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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paco Gómez Nadal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paco_gomez_nadal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paco Gómez Nadal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La difícil e imprescindible tarea de caminar al ritmo de Pajares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dificil-e-imprescindible-tarea-caminar-ritmo-pajares_132_13198893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74b3a5df-30db-4132-a71d-af8fd5cb9ca7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La difícil e imprescindible tarea de caminar al ritmo de Pajares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No todas las vidas son iguales. Algunas, las dadas al común, son casi imprescindibles, porque son pocas personas las que saben conjugar la existencia en plural. La de José Luis Pajares entra en esa inusual categoría.</p></div><p class="article-text">
        Todas las vidas son valiosas, pero no todas son iguales. Las hay chiquitas; esas que transitan dentro de la burbuja de lo m&iacute;nimo y cotidiano, matizadas apenas por aquella luna de miel o esta graduaci&oacute;n del peque, atravesadas de manera brutal por esta enfermedad cr&oacute;nica o por ese apagarse sin provocar eclipse colectivo alguno. Las hay ego&iacute;stas; las que s&oacute;lo saben subirse al &lsquo;yo&rsquo; para confundir ser con triunfar o estar con figurar, las que suelen situar al resto del mundo como un bando enemigo e interpretan cada error como un inmerecido castigo ante el trabajo &mdash;propio&mdash; bien hecho. Hay algunas vidas que vienen como las cartas del tah&uacute;r: marcadas. En esas vidas no hay suerte ni cuidados, no hay oportunidades ni milongas meritocr&aacute;ticas, no hay futuro sino presente tormentoso en el que existir apenas es no naufragar. Otras vidas son comunitarias, barriales, callejeras: saberse los nombres de los vecinos del tercero, poner la ropa al sol con una sonrisa que agradece la comadre del segundo, transformar la visita a la panader&iacute;a en una fiesta y las fiestas del barrio en una comida familiar... Hay tambi&eacute;n vidas melanc&oacute;licas, instaladas en la a&ntilde;oranza de lo que probablemente nunca ha sido pero satisfechas de habitar un pasado que evita arriesgar en el presente o aliviadas de no tener que lidiar con el futuro. De todas estas formas de existencia &mdash;y de las que no caben en esta breve tribuna&mdash; hay muchas, son &mdash;somos&mdash; la inmensa mayor&iacute;a&hellip; son los fueguitos tenues que iluminan nuestros pueblos y ciudades, las que densifican las veredas de la dif&iacute;cil convivencia cuando la mayor&iacute;a somos &lsquo;yoes&rsquo; y los &lsquo;nosotras&rsquo; parecen extravagantes.
    </p><p class="article-text">
        Y luego hay vidas para el com&uacute;n. Estas son las m&aacute;s raras. Las que conjugan la vida en plural, las que reman, siembran, empujan y alimentan el com&uacute;n sin ninguna certeza de &eacute;xito, con la absoluta seguridad de la sombra, con la plena convicci&oacute;n de la necesidad de hacer correr la savia colectiva. Hace apenas unos d&iacute;as se apag&oacute; una de esas luces que permiten confiar en la especie y, cuando esto ocurre, hay dos efectos inmediatos: una devastadora sensaci&oacute;n de soledad ante la ausencia de quien alimenta la urdimbre y una enorme responsabilidad de caminar al ritmo de quien nos ha dejado para que la nascencia de los otros mundos necesarios no cese.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Pajares se fue como una rayo sin trueno: r&aacute;pido, sin hacer ruido, dejando instalado el estupor de los propios la incomprensi&oacute;n de la herida en los extra&ntilde;os. Y su partida deja ausencia, vac&iacute;o, desorientaci&oacute;n. No es este un obituario. No. Tampoco se va a despe&ntilde;ar por su biograf&iacute;a. No. Esto es una advertencia: hay p&eacute;rdidas que necesitan amparo, solidaridad, compromiso, pasos delante de varias para ocupar la huella de uno. &iquest;Qui&eacute;n o qui&eacute;nes los dar&aacute;n? &iquest;Cu&aacute;ntas vidas ocupar&aacute;n el espacio de quien teji&oacute; para luchar por derechos ajenos, de quien investig&oacute; para evitar nuestra amnesia colectiva, de quien carg&oacute; pancartas y legajos con un coraz&oacute;n maltrecho en lo f&iacute;sico y henchido de compromiso?
    </p><p class="article-text">
        Caminar por Laredo ahora ya no es caminar por el mismo lugar&hellip; cuando una vida del com&uacute;n se ausenta tendemos a la burbuja o a la melancol&iacute;a, a la hagiograf&iacute;a sin matices o al silencio estupefacto. Pero hay que caminar Laredo y Castro, Torrelavega y Ramales, Unquera o Santander, Cantabria entera, sembrando ese esp&iacute;ritu vehemente, comprometido, a veces malencarado &mdash;a la vida del com&uacute;n a veces hay que mirarla ce&ntilde;udos&mdash;, inagotable, esencial que ha quedado flotando tras el adi&oacute;s colectivo al compa&ntilde;ero en un fr&iacute;o tanatorio donde la asepsia compite con el sucio dolor y la rabia.
    </p><p class="article-text">
        Yo nunca fui amigo de Pajares &mdash;ni el tiempo ni la geograf&iacute;a lo hicieron posible&mdash; pero fui seguidor de su aliento. S&eacute; lo que hizo y s&eacute; que se fue dejando semillas en el Colectivo Memoria de Laredo que el resto debemos abonar y cuidar, no permitir que la inmensa responsabilidad del com&uacute;n recaiga sobre unas pocas. 
    </p><p class="article-text">
        Intentaremos caminar a tu ritmo Pajares, intentaremos vivir &mdash;parafraseando al poeta de Orihuela&mdash; mientras el alma suene y estaremos dispuestos a morir, cuando la hora llegue, habiendo empujado la vida en el com&uacute;n unos pocos anhelos cumplidos m&aacute;s all&aacute; de donde t&uacute; la has dejado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dificil-e-imprescindible-tarea-caminar-ritmo-pajares_132_13198893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 19:31:53 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El camino de Castro Urdiales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/camino-castro-urdiales_132_13181228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/188855c6-88a5-4120-b34d-b86dd0e3b973_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El camino de Castro Urdiales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La decisión del Ayuntamiento castreño de formar un equipo técnico para apoyar el proceso de regularización y el dinamismo pedagógico de Castro por la Igualdad apuntan un camino que otros deberían transitar</p></div><p class="article-text">
        A veces parece que Castro Urdiales fuera otro planeta. No por su cercan&iacute;a geogr&aacute;fica y cultural al Pa&iacute;s Vasco o por la calidad de su gastronom&iacute;a o por la belleza de sus parajes. Es la gente y la pol&iacute;tica la que marca un camino diferente que se aleja de la vergonzosa &ldquo;prioridad nacional&rdquo; a la que ahora se abraza el Partido Popular &mdash;incluido el de Santander&mdash; o de la inacci&oacute;n o la indolencia de la mayor&iacute;a de administraciones y de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ver c&oacute;mo un movimiento ciudadano como Castro por la Igualdad ha defendido los derechos humanos de las personas migrantes menores de edad da esperanza. Han sabido combinar calle y pancartas con pedagog&iacute;a y empat&iacute;a. Poner el foco en quien quiere romper los d&eacute;biles v&iacute;nculos sociales de nuestra &eacute;poca no es el camino. Centrarse en los derechos humanos, en los beneficios de la inmigraci&oacute;n o en los problemas realmente acuciantes en la sociedad &mdash;vivienda, empleo, sanidad o educaci&oacute;n&mdash; es huir de la trampa del discurso de la &ldquo;inseguridad&rdquo; que tantos r&eacute;ditos electorales le dan a quienes alimentan el resentimiento y la frustraci&oacute;n para luego ofrecer &ldquo;enemigos&rdquo; y &ldquo;soluciones&rdquo; narrativas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, paralelo a este en&eacute;rgico movimiento ciudadano, el Ayuntamiento &mdash;limitado como todos en recursos y en posibilidades&mdash; ha anunciado la puesta en marcha de un equipo t&eacute;cnico que colaborar&aacute; en el proceso de regularizaci&oacute;n de los inmigrantes que se quieran acoger al imprescindible marco legal aprobado por el Gobierno nacional empujado por una Iniciativa Legislativa Popular. Lo que hace el Ayuntamiento de Castro Urdiales es necesario, pero ante todo responde a lo que se deber&iacute;a esperar de una administraci&oacute;n p&uacute;blica: que est&eacute; al servicio de todas las personas que residan en el territorio donde tiene competencias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La narrativa electoral es que la &quot;regularización&quot; es una pedrada del maligno Pedro o que es un acto de bondad petrina del piadoso Sánchez. La realidad es que la &quot;regularización&quot; es un éxito de los movimientos que empujaron la ILP</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de ayuntamientos de la comunidad aut&oacute;noma se han puesto de lado, han dejado que cada cual se busque la vida, han confiado en que los funcionarios aguanten el envi&oacute;n como puedan, o han confiado en que sean las ONG las que ayuden a quienes &mdash;con papeles o no&mdash; ya son ciudadanos &mdash;de segunda&mdash; en nuestros pueblos y ciudades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno esperar&iacute;a que, adem&aacute;s de las administraciones p&uacute;blicas, ciertos gremios privados se pusieran las pilas. Al fin y al cabo, deber&iacute;an ser los m&aacute;s interesados en contar con mano de obra cualificada y no cualificada pero, ante todo, con documentos legales que permitan su inclusi&oacute;n legal en el mercado laboral. Que la CEOE, Asaja o Ugam-Coag hicieran lo suyo, aunque su silencio es atronador. Pero igual deber&iacute;a pasar con los sindicatos, cuyas p&aacute;ginas webs est&aacute;n llenas de llamados a la movilizaci&oacute;n este Primero de Mayo, pero donde no hay ni una sola oferta de ayuda a las trabajadoras y trabajadores a los que explotamos sin papeles.
