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    <title><![CDATA[elDiario.es - Historia]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La historia detrás del escultor del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol, el símbolo madrileño con origen en Villena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/historia-detras-escultor-oso-madrono-puerta-sol-simbolo-madrileno-origen-villena_1_13111505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/773a90a5-25ab-4658-aaef-651830b3d950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia detrás del escultor del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol, el símbolo madrileño con origen en Villena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El emblema histórico de la capital española, nacido en la Edad Media como parte del escudo municipal, se ha convertido en una de las figuras más reconocibles del 'skyline' madrileño, aunque su origen se encuentra en la provincia de Alicante, tierra natal de su autor </p><p class="subtitle">El Oso y el Madroño, la primera 'marca Madrid' que sobrevive desde el medievo a cualquier intento de rediseño</p></div><p class="article-text">
        El Oso y el Madro&ntilde;o es el emblema hist&oacute;rico de la ciudad de Madrid. Cada d&iacute;a, miles de personas se detienen ante esta figura instalada en pleno centro urbano para fotografiarse junto a uno de los s&iacute;mbolos m&aacute;s reconocibles de la capital, aunque no siempre conozcan su origen ni su significado.
    </p><p class="article-text">
        Muchos visitantes se sorprenden al verlo por primera vez. Para algunos, su tama&ntilde;o resulta menor de lo esperado en comparaci&oacute;n con lo que esperan. Sin embargo, la escultura alcanza los cuatro metros de altura en su copa, lo que le confiere una presencia notable en el entorno de la plaza. Para otros, la imagen conseguida junto a &eacute;l se convierte en un aut&eacute;ntico trofeo tur&iacute;stico. Y, para casi todos, sigue siendo un misterio por qu&eacute; este conjunto de un oso apoyado en un madro&ntilde;o se ha convertido en la identidad visual del Ayuntamiento y forma parte del escudo de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Su origen se remonta a la Edad Media. El oso fue durante siglos un animal habitual en los montes que rodeaban Madrid, cuando la villa a&uacute;n estaba en proceso de formaci&oacute;n. La presencia de estos plant&iacute;grados era tan com&uacute;n que incluso pod&iacute;a suponer un riesgo para quienes transitaban por los caminos de la zona. Con el paso del tiempo, el animal pas&oacute; a integrarse en la simbolog&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        El acompa&ntilde;amiento del madro&ntilde;o se incorpor&oacute; posteriormente, vincul&aacute;ndose a un acuerdo hist&oacute;rico entre la Villa y la Iglesia en el a&ntilde;o 1222, durante el reinado de Alfonso VIII de Castilla, para el reparto de los terrenos adyacentes: los pastos para el Cabildo y los bosques para la Villa. De aquella divisi&oacute;n naci&oacute; una representaci&oacute;n her&aacute;ldica en la que el oso y el &aacute;rbol acabaron unidos como s&iacute;mbolo de identidad.
    </p><p class="article-text">
        Existen distintas teor&iacute;as sobre la elecci&oacute;n del madro&ntilde;o, un &aacute;rbol que no era especialmente abundante en la regi&oacute;n. Algunos historiadores apuntan a una mayor presencia en aquella &eacute;poca, mientras que otros sugieren incluso una posible relaci&oacute;n fon&eacute;tica con el nombre de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, estos elementos se consolidaron como parte del escudo municipal, con distintas evoluciones formales hasta su configuraci&oacute;n actual. La imagen del oso erguido ante el madro&ntilde;o qued&oacute; fijada como uno de los emblemas m&aacute;s representativos de Madrid.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De s&iacute;mbolo her&aacute;ldico a escultura urbana</strong></h2><p class="article-text">
        La materializaci&oacute;n del s&iacute;mbolo en forma de escultura lleg&oacute; ya en el siglo XX. El Ayuntamiento de Madrid impuls&oacute; la creaci&oacute;n de un monumento que hiciera visible este emblema hist&oacute;rico en un espacio c&eacute;ntrico y muy transitado de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El encargo recay&oacute; en el escultor Antonio Navarro Santaf&eacute;, quien llev&oacute; a cabo una obra en bronce sobre pedestal de piedra. La escultura fue inaugurada el 10 de enero de 1967 y se instal&oacute; en la Puerta del Sol, uno de los enclaves m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la capital.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Instalación de la estatua del Oso y el Madroño el 10 de enero de 1967                            </span>
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        Con sus cuatro metros de altura y unas 20 toneladas de peso, el monumento fue concebido para reforzar la visibilidad de los s&iacute;mbolos hist&oacute;ricos de la ciudad en un punto neur&aacute;lgico del centro urbano. Desde entonces, su ubicaci&oacute;n ha variado en varias ocasiones dentro de la propia plaza debido a distintas remodelaciones urban&iacute;sticas, aunque siempre ha permanecido en su entorno original.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Antonio Navarro Santaf&eacute;, el escultor detr&aacute;s del emblema</strong></h2><p class="article-text">
        La historia del Oso y el Madro&ntilde;o no puede entenderse sin la figura de su autor, el escultor Antonio Navarro Santaf&eacute;, nacido en 1906 en la localidad alicantina de Villena. Hijo de una familia numerosa, su infancia estuvo marcada por las dificultades econ&oacute;micas, lo que le oblig&oacute; desde muy joven a compaginar los estudios con el trabajo. Aquella etapa temprana forj&oacute; un car&aacute;cter tenaz que acabar&iacute;a reflej&aacute;ndose en su carrera art&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Sus primeros pasos en el mundo de la escultura los dio tras trasladarse a Madrid junto a su familia, donde entr&oacute; en contacto con el taller del escultor Ortells, disc&iacute;pulo de Benlliure. All&iacute; llev&oacute; a cabo sus primeras obras, entre ellas una cabeza titulada <em>Campesino</em>, que marc&oacute; el inicio de una trayectoria art&iacute;stica en ascenso. M&aacute;s tarde continu&oacute; su formaci&oacute;n en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, ampliando su dominio t&eacute;cnico y su conocimiento del arte acad&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        De regreso a Madrid, Navarro Santaf&eacute; compagin&oacute; su actividad creativa con la docencia. Fue profesor en la Escuela de Cer&aacute;mica y posteriormente en el Colegio de San Ildefonso, adem&aacute;s de ejercer como Maestro Cantero del Ayuntamiento de la Villa. Esta doble faceta, art&iacute;stica y educativa, le permiti&oacute; consolidarse como una figura reconocida dentro del &aacute;mbito escult&oacute;rico de la &eacute;poca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Antonio Navarro Santafé, escultor del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol                            </span>
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        Su obra es amplia y diversa, con especial atenci&oacute;n al retrato y a la escultura monumental. Entre sus trabajos m&aacute;s destacados figuran el monumento al maestro Chap&iacute; en Villena, el busto del Conde de Jordana o el emblema oficial de Renfe. Tambi&eacute;n desarroll&oacute; importantes encargos en distintos puntos de Espa&ntilde;a, como el monumento al Toro de Lidia en El Puerto de Santa Mar&iacute;a o el monumental conjunto del Caballo en Jerez de la Frontera.
    </p><p class="article-text">
        La Guerra Civil supuso un par&eacute;ntesis en su trayectoria, oblig&aacute;ndole a reconstruir su carrera a partir de 1939. A pesar de las dificultades, logr&oacute; retomar su actividad con fuerza, llevando a cabo nuevas obras religiosas y civiles, y consolid&aacute;ndose como uno de los escultores m&aacute;s prol&iacute;ficos de su generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os, su deseo de devolver parte de su legado a su ciudad natal se materializ&oacute; en la creaci&oacute;n de una Casa Museo en Villena, donde comenz&oacute; a trasladar parte de sus esculturas y recuerdos personales. Aunque el proyecto se fue construyendo progresivamente, no se inaugur&oacute; oficialmente hasta 1985, convirti&eacute;ndose en un espacio de referencia para conocer su obra. &Eacute;l no lleg&oacute; a verlo, ya que falleci&oacute; en 1983, dejando tras de s&iacute; una producci&oacute;n art&iacute;stica extensa y reconocida.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, el legado de Navarro Santaf&eacute; tambi&eacute;n se mantiene vivo en Villena de otra manera. Todo el que visite la estaci&oacute;n de AVE de la ciudad podr&aacute; ver una r&eacute;plica de la escultura del Oso y el Madro&ntilde;o. La figura se compone de una peana hecha en madera pl&aacute;stica reciclada que sostiene la escultura en fibra de vidrio, acompa&ntilde;ada de una placa explicativa que relata el v&iacute;nculo entre la obra y la capital espa&ntilde;ola. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La réplica del oso y el madroño, en la explanada de la estación del AVE de Villena                            </span>
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        La r&eacute;plica es obra de Pepe Pastillo, usando 450 kg de residuos pl&aacute;sticos, y cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n de personal con discapacidad, que dedic&oacute; 40 horas para hacer realidad el soporte de la escultura. As&iacute;, la obra de Navarro Santaf&eacute; no solo sigue siendo un icono de Madrid, sino que tambi&eacute;n tiene un lugar especial en su ciudad natal, recordando sus ra&iacute;ces y su contribuci&oacute;n al arte espa&ntilde;ol.
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      <dc:creator><![CDATA[Nerea Díaz Ochando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/historia-detras-escultor-oso-madrono-puerta-sol-simbolo-madrileno-origen-villena_1_13111505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 15:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia detrás del escultor del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol, el símbolo madrileño con origen en Villena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Puerta del Sol,Símbolos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sigue impune: a 46 años del asesinato de Jorge Caballero por la extrema derecha con un machete a la salida del cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/sigue-impune-46-anos-asesinato-jorge-caballero-extrema-derecha-machete-salida-cine_1_13099409.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8738377f-81e7-4357-8d32-079506650123_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sigue impune: a 46 años del asesinato de Jorge Caballero por la extrema derecha con un machete a la salida del cine"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tal día como hoy, el 28 de marzo de 1980, el joven de 21 años fue rodeado, apaleado y acuchillado cuando salía del cine Azul con su novia. La única razón fue llevar una A en la solapa. El recuerdo del asesinato de aquel militante de CNT, cuyo asesino vive impunemente en República Dominicana, es más tenue que el de otras víctimas de la extrema derecha de aquellos años</p><p class="subtitle">Vicente Cuervo, víctima del terrorismo 1.454 y precedente para los asesinados por la extrema derecha en la Transición</p></div><p class="article-text">
        Ir al cine con tu pareja un viernes por la tarde y resultar asesinado por tus ideas pol&iacute;ticas. Esto es lo que le sucedi&oacute; a Jorge Caballero S&aacute;nchez, una de las v&iacute;ctimas de la extrema derecha durante la Transici&oacute;n cuya historia es menos conocida que la de otras de aquellos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Jorge y su novia fueron el 28 de marzo de 1980 a ver <em>La naranja mec&aacute;nica</em> en el cine Azul de la Gran V&iacute;a. A la salida de la proyecci&oacute;n, intentaron coger un taxi para volver a casa, pero una decena de j&oacute;venes, seg&uacute;n cr&oacute;nicas de la &eacute;poca, los pararon. Se fijaron en la chapa con la A circulada de Jorge, que era militante de CNT, y empezaron a increparle. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mira, un rojo cabr&oacute;n&rdquo;, le espetaron, seg&uacute;n recoge un relato de los hechos publicado por Diario 16. Otras cr&oacute;nicas incluyen el apelativo &ldquo;anarquista&rdquo;. Le rodearon y uno de los fascistas le abofete&oacute;, desatando una espiral de violencia sobre el joven propio de la pel&iacute;cula de Stanley Kubrick. Le apu&ntilde;alaron con un cuchillo de grandes dimensiones. Hay quien habla de un machete, o de un cuchillo de pesca dentado, utilizado a veces por los grupos fascistas durante aquellos a&ntilde;os. Ya en el suelo, se ensa&ntilde;aron con &eacute;l a base de patadas. Luego, se dieron a la fuga en direcci&oacute;n a la Plaza de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La pareja de Jorge hab&iacute;a conseguido escapar y pedir ayuda a los conserjes del cine, que metieron al herido en el vest&iacute;bulo del Azul y llamaron a Emergencias. Jorge Caballero fue trasladado al Hospital Cl&iacute;nico, donde se debati&oacute; entre la vida y la muerte durante quince d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La convalecencia en el hospital fue dura y se lleg&oacute; a reponer de un infarto de miocardio producido durante su ingreso hospitalario. Finalmente, su cuerpo no pudo m&aacute;s y muri&oacute; el 14 de abril v&iacute;ctima de una septicemia. Seg&uacute;n declararon sus familiares, el joven manten&iacute;a la esperanza de salir de all&iacute; y poder identificar a sus agresores, cuyas caras recordaba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Concentración de CNT el día del entierro de Jorge Caballero                            </span>
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        El entierro de Jorge Caballero se produjo el 16 de abril al mediod&iacute;a. Aunque el acto fue &iacute;ntimo por petici&oacute;n de la familia, posteriormente se produjo una concentraci&oacute;n, convocada por CNT, a la que acudieron unas 2000 personas, seg&uacute;n publicaba la prensa confederal de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Las investigaciones apuntaron r&aacute;pidamente a los cachorros de Fuerza Joven (rama juvenil de Fuerza Nueva<a href="https://zaguan.unizar.es/record/108178/files/TAZ-TFG-2021-2306.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">), formada en su mayor&iacute;a por adolescentes de familias acomodadas del centro de Madrid</a>. Muchos proven&iacute;an de un n&uacute;cleo inicial que se hab&iacute;a llamado Secci&oacute;n C, que emulaba a los escuadristas fascistas de los a&ntilde;os treinta. Dos de los detenidos eran de familias militares conocidas. Queipo y Saliquet, que fueron sacados del proceso judicial. Entre los abogados, encontramos al yerno de Blas Pi&ntilde;ar, que tambi&eacute;n defendi&oacute; a los asesinos de Yolanda Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Juan Llobregat, alias <em>Loco</em>, fue identificado como el autor de la cuchillada que alcanz&oacute; el h&iacute;gado y un pulm&oacute;n de Jorge. Huir&iacute;a del pa&iacute;s (presuntamente auxiliado por Ricardo Alba, subjefe de Fuerza Nueva) hacia Santo Domingo, como otros asesinos de la extrema derecha del momento. 
    </p><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de siete a&ntilde;os de espera, los &uacute;nicos dos encausados entre la decena de personas detenidas iniacialmente fueron juzgados, pero se enfrentaron a cargos de des&oacute;rdenes p&uacute;blicos y fueron condenados a pagar multas de 50.000 pesetas. Aunque la acusaci&oacute;n ped&iacute;a 17 a&ntilde;os de c&aacute;rcel para ellos, el juez estim&oacute; que no hab&iacute;a pruebas de su participaci&oacute;n en el asesinato y, en cambio, castig&oacute; las &ldquo;pintadas y la agitaci&oacute;n callejera&rdquo; que los chicos hab&iacute;an hecho ese mismo d&iacute;a por la cercan&iacute;a del 1 de abril (<em>D&iacute;a de la Victoria</em> para los franquistas). Ni CNT ni otras organizaciones sindicales pudieron personarse como acusaci&oacute;n popular porque se les ped&iacute;a 3.400.000 pesetas de fianza para ello.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia, donde no se mencionaban organizaciones ni ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas, es un buen ejemplo de c&oacute;mo se trataron de despolitizar muchos de los cr&iacute;menes cometidos por la extrema derecha durante los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n. Solo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, historiadores como Sophie Baby o Gonzalo Wilhelmi han elaborado censos de asesinatos en los que participaron la extrema derecha y elementos de los cuerpos de seguridad del Estado, cont&aacute;ndolos por centenares y desmintiendo el mito de la Transici&oacute;n pac&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        En 2015, el peri&oacute;dico El Pa&iacute;s localizaba en Santo Domingo a Llobregat. &ldquo;Es un deportista nato. Su pasi&oacute;n es el golf. Ha ganado competiciones en el campo Isabel Villas&nbsp; de Santo Domingo, donde reside con su esposa y dos hijos. Tiene 51 a&ntilde;os y trabaj&oacute; hasta hace dos en un holding familiar de construcci&oacute;n. En la capital del pa&iacute;s caribe&ntilde;o, donde pasa por ser el hijo de un adinerado clan, nadie conoce su secreto. <em>De lo que pas&oacute; no se habla en mi familia</em>, confiesa uno de sus seis hermanos&rdquo;, <a href="https://elpais.com/politica/2015/11/07/actualidad/1446929049_777022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comenzaba el art&iacute;culo</a> de Joaqu&iacute;n Gil.
    </p><p class="article-text">
        La cr&oacute;nica de Diario 16 a la que hemos hecho referencia mencionaba que una semana despu&eacute;s se produjo una agresi&oacute;n similar en el mismo lugar. En aquella ocasi&oacute;n, la v&iacute;ctima fue un joven argelino, que prefiri&oacute; no denunciar los hechos despu&eacute;s de ser atendido en una casa de socorro, probablemente por su condici&oacute;n migrante. 
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes fascistas, que aquel d&iacute;a iban pertrechados con <em>nunchakos </em>y otras armas blancas, eran habituales en el centro de Madrid, que reclamaban como <em>zona nacional</em>,  y ten&iacute;an uno de sus puntos de encuentro en la sede que Fuerza Nueva ten&iacute;a en la calle Mej&iacute;a Lequerica.
    </p><p class="article-text">
        Un mes antes que Caballero, hab&iacute;an asesinado a Yolanda Gonz&aacute;lez y a Vicente Cuervo (cuya memoria ha tardado muchos a&ntilde;os en ser reivindicada tambi&eacute;n). Aquel Primero de Mayo, las v&iacute;ctimas tuvieron una presencia importante, y, precisamente despu&eacute;s de una manifestaci&oacute;n del 1M, fue asesinado por el Batall&oacute;n Vasco Espa&ntilde;ol Arturo Pajuelo, de la Asociaci&oacute;n de Vecinos de Orcasitas.
    </p><p class="article-text">
        En el momento de escribir este art&iacute;culo, Jorge Caballero S&aacute;nchez carece de p&aacute;gina propia en Wikipedia. Ha pasado ya m&aacute;s de un cuarto de siglo de su asesinato a la salida del cine y el crimen, impune, aparece de vez en cuando en art&iacute;culos de prensa sin que se haya llegado a convertir nunca en uno de los atentados m&aacute;s conocidos del periodo. Es, sin embargo, uno m&aacute;s de los que conviene recordar para entender.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/sigue-impune-46-anos-asesinato-jorge-caballero-extrema-derecha-machete-salida-cine_1_13099409.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sigue impune: a 46 años del asesinato de Jorge Caballero por la extrema derecha con un machete a la salida del cine]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el franquismo se fijó en un edificio italiano fascista para la modernización del país e inauguró La Paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/franquismo-fijo-edificio-italiano-fascista-modernizacion-pais-e-inauguro-paz_1_13046877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9f7846e-76b5-48e0-a1c6-6d9aab6f0e79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el franquismo se fijó en un edificio italiano fascista para la modernización del país e inauguró La Paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nombre del hospital proviene de la campaña 25 años de paz, que el régimen franquista puso en pie para conmemorar el cuarto de siglo del final de la guerra y aprovechar para cambiar su narrativa de cara a la política exterior. La gran torre estriada, que se reproduce en otros hospitales del naciente sistema de salud, se inspiraba en la Torre Balilla, una colonia encargada por la familia Agnelli (FIAT) en tiempos de Mussolini que abrazaba las estéticas del clasicismo y la vanguardia que animaban culturalmente el fascismo italiano</p><p class="subtitle">El joven, el pobre, el de fuera: “pánico moral” y prejuicios sobre los “niños golfos” en la construcción de Madrid </p></div><p class="article-text">
        En 1933 se inaugur&oacute; Torre Balilla (tambi&eacute;n conocida como Torre FIAT), un edificio dise&ntilde;ado por el arquitecto Vittorio Bonad&egrave; Bottino cuya finalidad era servir como colonia de vacaciones en la playa de Marina di Mass (Toscana) para los hijos de los trabajadores de la f&aacute;brica FIAT en Tur&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los hallazgos arquitect&oacute;nicos del edificio, por cierto, era la rampa helicoidal interior inspirada en la de la f&aacute;brica Lingotto de FIAT, que tambi&eacute;n sirvi&oacute; de inspiraci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/cultura/desconocido-tesoro-industrial-medio-proteger-enfrenta-voracidad-especulacion_1_9049963.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la del Parque M&oacute;vil del Estado</a> de la calle Cea Berm&uacute;dez en los a&ntilde;os cuarenta. En la factor&iacute;a de Tur&iacute;n, los coches sub&iacute;an al tejado, donde eran probados, mientras que en la torre dise&ntilde;ada como colonia de vacaciones eran los ni&ntilde;os quienes acced&iacute;an a sus dormitorios sin necesidad de subir escaleras.
    </p><p class="article-text">
        El nombre de Balilla proven&iacute;a de la Opera Nazionale Balilla, una organizaci&oacute;n juvenil que se integrar&iacute;a en la estructura del Partido Nacional Fascista de Mussolini. Las relaciones de la familia Agnelli con el dictador italiano son bien conocidas. En sus formas, se un&iacute;an el fuste cl&aacute;sico estriado y el esp&iacute;ritu de vanguardia, una mixtura que, al contrario que en fascismo espa&ntilde;ol, se prodig&oacute; mucho en los contextos culturales del fascio italiano.
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                Torre Balina vista desde el aire                            </span>
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        La influencia de esta arquitectura del periodo fascista encontrar&iacute;a eco en Espa&ntilde;a muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, en la constricci&oacute;n de las grandes torres de los hospitales de La Paz en Madrid y Vall d'Hebron en Barcelona, seg&uacute;n explica el arquitecto Alberto Pielt&aacute;in <a href="https://tesis.biblioteca.upm.es/tesis/3724" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en su tesis doctoral</a>.
    </p><p class="article-text">
        Resulta curioso que la referencia encontrara acomodo en un momento en el que el r&eacute;gimen intentaba transitar de la imagen de la miseria, la cruzada y la autarqu&iacute;a a la de un pa&iacute;s moderno, preparado para ingresar en todos los clubes de la comunidad internacional.
    </p><p class="article-text">
        El Hospital La Paz y su nombre son un recuerdo de este momento contradictorio del franquismo. Su inauguraci&oacute;n se produjo en 1964, en el contexto de la campa&ntilde;a <em>XXV a&ntilde;os de paz</em>, un lavado de cara y puesta al d&iacute;a del R&eacute;gimen con el pretexto de conmemorar el vig&eacute;simo quinto aniversario del final de la Guerra Civil. Bajo el reclamo de la reconciliaci&oacute;n y la promesa de bienestar material, el r&eacute;gimen pretend&iacute;a pacificar el interior del pa&iacute;s y normalizar la imagen de Espa&ntilde;a de cara al exterior. Fue a&ntilde;o de eventos multitudinarios, publicaciones oficiales y cortes de cinta.
    </p><p class="article-text">
        La inauguraci&oacute;n de Ciudad Sanitaria La Paz se produjo el 18 de julio, fecha clave del santoral franquista: el denominado <em>Alzamiento Nacional</em>. Franco incluy&oacute;, por supuesto, la visita a La Paz dentro de su nutrido programa de actos del d&iacute;a. Se traslad&oacute; all&iacute; en coche desde El Pardo, acompa&ntilde;ado del capit&aacute;n general Mu&ntilde;oz Grandes, vicepresidente del gobierno. Se dio el habitual ba&ntilde;o de multitudes, fue recibido por un batall&oacute;n del ej&eacute;rcito &ndash;y su banda de m&uacute;sica&ndash;, presenci&oacute; la bendici&oacute;n de la capilla y visit&oacute; a los ni&ntilde;os en el nido. Despu&eacute;s de transitar las distintas zonas del edificio, se traslad&oacute; con varios ministros y el resto de su s&eacute;quito al sal&oacute;n de actos donde una ni&ntilde;a &ndash;Josefa S&aacute;nche L&oacute;pez, primer beb&eacute; nacido en la red de residencias y ambulatorios del R&eacute;gimen&ndash;entreg&oacute; al dictador un mapa de plata con las infraestructuras sanitarias construidas. Durante a&ntilde;os, una placa qued&oacute; en el exterior del edificio como recuerdo de la jornada, en la que Franco hab&iacute;a permanecido durante tres cuartos de hora en el nuevo hospital. Once a&ntilde;os despu&eacute;s de la inauguraci&oacute;n del hospital, Francisco Franco morir&iacute;a all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La Paz fue una de las ciudades sanitarias del r&eacute;gimen, que hay que entender en el contexto desarrollista y la Ley de Bases de la Seguridad Social de 1963. Se unir&iacute;an a esta estructura de grandes hospitales, donde conviv&iacute;an muchas especialidades, la Ciudad Sanitaria Provincial Francisco Franco (hoy Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n) en 1968, o el Hospital 1&ordm; de octubre en 1973 (hoy 12 de Octubre, pues la anterior fecha era la de la proclamaci&oacute;n de Franco como jefe del gobierno sublevado). El arquitecto Mart&iacute;n Jos&eacute; Marcide Odriozola fue el autor de gran parte de los hospitales construidos por el franquismo y encontr&oacute;, desde su despacho del Instituto Nacional de Previsi&oacute;n, una de sus inspiraciones para desarrollar la estructura hospitalaria espa&ntilde;ola en la d&eacute;cada de los sesenta en la arquitectura de Torre Balilla. 
