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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alejandro Sanz Láriz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alejandro_sanz_lariz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alejandro Sanz Láriz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gracias, Santander]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gracias-santander_132_3125500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89a92e23-c865-4089-9c47-0db1787189eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se está poniendo caro el kilo de palabras en el mercado. Más de 100.000 euros cobró Enrique Iglesias por ese lacónico "gracias, Santander" después de su concierto.</p></div><p class="article-text">
        He le&iacute;do con mucha atenci&oacute;n&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/turismo/Enrique-Iglesias-Ano-Jubilar-Lebaniego_0_695730936.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los tuits que los c&aacute;ntabros hemos pagado a Enrique Iglesias</a> por su inserci&oacute;n en la cuenta del artista y compartidos igualmente en otras dos redes sociales de su titularidad.
    </p><p class="article-text">
        Francamente, nos ha salido cada palabra a precio de trufa negra de Perigord, solo que puestos a elegirlas (las palabras, no las trufas), hubiera esperado un golpe de ingenio un poco m&aacute;s creativo que ese lac&oacute;nico &ldquo;gracias, Santander&rdquo;. Tengo razones m&aacute;s que fundadas para sospechar que los tuits de Enrique Iglesias no los redacta Haruki Murakami, pero teniendo en cuenta el alcance y el impacto, bien le podr&iacute;amos haber soplado algo un poco m&aacute;s agudo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gracias, Santander por una noche m&aacute;gica&rdquo; y ocho signos de exclamaci&oacute;n ha sido lo m&aacute;s florido que hemos conseguido arrancarle, si bien el video que lo acompa&ntilde;a acredita m&aacute;s de cuatrocientas mil reproducciones. Examinando las im&aacute;genes, apenas se ve la bandera espa&ntilde;ola de Puertochico y unas im&aacute;genes pasadas a toda velocidad en las que cuesta ver lo que parece Castelar y quiz&aacute; la calle Francisco Palazuelos o puede que la calle G&aacute;ndara en vertiginoso descenso de la c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/politica/Gobierno-Cantabria-publicaciones-Enrique-Iglesias_0_695730716.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha costado algo m&aacute;s de cien mil euros</a> y ha llegado, aparentemente, a un numeroso p&uacute;blico que -suponemos- lo ha valorado de forma muy positiva, asociando la imagen de la ciudad con la del cantante e <em>influencer</em>, como se dice ahora. Se me ocurre pensar que quiz&aacute; podr&iacute;amos haber empleado un poco mejor el espacio con un mensaje que, en tanto que pagado, podr&iacute;a haber resultado m&aacute;s atractivo e impactante que ese educado pero escueto &ldquo;gracias, Santander&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No quiero imaginar lo que nos hubiera costado que Iglesias hubiera colocado en sus redes una imagen de s&iacute; mismo tomando unas rabas en Pe&ntilde;a Herbosa, posando con la mirada perdida en el horizonte desde los acantilados de Matale&ntilde;as o paseando, foulard al viento, por las arenas de El Sardinero. Pero sin poner al hijo de Julio en ninguna de estas tesituras, estar&aacute;n de acuerdo conmigo en que seguramente podr&iacute;a haber dicho algo m&aacute;s sembrado sobre las bondades de nuestra tierra.
    </p><p class="article-text">
        Dicen las autoridades que <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Martin-adecuado-Enrique-Iglesias-millones_0_696081020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el impacto del concierto en la ciudad ha superado los 17 millones de euros</a>&nbsp;y lo valoran como un rotundo &eacute;xito, aunque quienes asistieron le <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/cultura/Asistentes-concierto-Enrique-Iglesias-devolucion_0_665983769.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ponen algunos peros a la calidad del espect&aacute;culo</a>. Todo es opinable, la ciudad ha recibido una importante afluencia de turistas este verano y aunque no cabe imputarle m&aacute;s que una parte a Enrique Iglesias, lo cierto es que todo suma.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si el artista se ha llevado m&aacute;s de 100.000 euros por tres tuits de los de aquella manera y las consiguientes reproducciones en Instagram y Facebook, imag&iacute;nense lo que ha cobrado por el concierto. No me extra&ntilde;a que diga -y no pare de repetir- a todo el que le quiera escuchar, aquello de &ldquo;gracias, Santander, por una noche m&aacute;gica&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gracias-santander_132_3125500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Oct 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gracias, Santander]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enrique Iglesias,Santander,Cantabria,Tuits,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comidas peligrosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/comidas-peligrosas_132_3138201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d138eb3c-b562-41f0-a087-fa42d06638f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comidas peligrosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las comidas que compartieron Ignacio Diego y Eva Díaz Tezanos con sus respectivos simpatizantes, componen un sorprendente paralelismo en la forma y en el tiempo.</p></div><p class="article-text">
        Me ha llamado mucho la atenci&oacute;n ver las comidas paralelas que se han mantenido el pasado fin de semana en <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/afiliados-asisten-organizada-Diego-Laredo_0_694331580.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laredo</a> y <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Eva-Diaz-Tezanos_0_695030879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Puente Arce</a>, por simpatizantes de Ignacio Diego en el Club N&aacute;utico pejino y militantes socialistas que apoyan a Eva D&iacute;az Tezanos en el Oxford, a la orilla del Pas. Estas realidades paralelas entre s&iacute;, han sido tambi&eacute;n respectivamente perpendiculares a los l&iacute;deres regionales de ambos partidos.
    </p><p class="article-text">
        Y digo perpendiculares por no utilizar una expresi&oacute;n m&aacute;s hostil, pero a nadie se le escapa que ambos &aacute;gapes han escenificado, en realidad, un doble desaf&iacute;o que pone en evidencia la crisis que sufren los dos partidos. Lo curioso es la calcada sucesi&oacute;n de acontecimientos que han recorrido las dos formaciones para estallar casi al mismo tiempo con sendos men&uacute;s que hasta probablemente habr&aacute;n sido muy similares.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que subyace en el postre de los dos banquetes es un problema de liderazgo que ni uno ni otro partido han conseguido atajar a tiempo y que amenaza incluso con una quiebra mucho m&aacute;s centrada en los individuos que en las ideolog&iacute;as. El caso es que Diego y D&iacute;az Tezanos comparten mesa y mantel con sus simpatizantes no tanto para celebrar nada sino como una gastron&oacute;mica manifestaci&oacute;n de fuerza destinada a causar ansiedad en los despachos principales de ambos partidos.
    </p><p class="article-text">
        No pretendo insinuar nada, pero algo de conspirativo hay en una comida; ya que como m&iacute;nimo etiqueta a los que est&aacute;n, frente a los que no est&aacute;n y hace part&iacute;cipes a los primeros de un cierto sentido de camarader&iacute;a que no comparten con los segundos. Pasa siempre, cuando voy a comer con mis amigos, en realidad le estoy diciendo al resto del mundo que ellos no lo son. Quiz&aacute; no sea tan trascendente, al fin y al cabo la pol&iacute;tica no es m&aacute;s que un juego de alianzas y contra-alianzas, en las que los que hoy parecen imprescindibles, ma&ntilde;ana ya no perviven ni siquiera en el olvido.
    </p><p class="article-text">
        Pero es verdad que, en un todav&iacute;a lejano horizonte electoral, estos crujidos siempre tienen su reflejo y acaban decidiendo las cosas. El hecho es que tambi&eacute;n Ciudadanos tiene sus propios pedazos que recomponer en nuestra regi&oacute;n y la formaci&oacute;n morada tiene los ojos morados a causa de sus propios vaivenes internos. En este r&iacute;o revuelto, el paciente pescador que acumular&aacute; ganancias puede ser, una vez m&aacute;s, Miguel Angel Revilla, que ya no necesita predicar en las cadenas televisivas, ni afilar demasiado el l&aacute;piz de los pactos. Si contin&uacute;a esta serie de comidas sectoriales de los fines de semana, le bastar&aacute; dar otra calada a su puro y ver pasar los cad&aacute;veres de sus enemigos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/comidas-peligrosas_132_3138201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Oct 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comidas peligrosas]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Solos y a oscuras en el cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/solos-oscuras-cine_132_3151389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ceb75768-5a07-4494-a21b-1f56a1b5291a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las salas de cine agonizan. Salvo los estrenos infantiles con sufridos padres y montañas de palomitas, los espectadores seguimos consumiendo películas, pero de otra manera.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as estuve en un cine de la ciudad viendo 'Churchill'. Seguro que encontrar&aacute;n en la red comentarios m&aacute;s que de sobra en torno a esta pel&iacute;cula, porque no es mi intenci&oacute;n analizarla. No, lo que quer&iacute;a comentarles es que no creo equivocarme lo m&aacute;s m&iacute;nimo si les digo que el n&uacute;mero total de espectadores, incluy&eacute;ndome a m&iacute;, ascend&iacute;a, durante la proyecci&oacute;n, a ocho personas.
    </p><p class="article-text">
        Da dolor de coraz&oacute;n ver los cines vac&iacute;os y recordar un pasado no tan lejano en el que asistir a un estreno era un acontecimiento social y cultural; hay incluso quien cuenta que, a veces, era necesario acudir a la reventa si quer&iacute;as ver el primer pase de cualquier pel&iacute;cula de campanillas. Y en los d&iacute;as consiguientes tampoco era f&aacute;cil encontrar entradas.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos cambian que es una barbaridad, pero algo ha pasado para que uno de los principales referentes de ocio haya quedado casi reservado al p&uacute;blico infantil, acompa&ntilde;ado por los sufridos padres y el negocio se limite a vender calderos de palomitas de ma&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Han sido muchos factores, entre todos lo est&aacute;n matando y &eacute;l solo se est&aacute; muriendo.  Desde la irrupci&oacute;n de la televisi&oacute;n con cientos de canales disponibles, la intolerable subida de los precios (IVA incluido, por supuesto) hasta el cambio de h&aacute;bitos en la juventud, que prefieren ver una pel&iacute;cula donde ellos quieren, cuando ellos quieren y mayormente gratis.
    </p><p class="article-text">
        Hablando de juventud, no puedo dejar de recordar que los cines representaban tambi&eacute;n un campo sembrado a los escarceos amorosos en las &uacute;ltimas filas, donde las parejas encontraban un peque&ntilde;o rinc&oacute;n de oscura intimidad hasta que la linterna del acomodador restablec&iacute;a la moralidad vigente. Francamente, hoy en d&iacute;a se podr&iacute;a practicar sin problemas un <em>menage a trois</em> o casi hasta una org&iacute;a sin que hubiera vecinos de butaca a los que molestar.
