&oacute; haciendo de la cocina su profesi&oacute;n. Hace nueve a&ntilde;os que se instal&oacute; en el Val d'Aran como chef propietario de Es Arra&iuml;tzes (las ra&iacute;ces), con la intenci&oacute;n de volver a conectar con sus or&iacute;genes americanos.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de este restaurante descoloca y Mory ha acabado por crear su propio estilo fusionando la cocina peruana con ingredientes de alta monta&ntilde;a y gui&ntilde;os al producto franc&eacute;s. La proeza es todav&iacute;a mayor cuando el propio cocinero cuenta que no conoc&iacute;a el recetario peruano. Lo supo solucionar gracias a la asesor&iacute;a del chef Luis Ar&eacute;valo, uno de los referentes de la cocina <em>nikkei </em>(fusi&oacute;n entre la cocina peruana y la japonesa) en Espa&ntilde;a y puede apreciarse en platos como los <em>nigiris</em> de salm&oacute;n y de <em>wayuu </em>y huevo de codorniz y salsa de huacatay, o su <em>gyoza</em> de pato con reducci&oacute;n de pisco. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si hay algo que caracteriza esta zona del Pirineo es su agua. La piedra granítica es impermeable y la vertiente atlántica hace que las precipitaciones sean muy abundantes. Además de su potencial para generar la electricidad, la pureza del agua del Garona también es perfecta para elaborar cerveza</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Lagos de Colomèrs (Val d&#039;Aran).                            </span>
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        Si hay algo que caracteriza esta zona del Pirineo es su agua. La piedra gran&iacute;tica es impermeable y la vertiente atl&aacute;ntica hace que las precipitaciones sean muy abundantes.&nbsp;M&aacute;s all&aacute; de su potencial para generar la electricidad que reparten por toda Espa&ntilde;a, la pureza del agua del Garona tambi&eacute;n es perfecta para elaborar cerveza, algo que han sabido ver en Refu. Este proyecto de cerveza artesanal alternativo se instal&oacute; en 2015 en una nave a las afueras de Boss&ograve;st se ha propuesto, entre otras cosas, hacer una bebida&nbsp;que guste a todos aquellos que no se llevan muy bien con este tipo de brebajes. Con un total de siete referencias (todas de baja carbonataci&oacute;n y sin gluten) que van ganando en complejidad, su propuesta b&aacute;sica se llama Legzira, una <em>blonde ale</em> ligera y fresca que lleva el nombre de un pueblo marroqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una cerveza pensada para todo tipo de p&uacute;blico, para quienes entran en nuestro local y no se han dado cuenta de que es un sitio de cervezas de especialidad y quieren tomarse una ca&ntilde;a&rdquo;, comenta David, uno de los creadores del proyecto. Muy alejados de la gran distribuci&oacute;n, solo trabajan con peque&ntilde;os bares. En Refu respiran pasi&oacute;n por lo que hacen y eso les ha llevado a divulgar la cultura cervecera y a crear una red con otros profesionales afines a su manera de entender esta bebida fermentada. Fruto de estas colaboraciones surgen algunas creaciones como <em>1312</em>, una rubia tipo <em>lambic </em>&nbsp;envejecida en 
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                Proceso de elaboración, cervecería Refu.                            </span>
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        Del otro lado del r&iacute;o, en la misma localidad, se ubica El Portalet. Su elegante local conserva las vigas centenarias de madera hechas de una sola pieza. Josep Gregorio tom&oacute; los mandos de la cocina que su padre hab&iacute;a practicado desde mediados de los ochenta. Gregorio recogi&oacute; esa tradici&oacute;n y la recondujo hacia platos m&aacute;s creativos y personales que buscan reproducir el paisaje de Bossost. Una propuesta que se acerca a la alta cocina y que se puede disfrutar tanto a la carta como en una f&oacute;rmula que se aproxima a un men&uacute; degustaci&oacute;n con un precio de 49 euros. Su mujer, Txell, se encarga de la sala y de recomendar los vinos que escoge entre una cuidada selecci&oacute;n de 150 referencias que prima proyectos peque&ntilde;os de alta monta&ntilde;a buscando la coherencia con su filosof&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/valle-de-aran-donde-comer_1_11331237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Apr 2024 20:02:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más allá de la olla aranesa: una ruta por la inesperada gastronomía del Val d'Aran]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Comida,Cocina,Val d'Aran,Pirineos,Lleida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias gastronómicas de Ramadán: platillos y costumbres para romper el ayuno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ramadan-platos-tipicos_1_11232794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39ab9553-4077-43b5-a2ea-929da6131df9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Historias gastronómicas de Ramadán: platillos y costumbres para romper el ayuno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La concepción de este periodo que se hace desde occidente a menudo se queda en una lectura superficial ligada al ayuno, pero para la comunidad musulmana el Ramadán significa reconciliación y solidaridad</p><p class="subtitle">Las recetas del hambre: cómo la cocina de escasez de la posguerra influye en lo que comemos hoy</p></div><p class="article-text">
        Momentos antes del ocaso puede sentirse el ajetreo en las calles cercanas a la mezquita de la Kutubia, en Marrakech, durante el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/todavia-posible-tregua-gaza-durante-mes-ramadan_1_10988622.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ramad&aacute;n</a>. La escena cambia y el cansancio que se imprime en los rostros provocado por el ayuno y el calor durante el d&iacute;a queda atr&aacute;s. Los que no han podido hacerlo antes se apresuran a realizar sus &uacute;ltimas compras en las panader&iacute;as y los puestos de d&aacute;tiles y frutas callejeros. Minutos despu&eacute;s de ponerse el sol, las calles se quedan vac&iacute;as. Todos est&aacute;n en casa disfrutando de la cena en familia. Esta escena se repite cada a&ntilde;o durante el noveno mes del calendario lunar por el que se rige. La primera luna creciente de este mes es la que marca el inicio del Ramad&aacute;n, una festividad que busca conmemorar la primera revelaci&oacute;n de las escrituras del Cor&aacute;n a Mahoma en el a&ntilde;o 610 y que va m&aacute;s all&aacute; del ayuno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que sale el sol hasta que se pone, todos los que profesan esta religi&oacute;n est&aacute;n obligados a practicar el <em>sawn</em>, o lo que es lo mismo,&nbsp;no ingerir ni s&oacute;lidos ni l&iacute;quidos, ni practicar relaciones sexuales. Aunque existen salvedades y los ancianos, las embarazadas, las personas que est&aacute;n menstruando, los enfermos cr&oacute;nicos y ni&ntilde;os no est&aacute;n obligados a dejar de comer, pero en algunos casos deber&aacute;n recuperar los d&iacute;as que no hayan podido cumplir con la tradici&oacute;n. Durante este periodo, m&aacute;s all&aacute; de experimentar el hambre y la sed, y su fatiga correspondiente, se busca ahondar en la espiritualidad y el crecimiento personal de d&iacute;a y estrechar lazos con la familia y la comunidad en torno a la comida de noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ritmo de la vida en el islam lo marcan las