    </p><p class="article-text">
        Las maternidades de planta redonda proyectadas por Marcide constituyeron la plasmaci&oacute;n monumental del viaje a la modernidad de Espa&ntilde;a; la irrupci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de natalidad y el <em>baby boom</em> en el espacio p&uacute;blico. El pecho henchido del r&eacute;gimen hablando de su pol&iacute;tica social.. 
    </p><p class="article-text">
        Pielt&aacute;in ha dicho que Marcide y su equipo parieron durante esta &eacute;poca numerosos hospitales&ldquo;con pijama a rayas&rdquo; para la seguridad social, refiri&eacute;ndose a las torres estriadas de La Paz, el  1&ordm; de Octubre  o el Ram&oacute;n y Cajal, que ya se inaugur&oacute; en el periodo democr&aacute;tico y se conoci&oacute; como <em>el Piramid&oacute;n</em>. Hitos visuales en la arquitectura de la ciudad que hoy han quedado empeque&ntilde;ecidos y descascarillados pero que supusieron un espaldarazo a la imagen del r&eacute;gimen y al funcionamiento del sistema hospitalario de una ciudad en crecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, el Hospital Universitario La Paz empieza a asomarse a lo que ser&aacute;n a&ntilde;os de reformas profundas hasta llegar a ser la Ciudad de la Salud, mega proyecto que implica la sustituci&oacute;n escalonada de sus edificios por nuevas infraestructuras. La Paz ya no est&aacute; a las afueras de la ciudad, como en los a&ntilde;os sesenta, sino en uno de sus centros financieros. Independientemente de las mejoras de la capacidad sanitaria para la ciudad que traiga el proyecto, es muy posible que dentro de unas d&eacute;cadas podamos analizar lo que los discursos p&uacute;blicos sobre la obra y sus vol&uacute;menes nos hablan del proyecto pol&iacute;tico, como hoy hacemos con el viejo hospital.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/franquismo-fijo-edificio-italiano-fascista-modernizacion-pais-e-inauguro-paz_1_13046877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 05:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Japonismo, el antecedente de lo otaku en lo salones nobles, teatros populares y tiendas en el Madrid del siglo XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/japonismo-antecedente-otaku-salones-nobles-teatros-populares-tiendas-madrid-siglo-xix_1_13003182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d975fbe-55b0-4270-be73-378f4f772fd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Japonismo, el antecedente de lo otaku en lo salones nobles, teatros populares y tiendas en el Madrid del siglo XIX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX la cultura japonesa anidó en nuestra sociedad. Fue primero a través de exposiciones universales y permeó en el gusto de las élites, pero llegó también a la cultura de masas. La apertura de la Era Meiji, las relaciones comerciales y diplomáticas tuvieron mucho que ver. En última instancia, atrajo a muchos militares y Millán Astray introduciría las enseñanzas del Bushido en las bases de la Legión Española</p><p class="subtitle">De cuando los madrileños se divertían junto a Cibeles con circos, teatros, conciertos y parques de atracciones </p></div><p class="article-text">
        La semana pasada se celebr&oacute; en Madrid la Japan Weekend, una cita anual que habla de la buena salud de la influencia de la cultura del pa&iacute;s asi&aacute;tico en Espa&ntilde;a. La feria de anime y manga se une a otras parecidas que salpican el calendario, a una n&oacute;mina cada vez mayor de tiendas especializadas y a la popularizaci&oacute;n de los anta&ntilde;o escasos viajes tur&iacute;sticos al pa&iacute;s. Jap&oacute;n no es una moda, sino un inter&eacute;s asentado en un sector no desde&ntilde;able de la poblaci&oacute;n. Hablamos hoy de cuando algo parecido sucedi&oacute; en nuestro pa&iacute;s y en Madrid cuando, durante el siglo XIX y las primeras d&eacute;cadas del, XX la cultura japonesa fue tambi&eacute;n objeto de curiosidad. Anid&oacute; en los gustos de las &eacute;lites madrile&ntilde;as, perme&oacute; en sus nacientes instituciones culturales y se derram&oacute; al comercio y el ocio popular.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por el Asia Oriental en nuestro pa&iacute;s se remonta al siglo XVIII, con manifestaciones vinculadas a la decoraci&oacute;n de los palacios reales, como el Sal&oacute;n de Porcelana del Palacio Real o la Sala China del Palacio de Aranjuez. Se ha llamado la <em>chinoiserie </em>a una visi&oacute;n fant&aacute;stica y poco realista de oriente, algo parecido a lo que Edward Said llamar&iacute;a despu&eacute;s, centr&aacute;ndose m&aacute;s en la visi&oacute;n del mundo &aacute;rabe, <em>orientalismo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que se ha denominado propiamente japonismo &ndash;primero corriente art&iacute;stica y luego m&aacute;s general&ndash; entra en Espa&ntilde;a por donde lo hac&iacute;an la mayor&iacute;a de las modas internacionales: a trav&eacute;s de Par&iacute;s y, por su cercan&iacute;a a Europa, por Barcelona. Es en esta ciudad donde se produce en 1888 una exposici&oacute;n universal cuyo pabell&oacute;n japon&eacute;s, el &uacute;nico de un pa&iacute;s asi&aacute;tico, fue uno de los m&aacute;s exitosos; aut&eacute;ntica puerta de entrada para manufacturas y piezas art&iacute;sticas procedentes de Jap&oacute;n (especial atenci&oacute;n mereci&oacute; la casa tradicional japonesa hecha en madera de cipr&eacute;s hinoki trasportada all&iacute; desde Yokohama). En Madrid ya se hab&iacute;a producido la Exposici&oacute;n de Objetos de China y Jap&oacute;n de 1871, patrocinada por el Ministerio de Ultramar.
    </p><p class="article-text">
        Abanicos, biombos, cojines de seda o grabados en madera (Ukiyo-e) fueron algunos de los elementos m&aacute;s apreciados de lo japon&eacute;s en nuestro pa&iacute;s. La fascinaci&oacute;n por el Ukiyo-e, en concreto, se extiende hasta nuestros d&iacute;as y tiene su exponente m&aacute;s claro en la conversi&oacute;n pop de la famosa ola de Hokusai.
    </p><p class="article-text">
        La alta sociedad acogi&oacute;, como antes hab&iacute;a sucedido en otras grandes ciudades europeas, el gusto japon&eacute;s, cre&aacute;ndose espacios suntuarios como el Sal&oacute;n Oriental del palacio de Santo&ntilde;a (1876) o el gabinete japon&eacute;s de C&aacute;novas del Castillo. Pero la decoraci&oacute;n &ldquo;a la japonesa&rdquo; lleg&oacute; tambi&eacute;n a lugares abiertos al p&uacute;blico, como el restaurante L'Hardy o el sal&oacute;n japon&eacute;s del Teatro Alc&aacute;zar, donde los artistas sal&iacute;an a saludar al p&uacute;blico vestidos con kimonos, seg&uacute;n contaba Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna.
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                Teatro Salón Japón, en la calle de Alcalá                            </span>
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        El arte japon&eacute;s encontrar&iacute;a acomodo en los estudios de algunos de los artistas m&aacute;s relevantes de la sociedad madrile&ntilde;a de la &eacute;poca, como el del cordob&eacute;s Julio Romero de Torres, que pintar&iacute;a su <em>Geishas en Kimono</em> en 1898 por encargo del Casino Militar de la Gran V&iacute;a. O Joaqu&iacute;n Sorolla, en cuya casa-museo a&uacute;n se custodia <a href="https://www.cultura.gob.es/msorolla/colecciones/colecciones-del-museo/varios/mascara.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una m&aacute;scara de teatro Noo</a> que fue propiedad del artista. En el cap&iacute;tulo de los literatos cabe mencionar que, probablemente, lo japon&eacute;s tendr&iacute;a presencia en las tertulias que se produc&iacute;an el sal&oacute;n de Emilia Pardo Baz&aacute;n, gran aficionada al tema. Sin embargo, la influencia m&aacute;s directa fue seguramente la de Enrique G&oacute;mez Carrillo, que public&oacute; en 1912 <em>El Jap&oacute;n heroico y galante</em>.
    </p><p class="article-text">
        El furor por lo asi&aacute;tico, en general, y por la cultura japonesa en concreto, vest&iacute;a mucho y pronto llegaron tambi&eacute;n las primeras piezas al Museo Arqueol&oacute;gico, recientemente creado, como una armadura de samur&aacute;i completa&ndash; que cost&oacute; 1.000 pesetas&ndash;, cajas barnizadas con laca urushi, porcelana de Satsuma y una larga n&oacute;mina de objetos, a menudo donados por c&oacute;nsules espa&ntilde;oles en Jap&oacute;n y viajeros de posibles.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez era m&aacute;s frecuente encontrar objetos art&iacute;sticos y decorativos japoneses en nuestra ciudad. Se abrieron tiendas especializadas o que, al menos, trabajaban el g&eacute;nero, como La japonesa, Sobrinos de Mart&iacute;nez-Moreno, Sucesores de Pallares Aza y Art&iacute;culos de Jap&oacute;n. Tiendas donde encontraban acomodo las <em>japoner&iacute;as</em> (objetos est&eacute;ticos) como la tienda de Arnaiz en la calle de Postas, descrita por Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s en <em>Fortunata y Jacinta</em>, donde se vend&iacute;an pa&ntilde;uelos bordados y marfiles labrados. El quitasol japon&eacute;s se convirti&oacute; tambi&eacute;n, a finales del XIX y principios del XX, en un accesorio para las clases altas en sus visitas a los balnearios y las playas. Decaer&iacute;a unas d&eacute;cadas despu&eacute;s, cuando se puso de moda ponerse moreno en vez de conservar la palidez.
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                Pinturas murales del salón japonés del madrileño palacio de Santoña                            </span>
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        Lo japon&eacute;s tambi&eacute;n colonizar&iacute;a la cultura de masas y sus manifestaciones m&aacute;s fr&iacute;volas. En la calle de Alcal&aacute; estuvo a principios del XX el Sal&oacute;n Teatro Japon&eacute;s, donde reinaban el <em>music-hall</em> y el cupl&eacute; entre motivos decorativos de inspiraci&oacute;n japonesa. El 20 de noviembre de 1907 se present&oacute; en el Teatro Real de Madrid la &oacute;pera Madama Butterfly de Giacomo Puccini, de tema japon&eacute;s, dando idea de c&oacute;mo este universo est&eacute;tico hab&iacute;a calado ya en capas significativas de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El ciclo se cerrar&iacute;a antes de la guerra con la primera gran exposici&oacute;n de estampas japonesas en Espa&ntilde;a, celebrada en el Museo Nacional de Arte Moderno en 1936, con 338 piezas que abarcaban desde el siglo XVII hasta el XX. El Museo del Prado adquiri&oacute; a su finalizaci&oacute;n 20 estampas representativas que son la piedra fundacional de su colecci&oacute;n de arte japon&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones internacionales jugaron un papel tan importante como los intercambios comerciales a la hora de entender el acercamiento de la cultura japonesa y la espa&ntilde;ola. En 1868 se hab&iacute;a firmado en Kanagawa el Tratado de Amistad, Comercio y Navegaci&oacute;n entre ambos pa&iacute;ses. En Jap&oacute;n se iniciaba la Revoluci&oacute;n Meiji, que buscaba modernizar el pa&iacute;s y abrirlo al exterior tras a&ntilde;os de aislamiento, mientras que Espa&ntilde;a estaba inmersa en la Revoluci&oacute;n Gloriosa &ndash;Isabel II hab&iacute;a sido depuesta del trono solo dos meses antes de la firma&ndash;. De vuelta a la realidad mon&aacute;rquica, las relaciones diplom&aacute;ticas continuar&iacute;an: Alfonso XII recibi&oacute; en el Palacio de Madrid al c&oacute;nsul Kagenori Ueno y en 1883 el pr&iacute;ncipe Taruhito Arisugawanomiya visitar&iacute;a Madrid.
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                Traducción de Millán Astray                            </span>
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        La fascinaci&oacute;n por lo japon&eacute;s abandon&oacute; el mundo de lo meramente est&eacute;tico con la victoria militar en la guerra ruso-japonesa (1904-1905). El catalizador del creciente inter&eacute;s entre los militares espa&ntilde;oles fue la publicaci&oacute;n de la obra de Nitobe Inazo, <em>Bushido: El alma de Jap&oacute;n</em>. Nitobe, un acad&eacute;mico que escribi&oacute; originalmente en ingl&eacute;s para explicar su cultura a Occidente, presentaba el Bushido &ndash;un c&oacute;digo &eacute;tico samur&aacute;i&ndash; no como una reliquia hist&oacute;rica, sino como el sistema moral que permit&iacute;a a Jap&oacute;n modernizarse sin perder su identidad nacional. No fueron pocos los que, agarrados al sentido del honor, asimilaron al samur&aacute;i con la figura hispana del caballero, y encontraron en el texto una v&iacute;a tradicional a la modernidad y el naionalismo.
    </p><p class="article-text">
        La atracci&oacute;n espiritual noventayochista encontr&oacute; eco en el debate entre Miguel de Unamuno y Ramiro de Maeztu. Mientras que el primero lo desde&ntilde;&oacute;, Maeztu qued&oacute; prendado por el bushido, llegando a afirmar que cada soldado japon&eacute;s era una mezcla m&iacute;stica de San Francisco de As&iacute;s y Hern&aacute;n Cort&eacute;s. Es as&iacute; como la imagen especular y deformada de la tradici&oacute;n japonesa se incorporaba al debate sobre la identidad espa&ntilde;ola despu&eacute;s de 1898. Este itinerario ser&iacute;a recogido por Jos&eacute; Mill&aacute;n Astray, que tratar&iacute;a de mezclar en el esp&iacute;ritu de la Legi&oacute;n Espa&ntilde;ola, los viejos Tercios de Flandes, la Legi&oacute;n Extranjera francesa y el Bushido.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica internacional seguir&iacute;a marcando la relaci&oacute;n de la sociedad espa&ntilde;ola con la imagen de lo japon&eacute;s en las siguientes d&eacute;cadas. En los a&ntilde;os treinta la izquierda lo vincular&iacute;a, tras la invasi&oacute;n de la Manchuria, con el imperialismo, mientras que el pa&iacute;s atra&iacute;a a los sectores conservadores y, m&aacute;s tarde, a los franquistas, que ver&iacute;an en Jap&oacute;n un baluarte del anticomunismo. Aunque no es objeto de este art&iacute;culo, diremos que la imagen de Jap&oacute;n caer&iacute;a en desgracia despu&eacute;s de la matanza de Manila en 1945. El Franquismo utiliz&oacute; los cr&iacute;menes cometidos contra la colonia espa&ntilde;ola y el asalto al consulado espa&ntilde;ol para intentar alejarse de sus antiguos aliados del Eje y capear los nuevos vientos de la pol&iacute;tica internacional despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. La nueva narrativa azuz&oacute; el espantajo racista del peligro amarillo y lo oriental pas&oacute; a ocupar un lugar distante en la cultura espa&ntilde;ola hasta que, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, las manifestaciones m&aacute;s contempor&aacute;neas de Jap&oacute;n llegaran de nuevo en un envoltorio globalizado, &iquest;para quedarse? 
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/japonismo-antecedente-otaku-salones-nobles-teatros-populares-tiendas-madrid-siglo-xix_1_13003182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 21:23:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Japonismo, el antecedente de lo otaku en lo salones nobles, teatros populares y tiendas en el Madrid del siglo XIX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Japón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cuando en Madrid se comía buen pan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/madrid-comia-buen-pan_132_13025470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3a327d4-fa2d-4926-9e03-7dc8cc8fc58c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x371y0.jpg" width="1200" height="675" alt="De cuando en Madrid se comía buen pan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los panaderos franceses permanecieron en Madrid hasta la guerra civil de 1936, y dicen los más viejos del lugar que nunca más volvieron a probar un pan tan bueno como aquel</p><p class="subtitle">BLOG - Historias curiosas de Madrid, por Carlos Osorio</p></div><p class="article-text">
        Madrid, capital de un imperio inabarcable, ombligo de dos Castillas tapizadas de trigales, no tuvo un pan de calidad hasta que en el siglo XVI llegaron los panaderos franceses; y ese pan de calidad desapareci&oacute; en buena parte cuando se fueron ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Felipe II design&oacute; a Madrid como capital del imperio, en 1561, un nutrido grupo de panaderos galos, procedentes en su mayor parte de la comarca de Cantal, en la regi&oacute;n sure&ntilde;a de Auvernia, emigr&oacute; a nuestra ciudad para fabricar el pan.
    </p><p class="article-text">
        Los franceses seleccionaban bien la harina, la amasaban junto con la masa madre, la dejaban reposar lo suficiente, y la coc&iacute;an en el horno con le&ntilde;a de retama y de encina. Aquel pan ten&iacute;a sabor a pan, ol&iacute;a a pan, y duraba una semana en buenas condiciones. Los panaderos franceses permanecieron en Madrid hasta la guerra civil de 1936, y dicen los m&aacute;s viejos del lugar que nunca m&aacute;s volvieron a probar un pan tan bueno como aquel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fabricaci&oacute;n del pan mejor&oacute; en el siglo XVIII con los adelantos venidos de Francia. En dicho siglo los madrile&ntilde;os se arregostaban con el llamado pan franc&eacute;s, un pan blanco, fino, tierno y crujiente que, por primera vez, se vend&iacute;a en barras, ya no solo en hogazas como hasta entonces. Estas barras se confeccionaban con harina blanca de flor, levadura de cebada o de cerveza, agua y sal. Algunos viajeros que lo probaron, lo calificaron como &ldquo;el mejor pan del mundo&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de las tahonas francesas estaban en Vallecas, donde lleg&oacute; a haber setenta hornos funcionando. En Vallecas naci&oacute; un panadero llamado Juan Malesange, o Juan Malasa&ntilde;a, hijo de franceses, que luch&oacute; heroicamente contra las tropas invasoras de Napole&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo hab&iacute;a tahonas en Vallecas, sino que a lo largo del siglo XVIII se establecieron por toda la ciudad. Una tahona muy popular fue el Horno de la Mata, descrita por Pio Baroja en su novela &ldquo;La Busca&rdquo;. En la calle Esp&iacute;ritu Santo esquina a la Corredera estuvo la famosa Tahona del Mico. Tambi&eacute;n en Maravillas funcion&oacute; la tahona del Divino Pastor. Otras tahonas de auverneses fueron las de la calle Toledo (junto a la Fuentecilla) la de la plaza de Herradores, y las de las calles de Santiago, Espejo, Echegaray, Maldonadas y San Pedro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A comienzos del siglo XIX hubo un per&iacute;odo en que Madrid dej&oacute; de tener tahoneros franceses. Fue en 1808, a ra&iacute;z de la guerra de Independencia, pero volvieron en 1815, pues la gente los reclamaba. En 1880, dos terceras partes de los tahoneros madrile&ntilde;os eran auverneses y el resto gallegos (de Lugo, principalmente).
    </p><p class="article-text">
        Entre 1898 y 1920 los panaderos franceses y parte de los gallegos se empezaron a retirar, debido entre otras causas a la fabricaci&oacute;n industrial del pan. Las panificadoras mec&aacute;nicas ofrec&iacute;an un pan de escasa calidad pero de bajo precio, contra el que no era f&aacute;cil competir en una sociedad empobrecida. Al final de la guerra civil, pr&aacute;cticamente hab&iacute;an desaparecido, salvo peque&ntilde;as excepciones, las panader&iacute;as francesas.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os cuarenta y primeros a&ntilde;os cincuenta, en la &eacute;poca de la Autarqu&iacute;a, se comi&oacute; el peor pan del que se tiene noticia en la historia de Madrid. Un pan que a menudo proced&iacute;a de harinas infames, a veces mezcladas con yeso, con abundante salvado, cocido con bo&ntilde;igas, escombros o neum&aacute;ticos. Con el desarrollismo de los a&ntilde;os sesenta volvi&oacute; a haber pan en abundancia, pero un pan que nada ten&iacute;a que ver con el pan franc&eacute;s. Aquellas pistolas industriales de pan de flama carec&iacute;an de aroma, color o sabor, y se quedaban blandas y correosas, como si fueran de gomaespuma, apenas una hora despu&eacute;s de comprarlas. Puestos a comer un pan tan malo, la gente comenz&oacute; a consumir el pan de molde, un producto deleznable, insano e indigesto que dif&iacute;cilmente pasaba por la garganta a no ser que hubiera pasado antes por la tostadora.
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a imposible fabricar un pan de peor calidad, pero la industria panificadora lo consigui&oacute;. En los a&ntilde;os noventa se generaliz&oacute; el pan pre-congelado, que &uacute;nicamente aportaba una novedad sustancial: era crujiente, pero segu&iacute;a siendo incoloro, inodoro e ins&iacute;pido, a la par que de escaso valor nutricional. En el siglo XXI surgen panader&iacute;as que con mayor o menor fortuna tratan de recuperar el oficio de hacer el pan, pero estas iniciativas siguen siendo escasas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible que habiendo tantos medios, tantos conocimientos y tanto dinero en circulaci&oacute;n, siga siendo dif&iacute;cil en Madrid encontrar un pan de calidad? &iexcl;Por favor, esto es una emergencia! &iexcl;El pan es un alimento importante! &iexcl;Es preciso crear buenas escuelas de panaderos!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>P.D: En un cap&iacute;tulo pr&oacute;ximo hablaremos de la f&oacute;rmula para hacer un pan de calidad y de los reductos donde a&uacute;n se hace un pan aceptable.</em>
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
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      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/madrid-comia-buen-pan_132_13025470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 05:00:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De cuando en Madrid se comía buen pan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Panadería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escuela de adultos que resiste 51 años en el Barrio del Pilar con voluntariado, autogestión y autonomía política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/escuela-adultos-resiste-51-anos-barrio-pilar-voluntariado-autogestion-autonomia-politica_1_12949325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61a6e40f-e697-4e01-8ec0-44199c5c4d2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escuela de adultos que resiste 51 años en el Barrio del Pilar con voluntariado, autogestión y autonomía política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Escuela Popular de Adultos del Barrio del Pilar lleva en la calle de Betanzos desde 1978 (antes tuvo otras ubicaciones). Desde el edificio, que fue en su día oficina de la inmobiliaria Banús (que edificó el propio barrio), ha sido el lugar donde varias generaciones han sacado el certificado escolar, se han alfabetizado y han hecho barrio a través de distintos colectivos vecinales. Todo con trabajo voluntario</p><p class="subtitle">Pedro Bravo - Una ciudad sin vida no es una ciudad </p></div><p class="article-text">
        Un edificio bajo en la calle Betanzos, del Barrio del Pilar, llama la atenci&oacute;n al paseante por sus muros adornados. Rode&aacute;ndolo, encontramos personajes de Ib&aacute;&ntilde;ez aludiendo al problema de la vivienda en Madrid o a las prohibiciones del espacio p&uacute;blico. Sobre la puerta, se lee: &ldquo;Un ni&ntilde;o, un profesor, un libro y una pluma pueden cambiar el mundo. La educaci&oacute;n es la &uacute;nica soluci&oacute;n&rdquo;. La frase de Malala &ndash; activista paquistan&iacute; por la educaci&oacute;n femenina&ndash; da la bienvenida a la Escuela Popular de Adultos del Barrio del Pilar, un proyecto autogestionado muy asentado en la barriada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la l&oacute;gica de las agendas period&iacute;sticas, deb&iacute;amos haber escrito este art&iacute;culo el a&ntilde;o pasado, cuando se cumplieron cincuenta a&ntilde;os de existencia de la escuela, pero hemos esperado a los cincuenta y uno para celebrar que el camino hacia el siglo sigue adelante. Quedamos con Dimas y Paco en la puerta y conversamos, con un caf&eacute;, alrededor de una mesa. Ambos lucen canas y entusiasmo. Paco entr&oacute; en la escuela en el a&ntilde;o 81 como alumno de Graduado Escolar. Luego estudiar&iacute;a historia y seguir&iacute;a vinculado al proyecto. Dimas, que fue profesor suyo de arte, tambi&eacute;n lleva desde aquellos a&ntilde;os participando en el colectivo.
