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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rubén Serrano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ruben_serrano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rubén Serrano]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Villana y peligrosa: la imagen de la mujer bisexual que tiene los días contados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/villana-peligrosa-imagen-mujer-bisexual-dias-contados_129_8698969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/975a05b3-5488-484e-972d-ee319ccff447_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Villana y peligrosa: la imagen de la mujer bisexual que tiene los días contados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La última edición de “La isla de las tentaciones” ha evidenciado uno de los patrones a la hora de representar en nuestras pantallas a una mujer bisexual: convertirla en la mala de la película. De Zoe a “Killing Eve” y a “Instinto Básico”, ellas son narradas como un ser seductor, vicioso y despiadado capaz de destruirlo todo</p></div><p class="article-text">
        La bisexualidad es un peligro y eso ha quedado claro en <em>La isla de las tentaciones</em>, el <em>reality show</em> de Telecinco que pone a prueba la fidelidad de cinco parejas heterosexuales. El famoso programa ha incluido en su &uacute;ltima edici&oacute;n una trama que lo ha trastocado todo y que ha tenido el poder de infundir temor en Josu&eacute; y Alejandro, dos de los concursantes. El &ldquo;elemento&rdquo; disruptivo en cuesti&oacute;n ha sido una mujer bisexual, Zoe, y las reacciones que ha tenido el grupo de chicos ha dejado al descubierto el imaginario social que tenemos de ellas. Josu&eacute;, su pareja, revel&oacute; que le daba &ldquo;miedo&rdquo; que su novia se pudiese liar con otra chica y Alejandro, pareja de Tania, remarc&oacute; que le daba &ldquo;miedo&rdquo; que Zoe se &ldquo;lanzase a Tania&rdquo;. Tenemos a dos hombres aterrados por el simple hecho de que una mujer tambi&eacute;n sienta deseo hacia otras mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los primeros episodios, Sandra Barneda ense&ntilde;aba a los chicos im&aacute;genes de Zoe y Tania bailando, abraz&aacute;ndose y ba&ntilde;&aacute;ndose juntas en la piscina y tambi&eacute;n de Zoe hablando sobre su orientaci&oacute;n. A ojos de sus novios, Zoe pas&oacute; a ser una seductora capaz de embaucar a Tania con su canto de sirena, una traidora viciosa dispuesta a destruir dos relaciones (hetero) y un ser inmoral despiadado que se deja llevar por sus pulsiones. Zoe se transformaba as&iacute; en el detonante del caos, en la villana, en la mala de la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Este arquetipo no es nuevo: se ha ido replicando en conversaciones, programas y productos de ficci&oacute;n como series y pel&iacute;culas. En su art&iacute;culo <em>It&rsquo;s time to say goodbye to the bi villain</em> para la revista <em>Gay Times,</em> Sabina Weston disecciona c&oacute;mo nuestras pantallas muestran a las mujeres bisexuales como las malvadas. Tal y como explica, hay un canon que tiende a presentarlas como &ldquo;<em>femme fatales</em> que deciden arruinarlo todo&rdquo;, que las crea para ser vistas por los espectadores como &ldquo;una advertencia [de algo negativo] en lugar de ser idolatradas&rdquo; y &ldquo;que tiende a plasmarlas como inteligentes, guais e independientes y tambi&eacute;n como una amenaza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Bi: Notes for a Bisexual Revolution</em>, la escritora y activista Shiri Eisner profundiza en este patr&oacute;n y expone que las villanas bis son retratadas como &ldquo;muy seductoras, muy peligrosas y a menudo la fuente del conflicto o del problema de la pel&iacute;cula&rdquo;. Adem&aacute;s, esta imagen va acompa&ntilde;ada de una hipersexualizaci&oacute;n que las convierte en un objeto sexual que complace los deseos y fantas&iacute;as del p&uacute;blico var&oacute;n cisheterosexual. Es decir, ellas est&aacute;n concebidas por y para ellos. El culmen de esta representaci&oacute;n se da cuando, adem&aacute;s, son las malas en may&uacute;sculas, es decir, las antagonistas del h&eacute;roe, las asesinas del largometraje o est&aacute;n pose&iacute;das por el demonio. Adem&aacute;s, como tambi&eacute;n apunta Weston, esta narrativa tambi&eacute;n ha salpicado a los hombres bisexuales malvados a los que se les a&ntilde;aden tramas de violencia, agresi&oacute;n, abuso, misoginia y homofobia, que refuerzan a su vez &ldquo;estereotipos da&ntilde;inos&rdquo; que los relacionan con seres &ldquo;hipersexuales, desconsiderados y poco dignos de nuestra confianza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra hemeroteca archiva varios ejemplos de villanas y villanos bisexuales que hemos visto en televisi&oacute;n y en cine. Desde <em>Instinto B&aacute;sico</em>, Villanelle de <em>Killing Eve</em> (que lleva lo villano hasta en el nombre), <em>Jennifer&rsquo;s Body</em>, Adam de <em>Sex Education</em> o Polo de <em>Elite</em>. No obstante, tambi&eacute;n hay que subrayar que este patr&oacute;n no se produce siempre y que existen personajes bis que no est&aacute;n construidos con este molde maligno. Tenemos un amplio abanico de referentes que van desde la muy querida Jules de <em>Euphoria</em>, a Piper Chapman de <em>Orange is the new black</em> (aunque est&eacute; en la c&aacute;rcel), Pol de <em>Merl&iacute;</em>, Oberyn Martell de <em>Juego de Tronos</em> y otros nombres que encontramos en <em>C&oacute;mo defender a un asesino</em>, <em>Hacks</em> o <em>Anatom&iacute;a de Grey</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuando nos las presentan como las malas de la pel&iacute;cula, se activan las caracter&iacute;sticas anteriores. &iquest;Significa eso que hay que cancelar a todos los personajes bisexuales malvados? En absoluto, pero s&iacute; es necesario cuestionar y revisar las narrativas y los marcos mentales que la heteronorma utiliza para contar las vidas disidentes. Carolina Iglesias, presentadora, guionista, c&oacute;mica y ganadora de un Ondas al mejor podcast por <em>Estirando el chicle</em>, tambi&eacute;n coincide en ello y puntualiza que &ldquo;si queremos visibilidad, tambi&eacute;n tiene que haber villanas. No pueden ser siempre las buenas o las divertidas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El deseo de la mujer bi pasa de ser visto como un juego entre amigas a una amenaza para el patriarcado cuando la mirada heterosexual masculina deja de percibirlo como una fantas&iacute;a sexual y lo concibe como lo que es: un deseo serio y real. Es entonces cuando la mujer bi deviene en la maligna. Esto se cumple a la perfecci&oacute;n en <em>La isla de las tentaciones</em>, como se&ntilde;ala Elisa Coll, escritora y autora del libro <em>Resistencia bisexual. </em>Para la tambi&eacute;n activista, Zoe cumple con este canon de &ldquo;malvada despiadada, viciosa y traicionera de quien no te puedes fiar&rdquo;. La clave de estos personajes se encuentra en que, al igual que Zoe, &ldquo;son mujeres con agencia propia sobre su deseo, cuerpo y sexualidad&rdquo;, &ldquo;se nombran abiertamente como bisexuales&rdquo; y su deseo es &ldquo;incontrolable&rdquo;. Y, como consecuencia de esta autonom&iacute;a, la heteronorma &ldquo;las catapulta&rdquo; al espacio de malvadas.
    </p><p class="article-text">
        Autom&aacute;ticamente tambi&eacute;n se convierten en castradoras y en una nueva rival a batir en la conquista masculina por una mujer. Como muestran sus reacciones, la masculinidad de los novios ha quedado da&ntilde;ada porque, &iquest;en qu&eacute; lugar me dejar&iacute;a a m&iacute; como hombre si mi pareja decide irse con otra persona y que esa persona sea una mujer? Seg&uacute;n Ana Requena, editora de g&eacute;nero de este diario y autora de <em>Feminismo Vibrante</em>, las mujeres bisexuales son le&iacute;das como &ldquo;un riesgo con el que no contaban&rdquo;. &ldquo;Ellos piensan que quien puede &lsquo;quitarle a su novia&rsquo; es un hombre&rdquo; pero &ldquo;se les caen sus esquemas&rdquo; cuando tambi&eacute;n pueden hacerlo otras mujeres &ldquo;con quienes comparten risas, confidencias y bailes&rdquo;. Esta realidad &ldquo;atenta contra la idea del hombre como proveedor de orgasmos, de satisfacci&oacute;n y de estabilidad para las mujeres porque se dan cuenta de que no tiene por qu&eacute; ser as&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El programa de Telecinco<em> </em>tambi&eacute;n refleja que esta orientaci&oacute;n sexual no es vista siempre y exclusivamente como una amenaza. De ese modo, en contraposici&oacute;n a la malvada, tambi&eacute;n aparece la bisexual buena que queda plasmada en Tania. Coll me cuenta v&iacute;a audios de Whatsapp que &ldquo;la bisexual buena es le&iacute;da como heterosexual y que se corresponde con la fantas&iacute;a que genera la heter&oacute;noma de que las mujeres bis son en realidad heteros con un asterisco. Las podemos controlar porque sus deseos y pr&aacute;cticas no son lo suficientemente intimidatorias como para tenerlas en cuenta. Son inofensivas para el patriarcado&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; tipo de &ldquo;pr&aacute;cticas&rdquo; cabr&iacute;an aqu&iacute;? Lo que los propios chicos de la isla han llamado &ldquo;un beso entre amigas&rdquo;. Esta forma de infantilizar el deseo entre mujeres, de quitarle importancia, de reducirlo a la nada m&aacute;s absoluta y de borrarlo forma parte de &ldquo;uno de los principales pilares de la bifobia: la invisibilidad&rdquo;, tal y como relata Coll en su libro.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo ello, ha habido y sigue habiendo una evoluci&oacute;n en la forma de tratar a las villanas bisexuales. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os estamos disfrutando de personajes complejos y profundos cuya trama no se reduce solo a su orientaci&oacute;n sexual o a ser simplemente la mala de la pel&iacute;cula. Conocemos su mundo interior, sus emociones, su evoluci&oacute;n vital, sus aspiraciones, lo que les mueve y lo que les enfada. Villanelle de <em>Killing Eve</em> es el ejemplo m&aacute;s claro, pero tambi&eacute;n Polo de <em>&Eacute;lite</em>, Adam de <em>Sex Education</em> y la propia Zoe <em>de La isla de las tentaciones</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas historias est&aacute;n rompiendo con representaciones tradicionales que incid&iacute;an en la idea de que las personas bisexuales no tienen &eacute;tica, escr&uacute;pulos ni sentimientos y trascienden el car&aacute;cter accesorio, instrumentalizado e hipersexualizado con el que se las ha vinculado. Pero, &iquest;c&oacute;mo pueden resistir ante tanta heter&oacute;noma? Para Carolina Iglesias la clave est&aacute; en tener m&aacute;s referentes e historias para que espectadores como Josu&eacute; y Alejandro las vean y pueden ampliar la imagen que tienen de la bisexualidad. Por suerte, esas historias existen. Ya las estamos viendo, escribiendo, compartiendo e incluso viralizando en forma de memes. Nosotras ya estamos haciendo nuestra parte del trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/villana-peligrosa-imagen-mujer-bisexual-dias-contados_129_8698969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Jan 2022 21:51:20 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Juicio eterno a un maricón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juicio-eterno-maricon_129_8300582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6207f087-25ea-42b6-91a8-be39b536c3dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juicio eterno a un maricón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos hartos de vivir en un juicio constante. Dictáis sentencia contra nuestras vidas cada día. Si nos tiemblan las piernas cuando os vemos es porque tememos vuestra mirada</p></div><p class="article-text">
        Nunca antes hab&iacute;a sentido tanto miedo de ser maric&oacute;n en Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s del asesinato hom&oacute;fobo de Samuel Luiz y con las constantes noticias de agresiones, intento no cruzar la mirada con ning&uacute;n hombre por la calle. Me he comprado un espray de defensa personal. No voy solo de noche por determinadas zonas. Me mando whatsapps con mis amigas, amigos y amigues cuando llegamos a casa. No llevo ropa llamativa a no ser que vaya en grupo. Camino r&aacute;pido si me encuentro con un bloque de t&iacute;os. Mi madre, que naci&oacute; en el franquismo, me escribe &ldquo;nene, ten cuidado, no quiero que te pase nada&rdquo;. Hago justo lo que mis amigas han hecho toda la vida: pasar desapercibido para evitar la violencia. &iquest;A los hombres hetero tambi&eacute;n os pasa? &iquest;Vosotros tambi&eacute;n os neutraliz&aacute;is por la calle para que nadie se d&eacute; cuenta de que sois hetero y que, por serlo, os pueden dar una paliza de muerte o romperos la mand&iacute;bula? &iquest;Viv&iacute;s sumidos en el miedo por ser hombres heteros al igual que nosotros lo estamos por ser maricones, bolleras, bisexuales, trans o no binaries? &iquest;No? Vaya, me pregunto por qu&eacute; ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as hubo un juicio p&uacute;blico y colectivo contra un maric&oacute;n en todos los medios de comunicaci&oacute;n, en todas las redes sociales y en cada conversaci&oacute;n de bar. Fue ef&iacute;mero, pero todos nos dimos un buen fest&iacute;n.<strong> </strong>Inmediatamente despu&eacute;s de que la Polic&iacute;a informara de que el chico de Malasa&ntilde;a hab&iacute;a cambiado su versi&oacute;n para afirmar que consinti&oacute; que le escribieran &ldquo;maric&oacute;n&rdquo; con un c&uacute;ter en el culo, el pueblo dict&oacute; sentencia: el joven, de 20 a&ntilde;os y trabajador sexual, pas&oacute; de v&iacute;ctima a verdugo nacional. Nadie se par&oacute; a pensar en qu&eacute; circunstancias se produjeron las heridas dada la relaci&oacute;n clientelar y econ&oacute;mica de los implicados, si hubo consentimiento como tal o si la Polic&iacute;a actu&oacute; de forma correcta, como as&iacute; ha revisado la psic&oacute;loga forense e investigadora Helena Cortina en <a href="https://www.elsaltodiario.com/agresiones-homofobas/hipotesis-errores-supuesta-falsa-agresion-homofoba-malasana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Salto</em></a>. Durante unas horas, fue el centro de nuestra diana. Despu&eacute;s se nos pas&oacute;. Y a por otra cosa. A por otro juicio.
    </p><p class="article-text">
        Escribo esto con muchas dudas sobre el origen consensuado de los cortes, sobre si el contexto de ofrecer servicios sexuales impide reconocer los navajazos como una agresi&oacute;n, sobre su situaci&oacute;n a la hora de denunciar y sobre el hecho de tener que hacer frente a tres declaraciones policiales en pocos d&iacute;as. La inmediatez que marca el mundo capitalista actual, esa que nos obliga a producir y a consumir contenidos, hechos y personas aqu&iacute; y ahora, convirti&oacute; al chico en el culpable absoluto de todos los males de las personas LGTBI+ y en el responsable de los futuros cuestionamientos que se har&iacute;an de cada nueva agresi&oacute;n. Pero lo cierto es que, qued&aacute;ndonos con la modificaci&oacute;n de su relato, un falso testimonio no tiene el poder de anular ni invalidar todas las agresiones que se llevan produciendo en Espa&ntilde;a desde hace d&eacute;cadas porque, sencillamente, no lo tiene. Sin embargo, todos compramos en seguida el argumento que utilizar&iacute;a la ultraderecha cuando no es ni siquiera sostenible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuesti&oacute;n de horas la derecha y la ultraderecha hab&iacute;an aprovechado esta grieta para banalizar la LGTBIfobia e instrumentalizar la violencia que sufrimos en su propio beneficio pol&iacute;tico. Su objetivo fue presentarse como v&iacute;ctimas de una campa&ntilde;a del Gobierno para, en el caso de los primeros, ensuciar la imagen de la capital y, en el caso de los segundos, presentarlos como el enemigo. Mientras tanto, la izquierda en bloque conden&oacute; el terror que sufrimos, Igualdad comenz&oacute; a acelerar la Ley de Igualdad LGTBI y el presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez, convoc&oacute; la Comisi&oacute;n de Seguimiento contra los Delitos de Odio. Se crearon dos bandos. Como si se pudiera estar favor o en contra de los derechos de las personas LGTBI+, de nuestra seguridad y de nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        El odio, el asco y el rechazo que soportamos las personas LGTBI+ de este pa&iacute;s es cr&oacute;nico e hist&oacute;rico. En 2020 se cometieron 277 delitos de odio por LGTBIfobia, tal y como muestran los datos del <a href="http://www.interior.gob.es/documents/642012/13622471/Informe+sobre+la+evoluci%C3%B3n+de+delitos+de+odio+en+Espa%C3%B1a+a%C3%B1o+2020.pdf/bc4738d2-ebe6-434f-9516-5d511a894cb9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe anual de Interior</a>, a 31 de julio de 2021 el c&oacute;mputo total de delitos de odio llega a los 748 y, como remarc&oacute; la ministra de Igualdad, Irene Montero, estos cr&iacute;menes contra las personas LGTBI+ se han incrementado un 43% en el primer semestre de este a&ntilde;o. Sin embargo, derecha y ultraderecha se han centrado en el &uacute;nico caso que les interesaba y han obviado todas las agresiones que tienen lugar en Espa&ntilde;a. A la primera nunca se la espera en materia de igualdad y de diversidad, y a la segunda estas dos palabras le hacen hervir la sangre porque suponen desmontar los privilegios de la &eacute;lite minoritaria.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, a Samuel Luiz lo asesinaron a grito de &ldquo;maric&oacute;n&rdquo; en Galicia, a dos parejas de chicos les dieron una brutal paliza en la playa de Barcelona, a un chico trans le rompieron la nariz en Valencia, un joven perdi&oacute; temporalmente la visi&oacute;n de un ojo tras un lluvia de golpes en las fiestas de un pueblo de Toledo despu&eacute;s de que los agresores le dijeran &ldquo;maric&oacute;n&rdquo;, un hombre recibi&oacute; una paliza hom&oacute;foba y racista en Melilla, una mujer trans de 64 a&ntilde;os recibi&oacute; varios pu&ntilde;etazos en Vitoria y as&iacute; podr&iacute;amos ocupar un par de p&aacute;rrafos m&aacute;s. Todas estas violencias son las consecuencias visibles de un grave problema que tenemos: la LGTBIfobia validada por un discurso de odio que predica que somos inferiores y que la violencia que sufrimos nos la merecemos por no ser heterosexuales, cis, ni expresarnos c&oacute;mo se deber&iacute;a expresar un hombre y una mujer. Pero la responsabilidad de la violencia que sufrimos las personas LGTBI+ no es nuestra, es de nuestros agresores, que han visto su odio validado este mensaje incesante que nos se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Hartas y agotadas. As&iacute; estamos las personas LGTBI+ de Espa&ntilde;a, y tambi&eacute;n las mujeres y las personas migrantes y racializadas. Estamos agotadas de contar la violencia que sufrimos una y otra vez para que nos cre&aacute;is, para que cambie algo, para que dej&eacute;is de ejercerla, para que nos dej&eacute;is de pegar, humillar, escupir, agredir, violar, matar, anular. Vivimos en un bucle constante: siempre narrando las heridas que nos provoc&aacute;is y siempre recibiendo silencio, indiferencia y cuestionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hartas de recordaros los insultos que nos lanz&aacute;is desde peque&ntilde;os, los empujones que nos dais en los pasillos del instituto y tambi&eacute;n las palizas y los asesinatos con los que nos romp&eacute;is la vida. Hartas de sentir miedo cada vez que nos planteamos contarle a nuestra familia qui&eacute;nes somos o a qui&eacute;n deseamos. Hartas de estar aterrorizadas cuando paseamos solas por la ciudad o el pueblo o el barrio porque a saber c&oacute;mo vuelves. Hartas de que, desde vuestra c&oacute;moda posici&oacute;n, hag&aacute;is bromas sobre maricones, bolleras, bisexuales, trans y personas no binaries. Hartas de que gir&eacute;is la cara cuando esto va con vosotros. Hartas de gritar entre nosotras. Hartas de gritar las de siempre. Hartas porque no nos pegamos a nosotras mismas, ni nos insultamos, ni nos asesinamos, ni nos perseguimos. Hartas porque encima os tenemos que demostrar y convencer de que esto nos pasa a diario y de que lo hac&eacute;is vosotros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Os quer&eacute;is responsabilizar de una vez de la violencia que ejerc&eacute;is contra nuestras vidas y detenerla? &iquest;Cu&aacute;ntos hab&eacute;is compartido en stories el cambio de versi&oacute;n del joven de Malasa&ntilde;a para sentiros libres de culpa? &iquest;Cu&aacute;ntos hab&eacute;is compartido las otras incontables agresiones? &iquest;Coment&aacute;is entre vosotros la conmoci&oacute;n que os causan? &iquest;Sent&iacute;s algo cuando le&eacute;is una noticia de otro ataque? &iquest;Os importa esto algo, aunque sea muy poco? &iquest;Cu&aacute;ntos hab&eacute;is llamado &ldquo;mariconazo&rdquo; a alguien alguna vez en vuestra vida? &iquest;Y &ldquo;travelo de mierda&rdquo;? &iquest;Y &ldquo;machorra asquerosa&rdquo;? &iquest;A cu&aacute;ntos hab&eacute;is pegado? &iquest;Sab&eacute;is el da&ntilde;o que hac&eacute;is? &iquest;A cu&aacute;ntos maricones ten&eacute;is que matar para que algo cambie? &iquest;Cu&aacute;ntas menores bisexuales tienen que suicidarse porque no las dej&aacute;is vivir? &iquest;A cu&aacute;ntas personas trans les vais a negar el derecho a vivir c&oacute;mo quieran?
