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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ciencia contra la pandemia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ciencia contra la pandemia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hay un repunte mundial de Covid y en España debemos tomar medidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/hay-repunte-mundial-covid-espana-debemos-medidas_132_10511117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ddbacaa-75b5-4376-9f99-59d5841be442_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay un repunte mundial de Covid y en España debemos tomar medidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es esencial poner en marcha una nueva campaña de vacunación contra gripe y COVID para los mayores de 60 años este otoño. Pero dado el incremento de casos registrados, habría que considerar la ampliación a toda la población en general</p></div><p class="article-text">
        Al concluir el verano nos enfrentamos a un repunte de COVID en el mundo al que convendr&iacute;a prestar m&aacute;s atenci&oacute;n por parte de las autoridades sanitarias. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud ha notificado un aumento mundial del 38% de los casos de COVID-19 en el mes de agosto. Se trata de mas de 1,4 millones de casos nuevos del 31 de julio al 27 de agosto, una cifra considerable y ciertamente subestimada, en unos pa&iacute;ses m&aacute;s que en otros, ya que no se practican, en igual medida que en otras fases de la pandemia, el numero adecuado de pruebas diagn&oacute;sticas que permitan confirmar los casos sintom&aacute;ticos y asintom&aacute;ticos de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Al termino del mes de agosto se han producido, en los tres a&ntilde;os y medio de pandemia, 770 millones de casos confirmados y casi 7 millones de defunciones atribuibles al SARS-CoV-2. Ha sido una verdadera hecatombe mundial que sigue presente, pues el virus sigue circulando, mutando y dando origen a nuevas variantes amenazadoras por ser m&aacute;s infecciosas y mas proclives a escapar a la eficacia vacunal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pandemia no ha terminado aun cuando no se encuentre ya en la fase de &ldquo;emergencia sanitaria de car&aacute;cter internacional&rdquo; que estipula el Reglamento Sanitario Internacional. No estar en fase de emergencia explica que el mundo entero haya bajado la guardia ante el asunto y ello condiciona que las autoridades pol&iacute;ticas y sanitarias de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses y las agencias internacionales especializadas puedan estar atendiendo de manera insuficiente el actual repunte, aun cuando sea palmario el incremento de casos y la creciente demanda de atenci&oacute;n ambulatoria y hospitalaria por COVID-19. Creemos que se deber&iacute;an estar haciendo las pruebas diagn&oacute;sticas suficientes, as&iacute; como toda la secuenciaci&oacute;n gen&oacute;mica que se requerir&iacute;a para mapear la penetraci&oacute;n de nuevas variantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, convendr&iacute;a valorar una redefinici&oacute;n de la estrategia de vacunaci&oacute;n para el pr&oacute;ximo oto&ntilde;o-invierno. Y es que podr&iacute;amos encontrarnos en una situaci&oacute;n en la que no se estar&iacute;a comprendiendo cabalmente que hemos entrado en una fase de ruptura del equilibrio precario de control de la enfermedad por la combinaci&oacute;n de varios factores: nuevas variantes, ca&iacute;da en la protecci&oacute;n inmunol&oacute;gica que confieren las vacunas disponibles y la propia infecci&oacute;n natural, junto al abandono de las medidas de protecci&oacute;n como el uso de mascarillas en espacios sanitarios y sociosanitarios, en el transporte p&uacute;blico y en aglomeraciones.
    </p><p class="article-text">
        Hay que trabajar pare evitar sorpresas desagradables si no se act&uacute;a con un criterio objetivo de salud p&uacute;blica pues la situaci&oacute;n podr&iacute;a derivar en un incremento en la incidencia que produjera una creciente saturaci&oacute;n asistencial de la atenci&oacute;n primaria y hospitalaria as&iacute; como al surgimiento, en casi un 10% de las personas infectadas, de cuadros cr&oacute;nicos del llamado COVID persistente o de larga duraci&oacute;n, con importantes secuelas y crecientes demandas de atenci&oacute;n sanitaria y sociosanitaria.
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas variantes que han surgido en las &uacute;ltimas semanas, la EG5 y la BA 2.86 se agregan a la presencia del sublinaje de &Oacute;micron conocido como XBB1.5. Pero con la particularidad de que han experimentado mas de 30 mutaciones que las hacen m&aacute;s infecciosas y les permiten escapar, al menos parcialmente, a la protecci&oacute;n que otorgan las vacunas hasta ahora utilizadas. De ah&iacute; la alerta que ha emitido la OMS sobre ellas.
    </p><p class="article-text">
        La OMS ha sido muy clara en se&ntilde;alar que tenemos que estar vigilantes, que hay que seguir informando sobre el numero de casos confirmados, que hay que seguir haciendo pruebas diagn&oacute;sticas, que hay que continuar con el rastreo y que hay que intensificar la secuenciaci&oacute;n gen&oacute;mica para conocer el grado de penetraci&oacute;n de las nuevas variantes. Por desgracia, no est&aacute; habiendo el suficiente eco a este llamamiento, pues es probable que no se haya realizado con suficiente asertividad.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a no es una excepci&oacute;n y los problemas de un repunte de COVID se han venido observando y padeciendo a lo largo del mes de agosto, en un periodo caracterizado por la menor actividad institucional propio de la pausa vacacional, por la renovaci&oacute;n de muchos ejecutivos auton&oacute;micos y por las cautelas de todas las fuerzas pol&iacute;ticas ante las incertidumbres de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, es evidente que las acciones de salud p&uacute;blica deben continuar para valorar la necesidad de adoptar aquellas medidas en el marco de la co-gobernanza que permitan mitigar el impacto del repunte en la temporada oto&ntilde;o invernal
    </p><p class="article-text">
        El informe semanal de la Red de Vigilancia Epidemiol&oacute;gica Centinela de Infecciones Respiratorias Agudas que coordina el Instituto de Salud Carlos III, en colaboraci&oacute;n con las autoridades sanitarias auton&oacute;micas, muestra claramente a lo largo del mes de agosto del 2023 que en Espa&ntilde;a ha habido un repunte de casos de COVID que se ha notado sobre todo en la en la Atenci&oacute;n Primaria pero tambi&eacute;n en la Atenci&oacute;n Hospitalaria, tal como ocurre en otros pa&iacute;ses de Europa y de otras regiones mundiales.
    </p><p class="article-text">
        En el mes de julio del 2023 se adopt&oacute; una revisi&oacute;n de la estrategia de vacunaci&oacute;n contra COVID en el resto del a&ntilde;o, pero es muy probable que sus planteamientos est&eacute;n desfasados en gran medida ante el repunte observado y ante el surgimiento de nuevas variantes. Merece la pena plantearse la factibilidad del reforzamiento de la protecci&oacute;n inmunol&oacute;gica con las nuevas formulaciones de vacunas que incluyan protecci&oacute;n ante las nuevas variantes ya que muy probablemente no bastar&aacute; con aplicar las vacunas anteriores, aunque se tenga una amplia existencia de dosis en bodega, ni ser&aacute; suficiente la utilizaci&oacute;n de la vacuna espa&ntilde;ola HIPRA que no confiere protecci&oacute;n ante las nuevas variantes
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de los repuntes observados y lo que transluce el riesgo incrementado de infecci&oacute;n y reinfecci&oacute;n nos debe hacer pensar en acometer una nueva ronda de vacunaci&oacute;n contra la COVID, con nuevas formulaciones de vacunas que respondan a las nuevas variantes para toda la poblaci&oacute;n este oto&ntilde;o invierno. Las autoridades sanitaria estatales y auton&oacute;micas, en el marco de la ponencia de vacunas, la Comisi&oacute;n de Salud P&uacute;blica y el Consejo Interterritorial no deber&iacute;an eludir este debate.
    </p><p class="article-text">
        Creemos esencial poner en marcha una nueva campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n contra gripe y COVID, para la poblaci&oacute;n mayor de 60 a&ntilde;os este oto&ntilde;o. Pero dado el incremento de casos registrados este verano en nuestro pa&iacute;s, (un 35 por ciento en Atenci&oacute;n Primaria y alrededor de un 20 por ciento en la atenci&oacute;n hospitalaria seg&uacute;n los datos de la Red de Vigilancia Epidemiol&oacute;gica Centinela de Infecciones Respiratorias Agudas), habr&iacute;a que considerar la conveniencia de ampliar la administraci&oacute;n de la vacuna contra la COVID a toda la poblaci&oacute;n en general ya que ha pasado mucho tiempo desde las primeras rondas de inmunizaci&oacute;n y una proporci&oacute;n considerable de la poblaci&oacute;n no complet&oacute; la tercera dosis de vacuna o no se aplic&oacute; la vacuna bivalente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a convenir plantearse la necesidad de informar a la poblaci&oacute;n con claridad, mediante una adecuada pedagog&iacute;a social y sanitaria, y plantear que el virus sigue presente y mutando, que hay que renovar la protecci&oacute;n y que hay que ser cautelosos y protegerse y proteger a los dem&aacute;s del riesgo de infecciones o reinfecciones
    </p><p class="article-text">
        Creemos que estas tareas deben abordarse en el &aacute;mbito del Consejo Interterritorial y sus &oacute;rganos de coordinaci&oacute;n t&eacute;cnica para anticiparse y estar a la altura de lo que demanda la evoluci&oacute;n actual de la pandemia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/hay-repunte-mundial-covid-espana-debemos-medidas_132_10511117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Sep 2023 19:44:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hay un repunte mundial de Covid y en España debemos tomar medidas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay que estar alerta y anticiparse al virus con acciones coordinadas a nivel europeo y estatal teniendo en cuenta las lecciones aprendidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/hay-alerta-anticiparse-virus-acciones-coordinadas-nivel-europeo-estatal-teniendo-cuenta-lecciones-aprendidas_132_9834943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55e602e7-9a20-4423-b568-a3c711885c94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay que estar alerta y anticiparse al virus con acciones coordinadas a nivel europeo y estatal teniendo en cuenta las lecciones aprendidas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las medidas anunciadas por el Gobierno son correctas y supone usar el “freno de emergencia” y no esperar a hacerlo cuando resulte demasiado tarde</p><p class="subtitle">Claves - Qué está pasando en China tras relajar su política COVID y cómo de preocupante es
</p></div><p class="article-text">
        A pesar de la falta de transparencia que dificulta conocer en detalle la situaci&oacute;n, se van conociendo datos muy preocupantes sobre la explosi&oacute;n de casos de COVID-19 en China, la cual estar&iacute;a generando una enorme presi&oacute;n sobre el sistema sanitario, as&iacute; como un importante n&uacute;mero de fallecidos. Todo ello ha generado a su vez inquietud en el conjunto de la sociedad y entre las autoridades sanitarias de muchos pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Espa&ntilde;a ha anunciado la inminente adopci&oacute;n de medidas para tratar de anticiparse a los efectos potenciales que puedan derivarse de esta situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica que ocurre en China, entre ellas acciones de control sobre las personas procedentes de China (PCR negativas y certificado digital de vacunaci&oacute;n con vacunas autorizadas por la OMS), as&iacute; como &nbsp;la secuenciaci&oacute;n continua de las variantes circulantes en el marco de una vigilancia activa que en opini&oacute;n del Gobierno de Espa&ntilde;a, deber&iacute;a ser coordinada en el conjunto de la Uni&oacute;n Europea. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se une un esfuerzo de coordinaci&oacute;n en el marco de la ponencia de alertas del Consejo Interterritorial y un impulso de la vacunaci&oacute;n con las dosis de refuerzo que est&aacute;n disponibles para el conjunto de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aunque estamos convencidos de que la protecci&oacute;n que actualmente tiene la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola y europea, tanto por la cobertura vacunal como por la inmunidad adquirida por haber sufrido la infecci&oacute;n por COVID-19, nos permite afrontar la situaci&oacute;n de una forma m&aacute;s segura que en 2020, no se debe bajar la guardia. El virus sigue presente y no hay que confiarse. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, desde una actitud de alerta y no de alarma, conviene anticiparse al virus y estar atentos ante la situaci&oacute;n con una vigilancia activa que permita detectar la aparici&oacute;n de nuevas variantes. Hay que reforzar el programa de vacunaci&oacute;n y desarrollar acciones informativas para concienciar a quienes a&uacute;n no se han vacunado con la dosis de refuerzo, implicando tambi&eacute;n a los profesionales sanitarios que al estar cercanos a la poblaci&oacute;n pueden actuar de manera eficaz para hacer consciente a cada individuo de las ventajas que reporta completar la pauta para la protecci&oacute;n de su salud.
    </p><p class="article-text">
        Las medidas anunciadas por el Gobierno son correctas. Suponen usar el &ldquo;freno de emergencia&rdquo; y no esperar a hacerlo cuando resulte demasiado tarde. De hecho, son m&aacute;s valientes que las planteadas ayer en el marco europeo (Comit&eacute; de Seguridad Sanitaria de la UE). Espa&ntilde;a ha tomado decisiones en la l&iacute;nea de las anunciadas por Estados Unidos, Jap&oacute;n, Corea del Sur, Italia y algunos otros pa&iacute;ses. Si las medidas anunciadas y otras que puedan ser necesarias son coordinadas tanto en el &aacute;mbito estatal como internacional, permitir&aacute;n anticiparse a eventuales situaciones que puedan acontecer. Pero, independientemente de la situaci&oacute;n de China, la relajaci&oacute;n en el uso de mascarillas y la menor cobertura vacunal con las dosis de refuerzo en los &uacute;ltimos meses supon&iacute;an ya antes y suponen ahora un riesgo innecesario para la salud de todos y, en especial, la de los m&aacute;s vulnerables. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que en Espa&ntilde;a hay todav&iacute;a 6 millones de mayores de 60 a&ntilde;os que no han recibido la cuarta dosis de refuerzo con vacuna bivalente y est&aacute;n desprotegidas. Y hay todav&iacute;a 15 millones de personas, la mayor&iacute;a menores de 60 a&ntilde;os, que a&uacute;n no recibieron la tercera dosis y, por tanto, no cuentan con la protecci&oacute;n vacunal de la vacuna bivalente que protege tambi&eacute;n contra Omicron.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que la Uni&oacute;n Europea debe rectificar y adoptar la posici&oacute;n que han tomado Italia y Espa&ntilde;a con relaci&oacute;n a viajeros procedentes de China ya que es previsible ver en aquel pa&iacute;s muchos casos, muchas hospitalizaciones, saturaci&oacute;n de las UCI y muchos fallecimientos, al tiempo que se &nbsp;incrementa la probabilidad de que surjan variantes amenazantes m&aacute;s virulentas y que escapan a la eficacia vacunal, lo cual constituye un riesgo para los precarios equilibrios mundiales de gesti&oacute;n de la pandemia, especialmente en los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres donde s&oacute;lo el 25 por ciento de la poblaci&oacute;n ha recibido una dosis de la vacuna.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a conveniente que China se abriese a la importaci&oacute;n de las vacunas bivalentes (m&aacute;s eficaces)&nbsp;y adoptase una gesti&oacute;n de la crisis sanitaria y social con base en la transparencia de la informaci&oacute;n y en la &nbsp;intensificaci&oacute;n de los programas de vacunaci&oacute;n trabajar democr&aacute;ticamente con la poblaci&oacute;n mediante &nbsp;una eficaz pedagog&iacute;a social, para no bajar la guardia en las medidas de protecci&oacute;n necesarias y para mantener una estrategia de prevenci&oacute;n de contagios que reduzca este tsunami de infecciones y sus complicaciones que est&aacute;n sufriendo en aquel pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La labor de la OMS para apoyar a China y conseguir la m&aacute;xima transparencia en la informaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica se torna as&iacute; m&aacute;s importante que nunca, aunque somos conscientes de la complejidad de este desaf&iacute;o. No obstante, conviene incidir en esta l&iacute;nea de acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente consideramos que la situaci&oacute;n actual es una oportunidad para reforzar las acciones de prevenci&oacute;n y protecci&oacute;n de la salud que de alguna manera se hab&iacute;an relajado ante una baja percepci&oacute;n de riesgo. Todo ello sin alarmismos infundados, pero monitorizando diariamente la situaci&oacute;n, informando puntualmente a la opini&oacute;n p&uacute;blica, y fortaleciendo los dispositivos de salud, en especial los dispositivos de salud p&uacute;blica y la atenci&oacute;n primaria de salud. Demostremos que hemos aprendido las lecciones de lo sucedido en estos &uacute;ltimos tres a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Martínez Olmos, Daniel López-Acuña, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/hay-alerta-anticiparse-virus-acciones-coordinadas-nivel-europeo-estatal-teniendo-cuenta-lecciones-aprendidas_132_9834943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Dec 2022 21:11:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud pública,Coronavirus,Covid-19,China]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La agencia estatal de salud pública: un paso importante, pero mejorable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/agencia-estatal-salud-publica-paso-importante-mejorable_132_9273458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d816d84e-0cdb-47d6-9b18-5899719ba7de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La agencia estatal de salud pública: un paso importante, pero mejorable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Está muy bien dotar de autonomía administrativa y presupuestaria a la entidad, pero de lo que de verdad se trata es de construir un núcleo estatal de salud publica que tenga independencia del poder político y sus vaivenes</p><p class="subtitle">El Consejo de Ministros aprueba la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública</p></div><p class="article-text">
        El Anteproyecto de Ley aprobado la semana pasada por el Consejo de Ministros por el que se sientan las bases para la creaci&oacute;n de la Agencia Estatal de Salud P&uacute;blica representa un paso importante para fortalecer la organizaci&oacute;n y la pr&aacute;ctica de la salud p&uacute;blica en Espa&ntilde;a. Era una asignatura pendiente desde la aprobaci&oacute;n de la Ley en 2011 que, por fin, se concreta, y cuya necesidad ha sido puesta de manifiesto por la pandemia de COVID 19. Da respuesta, adem&aacute;s, a una clara recomendaci&oacute;n contenida en el informe de la Comisi&oacute;n de Reconstrucci&oacute;n del Congreso de los Diputados, aprobado por mayor&iacute;a en 2020.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa es bienvenida, sumamente necesaria y consistente con las modalidades de organizaci&oacute;n institucional que tienen ya varios pa&iacute;ses: Canad&aacute;, el Reino Unido y Suecia, entre otros, adem&aacute;s de los veteranos Centros de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos de Am&eacute;rica. Es encomiable que el Gobierno haya dado este paso necesario, largamente demorado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, &ldquo;el diablo est&aacute; en los detalles&rdquo; y por ello, desde nuestro punto de vista, el articulado del texto propuesto, que en breve se debatir&aacute; en las Cortes como proyecto de ley y estar&aacute; sujeto a eventuales enmiendas, deber&iacute;a mejorarse. Fundamentalmente, precisando algunas definiciones, haciendo m&aacute;s clara la relaci&oacute;n de la agencia con el resto del Sistema Nacional de Salud y planteando una mayor explicitaci&oacute;n de la naturaleza y caracter&iacute;sticas de una entidad cuya creaci&oacute;n debe significar un salto cualitativo para la salud p&uacute;blica en Espa&ntilde;a y que, con independencia de que una vez creada cuente con un Estatuto que le d&eacute; carne y hueso, ha de quedar inequ&iacute;vocamente definida y formulada en la ley.
    </p><p class="article-text">
        La amplia secci&oacute;n del pre&aacute;mbulo de este anteproyecto de ley est&aacute; bien formulada y recoge tanto los antecedentes jur&iacute;dicos como las bases conceptuales que dan fundamento a la creaci&oacute;n de la Agencia. No obstante, el articulado es muy corto, muchas veces sumamente lac&oacute;nico y, en nuestra opini&oacute;n,&nbsp;no refleja la complejidad, las interrelaciones o la plena naturaleza del organismo que est&aacute; siendo creado, aspectos que no deben ser dejados para el desarrollo del estatuto que la instrumente.
    </p><p class="article-text">
        El debate parlamentario abre una enorme oportunidad para definir una Agencia de todos y para todos con una voluntad de permanencia en el tiempo y, por ello, con una mirada de luces largas. Para lo cual, el anteproyecto de ley habr&iacute;a de dar respuesta a seis asuntos que son los grandes nudos gordianos que han de ser cortados y resueltos para tener el mejor resultado posible al crear esta entidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Garantizar la independencia de la agencia a trav&eacute;s de una clara definici&oacute;n de su gobernanza</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; muy bien dotar de autonom&iacute;a administrativa y presupuestaria a la entidad, pero de lo que de verdad se trata es de construir un n&uacute;cleo estatal de salud p&uacute;blica que tenga independencia del poder pol&iacute;tico y sus vaivenes, creando los cortafuegos que permitan el desarrollo del trabajo cient&iacute;fico y t&eacute;cnico sin interferencias por parte del Gobierno de turno. Es decir, asegurar el m&aacute;ximo de solvencia t&eacute;cnica y credibilidad separ&aacute;ndola de la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, gobierne quien gobierne. Lo cual no tiene por qu&eacute; afectar al ejercicio de la autoridad sanitaria del Estado, que preserva su leg&iacute;tima potestad para aceptar o no sus planteamientos y propuestas, as&iacute; como para ordenar y desarrollar iniciativas dentro del marco jur&iacute;dico vigente. Esa ha sido la l&oacute;gica de la creaci&oacute;n de agencias similares en otros pa&iacute;ses y deber&iacute;a ser el caso para Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ello supone no quedarse, como lo hace el texto actual del anteproyecto, en la adscripci&oacute;n a la secretaria de estado de Salud del Ministerio de Sanidad sino establecer una naturaleza independiente, que reciba una dotaci&oacute;n presupuestaria propia y que tenga que rendir cuentas al Senado como C&aacute;mara auton&oacute;mica ya que debe ser la Agencia un &oacute;rgano con voluntad de cogobernanza desde la perspectiva del Estado Auton&oacute;mico. En ese sentido, el director/a de la Agencia deber&iacute;a ser nombrado/a por el Senado a propuesta del Ministerio de Sanidad, y no designado/a por el ministro/a de turno. Adem&aacute;s, debe ser una clara expresi&oacute;n de la cogobernanza sanitaria y tener una estrecha vinculaci&oacute;n con los Sistemas de Salud Auton&oacute;micos y con el Consejo Interterritorial, con una l&oacute;gica federal. En resumen, no deber&iacute;a ser &uacute;nicamente una nueva dependencia del Ministerio de Sanidad con cierta autonom&iacute;a administrativa
    </p><p class="article-text">
        <strong>Asegurar que suponga un fortalecimiento efectivo con incremento en el gasto estatal en materia de salud p&uacute;blica y no un mero&nbsp;reacomodo de los recursos existentes.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de racionalizar las funciones y tareas de otras entidades p&uacute;blicas estatales, la creaci&oacute;n de la Agencia debe suponer una dotaci&oacute;n adicional de recursos que permita aumentar los medios humanos y t&eacute;cnicos de salud p&uacute;blica y acometer todas las funciones que le ser&aacute;n adjudicadas con la solvencia y la fuerza de trabajo necesarias. Dicho de otro modo, no puede ni debe ser solamente una nueva denominaci&oacute;n para estructuras que ya existen como el Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias. Debe ir m&aacute;s all&aacute; y refundar el quehacer institucional en materia de Salud P&uacute;blica del Estado Espa&ntilde;ol, avanzando en la direcci&oacute;n de fortalecer las capacidades de anticipaci&oacute;n, an&aacute;lisis, informaci&oacute;n, propuesta y, en su caso, intervenci&oacute;n en Salud P&uacute;blica. Es decir, la seguridad sanitaria de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Definir con claridad su papel en un Estado auton&oacute;mico cuasi Federal que tiene delegadas las competencias en materia de salud publica a las comunidades aut&oacute;nomas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El anteproyecto de ley tiene que explicitar los elementos b&aacute;sicos de la interoperabilidad de la Agencia con las Direcciones de Salud P&uacute;blica o Agencias de Salud P&uacute;blica de las Comunidades Aut&oacute;nomas. Este es un factor clave para que la nueva Agencia tenga el alcance y la eficacia que se requieren. La nueva agencia no debe estar limitada a ser un Centro de Vigilancia Epidemiol&oacute;gica o de Vigilancia de la Salud de la poblaci&oacute;n. Tiene que ir m&aacute;s all&aacute; de la vigilancia epidemiol&oacute;gica de enfermedades transmisibles y ocuparse del monitoreo de da&ntilde;os y riesgos a la salud, sean transmisibles o no transmisibles, as&iacute; como para la salud alimentaria y la salud ambiental. En rigor, las Comunidades Aut&oacute;nomas tienen que ser &ldquo;copropietarias&rdquo; o copart&iacute;cipes del esfuerzo de esta agencia espa&ntilde;ola de salud p&uacute;blica que est&aacute; siendo creada. No se llegar&aacute; muy lejos si no se resuelve y no se define este asunto y es parte del salto cualitativo que debe darse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Definir mejor los alcances y los l&iacute;mites de su intervenci&oacute;n en situaciones de</strong> crisis.
    </p><p class="article-text">
        El articulado del anteproyecto de ley de creaci&oacute;n de la Agencia Estatal de Salud P&uacute;blica deber&iacute;a definir mejor los alcances y los l&iacute;mites de su intervenci&oacute;n en situaciones de crisis como la pandemia que hemos vivido en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os y medio. &iquest;Le toca o no coordinar los planes de emergencia y el desarrollo de planes de contingencia del sistema sanitario en su conjunto? &iquest;Se ocupar&aacute; de la adquisici&oacute;n, acopio y distribuci&oacute;n de insumos cr&iacute;ticos en una situaci&oacute;n de crisis, en estrecha coordinaci&oacute;n con los gobiernos auton&oacute;micos? &iquest;O tan solo se&ntilde;alar&aacute; los requerimientos t&eacute;cnicos que deban observarse por parte de las autoridades sanitarias? Esto deber&iacute;a quedar claro en la Ley que finalmente se apruebe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Definir con claridad cu&aacute;nto de las funciones de actuales estructuras estatales sectorizadas en salud o en ciencia pasan a formar parte de la agencia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        De lo contrario, se crear&aacute;n duplicaciones innecesarias y seguir&aacute;&nbsp;fragmentado el quehacer de salud p&uacute;blica en lugar de ser reforzado. Esto implica, clarificar como se integrar&aacute;n en la Agencia funciones y estructuras administrativas que hoy son propias del Centro de Alertas y Emergencias Sanitaria, de la Direcci&oacute;n General de Salud P&uacute;blica del Ministerio de Sanidad, del Centro de Epidemiologia del Instituto Carlos III, de la Escuela Nacional de Sanidad, de la Agencia de Evaluaci&oacute;n de Tecnolog&iacute;as Sanitarias, del Centro Nacional de Farmacovigilancia, de la Agencia Espa&ntilde;ola de Seguridad Alimentaria y de otras entidades. Esto no puede ni debe quedar en el aire y su definici&oacute;n no debe postergarse hasta que se elabore su estatuto o reglamento de funcionamiento, sino que debe quedar establecido con claridad en el texto definitivo de la Ley.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Debe definirse como se vincular&aacute; la Agencia con el Centro Europeo de Control de Enfermedades y la Direcci&oacute;n General de Salud de la Comisi&oacute;n Europea, as&iacute; como con la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, debe estipularse que ser&aacute; el punto focal del pa&iacute;s para todo lo relativo al Reglamento Sanitario Internacional. Y tambi&eacute;n debe clarificarse su mandato en materia de esfuerzos internacionales en salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Estamos convencidos de que en las pr&oacute;ximas semanas y meses el debate parlamentario y social sobre la creaci&oacute;n de la Agencia permitir&aacute; apoyar su creaci&oacute;n, y mejorar tambi&eacute;n estos y otros asuntos, de forma que la salud p&uacute;blica espa&ntilde;ola pueda dar un salto adelante en este terreno. Por nuestra parte, y en la medida de nuestras capacidades, nos comprometemos a seguir aportando ideas y profundizando los puntos que hemos mencionado en esta Tribuna.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/agencia-estatal-salud-publica-paso-importante-mejorable_132_9273458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Aug 2022 19:38:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La agencia estatal de salud pública: un paso importante, pero mejorable]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves para no banalizar la sexta ola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/claves-no-banalizar-sexta-ola_132_8636261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43f61348-b94d-41bc-8b77-0810047e6957_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves para no banalizar la sexta ola"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando más había que reducir la transmisión, las autoridades (con la excepción de Cataluña y, parcialmente, de otras CCAA del norte) han pretendido que todo estaba bajo control dejando transcurrir las cosas sin intervenciones decisivas</p></div><p class="article-text">
        La banalizaci&oacute;n de la sexta ola y el empe&ntilde;o en &ldquo;gripalizar&rdquo; un problema de salud de mayor calado del que se le atribuye es algo que puede apreciarse desde hace unas semanas, junto a un af&aacute;n de convertir en end&eacute;mico lo que a&uacute;n es pand&eacute;mico y sigue suponiendo un importante problema de salud p&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras dos a&ntilde;os muy dif&iacute;ciles llenos de restricciones, impactos econ&oacute;micos y sociales, &aacute;nimo golpeado, fragilidad sanitaria y en no pocas ocasiones sufrimiento y duelo, no cabe duda de que se ha producido un agotamiento psicol&oacute;gico de la ciudadan&iacute;a que se refleja en las noticias y en las tertulias de los medios de comunicaci&oacute;n. Tambi&eacute;n se aprecia una fatiga de las autoridades sanitarias y los poderes p&uacute;blicos estatal y auton&oacute;micos ante la compleja y dif&iacute;cil gesti&oacute;n de una pandemia de esta naturaleza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, comprender lo que est&aacute; pasando y disponer de claves objetivas que eviten la banalizaci&oacute;n de la sexta ola y de sus consecuencias, deber&iacute;a ayudarnos a evitar importantes reveses en las semanas y meses venideros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, admitamos los hechos: a finales de octubre pasado &eacute;ramos uno de los pa&iacute;ses con menor n&uacute;mero de contagios por cien mil habitantes y con mayor cobertura vacunal entre la poblaci&oacute;n de mayores de 12 a&ntilde;os de nuestro entorno. Sin embargo, dos meses despu&eacute;s, y tras perder de vista la seriedad del problema y de la necesidad de actuar para evitar la transmisi&oacute;n y reducir el n&uacute;mero de contagios, a finales de diciembre est&aacute;bamos a la cabeza de la incidencia de Covid19 en Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La causa de esto es muy clara: se ha fiado todo a la vacunaci&oacute;n y a la responsabilidad individual y tirado la toalla en las medidas de salud p&uacute;blica. En este &uacute;ltimo y crucial aspecto, se ha optado por el <em>laissez faire</em> prematuramente permisivo con las interacciones sociales desprotegidas, justo en el momento en el que una nueva variante m&aacute;s contagiosa, &oacute;micron, empezaba a dominar el escenario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No solo eso. A pesar de las advertencias del Centro Europeo de Control de Enfermedades y de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, se le ha restado importancia a esta nueva variante y se ha querido creer, equivocadamente, que se trata de una variante &ldquo;menos letal&rdquo; y &ldquo;m&aacute;s benigna&rdquo; que de alg&uacute;n modo nos situar&iacute;a ante el inicio del fin de la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los hechos nos est&aacute;n demostrando que este no ha sido el caso y todo parece indicar que nos enfrentamos a un enero del 2022 sumamente dif&iacute;cil, con un numero elevad&iacute;simo de contagios, el colapso de la atenci&oacute;n primaria, una creciente presi&oacute;n asistencial hospitalaria en la mayor&iacute;a de CCAA, una creciente proporci&oacute;n de bajas laborales en numerosos sectores, algunos de ellos esenciales, y un n&uacute;mero no tan peque&ntilde;o y creciente de fallecimientos por COVID19.
    </p><p class="article-text">
        Entender lo que est&aacute; pasando requiere una lectura objetiva de la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica, del funcionamiento del sistema sanitario ante el estr&eacute;s con el que tiene que contender, y del estado y los efectos de la vacunaci&oacute;n. Es preciso tener en cuenta estas variables para definir con objetividad c&oacute;mo responder adecuadamente a esta ola en la que se han solapado los estragos causados por las variantes delta y &oacute;micron. Una ola que probablemente se alargar&aacute; m&aacute;s que las cinco olas anteriores debido al aluvi&oacute;n de casos que se han producido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LA FOTO FIJA DE LA PRIMERA SEMANA DE ENERO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad (el 5 de enero) muestran una incidencia acumulada de 14 d&iacute;as de 2.574 por cien mil habitantes, la cifra m&aacute;s elevada de toda la pandemia y una de las cifras m&aacute;s elevadas de Europa en estos momentos. S&oacute;lo es comparable a la incidencia del Reino Unido (3.151), un pa&iacute;s que se ha empe&ntilde;ado en no actuar con suficiente contundencia y proporcionalidad, mientras que otros pa&iacute;ses europeos han logrado abatir notablemente los niveles de incidencia tras las restricciones implantadas en las &uacute;ltimas semanas. Tal es el caso de Austria (423) y Alemania (504), e incluso de Chequia (735), B&eacute;lgica (1013) y los Pa&iacute;ses Bajos (1088). A mediados de diciembre, todos ellos ten&iacute;an cifras superiores a Espa&ntilde;a que en algunos casos rondaban los 2000 casos por cien mil habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Llaman la atenci&oacute;n y debieran preocupar varios aspectos de la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola. En primer t&eacute;rmino, la elevad&iacute;sima incidencia en varias CCAA, con ocho de ellas por encima de la media nacional y con cifras que rondan los 5000 casos por cien mil en el Pa&iacute;s Vasco y los 6400 en Navarra (si bien cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil comparar los indicadores ya que no todas las CCAA informan por igual sobre los resultados de las auto pruebas diagn&oacute;sticas de ant&iacute;genos, lo que da lugar a una subestimaci&oacute;n de la incidencia en varias de ellas).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, que la incidencia acumulada de los &uacute;ltimos siete d&iacute;as sea m&aacute;s del 50% de la incidencia acumulada de los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as claramente muestra una tendencia a&uacute;n ascendente en el n&uacute;mero de contagios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, que el n&uacute;mero de contagios sintom&aacute;ticos de la sexta ola es muy superior al de las &uacute;ltimas dos olas anteriores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuarto t&eacute;rmino, que el 10% de las camas hospitalarias y el 21% de las camas UCI est&aacute;n ocupadas por pacientes COVID, unos porcentajes que van en r&aacute;pido ascenso, y que son especialmente elevados en Catalu&ntilde;a (40%) y el Pa&iacute;s Vasco (30%).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En quinto lugar, que el 30% de las pruebas diagn&oacute;sticas realizadas son positivas lo que revela el alt&iacute;simo grado de transmisi&oacute;n comunitaria del virus.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En sexto lugar, que la incidencia m&aacute;s elevada se da en los colectivos de 20 a 29 a&ntilde;os, de 30 a 39 a&ntilde;os y 40 a 49 a&ntilde;os, que son los grupos con menor cobertura vacunal y mayor grado de interacci&oacute;n social muchas veces desprotegida (especialmente preocupante resulta la incidencia de m&aacute;s de 10 mil por cien mil en las personas de 20 a 29 a&ntilde;os en Navarra).
    </p><p class="article-text">
        A lo anterior se agrega el creciente impacto del aluvi&oacute;n de casos en t&eacute;rminos de bajas laborales, que se estima que se han triplicado en el &uacute;ltimo mes no solo en el sector sanitario (donde, por su funci&oacute;n, es algo muy preocupante), sino en toda la fuerza de trabajo en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Para completar la fotograf&iacute;a, convienen algunas consideraciones sobre la vacunaci&oacute;n. A&uacute;n hay 3,3 millones de personas mayores de 12 a&ntilde;os que no tienen la pauta completa y eso les convierte en un grupo altamente vulnerable a sufrir infecci&oacute;n severa.&nbsp; De hecho, en los grupos etarios de 20 a 29 y 30 a 39 a&ntilde;os todav&iacute;a hay un 20% que no ha recibido la pauta completa lo que explicar&iacute;a la elevada incidencia en estos colectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, y a pesar de su buen ritmo, la vacunaci&oacute;n de los ni&ntilde;os de 5 a 12 a&ntilde;os con al menos 1 dosis es apenas del 30%; es decir, a&uacute;n faltan por vacunar cerca de 2.200.000 menores, lo que hace que a&uacute;n tengamos muy al descubierto la protecci&oacute;n vacunal ante el retorno a las aulas la pr&oacute;xima semana. Por tanto, urge acelerar la vacunaci&oacute;n en este grupo de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y la vacunaci&oacute;n con dosis de recuerdo a&uacute;n no se completa en un 12% de los mayores de 70 a&ntilde;os, en un 16% de las personas de 60 a 70 a&ntilde;os y entre un 33 y un 46%&nbsp;en las personas de 40 a 60 a&ntilde;os y entre los vacunados con la vacuna Janssen. En suma, debemos entender que a&uacute;n tenemos segmentos importantes de poblaci&oacute;n con alta vulnerabilidad que est&aacute;n siendo v&iacute;ctimas de las infecciones agudizadas por la variante &oacute;micron.
    </p><p class="article-text">
        Como puede verse, no hay nada que nos permita trivializar la situaci&oacute;n o restar seriedad a la magnitud y a la severidad de esta sexta ola y que todav&iacute;a durar&aacute; varias semanas.
