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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vero Boquete]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vero-boquete/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vero Boquete]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La final que soñó el fútbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/final-sono-futbol_129_13391147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6478c98-bebf-4822-a1e5-530f7bb45eb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x944y774.jpg" width="1200" height="675" alt="La final que soñó el fútbol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España ya no vive únicamente del balón; acelera, presiona y castiga las transiciones. Argentina tampoco depende solo del instinto; su estructura colectiva potencia el talento individual. Ambos finalistas entendieron que el fútbol moderno exige mezclar ideas y no defender dogmas</p><p class="subtitle">Messi, Cristiano, Modric: "Los viejos" siguen enseñando el camino</p></div><p class="article-text">
        Hay partidos que deciden un campe&oacute;n. Hay otros que parecen escritos para explicar una &eacute;poca. Espa&ntilde;a contra Argentina, la nueva potencia frente al vigente campe&oacute;n. El baile de una generaci&oacute;n espa&ntilde;ola contra el &uacute;ltimo tango de Lionel Messi. Y una final que curiosamente habla espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        No recuerdo una Copa del Mundo que desembocara en un desenlace tan simb&oacute;lico. Porque aqu&iacute; no solo se decide un t&iacute;tulo, <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/espana-argentina-messi-vs-lamine-choque-generaciones-maneras-entender-futbol_1_13389270.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se enfrentan dos maneras de entender el juego </a>que, en realidad, llevan a&ntilde;os acerc&aacute;ndose hasta encontrarse.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/claro-son-franceses-espana-equipo-jugara-segunda-final-historia_129_13380742.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a ha perfeccionado el juego de posici&oacute;n</a>: ocupar los espacios, generar superioridades, atacar desde el control. Argentina, en cambio, ha hecho del juego de relaciones una se&ntilde;a de identidad: las conexiones entre futbolistas, la intuici&oacute;n, la libertad para interpretar el contexto y la capacidad de que el talento encuentre soluciones donde el sistema no llega.
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a injusto reducirlas a dos etiquetas. Espa&ntilde;a ya no vive &uacute;nicamente del bal&oacute;n; tambi&eacute;n acelera, presiona y castiga las transiciones. Argentina tampoco depende solo del instinto; ha construido una estructura colectiva que potencia el talento individual. Quiz&aacute; esa sea la mayor virtud de ambos finalistas: entender que el f&uacute;tbol moderno exige mezclar ideas y no defender dogmas.
    </p><p class="article-text">
        Y, en medio de todo, <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/argentina-messi-remonta-inglaterra-batalla-epica-cita-espana-final_1_13383732.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lionel Messi</a>.
    </p><p class="article-text">
        Su &uacute;ltimo Mundial es tambi&eacute;n el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de una historia que ha marcado al f&uacute;tbol durante dos d&eacute;cadas. No solo por sus cifras o sus t&iacute;tulos, sino porque ha cambiado la forma en que entendemos el juego. Ha obligado a entrenadores, rivales y aficionados a mirar el f&uacute;tbol desde otra perspectiva, a redefinir los l&iacute;mites de lo posible. Y ha educado la mirada de quienes amamos este deporte. 
    </p><p class="article-text">
        Este Mundial es el cierre de una historia irrepetible. A sus 39 a&ntilde;os, Messi llega a una nueva final siendo, otra vez, uno de los mejores futbolistas del torneo. Si consigue levantar la Copa, a&ntilde;adir&aacute; una p&aacute;gina m&aacute;s a una carrera que parec&iacute;a no admitir m&aacute;s superlativos. Ser&iacute;a, seguramente, la despedida perfecta.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay una selecci&oacute;n capaz de impedir ese final escrito, es Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Porque no hay mayor gloria deportiva que derrotar a la Argentina de Messi en una final. Las grandes selecciones construyen su leyenda a partir de la magnitud de sus rivales y Espa&ntilde;a tiene una oportunidad &uacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay algo especial en el escenario.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos ha entendido que una final del Mundial debe ser mucho m&aacute;s que un partido. El espect&aacute;culo del descanso, heredado de su cultura deportiva, convivir&aacute; con el mayor espect&aacute;culo posible sobre un campo de f&uacute;tbol. Lejos de restarle protagonismo al juego, lo convierte en un acontecimiento global. El f&uacute;tbol ha aprendido que puede preservar su esencia mientras habla el lenguaje del entretenimiento contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Y esa es, precisamente, la raz&oacute;n por la que sigue siendo el deporte m&aacute;s seguido del planeta. Porque ninguna otra disciplina consigue reunir al mundo entero alrededor de un bal&oacute;n durante noventa minutos. Y pocas veces ese bal&oacute;n habr&aacute; contado una historia tan grande como esta.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a contra Argentina.