oraciones. Antes de la primera, se realiza el <em>suhoor </em>o <em>suhur</em>, una comida similar al desayuno que se toma momentos antes del amanecer. Durante el <em>suhoor </em>el cuerpo se prepara a base de agua y alimentos de lenta digesti&oacute;n que permiten coger fuerzas y afrontar el ayuno que acompa&ntilde;ar&aacute; a las personas hasta la ca&iacute;da del sol. Frutas, yogur y platos de digesti&oacute;n lenta se consumen antes del rezo del <em>Fayr</em>. El resto de la jornada est&aacute; enfocada a la introspecci&oacute;n, la purificaci&oacute;n del cuerpo y la mente y el estudio de los textos religiosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tres oraciones m&aacute;s tarde, el rezo del <em>magreb</em> marca el final del ayuno cuando cae el sol. Hablar de recetas t&iacute;picas en Ramad&aacute;n de una manera generalista resulta imposible. Son m&aacute;s de 2.000 millones de personas las que celebran este mes y las comidas que se preparan en Senegal o Indonesia ser&aacute;n muy distintas a las que llenan los platos de las familias magreb&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        Adnan Al Ayoubi regenta una librer&iacute;a con servicio de traducci&oacute;n jurada en los alrededores de la conocida como mezquita de la M-30 (Madrid), la m&aacute;s grande de Espa&ntilde;a. Originario de Palestina, explica que, seg&uacute;n la tradici&oacute;n de su pa&iacute;s, lo normal es romper el ayuno con peque&ntilde;os sorbos de agua y alg&uacute;n d&aacute;til, tal y como lo hizo el profeta Mahoma. Un peque&ntilde;o bocado que el est&oacute;mago recibe de manera amable y que da el pistoletazo de salida al fest&iacute;n nocturno conocido como <em>iftar</em>. &ldquo;Despu&eacute;s de romper el ayuno con el d&aacute;til, lo normal es consumir alg&uacute;n platillo que contenga caldo<strong> </strong>caliente. En Palestina tomamos la <em>Jriche</em> (tambi&eacute;n consumida en Siria e Irak), una sopa con cuerpo a base de trigo asado y carne de cordero&rdquo;, declara Al Ayoubi.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Frutas, yogur y platos de digestión lenta se consumen antes del rezo del Fayr. El resto de la jornada está enfocada a la introspección, la purificación del cuerpo y la mente y el estudio de los textos religiosos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el norte de &Aacute;frica, el <em>iftar </em>lo componen otros platos. Adil Tribke lleg&oacute; a Espa&ntilde;a solo con 17 a&ntilde;os desde Marruecos en unas condiciones que nadie con esa edad deber&iacute;a experimentar, pero se ha labrado un camino como panadero hasta llegar a Panic, uno de los obradores m&aacute;s conocidos de Madrid. &ldquo;En Marruecos para romper el ayuno comemos sopa <em>harira</em>, que est&aacute; hecha de garbanzos, fideos, ternera, salsa de tomate, ajo y especias&rdquo;, cuenta Tribke, que apenas tiene 23 a&ntilde;os. Aunque la <em>harira </em>se consume durante todo el a&ntilde;o, es uno de los platos que est&aacute; siempre presente durante el Ramad&aacute;n por ser una preparaci&oacute;n caliente que, adem&aacute;s, aporta l&iacute;quidos al organismo y ayuda a hidratarlo.
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            <span class="title">
                Harira.                            </span>
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        Seg&uacute;n la historiadora, traductora y divulgadora gastron&oacute;mica Rosa Tovar, estas recetas de sopas de legumbres que se consumen para finalizar el ayuno se remontan, al menos, al siglo X. En la literatura se encuentran ejemplos como la &ldquo;torta con zumo de garbanzos, pollos, queso y aceitunas; es buena para que el ayuna&rdquo;, que recoge la traducci&oacute;n del arabista espa&ntilde;ol Ambrosio Huici Miranda sobre un escrito an&oacute;nimo hispano-magreb&iacute; del siglo XVIII. &ldquo;En las recetas antiguas el pan sustituye al arroz que ahora se a&ntilde;ade a la <em>harira </em>actual, pues entonces el arroz en el Mediterr&aacute;neo occidental era muy caro, importado de Ir&aacute;n, de la antigua Mesopotamia o de Egipto&rdquo;, asegura Tovar. Al igual que ocurre con todas las recetas regionales, existen variaciones de ingredientes y muchos optan ahora por sustituir el arroz por fideos de trigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de consumir la sopa y hacer un breve descanso, el fest&iacute;n contin&uacute;a. En el hogar de Tribke la familia se junta alrededor del <em>tajine</em>. Esta receta preparada en una peculiar vasija de barro con una tapadera c&oacute;nica que funciona de horno, olla y plato al mismo tiempo, se compone de una prote&iacute;na principal que suele ser pollo, ternera o pescado &mdash;siempre sacrificados bajos los preceptos halal&mdash; y se acompa&ntilde;a de verduras, aceitunas, pasas y otras frutas secas y especias. No puede entenderse la cocina marroqu&iacute; sin las especias como la canela, el cilantro, la pimienta, la guindilla seca dulce o paprika y otros elementos como los limones fermentados con sal, que aderezan carnes, pescados y verduras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de romper el ayuno con el dátil, lo normal es consumir algún platillo que contenga caldo caliente. En Palestina tomamos la Jriche (también consumida en Siria e Irak), una sopa con cuerpo a base de trigo asado y carne de cordero</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adnan Al Ayoubi</span>
                                        <span>—</span> librero
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dependiendo la &eacute;poca del a&ntilde;o en la que caiga la festividad, los platos pueden cambiar. Las ensaladas tienen un hueco propio en la gastronom&iacute;a marroqu&iacute; y cobran especial importancia en la celebraci&oacute;n durante los meses de verano. Entre las m&aacute;s conocidas se encuentra el <em>tabbule</em>, a base de abundante perejil picado, tomate, pepino y bulgur &mdash;granos de trigo cocidos, secados y partidos&mdash;, muchas veces malinterpretado en Europa a&ntilde;adiendo s&eacute;mola de trigo, conocida como cusc&uacute;s. La concepci&oacute;n de lo dulce y lo salado se diluye en la gastronom&iacute;a &aacute;rabe con preparaciones como los <em>breuat </em>o las<em> </em>pastelas, bocados hojaldrados rellenos de pollo, pescado o cordero, que se fr&iacute;en y se condimentan con az&uacute;car y canela, lo que hace que la percepci&oacute;n en boca traslade al cerebro al compartimento dedicado a los postres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo d&iacute;a de Ramad&aacute;n se celebra el<em> Eid al-Fitr</em>, la fiesta del fin del ayuno. Durante esta ocasi&oacute;n las familias se re&uacute;nen, se intercambian dulces y se hacen regalos, especialmente a los ni&ntilde;os, quienes ajenos al ayuno viven este mes como algo especial. La dulcer&iacute;a tiene especial protagonismo en este d&iacute;a en el que la celebraci&oacute;n se realiza en torno al desayuno y las masas a base de s&eacute;mola y miel mantequilla se disfrutan junto a los frutos secos en hermandad, vestidos con sus mejores prendas y bien perfumados. Las leyes del islam contemplan a los que no tienen medios para poder celebrar y, durante este d&iacute;a, antes de la oraci&oacute;n, aquellos que tienen cubiertas sus necesidades tienen la obligaci&oacute;n de hacer una donaci&oacute;n de alimentos o dinero que permitan a los m&aacute;s desfavorecidos disfrutar tambi&eacute;n del <em>Eid al-Fitr</em>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ramadán en Turquía.                            </span>
