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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fabiola Barranco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fabiola_barranco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fabiola Barranco]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ahmed Abu Amsha, el músico que enseña a niños de Gaza a crear canciones con el ruido de los drones de Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ahmed-abu-amsha-musico-ensena-ninos-gaza-crear-canciones-ruido-drones-israel_1_12994098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47f6949b-3806-433e-a9a1-648eb876620a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahmed Abu Amsha, el músico que enseña a niños de Gaza a crear canciones con el ruido de los drones de Israel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los campos de desplazados de la Franja, la música sirve de refugio y de terapia, sobre todo para los más pequeños. El profesor de música Ahmed Muin Abu Amsha les enseña a expresarse a través de las canciones y a "convertir algo horrible en algo hermoso"</p></div><p class="article-text">
        Ahmed Muin Abu Amsha es m&uacute;sico y profesor de m&uacute;sica y, desde hace un a&ntilde;o, ense&ntilde;a a tocar y a cantar a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as desplazadas de Gaza, donde &eacute;l mismo se ha visto desplazado m&uacute;ltiples veces con su familia. En los campamentos de la Franja ha creado <a href="https://www.instagram.com/gazabirdssinging/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gaza Birds Singing</a>, un grupo musical formado por &eacute;l y otros profesores que tambi&eacute;n ense&ntilde;an a los m&aacute;s peque&ntilde;os a cantar y a tocar instrumentos de percusi&oacute;n, el viol&iacute;n, la guitarra, el la&uacute;d o el <em>ney</em> (un tipo de flauta muy com&uacute;n en Oriente Medio). 
    </p><p class="article-text">
        Recuerda que, al principio, su iniciativa fue recibida con escepticismo. &ldquo;Me reun&iacute; con los responsables de los campamentos para proponer actividades musicales, pero algunos se rieron. &rdquo;Me dijeron: &lsquo;Necesitamos comida, agua, tiendas de campa&ntilde;a... &iquest;Qu&eacute; puede hacer la m&uacute;sica?&rsquo;&ldquo;. Su respuesta fue tajante: &rdquo;La m&uacute;sica puede cambiar vidas&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con ese convencimiento naci&oacute; Gaza Birds Singing. El proyecto creci&oacute; r&aacute;pidamente en redes sociales, convirti&eacute;ndose en una de las expresiones culturales surgidas durante la guerra y que recaba apoyos internacionales para conseguir materiales did&aacute;cticos e instrumentos. Hace d&iacute;as se han podido <a href="https://www.instagram.com/p/DUiOy7QjYQT/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repartir instrumentos nuevos gracias a las donaciones</a>, pero Abu Amsha no olvida los inicios dif&iacute;ciles. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para mí es una demostración de cómo sobrevivir, de cómo convertir algo horrible en algo hermoso, de cómo crear vida en estas circunstancias de destrucción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuenta a elDiario.es que, en un comienzo, consigui&oacute; instrumentos que se vend&iacute;an para hacer fuego debido a la falta de combustible en Gaza y que &eacute;l mismo repar&oacute; para darles una segunda vida. &ldquo;As&iacute; encontr&eacute; un la&uacute;d y una guitarra que estaban destrozadas, los arregl&eacute; buscando cables e, incluso, con cables de bicicleta&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Fruto de ese ingenio que brota de la supervivencia tambi&eacute;n naci&oacute; una de las canciones m&aacute;s famosas del repertorio de este particular grupo musical que recoge en el &aacute;lbum <a href="https://www.songsfromtherubble.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Songs from the Rubble</a>, compuesto &iacute;ntegramente durante el genocidio en Gaza. Es conocida como &lsquo;la canci&oacute;n del dron&rsquo;<em> </em>porque fue creada bajo el sonido incesante de los aviones no tripulados israel&iacute;es que sobrevuelan la Franja.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;bamos en una sesi&oacute;n de m&uacute;sica en el centro de Ciudad de Gaza y hab&iacute;a much&iacute;simos drones sobrevolando y el ruido era espantoso. Entonces los ni&ntilde;os me dijeron: &lsquo;Profe, tenemos que parar, hay mucho ruido&rsquo;. Pero yo les dije: &lsquo;No. Nunca nos van a hacer parar. Vamos a cantar a pesar de este ruido&rsquo;&rdquo;. Fue entonces cuando Abu Amsha les propuso usar el zumbido de los drones como base para su pieza musical. &ldquo;&iexcl;En pocos minutos ya ten&iacute;amos la canci&oacute;n!&rdquo;, celebra entusiasmado el m&uacute;sico de 43 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Tras grabar el resultado con su tel&eacute;fono y subirlo a internet en agosto del a&ntilde;o pasado, la canci&oacute;n se hizo viral, superando en un d&iacute;a el mill&oacute;n de visualizaciones. &ldquo;Para m&iacute; es una demostraci&oacute;n de c&oacute;mo sobrevivir, de c&oacute;mo convertir algo horrible en algo hermoso, de c&oacute;mo crear vida en estas circunstancias de destrucci&oacute;n&rdquo;, confiesa con orgullo y puntualiza, con conocimiento de causa: &ldquo;La manera en la que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as disfrutan de la m&uacute;sica, muchas veces puede convertirse en terapia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Ahmed Muin Abu Amsha toca la guitarra con algunas alumnas de música en un campo de desplazados de la Franja.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La m&uacute;sica como refugio</h2><p class="article-text">
        Con un alto el fuego vigente en Gaza &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-vuelve-bombardear-gaza-mata-decena-personas-pese-alto-fuego_1_12961105.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que Israel viola a diario</a>&ndash;, Abu Amsha, acompa&ntilde;ado siempre de su guitarra, visita hospitales, zonas habilitadas para atender a menores que lo han perdido todo, incluidos sus padres, y campos de desplazados. 
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de la m&uacute;sica, como un trovador en medio de la devastaci&oacute;n, da voz a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as supervivientes, ofreci&eacute;ndoles esperanza, alegr&iacute;a y herramientas para expresarse. &ldquo;Tenemos que hacer comunidad y buscar la felicidad en cualquier circunstancia, aunque eso suponga cantar en medio del fuego. Y nunca olvidar que tenemos derecho a vivir como los dem&aacute;s, a vivir en paz&rdquo;, afirma. 
    </p><p class="article-text">
        El m&uacute;sico y profesor originario de Beit Hanun, en el norte de Gaza y una de las localidades devastadas por la ofensiva israel&iacute;, denuncia que los gazat&iacute;es necesitan &ldquo;una paz real, no una paz <em>fake</em> como la que sale en las noticias&rdquo;. &ldquo;Es falso, es propaganda, cada d&iacute;a est&aacute;n matando a gente, siguen bombardeando y destrozando nuestras vidas&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Tenemos que hacer comunidad y buscar la felicidad en cualquier circunstancia, aunque eso suponga cantar en medio del fuego</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Antes del genocidio, impart&iacute;a clases en un colegio privado, ense&ntilde;aba guitarra en el Conservatorio Nacional de M&uacute;sica Edward Said y formaba parte de la banda musical de la televisi&oacute;n palestina. &ldquo;Nuestra vida ha cambiado al cien por cien. Antes trabajaba mucho, ganaba dinero. A veces ten&iacute;a poco tiempo para mi familia, pero los fines de semana los disfrut&aacute;bamos juntos. Era una buena vida&rdquo;, afirma el tambi&eacute;n padre de cinco hijos, haciendo un ejercicio generoso de memoria con el fin de no borrar los recuerdos de Israel sepulta bajo los escombros. 
    </p><p class="article-text">
        Abu Amsha y su familia forman parte de los aproximadamente 2 millones de desplazados de Gaza, alrededor del 90% de la poblaci&oacute;n de la Franja. &ldquo;Nos hemos visto obligados a desplazarnos al menos 15 veces. Lo hemos perdido todo. Nuestra casa, nuestro trabajo, nuestros negocios. Nada hemos recuperado&rdquo;, lamenta dos a&ntilde;os y medio despu&eacute;s del comienzo de la brutal ofensiva israel&iacute; que se ha cobrado m&aacute;s de 72.000 vidas palestinas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando escapé de esta guerra no pensaba en la música ni en las clases ni en nada más. Solo pensaba en encontrar un lugar seguro para mi familia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La familia huy&oacute; de Beit Hanun a Yabalia, siempre en el norte de Gaza, a una escuela convertida en refugio y luego bombardeada por las fuerzas israel&iacute;es. Luego buscaron cobijo en el Hospital Nasser, en la localidad sure&ntilde;a de Jan Yunis, que tambi&eacute;n fue atacado. &ldquo;Vi a much&iacute;simas personas asesinadas a mi alrededor, as&iacute; que volvimos a escapar sin nada encima&rdquo;, relata a este peri&oacute;dico el m&uacute;sico con la voz entrecortada. 
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, fueron a Ciudad de Gaza para tratar de refugiarse en el Hospital Al Shifa, el m&aacute;s grande de la Franja y que fue destrozado por Israel en varios asaltos durante la guerra. Despu&eacute;s, volvieron a Jan Yunis, pasaron por Rafah, los campamentos de Al Mawasi, Ciudad de Gaza y, de nuevo, Beit Hanun, para sortear los ataques del Ej&eacute;rcito israel&iacute;. Ahora, Abu Amsha y su familia viven en el sur de Gaza, en la zona de Al Sawida, donde el paisaje lo dibujan dos mares: el Mediterr&aacute;neo y otro inmenso de precarias tiendas de campa&ntilde;a instaladas a pie de playa.
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica hab&iacute;a sido siempre la espina dorsal de su existencia, pero desapareci&oacute; durante los desplazamientos forzosos. &ldquo;Cuando escap&eacute; de esta guerra no pensaba en la m&uacute;sica ni en las clases ni en nada m&aacute;s. Solo pensaba en encontrar un lugar seguro para mi familia&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Niños y niñas aprenden a tocar instrumentos musicales en Gaza, gracias a la iniciativa de Ahmed Muin Abu Amsha."
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            <span class="title">
                Niños y niñas aprenden a tocar instrumentos musicales en Gaza, gracias a la iniciativa de Ahmed Muin Abu Amsha.                            </span>
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        Pero todo cambi&oacute; hace un a&ntilde;o en Rafah, en uno de los campamentos, donde alguien le tendi&oacute; una guitarra. &ldquo;Un amigo me dijo: &lsquo;Eh, Ahmed, &iquest;puedes tocar algo?&rsquo;. Era la primera vez que cog&iacute;a una guitarra desde que empez&oacute; la guerra&rdquo;. Relata que, con los primeros acordes, s&oacute;lo sinti&oacute; el peso de la nostalgia. &ldquo;Entonces, empec&eacute; a tocar la guitarra y me dej&eacute; llevar por la m&uacute;sica&rdquo;, dice emocionado. Cuando quiso darse cuenta estaba rodeado de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, de otros m&uacute;sicos y familias que se unieron a &eacute;l y empezaron a cantar. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; fue como se dio cuenta de que la m&uacute;sica pod&iacute;a ser un refugio y un alivio para muchos. &ldquo;De repente pens&eacute;: &lsquo;&iexcl;Dios m&iacute;o, hemos conseguido olvidar la guerra!&rsquo;. Los ni&ntilde;os estaban felices. Esos pocos minutos fueron sanadores&rdquo;, dice. Aquel instante marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s, y fue el comienzo del camino que le llev&oacute; a fundar Gaza Birds Singing.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ahmed-abu-amsha-musico-ensena-ninos-gaza-crear-canciones-ruido-drones-israel_1_12994098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 21:24:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahmed Abu Amsha, el músico que enseña a niños de Gaza a crear canciones con el ruido de los drones de Israel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Israel,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los refugiados que esperan desde España noticias de sus familiares desaparecidos en Siria: "No sabemos si están vivos o muertos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-esperan-espana-noticias-familiares-desaparecidos-siria-no-si-vivos-muertos_1_11900525.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d563810-e3ba-47b1-8386-de8a809d6abd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los refugiados que esperan desde España noticias de sus familiares desaparecidos en Siria: &quot;No sabemos si están vivos o muertos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Siria, quienes buscan a familiares desaparecidos se acercan a las cárceles para encontrar respuestas tras la caída del régimen de Bashar Al Asad. Desde el exilio, solo queda esperar. Rana aguarda desde Castellón noticias de su marido, desaparecido en Siria en 2012</p><p class="subtitle">En busca de las celdas ocultas de la cárcel de Sednaya, el “matadero humano” de Siria</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no puedo perder la esperanza. Me niego a pensar que est&aacute; muerto&rdquo;, repite una y otra vez la refugiada siria, Rana Ahmad Alnaif, desde su casa en Castell&oacute;n. Estos d&iacute;as vive pegada al tel&eacute;fono a la espera de recibir alguna noticia sobre el paradero de su marido, Wasim Mahmoud Alrumnan, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-reconoce-muertes-presos-custodia_1_2756181.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desaparecido</a> en el a&ntilde;o 2012 en Siria cuando fue interceptado en un puesto de control de las fuerzas del r&eacute;gimen cuando iba de camino a su trabajo como repartidor de frutas y verduras.
    </p><p class="article-text">
        Desde el pasado domingo, por primera vez, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/busca-celdas-ocultas-sednaya-matadero-humano-siria_1_11887072.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se abrieron las puertas de las prisiones</a> que simbolizan el car&aacute;cter opresivo de 54 a&ntilde;os de gobierno de Hafez y Bashar Al Asad. El mundo entero se asoma ahora a comprobar las condiciones infrahumanas y de tortura que aplicaban en estos centros las fuerzas del reci&eacute;n derrocado r&eacute;gimen de la familia Al Asad, denunciadas desde hace a&ntilde;os por la poblaci&oacute;n siria, defensores de derechos humanos y familiares de desaparecidos. Seg&uacute;n <a href="https://snhr.org/blog/2024/08/30/record-of-arbitrary-arrests1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos</a> del &uacute;ltimo <a href="https://snhr.org/blog/2024/08/30/snhrs-13th-annual-report-on-enforced-disappearance-in-syria-on-the-international-day-of-the-disappeared-no-end-in-sight-for-the-crime-of-enforced-disappearance-in-syria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de la ONG Syrian Network for Human Rights</a>, al menos 136.614 personas (entre ellas 8.504 mujeres y 3.698 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as) fueron v&iacute;ctimas de arrestos arbitrarios por las fuerzas gubernamentales, desde 2011 hasta agosto de este a&ntilde;o, y se encuentran desaparecidas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n por primera vez, en mitad de esa oscuridad, se asoma la esperanza para miles de familias que buscan a sus allegados desaparecidos, algunos incluso desde los a&ntilde;os 80. Pero, a medida que pasan los d&iacute;as, ese destello de ilusi&oacute;n y euforia, vivido durante los primeros d&iacute;as de esta nueva era en el pa&iacute;s &aacute;rabe, se va eclipsando por la incertidumbre, el caos y la falta de protocolos para poder obtener informaci&oacute;n y resguardo sobre los desaparecidos y los supervivientes.
    </p><p class="article-text">
        Desde la plataforma <a href="https://www.syrianfamilies.org/en/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Families for Freedom Syria</a>, liderada por mujeres sirias con familiares desaparecidos, han <a href="https://www.instagram.com/p/DDcgeoEidaT/?igsh=MXg2bnJsdjJkejFqZA%3D%3D" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lanzado a trav&eacute;s de sus redes sociales un comunicado</a> en el que instan a organizaciones internacionales, al Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja, la Media Luna Siria y a las nuevas autoridades en Damasco a &ldquo;tomar medidas inmediatas&rdquo; para &ldquo;abordar el caos, negligencias y errores&rdquo; que se est&aacute;n cometiendo en la apertura de las c&aacute;rceles y la liberaci&oacute;n de los presos. Reclaman, entre otras demandas, un registro oficial de los nombres de los cuerpos sin vida que se han encontrado, as&iacute; como de las personas liberadas y garantizar su seguridad, sus derechos y la atenci&oacute;n m&eacute;dica y psicol&oacute;gica, especialmente a mujeres y ni&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;<strong>No me creo que mi marido est&eacute; muerto&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;En estos a&ntilde;os lo hemos buscado por todas partes y no hemos encontrado nada. S&oacute;lo en 2014, me lleg&oacute; la noticia de que dec&iacute;an que estaba muerto&rdquo;, lamenta Rana. &ldquo;Pero yo no me lo creo. No me creo que mi marido est&eacute; muerto, no he visto nada que lo certifique&rdquo;, atestigua. Y es que el hermetismo formaba parte del modus operandi del r&eacute;gimen sirio que, en ocasiones puntuales, publicaba <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-reconoce-muertes-presos-custodia_1_2756181.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">listas de defunciones bajo custodia penitenciaria gubernamental</a> o eran los propios funcionarios los que confirmaban verbalmente la muerte de los detenidos a sus familiares. Sin embargo, las familias afectadas no pod&iacute;an conocer realmente si estaban vivos o muertos, porque ni recib&iacute;an sus cuerpos ni conoc&iacute;an las circunstancias de su muerte, ni mucho menos pod&iacute;an darles sepultura. &ldquo;Todo ello es necesario para que pueda hacerse justicia&rdquo;, se&ntilde;ala a elDiario.es la abogada siria Noura Ghazi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi madre lleva d&iacute;as que no duerme, s&oacute;lo llora y se pasa las horas buscando en Facebook y en las noticias, cualquier prueba o foto en la que aparezca mi padre&rdquo;, explica Nada de 16 a&ntilde;os, hija de Rana Ahmad y Wasim Mahmoud.
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                    alt="Una habitación con ropa de los detenidos en la prisión de Sednaya, en Damasco, el 12 de diciembre de 2024."
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            <span class="title">
                Una habitación con ropa de los detenidos en la prisión de Sednaya, en Damasco, el 12 de diciembre de 2024.                            </span>
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        A esta angustia se suma la impotencia de vivir en el exilio y no poder sumarse a la b&uacute;squeda por las c&aacute;rceles del pa&iacute;s que han emprendido miles de familiares de desaparecidos en los &uacute;ltimos d&iacute;as en busca de sus seres queridos o de alguna m&iacute;nima pista que les permita saber d&oacute;nde est&aacute;n, si siguen vivos o muertos. &ldquo;Los hermanos de mi padre y de mi madre han ido a Sednaya y a otras c&aacute;rceles, pero no han encontrado nada&rdquo;, cuenta la adolescente, refiri&eacute;ndose a la famosa c&aacute;rcel a las afueras de Damasco y conocida como &ldquo;el matadero humano&rdquo;, seg&uacute;n un <a href="https://doc.es.amnesty.org/ms-opac/search?fq=mssearch_fld13&amp;fv=MDE24541517" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Amnist&iacute;a Internacional</a> de 2017, en el que la ONG recog&iacute;a los casos de 65 supervivientes, que describieron los terribles abusos, ahorcamientos y torturas que all&iacute; se comet&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La joven Nada, que acompa&ntilde;a a su madre con mucho amor y respeto en esta especie de duelo que no llega, reconoce que su mente se abre a todos los escenarios posibles. &ldquo;Es raro, &iquest;sabes? Porque a veces pienso que, si mi padre apareciera con vida, cu&aacute;l ser&iacute;a mi reacci&oacute;n, qu&eacute; har&iacute;a, &iquest;ir&iacute;a a abrazarle?&rdquo;, se pregunta en voz alta. &ldquo;Casi no tengo recuerdos de &eacute;l, pero le tengo muy presente porque mi madre me habla mucho de &eacute;l y me gusta escucharla, pero mi hermana peque&ntilde;a ni siquiera lleg&oacute; a conocerle, mi madre estaba embarazada cuando desapareci&oacute;&rdquo;, lamenta.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No sabemos nada de ninguno de ellos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Wasim Al Naser tambi&eacute;n vive estos d&iacute;as pegado al tel&eacute;fono esperando desde Madrid alguna noticia de sus seres queridos que, desde el 8 de diciembre, recorren el pa&iacute;s en busca de sus familiares desaparecidos. En el caso de esta familia palestina refugiada en la ciudad siria de Daraa (sur), buscan a sus primos Ahmad, Ramzi, Anas, Hamada y Wisam, encarcelados y desaparecidos en 2012, 2013 y 2018.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahmad era el m&aacute;s joven, ten&iacute;a s&oacute;lo 16 a&ntilde;os y estudiaba en Damasco cuando le detuvieron en un control rutinario de las fuerzas del r&eacute;gimen en Yarmouk [el campamento de refugiados palestinos cerca de la capital]&rdquo;, rememora Wasim. &ldquo;No sabemos nada de ninguno de ellos, no sabemos si est&aacute;n vivos o muertos, ni d&oacute;nde podr&iacute;an estar. S&oacute;lo tenemos la sospecha de que Hamada est&aacute; muerto porque creemos haberle reconocido entre las fotos del <a href="https://www.eldiario.es/amnistiaespana/busca-justicia-siria_132_3028288.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;archivo C&eacute;sar&rsquo;</a>&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora mismo vivimos una mezcla de emociones muy dif&iacute;cil de explicar. Vivimos con miedo, esperanza, tristeza. Adem&aacute;s, hay mucha informaci&oacute;n contradictoria en las redes sociales sobre lo que se est&aacute; encontrando en algunas c&aacute;rceles que se han labierto. Las primeras im&aacute;genes que nos llegaban daban esperanzas, porque ve&iacute;amos a los supervivientes, pero sobrevivir a sitios como Sednaya es un milagro, porque son aut&eacute;nticos campos de exterminio y cuanto m&aacute;s pasan los d&iacute;as parece estar m&aacute;s claro que, los que siguen sin aparecer, est&aacute;n muertos&rdquo;, lamenta Al Naser. &ldquo;Desde la lejan&iacute;a vivo todo esto con mucha impotencia, es dif&iacute;cil expresarlo con palabras&rdquo;, se lamenta este palestino-sirio que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en 2014 en busca de refugio.
    </p><p class="article-text">
        El pasado martes 10 de diciembre, coincidiendo con el D&iacute;a Internacional de los Derechos Humanos, Hanaa Abed al Kafki recib&iacute;a noticias de su familia desde Siria, confirmando lo que todos tem&iacute;an. &ldquo;Mi sobrino Nauras Rabe est&aacute; entre los muertos encontrados, ten&iacute;a solo 14 a&ntilde;os cuando se lo llevaron en 2012&rdquo;, denuncia esta mujer refugiada en Lugo, junto a su marido e hijos. &ldquo;Pero todav&iacute;a tengo muchos m&aacute;s familiares de los que no sabemos nada, como mi t&iacute;o Abdul Qader Al Shater, que desapareci&oacute; en 2012&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Hanna no se separa de su tel&eacute;fono m&oacute;vil ni pierde de vista cualquier actualizaci&oacute;n en grupos de redes sociales donde los familiares de desaparecidos se organizan compartiendo datos de los suyos, con el fin de encontrarlos o recabar alguna pista sobre su paradero. &ldquo;Por un lado, nos hace muy feliz que este horror se haya terminado, pero, por otro lado, estamos viviendo estos d&iacute;as con mucha impotencia&rdquo;, al no estar presentes en esa b&uacute;squeda f&iacute;sica que otros allegados est&aacute;n haciendo en Siria.
    </p><p class="article-text">
        Su marido, Abdel Hakim Sharif Al Suleiman, se une a la conversaci&oacute;n. &ldquo;En 2011 estaba en una de las manifestaciones pac&iacute;ficas que hac&iacute;amos esos d&iacute;as para pedir la libertad del pueblo, cuando me detuvieron y me llevaron a una comisar&iacute;a de la mujarabat [los servicios de Inteligencia] en Homs. Gracias a Dios, s&oacute;lo pas&eacute; dos semanas all&iacute; dentro, pero, al igual que todos los dem&aacute;s, sufr&iacute; todo tipo de torturas: nos apagaban cigarros en el cuerpo, nos pegaban, insultaban, nos daban descargas el&eacute;ctricas. Me rompieron huesos&hellip;&rdquo;, recuerda Abdel Hakim. &ldquo;Esto era lo m&aacute;s b&aacute;sico que te pod&iacute;an hacer, en otros lugares la tortura era peor&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        De aquella experiencia traum&aacute;tica arrastra secuelas visibles como una discapacidad f&iacute;sica y otras m&aacute;s invisibles, como algunas pesadillas que estos d&iacute;as reaparecen y se entremezclan con la celebraci&oacute;n por el fin de una era repleta de represi&oacute;n y vulneraciones de derechos humanos. Al mismo tiempo, la incertidumbre respecto al nuevo rumbo del pa&iacute;s cala entre la poblaci&oacute;n siria en el exilio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque tenemos esperanza en un futuro mejor, los sirios y las sirias sabemos que no lo vamos a tener f&aacute;cil. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/netanyahu-aprovecha-debacle-siria-seguir-adelante-redibujar-mapa-oriente-proximo_129_11892827.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel est&aacute; bombardeando Siria cada d&iacute;a</a> y somos una amenaza para otros pa&iacute;ses como Emiratos &Aacute;rabes Unidos porque queremos una Siria democr&aacute;tica. Queremos paz, estabilidad y una transici&oacute;n democr&aacute;tica&rdquo;, concluye Al Naser.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiados-esperan-espana-noticias-familiares-desaparecidos-siria-no-si-vivos-muertos_1_11900525.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Dec 2024 21:15:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los refugiados que esperan desde España noticias de sus familiares desaparecidos en Siria: "No sabemos si están vivos o muertos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Bashar Al Asad,Refugiados sirios,Presos,Desaparecidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un 'influencer' gastronómico palestino le pone "amor y resistencia" a sus platos para alimentar a los desplazados en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/influencer-gastronomico-palestino-le-pone-amor-resistencia-platos-alimentar-desplazados-gaza_1_11562734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f142fa51-57e6-414b-9526-7fae2d0f0a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099795.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamada Shaqoura, influencer gastronómico en Gaza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hamada Shaqoura emplea ahora las redes sociales para mostrar al mundo el hambre que padecen los gazatíes y la dificultad para alimentarse con los escasos bienes básicos y ayuda humanitaria que Israel permite que llegue a la Franja</p><p class="subtitle">Los ataques de Israel contra tres escuelas de Gaza dejan más de 40 muertos este fin de semana
</p></div><p class="article-text">
        Los ojos verdes de Hamada Shaqoura miran fijamente a la c&aacute;mara con un gesto serio que parece no pesta&ntilde;ear y del que resulta dif&iacute;cil apartar la mirada. En el v&iacute;deo se ve c&oacute;mo este joven palestino cocina sentado en el suelo de la tienda de campa&ntilde;a donde vive en Gaza.&nbsp;Corta una cebolla, un pimiento y un tomate para hacer un sofrito en una sart&eacute;n sobre el fuego de una bombona de gas, y luego le a&ntilde;ade carne enlatada. Despu&eacute;s, envuelve esa mezcla en un pan que reboza y fr&iacute;e. El resultado es un rollito crujiente que comparte con algunos ni&ntilde;os de uno de los campos de desplazados en la Franja. 
