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    <title><![CDATA[elDiario.es - Clara Bonet]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/clara-bonet/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Clara Bonet]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desde el privilegio: viva el antiguo régimen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/privilegio-viva-antiguo-regimen_129_13090328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a81987e-4cc6-4dbf-af52-4081fb2b2361_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desde el privilegio: viva el antiguo régimen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora que ya han pasado las elecciones a rector en la Universitat de València estaría bien, como rezaba el programa ganador, hablar de un secretismo del que el sistema universitario no está exento</p></div><p class="article-text">
        El discurso de la izquierda apunta muchas veces a los hijos de pap&aacute;, hijos del privilegio, que acceden muy j&oacute;venes a puestos bien remunerados en el mundo de la empresa privada y nacen con una agenda bien nutrida de contactos bajo el brazo. Esos <em>nepo babies</em> que no saben c&oacute;mo se pagan las cosas son un poco como los ni&ntilde;os peque&ntilde;os, que creen que el dinero se compra con la tarjeta. Qu&eacute; graciosos y qu&eacute; rid&iacute;culos en los v&iacute;deos de 'barrio rico'. Pero esto no va de ellos, sino de otro tipo de privilegio: no son pocos los campos profesionales, muchos de ellos en el sector p&uacute;blico, que se rigen por leyes escritas en un lenguaje indescifrable, normas cr&iacute;pticas que solo ellos conocen. Cuando no tienes a un familiar en el sector, resulta muy dif&iacute;cil acceder a la informaci&oacute;n y elegir con fundamento una salida profesional m&aacute;s digna o m&aacute;s estimulante que lo que has escuchado cada noche en la cocina. El sue&ntilde;o leg&iacute;timo de vivir mejor que los padres, vaya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue ya bastante tarde cuando me enter&eacute; de que exist&iacute;a algo llamado la carrera diplom&aacute;tica, porque que se dice muy bajito y nadie sabe muy bien c&oacute;mo se entra, salvo los que lo saben y acceden como toca, cuando toca. Despu&eacute;s no entend&iacute;, aunque quiero creer que alguien me lo dijo, que era mucho mejor escribir la tesis con becas pre-doctorales y que la cosa no iba de ser independiente o de salirle gratis al Estado, sino de qu&eacute; m&eacute;ritos cuentan m&aacute;s en los baremos y concursos. Ahora que ya han pasado las <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/juan-luis-gandia-gana-elecciones-rectorado-universitat-valencia_1_13064429.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecciones a rector en la Universitat de Val&egrave;ncia</a> estar&iacute;a bien, como rezaba el programa ganador, hablar de un secretismo del que el sistema universitario no est&aacute; exento. Tambi&eacute;n del caciquismo solapado que lleva a algunos docentes universitarios con poder a susurrar en los o&iacute;dos de sus mejores alumnos: venga usted a mi despacho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay una carrera acad&eacute;mica como hay una carrera diplom&aacute;tica. Tambi&eacute;n existe la carrera judicial y la carrera en el Cuerpo de Polic&iacute;a. Esta &uacute;ltima <em>a priori</em> menos cotizada, dir&iacute;amos, pero tambi&eacute;n con su intr&iacute;ngulis y tejemanejes. Despu&eacute;s tenemos sectores cerrados, similares a los gremios, donde es realmente dif&iacute;cil entrar sin un contacto: pienso en los estibadores, por ejemplo. D&iacute;ganme, en qu&eacute; otros sectores hay carreras apetitosas y no lo sabemos los dem&aacute;s. Es decir, en qu&eacute; inencontrable pliego, escrito en un lenguaje burocr&aacute;tico incomprensible, se anuncian plazos de inscripci&oacute;n de muy pocos d&iacute;as, cupos especiales, plazas para familiares. D&oacute;nde sigue vivo el antiguo r&eacute;gimen y parece que la supervivencia de un grupo en particular dependa del secreto de sus condiciones de trabajo. Ni siquiera hablamos de la carrera pol&iacute;tica ni de sus asesor&iacute;as a dedo, porque resulta muy descorazonador, pero de todos es sabido que son la joyita de la corona.
    </p><p class="article-text">
        Ahora dudo y me pregunto si pasar a formar parte del privilegio deber&iacute;a ser el deseo com&uacute;n a todos. Si no dar&iacute;a en una suerte de pesadilla arribista de aspirantes a registradores de la propiedad, agregados culturales y vampiros del sistema. Chupatintas del BOE. &iquest;De qu&eacute; sirve coger el camino ascendente, el que te lleva m&aacute;s arriba, el que te propulsa por encima de tus familiares? Me imagino que, sobre todo, para sentir cierta culpa de clase como le pas&oacute; a Annie Ernaux: f&iacute;jense que en castellano tenemos el <em>desclasamiento,</em> pero no su ant&oacute;nimo. S&iacute; que est&aacute;n <em>surclasser</em>, en franc&eacute;s, y <em>upgrading</em>, en ingl&eacute;s. Es sintom&aacute;tico que una palabra no exista en una lengua. En franc&eacute;s, por ejemplo, no existe lo barato, solo lo <em>peu cher</em> (poco caro). Por el contrario, en espa&ntilde;ol tenemos la <em>baratija</em>, el <em>baratero</em> o el verbo <em>baratear</em>. Y un bazar de nombre fascinante que se ve desde la autov&iacute;a de Madrid: Chollos El Barato.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me imagino que, sobre todo, para sentir cierta culpa de clase como le pasó a Annie Ernaux: fíjense que en castellano tenemos el &#039;desclasamiento&#039;, pero no su antónimo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero en Espa&ntilde;a tenemos la picaresca desde tiempos inmemoriales, palabra que ha viajado as&iacute; a otras lenguas. Bienvenida sea pues la culpa de clase de quien acceda a la informaci&oacute;n que no le estaba destinada y logre hacerse un hueco a codazos. Saludos a los talentosos Mr. Ripley que se cuelen en las fiestas donde no los esperaban, a los que tengan que hacer serios esfuerzos para explicarle a su familia de qu&eacute; trabajan. Le habr&aacute;n metido un buen gol al sistema de secretos que sigue vigente todav&iacute;a y, de paso, a los que todav&iacute;a preguntan, cuando conocen a alguien, a qu&eacute; se dedican tus padres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/privilegio-viva-antiguo-regimen_129_13090328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 22:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desde el privilegio: viva el antiguo régimen]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escapada en los países del este]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/escapada-paises_129_13022970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ab27e91-cbbe-4263-b082-5bbbacab9233_16-9-discover-aspect-ratio_default_1137450.jpg" width="1161" height="653" alt="Escapada en los países del este"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevábamos varios meses sin salir de la ciudad, aplastados por el mal tiempo y de algún modo, también, por lo que una amiga llama el puto pesimismo de izquierdas</p></div><p class="article-text">
        Salimos con prisa, cargamos el maletero a lo loco. Coged una mochila, el pijama y una muda de ropa interior. Vamos, vamos, que ya llega. Ha estado a punto de pillarnos la burbuja: la burbuja de la pena y del invierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de semanas escapamos de la ciudad. Llev&aacute;bamos varios meses sin salir, aplastados por el mal tiempo y de alg&uacute;n modo, tambi&eacute;n, por lo que una amiga llama el puto pesimismo de izquierdas. Te sientas en un banco o donde sea y escuchas que estamos normalizando vivir en la mierda. Otras veces cazas al vuelo: &ldquo;Los ni&ntilde;os ya no bailan sin grabarse, que te lo digo yo&rdquo;. Lees alguna noticia de terror: &ldquo;<a href="https://www.instagram.com/reel/DUmpq5kAtfp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Only fans convirti&oacute; a las chicas de clase media en prostitutas y a los chicos de esa generaci&oacute;n en puteros digitales</a>&rdquo;. Te lo corrobora otra conversaci&oacute;n o&iacute;da al azar: &ldquo;Antes que currar tantas horas de camarera, prefiero ense&ntilde;ar mi culo en la pantalla: cobro 1000 euros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto ha sido un <em>pensat i fet</em>, pero los &aacute;nimos se van aquietando seg&uacute;n dejamos atr&aacute;s el cintur&oacute;n urbano. Los ni&ntilde;os tambi&eacute;n charlan, en el coche. Escucho sus conversaciones: &ldquo;Imagina qu&eacute; horror que te persigan en el patio con una rosa y poemas de amor escritos por Chat GPT&rdquo;.&nbsp;&nbsp;Otras veces, se plantean dilemas: &ldquo;&iquest;Te alimentar&iacute;as a base de pl&aacute;tanos, con el asco que te dan, si con eso supieras que te iba a tocar la loter&iacute;a?&rdquo;. Cuando llevamos unos cuarenta minutos de trayecto, empiezan a anunciarse en las salidas de la carretera los pueblos donde Idealista me devuelve resultados &mdash;una vez pongo mis filtros de b&uacute;squeda&mdash;. No es ya el cintur&oacute;n urbano, sino sus tobillos. Una hora y media o dos en trenes de Cercan&iacute;as que fallan m&aacute;s que una escopeta de feria.
    </p><p class="article-text">
        Comienzan a aparecer, tambi&eacute;n, almendros en flor. Mi entusiasmo es, tal vez, un poco exagerado. Mirad, son trozos de nube. Exclamo que es como si se hubiera enganchado, en las ramas, espuma de &aacute;ngeles. Ya no s&eacute; ni lo que digo. Conduzco loca de contenta. Me preguntan los ni&ntilde;os si voy a se&ntilde;alar cada &aacute;rbol del camino y contesto que s&iacute;. Que por supuesto, dado que ya asoma la primavera trompetera. Ponemos a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/lana-del-rey-mito-pop-revienta-yugo-exigencia-autenticidad_1_9743938.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lana del Rey</a> para aprender de indolencia elegante. Nos acercamos a la costa, despu&eacute;s de pasar la monta&ntilde;a del gigante dormido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pienso que yo no he suscrito este trato sórdido: aceptar que esto es lo que hay, que no nos tocará una VPO de lujo ni cesarán los sobresaltos cotidianos, contra un atardecer extraordinario sin móviles ni malas noticias</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llegar a una playa en febrero es un acontecimiento. Especialmente cuando se ha abierto el cielo, despu&eacute;s de meses. Y adem&aacute;s ha amainado el viento. Los ni&ntilde;os salen en desbandada y suben a un barco pirata. Hay una jerarqu&iacute;a bien definida de capitana, contramaestre y grumetes. Antes, nos hemos descalzado y sentido la arena fr&iacute;a en los dedos de los pies. Abro un libro como se abre un claro en el cielo. Aparecen esas nubes rosas que hay en la costa de Valencia algunos atardeceres. Nada llameante, apenas un rosa p&aacute;lido de ala de flamenco. Pienso que yo no he suscrito este trato s&oacute;rdido: aceptar que esto es lo que hay, <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/alicante/vecinos-legales-vpo-alicante-ganaron-cargos-pp-haga-justicia-dejen-paz_1_13004038.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que no nos tocar&aacute; una VPO</a> de lujo ni cesar&aacute;n los sobresaltos cotidianos, contra un atardecer extraordinario sin m&oacute;viles ni malas noticias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un momento, presiento la lucidez: ahora mismo estamos en el centro de la fiesta. Aunque, <a href="https://www.visor-libros.com/products/poesia-vertical" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dice Juarroz en su poema</a>, &ldquo;en el centro de la fiesta no hay nadie / en el centro de la fiesta est&aacute; el vac&iacute;o. / Pero en el centro del vac&iacute;o hay otra fiesta.&rdquo; Hoy nos ha sido dado llegar a esta &uacute;ltima. Tuve esa misma sensaci&oacute;n en el teatro, hace una semana, cuando vi&nbsp;<a href="https://edicionesantigona.com/teatro/449-el-aguante-victor-sanchez-rodriguez.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El aguante</em></a><a href="https://edicionesantigona.com/teatro/449-el-aguante-victor-sanchez-rodriguez.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, de V&iacute;ctor S&aacute;nchez</a>. La obra <a href="https://ivc.gva.es/es/escena/programacion-escena/valencia-prog/el-aguante-r-cc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; hasta el 1 de marzo en Val&egrave;ncia</a>, despu&eacute;s girar&aacute; por Castell&oacute;n y Alicante. Un grupo de personajes la mar de disfuncionales se re&uacute;ne en una caseta de campo. La iluminaci&oacute;n es hermosa sobre el campo de naranjos fantasma. Entre chupitos de cazalla y reproches se dibuja un algo que no les desvelar&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es como comer un bocado extraordinario cuando no lo esperas o quedarte muda delante de un cuadro ante el cual no pensabas detenerte. Cae la noche, sobre esta playa. En el cielo sonr&iacute;e el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_PeZyVKrxqg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gato de Cheshire</a>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/escapada-paises_129_13022970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 21:04:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escapada en los países del este]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Poesía,Playas,VPO - Vivienda de Protección Oficial,ChatGPT,Ciudades,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Técnicas de arrastre (para vidas semipreciosas)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/tecnicas-arrastre-vidas-semipreciosas_129_12956881.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98a783cf-27c5-438b-8420-bafb2b599207_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Técnicas de arrastre (para vidas semipreciosas)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tengo la sensación de que últimamente a Nacho Vegas le cuesta disimular la felicidad y eso en su caso parece una gesta inexplicable</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Nacho Vegas: “La poesía se hace más necesaria que nunca cuando te lo ponen tan difícil”</p></div><p class="article-text">
        Cuando aparece sobre el escenario, el pelo rubio le tapa un poco la cara. Lleva gafas de sol &mdash;de aviador&mdash;, una americana y pantalones acampanados, rollo setentero. Parece inc&oacute;modo debajo de los focos. Es <a href="https://www.eldiario.es/temas/nacho-vegas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nacho Vegas</a> y va a dar comienzo un nuevo concierto. No s&eacute; si a estas alturas hay que explicar qui&eacute;n es este se&ntilde;or o por qu&eacute; es una alegr&iacute;a nacional y auton&oacute;mica que haya sacado nuevo disco. Y es que nos encontramos entre dos hitos: la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=J9KzdDP0kCo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salida de </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=J9KzdDP0kCo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vidas semipreciosas</em></a> (el 23 de enero) y el concierto que dar&aacute; en Val&egrave;ncia (<a href="https://palaualameda.com/events/concierto-de-nacho-vegas-en-valencia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 26 de febrero</a>). Espero verles ah&iacute; a todos.
    </p><p class="article-text">
        Si miramos la portada del nuevo disco de Vegas, sale con pelazo. Eso siempre es buena se&ntilde;al m&aacute;s all&aacute; de los cincuenta a&ntilde;os. La fotograf&iacute;a es en blanco y negro y &eacute;l tiene las manos as&iacute; un poco atormentadas, hundidas en la melena. Bien, <em>no surprises</em>. Y, una vez que nos ponemos a escuchar el disco, tampoco muchas m&aacute;s. Ni falta que hace. Cuando llevas veinticinco a&ntilde;os haciendo m&uacute;sica y adem&aacute;s no te has muerto por tus tan manidos excesos, tal y como rezaban todos tus hor&oacute;scopos, qu&eacute; menos que seguir celebrando la vida: &ldquo;con lo poco que somos / lo mucho que lo intentamos&rdquo;, canta en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EIeb_k8KS_E" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alivio</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre recordaremos al primer amigo que nos habl&oacute; de Nacho Vegas y que al principio este nos pareci&oacute; un pesado, un tost&oacute;n, un CANTAUTOR (poque hab&iacute;a que re&iacute;rse de ellos). Pero entonces ven&iacute;a una tristura, un desenga&ntilde;o o algo vergonzoso y se convirti&oacute; en el mejor lugar al que volver. No s&eacute; a ustedes, a m&iacute; me acompa&ntilde;a desde hace veinte a&ntilde;os ya. As&iacute; que estamos de celebraci&oacute;n por este nuevo trabajo de Nacho, aunque no implique una revoluci&oacute;n est&eacute;tica <em>&agrave; la Rosal&iacute;a</em>. Casi preferimos que no salga, qu&eacute; s&eacute; yo, como un san Sebasti&aacute;n atado a una columna, asaeteado desnudo, sino que aparezca en el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=NzqYAxtFD14" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo de </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=NzqYAxtFD14" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Mi peque&ntilde;a bestia</em></a> comi&eacute;ndose unas uvas en un barco. Con la camisa desabrochada. Lo m&aacute;s raro que hace es bailar moviendo un poco el hombrito y las manos en forma de pistola. Queremos tanto a Nacho.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica musical no la van a encontrar en esta columna, porque aqu&iacute; lo bancamos. Leo que es un disco &ldquo;imperfecto pero coherente&rdquo; o lo que sea. Claro que s&iacute;, la propia voz de Nacho es imperfecta, por no hablar de la turra que da con ciertos temas y causas que ni les cuento. Pero es que nadie como &eacute;l para cantar cada vez con m&aacute;s solidez al don de la ternura en tiempos de lobos. Con la l&uacute;cida conciencia de que quiz&aacute;s todo placer sea (solo) un alivio, sigue sabiendo c&oacute;mo cazar momentos &uacute;nicos en sus canciones: &ldquo;despunta el alba / veo dorados alfileres en tu espalda&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo mejor es que hace tiempo ya que desterr&oacute; el malditismo de sus letras y se hizo a una alegr&iacute;a ir&oacute;nica. A veces un poco salvaje. Yo le compro siempre las llamadas a la acci&oacute;n, como las de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=D6-J_odEUWE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ciudad vampira</em></a> o <a href="https://www.youtube.com/watch?v=6B7X3cuXKWg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nuevos planes, id&eacute;nticas estrategias</em></a>: un conjunto de parias afilando estacas para matar a los vampiros que nos chupan la alegr&iacute;a y que pueden ser los urbanistas o las enormes corporaciones an&oacute;nimas. Cada uno sabe, pero lo escuchas y quisieras ser parte de alguna de las conjuras de los necios con que se divierte, &ldquo;siempre a favor de estar en contra&rdquo;. Cuando los ni&ntilde;os preguntan qu&eacute; es lo que comen las brujas, Nacho nos lo ense&ntilde;&oacute;, hay que decirles con cara gamberra y como para darles un poco de miedo, &ldquo;leche, galletas y a ti&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escucho a Vegas mientras conduzco. Estoy parada en un sem&aacute;foro y cruza un padre primerizo con su carrito. Lo s&eacute; por el brillo que los envuelve y porque &eacute;l lleva al beb&eacute; como quien llevara un bot&iacute;n ligero y semiprecioso, algo que pudiera volarse con un soplo, un diente de le&oacute;n, un cristal fin&iacute;simo. Del otro lado del paso de peatones sale una se&ntilde;ora con pinta agotada, empuja con esfuerzo una silla de ruedas. La anciana que baje de ah&iacute;, en su casa, tendr&aacute; que ser transportada despacio al sof&aacute;. Ese movimiento se llama &ldquo;transferencia&rdquo;, t&eacute;cnicamente. Son unos pasitos cortos, hacia atr&aacute;s, un peque&ntilde;o tango rid&iacute;culo y dif&iacute;cil. Acabo de ver dos gestas cotidianas y diminutas, una hecha de luz y otra de sombra.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todavía le canta al deseo insatisfecho como pocos, pero cada vez con la cabeza más clara, más consciente de todas las variedades de la existencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que &uacute;ltimamente a Nacho Vegas le cuesta disimular la felicidad y eso en su caso parece una gesta inexplicable. Todav&iacute;a le canta al deseo insatisfecho como pocos, pero cada vez con la cabeza m&aacute;s clara, m&aacute;s consciente de todas las variedades de la existencia, que Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez resum&iacute;a as&iacute;: &ldquo;el goce de crecer, la gloria de la acci&oacute;n y el esplendor de la hermosura&rdquo;. Vegas nunca obvia la cara B de todo esto, las adherencias y las impurezas (&ldquo;lo que muere dentro como un secreto feo&rdquo;), pero le agradezco la generosidad de poner a brillar, una vez m&aacute;s, sus canciones entre fuga y fragilidad. Qui&eacute;n cantar&aacute;, si no, la belleza de quedarnos a mitad del vuelo y, entonces, poder ponernos a bailar moviendo el hombrito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/tecnicas-arrastre-vidas-semipreciosas_129_12956881.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2026 22:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Técnicas de arrastre (para vidas semipreciosas)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Nacho Vegas,Cantautores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un consejo que te ayudará con tu (desastrosa) vida amorosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/consejo-ayudara-desastrosa-vida-amorosa_129_12920836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62071ce9-08e4-40c3-979e-4026cb00440e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un consejo que te ayudará con tu (desastrosa) vida amorosa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Difundir el patrimonio cultural también es servicio público, amigos</p></div><p class="article-text">
        Se est&aacute; programando muy buen teatro en la ciudad. Y eso que la gesti&oacute;n de Mar&iacute;a Jos&eacute; Mora no est&aacute; libre de cr&iacute;ticas &mdash;las m&aacute;s fundadas, desde la asociaci&oacute;n de actores y actrices valencianos profesionales&mdash;. Ayudas que llegan tarde o no llegan, plazos que se dilatan: eso es una jodienda y espero que le den la guerra que tienen que darle. Pero habr&aacute; que afrontar que la calidad art&iacute;stica de lo que se ofrece es fundamental. Cuidar y proteger el entramado art&iacute;stico local, c&oacute;mo no. Sin embargo, se me atraganta que se critique la programaci&oacute;n de teatro cl&aacute;sico en la escena p&uacute;blica de Val&egrave;ncia. Sobre todo, despu&eacute;s del p&aacute;ramo que vivimos durante las legislaturas del Bot&agrave;nic, cuando debieron de pensar que traer a la Compa&ntilde;&iacute;a Nacional de Teatro Cl&aacute;sico era poco menos que levantar el brazo derecho, cantar el cara al sol.
