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    <title><![CDATA[elDiario.es - Historia]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pasear por Vallecas escuchando con tu móvil las voces del movimiento vecinal que cambió Madrid: "La lucha sigue viva"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/pasear-vallecas-escuchando-movil-voces-movimiento-vecinal-cambio-madrid-lucha-sigue-viva_1_13532825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43a1ac23-f069-48d1-b64b-2c8658f2d794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x907y585.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasear por Vallecas escuchando con tu móvil las voces del movimiento vecinal que cambió Madrid: &quot;La lucha sigue viva&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevías, El Pozo del Tío Raimundo y Palomeras Bajas fueron escenario de algunas de las grandes movilizaciones ciudadanas que transformaron la periferia madrileña. Ahora, sus protagonistas cuentan cómo conquistaron derechos que hoy vuelven a estar en disputa a través de una cartografía sonora 

</p><p class="subtitle">Un barrio saliendo del barro: la oda de Santiago a las casas bajas de Vallecas y a su gente</p></div><p class="article-text">
        Los barrios de la periferia madrile&ntilde;a no siempre fueron as&iacute;. Donde ahora hay parques, colegios, centros de salud o bloques de viviendas, antes hubo barro, chabolas y casas levantadas a mano por familias que llegaron a la ciudad buscando una vida mejor. Es el caso de Vallecas, donde el crecimiento de Entrev&iacute;as, El Pozo del T&iacute;o Raimundo y Palomeras Bajas estuvo marcado durante d&eacute;cadas por la falta de vivienda y de servicios b&aacute;sicos, pero tambi&eacute;n por la respuesta de quienes viv&iacute;an all&iacute;. Vecinos y vecinas que decidieron organizarse para reclamar lo que no ten&iacute;an y que acabaron convirtiendo sus problemas cotidianos en luchas colectivas. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas de aquellas movilizaciones transformaron por completo Madrid. Otras dejaron espacios de encuentro, asociaciones y formas de hacer pol&iacute;tica desde abajo que todav&iacute;a perviven. Ahora, esas voces podr&aacute;n volver a escucharse mientras se camina por Entrev&iacute;as, El Pozo del T&iacute;o Raimundo y Palomeras Bajas a trav&eacute;s de una cartograf&iacute;a sonora que recoge los testimonios de quienes participaron en sus luchas. 
    </p><p class="article-text">
        Con tan solo escanear un c&oacute;digo QR, el paseo por los barrios vallecanos se convierte en un recorrido por la memoria de quienes pelearon por convertir la periferia madrile&ntilde;a en un lugar digno para vivir. La iniciativa forma parte de la serie <em>Cartograf&iacute;a de Memorias de las luchas vecinales en Madrid</em>, desarrollada por La Liminal, el colectivo formado por Beatriz Martins y Yolanda Riquelme, que en esta ocasi&oacute;n tambi&eacute;n ha contado con la participaci&oacute;n de Sara Mart&iacute;n Terce&ntilde;o. El proyecto, impulsado en el marco de la Celebraci&oacute;n de los 50 a&ntilde;os de Espa&ntilde;a en Libertad, se present&oacute; el pasado 25 de septiembre en Entrev&iacute;as y El Pozo, y este viernes lo hizo en Palomeras Bajas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El paisaje que tenemos hoy, y lo que son muchos de los barrios de Madrid, est&aacute; ah&iacute; porque la gente se lo ha peleado. No ha llegado nada ca&iacute;do del cielo&rdquo;, explica Beatriz Martins en conversaci&oacute;n con Somos Madrid. Esa es, precisamente, una de las ideas que atraviesa la investigaci&oacute;n: mirar el barrio actual y preguntarse qu&eacute; hay detr&aacute;s de cada calle, cada edificio y cada espacio p&uacute;blico. &ldquo;Me gustar&iacute;a que estas cartograf&iacute;as nos ayudaran a tener una mirada m&aacute;s curiosa sobre la ciudad&rdquo;, se&ntilde;ala una de las impulsoras del proyecto.
    </p><h2 class="article-text">Del barro al barrio</h2><p class="article-text">
        Para entender esa historia hay que retroceder varias d&eacute;cadas. Entrev&iacute;as fue creciendo con la llegada de poblaci&oacute;n procedente de otras regiones de Espa&ntilde;a, mientras que El Pozo del T&iacute;o Raimundo comenz&oacute; a desarrollarse con fuerza a partir de los a&ntilde;os cincuenta, en buena medida a trav&eacute;s de la autoconstrucci&oacute;n. Palomeras Bajas sigui&oacute; un proceso similar. Familias llegadas a Madrid durante el desarrollo industrial se asentaron en una periferia que crec&iacute;a deprisa, sin planificaci&oacute;n suficiente y con unas carencias b&aacute;sicas que afectaban a casi todos los &aacute;mbitos de la vida cotidiana. 
    </p><p class="article-text">
        La vivienda era una de ellas, pero no la &uacute;nica. El acceso al agua, la educaci&oacute;n, la asistencia sanitaria, el transporte, las zonas verdes o los espacios de ocio se convirtieron en motivos para organizarse. Primero fueron redes informales de apoyo y, despu&eacute;s, asociaciones capaces de convertir problemas cotidianos en reivindicaciones colectivas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vecinos trabajando en la colonia Sandi (1973)                            </span>
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        El recorrido de Entrev&iacute;as y El Pozo re&uacute;ne trece puntos. Uno de ellos es la calle del Dep&oacute;sito del Agua, donde conseguir algo tan b&aacute;sico como agua corriente se convirti&oacute; en un elemento de uni&oacute;n entre el vecindario. Otro conduce hasta las llamadas Domingueras, viviendas unifamiliares construidas por sus propios habitantes durante domingos y festivos, reproduciendo en la periferia madrile&ntilde;a formas de vida que muchas familias hab&iacute;an dejado atr&aacute;s al emigrar a la capital.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n aparecen colegios, asociaciones vecinales y parroquias. El Centro Pastoral San Carlos Borromeo fue uno de esos lugares desde los que se articularon respuestas a las necesidades del barrio, con sacerdotes que adoptaron una posici&oacute;n cercana a las demandas sociales de sus vecinos. Las asociaciones La Vi&ntilde;a y La Paz, que cumplen medio siglo de actividad, forman parte de esa historia de organizaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En El Pozo aparece otro de los hitos del mapa, la Asociaci&oacute;n Vecinal El Pozo del T&iacute;o Raimundo, constituida en 1969 y convertida en uno de los principales espacios desde los que el vecindario reclam&oacute; la transformaci&oacute;n de un entorno marcado por el chabolismo y la infravivienda. Tambi&eacute;n la educaci&oacute;n ocupa un lugar destacado, con la Escuela Profesional 1&ordm; de Mayo y el CEIP Manuel N&uacute;&ntilde;ez de Arenas como ejemplos de una lucha por acceder a un futuro distinto.
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                Asociación de Vecinos Sección Deportiva del Pozo                            </span>
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        &ldquo;Hay una idea muy clara de que las asociaciones vecinales fueron escuelas de democracia&rdquo;, resume Martins. En aquellos espacios, en un momento en el que todav&iacute;a viv&iacute;an bajo la dictadura franquista y sin libertades, muchas personas aprendieron a reunirse, discutir, tomar decisiones colectivas y defender sus derechos.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que Palomeras Bajas ocupe un lugar especialmente destacado en esta historia. Su asociaci&oacute;n vecinal fue la primera de Madrid en constituirse al amparo de la Ley de Asociaciones de 1964. Una norma concebida por el franquismo para proyectar una imagen m&aacute;s aperturista acab&oacute; abriendo, de manera inesperada, una grieta que permiti&oacute; organizarse a quienes buscaban transformar sus barrios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se abre una puerta que no deseaban abrir&rdquo;, explica Martins. Uno de los testimonios recogidos en el mapa es el de la hist&oacute;rica abogada laboralista Paca Sauquillo, que recuerda c&oacute;mo un grupo de j&oacute;venes profesionales identific&oacute; aquella posibilidad y empez&oacute; a trabajar para crear asociaciones vecinales. El resultado fue una estructura de organizaci&oacute;n que acabar&iacute;a teniendo un papel relevante en la Transici&oacute;n.
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                Jornadas por la remodelación de Palomeras Bajas (1979)                            </span>
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        El mapa de Palomeras Bajas re&uacute;ne diez lugares que permiten seguir las huellas de aquellas movilizaciones: la antigua parroquia del Buen Pastor, donde se celebraban reuniones; el colegio del barrio, vinculado a una educaci&oacute;n participativa; el antiguo Cine Par&iacute;s, convertido en espacio de asambleas; o el conjunto escult&oacute;rico levantado durante la remodelaci&oacute;n. Tambi&eacute;n la Casa de las Mujeres de Vallekas, que recuerda el papel de las vecinas y de las redes feministas en la construcci&oacute;n de comunidad. Todos forman parte de una misma historia, la de un barrio en el que la organizaci&oacute;n vecinal atraves&oacute; la vivienda, la educaci&oacute;n, la cultura, el urbanismo y tambi&eacute;n las luchas de las mujeres.
    </p><h2 class="article-text">La ciudad que se conquist&oacute; vuelve a estar en disputa</h2><p class="article-text">
        Una de las conclusiones que m&aacute;s ha sorprendido a La Liminal durante la investigaci&oacute;n es precisamente que la historia del movimiento vecinal no termina cuando llegan la democracia y las grandes conquistas urbanas de los a&ntilde;os setenta y ochenta. &ldquo;La lucha sigue viva&rdquo;, resume Martins. Lo que ha cambiado son las formas, los espacios y las generaciones que la protagonizan. 
    </p><p class="article-text">
        A mediados y finales de los ochenta aparecen en Vallecas nuevas generaciones que se enfrentan a otro paisaje social con tasas de paro muy elevadas, falta de oportunidades y la crisis de la droga. Es el contexto en el que surgen grupos como los Hijos del Agobio y espacios como el Hebe, que aglutin&oacute; a una nueva generaci&oacute;n alrededor de la cultura y la m&uacute;sica. Tambi&eacute;n aparecen las Madres Contra la Droga, mujeres que decidieron organizarse ante una situaci&oacute;n que estaba golpeando al barrio. &ldquo;Muchas de ellas ni siquiera ten&iacute;an hijos afectados por la droga, pero entend&iacute;an que era un problema de todas&rdquo;, recuerda Martins. 
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                Mujeres en las calles de El Pozo del Tío Raimundo                            </span>
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        Para La Liminal, esa evoluci&oacute;n demuestra que el activismo de barrio nunca ha sido &uacute;nicamente una cuesti&oacute;n de asociaciones vecinales. Es una red m&aacute;s amplia, con diferentes formas de organizaci&oacute;n que aparecen en distintos momentos y alrededor de distintos problemas. &ldquo;Lo m&aacute;s bonito ha sido precisamente ver esa diversificaci&oacute;n del activismo. Pensar que no es solo la asociaci&oacute;n vecinal, sino que todo el barrio est&aacute; respirando esa idea de que hay que organizarse para pelear desde distintos lugares, pero con un objetivo com&uacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Martins.
    </p><p class="article-text">
        Basta mirar lo que est&aacute; ocurriendo estos d&iacute;as en Madrid para encontrar un hilo directo con aquellas reivindicaciones. El pasado 23 de septiembre, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/enorme-despliegue-policial-madrid-fondo-inversion-pueda-desahuciar-maricarmen_1_13530697.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maricarmen, una vecina de 87 a&ntilde;os, fue desahuciada</a> de la vivienda en la que hab&iacute;a vivido durante siete d&eacute;cadas en Retiro. Su caso desencaden&oacute; una <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/acampada-sol-crece-1-248-tiendas-campana_1_13549551.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acampada multitudinaria en la Puerta del Sol</a>, donde vecinos, colectivos y organizaciones reclaman desde hace m&aacute;s de 20 d&iacute;as una respuesta ante una crisis de vivienda que vuelve a poner en primer plano una pregunta que ya estaba presente en las luchas de los barrios obreros de los a&ntilde;os setenta: qui&eacute;n tiene derecho a permanecer en la ciudad y qu&eacute; condiciones hacen posible una vida digna.
    </p><p class="article-text">
        La distancia entre unas reivindicaciones y otras no es, quiz&aacute;, tan grande como podr&iacute;a parecer. Entonces se reclamaban viviendas dignas, colegios, centros de salud, transporte, espacios verdes y barrios donde poder construir una vida. Hoy buena parte de las movilizaciones vuelven a hablar de vivienda, de expulsi&oacute;n de los vecinos, de cuidados y de la necesidad de poder seguir viviendo en los lugares donde se ha desarrollado una vida entera.
    </p><p class="article-text">
        Para Martins, precisamente ah&iacute; est&aacute; una de las claves de mirar hacia aquella historia. &ldquo;Estamos en un momento en el que muchas cosas que cre&iacute;amos garantizadas se nos est&aacute;n arrebatando con much&iacute;sima violencia&rdquo;, apunta. La memoria de las luchas vecinales no sirve &uacute;nicamente para recordar lo que se consigui&oacute;, sino tambi&eacute;n para preguntarse qu&eacute; ocurre cuando derechos que parec&iacute;an consolidados vuelven a estar en disputa.
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            <span class="title">
                Una calle de El Pozo en los años 70                            </span>
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        Es tambi&eacute;n por eso que el proyecto evita plantearse como una mirada nost&aacute;lgica hacia un pasado de grandes victorias. La memoria de las luchas vecinales sirve, en realidad, para formular preguntas sobre el presente. La vivienda aparece como la principal expresi&oacute;n de ese cambio. Pero detr&aacute;s est&aacute;n tambi&eacute;n las formas de relacionarse con el lugar donde se vive, la precariedad y la dificultad para construir comunidad en una ciudad cada vez m&aacute;s m&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os hablando con asociaciones vecinales, La Liminal ha detectado una preocupaci&oacute;n por la falta de relevo generacional. &ldquo;La gente ya no se sent&iacute;a interpelada por estos movimientos de barrio&rdquo;, explica Martins. Y eso abre otra pregunta: qu&eacute; ha ocurrido para que una parte de la poblaci&oacute;n haya dejado de sentirse vinculada a su entorno m&aacute;s inmediato.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la vivienda lo hace todav&iacute;a m&aacute;s evidente. &ldquo;Estar en un barrio o en otro depende muchas veces de la duraci&oacute;n de tu contrato de alquiler&rdquo;, se&ntilde;ala. Una ciudad en la que los alquileres expulsan y desplazan a sus habitantes dificulta la creaci&oacute;n de v&iacute;nculos duraderos. Tambi&eacute;n lo hacen los horarios laborales, los h&aacute;bitos sociales y una forma de vida que deja menos tiempo para relacionarse con quienes viven alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la investigaci&oacute;n tambi&eacute;n ha llevado a La Liminal a una conclusi&oacute;n menos pesimista. &ldquo;Muchas de las personas con las que hemos hablado vinieron a vivir a una chabola en la que pasaban fr&iacute;o y calor, donde se les met&iacute;a el agua y no ten&iacute;an nada. Y encontraron la forma de hacerse con su lugar&rdquo;, explica Martins.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, si dentro de 50 a&ntilde;os alguien vuelve a recorrer Madrid con una cartograf&iacute;a sonora para contar las luchas de esta &eacute;poca, quiz&aacute; encuentre formas de organizaci&oacute;n que todav&iacute;a no tienen nombre. O espacios que hoy apenas empiezan a existir. &ldquo;Creo que hay que confiar en que encontraremos maneras de resistir&rdquo;, admite Beatriz. 
