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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrea Proenza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andrea-proenza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrea Proenza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT": por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13197180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4225be1-c507-4e22-86ed-59a52fe447c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT&quot;: por qué resulta tan difícil abordar una ruptura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más personas evitan el cara a cara al poner fin a una relación: desde mensajes de WhatsApp hasta textos generados con inteligencia artificial. ¿Qué dice esta tendencia sobre nuestra forma de gestionar el conflicto y el lenguaje afectivo?</p><p class="subtitle">Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo siento. No puedo. No me odies&rdquo;. Estas son las escuetas palabras, redactadas sobre un <em>post-it,</em> con las que Berger rompe con Carrie antes de abandonar su casa en medio de la noche en la sexta temporada de <em>Sexo en Nueva York</em>. A la ma&ntilde;ana siguiente, cuando Carrie se lo cuenta a sus amigas, no puede creer lo sucedido y recuerda los tiempos en los que el hecho de que alguien rompiera contigo por tel&eacute;fono era lo peor que te pod&iacute;a pasar. De eso est&aacute; muy al tanto Taylor Swift, que vivi&oacute; una ruptura en 2008 por parte de Joe Jonas, que la dej&oacute; a trav&eacute;s de una llamada de, exactamente, 27 segundos, que se convirti&oacute; en un hito de la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, el abandono amoroso ha ido adoptando distintas formas: cartas, telegramas, fax, emails, <em>post-its</em> o <em>whatsapps</em>. Pero, a todos ellos, se ha sumado recientemente otra tendencia: utilizar la inteligencia artificial. Ya no solo evitamos la confrontaci&oacute;n del cara a cara, sino que tambi&eacute;n evitamos implicarnos en el propio acto de enunciaci&oacute;n, y dejamos que sea una interfaz la que seleccione las palabras por nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Si las rupturas son algo tan habitual del v&iacute;nculo amoroso como el enamoramiento, &iquest;por qu&eacute; nos sigue costando tanto hacerles frente? Y, &iquest;qu&eacute; dice de nosotros &mdash;y qu&eacute; se pierde en el v&iacute;nculo&mdash; cuando la ruptura deja de ser un acto compartido para convertirse en un mensaje mediado?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Evitaci&oacute;n del cara a cara<strong>&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Cuando se lo ense&ntilde;&eacute; a amigas, varias de ellas me lo dijeron sin que yo les dijera nada. Era muy ambiguo, redundaba en las mismas ideas, era un texto muy largo y dec&iacute;a cosas que no significaban nada&rdquo;, as&iacute; relata Silvia (nombre ficticio), de 38 a&ntilde;os, el mensaje que recibi&oacute; hace pocas semanas del hombre con el que estaba saliendo. Esa fue la constataci&oacute;n &mdash;sin llegar a conseguir una confirmaci&oacute;n total porque acto seguido la bloque&oacute;&mdash; de que la persona con la que estaba saliendo acababa de romper con ella por WhatsApp y, adem&aacute;s, con un mensaje que no hab&iacute;a escrito por s&iacute; mismo. &ldquo;Creo que le dijo a ChatGPT &mdash;que adem&aacute;s s&eacute; que lo usaba mucho para currar&mdash; que redactara un mensaje de ruptura que sonara suave, educado, poco machista&hellip; Como si le hubiera pedido ayuda a un psicoanalista o a una amiga&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        Que a Silvia la dejaran a trav&eacute;s de un mensaje es algo muy habitual en nuestra sociedad contempor&aacute;nea. Celia Betri&aacute;n, psic&oacute;loga especializada en relaciones, autoestima y sexualidad, explica que esta creciente tendencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a evitar las rupturas cara a cara proviene de una necesidad por evitar la incomodidad. &ldquo;Toda ruptura es un cambio. Es muy inc&oacute;modo, nos invita a mirar hacia adentro, a responsabilizarnos, a ser fuertes porque nuestro cuerpo quiere volver con esa persona. Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elegir no hacerlo a la cara tiene que ver con ese miedo al conflicto, a responsabilizarse, a querer evitar la incomodidad de tener que decir algo mirando directamente a la otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia Betrián</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ante la dificultad para habitar situaciones inc&oacute;modas, la tecnolog&iacute;a se va convirtiendo en la aliada perfecta para gestionar &mdash;o directamente evitar&mdash; ese momento. Esta es la premisa de la que parte <em>Dolor exquisito</em> (Ediciones Comisura, 2026), la obra experimental de Sophie Calle en la que, a partir del intenso dolor generado por el telegrama de ruptura recibido durante su estancia en Jap&oacute;n por parte del hombre con el que est&aacute; saliendo, decide iniciar un proyecto art&iacute;stico con el que busca diseccionar ese dolor. En las dos partes que conforman su obra, <em>Antes del dolor </em>y <em>Despu&eacute;s del dolor</em>, Calle muestra la evoluci&oacute;n de un duelo amoroso que nace de la incomprensi&oacute;n ante la falta de claridad y la distancia de la otra persona. &ldquo;Lo interesante aqu&iacute; tiene que ver con el hecho de que en un contexto de vulnerabilidad como lo son la ruptura y el consiguiente duelo amoroso, Calle se sit&uacute;a en un lugar de agencia gracias a la actividad creativa y opta por narrar su historia intercal&aacute;ndola con testimonios de otras personas vinculados a experiencias muy dolorosas&rdquo;, explica Sandra Ramos, profesora de literatura y filosof&iacute;a e investigadora independiente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Ramos destaca el hecho de que, al contrario que en la historia de Calle, cuando este proceso se externaliza con la mediaci&oacute;n de una inteligencia artificial, tanto la persona que busca aferrarse a algo ante el abandono, como la que busca autoafirmarse al poner fin a una relaci&oacute;n, est&aacute;n menos presentes en el texto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa incapacidad para encontrar a la persona en el texto tambi&eacute;n se produjo en el caso de Laura, de 39 a&ntilde;os. En su caso, al igual que en el de Sophie Calle, la relaci&oacute;n tambi&eacute;n estaba atravesada por la distancia, lo que provoc&oacute; un desgaste de la misma. Despu&eacute;s de que decidieran dejarlo, Laura recibi&oacute; un mensaje del hombre con el que estaba saliendo a modo de &ldquo;despedida&rdquo;. &ldquo;Era el t&iacute;pico mensaje que le preguntas a la IA sobre c&oacute;mo dejar a alguien con quien tienes una relaci&oacute;n a distancia. Estaba lleno de frases hechas y, ya despu&eacute;s, y sabiendo que &eacute;l utilizaba la IA para escribir mensajes, dije: yo creo que esto tambi&eacute;n est&aacute; hecho con IA&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era el típico mensaje que le preguntas a la IA sobre cómo dejar a alguien con quien tienes una relación a distancia. Estaba lleno de frases hechas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Laura</span>
                                        <span>—</span> 39 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        O en el caso de Cristina, de 31 a&ntilde;os, que no se encontr&oacute; ante la tesitura de que alguien rompiera con ella con un mensaje de estas caracter&iacute;sticas &mdash;en esa relaci&oacute;n fue ella quien decidi&oacute; romper por una serie de desencuentros&mdash;, sino que la otra persona intent&oacute; convencerla de no dejarlo a trav&eacute;s de un mensaje por Instagram redactado con IA. &ldquo;No se met&iacute;a en nada concreto en el tema de la discusi&oacute;n que hab&iacute;amos tenido y estaba lleno de t&oacute;picos. Ya me dio la sensaci&oacute;n, pero, adem&aacute;s, en ese momento Instagram daba la opci&oacute;n de pinchar en el mensaje y sal&iacute;a como un aviso de que [el mensaje] pod&iacute;a estar redactado con IA. Me qued&eacute; muerta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando una persona decide utilizar la inteligencia artificial para redactar un mensaje vinculado con lo afectivo, Betri&aacute;n &mdash;psic&oacute;loga&mdash; explica que es peligroso porque &ldquo;nos est&aacute; alejando de ser aut&eacute;nticos, de ser espont&aacute;neos, de expresar lo que realmente sentimos. La herramienta siempre va a buscar esa presunta perfecci&oacute;n, que no haya fallos. Y somos personas, no hay ning&uacute;n problema en que lo expresemos tal y como lo estamos sintiendo&rdquo;. Pero, adem&aacute;s, asegura que tambi&eacute;n produce un impacto en la persona que recibe el mensaje: &ldquo;Aparece el desconocimiento por no saber bien con qui&eacute;n te est&aacute;s vinculando y qui&eacute;n hay detr&aacute;s de la pantalla. Te preguntas: &iquest;por qu&eacute; no me habla mi pareja?&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La desaparici&oacute;n del yo</h2><p class="article-text">
        Ante el desd&eacute;n que provoca el hecho de que un v&iacute;nculo amoroso se produzca &mdash;o termine&mdash; a trav&eacute;s del texto escrito, Sandra Ramos, que ha investigado en profundidad la escritura como acto er&oacute;tico, habla de las bondades de la carta. &ldquo;Me gusta pensar que la carta, o el texto escrito que tiene por interlocutor a un t&uacute; es un adentro, un lugar de intimidad cuyo acceso parcial permitimos al otro (aunque sea para declarar nuestro deseo de alejarnos). Hacer esto presupone un trabajo en diversos sentidos: emocional, reflexivo y ling&uuml;&iacute;stico. Al escribir reconocemos nuestra vulnerabilidad, nos mostramos al tiempo que reconocemos la vulnerabilidad del otro&rdquo;, reflexiona.
    </p><p class="article-text">
        En esta vulnerabilidad, a veces el &ldquo;yo&rdquo; tambi&eacute;n puede desaparecer. De hecho, a Ramos le parece interesante confrontar la &ldquo;desaparici&oacute;n del yo&rdquo; que se produce en la inteligencia artificial con el trabajo de la escritora Marguerite Duras. La investigadora remite a la obra <em>La vida material</em> (Alianza, 1987), en el que la francesa dice: &ldquo;Escribo para desplazarme de m&iacute; al libro. Para aligerarme de mi importancia. [...] A medida que escribo, existo menos&rdquo;. En el caso de Duras, &ldquo;nos hallamos ante un yo que coquetea con la fantas&iacute;a de dejar de decirse para abrirse a alg&uacute;n otro (el amado, Dios, las cosas que queremos nombrar a trav&eacute;s de las palabras). En el segundo caso se trata de un texto compuesto por huellas de textos de otros yoes que no pueden rastrearse, el cual carece de genealog&iacute;a, de historia&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena Pastor</span>
                                        <span>—</span> filóloga y poeta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esto concuerda Elena Pastor, fil&oacute;loga y poeta, autora de <em>las apa&ntilde;adas</em> (ediciones en el mar, 2024), quien explica que &ldquo;el lenguaje es una parte imprescindible de las relaciones. Y, entretejido con los recuerdos, los espacios compartidos y los olores de las otras, contribuye a configurar los universos particulares en los que se desarrollan cada uno de nuestros v&iacute;nculos. La forma en la que nuestro idiolecto &mdash;la manera particular de usar la lengua de cada persona&mdash; moldea sus bordes, incluye nuevos conceptos y juega con las palabras ante la interacci&oacute;n con otros idiolectos es, sin duda, un rasgo identitario de cada una de nuestras relaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esos paralelismos que se muestran en los diversos textos generados con IA &mdash;llenos de frases hechas y t&oacute;picos&mdash; rompen con el idiolecto al generar una despersonalizaci&oacute;n y, por tanto, una homogeneizaci&oacute;n del lenguaje afectivo. &ldquo;Delegar en la IA en estos casos es anteponer la correcci&oacute;n y la adecuaci&oacute;n a la norma &mdash;una norma tan ajena como poco representativa de todo lo que se salga del marco del amor blanco, burgu&eacute;s y cisheterosexual orientado al matrimonio y la descendencia&mdash; a aquello que caracteriza al v&iacute;nculo: el olor a champ&uacute; que deja el pelo de tu ex en cada estancia, la forma en la que pronuncia las eses o el apodo con el que te nombra en la intimidad. La IA es correcta, pero for&aacute;nea a la cotidianidad compartida, al sonido de las voces entrelazadas y al temblor en la voz ante una despedida&rdquo;, contin&uacute;a Pastor.<strong> &ldquo;</strong>La IA nos permite redactar adioses aplicables a todas las relaciones y, por tanto, insuficientes para cualquiera de ellas&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/novio-dejo-mensaje-escrito-chatgpt-resulta-dificil-abordar-ruptura_1_13197180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Mi novio me dejó con un mensaje escrito por ChatGPT": por qué resulta tan difícil abordar una ruptura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Pareja,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/028935ba-6fc1-4372-9440-59675ede5dea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: &quot;Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Clases de cerámica, 'running' o crochet: lo que empieza como una afición puede acabar convertido en una fuente de autoexigencia. La presión por mejorar, compartir o rentabilizar está transformando el ocio en una extensión más del trabajo</p><p class="subtitle">Juan Evaristo, filósofo: “La libertad tiene que ver con descansar a pierna suelta y no con moverse como pollos sin cabeza”</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Internet ha consolidado una especie de imaginario compartido: al entrar en la crisis vital de los 30, cada persona parece elegir un <em>starter pack</em> con un nuevo <em>hobby</em> que nunca antes hab&iacute;a explorado. Est&aacute;n quienes empiezan a jugar a p&aacute;del, quienes se enganchan a correr, quienes descubren el roc&oacute;dromo, se hacen pajareros<em> </em>o se apuntan a clases de cer&aacute;mica o crochet.
    </p><p class="article-text">
        Pero los <em>hobbies</em> no aparecen solo como respuesta a estas crisis, sino que forman parte de la identidad que construimos a lo largo de la vida. En teor&iacute;a, son ese espacio reservado al tiempo libre en el que practicamos actividades por gusto y sin una finalidad productiva. As&iacute; los define, al menos, la RAE: &ldquo;Actividad que, como afici&oacute;n o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en una sociedad como la que vivimos, que valora la productividad por encima de todo y mide nuestra val&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/era/no-vas-heredar-empresa-urgente-asumamos-trabajo-no_1_12936799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en relaci&oacute;n al trabajo</a>, cabe preguntarse hasta qu&eacute; punto ese espacio sigue existiendo. &iquest;Somos realmente capaces de disfrutar de nuestras aficiones sin objetivos ni exigencias o, por el contrario, dejamos que recaiga sobre ellas el peso de la autoexigencia y el perfeccionamiento que caracterizan al trabajo contempor&aacute;neo?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7596367425445104918"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Un espacio de disfrute y gozo</h2><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, nos encontramos en una paradoja en relaci&oacute;n al tiempo de ocio. El fil&oacute;sofo <a href="https://www.eldiario.es/era/juan-evaristo-filosofo-libertad-ver-descansar-pierna-suelta-no-moverse-pollos-cabeza_1_12438063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Evaristo Valls Boix</a>, autor de los ensayos <em>El derecho a las cosas bellas </em>(Ariel, 2025) y <em>JOMO, el gusto de perder </em>(pr&oacute;ximamente publicado en Anagrama), explica que &ldquo;en la era del ocio, <a href="https://www.eldiario.es/era/ahora-planes-incluyen-gastar-dinero-hemos-cambiado-quedadas-sencillas-experiencias_1_12758388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ocio se ha vuelto imposible</a>&rdquo;. Vivimos en una sociedad de consumo en la que &ldquo;todas nuestras aficiones o h&aacute;bitos gustosos est&aacute;n mediados o por el trabajo o por el consumo. Y, por tanto, el tiempo libre es un tiempo a invertir o tiempo que aprovechar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es que nuestras aficiones, que originalmente estaban destinadas al disfrute, pasan por el filtro de la optimizaci&oacute;n e, incluso, de la rentabilidad. Si no somos buenos en algo, aunque disfrutemos con ello, lo abandonamos porque se considera una &ldquo;p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;. Esto es lo que le ha ocurrido a Laura, de 36 a&ntilde;os, quien asegura haber dejado todos los <em>hobbies</em> que en alg&uacute;n momento inici&oacute; &mdash;la cer&aacute;mica, la reposter&iacute;a, el boxeo o el dise&ntilde;o de cestas de regalo para madres y beb&eacute;s&mdash; por no ser lo suficientemente buena en ninguno de esos &aacute;mbitos: &ldquo;Las cestas de regalo para beb&eacute;s y mam&aacute;s me quedaban preciosas&hellip; y luego vi con las que compet&iacute;a en Etsy&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Laura, de 36 años, ha dejado varios hobbies por sentir que no es lo suficientemente buena: &#039;Las cestas de regalo para bebés y mamás me quedaban preciosas… y luego vi con las que competía en Etsy</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta comparaci&oacute;n constante proviene, como explica Joana Tom&agrave;s, psic&oacute;loga especializada en ansiedad y autoexigencia, de &ldquo;haber internalizado la l&oacute;gica de la productividad no solo en los espacios de trabajo, sino tambi&eacute;n en los espacios de descanso. De esa forma, el ocio deja de ser un fin en s&iacute; mismo y pasa a evaluarse con preguntas como: &iquest;Estoy mejorando? &iquest;Estoy siendo constante? &iquest;Esto sirve para algo?&rdquo;. Si la respuesta es, aparentemente, negativa, es entonces cuando surge la culpa: un sentimiento que termina por ser paralizante.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica de la excelencia no es algo individual. En el episodio <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Muchachas excelentes</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> del podcast </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=WzmMW8WDOiU&amp;list=PLLbN7SMQhMVaTdewPokyfbjeQDohwLR07&amp;index=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Amiga Date Cuenta</em></a> analizan c&oacute;mo la exigencia de excelencia est&aacute; profundamente vinculada a la verg&uuml;enza de clase y al g&eacute;nero, y, a su vez, c&oacute;mo eso limita la capacidad de hacer cosas sin la garant&iacute;a de hacerlas bien. Kamila, de 31 a&ntilde;os, lo expresa con claridad al reconocer que de peque&ntilde;a fue la &ldquo;ni&ntilde;a superdotada&rdquo; y ahora de adulta, si no es buena en algo al instante, lo deja. Un sentimiento que comparte con Marta, de 41 a&ntilde;os, quien asegura que se autopresiona por conseguir resultados en cualquier cosa que haga: &ldquo;Tengo superidentificado que esto es consecuencia del discurso que recib&iacute; tanto en el colegio como en casa cuando era ni&ntilde;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7555897704224804118"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En ese sentido, Valls Boix explica la diferencia de c&oacute;mo act&uacute;a la culpa en relaci&oacute;n al g&eacute;nero, y en un marco de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heterosexualidad_obligatoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">heterosexualidad obligatoria</a>. Mientras que las mujeres &ldquo;sienten m&aacute;s verg&uuml;enza de hacer o participar por verse desautorizadas. En el caso de los hombres, el discurso hegem&oacute;nico de la masculinidad cishetero pasa por la impenetrabilidad, es decir, por no mostrar tu vulnerabilidad, por estar siempre en dominio de la situaci&oacute;n&rdquo;. De una forma u otra, la necesidad de optimizaci&oacute;n acaba coartando la posibilidad de disfrute y gozo.
    </p><p class="article-text">
        Para luchar contra esto, prosigue el fil&oacute;sofo y escritor, lo interesante &ldquo;son las aficiones y los <em>hobbies</em> que no tienen ning&uacute;n fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo&rdquo;. En ese sentido, recuerda las palabras del tambi&eacute;n fil&oacute;sofo Roland Barthes en relaci&oacute;n a la pereza, quien planteaba que le interesaba practicar algunas actividades que le gustaban mucho, pero en las que no era bueno, porque esas actividades, por un lado, le ayudaban a descomponer su <a href="https://www.eldiario.es/era/dicen-malo-constantemente-viven-personas-narcisistas_1_12694628.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">narcisismo</a>, y a que disfrutar no coincida con dominar. &ldquo;Yo me sumo a la idea de Barthes de que estas actividades son una forma muy radical de libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo interesante son las aficiones y los hobbies que no tienen ningún fin, sino que sencillamente son una forma de estar en el mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan Evaristo Valls Boix</span>
                                        <span>—</span> filósofo y escritor
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto lo atestigua Leonor, de 25 a&ntilde;os, que asegura que lo que m&aacute;s le gusta de sus clases de salsa es que tiene &ldquo;superclaro que jam&aacute;s voy a poder ser bailarina profesional &mdash;no se me da tan bien&mdash; y que s&oacute;lo voy a pas&aacute;rmelo bien y a escuchar una m&uacute;sica que me encanta y aprender sobre ella&rdquo;. As&iacute; como Clara, de 39, quien encuentra en los<em> hobbies</em> &mdash;especialmente el crochet&mdash; &ldquo;algo en lo que me puedo permitir ser mediocre sin culpabilidad, ya que, adem&aacute;s, me dedico a una profesi&oacute;n en la que, lamentablemente, la perfecci&oacute;n se valora much&iacute;simo&rdquo;. O Sof&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, que ha encontrado en la cer&aacute;mica una forma de reconciliarse con una idea que lleva escuchando desde peque&ntilde;a: &ldquo;Siempre me han dicho que soy supertorpe y no tengo ma&ntilde;a para nada. [...] En este tiempo siento que he aprendido mucho, pero disfruto del gusto de hacerlo sin presi&oacute;n. A veces no me sale bien, practico el desapego y me reconcilio con mi impaciencia y &lsquo;torpeza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando estos <em>hobbies</em> dejan de vivirse solo en privado y se les a&ntilde;ade la dimensi&oacute;n p&uacute;blica de las redes sociales?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Joana Tomàs</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">La exposici&oacute;n p&uacute;blica del <em>hobby</em></h2><p class="article-text">
        Las redes sociales se han convertido en una potencial fuente de inspiraci&oacute;n en nuestras aficiones. La etiqueta <em>#runningtips,</em> con consejos para corredores, acumula m&aacute;s de 270.000 publicaciones en TikTok, <em>#crochettutorial</em> m&aacute;s de 500.000, mientras que <em>#ceramics</em> &mdash;donde se re&uacute;nen consejos, ideas, materiales, etc&mdash; supera el mill&oacute;n. Sin embargo, las redes sociales tambi&eacute;n han favorecido estas din&aacute;micas de comparaci&oacute;n, de autoexigencia y de rentabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al subir una foto de nuestros <em>hobbies</em> a redes sociales &ldquo;convertimos nuestro tiempo libre y nuestro espacio y tiempo de esparcimiento en una mercanc&iacute;a. Y esa circulaci&oacute;n genera reacciones, genera un tr&aacute;fico y un afecto ligado a ese tr&aacute;fico&rdquo;, explica Valls Boix. Y ese afecto no siempre nos beneficia. Tom&agrave;s &mdash;psic&oacute;loga&mdash; asegura que &ldquo;vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexi&oacute;n, aumenta la fatiga mental y hace que las actividades que antes eran placenteras se conviertan en tareas a completar&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7563415960690904333"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Es por ello que Cristina, de 42 a&ntilde;os, quien, adem&aacute;s de su trabajo, tiene una cuenta de <em>lifestyle </em>en Instagram donde, entre otras cosas, publica lo que cocina, reconoce que ha llegado a sentir ansiedad. &ldquo;Cada vez que algo se te da bien, la mayor&iacute;a de gente te insta a monetizar: &lsquo;monta un restaurante&rsquo;, &lsquo;para cu&aacute;ndo el libro de recetas&rsquo;, &lsquo;gr&aacute;balas en v&iacute;deo&rsquo;. No puedo simplemente disfrutar de cocinar. A veces ni lo comparto porque, la mayor&iacute;a de veces, la respuesta va ah&iacute;&rdquo;. Diana, de 25, se ha sentido animada a mercantilizar sus <em>hobbies</em> en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero, finalmente, se &ldquo;ha prohibido subir a redes el proceso o resultado de aquellos <em>hobbies</em> que hago por placer porque inevitablemente mientras lo hago me pondr&iacute;a a pensar si queda bien o si gustar&aacute; y no tanto en si estoy disfrutando hacerlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez que algo se te da bien, la mayoría de gente te insta a monetizar: ‘monta un restaurante’, ‘para cuándo el libro de recetas’, ‘grábalas en vídeo’. No puedo simplemente disfrutar de cocinar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                        <span>—</span> 42 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese rechazo a monetizar un <em>hobby</em> tambi&eacute;n lo lleva por bandera Alba, de 34 a&ntilde;os, ya que, para ella, &ldquo;la vida buena es totalmente incompatible con la rentabilidad&rdquo;. Por ello, la psic&oacute;loga Joana Tom&agrave;s reivindica que &ldquo;hacer cosas sin objetivo no solo es &uacute;til, sino que es muy necesario. A nivel psicol&oacute;gico, estos momentos permiten regularnos, que recuperemos la energ&iacute;a, que tengamos la capacidad de descubrir y de disfrutar y, sobre todo, que podamos favorecer una creatividad m&aacute;s espont&aacute;nea&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta creatividad no solo se encuentra en la pr&aacute;ctica de los <em>hobbies</em> m&aacute;s tradicionales, sino que Valls Boix tambi&eacute;n defiende que &ldquo;nuestro tiempo libre se puede invertir en la militancia, en el activismo, y puede ser algo absolutamente gustoso, divertido y celebrativo&rdquo;. El objetivo final, por tanto, es concebir los <em>hobbies,</em> en cualquiera de sus formas, como un espacio de horizontalidad que rompa con las din&aacute;micas capitalistas y que nos permita entender que no todo lo valioso tiene que ser rentable. Y que hay formas de vivir &mdash;m&aacute;s lentas y m&aacute;s torpes&mdash; que, precisamente por no servir para nada, merecen la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hobby-empieza-convertirse-reto-constante-vivir-espacios-libres-exigencia-dificulta-desconexion_1_13147900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 20:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tu hobby empieza a convertirse en un reto constante: "Vivir sin espacios libres de exigencia dificulta la desconexión"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Bienestar,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué revela el caso de los deepfakes en Grok sobre la violencia digital contra las mujeres: "La desprotección es gigantesca"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/revela-caso-deepfakes-grok-violencia-digital-mujeres-desproteccion-gigantesca_1_12909704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2967c66e-dd2e-4d1f-a6f0-6ae62c0e4464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué revela el caso de los deepfakes en Grok sobre la violencia digital contra las mujeres: &quot;La desprotección es gigantesca&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El uso de la inteligencia artificial de X para generar imágenes sexualizadas de mujeres sin su consentimiento evidencia las carencias del marco legal y la falta de responsabilidad de las plataformas. Más allá de Grok, el problema apunta a una estructura digital que sigue fallando a las mujeres</p><p class="subtitle">El escándalo de Grok y Elon Musk es solo el principio: las expertas advierten de una nueva era de violencia machista con IA
</p></div><p class="article-text">
        2026 no ha empezado bien para muchas mujeres que habitan el <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/escandalo-grok-elon-musk-principio-expertas-advierten-nueva-violencia-machista-ia_1_12907583.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entorno digital</a>. Durante los primeros d&iacute;as del a&ntilde;o, X, la red social propiedad de Elon Musk, se llen&oacute; de hombres solicitando a la inteligencia artificial generativa de la plataforma, Grok, que desnudara a mujeres sin su consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        Un sencillo <em>prompt </em>&mdash;&ldquo;Hey @grok, put her in a bikini&rdquo;&mdash;, acompa&ntilde;ado de una fotograf&iacute;a, era todo lo que hac&iacute;a falta para que, en cuesti&oacute;n de segundos, la plataforma generara un <em>deepfake </em>de esa mujer con las caracter&iacute;sticas solicitadas por el usuario. Durante esos primeros d&iacute;as de enero, y a pesar de que X no proporciona cifras oficiales, la investigadora independiente Genevieve Oh estim&oacute; en declaraciones para Bloomberg que, en los d&iacute;as con mayor actividad, se llegaron a generar hasta 6.500 im&aacute;genes por hora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras varios d&iacute;as de denuncias p&uacute;blicas en redes sociales, y cuando la conversaci&oacute;n ya hab&iacute;a saltado a los medios de comunicaci&oacute;n y hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n de las instituciones p&uacute;blicas, Elon Musk realiz&oacute; un movimiento muy limitado: entre el 8 y el 9 de enero, la funci&oacute;n gratuita de generaci&oacute;n de im&aacute;genes con IA &mdash;en la que los usuarios etiquetan a Grok en una publicaci&oacute;n de X con una solicitud&mdash; pas&oacute; a estar disponible &uacute;nicamente a los suscriptores Premium. Sin embargo, esta restricci&oacute;n result&oacute; f&aacute;cilmente eludible accediendo desde el sitio web o desde la aplicaci&oacute;n independiente de Grok. Es decir, en plena pol&eacute;mica, Musk aprovech&oacute; el momento para intentar captar m&aacute;s usuarios de pago.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, m&aacute;s de dos semanas despu&eacute;s de que comenzara el auge de <em>deepfakes</em>, X ha emitido un comunicado a trav&eacute;s de su cuenta @Safety en el que ha anunciado &ldquo;la implementaci&oacute;n de medidas tecnol&oacute;gicas para impedir que la cuenta de Grok permita la edici&oacute;n de im&aacute;genes de personas reales con vestimenta reveladora, como bikinis&rdquo;. El texto tambi&eacute;n se compromete a la retirada de &ldquo;los contenidos prioritarios que infringen nuestras normas, incluidos los materiales de abuso sexual infantil y la desnudez no consentida&rdquo;. Adem&aacute;s, el comunicado anuncia que &ldquo;la creaci&oacute;n y edici&oacute;n de im&aacute;genes (&hellip;) ahora solo est&aacute; disponible para suscriptores de pago&rdquo; y que &ldquo;esto a&ntilde;ade una capa adicional de protecci&oacute;n (&hellip;) para que los responsables puedan ser rastreados y responsabilizados&rdquo;. En resumen: todo ello sin admitir responsabilidades, sin abordar la problem&aacute;tica en el punto de origen &mdash;la propia herramienta&mdash; y manteniendo la l&oacute;gica de mercantilizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es la primera vez que ocurre una situaci&oacute;n similar &mdash;en mayo del a&ntilde;o pasado las mujeres ya experimentaron este mismo tipo de violencia en Grok&mdash;, no ha sido hasta que el fen&oacute;meno ha escalado a dimensiones que incluyen la generaci&oacute;n de im&aacute;genes de ni&ntilde;as menores de edad &mdash;lo que en muchos casos encaja jur&iacute;dicamente como pornograf&iacute;a infantil&mdash; que los gobiernos han comenzado a expresar una preocupaci&oacute;n m&aacute;s expl&iacute;cita. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, el Consejo de Ministros en Espa&ntilde;a ha incluido el uso y difusi&oacute;n de <em>deepfakes </em>entre las conductas susceptibles de vulnerar el derecho al honor, con la aprobaci&oacute;n del anteproyecto de ley de protecci&oacute;n civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Reino Unido, la Secretaria de Estado en Ciencia, Innovaci&oacute;n y Tecnolog&iacute;a, Liz Kendall, ha confirmado que &ldquo;se presentar&aacute; con car&aacute;cter prioritario legislaci&oacute;n para prohibir las herramientas de &lsquo;nudificaci&oacute;n&rsquo; con IA&rdquo;. Adem&aacute;s, no se descarta una prohibici&oacute;n total de X en el Reino Unido si Ofcom &mdash;el organismo regulador de las comunicaciones&mdash; concluye que se ha vulnerado la Ley de Seguridad Online brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la legislaci&oacute;n no avanza al mismo ritmo que la creaci&oacute;n de estas herramientas de inteligencia artificial generativa ni que su puesta a disposici&oacute;n masiva de los usuarios. Pero, mientras los organismos oficiales intentan ponerse al d&iacute;a, la pregunta es inevitable: &iquest;qu&eacute; ocurre con todas las mujeres que ya est&aacute;n viviendo esta nueva forma de violencia digital? &iquest;Cu&aacute;les son las repercusiones para ellas y qu&eacute; efectos tiene este fen&oacute;meno en el ecosistema digital en su conjunto?
    </p><h2 class="article-text">El muro legal ante la violencia del <em>deepfake</em></h2><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/victimas-ciberacoso-machista-mando-foto-desnudo-presionaba-devolverle-favor_1_11839976.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la violencia digital </a>ha sido tratada como una violencia de segundo orden. No solo desde el &aacute;mbito social, sino tambi&eacute;n desde las instituciones y los tribunales. El mensaje impl&iacute;cito era claro: si no quer&iacute;as exponerte, no deb&iacute;as subir fotos a internet. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se han producido algunos avances legislativos y judiciales, pero cuando se trata de violencias ejercidas mediante inteligencia artificial &mdash;especialmente en las grandes redes sociales comerciales&mdash;, el camino sigue estando lleno de vac&iacute;os, ambig&uuml;edades y obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Ejercer violencia en internet &mdash;sobre todo en espacios como X o Instagram&mdash; genera una fuerte sensaci&oacute;n de impunidad, alimentada por la opacidad con la que estas redes son gestionadas y por el anonimato que permiten a sus usuarios. &ldquo;La situaci&oacute;n de desprotecci&oacute;n en la que nos encontramos frente a plataformas supranacionales absolutamente gigantescas y, adem&aacute;s, absolutamente sectarias &mdash;normalmente en manos de hombres blancos con posiciones fascistas&mdash; es gigantesca&rdquo;, explica Isaac Guijarro, cofundador de Olympe Abogados, un despacho con perspectiva feminista, LGTBIQ+ y antirracista. &ldquo;Todo depende de que el perfil concreto que ha publicado ese contenido sea rastreable por la polic&iacute;a. Si no es rastreable y las propias redes sociales no facilitan la informaci&oacute;n &mdash;como ocurre en la gran mayor&iacute;a de las ocasiones en las que se acude a ellas&mdash;, ni la v&iacute;ctima ni su abogado o abogada tienen herramientas reales para averiguar qui&eacute;n hay detr&aacute;s&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A esta opacidad estructural se suma la falta de un marco penal espec&iacute;fico. A d&iacute;a de hoy &mdash;a falta de que se apruebe nueva legislaci&oacute;n&mdash;, no existe en el C&oacute;digo Penal espa&ntilde;ol un delito que recoja la generaci&oacute;n de <em>deepfakes</em> como tal. Guijarro aclara que, en el caso de personas adultas, estas pr&aacute;cticas se est&aacute;n encajando de forma indirecta en el delito de injurias, algo que &ldquo;solo es perseguible penalmente si se considera grave&rdquo;. Esa gravedad depende, entre otros factores, de si el contenido se ha difundido de forma p&uacute;blica &mdash;hacerlo en una red social s&iacute; es perseguible frente a si se difunde en un grupo de WhatsApp, por ejemplo&mdash;, de la relaci&oacute;n con la persona que lo ha difundido &mdash;como en el caso de una pareja o expareja&mdash;, de si la v&iacute;ctima es menor de edad o del propio contenido del <em>deepfake</em>. En la pr&aacute;ctica, una imagen generada por IA que muestre a una mujer en bikini solo ser&iacute;a denunciable penalmente en determinados supuestos, lo que introduce barreras legales, econ&oacute;micas y materiales dif&iacute;ciles de sortear.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, desde el despacho recomiendan que, si una persona descubre que se ha generado un <em>deepfake </em>sin su consentimiento, lo primero es&nbsp;&ldquo;hacer capturas de todo: del perfil que lo haya publicado, de la propia imagen, de la fecha en la que se ha publicado y denunciarlo, ya sea ante la polic&iacute;a o el juzgado de guardia&rdquo;. La rapidez resulta clave para intentar frenar la difusi&oacute;n y contener el da&ntilde;o. De hecho, en Espa&ntilde;a, a ra&iacute;z de la Ley &ldquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rdquo;, se aprob&oacute; una modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 13 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim), que establece que como primera diligencia lo que se debe hacer es el borrado de cualquier tipo de contenido delictivo en internet&ldquo;, explica Guijarro. Una medida pensada para minimizar el da&ntilde;o, pero que, en la pr&aacute;ctica, no siempre se est&aacute; cumpliendo, entre otras razones, por la actual saturaci&oacute;n de los juzgados.
    </p><p class="article-text">
        Mientras no exista una mayor presi&oacute;n por parte de los Estados hacia estas empresas privadas por el incumplimiento de la normativa nacional, ni se doten de medios suficientes a la polic&iacute;a, el juzgado y la fiscal&iacute;a para actuar con mayor proactividad en la persecuci&oacute;n de la violencia digital, &ldquo;lo que se genera es una sensaci&oacute;n de impunidad gigantesca en los hombres y una sensaci&oacute;n de vulnerabilidad y de frustraci&oacute;n gigantesca en las mujeres&rdquo;, concluye el abogado. Un clima que no afecta &uacute;nicamente a las v&iacute;ctimas directas, sino que se extiende a todas las mujeres que habitan el ecosistema digital.
    </p><h2 class="article-text">La ciberf&iacute;sica sexista del poder</h2><p class="article-text">
        Publicar este tipo de <em>deepfakes </em>no es una cuesti&oacute;n sexual, sino de poder. Entender esto es fundamental para situar estos actos dentro de un marco m&aacute;s amplio en el que se busca someter y disciplinar los cuerpos de las mujeres. Esto es algo que tiene muy claro el colectivo Proyecto UNA, dedicado al activismo digital, que en su ensayo <em>La viralidad del mal: Qui&eacute;n ha roto internet, a qui&eacute;n beneficia y c&oacute;mo vamos a arreglarlo </em>(Descontrol, 2024), acu&ntilde;&oacute; el concepto <em>ciberf&iacute;sica sexista del poder.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino nace a partir del trabajo de la investigadora Nerea Barjola sobre el crimen de Alc&agrave;sser y el modo en que los medios construyeron un relato de terror sexual que acab&oacute; disciplinando a ni&ntilde;as y mujeres adultas de toda una generaci&oacute;n sobre los peligros de habitar el espacio p&uacute;blico. En el contexto actual, ese disciplinamiento se ejerce a trav&eacute;s del entorno digital: &ldquo;Con las <em>fotopollas </em>y los mensajes privados y p&uacute;blicos llam&aacute;ndote fea y gorda. Como consecuencia de las amenazas que recibe una mujer <em>gamer</em>, pero tambi&eacute;n con los titulares que presentan la violencia online como un fen&oacute;meno <em>inherente </em>al medio&rdquo;, escriben en su ensayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si existe violencia contra las mujeres en internet es porque esa violencia existe tambi&eacute;n fuera de &eacute;l. &ldquo;Lo importante es darse cuenta de que las violencias que existen en las redes sociales no han nacido all&iacute;, sino que vienen de un contexto y una historia previa. En internet, simplemente, tienen su propio lenguaje, pero el mecanismo de la discriminaci&oacute;n es el mismo&rdquo;, explican desde Proyecto UNA. &iquest;C&oacute;mo se combate entonces este tipo de violencia? &ldquo;Si dejamos de concebir la filtraci&oacute;n de contenido &iacute;ntimo &mdash;sea generado por IA o no&mdash; como algo humillante hacia la v&iacute;ctima, que deber&iacute;a avergonzarla, y lo entendemos como una acci&oacute;n repudiable por parte del perpetrador o perpetradores, que atenta contra la libertad sexual de las personas, tendremos la mitad del camino hecho&rdquo;, contin&uacute;an.