    </p><p class="article-text">
        Especialmente durante la &uacute;ltima legislatura, hab&iacute;a que ir a otras capitales de provincia o a Madrid para ver alg&uacute;n cl&aacute;sico de una cierta altura. No era eso, precisamente, lo que hac&iacute;a Lorca con la Barraca cuando se llevaba a Lope y Calder&oacute;n (adaptados, con lenguajes esc&eacute;nicos de vanguardia) a lugares remotos. Difundir el patrimonio cultural tambi&eacute;n es servicio p&uacute;blico, amigos. Pero no solo eso: lo que algunos parecen echar de menos no daba tanto de s&iacute;. A nivel experiencia de usuario, me refiero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante tres oto&ntilde;os estuvo viniendo una colega, directora teatral francesa, a pasar un mes en Val&egrave;ncia. Lleva treinta a&ntilde;os viviendo del teatro, all&aacute;. Aqu&iacute;, no se perd&iacute;a nada que echaran en las salas, sobre todo las p&uacute;blicas, pero comentaba que el teatro que hab&iacute;a visto en nuestra ciudad era profundamente conservador. Con la carga tr&aacute;gica que tiene esta palabra si hablamos de artes esc&eacute;nicas. Incluso el teatro local ol&iacute;a muchas veces a subvencionado, dec&iacute;a. No que no debiera estarlo (pues mucho m&aacute;s lo est&aacute; en su pa&iacute;s), sino que parec&iacute;a teatro de pobres en el sentido creativo. Esos a&ntilde;os, el TEM hizo un buen papel, aunque ahora parecen un tanto desnortados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que como espectadora celebro el estupendo teatro que estoy viendo &uacute;ltimamente, sobre todo en el Rialto. Me alegran por igual las compa&ntilde;&iacute;as valencianas y nacionales. Si me estremeci&oacute; <a href="https://teatroclasico.inaem.gob.es/2025/06/10/la-fortaleza-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La fortaleza</em></a>, de Luc&iacute;a Carballal, desde que comenz&oacute; 2026 he visto un par de obras rese&ntilde;ables en esa sala: primero, a una enorme compa&ntilde;&iacute;a valenciana hacer un montaje sobre los cuidados (<a href="https://ivc.gva.es/es/ivc/programacion-ivc/canviarem-bolquers-segon-el-boe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Canviarem bolquers segons el BOE</em></a>). De esta producci&oacute;n de Contrahecho dir&eacute; que as&iacute; s&iacute;, que para abordar temas sociales se ha de abandonar el p&uacute;lpito imaginario y la arenga grave, darle la vuelta. Como en este caso, para que, a partir de un espect&aacute;culo voluntariamente absurdo y <em>despeluchao</em>, nos preguntemos qu&eacute; haremos cuando nos toque cuidar a nuestros mayores o si nos lo podremos permitir. A 50 euros la noche de hospital, pagados en negro a una mujer sin cara, de voz aguda. El diablo est&aacute; en esos detalles.
    </p><p class="article-text">
        Y luego hay palabras (y tem&aacute;ticas) que funcionan siempre. Atraviesan el espacio con m&aacute;s solvencia las palabras cortas y verdaderas, que dec&iacute;a Churchill. [Siempre el miedo a que sea de nuevo una cita ap&oacute;crifa de Churchill, pero no, no en esta ocasi&oacute;n, en que nos referimos a su arenga a los brit&aacute;nicos de 1940: &ldquo;blood, toil, tears and sweat&rdquo;]. Palabras como sangre, como guerra. Como amor, claro. De qu&eacute; va a hablar el arte, sino de la materia humana una y mil veces. Y que viva el teatro que nos anima a ser <a href="https://www.eldiario.es/spin/deportes/escandalo-arbitral-copa-africa-campeona-senegal-marcho-campo-doble-robo-marruecos-pm_1_12918403.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Senegal en la Copa &Aacute;frica</a>, a plantar batalla. Contra qui&eacute;n, cada uno sabe, pero dar guerra. Hay que ser tan enorme como Mar&iacute;a Velasco, <a href="https://ivc.gva.es/es/escena/vendran-los-alienigenas-y-tendran-tus-ojos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuya obra se represent&oacute; este fin de semana</a>, para que tu personaje grite &ldquo;qu&eacute; pasa si soy mediocre, pero mis sentimientos no&rdquo;. O, tambi&eacute;n, que uno va hacia el amor sabiendo que va a perder, pero que el miedo estrecha la vida. La protagonista se puso a departir sobre sus problemas sentimentales con el <em>Ecce homo</em> de Borja, el de la se&ntilde;ora Cecilia. &Eacute;l le contestaba y no era solo iron&iacute;a posmoderna: lo que dar&iacute;amos por tener a un Cristo hablando en plan &ldquo;amiga, date cuenta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/shorts/Ha13jL5OhXw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vendr&aacute;n los alien&iacute;genas y tendr&aacute;n tus ojos</em></a> es una met&aacute;fora sencilla pero potente: cuando llega, el amor es tan raro como un avistamiento. As&iacute; de marciano. La obra se abr&iacute;a con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=t365MuktYQs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Starman</em></a>, de Bowie, sonando a todo trapo. No hab&iacute;a muerto Bowie desde que hab&iacute;a registros. Por lo menos fue as&iacute; hasta enero de 2016, hace diez a&ntilde;os. Y entonces, lleg&oacute; la muerte y tuvo sus ojos, sus ojos alien&iacute;genas de dos colores. Tambi&eacute;n es cierto que fundes una sala a negro, pones a Cohen o a cualquiera que est&eacute; en la memoria colectiva (hace poco, en otra pieza, fue <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Sa7T72nWa_A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Palabras para Julia</em></a>) y se emociona todo hijo de vecino. Que es lo que queremos del teatro. Que nos emocione. Que la <a href="https://aapv.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AAPV</a> pelee lo suyo, que el IVC programe y produzca espect&aacute;culos de compa&ntilde;&iacute;as valencianas, que contraten actores valencianos y les paguen a tiempo. Pero yo lo quiero todo, cuando voy al teatro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si necesitan un consejo que les ayude con su desastrosa vida amorosa, vayan al teatro. Pero a un teatro que nos trate como a público inteligente, por favor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los pr&oacute;ximos tres meses se vienen con una programaci&oacute;n atractiva en Val&egrave;ncia, p&uacute;blica y privada. Vayamos a la <a href="https://www.eldiario.es/temas/sala-russafa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sala Russafa</a>, al <a href="https://inestable.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espai Inestable</a>, a la <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/sala-l-horta-acoge-consciencia-comedia-terapias-espiritualidad_132_10602324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sala l&rsquo;Horta</a>, al <a href="https://teatrocirculo.com/es/inicio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teatro C&iacute;rculo</a>. Y a las <a href="https://ivc.gva.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salas p&uacute;blicas</a>. Que no es tan caro. Y adem&aacute;s calienta el alma. Traigan a artistas valencianos que est&aacute;n llenando salas en Madrid y h&aacute;ganles la promoci&oacute;n, que a veces tenemos complejitos, aqu&iacute;. Y si necesitan un consejo que les ayude con su desastrosa vida amorosa, vayan al teatro. Pero a un teatro que nos trate como a p&uacute;blico inteligente, por favor. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/consejo-ayudara-desastrosa-vida-amorosa_129_12920836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2026 22:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un consejo que te ayudará con tu (desastrosa) vida amorosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunitat Valenciana,Teatro,Teatro Clásico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Indulgencia plenaria!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/indulgencia-plenaria_129_12886584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc229f9a-f5a6-4d0a-93f9-e0c11bfba676_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x807y727.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Indulgencia plenaria!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> En año jubilar nos ponían más fácil aligerar las cargas, disminuir las penas; pero si ustedes son lectores preocupados por la salvación de su alma, no se preocupen: habrá más oportunidades</p></div><p class="article-text">
        Fue en septiembre u octubre: entre un p&aacute;same el agua y un me alcanzas la sal, en una comida laboral, alguien cont&oacute; con sorpresa que fue a Roma y que la ciudad estaba petada. Ya hab&iacute;a pasado sobradamente la elecci&oacute;n del nuevo Papa, as&iacute; que me descaro y digo que es porque 2025 es a&ntilde;o jubilar. A veces est&aacute; bien saber estas cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute;-me-est&aacute;s-contando. Lo que oyes, jubileo que te veo. No puede ser, pero si eso es muy antiguo. Que s&iacute; que s&iacute;, digo, que la gente va a ganar el jubileo. Yo creo que es postureo, dice otro mientras insiste en la aliteraci&oacute;n y come el arroz del d&iacute;a. Que no, que yo misma he ganado el jubileo otras veces, digo provocando un desconcierto confuso.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o que ha comenzado ya no ser&aacute; a&ntilde;o jubilar, como s&iacute; lo fue el anterior. Imag&iacute;nense, que lo bueno nos ten&iacute;a que haber pasado ya en 2025. M&aacute;s que lo bueno, no seamos bobos, se trata de algo superior: de la remisi&oacute;n de la pena.
    </p><p class="article-text">
        Esto parece algo alejado de nuestra experiencia contempor&aacute;nea, pero piensen c&oacute;mo ser&iacute;a si pudi&eacute;ramos remediar o borrar las consecuencias de nuestros errores. Creo que rara vez pretende nadie hacer da&ntilde;o a conciencia; somos m&aacute;s bien, como describ&iacute;a Iris Murdoch con compasi&oacute;n,&nbsp;<em>decent chaps</em>, gente decente que con frecuencia se equivoca.
    </p><p class="article-text">
        Pero la teolog&iacute;a, ya lo saben, siempre trata de hilar fino y suele complicar las cosas. Se distingue entre el pecado (que puede perdonarse) y la pena que el mismo acarrea, por la que hay que pagar s&iacute; o s&iacute;, en este mundo o en el otro. Algo as&iacute; como sus consecuencias. Es decir, que en a&ntilde;o jubilar nos pon&iacute;an m&aacute;s f&aacute;cil aligerar las cargas, disminuir las penas. Pero si ustedes son lectores preocupados por la salvaci&oacute;n de su alma, no se preocupen: habr&aacute; m&aacute;s oportunidades. Hasta el rabo, todo es toro.
    </p><p class="article-text">
        Ya, pero &iquest;es que el jubileo se gana? Hablemos con propiedad, que para algunos esto es muy serio. En realidad, lo que se obtiene (o se recibe) es la indulgencia plenaria &mdash;o parcial&mdash;. Aunque como seres humanos libres, para el catolicismo, debemos tambi&eacute;n poner el cuerpo: nuestros peque&ntilde;os m&eacute;ritos. El cabreo de Lutero, la furia reformista, se desata sobre todo por esta cuesti&oacute;n. Qu&eacute; es eso de que nos vamos restando d&iacute;as de purgatorio si compramos un papel o hacemos no s&eacute; cu&aacute;ntos ayunos. Y esta, ya saben, es la eterna disquisici&oacute;n entre la fe y las obras. O sea, entre el poder infinito de Dios y la libertad humana.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si esto les quita el sue&ntilde;o, en las circunstancias actuales. Aunque hay quien habr&aacute; ganado el jubileo como quien va al f&uacute;tbol el domingo, al montonet y por acumulaci&oacute;n, tambi&eacute;n hay gente escrupulosa que se lo mira al detalle. Entonces el asunto se pone m&aacute;s dif&iacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta que no basta con peregrinar a los santos lugares o cruzar la puerta santa (que es una imagen hermosa y ojal&aacute; hubiera muchas puertas santas en mi ciudad para cruzarlas todas), sino que debe haber prop&oacute;sito de enmienda, confesi&oacute;n y una serie adicional de requisitos complicados en los que pienso alguna noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&aacute;n imaginar que el concilio de Trento, donde se perge&ntilde;&oacute; la respuesta a Lutero, no fue f&aacute;cil. En el calor de la discusi&oacute;n, algunos llegaron incluso a tirarse de las barbas. El obispo de Cava intervino en 1546 y se aline&oacute; con una posici&oacute;n similar a la de Lutero, la de la justificaci&oacute;n por la fe: fue posteriormente procesado por la Inquisici&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor es pálido y solo, mucho más frágil que las determinadas determinaciones de algunos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me maravillo una vez m&aacute;s por la tensi&oacute;n extrema con la que vivimos cualquier asunto. Y busco esa definici&oacute;n de Nietzsche del hombre como &ldquo;cuerda tendida entre la bestia y el superhombre, una cuerda sobre un abismo&rdquo;. Pienso en la enorme voluntad de poder de Trump, de Putin. Me compadezco de la d&eacute;bil Europa y de sus declaraciones bienintencionadas.