    </p><p class="article-text">
        Y lo curioso del caso es que las pel&iacute;culas siguen teniendo demanda, el relato cinematogr&aacute;fico a&uacute;n tiene su espacio y el p&uacute;blico espera con inter&eacute;s el &uacute;ltimo trabajo de Antonio Banderas, la nueva entrega de 007 o una aparici&oacute;n de Brad Pitt, Nicole Kidman, George Clooney o Monica Bellucci. La manera de consumirlo es lo que ha cambiado y eso que los cines ofrecen salas c&oacute;modas, sonido <em>dolby</em> y pantallas de alta definici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me preocupa mucho el futuro del cine, desde este punto de vista. Se que la industria cinematogr&aacute;fica a&uacute;n est&aacute; muy viva y goza de razonable salud, pero los exhibidores desaparecieron pr&aacute;cticamente de las ciudades, se refugiaron en los centros comerciales y poco a poco tambi&eacute;n se est&aacute;n quedando solos aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un desastre perderlos, la experiencia cinematogr&aacute;fica en un cine no puede compararse con la televisi&oacute;n ni mucho menos con una pantalla de ordenador, pero si los dejamos solos terminar&aacute;n tan olvidados como el cine Cervantes, el Roxy, el Coliseum o el Gran Cinema, que casi nadie recuerda, pero son parte de la historia cultural de Santander.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/solos-oscuras-cine_132_3151389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Oct 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Solos y a oscuras en el cine]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Santander,Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perdigonada al turista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/perdigonada-turista_132_3309646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57369845-bd08-484e-b03e-66a81fede103_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenemos una oferta turística alternativa al sol y playa. No es fácil venderla, pero tiene mercado. Y sin embargo, si le tiramos perdigonadas al que se le ocurre venir.</p></div><p class="article-text">
        Hemos conocido estos d&iacute;as el importante incremento de precios que los hoteles c&aacute;ntabros han anunciado para este verano, cifrados en una media del 10% y con su pico m&aacute;s alto coincidiendo con el concierto de Enrique Iglesias en la ciudad. Bueno, muchas veces en el pecado est&aacute; la penitencia.
    </p><p class="article-text">
        Cada cu&aacute;l sabe la mejor manera de manejar sus negocios, pero francamente, este castigo a los turistas que tienen la feliz idea de pasar un tiempo de vacaciones en nuestra comunidad me suena a perdigonada lobera en el lomo, no sea que vuelvan.
    </p><p class="article-text">
        En Cantabria estamos intentando desarrollar un modelo tur&iacute;stico centrado en las alternativas al sol y playa de la Costa del Sol o Baleares. Bueno, tampoco nos queda otro remedio y si no comparen los d&iacute;as de sol de este mes de junio, que ya termina, en unas zonas y otras.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la idea de ofrecer algo distinto no es ninguna quimera. Interesar a un visitante que no tiene ninguna gana de pasar calor y que adem&aacute;s prefiere visitar el Centro Bot&iacute;n, la neocueva de Altamira o el palacio de La Magdalena es una loable labor que, adem&aacute;s, responde a una realidad. A todo el mundo no tiene porqu&eacute; gustarle lo mismo: asarse a 40 grados por el d&iacute;a y cocerse en la noche ibicenca puede ser estupendo. Pero no es lo &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, yo no estoy seguro de que subir los precios sea la pol&iacute;tica m&aacute;s adecuada. Comprendo las enormes presiones a las que se ve sometida una empresa: impuestos, salarios, amortizaciones, mantenimiento, reinversi&oacute;n y, por supuesto,&hellip; beneficios, pero las cosas llevan su tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; hay un medidor muy gr&aacute;fico para saber si estamos en precios de mercado o no: la ca&ntilde;a. El precio de una ca&ntilde;a de cerveza establece unos baremos muy aproximados de lo que ocurre en verano. Aunque hay gente que prefiere otras cosas, la ca&ntilde;a se pide de norte a sur y de este a oeste y, de manera m&aacute;s significativa a&uacute;n, durante el verano.
    </p><p class="article-text">
        Comparando dos modelos socialmente parecidos, les dir&eacute; que una ca&ntilde;a en los bares de moda de El Sardinero cuesta, en una terraza -las pocas que quedan-, dos euros. La misma ca&ntilde;a, en pleno paseo mar&iacute;timo de Marbella, tiene un precio no superior a 1,50 y viene siempre acompa&ntilde;ada por un buen plato de aceitunas. Y nada de esas aceitunas que flotan en bolsas de pl&aacute;stico, sino sazonadas de forma deliciosa.
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, si hay un sitio en Espa&ntilde;a en el que saben mucho de turismo, este es la Costa del Sol. Son expertos en la gesti&oacute;n y han completado el recorrido adquiriendo una experiencia valios&iacute;sima. Partieron de aquellos chiringuitos de mala muerte, llenos de moscas y sangr&iacute;a aguada hasta ponerse en la vanguardia del turismo mundial.
    </p><p class="article-text">
        Les aseguro que no me quedo corto, Andaluc&iacute;a lleva muchos a&ntilde;os siendo la locomotora del turismo espa&ntilde;ol e incluso nuestra referencia m&aacute;s significativa en el extranjero. Ellos lo tienen claro, el tiempo de la paella servida con el trabuco al hombro ha terminado ya, se han creado estructuras de negocio que han sobrevivido incluso a la terror&iacute;fica crisis econ&oacute;mica de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y gozan de una imagen atractiva, asequible y amable.
    </p><p class="article-text">
        Conozco muy bien el percal y me asombra que se mantengan algunos estereotipos; los andaluces no son vagos, sino todo lo contrario y han sabido entender que lo mejor que se puede conseguir de un turista es&hellip; que regrese. Un turista contento no solo se convierte en una fuente permanente de recursos, sino que tambi&eacute;n es la mejor herramienta publicitaria para atraer a otros. Ya lo saben, una buena experiencia se cuenta, por lo menos, a otras tres personas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que bien podemos en Cantabria ofrecer sombra al acalorado turista, paisajes que le inspiren, museos que le enriquezcan, gastronom&iacute;a que le fortalezca y un presidente que les cante 'Viento del norte' para que se duerma, pero si fallamos en los precios probablemente no volver&aacute;. Y un turista que no vuelve, seguro que tambi&eacute;n lo saben, se lo cuenta, como m&iacute;nimo, a otros diez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/perdigonada-turista_132_3309646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jun 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El rollo del emprendimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/rollo-emprendimiento_132_3323173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71bf1af7-8d96-4ab9-a904-e7872f9f4188_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Podemos pide la fusión de Sodercan, Sogiese, Sican, Oficina de Proyectos Europeos y PCTCAN y que dependan de Industria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy en día, la receta infalible para aliviar nuestra preocupación es el emprendimiento. Un bálsamo de fierabrás laboral cuya aplicación nos ofrecen acelerar.</p></div><p class="article-text">
        Me dio una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n desayunarme el otro d&iacute;a con <a href="http://www.eldiariomontanes.es/cantabria/201706/19/industria-abrira-acelerador-empresas-20170618192706.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la noticia de que el Gobierno regional planea abrir pr&oacute;ximamente un &ldquo;acelerador de empresas&rdquo; en el Parque Cient&iacute;fico y Tecnol&oacute;gico.</a> La mente es muy traidora y lee muchas veces lo que quiere leer, en lugar de lo que las letras dicen en realidad. Quiz&aacute; todav&iacute;a no hab&iacute;a apurado la taza de caf&eacute; porque estuve un buen rato releyendo el titular, ya que mi cerebro asimilaba acelerador de protones o incluso acelerador de part&iacute;culas. Pero no, lo que se acelerar&aacute;n ser&aacute;n las empresas; es decir, si usted tiene una buena idea para poner en marcha un negocio, podr&aacute; acudir all&iacute; y &ldquo;le acelerar&aacute;n&rdquo; la idea.
    </p><p class="article-text">
        El propio invento est&aacute; reconociendo, en s&iacute; mismo, que si algo necesita acelerarse es porque lo normal es que te lo desaceleren, por decirlo suavemente; o sea, que te pongan todas las trabas posibles antes de que abras la puerta de tu chiringuito. En qu&eacute; estar&iacute;a yo pensando cuando me vino a la cabeza que las ideas, realmente, no necesitan que nadie las acelere, sino m&aacute;s bien que nadie las joda, como quiz&aacute; alguno de ustedes haya experimentado ya.
    </p><p class="article-text">
        Pero bueno, este prefacio un tanto renegado era solo una introducci&oacute;n para mirar con bastante de desconfianza ese concepto con el que, de un tiempo a esta parte, nos bombardean en todos lados: el emprendimiento. Esta nueva doctrina en la que cada trabajador se convierte en una empresa por s&iacute; mismo me parece demasiada tra&iacute;da por los pelos como remedio a lo que se desmorona. Pero escuchen a los gur&uacute;s y les hablar&aacute;n de la zona de comfort, les dir&aacute;n que ustedes no se mueven ustedes al ritmo que marcan los nuevos tiempos y as&iacute; les va.
    </p><p class="article-text">
        Nos cuentan que la soluci&oacute;n a nuestras miserias es agarrar los escasos ahorros que hayamos salvado y -en un momento en el que cada d&iacute;a cierran empresas grandes, medianas y peque&ntilde;as- abrir ese gastrobar que usted visualiz&oacute; aquella noche de copas, montar una compa&ntilde;&iacute;a de alquiler de patinetes el&eacute;ctricos o elaborar vermouth artesanal sin alcohol. Ah&iacute; lo tiene, salte sin red al vac&iacute;o, emprenda y sus sue&ntilde;os se har&aacute;n realidad. Seg&uacute;n tecleo cada letra, yo mismo me voy encabronando.
    </p><p class="article-text">
        Me da a m&iacute; que el que ha emprendido de verdad es el listo que nos est&aacute; colocando esto del emprendimiento, ese s&iacute; que ha salido de su zona de comfort y nos est&aacute; vendiendo una burra parda. Lo que nos est&aacute;n ofreciendo es que pongamos nosotros la pasta y saltemos sin red y mientras lo hacemos &ndash;nos animan- estaremos peleando por nuestro propio futuro y generando la energ&iacute;a vital que nos hace falta para no movernos como zombies laborales. Pero si las cosas no salen como usted imagin&oacute;, si la gente prefiere la comida basura, si eligen las bicicletas y no los patinetes y si siguen bebiendo el Martini de toda la vida, ni siquiera le quedar&aacute; para pagar su propio funeral.
