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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elena Álvarez Mellado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elena_alvarez_mellado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elena Álvarez Mellado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo correcto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/correcto_129_12924795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13f8a672-8057-4df2-bf96-978e050da228_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo correcto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si un uso considerado minoritario, desprestigiado, residual o rural se extiende, puede acabar siendo percibido como aceptable por esa comunidad. Solo es necesario que una cantidad suficiente de hablantes lo dé por bueno y lo perciba como válido</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, Arturo P&eacute;rez Reverte public&oacute; <a href="https://www.zendalibros.com/por-que-ni-limpia-ni-fija-ni-da-esplendor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una columna</a> en El Mundo en la que, entre otras cosas, critica <a href="https://efe.com/cultura/2026-01-12/perez-reverte-rae-talibanes-todo-vale/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la falta de firmeza de la RAE a la hora de imponer criterios ling&uuml;&iacute;sticos</a> y se&ntilde;ala la tibieza de los ling&uuml;istas de la Academia, a los que acusa de ser &ldquo;talibanes del todo vale&rdquo;. La columna es interesante <a href="https://www.semevadelalengua.es/?p=952" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en muchos aspectos</a> y su an&aacute;lisis dar&iacute;a para varias clases de Ling&uuml;&iacute;stica, pero vamos a centrarnos aqu&iacute; en intentar explicar ese <em>laissez-faire</em> ling&uuml;&iacute;stico del que P&eacute;rez-Reverte acusa a sus colegas y que refleja bien la incomprensi&oacute;n generalizada sobre cu&aacute;l es la posici&oacute;n de los ling&uuml;istas respecto a las nociones de correcci&oacute;n y norma.
    </p><p class="article-text">
        Vayan por delante algunas perogrulladas que, si bien ya <a href="https://www.archiletras.com/firma/grammar-nazi-se-sale/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han sido repetidas anteriormente hasta la saciedad</a>, nunca est&aacute; de m&aacute;s refrescar: eso que llamamos &ldquo;norma&rdquo; (la manera &ldquo;correcta&rdquo; de expresarse en determinados contextos) no existe porque el pleno de la RAE lo decida. La norma es, en realidad y por encima de cualquier otra cosa, una percepci&oacute;n interna que tienen los hablantes de una comunidad sobre ciertos usos ling&uuml;&iacute;sticos. Los hablantes tenemos preferencias sobre qu&eacute; formas de hablar se consideran correctas o deseables y esperamos encontrar en ciertos contextos. Hay formas de expresarse que est&aacute;n bien vistas y gozan de prestigio, y otras que, aunque existen igualmente, se consideran de segunda, locales o poco prestigiadas. En castellano se documentan tanto la forma &ldquo;se me&rdquo; (&ldquo;se me cay&oacute;&rdquo;) como la forma &ldquo;me se&rdquo; (&ldquo;me se cay&oacute;&rdquo;), pero la forma &ldquo;me se&rdquo; se percibe como rural y popular, y est&aacute; fuera de lo que se considera la norma culta. Si bien ambas formas existen, no esperar&iacute;amos encontrarnos un &ldquo;me se cay&oacute;&rdquo; en un art&iacute;culo de prensa, por ejemplo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese sentimiento de que hay formas preferibles existe en la cabeza de los hablantes y es parte de la dimensi&oacute;n social de las lenguas, al margen de la existencia de la RAE (o de cualquier otra instituci&oacute;n normativa alternativa que invent&aacute;semos). Podr&iacute;amos quemar la RAE con todos los acad&eacute;micos dentro que la noci&oacute;n de correcci&oacute;n y prestigio ling&uuml;&iacute;stico seguir&iacute;a existiendo en la cabeza de los hispanohablantes. Si la noci&oacute;n de norma existe al margen de instituciones, &iquest;cu&aacute;l es, pues, la funci&oacute;n de la RAE? La funci&oacute;n normativa de la Academia (o de las instituciones normativas en general) es la de intentar recoger esa percepci&oacute;n de correcci&oacute;n interna que tienen los hablantes, es decir, describir los usos de una comunidad de hablantes e identificar cu&aacute;les de esos usos son percibidos como correctos en esa comunidad. Por eso decimos que la RAE no inventa la norma, sino que la describe. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, quien crea la norma es la propia comunidad de hablantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la norma es una percepci&oacute;n compartida por una comunidad de hablantes, entonces de ah&iacute; se derivan dos cosas. La primera es que lo correcto no es inherente al uso ling&uuml;&iacute;stico mismo, sino que emana de la valoraci&oacute;n que de &eacute;l hacen los hablantes. El origen de esta valoraci&oacute;n en muchas ocasiones es una mezcla de tradici&oacute;n, modas, arbitrariedad y, sobre todo, prestigio social. Por ejemplo, en Andaluc&iacute;a, parte de los hablantes pronuncian la S y la Z con el sonido S (lo que llamamos seseo), mientras que otros pronuncian ambas letras con el sonido Z (ceceo). No hay nada inherentemente mejor en sesear que en cecear, pero mientras que el seseo se percibe como aceptable, <a href="https://www.rae.es/ortograf%C3%ADa/el-seseo-y-el-ceceo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los hablantes consideran el ceceo como una forma de expresi&oacute;n desprestigiada</a>. Esto no es casual: el ceceo es un fen&oacute;meno que se ha dado hist&oacute;ricamente en zonas rurales y poblaciones m&aacute;s desfavorecidas, mientras que el seseo era propio de zonas m&aacute;s ricas y de los centros urbanos. El ceceo se considera poco prestigioso porque es de pobres. El estigma ling&uuml;&iacute;stico con frecuencia va a remolque del prestigio social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda conclusi&oacute;n que se deriva de que la norma sea una percepci&oacute;n compartida por una comunidad de hablantes es que, necesariamente, la norma es cambiante. Si un uso considerado minoritario, desprestigiado, residual o rural se extiende, puede acabar siendo percibido como aceptable por esa comunidad. Solo es necesario que una cantidad suficiente de hablantes lo d&eacute; por bueno y lo perciba como v&aacute;lido. La norma es movible por definici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Puesto que la noci&oacute;n de correcci&oacute;n existe en la comunidad de hablantes haya o no RAE, es importante que haya instituciones que se encarguen de describir y divulgar la norma. Es valioso que los hablantes conozcan la norma, sepan identificar en qu&eacute; situaciones se espera que la utilicen y, sobre todo, que dispongan de un lugar al que acudir cuando deseen escribir sigui&eacute;ndola y quieran salir de las (muy razonables) dudas que su aplicaci&oacute;n conlleva. En ese sentido, las instituciones como la RAE que divulgan la norma cumplen, aunque nos parezca parad&oacute;jico, una funci&oacute;n democratizadora: puesto que la norma existe, puesto que hay una expectativa t&aacute;cita de que en determinados contextos se ha de seguir (y su incumplimiento puede acarrear una penalizaci&oacute;n social), la existencia de entidades que ponen la norma negro sobre blanco facilita que todas las personas puedan acceder a la norma y estar al tanto de c&oacute;mo debe expresarse uno si desea cumplir con esa expectativa social. 
    </p><p class="article-text">
        Como hablantes, puede sernos muy &uacute;til saber que cecear o decir &ldquo;me se cay&oacute;&rdquo; est&aacute;n penalizados socialmente (aunque merece la pena pararse a pensar por qu&eacute;), de la misma manera que nos es &uacute;til saber que una palabra es ofensiva, coloquial o anticuada. La consideraci&oacute;n social que ostenta un uso ling&uuml;&iacute;stico es tambi&eacute;n parte del conocimiento ling&uuml;&iacute;stico necesario para poder decidir cu&aacute;ndo, c&oacute;mo y d&oacute;nde usarlo. Sin esta funci&oacute;n de divulgaci&oacute;n, corremos el riesgo de que la norma opere como una convenci&oacute;n no escrita bajo cuya &oacute;ptica se nos puede juzgar (y de hecho se nos juzga), pero cuyo acceso y posibilidad de cumplimiento es desigual. En ese escenario hipot&eacute;tico en el que la norma existe pero no se explicita, aquellos hablantes que por origen geogr&aacute;fico o extracci&oacute;n cultural conozcan o hablen variedades m&aacute;s pr&oacute;ximas a esa entelequia que llamamos &ldquo;lo correcto&rdquo; saldr&aacute;n beneficiados, en detrimento de quienes tengan peores cartas, que se encontrar&aacute;n con un mandato social impl&iacute;cito pero sin herramientas para cumplirlo. Si socialmente se espera que en ciertos contextos nos expresemos de una manera y no de otra, entonces es vital saber qu&eacute; es lo que los hablantes consideran correcto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es cuesti&oacute;n de ser na&iacute;f. Aunque la noci&oacute;n de norma exista al margen de la RAE y ella misma se presente como notaria del uso que hacen los hablantes, la propia labor de la RAE distribuyendo sellos de aprobaci&oacute;n o cruces admonitorias es la que acaba elevando a los altares de la prescripci&oacute;n lo que en origen eran percepciones intuitivas. La RAE recoge el uso para describir qu&eacute; es lo que los hablantes consideran normativo, y al hacerlo la norma queda fijada y sacralizada.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, la labor de divulgaci&oacute;n de la norma que hace la RAE debe ser necesariamente desapasionada. Se trata de describir que cierto uso est&aacute; mejor visto que otro, o que hay algunos rasgos que es preferible evitar si uno quiere cumplir con la norma. En ese sentido, la labor de divulgaci&oacute;n de la norma se parece m&aacute;s a la asepsia con la que un antrop&oacute;logo describe los usos y costumbres de un grupo humano sabiendo que lo normativo no deja de ser una convenci&oacute;n social arbitraria (&ldquo;en esta comunidad de hablantes esta expresi&oacute;n se considera prestigiada, esta no&rdquo;) que al proselitismo militante y acient&iacute;fico del cura que te amenaza con arder en las llamas del fuego eterno de la gram&aacute;tica si dices <em>haiga</em>. Precisamente cuando la Academia adopta esa imparcialidad aparentemente descafeinada (que tantas cr&iacute;ticas suscita) est&aacute; haciendo lo correcto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/correcto_129_12924795.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 21:40:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo correcto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arturo Pérez-Reverte,Lingüística,RAE - Real Academia Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'no' del presidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-presidente_129_12572531.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dea0b9fd-b6b9-4001-af0e-89bef81ee864_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &#039;no&#039; del presidente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como hablantes, estas sutilezas nos pasan desapercibidas porque damos por sentada nuestra capacidad para identificar el foco de la negación, pero si lo pensamos detenidamente, se trata de una tarea extremadamente sofisticada que ejecutamos en apenas un pestañeo</p></div><p class="article-text">
        El pasado lunes 1 de septiembre, el presidente del Gobierno concedi&oacute; una entrevista en TVE. En un momento de la entrevista, al ser preguntado por el caso Koldo, Pedro S&aacute;nchez dijo la siguiente frase: &ldquo;No ten&iacute;a ninguna informaci&oacute;n objetiva de que pod&iacute;an estar cometiendo supuestos actos de corrupci&oacute;n&rdquo;. La frase entra&ntilde;a una cierta enjundia ling&uuml;&iacute;stica que merece la pena pararse a desgranar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div style="width:100%;padding-top:64%;position:relative;border-bottom:1px solid #aaa;display:inline-block;background:#eee;background:rgba(255,255,255,0.9);"><iframe src="https://secure-embed.rtve.es/drmn/embed/video/16713748" name="Sánchez, sobre Ábalos y Cerdán: "No tenía ninguna información objetiva de que podían estar cometiendo supuestos actos de corrupción"" style="width:100%;height:90%;position:absolute;left:0;top:0;overflow:hidden;border:none;background-color:transparent;" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe><div style="position:absolute;bottom:0;left:0;font-family:arial,helvetica,sans-serif;font-size:12px;line-height:1.833;display:inline-block;padding:5px 0 5px 10px;"><span style="float:left;margin-right:10px;"><img style="height:20px;width:auto;background: transparent;padding:0;margin:0;" src="https://img2.rtve.es/css/rtve.commons/rtve.header.footer/i/logoRTVEes.png"></span><a style="color:#333;font-weight:bold;" title="Sánchez, sobre Ábalos y Cerdán: "No tenía ninguna información objetiva de que podían estar cometiendo supuestos actos de corrupción"" href="https://www.rtve.es/play/videos/especiales-informativos/sanchez-sobre-abalos-cerdan-no-tenia-ninguna-informacion-objetiva-podian-estar-cometiendo-supuestos-actos-corrupcion/16713748/"><strong>Sánchez, sobre Ábalos y Cerdán: "No tenía ninguna información objetiva de que podían estar cometiendo supuestos actos de corrupción"</strong></a></div></div>
    </figure><p class="article-text">
        La frase en cuesti&oacute;n alberga una negaci&oacute;n: &ldquo;No ten&iacute;a ninguna informaci&oacute;n objetiva&rdquo;. Si pensamos en c&oacute;mo negamos en castellano, lo primero que nos viene a la cabeza es la part&iacute;cula &ldquo;no&rdquo; acompa&ntilde;ando a un verbo: &ldquo;No es oro todo lo que reluce&rdquo;, &ldquo;No olvide sus pertenencias&rdquo;, &ldquo;No desear&aacute;s al vecino del quinto&rdquo;.&nbsp;Si bien es la m&aacute;s protot&iacute;pica, &ldquo;no&rdquo; es tan solo una de las muchas maneras en que se puede negar en espa&ntilde;ol. &ldquo;Nunca he estado en Jap&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Ni fre&iacute;r un huevo sabe&rdquo;, &ldquo;Tampoco vamos pelearnos por eso&rdquo;, &ldquo;Nadie hablar&aacute; de nosotras cuando hayamos muerto&rdquo;. Todas estas oraciones son tambi&eacute;n negativas aunque en ellas no aparezca ning&uacute;n &ldquo;no&rdquo;, sencillamente porque &ldquo;nunca&rdquo;, &ldquo;ni&rdquo;, &ldquo;tampoco&rdquo; o &ldquo;nadie&rdquo; tienen tambi&eacute;n la capacidad de negar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podemos encontrarnos con el caso contrario: noes que no niegan nada (lo que en ling&uuml;&iacute;stica se conoce como <a href="https://www.rae.es/gram%C3%A1tica/sintaxis/negaci%C3%B3n-expletiva-y-negaci%C3%B3n-encubierta-otros-tipos-de-negaciones-interpretables-y-no-interpretables" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">negaciones expletivas</a>). En &ldquo;No parar&aacute; hasta que no le digas la verdad&rdquo;, el segundo &ldquo;no&rdquo; es directamente prescindible porque no niega nada y resulta hasta il&oacute;gico si lo pensamos fr&iacute;amente (solo parar&aacute; cuando le digas la verdad). En &ldquo;Has cerrado con llave, &iquest;no?&rdquo;, lo que el &ldquo;no&rdquo; interrogativo transmite no es tanto una negaci&oacute;n como la b&uacute;squeda de una confirmaci&oacute;n por parte de nuestro interlocutor (equivalente a un &ldquo;&iquest;no es as&iacute;?&rdquo;).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestras posibilidades para negar trascienden lo puramente sint&aacute;ctico y podemos encontrar marcas de negaci&oacute;n en niveles subat&oacute;micos de la lengua, formando parte de la morfolog&iacute;a o del mismo l&eacute;xico. Una obra inacabada es una obra que no se ha terminado, con todo el valor negativo descansando sobre los hombros del prefijo &ldquo;in&rdquo;. Una cerveza sin alcohol es una cerveza que no lleva alcohol. Incluso hay verbos que, aunque a primera vista no parezcan negativos, entra&ntilde;an negaciones en su significado. En &ldquo;El guardia evit&oacute; el accidente&rdquo;, el verbo &ldquo;evitar&rdquo; nos transmite la idea de que &ldquo;algo que iba a ocurrir finalmente no pas&oacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes meollos de la negaci&oacute;n consiste en identificar qu&eacute; es lo que se niega dentro de la oraci&oacute;n. No se trata solo de saber que una frase contiene una negaci&oacute;n, sino que para poder interpretarla correctamente es necesario saber cu&aacute;l es el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de la negaci&oacute;n, lo que habitualmente se conoce como el <em>foco </em>de la negaci&oacute;n. En una frase como &ldquo;Amanece, que no es poco&rdquo;, no es &ldquo;amanece&rdquo; lo que se ve afectado por la negaci&oacute;n (nadie est&aacute; negando que amanezca), sino que el &ldquo;no&rdquo; va restringido a ser poco (amanece, y eso no es poca cosa). Las mismas palabras ordenadas de manera distinta pueden producir significados muy diferentes simplemente por el hecho de que el orden oracional puede modificar cu&aacute;l es el foco de la negaci&oacute;n. En &ldquo;La violencia no es el camino&rdquo;, la negaci&oacute;n afecta a la totalidad de la oraci&oacute;n (negamos que la violencia sea el camino); pero en &ldquo;La no violencia es el camino&rdquo;, el foco de la negaci&oacute;n afecta exclusivamente a la palabra &ldquo;violencia&rdquo;, lo que estamos afirmando es que la ausencia de violencia es el camino a seguir. Como hablantes, normalmente estas sutilezas nos pasan desapercibidas porque damos por sentada nuestra capacidad para identificar el foco de la negaci&oacute;n, pero si lo pensamos detenidamente, se trata de una tarea extremadamente sofisticada que ejecutamos en apenas un pesta&ntilde;eo.
    </p><p class="article-text">
        Si bien depende del contexto (como todo en lengua, por otro lado), <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/natural-language-engineering/article/abs/focus-of-negation-its-identification-in-spanish/FA2CA3A948C3EE92B9FFBED93E5670B3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el elemento con m&aacute;s papeletas para ser el foco de la negaci&oacute;n es aquel elemento de la oraci&oacute;n que resulte m&aacute;s perif&eacute;rico y espec&iacute;fico</a>. Si decimos &ldquo;Juan no vino en coche&rdquo; no estamos diciendo que Juan no viniera en general, sino que no lo hizo en coche, pero perfectamente podr&iacute;a ser que s&iacute; viniera pero lo hiciera en autob&uacute;s. Siguiendo el mismo razonamiento, en &ldquo;Juan no vino en un coche rojo&rdquo;, la negaci&oacute;n solo se aplica al coche rojo, pero abre la posibilidad de que Juan viniera en un coche azul. Si decimos que &ldquo;Mar&iacute;a no le dio el libro a Miguel en la biblioteca&rdquo; (donde Mar&iacute;a es el sujeto, el libro es complemento directo, Miguel es el indirecto y la biblioteca es un complemento circunstancial), el foco de la negaci&oacute;n ser&aacute; probablemente &ldquo;en la biblioteca&rdquo;, que es el elemento m&aacute;s accesorio de la oraci&oacute;n. No estamos diciendo ni que Mar&iacute;a no le diese el libro a Miguel, ni tampoco estamos negando que lo que le diese fuera un libro, ni tampoco estamos negando que el receptor fuera Miguel, sino que lo que estamos negando es que esa acci&oacute;n ocurriera en la biblioteca (quiz&aacute; s&iacute; le dio el libro, pero el hecho ocurri&oacute; en la cafeter&iacute;a). Cuanto m&aacute;s accesorio sea el complemento que aparece en la oraci&oacute;n negada, m&aacute;s restringido se va volviendo el foco de la negaci&oacute;n. Y es razonable que sea as&iacute;: &iquest;qu&eacute; sentido tendr&iacute;a si no dar tantos detalles espec&iacute;ficos que no aportan nada? Si Mar&iacute;a no le dio el libro en ning&uacute;n caso a Miguel (ni en la biblioteca ni en ning&uacute;n otro lado), &iquest;para qu&eacute; explicitar que la acci&oacute;n no tuvo lugar en la biblioteca? Si Juan no vino (ni en coche, ni en ning&uacute;n otro medio de transporte), &iquest;para qu&eacute; especificar que no us&oacute; coche, y mucho menos de qu&eacute; color (no) era?
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la entrevista de S&aacute;nchez, es precisamente ah&iacute;, en el foco de la negaci&oacute;n, donde subyace el intr&iacute;ngulis de la declaraci&oacute;n. En la frase &ldquo;No ten&iacute;a ninguna informaci&oacute;n objetiva de que pod&iacute;an estar cometiendo supuestos actos de corrupci&oacute;n&rdquo;, la presencia del adjetivo &ldquo;objetiva&rdquo; restringe el foco de la negaci&oacute;n y abre la puerta a que el presidente s&iacute; dispusiera de alguna informaci&oacute;n. Quiz&aacute; esa informaci&oacute;n era subjetiva, quiz&aacute; eran rumores, quiz&aacute; no era nada que se pudiera demostrar, pero el foco de la negaci&oacute;n deja abierta la posibilidad de que s&iacute; dispusiera de alguna informaci&oacute;n al fin y al cabo sobre lo que estaba ocurriendo, aunque no fuera objetiva. Quiz&aacute; no sea el caso. No podemos saberlo. Pero el foco de la negaci&oacute;n arroja una sombra de duda sobre sus declaraciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-presidente_129_12572531.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Sep 2025 20:21:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El 'no' del presidente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Réquiem por un simio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/requiem-simio_129_12181514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7da34404-5c1a-410c-8305-888411e390f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Réquiem por un simio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre si la capacidad para el lenguaje es exclusivamente humana o si es asimilable a otras formas de comunicación animal está aún lejos de ser resuelto</p></div><p class="article-text">
        El pasado d&iacute;a 18 de marzo, a la provecta edad de 44 a&ntilde;os, <a href="https://elpais.com/ciencia/2025-03-22/kanzi-el-bonobo-estrella-que-aprendio-a-comunicarse-con-humanos-muere-a-los-44-anos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kanzi falleci&oacute; en su lugar de residencia en Iowa</a>. La vida de Kanzi estuvo dedicada al estudio del lenguaje y de la cognici&oacute;n. Pero Kanzi no era investigador, tampoco ling&uuml;ista. Kanzi era un bonobo.
    </p><p class="article-text">
        El bonobo Kanzi fue criado y adiestrado por la primat&oacute;loga <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sue_Savage-Rumbaugh" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sue Savage-Rumbaugh</a>. Kanzi adquiri&oacute; la capacidad de comunicarse con sus cuidadores utilizando lexigramas, s&iacute;mbolos que representan palabras. Kanzi pod&iacute;a hacerse entender presionando un teclado de lexigramas que expresaban diferentes conceptos, como <em>comer</em>, <em>pl&aacute;tano </em>o <em>agua</em>. Seg&uacute;n sus cuidadores, Kanzi ten&iacute;a la capacidad de entender unas 3000 palabras en ingl&eacute;s (un vocabulario equivalente al de un ni&ntilde;o de peque&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        El caso de Kanzi no es ni de lejos el &uacute;nico. Hay <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Great_ape_language" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un selecto grupo de simios que han sido objeto de estudio de la ling&uuml;&iacute;stica</a> y que han dado pie a investigaciones sobre la naturaleza del lenguaje. Las investigaciones en torno a la posibilidad de ense&ntilde;ar a primates no humanos a comunicarse mediante lenguas humanas vivieron su edad de oro entre 1960 y 1980. La fecha no es casual. Estas investigaciones surgieron como respuesta a los postulados del ling&uuml;ista Noam Chomsky sobre la naturaleza del lenguaje humano. Chomsky defend&iacute;a que el lenguaje es una capacidad que nos viene dada biol&oacute;gicamente a los humanos. Si bien el entorno social en el que nos criamos determina la lengua que adquirimos como materna, la capacidad para desarrollar el lenguaje es simple y llanamente una facultad biol&oacute;gica de nuestra especie, como lo puede ser la bipedestaci&oacute;n o la respiraci&oacute;n. Nuestra predisposici&oacute;n biol&oacute;gica para el lenguaje postulada por Chomsky explicar&iacute;a la asombrosa rapidez y naturalidad con la que las cr&iacute;as humanas adquieren su lengua materna del entorno pr&aacute;cticamente por &oacute;smosis, sin adiestramiento expl&iacute;cito y en un tiempo r&eacute;cord.