    </p><p class="article-text">
        Si en este a&ntilde;o que entra todos pudi&eacute;ramos dar y recibir indulgencias plenarias, no nos quedar&iacute;a nadie a quien odiar y de quien rajar en el caf&eacute;. Vivir&iacute;amos en un cap&iacute;tulo de los Teletubbies, pero no hay caso. El amor es p&aacute;lido y solo, mucho m&aacute;s fr&aacute;gil que las determinadas determinaciones de algunos. Sea por la cuesti&oacute;n de la fe y las obras, sea por las cuestiones de derecho internacional y soberan&iacute;a, retomo las <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/papa-recuerda-2025-marcado-guerra-muerte-anorado-francisco_1_12878658.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">palabras de Le&oacute;n XIV</a>, que ped&iacute;a para comenzar este nuevo a&ntilde;o &ldquo;una paz desarmada y desarmante&rdquo;. No parece haber tenido mucho ojo, el papa, y sin embargo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/indulgencia-plenaria_129_12886584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2026 22:56:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Vladímir Putin,Papa León XIV]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los mejores deseos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mejores-deseos_129_12862838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5697a246-4a07-4a6f-8aaf-44a17bd5d2f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_1133093.jpg" width="1762" height="991" alt="Los mejores deseos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Viene la Navidad, hacemos recuento de daños porque es inevitable</p></div><p class="article-text">
        Al final del a&ntilde;o, cada uno cuenta la feria como le va: quien haya tenido mala salud desea que en el a&ntilde;o que entra no le flaquee. El pobre ruega bienes, el angustiado pide paz, pero todos deseamos que la rueda del destino nos sea, ahora s&iacute; que s&iacute;, favorable. Escrib&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/sylvia-plath-incandescente-fugaz_132_10841072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sylvia Plath</a> en sus diarios: &ldquo;Si consigo superar este a&ntilde;o habr&eacute; logrado la mayor victoria de mi vida&rdquo;. Claro que la desgracia no se suele circunscribir a un a&ntilde;o natural, pero andamos siempre buscando asideros que nos aseguren que la cosa ir&aacute; mejor. Por favor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi Nochebuena familiar se siguen cantando villancicos. Tras&nbsp;<em>El burrito sabanero</em>&nbsp;y&nbsp;<em>Ya vienen los Reyes</em>&nbsp;(o&nbsp;<em>Ya viene la vieja</em>, en su variante popular), seg&uacute;n avanza la noche comenzamos a entonar canciones un poco m&aacute;s l&uacute;gubres como&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=zSKYWkEYVsQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Al alba</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=zSKYWkEYVsQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, de Aute</a>, o&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Sa7T72nWa_A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Palabras para Julia&nbsp;</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Sa7T72nWa_A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en versi&oacute;n de Paco Ib&aacute;&ntilde;ez</a>. Los ni&ntilde;os se han ido durmiendo por los sof&aacute;s o en las camas, dejados caer como mu&ntilde;equitos, entre abrigos grandes y fr&iacute;os. Con suerte, antes nos han dado el sobre con estrenas para que lo custodiemos. Y as&iacute; no toca hacer el cuadro de buscarlo, al marchar. Llega el momento en el que, ya con las luces bajas, se escucha &ldquo;no s&eacute; decirte nada m&aacute;s, pero t&uacute; debes comprender que yo a&uacute;n estoy en el camino&rdquo; (y los dem&aacute;s a&uacute;llan: &ldquo;en el camiiiiiinooooo&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un momento de lucha obrera, de batalla com&uacute;n: cada cual est&aacute; haciendo su balance, mirando en la columna de lo que falta, tragando con cava alg&uacute;n desprecio o lo que sea. Que no se necesita hablar de ello para darnos por enterados. Y cantamos esos versos de Goytisolo, que son himno nacional, porque tratamos de seguir creyendo que la vida es bella, ya ver&aacute;s. Es como <a href="https://www.eldiario.es/temas/miguel-hernandez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel Hern&aacute;ndez</a> desde la c&aacute;rcel animando a su hijo a defender la risa pluma por pluma, con sus cinco diminutas ferocidades. Son reveladoras las frases que les dedican ciertos escritores a sus hijos. Aunque muchas las llevo conmigo, siempre me gust&oacute; de una manera especial, por radical, la frase que le escribe <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/surrealismo-posterrorista_129_4423279.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute; Breton</a> a su hija, <a href="https://teatenerife.es/autor/elleouet-breton-aube/182" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aube</a>: &ldquo;te deseo que seas locamente amada&rdquo;. No parece un gran consejo, la verdad, sobre todo por el adverbio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero por ah&iacute; va tambi&eacute;n <a href="https://librotea.eldiario.es/libros/consideraciones-sobre-la-revolucion-francesa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Madame de Sta&euml;l</a>, cuando afirma que &ldquo;pasiones tendr&iacute;amos que pedirle a Dios, si nos atrevi&eacute;ramos a pedirle alguna cosa&rdquo;. No basta con tener un sal&oacute;n en Par&iacute;s en el siglo XVIII o ser baronesa para hablar de esa manera; solo puede hacerse desde el privilegio de haberlo vivido. Quien lo prob&oacute; lo sabe. Hace poco una amiga me habl&oacute; de un antiguo amor que hab&iacute;a regresado y al que tem&iacute;a, del que seguramente deber&iacute;a escapar. Supe que eso ser&iacute;a lo sensato, supe que iba a ser dif&iacute;cil que encontrara la manera de hacerlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si has vivido al margen, imagino, no le dedicas un poema a tu hija para decirle que oposite a la función pública o que invierta en determinados productos financieros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Claro que no todo son consejos alocados; tambi&eacute;n hay deseos m&aacute;s sabios, un poco m&aacute;s reconfortantes. Est&aacute; por ejemplo el precioso poema de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/rudyard-kipling-triunfo-fracaso-impostores_1_4158670.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kipling</a> a su hijo,&nbsp;<em>If</em>: &ldquo;Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti, / pero tambi&eacute;n aceptas que tengan dudas&rdquo;.&nbsp;Incide mucho en este tema: en atreverse a perder la consideraci&oacute;n ajena sin hundirse, en el valor de volver a empezar sin decir una palabra de la p&eacute;rdida. Entiendo por norma general que los que escriben l&iacute;neas como las que he referido no tuvieron, precisamente, una vida gregaria o com&uacute;n. Si has vivido al margen, imagino, no le dedicas un poema a tu hija para decirle que oposite a la funci&oacute;n p&uacute;blica o que invierta en determinados productos financieros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Obvio que no: escribes, a tus hijos o a quien sea, desde la experiencia radical de no estar nunca instalado del todo en ning&uacute;n sitio. Esa es la soledad salvaje del corredor de fondo, como canta &Aacute;ngel Stanich en su <a href="https://www.youtube.com/watch?v=-Y5E53d9lKA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enorme canci&oacute;n &ldquo;Le Tour &lsquo;95&rdquo;</a>. Ese mismo es siempre el lema de los que tienen una pasi&oacute;n, de los que desean con furia y que por tanto han catado m&aacute;s de una vez el sabor de la derrota y del triunfo. Hay que aprender a tratarlos a ambos, seg&uacute;n Kipling, como a impostores. Viene la Navidad, hacemos recuento de da&ntilde;os porque es inevitable. La rueda de la fortuna medieval da una vuelta m&aacute;s. Hay que cargar en brazos al porvenir de nuestros huesos y nuestro amor. No todo han sido desdichas, claro que no. Heredo canciones, espero dejar canciones.
    </p><p class="article-text">
        Les regalo un poema de Ungaretti, &ldquo;<em>Mattina</em>&rdquo;: &ldquo;Me ilumino / de inmensidad&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/mejores-deseos_129_12862838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 22:01:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los mejores deseos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Responsabilidad difusa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/responsabilidad-difusa_129_12828305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce85f9b3-7947-4412-a761-985ee3bd8a74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Responsabilidad difusa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchas ocasiones, ya nos lo enseñaba la navaja de Ockham, la solución más sencilla es la correcta: estaba informado, quería comer con Vilaplana, se negaba a confinar una provincia</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El infierno debe ser un lugar donde te encierran con tus consecuencias y te obligan a lidiar con ellas&rdquo;, escribe Laura Restrepo. Una cosa tiene la ficci&oacute;n que no tiene la vida y es que presenta finales y principios, f&aacute;bulas complejas o simples, abiertas o cerradas, pero siempre contenidas entre una primera frase y&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ultima-frase_129_12486449.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una &uacute;ltima</a>. Las historias, algunas historias, nos dan cierta ilusi&oacute;n de control: esto empieza as&iacute;, sucede algo, concluye de tal o cual manera. Pero la vida, qu&eacute; terca, se empe&ntilde;a en prolongarse despu&eacute;s de lo que deb&iacute;a haber sido el punto final y en agarrarse a historias que poco tienen que ver, en principio, con uno mismo. Y de este modo es muy dif&iacute;cil establecer responsabilidades claras.
    </p><p class="article-text">
        Por ello se entiende el &eacute;xito del t&oacute;pico barroco que asocia la cuna y el sepulcro, las mantillas con la mortaja, pues remite precisamente a la necesidad de delimitar el arco de una vida, de hacerla asumible. Claro est&aacute;, con el &aacute;nimo encomiable de detectar los nexos causales y deducir la moralidad de una historia o de una vida. De eso se trata casi siempre. Y mucho m&aacute;s cuando hablamos no de una ficci&oacute;n, sino de una tragedia como la que ocupa un porcentaje no peque&ntilde;o de las p&aacute;ginas de este peri&oacute;dico. Ya lo saben, dimitieron a Maz&oacute;n; es posible que no pague penalmente, pero es un cad&aacute;ver pol&iacute;tico. O casi. Tras la publicaci&oacute;n de los mensajes de Pradas, los familiares de las v&iacute;ctimas presionan para que se le reclame el acta de diputado. En muchas ocasiones, ya nos lo ense&ntilde;aba la navaja de Ockham, la soluci&oacute;n m&aacute;s sencilla es la correcta: estaba informado, quer&iacute;a comer con Vilaplana, se negaba a confinar una provincia. Vale, &iquest;y qu&eacute; m&aacute;s? &iquest;Ah&iacute; acaba todo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las tragedias, en las ficciones serias quiero decir, la responsabilidad no es nunca de un solo personaje. Aunque la f&aacute;bula empiece en el verso primero y acabe en el 3000, digamos, siempre hay una prehistoria que explica por qu&eacute; hemos llegado hasta ah&iacute;. En<em>&nbsp;La vida es sue&ntilde;o,&nbsp;</em>por ejemplo, se concatenan los hechos hasta dar con Segismundo encerrado en una torre al principio de la obra.&nbsp;&nbsp;As&iacute; lo explica Basilio: hubo presagios en el cielo, la madre del pr&iacute;ncipe muri&oacute; en el parto, &hellip; El rey de Polonia reconoce y niega a un tiempo: admite ante la corte que tiene un sucesor leg&iacute;timo, pero desdibuja su responsabilidad en la toma de decisiones. Y eso mismo hace despu&eacute;s Segismundo cuando, liberado del encierro, se comporta como un tirano, un compuesto de hombre y fiera.
    </p><p class="article-text">
        Lo que trato de expresar es que incluso la f&aacute;bula teatral excede a las acciones mostradas en escena. Como espectadores, solemos juzgar lo que tenemos delante y, a partir de ah&iacute;, elaboramos nuestro veredicto. Otras veces, nos quedamos cavilando, al cerrarse el tel&oacute;n, y hacemos predicciones: &iquest;se convertir&aacute; el nuevo rey en un tirano que invoque la raz&oacute;n de Estado para gobernar a su arbitrio? En el centro de&nbsp;<em>La vida es sue&ntilde;o</em>, Segismundo advierte que &ldquo;en este mundo, en conclusi&oacute;n, / todos sue&ntilde;an lo que son, / aunque ninguno lo entiende&rdquo;. Resuena especialmente ahora el momento en que describe c&oacute;mo sue&ntilde;a el rey que es rey y hasta qu&eacute; punto &ldquo;este aplauso, que recibe / prestado, en el viento escribe&rdquo;. Que las apariencias sean solo eso, vanidad de vanidades, no exime a los personajes de responder por sus actos. Esta concepci&oacute;n de la tragedia se opone a la de los cl&aacute;sicos griegos, para los cuales el hado (lo fatal) difuminaba las responsabilidades: cada cual se abismaba de forma irremediable en su destino.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No podemos creer en la responsabilidad difusa, la teoría que asegura que lo fatal iba a producirse en cualquier caso y que la cadena trágica debía conducir, sí o sí, al tremendo desenlace del 29 de octubre pasado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Parece que se va muriendo el personaje del antiguo president; el patio de mosqueteros (al que Lope de Vega llamaba &ldquo;senado&rdquo;,&nbsp;<em>never forget</em>) abuchea el desenlace de la historia o critica la versi&oacute;n de lo que ha visto en funci&oacute;n de muchos factores: est&eacute;tico, emocional, te&oacute;rico, moral&hellip;&nbsp;&nbsp;En los tribunales, sin embargo, se deber&iacute;a esclarecer la verdad judicial que, en el caso que nos ocupa, consiste en demostrar el nexo causal de la terrible negligencia. No podemos creer en la responsabilidad difusa, la teor&iacute;a que asegura que lo fatal iba a producirse en cualquier caso y que la cadena tr&aacute;gica deb&iacute;a conducir, s&iacute; o s&iacute;, al tremendo desenlace del 29 de octubre pasado. Como si todav&iacute;a crey&eacute;ramos en el hado. No, claro que no: la responsabilidad no es difusa, pero es probable que haya m&aacute;s de uno al que se&ntilde;alar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/responsabilidad-difusa_129_12828305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Dec 2025 20:34:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Responsabilidad difusa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,Carlos Mazón,DANA,Salomé Pradas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Puro teatro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/puro-teatro_129_12790203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d90c7f6c-51b5-4d45-b923-73a98ef90396_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Puro teatro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estás aprendiendo que es costumbre comunicar los fallos antes que las sentencias. Son usos judiciales que te sorprenden. Pero de algún modo tú eso ya lo sabías, lo has visto con tus ojos</p></div><p class="article-text">
        Una ni&ntilde;a a la que quieres, <em>quasi una dona</em>, toma una decisi&oacute;n importante y lo hace de forma resuelta. Es la &eacute;poca de las bellas intenciones. Te recuerda a Franny Glass, de la novelita de Salinger. La adolescente ha descubierto la oraci&oacute;n del coraz&oacute;n que recomienda el peregrino ruso: la musita dentro de s&iacute;, todo el tiempo. La novelita concluye: &ldquo;sus labios empezaron a moverse, formando palabras en silencio, y continuaron movi&eacute;ndose&rdquo;. &iquest;Es que acaso ya no se puede, despu&eacute;s de una cierta edad, vivir as&iacute;? En&nbsp;<em>Peter Pan</em>, obra escrita con una inteligencia asombrosa, nos cuentan que las hadas, como Campanilla, son tan peque&ntilde;itas que solo tienen espacio para albergar una emoci&oacute;n a cada ocasi&oacute;n. As&iacute;, son totalmente malas o generosas o alegres&hellip; Pero nunca concurren sentimientos contradictorios en ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los adultos del libro&hellip; Resulta tan simp&aacute;tico que el capit&aacute;n Garfio estudiara en una escuela privada de renombre o que lo que m&aacute;s odiase de Peter Pan fuera su mala educaci&oacute;n. Qui&eacute;n quisiera acabar siendo como el se&ntilde;or Darling, viendo solo la parte material del asunto. &Eacute;l siempre preocupado por la opini&oacute;n de los vecinos (qu&eacute; iban a pensar de que tuvieran una ni&ntilde;era-perro) o calculando cu&aacute;nto le iba a costar la dentici&oacute;n de los hijos. Mientras tanto, la se&ntilde;ora Darling (que ten&iacute;a un hermoso beso palpitando en la esquina derecha de la boca, un beso que nadie le pod&iacute;a quitar) le rogaba quedarse a los ni&ntilde;os, no devolverlos. Ah, pero no estamos para tonter&iacute;as literarias. Se contrae la clase media, dice un informe de C&aacute;ritas. Asientes con preocupaci&oacute;n. Noelia Ram&iacute;rez escribe sobre desclasamiento y t&uacute; sabes que es verdad. No se puede hacer bromas con esto. Ni ahora ni nunca.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute;s aprendiendo cosas serias, est&aacute;s aprendiendo que es costumbre comunicar los fallos antes que las sentencias. Son usos judiciales que te sorprenden. Pero de alg&uacute;n modo t&uacute; eso ya lo sab&iacute;as, lo has visto con tus ojos. Has condenado de forma precipitada, te han condenado sin escuchar a las partes. Hace poco te viste reivindicando con ardor la m&aacute;xima de Sancho: no conoce nadie el alma de nadie. A boca llena. Cada vez que dec&iacute;as &ldquo;alma&rdquo; era como si la tuvieras y fuera gigante. Alma, alma, alma. Qu&eacute; exagerados somos a veces en la expresi&oacute;n de nuestros afectos de odio y amor. Tal vez por eso necesitamos poner orden, tirar de voces divinas y de imperativos absolutamente categ&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; ese es el motivo por el que te atraviesa este poema de Mar&iacute;a Negroni en que pide&nbsp;&nbsp;&ldquo;que se alce una nube / promulgando leyes / que nos libre / del qu&eacute; de la belleza / alguna realidad / m&aacute;s &iacute;ntima a&uacute;n que lo real / debe haber / alguna profec&iacute;a / en los alrededores / de la circunstancia&rdquo;. Ah, la circunstancia. Yo soy yo y mi circuncisi&oacute;n, se burlaba Cabrera Infante en&nbsp;<em>Tres tristes tigres</em>. Pero nada de bromas, hemos dicho. Esto es muy serio. Aun as&iacute;, vamos a reconocerlo, algo hermoso trajo la semana; te gust&oacute; mucho <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/lorca-sonrie-saluda-ventana_132_12785754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ver a Lorca sonriendo en la parte de atr&aacute;s de esa camioneta de La Barraca</a>, por unas carreteras que parec&iacute;an las de&nbsp;<em>Sir&acirc;t</em>. Bravo por el documentalista que ha recuperado esas im&aacute;genes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que nadie nos libre del terrible qué de la belleza. Cuando eran pequeños, ¿ninguno de ustedes abría los periódicos que compraban los adultos por las páginas de “sucesos”?