    </p><p class="article-text">
        Desconf&iacute;o del emprendimiento como doctrina neoliberal; me suena a soluci&oacute;n final laboral, a ut&oacute;pico plan quinquenal, a paja para el burro, a &ldquo;la culpa es vuestra&rdquo;. Por eso, cuando encima me ofrecen un acelerador, bajo la ventanilla, miro los faros de los coches e intento descubrir d&oacute;nde narices est&aacute; el radar de la Guardia Civil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/rollo-emprendimiento_132_3323173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El rollo del emprendimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Semana laica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/semana-laica_132_3342074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86c48965-fddf-4dad-9859-8661aea3321c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No creo que sea tan importante cuándo son las vacaciones escolares como cuál es la  mejor manera de aprender.</p></div><p class="article-text">
        No creo que pueda juzgarse nada, en un sentido u otro, hasta que lo hayamos experimentado, de modo que es demasiado pronto para anticiparse a las consecuencias que traer&aacute; consigo <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Aprobado-unanimidad-calendario-Semana-Santa_0_652684939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el nuevo calendario escolar de Cantabria</a>, que ha suprimido las vacaciones de Semana Santa.
    </p><p class="article-text">
        Puesto que vivimos en un estado que se declara aconfesional, nada se puede reprochar a las autoridades educativas desde ese punto de vista, aunque las tradiciones son las tradiciones y habr&aacute; que ver c&oacute;mo se adaptan los estudiantes, pero sobre todo los padres, a las nuevas circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Si damos por bueno que las fechas vacacionales sirven como per&iacute;odo de descanso, para recargar las pilas y volver a la tarea con &aacute;nimos renovados, parec&iacute;a sensato hacer un alto entre marzo y abril para romper la eternidad que va desde las navidades hasta el verano. Dejando de lado otros 'cl&aacute;sicos', como las procesiones y los atascos, la Semana Santa ven&iacute;a a ser un respiro indispensable para que estudiantes y profesores se preparasen para afrontar la recta final del curso.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, he percibido que el verdadero caballo de batalla no est&aacute; tanto en la supresi&oacute;n de esas vacaciones &ndash;al fin y al cabo, los padres rara vez disponen de tantos d&iacute;as libres&ndash;, como en el mantenimiento de las jornadas intensivas de junio y septiembre. Aqu&iacute; las asociaciones de padres s&iacute; se han manifestado rotundamente en contra y han apelado a la conciliaci&oacute;n familiar sin encontrar la comprensi&oacute;n de las autoridades.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia nos dice que es imposible contentar a todo el mundo, pero llama la atenci&oacute;n que la conciliaci&oacute;n sea una de las banderas que izan los socialistas cuando se ponen en campa&ntilde;a, mientras en este caso han quedado en un segundo plano. Afortunadamente yo ya tengo lejos los tiempos en los que me las ve&iacute;a moradas para compatibilizar mi trabajo con las vacaciones de mis hijos, pero entiendo que la educaci&oacute;n es un tema demasiado serio como para no intentar innovar y dejar las cosas ancladas en &ldquo;lo que se hizo toda la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, no deber&iacute;amos quedarnos mirando los &aacute;rboles sin atender al bosque del modelo educativo, que es el aut&eacute;ntico <em>quid</em> de la cuesti&oacute;n. No creo que sea tan importante cu&aacute;ndo son las vacaciones como cu&aacute;l es la  mejor manera de aprender y ah&iacute; me temo que s&iacute; necesitamos mucha reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad los ni&ntilde;os se preparan adecuadamente para afrontar su futuro? &iquest;Adquieren realmente las competencias y habilidades que, el d&iacute;a de ma&ntilde;ana, les permitir&aacute;n ejercer una profesi&oacute;n? &iquest;Salen adecuadamente preparados para enfrentarse a lo que les espera m&aacute;s adelante?
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso que no, y ah&iacute; es donde los agentes implicados en este asunto deben concentrase en buscar soluciones eficaces e innovadoras. El debate debe centrarse en buscar un sistema educativo fiable y consensuado, para no cambiar hasta los recreos cada vez que se voltean los sillones del Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        La ventaja competitiva de una sociedad, dec&iacute;a Walter Isaacson, no procede de lo bien que se ense&ntilde;e en sus escuelas la multiplicaci&oacute;n y las tablas peri&oacute;dicas, sino de lo bien que se sepa estimular la imaginaci&oacute;n y la creatividad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/semana-laica_132_3342074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jun 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Semana laica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Calendario escolar,Cantabria,Semana Santa,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Socorristas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/socorristas_132_3355041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e41a95c8-dfa3-40d3-8a3c-a76944303a02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Socorristas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La asignación del servicio de socorristas del Ayuntamiento de Santander ha superado la velocidad de la luz, formándose el equipo apenas cuarenta y ocho horas antes de empezar su trabajo.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as sab&iacute;amos que el Ayuntamiento de Santander hab&iacute;a fallado la concesi&oacute;n del servicio de socorristas para el verano que est&aacute; pr&oacute;ximo a comenzar, pero tambi&eacute;n nos llegaba la informaci&oacute;n de que el hecho se produc&iacute;a apenas cuarenta y ocho horas antes de abrirse la temporada. Sin soluci&oacute;n de continuidad, la empresa adjudicataria llevaba a cabo una selecci&oacute;n de personal para cubrir los puestos en las distintas playas de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        No soy experto en socorrismo, pero soy ba&ntilde;ista habitual; de hecho, dif&iacute;cilmente aguanto m&aacute;s de un cuarto de hora tumbado en la toalla; as&iacute; que si voy a la playa es para meterme en el agua. Me considero un nadador m&iacute;nimamente decente y adem&aacute;s los a&ntilde;os me han hecho conocer bien las corrientes y las mareas de la ciudad, pero a&uacute;n as&iacute;, siempre compruebo la posici&oacute;n de los socorristas porque su trabajo es muy importante; vamos, que nos va la vida en ello. Gracias a estos &aacute;ngeles de la guarda, un d&iacute;a de playa puede ser tan placentero, como tr&aacute;gico en ausencia de los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que a veces se ven cosas que te sorprenden. Hace algunos a&ntilde;os flip&eacute; viendo a la pareja que vigilaba la playa de Matale&ntilde;as, un chico y una chica muy bien plantados que recorr&iacute;an la orilla &iexcl;cogidos de la mano! Ya se sabe que el roce hace el cari&ntilde;o y que, al final, el amor siempre triunfa.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta historia no va m&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota, porque en l&iacute;neas generales la labor de los socorristas santanderinos ha sido extraordinaria cuando no heroica. Por eso me chocaba esa puesta en marcha precipitada, formando el equipo pr&aacute;cticamente en la playa y lo digo porque yo dirijo tambi&eacute;n un equipo de trabajo y hacerlo funcionar correctamente lleva su tiempo. No ya conseguir que funcione como un engranaje perfecto sino simple y llanamente que reine la armon&iacute;a entre sus miembros.
    </p><p class="article-text">
        Una vez le&iacute; que un equipo no es el resultado de la suma del trabajo de sus miembros, sino un grupo de personas que conf&iacute;an las unas en las otras. Afortunadamente, el cielo plomizo del fin de semana nos ha echado a todos de las playas pero conf&iacute;o en que haya servido para que estos socorristas se conozcan y aprendan a funcionar de forma coordinada.
    </p><p class="article-text">
        Otro asunto ser&iacute;a el balizado de la playa de El Sardinero, aunque este tema es m&aacute;s complicado porque implica tambi&eacute;n a Costas, pero no estar&iacute;a nada mal se&ntilde;alar una zona para que los surfistas puedan practicar su deporte favorito, mientras que los ba&ntilde;istas disfrutan de su propia &aacute;rea sin temor a ser arrollados por una tabla.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que no estamos tan bien organizados como Gij&oacute;n, cuya playa de San Lorenzo est&aacute; perfectamente balizada y se comparte por todo el mundo. Pero tampoco estamos tan mal como Formentera, donde yo mismo tuve que tirarme al agua en cierta ocasi&oacute;n junto a otros chicos para sacar a una se&ntilde;ora italiana que se ve&iacute;a arrastrada por la corriente. All&iacute; no hab&iacute;a socorrista, ni bandera, ni narices, pero eso s&iacute;, todo el glamour del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/socorristas_132_3355041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jun 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Socorristas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Exámenes, el fin de un modelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/examenes-fin-modelo_132_3369705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0dbf60f-de21-4697-8d04-2a74dfb086eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con los exámenes finales a la vuelta de la esquina, cabe preguntarse si no habremos agotado ya este modelo de evaluación.</p></div><p class="article-text">
        Acabamos de terminar las clases en la universidad y, tras una semana de repaso y tutor&iacute;as, est&aacute;n ya muy cercanos los ex&aacute;menes finales del curso. Cada vez que llega esta &eacute;poca no puedo evitar pensar que este sistema de evaluaci&oacute;n est&aacute; ya totalmente obsoleto y deber&iacute;amos ir reflexionando sobre la forma de redefinirlo de la cabeza a los pies.
    </p><p class="article-text">
        Y es verdad que, desde la puesta en marcha del Plan Bolonia, los docentes hemos tenido la oportunidad de oficializar algunas maneras alternativas de puntuar a los estudiantes; por un lado para quitar trascendencia y dramatismo a la prueba final, pero sobre todo porque muchos creemos que esta no es la manera adecuada de medir los progresos y los conocimientos de los alumnos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando yo era un joven estudiante de Periodismo, me enfrentaba a&ntilde;o tras a&ntilde;o a estos malditos ex&aacute;menes finales en los que te jugabas las notas a la carta de aquello que, mal que bien, pod&iacute;as memorizar en los d&iacute;as previos a la prueba. Naturalmente, seg&uacute;n sal&iacute;a del examen desbloqueaba la mente y comenzaba a olvidar todo aquello que con tanto esfuerzo me hab&iacute;a aprendido y, una semana despu&eacute;s, no recordaba pr&aacute;cticamente una sola palabra sobre la materia y la asignatura.
    </p><p class="article-text">
        No creo que fuera una buena manera de aprender a convertirme en un profesional, y eso es, en esencia, lo que le pedimos a la universidad, que nos forme adecuadamente para afrontar con cierto fundamento el mundo laboral.
    </p><p class="article-text">
        Hemos hecho algunos avances; la divisi&oacute;n del curso en dos cuatrimestres permite evitar que una asignatura se eternice durante ocho meses y la inclusi&oacute;n de actividades y ejercicios pr&aacute;cticos tambi&eacute;n descarga una materia que llegaba a convertirse en mon&oacute;tona e interminable. Pero tiene que haber otra manera, un sistema que estimule al estudiante a avanzar en su formaci&oacute;n y le ayude a descifrar los primeros c&oacute;digos gremiales del sector que ha elegido. Y despu&eacute;s, con esa base, demuestre su progresi&oacute;n a trav&eacute;s de pruebas creativas en las que importe muy poco su capacidad para recordar fechas, f&oacute;rmulas, definiciones o personajes, pero quede en evidencia su habilidad para afrontar problemas profesionales.