    </p><p class="article-text">
        El colectivo se&ntilde;ala tambi&eacute;n la falta de responsabilidad de las instituciones p&uacute;blicas frente a estas plataformas comerciales dirigidas y gestionadas por tecnomagnates. &ldquo;Llevamos a&ntilde;os viendo c&oacute;mo las instituciones, en vez de cuestionar el poder de las grandes empresas del <em>Big Tech </em>o de apostar por infraestructura p&uacute;blica, las legitiman e incluso las financian de forma indirecta. Se ha alimentado este mito seg&uacute;n el cual los estados y la legislaci&oacute;n no pueden hacer nada ante un poder demasiado grande&rdquo;, aseguran. Sin embargo, hay ejemplos que desmienten ese relato.
    </p><p class="article-text">
        En 2025, el gobierno de Lula da Silva aprob&oacute; en Brasil una ley que ampl&iacute;a las obligaciones de las plataformas digitales como medida para proteger a los ni&ntilde;os y adolescentes. La norma, que entra en vigor este a&ntilde;o, impone mayores controles a las <em>Big Tech</em>, obliga a retirar los contenidos de aparente explotaci&oacute;n y abuso sexual y a notificar a las autoridades. Un a&ntilde;o antes, en 2024, la justicia brasile&ntilde;a lleg&oacute; incluso a suspender temporalmente el uso de la red social X por ignorar decisiones judiciales relacionadas con la lucha contra la desinformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a queda un largo camino por recorrer y mucho por exigir a las instituciones p&uacute;blicas, pero el horizonte no es &uacute;nicamente defensivo. &ldquo;Lo importante es ser capaces de imaginar y construir las comunidades digitales que queramos &mdash;algo en lo que se est&aacute; trabajando desde el Fediverso, una red de plataformas descentralizadas y no comerciales&mdash;, porque el gran triunfo de los tecnomagnates ha sido hacernos creer que su internet comercial es el &uacute;nico posible&rdquo;, concluyen desde Proyecto UNA.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/revela-caso-deepfakes-grok-violencia-digital-mujeres-desproteccion-gigantesca_1_12909704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jan 2026 21:37:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia,Violencia sexual,Digital]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo la IA ha revivido a muchos familiares fallecidos estas fiestas: una nueva forma de vivir el duelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ia-revivido-familiares-fallecidos-fiestas-nueva-forma-vivir-duelo_1_12892475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5901b412-a3af-491a-ab3d-a5d7dfb20588_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo la IA ha revivido a muchos familiares fallecidos estas fiestas: una nueva forma de vivir el duelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos grupos familiares, estas Navidades han circulado imágenes y vídeos generados con IA que recrean a personas fallecidas. Un gesto que nace, a menudo, de la ternura, la curiosidad o la nostalgia, pero que también cuestiona nuestra relación con la pérdida, el valor de lo finito y el lugar que le concedemos a la tecnología</p><p class="subtitle">Ya no basta con tener propósitos de Año Nuevo, ahora también hay que medirlos: pasamos “del disfrute al rendimiento”
</p></div><p class="article-text">
        Fotograf&iacute;as convertidas en ilustraciones al <a href="https://www.eldiario.es/cultura/miyazaki-no-le-toca-imagenes-estilo-ghibli-hechas-ia-enfadan-autores_1_12178662.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estilo Ghibli</a>, situaciones vergonzosas en correos electr&oacute;nicos a los que a alguien se le olvid&oacute; sustituir el &ldquo;[Tu nombre]&rdquo; despu&eacute;s de la despedida, o<em> </em><a href="https://www.eldiario.es/era/caso-gente-relacion-bot-quiero-vuelva-chloe_1_11981488.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>chatbots</em></a> convertidos en supuestos terapeutas con los que compartir tus momentos m&aacute;s vulnerables. En un a&ntilde;o en el que las IA generativas se han instalado en la vida cotidiana de millones de personas, el periodo navide&ntilde;o no iba a ser una excepci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La Navidad es un momento en el que muchas personas recuerdan con especial intensidad a sus <a href="https://www.eldiario.es/era/reto-pasar-primeras-navidades-alguien-querido-llorar-callado-no-estropea-celebracion_1_12865145.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seres queridos fallecidos</a>. Esa mezcla de duelo y nostalgia se ha sumado a la curiosidad tecnol&oacute;gica y a la normalizaci&oacute;n acelerada de estas herramientas, lo que ha provocado que en numerosos grupos familiares hayan circulado im&aacute;genes y v&iacute;deos que, de alg&uacute;n modo, han 'tra&iacute;do de vuelta' a quienes ya no est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fotograf&iacute;as antiguas animadas en un intento por reconstruir y rememorar esos recuerdos; im&aacute;genes transformadas en v&iacute;deos en los que la persona fallecida aparece saludando y reconfortando a quienes la echan de menos, e incluso avatares con los que puedes interactuar. Las formas han sido diversas, pero hay una serie de preguntas que las atraviesan a todas: &iquest;De d&oacute;nde nace ese impulso por 'revivir' a quienes ya no est&aacute;n? &iquest;Puede la artificialidad aliviar el duelo y el ataque de nostalgia? Y, sobre todo, &iquest;cu&aacute;les son los efectos para quienes todav&iacute;a seguimos aqu&iacute;?
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            <blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@yourpositivenews/video/7576745510111939862" data-video-id="7576745510111939862" style="max-width: 605px;min-width: 325px;" > <section> <a target="_blank" title="@yourpositivenews" href="https://www.tiktok.com/@yourpositivenews?refer=embed">@yourpositivenews</a> Such a great idea! taking grandad down memory lane on his birthday 🥹 Not only did he make it special for his grandad, but everyone got to witness such a special moment and see a bit of his past come to life ❤️ Credit&#47;: @Wis <a target="_blank" title="♬ original sound - Your Positive News" href="https://www.tiktok.com/music/original-sound-7576745514438527766?refer=embed">♬ original sound - Your Positive News</a> </section> </blockquote> <script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text">Una forma de aliviar el dolor</h2><p class="article-text">
        En 2013, la popular serie dist&oacute;pica <em>Black Mirror</em> lanz&oacute; su segunda temporada, y con ella el episodio 'Ahora mismo vuelvo'<em>.</em> En &eacute;l se cuenta la historia de Martha, quien acaba de perder a su novio, Ash, en un accidente de coche y, como una forma de sobrellevar la tristeza, recibe la recomendaci&oacute;n de descargarse un <em>chatbot</em> que simule ser su pareja reci&eacute;n fallecida. &ldquo;No ser&aacute; &eacute;l. No, pero te ayudar&aacute;&rdquo;, le aseguran. Para que el sistema funcione, debe ser alimentado con la huella digital de Ash: mensajes, correos, fotograf&iacute;as, v&iacute;deos, tuits, opiniones en foros&hellip; En definitiva, todo lo que pueda encontrarse de &eacute;l en Internet. A lo largo del cap&iacute;tulo, Martha va aceptando sucesivas mejoras del falso-Ash, pasando de ser un <em>chatbot, </em>m&aacute;s tarde una voz sintetizada y, finalmente, una r&eacute;plica corp&oacute;rea. 
    </p><p class="article-text">
        Al principio, tener la oportunidad de volver a hablar con Ash le permite retomar un cierto control sobre su vida, pero poco a poco ella va asimilando que ese dispositivo artificial con la apariencia de su novio no es m&aacute;s que una amalgama de recuerdos y retazos de lo que un d&iacute;a &eacute;l fue. Cuando ella no le presta atenci&oacute;n, no le indica qu&eacute; debe hacer y no ejerce de &ldquo;administradora&rdquo;, &eacute;l no es capaz de hacer nada por s&iacute; mismo. &ldquo;Yo estoy para complacerte&rdquo;, le dice en un momento, lo que termina por sacarla de quicio.
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            <span class="title">
                Fotograma de &#039;Ahora mismo vuelvo&#039; (segunda temporada de &#039;Black Mirror&#039;).                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Este relato de ficci&oacute;n no est&aacute; tan alejado de la historia de Eugenia Kuyda, quien en 2015 perdi&oacute; a su mejor amigo, Rom&aacute;n. En pleno proceso de duelo, en el que no pod&iacute;a evitar pensar en todo lo que ya no iba a poder decirle, se le ocurri&oacute; una idea: &iquest;y si pod&iacute;a recrear a Rom&aacute;n usando sus 'restos' digitales? De esa forma empez&oacute; a trabajar junto a su equipo de desarrollo tecnol&oacute;gico en un <em>chatbot </em>al que entren&oacute; con todas las conversaciones y <em>mails </em>que hab&iacute;a mantenido con su mejor amigo, y pidi&oacute; a otros amigos y familiares que hicieran lo mismo. El <em>chatbot </em>aprendi&oacute; a hablar y escribir como Rom&aacute;n, permiti&eacute;ndole mantener con &eacute;l nuevas conversaciones. Aquel experimento fue el germen de lo que, un par de a&ntilde;os m&aacute;s tarde, se convertir&iacute;a en Replika: una <em>app</em> de IA generativa que cuenta con m&aacute;s de 10 millones de descargas, que aprende y se personaliza cuanto m&aacute;s se interact&uacute;a con ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al principio funciona porque el duelo desordena la historia (deja cabos sueltos, preguntas sin responder, planes por hacer...), y la IA puede crear una simulación, una ilusión de todo eso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dany Blázquez</span>
                                        <span>—</span> psicólogo especialista en duelo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde entonces, han sido numerosas las aplicaciones m&aacute;s o menos 'logradas' que se han vendido directamente con el prop&oacute;sito de actuar como <em>griefbots</em> &mdash;<em>chatbots</em> basados en la huella digital del fallecido que ofrecen la posibilidad de hablar con sus seres queridos tras su muerte&mdash;, adem&aacute;s de otras m&aacute;s generales que tambi&eacute;n permiten alterar los recuerdos para generar esta &ldquo;ilusi&oacute;n artificial&rdquo; en un intento por recordar a quienes ya no est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dany Bl&aacute;zquez, psic&oacute;logo especialista en duelo y autor del libro <em>Hazle un hueco al dolor </em>(Montena), explica que este tipo de im&aacute;genes (o avatares) generados muchas veces &ldquo;funcionan como un alivio a corto plazo, pero a medio y largo plazo est&aacute;n retrasando la elaboraci&oacute;n real del duelo&rdquo;. De acuerdo con Bl&aacute;zquez, &ldquo;el duelo se procesa entrando en relaci&oacute;n con la p&eacute;rdida, no viviendo al margen de ella. Al principio funciona porque el duelo desordena la historia (deja cabos sueltos, preguntas sin responder, planes por hacer...), y la IA puede crear una simulaci&oacute;n, una ilusi&oacute;n de todo eso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada persona, por su parte, reacciona de forma diferente a estos est&iacute;mulos dependiendo del tiempo en el que se encuentre en el proceso del duelo. Clara (nombre ficticio), de 30 a&ntilde;os, es una de las personas que ha visto estas Navidades c&oacute;mo las hermanas de su padre utilizaban una fotograf&iacute;a de su abuelo &mdash;al que no lleg&oacute; a conocer&mdash; para 'revivirlo' en un v&iacute;deo generado con IA. &ldquo;Hace a&ntilde;os me reconcili&eacute; con la idea de que ni conozco a mi abuelo ni le conocer&eacute; nunca, y ver esa imagen me removi&oacute; porque me pareci&oacute; un intento burdo y absolutamente espeluznante de cambiar la realidad de una forma casi infantil. Mi padre, sin embargo, se emocion&oacute; mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas han experimentado esta emoci&oacute;n al encontrarse frente a 'recuerdos nuevos' de familiares que perdieron hace ya varios a&ntilde;os. Bl&aacute;zquez explica que esto podr&iacute;a responder a &ldquo;una forma saludable de entrar en contacto con el sentimiento de nostalgia, y ese tipo de uso de la IA puede ser un veh&iacute;culo de conexi&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Si ayuda a integrar la p&eacute;rdida &mdash;reconozco que no est&aacute; y, aun as&iacute;, lo honro&mdash; puede encajar en un proceso adaptativo&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada persona, por su parte, reacciona de forma diferente a estos estímulos dependiendo del tiempo en el que se encuentre en el proceso del duelo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, el problema aparece cuando la IA interviene sin que el duelo haya sido recorrido y &ldquo;bloquea&rdquo; el proceso. &ldquo;Si puedo 'continuar' mi v&iacute;nculo con la persona fallecida, quiz&aacute; eso haga que me a&iacute;sle m&aacute;s y me apoye menos en mi pareja, en mis amigos, en mi familia... No necesito su apoyo y compa&ntilde;&iacute;a, su consuelo, porque ya tengo el de la persona que no est&aacute; (y me hago creer que s&iacute; est&aacute;)&rdquo;, asegura el psic&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">Las implicaciones pol&iacute;ticas de estos falsos recuerdos</h2><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, las im&aacute;genes &mdash;fijas o en movimiento&mdash; funcionaron como la prueba de que algo hab&iacute;a sucedido. Hoy, sin embargo, la sociedad se enfrenta al desaf&iacute;o de producir nuevas im&aacute;genes cuyo estatus de verdad en el futuro resulta incierto. Esto puede afectar a personajes p&uacute;blicos y acontecimientos medi&aacute;ticos, pero tambi&eacute;n act&uacute;a dentro del &aacute;mbito privado, donde puede llegar a distorsionar los recuerdos que tenemos de una persona en concreto. &ldquo;Ahora mismo, dudo de que alguien pueda llegar a pensar que su abuelo difunto estuvo presente en una celebraci&oacute;n familiar por culpa de una foto generada con IA que conserve en su mediateca. Pero s&iacute; empezamos a percibir algunos cambios. Por muy precisos que parezcan, siempre introducen peque&ntilde;as alteraciones: ya sea suavizando un poco la piel o cambiando ligeramente la forma de los ojos, el tama&ntilde;o de los labios (sobre todo en mujeres), etc.&rdquo;, explica Mariia Chizhikova, ingeniera y divulgadora de IA.  
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DRSilXFAP3E/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Este tipo de im&aacute;genes generadas con IA &mdash;incluidos los<em> griefbots</em>&mdash; desdibuja todav&iacute;a m&aacute;s la frontera entre la realidad y la ficci&oacute;n, generando una multiplicidad de problemas para los que todav&iacute;a no contamos con herramientas culturales, legales y emocionales. En primer lugar, Chizhikova advierte que &ldquo;una IA entrenada con mensajes de una persona siempre ofrecer&aacute; una versi&oacute;n distorsionada que simplemente se inspira en fragmentos de textos para imitar su estilo de escritura&rdquo;. Generar avatares a partir de nuestra huella digital reactiva el viejo debate de Internet: la tensi&oacute;n entre el 'yo real' y el 'yo digital', y la pregunta de hasta qu&eacute; punto podemos ser reconstruidos &uacute;nicamente a partir de lo que publicamos en l&iacute;nea. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una IA entrenada con mensajes de una persona siempre ofrecerá una versión distorsionada que simplemente se inspira en fragmentos de textos para imitar su estilo de escritura</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Mariia Chizhikova</span>
                                        <span>—</span> ingeniera y divulgadora de IA
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, a esta dimensi&oacute;n &iacute;ntima se suma otra &eacute;tica y legal. &ldquo;Despu&eacute;s de la muerte, la persona no puede ejercer sus derechos, y a falta de prohibici&oacute;n directa dictada antes de la muerte, los datos pasan a estar en las manos de sus familiares. En el caso de creaci&oacute;n de que difamaran a la persona fallecida, da&ntilde;aran su reputaci&oacute;n o fueran en contra de la ley de propiedad intelectual, se hablar&iacute;a de una posible infracci&oacute;n, pero la creaci&oacute;n de los y de las fotos con IA es una decisi&oacute;n que se toma a nivel individual dentro de los l&iacute;mites y principios de cada persona&rdquo;, explica Chizhikova. Por otro lado, &ldquo;esto es un instrumento muy potente de suplantaci&oacute;n de identidad para los estafadores&rdquo;, advierte. 
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2025, por ejemplo, la autoridad italiana de protecci&oacute;n de los datos personales confirm&oacute; una multa de cinco millones de euros a Luka Inc. (la empresa estadounidense que desarroll&oacute; la app Replika) por el tratamiento il&iacute;cito de los datos personales, la falta de verificaci&oacute;n de edad y el riesgo para personas emocionalmente vulnerables, ya que estaba generando dependencia y afectando su estado psicol&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;, al final, estas pr&aacute;cticas nos obligan a hacernos una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;por qu&eacute; sentimos que los recuerdos que ya tenemos no son suficientes? Parte del valor que damos a las personas tiene que ver precisamente con que la vida es finita, con que no podemos retenerlo todo ni volver a aquello que ya no existe. Conceder a la IA la capacidad de prolongar esas presencias supone abrir la puerta a nuevas formas de relaci&oacute;n con la memoria, el duelo y nuestra propia vulnerabilidad, un terreno para el que todav&iacute;a tenemos m&aacute;s preguntas que respuestas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/ia-revivido-familiares-fallecidos-fiestas-nueva-forma-vivir-duelo_1_12892475.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 21:21:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo la IA ha revivido a muchos familiares fallecidos estas fiestas: una nueva forma de vivir el duelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Fiestas,Navidad,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es la belleza de la 'face card'? El problema tras el último cumplido viral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/belleza-face-card-problema-ultimo-cumplido-viral_1_12845549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdb97baf-aa63-493f-b745-bd76b66b2310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es la belleza de la &#039;face card&#039;? El problema tras el último cumplido viral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De Young Miko a Beyoncé, el término ha pasado de las pistas del ballroom a las pantallas de TikTok, donde adquiere nuevos significados ligados a la belleza, la visibilidad y la hegemonía estética</p><p class="subtitle">Entre polémicas y popularidad: ¿por qué todo el mundo habla de 'La casa de los gemelos 2'?
</p></div><p class="article-text">
        Zendaya, Mia Goth, Rihanna, Megan Fox, L&eacute;a Seydoux, Madison Beer y Claudia Arenas, T&eacute;you y Olivia, concursantes de Operaci&oacute;n Triunfo 2025, tienen algo en com&uacute;n: a todas ellas Internet les ha atribuido <em>face card</em>. Este concepto, popularizado en TikTok por la generaci&oacute;n Z, se usa para referirse a un tipo de belleza &mdash;sobre todo femenina, aunque no exclusivamente&mdash; que genera un impacto inmediato. El t&eacute;rmino implica que, quien la posee, acumula un tipo de capital social que facilita ciertos accesos, desde validaci&oacute;n hasta mayores oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los criterios para otorgar el privilegio de la <em>face card</em> no son uniformes, todas estas figuras comparten atributos vinculados con las nociones cl&aacute;sicas de belleza: simetr&iacute;a, proporci&oacute;n y armon&iacute;a. Rasgos estructurales que el cerebro humano tiende a leer como &ldquo;agradables&rdquo;, tal y como ha estudiado la psic&oacute;loga Nancy Etcoff. En su ensayo, <em>Survival of the prettiest: the science of beauty</em> [<em>La supervivencia de los m&aacute;s guapos: la ciencia de la belleza</em>], Etfcoff escribe: &ldquo;El juicio de la belleza humana puede ser influenciado por la cultura y la historia individual, pero las caracter&iacute;sticas geom&eacute;tricas generales de una cara que da lugar a la percepci&oacute;n de belleza pueden ser universales&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de que se hayan estudiado estas nociones cl&aacute;sicas de belleza, &iquest;c&oacute;mo coexisten con un canon profundamente cultural y cambiante? &iquest;Qu&eacute; significa que sigamos elevando un tipo de rostro tan espec&iacute;fico? &iquest;A qu&eacute; identidades y cuerpos beneficia esta idea de la <em>face card</em>? &iquest;Y c&oacute;mo se transforma nuestra percepci&oacute;n de lo deseable cuando los algoritmos nos exponen a este tipo de belleza una y otra vez?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7480549349018193207"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La popularizaci&oacute;n musical de la <em>face card</em></h2><p class="article-text">
        Aunque el t&eacute;rmino <em>face card</em> se ha popularizado en redes sociales, varias artistas llevan tiempo integr&aacute;ndolo en sus canciones como una forma de sintetizar el poder social que adquiere la belleza. Por ejemplo, la cantante urbana Young Miko adapta en espa&ntilde;ol la expresi&oacute;n <em>tu</em> <em>face card no declina</em> &mdash;otra manera de decir que una persona es excepcionalmente bella&mdash; en su canci&oacute;n <em>WASSUP</em>, lanzada este mismo a&ntilde;o. En ella, la <em>face card</em> opera como otra forma de divisa simb&oacute;lica dentro de un imaginario de <em>rich lifestyle </em>[estilo de vida rico], fama y joyer&iacute;a personalizada. La belleza como capital que abre puertas.
    </p><p class="article-text">
        En 2023, el cantante Troye Sivan tambi&eacute;n incorpor&oacute; el t&eacute;rmino en <em>One of Your Girls</em>, una canci&oacute;n que explora la homofobia interiorizada en hombres que se identifican como heterosexuales, pero muestran inter&eacute;s en chicos gay como &eacute;l &mdash;especialmente identidades <em>twink</em> m&aacute;s feminizadas&mdash;. En el videoclip, Sivan utiliza el drag para construir una &ldquo;versi&oacute;n fantasiosa&rdquo; de s&iacute; mismo: una mujer hermosa &mdash;con <em>face card</em>&mdash; que esos mismos hombres s&iacute; mostrar&iacute;an p&uacute;blicamente con orgullo. Aqu&iacute; la <em>face card</em> act&uacute;a como una forma de validaci&oacute;n est&eacute;tica que se niega a las masculinidades <em>queer.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el verdadero aterrizaje del t&eacute;rmino en el panorama musical contempor&aacute;neo lleg&oacute; en 2022 de la mano de Beyonc&eacute; con <em>HEATED</em>. En esta canci&oacute;n, la artista despliega una expresi&oacute;n teatralizada del yo &mdash;a trav&eacute;s de las joyas, marcas caras y mucha actitud&mdash; que se utiliza como una herramienta para reforzar el valor en una misma. La cantante utiliza los t&eacute;rminos <em>your face card never declines </em>y <em>give me face </em>dentro de un registro que evoca &mdash;en la canci&oacute;n y en el disco al completo&mdash; la <a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/kiki-balls-irrumpen-madrid-hay-sentarse-mirar-aprender-animarse-participar_1_8870682.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escena </a><a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/kiki-balls-irrumpen-madrid-hay-sentarse-mirar-aprender-animarse-participar_1_8870682.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>ballroom:</em></a><em> </em>una subcultura <em>queer, </em>trans, negra y latina nacida en Nueva York, donde &ldquo;casas&rdquo; y comunidades compiten en <em>balls</em> a trav&eacute;s de categor&iacute;as de baile, moda y <em>performance</em> como una forma de resistencia, familia elegida y expresi&oacute;n identitaria. Pero, aunque Beyonc&eacute; busca &mdash;presuntamente&mdash; homenajear esta genealog&iacute;a hist&oacute;rica <em>queer, </em>su inclusi&oacute;n en la cultura <em>mainstream</em> termina desplazando su significado.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7270709382768282922"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Julieta Vartabedian, profesora de Antropolog&iacute;a Social en la Universidad Complutense de Madrid, e investigadora en cuerpos, belleza e identidades trans, explica que en la escena <em>ballroom</em> <em>the category is&hellip; face </em>no era simplemente una celebraci&oacute;n de la belleza, sino una forma de resistencia cultural: un espacio donde personas excluidas por el racismo, la transfobia, la pobreza y la homofobia pod&iacute;an reclamar dignidad y prestigio a trav&eacute;s del cuerpo. En ese contexto, posar, caminar o <em>give face</em> (&ldquo;dar cara&rdquo;) era un acto profundamente pol&iacute;tico. Sin embargo, cuando estas tendencias terminan siendo asimiladas por lo <em>mainstream</em>, &ldquo;suelen desprenderse de ese contexto hist&oacute;rico. Se convierten en gestos est&eacute;ticos, en tendencias virales y carecen de la memoria del mundo que las cre&oacute;. Esa apropiaci&oacute;n sin anclaje puede tener un efecto de despolitizaci&oacute;n&rdquo;, explica Vartabedian.
    </p><h2 class="article-text">Las implicaciones hist&oacute;ricas y pol&iacute;ticas de la <em>face card</em></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la despolitizaci&oacute;n que atraviesa al t&eacute;rmino, y de las nociones cl&aacute;sicas de belleza que lo integran, lo cierto es que la forma de entender la <em>face card</em> como tendencia digital est&aacute; profundamente marcada por los significados culturales de lo hegem&oacute;nico. Incluso cuando la <em>face card</em> se atribuye a mujeres trans como Hunter Schafer o Indya Moore &mdash;que son celebradas por su belleza y &eacute;xito profesional&mdash;, Vartabedian explica que &ldquo;sus trayectorias est&aacute;n atravesadas por privilegios que no aparecen en la experiencia cotidiana de la mayor&iacute;a de las travestis&rdquo; con las que ella ha trabajado durante sus estancias en Brasil: &ldquo;Mujeres negras, pobres, con muy poca escolarizaci&oacute;n, expulsadas tempranamente de sus hogares, trabajando en el mercado sexual y con dificultades para acceder a derechos b&aacute;sicos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando los usuarios ven ejemplos repetidos de belleza face card, tienden a escrutar sus propios rasgos con mayor dureza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La belleza para estas mujeres &mdash;al igual que lo fue para las mujeres de la escena del <em>ballroom </em>de los 80&mdash; act&uacute;a como una forma de reconocimiento est&eacute;tico por parte de la sociedad cuanto m&aacute;s se aproximan al canon hegem&oacute;nico tradicional. Sin embargo, &ldquo;sus encarnaciones, precisamente por surgir desde posiciones marginalizadas y sexualizadas, son profundamente subversivas: redefinen lo que se entiende por 'ser bella', desaf&iacute;an los marcos dominantes de la feminidad y desestabilizan las normas heteronormativas desde su propia existencia encarnada&rdquo;, afirma la antrop&oacute;loga.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7561306036334824759"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En el contexto actual, por el contrario, la <em>face card</em> act&uacute;a m&aacute;s como un recordatorio de belleza aspiracional. Si hace unos a&ntilde;os se popularizana el concepto del <em>pretty privilege</em>, que, precisamente, cuestionaba las ventajas sociales que recib&iacute;an las personas consideradas f&iacute;sicamente atractivas por los est&aacute;ndares de belleza dominantes, la <em>face card</em> nos lleva a volver a otorgar todav&iacute;a m&aacute;s poder simb&oacute;lico a aquellas personas que entran dentro de ese canon. Vartabedian habla sobre la importancia de &ldquo;cuestionar qu&eacute; rostros y qu&eacute; tipos de belleza son celebrados masivamente en plataformas como TikTok. No suelen ser cuerpos gordos o diversos, ni belleza negra, ni expresiones no binarias o corporalidades fuera de la norma&rdquo;. Por ejemplo, a la actriz Barbie Ferreira se le empez&oacute; a atribuir <em>face card</em> en el imaginario popular <em>mainstream</em> &uacute;nicamente despu&eacute;s de haber adelgazado, a pesar de que su rostro tambi&eacute;n respond&iacute;a a esos mismos ideales cuando encarnaba una corporalidad gorda.
    </p><p class="article-text">
        Para una generaci&oacute;n como la Z, que vive atravesada por la autoevaluaci&oacute;n, los filtros y la imagen visual, estar expuesta continuamente a estos impactos de belleza puede tener un &ldquo;efecto dual&rdquo;, explica Janella Eshiet, doctora en Comunicaci&oacute;n por la Universidad de Chapman en California, cuyo trabajo se centra en las redes sociales y la percepci&oacute;n de la belleza. Eshiet, autora de la <a href="https://digitalcommons.chapman.edu/communication_dissertations/16/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tesis</a> <em>M&aacute;s que un espejo: investigando el papel de las redes sociales en la configuraci&oacute;n de las comparaciones sociales y la identidad en torno a las percepciones de la belleza, </em>asegura que no hay que criminalizar por completo las comparaciones a las que incitan las redes sociales ya que, en ellas, tambi&eacute;n es posible encontrar contenido que empuje a &ldquo;abrazar tu pelo natural, mejorar tu rutina de cuidado de la piel o aprender nuevas t&eacute;cnicas y estilos de peinado y maquillaje&rdquo;. Sin embargo, el problema se encuentra en el contenido que se vuelve &ldquo;relevante&rdquo; para los algoritmos. Por ejemplo, &ldquo;una mujer negra debe escribir espec&iacute;ficamente en el buscador 'maquillaje para chicas negras' o 'belleza de piel oscura', porque si no, la plataforma le muestra contenido de creadoras con tonos de piel m&aacute;s claros&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1964850363313618966?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esta tambi&eacute;n es la raz&oacute;n por la que mujeres como Zendaya o Rihanna s&iacute; entran en la categor&iacute;a aceptada como <em>face card, </em>&ldquo;ambas son mujeres de tez m&aacute;s clara e, hist&oacute;ricamente, en los medios y la cultura, &mdash;especialmente en contextos occidentales&mdash; la piel clara se ha centrado como ideal de belleza&rdquo;, explica Eshiet. Cuando la exposici&oacute;n se centra constantemente en un tipo determinado de belleza &mdash;aquel que m&aacute;s se viraliza&mdash;, esto termina por generar un sentimiento de infelicidad e inadecuaci&oacute;n. &ldquo;Cuando los usuarios ven ejemplos repetidos de belleza <em>face card</em>, tienden a escrutar sus propios rasgos con mayor dureza. Hacen<em> zoom </em>mental &mdash;o literalmente&mdash; en las partes de su apariencia que perciben como imperfectas. Con el tiempo, esta exposici&oacute;n puede moldear y estrechar lo que el usuario considera 'bello', especialmente si no se ve reflejado en ese contenido&rdquo;, concluye Eshiet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, mientras la <em>face card</em> circula como halago aparentemente inofensivo, no debemos olvidar que act&uacute;a tambi&eacute;n como frontera: define qui&eacute;n puede ser visto como deseable y qui&eacute;n sigue siendo expulsado de la imagen de belleza dominante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/belleza-face-card-problema-ultimo-cumplido-viral_1_12845549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2025 20:28:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es la belleza de la 'face card'? El problema tras el último cumplido viral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Belleza,Redes sociales,TikTok,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“¿Los hombres ya no son caballerosos?”: lo que revela este eterno debate sobre la masculinidad y el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hombres-no-son-caballerosos-revela-eterno-debate-masculinidad-amor_1_12804621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b84fa11-aed6-45e4-82a9-ec8cb911f8df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“¿Los hombres ya no son caballerosos?”: lo que revela este eterno debate sobre la masculinidad y el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo la apariencia del respeto, la caballerosidad ha sostenido durante siglos una jerarquía donde el hombre protege y la mujer agradece. Hoy, muchas personas cuestionan si estos gestos pueden resignificarse o si es hora de sustituirlos por una ética del cuidado mutuo</p><p class="subtitle">La cultura de quedar para ponerse al día con amigos: por qué ya no compartimos la vida, nos la resumimos
</p></div><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo resurge el mismo debate en redes sociales: &iquest;los hombres han dejado de ser caballerosos? La <em>influencer</em> Carolina Moura lo reaviv&oacute; hace unas semanas con un TikTok en el que aseguraba que &ldquo;nunca volver&iacute;a a salir con un espa&ntilde;ol por su dejadez y falta de caballerosidad&rdquo;. Seg&uacute;n ella, los hombres de otras nacionalidades que hab&iacute;a conocido durante su estancia en Estados Unidos todav&iacute;a conservaban ciertos gestos: abrirte la puerta del coche, preocuparse de que siempre tengas agua en el vaso o tomar la iniciativa para organizar una cita. En lo relativo a pagar la cuenta &mdash;otro cl&aacute;sico de estos debates&mdash;, Moura aclaraba que no esperaba que nadie la invitara, que pod&iacute;a pagarse sus cosas, pero que, m&aacute;s all&aacute; del dinero, &ldquo;el acto de conquista ya no existe&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Semanas despu&eacute;s, las creadoras de contenido Carlota Mara&ntilde;&oacute;n y Sof&iacute;a Hamela fueron <a href="https://www.youtube.com/watch?v=8j9Tu5C0hcs&amp;t=2624s" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preguntadas por este mismo tema</a>. Mara&ntilde;&oacute;n renegaba de la noci&oacute;n de &ldquo;caballero&rdquo;, aunque reconoc&iacute;a valorar ciertos gestos de atenci&oacute;n. Mientras que Hamela admit&iacute;a que ciertos gestos &mdash;como que el hombre le invite en la primera cita o que deje que vaya por el lado interno de la acera en se&ntilde;al de protecci&oacute;n&mdash; le resultaban agradables.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que se enciende esta conversaci&oacute;n, reaparece la misma duda: &iquest;qu&eacute; se espera hoy de los hombres? &iquest;Qu&eacute; gestos siguen siendo deseables? Y, &iquest;qu&eacute; valor tiene la caballerosidad en un mundo que dice aspirar a la igualdad?&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7493199543157263638"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">La caballerosidad como espejo de identidad</h2><p class="article-text">
        La caballerosidad, tambi&eacute;n conocida como galanter&iacute;a, naci&oacute; como un c&oacute;digo de honor ligado a la caballer&iacute;a, que, con el tiempo, se transform&oacute; en un conjunto de gestos de &ldquo;amabilidad&rdquo; que suelen producirse de un hombre hacia una mujer. Estos gestos &mdash;insistir en pagar la totalidad de la cuenta, dejar que ella pase primero o abrirle la puerta del coche&mdash; se han asociado durante mucho tiempo con el respeto, la educaci&oacute;n o el inter&eacute;s rom&aacute;ntico. Sin embargo, pocas veces se ha se&ntilde;alado que, en muchos casos, estos actos nacen del impulso de controlar, proteger y decidir por el otro. &ldquo;Pueden funcionar como un est&iacute;mulo reforzante o aversivo dependiendo del contexto y de la historia de aprendizaje de quien lo recibe&rdquo;, explica Desir&eacute;e Llamas, doctora en psicolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los psic&oacute;logos Susan Fiske y Peter Glick definieron este tipo de comportamientos como &ldquo;sexismo benevolente&rdquo;: una forma de discriminaci&oacute;n disfrazada de amabilidad. Son actitudes que parecen protectoras pero que mantienen a las mujeres en un rol subordinado. Frases como &ldquo;yo siempre pago la cuenta porque las mujeres merecen ser tratadas como reinas&rdquo; suenan respetuosas, pero en el fondo reafirman al hombre como sujeto protector y a la mujer como objeto de cuidado.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Los psicólogos Susan Fiske y Peter Glick definieron este tipo de comportamientos como &#039;sexismo benevolente&#039;: una forma de discriminación disfrazada de amabilidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La caballerosidad, en ese sentido, tiene mucho que ver con la construcci&oacute;n de la identidad masculina, que hist&oacute;ricamente se ha definido en contraposici&oacute;n a lo femenino. La soci&oacute;loga Begonya Enguix Grau recuerda que la noci&oacute;n tradicional del &ldquo;hombre&rdquo; es que &ldquo;no es ni&ntilde;o, ni mujer, ni homosexual. La identidad masculina se ha construido principalmente como rechazo de la feminidad y de los valores que la configuran estereotipadamente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, en una sociedad en la que las mujeres han conquistado muchos de los &aacute;mbitos que antes estaban exclusivamente reservados a los hombres &mdash;el trabajo, la independencia econ&oacute;mica o la expresi&oacute;n sexual&mdash;, el gesto caballeroso, en oposici&oacute;n al &ldquo;macho agresivo&rdquo;, se mantiene como una de las &uacute;ltimas formas socialmente aceptadas de &ldquo;ser hombre&rdquo;. Como se&ntilde;ala <a href="https://repository.uaeh.edu.mx/revistas/index.php/icshu/article/view/11580" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el art&iacute;culo</a> <em>Y ahora... C&oacute;mo te demuestro que no soy mujer, </em>de Diego Er&oacute;stegui Navia, investigador de la Universidad Cat&oacute;lica Boliviana San Pablo, &ldquo;el ser caballero permite a los chicos de hoy reproducir una masculinidad patriarcal, personificar al hombre antiguo que la sociedad les pide ser. Y, al mismo tiempo, adaptarse a un nuevo contexto de igualdad de g&eacute;nero&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De este modo, un hombre que no es caballeroso se percibe como insuficientemente masculino, y su falta de galanter&iacute;a se castiga socialmente con etiquetas como &ldquo;princeso&rdquo;: un t&eacute;rmino que se ha popularizado en redes sociales para ridiculizar a los hombres &ldquo;demasiado sensibles&rdquo; o que no reproducen esos gestos de cortes&iacute;a masculina. La caballerosidad, por lo tanto, solo puede funcionar en una direcci&oacute;n, ya que construye al hombre a partir de la &ldquo;mujer seducida&rdquo; que acepta y valida el gesto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">La falta de galantería se castiga socialmente con etiquetas como &#039;princeso&#039;: un término que se ha popularizado en redes sociales para ridiculizar a los hombres &#039;demasiado sensibles</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto ya lo advert&iacute;a la fil&oacute;sofa Simone de Beauvoir en <em>El segundo sexo</em> al decir que &ldquo;un hombre es juzgado por sus semejantes de acuerdo con lo que hace [&hellip;] pero algunas de sus cualidades s&oacute;lo pueden interesar a la mujer; s&oacute;lo es viril, encantador, seductor, tierno, cruel, en funci&oacute;n de ella&rdquo;. Es decir, el hombre necesita que la mujer acepte su gesto para confirmarse como sujeto.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando esa validaci&oacute;n no llega, se percibe casi como un agravio. Es lo que experiment&oacute; Mar&iacute;a, de 31 a&ntilde;os, cuando un hombre dej&oacute; salir primero del metro a su amiga y a ella con el cl&aacute;sico &ldquo;las mujeres primero&rdquo;. Cuando ninguna de las dos se lo agradeci&oacute; ni le sonri&oacute;, &ldquo;&eacute;l empez&oacute; a balbucear entre dientes 'hay que ver las t&iacute;as, qu&eacute; amargadas'. Si fueras tan caballero no necesitar&iacute;as ni anunciarlo ni esperar algo a cambio, yo no te debo nada&rdquo;, recuerda.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7541817180627668254"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Entre la celebraci&oacute;n, el rechazo y el malentendido</h2><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, lo cierto es que la caballerosidad es percibida por las mujeres de formas muy diferentes. Puede resultar un valor atractivo incluso para mujeres que se autodenominan feministas, como es el caso de Andrea, de 34 a&ntilde;os, que asegura &ldquo;sentirse inmensamente atra&iacute;da por ese tipo de var&oacute;n&rdquo;, algo que relaciona con &ldquo;una adolescencia complicada&rdquo; en la que, m&aacute;s que querer sentirse pose&iacute;da por ese tipo de hombre, anhelaba &ldquo;poseer esa inmensa libertad que percib&iacute;a en &eacute;l&rdquo;. En ese sentido, no resulta atractiva la caballerosidad en s&iacute; misma, sino quien la encarna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n quienes, como Sof&iacute;a (nombre ficticio), de 39 a&ntilde;os, se sienten frustradas ante la falta de caballerosidad de algunos hombres que &ldquo;se han acomodado, que no han cambiado lo malo y se han adue&ntilde;ado de lo bueno, convirti&eacute;ndolo en la ley del m&iacute;nimo esfuerzo&rdquo;. A pesar de definirse como feminista y de abogar por relaciones igualitarias, Sof&iacute;a confiesa que esa ausencia de gestos de cuidado le genera &ldquo;cero recompensas y el doble de carga, fomentando a&uacute;n m&aacute;s el juego de roles de g&eacute;nero&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Bajo la apariencia del respeto, la caballerosidad ha sostenido durante siglos una jerarquía donde el hombre protege y la mujer agradece.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Un sentimiento similar expresa El&iacute;sabet, de 34 a&ntilde;os, al hablar de sus amigas solteras, tambi&eacute;n feministas, pero muy receptivas ante ciertos gestos de atenci&oacute;n: &ldquo;No creo que sea tanto por el cortejo y cosificaci&oacute;n, sino que muchas me refieren citas desastrosas: t&iacute;os cero interesantes, faltosos, babosos, soberbios y, sobre todo, con poca capacidad y profundidad emocional. Por eso terminan valorando cualquier detalle que refleje 'cuidado' como un gesto casi extraordinario&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psic&oacute;loga Desir&eacute;e Llamas, esto ocurre porque determinados gestos se perciben como una forma de &ldquo;atenci&oacute;n y delicadeza. Cosas que, en realidad, todas las personas necesitamos y que, en esta sociedad, se asumen como &lsquo;una aguja en un pajar&rsquo;. Por eso es f&aacute;cil que se asocie la caballerosidad con algo positivo&rdquo;. Pero, matiza, la diferencia est&aacute; en la funci&oacute;n del gesto: &ldquo;Si nace de una regla tipo 'las mujeres no deben pagar y por eso debo hacerlo yo', mal; si el prop&oacute;sito es ser amable con una persona en general, genial&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Determinados gestos se perciben como una forma de atención y delicadeza. Cosas que todas las personas necesitamos y que, en esta sociedad, se asumen como ‘una aguja en un pajar’. Por eso es fácil que se asocie la caballerosidad con algo positivo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desirée Llamas</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa carga simb&oacute;lica negativa de los gestos es precisamente lo que lleva a algunas mujeres a rechazar la caballerosidad. Celia, de 29 a&ntilde;os, recuerda que al inicio de la relaci&oacute;n con su actual pareja &mdash;con quien hab&iacute;a salido brevemente a&ntilde;os atr&aacute;s&mdash;, &eacute;l era bastante tradicional en los gestos que consideraba propios de un hombre: &ldquo;No era nada machista en cuanto a pensar qu&eacute; puede hacer una mujer, pero s&iacute; en h&aacute;bitos de cortejo: invitar al cine y pagar, sujetar la puerta, etc. Era superrom&aacute;ntico hasta el punto de darme <em>cringe</em>&rdquo;, relata. Lo que realmente le incomodaba no era el gesto en s&iacute;, sino las expectativas que generaba en ella: &ldquo;Siempre he sido bastante 'masculina' &mdash;lo que en ingl&eacute;s se llama <em>tomboy</em>&mdash;, y creo que el hecho de que &eacute;l siguiese esos patrones de caballerosidad fomentaba que yo pensase que ten&iacute;a que corresponder siendo el prototipo de novia de la posguerra: casta, modesta, hiperfemenina... Aunque &eacute;l lo hac&iacute;a con la mejor intenci&oacute;n, para m&iacute; marcaba el tono y las expectativas de la relaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Celia a&ntilde;ade que, aunque hoy se identifica como mujer bisexual, en aquel momento no lo hac&iacute;a abiertamente, y cree que esa ambivalencia sobre qu&eacute; significaba &ldquo;ser mujer&rdquo; en relaci&oacute;n con su deseo tambi&eacute;n influ&iacute;a en su malestar: &ldquo;Me hac&iacute;a sentir que &eacute;l no me ve&iacute;a por quien yo era, sino como un sujeto que encajaba en un rol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de las expectativas y la falta de entendimiento es algo que tambi&eacute;n afecta a los propios hombres. Roberto (nombre ficticio), de 45 a&ntilde;os, asegura que &ldquo;no le da importancia a la caballerosidad&rdquo;, pero admite que &ldquo;dejar pasar en una puerta se interpreta por muchas mujeres como una muestra de esa vieja caballerosidad tan rancia, y directamente te sit&uacute;a como una momia del pasado. Y la chica puede sentirse ofendida o incomodada&rdquo;. Ante esta multiplicidad de malentendidos, Llamas explica que &ldquo;muchos hombres evitan actuar para no &lsquo;meter la pata&rsquo;, y muchas mujeres evitan aceptar ciertos gestos para no parecer dependientes, lo que genera un ecosistema conductual bastante ca&oacute;tico&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Dejar pasar en una puerta se interpreta por muchas mujeres como una muestra de esa vieja caballerosidad tan rancia, y directamente te sitúa como una momia del pasado. Y la chica puede sentirse ofendida o incomodada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Roberto</span>
                                        <span>—</span> 45 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">El horizonte de la caballerosidad</h2><p class="article-text">
        Ante la pregunta de qu&eacute; hacer hoy con la caballerosidad, el psic&oacute;logo experto en masculinidades, Jes&uacute;s Moreno, miembro la Fundaci&oacute;n Iniciativa Social, explica que un ejemplo del &ldquo;caballero moderno&rdquo; al que aspirar podr&iacute;a tomar la forma de Pedro Pascal. El actor ha sido celebrado por ayudar a sus compa&ntilde;eras de reparto cuando se ajustan los vestidos sin mostrar un objetivo sexual, y por mostrarse igual de atento y educado con sus compa&ntilde;eros hombres. Su forma de estar en el mundo &mdash;cercano, emp&aacute;tico y sin actuar virilmente&mdash; encarna un tipo de amabilidad que muchas personas, con independencia del g&eacute;nero, encuentran deseable. Y eso, parad&oacute;jicamente, enfurece a ciertos hombres que representan la &ldquo;caballerosidad tradicional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, Moreno se pregunta entonces si el horizonte de la caballerosidad no ser&aacute;, en realidad, tratar a las mujeres como iguales y practicar una &eacute;tica del cuidado mutuo. &ldquo;La caballerosidad parte de la verticalidad, es una cuesti&oacute;n eminentemente ego&iacute;sta&rdquo;, explica, mientras que los objetivos que se marcan desde el feminismo son m&aacute;s horizontales. Lograrlo implica construir un nuevo lenguaje relacional, m&aacute;s comunicativo y consciente. &ldquo;Se trata de preguntar, negociar y contextualizar&rdquo;, apunta Llamas. &ldquo;No asumir lo que el otro espera o interpreta, sino observarlo y hablarlo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Una visi&oacute;n con la que coincide Moreno, y a&ntilde;ade que el desaf&iacute;o pasa por &ldquo;habilitar espacios de escucha&rdquo; y &ldquo;enfocar la intervenci&oacute;n y el discurso hacia lo relacional: no tanto en lo que hombres o mujeres hacen de forma independiente, sino en c&oacute;mo esas acciones encajan en la din&aacute;mica de g&eacute;nero y las repuestas que generan&rdquo;. De esta forma, se conseguir&aacute; &ldquo;aprovechar esa falta de entendimiento mutuo para poner en entredicho cosas que eran inercias&rdquo;, y conseguiremos que &ldquo;esa incomodidad nos lleve a que los hombres deseen mejorar las relaciones que tienen con las mujeres y con el mundo en general&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hombres-no-son-caballerosos-revela-eterno-debate-masculinidad-amor_1_12804621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Nov 2025 21:17:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“¿Los hombres ya no son caballerosos?”: lo que revela este eterno debate sobre la masculinidad y el amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología,Tendencias,TikTok]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No me hagas sentir mal por las cosas que me gustan”: por qué seguimos penalizando el entusiasmo femenino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-hagas-sentir-mal-cosas-gustan-seguimos-penalizando-entusiasmo-femenino_1_12592424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f49b030-2891-4a7a-8df0-02f1ea0f9cd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No me hagas sentir mal por las cosas que me gustan”: por qué seguimos penalizando el entusiasmo femenino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cultura ha convertido la intensidad femenina en un estigma. Desde el Romanticismo hasta la era de las redes, el entusiasmo de las mujeres ha sido leído como exceso. Pero quizá la pregunta no sea si ellas son demasiado, sino si el canon que las mide sigue siendo demasiado estrecho</p><p class="subtitle">El verano en que me enamoré de 'El verano en que me enamoré': el eterno retorno del amor romántico</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, se viraliz&oacute; un clip de un programa de citas en el que Ryley, una joven de 24 a&ntilde;os, se presentaba ante un grupo de chicos enumerando con entusiasmo sus gustos y aquello que buscaba en una pareja: &ldquo;Honestamente, me apunto a cualquier aventura. Estoy muy emocionada porque este verano voy a bucear en Australia, empec&eacute; a esquiar hace dos a&ntilde;os y me encanta cualquier fiesta tem&aacute;tica. Esas son mis cosas favoritas, y busco a alguien que quiera ser mi compa&ntilde;ero de aventuras y en quien pueda confiar&rdquo;.&nbsp;El v&iacute;deo mostraba c&oacute;mo los j&oacute;venes se re&iacute;an (<a href="https://x.com/FearedBuck/status/1955635262169723144" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aparentemente en su cara</a>) y, m&aacute;s tarde, ninguno mostraba inter&eacute;s en conocerla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s se supo que el clip pertenec&iacute;a a <em>The Altar,</em> un show de citas para j&oacute;venes mormones que buscan casarse. Y que, a diferencia de lo que suger&iacute;a el clip editado, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=WDNQ7MpKPDI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una cortina separaba a chicos y chicas</a>, de modo que Ryley no pod&iacute;a ver las risas de sus compa&ntilde;eros. Sin embargo, lo interesante no fue la omisi&oacute;n de la cortina en el montaje, sino la disputa social que desat&oacute; en Internet: muchos hombres perciben a las mujeres que se muestran entusiastas con la vida y con aquello que disfrutan como &ldquo;excesivas&rdquo;. Pero, &iquest;de d&oacute;nde surge esta reticencia hacia el entusiasmo femenino? &iquest;Por qu&eacute; sigue vigente? Y, &iquest;cu&aacute;les son sus consecuencias?