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, la alegr&iacute;a dura poco: lees que hay una raza de hormigas par&aacute;sitas que consiguen que las hijas se coman a su madre, a la antigua reina. La invasora segrega una sustancia qu&iacute;mica sobre la reina del hormiguero y las peque&ntilde;as, confundidas, identifican a su madre como la invasora. La despedazan. La reina par&aacute;sita no se mancha las patas. Que nadie nos libre del terrible qu&eacute; de la belleza. Cuando eran peque&ntilde;os, &iquest;ninguno de ustedes abr&iacute;a los peri&oacute;dicos que compraban los adultos por las p&aacute;ginas de &ldquo;sucesos&rdquo;? Te preguntas si no estamos todos unidos en esa pulsi&oacute;n de muerte (de vida) a Peter Pan, que exclama justo antes de ahogarse: &ldquo;Morir ser&iacute;a una gran aventura&rdquo;. O &ldquo;una aventura ins&oacute;lita&rdquo;, en otras traducciones. Oh, Peter, lo tuyo es puro teatro. Pero est&aacute; bien as&iacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/puro-teatro_129_12790203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 21:57:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Puro teatro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Convent wisdom: cuidado con lo que deseas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/convent-wisdom-cuidado-deseas_129_12735201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12c8a8bc-c91e-4b1d-9a03-b29e59f9416e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Convent wisdom: cuidado con lo que deseas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Dios verdadero, en según qué manos, puede resultar aterrador</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada vino Vito Quiles a Valencia a armar bulla en la Facultad de Filolog&iacute;a. Un nido de rojos, dec&iacute;an. Y, entonces, parte del campus de Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez acudi&oacute; en masa a impedir que aquel entrase en la universidad, instituci&oacute;n que para algunos todav&iacute;a conserva el carisma de ser el templo del saber, refugio de las libertades. Hubo bronca, la Polic&iacute;a intervino y la cosa no acab&oacute; fatal del todo. En el orden simb&oacute;lico, me imagino que ambas partes pensaron que ganaban. Los antifascistas eran m&aacute;s e impidieron que los otros entraran en una facultad donde, por cierto, Quiles ni siquiera hab&iacute;a solicitado permiso formal para dar una conferencia sobre periodismo y libertad. Tal vez hubiera sido m&aacute;s sencillo dejarlo correr, no s&eacute;. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Quiles y su pandilla se sumaron muchos; los estudiantes que los esperaban en Filolog&iacute;a tambi&eacute;n eran muchos. Adivinen qu&eacute; banderas llevaba cada grupo. El orden simb&oacute;lico de las cosas. Y es que hay que elegir trinchera: &ldquo;no caben medias tintas&rdquo;, &ldquo;no podemos permanecer neutrales&rdquo;, dicen unos y otros. [1] Recuerdo una inquietante advertencia de Cristo en el final de los tiempos, o sea en el Apocalipsis: como no eres ni fr&iacute;o ni caliente, te vomitar&eacute; de mi boca. Pas&eacute; mi juventud con miedo a ser esa asquerosidad blanda, a no ser radical, a no involucrarme de verdad y que, por tanto, nada verdadero pudiera sucederme. Porque hay que mojarse. Desde que tengo uso de memoria hemos estado en el final de los tiempos. Y este largo circunloquio viene a tenor <a href="https://elpais.com/opinion/2025-10-27/el-giro-catolico.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de un art&iacute;culo de Diego S. Garrocho</a> sobre lo que llama &ldquo;el giro cat&oacute;lico&rdquo;, del que hay muchas evidencias. Tambi&eacute;n han escrito Olmos, De Prada y otros tantos sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, hay un auge del catolicismo entre los m&aacute;s j&oacute;venes. Podemos caricaturizarlo desde aqu&iacute;, es f&aacute;cil, y decir que son todos unos cayetanos (porque la mayor&iacute;a lo parece) y confundir a un grupo con el otro; a los que cantan a Hakuna y van a misa de forma masiva con los que jaleaban a Quiles. Algunos son los mismos, pero no todos. Sin embargo, se tienen simpat&iacute;a. Digamos que pertenecen de alg&uacute;n modo a la misma trinchera. En una cena me sent&eacute; al lado de un tipo estupendo cuyos padres lo hab&iacute;an educado en las verdades socialistas, marxismo pata negra. Pero cayeron en desgracia en la organizaci&oacute;n a la que pertenec&iacute;an y &eacute;l me cont&oacute; esa noche c&oacute;mo fue la ruptura de un sistema de creencias que cre&iacute;a s&oacute;lido, inmarcesible. Yo le cont&eacute; mi pel&iacute;cula: lo mismito, pero en otra trinchera, la cat&oacute;lica. Y hablar&eacute; de esta &uacute;ltima porque es la que conozco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como es habitual en estos casos, no se considera a s&iacute; misma una trinchera; cree estar al margen de ataduras humanas y pol&iacute;ticas. Nuestro reino no es de este mundo. Que, sin embargo, todos (o casi) voten partidos de derecha se explica por la defensa que supuestamente hacen estos del derecho a la vida. Que le pregunten a Ruiz-Gallard&oacute;n. En este sentido, lo cat&oacute;lico tiene el prestigio innegable de lo duradero, de la tradici&oacute;n: es una identidad densa, dice Garrocho. Y es que andamos necesitados de &eacute;pica. Los valores maravillosos que laten en el evangelio (el amor al enemigo, la entrega de uno mismo) tienen adem&aacute;s un ropaje concreto, una est&eacute;tica que puede oscilar entre lo hermoso y lo <em>kitsch</em>. De lo <em>demod&eacute;</em> del catolicismo parece que nos hemos olvidado &uacute;ltimamente, despu&eacute;s de tanto escarnio: si hasta Byung-Chul Han es cat&oacute;lico. [2]
    </p><p class="article-text">
        Me pas&eacute; buena parte de la adolescencia y juventud feliz de estar en el lado bueno de la historia. Cu&aacute;nta pureza. Todos preocupados por la justicia social (imposible por definici&oacute;n), el dinero y la fama y t&uacute; con Cristo en el coraz&oacute;n. Eso s&iacute; es revolucionario. Pero no solo. Una fe vivida con honestidad te lleva a arriesgar: no hipotecas, por ejemplo, tus decisiones personales a la seguridad econ&oacute;mica. Saltas al vac&iacute;o, vaya, bien formando una familia muy joven, bien consagrando tu vida a Dios. Lo de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/alauda-ruiz-azua-mundo-jovenes-ahora-convivir-tinder-bad-bunny-sentimiento-religioso_1_12711319.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peli de Alauda</a> no es una fantas&iacute;a: hay conventos femeninos que se han llenado en pleno siglo XXI. Claro que en este aspecto el catolicismo es propositivo: puedes encontrar tu vocaci&oacute;n con veinte a&ntilde;os, vivir una vida plena de sentido. &iquest;Qui&eacute;n no desear&iacute;a esto? Hartos de lo material, en busca de algo duradero&hellip; Nadie puede superar a un joven con ideales, nunca, en ning&uacute;n sitio. Tiene el poder arrollador de los a&ntilde;os que le quedan por vivir. Por eso sus apuestas radicales son &eacute;picas. Es como el casino: pones una pasta (todos esos a&ntilde;os y tu belleza, tu <em>grande belleza</em>) y puedes de verdad romper la banca.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me escaman algunas de las hip&oacute;tesis que lanzaba Garrocho en su art&iacute;culo, [3] porque tengo olfato para el aroma a catequesis. Me refiero concretamente a cuando aventura: &ldquo;Quiz&aacute;, tambi&eacute;n, los m&aacute;s j&oacute;venes se hayan dado cuenta de que es imposible vivir en un mundo sin perd&oacute;n ni misericordia&rdquo;. Dudo que los tiros vayan por ah&iacute;. Sin cuestionar la autenticidad de los sentimientos de esos cachorros cat&oacute;licos (o no m&aacute;s que la de los que se manifiestan aqu&iacute; y all&aacute; por otras cosas), olvidar el elemento gregario es errar el diagn&oacute;stico. Al giro cat&oacute;lico lo acompa&ntilde;a siempre una comunidad de creyentes y suele ir aparejado de un fuerte sentido de pertenencia. No s&eacute; si reducir esta tendencia a una moda es acertado, pero desde luego conviene hablar de las comunidades donde suelen vivir la fe los nuevos cat&oacute;licos. Porque muchas de ellas son estructuras jer&aacute;rquicas y necesitan savia nueva.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una diferencia entre la necesidad de encontrar un lugar en el mundo y una misión en el mismo y la alegre renuncia a la libertad de conciencia y al fuero interno de cada uno</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Qu&eacute; peligroso mezclar a Dios con el ascendiente espiritual de un adulto sobre un adolescente, qu&eacute; f&aacute;cil es bordear los l&iacute;mites del abuso de conciencias. Si un giro espiritual puede ser positivo, por qu&eacute; no, un giro cat&oacute;lico suele ir de la mano de ciertas pr&aacute;cticas muy asentadas de las que parece que nos hab&iacute;amos olvidado porque nadie iba a misa ni se casaba ya por la iglesia. So capa de la direcci&oacute;n espiritual se pueden moldear cabecitas a imagen y semejanza del mentor. Hay una diferencia entre la necesidad de encontrar un lugar en el mundo y una misi&oacute;n en el mismo y la alegre renuncia a la libertad de conciencia y al fuero interno de cada uno. El Dios verdadero, en seg&uacute;n qu&eacute; manos, puede resultar aterrador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ---------
    </p><p class="article-text">
        [1] Andr&eacute; Breton dice en <em>Nadja</em>: &ldquo;Tranchons-en des h&eacute;ros: beaucoup de malheureux et quelques pauvres imb&eacute;ciles&rdquo;. / &ldquo;Hablemos de h&eacute;roes: muchos desgraciados y algunos pobres imb&eacute;ciles.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        [2] El profeta de nuestro tiempo bien podr&iacute;a haber citado a Cort&aacute;zar, por cierto, cuando dijo aquello de que <a href="https://www.eldiario.es/asturias/ironia-mendoza-inquietud-byung-chul-han-princesa-asturias-reivindican-cultura-refugio_1_12707354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">somos nosotros los regalados al smartphone</a>. En su cuento <em>Instrucciones para dar cuerda a un reloj </em>escribe el argentino: &ldquo;Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los dem&aacute;s relojes. No te regalan un reloj, t&uacute; eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumplea&ntilde;os del reloj&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        [3] Debo confesar que me sorprendi&oacute; que no nombrara a Chesterton (hasta hace poco no hab&iacute;a art&iacute;culo cat&oacute;lico que no lo citase) pero, claro, es que ahora es Simone Weil la que est&aacute; de moda. El <em>hype</em> de Weil, a veces de la mano de Mar&iacute;a Zambrano, tal vez haya llegado para desbancar al bueno de Chesterton, que ya lo ha dado todo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/convent-wisdom-cuidado-deseas_129_12735201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Nov 2025 21:07:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Convent wisdom: cuidado con lo que deseas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[V I V I E N D A]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/v-i-v-i-e-n-d_129_12696779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/638e1507-50bb-48d2-8264-55ef716267cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128278.jpg" width="990" height="557" alt="V I V I E N D A"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Les estoy dando a mis hijas sus primeras lecciones de economía turbocapitalista en lugar de hablarles del verso en Calderón o del símbolo en Borges</p></div><p class="article-text">
        No se puede titular este texto &ldquo;la noche de los goteros largos&rdquo; porque ser&iacute;a una barbaridad. Vivienda. Hay ciertos problemas en este pa&iacute;s que debemos abordar de forma transversal y comprensiva, alej&aacute;ndonos de recetas m&aacute;gicas que simplifiquen... Vivienda. Pero &iquest;por qu&eacute; ahora&hellip;? Vivienda. V I V I E N D A. No hay vivienda. O la hay, pero inalcanzable. Y esto no es por la&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=K90d_y6WXdM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">certera intervenci&oacute;n de Rufi&aacute;n</a>&nbsp;del otro d&iacute;a ni por el&nbsp;<a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/vivienda-agenda-urbana/paginas/2025/151025-rodriguez-telefono-vivienda.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anuncio del tel&eacute;fono 047</a>. Un n&uacute;mero empoderador para informar sobre vivienda. Es porque salta a la vista y es una de las mayores preocupaciones sociales. Vivienda. Que de 45 a&ntilde;os para abajo, los que tienen pisos en propiedad los han recibido de sus padres &mdash;por lo menos la entrada&mdash;. Vivienda. Y esa entrada incluye un 20% del valor del piso para la hipoteca + 15% de gastos de compraventa (datos de Valencia para PRIMERA vivienda). Porque los papis que pueden trafican algo llamado &ldquo;la herencia en vida&rdquo; con la esperanza de que a su descendencia se le quite la cara de miedo en alg&uacute;n momento antes de los 40 a&ntilde;os. Vivienda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque para ir tirando la gente hace de todo. Y especula con lo poco que tiene. Vivienda. Si no, se mete en trullos espantosos en los que es d&iacute;ficil imaginar ninguna vida decente. Porque se habla tanto de decencia en el congreso. Vivienda. Y luego est&aacute;n los que le sacan partido a cada magro cuarto de su casa, alquil&aacute;ndolo a estudiantes americanos a los que sirven&nbsp;<em>three-meals-a-day</em>&nbsp;para que dejen sus calientes 600 euritos al mes. Si los aprietan un poco, les caben hasta dos. Vivienda. Les sonr&iacute;en, les dicen que Valencia es &ldquo;super sunny, a very nice and warm city&rdquo;, a la que vez que miran su cuenta bancaria de reojo en el m&oacute;vil. Las mieles del&nbsp;<em>co-living</em>. Mmmmm. Mi sue&ntilde;o h&uacute;medo de&nbsp;<em>yumer</em>&nbsp;es vivir en un bajo de 35 metros cuadrados, con luces fr&iacute;as e infestado de cucarachitas. Y ponerlo en Airbnb, si no me pilla el casero, mientras me voy en Fallas a casa de un colega; capaz que le saco 500 pavetes. Fantas&iacute;a neoliberal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, est&aacute;n los&nbsp;<em>pensioners</em>, los pensionistas. Los que trincaron, vaya. Ellos no quieren hablar de vivienda. No mucho. Inquietos tal vez por el sordo rencor de las generaciones siguientes que, s&iacute;, s&iacute; quieren. Es normal que las personas mayores tengamos m&aacute;s que las que vienen por detr&aacute;s, dicen. Tampoco estamos montados en el d&oacute;lar, se defienden, pero es dif&iacute;cil hacerlo con un perro rabioso ladrando a la puerta de su segunda residencia. Ellos (&iquest;ustedes?) sienten que se lo han ganado. Y tienen raz&oacute;n; son derechos adquiridos, lo dir&iacute;a cualquier sindicalista. Pero no hay vivienda (o s&iacute; la hay, pero no para quien empieza, vaya). Y no se construye vivienda de protecci&oacute;n oficial; ni los que tienen las competencias, ni los que no. NADIE. Y, mientras, a jugar a que estamos conteniendo el alza del alquiler, como si no se hubieran llevado casi todos los pisos al mercado del alquiler de temporada, por lo que s&eacute;, desregulado.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica esperanza de un se&ntilde;or de 42 a&ntilde;os, cuenta en un reportaje de terror, es que se mueran sus padres y heredar su piso. Cr&iacute;a cuervos. Cualquier crisis que hace tambalear la vida de un adulto, hoy, lo lleva de vuelta a la casilla de salida paterna, de donde otros nunca se mueven. Porque la parte del pastel de la vivienda asumible ha desaparecido. Oh, lo siento, llegaste tarde. Nosotros tambi&eacute;n lo tuvimos dif&iacute;cil. Hay que contestar, entonces: te ense&ntilde;o unos grafiquitos con el esfuerzo econ&oacute;mico que dedican los hogares a vivienda hoy en d&iacute;a y comparamos. Te desaf&iacute;o en el r&iacute;o al amanecer. Es broma, se&ntilde;ores: los que pueden ayudan a sus hijos. Pero no todos pueden. Y otros han hecho de la propiedad inmobiliaria su forma de vida &iquest;Por qu&eacute; no lo decimos? Hay grandes tenedores tambi&eacute;n entre los&nbsp;<em>boomers</em>&nbsp;que especulan y votan a derecha e izquierda indistintamente.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, en seg&uacute;n qu&eacute; &aacute;mbitos, se escuchan cosas como que el problema es que llegan nos&eacute;cu&aacute;ntos inmigrantes cada a&ntilde;o y claro. O que son el miedo a la okupaci&oacute;n y las restricciones del Gobierno las que han jorobado el mercado del alquiler. Mis hijas, que tambi&eacute;n oyen por ah&iacute; sus cositas, me dicen un d&iacute;a mientras vamos al parque: por cada mil okupaciones, un desalojo. Yo pienso, no deber&iacute;a preocuparos: sois cuatro, no vais a tener casa que os ocupen. As&iacute; que toca tener a mano ciertos datos como los que sintetiz&oacute; Rufi&aacute;n: que m&aacute;s de un 50% de las nuevas operaciones de compraventa se hacen sin hipoteca o que solo el 14% es para primeras residencias. Que no se est&aacute; gravando como toca la entrada de capital especulativo con la vivienda. Les cuento tambi&eacute;n que no es f&aacute;cil ahorrar y que esa es la &uacute;nica manera de comprar una casa. Les estoy dando sus primeras lecciones de econom&iacute;a turbocapitalista en lugar de hablarles del verso en Calder&oacute;n o del s&iacute;mbolo en Borges. Soy un fracaso como madre.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mis hijas, que también oyen por ahí sus cositas, me dicen un día mientras vamos al parque: por cada mil okupaciones, un desalojo. Yo pienso, no debería preocuparos: sois cuatro, no vais a tener casa que os ocupen</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo arreglo como puedo, cuento por la noche la f&aacute;bula de la cigarra y la hormiga, pero no me gusta el mensaje que estoy dando. Las familias estamos pringad&iacute;simas a este nivel; hablen con quien quieran que no lleve a sus hijos a un colegio car&iacute;simo, claro. Una de mis hijas hace sus c&aacute;lculos para saber cu&aacute;nto necesitar&aacute; para vivir y es como si viera los n&uacute;meros desfilando por su cabeza. En fin, qu&eacute; quieren: salvo que vivan entre algodones, los ni&ntilde;os huelen las preocupaciones, saben que si has trincado un alquiler medio decente no te puedes mover. Quieto parao. Que quien pill&oacute; casa en propiedad tiene un tesoro. Que no hay. Ya no hay vivienda decente para los que llegan tarde.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Gaza? Ok: vivienda. Maz&oacute;n, lo mismo, dimisi&oacute;n: vivienda. El valenci&agrave;, vixca o visca: vivienda. El premio Planeta, qu&eacute; verg&uuml;ensa, cu&aacute;ntas casitas se podr&iacute;an comprar con &eacute;l. Vivienda. El aborto en la Constituci&oacute;n, s&uacute;per urgente, s&iacute;. Vivienda. Vivienda aunque se maten al amanecer el presidente de la RAE y el director del Cervantes. Vivenda por mucho que &Aacute;balos o el novio de Ayuso. Usted no es decente, usted tampoco: vivienda. La prensa tambi&eacute;n tiene (&iquest;tenemos?) cierta responsabilidad en el debate p&uacute;blico. Vivienda, vivienda, vivienda.
    </p><p class="article-text">
        [Un buen libro sobre esto, que ofrece soluciones elaboradas y realistas,&nbsp;<em>El problema de la vivienda</em>, de Javier Bur&oacute;n].