    </p><p class="article-text">
        La narrativa general es que la regularizaci&oacute;n es &ldquo;buena&rdquo; porque &ldquo;necesitamos&rdquo; a las personas inmigrantes. No es un buen camino. La regularizaci&oacute;n es buena porque es justa, porque responde a un criterio b&aacute;sico de derechos humanos y porque no puede haber ciudadanos de segunda y de primera &mdash;aunque para nuestra autoridades y para una parte de la ciudadan&iacute;a haya incluso inmigraci&oacute;n de primera y de segunda&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        La narrativa electoral es que la &ldquo;regularizaci&oacute;n&rdquo; es una pedrada del maligno Pedro o que es un acto de bondad petrina del piadoso S&aacute;nchez. La realidad es que la &ldquo;regularizaci&oacute;n&rdquo; es un &eacute;xito de los movimientos que empujaron la ILP y, aunque pueda estar impregnada de pragmatismo pol&iacute;tico o de necesidad patronal, hay que lograr que funcione y que la mayor cantidad de personas sin documentaci&oacute;n espa&ntilde;ola den un paso en el camino hacia el ejercicio de todos sus derechos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/camino-castro-urdiales_132_13181228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 20:27:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Castro Urdiales,Cantabria,Regularización extraordinaria,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lección de la infancia: "Con los libros no necesitas una máquina para viajar al pasado, al futuro o a otras dimensiones"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/leccion-infancia-libros-no-necesitas-maquina-viajar-pasado-futuro-dimensiones_1_13168248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2be906e7-6fc2-4e0c-aa1f-d19a47c4a481_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lección de la infancia: &quot;Con los libros no necesitas una máquina para viajar al pasado, al futuro o a otras dimensiones&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los niños y niñas de los colegios Cisneros y Magallanes de Santander impulsan la iniciativa del Barrio del Buen Leer</p></div><p class="article-text">
        Un pu&ntilde;ado de librer&iacute;as de barrio diversas junto a la Biblioteca Municipal de Santander y los colegios p&uacute;blicos Cisneros y Magallanes se han empe&ntilde;ado en que su barrio sea el &ldquo;Barrio del Buen Leer&rdquo;. Ya desde hace cuatro a&ntilde;os, con el impulso de las librer&iacute;as, se est&aacute; poniendo rostro y voz a las lectoras y lectores de este tradicional barrio de la capital c&aacute;ntabra. Pero en el D&iacute;a del Libro de 2026 los principales protagonistas han sido los alumnos y alumnas de los CEIP Cisneros y Magallanes. Primero, llenando las calles del barrio de alegr&iacute;a y curiosidad. 350 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Infantil y Primaria han participado en una yincana literaria cuyas pistas se escond&iacute;an en las librer&iacute;as Gloobal, La Vor&aacute;gine, Santove&ntilde;a, N&eacute;mesis y Artapapel y en la sede principal de la Biblioteca Municipal.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, inaugurando un &ldquo;Punto Comunitario de Lectura&rdquo; en un lugar rescatado por el colegio y la librer&iacute;a La Vor&aacute;gine denominado &ldquo;Espacio Libertad&rdquo;. All&iacute;, con la ayuda de otros estudiantes &mdash;en este caso, del IES Ricardo Bernardo de la localidad de Solares&mdash; se han construido dos librer&iacute;as de madera para que &ldquo;se cojan con libertad los libros que se quieren leer y para que se dejen con entusiasmo los que se quieran compartir&rdquo;, seg&uacute;n explica Carmen Alquegui, miembro de la Asociaci&oacute;n Cultural La Vor&aacute;gine Cr&iacute;tica. Durante esa inauguraci&oacute;n los escolares han dado una lecci&oacute;n a las personas adultas presentes compartiendo sus reflexiones sobre por qu&eacute; &ldquo;leer es importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para nosotros y nosotras, leer es tranquilidad. Es como encontrar un lugar donde podemos estar en calma y aislarnos un poco cuando lo necesitamos. Cuando leemos, podemos desconectar del mundo... o viajar a otros sitios sin movernos. Podemos aparecer en cualquier lugar y vivir otras historias. Leer es imaginar. Es dar libertad a lo llevamos dentro y crear cosas nuevas en nuestra mente&rdquo;, le&iacute;an a la par dos alumnos para compartir las ideas de su grupo de 3&ordm; de Primaria. Y a&ntilde;ad&iacute;an: &ldquo;A veces, cuando estamos confusos, leer nos ayuda a aclarar las ideas. Es como si orden&aacute;ramos lo que sentimos por dentro. Incluso nos ayuda a limpiar las emociones y sentirnos mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La 'prescripci&oacute;n' parece poderosa pero no terminaba aqu&iacute;. El alumnado de 4&ordm; de Primaria advert&iacute;a que &ldquo;leer estimula y fortalece el cerebro; mejora la escritura; se aprenden nuevas palabras y cosas; ayuda a estar m&aacute;s atentos; se aprenden m&aacute;s historias, y se transmiten sentimientos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una de las dos constantes en las reflexiones de estos maestros y maestras de entre 7 y 11 a&ntilde;os de edad es que leer es divertido y que se puede hacer en cualquier sitio: &ldquo;en el sof&aacute; de mi casa, en mi cama, (&hellip;) junto a los &aacute;rboles que tengo en casa, (&hellip;) en nuestro cole, en la biblioteca, en el rinc&oacute;n lector, en clase, en el sal&oacute;n de actos... Tenemos muchos sitios para poder leer&rdquo;, recordaba una alumna y un alumno de 2&ordm; de Primaria del CEIP Cisneros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Escolares del Colegio Cisneros celebran el Día del Libro en Santander.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Leer trae beneficios que van mucho m&aacute;s all&aacute; del entretenimiento o del conocimiento. Una de las alumnas reconoc&iacute;a: &ldquo;A m&iacute; me gusta mucho leer porque me relaja, me entretiene cuando estoy aburrida y me pone feliz cuando estoy triste. Pero cuando me pongo m&aacute;s feliz es cuando encuentro un libro con algo que me sorprende&rdquo;. Otra ya sabe d&oacute;nde tiene un ant&iacute;doto cuando la cabeza da muchas vueltas: &ldquo;Cuando leemos, dejamos de pensar en los problemas. El tiempo pasa sin darnos cuenta y todo parece m&aacute;s f&aacute;cil. Adem&aacute;s, leer nos ense&ntilde;a cosas nuevas, nos aporta conocimiento y nos ayuda a entender mejor el mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las ense&ntilde;anzas de estos sabios y sabias de la lectura eran escuchadas por viandantes, libreras y algunas de las docentes del colegio. Tambi&eacute;n estaba presente y rezumaba orgullo Irene Donate Corral, la directora del CEIP Cisneros, que cerraba as&iacute; una ma&ntilde;ana &ldquo;intensa y hermosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A m&iacute; leer me encanta y para m&iacute; leer es estar dentro del libro y tambi&eacute;n viajar a lugares alucinantes y hacer cosas chul&iacute;simas a trav&eacute;s de la imaginaci&oacute;n&rdquo;, aseguraba un alumno de 3&ordm;. Esos viajes con la imaginaci&oacute;n se repet&iacute;an en muchas de las reflexiones, lo que &ldquo;contradice cierto pesimismo que a veces se traslada respecto a la &lsquo;pantallizaci&oacute;n&rsquo; de la sociedad. Estos con un libro hacen de todo&rdquo;, apuntaba uno de los viandantes que se ha parado a escuchar. Uno de los alumnos parece darle la raz&oacute;n: &ldquo;Cuando abrimos un libro nunca sabemos hasta d&oacute;nde podemos llegar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La lectura es un mundo nuevo que descubrir. Si lees un poquito al d&iacute;a te concentras m&aacute;s en tu d&iacute;a a d&iacute;a. Si vas un ratito al d&iacute;a a la biblioteca te relajas y empezar&aacute;s mejor el d&iacute;a. Es una forma de empatizar con los personajes de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Las alumnas y alumnos del 5&ordm;A abren as&iacute; el mundo que nos ofrecen los libros: &ldquo;La lectura es un mundo nuevo que descubrir. Si lees un poquito al d&iacute;a te concentras m&aacute;s en tu d&iacute;a a d&iacute;a. Si vas un ratito al d&iacute;a a la biblioteca te relajas y empezar&aacute;s mejor el d&iacute;a. Es una forma de empatizar con los personajes de la historia. Con los libros no necesitas una m&aacute;quina para viajar al pasado, al futuro o a otras dimensiones&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/leccion-infancia-libros-no-necesitas-maquina-viajar-pasado-futuro-dimensiones_1_13168248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 17:52:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La lección de la infancia: "Con los libros no necesitas una máquina para viajar al pasado, al futuro o a otras dimensiones"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Santander,Literatura,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que no debería ser (tan) normal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/no-deberia-normal_132_13165012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/882c2afd-92f7-4123-885c-c003ab9b36de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que no debería ser (tan) normal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos hemos acostumbrado a normalizar lo que debería generar extrañeza: 15.000 personas haciendo cola para acercarse al olor de la guerra no debería ser leído como un éxito</p></div><p class="article-text">
        Que un pa&iacute;s tenga fuerzas militares parece lo normal, aunque hay ejemplos de estados que sobreviven sin ellas y no han desaparecido. Lo que no parece normal es que en tiempos de guerra, como los que vivimos, conociendo las brutales consecuencias para la sociedad civil &mdash;hemos pasado de un 10% de v&iacute;ctimas mortales civiles en la Primera Guerra Mundial al 80% de hoy en d&iacute;a&mdash;, y con consecuencias incalculables para el futuro, 15.000 personas hagan cola bajo el sol para subir a bordo de un portaviones &mdash;de guerra&mdash; que no es exactamente un portaviones &mdash;pero s&iacute; de guerra&mdash; donde, por no haber, no hab&iacute;a aviones. Pero s&iacute; el olor a la guerra, que es para lo que se invent&oacute; el juguetito que ha sido pagado y mantenido con mis impuestos.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a parecer normal que la Armada aproveche la parada para hacer propaganda y captar entusiastas para grumetes, pero no parece muy normal que aprovechando la cola se instale un mercadillo de souvenirs nacionalistas que confunden un portaviones con una patria o una bandera con un compromiso te&oacute;rico-emocional.
    </p><p class="article-text">
        Es tan normal lo sucedido que puedo ver el v&iacute;deo de un periodista de un medio masivo que habla del &ldquo;orgullo de nuestra Armada&rdquo;, casi con el mismo entusiasmo con el que los supuestos periodistas deportivos hablan desde el <em>hooliganismo</em> sobre el equipo local. Es tan absurdamente normal que nadie se ha preguntado en Santander, durante la visita del &ldquo;coloso&rdquo; &mdash;una barquita al lado de los portaviones del imperio&mdash;, por qu&eacute; el juguete de guerra lleva el nombre de un rey huido, que cada vez que abre la boca atenta contra la patria de la banderita y sobre el que pesan varios casos de corrupci&oacute;n que no lo han llevado a la c&aacute;rcel porque han prescrito o porque es penalmente casi intocable.
    </p><p class="article-text">
        Lo normal ser&iacute;a que hubi&eacute;ramos salido a gritar un gran 'no a la guerra' &mdash;yo no lo hice&mdash;, pero lo normal tambi&eacute;n habr&iacute;a sido que los entusiastas de la cola nos hubieran corrido a gorrazos. 
    </p><p class="article-text">
        Lo normal ser&iacute;a que se hubieran hecho colas similares para asistir a los diferentes eventos programados por la Universidad de Cantabria bajo el t&iacute;tulo 'Guerra y dominaci&oacute;n, heridas y reparaci&oacute;n' o cada vez que hay una exposici&oacute;n donde es la belleza &mdash;no la guerra&mdash; lo que se ensalza. Lo normal ser&iacute;a que los/as (buenos/as) poetas sustituyeran a Blas de Lezo en el pabell&oacute;n de las glorias nacionales o que los barcos de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica o los laboratorios donde se buscan remedios para las enfermedades raras fueran el &ldquo;orgullo de nuestra patria&rdquo;. Lo normal ser&iacute;a que hubiera en las calles monolitos o monumentos en honor a aquellas personas que lograron un centro de salud para el barrio o a esas otras que denunciaron la corrupci&oacute;n a costa de su propia carrera o a estas que se empe&ntilde;an en sostener las escuelas de folclore o los centros de educaci&oacute;n popular.
    </p><p class="article-text">
        Lo normal ser&iacute;a que pusi&eacute;ramos el foco en lo importante, pero hay demasiada publicidad alrededor del ardor guerrero, de esos valores tan masculinizados relacionados con la batalla, la victoria e, incluso, la derrota &mdash;algo extra&ntilde;amente endiosado en la casquer&iacute;a militar espa&ntilde;ola&mdash;. No creo que las 15.000 personas (mal contadas) tengan la culpa de que los cines comerciales hayan mantenido la &uacute;ltima versi&oacute;n de ese esperpento con nombre torrencial hasta el hartazgo o que los h&eacute;roes que dan nombre a plazas y monumentos se hayan ganado tal honor en el campo de batalla o en las oficinas donde se decid&iacute;a mandar a morir a decenas de miles de hombres que dieron su &uacute;ltimo aliento por la nada.
    </p><p class="article-text">
        Lo normal ser&iacute;a lo deseable, pero lo normalizado, por desgracia, es lo que deber&iacute;a ser una excepci&oacute;n. Que Juan Carlos I respire tranquilo en su autoexilio de lujo: su nombre sigue engalanando el cascar&oacute;n vac&iacute;o que representa a la patria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/no-deberia-normal_132_13165012.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 18:15:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que no debería ser (tan) normal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerras,Santander,Pacifismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Okuda no tiene la culpa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/okuda-no-culpa_132_13143699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0edeb7cc-1b2c-4913-905c-790146269198_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140803.jpg" width="1212" height="681" alt="Okuda no tiene la culpa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El arte como señuelo turístico ya empieza a ser una seña de identidad de Santander. Da igual que la pedrada venga de una fundación privada o de la mismísima Delegación del Gobierno: el vago anuncio de un "innovador" proyecto para el Palacio de Cortiguera es un despropósito</p><p class="subtitle">Archivo - Arte, despilfarro o provocación: la intervención de Okuda en el Faro de Ajo levanta una ola de críticas en Cantabria</p></div><p class="article-text">
        Okuda no tiene la culpa del car&aacute;cter de nuestro tiempo. Okuda no tiene la culpa de la &ldquo;espectacularizaci&oacute;n&rdquo; de la cultura, de la &ldquo;turistificaci&oacute;n&rdquo; del arte, ni siquiera del &ldquo;ruido blanco&rdquo; que pone en primer plano su obra de colorines. Okuda no tiene la culpa de que se haya acu&ntilde;ado el falso t&eacute;rmino de &ldquo;industria cultural&rdquo;, ni siquiera tiene la culpa de los buenos contratos que le ofrecen las autoridades pol&iacute;ticas que llenan ciudades y pueblos de obras para el <em>selfie</em> o de carteles gigantes con el nombre de lo evidente por si alguien no puede identificar en un nanosegundo el pueblo de marras donde el <em>instagramer</em> se ha comido un cocido monta&ntilde;&eacute;s &mdash;o donde, al menos, lo ha fotografiado&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Pero la ciudadan&iacute;a invisible tampoco deber&iacute;a ser la v&iacute;ctima de tanta estupidez que alimenta la masa visible con su &ldquo;consumo cultural&rdquo;, muchas veces sin criterio, casi siempre sin memoria. Anuncian ahora a bombo y platillo <a href="https://www.europapress.es/cantabria/noticia-interior-negocia-okuda-convertir-palacio-cortiguera-centro-cultural-20260414182226.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un &ldquo;nuevo&rdquo; proyecto cultural</a> para la saturad&iacute;sima ciudad de Santander, donde, en poco a&ntilde;os, habr&aacute; m&aacute;s museos que centros de salud y m&aacute;s centros de interpretaci&oacute;n que realidades que interpretar. Lo &ldquo;nuevo&rdquo; no es nuevo, es m&aacute;s de lo mismo. Arte sin memoria ni juicio, titular fugaz, recursos para turistas necesitados de agenda, lo llamativo sobre lo justo, lo espectacular sobre el sosiego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; un &eacute;xito &mdash;si se llega a concretar en el Palacio Cortiguera&mdash;, porque queda mucho mejor una foto delante de un mural barroco-postmo lleno de color que ante un pedazo de hueso intervenido por un ser humano prehist&oacute;rico. Sin duda. Pero la pregunta es qu&eacute; factura social nos dejar&aacute; esta tonter&iacute;a de lo llamativo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Anuncian a bombo y platillo un &quot;nuevo&quot; proyecto cultural para la saturadísima ciudad de Santander, donde, en poco años, habrá más museos que centros de salud y más centros de interpretación que realidades que interpretar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mientras alguien ha tenido la feliz idea <em>okudesca </em>&mdash;y &eacute;l no tiene por qu&eacute; negarse a los 15 minutos de fama&mdash; dejamos en el camino a los artistas que marcan la historia contempor&aacute;nea de la creaci&oacute;n en Cantabria. Las obras de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/jesus-otero-artista-esculpio-rostro-pasionaria-edificio-publico-durante-dictadura_1_12542937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jes&uacute;s Otero</a> se pierden en el magma urbano, no hay un espacio que muestre el incre&iacute;ble impacto nacional e internacional del trabajo de Agust&iacute;n de Celis o de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/gloria-torner-artista-pintar-entender-cosas_1_10273655.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gloria Torner</a> o de <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/nacer-pobre-enfermo-estimulos_128_4119679.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Ram&oacute;n S&aacute;nchez</a> o de la mism&iacute;sima <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/maria-blanchard-genial-pintora-cubista-triunfo-pese-enfermedad-machismo-despues-cayo-olvido_1_11924801.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Blanchard</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Damos con palmas en las orejas por la <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/coleccion-gelman-patrimonio-mexicano-agita-cuenta-nuevo-museo-botin-santander_1_13121994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prometida exposici&oacute;n de la Colecci&oacute;n Gelman</a>, pero desconocemos nuestro incre&iacute;ble patrimonio art&iacute;stico; nos arrodillamos ante cada anuncio espectacular pero muchos de los esfuerzos de la Consejer&iacute;a de Cultura para mostrar la calidad enraizada quedan opacados por el nuevo columpio gigante, <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/sociedad/arte-okuda-faro-ajo-cantabria_1_6025576.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el nuevo faro pintado</a> o el telef&eacute;rico de turno porque eso atrae masas gustosas de tomar foto.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de rechazar las inversiones culturales, lo que considero es que debemos frenar y pensar de qu&eacute; cultura hablamos, qu&eacute; necesita una sociedad para mantener el hilo de la memoria y del sentido. El arte no puede ser un pa&ntilde;uelo de papel que una vez pasado su ciclo termina en la papelera o un se&ntilde;uelo para turistas sin referencias.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se invierte dinero p&uacute;blico en recursos culturales debe estar justificado y, en materia de arte, est&aacute; bastante claro cuando una obra trasciende al o la creadora y se convierte en patrimonio de una sociedad. Okuda no tiene la culpa de que <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/pintar-suelo-obra-okuda-plan-convertir-calle-llena-pubs-meca-instagramers_1_11830327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su nov&iacute;sima aportaci&oacute;n al </a><a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/pintar-suelo-obra-okuda-plan-convertir-calle-llena-pubs-meca-instagramers_1_11830327.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>street art</em></a> a&uacute;n no haya entrado en esa categor&iacute;a que se cocina en el fuego lento que niegan las decisiones pol&iacute;ticas sin sosiego. El nuevo proyecto que se atreven a anunciar &mdash;sin hablar, por cierto, de la inversi&oacute;n de dinero p&uacute;blico que supondr&aacute;&mdash; probablemente no acontezca. Y Okuda no tendr&aacute; la culpa, pero s&iacute; aquellos que creen haber tenido una brillante &mdash;y colorida&mdash; idea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/okuda-no-culpa_132_13143699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 19:16:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Okuda no tiene la culpa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Cultura,Turismo,Santander]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ciudad museo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ciudad-museo_132_13128645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0431d888-e413-48a3-ad32-48322c5f4497_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad museo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando se concibe la cultura como atractivo turístico se pierde el sentido de la ciudad… y el de la ciudadanía. Santander se perfila como el relevo elitista de Málaga y presagia su fosilización</p></div><p class="article-text">
        Los museos han sido, hist&oacute;ricamente, algo m&aacute;s que continentes de arte. Se han utilizado para demostrar el poder (desde la National Gallery al Louvre, pasando por El Prado), para honrar a los pr&oacute;ceres de los estados dominantes (desde el Museo de Jacques Chirac al todav&iacute;a por inaugurar Centro Presidencial Barack Obama) o para aquilatar narrativas (como el Museo Nacional de Antropolog&iacute;a de M&eacute;xico o el Museo de Am&eacute;rica de Madrid). Pero desde hace unos a&ntilde;os, tambi&eacute;n han servido para alimentar la can&iacute;bal industria del turismo y la necesidad enfermiza de muchos turistas de tener agenda m&aacute;s all&aacute; de caminar el lugar que visitan.