    </p><h2 class="article-text">Una norma cultural vigente con ra&iacute;ces profundas&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La nueva serie de <a href="https://www.eldiario.es/temas/lena-dunham/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lena Dunham</a>, <em>Too Much, </em>es un claro<em> </em>ejemplo del rechazo que genera el entusiasmo femenino. En ella encontramos a Jessica, una treinta&ntilde;era neoyorquina adicta al trabajo, que acaba de salir de una relaci&oacute;n que cre&iacute;a que durar&iacute;a para siempre. En uno de los <em>flashbacks </em>que nos muestran con su expareja, vemos que Jessica escucha emocionada una canci&oacute;n de Miley Cyrus, a lo que &eacute;l le responde que &ldquo;eso no es m&uacute;sica de verdad&rdquo;. Ella, sin embargo, replica: &ldquo;No me hagas sentir mal por las cosas que me gustan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa frase &ldquo;resume a la perfecci&oacute;n el miedo cultural a que lo que gusta a las mujeres sea considerado irrelevante o vergonzoso&rdquo;, explica la investigadora cultural y activista feminista Amaia Carreira. Frente a la reproducci&oacute;n de estereotipos da&ntilde;inos en el &aacute;mbito cultural, numerosas espectadoras se han visto reflejadas en esta protagonista, a la que siempre se le ha mirado mal por ser &ldquo;demasiado&rdquo;. Algo que la serie recoge y subvierte cuando Jessica responde que quiz&aacute;, quien le acusa de &ldquo;ser demasiado&rdquo;, simplemente &ldquo;no es suficiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja est&aacute; en que <em>Too Much</em> es, en s&iacute; mismo, uno de esos productos culturales que, desde una mirada hegem&oacute;nica, rara vez se toman en serio porque se perciben como &ldquo;cosas de chicas&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/era/justicia-girls-recuperar-serie-retrato-suenos-rotos-generacion_1_12280638.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo mismo le ocurri&oacute; a su creadora, Lena Dunham</a>, convertida en una figura inc&oacute;moda dentro del canon audiovisual: admirada por haber dado voz a toda una generaci&oacute;n con <em>Girls</em>, pero al mismo tiempo denostada y ninguneada por un sector cr&iacute;tico que la redujo a objeto fr&iacute;volo y superficial.
    </p><p class="article-text">
        El acierto de Dunham en <em>Too Much</em> es que recoge una experiencia que no se limita solo a la ficci&oacute;n, sino que la han vivido muchas mujeres de primera mano en la vida real. Entre ellas Claudia (nombre ficticio). Esta actriz y dramaturga de 29 a&ntilde;os recuerda c&oacute;mo un viaje con amigos a Burdeos al inicio de su veintena que deber&iacute;a haber sido inolvidable, termin&oacute; empa&ntilde;ado por la burla de sus acompa&ntilde;antes: &ldquo;Era de las primeras veces que viajaba con amigos, la ciudad era preciosa, hac&iacute;amos planes estupendos, y yo estaba risue&ntilde;a, alegre, con ganas de todo. Pero enseguida empezaron a lanzarme miradas y comentarios diciendo que 'me relajara', que era 'una pesada' y que 'no era para tanto'&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde las &#039;boybands&#039;, pasando por Taylor Swift o las comedias románticas, todo aquello marcado socialmente como “femenino”, o que moviliza y apasiona a un gran número de mujeres se trivializa o ridiculiza</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa superioridad que se manifiesta a trav&eacute;s de la apat&iacute;a y la indiferencia no solo desacredita el propio entusiasmo, sino tambi&eacute;n los objetos de ese entusiasmo. Y aqu&iacute; es donde entra en juego otro factor clave: el desprecio hacia aquello que se etiqueta como &ldquo;cosas de chicas&rdquo;. Esa mirada de condescendencia hacia las mujeres que sienten &ldquo;demasiado&rdquo; se traslada, adem&aacute;s, a todo lo que les gusta. Desde las <em>boybands</em>, pasando por Taylor Swift o las comedias rom&aacute;nticas, todo aquello marcado socialmente como &ldquo;femenino&rdquo;, o que moviliza y apasiona a un gran n&uacute;mero de mujeres se trivializa o ridiculiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carreira afirma que todo este rechazo nos muestra c&oacute;mo &ldquo;siguen vigentes normas culturales muy restrictivas sobre c&oacute;mo &rdquo;debe&ldquo; ser una mujer: moderada, discreta y nunca excesiva&rdquo;. El hecho de que a una mujer entusiasmada se la tilde de infantil, superficial, hist&eacute;rica o exagerada funciona como &ldquo;un recordatorio de los l&iacute;mites sociales: todav&iacute;a se espera que las mujeres sean contenidas y que no ocupen demasiado espacio, ni emocional ni simb&oacute;lico&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque parezca un fen&oacute;meno contempor&aacute;neo, la sospecha hacia el entusiasmo femenino tiene ra&iacute;ces muy profundas. En el Romanticismo, el entusiasmo pas&oacute; de ser un privilegio del &ldquo;genio&rdquo; &mdash;figura culturalmente construida y asociada a lo masculino&mdash; a convertirse en un estigma cuando se vinculaba a las mujeres. Como recuerda la profesora e investigadora Rachel Isom en su tesis <a href="https://cdr.lib.unc.edu/concern/dissertations/qr46r518r" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Female Enthusiast: Nineteenth-Century Women and the Poetics of Inspiration</em></a>, a finales del siglo XVIII ser llamada &ldquo;entusiasta&rdquo; equival&iacute;a a ser acusada de sentir &ldquo;de forma descontrolada y poco respetable&rdquo;, reforzando estereotipos de histeria e hipersensibilidad. Mientras los hombres se apropiaban del entusiasmo como marca de genialidad, en ellas era ridiculizado como exceso.
    </p><h2 class="article-text">La socializaci&oacute;n del entusiasmo</h2><p class="article-text">
        El rechazo al entusiasmo femenino no surge de manera espont&aacute;nea, sino que se aprende desde la infancia y se transmite en la socializaci&oacute;n. Un ejemplo claro lo cuenta Patricia, de 24 a&ntilde;os y artista visual, que recientemente acompa&ntilde;&oacute; a una amiga y a su hija adolescente a un concierto. Justo antes de entrar al recinto, la banda pas&oacute; por delante y muchos adolescentes comenzaron a gritar euf&oacute;ricos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recuerdo a madres y padres avergonzados, mandando callar a sus hijos, que al final terminaron reprimiendo la emoci&oacute;n. Para mi sorpresa, la hija de mi amiga tambi&eacute;n imit&oacute; esa verg&uuml;enza y acab&oacute; call&aacute;ndose. Entonces su madre le dijo que siguiera gritando, que la ilusi&oacute;n no era algo que debiera silenciarse. Me qued&oacute; muy grabada esa reacci&oacute;n: la chica volvi&oacute; a entusiasmarse como si se tratara de algo prohibido para ella y, de repente, recuperara el permiso para expresarlo.&rdquo; Esto es algo que tambi&eacute;n presenci&oacute; Fiorella, de 27 a&ntilde;os, que trabajaba en una consultor&iacute;a cerca del Bernab&eacute;u cuando se celebraron los conciertos de Taylor Swift y, cada poco tiempo, escuchaba a personas adultas llamando &ldquo;rid&iacute;culas&rdquo; a las fans que hac&iacute;an cola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto demuestra c&oacute;mo el entusiasmo por aquellos &ldquo;objetos feminizados&rdquo;&nbsp;&mdash;en este caso, musicales&mdash; busca reprimirse de forma temprana, y, con ello, a quienes lo expresan. Esa regulaci&oacute;n, que no solo imponen los dem&aacute;s, sino que termina interioriz&aacute;ndose, solo tiene cabida con determinadas pasiones. Carreira recuerda que, cuando los hombres muestran pasiones colectivas &mdash;la m&aacute;s com&uacute;n, el f&uacute;tbol&mdash;, &ldquo;esa intensidad se percibe como leg&iacute;tima o incluso admirable&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta polaridad sobre aquello que puede ser celebrado y lo que no, la vivi&oacute; Lua, publicista de 27 a&ntilde;os, con su exnovio de la adolescencia. Ella reconoce &mdash;con orgullo&mdash; su &ldquo;intensidad&rdquo; cuando se ilusiona con el lanzamiento de una pel&iacute;cula, una canci&oacute;n o un fen&oacute;meno fan. Sin embargo, cuando se mostraba de esa forma en su presencia &mdash;al igual que la protagonista de <em>Too Much</em>&mdash;, este &ldquo;la ridiculizaba&rdquo; y ella terminaba &ldquo;justific&aacute;ndolo&rdquo;, asumiendo que sus cosas eran &ldquo;menos v&aacute;lidas&rdquo;. Lua cuenta c&oacute;mo &eacute;l tambi&eacute;n era &ldquo;fan&aacute;tico de cosas como el f&uacute;tbol, grupos de m&uacute;sica o videojuegos&rdquo;, pero su experiencia s&iacute; estaba socialmente validada.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La masculinidad siempre funciona en esa doble dirección de prescribir cómo tienen que ser otras identidades y realidades, pero también como un reflejo, un retorno de inseguridad y terror: ¿seré lo suficientemente hombre?
</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Iván Gombel</span>
                                        <span>—</span> Historiador y Doctor en Estudios de Género
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Iv&aacute;n Gombel, historiador y Doctor en Estudios de G&eacute;nero,&nbsp;explica que esta incomodidad masculina hacia el entusiasmo femenino cumple un doble papel. Por un lado, funciona como un recordatorio de lo que se espera del ideal femenino tradicional: moderaci&oacute;n, discreci&oacute;n y pasividad. Y, por otro, refleja una inseguridad: cuando una mujer se muestra activa y entusiasta, muchos hombres sienten que su propia masculinidad queda en entredicho. &ldquo;La masculinidad siempre funciona en esa doble direcci&oacute;n de prescribir c&oacute;mo tienen que ser otras identidades y realidades, pero tambi&eacute;n como un reflejo, un retorno de inseguridad y terror: &iquest;ser&eacute; lo suficientemente hombre?&rdquo;, explica Gombel.
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica termina afectando a los propios v&iacute;nculos sexoafectivos entre hombres y mujeres. De hecho, se conecta con lo que algunos analistas han denominado la &ldquo;epidemia de la soledad masculina&rdquo;: el creciente aislamiento social y emocional de muchos hombres en sociedades contempor&aacute;neas. Para Gombel, sin embargo, hablar de &ldquo;epidemia&rdquo; puede ser enga&ntilde;oso: &ldquo;Los hombres se enfrentan a la dificultad para establecer v&iacute;nculos profundos, cuidados, no instrumentales, amistades no sexocentradas, de ser capaces de pedir ayuda y ser vulnerables, de tomar acci&oacute;n frente a la violencia patriarcal, etc. Pero, todo ello, no son consecuencias de una epidemia &mdash;aunque sea lenguaje metaf&oacute;rico&mdash;, sino fruto de la estructura patriarcal en la que vivimos. Algo que acaba invisibilizado bajo ese t&eacute;rmino&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Del trabajo a la familia</h2><p class="article-text">
        La penalizaci&oacute;n del entusiasmo femenino no se limita a lo cultural o los v&iacute;nculos sexoafectivos. Tambi&eacute;n atraviesa espacios como el laboral y el familiar. En el trabajo, &ldquo;una mujer demasiado entusiasta puede ser percibida como poco seria; una demasiado ambiciosa, como agresiva; una demasiado expresiva, como poco profesional. Lo que en un hombre se interpreta como pasi&oacute;n o liderazgo, en una mujer se penaliza como exceso&rdquo;, asegura Carreira.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una mujer demasiado entusiasta puede ser percibida como poco seria; una demasiado ambiciosa, como agresiva; una demasiado expresiva, como poco profesional. Lo que en un hombre se interpreta como pasión o liderazgo, en una mujer se penaliza como exceso</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amaia Carreira</span>
                                        <span>—</span> Investigadora cultural y activista feminista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un ejemplo claro es el de Laura (nombre ficticio), de 29 a&ntilde;os, que trabajaba como comunicadora en una agencia creativa de Madrid. &ldquo;Mi exjefe me dec&iacute;a a menudo que era&nbsp;'demasiado creativa' y que siempre intentaba reinventar las tareas en lugar de ce&ntilde;irme al <em>briefing</em> del cliente. Lleg&oacute; a pedirme que 'bajara un poco mi entusiasmo'&rdquo;. Ella lo intent&oacute;: &ldquo;Rebaj&eacute; mi intensidad, intent&eacute; limitarme a hacer solo lo que se ped&iacute;a&hellip; &iquest;El resultado? Acab&oacute; despidi&eacute;ndome porque, seg&uacute;n &eacute;l, ya no era lo suficientemente proactiva y hab&iacute;a 'bajado mi rendimiento'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma din&aacute;mica aparece tambi&eacute;n en el &aacute;mbito familiar. Natalia, historiadora y mujer autista de 29 a&ntilde;os, cuenta que a menudo la han hecho sentir &ldquo;muy pesada&rdquo; cuando habla de lo que le apasiona. &ldquo;En mi familia todos son de ciencias y yo soy la &uacute;nica de letras. Un d&iacute;a estaba contando curiosidades sobre la endogamia entre los Habsburgo y los Borbones &mdash;uno de mis temas favoritos&mdash; y mi hermana acab&oacute; levant&aacute;ndose de la mesa con un 'ay, no puedo'. Desde entonces, a veces hasta le pido a mi madre que me corte cuando empiezo a hablar, porque siento que molesto&rdquo;. Reconoce que su forma de pensar 'salta r&aacute;pido de un tema a otro', lo que puede resultar dif&iacute;cil de seguir para quien escucha, y que por eso termina censur&aacute;ndose a s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        En su caso, la penalizaci&oacute;n del entusiasmo femenino se suma a la incomprensi&oacute;n de la neurodiversidad. Tatiana Luis, fundadora de Autismo en Positivo, explica que &ldquo;cuando una persona neurodivergente expresa entusiasmo, suele ser percibido como desproporcionado, extra&ntilde;o o, incluso, molesto, mientras que en una persona neurot&iacute;pica se puede ver como pasi&oacute;n o autenticidad&rdquo;. El sesgo, a&ntilde;ade, se intensifica en las mujeres: &ldquo;Cuando un hombre autista se apasiona por un tema, se le reconoce como especialista o friki simp&aacute;tico. Pero si es una mujer, se la tacha de intensa, cansina o excesiva. El cruce entre g&eacute;nero y neurodivergencia genera un doble castigo: por no encajar en el molde de &rdquo;mujer apropiada&ldquo; y por no encajar en las normas de &rdquo;comportamiento neurot&iacute;pico&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estigma hacia el entusiasmo femenino revela, por lo tanto, hasta qu&eacute; punto seguimos atrapados en moldes estrechos: lo que se celebra en unos, se reprime en otras. Y cuando a esa diferencia se suma la neurodiversidad, la penalizaci&oacute;n se duplica. Sin embargo, cada vez que una mujer defiende su derecho a emocionarse, a apasionarse o a vivir intensamente, est&aacute; ampliando el espacio de lo posible. Y, tal vez, el futuro pase por hacer del entusiasmo un aut&eacute;ntico acto de resistencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-hagas-sentir-mal-cosas-gustan-seguimos-penalizando-entusiasmo-femenino_1_12592424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Sep 2025 20:39:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“No me hagas sentir mal por las cosas que me gustan”: por qué seguimos penalizando el entusiasmo femenino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series de televisión,Series,Cultura,Discriminación de género,Igualdad,Mujer,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Fanfiction queer': cuando las historias ficticias creadas por seguidores anónimos imaginan lo que la cultura no muestra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fanfiction-queer-historias-ficticias-creadas-seguidores-anonimos-imaginan-cultura-no-muestra_1_12508999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/518e7972-9067-4770-b696-188e1abe33bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Fanfiction queer&#039;: cuando las historias ficticias creadas por seguidores anónimos imaginan lo que la cultura no muestra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Internet abundan los relatos queer sobre personajes que nunca fueron escritos como tales. Desde celebridades hasta protagonistas de series, el fandom se ha convertido en un espacio donde la imaginación repara lo que el canon ignora. Pero, ¿qué ocurre cuando esas ficciones invaden la intimidad de personas reales?</p><p class="subtitle">Hacerlo oficial en Instagram: las normas no escritas que dictan cómo mostramos nuestras relaciones </p></div><p class="article-text">
        Harry Styles y Louis Tomlinson de One Direction. Taylor Swift y la modelo Karlie Kloss. Jungkook y Taehyung de BTS. Las futbolistas Christen Press y Tobin Heath. Juanjo Bona y Martin Urrutia de Operaci&oacute;n Triunfo 2023. &iquest;Qu&eacute; tienen en com&uacute;n todas estas personalidades p&uacute;blicas? Han reunido a un inmenso <em>fandom</em> &mdash;una comunidad de personas que comparten un entusiasmo activo y colectivo por una obra, figura p&uacute;blica, universo narrativo, etc.&mdash; que ha fantaseado, y tambi&eacute;n escrito, sobre la posibilidad de que mantuvieran una relaci&oacute;n sentimental.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, esta ha llegado a materializarse, como en el de las dos futbolistas o los cantantes de OT. Pero, en otros, no solo nunca hubo una confirmaci&oacute;n oficial como pareja, sino que ni siquiera se trataban de miembros del colectivo LGBTIQ+, como en el caso de Swift y Kloss. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &iquest;por qu&eacute; Internet est&aacute; llena de este tipo de historias ficticias &mdash;conocidas como <em>fanfics</em>&mdash; de tem&aacute;tica queer? &iquest;Qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de estos relatos protagonizados tanto por personalidades p&uacute;blicas como por personajes de ficci&oacute;n? Y, &iquest;existen repercusiones reales para los artistas cuando otras personas se dedican a ficcionar sobre sus vidas?
    </p><h2 class="article-text">La autor&iacute;a detr&aacute;s del <em>fanfiction</em></h2><p class="article-text">
        Si hablamos de <em>fanfiction</em>, es inevitable hablar de <a href="https://archiveofourown.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Archive of Our Own (AO3)</a>. En este repositorio online, abierto y sin &aacute;nimo de lucro, se pueden encontrar m&aacute;s de 15 millones de historias pertenecientes a m&aacute;s de 70.000 <em>fandoms</em> diferentes, ordenadas por categor&iacute;as como &ldquo;libros y literatura&rdquo;, &ldquo;m&uacute;sica y bandas&rdquo;, &ldquo;pel&iacute;culas&rdquo;, &ldquo;programas de televisi&oacute;n&rdquo; o &ldquo;<em>celebrities</em> y personas reales&rdquo;. A su vez, dentro de cada categor&iacute;a es posible encontrar etiquetas que permiten organizar los relatos y facilitar que las y los lectores encuentren lo que buscan. &ldquo;Personaje lesbiano&rdquo; recoge 81.000 historias; en &ldquo;trans&rdquo; aparecen 226.000 relatos; y bajo la etiqueta &ldquo;gay&rdquo; se pueden encontrar 248.000; entre muchas otras. La mayor&iacute;a son de car&aacute;cter amoroso, y algunas incluyen contenido sexual expl&iacute;cito, en mayor o menor grado. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ese impulso por imaginar relaciones queer —incluso en espacios donde no están representadas explícitamente— surge como “un alivio frente a la experiencia de estar en espacios cisheteronormativos en el &#039;mundo real&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Dra. Anna Lewellyn</span>
                                        <span>—</span> Profesora de la Universidad de Durham
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En 2020, AO3 llev&oacute; a cabo un an&aacute;lisis de 1800 de sus <em>fanfics</em> observ&oacute; que casi un 77% de esas publicaciones estaban escritas por personas menores de 25 a&ntilde;os. En relaci&oacute;n con esto, la Dra. Anna Llewellyn, profesora asociada en la Universidad de Durham y autora del art&iacute;culo <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00918369.2021.1940012" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>A Space Where Queer Is Normalized: The Online World and Fanfictions as Heterotopias for WLW</em></a><em> </em>(&lsquo;Un espacio donde lo queer se normaliza: El mundo online y las <em>fanfictions</em> como heterotop&iacute;as para mujeres que aman a mujeres), explica los motivos. Ese impulso por imaginar relaciones queer &mdash;incluso en espacios donde no est&aacute;n representadas expl&iacute;citamente&mdash; surge como &ldquo;un alivio frente a la experiencia de estar en espacios cisheteronormativos en el &rdquo;mundo real&ldquo;. En muchos de estos mundos ficticios, lo queer &rdquo;no incluye la violencia, los horrores de la homofobia o el prejuicio&ldquo; que encuentran en la vida real, explica Llewellyn.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, gran parte de las autoras y autores de estos relatos todav&iacute;a se encuentran en edad escolar y universitaria. Muy a menudo, los espacios educativos est&aacute;n altamente estructurados en torno a la obediencia, la aceptaci&oacute;n y la cisheteronorma, lo cual es &ldquo;especialmente desafiante para j&oacute;venes que todav&iacute;a est&aacute;n tratando de descubrir &lsquo;qui&eacute;nes son&rsquo;&rdquo;, afirma la investigadora. En este contexto, muchas personas LGBTQ+ encuentran en las comunidades que se crean alrededor de los <em>fandoms</em> &mdash;especialmente digitales&mdash; sus propios espacios seguros.
    </p><h2 class="article-text">La falta de representaci&oacute;n queer</h2><p class="article-text">
        Muchas de estas historias ficticias surgen ante la falta de representaci&oacute;n queer en los relatos <em>canon</em> &mdash;aquellos que forman parte oficial del universo narrativo original&mdash;y, especialmente, ante la escasez de ficciones de calidad. &ldquo;Al principio, literalmente no hab&iacute;a representaci&oacute;n queer, especialmente en los tipos de series de g&eacute;nero (ciencia ficci&oacute;n, fantas&iacute;a y procedimentales policiales) que dieron lugar a los <em>fandoms</em> de <em>fanfiction</em>. Y, cuando empezaron a surgir personajes gays o lesbianas en pantalla, a menudo eran villanos, como el personaje del gay asesino o los depredadores trans; o mor&iacute;an, sobre todo historias de SIDA en los 80 y 90, pero tambi&eacute;n el infame s&iacute;ndrome de la lesbiana muerta&rdquo;, asegura la Dra. Kristina Busse, profesora en la Universidad del Sur de Alabama, investigadora del<em> fanfiction</em> y las culturas <em>fandom</em>, y autora del libro <em>Framing fan fiction: literary and social practices in fan fiction communities.</em><em><strong> </strong></em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si la cultura no les proporcionaba referentes queer —y, con ello, no veían sus propias identidades reflejadas en la pantalla— muchas personas comenzaron a imaginarlos, hasta el punto de llegar a influir en las propias ficciones audiovisuales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si la cultura no les proporcionaba referentes queer &mdash;y, con ello, no ve&iacute;an sus propias identidades reflejadas en la pantalla&mdash; muchas personas comenzaron a imaginarlos, hasta el punto de llegar a influir en las propias ficciones audiovisuales. Uno de los ejemplos m&aacute;s claros es el de <em>Xena: la princesa guerrera. </em>Esta serie, emitida entre 1995 y 2001, origin&oacute; numerosos <em>fanfictions</em> entre el personaje de Xena y su &ldquo;amiga&rdquo; Gabrielle. Tal y como explica Llewellyn, &ldquo;las fans s&aacute;ficas y queer respondieron positivamente y esto provoc&oacute; que exploraran las relaciones l&eacute;sbicas en pantalla (en la medida que les fue permitido en ese momento)&rdquo;. Aunque la serie nunca las nombr&oacute; expl&iacute;citamente por temor a la censura o al rechazo de audiencias conservadoras, se convirtieron en un caso ic&oacute;nico de lesbianismo impl&iacute;cito. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, la propia Lucy Lawless (Xena) declar&oacute; que ella siempre concibi&oacute; esa relaci&oacute;n como rom&aacute;ntica.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han existido casos m&aacute;s recientes en televisi&oacute;n, como Dean y Castiel en la serie <em>Sobrenatural</em>, o Sherlock y John Watson en <em>Sherlock</em>, que han protagonizado innumerables <em>fanfictions</em> queer debido a la cercan&iacute;a emocional mostrada en pantalla, aunque esas relaciones nunca llegaron a concretarse. Busse se&ntilde;ala que estos son ejemplos claros de <em>queerbaiting</em>, una estrategia narrativa y de marketing en la que se sugieren o insin&uacute;an relaciones o identidades LGBTQ+ sin llegar nunca a confirmarlas. Aunque esto puede ser frustrante para los <em>fandoms</em>, tambi&eacute;n pone en valor la gran cantidad de historias y comunidades que han surgido a partir de peque&ntilde;os indicios subtextuales. &ldquo;La cuesti&oacute;n de cu&aacute;nto leemos del texto versus cu&aacute;nto aportamos como lectores es una vieja discusi&oacute;n en la teor&iacute;a literaria, y francamente, yo estoy feliz de crear mis <em>slash pairings </em>&mdash;emparejamientos rom&aacute;nticos o sexuales entre personajes masculinos del mismo universo narrativo que no est&aacute;n representados como pareja o personajes queer&mdash; y disfrutarlos con mis amigas y amigos, sin importar el texto original&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7488910317855067435"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;qu&eacute; ocurre cuando se cruza el l&iacute;mite de la fantas&iacute;a, la ficci&oacute;n y la diversi&oacute;n, y se empieza a exigir a actores y actrices que esas historias se materialicen? Hannah Einbinder, quien interpreta a Ava en la serie <em>Hacks</em>, contaba recientemente en <a href="https://vm.tiktok.com/ZNdHVx9yy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista</a> en <em>The Late Show with Stephen Colbert</em> c&oacute;mo estaba viviendo la insistencia de sus fans por emparejar a su personaje con el de Deborah, interpretado por Jean Smart: &ldquo;Quiero que vosotros os expres&eacute;is a trav&eacute;s del <em>fanfiction</em>, eso es precioso, pero la serie no va a ir por ah&iacute;&rdquo;. Y, con su caracter&iacute;stico humor, pero abordando un tema complejo, a&ntilde;ad&iacute;a que, cada vez que publicaba algo en Instagram &mdash;incluso si se trataba de un <em>storie</em> denunciando a las empresas que empeoran la crisis clim&aacute;tica&mdash;, siempre recib&iacute;a comentarios de fans indignados exigiendo que ambos personajes se besen. &ldquo;Hay que recuperar el foco&rdquo;, conclu&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto no ocurre &uacute;nicamente con actores y actrices que interpretan a personajes ficticios, sino que, muchas veces, las fantas&iacute;as del <em>fandom</em> se proyectan directamente sobre personas reales.
    </p><h2 class="article-text">De la fantas&iacute;a a la realidad</h2><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos m&aacute;s sonados fue el de Harry Styles y Louis Tomlinson, exmiembros de la banda One Direction. Durante a&ntilde;os, se crearon numerosos <em>fanfics</em> sobre su supuesta relaci&oacute;n, hasta el punto de dar lugar a &ldquo;teor&iacute;as conspirativas&rdquo; que recopilaban pruebas de que &ldquo;Larry&rdquo; &mdash;como se denomin&oacute; al emparejamiento&mdash; era real. En <a href="https://g1.globo.com/pop-arte/musica/noticia/2024/04/08/louis-tomlinson-diz-ter-parado-de-comparar-sua-fama-com-a-dos-outros-musicos-do-one-direction.ghtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrevista reciente</a> con el medio brasile&ntilde;o <em>g1</em>, Tomlinson todav&iacute;a se pronunciaba sobre esto y aseguraba que &ldquo;muchas personas miran y encuentran interesantes todas esas peque&ntilde;as conspiraciones que ocurren en la vida, pero hay momentos en los que se vuelve muy personal&rdquo;. Despu&eacute;s de casi diez a&ntilde;os desde la disoluci&oacute;n del grupo, a&uacute;n hay gente insistiendo en la veracidad de Larry.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Shippear a personas reales y hablar de ellas como si fueran personajes de ficción es algo muy violento. Nos deshumaniza y puede generar altos niveles de estrés en quienes reciben este acoso. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vanessa J. Sasera</span>
                                        <span>—</span> Experta en Psicología Afirmativa LGTBIQA+
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de los cantantes, la relaci&oacute;n no existi&oacute;. Pero, &iquest;c&oacute;mo habr&iacute;a reaccionado la opini&oacute;n p&uacute;blica si realmente hubieran estado juntos? Es posible que algo similar a lo que ocurri&oacute; con las futbolistas Christen Press y Tobin Heath. Durante a&ntilde;os, <a href="https://tobinheathisno1preathblog.home.blog/2019/08/25/preath-timeline/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">numerosas fans siguieron su amistad</a> y fantasearon con la posibilidad de una relaci&oacute;n. El problema surgi&oacute; cuando esa fantas&iacute;a se convirti&oacute; en una fijaci&oacute;n que empez&oacute; a interferir en sus vidas personales. Ambas abordaron la situaci&oacute;n en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wXpqu7nJ2oc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su p&oacute;dcast </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=wXpqu7nJ2oc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>the recap show</em></a>. Aunque con el tiempo su v&iacute;nculo evolucion&oacute; hacia una relaci&oacute;n sentimental, recuerdan la presi&oacute;n que vivieron. &ldquo;Existi&oacute; una glorificaci&oacute;n de la relaci&oacute;n. Se crearon falsas expectativas y la gente en Internet se olvid&oacute; de que &eacute;ramos personas reales, con nuestras propias familias, historias y traumas&rdquo;, comentaba Heath. Esa presi&oacute;n medi&aacute;tica por convertirlas en referentes l&eacute;sbicos se produjo en un momento en el que ni ellas mismas sab&iacute;an c&oacute;mo nombrar lo que estaban viviendo.