    </p><h3 class="article-text">La evoluci&oacute;n de la sexta ola y las implicaciones de no actuar</h3><p class="article-text">
        Desde el comienzo de la pandemia se han registrado 6.922.446 contagios y 89.837 fallecimientos. El lunes 3 de enero la incidencia del coronavirus ya hab&iacute;a superado el umbral de los 2000 casos por 100.000 habitantes por primera vez a lo largo de la pandemia. El Ministerio de Sanidad notific&oacute; 372.766 nuevos contagios desde el jueves 30. Se registraron asimismo 168 fallecidos en esos tres d&iacute;as. La incidencia acumulada de 14 d&iacute;as subi&oacute; 520 puntos hasta alcanzar la cifra de los 2.296 casos por 100.000. Estas cifras han seguido evolucionando al alza y a lo largo la semana se han producido alrededor de un mill&oacute;n de nuevos contagios.
    </p><p class="article-text">
        Desde el 26 de noviembre de 2021, cuando la OMS calific&oacute; a &oacute;micron como variante preocupante, hasta el 30 de diciembre de ese mismo a&ntilde;o, el impacto en Espa&ntilde;a, en un contexto sin restricciones, hab&iacute;a sido ya de 1,17 millones de nuevos contagios con un incremento de 7.495 nuevos ingresos en hospitalizaci&oacute;n y de 1.232 nuevos ingresos en UCI, lo que supuso un incremento de algo m&aacute;s de un 300%.
    </p><p class="article-text">
        Si se mantienen esos ritmos de incremento en la incidencia y se aplican los porcentajes de ingresos en hospitalizaci&oacute;n general y en UCI observados en esta ola de &oacute;micron, se puede hacer una proyecci&oacute;n que aventurar&iacute;a terminar enero con entre 16.000 a 18.000 ingresados por COVID en hospitales y unos 3.000 pacientes COVID ocupando camas UCI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cifra de fallecidos desde la aparici&oacute;n de &oacute;micron hasta el 5 de enero ronda los 2000 (en un periodo de poco m&aacute;s de un mes), es decir, m&aacute;s de 65 fallecimientos diarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el marco de este crecimiento vertiginoso, cuando&nbsp;m&aacute;s hab&iacute;a que extremar las medidas que redujesen la transmisi&oacute;n del virus, las autoridades (con la excepci&oacute;n de las de Catalu&ntilde;a y, parcialmente, de otras CCAA del norte de Espa&ntilde;a) han pretendido que todo estaba bajo control dejando transcurrir las cosas sin intervenciones decisivas, confi&aacute;ndolo todo a las altas tasas de vacunaci&oacute;n que, como se ha venido advirtiendo desde hace meses, es una variable muy importante, pero a todas luces insuficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Peor a&uacute;n, la banalizaci&oacute;n de esta sexta ola ha calado en gran parte de la poblaci&oacute;n, que ha interpretado que pod&iacute;a bajar la guardia y relajarse durante los puentes de diciembre y las festividades navide&ntilde;as con la equivocada idea de que el virus produce ya &uacute;nicamente una enfermedad leve con la que habr&iacute;a que convivir.
    </p><p class="article-text">
        Todo comenz&oacute; al elevar los umbrales del &ldquo;sem&aacute;foro COVID&rdquo; definido en su d&iacute;a por el Consejo Interterritorial para desatar las alarmas y actuar con medidas restrictivas al alcanzar niveles elevados de riesgo. Esto difiri&oacute; la activaci&oacute;n de las intervenciones y llev&oacute; a la par&aacute;lisis y a la inacci&oacute;n cuando m&aacute;s efectivas pod&iacute;an ser las intervenciones restrictivas aplicadas en funci&oacute;n del nivel de alerta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cosas prosiguieron con el precipitado acortamiento del aislamiento de contagios positivos asintom&aacute;ticos a siete d&iacute;as sin contar con la suficiente evidencia que lo respalde, con el consiguiente riesgo de que las personas a&uacute;n contagiosas se reintegren a la interacci&oacute;n social cuando todav&iacute;a son transmisores de la enfermedad. Al contrario de la posici&oacute;n errada y precipitada en ese sentido del Centro de Control de Enfermedades de los Estados, la OMS ha se&ntilde;alado que debe mantenerse en 14 d&iacute;as para minimizar los riesgos de incrementar contagios con el acortamiento prematuro del aislamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ello le han seguido la incentivaci&oacute;n muchas veces indiscriminada de la realizaci&oacute;n de pruebas de ant&iacute;genos (incluidos los muy poco fiables autotest) junto a la falta de una definici&oacute;n clara de lo que constituyen los &ldquo;positivos&rdquo; que deben ser notificados al registro central de contagios, con definiciones variables seg&uacute;n cada CCAA, lo que lleva a que tengamos un notable subregistro en algunas y estemos &ldquo;<em>comparando peras con manzanas</em>&rdquo; en t&eacute;rminos de incidencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ahora, los &uacute;ltimos desarrollos tienen que ver con la modificaci&oacute;n de los criterios de vigilancia epidemiol&oacute;gica que de hecho dejan de diagnosticar y rastrear a contagios estrechos, as&iacute; como con la decisi&oacute;n unilateral de CCAA como Madrid y Andaluc&iacute;a de a no &ldquo;cuarentenar&rdquo; a los escolares que sean contactos estrechos de otros ni&ntilde;os diagnosticados como positivos en su misma clase sin facilitar siquiera la realizaci&oacute;n de una PCR.
    </p><h3 class="article-text">Lo que todav&iacute;a se puede y se debe hacer ya para abatir la sexta ola</h3><p class="article-text">
        En muchos sentidos el tsunami de contagios de la sexta ola y su impacto sobre la presi&oacute;n asistencial, sobre las bajas laborales y sobre fallecimientos (directos por Covid19 e indirectos por los retrasos y la inadecuada atenci&oacute;n debidos a la sobrecarga de los profesionales) se est&aacute; banalizando, al ignorar sus consecuencias. El ejemplo a imitar no es la estrategia del Reino Unido, cuyos resultados desastrosos les llevan a situaciones de desabastecimiento de productos por el enorme impacto en bajas laborales o en tal n&uacute;mero de casos que ya no se encuentran ambulancias para que los infartados vayan a los hospitales y las autoridades recomiendan que acudan por sus propios medios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Alemania, que tom&oacute; medidas serias a primeros de diciembre tiene hoy una situaci&oacute;n mucho m&aacute;s manejable con incidencias de en torno a 500 y con tendencia hacia la baja.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la posici&oacute;n de plantearse la idea de levantar las restricciones para fomentar y asumir un contagio masivo, como lo ha hecho Israel, es un absoluto desprop&oacute;sito; es un error dejar crecer el n&uacute;mero de contagios y volver a caer en la tentaci&oacute;n del espejismo de la inmunidad de grupo y de la banalizaci&oacute;n de la infecci&oacute;n. Tampoco est&aacute; sustentada en la evidencia la posici&oacute;n de caminar con excesiva premura hacia una cuarta dosis de las actuales vacunas cuando a&uacute;n no sabemos si &oacute;micron y otras nuevas variantes pueden eludir su eficacia.
    </p><p class="article-text">
        No podemos olvidar que aun si se confirmara que los casos actuales producidos por la variante &oacute;micron tienden a ser menos severos, aunque no en todas las circunstancias, su vertiginosa contagiosidad produce tal n&uacute;mero de casos que muchos requieren hospitalizaci&oacute;n o ingreso en UCI y esto lleva al colapso asistencial e incluso al incremento en el n&uacute;mero de defunciones directa o indirectamente. No digamos si tenemos en cuenta el colapso funcional de la atenci&oacute;n primaria y sus implicaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, no pude soslayarse el impacto de las infecciones en t&eacute;rminos de COVID persistente y sus secuelas cr&oacute;nicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En pocas palabras, lo m&aacute;s seguro es frenar los contagios y aplicar restricciones para no dejar que la gente se infecte sino, m&aacute;s bien, limitar los contagios para impedir que se surjan nuevas variantes y para mitigar el impacto en t&eacute;rminos de presi&oacute;n asistencial, fallecimientos y de COVID persistente.
    </p><p class="article-text">
        Creemos equivocada la narrativa de &ldquo;convivir con el virus&rdquo; si se vincula a la idea de que estamos en el fin de la pandemia y el comienzo de una endemia; es err&oacute;nea la idea del COVID como si fuera una gripe, porque obvia los da&ntilde;os directos (objetivos y concretos) y los colaterales que ocasiona la infecci&oacute;n y la enfermedad. Es una visi&oacute;n coincidente con una l&oacute;gica economicista que no prioriza la salud y la prevenci&oacute;n de fallecimientos evitables. Lamentablemente, son muchos los que han ca&iacute;do en esta tentaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una endemia no satura la atenci&oacute;n primaria ni las camas hospitalarias ni las UCI. Una endemia no genera 1 mill&oacute;n de casos en una semana ni 1600 muertes en un mes, como ha sucedido en Espa&ntilde;a y como ocurre en muchos otros pa&iacute;ses europeos. Banalizar la situaci&oacute;n es creer que &oacute;micron es leve y que el COVID se ha tornado una enfermedad poco preocupante. Hacerlo es faltar a la verdad de los hechos epidemiol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Mucho de lo que resumimos en p&aacute;rrafos anteriores pudo haberse evitado con actuaciones p&uacute;blicas y comportamientos individuales y sociales diferentes que debieron haber sido claramente planteados y explicados hace cinco o seis semanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de lo ocurrido era prevenible y/o mitigable. Hab&iacute;a que haber actuado con mayor determinaci&oacute;n, fomentando las medidas de protecci&oacute;n, estableciendo restricciones a la interacci&oacute;n social desprotegida y manteniendo y reforzando las medidas de salud p&uacute;blica, fortaleciendo las capacidades de la atenci&oacute;n primaria y apuntalando la resiliencia del sistema sanitario en su conjunto. Fiar casi todo a la aplicaci&oacute;n de vacunas ha sido y es un error. Las vacunas actuales son muy buenas para proteger de la enfermedad grave y la muerte a una elevad&iacute;sima proporci&oacute;n de las personas vacunas con pauta completa. Pero son insuficientes para doblegar una sexta ola que se est&aacute; mostrando muy da&ntilde;ina
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente en la Conferencia de Presidentes del 23 de diciembre ninguna Comunidad (salvo Catalu&ntilde;a), propuso actuar como era necesario. Y el Ministerio de Sanidad y el Consejo Interterritorial y sus &oacute;rganos consultivos no han tomado las decisiones que hubieran podido evitar la evoluci&oacute;n de una sexta ola que, a&uacute;n hoy, no est&aacute; doblegada.
    </p><p class="article-text">
        Sigue siendo necesario actuar, aunque ahora resulte m&aacute;s dif&iacute;cil.&nbsp; Necesitamos frenar esta sexta ola y salir de ella lo antes posible. Pero para ello se requiere abandonar la l&oacute;gica de la profec&iacute;a autocumplida de que alg&uacute;n d&iacute;a llegaremos al pico y bajar&aacute; la incidencia. Probablemente eso ocurrir&aacute; (aunque no sabemos ni c&oacute;mo ni cu&aacute;ndo), pero a un coste, tanto sanitario como econ&oacute;mico, muy superior al que pagar&iacute;amos si hubi&eacute;ramos actuado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si le seguimos dando oportunidades, el virus seguir&aacute; encontrando a las personas vulnerables y enviar&aacute; a muchas de ellas a los hospitales. Saturar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s nuestro muy fatigado sistema de salud. Incrementar&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s las listas de espera. Aumentar&aacute; el n&uacute;mero de personas que padecer&aacute;n Covid persistente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigue siendo necesario hacer una lectura no sesgada de la situaci&oacute;n y compartirla con la ciudadan&iacute;a, construir un relato social con direccionalidad estrat&eacute;gica y actuar en consecuencia. Se necesita abandonar el autoenga&ntilde;o y afrontar con valent&iacute;a y determinaci&oacute;n la realidad que tenemos. El futuro de la pandemia depender&aacute; en gran medida de lo que hagamos o no hagamos hoy. La inacci&oacute;n solo servir&aacute; para alejar la salida de este atolladero.&nbsp; Lo cual tendr&aacute; costes sanitarios, econ&oacute;micos, sociales y psicol&oacute;gicos adicionales. Por no mencionar los sufrimientos a&ntilde;adidos que podr&iacute;an haberse aliviado y las vidas que podr&iacute;an haberse salvado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/claves-no-banalizar-sexta-ola_132_8636261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Jan 2022 21:38:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves para no banalizar la sexta ola]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo será la pandemia en 2022?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/sera-pandemia-2022_132_8619828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/675aec65-414c-4273-9424-4eee6fe1924e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo será la pandemia en 2022?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debemos comprender que lo único que nos acercará al "final de la pandemia" será la reducción de contagios y la plena cobertura vacunal en todo el mundo</p><p class="subtitle">Ómicron abre el debate sobre un cambio de fase en la pandemia: “Es el paso lógico, pero hay que esperar”</p></div><p class="article-text">
        Si algo nos ha ense&ntilde;ado la evoluci&oacute;n de la pandemia a lo largo de los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os es la futilidad de los ejercicios de futurolog&iacute;a, las limitaciones de los modelos predictivos y el peligro de proclamar finales anticipados sobre la base de optimismos infundados o pron&oacute;sticos insensatos. Estamos ante un fen&oacute;meno de dimensiones cambiantes y equilibrios precarios que nos obliga a estar atentos permanentemente, a no adoptar planteamientos ideologizados y a replantearnos lo que hay que hacer en raz&oacute;n de la din&aacute;mica epidemiol&oacute;gica, sin pensar en que hay soluciones &uacute;nicas y m&aacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un error pensar que el advenimiento de &oacute;micron nos acerca al final de la pandemia, o que es una &ldquo;bendici&oacute;n disfrazada&rdquo;. Esta forma de pensar traduce sin duda la fatiga acumulada en estos dos a&ntilde;os y el leg&iacute;timo deseo de ver superada de una vez por todas esta situaci&oacute;n tan dif&iacute;cil. Sin embargo, no pasa de ser un ejercicio de &ldquo;wishful thinking&rdquo; que no toma en consideraci&oacute;n la verdadera situaci&oacute;n mundial de la COVID-19 y que sobresimplifica los hechos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, hay que seguir recordando que la protecci&oacute;n inmunol&oacute;gica mundial contra el SARS-CoV-2 es todav&iacute;a muy baja. Ni las coberturas de vacunaci&oacute;n ni la inmunidad generada por las infecciones de las variantes anteriores del virus no son suficientemente amplias.
    </p><p class="article-text">
        Mientras esta situaci&oacute;n persista habr&aacute; un riesgo continuo de que surjan nuevas variantes con mutaciones que las hagan m&aacute;s contagiosas, m&aacute;s capaces de reinfectar a vacunados y no vacunados y/o m&aacute;s proclives a escapar a la eficacia de las vacunas. Por ello es dif&iacute;cil ver 2022 como el a&ntilde;o en que la pandemia de COVID-19 vaya a ser dominada en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la elevada contagiosidad de variantes como &oacute;micron, incluso aunque se mostraran algo menos virulentas, puede generar una presi&oacute;n asistencial incrementada como lo estamos viendo en estos momentos en toda Europa, Espa&ntilde;a incluida. Precisamente eso llev&oacute; al ECDC a emitir una se&ntilde;al de alerta ante esta variante en su informe del 15 de diciembre. Y lo que ha hecho que la OMS exprese su preocupaci&oacute;n ante el avance de &oacute;micron.
    </p><p class="article-text">
        Debemos comprender que lo &uacute;nico que nos acercar&aacute; al &ldquo;final de la pandemia&rdquo; ser&aacute;n la reducci&oacute;n de contagios y la plena cobertura vacunal en todo el mundo. Por tanto, para ganarle la batalla al SARS-CoV-2 se precisa reforzar la acci&oacute;n internacional para que, bajo el liderazgo de la OMS, se consiga aplicar estas dos estrategias a escala global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las llamadas 'medidas no farmacol&oacute;gicas' para controlar la pandemia no son solo conductas individuales y colectivas de protecci&oacute;n frente a los contagios. Incluyen tambi&eacute;n restricciones de la movilidad y de la interacci&oacute;n social desprotegida, as&iacute; como acciones de salud p&uacute;blica para la vigilancia epidemiol&oacute;gica, el diagn&oacute;stico precoz, el rastreo exhaustivo y el aislamiento riguroso de las personas con capacidad de transmitir el virus. Y para ello es importante mantenerlas ligadas a la evoluci&oacute;n de indicadores que ayudan a monitorizar la evoluci&oacute;n de la pandemia y su impacto en el sistema sanitario, la incidencia incluida, y no solamente el grado de presi&oacute;n asistencial. Esto supone que los sistemas de vigilancia epidemiol&oacute;gica y la atenci&oacute;n primaria de salud han de disponer de los recursos necesarios para hacerlo. Por desgracia, a escala global estamos a&uacute;n muy lejos de todo ello.
    </p><p class="article-text">
        Como tambi&eacute;n lo estamos de conseguir el acceso universal a las vacunas contra la COVID-19 mediante la iniciativa COVAX. Que la UE, Canad&aacute;, Jap&oacute;n y otros pa&iacute;ses desarrollados se sigan oponiendo a la liberalizaci&oacute;n de las patentes de las vacunas dificulta sin duda el logro de este objetivo.
    </p><p class="article-text">
        Somos esc&eacute;pticos ante la esperanza de que 2022 sea el a&ntilde;o en el que todas esas l&iacute;neas de acci&oacute;n puedan ser desplegadas con plena eficacia en el mundo, si bien cabe esperar que una parte de ellas se apliquen de manera m&aacute;s efectiva que en 2021. Especialmente importante para ello ser&aacute; conseguir un avance sustancial en el acceso universal a las vacunas flexibilizando lo que haya que flexibilizar para asegurar su producci&oacute;n universal y para convertirlas en un bien p&uacute;blico global que permita apuntalar la seguridad sanitaria mundial.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de nuevas variantes del SARS-CoV-2 en los &uacute;ltimos meses y, en especial, la variante &oacute;micron, ha puesto de manifiesto la necesidad de acelerar este acceso al tiempo que subraya la importancia de continuar activando los procesos de investigaci&oacute;n orientados a anticipar los procesos de fabricaci&oacute;n de nuevas vacunas en caso de aparici&oacute;n de una variante capaz de eludir la acci&oacute;n de las vacunas hasta ahora aplicadas.
    </p><p class="article-text">
        Europa se debe implicar a&uacute;n m&aacute;s en apoyar el programa COVAX y ha de continuar realizando esfuerzos para involucrarse en los procesos de investigaci&oacute;n con el sector privado que permitan avanzar en la disponibilidad de nuevas terapias y nuevas vacunas y facilitar su aplicaci&oacute;n a nivel global.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en el marco de la UE resulta prioritario frenar la actual ola de casos que est&aacute; generando una importante presi&oacute;n asistencial tanto en la atenci&oacute;n primaria como en los hospitales. Aun cuando la hipot&eacute;tica menor gravedad de la variante &oacute;micron y la capacidad de protecci&oacute;n de las vacunas aplicadas en Europa permitan tener ahora un menor impacto en la salud que&nbsp;en anteriores olas epid&eacute;micas, se hace imprescindible doblegar esta curva para proteger la salud del conjunto de la ciudadan&iacute;a, atender adecuadamente a los que precisen asistencia, evitar la sobrecarga asistencial y recuperar cuanto antes la capacidad de respuesta de los sistemas de salud a las patolog&iacute;as no-COVID. Y, tambi&eacute;n, para atender el creciente n&uacute;mero de personas con COVID persistente.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, cabe esperar un mes de enero de 2022 complejo. Probablemente la sexta ola seguir&aacute; golpeando con incidencias muy elevadas que solo se ver&aacute;n atenuadas si finalmente las comunidades aut&oacute;nomas aplican individualmente las medidas restrictivas que debieron de haberse acordado para todo el pa&iacute;s en la Conferencia de Presidentes de la semana pasada. Cuanto antes se apliquen medidas de restricci&oacute;n de la interacci&oacute;n social desprotegida como las adoptadas primero por Catalu&ntilde;a y posteriormente por Asturias, Arag&oacute;n, Navarra, Pa&iacute;s Vasco, Cantabria y La Rioja, mejor nos ir&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades deber&iacute;an explicar con claridad y franqueza que la din&aacute;mica epidemiol&oacute;gica creada por una variante tres veces m&aacute;s contagiosa como la &oacute;micron, aunque pudiera ser algo menos grave en el plano individual para ciertos grupos poblacionales, no significa menor riesgo colectivo ni menor presi&oacute;n sobre el sistema de salud; de hecho, puede significar incluso lo contrario. Que solamente con la vacunaci&oacute;n no la pararemos. Y que para evitar un aut&eacute;ntico tsunami de casos, con las consecuencias sanitarias y econ&oacute;micas consiguientes, se hace necesario incrementar las restricciones para impedir los contagios y frenar la presi&oacute;n asistencial.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que se ha hecho, por ejemplo, en Francia, donde, adem&aacute;s del cierre de las discotecas que ya se hab&iacute;a implantado, se ha decretado la prohibici&oacute;n del consumo en barras en los bares, la exigencia de un pase vacunal, ya no solo un pasaporte COVID, para acceder a la hosteler&iacute;a, los espect&aacute;culos o las actividades culturales (dejando claro que los test diagn&oacute;sticos no bastan para ese prop&oacute;sito), el teletrabajo obligatorio durante las pr&oacute;ximas tres semanas, la prohibici&oacute;n del consumo de bebidas y alimentos en cines, teatros y espect&aacute;culos, la prohibici&oacute;n de conciertos y otros espect&aacute;culos masivos y la reducci&oacute;n a tres meses del intervalo necesario entre la segunda y la tercera dosis. Otros pa&iacute;ses europeos (Alemania, B&eacute;lgica, Pa&iacute;ses Bajos) han ido incluso m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        El refuerzo del programa de vacunaciones ampliando la aplicaci&oacute;n de la tercera dosis al conjunto de la poblaci&oacute;n adulta y la aplicaci&oacute;n de la pauta completa en la poblaci&oacute;n de 5 a 11 a&ntilde;os, siendo necesario, no resultar&aacute; suficiente para impedir la importante presi&oacute;n asistencial a la que se ir&aacute; llegando mientras la incidencia de nuevos casos sea tan alta como lo ha sido durante diciembre. Reforzar el uso de las mascarillas y contratar m&aacute;s profesionales para la atenci&oacute;n primaria y las acciones de rastreo puede ayudar, pero no bastar&aacute;, dados los alt&iacute;simos niveles de difusi&oacute;n comunitaria actuales. Por tanto, no puede descartarse que haya que adoptar m&aacute;s restricciones a la movilidad y la interacci&oacute;n social en las pr&oacute;ximas semanas, algo que deber&iacute;a de haberse decidido en la &uacute;ltima Conferencia de Presidentes.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras comunicadas por el Ministerio de Sanidad el martes 28 muestran el dram&aacute;tico incremento en la incidencia. Durante los &uacute;ltimos siete d&iacute;as los casos notificados crecieron un 104%, los pacientes hospitalizados por COVID-19 aumentaron un 29%, los ingresados en UCI lo hicieron en un 18% y hubo que lamentar 366 fallecidos, un 6% m&aacute;s que la semana anterior.&nbsp;Adem&aacute;s, cuatro comunidades (Navarra, La Rioja, Pa&iacute;s Vasco y Madrid) ten&iacute;an incidencias acumuladas durante los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as superiores a 2.000 casos por cien mil habitantes. Y ninguna ten&iacute;a incidencias inferiores a 800 casos por cien mil habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el porcentaje de ocupaci&oacute;n hospitalaria hab&iacute;a crecido considerablemente en las &uacute;ltimas dos semanas. Y en ocho comunidades o ciudades aut&oacute;nomas (Catalu&ntilde;a, Pa&iacute;s Vasco, Comunidad Valenciana, Melilla, Castilla y Le&oacute;n, Arag&oacute;n, Baleares y Cantabria) la de ocupaci&oacute;n de las camas de UCI por pacientes con COVID superaba ya el 20%.&nbsp;A todas luces, el virus campea a sus anchas y no est&aacute; acorralado ni mucho menos.
    </p><p class="article-text">
        Actuando poco y tarde en este aspecto, de nuevo estamos pagando un precio en t&eacute;rminos de sufrimiento y de muertes (por COVID y por patolog&iacute;as no COVID inadecuadamente atendidas) que se pod&iacute;a haber evitado.
    </p><p class="article-text">
        Una vez se supere la sexta ola, la evoluci&oacute;n de la pandemia durante el a&ntilde;o 2022 en Espa&ntilde;a estar&aacute; condicionada por la evoluci&oacute;n del SARS-CoV-2 en el resto del mundo, por la capacidad de articular una respuesta coordinada en el &aacute;mbito de la Uni&oacute;n Europea y por nuestra capacidad para mejorar la coordinaci&oacute;n y la consistencia de las respuestas de los gobiernos central y auton&oacute;micos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un &aacute;mbito este donde existe un amplio margen de mejora. En particular, ser&iacute;a imprescindible vincular las respuestas sanitarias y de restricci&oacute;n de la movilidad al sem&aacute;foro COVID aprobado en el Consejo Interterritorial sin que sigamos haci&eacute;ndonos trampas al solitario al desvincular, como se hizo en el oto&ntilde;o pasado, las se&ntilde;ales de alerta de las medidas de acci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aparte de eso, la capacidad de las vacunas para proteger con eficacia ser&aacute; otra clave a considerar. Conseguir incorporar al m&aacute;ximo de los casi 3,4 millones de ciudadanos mayores de 12 a&ntilde;os que actualmente siguen sin vacunarse es una tarea prioritaria.
    </p><p class="article-text">
        Un &aacute;mbito donde se han producido, y es previsible que se sigan produciendo, buenas noticias es el de los tratamientos de los pacientes hospitalizados. Tanto las terapias de soporte vital como el uso de algunos antivirales y de nuevos anticuerpos monoclonales han reducido la letalidad en las unidades de hospitalizaci&oacute;n y en las UCI, si bien han aumentado la estancia media una parte relevante de los pacientes hospitalizados por COVID.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto decisivo ser&aacute; la respuesta que se d&eacute; a la creciente demanda de atenci&oacute;n ambulatoria y hospitalaria tanto durante lo que resta de sexta ola como posteriormente. A corto plazo, m&aacute;s transmisi&oacute;n comunitaria implica tambi&eacute;n m&aacute;s personal sanitario contagiado, el cual requerir&aacute; pasar la correspondiente cuarentena con la consiguiente merma de la capacidad de respuesta de los hospitales. As&iacute; lo plantean los recientes comunicados de la Organizaci&oacute;n M&eacute;dica Colegial y de un conjunto de sociedades cient&iacute;ficas y agrupaciones profesionales vinculadas con la Atenci&oacute;n Primaria.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la evoluci&oacute;n de la pandemia en 2022 ser&aacute; consecuencia de la capacidad de respuesta que seamos capaces de articular en clave espa&ntilde;ola, europea y mundial. Tambi&eacute;n, de nuestro comportamiento individual y social en la aplicaci&oacute;n de las medidas que sabemos que funcionan. Y, por supuesto, de la capacidad de las autoridades sanitarias y los poderes p&uacute;blicos estatales, auton&oacute;micos y locales para anticiparse a los acontecimientos y adoptar de forma consistente y coordinada las medidas de salud p&uacute;blica necesarias tal como ya hacen varios pa&iacute;ses europeos. Sobre esto &uacute;ltimo, la experiencia de 2021 no nos permite por desgracia ser muy optimistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; 2022 alumbre el final de la pandemia y permita reconstruir los sistemas p&uacute;blicos de salud. No solo para prepararnos adecuadamente para la siguiente pandemia, sino tambi&eacute;n para tratar tanto las secuelas de esta, tales como las enormes listas de espera de muchos problemas de salud no COVID, incluidos los de salud mental, que siguen esperando desde hace meses un &ldquo;hueco&rdquo; para ser atendidos.
    </p><p class="article-text">
        Esta pandemia no ha terminado y no sabemos cu&aacute;ndo y c&oacute;mo lo har&aacute;. Lo que s&iacute; sabemos es que queda un largo trecho por recorrer y que la tarea que tenemos por delante es inmensa. Har&aacute;n falta voluntad y recursos. Confiemos en que haya dosis suficientes de ambas cosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Infante Campos, Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/sera-pandemia-2022_132_8619828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Dec 2021 21:25:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo será la pandemia en 2022?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Doblegar la sexta ola requiere que la Conferencia de Presidentes apruebe restricciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/doblegar-sexta-ola-requiere-conferencia-presidentes-apruebe-restricciones_132_8599895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1ccbcef-23fd-4e6a-b691-b8ba45f25200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Doblegar la sexta ola requiere que la Conferencia de Presidentes apruebe restricciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cierres nocturnos; la limitación de aforos en interiores de hostelería, teletrabajo donde sea posible; la prohibición o severa limitación de los eventos masivos y de celebraciones públicas y privadas de más de 10 personas e, incluso, la toques de queda nocturnos</p><p class="subtitle">Tercera dosis y cautela: la fórmula que explica por qué los más mayores están escapando a la sexta ola</p></div><p class="article-text">
        El considerable repunte de contagios por COVID-19 en Espa&ntilde;a y la creciente presencia de la variante &oacute;micron han alcanzado proporciones que obligan a tomar medidas que interrumpan la transmisi&oacute;n y que van m&aacute;s all&aacute; de la vacunaci&oacute;n, tal como est&aacute; ocurriendo en el resto de Europa y como ha recomendado el an&aacute;lisis de riesgos publicado por el Centro Europeo de Control de Enfermedades el pasado 15 de diciembre. Espa&ntilde;a no es una excepci&oacute;n por avanzada que est&eacute; la cobertura vacunal; el Gobierno y los presidentes auton&oacute;micos deben entenderlo, cerrar filas y actuar en consecuencia adoptando restricciones como las que se han puesto en marcha en numerosos pa&iacute;ses de nuestro entorno europeo y de las que Catalu&ntilde;a parece haber tomado buena nota con las decisiones anunciadas este pasado lunes.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento de la incidencia de nuevos casos de infecci&oacute;n por SARS-Cov2 est&aacute; siendo imparable desde hace varias semanas, lo que ha incrementado la presi&oacute;n asistencial tanto en la atenci&oacute;n primaria como en los hospitales (los ingresos casi se han triplicado en el &uacute;ltimo mes), incluyendo las UCI. Por desgracia tambi&eacute;n est&aacute; aumentando, aunque m&aacute;s lentamente, la mortalidad.
    </p><p class="article-text">
        La sexta ola en la que ya estamos inmersos no va a remitir &uacute;nicamente aconsejando prudencia a la ciudadan&iacute;a para que aplique estrictamente las medidas de protecci&oacute;n habituales (uso de mascarillas, distancia de seguridad, higiene de manos o&nbsp; ventilaci&oacute;n de espacios cerrados), o con la continuaci&oacute;n e intensificaci&oacute;n del programa de vacunaci&oacute;n tanto en lo que se refiere a los refuerzos vacunales con las terceras dosis o la vacunaci&oacute;n a los menores de 5 a 11 a&ntilde;os, o exigiendo el llamado pasaporte Covid en la&nbsp; hosteler&iacute;a, el ocio nocturno y otros eventos p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas ellas son medidas necesarias, pero no suficientes para frenar la creciente transmisi&oacute;n comunitaria y evitar as&iacute; un incremento de la presi&oacute;n asistencial que puede llegar a colapsar nuestra sanidad, con los adicionales efectos negativos en la salud y en la mortalidad al afectar a la respuesta asistencial que necesitan otras muchas patolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el &eacute;xito alcanzado en nuestro pa&iacute;s por nuestro sistema sanitario al lograr la magn&iacute;fica cobertura vacunal conseguida ofrece una protecci&oacute;n relevante frente a la severidad, el riesgo de hospitalizaci&oacute;n y el riesgo de muerte por coronavirus. Esta protecci&oacute;n se comprueba al constatar que las cifras de ingresos hospitalarios y de fallecidos est&aacute;n siendo muy inferiores a las que sufrimos con incidencias similares en olas anteriores cuando no hab&iacute;a acceso a la vacuna o este era a&uacute;n limitado. Las vacunas minimizan el da&ntilde;o en la salud y hay que seguir trabajando para aumentar el porcentaje de personas al que se han administrado las dosis de recuerdo, as&iacute; como el grado de cobertura de la vacunaci&oacute;n infantil. Y tambi&eacute;n para tratar de convencer al alrededor de los 3,5 millones de personas mayores de 12 a&ntilde;os que todav&iacute;a no se han vacunado. Todo lo cual requiere esfuerzos pedag&oacute;gicos y de comunicaci&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s intensos que los realizados hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la aparici&oacute;n de la variante &oacute;micron, que seg&uacute;n la &uacute;ltima actualizaci&oacute;n publicada por el Ministerio de Sanidad ha pasado desde el 3,4% de los casos al 47% entre el 29 de noviembre y el 12 de diciembre est&aacute; modificando dr&aacute;sticamente el panorama. Todo parece indicar que esta variante es mucho m&aacute;s transmisible que las anteriores y presenta un cierto grado (a&uacute;n por determinar) de escape a la inmunidad tanto natural como a la inducida por las actuales vacunas. La OMS acaba de alertar una vez m&aacute;s sobre ello. Todo lo cual obliga a replantear la estrategia para conseguir doblegar la curva y evitar da&ntilde;os en la salud de la poblaci&oacute;n y en el funcionamiento del sistema sanitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A todas luces es necesario un cambio de guion en la forma de enfrentar la pandemia tal como lo han hecho otros pa&iacute;ses europeos y esto no deber&iacute;a ser objeto de polarizaciones pol&iacute;ticas sino de consensos ante los que todo el abanico de Gobiernos auton&oacute;micos cierre filas con el Gobierno central para a ver lo que debe hacerse en un momento como este.
    </p><p class="article-text">
        La celebraci&oacute;n de la Conferencia de Presidentes convocada para este mi&eacute;rcoles abre una oportunidad para efectuar ese replanteamiento tomando por supuesto en cuenta la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica en cada territorio, pero asegurando una similar protecci&oacute;n de la salud en situaciones epidemiol&oacute;gicas similares. Y tiene que actuarse con determinaci&oacute;n, con liderazgo y con coordinaci&oacute;n y compromiso ante la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La reciente modificaci&oacute;n del llamado sem&aacute;foro covid, al que se le quitaron las medidas que se deber&iacute;an adoptar seg&uacute;n el grado de alerta definido, fue un error y debe rectificarse. Hay que asumir que la evoluci&oacute;n de la incidencia y la consecuente evoluci&oacute;n de la presi&oacute;n asistencial requieren medidas restrictivas de intensidad gradual en funci&oacute;n del grado de alerta, m&aacute;s a&uacute;n cuando estamos en periodo navide&ntilde;o, en el que las reuniones sociales y familiares, las compras y las celebraciones festivas auguran una enorme interacci&oacute;n social que incrementa el riesgo de contagio y difusi&oacute;n comunitaria del coronavirus. De no hacerse as&iacute;, podr&iacute;amos asistir a un verdadero tsunami de casos en las pr&oacute;ximas dos o tres semanas, a medida que la variante &oacute;micron se vaya extendiendo por el territorio, lo que parece estar haciendo con gran rapidez.
    </p><p class="article-text">
        No nos hagamos falsas ilusiones: ni el pasaporte Covid ni la realizaci&oacute;n de tests de forma masiva e indiscriminada frenar&aacute;n esta ola. Ninguna medida aislada lo har&aacute;. Junto con la vacunaci&oacute;n y la responsabilidad individual se requieren medidas de salud p&uacute;blica que compete adoptar a los Gobiernos central y auton&oacute;micos. Estas medidas deber&iacute;an incluir cierres o importantes limitaciones horarias en el ocio nocturno; la limitaci&oacute;n de aforos en los interiores de la hosteler&iacute;a, teatros, espect&aacute;culos deportivos y similares; la implantaci&oacute;n de teletrabajo en donde sea posible; la prohibici&oacute;n o severa limitaci&oacute;n de los eventos masivos (deportivos y festivos, campanadas de navidad incluidas), la prohibici&oacute;n o severa limitaci&oacute;n de reuniones y celebraciones p&uacute;blicas y privadas de m&aacute;s de 10 personas e, incluso, la implantaci&oacute;n de toques de queda nocturnos como acaba de proponer Catalu&ntilde;a. Por supuesto, ser&aacute; necesario redoblar la protecci&oacute;n de las personas mayores y discapacitadas de nuestras residencias actualizando y reforzando los protocolos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la evoluci&oacute;n de esta ola deber&iacute;a monitorizarse diariamente publicando las cifras de casos, ingresos y fallecidos (desglosadas por situaci&oacute;n inmunol&oacute;gica) con periodicidad diaria o casi diaria para evaluar la situaci&oacute;n y desarrollar acciones pedag&oacute;gicas. Y si en las Comunidades y territorios con las incidencias m&aacute;s elevadas las medidas anteriores no fueran suficientes, en un plazo de dos a tres semanas habr&iacute;a que proponer medidas adicionales del tipo de las que ya est&aacute;n adoptando algunos pa&iacute;ses de la UE. Y dependiendo de la situaci&oacute;n, a la vuelta de Navidad, habr&iacute;a que estudiar la prolongaci&oacute;n de las vacaciones escolares y el refuerzo de los protocolos preventivos en los colegios. Todas ellas, insistimos, deber&iacute;an ser medidas contempladas y vinculadas al sem&aacute;foro covid.