    </p><p class="article-text">
        Santander es una ciudad interesante. No hist&oacute;ricamente, porque tras el incendio de 1941 se construy&oacute; un centro de ciudad fr&iacute;o, homog&eacute;neo y aburrido. Pero su situaci&oacute;n geogr&aacute;fica, su abrumadora Bah&iacute;a y la cercan&iacute;a de destinos rurales y culturales m&aacute;s que atractivos, la hacen un gran punto de inter&eacute;s tur&iacute;stico. No era suficiente. A la oferta gastron&oacute;mica &mdash;cada vez menos c&aacute;ntabra para satisfacer a un turista tan global como temeroso de lo local&mdash; hab&iacute;a que sumar algo m&aacute;s. No era suficiente el Museo Mar&iacute;timo del Cant&aacute;brico &mdash;de dimensiones humanas y poderoso esfuerzo local desde sus or&iacute;genes con Casado Soto al frente&mdash;, no quedamos satisfechos con recuperar un MAS de cuyo incendio jam&aacute;s hubo responsables, no nos val&iacute;a con las diferentes propuestas del Puerto de Santander o con las a&uacute;n nov&iacute;simas y cuidadas Naves de Gamazo&hellip; Hab&iacute;a que hacer un ejercicio de poder&iacute;o para competir con ciudades como M&aacute;laga o con los propios fantasmas provincianos que envidiaban a Bilbao o a la capital del reino.
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos meses a&ntilde;os competir&aacute;n entre s&iacute;, en esta peque&ntilde;a capital de provincias, el Centro Bot&iacute;n &mdash;contenedor de algo que no se ha apropiado ni la ciudad ni la comunidad&mdash;, el proyecto <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/coleccion-gelman-patrimonio-mexicano-agita-cuenta-nuevo-museo-botin-santander_1_13121994.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Faro Santander</a> (otro museo, pero con nombre curioso e inmensas &iacute;nfulas), el MUPAC &mdash;el &uacute;nico museo que se deb&iacute;a Cantabria a s&iacute; misma, pero al que le han pegado una joroba en forma de edificio administrativo ajeno a la preservaci&oacute;n y difusi&oacute;n del patrimonio prehist&oacute;rico&mdash; y la sede del Reina Sof&iacute;a con la colecci&oacute;n privada que hemos comprado a buen precio entre todas y todos.
    </p><p class="article-text">
        La desproporci&oacute;n entre esa oferta y el tama&ntilde;o y la realidad cultural de la ciudad es evidente y brutal, pero parecemos felices ante esta exhibici&oacute;n de m&uacute;sculo innecesaria mientras los dineros disponibles para estimular la creaci&oacute;n, la formaci&oacute;n y la difusi&oacute;n cultural en la ciudad siguen estando en el rango de la mendicidad cultural habitual. 
    </p><p class="article-text">
        Pasar&aacute;, probablemente, como en el &aacute;mbito musical. Dedicando millones de dinero p&uacute;blico durante a&ntilde;os al FIS, al Concurso Internacional de Piano o a la construcci&oacute;n de esa herida llamada Palacio de Festivales, pero sin un conservatorio superior de m&uacute;sica donde creemos capacidades locales a la medida de esos megacontenedores culturales.
    </p><p class="article-text">
        Santander, por tanto, est&aacute; condenada a ser un zoco para comerciantes del arte &mdash;ya lo es&mdash; o a ser una ciudad museo en la que sus habitantes m&aacute;s j&oacute;venes en lugar de pintar o de crear instalaciones art&iacute;sticas estar&aacute;n condenados a ser camareros, vigilantes o gu&iacute;as de lo que otros crean.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;an tener sentido estos megaproyectos? S&iacute;, siempre que fueran en paralelo a una inyecci&oacute;n de dinero y creatividad equivalente a la hora de estimular la formaci&oacute;n, la creaci&oacute;n y la difusi&oacute;n de cultura desde esta misma ciudad y desde la comunidad de la que es capital. Mientras tanto este aluvi&oacute;n muse&iacute;stico solo nos impondr&aacute; nuevas din&aacute;micas urbanas y comerciales, y concluir&aacute; con dos horizontes posibles: el de la M&aacute;laga saturada de turistas que los necesita tanto como los odia; o el de La Coru&ntilde;a, que ve como proyectos con &iacute;nfulas como el Museo Domus se cae a pedazos porque la ciudad no daba para m&aacute;s megacontenedores culturales o cient&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;an tener sentido estos museos y centros de arte? S&iacute;, si hubiera alg&uacute;n tipo de debate sobre su propuesta, sus formas y sus conexiones con la ciudadan&iacute;a. Pero no la hay. En un mundo en el que las personas expertas en museograf&iacute;a se est&aacute;n replanteando todo, parece que aqu&iacute; no nos planteamos casi nada.
    </p><p class="article-text">
        Me quedo, casi, con lo que escribi&oacute; Paul Val&eacute;ry en 1923. Lo admirable o lo espectacular no tiene por qu&eacute; estimularnos ni hacernos mejores. &ldquo;No me gustan demasiado los museos. Hay muchos admirables, con nada deleitable. Las ideas de clasificaci&oacute;n, conservaci&oacute;n y utilidad p&uacute;blica, que son justas y claras, tienen poca relaci&oacute;n con los deleites. Al primer paso que doy hacia las cosas bellas, una mano me arranca el bast&oacute;n, un r&oacute;tulo me proh&iacute;be fumar. Enfriado ya por el gesto autoritario y el sentimiento de coerci&oacute;n, penetro en alguna sala de escultura donde reina una confusi&oacute;n fr&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que la fr&iacute;a y acromeg&aacute;lica propuesta muse&iacute;stica de Santander no nos sumerja m&aacute;s a&uacute;n en esa fr&iacute;a confusi&oacute;n y que la ciudad no quede fosilizada como decorado en Google Maps de unos edificios que jam&aacute;s habitaremos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ciudad-museo_132_13128645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 21:25:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad museo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santander,Museos,Cultura,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maltratamos a quien nos cuida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/maltratamos-cuida_132_13113219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/958a2486-433b-4ce1-9305-fd63e87b16f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maltratamos a quien nos cuida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cientos de mujeres trabajadoras —casi la totalidad son mujeres— realizan tareas vitales en el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), pero son invisibilizadas. Las maltratamos laboralmente, legalmente y socialmente. Mal termómetro para medir nuestra humanidad</p></div><p class="article-text">
        Es duro ver una protesta de trabajadoras atravesadas por la invisibilidad. Estoy seguro que es un poder que las trabajadoras del Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD) no desean. Cobran poco, trabajan mucho, se desplazan en sus veh&iacute;culos cobrando un kilometraje desfasado hace dos d&eacute;cadas y, ante todo, est&aacute;n desamparadas por los m&uacute;ltiples escudos sociales de los que presumimos. Nos interpelan los ganaderos con sus flamantes tractores, las y los docentes con sus salarios dignos congelados desde la anterior crisis econ&oacute;mica &mdash;si es que alg&uacute;n d&iacute;a termin&oacute;&mdash;. Nos enternecen los pacientes con enfermedades raras y, alguna vez &mdash;pocas&mdash; pensamos en quienes hacen trabajos poco agradables pero imprescindibles para la sociedad. Pero dudo que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n sepa qu&eacute; significan las siglas SAD y quienes las sostienen.
    </p><p class="article-text">
        En Cantabria, seg&uacute;n el Ministerio de Derechos Sociales, hay 102.326 personas que, potencialmente, pueden tener una situaci&oacute;n de dependencia seg&uacute;n determina la ley. Esas estad&iacute;sticas nos indican que, en febrero de 2026, hab&iacute;a 17.914 personas con alguno de los tres grados de dependencia reconocidos y, al menos, 1.308 personas ten&iacute;an derecho a SAD, pero son much&iacute;simas m&aacute;s, ya que esta competencia es de los ayuntamientos y, solo en la ciudad de Santander, al a&ntilde;o, hay unas 1.100 personas que reciben servicios de ayuda domiciliaria.
    </p><p class="article-text">
        Las personas, las mujeres, que prestan estos servicios, aquellas que cuidan de quienes m&aacute;s lo necesitan son trabajadoras maltratadas por la legislaci&oacute;n, por las empresas que las contratan y por la sociedad que las ignora. Realmente, el pasado lunes 30 de marzo, esperaba a cientos de ciudadanos frente al Parlamento de Cantabria acompa&ntilde;ando a la veintena de auxiliares del SAD que portaban sus pancartas para pedir, simplemente, que dejen de explotarlas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando uno lee sus reivindicaciones tambi&eacute;n imaginar&iacute;a que toda la sociedad se deber&iacute;a volcar para que se consigan. Por b&aacute;sicas, por decentes, por necesarias. Miren ustedes: actualizar el kilometraje de los p&iacute;rricos 0,18 euros/kil&oacute;metro hasta los 0,26 euros/kil&oacute;metro; un nuevo plus de desplazamiento; otro plus por desgaste de herramientas derivado del uso del veh&iacute;culo propio; un incremento del salario base hasta equipararlo, al menos, al Salario M&iacute;nimo Interprofesional; el reconocimiento profesional de las auxiliares como personal sociosanitario; recuperar un modelo de gesti&oacute;n p&uacute;blica del servicio y su municipalizaci&oacute;n; y el reconocimiento de las enfermedades musculoesquel&eacute;ticas como enfermedades profesionales.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un sistema de cuidados justo, que trate con dignidad a las personas beneficiarias y con justicia a las trabajadoras es viable, solo hay que invertir lo suficiente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Un incremento del salario base hasta equipararlo, al menos, al Salario M&iacute;nimo Interprofesional (SMI)&rdquo;. La situaci&oacute;n es tan dram&aacute;tica que muchas de ellas no llegan al SMI y en la sopa de siglas lidian con enfermedades laborales no reconocidas, con rascar tiempo a sus vidas porque el transporte de una casa a otra no es contemplado por la mayor&iacute;a de empresas como parte de su jornada laboral y con un trato vejatorio que no contempla su tarea como parte de un hipot&eacute;tico sistema integral de cuidados.