    </p><p class="article-text">
        La final so&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo tango de Messi.
    </p><p class="article-text">
        La oportunidad de una nueva generaci&oacute;n espa&ntilde;ola para escribir su propia eternidad.
    </p><p class="article-text">
        Pase lo que pase, el f&uacute;tbol ya ha ganado. Pero solo uno levantar&aacute; la Copa. Y esta noche, el mundo entero hablar&aacute; espa&ntilde;ol.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vero Boquete]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/final-sono-futbol_129_13391147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 08:22:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La final que soñó el fútbol]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[FIFA,Lionel Messi,Selección española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Messi, Cristiano, Modric: "Los viejos" siguen enseñando el camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/messi-cristiano-modric-viejos-siguen-ensenando-camino_129_13372937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02e1f567-bda5-40d4-9ee6-382cdb687629_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x694y197.jpg" width="1200" height="675" alt="Messi, Cristiano, Modric: &quot;Los viejos&quot; siguen enseñando el camino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este Mundial nos enseña a futbolistas que hace tiempo dejaron de competir contra otros jugadores para hacerlo contra el tiempo, contra la biología, contra una narrativa que insiste en jubilarlos antes de que ellos mismos estén preparados para marcharse</p><p class="subtitle">“Pausa de hidratación”: los tiempos muertos que cambian la esencia del fútbol</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os nos vendieron que el f&uacute;tbol era un deporte cada vez m&aacute;s joven. Que la velocidad lo devoraba todo. Que a partir de los treinta el reloj empezaba una cuenta atr&aacute;s irreversible. Que el siguiente talento siempre era mejor que el anterior. Y, sin embargo, llega un Mundial y aparecen ellos.
    </p><p class="article-text">
        Lionel Messi. Cristiano Ronaldo. Luka Modri&#263;. Futbolistas que hace tiempo dejaron de competir contra otros jugadores para hacerlo contra el tiempo. Contra la biolog&iacute;a. Contra una narrativa que insiste en jubilarlos antes de que ellos mismos est&eacute;n preparados para marcharse. 
    </p><p class="article-text">
        Lo fascinante no es que sigan aqu&iacute;. Lo verdaderamente extraordinario es que siguen siendo decisivos. Porque la experiencia no corre m&aacute;s r&aacute;pido, pero piensa antes. El f&uacute;tbol moderno ha aumentado el ritmo de los partidos. Se presiona m&aacute;s arriba, se corre m&aacute;s r&aacute;pido, se recupera antes el bal&oacute;n y los espacios aparecen y desaparecen en cuesti&oacute;n de segundos. La respuesta l&oacute;gica parecer&iacute;a favorecer siempre al jugador m&aacute;s explosivo. Sin embargo, cuando observas con atenci&oacute;n los encuentros importantes, descubres otra realidad: cuanto mayor es el nivel competitivo, m&aacute;s valor adquiere la capacidad para interpretar el juego. Eso es precisamente lo que ofrecen estos futbolistas. Messi ya no necesita recorrer cincuenta metros para romper un partido. Ahora lo rompe con un control orientado, con una pausa que nadie m&aacute;s ve, con un pase que parece sencillo hasta que comprendes que nadie m&aacute;s lo hab&iacute;a imaginado.
    </p><p class="article-text">
        Ha sustituido metros por segundos. Corre menos, pero acelera el juego mejor que nadie.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco necesita intervenir cuarenta veces para dominar el partido. Le basta con aparecer donde el rival no puede defenderle. Ha convertido la econom&iacute;a del esfuerzo en una herramienta t&aacute;ctica. Muchas veces se le critica porque camina. En realidad, mientras camina est&aacute; recopilando informaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esa pausa, que desde fuera puede parecer desconexi&oacute;n, es una forma distinta de controlar el juego. Cristiano ha transformado su carrera tantas veces que resulta dif&iacute;cil recordar al extremo el&eacute;ctrico del Sporting de Lisboa o al regateador compulsivo del Manchester United. Hoy es otra cosa. Sigue obsesionado con el gol, con el entrenamiento y con la competici&oacute;n. Puede que ya no gane todos los duelos f&iacute;sicos como hace quince a&ntilde;os, pero mantiene intacta una cualidad que no envejece: la convicci&oacute;n de que el siguiente bal&oacute;n puede cambiar el partido. 