    </p><p class="article-text">
        Estamos reaccionando tarde, pero a&uacute;n tenemos la oportunidad (y la obligaci&oacute;n) de vencer esta sexta ola con las medidas que sabemos que funcionan, adaptando su intensidad y su extensi&oacute;n a la situaci&oacute;n actual y aplicando lo que hemos aprendido desde que en enero de 2020 se inici&oacute; esta pandemia. Se trata de evitar un verdadero tsunami de casos que comprometa de nuevo el funcionamiento del sistema sanitario. Hacerlo de forma coordinada es posible si la Conferencia de Presidentes afronta la situaci&oacute;n con la mirada puesta en la ciencia y en la salud p&uacute;blica y pone por encima de todo la salud y la vida de los ciudadanos. No es hora de esconder la cabeza bajo el ala o de mirar hacia otro lado sino de gobernar, por impopulares que resulten algunas de las decisiones que se requieren.
    </p><p class="article-text">
        La Conferencia de Presidentes tiene una gran responsabilidad al definir hoy lo que deber&aacute; guiar la acci&oacute;n en Espa&ntilde;a durante las pr&oacute;ximas semanas. No puede quedarse ni en vaguedades, ni en recomendaciones gen&eacute;ricas. No puede hacerse a un lado y dejar que las cosas sigan avanzando cuando est&aacute; en sus manos adoptar las restricciones que se necesitan. Tiene que definir un marco de actuaci&oacute;n vinculante que d&eacute; respuesta a la intensificaci&oacute;n del riesgo ante el que nos enfrentamos en la actual situaci&oacute;n. Ninguna posici&oacute;n err&aacute;tica o insensata de alguna Comunidad Aut&oacute;noma en particular deber&iacute;a secuestrar el consenso al que hay que llegar en este &aacute;mbito de cogobernanza que hoy se celebra y que requiere altura de miras, valent&iacute;a pol&iacute;tica y sensatez en materia de actuaciones sanitarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos, Daniel López-Acuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/doblegar-sexta-ola-requiere-conferencia-presidentes-apruebe-restricciones_132_8599895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Dec 2021 21:08:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Doblegar la sexta ola requiere que la Conferencia de Presidentes apruebe restricciones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Equidad y sanidad pública hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/equidad-sanidad-publica-hoy_132_8536194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d816d84e-0cdb-47d6-9b18-5899719ba7de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Equidad y sanidad pública hoy"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No podemos permitir una sanidad pública con diferencias en equidad y calidad ni por territorios ni por capacidad de pago; la sanidad pública, aunque ofrezca a veces servicios mediante conciertos, debe ser la mejor opción para cualquier ciudadano</p><p class="subtitle">La Agencia del Medicamento avisa: "De poco sirve el esfuerzo si la vacuna no es accesible para todo el mundo"</p></div><p class="article-text">
        La sanidad p&uacute;blica sufre hoy signos de deterioro en el acceso, en la calidad y en la equidad, que nos deben llevar a la preocupaci&oacute;n. El impacto de los recortes de 2012 tras la crisis econ&oacute;mica y el importante da&ntilde;o causado en el funcionamiento del sistema p&uacute;blico por la a&uacute;n vigente pandemia COVID-19, nos han tra&iacute;do a esta situaci&oacute;n en la que se corre el riesgo de que cristalice en Espa&ntilde;a una sanidad dual, debido a que amplios sectores de la sociedad ya est&aacute;n buscando en la sanidad privada soluciones a sus demandas, que perciben insatisfechas en la sanidad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        No podemos permitir una sanidad p&uacute;blica con diferencias en equidad y calidad ni por territorios ni por capacidad de pago; la sanidad p&uacute;blica, aunque ofrezca a veces servicios mediante conciertos, debe ser la mejor opci&oacute;n para cualquier ciudadano. Ante el deterioro actual, considero que evitar que consolide un sistema dual es el asunto central que debe orientar la acci&oacute;n y la agenda pol&iacute;tica prioritaria en el &aacute;mbito de la salud.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad espa&ntilde;ola puede aspirar a disponer de una sanidad p&uacute;blica de excelencia con acceso universal y garant&iacute;a de equidad para todos; una sanidad p&uacute;blica eficiente que ofrezca condiciones que ninguna otra oferta pueda mejorar tanto en la incorporaci&oacute;n de los avances m&eacute;dicos en la oferta asistencial, como en la garant&iacute;a de inmejorables tiempos de respuesta en el acceso. Y si aspiramos a esto, ser&aacute;n necesarios m&aacute;s recursos y una gesti&oacute;n eficiente que haga rentable socialmente esta inversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La sanidad p&uacute;blica tiene que poder ofrecer a cualquier paciente, viva donde viva, los mejores centros de referencia acreditados para procesos complejos espec&iacute;ficos; centros de referencia p&uacute;blicos o concertados cuya financiaci&oacute;n finalista corresponda al Ministerio de Sanidad para hacer honor a sus competencias constitucionales.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, el sistema p&uacute;blico tiene que orientar sus acciones hacia la lucha frente a los determinantes sociales en salud, con pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica solventes que incorporen desde el Ministerio de Sanidad fondos de cohesi&oacute;n finalistas para la correcci&oacute;n de desigualdades territoriales en todas las &aacute;reas donde &eacute;stas se detecten, con estrategias y planes evaluables en sus resultados. Ahora, con urgencia, compete a todos actuar para afrontar las listas y los tiempos de espera en consultas, en diagn&oacute;stico y en el &aacute;mbito quir&uacute;rgico.
    </p><p class="article-text">
        La sanidad que necesitamos requiere de una organizaci&oacute;n orientada a la cronicidad y a las necesidades del &aacute;mbito sociosanitario; requiere una atenci&oacute;n primaria renovada y fortalecida; una planificaci&oacute;n de las necesidades de profesionales para que la universidad pueda responder a ellas; un mejor sistema de gesti&oacute;n y motivaci&oacute;n profesional y una adecuada incorporaci&oacute;n de los avances de la digitalizaci&oacute;n y la inteligencia artificial que est&aacute;n transformado de manera disruptiva la respuesta asistencial.
    </p><p class="article-text">
        Ello interpela al Gobierno para acometer un amplio y participado proceso de redefinici&oacute;n y reconstrucci&oacute;n del Sistema Nacional de Salud que, con los valores de la Ley General de Sanidad impulsada en 1986 por Ernest Lluch, aporte nuevas respuestas e incorpore los recursos humanos y econ&oacute;micos necesarios en un proceso de luces largas que debe tener visi&oacute;n estrat&eacute;gica y un horizonte de corto, medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; que dedicar m&aacute;s recursos para hacer realidad el nuevo sistema sanitario que necesita la sociedad espa&ntilde;ola. Las reformas que necesita nuestra sanidad p&uacute;blica deben venir lideradas (con voluntad de amplios acuerdos que, por cierto, son factibles) desde los principios y valores de la socialdemocracia que en mi opini&oacute;n interpretan mejor que otras opciones la concreci&oacute;n de la equidad y la eficiencia, como caracter&iacute;sticas esenciales de esta &aacute;rea del bienestar social.
    </p><p class="article-text">
        Otros aspectos vinculados al mejor y mayor impulso de la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica aprovechando los recursos de los fondos europeos y del potencial de nuestro sistema y nuestros profesionales en colaboraci&oacute;n con el sector empresarial, requieren una atenci&oacute;n espec&iacute;fica tanto por su capacidad de transformaci&oacute;n de nuestro modelo productivo, como por la anticipaci&oacute;n del acceso de nuevas terapias o m&eacute;todos de diagn&oacute;stico para nuestros pacientes.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de la salud para la sociedad y la importancia de disponer de un potente sistema p&uacute;blico de salud se ha revalidado claramente en este periodo de pandemia COVID-19. En el caso espa&ntilde;ol, la gobernanza del sistema ha ofrecido luces y sombras de las que hay que extraer las correspondientes ense&ntilde;anzas.
    </p><p class="article-text">
        Para un mejor engranaje del sistema sanitario en el modelo descentralizado de nuestro Estado Auton&oacute;mico conviene valorar las ventajas que puede aportar incorporar el derecho a la salud como un derecho fundamental en una futura reforma de la Constituci&oacute;n que, incluso si incorpora cambios en el rol del Senado para mejorar nuestro modelo de Estado, ofrecer&aacute; nuevos instrumentos para una mejor cogobernanza.
    </p><p class="article-text">
        Pero debemos tener en cuenta que el adecuado ejercicio de competencias que la Constituci&oacute;n establece para las administraciones central y auton&oacute;micas requiere muchos m&aacute;s recursos econ&oacute;micos para todos que en el nuevo modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica deber&iacute;an tener un cierto car&aacute;cter finalista para la sanidad y que, en el caso del Ministerio de Sanidad, debieran ser mucho m&aacute;s cuantiosos para financiar y cofinanciar las pol&iacute;ticas de cohesi&oacute;n, calidad y equidad que necesitamos aplicar con urgencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Martínez Olmos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/equidad-sanidad-publica-hoy_132_8536194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Nov 2021 21:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Equidad y sanidad pública hoy]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tomemos medidas ya para no tener una incidencia disparada en Navidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/anticipemonos-tomemos-medidas-no-navidad-incidencia-resto-europa_132_8511556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a93d853-7a92-4ffe-b35e-e92f5cb67817_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tomemos medidas ya para no tener una incidencia disparada en Navidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La situación probablemente seguirá así o incluso podrá empeorar en las próximas semanas, situándonos ante una Navidad complicada si no nos anticipamos y tomamos medidas para no ver crecer el número de contagios</p></div><p class="article-text">
        Gracias al esfuerzo del Sistema de Salud y de la ciudadan&iacute;a, as&iacute; como a varios factores que han operado en nuestro favor, Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s europeo que tiene la menor incidencia de COVID-19. Debemos congratularnos por ello, pero no podemos ni debemos lanzar campanas al vuelo ya que hay importantes repuntes en las &uacute;ltimas semanas que no pueden ser banalizados.
    </p><p class="article-text">
        No es momento para optimismos infundados, ni para proclamar que la pandemia ha finalizado. Las cifras hablan por s&iacute; mismas. El problema sigue presente y ha ido creciendo. Ha habido 53.000 nuevos contagios en las &uacute;ltimas dos semanas, con una clara y sostenida tendencia al alza en la incidencia que pronto se reflejar&aacute; en una mayor presi&oacute;n asistencial. La situaci&oacute;n probablemente seguir&aacute; as&iacute; o incluso podr&aacute; empeorar en las pr&oacute;ximas semanas, situ&aacute;ndonos ante una temporada navide&ntilde;a complicada si no nos anticipamos y tomamos medidas de inmediato para no ver crecer el n&uacute;mero de contagios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No llegar a la situaci&oacute;n en que se encuentra buena parte de Europa en estos momentos depender&aacute; de lo que hagamos en los pr&oacute;ximos d&iacute;as. El peor error ser&iacute;a la inacci&oacute;n, ir una vez m&aacute;s por detr&aacute;s de la curva de contagios, confiarlo todo a la vacunaci&oacute;n, o pensar que con solo exigir el pasaporte digital COVID, o con aplicar una tercera dosis nos libraremos de esta nueva ola.
    </p><p class="article-text">
        Deteng&aacute;monos en algunos detalles que nos permiten identificar con claridad qu&eacute; es lo que hay que hacer y por qu&eacute; hay que hacerlo:
    </p><h3 class="article-text">1- La evoluci&oacute;n de la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica</h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos publicados el viernes 19 de noviembre, la incidencia promedio de 14 d&iacute;as para Espa&ntilde;a se ubica en los 111 casos por cien mil habitantes. Esto nos sit&uacute;a en un riesgo medio, de acuerdo con los par&aacute;metros del ECDC y del &ldquo;sem&aacute;foro&rdquo; aprobado por el Consejo Interterritorial. Lo m&aacute;s importante es observar que en la segunda semana de octubre la incidencia promedio de 14 d&iacute;as era de 47.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En pocas palabras: la incidencia se ha duplicado en un mes y la tendencia al alza inevitablemente se mantendr&aacute; o incluso se incrementar&aacute; en los pr&oacute;ximos d&iacute;as. Preocupa advertir que hay ya alguna Comunidad Aut&oacute;noma como Navarra que se sit&uacute;a abiertamente en el riesgo alto, con una incidencia de 311 casos por cien mil habitantes, y en el Pa&iacute;s Vasco est&aacute; en 236 por cien mil, muy cerca de traspasar el umbral de 250 que separa el riesgo medio del riesgo alto. Estas cifras y las de otras CCAA como Arag&oacute;n, Baleares, Canarias, Castilla Le&oacute;n, Catalu&ntilde;a, la Comunidad Valenciana y La Rioja, superiores a la media nacional, e incluso la incidencia en el resto de CCAA, crecer&aacute;n de aqu&iacute; a fines de noviembre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto nos situar&aacute; en niveles de transmisi&oacute;n altos justo cuando comience la campa&ntilde;a de rebajas y ventas masivas Black Friday y campa&ntilde;a de Navidad y Reyes que est&aacute;n ligadas a una mayor aglomeraci&oacute;n de personas y a un incremento de las interacciones sociales desprotegidas, con el consiguiente riesgo de multiplicar a&uacute;n m&aacute;s los contagios si no se toman las medidas de protecci&oacute;n necesarias.
    </p><p class="article-text">
        No debe soslayarse tampoco el hecho de que seguimos observando una incidencia elevada en los menores de 12 a&ntilde;os (166 casos por cien mil habitantes), superior a la incidencia media para toda la poblaci&oacute;n. Se trata de un grupo de poblaci&oacute;n al que no puede requer&iacute;rsele el pasaporte COVID ya que a&uacute;n no puede ser vacunado porque no se ha autorizado todav&iacute;a, el uso de las vacunas en ese colectivo. Es un grupo de personas para el que solo disponemos de medidas no farmacol&oacute;gicas, muy especialmente las medidas de protecci&oacute;n en el &aacute;mbito escolar. Cabe hacer notar que siete CCAA se sit&uacute;an por encima de la media nacional de incidencia en este grupo de edad y preocupan especialmente las elevadas cifras en Navarra (661), el Pa&iacute;s Vasco (473), Catalu&ntilde;a (237) La Rioja (219) y Arag&oacute;n (185). Esto casa adem&aacute;s con el hecho de que en la semana 45 se hayan producido 135 brotes con 892 casos en centros de educaci&oacute;n primaria e infantil. Es decir, hay una din&aacute;mica de transmisi&oacute;n importante en este grupo de edad que no puede ser ignorada.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, no es sorprendente que el otro grupo de edad que muestra incidencias superiores a la media nacional sea el de 40 a 49 a&ntilde;os (131 contagios por cada cien mil habitantes), un grupo que aun cuando tiene una razonable cobertura de vacunaci&oacute;n engloba a buena parte de los padres y madres que conviven con los menores de 12 a&ntilde;os. Y como las vacunas no son esterilizantes y no impiden la infecci&oacute;n y el contagio es l&oacute;gico suponer que existe transmisi&oacute;n en los hogares por la convivencia estrecha entre estos dos grupos etarios. Preocupan especialmente las cifras de contagios para este grupo de edad en Navarra (401) y Pa&iacute;s Vasco (297).
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hay que se&ntilde;alar que en varias CCAA las cifras de incidencia en los grupos de edad de 20 a 29 y 30 a 39 a&ntilde;os son tambi&eacute;n muy elevadas y superan con creces la media nacional. Es el caso de Arag&oacute;n, Baleares, Canarias, Catalu&ntilde;a, Melilla, Navarra, El Pa&iacute;s Vasco y la Rioja. Se trata de los dos grupos de edad con la m&aacute;s baja cobertura de vacunaci&oacute;n, en los que todav&iacute;a hay un 20 a 25% de personas que no han recibido la pauta completa.
    </p><h3 class="article-text">2- La falta de disponibilidad de informaci&oacute;n desagregada por estatus de vacunaci&oacute;n y sobre las variantes amenazadoras, as&iacute; como la inoportunidad de modificar el sem&aacute;foro de riesgos y alertas</h3><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, podemos ver que la magnitud del problema se ha incrementado, que el virus est&aacute; activo, que los contagios suben y que hay un riesgo importante de que esto vaya a m&aacute;s. Y aunque los casos m&aacute;s severos se concentren en personas no vacunadas no debemos pensar que esta nueva ola es solo una ola de los no-vacunados. Los nuevos contagios afectan tanto a personas vacunadas como no vacunadas. Y este aumento de la incidencia es justamente lo que debemos evitar para no caer en la espiral perversa en la que han ca&iacute;do muchos de nuestros vecinos europeos.
    </p><p class="article-text">
        Para ello es necesario traer a la palestra la insuficiencia de informaci&oacute;n desagregada sobre la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica y asistencial de forma que se pueda llevar a cabo un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo y orientar mejor la toma de decisiones. En el contexto actual, ser&iacute;a de gran utilidad, por ejemplo, que los boletines oficiales publicasen datos de incidencia, de mortalidad y de hospitalizaci&oacute;n seg&uacute;n estatus de vacunaci&oacute;n, tipo de vacunas y n&uacute;mero de dosis. Ello permitir&iacute;a orientar mejor los esfuerzos en pro de aumentar la cobertura vacunal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace falta tambi&eacute;n contar con informaci&oacute;n actualizada sobre la presencia y penetraci&oacute;n de nuevas variantes amenazadoras que nos permitan identificar nuevos desaf&iacute;os ligados a mayor contagiosidad y mayor proclividad del virus a eludir la eficacia de las vacunas disponibles
    </p><p class="article-text">
        Hay que apuntar tambi&eacute;n que es especialmente inoportuna la propuesta de modificar el sem&aacute;foro, acordado en su momento por el Consejo Interterritorial, que establece niveles de riesgo y grados de alerta para activar medidas no farmacol&oacute;gicas para frenar la transmisi&oacute;n. Es el peor momento para querer bajar el list&oacute;n y flexibilizar los umbrales fijados. Hacerlo nos llevar&iacute;a a estimular una sensaci&oacute;n de falsa seguridad que justificar&iacute;a la inacci&oacute;n que es justo lo contrario de lo que necesitamos ahora.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">3- El tema de la presi&oacute;n asistencial</h3><p class="article-text">
        Sabemos perfectamente que hay un decalaje entre el aumento de la incidencia y su repercusi&oacute;n en el aumento de la presi&oacute;n asistencial. Esta ya ha aumentado en varios pa&iacute;ses del entorno europeo que est&aacute;n acerc&aacute;ndose a serios problemas de colapso asistencial.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a empieza tambi&eacute;n a manifestarse esta situaci&oacute;n, con cifras crecientes de ocupaci&oacute;n hospitalaria y de UCI que presagian escenarios m&aacute;s sombr&iacute;os en las pr&oacute;ximas semanas. Si bien la media nacional de ocupaci&oacute;n de camas UCI es del 5%, cifra l&iacute;mite de acuerdo con los umbrales establecidos hay ya diez CCAA que tienen cifras superiores a la media nacional.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos muy poco de la afectaci&oacute;n de la Atenci&oacute;n Primaria y no se publican indicadores sobre su grado de saturaci&oacute;n, pero adem&aacute;s de que su funcionalidad no est&aacute; plenamente restablecida, el incremento en el n&uacute;mero de casos afectar&aacute; su funcionamiento en las pr&oacute;ximas semanas y generar&aacute; disrupciones en su desempe&ntilde;o que debe afrontar, simult&aacute;neamente, el incremento estacional de la demanda ocasionada por las enfermedades respiratorias propias del oto&ntilde;o-invierno.
    </p><h3 class="article-text">4- La tarea inconclusa de la vacunaci&oacute;n que afecta alrededor de 4,5 millones de personas de la poblaci&oacute;n diana y a casi 4 millones de menores de 12 a&ntilde;os</h3><p class="article-text">
        No nos olvidemos de que la incidencia no tiene una correlaci&oacute;n plena con la cobertura de vacunaci&oacute;n porque las vacunas no son esterilizantes. Las vacunas son muy buenas, pero no lo son todo.&nbsp; Hay contagios numerosos entre los vacunados aun cuando tiendan a ser episodios menos severos que los que se producen en los no vacunados. Por ello la vacunaci&oacute;n tiene que ir de la mano de medidas de protecci&oacute;n, medidas de salud p&uacute;blica y restricciones a las interacciones sociales desprotegidas vinculadas al &ldquo;sem&aacute;foro&rdquo; aprobado en su d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Esto no debe generar la menor duda de la importancia de vacunar a toda la poblaci&oacute;n diana para conferirle protecci&oacute;n individual con relaci&oacute;n al riesgo de enfermar severamente, de hospitalizaci&oacute;n y de fallecimiento. En ese sentido, todav&iacute;a faltan por vacunar con pauta completa 4,5 millones de personas especialmente en el grupo de edad de 20 a 40 a&ntilde;os, un colectivo que tiene muchas interacciones sociales y que sin esa protecci&oacute;n puede ser el blanco fundamental de los nuevos contagios. Adem&aacute;s, est&aacute;n sin vacunar casi 4 millones de menores de 12 a&ntilde;os que para quienes la vacuna no est&aacute; autorizada todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para frenar la ola ascendente de contagios no basta con vacunar. Hay que mantener las medidas de protecci&oacute;n y, si fuese necesario, hay que volver a las restricciones que impiden las interacciones sociales desprotegidas, as&iacute; como mantener la guardia alta en cuanto a medidas de salud p&uacute;blica que permitan la detecci&oacute;n precoz, el rastreo exhaustivo, la realizaci&oacute;n de pruebas diagn&oacute;sticas, el aislamiento de positivos y el control de los brotes aislados. Hay que impedir ahora, que a&uacute;n estamos a tiempo, que se vuelva a producir la transmisi&oacute;n comunitaria porque eso disparar&iacute;a todav&iacute;a m&aacute;s la incidencia.
    </p><h3 class="article-text">5- El asunto de la tercera dosis</h3><p class="article-text">
        Con respecto a la tercera dosis hay dudas leg&iacute;timas entre los expertos porque se carece de evidencia firme al respecto. Sabemos que la inmunidad humoral (anticuerpos circulantes) decaen con el tiempo, pero no tenemos evidencia de si la memoria inmunitaria de largo plazo (inmunidad celular) decae o no y c&oacute;mo lo hace si lo hace. Tampoco sabemos si agregar una tercera dosis incrementa los niveles de protecci&oacute;n de manera significativa o si solo restablece los niveles inicialmente desarrollados con las dosis previas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello pensamos que solo se justifica una dosis de refuerzo en personas inmunodeprimidas o personas mayores que viven en residencias geri&aacute;tricas, y que no hay suficiente base para hacerlo en personas de 70 a 79 a&ntilde;os. En cuanto al grupo de 60 a 69 a&ntilde;os vacunado mayoritariamente con la vacuna de Astra-Zeneca, puede entenderse que se opte por una tercera dosis en virtud de la evidencia de que la inmunidad humoral producida por esta vacuna decae m&aacute;s r&aacute;pido que la de las otras vacunas, pero no hay evidencia contundente de que con ello se incremente la eficacia de modo significativo. Y, desde luego, hoy por hoy no hay base cient&iacute;fica para poner una tercera dosis en forma generalizada a toda la poblaci&oacute;n, por fuertes que sean las presiones pol&iacute;ticas y comerciales al respecto. Puede ser la salida f&aacute;cil para mostrar que se act&uacute;a, pero no necesariamente es una medida eficaz considerando el amplio espectro de las medidas que hay que acometer. Precisamente, la disparidad de criterios entre diferentes pa&iacute;ses es una muestra de la necesidad de mayores evidencias previas a tomar esta decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la tercera dosis ayudar&iacute;a a proteger de la severidad y del riesgo de hospitalizaci&oacute;n y de muerte a los grupos de mayor riesgo que la reciban, pero, ni aplicada como se est&aacute; haciendo ni inoculada a toda la poblaci&oacute;n lograr&aacute; interrumpir la transmisi&oacute;n y frenar los contagios de esta nueva ola. No construyamos nuevos espejismos que en nada ayudan al control efectivo de la pandemia. Donde est&aacute; el verdadero problema y la gran prioridad es en los cuatro millones y medio de personas que a&uacute;n no se han vacunado con la pauta completa. El falso dilema de la aplicaci&oacute;n del pasaporte COVID y del confinamiento total, y la necesidad de aplicar medidas m&uacute;ltiples en forma simult&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente el oto&ntilde;o y el invierno representan un riesgo incrementado de contagios de infecciones respiratorias agudas tanto por las temperaturas como por el mayor n&uacute;mero de actividades en interiores. De ah&iacute;, la importancia de las medidas de protecci&oacute;n y las restricciones.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva ola puede durar varias semanas e incluso meses, todo depender&aacute; de nuestra conducta y de las medidas de protecci&oacute;n que tomemos y las restricciones que mantengamos. La clave est&aacute; en que frenemos los contagios evitando que se extienda la transmisi&oacute;n comunitaria. Si no lo hacemos ya, de manera contundente, habr&aacute; muchas probabilidades de tener una incidencia parecida a la de los pa&iacute;ses del centro, el norte y el este de Europa alrededor de las Navidades.
    </p><p class="article-text">
        No queremos tampoco una situaci&oacute;n como la del Reino Unido donde la miop&iacute;a y la obstinaci&oacute;n de las autoridades sanitarias y el Gobierno han llevado a una incidencia de entre 700 y 800 casos por cien mil desde el 1 de julio, fecha en la que se decret&oacute; el <em>Freedom Day</em> y se levantaron todas las restricciones.&nbsp; Desde entonces no ha habido descenso alguno en el n&uacute;mero de contagios y esto ha tenido un serio impacto no solo en t&eacute;rminos de incidencia sino tambi&eacute;n originando una importante presi&oacute;n asistencial y el colapso de algunos servicios e incluso, de tener un n&uacute;mero considerable de fallecimientos evitables.
    </p><p class="article-text">
        Pero para frenar esta ola no basta con la vacunaci&oacute;n ni con exigir el pasaporte COVID para acceder a locales y eventos como quieren hacer algunas CCAA cuando los TSJ se lo permiten Hay que sostener, sin flaquear, todas las medidas de protecci&oacute;n: mascarilla, distancia f&iacute;sica, no aglomeraciones desprotegidas, ventilaci&oacute;n de interiores, medidas de protecci&oacute;n en el &aacute;mbito escolar.
    </p><p class="article-text">
        No hay que bajar la guardia en las medidas de salud p&uacute;blica (diagn&oacute;stico precoz, realizaci&oacute;n de pruebas diagn&oacute;sticas en suficiente n&uacute;mero, rastreo exhaustivo de contactos, aislamiento de positivos y contenci&oacute;n de brotes).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hay que estar abierto a volver, probablemente en esta misma semana a pantallas anteriores de restricciones si la incidencia sigue subiendo (limitaci&oacute;n de aforos, restricciones al ocio nocturno y a los eventos masivos, e incluso si fuese necesario toques de queda) en varias Comunidades.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que, por ahora las medidas draconianas de confinamiento total como las adoptadas por Austria no tienen por qu&eacute; ser contempladas, pero hay que hacer lo necesario para no tener que llegar a ello.
    </p><p class="article-text">
        Insistimos: el uso del pasaporte COVID para acceder a espacios con riesgo alto de transmisi&oacute;n tiene importantes limitaciones, especialmente en un escenario de alta cobertura de vacunaci&oacute;n como el de Espa&ntilde;a (m&aacute;s del 90 por ciento de la poblaci&oacute;n diana con pauta completa). Es hasta cierto punto redundante. En realidad, se apela a su uso para no poner en marcha restricciones que se levantaron cuando el nivel de riesgo descendi&oacute; pero que podr&iacute;an volver a resultar necesarias. La exigencia del pasaporte COVID tal vez puede ayudar indirectamente a incentivar la vacunaci&oacute;n, pero poco m&aacute;s. No es ni la soluci&oacute;n m&aacute;gica ni una bala de plata. En s&iacute; misma no es una medida que frene contagios.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro caso es muy diferente al de aquellos pa&iacute;ses en los que a&uacute;n hay un porcentaje importante de un 30 por ciento o m&aacute;s de la poblaci&oacute;n no vacunada con pauta completa, y se contempla incluso el confinamiento de los no vacunados y la obligatoriedad de la vacuna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas de esas medidas est&aacute;n desatando reacciones de insurrecci&oacute;n insolidaria de algunos grupos de poblaci&oacute;n, muy vinculadas, por lo dem&aacute;s, al neopopulismo de ultraderecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Europa ha alcanzado la dram&aacute;tica situaci&oacute;n en que se encuentra por tres razones: insuficientes coberturas de vacunaci&oacute;n, relajaci&oacute;n prematura de medidas de protecci&oacute;n, y levantamiento apresurado de restricciones a las interacciones sociales desprotegidas.
    </p><p class="article-text">
        Por ello muchos pa&iacute;ses est&aacute;n teniendo que volver a pantallas anteriores en cuanto a medidas no farmacol&oacute;gicas y se ha implantado el pasaporte COVID para acceder a distintas actividades y recintos y como manera de inducir una mayor vacunaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No existe una sola medida que pueda ser eficaz. Como lo ha dicho claramente la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud esta semana, hay que poner en marcha m&uacute;ltiples acciones simult&aacute;neas para frenar los contagios. Es tiempo de una ofensiva de salud p&uacute;blica en materia de vacunaci&oacute;n y de medidas no farmacol&oacute;gicas, que vayan de la mano y que permitan evitar problemas mayores. No es el momento de replegarse porque eso solo nos har&iacute;a perder tiempo y redundar&iacute;a en llegar tarde para actuar con eficacia y suficiente antelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay que cerrar filas en el marco del Consejo Interterritorial y hacer un esfuerzo nacional ejemplificante que impida llegar a una situaci&oacute;n que nos obligue a tener que aplicar medidas dr&aacute;sticas que afectar&iacute;an la econom&iacute;a, como ya est&aacute; sucediendo en muchos pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea que muestran incidencias diez a quince veces mayores que las que tiene Espa&ntilde;a en este momento. En gran medida la clave est&aacute; en nuestras manos. Ahora lo que se requiere es un liderazgo sanitario estatal y auton&oacute;mico que sepa adelantarse a los acontecimientos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/anticipemonos-tomemos-medidas-no-navidad-incidencia-resto-europa_132_8511556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Nov 2021 05:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tomemos medidas ya para no tener una incidencia disparada en Navidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandemia,Restricciones,Contagio,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las barreras financieras de acceso al Sistema Nacional de Salud son una desigualdad evitable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/barreras-financieras-acceso-sistema-nacional-salud-son-desigualdad-evitable_132_8460849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/899c2d51-d8a4-4a39-94a0-314eb8bd2027_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las barreras financieras de acceso al Sistema Nacional de Salud son una desigualdad evitable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lucha frente a las desigualdades evitables en salud debe estar presente de manera constante asumiendo que, aunque nunca se eliminarán del todo, interesa reducirlas lo más posible</p></div><p class="article-text">
        Las desigualdades evitables en materia de salud son ampliamente reconocidas como un problema en toda Europa y en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas muchos pa&iacute;ses han respondido al problema poniendo en marcha una amplia gama de pol&iacute;ticas que no siempre se han traducido en realidades tangibles. Por tanto, a&uacute;n persisten desigualdades tanto en materia de situaci&oacute;n de salud como de acceso a la atenci&oacute;n sanitaria, al igual que grandes variaciones en su magnitud en distintos contextos geogr&aacute;ficos, as&iacute; como importantes diferencias en la capacidad pol&iacute;tica e institucional para abordarlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La lucha frente a las desigualdades evitables en salud debe estar presente de manera constante asumiendo que, aunque nunca se eliminar&aacute;n del todo, interesa reducirlas lo m&aacute;s posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis llevados a cabo en el &aacute;mbito europeo muestran claramente la variaci&oacute;n de las necesidades sanitarias insatisfechas entre los pa&iacute;ses de la UE, as&iacute; como su aumento entre los grupos de renta baja. En muchos aspectos, estos an&aacute;lisis se basan en medidas indirectas del acceso desigual seg&uacute;n el nivel socioecon&oacute;mico a la atenci&oacute;n a la salud y a los servicios sociales conexos. Tambi&eacute;n muestran la necesidad de redistribuci&oacute;n en la prestaci&oacute;n de servicios para lograr una cobertura universal de salud efectiva, con un enfoque que priorice a los desfavorecidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro factor importante que puede introducir un elemento regresivo en el acceso a los servicios es el relacionado con los copagos. Los datos tambi&eacute;n muestran que, dependiendo del tipo de empleo, la proporci&oacute;n de necesidades de salud insatisfechas var&iacute;a, dejando atr&aacute;s a algunos grupos m&aacute;s desfavorecidos.
    </p><p class="article-text">
        En los&nbsp;recientes an&aacute;lisis efectuados por la&nbsp;Acci&oacute;n Conjunta sobre Equidad en Salud en Europa (JAHEE), proyecto apoyado por la Comisi&oacute;n Europea en la que han participado 24 pa&iacute;ses, entre ellos Espa&ntilde;a, a trav&eacute;s de la Escuela Andaluza de Salud P&uacute;blica y otras instituciones estatales y auton&oacute;micas, se han identificado las barreras estructurales de los sistemas sanitarios que determinan inequidades en el acceso y la utilizaci&oacute;n de los servicios sanitarios y servicios sociales. De hecho, si bien la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses declaran tener una&nbsp; cobertura universal, un n&uacute;mero considerable de ellos tiene importantes copagos en&nbsp; los medicamentos y hay servicios que no est&aacute;n cubiertos o solo lo est&aacute;n parcialmente: atenci&oacute;n &oacute;ptica, atenci&oacute;n dental,&nbsp;fisioterapia y rehabilitaci&oacute;n o salud mental, entre otros. Tambi&eacute;n hay largas listas de espera para acceder a ciertos servicios, y existen disparidades geogr&aacute;ficas, ya sea seg&uacute;n las regiones o entre los habitantes de las zonas rurales y de las ciudades dentro de una misma regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, cabe destacar que el pasado martes d&iacute;a 4 de noviembre se present&oacute; el estudio titulado &iquest;Se puede permitir a la gente pagar por la atenci&oacute;n sanitaria? que ha sido elaborado por un equipo de destacados economistas de la salud encabezado por Rosa Mar&iacute;a Urbanos-Garrido. Este estudio es el sexto de la serie sobre el tema de la protecci&oacute;n financiera en los sistemas sanitarios europeos, publicada por la Oficina Regional para Europa de la OMS y, a trav&eacute;s de 86 p&aacute;ginas y un amplio n&uacute;mero de gr&aacute;ficas y cuadros, ofrece un detallado an&aacute;lisis de las barreras financieras de acceso al SNS en Espa&ntilde;a sufridas por los hogares espa&ntilde;oles desde el inicio de la crisis econ&oacute;mica hasta 2019, &uacute;ltimo a&ntilde;o para el que existen datos disponibles.
    </p><p class="article-text">
        Como es sabido, Espa&ntilde;a se vio muy afectada por la crisis financiera y econ&oacute;mica global que se desencaden&oacute; en el a&ntilde;o 2008. Tras los recortes del gasto sanitario p&uacute;blico entre 2012 y 2014, &eacute;ste comenz&oacute; a disminuir en relaci&oacute;n con el producto interior bruto, lo que ampli&oacute; las diferencias entre Espa&ntilde;a y otros pa&iacute;ses de Europa occidental. Al mismo tiempo, se introdujeron cambios en las pol&iacute;ticas de cobertura que limitaron el acceso al Sistema Nacional de Salud (SNS) de los inmigrantes en situaci&oacute;n no regularizada (medidas que se revirtieron en 2018) y aumentaron los copagos de los medicamentos recetados y los productos sanitarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este estudio es el primer an&aacute;lisis exhaustivo y actualizado de la protecci&oacute;n financiera en el &aacute;mbito de los servicios sanitarios en Espa&ntilde;a. A partir de los microdatos recopilados en las encuestas anuales de presupuestos familiares realizadas por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica entre 2006 y 2019 as&iacute; como de los datos sobre necesidades insatisfechas de servicios de salud, examina las tendencias del gasto catastr&oacute;fico en salud; que se refiere a los gastos en materia de atenci&oacute;n sanitaria que representan una amenaza a la capacidad financiera de los hogares de sufragar sus necesidades b&aacute;sicas de subsistencia porque superan el 30% de sus recursos. En el estudio se constata que:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; en 2019 el 0,8% de los hogares se empobrecieron o se empobrecieron todav&iacute;a m&aacute;s despu&eacute;s de afrontar pagos sanitarios directos, frente al 0,2 % en 2006; en el mismo a&ntilde;o, el 1,6% de los hogares experimentaron gastos catastr&oacute;ficos en salud, frente al 1,0 % en 2006.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; gran parte del aumento del gasto catastr&oacute;fico en servicios de salud tuvo lugar entre 2008 y 2014, lo que pone de manifiesto una disminuci&oacute;n de la capacidad de los hogares para pagar por la atenci&oacute;n sanitaria en el contexto de la crisis econ&oacute;mica, especialmente en el caso de los hogares m&aacute;s pobres; aunque la incidencia del gasto catastr&oacute;fico comenz&oacute; a descender en 2016, en 2019 segu&iacute;a estando por encima de los niveles anteriores a la crisis.
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; el gasto catastr&oacute;fico se concentra en el quintil m&aacute;s pobre; el aumento de la incidencia del gasto catastr&oacute;fico a lo largo del tiempo se debi&oacute; casi en su totalidad a un incremento sustancial en el quintil m&aacute;s pobre.
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; las caracter&iacute;sticas de los hogares con gasto catastr&oacute;fico cambiaron durante el periodo estudiado, y pasaron de ser hogares encabezados por personas mayores y pensionistas a ser hogares encabezados por personas en edad de trabajar (entre 35 y 50 a&ntilde;os), personas empleadas, personas desempleadas y parejas con hijos.