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/v-i-v-i-e-n-d_129_12696779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Oct 2025 05:26:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[V I V I E N D A]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Rana en el Cecopi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/juan-rana-cecopi_129_12658276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69ccc5a8-7492-40d5-8015-04e23faab7d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Rana en el Cecopi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el pastor bobo y el arlequín, las piezas cómicas que escribieron para el actor los mejores ingenios del barroco sabían reírse de la figura del poder, a la que ridiculizaban con su bastón de mando</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n es Cosme P&eacute;rez? / &iquest;Juan Rana qui&eacute;n es? / El rey de la gracia, / el alma del entrem&eacute;s.&rdquo; Porque a veces una vive parcialmente en el barroco y se deja fascinar por sus historias y sus personajes, se puede topar con la figura de Juan Rana. En la Espa&ntilde;a del siglo XVII, los actores ya se hab&iacute;an profesionalizado: de la mano de su &mdash;relativa&mdash; estabilizaci&oacute;n econ&oacute;mica lleg&oacute; tambi&eacute;n el despliegue de la fama de ciertos representantes, los comienzos del&nbsp;<em>star system</em>. Hubo varias mujeres poderosas en los corrales barrocos, pero no pudieron compararse con el fen&oacute;meno que se gener&oacute; en torno al actor Cosme P&eacute;rez (1593-1672),&nbsp;<em>aka</em>&nbsp;Juan Rana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este actor se especializ&oacute; en piezas breves (los entremeses), cuyos personajes arquet&iacute;picos reconoc&iacute;a y aclamaba el p&uacute;blico: antes como hoy, bien lo saben los amigos de Pantomima Full, resultaba central que los tipos c&oacute;micos fueran identificables. Solo as&iacute; se puede entender el &eacute;xito que tuvo la figura del alcalde bobo cuyo ep&iacute;tome (&iexcl;qu&eacute; palabras, se&ntilde;or!) ser&iacute;a Juan Rana. Entre el pastor bobo y el arlequ&iacute;n, las piezas c&oacute;micas que escribieron para &eacute;l los mejores ingenios sab&iacute;an re&iacute;rse de la figura del poder, a la que ridiculizaban con su bast&oacute;n de mando: &ldquo;Juro a Dios/ que soy la ley y esto basta/ por tres razones: la una/ todos la sab&eacute;is bien clara,/ la segunda no se dice/ y la tercera se calla&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El actor, la persona tras la m&aacute;scara, dej&oacute; un rastro documental que han seguido reconstruyendo hasta hace poco excelentes investigadores. Y ojal&aacute; se encuentren todav&iacute;a m&aacute;s pistas en los archivos. Se ha destacado la llamativa presencia de Cosme P&eacute;rez en la corte de Felipe IV, el sueldo vitalicio que empez&oacute; a recibir cuando tuvo que dejar los escenarios, su confianza con la reina Mariana y su presunta homosexualidad. El comediante fue detenido en Madrid en 1636, en una redada contra un &ldquo;enxambre de putos&rdquo;, acusados de pecado nefando. Sin embargo, al mes siguiente, el famoso representante andaba ya libre. Como escribi&oacute; Lope de Vega en una carta: solo ejecutaban a quien no ten&iacute;a amigos, o sea, al que era &ldquo;hombre bajo, que estos son los que queman&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, no sabemos qu&eacute; hay de cierto en esa acusaci&oacute;n de 1636, pero tanto Juan Rana como los dramaturgos que escrib&iacute;an entremeses para &eacute;l aprovecharon esa detenci&oacute;n para subrayar su ambivalencia sexual en lo sucesivo y excitar los &aacute;nimos del p&uacute;blico con esas provocaciones: mostraron al personaje embarazado, dando a luz, vestido de mujer, etc. Ya se sabe, las ranas no son ni carne ni pescado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En una estupenda pieza de la compa&ntilde;&iacute;a Ron Lal&aacute;,&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=oBM2Q9VDLdA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Andanzas y entremeses de Juan Rana</em></a><em>&nbsp;</em>(2020), se recrea este caso de fusi&oacute;n entre persona y personaje: Rana es juzgado por la Inquisici&oacute;n y las pruebas en su contra son los entremeses que represent&oacute;. En un momento dado, el alcalde bobo mete la pata y dimite &ldquo;como hacen todos y cada uno de los gobernantes espa&ntilde;oles a la m&iacute;nima sombra de sospecha [&hellip;] seg&uacute;n la costumbre que ha convertido a nuestra naci&oacute;n en modelo de estados, norte de reyes y alc&aacute;zar de discretos&rdquo;. Las carcajadas en el teatro, el d&iacute;a en que asist&iacute; a la representaci&oacute;n, fueron enormes al escuchar esto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me pregunté quién había metido a Juan Rana en la reunión del Cecopi, el día de la dana. Y no por su ambigüedad sexual, precisamente, sino por la cara de bobo que no sabía quitarse nuestro president Mazón por mucho que lo intentase</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mi querencia barroca se despert&oacute; al ver algunos cortes de los v&iacute;deos de hace casi un a&ntilde;o, <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/tardia-llegada-mazon-descolocado-cecopi-dana-cobertura-rato_1_12655363.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los que han salido estos d&iacute;as</a>. Me pregunt&eacute; qui&eacute;n hab&iacute;a metido a Juan Rana en la reuni&oacute;n del Cecopi, el d&iacute;a de la dana. Y no por su ambig&uuml;edad sexual, precisamente, sino por la cara de bobo que no sab&iacute;a quitarse nuestro&nbsp;president&nbsp;Maz&oacute;n por mucho que lo intentase. Tal vez s&iacute;, <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/hannah-berlin_129_12640651.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">era solo banalidad</a>. Pero en el siglo de oro sab&iacute;an bien que las&nbsp;<em>alcaldadas&nbsp;</em>ten&iacute;an &eacute;xito precisamente por la dificultad de sobrellevar con dignidad el ejercicio del poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la obra que mencionaba, es lo que tiene el teatro, tras ser condenado por el tribunal de la Inquisici&oacute;n, Juan Rana acaba de alcalde perpetuo en los infiernos (de donde por cierto escapa bailando).&nbsp;&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n no ha errado? &iquest;Qui&eacute;n no ha sido/ pasto de la sed y el hambre? / &iquest;Qui&eacute;n no ha sido bobo un d&iacute;a/ o majadero una tarde?&rdquo;, argumentaba un personaje para defender al alcalde en la obra. Sin duda nuestro Juan Rana&nbsp;president&nbsp;sinti&oacute; hambre y sed, tambi&eacute;n fue majadero aquella tarde; veremos si con las nuevas pruebas documentales que han aparecido estos d&iacute;as logra escaparse del juicio bailando el zarambeque, como acostumbraba a hacer su hom&oacute;nimo, el alma del entrem&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/juan-rana-cecopi_129_12658276.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 20:19:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan Rana en el Cecopi]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carlos Mazón,Teatro,Cecopi,DANA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cuestión judía de Zelko: su Oreja madre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cuestion-judia-zelko-oreja-madre_129_12622081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a91285f-045d-4ed5-b947-bc9909283bdd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126320.jpg" width="1257" height="707" alt="La cuestión judía de Zelko: su Oreja madre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El genocidio en Gaza. O la “muerte de civiles”, que dicen otros. No pienses en un elefante
</p></div><p class="article-text">
        El artista <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/lavapies/mame-mbaye-libro-memoria-colectiva-lavapies-racismo-institucional_1_10299323.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dani Zelko</a> (Buenos Aires, 1990) public&oacute; en marzo de este a&ntilde;o un <a href="https://cajanegraeditora.com.ar/libros/oreja-madre/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libro bien interesante</a> a prop&oacute;sito de lo que llama su &ldquo;cuesti&oacute;n jud&iacute;a&rdquo;. Lo present&oacute; en Val&egrave;ncia, <a href="https://www.llibreriaramonllull.com/evento/ensayo-encuentro-con-dani-zelko-oreja-madre-mi-cuestion-judia-caja-negra2025-conversara-sobre-su-libro-con-violeta-ros-y-sofia-asencia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la librer&iacute;a Ram&oacute;n Llull</a>, en un encuentro intenso y hermoso. El libro comenz&oacute; a escribirlo en junio del 23, antes del ataque de Ham&aacute;s, por una necesidad de entenderse. Y para eso hay que ir a las ra&iacute;ces: d<em>am ze lo maim</em>, la sangre no es agua. Sin embargo, sucede que el 7 de octubre unos de Hamas mataron a su prima en un kibutz del sur de Israel, al marido de la prima y a las dos ni&ntilde;as que ten&iacute;an; las p&aacute;ginas centrales, donde lo cuenta, est&aacute;n impresas en letras blancas sobre papel negro. Es el&nbsp;<em>Kadish</em>, la plegaria f&uacute;nebre. Relata tambi&eacute;n el comienzo de la respuesta israel&iacute;, m&aacute;s y m&aacute;s brutal. Si la tesis central del libro la hemos visto ya en otros lugares (la importancia de diferenciar juda&iacute;smo de sionismo o de denunciar el antisemitismo y a la vez la masacre en Gaza), lo que seguro no hemos le&iacute;do antes es esta investigaci&oacute;n minuciosa, por momentos policial, sobre los propios or&iacute;genes. Y los efectos que esa deconstrucci&oacute;n de la identidad tiene en una familia jud&iacute;a en Buenos Aires, hoy.
    </p><p class="article-text">
        Porque Zelko <a href="https://www.elsaltodiario.com/literatura/dani-zelko-sionismo-es-un-proyecto-muy-corto-vida-un-mundo-muy-largo-un-pueblo-muy-antiguo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sit&uacute;a en un compromiso art&iacute;stico y pol&iacute;tico</a> &mdash;que no es lo mismo, pero es igual&mdash; claramente de izquierdas. Es decir, hist&oacute;ricamente pro-palestino. Por tanto, no es sencillo ser jud&iacute;o, as&iacute;, con el desgarro tanto por el ataque como por los silencios c&oacute;mplices sobre el nacimiento mismo del Estado de Israel. O sea, por su crimen fundacional y dem&aacute;s atropellos posteriores. Y por eso necesita&nbsp;<em>conocer mejor</em>&nbsp;para saber desde d&oacute;nde relatar su cuesti&oacute;n jud&iacute;a, que no es ni mucho menos un problema individual. Se propone pues construir comunidad de otra manera, a trav&eacute;s de la escritura; apenas cuatro d&iacute;as despu&eacute;s del 7 de octubre, redacta una carta abierta a familiares, amigos y colegas. Su madre le suplica tiempo, tiempo para digerir esto en la familia. Es pronto, le dice, para enviar esta carta e invitar a la reflexi&oacute;n sobre las causas del ataque de Ham&aacute;s. &ldquo;Cada pueblo tiene que inventar una justicia acorde a su propia historia&rdquo;, argumenta Zelko en ese texto. &ldquo;No podemos construir una casa sobre el destierro y el despojo de un pueblo&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la embriagadora personalidad de Zelko, lo interesante es a mi juicio el efecto de estas y otras palabras en su entorno, de esta b&uacute;squeda en las propias ra&iacute;ces: el temblor a su alrededor de las cosas que se daban por seguras. Porque resulta inevitable confrontar con los sue&ntilde;os de paz para los dos pueblos (oraci&oacute;n con la que se crio) si no se apela a la propia responsabilidad, y &ldquo;nadie es responsable de nada en esta &eacute;poca, se asocia responsabilidad con culpabilidad y la culpa siempre la tiene el otro&rdquo;. El libro se propone mover y remover, despertar esa oreja madre (en referencia a la lengua madre cortada, el idish) que sabe escuchar a los muertos y a los vivos, que puede llegar a entender. Entender tambi&eacute;n espiritualmente.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si el tío abuelo del autor, David, se fue a Israel en 1948 y con toda probabilidad mató a cuchillo a alguno de los hombres que vivían en las tierras que le habían prometido (si de eso se trataba, entonces, de morir o matar), ¿cómo no cuestionar esos mitos familiares a la luz del presente?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es decir, si el t&iacute;o abuelo del autor, David, se fue a Israel en 1948 y con toda probabilidad mat&oacute; a cuchillo a alguno de los hombres que viv&iacute;an en las tierras que le hab&iacute;an prometido (si de eso se trataba, entonces, de morir o matar), &iquest;c&oacute;mo no cuestionar esos mitos familiares a la luz del presente?&nbsp;Me pregunt&eacute; al leerlo si Zelko tendr&iacute;a presente, de alg&uacute;n modo, cierta imagen que aparece en&nbsp;<em>Rayuela</em>: la ilusi&oacute;n de plenitud que Cort&aacute;zar denomina el &ldquo;kibutz del deseo&rdquo;. Y es que hay algo que atraviesa de verdad este libro, que por cierto est&aacute; muy bien escrito: es el deseo de hacer reuni&oacute;n, reuni&oacute;n de verdad, como en el Iom Kipur. Pero para ello hay que destruir determinadas cosas, sobre todo las narrativas familiares demasiado s&oacute;lidas. Porque para que estas funcionaran han tenido que limar las aristas del relato, esconder otras cuestiones debajo de la alfombra para poder brindar en cada encuentro y con la conciencia tranquila por la paz en Israel.
    </p><p class="article-text">
        Es feliz este derrumbe a veces, es doloroso y alocado otras: Zelko hace un despliegue febril de actividad y de escritura, viaja a un sitio y a otro, investiga archivos, trata de conocer la versi&oacute;n del otro lado. Y adem&aacute;s habla con los muertos, les pregunta, porque est&aacute; convencido de que &eacute;l escribe para escuchar mejor: al t&iacute;o abuelo David, al tatarabuelo Trivush (cuya traducci&oacute;n de&nbsp;<em>Anna Karenina&nbsp;</em>se menciona en alguna cr&oacute;nica del levantamiento del gueto de Varsovia), a su madre, &iexcl;a Goebbels!&nbsp;&ldquo;El genocidio me est&aacute; convirtiendo en espectador&rdquo;, advierte el autor: para no anestesiarse, para ser&nbsp;<em>mensch</em>&nbsp;(ser gente), escribe: &ldquo;la respuesta jud&iacute;a frente a la destrucci&oacute;n siempre fue la escritura&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cuestion-judia-zelko-oreja-madre_129_12622081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Sep 2025 18:10:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cuestión judía de Zelko: su Oreja madre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[País Valenciano,Israel,Palestina,Argentina,Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Luis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/jose-luis_129_12584407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa15d8c0-9674-497b-8cdd-063bfcf9babf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Luis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hombre borrachísimo y de manos grandes que tengo enfrente ha vivido más vidas que un gato</p></div><p class="article-text">
        Al salir del museo Thyssen, agosto me pega en la cara con sus cuarenta grados de las cinco de la tarde. Se escucha la m&uacute;sica animada de un desfile que desciende desde Col&oacute;n hasta el paseo del Prado, o un poco m&aacute;s all&aacute;. Al principio no entiendo bien de qu&eacute; se trata. Despu&eacute;s diviso disfraces, faldas y vestidos. Much&iacute;simos sombreros. Me acerco y me fijo mejor: parecen trajes regionales. Banderas rojas amarillas verdes. Es la fiesta de Bolivia, en homenaje a la Virgen de la Urkupi&ntilde;a. Me sorprende la cantidad de gente que ha alquilado ropajes preciosos, brillantes, llenos de complementos para bailar bajo un t&oacute;rrido sol de agosto. Imposible que los hayan cosido a mano, eso pienso. Las veredas est&aacute;n llenas de compatriotas envueltos en banderas gigantes, aplauden a los representantes de las diversas regiones del pa&iacute;s. Los bailes est&aacute;n bien coordinados, descienden en grupos de quince o veinte personas por el centro de Madrid, tal vez hasta Atocha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo tiempo por delante, as&iacute; que alcanzo una sombra y me decido a esperar a que acabe el desfile: algunas mujeres van con sombreritos hongos y miri&ntilde;aques para ensanchar las caderas, otras con faldas vaporosas que voltean al son de la m&uacute;sica. He visto algunas m&aacute;scaras tribales, doradas y terribles; tambi&eacute;n lo que parec&iacute;an tocados con plumas gigantes, a lo lejos. Cada uno de los grupos baila una coreograf&iacute;a distinta; se lo toman bien en serio. Se acerca un hombre con pinta de borracho, me saluda efusivamente. Lleva la bandera anudada a la espalda. Sonr&iacute;o, agacho la mirada (el idioma evitativo de las geishas); &eacute;l pasa de largo.
    </p><p class="article-text">
        A los pocos minutos regresa. Habr&aacute; ido a mear, pienso. Disculpe, no se me asuste. &iquest;Le importa? No pasa nada, le digo, aunque pienso que pedirle a alguien que no se asuste provoca siempre el efecto contrario. Me puedo sentar con usted un momentito, pregunta &eacute;l. Ser&aacute; un rato breve, le respondo, tengo que coger un tren. Tras varias situaciones farragosas, he aprendido a buscarme una salida por si la necesito. El hombre anda tan mamado que no le salen las palabras. Es migrante, me dice, aunque en realidad dice emigrante, y ese es precisamente el tema. Que &eacute;l est&aacute; fuera. Quince a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. No ha venido a hacer da&ntilde;o a nuestro pa&iacute;s, informa. No tengo por qu&eacute; pensar lo contrario, le contesto. Hemos pasado al tuteo. Los primeros tres a&ntilde;os se hac&iacute;a detener todo el tiempo, dice. Con las manos esposadas, as&iacute;, por detr&aacute;s (hace el gesto). Pero te voy a contar una cosa (larga, largu&iacute;sima pausa): los polic&iacute;as de aqu&iacute; son buenas personas. Quiero decir, puntualiza ante mi cara de sorpresa (lo &uacute;ltimo que esperaba era una alabanza al cuerpo policial), son buenos si los comparas con los de Estados Unidos. Me cuenta tambi&eacute;n que cruz&oacute; la frontera, all&aacute;: antes les llamaban espaldas mojadas, ahora ya no s&eacute;. El hombre borrach&iacute;simo y de manos grandes que tengo enfrente ha vivido m&aacute;s vidas que un gato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me pide todo el rato que no me asuste y yo me alegro de que haya tanta gente por la calle, de que sean apenas las seis de la tarde. Est&aacute; bien, le contesto, estoy bien. Parece inofensivo, pero me gustar&iacute;a que parara de pedirme eso. &Eacute;l tiene ganas de hablar, pero le cuesta sacar cada palabra. A veces trato de ayudarle con la continuaci&oacute;n de las frases inconexas, pero soy incapaz de adivinar qu&eacute; va despu&eacute;s, as&iacute; que lo miro. Pregunta c&oacute;mo me llamo, le contesto Clara. Me dice: como mi mam&aacute;. &Eacute;l se llama Jos&eacute; Luis. Su mam&aacute; muri&oacute; hace cuatro a&ntilde;os, me cuenta. No volvi&oacute; a Bolivia para su entierro porque no ten&iacute;a papeles para regresar a Espa&ntilde;a. Hace un a&ntilde;o muri&oacute; mi pap&aacute;, a&ntilde;ade. De covid. &iquest;Te acuerdas del covid? Le digo que me acuerdo; aunque no me cuadran mucho las fechas, pero eso lo callo. Hay gente que a veces pone un mensaje en un grupo y dice: tengo covid. Por momentos me asegura que ya tiene los papeles y luego que todav&iacute;a no tiene los papeles. Jos&eacute; Luis me pregunta en repetidas ocasiones por mi nombre. Le digo Clara y se alegra a cada ocasi&oacute;n como si fuera la primera vez. Dice: como mi mam&aacute;. La tercera o cuarta vez que me pregunta y le contesto lo mismo, se sonr&iacute;e y me gui&ntilde;a un ojo; no s&eacute; si tenemos ya una broma privada.
    </p><p class="article-text">
        Me cuenta que le gusta venir a celebrar el d&iacute;a de Bolivia con sus compatriotas. Que le emociona juntarse con ellos, escuchar sus canciones. Cada tanto se atasca en sus razonamientos y yo pienso en el capit&aacute;n Haddock o en una esponja. Le pregunto si todos los que desfilan son de Madrid, porque me parece much&iacute;sima gente. Me responde que muchas fraternidades vienen de fuera, de toda Espa&ntilde;a, de Europa, y trata de nombrar tremenda cantidad de lugares. Pero a las dos o tres ciudades, se queda sin fuelle y desiste. Domina en cierto modo el arte del silencio en mitad de la frase. A&ntilde;ade que, por su trabajo, viaja mucho por el pa&iacute;s y que le encanta visitar otras regiones. Que ya no se hace detener, que ha venido a trabajar por este pa&iacute;s. De repente, capaz que porque se ha girado hacia el desfile o porque ha escuchado alguna canci&oacute;n que reconoce, el hombrazo que tengo enfrente rompe a llorar. Me dice que es de ser un grand&iacute;simo hijo de puta no haber ido a enterrar a sus padres.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De repente, capaz que porque se ha girado hacia el desfile o porque ha escuchado alguna canción que reconoce, el hombrazo que tengo enfrente rompe a llorar. Me dice que es de ser un grandísimo hijo de puta no haber ido a enterrar a sus padres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tiene los labios h&uacute;medos y la boca entreabierta como un beb&eacute;, los ojos rojos rojos. Tengo ganas de abrazarlo, pero siempre me meto en l&iacute;os. As&iacute; que no lo hago. Le digo que, con el tiempo, doler&aacute; menos. Que seguro sus pap&aacute;s entender&iacute;an. Finjo una convicci&oacute;n que no tengo. Mi t&iacute;o me dijo que el tiempo lamina el dolor, pero no quiero usar estas palabras ahora, ponerme l&iacute;rica. Todos llevamos un da&ntilde;o a cuestas y el tuyo es grande, le digo. Eres una t&iacute;a de puta madre, contesta emocionado. Me entra la risa interior. Si t&uacute; supieras, Jos&eacute; Luis. Si supieras hasta qu&eacute; punto mi drama se ha hecho diminuto ahora. Que buscar&eacute; antes de irme una cabeza dorada de drag&oacute;n gigante, me pondr&eacute; de rodillas y le rogar&eacute; no tener que cargar nunca con el peso que t&uacute; llevas sobre la bandera de tu pa&iacute;s, con el dolor de no enterrar a padre y madre. Y que en realidad todav&iacute;a espero que los m&iacute;os no se mueran nunca.
    </p><p class="article-text">
        [No detengan m&aacute;s a Jos&eacute; Luis]. [Aunque vaya mamado como un piojo]. [Ya ven que habla bien de ustedes].