    </p><p class="article-text">
        En BOE del 11 de julio de 1973 apareci&oacute; una Orden que suprim&iacute;a &ldquo;la totalidad de las escuelas especiales para la alfabetizaci&oacute;n de adultos&rdquo;, una norma que pretend&iacute;a, ilusoriamente, que Espa&ntilde;a ya no ten&iacute;a problemas de analfabetismo. En distintos barrios de Madrid surgieron durante los estertores del franquismo, hacia 1974 y 1975, distintas escuelas populares impulsadas por profesores, alumnos y vecinos. En Prosperidad &ndash;<em>La Prospe</em>&ndash;, Oporto, Carabanchel, o el Barrio del Pilar. &ldquo;El fen&oacute;meno surge porque en ese momento no exist&iacute;a pr&aacute;cticamente educaci&oacute;n para adultos y, en cambio, hab&iacute;a una demanda importante de personas que quer&iacute;an salir del analfabetismo o tener a una titulaci&oacute;n de estudios primarios que les facilitara acceder al mercado laboral.&rdquo;, explican Paco y Dimas.
    </p><p class="article-text">
        Cada grupo de voluntarios y de alumnos se busc&oacute; la vida como pudo para alojar sus improvisadas aulas, impulsadas por las ganas de avanzar y los vientos de corrientes pedag&oacute;gicas renovadoras. &ldquo;Hab&iacute;a muchas referencias culturales a la educaci&oacute;n popular de Freire&rdquo;, explica Paco.
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                Escuela en los años 90                            </span>
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        En el Barrio del Pilar comenzaron en la parroquia de Luj&aacute;n, que daba cobijo al movimiento vecinal del barrio. Coexist&iacute;an all&iacute; la educaci&oacute;n de adultos (el Aula Cultural) y otra aventura autogestionada de matiz cultural (denominada Centro Cultural), que organizaba cine-f&oacute;rum, veladas de flamenco y otras actividades para el barrio. &ldquo;En alguna foto de las manifestaciones de los setenta contra la construcci&oacute;n de La Vaguada aparece una pancarta con esa denominaci&oacute;n de Aula Cultural&rdquo;, explican. Cuando trasladan al cura, se van a Santa Mar&iacute;a del Val, que a&uacute;n est&aacute; enfrente de La Vaguada, donde ya disponen de un par de espacios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero despu&eacute;s de la legalizaci&oacute;n de los partidos el cura de la parroquia, Juli&aacute;n Sanabria, llam&oacute; a una persona de Centro Cultural y a otra de Aula Cultural para decirles que ya no necesitaban la cobertura de la iglesia&rdquo;. Aunque el Centro Cultural se disuelve entonces &ndash;mucha gente se centr&oacute; en sus partidos u organizaciones en aquella &eacute;poca&ndash; el Aula Cultural se traslada a un piso de la Plaza de Ver&iacute;n pagado por profesores y alumnos. &ldquo;All&iacute; tienen m&aacute;s espacio y aun as&iacute; la demanda es tan grande que se queda peque&ntilde;o, as&iacute; que empiezan a buscar alternativas&rdquo;, explican ambos.
    </p><p class="article-text">
        En 1978 se decidi&oacute; en una asamblea, con el apoyo de todos los agentes vecinales, utilizar el local -vac&iacute;o desde hace a&ntilde;os- de las antiguas oficinas de Ban&uacute;s, el constructor franquista que edific&oacute; el Barrio del Pilar. Hasta hoy.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fragmento de uno de lo murales que adornan actualmente la fachada del edificio                            </span>
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        &ldquo;En ese momento yo estaba en el Ateneo Libertario Ferrer y Guardia, en el mismo Barrio del Pilar&rdquo;, explica Dimas. La presencia de personas procedentes de diferentes sensibilidades pol&iacute;ticas del arco izquierdo y colectivos ciudadanos hizo que la escuela fuera un nodo pol&iacute;tico de primer orden en el barrio. &ldquo;Cuando se reun&iacute;a la comisi&oacute;n de fiestas se hac&iacute;a en la escuela; cuando el barrio estuvo cercado policialmente quince d&iacute;as en tiempos de Barrionuevo &ndash;en el contexto del secuestro de Diego Prado y Col&oacute;n de Carvajal por parte de ETA&ndash;&nbsp;la gente se reun&iacute;a aqu&iacute;, y todo lo importante que suced&iacute;a pasaba en este lugar&rdquo;, explica Paco. 
    </p><p class="article-text">
        En el nuevo edificio encuentran sitio la escuela de adultos y otra infantil, que no durar&iacute;a mucho tiempo. &ldquo;Aqu&iacute; ya ten&iacute;amos tres aulas, que equipamos poco a poco, con lo que &iacute;bamos trayendo unos y otros&rdquo;. Paralelamente, comienza la coordinaci&oacute;n con el resto de escuelas hermanas, que en los ochenta se formaliza en la Federaci&oacute;n de Escuelas Populares de Madrid. &ldquo;La actividad de todas descansaba sobre tres patas &ndash;dice Paco&ndash;, el voluntariado, la autogesti&oacute;n asamblearia y la autonom&iacute;a pol&iacute;tica. La independencia ha costado mucho, pero se consigui&oacute;, la militancia era con la escuela y los partidos asumieron que no pod&iacute;an tener protagonismo&rdquo;, explican ambos.
    </p><p class="article-text">
        La actividad de la escuela popular de la calle Betanzos se asentaba sobre bases muy terrenales. &ldquo;La gente necesitaba la titulaci&oacute;n de graduado escolar, igual hab&iacute;a cincuenta o sesenta apuntados cada curso. Y, al margen, estaba la clase de alfabetizaci&oacute;n, formada sobre todo por mujeres y mayores, que ha durado hasta 2010&rdquo;, remarcan. Los ex&aacute;menes para el graduado se llevaban a cabo en los centros de EPA (Educaci&oacute;n Permanente de Adultos, antecedentes de los actuales CEPA). En el caso de los vecinos del Barrio del Pilar, en el de Fuencarral. &ldquo;Al principio depend&iacute;an de la Diputaci&oacute;n y los directores sol&iacute;an ser falangistas&rdquo;, rememoran. 
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente, se modernizaron y pasaron a la Comunidad de Madrid. &ldquo;Quienes estaban en el centro EPA de Fuencarral eran gente muy v&aacute;lida y se consigui&oacute; que nos consideraran como una especie de centro adscrito&rdquo;, cuentan. Desde entonces, ellos daban clase y examinaban; y desde el EPA daban car&aacute;cter oficial a la titulaci&oacute;n de los alumnos.
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            <span class="title">
                En el año 2018                            </span>
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        Siempre conectadas con el entorno, en las escuelas populares llevaban a cabo tambi&eacute;n actividades fuera de programa. Cursos de teatro, baile, exposiciones &ndash;&ldquo;el gran espejo que hay en la escuela son los restos de las clases de baile&rdquo;, incide Dimas&ndash;; vinieron a dar conferencias figuras como Jos&eacute; Luis L&oacute;pez Aranguren, Agust&iacute;n Garc&iacute;a Calvo o Fernando Savater&ldquo;, recuerdan.
    </p><p class="article-text">
        Se&ntilde;alan que algunos de los que dieron clases hoy son investigadores y profesores en centros de reconocido prestigio y hablan con orgullo del nivel pedag&oacute;gico de la experiencia. &ldquo;En 1983 empezamos a hacer un trabajo que utilizaba la ciudad como recurso did&aacute;ctico, incluidas visitas por Madrid, que entonces no se estilaban. En los dos cursos de graduado escolar se trabajaban Madrid y el barrio, era bastante pionero y hasta hicimos una maqueta del barrio. Con ello, se integraban las ense&ntilde;anzas de geograf&iacute;a, historia y arte en el proyecto. Un poco despu&eacute;s, llegamos a integrar la ense&ntilde;anza de la historia y las ciencias&rdquo;, detallan mientras llegan recuerdos atropellados a la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Esas primeras indagaciones acerca de la historia de la ciudad son el germen <a href="https://www.facebook.com/GrupoHistoriaUrbana/?locale=es_ES" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">del Grupo de Historia Urbana del Barrio del Pilar</a>, una actividad nacida en el seno de la escuela en la que ambos participan, y que los ha llevado a organizar numerosas exposiciones en las bibliotecas del barrio, a publicar una ingente documentaci&oacute;n hist&oacute;rica y <a href="https://edicioneslalibreria.com/tienda/el-barrio-del-pilar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro con la editorial La Librer&iacute;a</a>. Dimas y Paco son actores y cronistas de la historia del barrio.
    </p><p class="article-text">
        El nivel pedag&oacute;gico se mantuvo hasta que el graduado escolar termin&oacute; hacia el a&ntilde;o 2000 con el cambio de ley educativa y la generalizaci&oacute;n de los centros p&uacute;blicos para personas adultas. Para ello, fue muy importante la mencionada coordinaci&oacute;n entre las diferentes escuelas de barrio. &ldquo;Durante a&ntilde;os se montaba una escuela de verano. A una de ellas trajimos al propio Paulo Freire y metimos a mil personas en un local de Ciudad Lineal&rdquo;, explica Paco, que ha sido el &uacute;ltimo presidente de la coordinadora.
    </p><p class="article-text">
        Se termin&oacute; el graduado escolar, pero sigui&oacute; la alfabetizaci&oacute;n y surgieron otras necesidades, como la capacitaci&oacute;n inform&aacute;tica o el espa&ntilde;ol para extranjeros. Con el cambio de milenio, hubo un cambio generacional &ndash;llegaron los j&oacute;venes del <a href="https://www.lapiluka.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Social La Piluka</a>&ndash; y continuaron los cursos: de electricidad, gimnasia, Tai-Chi&hellip;&ldquo; con la filosof&iacute;a de siempre&rdquo;, recalcan.
    </p><p class="article-text">
        La Escuela Popular de Adultos del Barrio del Pilar son ya cincuenta a&ntilde;os de historia. Las cuotas, que pagan profesores y alumnos, contin&uacute;an en los cinco euros desde hace muchos a&ntilde;os. Actualmente, se siguen llevando a cabo actividades y, sobre todo, exposiciones temporales. 
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 90 se populariz&oacute; el lema &ldquo;La Prospe resiste&rdquo;, que pon&iacute;a letras a la campa&ntilde;a de lucha por no desaparecer de la Escuela Popular del Barrio de Prosperidad, que mantiene una magn&iacute;fica relaci&oacute;n con la del Barrio del Pilar. Aquella batalla se gan&oacute;: la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n de la Comu&shy;nidad de Madrid cedi&oacute; por 50 a&ntilde;os el local de la calle Luis Cabrera, donde se ubica desde 2001. En el caso de la<strong> </strong>Escuela Popular de Adultos del Barrio del Pilar podr&iacute;amos decir que, de forma m&aacute;s silenciosa, ha caminado ininterrumpidamente hacia adelante, cambiando el uso de lo que fue sede del constructor franquista de la barriada por una casa de todos, adapt&aacute;ndose a los tiempos. Que sea por mucho tiempo.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/escuela-adultos-resiste-51-anos-barrio-pilar-voluntariado-autogestion-autonomia-politica_1_12949325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 05:00:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La escuela de adultos que resiste 51 años en el Barrio del Pilar con voluntariado, autogestión y autonomía política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fuencarral - El Pardo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El accidente de tren de Villaverde en 1957: cierre informativo y solidaridad vecinal a las puertas del desarrollismo franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/accidente-tren-villaverde-1957-cierre-informativo-solidaridad-vecinal-puertas-desarrollismo-franquista_1_12923510.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e689d00-b31b-40bc-a652-9857bfb0c3ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1415y61.jpg" width="1200" height="675" alt="El accidente de tren de Villaverde en 1957: cierre informativo y solidaridad vecinal a las puertas del desarrollismo franquista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un violento choque entre un convoy militar y una locomotora de maniobras dejó en torno a una veintena de muertos y numerosos heridos en medio del verano madrileño. La tragedia dejó al descubierto la precaria seguridad de la red ferroviaria española, pero también evidenció la solidaridad vecinal y la vigencia del control de la información franquista</p><p class="subtitle">Maldonado 65, el mayor accidente laboral de España donde murieron 102 obreros y cuyas causas quiso ocultar el franquismo</p></div><p class="article-text">
        La madrugada del 4 de agosto de 1957 tuvo lugar a las puertas de Madrid un accidente ferroviario que conmovi&oacute; a la sociedad espa&ntilde;ola del momento. Ocurrido en las inmediaciones de Villaverde y el puente de Orcasitas, involucr&oacute; a un convoy militar de gran envergadura y a una locomotora que se encontraba haciendo maniobras en la v&iacute;a Madrid-Legan&eacute;s en las inmediaciones del puente de Orcasitas. El n&uacute;mero de v&iacute;ctimas fluct&uacute;a, seg&uacute;n las fuentes, entre las 17 y las 22. Y los militares que resultaron heridos fueron entre 58 y 68.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia puede ser le&iacute;da tambi&eacute;n como una muestra de las carencias de la red ferroviaria de un franquismo a las puertas del desarrollismo y un ejemplo de la buena salud del aparato censor del r&eacute;gimen, que trat&oacute; de evitar fugas informativas amparado en la Ley de Prensa de 1938, una norma de guerra que se prolong&oacute; durante muchos a&ntilde;os como mecanismo de control.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n cabe ser recordado por la solidaridad mostrada por los vecinos desde el primer momento en que se produjo el choque, que queda bien reflejada en el testimonio de Enrique Orozco, publicado en el peri&oacute;dico vecinal <a href="https://incolora.org/portfolio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Voz del Barrio</a> y recuperado a&ntilde;os despu&eacute;s en <a href="https://www.facebook.com/Cronistas.VillaVerde/photos/en-la-madrugada-del-domingo-4-de-agosto-de-1957-un-convoy-militar-de-trenes-comp/511733082260132/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la p&aacute;gina de Facebook Cronistas de Villaverde</a>:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los hermanos Eusebio y Dionisio Segovia y la familia de Eliseo Garc&iacute;a y Josefa D&iacute;az, avisaron a los vecinos pr&oacute;ximos, haciendo de sus hogares el primer hospital improvisado para la asistencia de los heridos. Los vecinos que presenciamos el suceso, yo ten&iacute;a 12 a&ntilde;os, lo recordamos con mucha tristeza, y con gran solidaridad vecinal demostrada en la ayuda prestada a los vecinos&rdquo;.
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            <span class="title">
                Imagen del lugar del accidente                            </span>
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        La colisi&oacute;n se produjo en la actual intersecci&oacute;n de la calle Jos&eacute; P&eacute;rez con la carretera de Carabanchel a Villaverde, en una zona en la que hoy hay pisos de reciente construcci&oacute;n. El viejo vecino tambi&eacute;n situaba con precisi&oacute;n la hoy desaparecida estaci&oacute;n de Villaverde Alto, protagonista del suceso. La v&iacute;a, dice, pasaba &ldquo;por la actual calle del Paseo de Ferroviarios, cruzando la carretera del cementerio por debajo de un puente&rdquo;. Y la estaci&oacute;n estaba &ldquo;junto a la desaparecida f&aacute;brica de cer&aacute;mica Mar&iacute;a Paz, espacio que en la actualidad se encuentra ocupado por la empresa Peugeot y la f&aacute;brica de camiones Renault&rdquo;, relataba en su escrito con referencias que debemos entender de hace unos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para comprender en toda su profundidad el momento, debemos pensar en una red ferroviaria espa&ntilde;ola que hab&iacute;a tomado forma en 1941, despu&eacute;s del proceso de nacionalizaci&oacute;n que unific&oacute; las antiguas compa&ntilde;&iacute;as privadas (Norte, MZA u Oeste-Andaluces) bajo el paraguas de Renfe. El monopolio se hab&iacute;a hecho cargo de una red ferroviaria seriamente da&ntilde;ada durante la guerra y creci&oacute; en el estado de carest&iacute;a cr&oacute;nica propio de la posguerra. Fueron precisamente accidentes ocasionados por la ruina de la red, como el de Torre del Bierzo en 1944 (el m&aacute;s grave de la historia de Espa&ntilde;a), los que hicieron que el Estado pusiera en marcha en 1949 el Plan General de Reconstrucci&oacute;n y Reformas Urgentes (<em>Plan Guadalhorce</em>), que inyect&oacute; miles de millones para modernizar el ferrocarril en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque en los a&ntilde;os 50 se producen avances importantes, el estado de la red ferroviaria segu&iacute;a los mismos designios desiguales que el resto de sectores de una Espa&ntilde;a en reconstrucci&oacute;n. Mientras que el r&eacute;gimen promocionaba el Talgo como ejemplo de modernizaci&oacute;n, gran parte de la red continuaba siendo muy similar a la de principios de siglo, particularmente la de transportes de mercanc&iacute;as y, tambi&eacute;n, el transporte de tropas.
    </p><p class="article-text">
        La estaci&oacute;n de Villaverde Alto y el tri&aacute;ngulo ferroviario de Orcasitas representaban uno de los puntos de mayor densidad de tr&aacute;fico: all&iacute; conflu&iacute;an los trenes que llegaban a la capital procedentes de Andaluc&iacute;a, Extremadura y Levante. Trenes de largo recorrido, correos y otros de corte industrial, cuyas medidas de seguridad se basaban esencialmente de la vigilancia humana en las cabinas de se&ntilde;ales y en la pericia de los propios maquinistas.
    </p><p class="article-text">
        El convoy militar siniestrado regresaba a Madrid de madrugada tras unas maniobras realizadas en Catalu&ntilde;a. Al aproximarse a la zona del puente de Orcasitas, cerca de la estaci&oacute;n de Villaverde Alto, se top&oacute; con una locomotora de maniobras RENFE 230-2086 en una v&iacute;a que deber&iacute;a haber estado limpia de m&aacute;quinas. Los vagones de madera del tren, de gran tama&ntilde;o -era remolcado por dos m&aacute;quinas de vapor- colisionaron fuertemente y atraparon a muchos de los soldados, que viajaban dormidos. El vapor liberado por las calderas y las dificultades que ofrec&iacute;a el puente de Orcasitas para acceder a la zona y realizar las labores de rescate agravaron el resultado final del accidente.
    </p><p class="article-text">
        Los propios soldados supervivientes comenzaron unas improvisadas labores de rescate, a las que se unieron militares de las guarniciones pr&oacute;ximas y los vecinos de Villaverde. Los bomberos de Madrid y efectivos de la Cruz Roja trabajaron durante muchas horas, desguazando los vagones de madera y recuperando los cuerpos de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 1957 tiene un cap&iacute;tulo reservado entre las p&aacute;ginas de historia del franquismo. En febrero, Franco hab&iacute;a dado entrada en su gabinete a los tecn&oacute;cratas vinculados al Opus Dei. En estas, el accidente no era buena noticia para la promesa de iniciar la modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s. El objetivo del control informativo que se produjo era evitar el &ldquo;pesimismo nacional&rdquo; y mantener la fe en el progreso prometido por los tecn&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una n&oacute;mina de <a href="https://historias-matritenses.blogspot.com/2013/01/sucesos-que-conmovieron-los-madrilenos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">accidentes de todo</a> tipo sacud&iacute;an en aquellas fechas el panorama noticioso de la Espa&ntilde;a franquista. Ese mismo a&ntilde;o un tren que se dirig&iacute;a de Madrid a Barcelona descarril&oacute; entre las estaciones de Borja del Campo y Reus. El NO-DO &ndash;famoso noticiero del franquismo&ndash; realiz&oacute; una cobertura informativa que, a pesar de ser rodada, <a href="https://www.eldiario.es/vertele/noticias/archivos-secretos-nodo-censura-franco-rtve-silvia-mariscal_1_12612577.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nunca lleg&oacute; a emitirse</a>, como muestra el documental <em>Los archivos secretos del NO-DO</em>. Este fue tambi&eacute;n el a&ntilde;o del accidente de un avi&oacute;n de la empresa Aviaco en el que fallecieron todos los pasajeros, y lo mismo sucedi&oacute; con otro avi&oacute;n de la l&iacute;nea T&aacute;nger-Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/maldonado-65-mayor-accidente-laboral-espana-murieron-102-obreros-cuyas-causas-quiso-ocultar-franquismo_1_12894994.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ocurr&iacute;a en el sector de la construcci&oacute;n,</a> especialmente conocido despu&eacute;s por la utilizaci&oacute;n de materiales de baja calidad. En 1956 se hab&iacute;a producido en la calle de Bravo Murillo el derrumbe de un sal&oacute;n de bodas de dos plantas durante la celebraci&oacute;n de un banquete, con diecis&eacute;is fallecidos y numerosos heridos. Ese mismo a&ntilde;o, se declar&oacute; un incendio grave en un edificio de viviendas del barrio de Portazgo en el que murieron catorce personas entre bomberos y vecinos.
    </p><p class="article-text">
        El r&eacute;gimen no quer&iacute;a que la narrativa de que Espa&ntilde;a se ca&iacute;a a cachos se hiciera paso y, en todos los casos, trat&oacute; de manejar la informaci&oacute;n para que no se desbordara el malestar. La t&oacute;nica general fue poner el acento en la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y las muestras de solidaridad de los integrantes de los servicios p&uacute;blicos y de la ciudadan&iacute;a, evitando los an&aacute;lisis cr&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter del accidente de Villaverde, adem&aacute;s, tocaba de lleno el coraz&oacute;n de un r&eacute;gimen de naturaleza militar. La fragilidad demostrada por el siniestro no era solo s&iacute;ntoma de la debilidad t&eacute;cnica del pa&iacute;s sino tambi&eacute;n de la vulnerabilidad de su sustento <em>moral </em>y del garante del orden: el ej&eacute;rcito.
    </p><p class="article-text">
        Los heridos fueron trasladados al Hospital Militar G&oacute;mez Ulla de Carabanchel, donde fue sencillo controlar las visitas y los flujos de informaci&oacute;n. En un lugar eminentemente militar, en la Espa&ntilde;a de 1957, era complicado que los testimonios y las filtraciones llegaran a la prensa. Aparecieron muchas menciones en los peri&oacute;dicos que hablaban de un choque entre un &ldquo;convoy militar&rdquo; y una &ldquo;m&aacute;quina de maniobras&rdquo;, sin profundizar en las causas ni airear an&aacute;lisis cr&iacute;ticos. Es significativa la dificultad para encontrar im&aacute;genes del suceso fuera de los archivos de la agencia EFE, nacida del propio r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        La memoria del accidente ferroviario de 1957 tiene todav&iacute;a impacto entre los vecinos de m&aacute;s tiempo en Villaverde, que hab&iacute;a dejado de ser un municipio independiente solo tres a&ntilde;os atr&aacute;s. Sin embargo, como sucede con otros siniestros comprometedores sucedidos durante el franquismo, el inter&eacute;s en no airear las posibles negligencias y lo malo que la tragedia contaba de la Espa&ntilde;a franquista ha dejado hasta hoy su rastro desdibujado.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/accidente-tren-villaverde-1957-cierre-informativo-solidaridad-vecinal-puertas-desarrollismo-franquista_1_12923510.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 22:30:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El accidente de tren de Villaverde en 1957: cierre informativo y solidaridad vecinal a las puertas del desarrollismo franquista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Villaverde,Madrid,Accidente ferroviario,Comunidad de Madrid,Renfe,Franquismo,Dictadura,Trenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maldonado 65, el mayor accidente laboral de España donde murieron 102 obreros y cuyas causas quiso ocultar el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/maldonado-65-mayor-accidente-laboral-espana-murieron-102-obreros-cuyas-causas-quiso-ocultar-franquismo_1_12894994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6171de27-697b-47ce-aeed-49f45b3efc16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maldonado 65, el mayor accidente laboral de España donde murieron 102 obreros y cuyas causas quiso ocultar el franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colapso de este edificio en Madrid el 14 de enero de 1944 puso de manifiesto la deficiente forma de construir de la época. La dictadura trató de controlar el relato para evidenciar la acción del Estado protector sin que se hablara de las razones del derrumbe ni se vieran muchas imágenes del desastre</p><p class="subtitle">La reconstrucción en el Madrid de posguerra: entre los arquitectos de la ciudad imperial y el oportunismo inmobiliario</p></div><p class="article-text">
        Existe en el Cementerio de la Almudena un grupo de tumbas iguales que dan noticia de un suceso poco conocido por los madrile&ntilde;os: est&aacute;n dedicadas a las v&iacute;ctimas del hundimiento de un edificio en la calle Maldonado en 1944. Aunque la mayor&iacute;a de los madrile&ntilde;os no tiene edad para recordarlo &ndash;y los m&aacute;s j&oacute;venes no se lo han topado jam&aacute;s en los libros de historia&ndash; el suceso es el accidente laboral m&aacute;s importante de la historia de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El 14 de enero de 1944 los vecinos de la calle Maldonado vieron interrumpida su normalidad por un gran estruendo que, dicen, les record&oacute; el de las bombas que pocos a&ntilde;os antes hab&iacute;an llovido en Madrid. Un edificio en construcci&oacute;n de la calle, en la esquina con la del General D&iacute;az Porlier, en el barrio de Salamanca, colaps&oacute; mientras numerosos obreros trabajaban en la obra. La desgracia se sald&oacute; con al menos 102 muertos, cuyos cuerpos tardaron ocho d&iacute;as en ser recuperados.