    </p><p class="article-text">
        Al pie del v&iacute;deo publicado en Instagram, su autor dice: &ldquo;El s&aacute;ndwich de oro, hecho con un 95% de ingredientes de ayuda humanitaria, un 5% con amor y resistencia&rdquo;. Unas palabras que definen bastante bien las recetas de Shaqoura, convertidas ya en un s&iacute;mbolo de resiliencia para el resto del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este plato y su correspondiente v&iacute;deo fue uno de los primeros que cre&oacute; y que colg&oacute; en redes sociales. &ldquo;Todo comenz&oacute; con mi deseo de cocinar comida rica y distinta de la que recibimos de la ayuda humanitaria. La reacci&oacute;n y la felicidad de los ni&ntilde;os es lo que me impuls&oacute; a cocinar grandes cantidades y distribuirlas en los campamentos&rdquo;, explica Shaqoura, de 32 a&ntilde;os, en una conversaci&oacute;n con elDiario.es. El joven cocinero aprovecha cada resquicio para conectarse a internet, lo cual le supone a veces caminar varias horas hasta encontrar cobertura.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/C4VDKZDgkBk/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/C4VDKZDgkBk/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; 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margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/C4VDKZDgkBk/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Hamada Sho (@hamadashoo)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Antes de la guerra trabajaba en proyectos de marketing de redes sociales, especialmente en restaurantes&rdquo;, apunta. Si bien es cierto que siempre aprovech&oacute; su posici&oacute;n como <em>influencer</em> para &ldquo;contribuir en temas comunitarios a trav&eacute;s de las redes sociales&rdquo;, basta dar un paseo virtual por <a href="https://www.instagram.com/hamadashoo/?hl=en" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">su perfil de Instagram</a> para ver lo mucho que ha cambiado su contenido y, sobre todo, su propia vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; de visitar restaurantes en la Franja a cocinar para familias desplazadas. De recibir comida de negocios locales y hacer su cr&iacute;tica gastron&oacute;mica, a ver c&oacute;mo caen sacos de ayuda humanitaria en paraca&iacute;das desde el cielo &ndash;debido a que Israel limita la entrada de bienes por tierra y mar&ndash;. De mostrar la vida en Gaza, que estaba bajo bloqueo israel&iacute; desde 2007, a ser un desplazado m&aacute;s sin un lugar seguro en el que refugiarse. &ldquo;Actualmente estoy desplazado por cuarta vez en Jan Yunis, vivo en un sitio que no est&aacute; preparado para vivir, como le ocurre al resto de personas desplazadas en la Franja de Gaza&rdquo;, denuncia el joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su labor en Gaza, entre las zonas derruidas por los bombardeos y abarrotadas de familias en busca de un lugar seguro que no existe, Shaqoura tambi&eacute;n se ha convertido en un altavoz de cara al mundo para denunciar y mostrar las tremendas dificultades que afronta la poblaci&oacute;n gazat&iacute; para alimentarse. Seg&uacute;n <a href="https://news.un.org/es/story/2024/06/1530776" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el &uacute;ltimo informe de Clasificaci&oacute;n Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC)</a>, en el que participan varias agencias de la ONU, el 96% de la poblaci&oacute;n de Gaza (unos 2,1 millones de personas) padece hambre de manera severa o aguda y casi medio mill&oacute;n de personas se enfrentan a condiciones&nbsp;catastr&oacute;ficas,&nbsp;esto es, pasan d&iacute;as enteros sin comer.
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones humanitarias han denunciado que Israel <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/israel-eleva-desafio-justicia-internacional-guerra-hambre-gaza_1_11253962.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">utiliza el hambre como arma de guerra</a>, que se suma a los ataques a&eacute;reos y terrestres, y a la falta de tratamiento m&eacute;dico adecuado, todos ellos factores que han acabado con la vida de casi 40.000 personas desde el pasado mes de octubre, aparte de m&aacute;s de 90.000 heridos y miles de desaparecidos entre los escombros de los edificios.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los ingredientes no siempre están disponibles. Los que hay provienen de la ayuda humanitaria o de los mercados, pero a precios elevados. Faltan muchos ingredientes y trato de encontrar una alternativa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los ingredientes no siempre est&aacute;n disponibles. Los que hay provienen de la ayuda humanitaria o de los mercados, pero a precios elevados. Faltan muchos ingredientes y trato de encontrar una alternativa&rdquo;, lamenta Shaqoura. Por eso da rienda suelta a su imaginaci&oacute;n para tratar de sortear la escasez y conseguir que sus platos alimenten cada vez a m&aacute;s supervivientes. Para lograr su objetivo, colabora con otras organizaciones que le ofrecen apoyo, como <a href="https://www.gofundme.com/f/watermelonrelief" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Watermelon Relief</a>, creada por activistas palestinos desplazados por los ataques de Israel y que se autogestionan para ofrecer atenci&oacute;n a personas que se han quedado sin hogar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de que comenzara a publicar v&iacute;deos, me ofrecieron ayudarme a cocinar proporcion&aacute;ndome ingredientes y suministros&rdquo;, cuenta el cocinero sobre la colaboraci&oacute;n que mantiene con este colectivo, que puso en marcha una campa&ntilde;a para recaudar fondos en internet y poder as&iacute; ofrecer desde comida a atenci&oacute;n psicol&oacute;gica a los desplazados, especialmente a los m&aacute;s peque&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ONG World Central Kitchen, fundada por el chef espa&ntilde;ol Jos&eacute; Andr&eacute;s y que en abril sufri&oacute; un <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ong-world-central-kitchen-dice-ataque-trabajadores-gaza-tragedia_1_11255920.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ataque del Ej&eacute;rcito israel&iacute; que mat&oacute; a siete de sus trabajadores</a>, es otra de las entidades aliadas. &ldquo;Trabajamos en colaboraci&oacute;n con ellos en la distribuci&oacute;n de bolsas de alimentos y, a veces, utilizamos sus cocinas para cocinar y grabar&rdquo;, explica Shaqoura.
    </p><p class="article-text">
        Como &eacute;l mismo reconoce, no cesa en su empe&ntilde;o por distribuir comida &ldquo;al mayor n&uacute;mero posible de campamentos&rdquo; de desplazados, aunque las dificultades son notables. Adem&aacute;s de los ingredientes procedentes de ayuda humanitaria o la gran escasez de productos frescos, en sus v&iacute;deos se puede ver c&oacute;mo muchas veces tiene que desplazarse en carros arrastrados por burros, cocinar en grandes ollas con fuego hecho con maderas y no dispone de utensilios de cocina. &ldquo;He tenido que ir a la casa de mi t&iacute;a para buscar las tazas que quedan entre los escombros de su cocina&rdquo;, narraba y mostraba el <em>influencer</em> recientemente en sus historias de Instagram.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Hamada Shaqoura, &#039;influencer&#039; gastronómico en Gaza                            </span>
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        <a href="https://www.oxfamintermon.org/es/nota-de-prensa/israel-utiliza-agua-como-arma-guerra-gaza" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La escasez de agua es otro de los principales retos</a> a los que el cocinero y la poblaci&oacute;n de Gaza tienen que enfrentarse, y Shaqoura no duda en mostrarlo al resto del mundo. Antes del conflicto, el 97% del agua no era apta para el consumo humano y el bloqueo impuesto por Israel ya imped&iacute;a la entrada de materiales para desarrollar sistemas de desalinizaci&oacute;n del agua del mar. Ahora la situaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s alarmante. Seg&uacute;n Naciones Unidas, tres de cada cuatro personas beben agua contaminada y la mayor&iacute;a se ve obligada a hacer colas de horas para conseguir este recurso vital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que huimos a Jan Yunis, nos enfrentamos a una grave escasez de agua, por lo que empezamos a pensar en todas las otras familias que tambi&eacute;n estaban luchando por conseguir agua limpia. As&iacute; que conseguimos un cami&oacute;n cisterna y luego distribuimos agua potable a las familias&rdquo;, muestra en un v&iacute;deo en el que se le puede ver distribuy&eacute;ndola entre la multitud, la mayor&iacute;a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que se acercaban corriendo para rellenar algunas garrafas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La dificultad para Shaqoura es doble. Por un lado, consigue alimentos y otros bienes para familias desplazadas y, por otro lado, relata los estragos de este genocidio en la vida de miles de familias, incluida la suya propia. &ldquo;Esperamos que fuera sigan hablando de nosotros, que no nos olviden y que se sepa que el pueblo palestino es creativo y capaz de dejar huella en este mundo&rdquo;, declara.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> Esperamos que fuera sigan hablando de nosotros, que no nos olviden y que se sepa que el pueblo palestino es creativo y capaz de dejar huella en este mundo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Eacute;l es un superviviente m&aacute;s y actualmente se encuentra en Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza. En estas cr&iacute;ticas circunstancias, su mujer esperaba a su hijo Nizar. &ldquo;El per&iacute;odo del embarazo de mi mujer fue muy dif&iacute;cil durante la guerra, no hab&iacute;a disponibles alimentos nutritivos que cubren las necesidades de una mujer embarazada, y cuando algunos de los alimentos est&aacute;n disponibles, el precio es muy alto. Ahora, despu&eacute;s de que haya dado a luz, la situaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil&rdquo;, explica a este peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el hambre, como esa escarcha que evocaba el poeta Miguel Hern&aacute;ndez, tambi&eacute;n se ceba con los reci&eacute;n nacidos y sus madres que luchan por sobrevivir en medio de bombardeos, terror y un sistema sanitario colapsado. Seg&uacute;n datos de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, hay unas 50.000 mujeres embarazadas en Gaza y, de acuerdo con UNICEF, han nacido unos 20.000 beb&eacute;s desde el comienzo de la ofensiva israel&iacute; el pasado 7 de octubre. Pero, despu&eacute;s de tantos meses sin alimentaci&oacute;n suficiente y en una situaci&oacute;n de extremo cansancio y al l&iacute;mite, las madres est&aacute;n tan desnutridas que no pueden amamantar y conseguir leche de f&oacute;rmula es pr&aacute;cticamente imposible debido a que Israel impide la entrada de bienes de primera necesidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos c&oacute;mo prevenir la desnutrici&oacute;n, sabemos c&oacute;mo tratar la desnutrici&oacute;n, pero no se nos est&aacute; dando la oportunidad de hacerlo. Las severas y significativas restricciones de ayuda y los combates intensos significan que no podemos intervenir como lo har&iacute;amos normalmente, y como hemos hecho en innumerables emergencias anteriormente para salvar vidas&rdquo;, denuncia Rachel Cummings, responsable del equipo de la ONG Save the Children en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de la devastaci&oacute;n que pesa sobre sus hombros, Shaqoura y su familia se agarran a la vida. &ldquo;&iexcl;En el momento en que lo sostuve en mis brazos, olvid&eacute; por un minuto todo lo que estamos pasando! &iexcl;Ojal&aacute; su primer aliento en la tierra fuera en mejores circunstancias! Y que no tuviera que abrir los ojos por primera vez ante esta escena de destrucci&oacute;n&rdquo;, escrib&iacute;a nada m&aacute;s nacer su hijo el pasado mes de mayo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/influencer-gastronomico-palestino-le-pone-amor-resistencia-platos-alimentar-desplazados-gaza_1_11562734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Aug 2024 20:21:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un 'influencer' gastronómico palestino le pone "amor y resistencia" a sus platos para alimentar a los desplazados en Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franja de Gaza,Hambruna,Alimentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miles de euros para sacar a los familiares atrapados en Gaza: "La única alternativa que existe es sobornar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/miles-euros-sacar-familiares-atrapados-gaza-unica-alternativa-existe-sobornar_1_11274882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40a5a044-bb40-4482-a13e-c5ff850acef4_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093019.jpg" width="1920" height="1080" alt="Miles de euros para sacar a los familiares atrapados en Gaza: &quot;La única alternativa que existe es sobornar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La diáspora palestina en España recauda dinero online para pagar por la autorización que necesitan sus parientes para poder salir de la Franja rumbo a Egipto, mientras Israel amenaza con atacar la localidad fronteriza de Rafah donde muchos se han refugiado  </p><p class="subtitle">Pagar miles de dólares a intermediarios egipcios para salir de Gaza: “Tratan de comerciar con la sangre de los gazatíes”</p></div><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono de Yafa no para de sonar: recibe llamadas y mensajes de familiares, amigos o desconocidos que, como &eacute;l, se desviven por buscar la forma de sacar a sus familiares de la Franja de Gaza. Este hombre palestino, que prefiere proteger su verdadera identidad, lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en 2008. &ldquo;Nac&iacute; en Gaza, siendo refugiado, como la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n all&iacute; y ese a&ntilde;o decid&iacute; comenzar mi proceso migratorio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces, el Ej&eacute;rcito israel&iacute; lanz&oacute; la operaci&oacute;n 'Plomo Fundido', la primera ofensiva contra la Franja desde que Ham&aacute;s tomara el poder en 2007 e Israel impusiera un bloqueo sobre el enclave palestino. Las operaciones militares israel&iacute;s se han repetido en 2012, 2014, 2020, 2021 y 2022, hasta la actual guerra, con diferencia la m&aacute;s larga y mort&iacute;fera (m&aacute;s de 33.200 personas han fallecido, incluidos al menos 14.500 menores, seg&uacute;n el &uacute;ltimo recuento de las autoridades gazat&iacute;es).
    </p><p class="article-text">
        Yafa reconoce que el 8 de octubre &ndash;un d&iacute;a despu&eacute;s del ataque de Ham&aacute;s contra Israel&ndash; se levant&oacute; pensando que &ldquo;esta vez ser&iacute;a diferente&rdquo;. &ldquo;Por desgracia, no me equivoqu&eacute;&rdquo;, lamenta. Los gazat&iacute;es que han vivido las guerras anteriores, aseguran que &ldquo;es un genocidio lo que se est&aacute; cometiendo&rdquo; Israel en esta ocasi&oacute;n. &ldquo;Mi madre me lo dice muchas veces: esto no tiene nada que ver con otras agresiones que hemos vivido en Gaza anteriormente&rdquo;, cuenta el hombre de menos de 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Su madre vivi&oacute; los primeros 142 d&iacute;as de la guerra, que el pasado domingo cumpli&oacute; seis meses. Luego, pudo huir a Espa&ntilde;a y ahora ya est&aacute; a salvo. Sin embargo, Yafa reconoce que el camino para llegar hasta aqu&iacute; ha sido &ldquo;una pesadilla&rdquo; y no ha terminado: &ldquo;Tenemos otros 19 familiares directos intentado salir de all&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los padres de Yafa no son residentes gazat&iacute;es: &ldquo;Mi madre y mi padre son residentes permanentes en Espa&ntilde;a, les ha pillado la guerra en Gaza. Hemos pedido al Gobierno [espa&ntilde;ol] que les evac&uacute;en. Es verdad que a la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/llegan-espana-139-ciudadanos-evacuados-gaza_1_10692604.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evacuaci&oacute;n de noviembre</a> y diciembre no pudieron llegar porque su casa fue bombardeada y no estaban localizables; entonces Espa&ntilde;a se lav&oacute; las manos diciendo que los que han querido salir ya han salido&rdquo;, denuncia. 
    </p><p class="article-text">
        Una contestaci&oacute;n que coincide con la que han ofrecido fuentes del Ministerio de Exteriores a elDiario.es, que se&ntilde;alan que &ldquo;todos los espa&ntilde;oles que en su momento quisieron salir, ya han salido&rdquo;. Sin embargo, Yafa lo niega y asegura que su caso no es el &uacute;nico, que hay m&aacute;s familiares de hispanopalestinos que est&aacute;n tratando de hacer presi&oacute;n pol&iacute;tica y medi&aacute;tica para lograr que el Gobierno de Espa&ntilde;a evac&uacute;e a sus seres queridos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Yafa, consiguieron &ldquo;la promesa del Gobierno de reactivar otra evacuaci&oacute;n de la colonia espa&ntilde;ola en Gaza&rdquo;, pero a&uacute;n no se ha cumplido, lamenta. Las mismas fuentes ministeriales no han aportado informaci&oacute;n sobre la posibilidad de evacuar a m&aacute;s personas de Gaza por &ldquo;razones de protecci&oacute;n de datos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Para salvar a mi familia, estoy financiando la corrupci&oacute;n&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de tocar todas las v&iacute;as legales posibles, que no est&aacute;n funcionando, en mi familia nos hemos visto obligados a buscar la &uacute;nica alternativa que existe a d&iacute;a de hoy: sobornar para sacar a nuestros familiares, a trav&eacute;s de la empresa egipcia Ya Hala&rdquo;, explica Yafa con resignaci&oacute;n. Lamenta que esta opci&oacute;n les supone &ldquo;un conflicto moral porque, para salvar a mi familia, estoy financiando esta corrupci&oacute;n&rdquo;, pero, asegura, &ldquo;no tienen otra opci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico paso fronterizo de Gaza que conecta con el mundo exterior es el de Rafah, entre la Franja y Egipto. Sin embargo, s&oacute;lo unos pocos afortunados con pasaporte extranjero y heridos o enfermos cr&oacute;nicos han logrado cruzar la frontera. El resto tiene que recurrir a la empresa egipcia que menciona Yafa, <a href="https://www.facebook.com/HalaTravel.EG" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Hala Consulting and Tourism</a>, encargada de cobrar por incluir a los familiares en la lista de personas autorizadas para salir de Gaza a trav&eacute;s de Rafah y, desde all&iacute;, dirigirse a El Cairo. 
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            <span class="title">
                Una ambulancia saliendo por el paso fronterizo de Rafah, desde Gaza a Egipto.                            </span>
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        La compa&ntilde;&iacute;a, adem&aacute;s de vender los viajes hasta la capital egipcia, dispensa permisos para cruzar la frontera, aunque supuestamente esa autorizaci&oacute;n s&oacute;lo pueden concederla las autoridades egipcias. En enero de este a&ntilde;o, el Servicio de Informaci&oacute;n Estatal del Gobierno egipcio <a href="https://www.sis.gov.eg/Story/191052/Egypt-denies-collecting-additional-fees-at-Rafah-crossing?lang=en-us" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">emiti&oacute; un comunicado</a> para desmentir las acusaciones sobre el cobro de &ldquo;tasas adicionales&rdquo; por parte de funcionarios a los palestinos que tratan de huir de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Facilitar los viajes entre Egipto y Palestina. Nuestra amplia experiencia nos permite facilitar visas de viaje y documentos de residencia para garantizar un proceso sin complicaciones para quienes buscan viajar&rdquo;, reza la web del conglomerado Organi Group, propiedad del empresario de la pen&iacute;nsula del Sina&iacute;, Ibrahim Al Organi. 
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a ofrece este servicio que se conoce como &ldquo;coordinaci&oacute;n&rdquo; y que ya exist&iacute;a antes de la ofensiva actual en Gaza, seg&uacute;n Yafa y la informaci&oacute;n que aparece en su web &ndash;a la que ya no se puede acceder desde Espa&ntilde;a&ndash;. Ahora, el negocio ha crecido ante la magnitud de la violencia y la destrucci&oacute;n provocada por Israel en los pasados seis meses. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tienes que irte a una oficina en El Cairo, all&iacute; te humillan durante d&iacute;as para que te atiendan. La tarifa est&aacute; clara: son 5.000 d&oacute;lares para los mayores de 16 a&ntilde;os y 2.500 d&oacute;lares para los menores. Tienes que pagarlo en mano, te lo cobran, te dan el recibo y ya esperas a que tu familia aparezca en la lista de personas con permiso para salir de Gaza&rdquo;, explica Yafa, mientras muestra los recibos que esta compa&ntilde;&iacute;a de viajes en Egipto le entreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cada noche, se publica una lista con los nombres de las personas que est&aacute;n autorizadas para cruzar Rafah al d&iacute;a siguiente. &ldquo;Todos los familiares estamos enganchados a un grupo de Telegram donde publican estas listas, esperando a que aparezca el nombre de alguno de los nuestros porque eso significa que ya podr&aacute;n salir&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos hemos hundido econ&oacute;micamente, aparte de moralmente. Nos hemos endeudado hasta los hijos de los hijos; pidiendo pr&eacute;stamos bancarios, adem&aacute;s de pr&eacute;stamos de amigos y familiares, he invertido todos mis ahorros. Yo he podido recaudar casi 40.000 d&oacute;lares, solamente para traer a una parte [de mi familia]: padres, algunos hermanos y sobrinos, pero no a todos porque no podemos&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        El hombre se desvive para que sus seres queridos aparezcan en estas listas, para que salgan con vida de Gaza, y no en las interminables que recogen los fallecidos por los ataques de Israel o que sufren los estragos que est&aacute; causando la guerra, como el hambre. Al menos 30 ni&ntilde;os han muerto en hospitales por desnutrici&oacute;n y deshidrataci&oacute;n, seg&uacute;n las autoridades locales.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todos los esfuerzos, a&uacute;n quedan 13 familiares directos a los que Yafa quiere ayudar a escapar. Por eso, su hermano ha lanzado una campa&ntilde;a para recaudar dinero en internet, con la que pretende conseguir los 65.000 euros que necesita para poner a salvo al resto de la familia, entre ellos hermanos y sobrinos.
    </p><h3 class="article-text">Apelar a la solidaridad ajena</h3><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s integrantes de la di&aacute;spora palestina en todo el mundo recurren a esta soluci&oacute;n, no s&oacute;lo en Espa&ntilde;a. Tanto es as&iacute; que la propia <a href="https://www.gofundme.com/s?c=2" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">plataforma GoFoundMe</a>, &ldquo;ante el significativo aumento de personas alrededor del mundo recaudando fondos para ayudar a quienes se encuentran en Gaza&rdquo;, ha compartido en su web una gu&iacute;a con indicaciones y sugerencias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayuda a mi familia para que escape de Gaza y pueda reconstruir su vida&rdquo;, &ldquo;Evacuar a mi familia de Gaza&rdquo;, &ldquo;Ayuda a mi familia de Gaza para tener una vida segura&rdquo;. Estos son algunos de los mensajes que cientos de palestinos lanzan en las redes, en busca de la solidaridad de los dem&aacute;s para poner a salvo a sus seres queridos. 
    </p><p class="article-text">
        La hermana de Rita tambi&eacute;n decidi&oacute; lanzar una campa&ntilde;a similar para recaudar dinero que le permita evacuar a sus padres y abuelos. Rita ya se encuentra en Espa&ntilde;a con sus hijos, afortunadamente, porque en octubre estaba de visita y no pudieron regresar a Gaza tras el estallido de la guerra. &ldquo;Estoy feliz de estar aqu&iacute;, porque cualquier cosa es mejor que la muerte. Pero es muy duro porque no es algo que hayas planeado&rdquo;, explica esta mujer que tambi&eacute;n pide mantener el anonimato para no poner en peligro a su familia a&uacute;n atrapada en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que la campa&ntilde;a que emprendi&oacute; su hermana fue bastante exitosa, porque recaud&oacute; el dinero solicitado en poco tiempo, cuando tuvo lugar esta entrevista, los nombres de sus padres y abuelos a&uacute;n no hab&iacute;an aparecido en la lista de autorizados para cruzar el paso fronterizo de Rafah.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mis padres no quer&iacute;an salir hasta asegurarse de que podr&aacute;n evacuar tambi&eacute;n a mis abuelos. No pod&iacute;an dejarlos solos. Las personas mayores en esta situaci&oacute;n lo tienen muy dif&iacute;cil para sobrevivir: necesitan desplazarse para escapar de los bombardeos, estos viajes a veces tienen que ser incluso en carros de animales [burros o caballos], tampoco es f&aacute;cil conseguir comida ni medicinas&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo amigas que me llaman desesperadas, rotas de dolor porque han perdido a hijos en los bombardeos y buscan una salida, pero yo no puedo hacer nada&rdquo;, lamenta con templanza mientras se agarra el colgante con el mapa de Palestina que cuelga de su cuello, como si de un acto reflejo se tratara para calmar esa impotencia que dice sentir.