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/jose-luis_129_12584407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Sep 2025 21:16:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Luis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Museo Thyssen-Bornemisza,Bolivia,Migraciones,Agosto,Policía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última frase]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ultima-frase_129_12486449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffb31e85-f612-480a-b4cf-6accfa77b888_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122526.jpg" width="642" height="361" alt="La última frase"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque el final aceche desde el principio, siempre deseamos prolongar el placer de leer (de escribir) un poquitito más: no queremos despedirnos de un personaje, que acabe la historia, cerrar el libro</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El legado de la fallecida Camila Cañeque, a la que expulsaron de ARCO por hacer una 'performance' sin permiso, vuelve a la feria</p></div><p class="article-text">
        A qu&eacute; suena una &uacute;ltima frase. A qu&eacute; quiere sonar este final previo al silencio que siempre trae agosto. En 1933, Lorca dio una conferencia en Buenos Aires en la que anticip&oacute; un concepto que se impondr&iacute;a despu&eacute;s en ciertas corrientes historiogr&aacute;ficas: la idea de paisaje sonoro. Titul&oacute; esa charla &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Js12fuJh2-g" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&oacute;mo canta una ciudad de noviembre a noviembre</a>&rdquo;. En ella, describe Granada exclusivamente a trav&eacute;s de sus sonidos: recorre con el sentido del o&iacute;do las cuatro estaciones (de noviembre a noviembre) de su ciudad; as&iacute;, pinta el murmullo de sus aguas, de sus gentes, de sus campanarios. Las canciones que suenan en las calles. Al descubrir ese trabajo tan delicado, pens&eacute; que podr&iacute;a describir c&oacute;mo <em>canta </em>Valencia en agosto (pues no permanece muda), pero me sali&oacute; algo desinflado, un tanto gentrificado: camiones de basura en la madrugada insomne, ruedecitas de los <em>trolleys</em> de los turistas, el crujido de una cucaracha bajo una chancleta (crac), los bafles de los conciertos en distintos puntos de la ciudad. El eco de los di&aacute;logos antiguos de una pel&iacute;cula francesa o italiana en un cine de verano. Todo un poco previsible, deprimente, <em>topicazzo</em>. As&iacute; que decid&iacute; quedarme con ustedes en el librito que da t&iacute;tulo a este art&iacute;culo. Se trata de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/ultima-frase-libro-postumo-camila-caneque-reivindica-reflexiona-final-cosas_1_11401660.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La &uacute;ltima frase</em></a><em>, </em>de Camila Ca&ntilde;eque, <a href="http://www.larota.es/cat%C3%A1logo/libros-robados/la-%C3%BAltima-frase" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en 2024 por La u&Ntilde;a RoTa</a>. Va por su tercera edici&oacute;n. Aunque hizo bastante ruido cultural el a&ntilde;o pasado y gan&oacute; el Premio Zenda &Oacute;pera prima, tal vez ustedes no lo conozcan y quieran venirse un rato conmigo a un lugar interesante.
    </p><p class="article-text">
        Me top&eacute; con el primer (y &uacute;ltimo libro) de Ca&ntilde;eque de casualidad y llevo un a&ntilde;o queriendo meterle mano. Para empezar, <em>La &uacute;ltima frase</em> tiene un dise&ntilde;o poco convencional; es decir, parece que lo estemos abriendo mal, por la contraportada (que presenta su sinopsis, ISBN, c&oacute;digo de barras). En su d&iacute;a se llev&oacute; no pocas rese&ntilde;as elogiosas y este a&ntilde;o el honor de haber sido incluido en el peculiar <em>Canon de c&aacute;mara oscura</em> donde Enrique Vila-Matas elabora una selecci&oacute;n de 70 t&iacute;tulos no (tan) can&oacute;nicos. Ca&ntilde;eque, por cierto, jam&aacute;s lo sabr&aacute;, pues ni siquiera lleg&oacute; a ver su ensayo publicado: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/legado-fallecida-camila-canete-expulsaron-arco-performance-permiso-vuelve-feria_1_10998154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falleci&oacute; s&uacute;bitamente a los 39 a&ntilde;os</a>. Se supone que las circunstancias personales de los escritores nunca debieran afectar a la recepci&oacute;n de su obra. Es lo que se llama la autonom&iacute;a del objeto art&iacute;stico y te lo ense&ntilde;an en primero de lo que sea. Pero, aunque queramos jugar a eso, cuando la personalidad del artista desborda, resulta imposible separarlos. En fin, que parece oportuno recordar que Ca&ntilde;eque fue una artista en sentido amplio, que alcanz&oacute; cierto prestigio por algunas <em>performances</em> en las que reflejaba el agotamiento cultural, personal. Este aparece como motivo central de unas obras que suelen girar en torno a la siesta, el descanso, la espera... o el final.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/1d60cdb8-f2d9-4f15-b8b5-caa1f498017f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde le viene esta fijaci&oacute;n por los finales? Seg&uacute;n la autora, porque todo lo vivo se dirige inexorablemente hacia la muerte pero, a la vez, su final es lo que posibilita su existencia. Necesitamos el final para que haya relato. <em>Am&eacute;n</em>. [1] Sabemos que la primera frase de cualquier novela est&aacute; llena de promesas y las hay memorables: &ldquo;Es el anzuelo que quiere ser mordido&rdquo;, dice Ca&ntilde;eque. Ciertos m&iacute;ticos principios [2] han pasado a la memoria colectiva y son perfectamente reconocibles. Pero nuestra autora se centra s&oacute;lo en las &uacute;ltimas frases hasta recopilar 452 ejemplares de sus &ldquo;peque&ntilde;as criaturas apocal&iacute;pticas&rdquo;. Es un libro bastante loco, aunque intente parecer razonable. La sorpresa puede llegar, si no antes, cuando una escanea el <a href="https://camilacaneque.com/www/luf/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">QR</a> que hay al final del libro: se abren, de golpe, las 452 frases seleccionadas en 452 pesta&ntilde;itas. La longitud de las frases var&iacute;a considerablemente, pues no se recoge el desenlace de la trama sino &ldquo;la &uacute;ltima unidad gramatical antes de que el texto desaparezca por completo&rdquo;. Este es pues el libro sobre una obsesi&oacute;n en forma de ensayo y juego literario. En teor&iacute;a, no debemos mirar qui&eacute;nes son los autores de las frases hasta las &uacute;ltimas p&aacute;ginas, a las que Ca&ntilde;eque remite mediante un sistema de notas para escapar del juego puramente erudito (no hay nada m&aacute;s erudito que un sistema de notas a pie de p&aacute;gina). [3] Para m&iacute; fue imposible, porque muchas de estas frases son hermosas y chocantes. De esta manera, la autora proporciona con alegr&iacute;a las &uacute;ltimas frases que ha escogido sin detallar <em>a priori</em> su autor&iacute;a, con la esperanza de que la sigamos en sus reflexiones y experiencias.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://player.vimeo.com/video/75885097?h=13e61dd205" width="640" height="360" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
<p><a href="https://vimeo.com/75885097">performance - camila ca&ntilde;eque</a> from <a href="https://vimeo.com/user21441666">co</a> on <a href="https://vimeo.com">Vimeo</a>.</p>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b060019f-868f-4816-9af2-92fab5b0b054_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        El libro consiste en gran medida en el relato del proceso de composici&oacute;n del mismo: Ca&ntilde;eque cuenta que trat&oacute; de experimentar con diferentes criterios para agrupar sus &uacute;ltimas frases. Primero, lo intent&oacute; por orden alfab&eacute;tico; luego, por autor; de forma cronol&oacute;gica y lleg&oacute; incluso a dedicar un cap&iacute;tulo entero a las &uacute;ltimas frases que empiezan por <em>Y</em>... Y claudic&oacute;, se dej&oacute; llevar. Comparte con nosotros algunos t&oacute;picos de los finales: muchos son <em>acuosos</em> (porque o bien llueve o se llora o alguien bebe agua o se ducha), aunque tambi&eacute;n hay bastantes playas. Un cl&aacute;sico son las partidas o las llegadas; el paradigma es el regreso de Ulises, aunque tampoco es infrecuente que un personaje se lance a la aventura.[4] Hay muchas camas, en los finales, y muchas muertes. Aunque es un detalle que se citen todas las &ldquo;estrellas&rdquo; con las que se cierran el Infierno, el Purgatorio y el Para&iacute;so de la <em>Comedia</em> de Dante. As&iacute;, las &uacute;ltimas frases van apareciendo al hilo del ensayo. &ldquo;Una noche&rdquo;, relata Ca&ntilde;eque, &ldquo;decid&iacute; desordenarlas y ponerlas a bailar&rdquo;. Es decir, opta por colocar varios finales seguidos que, de alguna manera, conforman un microrrelato. Por ejemplo, &ldquo;Estaba sentado all&iacute; y estaba temblando de recuerdos.[5] / D&eacute;jate ir.[6] / Yo cuidar&eacute; de ti.[7] / Nadie nos cuida, pero eso es lo que me dec&iacute;a&rdquo;.[8]
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Decía mi querido Cortázar que sólo se tarda dos años en aprender a hablar, pero sesenta en aprender a callar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Realmente, al desubicar estas frases de su contexto, consigue impactar al lector: &ldquo;ESTO NO ES UNA SALIDA&rdquo;.[9] &iquest;Pero qu&eacute; manera es esta de acabar un libro, se&ntilde;ores? Juega con cierres de novelas, de poemas o de ensayos: Cioran con Borges con Despentes con Goethe son purita posmodernidad. Pero el criterio para reunirlos funciona. Tampoco resulta tan sorprendente la frase que cierra <em>Edipo Rey</em>, pero qu&eacute; empaque adquiere de este modo, separada del texto tr&aacute;gico: &ldquo;As&iacute; que, siendo mortal, debes pensar con la consideraci&oacute;n puesta siempre en el &uacute;ltimo d&iacute;a, y no juzgar feliz a nadie antes que llegue el t&eacute;rmino de su vida sin haber sufrido ninguna desgracia&rdquo;. Pero no todo es drama, porque &ldquo;Para nadie es irrelevante la paz&rdquo;.[10] De hecho hay palabrotas (un final glorioso de Bola&ntilde;o) y hay copas y bailes. [11] Lo que hay es sobre todo mucho amor por la maldita literatura, como reconoce Ca&ntilde;eque. Es caf&eacute; para los muy cafeteros: &ldquo;La ficci&oacute;n nos ofrece la certeza de su propia muerte. Es la mayor fabricante de finales. Y la mejor&rdquo;. As&iacute;, aunque el final aceche desde el principio, siempre deseamos prolongar el placer de leer (de escribir) un poquitito m&aacute;s: no queremos despedirnos de un personaje, que acabe la historia, cerrar el libro. Dec&iacute;a mi querido Cort&aacute;zar que s&oacute;lo se tarda dos a&ntilde;os en aprender a hablar, pero sesenta en aprender a callar. [12] Qu&eacute; raro aprender a callar, qu&eacute; dif&iacute;cil. [13] En la vida, el final no implica necesariamente el silencio, pues puede establecerse como horizonte de posibilidad de lo nuevo. Del mismo modo, la &uacute;ltima frase puede ir seguida de una primera frase. Es la duraci&oacute;n del silencio en este <em>impasse</em> lo que genera angustia.
    </p><p class="article-text">
        Y, como concluye Ca&ntilde;eque, &ldquo;Aqu&iacute; lo dejo. Con una &uacute;ltima frase. Una m&aacute;s.<em>Vale</em>&rdquo;<em>. </em>[14]
    </p><p class="article-text">
        ------------------------------
    </p><p class="article-text">
        [1] &Uacute;ltima frase de <em>La</em> <em>Santa Biblia. </em>Cito como cita la autora: no disparen al pianista.
    </p><p class="article-text">
        [2] &ldquo;Llamadme Ismael&rdquo; (Hermann Melville, <em>Moby Dick</em>), &ldquo;El d&iacute;a en que lo iban a matar, Santiago Nasar&rdquo; (Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, <em>Cr&oacute;nica de una muerte anunciada</em>), etc. A&ntilde;ada aqu&iacute; cada cual su principio favorito.
    </p><p class="article-text">
        [3] Yo la llam&eacute; &ldquo;mentirosilla&rdquo; en mis anotaciones, porque hasta la p&aacute;gina 91 no reconoce que su libro es <em>tambi&eacute;n</em> un tributo a la cita. &iexcl;Acab&aacute;ramos!
    </p><p class="article-text">
        [4] Recuerdo el final de <em>Mi a&ntilde;o de descanso y relajaci&oacute;n</em>, de Ottessa Moshfegh: &ldquo;Ah&iacute; est&aacute;, una persona zambull&eacute;ndose en lo desconocido, y lo hac&iacute;a completamente despierta&rdquo;. Tambi&eacute;n le impact&oacute; a Leila Guerriero, de la que soy <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/idea-leila-historia-afinidades-electivas_129_12289765.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fan declarada</a>.
    </p><p class="article-text">
        [5] Jonas Mekas, <em>Ning&uacute;n lugar adonde ir.</em>
    </p><p class="article-text">
        [6] Patrick Modiano, <em>En el caf&eacute; de la juventud perdida.</em>
    </p><p class="article-text">
        [7] Octavia Butler, <em>Hija de sangre.</em>
    </p><p class="article-text">
        [8] Joan Didion, <em>El a&ntilde;o del pensamiento m&aacute;gico.</em>
    </p><p class="article-text">
        [9] Bret Easton Ellis, <em>American Psycho.</em>
    </p><p class="article-text">
        [10] Emmanuel L&eacute;vinas, <em>Nuevas lecturas talm&uacute;dicas.</em>
    </p><p class="article-text">
        [13] &ldquo;Y despu&eacute;s se desata la tormenta de mierda&rdquo;, Roberto Bola&ntilde;o, <em>Nocturno en Chile</em>.
    </p><p class="article-text">
        [12] &ldquo;Silencio antes de nacer, silencio despu&eacute;s de la muerte, la vida es puro ruido entre dos insondables silencios&rdquo;, Isabel Allende, <em>Paula.</em>
    </p><p class="article-text">
        [13] Vila-Matas encontr&oacute; una rara avis: aquellos &ldquo;escritores Bartleby&rdquo; o artistas del no que, tras experimentar un &eacute;xito arrollador (&iexcl;o incluso fracasos!), prefirieron no seguir escribiendo.
    </p><p class="article-text">
        [14] Miguel de Cervantes, <em>Don Quijote de la Mancha.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/ultima-frase_129_12486449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jul 2025 21:58:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La última frase]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunitat Valenciana,País Valenciano,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trance en la piscina (infierno y gloria)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/trance-piscina-infierno-gloria_129_12442746.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b380c89b-5e5a-4480-954a-7d3b9c850f2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trance en la piscina (infierno y gloria)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">He vivido experiencias bastante próximas a lo que aparece en 'Sirât' y no, no en un festival</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/oliver-laxe-rave-mundo_132_12353225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Oacute;liver Laxe</a> filma una pel&iacute;cula en el desierto, ambientada en el Atlas marroqu&iacute;, y la gente se vuelve loca. Gente que admiro y cuyo criterio est&eacute;tico respeto profundamente subraya extasiada la calidad de las im&aacute;genes, la potencia de la historia. La capacidad trascendente de la pel&iacute;cula. Y a m&iacute; que me entr&oacute; la risa. Porque soy una c&iacute;nica descre&iacute;da o porque la pel&iacute;cula es en realidad una tonter&iacute;a. No lo s&eacute;. Pero he vivido experiencias bastante pr&oacute;ximas a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sirat-oliver-laxe-desvela-secretos-analiza-cuatro-escenas-pelicula_1_12368924.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que aparece en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/sirat-oliver-laxe-desvela-secretos-analiza-cuatro-escenas-pelicula_1_12368924.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Sir&acirc;t</em></a> y no, no en un festival. De hecho, experimento cada vez con mayor frecuencia esos viajes sensoriales, seg&uacute;n el verano aprieta con m&aacute;s fuerza y debo buscar planes con agua. Por circunstancias que ahora no vienen al caso, antes hab&iacute;a varios chalets de amigos (con piscina) donde ir con mi numerosa prole, pero me qued&eacute; sin opciones el a&ntilde;o pasado. As&iacute; que entr&eacute; en el fascinante mundo de las piscinas p&uacute;blicas. Qu&eacute; clasista suena, &iquest;verdad? Lo clasista es no haber pisado una en tu vida. 
    </p><p class="article-text">
        Es viajar a la dimensi&oacute;n desconocida. En Valencia tenemos playa, ciertamente. Pero al cuarto o quinto d&iacute;a de quitar arena en el coche y en la ducha, de barrer arena, de sacudir s&aacute;banas con arena, decides que se acab&oacute;, que vas a abrazar el esp&iacute;ritu del verano m&aacute;s extremo: vamos a pasar el d&iacute;a entero en la piscina de Benicalap. En tu mente te trasladas a Carabanchel alto, con <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/manolito-gafotas-heroina-revolucion-francesa-confluyen-parque-construyeron-vecinos-carabanchel_1_11958591.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manolito Gafotas</a>, y preparas una enorme bolsa de piscina con toallas, manguitos, juguetes, papas, comida para todos y neverita: all&aacute; que te vas. Normalmente hay cola, pues crece la popularidad de estas piscinas debido a sus precios asequibles. Llegas: casi no hay sitio en los escasos cent&iacute;metros de sombra para colocar tus toallas. La m&uacute;sica est&aacute; alta y se reparte crema solar por doquier. Los padres vagamos por la piscina peque&ntilde;a como almas en pena; el agua nos llega a la altura de las rodillas, pero tampoco vas a sentarte en el suelo para estar sumergido. Tratamos de no perder de vista a los ni&ntilde;os en una piscina rebosante de actividades chiquititas y coloristas: tobogancitos, animales de pl&aacute;stico donde subirse, t&uacute;neles de chorritos. Un cubo gigante, suspendido en lo alto, que se vuelca cada cierto tiempo sobre los ba&ntilde;istas animados, que gritan y levantan sus brazos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los padres vagamos por la piscina pequeña como almas en pena; el agua nos llega a la altura de las rodillas, pero tampoco vas a sentarte en el suelo para estar sumergido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De vez en cuando, alcanzas la toalla, como un n&aacute;ufrago. Te has llevado un libro, pero acabas mareada por el calor; no lees ni una frase completa, despu&eacute;s de abrirlo y cerrarlo veinte veces. M&eacute;tete, mam&aacute;. Vamos a cambiar de piscina. H&iacute;nchame los manguitos. &iquest;Hemos tra&iacute;do mi coche de carreras? Cuerpos y m&aacute;s cuerpos, carne tatuada tost&aacute;ndose al sol. Com&eacute;is algo apretados en una toalla, las mesas est&aacute;n todas ocupadas. La m&uacute;sica sigue sonando atronadora y espor&aacute;dicamente aparece una animadora que da brincos al borde de la piscina. Te dicen tus hijas que esta es la m&uacute;sica que escuchan sus compa&ntilde;eros de clase. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=alG-4wnLXOg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A-t&uacute;n-con-pan, a-t&uacute;n-con-pan, a-t&uacute;n-con-pan</a>. Es un viaje sideral. No hay tiempo de reposo para la siesta, aqu&iacute;, ni miedo a los cortes de digesti&oacute;n. Miras de tanto en tanto el m&oacute;vil como pidiendo la hora. Pones cremas de nuevo (&iquest;es el equivalente a drogarse en un festival?). Tus hijas mayores se tiran una y otra vez por la tirolina y los toboganes, tratan de ense&ntilde;ar a los peque&ntilde;os a nadar. &ldquo;Es la escuela de tiburones&rdquo;, les dicen.