    </p><p class="article-text">
        La toma de decisiones, el liderazgo, la capacidad de comunicaci&oacute;n o la entereza frente a la presi&oacute;n, por ejemplo, me parecen competencias mucho m&aacute;s importantes para formar profesionales que, despu&eacute;s de todo, tendr&aacute;n cualquier informaci&oacute;n a la distancia de su tel&eacute;fono m&oacute;vil, pero necesitar&aacute;n, sobre todo, saber qu&eacute; demonios hacer con ella.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a alguien me comentaba que la asignatura m&aacute;s dif&iacute;cil de toda la universidad espa&ntilde;ola est&aacute; en la carrera de Ingenier&iacute;a Aeron&aacute;utica que se imparte en la facultad de una ciudad espa&ntilde;ola que prefiero reservarme. Al parecer, esa asignatura en concreto solamente la aprob&oacute; el curso pasado un solo alumno de entre los 100 que compart&iacute;an aula.
    </p><p class="article-text">
        Francamente, no estoy seguro de que eso sea muy buena se&ntilde;al. No creo que la labor de los docentes sea la de sembrar un campo de minas en torno a un aprobado, sino realmente compartir nuestros conocimientos y, sobre todo, nuestra experiencia, con los estudiantes, para transmitirles la importancia de desarrollar un estilo personal de hacer las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Al final, no se trata de que la formaci&oacute;n sea algo f&aacute;cil o dif&iacute;cil, sino el campo profesional sobre el que proyectar nuestras habilidades, nuestros sue&ntilde;os y nuestro destino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/examenes-fin-modelo_132_3369705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 May 2017 22:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Exámenes, el fin de un modelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Formación,Universidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empachados de postverdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/empachados-postverdad_132_3381473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd1385ee-06b9-4601-bfaf-31cc3da9d366_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de la información, las emociones cobran más importancia que la realidad, un juego de manos conceptual en el que nos enredamos día tras día.</p></div><p class="article-text">
        Estuve recientemente en una conferencia ofrecida por la periodista y escritora Emma Lira, quien desgran&oacute; el concepto de postverdad y situ&oacute; su nacimiento en el conflicto b&eacute;lico sirio. Comprender lo que est&aacute; ocurriendo en ese pa&iacute;s no es cosa nada sencilla, sobre todo porque los periodistas occidentales ya no cubren la informaci&oacute;n sobre el terreno, despu&eacute;s de que en 2014 pasaran a ser objetivo b&eacute;lico con la entrada del ISIS en un avispero ya suficientemente enmerdado. En este pa&iacute;s confluyen intereses estadounidenses, rusos, saud&iacute;es, iran&iacute;es, turcos y un largu&iacute;simo etc&eacute;tera que ha transformado esta supuesta guerra civil en una especie de tercera guerra mundial latente.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que tras la marcha de los periodistas, la informaci&oacute;n que nos llega procede de los activistas y aqu&iacute;, la raz&oacute;n queda a un lado para dejar paso a las emociones. As&iacute; nace la postverdad, ese juego de manos verbal a trav&eacute;s del cual la realidad deja de tener importancia porque lo que cuenta es la actitud que tomamos ante ella.
    </p><p class="article-text">
        Lira, que conoci&oacute; Siria en los a&ntilde;os previos al conflicto, gracias a un desquiciado viaje que parti&oacute; de C&oacute;rdoba en un Renault Clio y termin&oacute; en Damasco, puso el dedo en la llaga cuando indic&oacute; que el p&uacute;blico termina tan saturado de emociones que pierde inter&eacute;s por las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a desconfiamos de todo, porque ya estamos hartos de que nos enga&ntilde;en. Cuando una muchachita tuitea desde Alepo, los horrores del asedio, ya no sabemos qu&eacute; pensar, porque la ves as&iacute;, tan delgadita, con sus ojos tristes detr&aacute;s de unas gafas pasadas de moda, que te dan ganas de llev&aacute;rtela a casa. Pero luego ves su firma sobre una cr&oacute;nica period&iacute;stica sobrecargada ideol&oacute;gicamente y ya no sabes qu&eacute; demonios pensar.
    </p><p class="article-text">
        La postverdad, solo por su mera existencia conceptual, ya nos empieza a decir en qu&eacute; nos hemos convertido, nos confirma el triunfo de las redes sociales sobre la realidad, y nos escupe la contaminaci&oacute;n ideol&oacute;gica a la que ya nadie parece inmune. Y mientras tanto, la foto del cad&aacute;ver de Aylan sigue gritando en la orilla de una playa turca.
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil resolver el conflicto sirio, El Assad parece enrocado en s&iacute; mismo y hay tantos intereses en juego que el p&uacute;blico no sabe a qu&eacute; carta quedarse. En el siglo de la informaci&oacute;n estamos tan empachados de datos que nada nos sorprende cuando el r&eacute;gimen sirio culpa a los estadounidenses de armar a los rebeldes y los rusos apuran un chupito de vodka para olvidar los negros recuerdos de Afganist&aacute;n y explicar por qu&eacute; sostienen este r&eacute;gimen corrupto.
    </p><p class="article-text">
        Pero la postverdad trae consigo otro gran peligro, y es el hecho de que el p&uacute;blico lo interiorice de tal forma que acabe trazando su propia construcci&oacute;n mental para que la verdad le cause el menor malestar posible. Que los hechos, por muy duros que sean, no molesten mientras termino el caf&eacute; del telediario y lleguen pronto los deportes. 
    </p><p class="article-text">
        O quiz&aacute; incluso desarrollemos tal adicci&oacute;n a este concepto, que lo llevemos a cualquier aspecto de nuestra vida. Y no se enga&ntilde;en, la postverdad no es m&aacute;s que una palabreja moderna para disfrazar conceptualmente lo que Maquiavelo ya dijo hace cinco siglos: el fin justifica los medios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/empachados-postverdad_132_3381473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 May 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empachados de postverdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alepo,Siria,Posverdad,Isis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Portavoces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/portavoces_132_3396259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33f75bb8-0b88-4e99-af48-53ce5ec41718_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Portavoces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos quieren ser portavoces, porque trasladar las palabras es una manera de gobernarlas y dejarlas en manos de tu rival no es una opción.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ustedes hagan la ley, que yo har&eacute; el reglamento&rdquo;. Esta cita es de &Aacute;lvaro Figueroa y Torres, el primer Conde de Romanones y la he recordado porque ilustra perfectamente la importancia extraordinaria que cobra conocer a fondo los verdaderos resortes del poder e identificar las herramientas que son m&aacute;s &uacute;tiles para detentarlo.
    </p><p class="article-text">
        En la edici&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Van-Eynde-portavoz-cambiar-parlamentario_0_643585999.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este domingo</a> de eldiario.es se recog&iacute;an unas declaraciones del actual portavoz del Partido Popular en las que alud&iacute;a al propio Reglamento del Parlamento de Cantabria, seg&uacute;n el cual -afirma Van den Eynde- no es posible sustituirle en ese cargo &ldquo;porque no es competencia del Comit&eacute; Ejecutivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta discusi&oacute;n viene a embarullar a&uacute;n m&aacute;s -si cabe- la situaci&oacute;n del Partido Popular de Cantabria, despu&eacute;s de que algunos seguidores de Ignacio Diego llevasen ante la justicia el proceso electoral que coloc&oacute; a Mar&iacute;a Jos&eacute; S&aacute;enz de Buruaga en la presidencia regional del partido, una de cuyas primeras medidas ha sido reclamar para s&iacute; la portavoc&iacute;a parlamentaria.
    </p><p class="article-text">
        Ocupar la portavoc&iacute;a parlamentaria no es un asunto balad&iacute;, ya que, en l&iacute;neas generales, representa la posici&oacute;n del partido ante cualquier asunto, al menos desde el punto de vista de la comunicaci&oacute;n. Y como la comunicaci&oacute;n es una forma de poder, discuten los sectores enfrentados dentro del partido por ejercerlo. Llevado este tema hasta el extremo, hay quien sostiene que gobernar no es m&aacute;s que una manera de comunicar. Y si atendemos la f&oacute;rmula ser&iacute;a muy interesante hacer pasar por ella a algunos gobernantes, colocando en un extremo a Mariano Rajoy como la infracomunicaci&oacute;n y en el otro a Miguel &Aacute;ngel Revilla como la superextracomunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Latinoam&eacute;rica est&aacute; muy extendido el t&eacute;rmino &ldquo;vocero&rdquo; para referirse a un portavoz y tienen ambas denominaciones igual significado. Pero la magia de las palabras es interminable y abarca tanto la ortograf&iacute;a, la morfolog&iacute;a o la sem&aacute;ntica e incluso el sonido con el que se pronuncia. Prueben a decir en voz baja &ldquo;portavoz&rdquo; y les sonar&aacute; siempre suave; pero digan ahora &ldquo;vocero&rdquo; en el mismo tono y ya ver&aacute;n el resultado.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el que porta la voz viene a ser, tambi&eacute;n, de alguna forma, el due&ntilde;o de la misma y por eso es un caramelo demasiado goloso para dejarlo en manos de tus enemigos, es decir -seg&uacute;n Winston Churchill- aquellos que se sientan justo detr&aacute;s de ti, porque los que est&aacute;n enfrente solamente son los rivales.
    </p><p class="article-text">
        En fin, en los pr&oacute;ximos d&iacute;as veremos si con leyes o reglamentos, si con empujones o palmaditas en la espalda y si con juicios o con acuerdos extrajudiciales, se aclara el panorama de un partido dividido hasta sus &uacute;ltimas consecuencias y probablemente en el momento m&aacute;s bajo desde que Hormaechea se llev&oacute; de all&iacute; un saco de votos a la extinta UPCA.
    </p><p class="article-text">
        La palabra siempre ha ocupado un papel determinante en la vida humana, desde el principio de los tiempos. Repasen la cantidad de expresiones que nos hablan de su importancia: dar la palabra, ceder la palabra, empe&ntilde;ar la palabra&hellip; Todas ellas nos recuerdan que se trata de algo valioso y su uso una responsabilidad importante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/portavoces_132_3396259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 May 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Portavoces]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[París no arde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/paris-arde_132_3406883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2d09cec-d344-45ae-9da4-2465c27658cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="París no arde"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la derrota de Le Pen hemos respirado aliviados. Lo decían las encuestas, pero también aseguraron que Trump no tenía opciones de llegar a la Casa Blanca.</p></div><p class="article-text">
        El domingo pasado, una amiga campurriana que reside en Burdeos me envi&oacute; un <em>whatsapp</em> a las 20:01 en el que respiraba aliviada por el anuncio de los sondeos que adelantaban el resultado de las elecciones francesas. &ldquo;Menos mal, creo que al menos podr&eacute; vivir otros cuatro a&ntilde;os aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y no es que le emocione demasiado Emmanuel Macron, no, pero las oscuras perspectivas de una presidencia de ultraderecha en el Eliseo la ten&iacute;an muy preocupada. Igual que a muchos franceses. Igual que a muchos que no somos franceses.
