Oliveros: cuando en las viejas tabernas de Madrid se comía bien y barato
Sobre este blog
Carlos Osorio García de Oteyza pasea por su ciudad descubriendo algunos de los secretos que semanalmente comparte en sus recorridos guiados por Madrid o ha escrito en sus once publicaciones sobre la capital.
“Para comer bien y barato, San Millán, 4” anuncia un mural de azulejos en la fachada de una de las tabernas más antiguas de Madrid: Oliveros, fundada en 1857. El azulejo, pintado por Fidel Blanco hace más de cien años, muestra a un cocinero cortando en lonchas un jugoso lacón.
Entro a la taberna, me acodo en la barra y me pido un vermut de grifo, fresquito, bueno y servido con largueza, con su tapita, como debe ser. Una luz ambarina, gastada por el tiempo, lo envuelve todo y aviva los recuerdos.
Hace poco se jubiló Julio, el último de la saga de los Oliveros, la familia asturiana que regentaba la taberna desde 1922. Anteriormente había sido una tasca donde se refrescaban los asentadores del cercano mercado de La Cebada.
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