    </p><p class="article-text">
        Vanessa J. Sasera, psic&oacute;loga general sanitaria y experta en Psicolog&iacute;a Afirmativa LGTBIQA+, explica que &ldquo;en t&eacute;rminos generales, <em>shippear </em>a personas reales y hablar de ellas como si fueran personajes de ficci&oacute;n es algo muy violento. Nos deshumaniza y puede generar altos niveles de estr&eacute;s en quienes reciben este acoso&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DGvAKEGKj13/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DGvAKEGKj13/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; 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overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DGvAKEGKj13/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">A post shared by BIMBOFICADAS (@bimboficadas)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Algo similar vivieron, dentro del contexto espa&ntilde;ol, <a href="https://www.instagram.com/reel/DGvAKEGKj13/?igsh=MWc0OXBuNmE2b3NwOQ==" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juanjo Bona y Martin Urrutia</a>, exconcursantes de Operaci&oacute;n Triunfo 2023. Lo que comenz&oacute; como una amistad se transform&oacute;, con el paso del programa, en enamoramiento. Pero, durante el proceso, se gener&oacute; toda una comunidad que especulaba &mdash;y vert&iacute;a odio&mdash; sobre si realmente estaban juntos. El proceso fue especialmente complejo para Bona, quien, como cont&oacute; meses despu&eacute;s en el podcast <em>Bimboficadas</em>, nunca hab&iacute;a estado con un chico, y sent&iacute;a que el programa a veces empujaba a los concursantes a declarar sus orientaciones sexuales.  &ldquo;Es fundamental recordar que tanto la salida del armario, como las relaciones con otras personas, son un proceso privado<strong>. </strong>Sacar a alguien del armario o hablar de su identidad sexual sin su consentimiento es una violencia, que, como cualquier agresi&oacute;n, puede tener un grave impacto en su salud mental&rdquo;, advierte Sasera. 
    </p><p class="article-text">
        La imaginaci&oacute;n fan ha sido, y sigue siendo, una poderosa herramienta para crear mundos donde el deseo queer tiene lugar. Frente a un canon que hist&oacute;ricamente ha ignorado, estereotipado o borrado estas identidades, el <em>fanfiction</em> ha ofrecido una especie de refugio creativo. Pero cuando esa imaginaci&oacute;n olvida que detr&aacute;s de cada personaje real hay una persona, con una historia propia, sus heridas, sus tiempos y sus l&iacute;mites, puede convertirse en violencia. Celebrar el <em>fanfiction</em> implica tambi&eacute;n saber d&oacute;nde termina la ficci&oacute;n y empieza el derecho a la intimidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fanfiction-queer-historias-ficticias-creadas-seguidores-anonimos-imaginan-cultura-no-muestra_1_12508999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Aug 2025 20:08:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Fanfiction queer': cuando las historias ficticias creadas por seguidores anónimos imaginan lo que la cultura no muestra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Diversidad cultural,Diversidad sexual,Cultura,Literatura,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacerlo oficial en Instagram: las normas no escritas que dictan cómo mostramos nuestras relaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerlo-oficial-instagram-normas-no-escritas-dictan-mostramos-relaciones_1_12417041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/612ec384-a082-427c-8d9e-9ca763eb92c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hacerlo oficial en Instagram: las normas no escritas que dictan cómo mostramos nuestras relaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Estar enamorados es suficiente si nadie lo ve? La oficialización de las relaciones ha migrado de los testigos presenciales a los seguidores en redes sociales. En un tiempo en que lo privado se vuelve público, Instagram y TikTok se han convertido en escenarios donde se validan, negocian y exponen los vínculos</p><p class="subtitle">El dilema de contarle todo a tu pareja o no: “Muchas veces detrás no hay una necesidad de conexión, sino de control”</p></div><p class="article-text">
        A comienzos del verano, Gracie Abrams hizo algunos movimientos en Instagram que confirmaban un a&ntilde;o de rumores: la cantante aparec&iacute;a en sus Stories bailando a hombros del actor Paul Mescal mientras Olivia Rodrigo y Robert Smith cantaban<em> Friday I'm in Love</em> en Glastonbury. Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de que la artista tambi&eacute;n actuara en el festival brit&aacute;nico, otro selfi de la pareja publicado entre un carrusel de im&aacute;genes de Abrams lo hac&iacute;a completamente oficial: su <em>post </em>se llen&oacute; de comentarios que en may&uacute;sculas subrayaban su <em>&ldquo;hard launch&rdquo;, </em>el &ldquo;lanzamiento&rdquo; p&uacute;blico y sin medias tintas del noviazgo.
    </p><p class="article-text">
        Apenas un mes antes, la modelo Gigi Hadid hab&iacute;a subido a Instagram una recopilaci&oacute;n de fotos por su 30 cumplea&ntilde;os. De las numerosas im&aacute;genes que aparec&iacute;an &mdash;rodeada de su hija, sus amigas, instant&aacute;neas de tartas, decoraci&oacute;n y bebidas con hielos serigrafiados con su nombre&mdash;, a la gente le llam&oacute; la atenci&oacute;n la n&uacute;mero 18, en la que aparece besando al actor Bradley Cooper. &ldquo;Ummm esto lo vuelve <em>Instagram official?!&rdquo;,</em> se preguntaba alguien en un comentario que acumula m&aacute;s de 10.000 <em>likes.</em> Hasta ese momento, a la modelo y al actor se les hab&iacute;a visto juntos en varias ocasiones, incluso d&aacute;ndose un beso en marzo de 2024, pero no fue hasta la publicaci&oacute;n de Hadid cuando numerosos medios lanzaron titulares sobre el salto de categor&iacute;a que hab&iacute;a dado su relaci&oacute;n hasta convertirse en <em>Instagram official.</em> 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que este es el caso de dos parejas de personajes p&uacute;blicos de la cultura pop, lo cierto es que es una muestra bastante significativa de c&oacute;mo operan las relaciones amorosas hoy &mdash;especialmente para los <em>millennials</em> en adelante&mdash;, y del papel que juegan las redes sociales a la hora de oficializar nuestros v&iacute;nculos afectivos. Lo que nos lleva a preguntarnos: si una relaci&oacute;n no aparece publicada en Instagram, &iquest;eso quiere decir que, de cara al mundo, no existe?
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DLiJygPAm2W/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">V&iacute;nculos oficiales y testigos p&uacute;blicos</h2><p class="article-text">
        En su <a href="https://archive.org/details/forbetterforwors0000gill" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio sobre el cortejo y los matrimonios premodernos</a> &mdash;aquellos comprendidos desde el siglo XVII hasta el siglo XIX&mdash;, el historiador John R. Gillis explica que lo que transformaba a los amigos en novios, y a los novios en futuros c&oacute;nyuges, era el consentimiento otorgado en p&uacute;blico. El amor no pertenec&iacute;a a la esfera privada ni a la elecci&oacute;n individual, como m&aacute;s tarde se defender&iacute;a en la modernidad, sino que estaba regulado por la comunidad, la familia, las instituciones religiosas o pol&iacute;ticas. Por lo tanto, para que se considerara que dos personas estaban juntas &mdash;en la mayor&iacute;a de los casos como fruto de alianzas econ&oacute;micas o sociales&mdash; deb&iacute;a existir un sistema objetivado en base a regalos y testigos.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, aunque el amor nunca se ha mantenido ajeno a las l&oacute;gicas econ&oacute;micas, sociopol&iacute;ticas y culturales, esta noci&oacute;n de los testigos como oficializadores p&uacute;blicos de una relaci&oacute;n parec&iacute;a que hab&iacute;a perdido fuerza hasta la llegada de las redes sociales. En 2004, con el lanzamiento de Facebook en las redes universitarias norteamericanas, una de las funcionalidades que m&aacute;s &eacute;xito alcanz&oacute; dentro de la cultura del <em>hook up</em> [ligar y acostarse con personas sin compromiso] fue aquella que te permit&iacute;a colocar tu &ldquo;situaci&oacute;n sentimental&rdquo; en tu perfil. &ldquo;Soltera&rdquo;, &ldquo;en una relaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;casada&rdquo; o, simplemente, &ldquo;es complicado&rdquo; eran algunas de las opciones que la plataforma te permit&iacute;a elegir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gracie Abrams y Paul Mescal en un foto publicada por la artista en su Instagram."
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            <span class="title">
                Gracie Abrams y Paul Mescal en un foto publicada por la artista en su Instagram.                            </span>
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        Esta funcionalidad fue muy popular hasta que, de repente, la gente dej&oacute; de usarla: &ldquo;Ya nadie quer&iacute;a admitir que ten&iacute;a una relaci&oacute;n en Facebook&rdquo;, porque luego &ldquo;nunca olvidaban la aplastante verg&uuml;enza social de vivir una ruptura<em> online</em> al tener que cambiar el estado de &rdquo;en una relaci&oacute;n&ldquo; a &rdquo;soltero&ldquo; o &rdquo;soltera&ldquo;, explica la periodista Barbara Speed en su art&iacute;culo <a href="https://www.newstatesman.com/science-tech/2016/02/facebook-official-rise-and-fall-relationship-status" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook official: the rise and fall of the relationship status</em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque esta opci&oacute;n &mdash;al igual que la propia red social&mdash; ha quedado desfasada entre las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, otras plataformas como Instagram o TikTok siguen ejerciendo una funci&oacute;n similar bajo otros c&oacute;digos. Carolina Bandinelli, investigadora sobre cultura digital del amor en el Centre for Cultural &amp; Media Policy Studies de la Universidad de Warwick, explica a elDiario.es que &ldquo;las personas nativas digitales est&aacute;n desarrollando una especie de m&eacute;todos y t&aacute;cticas m&aacute;s sofisticadas para negociar qu&eacute; se hace p&uacute;blico y por qu&eacute;. Cada vez es m&aacute;s posible detectar toda una serie de c&oacute;digos y normas no escritas que regulan todo esto&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gigi Hadid hizo su relación con Bradley Cooper &#039;Instagram-official&#039; cuando compartió un carrusel de fotos de su cumpleaños."
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            <span class="title">
                Gigi Hadid hizo su relación con Bradley Cooper &#039;Instagram-official&#039; cuando compartió un carrusel de fotos de su cumpleaños.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Del <em>soft launch</em> al <em>hard launch</em></h2><p class="article-text">
        La actriz Anna Camp y su novia, la estilista y escen&oacute;grafa Jade Whipkey, tambi&eacute;n han llevado a cabo en los &uacute;ltimos meses dentro de sus redes sociales algo que se conoce como <em>soft launch</em>, una forma de dar a intuir que est&aacute;s saliendo con alguien a trav&eacute;s de peque&ntilde;os vistazos de la relaci&oacute;n. Estos pueden tomar la forma de <em>Stories</em> con la presencia de la otra persona de forma ocasional o comentarios en sus publicaciones, pero siempre desde un lugar que no d&eacute; a entender de forma expl&iacute;cita que mantienes una relaci&oacute;n amorosa con esa persona.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta declaraci&oacute;n a cuentagotas, otras personas optan por una declaraci&oacute;n m&aacute;s directa que se conoce como <em>hard launch.</em> Esta puede darse, como en el caso de Hadid, de forma sutil &mdash;pero con plena consciencia&mdash; al publicar una foto besando a tu pareja dentro de un carrusel de im&aacute;genes variadas. O, como en el caso del actor franc&eacute;s Lucas Bravo, dedicando todo un <em>post</em> a un viaje que realiz&oacute; junto a la actriz Shailene Woodley. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las personas nativas digitales están desarrollando métodos y tácticas más sofisticadas para negociar qué se hace público y por qué. Cada vez es más posible detectar toda una serie de códigos y normas no escritas que regulan todo esto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carolina Bandinelli</span>
                                        <span>—</span> investigadora sobre cultura digital del amor en la Universidad de Warwick
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Publicar que est&aacute;s saliendo con una persona no solo est&aacute; relacionado con el car&aacute;cter p&uacute;blico que ha adquirido nuestra vida, sino con la forma en la que las redes sociales act&uacute;an como un escaparate de nuestros momentos de mayor felicidad, y con las din&aacute;micas amorosas que en ellas se generan. Lara Herrero, soci&oacute;loga y sex&oacute;loga en Dialogasex, explica que &ldquo;el significado que hoy en d&iacute;a seguimos otorgando al hecho de tener pareja se percibe mayoritariamente como un signo de estatus&rdquo;. Por lo tanto, &ldquo;publicar fotos o mensajes no siempre responde exclusivamente al deseo de compartir algo bonito o que genera felicidad, sino que, en ocasiones, tiene que ver con la necesidad de validar el v&iacute;nculo, demostrar que existe, que es real o que est&aacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto se enmarca dentro de una l&oacute;gica cultural en la que se concede capital simb&oacute;lico a aquellas personas que tienen parejas hetero mon&oacute;gamas, y donde lo afectivo &mdash;y cualquier otra dimensi&oacute;n de nuestra identidad&mdash; debe ser compartido, visto y validado por la mirada ajena. En TikTok, por ejemplo, es habitual <a href="https://www.tiktok.com/@annakrstna/video/7359480781321948423?_r=1&amp;_t=ZN-8xJ7q3KaW5W" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encontrar </a><a href="https://www.tiktok.com/@annakrstna/video/7359480781321948423?_r=1&amp;_t=ZN-8xJ7q3KaW5W" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>reels</em></a> en los que, mayoritariamente mujeres j&oacute;venes y heterosexuales, muestran su alegr&iacute;a cuando &ldquo;&eacute;l las comparte en sus <em>Stories</em> sin siquiera tener que ped&iacute;rselo&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7490164810672327958"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El hecho de que haya personas pidiendo a sus parejas que las publiquen en redes sociales es algo que tambi&eacute;n observa Herrero en las formaciones que imparte a j&oacute;venes, donde es frecuente &ldquo;encontrarse con la demanda por parte de la pareja de subir una foto o mencionarles en sus historias&rdquo;. Y de c&oacute;mo estas pr&aacute;cticas, explica, &ldquo;a veces se convierten en una forma de control, como si se tratara de una especie de prueba p&uacute;blica de compromiso. Algo que, muchas veces, recae m&aacute;s sobre una de las partes, las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva forma de vigilancia afectiva est&aacute; vinculada con el hecho de considerar el contenido de tu perfil como un indicador de disponibilidad amorosa. Es decir, una &ldquo;buena pareja&rdquo; deber&iacute;a subir fotos con su novio para demostrar que est&aacute; &ldquo;fuera del mercado&rdquo;. De lo contrario, el mensaje que est&aacute; transmitiendo esa persona es que est&aacute; soltera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El significado que hoy en día seguimos otorgando al hecho de tener pareja se percibe mayoritariamente como un signo de estatus</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lara Herrero</span>
                                        <span>—</span> socióloga y sexóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Del compromiso a la ruptura p&uacute;blica</h2><p class="article-text">
        Conceder tanta importancia a las redes sociales sobre el car&aacute;cter oficializador de las relaciones amorosas lleva a la gente que est&aacute; atravesando una ruptura a preguntarse: &iquest;debo comunicar tambi&eacute;n esta informaci&oacute;n? Y, &iquest;qu&eacute; hago con todos los recuerdos p&uacute;blicos que tengo con mi expareja? 
    </p><p class="article-text">
        Una de las rupturas m&aacute;s ic&oacute;nicas dentro del &aacute;mbito digital espa&ntilde;ol &mdash;por la forma que adopt&oacute;&mdash; fue <a href="https://www.eldiario.es/era/jaime-altozano-ter-ruptura_1_11358843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la de los </a><a href="https://www.eldiario.es/era/jaime-altozano-ter-ruptura_1_11358843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>youtubers</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/jaime-altozano-ter-ruptura_1_11358843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Ter y Jaime Altozano</a>, que publicaron un v&iacute;deo titulado <em>Ya no estamos juntos,</em> que acumula m&aacute;s de un mill&oacute;n de visualizaciones y en el que hacen un repaso de lo que ha significado para ellos la relaci&oacute;n, y explican las razones por las que ya no est&aacute;n juntos. Esta exposici&oacute;n p&uacute;blica de algo que, aparentemente, solo deber&iacute;a concernir a aquellas personas que conformaban el v&iacute;nculo se confronta con otra forma &mdash;m&aacute;s habitual&mdash; de transmitir el mismo mensaje: borrar todo rastro de esa persona.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        De acuerdo al estudio llevado a cabo por varias investigadoras para <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s12144-020-01187-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el art&iacute;culo</a> <em>From #RelationshipGoals to #Heartbreak. We use Instagram differently in various romantic relationship statuses</em>, un 47% de personas borra todas las fotograf&iacute;as en las que aparece con su expareja, mientras que un 22%, adem&aacute;s, elimina todo lo que le recuerda a ella. Podemos recordar c&oacute;mo la modelo Lori Harvey borr&oacute; todo rastro del actor Michael B. Jordan despu&eacute;s de su ruptura, algo que tambi&eacute;n hizo la cantante Halsey con Evan Peters, Sam Smith con Brandon Flynn, Rauw Alejandro con Rosal&iacute;a o, recientemente, Sydney Sweeney al borrar esa &uacute;nica fotograf&iacute;a de un carrusel en la que aparec&iacute;a besando a su exprometido Jonathan Davino. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, las redes sociales han transformado no solo c&oacute;mo nos mostramos al mundo, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo amamos, c&oacute;mo nos vinculamos y c&oacute;mo terminamos esos v&iacute;nculos. Lo que antes se decid&iacute;a en la intimidad de una conversaci&oacute;n o se oficializaba ante un c&iacute;rculo reducido de testigos, hoy pasa por los filtros de una visibilidad p&uacute;blica que opera como prueba social. Y parece que lo &iacute;ntimo, en tiempos de algoritmos, ya no puede ser pensado sin su reflejo digital. Todo ello parece dirigirnos hacia un lugar en el que ya no solo debamos preguntarnos si estamos enamorados, sino si estamos preparados para hacerlo oficial en Instagram.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/hacerlo-oficial-instagram-normas-no-escritas-dictan-mostramos-relaciones_1_12417041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 20:25:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hacerlo oficial en Instagram: las normas no escritas que dictan cómo mostramos nuestras relaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Psicología,Sociología,Pareja,Amor,Redes sociales,Instagram]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inmersas en el "verano Martha Stewart": por qué hay jóvenes obsesionadas con recrear su vida y su cocina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/inmersas-verano-martha-stewart-hay-jovenes-obsesionadas-recrear-vida-cocina_1_12482538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46b3a5b8-bd4c-49ff-91ba-822b3ccfd555_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122427.jpg" width="2557" height="1438" alt="Inmersas en el &quot;verano Martha Stewart&quot;: por qué hay jóvenes obsesionadas con recrear su vida y su cocina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La figura de la empresaria y estrella de la televisión estadounidense, que erigió su imperio como pionera prescriptora de estilo de vida, resurge como modelo aspiracional en un Internet donde proliferan los contenidos de vida doméstica conservadores</p><p class="subtitle">Cómo la píldora anticonceptiva se ha convertido en la última herramienta de desinformación ultraconservadora</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No estamos en el verano de las chicas sexys, estamos viviendo el <em>Martha Stewart Summer</em>&rdquo;, escribe Presley, una creadora de contenido en TikTok, en un v&iacute;deo en el que se la ve cuidando de su jard&iacute;n y recogiendo flores. Si en ese v&iacute;deo presume de estar &ldquo;creando <a href="https://www.tiktok.com/@presleymiddleton/video/7519596613946346782?_r=1&amp;_t=ZN-8xsatiHScCd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un jard&iacute;n del que Martha Stewart se sentir&iacute;a orgullosa</a>&rdquo;, en otro, que acumula casi 200.000 visualizaciones, ense&ntilde;a <a href="https://www.tiktok.com/@presleymiddleton/video/7460222773470792990?_r=1&amp;_t=ZN-8xsaurlVxeY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo es tener </a><a href="https://www.tiktok.com/@presleymiddleton/video/7460222773470792990?_r=1&amp;_t=ZN-8xsaurlVxeY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>grandma hobbies</em></a> (aficiones de abuela, en castellano) en su veintena. Cocinar, coser, decorar tu hogar con manualidades o cuidar de las gallinas son algunos de los <em>clips</em> que aparecen en el v&iacute;deo. Todos ellos con una est&eacute;tica cuidada en un entorno rural campestre que se presenta como id&iacute;lico. 
    </p><p class="article-text">
        Lexie, otra creadora de contenido que est&aacute; &ldquo;transformando su vida en una vida al estilo de Martha Stewart&rdquo;,  muestra c&oacute;mo llena su cocina de nuevos accesorios hasta darle un cambio completo de imagen, y c&oacute;mo eso le ha hecho &ldquo;amar su cocina y querer pasar m&aacute;s tiempo en ella&rdquo;. Mientras que Katie Marie, una artista de acuarela que publica en TikTok, aparece dibujando en su casa, en un v&iacute;deo en el que todo combina &mdash;la decoraci&oacute;n, las acuarelas y su propia ropa&mdash; y en el que asegura que la lecci&oacute;n vital que ha aprendido de Martha Stewart es que &ldquo;el &uacute;nico ingrediente esencial para triunfar es la pasi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Estos v&iacute;deos, publicados en estas &uacute;ltimas semanas, bien podr&iacute;an ser estampas de los muchos libros que public&oacute; la empresaria estadounidense Martha Stewart durante los a&ntilde;os ochenta y noventa. Una mujer blanca de clase media que se hizo multimillonaria y se convirti&oacute; en un icono cultural al ser la primera persona en ver el potencial de hacer negocio de su vida personal, algo por lo que hoy es conocida como &ldquo;la primera <em>influencer</em>&rdquo;. Stewart, que es un ejemplo del modelo neoliberal de mujer empoderada &ldquo;hecha a s&iacute; misma&rdquo;, y que no ha estado exenta de pol&eacute;micas en su vida, es recuperada hoy por la generaci&oacute;n Z como un modelo aspiracional. Pero, &iquest;qu&eacute; quiere decir esta recuperaci&oacute;n de la figura de Stewart? &iquest;Y por qu&eacute; hay chicas j&oacute;venes que desean vivir un <em>Martha Stewart Summer</em>?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7395295758808861984"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Del <em>brat summer</em> al verano Martha Stewart</h2><p class="article-text">
        Si <a href="https://www.eldiario.es/era/que-es-brat-summer_1_11609686.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el verano pasado se populariz&oacute; la est&eacute;tica </a><a href="https://www.eldiario.es/era/que-es-brat-summer_1_11609686.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>brat</em></a><em> </em>a ra&iacute;z del nuevo disco de la cantante Charlie xcx &mdash;un estilo de vida y un tipo de feminidad ca&oacute;tica, desenfadada, rebelde, sexy, segura de s&iacute; misma y que no le importa nada&mdash;, este verano parece que est&aacute; marcado por la est&eacute;tica campestre inspirada en Martha Stewart. Numerosas j&oacute;venes est&aacute;n apareciendo en TikTok en casas decoradas en tonos beige y pastel, llenas de flores, con jardines impecablemente cuidados de los que recogen verduras y frutas que, m&aacute;s tarde, utilizan para hornear tartas.
    </p><p class="article-text">
        La estetizaci&oacute;n de este estilo de vida no supone una novedad, sino m&aacute;s bien una continuaci&oacute;n de otras tendencias que han surgido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: la est&eacute;tica <em>cottagecore</em>, que celebra un regreso idealizado de las mujeres a los oficios y habilidades tradicionalmente asociadas a lo femenino; la tendencia <em>#stayathomegirlfriend,</em> donde se muestra una vida dom&eacute;stica hiperfeminizada, pulida y cuidadosamente &ldquo;curada&rdquo;, en la que mujeres j&oacute;venes &mdash;normalmente heterosexuales, sin hijos, de clase media-alta y con una pareja masculina que las mantiene econ&oacute;micamente&mdash; documentan su d&iacute;a a d&iacute;a en casa; o <a href="https://www.eldiario.es/era/manosfera-tradwifes-contenido-ultraconservador-convertido-negocio_1_11563998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las </a><a href="https://www.eldiario.es/era/manosfera-tradwifes-contenido-ultraconservador-convertido-negocio_1_11563998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>tradwives</em></a> (abreviatura de &ldquo;esposas tradicionales&rdquo; en ingl&eacute;s), en la que una comunidad digital de mujeres promueve un ideal de feminidad basado en los roles tradicionales de g&eacute;nero, en el que el hombre provee y la mujer debe comportarse como una madre y esposa entregada y devota. Todas estas tendencias, aunque diferentes, est&aacute;n enmarcadas dentro del mismo universo est&eacute;tico, y comparten un subtexto pol&iacute;tico conservador a trav&eacute;s del cual se busca devolver a la mujer al hogar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El modelo individualista de mujer exitosa que encarnaba Stewart promovía una versión conservadora del feminismo.                            </span>
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        En <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/00380261211059591" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su art&iacute;culo</a> <em>Mrs Hinch, el auge de las cleanfluencers y la reformulaci&oacute;n neoliberal del trabajo dom&eacute;stico: &iquest;Fregando la crisis?,</em> las investigadoras Emma Casey y Jo Litter reflexionan sobre el auge de este tipo de contenido en relaci&oacute;n a una incomodidad y frustraci&oacute;n persistentes en la sociedad contempor&aacute;nea. Cuando habitas un contexto sociopol&iacute;tico y econ&oacute;mico convulso, el regreso al hogar &mdash;el espacio personal&mdash; se percibe como el &uacute;nico lugar que proporciona una sensaci&oacute;n de orden y control. Sin embargo, en esta estetizaci&oacute;n y romantizaci&oacute;n de la domesticidad, el modelo de mujer que es representada se encuentra bajo unos par&aacute;metros muy determinados, aquellos que delimitan a la &ldquo;buena mujer&rdquo;: la que encaja dentro de los c&aacute;nones hegem&oacute;nicos de belleza, viste con tonos neutros y no llama demasiado la atenci&oacute;n. La hiperfeminidad llamativa, ruidosa y deseante &mdash;aquella que se asocia a la sexualidad visible, al cuerpo exuberante o a lo provocador&mdash; desborda estos l&iacute;mites y resulta inc&oacute;moda en este marco est&eacute;tico. Es percibida como excesiva, inapropiada y, por tanto, amenazante. En contraste, lo que se celebra es una feminidad contenida, suave y agradable de mirar. Todo debe ser pulcro, &ldquo;curado&rdquo;, emocionalmente estable y visualmente armonioso.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7513698080898829611"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Esta presentaci&oacute;n idealizada erige lo que Isabel Sykes, investigadora en Ciencias y Pol&iacute;ticas y Sociales de la Brunel University of London, ha denominado una &ldquo;feminidad m&aacute;gica del trabajo dom&eacute;stico&rdquo;, es decir, aquella que resulta agradable de ver para el espectador. Un tipo de feminidad que casi siempre es performada por un reducido porcentaje de mujeres occidentales blancas de clase alta privilegiada que vende un estilo de vida inalcanzable para la mayor&iacute;a de mujeres, especialmente las que no cuentan con capital econ&oacute;mico. Estas narrativas de la domesticidad &mdash;altamente privilegiadas y poco realistas&mdash; &ldquo;replican a menudo una divisi&oacute;n hist&oacute;rica del trabajo dom&eacute;stico: por un lado, las labores est&eacute;ticas y feminizadas del <em>homemaking </em>(las que s&iacute; aparecen en redes sociales) y, por otro, el llamado 'trabajo sucio' de las tareas menos agradables o visualmente atractivas del hogar, que rara vez se muestran&rdquo;, explica Sykes, quien tambi&eacute;n es autora del art&iacute;culo <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/13675494241285643" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>De la girlboss a la #stayathomegirlfriend: la romantizaci&oacute;n del trabajo dom&eacute;stico en TikTok</em></a><em>.</em> 
    </p><p class="article-text">
        En esta dicotom&iacute;a, las actividades que resultan indeseables, es decir, aquellas que sostienen verdaderamente un hogar y a las personas que en &eacute;l habitan, son invisibilizadas. Por lo tanto, esta romantizaci&oacute;n de la domesticidad mediada por las redes sociales &ldquo;refleja y perpet&uacute;a la negaci&oacute;n del trabajo de reproducci&oacute;n social realizado por las mujeres y oculta la realidad turbulenta de la vida dom&eacute;stica, directamente relacionada con lo que se conoce como 'crisis de los cuidados&rdquo;, asegura Sykes. Esta crisis alude al colapso de los sistemas que aseguran la vida cotidiana y el bienestar humano, que, en la mayor&iacute;a de ocasiones, acaba siendo sostenido por mujeres racializadas y de clase trabajadora en condiciones de precariedad. Una realidad dom&eacute;stica muy diferente a la que siempre ha representado Martha Stewart: estetizada, blanca, ordenada y rentable. Y cuya imagen p&uacute;blica &mdash;construida sobre la monetizaci&oacute;n de la vida privada&mdash; la ha convertido en el modelo aspiracional de una figura h&iacute;brida: la <em>girlboss </em>dom&eacute;stica.
    </p><h2 class="article-text"> La <em>girlboss</em> dom&eacute;stica</h2><p class="article-text">
        Aunque el t&eacute;rmino <em>girlboss</em> no exist&iacute;a cuando Martha Stewart alcanz&oacute; la cima de su fama en los a&ntilde;os noventa, su figura anticip&oacute; muchas de las l&oacute;gicas que m&aacute;s tarde definir&iacute;an ese modelo de empoderamiento femenino neoliberal. En su documental <em>Soy Martha Stewart</em>, estrenado en Netflix en 2024, la empresaria habla de c&oacute;mo se conceb&iacute;a a s&iacute; misma como una &ldquo;feminista moderna&rdquo; que pod&iacute;a tenerlo todo: un hogar perfecto, una imagen cuidada y un negocio propio.
    </p><p class="article-text">
        El modelo individualista de mujer exitosa que encarnaba Stewart promov&iacute;a una versi&oacute;n conservadora del feminismo, en la que el empoderamiento no pasaba por romper con los valores tradicionales, sino por dominarlos desde dentro. &ldquo;El feminismo conservador juega a la ambig&uuml;edad y defiende que si tu marido te enga&ntilde;a, lo dejes. Forma parte del ideario conservador porque no est&aacute;s en la relaci&oacute;n perfecta heterosexual. No solo est&aacute; basado en los roles de g&eacute;nero m&aacute;s tradicionalistas, sino en cierta igualdad, en que el hombre sea complementario a ti, en que t&uacute; seas complementaria al hombre, que haya amor, que haya respeto mutuo&rdquo;, explica Silvia D&iacute;az Fern&aacute;ndez, investigadora en g&eacute;nero y pol&iacute;tica en la Universidad Complutense de Madrid.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7462915584704007429"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todas estas actividades tienen un subtexto político de aislar a las mujeres en sus casas, de que no formen tejido social, de que no formen amistades, de que no compartan experiencias y de que no hablen entre sí</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Silvia Díaz Fernández</span>
                                        <span>—</span> investigadora en género y política en la Universidad Complutense de Madrid
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El atractivo de Stewart resid&iacute;a en que no necesit&oacute; a una figura masculina para alcanzar el &eacute;xito: lo hizo por s&iacute; misma, y lo hizo desde el hogar. Transform&oacute; el espacio dom&eacute;stico &mdash;tradicionalmente asociado a la sumisi&oacute;n femenina&mdash; en una plataforma de autonom&iacute;a y autoridad. Tal y como se afirma en su documental: &ldquo;Los sue&ntilde;os y los miedos sobre los que Martha Stewart se erige no son los de la domesticidad femenina, sino los del empoderamiento. Es la mujer que se sienta y discute con los hombres sin tener que quitarse el delantal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este modelo de empoderamiento no solo est&aacute; profundamente imbricado con los valores del feminismo conservador, sino tambi&eacute;n con una l&oacute;gica de hiperconsumo individualista que la convierte en la precursora de la <em>influencer</em> contempor&aacute;nea. El hogar no es solo el refugio, sino el escenario de una constante optimizaci&oacute;n est&eacute;tica que no se alcanza de cualquier forma, sino a cambio de una constante inversi&oacute;n econ&oacute;mica &mdash;con objetos de dise&ntilde;o de alto valor&mdash; y de tiempo, ya que el &ldquo;hogar ideal&rdquo; no se construye en pocas horas. Y esa optimizaci&oacute;n, como recuerda D&iacute;az Fern&aacute;ndez, est&aacute; atravesada por una forma muy concreta de soledad: &ldquo;Todas estas actividades tienen un subtexto pol&iacute;tico de aislar a las mujeres en sus casas, de que no formen tejido social, de que no formen amistades, de que no compartan experiencias y de que no hablen entre s&iacute;&rdquo;. 
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7483146628648488234"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        La investigadora es consciente de que, hoy en d&iacute;a, existe una intenci&oacute;n pol&iacute;tica feminista por revalorizar estas actividades que vimos hacer a nuestras abuelas, y que hay mujeres que se re&uacute;nen para practicarlas, pero en <em>trends</em> como el de Martha Stewart &ldquo;se presentan como algo que forma parte de un proyecto personal de mejora que no tiene nada que ver con la comunidad, sino con pensarse a una misma como mujer, y ver qu&eacute; puedes hacer para ser mejor&rdquo;, explica. Lejos de fomentar v&iacute;nculos, amistades o redes de apoyo entre mujeres, muchas de estas pr&aacute;cticas fomentan una l&oacute;gica de introspecci&oacute;n permanente que, bajo el disfraz del <em>self-care</em>, funciona como una forma de desmovilizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, y ante el panorama de creciente cansancio provocado por la incertidumbre pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, tiene sentido que la figura de Stewart, &mdash;a menudo le&iacute;da como &ldquo;apol&iacute;tica&rdquo;, aunque atravesada por una ideolog&iacute;a concreta&mdash; resurja con fuerza. Incluso su paso por prisi&oacute;n &mdash;por un caso de fraude financiero en 2004&mdash; ha sido absorbido por el relato del &eacute;xito individual: una ca&iacute;da seguida de redenci&oacute;n que refuerza su imagen de mujer &ldquo;hecha a s&iacute; misma&rdquo;. Quiz&aacute; por eso su &eacute;xito resulta tan contundente: porque ofrece una respuesta est&eacute;tica, privada e individual a malestares profundamente pol&iacute;ticos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/inmersas-verano-martha-stewart-hay-jovenes-obsesionadas-recrear-vida-cocina_1_12482538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jul 2025 20:31:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inmersas en el "verano Martha Stewart": por qué hay jóvenes obsesionadas con recrear su vida y su cocina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Tendencias,TikTok,Estilo de vida,Cultura pop]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Billie Eilish, Fletcher y JoJo Siwa: lo que sus casos nos enseñan sobre la bifobia en pleno mes del Orgullo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/billie-eilish-fletcher-jojo-siwa-bifobia-bisexualidad_1_12377829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/807f2a22-d733-4e9c-8f55-6dc5126c338c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Billie Eilish, Fletcher y JoJo Siwa: lo que sus casos nos enseñan sobre la bifobia en pleno mes del Orgullo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Supongo que ser bisexual es bastante guay… hasta que llega el momento de salir realmente con alguien del mismo género"; comentarios como este, dirigidos en redes a las artistas por sus actuales relaciones con hombres, reflejan el persistente cuestionamiento a las identidades bisexuales</p><p class="subtitle">Entrevista - La educación sentimental de las chicas que leían la 'Bravo': "Su mensaje era que debías encontrar pareja y que fuese un hombre"

</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;D&iacute;a 5 del mes del Orgullo 2025 y Fletcher est&aacute; celebrando su orgullo saliendo con un hombre&rdquo;, dice una usuaria de X con la bandera l&eacute;sbica en su perfil. &ldquo;Supongo que [para Billie Eilish] ser bisexual es bastante guay&hellip; hasta que llega el momento de salir realmente con alguien del mismo g&eacute;nero&rdquo;, dice otro usuario cuya biograf&iacute;a reza &ldquo;esparciendo positividad&rdquo;. &ldquo;JoJo Siwa pas&aacute;ndose casi todo el &uacute;ltimo a&ntilde;o haciendo de su homosexualidad toda su personalidad con m&uacute;sica de la era 'chica mala', para llegar al mes del Orgullo y volverse heterosexual es un nivel de iron&iacute;a absolutamente rid&iacute;culo&rdquo;, escribe otro en cuyos &uacute;ltimos compartidos aparecen consignas en favor de los derechos trans.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none" data-dnt="true"><a href="https://twitter.com/X/status/1930824291899105633?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Estos son solo algunos de los numerosos comentarios que han aparecido en redes sociales estas primeras semanas de junio &mdash;el mes del Orgullo LGTBIQA+&mdash; a ra&iacute;z de que a las cantantes Fletcher, Billie Eilish y JoJo Siwa se las haya relacionado, o ellas mismas hayan declarado, tener un v&iacute;nculo afectivo-sexual con un hombre.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la cantante Fletcher siempre ha afirmado identificarse como queer (y no como lesbiana), y Billie Eilish ha reconocido en varias ocasiones que se siente atra&iacute;da por hombres y mujeres, su deseo por los hombres es entendido como una traici&oacute;n en este contexto pol&iacute;tico especialmente marcado por el auge de los discursos reaccionarios y el avance del fascismo. 