    </p><p class="article-text">
        Era demasiado doloroso imaginar un gobierno de Le Pen en la cuna de La Revoluci&oacute;n y un feo gesto al pasado de la Francia ocupada por los nazis. No; Francia no, no pod&iacute;a ser. Pero tampoco pod&iacute;a ser que ganase Donald Trump y ah&iacute; le tienen, sentado en el despacho oval y ense&ntilde;ado el m&uacute;sculo de sus misiles.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, de un tiempo a esta parte nuestros vecinos han dejado de ser ese modelo de modernidad y apertura al que mir&aacute;bamos desde este lado de los Pirineos con un cierto complejo de inferioridad que apenas nos aliviaban los veranos de Indur&aacute;in y Nadal. La deriva de un pa&iacute;s cuyo faro enciclopedista ilumin&oacute; el pasado, proyectaba ya demasiadas sombras que terminaron oscurecidas del todo por los palos de ciego propinados (y recibidos) por un desorientado Fran&ccedil;oise Hollande.
    </p><p class="article-text">
        La falta de soluciones a los problemas sociales, la escasa cohesi&oacute;n, el paro, la recesi&oacute;n, el racismo, la xenofobia,&hellip; han transformado la cara de un pa&iacute;s dolorido por el terrorismo y atenazado por la desconfianza. Pero no nos enga&ntilde;emos, el rechazo al emigrante magreb&iacute; reproduce el mismo fen&oacute;meno que sufrieron all&iacute; mismo los trabajadores espa&ntilde;oles e italianos despu&eacute;s de la II Guerra Mundial y m&aacute;s adelante en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta. Hoy los parias son otros.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, las dudas europe&iacute;stas planteadas por Le Pen han reforzado en otros pa&iacute;ses el modelo de la unidad continental, cerradas las filas tras el insolidario desaf&iacute;o del brexit, pero bastante tiene Francia con resta&ntilde;ar sus heridas como para ponerse a liderar el proyecto. La verdad, no estoy completamente seguro de que Europa sea la soluci&oacute;n, pero si Le Pen est&aacute; en contra, yo estoy a favor.
    </p><p class="article-text">
        Mi amiga campurriana trabaj&oacute; durante algunos a&ntilde;os en Eurodisney y hoy lo hace en una residencia de ancianos donde es muy apreciada. Es feliz en Francia y no se ha planteado volver, salvo por el susto producido en la primera vuelta de las elecciones. Pero a grandes males, grandes remedios y, por lo menos, la reacci&oacute;n de los franceses en la segunda vuelta ha sido lo suficientemente firme como para doblar los votos de Le Pen.
    </p><p class="article-text">
        Lo que les espera no va a ser f&aacute;cil. Macron lidera un partido que pr&aacute;cticamente no existe, es un pimpollo que no ha cumplido siquiera la cuarentena y mantiene relaciones muy peligrosas con el poder econ&oacute;mico. Pero al menos Francia ha resistido la tentaci&oacute;n del lado oscuro y cabe pensar que puede haber tocado fondo.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta la leyenda que cuando Hitler consigui&oacute; comunicar con el gobernador militar alem&aacute;n en Par&iacute;s, Dietrich Von Choltitz, para saber si se hab&iacute;an cumplido sus &oacute;rdenes de destruir la ciudad, apenas le pregunt&oacute; secamente: &ldquo;&iquest;Arde Par&iacute;s?&rdquo;. Al otro lado de la l&iacute;nea, el general se limit&oacute; a sacar el auricular del tel&eacute;fono por la ventana y hasta Berl&iacute;n llegaron las notas de La Marsellesa y el alegre repiqueteo de las campanas de la ciudad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/paris-arde_132_3406883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[París no arde]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias de viejos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/historias-viejos_132_3424300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6701d8b2-27c0-44d2-96be-26d030d0fdc6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A veces los jóvenes creen que los ancianos viven con desesperación, con un pie en la tumba, abandonados en un esquina y sin ganas de continuar a este lado de la muerte.</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a he formado parte del jurado de un premio literario. Nada de altos vuelos, no se piensen, era un concurso de relato corto para universitarios, a los que ya felicito de antemano por resistir unos minutos a las tentaciones de la vida moderna y sentarse a escribir unas l&iacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado la calidad de los textos, no es poca cosa -hoy en d&iacute;a- poner los cinco sentidos en un acto creativo por una recompensa que va muy poco m&aacute;s all&aacute; de la mera satisfacci&oacute;n de terminarlo. Pero hay algo que me ha llamado mucho la atenci&oacute;n: dos de los mejores trabajos coincid&iacute;an en la misma tem&aacute;tica y ten&iacute;an un desenlace no muy diferente. En ambos casos se reflejaba la desesperaci&oacute;n de unos ancianos por el simple hecho de haber alcanzado una edad avanzada y las consecuencias eran casi igual de funestas en las dos historias.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que el ser humano no pueda desprenderse del at&aacute;vico miedo a la muerte, me choca que los j&oacute;venes vean a los ancianos en la antesala de esa puerta que -piensan- es mejor cruzar cuanto antes para no seguir viviendo como un mueble in&uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; en el fondo no les falte cierto tino en la visi&oacute;n que ambos presentan y no tanto porque yo piense que las edades avanzadas no tengan ning&uacute;n est&iacute;mulo para seguir viviendo, sino m&aacute;s bien por la extrema crueldad con la que la sociedad occidental trata a sus mayores.
    </p><p class="article-text">
        En otros lugares como el Jap&oacute;n o la mayor parte de los pa&iacute;ses isl&aacute;micos, es inconcebible el desprecio que, a menudo dispensamos a nuestros ancianos. Mientras aqu&iacute; se les desplaza a un tercer plano, en el que molesten lo menos posible, all&iacute; se escuchan sus consejos y se honra su experiencia. En Occidente les consideramos acabados y nos compadece su cercan&iacute;a al &uacute;ltimo adi&oacute;s, en Oriente se les trata con respeto y se les cuida con veneraci&oacute;n. Algo de lo que deber&iacute;amos tomar buena nota, aunque solo sea como una precauci&oacute;n para cuando nos toque a nosotros estar en su situaci&oacute;n; al fin y al cabo el destino nos espera a todos a la vuelta de la esquina.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, retomando uno de los temas apuntados al comienzo, me apena la forma en que muchos j&oacute;venes han dado la espalda a la literatura, cediendo a esas tentaciones digitales que mencionaba m&aacute;s arriba. Se est&aacute;n perdiendo un universo. S&eacute; que hoy en d&iacute;a se buscan resultados inmediatos, ventajas, apuestas seguras. Deprisa, deprisa&hellip;Y todo eso les priva, muchas veces, del placer que proporciona satisfacer un anhelo o una pasi&oacute;n largamente deseados.
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho de eso en la literatura y es muy dif&iacute;cil transmitir esa experiencia, incluso de padres a hijos. Mi madre me regal&oacute; ese amor por las historias escritas, mientras que ni mi padre ni mi hermana sintieron jam&aacute;s esa llamada. Y entre mis dos hijos, el mayor es un lector empedernido mientras el m&aacute;s joven -se sublevar&iacute;a si escribiese &ldquo;el peque&ntilde;o&rdquo;- apenas lee otra que cosa que los apuntes de clase.
    </p><p class="article-text">
        Es un gen misterioso, un chip prodigioso que te lleva a navegar por las costas Corf&uacute; con Gerald Durrell al tim&oacute;n; a compartir un taxi en Hong Kong con John Le Carr&eacute; o a detenerte en una carretera polvorienta de Piura mientras bebes unos <em>pisco sauer</em> con Bryce Echenique.
    </p><p class="article-text">
        Para que luego digan que la magia no existe.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/historias-viejos_132_3424300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 May 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Historias de viejos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz,Cantabria,Jóvenes,Ancianos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Follaburros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/follaburros_132_3465010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9ba93d6-1860-4566-a3e1-9496fd157bf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Follaburros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos políticos británicos han intentado colocar a los súbditos de su Graciosa Majestad el timo de Gibraltar; aquí le conocemos mejor que el tocomocho o el nazareno.</p></div><p class="article-text">
        Si no fuera porque los espa&ntilde;oles ya tenemos callo en este tema, quiz&aacute; nos hubi&eacute;ramos llevado un mal rato cuando algunos pol&iacute;ticos conservadores brit&aacute;nicos intentaron pegar, hace unos d&iacute;as, el timo de Gibraltar. Lo que pasa es que, a nosotros, antes de advertirnos del tocomocho o del nazareno, nuestros mayores ya nos ponen en guardia ante ese juego de manos que es el timo del Pe&ntilde;&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es tan sencillo que, en su propia simpleza, radica su &eacute;xito. Como ya saben, el timo de Gibraltar consiste en que, cuando un gobierno espa&ntilde;ol se enfrenta a un problema feo, inmediatamente desv&iacute;a la atenci&oacute;n recurriendo al honor patrio y al suelo sagrado de la roca. Durante una semana nos arengan, claman contra la p&eacute;rfida Albi&oacute;n, nos recuerdan Trafalgar, nos hablan de la soberan&iacute;a, de los monos, de Luis Enrique y el codazo de Tasotti, de los &uacute;ltimos de Filipinas, de Manolete y&hellip; &iexcl;ale hop!, el problema queda olvidado.
    </p><p class="article-text">
        Bueno pues resulta que algunos pol&iacute;ticos brit&aacute;nicos nos han copiado el truco y, durante unos d&iacute;as, les han dado el cambiazo a los s&uacute;bditos de su Graciosa Majestad, escondi&eacute;ndoles el brexit detr&aacute;s de Gibraltar. Nada por aqu&iacute;, nada por all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, un viejo y trasnochado lord ha desempolvado su peluca y nos ha amenazado con reconstruir el Victory, cargar la momia de Nelson y poner la flota rumbo al Estrecho. Un nost&aacute;lgico del imperio. Ya se hablaba de embarcar los gurkas malayos y atacarnos a la hora de la siesta, generando un mill&oacute;n de chistes sobre las patatas bravas, las sandalias con calcetines y otras historias.