    </p><p class="article-text">
        Mirar al futuro ahora es imposible. &ldquo;Es dif&iacute;cil pensar en nada m&aacute;s, lo primero es evacuar a mis padres y abuelos de Gaza, despu&eacute;s ya veremos&rdquo;, reconoce Rita. Tanto ella como Yafa aseguran vivir en el presente. Mientras, sus familiares esperan sobreviviendo en tiendas de campa&ntilde;a instaladas en el sur de la Franja, en precarias condiciones y con temor a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/israel-mantiene-amenaza-ataque-ultimo-refugio-gazaties-pesar-presion-internacional_1_11271583.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ofensiva que Israel ha prometido lanzar</a> contra Rafah &ndash;la localidad fronteriza con Egipto, donde se han refugiado m&aacute;s de un mill&oacute;n de gazat&iacute;es que huyeron de sus casas&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo esto es solo para que lleguen a El Cairo y ah&iacute; estar&aacute;n en situaci&oacute;n irregular&rdquo;, destaca Yafa. &ldquo;Pronto veremos a m&aacute;s palestinos buscando rutas para llegar a Libia y cruzar el mar Mediterr&aacute;neo como puedan. Porque est&aacute;n llegando a embajadas y consulados donde no dan respuesta. No hay v&iacute;as legales ni seguras. Lamentablemente, veremos m&aacute;s muertes&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/miles-euros-sacar-familiares-atrapados-gaza-unica-alternativa-existe-sobornar_1_11274882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Apr 2024 20:22:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miles de euros para sacar a los familiares atrapados en Gaza: "La única alternativa que existe es sobornar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Israel,Egipto,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Winterización' o cómo sobrevivir el frío invierno bajo refugio en Ucrania o Afganistán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/winterizacion-sobrevivir-frio-invierno-refugio-ucrania-afganistan_1_10785838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dbaad0f-116f-4921-ab86-c216d5df95ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Winterización&#039; o cómo sobrevivir el frío invierno bajo refugio en Ucrania o Afganistán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anualmente, ACNUR da respuesta humanitaria a las personas refugiadas o desplazados específica para la temporada de septiembre a febrero</p></div><p class="article-text">
        Con el solsticio de invierno los term&oacute;metros se desploman en el hemisferio norte y el fr&iacute;o se abre paso. En Ucrania, por ejemplo, comienza la temporada de temperaturas que pueden llegar a los 20 grados bajo cero en algunas regiones, y la nieve empieza a cubrirlo todo. Aunque es algo habitual en estas fechas, desde que empez&oacute; la guerra en 2021, esto complica a&uacute;n m&aacute;s la vida de sus habitantes. Muchas familias afectadas por el conflicto tienen que afrontar a&uacute;n m&aacute;s dificultades al intentar mantener sus hogares calientes, bien sea por la falta de suministros o por los da&ntilde;os sufridos tras los ataques y bombardeos. Algunas, incluso, han tenido que escapar y refugiarse en lugares que no est&aacute;n suficientemente preparados.
    </p><p class="article-text">
        Natalia Krulova, de 43 a&ntilde;os, junto a su hermano, sus tres hijos y su madre de 68 a&ntilde;os, huyeron de su casa en Velyka Danylivka, en un barrio modesto y tranquilo de casitas con jard&iacute;n en Kharkiv. Esta zona, muy pr&oacute;xima a Rusia, sufri&oacute; uno de los mayores golpes cuando comenz&oacute; la invasi&oacute;n rusa a gran escala en febrero de 2022. Si bien algunas &aacute;reas de la regi&oacute;n cayeron bajo control militar temporal de las fuerzas armadas rusas, otras partes estuvieron y siguen estando sometidas a los bombardeos, dejando tras de s&iacute; cientos de viviendas destruidas, como la de esta familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No entend&iacute;amos lo que estaba pasando. Las ventanas se hicieron a&ntilde;icos, el techo pareci&oacute; elevarse hacia el cielo y caer tras uno de los golpes. Corrimos al s&oacute;tano&rdquo;, recuerda su madre Halyna. Al inicio de los ataques se cobijaron en un refugio durante d&iacute;as, pero despu&eacute;s Natalia decidi&oacute; abandonar su casa durante seis meses para garantizar la seguridad de sus hijos y tomaron el &uacute;ltimo tren de evacuaci&oacute;n de la provincia de Vinnytsia.
    </p><p class="article-text">
        Hoy est&aacute; de regreso en su propia casa, que <a href="https://eacnur.org/es/una-nueva-amenaza-para-miles-de-refugiados-el-frio?utm_source=ed&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=eldiario_ES_PS_ES_Winterization&amp;utm_content=articulo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ACNUR</a>, la Agencia de Naciones Unidas para las personas refugiadas, ha ayudado a reparar. Se instal&oacute; un techo nuevo, una puerta de entrada y ventanas, tal y como se ha hecho con miles de familias en todo el pa&iacute;s. &ldquo;Ahora podemos vivir en mejores condiciones, m&aacute;s c&aacute;lidas, con mayor comodidad y sin tener miedo del fr&iacute;o. Me siento mucho m&aacute;s segura. Despu&eacute;s de todo, estoy en casa&rdquo;, reconoce esta mujer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto ha sido posible gracias al Plan de Respuesta al Invierno de ACNUR &mdash;o tambi&eacute;n conocido con el anglicismo <em>winterizaci&oacute;n</em>&mdash;&nbsp; en Ucrania y en coordinaci&oacute;n con el gobierno local. Este programa ha permitido <strong>la reparaci&oacute;n de 20 mil casas en Ucrania</strong> y se espera que, desde que comenz&oacute; esta temporada en septiembre y hasta que termine en febrero de 2024, se atienda a 900.000 personas vulnerables, desplazadas y afectadas por la guerra. &ldquo;Nuestra prioridad ser&aacute; apoyar a las personas que viven en las zonas de primera l&iacute;nea del este y el sur del pa&iacute;s, donde los combates son m&aacute;s intensos. Con asistencia en efectivo, reparaciones y aislamiento de viviendas y algunos art&iacute;culos no alimentarios, como una contingencia de generadores por si se necesitan este a&ntilde;o&rdquo;, explica la representante de ACNUR en Ucrania, Karolina Lindholm Billing.
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                Afectados ucranianos reciben apoyo invernal                            </span>
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        Los meses m&aacute;s duros del invierno son cruciales para los m&aacute;s de 35,3 millones de personas refugiadas en todo el mundo. Cuando llega el fr&iacute;o una manta, un calefactor o un refugio pueden marcar la diferencia entre la vida o la muerte para aquellos que lo han perdido todo y luchan por sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Este invierno las necesidades humanitarias de los refugiados y las familias desplazadas siguen aumentando exponencialmente ante el creciente n&uacute;mero de conflictos armados en Oriente Medio, Sud&aacute;n o Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo. Se calcula que a finales de 2022 ya hab&iacute;a <strong>108,4 millones de personas desplazadas en todo el mundo</strong>, 19 millones m&aacute;s que a finales de 2021, el mayor aumento entre a&ntilde;os seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de ACNUR.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma un contexto de crisis clim&aacute;tica, que provoca cat&aacute;strofes naturales m&aacute;s frecuentes, intensas e impredecibles en todo el mundo y genera m&aacute;s movimientos de personas en busca de lugares seguros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa doble desprotecci&oacute;n la vive la poblaci&oacute;n de Afganist&aacute;n, donde se calcula que hay m&aacute;s 3,5 desplazados internos y 5,53 millones son refugiados o solicitantes de asilo en pa&iacute;ses vecinos. Y es que, a las dificultades que atraviesa el pa&iacute;s tras la toma del gobierno de los Talibanes el 15 de agosto de 2021, se suma que el pasado 7 de octubre un terremoto de 6,3 grados en la escala de Ritcher acab&oacute; con la vida de m&aacute;s de 1.480 personas y destruy&oacute; 30.000 hogares.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a y pocas horas antes del terremoto, Humaira dio a luz a su hijo y perdi&oacute; su casa ubicada en la aldea de Rubat Perzada, en la provincia de Herat, en el oeste de Afganist&aacute;n, que result&oacute; gravemente afectada. Esto oblig&oacute; a la familia a sobrevivir en un refugio improvisado al aire libre, construido con un pl&aacute;stico y algunas mantas que no han resistido a las inclemencias clim&aacute;ticas. Por eso, ahora viven en una tienda de campa&ntilde;a de emergencia entregada por <a href="https://eacnur.org/es/una-nueva-amenaza-para-miles-de-refugiados-el-frio?utm_source=ed&amp;utm_medium=referral&amp;utm_campaign=eldiario_ES_PS_ES_Winterization&amp;utm_content=articulo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ACNUR</a> y sus socios, dentro del programa de distribuci&oacute;n de este y otros art&iacute;culos de socorro, como mantas, l&aacute;mparas solares o cocinas de gas port&aacute;tiles a m&aacute;s de 5.500 familias. &ldquo;Con esta nueva tienda ser&aacute; mejor.&nbsp;Tendremos m&aacute;s espacio y estaremos m&aacute;s c&oacute;modos&rdquo;, afirm&oacute;.&nbsp;Aun as&iacute;, la preocupaci&oacute;n de esta madre por su beb&eacute; sigue presente y espera acceder a un &ldquo;refugio adecuado para este invierno&rdquo;.
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                    alt="Humaira, una mujer de 33 años, dio a luz a su bebé apenas cuatro horas después de que un potente terremoto sacudiera la provincia de Herat"
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                Humaira, una mujer de 33 años, dio a luz a su bebé apenas cuatro horas después de que un potente terremoto sacudiera la provincia de Herat                            </span>
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        Adem&aacute;s, la necesidad de respuesta para la poblaci&oacute;n afgana que ya enfrentaba una importante crisis humanitaria antes del terremoto, se hace m&aacute;s imperiosa desde que el pasado 1 de noviembre el gobierno de Pakist&aacute;n decretara la <strong>expulsi&oacute;n de las personas residentes indocumentadas</strong>, lo que ha llevado a un gran influjo de retornos de afganos de vuelta al pa&iacute;s, creando situaciones cr&iacute;ticas en la asistencia de los refugiados en las fronteras. Lo que supone un motivo m&aacute;s para trabajar sin descanso durante los meses de invierno y proporcionar apoyo humanitario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/winterizacion-sobrevivir-frio-invierno-refugio-ucrania-afganistan_1_10785838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Dec 2023 04:00:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Winterización' o cómo sobrevivir el frío invierno bajo refugio en Ucrania o Afganistán]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El conflicto en Sudán desencadena una emergencia humanitaria dentro y fuera de sus fronteras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/conflicto-sudan-desencadena-emergencia-humanitaria-fuera-fronteras_1_10688662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/599232ac-05d8-466e-b599-c3bd674b4489_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El conflicto en Sudán desencadena una emergencia humanitaria dentro y fuera de sus fronteras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guerra deja a miles de civiles atrapados en fuego cruzado, un reguero de consecuencias catastróficas, desplazamientos forzosos y una preocupante crisis humanitaria</p></div><p class="article-text">
        Todas las guerras arrasan llev&aacute;ndose vidas por delante o empujando al exilio a los supervivientes. Algunas, incluso, a este dolor tienen que sumarle el silencio de la comunidad internacional mientras la poblaci&oacute;n civil y organizaciones humanitarias reclaman el fin del horror en un grito de auxilio que muchas veces sienten como un eco vac&iacute;o. Sin respuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta descripci&oacute;n encaja con la realidad que se vive en Sud&aacute;n desde que el pasado 15 de abril estallaran en Jartum, la capital, <strong>intensos enfrentamientos entre dos facciones militares</strong>, extendi&eacute;ndose a otras partes del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El alcance y la brutalidad de los combates son cada vez mayores, afectando a la poblaci&oacute;n de Sud&aacute;n, y el mundo guarda un escandaloso silencio, aunque persisten impunemente las violaciones del derecho internacional humanitario&rdquo;, <a href="https://www.acnur.org/es-es/noticias/discursos-y-declaraciones/declaracion-del-alto-comisionado-ante-el-consejo-de-seguridad-de" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunciaba</a> Filippo Grandi, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el pasado 31 de octubre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Casi seis millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares; m&aacute;s de un mill&oacute;n han huido a pa&iacute;ses vecinos, a menudo fr&aacute;giles, y algunos de ellos ya se han desplazado a Libia y T&uacute;nez, y est&aacute;n cruzando el Mediterr&aacute;neo en endebles embarcaciones hacia Italia y el resto de Europa&rdquo;, apunt&oacute; Grandi,apelando tambi&eacute;n a la &ldquo;responsabilidad&rdquo; de la comunidad internacional de actuar. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Una misión de ACNUR inspeccionando las instalaciones del campo de refugiados de Um Sangour (Sudán)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Escapar y buscar refugio dentro de Sud&aacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Este conflicto armado ha provocado importantes flujos migratorios en busca de un lugar seguro: ya hay <strong>4,8 millones desplazados internos</strong> y casi el 76% proceden de Jartum.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas de estas personas se desplazaron hasta la localidad de Wad Madani, a 130 kil&oacute;metros de la capital. De all&iacute; es Abdelraheem Osman, un joven de 29 a&ntilde;os quien moviliz&oacute; a otros amigos y amigas para transformar una antigua escuela primaria en un refugio temporal, tanto para refugiados de otros pa&iacute;ses que hab&iacute;an buscado seguridad en Sud&aacute;n, como para sudaneses desplazados internos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abdelraheem sigue dedicado a la acogida en este centro comunitario que alberga a 125 familias, junto con otros j&oacute;venes que lo habitan y se encargan de organizar el comedor o identificar y derivar a personas enfermas o en situaci&oacute;n de vulnerabilidad a organizaciones que les brindan apoyo. &ldquo;Aqu&iacute; se prestan todos los servicios que podemos&rdquo;, explica Abdelraheem.&nbsp;&ldquo;Todos somos j&oacute;venes &mdash;el m&aacute;s joven tiene 14 a&ntilde;os&mdash; pero con una mentalidad grande.&nbsp;No queremos quedarnos cortos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luai Mowafag es otra de las personas que se esmera en facilitar la vida de quienes all&iacute; comparten espacio despu&eacute;s de perderlo todo. &ldquo;Escap&eacute; de la guerra &mdash;en Siria&mdash; y vine a Sud&aacute;n para sacar a mi hijo del ambiente de guerra&rdquo;, cuenta este refugiado sirio que ahora da clases de alfabetizaci&oacute;n y aritm&eacute;tica para los m&aacute;s peque&ntilde;os, ofreci&eacute;ndoles la oportunidad de continuar su educaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n un espacio seguro donde recuperarse de los traumas de la guerra. &ldquo;Estos ni&ntilde;os son tan importantes para m&iacute; como mi hijo&rdquo;, asegura Luai.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Miles de personas que escapan de la violencia en Sudán huyen al centro de tránsito de ACNUR en Sudán del Sur"
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                Miles de personas que escapan de la violencia en Sudán huyen al centro de tránsito de ACNUR en Sudán del Sur                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Crece el flujo migratorio en mitad de la crisis humanitaria</strong></h3><p class="article-text">
        La experiencia de Luai como refugiado sirio en Sud&aacute;n nos recuerda que el pa&iacute;s adem&aacute;s acoge a personas de otros lugares. Antes del conflicto desatado en abril, <strong>Sud&aacute;n albergaba a m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas refugiadas</strong>, convirti&eacute;ndose en la segunda poblaci&oacute;n de refugiados m&aacute;s alta de &Aacute;frica. La mayor&iacute;a proven&iacute;a de Sud&aacute;n del Sur pero tambi&eacute;n de Eritrea, Siria, Rep&uacute;blica Centroafricana o Etiop&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto explica que algunos de los que ahora escapan de Sud&aacute;n hacia pa&iacute;ses vecinos como Chad, Sud&aacute;n del Sur, Egipto o Rep&uacute;blica Centroafricana, no solo son poblaci&oacute;n local. Se calcula que <strong>191.265 refugiados que ya resid&iacute;an en Sud&aacute;n antes del conflicto se han tenido que desplazar por segunda </strong>vez intentando regresar a sus hogares o buscando refugio en otros territorios, aunque eso signifique desplazarse a zonas inestables o que no est&aacute;n preparadas para recibirlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Chad es el pa&iacute;s que m&aacute;s poblaci&oacute;n recibe, con <strong>450.000 solicitantes de asilo</strong>, en su mayor&iacute;a mujeres y ni&ntilde;os. Estos desplazamientos a gran escala implican importantes riesgos en el camino y ponen a prueba los servicios y recursos del pa&iacute;s gravemente afectado por una crisis humanitaria, pol&iacute;tica y socioecon&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Le sigue <strong>Egipto, que ha recibido a 337.230 personas de Sud&aacute;n</strong>. Desde junio, las autoridades egipcias exigen un visado. Esto ha provocado que muchos se dirijan a la frontera, teniendo que aguantar precarias condiciones ante falta de alimentos o saneamiento, durante el tiempo de espera para cruzar a Egipto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El punto fronterizo de Joda, entre Sud&aacute;n y Sud&aacute;n del Sur<strong>,</strong> tambi&eacute;n es delicado. Por esta ruta han pasado cerca de <strong>300.000 mil refugiados sursudaneses </strong>antes refugiados en Sud&aacute;n y que vuelven a su pa&iacute;s, aunque all&iacute; las condiciones de vida y seguridad sean extremas.
    </p><p class="article-text">
        En Rep&uacute;blica Centroafricana el &eacute;xodo es menor pero la situaci&oacute;n tambi&eacute;n es complicada. Dada la inseguridad en la&nbsp;frontera, en mayo comenz&oacute; un plan de reubicaci&oacute;n a zonas m&aacute;s seguras.
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                El Alto Comisionado insta a brindar más apoyo a los refugiados que huyen de Sudán                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una llamada a la respuesta de la emergencia humanitaria</strong></h3><p class="article-text">
        Al juntar las piezas de este rompecabezas, el resultado es una emergencia humanitaria que afecta a Sud&aacute;n y pa&iacute;ses lim&iacute;trofes. Los &uacute;ltimos enfrentamientos est&aacute;n a&ntilde;adiendo m&aacute;s complejidad a la ya dif&iacute;cil situaci&oacute;n humanitaria del pa&iacute;s, donde se&nbsp;calcula que <strong>casi 16 millones de personas necesitaban ayuda humanitaria de&nbsp;alg&uacute;n tipo en 2023 </strong>antes de esta nueva crisis. 
    </p><p class="article-text">
        Se estima que m&aacute;s de&nbsp;<strong>seis</strong>&nbsp;<strong>millones personas han huido de Sud&aacute;n a los pa&iacute;ses vecinos</strong>. Siendo la mayor&iacute;a mujeres, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os que escapan con lo puesto, recorriendo peligrosas rutas. Sus necesidades m&aacute;s urgentes son&nbsp;<strong>agua, alimentos, refugio, asistencia sanitaria, art&iacute;culos de socorro,</strong>&nbsp;<strong>prevenci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero y apoyo psicosocial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Para paliar esta situaci&oacute;n, <a href="https://eacnur.org/es/emergencia-en-sudan?utm_medium=display&amp;utm_source=eldiario&amp;utm_campaign=ES_PS_ES_Emergencia_Sudan&amp;tc_alt=114888" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ACNUR</a>&nbsp;est&aacute; presente en Sud&aacute;n y pa&iacute;ses de acogida, centrando su asistencia en protecci&oacute;n, sanidad, refugio, agua y saneamiento y educaci&oacute;n. Pero la Agencia de la ONU para los Refugiados solo ha conseguido recaudar el 33% de lo imprescindible para poder brindar la ayuda necesaria. Por eso, <strong>reclama colaboraci&oacute;n a la sociedad para lograrlo y no dejar atr&aacute;s a 24 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria</strong> y servicios de protecci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/conflicto-sudan-desencadena-emergencia-humanitaria-fuera-fronteras_1_10688662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Nov 2023 04:00:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El conflicto en Sudán desencadena una emergencia humanitaria dentro y fuera de sus fronteras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Montjuïc al Arena Lviv, los estadios refugio en tiempos de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/montjuic-arena-lviv-estadios-refugio-tiempos-guerra_1_10611726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c02af00-ea05-43c3-9591-50618cb86732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Montjuïc al Arena Lviv, los estadios refugio en tiempos de guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Supervivientes de la guerra civil española, la guerra en Ucrania o el éxodo a Europa desde Siria o Irak, encontraron refugio durante su periplo hacia una vida mejor en estadios deportivos</p></div><p class="article-text">
        Han pasado m&aacute;s de 30 a&ntilde;os desde aquel inolvidable lanzamiento de flecha que prendi&oacute; la mecha del monumental pebetero durante la inauguraci&oacute;n de los Juegos Ol&iacute;mpicos de Barcelona 92. El Estadio Ol&iacute;mpico de Montju&iuml;c temblaba ante la ovaci&oacute;n un&aacute;nime de los miles de personas que fueron testigo de ese emocionante momento, grabado en la memoria colectiva de nuestra historia reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aquel no es el &uacute;nico hito vivido en el emblem&aacute;tico estadio ubicado en la monta&ntilde;a barcelonesa ante el mar. Al margen del plano ol&iacute;mpico, las instalaciones se convirtieron en <strong>refugio y hogar para</strong> <strong>miles de personas desplazadas internas entre 1936 y 1937</strong>, en plena guerra civil espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El Estadio Ol&iacute;mpico Llu&iacute;s Companys, como as&iacute; se llam&oacute; desde su construcci&oacute;n en 1929, naci&oacute; con una aspiraci&oacute;n clara: competir para albergar los Juegos Ol&iacute;mpicos de 1936. Sin embargo, fue Berl&iacute;n el escenario elegido, dejando fuera a la capital catalana. Lejos de perder la esperanza de poder hacer gala del talento deportivo, el gobierno de la Segunda Rep&uacute;blica organiz&oacute; unas Olimpiadas Populares en contraposici&oacute;n con los Juegos Ol&iacute;mpicos celebrados en Alemania y que el nazismo intent&oacute; explotar como maquinaria propagand&iacute;stica y estrategia para el blanqueo de su r&eacute;gimen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de convocar a m&aacute;s de 5.000 deportistas nacionales e internacionales, una vez m&aacute;s, el destino dio un giro de guion. Su inauguraci&oacute;n, prevista para el 19 de julio de 1936, nunca lleg&oacute; a celebrarse. Tres d&iacute;as antes se produjo el levantamiento militar que dio lugar al comienzo de la Guerra Civil. Es entonces cuando el majestuoso templo del deporte en la monta&ntilde;a de Montju&iuml;c, que lleg&oacute; a ser <strong>el segundo m&aacute;s grande de Europa</strong>, comenz&oacute; un cap&iacute;tulo nuevo en su historia. De aspirar a albergar los Juegos Ol&iacute;mpicos, y despu&eacute;s unas olimpiadas antifascistas, el estadio se convirti&oacute; en hogar y refugio para miles de personas desplazadas internas, en su mayor&iacute;a exiliados tras la ca&iacute;da de Ir&uacute;n, la batalla de Madrid o la <em>Desband&aacute;</em> malague&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue el <em>Comit&eacute; Central d&rsquo;Ajut als Refugiats</em> &mdash;creado el 18 de octubre de 1936&mdash;&nbsp; el organismo que asign&oacute; al recinto deportivo su funci&oacute;n de acogida temporal y de atenci&oacute;n sanitaria o educativa para algunas de esas miles de vidas en busca de refugio que, huyendo de las bombas, llegaron hasta Barcelona por ser un enclave que en aquel momento estaba lejos del frente, conectaba con Francia y ten&iacute;a salida mar&iacute;tima, facilitando la posibilidad de escapar a otros destinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde su apertura en 1936 hasta su cierre en invierno de 1937, tras enfrentarse a una epidemia de tifus, el estadio <strong>lleg&oacute; a albergar a la vez a cerca de 2.000 personas</strong> antes de ser redistribuidas a otro lugar permanente, convirti&eacute;ndose as&iacute; en punto neur&aacute;lgico de la acogida en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de sus instalaciones la vida continuaba y la cotidianeidad se abr&iacute;a paso para las personas que all&iacute; buscaban refugio. Un gran comedor habilitado alimentaba a familias o el c&eacute;sped que se plant&oacute; para correr y disputar torneos, se transform&oacute; en un espacio de juego para los m&aacute;s peque&ntilde;os que, adem&aacute;s, recib&iacute;an clases de gimnasia. Adem&aacute;s, sus gradas se convirtieron en lugar de descanso y punto de encuentro para conversar al aire libre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy podemos reconstruir esta historia y hacer memoria, gracias a la cobertura que realizaron varios medios nacionales e internacionales, y al<strong> legado gr&aacute;fico y documental </strong>de algunos de los mejores fot&oacute;grafos del momento, tales como David Seymour Chim, Antoni Campa&ntilde;&aacute;, Agust&iacute; Centelles y, especialmente, Margaret Michaelis. Esta fot&oacute;grafa de origen polaco, inmortaliz&oacute; con su c&aacute;mara una realidad demasiado cercana para ella. Hija de familia jud&iacute;a, trabaj&oacute; como fot&oacute;grafa en Berl&iacute;n, donde escap&oacute; del horror del nazismo y el r&eacute;gimen de Hitler. Primero se exili&oacute; en Espa&ntilde;a y continu&oacute; documentando con su lente la vida en los m&aacute;rgenes, retratando las condiciones de vida de las personas migrantes del Barrio Xino &mdash;actual barrio del Raval&mdash; o la vida dentro del estadio de Montju&iuml;c durante la acogida de desplazados internos. En 1937 regres&oacute; a su pa&iacute;s, Polonia, y en 1939, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, consigui&oacute; migrar a Australia, donde vivi&oacute; el resto de su vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han pasado m&aacute;s de 70 a&ntilde;os desde que Michaelis tomara esas fotos reveladas en blanco y negro durante la etapa de refugio del estadio de Montju&iuml;c y que se pueden visitar en la exposici&oacute;n <em>Montju&iuml;c, un estadi refugi</em>, durante estas semanas en el estadio de Montju&iuml;c y en los pr&oacute;ximos meses en el centro de Barcelona, y que es un proyecto de Factor&iacute;a Belgrado. 