    </p><p class="article-text">
        Estamos hartos de vivir en un juicio constante. Dict&aacute;is sentencia contra nuestras vidas cada d&iacute;a. Si nos tiemblan las piernas cuando os vemos es porque tememos vuestra mirada. Tememos c&oacute;mo nos leer&aacute;n vuestros ojos y c&oacute;mo actuar&eacute;is si pens&aacute;is que por nuestra ropa o comportamiento somos maricones, bolleras, travelos, bujarras, traidores, asquerosos. Esto seguir&aacute; as&iacute; mientras los altavoces medi&aacute;ticos, institucionales y democr&aacute;ticos emitan que las personas homosexuales tienen menos derecho a adoptar que los heterosexuales, que en Espa&ntilde;a hemos pasado de pegar a gais a que impongan su ley, que lo nuestro es vicio o que no hay que defender a ni&ntilde;os trans &ldquo;si es que existe tal cosa&rdquo;. El mensaje que recibe la sociedad es que las personas LGTBI+ somos despreciables y la mugre absoluta y, si alguien es menos que t&uacute;, tienes derecho a pisotearlo y acabar con &eacute;l. En este juicio constante en el que vivimos, la periodista y fil&oacute;sofa alemana Carolin Emcke dio en la clave: &ldquo;El odio solo se combate rechazando su invitaci&oacute;n al contagio&rdquo;. Y eso todav&iacute;a nos resistimos a hacerlo en Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juicio-eterno-maricon_129_8300582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Sep 2021 20:09:27 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[No, no estamos tan bien]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/no-no_1_6230091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5368f292-96a0-4bfe-b854-3fc38aa346d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No, no estamos tan bien"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 22 de septiembre llega a las librerías 'No estamos tan bien', del periodista especializado en realidad LGTBI+ Rubén Serrano. En elDiario.es publicamos en exclusiva un fragmento del libro publicado por Temas de Hoy.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; si mi historia es importante.&rdquo; Esa fue la frase que m&aacute;s veces o&iacute; de las personas con las que me sent&eacute; a hablar para construir este libro. La dec&iacute;an justo antes de empezar la conversaci&oacute;n, dudando de que sus vivencias fueran a aportar algo a este di&aacute;logo colectivo. Yo tambi&eacute;n dud&eacute; durante muchos a&ntilde;os de que mi experiencia fuese importante. Claro que nuestras historias lo son, pero nos han hecho creer que no y nosotros lo hemos asumido as&iacute;. &iquest;C&oacute;mo no va a ser importante decirles a tus padres que eres lesbiana en medio de una carretera despu&eacute;s de una boda a la que tu novia no ha podido ir? &iquest;C&oacute;mo no va a ser importante cruzar un oc&eacute;ano porque en tu pa&iacute;s te hab&iacute;an secuestrado y amenazado de muerte por ser una mujer trans? &iquest;C&oacute;mo no va a ser importante que tus compa&ntilde;eros de instituto te hayan acosado durante a&ntilde;os o que te hayan llevado a terapia por tu orientaci&oacute;n sexual? &iquest;C&oacute;mo no va a ser importante que nadie te dijera que tu beb&eacute; era intersexual antes de que le operaran sus genitales?
    </p><p class="article-text">
        Hemos crecido oyendo insultos como &ldquo;maric&oacute;n&rdquo;, &ldquo;marimacho&rdquo; y &ldquo;travelo&rdquo; mientras nuestro entorno hac&iacute;a bromas sobre orientaci&oacute;n sexual e identidad de g&eacute;nero y recib&iacute;amos noticias de palizas. Hemos asimilado que nuestra existencia era negativa y que despertaba odio en los dem&aacute;s. Hemos alcanzado la edad adulta pensando que &eacute;ramos menos. Hemos interiorizado que nuestras realidades son menos relevantes, menos aptas, secundarias, m&iacute;nimas, inservibles; en definitiva, invisibles. &iquest;C&oacute;mo no vamos a quitarles validez a nuestras propias historias si hemos aprendido durante toda la vida que somos motivo de rechazo? Nos han hecho naturalizar la violencia que sufrimos, como si fuera normal que nos tuviera que suceder algo malo por ser gais, lesbianas, bisexuales, trans, intersexuales, etc&eacute;tera. 
    </p><p class="article-text">
        El 24 de agosto de 2018 el movimiento #MeQueer estall&oacute; en Espa&ntilde;a. Twitter se llen&oacute; de denuncias y de casos de discriminaci&oacute;n por ser una persona LGTBI+. El hashtag fue trending topic a las pocas horas y en solo un d&iacute;a se registraron m&aacute;s de 40.000 tuits. El impacto hizo que saltara a Latinoam&eacute;rica y que, como si se tratase de un se&iacute;smo, se replicara en pa&iacute;ses como M&eacute;xico, Argentina, Venezuela, Paraguay y Colombia. Unos d&iacute;as antes, el 13 de agosto, el escritor alem&aacute;n Hartmut Schrewe lo hab&iacute;a iniciado de forma espont&aacute;nea. Dos semanas despu&eacute;s, el #MeQueer sumaba m&aacute;s de 110.000 mensajes en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Hartmut, cuando escrib&iacute; el primer tuit jam&aacute;s se me pas&oacute; por la cabeza que se desatar&iacute;a un tsunami de vivencias tan inmenso. Aquel d&iacute;a decidimos romper en las redes nuestro silencio, nuestro dolor y nuestra verg&uuml;enza. Aquel d&iacute;a, tambi&eacute;n, muchas personas escucharon por primera vez lo que para nosotros, nosotras, nosotres es nuestro d&iacute;a a d&iacute;a: sentir odio por no ser heterosexual ni cis. De ese rugido comunitario y de ese abrazo digital nace este libro. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; a la cabeza de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea con mayor aceptaci&oacute;n de los derechos de las personas LGTBI+. Tenemos una ley estatal que garantiza el matrimonio homosexual y que nos permite adoptar, una ley estatal de identidad de g&eacute;nero y diferentes leyes LGTBI+ y trans auton&oacute;micas que a-pl&iacute;an la protecci&oacute;n a otros &aacute;mbitos. Sin embargo, este avance en el marco legal no ha ido acompa&ntilde;ado de un avance en el marco social. Nos podemos casar y las personas trans pueden cambiar sus datos en el Registro Civil, pero nos siguen pegando palizas por la calle, sufrimos acoso en las aulas, nos someten a terapias de conversi&oacute;n como si estuvi&eacute;ramos enfermos, tal y como hac&iacute;a la dictadura franquista; las personas trans siguen teniendo dificultades para acceder a un puesto de trabajo y siguen necesitando un informe de disforia de g&eacute;nero, seguimos teniendo miedo de expresarnos libremente en ciertos espacios... Y esta discriminaci&oacute;n se agrava y se vuelve interseccional si hablamos de personas LGTBI+ migrantes, racializadas, con menos recursos econ&oacute;micos y/o con alg&uacute;n tipo de diversidad funcional.
    </p><p class="article-text">
        La violencia que sufrimos las personas LGTBI+ en Espa&ntilde;a es sistem&aacute;tica, cr&oacute;nica e hist&oacute;rica. La violencia que recibimos viene de partidos pol&iacute;ticos, instituciones religiosas, jefes, compa&ntilde;eros de clase, compa&ntilde;eros de trabajo, padres, madres, conocidos y desconocidos. La violencia sigue estando ah&iacute;. Sigue repiti&eacute;ndose. Sigue haciendo su camino. No se corta. No se frena. No se detiene.
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                    alt="Rubén Serrano, autor de &#039;No estamos tan bien&#039;. Foto: Cristina Tomàs."
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                Rubén Serrano, autor de &#039;No estamos tan bien&#039;. Foto: Cristina Tomàs.                            </span>
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        Este libro pretende ser un lugar para encontrarnos, para valorarnos y para reconocer que nuestras vidas s&iacute; importan y s&iacute; son valiosas. Es un lugar para todas las personas a las que no nos han dejado hablar y nos han hecho sentir que ten&iacute;amos que estar calladas con la cabeza agachada. Hoy esa sumisi&oacute;n se termina. Pero este libro tambi&eacute;n quiere ser un lugar de escucha para que conozc&aacute;is c&oacute;mo se pudo haber sentido vuestro hermano gay en la adolescencia, lo que siente vuestra amiga trans ahora mismo o lo que sinti&oacute; aquella chica que viste por el pasillo del instituto cuando le gritaste &ldquo;bollera&rdquo;. Sin vosotros no habr&aacute; un cambio y esa violencia seguir&aacute; perpetu&aacute;ndose. Las personas LGTBI+ no somos responsables de la discriminaci&oacute;n que sufrimos ni tenemos la culpa de que se ataquen nuestras libertades y se vulneren nuestros derechos. Existimos. Estamos aqu&iacute;. Ya no queremos estar en los m&aacute;rgenes. Jam&aacute;s elegimos estar ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        No puedo negar ni esconder el lugar desde el que estoy escribiendo. Hablo desde mi perspectiva y asumiendo mis privilegios como hombre blanco, europeo, cis, gay, con estudios, que vive en Barcelona, de clase obrera aspiracional y que tiene estas p&aacute;ginas a su disposici&oacute;n. No me estoy erigiendo como voz &uacute;nica ni representante de todos, sino como un agente transmisor que comparte este lugar.
    </p><p class="article-text">
        En estas p&aacute;ginas hay compilados casi dos a&ntilde;os de investigaci&oacute;n y de trabajo. Es un diario de viaje, de esperas en el tren, de llamadas por Skype, de caf&eacute;s en el barrio de Sant Antoni, de acudir a asociaciones, de asistir a proyecciones de documentales y a charlas, pero tambi&eacute;n de salir de fiesta, de pasear el dedo por Instagram y de abrir Grindr. Todas las historias que aparecen a continuaci&oacute;n son reales. Sin embargo, algunos nombres son ficticios para proteger el anonimato de los testimonios. Soy consciente de que faltan puntos de vista. La realidad LGTBI+ es muy amplia y diversa y toda no se puede almacenar en algo m&aacute;s de doscientas p&aacute;ginas. Aqu&iacute; hay recogidas una treintena de historias. Quiero pensar que este es un punto de partida para que despu&eacute;s se escuchen muchas m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Estos relatos de vida tampoco pretenden generalizar, sino contribuir a formar un retrato colectivo actual que ilustre en qu&eacute; punto estamos. En este libro no hay respuestas ni soluciones; lo que se dibuja es un mapa de las violencias que sufrimos las personas LGTBI+. El libro est&aacute; dividido en ocho espacios en los que las enfrentamos &mdash;nuestra casa, los centros educativos, la calle, el trabajo, instituciones p&uacute;blicas como ayuntamientos y el Gobierno, las c&aacute;rceles, los centros sanitarios y el espacio que ocupan nuestra salud mental y emocional&mdash; para poder ver qui&eacute;n las ejerce, qu&eacute; mecanismos activamos para enfrentarlas, qu&eacute; huella nos dejan y c&oacute;mo intentamos vencerlas.
    </p><p class="article-text">
        No, no estamos tan bien. Ni estamos tan bien como pens&aacute;is, ni estamos tan bien como nos han hecho pensar. Seguir ocultando, negando y menospreciando la violencia que sufrimos supone ser c&oacute;mplice de ella. No buscamos tolerancia, porque tolerar significa permitir algo de modo excepcional. Tampoco buscamos permiso para estar porque nadie tiene poder sobre nuestra existencia. Queremos demoler el armario en el que nos encierran. Queremos ser tan libres como vosotros. No queremos puertas ni rejas. Queremos reventar el cerrojo y verlo todo abierto. As&iacute;, de par en par. Que entre en el aire. Que nos ve&aacute;is. Que nos ve&aacute;is como iguales. Si uno de los principios de la democracia es la igualdad entre ciudadanos, el odio a la diversidad sexual y a la identidad de g&eacute;nero no tiene cabida en nuestra sociedad. Nos ata&ntilde;e ponerle fin. Vamos a extirparlo.
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                Portada &#039;No estamos tan bien&#039;. Temas de Hoy.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2020 20:03:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No, no estamos tan bien]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Adelanto editorial,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[André Aciman: "Quería escribir una historia sobre cómo sería todo sin acoso ni vergüenza por ser gay"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/andre-aciman-relaciones-convencionales-domestica_128_6019093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09af37a6-4901-4c9c-9a2f-7a814d17d9b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Aciman ©  Sigrid Estrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor continúa la historia de</p><p class="subtitle">Call me by your name</p><p class="subtitle">en su nueva novela</p><p class="subtitle">Encuéntrame</p><p class="subtitle">, publicada por Alfaguara.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No vamos a alimentarnos del pasado, &iquest;verdad?&rdquo;, le dice Oliver a Elio en un momento de <em>Encu&eacute;ntrame</em>, el libro que sigue a <em>Ll&aacute;mame por tu nombre</em> (famoso en ingl&eacute;s como <em>Call me by your name</em>), y que Alfaguara acaba de publicar en castellano. La nueva novela llega despu&eacute;s de que la historia diera el salto al cine en 2017 y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/favorita-Oscar-ganar-Mejor-Pelicula_0_745775637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se convirtiera en un fen&oacute;meno mundial que alcanz&oacute; los Oscar</a>.
    </p><p class="article-text">
        El autor de las dos novelas, Andr&eacute; Aciman, afirma que su intenci&oacute;n en esta continuaci&oacute;n no ha sido recrearse en un &ldquo;amor nost&aacute;lgico&rdquo; pero lo cierto es que los fantasmas de tiempos anteriores persiguen a todos los personajes. La historia que traduce Inmaculada C. P&eacute;rez Parra empieza una d&eacute;cada despu&eacute;s de que la pareja se dijera adi&oacute;s: ahora Elio es un pianista en auge apunto de mudarse a Par&iacute;s y Oliver es profesor en Estados Unidos y padre de familia.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una conversaci&oacute;n por Zoom, otra se&ntilde;al de esta nueva normalidad, Aciman responde a la pol&eacute;mica surgida en torno a la diferencia de edad de sus personajes, al impacto de haber creado un relato ic&oacute;nico y a la introducci&oacute;n de un protagonista que nadie se esperaba en una novela en la que la m&uacute;sica marca el tempo de los acontecimientos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se siente al saber que ha construido una historia que se ha convertido en referente para la comunidad gay como ha sucedido con otras obras como La habitaci&oacute;n de Giovanni de James Baldwin (Egales, 2005)?</strong><em>La habitaci&oacute;n de Giovanni</em><a href="https://www.editorialegales.com/libros/la-habitacion-de-giovanni/8495346761/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Egales, 2005</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Le est&aacute;s preguntando a una persona que es extremadamente humilde que se tome en serio, algo que no s&eacute; hacer. Todos los d&iacute;as me llegan correos de personas que me dicen &ldquo;has escrito mi historia&rdquo;, &ldquo;este soy yo&rdquo; o &ldquo;esto es justo lo que me sucedi&oacute; cuando era joven y me enamor&eacute; de un hombre&rdquo;. Me llena el coraz&oacute;n que la gente se emocione con el trabajo que he hecho.