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; la atenci&oacute;n dental y los productos sanitarios son las principales causas de gasto catastr&oacute;fico en todos los quintiles, principalmente porque la atenci&oacute;n dental y la atenci&oacute;n &oacute;ptica est&aacute;n excluidas en gran medida de la cobertura del SNS, sobre todo en el caso de la poblaci&oacute;n adulta; en el quintil m&aacute;s pobre, el gasto catastr&oacute;fico tambi&eacute;n proviene del gasto en medicamentos de dispensaci&oacute;n ambulatoria, que est&aacute;n sujetos a copagos del SNS.
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; las necesidades insatisfechas (una medida del acceso al SNS) est&aacute;n por debajo de la media de la Uni&oacute;n Europea (UE) en lo que respecta a la atenci&oacute;n sanitaria y a los medicamentos recetados, pero por encima en lo que respecta a la atenci&oacute;n dental; de hecho, las necesidades insatisfechas de atenci&oacute;n dental aumentaron considerablemente durante la crisis econ&oacute;mica; en conclusi&oacute;n, existe una importante desigualdad socioecon&oacute;mica en las necesidades insatisfechas relativas a la atenci&oacute;n dental y, en menor medida, a la atenci&oacute;n sanitaria y a los medicamentos recetados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de incrementar los gastos catastr&oacute;ficos en salud y las necesidades insatisfechas, la crisis econ&oacute;mica tambi&eacute;n provoc&oacute; un aumento de los tiempos de espera, un problema cr&oacute;nico del SNS.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, a pesar de haber empeorado durante la crisis econ&oacute;mica, la incidencia del gasto catastr&oacute;fico en Espa&ntilde;a es mucho menor de lo que cabr&iacute;a esperar teniendo en cuenta que la proporci&oacute;n de los pagos directos en Espa&ntilde;a sobre el gasto sanitario total es relativamente elevada. Esto puede explicarse por fortalezas en el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas de cobertura del SNS y por el efecto altamente redistributivo del gasto sanitario p&uacute;blico. Por ejemplo, la cobertura del SNS se basa en la residencia y los inmigrantes en situaci&oacute;n no regularizada tienen derecho al mismo nivel de cobertura que los residentes; la cartera de servicios sanitarios del SNS es muy amplia, con variaciones regionales m&iacute;nimas, y los centros sanitarios est&aacute;n distribuidos de manera uniforme por todo el pa&iacute;s; los copagos en el SNS solo se aplican a los medicamentos recetados y a la prestaci&oacute;n ortoprot&eacute;sica; existen diferentes mecanismos de protecci&oacute;n frente a los copagos, entre los que se incluyen copagos reducidos y un tope de 4,24 euros por receta en la mayor&iacute;a de los medicamentos recetados para enfermedades cr&oacute;nicas; tambi&eacute;n hay exenciones de copagos para grupos de personas desfavorecidas (que se han ampliado desde 2020) y un tope basado en los ingresos para los copagos de medicamentos recetados para la mayor&iacute;a de los pensionistas; y las prestaciones p&uacute;blicas en especie representadas por el gasto sanitario (y tambi&eacute;n el gasto&nbsp; educativo) aumentan los ingresos de los hogares m&aacute;s pobres y reducen las desigualdades de ingresos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estos puntos fuertes, existen deficiencias en la cobertura, que se observan con claridad en el estudio. Por ello los autores concluyen que, para mejorar el acceso y la protecci&oacute;n financiera en Espa&ntilde;a, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de salud deber&iacute;an:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; abordar las deficiencias m&aacute;s importantes de la cobertura incluyendo la atenci&oacute;n dental, la atenci&oacute;n &oacute;ptica y los aud&iacute;fonos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; seguir mejorando el dise&ntilde;o del copago para reforzar la protecci&oacute;n de los hogares m&aacute;s pobres en todos los grupos de edad; por ejemplo, ampliando el tope de los copagos en funci&oacute;n de los ingresos que se aplica a la mayor&iacute;a de los pensionistas, a todos los hogares no encabezados por pensionistas.
    </p><p class="article-text">
        	&#9679; reducir los tiempos de espera para las consultas m&eacute;dicas y la atenci&oacute;n especializada, que pueden dar lugar a dificultades financieras y necesidades insatisfechas y agravar las desigualdades socioecon&oacute;micas en el acceso a los servicios.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s concretamente,&nbsp; las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de salud deber&iacute;an reforzar la eficacia de la atenci&oacute;n primaria dot&aacute;ndola de los recursos y del personal adecuados; revisar la eficiencia y la equidad de las bonificaciones fiscales para las p&oacute;lizas de seguros voluntarios de salud, que principalmente benefician a los hogares m&aacute;s ricos; modificar las pol&iacute;ticas actuales de las mutualidades, mediante las cuales los funcionarios pueden optar por recibir atenci&oacute;n sanitaria prestada por proveedores privados; y eliminar los obst&aacute;culos administrativos a los que se enfrentan los inmigrantes en situaci&oacute;n no regularizada y otros colectivos para acceder a los servicios del SNS.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para reforzar el acceso y la protecci&oacute;n financiera, especialmente ante el escenario de una poblaci&oacute;n cada vez m&aacute;s envejecida y una carga de enfermedades cr&oacute;nicas cada vez mayor es necesario invertir m&aacute;s en el sistema sanitario. Para asegurar que el gasto adicional cumpla con los objetivos de equidad y eficiencia, este deber&iacute;a centrarse en reducir las desigualdades, las necesidades insatisfechas y las dificultades financieras de los hogares con ingresos bajos.
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta los impactos de la pandemia de COVID-19, tanto sobre la sociedad espa&ntilde;ola como sobre el SNS durante el periodo posterior al estudiado (2020-2021), las conclusiones y recomendaciones del estudio nos parecen a&uacute;n m&aacute;s vigentes si cabe. En realidad,&nbsp; coinciden con la gran mayor&iacute;a de los an&aacute;lisis realizados y de las opiniones expertas formuladas durante estos dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, incluidas las recomendaciones en materia sanitaria&nbsp; de la Comisi&oacute;n de Reconstrucci&oacute;n del Congreso aprobadas por una mayor&iacute;a del arco parlamentario,&nbsp; en el sentido de aumentar el gasto p&uacute;blico en salud, reducir las bonificaciones fiscales en seguros privados, revisar el modelo de las mutualidades de funcionarios, ampliar las prestaciones del SNS; reducir los copagos y hacer m&aacute;s equitativo su dise&ntilde;o; disminuir sustancialmente los tiempos de espera; eliminar los obst&aacute;culos para el acceso de los inmigrantes en situaci&oacute;n irregular; y fortalecer la atenci&oacute;n primaria de salud.
    </p><p class="article-text">
        Resulta imperativo que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de salud que se implementen en Espa&ntilde;a en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, especialmente en lo relativo a la recuperaci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n del SNS vayan en esta direcci&oacute;n. Esto implica al Gobierno de Espa&ntilde;a y a cada una de las Comunidades Aut&oacute;nomas ya que ser&iacute;a deseable disponer de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas expl&iacute;citas orientadas a la lucha frente a las desigualdades que fueran evaluables mediante un conjunto de indicadores.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, a pesar del discurso declarativo de acceso universal a la atenci&oacute;n sanitaria, menos del 50% de los pa&iacute;ses en Europa cuentan hoy con pol&iacute;ticas que aborden espec&iacute;ficamente la reducci&oacute;n de las desigualdades en el acceso a la salud y los servicios sociales relacionados, y un porcentaje a&uacute;n menor ha desarrollado planes de acci&oacute;n para aplicar dichas pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El advenimiento de la pandemia de COVID-19 ha despertado una mayor atenci&oacute;n al tema de las desigualdades en salud, brindando una oportunidad para la acci&oacute;n. Ha demostrado la centralidad de la salud para los individuos y para la sociedad y ha subrayado la importancia de las desigualdades en salud y la necesidad de una acci&oacute;n integral de car&aacute;cter intersectorial.&nbsp; Ha revelado la necesidad de mayores inversiones para hacer que los sistemas sanitarios y, en consecuencia, las sociedades, sean m&aacute;s inclusivos y resilientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que Identificar puntos de entrada clave para abordar las situaciones existentes que son susceptibles de cambio a fin de poder reducir las barreras de todo tipo, incluidas las financieras, que impiden el acceso equitativo al sistema a la atenci&oacute;n preventiva y curativa y para mitigar el acceso desigual de los grupos de poblaci&oacute;n en situaci&oacute;n de vulnerabilidad, ya sea porque sus caracter&iacute;sticas sociales, econ&oacute;micas, &eacute;tnicas o culturales les impiden acceder a los servicios como lo hace el resto de la poblaci&oacute;n, o porque el acceso a algunos tipos de servicios se ve obstaculizado para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Es impostergable la necesidad de promover medidas que aumenten y mejoren el universalismo del sistema de salud abordando problemas sist&eacute;micos y reduciendo el gradiente existente de inequidades en el acceso y la prestaci&oacute;n de servicios sanitarios y sociales, lo cual deber&iacute;a abarcar la cobertura de necesidades no contempladas en la cartera de prestaciones de los sistemas nacionales de salud, como la salud dental y la salud ocular.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Infante Campos, Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/barreras-financieras-acceso-sistema-nacional-salud-son-desigualdad-evitable_132_8460849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Nov 2021 20:10:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las barreras financieras de acceso al Sistema Nacional de Salud son una desigualdad evitable]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Riesgo bajo no significa riesgo nulo: la pandemia no ha terminado y el trabajo no ha sido rematado todavía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/riesgo-no-significa-riesgo-nulo-pandemia-no-terminado-trabajo-no-sido-rematado-todavia_132_8386476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17c0b78c-d9e0-41e2-8bf3-1638394a266c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Riesgo bajo no significa riesgo nulo: la pandemia no ha terminado y el trabajo no ha sido rematado todavía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es desaconsejable alentar la falsa seguridad que se ha instalado al proclamar que la pandemia ha pasado ya</p></div><p class="article-text">
        Afortunadamente, y gracias a un gran esfuerzo colectivo, la incidencia de la pandemia ha seguido remitiendo y hemos vuelto a situarnos, despu&eacute;s de muchos meses, por debajo de 50 casos por cien mil habitantes en promedio para todo el pa&iacute;s. Esto nos ubica en un riesgo bajo de transmisi&oacute;n, y consecuentemente de presi&oacute;n asistencial, y aunque esta situaci&oacute;n abre expectativas optimistas, debemos tener muy claro que eso no significa que el riesgo sea nulo o inexistente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El virus sigue presente y tiene la potencialidad de mutar y con ello generar variantes amenazadoras m&aacute;s contagiosas y elusivas a la eficacia de las vacunas. A&uacute;n desconocemos la verdadera duraci&oacute;n de la inmunidad generada por la infecci&oacute;n natural y por las vacunas. Las vacunas no son esterilizantes y no evitan la infecci&oacute;n y el contagio, aun cuando s&iacute; nos protegen, por fortuna, de la severidad, del riesgo de hospitalizaci&oacute;n y del riego de muerte. Adem&aacute;s, tenemos ya claro que en el caso de la COVID-19 la inmunidad de grupo no se produce con altos porcentajes de cobertura vacunal y que, aunque los porcentajes de personas vacunadas son muy altos, a&uacute;n nos faltan alrededor de 5,3 millones de personas mayores de 12 a&ntilde;os por recibir la pauta completa para que cuenten con la necesaria protecci&oacute;n individual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debemos congratularnos por el esfuerzo desarrollado. Los logros han sido ejemplares, con coberturas de vacunaci&oacute;n que se sit&uacute;an a la cabeza de Europa y que desatan la curiosidad y la envidia de pa&iacute;ses como Alemania, Francia o el Reino Unido, entre otros, e incluso de los Estados Unidos, que van notablemente m&aacute;s rezagados en el alcance poblacional de la vacunaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n han sido importantes los logros en materia de medidas no-farmacol&oacute;gicas que se han mantenido por el tiempo necesario para lograr atajar la curva y reducir los contagios, con una importante colaboraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n que, incluso sigue portando en gran medida la mascarilla en exteriores ante la incertidumbre de poder garantizar distancias f&iacute;sicas y evitar aglomeraciones<strong>.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No nos olvidemos que la reducci&oacute;n de la incidencia no solo obedece al avance en la vacunaci&oacute;n sino tambi&eacute;n, y de manera muy importante, a la permanencia de las medidas restrictivas y de protecci&oacute;n, incluidas las medidas adoptadas para el retorno a la escuela desde el inicio del presente curso escolar. Ellas nos han permitido reducir las interacciones sociales desprotegidas, con la lamentable excepci&oacute;n de algunos eventos masivos y de los macro botellones descontrolados e irresponsables. Algunos pa&iacute;ses que lanzaron las campanas al vuelo y relajaron prematuramente las restricciones, como el Reino Unido y su &ldquo;Freedom day&rdquo; del 1 de julio, tienen hoy una incidencia que ronda los 700 casos por cien mil habitantes, se han estancado en el avance de la vacunaci&oacute;n y sufren de nuevo una presi&oacute;n asistencial importante. Y en varios pa&iacute;ses de Europa durante las &uacute;ltimas semanas, los contagios han vuelto a subir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el desaf&iacute;o sigue siendo mantener a raya la transmisi&oacute;n, evitar nuevas olas, por menos severas y mortales que puedan ser, e incluso propiciar un descenso aun mayor del n&uacute;mero de contagios para situarnos por debajo de 25 por cien mil habitantes. Para ello hay que mantener la guardia en alto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las medidas de contenci&oacute;n de la transmisi&oacute;n se han ido relajando al tiempo que la incidencia descend&iacute;a, en algunas Comunidades Aut&oacute;nomas (CCAA) m&aacute;s apresuradamente que en otras, pero lo importante ahora es comprender que el virus sigue activo y que no nos debemos precipitar en la relajaci&oacute;n de restricciones en los &aacute;mbitos de mayor riesgo (p. ej. los locales cerrados de ocio, las grandes aglomeraciones deportivas, las residencias sociales y, sobre todo, las escuelas). No olvidemos que pueden surgir variantes m&aacute;s contagiosas y proclives a escapar a la eficacia de las vacunas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay que ir con cautela en la temporada oto&ntilde;o-invernal, un periodo en el que se agregaran otros virus respiratorios y muy especialmente la gripe estacional. No olvidemos que, a pesar del descenso considerable de la incidencia promedio, a&uacute;n no estamos por debajo de 25 por cien mil habitantes en la mayor parte del territorio espa&ntilde;ol, con excepci&oacute;n de Asturias y Galicia, y que la incidencia en menores de 12 a&ntilde;os, un grupo que hasta ahora no puede ser vacunado por no contar todav&iacute;a con la aprobaci&oacute;n de la EMA para ello, es mayor que la incidencia promedio para todas las edades (79,9 por cien mil). Y, no menos importante, que en muchas CCAA la presi&oacute;n asistencial sigue situ&aacute;ndose por encima de los umbrales (5%) que nos dan un razonable margen de seguridad, con Catalu&ntilde;a, Pa&iacute;s Vasco y Madrid con cifras de 8,9 y 11 % respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        El desarrollo de la estrategia de vacunaci&oacute;n ha sido en general muy satisfactorio y si bien est&aacute;n vacunadas ya con pauta completa 36.8 millones de personas, (el 87,5% de la poblaci&oacute;n diana), a&uacute;n quedan por vacunar con pauta completa 5,3 millones de personas mayores de 12 a&ntilde;os, que siguen siendo susceptibles a padecer casos severos, a ser hospitalizados o incluso tener un desenlace fatal. A los que habr&iacute;a que sumar, cuando se apruebe, a los menores de 12 a&ntilde;os, que son el 11% de la poblaci&oacute;n. Teniendo en cuenta que solamente un 4% de la poblaci&oacute;n se declara abiertamente contraria a vacunarse, queda mucho trabajo por hacer para convencer al resto y concluir la vacunaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n diana.
    </p><p class="article-text">
        Por todo lo anterior, es desaconsejable alentar la falsa seguridad que se ha instalado al proclamar que la pandemia ha pasado ya. Muchos pronunciamientos, desde casi todas las instancias plantean, muy a la ligera, &ldquo;el final de la pandemia&rdquo;. Pero por mucho que todo queramos superar esta dif&iacute;cil coyuntura, la tarea no ha concluido todav&iacute;a. Ni la enfermedad ha sido erradicada ni el virus ha desaparecido.&nbsp;No es hora de bajar la guardia sino de replantearse una estrategia de contenci&oacute;n de la transmisi&oacute;n y de finalizar la primera ronda de vacunaci&oacute;n teniendo en cuenta las lecciones aprendidas durante los &uacute;ltimos 20 meses.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a muy recomendable que la Comisi&oacute;n de Salud P&uacute;blica generase ahora un marco orientador que guie las actuaciones auton&oacute;micas en esta nueva fase del control de la pandemia que supone reorientar acciones una vez superada la emergencia sanitaria asociada a la pandemia, para favorecer que el Consejo Interterritorial pudiera situarse por delante de los acontecimientos y actuar con verdadera cohesi&oacute;n territorial para dar prioridad a lo que hoy se requiere.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A corto plazo tenemos que reducir el riesgo de rebrotes de COVID-19. Esto implica entender que hay que diagnosticar precozmente los casos sospechosos, detectar tempranamente los brotes, hacer pruebas diagn&oacute;sticas a los casos y a sus contactos, est&eacute;n o no vacunados. Hay que intensificar el rastreo exhaustivo y retrospectivo m&aacute;s que nunca, y hay que asegurar el aislamiento eficaz de los positivos sintom&aacute;ticos o asintom&aacute;ticos. Estamos en un momento en el que el control de los brotes y la capacidad de rastreo de contagios, as&iacute; como las medidas de protecci&oacute;n, han pasado a ser la estrategia central, m&aacute;s que las restricciones generalizadas a las interacciones sociales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es nuevamente un momento en el que hay que hacer contenci&oacute;n reforzada y esto implica no desmantelar los aparatos de vigilancia epidemiol&oacute;gica, de realizaci&oacute;n de pruebas diagn&oacute;sticas y de rastreadores. Dicho con otras palabras, se requiere con urgencia el fortalecimiento y la consolidaci&oacute;n de los servicios, los recursos humanos y las infraestructuras de salud p&uacute;blica en todas las CCAA, adem&aacute;s de, y como pre requisito para, la creaci&oacute;n de la Agencia o Centro Estatal de Salud P&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Como las vacunas no son esterilizantes muchas de las medidas no farmacol&oacute;gicas (mascarilla, distancia, ventilaci&oacute;n, higiene de espacios p&uacute;blicos y privados) seguir&aacute;n siendo necesarias, m&aacute;s a&uacute;n cuando el comienzo del oto&ntilde;o conlleva un aumento de las interacciones en espacios cerrados y una mayor circulaci&oacute;n de otros virus respiratorios (gripales y otros) de alto impacto en t&eacute;rminos de morbilidad, absentismo laboral, sobrecarga asistencial y mortalidad, cuya sintomatolog&iacute;a es f&aacute;cilmente confundible con la&nbsp; COVID y cuyo control, como la experiencia del invierno 2020-2021 demostr&oacute;, puede beneficiarse grandemente de su aplicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debemos seguir poniendo &eacute;nfasis en usar la mascarilla en interiores, especialmente los espacios mal ventilados, asegurar su uso en exteriores cuando la distancia segura no est&eacute; garantizada o existan aglomeraciones, en el transporte p&uacute;blico, en las instalaciones sanitarias y sociosanitarias y mantener las medidas de protecci&oacute;n en la escuela. Hay que tomar en cuenta que hay grupos poblacionales que requieren una atenci&oacute;n especial y que hay que fomentar las medidas de protecci&oacute;n entendiendo que hay grupos de personas cuyas condiciones de vida y cuyas caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas, etarias y culturales exigir&aacute;n un esfuerzo especial de concienciaci&oacute;n, de sensibilizaci&oacute;n y de atenci&oacute;n y cuidados.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello resultar&aacute; esencial restablecer la plena funcionalidad de la atenci&oacute;n primaria, reducir la virtualidad con la que ha estado operando en la fase pand&eacute;mica, restablecer los circuitos habituales de atenci&oacute;n presencial a las personas, e intensificar las acciones comunitarias y de coordinaci&oacute;n sociosanitaria. Este es uno de los retos inmediatos m&aacute;s importantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, ello requerir&aacute; una apuesta decidida en todas las CCAA para invertir m&aacute;s en atenci&oacute;n primaria a fin de dotarla del necesario personal y de los esquemas de gesti&oacute;n que permitan desarrollar modelos de atenci&oacute;n multiprofesional capaces de reorientar los servicios con criterios de promoci&oacute;n de la salud, prevenci&oacute;n de la enfermedad, atenci&oacute;n r&aacute;pida y trato personalizado.&nbsp; La atenci&oacute;n a las personas que viven en residencias y la coordinaci&oacute;n con los servicios sociales habr&aacute; de ser tambi&eacute;n reforzada. Deber&aacute; asimismo reforzarse la capacidad diagn&oacute;stica y la intervenci&oacute;n temprana en el s&iacute;ndrome post-COVID y ante los problemas de salud mental y abuso de sustancias cuya prevalencia se est&aacute; viendo aumentada a consecuencia de las distintas situaciones creadas durante la pandemia. Los recientes y positivos anuncios realizados en este sentido deber&iacute;an concretarse cuanto antes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, debemos centrarnos en las pr&oacute;ximas semanas en la prioridad absoluta de vacunar a quienes a&uacute;n no tienen la pauta completa, yendo a la repesca de alrededor del 10% de la poblaci&oacute;n diana que a&uacute;n no est&aacute; vacunada. Esto es fundamental y se torna m&aacute;s importante que la posible extensi&oacute;n de una tercera dosis a la poblaci&oacute;n general, para lo que hasta ahora no existe una evidencia s&oacute;lida que la indique m&aacute;s all&aacute; de ciertos colectivos de riesgo y personas mayores que viven en residencias. Se ha optado, sin embargo, y sin que exista un fuerte argumento en favor de ello, por aplicar una tercera dosis a todos los mayores de 70 a&ntilde;os, seis meses despu&eacute;s de haber recibido la pauta completa. Hay que ponderar lo que esto supone en t&eacute;rminos de los recursos y los esfuerzos requeridos para aplicar 7 millones m&aacute;s de dosis en un momento en el que lo m&aacute;s cr&iacute;tico ser&iacute;a lograr una buena cobertura de la vacunaci&oacute;n contra la gripe estacional en los grupos de mayor riesgo.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, toca ahora comenzar la recuperaci&oacute;n del sistema sanitario, fortalecer las &aacute;reas que tienen debilidades estructurales puestas de relieve por la pandemia, como la salud p&uacute;blica, la atenci&oacute;n primaria y la salud mental al tiempo que empezamos a dar respuesta a los impactos sanitarios y sociales de mediano plazo de esta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir, la pandemia no ha terminado, y mucho menos en el &aacute;mbito global. Ninguna CCAA ni ning&uacute;n pa&iacute;s son una isla en t&eacute;rminos epid&eacute;micos cuando sigue presente una pandemia de alcance mundial que ha generado tantas muertes y sigue produciendo un elevado n&uacute;mero de contagios Se trata de la pandemia m&aacute;s ominosa del &uacute;ltimo siglo con m&aacute;s de 236 millones de casos registrados en el mundo, cerca de 69 millones de casos en Europa, y casi 5 millones de casos confirmados y alrededor de 90 mil muertes atribuidas en Espa&ntilde;a. Afortunadamente estamos dejando la emergencia sanitaria. Pero, tanto en el mundo como en Europa y en Espa&ntilde;a el riesgo epid&eacute;mico persiste y no podemos dar por concluido el trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/riesgo-no-significa-riesgo-nulo-pandemia-no-terminado-trabajo-no-sido-rematado-todavia_132_8386476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Oct 2021 09:28:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Riesgo bajo no significa riesgo nulo: la pandemia no ha terminado y el trabajo no ha sido rematado todavía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Covid-19,Pandemia,Vacunación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos propuestas para mejorar la Sanidad tras la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/propuestas-mejorar-sanidad-pandemia_132_8354189.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/783dc665-df73-46fa-8602-099e23cfd9f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos propuestas para mejorar la Sanidad tras la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos a punto de iniciar un proceso de reconstrucción de mediano y largo aliento para mejorar nuestro Sistema Nacional de Salud. Pero no debemos olvidar que aún no hemos terminado con los esfuerzos necesarios para controlar este ciclo de la pandemia de COVID-19, aun cuando hayamos alcanzado elevadas coberturas de vacunación con pauta completa</p></div><p class="article-text">
        A comienzos de la semana pasada el Gobierno someti&oacute; a consulta p&uacute;blica previa el anteproyecto de ley para la creaci&oacute;n del Centro Estatal de Salud P&uacute;blica que viene a sumarse a otro, en marcha desde finales de 2020, de medidas para la equidad, universalidad y cohesi&oacute;n del sistema nacional de salud.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de dos iniciativas de ley que, tal como se&ntilde;alan sus respectivos t&iacute;tulos, tienen una gran importancia para el futuro de la sanidad espa&ntilde;ola. Las dos plantean temas que han estado reiteradamente en el centro de los debates habidos a consecuencia de la pandemia de covid19 y de las pol&iacute;ticas de salud seguidas para hacerle frente. Diversos factores, entre ellos los debates sobre el final de las restricciones y sobre la campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n, han condicionado que hasta el momento no hayan recibido la necesaria atenci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Iniciativa de Ley de medidas para la Equidad, Universalidad y Cohesi&oacute;n del Sistema Nacional de Salud</strong></h3><p class="article-text">
        En el primer caso el texto, indica que los objetivos propuestos por el anteproyecto de ley ser&aacute;n: a) hacer preceptiva la evaluaci&oacute;n del impacto en salud en la elaboraci&oacute;n de las iniciativas normativas reguladas por la Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, disponiendo en las respectivas Memorias del an&aacute;lisis de Impacto Normativo de un apartado relativo al impacto en la salud de la poblaci&oacute;n; b) evitar la incorporaci&oacute;n de nuevos copagos sanitarios, eliminando la relaci&oacute;n de financiaci&oacute;n con el tipo de cartera, de tal forma que no puedan establecerse copagos sanitarios nuevos; c) garantizar la homogeneidad en la efectividad del derecho a la protecci&oacute;n a la salud y ampliar los derechos de poblaci&oacute;n actualmente no incluida; d) modificar el Fondo de Garant&iacute;a Asistencial, suprimiendo el apartado 5 del art&iacute;culo 3, que era una fuente de fricci&oacute;n con las Comunidades Aut&oacute;nomas (CCAA) en relaci&oacute;n al abono de los gastos de los desplazados de larga duraci&oacute;n, para, de ese modo abordar esta cuesti&oacute;n en el desarrollo reglamentario preceptivo (tal y como ha observado el Tribunal de cuentas) y por consenso con las CCAA. .
    </p><p class="article-text">
        Sin perjuicio de los comentarios que puedan hacerse cuando se conozca el texto del anteproyecto, llaman la atenci&oacute;n: a) que se proponga como objetivo la evaluaci&oacute;n preceptiva del impacto en salud de los proyectos de ley cuando, tal como el propio texto publicado reconoce,&nbsp;eso es algo que ya recog&iacute;a la Ley 33/2011, de 4 de octubre, de Salud P&uacute;blica; b) que se limite el establecimiento de nuevos copagos, pero no se toquen los existentes cuando algunos de ellos (por ejemplo, los relacionados con varias de la denominadas prestaciones complementarias) han sido tachados de fuertemente injustos, profundizadores de inequidades y discriminatorios por numerosas asociaciones de afectados; c) que no se especifique qu&eacute; colectivos se incluyen bajo la denominaci&oacute;n &ldquo;poblaci&oacute;n actualmente no incluida&rdquo;.&nbsp;Son aspectos que deber&iacute;an abordarse de forma adecuada en el proceso que ahora se inicia.
    </p><p class="article-text">
        Una de las tareas fundamentales de la gobernanza del Sistema Nacional de Salud (SNS) es garantizar la reducci&oacute;n de las inequidades en la situaci&oacute;n de salud y en el acceso a los servicios sanitarios y sociales fundamentales; es decir, la construcci&oacute;n de la m&aacute;xima cohesi&oacute;n social posible en materia sanitaria. Para ello se requiere de una capacidad de evaluaci&oacute;n oportuna, fiable y transparente del funcionamiento del Sistema Nacional de Salud (SNS).
    </p><p class="article-text">
        Las inequidades en salud, es decir, aquellas desigualdades que se consideran injustas y son adem&aacute;s evitables, no se deben solamente a fallas en el sistema de salud sino tambi&eacute;n y principalmente a desigualdades sociales que influyen en la salud, por ejemplo, en materia de ingresos, educaci&oacute;n, vivienda, g&eacute;nero, dieta, empleo y condiciones de trabajo, entre otros. Estas inequidades condicionan la situaci&oacute;n de las personas respecto a la salud, la enfermedad, la esperanza de vida adem&aacute;s del acceso a los cuidados de salud.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las inequidades en salud, es decir, aquellas desigualdades que se consideran injustas y son además evitables, no se deben solamente a fallas en el sistema de salud sino también y principalmente a desigualdades sociales que influyen en la salud</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde la publicaci&oacute;n, en 1980, del 'Black Report' en el Reino Unido, las consideraciones sobre equidad en salud en la agenda sanitaria fueron puestas de manifiesto. Numerosos estudios previos mostraban ya que la mala salud y la muerte se distribuyen de manera desigual no solo entre pa&iacute;ses m&aacute;s y menos desarrollados, sino tambi&eacute;n entre los distintos estratos de la poblaci&oacute;n al interior de cada pa&iacute;s, incluidos los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos. 
    </p><p class="article-text">
        La pandemia de COVID&ndash;19 ha mostrado con crudeza c&oacute;mo las inequidades en salud se traducen en diferentes riesgos de enfermar y de morir para distintos grupos de poblaci&oacute;n. Tanto en lo que se refiere al impacto directo sobre el estado de salud y el pron&oacute;stico vital de las personas, como por las consecuencias socioecon&oacute;micas de la pandemia sobre los determinantes sociales de la salud. De hecho, la pandemia ha golpeado m&aacute;s duramente a quienes menos tienen, a quienes viven m&aacute;s hacinados. Datos preliminares de Estados Unidos, Espa&ntilde;a, Reino Unido y otros pa&iacute;ses europeos, y tambi&eacute;n del resto del mundo, muestran que las poblaciones m&aacute;s desfavorecidas tienen m&aacute;s contagios y m&aacute;s muertes por coronavirus que las m&aacute;s acomodadas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No dejar a nadie atr&aacute;s&rdquo; requiere de un esfuerzo continuado por transparentar y analizar las inequidades en salud y por reforzar la equidad. Un verdadero enfoque de equidad debe ser universalista. 
    </p><p class="article-text">
        El universalismo inclusivo no est&aacute; re&ntilde;ido con desarrollar actuaciones espec&iacute;ficas en favor de los colectivos m&aacute;s vulnerables. Debe de haber un piso b&aacute;sico, lo m&aacute;s amplio posible, de universalismo y protecci&oacute;n social, y al propio tiempo, acciones espec&iacute;ficas orientadas a corregir aquellas inequidades en la situaci&oacute;n de salud y en el acceso y el uso de los servicios de salud que se vayan detectando. La l&oacute;gica del mercado no puede garantizar nada de esto. Solo sistemas de salud de financiaci&oacute;n y provisi&oacute;n mayoritariamente p&uacute;blicas, organizados de acuerdo con los principios de universalidad y equidad pueden hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Fortalecer y renovar la equidad en salud interpela e implica a todos los poderes del Estado por lo que definir objetivos de equidad sobre cuyo avance se rindan cuentas anualmente en el Senado como c&aacute;mara territorial, puede ayudar a la implicaci&oacute;n de todos con base en la transparencia y en la implicaci&oacute;n real del conjunto de administraciones p&uacute;blicas concernidas.&nbsp;Recordemos tambi&eacute;n que la vulnerabilidad puede verse influida por una inadecuada capacidad de acceso y de uso de los sistemas de salud, la cual puede crear situaciones de marginaci&oacute;n en cuanto a la prestaci&oacute;n de determinados servicios.&nbsp;En este sentido deber&aacute; darse&nbsp;prioridad a los siguientes grupos: las familias monoparentales con hijos peque&ntilde;os; los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de entornos desfavorecidos;&nbsp;las personas con una discapacidad f&iacute;sica, mental o de aprendizaje, o con una mala salud mental; las personas mayores y muy mayores fr&aacute;giles o con discapacidad y que viven solas; las personas en situaciones de vivienda inestable (por ejemplo, personas sin hogar); las personas que viven en centros de detenci&oacute;n o prisiones; quienes viven en zonas rurales/aisladas; las personas desempleadas/inactivas de larga duraci&oacute;n; las mujeres sobrevivientes a situaciones de violencia de g&eacute;nero; la poblaci&oacute;n inmigrante en situaci&oacute;n irregular; la poblaci&oacute;n de minor&iacute;as &eacute;tnicas.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto al acceso a los servicios de atenci&oacute;n primaria de salud, aunque la distribuci&oacute;n de los recursos permite un f&aacute;cil acceso para la poblaci&oacute;n, en general menos del 40% de las personas que exigen atenci&oacute;n est&aacute;n siendo atendidas mismo d&iacute;a. Esto podr&iacute;a estar traduci&eacute;ndose en una proporci&oacute;n cada vez mayor de pacientes visitando las urgencias y emergencias hospitalarias.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute; ligeramente por debajo de la media de la UE26 para este indicador. Adem&aacute;s, a pesar de la mencionada satisfacci&oacute;n general con los servicios de atenci&oacute;n primaria de salud, el 31% de los usuarios declaran que, si tuvieran que elegir, preferir&iacute;an un proveedor privado. Este resultado podr&iacute;a tener que ver con el aumento de los tiempos de espera cuando un m&eacute;dico de cabecera requiere pruebas adicionales.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de diversos estudios son reveladores: los mutualistas con prestador privado esperan, en promedio, 30 d&iacute;as para conseguir una cita con el especialista hospitalario; el resto de la poblaci&oacute;n, casi el doble (54 d&iacute;as). El tiempo de espera antes del ingreso hospitalario tambi&eacute;n var&iacute;a: es de 1,4 meses para mutualistas con un prestador privado frente a 5,8 meses para la poblaci&oacute;n cubierta por la sanidad p&uacute;blica. Este hecho puede indicar, adem&aacute;s de las desigualdades en el acceso, diferencias significativas en la calidad de la atenci&oacute;n, en la medida en que &eacute;stas se asocian a un diagn&oacute;stico precoz y una intervenci&oacute;n temprana. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello apunta a la necesidad de un plan de choque para reducir las listas de espera concertado entre CCAA y el Gobierno Central como dinamizador de cambios en la gesti&oacute;n que permitan superar estas necesidades insatisfechas de atenci&oacute;n sanitaria; plan de choque que deber&iacute;a buscar un resultado basado en la equidad para no consolidar desigualdades entre los territorios. E incluir tambi&eacute;n la eliminaci&oacute;n o reducci&oacute;n de las barreras f&iacute;sicas y de transporte para el acceso a los centros y servicios de salud (incluidas las pruebas diagn&oacute;sticas y los tratamientos) para grupos con dificultades especiales (por ejemplo: discapacitados, etc.)&nbsp;y las poblaciones desfavorecidas o marginadas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no existen solo problemas de accesibilidad f&iacute;sica. Tambi&eacute;n hay numerosas: trabas burocr&aacute;ticas. Entre ellas la falta de documentaci&oacute;n apropiada; la ignorancia sobre c&oacute;mo &ldquo;navegar&rdquo; por el sistema de salud; el desconocer la cobertura de salud con que se cuenta; las dificultades para obtener citas; determinadas barreras cognitivas, por ejemplo, miedo a las actitudes negativas de los profesionales de la salud y mentalidad y actitud negativa debido a mala experiencia previa; obst&aacute;culos psicol&oacute;gicos debidos a la situaci&oacute;n de enfermedad, de aislamiento social o de y soledad; informaci&oacute;n de salud dif&iacute;cil de entender; malentendidos culturales; barreras del lenguaje y comunicaci&oacute;n (por ejemplo, por abuso de jerga m&eacute;dica y administrativa).
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, la realidad de los sistemas regionales de salud no es id&eacute;ntica ni en recursos, ni en gasto ni, por supuesto, en resultados. Las pol&iacute;ticas desarrolladas por los distintos gobiernos regionales a lo largo del tiempo han influido en ello, algo que esta pandemia ha puesto tambi&eacute;n en evidencia.
    </p><p class="article-text">
        El sistema sanitario deber&iacute;a contar con recursos espec&iacute;ficos para afrontar la reducci&oacute;n de las desigualdades en salud ubicados en un potente y renovado Fondo de Cohesi&oacute;n para afrontar con recursos las estrategias que se consideren necesarias.