    </p><p class="article-text">
        Claro, comparar es odioso, pero es duro ver como otros sectores privilegiados &mdash;por sus estudios o por el prestigio social de su profesi&oacute;n&mdash; realizan duras huelgas para exigir sus leg&iacute;timas reivindicaciones y, al tiempo, ver como estas mujeres no dejan su tarea para pedir que, al menos, se les reconozca lo m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; c&oacute;mo convencer a los lectores de la necesidad de apoyar estas reclamaciones. Solo se me ocurre apelar al sentido com&uacute;n: maltratar a quienes cuidan de las personas m&aacute;s d&eacute;biles es una mala idea a futuro. Pasa igual con muchas de las personas migrantes sin la documentaci&oacute;n legal adecuada que trabajan en el cuidado de mayores o de infancia; pasa algo similar con las trabajadoras &mdash;casi todas mujeres&mdash; de las residencias de mayores o de los centros de d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Yo, que trabajo con y para personas mayores, escucho habitualmente que si se pagara lo justo, el sistema ser&iacute;a inviable. La respuesta es sencilla: una sociedad decide a qu&eacute; dedicar su dinero y eso define su esp&iacute;ritu, su alma. Ahora, impulsados por los matones y presionados por la OTAN, Espa&ntilde;a gasta un 2% de su PIB en Defensa &mdash;es m&aacute;s, pero parte del gasto est&aacute; camuflado&mdash;. Pero los datos nos indican que en Espa&ntilde;a en 2025 solo invertimos en cuidados de larga duraci&oacute;n entre el 0,9% y el 1% de nuestro PIB, muy por debajo del promedio de la OCDE (1,8%) y a una gran distancia de los pa&iacute;ses del norte de Europa, que invierten entre el 3% y el 4%.
    </p><p class="article-text">
        Un sistema de cuidados justo, que trate con dignidad a las personas beneficiarias y con justicia a las trabajadoras es viable, solo hay que invertir lo suficiente. Esta m&aacute;xima se aplica a todos los niveles de la administraci&oacute;n: el estatal, el auton&oacute;mico y el municipal. Es tiempo de cuidar a quien nos cuida. &iquest;Se apunta?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/maltratamos-cuida_132_13113219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 20:33:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maltratamos a quien nos cuida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dependencia,Cantabria,Precariedad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El suceso, los procesos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/suceso-procesos_132_13096405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/112539f1-3dd3-44cc-a0f5-37689e0547f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El suceso, los procesos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sucesión endiablada de noticias nos hace reaccionar ante cada suceso, pero este martilleo constante nos despista respecto a los procesos. Antes se hablaba de coyuntura y de estructura, el despiste es igual de monumental</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a nos levantamos con un apag&oacute;n total y el mundo parece fundirse en negro; al terminar el 'suceso' la algarab&iacute;a se mezcla con las quejas airadas. Otro d&iacute;a unos j&oacute;venes mueren batidos por un mar furioso despu&eacute;s de que un puente sin due&ntilde;o cediera a la desidia; la indignaci&oacute;n &mdash;razonable&mdash; de las personas se traduce en la performance ya sin efectos de una manifestaci&oacute;n (m&aacute;s). En medio un bombardeo, dos bombardeos, mil bombardeos; surge una nueva plataforma que propone concentrarse para ponerse en el lado moralmente decente de la Historia. Mientras, un acuerdo comercial de la Uni&oacute;n Europea y los agricultores y ganaderos se dan cuenta de que sus car&iacute;simos tractores &uacute;ltimo modelo quedan bien colapsando las ciudades para denunciar la coyuntura, aunque su problema tiene m&aacute;s que ver con la estructura.
    </p><p class="article-text">
        La lista podr&iacute;a ser infinita porque parte de la estrategia de la desinformaci&oacute;n es la fragmentaci&oacute;n de la realidad en miles de 'sucesos', en noticias que nos alarman, provocan una ola gigante y que, una vez surfeadas, no dejan huella en la playa de nuestra pinche memoria menguada.
    </p><p class="article-text">
        Los sucesos nos est&aacute;n mermando, taladran la comprensi&oacute;n de los procesos en los que estamos inmersos, nos despistan de esa b&uacute;squeda de la verdad que nos hace humanas, mueven el foco de lo importante &mdash;las estructuras&mdash; para dejarnos enmara&ntilde;adas en las coyunturas que cargan los diablos &mdash;tan humanos como presidenciables&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacemos ante este sin fin de 'sucesos' que nos aturden? &iquest;C&oacute;mo reaccionamos ante el ruido blanco en que se han convertido las noticias o las cafeter&iacute;as? &iquest;C&oacute;mo nos protegemos de lo que Leonardo da Jandra denominaba como la &ldquo;desolada intemperie del escepticismo&rdquo;?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Generemos espacios de formación, de pensamiento crítico y de valoración ponderada para huir de las trincheras, de las reacciones emocionales ante todo —y ante todos—, de la negación de lo racional porque no coincide con nuestros prejuicios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Paremos un instante. Baj&eacute;monos del ritmo de Instagram y volvamos al papel y al bol&iacute;grafo. Cierto primitivismo austero nos puede salvar de este camino &mdash;aparentemente inevitable&mdash; hacia el abismo. Aprendamos a enfocar nuestra ira, nuestra rabia, nuestro descontento hacia las estructuras y entendamos que los 'sucesos', las coyunturas, no explican casi nada, solo son destellos de las bengalas que los poderes m&aacute;s enquistados nos lanzan para autoprotegerse &mdash;al igual que hacen los aviones de guerra para despistar a los misiles enemigos&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, entendamos que el debilitamiento de lo p&uacute;blico, la subcontrataci&oacute;n de casi todos los servicios y los micropoderes dentro de la exigua administraci&oacute;n p&uacute;blica provocan algunos de los males estructurales que luego se pueden traducir en 'sucesos' escandalosos. Admitamos que estamos expuestos a la mentira como sistema de confusi&oacute;n y que tenemos la obligaci&oacute;n ciudadana de arrancar de ra&iacute;z las zarzas que no nos dejan ver la realidad tal como es. 
    </p><p class="article-text">
        Generemos espacios de formaci&oacute;n, de pensamiento cr&iacute;tico y de valoraci&oacute;n ponderada para huir de las trincheras, de las reacciones emocionales ante todo &mdash;y ante todos&mdash;, de la negaci&oacute;n de lo racional porque no coincide con nuestros prejuicios. Practiquemos la &ldquo;imparcialidad hom&eacute;rica&rdquo; y dejemos de negar lo bueno del adversario y lo podrido del amigo. Pongamos sentido y an&aacute;lisis de los procesos en cada conversaci&oacute;n familiar, en cada caf&eacute; de media ma&ntilde;ana. No entremos en esta espiral de confusi&oacute;n en la que el bombardeo de 'sucesos' nos instala.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que suena demasiado generalista, pero es que a las estructuras no se las merma con petardos ni con bengalas, sino con cargas de fondo. Y nos debemos convertir en eso, en cargas de fondo dispuestas a asumir, adem&aacute;s, que si queremos cambiar algo deberemos ser protagonistas &mdash;contradictorios siempre&mdash; del mismo. Criticar las estructuras desde la barrera es como asistir a las coyunturas desde el sof&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/suceso-procesos_132_13096405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 20:21:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El suceso, los procesos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante el vicio de inaugurar la virtud de mantener]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/vicio-inaugurar-virtud-mantener_132_13077868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2014de0d-731a-47cb-bab1-7c4c1fed6d90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante el vicio de inaugurar la virtud de mantener"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política cántabra sufre de inflación de infraestructuras. Inaugurar gusta, mantener poco: son poco eróticas las fotos del sostenimiento de aquello que un día se presentó a bombo y platillo</p></div><p class="article-text">
        Cuando la pelea es por la responsabilidad de mantener lo que un d&iacute;a se construy&oacute;, la l&iacute;nea de la memoria se diluye. Nadie recuerda ya las infograf&iacute;as que present&oacute; este o aquel alcalde para presumir de proyectos; nadie se pregunta c&oacute;mo estaba estructurado el presupuesto de dicha idea; cu&aacute;nto dinero estaba previsto para su mantenimiento; qu&eacute; idea de gesti&oacute;n hab&iacute;a o no hab&iacute;a detr&aacute;s de la alegr&iacute;a de cortar la cinta.
    </p><p class="article-text">
        Este es un drama de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Hay una cierta obsesi&oacute;n por construir e inaugurar infraestructuras visibles: un aeropuerto in&uacute;til por aqu&iacute;, un nuevo museo elitista por all&aacute;, un parking sin modelo de gesti&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de su privatizaci&oacute;n, un puente sobre un abismo, un telef&eacute;rico hacia la niebla o un columpio de dimensiones absurdas&hellip; Lo importante es inaugurar cosas que se vean, que llamen la atenci&oacute;n de los medios que transmitan la falsa idea de acci&oacute;n donde solo hay construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, las ca&ntilde;er&iacute;as hacen agua, las ratas se mueven felices en los pliegues de lo visible, los cimientos se agrietan con el paso de los a&ntilde;os, las casas de cultura y los museos p&uacute;blicos tienen el nombre y un portero pero no cuentan con presupuesto suficiente para llevar a cabo un proyecto serio de agitaci&oacute;n cultural.
    </p><p class="article-text">
        Conduzco por la A-67 y puedo ver varias se&ntilde;ales verticales que anuncian que el firme est&aacute; en mal estado. Se agradece la informaci&oacute;n despu&eacute;s de kil&oacute;metros de baches, huecos y parches cutres. Subo en autob&uacute;s por Ruamayor en Santander y los viajeros refunfu&ntilde;an a cada salto provocado por el mal estado de la calle. Me siento en una de las 'elegantes' salas del ruinoso Palacio de Festivales y no logro aguantar las dos horas de la obra de teatro porque la espalda chilla en el silencio del espect&aacute;culo ante la maltrecha butaca asignada. Camino y observo decenas de estaciones de recogida neum&aacute;tica de basura envueltas como un bocadillo para evitar que alguien utilice lo que no funciona. Intento recorrer un tramo de la llamada &ldquo;movilidad vertical&rdquo; que cuenta con cinco tramos entre escaleras y rampas y hago memoria y no logro recordar cu&aacute;ndo funcionaron todas el mismo d&iacute;a. Veo en decenas de pueblos antiguas escuelas o instalaciones restauradas pero sin uso real igual que chapoteo en los charcos de las plazas reci&eacute;n inauguradas pero en las que la m&iacute;nima lluvia genera piscinas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; es que han logrado que todos nos fijemos tanto en lo nuevo que jam&aacute;s preguntamos por lo existente. Cuando hay un accidente de gravedad (como el de El Bocal) se publican decenas de historias sobre el mal estado de muchas de estas infraestructuras pero tambi&eacute;n sabemos &mdash;y los responsables pol&iacute;ticos tambi&eacute;n&mdash; que todo se olvida, incluso aquello en lo que nos va la vida.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; siempre me acosan las preguntas del 'despu&eacute;s'. &iquest;Hay presupuesto para el personal cualificado necesario para la nueva sede del MUPAC?, &iquest;cu&aacute;nto nos cuesta en dinero y en salud el mal mantenimiento de las escaleras mec&aacute;nicas de Santander?, &iquest;qu&eacute; proyecto de mantenimiento est&aacute; contemplado para La Lechera?, &iquest;qui&eacute;n sostiene la actividad en los supuestos 17 centros comunitarios de los que presume el Gobierno de Cantabria?, &iquest;por qu&eacute; nadie nos dijo que Cohorte Cantabria no tendr&iacute;a capacidad para procesar la informaci&oacute;n que ha recabado gracias a la generosidad de la ciudadan&iacute;a?, &iquest;qui&eacute;n nos deber&iacute;a contar qu&eacute; pas&oacute; con la multimillonaria inversi&oacute;n de Smart City en Santander?, &iquest;qu&eacute; hacemos con el nuevo y est&eacute;ril mobiliario urbano instalado en la capital para la supuestas gestiones con la tarjeta ciudadana inexistente?, &iquest;qui&eacute;n responde tantas inversiones inauguradas y jam&aacute;s &uacute;tiles?, &iquest;c&oacute;mo conviviremos con tantos elefantes blancos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/vicio-inaugurar-virtud-mantener_132_13077868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 19:30:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ante el vicio de inaugurar la virtud de mantener]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santander,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nueva y peligrosa barra del bar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/nueva-peligrosa-barra-bar_132_13058207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b4398eb-484a-4898-b772-e55946f59cac_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138404.jpg" width="3807" height="2142" alt="La nueva y peligrosa barra del bar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los comentarios a las noticias digitales se han convertido en un espacio tóxico donde cualquiera insulta, condena o vomita sin dejar huella. Algo hay que hacer para acabar con el barro de esta cancha de juego trucada</p></div><p class="article-text">
        La barra del bar siempre ha sido el hogar de los expertos en la nada. Acodados en el hueco protector del espacio sin l&iacute;mite, los comentaristas del todo han practicado desde siempre el 'opinionismo agudo' sobre cualquier tema que se cruzaba por sus t&oacute;rridas mentes. Daba &mdash;da&mdash; igual si se trataba de f&uacute;tbol, de guerras, de econom&iacute;a o de igualdad. En la barra del bar siempre se tiene una opini&oacute;n, osada, incontrolable, irresponsable casi siempre, pero ha sido una forma de 'libertad' muy al gusto de la presidenta de la comunidad aut&oacute;noma que se cree lideresa del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El personaje de la barra que da el paso de sentarse en la mesa, pierde fuelle. Es como si hubiera que estar de pie para que las 'ideas' fluyan, para que la boca se convierta en un buz&oacute;n, para retroalimentarse con otros opinadores de bar. Porque esto de hablar sin tiento no solo es contagioso, sino que logra la multiplicaci&oacute;n hasta el infinito gracias al roce con 'los' otros &mdash;el masculino lo subrayo porque esta vieja enfermedad afecta especialmente a los varones, aunque haya mujeres que se hayan aventurado a este deporte de riesgo sin riesgos&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        La tradicional barra del bar &mdash;que sigue siendo una cancha de juego embarrada para expertos en tumultos mentales&mdash; sigue vigente pero tiene unas normas b&aacute;sicas. El que habla lo hace a cara descubierta, todos los que le rodean suelen conocer su nombre e, incluso, su domicilio, y, cuando se pasa de frenada, suele asumir las consecuencias &mdash;aunque est&aacute;n terminen en una llamada al 091&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        No ocurre lo mismo en el nuevo <em>opinadero</em> an&oacute;nimo de internet. Llevo unos d&iacute;as indignado con los denominados como &ldquo;comentarios&rdquo; &mdash;que se parecen m&aacute;s a los v&oacute;mitos&mdash; que han prosperado como champi&ntilde;ones ante la terrible noticia del accidente en el que murieron seis j&oacute;venes en Santander. En todos los medios de comunicaci&oacute;n los opinadores de barra de bar se lanzaron a la barra digital con entusiasmo y sin contenci&oacute;n. Ni siquiera les hizo falta leer las informaciones iniciales &mdash;y parciales&mdash;, en desarrollo, sin muchos datos, para decidir culpables, dictar sentencia, descabezar a unos u a otros, comparar lo sucedido en El Bocal con Adamuz &mdash;vaya osad&iacute;a&mdash;, lanzarse de cabeza desde sus estrechas trincheras mentales a fustigar con l&aacute;tigo moralista y vengador&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; hartazgo de la sociedad de la supuesta libertad de opini&oacute;n bajo pseud&oacute;nimos o <em>nicknames</em> que borran de un plumazo la responsabilidad &mdash;moral y penal&mdash;, eliminan la huella de las tropel&iacute;as y permiten los apaleamientos p&uacute;blicos, la difusi&oacute;n de mentiras, la diseminaci&oacute;n de prejuicios terribles o el segundo de gloria de un imb&eacute;cil que, desde su m&oacute;vil, mientras regresa del curro o despu&eacute;s del goce onanista, decide sentar c&aacute;tedra a punta de eructos.