    </p><p class="article-text">
        Nunca la escrib&iacute; como una misi&oacute;n ni con ninguna intenci&oacute;n clara. Sali&oacute; as&iacute;. Prefiero poner distancia de por medio porque es peligroso cuando la gente cree que ellos son t&uacute; o que t&uacute; eres ellos. Cuando conoces de cerca a un autor lo ves como ser humano y, cuando conoc&iacute; a grandes escritores, me di cuenta de que eran personas mediocres. Ah&iacute; aparece la decepci&oacute;n. No quiero que eso suceda conmigo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando public&oacute; Call my by your name&nbsp; en 2007 la historia ya ten&iacute;a un final claro y cerrado. &iquest;Por qu&eacute; ha decidido reabrirla? &iquest;Era necesario o lo hizo por el &eacute;xito que tuvo la pel&iacute;cula?</strong><em>Call my by your name</em>
    </p><p class="article-text">
        La ha reabierto porque amo la historia y porque la historia nunca estuvo acabada. La termin&eacute; muy r&aacute;pido porque ten&iacute;a un contrato para escribir otra novela. Quer&iacute;a volver a ella porque me encanta el amor de Elio y Oliver, me encantan ellos, la casa, Italia; en definitiva, todo. &iquest;Qui&eacute;n&nbsp; puede resistirse? Nunca me plant&eacute; continuarla por el &eacute;xito que estaba teniendo la pel&iacute;cula. Eso nunca se me pas&oacute; por la cabeza. No puedo hacerlo. Si pudiera, escribir&iacute;a novelas sobre esp&iacute;as y ganar&iacute;a much&iacute;simo m&aacute;s dinero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; decidi&oacute; empezar esta continuaci&oacute;n con una historia de amor de Samuel, el padre de Elio? Muchos lectores han esperado a&ntilde;os para volver a encontrase con Elio, que no aparece hasta casi la mitad del libro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Intent&eacute; escribir varias versiones: Elio en la universidad, Elio en Italia despu&eacute;s de haber ido a la universidad&hellip; Sent&iacute; que estaba reescribiendo<em> Ll&aacute;mame por tu nombre</em> y no quer&iacute;a eso. As&iacute; que finalmente abandon&eacute; el proyecto hasta que resurgi&oacute; por accidente cuando empec&eacute; a escribir la historia de Samuel viajando en un tren. Entonces tuve la iluminaci&oacute;n de que iba a visitar a su hijo y todo tuvo sentido. Supe que era eso lo que iba a hacer. Al final se re&uacute;ne con &eacute;l m&aacute;s tarde de lo que yo mismo hab&iacute;a esperado. Sin embargo, eso para m&iacute; estaba bien porque siempre tuve claro que Elio iba a tener su propia vida en Paris. Nunca escribo con un esquema. Hago lo que la historia me pide que haga. <em>Encu&eacute;ntrame</em> no es una secuela de Ll&aacute;mame por tu nombre, sino que est&aacute; inspirada en ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Samuel es el personaje con el que m&aacute;s identificado se siente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, tiene mi edad y autom&aacute;ticamente me identifiqu&eacute; con &eacute;l. Un d&iacute;a iba en el tren, conoc&iacute; a una mujer preciosa, estuvimos charlando un largo rato y se baj&oacute;. Me inspir&oacute; y escrib&iacute; sobre ella [aquella mujer es Miranda en<em> Encu&eacute;ntrame</em>]. Concretamente, me identifico con la idea de que Samuel intuye que hay una oportunidad de que ocurra algo entre ellos, aunque no quiera creerlo.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l est&aacute; vac&iacute;o. Cuenta c&oacute;mo era el matrimonio con su mujer y c&oacute;mo no ten&iacute;an intimidad. Eso es algo muy com&uacute;n en las relaciones: la distancia que nunca hubo de repente empieza a insinuarse y se hace m&aacute;s grande. Samuel es un hombre que se ha rendido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Le voy a hacer la pregunta que muchos lectores y espectadores llevan a&ntilde;os haci&eacute;ndose: &iquest;El padre de Elio es gay, o al menos bisexual, y por eso entiende y acepta a su hijo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta pregunta no tiene respuesta. Hay dos opciones. La primera: cuando escrib&iacute; <em>Ll&aacute;mame por tu nombre</em>, Samuel dice &ldquo;puede que me hubiese quedado muy cerca pero nunca tuve lo que t&uacute; has tenido&rdquo;, entonces Elio le responde &ldquo;&iquest;lo sabe mam&aacute;?&rdquo; y &eacute;l le contesta &ldquo;creo que no&rdquo;; en mi libro la pregunta de Elio quer&iacute;a decir &ldquo;&iquest;sabe mam&aacute; que estoy durmiendo con Oliver?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        [La segunda opci&oacute;n:] Sin embargo, en la pel&iacute;cula, debido a c&oacute;mo el actor Michael Stuhlbarg interpreta esas l&iacute;neas, se convierte en obvio que lo que Elio le pregunta es &ldquo;&iquest;sabe mam&aacute; que podr&iacute;as ser gay o de que hecho eres gay?&rdquo;. Los dos sentidos son v&aacute;lidos. De hecho, soy de los que opina que mis lectores tienen m&aacute;s raz&oacute;n que yo. Tiene m&aacute;s sentido que Elio le pregunta su padre &ldquo;&iquest;sabe mam&aacute; que eres gay?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cree que la pel&iacute;cula ha contaminado la historia original?</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        No, para nada. La pel&iacute;cula fue totalmente fiel al esp&iacute;ritu del libro. Cambia algunas cosas, pero &iquest;y qu&eacute;? Le dije al director Luca Guadagnino que la escena final en la pel&iacute;cula era mejor que en el libro. As&iacute; que s&iacute;, quiz&aacute; tienes raz&oacute;n. (Se r&iacute;e).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cr&iacute;ticas que ha recibido la historia de Elio y Oliver es la diferencia de edad. Cuando se conocen y se enamoran, Elio es menor, tiene 17 a&ntilde;os, y Oliver tiene 24, viene de EE.UU. y es el ayudante de su padre. &iquest;Hay una relaci&oacute;n de poder entre ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo creo. Entiendo que haya una preocupaci&oacute;n para muchas personas, pero por otra parte ese no es el libro que escrib&iacute;. Elio es un chico joven y tiene 17 a&ntilde;os, pero es &eacute;l quien quiere la relaci&oacute;n. Oliver no la quer&iacute;a al principio, ni siquiera quer&iacute;a hablar de ello. Elio va a su habitaci&oacute;n y b&aacute;sicamente lo empuja. Oliver podr&iacute;a ser un depredador pero no creo en absoluto que lo sea. Esta es una relaci&oacute;n consentida entre dos hombres adultos que saben lo que quieren.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La diferencia de edad se vuelve a repetir en las parejas que surgen en la nueva novela. Algunos podr&iacute;an ser los padres de sus amantes. &iquest;A qu&eacute; se debe este patr&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a sentido cuando lo estaba escribiendo. Era m&aacute;s interesante. La otra opci&oacute;n, vas a re&iacute;rte, era Samuel entrando en un tren y conociendo a una mujer de 60 a&ntilde;os y hablando de sus nietos. &iquest;Te das cuenta de por d&oacute;nde voy? Es bastante mundano, com&uacute;n, casi aburrido. Nadie pensar&iacute;a en escribirlo y yo nunca querr&iacute;a escribirlo. En cambio, tienes a Samuel conociendo a una mujer de treinta y pocos, que es emocionante, energ&eacute;tica y tiene la luz que &eacute;l necesita y que no tiene. No me interesa la gente que lleva una vida dom&eacute;stica perfectamente normal. Me gusta lo que se sale de lo corriente y las relaciones no convencionales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los personajes de Encu&eacute;ntrame se mueven en ambientes pudientes, tienen mucho dinero, les encantan las mansiones y el lujo, aprecian que sus amantes vistan prendas de marca y sucumben a la belleza y al arte. &iquest;Son conscientes de su privilegio o son un poco elitistas?</strong><em>Encu&eacute;ntrame</em>
    </p><p class="article-text">
        Creo que esta pregunta no es justa. Es bastante reduccionista verlo as&iacute; porque entonces lees una obra de Eur&iacute;pides y solo ves reyes, reinas y arist&oacute;cratas; lees a Homero y, &ldquo;oh, Dios m&iacute;o&rdquo;, todos son ricos, vienen de clases privilegiadas y nunca han sido esclavos. Esa no es la esencia del libro. Las situaciones del libro son como las situaciones de cualquier pel&iacute;cula que veas de &Eacute;ric Rohmer, mi director de cine favorito, en las que solo hay personas sentadas en una mesa hablando. No sabes a qu&eacute; se dedican ni qu&eacute; problemas tienen. Todo eso es irrelevante. Lo que importa es que se desean los unos a los otros y que no saben c&oacute;mo decirlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para algunos hombres homosexuales la historia de Elio y Oliver puede ser una utop&iacute;a. Ser abiertamente gay como ellos durante los a&ntilde;os 80 y 90 con la pandemia del VIH/sida de fondo era muy dif&iacute;cil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es una utop&iacute;a, deber&iacute;a ser as&iacute;. Tengo amigos que murieron de sida, a muchos hombres les golpean, insultan, echan de casa e incluso matan por ser gais. Quer&iacute;a escribir una historia sobre c&oacute;mo ser&iacute;a todo si no hubiera acoso, ni verg&uuml;enza, ni sida. Hay personas que leen el libro y salen del armario o se lo dan a sus padres para que lo lean. Y as&iacute; termina todo para ellos. Sin tragedia. Prefiero que la gente use mi libro asumiendo que sus padres dir&aacute;n &ldquo;todo est&aacute; bien, te queremos igualmente&rdquo; que para hacer cosas con melocotones (se r&iacute;e).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; opina del debate sobre que las personas heterosexuales no deber&iacute;an escribir ni actuar en historias LGTBI+ porque est&aacute;n ocupando su espacio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cine y en teatro, la situaci&oacute;n ha llegado a un punto de contenci&oacute;n que entiendo. En la escritura es diferente porque ser&iacute;a rid&iacute;culo que Dostoyevski tuviera que haber asesinado a mujeres para escribir <em>Crimen y castigo</em>. Un escritor escribiendo ficci&oacute;n est&aacute; escribiendo algo que necesariamente no ha pasado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se llevar&iacute;a bien con Elio y Oliver?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Me encantar&iacute;a conocerlos porque hay algo que no me has preguntado y es que la mayor&iacute;a de mis personajes son buena gente, amables, bien educados, dulces y eso me gusta mucho. Me llevar&iacute;a perfectamente con ellos, aunque entender&iacute;a mejor a Elio que Oliver. Oliver es un poco fr&iacute;o, pero tiene un lado muy humano. De hecho, &eacute;l es el que inventa la f&oacute;rmula 'l&aacute;mame por tu nombre'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elio y Oliver se han ganado el coraz&oacute;n de miles de personas. &iquest;Cu&aacute;l es la magia de su historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La intimidad que hay entre ellos. Podemos tener millones de encuentros, podemos dormir con muchas personas pero la intimidad (suspira) es la gema preciada. He conseguido capturarla y eso me encanta. Mientras escrib&iacute;a me dec&iacute;a a m&iacute; mismo: &ldquo;Estos dos personajes tienen m&aacute;s intimidad que muchas personas que conozco en este planeta&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/andre-aciman-relaciones-convencionales-domestica_128_6019093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2020 20:19:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[André Aciman: "Quería escribir una historia sobre cómo sería todo sin acoso ni vergüenza por ser gay"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,LGTBI,Literatura,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[VIH y COVID-19: dos formas diferentes de vivir y gestionar una pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vih-covid-19-diferentes-gestionar-pandemia_1_6037400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1512575e-6605-493a-b662-173af3438383_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="VIH y COVID-19: dos formas diferentes de vivir y gestionar una pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque desde el principio de la crisis del coronavirus han florecido las comparaciones entre ambos virus, que han causado un gran número de muertes y gran impacto social, lo cierto es que entre ellos hay más diferencias que similitudes</p></div><p class="article-text">
        Desde que empez&oacute; la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, las comparaciones con la del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humano) han sido m&aacute;s que recurrentes. Entre ambos pat&oacute;genos hay paralelismos evidentes: los dos causan miles de muertes, dejan un gran impacto social y provocan sensaci&oacute;n de vulnerabilidad. No obstante, desde profesionales m&eacute;dicos, de la investigaci&oacute;n y de la sociolog&iacute;a hasta activistas y personas con VIH coinciden en una misma valoraci&oacute;n: a pesar de que guarden ciertas similitudes, no son iguales.
    </p><p class="article-text">
        En tan solo unos meses la COVID-19 ha causado la muerte de m&aacute;s de 385.000 personas en todo el mundo y ha infectado a m&aacute;s de 6,5 millones. Por su parte, desde que se origin&oacute; la pandemia del sida en 1981, 32 millones de personas han fallecido en todo el planeta y casi 75 millones se han infectado, seg&uacute;n datos de ONUSIDA. Las cifras evidencian por s&iacute; solas el car&aacute;cter de amenaza para nuestras vidas que poseen ambos virus. Sin embargo, la crisis sanitaria mundial que se ha declarado en 2020 por el nuevo coronavirus no se decret&oacute; hace cuatro d&eacute;cadas por el VIH. Tampoco hubo confinamiento ni estado de alarma. &iquest;A qu&eacute; se debe esta diferencia a la hora de abordar las dos pandemias?
    </p><p class="article-text">
        Para Santiago Moreno, jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ram&oacute;n y Cajal de Madrid, &ldquo;la comparaci&oacute;n ha surgido por asociaci&oacute;n y porque se trata de dos pandemias de la edad moderna pero las dos son muy distintas en diversos aspectos. La COVID-19 y el sida no son enfermedades comparables y tampoco lo es el abordaje que se ha hecho con la una y con la otra&rdquo;. El doctor especialista en VIH, virus que en su &uacute;ltima fase provoca el s&iacute;ndrome de inmunodeficiencia adquirido (sida), se&ntilde;ala el primer factor que explica por qu&eacute; no se han gestionado del mismo modo: la capacidad que ha tenido este coronavirus para parar la econom&iacute;a global en cuesti&oacute;n de semanas. &ldquo;Seguramente el impacto econ&oacute;mico que la COVID-19 tuvo en el mundo no lo tuvo el sida&rdquo;, resalta.
    </p><p class="article-text">
        El director de la Coordinadora Estatal de VIH y Sida (CESIDA), Toni Poveda, coincide con &eacute;l: &ldquo;Vivimos en un mundo que parec&iacute;a imparable y el hecho de que se hayan detenido las principales econom&iacute;as puede hacer que los estados se den mucha m&aacute;s prisa en hacer que llegue el tratamiento y la vacuna&rdquo;. La rapidez apareci&oacute; tambi&eacute;n a la hora de activar medidas para frenar el avance del virus: poco d&iacute;as despu&eacute;s de que la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) declarara la COVID-19 una pandemia, varios pa&iacute;ses ya hab&iacute;an decretado el cierre de fronteras, el confinamiento y el cierre de centros educativos.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, el VIH no par&oacute; el mundo y esta reacci&oacute;n pol&iacute;tica inmediata no se vivi&oacute; hace cuarenta a&ntilde;os. El por aquel entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, tard&oacute; seis a&ntilde;os en pronunciar la palabra &ldquo;sida&rdquo; en un discurso p&uacute;blico y, cuando lo hizo en 1987, ya hab&iacute;a m&aacute;s de 47.000 casos en el pa&iacute;s y m&aacute;s de 71.000 en todo el mundo seg&uacute;n datos de la OMS. En Espa&ntilde;a, la situaci&oacute;n fue id&eacute;ntica: en 1991 el grupo activista ACT UP Barcelona empapel&oacute; la ciudad con un cartel de Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat catalana, para denunciar que todav&iacute;a no hab&iacute;a articulado aquellas cuatro letras. En ese a&ntilde;o los casos de sida en Catalu&ntilde;a superaban los 2.600 y la cifra de fallecidos era de m&aacute;s de 1.200, tal y como recogen noticias de la &eacute;poca del archivo de Sida Studi.