    </p><h2 class="article-text">Un ejercicio de memoria a trav&eacute;s de la voz</h2><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n de La Liminal sobre las luchas vecinales comenz&oacute; en 2022, aunque el colectivo llevaba tiempo encontr&aacute;ndose con ellas en sus trabajos sobre Madrid. El primer proyecto fue en Meseta de Orcasitas, junto a mujeres del barrio, y despu&eacute;s llegaron nuevas investigaciones en Carabanchel Alto, San Isidro, Comillas y otros territorios, con el apoyo del Ministerio de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica y de la FRAVM. Pero a medida que acumulaban materiales y testimonios surgi&oacute; la duda de c&oacute;mo conseguir que aquella memoria saliera de los archivos y llegara a m&aacute;s gente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No quer&iacute;amos ser nosotras quienes cont&aacute;ramos esas historias ni apropiarnos de esas voces. Quer&iacute;amos que las contara la gente que las hab&iacute;a protagonizado&rdquo;, explica Martins. De ah&iacute; nacieron las cartograf&iacute;as sonoras, mapas que permiten recorrer f&iacute;sicamente los barrios mientras se escuchan las voces de quienes participaron en sus luchas. Un formato que, adem&aacute;s, responde a una preocupaci&oacute;n que las asociaciones les trasladaban con frecuencia: c&oacute;mo llegar a generaciones que no conocen aquella historia o no sienten que forme parte de su propia vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas asociaciones organizan un mont&oacute;n de actividades y viene mucha gente, pero siempre es la misma gente, personas que ya conocen la historia&rdquo;, cuenta. Frente a ello, el sonido permite otra forma de acercamiento. &ldquo;Cuando escuchas una voz construyes un cuerpo, una imagen. Transmite mucho m&aacute;s que &uacute;nicamente lo que est&aacute; contando. Hay un cuerpo en esa voz que transmite historia&rdquo;. En Vallecas, adem&aacute;s, el material se ha elaborado en dos versiones; una reducida, pensada para acompa&ntilde;ar el paseo, y otra extendida, de cinco o seis horas, que permite escuchar los testimonios desde casa.
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                Uno de los paseos organizados por La Liminal                            </span>
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        La idea es que los mapas no se queden en un recorrido puntual. Se distribuir&aacute;n a trav&eacute;s de las asociaciones vecinales que han participado y estar&aacute;n tambi&eacute;n disponibles en formato digital. En octubre, La Liminal presentar&aacute; adem&aacute;s una actualizaci&oacute;n de su gu&iacute;a did&aacute;ctica y organizar&aacute; tres formaciones abiertas, dos presenciales en Entrev&iacute;as y Palomeras Bajas y otra online, para profesorado, dinamizadores comunitarios, asociaciones y otros colectivos interesados en utilizar estos materiales. Para ello, ha contado con el apoyo de material fotogr&aacute;fico cedido por la FRAVM, Santi Vaquero, Andr&eacute;s Palomino, Javier Campano y Archivo Robert Capa y Cornell Capa (Centro Internacional de Fotograf&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        Porque el objetivo &uacute;ltimo no es &uacute;nicamente conocer la historia de Vallecas, sino aprender a mirar de otra manera el lugar que se habita. &ldquo;Cuando vemos un paisaje, un tipo de vivienda, un tipo de calle, preguntarnos por qu&eacute; est&aacute; esto aqu&iacute;, desde cu&aacute;ndo est&aacute; aqu&iacute; o si nos gustar&iacute;a que fuera diferente&rdquo;, plantea Martins. El paseo propone precisamente eso. Detenerse, escuchar y descubrir que detr&aacute;s de lo que hoy parece cotidiano hubo personas que se organizaron para conseguirlo.
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      <dc:creator><![CDATA[Nerea Díaz Ochando]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 22:28:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vallecas,Movimientos ciudadanos,Vecinos,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Espacio de poder y del pueblo: por qué la Puerta del Sol es el lugar de las algaradas y revoluciones en Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/espacio-pueblo-puerta-sol-lugar-algaradas-revoluciones-madrid_1_13564107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0754b2de-103d-480d-b47e-eb160c8a330d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espacio de poder y del pueblo: por qué la Puerta del Sol es el lugar de las algaradas y revoluciones en Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde que naciera como pequeña plaza de arrabal a hoy, ha mantenido su carácter popular a pesar de que también es un espacio de poder, sobre todo desde que se instalara allí la Real Casa de Correos. Durante mucho tiempo fue el Ministerio de la Gobernación y hoy alberga las dependencias de la Comunidad de Madrid. Motines, revoluciones, algaradas, acampadas… todo ello guarda relación también con las sucesivas reformas urbanísticas que ha sufrido a lo largo de los siglos</p><p class="subtitle">Las acampadas del 0,7 Sintel, o la lucha por Gaza: un repertorio de protesta que cambia la ciudad y va más allá del 15M</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;rase una vez una plaza por donde pasaban todos sin mirar atr&aacute;s, donde siempre hab&iacute;a alguien inexplicablemente parado, desafiando los ritmos del hormiguero. Que era llegada de los pasitos ordenados de la excursi&oacute;n tur&iacute;stica y de los &uacute;ltimos pasos entusiastas al final de la manifestaci&oacute;n. Una plaza donde llegan coches oficiales en la que, de vez en cuando, se insultaba a las autoridades. Un escenario al que se sub&iacute;an los espectadores y cuyas fotos a lo largo de los siglos son el sue&ntilde;o h&uacute;medo de un guionista en busca de referente para su follet&iacute;n generacional. Esta plaza, en realidad, existe en casi todas las ciudades y en Madrid es la Puerta del Sol, que tiene la magia en el nombre de no tener puerta alguna, o de tener muchas.
    </p><p class="article-text">
        La Puerta del Sol conserva algo plebeyo, un <em>nosequ&eacute; </em>de sus or&iacute;genes como placita de arrabal, apenas un espacio ensanchado necesario para entrar en el Madrid medieval. No fue hasta mucho despu&eacute;s un lugar central de la ciudad y mucho menos de poder, como s&iacute; eran los espacios alrededor del Palacio Real, la Plaza de la Villa o, en menor medida, la Plaza Mayor. Era un espacio de lonjas, mentideros, aguadores, fondas y manceb&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En 1766 la sombra del poder apareci&oacute; por primera vez en Sol. Se engalanaron los balcones y se adorn&oacute; la fuente de la Mariblanca para recibir a la comitiva del rey Carlos III, proveniente de N&aacute;poles. Y fue todo uno con convertirse tambi&eacute;n en un espacio de revuelta, pues la Puerta del Sol fue uno de los escenarios en los que se produjo el mot&iacute;n contra Esquilache en marzo de ese mismo a&ntilde;o. 
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            <span class="title">
                La carga de los mamelucos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Fue durante el reinado del monarca ilustrado que se construy&oacute; la Real Casa de Correos (1768) y ya la Puerta del Sol fue para siempre un espacio dual de poder y del pueblo. Aunque de diferente naturaleza, la revuelta volver&iacute;a a Sol en 1808, como demuestra <em>La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol</em>, de Francisco de Goya, que cuenta las cargas que se produjeron contra la multitud, que estaba arremolinada junto a la Real Casa de Correos, esperando noticias acerca del posible cautiverio de Fernando VII en Bayona y se amotin&oacute;<a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/por-que-se-levantaron-en-nombre-del-rey-la-incomodidad-de-la-izquierda-ante-el-dos-de-mayo_1_6424213.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> contra las tropas francesas</a>. Sobre la Casa de Correos hay colocada una placa de piedra que recuerda a los &ldquo;h&eacute;roes del dos de mayo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 30 del siglo XIX se llev&oacute; a cabo la primera gran reforma de la plaza, que se ampl&iacute;a tras las demoliciones de las iglesias del Buen Suceso y de San Felipe Neri. Se asfalt&oacute; en los a&ntilde;os cuarenta y a mediados de los cincuenta se aprobaron varios proyectos de reforma que, estas s&iacute;, le dar&iacute;an la forma de plaza que hoy tenemos en mente y que, por cierto, supuso una gran cantidad de desahucios.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la instauraci&oacute;n de la Real Casa de Correos ya llev&oacute; acarreada la presencia de retenes de guardias en la zona, que no siempre agradaron al pueblo, la caracterizaci&oacute;n del edificio como lugar de vigilancia se confirm&oacute; con la conversi&oacute;n en el XIX como sede de la Capitan&iacute;a General y el Gobierno Militar y, definitivamente, con la llegada del Ministerio de la Gobernaci&oacute;n en 1847.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Episodio de la Revolución de 1854 en la Puerta del Sol.                            </span>
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        Antes de que las demoliciones se hicieran efectivas, la violencia volver&iacute;a a hacer acto de presencia en la Puerta del Sol. La conocida como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%A9cada_moderada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">d&eacute;cada moderada</a> llegar&iacute;a a su fin con la Revoluci&oacute;n de 1854, que tuvo lugar entre el 28 de junio y el 28 de julio de ese a&ntilde;o y dio paso al Bienio Progresista. En el cuadro que adorna este texto, el pintor Eugenio Lucas Vel&aacute;zquez refleja los acontecimientos sucedidos la noche del 17 al 18 de julio en la Puerta del Sol: una gran hoguera ilumina la fachada de la Casa de Correos. Tambi&eacute;n se aprecian las ruinas de la iglesia del Buen Suceso a medio demoler todav&iacute;a, con motivo de las obras de remodelaci&oacute;n de la plaza. 
    </p><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1865, llegaron los estudiantes junto con obreros a reivindicar el ambiente levantisco de la plaza. El 10 de abril un grupo de estudiantes de la Universidad Central daba una serenata al rector Juan Manuel Montalb&aacute;n, que hab&iacute;a sido depuesto por orden del gobierno moderado de Narv&aacute;ez junto con otros catedr&aacute;ticos, como Emilio Castelar y Nicol&aacute;s Salmer&oacute;n. El detonante hab&iacute;an sido unos art&iacute;culos cr&iacute;ticos con Isabel II publicados por Castelar en <em>La Democracia.</em>
    </p><p class="article-text">
        La Guardia Civil y el ej&eacute;rcito abrieron fuego contra los estudiantes e hicieron cargas con bayoneta calada. Los manifestantes trataron de hacer barricadas, pero la actuaci&oacute;n result&oacute; una carnicer&iacute;a, con catorce muertos y casi un centenar de heridos. Eso s&iacute;, la Noche de San Daniel ser&iacute;a el colof&oacute;n al gobierno Narv&aacute;ez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Manifestación frente a la Puerta del Sol tras la Revolución de 1868.                            </span>
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        El pueblo madrile&ntilde;o acudir&iacute;a en masa a la Puerta del Sol en cita con la revoluci&oacute;n de 1868. La <em>Gloriosa</em> o <em>Septembrina</em>, el desalojo de Isabel II y el comienzo del Sexenio Democr&aacute;tico. No ser&iacute;a la &uacute;ltima vez que la plaza vivir&iacute;a la algarab&iacute;a ante la partida de un Borb&oacute;n ni que <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/y-las-estatuas-cayeron-la-iconoclastia-popular-tras-la-proclamacion-de-la-republica_1_6412959.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pueblo practicar&iacute;a la iconoclastia con sus im&aacute;genes</a>.
    </p><p class="article-text">
        El primer tercio del siglo XX fue el de construcci&oacute;n de la cercana Gran V&iacute;a, una calle cuyos tres tramos simbolizaban un nuevo Madrid que, sin embargo, no borraron la importancia relativa de la Puerta del Sol en la ciudad. En 1912 no fue una multitud la que reclam&oacute; el papel de escenario hist&oacute;rico de la plaza sino Manuel Pardi&ntilde;as, quien asesin&oacute; al jefe del gobierno, Jos&eacute; Canalejas, frente al escaparate de la librer&iacute;a San Mart&iacute;n, que estaba junto a la calle Carretas.
    </p><p class="article-text">
        El asesinato de Canalejas llev&oacute; a que se creara la DGS (Direcci&oacute;n General de Seguridad), dependiente del Ministerio de Gobernaci&oacute;n, cuyas siglas dejar&aacute;n infausto recuerdo durante el franquismo, cuando sus s&oacute;tanos se convirtieron en un l&uacute;gubre espacio de detenci&oacute;n y tortura.
    </p><p class="article-text">
        Pero algunas de las fotograf&iacute;as m&aacute;s ic&oacute;nicas de la Puerta del Sol son las de la multitud celebrando frente a Gobernaci&oacute;n la llegada de la Segunda Rep&uacute;blica. La Puerta del Sol se confirm&oacute; en los a&ntilde;os treinta como el hervidero de politizaci&oacute;n que imaginamos y, como tal, se convirti&oacute; en un espacio connotado que el franquismo quiso cambiar cuando entr&oacute; en la capital.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Asamblea general del Movimiento 15M.                            </span>
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        El castizo centro de Madrid se le antojaba al nuevo r&eacute;gimen decadente y la Gran V&iacute;a de una modernidad libidinosa. Su proyecto de capital fascista e imperial inclu&iacute;a desplazar el eje de la ciudad hacia la Castellana y otras zonas, como el devastado barrio de Arg&uuml;elles. Serrano Su&ntilde;er dijo que hab&iacute;a que &ldquo;acabar con la espa&ntilde;oler&iacute;a tr&aacute;gica del Madrid decadente y castizo, aunque hayan de desaparecer la Puerta del Sol y ese edificio de Gobernaci&oacute;n, que es un caldo de cultivo de los peores g&eacute;rmenes pol&iacute;ticos&rdquo;. La Puerta del Sol ya no deb&iacute;a ser epicentro pol&iacute;tico, a lo sumo, el escenario de las campanadas, que empezaron a retransmitirse a principios de los a&ntilde;os sesenta.
    </p><p class="article-text">
        Durante la Transici&oacute;n a la democracia la Puerta del Sol volvi&oacute; a recuperar, en algunas ocasiones, su funci&oacute;n de campo de batalla pol&iacute;tico. Pero cost&oacute;, como prueba la manifestaci&oacute;n del 22 de junio de 1976, la primera gran movilizaci&oacute;n vecinal autorizada tras la muerte del dictador. Curiosamente, se tom&oacute; Sol como punto de partida y no de llegada (Sol-Callao). Los lemas que se escucharon fueron <em>Abajo los topes salariales, Ense&ntilde;anza popular, Viviendas populares, Amnist&iacute;a y libertad</em> o<em> Legalizaci&oacute;n de las asociaciones en tr&aacute;mite. </em>Sin embargo, tanto la plaza de<em> </em>Callao como la de Sol estuvieron guarnecidas por la polic&iacute;a a fin de que los manifestantes no se expandieran en una de las plazas y se limitaran a hacer el escueto recorrido que media entre ellas. Todo su empe&ntilde;o era que los vecinos en lucha no volvieran a entrar a la Puerta del Sol una vez disuelta la cita.