    </p><p class="article-text">
        Creo, sinceramente, que los medios de comunicaci&oacute;n digitales deber&iacute;an plantearse muy en serio limitar los comentarios a aquellas personas que se identifiquen con su nombre completo y su DNI &mdash;como se hac&iacute;a antes en las Cartas a la Direcci&oacute;n&mdash;. Todo lo dem&aacute;s es postureo democr&aacute;tico que socava la democracia con cada uno de los comentarios perversos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/nueva-peligrosa-barra-bar_132_13058207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 20:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nueva y peligrosa barra del bar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Opinión pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Objetivo: despolitizar el 8M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/objetivo-despolitizar-8m_132_13041756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa14b01c-b9fe-4a0e-86a8-5d6f09a6f3f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Objetivo: despolitizar el 8M"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los discursos centrados en la "igualdad" han ido vaciando políticamente el 8M hasta que muchas mujeres y colectivos han llegado a asumir ese discurso</p></div><p class="article-text">
        Nadie puede estar en contra de la igualdad. Suena bien. Igual que suena bien la fraternidad&hellip; o la libertad. Pero ya sabemos que a los conceptos los carga el diablo &mdash;del sistema&mdash; y que hay que escuchar con atenci&oacute;n para que no nos den veneno por miel y que, as&iacute;, nos fastidien la pancarta. Lo hemos vivido con &ldquo;libertad&rdquo;, el concepto que han llevado al l&iacute;mite l&iacute;deres populistas-elitistas como (Isabel D&iacute;az) Ayuso, (Javier) Milei o el mism&iacute;simo (Donald) Trump.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que hoy quiero prender las alarmas sobre la &ldquo;igualdad&rdquo; y su relaci&oacute;n con el 8M. El origen del 8 de marzo es reivindicativo. Mujeres trabajadoras en huelga contra un sistema de explotaci&oacute;n patriarcal brutal. Y la prueba de que los estados y las empresas han logrado despolitizar el d&iacute;a es que lo han convertido en una especie de d&iacute;a de fiesta y en las manifestaciones, adem&aacute;s de las feministas luchadoras, podemos ver a consejeras y concejalas del Partido Popular o a <em>se&ntilde;oros</em> de todos los espectros pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n constatamos que hay empresas que convocan carreras como las del d&iacute;a de lucha contra el c&aacute;ncer o que se ponen lazos morados en los escaparates como se pone un cartel por el <em>Black Friday</em>. Alguien podr&iacute;a decir que eso es bueno, que eso significa que el mensaje cala. Pero no, lo que ocurre es que el verdadero mensaje antipatriarcal, profundamente anticapitalista y radical del 8M se va vaciando hasta quedarse en lemas f&aacute;ciles que no molestan a nadie.
    </p><p class="article-text">
        Una de las estrategias para intentar despolitizar el 8M y, as&iacute;, todas las luchas feministas, es apelar a la &ldquo;igualdad&rdquo; como mantra. La feminista boliviana Mar&iacute;a Galindo dir&iacute;a: &ldquo;&iquest;Igualdad hombre-mujer? No, gracias&rdquo;. Y tiene sentido. La igualdad que pregonan las campa&ntilde;as oficiales y algunas oficiales es la del hombre y la mujer en clave patriarcal. Es decir, que la mujer se acerque al hombre en derechos, pero sin transformar ni un &aacute;pice las estructuras de opresi&oacute;n que el patriarcado ha sabido mantener intactas. 
    </p><p class="article-text">
        Galindo nos recuerda que &ldquo;hay un feminismo que se ha empantanado en el discurso de la igualdad de derechos. Un discurso que es obsoleto, reaccionario y vac&iacute;o&rdquo;. Porque el asunto no consiste en cobrar lo mismo (que tambi&eacute;n) o en legislar para frenar los abusos sexuales o la violencia de g&eacute;nero (que por supuesto), sino que el objetivo es &ldquo;despatriarcalizar&rdquo; nuestras sociedades y eso significa desmontar las estructuras culturales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que reproducen unos roles de g&eacute;nero en los que las mujeres (casi) siempre salen perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Si el futuro de la igualdad es que las mujeres ocupen el terrible espacio patriarcal de los hombres, habremos avanzado poco. 
    </p><p class="article-text">
        El 8M es el momento para reivindicar cambios profundos y no solo la &ldquo;igualdad&rdquo; formal. El 8M o es antirracista, antibelicista, anticolonial o anticapacitista (entre otros anti imprescindibles) o es solo perform&aacute;tico. Es el riesgo del 'gatopardismo' de la igualdad: proclamar un cambio de todo para que no cambie (casi) nada.
    </p><p class="article-text">
        El domingo, en la manifestaci&oacute;n convocada con motivo de esta fecha simb&oacute;lica, volveremos a ver en las calles a feministas que s&iacute; reclaman esa &ldquo;despatriarcalizaci&oacute;n&rdquo; caminando junto a las personas que cada d&iacute;a atornillan un sistema brutal en el que, gracias a los discursos y las pol&iacute;ticas de la igualdad, las mujeres podr&aacute;n vivir sin ser violad, pero seguir&aacute;n siendo las cuidadoras sin salario, las principales responsables de la gesti&oacute;n y administraci&oacute;n de los hogares sin reconocimiento alguno, las portadoras de una especie de inseguridad cultural, las que se tienen casi que justificar por existir, pero siempre podr&aacute;n apelar a las leyes placebo de la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Esto ocurre, adem&aacute;s, en la ofensiva antifeminista de una gran parte de la sociedad patriarcal que permite hablar de igualdad, pero que llama radicales, 'feminazis' o descabezadas a las mujeres feministas que s&iacute; meten los dedos en las llagas. As&iacute; que, eso, a repolitizar las luchas, las calles, las vidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/objetivo-despolitizar-8m_132_13041756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 21:51:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Objetivo: despolitizar el 8M]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[8M,Igualdad,Violencia machista,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué nos hace seres humanos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/seres-humanos_132_13021495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/965bd2df-2547-44f2-a653-2399796a1e1a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué nos hace seres humanos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sentido de la vida de los seres humanos se ha ido diluyendo en la maraña del capitalismo y de la competencia. Re-humanizarnos es el primer paso para dejar un futuro posible a las generaciones que aún no han nacido</p></div><p class="article-text">
        Cuando escucho a la gente cuyo pensamiento me inspira suele terminar apareciendo el termino re-humanizaci&oacute;n. Jos&eacute; Luis Ca&ntilde;as lo resume as&iacute; de sencillo: &laquo; Si identificamos la deshumanizaci&oacute;n con la p&eacute;rdida del sentido de la vida concluimos que la recuperaci&oacute;n del sentido de la vida coincide con un proceso de rehumanizaci&oacute;n&raquo;. Y en eso estamos embarcados a&uacute;n sin saberlo.
    </p><p class="article-text">
        Hace d&eacute;cadas Frantz Fanon nos ense&ntilde;&oacute; que el colonizador determina los diferentes grados de humanidad, cu&aacute;nto se acerca el colonizado al ser humano ideal que, obviamente, en la &eacute;poca de los grandes imperialismos, se trataba de un hombre blanco, ilustrado, capitalista, de cultura cristiana y heterosexual, entre otros elementos. Todo lo que no encajaba en ese estrech&iacute;simo molde era considerado no humano o subhumano y, en caso de querer ser tratado como humano deb&iacute;a asimilarse al modelo colonial.
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XXI hemos deshumanizado no solo a muchos m&aacute;s otros que nunca, sino que esa deshumanizaci&oacute;n &mdash;radical, industrial, masiva&mdash; ha terminado por socavar incluso el sentido de la vida de aquellos que determinaban quien era suficientemente humano para tener derechos, quien pod&iacute;a ser considerado un igual. En los tiempos del neoliberalismo &mdash;ese que ahora agoniza al ritmo del anarcocapitalismo&mdash; a los derechos sociales se acced&iacute;a en este lado del mundo a trav&eacute;s del empleo. Las y los desempleados de larga duraci&oacute;n, las personas mayores ya en edad &ldquo;no activa&rdquo;, las personas con discapacidades importantes o las infancias entraban en una categor&iacute;a extra&ntilde;a de sub-humanizaci&oacute;n, una especie de zombis que, en el caso de las infancias, deb&iacute;an ser tutelados hasta adquirir la plenitud de su humanidad (laboral, claro est&aacute;) y que en el caso del resto de seres no productivos o poco productivos (desde el punto de vista laboral, claro est&aacute;) deb&iacute;an ser gestionados como residuos para ver qu&eacute; se pod&iacute;a &ldquo;aprovechar&rdquo; de ellos y ellas.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de gestionar la humanidad fue fruto de la colonizaci&oacute;n interna. Porque, eso no nos lo contaron, para expandir el imperio en el afuera, hab&iacute;a que colonizar tambi&eacute;n a la poblaci&oacute;n propia. Colonizar no es m&aacute;s que clasificar, ordenar el mundo seg&uacute;n una jerarqu&iacute;a deshumanizante a mayor beneficio de unos poquitos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aunque tarde, nos hemos dado cuenta. Y, como me dec&iacute;a hace unos d&iacute;as Fernando G&oacute;mez Aguilera &mdash;ese c&aacute;ntabro tan desconocido en la tierra pero tan importante en el tejer de voluntades&mdash;, cada vez m&aacute;s personas pensantes encuentran en la rehumanizaci&oacute;n la tarea fundamental para dejar un futuro posible diferente a este presente dist&oacute;pico.
    </p><p class="article-text">
        La clave estar&aacute; en determinar qu&eacute; nos hace seres humanos, que nos permite mirar al otro y a la otra como equivalentes, aunque no coincidamos en muchos de nuestros pensamientos. Una de las claves la apunt&oacute; ya en 1902 Piotr Kropotkin cuando, en El apoyo mutuo, nos ayud&oacute; a entender que nuestra especie se diferencia de otras en que progresa cuando nos ayudamos, cuando cuidamos de quien lo necesita, cuando la debilidad no es un problema, sino una constancia. Todas y todos somos d&eacute;biles, todas y todos necesitamos ayuda, todos y todas necesitamos de los otros y las otras. Esa dependencia que, por culpa de las leyes y de algunos expertos, parece un problema, es lo contrario: esa dependencia quiz&aacute; es lo que nos haga humanos y humanas.