    </p><p class="article-text">
        Las tesis de Chomsky supusieron en su &eacute;poca una revoluci&oacute;n en los estudios del lenguaje. Hasta entonces, la ling&uuml;&iacute;stica hab&iacute;a tenido una vocaci&oacute;n m&aacute;s bien filol&oacute;gica, y se hab&iacute;a centrado fundamentalmente en el estudio de los textos y en la documentaci&oacute;n de los diversos sistemas ling&uuml;&iacute;sticos para analizar c&oacute;mo cambian las lenguas a lo largo del tiempo y establecer as&iacute; paralelismos y filiaciones entre lenguas emparentadas. Por otro lado, la psicoling&uuml;&iacute;stica a. C. (antes de Chomsky) reduc&iacute;a el comportamiento ling&uuml;&iacute;stico de los humanos a los mismos esquemas conductistas del condicionamiento cl&aacute;sico, en el que un est&iacute;mulo produce una respuesta. Los postulados de Chomsky (desarrollados desde los a&ntilde;os 60 en adelante) se&ntilde;alaban nuestra biolog&iacute;a como explicaci&oacute;n fundamental del lenguaje humano. Para Chomsky, nuestra capacidad para el lenguaje viene determinada por nuestra cognici&oacute;n y es una facultad innata exclusiva de nuestra especie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las respuestas a las ideas de Chomsky no se hicieron esperar: a partir de los a&ntilde;os 60 proliferaron los estudios con primates, con el objetivo de desmontar o confirmar las hip&oacute;tesis de Chomsky. Mucho antes de Kanzi, estuvieron Washoe, Koko, Lana o Nim Chimpsky, todos ellos primates estudiados por ling&uuml;istas y primat&oacute;logos, convertidos hoy en celebridades simiescas en el gremio de la ling&uuml;&iacute;stica. Si bien las investigaciones difieren en algunos aspectos (Washoe, Lana y Nim eran chimpanc&eacute;s, Koko era un gorila, Kanzi era un bonobo) el objetivo de estas investigaciones era com&uacute;n: comprobar si era posible ense&ntilde;ar a primates no humanos a utilizar el lenguaje humano, habitualmente ense&ntilde;&aacute;ndoles lengua de signos de americana o mediante el uso de representaciones simb&oacute;licas, como los lexigramas. De lograrlo, quedar&iacute;an desmontadas las propuestas de Chomsky.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La particularidad de Kanzi es que, a diferencia de otros simios, Kanzi no fue adiestrado de forma deliberada para aprender a usar el lenguaje humano, sino que lo adquiri&oacute; de forma, digamos, &ldquo;natural&rdquo;, por observaci&oacute;n. A quien la investigadora Savage-Rumbaugh intentaba en realidad adiestrar era a Matata, la madre de Kanzi. Kanzi entonces era una cr&iacute;a que acompa&ntilde;aba a su madre durante las sesiones de entrenamiento. Matata no parec&iacute;a mostrar demasiado inter&eacute;s en los lexigramas, pero los investigadores observaron entonces algo prodigioso: la peque&ntilde;a cr&iacute;a que pululaba por all&iacute; y que observaba el adiestramiento que recib&iacute;a infructuosamente su madre, empez&oacute; a usar los lexigramas de forma competente. En poco tiempo, Kanzi manejaba con soltura varios centenares de s&iacute;mbolos y era capaz de usarlos de forma creativa, no repetitiva e incluso conversacional.
    </p><p class="article-text">
        La incapacidad de Matata y de otros bonobos mayores que Kanzi para adquirir la habilidad ling&uuml;&iacute;stica que s&iacute; adquiri&oacute; Kanzi parec&iacute;a adem&aacute;s sugerir que los bonobos pod&iacute;an tener algo parecido a lo que conocemos como periodo cr&iacute;tico, es decir, un intervalo de a&ntilde;os en el que los humanos necesitamos recibir est&iacute;mulos ling&uuml;&iacute;sticos de nuestro entorno para desarrollar nuestra capacidad para el lenguaje. Esta es una caracter&iacute;stica distintiva de la facultad humana para el lenguaje: la respiraci&oacute;n o el llanto son habilidades instintivas, no necesitamos ver a otros humanos respirar o llorar para saber a hacerlo. Sin embargo, s&iacute; necesitamos estar expuestos a est&iacute;mulos ling&uuml;&iacute;sticos para desarrollar el lenguaje y adquirir as&iacute; nuestra lengua materna, y ese est&iacute;mulo debe producirse durante la infancia. Un cachorro humano al que se le prive del est&iacute;mulo ling&uuml;&iacute;stico normal y necesario durante el periodo cr&iacute;tico (por ejemplo, porque sea v&iacute;ctima de maltrato o tenga una sordera no diagnosticada) tendr&aacute; muy dif&iacute;cil adquirir el lenguaje m&aacute;s adelante o no lo adquirir&aacute; con plena competencia. En ese sentido, la capacidad de Kanzi para aprender a manejar los lexigramas (habilidad que otros bonobos de m&aacute;s edad no lograron alcanzar) quiz&aacute; indique la existencia de algo parecido a un periodo cr&iacute;tico para el lenguaje en los primates no humanos.
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones en torno a la posible existencia de capacidades ling&uuml;&iacute;sticas en simios son fascinantes, pero no est&aacute;n exentas de pol&eacute;mica. Los detractores arguyen que las conclusiones de estos experimentos son muy cuestionables y est&aacute;n sesgadas por los observadores que cuidaban y entrenaban a los simios. No est&aacute; claro hasta qu&eacute; punto los logros de Kanzi y sus semejantes son asimilables a lo que hacemos los humanos cuando nos comunicamos, o si simplemente estaban aprendiendo a hacer n&uacute;meros circenses ling&uuml;&iacute;sticos para complacer a sus cuidadores. Por otro lado, estos proyectos plantean dilemas &eacute;ticos sobre si es aceptable sustraer simios de su h&aacute;bitat, aislarlos de sus grupos y someterlos a entrenamientos antinaturales en entornos humanos para satisfacer nuestra curiosidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso el debate sobre si la capacidad para el lenguaje es exclusivamente humana o hasta qu&eacute; punto es similar a otras formas de comunicaci&oacute;n en el mundo animal est&aacute; a&uacute;n lejos de ser resuelto.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/requiem-simio_129_12181514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Apr 2025 20:25:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Réquiem por un simio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Para qué estudiar sintaxis?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estudiar-sintaxis_129_12012965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce543986-ee01-41e9-b3fb-c6b2aabb521e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Para qué estudiar sintaxis?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sintaxis no consiste en aplicar unas reglas externas y arbitrarias a una oración, sino en hacer un ejercicio de descubrimiento</p></div><p class="article-text">
        Es un debate c&iacute;clico. Una vieja pol&eacute;mica que no se agota. Cada cierto tiempo, alguien (habitualmente de ciencias, aunque no solo) acaba preguntando: <a href="https://x.com/victorianoi/status/1884381564756451823?mx=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;para qu&eacute; sirve estudiar sintaxis en el colegio?</a> &iquest;Por qu&eacute; pasamos tantas horas de nuestra etapa escolar analizando sintagmas, localizando complementos directos, identificando predicativos? &iquest;A alguien le ha servido ese conocimiento en la vida real? &iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s &uacute;til dedicar ese tiempo a otra cosa m&aacute;s productiva, m&aacute;s interesante?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta suele caer como una patada en la boca del est&oacute;mago a las personas con inquietudes human&iacute;sticas o sensibilidad ling&uuml;&iacute;stica. &iquest;Que para qu&eacute; sirve la sintaxis? &iexcl;La sintaxis sirve para escribir bien, para expresarse mejor! Y hay una parte de verdad en ese argumento: estudiar sintaxis promueve el razonamiento metaling&uuml;&iacute;stico, es decir, entrena nuestra capacidad para pensar sobre la estructura de la propia lengua. Entender los ladrillos que conforman las oraciones nos puede ser de ayuda para detectar faltas de concordancia, puntuar correctamente (&iexcl;aviso a navegantes! &iexcl;Las comas no representan &ldquo;respiraciones&rdquo;, sino que se ponen <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/comas-infierno-puntuacion_129_3406798.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguiendo criterios puramente sint&aacute;cticos</a>!) o pulir textos en general. Los rudimentos de gram&aacute;tica escolar que llevemos en la mochila pueden ser tambi&eacute;n un buen apoyo a la hora de aprender nuevos idiomas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien el argumento es bienintencionado (y tiene parte de raz&oacute;n), la realidad es tozuda. Y lo que la realidad nos muestra es que los humanos nos convertimos en hablantes plenamente competentes de nuestro idioma (e incluso de otros) sin tener que estudiar sintaxis. Para cuando un alumno llega a la clase de lengua, tiene una competencia ling&uuml;&iacute;stica apabullante que no ha obtenido mediante un adiestramiento expl&iacute;cito. Los nativos sabemos hacer perfectamente subordinadas de relativo sin necesidad de saber qu&eacute; es una subordinada de relativo. Por otro lado, si el argumento primordial para estudiar sintaxis en la escuela es el de fortalecer nuestras habilidades expresivas, cabe preguntarse si la sintaxis es el mejor m&uacute;sculo que podemos ejercitar para ese fin, o si hay otras actividades que quiz&aacute; resulten m&aacute;s productivas para mejorar la comunicaci&oacute;n escrita, como la lectura o los ejercicios de redacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es entonces la sintaxis escolar una p&eacute;rdida de tiempo miserable? El meollo est&aacute; en que este cuestionamiento solo lo hacemos con la sintaxis: no nos preguntamos si hemos pasado demasiadas horas de nuestra vida aprendi&eacute;ndonos los accidentes geogr&aacute;ficos de Asia, las taxonom&iacute;as de los reinos biol&oacute;gicos o c&oacute;mo nombrar compuestos qu&iacute;micos seg&uacute;n la IUPAC. Nunca cuestionar&iacute;amos si es razonable estudiar en el colegio las leyes de la f&iacute;sica, incluso si nada en nuestra vida personal o profesional nos lleva nunca a vernos en el brete de tener que calcular la velocidad con la que llega al suelo una caja que se desliza por un plano inclinado. Y no lo cuestionamos, porque entendemos que la fuerza de la gravedad, el di&oacute;xido de carbono, la pen&iacute;nsula de Kamchatka y los protozoos son parte de la naturaleza que nos rodea, del universo en el que vivimos. Entendemos colectivamente que, sean cuales sean nuestras inclinaciones personales o nuestras perspectivas laborales, debemos conocer estas cosas para entender el mundo.
    </p><p class="article-text">
        No es ese el caso de la sintaxis. Creemos que analizar sint&aacute;cticamente una oraci&oacute;n consiste en aplicar a una oraci&oacute;n dada un galimat&iacute;as de reglas, trucos memor&iacute;sticos y excepciones il&oacute;gicas, y que el ejercicio no tiene m&aacute;s sentido que el de hacer encajar la frase en unas cajitas que alguien con muy mala leche y demasiado tiempo libre se invent&oacute; para torturarnos, pero que no tienen ninguna conexi&oacute;n con el mundo real. Entendemos la sintaxis como algo ajeno, algo que solo existe entre las paredes del aula. Bajo esa &oacute;ptica, la sintaxis se entiende casi como una estafa piramidal: aprender sintaxis solo sirve para ense&ntilde;ar sintaxis a otros el d&iacute;a de ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la sintaxis no vive en la pizarra, ni en un libro de gram&aacute;tica. La sintaxis vive en nuestros cerebros. Si al hablar establecemos de forma inconsciente concordancias de n&uacute;mero entre sujeto y verbo, si pronominalizamos complementos directos, si movemos unos elementos (pero no otros) a unas posiciones de la oraci&oacute;n (pero no a otras), es porque en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, nuestros cerebros saben que existen los sujetos, los complementos directos, los predicativos, las subordinadas. Que existe la sintaxis, al fin y al cabo. Lo que hacemos cuando analizamos una oraci&oacute;n no es un ejercicio de aplicaci&oacute;n de unas reglas externas y arbitrarias, sino un ejercicio de descubrimiento. Analizar sint&aacute;cticamente una frase consiste en identificar las relaciones entre los elementos que la arman, desentra&ntilde;ar la arquitectura que permite a la oraci&oacute;n mantenerse en pie y, en definitiva, explicitar un conocimiento que, antes que en ning&uacute;n otro lugar, reside en nuestra cabeza, aunque sea al margen de nuestra consciencia. Esa sintaxis interna es la que nos permite crear a partir de un conjunto de reglas y elementos limitados una cantidad infinita de oraciones, y la que opera detr&aacute;s de todas las lenguas humanas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la queja recurrente sobre la inutilidad de estudiar sintaxis en la educaci&oacute;n b&aacute;sica revela que esta no es la manera en que solemos pensar en la sintaxis, ni el recuerdo con el que nos quedamos de nuestra etapa escolar. Como dice el gram&aacute;tico Ignacio Bosque en una <a href="https://www.youtube.com/watch?v=f8c67eAgets&amp;ab_channel=ZaragozaLing%C3%BC%C3%ADstica-GrupoPsylex" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy recomendable conferencia</a> en la Universidad de Zaragoza: <em>Cuando el profesor de ciencias naturales explica en clase la estructura del coraz&oacute;n, el alumno dice: &lsquo;Ese es mi coraz&oacute;n&rsquo;. Pero cuando el profesor de lengua explica la estructura de las subordinadas sustantivas el alumno no dice: &lsquo;Esas son mis subordinadas sustantivas&rsquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estudiamos el aparato digestivo porque pensemos que hacerlo nos va a ayudar a digerir mejor la comida, sino porque el es&oacute;fago, el est&oacute;mago o el intestino forman parte de nuestro ser. De igual modo, es deseable estudiar sintaxis simple y llanamente porque la sintaxis es parte de lo que somos como individuos y de lo que nos construye como especie. La &uacute;nica especie que, hasta donde sabemos, tiene sintaxis.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estudiar-sintaxis_129_12012965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2025 21:10:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Para qué estudiar sintaxis?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevas palabras en el diccionario: hablemos de los cómos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nuevas-palabras-diccionario-hablemos-comos_129_11924314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acc5bf31-39d0-4246-8c5f-62774a027eab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuevas palabras en el diccionario: hablemos de los cómos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fanfarria léxica con la que cerramos el año es una buena ocasión para admirar la sofisticación lingüística de la que hacemos gala los hablantes sin apenas darnos cuenta</p></div><p class="article-text">
        Llega el final del a&ntilde;o y, con &eacute;l, <a href="https://www.rae.es/noticia/la-rae-presenta-las-novedades-del-diccionario-de-la-lengua-espanola-junto-una-nueva-imagen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el anuncio de las nuevas incorporaciones al diccionario de la RAE</a>. Diciembre se ha convertido en una especie de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nadie-hablara-eliminen-diccionario_129_2982985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gala de los Oscars l&eacute;xica</a>, donde los forofos confirman sus predicciones (<em>Se ve&iacute;a venir lo de dana</em>), se indignan ante las incorporaciones a deshoras (&iexcl;<em>A buenas horas meten funk!</em>) y se decepcionan ante las ausencias (<em>&iquest;Para cu&aacute;ndo flamenqu&iacute;n, gilda, online, monologuista o poliamoroso?</em>). Adem&aacute;s de un seleccionador de f&uacute;tbol, parece que todos llevemos dentro un lexic&oacute;grafo experto.
    </p><p class="article-text">
        Estos anuncios tienen m&aacute;s de campa&ntilde;a de comunicaci&oacute;n que de acontecimiento verdaderamente ling&uuml;&iacute;stico, sobre todo porque <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/novedades-diccionario-cinco-claves-linguisticas_129_10732931.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nunca se publican los datos o la metodolog&iacute;a que respaldan las decisiones tomadas</a>. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la selecci&oacute;n de palabras que entran en el diccionario nos dice m&aacute;s del proceso de c&oacute;mo se hace el diccionario de la RAE que del mundo que dice definir.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso y como casi siempre en la vida, lo interesante de las nuevas palabras no son los <em>qu&eacute;s </em>(es decir, qu&eacute; t&eacute;rminos, qu&eacute; campos sem&aacute;nticos) sino los <em>c&oacute;mos</em>: un repaso a la lista de nuevas incorporaciones lexicogr&aacute;ficas nos permite asomarnos a las muy variadas maneras que tenemos los hablantes de crear palabras.
    </p><p class="article-text">
        Entre las novedades del diccionario de este a&ntilde;o encontramos palabras como <em>dana</em>, formada por acronimia, esto es, una sigla que ha acabado fosilizando de una pieza para conformar un t&eacute;rmino nuevo, como ya ocurri&oacute; con <em>ovni </em>o <em>sida</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n palabras derivadas morfol&oacute;gicamente, es decir, t&eacute;rminos creados a partir de otros ya existentes a&ntilde;adiendo nuevas piezas de lego y cuyo significado podemos intuir de las partes que lo conforman: <em>infusionar</em>, <em>macroencuesta</em>, <em>sobrepastoreo</em>, <em>teter&iacute;a</em>, <em>vaporera</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo de nuevas formas viven las novedades lexicogr&aacute;ficas. Hay palabras ya existentes que ganan nuevos significados. La palabra <em>gorila </em>ve incrementado su patrimonio lexicogr&aacute;fico gracias a la adici&oacute;n de un nuevo sentido, el del personal de seguridad que controla el acceso al recinto. El nuevo significado es un hijo metaf&oacute;rico del original: el aspecto protot&iacute;pico de los seguratas (corpulentos, antip&aacute;ticos) recuerda al de los gorilas. Tambi&eacute;n metaf&oacute;ricos son los nuevos usos de <em>sangrante </em>con el sentido de indignante (aunque no parece que sea excesivamente novedoso) o <em>topo </em>como persona que vive escondida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque nos resulta conveniente pensar que una palabra es aquello que encontramos por escrito acotado por espacios en blanco o signos de puntuaci&oacute;n, lo cierto es que <a href="https://doi.org/10.1093/acrefore/9780199384655.013.611" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el concepto de unidad l&eacute;xica desborda las definiciones puramente escrituristas</a> (&iquest;quiere mantener a dos ling&uuml;istas entretenidos durante horas? P&iacute;dales que definan qu&eacute; es una palabra). Por eso, entre las novedades lexicogr&aacute;ficas encontramos tambi&eacute;n elementos complejos, como <em>centro de salud</em>, <em>suelo p&eacute;lvico</em>, <em>zona cero</em> o <em>voto de castigo</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las cr&iacute;ticas hist&oacute;ricas al diccionario acad&eacute;mico es que <a href="https://www.redalyc.org/journal/628/62841544004/html/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peca de espa&ntilde;oc&eacute;ntrico</a>: la representaci&oacute;n de t&eacute;rminos del espa&ntilde;ol europeo en el diccionario es desmesurada para la proporci&oacute;n de hablantes que suponen los espa&ntilde;oles en el total de la hispanofon&iacute;a, y en muchos casos los t&eacute;rminos exclusivos del espa&ntilde;ol ib&eacute;rico se toman como globales sin ni siquiera marcar que se trata de localismos. Entre las novedades de esta edici&oacute;n, entran varios espa&ntilde;olismos simpaticones y festivos (y convenientemente marcados como tales), como <em>a base de bien</em> o el muy expresivo <em>yuyu</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras de otras lenguas venidas de allende los mares son tambi&eacute;n una fuente prol&iacute;fica de nuevos t&eacute;rminos (<em>umami</em>, <em>wasabi</em>), sobre todo del ingl&eacute;s. Los anglicismos crudos (esto es, incorporados al castellano tal cual se escriben en su origen sin adaptar) como <em>fitness </em>o <em>groupie </em>conviven con otros que s&iacute; han sido adaptados ortogr&aacute;ficamente (<em>esp&oacute;iler</em>, <em>s&oacute;ftbol</em>). La disparidad de criterio sobre por qu&eacute; algunos anglicismos se incorporan adaptados ortogr&aacute;ficamente mientras que otros no es uno de esos asuntos donde se echa en falta una mayor transparencia metodol&oacute;gica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si hay una palabra que ilustra bien la enorme complejidad que puede entra&ntilde;ar el proceso de pr&eacute;stamo y la creaci&oacute;n de nuevas palabras es la aparentemente anodina <em>barista</em>. <em>Barista </em>es una palabra aterrizada m&aacute;s o menos recientemente que se utiliza para denominar al experto en caf&eacute; que trabaja en establecimientos especializados donde se preparan caf&eacute;s con nombres ex&oacute;ticos servidos con una oferta amplia de leches y espumas decorativas. Algo as&iacute; como un sumiller del caf&eacute;. Hist&oacute;ricamente, la palabra <em>barista </em>se origin&oacute; en italiano pero a nosotros nos lleg&oacute; a trav&eacute;s del ingl&eacute;s. &iquest;Es entonces <em>barista </em>un italianismo? &iquest;O deber&iacute;amos considerarlo un anglicismo? Para m&aacute;s inri, la palabra <em>barista </em>resulta transparente morfol&oacute;gicamente en castellano: nos es f&aacute;cil reconocer como propia su estructura, formada por la ra&iacute;z <em>bar </em>y el sufijo <em>ista</em>, ambas piezas perfectamente funcionales en castellano y que no suponen ning&uacute;n escollo para el hispanohablante com&uacute;n. Una persona monoling&uuml;e que desconozca la historia de la palabra <em>barista </em>muy probablemente no percibir&aacute; como for&aacute;neo el t&eacute;rmino (no digamos ya como anglicismo), a pesar de que con la etimolog&iacute;a en la mano ciertamente lo es. Cabe entonces preguntarse si debemos considerar como extranjerismo aquellas palabras que son for&aacute;neas o solo aquellas que los hablantes entienden como for&aacute;neas (y tratan como tal). En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, lo que la inclasificabilidad de la palabra <em>barista </em>demuestra es que ser un pr&eacute;stamo no es tanto o no es necesariamente algo que viene dado por la historia de la palabra como por el estatus que los hablantes otorgan al t&eacute;rmino en su repertorio l&eacute;xico mental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fanfarria l&eacute;xica con la que cerramos el a&ntilde;o es una buena ocasi&oacute;n para admirar la sofisticaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de la que hacemos gala los hablantes sin apenas darnos cuenta. Solemos tener muy presente que aprender un idioma pasa (entre otras cosas) por interiorizar los patrones sint&aacute;cticos que permiten armar oraciones en la nueva lengua (los objetos directos van aqu&iacute;, el sujeto y el verbo concuerdan as&aacute;, estos complementos llevan esta marca o esta preposici&oacute;n). Pero sumergirse en una lengua conlleva tambi&eacute;n asimilar los patrones del nivel microsc&oacute;pico que nos permiten acu&ntilde;ar y entender palabras nuevas.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nuevas-palabras-diccionario-hablemos-comos_129_11924314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Dec 2024 21:24:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuevas palabras en el diccionario: hablemos de los cómos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La biblioteca está en llamas y los sabios no han llegado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/biblioteca-llamas-sabios-no-han-llegado_129_11871981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b5ac6e7-ddd2-41fd-941d-d2d02f410e1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La biblioteca está en llamas y los sabios no han llegado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tendemos a pensar en las búsquedas en internet y en los sistemas de acceso a la información como desafíos eminentemente tecnológicos pero son también cuestiones filológicas de primer orden</p></div><p class="article-text">
        El d&iacute;a que descubr&iacute; que los j&oacute;venes utilizaban Tiktok como buscador para consultar informaci&oacute;n en internet entend&iacute; que me hab&iacute;a hecho vieja definitivamente. D&eacute;cadas de esfuerzo colectivo poniendo todo el conocimiento humano disponible en la web para que, entre otras cosas, fuera indexable y recuperable por los buscadores (y por lo tanto encontrable para los humanos) se daban de bruces con una brecha generacional insalvable. Pero estamos en 2024: las consultas, sospecho, ya no se hacen en Tiktok, sino que se le hacen directamente a chatGPT.