    </p><p class="article-text">
        En la obra trabajaban unos 250 obreros. En los d&iacute;as siguientes al derrumbe, la prensa del movimiento dio noticia de los trabajos de salvamento de algunos supervivientes y de la recuperaci&oacute;n de los cuerpos. En el &iacute;nterin, se aplazaron los festejos de San Ant&oacute;n, se publicaron numerosos mensajes de condolencia, se hicieron funciones especiales y se abri&oacute; una colecta para las familias de las v&iacute;ctimas en la que participaron desde el Ayuntamiento al Real Madrid pasando por Francisco Franco.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DJ-8q2HM3Yu/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Solo unos d&iacute;as antes, un accidente ferroviario en Torre del Bierzo (Le&oacute;n) hab&iacute;a acabado con la vida de unas doscientas personas &ndash;aunque el franquismo intent&oacute; aminorar su magnitud y se habl&oacute; de 87 v&iacute;ctimas&ndash;. La maquinaria del pa&iacute;s estaba gripada y el clima de indignaci&oacute;n era patente por la escasez generalizada y la precariedad de la vida diaria.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, a pesar del clima represivo de la primera posguerra, el r&eacute;gimen hubo de manejar con cautela el dolor causado por el accidente, tratando de que no se desbordara. Los funerales por los obreros fallecidos se celebraron con presencia de las autoridades eclesi&aacute;sticas y militares el 27 de enero de 1944 en la iglesia del Pilar, situada en la calle Conde de Pe&ntilde;alver (entonces calle Torrijos). El entierro tambi&eacute;n estuvo presidido por una nutrida representaci&oacute;n del r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        El control de la prensa durante aquellos primeros a&ntilde;os del franquismo era total y se habl&oacute; m&aacute;s del entierro, de la solidaridad con los trabajadores fallecidos y del posterior juicio (varios a&ntilde;os despu&eacute;s los t&eacute;cnicos al frente de la obra fueron procesados) que de las causas del propio suceso, que evidenciaba una manera de funcionar generalizada en el sector que se desarrollaba en connivencia con el Estado.
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                Una de las pocas imágenes que salieron en la época del siniestro del edificio                            </span>
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        Debemos situarnos en una Espa&ntilde;a de posguerra, para cuya reconstrucci&oacute;n el franquismo hab&iacute;a iniciado una pol&iacute;tica centralizada a trav&eacute;s de organismos como la Direcci&oacute;n General de Regiones Devastadas y el Instituto Nacional de la Vivienda. La pol&iacute;tica de la autarqu&iacute;a franquista &ndash;intento de autosuficiencia nacional&ndash; llev&oacute; asociada la corrupci&oacute;n end&eacute;mica. Si el estraperlista jugaba con la necesidad de supervivencia, el empresario de la construcci&oacute;n lo hac&iacute;a con el lugar donde uno pod&iacute;a vivir. Se cre&oacute; una oligarqu&iacute;a ladrillera en la que sobresalieron algunas empresas como Huarte, Dragados, Entrecanales o Agrom&aacute;n, habituales de las adjudicaciones directas y la obra p&uacute;blica, que en ocasiones hicieron uso de mano de obra esclava proveniente de los destacamentos penales.
    </p><p class="article-text">
        El nombre de la empresa propietaria de la obra de la calle Maldonado sale en el listado del p&aacute;rrafo anterior. El due&ntilde;o del solar era el empresario e ingeniero Jos&eacute; Entrecanales Ibarra, que en 1931 hab&iacute;a fundado junto al sevillano Manuel T&aacute;vora la constructora Entrecanales y T&aacute;vora, que con el tiempo se convertir&iacute;a en Acciona.
    </p><p class="article-text">
        El periodista Rafael Abell&aacute; habla en su libro <em>La vida cotidiana bajo el r&eacute;gimen de Franco</em> del suceso y lo relaciona con un problema estructural del franquismo y su clase empresarial: &ldquo;A partir de este siniestro, por los m&aacute;s diversos puntos de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola &mdash;Palma de Mallorca, Puerto de Santa Mar&iacute;a, Reus&mdash; y en a&ntilde;os sucesivos se fueron sucediendo desplomes de obras en construcci&oacute;n hasta tal punto que la opini&oacute;n p&uacute;blica lleg&oacute; a la convicci&oacute;n de que la voracidad econ&oacute;mica de los constructores no se deten&iacute;a ni ante el riesgo de poner en peligro vidas humanas. En abril de 1947 se produce un nuevo hundimiento en Madrid, esta vez en la calle de Vel&aacute;zquez. Los muertos ascienden a treinta y ocho. En 1950, en el barrio madrile&ntilde;o de Tetu&aacute;n, se desplom&oacute; durante la celebraci&oacute;n de una boda una casa recientemente reformada y en cuya obra &mdash;seg&uacute;n se supo posteriormente&mdash; se hab&iacute;an vulnerado todas las ordenanzas municipales. Tras las escenas de p&aacute;nico quedaron diecisiete muertos y treinta y tres heridos. Y la sarta de tragedias continuar&iacute;a por Vallecas y en Coru&ntilde;a, donde en 1954 se desfond&oacute; un inmueble a punto de terminar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los vientos de modernidad y racionalismo, que hab&iacute;an arribado a los estudios de arquitectura durante la Segunda Rep&uacute;blica, dieron paso a un estilo tradicional (a veces, las firmas de la <em>regresi&oacute;n</em> eran las mismas, como sucedi&oacute; con el conocido arquitecto Luis Guti&eacute;rrez-Soto). Aunque se buscaba configurar un estilo nacional, la escasez no fue ajena a la forma en que se construy&oacute;. Faltaban acero y maquinaria pesada &ndash;y su importaci&oacute;n durante la Segunda Guerra Mundial no era sencilla&ndash;, lo que dejaba v&iacute;a libre al muro de carga de ladrillo, el uso de piedra y la pizarra. Con pretendido porte imperial &ndash;escurialense&ndash;cuando se trataba de edificios prominentes y construcciones deficientes en las barriadas. 
    </p><p class="article-text">
        El cemento Portland de alta resistencia era un lujo reservado para obras militares o infraestructuras centrales del Estado. El uso de acero aluminizado en los forjados, que fraguaba muy r&aacute;pidamente, se convertir&iacute;a con el tiempo en un serio problema cuando, d&eacute;cadas despu&eacute;s, los edificios <em>enfermaran</em> por su inestabilidad en ciertas condiciones de temperatura y humedad. El goteo de derrumbes de edificios de aquellos a&ntilde;os forz&oacute; a que el Ayuntamiento de Madrid lanzara en 2015 un Plan Urgente de Inspecci&oacute;n T&eacute;cnica para todos los edificios construidos entre 1940 y 1958. De los 854 inmuebles analizados inicialmente, un 20% (168 edificios) presentaba da&ntilde;os estructurales que requer&iacute;an medidas de seguridad inmediatas.<sup> &nbsp;</sup>
    </p><p class="article-text">
        El hundimiento del n&uacute;mero 65 de la calle Maldonado se llev&oacute; por delante la vida de al menos 102 obreros (las noticias de la &eacute;poca hablaban de otros veintid&oacute;s heridos graves, algunos pudieron morir). Cuando se celebr&oacute; el entierro en La Almudena, a&uacute;n segu&iacute;an saliendo cad&aacute;veres debajo de los escombros. Una cat&aacute;strofe sin apenas legado gr&aacute;fico en la prensa de la &eacute;poca que fue silenciada por el r&eacute;gimen&ndash;lo que se pudo, el ruido del desplome fue tremendo en muchos sentidos&ndash; y a&uacute;n hoy busca un hueco en la memoria colectiva.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/maldonado-65-mayor-accidente-laboral-espana-murieron-102-obreros-cuyas-causas-quiso-ocultar-franquismo_1_12894994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 21:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Maldonado 65, el mayor accidente laboral de España donde murieron 102 obreros y cuyas causas quiso ocultar el franquismo]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Republicanos, perseguidos por homosexuales y escritores bohemios: historias secretas en himnos futboleros de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/republicanos-perseguidos-homosexuales-escritores-bohemios-historias-secretas-himnos-futboleros-madrid_1_12816725.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4468aaa-04d6-4e2f-9100-2f2a6191984f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131758.jpg" width="851" height="479" alt="Republicanos, perseguidos por homosexuales y escritores bohemios: historias secretas en himnos futboleros de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un compositor de himnos que hizo también uno republicano; otro que lo mismo cantó el del Real Madrid que el del Atlético y que escondía la trágica historia de persecución por homosexualidad en su juventud, y la duda de si la letra del himno del Rayo Vallecano la escribió un periodista o el poeta bohemio conocido como Manolito "El Pollero"</p><p class="subtitle">Ignacio Pato recorre los 100 años del Rayo: “Su arraigo en Vallecas no le importa a Ayuso ni al presidente del club” </p></div><p class="article-text">
        Un himno es una composici&oacute;n musical pensada para celebrar &mdash;normalmente, de forma solemne&mdash; algo. Para cantarlo junto con otras personas. Como sucede con los textos legales o las coplas populares, sus autores a menudo se pierden en el olvido. Hoy nos hemos propuesto rescatar varias historias sustanciosas detr&aacute;s de los libretos de algunos de los himnos de los equipos madrile&ntilde;os o de la vida de sus autores. Lo que pasaba detr&aacute;s de la m&uacute;sica.
    </p><h2 class="article-text">Compuso la letra del primer himno del Atleti y tambi&eacute;n de un himno a la Rep&uacute;blica</h2><p class="article-text">
        Empezaremos &mdash;por estricto orden cronol&oacute;gico&mdash; por mencionar la curiosa historia del primer himno conocido del Atl&eacute;tico de Madrid, que de aquellas a&uacute;n era Athletic Club. En 2018, la asociaci&oacute;n rojiblanca Los 50 sac&oacute; un libro CD llamado <a href="https://open.spotify.com/intl-es/album/3LRCu1LWzjdjEduGfUvzUd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los himnos del Atleti</em></a>, que recog&iacute;a la historia musical del club. Algunos se recuperaron tal cual de los discos de pizarra o bobinas originales, otros fueron interpretados fielmente con la voz de aficionados tan profesionales como Pancho Varona, Patxi Andi&oacute;n, Juan Luis Cano, Fernando de Diego o el tenor Israel Lozano.
    </p><p class="article-text">
        El primero de los himnos documentados es <em>&iexcl;Adelante, campeones!,</em> compuesto el mismo a&ntilde;o que se iniciaba el Campeonato Nacional de Liga, en 1929. Los compositores fueron Salvador Mauri Mart&iacute;nez y Luis Garc&iacute;a Almozara y fue grabado por la banda del regimiento Badajoz n&uacute;mero 73 de Barcelona. El estreno se retras&oacute; por la p&eacute;rdida de categor&iacute;a del club despu&eacute;s de quedar &uacute;ltimo clasificado. Pero todo llega. Seg&uacute;n se pod&iacute;a leer en <em>Los Himnos del Atleti</em>:
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                Anuncio de El Heraldo de Madrid del 28 de mayo de 1931                            </span>
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        &ldquo;La tarde del ocho de marzo de 1931, un joven repart&iacute;a octavillas con la letra del himno en la entrada del campo de Vallecas, antes del comienzo del encuentro de Segunda Divisi&oacute;n que enfrent&oacute; al Athletic Club de Madrid contra el Real Murcia, donde se escuch&oacute; por primera vez el himno <em>Adelante, campeones</em>. El Athletic consigui&oacute; una clamorosa victoria sobre el Murcia por seis goles a uno. Santiago Losada anot&oacute; cuatro goles, Buir&iacute;a y Del Coso los otros dos&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        El pa&iacute;s dio un vuelco pol&iacute;tico al mes siguiente, con la proclamaci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica el 14 de abril. El autor de comedias, pasodobles y chotis Mauri tambi&eacute;n abraz&oacute; con algarab&iacute;a el cambio pol&iacute;tico, o eso se desprende de la composici&oacute;n del <em>Himno republicano espa&ntilde;ol</em>, que compuso junto con el m&uacute;sico Ram&oacute;n Torralba y cuya grabaci&oacute;n se anunciaba en El Heraldo de Madrid al lado de otros himnos afines, como La Marsellesa, La Internacional o el Himno de Riego.
    </p><h2 class="article-text">La exitosa historia con comienzo tr&aacute;gico del hombre que cant&oacute; los himnos del Madrid y del Atleti</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Disco con el himno del Real Madrid                            </span>
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        Qui&eacute;n iba a decir que la voz de los que seguramente sean los dos himnos m&aacute;s conocidos del Real Madrid y de su vecino del Manzanares fuera la misma. La de Jos&eacute; Jes&uacute;s Apolinar de Aguilar Granados, popularmente conocido como Jos&eacute; de Aguilar, que grab&oacute; en 1952 <em>&iexcl;Hala Madrid!</em> &mdash;la que le viene a la cabeza al lector&mdash; y en 1972 <em>Yo me voy al Manzanares</em>, que &eacute;l mismo compuso junto a &Aacute;ngel Curr&aacute;s Garc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La de Jos&eacute; de Aguilar fue una carrera exitosa en la radio y en los escenarios. Entre los temas que grab&oacute; cuentan <em>Mar&iacute;a Cristina me quiere gobernar o</em> <em>Torito bravo. </em>Asiduo de las salas de moda en Madrid, como el Morocco o Pasapoga, sus comienzos, sin embargo, fueron dif&iacute;ciles.
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                Disco de José de Aguilar                            </span>
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        Aunque era oriundo de Tomelloso, su familia se mud&oacute; siendo peque&ntilde;o a Albacete, donde resid&iacute;an al terminar la guerra y empez&oacute; a despuntar en orquestas locales. El cantante muri&oacute; en el a&ntilde;o 2000 y no fue hasta 2013 cuando su amigo Enrique Fern&aacute;ndez habl&oacute; acerca de lo que Aguilar tuvo que pasar en su primera juventud. Escrib&iacute;a entonces su amigo bajo el t&iacute;tulo <a href="https://diaadiadeunpoeta.blogspot.com/2013/04/a-la-caza-del-homosenxual.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A la caza del homosexual</a>:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Yo recuerdo que en mis a&ntilde;os de ni&ntilde;o, all&aacute; por la mitad de los cuarenta del siglo pasado, en Albacete se organizaban, sistem&aacute;ticamente, cazas de &rdquo;maricones&ldquo;, como les llamaban entonces, de las que unas veces eran ejecutores los j&oacute;venes camisas azules y otras los soldados del cercano Cuartel de Aviaci&oacute;n de los Llanos. Pero unas y otras se limitaban a propinar al desgraciado que ca&iacute;a en sus manos una soberbia paliza y, en algunos casos, a conminarles a abandonar la ciudad, como as&iacute; hicieron con un gran cantante de la &eacute;poca, Jos&eacute; de Aguilar, que m&aacute;s tarde ser&iacute;a buen amigo m&iacute;o. Junto con &eacute;l hubieron de salir, tambi&eacute;n, sus hermanos y la familia al completo&rdquo;.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de pasar por otras ciudades con su familia, recay&oacute; en Madrid, donde alcanz&oacute; el &eacute;xito por su participaci&oacute;n en el c&eacute;lebre programa <em>Cabalgata fin de semana</em>, de Bobby Deglan&eacute;,
    </p><p class="article-text">
        En 1952 grab&oacute; el primer himno del club merengue, que hab&iacute;a sido compuesto por el maestro Merino (letra) y Antonio Villena S&aacute;nchez (m&uacute;sica). Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s compondr&iacute;a junto con &Aacute;ngel Curr&aacute;s aquello tan coreado por el equipo rival de <em>&iexcl;Atleti, Atleti, Atl&eacute;tico de Madrid!</em> Curiosamente, no fue un encargo, sino iniciativa suya, aunque el equipo lo hizo oficial en 1974.
    </p><h2 class="article-text">El himno del Rayo cuya letra &iquest;fue escrita en una servilleta de tertulia bohemia?</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Manuel Fernández Sanz (Manolito El Pollero)                            </span>
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        El himno del equipo vallecano fue grabado en los estudios Musivox durante la temporada 1952/1953. Sus autores oficiales son el periodista y crimin&oacute;logo Francisco Hern&aacute;ndez Castanedo (autor, por ejemplo, de <em>El Madrid tremebundo</em>) y el m&uacute;sico Rafael Guill&eacute;n S&aacute;nchez. Juntos, compusieron distintas canciones dedicadas a fiestas populares y barrios de Madrid, incluidas un par a Vallecas. Hasta aqu&iacute;, todo normal.
    </p><p class="article-text">
        La nota saltarina de la historia tiene que ver con una presunta <em>bastard&iacute;a </em>del himno. Seg&uacute;n explica la periodista <a href="https://as.com/futbol/2020/05/29/reportajes/1590714407_781526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maite Mart&iacute;n en As</a>, Miguel Rodr&iacute;guez Alzola, que era por entonces el presidente de la entidad vallecana, dijo que la letra la hab&iacute;a escrito en realidad el poeta bohemio Manuel Fern&aacute;ndez Sanz.
    </p><p class="article-text">
        El escritor era conocido como Manolito <em>El Pollero</em> porque regentaba una poller&iacute;a familiar en la calle Tetu&aacute;n. Dicen que gustaba de hacer risas a prop&oacute;sito de ello diciendo que era el &uacute;nico escritor que viv&iacute;a de la pluma. La leyenda cuenta que sol&iacute;a escribir poemas en servilleta de papel, que luego le&iacute;a en recitales del caf&eacute; Pombo o el Varela. Solo tiene una obra publicada, que le edit&oacute; p&oacute;stumamente su amigo Camilo Jos&eacute; Cela, pero comparte lugar en distintas antolog&iacute;as con muchos de los mejores escritores de su tiempo. &iquest;Cabe pensar que el himno del Rayo se esbozara en una servilleta de los ambientes literarios de Madrid? Qui&eacute;n sabe.
    </p><p class="article-text">
        Guill&eacute;n, que asumimos que s&iacute; es a todas luces el autor de la m&uacute;sica, tiene tambi&eacute;n un cruce atl&eacute;tico. En 1953 particip&oacute; junto con Leonardo Garc&iacute;a Bastante en la composici&oacute;n de un himno dedicado al Atl&eacute;tico de Madrid por el cincuenta aniversario del club. Se llam&oacute; <em>Bodas de oro</em> y fue interpretado en la edici&oacute;n de <em>Los himnos del Atleti</em> por el cantautor Patxi Andi&oacute;n, reconocido aficionado colchonero. Este contaba que su afici&oacute;n al f&uacute;tbol no estaba bien vista en los tiempos de lucha antifranquista, pero que la mayor&iacute;a de los compa&ntilde;eros de la clandestinidad eran tan atl&eacute;ticos como &eacute;l. Andi&oacute;n, por cierto, grab&oacute; en los ochenta <a href="https://www.youtube.com/watch?v=xWqK1yCoSnE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vallecas</a>, que no es himno del equipo, pero s&iacute; de todo un barrio.
    </p><p class="article-text">
        Himnos oficiosos o no natos tiene m&aacute;s el Rayo, desde el que iba a hacer Mago de Oz hace una d&eacute;cada &ndash;se qued&oacute; por el camino&ndash; hasta los adoptados por la afici&oacute;n, como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=sPGD6MHQa-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cl&aacute;sico de Ska-P</a> o <em>El Rayo fui yo</em>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=f_C5xEpYyDA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Duro Galv&aacute;n</a>, que cal&oacute; en las gradas del estadio y termin&oacute; de consagrarse en la garganta del querid&iacute;simo capit&aacute;n &Oacute;scar Trejo.
    </p><p class="article-text">
        Estas son solo las historias que esconden algunos de los himnos del Atl&eacute;tico de Madrid, el Real Madrid y el Rayo Vallecano. Seguramente, podr&iacute;amos tirar del hilo y encontrar muchas m&aacute;s vidas detr&aacute;s de las notas y las letras que se cantan en los estadios, de los apellidos que, silenciosos, rubrican sus partituras. Podr&iacute;amos, pero &iquest;no son estas ya como para quedarse un buen rato a vivir en ellas?
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            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/republicanos-perseguidos-homosexuales-escritores-bohemios-historias-secretas-himnos-futboleros-madrid_1_12816725.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2026 21:00:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Republicanos, perseguidos por homosexuales y escritores bohemios: historias secretas en himnos futboleros de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Música]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Por qué se toman las uvas en la Puerta del Sol: la tradición de Nochevieja que nació de la rebeldía del pueblo madrileño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/toman-uvas-puerta-sol-tradicion-nochevieja-nacio-rebeldia-pueblo-madrileno_1_12845375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95461616-f45a-41dc-ade7-8756115f05a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué se toman las uvas en la Puerta del Sol: la tradición de Nochevieja que nació de la rebeldía del pueblo madrileño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De una protesta frente a la imposición de un bando municipal a un ritual que une a miles de personas cada 31 de diciembre en la emblemática plaza para comer el racimo de la suerte. Desgajamos el origen de esta celebración, que se remonta al siglo XIX</p><p class="subtitle">ESPECIAL -  Programa de Navidad 2025 - 2026 en Madrid</p></div><p class="article-text">
        Cada 31 de diciembre, millones de espa&ntilde;oles se preparan para recibir el A&ntilde;o Nuevo con un ritual: comer 12 uvas. Ya sea frente al reloj de la Puerta del Sol en Madrid o frente al televisor, en cualquier rinc&oacute;n del pa&iacute;s la gente espera con un racimo desgranado listo, una pieza por campanada, simbolizando los doce meses venideros. Sin embargo, pocos conocen que esta tradici&oacute;n no surgi&oacute; de manera espont&aacute;nea, ni tiene sus ra&iacute;ces en antiguos rituales de buena suerte, sino que naci&oacute; como un acto de rebeld&iacute;a popular frente a las imposiciones de la autoridad y las costumbres de la aristocracia madrile&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        El origen de esta peculiar costumbre se remonta a los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo XIX, cuando la capital viv&iacute;a un momento de tensiones sociales y cambios culturales. En 1882, Jos&eacute; Abascal y Carredano, alcalde de Madrid, promulg&oacute; un bando que buscaba poner orden en las fiestas populares: todo aquel que se excediera en la v&iacute;spera de la festividad de los Reyes Magos &mdash;es decir, el 5 de enero&mdash; ser&iacute;a objeto de una multa de cinco pesetas. La intenci&oacute;n oficial era frenar los disturbios y el jolgorio que caracterizaban esta velada, en la que los madrile&ntilde;os se entregaban al alcohol y al ruido hasta altas horas de la madrugada. La medida, que parec&iacute;a un simple intento de control social, encendi&oacute; la chispa de lo que con el tiempo se convertir&iacute;a en una de las tradiciones m&aacute;s emblem&aacute;ticas de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El bando municipal provoc&oacute; la indignaci&oacute;n de ciertos grupos de la clase trabajadora, que ve&iacute;an c&oacute;mo la aristocracia disfrutaba de copiosas comidas y festejos durante las fiestas navide&ntilde;as mientras ellos estaban restringidos por las normas del municipio. En respuesta, decidieron tomar la celebraci&oacute;n por su cuenta, eligiendo no la noche de Reyes, sino el 31 de diciembre, como una forma de protesta simb&oacute;lica. Su objetivo era crear su propia fiesta, burlarse de las costumbres de los ricos y, al mismo tiempo, disfrutar de una noche de jolgorio sin pagar ning&uacute;n impuesto ni cumplir con el bando municipal.
    </p><p class="article-text">
        Esa es la respuesta al origen de la celebraci&oacute;n en la Puerta del Sol. Para la tradici&oacute;n de las uvas existen dos versiones. Una de ellas, la m&aacute;s probable, hace referencia a la influencia de la alta sociedad madrile&ntilde;a, que hab&iacute;a adoptado tradiciones de Francia y Alemania, donde las familias acomodadas celebraban el fin de a&ntilde;o con cenas elegantes acompa&ntilde;adas de champ&aacute;n y uvas. 
    </p><p class="article-text">
        El primer registro escrito que menciona la costumbre de las doce uvas data de 1895. Se describe c&oacute;mo el presidente del Consejo de Ministros de entonces despidi&oacute; el a&ntilde;o con uvas y champ&aacute;n, y la prensa de 1897 ya hablaba de &ldquo;las uvas bienhechoras&rdquo;, se&ntilde;alando que era &ldquo;costumbre madrile&ntilde;a comer doce uvas al dar las doce horas en el reloj que separa el a&ntilde;o saliente del entrante&rdquo;. Con el tiempo, la tradici&oacute;n fue ganando notoriedad. Ya en 1903, la prensa registraba que las uvas no solo se com&iacute;an en Madrid, sino tambi&eacute;n en lugares como Santa Cruz de Tenerife. 