    </p><p class="article-text">
        Al tiempo que deber&iacute;an evitarse ciertos mecanismos que directa o indirectamente desfinancian el sistema p&uacute;blico de salud (por ejemplo, desgravar la suscripci&oacute;n de seguros privados de salud o sistemas de aseguramiento privado con financiaci&oacute;n p&uacute;blica como el de MUFACE).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, leyendo con cuidado el documento se tiene la sensaci&oacute;n de que el t&iacute;tulo del anteproyecto es demasiado ambicioso para el contenido que se le pretende dar: la equidad, la universalidad o la cohesi&oacute;n del SNS necesitan un verdadero impulso con nuevas medidas que incorporen objetivos como los que se&ntilde;alamos para evitar que el devenir del anteproyecto pueda ser un motivo de desencanto y frustraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la oportunidad de evitar que sea una ocasi&oacute;n perdida al no recoger el grueso de las conclusiones aprobadas por amplio consenso en la Comisi&oacute;n de Reconstrucci&oacute;n del Congreso de los Diputados, que requerir&iacute;an traducci&oacute;n normativa. Urge por tanto desarrollar las acciones necesarias para que su contenido final se reoriente en ese sentido, con especial &eacute;nfasis en el fortalecimiento urgente de los servicios y las capacidades de salud p&uacute;blica y en el reforzamiento material y humano de la atenci&oacute;n primaria y la salud mental que han sido y siguen siendo las partes m&aacute;s descapitalizadas del sistema y han sufrido mucho los impactos de la pandemia. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La iniciativa de Ley para la creaci&oacute;n de un Centro Estatal de Salud P&uacute;blica</strong></h3><p class="article-text">
        En el segundo caso, el texto sit&uacute;a la creaci&oacute;n del Centro Estatal de Salud P&uacute;blica en el contexto de los cambios que se est&aacute; proponiendo la Comisi&oacute;n Europea tanto para el ECDC como con la de la Autoridad para la Respuesta ante las Emergencias Sanitarias (HERA). Tambi&eacute;n recuerda que la creaci&oacute;n del Centro es un mandato &ndash;largamente incumplido&ndash; de la Ley 33/2011, de 4 de octubre, de Salud P&uacute;blica, y que su creaci&oacute;n ha sido incluida en el plan de Recuperaci&oacute;n, Transformaci&oacute;n y Resiliencia que canalizar&aacute; los fondos incluidos en la iniciativa Next Generation de la UE. 
    </p><p class="article-text">
        El prop&oacute;sito general que se plantea para el Centro es &ldquo;crear una red integrada de sistemas de informaci&oacute;n que mejore la detecci&oacute;n de eventos de salud p&uacute;blica y contribuya a la toma de decisiones en &rdquo;tiempo real&ldquo; asegur&aacute;ndose, adem&aacute;s, &rdquo;un funcionamiento aut&oacute;nomo y la transparencia necesaria en la gesti&oacute;n, an&aacute;lisis de datos y presentaci&oacute;n y difusi&oacute;n de resultados&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente este es un alcance muy limitado que se queda muy corto con relaci&oacute;n a lo que constituye los mandatos de las ya existentes Agencias o Centros Estatales de Salud P&uacute;blica de otros pa&iacute;ses como Canad&aacute;, Suecia o el Reino Unido.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia de COVID 19 ha puesto de manifiesto una debilidad estructural del SNS que viene arrastr&aacute;ndose desde hace varios a&ntilde;os y que se ha recrudecido durante la &uacute;ltima d&eacute;cada: la insuficiente capacidad central y auton&oacute;mica en materia de Salud P&uacute;blica. Ha mostrado la necesidad de disponer de un sistema solvente de vigilancia epidemiol&oacute;gica y de control de casos y rastreo y seguimiento de contactos para asegurar la menor transmisi&oacute;n posible de la infecci&oacute;n a nivel comunitario. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la insuficiencia en materia de&nbsp;salud p&uacute;blica&nbsp;no est&aacute; referida &uacute;nicamente a la vigilancia epidemiol&oacute;gica y prevenci&oacute;n y control de enfermedades infecciosas , sino tambi&eacute;n a&nbsp;&aacute;mbitos m&aacute;s amplios de la salud p&uacute;blica que incluyen la prevenci&oacute;n y el control de enfermedades no transmisibles, la lucha contra factores de riesgo como la obesidad, el tabaquismo el uso de alcohol y drogas, las intervenciones sobre los determinantes ambientales y sociales&nbsp;de los problemas de salud que m&aacute;s nos afectan y por &uacute;ltimo, pero no en ultimo termino, el monitoreo y el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas y programas para reducir las inequidades en el estado de salud y en el acceso a los servicios de salud.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos anticipar y prevenir en la medida de lo posible, y en estrecha coordinaci&oacute;n con la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, la Uni&oacute;n Europea y otros centros de referencia mundial, determinados riesgos para la salud y no solamente reaccionar ante ellos. Eso requiere desarrollar una importante capacidad de inteligencia sanitaria, de procesar mucha m&aacute;s informaci&oacute;n, de analizarla y compartirla con otros pa&iacute;ses e instancia internacionales y supranacionales, de usarla oportunamente para dise&ntilde;ar las distintas pol&iacute;ticas de salud, as&iacute; como de disponer de los recursos humanos y organizativos adecuados para ser capaces de implementarlas con la precisi&oacute;n y la rapidez requeridas. La seguridad sanitaria se ha ido convirtiendo en un componente cada vez m&aacute;s importante de la seguridad de las sociedades y de la seguridad mundial.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario contar con sistemas de informaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica y de respuesta asistencial que sean fiables, r&aacute;pidos, sensibles y transparentes. Sin duda, durante los &uacute;ltimos veinte meses se ha hecho un gran esfuerzo tanto por parte de las CCAA como del Ministerio de Sanidad por desarrollarlos y perfeccionarlos. Sin embargo, tambi&eacute;n se han evidenciado insuficiencias, retrasos, inexactitudes e incongruencias entre los datos ofrecidos por unas CCAA y otras. Y entre estos y los ofrecidos luego por el Ministerio de Sanidad. 
    </p><p class="article-text">
        Como se ha demostrado, el Ministerio de Sanidad depende sobre todo de los datos que le proporcionan las CCAA. En ocasiones ha parecido como si el Ministerio fuera m&aacute;s el custodio fiel de la supuesta confidencialidad de esos datos proporcionados que un organismo del Estado cuya obligaci&oacute;n es ser transparente y compartirlos con los investigadores y la opini&oacute;n p&uacute;blica. Esto no deber&iacute;a seguir siendo as&iacute;. Lo cual requiere definir sin m&aacute;s dilaci&oacute;n un sistema de informaci&oacute;n que permita monitorizar, analizar y compartir la evoluci&oacute;n de aquellos problemas de salud sobre los que se requieran actuaciones coordinadas y comunes en todo el SNS , aprovechando la digitalizaci&oacute;n disponible ya en el conjunto del sistema y mejorando los aspectos que resulten necesarios.
    </p><p class="article-text">
        Por estas y otras razones ser&iacute;a muy conveniente crear, en desarrollo de lo establecido en la Ley de Salud P&uacute;blica de 2011, un Centro Estatal de Salud P&uacute;blica <strong>bajo la f&oacute;rmula de una Agencia P&uacute;blica que le permitir&iacute;a mucha capacidad de autonom&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta agencia deber&iacute;a contar con personalidad jur&iacute;dica y presupuesto propios. Su director deber&iacute;a ser un experto de reconocido prestigio propuesto por el Ministerio de Sanidad y ratificado por el Congreso, con un mandato de duraci&oacute;n limitada renovable por una sola vez. Su personal deber&iacute;a estar formado por profesionales y t&eacute;cnicos de reconocido prestigio. La Agencia deber&iacute;a agrupar&iacute;a algunos organismos actualmente dispersos de la Administraci&oacute;n General del Estado (por ejemplo, el CCAES, el Centro Nacional de Epidemiolog&iacute;a y los servicios de Sanidad Exterior). Su consejo de direcci&oacute;n deber&iacute;a estar conformado por expertos propuestos por las Comunidades Aut&oacute;nomas, corporaciones profesionales y sociedades cient&iacute;ficas de todas las profesiones sanitarias y universidades. Su misi&oacute;n fundamental ser&iacute;a producir informaci&oacute;n relevante, an&aacute;lisis de determinantes y riesgos, criterios t&eacute;cnicos y propuestas &uacute;tiles para el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas de salud. Deber&iacute;a trabajar con grupos nacionales e internacionales y producir informaci&oacute;n &uacute;til para los tomadores de decisiones y para el conjunto de la sociedad. Ser&iacute;a un instrumento horizontal a disposici&oacute;n del SNS que funcionar&iacute;a en red como una suerte de inteligencia colectiva capaz de alertar sobre los efectos de riegos identificados y potenciales, de anticiparlos y evaluarlos adecuadamente, y de proponer soluciones basadas en la ciencia y en la mejor evidencia disponible. Su creaci&oacute;n y puesta en marcha fortalecer&iacute;a al mismo tiempo al Estado Central y a las CCAA, y enviar&iacute;a una se&ntilde;al muy potente para dinamizar y fortalecer el conjunto de las actividades de salud p&uacute;blica. Este modelo existe ya en otros pa&iacute;ses, en Estados modernos que han hecho una apuesta decidida por la Salud Publica y que han priorizado la inversi&oacute;n y la organizaci&oacute;n en esta materia.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, en la convocatoria a la consulta sobre esta iniciativa de ley se indica que la norma establecer&aacute; la creaci&oacute;n de un organismo p&uacute;blico, enumerar&aacute; sus fines generales, definir&aacute; su dependencia o vinculaci&oacute;n al Ministerio de Sanidad, y fijar&aacute; los recursos econ&oacute;micos, los reg&iacute;menes de personal y de contrataci&oacute;n, patrimonial y fiscal. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre esta iniciativa cabe se&ntilde;alar que, sin perjuicio del nombre escogido, lo m&aacute;s importante del nuevo organismo ser&aacute; precisar: a) su concepci&oacute;n como un servicio p&uacute;blico y no solo como una mera entidad administrativa; b) su capacidad de integrar a los varios organismos relacionados con la salud p&uacute;blica dependientes de la Administraci&oacute;n General del Estado; c) su orientaci&oacute;n a actuar en red tanto hacia dentro de Espa&ntilde;a como hacia la UE y la OMS; d) su capacidad de sumar profesionales de prestigio, y de producir an&aacute;lisis y recomendaciones sobre cuestiones de salud p&uacute;blica, y no solo sobre enfermedades infecto&ndash;contagiosas, con plena autonom&iacute;a; e) el modo de nombramiento y de revocaci&oacute;n de sus &oacute;rganos de gobierno y de su direcci&oacute;n; f) los medios de los que dispondr&aacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quedan todavía algunas batallas cruciales para consolidar lo que hasta ahora hemos logrado y tenemos que darlas de la mejor manera posible. Básicamente faltan por vacunar 4.5 millones de personas de la población diana y el virus aún está presente.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La creaci&oacute;n de una entidad de esta naturaleza no puede estar disociada de la gobernanza del SNS. En este sentido, conviene recordar que el Consejo Interterritorial, como el resto de las conferencias sectoriales, es un &oacute;rgano que requiere el refuerzo de su capacidad ejecutiva. No puede adoptar decisiones vinculantes, los consejeros que lo integran se deben a sus gobiernos y parlamentos respectivos. Por tanto, convendr&aacute; reflexionar si en condiciones excepcionales (por ejemplo, en las establecidas en la Ley de Medidas Urgentes de Salud P&uacute;blica de 1986), el Consejo Interterritorial, previo informe de la Comisi&oacute;n de Salud P&uacute;blica, deber&iacute;a contar con la capacidad de adoptar decisiones que vinculen a todas las Comunidades. O, al menos, con la posibilidad de elevar propuestas a la Conferencia de presidentes.
    </p><p class="article-text">
        La respuesta que se vaya dando a cada una de estas cuestiones determinar&aacute; si lo que se propone es un organismo potente y con capacidad de incidir en el fortalecimiento de la salud p&uacute;blica del futuro inmediato o bien se trata de una versi&oacute;n m&aacute;s o menos remozada del actual CCAES. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Consideraciones finales</strong></h3><p class="article-text">
        Estamos a punto de iniciar un proceso de reconstrucci&oacute;n de mediano y largo aliento para mejorar nuestro SNS. Pero no debemos olvidar que a&uacute;n no hemos terminado con los esfuerzos necesarios para controlar este ciclo de la pandemia de COVID&ndash;19, aun cuando hayamos alcanzado elevadas coberturas de vacunaci&oacute;n con pauta completa. Quedan todav&iacute;a algunas batallas cruciales para consolidar lo que hasta ahora hemos logrado y tenemos que darlas de la mejor manera posible. B&aacute;sicamente faltan por vacunar 4.5 millones de personas de la poblaci&oacute;n diana y el virus a&uacute;n est&aacute; presente.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, los efectos devastadores de la pandemia COVID&ndash;19, especialmente en los grupos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad, deber&iacute;an llevarnos a:
    </p><p class="article-text">
        &bull; Asegurar que los principios de salud y equidad social se tengan en cuenta en el dise&ntilde;o y la implementaci&oacute;n de todas las acciones encaminadas a la reconstrucci&oacute;n del SNS.
    </p><p class="article-text">
        &bull; Alentar a que dichas acciones se basen en la evidencia cient&iacute;fica y en las mejores pr&aacute;cticas disponibles.
    </p><p class="article-text">
        &bull; Reconocer que la crisis econ&oacute;mica esperada como resultado de la pandemia tendr&aacute; efectos muy perjudiciales para aquellos que ya experimentaban inseguridad financiera, social y laboral antes de la misma.
    </p><p class="article-text">
        &bull; Entender que las transformaciones institucionales de salud p&uacute;blica no deber&iacute;an producirse en tono menor, haciendo peque&ntilde;os ajustes y perpetuando un funcionamiento que ser&iacute;a m&aacute;s de lo mismo. Es el momento para pensar en grande y construir el andamiaje institucional que de verdad necesitamos para una salud p&uacute;blica y un SNS del Siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Las consideraciones anteriores no agotan, ni mucho menos, la lista de actuaciones que se pueden desarrollar para fortalecer y mejorar el SNS, pero pensamos que deber&iacute;an tomarse en cuenta en las nuevas iniciativas de ley para acertar con lo que hay que hacer para superar los problemas m&aacute;s acuciantes que enfrentamos, especialmente a consecuencia de la pandemia. 
    </p><p class="article-text">
        La consulta p&uacute;blica previa sobre el anteproyecto de Ley de Medidas para la Equidad se acab&oacute; el 19 de noviembre de 2020, mientras que para el anteproyecto de creaci&oacute;n del Centro Estatal de Salud P&uacute;blica el plazo acabar&aacute; el 13 de octubre y ser&iacute;a muy bueno que, en este caso, incluso desde esta fase tan temprana de la elaboraci&oacute;n normativa, hubiera una participaci&oacute;n amplia de los profesionales y de la ciudadan&iacute;a. Seguramente durante las consultas y los debates que vendr&aacute;n se abordar&aacute;n estas cuestiones junto con otras que puedan ser relevantes. Ahora, para la creaci&oacute;n del Centro Estatal de Salud P&uacute;blica, toca participar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Infante Campos, Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/propuestas-mejorar-sanidad-pandemia_132_8354189.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Sep 2021 20:24:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dos propuestas para mejorar la Sanidad tras la pandemia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cribados en los colegios permitirían impedir los brotes incontrolados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/cribados-colegios-permitirian-impedir-brotes-incontrolados_132_8274834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de048cf8-eb9e-456f-94ad-fb5cf9e8fcfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cribados en los colegios permitirían impedir los brotes incontrolados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que mantener la distancia de 1,5 metros establecida el curso pasado y extremar el uso de mascarillas, higiene de manos, ventilación de aulas y mantenimiento de grupos burbuja en los procesos de entrada y salida de las instalaciones escolares</p><p class="subtitle">Las nuevas variantes como la delta, pero también otras que han surgido en las últimas semanas y son motivo de preocupación, pueden romper los precarios equilibrios para controlar los contagios y golpearnos con mayor severidad</p></div><p class="article-text">
        Aun cuando el viernes 3 de septiembre se haya alcanzado el encomiable hito de vacunar con pauta completa a 33,9 millones de personas, es decir, al 71% por ciento de la poblaci&oacute;n diana, no podemos pensar que con ello la amenaza de la COVID-19 ha terminado ni invocar el espejismo de la ilusoria inmunidad de grupo.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ha dado un enorme paso en materia de cobertura vacunal, pero el virus sigue estando presente y contin&uacute;a transmiti&eacute;ndose. La pandemia no se detendr&aacute; por haberse superado la cifra del 70%, ya que las vacunas no son esterilizantes. A&uacute;n faltan por vacunar con pauta completa alrededor de 8 millones de personas y debemos hacerlo cuanto antes para garantizar su protecci&oacute;n individual ante el riesgo de enfermedad severa y de muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las nuevas variantes, ciertamente la delta, pero tambi&eacute;n otras m&aacute;s que han surgido en las &uacute;ltimas semanas y son motivo de preocupaci&oacute;n, pueden romper los precarios equilibrios encaminados a controlar los contagios y golpearnos con mayor severidad. Por si fuera poco, el final del verano y el inicio del ciclo escolar introducen nuevos comportamientos sociales e interacciones grupales ante los que debemos ser muy cautelosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pandemia sigue golpeando en nuestro pa&iacute;s con altos niveles de incidencia (198 por 100.000 habitantes), con una ocupaci&oacute;n de camas de UCI aun elevada (15,9%), con un &iacute;ndice de positividad a las pruebas diagn&oacute;sticas todav&iacute;a alto (8,9 %) y con cifras importantes de fallecidos. Esta quinta ola no ha sido benigna: arroja un balance tr&aacute;gico de casi 1,2 millones de nuevos diagn&oacute;sticos y de cerca de 4.000 fallecidos desde su inicio, a finales de junio.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de un descenso continuado de la incidencia a lo largo del mes de agosto, todav&iacute;a encontramos muchos territorios en niveles de alto riesgo que obligan a mantener en alerta todos los mecanismos de prevenci&oacute;n y, en especial, deber&iacute;an de no hacernos descuidar las medidas no farmacol&oacute;gicas, tanto de protecci&oacute;n, (tales como lavado de manos, mascarilla, distancia de seguridad o ventilaci&oacute;n de lugares cerrados), como las de car&aacute;cter restrictivo que impidan las interacciones sociales desprotegidas, especialmente en espacios cerrados mal ventilados y desalienten, y de hecho frenen, las aglomeraciones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Especial atenci&oacute;n deber&aacute; prestarse, a nuestro juicio, a tres cuestiones:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        1)&nbsp; Un inicio seguro del ciclo escolar, minimizando los riesgos de contagio en una poblaci&oacute;n que todav&iacute;a tiene altas tasas de incidencia, situaci&oacute;n que de no cuidarse lo suficiente puede jugarnos una mala pasada.
    </p><p class="article-text">
        2) Rematar de la mejor manera y a la mayor brevedad posible la vacunaci&oacute;n con pauta completa de toda la poblaci&oacute;n por vacunar.
    </p><p class="article-text">
        3) Blindar epidemiol&oacute;gicamente las residencias geri&aacute;tricas que han vuelto a convertirse en un &aacute;mbito de alta vulnerabilidad para lo cual se requiere de un enfoque estrat&eacute;gico que nos lleve a adoptar medidas inteligentes para evitar que el virus reingrese a ellas y cause estragos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estas condiciones, el inicio del curso escolar que tendr&aacute; lugar a partir de la semana que comienza plantea desaf&iacute;os espec&iacute;ficos que requieren atenci&oacute;n desde el punto de vista de salud p&uacute;blica. Estos desaf&iacute;os est&aacute;n ligados a la alta incidencia en las edades m&aacute;s j&oacute;venes donde destacan los 240 casos por 100.000 habitantes a 14 d&iacute;as en la poblaci&oacute;n de menos de 11 a&ntilde;os (con cifras de hasta 492 casos en Extremadura) o los 364 casos en poblaci&oacute;n de 12 a 19 a&ntilde;os (con cifras de hasta 1034 casos, de nuevo en Extremadura).
    </p><p class="article-text">
        Por ello, y aunque partimos de la experiencia positiva de gesti&oacute;n de la pandemia en el &aacute;mbito escolar durante el curso pasado, no podemos &ldquo;dormirnos en los laureles&rdquo;. Si bien, a diferencia de entonces, disponemos de una amplia cobertura de la vacunaci&oacute;n (no exenta de algunas capas de poblaci&oacute;n pendientes de vacunar), no hay que olvidar que la vacuna en el grupo de 12 a 19 a&ntilde;os (que puede ser vacunado), no evita el riesgo de infecci&oacute;n ni de contagio, sino que protege contra el riesgo de enfermedad severa y de muerte, y hay que tomar en cuenta que el grupo de menores de 12 a&ntilde;os, por el momento, no es objeto de vacunaci&oacute;n. A ello se agrega, tambi&eacute;n a diferencia de septiembre del 2020, que las incidencias en estos grupos de edad son muy altas y representan un importante riesgo de contagio.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, ahora la variante delta, con su mayor contagiosidad, su mayor severidad y su proclividad a escapar a la acci&oacute;n protectora de las vacunas, interpela a las autoridades sanitarias y educativas para asegurar una estricta aplicaci&oacute;n de las medidas preventivas en las aulas.
    </p><p class="article-text">
        En especial se deber&iacute;a mantener la distancia de 1,5 metros establecida en el curso pasado y extremar el cumplimiento de los requisitos de uso de mascarillas, higiene de manos, ventilaci&oacute;n de las aulas, mantenimiento de grupos burbuja y resto de cautelas preventivas en los procesos de entrada y salida de las instalaciones escolares. Aunque el aumento de las ratios de ocupaci&oacute;n reci&eacute;n aprobado en la Conferencia Sectorial de Educaci&oacute;n no camina en esa direcci&oacute;n, el acuerdo es un planteamiento de m&iacute;nimos que las Comunidades pueden (y deben) mejorar para situarse en las ratios que permitan la distancia de 1,5 metros aplicada en el curso pasado. Recordemos que lo que proteger&aacute; de contagios ser&aacute;n estas medidas y no la vacunaci&oacute;n que no puede jugar ese papel.
    </p><p class="article-text">
        Debemos evitar una explosi&oacute;n de brotes que pueda dar lugar a una nueva ola y para ello, el objetivo debe ser anticiparse al virus. Por eso, conviene plantearse la realizaci&oacute;n de cribados focalizados dirigidos a los alumnos para la detecci&oacute;n precoz de casos y el aislamiento temprano que permita impedir la aparici&oacute;n de brotes incontrolados que tienen riesgo de diseminarse con rapidez dada la frecuente interacci&oacute;n de los menores con las diversas personas que conviven en el &aacute;mbito familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a es muy frecuente la convivencia intergeneracional y ello conlleva en muchas ocasiones el cuidado de muchos menores por parte de sus abuelos y abuelas. Hay que insistir: las vacunas de que disponemos no evitan el contagio de los vacunados ni que estos desarrollen la enfermedad y, aunque son bastante efectivas para evitar la enfermedad grave, la hospitalizaci&oacute;n y el fallecimiento, en un porcentaje importante (del 10 al 20% en el caso de la variante delta) la protecci&oacute;n es incompleta o nula. De hecho, la variante delta ha condicionado numerosos casos de contagio y desarrollo de la enfermedad (incluso con resultado de muerte) en personas mayores vacunadas con pauta completa.
    </p><p class="article-text">
        En el previsible contexto de una paulatina disminuci&oacute;n de la incidencia y de una menor presi&oacute;n asistencial, la Atenci&oacute;n Primaria deber&iacute;a ser reforzada para que pueda orientar sus actuaciones hacia las tareas de salud p&uacute;blica tales como realizaci&oacute;n de cribados focalizados, detecci&oacute;n precoz, rastreo y aislamiento de casos. De ese modo, se evitar&iacute;an repuntes que afectar&iacute;an mayoritariamente a la poblaci&oacute;n aun susceptible de personas pendientes de vacunar con pauta completa o aquellos otros que siguen sin la debida protecci&oacute;n pese a haber sido vacunados.
    </p><p class="article-text">
        Unido a esto, conviene apoyar la labor de la Atenci&oacute;n Primaria en el proceso de vacunaci&oacute;n con una redefinici&oacute;n y refuerzo de los mensajes y las acciones que permitan asegurar el m&aacute;ximo posible de acceso a la vacuna por parte de los ciudadanos que a&uacute;n no la han recibido.&nbsp;El objetivo de asegurar una muy amplia cobertura va a requerir un esfuerzo renovado de persuasi&oacute;n y de facilidades de acceso para reducir a&uacute;n m&aacute;s las actitudes de oposici&oacute;n o de reticencia a la aplicaci&oacute;n de la vacuna. En este sentido, nuevas campa&ntilde;as de informaci&oacute;n y mensajes que respondan a las razones que esgriman los ciudadanos que tengan dudas para vacunarse, deber&iacute;an considerarse para tratar de repescar a personas que no han querido vacunarse o que dudan hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, consideramos que deben abandonarse los discursos que favorecen la creencia de que se puede conseguir la inmunidad de reba&ntilde;o pues este es un objetivo ilusorio dado que las vacunas disponibles no son esterilizantes; hay capas de poblaci&oacute;n que dudan si vacunarse o no y pueden creer que la inmunidad de reba&ntilde;o les protege aun cuando no est&eacute;n vacunados y ello puede actuar como incentivo a no vacunarse. El objetivo debe ser vacunar al m&aacute;ximo posible de poblaci&oacute;n con pauta completa con el argumento de que es un eficaz procedimiento de protecci&oacute;n individual y a ello deben ir dirigidos todos los esfuerzos y las nuevas estrategias.
    </p><p class="article-text">
        Con relaci&oacute;n al debate sobre tercera dosis para el conjunto de la poblaci&oacute;n, por el momento ha quedado zanjado. La posici&oacute;n oficial del ECDC y del EMA, que ya hab&iacute;a sido planteada por la OMS y su Comit&eacute; Asesor de Expertos Independientes en Vacunas, ha puesto de manifiesto la falta de evidencias de que sea una medida eficaz para mejorar la protecci&oacute;n inmunitaria alcanzada con las actuales pautas, y la ha desaconsejado.
    </p><p class="article-text">
        Diferente es el caso de la modificaci&oacute;n del concepto de pauta completa para pacientes inmunodeprimidos que admite la aplicaci&oacute;n de una nueva dosis. En este sentido, conviene asegurar que los criterios para definir a dicha poblaci&oacute;n sean claros y concretos. Seguir bas&aacute;ndose en la evidencia cient&iacute;fica y en el criterio de los expertos, en este como en otros asuntos relacionados con la pandemia, contin&uacute;a siendo la mejor estrategia posible. No debe caerse en la tentaci&oacute;n de improvisar medidas que no tienen sustento en la evidencia cient&iacute;fica ni en la l&oacute;gica de las acciones en materia de salud p&uacute;blica y ser&aacute; muy importante que tanto la Ponencia de vacunas, como la Comisi&oacute;n de Salud P&uacute;blica y el Pleno del Consejo Interterritorial, act&uacute;en en consistencia con ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, y aunque cabr&iacute;a una reflexi&oacute;n m&aacute;s detallada sobre la protecci&oacute;n en residencias con mayores y personas con discapacidad lo m&aacute;s urgente ser&iacute;a abordar cuanto antes el dise&ntilde;o de un mecanismo renovado que permita reforzar la seguridad sanitaria de estas instituciones. Por ejemplo, mediante la aplicaci&oacute;n de cribados a profesionales y residentes solventando incluso con el desarrollo de normativas espec&iacute;ficas de obligado cumplimiento las dificultades que se observan en algunos casos por la negativa de algunas personas que trabajan en esas instituciones a realizarse test diagn&oacute;sticos. Actualizar estos protocolos de protecci&oacute;n deber&iacute;a ser una prioridad de las autoridades de salud y del propio Consejo Interterritorial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es momento de cantar victoria ni de hacer un alto en la batalla. Todo lo contrario. Estamos en el umbral de una etapa de intensificaci&oacute;n de las acciones, en la que lo importante ser&aacute; reducir la incidencia a menos de 25 por 100.000 habitantes para garantizar un adecuado nivel de seguridad sanitaria; definir un regreso a las aulas que sea seguro y prevenga en todo lo posible los contagios cuando la poblaci&oacute;n escolar aun muestra altas tasas de incidencia; proseguir sin tregua la vacunaci&oacute;n, hasta aproximarse al 100% de la poblaci&oacute;n diana; y tomar las medidas necesarias para impedir que nuevamente las residencias se conviertan en un tal&oacute;n de Aquiles en la lucha contra la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto supone desterrar el mito de la inmunidad &ldquo;de reba&ntilde;o&rdquo;, no distraerse con el se&ntilde;uelo de una tercera dosis generalizada que est&aacute; desaconsejada por los organismos internaciones competentes, vigilar estrechamente y atajar la penetraci&oacute;n de nuevas variantes que puedan romper los equilibrios de la gesti&oacute;n de la pandemia, y no obrar imprudentemente relajando medidas no farmacol&oacute;gicas que siguen siendo muy necesarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos, Daniel López-Acuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/cribados-colegios-permitirian-impedir-brotes-incontrolados_132_8274834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Sep 2021 20:46:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cribados en los colegios permitirían impedir los brotes incontrolados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Pandemia,Salud pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inmunidad de grupo es ilusoria y aún nos falta por vacunar a 10,5 millones de personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/inmunidad-grupo-ilusoria-falta-vacunar-10-5-millones-personas_132_8249244.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8068cd6f-a4cd-4042-b200-7148d5edfde2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inmunidad de grupo es ilusoria y aún nos falta por vacunar a 10,5 millones de personas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todavía falta por vacunar el 16,5% de las personas de 40 a 49 años, el 35,5% del grupo de 30 a 39 años, el 50,5% del colectivo de 20 a 29 años y el 81,7% de los jóvenes de 12 a 19 años. Es una tarea urgente y debe concluirse cuanto antes</p><p class="subtitle">La variante delta aleja la inmunidad de grupo y obliga a vacunar a más población</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de la pandemia ha cambiado considerablemente con relaci&oacute;n tanto a lo que tuvimos que enfrentar en 2020 como a lo que precedi&oacute; a esta quinta ola en la que a&uacute;n estamos inmersos, caracterizada por elevadas incidencias en los distintos grupos de edad y no solamente entre los j&oacute;venes, a pesar de los avances en la cobertura vacunal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El virus no ha desaparecido y a&uacute;n circula con gran intensidad. Las nuevas variantes amenazantes, como la delta, m&aacute;s contagiosas y elusivas a la eficacia de las vacunas, dominan hoy la escena de la transmisi&oacute;n. La permisividad ante las interacciones grupales desprotegidas, err&oacute;neamente asumidas como transgresiones inevitables, ha favorecido las alt&iacute;simas tasas de incidencia entre la poblaci&oacute;n m&aacute;s joven a lo largo del verano, las cuales se han extendido a otros grupos de edad y se han convertido en una suerte de &ldquo;nueva normalidad&rdquo; plagada de inseguridad sanitaria, alto n&uacute;mero de contagios, fuerte presi&oacute;n asistencial e, incluso, elevado n&uacute;mero de fallecimientos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema de la pandemia no est&aacute; todav&iacute;a resuelto y por eso la nueva din&aacute;mica pand&eacute;mica que vive Espa&ntilde;a requiere una lectura fresca, abierta e imaginativa, que nos lleve a responder de manera congruente con las nuevas realidades que reclaman estrategias renovadas y acciones diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Es importante que nos detengamos en algunos elementos que hay que tomar en cuenta para entender los cambios que han acontecido y derivar de ellos conclusiones para impulsar acciones que hagan posible superar el riesgo extremo en que se encuentran a&uacute;n hoy la mayor parte de las CCAA en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Resumimos los aspectos que nos parecen m&aacute;s destacados:&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El patr&oacute;n de incidencia se ha modificado y reclama concentrar esfuerzos preventivos en los sectores m&aacute;s afectados</strong></h3><p class="article-text">
        Aun cuando la incidencia acumulada de 14 d&iacute;as para toda la poblaci&oacute;n ha ido descendiendo en las &uacute;ltimas semanas, se encuentra todav&iacute;a en niveles muy altos, tanto en t&eacute;rminos absolutos como con respecto a otros pa&iacute;ses del entorno europeo. La meseta de la curva ha sido muy prolongada y el ritmo de descenso no ha sido lo r&aacute;pido que deber&iacute;a, en gran medida por la excesiva relajaci&oacute;n de medidas restrictivas y de protecci&oacute;n. Esto ha tenido un importante efecto acumulativo en t&eacute;rminos de ocupaci&oacute;n hospitalaria y de camas UCI, as&iacute; como de n&uacute;mero de defunciones. Y ello ha sucedido a pesar de que se ha vacunado ya a 31,9 millones de personas con pauta completa, lo que revela claramente que la vacunaci&oacute;n no es suficiente para frenar los contagios.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la quinta ola se ha caracterizado por altas tasas de incidencia en los grupos de 12 a 19 y de 20 a 29 a&ntilde;os, (609 y 482 casos por cien mil personas a fecha 25 de agosto), los contagios elevados no se han limitado a esa franja etaria. Esta no es una ola que afecta &uacute;nicamente a los j&oacute;venes de esos grupos de edad, sino que la incidencia ha aumentado tanto en los menores de 11 a&ntilde;os (que no est&aacute;n vacunados) como en la poblaci&oacute;n de m&aacute;s de 40 a&ntilde;os, que sustancialmente est&aacute; vacunada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir, el aumento en el n&uacute;mero de contagios se ha producido en todos los espectros de edad a pesar de los amplios porcentajes de vacunaci&oacute;n alcanzados, especialmente en las personas mayores. A ello ha contribuido la creciente presencia de la variante delta.
    </p><p class="article-text">
        Especial atenci&oacute;n debe recibir el grupo de menores de 11 a&ntilde;os que tiene una incidencia superior a la incidencia media para todas las edades (328 por cien mil) y en algunas CCAA se sit&uacute;a por encima de los 400 e incluso supera los 500 en Extremadura. Este grupo, que hasta ahora no puede ser vacunado porque no contamos todav&iacute;a con la evidencia sobre la seguridad y la eficacia de la vacuna en este colectivo, regresar&aacute; muy pronto a la escuela en un contexto con elevadas tasas de incidencia y corre el riesgo de experimentar brotes y con ello afectar la presencialidad escolar en la educaci&oacute;n b&aacute;sica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, no deber&iacute;a bajarse la guardia en cuanto a las medidas preventivas en las escuelas, ni relajarse las precauciones de ventilaci&oacute;n, ni flexibilizar las ratios de alumnos ya que hay que blindar al m&aacute;ximo la posibilidad de contagios en el &aacute;mbito escolar. Cabe incluso la posibilidad de plantearse la realizaci&oacute;n de cribados focalizados dirigidos a este grupo de edad para aislar tempranamente a los asintom&aacute;ticos positivos e impedir la aparici&oacute;n de brotes incontrolados en las primeras semanas del retorno a la escuela.
    </p><p class="article-text">
        Pero deben preocuparnos tambi&eacute;n las tasas de incidencia en mayores de 80 a&ntilde;os, que han subido con respecto a semanas anteriores a pesar de que se trata de un colectivo plenamente vacunado con pauta completa. Esto lo advertimos tambi&eacute;n si vemos los nuevos brotes que se han producido en residencias geri&aacute;tricas y el incremento en defunciones en ese mismo grupo de poblaci&oacute;n. Todo parece indicar que se trata de un grupo de poblaci&oacute;n, donde, por diversas razones, el &ldquo;escape&rdquo; a la acci&oacute;n protectora de las vacunas puede ser m&aacute;s frecuente que en otros y ello deber&iacute;a hacernos retomar y reforzar las acciones preventivas de car&aacute;cter no farmacol&oacute;gico para impedir los estragos de la infecci&oacute;n en estas personas.
    </p><p class="article-text">
        Las tasas de incidencia en los dem&aacute;s grupos de poblaci&oacute;n, de 40 a 79 a&ntilde;os, tambi&eacute;n se han incrementado, a pesar de que se trata de colectivos que cuentan con una alta cobertura vacunal de pauta completa. Los contagios siguen siendo altos en los grupos m&aacute;s j&oacute;venes y se han extendido a los dem&aacute;s grupos por efecto de la penetraci&oacute;n de la variante delta, que supone m&aacute;s del 90% de los nuevos casos diagnosticados, as&iacute; como de las interacciones sociales desprotegidas. Esto lo corrobora el alto &iacute;ndice de positividad a las pruebas diagn&oacute;sticas realizadas que se tiene para todo el pa&iacute;s (10,49%) y que en algunas CCAA llega al 15%.
    </p><p class="article-text">
        El corolario fundamental de este patr&oacute;n epid&eacute;mico cambiante es que la incidencia no la reduciremos solamente vacunando m&aacute;s. Lograremos mitigar la severidad y la mortalidad, pero no podremos abatir con ello el n&uacute;mero de contagios. Para atajar la curva y reducir el n&uacute;mero de contagios necesitamos mantener medidas no farmacol&oacute;gicas, medidas preventivas y restricciones a la interacci&oacute;n social desprotegida<em>,</em> por impopulares que resulten, o por incomprendidas que sean por la Administraci&oacute;n de Justicia que, lamentablemente, y pese al tiempo transcurrido, no acaba de entender los criterios epidemiol&oacute;gicos y de salud p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hay una elevada ocupaci&oacute;n de camas UCI y la mortalidad va en ascenso</strong></h3><p class="article-text">
        No debe cometerse el error de banalizar esta quinta ola de la pandemia arguyendo que afecta primariamente a los j&oacute;venes, que estos tienen menos probabilidad de experimentar episodios severos, que no se genera presi&oacute;n asistencial y que no tiene un impacto considerable en t&eacute;rminos de mortalidad.
    </p><p class="article-text">
        Los datos hablan por s&iacute; mismos y muestran lo contrario. En estos momentos tenemos una ocupaci&oacute;n media del 19,22 % de camas UCI por pacientes COVID, lo que representa una cifra muy elevada y superior a lo que ve&iacute;amos al iniciarse la quinta ola. En algunas CCAA es mucho mayor y en Catalu&ntilde;a alcanza la cifra del 37,4%. Los pacientes ingresados en planta y en UCI no son solamente personas mayores. La edad promedio de los ingresados ha descendido notablemente y hay muchas personas j&oacute;venes ingresadas con cuadros severos, adem&aacute;s de las personas de edades m&aacute;s avanzadas, especialmente las no vacunadas. Por no hablar de la otra cara de la moneda en materia asistencial que es la saturaci&oacute;n de una atenci&oacute;n primaria cada vez m&aacute;s desbordada.