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        Para Adnan Al Ayoubi la importancia del Ramad&aacute;n reside en sus connotaciones de relaci&oacute;n con la comunidad y perd&oacute;n y remarca que durante este mes muchas personas dejan atr&aacute;s sus disputas y se reconcilian. Mahoma dej&oacute; dicho, seg&uacute;n sus disc&iacute;pulos que escribieron el Cor&aacute;n: &ldquo;El mejor entre vosotros es aquel que alimenta a la gente, a los dem&aacute;s&rdquo;. Una frase que para Rosa Tovar tiene mucho que ver con el contexto geogr&aacute;fico. &ldquo;En el medio ambiente pobre y seco del desierto donde la comida prevista para uno es suficiente para dos; la de dos lo es para cuatro y la de cuatro lo es para ocho&rdquo;, comenta Tovar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En las recetas antiguas el pan sustituye al arroz que ahora se añade a la harira actual, pues entonces el arroz en el Mediterráneo occidental era muy caro, importado de Irán, de la antigua Mesopotamia o de Egipto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosa Tovar</span>
                                        <span>—</span> historiadora, traductora y divulgadora gastronómica
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La historiadora tambi&eacute;n ve decisivo el entorno a la hora de marcar los periodos de ayuno en las diferentes religiones. &ldquo;Pese a que Mahoma se bas&oacute; en la ley mosaica y la cristiana para construir la suya, en el caso de la vigilia se diferencian. En el cristianismo la abstinencia de carne no va acompa&ntilde;ada de la abstinencia de carne en la noche&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Iftar.                            </span>
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        Estas leyes, que en un principio pod&iacute;an relacionarse con la supervivencia en comunidad, se traducen ahora en ofrendas con los vecinos. &ldquo;Hay dos o tres se&ntilde;oras mayores marroqu&iacute;es que nos traen tostas de harina de ma&iacute;z con <em>zaatar </em>&mdash;una mezcla de especias&mdash; y carne picada o dulces durante este mes y nos hace mucha ilusi&oacute;n porque son gente muy humilde que no lo hace de forma interesada, sino por compartir&rdquo;, comenta B&agrave;sel Al Ayoubi, hijo de Adnan. Ambos son de origen palestino y no pueden evitar manifestar su preocupaci&oacute;n ante la situaci&oacute;n de guerra en Gaza. Para intentar ayudar a las familias que lo han perdido todo por este conflicto, algunas asociaciones hispano-palestinas como Jerusal&eacute;n, organizan durante eventos recaudatorios que tienen que ver con la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/luces-farolillos-ciudad-vieja-jerusalen-prepara-ramadan-sombra-guerra-gaza_1_10986068.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">celebraci&oacute;n del Ramad&aacute;n</a> como la <em>Iftar </em>solidaria que tendr&aacute; lugar el pr&oacute;ximo viernes 22 de marzo en el centro c&iacute;vico Zigia 98 (Pueblo Nuevo, Madrid), una cena colectiva en la que tambi&eacute;n se invita a estrechar lazos entre musulmanes y no musulmanes.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ramadan-platos-tipicos_1_11232794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Mar 2024 21:38:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Historias gastronómicas de Ramadán: platillos y costumbres para romper el ayuno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ramadán,Gastronomía,Comida,Tradiciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La supervivencia de la sidra vasca que salvó a los balleneros: un ecosistema familiar que vela por el territorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sidra-vasca-balleneros_1_10967778.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46533a8e-a695-47be-9706-d3a0f816d41e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La supervivencia de la sidra vasca que salvó a los balleneros: un ecosistema familiar que vela por el territorio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tradición de la sidra en el País Vasco viene de muy lejos y poco tiene que ver con ese menú de bacalao y chuleta del que depende ahora. Esta bebida de bajo contenido en alcohol, que se fermentaba para el consumo familiar y que vivió su auge gracias a la caza de las ballenas, afronta ahora nuevos retos 
</p><p class="subtitle">Las recetas del hambre: cómo la cocina de escasez de la posguerra influye en lo que comemos hoy</p></div><p class="article-text">
        El Pa&iacute;s Vasco alberga 83 sidrer&iacute;as con realidades muy distintas. La mayor&iacute;a de ellas, unas 60, se ubican en Guip&uacute;zcoa. Es la cercan&iacute;a al mar la que explica esta aglutinaci&oacute;n, ya que el auge de la producci&oacute;n de sidra con fines comerciales que tuvo lugar en los siglos XV y XVI estaba ligado a la historia de los barcos balleneros que cargaban sus bodegas con este l&iacute;quido para evitar beber agua corrompida durante los largos viajes.
    </p><p class="article-text">
        Con el cese de la caza de ballenas, la llegada del ma&iacute;z y la industria de los metales a esta zona, se fue abandonando el cultivo de manzanas por otras actividades. Pero muchos de los caser&iacute;os que hoy se conservan se asientan en construcciones que soportan varios siglos sobre sus cimientos y que salpican los montes del territorio. Estas estructuras, m&aacute;s que como entes individuales, funcionaban en realidad como comunidades disgregadas por el campo. Si uno carec&iacute;a de algo pod&iacute;a contar con el caser&iacute;o cercano para intercambiar y abastecerse. Aunque tambi&eacute;n hab&iacute;a normas. Existen documentos que datan del siglo XI en los que se detallan las reglas que proteg&iacute;an los manzanales de posibles robos o boicots entre vecinos. Ya entonces se proteg&iacute;a el comercio local y hasta que no se acabase la sidra de una regi&oacute;n, no se permit&iacute;a la entrada de otra de fuera.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ya en el siglo XI se protegía el comercio local y hasta que no se acabase la sidra de una región, no se permitía la entrada de otra de fuera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa manera de entender la pertenencia a la tierra y el convivir todav&iacute;a hoy puede verse en proyectos como el de Mizpiradi (zona de n&iacute;speros en euskera). Esta peque&ntilde;a sidrer&iacute;a de Andoain se sostiene con el trabajo de dos personas, Jon Mikel, de 24 a&ntilde;os y Pilar, su madre. Su familia, los Arruabarrena, se instalaron en este caser&iacute;o del siglo XVI hace 120 a&ntilde;os para dedicarse a la huerta y los productos de origen animal. Hace 25 a&ntilde;os, el padre de Jon Mikel decidi&oacute; cesar el trabajo con animales para hacer crecer el manzanal y dedicarse por completo a la sidra. Poco tiempo despu&eacute;s, su padre falleci&oacute; y otra familia de la zona se ocup&oacute; de los manzanos hasta que Jon Mikel cumpli&oacute; la mayor&iacute;a de edad y pudo seguir con el sue&ntilde;o de su padre. Las viejas cuadras que resguardaban a los animales dieron paso a un comedor en el que, al fondo, se asientan las enormes barricas de sidra que los comensales vac&iacute;an vaso a vaso al grito de &iexcl;txotx! (palillo en euskera, que hace referencia al instrumento con el que se tapaba el agujero en la barrica por el que brotaba la sidra antes de que hubiera grifos).