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                Un grupo de niñas refugiadas en el Arena Lviv                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La historia se repite</h3><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>las guerras de hoy dejan estampas parecidas</strong>. En Grecia, en la pista del estadio de b&eacute;isbol construido para los Juegos Ol&iacute;mpicos de 2004, se instalaron cientos de tiendas de ACNUR en el a&ntilde;o 2016 para dar cobijo a familias refugiadas que hab&iacute;an huido de conflictos en pa&iacute;ses como Siria, Irak o Afganist&aacute;n, a la espera de continuar su ruta y ser reubicadas en otros puntos de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Ucrania, la sombra de la guerra tambi&eacute;n llega al coraz&oacute;n del deporte y los estadios tambi&eacute;n han servido como lugar de refugio para albergar a la poblaci&oacute;n civil que se ha visto obligada a abandonar sus casas. Es el caso del estadio Arena Lviv en la ciudad de Le&oacute;polis, muy pr&oacute;xima a la frontera con Polonia, que lleg&oacute; a ser anfitri&oacute;n de importantes partidos de la Liga de Campeones de la UEFA e incluso de la Eurocopa de 2012, torneo en el que se coron&oacute; campeona la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de f&uacute;tbol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque el Arena Lviv es la casa del Lviv y el Rukh Lviv, tambi&eacute;n lo fue desde 2014 hasta finales de 2016 del Shakhtar Donetsk, un equipo que se vio obligado a refugiarse all&iacute; despu&eacute;s de que las tropas rusas invadieran el Donb&aacute;s. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, ese mismo club, ayud&oacute; a convertir el estadio que les hab&iacute;a acogido en un centro para familias desplazadas internas por la guerra que comenz&oacute; en 2022, tras la invasi&oacute;n de Rusia. El palco presidencial y zona VIP pas&oacute; a ser un dormitorio con camas y estufas. Desde sus gradas ya no se gritaban ni se celebraban los goles y el partido era otro: dar cobijo, comida y atenci&oacute;n a cientos de personas desplazadas que hu&iacute;an principalmente de Donetsk, Lugansk y J&aacute;rkiv. El marcador se par&oacute;, pero la solidaridad ha ganado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las bombas siguen cayendo pero el Shakhtar contin&uacute;a con su actividad refugi&aacute;ndose en otros estadios europeos que los acoge como anfitriones en los torneos. Precisamente, ese mismo club disputar&aacute; el pr&oacute;ximo 23 de octubre un partido -esta vez como invitado- contra el FC Barcelona en el Estadi Ol&iacute;mpic Llu&iacute;s Companys (Montju&iuml;c) en la tercera jornada de la fase de grupos de la Champions League.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del resultado, ambos equipos se reunir&aacute;n en un lugar emblem&aacute;tico que guarda historias paralelas. Y es que en mitad de la Guerra Civil espa&ntilde;ola, la plantilla blaugrana emprendi&oacute; un particular exilio al aceptar una invitaci&oacute;n para jugar varios encuentros al otro lado del oc&eacute;ano. En 1937 el equipo cul&eacute; tom&oacute; primero un tren a Francia esquivando los bombardeos fascistas sobre Portbou y, posterioremente, embarc&aacute;ndose rumbo a M&eacute;xico y Estados Unidos. Tras aquella gira algunos futbolistas decidieron no volver buscando refugio en M&eacute;xico o Francia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin mirar demasiado atr&aacute;s ni demasiado lejos, encontramos este ejemplo que, una vez m&aacute;s, revela la necesidad humana de migrar y buscar refugio. Del derecho a hacerlo cuando la guerra invade nuestras vidas. Ayer en Barcelona y hoy en Ucrania.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/montjuic-arena-lviv-estadios-refugio-tiempos-guerra_1_10611726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2023 03:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Montjuïc al Arena Lviv, los estadios refugio en tiempos de guerra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llenar de comida los platos de al menos 2.000 niños y niñas en riesgo de exclusión social en España, el reto de Aldeas Infantiles SOS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/llenar-comida-platos-2-000-ninos-ninas-riesgo-exclusion-social-espana-reto-aldeas-infantiles-sos_1_9790522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2857eca8-41e3-45e6-8dbd-c5a3528923fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llenar de comida los platos de al menos 2.000 niños y niñas en riesgo de exclusión social en España, el reto de Aldeas Infantiles SOS"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de familias en España se enfrentan a serias dificultades para satisfacer las necesidades básicas de sus hijos e hijas</p></div><p class="article-text">
        La subida de los precios en los recibos de la luz, el gas o de los alimentos, se est&aacute; notando en todas las casas. Sin embargo, no en todas se puede afrontar igual. Este contexto ha creado una <strong>emergencia que se ha colado en los hogares de 1,5 millones de familias con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en nuestro pa&iacute;s</strong> que, en la mayor&iacute;a de los casos, ya se encontraba en una situaci&oacute;n de vulnerabilidad antes de esta &uacute;ltima crisis y que ahora est&aacute; al l&iacute;mite. Se trata de familias que hasta hace poco llegaban a fin de mes con muchas dificultades y ahora directamente no pueden cubrir necesidades tan b&aacute;sicas como la alimentaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leticia y Jes&uacute;s viven en primera persona esta alarmante situaci&oacute;n. Ella trabaja en un comercio cobrando el sueldo m&iacute;nimo y &eacute;l ha perdido su empleo hace unos meses, pero busca sin descanso uno nuevo. Para ello acude al Centro de D&iacute;a de Aldeas Infantiles en la localidad madrile&ntilde;a de Collado de Villalba, donde recibe orientaci&oacute;n y ayuda con su formaci&oacute;n profesional. Este espacio tambi&eacute;n es un lugar de encuentro y apoyo para sus hijos de tres, seis y ocho a&ntilde;os; donde van a merendar, hacer los deberes y reciben clases de refuerzo escolar. Si bien es cierto que esta familia no escatima en esfuerzos para conseguir salir adelante, la realidad es que <strong>necesitan ayuda econ&oacute;mica para sobrevivir en el d&iacute;a a d&iacute;a</strong>. Especialmente para ofrecer una alimentaci&oacute;n completa a sus hijos. Ni a Jes&uacute;s ni a Leticia les importa comer menos pero, como ellos mismos cuentan, no soportan la idea de no poder dar de comer adecuadamente a sus hijos y que esto les afecte en su desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Su caso no es aislado. <strong>Uno de cada tres ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en nuestro pa&iacute;s est&aacute; en riesgo de pobreza </strong>o exclusi&oacute;n social y esto se traduce en que en sus hogares tienen dificultades para satisfacer sus necesidades b&aacute;sicas, para comer carne o pescado dos veces por semana o hacer frente a gastos imprevistos. Para algunos de estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, la &uacute;nica comida completa que hacen al d&iacute;a es la del colegio.
    </p><p class="article-text">
        Esta desigualdad afecta directamente en la salud de los m&aacute;s peque&ntilde;os, por eso se convierte en una emergencia poner medidas para revertirla. Seg&uacute;n un <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/consumo/Documents/2020/300920_Nutricion-infantil_estudio_Aladino.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio del Ministerio de Consumo</a>, el 23,2 % de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de familias con rentas inferiores a 18.000 euros brutos anuales sufre obesidad, mientras que la cifra cae al 11,9 % en familias con rentas superiores a 30.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        Ofrecer herramientas para salir del t&uacute;nel de la exclusi&oacute;n social y escuchar y acompa&ntilde;ar a familias como la de Leticia y Jes&uacute;s, es uno de los objetivos fundamentales de la ONG Aldeas Infantiles SOS. Esta organizaci&oacute;n que trabaja en 10 comunidades aut&oacute;nomas (Andaluc&iacute;a, Arag&oacute;n, Castilla-La Mancha, Canarias, Catalu&ntilde;a, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Galicia, Islas Baleares y Principado de Asturias) ha podido detectar de primera mano que 2.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en Espa&ntilde;a y sus familias, atraviesan una situaci&oacute;n de extrema gravedad y que necesitan ayuda urgente. Por eso, lejos de resignarse o mirar a otro lado, han creado kits de emergencia que incluyen bonos que se puedan canjear en los supermercados. Una alternativa digna para que estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan recibir una alimentaci&oacute;n adecuada. Con esta medida, &ldquo;las familias pueden hacer su propia compra como cualquier persona y evitamos esas &lsquo;colas del hambre&rsquo; que tanto estigmatizan&rdquo;, explica M&oacute;nica Revilla Damas, directora de Comunicaci&oacute;n y Marketing de la entidad.
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            </figure><p class="article-text">
        Con el fin de alcanzar este objetivo de llenar de comida los platos de 2.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a lo largo de toda la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola, Aldeas Infantiles SOS ha lanzado su campa&ntilde;a <a href="https://www.aldeasinfantiles.es/emergenciaencasa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">#EmergenciaEnCasa</span></a>. &ldquo;En momentos de crisis, la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola nos ha demostrado que es tremendamente generosa y solidaria. Por eso, en esta situaci&oacute;n que todos estamos viviendo, les animamos a empatizar con aquellas familias que ya se encontraban con dificultades en su d&iacute;a a d&iacute;a. Todos hemos notado la subida de los precios, pero no a todos nos afecta de la misma manera. Colaborando con la cantidad que cada uno pueda podemos ayudar a cientos de familias que est&aacute;n atravesando una etapa muy angustiosa de su vida&rdquo;, apelan desde la organizaci&oacute;n para sumar apoyos, recordando a la sociedad global que detr&aacute;s de la puerta de muchos hogares se esconde esta crisis que tiene soluci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Dec 2022 04:00:02 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Sequía y hambre, la crisis olvidada del cuerno de áfrica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/sequia-hambre-crisis-olvidada-cuerno-africa_1_9776559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdc21cf7-e416-46e7-a4b4-51b3ed85f342_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sequía y hambre, la crisis olvidada del cuerno de áfrica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">20,5 millones de personas se enfrentan a una hambre severa en Etiopía, Kenia y Somalia, tras la escasez de lluvias desde 2019, que ha provocado una sequía devastadora
</p></div><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico no es una advertencia, sino un hecho. Una realidad mundial que ya notamos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, pero que en algunos lugares sus consecuencias est&aacute;n siendo devastadoras. Es lo que ocurre en el Cuerno de &Aacute;frica, una regi&oacute;n que est&aacute; atravesando la peor sequ&iacute;a de los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En Kenia, Etiop&iacute;a y Somalia, tres pa&iacute;ses que conforman esta regi&oacute;n, las escasas precipitaciones registradas en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os han secado las fuentes de agua, arrasado cultivos y provocado la muerte de ganado. Una hecatombe que sit&uacute;a a las personas refugiadas, desplazadas internas y sus comunidades de acogida, entre las m&aacute;s afectadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las tr&aacute;gicas consecuencias de esta sequ&iacute;a sumada a la inestabilidad por los conflictos que tambi&eacute;n afectan a la zona y a la crisis econ&oacute;mica mundial que se ha acelerado con la guerra de Ucrania, dejan a este lugar del planeta inmerso en una emergencia humanitaria. Una crisis olvidada que puede traducirse en una sola palabra: hambre.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, se estima que 20,5 millones de personas en Etiop&iacute;a, Kenia y Somalia se enfrentan a una hambruna severa. Adem&aacute;s, se calcula que 7,1 millones de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os en estos tres pa&iacute;ses padecen desnutrici&oacute;n aguda.&nbsp;
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                    alt="Un abuelo desplazado junto a sus tres nietos en el campo de Baidoa, Somalia."
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            <span class="title">
                Un abuelo desplazado junto a sus tres nietos en el campo de Baidoa, Somalia.                            </span>
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        Los efectos de esta emergencia sobre la poblaci&oacute;n infantil y las mujeres, llega a colocarles como principales v&iacute;ctimas, porque son quienes tienen que enfrentarse a contextos de mayor vulnerabilidad. Por ejemplo, las mujeres y ni&ntilde;as tienen que realizar trayectos cada vez m&aacute;s largos en busca de agua exponi&eacute;ndose a todo tipo de abusos y violencias. Tambi&eacute;n ocurre que muchos menores se han visto obligados a abandonar la escuela para ayudar a sus familias a obtener un ingreso diario y poder mantenerse, lo que aumenta cada vez m&aacute;s el riesgo de sufrir matrimonio forzado o separaci&oacute;n familiar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>As&iacute; es huir del hambre</strong></h3><p class="article-text">
        No hay que olvidar que detr&aacute;s de estas escalofriantes cifras hay vidas humanas. Sudi Salad Dirie, es una de ellas. Esta madre de familia se ha visto obligada a escapar de su casa con todos sus hijos dos veces en un a&ntilde;o. Primero huyeron de la violencia provocada por los enfrentamientos en la zona y, despu&eacute;s, por la sequ&iacute;a. &ldquo;Caminamos dos d&iacute;as y medio hasta que alguien par&oacute; por el camino y nos llev&oacute; hasta aqu&iacute;&rdquo;, recuerda esta mujer de aquellos d&iacute;as de traves&iacute;a en los que estaba embarazada y dio a luz al poco tiempo de llegar a uno de los campos para desplazados internos en Galkayo, Somalia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Isaack Hassan, es padre de una gran familia que lleva a&ntilde;os movi&eacute;ndose para sobrevivir a las sequ&iacute;as y la falta de alimentos y recursos b&aacute;sicos. Ya en 2011 buscaron refugio contra el hambre en un asentamiento de Mogasihu y ese mismo a&ntilde;o perdi&oacute; a cuatro de sus hijos que murieron por inanici&oacute;n. Este a&ntilde;o &eacute;l y su familia se han visto obligados a dejar su casa de nuevo. &ldquo;La gente estaba muy d&eacute;bil por el hambre, as&iacute; que tuvimos que huir por el bien de nuestras vidas. Vinimos a este campo durante el mes de Ramad&aacute;n. Todo mi ganado y cultivo ha desaparecido por la sequ&iacute;a y mi mujer tambi&eacute;n muri&oacute; de hambre, as&iacute; que me vi sin ayuda&rdquo;, lamenta este padre de familia desde una peque&ntilde;a tienda de campa&ntilde;a hecha con telas y palos, que sirve como nuevo hogar en uno de los campos de desplazados internos que alberga la ciudad de Baidoa, en Somalia.&nbsp;
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            <span class="title">
                Una madre carga a su hijo en el campo de refugiados de Baidoa, en Somalia.                            </span>
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        Khadija Ahmed Osman, tambi&eacute;n es somal&iacute; y tambi&eacute;n se ha visto obligada a escapar de su hogar junto a su familia. En este caso cuenta que el motivo principal de su huida fue para proteger a sus hijos de ser reclutados por grupos armados. As&iacute; fue c&oacute;mo lleg&oacute; al campo de refugiados de Dadab en Kenia, que acoge a somal&iacute;s desde hace 30 a&ntilde;os bajo duras condiciones sorteando crisis como la actual sequ&iacute;a y hambruna que tambi&eacute;n afecta al pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Kenia, 23 de sus 47 condados est&aacute;n siendo afectados por la situaci&oacute;n de&nbsp;sequ&iacute;a, incluidas las zonas de&nbsp;Turkana&nbsp;y&nbsp;Garissa, que albergan a&nbsp;cientos de miles de refugiados. Solo desde el mes de mayo se registraron 744 personas refugiadas y solicitantes de asilo,&nbsp;principalmente procedentes de Sud&aacute;n del sur, Somalia y&nbsp;Etiop&iacute;a. &#8203;Adem&aacute;s, las dificultades para el acceso de agua en gran parte del pa&iacute;s ha provocado movimientos de personas entre condados en busca de agua y pastos m&aacute;s verdes para el ganado.
    </p><h3 class="article-text"><strong>ACNUR alerta sobre la necesidad de recaudar fondos para dar respuesta a esta crisis</strong></h3><p class="article-text">
        Ante esta grave situaci&oacute;n, ACNUR (la Agencia de la ONU para los refugiados) est&aacute; presente en la regi&oacute;n aplicando un plan de respuesta a esta crisis humanitaria, liderando las &aacute;reas de protecci&oacute;n y refugio, suministrando art&iacute;culos de emergencia y coordinando y gestionando los campos de personas refugiadas y desplazadas. Pero, a medida que las consecuencias de la sequ&iacute;a y la hambruna se acent&uacute;an, las necesidades para la supervivencia de esta poblaci&oacute;n tambi&eacute;n aumentan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, desde ACNUR hacen un llamamiento urgente para recaudar 40,5 millones de euros necesarios para paliar los efectos del hambre y la sequ&iacute;a en el Cuerno de &Aacute;frica.&nbsp; &ldquo;Los equipos de ACNUR est&aacute;n sobre el terreno haciendo lo que pueden para ayudar, pero hemos conseguido recursos para cubrir solo un peque&ntilde;o porcentaje de las personas necesitadas&rdquo;, advert&iacute;a Filippo Grandi, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en su &uacute;ltima visita a la regi&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/sequia-hambre-crisis-olvidada-cuerno-africa_1_9776559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Dec 2022 04:00:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sequía y hambre, la crisis olvidada del cuerno de áfrica]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Supervivientes de la violencia de género señalan los peligros y los retos que enfrentan las mujeres refugiadas y desplazadas en el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/supervivientes-violencia-genero-senalan-peligros-retos-enfrentan-mujeres-refugiadas-desplazadas-mundo_1_9739947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc78197a-46cd-4c93-bc7b-0850fbcdbd32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Supervivientes de la violencia de género señalan los peligros y los retos que enfrentan las mujeres refugiadas y desplazadas en el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">ACNUR pide que se interprete la definición de refugiado desde una perspectiva de género para otorgar asilo a mujeres que son perseguidas por estos motivos</p></div><p class="article-text">
        Escapar de la violencia contra las mujeres es un recorrido dif&iacute;cil, duro y lleno de obst&aacute;culos. Es como escalar una monta&ntilde;a para llegar a la cima hasta alcanzar el horizonte que dibuja la esperanza. Una met&aacute;fora que trece refugiadas hicieron realidad cuando se propusieron escalar el Monte Tubqal, el pico m&aacute;s alto en Marruecos y as&iacute; poner de relieve la lucha para acabar con la violencia contra las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Todas ellas, procedentes de Siria, Yemen, Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, Senegal y Rep&uacute;blica del Congo, caminaron por la monta&ntilde;a durante dos d&iacute;as con el objetivo de llegar al pico y generar conciencia en torno a los peligros y los retos que enfrentan las mujeres refugiadas, no solo en sus pa&iacute;ses de origen, sino tambi&eacute;n en la b&uacute;squeda de protecci&oacute;n y en las comunidades de acogida.
    </p><p class="article-text">
        La mutilaci&oacute;n genital femenina, la trata de personas, los&nbsp; &lsquo;cr&iacute;menes de honor&rsquo;, la violencia de g&eacute;nero, la violencia sexual, el matrimonio infantil, el matrimonio forzado o los feminicidios son algunas de las formas en que se materializa la violencia contra las mujeres y que muchas veces son el motivo por el cual las mujeres se ven obligadas a escapar de sus hogares y pa&iacute;ses. A veces a esto se suma que las mujeres, las ni&ntilde;as y adolescentes est&aacute;n expuestas a mayores riesgos y vulneraciones de sus derechos humanos durante las rutas y procesos migratorios en busca de un lugar seguro.
    </p><p class="article-text">
        Esta doble vulnerabilidad se ve reflejada en datos como estos: una de cada cinco mujeres desplazadas o refugiadas en el mundo ha sufrido alg&uacute;n tipo de violencia f&iacute;sica o sexual y, en el mundo, alrededor de 200 millones de mujeres y ni&ntilde;as han sufrido la Mutilaci&oacute;n Genital Femenina en alguna de sus formas.
    </p><p class="article-text">
        Las directrices y recomendaciones de ACNUR basadas en la Convenci&oacute;n de Ginebra de 1951 abogan por que se interprete la definici&oacute;n de refugiado desde una perspectiva de g&eacute;nero y que se reconozca como refugiadas a personas que son o temen ser perseguidas por motivos de g&eacute;nero, como recoge expresamente la Ley de Asilo 12/2009 en Espa&ntilde;a. Seg&uacute;n los datos del <a href="https://www.interior.gob.es/opencms/pdf/servicios-al-ciudadano/oficina-de-asilo-y-refugio/datos-e-informacion-estadistica/Informe_actividad_OAR_2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo informe de la Oficina de Asilo y Refugio</a>, el 31% de las solicitudes de asilo reconocidas en 2020 corresponden a aquellas que alegan motivos de g&eacute;nero, solo por detr&aacute;s de las peticiones presentadas por motivos de persecuci&oacute;n pol&iacute;tica (33%). Unas cifras que dan pistas sobre la importancia de que a nivel internacional se interpreten correctamente los marcos jur&iacute;dicos para que protejan, entre otros colectivos perseguidos por cuestiones de g&eacute;nero, a las mujeres que se ven obligadas a huir de sus pa&iacute;ses por el riesgo que corren o la violencia que sufren por el hecho de ser mujeres y no contar con la protecci&oacute;n efectiva de sus autoridades.
    </p><p class="article-text">
        Otro mecanismo reparador tambi&eacute;n pasa por escuchar a las supervivientes y brindarles apoyo para reconstruir sus vidas. Se trata de un compromiso social y un paso imprescindible como humanidad para alcanzar un mundo de libre de violencia contra las mujeres.
    </p><h3 class="article-text">La autosuficiencia como salida </h3><p class="article-text">
        Therese &mdash;con nombre ficticio para proteger su anonimato&mdash; es una de esas supervivientes cuya historia nos recuerda que ning&uacute;n ser humano debe pasar por el horror que vivi&oacute; ella. En 2017, los violentos enfrentamientos entre la milicia y las fuerzas armadas que rodeaban su pueblo natal en Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica de Congo, la obligaron a escapar con sus 10 hijos e hijas al bosque, despu&eacute;s de que un grupo de hombres armados asesinara a su marido y prendieran fuego a su casa. Pero all&iacute; no termin&oacute; la pesadilla y sus vidas no estaban a salvo. En el bosque cuatro soldados violaron a Therese y a su hija de 22 a&ntilde;os a punta de pistola. Despu&eacute;s de lo sucedido, la familia permaneci&oacute; escondida durante tres semanas para evitar m&aacute;s ataques, pero en ese lapsus de tiempo, dos de sus hijos m&aacute;s peque&ntilde;os murieron de hambre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me hicieron me destruy&oacute; por completo&rdquo;, atina a verbalizar esta mujer de 47 a&ntilde;os. Aunque las heridas quedar&aacute;n marcadas para siempre, hoy Therese se agarra a la esperanza gracias a un programa de capacitaci&oacute;n vocacional patrocinado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. Se trata de un proyecto que ofrece a supervivientes como ella herramientas para alcanzar la autosuficiencia y la dependencia econ&oacute;mica. En su caso, adem&aacute;s de recibir atenci&oacute;n m&eacute;dica y apoyo psicosocial, al igual que otras mujeres supervivientes de violencia sexual, Therese aprendi&oacute; mec&aacute;nica, es capaz de conducir un veh&iacute;culo y sabe reparar motores, neum&aacute;ticos y frenos. Tanto es as&iacute; que pronto abrir&aacute; un negocio junto a otras mujeres. &ldquo;Aprend&iacute; un oficio que me encanta. Me permitir&aacute; ser independiente y cuidar de mi familia&rdquo;, celebra esta madre.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que la lucha para erradicar la violencia contra las mujeres es global y no entiende de fronteras, en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica de Congo la violencia sexual forma parte de un ciclo de conflictos e inseguridad, donde las normas sociales y los roles de g&eacute;nero exigen que las v&iacute;ctimas paguen dotes o sean completamente rechazadas y estigmatizadas. Para transformar este escenario de abusos y violencia a uno de paz y libertad para las mujeres, Lidia Ajuwa camina y recorre diariamente lugares remotos de este pa&iacute;s africano para visitar a supervivientes de violencia sexual y ponerlas en contacto con servicios de ayuda vital para ellas. &ldquo;Cada caso tiene una historia de sufrimiento detr&aacute;s que a veces es de tal brutalidad que no podr&iacute;amos ni imaginar&rdquo;&ldquo;, cuenta esta trabajadora comunitaria que forma parte de INTERSOS, socio de ACNUR , para dar respuesta ante casos de violencia sexual y otras violaciones de los derechos humanos contra personas ya desplazadas de sus hogares por la larga historia de conflictos de esta regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este proyecto es solo un ejemplo del compromiso de ACNUR para fortalecer y obtener financiaci&oacute;n en este &aacute;mbito para los programas&nbsp; de protecci&oacute;n a mujeres y ni&ntilde;as refugiadas&nbsp;. &ldquo;La lucha contra la violencia de g&eacute;nero y, especialmente contra la violencia que sufren las mujeres y ni&ntilde;as refugiadas est&aacute; en el coraz&oacute;n del mandato de ACNUR. Nuestro objetivo es trabajar junto con las comunidades refugiadas, autoridades y ONG, incluidas las organizaciones de mujeres, para acabar con las causas que generan la violencia de g&eacute;nero en contextos de desplazamiento y generar condiciones adecuadas para que estos casos se puedan reportar de manera segura y las supervivientes sean derivadas a recursos adecuados y reparadores&rdquo;, afirma Sophie Muller, Representante de ACNUR en Espa&ntilde;a. Se trata de un objetivo para el que desde ACNUR trabajan con socios, donantes, gobiernos y tambi&eacute;n con las comunidades de acogida, con las propias personas refugiadas, hombres mujeres, ni&ntilde;os ni&ntilde;as adolescentes, todos implicados para prevenir, mitigar y luchar para erradicar la violencia de g&eacute;nero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/supervivientes-violencia-genero-senalan-peligros-retos-enfrentan-mujeres-refugiadas-desplazadas-mundo_1_9739947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2022 04:00:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Supervivientes de la violencia de género señalan los peligros y los retos que enfrentan las mujeres refugiadas y desplazadas en el mundo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alex, refugiado LGBTIQ+ en España: “Por fin me siento libre y con ganas de comerme el mundo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/alex-refugiado-lgbtiq-espana-siento-libre-ganas-comerme-mundo_1_9615414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c61b6627-c5e6-4b0b-8786-a87df68799a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alex, refugiado LGBTIQ+ en España: “Por fin me siento libre y con ganas de comerme el mundo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">ACNUR apunta que la tasa de protección internacional para personas del colectivo suele ser más alta que en relación a otros motivos de persecución que contempla la Convención de Ginebra</p></div><p class="article-text">
        Alex aprendi&oacute; demasiado pronto el significado de la palabra <em>supervivencia</em>. Cuando todav&iacute;a era un ni&ntilde;o se top&oacute; con la discriminaci&oacute;n y el estigma social que su entorno m&aacute;s cercano volcaba contra &eacute;l cuando descubrieron que se sent&iacute;a atra&iacute;do por personas de su mismo sexo. &ldquo;Me sacaron de la escuela porque dec&iacute;an que pod&iacute;a contaminar a los dem&aacute;s&rdquo;, recuerda este joven camerun&eacute;s. Pronto se vio encerrado en una jaula de la que quer&iacute;a escapar. &ldquo;All&iacute; no me sent&iacute;a libre&rdquo;, recuerda el joven desde su exilio. No s&oacute;lo no pod&iacute;a vivir libremente su sexualidad, sino que adem&aacute;s corr&iacute;a el riesgo de ser encarcelado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, en Camer&uacute;n, el pa&iacute;s que le vio nacer y crecer, condena con hasta cinco a&ntilde;os de c&aacute;rcel la homosexualidad. Es uno de los 69 pa&iacute;ses que, seg&uacute;n el informe de La Asociaci&oacute;n Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex&nbsp; (ILGA, por sus siglas en ingl&eacute;s), las leyes criminalizan a las personas que forman parte del colectivo LGTBIQ+. Un castigo que el propio Alex se resist&iacute;a a creer pero que la constituci&oacute;n de Camer&uacute;n recoge. &ldquo;Yo no sab&iacute;a que ser quien soy era un delito&rdquo;, dice con cierta iron&iacute;a y rabia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; fue c&oacute;mo decidi&oacute; escapar. Primero huy&oacute; de su casa y conoci&oacute; a su primera pareja, un amor que vivi&oacute; en la clandestinidad y el exilio pero que las fronteras arrebataron. &ldquo;De Camer&uacute;n cruzamos a Nigeria, N&iacute;ger, Argelia y Marruecos&rdquo;, fue entonces, en la otra orilla del Mediterr&aacute;neo, cuando Alex y su pareja se embarcaron en una patera. &ldquo;El muri&oacute;, no consigui&oacute; llegar&rdquo; recuerda siempre con la voz quebrada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, con esa mochila a cuestas lleg&oacute; a Espa&ntilde;a, pa&iacute;s de acogida y donde vive desde finales de a&ntilde;o de 2018. La primera etapa de su vida aqu&iacute; la pas&oacute; en un centro de acogida para menores que, como &eacute;l, viajaban sin la compa&ntilde;&iacute;a de una persona adulta, donde tambi&eacute;n asegura que sufri&oacute; fuerte discriminaci&oacute;n por parte de los compa&ntilde;eros que hac&iacute;an mella en unas heridas invisibles que Alex no ha cesado esfuerzos en curar. No fue f&aacute;cil. Un idioma nuevo, un lugar nuevo y una sensaci&oacute;n de no poder mirar atr&aacute;s. Alex, que se mostraba siempre t&iacute;mido e introvertido, hoy presume ser otra persona que ha logrado vivir su vida.