    </p><p class="article-text">
        Preocupa notablemente el que en los &uacute;ltimos siete d&iacute;as se hayan producido 807 defunciones (163 el pasado martes), un incremento notable con respecto a lo observado en semanas anteriores. Esto ocurre ahora a pesar del descenso en la incidencia porque obedece al decalaje habitual que se produce entre contagios nuevos, hospitalizaciones y fallecimientos, y es una clara muestra de la severidad incrementada a la que da lugar la variante delta y de la importancia de la vacunaci&oacute;n para prevenir riesgo de fallecimiento.
    </p><p class="article-text">
        En pocas palabras, no puede tomarse a la ligera el impacto de la quinta ola y hay que tener claro que ante altas tasas de incidencia y sin poder contar con un efecto esterilizante de la vacuna, se produce una presi&oacute;n asistencial importante y se tiene lamentablemente una mortalidad incrementada.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La inmunidad de grupo es ilusoria y a&uacute;n nos falta por vacunar a 10,5 millones de personas</strong></h3><p class="article-text">
        Los innegables logros en la cobertura de vacunaci&oacute;n nos han librado de un mayor colapso asistencial, de episodios de la enfermedad m&aacute;s severos y de una mortalidad m&aacute;s pronunciada, pero no pueden impedir la infecci&oacute;n (o muy poco) y por consiguiente no nos protegen de los contagios. Tampoco son suficientes para generar una inmunidad de grupo, cada vez m&aacute;s improbable dadas las caracter&iacute;sticas de la enfermedad y la naturaleza de las vacunas. La idea de que la inmunidad de grupo puede lograrse con un 70% de la poblaci&oacute;n vacunada con pauta completa es ilusoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto implica que hay que seguir vacunando para tratar de completar el 100% de la poblaci&oacute;n diana a fin de impedir el mayor n&uacute;mero posible de episodios severos y de muertes, que no de contagios, desafortunadamente. En este sentido hay que recordar que se ha vacunado con pauta completa a 31,9 millones de personas, es decir al 75,8% de la poblaci&oacute;n diana, que corresponde al 67,3% de la poblaci&oacute;n total. Esto es un gran esfuerzo del sistema sanitario espa&ntilde;ol digno de encomio. Sin embargo, a&uacute;n nos falta vacunar a 10,5 millones de personas mayores de 12 a&ntilde;os, lo cual implica recuperar los ritmos de vacunaci&oacute;n previos al verano, intensificar la repesca de los mayores no vacunados y avanzar r&aacute;pidamente en la vacunaci&oacute;n de los sectores m&aacute;s j&oacute;venes todav&iacute;a muy desprotegidos.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a falta por vacunar el 16,5% de las personas de 40 a 49 a&ntilde;os, el 35,5% del grupo de 30 a 39 a&ntilde;os, el 50,5% del colectivo de 20 a 29 a&ntilde;os y el 81,7% de los j&oacute;venes de 12 a 19 a&ntilde;os. Esta es una tarea urgente y debe concluirse cuanto antes para asegurar el m&aacute;ximo posible de protecci&oacute;n en el menor tiempo posible. <span class="highlight" style="--color:#f1f1f1;">Y si esto implica organizar la vacunaci&oacute;n complementaria en los centros escolares habr&aacute; que hacerlo. Antes de ello y, a expensas de lo que determine la EMA y el ECDC, no deber&iacute;amos contemplar siquiera la idea de una tercera dosis de refuerzo</span> ni en los grupos vulnerables ni mucho menos en la poblaci&oacute;n general.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los l&iacute;mites de las vacunas y las nuevas variantes amenazadoras</strong></h3><p class="article-text">
        Los datos de Israel son muy reveladores de que hay importantes l&iacute;mites con las vacunas. Evidentemente, tienen menos eficacia ante las nuevas variantes que van surgiendo, como la delta. El hecho de que Israel haya vuelto a una alta tasa de incidencia teniendo a gran parte de la poblaci&oacute;n inoculada, nos habla de la mayor contagiosidad y virulencia de la variante delta. Esta variante del coronavirus resulta particularmente amenazante: una situaci&oacute;n que toda Europa enfrenta, Espa&ntilde;a incluida.
    </p><p class="article-text">
        El virus muta y puede generar variantes en todo el planeta. Tenemos altas tasas de contagio en el mundo entero, por lo que hay una considerable posibilidad de surgimiento de nuevas variantes. Estas variantes pueden ser amenazantes no solo por su contagiosidad y severidad, sino tambi&eacute;n por el riesgo de que escapen del efecto de las vacunas actuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ello complica el debate sobre la &ldquo;tercera dosis&rdquo;, pues no est&aacute; claro a&uacute;n si se requiere, para qu&eacute; poblaciones se requerir&iacute;a, con qu&eacute; combinaci&oacute;n de vacunas y con qu&eacute; dosis; y, sobre todo, si ser&aacute; conveniente una tercera dosis de &ldquo;recuerdo&rdquo; de las vacunas que ya conocemos o bien habr&aacute; que revacunar con vacunas nuevas adaptadas a las nuevas variantes que puedan ir surgiendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una tercera dosis, con el mismo tipo de vacuna que no contempla los ant&iacute;genos necesarios para neutralizar a las nuevas variantes, no nos va a dar la protecci&oacute;n que necesitamos y puede llevarnos a gastar esfuerzos y recursos sin por ello lograr mayor eficacia. Ya lo ha se&ntilde;alado con toda claridad el comunicado conjunto emitido por la OMS y el Comit&eacute; Mundial Asesor Independiente en materia de Vacunas hace un par de semanas. En este asunto, la responsabilidad y el papel de la EMA y del ECDC, hace necesario un an&aacute;lisis riguroso y un informe basados en las evidencias que, adem&aacute;s, tenga en cuenta la necesidad de priorizar el acceso universal a las vacunas en todos los pa&iacute;ses del mundo, tal como recomienda la OMS.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es necesario vigilar estrechamente el comportamiento de las variantes ya conocidas del coronavirus y evitar el surgimiento de variantes. Pero para reducir el riesgo de que las haya hay que bajar la incidencia y vacunar ampliamente en el mundo entero, y esto no lo estamos logrando. Se est&aacute; haciendo en Europa y en Norteam&eacute;rica, pero no en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en desarrollo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/inmunidad-grupo-ilusoria-falta-vacunar-10-5-millones-personas_132_8249244.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Aug 2021 19:56:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Pandemia,Vacunas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para frenar la quinta ola no basta solo la vacunación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/frenar-quinta-ola-no-basta-vacunacion_132_8168987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce3dfcef-38f9-4779-9f2d-cf42b55141d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para frenar la quinta ola no basta solo la vacunación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Además de la vacunación, frenar la quinta ola requiere de restricciones más severas, medidas de salud pública más consistentes y una coordinación nacional e internacional más efectiva</p><p class="subtitle">Mapa - Los hospitalizados se multiplican hasta por nueve en la mitad de las provincias en el último mes</p></div><p class="article-text">
        Estamos inmersos en la quinta ola de la pandemia de COVID-19, con <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-datos-coronavirus-espana-comunidades-autonomas-marzo-29_1_1039633.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alt&iacute;simas tasas de incidencia en la poblaci&oacute;n general</a> y m&aacute;s altas aun en la poblaci&oacute;n de 12 a 39 a&ntilde;os. En consecuencia, <a href="https://www.eldiario.es/datos/enero-deja-primer-balance-4-000-muertes-peor-dato-invierno-pasado_1_6213154.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la presi&oacute;n hospitalaria crece a pasos agigantados</a>, sobre todo por el ingreso de numerosas personas menores&nbsp;de 40 a&ntilde;os.&nbsp;Por si fuera poco, la incidencia se eleva tambi&eacute;n en las personas mayores vacunadas.&nbsp;Sin embargo, la respuesta a todo ello no est&aacute; siendo ni lo contundente y ni lo coordinada que se requiere.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha transcurrido un a&ntilde;o y medio desde el inicio de la pandemia, hemos padecido cuatro olas cruentas y dolorosas, pero seguimos sin contar con los liderazgos adecuados (tanto en el nivel estatal como en muchos niveles auton&oacute;micos) que, en el marco del Consejo Interterritorial, permitan hacer lo que se necesita para asegurar la aplicaci&oacute;n de aquellas medidas no farmacol&oacute;gicas que sabemos a ciencia cierta que funcionar&iacute;an para prevenir eficazmente los contagios en la poblaci&oacute;n general.
    </p><p class="article-text">
        Desde que decay&oacute; el estado de alarma el pasado 9 de mayo, y con ello las medidas de control de la interacci&oacute;n social desprotegida que m&aacute;s &uacute;tiles resultan para frenar la transmisi&oacute;n (como son los llamados &ldquo;toques de queda&rdquo; o el cierre del ocio nocturno), las autoridades sanitarias perdieron un arma poderosa para la coordinaci&oacute;n efectiva de respuestas eficaces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar que las comunidades aut&oacute;nomas se opusieron a la propuesta inicial del Ministerio de Sanidad para definir medidas de obligado cumplimiento en funci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la pandemia, y que este err&oacute;neamente acept&oacute; a fin de cuentas, que la Declaraci&oacute;n de Actuaciones Coordinadas en salud p&uacute;blica frente a la COVID-19 <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/sanidad-deja-manos-comunidad-restricciones-ocio-nocturno-hosteleria_1_8021555.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quedara como un cat&aacute;logo de meras recomendaciones</a> que cada comunidad aplicar&iacute;a discrecionalmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado est&aacute; a la vista: tras varias semanas de crecimiento imparable de la incidencia que se ha situado en 677 casos por 100.000 habitantes en los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as (con cifras muchos m&aacute;s elevadas en las edades j&oacute;venes por su escasa cobertura de inmunidad vacunal) y con un crecimiento intenso de la presi&oacute;n asistencial, tanto en atenci&oacute;n primaria como en hospitalizaci&oacute;n general y en las UCI, la respuesta ante esta quinta ola es ineficaz, insuficiente y desigual en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco, la necesaria intervenci&oacute;n de los Tribunales Superiores ante la ausencia de estado de alarma, est&aacute; generando un mosaico contradictorio de respuestas jur&iacute;dicas incomprensible desde la &oacute;ptica de la salud p&uacute;blica y, tambi&eacute;n, desde el punto de vista de la ciudadan&iacute;a. En la pr&aacute;ctica, se hace evidente la insuficiencia del marco jur&iacute;dico actualmente vigente, al menos en la forma en la que las autoridades gubernamentales lo est&aacute;n poniendo en pr&aacute;ctica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el proceso judicial abierto a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-20-julio_6_8151833_1074556.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la directora general de salud p&uacute;blica de Baleares</a> genera una enorme inquietud y preocupaci&oacute;n pues pone de manifiesto&nbsp;la incomprensi&oacute;n de algunos tribunales sobre lo que significan los protocolos sanitarios de control de la transmisi&oacute;n lo cual, adem&aacute;s de injusto hacia la persona imputada, dificulta la labor de quienes tienen la obligaci&oacute;n de ejercer la autoridad sanitaria para proteger la salud de la poblaci&oacute;n, prevenir la enfermedad y salvar vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica. En primer lugar, reiteramos la necesidad de ampliar la informaci&oacute;n que se publica de lunes a viernes por el Ministerio de Sanidad (sigue siendo incomprensible la ausencia de datos los fines de semana) a fin de&nbsp;incorporar informaci&oacute;n relativa a las edades y al estado inmunitario de las personas atendidas e ingresadas en los servicios de salud. Incluso, ser&iacute;a de gran inter&eacute;s saber cu&aacute;ntos de estos pacientes tienen pauta completa o al menos una dosis de vacuna contra la COVID-19. Esta informaci&oacute;n ayudar&iacute;a a entender mejor la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica y a focalizar mejor las acciones de pedagog&iacute;a y concienciaci&oacute;n social necesarias para reforzar las medidas de prevenci&oacute;n de los contagios que est&aacute;n en manos de cada ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la dominancia de la variante delta, (seguramente subestimada ya que nuestra capacidad de medici&oacute;n es muy mejorable), implica que sus caracter&iacute;sticas de mayor capacidad de contagio e incluso de probable escape (al menos parcial) a la inmunidad adquirida, deban ser tenidas en cuenta a la hora de&nbsp;redise&ntilde;ar pol&iacute;ticas mucho m&aacute;s intervencionistas para frenar la pandemia. Esperar y ver, no puede ser una opci&oacute;n en estos momentos.
    </p><p class="article-text">
        La incidencia de casos positivos en personas vacunadas y con pauta completa (si bien por lo general asintom&aacute;ticos o con s&iacute;ntomas leves) deber&iacute;an llevarnos a valorar que esta quinta ola, adem&aacute;s de presentar enormes incidencias tanto en poblaci&oacute;n general como en grupos poblacionales m&aacute;s j&oacute;venes sin inmunidad, no se parece a las olas anteriores y requiere adoptar medidas de control de la interacci&oacute;n social intensas y coordinadas en todo el territorio. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s tiempo tengamos incidencias tan altas mayores probabilidades habr&aacute; de que se produzcan casos severos incluso en personas vacunadas, que, si bien ser&aacute;n pocos en cifras proporcionales, pueden ser relevantes en cifras absolutas, con la consiguiente alarma social y el riesgo de reabrir un cierto (y perjudicial) debate sobre la efectividad de las vacunas. Y, adem&aacute;s, m&aacute;s oportunidades le daremos al virus para producir mutaciones m&aacute;s contagiosas o con mayor escape vacunal.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n de falta de respuesta preventiva tiene excepciones (Catalunya, Comunitat Valenciana, Cantabria, Pa&iacute;s Vasco, Navarra o Asturias, entre otras) donde&nbsp;se est&aacute;n aplicando limitaciones al ocio nocturno y toques de queda, algunos de los cuales comienzan a dar resultados como se puede comprobar en el caso de Catalunya que parece haber alcanzado el pico epid&eacute;mico y comienza un descenso que debe consolidarse a&uacute;n. Pero, incluso en estos casos, se sigue apreciando una notable falta de concordancia entre medidas y situaciones epidemiol&oacute;gicas, y una notable cacofon&iacute;a de iniciativas y mensajes, que no ayudan a la mejor comprensi&oacute;n de lo que est&aacute; pasando por parte de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/explosion-contagios-pone-jaque-vez-atencion-primaria_1_8118320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la enorme presi&oacute;n que sufre la atenci&oacute;n primaria</a> ante el gran n&uacute;mero de nuevos casos y la incapacidad de atender adecuadamente sus funciones de vigilancia epidemiol&oacute;gica, con la detecci&oacute;n precoz, rastreo y eventuales cuarentenas, se puede ver m&aacute;s afectada tras la incorporaci&oacute;n de los test de autodiagn&oacute;stico de venta libre en farmacias. Esta decisi&oacute;n ha sido, en nuestra opini&oacute;n, bastante miope pues, entre otros defectos, no se ha aprovechado la oportunidad para vincular estructuralmente a las oficinas de farmacia a los sistemas de vigilancia epidemiol&oacute;gica de los servicios auton&oacute;micos de salud, descargando exclusivamente su presunta utilidad en la libre decisi&oacute;n de los individuos, lo cual no es la mejor opci&oacute;n en clave de salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vacuna-covid-mapas-graficos-proceso-vacunacion-espana-mundo-agosto-12_1_6782953.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el excelente progreso de la estrategia de vacunaci&oacute;n</a> adoptada en el Consejo Interterritorial (Espa&ntilde;a supera las tasas de vacunaci&oacute;n por cien mil habitantes de Estados Unidos y Reino Unido, por ejemplo), ayudar&aacute; a mitigar el impacto de la COVID-19 en los grupos poblacionales pendientes de ser vacunados. La magn&iacute;fica capacidad demostrada de manera general por la mayor parte de las comunidades aut&oacute;nomas, el gran trabajo de los profesionales que gestionan el programa de vacunas y en especial de los enfermeros y enfermeras que las administran, se ve complementado por la respuesta positiva de la poblaci&oacute;n a la llamada para ser vacunados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entramos ahora en una fase en el proceso de vacunaci&oacute;n en el que conviene continuar los esfuerzos de pedagog&iacute;a para asegurar que las poblaciones m&aacute;s j&oacute;venes pendientes de ser vacunadas respondan sin reticencias y ello requiere no dar por perdida ninguna oportunidad a la educaci&oacute;n y la pedagog&iacute;a sanitarias.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para doblegar esta quinta ola, la vacunaci&oacute;n no bastar&aacute;: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/pandemia-no-vacunados-5-contagiados-espana-tenia-pauta-completa_1_8161497.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus efectos son espectaculares</a> para reducir mortalidad, la enfermedad grave y, por tanto, para frenar el riesgo de hospitalizaci&oacute;n. Pero no lo son tanto para reducir la transmisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, o se adoptan decisiones comunes y coherentes de aplicaci&oacute;n de restricciones a la movilidad en todos los territorios que superen determinados umbrales, y se reconstruye un liderazgo renovado desde el Ministerio de Sanidad, con una cogobernanza que aporte claridad y coherencia, o la elevada transmisi&oacute;n continuar&aacute;, el impacto sobre el sistema de salud (ya muy fatigado y tensionado) aumentar&aacute;&nbsp;y la preocupaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a aumentar&aacute;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, se seguir&aacute; perjudicando a los objetivos de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, vinculados sobre todo al turismo. En las &uacute;ltimas semanas diversos pa&iacute;ses emisores de turistas han introducido nuevas cautelas o restricciones a los desplazamientos de sus ciudadanos a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en materia de vacunaci&oacute;n, nos quedan a&uacute;n muchos aspectos por conocer desde la perspectiva de la evidencia cient&iacute;fica antes de aventurar qu&eacute; nuevos pasos deberemos dar en el futuro, sea en lo relativo a una eventual tercera dosis o a posibles vacunaciones en sucesivos a&ntilde;os. Sin embargo, hay algo que s&iacute; sabemos hoy, y es que el acceso a la vacuna o se hace universal, (y por ende beneficia a todos los habitantes del planeta), o dejar&aacute; un espacio abierto a la aparici&oacute;n de nuevas variantes con la consecuente incertidumbre sobre la evoluci&oacute;n futura de esta pandemia.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el papel coordinador de la Uni&oacute;n Europea, el ECDC, la OMS-Europa y la OMS en su conjunto requiere ser renovado y reforzado. La iniciativa Covax tiene que ir mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que hasta ahora ha logrado si queremos cumplir objetivos de equidad y de efectividad de la salud p&uacute;blica mundial. Y la producci&oacute;n de vacunas tiene que potenciarse mundialmente para poder llegar a todos los pa&iacute;ses <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paises-no-superan-division-piden-tiempo-negociar-suspension-patentes-vacunas-anti-covid_1_8156379.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin que las patentes constituyan un cuello de botella</a> para el efectivo control de la pandemia y con esfuerzos m&aacute;s efectivos para aumentar la capacidad de producci&oacute;n con acuerdos entre empresas productoras. Por desgracia, hasta ahora en este aspecto ha habido muchas m&aacute;s palabras que hechos y queda camino por recorrer.
    </p><p class="article-text">
        La gesti&oacute;n de los cap&iacute;tulos pendientes a&uacute;n por conocer en la evoluci&oacute;n de esta pandemia aconseja, por tanto, prudencia y desaconseja optimismos injustificados. Para ello, abordar de forma realista la situaci&oacute;n y renovar las capacidades de liderazgo y coordinaci&oacute;n en los &aacute;mbitos nacional, europeo y mundial nos parece una exigencia impostergable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Infante Campos, José Martínez Olmos, Daniel López-Acuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/frenar-quinta-ola-no-basta-vacunacion_132_8168987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jul 2021 22:26:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para frenar la quinta ola no basta solo la vacunación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vacunas,Coronavirus,Covid-19,Ministerio de Sanidad,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salus populi suprema lex est]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/salus-populi-suprema-lex-est_132_8139447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b766f82-267d-41ee-9e61-aaf376f5eafa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salus populi suprema lex est"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los jueces pueden y deben determinar si algo es ilegal pero no decidir sobre si las medidas sanitarias que se adoptan son proporcionadas y pertinentes técnicamente. Ni tienen la formación para hacerlo ni debería ser esa su función</p></div><p class="article-text">
        Los romanos lo ten&iacute;an m&aacute;s claro hace un par de milenios que nosotros hoy: &ldquo;La salud de las personas, o salud p&uacute;blica, es ley suprema&rdquo;. As&iacute; rezaba el primer principio del derecho p&uacute;blico romano, como puede leerse en De Legibus, de Cicer&oacute;n. Ciertamente, lo ten&iacute;an mucho m&aacute;s claro que el Tribunal Constitucional, cuya &uacute;ltima resoluci&oacute;n sobre la presunta inconstitucionalidad del estado de alarma aplicado al control de la pandemia muestra que, adem&aacute;s de su marcada politizaci&oacute;n, el alto tribunal est&aacute; m&aacute;s preocupado por discusiones bizantinas sobre el sexo de los &aacute;ngeles que por las medidas que hay que poner en marcha cuando la mayor pandemia de los &uacute;ltimos decenios amenaza a la sociedad y arrasa con las vidas de miles de personas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal como apunta Oriol Farr&eacute;s, profesor de Filosof&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, hay una genealog&iacute;a entre la salud y la solidaridad basada en esta m&aacute;xima del derecho romano. Ello sit&uacute;a a la salud como un bien com&uacute;n que en ocasiones tiene que estar por encima de la salvaguarda de algunas libertades individuales, especialmente en una emergencia sanitaria como la pandemia de COVID-19 por la que atravesamos, en aras de la salud y en bienestar de la colectividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No cabe la menor duda, como lo demuestran numerosos estudios epidemiol&oacute;gicos y de salud p&uacute;blica internacionales, que de no haberse adoptado las medidas draconianas de confinamiento y limitaci&oacute;n de la movilidad, las llamadas &ldquo;medidas no farmacol&oacute;gicas&rdquo;, se habr&iacute;an producido muchos miles de fallecimientos adicionales a los m&aacute;s de ochenta mil que hemos tenido en Espa&ntilde;a. La mortalidad excesiva habr&iacute;a sido mucho mayor. Si no se hubiese optado por el estado de alarma estar&iacute;amos lamentando el no haberlo hecho y habr&iacute;amos tenido que despedirnos de muchos m&aacute;s familiares y amigos que de los que dolorosamente tuvimos que hacerlo y no s&oacute;lo por causa directa de la COVID-19 sino tambi&eacute;n por el colapso total que se habr&iacute;a sufrido en el sistema sanitario que habr&iacute;a tenido un enorme impacto en mortalidad por otras patolog&iacute;as que no se podr&iacute;an haber atendido con normalidad, con una intensidad mucho mayor del que tuvimos que padecer a pesar del confinamiento. El mundo supera ya los cuatro millones de muertes por COVID-19, una cifra de defunciones propia de una conflagraci&oacute;n de proporciones mundiales, y si no se hubiese actuado en muchos lugares con la contundencia necesaria para frenar la transmisi&oacute;n, estar&iacute;amos ante una cifra que superar&iacute;a los diez millones de muertes
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, no parece ser ese el talante ni la forma de entender los ordenamientos jur&iacute;dicos que nos rigen, ni de buena parte del aparato judicial que lo aplica. Para muchos jueces y tribunales parecen importar mucho m&aacute;s las libertades individuales definidas en forma ego&iacute;sta, por encima del bien com&uacute;n y de las responsabilidades y garant&iacute;as colectivas. Prima la aproximaci&oacute;n individualista sobre los principios de justicia social y salud colectiva. Y esto resulta sumamente preocupante porque pone en cuesti&oacute;n el bien com&uacute;n y las acciones necesarias para lograrlo. En el fondo se trata de una ideologizaci&oacute;n de la justicia que torpedea la salud p&uacute;blica y el empe&ntilde;o social para mantenerla. No es posible aceptar que &ldquo;la libertad de contagiarse y contagiar a los dem&aacute;s debe prevalecer sobre el deber de protegernos y proteger a los dem&aacute;s&rdquo;. Una sentencia de la trascendencia de esta, que se presenta desde un Tribunal Constitucional pr&aacute;cticamente dividido en dos mitades, aporta poco a la seguridad jur&iacute;dica que necesita nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        A ello se agregan las limitaciones y carencias de un Estado Auton&oacute;mico donde muchas &eacute;lites territoriales parecen m&aacute;s atentas a la defensa a ultranza de sus parcelas de poder que a los intereses del Estado en su conjunto. Este orden de cosas resulta a todas luces insuficiente para enfrentar problemas que trascienden fronteras auton&oacute;micas y nacionales y tienen un alto grado de interdependencia territorial como es el caso de una pandemia.
    </p><p class="article-text">
        No cabe la menor duda de que Espa&ntilde;a necesita ser m&aacute;s moderna y efectiva en la conformaci&oacute;n de su Estado, y en los mecanismos de cogobernanza (sanitaria y de otras pol&iacute;ticas p&uacute;blicas). Se deber&iacute;a avanzar en la federalizaci&oacute;n de las instituciones, evitar la confrontaci&oacute;n sistem&aacute;tica, los debates nominalistas, y la judicializaci&oacute;n continua de los conflictos pol&iacute;ticos y la politizaci&oacute;n de temas que, como la presente pandemia, deber&iacute;an afrontarse, principalmente, con criterios cient&iacute;ficos y de salud p&uacute;blica.&nbsp; Si, como se&ntilde;ala el propio Tribunal Constitucional en su sentencia, &ldquo;no se cuestiona la idoneidad de las medidas sanitarias adoptadas al amparo del estado de alarma&rdquo;, y si el propio estado de alarma fue refrendado en el Congreso y se mantuvo solo mientras tuvo ese refrendo, entonces &iquest;qu&eacute; se cuestiona? Esta es una pregunta muy pertinente que deber&iacute;a llevarnos a rechazar cualquier planteamiento que desde el punto de vista pol&iacute;tico quiera cuestionar el acierto de la decisi&oacute;n de confinar con base en la sentencia del Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, resulta inconcebible que en un momento en que la nueva ola de contagios y la elevada incidencia en todo el pa&iacute;s, concentrada en personas j&oacute;venes, que requiere medidas restrictivas tales como los toques de queda, los cierres perimetrales o el restablecimiento de la obligatoriedad en el uso de la mascarilla en zonas de elevada incidencia, no se opte por una acci&oacute;n coordinada y basada en par&aacute;metros consensuados. Es decir, que todo quede al arbitrio de cada Comunidad Aut&oacute;noma, y dentro de ellas dependa de la voluntad (Valencia, Cantabria y Catalu&ntilde;a) o de la falta de ella (Arag&oacute;n y Canarias) de los Tribunales Superiores de Justicia para validar las medidas sanitarias que urge poner en pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;ltimo que se necesita es un tira y afloja en el que las resoluciones de jueces, Tribunales Superiores de Justicia auton&oacute;micos, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional reviertan medidas sanitarias que tienen un fundamento epidemiol&oacute;gico y bases s&oacute;lidas de salud p&uacute;blica que los jueces no tienen capacidad de evaluar. Los jueces pueden y deben determinar si algo es ilegal pero no pueden ni deben decidir sobre si las medidas sanitarias que se adoptan son proporcionadas y pertinentes t&eacute;cnicamente. Ni tienen la formaci&oacute;n para hacerlo ni deber&iacute;a ser esa su funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia ha mostrado, adem&aacute;s, la necesidad de una revisi&oacute;n exhaustiva del ordenamiento jur&iacute;dico en materia de salud p&uacute;blica para garantizar que, con independencia de si hay una declaraci&oacute;n del estado de alarma o se decreta el estado de excepci&oacute;n, se cuente con las herramientas para garantizar la protecci&oacute;n de la salud de todos los ciudadanos sin tener que embarcarse en laberintos kafkianos de judicializaciones improcedentes.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de salud p&uacute;blica del 2011 necesita ser profundizada y perfeccionada. Hay que llevarla hasta sus &uacute;ltimas consecuencias e integrar en ella los elementos que permitan blindar los recursos necesarios e institucionalizar los elementos de una co-gobernanza en materia de salud p&uacute;blica que nos lleve a un modelo federal de cooperaci&oacute;n horizontal entre Comunidades Aut&oacute;nomas, orquestado por el Gobierno del Estado y en el que exista unicidad territorial para las grandes cuestiones en materia de salud p&uacute;blica. El apoyo de una Agencia Estatal de Salud P&uacute;blica es algo a todas luces urgente e imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, ser&iacute;a pertinente hacer los ajustes necesarios a los instrumentos con los que cuentan los ordenamientos jur&iacute;dicos auton&oacute;micos, tomando en cuenta las lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19 y las dimensiones de las crisis sanitarias que dan lugar a situaciones de emergencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a oportuno reflejar de manera m&aacute;s fidedigna lo que acontece en la gesti&oacute;n de una emergencia sanitaria, fortaleciendo el ejercicio de la autoridad sanitaria dentro del &aacute;mbito de las competencias auton&oacute;micas en la materia y articulando estas actuaciones sanitarias con las actuaciones extra sanitarias que est&aacute;n sujetas a otros &aacute;mbitos de autoridad y que se benefician del refrendo por parte de los gobiernos en su conjunto
    </p><p class="article-text">
        Ello tiene implicaciones tanto en lo concerniente a la definici&oacute;n de lo que es una crisis sanitaria, como en lo relativo a la multisectorialidad de las medidas que deben ser tomadas para contender con ella (y que trascienden el &aacute;mbito sanitario), as&iacute; como en lo que se refiere a los mecanismos necesarios para posibilitar la prontitud y ejecutividad de la respuesta que hay que dar ante desaf&iacute;os de esta naturaleza
    </p><p class="article-text">
        En nuestra opini&oacute;n, la declaraci&oacute;n de emergencia ocasionada por una crisis sanitaria debe ser competencia del Consejo de Ministr@s en la totalidad del territorio o en una parte del mismo (una o m&aacute;s Comunidades Aut&oacute;nomas), a propuesta del Ministerio con competencias en materia de sanidad. Sin perjuicio de la necesaria validaci&oacute;n posterior de esa declaraci&oacute;n por el Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, las Autoridades Sanitarias, con el Ministerio de Sanidad a la cabeza, han de aumentar en su capacidad de acci&oacute;n para responder a situaciones de crisis. Esto implica reforzar, en plazos muy&nbsp; breves la infraestructura existente, racionalizar la asistencia sanitaria en sus distintos niveles, desde la atenci&oacute;n primaria y los servicios de urgencias extrahospitalarias, hasta hospitales y UCI; montar dispositivos ad-hoc para ampliar la capacidad de atenci&oacute;n sanitaria (centros de acogida medicalizados y hospitales de campa&ntilde;a como reserva estrat&eacute;gica asistencial)&nbsp; y&nbsp; reclutar personal sanitario y sociosanitario para reforzar&nbsp; temporalmente la operaci&oacute;n del sistema.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las medidas de salud p&uacute;blica que van m&aacute;s all&aacute; de las actuaciones puramente &nbsp;sanitarias y que son competencia de otros sectores de la administraci&oacute;n, resulta importante el refrendo del Consejo de Ministr@s y de los Consejos de Gobierno de las Comunidades Aut&oacute;nomas.&nbsp;En este aspecto, lo m&aacute;s importante en situaciones de crisis es que las medidas sanitarias est&eacute;n claramente delegadas competencialmente en la Autoridad Sanitaria y que no necesiten ratificaci&oacute;n ya que la puesta en marcha de las medidas sin dilaci&oacute;n alguna es esencial en aquellas situaciones que, de forma inminente, amenazan la salud y la vida de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Como estamos viendo, una emergencia ocasionada por una crisis sanitaria puede extenderse m&aacute;s all&aacute; del periodo que dura una declaraci&oacute;n de &ldquo;estado de alarma&rdquo; o de &ldquo;estado de excepci&oacute;n&rdquo; de &aacute;mbito nacional o auton&oacute;mico. Los sucesivos estados de alarma han finalizado, pero la pandemia continua y la crisis sanitaria prosiguen y exigen medidas sanitarias y extra sanitarias que requieren respaldo jur&iacute;dico para atajar la transmisi&oacute;n con independencia de que avancemos en el proceso de vacunaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, sabemos que ha sido muy importante tomar medidas para mitigar los efectos negativos de la pandemia en la econom&iacute;a de las personas y de las empresas y en la vida social de la ciudadan&iacute;a, pero que lo importante ha sido priorizar la protecci&oacute;n de la salud de las personas, intentando da&ntilde;ar lo menos posible la econom&iacute;a, la actividad laboral, el intercambio comercial y la circulaci&oacute;n de bienes y de personas, sin comprometer la seguridad sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        En suma, lo que debe primar como raz&oacute;n de ser que&nbsp;vertebre una modificaci&oacute;n a la Ley de Salud P&uacute;blica es establecer el marco jur&iacute;dico que confiera la mayor legitimidad al empe&ntilde;o p&uacute;blico multisectorial de reducir la exposici&oacute;n a riesgos para la salud&nbsp; controlar&nbsp;la&nbsp;transmisi&oacute;n de agentes infecciosos, de preparar en todo lo posible la infraestructura sanitaria para responder adecuadamente, de llevar a cabo las medidas sanitarias y extra sanitarias de salud p&uacute;blica de contenci&oacute;n del problema de salud que origina&nbsp; la crisis sanitaria, con la mayor firmeza&nbsp; e integralidad posible y de facilitar la plena convergencia&nbsp; de las acciones de salud p&uacute;blica extra sanitarias que hay que aplicar&nbsp; para mitigar el impacto de la emergencia.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a necesario empezar a elaborar esas modificaciones de la Ley de Salud P&uacute;blica cuanto antes. Si no lo hacemos, si no aprendemos esta lecci&oacute;n de la pandemia, habremos tirado por la borda una gran oportunidad para no volver a cometer los mismos errores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/salus-populi-suprema-lex-est_132_8139447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jul 2021 19:53:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salus populi suprema lex est]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El repunte de la pandemia entre los jóvenes: crónica de una nueva ola anunciada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/repunte-pandemia-jovenes-cronica-nueva-ola-anunciada_132_8103584.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bef64a8-59a0-409d-b193-53b5447877a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El repunte de la pandemia entre los jóvenes: crónica de una nueva ola anunciada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la evolución de la estrategia de vacunación masiva desarrollada por el Consejo Interterritorial ofrece resultados alentadores, la evolución de la incidencia de la enfermedad muestra cifras preocupantes, con una tendencia al alza en las últimas fechas que en gran medida podría haberse evitado</p></div><p class="article-text">
        Transcurridos aproximadamente dos meses desde la finalizaci&oacute;n de la vigencia del estado de alarma que daba amparo a los ''toques de queda'' nocturnos y a importantes medidas de restricci&oacute;n de la movilidad y de la interacci&oacute;n social, nos encontramos en una situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica adversa, inserta en lo que podr&iacute;a calificarse como una <em>paradoja perversa</em>: Espa&ntilde;a va a la cabeza en el grupo de la vacunaci&oacute;n en la Uni&oacute;n Europea y, sin embargo, va tambi&eacute;n a la cabeza en n&uacute;mero de contagios y en tasas de incidencia acumulada de 14 d&iacute;as, muy especialmente entre los menores de 40 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, mientras la evoluci&oacute;n de la estrategia de vacunaci&oacute;n masiva desarrollada por el Consejo Interterritorial ofrece resultados alentadores, la evoluci&oacute;n de la incidencia de la enfermedad muestra cifras preocupantes, con una tendencia al alza en las &uacute;ltimas fechas que en gran medida podr&iacute;a haberse evitado.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos recuerda que ambas dimensiones no tienen una correspondencia autom&aacute;tica. Los avances en la vacunaci&oacute;n de los grupos de la poblaci&oacute;n m&aacute;s proclives a padecer enfermedad severa, a ser hospitalizados y tener riesgo de fallecimiento, son un gran avance en la gesti&oacute;n de la pandemia y reducen el impacto desastroso que tuvimos que enfrentar en olas anteriores.&nbsp; Pero ello no evita el riesgo de transmisi&oacute;n entre la poblaci&oacute;n no vacunada (y tambi&eacute;n, aunque en menor medida, de la vacunada), sobre todo en aquellos grupos con un mayor grado de interacci&oacute;n y agregaci&oacute;n social desprotegida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, y tal como advertimos en su momento, se ha producido una nueva ola concentrada en la poblaci&oacute;n entre 12 y 40 a&ntilde;os, que coincide con la penetraci&oacute;n creciente de la variante delta tanto en Espa&ntilde;a como en el resto de Europa.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la estrategia de vacunaci&oacute;n muestra unos excepcionales niveles de cobertura con pauta completa en las personas pertenecientes a grupos vulnerables (con porcentajes del 100% en mayores de 80 a&ntilde;os y del 96,8% en el grupo de 70 a 79 a&ntilde;os, por ejemplo), y con situaci&oacute;n aceptable en el colectivo de 50 a 59 a&ntilde;os (77,5% con pauta completa), si bien todav&iacute;a con rezagos en el colectivo de 60 a 69 a&ntilde;os (en el que solo el 50,8% tiene la pauta completa).