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                Recolecta de manzana.                            </span>
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        Con apenas tres hect&aacute;reas, Mizpiradi es una de las explotaciones m&aacute;s peque&ntilde;as. De sus manzanos de hasta 12 variedades aut&oacute;ctonas, Pilar y Jon Mikel consiguen producir cerca de 30.000 litros, aunque solo un tercio son de sus campos y el resto las compran a otros caser&iacute;os. Un trabajo muy artesanal que pasa por recoger la fruta una a una con la &uacute;nica ayuda de una <em>kixkia</em>, que no es otra cosa que un palo de madera con un clavo que evita tener que doblar los ri&ntilde;ones para alcanzar las manzanas que han ca&iacute;do al suelo al agitar el &aacute;rbol. Cocina, cuidado del manzanal, recogida y producci&oacute;n ecol&oacute;gica, todo queda en manos de esta madre y su hijo que remarcan el importante trabajo que realizan las abejas, sin las que ser&iacute;a imposible obtener las manzanas, y a las que han facilitado la vida con la instalaci&oacute;n de una colmena en sus tierras.
    </p><p class="article-text">
        Unos kil&oacute;metros m&aacute;s al norte, en Hernani, la sidrer&iacute;a <a href="https://zelaia.eus/sidra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zelaia</a> prepara men&uacute;s m&aacute;s all&aacute; de la temporada. En su web prometen tradici&oacute;n y modernidad y demuestran adaptarse a los nuevos gustos con una opci&oacute;n de men&uacute; vegano para quien lo solicite, compuesto por <em>foie gras</em>, hongos y hamburguesa sin rastro de animales. Un rara avis en un espacio donde la prote&iacute;na animal manda. Aunque vienen de una larga tradici&oacute;n familiar, en 2008 las tres hermanas Gaincerain arrancaron con una nueva plantaci&oacute;n de 15 hect&aacute;reas de manzanas seleccionadas que se sit&uacute;a al norte de Navarra.Trabajan con ocho variedades aut&oacute;ctonas, siempre en ecol&oacute;gico, aunque para acogerse a la Denominaci&oacute;n de Origen solo se pide el trabajo con manzanas locales y pasar el control que certifica la calidad.
    </p><p class="article-text">
        El territorio queda encerrado en las semillas que dan nombre a las variedades como la Nabarte Gorria (originaria del pueblo de Nabarte) o la Txalaka, que parece compartir apelativo con un caser&iacute;o de Astigarraga, el epicentro de la sidra vasca. &ldquo;Producimos sidra desde finales del siglo XIX. Nuestro bisabuelo Jos&eacute; Antonio la hac&iacute;a en el caser&iacute;o para los suyos. Nuestro abuelo Joaqu&iacute;n Gaincerain se dedic&oacute; profesionalmente a su producci&oacute;n. Despu&eacute;s, nuestro padre Jos&eacute; Antonio moderniz&oacute; la bodega, renovando maquinaria, ampliando el comedor, etc.&rdquo;, dice Ohiana Gaincerain, una de las hermanas al frente de Zelaia.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La realidad de la sidra es dura y, a pesar de que todas las elaboraciones de Zelaia han conseguido certificación de calidad, por cada botella que se envasa el margen es de apenas 40 céntimos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La realidad de la sidra es dura y, a pesar de que todas sus elaboraciones han conseguido certificaci&oacute;n de calidad, por cada botella que se envasa el margen es de apenas 40 c&eacute;ntimos, lo que les obliga a apoyarse en la cocina para continuar con una actividad que tiene mucho de romanticismo. Zelaia oculta en sus muros algunos secretos. Entre ellos, ser el centro de operaciones de Bizio, un concepto nuevo que parte de la sidra tradicional para hibridarse con otras frutas que rescatan de parcelas semiabandonadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://bizio.eus/collections/sidra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bizio</a> lo componen tres personas, Maore Ruiz y Omar Escarr&aacute;, que cruzaron sus caminos mientras estudiaban en Basque Culinary Center, y Julia Laich, que tras pasar por UNTO, la productora de El Comidista, maneja ahora desde la distancia transatl&aacute;ntica la comunicaci&oacute;n y las redes sociales. Este proyecto, que naci&oacute; hace tres a&ntilde;os, es posible gracias al esfuerzo de sus integrantes, que recogen las frutas a mano, las fermentan y embotellan sin maquinaria propia, gracias a la generosidad de las hermanas Gaincerain que les permiten tener un lugar donde trabajar y almacenar sus creaciones. Son muy conscientes de ello, as&iacute; que han bautizado a su &uacute;nica creaci&oacute;n 100% manzana con el nombre de Zelaia.