    </p><h3 class="article-text">Virus que matan de forma distinta</h3><p class="article-text">
        Un aspecto que explica la desigualdad a la hora de abordar las pandemias se encuentra en la forma en la que se transmiten los dos virus y la manera en la que act&uacute;an dentro de nuestros organismos. Como apunta Poveda, &ldquo;el nuevo coronavirus se contagia y el VIH se transmite&rdquo;. Para que una persona se infecte de VIH &ldquo;es necesario que haya una transmisi&oacute;n&rdquo; a trav&eacute;s de una pr&aacute;ctica de riesgo que todo el mundo puede tener, como mantener una relaci&oacute;n sexual sin protecci&oacute;n, o que se compartan jeringuillas para el uso de drogas. Moreno a&ntilde;ade que esta manera &ldquo;tan concreta y limitada&rdquo; que tiene el VIH de transmitirse favoreci&oacute; que se pudiera controlar su propagaci&oacute;n. Sin embargo, [la transmisi&oacute;n] ha sido el principal obst&aacute;culo para contener la COVID-19 ya que, al contagiarse &ldquo;por el simple contacto&rdquo;, viaja m&aacute;s r&aacute;pido, la protecci&oacute;n se hace m&aacute;s dif&iacute;cil y se hacen necesarias medidas como la distancia de seguridad y el confinamiento, que, incide Poveda, no se aplicaron en el caso del VIH porque &ldquo;nunca tuvieron sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La letalidad entre un virus y otro tambi&eacute;n es muy dispar: mientras que un diagn&oacute;stico positivo de VIH en los 80 y principios de los 90 significaba una sentencia de muerte, ya que no hab&iacute;a tratamiento m&eacute;dico ni cura (ahora bajo medicaci&oacute;n es una condici&oacute;n cr&oacute;nica); esta situaci&oacute;n no se produce con la COVID-19, de la que s&iacute; es posible recuperarse y de la que s&iacute; se puede conseguir que el virus desaparezca del cuerpo. De hecho, el n&uacute;mero de pacientes recuperados (150.000) supera al de fallecidos (27.000), seg&uacute;n datos del Ministerio de Sanidad.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como recalca Nuria Izquierdo-Useros, jefa de pat&oacute;genos emergentes en el Instituto de Investigaci&oacute;n del Sida IrsiCaixa, &ldquo;son dos virus diferentes que act&uacute;an de forma diferente y que causan la muerte de forma muy diferente. Hay muchas personas que de forma natural son capaces de hacer frente al SARS-CoV-2 gracias a su sistema inmune. El problema del VIH es que el sistema inmunitario no es capaz por s&iacute; solo de hacerle frente. En ausencia de tratamiento puede llegar a causar la muerte, pero ese un proceso extremadamente lento que puede llevar a&ntilde;os. Con el nuevo coronavirus, en tan solo semanas una persona puede entrar en situaci&oacute;n cr&iacute;tica y en cuesti&oacute;n de d&iacute;as perder la vida&rdquo;, detalla. Adem&aacute;s, Julia del Amo, directora del Plan Nacional sobre el Sida, pone sobre la mesa una distinci&oacute;n &ldquo;importante en el patr&oacute;n de la mortalidad&rdquo;. Por una parte, &ldquo;el VIH afectaba a personas j&oacute;venes que mor&iacute;an tambi&eacute;n muy j&oacute;venes&rdquo; y, por otra parte, el SARS-CoV-2 tiene m&aacute;s incidencia &ldquo;en personas de edad m&aacute;s avanzada y es particularmente letal en las personas ancianas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Esto s&iacute; va conmigo, el VIH no</h3><p class="article-text">
        La frenada en seco de la econom&iacute;a que ha provocado el SARS-CoV-2 ha hecho que &ldquo;se le haya dado mucha m&aacute;s importancia que a la pandemia del sida&rdquo;, explica Gracia Trujillo, profesora de Sociolog&iacute;a en la Universidad Complutense de Madrid, que remarca que en aquella &eacute;poca se pensaba que &ldquo;el sida era una cosa de homosexuales, prostitutas y drogadictos; de los m&aacute;rgenes de la sociedad&rdquo;. Desde el inicio, el VIH y el sida quedaron vinculados a estos grupos de ciudadanos (los primeros nombres que recibi&oacute; fueron &ldquo;c&aacute;ncer gay&rdquo; y GRID, Gay-Related Inmune Deficiency) y tanto las informaciones en los medios de comunicaci&oacute;n como las declaraciones de las autoridades pol&iacute;ticas se encargaron de reforzar esta idea.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; explica Merc&egrave; Mero&ntilde;o, presidenta del Comit&egrave; Primer de Desembre que re&uacute;ne a una veintena de asociaciones que trabajan en el &aacute;mbito del VIH/sida en Catalu&ntilde;a, esta otra clave diferencial entre las dos pandemias: &ldquo;Con el VIH se identificaron grupos de riesgo y la gente no se sent&iacute;a aludida. Si no pertenec&iacute;as a ellos, aquello no iba contigo. Ahora s&iacute; se ha lanzado el mensaje de que esto le puede pasar a todo el mundo. Con el coronavirus se han definido desde el principio medidas como el uso de mascarillas y el lavado de manos las manos y, adem&aacute;s, se han identificado personas que pueden ser m&aacute;s vulnerables. Es decir, se ha realizado un esfuerzo muy grande en establecer unos par&aacute;metros que no se hizo con el VIH&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este se&ntilde;alamiento tambi&eacute;n influy&oacute; en la respuesta institucional a la hora de informar sobre la prevenci&oacute;n. &ldquo;Todo el despliegue informativo que hay sobre el coronavirus desde todos los departamentos sobre c&oacute;mo se transmite, qu&eacute; puedes hacer, que adem&aacute;s est&aacute; en todos los idiomas&hellip; no tiene nada que ver al que hubo cuando empez&oacute; el VIH/sida. Reaccionaron tarde. Nosotros [el activismo] hicimos el material informativo. Eso no se hizo desde los gobiernos, no estuvo orquestado y esto es un hecho caracterizador brutal&rdquo;, expone Mero&ntilde;o.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El coronavirus se vive en sociedad&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El cuarto factor diferencial entre cada pandemia radica en el estigma social que ha surgido en cada una de ellas. Trujillo explica que &ldquo;si pensamos en c&oacute;mo enferman ahora las personas con este virus y en lo que suced&iacute;a antes, las v&iacute;ctimas del sida eran verdaderos apestados. Esto parece que se nos ha olvidado y es importante recordarlo&rdquo;. La tambi&eacute;n activista feminista queer pone de ejemplo &ldquo;los aplausos que se les da a las personas que se curan y que vemos una y otra vez en los medios&rdquo;, un gesto inimaginable en los pacientes con sida de los 80 y los 90 que eran rechazados por sus familiares, hubo funerarias que no se hicieron cargo de algunos fallecidos e incluso hab&iacute;a hospitales que se negaron a atender a pacientes en fase terminal.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a tiene 59 a&ntilde;os, reside en Vilanova i la Geltr&uacute; (Barcelona) y vive con VIH desde 1987. Reconoce que el aislamiento y la cuarentena de este 2020 le suenan muy familiares, pero matiza que aquella cuarentena no era pasajera, sino que era &ldquo;casi de por vida&rdquo;: &ldquo;Cuando me enter&eacute; de que ten&iacute;a VIH, estaba embarazada. Los m&eacute;dicos me dec&iacute;an que ten&iacute;a que abortar, que no ten&iacute;a que tener ese hijo y que me iba a morir porque la gente no duraba. Entonces abort&eacute; con todo el dolor de mi coraz&oacute;n. Ten&iacute;a miedo a la muerte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La idea sobre el VIH y el sida que corr&iacute;a por aquel entonces &ndash;y que err&oacute;neamente a&uacute;n prevalece&ndash; es que, si lo tienes, es porque te lo has buscado y algo habr&aacute;s hecho. Es decir, la culpa ca&iacute;a en las v&iacute;ctimas, cuando nadie eleg&iacute;a &ndash;ni elige&ndash; vivir con un virus de por vida. &ldquo;Que el coronavirus se transmita por unas gotas que expulsan las personas contagiadas da otro cariz [a esta pandemia]&rdquo;, apunta Trujillo que remarca que hoy no se nos pasar&iacute;a por la cabeza responsabilizar o &ldquo;marcar&rdquo; a los pacientes de COVID-19. &ldquo;Se hu&iacute;a de las personas enfermas, algo que ahora nos parece impensable&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El estigma que viviste es comparable al que se pueda tener hoy por el SARS-CoV-2? &ldquo;No, no, no&rdquo;, responde Mar&iacute;a. &ldquo;Hoy no hay estigma. Yo lo viv&iacute; en soledad durante diez a&ntilde;os por temor al rechazo, a quedarte sin trabajo y quedarte sin amigos. El coronavirus se vive en sociedad. Si lo pasas eres hasta un h&eacute;roe y se habla de si tienes anticuerpos&rdquo;, explica. Ahora tiene dos hijos, un nieto, ha &ldquo;cumplido sus sue&ntilde;os&rdquo; y forma parte del grupo SuperVIHvents compuesto por personas que llevan m&aacute;s de 20 a&ntilde;os con el virus: &ldquo;El estigma no es solo no poder decirlo. Tambi&eacute;n es tener que ir a hacerte anal&iacute;ticas y ver c&oacute;mo lo explicas en el trabajo, tener que tomarte diecis&eacute;is pastillas al d&iacute;a, ver fotos de gente hecha polvo que daban terror&hellip; Esto aqu&iacute; no existe&rdquo;. La soci&oacute;loga comparte esta idea y afirma que &ldquo;la del sida fue una pandemia ocultada. Si t&uacute; y yo nos contagiamos del nuevo coronavirus no nos vamos a esconder. Vamos a ir y a pedir ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, Toni Poveda de CESIDA remarca que en la COVID-19 han aparecido &ldquo;casos de estigma y discriminaci&oacute;n asociados al miedo que empiezan a ser preocupantes, entre ellos al personal sanitario&rdquo;. Pero tambi&eacute;n a la comunidad asi&aacute;tica. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha culpado a China de la pandemia del SARS-CoV-2 y ha llegado a referirse a &eacute;l como &ldquo;virus chino&rdquo;. Como denuncia al racismo que estaban recibiendo, ciudadanos asi&aacute;ticos de todo el mundo lanzaron en febrero la campa&ntilde;a &ldquo;No soy un virus&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Vidas que valen menos</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La pandemia del nuevo coronavirus nos lo ha puesto delante: hay unas vidas que importan m&aacute;s que otras. Ahora hay unas vidas por las que lloramos y por las que estamos haciendo un duelo y un luto. Con el sida, hab&iacute;a vidas que no importaban&rdquo;, subraya Trujillo. El <em>New York Times</em> publicaba en su portada el 24 de mayo los 100.000 nombres de las muertes por el SARS-CoV-2. Cuando esa misma cifra de fallecidos se alcanz&oacute; por el sida en 1991, el <em>New York Times</em> no le dedic&oacute; la p&aacute;gina principal, sino que qued&oacute; relegada a la parte inferior de la p&aacute;gina 18.
    </p><p class="article-text">
        En la pandemia de la COVID-19 tambi&eacute;n hay vidas que importan menos. &ldquo;Son las de personas migrantes sin regularizar que est&aacute;n ahora mismo exponi&eacute;ndose al contagio yendo a trabajar en trasporte p&uacute;blico o trabajando en los campos. Tambi&eacute;n lo son las que estamos llamando trabajos esenciales como las cajeras, repartidores y el personal sanitario, que no cuentan con la protecci&oacute;n adecuada. El coronavirus tiene un sesgo de clase, de g&eacute;nero, de etnias, de situaci&oacute;n legal&rdquo;, anota.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado cuatro d&eacute;cadas entre una pandemia y la otra, &iquest;ha cambiado algo la forma de gestionar una pandemia? Para el jefe de Enfermedades Infecciosas del Ram&oacute;n y Cajal esa respuesta es negativa: &ldquo;Espero que los errores que hemos cometido y lo que hemos aprendido con esta pandemia nos sirvan de ayuda para controlar las pr&oacute;ximas, porque vendr&aacute;n&rdquo;. Izquierdo-Useros en cambio argumenta que medidas como el confinamiento ponen de manifiesto el compromiso de los gobiernos para salvar vidas.
    </p><p class="article-text">
        Del Amo, directora del Plan Nacional del Sida, insta a dar respuesta poniendo en el centro tanto la ciencia como la salud p&uacute;blica, mientras que, desde el activismo, Trujillo, Mero&ntilde;o y Poveda apuntan en la misma direcci&oacute;n: cuidar, atender y proteger a todo el mundo. &ldquo;Tenemos que sacar lecciones aprendidas del VIH. No puede ser que las poblaciones m&aacute;s vulnerables sean las m&aacute;s castigadas&rdquo;, incide el director de CESIDA antes de terminar: &ldquo;Esto es una cuesti&oacute;n de derechos humanos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/vih-covid-19-diferentes-gestionar-pandemia_1_6037400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Jun 2020 19:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[VIH y COVID-19: dos formas diferentes de vivir y gestionar una pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,VIH]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tocamientos, insultos y actitudes misóginas: en las fiestas LGTBI+ también hay machismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/tocamientos-insultos-actitudes-misoginas-lgtbi_1_1320957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eff9e64-f782-42dc-a337-9483986718e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tocamientos, insultos y actitudes misóginas: en las fiestas LGTBI+ también hay machismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Manoseos a mujeres por parte de hombres bajo la excusa de "soy gay" o frases despectivas como "cuánto chocho suelto" no son poco habituales en espacios LGTBI</p><p class="subtitle">"No entras a una fiesta LGTBI+ y el patriarcado no existe", pero quienes organizan estas fiestas piensan "que aquí nadie es machista" porque los asistentes "son todos gais", explica Alba Medrano, del colectivo La Sal</p><p class="subtitle">"Cuando lo dices, estás loca, te lo estás inventando o debías ir muy borracha y no te enteraste bien", cuenta la activista Elena Longares</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Una vez un chico me cogi&oacute; el cuerpo por detr&aacute;s y me toc&oacute; entera bailando. Mis amigos lo empujaron y le dijeron que eso no lo hiciera. La &uacute;ltima vez me enfad&eacute; mucho. Yo estaba bailando, hab&iacute;a un t&iacute;o bastante borracho y lleg&oacute; un momento en que me dio un azote en el culo. Entonces me gir&eacute; y le dije: '&iquest;qu&eacute; cojones acabas de hacer? &iquest;Te das cuenta de lo que has hecho?'. Al final por muy gay que seas no tienes derecho a pegarme en el culo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas dos situaciones las vivi&oacute; Carlota, una joven de 30 a&ntilde;os de Barcelona, mientras estaba en la fiesta <em>Churros con chocolate</em>. No sucede siempre y no les pasa a todas las mujeres que acuden a espacios de ocio LGTBI+, pero estos comportamientos, comentarios y actitudes machistas y mis&oacute;ginas existen. Manoseos por parte de hombres bajo la excusa de &ldquo;soy gay&rdquo; o frases despectivas como &ldquo;qu&eacute; asco, qu&eacute; olor a pescader&iacute;a&rdquo; son situaciones que tanto Carlota como Lluc, Alba, Elena y Berta han vivido y presenciado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No s&eacute; si lo considero agresi&oacute;n o violencia, pero a m&iacute; me genera violencia por todo lo que sufrimos las mujeres. Me da igual si eres hetero o gay, yo no quiero que me traten como si pudiesen hacer lo que quieran con mi cuerpo. No hace gracia que te den un azote como si yo fuera un decorado de la discoteca para su diversi&oacute;n. Supongo que para muchos hombres yo all&iacute; no pinto nada si no soy una de sus amigas que lo acompa&ntilde;an de fiesta&rdquo;, narra Carlota, que explica que esa segunda vez se march&oacute; a casa porque ya no estaba c&oacute;moda. &ldquo;Yo no s&eacute; cu&aacute;les son sus intenciones pero el cuerpo tiene memoria. Si a m&iacute; me tocan el culo en cualquier sitio eso me puede recordar a cada vez que me lo han tocado por la calle o a cada vez que me siento en el metro y un t&iacute;o me ha tocado las piernas&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Tanto Elena Longares, miembro del grupo LesBiCat, y Alba Medrano, del colectivo lesbofeminista no mixto La Sal, coinciden en considerar estas vivencias como &ldquo;violencia machista&rdquo;. &ldquo;El marco te&oacute;rico de violencia machista enmarca cualquier violencia motivada por una desigualdad de g&eacute;nero, por la cosificaci&oacute;n y por la visi&oacute;n de un g&eacute;nero como algo sumiso y objeto de cualquier actitud sin necesidad de consentimiento porque se entiende que el cuerpo de la mujer es p&uacute;blico. Nosotras conocemos desde intentos de violaci&oacute;n, acoso directo y tocamientos no consentidos a insultos muy habituales como 'cu&aacute;nto chocho suelto'. Muchas de nosotras hemos vivido casos en primera persona en sitios LGTBI+&rdquo;, cuenta Longares.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Pero c&oacute;mo voy a ser machista si soy gay&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos confundido espacio LGTBI+ con espacio seguro&rdquo;, apunta Lluc Franc&eacute;s, una joven alicantina de 24 a&ntilde;os que vive en la capital catalana. Franc&eacute;s recuerda una noche en la que estaba en Arena Madre &ndash;una famosa discoteca LGTBI+ de la ciudad&ndash; y que un chico se le acerc&oacute;. &ldquo;La primera cosa que me dijo fue 'hola, te he visto, me has parecido muy guapa y he pensado que te gustar&iacute;a acostarte conmigo'. Le dije que no estaba interesada, entonces empez&oacute; a insistirme y para justificarse dijo que era bisexual. Nadie deber&iacute;a tener el poder de acercarse, cosificarme y hablarme de esa forma. En un lugar seguro no suceden estas actitudes&rdquo;, remata.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es violencia patriarcal que est&aacute; sistematizada e invisibilizada. Por eso tampoco fui al personal de seguridad. Yo misma lo dej&eacute; pasar porque como no hab&iacute;a habido una agresi&oacute;n f&iacute;sica como tal, expl&iacute;cita y visible para el resto del mundo, no lo hice saber pero para m&iacute; fue una agresi&oacute;n porque me hizo sentir violentada e inc&oacute;moda&rdquo;, se&ntilde;ala. Como ella, Carlota tampoco lo denunci&oacute;: &ldquo;No le veo el sentido. Quiz&aacute; lo hubiesen echado pero en el momento en el que no hay un riesgo real, no s&eacute; si me tomar&iacute;an en serio. Entre que &eacute;l estaba borracho y que era gay, de alguna forma queda justificado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Medrano expone que en Arena &ldquo;dos chicos le tocaron el culo a una amiga&rdquo; y que terminaron en una discusi&oacute;n porque ellos se escudaban en que &ldquo;la hab&iacute;an dejado colarse&rdquo; y en que &ldquo;no pasaba nada&rdquo; porque no eran heterosexuales: &ldquo;Entiendo esa justificaci&oacute;n de 'soy gay, no soy una amenaza' pero yo no s&eacute; si eres gay y que no seas una amenaza no te da derecho a saltarte mis l&iacute;mites&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al final estos emplazamientos reproducen lo que hay fuera. Quiero decir que no entras a una fiesta LGTBI+ y el patriarcado no existe. Hay una ocupaci&oacute;n del espacio muy clara. En estas fiestas normalmente los hombres gais ocupan podios y el centro de la pista, mientras que las mujeres lesbianas estamos m&aacute;s en los m&aacute;rgenes. En general, son sitios s&uacute;per masculinizados&rdquo;, describe Medrano, que ha analizado en su trabajo de final de m&aacute;ster la masculinidad en los espacios no mixtos de Barcelona. &ldquo;No creo que [quienes organizan estas fiestas] se planteen la existencia de lesbianas en estos establecimientos. [Piensan que] aqu&iacute; nadie es machista y que c&oacute;mo va a haber machismo en nuestra fiesta si son todos gais, aqu&iacute; no hay peligro. Y no es verdad&rdquo;, puntualiza.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Esto aqu&iacute; no pasa&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Que seas gay no significa que seas feminista y que no puedas ejercer violencia machista, que es algo que est&aacute; muy asumido&rdquo;, repunta Longares. La activista catalana recalca que hay un &ldquo;imaginario&rdquo; que sostiene que esas actitudes machistas &ldquo;no pasan en estos lugares y cuando lo dices est&aacute;s loca, te lo est&aacute;s inventando o deb&iacute;as ir muy borracha y no te enteraste bien. Cuando les dices que est&aacute;n ejerciendo su privilegio sobre otros colectivos, hay cosas que empiezan a temblar y no se quieren escuchar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Berta Jim&eacute;nez, una de las tres <em>djs</em> que conforma el colectivo Sororitrap Sound Antisystem que realiza fiestas feministas, matiza que &ldquo;como todos los espacios, los espacios LGTBI+ no son seguros ni para mujeres ni para nadie, pero podemos poner de nuestra parte para hacerlos m&aacute;s seguros&rdquo;. Para Jim&eacute;nez, &ldquo;si algo te violenta hay que verbalizarlo y poner sobre la mesa esa gravedad&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Sarao-Drag-queer-racista-machista_0_931956981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esa es l&iacute;nea que siguen en Sarao Drag</a>, una &ldquo;fiesta de liberaci&oacute;n LGTBI+&rdquo;que se celebra en la Sala Apolo y que cuenta con un protocolo contra cualquier tipo de agresi&oacute;n que se lee al principio de la fiesta porque, como se&ntilde;ala Julia Yolanda, una de las organizadoras, &ldquo;lo queer no te quita ni lo machista ni lo racista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el departamento de marketing y comunicaci&oacute;n del Grupo Arena lamentan si alguna persona se ha sentido inc&oacute;moda y confirman que est&aacute;n adscritos al protocolo &ldquo;No callamos&rdquo; impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona y que se aplica en todas las salas. &ldquo;Tenemos tolerancia cero contra agresiones en cualquier discoteca del grupo. Hay carteles en la entrada, tenemos un compromiso con el colectivo LGTBI+. Si hay gente conflictiva se la echa pero, si no nos los dicen, nosotros no podemos actuar. Queremos que Arena sea un zona segura&rdquo;, aseveran. Ante los testimonios que denuncian haberse sentido &ldquo;violentadas&rdquo; en la sala responden: &ldquo;&iquest;En Arena Madre? Imposible. Es raro que en una discoteca gay haya acusaciones machistas porque no hay p&uacute;blico hetero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, desde la Sala Apolo tambi&eacute;n ratifican que est&aacute;n adheridos al &ldquo;No callamos&rdquo;, que se aplica en todas las &aacute;reas del recinto &ndash;<em>Churros con chocolate</em> incluida&ndash;, y que todo el personal est&aacute; formado para prevenir e intervenir porque &ldquo;est&aacute;n determinados a luchar contra la violencia sexual&rdquo;. Luis Alcal&aacute;, promotor de la fiesta, remarca que se ci&ntilde;en al protocolo y que &ldquo;nunca&rdquo; les &ldquo;ha ocurrido una experiencia as&iacute;&rdquo;. Sobre el relato de Carlota, cuenta que no ten&iacute;a constancia de estos hechos y puntualiza que cualquier persona que vaya a la barra tiene asegurada la activaci&oacute;n del &ldquo;No callamos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Entonces, &iquest;a d&oacute;nde vamos?</h3><p class="article-text">
        Al no sentir los lugares LGTBI+ libres de violencia, muchas mujeres deciden marcharse de all&iacute; para buscar y crear sus propios puntos de encuentro. &ldquo;Tendemos a buscar espacios que est&eacute;n altamente feminizados. Vamos a sitios definidos como LGTBI+ cuando somos j&oacute;venes y despu&eacute;s desaparecemos. Nos tendr&iacute;amos que preguntar por qu&eacute; desaparecemos. Seguramente porque hemos sufrido situaciones de violencia desagradable, como las que sufrimos en locales que no son espacialmente LGTBI+&rdquo;, explica Longares.