    </p><p class="article-text">
        No hay una respuesta simple a la pregunta que encabeza este texto, pero es que las respuestas cortas suelen tener trampa. Las preguntas nos ayudan a complejizar la vida, a dudar de nuestros imaginarios, nos empujan a lugares insospechados en donde rehumanizarnos casi sin darnos cuenta. Lo que s&iacute; me parece evidente es que la humanidad no la puede determinar nadie desde fuera (ni un comit&eacute; de expertos ni un partido pol&iacute;tico), seremos nosotras las que le demos un nuevo contenido que, quiz&aacute;, no sea innovador, pero que, desde luego, es necesario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/seres-humanos_132_13021495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 21:36:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué nos hace seres humanos?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huelgas, fragmentación y algunas castas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/huelgas-fragmentacion-castas_132_13000295.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2cab16f-02fd-4520-8265-7d64e5746905_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Huelgas, fragmentación y algunas castas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podría entender que haya un Estatuto Marco del sector salud porque tienen algunas particularidades, pero no parece razonable que algunos médicos quieran el suyo propio</p></div><p class="article-text">
        La democracia era eso. O era lo que nos dec&iacute;an. Pero o dej&oacute; de serlo o nunca lo fue. La democracia part&iacute;a de la base de que todos somos iguales (ante la ley, o en derechos, como quieran verlo) y que la maquinaria funcionaba cuando la mayor&iacute;a particip&aacute;bamos del engranaje. Escrib&iacute;a el soci&oacute;logo franc&eacute;s Alain Touraine: &ldquo;El fundamento de la democracia estriba en la participaci&oacute;n m&aacute;s activa posible del mayor n&uacute;mero posible en la formaci&oacute;n y la aplicaci&oacute;n de las decisiones pol&iacute;ticas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero a lo que asistimos es a la fragmentaci&oacute;n. Por todos lados, en todos los sectores, en cada grup&uacute;sculo humano. Es esa cultura heredada del franquismo del &ldquo;&iquest;qu&eacute; hay de lo m&iacute;o&rdquo; llevada a un &ldquo;&iquest;qu&eacute; hay de lo nuestro?&rdquo; tan estrecho &mdash;o fragmentado&mdash; como peque&ntilde;as son las trincheras de lo &ldquo;nuestro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores del sector de los tornillos de cabeza avellanada marchan por lo suyo hasta que lo consiguen. Poco se les ve en las protestas a favor de la educaci&oacute;n p&uacute;blica o de la acogida con derechos de los menores migrantes. Los especialistas en trufas de invierno no suelen reclamar mejores condiciones para las trabajadoras de la trufa blanca. Las migrantes blancas de Ucrania no se preocupan por las migrantes negras de Costa de Marfil y los defensores del animalismo se congelan cuando el ICE se pone en marcha contra los humanos.
    </p><p class="article-text">
        En fin, fragmentaci&oacute;n y trincheras peque&ntilde;as para que nadie se preocupe del com&uacute;n, para no tener que mirar a los ojos del otro mientras defendemos peque&ntilde;os logros, a veces privilegios, otras veces, solo distinci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Eso me parece a m&iacute; cuando asisto con estupor a la huelga de clase que acontece en estos d&iacute;as. Me refiero a la clase m&eacute;dica, que siempre fue &ldquo;diferente&rdquo; y quiere serlo para siempre. Podr&iacute;a entender que haya un Estatuto Marco del sector salud porque tienen algunas particularidades (aunque para eso est&aacute;n los convenios colectivos y el Estatuto de los Trabajadores y Trabajadoras), pero no parece razonable que algunos m&eacute;dicos quieran el suyo propio. Si nos ponemos as&iacute;, deber&iacute;an tener su estatuto las conductoras de ambulancias o los servicios administrativos de Atenci&oacute;n Primaria. Fabricar nuevas castas que se sumen a las ya existentes no ayuda a la convivencia ciudadana. 
    </p><p class="article-text">
        Ya es dif&iacute;cil de entender que muchos funcionarios tengan unos servicios de salud diferentes &mdash;y privatizados&mdash; a los del resto de la ciudadan&iacute;a; ya cuesta digerir que quien cobra de la p&uacute;blica atienda en la privada; ya es dif&iacute;cil soportar esta sociedad hipermedicalizada y patologizada, as&iacute; que una nueva casta no mejorar&aacute; nuestra ya precaria salud democr&aacute;tica. Claro, que tampoco ayuda que el consejero c&aacute;ntabro de Salud eche balones fuera diciendo que la huelga no es contra &eacute;l, porque eso muestra la falta de solidaridad institucional y c&oacute;mo los partidos pol&iacute;ticos profesionales convierten lo p&uacute;blico en sus peque&ntilde;as trincheras para sumar r&eacute;ditos o evitar pu&ntilde;etazos.
    </p><p class="article-text">
        Para la salud p&uacute;blica yo destinar&iacute;a todo lo necesario, sin dudarlo, pero no por casta ni por grupos con intereses corporativos, sino que, partiendo de un alto sentido de lo com&uacute;n y del bienestar de la ciudadan&iacute;a, se dise&ntilde;e un solo estatuto que contenga todo lo necesario para que las y los profesionales que trabajan en el sistema p&uacute;blico lo hagan en las mejores condiciones laborales a cambio &mdash;en el caso de los m&eacute;dicos&mdash; de ciertos niveles de exclusividad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/huelgas-fragmentacion-castas_132_13000295.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 20:20:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Huelgas, fragmentación y algunas castas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Médicos,Huelga,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A la espera del tsunami]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/espera-tsunami_132_12980767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44ee2730-8745-4c60-ba42-b1894f0764d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A la espera del tsunami"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el tsunami se acerca suelen darse dos reacciones: la espera pasiva, negligente, o salvarse a uno mismo y a los más cercanos. Ante las olas que se avecinan ninguna de estas opciones es buena</p></div><p class="article-text">
        La inacci&oacute;n a veces se parece a lanzarse a un precipicio. Nos avisan de tormentas brutales, de posibles tsunamis, de ciclog&eacute;nesis explosivas con nombres de vecino de pueblo y nos sentamos frente al televisor a que nos confirme que tenemos el agua al cuello cuando la humedad hace d&iacute;as que nos llegaba a las pantorrillas. Atrapados en un s&iacute;ndrome que combina la ceguera ante el devenir y una abulia apabullante, nos vemos atrapados en una inercia que por, aparentemente c&oacute;moda, no es menos peligrosa.
    </p><p class="article-text">
        Nos avisan del impetuoso avance de la ultraderecha, del retroceso democr&aacute;tico, de la imposici&oacute;n de morales &uacute;nicas, de un 'tsunami' pol&iacute;tico y social que amenaza con aplanar las diferencias y reprimir la diversidad&hellip; y nos conformamos con ver 'LaSexta Explica' para ver si, as&iacute;, entendemos lo que ya est&aacute; diagnosticado.
    </p><p class="article-text">
        Si nos ponemos pedantes &mdash;y mi tendencia a la pedanter&iacute;a es casi un trastorno&mdash; me referir&iacute;a al concepto acu&ntilde;ado por el soci&oacute;logo Anthony Giddens: &ldquo;seguridad ontol&oacute;gica&rdquo;, que traducido al castellano pedestre no es m&aacute;s que una relaci&oacute;n &ldquo;despreocupada&rdquo; con el mundo pr&oacute;ximo, donde todo se espera que funcione y donde confiamos que nuestra trayectoria vital no est&eacute; en riesgo o no sea puesta en juego. Pero lo est&aacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esperar el tsunami en la mecedora no nos pone a salvo, sino que nos condena… y las predicciones nos hablan de inmensas olas de color verde que se aprovechan del cabreo y de la frustración de los votantes-consumidores para imponer un mundo gris</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esperar el tsunami en la mecedora no nos pone a salvo, sino que nos condena&hellip; y las predicciones nos hablan de inmensas olas de color verde que se aprovechan del cabreo y de la frustraci&oacute;n de los votantes-consumidores &mdash;hace tiempo que dejamos de ser ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica&mdash; para imponer un mundo gris en el que el miedo sustituye a la esperanza y los espejos sustituyen a las ventanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras, personas normales como nosotras que ten&iacute;an un pensamiento conservador &mdash;es decir: retr&oacute;grado, contrario a la idea de progreso, pero a&uacute;n no totalitario&mdash; desplazan su ideolog&iacute;a para surfear esas olas y no perder poder o sensaci&oacute;n de control. Sentados en su &ldquo;seguridad ontol&oacute;gica&rdquo; nos empujan al precipicio mientras nosotros seguimos en el sof&aacute; de casa esperando que algo nos salve.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es tan peligroso el &ldquo;desplazamiento&rdquo; populista de muchos miembros del Partido Popular &mdash;sin pueblo&mdash; en Cantabria o del Partido Socialista que cada vez lo es menos. Por eso es dif&iacute;cil pasar por alto lo acontecido en Cartes o la indolencia generalizada ante el avance inexorable de la precariedad vital.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el tsunami se acerca suelen darse dos reacciones: la espera pasiva, negligente, o salvarse a uno mismo y a los m&aacute;s cercanos. Ante las olas que se avecinan ninguna de estas opciones es buena. Hay que prevenir en com&uacute;n, aliarse, enredarse, dejarse contaminar. La pureza ideol&oacute;gica sirve de poco cuando el ICE aparece o cuando el Parlamento Europeo aprueba, como hizo el martes, normas que externalizan a&uacute;n m&aacute;s nuestras fronteras y legalizan los campos de concentraci&oacute;n de migrantes no deseados &mdash;los que son un &ldquo;castigo&rdquo; para algunos pueblos, ya saben&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Ante el tsunami, ni estupor ni &ldquo;seguridad ontol&oacute;gica&rdquo;: reacci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/espera-tsunami_132_12980767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 20:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A la espera del tsunami]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cantabria se desploma a la penúltima posición en el porcentaje de lectores de libros por ocio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/cantabria-desploma-penultima-posicion-porcentaje-lectores-libros-ocio_1_12961380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6882fc42-25fe-4e6d-8f26-6bba3fb6450a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cantabria se desploma a la penúltima posición en el porcentaje de lectores de libros por ocio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El último Barómetro sobre Hábitos de lectura y compra de libros en España deja a la comunidad autónoma muy lejos de la media nacional de personas que leen libros por ocio</p></div><p class="article-text">
        Los datos de lectores y lectoras en Espa&ntilde;a solo traen buenas noticias en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Aunque Cantabria no se sume a esta ola. Muy lejos de la media nacional de personas que leen libros por ocio (66,2%), Cantabria se sit&uacute;a la pen&uacute;ltima de las 17 comunidades aut&oacute;nomas, solo por encima de Extremadura, con un 61,4%, cinco d&eacute;cimas menos que en 2020.
    </p><p class="article-text">
        Este dato figura en el &uacute;ltimo <a href="https://federacioneditores.org/la-lectura-por-ocio-sigue-creciendo-en-espana-el-662-de-la-poblacion-lee-libros-en-su-tiempo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bar&oacute;metro sobre H&aacute;bitos de lectura y compra de libros en Espa&ntilde;a 2025</a>, que public&oacute; a finales de enero la Federaci&oacute;n de Gremios de Editores de Espa&ntilde;a, del que no forma parte tampoco Cantabria.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad aut&oacute;noma cae as&iacute; un puesto en este listado de lectores y lectoras de libros en el tiempo libre ya que en 2024 hab&iacute;a sido antepen&uacute;ltima y en 2023 era la decimoprimera comunidad en el listado de 17. Desde 2023, de hecho, el porcentaje de lectores por ocio ha ca&iacute;do ocho d&eacute;cimas.
    </p><p class="article-text">
        Este dato contrasta con la posici&oacute;n de Cantabria en la compra de libros que no sean de texto (de estudio). En 2024, la comunidad era la sexta donde m&aacute;s se compraba, con una media de 8,5 libros por persona. Sin embargo, volv&iacute;a a caer al fondo de la lista en el apartado de compra de libros de texto, siendo la tercera donde menos se compran.&nbsp;El bar&oacute;metro de 2025 todav&iacute;a no ha hecho p&uacute;blicos estos datos sobre compra de libros en ese ejercicio.
    </p><h2 class="article-text">Perfil generacional</h2><p class="article-text">
        El perfil de lectores y lectoras de libros en Espa&ntilde;a apunta en 2025 a que la mayor&iacute;a (66,2%) lee por placer y que un 27,5% lo hace por trabajo y estudio. Pero lo que sigue confirmando este bar&oacute;metro, auspiciado por el Ministerio de Cultura, es que el mito sobre un supuesto bajo &iacute;ndice de lectura juvenil es eso: un mito. El 84,9 de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 10 a 14 a&ntilde;os lee libros y la media es muy alta (11,2 libros al a&ntilde;o). En el caso de los adolescentes y j&oacute;venes de 15 a 18 a&ntilde;os el porcentaje es de 72,6%. 
    </p><p class="article-text">
        Si se revisan agrupaciones de edad mayores, el 76,9% de las personas entre 14 y 24 a&ntilde;os lee libros, mientras el porcentaje de las personas de 25 a 65 a&ntilde;os que leen en su tiempo libre se queda en el 67%, casi 10 puntos menos. Estos porcentajes muestran una evoluci&oacute;n constante desde 2017, cuando los lectores por placer eran el 70,7% en la franja de 14 a 24 a&ntilde;os y el 60,8% en la de 25 a 65 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El 58% de las personas mayores de 65 a&ntilde;os lee por placer y es en ese grupo donde el aumento es mayor, ya que en 2017 solo lo hac&iacute;a el 45% de esas personas. La incorporaci&oacute;n de personas con m&aacute;s instrucci&oacute;n acad&eacute;mica al grupo de mayores puede explicar estos 13 puntos de aumento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/cantabria-desploma-penultima-posicion-porcentaje-lectores-libros-ocio_1_12961380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 22:29:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cantabria se desploma a la penúltima posición en el porcentaje de lectores de libros por ocio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Lectura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Castigos a la ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/castigos-ciudadania_132_12961425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c223e8f-5185-422e-933a-6601833db949_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Castigos a la ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Castigo, el que ha recibido la ciudadanía por parte de la Policía Local de Santander. Castigo, la privatización de la salud pública. Castigo, la especulación con los alquileres o el derroche festivo para el turismo. Castigo, esta estúpida sensación de no pintar nada</p></div><p class="article-text">
        Hay castigo y castigos. Por ejemplo, el castigo a <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/alcaldesa-cartes-paraliza-hogar-acogida-menores-migrantes-aduciendo-motivos-urbanisticos_1_12960003.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la torpeza pol&iacute;tica, a la xenofobia y al populismo que ha mostrado la alcaldesa de Cartes</a> deber&iacute;a ser la dimisi&oacute;n. Ser&aacute; un castigo menor por el da&ntilde;o provocado, pero, al menos, se lanzar&iacute;a el mensaje claro de que al frente de las instituciones solo pueden estar personas de profundas convicciones dem&oacute;cratas y basadas en los derechos humanos. Cada d&iacute;a en el puesto de una alcaldesa como esta es un castigo para los que creemos en el bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras ese castigo no llega, la ciudadan&iacute;a s&iacute; es castigada cotidianamente con el desd&eacute;n y la arbitrariedad de una parte &mdash;una veces mayor y otras menor&mdash; de las autoridades, los funcionarios y los empresarios que sostienen el armaz&oacute;n de esta sociedad. Y lo vamos a ver con claridad.