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.abc.es/fotos-madrid/20141231/nocheviejas-historicas-madrid-1614284309223_amp.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">imagen m&aacute;s antigua que se conserva</a> de una multitud celebrando una Nochevieja en la Puerta del Sol, la recoge el archivo del diario<em> </em>ABC. Data de 1912 y muestra varios j&oacute;venes celebrando y haciendo ruido con cazos, sartenes y panderetas. Este es el primer registro fotogr&aacute;fico, pero ya en 1906 hab&iacute;a publicaciones que aseguraban un creciente culto a esta costumbre de &ldquo;comer doce uvas al dar las doce del &uacute;ltimo d&iacute;a y nacer el nuevo a&ntilde;o&rdquo; como ritual para atraer el dinero y la buena suerte. 
    </p><p class="article-text">
        Las clases m&aacute;s bajas tomaron esta tradici&oacute;n que ven&iacute;a de la aristocracia y la hicieron suya para burlarse de la burgues&iacute;a madrile&ntilde;a, aunque el impulso definitivo lleg&oacute; en 1909. Esta es la versi&oacute;n m&aacute;s extendida sobre la tradici&oacute;n, aunque desde varios a&ntilde;os atr&aacute;s ya ven&iacute;a tomando forma. En 1909 los viticultores de la comarca alicantina del Bajo Vinalop&oacute; enfrentaron un excedente de producci&oacute;n. Para no perder la cosecha, se pusieron en contacto con el gobierno y los comerciantes para promocionar la venta de uvas. Desde entonces, cientos de personas dan la bienvenida al a&ntilde;o nuevo comiendo uvas de la suerte. 
    </p><p class="article-text">
        La fama de la Puerta del Sol como lugar para despedir el a&ntilde;o se consolid&oacute; con la llegada de las retransmisiones televisadas. En 1962, Radio Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola decidi&oacute; emitir en directo las campanadas de Nochevieja desde la plaza, llevando el ritual a millones de hogares espa&ntilde;oles. Desde entonces, no hay familia que no espere frente a la pantalla con las doce uvas listas, siguiendo el descenso del carill&oacute;n y las campanadas que marcan la entrada del nuevo a&ntilde;o. Como curiosidad, la Nochevieja 2020 fue el &uacute;nico a&ntilde;o que la plaza dio la bienvenida al a&ntilde;o nuevo vac&iacute;a debido a la pandemia. 
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                Vista de la Puerta del Sol antes de las tradicionales campanadas de Nochevieja en 2020                             </span>
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        El reloj de la Puerta del Sol tambi&eacute;n tiene sus particularidades. La bola de lat&oacute;n que marca el inicio de las campanadas, conocida popularmente como carill&oacute;n, se monta cada Nochevieja y se desmonta al finalizar la celebraci&oacute;n. Y para los que todav&iacute;a no lo sab&iacute;an, las doce campanadas no marcan los &uacute;ltimos 12 segundos del a&ntilde;o, sino los 12 primeros. Cuando suene la primera y comas la primera uva, ya habr&aacute;s entrado en 2026.
    </p><p class="article-text">
        La historia de las uvas en la Puerta del Sol es un ejemplo perfecto de c&oacute;mo muchas tradiciones populares han nacido de la disconformidad y la rebeld&iacute;a del pueblo. Lo que empez&oacute; como una forma de burlarse de la aristocracia y evadir las normas municipales, se convirti&oacute; en uno de los momentos de celebraci&oacute;n m&aacute;s importantes del a&ntilde;o y que m&aacute;s gente re&uacute;ne, a tal punto, que en la actualidad los madrile&ntilde;os llegan a consumir una media de 250.000&nbsp;kilos de uvas cada 31 de diciembre. 
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Nerea Díaz Ochando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/toman-uvas-puerta-sol-tradicion-nochevieja-nacio-rebeldia-pueblo-madrileno_1_12845375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 20:21:10 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La historia del Teleférico de Madrid y por qué va desde Argüelles a un cerro aislado en medio de la Casa de Campo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/historia-teleferico-madrid-arguelles-cerro-aislado-medio-casa-campo_1_12818231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/503792a1-55c9-4a9c-978f-d17f068a33cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia del Teleférico de Madrid y por qué va desde Argüelles a un cerro aislado en medio de la Casa de Campo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abrió en el año 1969 gracias a la instalación de tecnología suiza entre sus dos estaciones: una en Pintor Rosales y otra en una pequeña elevación de la gran zona verde de la capital, que iba a estar conectada con el zoo de Madrid</p><p class="subtitle">Lo que Madrid encontró la última vez que vació el estanque del Retiro</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 1969 Madrid viv&iacute;a una renovaci&oacute;n absoluta. El Gobierno de la capital, encabezado por el entonces alcalde Carlos Arias Navarro, constru&iacute;a anchas avenidas y horadaba aparcamientos subterr&aacute;neos para dar m&aacute;s espacio al coche, por entonces s&iacute;mbolo de modernidad ciudadana. Al mismo tiempo se dispon&iacute;a a inaugurar una zona de ocio en la Casa de Campo al estilo de las grandes ciudades europeas, con atracciones, un parque zool&oacute;gico y un transporte a&eacute;reo &uacute;nico para llegar all&iacute; desde el centro de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La fecha para la puesta de largo de estas instalaciones era el d&iacute;a de San Isidro de ese a&ntilde;o, pero para entonces solo se pudo cortar la cinta del Parque de Atracciones. El innovador transporte que iba a llegar a &eacute;l, un flamante telef&eacute;rico con un cable de 2,5 kil&oacute;metros, se retras&oacute; un mes porque, al parecer, varios vecinos presentaron una reclamaci&oacute;n judicial alegando que la nueva instalaci&oacute;n no respetaba la intimidad de sus hogares, al pasar por encima de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas legales se solucionaron y en junio de 1969 las cabinas empezaron a circular entre el Balc&oacute;n de Rosales, en Arg&uuml;elles, y la estaci&oacute;n de Casa de Campo. El proyecto se hab&iacute;a empezado a elaborar en 1966 y hab&iacute;a costado 100 millones de pesetas. Lo mont&oacute; la sociedad Terosa (Telef&eacute;rico de Rosales S.A.) y la tecnolog&iacute;a ven&iacute;a de Suiza, pa&iacute;s con amplia experiencia en este tipo de aparatos.
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            <span class="title">
                Postal del teleférico de la Casa de Campo en 1976                            </span>
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        El proyecto se llam&oacute; inicialmente &ldquo;Funicular de doble cable de Rosales-Casa de Campo&rdquo; y, seg&uacute;n consta en los archivos municipales consultados por Somos Madrid, la compa&ntilde;&iacute;a que suministr&oacute; los telef&eacute;ricos fue la empresa suiza Von Roll, mientras la espa&ntilde;ola TEA se encargaba del montaje, junto a Olabarria, que construy&oacute; la parte de obra civil. Las dos primeras citadas acabaron absorbidas por el grupo austriaco Doppelmayr-Garaventa, que fue el que se encarg&oacute; de suministrar los repuestos de la instalaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La explotaci&oacute;n de este complejo se llev&oacute; a cabo mediante concesi&oacute;n privada a 35 a&ntilde;os, que acab&oacute; extendi&eacute;ndose hasta casi medio siglo despu&eacute;s de la entrada en la operaci&oacute;n de Parques Reunidos, la empresa que actualmente gestiona el Parque de Atracciones o el Zoo de Madrid.
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            <span class="title">
                El teleférico de Madrid en los años 2000                            </span>
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        Seg&uacute;n cuentas publicadas relativas al a&ntilde;o 2015, Parques Reunidos ingresaba 2,4 millones de euros anuales por la gesti&oacute;n del telef&eacute;rico, pero solo aportaba al Ayuntamiento 8.776 euros como canon, el 0,36% de esa cantidad. En 2018, ya con gesti&oacute;n p&uacute;blica a trav&eacute;s de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, que vino acompa&ntilde;ada de un cambio de imagen, los beneficios llegaron casi a los 80.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        Los precios en la &uacute;ltima &eacute;poca del telef&eacute;rico iban desde los 6 euros por adulto para el billete de ida y vuelta. Los menores de cuatro a&ntilde;os viajaban gratis. El servicio oper&oacute; hasta el a&ntilde;o 2023, fecha de su clausura.
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                Teleférico de Madrid después de la renovación de Manuela Carmena                            </span>
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        Una revisi&oacute;n t&eacute;cnica ese a&ntilde;o, ya con Almeida como primer edil, determin&oacute; su parada, al principio de forma temporal y luego definitiva para afrontar una renovaci&oacute;n integral, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/claves-renovacion-total-teleferico-madrid-mayor-velocidad-pilonas-ano-obras_1_12816469.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con demolici&oacute;n de todas sus instalaciones para construir otras nuevas</a>. Su fecha de reapertura ser&aacute; a finales de 2026 o inicios del a&ntilde;o 2027.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; llega a un cerro sin conexi&oacute;n en la Casa de Campo</h2><p class="article-text">
        El trazado del telef&eacute;rico de Madrid es extra&ntilde;o: llega desde un lugar sin una parada de Metro cercana (el balc&oacute;n de Rosales) a un cerro aislado de la Casa de Campo, sin conexi&oacute;n cercana al transporte p&uacute;blico ni lugares de inter&eacute;s aleda&ntilde;os. Para llegar al Parque de Atracciones, por ejemplo, es necesario caminar un kil&oacute;metro por una empinada cuesta, atravesando pinos y encinas. El Zool&oacute;gico est&aacute; a&uacute;n m&aacute;s lejos, a unos dos kil&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Originalmente estaba previsto construir un monocarril que unir&iacute;a dicha estaci&oacute;n con ambos parques&rdquo;, explican los informes municipales consultados. El proyecto inicial del Ayuntamiento de Arias Navarro inclu&iacute;a el citado monocarril de tipo a&eacute;reo que conectara la estaci&oacute;n del telef&eacute;rico en Casa de Campo con el Parque de Atracciones y el Zoo, pero su trazado nunca lleg&oacute; a cristalizar. As&iacute; que la estaci&oacute;n de Casa de Campo se qued&oacute; aislada. Y as&iacute; seguir&aacute; estando cuando reabra.
    </p><p class="article-text">
        Los paseos para llegar y salir de la zona no parece, sin embargo, que hayan disuadido a muchos madrile&ntilde;os de su uso porque han seguido utiliz&aacute;ndolo durante 54 a&ntilde;os de forma ininterrumpida. Seg&uacute;n los informes municipales, sus cabinas han cubierto 123.286 horas de servicio hasta su cierre hace dos a&ntilde;o. Las nuevas, m&aacute;s grandes y m&aacute;s r&aacute;pidas, reabrir&aacute;n dentro de aproximadamente un a&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Postal del teleférico de la Casa de Campo en 1976                            </span>
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                Postal del teleférico de Casa de Campo y La Rosaleda                            </span>
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                                    <li><a href="https://www.eldiario.es/temas/el-retrovisor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El Retrovisor, mirando atr&aacute;s en la historia de Madrid</a></li>
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Diego Casado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/historia-teleferico-madrid-arguelles-cerro-aislado-medio-casa-campo_1_12818231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 05:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia del Teleférico de Madrid y por qué va desde Argüelles a un cerro aislado en medio de la Casa de Campo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Retrovisor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La barbería más antigua de Madrid echa el cierre y pone fin a sus 126 años de historia junto a la Plaza Mayor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/barberia-antigua-madrid-echa-cierre-pone-126-anos-historia-plaza-mayor_1_12866006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/889b5090-71aa-4691-a20a-bf618097b355_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La barbería más antigua de Madrid echa el cierre y pone fin a sus 126 años de historia junto a la Plaza Mayor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La icónica El Kinze de Cuchilleros, abierta de forma ininterrumpida desde el año 1900, clausurará sus puertas el próximo 31 de diciembre por el fin de la relación de sus socios</p><p class="subtitle">Reabre Riesgo, la droguería más antigua de Madrid, gracias a un pacto familiar y a la aclamación popular</p></div><p class="article-text">
        Adi&oacute;s al local donde se ejecutaban los cortes de pelo y barba con mayor experiencia de Madrid. El Kinze de Cuchilleros ha anunciado su cierre para el pr&oacute;ximo 31 de diciembre, fecha marcada para su despedida despu&eacute;s de 126 a&ntilde;os de historia.
    </p><p class="article-text">
        El centenario local ha comunicado su despedida en una carta publicada en su p&aacute;gina web y en redes sociales, firmada por uno de los socios, Alfonso Sanchidri&aacute;n. &ldquo;Nos despedimos y nos duele... porque os queremos&rdquo;, arranca el texto en el que agradece a sus clientes que convirtieron el lugar en &ldquo;punto de encuentro y parte de la vida de muchas personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escribimos estas palabras con un nudo en la garganta, descolocados (...) esta barber&iacute;a no la ha hecho una sola persona, la ha hecho un equipo entero, d&iacute;a tras d&iacute;a, con profesionalidad, cari&ntilde;o y entrega. Todos nosotros sentimos esta despedida como propia. Para ninguno es solo el cierre de un trabajo. Es despedirse de una parte muy grande de nuestra vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sanchidri&aacute;n recuerda en esta despedida la &ldquo;historia larga&rdquo; de la barber&iacute;a, &ldquo;construida a lo largo del tiempo por muchas manos. Entre esas manos estuvieron antes las de mi padre, que me trajo hasta aqu&iacute;, y las de mi hijo, en quien so&ntilde;&eacute; que pudiera continuar lo que tanto amamos. Que hoy esa continuidad se detenga, tambi&eacute;n duele&rdquo;.
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            <span class="title">
                Carta de despedida de El kinze de Cuchilleros                            </span>
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        Los responsables de la barber&iacute;a aseguraban esta semana <a href="https://www.telemadrid.es/programas/madrid-directo/La-barberia-mas-antigua-de-Madrid-obligada-a-cerrar-en-plena-Navidad-2-2845835454--20251222080912.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a Telemadrid</a> que intentar&iacute;an reabrir el negocio en otro lugar, pero es algo que a&uacute;n no est&aacute; cerrado. La actual clausura llega por las desavenencias del propio Sanchidri&aacute;n con su otro socio, Rafael L&oacute;pez, que han finalizado con la puesta a la venta del local, <a href="https://www.eldebate.com/espana/madrid/capital/20251223/centenaria-barberia-kinze-cuchilleros-madrid-echa-cierre-vamos-corazon-roto_368068.html" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informa El Debate</a>.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o de origen de este negocio se remonta al siglo XIX aunque no est&aacute; clara su fecha exacta, ya que desde 1848 exist&iacute;an barber&iacute;as en la calle Cuchilleros. Pero es el 2 de enero de 1900 cuando se tiene constancia de la apertura de El Kinze de Cuchilleros en el n&uacute;mero 15 de esta v&iacute;a, a cargo del burgal&eacute;s Eladio Gurumeta, quien hab&iacute;a trabajado antes en varios locales del centro de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Resisti&oacute; guerras, crisis y hasta la pandemia de 2020, cuando, tras los 50 d&iacute;as de cierre obligatorio decretados por el Gobierno, fue el primer establecimiento en reabrir en Madrid&rdquo;, destacan orgullosos los due&ntilde;os del negocio en su p&aacute;gina web. La estirpe de barberos pas&oacute; en 1958 a la familia Coello, encargada de dar al espacio su actual est&eacute;tica de franjas de colores que recuerdan el cl&aacute;sico poste de barbero, aludiendo a los tonos de su profesi&oacute;n: el blanco por la espuma, el azul por el agua y el rojo por la sangre de los cortes al pasar la cuchilla.
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            <span class="title">
                Interior de la barbería, en una imagen antigua                            </span>
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            <span class="title">
                Interior de la barbería El Kinze                            </span>
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        Poco despu&eacute;s, en el a&ntilde;o 1963, se incorporo a la propiedad la familia Sanchidri&aacute;n, primero con Alfonso padre, Alfonso hijo y hoy Guillermo Sanchidri&aacute;n, nieto del primero. Y en la d&eacute;cada de los 90 adopt&oacute; su actual nombre, con giros castizos en la graf&iacute;a y el sobrenombre de <em>El Kinze</em> para remarcar su ubicaci&oacute;n. Lo que se mantuvieron fueron sus caracter&iacute;sticos sillones Acha, tra&iacute;dos desde Eibar.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Osorio</a>, uno de los mejores conocedores de la historia de los locales centenarios de Madrid, que en la barber&iacute;a tambi&eacute;n conservaban diversos &uacute;tiles del oficio, como el esterilizador, la caja de caudales de madera -que precidi&oacute; las cajas registradoras met&aacute;licas- o las bac&iacute;as de barbear.
    </p><p class="article-text">
        Entre los ilustrados clientes de los que presum&iacute;an en el local estan los escritores P&iacute;o Baroja, Valle-Incl&aacute;n, P&eacute;rez-Reverte o Camilo Jos&eacute; Cela, los actores Pep&oacute;n Nieto y Fernando Tejero, deportistas como Rub&eacute;n Baraja, Ruud van Nistelrooy o Sergio Llull, y los toreros Juan Belmonte o Joselito. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El equipo que dice adiós en la barbería más antigua de Madrid                            </span>
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Diego Casado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/barberia-antigua-madrid-echa-cierre-pone-126-anos-historia-plaza-mayor_1_12866006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Dec 2025 07:17:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La barbería más antigua de Madrid echa el cierre y pone fin a sus 126 años de historia junto a la Plaza Mayor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comercios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 113 años del Cine Doré, el 'palacio de las pipas' que aún veneran los cinéfilos de Madrid y resiste en obras con pases gratis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/lavapies/113-anos-cine-dore-palacio-pipas-veneran-cinefilos-madrid-resiste-obras-pases-gratis_1_12855038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59272469-4cf1-4d0a-a274-20bb50453545_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los 113 años del Cine Doré, el &#039;palacio de las pipas&#039; que aún veneran los cinéfilos de Madrid y resiste en obras con pases gratis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La actual sede de la Filmoteca Española celebra su aniversario entre trabajos de rehabilitación y proyecciones gratuitas para compensar a los usuarios. Comenzó siendo un cine de barrio y hoy es el núcleo cultural en el barrio de Antón Martín</p><p class="subtitle">EL RETROVISOR — Lee aquí otras historias de Madrid contadas desde el presente</p></div><p class="article-text">
        La triste noticia era que empiezan obras en el Cin&eacute; Dor&eacute;; la buena, que en compensaci&oacute;n habr&iacute;a barra libre de pel&iacute;culas con pases gratis hasta diciembre. Los cin&eacute;filos de Madrid cierran el a&ntilde;o despu&eacute;s de meses de proyecciones o ciclos sin coste, una medida provisional que la legendaria sala de Lavapi&eacute;s utiliza para surfear posibles molestias ocasionadas por los trabajos. Entre operarios y labores en su planta baja pero con un fiel s&eacute;quito de aficionados en las butacas, la Filmoteca Espa&ntilde;ola celebra su 113 cumplea&ntilde;os resistiendo como un s&iacute;mbolo cinematogr&aacute;fico. Han sido muchas las historias que atravesaron su ic&oacute;nica fachada modernista.
    </p><p class="article-text">
        En 19 de diciembre de 1912, solo 15 a&ntilde;os despu&eacute;s de que un concesionario de los hermanos Lumi&egrave;re instalara el primer cinemat&oacute;grafo en Madrid &ndash;entonces novedosos aparatos para proyectar im&aacute;genes en movimiento&ndash;, el Cine Dor&eacute; se inaugur&oacute; en la calle de Santa Isabel, su ubicaci&oacute;n actual. Cab&iacute;an 1.250 espectadores, que pod&iacute;an usar su jard&iacute;n o un sal&oacute;n para fumadores: el edificio constaba de dos plantas y otra baja. Se le empez&oacute; a conocer como el<em> palacio de las pipas</em> por el traj&iacute;n de bolsas o el sonido de las c&aacute;scaras durante las pel&iacute;culas, antes del boom de las palomitas. 
    </p><p class="article-text">
        El caracter&iacute;stico r&oacute;tulo en su fachada, de estilo <em>art dec&oacute;</em>, no lleg&oacute; hasta una d&eacute;cada m&aacute;s tarde. Es en 1923 cuando ve la luz por completo el actual Cine Dor&eacute;, con un lavado de cara con la firma del arquitecto Cr&iacute;spulo Moro Cabeza. La licencia de construcci&oacute;n se obtuvo un a&ntilde;o antes, el 17 de octubre, y el proyecto le brind&oacute; una apariencia modernista inspirada en los cinemat&oacute;grafos de principios de siglo. 
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                Exterior del Cine Doré en una foto tomada en torno a 1929                            </span>
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        Este &oacute;rgano del Gobierno asumi&oacute; la gesti&oacute;n del espacio en 1982, despu&eacute;s de que el Ayuntamiento adquiriera el edificio y le cediera su mando para mantenerse como un &ldquo;edificio de inter&eacute;s arquitect&oacute;nico y ambiental que debe ser conservado&rdquo;, tal y como se dictamina en la p&aacute;gina web del departamento actualmente dirigido por Ernest Urtasun. &ldquo;Lo que ganamos de taquilla no revierte en los datos del cine y las entradas, con el precio que fijamos, no permiten por s&iacute; solas obtener los beneficios suficientes&rdquo;, se&ntilde;ala Pilar Garrido, gerente del Dor&eacute;. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Fase de supervivencia&rdquo;: las obras se alargar&aacute;n hasta primavera</h2><p class="article-text">
        El precio base de acceso es de tres euros, aunque existen distintos abonos o descuentos que rebajan a&uacute;n m&aacute;s el coste para el p&uacute;blico. Adem&aacute;s, desde septiembre se ha puesto en marcha una programaci&oacute;n especial con motivo de la obra, que permite reservar entradas gratuitas a cambio de anunciar una &uacute;nica sesi&oacute;n diaria. Es decir: menos pel&iacute;culas cada d&iacute;a pero acceso gratis a cada sesi&oacute;n, siempre que se reserven con tres d&iacute;as de antelaci&oacute;n, para adaptar su visionado a los trabajos. Normalmente se emiten entre 50 y 60 proyecciones cada mes, aunque este trance las ha reducido considerablemente. 
    </p><p class="article-text">
        Las labores para instalar otra escalera de acceso y un ascensor que adaptara la infraestructura a la normativa actual &ndash;el edificio es antiguo y su estructura no tiene en cuenta algunos requisitos que hoy son obligatorios&ndash;, en un primer momento, ten&iacute;an previsto acabar en diciembre. Sin embargo, a escasos d&iacute;as de terminar el a&ntilde;o, la gerente del cine confirma que el calendario se alargar&aacute; hasta, al menos, el segundo trimestre de 2026. 
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                Una pintada en el edificio del Cine Doré durante los años 80                            </span>
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        &ldquo;Ahora estamos en fase de supervivencia. Es una obra complicada en la que se ha tenido que tirar alg&uacute;n muro o levantar todo el hueco en el que va a colocarse el ascensor, y eso sin modificar el grueso de la estructura o fachada. Siempre hay imprevistos, pero creo que va por buen camino&rdquo;, determina Garrido.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os veinte hubo otra reforma de peso, que se encarg&oacute; hace exactamente 101 a&ntilde;os. En diciembre de 1924, el arrendatario del edificio (entonces Aurelio Ruiz) puso en marcha una nueva distribuci&oacute;n de palcos que afectara tanto en la &uacute;ltima planta como en los laterales de la estructura. En la informaci&oacute;n que recoge el Ministerio de Cultura se desliza que, al poco de inaugurarse, es previsible que el Cine Dor&eacute; viviera una &eacute;poca dorada y la obra se encuadra en ese auge de popularidad. Con el tiempo, su actividad se quer&iacute;a estancada.
    </p><h2 class="article-text">Las filmotecas como lugar de conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de filmes</h2><p class="article-text">
        Cuando pas&oacute; a manos del Gobierno, Cultura aprovech&oacute; la cesi&oacute;n para utilizarlo como sede de proyecciones de la Filmoteca Espa&ntilde;ola, que hasta entonces hab&iacute;a ido distribuyendo sus pel&iacute;culas en distintos cines alternos. Al recibir esta etiqueta, el inmueble de Lavapi&eacute;s inici&oacute; un proceso de restauraci&oacute;n capitaneado por el arquitecto <strong>Javier Feduchi</strong> y financiado desde el Estado.
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                Dos hombres de espaldas en una foto de archivo del Cine Doré                            </span>
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        El retoque conserv&oacute; los elementos estructurales y decorativos del edificio, levant&oacute; una segunda sala en la parte interior e instal&oacute; cafeter&iacute;a y una librer&iacute;a, que hoy tambi&eacute;n funciona como tienda. El proyecto se plante&oacute; en 1982, pero las obras se alargaron hasta el &uacute;ltimo a&ntilde;o de la d&eacute;cada, reinaugurando el cine un 28 de febrero. Ya integrado en la Filmoteca Espa&ntilde;ola, el Cine Dor&eacute; pas&oacute; a exhibise como un foco cultural de la ciudad. M&aacute;s de cien a&ntilde;os despu&eacute;s, en pleno apogeo de los multicines, contin&uacute;a siendo un importante n&uacute;cleo de cin&eacute;filos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En realidad somos el &uacute;ltimo eslab&oacute;n: antes de eso hay todo un equipo evaluando y restaurando las pel&iacute;culas&rdquo;, destaca su gerente.  Las filmotecas, adem&aacute;s de cines m&aacute;s cl&aacute;sicos y de estilo <em>vintage</em>, son espacios para conservar pel&iacute;culas que ya no se distribuyen, estudiarlas y difundirlas entre el p&uacute;blico. &ldquo;No solo se guardan los celuloides [el material de pl&aacute;stico que conten&iacute;a las antiguas pel&iacute;culas], sino tambi&eacute;n el nitrato, que es un soporte muy inflamable y tiene que estar conservado a baja temperatura&rdquo;, a&ntilde;ade Garrido, remarcando el trabajo de las restauradoras o los especialistas en restauraci&oacute;n digital, con sede en Pozuelo.