    </p><p class="article-text">
        A eso hay que unir la aplicaci&oacute;n de la pauta completa a la pr&aacute;ctica totalidad del colectivo de profesionales sanitarios y sociosanitarios. Todo ello lleva a una cobertura global de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola del 54,7% con al menos una dosis y del 38,9% con pauta completa. En resumen, aunque queda camino por recorrer, la evoluci&oacute;n de la estrategia va en la buena direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este aspecto, es muy importante administrar cuanto antes las segundas dosis con vacuna AstraZeneca a las personas de entre 60 y 69 a&ntilde;os que est&aacute;n pendientes de ella y que en su mayor&iacute;a se van a beneficiar del adelanto decidido por diversas comunidades aut&oacute;nomas de entre 2 y 4 semanas en la aplicaci&oacute;n de esta segunda dosis. Y esto es as&iacute; porque se ha demostrado que solo de ese modo la protecci&oacute;n vacunal es plenamente eficaz frente a la variante delta.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, si no surgen problemas de disponibilidad de dosis de vacunas, la estrategia de vacunaci&oacute;n seguir&aacute; avanzando de manera satisfactoria e, incluso, batiendo r&eacute;cords de aplicaci&oacute;n diaria de dosis poniendo a Espa&ntilde;a en los primeros lugares entre los pa&iacute;ses de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la vacunaci&oacute;n ni ha bastado ni bastar&aacute; para atajar la transmisi&oacute;n y detener el avance de la pandemia entre la poblaci&oacute;n no vacunada, al menos a corto plazo. De hecho, la incidencia acumulada de 14 d&iacute;as ha evolucionado al alza en las &uacute;ltimas 3 semanas habiendo alcanzado el pasado viernes los 152 casos por 100.000 habitantes en todo el pa&iacute;s, lo que nos sit&uacute;a de nuevo muy cerca del nivel de riesgo alto tras la lenta pero continuada disminuci&oacute;n observada durante mayo y la primera parte de junio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la publicaci&oacute;n en esta semana de los datos de incidencia por grupos de edad, que ven&iacute;amos reclamando desde hac&iacute;a tiempo, se ha podido comprobar que este crecimiento explosivo de la incidencia se est&aacute; produciendo sobre todo en la poblaci&oacute;n que va de los 12 a 29 a&ntilde;os y, en menor medida, tambi&eacute;n en el grupo de 30 a 39.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en presencia de una nueva ola en estos grupos de edad y esto no es un fen&oacute;meno coyuntural sino estructural. No obedece solamente a los viajes de fin de curso recientes ni al llamado ''macro-brote'' de Mallorca. Esta tendencia se inici&oacute; dos semanas despu&eacute;s del final del estado de alarma y se est&aacute; produciendo, aunque a distinto ritmo, en casi todos los territorios. En algunas comunidades aut&oacute;nomas las incidencias superan los 1.000 casos por cada cien mil personas de esos grupos de edad. Y probablemente a&uacute;n seguir&aacute; subiendo durante una o dos semanas m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto deber&iacute;a sorprendernos. Lo ven&iacute;amos se&ntilde;al&aacute;ndolo cuando reclam&aacute;bamos que se publicaran los datos de incidencia por grupos de edad. Ya entonces ped&iacute;amos leer de manera diferente la evoluci&oacute;n de la pandemia, e insist&iacute;amos en que no hab&iacute;a lugar para pensar que todo estaba ya controlado.
    </p><p class="article-text">
        El problema es estructural porque obedece a las caracter&iacute;sticas de estos grupos de edad dada su situaci&oacute;n de desprotecci&oacute;n inmunitaria al no haber podido acceder a&uacute;n a la aplicaci&oacute;n de vacuna y al ser la poblaci&oacute;n que m&aacute;s frecuenta y pr&aacute;ctica las actividades que conllevan una mayor interacci&oacute;n social en los &aacute;mbitos de ocio nocturno que, en la actualidad, funcionan con amplios grados de libertad.
    </p><p class="article-text">
        Y estaremos as&iacute; mientras no est&eacute;n inmunizados con pauta completa (lo cual no ocurrir&aacute; antes de dos meses, mientras no se pongan cortapisas a la interacci&oacute;n social desprotegida, relajada y permisiva, y mientras no dirijamos esfuerzos de cribados focalizados en el corto plazo a este grupo de edad, no aumentemos el rastreo de contactos y el aislamiento de positivos. Adem&aacute;s, se requiere un esfuerzo tit&aacute;nico de pedagog&iacute;a, comunicaci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n de estos segmentos de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de relajaci&oacute;n de las medidas de control de la interacci&oacute;n social, pero, tambi&eacute;n, de falta de concienciaci&oacute;n sobre los riesgos prevalentes a&uacute;n para los colectivos no vacunados, as&iacute; como de frecuentes y reiterados incumplimientos de las normas que regulan el desarrollo de espect&aacute;culos de masas o que pretenden evitar los ''botellones'', la explosi&oacute;n de casos registrados cuando la incidencia era a&uacute;n elevada era un fen&oacute;meno previsible que se pod&iacute;a y se deb&iacute;a haber anticipado.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de salud p&uacute;blica, la desescalada iniciada el pasado 9 de mayo cuando decay&oacute; el Estado de alarma se hizo demasiado pronto pues ni se hab&iacute;a conseguido el objetivo de 25 casos por 100.000 habitantes que se propuso cuando en octubre pasado se aprob&oacute; la medida excepcional (el 9 de mayo hab&iacute;a una incidencia de 188,97 casos por cada 100.000 habitantes), ni hab&iacute;a una suficiente cobertura de la estrategia de vacunaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva de salud p&uacute;blica habr&iacute;a sido mucho m&aacute;s prudente esperar entre cuatro y seis semanas para estar en mejores condiciones epidemiol&oacute;gicas y acometer una desescalada m&aacute;s segura en t&eacute;rminos de salud y, tambi&eacute;n, en t&eacute;rminos de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. No debemos minusvalorar el efecto disuasorio que el brote de Mallorca pueda tener en la imagen tur&iacute;stica de Baleares y del resto de Espa&ntilde;a. Est&aacute; por ver incluso si las autoridades del Reino Unido cambiar&aacute;n o no la calificaci&oacute;n de Baleares para la movilidad internacional de sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Junto a ello, la pol&iacute;tica impulsada desde la Uni&oacute;n Europea en el sentido de favorecer la movilidad en beneficio de la actividad tur&iacute;stica con la eliminaci&oacute;n de muchos controles preexistentes y la falsa&nbsp;seguridad&nbsp;que&nbsp;ha generado con del certificado digital COVID, la decisi&oacute;n de eliminar la obligatoriedad del uso de mascarillas al aire libre (sin relacionarla con los niveles de transmisi&oacute;n del virus en los diferentes territorios), o la apertura de los estadios al p&uacute;blico en los partidos de la Eurocopa, han contribuido a aumentar los espacios de interacci&oacute;n social y una cierta sensaci&oacute;n de que la pandemia estaba acabando. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Durante la &uacute;ltima semana han aumentado un 10% los nuevos casos en Europa y la OMS ha alertado del riesgo que se corre con este repunte.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, si no se toman decisiones para controlar la evoluci&oacute;n de la pandemia, pueden producirse efectos negativos en la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a. La imagen de una incidencia en ascenso unida a la incapacidad para controlar un turismo de botell&oacute;n no parecen buenos reclamos para el sector tur&iacute;stico. Probablemente los costes en salud y en la imagen exterior del pa&iacute;s son excesivos en relaci&oacute;n a su escasa aportaci&oacute;n a la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el hasta ahora menor impacto en la presi&oacute;n hospitalaria y en la mortalidad no deben hacernos olvidar su impacto sobre una atenci&oacute;n primaria muy fatigada y poco reforzada. Como tampoco el hecho de que, de forma indirecta, el nuevo aumento de la transmisi&oacute;n contribuye a propiciar el surgimiento de nuevas variantes del virus.
    </p><p class="article-text">
        Por todo eso convendr&iacute;a replantear los indicadores y umbrales que permitan definir las medidas de control (en especial en el ocio nocturno) y otras restricciones necesarias desde el punto de vista de salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea ser&iacute;a &uacute;til publicar a partir de ahora los datos relativos a presi&oacute;n asistencial en atenci&oacute;n primaria, ingresos en hospitalizaci&oacute;n general, hospitalizaci&oacute;n en UCI y fallecidos, por grupos de edad, tanto a nivel agregado de todo el pa&iacute;s, como a nivel de cada comunidad aut&oacute;noma. Esta informaci&oacute;n puede ser de gran utilidad para valorar las medidas precisas y las restricciones que sea necesario adoptar en el contexto en el que nos encontramos. Y justificar mejor si hay que dar marchas atr&aacute;s temporales, lo que es en absoluto descartable, tal como otros pa&iacute;ses cercanos ya han tenido que hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A corto plazo no bastar&aacute; con apresurar la vacunaci&oacute;n en las edades m&aacute;s j&oacute;venes.&nbsp;Esa es una medida necesaria, pero no dar&aacute; frutos antes de dos meses, cuando menos. Por tanto, se requiere de una ofensiva especial, urgente y muy proactiva, para atajar la transmisi&oacute;n comunitaria en estos grupos. Hay que ir m&aacute;s all&aacute; de los planteamientos que hasta ahora se han hecho, con una estrategia espec&iacute;fica de contenci&oacute;n de este rebrote. Algunas comunidades como Cantabria y Catalu&ntilde;a han empezado a reaccionar este mismo fin de semana, otras no tardar&aacute;n en hacerlo y el Ministerio de Sanidad deber&iacute;a asumir el liderazgo de esta estrategia a la mayor brevedad. Tambi&eacute;n hay que insistir en la necesidad de reforzar a los dispositivos de atenci&oacute;n primaria para el adecuado rastreo de casos y aislamiento de contactos.
    </p><p class="article-text">
        Un asunto que conviene analizar para encontrar soluciones factibles es el que se refiere al fortalecimiento jur&iacute;dico de las decisiones de aislamiento o cuarentena a los contactos estrechos de casos afectados por COVID-19. La desafortunada resoluci&oacute;n del Juzgado de lo Contencioso Administrativo n&uacute;mero 3 de Palma, anulando los aislamientos establecidos por la autoridad sanitaria balear a determinados j&oacute;venes, requiere un an&aacute;lisis espec&iacute;fico. No hay que olvidar que puede ser un precedente que podr&iacute;a tenerse en cuenta en situaciones parecidas que en el futuro aparezcan en otras comunidades aut&oacute;nomas y eso solo ir&iacute;a en contra del control de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Como puede apreciarse, a&uacute;n quedan retos pendientes y surgen otros nuevos para una adecuada gesti&oacute;n de la pandemia que haga posible la contenci&oacute;n de este rebrote, la prevenci&oacute;n y detecci&oacute;n precoz de cualquier riesgo asociado al surgimiento de nuevas variantes y&nbsp; una s&oacute;lida recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Esto no ha terminado y la fatiga pand&eacute;mica que sin duda nos afecta, no puede ser una excusa. Pongamos manos a la obra con humildad y determinaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos, Daniel López-Acuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/repunte-pandemia-jovenes-cronica-nueva-ola-anunciada_132_8103584.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jul 2021 20:23:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El repunte de la pandemia entre los jóvenes: crónica de una nueva ola anunciada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandemia,Coronavirus,Rebrote,Vacunación,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gobernanza sanitaria se resquebraja mientras se estanca el descenso de la incidencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/gobernanza-sanitaria-resquebraja-estanca-descenso-incidencia_132_8009589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec965476-30a2-4c30-8854-e1691d56981c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La gobernanza sanitaria se resquebraja mientras se estanca el descenso de la incidencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos ante una dinámica de contagios que se produce fundamentalmente en el segmento de población que aún no está vacunado, el cual tardará semanas si no meses en estarlo y está más expuesto a las interacciones sociales</p></div><p class="article-text">
        A pesar del innegable progreso en la vacunaci&oacute;n que ha alcanzado por fin un ritmo de aplicaci&oacute;n de 400 a 500.000 dosis diarias, que es lo que necesitamos como velocidad de crucero para alcanzar de un 70 a un 80% de la poblaci&oacute;n cubierta con la pauta completa al final del verano, la semana que acaba de finalizar no nos permite ser optimistas. As&iacute;, algunos desarrollos de la din&aacute;mica de la pandemia y de la acci&oacute;n institucional para luchar contra ella no han sido positivos y, como consecuencia, su control en Espa&ntilde;a ha sufrido varios reveses de los que es urgente recuperarse.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, hay que se&ntilde;alar sin ambages que el descenso de la incidencia se ha estancado, lo cual es preocupante. En los &uacute;ltimos d&iacute;as la incidencia media acumulada de 14 d&iacute;as ha tendido a mantenerse en el mismo nivel y hay signos de incremento de la incidencia media acumulada de 7 d&iacute;as en varias comunidades aut&oacute;nomas. De hecho, durante las &uacute;ltimas dos semanas el descenso de la incidencia a 14 d&iacute;as ha sido muy lento (de alrededor del 5%) cuando otros pa&iacute;ses europeos como Francia y Alemania, que ten&iacute;an incidencias mayores que Espa&ntilde;a, han conseguido descensos m&aacute;s pronunciados (de alrededor del 25%) y hoy se sit&uacute;an por debajo de la incidencia de Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No podemos olvidarnos, adem&aacute;s, de que este frenazo se ha producido tras terminar el estado de alarma hace casi un mes, con el consiguiente incremento de la movilidad al cesar los cierres perimetrales auton&oacute;micos, y un incremento en la interacci&oacute;n social al relajarse las medidas orientadas a disminuir la interacci&oacute;n social, cuando a&uacute;n ten&iacute;amos una incidencia diez veces mayor que la que hab&iacute;a el verano pasado.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy la incidencia se sit&uacute;a en torno a los 118 casos por cien mil habitantes en los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as; es una incidencia que, si se descuenta la poblaci&oacute;n inmunizada por haber pasado la enfermedad o por haber sido vacunada, es decir, si se calculase sobre la base de la poblaci&oacute;n realmente susceptible, nos dar&iacute;a cifras algo m&aacute;s del doble que esas. En la actualidad, los contagios se dan primariamente entre la poblaci&oacute;n m&aacute;s joven que a&uacute;n no ha desarrollado la inmunidad frente al virus; es decir, entre la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n menor de 50 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la incidencia promedio para todas las edades nos informa cada vez menos sobre lo que realmente est&aacute; sucediendo, ya que se diluye con la inclusi&oacute;n en los c&aacute;lculos de la poblaci&oacute;n no susceptible. Esto hace que estemos subestimando la magnitud del problema en la poblaci&oacute;n de 15 a 50 a&ntilde;os que en muchas comunidades aut&oacute;nomas muestra claros incrementos en las cifras de incidencia acumulada de 7 d&iacute;as en los grupos de edad m&aacute;s j&oacute;venes. En pocas palabras, estamos ante una din&aacute;mica de contagios que se produce fundamentalmente en el segmento de poblaci&oacute;n que a&uacute;n no est&aacute; vacunado, el cual tardar&aacute; semanas si no meses en estarlo, y que est&aacute; m&aacute;s expuesta a las interacciones sociales en eventos masivos, ocio nocturno o actividades l&uacute;dicas desprotegidas.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos, asimismo, que la incidencia global es el resultado de din&aacute;micas epidemiol&oacute;gicas diferentes que resultan en niveles de transmisi&oacute;n comunitaria muy distintos entre las comunidades aut&oacute;nomas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, como resultado de la aplicaci&oacute;n de medidas de control de la transmisi&oacute;n m&aacute;s exigentes y sostenidas, un reducido grupo de comunidades (Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares) han venido presentando incidencias en torno a los 50 casos por cien mil habitantes o incluso menores, si bien ninguna de ellas est&aacute; en los 25 casos planteados como objetivo cuando el Gobierno decret&oacute; el &uacute;ltimo estado de alarma. En el otro extremo, se sit&uacute;an varias comunidades (La Rioja, Pa&iacute;s Vasco, Andaluc&iacute;a, Madrid) que presentan incidencias superiores a 150 casos. Y, lo que es a&uacute;n m&aacute;s preocupante, algunas comunidades y ciudades aut&oacute;nomas han experimentado leves repuntes de la incidencia en los &uacute;ltimos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los resultados de este estancamiento de la incidencia global acumulada ha sido que el Gobierno del Reino Unido mantuvo esta semana a Espa&ntilde;a (y a muchos otros destinos tur&iacute;sticos en la Uni&oacute;n Europea) en el nivel &aacute;mbar de su escala de riesgo y, por tanto, seguir&aacute; exigiendo que sus residentes que viajen a nuestro pa&iacute;s deban realizarse al menos tres PCR y deban guardar cuarentena a su regreso, lo que, sin duda, tendr&aacute; un impacto negativo sobre la llegada del turismo brit&aacute;nico porque, en la pr&aacute;ctica, supone&nbsp;un freno a la salida de sus ciudadanos de nuestro pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta decisi&oacute;n ser&aacute; revisada dentro de tres semanas, por lo que aquellas autoridades y agentes econ&oacute;micos deseosos de reactivar la temporada tur&iacute;stica en nuestro pa&iacute;s deber&iacute;an, l&oacute;gicamente, trabajar con el mayor ah&iacute;nco para aplicar todas aquellas medidas conducentes a disminuir de forma sustancial y r&aacute;pida la incidencia global de la pandemia. En este sentido, que unas pocas comunidades ya lo hayan logrado apenas servir&aacute; de algo si otras, algunas de ellas adem&aacute;s muy pobladas, no lo hacen y contribuyen de esa forma a mantener la incidencia global acumulada en cifras tan altas como las actuales. Las comunidades con altas incidencias de manera sostenida desde casi toda la pandemia, y sobre todo las que se han resistido a medidas rigurosas de control de la infecci&oacute;n como es el caso de Madrid, han sido y son insolidarias con las que han trabajado duro para estar en bajos niveles de incidencia. Y es precisamente en este contexto donde hay que situar los otros dos elementos que, desde nuestro punto de vista, han caracterizado esta semana de tropiezos desde el punto de vista del control de la pandemia en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El primero de ellos ha sido la sentencia del Tribunal Supremo <a href="https://www.eldiario.es/politica/supremo-tumba-toque-queda-limitacion-reuniones-baleares_1_7999983.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejando sin efecto los toques de queda</a> y las limitaciones de los horarios de la hosteler&iacute;a y el ocio nocturno establecidos en su d&iacute;a por el Gobierno balear. Esta sentencia repite una doctrina ya conocida seg&uacute;n la cual solo bajo un estado de alarma es posible limitar derechos fundamentales de los ciudadanos con car&aacute;cter general y duraci&oacute;n indeterminada. Seg&uacute;n el Tribunal Supremo la legislaci&oacute;n actual solo permite restringir esos derechos en casos puntuales, con una limitaci&oacute;n temporal precisa y muy bien justificada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia l&oacute;gica de esta sentencia deber&iacute;a ser iniciar una reflexi&oacute;n profunda sobre las modificaciones legales necesarias para hacer frente en el futuro a situaciones parecidas a la actual y a otras que, por razones de salud p&uacute;blica, puedan exigir una limitaci&oacute;n de esos derechos. Para llegar a buen t&eacute;rmino, esta reflexi&oacute;n requerir&iacute;a un clima de sosiego que facilitara un amplio consenso pol&iacute;tico, dos circunstancias, por desgracia, ausentes con demasiada frecuencia a lo largo de la pandemia. Claramente los ordenamientos legales auton&oacute;micos no bastan aun si cuentan con el refrendo de los respectivos tribunales superiores de justicia. Y en consecuencia quedamos inermes jur&iacute;dicamente para hacer lo que hay que hacer desde un punto de vista epidemiol&oacute;gico y las decisiones y los ordenamientos jur&iacute;dicos resultan a todas luces insuficientes para afrontar emergencias sanitarias de car&aacute;cter pand&eacute;mico que reclaman medidas de excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y el segundo elemento es el acuerdo de declaraci&oacute;n de actuaciones coordinadas de salud p&uacute;blica adoptado por el Consejo Interterritorial en su reuni&oacute;n del pasado mi&eacute;rcoles y <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/boe-publica-nuevas-restricciones-hosteleria-discotecas-comunidades-rechazan-aplicar_1_8006851.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado en el BOE en forma de resoluci&oacute;n el s&aacute;bado 5 de junio</a>. Este acuerdo establece con car&aacute;cter general un conjunto de medidas no farmacol&oacute;gicas para la contenci&oacute;n de la transmisi&oacute;n del virus, las cuales var&iacute;an en funci&oacute;n de una serie de par&aacute;metros con base en los cuales se definen varios niveles de riesgo. En realidad, se trata de una adaptaci&oacute;n del anterior &ldquo;sem&aacute;foro&rdquo;, que a su vez hab&iacute;a sido revisado el pasado mes de marzo, y cuya mayor novedad es la pretensi&oacute;n del Ministerio de Sanidad de que sea de &ldquo;obligado cumplimiento&rdquo; para todas las comunidades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima pretensi&oacute;n ha desatado, como era de esperar, una nueva pol&eacute;mica pol&iacute;tica. Al menos 7 comunidades aut&oacute;nomas (Andaluc&iacute;a, Pa&iacute;s Vasco, Madrid, Catalu&ntilde;a, Castilla y Le&oacute;n, Galicia y Murcia), todas ellas con gobiernos de distinto signo al del Gobierno central, se han opuesto a esa obligatoriedad. Por ejemplo, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha argumentado que para que las medidas sean obligatorias deber&iacute;an haberse adoptado por consenso y que ello equivale a la unanimidad y ha anunciado que las recurrir&aacute; en cuanto se publiquen. Por su parte, los gobiernos de Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco han denunciado &ldquo;invasi&oacute;n de competencias&rdquo; y han declarado que no las aplicar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de las cr&iacute;ticas han tenido que ver con la supuesta &ldquo;inoportunidad&rdquo; de la iniciativa, y arguyen que la incidencia acumulada promedio es la m&aacute;s baja desde el pasado mes de agosto, la vacunaci&oacute;n prosigue a buen ritmo (a raz&oacute;n de casi 400.000 dosis diarias) y la pr&aacute;ctica totalidad de comunidades aut&oacute;nomas est&aacute;n avanzando en sus planes de desescalada. Pero, en nuestra perspectiva, estas son afirmaciones descontextualizadas que niegan la importancia de adoptar en las pr&oacute;ximas semanas medidas no farmacol&oacute;gicas para poder llegar a los umbrales de incidencia de menos de 25 por cien mil que son los que hay que fijar como objetivo para garantizar una razonable seguridad sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, nosotros ya se&ntilde;alamos en su momento que ese &ldquo;sem&aacute;foro&rdquo; con los niveles de riesgo y las medidas de contenci&oacute;n adecuadas a cada uno de ellos deber&iacute;a de haberse incluido en el decreto que el pasado mes de octubre estableci&oacute; el anterior estado de alarma. Si se hubiera hecho as&iacute;, en lugar de mantenerlo, en lo que fue un error del anterior ministro de Sanidad, como un conjunto de meras &ldquo;recomendaciones&rdquo;, la iniciativa se habr&iacute;a entendido mejor y, lo que es m&aacute;s importante, se habr&iacute;an evitado muchas de las situaciones que contribuyeron a la segunda, tercera y cuarta oleadas de la pandemia con sus tremendas consecuencias en t&eacute;rminos de sufrimiento y muertes evitables.
    </p><p class="article-text">
        Una forma de haber evitado al menos una parte de la pol&eacute;mica habr&iacute;a sido recurrir al art&iacute;culo 65.2 de la Ley de Cohesi&oacute;n y Calidad del Sistema Nacional de Salud, que faculta a la ministra de Sanidad para dictar &oacute;rdenes de coordinaci&oacute;n a propuesta del Consejo Interterritorial, en cuyo caso ya no ser&iacute;a indispensable el consenso y bastar&iacute;a con la mayor&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco, la resoluci&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Estado de Sanidad que da conocimiento de los acuerdos del Consejo, publicada en el BOE del s&aacute;bado d&iacute;a 5, incluye una cl&aacute;usula se&ntilde;alando que &ldquo;las medidas previstas para los niveles de alerta 1 a 4&rdquo; pueden adaptarse y contextualizarse a cada comunidad aut&oacute;noma y cada territorio seg&uacute;n la evoluci&oacute;n de la situaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica. Curiosamente esto es interpretado por el PSE, socio del PNV en el Gobierno del Pa&iacute;s Vasco, como un reconocimiento de las competencias auton&oacute;micas en asuntos como la fijaci&oacute;n auton&oacute;mica de las condiciones de funcionamiento de la hosteler&iacute;a y la restauraci&oacute;n. Lo que introduce ambig&uuml;edades adicionales sobre su aplicaci&oacute;n que permitir&iacute;an casi cualquier tipo de interpretaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, sin perjuicio de los aspectos jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos antes mencionados, el Ministerio no ha sido lo bastante contundente sobre la importancia actual de esta iniciativa. Deber&iacute;a haber insistido en que, por muy bien que vaya la evoluci&oacute;n de la pandemia, tan solo con la vacunaci&oacute;n no frenaremos la transmisi&oacute;n comunitaria del virus con la rapidez requerida para asegurar un verano con la suficiente seguridad sanitaria y con una recuperaci&oacute;n sustancial del turismo. Para lograrlo seguir&aacute;n haciendo falta, adem&aacute;s, las medidas no farmacol&oacute;gicas que se han demostrado eficaces y que ya conocemos. Y los planes de desescalada (o su eventual reversi&oacute;n) deben ajustarse a criterios objetivos, previamente establecidos y con suficiente fundamentaci&oacute;n de salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Abonar de forma expl&iacute;cita o impl&iacute;cita la idea de que la pandemia ya est&aacute; vencida, establecer una carrera para ver qui&eacute;n elimina cuanto antes todas las limitaciones y restricciones o la obligatoriedad del uso de la mascarilla, es un error que puede tener serias consecuencias. Ciertamente, estamos mucho mejor que hace solo unas pocas semanas. Pero sigue quedando bastante tarea por delante que requiere desalentar e impedir agregaciones descontroladas de personas que, adem&aacute;s de suponer un riesgo de contagio para ellas mismas, facilitan que el virus siga mutando y pueda producir una variante que escape a la acci&oacute;n protectora de las vacunas.
    </p><p class="article-text">
        Pese a las cr&iacute;ticas y matizaciones que se le puedan hacer, el sem&aacute;foro y las medidas acordadas por el Consejo Interterritorial deber&iacute;an ser un ant&iacute;doto contra ese riesgo. Por ello, no se deber&iacute;a dar por perdida la posibilidad de generar un amplio consenso entre el Gobierno y las comunidades aut&oacute;nomas. Ello requiere un trabajo dirigido a generar acuerdos que deber&iacute;a nutrirse tambi&eacute;n de las aportaciones t&eacute;cnicas que, desde &aacute;mbitos profesionales expertos, se podr&iacute;an solicitar desde el propio Consejo Interterritorial. La confrontaci&oacute;n, la descoordinaci&oacute;n y la incoherencia, el que cada comunidad act&uacute;e &ldquo;por libre&rdquo;, no deber&iacute;an ser una opci&oacute;n en estos momentos. En ese escenario nadie ganar&iacute;a y perder&iacute;amos todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Infante Campos, Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/gobernanza-sanitaria-resquebraja-estanca-descenso-incidencia_132_8009589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jun 2021 20:07:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La gobernanza sanitaria se resquebraja mientras se estanca el descenso de la incidencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Restricciones,Covid-19,Pandemia,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante los cambios de la pandemia, una nueva mirada que nos dé una lectura más fidedigna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/cambios-pandemia-nueva-mirada-lectura-fidedigna_132_7985975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0518184-cca8-4e8b-b37a-dda423e305d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante los cambios de la pandemia, una nueva mirada que nos dé una lectura más fidedigna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debemos modificar el denominador que utilizamos para calcular la incidencia restando a la población general la población no susceptible para tener una estimación mucho más cercana a la realidad de la incidencia del virus</p></div><p class="article-text">
        Han transcurrido quince meses desde que la pandemia de COVID-19 comenzara a golpear Espa&ntilde;a y son muchas las cosas que hemos padecido al tener que enfrentar varias olas de la enfermedad y al contender con una enfermedad in&eacute;dita cuya severidad y letalidad ha generado colapsos asistenciales muy importantes y un n&uacute;mero de fallecimientos apabullante, alrededor de 80.000, que ha marcado el mayor episodio de mortalidad excesiva de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las lecciones que podr&iacute;amos derivar de todo ello, pero los poderes p&uacute;blicos no siempre han mostrado la suficiente receptividad o la voluntad de aprender de ellas para no volver a cometer errores en la gesti&oacute;n sanitaria y social de la lucha contra la pandemia. Adem&aacute;s, la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y una oposici&oacute;n a ultranza a la que no le importa la racionalidad cient&iacute;fica de los hechos epid&eacute;micos y de los imperativos de salud p&uacute;blica necesarios para sortear la crisis de la mejor manera posible han hecho todo m&aacute;s dif&iacute;cil, ti&ntilde;endo a menudo los debates con cariz ideol&oacute;gico ajeno a la realidad sanitaria y, lo que es peor, a la necesidad de realizar esfuerzos comunes para superarla.
    </p><h3 class="article-text"><strong>A d&iacute;a de hoy, un n&uacute;mero muy relevante de personas dispone de inmunidad natural o inducida por la vacuna</strong></h3><p class="article-text">
        Con el paso de los meses la din&aacute;mica de la pandemia se ha ido modificando, y lo que enfrentamos hoy no es igual a lo que tuvimos que enfrentar en la primera, la segunda y la tercera olas, antes del advenimiento de las vacunas y del inicio del programa de vacunaci&oacute;n, y de que se hubiese producido una infecci&oacute;n natural sintom&aacute;tica o asintom&aacute;tica en alrededor del 10% de la poblaci&oacute;n seg&uacute;n se estableci&oacute; en diciembre pasado en la cuarta ronda del estudio de seroprevalencia coordinado por el Instituto de Salud Carlos III.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos ya suficiente evidencia de que la incidencia y la hospitalizaci&oacute;n han experimentado un cambio importante en el perfil de edad promedio de los afectados. Esto supone la buena noticia de que las personas mayores est&aacute;n siendo menos golpeadas y, en consecuencia, los fallecimientos han disminuido considerablemente. Sin embargo, la mala noticia es que los nuevos contagios se ceban ahora en personas m&aacute;s j&oacute;venes, especialmente entre los 18 y los 59 a&ntilde;os, y que incluso hay repuntes en las incidencias acumuladas de 14 d&iacute;as en estos grupos de edad aun cuando la incidencia media de 14 d&iacute;as en toda la poblaci&oacute;n se haya estancado o haya tenido un ligero descenso en las &uacute;ltimas semanas.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es un hecho anecd&oacute;tico o una variaci&oacute;n poco significativa que muestra simplemente que la enfermedad golpea ahora a los m&aacute;s j&oacute;venes. Se trata m&aacute;s bien de una indicaci&oacute;n muy clara de que la forma en que se est&aacute; produciendo la circulaci&oacute;n y la transmisi&oacute;n del virus en la poblaci&oacute;n ha ido cambiando porque ha cambiado el n&uacute;mero de personas susceptibles ante una posible infecci&oacute;n de SARS-COV-2. Y este hecho exige una nueva mirada anal&iacute;tica, en la que se cuente con indicadores m&aacute;s pormenorizados que recojan de manera m&aacute;s fidedigna lo que est&aacute; sucediendo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo de esta manera podremos focalizar mejor las estrategias dirigidas a abatir la incidencia, que durante la &uacute;ltima semana ha mostrado una cierta resistencia a seguir descendiendo, y solo en unas pocas comunidades se sit&uacute;a en el entorno de los 25 casos por cien mil habitantes. Y focalizar mejor las acciones es precisamente lo que necesitamos ahora mientras proseguimos sin pausa con los esfuerzos de vacunaci&oacute;n, y lo que necesitaremos seguir haciendo hasta que alcancemos porcentajes mucho mayores de poblaci&oacute;n con la pauta vacunal completa que incrementen sustancialmente la protecci&oacute;n grupal y no solo individual ante la enfermedad.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Medir la realidad de la transmisi&oacute;n con nuevos indicadores para tener mejor precisi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, intentaremos explicar con mayor detalle por qu&eacute; es necesaria esa nueva mirada de la que hablamos y por qu&eacute; algunos de los indicadores que hemos venido utilizando durante los primeros diez meses de la pandemia ya no nos revelan lo mismo que antes y deber&iacute;amos enriquecerlos y complementarlos. Muy especialmente esto est&aacute; referido a la incidencia acumulada a lo largo de los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as o 7 d&iacute;as en la poblaci&oacute;n total.
    </p><p class="article-text">
        Partamos de un concepto fundamental en la epidemiolog&iacute;a de las enfermedades infecciosas que parecer&iacute;a que estamos olvidando, a saber, la forma de medir la verdadera incidencia de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Esta&nbsp;verdadera incidencia debe medirse usando como numerador los casos nuevos de una enfermedad en un periodo de tiempo determinado (en este caso&nbsp; la positividad a una prueba PCR de personas que padecen COVID-19 o personas asintom&aacute;ticas pero que tienen presente el virus en sus v&iacute;as respiratorias en los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as o en los &uacute;ltimos 7 d&iacute;as), y como denominador el n&uacute;mero de personas susceptibles de ser afectados por el agente pat&oacute;geno en cuesti&oacute;n (en este caso, susceptibles de ser infectados por el virus SARS-COV-2).
    </p><p class="article-text">
        Al comienzo de la pandemia las personas susceptibles de ser afectadas eran la totalidad de la poblaci&oacute;n y se pod&iacute;a medir la incidencia como n&uacute;mero de casos nuevos entre la poblaci&oacute;n general y multiplicando el producto por cien mil para expresarlo como una tasa que mide la frecuencia con la que la enfermedad afecta a la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero a quince meses vista, despu&eacute;s de que un porcentaje importante de la poblaci&oacute;n se ha infectado de modo natural y otro porcentaje de la poblaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s elevado, ha sido vacunado con pauta completa (fundamentalmente las personas mayores de 65 a&ntilde;os), debemos modificar el denominador&nbsp;que utilizamos para calcular la incidencia restando a la poblaci&oacute;n general la poblaci&oacute;n no susceptible (es decir, la protegida de modo natural&nbsp;por haber padecido la enfermedad o aquella protegida por la vacuna), para tener un denominador realista de poblaci&oacute;n realmente susceptible que nos haga posible tener una estimaci&oacute;n mucho mas cercana a la realidad de la incidencia y del grado de transmisi&oacute;n y circulaci&oacute;n del virus.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, hacer los c&aacute;lculos de esta manera nos har&aacute; ver que las incidencias acumuladas de 14 y de 7 d&iacute;as son mayores que las que hoy se notifican, que el virus sigue circulando ampliamente en muchas comunidades y que a&uacute;n restan por hacer esfuerzos m&aacute;s contundentes para atajar la transmisi&oacute;n y doblegar la incidencia mientras proseguimos a toda velocidad con la vacunaci&oacute;n de m&aacute;s y m&aacute;s personas. Esto no se ha hecho a&uacute;n y deber&iacute;a ser parte de los informes regulares que consolida y difunde a diario el Ministerio de Sanidad.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a m&aacute;s, deber&iacute;amos tomar en cuenta que la reducci&oacute;n de personas susceptibles no ha ocurrido de manera uniforme a lo largo del espectro etario. Que quienes est&aacute;n ahora protegidos por la vacuna, especialmente los mayores de 60 a&ntilde;os, son el grupo de edad que ven&iacute;a teniendo tasas de incidencia y de hospitalizaci&oacute;n m&aacute;s elevadas y un mayor riesgo de fallecimiento. Esto implica que, al no ser ya parte de la poblaci&oacute;n susceptible por estar inmunizados de modo natural o por la administraci&oacute;n de vacunas, su contribuci&oacute;n proporcional a la tasa media de incidencia para toda la poblaci&oacute;n disminuye notablemente. Por tanto,&nbsp;si hay repuntes o estancamiento en la tendencia de nuevos contagios, ello se debe a que aumenta de manera significativa la incidencia en el grupo de personas que est&aacute;n entre los 18 y los 59 a&ntilde;os. Esto deber&iacute;a ser claramente identificado, analizado y utilizado para desarrollar estrategias basadas en medidas no farmacol&oacute;gicas tanto de restricciones generales como de medidas sanitarias focalizadas que interrumpan la cadena de transmisi&oacute;n en estos grupos de personas, dado que la vacunaci&oacute;n no resolver&aacute; el problema en el corto plazo en este espectro de edades que constituyen los nuevos dolientes de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Para entender mejor este fen&oacute;meno y sus tendencias ser&iacute;a fundamental que en los informes que elabora y consolida el Ministerio de Sanidad se publicasen las tasas de incidencia acumulada de 14 y de 7 d&iacute;as por grupos de edad divididos por quinquenios o por decenios y que no solo se publique la incidencia media para todas las edades y la incidencia en mayores de 65 a&ntilde;os como se hace actualmente. Es algo simple que puede arrojar una informaci&oacute;n muy valiosa para el dise&ntilde;o de estrategias nacionales y auton&oacute;micas para reducir la enfermedad en este sector de la poblaci&oacute;n y dar as&iacute; un golpe definitivo a la transmisi&oacute;n del virus que estamos todav&iacute;a observando.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una fotograf&iacute;a m&aacute;s precisa de la epidemia</strong></h3><p class="article-text">
        Lo que se&ntilde;alamos en los p&aacute;rrafos anteriores se entiende mejor con un ejemplo num&eacute;rico que puede ilustrar con claridad los planteamientos que hemos hecho.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as se han diagnosticado 59.000 nuevos casos de contagios y esto da una incidencia acumulada de 14 d&iacute;as de 124 para todo el pa&iacute;s. Ese c&aacute;lculo est&aacute; hecho con referencia a la poblaci&oacute;n general de aproximadamente 47 millones de personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero si&nbsp;hacemos el ajuste del denominador que hemos indicado en los p&aacute;rrafos anteriores y sustraemos a los 47 millones los aproximadamente 5 millones de personas que seg&uacute;n la cuarta ronda del estudio de seroprevalencia se infectaron de modo natural entre marzo y diciembre de 2020 y otros 9 millones de personas que han recibido la pauta completa de vacunaci&oacute;n, nuestro denominador pasar&iacute;a a ser de 33 millones de personas y eso nos dar&iacute;a una incidencia real de 178 casos por cada cien mil, es decir, un 30 por ciento m&aacute;s elevada que la cifra que hoy manejamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos ir a&uacute;n m&aacute;s lejos y adem&aacute;s de sustraer 9 millones de personas con pauta completa hacerlo con 18 millones m&aacute;s que han recibido al menos una dosis de vacuna, lo que nos situar&iacute;a en una poblaci&oacute;n susceptible de 17 millones de personas y eso arrojar&iacute;a una tasa de incidencia de 347 por cien mil, casi tres veces superior a la incidencia que hoy se maneja.