    </p><p class="article-text">
        Y en realidad, lo entiendo. El internet que conocimos como archivo general del conocimiento humano hace tiempo que ya no existe. O, por lo menos, est&aacute; en horas muy bajas. Las triqui&ntilde;uelas de las p&aacute;ginas web para colocarse en los primeros puestos de los resultados de b&uacute;squeda y el cambio mental desde un internet basado en la idea del conocimiento abierto a uno de consumo infinito y muros de pago han dado sus frutos: el buscador da por hecho que el cibernauta (qu&eacute; t&eacute;rmino tan <em>demod&eacute;</em>) ya no es alguien que acude a internet buscando informaci&oacute;n, sino alguien que va a comprar algo. La consecuencia es que el resultado de buscar en Google pr&aacute;cticamente cualquier cosa ya no es un listado de fuentes con informaci&oacute;n relevante que consultar, sino un cat&aacute;logo de compra. Si una informaci&oacute;n existe pero el sistema de b&uacute;squeda no la puede recuperar (o aparece sepultada en la en&eacute;sima p&aacute;gina de resultados) es como si no existiera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, es m&aacute;s que comprensible la preferencia por consultar chatGPT en vez de navegar por las p&aacute;ginas de resultados de un buscador roto. Si los buscadores convencionales funcionaban como bibliotecarios que se&ntilde;alaban al lector las baldas de la biblioteca relevantes para resolver su consulta (los enlaces), los grandes modelos de lenguaje como chatGPT ofrecen la promesa de ser sabios: chatGPT no te dice d&oacute;nde debes mirar para encontrar informaci&oacute;n que responda a tu pregunta, sino que te da directamente una respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Y la idea ser&iacute;a estupenda, de no ser porque en realidad estos sabios saben poco. O por lo menos, han adquirido su conocimiento de maneras cuestionables. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, lo que estas insaciables criaturas computacionales han hecho es beberse todo el texto contenido en internet y aprender a dar respuestas probables a partir de los textos previamente vistos y que suenen aceptables, independientemente de que se correspondan con la realidad o no. Cuando un modelo de lenguaje da una respuesta inventada, decimos que <em>alucina</em>. En realidad, alucinar es precisamente para lo que est&aacute;n dise&ntilde;ados estos sistemas. Siempre alucinan, siempre inventan. Lo que pasa es que cuando hay una intersecci&oacute;n entre la alucinaci&oacute;n y la realidad lo llamamos acertar. <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/pulpos-loros-sistemas-conversacionales_1_10421262.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pero concatenar palabras optimizando una probabilidad</a> (al margen de que el contenido se corresponda o no con la realidad) es la esencia del funcionamiento de estos bichos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n de estos modelos <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/chatgpt-cumple-anos-medio-crisis-identidad-revolucion-decepcion-palanca_1_11859975.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace justo ahora dos a&ntilde;os</a> ha producido una perturbaci&oacute;n m&aacute;s que palpable en el paisaje textual cibern&eacute;tico. El texto humano (que constru&iacute;a la web y que hac&iacute;a de internet el mayor acervo textual jam&aacute;s creado) convive ahora con una cantidad creciente de texto artificial generado por las m&aacute;quinas de verborrea sint&eacute;tica. La sombra de la duda se cierne inevitablemente cuando leemos hoy un texto: esto que estoy leyendo, &iquest;lo ha escrito alguien realmente?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa sospecha no es puramente filos&oacute;fica, tiene derivadas concretas. Por ejemplo, en nuestra capacidad para estudiar c&oacute;mo funcionan las lenguas. Durante a&ntilde;os, la abundancia de textos en internet sirvi&oacute;, entre otras cosas, para atestiguar c&oacute;mo se expresan los hablantes de forma natural y espont&aacute;nea en sus comunicaciones, lo que aliment&oacute; ingentes cantidades de investigaciones ling&uuml;&iacute;sticas. Pero con el surgimiento de los textos producidos por la llamada inteligencia artificial generativa, internet se ha contaminado. Parad&oacute;jicamente, la sobreabundancia de texto sint&eacute;tico que llena hoy internet ha producido un apag&oacute;n textual sin precedentes. El texto humano sigue ah&iacute;, pero no tenemos forma de distinguirlo del artificial, invalidando todas nuestras observaciones sobre el idioma (y disparando nuestra suspicacia como lectores).
    </p><p class="article-text">
        Un caso reciente es el del proyecto <a href="https://github.com/rspeer/wordfreq" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">wordfreq</a>, que recopilaba la frecuencia de las palabras a partir de los datos de uso de distintas fuentes, como las redes sociales, Wikipedia o los subt&iacute;tulos audiovisuales. Uno pod&iacute;a consultar, pongamos, cu&aacute;nto de frecuente es la palabra &ldquo;caf&eacute;&rdquo; en castellano, en franc&eacute;s o en ingl&eacute;s. Pero la desarrolladora del proyecto, Robyn Speer, decidi&oacute; poner fin a las actualizaciones de wordfreq hace unas semanas. <a href="https://github.com/rspeer/wordfreq/blob/master/SUNSET.md" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En su despedida del proyecto</a>, Speer constataba un hecho inquietante: desde 2022 en adelante ya no es posible disponer de informaci&oacute;n fiable sobre c&oacute;mo los humanos usan la lengua. De la misma manera que las detonaciones at&oacute;micas a partir de los a&ntilde;os cuarenta produjeron un fino manto de polvo radiactivo que se deposit&oacute; sobre la superficie de la Tierra dejando una impronta detectable en la composici&oacute;n de nuestro planeta, la explosi&oacute;n de texto sint&eacute;tico producido por la IA generativa ha modificado irreversiblemente el entorno ling&uuml;&iacute;stico que habitamos. El mundo textual tal y como lo conoc&iacute;amos ya no existe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de todo esto trasciende lo puramente ling&uuml;&iacute;stico y plantea algunas cuestiones interesantes sobre el futuro de la IA textual. Los grandes modelos de lenguaje de la primera hornada tuvieron ocasi&oacute;n de aprender de todo el internet anterior a 2022, el internet genuinamente humano, el que escribieron fundamentalmente personas. Los modelos siguientes entrenados con textos posteriores a 2022 est&aacute;n trag&aacute;ndose inevitablemente esos textos que han escrito otras m&aacute;quinas y que hoy copan internet. Es decir, esos futuros grandes modelos que deber&iacute;an superar a los de la generaci&oacute;n anterior muy probablemente tendr&aacute;n que aprender de unos textos que, en gran proporci&oacute;n, ya no ser&aacute;n humanos, comprometiendo su calidad.&nbsp; Es lo que algunos llaman &ldquo;<a href="https://futurism.com/ai-trained-ai-generated-data-interview" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inteligencia artificial Habsburgo</a>&rdquo;: el entrenamiento endog&aacute;mico de una m&aacute;quina de texto sint&eacute;tico a partir de otros textos tambi&eacute;n sint&eacute;ticos <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-024-07566-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">produce monstruos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Con un internet anegado de pseudotextos sint&eacute;ticos, unos buscadores reconvertidos en cat&aacute;logos publicitarios y unos sistemas de respuesta autom&aacute;tica creados para ser m&aacute;s complacientes que factuales, el futuro del acceso al conocimiento parece incierto. &iquest;D&oacute;nde vivir&aacute; la informaci&oacute;n atesorada por la humanidad con tanto esfuerzo el d&iacute;a de ma&ntilde;ana? &iquest;C&oacute;mo podremos consultarla? Tendemos a pensar en las b&uacute;squedas en internet y en los sistemas de acceso a la informaci&oacute;n como desaf&iacute;os eminentemente tecnol&oacute;gicos, pero estas son tambi&eacute;n cuestiones filol&oacute;gicas de primer orden. La biblioteca que anta&ntilde;o alberg&oacute; todo el conocimiento humano est&aacute; hoy en llamas. Y los sabios que podr&iacute;an darnos las respuestas se est&aacute;n haciendo esperar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/biblioteca-llamas-sabios-no-han-llegado_129_11871981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2024 21:35:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La biblioteca está en llamas y los sabios no han llegado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por sus ejemplos los conoceréis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ejemplos-conocereis_129_11753762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42ea99a6-41d4-4123-9c5a-ea62e1c1f88e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1104417.jpg" width="1194" height="671" alt="Por sus ejemplos los conoceréis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el gremio se conoce como “fantasmas lexicográficos” a aquellas palabras que llegan a los diccionarios porque aparecen documentadas en algún texto, para años (o décadas) más tarde descubrir que lo que se creyó que era una palabra nueva era en realidad una errata</p></div><p class="article-text">
        No suelen llamar la atenci&oacute;n. No solemos reparar en ellos. Son los ejemplos del diccionario: esas peque&ntilde;as frases que desde una posici&oacute;n secundaria ilustran los significados de las palabras. En comparaci&oacute;n con sus compa&ntilde;eras las definiciones (escrutadas, debatidas y comentadas hasta la saciedad), los ejemplos del diccionario son discretos y tienden a quedar fuera de los focos. Ni siquiera cuando la RAE publica las actualizaciones del diccionario a final de a&ntilde;o y <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/novedades-diccionario-cinco-claves-linguisticas_129_10732931.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">durante unos d&iacute;as la labor lexicogr&aacute;fica abre telediarios y ocupa titulares</a> nos fijamos en los ejemplos que las acompa&ntilde;an. Hasta hace unas semanas, cuando sucedi&oacute; algo inaudito: <a href="https://www.rtve.es/television/20241008/revuelta-ejemplos-rae-jorge-ponce-academico-mal-momento/16278280.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el programa de TVE </a><a href="https://www.rtve.es/television/20241008/revuelta-ejemplos-rae-jorge-ponce-academico-mal-momento/16278280.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Revuelta</em></a><a href="https://www.rtve.es/television/20241008/revuelta-ejemplos-rae-jorge-ponce-academico-mal-momento/16278280.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el c&oacute;mico Jorge Ponce utilizaba los ejemplos del diccionario acad&eacute;mico para armar una secci&oacute;n humor&iacute;stica</a>. Los ejemplos del diccionario abandonaban moment&aacute;neamente su tradicional posici&oacute;n subalterna y, durante unos minutos, se convert&iacute;an en las protagonistas absolutas del <em>prime time</em> televisivo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1841208211887833099?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        A primera vista, los ejemplos de las entradas de un diccionario pueden parecernos una cuesti&oacute;n menor, un complemento a las definiciones, que es donde verdaderamente reside la enjundia del diccionario. Pero, lejos de ser una cuesti&oacute;n balad&iacute;, los ejemplos del diccionario apuntan a una cuesti&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica (y casi filos&oacute;fica) mucho m&aacute;s profunda. Tendemos a pensar en el diccionario como en una colecci&oacute;n de definiciones, pero el lugar donde verdaderamente reside el significado es el uso. Una definici&oacute;n no deja de ser una construcci&oacute;n artificial a posteriori que busca abstraer o resumir el sentido que subyace al conjunto de usos que los hablantes hacen de un t&eacute;rmino. Una destilaci&oacute;n que es &uacute;til, pero necesariamente incompleta y parcial frente a la inconmensurabilidad del uso. Esto, que dicho as&iacute; parece una perogrullada, queda de alguna manera escondido en la estructura de los diccionarios convencionales y en la manera en la que tendemos a pensar en el significado de las palabras: parece que la definici&oacute;n fuera lo que existiera en primer lugar, y luego vinieran los ejemplos a ilustrar esa definici&oacute;n plat&oacute;nica que precede a lo dem&aacute;s. Pero el orden es exactamente al rev&eacute;s: la definici&oacute;n emana del uso. Si no hay ejemplos de uso que sustenten la definici&oacute;n, entonces la definici&oacute;n es incorrecta. Si hay suficientes ejemplos de uso de palabras o sentidos no recogidos por el diccionario, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bizarro-palabras-no-estancas-evolucionamos_129_8601427.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entonces lo que falla es la definici&oacute;n</a>. Sin ejemplos de uso no hay definici&oacute;n posible.
    </p><p class="article-text">
        Solemos pensar que si uno quiere saber lo que significa una palabra, es en la definici&oacute;n donde debemos mirar. Pero basta ver c&oacute;mo aprendemos los humanos nuevas palabras y significados para comprender la participaci&oacute;n residual que tienen las definiciones en el proceso: de media, <a href="https://theconversation.com/el-hispanohablante-reconoce-30-000-palabras-de-media-156808" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un adulto reconoce del orden de 30.000 palabras</a>. &iquest;Cu&aacute;ntas de ellas aprendi&oacute; a partir de una definici&oacute;n expl&iacute;cita? Muy pocas. La inmens&iacute;sima mayor&iacute;a de las palabras que maneja un hablante las habr&aacute; adquirido a partir de contextos reales de uso. Dicho de otro modo, el mecanismo primordial y m&aacute;s eficaz por el que las personas aprendemos vocabulario es a trav&eacute;s de observar las palabras usadas en contexto. La manera en que un beb&eacute; adquiere nuevas palabras no consiste en recitarle el diccionario, sino en exponerle a nuevos t&eacute;rminos en su d&iacute;a a d&iacute;a situados en contexto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El papel central que tiene el uso en la adquisici&oacute;n de nuevos significados explica por qu&eacute; los ejemplos son pr&aacute;cticamente obligados en los diccionarios escolares o para estudiantes de lengua extranjera. Porque adem&aacute;s los ejemplos de uso facilitan no solo entender el significado de las palabras (lo que en ling&uuml;&iacute;stica se llama <em>funci&oacute;n descodificadora</em>) sino que tambi&eacute;n aportan informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo usar esa palabra en contexto (<em>funci&oacute;n codificadora</em>). &iquest;C&oacute;mo saber si no es a trav&eacute;s del uso que en espa&ntilde;ol <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/palabras-monogamas_129_6056584.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las duchas no las haces ni las recibes, sino que te las das o te las pegas, o que las decisiones se toman, pero no se cogen</a>? En palabras del ling&uuml;ista J. R. Firth: <em>you shall know a word by the company it keeps </em>(algo as&iacute; como &ldquo;dime con qui&eacute;n anda una palabra y te dir&eacute; lo que significa&rdquo;).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n (y a pesar de lo que da a entender el <em>sketch </em>de <em>La Revuelta</em>), el diccionario de la RAE es un diccionario particularmente pobre en lo que a ejemplos se refiere. Un paseo informal por sus entradas es suficiente para comprobar que la gran mayor&iacute;a de las definiciones del diccionario acad&eacute;mico no contiene ning&uacute;n ejemplo. Y cuando s&iacute; lo hay, es dif&iacute;cil dar con el criterio que justifique que algunas definiciones lo tengan y otras no. La entrada para la palabra<em> </em><a href="https://dle.rae.es/rojo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;rojo&rdquo;</a> contiene ocho acepciones, pero solo la &uacute;ltima (&ldquo;rojo&rdquo; con el significado de se&ntilde;al de tr&aacute;fico luminosa que proh&iacute;be el paso en los sem&aacute;foros) va acompa&ntilde;ada de un ejemplo (&ldquo;Al ver el rojo, par&oacute; inmediatamente&rdquo;). Por alg&uacute;n motivo, los signos zodiacales est&aacute;n todos escrupulosamente ejemplificados (aunque el ejemplo es b&aacute;sicamente <a href="https://dle.rae.es/escorpio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una plantilla bastante decepcionante con la forma &ldquo;Yo soy [&nbsp; ] , ella es piscis&rdquo;</a> que se repite y en la que va cambiando el signo ejemplificado en cuesti&oacute;n). La pobreza y la falta de consistencia en la presencia de ejemplos es una de tantas incongruencias del diccionario acad&eacute;mico. Muy posiblemente la escasez de ejemplos en el diccionario de la RAE venga heredada de cuando la labor lexicogr&aacute;fica se ve&iacute;a necesariamente constre&ntilde;ida por las limitaciones del papel, limitaci&oacute;n que aunque tenga explicaci&oacute;n hist&oacute;rica es dif&iacute;cil de sostener hoy, que el formato principal del diccionario es digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, hay vida lexicogr&aacute;fica m&aacute;s all&aacute; de la RAE. El <em>Diccionario del espa&ntilde;ol actual</em> (conocido familiarmente como <em>el Seco</em>, por su primer director, Manuel Seco) es un magn&iacute;fico diccionario de espa&ntilde;ol actual que tiene precisamente el uso como eje central: el diccionario Seco recopila el vocabulario desde 1950 hasta hoy documentado en una gran colecci&oacute;n de textos reales de Espa&ntilde;a (libros y peri&oacute;dicos, fundamentalmente). La vista avanzada del diccionario nos permite ver ejemplos reales de uso para cada definici&oacute;n dada, junto a la fuente real de la que procede el ejemplo. Si bien para el p&uacute;blico general el diccionario por defecto es el de la RAE, el Seco es un monumento de la lexicograf&iacute;a espa&ntilde;ola que hace palidecer al diccionario acad&eacute;mico en no pocos aspectos y que desde el a&ntilde;o pasado <a href="https://www.fbbva.es/diccionario/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se puede consultar libremente en internet</a> (aprovecho para reivindicar: &iquest;para cu&aacute;ndo una versi&oacute;n en abierto del Moliner?).
    </p><p class="article-text">
        No obstante, poner el uso en el centro de la labor lexicogr&aacute;fica tambi&eacute;n tiene sus trampas y no est&aacute; exento de problemas. En el gremio se conoce como <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/palabras-y-acepciones-fantasma-en-los-diccionarios-de-la-academia-0/html/0133aad8-82b2-11df-acc7-002185ce6064_7.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;fantasmas lexicogr&aacute;ficos&rdquo;</a> a aquellas palabras que llegan a los diccionarios porque aparecen documentadas en alg&uacute;n texto, para a&ntilde;os (o d&eacute;cadas) m&aacute;s tarde descubrir que lo que se crey&oacute; que era una palabra nueva que deb&iacute;a ser recogida en el diccionario era en realidad una errata del texto o un fallo en la interpretaci&oacute;n del documento. El diccionario acad&eacute;mico recogi&oacute; en 1822 la palabra &ldquo;lercha&rdquo; porque aparec&iacute;a en El Quijote en la expresi&oacute;n &ldquo;como sardinas en lercha&rdquo;, y la defini&oacute; como &ldquo;junquillo con que se atraviesan las agallas de los peces para colgarlos&rdquo;. La palabra &ldquo;lercha&rdquo;, sin embargo, es una rareza que no se ha logrado documentar en otros textos y <a href="https://gramatica.usc.es/~grojo/En_prensa/Como_sardinas_en_lercha.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque la cuesti&oacute;n entre los especialistas es pol&eacute;mica</a>, es posible que ese &ldquo;lercha&rdquo; se tratase de una errata del texto, donde quiz&aacute; deber&iacute;a decir &ldquo;percha&rdquo;. Es, no obstante, demasiado tarde para &ldquo;lercha&rdquo;, que <a href="https://dle.rae.es/lercha" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sigue hoy recogida en el diccionario de la RAE</a> y que por contagio aparece tambi&eacute;n en otros diccionarios. &ldquo;Lercha&rdquo; es quiz&aacute; un poliz&oacute;n lexicogr&aacute;fico, un muerto viviente que ha conseguido pasar desapercibido entre los vivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pr&oacute;xima vez que consulte un (buen) diccionario, no pase por alto los ejemplos de uso que lo pueblan: los casos de uso son la piedra sobre la que se construye el imperio de los significados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ejemplos-conocereis_129_11753762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Oct 2024 20:09:23 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosotros, las personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/personas_129_11629143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71c7ddc2-e90d-4a3b-9b09-323d6abddc07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nosotros, las personas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de ser un asunto baladí o un debate peregrino entre especialistas, la cuestión sobre el uso de endónimos y exónimos apunta a una pregunta fundamental de la vida en sociedad: sobre qué aspectos construimos las nociones de identidad colectiva y a quiénes incluimos cuando hablamos de “nosotros”
</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.farodevigo.es/galicia/2024/08/13/cerrado-bar-galicia-cierra-hartos-fodechinchos-106947001.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fodechinchos</em></a><em> </em>en Galicia, <a href="https://www.farodevigo.es/sociedad/2024/09/01/cantabros-unen-polemica-fodechinchos-les-dv-107404077.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>papardos</em></a><em> </em>en Cantabria, <em>godos </em>en Canarias, <em>guiris </em>en Espa&ntilde;a. La lengua es rica en denominaciones para referirse al forastero, muchas veces con una connotaci&oacute;n c&oacute;mica, cr&iacute;tica o despectiva.
    </p><p class="article-text">
        En Ling&uuml;&iacute;stica se llaman <em>ex&oacute;nimos </em>a los t&eacute;rminos que usa una comunidad de hablantes para denominar a otro grupo que considera ajeno o for&aacute;neo. El opuesto a ex&oacute;nimo es <em>end&oacute;nimo</em>, es decir, el t&eacute;rmino que utiliza un grupo humano para referirse a s&iacute; mismo, a su lengua o al territorio que habita. Alemania, Germany o Niemcy son respectivamente ex&oacute;nimos en espa&ntilde;ol, ingl&eacute;s o polaco de lo que los alemanes llaman Deutschland, que es su end&oacute;nimo. Ceil&aacute;n y Sri Lanka, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nombres_de_Birmania" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Birmania y Myanmar</a>: muchos de los dobletes que encontramos en la toponimia global son en realidad producto del choque entre la denominaci&oacute;n local y la forastera, es decir, entre un end&oacute;nimo y un ex&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de los nombres con los que conocemos a pueblos, pa&iacute;ses o localidades son ex&oacute;nimos de origen. La palabra &ldquo;apache&rdquo; significaba &ldquo;enemigo&rdquo;, que es el nombre con el que el pueblo zu&ntilde;i denominaba a sus vecinos y que los colonizadores espa&ntilde;oles tomaron prestado. Algunos de los t&eacute;rminos que sirven para denominar al forastero hacen referencia precisamente a su incapacidad para hablar la lengua propia. El t&eacute;rmino &ldquo;bereber&rdquo; es la adaptaci&oacute;n en &aacute;rabe de la palabra griega &ldquo;b&aacute;rbaro&rdquo;, que es como los griegos denominaban a todo aquel que no hablaba su lengua. En euskera tienen una palabra, &ldquo;erdaldun&rdquo;, para referirse a quien no habla vasco y que se opone a &ldquo;euskaldun&rdquo;, el que s&iacute; lo habla.
    </p><p class="article-text">
        Los end&oacute;nimos, por el contrario, son los t&eacute;rminos que aluden a un lugar o a un grupo y que han sido acu&ntilde;ados dentro de la propia comunidad. Es decir, es la denominaci&oacute;n que los integrantes de un grupo usan para referirse a s&iacute; mismos. Muchas de las denominaciones end&oacute;nimas significan simplemente &ldquo;las personas&rdquo; o incluso &ldquo;los hombres buenos&rdquo;, en contraposici&oacute;n a quienes no forman parte de la comunidad. La alternativa aut&oacute;ctona con la que los apaches se denominaban a s&iacute; mismos es &ldquo;Ind&eacute;&rdquo;, que significa simplemente &ldquo;la gente&rdquo;. La versi&oacute;n end&oacute;nima de bereber es &ldquo;amazig&rdquo;, literalmente, &ldquo;los hombres libres&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido ocurre con las lenguas: los end&oacute;nimos para llamar al idioma propio (esto es, los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Autoglot%C3%B3nimo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autoglot&oacute;nimos</a>) tienden a significar simplemente &ldquo;la lengua&rdquo;: el quechua y el mapuche son autoglot&oacute;nimos que significan en cada uno de estos idiomas la &ldquo;lengua de los hombres&rdquo;. &ldquo;Guaran&iacute;&rdquo; es &ldquo;el habla de la tierra&rdquo;. Y en n&aacute;huatl, la propia palabra &ldquo;n&aacute;huatl&rdquo; significa &ldquo;sonido agradable&rdquo;. Esta tendencia a considerar que el idioma que nos es propio es el bueno y a atribuirle cualidades morales superiores a las de los dem&aacute;s tambi&eacute;n resuena en el t&eacute;rmino castellano &ldquo;algarab&iacute;a&rdquo;, que en origen se usaba para referirse a la lengua &aacute;rabe y que hoy usamos para aludir a un griter&iacute;o sin pies ni cabeza. La lengua que consideramos universal por defecto es siempre la nuestra y la de los dem&aacute;s nos parecen balbuceos ininteligibles.