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; Modri&#263;, probablemente el mejor ejemplo de que el talento bien cuidado desaf&iacute;a a cualquier calendario. Hay centrocampistas que juegan con las piernas. &Eacute;l juega con los ojos. Siempre llega antes porque ya ha visto la jugada. Su influencia no se mide &uacute;nicamente en pases completados o asistencias, se mide en el ritmo emocional que imprime a un equipo. Cuando Croacia necesita calma, &eacute;l la ofrece. Cuando necesita competir, tambi&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que solemos hablar de ellos como supervivientes, cuando en realidad son evolucionistas. Han entendido que el cuerpo cambia y que el f&uacute;tbol exige reinventarse. Han aceptado que ya no pueden jugar todos los minutos al mismo ritmo, pero tambi&eacute;n han descubierto que existen otras maneras de dominar un encuentro. La inteligencia t&aacute;ctica, la lectura de espacios, la gesti&oacute;n de los esfuerzos y el liderazgo pesan mucho m&aacute;s de lo que suelen reflejar las estad&iacute;sticas. Y hay un error frecuente cuando analizamos a los grandes veteranos: enfrentarlos a su mejor versi&oacute;n. Esa es una comparaci&oacute;n injusta. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/messi-renacido-salva-argentina-remontada-epica_1_13363792.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Messi de 2026 no tiene que parecerse al de 2012 para seguir siendo extraordinario</a>. El Cristiano de hoy no necesita ser el de 2014 para resultar competitivo. Modri&#263; no est&aacute; obligado a recorrer 13 kil&oacute;metros como cuando ten&iacute;a treinta a&ntilde;os para seguir siendo el cerebro de un equipo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que valorar a los futbolistas que son, no al recuerdo que conservamos. Y quiz&aacute; esa sea la mayor ense&ntilde;anza que deja este Mundial y todos sus &ldquo;viejos&rdquo;. El alto rendimiento no consiste &uacute;nicamente en conservar las mismas capacidades. Consiste en desarrollar otras nuevas cuando las primeras empiezan a desaparecer. Eso requiere humildad.
    </p><p class="article-text">
        Porque reinventarse significa aceptar que ya no eres el mismo jugador. Muchos no lo consiguen. Algunos lo niegan. Los mejores lo abrazan.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n explica algo que a menudo olvidamos: la &eacute;lite no se sostiene &uacute;nicamente con talento. Se sostiene con disciplina. Con horas invisibles. Con alimentaci&oacute;n, descanso, recuperaci&oacute;n, entrenamiento y una competitividad casi obsesiva. Cuando ves a un futbolista de 38, 39 o 40 a&ntilde;os rindiendo en un Mundial, no est&aacute;s viendo un milagro gen&eacute;tico. Est&aacute;s viendo d&eacute;cadas de decisiones correctas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso generan un respeto que trasciende las rivalidades. Da igual si uno prefiere a Messi o a Cristiano. Da igual si siempre ha admirado el f&uacute;tbol pausado de Modri&#263; o ha disfrutado m&aacute;s del v&eacute;rtigo de otras generaciones. Lo que estamos contemplando es el final de una era irrepetible. Jugadores que han sido capaces de adaptarse a entrenadores distintos, compa&ntilde;eros distintos, ligas distintas y hasta a un deporte que ha cambiado radicalmente durante sus carreras.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los j&oacute;venes vienen empujando. Deben hacerlo, as&iacute; funciona el deporte. Pero tambi&eacute;n deber&iacute;an mirar de cerca a quienes todav&iacute;a siguen ocupando espacio entre ellos.