    </p><p class="article-text">
        Pero la Puerta del Sol pronto se convirti&oacute; en el rompeolas de manifestaciones y en el punto de concentraciones ciudadanas, grandes y peque&ntilde;as, que es hoy. Las sucesivas reformas de la Puerta del Sol la han ido despejando de elementos: iglesias, edificios de viviendas, carretas, coches&hellip; La plaza ha crecido, se ha hecho m&aacute;s regular y di&aacute;fana, obedeciendo a criterios urban&iacute;sticos y de movilidad, s&iacute;; pero tambi&eacute;n de vigilancia, siguiendo los par&aacute;metros ideol&oacute;gicos que ya aplicara Haussman en su reforma de Par&iacute;s en el siglo XIX para exorcizar las barricadas. Parad&oacute;jicamente, la nueva plaza resulta tambi&eacute;n apropiada para servir de punto final de manifestaciones multitudinarias y, curiosa costumbre, acampar en ella.
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/espacio-pueblo-puerta-sol-lugar-algaradas-revoluciones-madrid_1_13564107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 20:10:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Espacio de poder y del pueblo: por qué la Puerta del Sol es el lugar de las algaradas y revoluciones en Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Puerta del Sol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las acampadas del 0,7 Sintel, o la lucha por Gaza: un repertorio de protesta que cambia la ciudad y va más allá del 15M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/acampadas-0-7-sintel-lucha-gaza-repertorio-protesta-cambia-ciudad-15m_1_13544858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccb577d2-8859-4af4-98b3-f6bd5a4aa0fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1309y1082.jpg" width="1200" height="675" alt="Las acampadas del 0,7 Sintel, o la lucha por Gaza: un repertorio de protesta que cambia la ciudad y va más allá del 15M"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque la comparación con el 15M es inevitable, el antecedente más inmediato de la actual acampada por la vivienda convocada por el Sindicato de Inquilinas son las acampadas contra el genocidio de Gaza en Ciudad Universitaria. La acampada es ya un repertorio de lucha que tiene ecos internacionales y antecedentes muy directos en Madrid, como la acampada por el 0,7 o la de los trabajadores de Sintel</p></div><p class="article-text">
        Una de las grandes diferencias entre el 15M y la nueva acampada de la Puerta del Sol por la vivienda es que, mientras que la primera se explicaba de forma excesivamente adanista (como un huevo aparecido eclosionando), a la segunda se le mide constantemente como reflejo de la revuelta de las plazas. Ni una estaba desconectada de los hilos de la movilizaci&oacute;n social de a&ntilde;os precedentes ni la otra cabe juzgarla como una repetici&oacute;n sin esperar para ver c&oacute;mo se desarrolla.
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera que pasara unas pocas horas en la acampada de Sol de hace unos a&ntilde;os sabe que all&iacute; se suced&iacute;a un concentrado de saberes procedentes de diversos sitios, que tambi&eacute;n incluyeron el soporte de los <em>hacklabs</em> o el almacenaje de los centros sociales okupados del centro de Madrid. Y una cultura asamblearia compartida con buena parte de los movimientos sociales apartidistas.
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                    alt="Asamblea del 15M en la Puerta del Sol en junio de 2011 para debatir sobre la continuidad de la acampada en la plaza madrileña."
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                Asamblea del 15M en la Puerta del Sol en junio de 2011 para debatir sobre la continuidad de la acampada en la plaza madrileña.                            </span>
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        Ni siquiera la acampada era un repertorio protesta completamente nuevo. En el contexto internacional encontramos antecedentes en el orbe de la lucha antinuclear en Estados Unidos, contra la construcci&oacute;n de carreteras brit&aacute;nicas en los noventa (y el plan <em>Roads for Prosperity</em>) o en las <em>Zone &Agrave; Defendre</em> (Zona A Defender) francesas.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; tambi&eacute;n. En 1994 se acamp&oacute; durante m&aacute;s de dos meses en el Paseo del Prado, frente a los ministerios de Econom&iacute;a e Industria. Se trataba del movimiento por el 0,7, que ped&iacute;a el cumplimiento del acuerdo de la ONU por el que los pa&iacute;ses desarrollados deb&iacute;an aportar el 0,7% de su PIB a programas de cooperaci&oacute;n al desarrollo. En el campamento por el 0,7 se ensay&oacute; algo que despu&eacute;s ha sucedido en el resto de acampadas resistentes: adem&aacute;s de las personas que pasaban all&iacute; la noche, eran muchos quienes pasaban en distintos momentos, constituy&eacute;ndose en un centro de reuni&oacute;n de movimientos sociales. 
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                Acampadas en España reclamando el 0,7% del PIB para la cooperación al desarrollo                            </span>
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        Aquello del 0,7 sobrevivi&oacute; a la propia acampada y se populariz&oacute; extraordinariamente &ndash;quienes tienen edad recordar&aacute;n el guarismo impreso en pines&ndash;. La <em>Plataforma por el 0,7</em> influy&oacute; en la redacci&oacute;n de la Ley de Cooperaci&oacute;n en 1998 y muchos de sus militantes pusieron en marcha la campa&ntilde;a conocida como <em>Refer&eacute;ndum por la abolici&oacute;n de la deuda externa</em>, que tuvo lugar durante las elecciones generales de marzo de 2000 y recogi&oacute; m&aacute;s de un mill&oacute;n de votos.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento del 0,7 y por la abolici&oacute;n de la deuda antecedieron a una serie de causas populares que hicieron de la toma de la calle su veh&iacute;culo de difusi&oacute;n en los siguientes a&ntilde;os, aunque fuera sin tiendas de campa&ntilde;a. Los muy diversos <em>Nunca Mais</em>, el <em>No a la Guerra </em>o la movilizaci&oacute;n del 13-M, que tuvieron en com&uacute;n estar motivados por un gran acontecimiento y espolearon una enorme respuesta colectiva en la calle.
    </p><p class="article-text">
        En 2001, trabajadores de Sintel (Sistemas de Instalaciones de Telecomunicaciones, S.A) de muchas partes del pa&iacute;s acamparon a la altura del 142 del Paseo de la Castellana durante 183 d&iacute;as. El conflicto sindical &ndash;la empresa, antes subsidiaria de Telef&oacute;nica, vendi&oacute; y dej&oacute; en la calle a sus 1800 empleados&ndash; se instal&oacute; en una de las arterias principales de la ciudad y recab&oacute; la atenci&oacute;n y el apoyo de toda la sociedad. La peque&ntilde;a ciudad improvisada se llam&oacute; Campamento Esperanza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Visita de José Saramago al campamento de Sintel                            </span>
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        Como sucedi&oacute; en la Puerta del Sol hace quince a&ntilde;os &ndash;y est&aacute; volviendo a pasar&ndash; el campamento reprodujo las formas de una peque&ntilde;a ciudad ut&oacute;pica. Con nombres en las calles, espacios para actuaciones y hasta una piscina hinchable. Por el Campamento Esperanza, como mucho despu&eacute;s por Sol, pasaron numerosos rostros conocidos del mundo de la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n de Sintel empuj&oacute; al gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar a aprobar una proposici&oacute;n parlamentaria de Izquierda Unida para que los despedidos tuvieran indemnizaciones, prejubilaciones y la recolocaci&oacute;n de parte de la plantilla.
    </p><h2 class="article-text">De aquella acampada a esta pasando por la de Ciudad Universitaria: los porqu&eacute;s de la tienda de campa&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        Uno de los nexos de uni&oacute;n m&aacute;s evidentes entre esta acampada y la que tuvo lugar hace tres lustros es el del problema de la vivienda. Las energ&iacute;as difusas del 15M consiguieron canalizarse en pos de un incipiente movimiento por la vivienda digna, centrado entonces en el problema de los lanzamientos hipotecarios. Del verde PAH al naranja del Sindicato de Inquilinas, pasando por un abanico crom&aacute;tico menos conocido de asambleas y sindicatos de barrio, el tema de la vivienda ya estuvo all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Dos de los muchos lemas que quedaron del 15M &ndash;que fue un movimiento muy dado a la palabra&ndash; son &ldquo;Sabemos el camino de vuelta&rdquo; (que rezaba una pancarta de la asamblea) y &ldquo;Lo que pasa no despasa&rdquo; (que he visto atribuido a la hacker Marga Padilla pero que, en todo caso, se hizo acervo com&uacute;n). Parece que s&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tiendas de la acampada por Palestina en la Complutense                            </span>
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        Sin embargo, aunque la tentaci&oacute;n territorial de hilvanar Sol con Sol es muy grande, cabe pararse a pensar que el antecedente inmediato, probablemente vivido en primera persona por una parte de los protagonistas de la revuelta en marcha, son las acampadas universitarias contra el genocidio en Gaza. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los meses de mayo y junio de 2024 miles de alumnos de todas las universidades madrile&ntilde;as pasaron por el campamento que se instal&oacute; en Ciudad Universitaria para exigir a la universidad la ruptura total de relaciones con instituciones y empresas de Israel, y pedir un alto el fuego en Gaza. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tiendas-campana-palestina-vuelven-complutense-ano-despues-gran-acampada_1_12299789.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las tiendas de campa&ntilde;a volvieron</a> a la Universidad Complutense.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de tiendas de la marca de una conocida tienda de deportes forma ya parte de un repertorio de protesta caracterizado por mostrarse en p&uacute;blico, interrumpir el continuo movimiento de la urbe contempor&aacute;nea e inventar un polo de poder all&iacute; donde antes sus protagonistas no pintaban nada. 
    </p><p class="article-text">
        Ser muchos y rotundos permite que pasen por el nuevo lugar, adem&aacute;s de los curiosos, los pol&iacute;ticos y los medios de comunicaci&oacute;n. Los tantas veces ridiculizados programas con yoga o cuentacuentos esconden el hecho de una cotidianidad &ndash;son muchas horas de estar&ndash; en permanente estado de contagio pol&iacute;tico. De asamblea, intercambio y reagrupaci&oacute;n repentina de la rabia, necesarias antes de alir desde el campamento base a manifestarse en otras partes de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Las cosas suelen tener un porqu&eacute;, sobre todo cuando se convierten en un patr&oacute;n. El campamento es, por su propia naturaleza, ef&iacute;mero, port&aacute;til y permite el contagio territorial, como sucedi&oacute; durante el 15M o con las acampadas universitarias por Gaza. Y en su ir y venir deja marcas en la tierra, memorias, que permean luchas sucesivas sin que esto niegue que cada vez sea todo lo original que podemos llegar a ser.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/acampadas-0-7-sintel-lucha-gaza-repertorio-protesta-cambia-ciudad-15m_1_13544858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Oct 2026 04:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las acampadas del 0,7 Sintel, o la lucha por Gaza: un repertorio de protesta que cambia la ciudad y va más allá del 15M]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Puerta del Sol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los traperos que recogieron la basura en Madrid durante siglos (y hasta antes de ayer) donde no llegaba el Ayuntamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/traperos-recogieron-basura-madrid-durante-siglos-ayer-no-llegaba-ayuntamiento_1_13515590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0cf2d21-a0da-4343-8df7-ecdf16fdb60d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los traperos que recogieron la basura en Madrid durante siglos (y hasta antes de ayer) donde no llegaba el Ayuntamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los traperos y traperas han sido parte fundamental de la recogida de desperdicios de la ciudad desde el Antiguo Régimen. Su figura sobre los carros entrando en la ciudad pertenece ya al imaginario nostálgico de Madrid, pero en su día tuvieron que soportar el estigma social asociado a la pobreza. Hoy en día sigue habiendo personas que arrastran carritos de la compra recogiendo chatarra que podrían ser consideradas herederas de los traperos</p><p class="subtitle">El joven, el pobre, el de fuera: “pánico moral” y prejuicios sobre los “niños golfos” en la construcción de Madrid </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los carros de la sierra, grandes, de pesado rodaje y toldo negro, comenzaban a desfilar hacia la poblaci&oacute;n, cabeceando como sombr&iacute;os barcos de la noche. Otros m&aacute;s peque&ntilde;os desliz&aacute;banse entre ellos, pasando ante el fielato sin detenerse. Eran los veh&iacute;culos de los traperos, unas cajas descubiertas de las que tiraban peque&ntilde;os borricos. Los due&ntilde;os iban tendidos en el fondo, continuando su sue&ntilde;o, con la tranquilidad que les daba el estar a aquellas horas la calle de Bravo Murillo libre de tranv&iacute;as&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El p&aacute;rrafo anterior pertenece al comienzo de la novela <em>La Horda</em>, de Vicente Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez, y da cuenta de una estampa habitual a principios del siglo XX, cuando se escribi&oacute; la novela, la de la entrada de carros a Madrid a primera hora del d&iacute;a. Entre ellos, destacaban los de los traperos, una estampa de otros tiempos a&uacute;n prendida en la memoria de los m&aacute;s mayores que enhebra la historia de nuestra ciudad a trav&eacute;s de sus desperdicios. 
    </p><p class="article-text">
        La presencia de traperos en Madrid viene de muy atr&aacute;s, aunque inicialmente el vocablo se refer&iacute;a a comerciantes de pa&ntilde;os. Poco a poco, fue quedando para aquellas personas que recog&iacute;an los trapos abandonados en la calle y los lavaban para ser reutilizados en la fabricaci&oacute;n de papel. El tipo de g&eacute;nero que recog&iacute;an de las calles, de entre los desperdicios de los vecinos, fue aumentando hasta que el contenido del vocablo trapero se llen&oacute; de diversas formas. Los traperos de Madrid estaban agrupados gremialmente durante el Antiguo R&eacute;gimen en la Hermandad de Jes&uacute;s Nazareno. En 1789, fecha en que el Consejo de Castilla aprob&oacute; unas nuevas ordenanzas, el gremio reun&iacute;a a unos noventa traperos.
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                &quot;Pregones de Madrid / ¡El traperooo! (1840)&quot;.                            </span>
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        Una de las encomiendas m&aacute;s rese&ntilde;ables de los traperos era la de la retirada de los cad&aacute;veres animales, que llevaban los cuerpos a los basureros y muladares que hab&iacute;a extramuros la villa. A cambio, pod&iacute;an aprovechar las pieles y otros despojos del animal, cuid&aacute;ndose mucho de no introducir la carne intramuros. Les estaba permitido separar, curar y vender las pieles de los animales &ndash;caballos, perros o gatos&ndash; que mor&iacute;an en la v&iacute;a p&uacute;blica, adem&aacute;s de aprovechar las crines, herraduras, huesos o la grasa (que se utilizaba para el sebo de cera o como lubricante para carros).
    </p><p class="article-text">
        Una muestra de c&oacute;mo los traperos estaban plenamente integrados en el sistema de limpieza de la ciudad desde &eacute;poca temprana lo encontramos en una propuesta de la Escuela Veterinaria de Madrid en 1802, cuyos rectores pidieron que fueran los traperos quienes se ocuparan de solucionar la <em>epidemia</em> de perros abandoados en Madrid. A ellos se les encomend&oacute; poner veneno en los basureros, recoger los cad&aacute;veres caninos y enterrarlos. Si el perro sobrev&iacute;a al veneno deb&iacute;an darle muerte con su caracter&iacute;stico chuzo.