    </p><p class="article-text">
        Jim&eacute;nez tambi&eacute;n pone como condici&oacute;n indispensable para que un lugar sea seguro que haya &ldquo;conciencia feminista y transfeminista&rdquo;: &ldquo;Los espacios no mixtos en los que he pinchado y en los que me muevo est&aacute;n nombrados por mujeres, bolleras y trans y tambi&eacute;n transmarikabollos&rdquo;. Adem&aacute;s, a&ntilde;ade que para que sea seguro, &ldquo;el ocio debe generarse fuera del capitalismo&rdquo;. &ldquo;Las empresas quieren ganar dinero y esto implica generar un consumo desde lo gay, lo lesbiano o lo bi y que la gente se deje pasta. Esto no es activismo. Al final es el idioma del <em>pinkwashing</em>. El ocio puede hacerse en fiestas y zonas alternativas y que el dinero vaya a un colectivo para generar tejidos disidentes&rdquo;, incide la dj.
    </p><p class="article-text">
        Franc&eacute;s apunta que opta por acudir a &ldquo;sitios m&aacute;s disidentes, que est&aacute;n posicionados pol&iacute;ticamente como espacios no mixtos, fiestas autogestionadas, colectivos okupas o fiestas de barrio que, aunque no sean LGTBI+, hay m&aacute;s presencia feminista con protocolos y puntos lila&rdquo;. En esto tambi&eacute;n est&aacute; de acuerdo Medrano que sostiene que la clave para encontrar emplazamientos libres de violencia para mujeres LBTI+ &ldquo;no es tanto si es no mixto, sino la politizaci&oacute;n&rdquo; y cita fiestas como las que se realizan en Can Batll&oacute;, las de la Escola Bollera y las del Centro Social Okupado (CSO) La Vaina.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;c&oacute;mo acabar con las actitudes machistas dentro de espacios LGTBI+? &ldquo;Me est&aacute;s preguntando c&oacute;mo acabar con el patriarcado&rdquo;, responde la activista de La Sal. Tanto ella como Franc&eacute;s, Jim&eacute;nez y Longares consideran que, aparte de haber una deconstrucci&oacute;n a nivel personal, estos lugares deben contar con puntos de atenci&oacute;n a las mujeres y protocolos contra cualquier agresi&oacute;n. Sin embargo, la soluci&oacute;n final tiene una ra&iacute;z estructural, concluye Longares: &ldquo;Para terminar con todas las violencias machistas hay que acabar con el sistema patriarcal, lo que har&iacute;a adem&aacute;s que terminaran todas las violencias LGTBIf&oacute;bicas. Dentro de la comunidad LGTBI+ siempre ha faltado una revisi&oacute;n feminista y una responsabilidad a la hora de reconocer privilegios para poder trabajar el g&eacute;nero, el racismo, la diversidad funcional&hellip; Esto est&aacute; poco o nada reflexionado dentro del colectivo. Tocar privilegios siempre es complicado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/tocamientos-insultos-actitudes-misoginas-lgtbi_1_1320957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Oct 2019 19:31:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tocamientos, insultos y actitudes misóginas: en las fiestas LGTBI+ también hay machismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Machismo,Discotecas,Fiestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Sarao Drag', un concurso inspirado en 'RuPaul' como excusa para crear un espacio de libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/sarao-drag-queer-racista-machista_1_1396566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c6b53ff-6bf5-4516-943d-06e69fe5aff5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Sarao Drag&#039;, un concurso inspirado en &#039;RuPaul&#039; como excusa para crear un espacio de libertad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El certamen, que recuerda al famoso reality de televisión</p><p class="subtitle">RuPaul: Drag Race</p><p class="subtitle">, celebra en Barcelona su séptima edición con la diversidad como principal seña de identidad</p><p class="subtitle">A diferencia del programa, participan mujeres y cuenta con un protocolo de obligado cumplimiento contra discriminaciones: "Lo queer no te quita ni lo racista ni lo machista", explica Julia Yolanda, parte del colectivo organizador Futuroa</p><p class="subtitle">"Cuando acabó, la gente se acercó a decirnos 'esta es la vez en la que más libre y cómodo me he sentido'. No es solo una fiesta LGTBIQ+, sino de liberación personal", señala Estel Díaz</p></div><p class="article-text">
        A un lado una pancarta que proclama &ldquo;Chenoa es g&eacute;nero neutro&rdquo; y al otro, un juego de palabras que anuncia &ldquo;Maxi rulos <em>go home</em>&rdquo;. En la pista de baile, el p&uacute;blico se mueve cubierto de purpurina, pelucas cardadas, manicuras tan afiladas como la de Rosal&iacute;a, bigotes y vello postizo en el pecho. Se atisba un elfo, una monja con un arn&eacute;s debajo del h&aacute;bito y hasta un alien. Arriba, sobre el escenario, se encuentra Licorka Fey que, con cigarrillos a modo de u&ntilde;as y su singular humor &aacute;cido y deslenguado, da la bienvenida a &ldquo;todoas&rdquo; a Sarao Drag: un certamen de&nbsp;<em>drags&nbsp;</em>que revisa el g&eacute;nero y sus restricciones y celebra lo <em>queer,&nbsp;</em>t&eacute;rmino anglosaj&oacute;n que significa 'raro' o 'desviado' y se utiliza para denominar pr&aacute;cticas, identidades y expresiones contrarias a la norma.
    </p><p class="article-text">
        El club Apolo de Barcelona es la sede de esta fiesta que arranc&oacute; en marzo de 2018 en su sala m&aacute;s peque&ntilde;a, La 3. Casi dos a&ntilde;os despu&eacute;s, la acogida popular que ha cosechado es tan inmensa que ahora tomar&aacute; la sala principal. &ldquo;El concurso es la excusa que nos sirve para crear un espacio de libertad y de seguridad para todo el espectro <em>queer </em>de la ciudad&rdquo;, explica Alvie, cuyo alter ego es Licorka Fey. Julia Yolanda (Luna Le&oacute;n como <em>drag</em>) apunta: &ldquo;Es una celebraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n un lugar de lucha, de reivindicaci&oacute;n y de sentirse en comunidad&rdquo;. Tanto Alvie como Yolanda forman parte de Futuroa, el colectivo <em>queer </em>art&iacute;stico que organiza este evento, que el pr&oacute;ximo 14 de septiembre celebra su s&eacute;ptima edici&oacute;n.
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                </figure><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de RuPaul</h2><p class="article-text">
        Entrar por las puertas del 'Sarao' supone sumergirse en el mundo de las <em>balls</em> del <em>underground neoyorkino</em>, que tan bien retratan la serie <em>Pose </em>y el multipremiado documental<em> Paris is burning</em>. Sin embargo, recuerda sobre todo al famoso <em>reality </em>de televisi&oacute;n <em>RuPaul: Drag Race</em>, en el que varias <em>drags</em> compiten en pruebas y <em>performances </em>por ganar el concurso y llevarse el t&iacute;tulo de la pr&oacute;xima Drag Superstar de Estados Unidos. &ldquo;A ver, no podemos mentir en que 'RuPaul' nos ha inspirado porque nos viciamos hace un par de a&ntilde;os a ver todas las temporadas. El formato estaba ah&iacute;&rdquo;, confirma Alvie entre risas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, fueron conscientes de sus &ldquo;carencias&rdquo; para levantar su propio certamen y darle cabida a cuerpos no normativos y a <em>drag kings</em> (mujeres que hacen <em>drag</em>), algo que el programa incluye en contadas ocasiones. &ldquo;Si ves RuPaul quiz&aacute; nunca te apuntar&iacute;as porque hay una exigencia por cumplir ciertos c&aacute;nones. Hicimos la fiesta porque quer&iacute;amos decirle a cierto p&uacute;blico que no pasaba nada si esta maravilla de <em>drag </em>tiene pelo donde quiera tenerlo o si es una mujer&rdquo;, revela Alvie.
    </p><p class="article-text">
        Como a&ntilde;ade Yolanda, muchas no se sent&iacute;an &ldquo;representadas&rdquo; por RuPau y quer&iacute;an alejarse del binarismo <em>drag queen</em> y <em>drag king</em>. &ldquo;Eso no nos interesa. Cualquiera que performe el g&eacute;nero [cambiar, experimentar] a su manera puede subirse al escenario, como Elit&eacute; Crep&eacute; Gymnova, que est&aacute; inspirada en una gimnasta rusa que lleva crepes en el pelo y que es muy inclasificable. No quer&iacute;amos de ninguna manera que fuese un show del Gayxample&rdquo;, nombre con el que se conoce popularmente al barrio gay de Barcelona. Entre los y las casi cuarenta artistas que han concursado tambi&eacute;n han dejado su huella Marina, Madame Hiroshima, Las Vichys, Shirley Diamante y Paprika Dramasiado.
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                </figure><h2 class="article-text">Un sarao, pero tambi&eacute;n un hogar</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Tras terminar el primer 'Sarao', se acerc&oacute; gente con los ojos desorbitados a decirnos 'es esta fiesta, esta es la vez en la que m&aacute;s libre y c&oacute;modo o c&oacute;moda me he sentido'&rdquo;, recuerda Alvie con emoci&oacute;n. Y es verdad, 'Sarao Drag' ha creado un hogar seguro para todos los asistentes. A ello contribuye el protocolo de obligado cumplimiento que a modo de ritual se lee nada m&aacute;s empezar, con la m&uacute;sica apagada y al que cada vez le han ido sumando m&aacute;s palabras por necesidad: &ldquo;En este espacio no se aceptan comentarios machistas, hom&oacute;fobos, lesb&oacute;fobos, tr&aacute;nsfobos, plum&oacute;fobos, b&iacute;fobos, disc&aacute;fobos, gord&oacute;fobos, put&oacute;fobos, racistas, clasistas, edadistas, mis&oacute;ginos, ni ning&uacute;n tipo de agresi&oacute;n dirigida a cualquier colectivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos ataques es algo que todes* en mayor o menor grado hemos sufrido [en lugares de ocio]. Hacemos hincapi&eacute; en ello porque el p&uacute;blico [que pueda venir] es el m&aacute;s susceptible de pensar que no lo est&aacute; haciendo y es algo que sabemos que ha sucedido&rdquo;, cuenta Alvie. Julia Yolanda va directa al grano: &ldquo;Lo <em>queer </em>no te quita ni lo racista, ni lo clasista, ni lo machista. Crees que todo vale por estar en una celebraci&oacute;n y porque todes somos <em>queer </em>y no pasa nada, pero s&iacute; que pasa. Faltan m&aacute;s protocolos de agresi&oacute;n y tenerlos guardados a fuego como usuaria y como sala organizadora. En reuniones hemos hablado de los sitios donde nos han tratado mal con actitudes hom&oacute;fobas o sexistas. Siempre discut&iacute;amos sobre c&oacute;mo pod&iacute;amos hacer que esta situaci&oacute;n cambiase y al final ha sido haciendo nuestra propia fiesta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; tiene que ver el Gayxample con el 'Sarao'? Se hace un silencio. &ldquo;&iquest;Nada?&rdquo;, responde Alvie susurrando para acto seguido matizar: &ldquo;Decir que no tiene nada que ver es <em>esnob</em>. Hay muchas <em>drags </em>que han vivido toda su vida en el Gayxample, que incluso tienen shows mensuales y que vienen, participan, caben en el 'Sarao' y coinciden con el conjunto de artistas&rdquo;. &ldquo;Claro&rdquo;, interviene Yolanda, que remarca que &ldquo;cuando vas, te lo pasas bien pero como comunidad necesitamos mil espacios&rdquo;. Estel D&iacute;az, que tambi&eacute;n forma parte del colectivo, se une a la conversaci&oacute;n y remata: &ldquo;Viene gente que no acudir&iacute;a al Gayxample. Hay p&uacute;blico distinto. No es solo una fiesta LGTBIQ+ sino de liberaci&oacute;n personal. Se ha convertido en eso&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;No es un pasatiempo ni una afici&oacute;n&rdquo;</h2><p class="article-text">
        'Sarao Drag' tambi&eacute;n funciona como una plataforma que otorga visibilidad a artistas locales &ndash;reci&eacute;n iniciadas o con m&aacute;s trayectoria&ndash; a trav&eacute;s de la que se les pueden abrir puertas laborales. Es el caso de Queer That, que se define como una <em>boy band</em> hetero gay inspirada en los a&ntilde;os 80 formada por cinco <em>drag kings</em> de entre 22 y 26 a&ntilde;os que se llevaron el primer premio a casa. A ra&iacute;z de su victoria, han empezado a actuar en m&aacute;s lugares, les siguen lloviendo ofertas, dar&aacute;n un taller para aprender a &ldquo;montarte&rdquo; como <em>drag </em>y han protagonizado sesiones de fotos. Seg&uacute;n explica Ken Pollet (Elena), &ldquo;sin este espacio nunca hubiera salido a hacer <em>drag</em>. Nos ha visto nacer y crecer. Futuroa son como nuestras madres. Han permitido que a mucha gente de esta ciudad les salgan las alas con las que ahora vuelan&rdquo;.
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        El grupo se form&oacute; para participar en el certamen movido por un &ldquo;impulso personal&rdquo; y lo que recogi&oacute; fue una sensaci&oacute;n de &ldquo;liberaci&oacute;n tremenda&rdquo;. &ldquo;Venimos de que nos llamen &lsquo;marimachos&rsquo;. En toda nuestra infancia ha habido una especie de rechazo hacia esa parte que ten&iacute;amos y performar ha sido como reconciliarse con ella&rdquo;, relata Romeo Roneo (Camille). &ldquo;Tambi&eacute;n supone romper los estereotipos en los que la gente te encasilla y encontrar personas que son como t&uacute;. En el 'Sarao' no tienes que presentarte de ninguna forma para cumplir una expectativa&rdquo;, subraya Pollet, que anota que uno de los motivos que les anim&oacute; a hacerlo era la &ldquo;falta de visibilidad de referentes <em>drag kings</em>&rdquo; y la necesidad de &ldquo;hablar de ellos en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Personaje Personaje (Juan Diego) lleva tiempo trabajando como <em>drag</em> y ya se conoce todo lo que sucede entre bambalinas: &ldquo;No s&eacute; si me dar&aacute; m&aacute;s oportunidades laborales porque el tema del trabajo en el transformismo o en el mundo del espect&aacute;culo siempre es delicado. No est&aacute; pagado muchas veces o est&aacute; mal pagado. El medio a&uacute;n no es permeable a nosotras como profesionales. Lo que yo hago no es un pasatiempo ni una afici&oacute;n, no es esa figura del capitalismo&rdquo;. A pesar de ello, coincide con la <em>boy band</em> en que participar le ha permitido ponerse en contacto con similares con quien comparte &ldquo;posiciones pol&iacute;ticas, est&eacute;ticas y afectos&rdquo;. &ldquo;Participar me ha servido para tener una presencia m&aacute;s visible en la comunidad de la que me siento parte y que estoy construyendo a mi alrededor&rdquo;, concluye.