    </p><p class="article-text">
        A principios del siglo pasado las pel&iacute;culas se proyectaban en barracones itinerantes, teatros o salas de espect&aacute;culos, pero con la proliferaci&oacute;n de cintas o nuevas grabaciones comenzaron a construirse barracones fijos en solares vac&iacute;os. Hoy existe todo un negocio consolidado en torno al mundo del cine y la madera del Dor&eacute; fue cubierta con mamposter&iacute;a o decorados de escayola, m&aacute;s vistosos y llamativos de cara al p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        El centenario Cine Dor&eacute;, que en realidad naci&oacute; como un sal&oacute;n de la &eacute;poca (centros de actividades de ocio y cultura de distinto tipo), conmemora ahora a un &oacute;rgano protegido por las instituciones y lugar culto para amantes del<em> mundillo.</em> Han pasado 113 a&ntilde;os y el mundo es muy distinto, pero las salas de cine &ndash;golpeadas en todo caso por plataformas que dejan a una parte del p&uacute;blico en casa&ndash; se resisten a quedarse vac&iacute;as. 
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      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Barragán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/lavapies/113-anos-cine-dore-palacio-pipas-veneran-cinefilos-madrid-resiste-obras-pases-gratis_1_12855038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Dec 2025 10:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los 113 años del Cine Doré, el 'palacio de las pipas' que aún veneran los cinéfilos de Madrid y resiste en obras con pases gratis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Retrovisor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un billete de lotería para Muelle, el punki que inventó el grafiti madrileño y hoy recibe homenajes de los que le multaban]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/billete-loteria-muelle-punki-invento-grafiti-madrileno-hoy-recibe-homenajes-le-multaban_1_12832870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a09473b-ea0c-4a1d-82b8-f73f368f42a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un billete de lotería para Muelle, el punki que inventó el grafiti madrileño y hoy recibe homenajes de los que le multaban"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pionero del grafiti del barrio de Campamento y mito de la cultura juvenil madrileña, la figura de Juan Carlos Argüello ha sido muy reivindicada en los últimos años después de que, tras su prematura muerte en 1996, cayera en un cierto olvido fuera de los ambientes del grafiti</p><p class="subtitle">
La historia del grafiti en Madrid en un libro: desde mucho antes de Muelle hasta hoy </p></div><p class="article-text">
        Este jueves, 11 de diciembre, el d&eacute;cimo de la loter&iacute;a nacional viene grafiteado. Un <em>Muelle</em> en colores amarillo, naranja y negro sobre un muro de ladrillo adorna el billete de loter&iacute;a de ese d&iacute;a. Sale en el a&ntilde;o que se cumplen 30 a&ntilde;os del fallecimiento del conocido grafitero y se puede adquirir por tres euros en cualquier administraci&oacute;n oficial.
    </p><p class="article-text">
        Es, en realidad, la segunda vez que Loter&iacute;as y Apuestas del Estado homenajea a Juan Carlos Arg&uuml;ello <em>Muelle</em>: el primer d&eacute;cimo ya sali&oacute; a la venta el 3 de marzo de 2022 y no son pocos los que lo guardan en sus casas como recuerdo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Billete de lotería del 11 de diciembre                            </span>
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        El homenaje llega solo unos d&iacute;as despu&eacute;s de que la Comunidad de Madrid hiciera p&uacute;blica la adquisici&oacute;n de dos obras suyas sobre papel. Las <em>firmas</em> han sido compradas al hermano del autor, Fernando Arg&uuml;ello, como propietario del archivo personal y familiar. A &eacute;l se debe, en buena medida, el clima de reivindicaci&oacute;n actual que vive la obra de su hermano. Se incorporan al acervo art&iacute;stico com&uacute;n, que cada vez cuenta con m&aacute;s piezas del artista urbano. El Museo de Arte Contempor&aacute;neo de Madrid, por ejemplo, tiene desde hace tiempo en su colecci&oacute;n <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/por-que-no-exponer-el-muelle-gigante-del-museo-de-arte-contemporaneo_1_6416665.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un Muelle de gran tama&ntilde;o</a> que hizo en 1989 para una galer&iacute;a en la feria de arte contempor&aacute;neo ARCO.
    </p><p class="article-text">
        La firma m&aacute;s famosa de la ciudad de Madrid tambi&eacute;n ha sido noticia recientemente por la restauraci&oacute;n del <em>tag</em> que apareci&oacute; en 2024 durante las obras de reforma de un edificio de viviendas. Fue protegido con un metacrilato que ya ha sido varias veces vandalizado, por lo que ha necesitado de labores de restauraci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Fernando Argüello y Mariano de Paco (consejero de Cultura, Turismo y Deporte) en el acto por la adquisición de dos obras de Muelle el pasado mes de noviembre                            </span>
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        Estos reconocimientos se unen a muchos otros que han reivindicado la figura de Muelle en lo &uacute;ltimos a&ntilde;os, entre los que encontramos un certamen de arte urbano organizado por la Junta Municipal de Latina, una placa en su casa de la calle Carazo y el jard&iacute;n Juan Carlos Arg&uuml;ello &ldquo;Muelle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El foco oficial hacia su figura &ndash;el p&uacute;blico fue muy anterior&ndash; no se podr&iacute;a entender sin el esfuerzo entusiasta de la familia y amigos del pintor, que empujaron para que llegaran los homenajes, muchas veces haci&eacute;ndolos ellos mismos. Entre otros, podr&iacute;amos contar los murales hechos por compa&ntilde;eros como Remebe, otro m&iacute;tico de la escena de Campamento que, por cierto, ha dejado su experiencia por escrito recientemente en el libro <a href="https://edicionesfatcap.es/inicio/89-desde-siempre-dejarse-ver.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Desde siempre, dejarse ver</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, las muestras de cari&ntilde;o p&oacute;stumo llegaron muy pronto. Ya en 1996, un a&ntilde;o despu&eacute;s de su fallecimiento prematuro por c&aacute;ncer de h&iacute;gado, se celebr&oacute; en la Sala Sol <a href="https://elpais.com/diario/1996/07/11/madrid/837084272_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un concierto homenaje</a> en el que participaron, entre otros grupos, Los Enemigos. Compartieron con Muelle locales de ensayo en Carabanchel y Artemio, uno de sus miembros, a&uacute;n conserva orgulloso la firma que el grafitero le dedic&oacute; en su funda. Arg&uuml;ello dej&oacute; su rastro en las salas de ensayo: <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/tablada-25-buena-salud-locales-ensayo-cupieron-movida-leno-muelle_1_12012880.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Tablada 25</a>, donde ensayaba con su grupo Salida de emergencia, conservan dos firmas suyas, una de ella con espray en el local donde &eacute;l tocaba la bater&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, con su legado ef&iacute;mero pr&aacute;cticamente desaparecido, la obra de Muelle cay&oacute; en el olvido. El historiador del grafiti Javier Abarca fecha en 2010 el comienzo de una larga historia de recuperaci&oacute;n en su <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/historia-grafiti-madrid-libro-muelle-hoy_1_11409894.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Gu&iacute;a del arte urbano de Madrid</em></a>. Hasta entonces lo recordaban grafiteros coet&aacute;neos y quienes hab&iacute;an imitado la ic&oacute;nica firma en sus carpetas durante la ni&ntilde;ez. Fue ese a&ntilde;o cuando la restauradora Elena Gayo y el historiador Fernando Figueroa pusieron en pie una campa&ntilde;a p&uacute;blica por la ya mencionada conservaci&oacute;n del Muelle de la calle Montera, un <em>grosor</em> datado en 1987 que luce hoy restaurado. La petici&oacute;n cogi&oacute; fuerza poco a poco y a su alrededor fueron creciendo el resto de iniciativas que hoy aparecen firmadas con la versi&oacute;n m&aacute;s refinada de la firma.
    </p><h2 class="article-text">De punk a estrella del pop, o c&oacute;mo tomar la ciudad sin salir del barrio</h2><p class="article-text">
        Juan Carlos Arg&uuml;ello (Madrid, 1965-1995) est&aacute; considerado como el primer <em>escritor </em>(en su sentido de autor de grafiti) espa&ntilde;ol. Como a otros chicos de barrio &ndash;el suyo, Campamento&ndash; la contracultura le atrap&oacute; en los primer&iacute;simos ochenta. La m&uacute;sica punk, el c&oacute;mic o el grafiti. Aqu&iacute; es donde lleg&oacute; antes que nadie y con mucho estilo, lo que ha convertido el caracter&iacute;stico tirabuz&oacute;n con el que subrayaba su mote en inmortal.
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                    alt="El grafitero Muelle en el Círculo de Bellas Artes en 1987. Foto: José Antonio Rojo"
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            <span class="title">
                El grafitero Muelle en el Círculo de Bellas Artes en 1987. Foto: José Antonio Rojo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Empez&oacute; escribiendo <em>Salida de emergencia</em> para publicitar su grupo y pronto lo hizo con su apodo, a&uacute;n sin estilizar. Los primeros a&ntilde;os fueron de rotus en los carteles de Metro, aunque poco a poco fue ampliando su lienzo urbano, tal y como explica Abarca en la citada <em>Gu&iacute;a del arte urbano de Madrid</em>. 
    </p><p class="article-text">
        En 1987 pint&oacute; la peana de la estatua del oso y el madro&ntilde;o en la Puerta el Sol y fue detenido por ello (hay quien dice que se dej&oacute; pillar en un acto de marketing, pues se acababa de inaugurar la remodelaci&oacute;n de la plaza). El juicio, que fue seguido por la prensa local, se sald&oacute; con una multa de 2.500 pesetas que el artista no pag&oacute; por declararse insolvente. Se la impuso el mismo Ayuntamiento de Madrid que ahora protege sus r&uacute;bricas callejeras, efectuadas tambi&eacute;n en la ilegalidad.
    </p><p class="article-text">
        Su firma se hizo cada vez m&aacute;s y m&aacute;s conocida por todos los madrile&ntilde;os. En tiempos en que solo hab&iacute;a pioneros, la repetici&oacute;n obsesiva era la norma. Cuando las paredes fueron satur&aacute;ndose, supo seleccionar bien los espacios para que su Muelle siguiera siendo especial. 
    </p><p class="article-text">
        Hacia finales de los ochenta, ya hab&iacute;a refinado su firma, coronada con el caracter&iacute;stico signo del copyright, redondeado sus contornos y transitado de la arista punk al trazo pop, a menudo hecho con relieve y en varios colores.
    </p><p class="article-text">
        La marca Muelle &ndash;que ten&iacute;a registrada&ndash; pudo haberle generado buenos dividendos. Ofertas, como la de una conocida marca de colchones, no faltaron. Sin embargo, sigui&oacute; currando de <em>mensaka</em> y m&uacute;sico. Dej&oacute; de firmar hacia 1992, parece que cansado ya de la calle, y muri&oacute; en 1995.
    </p><p class="article-text">
        El hermano mayor de los flecheros &ndash;estilo madrile&ntilde;o que surgi&oacute; a su estela en los ochenta&ndash; ha alcanzado la categor&iacute;a de mito y los mismos que anta&ntilde;o borraban sus pintadas hoy presumen de restaurarlas. Su figura no ha perdido, pese a ello, el aroma punk y contracultural que ocup&oacute; la ciudad desde el barrio de Campamento. El trazo <em>working class</em> pervive en el acto p&oacute;stumo de provocaci&oacute;n que supone estampar el Muelle en placas oficiales que recuerdan, justamente, a la persona, mientras se reproduce a su alrededor la filosof&iacute;a del grafiti. 
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/billete-loteria-muelle-punki-invento-grafiti-madrileno-hoy-recibe-homenajes-le-multaban_1_12832870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Dec 2025 21:36:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un billete de lotería para Muelle, el punki que inventó el grafiti madrileño y hoy recibe homenajes de los que le multaban]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es mala idea para Madrid y para el equipo rojiblanco llamar a una calle del Atlético Aviación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/mala-idea-madrid-equipo-rojiblanco-llamar-calle-atletico-aviacion_1_12787991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2441f65-ba7e-42e5-b178-1ddf55da4a1b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es mala idea para Madrid y para el equipo rojiblanco llamar a una calle del Atlético Aviación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Almeida regala al Atlético de Madrid cuatro nombres de calles en las parcelas públicas que le cedió para su ciudad deportiva </p><p class="subtitle">El Ayuntamiento de Madrid pondrá el nombre de Atlético Aviación a una de las calles que rodean el Metropolitano. Es el nombre que el equipo rojiblanco adoptó militarizado y obligado por su situación de ruina en la inmediata posguerra, cuando el equipo de la aviación franquista, que acababa de participar en la guerra con el bando sublevado, buscó una entidad que le permitiera participar en la liga</p></div><p class="article-text">
        La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid aprob&oacute; el pasado 30 de octubre <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/almeida-regala-atletico-madrid-cuatro-nombres-calles-parcelas-publicas-le-cedio-ciudad-deportiva_1_12728286.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nombrar las v&iacute;as que rodean el Estadio Metropolitano</a> en honor al propio club. Las cuatro calles se llamar&aacute;n avenida del Atl&eacute;tico Aviaci&oacute;n, calle del 26 de abril &ndash;fecha de fundaci&oacute;n del club&ndash;, paseo de los Colchoneros y calle de 1903.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida, que suele hacer gala de sentimiento colchonero, explic&oacute; que la decisi&oacute;n se ha tomado para &ldquo;dotar de identidad cultural y deportiva al entorno de la sede del Club Atl&eacute;tico de Madrid, reconociendo su historia, s&iacute;mbolos y fechas significativas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las cuatro referencias elegidas llama la atenci&oacute;n la del periodo de octubre de 1939 hasta diciembre de 1946, cuando la entidad se denomin&oacute; Atl&eacute;tico Aviaci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; ponemos en duda en el titular de la noticia la conveniencia de celebrar este corto periodo de tiempo de la historia del club? Porque, como explicaremos a continuaci&oacute;n, se trata del nombre franquista que el equipo tuvo que asumir en la primera posguerra, cuando fue absorbido por el estamento militar franquista como parte de su proyecto fascista (en esos momentos abiertamente identificado a&uacute;n con los pa&iacute;ses del Eje).
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                Calles que rodean al estadio Metropolitano, con los nombres otorgados por el Ayuntamiento de Madrid                            </span>
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        En 1937 hab&iacute;a surgido en Salamanca el Aviaci&oacute;n Nacional, formado por soldados del Ej&eacute;rcito del Aire del bando sublevado. Lleg&oacute; a jugar el Campeonato de Arag&oacute;n de la Espa&ntilde;a Franquista y la Copa del General&iacute;simo de 1939. Al terminar la contienda, el equipo busc&oacute; un acuerdo con un equipo para poder jugar competiciones deportivas.
    </p><p class="article-text">
        El Aviaci&oacute;n Nacional hab&iacute;a negociado antes con el Real Madrid, pero la posici&oacute;n del club blanco, a pesar de haber sufrido tambi&eacute;n los embates de la guerra, era algo mejor que la de sus vecinos, lo que le permiti&oacute; poner condiciones m&aacute;s exigentes a los militares. Hay un cierto consenso en que el hecho de tener el campo de Chamart&iacute;n en propiedad &ndash;aunque estuviera destrozado&ndash;, al contrario que el Athletic Club de Madrid, fue la base sobre la que pudieron rehacer el equipo con independencia. Tambi&eacute;n se barajaron otras posibilidades, como el hoy extinto Club Deportivo Nacional de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El Athletic Club de Madrid estaba arruinado, el Stadium Metropolitano (que no era de su propiedad, pero era su feudo) destruido y ten&iacute;a un pie en segunda divisi&oacute;n despu&eacute;s de haber quedado pen&uacute;ltimo en la temporada 1935-36. Seg&uacute;n muchas voces, su desaparici&oacute;n era m&aacute;s que probable, lo que le llev&oacute; a aceptar esta suerte de rescate pol&iacute;tico&ndash;militar (si es que ambas cosas se pod&iacute;an separar en este momento) forzado.
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                    alt="Jugadores del Athletic Club de Madrid con el puño en alto durante un partido en octubre de 1936"
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            <span class="title">
                Jugadores del Athletic Club de Madrid con el puño en alto durante un partido en octubre de 1936                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Aquel Ej&eacute;rcito del Aire franquista que engendr&oacute; el Aviaci&oacute;n Nacional no era otro que el que naci&oacute; despu&eacute;s del golpe de Estado, cuando los rebeldes se hicieron con el control de unos 90 aviones y apenas un pu&ntilde;ado de pilotos, una parte de ellos civiles. No tardar&iacute;a en crecer con la ayuda de la Legi&oacute;n C&oacute;ndor alemana y la Aviazione Legionaria italiana. 
    </p><p class="article-text">
        La Guerra Civil Espa&ntilde;ola es tristemente conocida por ser pionera en los ataques a&eacute;reos masivos y continuos contra poblaciones civiles. Raids mort&iacute;feros de desmoralizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n como los que sufri&oacute; intensamente la ciudad de Madrid y ataques brutales como los de Guernika o La Desband&aacute; malague&ntilde;a. Y no solo fue cosa de nazis y mussolilianos, tambi&eacute;n actuaron por su cuenta, como en los bombardeos durante la retirada a Francia. La Aviaci&oacute;n Nacional &ndash;s&iacute;, se llamaba como su equipo de f&uacute;tbol<em>&ndash;</em> se hizo cargo al terminar la guerra de la aviaci&oacute;n en el pa&iacute;s y se convirti&oacute; en el nuevo Ej&eacute;rcito del Aire franquista.
    </p><p class="article-text">
        Es absurdo pensar que ning&uacute;n equipo de f&uacute;tbol de la posguerra quedara fuera del dirigismo del estado fascista. En 1941 se cre&oacute; la Delegaci&oacute;n Nacional de Deportes (DND) dentro de la<strong> </strong>Secretar&iacute;a General del Movimiento (FET de las JONS), que pon&iacute;a y quitaba a su antojo presidentes de federaciones y fiscalizaba la vida deportiva del pa&iacute;s. El modelo, con la figura del general Moscard&oacute; al frente, era en realidad un calco del desarrollado en la Alemania nazi o la Italia fascista.
    </p><p class="article-text">
        Los nombres de los clubes se hispanizaron y es entonces cuando el Athletic Club pas&oacute; a ser Atl&eacute;tico. Pero lo mismo sucedi&oacute; con el propio Athletic de Bilbao, Betis Foot-ball Club, o el Racing de Santander, entre muchos otros. 
    </p><p class="article-text">
        El control franquista de los equipos, que en otros se formaliz&oacute; en la imposici&oacute;n de sus dirigencias o el cambio de nombre, alcanz&oacute; su m&aacute;ximo exponente en el caso del Athletic Club de Madrid. Hab&iacute;a que reconquistar el Madrid republicano, que hab&iacute;a hecho gala de una ag&oacute;nica resistencia, en todos sus &aacute;mbitos. El Ej&eacute;rcito del Aire, por su parte, era el exponente de la pretendida modernidad del nuevo r&eacute;gimen, el estandarte de un estado que a esas alturas se quer&iacute;a militar.
    </p><p class="article-text">
        El proceso se vendi&oacute; como una fusi&oacute;n porque interesaba a todas las partes: al club hist&oacute;rico, que hab&iacute;a sorteado la desaparici&oacute;n, y al Estado por asociarse con la imagen de uno de los clubes decanos del f&uacute;tbol madrile&ntilde;o. Pese a la permanencia de colores y estatutos, la realidad es que fue una absorci&oacute;n, evidenciada en la presidencia del Comandante Francisco Vives, que se hab&iacute;a unido a la aviaci&oacute;n franquista en la ciudad de Sevilla. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo club, tocado con las alas del Aviaci&oacute;n Nacional franquista, permaneci&oacute; en Primera Divisi&oacute;n tras derrotar al Osasuna en un partido en el que se jugaban una plaza en la m&aacute;xima divisi&oacute;n, y se hizo con las ligas de las temporadas 1939/40 y 1940/41.
    </p><p class="article-text">
        El investigador &ndash;y seguidor del Atl&eacute;tico de Madrid&ndash; Jos&eacute; &Oacute;scar Plaza Buj&aacute;n desarrolla en <a href="https://www.tesisenred.net/handle/10803/695775" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su tesis doctoral</a> c&oacute;mo el engendro Atl&eacute;tico-Aviaci&oacute;n supuso &ldquo;una herramienta fundacional clave del nuevo r&eacute;gimen que articul&oacute; simb&oacute;licamente la uni&oacute;n entre el ej&eacute;rcito del aire, el Estado espa&ntilde;ol y un club deportivo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El periodo de refundaci&oacute;n militar coincide con la identificaci&oacute;n del franquismo con El Eje, lo que se ver&aacute; reflejado en algunos partidos amistosos organizados por el r&eacute;gimen y publicitados por el NO-DO. De hecho, el primer noticiario franquista estuvo protagonizado por las im&aacute;genes del partido entre un combinado de la Aviaci&oacute;n italiana y el rojiblanco en el estadio de Vallecas (a beneficio de los hu&eacute;rfanos de la Aviaci&oacute;n espa&ntilde;ola). Aquel d&iacute;a, los jugadores de ambos equipos formaron con el brazo en alto, en contraste con las im&aacute;genes que, pocos a&ntilde;os atr&aacute;s, mostraban durante la guerra a los jugadores del Athletic Club de Madrid con el pu&ntilde;o arriba .
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El equipo ser&aacute; desmilitarizado en 1946, terminada la Segunda Guerra Mundial y con el franquismo tratando de convencer al mundo de que hab&iacute;an quedado atr&aacute;s sus veleidades fascistas. El 23 de diciembre de 1946 jugar&aacute; su &uacute;ltimo partido con el nombre Atl&eacute;tico Aviaci&oacute;n contra el San Lorenzo de Almagro. El equipo argentino &ndash;que venci&oacute; 1 a 4&ndash;se encontraba inmerso en una gira por nuestro pa&iacute;s que acompa&ntilde;aba el encuentro de los generales Franco y Per&oacute;n, uno de los principales apoyos internacionales de nuestro r&eacute;gimen. Una vez desmilitarizado, el equipo pas&oacute; a ser uno m&aacute;s de la liga espa&ntilde;ola (y a llamarse Club Atl&eacute;tico de Madrid), volviendo al escudo anterior a la fusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De igual manera que el franquismo utiliz&oacute; al Atl&eacute;tico de Madrid como elemento de propaganda interna durante la inmediata posguerra, lo har&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s con su vecino de la capital, el Real Madrid, para extender su propaganda al exterior. El Real Madrid &ndash;que hab&iacute;a recuperado el apelativo mon&aacute;rquico despu&eacute;s de la guerra&ndash; ve&iacute;a despu&eacute;s de la contienda con pavor c&oacute;mo el proyecto de prolongaci&oacute;n de la Castellana, donde Franco planeaba instaurar la ciudad de los vencedores, pasaba por encima del decr&eacute;pito campo de Chamart&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Consiguieron que el plan urban&iacute;stico variara su dibujo para rodearlo y Santiago Bernab&eacute;u (que fue nombrado por el r&eacute;gimen en 1943) hizo de la construcci&oacute;n de un nuevo Chamart&iacute;n junto al anterior su mayor empe&ntilde;o. Aunque la financiaci&oacute;n provino de la venta de obligaciones entre los aficionados, el proyecto de un gran estadio encajaba como anillo al dedo en los planes del franquismo para convertir la Castellana en un lujoso escenario de resonancias imperiales, pensado para exhibiciones p&uacute;blicas de masas como la que hab&iacute;a tenido lugar con motivo del primer desfile de la victoria.