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                Malditos perros Yngleses... Trapero                            </span>
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        Los traperos fueron los encargados de estos menesteres hasta que en 1891 surgi&oacute; el cuerpo de laceros, que en campa&ntilde;as anuales de tres o cuatro meses recorr&iacute;an la ciudad con un palo coronado por una cuerda con nudo corredizo para atrapar a los perros. Los due&ntilde;os ten&iacute;an tres d&iacute;as para reclamar su perro, de lo contrario los animales eran sacrificados en una c&aacute;mara de gas.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n por la limpieza de Madrid fue una constante sempiternamente insatisfecha y muy ligada al crecimiento de la ciudad. La urbe duplic&oacute; su poblaci&oacute;n durante la segunda mitad del XIX, especialmente a partir del desarrollo del Ensanche, alcanzando el medio mill&oacute;n de habitantes. Pero el crecimiento no hab&iacute;a hecho nada m&aacute;s que empezar: alcanzar&iacute;a el mill&oacute;n de habitantes en los a&ntilde;os treinta, incluso antes de que anexionara a los municipios de su cintur&oacute;n entre los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la gran explosi&oacute;n urbana, la figura del trapero hab&iacute;a calado en la literatura y en el tipismo madrile&ntilde;o como una figura propia del paisaje popular. En Francia hab&iacute;a sido tambi&eacute;n un arquetipo muy presente. Aparece en <em>Las flores del mal</em> de Baudelaire, en pinturas de Manet y en muchas otras obras que lo muestran como un arquetipo digno, cercano a la bohemia urbana anterior a la gran reforma del Par&iacute;s de callejuelas que operara Haussmann. En Espa&ntilde;a, el trapero simp&aacute;tico tambi&eacute;n hace acto de presencia y, como novedad, lo hace tambi&eacute;n la trapera. Sale en textos de Larra o de Mesonero Romanos.&nbsp;El trapero y la trapera, caracterizados con el saco y el chuzo, a menudo con ropa burguesa ra&iacute;da, formaban parte del tipismo popular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En La Horda los traperos son protagonistas y habitantes de la miseria"
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                En La Horda los traperos son protagonistas y habitantes de la miseria                            </span>
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        La desarticulaci&oacute;n de la forma gremial del trabajo propia de los tiempos alcanz&oacute; a los traperos, que proliferaron a medida que la ciudad crec&iacute;a desordenadamente y se fueron agrupando en barriadas fuera del centro. Uno de estos barrios de traperos fueron las Injurias en la actual zona de Pir&aacute;mides &ndash;que fue desmantelado en 1906&ndash; o Las Cambroneras, cerca del Puente de Segovia. 
    </p><p class="article-text">
        El trapero dej&oacute; de ser un personaje simp&aacute;tico y los habitantes de estos barrios comenzaron a aparecer con gesto adusto en la literatura. Jos&eacute; Maltrana, el intelectual proletario que describi&oacute; Vicente Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez en <em>La Horda</em> (1905) sufre una ca&iacute;da hacia la miseria extrema que le aboca a vivir con los traperos. En <em>La Busca</em> (1904), de P&iacute;o Baroja, los traperos son el escal&oacute;n m&aacute;s bajo del edificio social, uno pintado con los colores de la sordidez propios de la visi&oacute;n estigmatizadora de la pobreza que reinaba en aquellos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos traperos se contaban por millares y carec&iacute;an ya de la vieja organizaci&oacute;n de los tiempos gremiales. No conocemos muchos ejemplos de asociacionismo obrero, aunque sabemos que a principios de siglo, algunos se constituyeron en sociedad sindical y se reun&iacute;an en los salones de unas escuelas de la calle Hernani, en el barrio de Cuatro Caminos. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de diferentes tentativas frustradas de modernizar el servicio de recogida de basuras, los traperos siguieron siendo durante muchos a&ntilde;os indispensables. En noviembre de 1894 el Ayuntamiento aprob&oacute; los pliegos de condiciones para subastar los servicios &ldquo;de limpiezas, riegos, extracci&oacute;n y destrucci&oacute;n de basuras, desag&uuml;e de pozos negros, transformaci&oacute;n y destrucci&oacute;n de materias fecales y recogida y aprovechamiento de animales muertos&rdquo;. El proyecto inclu&iacute;a el establecimiento de incineradores y, en general una importante modernizaci&oacute;n del servicio. Los traperos no desaparecer&iacute;an, pero quedar&iacute;an consignados exclusivamente a la recogida de la basura de los particulares.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Rebusca en la basura en los años 30 en la actual zona de Tetuán"
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                Rebusca en la basura en los años 30 en la actual zona de Tetuán                            </span>
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        El contrato lo gan&oacute; una empresa belga, a la que le fue rescindido el contrato en poco tiempo por incluir en numerosos incumplimientos del contrato. Todo sigui&oacute; igual, pues, con el sistema de acumulaci&oacute;n de la basura en vertederos que ha dejado im&aacute;genes horribles de ni&ntilde;os haciendo la rebusca en monta&ntilde;as de basura.
    </p><p class="article-text">
        La rebusca supon&iacute;a para aquellos trabajadores y trabajadoras informales de la basura una exposici&oacute;n constante a los gases desprendidos por la fermentaci&oacute;n, la exposici&oacute;n al &oacute;xido, a elementos lacerantes y otros elementos que mermaban su salud de forma dram&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de los desechos se acumulaban tambi&eacute;n en los patios de los traperos, donde se depositaban para que todos los miembros de la familia participaran en la clasificaci&oacute;n, reutilizaci&oacute;n y reventa de los desechos. Los barrios del nuevo extrarradio, con su paisaje semi rural de casas bajas con corral, eran adecuados para ello, y nacieron as&iacute; nuevos barrios de traperos como La Ventilla, en Tetu&aacute;n de las Victorias.
    </p><p class="article-text">
        Los carros de traperos, tirados por borricos, entraban en procesi&oacute;n cada ma&ntilde;ana en Madrid en busca de la basura que generaba la ciudad. El diario <a href="https://elobrero.es/historalia/62929-la-valoracion-socialista-de-los-traperos-madrilenyos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Socialista cifraba en 800</a> los &nbsp;que cada d&iacute;a desfilaban por la calle de Bravo Murillo a la altura de 1927 y Madrid contaba con unos 10.000 traperos.
    </p><p class="article-text">
        La suciedad de Madrid fue una de las preocupaciones de los partidos de mayor sensibilidad social en el Ayuntamiento. La corporaci&oacute;n republicano-socialista de 1912 emprendi&oacute; un plan para higienizar las calles de la ciudad, tomando como ejemplo ciudades como Berl&iacute;n, Hamburgo y Frankfurt. Se propon&iacute;a suprimir completamente la actividad de los traperos y, a cambio, ampliar radicalmente el personal del servicio de limpieza de la ciudad. Propon&iacute;an, de hecho, absorber a parte de los traperos como asalariados con un jornal de dos pesetas y media al d&iacute;a y poner a las traperas a limpiar instalaciones municipales como mercados o mataderos. Ni este ni otros proyectos llegaron nunca a buen puerto por falta de dotaci&oacute;n presupuestaria y el poco inter&eacute;s del resto de partidos en la empresa.
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                    alt="Traperos de la Huerta de la Salud (Hortaleza) en 1940. La señora María y su marido el Tío Piloto"
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            <span class="title">
                Traperos de la Huerta de la Salud (Hortaleza) en 1940. La señora María y su marido el Tío Piloto                            </span>
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        Siguieron as&iacute; avanzando d&eacute;cadas los traperos en el calendario del siglo XX y encontraron en la posguerra y una Espa&ntilde;a hecha detritus un h&aacute;bitat perfecto y un contexto tan miserable como el de a&ntilde;os anteriores. De nuevo, tuvieron que sufrir el estigma de ver asociados a la peligrosidad social y las categor&iacute;as potencialmente delictivas de los vagos y maleantes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, estuvieron tambi&eacute;n sometidos a una regulaci&oacute;n. las <em>Ordenanzas de polic&iacute;a urbana y gobierno de la Villa de Madrid</em> en los a&ntilde;os cincuenta describ&iacute;an qu&eacute; pod&iacute;an hacer y no hacer los traperos. &ldquo;Los traperos vendr&aacute;n obligados a acudir al vertedero que se les se&ntilde;ale veinticinco d&iacute;as de cada mes, por lo menos, para depositar el sobrante de su escogido&rdquo;, se dec&iacute;a por ejemplo en su art&iacute;culo 105.
    </p><p class="article-text">
        Se ocupaban de recoger la basura domiciliaria y, de nuevo, se habl&oacute; durante estos a&ntilde;os de incluirles en la reforma pendiente del servicio de limpieza. En los a&ntilde;os setenta era un oficio declinante pero las sucesivas expansiones informales de Madrid hac&iacute;an que el oficio perviviera y, una vez m&aacute;s, hiciera llegar un precario servicio de limpieza all&iacute; donde todav&iacute;a no se hab&iacute;a oficializado la ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En el vertedero de La China, de un reportaje de Alfonso Sastre                            </span>
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        &nbsp;En 1971 el dramaturgo Alfonso Sastre escrib&iacute;a en Triunfo <a href="https://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?anyo=XXVI&amp;num=466&amp;imagen=26&amp;fecha=1971-05-08" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un extenso art&iacute;culo</a> con im&aacute;genes de ni&ntilde;os rebuscando en la basura del vertedero de La China &ndash;situado junto al Manzanares&ndash; que recordaban a tiempos anteriores y entrevistaba a cacharreros y otras personas que viv&iacute;an de la venta de desperdicios. Adem&aacute;s de rescatar voces de la busca en los a&ntilde;os setenta, desgrana detalles sobre el comercio informal de basura que implicaba a empleados municipales de limpieza o de los vertederos.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta el t&eacute;rmino trapero reflot&oacute; a trav&eacute;s en el marco de las movilizaciones de los barrios del sur de Madrid frente a la exclusi&oacute;n social y la drogadicci&oacute;n. En 1984, Coordinadora de Barrios de Entrev&iacute;as impuls&oacute; la Asociaci&oacute;n Traperos de Ema&uacute;s-Madrid (inspirada en el movimiento internacional del mismo nombre). Se trataba de una plataforma asociativa de recogida, restauraci&oacute;n y reventa de muebles, ropa y electrodom&eacute;sticos que ocupaba a personas en riesgo de exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Hoy no quedan traperos que no sean m&uacute;sicos en las calles, &iquest;o s&iacute;? &iquest;Qu&eacute; son sino herederos de su estirpe los ciudadanos de origen rumano que recorren nuestras calles con carritos de supermercados repletos de metales? &iquest;En qu&eacute; se diferencian los carros de los traperos que, en blanco y negro, despiertan la nostalgia en foros de im&aacute;genes antiguas de Madrid?
    </p><h2 class="article-text">PARA SABER M&Aacute;S:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Garc&iacute;a, D. C. (2007). El trapero: el otro marginal en la historia de la literatura y de la cultura popular. <em>Revista K&aacute;&ntilde;ina</em>, <em>31</em>(1), 217-227.</li>
                                    <li>Jim&eacute;nez, R. B. (2019). Un espacio de producci&oacute;n y de sociabilidad laboral en las sombras de la capital. El barrio de las Cambroneras en Madrid (1868-1930). In <em>Sociedades y culturas: IX Congreso de Historia Social. Treinta a&ntilde;os de la Asociaci&oacute;n de Historia social. Comunicaciones. Oviedo, 7-9 de noviembre de 2019</em> (pp. 403-425). Asociaci&oacute;n de Historia Social.</li>
                                    <li>Rodr&iacute;guez-Mart&iacute;n, N. (2020). Epidemias, insalubridad y gesti&oacute;n municipal. La limpieza urbana en Madrid, 1892-1915. <em>Investigaciones Hist&oacute;ricas. &Eacute;poca Moderna y Contempor&aacute;nea</em>, (40), 497-522.</li>
                                    <li>Sastre, A. (8-5-1971). La busca. <em>Revista Triunfo</em></li>
                                    <li>Tejedor, P. P. (2017). El gremio de traperos y la Escuela Veterinaria de Madrid. In <em>Libro de actas del XXIII Congreso Nacional y XIV Congreso Iberoamericano de Historia de la Veterinaria: Badajoz, 27 y 28 de octubre de 2017</em> (pp. 41-50). Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Badajoz.</li>
                            </ul>
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            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/traperos-recogieron-basura-madrid-durante-siglos-ayer-no-llegaba-ayuntamiento_1_13515590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Sep 2026 04:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los traperos que recogieron la basura en Madrid durante siglos (y hasta antes de ayer) donde no llegaba el Ayuntamiento]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palacio de Hielo y del Automóvil: el nuevo edificio del Thyssen donde las élites patinaban y que tuvo una librería de Fisac]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/palacio-hielo-automovil-nuevo-edificio-thyssen-elites-patinaban-tuvo-libreria-fisac_1_13518956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2070485-9b67-4a7b-966e-d1e3384e967d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palacio de Hielo y del Automóvil: el nuevo edificio del Thyssen donde las élites patinaban y que tuvo una librería de Fisac"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alfonso XIII y Victoria Eugenia lo inauguraron en 1922 como espacio de ocio para que las clases altas pudieran patinar, comer, fumar o ver la exposición de automóviles al estilo de otras capitales europeas. En 1928 lo compró el Estado y su último uso fue como sede del CSIC, para el que Miguel Fisac diseñó una moderna librería</p><p class="subtitle">El Gobierno cederá el abandonado Palacio del Hielo para ampliar el Museo Thyssen-Bornemisza </p></div><p class="article-text">
        Situarse en el esquinazo de la calle del Duque de Medinaceli, en el centro de Madrid, y girar sobre uno mismo te hace sentirte rodeado de entradas en el &iacute;ndice de una gu&iacute;a tur&iacute;stica de la ciudad. En el cap&iacute;tulo dedicado al Madrid m&aacute;s noble. Dejar a la espalda los leones del Congreso, vislumbrar calle abajo las torres de Los Jer&oacute;nimos sobre la silueta de Neptuno y sentirte un intruso frente a la entrada del hotel Palace, en el chafl&aacute;n de la calle. 
    </p><p class="article-text">
        Justo enfrente del gran establecimiento hotelero, encontramos el gran inmueble del Palacio de Hielo y del Autom&oacute;vil. La fachada fue objeto de renovaci&oacute;n hace pocos a&ntilde;os, pero grandes planchas met&aacute;licas &ndash;garabateadas&ndash; tapan las entradas del edificio y delatan su estado de abandono.
    </p><p class="article-text">
        El edificio lleva vac&iacute;o desde 2007, cuando el CSIC sali&oacute; por la puerta, y ha vivido tiempos mejores, aunque estos d&iacute;as hemos sabido que pronto comenzar&aacute; una nueva vida ligada a la cultura. Los Ministerios de Cultura y Hacienda <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/gobierno-cedera-abandonado-palacio-hielo-ampliacion-museo-thyssen-bornemisza_1_13514964.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ceder&aacute;n sus 10.000</a> metros cuadrados <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/gobierno-cedera-abandonado-palacio-hielo-ampliacion-museo-thyssen-bornemisza_1_13514964.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al Museo Thyssen-Bornemisza</a> a cambio de la donaci&oacute;n de 180 obras y el pr&eacute;stamo de otras tantas por parte de Francesca Thyssen, la hija del bar&oacute;n. La nueva sede tiene previsto abrir sus puertas en 2032.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Detalle de la fachada.                            </span>
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        El edificio, poco conocido por los madrile&ntilde;os, naci&oacute; como lujoso espacio de ocio para las clases adineradas y ha sufrido diferentes reformas a lo largo de los a&ntilde;os, relacionadas con los distintos usos, educativos y administrativos que ha acogido posteriormente.