    </p><p class="article-text">
        Estos c&aacute;lculos pueden hacerse para todas y cada una de las comunidades y, dependiendo de la penetraci&oacute;n del virus que hubo hasta diciembre y del n&uacute;mero de personas vacunadas con pauta completa y con una sola dosis, las cifras variar&aacute;n en mayor o menor proporci&oacute;n, pero en todos los casos ser&aacute; considerablemente m&aacute;s elevadas que las cifras que actualmente se manejan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en comunidades como Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y Le&oacute;n, entre otras, la incidencia real puede ser entre un 40 y un 50% m&aacute;s elevada que la que se publica oficialmente de acuerdo con&nbsp;el c&aacute;lculo m&aacute;s conservador que solo toma en cuenta las dosis completas, y hasta cuatro veces superior con el c&aacute;lculo m&aacute;s amplio que abarca a todas las personas que han recibido alguna dosis.
    </p><p class="article-text">
        Lo importante de esta nueva mirada no son las cifras absolutas de incidencia que puedan resultar de los c&aacute;lculos en los que se hacen los ajusten pertinentes para calcular la poblaci&oacute;n verdaderamente susceptible, sino la evidencia de que el virus sigue circulando ampliamente entre la poblaci&oacute;n no protegida de modo natural o por las vacunas, que la transmisi&oacute;n comunitaria es m&aacute;s pronunciada de lo que parece&nbsp;y que mientras no se vacune a esa poblaci&oacute;n susceptible hay que redoblar las acciones para atajar la transmisi&oacute;n en los grupos de poblaci&oacute;n de 18 a 59 a&ntilde;os que tienen tasas incrementadas de nuevos contagios y entre quienes no hay descenso en el riesgo de transmisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto hay que documentarlo en mayor medida y con mayor profundidad, pero entre tanto no pueden relajarse ni las medidas sanitarias, ni las medidas de protecci&oacute;n ni las restricciones a la interacci&oacute;n social particularmente dirigidas a este grupo de personas a&uacute;n susceptibles.
    </p><p class="article-text">
        Sobre todo, si, adem&aacute;s, tenemos en cuenta los recientes casos de brotes debidos a la variante sudafricana y la pr&oacute;xima apertura de fronteras al turismo internacional prevista para el 7 de junio.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, aunque considerada globalmente la situaci&oacute;n sea sin duda mejor que hace tan solo unas pocas semanas, quedan retos muy importantes que afrontar si lo que se pretende es entrar en un segundo semestre donde se conjuguen una mayor seguridad sanitaria y una clara reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/cambios-pandemia-nueva-mirada-lectura-fidedigna_132_7985975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 May 2021 19:47:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ante los cambios de la pandemia, una nueva mirada que nos dé una lectura más fidedigna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vacunas,Covid-19,Epidemias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para atraer al turismo hay que proteger la salud asegurando incidencias bajas y coberturas vacunales altas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/atraer-turismo-hay-proteger-salud-asegurando-incidencias-bajas-coberturas-vacunales-altas_132_7963504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb8e9ab6-31f4-47a7-9d33-0ae8a2df3445_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para atraer al turismo hay que proteger la salud asegurando incidencias bajas y coberturas vacunales altas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La decisión de poner en funcionamiento el "certificado digital COVID europeo" requiere superar una serie de retos tecnológicos y organizativos para que pueda considerarse como un instrumento válido para favorecer la movilidad, al tiempo que contribuye a la seguridad sanitaria</p></div><p class="article-text">
        Tras dos semanas sin estado de alarma y con una evoluci&oacute;n cada vez m&aacute;s positiva de la aplicaci&oacute;n del programa de vacunaci&oacute;n en Espa&ntilde;a, nos encontramos con un avance satisfactorio en la protecci&oacute;n inmunitaria de los grupos m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; cabe se&ntilde;alar, por ejemplo, que la pr&aacute;ctica totalidad (93%) de las personas institucionalizadas tienen la pauta vacunal completa, que el 99% de los mayores de 80 a&ntilde;os tienen tambi&eacute;n la pauta completa, al igual que el 77% del grupo de 70-79 a&ntilde;os. Y ello, sin dejar de hacer referencia a la buena marcha del proceso en las edades de 60 a 69 a&ntilde;os, aunque en este caso queda a&uacute;n camino por recorrer para alcanzar una plena cobertura, ya que solamente el 9% ha recibido la pauta completa.
    </p><p class="article-text">
        La incidencia de la enfermedad y los datos de mortalidad muestran signos esperanzadores sin que deje de ser imprescindible mantener a&uacute;n la guardia bien alta, especialmente a medida que se va intensificando la desescalada y se van relajando las medidas restrictivas tras haber terminado el estado de alarma, ya que el virus sigue circulando y generando transmisi&oacute;n comunitaria en buena parte del territorio nacional.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas se viene apreciando un descenso paulatino de la incidencia global acumulada durante los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as, aunque algunas comunidades (Madrid o Pa&iacute;s Vasco) y la ciudad aut&oacute;noma de Melilla est&aacute;n a&uacute;n por encima de 200 casos por 100.000 habitantes, siendo la media en Espa&ntilde;a 135,77, una cifra a&uacute;n elevada y muy lejana de la meta originalmente trazada de 25 casos por 100.000 habitantes.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido conviene recordar el apunte que hizo la ministra de Sanidad el pasado jueves al se&ntilde;alar una cierta ralentizaci&oacute;n de la ca&iacute;da de la incidencia en los grupos etarios m&aacute;s j&oacute;venes. Al mismo tiempo, cabe destacar las buenas cifras de la Comunidad Valenciana, que con 29 casos por 100.000 habitantes durante los &uacute;ltimos 14 d&iacute;as nos ofrece un ejemplo de control de la transmisi&oacute;n que merece ser tenido en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, afrontamos el objetivo de conseguir un segundo semestre m&aacute;s seguro, con bajas incidencias y altos niveles de protecci&oacute;n inmunitaria por la paulatina extensi&oacute;n del programa de vacunaci&oacute;n; parece por fin posible avanzar en la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica en la que la actividad tur&iacute;stica tiene una gran importancia aunque, para ello, debemos recordar que el mejor reclamo posible para el turismo son las incidencias bajas y las coberturas inmunitarias altas. La combinaci&oacute;n de ambas variables es el requisito para evitar eventuales repuntes que perjudiquen la percepci&oacute;n externa de Espa&ntilde;a como destino tur&iacute;stico seguro.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ser claros. Solamente con la vacunaci&oacute;n no lograremos disminuir la transmisi&oacute;n con la suficiente velocidad y contundencia para ello. Por eso se hace imprescindible una estrategia activa de control de la incidencia que asegure el adecuado mantenimiento de las medidas no farmacol&oacute;gicas (mascarilla, distancia de seguridad, evitar aglomeraciones, ventilar, limitar las interacciones sociales y otras m&aacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Especial atenci&oacute;n debe ponerse en estos momentos al refuerzo de la vigilancia epidemiol&oacute;gica, la detecci&oacute;n precoz de casos, el rastreo de contactos, las cuarentenas, la realizaci&oacute;n de pruebas diagn&oacute;sticas en mucha mayor medida y el aislamiento de los positivos sintom&aacute;ticos y asintom&aacute;ticos. En varias comunidades aut&oacute;nomas el &iacute;ndice de positividad sigue siendo superior a 5 y, en t&eacute;rminos generales, estamos haciendo muchas menos pruebas diagn&oacute;sticas que meses atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, sigue siendo necesario mantener la capacidad de detectar personas que son asintom&aacute;ticas positivas, incluso estando vacunadas con una dosis o con la pauta completa. Estamos ante una encrucijada que requiere una estrecha vigilancia y secuenciaci&oacute;n del virus para vigilar la penetraci&oacute;n de nuevas variantes que puedan romper el equilibrio que con tanto trabajo se est&aacute; alcanzando en la din&aacute;mica de la epidemia. Son nuestras mejores armas para tener a raya la transmisi&oacute;n y abatir la incidencia mientras seguimos vacunando sin parar.
    </p><p class="article-text">
        Por todo lo anterior, no debe caerse en la tentaci&oacute;n de simplificar las cosas y pensar que, con tal de alentar la reanudaci&oacute;n de los flujos tur&iacute;sticos, podemos hacer caso omiso de las precauciones necesarias para garantizar una seguridad sanitaria estable tanto a los habitantes como a los visitantes de suelo espa&ntilde;ol en los pr&oacute;ximos meses. Las personas vacunadas pueden ser infectadas y, aunque no desarrollen enfermedad severa o sean asintom&aacute;ticas, pueden ser contagiosas, por lo que estar vacunado no es garant&iacute;a plena de que no se es portador de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, no deber&iacute;amos caer en una especie de espejismo inform&aacute;tico que genere falsas seguridades sanitarias, como parece ser el caso del &ldquo;certificado digital COVID europeo&rdquo;, apresurado por la Comisi&oacute;n Europea para propiciar cuanto antes la libre circulaci&oacute;n de personas en el espacio Schengen.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la decisi&oacute;n de poner en funcionamiento el llamado &ldquo;certificado digital COVID europeo&rdquo; para favorecer la movilidad de los ciudadanos e impulsar el turismo requiere superar una serie de retos tecnol&oacute;gicos y organizativos para que pueda considerarse como un instrumento v&aacute;lido para favorecer la movilidad entre pa&iacute;ses, al tiempo que contribuye a la seguridad sanitaria del conjunto de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No basta con volcar en &eacute;l informaci&oacute;n sobre el estatus vacunal, la negatividad de la prueba PCR o la presencia serol&oacute;gica de anticuerpos para que el certificado funcione como un salvoconducto sanitario. Adem&aacute;s de ello, ser&aacute; imprescindible asegurar la lectura interoperable de la informaci&oacute;n en el &aacute;mbito de la Uni&oacute;n Europea, la confidencialidad de la informaci&oacute;n y la seguridad para evitar fraudes y falsificaciones, asuntos que hay que resolver con todas las garant&iacute;as que se requieren.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se establecer&aacute;n las interfases con los sistemas de informaci&oacute;n sanitarios de cada pa&iacute;s? &iquest;Se tratar&aacute; de igual manera la informaci&oacute;n proveniente de sistemas sanitarios p&uacute;blicos y la que se origina en la pr&aacute;ctica privada? &iquest;C&oacute;mo se validar&aacute; la informaci&oacute;n y se dar&aacute; fe de que es confiable?
    </p><p class="article-text">
        Estos asuntos se tienen que resolver de manera satisfactoria en las pruebas piloto que se est&aacute;n realizando antes de su puesta en marcha a nivel europeo el pr&oacute;ximo 1 de julio. No debe cantarse victoria prematuramente. A&uacute;n faltan cuestiones por resolver.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, es muy importante que la gesti&oacute;n del pasaporte no suponga motivos de discriminaci&oacute;n e inequidades para aquellas personas que no est&aacute;n vacunadas por no formar parte de los grupos prioritarios definidos por cada Gobierno o por alguna contraindicaci&oacute;n m&eacute;dica. Tambi&eacute;n debe evitarse que las dificultades de acceso a pruebas diagn&oacute;sticas por razones de su coste discriminen a grupos poblacionales con menos recursos. Los recursos econ&oacute;micos anunciados para favorecer PCR a &ldquo;coste razonable&rdquo; deber&iacute;an ser los suficientes para este objetivo, pero a&uacute;n no est&aacute; claro que lo sean. La equidad y el respeto a los derechos de los ciudadanos europeos debe estar muy presente en esta iniciativa para ser coherente con los valores y principios de la UE.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, habr&aacute; que estar atentos a la posibilidad de que, de manera no coordinada, alguno o algunos de los Estados miembro decidan imponer a los viajeros inmunizados unas restricciones adicionales, como nuevas PCR o cuarentenas obligatorias, si lo consideraran necesario por razones de salud p&uacute;blica. A nadie escapa que uno de los mayores fracasos de la Uni&oacute;n Europea en las acciones de control de la pandemia ha sido la diversidad de medidas adoptadas para el control de fronteras, la circulaci&oacute;n de personas, las restricciones impuestas a viajeros y el establecimiento de cuarentenas.
    </p><p class="article-text">
        No ha existido la capacidad de tener siempre un marco unificado de pol&iacute;tica y una serie de medidas comunes y esto no lo resolver&aacute; un instrumento digital que lo &uacute;nico que hace es reunir en una sola plataforma diversos tipos de informaci&oacute;n sobre la vacunaci&oacute;n, la situaci&oacute;n inmunitaria y la presencia del virus en v&iacute;as respiratorias. El pasaporte, en s&iacute; mismo, no establece un marco de coherencia sanitaria europea en materia de circulaci&oacute;n de personas y no debemos crearnos esa falsa ilusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo,&nbsp;si tal como ha sido anunciado, Espa&ntilde;a apuesta por abrir sus fronteras a partir del 7 de junio a todos aquellos ciudadanos de pa&iacute;ses con los que ahora no hay libertad plena de movimiento por su elevada incidencia de coronavirus, siempre que cuenten con un certificado de haber recibido la pauta completa de una vacuna autorizada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) o de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) y sin una prueba PCR negativa, correremos el riesgo de que puedan introducirse repuntes originados por la importaci&oacute;n de casos asintom&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Sin perjuicio de volver a recordar que estar vacunada no significa que la persona no pueda infectar y contagiar, la anterior es una raz&oacute;n adicional para reforzar nuestros mecanismos de control en fronteras y la labor de los servicios de salud exterior y de los departamentos de salud p&uacute;blica tanto del Ministerio de Sanidad como de las comunidades y ciudades aut&oacute;nomas.
    </p><p class="article-text">
        Especial importancia tiene, en este contexto, la monitorizaci&oacute;n eficaz de la evoluci&oacute;n de las distintas variantes circulantes. Eso significa aumentar la capacidad de secuenciaci&oacute;n gen&eacute;tica, todav&iacute;a muy baja entre nosotros. Y, sobre todo, reforzar la capacidad de los equipos de seguimiento, rastreo y aislamiento de contactos.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de especulaciones te&oacute;ricas. Ayer mismo, Alemania anunci&oacute; que impondr&aacute; una cuarentena obligatoria a los viajeros procedentes del Reino Unido debido al reciente y significativo incremento de casos debidos a la variante india en aquel pa&iacute;s. Y en la ciudad francesa de Burdeos acaba de detectarse una nueva variante m&aacute;s contagiosa que ha obligado a acelerar los planes de vacunaci&oacute;n en la zona.
    </p><p class="article-text">
        Insistimos que no hay que confiarse en que la vacunaci&oacute;n protege de manera definitiva de los contagios, por lo que no podemos olvidar que hay que mantener las medidas de control de la transmisi&oacute;n del virus y de diseminaci&oacute;n de la infecci&oacute;n en los niveles de intensidad adecuados.
    </p><p class="article-text">
        Nos jugamos mucho y hay que evitar dar pasos atr&aacute;s, perder parte del camino recorrido tras los enormes esfuerzos realizados hasta ahora. Y, sobre todo, mantener, con las garant&iacute;as necesarias de seguridad sanitaria, la competitividad y el atractivo de Espa&ntilde;a para el turismo en un contexto de enorme competencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar paulatinamente la normalidad y ganar el desaf&iacute;o del segundo semestre mediante la combinaci&oacute;n de baja incidencia, alto nivel de protecci&oacute;n inmunitaria y una satisfactoria recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica impulsada por una buena temporada tur&iacute;stica requieren seguir considerando que la pandemia a&uacute;n est&aacute; lejos de ser superada. Es decir, seguir aplicando las medidas de contenci&oacute;n de la transmisi&oacute;n de manera seria, anticipatoria y ajustada a la realidad epidemiol&oacute;gica, junto al mayor impulso posible en la aplicaci&oacute;n efectiva del plan de vacunaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos, Daniel López-Acuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/atraer-turismo-hay-proteger-salud-asegurando-incidencias-bajas-coberturas-vacunales-altas_132_7963504.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 May 2021 20:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para atraer al turismo hay que proteger la salud asegurando incidencias bajas y coberturas vacunales altas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Vacunación,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué podemos y qué debemos esperar de una evaluación independiente de la gestión de la pandemia de COVID-19?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/ciencia-contra-la-pandemia/debemos-esperar-evaluacion-independiente-gestion-pandemia-covid-19_132_7939010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a1abae0-2b34-4716-8420-ca7139eeb9f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué podemos y qué debemos esperar de una evaluación independiente de la gestión de la pandemia de COVID-19?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No estamos ante un ejercicio de rendición de cuentas sino ante una indagación más profunda sobre los desafíos enfrentados, las respuestas, los mecanismos a tener en consideración y la definición de líneas rojas que no deberían traspasarse</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada ha sido publicado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/comite-evalua-respuesta-pandemia-concluye-oms-gobiernos-fallaron-desastre-evitable_1_7920947.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el informe relativo a la evaluaci&oacute;n independiente de la gesti&oacute;n de la pandemia</a> por parte de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) y de sus pa&iacute;ses miembros, elaborado por el&ldquo;Comit&eacute; Independiente sobre los Preparativos y la Respuesta ante Pandemias presidido por la ex primera ministra de Nueva Zelanda Helen Clark y por la ex presidenta de Liberia Ellen Sirleaf Johnson, que pondr&aacute; sus hallazgos y recomendaciones a la consideraci&oacute;n de la Asamblea Mundial de la Salud el pr&oacute;ximo 25 de mayo.
    </p><p class="article-text">
        Este comit&eacute;, constituido por 13 personas de reconocido prestigio internacional procedentes de m&uacute;ltiples sectores y rincones de la geograf&iacute;a mundial, trabaj&oacute; a lo largo de ocho meses, auxiliado por un Secretariado tambi&eacute;n independiente constituido para tal efecto, y se centr&oacute; en aprender de las lecciones del pasado y del presente de la pandemia en consulta con m&uacute;ltiples actores.
    </p><p class="article-text">
        De forma deliberada, el informe no ha buscado se&ntilde;alar culpables. Su objetivo ha sido fundamentalmente propositivo y buena parte del informe elaborado est&aacute; dirigido a plantear recomendaciones que incluyen tanto propuestas inmediatas para atajar la transmisi&oacute;n de la COVID-19 como a largo plazo para transformar el sistema internacional de preparativos y respuesta pand&eacute;mica que, a todas luces, ha resultado insuficiente y no ha actuado con la oportunidad debida. Propuestas orientadas a una transformaci&oacute;n imprescindible para hacer posible prevenir que futuros brotes de enfermedades infecciosas se conviertan en pandemias.
    </p><p class="article-text">
        El informe ha concluido que el actual sistema de preparaci&oacute;n y respuesta pand&eacute;mica, tanto a nivel de los pa&iacute;ses como en su dimensi&oacute;n internacional, no era adecuado ni suficiente para proteger a las personas frente a la COVID-19. Ese sistema no cumple con el objetivo de garantizar una seguridad sanitaria mundial ni para asegurar la seguridad humana esencial.
    </p><p class="article-text">
        En esta pandemia se tard&oacute; demasiado tiempo en notificar los primeros casos por parte del pa&iacute;s donde aparecieron y tambi&eacute;n en declarar la Emergencia de Salud P&uacute;blica de Importancia Internacional, seg&uacute;n lo establecido por el Reglamento Sanitario Internacional (RSI). Por tanto, no se cont&oacute; con suficiente capacidad anticipatoria y se perdi&oacute; un tiempo fundamental para detener el avance de la entonces emergente epidemia de COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        A ello se agreg&oacute; el hecho de que, durante febrero de 2020, numerosos pa&iacute;ses no atendieron a las recomendaciones internacionales y no tomaron las medidas adecuadas para detener el avance de la enfermedad, lo que facilit&oacute; su propagaci&oacute;n hasta los niveles catastr&oacute;ficos que a&uacute;n perduran. Esos retrasos y esa respuesta inicial insuficiente facilitaron el desarrollo de una pandemia que ha golpeado en lo sanitario, en lo social y en lo econ&oacute;mico de manera inusitada. Adem&aacute;s de los millones de fallecimientos y los cientos de millones de casos que se han producido, se ha generado una p&eacute;rdida del PIB mundial de alrededor de 7.000 millones de d&oacute;lares: el PIB de &Aacute;frica entera en un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Claramente el hecho de que el RSI tenga las limitaciones que le impone el no poder ir m&aacute;s all&aacute; de las soberan&iacute;as nacionales para permitir que la OMS act&uacute;e en este tipo de situaciones con la celeridad derivada de una l&oacute;gica de autoridad sanitaria mundial ha supuesto una limitaci&oacute;n fundamental. Este es un problema que deber&aacute; resolverse para evitar que se repita una cat&aacute;strofe como la que hemos vivido en los &uacute;ltimos 18 meses. Pero, adem&aacute;s de ello, el informe ha subrayado que los sistemas nacionales e internacionales de preparativos y respuestas ante pandemias estaban subfinanciados, que hubo una ausencia de liderazgo sanitario global y que las inequidades entre los pa&iacute;ses (y dentro de cada pa&iacute;s) se han profundizado a lo largo de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Tras este an&aacute;lisis, el informe apunta a que en este momento la gran prioridad es terminar con la enfermedad y con los fallecimientos que ocasiona; se&ntilde;ala que los ciclos epid&eacute;micos se siguen repitiendo en muchos pa&iacute;ses, incluso exacerb&aacute;ndose como ocurre en la India y Nepal; destaca que hay medidas de salud p&uacute;blica que han funcionado y que su aplicaci&oacute;n podr&iacute;a evitar muertes y reducir la magnitud de la enfermedad; insiste en&nbsp;que la distribuci&oacute;n mundial de vacunas es a todas luces injusta y no responde a objetivos estrat&eacute;gicos de salud p&uacute;blica; y advierte de que las variantes del virus siguen surgiendo en la misma medida en que la transmisi&oacute;n no se controla, amenazando con romper los precarios equilibrios en los que se sustenta el control mundial de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, el informe incluye cinco recomendaciones para la acci&oacute;n inmediata:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Los pa&iacute;ses de altos ingresos que tienen excedentes de vacunas deber&iacute;an poner a la disposici&oacute;n de 92 pa&iacute;ses de bajos ingresos, de aqu&iacute; a septiembre de 2021, al menos mil millones de dosis de vacunas.</li>
                                    <li>La Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC) y la OMS deber&iacute;an congregar a los principales productores de vacunas para alcanzar acuerdos de transferencia de tecnolog&iacute;as y licenciamiento voluntario que permitan incrementar la producci&oacute;n de vacunas y, si no hubiese &eacute;xito en ello al cabo de tres meses, establecer la liberaci&oacute;n de patentes que permita aumentar la producci&oacute;n de las dosis necesarias para todo el mundo.</li>
                                    <li>El G7 deber&iacute;a comprometerse inmediatamente a hacer una contribuci&oacute;n del 60% de los 19.000 millones de d&oacute;lares que requiere el acelerador del acceso a las herramientas contra el COVID-19 (Acelerador ACT) para comprar y distribuir vacunas, pruebas diagn&oacute;sticas, tratamientos y para apoyar el fortalecimiento de los sistemas de salud.</li>
                                    <li>Cada pa&iacute;s deber&iacute;a aplicar medidas no farmacol&oacute;gicas de salud p&uacute;blica de forma sistem&aacute;tica y rigurosa, proporcionales a la severidad de la din&aacute;mica epidemiol&oacute;gica que enfrentan, con estrategias expl&iacute;citas basadas en la evidencia cient&iacute;fica acordadas al m&aacute;s alto nivel de gobierno, a fin de controlar la transmisi&oacute;n de la COVID-19.</li>
                                    <li>La OMS debe desarrollar cuanto antes una hoja de ruta con claros objetivos, metas e hitos que gu&iacute;en y monitoreen la implementaci&oacute;n de los esfuerzos nacionales y globales tendentes a terminar con la pandemia.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Planteado lo anterior y con base en la evidencia generada a trav&eacute;s del an&aacute;lisis llevado a cabo en los &uacute;ltimos ocho meses, el informe ha formulado siete recomendaciones dirigidas a asegurar que un futuro brote epid&eacute;mico en cualquier lugar del mundo no se convierta en pandemia:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Elevar los preparativos y la respuesta ante pandemias al m&aacute;s alto nivel del liderazgo pol&iacute;tico, estableciendo un Consejo Mundial sobre Amenazas para la Salud y una Convenci&oacute;n Marco o Tratado para pandemias en seis meses, as&iacute; como promoviendo una declaraci&oacute;n pol&iacute;tica en una sesi&oacute;n especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2021.</li>
                                    <li>Fortalecer la independencia, autoridad y financiamiento de la OMS.</li>
                                    <li>Invertir desde ya en fortalecer los preparativos pand&eacute;micos a nivel de cada pa&iacute;s antes de que sea demasiado tarde, lo que supone revisar los planes nacionales existentes y dotarlos de recursos adecuados, as&iacute; como efectuar revisiones peri&oacute;dicas del grado de avance de estos procesos en cada pa&iacute;s.</li>
                                    <li>Transformar el actual Acelerador ACT en una plataforma verdaderamente mundial destinada a garantizar bienes p&uacute;blicos mundiales (vacunas, pruebas diagn&oacute;sticas, tratamientos y otros suministros) que puedan ser distribuidos r&aacute;pida y equitativamente en todo el mundo.</li>
                                    <li>Desarrollar un nuevo, &aacute;gil y r&aacute;pido sistema de vigilancia, informaci&oacute;n y alerta con plena transparencia, acorde con los desarrollos digitales, que incluya otorgar la potestad a la OMS para publicar informaci&oacute;n sin requerir previa aprobaci&oacute;n de los gobiernos nacionales, as&iacute; como para investigar pat&oacute;genos con potencial pand&eacute;mico y que permita efectuar declaraciones de Emergencia de Salud P&uacute;blica de Importancia Internacional con car&aacute;cter precautorio cuando se trata de pat&oacute;genos respiratorios con alto potencial pand&eacute;mico.</li>
                                    <li>Crear un mecanismo internacional de financiaci&oacute;n frente a pandemias que tenga la capacidad de movilizar contribuciones a largo plazo de entre 5.000 y 10.000 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o para desarrollar una capacidad de respuesta conjunta.</li>
                                    <li>Promover que los coordinadores nacionales de pandemias tengan una l&iacute;nea directa de supervisi&oacute;n por parte de los jefes de Estado o de Gobierno que les permita articular la coordinaci&oacute;n de todas las ramas de gobierno que deban ser involucradas y fortalecer los esfuerzos nacionales de preparativos y respuesta pand&eacute;mica.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        El Comit&eacute; Independiente ha producido un informe imparcial, independiente y exhaustivo que primariamente est&aacute; destinado a la Asamblea Mundial de la Salud y, como hemos se&ntilde;alado, ser&aacute; debatido en unos d&iacute;as m&aacute;s por los representantes gubernamentales de los 197 Estados miembros que integran la OMS. Los pa&iacute;ses miembros habr&aacute;n de aprobar una resoluci&oacute;n de obligado cumplimiento, con revisiones program&aacute;ticas y dotaci&oacute;n de recursos para la OMS, as&iacute; como recomendaciones que deber&aacute;n asumir los pa&iacute;ses miembros en forma individual.
    </p><p class="article-text">
        Pero el informe no queda ah&iacute;, sino que es tambi&eacute;n un llamado abierto a la comunidad internacional para que, m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito de actuaci&oacute;n de la OMS y de los sectores sanitarios de sus pa&iacute;ses miembros, haga lo necesario para poner fin a la pandemia, redistribuya, financie y aumente la disponibilidad y la capacidad de fabricaci&oacute;n de vacunas, no ceje en aplicar de manera urgente y coherente las medidas de salud p&uacute;blica de probada eficacia y adopte medidas para transformar el sistema mundial de preparaci&oacute;n y respuesta ante pandemias de modo que pueda prevenirse una posible nueva pandemia.
    </p><h3 class="article-text">La evaluaci&oacute;n de la gesti&oacute;n de la respuesta a la pandemia en Espa&ntilde;a</h3><p class="article-text">
        Tomada nota de este ejercicio de gran relevancia y significaci&oacute;n tanto para la OMS como para sus pa&iacute;ses miembros, vale la pena retomar la discusi&oacute;n sobre la evaluaci&oacute;n independiente que el Gobierno de Espa&ntilde;a ha comprometido en nuestro pa&iacute;s para insistir en su alcance, en su naturaleza y en su gobernanza de modo que resulte un ejercicio &uacute;til para establecer lo que hay que hacer y lo que hay que evitar a la luz de las lecciones aprendidas.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, creemos que ha llegado el momento de abrir una reflexi&oacute;n global sobre la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o de los poderes p&uacute;blicos ante los desaf&iacute;os derivados de la gesti&oacute;n de la respuesta a la pandemia. Y lo primero es determinar la manera en la que se debe abordar esta cuesti&oacute;n, es decir, determinar en qu&eacute; consiste y en qu&eacute; no consiste esa evaluaci&oacute;n independiente que ha sido anunciada por la ministra de Sanidad como parte del paquete de medidas que ha sido propuesto a la Uni&oacute;n Europea y que dar&iacute;a cumplimiento al compromiso anunciado hace varios meses por el presidente del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, creemos que ser&aacute; muy importante hacer un an&aacute;lisis integral de las actuaciones hasta ahora puestas en marcha por el Estado espa&ntilde;ol en su conjunto, es decir, por los poderes ejecutivos (Gobierno central y gobiernos auton&oacute;micos), el poder judicial, el poder legislativo y tambi&eacute;n por parte de los distintos actores sociales y por la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Nos parece importante se&ntilde;alar que no puede ni debe ser una evaluaci&oacute;n que se circunscriba solo al desempe&ntilde;o del sistema sanitario, aun cuando esto deber&aacute; ser una parte central del ejercicio. Antes bien, deber&iacute;a profundizar en el an&aacute;lisis de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y los instrumentos de intervenci&oacute;n que han sido desplegados, su pertinencia y sus &aacute;mbitos de mejora, as&iacute; como del grado de aceptaci&oacute;n y cumplimiento por parte de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, no deber&iacute;a ser una auditor&iacute;a que se limitase a valorar si se han hecho o no las cosas de acuerdo con ciertas normas o recomendaciones sanitarias nacionales e internacionales. Ante todo, deber&iacute;a constituir una indagaci&oacute;n en profundidad de lo hecho, de su pertinencia y de su eficacia para que, a partir de ello y con un car&aacute;cter marcadamente propositivo, se puedan identificar los elementos necesarios para trazar una agenda de futuro. Es decir, para definir una hoja de ruta que permita rematar con &eacute;xito la lucha contra el SARS-COV-2 y sus impactos sanitarios, econ&oacute;micos y sociales, as&iacute; como para sentar las bases de un reforzamiento institucional que haga posible estar mejor preparados para futuras posibles pandemias o cat&aacute;strofes globales.
    </p><p class="article-text">
        Para ello ser&iacute;a fundamental huir del canibalismo pol&iacute;tico, de la polarizaci&oacute;n partidaria, de los juicios sumar&iacute;simos que poco ayudan a llevar la nave a puerto seguro. Se requiere altura de miras para superar el habitual ruido y la cansina crispaci&oacute;n poniendo por delante la seguridad sanitaria y la salud de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace varios meses se plante&oacute; que los t&eacute;rminos de referencia de esta evaluaci&oacute;n ser&iacute;an definidos en el seno del Consejo Interterritorial, algo que est&aacute; a&uacute;n pendiente de concretar, aunque imaginamos que suceder&aacute; en las pr&oacute;ximas semanas. Por ello queremos insistir en que la evaluaci&oacute;n no debe ser un ejercicio puramente tecnocr&aacute;tico ni exclusivamente limitado al &aacute;mbito sanitario (por muy central que este sea), ya que la gesti&oacute;n de la pandemia se ha demostrado de naturaleza multisectorial y pluridisciplinaria y ha trascendido y sigue trascendiendo al sanitario.
    </p><p class="article-text">
        Por ello y antes de nada, consideramos imprescindible responder a las siguientes preguntas: &iquest;qui&eacute;nes encargar&aacute;n la evaluaci&oacute;n?, &iquest;qu&eacute; comprender&aacute; la evaluaci&oacute;n?, &iquest;qui&eacute;nes la llevar&aacute;n a cabo?, &iquest;con qu&eacute; criterios se les seleccionar&aacute;? &iquest;a qui&eacute;n rendir&aacute;n cuentas? &iquest;en qu&eacute; plazo se llevar&aacute; a cabo?, &iquest;qu&eacute; uso se dar&aacute; a la evaluaci&oacute;n?&nbsp;Son muchas las interrogantes a las que dan lugar estas preguntas y sus posibles respuestas.
    </p><p class="article-text">
        Por lo pronto debe quedar muy claro que para realizar una evaluaci&oacute;n independiente los evaluadores no pueden ser los mismos que los evaluados, ni depender jer&aacute;rquicamente de estos; tampoco ser&iacute;a procedente la creaci&oacute;n de un grupo constituido a partir de cuotas partidarias sin la idoneidad profesional y los conocimientos necesarios para llevar a cabo el ejercicio. Tambi&eacute;n parece evidente que realizarla adecuadamente exige la convergencia de perfiles multidisciplinarios, sanitarios, de ciencias sociales y econ&oacute;micas, de enfoques &eacute;ticos y jur&iacute;dicos, as&iacute; como de experiencia en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Por tanto, habr&iacute;a que evitar tanto los enfoques exclusivamente acad&eacute;micos como los planeamientos corporativos. Y posiblemente ser&iacute;a buena idea incluir algunas personas expertas del &aacute;mbito internacional vinculadas a la Uni&oacute;n Europea y a la OMS.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n importa clarificar qui&eacute;n solicita la evaluaci&oacute;n: &iquest;El Ministerio de Sanidad? &iquest;El Gobierno de Espa&ntilde;a? &iquest;El Consejo Interterritorial? &iquest;Las Cortes Generales? &iquest;C&oacute;mo se garantizar&aacute; que el informe recoja la voz de la ciudadan&iacute;a? &iquest;C&oacute;mo se evaluar&aacute; la pertinencia y la factibilidad de las recomendaciones?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, el debate apenas comienza y seguramente se avivar&aacute; tras la pr&oacute;xima Asamblea Mundial de la Salud. Ser&aacute; muy importante que sea p&uacute;blico, transparente y que, de salida, cuente con unas reglas de juego que permitan un proceso &uacute;til, significativo y basado en la evidencia que minimice el ruido que pueda generar la politiquer&iacute;a en torno a un asunto tan serio como este.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, no estamos ante un ejercicio puramente administrativo de rendici&oacute;n de cuentas, sino ante una indagaci&oacute;n m&aacute;s profunda sobre los desaf&iacute;os enfrentados, la pertinencia de las respuestas, los mecanismos, recursos y procedimientos a tener en consideraci&oacute;n en lo sucesivo y la definici&oacute;n de l&iacute;neas rojas que no deber&iacute;an traspasarse. Por ello, el grupo de personas encargado de la evaluaci&oacute;n deber&aacute; dar cuentas p&uacute;blicas y explicaciones de los argumentos que sustenten sus an&aacute;lisis, sus juicios y sus propuestas de acci&oacute;n, las cuales deber&iacute;an contener un an&aacute;lisis de factibilidad para evitar el riesgo de proponer soluciones irrealizables.
    </p><p class="article-text">
        El ejercicio deber&iacute;a ser, en &uacute;ltima instancia, una rendici&oacute;n de cuentas a la sociedad y no solo a las fuerzas pol&iacute;ticas. Deber&iacute;a alimentar las consideraciones t&eacute;cnicas de futuro, pero tambi&eacute;n la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas multisectoriales que sean relevantes y factibles. Y, sobre todo, deber&aacute; ayudar a cerrar filas y no a ahondar divisiones. Como se puede apreciar, se trata de una tarea compleja, pero a su vez imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad de esas personas y de quienes establezcan los objetivos y procedimientos para su trabajo es hist&oacute;rica. Creemos que para que lo realicen en las mejores condiciones se deber&iacute;a responder primero a las preguntas que formulamos y tener en cuenta criterios del tipo de los que se&ntilde;alamos. En todo caso, debatir previamente y con claridad las reglas nos parece condici&oacute;n necesaria para un buen resultado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel López-Acuña, José Martínez Olmos, Alberto Infante Campos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 May 2021 19:47:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué podemos y qué debemos esperar de una evaluación independiente de la gestión de la pandemia de COVID-19?]]></media:title>
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