    </p><p class="article-text">
        Pero la m&aacute;s peculiar, por decirlo con un t&eacute;rmino que quiz&aacute; elegir&iacute;a un ingl&eacute;s, ha sido un art&iacute;culo firmado por el periodista y antiguo director de The Sun, Kelvin McKenzie, en la que nos describe a los espa&ntilde;oles como follaburros.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante mi admiraci&oacute;n para quien ha traducido esta bizarra expresi&oacute;n, porque dif&iacute;cilmente se ha utilizado antes a lo largo de la ilustre historia de nuestra lengua castellana. Pero s&iacute;, es bastante ajustada;<em> donkey rogerer</em>, tal como escribi&oacute; McKenzie, podr&iacute;a traducirse por &ldquo;follador de burros&rdquo;. O de burras, realmente, porque la palabra <em>donkey</em> significa burro sin especificar el g&eacute;nero del animal
    </p><p class="article-text">
        Intentemos descifrar la enigm&aacute;tica acusaci&oacute;n del exdirector de The Sun, primero desde un punto de vista literal y despu&eacute;s en modo figurado. Si nos lo tomamos al pie de la letra, sostiene McKenzie que, de forma gen&eacute;rica, los espa&ntilde;oles mostrar&iacute;amos un desmedido inter&eacute;s por copular con asnos. Francamente, ignoro cuantos de mis compatriotas sienten esta inclinaci&oacute;n, pero me extra&ntilde;a mucho en un pa&iacute;s que tiene encumbrada en sus m&aacute;s altas cimas po&eacute;ticas la obra <em>Platero y yo</em>. &iquest;De verdad somos tan numerosos los espa&ntilde;oles con instintos contra-natura por ese animal, descrito por Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, como peque&ntilde;o, peludo, suave; tan blando por fuera, que se dir&iacute;a todo de algod&oacute;n? No s&eacute;, le&iacute;do as&iacute; quiz&aacute; a algunos nos est&eacute;n entrando sudores.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tengo idea de que los burros son animales ciertamente escasos en nuestro pa&iacute;s, de modo que un supuesto admirador de sus atractivos, tendr&iacute;a notables dificultades para satisfacer esos instintos.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s probable es que McKenzie no tuviera intenci&oacute;n de ser literal, sino que trazase la expresi&oacute;n follaburros como po&eacute;tica e ingeniosa met&aacute;fora que describiese nuestra presunta groser&iacute;a y zafiedad, sin pretender sugerir exactamente un inter&eacute;s generalizado por cohabitar con un asno.
    </p><p class="article-text">
        En ese caso debo darle la raz&oacute;n en cuanto a que los espa&ntilde;oles, en ocasiones, nos hemos comportado como verdaderos est&uacute;pidos; sin ir m&aacute;s lejos, por ejemplo, cuando permitimos que los brit&aacute;nicos se quedasen con el Pe&ntilde;&oacute;n despu&eacute;s de la guerra de sucesi&oacute;n, uno de los episodios m&aacute;s follaburros de nuestra triste historia. Una bronca hisp&aacute;nica entre candidatos a ce&ntilde;irse la corona, en la que se repartieron guantazos entre espa&ntilde;oles, ingleses, franceses y holandeses, y termin&oacute; con el primer Borb&oacute;n sentado en nuestro trono.
    </p><p class="article-text">
        Pero puestos a identificar errores, me cuesta encontrar uno m&aacute;s grande que abandonar la Uni&oacute;n Europea por la puerta de atr&aacute;s, pretendiendo -encima- dar un portazo. Creo que, a buena parte de la clase pol&iacute;tica brit&aacute;nica actual, le falta altura y ha entrado en una deriva sin rumbo. Dudo mucho de que, tanto los ingleses los espa&ntilde;oles, tengamos el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s sexual por los burros, pero dir&iacute;a que, en este asunto, hay m&aacute;s de uno que se ha comportado como un verdadero zoquete.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/follaburros_132_3465010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Follaburros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro de Cantabria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/futuro-cantabria_132_3476580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f0774c0-cb1a-40f0-a43e-fd4ae71c64dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro de Cantabria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más que un horizonte brillante, los cántabros vislumbramos ese gris de nuestro cielo cuando hablamos del futuro. Ya veremos lo que trae el viento de la bahía.</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a he escuchado a la presidenta del Banco Santander afirmar que el futuro de Cantabria es espectacular. Bueno, es mejor que diga que lo he le&iacute;do, porque exactamente, de su boca, yo no lo he escuchado y ya hemos visto estos d&iacute;as la sutileza de esa diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, nos dec&iacute;a la presidenta del Banco que nuestro futuro es espl&eacute;ndido y, francamente, no est&aacute; en mi &aacute;nimo contradecirla porque los conocimientos que ella tiene en materia econ&oacute;mica son infinitamente superiores a los m&iacute;os. Los contactos de los que dispone, los asesores que la aconsejan, los analistas que le presentan informes y la propia entidad que preside seguramente le proporcionan datos m&aacute;s que de sobra como para poder vislumbrar con mucha m&aacute;s claridad que la m&iacute;a el futuro de nuestra regi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que mi m&aacute;s ferviente deseo es que acierte con este pron&oacute;stico porque el futuro de Cantabria es el futuro de los c&aacute;ntabros y aunque sea en mi peque&ntilde;a cuota de fortuna, me considero aludido tambi&eacute;n en ese devenir que, en mi ignorancia, no veo tan halag&uuml;e&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Yo no manejo datos macroecon&oacute;micos ni microecon&oacute;micos, pero invito a los analistas a dar un paseo por el centro de Santander y seguro que, como m&iacute;nimo, comparten mi preocupaci&oacute;n. A menudo me cuesta reconocer mi propia ciudad cuando la recorro sin prisas. Calle a calle han cerrado tantos establecimientos y negocios de toda la vida que algunos de mis rincones favoritos ya no existen. Cafeter&iacute;as, relojer&iacute;as, pasteler&iacute;as, librer&iacute;as, tiendas de ropa, perfumer&iacute;as, droguer&iacute;as, peluquer&iacute;as y una lista que me llevar&iacute;a todo el d&iacute;a confeccionar, han pasado a mejor vida. O a peor vida, sin duda alguna, en lo que se refiere a los trabajadores y peque&ntilde;os empresarios que se ganaban el sustento en todos estos modestos negocios. Y tres cuartos de lo mismo ha ocurrido en Torrelavega.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Cantabria bati&oacute; en 2016 el doloroso record de su deuda, elev&aacute;ndola a 2.823 millones de euros e insisto en que no quiero entrar a valorar muy a fondo estos datos porque la econom&iacute;a est&aacute; lejos de ser mi especialidad. Pero da&ntilde;a los ojos mirar nuestros n&uacute;meros. Si pensamos en la industria, la regi&oacute;n ha sido barrida del mapa y por lo que respecta a las inversiones p&uacute;blicas, sonar&iacute;a a chiste si no fuera porque nos estamos refiriendo a un asunto muy doloroso. Para qu&eacute; vamos a recordar el AVE y otras infraestructuras que, ni pasaron, ni se las espera por aqu&iacute;. O el mercado inmobiliario, que ha rebajado el precio de la vivienda c&aacute;ntabra hasta dejarla por los suelos.
    </p><p class="article-text">
        Nos hablan de turismo pero carecemos del posicionamiento adecuado e incluso nuestra propia naturaleza nos descarta como competidores serios en, al menos, diez meses al a&ntilde;o. Miren a Andaluc&iacute;a, Levante o las islas y ver&aacute;n por qu&eacute;. Eso s&iacute;, tenemos carril bici.
    </p><p class="article-text">
        Los c&aacute;ntabros somos gente recia y correosa, que llevamos en nuestro ADN el pesimismo de aquellos a los que el destino ya les ha deslomado m&aacute;s de una vez. De modo que, cuando vemos las nubes de color acero que trae el viento gallego, pensamos que va a llover. Alguna vez el viento de la bah&iacute;a rachea repentinamente y la lluvia se aleja&hellip; pero todos salimos de casa con paraguas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/futuro-cantabria_132_3476580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Apr 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro de Cantabria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro votos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/votos_132_3500291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66065da1-5e9e-40ea-a06a-92a1c6071e84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro votos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apenas cuatro votos han decidido las primarias de los populares cántabros, cuatro votos que valen un liderazgo.</p></div><p class="article-text">
        Me ha dejado asombrado <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el resultado de las primarias del Partido Popular, que se han resuelto por cuatro escasos votos.</a> Bueno, esto de &ldquo;primarias&rdquo; es otro concepto que nos hemos tra&iacute;do de los Estados Unidos, aunque all&iacute; tienen un sentido un poco distinto ya que, a trav&eacute;s de las mismas, se elige a los electores, que despu&eacute;s votar&aacute;n al presidente y, por cierto, no es la &uacute;nica manera de designarlos, ya que tambi&eacute;n se hace a trav&eacute;s de los caucus y las convenciones. En fin, el d&iacute;a en que consigamos entender bien el sistema electoral norteamericano, ellos empezar&aacute;n a comprender el fuera de juego.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a los cuatro votos que han decidido la victoria de Mar&iacute;a Jos&eacute; S&aacute;enz de Buruaga sobre Ignacio Diego. Si lo pensamos, podr&iacute;a darse el caso de que la Presidencia del Partido Popular de Cantabria podr&iacute;a haberla decidido la familia de la candidata. Calculen: uno, su propio voto; dos, el voto de su pareja; tres, el voto de un hermano (ignoro si lo tiene) y cuatro, el voto de una prima carnal. Vale, es verdad, exagero, ya que se trataba de votos de compromisarios, pero es que a tales ajustes num&eacute;ricos ha llegado el partido, poniendo de manifiesto <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/politica/PP-cantabro-futuro-amenaza-masiva_0_625738271.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una profunda divisi&oacute;n en dos bandos.</a>
    </p><p class="article-text">
        Cuando le&iacute;a estos d&iacute;as el fuego cruzado que ard&iacute;a entre ambas candidaturas, me acordaba de aquella an&eacute;cdota que contaba un novato diputado brit&aacute;nico cuando tuvo la ocasi&oacute;n, cierto d&iacute;a, de sentarse en el Parlamento y dirigirse a su l&iacute;der, Winston Churchill: &ldquo;Qu&eacute; emoci&oacute;n estar aqu&iacute;, sentados frente a nuestro enemigos&rdquo;. A lo que el genial pol&iacute;tico ingl&eacute;s respondi&oacute;: &ldquo;No se equivoque, joven; los que est&aacute;n ah&iacute; enfrente son nuestros rivales, nuestros enemigos est&aacute;n a nuestra espalda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que la ma&ntilde;ana de un ya lejano 3 de noviembre, un periodista c&aacute;ntabro -cuyo nombre me guardo, posiblemente por envidia de su exquisito olfato profesional- me anticip&oacute; delante de una taza de caf&eacute;, que al d&iacute;a siguiente, nombrar&iacute;an ministro a &Iacute;&ntilde;igo de la Serna y que si esto se confirmaba, la Presidencia regional del partido cambiar&iacute;a de manos. Eso s&iacute; que son profec&iacute;as porque&hellip; <em>voil&agrave;</em>!, de la chistera han salido los dos conejos.