    </p><p class="article-text">
        Existe una cierta disputa entre quienes defienden que los ex&oacute;nimos que usamos para referirnos a pueblos, lenguas o pa&iacute;ses deben ser sustituidos progresivamente por las denominaciones locales end&oacute;nimas y quienes abogan por mantener el uso de ex&oacute;nimos tradicionales. Quienes se oponen al uso de ex&oacute;nimos argumentan que los ex&oacute;nimos suelen tener un origen colonial o despectivo y que no respetan la denominaci&oacute;n que los pueblos se han dado a s&iacute; mismos. Quienes abogan por mantener los ex&oacute;nimos tradicionales responden que las denominaciones locales son muchas veces desconocidas en comparaci&oacute;n con sus equivalentes ex&oacute;nimos (que suelen estar bien asentados y gozar de arraigo) y que la escritura o pronunciaci&oacute;n originales de los end&oacute;nimos pueden resultar ajenos y problem&aacute;ticos para los no nativos. As&iacute;, el ex&oacute;nimo &ldquo;esquimal&rdquo; (originalmente, &ldquo;comedor de carne cruda&rdquo;) ha ido cayendo en desuso en algunos &aacute;mbitos frente al end&oacute;nimo &ldquo;inuit&rdquo; (&ldquo;los hombres&rdquo;), o el ex&oacute;nimo &ldquo;lap&oacute;n&rdquo; frente a &ldquo;sami&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica sobre si se debe usar la denominaci&oacute;n end&oacute;nima o la ex&oacute;nima para referirse oficialmente a un lugar aflora de manera constante en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. Recientemente hemos visto c&oacute;mo en algunos medios la capital de Ucrania ha pasado de escribirse &ldquo;Kiev&rdquo; a preferirse la forma &ldquo;Kyiv&rdquo; para priorizar el end&oacute;nimo ucraniano frente a la denominaci&oacute;n rusa.&nbsp; Y a cada poco reflota el debate sobre cu&aacute;l es la escritura y la pronunciaci&oacute;n adecuadas de lugares con doble denominaci&oacute;n como Girona/Gerona o Sanxenxo/Sangenjo, debate que tambi&eacute;n vemos reflejado en las tachaduras de la se&ntilde;al&eacute;tica de las carreteras que indican localidades con denominaciones aut&oacute;ctonas (Xix&oacute;n, Lli&oacute;n).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser un asunto balad&iacute; o un debate peregrino entre especialistas, la cuesti&oacute;n sobre el uso de end&oacute;nimos y ex&oacute;nimos apunta a una pregunta fundamental de la vida en sociedad: sobre qu&eacute; aspectos construimos las nociones de identidad colectiva y a qui&eacute;nes incluimos cuando hablamos de &ldquo;nosotros&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/personas_129_11629143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Sep 2024 19:42:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nosotros, las personas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Novedades en el diccionario: cinco claves lingüísticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/novedades-diccionario-cinco-claves-linguisticas_129_10732931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94b7d3b3-4b6a-489e-88ff-73506d81d8de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, y la responsable del Instituto de Lexicografía, Elena Zamora, presentan las novedades del Diccionario."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La labor de un diccionario no es seleccionar aquellas palabras del castellano que son aceptables y separarlas de las que no lo son. La función es recopilar las palabras que se usan en un idioma y dar cuenta de su significado</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/machirulo-big-data-sinhogarismo-chundachunda-nuevas-palabras-diccionario_1_10723949.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La RAE ha presentado las nuevas palabras</a> que se incorporan este a&ntilde;o al diccionario acad&eacute;mico. El acontecimiento (que se repite anualmente) tiene algo de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nadie-hablara-eliminen-diccionario_129_2982985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gala de los Oscars l&eacute;xica</a>, con sus sorpresas, sus quinielas y sus decepciones. Hay algo enternecedor en que, durante unas horas o d&iacute;as, en las radios, en los telediarios y en las conversaciones cotidianas se comenten las novedades lexicogr&aacute;ficas como quien comenta el partido de liga de la noche anterior.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1729770379080585687?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Aunque la presentaci&oacute;n de las novedades del diccionario tiene m&aacute;s de evento publicitario de una instituci&oacute;n privada que busca foco medi&aacute;tico que de fen&oacute;meno verdaderamente ling&uuml;&iacute;stico, es buena ocasi&oacute;n para desgranar algunas claves ling&uuml;&iacute;sticas y desterrar algunos de los mitos que acompa&ntilde;an a la labor de la RAE y la funci&oacute;n de los diccionarios.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La RAE no &ldquo;admite&rdquo; nada</h2><p class="article-text">
        En titulares y corrillos desinformados a veces se proclama que con las nuevas incorporaciones &ldquo;ya se puede decir perreo/machirulo/[inserte aqu&iacute; su novedad lexicogr&aacute;fica favorita]&rdquo;, como si antes no se pudiera. Lo que subyace a esta idea es <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mito-palabras-rae-diccionario-drae_129_3529181.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mito de que si una palabra no est&aacute; en el diccionario quiere decir que no existe, que est&aacute; mal o, como poco, que su uso no es recomendable</a>. Desde esa perspectiva, la entrada de nuevas palabras a veces se interpreta como una claudicaci&oacute;n por parte de la Academia (&ldquo;la RAE cede a la presi&oacute;n de quienes <em>hablan mal</em>&rdquo;) o como el levantamiento de una prohibici&oacute;n. Pero nada m&aacute;s lejos de la realidad. La labor de un diccionario no es seleccionar aquellas palabras del castellano que son aceptables y separarlas de las que no lo son. La funci&oacute;n de un diccionario es recopilar las palabras que se usan en un idioma y dar cuenta de su significado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una palabra puede no aparecer en un diccionario general porque sea reciente, porque tenga un uso poco asentado o muy restringido (como ocurre con los tecnicismos) o porque sea una palabra morfol&oacute;gicamente derivada y sem&aacute;nticamente transparente (como &ldquo;librito&rdquo;, &ldquo;manaza&rdquo; o &ldquo;c&oacute;micamente&rdquo;).&nbsp;Que una palabra no aparezca en el diccionario no quiere decir, por tanto, que no se pueda usar o que la RAE desaconseje su uso. La RAE no &ldquo;admite&rdquo; nada porque aparecer en el diccionario no es obtener un sello de aprobaci&oacute;n acad&eacute;mico. La propia introducci&oacute;n del diccionario acad&eacute;mico advierte de que la funci&oacute;n del diccionario no es recoger todas las palabras del espa&ntilde;ol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy se puede decir &ldquo;balconing&rdquo;, &ldquo;sinhogarismo&rdquo; o &ldquo;machirulo&rdquo; con la misma legitimidad y validez con la que se pod&iacute;a decir el mes pasado. La diferencia es que hoy se puede acudir al diccionario de la RAE para comprobar su significado. La incorporaci&oacute;n de una nueva palabra al diccionario hace mejor al diccionario, no a la palabra.
    </p><h2 class="article-text">A buenas horas: &lsquo;alien&rsquo;, &lsquo;chundachunda&rsquo;, &lsquo;rega&ntilde;&aacute;&rsquo;</h2><p class="article-text">
        La tarea lexicogr&aacute;fica (esto es, recopilar e incorporar t&eacute;rminos y definiciones al diccionario) es un trabajo de hormiguita que tiene algo de labor de S&iacute;sifo. Para poder registrar y definir un t&eacute;rmino es necesario que muestre un cierto uso y que tenga un significado suficientemente asentado. Es esperable, pues, que una palabra de reciente creaci&oacute;n no est&eacute; en el diccionario y que haya un cierto desfase entre la lengua que los hablantes usan y el vocabulario que los diccionarios recogen. Este desfase atestigua que la lengua no es est&aacute;tica y que est&aacute; sujeta a constante cambio, algo que es particularmente evidente en el plano l&eacute;xico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, algunas de las nuevas incorporaciones anunciadas por la Academia evidencian que ese desfase va m&aacute;s all&aacute; de lo justificable. Que en el a&ntilde;o 2023 de nuestro se&ntilde;or se anuncien como novedades lexicogr&aacute;ficas t&eacute;rminos como &ldquo;alien&rdquo; o &ldquo;chundachunda&rdquo; habla m&aacute;s de la din&aacute;mica interna de trabajo del diccionario que de cambios novedosos en la lengua. Incorporaciones recientes de palabras largamente asentadas en castellano como &ldquo;<a href="https://twitter.com/parasynthetic/status/1331180456797233153" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tirolina</a>&rdquo; (2020), &ldquo;pinganillo&rdquo; (2021) o &ldquo;sindi&oacute;s&rdquo; (2021) apuntan en la misma direcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1729460074274341060?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1729804896847933820?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">Ausencias inexplicables: &lsquo;flamenqu&iacute;n&rsquo;, &lsquo;gilda&rsquo;, &lsquo;online&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Por no mencionar las ausencias clamorosas que siguen sin incorporarse. &ldquo;Flamenqu&iacute;n&rdquo;, &ldquo;pirindolo&rdquo; o &ldquo;gilda&rdquo; siguen fuera, a pesar de ser todas ellas palabras asentadas, con significados bien definidos y que forman parte del d&iacute;a a d&iacute;a de muchos hablantes. &iquest;C&oacute;mo explicar que entre los extranjerismos incorporados est&eacute;n t&eacute;rminos bastante espec&iacute;ficos como &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/parkour" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parkour</a>&rdquo;, &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/macguffin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">macguffin</a>&rdquo; o &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/big%20data" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">big data</a>&rdquo; pero no el muy ubicuo &ldquo;online&rdquo;? La RAE insiste en que su labor es la de ser notaria del uso, pero estas ausencias hacen preguntarse cu&aacute;les son los criterios que sigue la Academia, que permitieron incorporar por la v&iacute;a r&aacute;pida neologismos como &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/posverdad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posverdad</a>&rdquo; (2017), &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/tuit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tuit</a>&rdquo; (2014) o &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/desconfinamiento" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desconfinamiento</a>&rdquo; (2020) y t&eacute;rminos de nicho como &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/empeltre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empeltre</a>&rdquo; (2020) o &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/berlanguiano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">berlanguiano</a>&rdquo; (2020) antes que &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/pifostio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pifostio</a>&rdquo; (2021).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presentaci&oacute;n anual de incorporaciones ganar&iacute;a enteros si adem&aacute;s del listado de t&eacute;rminos nuevos proporcionasen los datos que respaldan esas incorporaciones. No solo especialistas y curiosos disfrutar&iacute;amos de lo lindo si pudi&eacute;ramos asomarnos a los criterios t&eacute;cnicos que gu&iacute;an la toma de decisiones lexicogr&aacute;ficas. La propia Academia saldr&iacute;a ganando: la publicaci&oacute;n de datos ayudar&iacute;a a contextualizar mejor el trabajo lexicogr&aacute;fico, dotar&iacute;a de mayor legitimidad a las novedades incorporadas y contribuir&iacute;a a desterrar <a href="http://grammarpunki.com/quo-vadis-rae/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la sombra de arbitrariedad y poca sistematicidad</a> que las ausencias clamorosas y las incorporaciones intempestivas o interesadas arrojan sobre la actividad acad&eacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&lsquo;Perreo&rsquo; o el espinoso arte de definir</h2><p class="article-text">
        Las nuevas incorporaciones del diccionario ofrecen una buena oportunidad para reflexionar cr&iacute;ticamente sobre c&oacute;mo se construyen las definiciones y qu&eacute; sesgos y presuposiciones del mundo subyacen al diccionario. El caso m&aacute;s comentado ha sido quiz&aacute;s la definici&oacute;n de &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/perreo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perreo</a>&rdquo;: &ldquo;Baile que se ejecuta generalmente a ritmo de reguet&oacute;n, con er&oacute;ticos movimientos de caderas, y en el que, cuando se baila por parejas, el hombre se coloca habitualmente detr&aacute;s de la mujer con los cuerpos muy juntos.&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dejando al margen la sugerente elecci&oacute;n estil&iacute;stica del orden adjetivo-nombre en &ldquo;er&oacute;ticos movimientos de caderas&rdquo;, algunas personas han se&ntilde;alado que en la definici&oacute;n se da por sentado que quienes perrean son necesariamente un hombre y una mujer con un reparto de papeles muy concreto, lo cual es una visi&oacute;n bastante estrecha del baile en general y del perreo en particular.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1729538447499542552?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El caso de &ldquo;perreo&rdquo; no es excepcional. El diccionario, como toda obra humana, est&aacute; impregnado de los estereotipos, etiquetas y presuposiciones culturales de la &eacute;poca y de las personas que confeccionan un diccionario. No se trata en este caso de se&ntilde;alar la presencia de t&eacute;rminos peyorativos pol&eacute;micos (<a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dejad-pedirle-rae-elimine-palabras_129_3381428.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ocurri&oacute; en su d&iacute;a con &ldquo;sexo d&eacute;bil&rdquo;</a>), sino de detectar qu&eacute; definiciones del diccionario, lejos de ser as&eacute;pticas o neutras, esconden visiones del mundo sesgadas. Si bien algunas de las definiciones m&aacute;s militantes (como las referidas a la religi&oacute;n cat&oacute;lica) han sido enmendadas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, perviven definiciones m&aacute;s que cuestionables que piden a gritos un remoce. Encontramos definiciones (como las de &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/bardaje" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bardaje</a>&rdquo; o &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/puto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">puto</a>&rdquo;) en las que se usa &ldquo;sodomita&rdquo;, un t&eacute;rmino con una connotaci&oacute;n innegable impropia de una definici&oacute;n. Otro ejemplo sangrante es el de la simp&aacute;tica palabra &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/cocinillas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cocinillas</a>&rdquo;, que aparece definida como &ldquo;hombre que se entromete en las tareas dom&eacute;sticas&rdquo;. El problema no reside en que se recoja el t&eacute;rmino en s&iacute; ni ese uso en concreto, sino en la <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/instrucciones-pregunta-trampa_129_6484539.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presuposici&oacute;n</a> que dispara la elecci&oacute;n del verbo &ldquo;entrometer&rdquo;, que da a entender que las tareas dom&eacute;sticas no incumben a los hombres.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Nueva funcionalidad: sin&oacute;nimos y ant&oacute;nimos</h2><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, entre las novedades m&aacute;s celebradas del diccionario est&aacute; la adici&oacute;n de sin&oacute;nimos y ant&oacute;nimos a las entradas. Si bien se han venido un poco arriba al proclamar que la incorporaci&oacute;n de ant&oacute;nimos y sin&oacute;nimos es algo que &ldquo;ning&uacute;n otro diccionario tiene&rdquo; (&iquest;esta gente no conoce <a href="https://cvc.cervantes.es/lengua/mmoliner/diccionario_manejo02.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los cat&aacute;logos del Moliner</a>?), es buena noticia que el diccionario ofrezca nuevas funcionalidades. Los sin&oacute;nimos y ant&oacute;nimos van adem&aacute;s acompa&ntilde;ados de una indicaci&oacute;n que advierte si un t&eacute;rmino es peyorativo u ofensivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que esta novedad augure la futura incorporaci&oacute;n de otras informaciones hoy inexplicablemente ausentes del diccionario acad&eacute;mico, como datos de frecuencia, ejemplos de uso reales, extensi&oacute;n geogr&aacute;fica, transcripciones fon&eacute;ticas, fecha de primer registro, fecha de incorporaci&oacute;n, uso a lo largo del tiempo, palabras relacionadas, colocaciones y otros datos relevantes que <a href="https://iedra.es/palabras/caricia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recursos mucho m&aacute;s modestos que el acad&eacute;mico ofrecen desde hace tiempo</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/novedades-diccionario-cinco-claves-linguisticas_129_10732931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2023 21:38:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Novedades en el diccionario: cinco claves lingüísticas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pulpos, loros y sistemas conversacionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/pulpos-loros-sistemas-conversacionales_1_10421262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65b89547-9b25-4fc8-9553-730b10d847bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1932y1048.jpg" width="1200" height="675" alt="Pulpos, loros y sistemas conversacionales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que los humanos hacemos cuando hablamos es más que concatenar palabras probables para crear secuencias adecuadas. Lo fundamental es la capacidad para pensar algo y la intención de trasladarlo al otro en un contexto de significados compartidos. ¿Lo demás? Loros estocásticos</p><p class="subtitle">Este artículo forma parte de la revista 'Inteligencia Artificial. Riesgos, verdades y mentiras', exclusiva para socios y socias de elDiario.es. Recibe en casa uno de los últimos ejemplares en papel de regalo con un año de elDiario.es</p></div><p class="article-text">
        La inteligencia artificial est&aacute; por todos lados y el campo del lenguaje no es una excepci&oacute;n. La combinaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a y lengua lleva d&eacute;cadas siendo muy prol&iacute;fica, pero en los &uacute;ltimos meses hemos presenciado algunos avances particularmente vistosos que han tenido una gran recepci&oacute;n entre el p&uacute;blico general. Hemos visto &lsquo;chatbots&rsquo; como ChatGPT mantener conversaciones fluidas con los usuarios, proporcionar respuestas creativas y desplegar una finura ling&uuml;&iacute;stica que oscila entre lo asombroso y lo espeluznante. La interacci&oacute;n con estos sistemas es tan natural que un extrabajador de Google lleg&oacute; a afirmar que el modelo de inteligencia artificial LaMDA era un ser sintiente. &iquest;Tienen estos cachivaches parlantes una capacidad ling&uuml;&iacute;stica similar a la de los humanos? &iquest;Podemos considerar que albergan una mente que es capaz de sentir y pensar como nosotros? Vamos a intentar contextualizar algunos de los aspectos que ata&ntilde;en a la relaci&oacute;n entre lengua e inteligencia artificial y a explicar por qu&eacute; no podemos decir que tengan una habilidad ling&uuml;&iacute;stica equivalente a la nuestra.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una fluidez deslumbrante</strong></h3><p class="article-text">
        Por apabullante que sea su fluidez, estos sistemas funcionan de una manera bien distinta a como hacemos las personas. Detr&aacute;s de los sistemas conversacionales que hemos visto &uacute;ltimamente hay lo que se conoce como un gran modelo de lenguaje (LLM, por sus siglas en ingl&eacute;s, &lsquo;Large Language Models&rsquo;). Los LLM son modelos computacionales que han sido expuestos a inmensas cantidades de texto: pensemos en toda la Wikipedia, p&aacute;ginas de internet, mensajes de redes sociales, libros, hemerotecas completas, y un largu&iacute;simo etc&eacute;tera. Estos sistemas son muy buenos encontrando patrones estad&iacute;sticos, as&iacute; que, a fuerza de ver millones de frases de ejemplo en un idioma, recopilan informaci&oacute;n sobre las palabras: qu&eacute; t&eacute;rminos suelen aparecer juntos, qu&eacute; palabras tienen propiedades similares porque suelen aparecer en contextos parecidos o qu&eacute; secuencias de palabras son m&aacute;s probables que otras. Gracias a su capacidad de c&aacute;lculo y a su habilidad para generalizar, estos sistemas son muy buenos prediciendo qu&eacute; palabras es esperable encontrar en ciertos contextos. As&iacute;, si le proporciono el comienzo de una frase a uno de estos sistemas, podr&aacute; aventurar c&oacute;mo continuar la oraci&oacute;n y hasta confeccionar un texto aparentemente coherente concatenando secuencias probables.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Crean secuencias de palabras muy probables que dan la apariencia de ser verídicas y relevantes, pero sólo son verborrea</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sabiendo pues c&oacute;mo funcionan estos, no resulta tan sorprendente que las respuestas que vemos dar a sistemas autom&aacute;ticos como ChatGPT y otros &lsquo;bots&rsquo; de pelaje similar cuando interaccionamos con ellos sean totalmente inventadas: lo que estos sistemas est&aacute;n haciendo es concatenar palabras para crear secuencias altamente probables que den la apariencia de ser ver&iacute;dicas y relevantes. Pero nada de lo que estos cachivaches dicen est&aacute; respaldado por datos, bases de conocimiento ni se cimentan sobre informaci&oacute;n real. Son, ni m&aacute;s ni menos, sistemas optimizados para que su producci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica suene veros&iacute;mil, de ah&iacute; su capacidad para soltar verborrea muy convincente. Pero sonar convincente no es lo mismo que ser ver&iacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La manera en que funcionan estos sistemas de inteligencia artificial puede resultarnos al mismo tiempo decepcionante y sorprendente. Por un lado, uno se siente un poco estafado al descubrir que lo que subyace a los fuegos artificiales de ChatGPT y sus secuaces es un mero autocompletar con &iacute;nfulas. Por el otro, parece mentira que un sistema entrenado simplemente para combinar palabras de manera que optimicen una probabilidad pueda producir resultados tan deslumbrantes que nos hagan dudar de si no habr&aacute; una mente humana detr&aacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Llamaríamos a lo que hace ChatGPT competencia lingüística? Rotundamente no. Es un mero  autocompletar con ínfulas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Es esto equiparable a la comunicaci&oacute;n humana? &iquest;Llamar&iacute;amos a esto competencia ling&uuml;&iacute;stica? Rotundamente no. Al fin y al cabo, lo que los humanos hacemos cuando hablamos no es simplemente concatenar palabras probables para crear secuencias adecuadas. Muy al contrario, lo que reside en el coraz&oacute;n de nuestras habilidades ling&uuml;&iacute;sticas es la capacidad para pensar algo y la intenci&oacute;n de trasladarlo a nuestros cong&eacute;neres. Los humanos compartimos un contexto, conocemos el significado de las palabras y somos conscientes de que los ruiditos, trazos o gestos que utilizamos para referirnos a las cosas no son la cosa misma. Por sofisticados que sean los malabarismos que un ordenador pueda hacer combinando s&iacute;mbolos, estos malabarismos ser&aacute;n puramente formales. En el campo de la tecnolog&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica algunos se han referido a estos bichos como &ldquo;loros estoc&aacute;sticos&rdquo;: aunque los sistemas conversacionales producen algo con apariencia ling&uuml;&iacute;stica, en realidad no entienden nada de lo que dicen y su funcionamiento se limita a repetir con una cierta aleatoriedad muy bien dise&ntilde;ada secuencias inspiradas en lo que el sistema ley&oacute; antes. Si no hay conocimiento del mundo, si la interacci&oacute;n no est&aacute; anclada en un contexto material compartido, la sem&aacute;ntica (esto es, el significado que las formas ling&uuml;&iacute;sticas transportan) est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de lo que un ordenador puede manejar.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El problema de los n&aacute;ufragos</strong></h3><p class="article-text">