    </p><p class="article-text">
        En 1920 se convoc&oacute; un concurso p&uacute;blico para levantar el edificio, aunque ya exist&iacute;a un anteproyecto del arquitecto belga Edmon de Lune, de la misma nacionalidad que la sociedad promotora del ambicioso proyecto. El impulsor m&aacute;s directo fue Georges Marquet, involucrado tambi&eacute;n con el vecino hotel Palace y con el Ritz. El Palacio de Hielo hay que entenderlo, pues, como un exponente del Madrid de las &eacute;lites en los felices a&ntilde;os veinte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pista de hielo de la planta baja.                            </span>
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        El <em>palacio</em> surge utilizando algunos elementos caracter&iacute;sticos del ocio burgu&eacute;s &ndash;unos m&aacute;s habituales que otros en aquella Espa&ntilde;a&ndash;, como el baile, el patinaje o el autom&oacute;vil. La prensa del momento, de hecho, lo celebr&oacute; como una muestra del ingreso de la capital de Espa&ntilde;a en la n&oacute;mina de grandes ciudades europeas. La idea era que Madrid tuviera el equivalente al Cristal Palace (Berl&iacute;n) o el Palais de Glace (Par&iacute;s).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que comenzaron las obras del Palacio de Hielo, el p&uacute;blico madrile&ntilde;o de elegantes, a quienes los negocios o los lazos familiares impiden invertir en Suiza, aguardaba con impaciencia la inauguraci&oacute;n del soberbio establecimiento, que hoy es lugar preferido de nuestra alta sociedad&rdquo;, dec&iacute;a la revista ilustrada Nuevo Mundo el 10 de noviembre de 1922, haci&eacute;ndose eco de la inauguraci&oacute;n del establecimiento, a la que asistieron los reyes.
    </p><p class="article-text">
        Los elegidos para dirigir la obra fueron Gabriel Abreu de Barreda y Fernando Garc&iacute;a Mercadal. Este &uacute;ltimo fue el impulsor del&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/GATEPAC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GATEPAC</a>&nbsp;(Grupo de Artistas y T&eacute;cnicos Espa&ntilde;oles para el Progreso de la Arquitectura Contempor&aacute;nea) y uno de los pioneros del racionalismo en nuestro pa&iacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Miembros de la alta sociedad madrileña patinando en la pista."
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            <span class="title">
                Miembros de la alta sociedad madrileña patinando en la pista.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En la construcci&oacute;n del nuevo edificio se utiliz&oacute; intensivamente el hormig&oacute;n armado, que no era tan habitual por estos lares, y se compagin&oacute; con el uso m&aacute;s cl&aacute;sico de siller&iacute;a en los z&oacute;calos del inmueble o un estilo ecl&eacute;ctico cuyos aires renacentistas recuerdan a los que estaban de moda en Par&iacute;s. En su decoraci&oacute;n, destacaban las marquesinas de cristal y hierro.
    </p><p class="article-text">
        El elemento m&aacute;s espectacular en la &eacute;poca fue la pista de hielo de la planta baja, cuyas dimensiones eran de 55 por 27 metros. En torno a ella, se instal&oacute; una galer&iacute;a para subrayar su importancia y permitir que los visitantes contemplaran a los patinadores.
    </p><p class="article-text">
        En la planta superior se exhib&iacute;a el otro elemento de distinci&oacute;n social que ocupa sitio el nombre del lugar: los autom&oacute;viles. Para subirlos se instal&oacute; un montacargas, al que se acced&iacute;a desde la calle San Agust&iacute;n. Contaba, adem&aacute;s, con el inevitable sal&oacute;n de baile, salita de fumadores o restaurante de lujo.
    </p><p class="article-text">
        En el Palacio de Hielo y del Autom&oacute;vil se jug&oacute; el primer partido de la historia de la Liga espa&ntilde;ola de hockey sobre hielo, se celebr&oacute; el primer Sal&oacute;n de la Moda (en 1923, patrocinado por la reina Victoria Eugenia) y distintos eventos comerciales.
    </p><p class="article-text">
        El negocio debi&oacute; declinar y cerr&oacute; sus puertas en 1927. Cambi&oacute; de manos y de uso en 1928, cuando fue adquirido por el Estado para convertirlo en Centro de Estudios Hist&oacute;ricos, el Patronato Nacional de Turismo y la Uni&oacute;n Iberoamericana, lo que requiri&oacute; una intensa reforma de los interiores que estuvo a cargo del prestigioso facultativo Pedro Muguruza, que unos a&ntilde;os despu&eacute;s ser&iacute;a el arquitecto del r&eacute;gimen franquista. A partir de 1940 pas&oacute; a ser sede del CSIC. Estos cambios de uso llevaron a que los espacios de ocio se convirtieron en despachos, las marquesinas de hierro desaparecieron y el edificio creciera en una cuarta planta.
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            <span class="title">
                Página de un artículo en la Revista nacional de arquitectura dedicada a la librería.                            </span>
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        El siguiente gran arquitecto que puso las manos sobre el edificio fue Miguel Fisac, que se encarg&oacute; de la nueva librer&iacute;a del CSIC en 1950. Un incendio destruy&oacute; en 1978 buena parte del patrimonio documental de la instituci&oacute;n, aunque la librer&iacute;a de Fisac, de querencias n&oacute;rdicas, se salv&oacute; milagrosamente de las llamas. El suceso ocasion&oacute; que el personal investigador y los trabajadores del edificio denunciaran enojados la falta de seguridad y el abandono del inmueble.
    </p><p class="article-text">
        Fisac agrand&oacute; los vanos en la fachada de la librer&iacute;a y construy&oacute; grandes ventanales de vidrio de una sola pieza, aunque lo realmente interesante era su interior de madera de pino. La librer&iacute;a fue trasladada a la sede de la instituci&oacute;n en la calle Serrano, donde se conservan sus muebles originales y el escaparate.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprob&oacute; en 2011 una modificaci&oacute;n puntual del Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana de Madrid (PGOUM) para cambiar la catalogaci&oacute;n del edificio, rebajando su protecci&oacute;n y permitiendo as&iacute; que se pudieran acometer obras de reestructuraci&oacute;n general del edificio. Solo la fachada est&aacute; protegida por lo que cabe preguntarse qu&eacute; suceder&aacute; con la librer&iacute;a de Fisac, que permanece tapiada desde hace a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El Thyssen queda a solo tres minutos andando de la que en pocos a&ntilde;os ser&aacute; su nueva sede, en la que se podr&aacute; ver la obra del siglo XXI. Arte de este siglo que podr&aacute; contemplarse detr&aacute;s de los muros donde la gente bien de hace cien a&ntilde;os patinaba, fumaba y hablaba de coches.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/palacio-hielo-automovil-nuevo-edificio-thyssen-elites-patinaban-tuvo-libreria-fisac_1_13518956.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Sep 2026 20:09:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palacio de Hielo y del Automóvil: el nuevo edificio del Thyssen donde las élites patinaban y que tuvo una librería de Fisac]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Museo Thyssen-Bornemisza,Museos,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La "guerra del pan" en Madrid: la gran protesta vecinal que destapó un fraude millonario hace medio siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/cumplen-50-anos-guerra-pan-madrid-gran-protesta-vecinal-destapo-fraude-millonario_1_13507175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9106c1ae-bcb1-49eb-9e62-1cf1f975b73a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1151098.jpg" width="1038" height="584" alt="La &quot;guerra del pan&quot; en Madrid: la gran protesta vecinal que destapó un fraude millonario hace medio siglo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La venta de barras con menos peso del reglamentario, las denuncias de las asociaciones vecinales y un oscuro entramado político y empresarial desembocaron en una multitudinaria manifestación en 1976 que acabó sacando a más de 100.000 personas a las calles de Moratalaz</p><p class="subtitle">Félix López-Rey: “En el barrio donde vivas has de ser de la asociación de vecinos y, si no existe, hay que crearla”
</p></div><p class="article-text">
        Este lunes 14 de septiembre se cumplen 50 a&ntilde;os de la manifestaci&oacute;n que congreg&oacute; -seg&uacute;n la prensa de la &eacute;poca- a m&aacute;s de 100.000 personas en Madrid por la llamada 'guerra del pan': un fraude sobre el peso real de la barra, cuyo precio estaba intervenido, y que moviliz&oacute; a un pujante movimiento vecinal en contra de la carest&iacute;a de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Madrid vivi&oacute; a mediados de los a&ntilde;os setenta lo que la prensa y el movimiento vecinal de la &eacute;poca bautizaron como la 'guerra del pan': un conflicto que enfrent&oacute; a las asociaciones de vecinos de los barrios perif&eacute;ricos de la capital y al empresario harinero Emilio Alonso Mun&aacute;rriz con el entramado que controlaba la fabricaci&oacute;n, el precio y la inspecci&oacute;n del pan en la capital, presidido por el segundo teniente alcalde de Madrid, Constantino P&eacute;rez Pillado.
    </p><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de denuncias period&iacute;sticas sobre fraude en el gramaje -la venta de pan con un peso inferior al obligatorio pero cobrado a precio de tasa completa- y la calidad del producto, el conflicto estall&oacute; abiertamente en 1976, cuando inspectores municipales y agentes de la Polic&iacute;a Municipal requisaron 'pan barato' distribuido por el empresario Emilio Mun&aacute;rriz en Orcasitas, que posteriormente ser&iacute;a detenido.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un fraude cuantificado en 5.500 millones de pesetas </strong></h2><p class="article-text">
        Mun&aacute;rriz, presidente de la firma harinera y panadera 'Pancasa', denunci&oacute; en conferencias y discursos p&uacute;blicos que el fraude del pan hab&iacute;a costado a los consumidores madrile&ntilde;os 5.550 millones de pesetas en un periodo de cuatro a&ntilde;os (el equivalente a 512 millones de euros en la actualidad contando el impacto de la inflaci&oacute;n) y respald&oacute; esta cifra con una sucesi&oacute;n de denuncias que hab&iacute;an sido publicadas por la prensa entre 1972 y 1975.
    </p><p class="article-text">
        El diario 'Informaciones' cifr&oacute; el 14 de febrero de 1972 el fraude en el peso en un 17,3 por ciento; el semanario 'S&aacute;bado Gr&aacute;fico' lo estim&oacute; el 17 de abril de ese mismo a&ntilde;o en tres millones de pesetas diarias; el propio 'Informaciones' volvi&oacute; a cuantificarlo el 15 de julio de 1972 en mil millones de pesetas anuales; el diario 'Arriba' elev&oacute; la cifra el 28 de enero de 1975 a m&aacute;s de 7,5 millones de pesetas diarias y la revista 'Ciudadano' midi&oacute; en marzo de ese a&ntilde;o un fraude del 29,2 por ciento en el gramaje de las piezas.
    </p><p class="article-text">
        Frente a aquel esc&aacute;ndalo, Mun&aacute;rriz sosten&iacute;a que el fraude del pan supon&iacute;a un &ldquo;robo diario e indiscriminado en los bolsillos de las familias de los barrios m&aacute;s humildes de Madrid&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>F&eacute;lix L&oacute;pez-Rey: &ldquo;Ninguna panader&iacute;a vend&iacute;a el peso legal&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        El que fuera concejal en el Ayuntamiento de Madrid F&eacute;lix L&oacute;pez-Rey, que vivi&oacute; aquella 'guerra' como presidente de la Asociaci&oacute;n Vecinal de Orcasitas, recuerda que en su barrio el fraude &ldquo;caus&oacute; mucha indignaci&oacute;n&rdquo;; sin embargo, afirma que la sorpresa lleg&oacute; cuando se dieron cuenta de que la estafa era algo generalizado y lo calificaron como la &ldquo;mafia del pan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fraude del gramaje fue documentado con detalle por el propio tejido vecinal y, seg&uacute;n su expresidente, en la Asociaci&oacute;n Vecinal de Orcasitas llevaron a cabo un estudio en el que analiz&oacute; el pan despachado en trece panader&iacute;as del barrio y concluy&oacute; que &ldquo;ninguna de ellas vend&iacute;a el peso reglamentario&rdquo;.
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            <span class="title">
                Imagen de la manifestación por la &#039;Guerra del Pan&#039; en Madrid el 14 de septiembre de 1976                            </span>
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        &ldquo;Pesamos ambos panes: las barras de 500 gramos, que pesaban en la pr&aacute;ctica entre 300 y 400 gramos, mientras que las llamadas 'pistolas', que legalmente deb&iacute;an estar en los 270 gramos, registraban en la b&aacute;scula unos 220 gramos. Vamos que los dos no pesaban m&aacute;s de 700 gramos en total&rdquo;, declara L&oacute;pez-Rey a Europa Press cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el estudio de la asociaci&oacute;n calcul&oacute; unas p&eacute;rdidas mensuales de 474.000 pesetas solo en el barrio de Orcasitas y proyectaba un fraude potencial superior a 1.700 millones de pesetas al a&ntilde;o en el conjunto de Madrid.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pillado fue &ldquo;pillado&rdquo; con las manos en la masa</strong></h2><p class="article-text">
        Para el movimiento vecinal y para Mun&aacute;rriz, la persistencia del fraude se explicaba por la existencia de un entramado pol&iacute;tico que garantizaba la impunidad y situaron en el centro de esa estructura al segundo teniente alcalde de Madrid, Constantino P&eacute;rez Pillado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su cargo en el Ayuntamiento, Pillado acumulaba de forma simult&aacute;nea los cargos de procurador en Cortes por el Sindicato Nacional de Cereales, presidente del Grupo Nacional de Panader&iacute;a, presidente de la Comisi&oacute;n de Abastos del Ayuntamiento y directivo de panificadoras como 'Siligo S.A.' o 'Panificadora Cea Berm&uacute;dez'.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, la misma persona que fijaba los precios del pan, supervisaba su calidad y ordenaba las inspecciones municipales era, a la par, el m&aacute;ximo representante de los empresarios panaderos. Pero adem&aacute;s, el esc&aacute;ndalo se agrav&oacute; cuando el semanario 'Dobl&oacute;n' recuper&oacute;, en su portada del 31 de mayo de 1975, dentro de un reportaje de investigaci&oacute;n titulado 'Pan con esc&aacute;ndalo', una informaci&oacute;n publicada por 'ABC' el 31 de enero de 1948.