    </p><p class="article-text">
        Castigo es saber, a toro pasado, que los agentes de la Polic&iacute;a Local de Santander &mdash;esos que tan poco se ven&mdash; <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/alcaldesa-santander-dice-policia-local-interpuso-2-400-multas-semana_1_12955762.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han multiplicado por diez las multas para presionar al Ayuntamiento</a> en un conflicto laboral. Demuestra que la ley no es ni igual para todos ni igual todo el tiempo y que el margen de arbitrariedad en manos de estos funcionarios es escandaloso. Un castigo p&uacute;blico para mayor beneficio de sus uniformes y de sus condiciones laborales (aclaraci&oacute;n: las multas hay que pagarlas).
    </p><p class="article-text">
        Castigo es que algunos pol&iacute;ticos nos traten como tontos: ocultando informaci&oacute;n, tergiversando la realidad o manipulando los datos para tratar de convencernos de que lo evidente &mdash;<a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/informe-oficial-advirtio-convenio-privatizacion-sanitaria-aprobado-pp-compromete-presupuesto-cantabria-2042_1_12934673.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la paulatina privatizaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica</a>&mdash; no es tal y que, adem&aacute;s, se hace por nuestro bien.
    </p><p class="article-text">
        Castigo es que no podamos pagar el alquiler, que nos echen a la calle en junio para especular con la vivienda en verano, que llevemos meses oyendo hablar de medidas &ldquo;dr&aacute;sticas&rdquo; para pinchar la burbuja mientras el globo de los precios del alquiler y la venta de viviendas no deja de subir. El disciplinamiento desde la precarizaci&oacute;n es tan viejo como la movilizaci&oacute;n desde los miedos.
    </p><p class="article-text">
        Castigo es que se gasten millones y millones en decoraciones navide&ntilde;as para competir por qui&eacute;n atrae m&aacute;s turistas o m&aacute;s incautos, que se colapsen barrios y servicios por ello y que se haya asumido que es lo normal. La normalizaci&oacute;n de lo absurdo es una forma de castigo que se autoinflige la ciudadan&iacute;a de forma masoquista gracias a un clima noticioso y a unos mensajes pol&iacute;ticos que hacen que quejarse de lo que evidentemente est&aacute; mal sea lo m&aacute;s parecido a mostrar en plena calle un grave problema de salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Castigo es presenciar el pat&eacute;tico espect&aacute;culo preelectoral de los partidos pol&iacute;ticos de Cantabria incapaces de sentarse a negociar un presupuesto para que el sector p&uacute;blico pueda seguir prestando servicios con calidad, aunque antes hayamos vivido el castigo de que unos pocos decidan por la totalidad sobre qu&eacute; significa prestar servicios p&uacute;blicos de calidad.
    </p><p class="article-text">
        Castigo es leer, como una noticia positiva, que el Banco de Santander ha ganado 14.101 millones de euros en 2025 mientras una de cada cinco personas que viven en Cantabria est&aacute;n en situaci&oacute;n de pobreza y de exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Castigo es, sin duda, la 'desaparici&oacute;n' narrativa de los gazat&iacute;es, de los somal&iacute;es o de los congole&ntilde;os mientras el Partido Popular insiste en sus mentiras acerca de la tard&iacute;a y necesaria regularizaci&oacute;n administrativa de miles de trabajadores y trabajadoras de origen extranjero que sostienen varios sectores econ&oacute;micos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Castigo es esta est&uacute;pida sensaci&oacute;n de ser actores figurantes en la democracia de las formas; de no conocer el fondo de casi nada cuando se cocinan megaproyectos econ&oacute;micos basados en la especulaci&oacute;n o se vende el territorio mientras la ciudadan&iacute;a est&aacute; entretenida sabiendo d&oacute;nde para una inerte escultura de bronce. &iquest;Quieren seguir con el listado?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/castigos-ciudadania_132_12961425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 20:14:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Castigos a la ciudadanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Autoridades' veraces o la democracia asimétrica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/autoridades-veraces-democracia-asimetrica_132_12942341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1407c71-cb40-404e-b5e3-55398ea0a213_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135234.jpg" width="3833" height="2156" alt="&#039;Autoridades&#039; veraces o la democracia asimétrica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El profesorado cántabro se puede sumar a la pequeña casta que tiene presunción de veracidad en España. El atentado contra el principio de igualdad ante la ley se suma a una idea jerárquica del concepto de "autoridad pública"</p></div><p class="article-text">
        He aprendido a lo largo de los a&ntilde;os que cuando alg&uacute;n grupo de presi&oacute;n saca de paseo el concepto &ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo; es la ciudadan&iacute;a la que queda en un marco de inseguridad. Ocurre cuando las multinacionales exigen a los estados &ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo; para atornillar contratos abusivos o cesiones de derechos sobre lo p&uacute;blico amarradas en oscuros despachos. Pero en Espa&ntilde;a, bajo el mismo argumento de la &ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo;, cada vez m&aacute;s &ldquo;autoridades p&uacute;blicas&rdquo; gozan de un principio vergonzoso en una democracia real: la presunci&oacute;n de veracidad.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora tenemos que sufrir que los agentes de las fuerzas de seguridad o los inspectores de Hacienda, de Trabajo o de la Seguridad Social gozaran de este privilegio que los pone por encima de la ciudadan&iacute;a cuando hay que acudir a un tribunal. Los defensores de este principio de desigualdad argumentan que esta &ldquo;verdad premium&rdquo; aporta &ldquo;seguridad jur&iacute;dica&rdquo; a quien la posee y que no se trata de una presunci&oacute;n absoluta porque est&aacute; sometida al principio de <em>iuris tantum</em>; es decir: que su valor probatorio no impide que pueda contradecirse mediante otros medios de prueba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero los que hemos tenido que ejercer ese <em>iuris tantum</em> ante, por ejemplo, denuncias policiales, sabemos que lograr o tener pruebas que contradigan la &ldquo;verdad&rdquo; policial ni es f&aacute;cil ni est&aacute; al alcance de toda la ciudadan&iacute;a (y que muchos jueces priorizan siempre a la autoridad veraz frente a sus contradictores).
    </p><p class="article-text">
        Ahora, parece que los gremios docentes en Cantabria andan felices porque, &iexcl;por fin!, la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n les va a reconocer su propio principio de veracidad. Lo quiere hacer con una ley que ya en su formulaci&oacute;n supone un ox&iacute;moron: <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/cantabria-presenta-anteproyecto-ley-reconoce-profesorado-autoridad-publica_1_12930365.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Ley de Autoridad Docente y Convivencia Escolar&rdquo;</a>. Mezclar churras con merinas ha sido una vieja t&aacute;ctica del poder para colarnos goles y este no es menor, porque &ldquo;autoridad&rdquo; y &ldquo;convivencia&rdquo; casan mal pero funciona peor cuando esa autoridad supone &ldquo;presunci&oacute;n de veracidad&rdquo; porque la &ldquo;convivencia&rdquo; no puede producirse cuando las percepciones, opiniones o sentencias de una de las partes son verdad antes de comenzar a dialogar y cuando los sectores a los que no se les &ldquo;presume&rdquo; la veracidad tienen que andar cargando el <em>iuris tantum</em> para defenderse de la &ldquo;veracidad&rdquo; autoritaria.
    </p><p class="article-text">
        La presunci&oacute;n de veracidad es un derecho torticero (asim&eacute;trico, dir&iacute;an los juristas) que se contrapone al derecho a la igualdad y supone discriminaci&oacute;n por cuesti&oacute;n de cargo porque el testimonio de la ciudadan&iacute;a no tiene el mismo valor que el de la &ldquo;autoridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que se reconoce una nueva &ldquo;autoridad p&uacute;blica&rdquo; estamos perpetuando las jerarqu&iacute;as y la desigualdad ante la ley. De hecho, hace tiempo que las empresas de seguridad privada piden el mismo privilegio para sus empleados con uniforme y hasta se ha planteado alguna vez que los controladores de las zonas de aparcamiento limitado tengan una &ldquo;verdad&rdquo; m&aacute;s verdadera que la nuestra.
    </p><p class="article-text">
        La legislaci&oacute;n est&aacute; segregando y generando capas de poder bien diferenciadas en las que la ciudadan&iacute;a normalita es el &uacute;ltimo escal&oacute;n. Luego nos preguntamos el porqu&eacute; del enfado de la gente, las razones por las cuales hay un descr&eacute;dito generalizado de lo p&uacute;blico&hellip; Si se quiere mejorar la convivencia en las aulas, en los centros de salud o en las tiendas de comestibles hay decenas de medidas de conciliaci&oacute;n y di&aacute;logo horizontal que se podr&iacute;an tomar, pero ninguna pasa por otorgar &ldquo;presunci&oacute;n de veracidad&rdquo; a una parte de la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Los profesores y profesoras ya ejercen la autoridad &mdash;y, a veces, de forma cuestionable&mdash;. Bueno, en realidad, ejercen un micropoder muy poderoso. Ellos y ellas saben lo que pasa en las aulas, nadie m&aacute;s; ellos y ellas indagan sobre la vida familiar de su alumnado y marcan los tiempos y ritmos de miles de hogares; ellos y ellas esquivan a los consejos escolares o a su propio alumnado que, por cierto, tiene nulos espacios de participaci&oacute;n efectiva donde sus verdades tengan peso. Pero ya sabemos, son solo menores de edad, sin criterio ni verdad en su mochila.
    </p><p class="article-text">
        Esta democracia asim&eacute;trica agota. Agota ver a parte del profesorado subiendo en la pir&aacute;mide de los privilegios; a un sector importante de los m&eacute;dicos y m&eacute;dicas exigiendo un estatuto laboral propio porque mezclarse con las clases bajas de la sanidad les debe parecer indigno; a muchos polic&iacute;as antidisturbios mintiendo desde su presunci&oacute;n de veracidad mientras al ciudadano los moratones le recuerdan que su testimonio es papel mojado&hellip; El monopolio de la coerci&oacute;n ya es del Estado, dejad que dudemos de las verdades oficiales o que, al menos, nuestras verdades y las de las &ldquo;autoridades&rdquo; compartan la misma cancha y las mismas reglas cuando toque enfrentarlas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/autoridades-veraces-democracia-asimetrica_132_12942341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 19:51:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Autoridades' veraces o la democracia asimétrica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Cantabria,Docentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que oculta el silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/oculta-silencio_132_12923431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc0b2c68-c0e2-4282-81fc-0c4c15312cdf_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134707.jpg" width="3815" height="2146" alt="Lo que oculta el silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayoría de realidades acontecen en el silencio informativo. Solo el estruendo de un suceso o el escándalo de lo imprevisto parece romper la inercia a que no sepamos nada del otro</p></div><p class="article-text">
        No sabemos casi nada de casi nada. Y de lo que menos sabemos es de lo que ocurre cerca de nosotros y nosotras. &iquest;Qu&eacute; se estar&aacute; dirimiendo en municipios como Valle de Villaverde o Ruente? &iquest;Qu&eacute; provoca una reuni&oacute;n de vecinos en La Albericia o qu&eacute; insomnios atribulan las calles de La Inmobiliaria? &iquest;Qu&eacute; hicieron los migrantes que faenan en nuestros barcos mientras sus patrones viajaban en bus a protestar en Madrid? &iquest;Qui&eacute;n escuch&oacute; a qui&eacute;n en la &uacute;ltima reuni&oacute;n de escalera en la calle Pach&iacute;n Gonz&aacute;lez? &iquest;C&oacute;mo soporta esa profesora las tediosas horas de clase obligatoria en ese instituto de Laredo donde el tiempo solo se mide en ex&aacute;menes? &iquest;C&oacute;mo fue el temblor de la voz de la vecina del segundo cuando logr&oacute; articular las primeras palabras del d&iacute;a con su gato? &iquest;Qu&eacute; est&aacute; cavilando este anciano cuyos huesos, sin &eacute;l haberlo decidido, pasan varias horas en un centro de d&iacute;a donde unas chicas majas le hablan como si fuera un beb&eacute; arrugado por la vida?
    </p><p class="article-text">
        Lo cotidiano no es noticia hasta que un tren descarrilla y la obscenidad informativa nos obliga a conocer el nombre y los supuestos anhelos de ese cad&aacute;ver que ahora es solo recuerdo, o hasta que un incendio nos introduce en las casas abandonadas a prisa, o hasta que el n&uacute;mero de muertos hace valioso desplazar a un c&aacute;mara de televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las redes sociales se finge lo cotidiano y parece que todo el mundo viaja por placer, degusta comidas ex&oacute;ticas de lunes a viernes, habita casas de revista donde la chimenea arde sin crepitar si quiera, baila con otras como si esas otras fueran parte de su cuerpo estirado en el gimnasio, se embadurna con cremas que cuestan un alquiler y alquila lugares que parecen sacados de la revista Forbes.
    </p><p class="article-text">
        Hay un silencio ante la vida que nos aleja de ella. El individualismo de nuestro tiempo y este tiempo de llaves de seguridad y calefacci&oacute;n regulada saca de la mira todo aquello que huela a sudor, a humedad en la alhacena, a s&aacute;bado sin plan, a municipio sin turistas, a botas embarradas en el trabajo que no cotiza en bolsa, a incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Nos hemos quedado sin espacios para escuchar lo que acontece en silencio porque la mayor&iacute;a habitamos en la estrecha vereda que nos lleva del hogar al trabajo y del trabajo al televisor o a la pantalla del tel&eacute;fono. La plaza p&uacute;blica convertida en terraza de bar o acontecimiento, el portal del vecindario lugar de tr&aacute;nsito y saludos mascullados en la fugacidad, la cena un pedido a Globo que nos entrega un hombre que carga todos los silencios ajenos, la fiesta un escenario donde tomar selfies que luego permitan fingir un entusiasmo tan permanente como imposible.