    </p><p class="article-text">
        La apuesta es muy tentadora sobre el tapete verde de la pol&iacute;tica auton&oacute;mica, pensando en unas futuras elecciones con Revilla bastante mayor y un Partido Regionalista rebuscando una corbata nueva en su ba&uacute;l ideol&oacute;gico. As&iacute; que, mientras gira la rueda de la fortuna, resulta que S&aacute;enz de Buruaga puede conseguir un pleno&hellip; con solo cuatro fichas.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier proceso electoral en el seno de un partido pone de manifiesto sus corrientes internas, sus movimientos tel&uacute;ricos y su equilibrio de fuerzas. Y ya sabemos que el aleteo de una mariposa en Brasil puede provocar un tornado en Texas.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, estas primarias de los populares c&aacute;ntabros no han sido m&aacute;s que un ligero aperitivo con vermut comparado con la pantagru&eacute;lica comilona que ser&aacute;, que ya es, el proceso electoral de los socialistas a nivel nacional. Mientras Pedro S&aacute;nchez recorre Espa&ntilde;a en su Peugeot descacharrado, mientras Madina le prepara los martinis a Susana D&iacute;az y mientras Patxi pasaba por all&iacute;, sus correligionarios europeos se estremecen en Holanda y en Francia.
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo mejor ser&aacute; que invite a mi amigo periodista a otro caf&eacute;, a ver si es capaz de leer los posos y revelarme los misterios del destino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/votos_132_3500291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Mar 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro votos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otro autobús]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/autobus_132_3515599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9f36a14-8e75-4f86-ae52-20eac922a606_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otro autobús"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Plataformas, pelucas, brillos, canciones de los ochenta y tres reinonas cruzando el desierto australiano en un autobús. Solo que este es rosa. Y está lleno de plumas.</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo pude ver el autob&uacute;s en Santander, pero no ese naranja de los penes (o la ausencia de los mismos), sino el que recorre el interior de Australia en un viaje desquiciado bajo el nombre de Priscilla, en un espl&eacute;ndido musical representado en el Palacio de Festivales.
    </p><p class="article-text">
        La presencia de un c&aacute;ntabro, <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/cultura/jaime-zatarain-entrevista-priscilla-respuesta-publico-droga-engancha-muchisimo_0_605089725.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jaime Zatara&iacute;n</a>, en uno de los papeles principales, le pon&iacute;a una pizca m&aacute;s de inter&eacute;s a un montaje atrevido y gamberro que, sin embargo, guarda dentro de s&iacute; mucha m&aacute;s profundidad que la estridencia de la m&uacute;sica ochentera o el brillo eterno de la purpurina.
    </p><p class="article-text">
        Porque si algo transporta a bordo la Reina del Desierto es la interminable lucha del individuo por aceptarse a s&iacute; mismo. Frente a las normas establecidas, frente a la brutalidad social, frente al hecho diferencial, pero sobre todo frente al espejo.
    </p><p class="article-text">
        No es sencillo representar, sobre las reducidas dimensiones de un escenario, un viaje a ninguna parte en el interior de un autob&uacute;s rosa que atraviesa el <em>outback</em> desde la modernidad de Sydney hasta un remoto casino en Alice Springs, arrollando a su paso koalas, canguros, cerveza, &oacute;palos y -sobre todo-, muchos prejuicios, que no son exclusivos de los paletos australianos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, entre inflexiones afectadas de voz, evocaciones de Madonna y vestidos de mamarracho, el espectador no tarda en descubrir el conflicto interno que viven los tres protagonistas en esa huida hacia adelante para enfrentar, cada cual, sus propios fantasmas: la vejez, la paternidad y, en definitiva, el miedo al rechazo. Miedo que se oculta bajo capas de maquillaje y trazos de <em>eye-liner</em>, pero miedo al fin.
    </p><p class="article-text">
        La brillantina, las pelucas, el vestuario excesivo, el lenguaje a medio camino entre lo pretencioso y lo soez, no contienen del todo esa caja de resonancia, llena de sufrimiento, que subyace en los personajes por muchos rulos, neum&aacute;ticos y fiestas que abrasen en este trayecto inacabable hacia s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        En cierta ocasi&oacute;n le&iacute; que Australia es el lugar del mundo donde viven m&aacute;s bichos que pueden matar a un ser humano, pero lo que queda claro a lo largo de esta historia es que los m&aacute;s peligrosos tienen dos patas y se muestran especialmente hostiles y agresivos ante aquellos cong&eacute;neres que son diferentes, que tienen un pelaje distinto.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, estas reinas del desierto chocan enseguida con la dolorosa verdad de que, por muchos espacios abiertos que encuentren, por muchas noches estrelladas que compartan, por muchos cielos rosas que transiten, solo encontrar&aacute;n cierta seguridad en la multitud de la gran ciudad, donde habitan otros individuos tan raros o m&aacute;s que ellos.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, tal y como afirma una Bernardette desgarrada, espl&eacute;ndidamente interpretada por Jos&eacute; Luis Mosquera, &ldquo;los caballeros son ya una especie en extinci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/autobus_132_3515599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Mar 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otro autobús]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Racing y la inmortalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/racing-inmortalidad_132_3529144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b001ce98-6995-4946-ba9c-a916383e4b70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Racing y la inmortalidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Racing ha sufrido tanto, ha sobrevivido a tantos palos, que ya ha alcanzado la inmortalidad y su pulso jamás dejará de latir.</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo tuve la suerte de volver a los Campos de Sport de El Sardinero; me gusta escribirlo as&iacute;, a la antigua, con el nombre de aquellos viejos y cercanos terrenos que eran escenario de encuentros deportivos entre caballeros.
    </p><p class="article-text">
        Haciendo c&aacute;lculos, creo que la &uacute;ltima vez que hab&iacute;a acudido al campo fue para presenciar un partido de Segunda Divisi&oacute;n contra el Guadalajara, un doloroso recuerdo que nos puso ya en la cuesta abajo directa hacia la Segunda B. Tuve varias etapas de socio, la &uacute;ltima de las cuales coincidi&oacute; con el regreso de mi admirado Quique Seti&eacute;n para verle impartir sus &uacute;ltimas lecciones de magisterio futbol&iacute;stico sobre este c&eacute;sped. Fui fiel durante bastantes a&ntilde;os, tanto en Primera como en Segunda, incluso compr&eacute; algunas acciones que, despu&eacute;s de las sucesivas ampliaciones, supongo que ya hoy ser&aacute;n algo as&iacute; como una millon&eacute;sima parte de una acci&oacute;n. Despu&eacute;s, temas familiares me alejaron del estadio los domingos.
    </p><p class="article-text">
        Me alegr&oacute; mucho volver al campo -aunque vivo ya desde hace alg&uacute;n tiempo en perpetua decepci&oacute;n con el deporte profesional-, porque me permiti&oacute; recuperar el olor a puro que asocio con un lejano d&iacute;a de mi infancia en el que mi abuelo me llev&oacute; a la ya derruida grada de Preferencia de los viejos campos anexos. Como no pod&iacute;a ser de otra manera, aquel primer e infantil bautismo racinguista fue un decepcionante empate contra el Real Oviedo.
    </p><p class="article-text">
        Pero les dec&iacute;a que el domingo ol&iacute;a a farias, los ni&ntilde;os caminaban de la mano de sus padres cumpliendo el mismo rito inici&aacute;tico, ondeaban las banderas, se vend&iacute;an patatas fritas y los seguidores visitantes caminaban desorientados y reconocibles con los colores de su equipo anudados al cuello.
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor vino cuando me acercaba ya a la puerta de acceso a mi localidad y escuch&eacute; a un se&ntilde;or muy mayor asegurar con toda la fe de su coraz&oacute;n que no morir&iacute;a con el equipo en la divisi&oacute;n de bronce. Esa resistencia ciega y senil, esa declaraci&oacute;n de principios, esa rebeli&oacute;n final por sostener lo que a uno verdaderamente le importa, volvi&oacute; a conmoverme y demostrarme que el Racing es inmortal, que est&aacute; tan grabado en la identidad de los c&aacute;ntabros, que late con el impulso de nuestros propios sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hace algunos a&ntilde;os, en un remoto lugar de Grecia, cuando los paisanos locales me preguntaron por mi procedencia y les dije que era espa&ntilde;ol, ante mi asombro empezaron a hablarme del Racing y de Munitis hasta conseguir que me emocionara.
    </p><p class="article-text">
        Algo tiene el f&uacute;tbol, mucho m&aacute;s all&aacute; de su discutible belleza est&eacute;tica, de las pasiones que levanta, de la dulzura del triunfo, de la amargura de la derrota, que adquiere un nivel de comuni&oacute;n primitiva, at&aacute;vica. No son exactamente los colores de guerra, sino m&aacute;s bien el saludo secreto de una hermandad.
    </p><p class="article-text">
        El Racing ha sufrido mucho a lo largo de su historia, ha paseado con frecuencia por el lado oscuro del deporte, por los tribunales, por la humillaci&oacute;n, por la burla, por el escarnio, por la ruina. Pero es inmortal. Y su inmortalidad no est&aacute; en sus gestas, ni en sus haza&ntilde;as, sino en su propia locura rom&aacute;ntica. Da igual que los videomarcadores se caigan a pedazos, que nos juguemos la vida en Mutilvera o en Boiro, que nos olvide la televisi&oacute;n o que se r&iacute;an en Getafe.
    </p><p class="article-text">
        Mientras un ni&ntilde;o camine de la mano de su padre hacia el estadio, mientras perdure el humo de un puro que ya nadie fuma o mientras un viejo afronte la cara de la muerte preguntando c&oacute;mo va el Racing, el futuro est&aacute; asegurado. Y adem&aacute;s, lo mismo que a Rick y a Ilsa&hellip; siempre nos quedar&aacute; Par&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/racing-inmortalidad_132_3529144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Mar 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Racing y la inmortalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marrakech]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/marrakech_132_3541142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9a6179f-aca3-42ce-97dc-8488a02fe527_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Plaza de Jemaá El Fna, en la ciudad de Marrakech."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como decía Mark Twain, "viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente".</p></div><p class="article-text">
        Desde hace alg&uacute;n tiempo sostengo que la llegada de Ryanair ha sido lo mejor que le ha pasado a Cantabria desde los tiempos de los romanos. Aquella guerra cruel, que termin&oacute; con las tribus diezmadas por los llanos y la muerte de todos los hombres en edad militar fue el precio de la ciudadan&iacute;a y el Derecho, que a&uacute;n hoy en d&iacute;a se estudia en nuestras facultades.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a los aviones. El reciente anuncio de que <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Ryanair-conectara-Santander-Marrakech-octubre_0_618039112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santander tendr&aacute; dos vuelos semanales a Marrakech</a>, a partir del mes de octubre, ven&iacute;a a convencerme de que el <em>low-cost</em> ha abierto a los c&aacute;ntabros modernos la puerta del mundo, despu&eacute;s de siglos de aislamiento que a&uacute;n perduran en otras comunicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Con el AVE olvidado y nuestros vecinos vascos recibiendo la alta velocidad en sus tres capitales, la v&iacute;a f&eacute;rrea es una quimera por m&aacute;s que nos ofrezcan trenes que te dejar&aacute;n en la capital del reino -catenaria mediante- en apenas &iexcl;tres horas de viaje! Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad...