    </p><p class="article-text">
        Sonr&iacute;es atontada, el calor no afloja ni un grado, pero los ni&ntilde;os est&aacute;n disfrutando tanto. Milagro, suenan los silbatos: evac&uacute;an las diferentes piscinas. Cinco minutos, gritan los socorristas. Los m&aacute;s vivarachos apuran los restos de su mojito en un vaso de pl&aacute;stico del chiringuito. Has sobrevivido, un d&iacute;a m&aacute;s de verano, a la piscina de Benicalap. Para redondear la experiencia, compras una caja de conos de nata y chocolate en el Ch&aacute;rter vecino y os los tom&aacute;is en un parque que tiene dos bancos, uno de ellos roto. Pasa un gato. Est&aacute;is quemados, est&aacute;is cansados, est&aacute;is felices. Como si hubierais estado todo el d&iacute;a, en trance, bailando en el desierto. 
    </p><p class="article-text">
        [Existe un puente llamado <em>Sir&acirc;t</em> (la piscina de Benicalap) que une infierno y para&iacute;so. Se advierte al que lo cruza que su paso es m&aacute;s estrecho que una hebra de cabello, m&aacute;s afilado que una espada.]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/trance-piscina-infierno-gloria_129_12442746.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2025 20:23:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trance en la piscina (infierno y gloria)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunitat Valenciana,País Valenciano,Piscinas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y no quedó ninguno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/no-quedo_129_12404939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e732bf0-5a4c-4071-a2fb-6373560bfcab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120334.jpg" width="4239" height="2384" alt="Y no quedó ninguno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca ha habido tanta pureza en la esfera pública, y no sé si en la privada, como para relajar los mecanismos de control, como para ensanchar los márgenes de las concesiones de urgencia</p></div><p class="article-text">
        Abraham no se fiaba. Y hac&iacute;a bien. Cuando Dios iba a fulminar Sodoma y Gomorra, el patriarca empez&oacute; una extra&ntilde;a negociaci&oacute;n con &eacute;l, con quien hablaba como con un amigo. &ldquo;Se&ntilde;or, perdona mi atrevimiento, pero me parece un poco fuerte que mates a justos e injustos mezclados: si encontraras cincuenta justos en la ciudad, &iquest;aun as&iacute; te la cargar&iacute;as?&rdquo;. &ldquo;No, qu&eacute; va, para nada: si hubiera cincuenta justos, no la destruir&iacute;a&rdquo;, le contest&oacute; Dios. &ldquo;Incre&iacute;ble, genial, muchas gracias&rdquo;, dijo Abraham. <em>Silencio inc&oacute;modo</em>. &ldquo;Me atrevo de nuevo a interrumpir tus pensamientos, yo que soy polvo y ceniza. Y, si faltan cinco para el n&uacute;mero de cincuenta inocentes, &iquest;destruir&aacute;s, por cinco, toda la ciudad?&rdquo;. As&iacute;, mercadeando mercadeando, Abraham lleg&oacute; al tope divino: a diez. 
    </p><p class="article-text">
        Todo eso se cuenta en <em>G&eacute;nesis</em> 18 (aunque el cap&iacute;tulo 19 tambi&eacute;n tiene su miga). La escena se sit&uacute;a tras la creaci&oacute;n, evidentemente, y tras el diluvio y la torre de Babel. Quiero decir con esto que los comienzos fueron duros. Aunque a Abraham no le iba mal: Dios le hab&iacute;a prometido que sus hijos ser&iacute;an numerosos como las estrellas del cielo y las arenas de la playa. Pero al hombre le daba cargo de conciencia el celo destructor de su se&ntilde;or. As&iacute; que le sac&oacute; el compromiso de ahorrarles el apocalipsis a los sodomitas, con condiciones. La cosa es que Abraham no se fiaba, y hac&iacute;a bien, de encontrar ni cincuenta ni treinta ni veinte justos. El relato se detiene en diez: de ah&iacute; ya no se baja. Leerlo resulta un poco irritante, porque no se sabe si ha valido la pena negociar con todo un Dios para rapi&ntilde;arle una cifra rid&iacute;culamente baja de hombres justos en una ciudad poblada, grande. Pero Abraham sab&iacute;a; sab&iacute;a que no, que probablemente ni diez. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El relato bíblico hace una elipsis y en el siguiente capítulo ya vemos a los enviados de la UCO, quiero decir a los tres ángeles, haciendo una inspección por las calles de Sodoma</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El relato b&iacute;blico hace una elipsis y en el siguiente cap&iacute;tulo ya vemos a los enviados de la UCO, quiero decir a los tres &aacute;ngeles, haciendo una inspecci&oacute;n por las calles de Sodoma. Se encuentran a un infiltrado divino, a Lot, que trata de evitar que los sodomitas abusen de los &aacute;ngeles: estos parecen irresistibles para la turba. Lot intenta frenar el desaguisado, dec&iacute;a, y ofrece incluso a sus hijas v&iacute;rgenes a cambio, pero no hay manera de parar el estallido de violencia. Entonces Dios dice hasta aqu&iacute;, avisa a Lot para que escape con su familia y procede a destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra. 
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Javier Gom&aacute; ha escrito abundantemente sobre el concepto de ejemplaridad p&uacute;blica; la necesidad que tenemos desde que el mundo es mundo de ajustarnos a modelos positivos que nos eleven del fango. Y sin embargo. De la poca o mucha verg&uuml;enza que cada uno sienta estas &uacute;ltimas semanas no quiero opinar. Pero tal vez lo que peor llevo es la gesticulaci&oacute;n, las exhortaciones exageradas (&ldquo;&iexcl;La izquierda no es corrupta y no roba!&rdquo;). Wat. Quiero decir, que ver a Susana D&iacute;az rasg&aacute;ndose las vestiduras en la tele o al Partido Popular haciendo aspavientos como si cierto ordenador no hubiera sido destruido a martillazos me remite ciertamente a ese se&ntilde;or, a Abraham, negociando a la baja. Nunca ha habido tanta pureza en la esfera p&uacute;blica, y no s&eacute; si en la privada, como para relajar los mecanismos de control, como para ensanchar los m&aacute;rgenes de las concesiones de urgencia. O de los nombramientos arbitrarios. Si lo mejorcito que hab&iacute;a en Sodoma era Lot, por favor. 
    </p><p class="article-text">
        [El hecho de que, en la huida, la mujer de Lot se girase y se convirtiese despu&eacute;s en estatua de sal no a&ntilde;ade ni quita nada a esta historia. Pero Christina Rosenvinge aventur&oacute; en un concierto la hip&oacute;tesis de que Lot fuera un plasta y su mujer volviese la cara para buscar otra silueta querida, en alg&uacute;n terrado, mientras ca&iacute;an fuego y azufre del cielo.]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/no-quedo_129_12404939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jun 2025 20:21:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y no quedó ninguno]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Razón tienes, corazón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/razon-tienes-corazon_129_12367800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a764c44b-fdac-4fb5-a03d-2025028efee3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Razón tienes, corazón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata de predicar sobre la utilidad de lo inútil: hay algo en cualquier ámbito del saber que engancha a quien empieza a descubrirlo, que fascina. Y Calderón no se te acaba</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de semanas se celebr&oacute; un congreso sobre el teatro de Calder&oacute;n de la Barca en el monasterio de San Mill&aacute;n de la Cogolla (La Rioja, 27-30 de mayo). Esta Calder&oacute;n-man&iacute;a podr&iacute;a pillar a alguien por sorpresa, pero espero que no demasiado: hay cervantistas, lopistas, quevedistas y otras muchas especies siglodoristas en el mundo acad&eacute;mico. Don Pedro naci&oacute; en 1600 y muri&oacute; en 1681, lo que quiere decir que no iba a tocar ning&uacute;n centenario en mucho tiempo. As&iacute;, varias instituciones organizaron el encuentro <em>Astro, exhalaci&oacute;n, prodigio: el gran teatro de Calder&oacute;n</em> en el lugar donde aparecieron las glosas emilianenses. Porque esto va de palabras y de lengua (aunque no solo). 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n sobre el dramaturgo es abundante, todav&iacute;a, y vigorosa. Y eso que no sirve de nada. &iquest;Cu&aacute;ntas vidas salva estudiar a Calder&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;ntas guerras se han detenido en su nombre, cu&aacute;ntos f&aacute;rmacos han inventado los calderonistas? No se trata de predicar sobre la utilidad de lo in&uacute;til: hay algo en cualquier &aacute;mbito del saber que engancha a quien empieza a descubrirlo, que fascina. Y Calder&oacute;n no se te acaba (&ldquo;Raz&oacute;n tienes, coraz&oacute;n&rdquo;, dice en una de sus comedias). Como me coment&oacute; una matem&aacute;tica hace poco: &ldquo;A m&iacute; me interesa todo&rdquo;. Claro, que poco antes me dijo: &ldquo;Me encantan las matem&aacute;ticas porque son verdad. Porque son la verdad&rdquo;. Y yo pens&eacute; en un magn&iacute;fico t&iacute;tulo de Calder&oacute;n: <em>En la vida todo es verdad y todo mentira</em>. Pero no abr&iacute; la boca, porque ya lo dice otra de sus obras: <em>No hay cosa como callar</em>.
    </p><p class="article-text">
        Salvo alguna excepci&oacute;n, a Calder&oacute;n lo trajeron a la modernidad los hispanistas alemanes e ingleses a lo largo del siglo XX. Los congresos de 1981 y del 2000 (coincidiendo, estos s&iacute;, con los debidos centenarios) fijaron nuevos temas e interpretaciones que le quitaban la caspa y la sombra a un dramaturgo que parec&iacute;a estar en las ant&iacute;podas del Lope m&aacute;s bullanguero. Un testigo bien informado cont&oacute; que el centenario de 1981 no estuvo exento de pol&eacute;mica. H&aacute;ganse cargo: meses despu&eacute;s del 23F y con el pa&iacute;s en un ay, recordar por todo lo alto a Calder&oacute;n pod&iacute;a parecer un apoyo a los golpistas, un festejo retr&oacute;gado del dogma. As&iacute; que algunas instituciones retiraron su aval a la cita y otras, directamente, trataron de dificultar su celebraci&oacute;n. Por otro lado, <a href="https://elpais.com/diario/1981/06/07/cultura/360712806_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">varios nombres de altura</a> intervinieron para garantizar que se desarrollase con &eacute;xito. Es decir, que la visibilidad de un encuentro sobre Calder&oacute;n de la Barca en 1981 fue una peque&ntilde;a cuesti&oacute;n de Estado. 
    </p><p class="article-text">
        El alcalde Tierno Galv&aacute;n, el mismo de &ldquo;quien no est&eacute; colocado que se coloque y al loro&rdquo;, apoy&oacute; el encuentro y quiso adem&aacute;s presentar una comunicaci&oacute;n en el mismo. Las ponencias plenarias (las importantes) ya estaban asignadas a investigadores de renombre y no se le pod&iacute;a encontrar al alcalde de la villa y corte de Madrid un lugar de honor en un programa ya muy apretado. No pareci&oacute; importarle: asisti&oacute; a varias conferencias y present&oacute; su reflexi&oacute;n sobre &ldquo;El principio de autoridad en el barroco espa&ntilde;ol&rdquo; en una mesa ordinaria (aunque imagino que muy concurrida). Me dir&aacute;n que no es para tanto. Bueno, todos sabemos que las autoridades nunca sacan tiempo para quedarse en los congresos, ni siquiera los cargos universitarios: inauguran, foto y se van. No se trata ahora de canonizar a Tierno Galv&aacute;n, porque para qu&eacute;, pero hay algo elegante en estos gestos anacr&oacute;nicos. Algo que deja un aroma diferente en el recuerdo. Quiero traer aqu&iacute; una frase muy sugerente de su texto, recogido en las actas del congreso: &ldquo;La voluntad de ser santo atraviesa, aunque sea solo en forma de deseo, el Siglo de Oro espa&ntilde;ol&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No se trata ahora de canonizar a Tierno Galván, porque para qué, pero hay algo elegante en estos gestos anacrónicos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque sin duda tambi&eacute;n hay una querencia por lo divino en Calder&oacute;n; en San Mill&aacute;n se present&oacute; una ponencia en torno a una acotaci&oacute;n frecuente en los autos sacramentales: &ldquo;C&oacute;rrese una cortina&rdquo;. Esta indicaci&oacute;n escenogr&aacute;fica no hac&iacute;a referencia al tel&oacute;n que se usa en los teatros a la italiana, sino m&aacute;s bien a un velo que cubrir&iacute;a el fondo del tablado. Ese espacio era el de las apariencias, el de los efectos especiales... y el de lo sagrado. Me pas&eacute; toda esa noche pensando en la cortina, en los &aacute;ngeles que en los cuadros e iglesias de todo el mundo est&aacute;n corriendo y descorriendo velos y cortinas, incansables, para mostrar u ocultar la gloria divina. Pens&eacute; tambi&eacute;n en la gracia, tan vinculada a la redenci&oacute;n, pero tambi&eacute;n al &aacute;mbito de la comicidad en el teatro barroco. Porque se habl&oacute; much&iacute;simo del Calder&oacute;n que r&iacute;e, el de la comedia ligera o el entrem&eacute;s. Imagino que cada vez que se abre la cortina, en sus obras, puede aparecer algo distinto: una custodia, una f&oacute;rmula matem&aacute;tica de las que podr&iacute;a haber usado Basilio en <em>La vida es sue&ntilde;o </em>o el gracioso Juan Rana. Depende del Calder&oacute;n que elijamos, supongo. Y es que siempre andamos movi&eacute;ndonos en esa distancia, en <em>Lo que va del hombre a Dios</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/razon-tienes-corazon_129_12367800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jun 2025 20:17:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Razón tienes, corazón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo de nacer, tiempo de morir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/tiempo-nacer-tiempo-morir_129_12332456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9bf0e4bb-651a-4eff-b1ee-a3d6c5ba07ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118697.jpg" width="1634" height="919" alt="Tiempo de nacer, tiempo de morir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Morto un papa, se ne fa un altro': El cometa Halley ya viene de vuelta y no soy tan tonta como para creer que yo sí celebraré 2061, aunque lo intentaré</p></div><p class="article-text">
        <em>Morto un papa, se ne fa un altro</em>: se acab&oacute; el c&oacute;nclave (&iquest;se acuerdan?) y <em>habemus papam</em>. Claro que este ha sido el primer c&oacute;nclave vivido en la vor&aacute;gine de las redes sociales y se ha notado. El <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/video-sido-momento-fumata-blanca-anunciaba-eleccion-nuevo-papa_1_12283138.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jueves 8 de mayo</a> and&aacute;bamos todos deseando que saliera pronto un papa, porque no par&aacute;bamos de mirar esa chimenea y de rellenar cuestionarios 'online' para ver con qu&eacute; cardenal nos identific&aacute;bamos. La fumata blanca me pill&oacute; en clase y me avisaron los alumnos. La cosa es que me entr&oacute; una alegr&iacute;a como si me hubieran tocado quince millones de euros o una casa en propiedad. Mientras segu&iacute;a con la clase, imaginaba con detalles inventados lo que estar&iacute;a sucediendo en el sal&oacute;n de las l&aacute;grimas. Y ten&iacute;a algo de conmovedor. O no, o era solo sobresaturaci&oacute;n informativa.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, este ha sido el tercer c&oacute;nclave de mi vida. Mis hijas compet&iacute;an entre s&iacute; porque la mayor vivi&oacute; el anterior, aunque fuera un beb&eacute;, mientras la segunda no hab&iacute;a nacido todav&iacute;a. Lo interesante de calcular el tiempo en papados frente a hacerlo, qu&eacute; s&eacute; yo, en presidentes del Gobierno es que es una medida m&aacute;s pr&oacute;xima a la humana. De repente, el tiempo se acelera (el brev&iacute;simo papado de Juan Pablo I) y luego parece que nada vaya a cambiar (los much&iacute;simos a&ntilde;os de Juan Pablo II). Entonces, cuando estamos instalados en la rutina, abdica Benedicto XVI y no lo entiende nadie en la rueda de prensa <a href="https://www.rtve.es/noticias/20130212/giovanna-chirri-periodista-dio-primicia-renuncia-del-papa-por-saber-latin/607862.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">porque lo explican en lat&iacute;n</a>. Estos saltos se aproximan m&aacute;s al tiempo de la vida sentida, me parece.
    </p><p class="article-text">
        Conozco a mujeres que se ubican en el tiempo en funci&oacute;n de sus embarazos (&ldquo;ah, eso debi&oacute; de ser en&hellip;, porque estaba embarazada de&hellip;&rdquo;, &ldquo;no, no, imposible, si solo ten&iacute;a al mayor, eso fue en&hellip;&rdquo;). Por no hablar de los machacones ciclos menstruales: pum pum pum. Luego est&aacute;n los hitos deportivos pasados por el tamiz de la memoria de cada uno: las Olimpiadas de Comaneci, el Mundial de Maradona &mdash;o el de Sud&aacute;frica para Nosotros Los Espa&ntilde;oles&mdash; y, por supuesto, el mayor canto a la &eacute;pica del universo. No me refiero a las gestas de <a href="https://www.eldiario.es/temas/rafa-nadal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">don Rafael Nadal Parera</a>, sino a la imposible victoria de Alonso en el GP de Europa de 2012. Otra medida del tiempo m&aacute;s seca, m&aacute;s contundente nos la dan las cat&aacute;strofes. La pandemia, sin duda, pero tambi&eacute;n la DANA, que ha partido por la mitad el presente curso en Val&egrave;ncia y cuyos coletazos se sentir&aacute;n largo tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; diremos de los tiempos astron&oacute;micos, inalcanzables y may&uacute;sculos. Son los que nos ubican en nuestra escala, la de una min&uacute;scula existencia (una mota de polvo). Pero incluso esos tiempos proporcionan hitos, asideros, como los eclipses. No s&eacute; si ustedes tambi&eacute;n leyeron <a href="https://www.dailymotion.com/video/x8atnr5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tint&iacute;n y el templo del sol </em></a>y<em> </em>alucinaron con la pericia del joven periodista para descubrir despu&eacute;s, divertidos, el <a href="https://cvc.cervantes.es/aula/didactired/anteriores/marzo_08/03032008_01.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuento de Augusto Monterroso</a>. Sin embargo, no tengo problema con los eclipses: es el <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/miedo-chanza-popular-vivieron-ultimas-visitas-cometa-halley-madrid_1_11720235.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cometa Halley </a>el que me preocupa. Es decir, en su paso anterior yo ten&iacute;a apenas unos meses; era una beb&eacute; insomne y puede que despierta esa madrugada de abril. Por tanto, todo apunta a que mi vida, la duraci&oacute;n de mi vida, va a coincidir con una vuelta entera del Halley en torno a la Tierra. Total, que me voy a morir en 2061, porque el cometa habr&aacute; completado un nuevo giro de 75 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no me lo he inventado yo: lo aprend&iacute; de una <a href="https://open.spotify.com/intl-es/track/6ZpRz6YU8lJ9K9VSqCXoTb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canci&oacute;n</a> de Andr&eacute;s Lewin, un cantautor que apenas lleg&oacute; a la mitad de su vuelta del Halley (la palabra &ldquo;cantautor&rdquo; suena tan pesada en un texto que hable de &eacute;l). Lewin <a href="https://cadenaser.com/ser/2016/01/08/cultura/1452246929_654387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muri&oacute; con 37 a&ntilde;os</a>. Me cruc&eacute; con la &oacute;rbita de su alma dieciocho a&ntilde;os despu&eacute;s del paso del cometa en 1986. Lewin so&ntilde;aba con hacer tiempo por el mundo hasta saltar al espacio cuando volviera a pasar Halley. Apenas coincid&iacute; con &eacute;l un fin de semana, hace tanto. Lo mejor fue escucharlo hablar sin freno una noche entera: de su psicoanalista, de su madre, de los gorros rusos que le encantaban. Le sobraban la inseguridad y los complejos, pero era genuino. De los que no son fruto de una voluntad de ser geniales, sino el destilado inevitable de la mezcla ca&oacute;tica de muchas cosas. Contaban sus amigos que una noche se meti&oacute; en un contenedor y empez&oacute; a gritar que era un mont&oacute;n de mierda.