    </p><p class="article-text">
        Pedro Bidagor, al frente de la Direcci&oacute;n General de Arquitectura falangista y uno de los responsables de Cuelgamuros, presidi&oacute; el concurso convocado por el Real Madrid para el proyecto arquitect&oacute;nico de un estadio que se inaugurar&iacute;a en 1947. El coso ser&iacute;a en las siguientes d&eacute;cadas el escenario de las espectaculares demostraciones sindicales, con las que Francisco Franco pretend&iacute;a darse ba&ntilde;os de masas y demostrar el poder&iacute;o del r&eacute;gimen. A partir de los a&ntilde;os cincuenta, con la llegada de sus &eacute;xitos internacionales, el club se convertir&aacute; en un arma de propaganda internacional del franquismo, que se sustanci&oacute; en giras internacionales y <a href="https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/franquismo-diplomacia-y-futbol-la-gira-del-real-madrid-en-sudafr/1591" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una estrecha relaci&oacute;n del club con la direcci&oacute;n general de Pol&iacute;tica Exterior o el Ministerio de Asuntos Exteriores</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Alguien imagina bautizar la explanada frente el Bernab&eacute;u como plaza de las Demostraciones Sindicales? Pues llamar a una calle aneja al estadio Metropolitano del Club Atl&eacute;tico Aviaci&oacute;n se antoja parecido. Volviendo a las palabras del alcalde Mart&iacute;nez Almeida sobre &ldquo;reconocer su historia, s&iacute;mbolos y fechas significativas&rdquo;, &iquest;no ser&iacute;a mejor subrayar el nombre Athletic Club de Madrid? El que vio nacer al equipo y se mantuvo hasta la imposici&oacute;n franquista posterior a la guerra.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/mala-idea-madrid-equipo-rojiblanco-llamar-calle-atletico-aviacion_1_12787991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 05:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué es mala idea para Madrid y para el equipo rojiblanco llamar a una calle del Atlético Aviación]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La pequeña George Sand en el Madrid del 2 de mayo y la forja de una escritora contra el mandato de género]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/pequena-george-sand-madrid-2-mayo-forja-escritora-mandato-genero_1_12782732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3d60b275-f75a-4f81-8836-5128613970a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pequeña George Sand en el Madrid del 2 de mayo y la forja de una escritora contra el mandato de género"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La famosa escritora romántica, de gran éxito en su época y recordada hoy sobre todo por su vida libre, pasó dos meses alojada en el palacio de Godoy porque su padre era un importante militar francés. En sus memorias recuerda que fue la primera vez que, vistiendo un pequeño uniforme del ejército, lo hizo “a la masculina”, algo que la haría conocida años después en la sociedad parisina</p><p class="subtitle">La costurera propagandista del amor libre y la revolucionaria de La Comuna que fundó un periódico en el Madrid del XIX</p></div><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o se ha estrenado <em>La joven George Sand</em>, una miniserie de gran &eacute;xito en Francia &ndash;aqu&iacute; se puede ver en la plataforma Filmin&ndash; cuya primera temporada narra las aventuras juveniles de la conocida escritora Aurore Dupin, m&aacute;s conocida por el pseud&oacute;nimo George Sand.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy en d&iacute;a su nombre est&aacute; m&aacute;s asociado a su estilo de vida o al de algunas de sus parejas &ndash; el escritor Alfred de Musset o el m&uacute;sico Fr&eacute;deric Chopin&ndash;, Sand fue en su tiempo una escritora de gran &eacute;xito, que goz&oacute; del favor del p&uacute;blico y altern&oacute; en los ambientes intelectuales del Par&iacute;s decimon&oacute;nico. 
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                Cartel francés de la serie                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La impronta hist&oacute;rica de Sand es sin&oacute;nimo de audacia y esc&aacute;ndalo. Su vestimenta masculina &ndash;con pantalones y levita&ndash;, su costumbre de fumar en p&uacute;blico, caminar sola por la ciudad anochecida, el haber abandonado a su primer marido, su libertad sexual&hellip;Y, sobre todo, el atrevimiento de dedicarse a las letras en un mundo de hombres. Como otras pioneras, busc&oacute; un pseud&oacute;nimo masculino&ndash;un poco a la inglesa por sus querencias literarias&ndash; aunque en su caso m&aacute;s que para esconder su identidad fue para atrapar la libertad que se le negaba a su g&eacute;nero. 
    </p><p class="article-text">
        Escribi&oacute; un centenar de novelas, art&iacute;culos de prensa y escritos de car&aacute;cter pol&iacute;tico (en 1848, en pleno momento revolucionario, demostr&oacute; sus querencias republicanas). Escandaliz&oacute; por su relaci&oacute;n con las mujeres (no se sabe a ciencia cierta si tuvo romance con la famosa actriz Marie Dorval, puede ser). Contertuli&oacute; con ilustres de las letras universales como Flaubert o Balzac. Se gan&oacute;, por su condici&oacute;n de mujer libre, el desprecio de otros nombres rotundos, como los de Baudelaire o Nietzsche.
    </p><p class="article-text">
        Un detalle poco conocido en la biograf&iacute;a de la autora es su paso por Madrid cuando ten&iacute;a solo cuatro a&ntilde;os. La peripecia de una ni&ntilde;a que estrenaba recuerdos en un momento crucial de la historia de Espa&ntilde;a, el comienzo de la Guerra de la Independencia. Su padre, Maurice Dupin, era uno de los hombres de confianza de Joaquin Murat, duque de Berg, mariscal de Francia y cu&ntilde;ado de Napole&oacute;n. Con &eacute;l y el contingente franc&eacute;s vino a nuestro pa&iacute;s en 1808.
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                Retrato realizado por Eugène Delacroix                            </span>
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        Su mujer, Sophie-Victoire Delaborde, qued&oacute; en principio en Par&iacute;s. Pero, a pesar de estar embarazada, no quiso permanecer lejos de su marido &ndash;cuya estancia se presum&iacute;a larga&ndash; y aprovech&oacute; el viaje en coche de un proveedor del ej&eacute;rcito a Espa&ntilde;a para acudir a su encuentro con Dupin en abril de 1808. Y, con ella, vino la peque&ntilde;a Aurore.
    </p><p class="article-text">
        Pese a la brevedad de la experiencia, la escritora demuestra en su autobiograf&iacute;a (<em>Historia de mi vida</em>) tener recuerdos v&iacute;vidos del viaje, empezando por los tortuosos senderos de las monta&ntilde;as asturianas, los osos y la belleza de los zarcillos en flor. El recorrido les permiti&oacute; conocer de primera mano los terribles impactos de la guerra y, de hecho, las pill&oacute; de lleno el levantamiento del 2 de mayo.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que en una de las posadas en las que pernoctaron hab&iacute;a una urraca parlanchina a la que hab&iacute;an entrenado para decir &ldquo;mueran los franceses&rdquo; o &ldquo;muera Godoy&rdquo;. Fue precisamente en el palacio madrile&ntilde;o del hombre fuerte de Carlos IV, huido, donde pasar&iacute;a Aurore sus d&iacute;as en Madrid. Murat ocupaba el piso inferior y ellos un apartamento en un piso superior.
    </p><p class="article-text">
        Su recuerdo del suntuoso palacio era, cuando muchos a&ntilde;os despu&eacute;s lo escribiera en sus memorias, fabuloso:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era enorme; enteramente tapizado de damasco de seda carmes&iacute;. Las cornisas, las camas, los sillones, los divanes, todo era dorado y a m&iacute; me pareci&oacute; oro macizo, de acuerdo siempre con los cuentos de hadas. Otra maravilla para m&iacute; fue un espejo donde no me reconoc&iacute; primero, pues nunca me hab&iacute;a visto as&iacute;, desde la cabeza a los pies&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la admiraci&oacute;n que le produjo el lugar, tambi&eacute;n le sorprendieron negativamente algunos aspectos a los que no estaba acostumbrada, como el hecho de que hubiera animales &ndash;&ldquo;muy sucios&rdquo;, dice&ndash; caminando por la casa.
    </p><p class="article-text">
        Su madre le cosi&oacute; un peque&ntilde;o uniforme militar para enfund&aacute;rselo las ocasiones que coincidiera con Murat. Esta fue la primera de las muchas veces en las que la futura George Sands vestir&iacute;a &ldquo;como un hombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estuvieron en Madrid unos dos meses en los que, sin m&aacute;s ni&ntilde;os con los que jugar, encerrada en aquel palacio de una ciudad en guerra, aprendi&oacute; a estar a solas consigo misma y a desarrollar la imaginaci&oacute;n. Estando all&iacute;, naci&oacute; su hermano afectado de ceguera y enseguida tuvieron que salir de una &ldquo;Espa&ntilde;a en llamas&rdquo;, mientras que su padre segu&iacute;a combatiendo y Murat marchaba a tomar posesi&oacute;n del trono de N&aacute;poles.
    </p><p class="article-text">
        Las aventuras en la lujosa finca paterna de Nohant y en Par&iacute;s, donde se forjar&iacute;an su fama y su leyenda, son en parte objeto de la serie televisiva y aparecen contados tanto en su biograf&iacute;a como en las miles de cartas de la escritora con personalidades de la &eacute;poca que se conservan.
    </p><p class="article-text">
        La otra gran experiencia de Dupond con Espa&ntilde;a, siendo ya George Sand, es su conocido viaje junto a Chopin &ndash;entonces su pareja&ndash; y los hijos adolescentes de este a la isla de Mallorca. Algo m&aacute;s de tres meses en los que se convirtieron en los primeros turistas de un lugar entonces profundamente rural que han quedado reflejados en su obra <em>Un invierno en Mallorca</em>. Las descripciones del cuaderno de viaje dan cuenta tanto de la experiencia aciaga de los viajeros como del clasismo inherente a las clases altas de la &eacute;poca, as&iacute; fueran progresistas como es el caso.
    </p><p class="article-text">
        La pr&oacute;xima vez que pasemos por delante del palacio en el que vivi&oacute; Godoy, proyectado en la calle Bail&eacute;n por Sabatini y hoy sede del Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, podemos visualizar a la peque&ntilde;a Aurore con un sable a la cintura. Vestida, por primera vez, al rev&eacute;s del canon.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/pequena-george-sand-madrid-2-mayo-forja-escritora-mandato-genero_1_12782732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2025 14:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pequeña George Sand en el Madrid del 2 de mayo y la forja de una escritora contra el mandato de género]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Los autómatas que creó Juanelo para Carlos I y Felipe II viajaron muy lejos de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/automatas-creo-juanelo-carlos-i-felipe-ii-viajaron-lejos-madrid_132_12673933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef8ba2bc-041c-47c3-9b6f-c2be525a91d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los autómatas que creó Juanelo para Carlos I y Felipe II viajaron muy lejos de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los muñecos de Turriano se hallan en colecciones particulares en Washington, Budapest, Munich y Viena, sin que se sepa cómo llegaron hasta allí</p><p class="subtitle">BLOG - Lee más curiosidades históricas de la capital en Caminando por Madrid</p></div><p class="article-text">
        Caminando por el Rastro, llego a la calle de Juanelo, una v&iacute;a que homenajea al relojero de Carlos I y Felipe II. Juanelo Turriano (Cremona-Italia/1500 - Toledo 1585) fue un cient&iacute;fico y relojero cuyas creaciones entusiasmaron a los emperadores espa&ntilde;oles. Su especialidad eran los mu&ntilde;ecos aut&oacute;matas, movidos por mecanismos de relojer&iacute;a. Uno de estos mu&ntilde;ecos camin&oacute; por las calles de Toledo pasando la gorra a los transe&uacute;ntes para recabar sus limosnas. Este hecho, adem&aacute;s de dar origen a la calle del Hombre de Palo, propici&oacute; una investigaci&oacute;n por parte de la Inquisici&oacute;n que percib&iacute;a algo un tanto diab&oacute;lico en estos prodigios. Se habla tambi&eacute;n de un aut&oacute;mata que llevaba una bandeja con el desayuno al emperador.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, al menos cuatro aut&oacute;matas construidos por Juanelo para los reyes espa&ntilde;oles han sobrevivido medio milenio, y siguen funcionando como el primer d&iacute;a; pero ya no se hallan entre nosotros, puesto que su facultad de caminar, suponemos que sea eso, les ha llevado muy lejos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos es el &ldquo;Monje Franciscano&rdquo;, un mu&ntilde;eco de madera y hierro del a&ntilde;o 1562, de cuarenta cent&iacute;metros de alto, provisto de sofisticados mecanismos de relojer&iacute;a. Representa a un monje franciscano que camina en varias direcciones, mueve la cabeza y los ojos, abre la boca como si estuviera rezando, se da golpes de pecho en se&ntilde;al de contrici&oacute;n con una mano y hace el adem&aacute;n de imponer una cruz con la otra. Dicho monje estaba inspirado en San Diego de Alcal&aacute;, cuyas reliquias hab&iacute;an sido colocadas junto al lecho de Felipe II cuando este sufri&oacute; una enfermedad, contribuyendo, al parecer, a su curaci&oacute;n. Bien, el caso es que este mu&ntilde;eco aut&oacute;mata abandon&oacute; un d&iacute;a El Escorial y emprendi&oacute; viaje con rumbo ignorado. Nadie logr&oacute; seguir sus pasos porque, como hemos dicho, el monje ten&iacute;a la facultad de caminar en varias direcciones. Nada se sab&iacute;a de &eacute;l hasta que en los a&ntilde;os setenta fue a parar al Smithsonian Institute de Washington, a donde lleg&oacute; procedente de Ginebra.
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                Dama española con laúd y su interior, la autómata elaborada por Juanelo                            </span>
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        Existe otra mu&ntilde;eca denominada: &ldquo;Aut&oacute;mata musical de una dama de la corte espa&ntilde;ola con&nbsp;la&uacute;d&rdquo;. Las medidas, la factura y los mecanismos son muy similares al anterior, aunque en este caso la mu&ntilde;eca hace adem&aacute;n de tocar un la&uacute;d.&nbsp;La dama reside en el Kunsthistorisches Museum de&nbsp;Viena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro monje-aut&oacute;mata de las mismas caracter&iacute;sticas, solo que con barba, datado hacia 1560, se halla en el Germanisches Nationalmuseum de Munich. Y a un cuarto aut&oacute;mata, denominado &ldquo;El campanillero&rdquo; nos lo encontramos en el Museo de Artes Aplicadas de Budapest. Este &uacute;ltimo es un monje barbado y calvo que sujeta una campanilla con una mano, la cual suena cuando se pone en movimiento.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El campanillero de Juanelo, en Budapest                            </span>
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        Los cuatro aut&oacute;matas de Juanelo Turriano salieron un d&iacute;a de Espa&ntilde;a para conocer mundo y a&uacute;n no han regresado. Es una verdadera l&aacute;stima, porque si tuvi&eacute;ramos en nuestra tierra al menos uno de estos mu&ntilde;ecos, nos servir&iacute;a para rendir homenaje a uno de nuestros genios, pionero de la rob&oacute;tica, pudiendo as&iacute; fomentar el inter&eacute;s por la ciencia en nuestros j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Juanelo, italiano de origen aunque espa&ntilde;ol por su larga vida en nuestra tierra, es uno de los personajes m&aacute;s interesantes de nuestra historia cient&iacute;fica. Juanelo muri&oacute; en Toledo en 1585, en esa cruda realidad que Espa&ntilde;a, tantas veces, ha reservado para sus grandes genios: en la pobreza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/automatas-creo-juanelo-carlos-i-felipe-ii-viajaron-lejos-madrid_132_12673933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Oct 2025 04:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los autómatas que creó Juanelo para Carlos I y Felipe II viajaron muy lejos de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Automatización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El joven, el pobre, el de fuera: "pánico moral" y prejuicios sobre los "niños golfos" en la construcción de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/joven-pobre-fuera-panico-moral-prejuicios-ninos-golfos-construccion-madrid_1_12590186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4adfc8f4-780d-4c77-9eb6-99b628f444aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x456y481.jpg" width="1200" height="675" alt="El joven, el pobre, el de fuera: &quot;pánico moral&quot; y prejuicios sobre los &quot;niños golfos&quot; en la construcción de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El reformismo social, que a veces tomaba forma defensiva, incurrió en programas paternalistas pero también en la creación de estereotipos alimentados por la prensa y los pánicos colectivos que constituían condenas morales –a veces convertidas en legales– para grupos de población de las clases populares, como los llamados golfos, antecedentes de nuestros menores no acompañados</p><p class="subtitle">La Maternidad de Peñagrande: cuando (casi) nadie sabe que en su barrio hubo un centro de reclusión de madres solteras en el que se robaron bebés </p></div><p class="article-text">
        J&oacute;venes parados en una esquina sin hacer nada, una subcultura juvenil escuchando su m&uacute;sica en el espacio p&uacute;blico, mujeres con un deseo disidente en el bar de debajo de casa, hombres procedentes de otro pa&iacute;s hablando en su idioma en plena calle&hellip; Son unos pocos ejemplos de fen&oacute;menos absolutamente ordinarios que, cotidianamente y alimentados por el prejuicio, generan reacciones sociales sobreactuadas en algunos sectores de nuestra sociedad. Miedo irracional motivado por el retrato colectivo impuesto a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, la cultura impresa o, recientemente, las redes sociales. P&aacute;nicos morales.
    </p><p class="article-text">
        El concepto <em>p&aacute;nico moral</em> fue desarrollado por la sociolog&iacute;a de los a&ntilde;os setenta para estudiar los miedos provocados por las culturas juveniles de posguerra, muchas veces potenciados por los medios de comunicaci&oacute;n y enfocados en la juventud de las clases populares. El primero en utilizarlo fue Stanley Cohen para analizar la cobertura medi&aacute;tica de <em>mods</em> y <em>rockers </em>en Reino Unido. Sin embargo, pronto fue adoptado por las distintas ciencias sociales y ha sido usado a menudo para contextos anteriores al uso primigenio, siempre con centralidad de los medios de comunicaci&oacute;n de masas en los an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        Los p&aacute;nicos morales son elementos presentes, por ejemplo, en el gran crecimiento capitalista de nuestras ciudades. Durante los a&ntilde;os finales del siglo XIX, momento de eclosi&oacute;n demogr&aacute;fica y desborde urbano, fueron desarroll&aacute;ndose en los pa&iacute;ses de occidente el paradigma de la reforma social desde un prisma paternalista, que en Espa&ntilde;a cristaliz&oacute; en instituciones como el Instituto de Reformas Sociales (1903) y el Instituto Nacional de Previsi&oacute;n (1908).
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                    alt="&quot;Golfos&quot; recogidos por las autoridades de la calle y llevados al Asilo de María Cristina"
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                &quot;Golfos&quot; recogidos por las autoridades de la calle y llevados al Asilo de María Cristina                            </span>
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        Pero, paralelamente &ndash;acaso de forma indisoluble al anterior paradigma&ndash; se desarroll&oacute; tambi&eacute;n la idea de defensa social, dirigida a quienes se entend&iacute;an como &ldquo;irreformables&rdquo; o &ldquo;incorregibles&rdquo;. Las personas que ca&iacute;an en este apartado, sistem&aacute;ticamente pertenecientes a las clases populares, muchas veces provenientes de otras provincias, perd&iacute;an de facto su condici&oacute;n de ciudadanos y quedaban amalgamados en el arquetipo amplio del delincuente. En el estigma se mezclaban los peque&ntilde;os ilegalismos a los que a menudo ten&iacute;an que recurrir para subsistir, la econom&iacute;a informal que practicaban (como la venta callejera o la recogida de basuras), actitudes realmente delictivas o la simple presunci&oacute;n de culpabilidad de su condici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se conforma entonces una suerte de <em>homo criminalis</em> que se defin&iacute;a por una supuesta personalidad, las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, los ambientes sociales en los que se mov&iacute;a, sus costumbres o procedencia antes que en por sus hechos. La peligrosidad para el cuerpo social ahora era algo intr&iacute;nseco al individuo y una cuesti&oacute;n moral.
    </p><p class="article-text">
        En este apartado de la taxonom&iacute;a social burguesa del momento aparec&iacute;an todos los arquetipos propios de lo que se llam&oacute; la <em>mala vida</em> (t&eacute;rmino importado de <em>La mala vita </em>italiana<em>)</em>, o lo que es lo mismo, &ldquo;seres degenerados&rdquo;: criminales, prostitutas, mendigos, &ldquo;invertidos sexuales&rdquo;, alcoh&oacute;licos, golfos y &ldquo;perdidos de toda especie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se llev&oacute; a cabo con la coartada de numerosas ciencias que entonces empezaban a desarrollarse, como la antropolog&iacute;a, la criminolog&iacute;a o la geograf&iacute;a humana, que describ&iacute;an estereotipos capaces de predecir &ndash;pensaban&ndash; la peligrosidad social. Las teor&iacute;as de Cesare Lombroso (<em>L'uomo delinquente</em>, 1876) tuvieron un gran impacto en todo el planeta y encontraron traducciones locales en m&eacute;dicos como Rafael Salillas o juristas como Pedro Dorado Montero.
    </p><p class="article-text">
        El prejuicio&ndash;y el consiguiente p&aacute;nico moral&ndash; se refleja bien en la construcci&oacute;n social del &ldquo;ni&ntilde;o golfo&rdquo;. Las calles de la ciudad contempor&aacute;nea, sus barrios bajos y extremos m&aacute;s bien, se poblaron de menores de las clases trabajadoras, que fueron vistos como portadores del peligro hacia el orden social burgu&eacute;s. La respuesta fue la patologizaci&oacute;n de su existencia. 
    </p><p class="article-text">
        Baroja, cuya literatura est&aacute; impregnada de esta filosof&iacute;a degeneracionista, fue de los primeros en hablar de los golfos &ndash;como &ldquo;microbios de la vida social&rdquo;&ndash;<strong> </strong>y emple&oacute; su figura con profusi&oacute;n en su trilog&iacute;a <em>La lucha por la vida</em>.
    </p><p class="article-text">
        Especial atenci&oacute;n merecieron en la prensa de la &eacute;poca los ni&ntilde;os sin tutela que poblaban nuestras calles. Por primera vez, nuestros textos legales empezaban a atenderlos, y en ellos aparec&iacute;an expresiones que los divid&iacute;an, como reflejo de la dicotom&iacute;a reforma social/defensa social, en &ldquo;ni&ntilde;os en peligro&rdquo; y &ldquo;ni&ntilde;os peligrosos&rdquo;. Ser un <em>colillero</em>, un vendedor de peri&oacute;dicos o, simplemente, un ni&ntilde;o en la calle, pod&iacute;a significar la reclusi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Especialmente si se encontraban en las barriadas &ldquo;que no les correspond&iacute;an&rdquo;. El Madrid finisecular se estaba segregando socialmente. El centro se iba convirtiendo poco a poco en el lugar de los espacios administrativos y comerciales; el Ensanche crec&iacute;a como zona residencial e industrial y el extrarradio, surgido al margen de la planificaci&oacute;n, como cintur&oacute;n de aluvi&oacute;n para los trabajadores que no cab&iacute;an en las zonas m&aacute;s populares de la ciudad consolidada.
    </p><p class="article-text">
        Esto contribuy&oacute; a que se generaran geograf&iacute;as de la pobreza e imaginarios prejuiciosos hacia los habitantes del Ensanche Sur o el extrarradio, de indudable carga moral. Para ejemplificarlo, el historiador Fernando Vicente se refiere en <em>Barrios Negros, Barrios Pintorescos Realidad e imaginario social del submundo madrile&ntilde;o (1860-1930)</em> al caso de la desaparici&oacute;n de una ni&ntilde;a en las inmediaciones de la Puerta del Sol:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al d&iacute;a siguiente de publicarse la noticia, se desat&oacute; un gran alboroto en el barrio de las Pe&ntilde;uelas, donde un hombre fue arrastrado 'por mujeres vociferantes y hombres', acusado de intentar secuestrar a una ni&ntilde;a de diez a&ntilde;os. En poco tiempo se form&oacute; una multitud de la que surg&iacute;an sin cesar todo tipo de habladur&iacute;as. Los rumores corrieron como la p&oacute;lvora y algunos peri&oacute;dicos deslizaron comentarios sobre la 'existencia de personas que, si no por medio del robo y de la violencia, al menos con enga&ntilde;os tienen acechadas a las ni&ntilde;as para entregarlas a la prostituci&oacute;n.' Ante el cariz que tomaba la situaci&oacute;n, las autoridades se vieron obligadas a tomar cartas en el asunto para cortar la avalancha de &rdquo;delaciones falsas a nombres supuestos y domicilios figurados&ldquo; y para &rdquo;pedir calma a la poblaci&oacute;n por lo incierto de todo lo publicado.&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Aunque nada invitaba a pensar que el suceso, ocurrido en el centro de Madrid, tuviera algo que ver con el barrio de Pe&ntilde;uelas, su situaci&oacute;n en lo que el autor llam&oacute; &ldquo;los barrios negros&rdquo; y los p&aacute;nicos morales contra sus vecinos llevaron al tumulto popular contra sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Se editaron numerosos estudios de p&aacute;tina cient&iacute;fica para la construcci&oacute;n social de este arquetipo, como<strong> </strong>el <em>Estudio m&eacute;dico-social del ni&ntilde;o golfo</em> (1916) de Jos&eacute; Sanchis Ban&uacute;s, que atribuye a estos ni&ntilde;os &ldquo;anormalidades mentales&rdquo; e &ldquo;idiocia&rdquo;. No todo el mundo estuvo de acuerdo en estos supuestos condicionantes f&iacute;sicos, pero pocos se escaparon de la atribuci&oacute;n moral inferior cuya descripci&oacute;n coincid&iacute;a sospechosamente con las costumbres de las clases populares (tono de voz, lenguaje procaz, insolencia&hellip;) y la mala costumbre de no obedecer o no encontrarse integrados &ndash;a veces a su pesar&ndash; en el sistema productivo. 