    </p><p class="article-text">
        La noticia hist&oacute;rica revelaba que P&eacute;rez Pillado ya hab&iacute;a sido sancionado entonces con una multa de 1.000.000 de pesetas y con la clausura definitiva de su panader&iacute;a, situada en la calle Eloy Gonzalo, por tr&aacute;fico il&iacute;cito de harinas -&ldquo;estraperlo&rdquo;- en la posguerra.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la informaci&oacute;n de 'ABC' daba cuenta, adem&aacute;s, de una multa de 28.830.000 pesetas al Consorcio de la Panader&iacute;a en aquel mismo proceso. Mun&aacute;rriz denunci&oacute; que se hubiera permitido a un antiguo infractor del pan liderar, d&eacute;cadas despu&eacute;s, el monopolio panadero y el abasto de la capital y L&oacute;pez-Rey recuerda que con sorna afirmaban que hab&iacute;an &ldquo;pillado a Pillado con las manos en la masa&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La conquista del &ldquo;pan barato&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        As&iacute;, frente a ese monopolio, Mun&aacute;rriz intent&oacute; demostrar que un pan de peso exacto y de calidad pod&iacute;a venderse m&aacute;s barato a trav&eacute;s de su empresa, a raz&oacute;n de 28 pesetas el kilo, frente a las 40 pesetas autorizadas por el gremio oficial.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, la iniciativa, que hab&iacute;a sido secundada por varias asociaciones vecinales que vend&iacute;an el pan en sus sedes, se top&oacute; con trabas institucionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen de la manifestación por la &#039;Guerra del Pan&#039; en Madrid el 14 de septiembre de 1976                            </span>
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        El diario 'Madrid', en un art&iacute;culo titulado &ldquo;Requisado el pan barato&rdquo;, relat&oacute; c&oacute;mo inspectores de Abastos, acompa&ntilde;ados por agentes de la Polic&iacute;a Municipal, confiscaron 500 kilos de pan barato de 'Pancasa', alegando la &ldquo;falta de licencia municipal v&aacute;lida&rdquo; del local vecinal donde se distribu&iacute;a. Este conflicto deriv&oacute; en 1976 en la detenci&oacute;n policial de Mun&aacute;rriz.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una manifestaci&oacute;n con &ldquo;pistolas&rdquo; en alto</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuenta F&eacute;lix L&oacute;pez-Rey, el 14 de septiembre de 1976, la 'guerra del pan' adquiri&oacute; tal envergadura que result&oacute; en &ldquo;la manifestaci&oacute;n m&aacute;s grande celebrada desde la guerra civil espa&ntilde;ola&rdquo;. Los peri&oacute;dicos de la &eacute;poca cifraron en m&aacute;s de 100.000 personas las que se lanzaron a la calle, barras tipo 'pistola' en mano, y c&oacute;mo reivindicaban consignas como &ldquo;Pan, trabajo y libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n se convoc&oacute; contra la carest&iacute;a de la vida, el fraude del pan y en demanda de la legalizaci&oacute;n de las asociaciones vecinales y recorri&oacute; el barrio de Moratalaz, desde la plaza del Corregidor Cabeza de Vaca hasta el camino de Vinateros.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recogi&oacute; el entonces nuevo diario 'El Pa&iacute;s', la comisi&oacute;n organizadora del acto -integrada por diez personas en representaci&oacute;n de asociaciones y organismos ciudadanos- cifraba en m&aacute;s de cien mil los asistentes movilizados para exigir &ldquo;el abaratamiento inmediato del pan&rdquo;, protestar por la carest&iacute;a y reclamar &ldquo;la inmediata legalizaci&oacute;n de la Federaci&oacute;n Provincial de Asociaciones y las asociaciones en tr&aacute;mite&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, L&oacute;pez-Rey recuerda la protesta como un hecho que renov&oacute; esperanzas y anim&oacute; a &ldquo;seguir luchando&rdquo;. &ldquo;Para muchos ciudadanos la guerra del pan fue como un rito de iniciaci&oacute;n a la democracia, una toma de conciencia sobre las posibilidades que ten&iacute;a el pueblo si se un&iacute;a en una lucha. Ver a tantas personas en la calle fue maravilloso&rdquo;, asegura L&oacute;pez-Rey.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Somos Madrid]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/cumplen-50-anos-guerra-pan-madrid-gran-protesta-vecinal-destapo-fraude-millonario_1_13507175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La "guerra del pan" en Madrid: la gran protesta vecinal que destapó un fraude millonario hace medio siglo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vecinos,Moratalaz,Protestas ciudadanas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El circuito del Jarama, primer templo de la Fórmula 1 en Madrid donde ahora compiten camiones o coches eléctricos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/circuito-jarama-primer-templo-formula-1-madrid-ahora-compiten-camiones-coches-electricos_1_13408524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea6471f9-5cfa-43a7-8275-c73cd7678b13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El circuito del Jarama, primer templo de la Fórmula 1 en Madrid donde ahora compiten camiones o coches eléctricos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El trazado inaugurado en 1967 en el municipio de San Sebastián de los Reyes acogió carreras de los monoplazas hasta 1981 y fue además sede del Mundial de Motociclismo, hasta que comenzó a quedar desactualizado y se reconvirtió para acoger otro tipo de competiciones entre críticas al ruido</p><p class="subtitle">EL RETROVISOR - De La Peineta al Metropolitano: el sueño olímpico que cayó a secarral y ahora es hogar del Atlético con aroma a pelotazo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Devolviendo al Circuito al lugar que le corresponde dentro del ocio y disfrute para todos los amantes del motor&rdquo;. Con esa frase se presenta el Proyecto Jarama 2021 en la web del circuito. Una sentencia ambiciosa, pero que a la vez da cuenta de que el entorno automovil&iacute;stico ubicado en el municipio de San Sebasti&aacute;n de los Reyes (al norte de Madrid) no pasa por su &eacute;poca de mayor esplendor. O al menos, por el de mayor impacto medi&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que los motores van a volver a rugir en la capital, con el <a href="https://www.eldiario.es/madrid/formula-1-calienta-motores-divide-barrios-afectados-organizan-madrid-ciudadanos_1_13387711.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Premio de Espa&ntilde;a de F&oacute;rmula 1</a> previsto del 11 al 13 de septiembre en Madring (alrededor de Ifema y Valdebebas), es buen momento para recuperar la memoria de un trazado que tom&oacute; el nombre de un importante afluente del r&iacute;o Tajo e hizo historia y afici&oacute;n para el automovilismo madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Inaugurado el 1 de julio de 1967, en su momento fue el &uacute;nico circuito permanente de todo el pa&iacute;s y el primero en funcionamiento desde la Guerra Civil. L&oacute;gico que los promotores de la F&oacute;rmula 1 se fijaran en sus 3,85 kil&oacute;metros de longitud para llevar a &eacute;l la competici&oacute;n, entre 1968 y 1981, aunque ya en 1967 la mayor&iacute;a de monoplazas recorrieron sus rectas y curvas en una carrera que no comput&oacute; para el torneo. Por su parte, el Mundial de Motociclismo tuvo al Jarama como una de sus sedes de 1969 a 1988, as&iacute; como en 1993 y 1998.
    </p><p class="article-text">
        La primera imagen que encabeza este art&iacute;culo, la de la izquierda, corresponde a la pen&uacute;ltima carrera de F&oacute;rmula 1 disputada en El Jarama. Era el 29 de abril 1979 y, como ya muestra la fotograf&iacute;a, el franc&eacute;s Patrick Depallier encabez&oacute; la parrilla. La estampa llama la atenci&oacute;n por la abundante publicidad de la marca de tabaco Marlboro, un tipo de prohici&oacute;n ahora vetada. La Empresa Nacional Calvo Sotelo de Combustibles L&iacute;quidos y Lubricantes (ENCASO) o los relojes Longines copan otros de los espacios promocionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Circuito del Jarama en la carrera de Fórmula 1 del 29 de abril de 1979."
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                Circuito del Jarama en la carrera de Fórmula 1 del 29 de abril de 1979.                            </span>
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        El holand&eacute;s Jona Hugenholtz dise&ntilde;&oacute; el circuito en unas instalaciones pertenecientes al Real Autom&oacute;vil Club de Espa&ntilde;a (RACE), todav&iacute;a hoy vinculado a su gesti&oacute;n. De hecho, actualmente su denominaci&oacute;n oficial es Circuito de Madrid Jarama - RACE. Una creaci&oacute;n audaz y atractiva para la &eacute;poca, pero que a partir de los ochenta comenz&oacute; a resultar demasiado limitada para los adelantamientos y picos de velocidad que el p&uacute;blico de la F&oacute;rmula 1 reclamaba. As&iacute;, la competici&oacute;n se despidi&oacute; del Jarama en 1981, aunque la Federeaci&oacute;n Internacional de Automovilismo (FIA) continu&oacute; apostando por este trazado en pruebas de la F&oacute;rmula 2 o la F&oacute;rmula 3.
    </p><p class="article-text">
        Pero si una colaboraci&oacute;n entre la FIA y el circuito de 13 curvas ha logrado popularidad e implantaci&oacute;n sociocultural esa es la del Campeonato Europeo de Carreras de Camiones. El Jarama es uno de los trazados escogidos para su desarrollo desde hace d&eacute;cadas, ya que la primera ocasi&oacute;n se remonta a 1987. Cada octubre, la pista se llena de camiones de gran tama&ntilde;o y las gradas de seguidores &aacute;vidos de presenciar las curiosas y espectaculares batallas de estos diablos sobre ruedas. Desde 2019, acoge tambi&eacute;n la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de la competici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Campeonato Mundial de Turismo, de Superbikes o el Rally de la Comunidad de Madrid tambi&eacute;n se desarrollan o se han desarrollado en el trazado sansebastianense. Una de las &uacute;ltimas incorporaciones a su programa fue la F&oacute;rmula E, la mayor competecion de monoplazas el&eacute;ctricos del mundo, que volver&aacute; el 26 y 27 de junio de 2027 (y que este agosto tambi&eacute;n celebra pruebas en Madring). El Jarama ofrece adem&aacute;s cursos o talleres de conducci&oacute;n y jornadas de exhibici&oacute;n de veh&iacute;culos cl&aacute;sicos.
    </p><h2 class="article-text">Un circuito renovado y criticado</h2><p class="article-text">
        Pese a las nuevas disciplinas, el esplendor del recinto hoy d&iacute;a no alcanza el de su etapa ligado a la F&oacute;rmula 1. De ah&iacute; el impulso de sus responsables al citado Proyecto Jarama 2021 mediante el &ldquo;desarrollo de nuevas estrategias de m&aacute;rketing y comercializaci&oacute;n; el relanzamiento de la actividad deportiva y el dise&ntilde;o de productos y experiencias orientados al segmento eventos y convenciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La renovaci&oacute;n integran se ha caracterizado por la rehabilitaci&oacute;n de distintas instalaciones, con la torre de control a la cabeza. Fue modernizada en 2015 y rebautizada como Jarama Paddock Club, destinada a la organizaci&oacute;n de eventos y a las salas de direcci&oacute;n de carrera y cronometraje.
    </p><p class="article-text">
        Este relanzamiento ha coincidido sin embargo con distintas controversias sobre los l&iacute;mites de ruido. Vecinos del entorno, cuyas viviendas se ha construido m&aacute;s tarde que el circuito, lograron en 2015 limitar a 90 decibelios las emisiones sonoras en determinados puntos del recorrido. Al menos durante la mayor parte del tiempo, ya que los eventos competitivos del recorrido pueden superar esa cifra 20 veces al a&ntilde;o. Los problemas fueron a m&aacute;s, con rumores de retirada de licencia incluidos, en 2024. Una ampliaci&oacute;n del trazado que lo aproxim&oacute; a las casas oblig&oacute; a extremar las medidas de mitigaci&oacute;n de ruido.
    </p><p class="article-text">
        Pese a las cr&iacute;ticias, el circuito del Jarama es historia viva del deporte a motor, tanto espa&ntilde;ol como mundial. Escenario de grandes proezas de &Aacute;ngel Nieto o Jorge Mart&iacute;nez sobre las dos ruedas. De Niki Lauda, James Hunt o Emerson Fittipaldi en los monoplazas de F&oacute;rmula 1. Cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, cede el protagonismo (y las quejas vecinales <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/ayuntamiento-e-ifema-construiran-pasarela-ganado-m-11-salvar-circuito-formula-1-madrid_1_13331931.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o ecologistas</a>) a Madring y la velocidad vuelve a sentirse a flor de piel en la ciudad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Hormigo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/circuito-jarama-primer-templo-formula-1-madrid-ahora-compiten-camiones-coches-electricos_1_13408524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Sep 2026 04:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El circuito del Jarama, primer templo de la Fórmula 1 en Madrid donde ahora compiten camiones o coches eléctricos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[GP de Madrid de Fórmula 1,Automovilismo,F1 - Fórmula 1,Deporte,San Sebastián de los Reyes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El año en que intentamos salvar los cines de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/ano-salvar-cines-madrid_132_13465874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2623055b-4138-4101-8bfd-3f0cfda0c00c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El año en que intentamos salvar los cines de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2005 cerraron los cines Luna. Frente al desapego hacia la cultura de los poderes públicos, los colectivos ciudadanos nos movilizábamos Aquel año creé, junto con otros vecinos del barrio, el colectivo Salvemos los Cines. De los 130 cines de 1980 habíamos pasado a 55 en 2005. Hoy quedan apenas 30</p><p class="subtitle">El cine Paz, más que 'La odisea' en 70 mm: de negocio familiar en Chamberí a hacer de las películas un acontecimiento</p></div><p class="article-text">
        En 2005 cerraron los cines Luna. Fue un cierre m&aacute;s en la cadena de desapariciones de salas de cine, pero aquel era el &uacute;nico que quedaba en nuestro barrio. Ese a&ntilde;o, el Ayuntamiento modific&oacute; el Plan General de Madrid para retirar la protecci&oacute;n cultural a los cines, vigente desde la &eacute;poca de Tierno Galv&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Isabel Rodr&iacute;guez Bobillo, presidenta de nuestra asociaci&oacute;n de vecinos &mdash;ACIBU, Asamblea Ciudadana del Barrio de Universidad, tambi&eacute;n conocido como Maravillas o Malasa&ntilde;a&mdash;, me dijo:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Carlos, tenemos que hacer algo. No podemos quedarnos de brazos cruzados.
    </p><p class="article-text">
        Aquel a&ntilde;o cre&eacute;, junto con otros vecinos del barrio, el colectivo Salvemos los Cines. Nos reun&iacute;amos en el caf&eacute; Ajenjo y trat&aacute;bamos de concienciar a los madrile&ntilde;os sobre la p&eacute;rdida de sus espacios culturales. Hab&iacute;a que buscar f&oacute;rmulas para evitar el cierre de los cines y teatros.
    </p><p class="article-text">
        El problema no era nuevo, pero se hab&iacute;a recrudecido mucho. De los 130 cines de 1980 hab&iacute;amos pasado a 55 en 2005. Hoy quedan apenas 30.
    </p><p class="article-text">
        Una tormenta perfecta se abat&iacute;a sobre los cines a comienzos del siglo XXI. Las compa&ntilde;&iacute;as telef&oacute;nicas comenzaron a ofrecer pel&iacute;culas a trav&eacute;s del televisor, lo que permit&iacute;a ver cine sin salir de casa. El DVD estaba en auge y las descargas piratas por internet se generalizaron. La desprotecci&oacute;n urban&iacute;stica de las salas por parte del Ayuntamiento facilit&oacute; que las grandes cadenas comerciales se lanzaran sobre aquellos locales para convertirlos en supermercados y tiendas de ropa. A todo ello se sumaron el aumento de los costes de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n y la costosa digitalizaci&oacute;n de los equipos de proyecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los cines de barrio cerraban y los espectadores eran derivados hacia los multicines de los centros comerciales del extrarradio.
    </p><p class="article-text">
        En medio de semejante tormenta lleg&oacute; la crisis econ&oacute;mica, que golpe&oacute; con especial dureza a Espa&ntilde;a y se vio agravada por las torpes medidas adoptadas por el Gobierno. En 2012, en un pa&iacute;s donde la cultura supone una importante fuente de riqueza &mdash;aporta el 3,4 % del PIB y alrededor de 800.000 empleos&mdash;, el Ejecutivo asest&oacute; un nuevo golpe al sector al elevar el IVA de los espect&aacute;culos del 8 % al 21 %: un incremento de 13 puntos que agudiz&oacute; la crisis de las salas de cine.