        Para ilustrar este asunto los ling&uuml;istas Emily M. Bender y Alexander Koller proponen el siguiente experimento mental: supongamos que hay dos n&aacute;ufragos, cada uno en una isla desierta diferente. En cada una de las islas hay un sistema de telegraf&iacute;a y ambas islas est&aacute;n conectadas por un cable de tel&eacute;grafo submarino. Los n&aacute;ufragos descubren que pueden comunicarse usando el tel&eacute;grafo y conversan habitualmente entre ellos. Un pulpo extremadamente inteligente que vive en las profundidades del mar que separa ambas islas descubre el hilo del tel&eacute;grafo por el que se comunican los n&aacute;ufragos y se conecta a &eacute;l. El pulpo no sabe nada sobre lengua, ni sobre la vida en las islas, ni puede ver a los n&aacute;ufragos, pero a fuerza de escuchar las conversaciones entre los n&aacute;ufragos, aprende los patrones de comunicaci&oacute;n entre ambos, hasta tal punto que cuando uno de los n&aacute;ufragos manda un mensaje, el pulpo es capaz de inmiscuirse en la conversaci&oacute;n y suplantar al otro n&aacute;ufrago proporcionando una respuesta lo suficientemente adecuada y relevante como para que el otro n&aacute;ufrago no detecte el fraude. Pero imaginemos que un d&iacute;a uno de los n&aacute;ufragos es atacado por un oso y pide ayuda al otro n&aacute;ufrago a trav&eacute;s del sistema telegr&aacute;fico: &ldquo;&iexcl;Socorro! &iexcl;Un oso me est&aacute; atacando! &iquest;C&oacute;mo puedo defenderme?&rdquo;. El pulpo, que hasta ahora hab&iacute;a logrado inmiscuirse en las conversaciones entre los n&aacute;ufragos sin ser descubierto, se encuentra ante una situaci&oacute;n nueva: no sabe qu&eacute; cosa es un oso, ni puede proponer instrucciones para construir un sistema de defensa, ni tiene capacidad para inventar una soluci&oacute;n creativa. El pulpo, por h&aacute;bil que haya sido imitando las conversaciones entre los n&aacute;ufragos, no entiende nada de lo que ha estado diciendo. El pulpo solo ha estado repitiendo los patrones de conversaci&oacute;n entre los n&aacute;ufragos que vio previamente y ser&aacute; incapaz de proponer soluciones adecuadas ante esta situaci&oacute;n porque reconocer patrones en secuencias de caracteres es muy diferente a comprender el significado de esas secuencias. La moraleja de este experimento mental es que un sistema computacional expuesto exclusivamente a frases y palabras pero desprovisto de un contexto anclado en el mundo que asocie la forma al significado no podr&aacute; nunca aprender verdaderamente el significado de las cosas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un mundo compartido</strong></h3><p class="article-text">
        Si bien las conclusiones sobre el experimento del pulpo no suscitan el acuerdo de todos los ling&uuml;istas, s&iacute; parece que considerar que lo que hacemos los humanos cuando hablamos es simplemente intercambiar secuencias de palabras probables y relevantes no hace justicia a la complejidad que exhibe nuestra habilidad ling&uuml;&iacute;stica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que reside en el corazón de nuestras habilidades lingüísticas es la capacidad para pensar algo y la intención de trasladarlo al otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n entre dos humanos supone un conocimiento compartido de c&oacute;mo funciona la lengua y de c&oacute;mo se usan las palabras, pero tambi&eacute;n un conocimiento del mundo y de la realidad que comparten los interlocutores. Construimos nuestras frases a tenor de lo que pensamos que nuestro interlocutor ya sabe o ignora e interpretamos sus respuestas asumiendo que detr&aacute;s hay una mente humana que est&aacute; intentando comunicarnos algo desde su propio estado mental. En el proceso de emitir y descodificar mensajes nos ponemos en la piel del otro: decidimos qu&eacute; decimos y c&oacute;mo lo decimos porque sabemos (o presuponemos, al menos) qu&eacute; es lo que nuestro interlocutor sabe del mundo, cu&aacute;l es el contexto compartido y qu&eacute; conocimiento es com&uacute;n entre las partes. La facultad para atribuir creencias, pensamientos y estados en la mente de los otros (lo que se conoce como teor&iacute;a de la mente) es uno de los aspectos que subyacen a nuestra capacidad para la comunicaci&oacute;n. Los humanos interactuamos dando por sentado que al otro lado de nuestras interacciones hay otros humanos que piensan, que sienten y que tienen una idea del mundo. Proyectamos sobre ellos una presuposici&oacute;n de humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ese es justamente el tal&oacute;n de Aquiles que nos lleva a ver seres sintientes y mentes pensantes donde solo hay secuencias de palabras probables. Su fluidez es tan hipn&oacute;tica, sus respuestas nos resultan tan familiares que, acostumbrados a ver esas habilidades solo en seres humanos (que piensan, sienten y padecen), no dudamos en atribuir habilidades humanas a la m&aacute;quina. Puesto que la conversaci&oacute;n humana exitosa conlleva necesariamente que atribuyamos intenciones y humanidad a nuestro interlocutor, la interacci&oacute;n con estos sistemas conversacionales nos lleva irremediablemente a hacer lo mismo con las respuestas que nos devuelve la m&aacute;quina. Nuestra ingenuidad nos hace pensar que detr&aacute;s de semejante locuacidad tiene que haber necesariamente un ser que piensa, que sabe y que siente. Vemos coherencia, ingenio e intenci&oacute;n porque no podemos evitar proyectar estados mentales donde no hay mente alguna. Pero es puro espejismo. Detr&aacute;s de estas m&aacute;quinas, solo estamos nosotros y nuestros sesgos.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Para saber m&aacute;s:</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Bender, Emily M., et al. &ldquo;On the Dangers of Stochastic Parrots: Can Language Models Be Too Big?&#129436;.&rdquo; Proceedings of the 2021 ACM conference on fairness, accountability, and transparency. 2021.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Bender, Emily M., and Alexander Koller. &ldquo;Climbing towards NLU: On meaning, form, and understanding in the age of data.&rdquo; Proceedings of the 58th annual meeting of the Association for Computational Linguistics. 2020.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/pulpos-loros-sistemas-conversacionales_1_10421262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Aug 2023 20:32:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pulpos, loros y sistemas conversacionales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Tecnología,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Evidencial, mi querido Watson]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/evidencial-querido-watson_129_10349768.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90c73228-a8a4-4ae7-8068-526b6003f663_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Evidencial, mi querido Watson"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que dice tal o cual político en campaña, ¿lo dice basándose en los datos? ¿O es una creencia? ¿Lo sabe porque conoce de primera mano el tema o porque se lo contaron sus asesores? El asunto no es baladí y tiene una gran enjundia lingüística. Lo que subyace a estas preguntas es lo que en lingüística se conoce como 'evidencialidad'</p></div><p class="article-text">
        Es tiempo de elecciones, y en las entrevistas, los discursos y los debates electorales sobrevuela una cuesti&oacute;n: lo que dice tal o cual pol&iacute;tico en campa&ntilde;a, &iquest;lo dice bas&aacute;ndose en los datos? &iquest;O es una creencia? &iquest;Lo sabe porque conoce de primera mano el tema o porque se lo contaron sus asesores? El asunto no es balad&iacute; y tiene una gran enjundia ling&uuml;&iacute;stica. Lo que subyace a estas preguntas es lo que en ling&uuml;&iacute;stica se conoce como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Evidencialidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>evidencialidad</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        La evidencialidad es un rasgo gramatical que tienen algunas lenguas y que obliga a los hablantes a marcar cu&aacute;l es el origen de la informaci&oacute;n (la evidencia) de lo que se est&aacute; diciendo. Supongamos que en castellano alguien nos dice &ldquo;Los vecinos se han ido de vacaciones&rdquo;. Con esa frase no podemos saber c&oacute;mo sabe nuestro interlocutor lo que enuncia. No sabemos si nuestro interlocutor vio a los vecinos en el momento en que sal&iacute;an de vacaciones, si lo sabe porque se lo dijo alguien o si lo ha deducido. Podr&iacute;amos preguntarle a nuestro interlocutor c&oacute;mo sabe lo que dice, pero sea cual sea la respuesta (&ldquo;Los vi saliendo de viaje&rdquo;, &ldquo;Me lo dijo la vecina de abajo&rdquo; o &ldquo;Las persianas de su casa est&aacute;n bajadas y el coche no est&aacute; en el garaje&rdquo;), la oraci&oacute;n inicial seguir&iacute;a siendo la misma.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es que<a href="https://grambank.clld.org/parameters/GB322#2/21.0/151.9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en buena parte de las lenguas del mundo el verbo de la oraci&oacute;n ser&aacute; diferente seg&uacute;n cu&aacute;l sea el origen de la informaci&oacute;n</a>. Es decir, de la misma manera que cuando nosotros conjugamos un verbo nuestra gram&aacute;tica nos obliga a indicar el qui&eacute;n y el cu&aacute;ndo de la acci&oacute;n que se expresa (a trav&eacute;s de las marcas de persona-n&uacute;mero y tiempo-modo), en las lenguas con evidencialidad los hablantes deben obligatoriamente marcar con una part&iacute;cula c&oacute;mo saben lo que est&aacute;n expresando. La evidencialidad es el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cita_requerida" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;cita requerida&rdquo;</a> de Wikipedia pero en versi&oacute;n gramatical.
    </p><p class="article-text">
        Bajo nuestros ojos indoeuropeos, la evidencialidad puede parecer una rareza ex&oacute;tica, pero las lenguas con evidencialidad no son pocas: <a href="https://amerindias.github.io/curso2015/referencias/aikdix03evidentiality.pdf#page=16" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se estima que una cuarta parte de los idiomas del mundo la tienen</a>. Lenguas como el aymara o el quechua tienen marcas de evidencialidad. Algunas de estas lenguas solo distinguen entre si el hablante ha tenido o no evidencia directa de lo dicho a trav&eacute;s de los sentidos (lo s&eacute; porque lo vi), otras marcan si la fuente de informaci&oacute;n son otras personas (lo s&eacute; porque me lo dijeron), otras lenguas marcan si lo dicho es producto de una inferencia (lo s&eacute; porque lo deduje) o si es una conjetura o una creencia (lo s&eacute; porque lo pienso).
    </p><p class="article-text">
        El castellano no tiene evidencialidad, pero eso no significa que no podamos expresar la evidencia. Todas las lenguas disponen de estrategias para indicar la fuente de lo expresado. En espa&ntilde;ol lo hacemos constantemente y de m&uacute;ltiples maneras. Por ejemplo, cuando decimos <em>Deben de ser las tres</em>, la construcci&oacute;n &ldquo;deber de&rdquo; indica que lo que estamos diciendo es una suposici&oacute;n. Nadie dir&iacute;a <em>Deben de ser las tres</em> inmediatamente despu&eacute;s de comprobar la hora en el reloj. El l&eacute;xico nos ofrece multitud de recursos para codificar nuestra certeza sobre lo que decimos. <em>Supongo que vendr&aacute;s ma&ntilde;ana</em>. <em>Lo vi saliendo a altas horas de la madrugada. Me dijeron que te casaste</em>. <em>Seg&uacute;n fuentes policiales, los ladrones entraron por la ventana</em>. Todas estas frases incorporan de una manera u otra la evidencia que respalda lo que el hablante dice. Pero en las lenguas con evidencialidad es la gram&aacute;tica misma la que obliga a expresar de d&oacute;nde surge la evidencia de lo dicho.
    </p><p class="article-text">
        Poder indicar en el propio verbo c&oacute;mo sabemos lo que estamos diciendo puede resultar la mar de pr&aacute;ctico, sobre todo en aquellos escenarios comunicativos donde el origen de la informaci&oacute;n y la eficacia comunicativa priman. Es el caso del lenguaje period&iacute;stico: en los medios de comunicaci&oacute;n es habitual encontrarse con el condicional <em>periodistiqu&eacute;s</em>, ese condicional elucubrativo que le sirve al periodista para avanzar una noticia que no est&aacute; confirmada. <em>El ministro habr&iacute;a presentado su dimisi&oacute;n esta misma tarde</em>. Si bien resulta ubicuo, el condicional elucubrativo se mira con recelo desde las gu&iacute;as de estilo period&iacute;sticas, quiz&aacute; porque no deja de ser un tirar la piedra de la noticia pero escondiendo la mano de las fuentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otros tiempos verbales en principio no evidenciales tambi&eacute;n desprenden un aroma evidencial que es dif&iacute;cil ocultar. Cuando decimos <em>Marta estar&aacute; cansada tras los ex&aacute;menes</em>, ese &ldquo;estar&aacute;&rdquo;<em> </em>no est&aacute; expresando verdaderamente un futuro, por mucho que ese sea su tiempo verbal. Lo que ese &ldquo;estar&aacute;&rdquo; nos indica es que el hablante est&aacute; conjeturando sobre el hipot&eacute;tico cansancio de Marta despu&eacute;s de los ex&aacute;menes. No hay un verdadero significado de futuro, sino un tiempo verbal que nos revela que lo que se est&aacute; diciendo es especulaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La evidencialidad es uno de esos rasgos gramaticales que uno no puede dejar de envidiar cuando descubre que existe en otras lenguas pero no en la propia. Al menos en campa&ntilde;a electoral, la evidencialidad podr&iacute;a ayudarnos a comprobar cu&aacute;les son las evidencias sobre las que nuestros pol&iacute;ticos arman sus arengas y distinguir el grano de los hechos de la paja de las suposiciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/evidencial-querido-watson_129_10349768.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jul 2023 20:57:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Evidencial, mi querido Watson]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yolanders, ayusers, errejoners]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/yolanders-ayusers-errejoners_129_10189626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c78ea7a1-c32e-4e12-a8dc-5b19a0349c79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yolanders, ayusers, errejoners"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El discurso político es siempre un hervidero de palabras nuevas y en los últimos años hemos asistido al auge de un grupo de términos que sirven para denominar a los partidarios de un candidato político</p></div><p class="article-text">
        Tiempo de elecciones, tiempo de neologismos. El discurso pol&iacute;tico es siempre un hervidero de palabras nuevas y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos asistido al auge de un grupo de t&eacute;rminos que sirven para denominar a los partidarios de un candidato pol&iacute;tico. Son, por ejemplo, los &ldquo;yolanders&rdquo;, &ldquo;ayusers&rdquo;, &ldquo;errejoners&rdquo; o &ldquo;garzoners&rdquo;, respectivamente los seguidores de Yolanda (D&iacute;az), Ayuso, Errej&oacute;n o Garz&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que el rifirrafe entre facciones pol&iacute;ticas d&eacute; lugar a t&eacute;rminos nuevos no es nada que no hayamos visto antes. Palabras como &ldquo;guerristas&rdquo;, &ldquo;felipistas&rdquo; o m&aacute;s recientemente &ldquo;susanistas&rdquo;, &ldquo;pablistas&rdquo; o &ldquo;errejonistas&rdquo; tambi&eacute;n nacieron de las disputas por el liderazgo pol&iacute;tico. Y que haya anglicismos en castellano tampoco es novedoso. Lo interesante de t&eacute;rminos como &ldquo;yolanders&rdquo; o &ldquo;ayusers&rdquo; es que, si bien parecen anglicismos, estrictamente hablando no lo son: &ldquo;yolander&rdquo; no es una palabra que existiera en ingl&eacute;s y que nos hayamos copiado al castellano. Lo que hemos hecho ha sido construir una palabra nueva en castellano pero a partir de ladrillos que vienen del ingl&eacute;s. Es decir, en este caso lo prestado no es la palabra &ldquo;yolander&rdquo;, sino el sufijo &ldquo;-er&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es esta la primera vez que nos traemos sufijos for&aacute;neos para acu&ntilde;ar t&eacute;rminos nuevos en espa&ntilde;ol. El morfema -ing, por ejemplo, es un elemento claramente angl&oacute;fono que nos encontramos habitualmente en palabras importadas del ingl&eacute;s, como &ldquo;marketing&rdquo;, &ldquo;phishing&rdquo; o &ldquo;branding&rdquo;, pero que tambi&eacute;n podemos ver usado de forma productiva en creaciones <em>made in Spain</em> con un punto m&aacute;s o menos festivo como &ldquo;puenting&rdquo;, &ldquo;balconing&rdquo; o &ldquo;edredoning&rdquo;. Estas palabras no son inglesas, pero est&aacute;n construidas a la manera inglesa, al menos para un hispanoparlante. Y es que el fen&oacute;meno del anglicismo no es solo el trasvase de palabras de una lengua a otra, es tambi&eacute;n un modus operandi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ojos de un purista, h&iacute;bridos como &ldquo;yolander&rdquo; o &ldquo;balconing&rdquo; pueden parecer engendros innecesarios, quimeras morfol&oacute;gicas de cuerpo hisp&aacute;nico y cola de anglicismo que contaminan el l&eacute;xico. No obstante (y como siempre en lengua), merece la pena pararse a pensar en cu&aacute;les son las razones que llevan a los hablantes a crear estas estructuras. &iquest;Qu&eacute; mejor estrategia que usar el sufijo ingl&eacute;s -ing (con su pinta guiri y su puntito jocoso) para referirse a una pr&aacute;ctica que asociamos con brit&aacute;nicos borrachos haciendo el salvaje en Magaluf? Dado su significado, &ldquo;balconing&rdquo; es una creaci&oacute;n mucho m&aacute;s precisa y comunicativamente m&aacute;s expresiva que &ldquo;defenestraci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;desbalconamiento&rdquo; o cualquier equivalente 100% ib&eacute;rico en el que pudi&eacute;ramos pensar.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a &ldquo;-er&rdquo;, es probable que <a href="https://benjamins.com/catalog/sic.14.3.03roi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la puerta de entrada del sufijo fuera la afici&oacute;n de las comunidades interneteras de fans de grupos de m&uacute;sica por acu&ntilde;ar t&eacute;rminos con los que autodenominarse</a>, donde el sufijo -er es ubicuo. Y as&iacute;, de la misma manera que los entusiastas de Justin Bieber eran &ldquo;beliebers&rdquo;, los fans de Errej&oacute;n pasaron a conocerse como &ldquo;errejoners&rdquo;. El simple hecho de venir del ingl&eacute;s y de provenir del ambiente de la cultura de internet ya dota a &ldquo;-er&rdquo; de capas de significado extra. Frente al cl&aacute;sico &ldquo;-ista&rdquo;, el sufijo &ldquo;-er&rdquo; tiene un punto c&oacute;mico y, quiz&aacute; debido a su origen vinculado al fen&oacute;meno fan, tambi&eacute;n una posible connotaci&oacute;n peyorativa por incidir m&aacute;s en la persona que en la ideolog&iacute;a. Mientras que un errejonista es alguien que comparte las tesis pol&iacute;ticas de Errej&oacute;n, probablemente usemos &ldquo;errejoner&rdquo; para referirnos al seguidor fiel que apoya ciegamente al l&iacute;der.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los sufijos prestados del ingl&eacute;s como -ing y -er no dejan de ser apenas un par de gotas en <a href="https://observatoriolazaro.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el oc&eacute;ano de anglicismos que se usan en castellano</a>. Y no es sorprendente que sea as&iacute;. <a href="https://www.eva.mpg.de/fileadmin/content_files/staff/haspelmt/pdf/LWT.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Existe una escala que ordena la prestabilidad de los elementos de una lengua</a>, es decir, cu&aacute;nto de probable es que se tome prestado un elemento ling&uuml;&iacute;stico seg&uacute;n su naturaleza gramatical. Las palabras plenas (aquellas que tienen significado: sustantivos, adjetivos, verbos) son m&aacute;s prestables que las palabras gramaticales (preposiciones, conjunciones, etc). Dicho de otra manera, si una lengua toma prestados t&eacute;rminos de otra, es m&aacute;s habitual que esos t&eacute;rminos sean sustantivos a que sean preposiciones. Incluso dentro de las palabras plenas es m&aacute;s habitual tomar prestados sustantivos que verbos. No es sorprendente que sea as&iacute;: en castellano casi cualquier cosa puede ser un sustantivo, pero los verbos son mucho m&aacute;s exquisitos morfol&oacute;gicamente y exigen tener unas terminaciones muy concretas (-ar, -er, -ir) para que podamos conjugarlos y hacerlos funcionar como tal. Esto conlleva que los verbos que tomamos prestados de otras lenguas tengan que pasar por un proceso de adecuaci&oacute;n morfol&oacute;gica un tanto costoso por el que los hablantes modifican la nueva palabra hasta hacerla digerible para el sistema de conjugaci&oacute;n verbal. Para evitarnos el engorro, es habitual que los pr&eacute;stamos verbales (como &ldquo;zapear&rdquo;, &ldquo;tuitear&rdquo; o &ldquo;likear&rdquo;) <a href="https://aclanthology.org/2021.scil-1.26/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">coexistan con giros equivalentes</a> m&aacute;s transparentes donde el anglicismo es un sustantivo que va precedido de un <a href="https://www.wikilengua.org/index.php/Verbo_de_apoyo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verbo ligero</a> en espa&ntilde;ol (&ldquo;hacer zapping&rdquo;, &ldquo;poner un tuit&rdquo;, &ldquo;dar like&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a los sufijos, est&aacute;n en la cola de la escala: resultan elementos menos prestables, y por lo tanto son menos habituales. Solo esperar&iacute;amos ver una lengua que toma prestados sufijos de otra lengua si el contacto entre ellas es muy intenso. Los sufijos -ing y -er parecen ser t&iacute;midos testigos de este hecho. Seguiremos ojo avizor e informaremos debidamente si avistamos nuevos pr&eacute;stamos sufijales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/yolanders-ayusers-errejoners_129_10189626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 May 2023 21:18:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yolanders, ayusers, errejoners]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Monomarental': del activismo al BOE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/monomarental-activismo-boe_129_10096456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70555a49-c77c-4943-a172-366c7e478b96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Monomarental&#039;: del activismo al BOE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la popularidad del término ha ido en aumento, 'monomarental' es uno de esos palabros surgidos al amor del activismo que hace arrugar la nariz a los puristas. A fin de cuentas, la palabra “parental” no significa “relativo al padre”, sino “relativo al progenitor”. Sin embargo, las falsas filiaciones son una fuente perfectamente válida de términos nuevos</p></div><p class="article-text">
        El Consejo de Ministros <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/consejo-ministros-aprueba-ley-familias-reconoce-nuevos-permisos-retribuidos-cuidados_1_10074003.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha aprobado recientemente la ley de familias</a>, impulsada por el ministerio de Derechos Sociales de Ione Belarra. En el <a href="https://www.mdsocialesa2030.gob.es/servicio-a-la-ciudadania/proyectos-normativos/documentos/apl-ley-familias.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anteproyecto de la ley</a> se identifican distintos tipos de familias: familias LGTBI, familias de nacimientos m&uacute;ltiples, familias por adopci&oacute;n&hellip; y familias monomarentales. &iquest;Familias monomarentales? &iquest;Qu&eacute; nueva criatura l&eacute;xica es esta?