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que nos queda el consuelo de asomarnos al mundo con la ayuda de nuestros amigos irlandeses, gracias a los cuales, muchos c&aacute;ntabros hemos podido disfrutar de los tesoros de la Ciudad Eterna, nos hemos lanzado a las rebajas de Londres o hemos alucinado con la postmodernidad berlinesa.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Mark Twain, &ldquo;viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente&rdquo;, de modo que, incomodidades aparte, la riqueza que se obtiene conociendo a otros hombres, probando otra comida y escuchando las campanas de otro pueblo, es un verdadero tesoro vital.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, esta nueva ventana que se nos abre al reino de Marruecos representa una gran oportunidad de experimentar una ciudad fascinante en la que a&uacute;n sobreviven tradiciones tan antiguas como los aguadores, las pintoras de henna o los contadores de cuentos, que se re&uacute;nen en torno a la famosa Djemaa el Fna, una de las plazas m&aacute;s asombrosas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Las mezquitas, los palacios, la medina, los caf&eacute;s o la legendaria Mamounia -el hotel favorito del mism&iacute;simo Winston Churchill- forman un universo de contrastes que ahora quedar&aacute; al alcance de los c&aacute;ntabros en condiciones mucho m&aacute;s razonables de lo que hasta ahora constitu&iacute;a un viaje m&aacute;s largo, con sus desesperantes escalas y sobre todo, mucho m&aacute;s costoso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo, es una magn&iacute;fica oportunidad para conocer otra manera de vivir, para observar el mundo con otra perspectiva y para conectar con nuestros vecinos del otro lado del Estrecho, tan diferentes de nosotros en muchas de sus costumbres como similares en el mutuo deseo de vivir en paz y prosperar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/marrakech_132_3541142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marrakech]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Cantabria,Ryanair,Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Extrañas mezclas de colores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/extranas-mezclas-colores_132_3555571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef626c60-a576-41d2-9f2d-2f8fbdd41480_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El consejero Juan José Sota durante el debate presupuestario en el Parlamento. | ROMÁN GARCÍA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos partidos tan diferentes como PP y Podemos rechazan los presupuestos de Cantabria desde ángulos opuestos pero con los mismos argumentos.</p></div><p class="article-text">
        Cuando mis dos hijos eran peque&ntilde;os, con peri&oacute;dica frecuencia ambos sol&iacute;an plantearme un debate que no por revisado y repasado terminaba de cerrarse. Sosten&iacute;a cada uno de ellos que el otro era mi hijo favorito, argumento que llevaban a extremos m&aacute;s radicales con ocasi&oacute;n de rabietas puntuales. Supongo que, cuando a &nbsp;uno le negaba una petici&oacute;n poco razonable, procuraba establecer supuestos agravios comparativos con el otro para fundamentar as&iacute; su demanda y aportar pruebas fehacientes de la acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al final llegu&eacute; a la inmodesta conclusi&oacute;n de que yo deb&iacute;a ser un buen padre, ya que si cada uno de ellos ve&iacute;a en el otro al favorito, con ello me estaban diciendo tambi&eacute;n por separado que, en realidad, no privilegiaba a ninguno de los dos.
    </p><p class="article-text">
        Al hilo de este recuerdo, me ha llamado la atenci&oacute;n que Partido Popular y Podemos se hayan opuesto -cada uno por su lado- a la aprobaci&oacute;n de los presupuestos generales de Cantabria e, imitando a mis hijos, ambas formaciones hayan recurrido a similares argumentos. Tal como <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Ciudadanos-Gobierno-PRC-PSOE-aprobar-purespuestos_0_615589332.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicaba eldiario.es</a>, las quejas son muy parecidas: que si los presupuestos est&aacute;n &ldquo;sobredimensionados&rdquo;, que si &ldquo;no son realistas&rdquo;, que si &ldquo;traer&aacute;n recortes&rdquo;&hellip; en fin, ya sabemos que la pol&iacute;tica siempre hace extra&ntilde;os compa&ntilde;eros de cama, pero es que en este caso es una verdadera perversi&oacute;n morbosa.
    </p><p class="article-text">
        La gama crom&aacute;tica es tan caprichosa que azul y morado forman un matiz violeta, casi p&uacute;rpura. Si consultan el significado que se le atribuye generalmente este color se quedar&aacute;n tan perplejos como yo:&nbsp;&ldquo;Es un s&iacute;mbolo de la eternidad, de ah&iacute; que tambi&eacute;n se relacione con la teolog&iacute;a y la magia. Es el color de la fe&rdquo;. Ya ven lo que pasa al mezclar colores; como dec&iacute;a aquel ministro: los experimentos, en casa y con gaseosa.
    </p><p class="article-text">
        No conozco a fondo los presupuestos, as&iacute; que no puedo juzgar con el suficiente criterio si las cr&iacute;ticas de populares y podemitas est&aacute;n justificadas, pero lo que s&iacute; s&eacute; es que, sin presupuestos, es imposible gobernar con un m&iacute;nimo de recorrido. Claro que para sacar adelante estas cuentas, regionalistas y socialistas han necesitado a&ntilde;adir <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/politica/Ciudadanos-aprobara-presupuestos-Gobierno-Cantabria_0_594940848.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro color a su propia paleta: el naranja</a>.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, la mezcla que se produce entre el rojo socialista, el rojiblanco regionalista con tonos verdes y el naranja ciudadano, produce un marr&oacute;n en cuyo significado ser&aacute; mejor que no profundicemos.
    </p><p class="article-text">
        De cualquier forma debemos valorar desde una &oacute;ptica positiva estos cruces de apoyos, rivalidades e intereses, porque, en realidad, representan tambi&eacute;n la complejidad de nuestra propia regi&oacute;n y el Parlamento de Cantabria resulta en el crisol de todas esas ideolog&iacute;as. De modo que pactos y di&aacute;logos son ahora instrumentos <em>sine qua non</em> para gobernar y, si lo trasladamos a la esfera de lo cotidiano, lo son tambi&eacute;n para convivir con un m&iacute;nimo de sosiego.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, para solucionar el conflicto aquel que preocupaba e indignaba a mis hijos sobre cu&aacute;l de los dos es el favorito, les dije que entregar&iacute;a un sobre lacrado a un notario y solamente a mi fallecimiento podr&iacute;a abrirse para desvelar, al fin, qui&eacute;n de los dos ten&iacute;a raz&oacute;n. Hasta entonces&hellip; permanecer&aacute; el misterio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/extranas-mezclas-colores_132_3555571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Extrañas mezclas de colores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz,Podemos,PP - Partido Popular,Presupuestos 2017,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tierra baldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tierra-baldia_132_3567803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73290cb9-e3b9-4375-8689-8e2fe3fb3f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tierra baldía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad pierde habitantes a un ritmo alarmante y basta dar un paseo para percatarse de que algo estamos haciendo mal.</p></div><p class="article-text">
        Seguramente, mientras le&iacute;a el otro d&iacute;a 'La tierra bald&iacute;a' se me contagi&oacute; la angustia del viejo poema de T.S. Elliot, pero ese estr&eacute;s qued&oacute; severamente agravado tras hojear una estad&iacute;stica del INE que habla de una notable p&eacute;rdida de poblaci&oacute;n en Santander.
    </p><p class="article-text">
        Realmente no hace falta mirar con demasiado detenimiento las cifras del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica para conocer que hemos perdido cerca de diez mil habitantes en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Basta con dar un corto paseo por nuestra ciudad para percatarte de que algo estamos haciendo mal.
    </p><p class="article-text">
        Me hace da&ntilde;o a la vista, por ejemplo, mirar los bajos del Gran Casino, anta&ntilde;o tan rebosantes de movimiento que se hac&iacute;a imposible pensar en verlos ahora tan cerrados y solitarios. Junto al vac&iacute;o ausente de las terrazas apenas queda la sombra de los recuerdos juveniles en el Lisboa, donde no era dif&iacute;cil tomarte un par de cervezas con los jugadores del Racing por compa&ntilde;&iacute;a. No me invento nada, en aquellos d&iacute;as pagabas una ronda a Quinito y Jim&eacute;nez y ellos correspond&iacute;an de inmediato, mientras te comentaban el &uacute;ltimo partido. Me puede la nostalgia de una &eacute;poca en la que el f&uacute;tbol era f&uacute;tbol, el Racing era el Racing, la cerveza era cerveza y El Sardinero era El Sardinero.
    </p><p class="article-text">
        Las tablas tapan ahora sus ventanales, lo mismo que los del Venecia, donde mi padre y sus amigos se jugaban el caf&eacute; y las copas de co&ntilde;ac al mus. Ni siquiera sobrevive aquel chino que vend&iacute;a una fruta m&aacute;s que pasable en el mismo local donde los que ya tenemos cierta edad nos hemos jugado el prestigio en unos cuantos pierde-paga al futbol&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero la gente se marcha de Santander y eso quiere decir que en esta ciudad ya no quedan oportunidades. Hacen las maletas y buscan un lugar m&aacute;s benigno, m&aacute;s abierto y m&aacute;s amable, que les proporcione una m&iacute;nima oportunidad de vivir y cumplir una cent&eacute;sima parte de sus sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>En las playas de Margate -escribe Elliot-</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no puedo enlazar nada con nada.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Las u&ntilde;as rotas en manos sucias.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mi pueblo, humilde pueblo,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que no espera nada.</em>
    </p><p class="article-text">
        Los precios de la vivienda siguen muy altos, los sueldos no tienen la m&aacute;s m&iacute;nima relaci&oacute;n de dignidad con una vida respirable y el viejo paradigma de esfuerzo igual a &eacute;xito ya no se sostiene ni en los c&aacute;lidos d&iacute;as de sur.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que lo escribo con la amargura de tener a un hijo de veinticuatro a&ntilde;os busc&aacute;ndose la vida al otro lado del mundo, pero le admiro que reniegue de este marco incomparable que nos regala paisajes fotogr&aacute;ficos, pero no nos deja vivir.
    </p><p class="article-text">
        <em>Tras las rojas antorchas en los rostros sudorosos -contin&uacute;a Elliot-</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>tras el escarchado silencio en los jardines,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>tras la agon&iacute;a en lugares de piedra,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la exclamaci&oacute;n y el llanto,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>palacio y c&aacute;rcel y estampido.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sobre montes lejanos del trueno en primavera,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>aquel que estuvo vivo, ahora est&aacute; muerto.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tierra-baldia_132_3567803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Feb 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tierra baldía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Sanz Láriz]]></media:keywords>
    </item>
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