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/62-personas-espana-cree-variar-preferencias-sexo-mujeres-hombres_1_12085914.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltima encuesta del CIS</a> sobre relaciones y sexualidad, publicada en febrero de 2025, apuntaba que un 5,9% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola afirma que es bisexual, un 2,8% que es homosexual y un 85,4%, heterosexual. Y un <a href="https://www.pewresearch.org/short-reads/2024/06/28/for-pride-month-6-facts-about-bisexual-americans/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio sobre bisexualidad</a> publicado en 2024 por el Pew Research Center afirma que el 4% de la poblaci&oacute;n adulta estadounidense se define como bisexual, frente al 3% que se define como gay o lesbiana y que, dentro del colectivo, las personas bisexuales representan el grupo m&aacute;s numeroso &mdash;un 60% del total&mdash;; los casos de estas tres artistas son solo un ejemplo m&aacute;s de la bifobia latente dentro de la sociedad. Y no solo por parte de c&iacute;rculos conservadores hom&oacute;fobos, sino tambi&eacute;n por personas dentro del propio colectivo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none" data-dnt="true"><a href="https://twitter.com/X/status/1931783378535088541?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>Una traici&oacute;n a lo queer</strong></h2><p class="article-text">
        Para entender el origen de estos comentarios, en primer lugar hay que tomar conciencia del lugar que ocupa la bisexualidad dentro de la sociedad y, tambi&eacute;n, dentro del colectivo. A pesar de que fue una mujer bisexual, Brenda Howard, quien coordin&oacute; la primera marcha por el Orgullo LGTB el 28 de junio de 1970, un a&ntilde;o despu&eacute;s de los levantamientos de Stonewall, y de ser la impulsora de numerosas iniciativas y organizaciones LGTB durante los a&ntilde;os 80 y 90, las identidades bisexuales siempre han ocupado un lugar secundario y menospreciado dentro del movimiento. La bisexualidad ha sido estigmatizada como una 'fase' o un 'estado transitorio' hacia ese lugar libre de duda que debes habitar. Desde fuera de la comunidad, ha sido asociada a la deslealtad, la infidelidad y, especialmente en el caso de las mujeres, a la promiscuidad en un sentido peyorativo. Mientras que, desde dentro del movimiento, tambi&eacute;n se ha entendido como un lugar de confusi&oacute;n e indecisi&oacute;n, de 'no ser lo suficientemente queer', entendida como una traici&oacute;n, e, incluso, como un enga&ntilde;o a las personas verdaderamente homosexuales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A la bisexualidad se le permite estar dentro del colectivo siempre que no lo parezca</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rocío Esperilla</span>
                                        <span>—</span> escritora y creadora de contenido sobre bisexualidad
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La investigadora en g&eacute;nero y comunicaci&oacute;n Babette Lagrange escribe en el <a href="https://biblio.ugent.be/publication/01JSKCFQD67THCCSY23RDWPAWP" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> <em>On the Crossroad of Bisexual Theory and Affect Theory: Bisexual Shame as an Emotion Shaped by Heterosexism and Biphobia </em>[En la encrucijada entre la teor&iacute;a bisexual y la teor&iacute;a del afecto: la verg&uuml;enza bisexual como una emoci&oacute;n moldeada por el heterosexismo y la bifobia], que los hombres bisexuales contin&uacute;an siendo percibidos desde dentro del colectivo como &ldquo;gays poco comprometidos&rdquo;; mientras que de las mujeres bisexuales se dice que est&aacute;n en una &ldquo;fase de experimentaci&oacute;n&rdquo; hasta, en muchas ocasiones, acabar estableci&eacute;ndose con un hombre para formar un &ldquo;hogar hetero&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o Esperilla, escritora y creadora de contenido sobre bisexualidad, alude a este tipo de conductas b&iacute;fobas dentro del colectivo como an&aacute;logas a aquellas que se reproducen contra la homosexualidad desde la heteronorma. &ldquo;A la bisexualidad se le permite estar dentro del colectivo siempre que no lo parezca. Una chica puede ser bisexual siempre que parezca lesbiana y est&eacute; en relaciones con mujeres, o con personas no binarias le&iacute;das como mujeres&rdquo;, explica. &ldquo;Eso me recuerda a c&oacute;mo la heteronorma acepta a las personas homosexuales si no se les nota, si no tienen pluma, si no est&aacute;n todo el d&iacute;a con la bandera, si no lo van promulgando, si no se morrean con su pareja por la calle&rdquo;. Este es el tipo de aceptaci&oacute;n por asimilaci&oacute;n de la que habla la escritora Sara Ahmed en su obra <em>La promesa de la felicidad </em>(Caja Negra), cuando dice que a las personas queer &ldquo;se les exige aproximarse a los signos heterosexuales de la vida civil&rdquo; para verse representados, algo que &ldquo;invisibiliza el trabajo y la lucha que han llevado adelante las personas queer, y los mundos de vida generados por el activismo&rdquo;.
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                    alt="A pesar de que la cantante Fletcher siempre ha afirmado identificarse como queer (y no como lesbiana), su nueva relación con un hombre ha sido entendida por algunos como una traición al colectivo."
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            <span class="title">
                A pesar de que la cantante Fletcher siempre ha afirmado identificarse como queer (y no como lesbiana), su nueva relación con un hombre ha sido entendida por algunos como una traición al colectivo.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En un <em>reel</em> de humor del creador de contenido diego de vidts (@diegodebitch), este se pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; le pasa a nuestras lesbianas? La ultraderecha est&aacute; ganando. Todas las mujeres se est&aacute;n volviendo hetero&rdquo;. A pesar de su clave humor&iacute;stica, este v&iacute;deo perpet&uacute;a muchos de los mensajes b&iacute;fobos que culpabilizan a las personajes bisexuales. Ya no solo por considerarlas traidoras de lo queer &mdash;como si vincularse con un hombre fuera autom&aacute;ticamente sin&oacute;nimo de perpetuar las din&aacute;micas de una relaci&oacute;n heteronormativa&mdash;, sino tambi&eacute;n por no tener un compromiso pol&iacute;tico lo suficientemente elevado como para no dejar que el discurso de la heterosexualidad obligatoria vuelva a calar en su identidad.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DKsPsnmy3A9/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Deseo, vivencia y verg&uuml;enza bisexual</strong></h2><p class="article-text">
        Otra de las problem&aacute;ticas que resurgen a partir de comentarios como este recibido por Eilish: &ldquo;Hizo todo un &aacute;lbum sobre ser lesbiana para luego salir con un hombre&rdquo;, es un indicativo de c&oacute;mo la identidad bisexual, m&aacute;s que ninguna otra, se juzga por las personas con las que te vincules afectivo-sexualmente, m&aacute;s que por la inclinaci&oacute;n de tu propio deseo. &ldquo;Si eres una mujer bisexual y empiezas una relaci&oacute;n con un hombre, o se te se&ntilde;alar&aacute; por ello, o, como m&iacute;nimo, ser&aacute;s objeto de escrutinio para determinar si es leg&iacute;timo o no que est&eacute;s con un t&iacute;o, si es algo 'real' de 'buena bisexual' o si es una forma velada de volver al patriarcado&rdquo;, explica Elisa Coll, autora del ensayo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/resistencia-bisexual-no-concibe_1_7178526.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Resistencia bisexual</em></a><em>: mapas para una disidencia habitable</em> (Melusina). En la misma l&iacute;nea, afirma Roc&iacute;o Esperilla que &ldquo;si Kristen Stewart, a pesar de haber hablado en numerosas ocasiones sobre bisexualidad, ma&ntilde;ana empezara a salir con un hombre, volver&iacute;a a recibir este odio en redes sociales&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Su sexualidad se pone en duda en función de la persona con la que se vinculan. A través de una mirada monosexista, se las percibe como heterosexuales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Babette Lagrange</span>
                                        <span>—</span> investigadora en género y comunicación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El hecho de legitimar una identidad y una orientaci&oacute;n en relaci&oacute;n a aquellas personas con las que mantienes una relaci&oacute;n sexual, lo &uacute;nico que hace es perpetuar una sociedad basada en el alocentrismo. Es decir, aquella que entiende como natural y normal que todas las personas experimenten atracci&oacute;n y deseo sexual. &ldquo;Definirnos en funci&oacute;n de nuestras parejas, adem&aacute;s de b&iacute;fobo, tambi&eacute;n nos quita agencia si no tenemos un nivel de deseo normativo. Le quita agencia a las personas asexuales y hace que nuestro deseo dependa solo de si tenemos una pareja o no&rdquo;, explica Esperilla. La bisexualidad, bajo esta premisa, parece estar atravesada por la vivencia y la experiencia corporal en relaci&oacute;n al otro, m&aacute;s que por el deseo de una misma.
    </p><p class="article-text">
        Esta mirada sobre el otro es lo que lleva a la investigadora Lagrange a vincular la verg&uuml;enza como una emoci&oacute;n &ldquo;pegada&rdquo; a la experiencia bisexual. La verg&uuml;enza es, en palabras de la investigadora Sally Munt, y autora del libro <em>Queer Attachments: The Cultural Politics of Shame</em> [V&iacute;nculos queer: la pol&iacute;tica cultural de la verg&uuml;enza], &ldquo;la m&aacute;s reflexiva de las emociones, ya que siempre se relaciona con la mirada del yo desde el punto de vista del otro&rdquo;. Sentimos verg&uuml;enza al sentir que no pertenecemos a un lugar y esto provoca la expulsi&oacute;n &mdash;directa o indirecta&mdash; de determinados espacios. En una de las entrevistas realizadas para su art&iacute;culo, una mujer bi le contaba a Lagrange c&oacute;mo evitaba llevar parejas masculinas a eventos LGTBIQA+ porque no quer&iacute;a invadir ese espacio con una &lsquo;relaci&oacute;n heterosexual&rsquo;. &ldquo;Su sexualidad se pone en duda en funci&oacute;n de la persona con la que se vinculan. A trav&eacute;s de una mirada monosexista, se las percibe como heterosexuales. Esta es una de las formas en las que puede borrarse la bisexualidad de las personas. Esta forma de borrado es una manifestaci&oacute;n de heterosexismo que puede desembocar en verg&uuml;enza sist&eacute;mica&rdquo;, explica la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        Esta verg&uuml;enza sist&eacute;mica es la que tambi&eacute;n parece llevar a la cantante Fletcher a sincerarse en su &uacute;ltima canci&oacute;n, <em>Boy</em>, sobre el hecho de haberse enamorado de un hombre: &ldquo;And I know it's not what you wanted to hear. I fell in love. And it wasn't with who I thought it would be. And I'm scared to think of what you'll think of me&rdquo; [Y s&eacute; que no es lo que quer&iacute;as escuchar. Me enamor&eacute;. Y no fue de quien pensaba que ser&iacute;a. Y me da miedo pensar qu&eacute; pensar&aacute;s de m&iacute;]. El temor al escrutinio social presente en el tema, el cual tambi&eacute;n ha sido criticado por una posible estrategia de marketing en su lanzamiento, no exculpa la bifobia presente en comentarios del tipo: &ldquo;Que est&eacute; con quien quiera, &iquest;pero lo tiene que anunciar justo en junio?&rdquo;. &ldquo;Esta pregunta implica que, por muy bi que sea Fletcher, estar con un t&iacute;o es sin&oacute;nimo de heterosexualidad. Es un alejamiento de lo queer, y por eso no tiene cabida en el Orgullo&rdquo;, explica Coll. Y contin&uacute;a: &ldquo;Lo que importa aqu&iacute; es la violencia correctiva hacia el resto del colectivo bisexual. Incluso siendo verdad que todo esto sea una campa&ntilde;a de marketing para narrar un retorno a la norma, (&iexcl;que por supuesto puede ser as&iacute;!), la reacci&oacute;n b&iacute;foba en redes no deja de ser igual de real&rdquo;.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Incluso siendo verdad que todo esto [que ha hecho Fletcher] sea una campaña de marketing para narrar un retorno a la norma, (¡que por supuesto puede ser así!), la reacción bífoba en redes no deja de ser igual de real</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elisa Coll</span>
                                        <span>—</span> activista bisexual y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>El retorno al discurso binario</strong></h2><p class="article-text">
        Toda esta cuesti&oacute;n est&aacute; permeada por una peligrosa vuelta al discurso esencialista y binario que, en muchos de los casos, proviene de personas pertenecientes al colectivo. A principios de mes, las redes sociales tambi&eacute;n ardieron al enterarse de que JoJo Siwa, la actriz y cantante estadounidense que declar&oacute; formar parte de la comunidad LGTBIQA+ en 2021, ha iniciado una relaci&oacute;n con Chris Hughes, con quien entabl&oacute; una buena amistad en el <em>reality show</em> <em>Celebrity Big Brother U.K. </em>Siwa entr&oacute; en el programa identific&aacute;ndose como lesbiana y manteniendo una relaci&oacute;n con le int&eacute;rprete Kath Ebbs. Sin embargo, dentro del propio <em>reality,</em> empez&oacute; a cuestionar partes de su propia identidad y orientaci&oacute;n: &ldquo;Siempre me hab&iacute;a dicho a m&iacute; misma que era lesbiana, y creo que al estar aqu&iacute; me he dado cuenta: &lsquo;Ah, no soy lesbiana, soy <em>queer</em>. Y creo que eso es genial. &iexcl;Estoy cambiando de letra!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de un programa de televisi&oacute;n conocido por grabar las 24 horas de sus participantes, Siwa encontr&oacute; un espacio para la vulnerabilidad en la compa&ntilde;&iacute;a de Hughes y otros compa&ntilde;eros: &ldquo;Tienes lo femenino, tienes lo masculino. He conocido a muchas mujeres, las amo, pero no siento que sea como ellas. He conocido a muchos hombres, los amo, definitivamente no soy como ellos. He conocido a muchas personas no binarias en mi vida, y esas personas no binarias tan hermosas son con quienes m&aacute;s me identifico, y es... no s&eacute;... no es algo que quiera afirmar a&uacute;n sobre m&iacute;, pero s&iacute; es algo que me confunde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Siwa ha sido todav&iacute;a m&aacute;s criticado porque, tanto su comunidad de fans, como otros miembros del colectivo, la hab&iacute;an enaltecido como una figura lesbiana, algo con lo que ella parec&iacute;a sentirse c&oacute;moda, a pesar de que, en sus primeras declaraciones en relaci&oacute;n a su sexualidad, afirmaba habitar la disidencia desde la duda: &ldquo;No s&eacute;... bisexual, pansexual, queer, lesbiana, gay, heterosexual. Siempre digo gay porque lo abarca todo [frente al uso en espa&ntilde;ol, en ingl&eacute;s s&iacute; es habitual que sea utilizado por mujeres], o queer, porque me parece una palabra genial&rdquo;. Sin embargo, en lugar de percibirse el potencial creativo y transformador de la posibilidad de seguir cuestionando los r&iacute;gidos mandatos del binarismo, esto ha sido percibido como un paso atr&aacute;s. &ldquo;Cuando se&ntilde;alas esto, parece que est&aacute;s defendiendo a los hombres cisheterosexuales. Pero no: lo que defiendo es no caer en el mismo esencialismo del feminismo tr&aacute;nsfobo y en no definir la implicaci&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres y personas queer a partir del g&eacute;nero de la persona con quien se acuestan&rdquo;, asegura Coll. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, en un contexto donde el Orgullo deber&iacute;a ser espacio de celebraci&oacute;n y resistencia, la bisexualidad sigue siendo puesta en duda, vigilada y corregida incluso desde dentro del colectivo. Lo que muestran los casos de Billie Eilish, Fletcher y JoJo Siwa no es una traici&oacute;n a lo queer, sino la persistencia de una mirada normativa que parece obcecada en reconocer &uacute;nicamente ciertas formas de deseo como leg&iacute;timas. Sin embargo, frente a esa mirada que excluye, muchas personas bisexuales encuentran en la experiencia de ciertas emociones compartidas como la verg&uuml;enza un punto de encuentro: &ldquo;Una posibilidad de generar colectividad, de transformarla en orgullo compartido y en validaci&oacute;n mutua&rdquo;, reivindica Lagrange. Ese orgullo colectivo, que se construye tanto en los m&aacute;rgenes como en lo cotidiano, recuerda que las personas bisexuales s&iacute; son &ldquo;lo suficientemente queer.&rdquo; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/billie-eilish-fletcher-jojo-siwa-bifobia-bisexualidad_1_12377829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Jun 2025 21:27:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Billie Eilish, Fletcher y JoJo Siwa: lo que sus casos nos enseñan sobre la bifobia en pleno mes del Orgullo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,LGTBI,Orgullo LGTBI,Relaciones,Bisexualidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De escribir ese mail espinoso a consultas de salud: el problema de delegar en ChatGPT las decisiones del día a día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escribir-mail-espinoso-consultas-salud-problema-delegar-chatgpt-decisiones-dia-dia_1_12275222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03bd16ed-b60b-43ab-ab1b-3c217e48c1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De escribir ese mail espinoso a consultas de salud: el problema de delegar en ChatGPT las decisiones del día a día"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inteligencia artificial ha entrado en nuestra vida cotidiana como una presencia constante, eficiente y casi invisible. Pero, ¿qué pasa cuando le cedemos nuestras decisiones más pequeñas y personales?</p><p class="subtitle">¿Se han convertido las relaciones con mucha diferencia de edad en una 'red flag' para los jóvenes?</p></div><p class="article-text">
        Si durante las primeras d&eacute;cadas de la existencia de Internet se instal&oacute; en nosotras un miedo y un recelo sobre qu&eacute; cosas deb&iacute;amos compartir <em>online</em> &mdash;ya que nunca sabes qui&eacute;n podr&iacute;a estar mirando&mdash;, ChatGPT y otras inteligencias artificiales han llegado a nuestras vidas como un espacio donde volcar toda nuestra informaci&oacute;n sin demasiadas reservas. En estos d&iacute;as en los que se discute mucho sobre aquellos <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/carl-frey-nueva-generacion-inteligencia-artificial-no-sera-tecnologia-automatizadora_1_10612272.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empleos que van a ser desplazados por la IA</a> o de los <a href="https://www.eldiario.es/era/caso-gente-relacion-bot-quiero-vuelva-chloe_1_11981488.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;nculos afectivos que algunas personas est&aacute;n entablando con </a><a href="https://www.eldiario.es/era/caso-gente-relacion-bot-quiero-vuelva-chloe_1_11981488.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>chatbots</em></a><em>,</em> estamos dejando a un lado el impacto de su uso en las cosas m&aacute;s peque&ntilde;as &mdash;y aparentemente insignificantes&mdash; de nuestra cotidianeidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hola, hazme una comparativa entre estos dos seguros&rdquo;, &ldquo;traza una ruta por los lugares m&aacute;s emblem&aacute;ticos de esta ciudad&rdquo;, &ldquo;dame tres recetas diferentes cuyo ingrediente principal sea la quinoa&rdquo; o &ldquo;redacta este mail en un tono que imponga autoridad, pero que sea cercano al mismo tiempo&rdquo; son algunas de los miles de dudas distintas que cada d&iacute;a reciben ChatGPT (y suced&aacute;neos). Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre en el momento en que empezamos a desarrollar un cierto grado de dependencia con relaci&oacute;n a las decisiones m&aacute;s peque&ntilde;as de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a? &iquest;Hasta qu&eacute; punto se modifica nuestra cotidianeidad y nuestra propia identidad? &iquest;Y por qu&eacute; hemos naturalizado de forma tan r&aacute;pida acudir a ChatGPT con informaci&oacute;n y dudas personales, frente al largo camino lleno de dudas e inseguridades que recorrimos cuando aterriz&oacute; Internet?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una respuesta f&aacute;cil para todo</strong></h2><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2023, varios investigadores del Instituto Allen de Inteligencia Artificial lanzaron el proyecto WildChat, en el que ofrec&iacute;an acceso gratuito al modelo GPT-4 &mdash;el m&aacute;s avanzado actualmente y disponible por 20 d&oacute;lares mensuales&mdash; a cambio de tener consentimiento para recopilar las consultas de los usuarios de forma an&oacute;nima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este <a href="https://arxiv.org/abs/2405.01470" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>, en el que participaron m&aacute;s de 200 mil usuarios y en el que analizaron m&aacute;s de un mill&oacute;n de conversaciones, muestra una amplia gama de casos de uso. Seg&uacute;n los datos ofrecidos sobre el an&aacute;lisis de las categor&iacute;as de <em>prompts</em> principales &mdash;las indicaciones iniciales que se proporcionan a la IA&mdash;, en las primeras interacciones de conversaciones se mostr&oacute; que un 61,9% de consultas estaban relacionadas con la escritura asistida y creativa, es decir, la redacci&oacute;n de ensayos, ayuda con tareas escolares, guiones, correos, etc.; un 13,6% sobre el an&aacute;lisis y la toma de decisiones; un 6,7% se destinaban a las explicaciones de conceptos, ideas o eventos; un 6,3% a la ayuda con programaci&oacute;n y un 6,1% con la informaci&oacute;n factual y el razonamiento matem&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre estas opciones se encuentran los usos de ChatGPT que hace Clara, de 39 a&ntilde;os, en su d&iacute;a a d&iacute;a. Ella reconoce que empez&oacute; a utilizarlo de forma gradual, pero que ahora est&aacute; muy presente en su vida: &ldquo;Primero lo us&eacute; para ayudarme a estructurar trabajos escritos y b&uacute;squeda de bibliograf&iacute;a, pero luego me di cuenta de que funcionaba muy bien para las recetas de cocina y c&oacute;mo adaptarlas a la Thermomix, ya que tengo una beb&eacute; que hace Baby Led Weaning &mdash;un m&eacute;todo de introducci&oacute;n de alimentos s&oacute;lidos en la dieta del beb&eacute;&mdash;. Tambi&eacute;n me prepara las maletas para los viajes, analiza partituras musicales, redacta emails formales, lo uso para aprender idiomas e incluso para una consulta de salud a la que mi m&eacute;dico de cabecera no me pudo dar soluci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De la misma forma, Gonzalo (nombre ficticio), de 29 a&ntilde;os, explica que tambi&eacute;n hace un uso muy diverso de la herramienta, no solo para cuestiones t&eacute;cnicas de su trabajo, sino tambi&eacute;n para saber &ldquo;cu&aacute;nta comida debo dar a mis gatos, c&oacute;mo cocinar unas tortitas, redactar mails o aprender a usar una c&aacute;mara profesional&rdquo;. Reconoce que &ldquo;cuando lleg&oacute; a mi vida, al principio preguntaba alguna cosa por curiosidad, pero lleg&oacute; un punto en el que pas&oacute; a ser mi principal fuente de informaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando llegó a mi vida, al principio preguntaba alguna cosa por curiosidad, pero llegó un punto en el que pasó a ser mi principal fuente de información</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gonzalo (pseudónimo)</span>
                                        <span>—</span> 29 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El uso de la Inteligencia Artificial est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en nuestras vidas, y lo hace desde una edad m&aacute;s temprana. Seg&uacute;n <a href="https://revistaumanizales.cinde.org.co/inteligencia-artificial-una-amenaza-para-el-cerebro-infantojuvenil-y-el-aprendizaje/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la publicaci&oacute;n</a> <em>Inteligencia Artificial: &iquest;Una amenaza para el cerebro infantojuvenil y el aprendizaje?,</em> de Norton Contreras Paredes, acad&eacute;mico e investigador de la Escuela de Educaci&oacute;n Inicial y la Facultad de Educaci&oacute;n de la Universidad Cat&oacute;lica Silva Henr&iacute;quez, nuestro aprendizaje se produce en colaboraci&oacute;n con otras y otros, lo que en t&eacute;rminos psicol&oacute;gicos se conoce como Zona de Desarrollo Pr&oacute;ximo (ZDP). Es decir, en una situaci&oacute;n ideal, todo ejercicio educativo debiera propiciar conversaciones grupales y la adquisici&oacute;n de significados propios del aprendizaje social. Sin embargo, &ldquo;estos avances tecnol&oacute;gicos parece que podr&iacute;an generar un realce de la individualidad y un potencial desequilibrio en la experiencia educativa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una conversaci&oacute;n con este diario, Contreras Paredes explica que, aunque existen buenos usos de la IA, acudir a ella para &ldquo;realizar tareas cotidianas que, habitualmente, requieren un alto esfuerzo cognitivo &mdash;como redactar correos, planificar viajes o buscar informaci&oacute;n&mdash; puede generar a mediano y largo plazo un debilitamiento importante de algunas funciones cognitivas tales como los sistemas de memoria y de nuestras funciones ejecutivas&rdquo;. El investigador explica que &ldquo;nuestro cerebro funciona como un m&uacute;sculo que, al igual que cualquier otro, requiere ejercicio constante para poder mantenerse en &oacute;ptimas condiciones. Un ejercicio que no siempre es aportado por las herramientas digitales&rdquo;, y que es esta ejercitaci&oacute;n &ldquo;la que nos permitir&aacute; garantizar una reserva cognitiva que nos ser&aacute; muy &uacute;til cuando debamos afrontar, por ejemplo, los efectos propios del envejecimiento en nuestro sistema nervioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia artificial nos enfrenta a una situaci&oacute;n parad&oacute;jica respecto al esfuerzo cognitivo que llevamos a cabo. Y es que, aunque la IA promete ahorrar tiempo &mdash;una de las cualidades m&aacute;s mencionadas en los motivos de su uso&mdash; y facilitar tareas complejas, muchas veces gastamos m&aacute;s recursos mentales en interactuar con ella de la forma m&aacute;s eficiente posible &mdash;qu&eacute; <em>prompt</em> o informaci&oacute;n proporcionarle para que su respuesta se ajuste a nuestras necesidades&mdash; que en analizar o comprender las respuestas que obtenemos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Acudir a la IA para realizar tareas cotidianas que, habitualmente, requieren un alto esfuerzo cognitivo —como redactar correos, planificar viajes o buscar información— puede generar un debilitamiento importante de algunas funciones cognitivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Norton Contreras Paredes</span>
                                        <span>—</span> investigador especializado en educación
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta es una paradoja de la que se da cuenta Gonzalo al reflexionar sobre el uso efectivo de su tiempo y el esfuerzo mental invertido en ella: &ldquo;A pesar de que me facilita unas cosas, yo tambi&eacute;n hago el esfuerzo de decir: '&iquest;c&oacute;mo puedo conseguir el mejor <em>prompt</em>? &iquest;C&oacute;mo puedo masticarle toda la informaci&oacute;n para conseguir el mejor resultado?'. No sirve poner palabras aleatorias para que te d&eacute; el texto mejorado, sino que hay que hacer un esfuerzo en pensar c&oacute;mo se lo puedes escribir todo para que conteste de la mejor forma posible, algo que reconozco que tambi&eacute;n lleva un tiempo, aunque sea menor&rdquo;. Ante esta situaci&oacute;n, encontramos que &ldquo;nuestro cerebro destina una gran cantidad de recursos cognitivos al uso de las herramientas digitales en s&iacute; mismas, en vez de utilizarlos en la realizaci&oacute;n de una tarea que implica el esfuerzo cognitivo en s&iacute; mismo&rdquo;, explica el investigador en neuroeducaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mucha informaci&oacute;n y pocos filtros</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los efectos a corto y largo plazo en el individuo, utilizar la inteligencia artificial nos enfrenta a otra cuesti&oacute;n relevante: &iquest;qu&eacute; pasa con esa informaci&oacute;n que estoy constantemente proporcionando? &iquest;A qui&eacute;n estoy revelando mis intereses vacacionales, mis ideas, mis problemas de salud o los datos con informaci&oacute;n relevante para mi trabajo? Si antes recib&iacute;amos mensajes de forma habitual sobre la importancia de nuestra privacidad en Internet, el tipo de modelo conversacional bajo el que funcionan muchos <em>chatbots</em> crea una sensaci&oacute;n de espacio seguro en el que puedes hablar sobre cualquier tema con ese ente-otro indefinido, que aparentemente va a mantener a salvo cualquier tipo de informaci&oacute;n que le proporciones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Lorena Fern&aacute;ndez &Aacute;lvarez, ingeniera inform&aacute;tica con un m&aacute;ster en seguridad de la informaci&oacute;n y en el programa Experto en &Eacute;tica de la Digitalizaci&oacute;n y de la Inteligencia Artificial Aplicada, explica que toda esta informaci&oacute;n no se queda ah&iacute;, sino que se la estamos entregando a las grandes tecnol&oacute;gicas: &ldquo;Si bien es cierto que en muchas de las herramientas podemos habilitar, por ejemplo, que la informaci&oacute;n que usamos en las conversaciones no se use en un futuro para entrenar a los algoritmos v&iacute;a generativa, esta es una funcionalidad poco conocida por la mayor&iacute;a de usuarios&rdquo;. Esto no significa que ChatGPT est&eacute; aprendiendo con nuestras conversaciones constantemente, sino que estamos aceptando indirectamente que nuestra informaci&oacute;n sirva para un entrenamiento futuro del modelo y su red neuronal.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello sin tener en cuenta que &ldquo;estamos confiando en una empresa como OpenAI, que lo que primero que hizo fue un extractivismo total de informaci&oacute;n de Internet, independientemente de que tuviera copyright o no, derechos de autor, etc.&rdquo;. Por ello, &ldquo;siempre se le recuerda a la gente, y esto es important&iacute;simo, que independientemente de que le diga al modelo que no utilice esas conversaciones para futuros entrenamientos, nunca jam&aacute;s meta informaci&oacute;n personal, ya sea informaci&oacute;n m&eacute;dica, bancaria, contrase&ntilde;as, datos personales, etc.&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez &Aacute;lvarez. &ldquo;Porque ya no s&oacute;lo es la problem&aacute;tica de un futuro entrenamiento de la IA, sino que hay que entender tambi&eacute;n c&oacute;mo funcionan los entrenamientos o los refinados de estos modelos, en los que a veces tambi&eacute;n intervienen personas que podr&iacute;an llegar a ver esa informaci&oacute;n durante el proceso&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Independientemente de que le diga al modelo que no utilice esas conversaciones para futuros entrenamientos, nunca jamás meta información personal (médica, bancaria, contraseñas, datos personales...)</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lorena Fernández Álvarez</span>
                                        <span>—</span> ingeniera informática especializada en Ética de la Digitalización y de la IA Aplicada
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Dar a conocer que en algunas fases del refinamiento intervienen personas &mdash;con unos trabajos mal pagados y muy precarios&mdash; es algo que no interesa a las grandes empresas tecnol&oacute;gicas que est&aacute;n detr&aacute;s, ya que ellas salen favorecidas cuando concebimos ChatGPT (y derivados) como una especie de deidad que todo lo sabe, para que muchas personas lo sigan utilizando &ldquo;confiando a ciencia cierta en que lo que se est&aacute; diciendo es real&rdquo;, advierte esta experta en digitalizaci&oacute;n e inteligencia artificial aplicada.
    </p><p class="article-text">
        La falta de conciencia a la hora de compartir nuestra informaci&oacute;n tambi&eacute;n se manifiesta en tendencias o modas como la de subir fotograf&iacute;as para que la IA <a href="https://www.eldiario.es/cultura/miyazaki-no-le-toca-imagenes-estilo-ghibli-hechas-ia-enfadan-autores_1_12178662.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las convierta en im&aacute;genes al estilo Ghibli</a>, que inund&oacute; las redes sociales hace varias semanas. Esto no solo pudo considerarse como una respuesta estrat&eacute;gica a las declaraciones de Hayao Miyazaki, quien critic&oacute; el uso de la inteligencia artificial, sino que se convierte en una problem&aacute;tica en el momento en que estamos cediendo una informaci&oacute;n tan valiosa como nuestro propio rostro. Nuestra cara es &ldquo;un elemento de privacidad para todo el tema de reconocimiento facial, que es, precisamente, una de las cosas que se est&aacute;n abordando con la regulaci&oacute;n europea en relaci&oacute;n con la IA, porque pueden ser modelos de control en un futuro&rdquo;, explica Fern&aacute;ndez &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, al igual que todo lo que implica la incursi&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as en nuestra vida, incluso para las cuestiones m&aacute;s peque&ntilde;as e insignificantes, hay que permitirse un momento de reflexi&oacute;n y de cr&iacute;tica sobre el lugar que ocupan y sobre las posibles consecuencias de hacer uso de ellas. No hay que pretender desechar la inteligencia artificial de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, si es que todav&iacute;a existe esa posibilidad &mdash;que poco a poco se parece m&aacute;s a una realidad ut&oacute;pica&mdash;, sino que debemos buscar y aspirar a un tipo de IA m&aacute;s &eacute;tica y pensada desde y para las personas, sin sesgos, discriminaciones y m&aacute;s respetuosa con el medio ambiente. Y, sobre todo, ser conscientes de que cada pregunta r&aacute;pida tiene un precio, y que est&aacute; en nuestra mano decidir cu&aacute;nto queremos pagar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/escribir-mail-espinoso-consultas-salud-problema-delegar-chatgpt-decisiones-dia-dia_1_12275222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 May 2025 19:37:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De escribir ese mail espinoso a consultas de salud: el problema de delegar en ChatGPT las decisiones del día a día]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Internet,Bienestar,Tecnología,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos une la escalada, la música o el gym: ¿cuánto influyen los gustos en común para que una relación funcione?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/une-escalada-musica-gym-influyen-gustos-comun-relacion-funcione_1_12188369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2969d049-5423-405e-b5db-883cb5fd91f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos une la escalada, la música o el gym: ¿cuánto influyen los gustos en común para que una relación funcione?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizar nuestras afinidades y diferencias nos ayuda a entender cómo se forman, qué dicen sobre nosotros y qué papel juegan en la creación (y disolución) de las relaciones: "La necesidad de reconocerse y de ser reconocido en la mirada del otro otorga especial importancia al hecho de compartir gustos"</p><p class="subtitle">Cenas con otros, polvos de una noche o mandar 'nudes': ¿qué significa poner los cuernos en 2025?</p></div><p class="article-text">
        Cuando la poeta Mary Oliver escribi&oacute; sobre la relaci&oacute;n de m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os que mantuvo con la fot&oacute;grafa Molly Malone Cook, dijo lo siguiente: &ldquo;Su mundo, desde luego, no eran las margaritas, ni los p&aacute;jaros, ni los &aacute;rboles, como s&iacute; era el m&iacute;o; cada una ten&iacute;a su car&aacute;cter independiente y, sin embargo, nuestras ideas, nuestra influencia sobre la otra, se transform&oacute; en una confluencia rica e inquebrantable&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Nuestro mundo</em> (Comisura, 2024), el libro que Oliver public&oacute; a los dos a&ntilde;os de morir su compa&ntilde;era de vida y amante, abre una puerta a su intimidad compartida y reconoce que Malone y ella no pod&iacute;an tener gustos y aficiones m&aacute;s dispares. La primera siempre estuvo vinculada a la naturaleza y a los seres no humanos; mientras que la segunda se sinti&oacute; m&aacute;s c&oacute;moda con la compa&ntilde;&iacute;a de las personas, incluso si eran desconocidas. Sin embargo, el amor y el entendimiento que profesaron la una por la otra fue tan inmenso que nunca dejaron de conversar en esos cuarenta a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;este tipo de relaci&oacute;n que compartieron Oliver y Malone es siempre posible? &iquest;Acostumbramos a entablar v&iacute;nculos relacionales &mdash;del tipo que sean&mdash; con personas tan aparentemente diferentes a nosotras? &iquest;O, por el contrario, construimos ese mundo com&uacute;n a partir de lo que compartimos?&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Por qu&eacute; nos gusta lo que nos gusta?</strong></h2><p class="article-text">
        Antes de atender a nuestra mirada sobre el otro, hay que depositarla sobre uno mismo y preguntarse: &iquest;por qu&eacute; me gusta lo que me gusta? &iquest;Existe una voluntad propia sobre aquello que se acaba convirtiendo en nuestros gustos y aficiones, o, de alguna manera, est&aacute; determinado por factores externos a nosotros? El soci&oacute;logo Pierre Bourdieu define los <em>gustos </em>como &ldquo;las pr&aacute;cticas (deportes, actividades de ocio, etc.) y las propiedades (muebles, corbatas, sombreros, libros, etc.) mediante los que se manifiesta el <em>gusto </em>entendido como principio de las elecciones as&iacute; efectuadas&rdquo;. Es decir, seg&uacute;n el soci&oacute;logo, el <em>gusto </em>(en singular) es lo que gu&iacute;a nuestras elecciones (entendidas como <em>gustos</em>, en plural).&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si entendemos que nuestros gustos se construyen de forma alineada a nuestra identidad, tendría sentido que establezcamos vínculos más fuertes con personas que compartan los mismos gustos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para que existan los gustos, deben existir personas (o industrias) que dicten &ldquo;jerarqu&iacute;as del gusto&rdquo;<em> </em>y establezcan clasificaciones sobre aquello que es de &ldquo;buen o mal gusto&rdquo;, &ldquo;distinguido o vulgar&rdquo;, en la misma l&iacute;nea que se establecen dictados sobre la &ldquo;alta cultura&rdquo; y la &ldquo;baja cultura&rdquo;. Que a los hombres cis blancos de clase alta les guste jugar al golf, o que un sector masculino aparentemente intelectual aficionado al cine venere a figuras como Quentin Tarantino o Lars Von Trier no es porque est&eacute;n determinados a ello, sino porque su socializaci&oacute;n les ha empujado a desarrollar esos gustos que se consideran de &ldquo;buen gusto&rdquo; de acuerdo a la clase social a la que pertenecen o, en su defecto, a la que desean pertenecer. Al mismo tiempo que nuestra identidad se va construyendo de acuerdo al entorno en el que vivimos &mdash;seg&uacute;n nuestra condici&oacute;n de g&eacute;nero asignada al nacer, raza o clase social&mdash;, nuestros gustos &mdash;respecto a las aficiones, pero tambi&eacute;n hacia las personas que nos atraen&mdash; van desarroll&aacute;ndose con nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, si entendemos que nuestros gustos se construyen al mismo tiempo y de forma alineada a nuestra identidad, parecer&iacute;a que tiene sentido que establezcamos v&iacute;nculos m&aacute;s fuertes con personas que compartan los mismos gustos, porque detr&aacute;s de ellos hay todo un sistema de creencias que nos etiqueta, compartimenta y nos dirige hacia personas similares.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Afinidades compartidas y v&iacute;nculos aspiracionales</strong></h2><p class="article-text">
        Gemma Pons-Salvador, psic&oacute;loga cl&iacute;nica y profesora titular de Psicolog&iacute;a en la Universitat de Val&egrave;ncia, explica que &ldquo;solemos sentirnos m&aacute;s cercanos y conectados con personas que se parecen a nosotros en aspectos importantes como las aficiones, la forma de pensar o los valores&rdquo;, algo que se conoce como &ldquo;atracci&oacute;n por similitud&rdquo;. Esto se refleja en algunos de los testimonios recopilados para este art&iacute;culo, como el de Sonia, de 27 a&ntilde;os, para quien los gustos en com&uacute;n son importantes, tanto en las relaciones amorosas, familiares o de amistad, ya que se propician conversaciones fluidas en torno a esos temas afines mucho m&aacute;s a menudo, algo que &mdash;dice&mdash; resulta interesante y estimulante para ambas partes.