    </p><p class="article-text">
        Porque el legado de estos veteranos no est&aacute; solo en los t&iacute;tulos que levantaron ni en los r&eacute;cords que acumularon. Est&aacute; en la manera de competir cuando el cuerpo deja de regalar ventajas. En demostrar que el talento madura. Que la inteligencia tambi&eacute;n gana partidos. Que el liderazgo no aparece en los res&uacute;menes. Mientras el cuerpo obliga a seleccionar esfuerzos, la cabeza ampl&iacute;a soluciones. Y en el f&uacute;tbol de m&aacute;ximo nivel, donde casi todo est&aacute; igualado, esa diferencia sigue decidiendo partidos. Quiz&aacute; este sea el &uacute;ltimo mundial para algunos de ellos. O sus &uacute;ltimos partidos. O quiz&aacute;s no. Con futbolistas as&iacute;, hace tiempo que aprendimos que nunca debemos dar por terminada una historia antes de tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vero Boquete]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/messi-cristiano-modric-viejos-siguen-ensenando-camino_129_13372937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Messi, Cristiano, Modric: "Los viejos" siguen enseñando el camino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lionel Messi,Cristiano Ronaldo,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Pausa de hidratación": los tiempos muertos que cambian la esencia del fútbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/pausa-hidratacion-tiempos-muertos-cambian-esencia-futbol_129_13340352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03b07a72-349d-4dc8-9a37-8b04f4ea9c9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1078y274.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Pausa de hidratación&quot;: los tiempos muertos que cambian la esencia del fútbol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escuchamos durante años que el balón debe estar en juego el mayor tiempo posible: se persiguen pérdidas de tiempo y se añaden descuentos más largos. ¿Por qué aceptar estas pausas que cambian la esencia de este deporte?</p><p class="subtitle">El Mundial siempre empieza en la infancia</p></div><p class="article-text">
        Hasta este Mundial los minutos 22 y 67 de un partido eran como cualquier otro. Pero en este campeonato en los estadios de M&eacute;xico, Estados Unidos y Canad&aacute; se han establecido como los minutos de <a href="https://www.eldiario.es/mundial-2026/pausas-hidratacion-mundial-2026-arbitro-espera-terminen-anuncios_129_13299829.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la nueva &ldquo;pausa de hidrataci&oacute;n&rdquo;</a>, una novedad en todos los partidos que no hab&iacute;a existido en el &uacute;ltimo siglo de mundiales.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos por partes. Entiendo perfectamente la necesidad de proteger a los jugadores cuando las temperaturas son extremas. No es f&aacute;cil competir bajo un calor sofocante. En esos casos, detener el partido unos minutos para que los futbolistas nos podamos hidratar no solo tiene sentido, es una cuesti&oacute;n de salud. Sin embargo, viendo algunos encuentros de este torneo, todos nos preguntamos si todas las pausas responden realmente a esa necesidad. Y la respuesta evidente es no.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol siempre ha sido un deporte diferente porque no se detiene. Esa continuidad forma parte de su esencia. No hay tiempos muertos para reorganizarse cuando las cosas van mal ni pausas para enfriar al rival cuando est&aacute; dominando. El juego fluye, con sus momentos de control, de sufrimiento y de caos. Y precisamente ah&iacute; reside buena parte de su riqueza. Por eso las pausas de hidrataci&oacute;n tienen un impacto mucho mayor de lo que parece desde fuera. Cuando el &aacute;rbitro detiene el encuentro, el partido cambia. El equipo que estaba imponiendo un ritmo alto pierde parte de su impulso. El que estaba sufriendo encuentra una oportunidad para respirar. Los entrenadores re&uacute;nen a sus futbolistas, corrigen movimientos, ajustan presiones y reorganizan estructuras. En apenas tres minutos, un encuentro puede transformarse. Y aqu&iacute; aparece una contradicci&oacute;n interesante.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos a&ntilde;os escuchando que el f&uacute;tbol quiere aumentar el tiempo efectivo de juego. Se persiguen las p&eacute;rdidas de tiempo, se a&ntilde;aden descuentos cada vez m&aacute;s largos y se introducen medidas para evitar interrupciones innecesarias. El mensaje es claro: el bal&oacute;n debe estar en juego el mayor tiempo posible. Entonces, &iquest;por qu&eacute; aceptamos estas pausas reglamentarias que detienen el partido durante varios minutos? La cuesti&oacute;n no es si deben existir cuando el calor es extremo. La pregunta es si son necesarias en todos los escenarios en los que se est&aacute;n aplicando. 
    </p><p class="article-text">
        Porque en muchos encuentros disputados por la noche, en estadios cubiertos con aire acondicionado o en temperaturas lejos de ser extraordinarias, cuesta entender que la raz&oacute;n principal sea exclusivamente f&iacute;sica. No lo es. La raz&oacute;n es econ&oacute;mica. Las pausas son un producto televisivo. Permiten introducir publicidad, generar nuevos espacios comerciales y ofrecer una ventana adicional a patrocinadores y retransmisiones. No hay nada especialmente sorprendente en ello: el f&uacute;tbol moderno convive con una dimensi&oacute;n econ&oacute;mica enorme y no podemos ignorarlo cuando analizamos este tema. 