    </p><h3 class="article-text">La aceptaci&oacute;n como camino a la libertad</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Por fin me siento libre y con ganas de comerme el mundo. Primero consegu&iacute; aceptarme a m&iacute; mismo tal como soy, no como la sociedad me quiere ver. Aprend&iacute; a amarme, a respetarme, a perdonarme, a reconocer que no tengo culpa de ser como soy y sentirme orgulloso de ser yo mismo&rdquo;, celebra.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os desde que llegara a Espa&ntilde;a y presentara su solicitud de protecci&oacute;n internacional por motivos de persecuci&oacute;n por g&eacute;nero, Alex ha conseguido una respuesta favorable a su expediente. &ldquo;&iexcl;Estoy muy contento!&rdquo; no para de repetir con emoci&oacute;n, es una peque&ntilde;a victoria en este camino de obst&aacute;culos. Sabe que, por desgracia, su historia no es un caso aislado. Es perfectamente consciente de que muchas personas tambi&eacute;n han tenido que abandonar sus hogares despu&eacute;s de que sus vidas corrieran peligro, no por ser parte del colectivo LGTBIQ+ sino por venir de contextos en los que est&aacute;n perseguidos y o sufren una fuerte discriminaci&oacute;n. Cuenta que ya ha terminado el borrador de un libro con sus vivencias, donde denuncia la persecuci&oacute;n LGTBIQ+, pone en valor a los supervivientes de las fronteras y la lgtbifobia. &ldquo;Quiero ayudar a otras personas que han pasado por lo mismo que yo y que vean que no est&aacute;n solas&rdquo;, confiesa ilusionado.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que las cifras oficiales no especifican el n&uacute;mero de peticiones de protecci&oacute;n internacional entre las personas LGTBIQ+ que llegan a Espa&ntilde;a, las organizaciones involucradas en el sistema de acogida han percibido un aumento en los &uacute;ltimo a&ntilde;os y, desde ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, confirman que &ldquo;hay muchas solicitudes basadas en este motivo y tambi&eacute;n la tasa de protecci&oacute;n suele ser m&aacute;s alta que en relaci&oacute;n a otros motivos de la Convenci&oacute;n de Ginebra&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Una respuesta adaptada a las necesidades</h3><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a ha habido algunos avances en materia de&nbsp; protecci&oacute;n internacional para las personas que huyen en busca de refugio tras sufrir persecuci&oacute;n&nbsp; por el hecho de formar parte del colectivo LGTBIQ+. Por ejemplo, la importancia de promover un tratamiento diferenciado a lo largo de todo el procedimiento y una intervenci&oacute;n adecuada a sus necesidades de acogida, siendo importante la formaci&oacute;n espec&iacute;fica en la materia de todo el personal en contacto o que trabaja con personas solicitantes LGTBIQ+, o la existencia de m&aacute;s recursos y de&nbsp; espacios seguros con equipo de profesionales especializados a cargo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ACNUR es uno de los organismos que juega un papel importante para que estos avances sigan su curso. Entre muchas funciones, Eva Men&eacute;ndez, punto focal en temas LGTBIQ+ de la Oficina de ACNUR en Espa&ntilde;a, destaca el apoyo que brindan a las autoridades competentes en materia de asilo &ldquo;para que refuercen sus capacidades y se puedan identificar las necesidades de protecci&oacute;n internacional de dicho colectivo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy importante que se garantice el acceso seguro al procedimiento de asilo de estas personas, que se valoren correctamente sus solicitudes y se les proporcione una acogida adecuada para evitar no s&oacute;lo que vuelvan a pasar por situaciones traum&aacute;ticas, sino para que se promueva su autonom&iacute;a, participaci&oacute;n y empoderamiento&rdquo;, asegura M&eacute;n&eacute;ndez. Tambi&eacute;n trabajan en contextos de gesti&oacute;n de llegadas irregulares donde hay que tener una mirada de protecci&oacute;n &ldquo;porque entre quienes llegan puede haber personas del colectivo LGTBIQ+ que no pueden retornar a sus pa&iacute;ses de origen en condiciones de seguridad. Por eso es fundamental desarrollar mecanismos para su correcta identificaci&oacute;n y asegurar que reciben informaci&oacute;n sobre el derecho de asilo de una forma y en una lengua y lenguaje adaptado a su perfil&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un recorrido en el que cada vez tienen m&aacute;s protagonismo y participaci&oacute;n las propias personas afectadas. Gente que, como Alex, comparten su historia para que no se repita y se avance en derechos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/alex-refugiado-lgbtiq-espana-siento-libre-ganas-comerme-mundo_1_9615414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Oct 2022 03:00:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alex, refugiado LGBTIQ+ en España: “Por fin me siento libre y con ganas de comerme el mundo”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ramtin Zigorat, activista LGTBI iraní en España: "Nos obligaban a asomarnos por una ventana cuando ahorcaban a gente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ramtin-zigorat-activista-lgtbi-irani-espana-obligaban-asomarnos-ventana-ahorcaban-gente_1_9605268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/062f4a0e-c32f-43a2-8c75-2198a1327039_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ramtin Zigorat, activista LGTBI iraní en España: &quot;Nos obligaban a asomarnos por una ventana cuando ahorcaban a gente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El activista, refugiado en España tras huir de Irán perseguido por su homosexualidad, secunda desde Madrid las protestas feministas en su país</p><p class="subtitle">Irán, camino de la primera gran oleada de protestas desde 2009 tras la muerte de una joven bajo custodia policial</p></div><p class="article-text">
        La vida de Ramtin Zigorat cambi&oacute; por completo el 17 de mayo de 2015. Era el D&iacute;a Internacional contra la Homofobia, pero en lugar de celebrar su identidad sexual comenz&oacute; una huida tras a&ntilde;os de lucha clandestina por los derechos de las personas del colectivo LGTBI en <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/iran-camino-primera-gran-oleada-protestas-2009-asesinato-joven-custodia-policial_129_9559503.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ir&aacute;n</a>, uno de los pa&iacute;ses que todav&iacute;a castigan la homosexualidad con la pena de muerte. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ese d&iacute;a hab&iacute;amos estado hablando con la gente y repartiendo papeles para sensibilizar y hablar de nuestros derechos. Pero alguien debi&oacute; delatarnos y la <em>polic&iacute;a de la moral</em> apareci&oacute; e intent&oacute; detenerme. Aunque yo logr&eacute; escapar, se quedaron con mi documentaci&oacute;n y pertenencias. Me vi obligado a esconderme cada d&iacute;a en una ciudad distinta y, con el apoyo de otros compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, ir hacia la frontera de Turqu&iacute;a para salir del pa&iacute;s&rdquo;, cuenta Ramtin. No tuvo suerte. El joven fue detenido.
    </p><p class="article-text">
        Primero, Ramtin fue trasladado a una c&aacute;rcel bajo custodia de la <em>polic&iacute;a de la moral. </em>Despu&eacute;s, lo enviaron a otra convencional. &ldquo;Todos los d&iacute;as ven&iacute;an y nos obligaban a asomarnos por una ventana cuando colgaban a gente y nos dec&iacute;an: ma&ntilde;ana es tu turno. As&iacute;, cada d&iacute;a. Era como estar muerto en vida&rdquo;. Cuando lo recuerda, sus palabras se ahogan en silencios que acaban transformados en l&aacute;grimas. &ldquo;No puedo hablar recordando lo que me hicieron all&iacute;, cada vez que hablo me duele todav&iacute;a. Me cuesta&rdquo;, se disculpa con la voz quebrada.
    </p><p class="article-text">
        El turno de Ramtin nunca lleg&oacute;. &ldquo;Tuve la suerte de que mi madre consiguiera vender sus tierras en un d&iacute;a y sobornara al juez para que me sacaran de all&iacute;&rdquo;, explica. Salir de prisi&oacute;n no significaba vivir en libertad. Las personas LGTBI en Ir&aacute;n se enfrentan a una discriminaci&oacute;n constante, viven con el temor del acoso, la detenci&oacute;n y la violencia. Todo ello, bajo el paraguas del C&oacute;digo Penal Isl&aacute;mico de Ir&aacute;n, que castiga la conducta homosexual consentida con penas que van desde la flagelaci&oacute;n hasta la ejecuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ramtin cuenta que cay&oacute; en una profunda depresi&oacute;n, acentuada meses m&aacute;s tarde cuando su madre falleci&oacute;, enferma de c&aacute;ncer. &ldquo;Ese fue el golpe m&aacute;s duro de mi vida porque mi madre era mi principal apoyo. Yo tuve la suerte de poder contar con ella: cuando le dije que era ateo, me apoy&oacute; completamente. Cuando le dije que soy gay, le cost&oacute; entenderlo, pero siempre me arrop&oacute;, me cuid&oacute; y me protegi&oacute;&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ramtin Zigorat, refugiado iraní en España.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Condenados a muerte</h3><p class="article-text">
        No para de repetir lo afortunado que es por contar con el respaldo de su madre porque sabe que en Ir&aacute;n la criminalizaci&oacute;n penal tambi&eacute;n cala en la sociedad. En mayo de 2021, Alireza Fazeli Monfared, que se identificaba como gay no binario, fue secuestrado por varios familiares hombres en su localidad. Al d&iacute;a siguiente, informaron a la madre de que lo hab&iacute;an matado y arrojado su cad&aacute;ver bajo un &aacute;rbol. Aquel brutal asesinato tuvo un fuerte impacto medi&aacute;tico gracias a la denuncia y condena de organizaciones como Amnist&iacute;a Internacional o el portal iran&iacute; <a href="https://6rang.org/16339/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">6 Rang</span></a>.
    </p><p class="article-text">
        Alireza Tajiki fue condenado a muerte a los 16 a&ntilde;os y ahorcado a los 21. Mehrdad Karimpour y Farid Mohammadi <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">fueron condenados a muerte por &ldquo;relaciones sexuales no consentidas entre hombres&rdquo; y ejecutados en prisi&oacute;n el pasado febrero.</span>
    </p><p class="article-text">
        Son solo algunos nombres de una larga lista de personas LGTBI ejecutadas en Ir&aacute;n, pero de la mayor&iacute;a no han trascendido los detalles. &ldquo;A mis 33 a&ntilde;os ya he perdido a unas 20 personas que, como yo, son gays lesbianas, bisexuales, trans... y han muerto. Bien porque se han suicidado, porque las han matado o porque han desaparecido y nunca m&aacute;s hemos vuelto a saber de ellas. Hay mucha gente que muere o desparece, pero nadie se entera. Hay demasiada gente en el olvido&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, para romper con esa desmemoria, luce en el lado izquierdo de su torso &ndash;a la altura del coraz&oacute;n&ndash;, una pegatina con los rostros de dos activistas LGTBI condenadas a muerte. Ellas son Zahra Sedighi-Hamadani y Elham Choubdar, de 31 y 24 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo s&eacute; por lo que est&aacute;n pasando. S&eacute; muy bien que est&aacute;n encerradas en una celda de un metro por un metro, s&eacute; que orinan o defecan en su boca y en su cuerpo, s&eacute; que las obligan a leer el Cor&aacute;n, s&eacute; todo tipo de torturas que estar&aacute;n sufriendo y que todav&iacute;a hoy soy incapaz de verbalizar&rdquo;, dice visiblemente conmovido. Lo sabe porque lo ha vivido. Es un superviviente.
    </p><p class="article-text">
        Esa resistencia acompa&ntilde;a a Ramtin desde que sali&oacute; del armario a los 16 a&ntilde;os en un lugar donde ser homosexual puede conllevar la muerte. Escap&oacute; de Ir&aacute;n hasta llegar a Turqu&iacute;a. 
    </p><h3 class="article-text">La hu&iacute;da</h3><p class="article-text">
        &ldquo;En Turqu&iacute;a, con ayuda de otros amigos, poco a poco recuper&eacute; las fuerzas para volver a hacer activismo por los derechos LGTBI y de las personas refugiadas&rdquo;, recuerda. Sin embargo, dice que all&iacute; tambi&eacute;n estaba &ldquo;bajo la lupa de la polic&iacute;a migrante&rdquo; que le advirti&oacute; que ser&iacute;a deportado. &ldquo;Pero volver a Ir&aacute;n era muerte segura&rdquo;, matiza el joven.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Turqu&iacute;a tambi&eacute;n persigue al colectivo LGTBI, todav&iacute;a me duele el cuerpo de los golpes que nos dieron all&iacute; en las manifestaciones&rdquo;, dicen Ramtin. En 2017, el Gobierno de Erdogan declar&oacute; estado de emergencia y prohibi&oacute; los eventos p&uacute;blicos LGBTI en Ankara. En la &uacute;ltima marcha del Orgullo en Estambul, los manifestantes se vieron acorralados por un fuerte dispositivo policial que quer&iacute;a impedir el acto. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ramtin Zigorat, activista LGTBI iraní                            </span>
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        Ese ambiente de inseguridad y discriminaci&oacute;n tambi&eacute;n truncaba el deseo de Rantim de vivir con dignidad. Por eso, cuenta, busc&oacute; otras alternativas y solicit&oacute; visado para viajar a Estados Unidos, un plan que se torci&oacute; con el veto migratorio de Trump que imped&iacute;a la entrada de ciudadan&iacute;a procedente de pa&iacute;ses como Ir&aacute;n o Siria, que inclu&iacute;a a personas refugiadas. Entonces, Espa&ntilde;a se puso en su camino.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llegu&eacute; en 2019 poco antes de la pandemia. Primero viv&iacute; en Le&oacute;n, donde conoc&iacute; a una familia espa&ntilde;ola que me trata como a uno m&aacute;s, y despu&eacute;s decid&iacute; venir a Madrid donde trabajo en una ONG en un proyecto para acompa&ntilde;ar a j&oacute;venes migrantes y refugiados&rdquo;, cuenta Ramtin sobre su nueva vida.
    </p><h3 class="article-text">Las protestas</h3><p class="article-text">
        Pero las heridas de todas las duras experiencias que dej&oacute; atr&aacute;s estos d&iacute;as escuecen como nunca. El grito desgarrado de un pueblo cansado de tanta tiran&iacute;a retumba desde la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/muerte-joven-kurda-movilizado-mujeres-iran_1_9572223.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muerte bajo custodia policial de Masha Amini</a> y aflora en una revoluci&oacute;n en la que Ramtin dej&oacute; semilla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;n siendo d&iacute;as muy duros y bonitos. Estoy muy orgulloso de la gente de mi pueblo, de ver a las mujeres en primera fila y a las personas del colectivo LGTBI en las calles. Ya estamos cansadas y queremos formar parte de este cambio. Ma&ntilde;ana, cuando este r&eacute;gimen acabe, las personas LGTBI debemos tener derecho a vivir y no sufrir en nuestro pa&iacute;s&rdquo;, defiende con esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Su compa&ntilde;era de batalla Zaynab Peyghambarzadeh se define como persona no binaria y tambi&eacute;n comparte con Ramtin la lucha por los derechos dentro y fuera de sus fronteras, pero se muestra m&aacute;s esc&eacute;ptica. &ldquo;Nuestra sociedad todav&iacute;a no est&aacute; preparada porque no hay espacios para debatir y compartir sobre nuestros derechos. Ahora nos dicen que tenemos que centrarnos en derrocar al r&eacute;gimen, que nuestros derechos no son un asunto para tratar en este momento. Pero eso es lo mismo que les dec&iacute;an a las mujeres que reclamaban sus derechos en la revoluci&oacute;n hace 40 a&ntilde;os y al final acabaron imponiendo un r&eacute;gimen oscuro contra ellas&rdquo;, apunta la joven al otro lado del tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, hace un llamamiento al feminismo internacional y estos d&iacute;as centra su activismo en Internet. Zaynab forma parte del colectivo #feministas4jina en referencia al nombre kurdo de Mahsa Amini. &ldquo;Ahora somos m&aacute;s poderosas que nunca y juntas estamos decididas a actuar por la libertad y la igualdad, al lado del pueblo iran&iacute; y otros movimientos feministas en todo el mundo. Estamos tratando de organizar un d&iacute;a de acci&oacute;n feminista en todo el mundo para solidarizarnos con las mujeres, trans, no binarias, queer y otras personas oprimidas en Ir&aacute;n&rdquo;, expresan en su <a href="https://linktr.ee/feminists4jina" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">portal web</a>.
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia tambi&eacute;n acompa&ntilde;a a Ramtin, estos d&iacute;as de protestas contra el r&eacute;gimen iran&iacute;. &ldquo;Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os protestando en la calle en Ir&aacute;n hoy me gustar&iacute;a estar all&iacute; tambi&eacute;n&rdquo;, confiesa. Pero desde el exilio se ha sumado a las protestas. No solo en Madrid, tambi&eacute;n en otras ciudades como Berl&iacute;n o &Aacute;msterdam. &ldquo;El s&aacute;bado pasado est&aacute;bamos en una manifestaci&oacute;n en Amsterdam cinco amigos de Ir&aacute;n. Lloramos juntos, por muchas cosas: por lo que hemos perdido, pero tambi&eacute;n porque estamos juntos y vivo. Porque podemos seguir en la lucha hasta alcanzar un Ir&aacute;n libre&rdquo;, expresa con emoci&oacute;n. Y va m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;Mientas est&eacute; vivo voy a seguir luchando para ganar lo que el r&eacute;gimen no quiere: derechos y libertad, aunque me hayan robado la alegr&iacute;a&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ramtin-zigorat-activista-lgtbi-irani-espana-obligaban-asomarnos-ventana-ahorcaban-gente_1_9605268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Oct 2022 20:18:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ramtin Zigorat, activista LGTBI iraní en España: "Nos obligaban a asomarnos por una ventana cuando ahorcaban a gente"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Homofobia,Irán,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres iraníes en España: "Arrancarles el poder a los islamistas nos va a costar sudor y sangre"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-iranies-espana-arrancarles-islamistas-costar-sudor-sangre_1_9577867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec3e89a8-5c98-4d5a-af0c-50cfc066125e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres iraníes en España: &quot;Arrancarles el poder a los islamistas nos va a costar sudor y sangre&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nilufar, Maryam y Mediss son algunas de las iraníes que se han manifestado en los últimos días en España para apoyar las protestas en su país de origen tras el asesinato de Mahsa Amini bajo custodia policial</p><p class="subtitle">Cómo la muerte de una joven kurda ha movilizado a mujeres de todo Irán</p></div><p class="article-text">
        El grito de &ldquo;mujer, vida, libertad&rdquo; que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/muerte-joven-kurda-movilizado-mujeres-iran_1_9572223.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inunda las calles de Ir&aacute;n</a> como protesta tras el asesinato de la joven kurda, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/muerte-custodia-policial-joven-detenida-llevar-mal-velo-sacude-iran_1_9543117.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mahsa Amini</a>, tambi&eacute;n llega a Espa&ntilde;a. Nilufar Saberi, Maryam Esmaeilpour y Mediss Tavakkoli, son algunas de las mujeres iran&iacute;es que contemplan desde la di&aacute;spora lo que ya describen como &ldquo;revoluci&oacute;n&rdquo;. Entre ellas no se conocen, pero todas han salido estos d&iacute;as a la calle en Madrid para reivindicar sus derechos como mujeres y pedir apoyo internacional hacia las protestas en Ir&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Con este esp&iacute;ritu, se han convocado manifestaciones en distintos puntos de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola, como Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza o Galicia, entre otras. Nilufar Saberi, o Nely, como tambi&eacute;n la conocen su entorno m&aacute;s cercano, es una de las primeras en gritar al inicio de una de las concentraciones convocadas en la capital en los &uacute;ltimos d&iacute;as. &ldquo;&iexcl;Hoy es el d&iacute;a, Ir&aacute;n te necesita!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;La polic&iacute;a de la moral verg&uuml;enza de Ir&aacute;n!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Abajo la teocracia, arriba la democracia!&rdquo;, canta mientras el resto de asistentes contestan a coro.
    </p><p class="article-text">
        En conversaci&oacute;n con elDiario.es, la iran&iacute; recuerda el momento en el que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a en 1980, cuando ten&iacute;a 14 a&ntilde;os, despu&eacute;s de que su familia fuera amenazada por el aparato de la reci&eacute;n instaurada Rep&uacute;blica Islamica de Ir&aacute;n, proclamada por el ayatol&aacute; Jomeini, una teocracia que dura hasta hoy, con Ebrahim Raisi a la cabeza. Los padres de Nilufar, magos de profesi&oacute;n, hab&iacute;an sido contratados en las fiestas de palacio de la &uacute;ltima dinast&iacute;a persa. Con la llegada del r&eacute;gimen, pasaron a estar en la diana de la nueva autarqu&iacute;a y no encontraron m&aacute;s opci&oacute;n que escapar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Nilufar Saberi, o Nely, como también la conocen su entorno más cercano, es una de las primeras en gritar al inicio de una de las concentraciones convocadas en la capital en los últimos días                            </span>
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        &ldquo;Salimos con lo puesto, sin amigos, sin idiomas, sin dinero. Para entonces, Espa&ntilde;a no ten&iacute;a infraestructura para recibir a refugiados&rdquo;, recuerda Nilufar. Espa&ntilde;a se encontraba en plena transici&oacute;n. Cuarenta y dos a&ntilde;os despu&eacute;s, no puede contener las l&aacute;grimas cuando recuerda la acogida de los vecinos y vecinas de La Elipa, el barrio madrile&ntilde;o que les dio la bienvenida y a quienes dice estar &ldquo;eternamente agradecida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No ha vuelto a pisar la tierra que la vio nacer. El r&eacute;gimen sigue en el poder y el peligro de su familia contin&uacute;a vigente. &ldquo;Adem&aacute;s soy activista de derechos humanos y eso all&iacute; est&aacute; castigado&rdquo;, apunta. Reconoce que le encantar&iacute;a poder visitar Ir&aacute;n alg&uacute;n d&iacute;a, pero para que ese momento llegue, necesita un cambio. &ldquo;No pienso acceder al s&iacute;mbolo del sometimiento de la mujer sobre la cabeza para entrar a las fronteras de mi tierra natal&rdquo;, dice, en referencia al velo impuesto en Ir&aacute;n para todas las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El velo colocado de una forma distinta a la marcada por la ley fue la excusa de la polic&iacute;a de la moral para detener el pasado 13 de septiembre a la joven kurda de 22 a&ntilde;os Mahsa Amini, que muri&oacute; bajo custodia policial. Su asesinato ha despertado la rabia en las calles iran&iacute;es. Este punto de inflexi&oacute;n ha hecho estallar el descontento social de todo un pa&iacute;s, dentro y fuera de sus fronteras.