    </p><p class="article-text">
        Esa satisfacci&oacute;n personal que surge despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n bien llevada es especialmente importante en la adolescencia, un momento vital en el que existe una necesidad por verse reconocido en la mirada del otro. Seg&uacute;n Ignacio Meg&iacute;as Quir&oacute;s, investigador social, soci&oacute;logo y autor del estudio <a href="https://www.centroreinasofia.org/publicacion/jovenes-y-amistad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>J&oacute;venes y Amistad</em></a> de la Fundaci&oacute;n SM y Centro Reina Sof&iacute;a de Fad Juventud, &ldquo;durante <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/taller-indaga-masculinidad-toxica-detras-adolescencia-dibujan-hombre-violento-no-quieren_1_12158802.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la adolescencia</a> y primera juventud se desarrollan estrategias relacionales y de socializaci&oacute;n que a&uacute;n son inseguras y tienen mucho de experimentaci&oacute;n&rdquo;. Por lo tanto, seg&uacute;n este investigador, &ldquo;la necesidad de reconocerse y de ser reconocido en la mirada de la otra persona otorga especial importancia al hecho de compartir gustos (musicales, deportivos, de ocio&hellip;), o de compartir cierta est&eacute;tica o alineamiento con seg&uacute;n qu&eacute; tendencias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Meg&iacute;as Quir&oacute;s reconoce que, en muchas ocasiones, una puerta de entrada previa a ese universo compartido se produce a trav&eacute;s de otra cuesti&oacute;n: un sentido del humor similar. Este se convierte en &ldquo;uno de los primeros elementos en los que [las personas] identifican una forma com&uacute;n de ver la vida&rdquo;. Este es el caso de Celia, de 26 a&ntilde;os, quien tiene amigos con quienes s&iacute; comparte gustos de manera directa, pero reconoce que es algo que no ocurre con su mejor amiga desde el colegio: &ldquo;Ella no se parece en nada a m&iacute; en cuanto a intereses 'principales', pero, en cambio, tenemos un humor y una forma de comunicarnos parecida que nos une mucho&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi mejor amiga no se parece en nada a mí en cuanto a intereses &#039;principales&#039;, pero, en cambio, tenemos un humor y una forma de comunicarnos parecida que nos une mucho</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Celia</span>
                                        <span>—</span> 26 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Que las relaciones trasciendan la cuesti&oacute;n de los gustos es interesante en la medida en que nos damos cuenta de c&oacute;mo se transforma nuestra subjetividad conforme crecemos. Esta reflexi&oacute;n nos lleva a preguntarnos si cuando crecemos y vamos adentr&aacute;ndonos en nuevas etapas de nuestra identidad, nuestros gustos cambian, &iquest;significa eso que dejaremos atr&aacute;s relaciones construidas sobre afinidades de otro momento vital? La soci&oacute;loga Eva Illouz explica en su ensayo <em>El fin del amor. Una sociolog&iacute;a de las relaciones negativas </em>que, pese a lo que pueda parecer, los gustos no son algo fijo y determinante de nuestra identidad, sino que son inestables. En el momento que te gusta algo, dejas atr&aacute;s otra cosa que no te gusta, y esto puede variar incontables veces a lo largo de la vida de una persona. Este es un procedimiento que se conoce como &ldquo;refinamiento de los gustos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jorge (nombre ficticio), de 37 a&ntilde;os, relata c&oacute;mo su ocio durante su etapa de veintea&ntilde;ero estuvo muy vinculado con salir de fiesta y el mundo de la noche, pero cuando a partir de los 30, coincidiendo con la pandemia, dej&oacute; de gustarle tanto y prefiri&oacute; otro tipo de aficiones, se distanci&oacute; mucho de algunas personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo similar le ocurre a Silvia, de 27, quien explica que a la mayor&iacute;a de sus amigos actuales los conoci&oacute; en el colegio y en la universidad, pero que ahora mismo es &ldquo;m&aacute;s cercana a aquellos que hemos evolucionado en la misma direcci&oacute;n de gustos. Al resto, les quiero mucho porque nos une una etapa vital muy importante, pero la triste verdad es que cada vez me siento m&aacute;s alejada. Cuando dejas de hablar del trabajo o de la vida personal, los temas de conversaci&oacute;n se ven superlimitados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, en muchos casos, parece inevitable pensar, y no es algo necesariamente negativo, que algunas amistades est&aacute;n destinadas a momentos vitales concretos y que, &ldquo;a medida que las personas crecen, sus prioridades relacionales cambian. Tendemos a valorar m&aacute;s esos gustos compartidos como base para relaciones duraderas&rdquo;, explica la psic&oacute;loga Pons-Salvador. Y a&ntilde;ade que, adem&aacute;s, &ldquo;seg&uacute;n la 'teor&iacute;a del intercambio social', tendemos a valorar las relaciones que nos aportan beneficios. Y esos intereses comunes aumentan las posibilidades de vivir experiencias positivas juntos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Según la &#039;teoría del intercambio social&#039;, tendemos a valorar las relaciones que nos aportan beneficios. Y esos intereses comunes aumentan las posibilidades de vivir experiencias positivas juntos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gemma Pons-Salvador</span>
                                        <span>—</span> psicóloga clínica y profesora titular de Psicología en la UV
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ese beneficio puede surgir a partir de esa experiencia com&uacute;n vivida, pero tambi&eacute;n como un intento de beneficio m&aacute;s directo, tal y como relata la escritora CJ Hauser en <em>La novia grulla</em> (Libros del Asteroide), su h&iacute;brido entre ensayo y memorias: &ldquo;Sal&iacute;a con gente con la que no compart&iacute;a intereses, pero aspiraba a compartirlos. Me encantaba la gente m&aacute;s amante del aire libre que yo. La que entend&iacute;a m&aacute;s de arte. La que ten&iacute;a m&aacute;s talento que yo para construir y crear objetos con las manos. Como si, en virtud de la propiedad transitiva, al salir con ellos yo tambi&eacute;n aprender&iacute;a todo eso y ser&iacute;a como ellos&rdquo;. En este intento de ejercicio de mimetizaci&oacute;n volvemos al v&iacute;nculo entre gustos e identidad: &iquest;Nos gusta algo de forma genuina o por lo que representa? &iquest;Disfrutamos del golf y del cine de Lars Von Trier en s&iacute; mismo o por lo que la mirada ajena dir&aacute; de nosotros al vernos vinculados a esos productos culturales y aficiones?
    </p><h2 class="article-text"><strong>Querer a alguien por encima de lo que nos separa</strong></h2><p class="article-text">
        A pesar del indicativo de bienestar y atractivo que supone encontrar a personas afines a uno mismo en el &aacute;mbito de los gustos, lo cierto es que la sensaci&oacute;n de comprensi&oacute;n y confianza se puede generar desde otros lugares, tanto en el plano de la amistad como en lo afectivosexual. Esto es lo que explica Paula, de 28 a&ntilde;os, cuando habla de los <em>hobbies</em> tan diferentes que comparten ella y su pareja: &ldquo;&Eacute;l es escalador y monta&ntilde;ero, es muy inquieto y le encanta estar fuera de casa. Yo, por el contrario, aunque me gusta la naturaleza, lo que m&aacute;s me gusta es el cine y la literatura&rdquo;. Sin embargo, &ldquo;lo que m&aacute;s nos une es la energ&iacute;a que tenemos, la <em>onda</em> en la que estamos, algo m&aacute;s profundo que nuestros gustos&rdquo;<strong>, </strong>explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa uni&oacute;n que tambi&eacute;n trasciende las diferencias es lo que une a Mar&iacute;a, de 42 a&ntilde;os, con su mejor amiga, a la que conoce desde los 18: &ldquo;Es la &uacute;nica persona que vino a verme desde Espa&ntilde;a a Praga [donde estaba viviendo] cuando muri&oacute; mi gata Tina, con la que ten&iacute;a una conexi&oacute;n muy fuerte. Que ella entendiera, sin dec&iacute;rselo, que necesitaba que estuviera a mi lado, al igual que si estuviera perdiendo a una persona cercana, para m&iacute; es de amistad diez. Desgraciadamente, esto se da poco. As&iacute; que no poder compartir gustos con ella no es tan importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por eso la historia de Mary Oliver y Molly Malone Cook resulta tan conmovedora: porque, a pesar de sus diferencias evidentes, encontraron un lenguaje com&uacute;n hecho de respeto, escucha y presencia. Sus gustos no se alineaban, pero sus formas de amar s&iacute;. Como recordaba Oliver, &ldquo;la confluencia rica e inquebrantable&rdquo; que compartieron fue posible no por eliminar sus diferencias, sino por honrarlas. Y quiz&aacute; ah&iacute; resida el verdadero reto &mdash;y el verdadero privilegio&mdash; de cualquier v&iacute;nculo significativo: no tanto coincidir en lo que nos gusta, sino aprender a cuidar lo que al otro le importa, incluso cuando no lo comprendamos del todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/une-escalada-musica-gym-influyen-gustos-comun-relacion-funcione_1_12188369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Apr 2025 20:04:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos une la escalada, la música o el gym: ¿cuánto influyen los gustos en común para que una relación funcione?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amistad,Amor,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es una talla "mediana"? La tendencia en redes que ha desatado un debate sobre la diversidad corporal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3bc84b0f-006d-41ae-a174-b617e31ccec7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es una talla &quot;mediana&quot;? La tendencia en redes que ha desatado un debate sobre la diversidad corporal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Internet ha cambiado la manera en que se habla sobre los cuerpos, pero la percepción de lo que es delgado o gordo sigue en disputa. Mientras algunas personas encuentran en términos como 'midsize' una forma de nombrarse, otras cuestionan si estas categorías pueden establecer nuevas jerarquías</p><p class="subtitle">Pregunta a Andrea Gumes - "Quedamos solo para ponernos al día": ¿qué hacemos con las amistades que se debilitan con los años?</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a, en alg&uacute;n lugar, surge un nuevo <em>trend</em> de TikTok que se expande r&aacute;pidamente por la red, llegando a diferentes creadoras de contenido. Estas aprenden los bailes, hacen un <em>lip sync</em> o reproducen los di&aacute;logos de una conversaci&oacute;n pregrabada que se ha viralizado. M&aacute;s tarde, cientos de usuarias lo replican. Hace unas semanas, fue el turno de las creadoras de contenido con cuerpos <em>midsize</em> (seg&uacute;n el sistema de tallas, aquellos que se encuentran entre la 38 y la 42), quienes, al ritmo de la canci&oacute;n <em>Natural </em>de Little Homie y Huan62, reivindicaban los cuerpos diversos y su espacio propio en una red &mdash;y una sociedad&mdash; que sigue privilegiando ciertos tipos de cuerpos por encima de otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la pol&eacute;mica surgi&oacute; cuando, al explorar los <em>hashtags #midsize</em> (con 543.000 publicaciones) o <em>#midsizefashion</em> (con 484.000) en la red social china, muchas de estas creadoras se dieron cuenta de que eran chicas con cuerpos tradicionalmente considerados normativos quienes protagonizaban buena parte de estos v&iacute;deos. &ldquo;O sea, que las <em>midsize</em> somos las gordibuenas&rdquo;, &ldquo;por fin alguien ense&ntilde;a lo que es la complexi&oacute;n media&rdquo; o &ldquo;eso ser&aacute; m&aacute;s bien complexi&oacute;n delgada&rdquo; eran algunos de los diferentes comentarios que se pod&iacute;an encontrar en un mismo v&iacute;deo, evidenciando una clara discordancia a la hora de percibir los cuerpos ajenos y, por extensi&oacute;n, el propio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; lo que para unas es <em>midsize</em>, para otras no lo es? &iquest;Tiene sentido seguir utilizando etiquetas para visibilizar la diversidad corporal? Y, &iquest;de qu&eacute; forma estas diferencias de percepci&oacute;n sobre lo que se considera un cuerpo delgado o un cuerpo gordo responden a un sistema estructural gord&oacute;fobo, patriarcal, racista y capitalista que afecta a todos los &aacute;mbitos de nuestra vida?&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7472787662559055126"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Los cambios en la percepci&oacute;n corporal</strong></h2><p class="article-text">
        En el ensayo<em> C&oacute;mo ser una mujer del Renacimiento</em> (Cr&iacute;tica, 2024), la historiadora Jill Burke explica que, en esa &eacute;poca, los est&aacute;ndares de belleza femenina valoraban cuerpos m&aacute;s carnosos y voluptuosos en comparaci&oacute;n con los c&aacute;nones actuales. Un cuerpo voluminoso y con curvas era signo de riqueza y estatus social, ya que, en el imaginario social de ese periodo hist&oacute;rico, representaba el suficiente acceso a la comida y la ausencia de trabajo f&iacute;sico extenuante. Con el paso de los siglos, el ideal se transform&oacute; hasta naturalizar la idea de que un cuerpo delgado es sin&oacute;nimo de belleza y salud, y un cuerpo gordo es percibido como grotesco y enfermo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la obra <em>Visceral</em> (P&aacute;ginas de Espuma, 2024), un h&iacute;brido entre ensayo, memoria y autoficci&oacute;n, la escritora ecuatoriana Mar&iacute;a Fernanda Ampuero disecciona los distintos ejes de violencia que recibe un cuerpo gordo: &ldquo;No ha habido un solo cumplea&ntilde;os en mi vida en el que no haya pedido adelgazar mientras soplaba la vela. No hay uno solo de mis diarios en los que no aparezca la palabra dieta, la palabra flaca, la palabra prometo, la palabra guapa. Nunca he tenido un pensamiento hermoso dedicado a mi cuerpo&rdquo;. Como narra Ampuero, la gordura solo es aceptable, deseable y encantadora en el cuerpo infantil: &ldquo;Una delicia, dec&iacute;an, le morder&iacute;a esas empanaditas que tiene por pies [&hellip;] qu&eacute; bien educada, la ni&ntilde;a. Todo lo come, la ni&ntilde;a&rdquo;. Pero, conforme el cuerpo crece, llega el rechazo: &ldquo;A partir de los catorce no hab&iacute;a la talla, nunca hab&iacute;a la talla. Las mejillas me estallaban cuando las encargadas de las tiendas me miraban un poco con asco y sacaban para m&iacute; ropa de embarazo o de se&ntilde;ora mayor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de violencia contra los cuerpos gordos o que se alejan de la norma corporal, cada vez m&aacute;s activistas antigordofobia empiezan a se&ntilde;alar y enunciar esas violencias espec&iacute;ficas que reciben los distintos tipos de cuerpos. Es por ello que, en el podcast<em> </em><a href="http://thefatlip.com/2016/12/20/beyond-superfat-rethinking-the-farthest-end-of-the-fat-spectrum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Fat Lip</em></a>, la activista <a href="https://www.instagram.com/ash.fatlip?igsh=cmUzdnRvMzI2aTV2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ash Nischuk</a> cre&oacute; una escala de cuerpos gordos: <em>small fat, mid fat, superfat, infinifat</em>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si bien es necesario nombrar que existen diferentes tamaños y acorde a ellos, diferentes violencias y discriminaciones; lo que no podemos es utilizar términos que generen nuevos escenarios de discriminación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Magdalena Piñeyro</span>
                                        <span>—</span> activista y escritora
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta categorizaci&oacute;n surgi&oacute; dentro de los activismos gordos para abordar la necesidad de hablar de las distintas violencias que sufren los cuerpos acorde al tama&ntilde;o que tengan&rdquo;, explica Magdalena Pi&ntilde;eyro, activista y escritora sobre temas de gordofobia, g&eacute;nero y diversidad corporal. Para ilustrarlo, Pi&ntilde;eyro usa un ejemplo simple: &ldquo;Hay personas gordas que caben en todos los aviones, hay personas gordas que cabemos en algunos y personas gordas que no caben en ninguno, que tienen que comprar dos asientos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Pi&ntilde;eyro tambi&eacute;n reconoce que hay que tomar con cautela estas etiquetas &mdash;entre las que se podr&iacute;a incluir el <em>midsize</em> del <em>trend</em> de TikTok&mdash; porque pueden reforzar nuevas jerarqu&iacute;as. Existe el peligro de que sirvan para separar aquellos cuerpos que, por estar m&aacute;s cerca de la norma, se consideran m&aacute;s v&aacute;lidos, de los que se alejan de ella y, por lo tanto, quedan excluidos: &ldquo;Si bien es necesario nombrar que existen diferentes tama&ntilde;os y acorde a esos diferentes tama&ntilde;os, diferentes violencias y discriminaciones; lo que no podemos hacer es utilizar t&eacute;rminos que generen nuevos escenarios de discriminaci&oacute;n y nuevos escenarios de privilegio, que es lo que creo que puede pasar con el tema del <em>midsize</em> o el <em>plus size</em>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cuerpos </strong><em><strong>midsize</strong></em><strong>, un limbo entre dos corporalidades</strong></h2><p class="article-text">
        El uso del t&eacute;rmino <em>midsize</em> responde a un intento de dar visibilizad a un no-lugar. &ldquo;Las chicas que lo utilizan se sienten un poco en tierra de nadie. En teor&iacute;a no son lo suficientemente delgadas para entrar en el&nbsp;canon socialmente impuesto, pero tampoco gordas&rdquo;, explica Carmen S&aacute;nchez, editora y activista antigordofobia.
    </p><p class="article-text">
        Algo que corrobora Alba de la Fuente, creadora de contenido <em>midsize</em> sobre <em>body positive</em> y moda, que se sum&oacute; a la tendencia de TikTok. Ella explica que, dentro del movimiento, ha podido conectar con personas <em>midsize</em> que han vivido experiencias similares a las suyas, que no coinciden con las de las personas delgadas ni con las de las personas gordas. Adem&aacute;s, siempre ha querido &ldquo;generar una red de apoyo en la que dar ideas de <em>outfits</em> o encontrar y compartir prendas que favorezcan a los cuerpos diversos&rdquo;, algo que la industria de la moda, en conjunci&oacute;n con las redes sociales, ha limitado, durante mucho tiempo, a los cuerpos delgados.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7473541930740288791"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Por eso, cuando esta creadora de contenido se encontr&oacute; con numerosas chicas con cuerpos normativos utilizando el <em>trend</em>, sinti&oacute; decepci&oacute;n, ya que estaban ocupando un espacio de visibilidad que ya es peque&ntilde;o en s&iacute; mismo. &ldquo;Creo que no se han parado a pensar en el impacto que puede tener para alguien que est&aacute; pasando por un momento dif&iacute;cil con su cuerpo&rdquo;, confiesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no es de extra&ntilde;ar que haya mujeres que, a pesar de responder a un canon de belleza normativo, sientan una alteraci&oacute;n en la percepci&oacute;n sobre su propio cuerpo. &ldquo;Las exigencias de delgadez patriarcales y gordof&oacute;bicas son tan fuertes que hay muchas mujeres a las que, desde fuera, vemos que entrar&iacute;an dentro del canon de belleza y el canon de la delgadez, pero ellas no son capaces de verse ah&iacute;. [&hellip;] Existe una discordancia respecto a lo que t&uacute; ves, lo que la dem&aacute;s ven en ti y, a su vez, respecto a lo que la sociedad te exige&rdquo;, explica Pi&ntilde;eyro.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7473886277465640214"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Del </strong><em><strong>body positive</strong></em><strong> al activismo antigordofobia</strong></h2><p class="article-text">
        De la Fuente se inscribe dentro de lo que se conoce como <em>body positive</em>, un movimiento social que promueve la aceptaci&oacute;n de todos los cuerpos, independientemente de su tama&ntilde;o, forma, color de piel, g&eacute;nero o discapacidad, cuyo objetivo es desafiar los est&aacute;ndares de belleza tradicionales, fomentar la autoestima y el amor propio. Aunque durante la segunda ola feminista de Estados Unidos ya se empez&oacute; a explorar la relaci&oacute;n entre la opresi&oacute;n de g&eacute;nero y la imagen corporal, este t&eacute;rmino surgi&oacute; en los a&ntilde;os 90 de la mano de las feministas Connie Sobczak y Elizabeth Scott. Sin embargo, no se consolid&oacute; hasta un tiempo despu&eacute;s, en la d&eacute;cada de 2010, con el auge de Internet y las redes sociales, en donde surgieron algunas de sus mayores representantes, como la modelo Ashley Graham.
    </p><p class="article-text">
        Con la popularidad del <em>body positive</em>, el activismo antigordofobia se fue desligando de &eacute;l y ha ido se&ntilde;alando algunas de sus problem&aacute;ticas, como su creciente despolitizaci&oacute;n. Por ejemplo, por el hecho de que muchas marcas y medios se hayan apropiado de las consignas sin efectuar un cambio estructural real. O porque se haya limitado su enfoque a la autoestima y la autoimagen, sin cuestionar las discriminaciones en materias de salud, transporte o empleo. La clave del activismo, dice S&aacute;nchez, &ldquo;es se&ntilde;alar la discriminaci&oacute;n hacia los cuerpos gordos y crear herramientas y recursos para combatirla&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las chicas que lo utilizan se sienten un poco en tierra de nadie. En teoría no son lo suficientemente delgadas para entrar en el canon socialmente impuesto, pero tampoco gordas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carmen Sánchez</span>
                                        <span>—</span> activista antigordofobia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A pesar de todo, la herencia del movimiento tambi&eacute;n tiene efectos positivos. Pi&ntilde;eyro, que en su activismo acostumbra a trabajar con personas j&oacute;venes, dice que observa un gran cambio generacional a la hora de tener una conciencia cr&iacute;tica sobre estas cuestiones, y que eso es, en parte, a su cualidad de <em>mainstream</em>. Seguir manteniendo viva la conversaci&oacute;n es esencial porque, aunque hoy en d&iacute;a existe un auge del movimiento antigordofobia, tambi&eacute;n nos enfrentamos al crecimiento de prescripciones de Ozempic (la marca comercial m&aacute;s com&uacute;n de la semaglutida), un medicamento contra la diabetes entre cuyos efectos secundarios, se encuentra la p&eacute;rdida de peso.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con <em>The 2023 Trends Shaping the Health Economy Report</em> &mdash;llevado a cabo por la firma de an&aacute;lisis de datos Trilliant Health&mdash;, &ldquo;los vol&uacute;menes de prescripci&oacute;n de medicamentos GLP-1 para la p&eacute;rdida de peso (entre los que se encuentra Ozempic) aumentaron un 300% entre 2020 y 2022&rdquo; en Estados Unidos. De los datos analizados, &ldquo;solo el 53,8 % de los pacientes que tomaron un medicamento GLP-1 en 2022 ten&iacute;a antecedentes de diabetes tipo 2&rdquo;, y el resto se encontraba fuera de indicaci&oacute;n. De hecho, son numerosas las celebridades estadounidenses que han admitido haberlo usado, como Rebel Wilson, Oprah Winfrey o Kelly Osbourne; y otras que, presuntamente, parecen haberlo utilizado al mostrar cambios de peso muy dr&aacute;sticos en poco tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a no es tan alarmante, en mayo de 2024 la Agencia Espa&ntilde;ola de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) lanzaba un comunicado &mdash;sin proporcionar datos concretos&mdash; en el que alertaba de c&oacute;mo los servicios de inspecci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas hab&iacute;an &ldquo;detectado casos de prescripci&oacute;n de estos medicamentos para indicaciones no incluidas en su ficha t&eacute;cnica&rdquo; y apelaba a que se &ldquo;priorizase el uso de estos tratamientos de acuerdo a las condiciones autorizadas&rdquo;, debido a la falta de suministros.
    </p><p class="article-text">
        Este ecosistema gord&oacute;fobo &mdash;del que la situaci&oacute;n respecto al Ozempic se alimenta&mdash; nos enfrenta a una p&eacute;rdida de referentes de cuerpos diversos. Sin embargo, desde los movimientos antigordofobia se recuerda la importancia de no se&ntilde;alar directamente a las personas, sino al sistema gordof&oacute;bico, patriarcal, racista y capitalista que ejerce una presi&oacute;n est&eacute;tica sobre los cuerpos, especialmente sobre los de las mujeres. Pi&ntilde;eyro explica que la sociedad, poco a poco, va entendiendo que &ldquo;el cuerpo es complejo y el peso es multifactorial, es decir, que muchas veces no es posible adelgazar aunque comas bien y hagas ejercicio&rdquo; pero, dada toda la gordofobia interiorizada &mdash;y a nivel estructural&mdash;, no es de extra&ntilde;ar que la gente lo use si te lo presentan &ldquo;como una soluci&oacute;n r&aacute;pida, sin efectos secundarios, maravillosa y muy simple, que solo es pincharte y listo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un mundo donde se sigue presentando la delgadez como algo deseable, las categorizaciones se convierten en un m&eacute;todo paliativo en el que encontrarse, acuerpar al otro y aunar fuerzas para se&ntilde;alar las violencias, pero con la mirada siempre puesta en exigir cambios estructurales que garanticen dignidad y una vida libre de discriminaci&oacute;n para todas las personas y todos los cuerpos.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/talla-mediana-tendencia-redes-desatado-debate-diversidad-corporal_1_12138425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Mar 2025 21:21:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es una talla "mediana"? La tendencia en redes que ha desatado un debate sobre la diversidad corporal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujer,Salud,Sociedad,Discriminación,Redes sociales,TikTok]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Salir con un géminis es un desastre" o por qué ni la autoayuda ni los astros solucionan nuestras relaciones fallidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-amor-autoayuda-astrologia-horoscopo_1_12046797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1eccd7b9-f32c-4cf9-99ec-8847b6ee363c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Salir con un géminis es un desastre&quot; o por qué ni la autoayuda ni los astros solucionan nuestras relaciones fallidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Libros de autoayuda que prometen curarnos de relaciones dañinas o 'tiktokers' que predicen qué signos del zodiaco sufrirán más en el amor. En una época marcada por la incertidumbre, la autoayuda y la astrología se han convertido en herramientas populares para buscar sentido y control</p><p class="subtitle">Lo que 'La isla de las tentaciones' nos explica sobre cómo son las relaciones en 2025</p></div><p class="article-text">
        Una mujer lee en el tren de la l&iacute;nea Barcelona-Salamanca un libro cuyo t&iacute;tulo, en letras may&uacute;sculas que ocupan toda la portada, interpela a cualquiera que lo mire: &ldquo;T&Uacute; NO ERES EL PROBLEMA&rdquo;. Minutos despu&eacute;s, recibe una llamada y aprovecha para recomendar lo que est&aacute; leyendo: &ldquo;Ha sido un antes y un despu&eacute;s en mi vida&rdquo;. Una b&uacute;squeda r&aacute;pida en Internet nos revela que el libro es de la psic&oacute;loga Elizabeth Clap&eacute;s, quien, seg&uacute;n la editorial Montena, cuenta con m&aacute;s de 100.000 lectoras (en femenino) y que su obra funciona como una gu&iacute;a para &ldquo;entenderse y sanar tras el v&iacute;nculo con personas narcisistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La proliferaci&oacute;n de la literatura de autoayuda se produce en un momento en el que la cultura neoliberal nos dice que tenemos el poder de decidirlo todo: desde <a href="https://www.eldiario.es/era/llados-canovas-trampa-gurus-libertad-financiera_1_11255546.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alcanzar el &eacute;xito</a> hasta encontrar el amor. Un discurso que, parad&oacute;jicamente, se superpone con el auge de una espiritualidad centrada en <a href="https://www.eldiario.es/era/momento-normalizado-creer-horoscopo_1_10287956.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la astrolog&iacute;a y el tarot</a>, donde nuestras interacciones con el mundo y los v&iacute;nculos sexoafectivos que establecemos dependen de la posici&oacute;n de los astros. &ldquo;T&uacute; tienes el poder para encontrar el amor, pero este 2025 los G&eacute;minis y los Tauro lo van a tener m&aacute;s complicado&rdquo;, parece ser una de las contradicciones m&aacute;s recurrentes en estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; sucede cuando dejamos que esta clase de discursos se infiltren en nuestras vidas y, especialmente, en nuestras relaciones? &iquest;Realmente tienen la capacidad de ayudarnos a establecer v&iacute;nculos m&aacute;s conscientes o, por el contrario, dirigen la mirada &uacute;nicamente al inter&eacute;s particular?
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7455479824497364270"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>La cultura del &ldquo;yo&rdquo; frente a los problemas estructurales</strong></h2><p class="article-text">
        A pesar de sus diferencias &mdash;la astrolog&iacute;a es considerada una pseudociencia, mientras que los manuales de autoayuda suelen estar escritos por profesionales de la psicolog&iacute;a pero con un uso poco riguroso de la ciencia&mdash; ambas comparten el mismo punto de partida: la b&uacute;squeda de consejo en &ldquo;un Otro&rdquo;. Sin embargo, este &ldquo;Otro&rdquo; no es una comunidad o una red de apoyo que busca el bienestar colectivo, sino una voz que se centra en el &ldquo;yo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-grafica/354981-libro-la-voz-del-oraculo-9788410352049" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La voz del or&aacute;culo</em></a><a href="https://www.penguinlibros.com/es/novela-grafica/354981-libro-la-voz-del-oraculo-9788410352049" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (Reservoir Books)</a>, la historietista Liv Str&ouml;mquist analiza el auge de la industria de desarrollo personal y cuestiona c&oacute;mo el <a href="https://www.eldiario.es/era/fenomeno-amigo-terapeuta-peligros-opinar-salud-mental_129_11386168.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vocabulario terap&eacute;utico</a> impregna cada vez m&aacute;s todos los &aacute;mbitos de la vida humana: &ldquo;En MI viaje hacia la sanaci&oacute;n&hellip;&rdquo;, &ldquo;MIS herramientas internas y MIS estrategias&hellip;&rdquo; son algunos de los ejemplos que abundan en esta clase de discursos. Vivimos en una &eacute;poca en la que el &ldquo;yo&rdquo; parece sobredimensionado pero que, dice Str&ouml;mquist, tal vez deber&iacute;a ser interpretado como &ldquo;un 'yo' extremadamente fr&aacute;gil, que est&aacute; fragmentado, confuso y expuesto a una enorme presi&oacute;n&rdquo;: &ldquo;Estoy inseguro&rdquo;, &ldquo;estoy cansada&rdquo;, &ldquo;siento que la vida se me escapa de las manos&rdquo;, &ldquo;no me gusta mi cuerpo&rdquo;&hellip; Ante estos problemas aparentemente individuales, la cultura de la autoayuda &mdash;y, en menor medida, tambi&eacute;n la astrolog&iacute;a&mdash; buscan &ldquo;producir y regular un individuo que es libre de elegir&rdquo; y capaz de solucionar sus propios problemas, tal y como explica el soci&oacute;logo Nikolas Rose.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Isa Duque y el equipo de Psico Woman atribuyen esta confusi&oacute;n del individuo, especialmente de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, a la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/juventud-precariedad-queda_1_8715500.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">situaci&oacute;n de gran incertidumbre</a> que les ha tocado vivir. &ldquo;Han crecido en un contexto de crisis sistem&aacute;tica: la crisis econ&oacute;mica, una pandemia mundial, conflictos b&eacute;licos, un genocidio, el ascenso de la ultraderecha en este pa&iacute;s&hellip; No han tenido nada de certezas, ni del presente ni del futuro, y es normal que se hayan acercado o enganchado m&aacute;s a cualquier tipo de herramienta que te haga sentir que tienes m&aacute;s agenda, m&aacute;s autonom&iacute;a, m&aacute;s gobernanza sobre tu destino, sobre tu cuerpo, sobre tu alimentaci&oacute;n, sobre lo que sea&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ante la falta de certezas, explica la psicóloga Isa Duque (Psico Woman), es normal aferrarse &#039;a cualquier tipo de herramienta que te haga sentir que tienes más agencia, más autonomía, más gobernanza sobre tu destino</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        T&iacute;tulos como <em>Encuentra tu persona vitamina</em>, <em>C&oacute;mo hacer que te pasen cosas buenas</em> (ambos de <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/pablo-motos-preguntar-psiquiatra-marian-rojas-si-necesita-terapia-llevo_1_12046913.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marian Rojas Estap&eacute;</a>) o <em>La f&oacute;rmula milagrosa: Convierte tus objetivos en algo inevitable, </em>de Hal Elrod, parten de una l&oacute;gica individualista que enfatiza el poder del pensamiento positivo, la autosuperaci&oacute;n y la responsabilidad personal como claves del bienestar y el &eacute;xito. Estos libros defienden que, con la actitud correcta, es posible atraer relaciones saludables, mejorar la vida amorosa y alcanzar objetivos personales, lo que indirectamente minimiza o ignora factores estructurales que influyen en nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        Al centrarse en la psicolog&iacute;a individual, estos discursos invisibilizan problemas como el machismo, el racismo, la precariedad laboral, la crisis de la vivienda o la falta de protecci&oacute;n a las personas migrantes, presentando el &eacute;xito y la felicidad como elecciones personales, en lugar de reconocer la influencia de sistemas de poder desiguales. Adem&aacute;s, este tipo de literatura tiende a negar el papel del azar o la suerte, lo que refuerza la idea de que quienes no logran sus metas simplemente no se han esforzado lo suficiente o no han &ldquo;vibrado&rdquo; en la frecuencia adecuada.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la realidad es que, al igual que Laura (nombre ficticio), muchas personas consumen estos libros e ideales &ldquo;pensando 'este me va a ayudar o cambiar la vida seguro', porque te venden que puedes tener un control total sobre tu vida. Pero luego te hacen sentir muy culpable. Si no consigues lo que sea, es tu culpa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Títulos como &#039;Encuentra tu persona vitamina&#039;, de Marian Rojas Estapé, parten de una lógica individualista que enfatiza el poder del pensamiento positivo, la autosuperación y la responsabilidad personal como claves del bienestar y el éxito</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea, cuando el libr&oacute; <em>T&uacute; no eres el problema: Enti&eacute;ndete y sana tras el v&iacute;nculo con psic&oacute;patas narcisistas </em>clasifica como tales a &ldquo;maridos aparentemente maravillosos, pero infieles&rdquo;, &ldquo;padres ejemplares de cara a la galer&iacute;a, pero maltratadores a puerta cerrada&rdquo; o &ldquo;exitosos empresarios que no merec&iacute;an sus puestos&rdquo; est&aacute; patologizando e individualizando estos comportamientos. En lugar de se&ntilde;alar que responden a un sistema social que los permite y perpet&uacute;a, la soluci&oacute;n propuesta es &ldquo;identificarlos, alejarse y sanar&rdquo;. Un enfoque que omite la necesidad de cambios pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales que prevengan y combatan estas violencias en primer lugar.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, sustituir, en muchos casos, el concepto de &ldquo;violencia machista&rdquo; por el de &ldquo;psic&oacute;patas narcisistas&rdquo; o &ldquo;relaciones t&oacute;xicas&rdquo; invisibiliza esta realidad y el trabajo de numerosas te&oacute;ricas feministas como Adrienne Rich, que politizaron la heterosexualidad como un r&eacute;gimen que refuerza la dominaci&oacute;n masculina a trav&eacute;s de diferentes fuerzas como &ldquo;la violaci&oacute;n, la socializaci&oacute;n de las mujeres para hacerlas creer que el &laquo;impulso&raquo; sexual masculino equivale a un derecho, el control del aborto y la anticoncepci&oacute;n, la negaci&oacute;n del acceso a la educaci&oacute;n&rdquo;, entre otros factores. Estos sistemas de opresi&oacute;n interact&uacute;an con variables como la raza, la clase o la identidad sexual, produciendo desigualdades espec&iacute;ficas. Detr&aacute;s de cada &ldquo;psic&oacute;pata narcisista&rdquo; hay una estructura que lo protege. Y tal vez una mujer tenga las condiciones materiales necesarias que le permitan &ldquo;alejarse y sanar&rdquo; &mdash;para que luego otra ocupe su lugar&mdash;, pero muchas otras simplemente no contar&aacute;n con esa posibilidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Prejuicios en lo afectivo</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los contextos de violencia expl&iacute;cita, el desplazamiento de la fe religiosa hacia nuevas espiritualidades, como la astrolog&iacute;a, las energ&iacute;as o el tarot, tambi&eacute;n influye en las relaciones afectivas.
    </p><p class="article-text">
        Cris, cient&iacute;fica de profesi&oacute;n y esc&eacute;ptica de estas creencias, admite sin embargo que a veces ha encontrado patrones de comportamiento similares en personas de ciertos signos. &ldquo;Tengo mucha afinidad con los g&eacute;minis, pero en relaciones de amistad. Las dos veces que sal&iacute; con chicos de este signo, fue un desastre. En cambio, tengo problemas con los c&aacute;ncer: mi expareja, mi exjefa, incluso el exnovio de mi madre. No creo en esto, pero a veces dudo&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DFuphlRxXrV/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Cuando una persona sufre en sus relaciones &mdash;especialmente amorosas&mdash; es natural querer encontrar explicaciones a &ldquo;por qu&eacute; me han hecho da&ntilde;o&rdquo;. Tanto la autoayuda como la astrolog&iacute;a ofrecen ese alivio moment&aacute;neo. Como se&ntilde;ala Str&ouml;mquist, del mismo modo que las religiones brindan consuelo ante el miedo a la muerte, atribuir una mala relaci&oacute;n a una &ldquo;incompatibilidad zodiacal&rdquo; ayuda a justificar por qu&eacute; alguien que nos quer&iacute;a nos hizo da&ntilde;o. Isa Duque explica que si existiera &ldquo;un acompa&ntilde;amiento de calidad en el bienestar emocional de las personas desde que van a Infantil, luego no necesitar&iacute;an aferrarse tanto a cuestiones como el signo del zodiaco o la carta astral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En TikTok, un video de Jabifus, <em>Signos que lo tendr&aacute;n peor en el amor en 2025</em>, que cuenta con casi dos millones de visualizaciones, predice un mal a&ntilde;o sentimental para Tauro. A lo que un usuario responde: &ldquo;Soy Tauro, pero nunca aciertas, as&iacute; que no creo nada de lo que dices. Esperanza Gracia s&iacute; me lo acierta todo&rdquo;. En nuestra b&uacute;squeda de respuestas, solo nos interesan aquellas que sean favorables a nuestra propia visi&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7457651926692334880"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En este contexto, cada vez es m&aacute;s com&uacute;n que, en <em>realities</em> como <em>Love is Blind</em>, la cuesti&oacute;n de los signos zodiacales aparezca en los primeros encuentros de los participantes. En el programa, las solteras y solteros entran con el prop&oacute;sito de encontrar el amor verdadero en una &eacute;poca marcada por la superficialidad de las relaciones. Para ello, entablan citas a ciegas desde cabinas aisladas que no les permiten verse, solo escucharse. En muchas de estas primeras conversaciones, preguntas como &ldquo;&iquest;qu&eacute; signo eres?&rdquo; se suman a otras como &ldquo;&iquest;d&oacute;nde te gustar&iacute;a vivir?&rdquo; o &ldquo;&iquest;qu&eacute; valores buscas en una relaci&oacute;n?&rdquo;, reflejando c&oacute;mo la astrolog&iacute;a ha pasado de ser una curiosidad esot&eacute;rica a un filtro m&aacute;s en la selecci&oacute;n amorosa (las <em>apps</em> de citas, por ejemplo, tambi&eacute;n permiten cribar por signos).