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                Sidrería Zelaia.                            </span>
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        Aunque han atra&iacute;do la atenci&oacute;n de muchas miradas por su frescura, con una tirada de 5.000 botellas el proyecto todav&iacute;a no alcanza la rentabilidad necesaria para que puedan abandonar sus otros trabajos. Una realidad que se esconde tras muchas iniciativas y que pone sobre la mesa la falta de ayudas a emprendedores, en general, y a los m&aacute;s j&oacute;venes en particular, y que los integrantes de este proyecto reivindican. A estas dificultades se suma que los procesos de elaboraci&oacute;n artesanal acaban por incrementar el precio de un producto que normalmente no sobrepasaba los cuatro euros y que est&aacute; muy asociado a un momento concreto y un lugar de consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El modelo de negocio de las sidrer&iacute;as actuales, si no se reinventa, va a acabar por desaparecer porque no es muy rentable. El mercado no est&aacute; dispuesto a pagar por la sidra lo que paga por el vino. Aunque en otros lugares de Europa s&iacute;, aqu&iacute; no se consume tanto&rdquo;, afirma Omar. En Bizio han sabido armar una coreograf&iacute;a que parte de la sidra y se mueve por otros campos m&aacute;s art&iacute;sticos como el dise&ntilde;o.<strong> </strong>Cada a&ntilde;o cambian desde las etiquetas hasta las camisetas, lo que les lleva a conectar con p&uacute;blicos diferentes y con la generaci&oacute;n zeta. &ldquo;Tenemos clientes que no beben sidra pero les gusta mucho el <em>merchandising</em>&rdquo;, comentan durante la visita a sus instalaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los procesos de elaboración artesanal acaban por incrementar el precio de un producto que normalmente no sobrepasaba los cuatro euros y que está muy asociado a un momento concreto y un lugar de consumo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La experimentaci&oacute;n es otro de los pilares de Bizio y la manejan desde la coherencia: &ldquo;no quer&iacute;amos hacer sidra tradicional porque no ven&iacute;amos con esa estructura de herencia familiar. Esto permite hacer cosas diferentes una vez al a&ntilde;o y utilizar productos de nuestros alrededores. Al final, comprar una ciruela o una mora nos supondr&iacute;a un gasto, y si nosotros las recogemos nos ahorramos mano de obra y, adem&aacute;s, aportamos un valor a la sidra porque usamos la fruta entera, con sus pieles y sus huesos&rdquo;, sentencia Maore, el maestro fermentador que se encarga de mezclar y macerar el mosto de manzanas con otras frutas como ciruelas, peras silvestres y moras, con la m&iacute;nima intervenci&oacute;n, dejando a la naturaleza actuar. Dentro de la experimentaci&oacute;n intentan crear comunidad con artistas, dise&ntilde;adores, y otros productores y agentes de su entorno que convierten a Bizio en un proyecto igual de vivo que sus bebidas de fermentaci&oacute;n espont&aacute;nea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea de reivindicaci&oacute;n del paisaje surge <a href="https://www.facebook.com/RBLDsagardoak/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Errebelde</a>. Gracias a la visi&oacute;n de su abuelo, que sembr&oacute; un bosque de manzanos en su caser&iacute;o de Ciz&uacute;rquil pensando en las siguientes generaciones, ahora los nietos han podido darle una vuelta al concepto de sidra tradicional. &ldquo;Hace cuatro a&ntilde;os empezamos a ver que aquel manzanal, aquel bosque de manzanos, ten&iacute;a algo especial: empezamos a sentir que es un tesoro. Defendemos que esos manzanos son patrimonio natural, cultural y paisaj&iacute;stico&rdquo;, asegura Edurne Aranburu, una de las integrantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El modelo de negocio de las sidrerías actuales, si no se reinventa, va a acabar por desaparecer porque no es muy rentable. El mercado no está dispuesto a pagar por la sidra lo que paga por el vino</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Omar Escarrá</span>
                                        <span>—</span> Bizio
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su manera de rendir homenaje a este paisaje es reflejarlo en sus cuatro tipos de sidra, algo diferentes a las elaboraciones cl&aacute;sicas, ya que los mostos de Errebelde reposan en barrica de roble que traslada el aroma de la madera al producto final. Sus etiquetas tambi&eacute;n plasman sus valores. En la que abraza la botella de Errebelde, elaboraci&oacute;n que sirve como carta de presentaci&oacute;n, se estampa la exuberancia del bosque que plant&oacute; su abuelo: &ldquo;Todo lo que ocurre en los manzanos est&aacute; reflejado en la botella: ovejas, abejas, ilusiones, jabal&iacute;es, lluvia, familia, sol, zorros... Y tambi&eacute;n nuestros corazones&rdquo;. Hildakoak dantzan (los muertos que danzan) es otra declaraci&oacute;n de intenciones, un canto a la vida y una invitaci&oacute;n a vivir el momento mientras se disfruta de una copa en la que conviven tres variedades de manzanas y el olor de la madera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muy lejos de esas microrealidades se alza un gigante. <a href="https://www.sidrassaizar.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saizar</a>, como la mayor&iacute;a de las sidrer&iacute;as, ha evolucionado desde un modesto caser&iacute;o dedicado a los animales hasta convertirse, tres generaciones mediante, en la mayor elaboradora de todo el Pa&iacute;s Vasco, con una producci&oacute;n que alcanza los dos millones de litros al a&ntilde;o. En sus instalaciones se llegan a embotellar 4.000 botellas a la hora. Podr&iacute;an asumir y procesar toda la producci&oacute;n de Mizpiradi, Errebelde y Bizio en apenas una jornada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Albaola, factoría marina que funciona como escuela para instruirse en el arte de construir barcos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de contar con un comedor con capacidad para albergar a m&aacute;s de trescientos comensales, donde las cuadrillas se re&uacute;nen para disfrutar del t&iacute;pico men&uacute; y degustar la sidra de ese a&ntilde;o, Saizar ha apostado tambi&eacute;n por el turismo enfocado a la sidra. A poca distancia de su centro de producci&oacute;n, en Usurbil, rodeado de manzanos y en lo alto de una colina, se erige <a href="https://olivi1948.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Olivi 1948</a>, un peque&ntilde;o y recoleto hotel boutique desde el que ofrecen tours para conocer su bodega. El nombre busca honrar a la <em>amama</em> Olivia Ibarguren, la matriarca de su familia que junto a su marido, Esteban Lertxundi, inici&oacute; lo que hoy es el grupo Saizar. Estos nombres tambi&eacute;n son los que decoran las dos impresionantes barricas de 50.000 litros que presiden el comedor de la bodega.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Todo lo que ocurre en los manzanos está reflejado en la botella: ovejas, abejas, ilusiones, jabalíes, lluvia, familia, sol, zorros... Y también nuestros corazones</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Edurne Aranburu</span>
                                        <span>—</span> Errebelde