    </p><p class="article-text">
        La palabra &ldquo;monomarental&rdquo; es un t&eacute;rmino que se usa en algunos &aacute;mbitos para denominar a aquellas familias monoparentales encabezadas por una mujer. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/monomarental-invento-pedro-sanchez_129_1625937.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El concepto viene del feminismo</a> y se propuso como soluci&oacute;n a un vac&iacute;o ling&uuml;&iacute;stico: la inmensa mayor&iacute;a de hogares en Espa&ntilde;a con un solo progenitor tienen como cabeza de familia una mujer. Estas familias tienen unas caracter&iacute;sticas particulares y en ocasiones son receptoras de ayudas o pol&iacute;ticas especiales, as&iacute; que es razonable que hiciera falta tener una forma de referirse espec&iacute;ficamente a ellas. &ldquo;Monomarental&rdquo; es el t&eacute;rmino que ha acabado llenando ese espacio. Aunque el t&eacute;rmino se ha extendido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, esta palabra lleva ya un tiempo con nosotros: <a href="https://apps2.rae.es/CORPES/view/inicioExterno.view" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el banco de datos de la RAE</a>, &ldquo;monomarental&rdquo; se viene usando al menos desde 2001 y <a href="https://www.boe.es/boe/dias/2008/05/19/pdfs/A23758-23769.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2008 apareci&oacute; usada en el BOE</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la popularidad del t&eacute;rmino ha ido en aumento, &ldquo;monomarental&rdquo; es uno de esos palabros surgidos al amor del activismo que hace arrugar la nariz a los puristas. A fin de cuentas, la palabra &ldquo;parental&rdquo; no significa &ldquo;relativo al padre&rdquo;, sino &ldquo;relativo al progenitor&rdquo;. De hecho, comparte ra&iacute;z con &ldquo;pariente&rdquo;, que en &uacute;ltimo t&eacute;rmino est&aacute; etimol&oacute;gicamente relacionada con el verbo &ldquo;parir&rdquo;. As&iacute; que, en principio, &ldquo;parental&rdquo; y &ldquo;monoparental&rdquo; engloban tanto a padres como madres.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo explicar entonces el surgimiento de &ldquo;monomarental&rdquo;? Probablemente porque algunos hablantes creyeron ver en &ldquo;parental&rdquo; un derivado de &ldquo;padre&rdquo;. La confusi&oacute;n es comprensible: la secuencia &ldquo;pare&rdquo; que aparece embebida en &ldquo;parental&rdquo; nos puede hacer pensar en &ldquo;padre&rdquo; (y de hecho <a href="http://www.avl.gva.es/lexicval/?paraula=pare" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;pare&rdquo; significa directamente &ldquo;padre&rdquo; en algunas variedades del castellano o en lenguas con las que convive</a>). Establecida esta falsa filiaci&oacute;n entre &ldquo;parental&rdquo; y &ldquo;padre&rdquo;, los hablantes simplemente aplicaron a &ldquo;monoparental&rdquo; la misma l&oacute;gica que opone la P masculina de &ldquo;padre&rdquo;, &ldquo;pap&aacute;&rdquo; o &ldquo;paterno&rdquo; a la M de &ldquo;madre&rdquo;, &ldquo;mam&aacute;&rdquo; o &ldquo;materno&rdquo;. La capacidad de los hablantes para establecer analog&iacute;as ling&uuml;&iacute;sticas es imparable, y una vez identificada esa P como una pieza de lego v&aacute;lida, el intercambio con la M para formar &ldquo;monomarental&rdquo; es un paso natural.
    </p><p class="article-text">
        Pero si en realidad &ldquo;parental&rdquo; hace alusi&oacute;n a los progenitores y no viene de &ldquo;padre&rdquo;, entonces la palabra &ldquo;monomarental&rdquo; es incorrecta, &iquest;no? En realidad, no. Las falsas filiaciones (sean por equ&iacute;voco o deliberadas como juego de palabras) son una fuente perfectamente v&aacute;lida de t&eacute;rminos nuevos. El procedimiento por el que los hablantes acu&ntilde;an una palabra atribuy&eacute;ndole un origen que en realidad es falso se conoce como &ldquo;etimolog&iacute;a popular&rdquo; y nos ha dado grandes alegr&iacute;as ling&uuml;&iacute;sticas. La palabra &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/cerrojo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cerrojo</a>&rdquo; era en realidad &ldquo;<a href="https://dle.rae.es/verrojo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verrojo</a>&rdquo;, pero como serv&iacute;a para cerrar, los hablantes crearon la forma &ldquo;cerrojo&rdquo; atribuy&eacute;ndole un falso parentesco con &ldquo;cerrar&rdquo;. Las miniaturas se llaman as&iacute; porque originalmente eran pinturas hechas con &oacute;xido de plomo o <a href="https://dle.rae.es/minio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">minio</a>, pero por su parecido con las formas &ldquo;mini&rdquo; y &ldquo;menor&rdquo; la usamos hoy tambi&eacute;n para referirnos a cosas de tama&ntilde;o reducido. Y los hablantes creyeron ver en el bi- de &ldquo;bikini&rdquo; el mismo prefijo que significa dos en &ldquo;bic&eacute;falo&rdquo; o &ldquo;bisexual&rdquo; y lo pusieron a funcionar creando una prol&iacute;fica familia de palabras como &ldquo;trikini&rdquo;, &ldquo;microkini&rdquo; o &ldquo;monokini&rdquo;, a pesar de que el bikini se llama as&iacute; por el atol&oacute;n de Bikini del Pac&iacute;fico (donde ese &ldquo;bi&rdquo; nada tiene que ver con dos).
    </p><p class="article-text">
        Lo que estos ejemplos ilustran es que las palabras no tienen un significado o an&aacute;lisis primigenio verdadero en oposici&oacute;n a otros que act&uacute;an como moneda falsa: muy al contrario, por err&oacute;nea que sea la interpretaci&oacute;n que los hablantes hacen de una palabra, cuando un an&aacute;lisis ha echado a rodar y ha resultado productivo, ser&aacute; tan real y aut&eacute;ntico como la forma original. Las palabras no son menos v&aacute;lidas por venir de un an&aacute;lisis inventado o err&oacute;neo porque lo que dota de validez al t&eacute;rmino es que los hablantes lo den por bueno y lo pongan a funcionar de forma productiva.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante de &ldquo;monomarental&rdquo; es que, si el t&eacute;rmino se afianza (y todo parece apuntar que as&iacute; ser&aacute;), es previsible que se produzca un peque&ntilde;o movimiento s&iacute;smico ling&uuml;&iacute;stico que reconfigure el espacio sem&aacute;ntico de &ldquo;monoparental&rdquo;. El t&eacute;rmino &ldquo;monoparental&rdquo; se ver&aacute; obligado a modificar los l&iacute;mites de la parcela de significado que hasta ahora ocupaba para acomodar a la reci&eacute;n llegada y hacerle hueco. Porque si &ldquo;monomarental&rdquo; significa &ldquo;relativo a un solo progenitor mujer&rdquo;, &iquest;qu&eacute; significa entonces &ldquo;monoparental&rdquo;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar al menos en dos escenarios posibles. Por un lado podemos conjeturar que &ldquo;monoparental&rdquo; se ver&aacute; inevitablemente arrastrado por la l&oacute;gica polarizante de &ldquo;monomarental&rdquo; y por oposici&oacute;n pasar&aacute; a entenderse como &ldquo;relativo a un solo progenitor hombre&rdquo;. Es decir, la existencia de &ldquo;monomarental&rdquo; masculinizar&aacute; a &ldquo;monoparental&rdquo; y los hablantes pasar&aacute;n a percibir como masculino excluyente lo que hasta entonces englobaba tanto a padres como a madres. En este caso, la ganancia de &ldquo;monomarental&rdquo; se har&aacute; a expensas de perder &ldquo;monoparental&rdquo; como t&eacute;rmino aut&eacute;nticamente gen&eacute;rico en espa&ntilde;ol (uno de los no tan abundantes t&eacute;rminos sem&aacute;nticamente agn&oacute;sticos en cuanto al g&eacute;nero en castellano, a diferencia de <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lenguaje-inclusivo-claves-linguisticas_129_8021559.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los masculinos gen&eacute;ricos como </a><a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lenguaje-inclusivo-claves-linguisticas_129_8021559.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>hijos </em></a><a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lenguaje-inclusivo-claves-linguisticas_129_8021559.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o </a><a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lenguaje-inclusivo-claves-linguisticas_129_8021559.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>padres</em></a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra posibilidad es que &ldquo;monomarental&rdquo; se quede como una especializaci&oacute;n de &ldquo;monoparental&rdquo;. Es decir, el t&eacute;rmino &ldquo;monoparental&rdquo; seguir&iacute;a siendo un t&eacute;rmino gen&eacute;rico cuyo significado no especifica si el progenitor es hombre o mujer. Una familia monomarental ser&iacute;a entonces un subtipo de familia monoparental. En este escenario, &ldquo;monoparental&rdquo; no ver&iacute;a recortado su significado, pero la irrupci&oacute;n de &ldquo;monomarental&rdquo; crear&iacute;a un hueco sem&aacute;ntico inesperado: si &ldquo;monoparental&rdquo; sigue siendo &ldquo;relativo a un solo progenitor&rdquo; sin especificar si es padre o madre, &iquest;c&oacute;mo llamamos a la familia monoparental encabezada por un hombre? No hay una soluci&oacute;n evidente con la que llenar ese espacio sem&aacute;ntico. Quiz&aacute; todo sea cuesti&oacute;n de esperar a ver c&oacute;mo se las ingenian los hablantes y qu&eacute; soluciones proponen. El tiempo dir&aacute;. Por lo pronto, la promulgaci&oacute;n de la Ley de Familias apuntala la carrera mete&oacute;rica de este t&eacute;rmino que se extendi&oacute; por el activismo feminista hasta llegar al BOE.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/monomarental-activismo-boe_129_10096456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Apr 2023 19:39:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Monomarental': del activismo al BOE]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Sólo': la tilde que se resiste a morir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tilde-resiste-morir_129_10003431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df87769f-d798-44ef-b09c-8f2f3b0dfa6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Sólo&#039;: la tilde que se resiste a morir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el pleno de la academia hay lingüistas y gramáticos muy queridos que cuentan con el respeto de toda la profesión. Pero también hay un batiburrillo de escritores, artistas, periodistas o juristas a los que no se les exige ningún conocimiento de lingüística pero cuya opinión cuenta lo mismo</p><p class="subtitle">La RAE deja a juicio de cada uno la guerra entre lingüistas y escritores por el 'sólo'</p></div><p class="article-text">
        No pens&eacute; que nos ver&iacute;amos en esta tesitura, pero henos aqu&iacute; otra vez,<a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/solo-tilde-nostalgia_129_3640948.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> hablando de la dichosa tilde de &ldquo;solo&rdquo;</a>. Varios medios han publicado que la RAE ha recuperado la tilde de &ldquo;s&oacute;lo&rdquo;, una tilde pol&eacute;mica que lleva a&ntilde;os coleando y que se resiste a desaparecer gracias a que cuenta con una legi&oacute;n de fans enfervorecidos que prefieren la muerte antes que dejar de tildar &ldquo;solo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por si hay alguna alma c&aacute;ndida que a&uacute;n no conoce la pol&eacute;mica, resumimos: la palabra &ldquo;solo&rdquo; puede ser tanto adjetivo (&ldquo;Me gusta viajar solo&rdquo;) como adverbio (&ldquo;A las alubias solo les he puesto sal&rdquo;). Para diferenciar un uso de otro, basta ver si podemos sustituir &ldquo;solo&rdquo; por &ldquo;solamente&rdquo;. Si el resultado suena natural, es que estamos ante un adverbio. Durante un tiempo se instaur&oacute; la regla de que &ldquo;solo&rdquo; llevaba tilde cuando es adverbio (cuando equivale a &ldquo;solamente&rdquo;), pero la <a href="http://aplica.rae.es/orweb/cgi-bin/buscar.cgi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ortograf&iacute;a de 2010</a> dej&oacute; de recomendar su uso y hoy solamente se considera aceptable en casos ambiguos (y ni siquiera es obligatoria). Desde entonces, hordas de hablantes reivindican esa tilde in&uacute;til y antisistema con una pasi&oacute;n futbolera desmedida.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la noticia, &iquest;ha vuelto a ser obligatoria la tilde en &ldquo;solo&rdquo;? En realidad, no. Seg&uacute;n se lee en <a href="https://www.abc.es/cultura/rae-rectifica-devuelve-tilde-solo-trece-anos-20230302203405-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas informaciones</a> (y a la luz de lo que <a href="https://twitter.com/RAEinforma/status/1631622292294836224" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la propia RAE ha comentado en Twitter</a>), la recomendaci&oacute;n sigue siendo no tildar &ldquo;solo&rdquo; nunca, aunque se considera aceptable (que no obligatorio) tildarla si quien escribe considera que la frase puede ser ambigua sin tilde. Es decir, nada nuevo bajo el sol: &ldquo;solo&rdquo; no lleva tilde de manera general, pero dejan un resquicio legal en los casos ambiguos para que los cofrades de la santa hermandad de la tilde en &ldquo;solo&rdquo; puedan seguir d&aacute;ndose el gusto de tildar sin sentir que cometen una falta. As&iacute; que estamos donde est&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A santo de qu&eacute; la pol&eacute;mica pues? <a href="https://www.abc.es/cultura/rae-rectifica-devuelve-tilde-solo-trece-anos-20230302203405-nt.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La noticia</a> viene de que supuestamente la RAE est&aacute; en proceso de remozar su <a href="https://www.rae.es/dpd/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diccionario panhisp&aacute;nico de dudas</a>, un diccionario estupendo y con gran solera que recoge dudas ling&uuml;&iacute;sticas habituales en castellano pero que luce hoy un poco a&ntilde;oso y necesita una revisi&oacute;n. En el proceso de revisi&oacute;n de la obra se han encontrado con la muy espinosa tilde del &ldquo;solo&rdquo;, y ha habido un cisma entre los acad&eacute;micos sobre qu&eacute; hacer con ella: los lexic&oacute;grafos, que quieren abolirla definitivamente, y los escritores, que se agarran a ella y quieren mantenerla tal y como est&aacute;. Parece ser que en el pleno de acad&eacute;micos de este &uacute;ltimo jueves la decisi&oacute;n ha sido la de indultar a la tilde, que se mantendr&aacute; como opcional en caso de ambig&uuml;edad tal y como ya estaba, es decir, afeando nuestro l&iacute;mpido sistema de acentuaci&oacute;n para regocijo de escritores y otros tildistas empedernidos.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo cierto es que el sistema de acentuaci&oacute;n en castellano es bastante claro y robusto. El grueso de las reglas de acentuaci&oacute;n se apoya en criterios puramente formales: las esdr&uacute;julas se acent&uacute;an siempre (&ldquo;l&oacute;bulo&rdquo;); las agudas solo si acaban en N, S o vocal (&ldquo;bomb&oacute;n&rdquo;, &ldquo;cipr&eacute;s&rdquo;, &ldquo;rub&iacute;&rdquo;); las llanas si no acaban en N, S o vocal (&ldquo;&aacute;rbol&rdquo;); los monos&iacute;labos nunca, etc. Hay algunos flecos que complican la elegancia del sistema, como <a href="http://grammarpunki.com/solo-argumento-de-la-tonicidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las tildes diacr&iacute;ticas</a> (&ldquo;Quiero un t&eacute;&rdquo; versus &ldquo;Te quiero&rdquo;) o la palabra &ldquo;guion&rdquo; (que ortogr&aacute;ficamente es monos&iacute;laba pero que mayoritariamente pronunciamos y percibimos como dos s&iacute;labas), pero por lo general el sistema es bastante transparente y (he aqu&iacute; el meollo de la cuesti&oacute;n) predecible: si s&eacute; c&oacute;mo se pronuncia una palabra, entonces s&eacute; c&oacute;mo escribirla; y si veo una palabra escrita, sabr&eacute; c&oacute;mo leerla, aun cuando no la haya o&iacute;do nunca antes. Ganancia tanto para quien lee como para quien escribe.
    </p><p class="article-text">
        Este sistema tan limpio nos ahorra horrores como las tildes etimol&oacute;gicas, que s&iacute; existen en otros idiomas, como por el ejemplo el franc&eacute;s, donde algunas palabras llevan acento circunflejo para indicar que esa palabra tuvo en su d&iacute;a una antigua S hoy perdida (como en &ldquo;h&ocirc;pital&rdquo;). De facto esto conlleva que los hablantes se tienen que saber de memoria cu&aacute;ndo hay que poner ciertos acentos, porque no se pueden deducir. Una complicaci&oacute;n ortogr&aacute;fica basada solamente en la nostalgia de unos pocos y que supone una nula ganancia comunicativa. De qu&eacute; me suena a m&iacute; esto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Pero la tilde en &rdquo;solo&ldquo; s&iacute; supone una ganancia comunicativa!&rdquo;, arguyen incansables las huestes solotildistas. Para justificar su posici&oacute;n, sacan el ya cl&aacute;sico arsenal de ejemplos descontextualizados en los que &ldquo;solo&rdquo; es ambiguo. &ldquo;Estuve solo en casa&rdquo;. &ldquo;Voy solo al parque los domingos&rdquo;. Con las reglas de acentuaci&oacute;n en la mano, &ldquo;solo&rdquo; (que es llana y acaba en vocal) no deber&iacute;a llevar tilde, pero los tildianos insisten en que sin esa tilde los enunciados se vuelven irremediablemente ambiguos, olvidando que desambiguar no es el cometido del sistema de acentuaci&oacute;n y que adem&aacute;s toda frase descontextualizada es potencialmente ambigua y no por ello nos dedicamos a poner tildes aqu&iacute; y all&aacute; para deshacer ambig&uuml;edades. 
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;Esta noche voy a tener sexo seguro&rdquo;, &iquest;nos referimos a que vamos a tener sexo con protecci&oacute;n o que lo vamos a tener con certeza? Es un caso muy similar al de la cacareada tilde de &ldquo;solo&rdquo; (una palabra que puede ser adjetivo o adverbio seg&uacute;n contexto), pero que no hace correr r&iacute;os de tinta. Merece la pena recordar adem&aacute;s que en la oralidad no hay tildes que valgan (sin que por ello reine el caos y la incomprensi&oacute;n), y si una frase por escrito resulta ambigua entonces es que est&aacute; mal redactada y lo que tenemos que hacer es reformularla, no darnos palmadotas en el pecho pidiendo tildes injustificadas que ensucian las reglas de acentuaci&oacute;n y a&ntilde;aden a un sistema deducible excepciones que hay que saberse de memorieta. La tilde en &lsquo;s&oacute;lo&rsquo; no se explica por necesidad de desambiguar, sino por apelaci&oacute;n a la tradici&oacute;n escolar. <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/solo-tilde-nostalgia_129_3640948.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Es que a m&iacute; me lo ense&ntilde;aron as&iacute;&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, esta ocasi&oacute;n perdida para eliminar la tilde en &ldquo;solo&rdquo; definitivamente de nuestras vidas ilustra algunas de las cosas que est&aacute;n mal en la RAE. Al pleno de la academia ha llegado una cuesti&oacute;n puramente t&eacute;cnica que ata&ntilde;e a la ortograf&iacute;a (qu&eacute; hacer con la tilde de &ldquo;solo&rdquo;). A pesar de tener <a href="http://revistas.rae.es/brae/article/view/159" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">argumentos ling&uuml;&iacute;sticos s&oacute;lidos a favor de su eliminaci&oacute;n</a>, la balanza se ha decantado por mantener las cosas tal y como est&aacute;n (conservar la posibilidad de tildar solo en casos ambiguos), satisfaciendo las demandas de los escritores del pleno y contraviniendo el parecer de los especialistas.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es qu&eacute; pinta en todo esto la opini&oacute;n de los escritores. La ling&uuml;&iacute;stica es una disciplina cient&iacute;fica y el hecho de ser hablante de un idioma no hace a alguien experto en cuestiones t&eacute;cnicas sobre la ortograf&iacute;a, de la misma manera que <a href="https://twitter.com/ollicarreira/status/1631567006502727680" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caminar por la calle no te hace urbanista</a> ni tener m&uacute;sculos te convierte en conocedor de anatom&iacute;a. En el pleno de la academia hay ling&uuml;istas y gram&aacute;ticos muy queridos que cuentan con el respeto de toda la profesi&oacute;n. Pero tambi&eacute;n hay un batiburrillo de escritores, artistas, periodistas o juristas a los que no se les exige ning&uacute;n conocimiento de ling&uuml;&iacute;stica pero cuya opini&oacute;n cuenta lo mismo que la de los ling&uuml;istas consagrados del pleno o la de los t&eacute;cnicos que trabajan en la casa, que son quienes verdaderamente saben aqu&iacute; de lengua.
    </p><p class="article-text">
        Es comprensible que los escritores tengan sus preferencias ortogr&aacute;ficas (como las tenemos todos). Pero las filias ling&uuml;&iacute;sticas particulares no deben (o no deber&iacute;an) tener cabida en decisiones que son estrictamente ling&uuml;&iacute;sticas. Los escritores son muy due&ntilde;os de declararse insumisos de la regla acad&eacute;mica y tildar seg&uacute;n les dicte su nostalgia, pero no es razonable condicionar las decisiones de un pleno que se supone t&eacute;cnico y del que se esperan decisiones s&oacute;lidas y argumentadas para que algunos escritores puedan ver sus inclinaciones ortogr&aacute;ficas (que los criterios ling&uuml;&iacute;sticos no avalan) convertidos en norma.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el hecho es que no ha cambiado nada (la tilde en &ldquo;solo&rdquo; se sigue admitiendo excepcionalmente en caso de ambig&uuml;edad) hemos perdido ocasi&oacute;n de desterrar de una vez por todas un desprop&oacute;sito ortogr&aacute;fico que solo se puede justificar apelando a la tradici&oacute;n y la nostalgia. Esta vez han ganado los malos. Ojal&aacute; que la pr&oacute;xima vez que haya que escribir sobre este tema sea para enterrar definitivamente una tilde que nunca debi&oacute; ser.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tilde-resiste-morir_129_10003431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Mar 2023 21:57:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Sólo': la tilde que se resiste a morir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[RAE - Real Academia Española,Lingüística,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ego]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ego_129_9171225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a24701c8-73bf-4460-86ef-9f2430c32bb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ego"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En castellano llamamos tío al hermano de cualquiera de nuestros progenitores, independientemente de si es hermano de nuestro padre o de nuestra madre. En otras lenguas, en cambio, esto no es así. En noruego, por ejemplo, la palabra para referirse a tu tío será diferente según sea del lado materno o del lado paterno</p></div><p class="article-text">
        En la familia de mi pareja se llaman entre s&iacute; por el nombre de pila: Manolo, Javier, M&ordf; Jes&uacute;s. Me pregunto si ser&aacute; cosa de ser de Madrid. A m&iacute;, que soy de familia sure&ntilde;a, lo de llamarse entre familiares por el nombre de pila se me hace extra&ntilde;o. En mi familia los nombres van irremediablemente unidos a la relaci&oacute;n de parentesco que me une a ellos: la tita Sole, el tito Pepe, la abuela Isabel.