    </p><p class="article-text">
        El cometa Halley ya viene de vuelta y no soy tan tonta como para creer que yo s&iacute; celebrar&eacute; 2061, aunque lo intentar&eacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/tiempo-nacer-tiempo-morir_129_12332456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 May 2025 21:00:26 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Idea por Leila (una historia de afinidades electivas)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/idea-leila-historia-afinidades-electivas_129_12289765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a22d185f-f291-497e-a232-be086f2fc646_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Idea por Leila (una historia de afinidades electivas)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vale la pena conocer a Idea Vilariño, porque sus poemas son como puñetazos</p></div><p class="article-text">
        Qui&eacute;n era Idea Vilari&ntilde;o. Vale la pena conocerla, porque sus poemas son como pu&ntilde;etazos. Porque escribi&oacute; el desgarrador <em>Ya no ser&aacute;</em>, que podr&iacute;a ser el epitafio de cualquier relaci&oacute;n amorosa. Porque sus textos pueblan algunos perfiles de redes sociales con brevedad y crudeza:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;D&oacute;nde el sue&ntilde;o cumplido&nbsp;/ y d&oacute;nde el loco amor&nbsp;/ que todos /&nbsp;o que algunos /&nbsp;siempre /&nbsp;tras la serena m&aacute;scara /&nbsp;pedimos de rodillas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los datos que encontramos sobre Idea: uruguaya, nace en 1920 y muere en 2009. Conocida por sus contempor&aacute;neos como profesora, traductora, editora y, sobre todo, poeta; Idea public&oacute; poco y se arrepent&iacute;a despu&eacute;s con frases gigantes como la que recoge Benedetti en&nbsp;<em>Los poetas comunicantes</em>&nbsp;(1971): &ldquo;Escribir poes&iacute;a es el acto m&aacute;s privado de mi vida, realizado siempre en el colmo de la soledad y del ensimismamiento, realizado para nadie, para nada&rdquo;. Logr&oacute; mantener una cierta aura; fue activa en pol&iacute;tica, rechaz&oacute; premios, public&oacute; cuanto y casi cuando quiso y fue, claro, la famos&iacute;sima amante de Onetti. Ese romance de d&eacute;cadas, en las que se entrecruz&oacute; con las &uacute;ltimas esposas del gran novelista uruguayo, es la m&aacute;scara con la que se opaca a Idea Vilari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Yo conoc&iacute; a Idea por Leila.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leila Guerriero es periodista y vive en Buenos Aires. Escribe para&nbsp;<em>El Pa&iacute;s</em>, colabora en<em>&nbsp;La Ser</em>&nbsp;y tal vez est&eacute;n al tanto del &eacute;xito de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leila-guerriero-no-gusta-complaciente-entrevistados_1_10865602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su &uacute;ltimo libro,&nbsp;</a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/leila-guerriero-no-gusta-complaciente-entrevistados_1_10865602.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La llamada</em></a>. Conozco a Idea por Leila, dec&iacute;a, pues ha escrito en varias ocasiones sobre aquella. La m&aacute;s amplia es el perfil period&iacute;stico que publica apenas un a&ntilde;o despu&eacute;s de la muerte de la poeta. Recoge ese mismo texto en&nbsp;<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/plano-americano/9788433908001/BM_35" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Plano Americano</em></a>&nbsp;(2013) y lo coloca justo antes del de Dorothea Muhr, la cuarta y &uacute;ltima esposa de Onetti, que no ignoraba el romance entre los dos escritores. Qu&eacute; retranca, Leila. El de Vilari&ntilde;o es&nbsp;<a href="https://www.fronterad.com/idea-vilarino-esa-mujer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un retrato</a> en el que se advierte ya una simbiosis expresiva entre ambas. Se abre as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n era usted?
    </p><p class="article-text">
        De quien dicen que plantaba jardines y los hac&iacute;a florecer all&iacute; donde viviera. De quien dicen que era dura, implacable y hermosa, hermosa, hermosa. [...]&nbsp;Qui&eacute;n era usted, usted que hablaba poco y que habl&oacute; tanto &mdash;tanto&mdash; de un solo amor de todos los que tuvo: de uno solo. Qui&eacute;n era usted. Usted, el haz de espadas. Usted, que dej&oacute; trescientas p&aacute;ginas de poemas, nada m&aacute;s, y sin embargo. Usted, que se muri&oacute; en abril y en 2009 y que a su entierro fueron doce. Usted, que dej&oacute; una nota: &ldquo;Nada de cruces. No mor&iacute; en la paz de ning&uacute;n se&ntilde;or. Cremar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Usted: &iquest;qui&eacute;n era?
    </p><p class="article-text">
        Con ese mismo estilo sincopado y poli&eacute;drico (Leila da siempre varias versiones de la cosa), se recorre la infancia de Idea, sus comienzos po&eacute;ticos, su gran amor con Onetti, con otros. Su muerte. Y se intercalan poemas, a veces completos, a veces fragmentados. Leila los entremete con barras oblicuas en su prosa, sin glosas ni explicaciones. Son como un fogonazo en el texto, pero apenas dan tiempo a ver nada en claro. Cuando Leila afirma, al principio, que Idea era &ldquo;hermosa, hermosa, hermosa&rdquo;, &iquest;acaso no resuena el modo en que Vilari&ntilde;o cuenta c&oacute;mo conoci&oacute; a Onetti: &ldquo;Esa misma noche me enamor&eacute; de &eacute;l. Me enamor&eacute;, me enamor&eacute;, me enamor&eacute;&rdquo;?&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La periodista y escritora Leila Guerriero                            </span>
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        Leila relata la brutal pelea que lleva a Idea a separarse de Onetti y que se cifra en el famoso poema titulado <em>Ya no ser&aacute;</em> (&ldquo;esa enumeraci&oacute;n atroz&rdquo;, lo llama Leila), cuyo &uacute;ltimo verso es el lapidario &ldquo;no te ver&eacute; morir&rdquo;. Apenas ese adjetivo,&nbsp;<em>atroz</em>, nos ayuda a entender c&oacute;mo se construye este perfil, en el que la t&eacute;cnica de la omisi&oacute;n de la an&eacute;cdota llega a su grado m&aacute;ximo. Al morir Onetti, Idea escribi&oacute; en su diario:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De tarde dicen que ya lo incineraron. Es un poquito de cenizas, todo aquel hombre, el amor m&iacute;o.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El amor suyo. [a&ntilde;ade Leila]
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El amor m&iacute;o.&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto hace Leila. Repite las palabras de Idea, no a&ntilde;ade casi nada, apenas alg&uacute;n adjetivo. Sobre todo, repite. Hasta cinco veces escribe Leila &ldquo;se dice mucho&rdquo; y recoge versiones contradictorias, maliciosas en torno a Idea, esa mujer. No obstante, Leila s&iacute; nos da una clave en este perfil: &ldquo;El centro de mi vida ha sido una corporalidad invasora, &aacute;vida, que asediaba mi trabajo de escritura&rdquo;, afirmaba Vilari&ntilde;o. Sin duda, la poes&iacute;a de Idea comienza entonces a asediar las columnas de Leila. En lo sucesivo, esta la mencionar&aacute; de forma expl&iacute;cita en varias ocasiones, como en <a href="https://elpais.com/elpais/2014/12/15/opinion/1418660438_953818.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Era la vida</em></a>, de 2014:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A fin de a&ntilde;o, m&aacute;s que nunca, la vida no es la vida, sino una pat&eacute;tica declamaci&oacute;n de buenas intenciones, una renovaci&oacute;n del permiso de postergarlo todo, una fe idiota en que nunca ser&aacute; demasiado tarde para nada.&nbsp;[&hellip;]&nbsp;y esa bestia terrible de la poes&iacute;a, la uruguaya Idea Vilari&ntilde;o, dijo, mejor que nadie, peor que nunca: &ldquo;Alguno de estos d&iacute;as / se acabar&aacute;n las bromas y todo eso / esa farsa / esa jugueter&iacute;a / las marionetas sucias / los payasos / habr&aacute;n sido la vida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El poema de Idea apu&ntilde;ala de golpe todas las vanas (y humanas) intenciones de a&ntilde;o nuevo. Cuando le preguntan sobre la funci&oacute;n de la poes&iacute;a en su escritura period&iacute;stica, Leila contesta que los versos son m&aacute;s que ornatos u homenajes, que impactan de una manera emocional, casi f&iacute;sica. Subraya la corporalidad invasora de la poes&iacute;a, que procura trasladar a sus columnas para multiplicar sus efectos: &ldquo;La poes&iacute;a tiene esa econom&iacute;a de recursos que funciona como un fustazo, un latigazo; ese verso corona lo que t&uacute; dijiste de una manera m&aacute;s embarrada&rdquo;. La periodista usa de sus afinidades electivas para afilar el lenguaje de sus textos. A finales de 2022, publica <a href="https://elpais.com/opinion/2022-12-07/el-teatro-negro-del-amor.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El teatro negro del amor</em></a>, una columna oscura sobre las oscuras y melodram&aacute;ticas relaciones de pareja. La corona el brutal poema de Vilari&ntilde;o: &ldquo;Decir no / decir no / atarme al m&aacute;stil / pero / deseando que el viento lo voltee / que la sirena suba y con los dientes / corte las cuerdas y me arrastre al fondo/ diciendo no no no/ pero sigui&eacute;ndola&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Leila, la poes&iacute;a tiene su propia fuerza gravitacional, pues atrae hacia s&iacute; las cosas que quedan fuera de la p&aacute;gina y cuyo peso soporta. Adora poder &ldquo;traficar&rdquo; sus versos favoritos en las columnas, desgajarlos con violencia del contexto primero para que propongan lecturas distintas. En una&nbsp;<a href="https://elpais.com/opinion/2023-01-18/jaque-mate.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columna</a>&nbsp;a tenor de la venganza musical de Shakira contra Piqu&eacute;, Guerriero recuerda que Idea le quit&oacute; a Onetti su dedicatoria del libro&nbsp;<em>Poemas de amor</em>. Y que a &eacute;l segu&iacute;a doli&eacute;ndole tiempo despu&eacute;s. Parece casi una excusa, en realidad, para volver a contar la historia desgarradora de la pareja, citar de nuevo alg&uacute;n fragmento del poema <em>Ya no ser&aacute;</em> y decir &ldquo;Idea, qu&eacute; tr&aacute;gica, qu&eacute; &aacute;rida&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ti, que afirmas que la poes&iacute;a cuando acontece es el fuego, Leila, tambi&eacute;n te digo &ldquo;qu&eacute; dura, qu&eacute; feroz, qu&eacute; bien escribes&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/idea-leila-historia-afinidades-electivas_129_12289765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 May 2025 20:07:49 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Buscando nieve en la luna sexta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/buscando-nieve-luna-sexta_129_12251483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26253d0d-6ec6-4885-903a-870930aa1b51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Buscando nieve en la luna sexta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tal vez conozcamos más a nuestros muertos por lo que quisieron ser que por lo que fueron</p></div><p class="article-text">
        Ese momentazo en el que hay que vaciar el piso de un muerto. El de la abuela, el de los padres. El de una t&iacute;a lejana. En <a href="https://paginasdeespuma.com/libro/plegaria-para-piromanos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Plegaria para pir&oacute;manos</em></a>, de Eloy Tiz&oacute;n, hay un cuento sobre esto titulado &ldquo;El fango que suspira&rdquo;. Pueden leerlo (el libro entero es muy recomendable) o echar mano de sus propios recuerdos, de cuando a ustedes les ha tocado vaciar el piso de un muerto. Es decir, lo que tuvieron que tirar, lo que sostuvieron en sus manos y con lo que no sab&iacute;an muy bien qu&eacute; hacer: el maquillaje ya casi inservible en el ba&ntilde;o, las much&iacute;simas medicinas caducadas. El andador, silla de ruedas o muletas. Las bacinillas, el taburete al lado de la ducha. Ese canto a la decrepitud. El olor a cerrado, poca comida ya en la nevera, los electrodom&eacute;sticos siempre anticuados. Y el polvo. Polvo en el fondo de los cajones, sobre los marcos de las fotos donde desfilan los otros muertos, en las figuritas de las repisas. Por no hablar de los manteles de ganchillo, de la ropa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        (Qui&eacute;n se detiene a mirar las manchas de los colchones antes de tirarlos.)
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s hay que pensar en qu&eacute; hacer con el piso. Qu&eacute; digo: hay que venderlo, siempre. No nadamos en la abundancia y la cosa es que somos varios a repartir. No hay ninguno en posici&oacute;n de comprar su parte a los dem&aacute;s, por lo que toca vender. S&iacute; o s&iacute;. Y, para vender, hay que vaciar el piso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, entran en escena los cuervos. Los c&oacute;rvidos, los llamaste en tu fuero interno. A veces son anticuarios, a veces simplemente &ldquo;se vac&iacute;an pisos&rdquo;. Compramos tus libros, pero luego no te damos casi nada a cambio. Conocen el v&eacute;rtigo desconcertado de los deudos, a los que le pesa hasta la ropa que llevan puesta. La cosa es que un d&iacute;a se vaci&oacute;, como se vac&iacute;an tantos pisos, el de mi abuela, viuda desde hac&iacute;a cuarenta a&ntilde;os. Y llamamos a los cuervos. Hab&iacute;a que pegar un post-it sobre aquello que no quisi&eacute;ramos que se llevaran (y daba la sensaci&oacute;n de que nuestros papelitos se iban a caer por accidente en cualquier momento.) Empezaron con los muebles gordos, los del sal&oacute;n. Despu&eacute;s fueron desfilando camas, armarios, c&oacute;modas. Desatornillaron y se llevaron tambi&eacute;n una estanter&iacute;a a medida, enorme, del despacho de mi abuelo.
    </p><p class="article-text">
        Y les llega entonces el turno a los libros, a los que no salvamos (como el cura y el barbero). Se los llevan casi todos. Y se cae uno finito al suelo, mecanografiado. Me lo alcanza, con una cara circunspecta y muy entrenada, uno de los cuervos. Se titula <em>Buscando nieve en la luna sexta</em>. Leo confundida que lo hab&iacute;a escrito mi abuelo en el a&ntilde;o 1960. Pero &iquest;escrib&iacute;a? &iquest;Y teatro? Despliego una l&iacute;nea cronol&oacute;gica mental y lo ubico: imagino que &eacute;l no sab&iacute;a que morir&iacute;a s&oacute;lo quince a&ntilde;os despu&eacute;s de escribir esto, a los cincuenta y pocos, cuatro meses antes que la momia del Pardo. Se trata de un di&aacute;logo dram&aacute;tico, muy al estilo de ese teatro filos&oacute;fico y de tesis que estaba de moda entonces. Es un di&aacute;logo, dec&iacute;a, entre un campesino de la revoluci&oacute;n cultural y un militar, en China. La obra no destaca precisamente por su acci&oacute;n trepidante. Parece que mi abuelo se hubiera impregnado de ritmos y cadencias orientales. Abundan los aforismos y los gestos comedidos de los personajes, un respeto reverencial que se transparenta en las acotaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; valor tiene ese librito, me pregunto de noche, mientras lo leo (con cuidado de que no se desencuadernen las p&aacute;ginas). Se me ocurre la genial idea de hacer una edici&oacute;n cr&iacute;tica de la pieza teatral para aprovechar y entremeter, a pie de p&aacute;gina, an&eacute;cdotas sobre la vida de mi abuelo. Apasionante, s&iacute;. No tiene sentido. Esos d&iacute;as aparecen tambi&eacute;n, por ah&iacute; tirados, sus diarios de caza (c&oacute;mo no, el hombre adoraba a Delibes). Descubriremos, a&ntilde;os despu&eacute;s, que colabor&oacute; en la traducci&oacute;n al castellano de un libro titulado <em>El mundo libre en la guerra fr&iacute;a</em>, de 1959. La traductora del alem&aacute;n se llamaba Ilsa Garvens (te enamoras un poco de su nombre, crees que est&aacute;s en <em>Casablanca</em>). Seguramente ese, como tantos, se lo llevaron los cuervos. Parece que se menciona el nombre de mi abuelo en las <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/fallece-valencia-galerista-dirigente-comunista-rosalia-sender-testimonio-salvajismo-dictadura-franquista_1_8598479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">memorias de una dirigente comunista valenciana</a> como un abogado justo, que defendi&oacute; a algunos curas obreros, jesuitas. Y me lo imagino, a ese se&ntilde;or al que no conozco m&aacute;s que por algunas fotos donde aparece cazando; lo imagino escribiendo de noche en su despacho de abogado, con los libros detr&aacute;s (y las pistolas y las astas de ciervo) mientas fuma Ducados. Y lo conozco m&aacute;s ahora, ahora que sostengo la obra que escribi&oacute; y cuyo t&iacute;tulo me habita siempre. Porque tambi&eacute;n busco, por las noches, nieve en la luna sexta. Y no importa que la obra no parezca valer gran cosa, que desde luego no se estrenase o que yo haya sido su primera lectora. Tal vez conozcamos m&aacute;s a nuestros muertos por lo que quisieron ser que por lo que fueron.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/buscando-nieve-luna-sexta_129_12251483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Apr 2025 08:27:54 +0000]]></pubDate>
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