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno no solo ocurre dentro del programa, sino tambi&eacute;n en la audiencia. Algunas creadoras de contenido, como The Amateur Guru, analizan la compatibilidad astrol&oacute;gica de los participantes y ofrecen su interpretaci&oacute;n de por qu&eacute; algunas parejas han funcionado y otras han fracasado. Nuevamente volvemos a ese sesgo de confirmaci&oacute;n que estas din&aacute;micas infiltran en los v&iacute;nculos afectivos. Esto, a su vez, &ldquo;te va a cerrar la puerta a poder conocer gente y tener experiencias maravillosas&rdquo;, razona Duque (Psico Woman), &ldquo;ya que act&uacute;an como un filtro que busca protegerte. Vincularnos en los amores y vincularnos con otra persona implica mucha incertidumbre, implica soltar, tienes que abrirte de alguna manera al interrogante&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h2 class="article-text"><strong>Otra forma de contar historias</strong></h2><p class="article-text">
        Sin embargo, la astrolog&iacute;a no solo funciona como generadora de prejuicios, sino que tambi&eacute;n puede ser utilizada como fuente de creatividad. Este es el caso de Charas Vega, conocida en redes como @charcastrology, quien utiliza los doce signos del zodiaco como &ldquo;un sistema de s&iacute;mbolos en el que se puede empaquetar todo&rdquo; y que &ldquo;le permite hablar de lo que le da la gana, desde la sociedad neoliberal obsesionada con el yo hasta los aspectos culturales que m&aacute;s le interesan, como el cine, la m&uacute;sica, el arte, la cultura de Internet o los memes&rdquo;, explica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las dos veces que salí con chicos géminis fue un desastre. En cambio, tengo problemas con los cáncer: mi expareja, mi exjefa, incluso el exnovio de mi madre. No creo en esto, pero a veces dudo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vega, que es cr&iacute;tica con las pseudociencias, los gur&uacute;s, los <em>coaches</em> y la autoayuda, utiliza la astrolog&iacute;a como fuente de valor iconogr&aacute;fica y una herramienta narrativa: &ldquo;Del mismo modo que puedes estudiar la iconograf&iacute;a cat&oacute;lica siendo atea, yo uso la astrolog&iacute;a para contar historias con humor y parodia&rdquo;, como su <em>post </em>en el que puedes descubrir <a href="https://www.instagram.com/p/DF5mMiUI08F/?img_index=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">qu&eacute; momento ic&oacute;nico de Montoya</a> en <a href="https://www.eldiario.es/vertele/temas/la-isla-de-las-tentaciones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Isla de las Tentaciones</em></a> eres seg&uacute;n tu signo. Sin embargo, su uso como recurso creativo no cambia el hecho de que, en muchos otros espacios, la astrolog&iacute;a &mdash;al igual que la autoayuda&mdash; refuerza una l&oacute;gica individualista. Ambas ofrecen soluciones personalizadas que sit&uacute;an al individuo como &uacute;nico responsable de su destino, desviando la mirada de los sistemas que condicionan su vida.
    </p><p class="article-text">
        Pero la promesa de encontrar respuestas dentro de uno mismo o en los astros act&uacute;a solo como un espejismo contra la incertidumbre y no nos acerca a relaciones m&aacute;s justas ni a una sociedad m&aacute;s equitativa. Al final, ni los signos ni los libros de autoayuda tienen la respuesta: la clave est&aacute; en no perder de vista lo colectivo, lo estructural y lo pol&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sanar-amor-autoayuda-astrologia-horoscopo_1_12046797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2025 20:54:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Salir con un géminis es un desastre" o por qué ni la autoayuda ni los astros solucionan nuestras relaciones fallidas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Astrología,Relaciones,Psicología,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fenómeno de la Navidad intensiva o cómo se ha convertido en una celebración cada vez más larga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fenomeno-navidad-intensiva-convertido-celebracion-vez-larga_1_11914891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e506e71-6e56-4ee9-b0dc-035dc40cce65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fenómeno de la Navidad intensiva o cómo se ha convertido en una celebración cada vez más larga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mercadillos navideños, espectáculos de luces y eventos temáticos han ganado protagonismo en los últimos años, transformando la forma en que se celebran estas fechas y adelantándolas en el calendario cada vez más</p><p class="subtitle">Los Sonny Angels y lo tierno: ¿qué pasa con esos muñequitos que ves colgados por todas partes?</p></div><p class="article-text">
        Si nos guiamos por Estados Unidos, la &ldquo;fiebre navide&ntilde;a&rdquo; empieza el 18 de octubre, cuando la cadena televisiva Hallmark lanza su cuenta atr&aacute;s o &ldquo;<a href="https://www.hallmarkchannel.com/christmas/movie-guide-countdown-to-christmas-2024" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Countdown To Christmas</a>&rdquo;. Con una celebraci&oacute;n que alcanza cada a&ntilde;o niveles ins&oacute;litos, el canal ha producido en 2024 hasta 32 pel&iacute;culas navide&ntilde;as nuevas, en su mayor&iacute;a comedias rom&aacute;nticas, con las que adem&aacute;s ha consolidado su dominio en las audiencias durante semanas. Este despliegue es el reflejo de una creciente devoci&oacute;n hacia todo lo relacionado con la Navidad, en la que multitud de personas empiezan a sumergirse a trav&eacute;s de la decoraci&oacute;n de sus casas y la utilizaci&oacute;n de <em>ugly sweaters</em> (jers&eacute;is con motivos navide&ntilde;os) muy poco despu&eacute;s de lo que dicta Hallmark, desde el 1 de noviembre, con el fin de Halloween y el &ldquo;It&rsquo;s time!&rdquo; de Mariah Carey en redes sociales, que marca el inicio del periodo navide&ntilde;o. Aunque este fen&oacute;meno inmersivo es m&aacute;s caracter&iacute;stico del contexto estadounidense, su influencia ha comenzado a permear Europa, adapt&aacute;ndose a las tradiciones propias de nuestra cultura.
    </p><p class="article-text">
        La versi&oacute;n espa&ntilde;ola de esta &ldquo;locura navide&ntilde;a&rdquo; se manifiesta especialmente en las calles. El encendido de luces en Vigo, que reuni&oacute; a 7.000 personas el pasado mes de noviembre, y fue ampliamente compartido en redes sociales, es un ejemplo de c&oacute;mo las ciudades buscan alargar las festividades y atraer nuevos visitantes. Mercadillos navide&ntilde;os, espect&aacute;culos de luces y eventos tem&aacute;ticos han ganado protagonismo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, transformando la forma en que se celebran estas fechas. Aunque la Navidad tradicional en Espa&ntilde;a ten&iacute;a marcado su inicio en el calendario con la Nochebuena y terminaba con la llegada de los Reyes Magos, estas nuevas din&aacute;micas muestran c&oacute;mo se est&aacute; adoptando una celebraci&oacute;n m&aacute;s prolongada y vivencial.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Redes sociales, cultura y est&eacute;tica navide&ntilde;a</strong></h2><p class="article-text">
        Las redes sociales son clave en esta transformaci&oacute;n, convirtiendo la Navidad en un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s est&eacute;tico. Hashtags como #christmasvibes o #xmasmood inundan Instagram y TikTok desde principios de noviembre, promoviendo im&aacute;genes idealizadas de las fiestas. Acciones como decorar el &aacute;rbol, tomar un t&eacute; de jengibre en una taza bonita o ponerse un jersey navide&ntilde;o se convierten en aspiraciones compartidas que millones de personas replican, lo que acaba moldeando las expectativas y deseos de muchas personas. De hecho, cuentas como <a href="https://www.tiktok.com/@christmas.dreaming" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@christmas.dreaming</a> generan contenido tem&aacute;tico desde meses antes de las fechas, alimentando un deseo anticipatorio por vivir la Navidad.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7433610225644473630"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Al preguntar a Lua, una usuaria de redes que se declara fan incondicional de la Navidad y que publica las diferentes actividades navide&ntilde;as a las que asiste cada a&ntilde;o, ella reconoce que cuando ese tipo de contenido empieza a aparecer en su <em>feed</em> &mdash;en su gran mayor&iacute;a importado de EEUU&mdash; es cuando considera que est&aacute; &ldquo;socialmente aceptado&rdquo; empezar con los rituales navide&ntilde;os. Adem&aacute;s de decorar su piso desde finales de noviembre, su consumo cultural tambi&eacute;n se ve transformado con la llegada de estas fechas. Por ejemplo, cada a&ntilde;o vuelve a ver <em>Love Actually</em> o cualquiera de las numerosas comedias rom&aacute;nticas de tem&aacute;tica navide&ntilde;a que ofrecen las plataformas de <em>streaming</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Bea y Gabriela, quienes tambi&eacute;n viven con mucho fervor estas fechas, un indispensable de sus Navidades es revisitar la saga de <em>Harry Potter</em> &mdash;que se ha instalado en el imaginario cultural de muchas personas de su generaci&oacute;n (las nacidas en los 80-90) como un cl&aacute;sico navide&ntilde;o&mdash;, ya sea alguna de las pel&iacute;culas de forma independiente o en forma de marat&oacute;n si el tiempo se lo permite.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7435965101229804832"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        A su vez, este consumo estacional tambi&eacute;n se extiende al &aacute;mbito literario, y en los microcosmos lectores de <a href="https://www.tiktok.com/search/video?q=booktok%20navidad&amp;t=1734693547395" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>booktok</em></a> y <a href="https://www.instagram.com/explore/search/keyword/?q=%23bookstagram" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>bookstagram</em></a> se ha convertido en una pr&aacute;ctica habitual elegir lecturas afines a la &eacute;poca del a&ntilde;o, ya sean los <em>Cuentos de Navidad y Reyes </em>de Emilia Pardo Baz&aacute;n o t&iacute;tulos como <em>Navidad, dulce Navidad</em> de Joanne Fluke, perteneciente al g&eacute;nero <em>cozy mistery, </em>entre muchos otros.
    </p><h2 class="article-text">Tradiciones, emociones y consumo</h2><p class="article-text">
        La Navidad no est&aacute; exenta de las &ldquo;modas&rdquo; ni de las din&aacute;micas consumistas propias de la sociedad actual. El <em>marketing</em> navide&ntilde;o cada vez comienza antes, provocando que los supermercados coloquen los polvorones y el turr&oacute;n desde el mes de noviembre. O que tradiciones comerciales como el <em>Black Friday</em>, que inicialmente se celebraban un &uacute;nico d&iacute;a (el &uacute;ltimo viernes de noviembre), ahora ocupen varias semanas en las que se te incita al consumo navide&ntilde;o, ya sea para la compra de regalos o de nueva decoraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la encuesta de Navidad de la Organizaci&oacute;n de Consumidores y Usuarios de este a&ntilde;o, el gasto medio estimado para el 2024 se sit&uacute;a en 683 euros por persona, incluyendo regalos, comidas y cenas, loter&iacute;a, viajes y fiestas. Pero el capitalismo navide&ntilde;o no solo condiciona nuestro bolsillo, sino tambi&eacute;n nuestra posibilidad de ocupar el espacio y movernos por las ciudades en estas fechas.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7418645868091329824"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El turismo de luces y mercadillos navide&ntilde;os  es otro ejemplo de la influencia de la mediatizaci&oacute;n de estas fiestas. En Espa&ntilde;a, esto tiene lugar tanto en ciudades peque&ntilde;as, como Vigo, que ha buscado activamente atraer a miles de visitantes por sus decoraciones navide&ntilde;as ostentosas. Y otras, como Madrid, que habitualmente ya cuentan con multitud de turistas, pero que en Navidad se convierten en epicentros de consumismo. Seg&uacute;n datos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del 2022, ese a&ntilde;o se produjeron <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/aglomeraciones-centro-madrid-numeros-100-000-turistas-provincias-sabado_1_10781389.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">100.000 entradas al centro de Madrid</a> durante todos los s&aacute;bados de diciembre previos a las fiestas, algo que tambi&eacute;n parece que se est&aacute; replicando este a&ntilde;o en la capital, en la que llevan varios fines de semana cerrando la estaci&oacute;n de metro de Sol debido a las grandes aglomeraciones de personas acudiendo a hacer sus compras y a ver las luces de Navidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar del peso del <em>marketing</em> y el &ldquo;turbocapitalismo&rdquo; asociado a la Navidad, estas fechas siguen siendo profundamente emotivas. Para algunas personas, como Bea, la Navidad es una oportunidad para reunirse con su &ldquo;familia elegida&rdquo;, alej&aacute;ndose de las imposiciones familiares tradicionales. Y es que, a pesar de sentir ilusi&oacute;n por esta festividad desde joven, ha sido en el momento en el que ha podido decidir activamente con qui&eacute;n deseaba pasar estas fiestas cuando ha empezado a disfrutarlas verdaderamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otras personas, como Laura, han reinterpretado estas festividades al integrar tradiciones diferentes, como la celebraci&oacute;n del <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cuando-empieza-invierno-2024-hora-solsticio_1_11917294.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">solsticio de invierno o Yule</a>. En su caso, el hecho de vivir en Alemania, donde los inviernos son especialmente oscuros, ha dado un nuevo sentido a la festividad pagana, en la que se pide por la llegada del sol. Adem&aacute;s, Laura tambi&eacute;n lo siente cada vez m&aacute;s como una oportunidad para huir de los est&iacute;mulos que nos incitan al consumo y desarrollar su creatividad, ya sea realizando su propia decoraci&oacute;n <em>handmade</em> (hecho a mano) con elementos naturales o creando sus propios regalos, en lugar de comprarlos, ya que considera que tienen mayor valor sentimental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, es innegable que, al igual que muchos otros aspectos de la contemporaneidad en la que nos ha tocado vivir, tambi&eacute;n la Navidad est&aacute; vi&eacute;ndose influenciada por el efecto de la globalizaci&oacute;n, el capitalismo y las redes sociales. Sin embargo, y en un aspecto m&aacute;s positivo, esta tampoco es ajena a la progresiva reinterpretaci&oacute;n de los s&iacute;mbolos culturales, entre ellos, la p&eacute;rdida de importancia de la familia nuclear como instituci&oacute;n. Algo que, aunque abre nuevos retos que afrontar, tambi&eacute;n posibilita la ruptura de las tradiciones m&aacute;s conservadoras y la creaci&oacute;n de formas alternativas de celebrar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/fenomeno-navidad-intensiva-convertido-celebracion-vez-larga_1_11914891.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Dec 2024 21:26:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fenómeno de la Navidad intensiva o cómo se ha convertido en una celebración cada vez más larga]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Consumo,Tendencias,Internet,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Solo soy una chica": qué hay tras la frase que puede pasar de reivindicar la feminidad a 'tontificar' a las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/chica-hay-frase-pasado-reivindicar-feminidad-tontificar-mujeres_1_11868239.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6ca0abe-0325-46a1-9a41-23e073d25388_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Solo soy una chica&quot;: qué hay tras la frase que puede pasar de reivindicar la feminidad a &#039;tontificar&#039; a las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Empezó a popularizarse como una de esas fórmulas virales que usa el humor para reapropiarse de lo que antes se ha utilizado en contra: la hiperfeminidad y las 'cosa de chicas'. Pero ha pasado a reproducir los roles de género tradicionales; su origen y complejidad van más allá de los vídeos de TikTok</p><p class="subtitle">Los Sonny Angels y lo tierno: ¿qué pasa con esos muñequitos que ves colgados por todas partes?
</p></div><p class="article-text">
        <em>Clean girl, math girl, dinner girl, hot walk girl</em>&hellip; Todos estos t&eacute;rminos anglosajones que hemos adoptado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la era digital conforman el universo de <em>las chicas. </em>Una corriente de Internet que nos invita a abrazar la hiperfeminidad ensalzada por el imaginario y el lenguaje visual de lo que denominamos la <em>Girlhood</em> (que se traducir&iacute;a como la infancia, pero asociada al universo de lo femenino).
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno es lo que la creadora de contenido sobre cultura pop y digital Shaniya &mdash;conocida en redes y en YouTube como Shanspear&mdash; llama el <em>Girl-aissance</em> (traducido como el Renacimiento de las chicas). Algo que permite a las mujeres sentirse c&oacute;modas con un imaginario que ha sido tradicionalmente denostado por <em>lo masculino </em>y que relegaba las &ldquo;cosas de chicas&rdquo; a lo perif&eacute;rico e irrelevante. Sin embargo, esta tendencia ha dado paso en los &uacute;ltimos tiempos a una corriente peligrosa que ha acabado reproduciendo esas mismas din&aacute;micas y roles de g&eacute;nero que inicialmente se criticaban bajo el amparo del <em>I&rsquo;m just a girl</em>. Pero, &iquest;qu&eacute; significa realmente esto? &iquest;Y cu&aacute;l es la vinculaci&oacute;n entre el feminismo y la idea de ser <em>solo una chica</em>?
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del</strong><em><strong> I&rsquo;m Just a Girl </strong></em><strong>al &ldquo;no soy como las dem&aacute;s chicas&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        En 1995, el grupo No Doubt &mdash;con Gwen Stefani como voz principal&mdash; lanzaba la canci&oacute;n <em>Just a Girl </em>como una forma de criticar la infantilizaci&oacute;n a la que se ve&iacute;an sometidas las mujeres en la sociedad. &ldquo;All pretty and petite. So don't let me have any rights. I'm just a girl in the world. That's all that you'll let me be&rdquo; [Tan guapa y menuda. As&iacute; que no me dejas tener ning&uacute;n derecho. S&oacute;lo soy una chica en el mundo. Eso es todo lo que me dejas ser] era parte de la letra de esta canci&oacute;n que criticaba c&oacute;mo a las mujeres se las ve&iacute;a como esas &ldquo;eternas ni&ntilde;as&rdquo; a las que una sociedad dominada por <em>el hombre</em> &mdash;enti&eacute;ndase occidental, blanco, heterosexual y de clase alta&mdash; no deb&iacute;a tomar demasiado en serio.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a esta cr&iacute;tica a la infantilizaci&oacute;n de las mujeres dio paso a otro discurso cultural que tom&oacute; fuerza en la primera d&eacute;cada de los 2000 bajo la idea de <em>I&rsquo;m not like other girls</em> (&ldquo;No soy como las otras chicas&rdquo;). Enmarcada bajo una est&eacute;tica Tumblr, pod&iacute;amos encontrar a artistas &mdash;ya entonces muy exitosas&mdash; como Avril Lavigne (con <em>Girlfriend</em>) o Taylor Swift (con <em>You Belong With Me</em>) que renegaban ser <em>ese tipo de chica</em>. Y, por el contrario, se identificaban con el arquetipo de la <em>pick me girl</em>, la chica diferente que no encajaba en los est&aacute;ndares de feminidad m&aacute;s tradicionales y que criticaba a las chicas que solo se preocupaban por la ropa, el maquillaje y los chicos.
    </p><p class="article-text">
        Ambos videoclips compart&iacute;an el hecho de estar protagonizados por las artistas (la <em>pick me girl</em>) y su propio alter ego (tambi&eacute;n interpretado por ellas, pero representando una versi&oacute;n &ldquo;com&uacute;n&rdquo; de chica). Tanto la <em>emo princess </em>de la Avril Lavigne que se enfrentaba a su versi&oacute;n <em>girly</em> como o el &ldquo;she wear high heels, I wear sneakers&rdquo; [ella lleva tacones altos, yo llevo zapatillas] de Taylor Swift, transmit&iacute;an la misma idea de que lo deseable era ser la chica que destaca sobre el resto de chicas, para as&iacute;, finalmente, ser la que acaba con el chico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aquellos mismos que, en su momento, nos habían impuesto a las mujeres entrar dentro de ese canon de feminidad, ahora nos empujaban a rechazarlo porque lo femenino era inferior, ridículo e infantil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Unos pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el feminismo <em>mainstream</em> empez&oacute; a aliarse con la idea del <em>Girl Power</em> y el empoderamiento femenino (la <em>Girl Boss</em>, &iexcl;s&eacute; tu propia jefa!) que dictaba que el &eacute;xito de las mujeres se basaba en su capacidad de adaptarse a los mecanismos de lo masculino. Aunque utilizaban el t&eacute;rmino <em>girl</em>, hab&iacute;a una intenci&oacute;n por resignificarlo y situarlo en torno a la idea de poder. Nos encontr&aacute;bamos en una era posfeminista y neoliberal donde se daba por hecho que las mujeres ya hab&iacute;an adquirido los mismos derechos que los hombres, bajo los mismos t&eacute;rminos que ellos, y, por lo tanto, deb&iacute;an dejar a un lado cualquier vinculaci&oacute;n a la feminidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, poco a poco el movimiento feminista empez&oacute; a ser consciente de la trampa que la propia sociedad patriarcal nos hab&iacute;a tendido en torno a la idea de feminidad. Aquellos mismos que, en su momento, nos hab&iacute;an impuesto a las mujeres entrar dentro de ese canon de feminidad, ahora nos empujaban a rechazarlo porque <em>lo femenino</em> era inferior, rid&iacute;culo e infantil. Lo que nos lleva de vuelta al <em>Girl-aissance</em> o el &ldquo;Renacimiento de las chicas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Solo soy una chica&rdquo; y la </strong><em><strong>bimboficaci&oacute;n</strong></em></h2><p class="article-text">
        El lanzamiento de la pel&iacute;cula <em>Barbie</em> en 2023 &mdash;y su campa&ntilde;a de marketing con la exaltaci&oacute;n del color rosa&mdash; fue la culminaci&oacute;n de una nueva era que se hab&iacute;a desvinculado de ese rechazo a <em>lo femenino</em>, para volver a abrazarlo con una completa entrega. Ahora el feminismo hab&iacute;a elaborado otro razonamiento cr&iacute;tico que dec&iacute;a que no hab&iacute;a nada negativo en la feminidad, sino que pod&iacute;a actuar como un espacio de creatividad que no solo deb&iacute;a estar vinculado a las mujeres, sino a cualquiera que entendiera las posibilidades de la feminidad como un juego que te permit&iacute;a explorar tu propia identidad <em>femme</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde sit&uacute;a Paula C. Chang, investigadora y antrop&oacute;loga filos&oacute;fica, el fen&oacute;meno del &ldquo;solo soy una chica&rdquo;. &ldquo;El<em> I'm just a girl</em>, al igual que lo <em>brat</em> &mdash;que ha surgido este verano&mdash; o el <em>girl who is on spectrum</em>, son s&iacute;ntomas, memes o experiencias m&aacute;s fugaces y cibern&aacute;uticas de un fen&oacute;meno subterr&aacute;neo que est&aacute; en auge. Una cierta obsesi&oacute;n que est&aacute;n teniendo las chicas por autodeterminar qu&eacute; feminidad quieren habitar&rdquo;, explica. Frente a un tipo de feminidad impuesta y determinada por patrones machistas, la <em>girlificaci&oacute;n </em>&ldquo;juega m&aacute;s bien un papel tont&oacute;n y ocioso, menos serio en cualquier aspecto, porque precisamente lo que est&aacute; haciendo es apropiarse de los &iacute;tems machistas que se nos atribuyeron a las chicas, la idea de que somos tontas, pero con el precepto feminista clave de que <em>no somos tontas </em>y lo sabemos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas chicas realmente llegaron a encontrar una lógica común y divertida en este planteamiento que se podía considerar un intento por justificar gastos que eran desorbitados, como las entradas para el concierto de Swift</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una tendencia que estuvo de moda el a&ntilde;o pasado &mdash;y que se puede utilizar para entender esto&mdash; es la de las <em>girl math</em>. Bajo la premisa de estas &ldquo;matem&aacute;ticas para chicas&rdquo;, muchas personas compraron entradas en el 2023 para los conciertos del Eras Tour de Taylor Swift celebrados este a&ntilde;o bajo con la conciencia de que &ldquo;ahora estoy gastando mucho dinero, pero cuando llegue el d&iacute;a del concierto me habr&aacute; salido gratis&rdquo;. Este planteamiento, que se aleja por completo de la racionalidad cient&iacute;fica, buscaba de alguna forma &ldquo;parodiar&rdquo; esa concepci&oacute;n tradicional y mis&oacute;gina de que a las mujeres no se les dan bien las matem&aacute;ticas ni la cultura financiera. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de la s&aacute;tira, lo cierto es que muchas chicas realmente llegaron a encontrar una l&oacute;gica com&uacute;n y divertida en este planteamiento que se pod&iacute;a considerar un intento por justificar gastos que eran desorbitados, como las entradas para el concierto de Swift.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7272482402566671662"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno de las <em>girl math</em> &mdash;entre otros&mdash; se podr&iacute;a considerar parte de la llamada <em>bimboficaci&oacute;n</em> (una <em>hiperfeminizaci&oacute;n</em> autoconsciente), en la que muchas chicas han encontrado un espacio de ocio y esparcimiento en un momento en el que &ldquo;una vez te pones las gafas violetas (del feminismo) ya no puedes evitar ver violencias en lugares donde antes te lo pasabas bien, lo que limita tu experiencia de la diversi&oacute;n&rdquo;, explica Chang. Pero es en este punto donde la cuesti&oacute;n se vuelve compleja. &iquest;Hasta qu&eacute; punto es parodia o, por el contrario, una recreaci&oacute;n de esos mismos estereotipos mis&oacute;ginos que se han atribuido hist&oacute;ricamente a las mujeres?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar (@blaudeprussia_ en Instagram) explica que durante mucho tiempo tuvo la frase &ldquo;yo qu&eacute; s&eacute;, solo soy una chica&rdquo; en sus redes sociales porque la ve&iacute;a como una respuesta burlesca al hecho de que la &ldquo;ningunearan cuando opinaba sobre algo &rdquo;serio&ldquo; por el hecho de ser mujer y joven. Puedo argumentarte algo correctamente, pero en el fondo da igual, me vas a tomar menos en serio porque &rdquo;soy solo una chica&ldquo;, explica. Una reivindicaci&oacute;n similar a la de la canci&oacute;n de No Doubt en los 90. Sin embargo, Mar dej&oacute; de utilizarla en el momento que cuestiones como las <em>girl math</em> empezaron a inundar las redes sociales. &rdquo;No quer&iacute;a participar de eso. La frase hab&iacute;a perdido su poder reivindicativo&ldquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La cr&iacute;tica al movimiento</strong></h2><p class="article-text">
        Como toda tendencia, subcultura o movimiento, este se puede pervertir. Y, aunque inicialmente el <em>solo soy una chica</em> pod&iacute;a ser entendido como una forma de divertimento o como una resignificaci&oacute;n de la infantilizaci&oacute;n que hist&oacute;ricamente han sufrido las mujeres, cada vez ha ido siendo m&aacute;s habitual encontrar videos y <em>trends</em> que han vaciado de significado su contenido y se han quedado con una est&eacute;tica <em>naif </em>que ha acabado reproduciendo los mismos estereotipos que se criticaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es especialmente significativo c&oacute;mo el <em>solo soy una chica</em> se ha visto atravesado por la l&oacute;gica del neoliberalismo, en el que las <em>chicas de Internet</em> han pasado a convertirse en entes empujados al consumo exacerbado a trav&eacute;s de los artilugios tradicionales de la feminidad, como el maquillaje o la ropa. Es habitual encontrar numerosos videos con frases como &ldquo;todo lo que hubiera ahorrado si no fuera <em>solo una chica</em>&rdquo;, en el que mujeres j&oacute;venes muestran cientos de accesorios y productos de belleza en sus armarios, como si hubieran sido despojadas de cualquier capacidad de agencia o responsabilidad sobre sus vidas y sus compras.&nbsp;
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7367028278663679239"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Y el capitalismo salvaje no es el &uacute;nico que se ha infiltrado en la representaci&oacute;n de la <em>Girlhood</em>. La <em>girl dinner </em>tambi&eacute;n ha sido pervertida al pasar de considerarse la cena (r&aacute;pida, pero <em>aesthetic</em>) que te preparas en un d&iacute;a en el que no te apetece cocinar &mdash;frente a <a href="https://www.eldiario.es/era/manosfera-tradwifes-contenido-ultraconservador-convertido-negocio_1_11563998.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la idea de la mujer tradicional</a> que se pasa horas en la cocina&mdash;, a directamente mostrar platos vac&iacute;os o con raciones escasas, como si la &ldquo;cena de chicas&rdquo; fuera una no-cena, en un intento por preservar la delgadez hegem&oacute;nica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Chang explica que en esta problem&aacute;tica subyace el hecho de que la <em>Girlhood</em>&nbsp;&ldquo;se autoinfantilice a s&iacute; misma y eso implica, ante todo, que se irresponsabiliza de todo tipo de violencias que ella misma puede ejercer, no ya contra el mundo, lo cual ya es injusto, sino contra otras mujeres: mujeres migrantes que no se han criado con el deseo de ese aspecto can&oacute;nico u otras mujeres m&aacute;s mayores que sientan presi&oacute;n por esta vuelta a la exacerbaci&oacute;n de los c&aacute;nones est&eacute;ticos de la <em>girlificaci&oacute;n</em>&rdquo;.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7362251356213628206"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Y es que, esta es otra de las grandes cuestiones que plantea el movimiento: &iquest;hasta qu&eacute; momento una mujer puede considerarse <em>solo una chica</em>? &iquest;Es algo determinado por la edad? &iquest;Por la experiencia? Esto es algo sobre lo que reflexiona la guionista y escritora Gemma del Castillo en su art&iacute;culo <a href="https://gemadelcastillo.substack.com/p/dejar-de-ser-chica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>dejar de ser 'chica',</em></a><em> </em>donde se pregunta sobre el momento en que dejas de llamarte <em>chica</em> a ti misma: &ldquo;&iquest;Dejar&eacute; de ser chica cuando sea madre o empleada? &iquest;No estoy reduciendo mi papel en el mundo a la maternidad? &iquest;A un trabajo asalariado? &iquest;A la tan deseada estabilidad? &iquest;Y si nunca la consigo? &iquest;Dejar&eacute; de ser chica cuando mis condiciones materiales y el sistema patriarcal me permitan crecer y empezar a operar como se supone que act&uacute;a un adulto &ndash;hombre&ndash;?&rdquo;. En definitiva, dice la guionista, dejar&eacute; de ser <em>solo una chica</em> cuando &ldquo;pueda ser due&ntilde;a de mis propias decisiones. Que me tomen en serio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir, por lo tanto, que ser <em>solo una chica</em> est&aacute; m&aacute;s vinculado a lo que no tienes, a lo que te han impuesto o a lo que te han privado de ser; que a tu propia identidad en s&iacute; misma. Que ser <em>solo una chica</em> puede concebirse como un juego y un espacio de exploraci&oacute;n en una sociedad especialmente hostil para las mujeres y otras identidades disidentes, pero que, como en todo juego, es f&aacute;cil acabar acatando las reglas de otros jugadores que lo pervierten y dictan &ldquo;as&iacute; s&iacute;&rdquo; y &ldquo;as&iacute; no&rdquo;. Y, sobre todo, parece que en <em>ser solo una chica</em> lo que realmente subyace es el deseo de todas nosotras por ser tomadas en serio, independientemente de que seamos cis, trans, femme, <em>butch</em>, racializadas, hetero, queer, j&oacute;venes, mayores o neurodivergentes. En definitiva, <em>mujeres</em>, en toda su complejidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/chica-hay-frase-pasado-reivindicar-feminidad-tontificar-mujeres_1_11868239.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Dec 2024 21:06:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Solo soy una chica": qué hay tras la frase que puede pasar de reivindicar la feminidad a 'tontificar' a las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Redes sociales,Mujer,Estereotipos,Discriminación,Sexismo,Discriminación de género,TikTok]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Sonny Angels y lo tierno: ¿qué pasa con esos muñequitos que ves colgados por todas partes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sonny-angels-que-son_1_11839917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05332992-fe40-4bbe-906a-b9b3d24773a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1106539.jpg" width="1069" height="601" alt="Los Sonny Angels y lo tierno: ¿qué pasa con esos muñequitos que ves colgados por todas partes?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Unas figuritas de bebés semidesnudos de origen japonés han inundado las redes sociales y el ámbito 'offline': aparecen colgadas en móviles y portátiles, y agotan existencias</p><p class="subtitle">Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro 'síndrome' del personaje protagonista</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Por favor, por favor, yo quiero el conejo o la oveja&rdquo;, &ldquo;a m&iacute; que me toque cualquiera menos la jirafa y el panda&rdquo;&hellip; Durante las &uacute;ltimas semanas, TikTok se ha llenado de invocaciones en torno a unas peque&ntilde;as cajas sorpresa con mu&ntilde;equitos de beb&eacute;s semidesnudos y vestidos &uacute;nicamente con diminutos sombreros de hortalizas, frutas, cabezas de animales o motivos navide&ntilde;os. La fiebre por los Sonny Angels ha aterrizado en Espa&ntilde;a con tanta fuerza que no es extra&ntilde;o ver, si te fijas bien, a personas &mdash;en su mayor&iacute;a j&oacute;venes&mdash; en el transporte p&uacute;blico, el instituto o la biblioteca con uno de estos peque&ntilde;os mu&ntilde;ecos enganchados en el m&oacute;vil, en las llaves o en el ordenador port&aacute;til.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los Sonny Angels se han convertido en la &uacute;ltima moda que ha dividido a la <em>gente de Internet</em> entre aquellos que se han convertido en simples espectadores y no son capaces de entender de d&oacute;nde han salido estos mu&ntilde;ecos; y quienes han sucumbido al fen&oacute;meno &mdash;entre las que se encuentran figuras p&uacute;blicas como Rosal&iacute;a&mdash; que llevan semanas esperando a que se repongan los <em>stocks</em>, buscando nuevas tiendas en los que se vendan y acumulando cajas y cajas hasta por fin encontrar la figurita que tanto tiempo llevan buscando. Pero, &iquest;qu&eacute; son exactamente estos mu&ntilde;ecos de beb&eacute; en miniatura? Y, sobre todo, &iquest;por qu&eacute; se ha producido una locura colectiva en torno a ellos?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Rosalía también lleva un Sonny Angel encaramado a la carcasa del móvil."
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                Rosalía también lleva un Sonny Angel encaramado a la carcasa del móvil.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El origen de los Sonny Angels</strong></h2><p class="article-text">
        La moda por los Sonny Angels ha llegado a Espa&ntilde;a &mdash;y a muchos otros lugares de Occidente&mdash; desde Jap&oacute;n. Sin embargo,&nbsp;aunque aqu&iacute; los hemos conocido hace pocos meses, lo cierto es que los Sonny Angels llevan triunfando en el continente asi&aacute;tico desde hace veinte a&ntilde;os, cuando el dise&ntilde;ador de juguetes japon&eacute;s Toru Soeya cre&oacute; a estos peque&ntilde;os mu&ntilde;ecos inspirados en otros que se remontan a principios del siglo XX: los Kewpie.
    </p><p class="article-text">
        Los Kewpie fueron una idea de la ilustradora y artista del c&oacute;mic estadounidense Rose O'Neill&nbsp;(1874-1944). Estas figuras de beb&eacute;s desnudos hicieron su primera aparici&oacute;n en 1909, en la revista&nbsp;<em>Ladies&rsquo; Home Journal</em>, como personajes de historietas, y luego pasaron a convertirse en mu&ntilde;ecas de porcelana y vinilo &mdash;en el Museo de Art Nouveau y Art D&eacute;co de Salamanca, en la Casa Lis, se puede encontrar <a href="https://www.museocasalis.org/obra-escogida-febrero-2013/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un original de 1913</a>&mdash; que r&aacute;pidamente ganaron popularidad en todo el mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Kewpie expuesto en el Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis.
J.D. Kestner. Biscuit. 30 cm. 1913. Fotografía: Imagen M.A.S."
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            <span class="title">
                Kewpie expuesto en el Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis.
J.D. Kestner. Biscuit. 30 cm. 1913. Fotografía: Imagen M.A.S.                            </span>
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        Una de las personas a las que llam&oacute; la atenci&oacute;n el &eacute;xito de estos mu&ntilde;ecos fue al empresario japon&eacute;s Toichiro Nakashima durante su estancia en Estados Unidos, que los tom&oacute; de referencia para crear su marca de mayonesa en 1925 &mdash;a la que tambi&eacute;n llam&oacute; Kewpie&mdash; y que utiliz&oacute; el dise&ntilde;o del ni&ntilde;o desnudo de O'Neill como logo. Adem&aacute;s, adquiri&oacute; los derechos para poder distribuir las mu&ntilde;ecas de la estadounidense en Jap&oacute;n. De esta forma, <a href="https://www.madreamiga.com/products/myonesa-kewpie-500-ml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mayonesa Kewpie</a> no solo se convirti&oacute; en la m&aacute;s vendida del pa&iacute;s, sino que la propia identidad de la marca se volvi&oacute; un aut&eacute;ntico emblema.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos lleva de vuelta a Toru Soeya, sus Sonny Angels y la relevancia que est&aacute; tomando la cultura japonesa &mdash;y la surcoreana&mdash; en Occidente con la popularidad de lo <em>kawaii</em>, un adjetivo japon&eacute;s para hacer referencia a lo &ldquo;bonito&rdquo; y lo &ldquo;tierno&rdquo;, entre lo que se incluir&iacute;an los beb&eacute;s, los animales o, como en el caso de los Sonny Angels, una fusi&oacute;n de ambos.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo tierno y lo bonito, es decir, lo &#039;kawai&#039;, es algo que ha estado reservado tradicionalmente (al menos en Occidente) al universo de la feminidad</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>El &eacute;xito de los Sonny Angels en Espa&ntilde;a</strong></h2><p class="article-text">
        La locura colectiva por los Sonny Angels en nuestro pa&iacute;s lleg&oacute; de la mano de Dan, una creadora de contenido sobre cultura pop conocida en TikTok como @lizziemcwhore, y cuya casa est&aacute; llena de las figuritas de estos beb&eacute;s, al igual que de sus versiones <em>hippers</em> (los que se colocan en el ordenador y el m&oacute;vil), y de otros mu&ntilde;ecos de est&eacute;tica similar, como los Labubu (suaves conejos con cara de enfado) o los Sylvanian Families (animales aterciopelados). Dan lleva meses haciendo <em>unboxings</em> de cajas de Sonny Angels en su canal de TikTok &mdash;con v&iacute;deos que pueden llegar a alcanzar las 700.000 reproducciones&mdash; y gradualmente el inter&eacute;s entre sus seguidoras por estas figuras ha ido creciendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que nota <a href="https://www.tiktok.com/@alvaforkids/video/7433864001081199904" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Fuentes</a>, due&ntilde;a de &auml;lva for kids<strong>&nbsp;</strong>&mdash;una de las tiendas de juguetes que venden las figuras originales en Madrid desde hace casi dos a&ntilde;os&mdash;, que asegura que &ldquo;el p&uacute;blico de Dan es el que empez&oacute; a mostrar inter&eacute;s por los Sonny Angels&rdquo;. Sin embargo, a lo largo del &uacute;ltimo a&ntilde;o, y gracias al nivel de viralidad que permite alcanzar&nbsp;TikTok, el fen&oacute;meno se ha vuelto una aut&eacute;ntica locura, y&nbsp;&ldquo;los Sonnys que llegan se agotan en horas. Desde el pasado verano nos llegan muy pocas unidades &mdash;la falta de <em>stock</em> es generalizada en todas partes&mdash; y por eso los falsos han encontrado un hueco tan f&aacute;cilmente. En ocasiones es dif&iacute;cil encontrar uno aut&eacute;ntico durante&nbsp;dos o tres&nbsp;semanas...&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C54UCz2rDo2/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/C54UCz2rDo2/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/C54UCz2rDo2/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Sonny Angel USA OFFICIAL (@sonnyangel.usa)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La propia tienda ha impulsado un canal de WhatsApp, que ya alcanza m&aacute;s de 1000 seguidores, donde informa de los nuevos paquetes que llegan, y donde fomenta el intercambio entre personas a las que les han tocado repetidos. En este canal, por supuesto, solo se aceptan los mu&ntilde;ecos aut&eacute;nticos &mdash;que hoy en d&iacute;a rondan los 20 o 25 euros, pero que pueden llegar a venderse por m&aacute;s dinero&mdash; en lugar de las copias falsas que se venden en muchos bazares o p&aacute;ginas como Shein o Aliexpress por cuatro o cinco euros. El propio establecimiento ha creado un v&iacute;deo de TikTok donde habla de las diferencias entre los verdaderos y las falsificaciones. A pesar de todo, la red social est&aacute; llena de v&iacute;deos &mdash;en su mayor&iacute;a de mujeres j&oacute;venes&mdash; abriendo sus adquisiciones, sean estas verdaderas o falsas,&nbsp;frente a la c&aacute;mara, y haciendo a los espectadores part&iacute;cipes de la sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        Este es, de hecho, uno de los grandes motivos del &eacute;xito de los Sonny Angels: la emoci&oacute;n por saber cu&aacute;l te va a tocar. Es el caso de Mar&iacute;a, de 26 a&ntilde;os, quien conoci&oacute; los mu&ntilde;ecos hace ocho a&ntilde;os porque su t&iacute;a les regal&oacute; uno a ella y otro a su hermana. En ese tiempo&nbsp;&mdash;cuando en Espa&ntilde;a casi no se distribu&iacute;an&mdash;, Mar&iacute;a quiso conseguir otro, pero lo acab&oacute; pidiendo a una p&aacute;gina francesa que le cobr&oacute; unos gastos de env&iacute;o muy elevados. Y ahora, con las redes sociales, ese impulso por comprarlos ha vuelto de nuevo: &ldquo;Nos encanta que sean sorpresa, el hecho de abrirlo y ver cu&aacute;l es. Adem&aacute;s, hay tantas series y colecciones diferentes que es como, Dios, &iquest;cu&aacute;l me va a tocar? Todo eso a m&iacute; me da mucha adrenalina&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las redes sociales tambi&eacute;n han generado el&nbsp;impulso en personas como Cris, de 30 a&ntilde;os, quien graba <em>unboxings</em> para sus amigas abri&eacute;ndolos al estilo de los v&iacute;deos de TikTok y &ldquo;haciendo el tonto&rdquo;, aunque reconoce que &ldquo;con la tonter&iacute;a, todas hemos acabado compr&aacute;ndolos&rdquo;. O el caso de Myriam, de 32 a&ntilde;os, quien afirma que a ella los mu&ntilde;equitos de beb&eacute;s no le llaman tanto la atenci&oacute;n, pero que s&iacute; le gustaron los que han lanzado en colaboraci&oacute;n con la marca Mofusand &mdash;con forma de gato disfrazado de otros animales&mdash;. Myriam cuenta que intent&oacute; encontrar alguno en bazares de Madrid, pero todos ten&iacute;an un aspecto muy &ldquo;falso&rdquo;, as&iacute; que al final compr&oacute; uno por Internet que ahora lleva enganchado en su port&aacute;til.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7436071909030251809"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>La est&eacute;tica de lo bello y lo femenino</strong></h2><p class="article-text">
        A partir de la popularidad de los mu&ntilde;ecos, hace unos d&iacute;as, Pepe Tesoro publicaba <a href="https://www.sustrato.io/textos/los-sonny-angels-y-las-cosas-que-no-entiendo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo</a> en Sustrato titulado <em>Los Sonny Angels y las cosas que no entiendo</em>, donde reconoc&iacute;a su posici&oacute;n como sujeto que hablaba del desd&eacute;n propio de la figura del &ldquo;viejo cascarrabias&rdquo; que no entiende &ldquo;estas cosas de j&oacute;venes&rdquo;, donde tambi&eacute;n se&ntilde;alaba &mdash;con mucho acierto&mdash; que ese rechazo que produce&nbsp;esta moda no era solo por su vinculaci&oacute;n a <em>lo juvenil</em>, sino tambi&eacute;n por actuar como paradigma de <em>lo femenino</em>.