    </p><p class="article-text">
        En nuestra ciudad fue de gran influencia la edici&oacute;n de <em>La mala vida en Madrid. Estudio psico-sociol&oacute;gico con dibujos y fotograbados del natural</em>, de Bernaldo de Quir&oacute;s y Llanas Aguilaniedo, cuyas fotograf&iacute;as de los &ldquo;habitantes de la mala vida&rdquo; son utilizadas a&uacute;n hoy con profusi&oacute;n en art&iacute;culos sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        No tardaron en aparecer, por supuesto, instituciones tutelares que representaran el paradigma de la defensa social, en las que se practic&oacute; de forma masiva el examen de las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de los ni&ntilde;os para determinar la posible &ldquo;infancia anormal&rdquo; del menor. La Ley de Tribunales de Menores de 1918 supuso un momento &aacute;lgido y la aprobaci&oacute;n de la Ley de vagos y maleantes, en 1933, podr&iacute;a considerarse el punto de llegada legislativo de este pensamiento securitario, que ven&iacute;a fragu&aacute;ndose desde el &uacute;ltimo tercio del siglo XIX. Luis Jim&eacute;nez de As&uacute;a, disc&iacute;pulo de Pedro Dorado Montero y m&aacute;ximo valedor de la norma republicana, la describi&oacute; como de una &ldquo;incalculable eficacia cient&iacute;fica&rdquo; y de car&aacute;cter &ldquo;defensivo y biol&oacute;gico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los elementos m&aacute;s importantes para entender el miedo generalizado a estos j&oacute;venes pobres, a menudo vecinos de las barriadas consideradas &ldquo;enfermas&rdquo;, fue la prensa. Potenciada por las nuevas posibilidades de la fotograf&iacute;a, y con el juguete de moda del reporterismo entre las manos, los periodistas se adentraban en las tabernas de los barrios pobres, se juntaban con los golfos y redactaban relatos sensacionalistas y poco cre&iacute;bles que ayudaban a apuntalar los estereotipos entre la gente biempensante al otro lado de la frontera urbana.
    </p><p class="article-text">
        El p&aacute;nico moral, la creaci&oacute;n de enemigos colectivos del orden social, como se ve, es una rima hist&oacute;rica que reverbera al paso de los a&ntilde;os. J&oacute;venes solos, ajenos al buen vecino, fueron y son recluidos en nuestras ciudades en establecimientos que generan miedo entre algunas capas de la sociedad. Miedo que puede virar r&aacute;pidamente en turba. Unos, de los que hablamos en este art&iacute;culo, no son sino los bisabuelos de algunos de nosotros. Otros, sin duda, ser&aacute;n los padres de los compa&ntilde;eros de colegio de nuestros nietos. 
    </p><h2 class="article-text">PARA SABER M&Aacute;S:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Albarr&aacute;n, F. V. (2014). <a href="https://produccioncientifica.ucm.es/documentos/615d15f2aa0f4d69e7452b97" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Barrios Negros, Barrios Pintorescos. Realidad e imaginario social del submundo madrile&ntilde;o (1860-1930)</a>. <em>Hispania Nova. Primera Revista De Historia Contempor&aacute;nea on-line En castellano. Segunda &Eacute;poca</em>.</li>
                                    <li>Cleminson, R., &amp; Fuentes Peris, T. (2009). &ldquo;La mala vida&rdquo;: source and focus of degeneration, degeneracy and decline. <em>Journal of Spanish Cultural Studies</em>, <em>10</em>(4), 385-397.</li>
                                    <li>Huertas, R. (2009). Los ni&ntilde;os de la &ldquo;mala vida&rdquo;: la patolog&iacute;a del &ldquo;golfo&rdquo; en la Espa&ntilde;a de entresiglos. <em>Journal of Spanish Cultural Studies</em>, <em>10</em>(4), 423-440. P&eacute;rez, A. S. (2024). Reforma y defensa social en la Espa&ntilde;a liberal (siglos xix-xx). Una historizaci&oacute;n de la &ldquo;cuesti&oacute;n securitaria&rdquo;. <em>Segle XX: revista catalana d'hist&ograve;ria</em>, (17), 239-260.</li>
                                    <li>Souto Kustr&iacute;n, S. (2018). J&oacute;venes y p&aacute;nicos morales en el periodo de entreguerras: el caso espa&ntilde;ol en el contexto europeo.</li>
                            </ul>
            </div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/joven-pobre-fuera-panico-moral-prejuicios-ninos-golfos-construccion-madrid_1_12590186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2025 19:42:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El joven, el pobre, el de fuera: "pánico moral" y prejuicios sobre los "niños golfos" en la construcción de Madrid]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4adfc8f4-780d-4c77-9eb6-99b628f444aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x456y481.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Sociología,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós a Carmen Gracia, la mujer que desafiaba el tiempo paseando por Gran Vía en una foto mítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/adios-carmen-gracia-mujer-desafiaba-tiempo-paseando-gran-via-foto-mitica_1_12570456.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2efab6c6-cdde-4c3a-9072-a4669e42c0b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós a Carmen Gracia, la mujer que desafiaba el tiempo paseando por Gran Vía en una foto mítica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hijo de Carmen Gracia, una de las protagonistas de la conocida imagen de de Català-Roca conocida como "Señoritas paseando por la Gran Vía", se ha despedido de ella en redes sociales. Carmen descubrió que ella y su hermana eran protagonistas de la instantánea muchos años después. Falleció el pasado 28 de julio y el lunes 1 de septiembre hubiera cumplido 92 años</p><p class="subtitle">El vídeo que muestra cómo era para una mujer caminar por la Gran Vía en el franquismo y es un 'zasca' al machismo</p></div><p class="article-text">
        <em>Se&ntilde;oritas paseando por la Gran V&iacute;a</em>, del fot&oacute;grafo Francesc Catal&agrave;-Roca, es una de las instant&aacute;neas m&aacute;s conocidas de la fotograf&iacute;a contempor&aacute;nea espa&ntilde;ola. Seis mujeres j&oacute;venes caminando juntas a la altura de los a&ntilde;os cincuenta, enlazadas por los brazos, por la Gran V&iacute;a madrile&ntilde;a. Conforman la imagen de la mujer espa&ntilde;ola sacando cabeza despu&eacute;s de los peores a&ntilde;os de la primera posguerra.
    </p><p class="article-text">
        Una de las retratadas, Carmen Gracia, nos dej&oacute; el pasado 28 de julio. Lo ha anunciado con un emotivo texto en redes su hijo, Javier Mar&iacute;n, con motivo del que hubiera sido su 92 cumplea&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;De izquierda a derecha, Mini, Pepita, Rosita, Carmen, Amalia y una amiga del barrio cuya identidad se diluye en el recuerdo, caminan, agarradas con los brazos <em>enhebrados</em>, en uno de sus paseos de fin de semana por la Gran V&iacute;a madrile&ntilde;a. Seguramente ven&iacute;an o iban a ver una pel&iacute;cula en alguno de los muchos cines que entonces poblaban la zona que ahora acoge los mayores musicales&rdquo;, explica Javier, poniendo contexto a la instant&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        En la imagen aparecen tambi&eacute;n Pepita, la hermana de Carmen y su prima peque&ntilde;a. Aunque la fotograf&iacute;a es muy conocida, ellas no supieron de ella hasta muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de ser tomada: &ldquo;Fue fue en el a&ntilde;o 92 cuando vio la fotograf&iacute;a por primera vez, en una de las tantas publicaciones antol&oacute;gicas que se hicieron alrededor de la Expo de Sevilla. Se lo cont&oacute; a su hermana Pepita, tambi&eacute;n en la foto, y aunque les hizo ilusi&oacute;n, nunca le dieron demasiada importancia a pesar de que sus hijos y sobrinos a lo largo de los a&ntilde;os les intentaban hacer ver la importancia de esa fotograf&iacute;a que hab&iacute;a dado la vuelta al mundo (literalmente, gracias a las exposiciones del Instituto Cervantes). Hasta que la an&eacute;cdota tom&oacute; el tama&ntilde;o de un edificio al ser elegida la fotograf&iacute;a para conmemorar el 75&ordm; aniversario de El Corte Ingl&eacute;s. Al verse en las fachadas de los centros comerciales, estaciones de Metro, marquesinas de autobuses y a p&aacute;gina completa en prensa de todo tipo, ya entendieron la importancia de la foto&rdquo;, explica Javier en su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        En 2016 la conocida web <a href="https://web.archive.org/web/20240412012157/https://www.secretosdemadrid.es/el-dia-que-conoci-a-las-senoritas-de-la-gran-via/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Secretos de Madrid divulg&oacute; la identidad de alguna de las protagonistas de la instant&aacute;nea</a>. Despu&eacute;s de ponerse en contacto con Javier, el hijo de Carmen, se entrevistaron con ella misma y con su t&iacute;a Pepita. De la conversaci&oacute;n con las octogenarias, que se produjo en la residencia donde viv&iacute;a una de ellas, obtuvo m&aacute;s detalles, como la identidad de otras dos protagonistas: la prima Rosita, de 13 a&ntilde;os y su amiga Mini.
    </p><p class="article-text">
        La foto aparece datada en distintas fuentes en a&ntilde;os muy diversos dentro de la d&eacute;cada de los cincuenta. Hablamos por tel&eacute;fono con Javier, que se encontraba en ese momento merendando con su t&iacute;a Pepita, y nos dice que el a&ntilde;o m&aacute;s probable es 1953, &ldquo;porque ese a&ntilde;o vino a Madrid mi t&iacute;a Rosita, que aparece en la imagen&rdquo;. Javier nos confirma que eran vecinas del barrio de Salamanca y que en sus momentos de ocio acud&iacute;an al cine o a comer pipas al parque de El Retiro.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el acto de caminar en postura desenfadada por el centro de una gran ciudad hoy pueda parecer cotidiano, en los a&ntilde;os cincuenta la irrupci&oacute;n en el espacio p&uacute;blico de un grupo de mujeres solas, en pleno franquismo, a&uacute;n pod&iacute;a resultar atrevida. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s (en 1968) <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/cocidito/video-muestra-mujer-caminar-gran-via-franquismo-zasca-machismo_132_10488096.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un reportaje del programa de RTVE </a><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/blogs/cocidito/video-muestra-mujer-caminar-gran-via-franquismo-zasca-machismo_132_10488096.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Luz verde</em></a> mostraba lo dif&iacute;cil que para una mujer pasear por la Gran V&iacute;a sola.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la imagen de aquellas mujeres en el epicentro de la modernidad espa&ntilde;ola era impactante. &ldquo;El de Carmen y sus compa&ntilde;eras es el ejemplo de mujer trabajadora que empez&oacute; su carrera con fichas de cart&oacute;n y una m&aacute;quina de escribir y acab&oacute; llevando el fichero en el ordenador&rdquo;, explica su hijo Javier.
    </p><p class="article-text">
        Carmen es, adem&aacute;s, la &uacute;nica que llevaba algo de tac&oacute;n, &ldquo;se lo hab&iacute;an recomendado porque ten&iacute;a el empeine alto&rdquo;, explica su hijo, que hered&oacute; esta caracter&iacute;stica f&iacute;sica de su madre. &ldquo;Tambi&eacute;n el culo alto, que se aprecia en la foto&rdquo;, cuenta divertido para poner de manifiesto c&oacute;mo es posible reconocer en una fotograf&iacute;a a los seres queridos aunque no est&eacute; su cara presente. Otros detalles, como <a href="https://www.abc.es/espana/madrid/abci-secreto-guardado-durante-60-anos-senoritas-gran-201606212311_noticia.html" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el vestido estampado que a Pepita le hab&iacute;a cosido su madre</a>, permitieron que las protagonistas se reconocieran al ver la foto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivi&oacute; su vida como una de tantas pioneras an&oacute;nimas de este pa&iacute;s, siendo la &uacute;nica mujer de su bloque de viviendas que conduc&iacute;a (y una de las pocas del barrio). Tambi&eacute;n era de las pocas que 'sigui&oacute; trabajando' despu&eacute;s de casarse con Vicente, el vecino del tercero. En esa &eacute;poca, empezando los a&ntilde;os 60, lo normal era dedicarse a sus 'labores', pero continu&oacute; su vida laboral en el Ministerio de Informaci&oacute;n y Turismo, despu&eacute;s reconvertido a Ministerio de Cultura con tal dedicaci&oacute;n y empe&ntilde;o que recibi&oacute; la Medalla al M&eacute;rito en el Trabajo&rdquo;, dec&iacute;a en su nota en redes. 
    </p><p class="article-text">
        Insist&iacute;a, orgulloso, en el car&aacute;cter adelantado de su madre, su t&iacute;a y sus amigas, que apenas estrenaban la veintena. &ldquo;En la residencia donde pas&oacute; sus &uacute;ltimos a&ntilde;os le llamaban<em> la abuela hacker</em> por su manejo de la tablet, el m&oacute;vil y el ordenador de las clases de inform&aacute;tica, donde m&aacute;s que aprender, explicaba a sus compa&ntilde;eras. Durante el confinamiento se manejaba sola para hacer videoconferencias con la familia mientras que otras residentes requer&iacute;an de asistencia para realizarlas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mini, Pepita, Rosita, Carmen, Amalia y otra mujer cuya identidad a&uacute;n se desconoce: mujeres cuyo caminar se hizo eterno a trav&eacute;s de la mirada de Francesc Catal&agrave;-Roca. A menudo, los rostros que sostienen las fotograf&iacute;as m&iacute;ticas quedan en el anonimato para siempre. No ha sido el caso de <em>Se&ntilde;oritas paseando por la Gran V&iacute;a</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/adios-carmen-gracia-mujer-desafiaba-tiempo-paseando-gran-via-foto-mitica_1_12570456.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Sep 2025 04:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adiós a Carmen Gracia, la mujer que desafiaba el tiempo paseando por Gran Vía en una foto mítica]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2efab6c6-cdde-4c3a-9072-a4669e42c0b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Colonias de vacaciones: los campamentos de verano que se inventaron para 'salvar' de la desnutrición a los niños pobres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/colonias-vacaciones-campamentos-verano-inventaron-salvar-desnutricion-ninos-pobres_1_12559436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b099961-111e-49cc-b7ce-bd4df3ce29e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x539y445.jpg" width="1200" height="675" alt="Colonias de vacaciones: los campamentos de verano que se inventaron para &#039;salvar&#039; de la desnutrición a los niños pobres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante el último tercio del XIX y el primero del XX se desarrollaron iniciativas pedagógicas públicas y privadas que pretendían introducir en un entorno saludable a los niños y niñas más desfavorecidos durante el verano</p><p class="subtitle">La crónica de 1927 que anticipó un siglo el Madrid actual: “La ley del dinero echa a los que no pueden pagar los alquileres” </p></div><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos compases del verano son apropiados para mirar hacia atr&aacute;s. Com&uacute;nmente, incurrimos en el recuerdo cercano, el de las vacaciones, cuyas im&aacute;genes empiezan a perder viveza para convertirse en <em>jpgs </em>de un archivo fotogr&aacute;fico. Una mirada a largo plazo, hist&oacute;rica, nos lleva del campamento de verano de nuestros ni&ntilde;os en julio a las colonias escolares de verano de finales del siglo XIX y principios del XX. Experiencias educativas y sociales que pretend&iacute;an dar a los hijos de las clases populares la oportunidad de vivir temporalmente en un entorno saludable, cerca de donde veraneaban las clases pudientes. 
    </p><p class="article-text">
        Como en el caso de otros hallazgos pedag&oacute;gicos, las colonias escolares llegaron de Europa. Su origen hay que buscarlo en Suiza, donde el pastor evangelista Walter Bion llev&oacute; a 68 ni&ntilde;os pobres de Appenzell al campo para mejorar su salud y alimentaci&oacute;n en 1876. En pocos a&ntilde;os, la experiencia se hab&iacute;a replicado en numerosos rincones del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Madrid y el resto de grandes urbes espa&ntilde;olas se encontraban durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo sobrepasadas por las consecuencias sociales del &eacute;xodo campo-ciudad, lo que abon&oacute; el desarrollo del debate de la <em>cuesti&oacute;n social</em>, siempre a caballo entre las buenas intenciones y la necesidad de apuntalar la paz social. La infancia acapar&oacute; muchas de las miradas en el transcurso de este debate, en el que permearon las experiencias pedag&oacute;gicas m&aacute;s avanzadas, que recurrieron una y otra vez a sacar a los ni&ntilde;os escolarizados a la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        La Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, aut&eacute;ntico motor cultural y pedag&oacute;gico del pa&iacute;s, adopt&oacute; pronto el excursionismo como v&iacute;a educativa. En 1882 se cre&oacute;, bajo el influjo de la ILE, el Museo Pedag&oacute;gico Nacional, dirigido por un hombre de la casa, Manuel Bartolom&eacute; Coss&iacute;o. Organiz&oacute; la primera colonia escolar de vacaciones en San Vicente de la Barquera.
    </p><p class="article-text">
        Las primeras colonias escolares de verano de Madrid las organiz&oacute; en 1893 la Sociedad Protectora de los Ni&ntilde;os, una sociedad filantr&oacute;pica que envi&oacute; a los escolares a El Caba&ntilde;al (Valencia) y, m&aacute;s tarde, al sanatorio de Nuestra Se&ntilde;ora del Pilar (Trillo, Salamanca). Esta dicotom&iacute;a ser&aacute; una constante que cristalizar&aacute; en la diferenciaci&oacute;n entre las llamadas colonias de mar y de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Solo dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la Corporaci&oacute;n de Antiguos Alumnos de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza (ILE) empez&oacute; tambi&eacute;n con sus colonias escolares en Miraflores de la Sierra o en el Cant&aacute;brico. Para financiarlo, se recurr&iacute;a a suscripciones privadas y se desarrollaban bajo el prisma pedag&oacute;gico de la instituci&oacute;n. Seguramente, se convirti&oacute; en el modelo no p&uacute;blico m&aacute;s exitoso, que proporcion&oacute; plazas en sus colonias a 2500 ni&ntilde;os hasta la guerra. 
    </p><p class="article-text">
        Las colonias de la ILE eran mixtas, aunque ni&ntilde;os y ni&ntilde;as estaban separados. En ellas, se ensayaban los valores de la pedagog&iacute;a institucionalista. El viaje ya se consideraba en s&iacute; mismo una experiencia educativa y se establec&iacute;a una rutina diaria, con gimnasia, ba&ntilde;os en el mar, excursiones y la observaci&oacute;n de la naturaleza. Todo ello quedaba reflejado en el diario, aut&eacute;ntica piedra angular de la experiencia pedag&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os que participaban de las colonias escolares del Museo Pedag&oacute;gico Nacional o la ILE eran seleccionados por maestros de las escuelas p&uacute;blicas entre las familias m&aacute;s pobres. Se eleg&iacute;a prioritariamente a aquellos con anemia, raquitismo o escrofulosis (sin enfermedades contagiosas) y era un cuerpo de m&eacute;dicos el que hac&iacute;a la &uacute;ltima selecci&oacute;n.
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            <span class="title">
                Colonia veraniega en Madrid, en el año 1927                            </span>
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        Hubo otras sociedades filantr&oacute;picas involucradas en las colonias madrile&ntilde;as durante el primer tercio del siglo XX, pero cabe destacar las organizadas por el Ayuntamiento de Madrid, que no llegaron hasta 1910. Este a&ntilde;o se puso en marcha un proyecto piloto de colonias en los Sanatorios Mar&iacute;timos Nacionales de Oza (La Coru&ntilde;a) y Pedrosa (Santander). 
    </p><p class="article-text">
        A partir de 1912 comenzaron a acudir numerosas maestras para acentuar el car&aacute;cter pedag&oacute;gico de sus colonias. En 1922 se redact&oacute; el <em>Reglamento de colonias escolares,</em> que pon&iacute;a de manifiesto la centralidad de la pr&aacute;ctica, a trav&eacute;s de la cual la municipalidad llev&oacute; de colonias a unos 25.000 escolares hasta el a&ntilde;o 1935.
    </p><p class="article-text">
        Las colonias escolares de monta&ntilde;a del Ayuntamiento de Madrid ten&iacute;an su centro neur&aacute;lgico en la sierra. Las primeras se organizaron en 1921 en Cercedilla y se extendieron a otras localidades como El Escorial (tambi&eacute;n salieron fuera de la regi&oacute;n, a Arenas de San Pedro o Abad&iacute;a de Lebanza).
    </p><p class="article-text">
        Encontramos un caso especial en las llamadas colonias de intercambio, que combinaban el horizonte higienista con la confraternizaci&oacute;n territorial y lo que en el lenguaje nacionalista de la &eacute;poca se llamaba &ldquo;regeneraci&oacute;n de la raza&rdquo;, tal y como explica el investigador Juan F&eacute;lix Rodr&iacute;guez P&eacute;rez en su tesis doctoral sobre el tema. Entre los a&ntilde;os 1924 y 1925 se produjo un intercambio entre escolares de Madrid y Barcelona bajo estos par&aacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        De manera an&aacute;loga a nuestros actuales campamentos urbanos, surgieron tambi&eacute;n escuelas municipales al aire libre (colonias urbanas) que se desarrollaron en los Viveros de la Villa en 1922. En 1925 ya hab&iacute;a ocho<strong> </strong>escuelas al aire libre situadas en los recintos de los viveros de los jardines de la Florida, la Cuesta de la Vega, en el Retiro y en Migas Calientes. Eran ya aut&eacute;nticas escuelas mixtas orientadas a la educaci&oacute;n en contacto con la naturaleza, a las que acud&iacute;an en autobuses ni&ntilde;os entre los meses de mayo y septiembre. 
    </p><p class="article-text">
        La Guerra Civil supuso el final de la experiencia, aunque durante parte de la contienda siguieron funcionando como instituciones que ayudaron al auxilio y evacuaci&oacute;n<strong> </strong>de los ni&ntilde;os refugiados o abandonados.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia moderna <a href="https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0212-16112018001100011" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha podido ratificar</a> los beneficios saludables de las colonias escolares a trav&eacute;s del estudio de las fichas de entrada y salida de los ni&ntilde;os que acudieron a las colonias del Museo Pedag&oacute;gico Nacional y de la ILE. Sin embargo, ya en la &eacute;poca surgieron cr&iacute;ticas que se&ntilde;alaban que la mejor&iacute;a temporal en la salud de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as remit&iacute;a una vez regresaban a su verdadero contexto social. La vuelta a la desnutrici&oacute;n resultaba un buen fiel de c&oacute;mo, sin una reforma estructural, los problemas asociados a la desigualdad social no pod&iacute;an erradicarse.
    </p><p class="article-text">
        Durante el franquismo se forjar&iacute;a una idea propia de las colonias escolares, instrumental al adoctrinamiento del r&eacute;gimen y tejido con mimbres militarizados. Desde 1940, la organizaci&oacute;n de colonias infantiles pas&oacute; a ser competencia del Frente de Juventudes y Falange (y m&aacute;s adelante tambi&eacute;n de la iglesia).
    </p><p class="article-text">
        La estela pedag&oacute;gica de aquellas colonias escolares de vacaciones anteriores a la guerra se puede encontrar en el d&iacute;a a d&iacute;a de algunos campamentos de verano que, en su mayor&iacute;a despojados de asistencia social, permiten conciliar a las familias trabajadoras. El aprendizaje a trav&eacute;s del juego y el contacto con la naturaleza aparecen, en mayor o menor media, en la espina dorsal de muchos proyectos que, como aquellos, se convierten en un momento excepcional para sus protagonistas.
    </p><h2 class="article-text">PARA SABER M&Aacute;S:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Gonz&aacute;lez Montero de Espinosa, M., L&oacute;pez Ejeda, N., &amp; Marrod&aacute;n Serrano, M. (2018). La antropometr&iacute;a en las colonias escolares de vacaciones de Madrid, 1887-1936. <em>Nutrici&oacute;n hospitalaria</em>, <em>35</em>(SPE5), 76-82.</li>
                                    <li>Pereyra, M. A. (2010). Educaci&oacute;n, salud y filantrop&iacute;a: el origen de las colonias escolares de vacaciones en Espa&ntilde;a. <em>Historia De La Educaci&oacute;n</em>, <em>1</em>. Recuperado a partir de https://revistas.usal.es/tres/index.php/0212-0267/article/view/6453</li>
                                    <li>Rodr&iacute;guez P&eacute;rez, J. F. (2005). <em>Las colonias escolares municipales madrile&ntilde;as (1910-1936)</em>. Universidad Complutense de Madrid, Servicio de Publicaciones.</li>
                            </ul>
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            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/colonias-vacaciones-campamentos-verano-inventaron-salvar-desnutricion-ninos-pobres_1_12559436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Aug 2025 04:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Colonias de vacaciones: los campamentos de verano que se inventaron para 'salvar' de la desnutrición a los niños pobres]]></media:title>
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