    </p><h3 class="article-text">Impotencia</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Estos d&iacute;as est&aacute;n siendo tremendos. Lo vivo con angustia, tristeza, impotencia y hasta un sentimiento de querer pararlo todo, que nos quedemos como estamos, pero que no maten a m&aacute;s gente. Pero, por otro lado, la violaci&oacute;n de los derechos humanos en Ir&aacute;n durante m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas es intolerable, en alg&uacute;n momento tendr&aacute; que tener su punto final. Arrancarles el poder a los islamistas nos va a costar sudor y sangre&rdquo;, dice la mujer.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esta ocasi&oacute;n estamos ya demasiado saturadas de tanta injusticia, de tanta matanza, de tanta tortura, de tanta discriminaci&oacute;n. En especial las mujeres, estamos ya tan cansadas que hemos perdido el l&iacute;mite de aguantar&rdquo;, dice con orgullo.
    </p><p class="article-text">
        Quiere lanzar un mensaje al mundo: &ldquo;La tortura, el sometimiento, la discriminaci&oacute;n... no es cultura de ning&uacute;n sitio. La cultura es la m&uacute;sica, la gastronom&iacute;a, cosas bellas para compartir entre la diversidad humana. Si en alg&uacute;n lugar del mundo est&aacute;n discriminando a las mujeres, a las personas LGTBI+, a musulmanes no chi&iacute;es o a disidentes; esto no forma parte de ninguna cultura y de la cultura iran&iacute;, menos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El apoyo de la di&aacute;spora</h3><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as, Maryam Esmaeilpour tiene los ojos y el alma clavados en su pa&iacute;s, Ir&aacute;n. En los descansos que tiene como profesora de espa&ntilde;ol en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid atiende a medios de comunicaci&oacute;n o aprovecha para actualizar la informaci&oacute;n sobre las protestas y represi&oacute;n sufrida en Ir&aacute;n a trav&eacute;s de su cuenta de Instagram, que acumula 107.000 seguidores, destinada anteriormente a volcar contenido did&aacute;ctico de espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 2009 o 2019 tambi&eacute;n se celebraron protestas, pero no duraron tanto ni tuvieron tanto impacto como ahora. En parte, yo creo que esto se debe a las redes sociales que est&aacute;n sirviendo para dar voz&rdquo;, comenta. Parad&oacute;jicamente, el bloqueo de Internet est&aacute; siendo una de las herramientas del r&eacute;gimen para intentar sofocar las manifestaciones. &ldquo;Siempre que ha habido la m&aacute;s m&iacute;nima revuelta, lo primero que se ha atacado han sido las redes sociales para que no se pueda informar, para que no nos podamos organizar&rdquo;, se&ntilde;ala Maryam. Esta vez, parte de la poblaci&oacute;n logra burlar las restricciones tras la <a href="https://www.eldiario.es/politica/ee-uu-autoriza-ampliar-servicio-internet-iran-frente-protestas_1_9564839.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autorizaci&oacute;n de Estados Unidos a empresas tecnol&oacute;gicas a ampliar sus servicios en Ir&aacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aplicaciones como Telegram y Whatsapp no funcionan, por eso apenas tengo contacto con mi familia, pero s&iacute; con muchos compa&ntilde;eros, ex alumnos de espa&ntilde;ol que est&aacute;n all&iacute; y desde sus redes sociales veo la pasi&oacute;n por querer informar al mundo y pedir ayuda a la comunidad internacional&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        La profesora tambi&eacute;n apunta hacia un &ldquo;mayor apoyo de la di&aacute;spora, que con todas las diferencias ideol&oacute;gicas que puede haber, tenemos un objetivo com&uacute;n: como m&iacute;nimo, acabar con la polic&iacute;a de la moral, defender los derechos humanos, en especial los derechos de las mujeres. La gente lo que busca es un Ir&aacute;n libre, donde se separe el islam y el Gobierno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Maryam, &ldquo;la muerte de una persona inocente en Ir&aacute;n no es algo raro&rdquo; y reconoce que el asesinato de Amini &ldquo;no fue una sorpresa para nadie&rdquo;. &ldquo;Estamos transformando el dolor por su muerte en un movimiento para unirnos&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Maryam confiesa que echa en falta m&aacute;s apoyo desde la esfera pol&iacute;tica, los movimientos feministas e, incluso, el mundo acad&eacute;mico. Sin embargo, guarda m&aacute;s esperanza hacia la sociedad espa&ntilde;ola y espera que las olas de solidaridad demostradas hacia la poblaci&oacute;n ucraniana tambi&eacute;n se extiendan hacia la iran&iacute;: &ldquo;Si somos seres humanos que defendemos los derechos de las mujeres, es el momento de levantarse y apoyar desde donde se pueda. Debemos hacerlo ahora y no esperar al futuro&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Nadie en Ir&aacute;n est&aacute; a salvo&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por la seguridad y bienestar de familiares en Ir&aacute;n tambi&eacute;n marca el ritmo de estas dos semanas. El bloqueo informativo impide conocer el n&uacute;mero real de v&iacute;ctimas, pero, seg&uacute;n la <a href="https://iranhr.net/en/articles/5500/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONG Iran Human Rights, al menos 76 manifestantes han sido asesinadas</a> por las fuerzas de seguridad iran&iacute;es en las &uacute;ltimas protestas multitudinarias, entre ellos seis mujeres y cuatro ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie en Ir&aacute;n est&aacute; a salvo, est&aacute;n reprimiendo con armas de fuego, est&aacute;n disparando en las calles&rdquo;, alerta Mediss Tavakkoli una joven iran&iacute; afincada en Espa&ntilde;a desde hace dos a&ntilde;os para completar sus estudios en Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica. &ldquo;No es algo nuevo, el r&eacute;gimen lo lleva haciendo 43 a&ntilde;os, pero la brutalidad est&aacute; siendo m&aacute;s fuerte&rdquo;, se queja la joven. Mediss, que se define como defensora de derechos humanos est&aacute; volcada en intentar que el grito de auxilio de su pueblo no se apague. Recuerda que en su pa&iacute;s no cuentan con medios o plataformas informativas independientes: &ldquo;Queremos ser la voz de nuestra gente&rdquo;.
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                Mediss tras una manifestación por los derechos de las mujeres iraníes en Madrid                            </span>
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        &ldquo;Como iran&iacute;es que vivimos en el extranjero, necesitamos contar al mundo la diferencia entre Ir&aacute;n y la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica de Ir&aacute;n. Ir&aacute;n es la gente, la cultura, la naturaleza, la tierra... Pero la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica de Ir&aacute;n es el r&eacute;gimen que ha usurpado nuestro pa&iacute;s y nos han envuelto en la peor forma que ning&uacute;n ser humano puede aceptar, sin humanidad, sin &eacute;tica, sin religi&oacute;n, sin nada... Las mujeres en Ir&aacute;n vivimos bajo unas condiciones tan inhumanas que no te lo puedes ni imaginar&rdquo;, dice sin titubear.
    </p><p class="article-text">
        Igual que el resto de compa&ntilde;eras, hace un llamamiento a la comunidad internacional y pide que &ldquo;las embajadas llamen a consulta los embajadores iran&iacute;es, que no se hagan m&aacute;s fotos con representantes del r&eacute;gimen ni se den la mano&rdquo;. Mediss lamenta el tono tibio con el que algunos pol&iacute;ticos se refieren a Ir&aacute;n, pero anima a todos los representantes a que &ldquo;se posicionen en defensa de los derechos humanos&rdquo;. Pone como ejemplo a Gabriel Boric, el presidente chileno, que en la pasada Asamblea General de la ONU inst&oacute; a &ldquo;movilizar los esfuerzos para detener la violencia contra las mujeres en Ir&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ellas -Nilufar, Mediss, Maryam y tantas otras miles de mujeres iran&iacute;es dentro y fuera de sus fronteras- coinciden en que seguir&aacute;n moviliz&aacute;ndose hasta conseguirlo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mujeres-iranies-espana-arrancarles-islamistas-costar-sudor-sangre_1_9577867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Sep 2022 21:27:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres iraníes en España: "Arrancarles el poder a los islamistas nos va a costar sudor y sangre"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Mujer,Igualdad,Desigualdad de género,Protestas,Manifestaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida en los campos de refugiados en Bangladesh cinco años después del éxodo rohingya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/vida-campos-refugiados-bangladesh-cinco-anos-despues-exodo-rohingya_1_9283535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82206790-e5e2-4a9b-aa87-3bc0a84d255e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida en los campos de refugiados en Bangladesh cinco años después del éxodo rohingya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este lustro, 773.972 personas rohingya escaparon hacia Bangladesh instalándose la mayoría en asentamientos como el de Kutupalong.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si fuera un p&aacute;jaro volar&iacute;a hasta mi casa&rdquo;. Esta frase que guarda la melod&iacute;a de un poema no es literatura, sino las palabras que emplea Anowara, una madre de familia, para explicar lo que siente como refugiada rohingya en Bangladesh.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sabe que ni ella ni su pueblo pueden volver hasta que no existan medidas de seguridad que garanticen el regreso a un entorno seguro, libre de discriminaci&oacute;n y violencia, donde sus derechos y libertades y el acceso a una vida digna sean posibles. Y es que, aunque en Myanmar est&aacute; su casa y es la tierra que la vio nacer, all&iacute; la discriminaci&oacute;n hacia la minor&iacute;a &eacute;tnica musulmana a la que pertenece sigue vigente desde la d&eacute;cada de los 60. El gobierno se niega a reconocer a los <a href="https://eacnur.org/es/bangladesh-ayuda-urgente-para-los-rohingyas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rohingyas </a>como ciudadanos, lo que les convierte en la poblaci&oacute;n ap&aacute;trida m&aacute;s grande del mundo, viven segregados del resto de la poblaci&oacute;n y tienen un acceso muy limitado a derechos fundamentales como el acceso a la asistencia sanitaria, a la educaci&oacute;n o a un empleo.
    </p><p class="article-text">
        Anowara es una de las miles de personas que en 2017 escaparon de la campa&ntilde;a de violencia selectiva por parte del ej&eacute;rcito birmano que arrasaba con las aldeas donde viv&iacute;a la poblaci&oacute;n rohingya, oblig&aacute;ndolas a abandonar sus hogares y cruzar hacia Bangladesh, uni&eacute;ndose as&iacute; a otros cientos de miles de rohingya que hab&iacute;an buscado y encontrado refugio en el pa&iacute;s en a&ntilde;os anteriores. Seg&uacute;n los <a href="https://data.unhcr.org/en/situations/myanmar_refugees" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos oficiales</a> se calcula que, en estos &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, 773.972 personas de la comunidad rohingya escaparon hacia Bangladesh instal&aacute;ndose la mayor&iacute;a en asentamientos como el de Kutupalong, en la regi&oacute;n de Cox&rsquo;s Bazar, o en la isla de Bashan Char, entre otros.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Vivir entre la supervivencia y la desesperanza en el exilio</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Campo de refugiados rohingya en Balukhali, en el distrito de Cox’s Bazar, Bangladesh.                            </span>
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        Si bien es cierto que, desde el inicio de esta crisis humanitaria, el Gobierno de Bangladesh y las comunidades locales, junto con las agencias humanitarias, respondieron r&aacute;pidamente a las necesidades de los refugiados que llegaban, proporcion&aacute;ndoles refugio en el que ahora es el mayor campo de refugiados del mundo en Cox's Bazar, las condiciones de vida para los casi un mill&oacute;n de refugiados rohingya ap&aacute;tridas son cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El paisaje de los campos est&aacute; formado por un mar de precarios refugios con estructuras de bamb&uacute; donde reina el hacinamiento y la electricidad o el agua corriente brillan por su ausencia. El acceso al empleo y la educaci&oacute;n tambi&eacute;n es muy limitado y genera un sentimiento desesperanzador que, sumado a todo lo vivido antes del exilio, deja huella en la salud mental de sus habitantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los efectos de la pandemia de la COVID han provocado el aumento de los niveles de inseguridad alimentaria tanto en la poblaci&oacute;n refugiada como en la local m&aacute;s empobrecida. &nbsp;Una evaluaci&oacute;n del Programa Mundial de Alimentos encontr&oacute; que, a finales de 2020, el 86% de las personas refugiadas rohingyas eran altamente vulnerables a la pobreza y el hambre, en comparaci&oacute;n con el 70% en 2019.
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            <span class="title">
                Anowara con su familia en su casa en el campo de refugiados.                            </span>
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        Otro gran obst&aacute;culo es el olvido que envuelve a esta crisis humanitaria que cumple cinco a&ntilde;os. Se trata de una desmemoria que la comunidad internacional protagoniza y que la poblaci&oacute;n rohingya sufre. Por eso Anowara, se niega a pasar p&aacute;gina y lidia con la nostalgia cada d&iacute;a que pasa en el campo de refugiados donde sobrevive con sus hijos, sin recursos para acceder a una alimentaci&oacute;n b&aacute;sica si no es por la ayuda de organizaciones o instituciones locales o internacionales. &ldquo;Este a&ntilde;o, en ramad&aacute;n, durante cuatro d&iacute;as romp&iacute; el ayuno solo con agua porque no ten&iacute;a dinero para comprar comida&rdquo;, lamenta la mujer.
    </p><p class="article-text">
        ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, hace un llamamiento para que se redoblen los esfuerzos para garantizar tanto ayuda financiera como soluciones para los <a href="https://eacnur.org/es/bangladesh-ayuda-urgente-para-los-rohingyas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rohingya</a>, y advierte de que numerosas encuestas de evaluaci&oacute;n humanitaria han revelado que entre las principales necesidades que no logran ser cubiertas se encuentran una&nbsp;nutrici&oacute;n adecuada, materiales de refugio, infraestructuras de saneamiento y oportunidades de subsistencia.&nbsp;
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            <span class="title">
                Anowara con su familia en su casa en el campo de refugiados.                            </span>
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        &ldquo;Despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os, la operaci&oacute;n ya no se considera una emergencia. Sin embargo, las necesidades siguen siendo humanitarias, es decir de supervivencia. Estas personas llevan toda su vida sin tener acceso a derechos. El esfuerzo que realiza Bangladesh en permitirles un espacio para vivir en paz es incre&iacute;ble, pero insuficiente. Necesitan m&aacute;s apoyo, desde alzar la voz para que la gente sepa que existe esta poblaci&oacute;n ap&aacute;trida a quien se le ha privado de tener una documentaci&oacute;n e identidad, hasta apoyo econ&oacute;mico, puesto que, sin este, no habr&aacute; c&oacute;mo cubrir las necesidades b&aacute;sicas, como buena alimentaci&oacute;n o educaci&oacute;n&rdquo;, explica Regina de la Portilla, oficial de comunicaci&oacute;n de ACNUR en Bangladesh.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas personas, incluso, han optado por salir tambi&eacute;n de Bangladesh a pesar de tener que recurrir a peligrosos viajes por mar en busca de un futuro mejor. Malasia es uno de los destinos de esta ruta que lideran traficantes de personas y ha dejado episodios de trato inhumano, abandonando en el mar embarcaciones repletas de personas -mayoritariamente rohingya- durante meses. Begum Ziyah, de 19 a&ntilde;os, es uno de los supervivientes de estas traves&iacute;as del horror, que en su caso dur&oacute; desde marzo hasta septiembre de 2020. &ldquo;La gente estaba nerviosa y frustrada y la dotaci&oacute;n empez&oacute; a golpearlos. Yo ayud&eacute; a limpiar la sangre de los cuerpos de dos personas&rdquo;, relata la joven sobre la pesadilla que vivi&oacute; durante casi siete meses en el mar y en la que perdieron la vida al menos 30 personas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La educaci&oacute;n como faro de luz en los campos de refugiados en Bangladesh</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dos jóvenes en un centro para adolescentes refugiadas rohingyas en el campo de Kutupalong en Cox´s Bazar"
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                Dos jóvenes en un centro para adolescentes refugiadas rohingyas en el campo de Kutupalong en Cox´s Bazar                            </span>
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        En este contexto, las necesidades de protecci&oacute;n &mdash;especialmente las de mujeres, ni&ntilde;os y personas con discapacidad&mdash; no suelen denunciarse. La violencia contra ni&ntilde;os y mujeres, especialmente la violencia de g&eacute;nero, est&aacute; rodeada en un estigma que puede dejar sin voz a los supervivientes, que a menudo no pueden acceder a apoyo legal, m&eacute;dico, psicosocial o de otro tipo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, organizaciones como ACNUR, apuntan hacia la &ldquo;necesidad de aumentar el apoyo a la educaci&oacute;n, al desarrollo de habilidades y a las oportunidades de subsistencia&rdquo; y pone en marcha actividades para superar los retos educativos en los campos de refugiados en Bangladesh y que las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes puedan estar preparadas para su eventual retorno, al tiempo que les ayude a mantenerse seguros y productivos durante su estancia en el pa&iacute;s de acogida.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, de la Portilla apunta hacia el esp&iacute;ritu de superaci&oacute;n de las y los adolescentes que, a pesar de crecer sin acceso a educaci&oacute;n formal, &ldquo;se ense&ntilde;an y apoyan mutuamente, algunos han logrado hacerse de un m&oacute;vil y aprenden ingl&eacute;s en TikTok. Su fuerza, esperanza y energ&iacute;a, inspiran. Si tuvieran oportunidades de educaci&oacute;n o medios de vida, alcanzar&iacute;an metas extraordinarias, estoy segura&rdquo;, concluye la trabajadora humanitaria que pone como ejemplo al joven Hasson, que lleg&oacute; a los ocho a&ntilde;os escapando de Myanmar y a pesar de ser una persona sorda, ha encontrado en la fotograf&iacute;a y el arte un lenguaje para expresar lo que siente y mostrar al mundo lo que su comunidad vive.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yasmine, de 18 a&ntilde;os es una de las ni&ntilde;as y j&oacute;venes que pertenecen a uno de los 70 clubes de adolescentes que ofrecen educaci&oacute;n informal a 10.000 j&oacute;venes refugiados rohingyas que viven en estos campamentos, donde m&aacute;s del 50% de su poblaci&oacute;n son menores o j&oacute;venes, pero muchos no han tenido acceso a una educaci&oacute;n formal desde que llegaron a Bangladesh.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si pudiera continuar con mi educaci&oacute;n, ser&iacute;a m&eacute;dico o profesora... Pero no tenemos estas oportunidades&rdquo;, lamenta la joven refugiada de 18 a&ntilde;os que solo hab&iacute;a asistido a un a&ntilde;o de escuela primaria cuando huy&oacute; de Myanmar a Bangladesh con su familia en 2012.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os pueden asistir a centros de aprendizaje, pero hasta hace poco, el plan de estudios informal consist&iacute;a principalmente en alfabetizaci&oacute;n y aritm&eacute;tica b&aacute;sica, y atend&iacute;a &uacute;nicamente a quienes ten&iacute;an entre 4 y 14 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n del Gobierno de Bangladesh, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, UNICEF y sus socios han introducido un programa de aprendizaje m&aacute;s formal basado en el plan de estudios nacional de Myanmar, que acabar&aacute; por solucionar el grave d&eacute;ficit de educaci&oacute;n tambi&eacute;n para las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os mayores de los campamentos.
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                Shah Alam enseñando a sus alumnos y alumnas.                            </span>
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        Shah Alam, de 22 a&ntilde;os, tambi&eacute;n es uno de esos j&oacute;venes que vio c&oacute;mo su educaci&oacute;n termin&oacute; abruptamente cuando se vio forzado a huir de su natal Myanmar antes de poder graduarse de la escuela preparatoria. Sin embargo, nunca ha renunciado a su sue&ntilde;o de ser profesor. Tras ser formado como asistente educativo en programas liderados por ACNUR, hoy dirige una clase de alrededor de 40 ni&ntilde;as y ni&ntilde;os rohingyas en el campamento de Kutupalong a los que atiende haciendo brillar su vocaci&oacute;n de profesor y ayudando a mantener vivos los sue&ntilde;os de los m&aacute;s peque&ntilde;os. &ldquo;Mis estudiantes llevan en su coraz&oacute;n el sue&ntilde;o de realizarse&rdquo;, defiende orgulloso dejando una ventana abierta a la esperanza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/vida-campos-refugiados-bangladesh-cinco-anos-despues-exodo-rohingya_1_9283535.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Sep 2022 03:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida en los campos de refugiados en Bangladesh cinco años después del éxodo rohingya]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El legado de las abuelas contra la droga, una vida en pie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/legado-abuelas-droga-vida-pie_1_9208581.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c84158cb-5845-4b68-acf5-bd7681a5e6e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El legado de las abuelas contra la droga, una vida en pie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los 80 y 90 lucharon con uñas y dientes para salvar a sus hijos de la heroína y el sida. Hoy, ayudan a inmigrantes, protestan contra las casas de apuestas y tienden la mano a los más desprotegidos de la sociedad. Activistas desde antes de que existiera la palabra ‘activista’, abrazan la madurez vital desde la solidaridad. Es, dicen, el único camino</p><p class="subtitle">Este artículo pertenece a la revista 'La revolución de los viejos' de elDiario.es. Hazte socia o socio y te enviamos a casa nuestras revistas trimestrales</p></div><p class="article-text">
        Ni Manuela Ramajo, ni Emiliana Garc&iacute;a, ni Paquita Sanju&aacute;n aparecen en los libros de historia de nuestro pa&iacute;s, pero deber&iacute;an. Estas tres mujeres, que ya han superado los 80 a&ntilde;os, son memoria viva de nuestra historia reciente. Tres madres, hoy abuelas, unidas contra la droga, el veneno que inund&oacute; barrios y ciudades de toda la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola, que dej&oacute; la puerta abierta a otra pandemia, la del sida, y que gener&oacute; una importante alarma social.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi casa entr&oacute; de lleno esta problem&aacute;tica. Mi hermano peque&ntilde;o, mi hija y mi hijo acabaron en la droga&rdquo;, rompe el hielo Manuela, sentada junto a sus compa&ntilde;eras para empezar a recordar esos a&ntilde;os oscuros de dolor, pero tambi&eacute;n de lucha contra esta lacra. &ldquo;Est&aacute;bamos muy unidas y organizadas&rdquo;, destaca, orgullosa, para dejar siempre patente ese esp&iacute;ritu de grupo en el que colectivizan sus problemas y comparten sus &eacute;xitos, y que tanto las caracteriza.
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                &quot;Las fronteras solo sirven para separar un mundo pobre de otro&quot;, Manuela Ramajo.                            </span>
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        Seg&uacute;n datos del estudio &lsquo;M&aacute;s de 30 a&ntilde;os de drogas ilegales en Espa&ntilde;a: una amarga historia con algunos consejos para el futuro&rsquo;, publicado en la Revista Espa&ntilde;ola de Salud P&uacute;bica, la sobredosis de hero&iacute;na provoc&oacute; un importante aumento de la mortalidad juvenil durante las d&eacute;cadas de los 80 y 90, alcanzando su punto &aacute;lgido entre 1991 y 1993, con m&aacute;s de 1.700 muertes.
    </p><p class="article-text">
        Pero detr&aacute;s de estas cifras hay nombres como, por ejemplo, Marif&eacute; y F&eacute;lix, los hijos de Manuela y Emiliana. Tambi&eacute;n hay historias: las de estas y tantas otras madres (y padres) que se levantaron contra el narco, las c&aacute;rceles, el estigma social y el abandono institucional. Ellas lo hicieron encerr&aacute;ndose en el Banco Popular, en la Catedral de la Almudena, acampando frente al Ministerio de Sanidad, protestando en las inmediaciones de los juzgados o plant&aacute;ndose a las puertas de distintos centros penitenciarios. En uno de esos viajes, de camino a la c&aacute;rcel de Zamora, Emiliana compuso una canci&oacute;n que, aunque hoy se disculpa porque dice que ya no puede entonar, Manuela le anima a compartir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las madres desde los cerros a voces se oyen gritar / Carcelero, carcelero, que no son unos bandidos / Que ha sido la maldita droga que aqu&iacute; los ha tra&iacute;do / Carcelero, carcelero, no les quit&eacute;is de escuchar / A las voces de las madres que vienen a apoyar&rdquo;. As&iacute; rezan esos versos tantas veces cantados a coro entre mujeres coraje, que defendieron una forma de lucha que ha sentado precedente para otros movimientos sociales.
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                    alt="&quot;Mi hijo murió por la droga. Aún me sigo diciendo que algo hice mal&quot;, Emiliana García."
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                &quot;Mi hijo murió por la droga. Aún me sigo diciendo que algo hice mal&quot;, Emiliana García.                            </span>
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        Luciendo canas y haciendo gala de un humor particular que sirve de balsa en un mar de desgracias, rememoran un tiempo pasado que sigue estando muy presente. Lo hacen sentadas en un banco de la parroquia madrile&ntilde;a de San Carlos Borromeo, punto de encuentro, trinchera y refugio, desde hace d&eacute;cadas, para estas se&ntilde;oras en pie contra la droga y en favor de tantas otras causas justas. 