    </p><p class="article-text">
        Los sucesos agitan ese silencio, primero, y, luego, alimentan el cabreo existencial de quienes se aburren en el d&iacute;a a d&iacute;a y solo ven la vida que otros han seleccionado para ellos en el men&uacute; del informativo televisivo o el algoritmo que ni tan siquiera entendemos.
    </p><p class="article-text">
        Tejer lazos humanos, redes de encuentro y espacios inseguros para los prejuicios ser&iacute;a un camino para romper con el oligopolio de lo que suena. Compartir los silencios con los otros y las otras, una forma de combatir este ruido blanco que cada d&iacute;a se parece m&aacute;s a una ciclog&eacute;nesis explosiva medi&aacute;tica en la que es imposible anticipar el descarrilamiento de la vida porque la bulla no permite escuchar el rechinar de los metales cuando se salen del riel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/oculta-silencio_132_12923431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 19:50:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que oculta el silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Medios de comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para creer en la política debe hacerse política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/creer-politica-debe-hacerse-politica_132_12907907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6dc403c4-198d-48fb-a9ea-77546235f287_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134279.jpg" width="5568" height="3132" alt="Para creer en la política debe hacerse política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creo y defiendo una política que trabaje para el común, provocando una participación efectiva y con consecuencias, y que rinda cuentas de lo hecho y del marco en que se hace</p></div><p class="article-text">
        Defiendo la pol&iacute;tica. Defiendo la pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; de sus miserias, de sus detractores, de los negacionistas del com&uacute;n, de los amantes de la autocracia. Defiendo tambi&eacute;n a las y los pol&iacute;ticos. No a todos y cada uno, sino a la funci&oacute;n del pol&iacute;tico, aunque no creo que representar a la ciudadan&iacute;a sea suplantarla, hablar por ella, decidir, en base a una votaci&oacute;n cada cuatro a&ntilde;os, sin volver a preguntar.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, creo y defiendo una pol&iacute;tica que trabaje para el com&uacute;n, provocando una participaci&oacute;n efectiva y con consecuencias, y que rinda cuentas de lo hecho y del marco en que se hace &mdash;&iexcl;madre m&iacute;a! Y eso que ya no es tiempo de cartas a los reyes magos de la democracia&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Bueno pues para creer en ello hay que ver lo que se hace. Y se hace muy poco. El mejor &mdash;o peor&mdash; ejemplo es el Parlamento de Cantabria. Se supone que en las democracias liberales que habitamos la soberan&iacute;a popular 'reside' en el Parlamento y la desconexi&oacute;n de esa C&aacute;mara con la ciudadan&iacute;a es el principio del fin de lo que entendemos por democracia representativa y, por lo tanto, la excusa perfecta para los neodirigentes a los que los controles, los parlamentos y los contrapesos del poder les resultan molestias para sus planes.
    </p><p class="article-text">
        Nos cuenta elDiario.es que <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/parlamento-cantabria-medio-gas-cinco-leyes-anos-medio-legislatura_1_12879310.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en dos a&ntilde;os y medio el Parlamento solo ha aprobado cinco leyes</a>. Y el balance de 2025 del poder legislativo c&aacute;ntabro nos relata que el quinto periodo de sesiones de la XI Legislatura ha terminado con tres leyes nuevas y seis que han empezado a balbucear.
    </p><p class="article-text">
        El paup&eacute;rrimo balance cuantitativo se complementa con el a&uacute;n m&aacute;s p&iacute;rrico balance ejecutivo, porque leyes aprobadas hace varios periodos de sesiones siguen durmiendo en el banquillo de los suplentes. Dos de las tres leyes aprobadas &mdash;la del Voluntariado y la de Participaci&oacute;n Ciudadana&mdash; suenan fundamentales para la salud democr&aacute;tica de nuestra sociedad, pero, de momento como en otros muchos casos previos, son solamente papel.
    </p><p class="article-text">
        Es triste constatar en el propio informe del Parlamento que en 2023 solo se aprobaron las dos leyes relacionadas con el presupuesto del Gobierno; en 2024, esas mismas dos leyes y una ley que derogaba la Ley de Memoria Democr&aacute;tica; y en 2025, la Ley del Plan Estad&iacute;stico 2025-2028, la Ley de Simplificaci&oacute;n Administrativa, la Ley de Pol&iacute;ticas de Juventud, la Ley de Voluntariado, la de creaci&oacute;n del Colegio Profesional de Terapeutas Ocupacionales de Cantabria, la de Participaci&oacute;n y una 'imprescindible' correcci&oacute;n de la Ley de Reconocimiento, Homenaje, Memoria y Dignidad a las V&iacute;ctimas del Terrorismo. 
    </p><p class="article-text">
        Pues ya estuvo. Imagino a un ciudadano cualquiera leyendo el resumen y pensando: &ldquo;Ummm, pues vaya, 35 diputados y diputadas y 46 personas contratadas por el Parlamento para ayudarles (que en 2025 han costado 2,18 millones de euros) para esta ardua tarea&hellip; ummm&rdquo;. Y claro, es dif&iacute;cil creer cuando el Parlamento se convierte en una sala de exposiciones y conferencias, o en un espacio de actos importantes respecto a casi todas las efem&eacute;rides, pero donde poco o casi nada se legisla o controla al poder ejecutivo, poco o nada se piensa en la comunidad aut&oacute;noma y en lograr que todas las comarcas se sientan representadas, no se generan marcos pol&iacute;ticos que nos permitan imaginar un futuro y tampoco hay una comunicaci&oacute;n fluida con la ciudadan&iacute;a&hellip; pues las ganas de creer se desinflan.
    </p><p class="article-text">
        Las tendencias autocr&aacute;ticas que soplan en el planeta &mdash;en 2024, por primera vez en 20 a&ntilde;os, el mundo tuvo menos democracias (88) que autocracias (91), seg&uacute;n el observatorio V-Dem&mdash; se instalan all&aacute; donde se ha perdido la fe en la pol&iacute;tica y en su funci&oacute;n articuladora de lo com&uacute;n, all&aacute; donde la pol&iacute;tica se ha alejado de la realidad y se convierte en un juego de sal&oacute;n para 'profesionales' que debaten c&oacute;mo cambiar todo para que nada cambie.
    </p><p class="article-text">
        Defiendo la pol&iacute;tica. Defiendo la pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; de sus miserias, de sus detractores, de los negacionistas del com&uacute;n y de los amantes de la autocracia. Pero hay d&iacute;as que me lo ponen muy dif&iacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/creer-politica-debe-hacerse-politica_132_12907907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 19:16:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para creer en la política debe hacerse política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El porvenir será mejor si sabes aliarte con lo invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/porvenir-sera-mejor-si-aliarte-invisible_132_12891912.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32381dfb-1349-422a-82c1-747ef6abe1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El porvenir será mejor si sabes aliarte con lo invisible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece evidente que la indolencia provoca una ceguera social irresponsable. No abrir los ojos puede parecer una buena solución coyuntural pero es la garantía de que el día que nos caiga encima el obús no lo veremos venir</p></div><p class="article-text">
        Pues ya est&aacute;. Es a&ntilde;o nuevo hemos comido &mdash;quien haya podido&mdash;, hemos visto desfiles y bombillas hasta el empacho &mdash;quien haya podido&mdash; y hemos gastado m&aacute;s de lo que ten&iacute;amos &mdash;excepto los que lo tienen todo&mdash;. Los pol&iacute;ticos locales se han hartado de fotos con tiernos infantes y las mam&aacute;s y pap&aacute;s han estirado al m&aacute;ximo su vocaci&oacute;n sufridora. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, han pasado algunas cosillas. Trump nos ha mostrado el camino del futuro en Caracas; en Gaza, los supervivientes tratan de no agonizar entre lluvias, miserias y balas mientras Israel expulsa a las pocas ONG que tratan de aliviar el abandono internacional; en Sud&aacute;n, la misi&oacute;n de la ONU ha intentado &mdash;sin &eacute;xito&mdash; que hagamos caso a la pel&iacute;cula de terror que acontece en El Fasher; en Guinea Ecuatorial hay bastantes m&aacute;s presos pol&iacute;ticos que en Caracas pero eso no interesa en la antigua metr&oacute;poli; en Ir&aacute;n matamos al manifestante porque, adem&aacute;s, los apoya el jefe del imperio decadente, y en Cantabria, a pesar de la imposibilidad de alquilar un piso o de que el 23,4% de la poblaci&oacute;n est&eacute; en riesgo de pobreza, no hemos o&iacute;do hablar a los responsables del Gobierno de ninguna soluci&oacute;n para los males cr&oacute;nicos&nbsp;&mdash;los puentes, las carreteras y los pol&iacute;gonos industriales ya han demostrado su incapacidad de frenar la precarizaci&oacute;n de la vida&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Digamos que vivimos la vida como si la vida no estuviera aconteciendo, como si alguien o 'alguienes' fueran a apa&ntilde;ar el desaguisado mundial en alg&uacute;n momento y nosotros nos fu&eacute;ramos a entrar en una cuenta de Instagram dedicada a la decoraci&oacute;n o al <em>mindfulness</em>, as&iacute;, como quien se informa de las ofertas de &uacute;ltima hora o de los poderes curativos de las hojas de la coliflor. 
    </p><p class="article-text">
        Hay un peque&ntilde;o reducto de ciudadanos y ciudadanas que caminan con la cabeza gacha, esperando lo peor, explicando a quien soporta o&iacute;rlos que estamos en una fase pre tercera guerra mundial, que 2026 es lo m&aacute;s parecido que vamos a vivir a 1935, que no hay escapatoria ante el neofascismo y su (in)moral del vencedor que aplasta, que humilla, que violenta.
    </p><p class="article-text">
        Pero la indolencia de los primeros y el pesimismo o los pron&oacute;sticos apocal&iacute;pticos de los segundos tienden al raquitismo social. Parece evidente que la indolencia provoca una ceguera social irresponsable. No abrir los ojos puede parecer una buena soluci&oacute;n coyuntural pero es la garant&iacute;a de que el d&iacute;a que nos caiga encima el <em>ob&uacute;s</em> no lo veremos venir.
    </p><p class="article-text">
        Pero el pesimismo dist&oacute;pico que se ha puesto de moda en ciertos c&iacute;rculos solo desincentiva, desmoviliza, y logra que mucha gente entre en esa rueda de la decepci&oacute;n de la que parece imposible salir. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; muy bien c&oacute;mo convencerles de lo siguiente, pero lo voy a intentar: lo que est&aacute; porvenir ser&aacute; mucho mejor que lo que vivimos hoy. La reacci&oacute;n ante la corriente fascista que se toma en este momento occidente se cocina de forma lenta. Los movimientos sociales de avanzada y las redes de apoyo entre los nadie trabajan en silencio, no en las redes sociales. Construyen conscientes de que el tiempo de la historia no es el de las noticias, que hay que tener mirada larga y paciencia. Ning&uacute;n tiempo ha sido amable para las v&iacute;ctimas del sistema liberal capitalista. La gran diferencia es que ahora la &ldquo;clase media&rdquo; &mdash;ese invento placebo post II Guerra Mundial&mdash; se siente amenazada. El porvenir venturoso no depender&aacute; jam&aacute;s de esta clase media a la que pertenezco, tampoco ser&aacute; dise&ntilde;ado por los cient&iacute;ficos o los t&eacute;cnicos sociales, no encontraremos las soluciones en Naciones Unidas ni, por supuesto,&nbsp;ser&aacute;n impulsadas por los decr&eacute;pitos imperios estadounidense o ruso, tampoco del neo (y tan viejo) imperio chino. El porvenir no ser&aacute; anunciado, ni ser&aacute; como un rayo que irrumpa. Lleva d&eacute;cadas tomando forma y es invisible, porque solo en la invisibilidad se alimentan los muchos otros futuros que necesitamos. Aunque no pueda describ&iacute;rselo, s&iacute; puedo asegurarles que no tiene una &uacute;nica forma. Se acabaron las utop&iacute;as de un solo perfil, nadie tiene una soluci&oacute;n m&aacute;gica para todo el planeta, porque lo que s&iacute; sabemos es que las opciones ser&aacute;n territoriales, comunitarias y basadas en la diversidad.
    </p><p class="article-text">
        Mientras esas semillas crecen y aprenden lentamente en diversas latitudes, los y las <em>trumps</em>, <em>melonis</em>, <em>putines</em>, <em>jingpines</em>, <em>orbanes</em>, <em>abascales</em>, <em>mileis</em>, <em>bukelitos</em>, <em>kastitos </em>y dem&aacute;s l&iacute;deres de la decadencia, seguir&aacute;n regando nuestras calles de mala baba, de odio, de violencia, de venganza. Lo que propone la decadencia es solo la oportunidad de venganza; lo que se construye en voz baja es la ocasi&oacute;n de rehumanizarnos.
    </p><p class="article-text">
        Feliz a&ntilde;o nuevo que no es m&aacute;s que un hito m&aacute;s en el flujo de la historia. Elijan con juicio con qu&eacute; ancestros y con qu&eacute; resistencias cargan la mochila para seguir el camino y aliarse con los procesos invisibles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paco Gómez Nadal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/porvenir-sera-mejor-si-aliarte-invisible_132_12891912.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Jan 2026 19:36:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El porvenir será mejor si sabes aliarte con lo invisible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Paz,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
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