    </p><p class="article-text">
        Lo &ldquo;tierno&rdquo; y lo &ldquo;bonito&rdquo;, es decir, lo <em>kawaii</em>, es algo que ha estado reservado tradicionalmente (al menos en Occidente) al universo de la feminidad. Por lo que, cualquier hombre, en una muestra de su masculinidad, no solo tendr&iacute;a que hacer alarde de incomprensi&oacute;n, sino tambi&eacute;n de mofa y ridiculizaci&oacute;n. En el art&iacute;culo de Tesoro tambi&eacute;n se alude a todos esos &ldquo;novios y amigos que se re&iacute;an de las chicas que los llevaban&rdquo;. Pero, &iquest;por qu&eacute; este rechazo por lo tierno como sin&oacute;nimo de bello?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a la impulsividad de compra que han generado las redes sociales, Sabela, de 43 a&ntilde;os, tiene figuras de los Sonny Angels en su casa desde hace diez a&ntilde;os. A ella siempre le ha interesado el universo de mu&ntilde;ecas como las Blythe o las Pullip, de origen asi&aacute;tico, y los Sylvanian Family, como una manifestaci&oacute;n de belleza. De los Sonny Angels le cautiva especialmente esa fusi&oacute;n est&eacute;tica entre lo humano y lo animal, &ldquo;no es tanto el hecho de que sea un beb&eacute;, sino esa idea de los animales personificados o las personas animalizadas&rdquo;. Algo que no solo la ha llevado a comprar este tipo de figuras, sino a implementar este universo est&eacute;tico en los estampados de su ropa o los tatuajes de su cuerpo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/C38ZdMXOnqN/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/C38ZdMXOnqN/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/C38ZdMXOnqN/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Sonny Angel USA OFFICIAL (@sonnyangel.usa)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Esta dicotom&iacute;a entre abrazar lo bello &mdash;entendido en t&eacute;rminos de feminidad&mdash; o rechazarlo ha sido una constante dentro de los movimientos feministas, queer y del &aacute;mbito de Internet. Inicialmente se entendi&oacute; el repudio a lo femenino, lo rosa, lo infantil y &ldquo;las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/feminismo/querido-diario-intimo-cosas-chicas_1_2458997.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cosas de chicas</a>&rdquo; como una forma de acercarse al universo de los dominantes. &ldquo;Si te gusta el rosa o la figura de un beb&eacute; vestido de gatito&rdquo; no se te puede tomar en serio. Sin embargo, poco a poco se fue volviendo a abrazar la feminidad no como algo inherente a las mujeres, sino como un espacio de creatividad, belleza y arte. Y si esa autoridad dominante desprestigiaba <em>lo femenino</em>, quiz&aacute; lo que deb&iacute;a cambiar no era <em>lo femenino</em>, sino nuestra propia idea de autoridad.
    </p><p class="article-text">
        En este universo se sit&uacute;an los Sonny Angels &mdash;independientemente de que a alguien le puedan gustar m&aacute;s o menos&mdash; y de ah&iacute; hay que entender su rechazo. Sin embargo, tampoco hay que pasar por alto otra cuestiones como el hecho de que este ensalzamiento de lo &ldquo;tierno&rdquo; y lo <em>&ldquo;cute&rdquo;</em> (mono) est&eacute; capitalizando nuestros deseos a trav&eacute;s de la compra compulsiva; o esta tendencia reciente a la exaltaci&oacute;n de los valores tradicionales, como lo sucedido con <a href="https://www.eldiario.es/era/manosfera-tradwifes-contenido-ultraconservador-convertido-negocio_1_11563998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las </a><a href="https://www.eldiario.es/era/manosfera-tradwifes-contenido-ultraconservador-convertido-negocio_1_11563998.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>tradwives</em></a><em>.</em>
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7399325270097808672"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Y es que llama la atenci&oacute;n que muchos de estos <em>unboxings</em>, que en ocasiones est&aacute;n protagonizados por j&oacute;venes de 16 o 17 a&ntilde;os (o de edades m&aacute;s tempranas) se hagan pasar por otra tendencia que cada vez est&aacute; cobrando m&aacute;s fuerza en Internet, la de los <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>gender reveal.</em></a> &ldquo;Yo soy la mam&aacute;&hellip; y quiero que me toque el cervatillo&rdquo; puede ser le&iacute;do en ocasiones como parte de la cultura del meme &mdash;especialmente cuando viene de la mano de una generaci&oacute;n que cada vez tiene menos hijos&mdash; o como un eco de esa &eacute;poca en la que las ni&ntilde;as jugaban a &ldquo;mam&aacute;s y pap&aacute;s&rdquo; o a las &ldquo;familias&rdquo;, donde el personaje del pap&aacute; era interpretado por otra ni&ntilde;a, o directamente estaba ausente, ya que los ni&ntilde;os estaban demasiado ocupados jugando al f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Las modas de Internet &mdash;y su rechazo a ellas&mdash;, pese a su car&aacute;cter ef&iacute;mero, tambi&eacute;n est&aacute;n <a href="https://www.eldiario.es/era/very-demure-very-mindful-que-es_1_11626381.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impregnadas de ideolog&iacute;a</a>. Y siempre es relevante hacer una segunda y hasta tercera lectura de algo tan &ldquo;inofensivo&rdquo; como mu&ntilde;equito semidesnudo, que al mismo tiempo es una marca de mayonesa japonesa, y que tanto est&aacute; enfadando a algunas personas tanto dentro como fuera de Internet.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sonny-angels-que-son_1_11839917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2024 21:23:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los Sonny Angels y lo tierno: ¿qué pasa con esos muñequitos que ves colgados por todas partes?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Redes sociales,TikTok,Compras,coleccionismo,Juguetes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arte perdido del flirteo o cómo la saturación de las apps nos ha devuelto las ganas de ligar en persona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f6f356d-7c1c-421c-b86f-437cad835a6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arte perdido del flirteo o cómo la saturación de las apps nos ha devuelto las ganas de ligar en persona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy en día nuestra forma de ligar, influenciada por las redes sociales y las apps de citas, ha buscado activamente acortar el tiempo de juego y pasar directamente al resultado ganador: "La experiencia en persona permite ese tira y afloja con comentarios y preguntas graciosas que se pierde por una aplicación"</p><p class="subtitle">Cómo evitar que te engañen en una app de citas
</p><p class="subtitle">Superados por las redes: por qué se hace tan raro (y tan difícil) usarlas en mitad de una tragedia</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;This is called flirting, Amelia!&rdquo;</em> se convirti&oacute; hace unas semanas en el mantra de Internet. La publicaci&oacute;n de la entrevista &mdash;o, mejor dicho, cita&mdash; de Amelia Dimoldenberg con Andrew Garfield en el programa <em>Chicken Shop Date </em>revolucion&oacute; las redes sociales, y cualquier persona <em>cr&oacute;nicamente</em> <em>online</em> se encontr&oacute; repitiendo <em>clips</em> de su encuentro en bucle. El v&iacute;deo completo, que suma casi nueve millones de visualizaciones en YouTube (y se ha convertido en uno de los m&aacute;s vistos del canal de la c&oacute;mica inglesa) es la culminaci&oacute;n de los dos ef&iacute;meros encuentros entre ambos, en los que ya se empezaba a mostrar su qu&iacute;mica. El primero, a finales de 2022, en la alfombra roja de los premios Man of the Year de GQ; y el segundo, en enero de 2023, durante los Globos de Oro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;por qu&eacute; parece que gran parte de los usuarios de Internet se obsesionaron con este v&iacute;deo &mdash;de poco m&aacute;s de once minutos&mdash; hasta el punto de crear <em>fanarts</em> como si se tratara del cartel de una comedia rom&aacute;ntica o, incluso, publicar la entrevista en la plataforma Letterboxd para que la gente la calificara al igual que a cualquier otra pel&iacute;cula &mdash;aunque m&aacute;s tarde fuera borrada&mdash;? Exactamente por lo que dice Garfield en la entrevista: &ldquo;<em>This is called flirting!&rdquo;</em> [&iexcl;Esto es flirtear!]. Nos recuerda a una pr&aacute;ctica que nos encanta y que, a d&iacute;a de hoy, se est&aacute; perdiendo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><h2 class="article-text"><strong>La muerte del amor en pantalla</strong></h2><p class="article-text">
        Nos encontramos en un momento de pesimismo para el g&eacute;nero de la comedia rom&aacute;ntica. A pesar de los intentos &mdash;m&aacute;s o menos exitosos&mdash; por revivirla de pel&iacute;culas como <em>Cualquiera menos t&uacute;</em> (protagonizada por Sydney Sweeney y Glen Powell) o la serie <em>Nobody Wants This</em> (con Adam Brody y Kristen Bell), las historias amorosas con las que nos encontramos hoy en d&iacute;a est&aacute;n llenas de clich&eacute;s, son precipitadas e inveros&iacute;miles, o reproducen din&aacute;micas patriarcales que nos han llevado a creer que el amor en pantalla ha muerto. Y, sin embargo, en medio de toda esta desilusi&oacute;n, la entrevista-cita entre Garfield y Dimoldenberg nos record&oacute; cu&aacute;nto nos gusta ver una conexi&oacute;n genuina entre dos personas en pantalla. Una relaci&oacute;n que, adem&aacute;s, se fue fraguando a ritmo lento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es, de hecho, gran parte del &eacute;xito del v&iacute;deo: haber podido ser part&iacute;cipes de esa tensi&oacute;n creciente generadora de deseo que esperas que culmine de alguna forma. &ldquo;Lo vivimos como un proceso&rdquo;, cuenta Irene (<a href="https://www.instagram.com/mataraunlector/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@mataraunlector</a> en Instagram), quien reconoce que se obsesion&oacute; con la entrevista y con su conexi&oacute;n desde los encuentros en las alfombras rojas.&nbsp;&ldquo;En sus primeras interacciones ya era como, 'oh qu&eacute; cuquis son', y la entrevista fue como una forma de culminar la historia de amor&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es interesante el viraje que van tomando nuestras concepciones del amor y de las relaciones. En un momento &mdash;el actual&mdash; en el que la culminaci&oacute;n de una relaci&oacute;n entre dos personas parece tener lugar en el momento que se besan o se produce el encuentro sexual, ver a Garfield y a Dimoldenberg nos record&oacute; que puede existir algo mucho m&aacute;s atrayente que ese supuesto 'final', y es lo que se produce en el durante. Ya lo dec&iacute;a Carmen Mart&iacute;n Gaite al afirmar en sus <em>Cuadernos de todo</em> que &ldquo;nada es paja en el amor bien llevado y nada interesa tanto como el proceso&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1847682832346599669?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text"><strong>Una sociedad acelerada que ya no sabe flirtear</strong></h2><p class="article-text">
        En la pel&iacute;cula <em>Challengers</em> de Luca Guadagnino, el personaje de Zendaya compara el partido de tenis que acaba de jugar con su contrincante con una relaci&oacute;n. &ldquo;Durante quince segundos hemos jugado al tenis de verdad. Nos hemos entendido a la perfecci&oacute;n. Y todos los que nos estaban viendo. Era como estar enamoradas. O como si no existi&eacute;ramos. Hemos viajado juntas a un lugar precioso&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta definici&oacute;n podr&iacute;a aplicarse a lo que se espera de un encuentro amoroso (entendi&eacute;ndolo como lo que surge entre una pareja o en otro tipo de relaciones): un peloteo discursivo en el que cada uno sabe recibir a la perfecci&oacute;n la bola tirada por el otro y devolverla con gracia, de forma que no solo ellos, sino tambi&eacute;n quienes son testigos de esa conversaci&oacute;n, pueden disfrutar. Sin embargo, hoy en d&iacute;a nuestra forma de ligar, influenciada por las redes sociales y las <em>apps</em> de citas, ha buscado activamente acortar el tiempo de juego y pasar directamente al resultado ganador. 
    </p><p class="article-text">
        Esto, que parece estar alineado con la forma en que la sociedad nos impulsa a vivir nuestro d&iacute;a a d&iacute;a &mdash;<a href="https://www.eldiario.es/era/vida-a-1-5x-vivir-acelerados-generacion-faster_129_10628623.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todo va acelerado</a> y no hay <a href="https://www.eldiario.es/era/exigencia-hiperproductiva-disfrutar-tiempo-libre-culpa_1_10423017.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiempo que perder</a>&mdash;, en realidad est&aacute; mostrando que no es tan atractivo como parec&iacute;a. Una <a href="https://savanta.com/knowledge-centre/view/gen-zs-dating-story-pre-and-post-pandemic-trends/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> publicada por Savanta en el a&ntilde;o 2022 revelaba que la generaci&oacute;n zeta cada vez est&aacute; m&aacute;s cansada de las <em>apps</em> de citas y que el 21% de las personas solteras que buscan activamente pareja ya no usan las <em>apps</em> en las que en su d&iacute;a se registraron. &iquest;Por qu&eacute;? El estudio tambi&eacute;n indica que hasta el 90% de las y los encuestados ha experimentado al menos una frustraci&oacute;n al usar estas <em>apps.</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy en día nuestra forma de ligar, influenciada por las redes sociales y las apps de citas, ha buscado activamente acortar el tiempo de juego y pasar directamente al resultado ganador</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y esta situaci&oacute;n no es exclusiva de la generaci&oacute;n zeta. La escritora y periodista Roisin Kiberd (1989) tambi&eacute;n reflexiona sobre esto en su ensayo <a href="http://www.alphadecay.org/libro/desconexion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Desconexi&oacute;n. Un viaje personal por internet </em></a>(Alpha Decay), en el que cuenta c&oacute;mo despu&eacute;s de conocer en persona a un hombre con el que hab&iacute;a ligado a trav&eacute;s de una <em>app</em> &mdash;y con el que hab&iacute;a pasado mucho tiempo chateando&mdash; se dio cuenta de eso que hab&iacute;a entre ellos a trav&eacute;s del chat ya no funcionaba en el plano f&iacute;sico, porque &ldquo;sus interacciones se ve&iacute;an limitadas por los par&aacute;metros de la pantalla&rdquo;. Es decir, sus 'personalidades digitales' parec&iacute;an entenderse, pero cuando lo corporal entr&oacute; en juego, ese atractivo que nos despierta la forma de caminar, gesticular, hablar y expresarse de una persona no surgi&oacute; entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        Esa distancia que a veces surge entre <a href="https://www.eldiario.es/era/significado-emojis-lenguaje-corporal-digital_1_11487099.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestra forma de comunicarnos en un chat</a> y en el mundo f&iacute;sico es una de las razones por las que Irene (@mataraunlector) asegura que &ldquo;odia ligar en redes y en <em>apps&rdquo;</em>. En su caso, dice, las <em>apps</em> de citas &ldquo;no reflejan nada bien mi personalidad, creo que cuando me conoces en persona tengo un car&aacute;cter que llama la atenci&oacute;n y si solo me conoces por un chat es muy dif&iacute;cil pillarme la esencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algo similar le ocurre a Esther (<a href="https://x.com/estthersaez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@estthersaez</a> en X), quien piensa que, a la hora de ligar, la experiencia en persona &ldquo;permite ese tira y afloja con comentarios y preguntas graciosas que se pierde por una <em>app.</em> Te puedes re&iacute;r delante de la pantalla, pero no es lo mismo que estar viendo los gestos y el lenguaje corporal de la otra persona&rdquo;. Dos aspectos que son fundamentales a la hora de que una alguien te resulte atractivo y que influyen enormemente a la hora de que surja esa 'conexi&oacute;n' deseada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La experiencia en persona permite ese tira y afloja con comentarios y preguntas graciosas que se pierde por una app. Te puedes reír delante de la pantalla, pero no es lo mismo que estar viendo los gestos y el lenguaje corporal de la otra persona</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther Saez</span>
                                        <span>—</span> usuaria de redes y apps
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las redes sociales y las <em>apps</em> de citas, por lo tanto, no solo est&aacute;n buscando acortar la experiencia, sino que nos est&aacute;n privando de vivir la experiencia completa del flirteo que, en la mayor&iacute;a de ocasiones, es la m&aacute;s emocionante. Myriam Rodr&iacute;guez del Real, investigadora y coautora &mdash;junto a Javier Correa Rom&aacute;n&mdash; del ensayo <a href="https://traficantes.net/libros/micropol%C3%ADtica-del-amor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Micropol&iacute;tica del amor.</em></a><em> Deseo, capitalismo y patriarcado </em>(Punto de vista editores) explica que este hast&iacute;o generalizado por las <em>apps</em> de citas y nuestra forma de ligar en Internet &mdash;deslizar a la derecha en un extenso cat&aacute;logo de personas, dar un <em>like</em> como forma de llamar la atenci&oacute;n o contestar un Stories&mdash;&nbsp;responde a &ldquo;la sobreestimulaci&oacute;n que caracteriza esta &eacute;poca de capitalismo tard&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos tanto donde elegir que esto, a su vez, resulta paralizante y nos dejamos llevar por un automatismo, alimentando eso que el soci&oacute;logo Fran&ccedil;ois Dubet denomina las &ldquo;pasiones tristes&rdquo;, es decir, el resentimiento, el&nbsp;desaliento, la ansiedad&nbsp;o la desorientaci&oacute;n. Frente a este panorama de aceleraci&oacute;n y sobreestimulaci&oacute;n, la cita-entrevista de <em>Chicken Shop Date</em> nos ha recordado que el amor puede ser &ldquo;un espacio de creaci&oacute;n y conocimiento pausado, tranquilo, y colectivo&rdquo;, dice la investigadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, su cita-entrevista tambi&eacute;n rompe con otra de las tendencias que ha impregnado el tonteo de Internet y lo ha llenado todo de ambig&uuml;edad, misterio y una inclinaci&oacute;n al refuerzo intermitente, donde se debe ser &ldquo;lo suficientemente misteriosa e interesante, pero al mismo tiempo no parecer que no se tiene nada de inter&eacute;s&rdquo;. Un comportamiento que nos lleva a medir nuestras palabras o a aumentar los tiempos de espera para responder un mensaje,&nbsp;lo que acaba generando ansiedad e inseguridad. Sin embargo, lo atractivo de Amelia y Andrew es que dicen claramente &ldquo;estamos tonteando, aqu&iacute; hay qu&iacute;mica y no nos da miedo poner las cartas encima de la mesa&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez del Real.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1846037167966982582?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Por todo ello, no es raro observar c&oacute;mo van surgiendo tendencias con las que cada vez nos vamos alejando m&aacute;s de las <em>apps</em> de citas y con las que buscamos alternativas, ya sea apuntarnos a una actividad solo por conocer gente o colocar una pi&ntilde;a del rev&eacute;s en tu carro de la compra, algo que, aunque sea anecd&oacute;tico y c&oacute;mico, demuestra ese deseo latente por recuperar el flirteo cuerpo a cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Estamos deseando volver a ligar en persona, pero ahora el problema es que hay quienes ya no recuerden c&oacute;mo hacerlo, y otros &mdash;los de la generaci&oacute;n zeta&mdash;&nbsp;que directamente dieron el salto directo al tonteo cibern&eacute;tico y no conocen otra forma. Frente al acomodamiento y la celeridad a la que nos empujan las redes, el <em>&ldquo;this is called flirting, Amelia&rdquo; </em>de Andrew es una llamada a la creatividad que puede &mdash;y debe&mdash; surgir en las relaciones, sean estas amorosas <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-ruptura-amistad_1_10651861.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o de amistad</a>. Un tipo de creatividad que hace que no nos importe si al final del camino hay un beso o no, porque lo &uacute;nico que realmente deseamos es que siga la conversaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/arte-perdido-flirteo-saturacion-apps-devuelto-ganas-ligar-persona_1_11808221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Nov 2024 21:19:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El arte perdido del flirteo o cómo la saturación de las apps nos ha devuelto las ganas de ligar en persona]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Apps,Redes sociales,Internet,Youtubers,Youtube]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi gran boda de Instagram: la era del "sí, quiero" como espectáculo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gran-boda-instagram-si-quiero-espectaculo_1_11751465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/979a8b6b-8be9-404d-b034-376a0cb2960e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi gran boda de Instagram: la era del &quot;sí, quiero&quot; como espectáculo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Wedding planners, photocalls o videógrafos que crean contenido específico para las redes. La cultura influencer ha cambiado nuestra forma de ver las bodas y matrimonios. Se recuperan las tradiciones más rancias y se inventan nuevas (y nada baratas) formas de celebrar el evento en busca del 'me gusta'</p><p class="subtitle">No, José Luis, no eres Marco Aurelio: cómo la manosfera retuerce figuras históricas para venderlas como ideales</p></div><p class="article-text">
        Las bodas han tomado el control de las redes sociales. La etiqueta<em> #wedding</em> (boda, en ingl&eacute;s) acumula en Instagram 35,7 millones de publicaciones, y otros 15,4 millones en TikTok. Lo mismo que todas sus subvariantes: <em>wedding ideas, wedding planning, wedding dresses, wedding rings o wedding decor</em>; as&iacute; como numerosas microtendencias de contenido que se viralizan, como la de &ldquo;normas de mi boda&rdquo;, donde cada futura novia &mdash;siempre est&aacute;n protagonizados por mujeres&mdash; explica las reglas que han acordado para el d&iacute;a del enlace. Cuestiones como si los ni&ntilde;os pueden asistir a la celebraci&oacute;n, si se va a regalar algo a los asistentes o el <em>dress code</em> de las invitadas son debatidas en los numerosos comentarios que acumulan las publicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos v&iacute;deos, que reciben cada d&iacute;a millones de visitas en todo el mundo (en su mayor&iacute;a de mujeres), muestran instant&aacute;neas de lo que muchas definen como &ldquo;el mejor d&iacute;a de su vida&rdquo;, as&iacute; como cada una de las fases de la preparaci&oacute;n de la boda, y el aprendizaje que han obtenido del proceso, para que otras como ellas puedan llevarlas a cabo en sus propias bodas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es contradictorio c&oacute;mo en muchos de estos v&iacute;deos, el amor y la pareja parecen quedar relegados a un segundo plano, y lo que adquiere importancia es la propia boda como evento social, que ha pasado a convertirse en un espect&aacute;culo en busca del <em>like</em>. Aunque las bodas llevan presentes en nuestras vidas desde hace siglos, las redes sociales han otorgado un nuevo significado a esta forma de uni&oacute;n hist&oacute;rica que ha ido evolucionando con los a&ntilde;os.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/C8cBo13Mj-6/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/C8cBo13Mj-6/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/C8cBo13Mj-6/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de MARTA SIERRA (@marta__sierra)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><h2 class="article-text"><strong>Del banquete a la fiebre del contenido</strong></h2><p class="article-text">
        En los tiempos de la Antigua Grecia y Roma, el matrimonio era una cuesti&oacute;n contractual que se utilizaba para que los hombres asegurasen la transmisi&oacute;n de sus bienes y su linaje, y a menudo esto era celebrado con un banquete. M&aacute;s tarde, durante la Baja Edad Media, el cristianismo lo convirti&oacute; en sacramento, lo adopt&oacute; como una representaci&oacute;n p&uacute;blica de la relaci&oacute;n espiritual con Dios, y era acompa&ntilde;ado de una celebraci&oacute;n que, adem&aacute;s de tratarse de un evento familiar, tambi&eacute;n serv&iacute;a para consolidar alianzas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. No fue hasta los siglos XVIII y XIX cuando las personas empezaron a casarse &ldquo;por amor&rdquo; y el motivo del festejo era la uni&oacute;n de los dos c&oacute;nyuges.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todas las transformaciones que se han ido dando a lo largo de los siglos en los matrimonios &mdash;siempre heterosexuales&mdash;, una cosa que se ha mantenido es que la figura de la mujer ha estado supeditada a la del hombre. Ya fuera por actuar como una simple &ldquo;vasija&rdquo; para asegurar la herencia, por adjudicarle el rol de la madre-esposa cuidadora del marido y de los hijos, o por hacerle creer que la promesa de la felicidad reca&iacute;a en el hecho de casarse y convertirse en madres.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DBZtHT2tviV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DBZtHT2tviV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DBZtHT2tviV/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Marta Pombo (@mpombor)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Muchas escritoras y pensadoras de los &uacute;ltimos siglos han reflexionado, teorizado y nos han advertido de c&oacute;mo la instituci&oacute;n matrimonial y el amor son dos cosas independientes, especialmente en lo que concierne a las mujeres. En 1910, la anarquista lituana Emma Goldman escribi&oacute; que &ldquo;el matrimonio y el amor nada tienen de com&uacute;n. No hay duda que algunas uniones matrimoniales fueron efectuadas por amor; pero m&aacute;s bien se trata de escasas personas que pudieron conservarse inc&oacute;lumes ante el contacto de las convenciones&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En muchos de estos vídeos, el amor y la pareja parecen quedar relegados a un segundo plano, y lo que adquiere importancia es la propia boda como evento social</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En 1936, la escritora Ir&egrave;ne N&eacute;mirovsky &mdash;nacida en el antiguo Imperio Ruso&mdash; escribi&oacute; en su novela <em>Dos</em> que &ldquo;la felicidad conyugal se parece tan poco a la felicidad sin adjetivos como el amor conyugal al amor sin m&aacute;s&rdquo;. Y ya en los a&ntilde;os ochenta, la catalana Montserrat Roig culpaba al cine de unir a la instituci&oacute;n matrimonial con el amor, haciendo que &ldquo;se piense en el matrimonio como en una relaci&oacute;n absoluta&rdquo; y, por tanto, en que &ldquo;su &eacute;xito y su fracaso tambi&eacute;n ser&aacute;n absolutos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de todas estas advertencias a lo largo de la historia, casarse sigue siendo &ldquo;el sue&ntilde;o de toda chica&rdquo;. Esto es lo que le asegura Ashley a su novio Tyler, una de las parejas protagonistas de la &uacute;ltima temporada del programa de citas a ciegas<em> Love is Blind USA</em>, estrenado este &uacute;ltimo mes en Netflix. Una afirmaci&oacute;n que se repite a lo largo de las siete temporadas que lleva la versi&oacute;n estadounidense de este <em>reality, </em>en el que las y los participantes se apuntan con el objetivo de casarse, y que culmina en la celebraci&oacute;n de su boda, donde deciden si finalmente van a darse el &ldquo;s&iacute;, quiero&rdquo;. Porque lo cierto es que, aunque la cuesti&oacute;n religiosa, la de la herencia y el linaje han perdido fuerza en la sociedad contempor&aacute;nea, la vinculaci&oacute;n entre amor, boda y matrimonio sigue estando muy presente en la vida de las personas. Y esto es, en gran medida, gracias a la representaci&oacute;n que se est&aacute; haciendo de ella en las redes sociales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La fot&oacute;grafa especializada en bodas Cecilia &Aacute;lvarez-Hevia Arias, cofundadora de la empresa D&iacute;as de vino y rosas (con 51.000 seguidores en Instagram), asegura que las redes sociales han tenido un gran impacto en los quince a&ntilde;os que lleva dedic&aacute;ndose a esta profesi&oacute;n, y que, &ldquo;por desgracia, cada vez hay m&aacute;s gente que convierte las bodas en un mero acto social enfocado a publicarlo en las redes, m&aacute;s que en una celebraci&oacute;n de su amor&rdquo;. No obstante, la &ldquo;trampa&rdquo; de las redes sociales radica en que, a pesar de que muchas veces se trate de lo primero (un espect&aacute;culo), consiguen crearte una ficci&oacute;n de felicidad que hacen que pienses que se trata de lo segundo (una demostraci&oacute;n sincera de amor). Las bodas <em>instagrameables</em> crean una falsa ilusi&oacute;n de felicidad aspiracional, al igual que lo hac&iacute;an los &ldquo;seremos felices y comeremos perdices&rdquo; de las pel&iacute;culas Disney.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Las bodas &#039;instagrameables&#039; crean una falsa ilusión de felicidad aspiracional, al igual que lo hacían los &#039;seremos felices y comeremos perdices&#039; de las películas Disney</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta espectacularizaci&oacute;n de las bodas y de la felicidad en redes sociales acaba generando una necesidad en sus seguidoras del mismo modo que lo har&iacute;a un <em>haul</em> de ropa y zapatos, lo que consigue que la din&aacute;mica del deseo se acabe invirtiendo. En lugar de pensar &ldquo;porque estoy enamorada de ti, deseo casarme contigo&rdquo;, ahora mucha gente piensa &ldquo;porque s&eacute; lo feliz que voy a ser cuando me case, deseo enamorarme&rdquo;. Un pensamiento muy similar al que compart&iacute;an las mujeres de hace unas d&eacute;cadas pero, mientras que ellas cre&iacute;an firmemente en que este era el destino de las mujeres, ahora es un deseo infiltrado por el capitalismo y el consumo.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a esto, &Aacute;lvarez-Hevia se da cuenta &mdash;gracias a las numerosas bodas a las que ha asistido en todos estos a&ntilde;os&mdash; de que &ldquo;m&aacute;s que en el significado que se pueda dar a ciertos rituales matrimoniales tradicionales, ahora la gente se fija en las tendencias que se ponen de moda en redes sociales&rdquo;, ya sea una fiesta con un <em>photocall</em> lleno de decoraci&oacute;n con bigotes &mdash;asociada a la est&eacute;tica Tumblr&mdash;, una torre de copas de champ&aacute;n, un videomat&oacute;n 360&ordm; o, una de las &uacute;ltimas novedades que est&aacute; llegando ahora a Espa&ntilde;a desde Estados Unidos, la figura de la <em>wedding content creator</em>, que se encarga de generar contenido de la boda exclusivo para las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ejemplos m&aacute;s claros de hasta qu&eacute; punto una boda puede convertirse en una oportunidad para crear contenido es el de la <em>influencer</em> Marta Sierra quien, adem&aacute;s de las cl&aacute;sicas fotograf&iacute;as y v&iacute;deos para recordar el acontecimiento, tambi&eacute;n public&oacute; numerosos <em>reels</em> dise&ntilde;ados espec&iacute;ficamente para redes, desde un <em>lypsinc </em>que un&iacute;a varios momentos de la boda, v&iacute;deos de humor o una pasarela improvisada junto a sus amigas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/C8R-JiRMK2a/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/C8R-JiRMK2a/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/C8R-JiRMK2a/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de MARTA SIERRA (@marta__sierra)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><h2 class="article-text"><strong>Bodas m&aacute;s </strong><em><strong>instagrameables</strong></em><strong>, &iquest;valores m&aacute;s conservadores?</strong></h2><p class="article-text">
        El hecho de que contenidos relacionados con las bodas &mdash;y aqu&iacute; tambi&eacute;n podemos incluir <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los famosos </a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>gender reveal </em></a>(fiestas en las que se desvela el sexo de un beb&eacute;)&mdash; adquieran tanta viralizaci&oacute;n en redes, se conciban como algo positivo y se conviertan en algo aspiracional nos hace cuestionarnos hasta qu&eacute; punto estamos reforzando algo &mdash;la familia y el matrimonio como instituci&oacute;n&mdash; que lleva siendo cuestionado durante muchos a&ntilde;os por la lucha feminista. Nadie es indemne a los impactos de la sociedad capitalista presentes continuamente en redes sociales ni a la herencia cultural que impulsa a las mujeres a ver el matrimonio como algo deseable y significativo en sus vidas. Somos parte de la sociedad en la que vivimos, y cada mujer es libre de casarse o no, del mismo modo que es libre de ser madre o no. Sin embargo, es importante conocer los or&iacute;genes de las tradiciones que hemos heredado y, si fuera necesario, cuestionarlos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más que en el significado que se pueda dar a ciertos rituales matrimoniales tradicionales, ahora la gente se fija en las tendencias que se ponen de moda en redes sociales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cecilia Álvarez-Hevia</span>
                                        <span>—</span> fotógrafa de bodas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto es lo que hizo hace unas semanas Miriam Jim&eacute;nez Lastra, escritora, soci&oacute;loga y polit&oacute;loga, en un v&iacute;deo en el que explicaba las <em>5 cosas que no quiero en mi boda</em>, donde criticaba algunos de los rituales matrimoniales con un valor simb&oacute;lico mis&oacute;gino que todav&iacute;a reproducimos, como la pedida de mano, que implica que la mujer ha sido propiedad privada que ha pasado de padres a maridos; el uso del vestido blanco como s&iacute;mbolo de pureza; o que el novio espere a la novia en el altar, ya que es una muestra de la mujer ha sido hist&oacute;ricamente &ldquo;entregada&rdquo;. Este v&iacute;deo, que alcanz&oacute; el mill&oacute;n y medio de visualizaciones, fue fuertemente criticado, y Jim&eacute;nez Lastra recibi&oacute; una gran avalancha de <em>haters</em> en sus redes.
    </p><p class="article-text">
        La soci&oacute;loga cree que el origen de este odio se encuentra en que la idea de la boda y el matrimonio es uno de esos &ldquo;deseos personales muy incrustados en la socializaci&oacute;n m&aacute;s primaria de las personas. Un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a de 10 a&ntilde;os ya sabe que la gente estudia, encuentra pareja, se casa, tiene hijos, se compra una casa, etc. Entonces, cuando atacas eso, la reacci&oacute;n es muy dura&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/C-kUxqvI7Yy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/C-kUxqvI7Yy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/C-kUxqvI7Yy/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Miriam Jiménez Lastra (@miriamjlas)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        A pesar de que Jim&eacute;nez Lastra ni siquiera estaba criticando que la gente se casara, sino cuestionando los rituales que replicamos por inercia &mdash;muchos de los cuales vemos habitualmente en las bodas de <em>influencers</em>&mdash;, la respuesta fue altamente mis&oacute;gina. Aunque la intenci&oacute;n divulgativa del v&iacute;deo era clara, Miriam subi&oacute; otro v&iacute;deo posterior &mdash;que tuvo mucho menor alcance&mdash; donde ofrec&iacute;a <a href="https://www.tiktok.com/@miriamjlas/video/7403022606103825697?is_from_webapp=1&amp;sender_device=pc&amp;web_id=7390272678826919456" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alternativas a estos rituales</a>, ya que, para ella, lo importante es &ldquo;encontrar nuevas maneras de hacer las cosas, en lugar de despojar de significado a las tradiciones antiguas, algo caracter&iacute;stico de las sociedades posmodernas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, es evidente que a las bodas y a la idea del matrimonio todav&iacute;a les queda un largo recorrido por delante, pero quiz&aacute; ser&iacute;a interesante empezar a desarrollar &mdash;al igual que lo hace Jim&eacute;nez Lastra&mdash; una reflexi&oacute;n m&aacute;s profunda de las decisiones que nos llevan a casarnos: &iquest;Queremos seguir reproduciendo tradiciones que ni siquiera sabemos qu&eacute; significan? &iquest;Vamos a continuar dedicando tanto esfuerzo y dinero en (de)mostrar nuestro amor en redes sociales a cambio de un pu&ntilde;ado de <em>likes?</em> &iquest;O tal vez llegar&aacute; el d&iacute;a en el que dejaremos de casarnos cuando alguien 'destape el elefante en la habitaci&oacute;n' y reconozcamos de forma generalizada que recibir una invitaci&oacute;n de boda te pone en un compromiso &mdash;la mayor&iacute;a de las veces&mdash; indeseable?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Proenza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/gran-boda-instagram-si-quiero-espectaculo_1_11751465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Oct 2024 20:27:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi gran boda de Instagram: la era del "sí, quiero" como espectáculo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Matrimonio,Tendencias,Redes sociales,Instagram,Relaciones,Pareja]]></media:keywords>
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