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        De procedencia ecuatoriana, se present&oacute; al concurso con <em>La gran tirana</em>, una tema de la artista cubana La Lupe, porque considera &ldquo;importante renunciar a la excesiva preferencia de las voces anglosajonas en la cultura <em>drag</em>&rdquo;. Del mismo modo, tambi&eacute;n valora como algo esencial que los sitios de ocio &ldquo;hagan expl&iacute;citas sus posiciones ideol&oacute;gicas y sus principios&rdquo;: &ldquo;Esta es una fiesta inclusiva que parte de ideas que hablan sobre la &eacute;tica del consentimiento, la diversidad y el encuentro. Funciona para bajar un poco las defensas, pero no hay que bajarlas del todo porque queda mucho por hacer fuera de los lugares seguros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        'Sarao Drag' est&aacute; en pleno apogeo. Su siguiente paso ser&aacute; subirse a un autob&uacute;s y salir de gira por la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola. De hecho, ya han comenzado: hace unas semanas inauguraron la primera edici&oacute;n en M&aacute;laga y avisan que tienen m&aacute;s localidades marcadas en el mapa. &ldquo;Queremos ir a conocer y a hacer intercambio, no a que nos conozcan ni a profetizar&rdquo;, expresa D&iacute;az. &ldquo;Otra fantas&iacute;a es hacer un 'Sarao Kids' (Infantil) a modo de taller y despu&eacute;s ya vendr&aacute; el<em> reality show</em>&rdquo;, suelta Alvie entre carcajadas. No es una locura: un RuPaul a la espa&ntilde;ola pero con <em>drag kings</em>, <em>queer</em>, no normativo y diverso suena a sue&ntilde;o de muchas y muchos. O como dir&iacute;an en 'Sarao', al sue&ntilde;o de &ldquo;todoas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Se ha decidido mantener el uso de la 'e' como g&eacute;nero neutro en la palabra todes porque es el lenguaje que usan los testimonios.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/sarao-drag-queer-racista-machista_1_1396566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Aug 2019 19:44:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Sarao Drag', un concurso inspirado en 'RuPaul' como excusa para crear un espacio de libertad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[LGTBI,Drag Queen,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Euphoria', retrato "visceral y honesto" sobre los adolescentes de hoy]]></title>
      <link><![CDATA[http://vertele.eldiario.es/noticias/euphoria-zendaya-hbo-serie-adolescentes_0_2143585628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>Euphoria</em> es una serie violenta y dura de ver que indaga en los problemas y en los retos de los j&oacute;venes nacidos a finales de los 90 y a principios de los 2000.
    </p><p class="article-text">
        La producci&oacute;n de HBO es un reflejo de c&oacute;mo se gestan y se articulan las violencias machistas en la adolescencia a trav&eacute;s de las relaciones familiares, la pareja, el grupo de amigos y los compa&ntilde;eros de clase.
    </p><p class="article-text">
        Pone el foco en c&oacute;mo es ser una adolescente trans: aceptaci&oacute;n en las aulas, fetichizaci&oacute;n en el sexo y agresiones por ser mujer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://vertele.eldiario.es/noticias/euphoria-zendaya-hbo-serie-adolescentes_0_2143585628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2019 12:51:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA['Euphoria', retrato "visceral y honesto" sobre los adolescentes de hoy]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre Stonewall y Las Ramblas, un viaje en imágenes por las primeras revueltas LGTBI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/historicas-cabecera-abrir-camino-arcoiris_1_1454315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8eb3ec56-8837-4ca3-9b56-c4b5aa167767_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre Stonewall y Las Ramblas, un viaje en imágenes por las primeras revueltas LGTBI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Centro LGTBI de Barcelona reúne en una muestra dos hechos históricos que han marcado la lucha del colectivo: las revueltas de Stonewall y la marcha de Barcelona</p><p class="subtitle">Hasta el 31 de octubre se puede ver esta exposición gratuita que cuenta en exclusiva con fotografías del archivo del LGBT Community Center de Nueva York</p><p class="subtitle">En la muestra se pueden ver caras conocidas de activistas como Marsha P. Johnson, Sylvia Rivera, Kate Millet y la española Gretel Ammann</p></div><p class="article-text">
        Una parte del legado que ha dejado la revuelta de Stonewall cuelga en forma de instant&aacute;neas en blanco y negro de las paredes del Centro LGTBI de Barcelona. La exposici&oacute;n &ldquo;Barcelona &ndash; Stonewall: un viaje de ida y vuelta a las primeras manifestaciones LGTBI&rdquo;&nbsp;re&uacute;ne 34 fotograf&iacute;as hist&oacute;ricas, muchas de ellas cedidas en exclusiva por el Centro LGTBI de Nueva York y entre las que se encuentran rostros tan importantes para esta lucha como los de Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera.
    </p><p class="article-text">
        Con motivo del 50 aniversario de Stonewall, el Centro LGTBI de Barcelona repasa en esta selecci&oacute;n c&oacute;mo los hechos que ocurrieron en el club neoyorkino en 1969 no iniciaron solamente lo que ahora conocemos como la marcha anual del Orgullo LGTBI, sino tambi&eacute;n el impacto que tuvieron en otras luchas a favor de los derechos humanos. Ese recorrido culmina con la manifestaci&oacute;n de Las Ramblas de Barcelona en junio de 1977,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/homosexualidad-salio-clandestinidad-calles-Barcelona_0_657585022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conocida como la primera concentraci&oacute;n a favor de la liberaci&oacute;n homosexual en Espa&ntilde;a.</a>
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        La muestra, que se puede ver gratis hasta el 31 de octubre, cuenta con im&aacute;genes del Arxiu Fotogr&agrave;fic de Barcelona, de la colecci&oacute;n de la fot&oacute;grafa Isabel Steva &ldquo;Colita&rdquo; y de los fondos del LGBT Community Center de Nueva York. &ldquo;Stonewall y Las Ramblas significaron la p&eacute;rdida del miedo a trav&eacute;s de una respuesta colectiva&rdquo;, explica el activista Pol Galofre, encargado de coordinar el trabajo con el centro estadounidense, que remarca que &ldquo;las similitudes entre ambos hechos&rdquo; radican en que una vez que las personas LGTBI &ldquo;salen a la calle, ya no hay vuelta atr&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hartos de las continuas redadas, la madrugada del 28 de junio de 1969 los clientes del bar Stonewall de Nueva York &ndash;hombres gais, mujeres lesbianas y personas trans de clase obrera en su mayor&iacute;a&ndash; dieron un golpe en la mesa para enfrentarse a los cuerpos policiales. &ldquo;Hasta este momento, el movimiento hab&iacute;a estado escondido en los bares. De repente, salen a la luz y pasan el d&iacute;a en Central Park bes&aacute;ndose&rdquo;, cuenta Galofre.
    </p><h3 class="article-text">De la clandestinidad a la lucha en la calle</h3><p class="article-text">
        La primera parte de la exposici&oacute;n revela justamente este despertar a trav&eacute;s de im&aacute;genes de las dos manifestaciones conmemorativas de Stonewall, celebradas en junio de 1970 y 1971, que reunieron a m&aacute;s de 2.000 personas y que capt&oacute; con su lente el fot&oacute;grafo Leonard Fink. &ldquo;Se llamaron Chistopher Street Gay Liberation Day [ubicaci&oacute;n del famoso club] porque quer&iacute;an alejarse del nombre de Stonewall. Los bares estaban controlados por la mafia y quer&iacute;an centrarse en la calle porque ah&iacute; es donde empez&oacute; el levantamiento&rdquo;, relata el activista.
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        As&iacute;, se pueden ver fotograf&iacute;as en las que aparece el grupo Gay Activists Alliance &ndash;que fueron los primeros que utilizaron la letra griega lambda como s&iacute;mbolo de lucha del colectivo&ndash; y pancartas como &ldquo;lesbianas unidas&rdquo;, &ldquo;gay es bueno&rdquo; y &ldquo;Street Transvestite Action Revolutionaries (S.T.A.R.)&rdquo;, que evidencian que ya no hab&iacute;a ning&uacute;n pudor ni temor a significarse.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el movimiento por la liberaci&oacute;n homosexual no se qued&oacute; encerrado en una calle y en un solo d&iacute;a del a&ntilde;o, sino que sali&oacute; a la conquista de otros espacios y uni&oacute; sus fuerzas a otras reivindicaciones. Entre ellas, a una protesta frente al Hospital Bellevue, donde se hac&iacute;an &ldquo;terapias reparativas&rdquo; seg&uacute;n apunta Galofre, otra contra el pol&iacute;tico local Thomas J. Cuite y otra contra el Consejo de Educaci&oacute;n de Nueva York. Una de las m&aacute;s importantes fue la que hicieron en Albany, capital del Estado de Nueva York, en marzo de 1971 en la que congregaron a 3.000 personas.
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        En una de las fotograf&iacute;as pertenecientes a esta manifestaci&oacute;n se encuentra Kate Millet, una de las escritoras y pensadoras clave de la segunda ola del feminismo y abiertamente bisexual. Sin embargo, no es la &uacute;nica figura conocida que hace acto de presencia en la exposici&oacute;n. Tambi&eacute;n se puede contemplar a Marsha P. Johnson sosteniendo una pancarta de su organizaci&oacute;n S.T.A.R. y a Sylvia Rivera en una protesta. Ellas, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/origen-Orgullo-LGTBI-racializada-trabajadora_0_788471834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos mujeres trans, trabajadoras sexuales y pertenecientes a la comunidad afroamericana y latina</a>, han pasado a la historia como las dos personas m&aacute;s importantes de Stonewall. Otras caras de activistas relevantes del movimiento que se dejan ver son Vito Russo, miembro de Gay Activist Alliance y confundador de GLAAD, y Gretel Ammann, fil&oacute;sofa y ensayista lesbiana espa&ntilde;ola, que representa con sus manos el s&iacute;mbolo del tri&aacute;ngulo feminista durante la manifestaci&oacute;n en Las Ramblas de 1977.
    </p><h3 class="article-text">La impronta de Stonewall lleg&oacute; a Barcelona</h3><p class="article-text">
        Esta pionera marcha en Espa&ntilde;a es la encargada de cerrar la exposici&oacute;n. &ldquo;Stonewall supuso un cambio radical en la manera de entender el activismo LGTBI&rdquo;, subraya Galofre, y eso tambi&eacute;n se vio en aquel d&iacute;a de verano en la Barcelona posfranquista de hace ya 42 a&ntilde;os. En ese primer Orgullo espa&ntilde;ol, entre 4.000. y 6.000 personas se concentraron para protestar contra la ley franquista de Peligrosidad Social que segu&iacute;a persiguiendo a personas homosexuales y trans.
    </p><p class="article-text">
        Una de las fotograf&iacute;as m&aacute;s recordadas de ese d&iacute;a es la que hizo la fot&oacute;grafa &ldquo;Colita&rdquo;, que logr&oacute; captar para la posteridad a las mujeres trans que encabezaron la marcha. La muestra del Centro LGTBI de Barcelona presenta una perspectiva nueva de esta ic&oacute;nica imagen, firmada tambi&eacute;n por &ldquo;Colita&rdquo;, y recoge una instant&aacute;nea del fotoperiodista P&eacute;rez de Rozas donde aparecen las mismas protagonistas pero celebrando y aplaudiendo desde otro punto de Las Ramblas.
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        La exposici&oacute;n forma parte de un completo programa de actividades gratuitas que el Centro LGTBI de Barcelona ha preparado para conmemorar las cinco d&eacute;cadas de Stonewall. Entre julio y octubre se proyectar&aacute;n pel&iacute;culas que reflexionan sobre el surgimiento del movimiento LGTBI contempor&aacute;neo con t&iacute;tulos como Pride (Matthew Warchus, 2014), Queerama (Daisy Asquith, 2017) y el documental I hate New York (2018), del cineasta espa&ntilde;ol Gustavo S&aacute;nchez. Adem&aacute;s, el escritor Sebasti&agrave; Portell dirigir&aacute; un club de lectura donde analizar&aacute; textos como Teor&iacute;a King Kong de Virginie Despentes y el historiador Leopold Esta&eacute; realizar&aacute; rutas tem&aacute;ticas por Barcelona para ense&ntilde;ar la huella que ha dejado en la ciudad la lucha LGTBI.
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      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/historicas-cabecera-abrir-camino-arcoiris_1_1454315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jul 2019 19:26:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre Stonewall y Las Ramblas, un viaje en imágenes por las primeras revueltas LGTBI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Barcelona,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tener 'passing': cuando no parecer trans te facilita la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/tener-passing-parecer-trans-facilita_1_1485435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffdbc714-5e85-4672-b1bb-1d3bd323743f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tener &#039;passing&#039;: cuando no parecer trans te facilita la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El término</p><p class="subtitle">passing</p><p class="subtitle">hace referencia a cuando una persona es trans, pero no se le nota, cuando nadie se plantea que quien tiene delante ha hecho una transición</p><p class="subtitle">"Es una estrategia de supervivencia en una sociedad tránsfoba. Tiene sentido que la gente quiera pasar desapercibida porque ser visible es hostil", dice el sociólogo y activista trans Miquel Missé</p><p class="subtitle">"Por un lado, es algo que deseamos porque te normaliza. Piensas 'como ya no parezco trans, no me insultarán'. Por otro lado, tiene una parte oscura que es el esfuerzo, como cirugías, tratamientos de belleza, hormonas… y eso a veces nos provoca sufrimiento", dice Sofia Bengoetxea, de Generem</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hay compa&ntilde;eras que al presentarse como personas trans les dicen 'no lo pareces' con una sonrisa que significa 'bien hecho, buen trabajo'. En ese sentido, implica un premio pero porque la normalizaci&oacute;n siempre se premia y la disidencia se castiga&rdquo;. La activista y escritora Alana Portero est&aacute; hablando del <em>passing</em>, un t&eacute;rmino que se utiliza para referirse a cuando no se nota que una persona es trans, es decir, cuando alguien no se plantea que la persona que tiene delante ha hecho una transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo y tambi&eacute;n activista Miquel Miss&eacute;, &ldquo;el <em>passing</em> es una estrategia de supervivencia en una sociedad que es tr&aacute;nsfoba. Por eso tiene mucho sentido que la gente quiera pasar desapercibida, porque ser visiblemente trans es hostil&rdquo;. Seg&uacute;n explica, &ldquo;en una sociedad muy r&iacute;gida y muy binaria, el <em>passing</em> es la clave para tener &eacute;xito social, encontrar trabajo, pareja y para no ser agredidos en espacios p&uacute;blicos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este posible horizonte de violencias, el <em>passing</em> funciona como una &ldquo;adecuaci&oacute;n al canon de g&eacute;nero capitalista, imperialista, colonial, blanco y eurocentrista&rdquo; que impera en nuestra sociedad &ldquo;para evitar fricciones en tu vida diaria&rdquo;, cuenta Portero. La poeta matiza que &ldquo;en el fondo es como una renuncia est&eacute;tica a tu propia identidad como persona trans&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sofia Bengoetxea trabaja en Generem, asociaci&oacute;n de personas trans de Barcelona, y apunta que el <em>passing</em>&nbsp; &ldquo;es casi una exigencia. Tienes que ser 'pasable' y cuando lo consigues es una victoria&rdquo;. Tal y como expone, que no se note que seas trans tiene una doble vertiente: &ldquo;Por un lado, es algo que deseamos porque te convierte en invisible, te normaliza y te proporciona confort. Piensas que 'como ya no parezco trans, no me insultar&aacute;n'. Hace que nadie se gire por la calle a mirarte y te aleja del miedo. Por otro lado, tiene una parte oscura que es el esfuerzo que hay que hacer, como cirug&iacute;as, tratamientos de belleza, hormonas&hellip; y eso a veces nos provoca sufrimiento&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La dificultad de conseguir un empleo</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Cuanto te presentas con una expresi&oacute;n de g&eacute;nero que no corresponde al cuerpo que la gente ve, est&aacute;s desafiando un mont&oacute;n de cosas. Al principio de mi transici&oacute;n, en una entrevista de trabajo para estar de cara al p&uacute;blico me dijeron que no pod&iacute;an tener una persona como yo. El no tener <em>passing</em> provoca un detenimiento de las cosas a tu alrededor, una hipervigilancia tremenda&rdquo;, incide Portero.