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Explicar este complejo ecosistema de sidrer&iacute;as con sus diferentes visiones y realidades no es tarea f&aacute;cil. A pesar de que el enoturismo est&aacute; ya muy asentado, el turismo dedicado a la sidra es todav&iacute;a un desconocido fuera de las fronteras de las provincias vascas. La Asociaci&oacute;n de Sidrer&iacute;as de Guip&uacute;zcoa ha puesto en marcha Sagardoa Route, una iniciativa basada en el turismo rural que busca dar a conocer la cultura de la sidra vasca a trav&eacute;s de su territorio y sus gentes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de las visitas a las bodegas y la degustaci&oacute;n del men&uacute; tradicional compuesto de chorizo, tortilla de bacalao, bacalao con pimientos y chuleta maridados con sidra, tambi&eacute;n ofrecen actividades deportivas t&iacute;picas de la regi&oacute;n (como el remo o la pelota vasca) y otras asociadas al origen de la sidra como la visita a <a href="https://albaola.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Albaola</a>, una factor&iacute;a marina que funciona como escuela para quienes quieran instruirse en el arte de construir barcos. Cerrando el c&iacute;rculo, en este peque&ntilde;o museo astillero se est&aacute; reconstruyendo a escala natural el San Juan, un gale&oacute;n ballenero del siglo XVI que se hundi&oacute; en las costas de la isla de Terranova, frente a Red Bay, con la intenci&oacute;n de reproducir la ruta ballenera en las mismas condiciones que lo hicieron los marinos vascos cinco siglos atr&aacute;s, con sus bodegas cargadas de harina, legumbres, bacalao y sidra. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/sidra-vasca-balleneros_1_10967778.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Feb 2024 22:31:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La supervivencia de la sidra vasca que salvó a los balleneros: un ecosistema familiar que vela por el territorio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Bebidas,Bebidas alcohólicas,Historia,País Vasco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin de la estacionalidad alimentaria: ¿por qué normalizamos comer tostadas con aguacate de enero a diciembre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1caae64-9991-4d18-83f8-f7b2a985b319_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin de la estacionalidad alimentaria: ¿por qué normalizamos comer tostadas con aguacate de enero a diciembre?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los tractores han tomado las calles y, más allá de trasfondos partidistas, esto sirve para reflexionar hasta qué punto el sistema alimentario actual es sostenible; el mercado nos ha acostumbrado a un suministro continuado de determinados alimentos que solo puede satisfacerse mediante importación</p><p class="subtitle">La inflación sube 3 décimas en enero al 3,4% por la retirada parcial de las medidas anticrisis</p></div><p class="article-text">
        Si alguien despertase dentro de un supermercado sin recordar c&oacute;mo ha llegado hasta all&iacute; y qu&eacute; ha pasado antes, le ser&iacute;a bastante complicado averiguar en qu&eacute; &eacute;poca del a&ntilde;o est&aacute;. No solo por la climatizaci&oacute;n, la luz artificial o falta de ventanas, sino porque los alimentos que reposan en sus estanter&iacute;as son pr&aacute;cticamente los mismos todo el a&ntilde;o. Ni siquiera en la secci&oacute;n de verduras &mdash;y cada vez menos en la de frutas&mdash; ser&iacute;a f&aacute;cil orientarse. La mayor&iacute;a se han instalado de manera perenne en la cesta de la compra, poco a poco, durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. &iquest;Qu&eacute; ha pasado durante estos a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que no nos hacemos demasiadas preguntas sobre lo que comemos hasta que alg&uacute;n incidente trastoca nuestro d&iacute;a a d&iacute;a y, sobre todo, nuestro bolsillo. Un buen ejemplo fue el aumento del precio y la <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/agroalimentaria/girasoles-guerra-ucrania-hizo-valorar-cuya-subida-precio-no-trasladado-agricultores_1_9263280.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escasez de aceite de girasol cuando comenz&oacute; la guerra de Ucrania</a>. Hasta ese momento pocos sab&iacute;an que este pa&iacute;s era el primer productor mundial. Algo parecido sucede ahora que <a href="https://www.eldiario.es/economia/claves-protestas-campo-burocracia-competencia-paises-costes-disparados-dano-sequia_1_10896433.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los tractores han tomado las calles</a>. M&aacute;s all&aacute; de trasfondos partidistas, esto puede servir para reflexionar hasta qu&eacute; punto el sistema alimentario actual es sostenible, no solo desde el punto de vista clim&aacute;tico, sino tambi&eacute;n social y cultural. 
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera que viva en Espa&ntilde;a asocia la sand&iacute;a con el verano, pero es m&aacute;s complicado saber cu&aacute;ndo es el momento de los tomates o los aguacates. El mercado ha acostumbrado al consumidor a tener un suministro continuado de determinados alimentos que solo puede satisfacerse mediante la importaci&oacute;n. Las temporadas se han vuelto l&iacute;quidas y ahora los supermercados &mdash;y tambi&eacute;n las tiendas de barrio, aunque en menor medida&mdash; tienen tomates, uvas, berenjenas, pepinos y otras frutas y verduras durante todo el a&ntilde;o, a pesar de que se encuentren fuera de su temporada. Esto significa que para preparar la ensalada de moda que circula por Instagram o esa tostada de aguacate que nos comemos en verano, el aguacate, a la fuerza, ha tenido que llegar de fuera.
    </p><p class="article-text">
        Una de las <a href="https://www.eldiario.es/economia/planas-propone-18-medidas-frenar-protestas-campo-reducir-burocracia-mejorar-ley-cadena_1_10928219.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">demandas de los agricultores es la creaci&oacute;n de cl&aacute;usulas espejo</a> que garanticen que los alimentos extracomunitarios que entran en los supermercados cumplan con los mismos est&aacute;ndares que se exigen dentro de la Uni&oacute;n. Estas imposiciones relacionadas con el bienestar animal y el uso de fitoqu&iacute;micos, entre otras, son las que permiten que los alimentos europeos sean los de mayor calidad, pero someten al sector agropecuario a unas exigencias que, por mal explicadas, resultan extenuantes y les coloca en una situaci&oacute;n de desventaja con respecto a mercados que trabajan con otros controles fitosanitarios y una mano de obra mucho m&aacute;s barata. Estos productos, que suponen cerca de un 25% seg&uacute;n un estudio publicado en <a href="https://www.nature.com/articles/s43016-023-00843-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature</em></a>, acaban por generar desigualdades y provocan que el precio de los productos de proximidad, a priori m&aacute;s sostenibles, sea m&aacute;s elevado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No nos hacemos demasiadas preguntas sobre lo que comemos hasta que algún incidente trastoca nuestro día a día y, sobre todo, nuestro bolsillo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La desconexi&oacute;n con los alimentos y su origen comenz&oacute; a producirse en el &uacute;ltimo tercio del siglo XX con las pol&iacute;ticas de la llamada <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_verde" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revoluci&oacute;n verde</a>, que supusieron la introducci&oacute;n de los fertilizantes sint&eacute;ticos y la industrializaci&oacute;n del campo. Algo parecido, y casi de manera paralela, ocurri&oacute; con la ganader&iacute;a, a la que los complementos vitam&iacute;nicos, los antibi&oacute;ticos y los plaguicidas ayudaron a la hora de criar muchos animales en interiores. El resultado de estas pol&iacute;ticas fue una mayor producci&oacute;n que abarat&oacute; los precios y el cambio de una cadena alimentaria desde su cultivo hasta su venta, y es lo que nos ha llevado a que cuando nos enfrentamos ahora a los alimentos los encontremos o terminados o en sus &uacute;ltimas fases, envueltos en pl&aacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngeles Santos, ganadera y quesera de ovejas churras en Zamora y miembro del COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), pretende luchar contra esto. &ldquo;Hemos perdido la conexi&oacute;n entre el mundo rural y el mundo urbano. Nosotros [COAG] estamos intentando revertir eso, para que se ponga cara a los productores. No estamos solo produciendo alimentos. Tenemos un reto grande en la despoblaci&oacute;n del medio rural. No se ve lo que implica, pero hay zonas en las que se tienen que organizar patrullas para que no entren a robar porque est&aacute;n muy poco pobladas. Si se pierden los pueblos se pierde paisaje y cultura. Nosotros estamos defendiendo un modelo en el medio rural con personas, ganaderos y ganaderas, que genere tejido social&rdquo;, afirma Santos desde Fariza, una localidad de 150 habitantes.
