La paulonia, el almez y otros árboles necesarios en Madrid
Sobre este blog
Carlos Osorio García de Oteyza pasea por su ciudad descubriendo algunos de los secretos que semanalmente comparte en sus recorridos guiados por Madrid o ha escrito en sus once publicaciones sobre la capital.
Hay árboles que pasan desapercibidos y otros que, una vez conocidos, nos obligan a preguntarnos por qué no vemos muchos más en nuestras calles. Es lo que me ocurre con la paulonia (Paulownia tomentosa).
Procedente de China, la paulonia debe su nombre a Ana Pávlovna, hija del zar Pablo I de Rusia, a quien un botánico dedicó esta especie en el siglo XIX. En Japón, donde es muy apreciada, se la conoce como kiri.
Se le atribuye una capacidad de absorción de CO₂ y producción de oxígeno superior a la de muchas otras especies arbóreas. Un árbol de paulonia captura un promedio de 21,7 kg de CO2 y devuelve 5,9 kg de O2 al día, una cifra entre cuatro y diez veces superior al resto de los árboles.
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