    </p><p class="article-text">
        En todos estos a&ntilde;os no han bajado los brazos. Precisamente, en 2007 defendieron con fervor a la parroquia madrile&ntilde;a para evitar el cierre que hab&iacute;a anunciado el arzobispo Antonio Mar&iacute;a Rouco Varela. Entre las luchas m&aacute;s recientes a las que se han sumado est&aacute;n las protestas contra las casas de apuestas desplegadas en los barrios m&aacute;s humildes y que tanto les recuerdan a los a&ntilde;os en los que la droga se col&oacute; en sus hogares. Tampoco es extra&ntilde;o encontrarlas alzando la voz en las puertas de los centros de internamiento de extranjeros o recordando con dignidad a los muertos en el mar Mediterr&aacute;neo, en su huida a una vida mejor, a las puertas de las instituciones c&oacute;mplices de las pol&iacute;ticas migratorias actuales.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En todos estos años no han bajado los brazos: en 2007 evitaron el cierre de la parroquia San Carlos Borromeo, que es su trinchera y refugio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Los seres humanos somos todos iguales ante mi ley. Todos iguales. Blancos, negros, sean de aqu&iacute; o sean de all&aacute;. Las fronteras y las c&aacute;rceles solo sirven para separar a un mundo pobre de otro mundo pobre. Todo lo que est&aacute; pasando en las fronteras me duele tanto como los muertos en la c&aacute;rcel y la droga&rdquo;, dice Manuela en&eacute;rgicamente y conteniendo las l&aacute;grimas, mientras se&ntilde;ala las fotos de un joven exhausto encaramado a la valla de Melilla y otra donde se observa a una madre con su hija reci&eacute;n rescatadas en el mar, que lucen junto al Cristo de este templo.
    </p><p class="article-text">
        Manuela, que se define como una mujer que siempre ha estado muy activa e involucrada en los movimientos sociales, reconoce que empez&oacute; su andadura en este grupo de madres coraje, ahora ya abuelas, cuando su Marif&eacute; &ldquo;estaba hecha polvo&rdquo;. Perdi&oacute; a su hija en 1992; llevaba enganchada a las drogas desde los 17 a&ntilde;os. Pas&oacute; por la c&aacute;rcel, estuvo en un centro de desintoxicaci&oacute;n y enferm&oacute; de sida. Han transcurrido ya tres d&eacute;cadas desde que Manuela enterr&oacute; a Marif&eacute; y sigue record&aacute;ndola con dolor, pero tambi&eacute;n con dignidad y mucho amor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el 86 muri&oacute; mi hijo, se muri&oacute; solito&rdquo;, cuenta Emiliana emocionada y con cierto sentimiento de derrota despu&eacute;s de pelear hasta el &uacute;ltimo aliento para que F&eacute;lix pudiera ingresar en un hospital penitenciario. &ldquo;Fueron a&ntilde;os en los que mi marido y yo estuvimos venga a luchar y luchar&rdquo;, dice con la voz rota. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vine aqu&iacute; [al grupo de Madres Unidas contra la Droga que se juntaba en Entrev&iacute;as] porque ellos eran los &uacute;nicos que me entend&iacute;an; por aquel entonces la gente, los vecinos, la familia... te culpaban&rdquo;, lamenta al tiempo que su compa&ntilde;era Manuela le da la raz&oacute;n: &ldquo;No solo te culpas t&uacute;, sino que adem&aacute;s te culpaba la gente&rdquo;. A lo que Emiliana responde: &ldquo;&iquest;Sabes lo que me dec&iacute;a yo y lo que me sigo diciendo? Algo tengo que haber hecho mal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es en ese momento cuando Paquita, que hasta el momento las escuchaba atentamente sin interrumpir, rompe su silencio. &ldquo;No, eso es lo &uacute;ltimo que tienes que pensar&rdquo;, contesta con mucho cari&ntilde;o y total rotundidad. De las tres, Paquita es la &uacute;nica que, como dice Manoli, &ldquo;no ha vivido esta problem&aacute;tica&rdquo; entre sus hijos o familiares. Sin embargo, su lucha ha sido incansable. Por eso ha repetido hasta la saciedad ese mensaje que busca arrancar la culpa y el estigma que pesan sobre las familias de afectados por la droga, un problema que todav&iacute;a hoy perdura.
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            <span class="title">
                &quot;Esos chicos toxicómanos eran como mis hijos, aún tengo sus cartas&quot;, Paquita Sanjuán.                            </span>
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        El apoyo incondicional de Paquita se fragu&oacute; cuando enviud&oacute;, en el a&ntilde;o 1981, y se involucr&oacute; en la asociaci&oacute;n de vecinos de La Elipa, donde comenz&oacute; atendiendo a personas drogodependientes. De esta manera conoci&oacute; a su gran amiga Manuela, que se deshace en elogios hacia esta hermana que, dice, le ha dado la vida. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La droga es un tema que en ese momento desconoc&iacute;a por completo, pero pronto me di cuenta de que el mismo desconocimiento que ten&iacute;a yo tambi&eacute;n lo ten&iacute;an los afectados, y tambi&eacute;n la Administraci&oacute;n. No hab&iacute;a profesionales formados; los trabajadores sociales, psic&oacute;logos e incluso m&eacute;dicos, todos han aprendido con la experiencia de nuestros chicos&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        Paquita se&ntilde;ala as&iacute; a un momento hist&oacute;rico en el que la desinformaci&oacute;n era la primera barrera que resultaba necesario saltar para plantar cara a los horrores que dejaron la droga y la enfermedad del sida.
    </p><p class="article-text">
        Y ese fue uno de sus cometidos: documentarse, aprender y compartir sus conocimientos con el resto de la sociedad. Otro cometido fue mucho m&aacute;s humano, en primera l&iacute;nea, acompa&ntilde;ando a familiares, pero tambi&eacute;n a esos j&oacute;venes que se bat&iacute;an entre la vida y la muerte, deambulando por los m&aacute;rgenes de la sociedad. &ldquo;Son como mis hijos&rdquo;, asegura orgullosa. 
    </p><p class="article-text">
        Paquita cuenta que todav&iacute;a guarda como un tesoro muchas de las cartas que intercambiaba con j&oacute;venes toxic&oacute;manos, que le escrib&iacute;an desde las c&aacute;rceles o bien desde los centros de desintoxicaci&oacute;n. &ldquo;Hab&iacute;a chicos que me dec&iacute;an: &lsquo;Paqui, que mi compa&ntilde;ero de chabolo no tiene a nadie que le escriba&rsquo;, y entonces yo les empezaba a escribir. Cuando sal&iacute;an de la c&aacute;rcel quer&iacute;an conocerme. Las guardo como oro en pa&ntilde;o; eso s&iacute;, ya he avisado de que el d&iacute;a que yo falte las quemen porque esas cartas forman parte de sus memorias, de sus miedos, de su intimidad&rdquo;. Con estas palabras, Paquita defiende hasta en el &uacute;ltimo detalle la dignidad de esa generaci&oacute;n tristemente perdida.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, entre un sinf&iacute;n de an&eacute;cdotas y mucha humildad, Manuela, Emiliana y Paquita comparten en primera persona el camino recorrido. Son incombustibles, pero tambi&eacute;n son conscientes del peso de los a&ntilde;os. Adem&aacute;s, la pandemia de la COVID-19 las ha alejado m&aacute;s de lo que les gustar&iacute;a de su activismo y, como hijas de la posguerra, no toleran que esta crisis sanitaria y social se compare con una guerra. Ya est&aacute;n curtidas, vivieron la epidemia de la hero&iacute;na y el sida. Pero siguen en pie y guardan un mensaje para las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;El apoyo mutuo es el &uacute;nico camino que tiene el mundo para prosperar&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/legado-abuelas-droga-vida-pie_1_9208581.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Aug 2022 19:38:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El legado de las abuelas contra la droga, una vida en pie]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La revolución de los viejos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Centenares de personas se manifiestan en Madrid contra las políticas migratorias tras las muertes de Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/centenares-personas-manifiestan-madrid-politicas-migratorias-muertes-melilla_1_9120145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/184b3bae-eccf-4024-a407-21c28dfb58c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Centenares de personas se manifiestan en Madrid contra las políticas migratorias tras las muertes de Melilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“No venimos a España porque nos guste morir, arriesgamos nuestras vidas porque los recursos en nuestros países son saqueados por Occidente”, dice Samb, un joven senegalés que llegó a España después de intentar cruzar el Estrecho en varias ocasiones</p><p class="subtitle">Devoluciones en caliente y agresiones de la policía marroquí: lo que no se ha visto del salto de Melilla en el que han muerto 37 personas</p></div><p class="article-text">
        Las <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/video-migrantes-heridos-agotados-tirados-lado-marroqui-frontera-salto-valla-melilla_1_9118349.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">im&aacute;genes de decenas de j&oacute;venes migrantes tirados en el suelo</a>, hacinados, heridos, exhaustos y golpeados por las fuerzas de seguridad marroqu&iacute; cerca de la valla de Melilla, han despertado la indignaci&oacute;n de la sociedad espa&ntilde;ola. Al menos 37 personas han perdido la vida en los acontecimientos y brutal respuesta de las autoridades marroqu&iacute;es ante el intento de salto de valla para alcanzar la ciudad aut&oacute;noma de Melilla. Pero <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/sanchez-califica-asalto-violento-salto-melilla-responsabiliza-muertes-mafias-trafican-seres-humanos_1_9118007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las palabras de Pedro S&aacute;nchez</a>, que calific&oacute; este s&aacute;bado de &ldquo;asalto violento&rdquo; el salto y responsabiliz&oacute; de las muertes a las mafias, tambi&eacute;n han despertado el descontento entre la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En respuesta a esta situaci&oacute;n, este domingo 26 de junio, ciudades de toda la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola se han concentrado en repulsa de estos hechos y en solidaridad con las v&iacute;ctimas. Madrid, Barcelona, Valencia, C&aacute;diz, Sevilla, Granada, Bilbao, Palma, Zaragoza, Badajoz, Girona, Valladolid o Las Palmas de Gran Canaria, son algunas de las ciudades que se han sumado a este grito en defensa de los derechos humanos.
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                    alt="Concentracion en la plaza de Callao, Madrid, por la muerte de las personas migrantes que intentaron entrar en Melilla desde Marruecos."
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            <span class="title">
                Concentracion en la plaza de Callao, Madrid, por la muerte de las personas migrantes que intentaron entrar en Melilla desde Marruecos.                            </span>
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        En Madrid, en la c&eacute;ntrica Plaza de Callao, cientos de personas se han congregado, muchas de ellas vestidas de negro y portando flores, en se&ntilde;al de duelo y protesta. A grito de &ldquo;ning&uacute;n ser humano es ilegal&rdquo;, comenzaba la protesta marcada por el dolor. Eran repetidos los gestos de llantos ahogados en las gargantas de muchas de las personas asistentes que se fund&iacute;an en abrazos con otros conocidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Thimbu Samb, un joven senegal&eacute;s que lleg&oacute; a Espa&ntilde;as despu&eacute;s de intentar cruzar el Estrecho en varias ocasiones, se mostraba profundamente consternado. &ldquo;No venimos a Espa&ntilde;a porque nos guste morir, nosotros arriesgamos nuestras vidas porque los recursos en nuestros pa&iacute;ses son saqueados por Occidente&rdquo;, denuncia el joven, que hoy es actor de profesi&oacute;n. &ldquo;No puedo comprender c&oacute;mo Pedro S&aacute;nchez condena lo que est&aacute; pasando en Ucrania y aplaude lo que est&aacute; pasando en la frontera de Melilla&rdquo;, apunta Samb en referencia a las &uacute;ltimas declaraciones del presidente Pedro S&aacute;nchez, en las que responsabilizaba a las mafias de las muertes frente a Melilla.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Concentracion en la plaza de Callao, Madrid, por la muerte de las personas migrantes que intentaron entrar en Melilla desde Marruecos."
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                Concentracion en la plaza de Callao, Madrid, por la muerte de las personas migrantes que intentaron entrar en Melilla desde Marruecos.                            </span>
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        Araceli Caballro, Carmen La&iacute;n, Alba Rondan y Pilar Redondo, son cuatro amigas que rondan los 70 a&ntilde;os, pero se conocen desde hace m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas, unidas frente a distintas injusticias sociales. Por eso estaban all&iacute;. &ldquo;No se puede consentir la masacre que ha habido en Melilla&rdquo;, apuntaba Redondo, a lo que a&ntilde;ad&iacute;a su compa&ntilde;era Araceli: &ldquo;No se puede consentir. Matar por matar&rdquo;. Este grupo de amigas tampoco pod&iacute;an esconder su indignaci&oacute;n frente a las declaraciones de Pedro S&aacute;nchez. &ldquo;Lo lamentable es escucharle ahora acusar a las mafias de las muertes en la frontera, cuando las mafias son los gobiernos que crean esta situaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;alaba Rondan con estupor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo m&aacute;s triste es que esto, como sociedad, lo vamos a normalizar. Ya pas&oacute; con la tragedia del Tarajal&rdquo;, lamenta Teresa Palomo, fot&oacute;grafa que conoce muy de cerca la realidad de las fronteras de Ceuta y de Melilla. &ldquo;Llevo tres d&iacute;as en shock, vengo sin c&aacute;mara, no s&eacute; ni que hacer&rdquo;, se sinceraba Palomo. &ldquo;Esto es cada vez peor, es como Libia, un infierno. De hecho, la mayor&iacute;a de la gente que estaba en este salto proced&iacute;a de Sud&aacute;n, seguramente escapando de Libia con la esperanza de llegar a Europa en este paso fronterizo, y mira con lo que se han encontrado. Mi chico ha estado en siete intentos de salto en la valla y ayer me dec&iacute;a: &lsquo;menos mal que en esta ocasi&oacute;n tenemos im&aacute;genes que puedan mostrar lo que se vive ah&iacute; cada d&iacute;a&rsquo;&rdquo;, compart&iacute;a Palomo con el dolor y hast&iacute;o de quien lleva a&ntilde;os se&ntilde;alando la brutalidad que el viernes estall&oacute; en la frontera hispano-marroqu&iacute; contra personas migrantes.&nbsp;
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                Concentracion en la plaza de Callao, Madrid, por la muerte de las personas migrantes que intentaron entrar en Melilla desde Marruecos.                            </span>
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        Jalil Mohamed, periodista saharaui, acud&iacute;a a la protesta con otros compa&ntilde;eros compatriotas. No dudaron en compartir su solidaridad con las v&iacute;ctimas de la violencia cometida por parte de las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es. &ldquo;Nosotros como saharauis llevamos much&iacute;simos a&ntilde;os repitiendo una consigna que es muy clara: &lsquo;Marruecos asesina, Europa patrocina&rsquo;, y lamentablemente han tenido que venir estas im&aacute;genes para remover un poco la conciencia de la sociedad europea&rdquo;, dice este joven recordando tambi&eacute;n el reciente cambio de postura del Gobierno actual, que apoya el plan de autonom&iacute;a marroqu&iacute; para el S&aacute;hara Occidental, contrario a la legalidad internacional respecto a la antigua colonia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        En un momento de la protesta, se improvis&oacute; un peque&ntilde;o altar en el centro de la plaza donde se amontonaban flores como s&iacute;mbolo de duelo y empat&iacute;a con las v&iacute;ctimas. Adem&aacute;s, en un momento el suelo de la plaza se cubri&oacute; de un manto de cuerpos tumbados en el suelo, que recordaban a las im&aacute;genes que se han visto estos d&iacute;as de las personas migrantes hacinadas y tiradas en el suelo bajo custodia de las fuerzas de seguridad marroqu&iacute;es, que tambi&eacute;n propinaban golpes. Con ese gesto se guard&oacute; un minuto de silencio que se rompi&oacute; con gritos de &ldquo;Melilla, hermanos, nosotros no olvidamos&rdquo;, &ldquo;las v&iacute;as negras tambi&eacute;n importan&rdquo; o &ldquo;la ley de extranjer&iacute;a mata gente cada d&iacute;a&rdquo;.
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                    alt="Concentracion en la plaza de Callao, Madrid, por la muerte de las personas migrantes que intentaron entrar en Melilla desde Marruecos."
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                Concentracion en la plaza de Callao, Madrid, por la muerte de las personas migrantes que intentaron entrar en Melilla desde Marruecos.                            </span>
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        &ldquo;No nos entra en un comunicado toda la rabia y la impotencia de ver c&oacute;mo las vidas migrantes, las vidas negras, los cuerpos racializados en las fronteras, pueden sufrir toda la violencia de los Estados responsables de la falta de v&iacute;as seguras para acceder a la Europa Fortaleza y llamara a estas actuaciones criminales:&rsquo;acuerdos de cooperaci&oacute;n&rsquo;&rdquo;. As&iacute; comenzaba el manifiesto le&iacute;do por la Plataforma Regularizaci&oacute;n Ya, colectivo que ha convocado la protesta en Madrid. El comunicado tambi&eacute;n se&ntilde;ala que no se trata de &ldquo;hechos aislados&rdquo;, sino &ldquo;tragedias anunciadas, planificadas por el sistema de control migratorio y de expulsi&oacute;n de fronteras&rdquo; y exige la &ldquo;rectificaci&oacute;n del Gobierno&rdquo; y &ldquo;acabar con la violencia que la Ley de Extranjer&iacute;a impone en las fronteras y dentro del territorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre los asistentes se han visto caras conocidas del panorama pol&iacute;tico como Alejandra Jacinto y Serigne Mbaye, diputados de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid; Miguel Urb&aacute;n, eurodiputado de Anticapitalistas; o Nacho Murgui, concejal de M&aacute;s Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/centenares-personas-manifiestan-madrid-politicas-migratorias-muertes-melilla_1_9120145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jun 2022 18:20:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Centenares de personas se manifiestan en Madrid contra las políticas migratorias tras las muertes de Melilla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[3,3 millones de refugiados en Siria, Irak, Líbano, Jordania y Egipto se enfrentan al invierno más duro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/3-3-millones-refugiados-siria-irak-libano-jordania-egipto-enfrentan-invierno-duro_1_8725277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4431e33-9cb6-4a7e-b6de-970fd0c562b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="3,3 millones de refugiados en Siria, Irak, Líbano, Jordania y Egipto se enfrentan al invierno más duro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nueve de cada diez refugiados sirios viven en situación de extrema pobreza</p></div><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o m&aacute;s, con la llegada del <a href="https://eacnur.org/es/una-nueva-amenaza-para-miles-de-refugiados-el-frio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">invierno</a>, la nieve cubre buena parte de la geograf&iacute;a libanesa. Una estampa que, a vista de dron, podr&iacute;a ser id&iacute;lica. Sin embargo, bajo ese manto blanco quedan enterradas las tiendas de campa&ntilde;a y humildes viviendas que dan cobijo a miles de personas refugiadas que escaparon de la guerra en Siria.
    </p><p class="article-text">
        Majida es madre de cuatro hijos y una de las miles de supervivientes que habitan el Valle de la Bekaa, en L&iacute;bano. &ldquo;El a&ntilde;o pasado pude acceder a algo de combustible, pero este a&ntilde;o, debido a los cortes de suministros y elevados precios no puedo permitirme ni comprar le&ntilde;a&rdquo;, lamenta esta mujer y pilar fundamental de su familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que, los estragos de la crisis socio sanitaria provocados por la COVID, as&iacute; como la desatada tras la explosi&oacute;n en Beirut en 2020, han convertido a L&iacute;bano en un pa&iacute;s colapsado e inmerso en una devastadora recesi&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, como la propia Majida reconoce, &ldquo;se trata de una realidad muy dif&iacute;cil para todo el mundo, para libaneses y refugiados&rdquo;, los datos que afectan a estos &uacute;ltimos son especialmente escalofriantes. Nueve de cada diez refugiados sirios viven en situaci&oacute;n de extrema pobreza y la mitad de la poblaci&oacute;n refugiada sufre inseguridad alimentaria, es decir, no tiene acceso a ciertos alimentos necesarios para el desarrollo de una vida saludable.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes de la crisis, la situaci&oacute;n era dif&iacute;cil, pero pod&iacute;a poner comida en la mesa. Ahora, no puedo proporcionar una comida completa a mis hijos, que comen principalmente verduras y alimentos secos&rdquo;, lamenta Majida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegu&eacute; por primera vez a L&iacute;bano, tuve que adaptarme a mi nueva realidad. Nunca antes hab&iacute;a vivido en una tienda de campa&ntilde;a, pero no pod&iacute;a permitirme alquilar un apartamento. Como madre sola, a lo largo de los a&ntilde;os, tuve que aprender a salir adelante por mi cuenta y mantener a mi familia&rdquo;, resume as&iacute; su vida en el asentamiento de refugiados y las adversidades que tiene que saltar cada d&iacute;a, como si de una carrera de obst&aacute;culos interminable se tratara. Sus dos hijos mayores, de 15 y 16 a&ntilde;os, abandonaron los estudios para poder trabajar y ella consigue trabajos puntuales como recolectora de habas o ajos. Aun as&iacute;, los n&uacute;meros no salen y la necesidad le ha llevado a situaciones l&iacute;mites. Una batalla por la subsistencia que se complica m&aacute;s en este periodo del a&ntilde;o con g&eacute;lidas temperaturas, lluvias y nieve.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Dos refugiados en un campamento nevado en Líbano."
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                Dos refugiados en un campamento nevado en Líbano.                            </span>
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        Su caso no es aislado. Um Khale, de 69 a&ntilde;os, vive en un campo de refugiados en Jordania junto a su hija y sus cuatro nietos. &ldquo;Llevo cinco inviernos en el campo de refugiados de Azraq y cada uno es m&aacute;s duro que el anterior. Ya no soy joven y el fr&iacute;o me provoca temblores. A veces, siento que podr&iacute;a morir de fr&iacute;o&rdquo;, se queja esta mujer que pone voz y rostro a las duras condiciones de vida a las que se enfrentan cada invierno las personas refugiadas sirias en pa&iacute;ses vecinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de 3,3 millones de refugiados en Irak, L&iacute;bano, Jordania, Egipto, al igual que miles de personas desplazadas en Siria y Afganist&aacute;n, se enfrentan a uno de los inviernos m&aacute;s duros, con ni&ntilde;os y familias que ya est&aacute;n sufriendo los destructivos conflictos y los efectos de la pandemia de COVID.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que en esta regi&oacute;n hace mucho calor en verano, durante la temporada estival los extremos tambi&eacute;n se hacen notar, alcanzando temperaturas bajo cero. En Siria, Jordania y L&iacute;bano suelen ser frecuentes las lluvias intensas y las tormentas de nieve durante el invierno, generando que el agua sucia y helada inunde los campos de refugiados y asentamientos informales. En Irak, los fuertes vientos helados amenazan a la gente con la posibilidad de contraer hipotermia. Y en Afganist&aacute;n, las temperaturas llegan a bajar hasta los 12 grados bajo cero, con la ca&iacute;da de fuertes nevadas, bloqueando muchas carreteras y, por lo tanto, limitando el acceso a los servicios b&aacute;sicos, sobre todo los de salud.
    </p><p class="article-text">
        Esto obliga a ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, a promover campa&ntilde;as humanitarias para paliar los efectos y mejorar al m&aacute;ximo posible la vida de personas como Um Khale, Majida y sus familias.&nbsp; Para ello, la organizaci&oacute;n reparte material esencial como mantas, ropa de abrigo, combustibles para estufas, materiales aislantes y tambi&eacute;n prestaciones en efectivo.
    </p><p class="article-text">
        Con el dinero en efectivo, las familias cuentan con la libertad de gastar en sus necesidades m&aacute;s urgentes, como alimentos o combustible para la calefacci&oacute;n. Y con los art&iacute;culos b&aacute;sicos de socorro se busca actuar de manera r&aacute;pida para evitar tragedias en condiciones clim&aacute;ticas extremas. Adem&aacute;s, ACNUR trabaja en el acondicionamiento &oacute;ptimo de los refugios con reparaciones y protecci&oacute;n contra la intemperie, mejoras en los sistemas de drenaje y aislamiento.
    </p><h3 class="article-text"><strong>G&eacute;lida crisis humanitaria en Afganist&aacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Este invierno est&aacute; siendo especialmente duro para las <a href="https://eacnur.org/es/quieres-ver-como-es-un-campo-de-refugiados" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">personas refugiadas</a> y desplazadas internas en Afganist&aacute;n. El fr&iacute;o es otro temido enemigo para la poblaci&oacute;n afgana, que se ve inmersa en la pobreza, conflictos y abandono internacional. &ldquo;Se necesita apoyo urgente para ayudar a los afganos m&aacute;s vulnerables a sobrevivir durante los meses de invierno y mantener a sus familias seguras y c&aacute;lidas&rdquo;, advirti&oacute; la representante de ACNUR en Afganist&aacute;n, Caroline van Buren.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las secuelas que dejan las bajas temperaturas del periodo estival, se suman a las provocadas por las sequ&iacute;as en verano, al impacto socioecon&oacute;mico de la pandemia de COVID y a la alarmante crisis humanitaria que se exacerb&oacute; tras la toma de poder de los talibanes durante el pasado mes de agosto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De unas 700.000 personas afganas desplazadas por los combates desde principios del a&ntilde;o pasado, se calcula que unas 50.000 huyeron a Kabul, la capital, de las cuales el 80% son mujeres y ni&ntilde;os. Se vieron obligados a escapar a una ciudad situada a 1.800 metros de altitud, donde el fr&iacute;o se apodera del ambiente. Esto supone que muchas de las familias desplazadas se enfrentan a estos meses de invierno en refugios improvisados &#8203;&#8203;o hacinados en habitaciones alquiladas sin calefacci&oacute;n y sin recursos para alimentarse.