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de la temporalidad y la desconexi&oacute;n con quienes se ocupan de suministrarnos comida, adem&aacute;s de problemas de corte econ&oacute;mico y geopol&iacute;tico, acarrea otros de tipo cultural. Algunas de las tradiciones populares pasan por intentar<a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/hacer-conservas-caseras_1_10522546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> preservar lo mejor de cada estaci&oacute;n en forma de conservas</a>. Las anchoas, el bonito, los encurtidos de vegetales, los botes de tomate frito, mermeladas y confituras han servido para atesorar los frutos estacionales y garantizarse un suministro durante el a&ntilde;o. La elaboraci&oacute;n de las conservas, un saber muy ligado a las mujeres, serv&iacute;a tambi&eacute;n como momento de encuentro familiar donde se traspasaban el conocimiento y las t&eacute;cnicas y recetas tradicionales; un evento social del que cada vez queda menos. Pese a que en Espa&ntilde;a existen unas <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/conservas-buena-relacion-calidad-precio_1_10907329.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conservas industriales de excelente calidad</a> &mdash;es el segundo pa&iacute;s que m&aacute;s conservas de pescado elabora&mdash; la p&eacute;rdida de los modos de hacer artesanales supone una p&eacute;rdida de patrimonio cultural intangible. Es m&aacute;s, el hecho de que en 2013 la dieta de los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos pasase a formar parte de la lista de patrimonio inmaterial de la UNESCO fue en gran parte por los actos <a href="https://ich.unesco.org/es/RL/la-dieta-mediterranea-00884" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sociales alrededor de la comida</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mercado ha acostumbrado al consumidor a un suministro continuado de determinados alimentos que solo puede satisfacerse mediante importación. Las temporadas se han vuelto líquidas y los supermercados tienen tomates, uvas o pepinos todo el año</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta falta de conexi&oacute;n entre el campo y la mesa tambi&eacute;n tiene consecuencias sociales. Seg&uacute;n afirma Francesc Xavier Medina, catedr&aacute;tico de antropolog&iacute;a de la alimentaci&oacute;n de la UOC, a pesar de que hay mayor trazabilidad que nunca antes (todo est&aacute; etiquetado y tiene un c&oacute;digo de barras) tenemos la impresi&oacute;n de que dominamos menos esa conexi&oacute;n con el alimento y el productor. Esta falta de control, adem&aacute;s de generar dudas y miedos, nos empuja a volver o a ir a buscar los or&iacute;genes. Para el antrop&oacute;logo, el fen&oacute;meno del <a href="https://www.eldiario.es/temas/turismo-gastronomico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turismo gastron&oacute;mico</a> tambi&eacute;n est&aacute; relacionado con esa b&uacute;squeda de la autenticidad y el intentar satisfacer la necesidad de comprender la cultura alimentaria con la que hemos perdido el lazo.
    </p><p class="article-text">
        Una de las defensoras de la vuelta al recetario tradicional es Marta Guadalupe Rivera, investigadora del CSIC y de la Universidad polit&eacute;cnica de Valencia. Seg&uacute;n Rivera, el patr&oacute;n alimentario de hoy, mucho m&aacute;s globalizado, se ha separado mucho de una dieta que es la que estaba ligada a un sistema de obtenci&oacute;n de materias primas asumible. La investigadora dio una charla el pasado enero en Madrid Fusi&oacute;n Dreams en la que expon&iacute;a la necesidad de una vuelta a modelos basados en muchos peque&ntilde;os productores y un retorno a la dieta mediterr&aacute;nea con menos consumo de carne y m&aacute;s legumbre.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La desconexión con los alimentos y su origen comenzó a producirse en el último tercio del siglo XX con las políticas de la llamada Revolución verde, que supusieron la introducción de los fertilizantes sintéticos y la industrialización del campo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Son muchos los discursos que apoyan la idea de que una dieta mediterr&aacute;nea tradicional obtiene la mayor&iacute;a de las prote&iacute;nas de las leguminosas, frutos secos y algunos pescados, incluido el de la propia Uni&oacute;n Europea. Sin embargo, para Francesc Medina, pese a que se tiene que ir hacia una dieta con menos ingredientes de origen animal, se est&aacute; pasando por alto un importante factor: el deseo. La carne no se consum&iacute;a apenas hace a&ntilde;os porque no estaba tan disponible por su precio, pero el deseo de comerla siempre ha estado ah&iacute;. Entre otras cosas porque supon&iacute;a tener un estatus y a nadie le gusta sentirse inferior. &ldquo;Se ha tendido a negar el consumo de carne porque no ten&iacute;a mucha presencia en la dieta mediterr&aacute;nea y no se contempla que era un art&iacute;culo excesivamente caro que la gente no se pod&iacute;a permitir, pero siempre ha sido muy valorado&rdquo;. Una vez que las pol&iacute;ticas agrarias permitieron obtener m&aacute;s por menos, su precio cay&oacute; y todos quer&iacute;an comer ternera, pollo y cerdo porque en realidad s&iacute; formaba parte del sistema alimentario mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los obst&aacute;culos que tiene la vuelta a la dieta tradicional y a las legumbres es que requieren cierto tiempo para la preparaci&oacute;n de los platos. Para Aitor S&aacute;nchez, dietista-nutricionista, tecn&oacute;logo de alimentos y divulgador, el problema es que llevamos unas d&eacute;cadas en las que no se ha dado la importancia a la gastronom&iacute;a que merece, y fuera de casa lo que ha dado el prestigio ha sido la carne y el pescado. El consumo de leguminosas durante 2022 disminuy&oacute; ligeramente con respecto a los dos a&ntilde;os anteriores que estuvieron marcados por la pandemia (seg&uacute;n datos del<a href="https://www.mapa.gob.es/es/alimentacion/temas/consumo-tendencias/informe-consumo-2022-baja-res_tcm30-655390.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Informe del consumo alimentario en Espa&ntilde;a 2022</a>, elaborado por el MAPA), cuando la preocupaci&oacute;n por la salud aument&oacute; y hab&iacute;a m&aacute;s tiempo para cocinar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La pérdida de la temporalidad y la desconexión con quienes se ocupan de suministrarnos comida, además de problemas de corte económico y geopolítico, acarrea otros de tipo cultural</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un estudio realizado por la consultora Kantar World Panel en el que se analizaba el consumo de 12.000 familias en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, pese a que no hab&iacute;a demasiado crecimiento en la cantidad de garbanzos, lentejas y alubias que entraban en los hogares espa&ntilde;oles, lo que ha subido de manera considerable es el <a href="https://efeagro.com/comodidad-preparados-alimentacion-kantar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">consumo de hummus y guacamole preparado</a>. En una &eacute;poca en la que se dedican de media 25 minutos al d&iacute;a a cocinar &mdash;en datos de la misma consultora&mdash; se busca m&aacute;s la practicidad que otra cosa. El problema no es que las legumbres no gusten, sino que da pereza prepararlas o, simplemente, no se tiene tiempo o no se quiere emplear en cocinar.