    </p><p class="article-text">
        En aquellas fechas, el ministro de Hacienda, Crist&oacute;bal Montoro &mdash;hoy investigado judicialmente en el llamado caso <em>Montoro</em>&mdash;, no contento con castigar a las salas con una enorme subida de impuestos, arremet&iacute;a contra el cine espa&ntilde;ol: &laquo;Los problemas del cine no tienen que ver solo con las subvenciones, sino tambi&eacute;n con la calidad de las pel&iacute;culas&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Frente al desapego hacia la cultura de los poderes p&uacute;blicos, los colectivos ciudadanos nos moviliz&aacute;bamos. La labor de Salvemos los Cines consist&iacute;a, fundamentalmente, en hablar con los grupos pol&iacute;ticos y denunciar a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n esta desertizaci&oacute;n cultural de la ciudad. Aunque no logramos evitar la desaparici&oacute;n de muchas salas, empezamos a notar que el ritmo de los cierres disminu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo una de las veces que fuimos a hablar de este asunto con los responsables municipales. A la entrada del Ayuntamiento, en Cibeles, el conserje nos pregunt&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;De qu&eacute; empresa son ustedes?
    </p><p class="article-text">
        Nos dio la risa. No estaban muy acostumbrados a recibir a colectivos ciudadanos. La respuesta del Ayuntamiento era siempre la misma: &laquo;La libertad de comercio es sagrada&raquo;. Por lo tanto, &laquo;no se pod&iacute;an proteger los cines&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero esa libertad, que nosotros no discut&iacute;amos, chocaba frontalmente con nuestros derechos ciudadanos: el derecho a disfrutar de la cultura en nuestros barrios sin tener que coger un medio de transporte para acudir a unas multisalas alejadas de nuestro lugar de residencia.
    </p><p class="article-text">
        Un cine ofrece las mejores condiciones para apreciar el s&eacute;ptimo arte: pantalla grande, oscuridad, calidad de imagen y sonido y, sobre todo, concentraci&oacute;n. All&iacute; no tienes que contestar llamadas, abrir la puerta de casa o atender a la familia durante la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Ir al cine es un ritual que incluye caminar por la ciudad, quedar con personas queridas y tomarse algo a la salida mientras se charla sobre lo que se acaba de ver. Es evadirse, disfrutar del acto festivo de los estrenos, compartir la cultura con otras personas, emocionarse en la oscuridad sin que nadie te vea, sentirse cerca de la persona amada o, sencillamente, estar a solas.
    </p><p class="article-text">
        Cada arte tiene un lugar id&oacute;neo para ser disfrutado: la m&uacute;sica, los auditorios; la pintura, los museos; el cine, el cine.
    </p><p class="article-text">
        Salvemos los Cines fue uno de los grupos fundacionales de una asociaci&oacute;n imprescindible para la defensa de nuestro patrimonio: Madrid, Ciudadan&iacute;a y Patrimonio, creada en 2009 por Vicente Pat&oacute;n y Alberto Teller&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Durante los diez a&ntilde;os de actividad de nuestro colectivo estuvimos en contacto permanente con Salvemos el Teatro Alb&eacute;niz, asociaci&oacute;n creada por Eva Aladro en 2006, y con Salvemos el Palacio de la M&uacute;sica, plataforma impulsada por Fran Hern&aacute;ndez en 2012. Tambi&eacute;n colaboramos con la Plataforma en Defensa de la Cultura, surgida en 2013.
    </p><p class="article-text">
        La plataforma de Eva Aladro consigui&oacute; evitar la desaparici&oacute;n del teatro Alb&eacute;niz. La campa&ntilde;a de Fran Hern&aacute;ndez impidi&oacute; que el Palacio de la M&uacute;sica se convirtiera en otra tienda de ropa. La Gran V&iacute;a, que hab&iacute;a perdido diez cines en poco tiempo, pudo conservar tres: Callao, Capitol y Palacio de la Prensa. El 25 de marzo de 2014,
    </p><p class="article-text">
        Salvemos los Cines convoc&oacute; a todos los colectivos en defensa de la cultura a una manifestaci&oacute;n ante el Palacio de la M&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos tiempos me produjo una gran satisfacci&oacute;n comprobar que algunos empresarios amaban de verdad el cine y eran capaces de resistir a la debacle a costa de enormes esfuerzos. Me refiero a Enrique Gonz&aacute;lez Macho, fundador de los Renoir; a Enric P&eacute;rez y Adolfo Blanco, vinculados a los Verdi; a Fernando &Eacute;vole, al frente de Yelmo; a Josetxo Moreno y Otilio Garc&iacute;a, responsables de Golem; a Mariano G&oacute;ngora, de los cines Paz; a Juan Ram&oacute;n G&oacute;mez Fabra, empresario del Palafox, y a Pepe Gago, propietario del Peque&ntilde;o Cine Estudio.
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada en que estuvo en marcha Salvemos los Cines cont&eacute; con la colaboraci&oacute;n de los arquitectos Vicente Pat&oacute;n, Alberto Teller&iacute;a y Alejandro Conti; del camar&oacute;grafo Alberto Uris; del gestor cultural Eugenio Gurumeta; del fot&oacute;grafo Santi Ochoa; de las concejalas Marisa de Ybarra y Ana Garc&iacute;a D&rsquo;Atri, del PSOE; de Patricia Garc&iacute;a y Pilar Mu&ntilde;oz, concejalas de UPyD, y de Milagros Hern&aacute;ndez, concejala de Izquierda Unida.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me acompa&ntilde;aron vecinos entusiastas como Marcus Hurst, &Aacute;lvaro Bonet, Aida D&iacute;az, Ferm&iacute;n &Aacute;lvarez Errondosoro, Luis Prieto, Carmen Cano, Juan Carlos Ruiz, Paco D&iacute;az, Berta Delgado, Jos&eacute; Carlos Siegrist, Chus Melchor, Beatriz Soto&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y paro de contar, porque no quiero extenderme mucho y porque he quedado para ir al cine.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Osorio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/ano-salvar-cines-madrid_132_13465874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Aug 2026 04:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El año en que intentamos salvar los cines de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Pardo antes de ser Madrid: de humilde aldea medieval a escenario del poder de reyes y residencia del dictador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/pardo-madrid-humilde-aldea-medieval-escenario-reyes-residencia-dictador_1_13146871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/567c21d7-3d8b-482a-9cd3-af57b3028d6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Pardo antes de ser Madrid: de humilde aldea medieval a escenario del poder de reyes y residencia del dictador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El antiguo municipio, anexionado a la capital hace 75 años, atesora una historia que se remonta a la Edad Media y que lo convirtió en cazadero real, residencia de la monarquía y, siglos después, en el epicentro del poder durante la dictadura</p><p class="subtitle">EL RETROVISOR - Cuando las ovejas pastaban en pleno Madrid y la exposición sobre la Dehesa de la Villa que puedes visitar para verlo</p></div><p class="article-text">
        Hay lugares que llegaron a Madrid porque la ciudad creci&oacute; hasta alcanzarlos. Y hay otros que siempre parecieron vivir al margen de ella. El Pardo pertenece a este segundo grupo. Rodeado por uno de los montes mediterr&aacute;neos mejor conservados de Europa y estrechamente ligado durante siglos a la Corona, fue cazadero real, residencia de reyes, escenario de algunos de los episodios m&aacute;s relevantes de la historia de Espa&ntilde;a y municipio independiente hasta mediados del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 27 de marzo se cumplieron 75 a&ntilde;os de la &uacute;ltima sesi&oacute;n de su Ayuntamiento, el acto que simboliz&oacute; la incorporaci&oacute;n definitiva de El Pardo a Madrid. El decreto de anexi&oacute;n fue aprobado en 1950, dentro del gran proceso con el que la capital absorbi&oacute; una docena de municipios vecinos como Vallecas, Vic&aacute;lvaro o Fuencarral, aunque no se convirti&oacute; oficialmente en el distrito n&uacute;mero ocho hasta 1951.
    </p><p class="article-text">
        Pero explicar El Pardo &uacute;nicamente desde aquella fecha ser&iacute;a quedarse con el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de una historia mucho m&aacute;s antigua, porque antes de convertirse en un barrio de Madrid, fue monte, bosque, real sitio y pueblo con una identidad propia marcada por la presencia constante de la monarqu&iacute;a. Todav&iacute;a hoy basta con recorrer sus calles o contemplar el palacio rodeado por el monte para comprobar que El Pardo sigue conservando una personalidad distinta a la del resto de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Su historia empez&oacute; mucho antes de que existiera Madrid tal y como la conocemos. El propio nombre del lugar refleja su estrecha relaci&oacute;n con el paisaje. La teor&iacute;a m&aacute;s extendida sostiene que &ldquo;El Pardo&rdquo; hace referencia al tono parduzco de la tierra que caracteriza este entorno natural. 
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                Vista completa del Monte de El Pardo                            </span>
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        Primero habr&iacute;a dado nombre al monte. M&aacute;s tarde, al palacio construido por los reyes y, finalmente, al pueblo que fue creciendo junto a &eacute;l. Otros investigadores han apuntado a la abundancia de osos pardos en la zona o incluso a que el t&eacute;rmino derive de &ldquo;parada&rdquo;, en alusi&oacute;n a las antiguas zonas utilizadas para la caza. Sea cual sea su origen, todas las hip&oacute;tesis remiten al mismo elemento: un territorio cuya historia siempre estuvo ligada al bosque.
    </p><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; El Pardo sigue siendo uno de los lugares m&aacute;s singulares de Madrid hay que retroceder varios siglos, cuando este rinc&oacute;n situado junto al r&iacute;o Manzanares solo eran miles de hect&aacute;reas verdes. Y fue precisamente ese paisaje el que acab&oacute; moldeando todo lo que vino despu&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El monte que se convirti&oacute; en residencia de reyes</strong></h2><p class="article-text">
        Mucho antes de que existiera el pueblo, exist&iacute;a el monte. Despu&eacute;s de la repoblaci&oacute;n medieval, el territorio qued&oacute; integrado en la Tierra y Villa de Madrid y ya en 1152 Alfonso VII concedi&oacute; a la villa el aprovechamiento de le&ntilde;as y pastos de este espacio. Sin embargo, la Corona comenz&oacute; pronto a reservar parte del territorio por su extraordinario valor cineg&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otras localidades del entorno madrile&ntilde;o, El Pardo no naci&oacute; alrededor de tierras de cultivo o de un importante camino comercial. Su origen est&aacute; ligado al bosque. Durante siglos convivieron dos realidades: mientras los vecinos de Madrid aprovechaban sus recursos naturales, los reyes encontraron all&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/cuarta-parte-madrid-coto-privado-casa-real-pardo-16-000-hectareas-cerradas-publico_1_9954718.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de sus mejores escenarios para la caza</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El Palacio de El Pardo en un grabado de 1707                            </span>
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        No era una afici&oacute;n menor. En la Edad Media, la caza constitu&iacute;a una actividad reservada a la nobleza y estrechamente vinculada al ejercicio del poder. El <em>Libro de la Monter&iacute;a</em> de Alfonso XI, escrito en el siglo XIV, ya describ&iacute;a el Monte de El Pardo como uno de los mejores lugares de Castilla para la pr&aacute;ctica cineg&eacute;tica, con abundancia de venados, jabal&iacute;es, osos y otras especies.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, las ordenanzas reales fueron limitando la actividad cineg&eacute;tica para el resto de la poblaci&oacute;n y consolidando El Pardo como uno de los grandes cazaderos de la monarqu&iacute;a castellana. Aquel espacio natural acabar&iacute;a marcando el destino del lugar durante siglos.
    </p><p class="article-text">
        El gran cambio lleg&oacute; a comienzos del siglo XV, cuando Enrique III mand&oacute; levantar una primera casa de recreo para alojarse durante las jornadas de caza. Aquella construcci&oacute;n ser&iacute;a sustituida d&eacute;cadas m&aacute;s tarde por un nuevo palacio impulsado por Carlos I, mientras que Felipe II, ya con Madrid convertida en capital del reino, culmin&oacute; las obras y reorganiz&oacute; el monte como patrimonio de la Corona.
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            <span class="title">
                Cacería Regia en el Pardo, 1908                            </span>
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        El edificio tampoco escap&oacute; a los avatares de la historia. Un incendio lo destruy&oacute; parcialmente en 1604 y hubo que reconstruirlo durante el reinado de Felipe III. Ya en el siglo XVIII, Carlos III encarg&oacute; al arquitecto Francesco Sabatini una profunda ampliaci&oacute;n que dio al Palacio de El Pardo buena parte del aspecto que conserva en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el pueblo fue creciendo lentamente alrededor del complejo real. Sus habitantes no viv&iacute;an principalmente del campo, como ocurr&iacute;a en otros municipios cercanos, sino de los oficios relacionados con el funcionamiento del Real Sitio. Eran guardas del monte, jardineros, artesanos, empleados de Palacio o personal de servicio. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella estrecha relaci&oacute;n con la Corona hizo que El Pardo evolucionara de forma muy distinta a otros pueblos de los alrededores de Madrid y se convirti&oacute; en el escenario de algunos de los episodios m&aacute;s relevantes de la historia de Espa&ntilde;a. En el Palacio falleci&oacute; Alfonso XII en 1885 y, ya en el siglo XX, la Guerra Civil volvi&oacute; a situar a El Pardo en el centro de los acontecimientos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La huella de la dictadura en el pueblo que pas&oacute; a ser Madrid</strong></h2><p class="article-text">
        La proximidad a la capital convirti&oacute; El Pardo en un enclave estrat&eacute;gico durante la Guerra Civil. El Palacio fue utilizado como cuartel general de una divisi&oacute;n del Ej&eacute;rcito republicano y el monte se llen&oacute; de trincheras, refugios y fortificaciones destinadas a proteger el acceso norte a Madrid. Despu&eacute;s de los combates de la batalla de Madrid y de la carretera de La Coru&ntilde;a, el frente permaneci&oacute; pr&aacute;cticamente estabilizado durante buena parte de la contienda y el entorno se transform&oacute; en un escenario de guerra de posiciones del que todav&iacute;a hoy permanecen algunos vestigios.
    </p><p class="article-text">
        Terminada la guerra, El Pardo volvi&oacute; a convertirse en uno de los principales centros del poder en Espa&ntilde;a. En 1940 el dictador Francisco Franco instal&oacute; su residencia oficial en el Palacio, desde donde ejerci&oacute; la Jefatura del Estado hasta su muerte, en 1975. Durante aquellas tres d&eacute;cadas y media, el edificio volvi&oacute; a desempe&ntilde;ar un papel protagonista en la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s, acogiendo reuniones oficiales, recepciones diplom&aacute;ticas y visitas de jefes de Estado extranjeros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El dictador Francisco Franco con el vicepresidente de Filipinas en una visita de Estado al palacio de El Pardo"
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            <span class="title">
                El dictador Francisco Franco con el vicepresidente de Filipinas en una visita de Estado al palacio de El Pardo                            </span>
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        La presencia del dictador tambi&eacute;n transform&oacute; la vida cotidiana del municipio. Se construyeron nuevas viviendas para albergar al personal vinculado a la residencia oficial y crecieron n&uacute;cleos como Mingorrubio, mientras muchos vecinos desarrollaban su actividad en torno al Palacio, la Guardia o los distintos servicios asociados a la Jefatura del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Fue precisamente durante esa etapa cuando El Pardo dej&oacute; de ser un municipio independiente. El Gobierno franquista impuls&oacute; una profunda reorganizaci&oacute;n administrativa para adaptar Madrid al crecimiento que experimentaba la capital y, entre finales de los a&ntilde;os cuarenta y comienzos de los cincuenta, incorpor&oacute; municipios como Chamart&iacute;n de la Rosa, Carabanchel Alto y Bajo, Hortaleza, Barajas, Canillas, Canillejas, Aravaca, Vallecas, Vic&aacute;lvaro o Fuencarral.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de El Pardo, el decreto de anexi&oacute;n se firm&oacute; el 10 de agosto de 1950 y fue publicado meses despu&eacute;s en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado. Sin embargo, la fecha que ha permanecido en la memoria colectiva es el 27 de marzo de 1951, cuando el Ayuntamiento celebr&oacute; su &uacute;ltima sesi&oacute;n antes de integrarse definitivamente en Madrid.