    </p><p class="article-text">
        No es solo cuesti&oacute;n de tradici&oacute;n, dir&iacute;a que es casi una necesidad: la adici&oacute;n al nombre del grado de parentesco es precisamente (junto con los siempre socorridos diminutivos) lo que nos permite deshacer los casos de ambig&uuml;edad onom&aacute;stica que pululan por mi familia. El abuelo Juan, el tito Juanito, el tito Juan, el primo Juan y el primo Juanito designan de forma un&iacute;voca a los integrantes de la saga de Juanes que atraviesa nuestro &aacute;rbol geneal&oacute;gico y que se extiende ya cinco generaciones atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La manera en que las diferentes lenguas del mundo se refieren a los t&eacute;rminos de parentesco es un tema de gran enjundia ling&uuml;&iacute;stica. Al fin y al cabo, la realidad puramente material sobre la que se asienta la filiaci&oacute;n de una persona puede parecernos en principio com&uacute;n, universal e invariable: una persona nace de otra. Pero el complejo entramado social que tejen las relaciones de parentesco var&iacute;a de una cultura a otra, y estas relaciones se codifican de maneras diferentes en las distintas lenguas (de una forma no muy distinta a <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verdul-quiero-verdul_129_8408504.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lo que ocurre con la fragmentaci&oacute;n del espectro crom&aacute;tico en los colores</a>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en castellano llamamos <em>t&iacute;o</em> al hermano de cualquiera de nuestros progenitores, independientemente de si es hermano de nuestro padre o de nuestra madre. En otras lenguas, en cambio, esto no es as&iacute;. En noruego, por ejemplo, la palabra para referirse a tu t&iacute;o ser&aacute; diferente seg&uacute;n sea del lado materno o del lado paterno. En otros idiomas, los t&eacute;rminos de parentesco codifican la edad relativa entre individuos: es lo que ocurre en b&uacute;lgaro o en las lenguas sami de Laponia, donde la palabra para referirse a tu t&iacute;o variar&aacute; dependiendo de que la persona en cuesti&oacute;n sea hermano mayor o peque&ntilde;o de tu padre. Mientras que en otras lenguas es la consanguinidad lo que determina la denominaci&oacute;n. En nepal&iacute;, por ejemplo, utilizan palabras distintas seg&uacute;n el parentesco sea sangu&iacute;neo o pol&iacute;tico. Dicho de otro modo, en nuestro sistema llamamos t&iacute;a tanto a la hermana de tu madre como a la mujer de tu t&iacute;o, pero en nepal&iacute; estos parentescos reciben nombres diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n encontramos lenguas en las que se da el caso contrario, es decir, idiomas que engloban bajo una misma palabra parentescos que nosotros distinguimos como distintos. Los parentescos del hawaiano solo diferencian entre generaciones, as&iacute; que denominan bajo el mismo t&eacute;rmino lo que nosotros distinguimos como primos y hermanos, o padres y t&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Aunque quiz&aacute; la palma en lo que a complejidad de parentesco se refiere se la lleven aquellos nombres de parentesco que establecen relaciones familiares no ya entre dos personas, sino entre tres. Pongamos por caso <a href="https://lingthusiasm.com/post/182090580931/transcript-episode-27-words-for-family" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un padre que est&aacute; hablando con sus hijos y quiere referirse a la abuela materna de esos ni&ntilde;os</a>. Encontramos idiomas que conceptualizan espec&iacute;ficamente ese tipo de relaci&oacute;n (tu-abuela-que-es-mi-suegra), concretamente <a href="http://press-files.anu.edu.au/downloads/press/n4082/html/ch13.xhtml?referer=&amp;page=21" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en lenguas de Australia, la Amazonia y la Patagonia</a>, en algunos casos motivados por tab&uacute;es culturales. Aunque poco frecuentes, estas relaciones ternarias son buena muestra de la inmensa variabilidad cultural, conceptual y ling&uuml;&iacute;stica que podemos encontrar a lo largo y ancho del mundo (y su dificultad para trasladarla de unas lenguas a otras).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los t&eacute;rminos de parentesco presuponen la existencia de un origen de coordenadas, un <em>yo</em> que funciona como un kil&oacute;metro cero desde el que se articulan las relaciones familiares, lo que en ling&uuml;&iacute;stica se conoce como <em>ego</em>. Con el transcurso de los a&ntilde;os y la aparici&oacute;n de nuevos integrantes, el ego ling&uuml;&iacute;stico de mi familia ha saltado una generaci&oacute;n, arrastrando con ello toda una nomenclatura familiar que llevaba m&aacute;s de treinta a&ntilde;os estable. Con este nuevo ego que se abre paso con fuerza, las nuevas denominaciones empiezan a desplazar a las antiguas. As&iacute;, <em>el primo F&eacute;lix</em> coexiste con la denominaci&oacute;n <em>el tito F&eacute;lix</em>; la <em>tita Paqui</em> es hoy tambi&eacute;n la <em>abuela Paqui</em>; <em>pap&aacute;</em> ha devenido en <em>el abuelo Amador</em>. Asisto a este cambio ling&uuml;&iacute;stico dom&eacute;stico que ocurre bajo mis propias narices y que me empuja inexorablemente hacia la periferia geneal&oacute;gica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ego_129_9171225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Jul 2022 21:20:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ego]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donde habita el lenguaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/habita-lenguaje_129_8899842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/847b0d29-be53-4681-bd49-9abf6058b7b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donde habita el lenguaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la llamemos lengua, el órgano donde verdaderamente reside el lenguaje es el cerebro</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, el actor <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/bruce-willis-retira-cine-diagnosticado-afasia_1_8875926.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bruce Willis anunciaba su retirada</a> del mundo de la actuaci&oacute;n tras haber sido diagnosticado de afasia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las afasias son trastornos del lenguaje producidos por da&ntilde;os en el cerebro. Las personas con afasia tienen afectada parte de su capacidad de comprensi&oacute;n o de producci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica. Porque, aunque la llamemos <em>lengua</em>, el &oacute;rgano donde verdaderamente reside el lenguaje es el cerebro. Cada vez que o&iacute;mos una frase, que leemos un texto o que queremos comunicar algo a nuestro interlocutor, nuestro cerebro se pone manos a la obra para armar o descodificar adecuadamente el mensaje ling&uuml;&iacute;stico. En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la magia del lenguaje reside en la capacidad prodigiosa del cerebro para interpretar una se&ntilde;al ac&uacute;stica, visual o t&aacute;ctil como un mensaje con significado, o para transformar una idea abstracta y compleja en una secuencia de gru&ntilde;idos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay fundamentalmente dos zonas del cerebro implicadas en las habilidades ling&uuml;&iacute;sticas: una zona (el &aacute;rea de Broca) est&aacute; en el l&oacute;bulo frontal, que ocupa la regi&oacute;n del cerebro situada por detr&aacute;s de la frente; mientras que la otra (el &aacute;rea de Wernicke) est&aacute; situada aproximadamente por detr&aacute;s de las orejas. Un tumor, un ictus o una lesi&oacute;n que afecte a estas zonas har&aacute; que la persona pierda parte de su capacidad para el lenguaje. Lo interesante de estas dos &aacute;reas es que desempe&ntilde;an funciones muy distintas en el procesamiento ling&uuml;&iacute;stico, cosa que sabemos porque lesiones en una u otra zona producen afasias muy diferentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81rea_de_Broca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&aacute;rea de Broca</a> parece ser responsable fundamentalmente de la <em>producci&oacute;n </em>del lenguaje, es decir, esta &aacute;rea ser&iacute;a la encargada de controlar los aspectos relativos a la articulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica y a la coordinaci&oacute;n motora de los &oacute;rganos que utilizamos para pronunciar (en el caso de las lenguas orales, como la lengua o el paladar) o del movimiento de los brazos y las manos en el caso de las lenguas signadas. El &aacute;rea de Broca parece tener tambi&eacute;n participaci&oacute;n en aspectos puramente gramaticales, como el uso de art&iacute;culos, preposiciones o conjunciones. Parece incre&iacute;ble que haya un lugar de nuestro cerebro donde viva nuestra capacidad para usar la preposici&oacute;n <em>de</em> o el art&iacute;culo <em>el</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, tenemos <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81rea_de_Wernicke" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &aacute;rea de Wernicke</a>, que se encarga de la <em>comprensi&oacute;n </em>del lenguaje. Es decir, esta &aacute;rea ser&iacute;a la encargada de interpretar los enunciados. El &aacute;rea de Wernicke es adem&aacute;s responsable del almacenamiento y selecci&oacute;n de nuestro diccionario cerebral, lo que en ling&uuml;&iacute;stica se conoce como el lexic&oacute;n mental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &aacute;rea de Wernicke y el &aacute;rea de Broca trabajan de forma conjunta, y es precisamente esa colaboraci&oacute;n virtuosa y perfectamente orquestada la que permite la comunicaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica. Cada vez que queremos emitir una palabra, empezaremos rebuscando el t&eacute;rmino adecuado en nuestro lexic&oacute;n mental, que vive en el &aacute;rea de Wernicke. El &aacute;rea de Wernicke nos proveer&aacute; de la informaci&oacute;n necesaria sobre la palabra que vamos a emitir, como por ejemplo c&oacute;mo se pronuncia o qu&eacute; significa. Una vez disponemos de la informaci&oacute;n del t&eacute;rmino seleccionado, el &aacute;rea de Broca pondr&aacute; en marcha la maquinaria necesaria para pronunciarla y los centros motores del cerebro mandar&aacute;n la se&ntilde;al a los m&uacute;sculos para que ejecuten el movimiento deseado (colocaci&oacute;n de las cuerdas vocales, los labios, la lengua, el paladar). Todo un peque&ntilde;o milagro de planificaci&oacute;n, coordinaci&oacute;n y sofisticaci&oacute;n neurol&oacute;gica que ocurre en mil&eacute;simas de segundo y que ejecutamos de forma constante casi sin darnos cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; cuando mejor se vea la importancia crucial que tienen estos centros del lenguaje y lo diferente que son sus cometidos sea precisamente cuando algo no va bien, es decir, cuando se produce una afasia. Una <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Afasia#Afasia_de_Broca_(motora)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lesi&oacute;n en el &aacute;rea de Broca</a> produce personas con problemas para planificar y ejecutar la secuencia articulatoria asociada al habla. Un af&aacute;sico de este tipo tendr&aacute; un <a href="https://www.youtube.com/watch?v=jGd88GE0KiM&amp;ab_channel=infogerontologia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">habla interrumpida, telegr&aacute;fica y agramatical,</a> formada tan solo por palabras sueltas y carente de palabras funcionales (como art&iacute;culos o preposiciones) o de estructura sint&aacute;ctica: &ldquo;Caminar&hellip; parque&hellip;&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por contra, una persona <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Afasia_de_Wernicke" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que tenga afectada el &aacute;rea de Wernicke</a> presentar&aacute; serias dificultades para interpretar correctamente lo que se le dice y para acceder de forma adecuada a su lexic&oacute;n mental. Como resultado, estas personas tienden a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=4corrSyDsJ0&amp;ab_channel=infogerontologia.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producir frases sem&aacute;nticamente incoherentes</a> y plagadas de palabras inventadas o que no guardan relaci&oacute;n alguna con lo que se les ha preguntado pero, a diferencia de las personas con afasia de Broca, el discurso ser&aacute; absolutamente fluido y articulado: <a href="https://www.nidcd.nih.gov/es/espanol/afasia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;&iquest;Sabes que piochachio prosendi&oacute; y que quiero dibujarle c&iacute;rculos?&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        La afasia es un trastorno humanamente devastador por el inmenso impacto vital que acarrea y al mismo tiempo cient&iacute;ficamente fascinante, porque nos permite asomarnos al lugar donde habita el lenguaje.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/habita-lenguaje_129_8899842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Apr 2022 19:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Donde habita el lenguaje]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje,Lingüística]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos decimos ‘mamá’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decimos-mama_129_8712253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f631930b-ba34-46a5-9248-bfab41750461_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos decimos ‘mamá’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo se explica que del sumerio a las lenguas mayas o que del vasco al yoruba ‘mamá’ sea invariablemente ‘mamá’?</p><p class="subtitle">Separados por la misma lengua</p></div><p class="article-text">
        Casa en alem&aacute;n es <em>Haus</em>, en yoruba es <em>il&eacute;</em>, en euskera es <em>etxe</em>. Agua en n&aacute;huatl es <em>atl</em>, en wolof es <em>ndox</em>, en ruso es <em>voda</em>. Las palabras var&iacute;an entre idiomas y, en general, no es posible encontrar una motivaci&oacute;n intr&iacute;nseca que nos permita conectar la palabra y la cosa significada de forma un&iacute;voca. Simplemente, es as&iacute;. Que en otros idiomas las palabras se digan de otra manera nos demuestra que <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Significante" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la relaci&oacute;n entre la forma y la referencia es puramente arbitraria</a>. &iquest;Siempre? No, no siempre. Una palabra parece desafiar esta arbitrariedad: la palabra <em>mam&aacute;</em>. En mandar&iacute;n, en navajo, en swahili, en quechua&hellip; all&aacute; donde miremos, la palabra para referirse a la madre es <em>mama</em>, o alguna variante nasal muy semejante. La palabra <em>pap&aacute; </em>tampoco escapa a esta singularidad: en lenguas de todo el mundo se refieren invariablemente a los padres con formas como <em>papa</em>, <em>dada</em>, <em>tata</em>, <em>baba </em>y similares. &iquest;C&oacute;mo se explica esta anomal&iacute;a? &iquest;Por qu&eacute; <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>parecen escapar a la arbitrariedad del signo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando una o varias palabras son compartidas entre dos o m&aacute;s lenguas, hay un par de explicaciones posibles en las que debemos pensar. En primer lugar, puede ser que se trate de un pr&eacute;stamo, es decir, que la coincidencia se explique porque una lengua tom&oacute; prestada de otra una palabra y eso justifique que hoy nos encontremos con palabras compartidas entre idiomas, de la misma manera que en el castellano de hoy encontramos t&eacute;rminos que tambi&eacute;n existen ingl&eacute;s porque los hemos tomado prestados. Es decir, podr&iacute;amos pensar que quiz&aacute; el sospechoso parecido que muestran <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>en todas las lenguas pueda explicarse a trav&eacute;s de antiguos pr&eacute;stamos. A fin de cuentas, existen casos de pr&eacute;stamos que han tenido mucho tir&oacute;n internacional y que es posible encontrarse en multitud de lenguas distintas. Es el caso de palabras como <em>hotel</em>, <em>taxi </em>o <em>aeropuerto</em>, t&eacute;rminos que a veces se llaman <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Internationalism_(linguistics)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>internacionalismos</em></a>, es decir, palabras que tienden a ser iguales o sospechosamente parecidas en idiomas tremendamente dispares y alejados, simplemente porque la palabra se acu&ntilde;&oacute; originalmente en una lengua, de ah&iacute; se extendi&oacute; como mantequilla sobre la faz de la tierra y hoy nos la encontramos luciendo una pr&oacute;spera carrera internacional.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos entonces plantearnos si el gran tir&oacute;n de las formas <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>se explicar&iacute;a como un caso de internacionalismos a los que les ha ido especialmente bien. El problema reside en que <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>parecen palabras sustancialmente diferentes a lo que habitualmente encontramos en el caj&oacute;n de los internacionalismos: que t&eacute;rminos como <em>taxi</em> o <em>internet</em> campen a sus anchas por lenguas tan aparentemente alejadas como el h&uacute;ngaro o el indonesio no resulta, al fin y al cabo, tan sorprendente. Son palabras inherentemente internacionales, vinculadas con el mundo de la tecnolog&iacute;a o del turismo y que se prestan especialmente a formar parte de la jerga compartida globalmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero justamente <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>est&aacute;n en las ant&iacute;podas de esto: pertenecen al &aacute;mbito de lo dom&eacute;stico, de las relaciones sociales m&aacute;s primarias en las que la jerga t&eacute;cnica o globalizada ni est&aacute; ni se la espera. De hecho, <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>aparecen en <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Swadesh_list" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lista Swadesh</a>, una lista de t&eacute;rminos originalmente recopilada en 1952 por el ling&uuml;ista Morris Swadesh y que hoy contiene 207 conceptos b&aacute;sicos y universales en las lenguas humanas. Los ling&uuml;istas consideran que las nociones en esta lista son tan b&aacute;sicas que se resisten a ser tomadas prestadas de otras lenguas. Asomarse a la lista Swadesh es asomarse al conjunto de palabras que denominan nuestra realidad humana m&aacute;s inmediata y primaria: <em>yo, diente, p&aacute;jaro, agua, &aacute;rbol, fruta, uno, dar</em>&hellip; No es sorprendente que entre ese repertorio de palabras b&aacute;sicas nos encontremos a <em>mam&aacute; </em>y a <em>pap&aacute; </em>en las posiciones 42 y 43 respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo, si es improbable que <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>sean resultado de un pr&eacute;stamo masivo a escala global, &iquest;qu&eacute; otra explicaci&oacute;n podemos barajar? Otra hip&oacute;tesis posible ser&iacute;a la del ancestro com&uacute;n. Si varias lenguas tienen una cantidad de palabras razonablemente parecidas y hemos descartado que sean el resultado de un pr&eacute;stamo bilateral entre ambos idiomas, entonces podemos sospechar si quiz&aacute; esa colecci&oacute;n de t&eacute;rminos compartidos puede explicarse porque ambas lenguas sean hermanas, es decir, porque ambas lenguas desciendan de una antigua lengua com&uacute;n. Este proceso de arqueolog&iacute;a l&eacute;xica (que conlleva el rastreo casi detectivesco de palabras y patrones compartidos entre varios idiomas) se conoce con el nombre de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9todo_comparativo_(ling%C3%BC%C3%ADstica)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&eacute;todo comparativo</a> y es de hecho el que permiti&oacute; hipotetizar la existencia del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_protoindoeuropeo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">indoeuropeo</a>, una protolengua nunca documentada materialmente pero que ser&iacute;a la antepasada de buena parte de las lenguas europeas y que nos permite explicar las semejanzas entre idiomas tan aparentemente alejados como el s&aacute;nscrito, el persa, el griego, el alem&aacute;n y todas las lenguas rom&aacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis de que <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>sean en realidad el &uacute;ltimo vestigio superviviente de una antigua lengua com&uacute;n a toda la humanidad hoy perdida es tentadora, porque nos permite fantasear con la idea un <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Protosapiens" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">idioma protosapiens </a>que se remontar&iacute;a a los albores de la humanidad y del que <em>mam&aacute; </em>y <em>pap&aacute; </em>ser&iacute;an t&eacute;rminos. No obstante, la ausencia de evidencia documental o cient&iacute;fica que respalde la existencia de tal lengua ancestral (o la posibilidad misma de reconstruirla) hacen que cualquier propuesta en esta direcci&oacute;n se considere por ahora pura elucubraci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Descartada la posibilidad del pr&eacute;stamo y aparcada la hip&oacute;tesis de la lengua com&uacute;n antediluviana, &iquest;qu&eacute; explicaci&oacute;n razonable nos queda? &iquest;C&oacute;mo podemos justificar que del sumerio a las lenguas mayas o que del vasco al yoruba <em>mam&aacute; </em>sea invariablemente <em>mam&aacute;</em>? La explicaci&oacute;n es tan sencilla que es cosa de ni&ntilde;os; en concreto, <a href="https://archive.org/details/selectedwritings01jako/page/538/mode/2up?view=theater" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de c&oacute;mo aprenden a hablar</a>. El sonido bilabial M (labios sellados, casi un murmullo) es de los fonemas m&aacute;s simples que se pueden articular, como lo es la vocal A (producida con el tracto vocal abierto y relajado), seguidas de las consonantes oclusivas correspondientes a B, P, T y D. Esos son los primeros sonidos que un cachorro humano preverbal aprende a articular y con los que experimenta en primer lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo y ancho del planeta y desde que el mundo es mundo, los adultos han asociado estos incipientes balbuceos no intencionados con ellos mismos y han cre&iacute;do ver un nombre donde solo hab&iacute;a un chapurreo. Es la universal respuesta entusiasta de los padres la que convierte el balbuceo en invocaci&oacute;n y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, en palabra. <em>Cuando hago este ruidito, la persona que me cuida me atiende. </em>Ellos no aprendieron a llamarnos; simplemente, nosotros nos dimos por aludidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/decimos-mama_129_8712253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Feb 2022 21:15:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos decimos ‘mamá’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje,Lingüística,Idiomas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bizarro: "Las palabras no somos estancas, evolucionamos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bizarro-palabras-no-estancas-evolucionamos_129_8601427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e92e716b-af66-4b71-8527-dbec4c79c31b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bizarro: &quot;Las palabras no somos estancas, evolucionamos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para muchos era la gran favorita de este año. Después de mucho tiempo colándose en las quinielas, su inclusión no podía demorarse más. Hablamos de 'bizarro', la palabra que, tras muchos años de lucha, ha visto reconocida su largamente reclamada acepción de "raro o extravagante" en el diccionario de la RAE</p><p class="subtitle">A "cachopo", "poliamor" y "bot" se le caen las comillas</p></div><p class="article-text">