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol est&aacute; incorporando poco a poco algo que durante d&eacute;cadas rechaz&oacute;: el tiempo muerto. Una herramienta que modifica la gesti&oacute;n emocional de los partidos, altera la din&aacute;mica competitiva y ofrece a los entrenadores una capacidad de intervenci&oacute;n que antes no exist&iacute;a. Es posible que esta evoluci&oacute;n sea inevitable -el deporte cambia constantemente-, pero al menos debemos preguntarnos qu&eacute; gana y qu&eacute; pierde el juego con cada una de esas transformaciones. Porque algunas pausas sirven para beber agua. Otras sirven para cambiar partidos. Y otras, la esencia de un deporte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vero Boquete]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/pausa-hidratacion-tiempos-muertos-cambian-esencia-futbol_129_13340352.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 19:57:20 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Mundial siempre empieza en la infancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/mundial-2026/mundial-empieza-infancia_129_13300013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/accd025f-6d61-48a6-86d0-2fcba5a061ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145299.jpg" width="1920" height="1080" alt="El Mundial siempre empieza en la infancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para un futbolista, el Mundial no comienza el día de la inauguración, sino en aquellas interminables horas jugando en la calle, las botas gastadas y remendadas, los campos de tierra y la familia que compartió los sueños y ayudó a sostenerlos cuando las cosas no salían</p><p class="subtitle">Ver la fase de grupos lo más que pueda
</p></div><p class="article-text">
        Para un futbolista, disputar un Mundial significa mucho m&aacute;s que participar en el torneo m&aacute;s importante del planeta. Cuando lo vemos saltar al c&eacute;sped solo vemos al futbolista, pero detr&aacute;s de ese instante hay una historia mucho m&aacute;s profunda: a&ntilde;os de renuncias, de miedos y de una perseverancia que pocas veces recibe el reconocimiento que merece.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes van a un Mundial como protagonistas este no empieza el d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n. Empieza mucho antes, empieza en la infancia, en aquellas interminables horas jugando al f&uacute;tbol en la calle, en las botas gastadas y remendadas, en los primeros entrenamientos, en los campos de tierra, en los largos viajes en autob&uacute;s y en las jornadas en las que hubo que compaginar estudios y deporte. Empieza tambi&eacute;n en las lesiones, en las dudas y en todos esos momentos en los que seguir adelante parec&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil que pararse.
    </p><p class="article-text">
        Pero si el Mundial tiene un significado especial para los jugadores, &iexcl;imag&iacute;nense para sus familias! Padres y madres que recorrieron cientos de kil&oacute;metros para llevar a sus hijos a entrenar, que hicieron esfuerzos econ&oacute;micos para comprar unas botas o pagar una inscripci&oacute;n, que estuvieron presentes en los momentos de alegr&iacute;a y tambi&eacute;n en los de frustraciones. Herman@s, abuel@s y seres queridos que compartieron el sue&ntilde;o y ayudaron a sostenerlo cuando las cosas no sal&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Participar en una Copa del Mundo es tambi&eacute;n honrar esa historia familiar. Porque ning&uacute;n deportista llega solo. Esa es, quiz&aacute;s, su mayor certeza y su mayor fuerza.
    </p><p class="article-text">
        El Mundial es la m&aacute;xima expresi&oacute;n de la competici&oacute;n, s&iacute;. Pero, sobre todo, es la recompensa a la constancia, al esfuerzo diario y a la capacidad de creer durante a&ntilde;os en un sue&ntilde;o que quiz&aacute; nunca llegue. Para muchos futbolistas nunca llegar&aacute;. Y precisamente por eso tiene tanto valor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los t&iacute;tulos y los resultados, lo verdaderamente extraordinario es llegar hasta all&iacute;. Vivirlo es un privilegio reservado para muy pocos. Representar a tu pa&iacute;s despu&eacute;s de toda una vida de esfuerzo y dedicaci&oacute;n es una satisfacci&oacute;n inmensa. Y compartirlo con quienes caminaron a tu lado desde el principio es, probablemente, la victoria m&aacute;s importante de todas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Vero Boquete es futbolista, fue capitana de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola en el Mundial de Canad&aacute; en 2015 y 56 veces internacional, y ha sido la primera espa&ntilde;ola nominada al Bal&oacute;n de Oro. En la actualidad juega en el Como 1907 de la Serie A italiana y comenta los partidos de la selecci&oacute;n en TVE.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vero Boquete]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 20:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Mundial siempre empieza en la infancia]]></media:title>
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