    </p><p class="article-text">
        En esto tambi&eacute;n coincide la periodista y escritora <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/entrevista-valeria-vegas_0_913409164.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Valeria Vegas</a>, que acaba de publicar el libro Vestidas de azul (Dos Bigotes), un an&aacute;lisis sobre c&oacute;mo la sociedad y el cine ve&iacute;a a la mujer transexual durante la Transici&oacute;n. &iquest;Est&aacute; mejor aceptada una mujer trans que no parece que lo sea? &ldquo;Totalmente. Esa es la trampa del <em>passing</em>, que tiene ese punto de 'te acepto pero porque cumples ciertos requisitos'. Para una mujer trans el <em>passing</em> es imprescindible. Te va a facilitar la vida much&iacute;simo. Ser visiblemente trans es menos condenable que hace 30 a&ntilde;os pero sigue siendo una condena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;alan ambas escritoras, el hecho de que se note que eres trans complica el acceso al mercado laboral. As&iacute; lo confirma Man&eacute; Fern&aacute;ndez, vicepresidente de la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB): &ldquo;Conocemos muchos casos de personas que han sido discriminadas en una primera entrevista para poder conseguir un puesto de trabajo por como han le&iacute;do su identidad&rdquo;. Fern&aacute;ndez remarca que est&aacute; situaci&oacute;n de rechazo afecta sobre todo a las mujeres trans: &ldquo;Si creen o est&aacute;n seguros de que est&aacute;n ante una mujer trans, la segunda entrevista no la vas a tener. Por eso es necesaria una Ley LGTBI estatal para condenar estas situaciones y educar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A falta de datos oficiales del INE, la tasa de desempleo en las personas trans se sit&uacute;a en el 85%, seg&uacute;n datos de la FELGTB de principios de 2019. La cifra es notablemente m&aacute;s alta que la que aport&oacute; un informe de la Universidad de M&aacute;laga de 2012, que se&ntilde;al&oacute; que el paro en las personas trans era del 37%. Como contrapunto positivo, Bengoetxea revela que est&aacute;n detectando que las personas que inician un proceso de transici&oacute;n teniendo ya un contrato de trabajo &ldquo;conservan el empleo, porque de entrada nadie te despedir&iacute;a por razones de g&eacute;nero&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La medicina tiene mucho que decir</h3><p class="article-text">
        Tal y como apunta Portero, el propio sistema pone a disposici&oacute;n &ldquo;todos sus dispositivos m&eacute;dicos, cl&iacute;nicos y est&eacute;ticos para alcanzar ese estado de desaparici&oacute;n y de poder mezclarte con el mundo sin que nadie te se&ntilde;ale como trans&rdquo;. En su libro <em>A la conquista del cuerpo equivocado</em> (Egales), <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/problema-discurso-hegemonico-diciendo-biologico_0_856015014.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miss&eacute; pone de manifiesto c&oacute;mo la sociedad es part&iacute;cipe de ese discurso</a>: &ldquo;Las cirug&iacute;as de las personas trans se reivindican, se celebran y se aplauden. La gente que quiere ser amable entiende que para apoyarte tiene que mostrarse favorable a que te operes, cuanto antes mejor, ad&oacute;nde hay que ir&hellip;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido no es de extra&ntilde;ar que, en palabras de Bengoetxea, los y las usuarias de Generem muestren preocupaci&oacute;n respecto a tener un buen <em>passing</em>: &ldquo;Las preguntas sobre d&oacute;nde puedo ir a depilarme, d&oacute;nde puedo encontrar cirug&iacute;a pl&aacute;stica, si es mejor operarse en Espa&ntilde;a o en Tailandia, si yo tomo este estr&oacute;geno y yo este otro con otra dosis&hellip; est&aacute;n constantemente en la boca de la gente&rdquo;. Como subraya Miss&eacute;, &ldquo;la medicina ha propuesto soluciones individuales muy atractivas&rdquo; y anota que existen &ldquo;muchas tecnolog&iacute;as de la vida cotidiana que no son quir&uacute;rgicas y que se usan para esconder o simular el cuerpo&rdquo; y destaca &ldquo;desde el binder en los hombres a las pr&oacute;tesis de pecho en las mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La medicina es &ldquo;el gran dispositivo de control de los cuerpos trans&rdquo;, argumenta Portero que recalca que &ldquo;hay personas que no tienen necesidad ni de hormonarse ni de operarse y ni dejan de ser trans ni son menos trans ni sus identidades de g&eacute;nero tienen que ponerse en duda jam&aacute;s. El problema es que cuando no quieres o no necesitas de estas cuestiones no tienes identidad legal&rdquo;. La escritora&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/PP-personas-declaren-enfermas-cambiar_0_833617623.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se refiere a la Ley 3/2007</a> que establece que si una persona trans quiere cambiar su nombre en el registro civil debe llevar dos a&ntilde;os de tratamiento hormonal y disponer de un informe m&eacute;dico o cl&iacute;nico que pruebe que tiene disforia de g&eacute;nero. &ldquo;Y, por supuesto, la clase social tambi&eacute;n influye&rdquo;, a&ntilde;ade Portero. &ldquo;Si puedes gastarte 150.000 o 100.000 euros en tu cuerpo pues te aseguro que <em>passing</em> vas a tener. Te pongo mi caso. Necesito tratamiento, cirug&iacute;as, etc&eacute;tera y son cuestiones que yo no me puedo pagar. No me pienso amargar la existencia&rdquo;, aclara.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento trans ha tenido como principales demandas el cambio de nombre en el DNI y los tratamientos de modificaci&oacute;n corporal, &ldquo;dos demandas muy relacionadas con el <em>passing</em>&rdquo; comenta Miss&eacute;, que explica que &ldquo;las instituciones han hecho propuestas pol&iacute;ticas&rdquo; atendiendo estas peticiones. &ldquo;Me parece muy significativo que nos escuchen cuando pedimos que queremos tener existencias m&aacute;s de acuerdo a un sistema social binario y que no haya pol&iacute;ticas p&uacute;blicas cuando pedimos un imaginario de cuerpos diversos&rdquo;, evidencia. &iquest;Por qu&eacute; este inter&eacute;s desde las instituciones por promover el que no se note que seas trans? El activista lo tiene claro: &ldquo;El sistema para mantenerse inalterable es capaz de asimilarlo todo. La gente trans puede entrar en &eacute;l siempre que no modifique el binarismo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; hacer con el passing?</h3><p class="article-text">
        <em>passing</em>&ldquo;Es complicado&rdquo;, empieza Portero. &ldquo;Hay un discurso que defiende la no necesidad [de tenerlo] si los esfuerzos son excesivos pero, siguiendo una idea de Judith Butler, el <em>passing</em> tambi&eacute;n hay que entenderlo como una manera de hacer nuestras vidas habitables. La sociedad tiene mucho que decir respecto a tu g&eacute;nero. Tienes que vivir, que salir a comprar el pan, que encontrar un trabajo y a nadie se le puede culpar por querer desarrollar una vida con tranquilidad&rdquo;, plantea.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como se&ntilde;ala Miss&eacute;, la idea m&aacute;s &ldquo;problem&aacute;tica&rdquo; se da &ldquo;cuando decimos que lo mejor que pueden hacer las personas trans es pasar desapercibidas&rdquo;. Adem&aacute;s, sigue, el passing &ldquo;no es la soluci&oacute;n&rdquo; ya que funciona para una minor&iacute;a: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hacemos con todas las personas que no lo tienen por mucho que se esfuercen? Ahora mismo tenerlo es probablemente el &uacute;nico lugar seguro cuando eres una persona trans. Hemos de alimentar visiones cr&iacute;ticas. Nuestra labor como activistas es que hayan otras formas de empoderamiento que no pasen estrictamente a trav&eacute;s de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bengoetxea, por su parte, remarca la importancia de trabajar la mirada social: &ldquo;Hay una discusi&oacute;n ideol&oacute;gica entre grupos trans para no hacerlo la raz&oacute;n de nuestra vida. &iquest;Todas las mujeres trans tenemos que tener pechos? &iquest;Y todos los hombres trans tienen que no tener? &iquest;Qui&eacute;n define estos criterios? Tenemos que cambiar el modelo de cuerpos&rdquo;. Hasta que eso suceda, concluye Portero, &ldquo;hay que seguir el <em>passing</em> o no en funci&oacute;n de las fuerzas y necesidades de cada una. &iquest;Qu&eacute; hacer con &eacute;l? Ojal&aacute; no fuese necesario y que respondiese a los deseos de cada persona sin que esto supusiese un castigo o un premio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/tener-passing-parecer-trans-facilita_1_1485435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jun 2019 19:28:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tener 'passing': cuando no parecer trans te facilita la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Transexualidad,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Orgullo refuerza su lado reivindicativo y recuerda su origen combativo contra los restos del franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/orgullo-espanol-levanto-limpiar-franquista_1_1463907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/714a6fbb-dfb9-452b-b217-e2803c2f3942_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Orgullo refuerza su lado reivindicativo y recuerda su origen combativo contra los restos del franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El primer Orgullo que se celebró en España tuvo lugar en Barcelona hace 42 años: el 26 de junio de 1977 entre 4.000 y 6.000 personas subieron por Las Ramblas para protestar contra la ley franquista de Peligrosidad y Rehabilitación Social</p><p class="subtitle">"A pesar de los avances, o precisamente por ellos, la violencia contra los homosexuales seguía siendo habitual", apunta el historiador Ramón Martínez</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Mientras&nbsp;Ciudadanos ha propuesto declararlo&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Ciudadanos-colectivo-LGTB-pinkwashing-homonacionalismo_6_867973223.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">un evento de inter&eacute;s tur&iacute;stico</a>y VOX fantase&oacute; con trasladarlo<a href="https://www.eldiario.es/politica/MINUTO-POLITICO-candidatos-San-Isidro_13_899540038_27841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">a la Casa de Campo de Madrid porque &ldquo;causa atascos&rdquo;</a>, los colectivos LGTB subrayan m&aacute;s que nunca que no se trata solo de una fiesta</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Aunque ahora en las calles imperen carrozas con marcas, en los escenarios se paseen estrellas internacionales y las grandes ciudades se llenen de visitantes, el Orgullo LGTBI es m&aacute;s que una fiesta. En los &uacute;ltimos meses Ciudadanos propuso declararlo&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Ciudadanos-colectivo-LGTB-pinkwashing-homonacionalismo_6_867973223.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un evento de inter&eacute;s tur&iacute;stico</a> y VOX fantase&oacute; con trasladarlo&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/politica/MINUTO-POLITICO-candidatos-San-Isidro_13_899540038_27841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la Casa de Campo de Madrid porque &ldquo;causa atascos&rdquo;.</a> Recientemente, la formaci&oacute;n de extrema derecha amenaz&oacute; con dejar de &ldquo;permitir que lo organicen&rdquo;, mientras que el nuevo Ayuntamiento de la capital&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/madrid/Madrid-Orgullo-PP-Ciudadanos-Vox_0_913409156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha eliminado a &uacute;ltima hora los mensajes reivindicativos de las banderolas.</a>
    </p><p class="article-text">
        La historia no se puede borrar ni las luchas se pueden vaciar de contenido. Solo basta con echar un vistazo al pasado reciente para recordar que en las ra&iacute;ces del Orgullo espa&ntilde;ol hubo un alzamiento contra la persecuci&oacute;n abierta y legal que exist&iacute;a hacia la diversidad sexual. Ahora se celebra con total libertad y a escala macro, pero la primera manifestaci&oacute;n por la liberaci&oacute;n sexual en Espa&ntilde;a no estaba autorizada y fue violentamente reprimida por las fuerzas de seguridad de la dictadura franquista.
    </p><p class="article-text">
        El primer Orgullo que se celebr&oacute; en Espa&ntilde;a tuvo lugar en Barcelona hace 42 a&ntilde;os. El doctor en Historia Contempor&aacute;nea Arturo Arnalte recoge en su libro 'Redada de violetas' (Esfera de los libros, 2003) que el 26 de junio de 1977 entre 4.000 y 6.000 personas subieron por Las Ramblas para protestar contra la ley franquista de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social. Aprobada en 1970, a&uacute;n segu&iacute;a aplic&aacute;ndose sobre personas homosexuales y trans, a pesar de haber pasado dos a&ntilde;os de la muerte del dictador.
    </p><h3 class="article-text">Tacones para subir Las Ramblas</h3><p class="article-text">
        El texto persegu&iacute;a a cualquier persona que realizara &ldquo;actos de homosexualidad&rdquo; para reformarla por medio de terapias de conversi&oacute;n como el electroshock, condenas de prisi&oacute;n e incluso lobotom&iacute;as, tal y como expone el historiador Ram&oacute;n Mart&iacute;nez en su libro 'Lo nuestro s&iacute; que es mundial' (Egales, 2017). Aunque es dif&iacute;cil cuantificar cu&aacute;ntas personas fueron condenadas, alrededor de mil homosexuales fueron encarcelados en los penales de Badajoz y Huelva entre 1970 y 1979 seg&uacute;n las Memorias de la Fiscal&iacute;a del Tribunal Supremo.
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        Junto con las constantes redadas, esta situaci&oacute;n hizo que tan solo once d&iacute;as despu&eacute;s de las primeras elecciones de Transici&oacute;n espa&ntilde;ola, hombres y mujeres homosexuales junto con personas trans (por aquel entonces el concepto que se utilizaba era &ldquo;travesti&rdquo;), tomaron la ic&oacute;nica calle de la ciudad catalana. Como muestra el documental 'Nosotros Somxs' (C&eacute;sar Vallejo, RTVE), las grandes protagonistas fueron las mujeres trans. &ldquo;Nos pusimos en primera plana con los tacones. Cuando sub&iacute;amos por Las Ramblas hab&iacute;a siete coches de los grises. Nos mataron a palos y nos dispersamos&rdquo;, narra Silvia Reyes en la pieza audiovisual. La canaria fue una de las que lider&oacute; la marcha; una hist&oacute;rica imagen que qued&oacute; inmortalizada en una fotograf&iacute;a de Isabel Steva &ldquo;Colita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cr&oacute;nicas de ese d&iacute;a de El Pa&iacute;s, Intervi&uacute; y Reporter se&ntilde;alan que el car&aacute;cter de la manifestaci&oacute;n era pac&iacute;fico hasta que los cuerpos policiales del anterior r&eacute;gimen intervinieron para disolverlas con cargas que incluyeron balas de goma. Se convirti&oacute; en una &ldquo;enorme represi&oacute;n&rdquo; en la que &ldquo;los transe&uacute;ntes iban abucheando a la polic&iacute;a&rdquo;, revel&oacute; Reporter, mientras que Intervi&uacute; recalc&oacute; que &ldquo;la escena fue de Inquisici&oacute;n, medieval, penosa&rdquo;. Un a&ntilde;o despu&eacute;s se celebr&oacute; la manifestaci&oacute;n en Madrid, donde se congregaron hasta 7.000 personas.
    </p><h3 class="article-text">Una lucha interseccional</h3><p class="article-text">
        La clave para conseguir que el primer Orgullo espa&ntilde;ol reuniera a tanta gente y pudiera lograr con ello la despenalizaci&oacute;n de la homosexualidad pas&oacute; por convertir &ldquo;la reivindicaci&oacute;n espec&iacute;fica de gais y lesbianas&rdquo; en una &ldquo;demanda com&uacute;n entre los diferentes movimientos sociales&rdquo;, subraya Mart&iacute;nez en su ensayo. De ese modo, el Front d&rsquo;Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), organizador de la manifestaci&oacute;n de Las Ramblas, hab&iacute;a mostrado su apoyo y hab&iacute;a acudido anteriormente a concentraciones como la del D&iacute;a del Trabajador, la del 8 de marzo y la de la amnist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un mes antes de aquel primer Orgullo, varios grupos de liberaci&oacute;n homosexual enviaron una carta conjunta con 6.000 firmas a Landelino Lavilla, ministro de Justicia, exigiendo la derogaci&oacute;n inmediata de la ley de Peligrosidad Social, tal y como recoge Manuel &Aacute;ngel Soriano en 'La marginaci&oacute;n homosexual en la Espa&ntilde;a de la Transici&oacute;n' (Egales, 2005). La carta iba acompa&ntilde;ada de un comunicado de prensa en el que ped&iacute;an a &ldquo;grupos de Liberaci&oacute;n de la Mujer&rdquo;, a &ldquo;la clase trabajadora&rdquo;, &ldquo;estudiantes&rdquo; y &ldquo;otros grupos marginados&rdquo; que se unieran a su causa.
    </p><p class="article-text">
        En palabras de Mart&iacute;nez, &ldquo;la solidaridad entre reivindicaciones se mantendr&iacute;a en el tiempo&rdquo; y los grupos homosexuales recogieron firmas en 1979 en apoyo a la Ley del Divorcio y exigieron el derecho al aborto libre. &ldquo;El movimiento de liberaci&oacute;n sexual hab&iacute;a comprendido un punto fundamental de su filosof&iacute;a: era innegable su vinculaci&oacute;n con el feminismo&rdquo;, resalta. Finalmente, en diciembre de 1978 las Cortes espa&ntilde;olas votaron una reforma de la Ley de Peligrosidad en la que la homosexualidad qued&oacute; despenalizada, gracias a una enmienda del Partido Comunista. La despenalizaci&oacute;n de la homosexualidad en Espa&ntilde;a entr&oacute; en vigor en enero de 1979. El activismo lo hab&iacute;a logrado.
    </p><h3 class="article-text">El espejo de Stonewall</h3><p class="article-text">
        La rebeli&oacute;n por la liberaci&oacute;n sexual de Las Ramblas guarda algunas similitudes con la revuelta de Stonewall. Hace 50 a&ntilde;os, el 28 de junio de 1969 los clientes de este bar de Nueva York &ndash;hombres gais, mujeres lesbianas y personas trans, en su mayor&iacute;a de clase obrera y entre ellos latinos y afroamericanos- se enfrentaron a la polic&iacute;a que irrumpi&oacute; en el local parar realizar una de sus redadas. Desde entonces el Orgullo se conmemora este d&iacute;a del a&ntilde;o para recordar los hechos de Stonewall, que marcaron el inicio del movimiento LGTBI tal y como lo conocemos actualmente.