    </p><p class="article-text">
        El estudio tambi&eacute;n confirmaba que hemos reducido el n&uacute;mero de veces que se visitan las tiendas de comestibles: subimos el tique cada vez para evitar ir m&aacute;s veces. Espaciar las compras y concentrarlas en el supermercado est&aacute; derivando en una dieta menos variada y menos estacional, ya que la oferta de las grandes superficies en cuanto a pescados, por ejemplo, es menor que la de las pescader&iacute;as. Esto se traduce tambi&eacute;n en productos que tienen que aguantar m&aacute;s. Dicho de otro modo, no queremos que los tomates se echen a perder a los dos d&iacute;as de haberlos comprado, lo que empuja a que los agricultores elijan cultivos no por sus cualidades organol&eacute;pticas, sino por su resistencia y su vida &uacute;til. A esto se a&ntilde;ade que muchos de los productos frescos vegetales se recolectan verdes y llegan a los puntos de venta sin madurar, lo que afecta notablemente a su sabor. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Espaciar las compras y concentrarlas en el supermercado está derivando en una dieta menos variada y menos estacional</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>El precio como factor decisivo</strong></h3><p class="article-text">
        Para que tengamos alimentos a un precio que podamos consumir gran parte de la responsabilidad recae sobre los agricultores y ganaderos a quienes se presiona porque han hecho una inversi&oacute;n sobre un g&eacute;nero perecedero. Es decir, esta constante b&uacute;squeda de una alimentaci&oacute;n barata y abundante del mercado tensiona a los productores<strong> </strong>que tienen que manejarse entre la calidad y el m&aacute;ximo beneficio posible.
    </p><p class="article-text">
        Para Marcos Garc&eacute;s, agricultor y ganadero aragon&eacute;s, a pesar de que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha crecido la preocupaci&oacute;n por la alimentaci&oacute;n, no se ha puesto el foco en c&oacute;mo se obtienen las materias primas. &ldquo;En Europa, para lo que vale producir los alimentos, comemos muy barato. La gente puede no estar de acuerdo, pero nadie piensa en que un pollo entero te cuesta tres euros. Imag&iacute;nate c&oacute;mo se ha criado ese pollo&rdquo;, afirma Garc&eacute;s, que tambi&eacute;n cr&iacute;a cerdos.
    </p><p class="article-text">
        Para vender un pollo un ganadero av&iacute;cola ha tenido que criar a la gallina madre, cuidar los huevos, sacar adelante el pollo, alimentarlo, transportarlo hasta el matadero, desplumarlo y quitarle las partes que no interesan y, finalmente, envasarlo para que pueda colocarse en el supermercado. Toda esta cadena para acabar alcanzando un precio final de poco m&aacute;s de tres euros. Para Garc&eacute;s, este modelo basado en el precio y la abundancia es el causante de que no nos preguntemos c&oacute;mo se producen los alimentos y la realidad que hay detr&aacute;s. &ldquo;Hemos disociado esta parte de la alimentaci&oacute;n. Ahora una persona puede estar comiendo un lechal y no pensar en c&oacute;mo ha llegado a su plato. Seguramente, si viese c&oacute;mo han sacrificado a ese animal y lo han limpiado, que es una cosa completamente normal para que te lo puedas comer, no se lo comer&iacute;a. Es como si vivi&eacute;semos en dos mundos distintos&rdquo;, afirma el aragon&eacute;s. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La constante búsqueda de una alimentación barata y abundante del mercado tensiona a los productores, que tienen que manejarse entre la calidad y el máximo beneficio posible</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su punto de vista, un mayor conocimiento de las pr&aacute;cticas alimentarias nos llevar&iacute;a a un consumo m&aacute;s responsable y de mayor calidad. Garc&eacute;s cr&iacute;a cerdos en intensivo y est&aacute; tan orgulloso del estado en el que se encuentran &mdash;tienen desde juguetes hasta sensores que les roc&iacute;an con agua cuando la temperatura aumenta&mdash; que invita a todo el mundo a conocer su granja, y reconoce que no come cerdo si no est&aacute; seguro de d&oacute;nde procede y c&oacute;mo se ha criado.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que cada vez m&aacute;s parte de la poblaci&oacute;n afirma estar buscando mejores ingredientes para comer mejor y de manera m&aacute;s saludable y cercana, el precio es el principal factor de decisi&oacute;n de compra de muchos hogares. &ldquo;La mayor&iacute;a de las personas compran por precio y ah&iacute; los procesados y los productos que vienen de fuera y tienen menores filtros acostumbran a estar m&aacute;s baratos que los de aqu&iacute;. Si compramos por precio no hacemos caso al origen del alimento ni a si estamos comiendo m&aacute;s sano&rdquo;, apunta Francesc Xavier Medina.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La mayoría de las personas compran por precio y ahí los procesados y los productos que vienen de fuera y tienen menores filtros acostumbran a estar más baratos que los de aquí. Así no hacemos caso al origen del alimento ni a si estamos comiendo más sano</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francesc Xavier Medina</span>
                                        <span>—</span> catedrático de antropología de la alimentación de la UOC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Podemos volver a tener el mando?</strong></h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Aitor S&aacute;nchez Garc&iacute;a, no solo nos falta conexi&oacute;n con los or&iacute;genes sino con c&oacute;mo trabajar los alimentos y c&oacute;mo la cocina puede empoderar a los consumidores. &ldquo;Hoy en d&iacute;a si quieres independencia alimentaria y poder ahorrar, no hay mejor garant&iacute;a que saber cocinar. Eso te va a dar unas capacidades incre&iacute;bles y, adem&aacute;s, es parte de la cultura general. Las personas que dedican tiempo a preparar alimentos y que est&aacute;n familiarizadas con la cocina compran mejor, preparan mejor, tiran menos comida y saben ahorrar porque hacen una compra m&aacute;s consciente. Son capacidades importantes que arrastran otras&rdquo;, asegura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sarah Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/fin-estacionalidad-alimentaria_1_10930606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2024 21:28:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fin de la estacionalidad alimentaria: ¿por qué normalizamos comer tostadas con aguacate de enero a diciembre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gastronomía,Alimentación,Comida,Consumo,Supermercados,Agricultores,Agricultura,Alimentos,Industria alimentaria]]></media:keywords>
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