    </p><p class="article-text">
        Aunque acostumbrados a resistir, la capacidad de resiliencia de la poblaci&oacute;n afgana y, en particular, de quienes han tenido que huir de sus hogares, llega a un l&iacute;mite. Por eso, desde ACNUR se est&aacute; aumentando la asistencia y ayuda humanitaria. Sin embargo, se trata de una responsabilidad que ha de ser global, porque como apunta van Buren, &ldquo;Sin ayudas econ&oacute;micas, las comunidades se ver&aacute;n expuestas a duros golpes, incluso la p&eacute;rdida de vidas&rdquo;.&nbsp;
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/3-3-millones-refugiados-siria-irak-libano-jordania-egipto-enfrentan-invierno-duro_1_8725277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Feb 2022 04:01:43 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Wafa Mustafa, hija de un desaparecido sirio y refugiada en Alemania: "Quieren callarme"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/wafa-mustafa-hija-desaparecido-sirio-refugiada-alemania-quieren-callarme_1_8710595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bbae9d6-ad4c-4c64-a795-22b978781495_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Wafa Mustafa, hija de un desaparecido sirio y refugiada en Alemania: &quot;Quieren callarme&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La joven periodista y activista vive en Berlín, pero sigue buscando a su padre Ali, detenido y desaparecido en Siria en 2013 como decenas de miles de personas</p><p class="subtitle">De Siria a España: una década de guerra y exilio contada por cuatro mujeres</p></div><p class="article-text">
        El pasado 13 de enero un tribunal alem&aacute;n conden&oacute; a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/tribunal-aleman-condena-cadena-perpetua-exalto-cargo-sirio-crimenes-guerra_1_8651581.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cadena perpetua al coronel sirio Anwar Raslan, en el primer juicio internacional contra un miembro de alto rango del Gobierno de Bashar al Asad</a>. El veredicto hist&oacute;rico sienta precedente para que puedan juzgarse los asesinatos, torturas y desapariciones de las que se acusa al r&eacute;gimen sirio en esta d&eacute;cada de guerra. Tambi&eacute;n genera esperanza para la poblaci&oacute;n civil siria que, como Wafa Mustafa, lleva m&aacute;s de una d&eacute;cada clamando justicia por los desaparecidos y sus familiares. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Evidentemente significa mucho para nosotros como sirios y nuestra lucha en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, pero espero que adem&aacute;s esto sirva como una prueba de todas las atrocidades que llevamos denunciando en todo este tiempo. O para demostrar que las <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/prefiero-morir-dinamarca-regresar-siria_1_7799801.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deportaciones de Dinamarca ponen en riesgo de detenci&oacute;n o muerte a la gente</a>, porque Siria no es un pa&iacute;s seguro&rdquo;, apunta con vehemencia Wafa Mustafa, hija de Ali Mustafa, detenido y desaparecido desde 2013 en Siria.
    </p><p class="article-text">
        La joven periodista y activista, que vive en Berl&iacute;n como refugiada, se dedica en cuerpo y alma a encontrar a su padre y denunciar los cr&iacute;menes perpetrados por el r&eacute;gimen sirio y otros grupos armados. 
    </p><p class="article-text">
        No deja de alzar su voz para evitar el olvido. &ldquo;Solo existimos si nos recuerdan&rdquo;, repite en varias ocasiones durante la conversaci&oacute;n por videollamada. No se trata de un eslogan vac&iacute;o, es su modo de vida. Atiende a los medios de comunicaci&oacute;n, acude a instituciones internacionales, sale a la calle a manifestarse y llama a todas las puertas necesarias con el objetivo de exigir justicia para los desaparecidos en Siria. 
    </p><p class="article-text">
        En sus redes sociales publica el n&uacute;mero de d&iacute;as transcurridos desde aquel julio de 2013, cuando dos hombres entraron en el apartamento de su padre en Damasco y fue detenido y encarcelado. Han pasado m&aacute;s de 3.200 d&iacute;as -ocho a&ntilde;os- sin noticias de &eacute;l, bajo la agon&iacute;a de la incertidumbre. Ni ella, ni su madre ni sus dos hermanas saben por qu&eacute; fue detenido ni d&oacute;nde est&aacute;. &ldquo;Lo que quieren es callarme, romperme. Es muy duro, pero precisamente por eso mi respuesta es recordar siempre a mi padre y a tantos otros desaparecidos&rdquo;, explica con convencimiento, se&ntilde;alando al r&eacute;gimen sirio como responsable de la desaparici&oacute;n de su padre.
    </p><h3 class="article-text">Movimiento por los desaparecidos</h3><p class="article-text">
        No camina sola. Desde hace a&ntilde;os suma sus fuerzas a otras familias de detenidos ilegalmente o desaparecidos de manera forzosa por el Gobierno, ISIS, Hayat Tahrir al-Sham (antiguo Frente Al Nusra) y otros actores armados. Son supervivientes, madres, hermanas, hijas y esposas que claman justicia.
    </p><p class="article-text">
        Algunas de ellas se concentraron a las puertas del juzgado alem&aacute;n de Coblenza, mientras se celebraba el juicio contra Anwar Raslan. Sosten&iacute;an las im&aacute;genes de sus familiares desaparecidos y pancartas que recordaban la desaparici&oacute;n de &ldquo;m&aacute;s de 130.000 personas e en Siria&rdquo;, recibieron la noticia sobre la condena de este exalto cargo militar. &ldquo;Al menos se ha logrado un peque&ntilde;o paso para la justicia. Para familias, supervivientes, testigos y perseguidos&rdquo;, dec&iacute;a emocionada Lamis Alkhatib, esposa del <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/gente-resiste-yarmouk-siria-muerte_128_2649075.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fot&oacute;grafo palestino Niraz Saied</a>, arrestado en 2015 en un puesto de control en las inmediaciones de Damasco y cuyo nombre apareci&oacute; a&ntilde;os m&aacute;s tarde en las conocidas '<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-reconoce-muertes-presos-custodia_1_2756181.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">listas de la muerte' difundidas por el Gobierno de Assad</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En algunas im&aacute;genes del momento, Alkhatib abraza y seca, con ternura, las l&aacute;grimas de Fadwa Mahmoud, madre y esposa de dos desaparecidos en las c&aacute;rceles sirias. &ldquo;Claro que estoy contenta. Pero, &iquest;es esto suficiente? No lo es. Porque este veredicto contra Anwar Raslan, o incluso contra 20 como &eacute;l, no me va a permitir saber d&oacute;nde est&aacute;n mi hijo y mi marido. Esto no va a permitir conocer qu&eacute; est&aacute; ocurriendo dentro de los centros de detenci&oacute;n en Siria&rdquo;, compart&iacute;a apenada Mahmoud para recordar tambi&eacute;n que su batalla no ha terminado, aunque esto suponga &ldquo;un paso importante hacia la justicia&rdquo;.
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                Wafa Mustafa con su padre, desaparecido en Siria                            </span>
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        Mustafa comparte ese sabor agridulce que dej&oacute; la noticia. Confiesa que le genera una sensaci&oacute;n de sentimientos encontrados y lamenta que los medios de comunicaci&oacute;n est&aacute;n abordando el tema &ldquo;como si se tratara de un asunto de justicia para Siria, cuando es para toda la humanidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tambi&eacute;n me siento triste, enfadada, contrariada. Estaba esperanzada en que esto es lo que la comunidad internacional necesita para hacer algo. Para salvar a gente como mi padre, pero tambi&eacute;n para terminar con los cr&iacute;menes porque todav&iacute;a siguen ocurriendo. &iquest;Qu&eacute; ha cambiado a nivel pol&iacute;tico? Nada. Y es incluso peor, porque parece que estamos hablando de algo que ocurri&oacute; en el pasado y termin&oacute;. Pero no. Las detenciones siguen ocurriendo. Estos cr&iacute;menes siguen en el presente&rdquo;, apunta tajante la joven.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/The_Tenth_Annual_Report_on_Enforced_Disappearance_in_Syria_on_the_International_Day_of_the_Victims_of_Enforced_Disappearances_Long_Years_of_Constant_Grief_and_Loss_en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo informe elaborado por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos</a>, desde marzo de 2011 hasta agosto de 2021, al menos 149.862 personas, incluidos 4.931 ni&ntilde;os y 9.271 mujeres, siguen detenidas o sometidas a desaparici&oacute;n forzada a manos de las partes en el conflicto y las fuerzas de control en Siria. La mayor&iacute;a de estas detenciones o desapariciones forzadas han sido perpetradas por las fuerzas del r&eacute;gimen sirio, llegando a registrar 131.469 personas. Le sigue ISIS, responsable de 8.648 desapariciones. Mientras que Al Nusra, el Ej&eacute;rcito Nacional Sirio y las Fuerzas Democr&aacute;ticas Sirias dirigidas por los kurdos tienen a sus espaldas 2.287, 3.641 y 3.817 desapariciones respectivamente. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;&iquest;Qu&eacute; tengo que hacer?&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Mustafa no puede evitar mostrarse esc&eacute;ptica ante la actitud de la comunidad internacional respecto al conflicto sirio. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tengo que hacer? &iquest;Esperar unos cuantos a&ntilde;os m&aacute;s a que el r&eacute;gimen me haga llegar una notificaci&oacute;n de muerte y despu&eacute;s ir a un tribunal europeo para pedir justicia para mi padre? Yo prefiero tener a mi padre sano y salvo pronto&rdquo;, pregunta ret&oacute;ricamente en voz alta.
    </p><p class="article-text">
        Ese mensaje lo ha repetido una y otra vez. Y asegura que no dejar&aacute; de hacerlo hasta conseguirlo. Denuncia la falta de voluntad pol&iacute;tica, cuyas consecuencias vive en su propia piel. &ldquo;El problema no est&aacute; en que la comunidad internacional no quiera escuchar las voces de los sirios y sirias, sino en que no quiere hacer nada&rdquo;, lamenta. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo manifest&oacute; en <a href="https://news.un.org/en/story/2020/07/1068931" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su intervenci&oacute;n en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2020</a>: &ldquo;Como familiares de los detenidos, nos sentimos profundamente frustrados por la inacci&oacute;n colectiva y la abdicaci&oacute;n de la responsabilidad por parte del Consejo de Seguridad para abordar este crimen de lesa humanidad. Mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras han compartido nuestras historias y demandas con ustedes, pero hasta la fecha no se ha logrado ning&uacute;n progreso. Escuchamos excusas sobre la necesidad de priorizar otros temas humanitarios o pol&iacute;ticos en Siria, que ahora no es el momento de centrarse en los detenidos. Pero todos estos temas est&aacute;n conectados y este Consejo puede y debe abordarlos todos a la vez&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se acerca el und&eacute;cimo aniversario de conflicto en Siria. Wafa Mustafa sabe que, por unos d&iacute;as, los medios de comunicaci&oacute;n dedicar&aacute;n parte de su programaci&oacute;n a la efem&eacute;ride, pero ante todo lamenta que &ldquo;la impunidad del r&eacute;gimen de Asad&rdquo; y critica cualquier tipo de injerencia que, dice, &ldquo;est&aacute;n muy alejadas de los valores de libertad, democracia y dignidad&rdquo; que defendieron los sirios en 2011&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de a&ntilde;os de cr&iacute;menes contra su pueblo, de bombardear con armas qu&iacute;micas, sigue en el poder y el resto de los gobiernos lo justifican ampar&aacute;ndose en unas elecciones manipuladas que, 40 a&ntilde;os despu&eacute;s, siguen ganando. Pero esto no es solo un problema para Siria, esto tambi&eacute;n es un mensaje muy claro hacia todas las dictaduras en el planeta: s&iacute;, puedes matar a tu gente, puedes detenerlos, usar armas qu&iacute;micas y toda la armament&iacute;stica... y puedes seguir siendo presidente&rdquo;, advierte con cierta aflicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Antes de cerrar la conversaci&oacute;n, esta joven que siempre luce un colgante dorado del mapa de Palestina, como s&iacute;mbolo de resistencia y lucha por la libertad, quiere dejar un &uacute;ltimo mensaje. El mismo que se repite para mantenerse en pie: &ldquo;Hace once a&ntilde;os mi padre sali&oacute; a la calle a protestar porque quer&iacute;a una realidad mejor para su pa&iacute;s y para la humanidad. No ped&iacute;a nada que no fuera libertad, justicia y dignidad. Y eso es por lo que todav&iacute;a lucho&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/wafa-mustafa-hija-desaparecido-sirio-refugiada-alemania-quieren-callarme_1_8710595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Feb 2022 21:45:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Wafa Mustafa, hija de un desaparecido sirio y refugiada en Alemania: "Quieren callarme"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Siria,Desaparecidos,Refugiados,Alemania,Inmigrantes,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sueño de Maryam, alcanzar una vida digna en Afganistán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/sueno-maryam-alcanzar-vida-digna-afganistan_1_8265882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1dfa5fa-0429-453c-98dd-3631dba6cbdd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño de Maryam, alcanzar una vida digna en Afganistán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">3,5 millones de afganos han huido de sus hogares, pero no del país</p></div><p class="article-text">
        Ahmad vive en Madrid y desde all&iacute; vivi&oacute; los &uacute;ltimos d&iacute;as de agosto con la angustia de poder sacar a su familia de Afganist&aacute;n. &ldquo;La sensaci&oacute;n de impotencia de no poder estar ah&iacute; ha sido horrorosa... Los riesgos eran muchos y ten&iacute;a mucho miedo, pero ya est&aacute;n en Madrid. Lo hemos conseguido&rdquo;, confesaba a elDiario.es en un art&iacute;culo que narraba <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/sacar-familia-afganistan-8-000-kilometros-distancia-madrid-hemos-conseguido_1_8246957.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los esfuerzos de este joven</a> para, desde la distancia, ayudar a sus familiares a escapar del infierno que asola a Afganist&aacute;n y que se ha acentuado con la llegada al poder del r&eacute;gimen talib&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en la actualidad informativa ha estado marcada por lo que ocurr&iacute;a en el aeropuerto de Kabul, colapsado ante el intento de huida de los ciudadanos y las evacuaciones de las potencias internacionales, como ocurri&oacute; con la familia de Ahmad, los movimientos migratorios de este conflicto han sido constantes en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se estima que hay m&aacute;s de 2,6 millones de afganas y afganos refugiados en todo el mundo y 3,5 millones que han abandonado sus hogares, pero no pueden salir del pa&iacute;s; es decir, son desplazados internos. Un &eacute;xodo que se ha disparado debido al aumento de violencia y la inseguridad, derivando en una emergencia humanitaria. Tanto es as&iacute; que, s&oacute;lo en lo que va de a&ntilde;o, se registran 550.000 personas desplazadas internas, de las cuales 120.000 se concentran en la provincia de Kabul.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos dando respuesta de emergencia para las personas que han sido desplazadas, que necesitan ayuda para salvar sus vidas de inmediato;&nbsp;gente que huy&oacute; de sus hogares sin absolutamente nada.&nbsp;Proporcionamos art&iacute;culos b&aacute;sicos de socorro, proporcionamos refugio, agua, atenci&oacute;n m&eacute;dica, saneamiento, alimentos.&nbsp;Tambi&eacute;n proporcionamos asistencia en dinero en efectivo siempre que sea posible&rdquo;, <a href="https://www.unhcr.org/news/stories/2021/8/6124b3214/hope-focus-afghanistan-continue-unhcr-long-run.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explica Caroline Van Buren, Representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Afganist&aacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comenzamos la respuesta de emergencia hace ya&nbsp; tiempo porque el conflicto ha sido constante.&nbsp;Despu&eacute;s del anuncio en mayo de que las fuerzas militares internacionales se marchar&iacute;an, realmente tuvimos este aumento, pero el conflicto no ha cesado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ACNUR, que opera en casi dos tercios de los distritos de Afganist&aacute;n, responde a las prioridades m&aacute;s cr&iacute;ticas de la poblaci&oacute;n para salvar vidas y ayudar a evaluar las necesidades de cerca de 550.000 desplazados desde el comienzo del a&ntilde;o. Una misi&oacute;n que llevan a cabo junto con sus socios locales y que les ha permitido ayudar a m&aacute;s de 230.000 personas en el pa&iacute;s en 2021.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una labor que <a href="https://www.acnur.org/noticias/briefing/2021/8/611fd7b74/acnur-advierte-que-las-necesidades-humanitarias-en-afganistan-no-pueden.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ACNUR no quiere abandonar, por eso permanecer&aacute; y seguir&aacute; prestando ayuda al pueblo afgano</a>, en colaboraci&oacute;n con entidades locales, mientras tenga acceso a las poblaciones necesitadas. Un reto que, en palabras de Van Buren, &ldquo;requiere del apoyo de la comunidad internacional y de un refuerzo urgente de la financiaci&oacute;n que permita apoyar la respuesta regional, tanto de preparaci&oacute;n dentro del pa&iacute;s, como en los vecinos Ir&aacute;n y Pakist&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que cuatro d&eacute;cadas de conflicto y crisis dejan huella en Afganist&aacute;n, hoy su gente se enfrenta a un contexto cambiante, marcado por la incertidumbre y con un alto riesgo de que se produzcan violaciones de los derechos humanos, especialmente contra mujeres y ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El 80% de la poblaci&oacute;n desplazada son mujeres y ni&ntilde;os, como Maryam y sus hijos</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba en guerra. Ca&iacute;an las bombas. Mi padre y muchos familiares murieron, as&iacute; que nos vimos obligados a escapar. No quer&iacute;a que mis hijos tambi&eacute;n murieran&rdquo; confiesa Maryam (nombre ficticio para proteger su seguridad) de 24 a&ntilde;os y madre de cuatro hijos, que huy&oacute; del distrito de Sholgara hasta el campo improvisado de Nawabad Farabi-ha, en las afueras de la ciudad de Mazar-e Sharif, en el norte de Afganist&aacute;n. &ldquo;No tuvimos tiempo de recoger nada. Huimos solo con una manta&rdquo;, recuerda esta mujer sentada en una de las tiendas de campa&ntilde;a que, con telas y palos, se levantan para servir como refugio a unas 100 familias, incluida la suya.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.unhcr.org/news/stories/2021/7/60f008f54.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Su historia</a> es una de tantas que esconden las escalofriantes cifras de la violencia que azota a la poblaci&oacute;n civil en Afganist&aacute;n y que afecta especialmente a mujeres y ni&ntilde;os. Seg&uacute;n estimaciones oficiales, el 80% de los desplazados afganos son mujeres y ni&ntilde;os. Como Maryam, su madre y sus hijos que, aunque escaparon del cerco de violencia que cada vez pon&iacute;a m&aacute;s en riesgo sus vidas, hoy se enfrentan a duras condiciones en el asentamiento, donde las temperaturas superan los 40 grados y escasean bienes b&aacute;sicos como alimentos y agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mar de adversidades en el que Maryam sigue remando hacia una vida digna y en paz: &ldquo;Quiero que mis hijos sean alguien en Afganist&aacute;n, que sean doctores, ingenieros... Esa es mi esperanza&rdquo;. Un sue&ntilde;o que comparten miles de afganos y afganas, que s&oacute;lo es posible alcanzar con una respuesta firme por parte de la comunidad internacional y que requiere tambi&eacute;n el <a href="https://eacnur.org/es/afganistan-4-decadas-de-conflictos-y-desplazamiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apoyo urgente de la sociedad civil para paliar la emergencia humanitaria a la que se enfrenta Afganist&aacute;n</a>, ya que ACNUR ha recibido menos del 50% de los fondos necesarios para cubrir las necesidades b&aacute;sicas de estas personas que tanto est&aacute;n sufriendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/sueno-maryam-alcanzar-vida-digna-afganistan_1_8265882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Sep 2021 03:00:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño de Maryam, alcanzar una vida digna en Afganistán]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Becas para garantizar una comida al día para la infancia más vulnerable, también en verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/becas-garantizar-comida-dia-infancia-vulnerable-verano_1_8119336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5377e663-42cd-4ef9-a1a2-bb06697bf10d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Becas para garantizar una comida al día para la infancia más vulnerable, también en verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el fin del curso escolar, se cierran los colegios y comedores y muchas familias siguen necesitando ayuda para dar de comer a sus hijos e hijas.</p></div><p class="article-text">
        El impacto econ&oacute;mico y social de la COVID ha golpeado fuerte en muchos hogares de Espa&ntilde;a y en el de Mar&iacute;a y su hijo, camp&oacute; a sus anchas: estuvo meses en ERTE y todos los trabajos que hac&iacute;a por su cuenta, como limpiar casas o atender a personas dependientes, tambi&eacute;n desaparecieron. Las cuentas no sal&iacute;an y apenas le llegaba para pagar el alquiler del piso donde vive sola con su hijo de 11 a&ntilde;os. Hoy, aunque arrastra deudas de ese tiempo, poco a poco empieza a recuperarse retomando los trabajos puntuales que dej&oacute; durante el confinamiento. Pero sortear la pobreza y precariedad, supone tambi&eacute;n vivir con el riesgo perenne de volver a la casilla de salida, de empezar de cero una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada del verano y el fin del curso escolar, se cierran los colegios y comedores, lo que supone otra nueva limitaci&oacute;n a la que hacer frente que, adem&aacute;s, causa estragos sobre los menores. &ldquo;En verano no tengo a nadie con quien dejar a mi hijo en casa o a alguien que cuide de &eacute;l, porque estoy sola en este pa&iacute;s. Solo estamos mi ni&ntilde;o y yo&rdquo;, lamenta Mar&iacute;a. Y es que, si no trabaja no puede conseguir ingresos para mantener y alimentar a su hijo. Para salir de esta encrucijada, esta familia cuenta con el respaldo del <a href="https://www.educo.org/becascomedor?utm_source=branded-content&amp;utm_medium=cpc&amp;utm_campaign=becas-comedor-eldiarioes&amp;tc_alt=65953&amp;n_o_pst=n_o_pst" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Programa de Verano de la ONG Educo</a>, que no solo permite a los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as en situaci&oacute;n de vulnerabilidad tener acceso a actividades de ocio y tiempo libre, sino que tambi&eacute;n garantiza al menos una comida completa y nutritiva al d&iacute;a a este colectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta iniciativa, liderada por <a href="https://www.educo.org/?utm_source=branded-content&amp;utm_medium=cpc&amp;utm_campaign=becas-comedor-eldiarioes&amp;tc_alt=65953&amp;n_o_pst=n_o_pst" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Educo</a>, se lleva a cabo en colaboraci&oacute;n con 65 entidades que organizan distintas modalidades de campamentos a lo largo de toda la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola, proporcionando unas 115.000 comidas a m&aacute;s de 2.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as desde junio hasta septiembre.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Con el fin del curso escolar empiezan los problemas nutricionales para la infancia m&aacute;s vulnerable</strong></h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos del gobierno, m&aacute;s de 700.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se quedan sin un apoyo econ&oacute;mico para su alimentaci&oacute;n o una beca comedor p&uacute;blica en verano. &ldquo;Durante los meses de verano, con las escuelas cerradas, los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as m&aacute;s vulnerables no tienen acceso a actividades de ocio y tiempo libre y acaban qued&aacute;ndose en casa. Pero lo m&aacute;s grave es que tambi&eacute;n se acaban las becas y ayudas para el comedor escolar que reciben. Es cierto que muchas familias pueden asumir este gasto, pero &iquest;qu&eacute; pasa con aquellas que no pueden? En muchos casos, empiezan los problemas de alimentaci&oacute;n y nutrici&oacute;n de muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as hasta que empieza el nuevo curso escolar&rdquo;, explica Pilar Orenes, directora general de Educo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de garantizar la comida de los m&aacute;s peque&ntilde;os durante el periodo estival, es importante atender a otros aspectos fundamentales para el crecimiento y desarrollo de cualquier ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o joven. &ldquo;Tambi&eacute;n tienen derecho a tener unas vacaciones y a disfrutar del tiempo libre. Es algo b&aacute;sico si queremos asegurar su bienestar emocional&rdquo;, apunta Orenes.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el Programa de Verano de Educo tambi&eacute;n busca fomentar la relaci&oacute;n de los cr&iacute;os con su entorno y sus amistades; y crear espacios seguros donde disfrutar de momentos de ocio. En esta l&iacute;nea, las actividades contemplan talleres de resoluci&oacute;n pac&iacute;fica de conflictos, donde a aprender a dialogar y a escuchar atentamente o a hacer un uso responsable de las redes sociales e Internet. Es decir, a trav&eacute;s del juego y los cuidados, lograr que nadie se quede atr&aacute;s.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que este programa resulta indispensable si atendemos a los &uacute;ltimos datos oficiales en los que se refleja que en Espa&ntilde;a uno de cada tres menores de 18 a&ntilde;os est&aacute; en riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n y que m&aacute;s de 370.000 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes no comen carne, pescado o pollo cada dos d&iacute;as.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Asegurar la alimentaci&oacute;n de la infancia todos los d&iacute;as del a&ntilde;o</strong></h3><p class="article-text">
        Garantizar al menos una comida completa al d&iacute;a a menores en situaci&oacute;n de vulnerabilidad es un objetivo que la Administraci&oacute;n y las organizaciones sociales se marcan durante los doce meses del a&ntilde;o. Un reto que tambi&eacute;n se ha abordado durante el periodo m&aacute;s duro de confinamiento y pandemia, cuando los centros educativos se cerraron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese tiempo, la familia de Gabriela recibi&oacute; una ayuda a trav&eacute;s de un ingreso econ&oacute;mico mensual para que pudiera hacer compra de alimentos y asegurar la comida de sus dos hijos de nueve y doce a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me siento muy contenta y agradecida de poder tener a los ni&ntilde;os comiendo en el comedor, as&iacute;, mientras puedo buscar trabajo. Ellos est&aacute;n muy contentos, adem&aacute;s es el momento de tener una comida sana&rdquo;, reconoce esta madre tras la vuelta a las aulas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Compartir ese momento del d&iacute;a, con un plato de comida y en compa&ntilde;&iacute;a de amigos, es una oportunidad para desarrollarse y disfrutar de un entorno seguro e inclusivo, pero tambi&eacute;n un derecho. Y as&iacute; lo expresan algunos: &ldquo;En el comedor me siento feliz, alegre, contento, c&oacute;modo&rdquo;. Con esa frase adornada por corazones de colores que rodean cada una de las palabras, defin&iacute;a su experiencia uno de los m&aacute;s de 1.000 menores becados por Educo para comer en su centro educativo durante el curso 2020-2021.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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      <dc:creator><![CDATA[Fabiola Barranco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/edcreativo/becas-garantizar-comida-dia-infancia-vulnerable-verano_1_8119336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jul 2021 03:00:32 +0000]]></pubDate>
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