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        Tanto en Las Ramblas como en el club neoyorquino, hubo un levantamiento para poner fin a una represi&oacute;n sistem&aacute;tica. Si en el caso espa&ntilde;ol fueron las mujeres trans las que se pusieron al frente de la marcha, Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson se convirtieron en los rostros visibles de 1969. &ldquo;Eran pobres, negras, y trabajadoras sexuales&rdquo;, deja constancia uno de los art&iacute;culos del libro 'S.T.A.R. Acci&oacute;n Travesti Callejera Revolucionaria' (Imperdibles, 2015) que recuerda que &ldquo;dentro del movimiento gay blanco, Sylvia y Marsha fueron marginadas por su raza, clase y g&eacute;nero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los movimientos de liberaci&oacute;n sexual que surgieron en EE.UU tras Stonewall le dieron la espalda a estas dos mujeres trans negras. As&iacute; lo record&oacute; Rivera, de ascendencia puertorrique&ntilde;a, en un discurso de 1971: &ldquo;La primera piedra la lanz&oacute; una hermana travesti. Recordad que las travestis y la gente gay de la calle siempre est&aacute;n en la l&iacute;nea de frente y listas para sacrificar sus vidas por el movimiento&rdquo;. A modo de paralelismo, la recepci&oacute;n de las mujeres trans en la manifestaci&oacute;n de Las Ramblas fue similar tal y como atestigua Fernando Olmeda en su libro 'El l&aacute;tigo y la pluma' (Ober&oacute;n, 2004) de una cr&oacute;nica de Diez Minutos: &ldquo;Su presencia y actitud causaba repulsa e indignaci&oacute;n entre los presentes&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Necesidad de volver a politizarlo</h3><p class="article-text">
        A pesar de conseguir la despenalizaci&oacute;n de la homosexualidad, la violencia contra las personas que no segu&iacute;an la heterosexualidad y las normas de g&eacute;nero segu&iacute;a produci&eacute;ndose. Las autoridades se amparaban en el &ldquo;esc&aacute;ndalo p&uacute;blico&rdquo; que se recog&iacute;a en el art&iacute;culo 431 del antiguo C&oacute;digo Penal para seguir haciendo &ldquo;redadas de travestis&rdquo;, detenciones policiales y condenas entre 1979 y 1981, como evidencian Mart&iacute;nez y Arnalte. Adem&aacute;s, llegaron a cometerse varios asesinatos. Entre ellos, un triple crimen a tres hombres &ldquo;en sus propios domicilios&rdquo; en 1979, seg&uacute;n archiva Olmedo. Uno de los m&aacute;s dolorosos y recordados fue el de Sonia Rescalvo, una mujer trans, asesinada en 1991 en el parque de la Ciudadela de Barcelona por un grupo neonazi.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de los avances, o precisamente por ellos, la violencia contra los homosexuales segu&iacute;a siendo habitual&rdquo;, apunta Mart&iacute;nez en su libro en una frase que podr&iacute;a referirse perfectamente a la actualidad. En pleno 2019, hay una evidente integraci&oacute;n de las personas LGTBI en la sociedad espa&ntilde;ola, que adem&aacute;s han ganado visibilidad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin embargo, el informe&nbsp;<a href="https://www.ccoo.es/0365b3c2319c4f2cc4c8614aae462a25000001.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La cara oculta contra la violencia hacia el colectivo LGTBI</em></a> denuncia que en 2017 se recogieron 629 casos de LGTBIfobia en Espa&ntilde;a y solo en la Comunidad de Madrid durante 2018 se registraron <a href="https://www.eldiario.es/madrid/Observatorio-LGTBfobia-registro-incidentes-Madrid_0_886462134.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">345 incidentes de odio</a>, mientras que en Catalunya la cifra alcanz&oacute; los 113,&nbsp;<a href="https://och.cat/wp-content/uploads/2019/06/EstatLGTBIFobiaCuantitativo_CAT_2018.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de los cuales el 62,8 % (77) no se denunciaron.</a>
    </p><p class="article-text">
        Como remarc&oacute; Arnalte, en el primer Orgullo los manifestantes ped&iacute;an &ldquo;amnist&iacute;a, la derogaci&oacute;n de la Ley de Peligrosidad Social, educaci&oacute;n sexual en las escuelas, el derecho a mostrar afectividad en p&uacute;blico y a vestirse como les viniera en gana&rdquo;. Pasadas m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas de aquella marcha, el Orgullo recuerda hoy esos valores hist&oacute;ricos de lucha para llenar las calles y reclamar por los derechos que a&uacute;n quedan por conquistar.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en el que la extrema derecha ha entrado al Congreso <a href="https://www.eldiario.es/politica/Vox-violencia-LGTBI-propuestas-PP_0_842716530.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con un abierto y claro discurso LGTBIf&oacute;bico</a>, se ha descubierto que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/obispado-Alcala-clandestinos-ilegales-homosexuales_0_884012302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Obispado de Alcal&aacute; realiza terapias de conversi&oacute;n</a>, las agresiones f&iacute;sicas <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/politica/Detenidas-personas-agresion-homofoba-Barcelona_0_856364687.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se siguen sucediendo</a>, las asociaciones siguen pidiendo una Ley LGTBI+ estatal y una reforma o una nueva Ley Trans y todav&iacute;a sigue reciente&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/rastreador/insultaron-MeQueer-movimiento-homofobia-cotidiana_6_807429254.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estallido del movimiento #MeQueer</a> (donde en tan solo un d&iacute;a se recogieron 40.000 testimonios de acoso en aulas, palizas y LGTBIfobia familiar e institucional), se ha hecho evidente que no es solo momento de bailar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/orgullo-espanol-levanto-limpiar-franquista_1_1463907.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2019 20:08:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Orgullo refuerza su lado reivindicativo y recuerda su origen combativo contra los restos del franquismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Barcelona,Franquismo,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Valeria Vegas: "Las productoras no contratan a artistas trans porque crean en ellas, sino porque es 'cool"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/entrevista-valeria-vegas_128_1485470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23bcc659-edd8-4b7d-942e-efccc6049dda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Valeria Vegas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora valenciana analiza en su libro</p><p class="subtitle">Vestidas de azul</p><p class="subtitle">cómo la sociedad posfranquista miraba y trataba a las mujeres trans</p><p class="subtitle">"Sigue habiendo personas trans que piensan que alcanzarán la felicidad en la mesa de operaciones", afirma</p></div><p class="article-text">
        Ser una mujer trans durante la Transici&oacute;n espa&ntilde;ola y los a&ntilde;os que le siguieron significaba exponerse a un panorama hostil y poco amigable. Muchas de ellas quedaron relegadas a la exclusi&oacute;n social, las posibilidades que ten&iacute;an de encontrar un trabajo eran muy complicadas. Ante ello, el mundo del espect&aacute;culo y la prostituci&oacute;n se postulaba como una alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Esta fotograf&iacute;a de los a&ntilde;os 70 y 80 es la que dibuja la escritora Valeria Vegas en su libro <em>Vestidas de Azul</em> (Dos Bigotes, 2019), en el que tambi&eacute;n analiza c&oacute;mo la sociedad posfranquista, la prensa y la industria cinematogr&aacute;fica de la &eacute;poca miraban a las mujeres trans. Para ello, la periodista (Valencia, 1985) utiliza como detonante para su investigaci&oacute;n el primer documental patrio protagonizado por seis mujeres trans, <em>Vestida de Azul</em> (1983) de Antonio Gim&eacute;nez-Rico.
    </p><p class="article-text">
        Mientras se encuentra inmersa en el proceso de creaci&oacute;n de<a href="http://www.eldiario.es/vertele/noticias/Atresmedia-prepara-Veneno-dirigido-Javis_0_2124687526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la serie sobre Cristina La Veneno que graban Javier Calvo y Javier Ambrossi,</a> la escritora trans se ha escapado de Madrid para acercarse a Fire!!, la Muestra Internacional de cine Gay y L&eacute;sbico de Barcelona. Sentada delante de la barra de la librer&iacute;a Calders del barrio de Sant Antoni, Vegas reflexiona sobre c&oacute;mo ha cambiado la realidad para las mujeres trans en Espa&ntilde;a treinta y seis a&ntilde;os despu&eacute;s del estreno de aquel documental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sigue vigente actualmente del an&aacute;lisis que realizas sobre la situaci&oacute;n de la mujer trans una vez muerto Franco?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a existe una integraci&oacute;n social. Sigue vigente la transfobia, pero es como el racismo: va a seguir existiendo. Creo que no se puede erradicar. Es cierto que la gente est&aacute; m&aacute;s predispuesta a estar informada de lo que pasaba en los a&ntilde;os 70 y 80, cuando a todo lo llamaban &ldquo;travesti&rdquo; y no se planteaban lo que era la identidad de g&eacute;nero. Aquellas mujeres relegadas a la exclusi&oacute;n y a la prostituci&oacute;n ahora suelen ser las mujeres trans migrantes, que no se pueden beneficiar de las leyes que tenemos en cuanto a ayudas o a cobertura de sanidad p&uacute;blica. Hay prostitutas trans hoy en d&iacute;a que se dedican a ello porque quieren y es muy l&iacute;cito. Reivindico mucho la prostituci&oacute;n libre, dejando de lado las mafias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro expones que la representaci&oacute;n de la mujer trans en la Transici&oacute;n era nula en la televisi&oacute;n; oscilaba entre el drama, el humor y la mofa en el cine; y en la prensa escrita, pas&oacute; del morbo inicial a una apertura de miradas. &iquest;C&oacute;mo es en la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos llegado a la discriminaci&oacute;n positiva. Hemos pasado a un exceso en el que no creo que cuando una cadena o productora contrata a una mujer trans la est&eacute; contratando porque crea en ella, sino simplemente porque es&nbsp;<em>cool</em>. A &Aacute;ngela Ponce, la candidata a Miss Universo, hace dos a&ntilde;os no la hubiesen cogido como colaboradora, pero como ahora ha saltado a los medios, queda muy bien. Todos los a&ntilde;os va una candidata a Miss Universo, &iquest;por qu&eacute; no han cogido a otras? Sigue siendo la misma explotaci&oacute;n del espect&aacute;culo, pero bien tratada y sin ser da&ntilde;ina. La tele no dec&iacute;a nada y hemos pasado de 0 a 100. Prefiero eso a la invisibilidad.
    </p><p class="article-text">
        El cine se ha sensibilizado much&iacute;simo, pero en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, porque tiras de pel&iacute;culas como <em>Fuga de cerebros</em> y sigue habiendo transfobia. En el &uacute;ltimo lustro se ha sensibilizado bastante, ya no solo con los personajes secundarios, sino con la intenci&oacute;n de hacer papeles protagonistas que han tomado el relevo de esos personajes trans marginales de los 80.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has nombrado a &Aacute;ngela Ponce, un ejemplo claro de c&oacute;mo las mujeres trans han conquistado espacios a los que antes no ten&iacute;an acceso. Su v&iacute;deo desfilando por la pasarela de Miss Universo se ha convertido en todo un s&iacute;mbolo. &iquest;C&oacute;mo valoras esta aceptaci&oacute;n y que se est&eacute; premiando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que tiene trampa y &Aacute;ngela no tiene la culpa de ello. Se sigue premiando a una mujer guapa. No estamos premiando a una mujer que ofrezca otros valores. Que est&aacute; muy bien, pero en el fondo volvemos a lo mismo. Te aceptamos porque eres guapa, porque est&aacute;s operada genitalmente&hellip; pero todo lo que se escape de ah&iacute; tiene que ir al&nbsp;<em>late night</em> a las doce de la noche. Es aceptada, vale, muy bien, pero es aceptada porque cumple ciertos c&aacute;nones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Activistas como el soci&oacute;logo Miquel Miss&eacute; remarcan que hay una idea invisible pero imperante: que&nbsp;lo que se espera de una persona que ha realizado una transici&oacute;n es que no se note que la ha hecho. En ese sentido, &iquest;aplaudir&iacute;amos del mismo modo a una mujer trans latina de clase baja con la voz grave y muy alta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es justo esto. La sociedad y nosotras mismas tenemos que mentalizarnos de que es igual de mujer aquella que no cumple con los c&aacute;nones femeninos imperantes. Es un ejercicio que nos va a llevar mucho tiempo entender porque a las propias mujeres cis tambi&eacute;n se les hace ver qui&eacute;n es m&aacute;s mujer que otra. Por ejemplo, la mujer con el pelo m&aacute;s largo es m&aacute;s mujer que la que tiene el pelo corto. Si entre las propias mujeres cis existe esta escalera, pues imag&iacute;nate con las mujeres trans que en derechos van un poco por detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las protagonistas de Vestida de Azul&nbsp;cuestionan abiertamente la necesidad de pasar por la mesa de operaciones. T&uacute; tambi&eacute;n lo planteas a trav&eacute;s del an&aacute;lisis. &iquest;Hay un mensaje en la sociedad que promueve que el objetivo a alcanzar en las personas trans es la cirug&iacute;a de reasignaci&oacute;n?</strong><em>Vestida de Azul&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Ese mensaje existe y est&aacute; impuesto por la sociedad, no por ellas mismas. Cuando esa persona ha accedido a esa operaci&oacute;n la llaman &ldquo;mujer de verdad&rdquo; y eso es cruel porque, &iquest;qui&eacute;n es mujer de verdad y qui&eacute;n es mujer de mentira?. Todo el mundo busca una aceptaci&oacute;n por parte de los dem&aacute;s. Eso hace que digas: &ldquo;Me van a aceptar si me he operado o voy a encontrar pareja antes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estoy a favor de que la gente haga lo que quiera por s&iacute; misma no porque se lo imponga alguien o por temores. Si tienes problemas, despu&eacute;s de salir del quir&oacute;fano van a seguir estando.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido una generaci&oacute;n de mujeres de los a&ntilde;os 80 y 90 que llegaban a la operaci&oacute;n m&aacute;s que por un deseo, por una influencia; otras muchas lo hac&iacute;an porque quer&iacute;an y otras, porque las obligaban. Antes de la ley de 2007 para modificarte el DNI ten&iacute;as que operarte. &iquest;Cu&aacute;ntas personas habr&aacute;n dicho &ldquo;yo me opero con tal de que no me vuelva a pasar tener que ir a Correos, a un hotel, a subir al avi&oacute;n, a pagar con tarjeta&hellip; y ense&ntilde;ar el DNI?&rdquo; Era otra cuesti&oacute;n la que las llevaba a verse obligadas a esa intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Someterte a una cirug&iacute;a de reasignaci&oacute;n supon&iacute;a conseguir un mayor grado de aceptaci&oacute;n social y poder conseguir otros beneficios del sistema durante los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n. &iquest;Esto se sigue dando en 2019?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora ya no lo haces para poder cambiarte el DNI, hay otros requisitos como estar dos a&ntilde;os en tratamiento hormonal, pero sigue habiendo gente [trans] que piensa que s&iacute; alcanzar&aacute; la felicidad en la mesa de operaciones. Puedes alcanzarla, pero a&uacute;n se llega ah&iacute; por inseguridades y no por una decisi&oacute;n estudiada e &iacute;ntima.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Vestidas de azul indagas en las dificultades que ten&iacute;an las personas trans para acceder al sistema laboral en aquellos a&ntilde;os. Seg&uacute;n datos de la FELGTB, la tasa actual de paro de las personas trans es del 85%. &iquest;Por qu&eacute; no ha habido un cambio cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s?</strong><em>Vestidas de azul</em>
    </p><p class="article-text">
        Se pensaba que si ten&iacute;as el DNI pod&iacute;as optar a un trabajo, pero, aunque lo tengas, si tu apariencia no es la que ellos esperan y no eres femenina, el due&ntilde;o de la tienda no te quiere como dependienta ni como cajera de supermercado. Afortunadamente ya no existe ese mundo del espect&aacute;culo que cuento en el libro porque era enga&ntilde;oso. No era un entorno en el que ellas se formasen y prosperasen, no les daban de alta, los empresarios no ten&iacute;an consideraci&oacute;n&nbsp;hacia&nbsp;ellas como artistas, las utilizaban, era un tipo de prostituci&oacute;n encubierta, era explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante la Transici&oacute;n, hab&iacute;a actrices trans que aceptaban papeles casi humillantes, como el caso que citas de Carla Antonelli, pensando que as&iacute; entrar&iacute;an en la industria. El debate vuelve a estar sobre la mesa despu&eacute;s de que grandes producciones hayan contado con int&eacute;rpretes cis como Paco Le&oacute;n y Scarlett Johansson para ponerse en la piel de personajes trans. &iquest;Deben los y las int&eacute;rpretes trans interpretar personajes trans?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si son buenos int&eacute;rpretes, s&iacute;; si son malos int&eacute;rpretes, no. Solo porque sea trans no me vale. &iquest;Qu&eacute; ocurre? A las personas trans tambi&eacute;n les molesta hacer de trans. En este pa&iacute;s hay actrices trans que no quieren hacer de trans y es su libertad individual. Quieren hacer de madres, quieren hacer otras cosas porque son actrices. Si t&uacute; como persona trans solo puedes hacer papeles trans, trabajas una vez cada dos a&ntilde;os. Lo ideal es que alguien cis pueda hacer un papel trans y una mujer trans pueda hacer un papel cis. Yo quiero que Laverne Cox haga m&aacute;s papeles y que no la encasillen.
    </p><p class="article-text">
        Al final estamos hablando del s&eacute;ptimo arte. Si hubieran hecho un&nbsp;casting&nbsp;en 1977 para <em>Cambio de sexo</em> de Vicente Aranda y diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde con <em>La ley del deseo</em> (Pedro Almod&oacute;var, 1987) seguramente no habr&iacute;an encontrado a una mujer trans que lo hiciera igual de bien que Victoria Abril o Carmen Maura. En cambio, hubo una pel&iacute;cula llamada <em>Adela&nbsp;</em>(Carles Balagu&eacute;, 1987) protagonizada por Fernando Guill&eacute;n y por una mujer trans, Yani Forner, y ella lo hace mal. Est&aacute; muy bien porque le daban una oportunidad, pero se notaba que era algo testimonial y parece que estaba ah&iacute; para que se notara que era una mujer trans.
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        <strong>El icono trans m&aacute;s reciente que tenemos es Cristina La Veneno.&nbsp;Los Javis preparan una serie sobre ella bas&aacute;ndose en sus memorias Ni puta ni santa (Autoedici&oacute;n, 2016), que t&uacute; escribiste. Siguiendo tu an&aacute;lisis en Vestidas de azul, &iquest;c&oacute;mo la trataron los medios?</strong><em>Ni puta ni santa</em><em>Vestidas de azul,</em>
    </p><p class="article-text">
        Cuando ella irrumpe en 1996, la tratan de travesti. No hab&iacute;a mala intenci&oacute;n porque era el t&eacute;rmino que se usaba. Era &ldquo;un travesti ordinario y maleducado&rdquo;. Es verdad que era ordinaria, pero nadie se molestaba en entender qu&eacute; hab&iacute;a detr&aacute;s. Estaba hablando de lo que la gente no quer&iacute;a o&iacute;r. Cristina era un bofet&oacute;n para la moralidad. Era una se&ntilde;ora exuberante. &iquest;Por qu&eacute; no iba a presumir ella de su cuerpo? Las mujeres cis lo hacen y no pasa nada. En esa &eacute;poca, Marl&egrave;ne Mourreau lo hac&iacute;a y no era ordinaria, pero lo hac&iacute;a La Veneno con un escote y ya lo era.
    </p><p class="article-text">
        Contaba que les tiraban piedras, que en el pueblo estaba amargada y lo que le pagaban. Estaba contando una realidad. No miremos para otro lado: existen clientes, existen siliconas y existe el acoso en los pueblos. Nadie capt&oacute; lo que estaba contando. Incluso el propio programa <em>Esta noche cruzamos el Mississippi</em> (Telecinco, 1995-1997) no ten&iacute;a intenci&oacute;n de darle un lugar reivindicativo. La utilizaban. Con el tiempo, su mensaje se ha entendido mucho mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eres asesora y guionista en la serie sobre La Veneno. &iquest;Qui&eacute;n ser&aacute; la actriz protagonista? &iquest;Se baraja alg&uacute;n nombre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los Javis tienen opciones para todo el reparto pero no puedo decir nada. S&eacute; que tambi&eacute;n tienen la intenci&oacute;n de hacer un&nbsp;casting. Pero no hay nada firmado sobre qui&eacute;n ser&aacute; Cristina. Se va a rodar este a&ntilde;o seguro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo concebimos socialmente a d&iacute;a de hoy a una mujer trans?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se las sigue concibiendo de una manera en la que tiene que ser graciosa o explosiva, pero hay una mayor intenci&oacute;n de empat&iacute;a. Es cuesti&oacute;n de que la gente tenga ganas de entender. Se oye mucho el &ldquo;yo te comprendo&rdquo; pero despu&eacute;s piensan que la transexualidad es la homosexualidad elevada al cubo. Falta a&uacute;n mostrar m&aacute;s pluralidad [de realidad trans]. A&uacute;n se tiene un concepto muy sexual de la transexualidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Serrano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/entrevista-valeria-vegas_128_1485470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Jun 2019 19:48:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Valeria Vegas: "Las productoras no contratan a artistas trans porque crean en ellas, sino porque es 'cool"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transexualidad,LGTBI]]></media:keywords>
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