        Hoy entrevistamos a la gran triunfadora del a&ntilde;o, la palabra 'bizarro'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Muchas gracias por recibirnos y por contestar a nuestras preguntas. En primer lugar, quer&iacute;amos darle la enhorabuena por la inclusi&oacute;n de su nueva acepci&oacute;n en el diccionario acad&eacute;mico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Muchas gracias. Siempre es un placer hablar con la prensa y me siento muy honrada por el reconocimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Algunos la dan como la gran ganadora de la jornada. Su inclusi&oacute;n en el diccionario ha eclipsado a otras grandes del panorama lexicogr&aacute;fico, como 'criptomoneda', 'pifostio', 'sindi&oacute;s' o incluso t&eacute;rminos pand&eacute;micos que han disfrutado de gran tir&oacute;n estos &uacute;ltimos tiempos como &lsquo;hisopo&rsquo;. &iquest;C&oacute;mo ha vivido la noticia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Con mucha emoci&oacute;n. La inclusi&oacute;n de esta nueva acepci&oacute;n es fruto de muchos a&ntilde;os de trabajo y esfuerzo y me enorgullece profundamente. Pero sobre todo me gustar&iacute;a expresar mi agradecimiento a mi p&uacute;blico, a todos esos hablantes de todos los rincones de la Hispanofon&iacute;a que han apostado por m&iacute; y que han utilizado 'bizarro' con el sentido de raro o extravagante todos estos a&ntilde;os contra viento y marea. Ellos son los verdaderos ganadores de este reconocimiento. Ellos, que han mantenido sus preferencias l&eacute;xicas m&aacute;s all&aacute; de recomendaciones acad&eacute;micas, m&aacute;s all&aacute; de la norma. Ellos son los que me han tra&iacute;do hasta aqu&iacute; y es a ellos a quien se lo debo. Prometo estar a la altura y no decepcionar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Usted no es una reci&eacute;n llegada. Ya ten&iacute;a una s&oacute;lida carrera con el significado de &ldquo;valiente&rdquo; o de &ldquo;generoso&rdquo;, ambas con gran pedigr&iacute; literario. &iquest;Por qu&eacute; este cambio de registro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Las palabras no somos estancas, evolucionamos. Es un error creer que vamos a permanecer inmutables, o intentar que no cambiemos. He tenido una carrera muy satisfactoria en textos literarios de corte m&aacute;s cl&aacute;sico, pero ahora me encuentro muy a gusto explorando esta nueva faceta de mi vida, alternando con un p&uacute;blico m&aacute;s joven y adentr&aacute;ndome en un registro menos encorsetado, m&aacute;s internetero. Las palabras nos debemos a nuestro p&uacute;blico. Toca renovarse o morir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Las entradas y novedades del diccionario acad&eacute;mico se viven con mucho entusiasmo. Para muchos hablantes este reconocimiento es casi un triunfo del uso sobre la norma. &iquest;Comparte usted este sentimiento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Bueno, creo que hay que saber verlo en contexto. Los premios son agradables pero tienen el valor que tienen, y estas retrospectivas lexicogr&aacute;ficas anuales tienen algo casi de ritual o de fetiche ling&uuml;&iacute;stico. Lo que importa es el trabajo en el d&iacute;a a d&iacute;a. La inclusi&oacute;n en el diccionario tiene una importancia relativa. Al fin y al cabo, <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dejad-pedirle-rae-elimine-palabras_129_3381428.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la creencia de que si una palabra o un significado no est&aacute; recogido en el diccionario est&aacute; mal es uno de los equ&iacute;vocos m&aacute;s extendidos sobre los diccionarios</a> y, en concreto, sobre el diccionario acad&eacute;mico. Tendemos a pensar que si una palabra no est&aacute; en el diccionario quiere decir que est&aacute; mal o, como poco, que su uso no es recomendable. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. La propia introducci&oacute;n del diccionario de la RAE advierte de que <a href="http://www.wikilengua.org/index.php/Diccionario_de_la_lengua_espa%C3%B1ola" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la funci&oacute;n del diccionario no es recoger todas las palabras del espa&ntilde;ol</a>. La Fund&eacute;u, otro de los bastiones del normativismo en lengua espa&ntilde;ola, precisa que<a href="https://www.fundeu.es/especial-diccionarios/10-preguntas-frecuentes-sobre-los-diccionarios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ning&uacute;n diccionario recoge todas las palabras de una lengua, sin que esto signifique que sean incorrectas</a>. As&iacute; que los hablantes son perfectamente libres de usar siempre el vocabulario que deseen. Como le dec&iacute;a, los reconocimientos lexicogr&aacute;ficos son agradables pero van siempre necesariamente al rebufo de lo que los hablantes hacen. Lo que importa es lo que dice la gente, no lo que pone en el diccionario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Es cierto que hay palabras y significados que no constan en el diccionario. Pero no es exactamente su caso. El uso de 'bizarro' con el significado de &ldquo;raro&rdquo; fue expresamente sancionado por la academia. El Diccionario Panhisp&aacute;nico de Dudas lo deja bien claro: &ldquo;</strong><a href="https://www.rae.es/dpd/bizarra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Debe evitarse su empleo con el sentido de 'raro o extravagante', calco sem&aacute;ntico censurable del franc&eacute;s o del ingl&eacute;s</strong></a>&rdquo;<strong>. Su uso no solo es novedoso, es que ha estado directamente proscrito.</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: [Sonr&iacute;e con picard&iacute;a] Efectivamente. Y no se lo niego, me resulta muy gratificante que mis a&ntilde;os de servicio y mi carrera l&eacute;xica vayan a llevarse por delante una recomendaci&oacute;n &iexcl;nada menos que del Panhisp&aacute;nico! Creo que aqu&iacute; hay una lecci&oacute;n que extraer para todo el mundo: que en lo que a lengua se refiere, no tiene sentido ponerle puertas al campo. Ya puede venir la RAE o el papa de Roma a censurar un uso ling&uuml;&iacute;stico que si los hablantes lo consideran &uacute;til o les gusta por cualquier motivo, lo usar&aacute;n y los diccionarios tendr&aacute;n que acabar recogi&eacute;ndolo. Los puristas tienen esa batalla perdida. No se lo niego, estoy orgullosa de que mi trabajo deje obsoleto al m&iacute;tico DPD.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Hay voces que critican su inclusi&oacute;n, ya que el significado de bizarro como &ldquo;raro o extravagante&rdquo; es un anglicismo, un significado que viene por imitaci&oacute;n del ingl&eacute;s o del franc&eacute;s y que resulta ileg&iacute;timo en castellano.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Me gustar&iacute;a dejar claro que se&ntilde;alar como ileg&iacute;timo un significado por el hecho de venir de otra lengua es un sinsentido &iexcl;Claro que hay palabras que entran o que adquieren significados nuevos por influencia de otros idiomas! Esto ha sido as&iacute; siempre, no es ninguna novedad. Se llama <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cambio_l%C3%A9xico-sem%C3%A1ntico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambio sem&aacute;ntico</a> y es el pan nuestro de cada d&iacute;a en la vida de una palabra. Pero en este pa&iacute;s hay mucha envidia y se mira con recelo todo lo que viene de fuera. Y si encima es alguien que empez&oacute; su carrera aqu&iacute; y luego triunf&oacute; en el extranjero, eso s&iacute; que no se perdona. Es lo mismo que le pas&oacute; a Pen&eacute;lope. Este pa&iacute;s hay una cosa que no perdona y es el &eacute;xito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Las malas lenguas se&ntilde;alan que su inclusi&oacute;n hubiera podido tener sentido en 2015, cuando el nuevo sentido de 'bizarro' estaba de moda. Por aquel entonces estaba usted en la cresta de la ola. Pero llega precisamente ahora, cuando ese uso de 'bizarro' empieza a decaer. Hay quien dice que es usted la nueva 'demasi&eacute;', </strong><a href="https://dle.rae.es/demasi%C3%A9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>incorporada al diccionario en el ocaso de su carrera l&eacute;xica</strong></a><strong> &iquest;Qu&eacute; tiene que decir a esta cr&iacute;tica? &iquest;Por qu&eacute; ahora?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Vayamos por partes: las cr&iacute;ticas sobre cu&aacute;ndo se incorpora una palabra al diccionario no me la deber&iacute;an hacer a m&iacute;, sino a la Academia. &iquest;Sabe usted por qu&eacute; me han dado el reconocimiento ahora y no antes? &iquest;No? Pues yo tampoco. Estoy con usted en el que este reconocimiento llega tarde. '<a href="https://twitter.com/parasynthetic/status/1331180456797233153" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tirolina'</a> o '<a href="https://twitter.com/lirondos/status/522700065459412992" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gominola</a>' no entraron hasta hace nada, usted me dir&aacute; qu&eacute; sentido tiene eso. O que hasta ahora no estuviera '<a href="https://twitter.com/lirondos/status/1331230793839079425" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pifostio</a>'. Pero lo que tienen que hacer ustedes, los periodistas, es exigir a la RAE que sean transparentes respecto a los criterios de inclusi&oacute;n. En ese sentido, me parece muy poco elegante y muy desagradecido mencionar el caso de la pobre palabra 'demasi&eacute;', que es una trabajadora con a&ntilde;os de experiencia a sus espaldas que se ha matado a trabajar toda la vida, un ejemplo para la profesi&oacute;n. Por otro lado (y no es por chulear), me gustar&iacute;a recalcar que <a href="https://elpais.com/cultura/2015/10/27/actualidad/1445957545_501651.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fui la segunda palabra m&aacute;s buscada en la web del diccionario en 2015</a>. Y ya le digo yo que no era para consultar el sentido de 'gallardo'. Tampoco sobra recordar que he producido descendencia, como la palabra &lsquo;bizarrada&rsquo;.&nbsp; Si todo eso no merece una entrada en el diccionario, que baje Chomsky y lo vea.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Volviendo al caso de &lsquo;demasi&eacute;&rsquo; o de otras incorporaciones ya de capa ca&iacute;da, &iquest;considera usted que es razonable la incorporaci&oacute;n de un significado incluso cuando ha pasado de moda?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Es un error pensar que las palabras que se deben incorporar son &uacute;nicamente aquellas que est&aacute;n de rabiosa actualidad. Algunas personas critican que el diccionario recoja t&eacute;rminos que han tenido una carrera corta porque las consideran flor de un d&iacute;a. Pero es que esas palabras tienen tanto derecho a ser reconocidas como las dem&aacute;s. Pensemos en un hablante que de aqu&iacute; a cien a&ntilde;os est&eacute; leyendo art&iacute;culos escritos en 2015. O textos publicados en redes sociales. Supongamos que se encuentra con un caso de &ldquo;bizarro&rdquo;, acude al diccionario, y no encuentra recogido el sentido que busca. El error no est&aacute; en el texto, sino en el diccionario. Los diccionarios deben estar al servicio de los hablantes y eso quiere decir recoger los significados de las palabras, aunque sean ef&iacute;meros o minoritarios. Lo contrario es no haber entendido para qu&eacute; sirve un diccionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P: Para acabar, ahora que ha alcanzado este reconocimiento que tanto ha peleado, &iquest;en qui&eacute;n piensa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        R: Lo primero en mi p&uacute;blico, en mi gente, en mis hablantes. Esto es por y para ellos. Tambi&eacute;n en las compa&ntilde;eras que siguen fuera del diccionario y que todav&iacute;a aguardan este reconocimiento: 'heteropatriarcado', 'bandana', 'pirindolo' y tantas otras. Pero sobre todo pienso en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fallece-manuel-seco-lexicografo-academico-rae_1_8584381.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el recientemente fallecido Manuel Seco</a>. &Eacute;l apost&oacute; por m&iacute; mucho antes que la Academia, y su diccionario es una referencia para todos los que nos dedicamos a esto. El mundo de la lexicograf&iacute;a ha perdido a uno de los grandes. Le debemos todos mucho. Yo, la primera.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/bizarro-palabras-no-estancas-evolucionamos_129_8601427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Dec 2021 20:31:18 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La fantasía de la España monolingüe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fantasia-espana-monolingue_129_8530274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c0c3229-0b36-4559-a430-641bc28facfd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fantasía de la España monolingüe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Creer que la lengua de uno es mejor o más deseable que la de los demás es como creer que las mejores croquetas son las que se hacen en tu casa o que tu religión es la única verdadera: es un juicio puramente subjetivo y emocional</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay personas que no tienen el espa&ntilde;ol como primera lengua. O que no hablan espa&ntilde;ol en su d&iacute;a a d&iacute;a. O que alternan entre espa&ntilde;ol y otras lenguas. Esta es una afirmaci&oacute;n que, a pesar de ser puramente objetiva, levanta escamas en algunas partes de la poblaci&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/politica/miles-personas-reclaman-oficialidad-asturiano_1_8402980.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El debate sobre la oficialidad del asturiano</a> o <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/gobierno-garantiza-aprobacion-presupuestos-apoyo-erc_1_8516512.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reclamaci&oacute;n de ERC para que el gobierno asegure un m&iacute;nimo de producci&oacute;n audiovisual en catal&aacute;n, euskera y gallego en las plataformas de </a><a href="https://www.eldiario.es/catalunya/gobierno-garantiza-aprobacion-presupuestos-apoyo-erc_1_8516512.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>streaming</em></a><em> </em>son tan solo dos ejemplos recientes del recelo (por decirlo suavemente) con el que se recibe el pluriling&uuml;ismo de Espa&ntilde;a desde algunos &aacute;mbitos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe una noci&oacute;n de que lo que se habla en Espa&ntilde;a es espa&ntilde;ol (solo espa&ntilde;ol) y que as&iacute; es como debe ser. Se entiende que el espa&ntilde;ol es la lengua por defecto y el idioma com&uacute;n, y que hablarlo es un hecho natural. Bajo esta &oacute;ptica, cualquier pol&iacute;tica que aborde la realidad pluriling&uuml;e del estado se entiende como una frivolidad folkl&oacute;rica, una concesi&oacute;n al nacionalismo perif&eacute;rico o un atraso. En esta fantas&iacute;a de la Espa&ntilde;a monoling&uuml;e en la que algunos viven las dem&aacute;s lenguas son entendidas como moscones molestos o directamente como un desaire hacia los monoling&uuml;es de castellano. <em>Habla en espa&ntilde;ol, hijo de puta</em>.
    </p><p class="article-text">
        Este discurso a favor del monocultivo del castellano es en realidad consecuencia del <a href="https://elpais.com/economia/negocios/2021-11-14/el-gran-activo-economico-del-espanol-en-el-planeta.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">discurso triunfalista y futbolero en torno a la lengua espa&ntilde;ola que domina la escena p&uacute;blica</a>. Se celebra que haya cada vez m&aacute;s hablantes de castellano (&iquest;en detrimento de cu&aacute;les?), se asume como un hecho natural y se dedica dinero y recursos a su promoci&oacute;n. <a href="https://twitter.com/elhuffpost/status/1463102923571965960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El castellano se </a><a href="https://twitter.com/elhuffpost/status/1463102923571965960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>expande </em></a><a href="https://twitter.com/elhuffpost/status/1463102923571965960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por el mundo, pero el euskera se </a><a href="https://twitter.com/elhuffpost/status/1463102923571965960" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>impone</em></a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero por qu&eacute; va a ser el castellano mejor que cualquier otra lengua? Creer que la lengua de uno es mejor o m&aacute;s deseable que la de los dem&aacute;s es como creer que las mejores croquetas son las que se hacen en tu casa o que tu religi&oacute;n es la &uacute;nica verdadera: es un juicio puramente subjetivo y emocional<strong>.</strong> No hay nada inherentemente mejor en una lengua frente a las dem&aacute;s. La hegemon&iacute;a geopol&iacute;tica de un pu&ntilde;ado de lenguas (entre las que se encuentra el castellano) no se debe a caracter&iacute;sticas de la lengua misma, <a href="https://youtu.be/Sr1ExfKgi5g?t=139" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sino que se explica siempre por motivos extraling&uuml;&iacute;sticos</a>. Los delirios chovinistas de quienes se dan palmadotas en el pecho proclamando que la expansi&oacute;n del idioma espa&ntilde;ol a Am&eacute;rica fue una de las bondades de la conquista presuponen que es mejor hablar espa&ntilde;ol a hablar cualquier otra cosa, como si hubiera algo en los morfemas, la sintaxis o el vocabulario del castellano que lo hiciera inherentemente m&aacute;s deseable que el resto de lenguas. Las lenguas que hoy cuentan con un mayor n&uacute;mero de hablantes lo son por una serie de avatares puramente hist&oacute;ricos y circunstanciales, en ning&uacute;n caso por motivos ling&uuml;&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n que asocia la defensa de las lenguas minorizadas al nacionalismo es adem&aacute;s falaz por dos motivos: por un lado, asume que la lengua materna que uno tiene determina sus convicciones pol&iacute;ticas (como si hablar gallego a tus hijos te hiciera irremediablemente nacionalista, cosa que es perfectamente leg&iacute;tima pero que no se deriva necesariamente de lo anterior). Pero es que adem&aacute;s esa asociaci&oacute;n entre lengua y nacionalismo pasa por alto el hecho de que en Espa&ntilde;a conviven diversas lenguas m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de las zonas cl&aacute;sicamente asociadas con movimientos nacionalistas: cal&oacute;, rife&ntilde;o, las distintas lenguas de signos... por no hablar de todas las lenguas de herencia que trae consigo la inmigraci&oacute;n, como pueden ser el rumano, el mandar&iacute;n, el &aacute;rabe levantino o el wolof. Tendemos a pensar que el monoling&uuml;ismo es lo normal y que el multiling&uuml;ismo es la excepci&oacute;n, pero las sociedades en las que ha vivido el ser humano han sido casi siempre fundamentalmente multiling&uuml;es, y lo siguen siendo: el 57% de la poblaci&oacute;n mundial es multiling&uuml;e. La diversidad ling&uuml;&iacute;stica desborda las fronteras y las l&oacute;gicas partidistas.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, la realidad multiling&uuml;e de la sociedad espa&ntilde;ola es menos visible de lo que cabr&iacute;a esperar. Hace unos meses, el tuitero <a href="https://twitter.com/gamusino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando de C&oacute;rdoba</a> imaginaba c&oacute;mo ser&iacute;an los logos estatales si incluyesen r&oacute;tulos en todas las lenguas oficiales, como hacen otros pa&iacute;ses pluriling&uuml;es: <a href="https://twitter.com/gamusino/status/1286650113704833025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diputatuen kongresua, Banc d&rsquo;Espanya, Consello Xeral do Poder Xudicial</a>. El resultado es refrescante y la pol&eacute;mica que surgi&oacute; a ra&iacute;z de aquella propuesta, esclarecedora. Parece mentira que haya m&aacute;s pluriling&uuml;ismo en los envases del Mercadona que en el Congreso de los Diputados.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1286408738136563712?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Para un ni&ntilde;o que vive en Madrid es m&aacute;s f&aacute;cil encontrarse en su d&iacute;a a d&iacute;a con cuentos, letreros o canciones en ingl&eacute;s que con nada que est&eacute; en ninguna de las lenguas que hablan sus paisanos o sus vecinos. Fantaseo con c&oacute;mo de diferente ser&iacute;a este pa&iacute;s (y c&oacute;mo mejorar&iacute;a nuestra capacidad para entender idiomas) si el multiling&uuml;ismo impregnase los distintos &aacute;mbitos de la vida cotidiana, tambi&eacute;n en las regiones supuestamente monoling&uuml;es: que la tele, la ficci&oacute;n audiovisual, los letreros en las calles o los discursos de las Cortes reflejasen la diversidad de lenguas que se hablan en el territorio. No solo garantizar&iacute;amos el acceso a la informaci&oacute;n, la cultura o el entretenimiento en su lengua a aquellos hablantes de lenguas minorizadas (que no es poco), sino que adem&aacute;s <a href="https://www.youtube.com/watch?v=l5o3KDbuG0s&amp;ab_channel=INTEF" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mejorar&iacute;a la competencia pasiva de toda la poblaci&oacute;n en estas lenguas</a>. Podemos imaginar una situaci&oacute;n en la que en los actos p&uacute;blicos, las sesiones plenarias o las intervenciones parlamentarias lo normal fuese que cada uno hablase en su lengua, sabiendo que los interlocutores entender&aacute;n el idioma aunque no lo hablen, en vez asumir que son otros los que siempre tienen que cambiar al castellano. Esta idea puede resultarnos un tanto ex&oacute;tica de primeras pero es lo que ocurre en muchos hogares multiling&uuml;es.
    </p><p class="article-text">
        Si la labor del estado es garantizar derechos, servicios e infraestructuras a todos sus ciudadanos, no se entiende que gobierne solo para aquellos que tienen el castellano como primera lengua y d&eacute; la espalda a las dem&aacute;s lenguas, como no entende(r&iacute;a)mos que las pol&iacute;ticas gubernamentales presupusieran que todos los ciudadanos viven en grandes ciudades, fueran funcionarios o no tuvieran hijos. Es desalentador que tenga que venir un partido nacionalista a recordarle al gobierno que <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sirven-lenguas_129_7283273.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proteger el patrimonio ling&uuml;&iacute;stico</a> y garantizar <a href="https://letraslibres.com/ciencia-y-tecnologia/la-lengua-que-me-hizo-ser-yo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los derechos de los hablantes de lenguas minorizadas</a> es tambi&eacute;n su obligaci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fantasia-espana-monolingue_129_8530274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Dec 2021 21:52:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fantasía de la España monolingüe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Castellano,Español,Idiomas,Catalán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Verdul' que te quiero 'verdul']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verdul-quiero-verdul_129_8408504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fad7258-b2c7-4c51-9215-79c58e27a664_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Verdul&#039; que te quiero &#039;verdul&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las lenguas del mundo se dividen en dos: aquellas que consideran el verde y el azul dos colores distintos (es decir, la lengua dispone de términos básicos independientes para cada uno de estos tonos) y aquellas que tienen un mismo término para ambos colores</p></div><p class="article-text">
        El turquesa, &iquest;es un tipo de azul o de verde? &iquest;Cu&aacute;nto de amarillo tiene que tener un rojo para que lo llamemos naranja? &iquest;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Caqui_(color)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por qu&eacute; el color caqui no es del color de los caquis</a>? Aunque a ojos legos estas preguntas puedan parecer banales, la cuesti&oacute;n sobre c&oacute;mo los idiomas categorizan los colores es uno de los temas fetiche de la Ling&uuml;&iacute;stica. Al fin y al cabo, las distintas tonalidades conforman un espectro continuo que cada lengua fragmenta en categor&iacute;as que encapsulamos mental y ling&uuml;&iacute;sticamente como colores. Sin embargo, la manera en que fragmentamos el continuo de color no siempre coincide de una lengua otra: por ejemplo, en castellano distinguimos el rojo y el rosa como colores diferentes, pero en chino se consideran gamas de un mismo color (es decir, el rosa se considera una especie de rojo claro). Tambi&eacute;n se da el caso contrario: lenguas que distinguen como colores distintos lo que para nosotros son matices dentro de una misma gama. En castellano, el azul claro y el azul oscuro son tonos dentro de un mismo color, pero en ruso se consideran colores distintos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso m&aacute;s estudiado en lo que a colores se refiere es el de la distinci&oacute;n entre el verde y el azul. <a href="https://wals.info/feature/134A" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las lenguas del mundo se dividen en dos</a>: aquellas que consideran el verde y el azul dos colores distintos (es decir, la lengua dispone de t&eacute;rminos b&aacute;sicos independientes para cada uno de estos tonos) y aquellas que tienen un mismo t&eacute;rmino para ambos colores. El castellano y otras lenguas romances distinguen en su vocabulario entre verde y azul. Otras lenguas como <a href="https://www.languagesoftheworld.info/language-and-mind/grue-bleen-rellow.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el zul&uacute;, el japon&eacute;s, el tailand&eacute;s o el gal&eacute;s</a>, sin embargo, disponen de un solo t&eacute;rmino para ambos tonos. El euskera, por ejemplo, <a href="https://www.academia.edu/40827456/2019._Color_terms_in_Basque_Lexicalization_and_categorization" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dispone de una palabra para el azul ('urdin') que en origen tambi&eacute;n englobaba al verde</a>, y echa mano del castellanismo 'berde' para referirse espec&iacute;ficamente al verde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La existencia de un t&eacute;rmino &uacute;nico para el verde y el azul ha sido tan documentada y central que en los estudios de Ling&uuml;&iacute;stica a la secci&oacute;n del espectro crom&aacute;tico que abarca el verde y el azul se la ha venido a denominar como 'grue' (mezcla del ingl&eacute;s 'green', &ldquo;verde&rdquo; y 'blue', &ldquo;azul&rdquo;), es decir, algo as&iacute; como &ldquo;verdul&rdquo;: se distingue as&iacute; entre lenguas que tienen un &uacute;nico t&eacute;rmino para el verdul, y aquellas que tienen dos. &iquest;Por qu&eacute; algunas lenguas distinguen dos tipos de verdul y otras no? <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-021-98550-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un estudio publicado hace unas semanas en </a><a href="https://www.nature.com/articles/s41598-021-98550-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Scientific Reports</em></a> apunta a varios posibles factores externos, como <a href="https://www.science.org/content/article/sunlight-affects-whether-languages-have-word-blue" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cantidad de exposici&oacute;n solar</a> que reciben los hablantes, el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n (que suele ser indicador de cu&aacute;nto de compleja es la sociedad) y la cercan&iacute;a geogr&aacute;fica de masas de agua (como lagos).
    </p><p class="article-text">
        Esta obsesi&oacute;n de los ling&uuml;istas por los nombres de los colores no se debe a que los hablantes de lenguas con un solo t&eacute;rmino para el verdul no puedan <em>percibir </em>la diferencia entre el verde y azul. De hecho, es habitual que las lenguas con un solo t&eacute;rmino para el verdul le a&ntilde;adan un apellido que especifique el tono de verdul en cuesti&oacute;n (verdul hierba vs verdul oc&eacute;ano, por ejemplo), de la misma manera que los castellanoparlantes podemos distinguir entre el azul cielo y el azul marino, aunque los entendamos como modalidades de un mismo color. El meollo no reside pues en la percepci&oacute;n, sino en la conceptualizaci&oacute;n que los hablantes hacen. La recopilaci&oacute;n y comparaci&oacute;n de los nombres de los colores en distintas lenguas nos permite intentar responder a algunas cuestiones fundamentales referentes a la relaci&oacute;n entre lengua y cognici&oacute;n: &iquest;Los hablantes de lenguas con distinta fragmentaci&oacute;n crom&aacute;tica entienden los colores de manera diferente? &iquest;Concibe un rusoparlante el azul claro de una manera distinta a como lo hace un castellanoparlante? &iquest;Tiene la categorizaci&oacute;n de colores una base biol&oacute;gica o est&aacute; culturalmente determinada (o mediada por la lengua)?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas preguntas fueron el punto de partida de los estudios de Brent Berlin y Paul Kay, dos investigadores que en la d&eacute;cada de 1960 se dedicaron a estudiar <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Basic_Color_Terms" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;mo lenguas diferentes fragmentan y conceptualizan el espectro de colores</a>. Seg&uacute;n sus conclusiones, la categorizaci&oacute;n que las distintas lenguas hacen de los colores parece obedecer unas reglas universales. Existe un repertorio bastante fijo de colores b&aacute;sicos en torno a los cuales los humanos tienden a conceptualizar sus denominaciones crom&aacute;ticas: <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Color_term#Basic_color_terms" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blanco, negro, rojo, verde, amarillo, azul, marr&oacute;n, morado, rosa, naranja y gris</a>. Si bien no todas las lenguas disponen necesariamente de t&eacute;rminos b&aacute;sicos para estos once colores, los colores de este repertorio crom&aacute;tico que aparezcan en una lengua lo har&aacute;n siempre en ese orden. Es decir, si una lengua tiene palabras solo para dos colores, estos dos colores ser&aacute;n siempre el blanco y el negro. Si la lengua tiene un t&eacute;rmino para un tercer color, ser&aacute; necesariamente el rojo. Y as&iacute; sucesivamente. Dicho de otro modo: no es posible que una lengua tenga cinco palabras para los colores y que los colores representados resulten ser negro, azul, rosa, marr&oacute;n y naranja, sino que si una lengua tiene cinco colores obligatoriamente ser&aacute;n blanco, negro, rojo, amarillo y verde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre color y lenguaje es un tema candente en Ling&uuml;&iacute;stica que a&uacute;n est&aacute; <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Linguistic_relativity_and_the_color_naming_debate" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en discusi&oacute;n</a> y que nos permite asomarnos a c&oacute;mo los humanos conceptualizan la realidad que los rodea. Para gustos, los colores. Incluido el verdul.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Álvarez Mellado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/verdul-quiero-verdul_129_8408504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Oct 2021 19:54:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Verdul' que te quiero 'verdul']]></media:title>
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