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                    alt="Acta del Ayuntamiento de El Pardo de las últimas sesiones y diligencia del cierre del Ayuntamiento del 27 de marzo de 1951, que certifica su anexión definitiva a Madrid"
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            <span class="title">
                Acta del Ayuntamiento de El Pardo de las últimas sesiones y diligencia del cierre del Ayuntamiento del 27 de marzo de 1951, que certifica su anexión definitiva a Madrid                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        1951 tambi&eacute;n fue el a&ntilde;o en que comenz&oacute; a expedirse el Documento Nacional de Identidad en Espa&ntilde;a. Francisco Franco, que segu&iacute;a residiendo en el Palacio de El Pardo como jefe del Estado, se reserv&oacute; el DNI n&uacute;mero 1 (00.000.001), fijando all&iacute; su residencia habitual para autoproclamarse el primer vecino de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os m&aacute;s tarde, la reorganizaci&oacute;n administrativa unir&iacute;a El Pardo y Fuencarral en un mismo distrito, dando origen al actual <a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/descubre-fuencarral-pardo-dia-guia-conocer-encantos-secretos-esconde-norte-madrid_1_10581847.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fuencarral-El Pardo, el m&aacute;s extenso de la capital</a>. La anexi&oacute;n cambi&oacute; el mapa administrativo de Madrid, pero apenas modific&oacute; la personalidad del antiguo pueblo. Mientras otros municipios acabaron absorbidos por el crecimiento urbano, El Pardo sigui&oacute; protegido por el monte que hab&iacute;a condicionado su historia desde la Edad Media.
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada de la democracia, el Palacio Real dej&oacute; de ser la residencia del jefe del Estado y recuper&oacute; su funci&oacute;n institucional vinculada a la Corona. Gestionado hoy por Patrimonio Nacional, sirve como residencia oficial de jefes de Estado extranjeros durante sus visitas a Espa&ntilde;a, mientras que el cercano Palacio de la Zarzuela contin&uacute;a siendo la residencia de los reyes.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado ya 75 a&ntilde;os desde que El Pardo pas&oacute; a formar parte de Madrid. Sin embargo, basta pasear por sus calles o adentrarse entre las encinas del monte para comprobar que conserva una personalidad dif&iacute;cil de encontrar en otros rincones de la capital. Pocos lugares re&uacute;nen una historia tan singular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vistas de la ciudad desde el monte de El Pardo                            </span>
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        Quiz&aacute; esa sea la mayor singularidad de El Pardo. Su historia no comenz&oacute; cuando fue anexionado a Madrid, ni siquiera cuando se levant&oacute; el palacio que le dio fama. Empez&oacute; mucho antes, cuando el monte era el verdadero protagonista. Y, 75 a&ntilde;os despu&eacute;s de aquella incorporaci&oacute;n administrativa, sigue siendo ese paisaje el que mejor explica por qu&eacute; este rinc&oacute;n de la capital contin&uacute;a sinti&eacute;ndose diferente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Díaz Ochando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/pardo-madrid-humilde-aldea-medieval-escenario-reyes-residencia-dictador_1_13146871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2026 04:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Pardo antes de ser Madrid: de humilde aldea medieval a escenario del poder de reyes y residencia del dictador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fuencarral - El Pardo,El Retrovisor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro de Répide, el bohemio republicano cuyo nombre sobrevive a través de su libro sobre las calles de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/pedro-repide-bohemio-republicano-cuyo-nombre-sobrevive-traves-libro-calles-madrid_1_13409440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ddfee7d-fe5d-460c-9f41-ce7d247fcc82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x333y79.jpg" width="1200" height="675" alt="Pedro de Répide, el bohemio republicano cuyo nombre sobrevive a través de su libro sobre las calles de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nombrado en 1923 cronista oficial de la Villa y Corte, la parte más importante de su obra tiene la ciudad como trasfondo. Periodista de prestigio y autor de novelitas populares muy leídas en su momento, cayó en el olvido después de la guerra. Fue republicano, converso luego, pero nunca reivindicado por el nuevo régimen por su pasado y su homosexualidad</p><p class="subtitle">El origen de las rosquillas tontas y listas de San Isidro y la historia de la tía Javiera, cuya receta todos querían imitar </p></div><p class="article-text">
        Hay pocos nombres tan asociados a las calles de Madrid como el de Pedro de R&eacute;pide gracias a las innumerables ediciones del grueso volumen enciclop&eacute;dico llamado, precisamente, <em>Las calles de Madrid</em>. Parad&oacute;jicamente, su figura es muy poco conocida a pesar de encontrarse su libro en todas las bibliotecas p&uacute;blicas, secciones locales de librer&iacute;as y no pocas estanter&iacute;as de nuestros salones. 
    </p><p class="article-text">
        Tiene una calle y una sala de estudio dedicadas en el distrito de Latina. Tambi&eacute;n una placa en la casa en la que naci&oacute;, en la c&eacute;ntrica calle de la Morer&iacute;a. Pero si uno prueba a preguntar qui&eacute;n fue Pedro de R&eacute;pide se da cuenta de lo poco conocida que es su figura. 
    </p><p class="article-text">
        Valga la informaci&oacute;n que el propio R&eacute;pide dio de la vetusta calle de la Morer&iacute;a, de la que se sent&iacute;a orgulloso por ser genuinamente madrile&ntilde;a, para entender c&oacute;mo eran las entradas de su conocido diccionario de calles: &ldquo;Distingu&iacute;ase antes entre la calle de la Morer&iacute;a, que era el trozo entre la plaza de este nombre y la calle del Alamillo, y la calle de la Morer&iacute;a Vieja, que era el comprendido entre la plaza de la Morer&iacute;a y la cuesta de los Ciegos, parte ya muy transformada por la construcci&oacute;n del Viaducto y la prolongaci&oacute;n de la calle de Bail&eacute;n. Paraje que atrae particularmente el afecto de quien esto escribe, pues naci&oacute; en tan venerable recoveco de la villa de Madrid&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Edición en venta de Las calles de Madrid                            </span>
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        Como sucede con todos los madrile&ntilde;istas de la &eacute;poca, hay que coger sus cr&oacute;nicas con pinzas, filtrarlas de leyendas &ndash;no dejar de disfrutarlas&ndash; y quedarse con la informaci&oacute;n valiosa, que no es poca. Algo as&iacute; sucede tambi&eacute;n con su vida.
    </p><p class="article-text">
        Se dec&iacute;a de &eacute;l &ndash;y R&eacute;pide alimentaba la leyenda&ndash; que descend&iacute;a de Caterina Cornaro, la &uacute;ltima reina de Chipre. Que era hijo natural de uno de los hijos del matrimonio entre la viuda de Fernando VII, Mar&iacute;a Cristina de Borb&oacute;n, y el duque de Ri&aacute;nsares. Y hasta que era hijo natural de la reina Isabel II y un cura, rumor que debi&oacute; estar alimentado por su cercan&iacute;a con la reina.
    </p><p class="article-text">
        Sobre su infancia &eacute;l mismo contaba lo siguiente:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dentro de mis m&aacute;s remotas memorias, para hacer arrancar estos recuerdos literarios desde mi primera infancia, evocar&eacute; el teatrito que ten&iacute;a la princesa Ratazzi, prima de Napole&oacute;n III. Esta famosa mujer vivi&oacute; mucho en Madrid, de cuya sociedad era una de las m&aacute;s se&ntilde;aladas figuras, y acab&oacute; cas&aacute;ndose con el diplom&aacute;tico espa&ntilde;ol Rute. Era escritora y publicaba una revista literaria de temas espa&ntilde;oles, que era editada en franc&eacute;s. Viv&iacute;a en el paseo de la Castellana, n&uacute;mero entonces 16, casa en la que ella ocupaba el piso bajo y el primero y nosotros habit&aacute;bamos en el de encima. La princesa Ratazzi ten&iacute;a uno de los salones literarios madrile&ntilde;os y sus contertulios eran Castelar, C&aacute;novas, Martos, Zorrilla, Campoamor, Echegaray, Valera&hellip; Yo era una breve personilla de apenas media vara sobre el suelo, y la princesa Ratazzi me levantaba en brazos, me acariciaba, me daba dulces y me ense&ntilde;aba el teatro que ten&iacute;a en su casa, vac&iacute;o naturalmente, a aquellas horas, porque cuando ten&iacute;a su p&uacute;blico, hac&iacute;a ya rato que me hab&iacute;a acostado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Placa dedicada a Pedro de Répide en el número 5 de la calle de la Morería                            </span>
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        Despu&eacute;s de estudiar Filosof&iacute;a y Letras en la Universidad Central (en la calle de San Bernardo) y ampliar estudios en la Sorbona, sirvi&oacute; como bi&oacute;grafo y bibliotecario de Isabel II en el exilio parisino desde 1900. A la muerte de la reina, en 1904, regres&oacute; a Madrid y comenz&oacute; su carrera period&iacute;stica y literaria, que le consagrar&iacute;a como uno de los grandes cronistas de la vida en la capital.
    </p><p class="article-text">
        En 1919 fue cofundador del peri&oacute;dico <em>La Libertad</em>, donde publicar&iacute;a sus art&iacute;culos dentro de la secci&oacute;n <em>La Gu&iacute;a de Madrid</em> (al principio bajo el seud&oacute;nimo <em>El ciego de las Vistillas</em>). Estas notas aparecidas en el peri&oacute;dico se compilar&iacute;an en 1971 como <em>Las calles de Madrid</em> que todos conocemos.
    </p><p class="article-text">
        Durante estos a&ntilde;os cultiv&oacute; tambi&eacute;n la poes&iacute;a, el teatro y la novela corta, con algunos t&iacute;tulos tan pre&ntilde;ados de madrile&ntilde;ismo como sus textos period&iacute;sticos. As&iacute; sucede, por ejemplo, con <em>Del Rastro a Maravillas, </em>que apareci&oacute; dentro de la m&iacute;tica colecci&oacute;n de Zamacois<em> El cuento semanal.</em>
    </p><p class="article-text">
        De ideolog&iacute;a republicana, particip&oacute; de la fundaci&oacute;n en 1933 de la Asociaci&oacute;n de Amigos de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, aunque el miedo a la situaci&oacute;n revolucionaria le hizo exiliarse en T&aacute;nger durante la guerra. All&iacute; trabaj&oacute; en <em>Informaciones </em>y fund&oacute; el peri&oacute;dico <em>El Presente</em>. Desde el norte de &Aacute;frica march&oacute; al exilio venezolano y regres&oacute; a Espa&ntilde;a en 1947, ya con la salud muy deteriorada. Falleci&oacute; en su querida ciudad de Madrid con 66 a&ntilde;os, solo un a&ntilde;o despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Durante su estancia en Caracas escribi&oacute; distintas cr&oacute;nicas sobre los primeros momentos de la guerra en Madrid, que fueron recogidos m&aacute;s tarde en <em>Memorias de un aparecido</em>, un texto que hace gala de propaganda franquista y oculta su trayectoria republicana, quiz&aacute; con la inquina del converso, a lo mejor pensando en su regreso. A su vuelta a Espa&ntilde;a volvi&oacute; a escribir en <em>Informaciones</em> y vivi&oacute; breves momentos de reconocimiento, como ejercer de pregonero de las fiestas de San Ant&oacute;n. En general, no encontr&oacute; m&aacute;s que silencio, marcado por su pasado y por su reconocida homosexualidad.
    </p><p class="article-text">
        R&eacute;pide fue bohemio de callejuela y taberna. De la biblioteca del ateneo y caf&eacute; de tertulia. Su apariencia no dejaba a nadie indiferente: con su sempiterna capa espa&ntilde;ola, la cara empolvada y mon&oacute;culo. Uno de tantos bohemios del primer tercio de siglo olvidados antes de ser recuperados en alg&uacute;n momento. Uno cuyo nombre, sin embargo, ha volado m&aacute;s alto que su biograf&iacute;a gracias a una obra publicada muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte.
    </p><h2 class="article-text">PARA SABER M&Aacute;S:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Padilla, J. M. (2006). Introducci&oacute;n a la literatura de Pedro de R&eacute;pide. In <em>Anales del Instituto de Estudios Madrile&ntilde;os</em> (No. 46, pp. 921-948). Instituto de Estudios Madrile&ntilde;os.</li>
                                    <li><a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/38607-pedro-de-repide-cornaro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Pedro de R&eacute;pide Cornaro</a> (Real Academia de la Historia) </li>
                            </ul>
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            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/pedro-repide-bohemio-republicano-cuyo-nombre-sobrevive-traves-libro-calles-madrid_1_13409440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 19:45:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro de Répide, el bohemio republicano cuyo nombre sobrevive a través de su libro sobre las calles de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Madrid,República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El presidente del Barcelona que fue asesinado en un pueblo de Madrid por los franquistas y tiene una placa en un pinar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/presidente-barcelona-asesinado-pueblo-madrid-franquistas-placa-pinar_1_13450451.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10adaeca-a55f-4ed6-ab43-af82de7c93dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El presidente del Barcelona que fue asesinado en un pueblo de Madrid por los franquistas y tiene una placa en un pinar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Josep Sunyol i Garriga, presidente del Barcelona y diputado por ERC, tiene una placa poco conocida y un tanto escondida en un área recreativa del pueblo de Guadarrama. El pasado 6 de agosto se llevó a cabo un acto de homenaje por el noventa aniversario del asesinato del dirigente en el paraje que guarda su memoria entre los pinos</p><p class="subtitle">Se busca al presidente 'olvidado' del Real Madrid, fusilado por Franco en 1939 y enterrado en una fosa común</p></div><p class="article-text">
        A orillas de la carretera N-6 y al paso por la localidad de Guadarrama existe un &aacute;rea recreativa, con mesas para merendar bajo el pinar y columpios. Hay en este paisaje una placa hincada en el suelo, medio escondida en un lateral, cuya naturaleza desconocen muchos de los visitantes locales y domingueros, Una placa modesta que recuerda a una l&aacute;pida, a menudo rodeada de una monta&ntilde;ita de pi&ntilde;as y latas viejas. La inscripci&oacute;n dice &ldquo;Josep Su&ntilde;ol i Garriga. Barcelona 2-VII-1898. Guadarrama 6-VIII-1936&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Cuando escribo estas l&iacute;neas es 15 de agosto, ha ca&iacute;do una tormenta de verano y Guadarrama celebra, como la mayor&iacute;a de los pueblos de Espa&ntilde;a, una de sus fiestas patronales. En el &aacute;rea recreativa, conocida como El Gurug&uacute;, la placa llama la atenci&oacute;n de lo habitual. Luce colorida.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la piedra se sostiene una bufanda del FC Barcelona. A los pies, un ramo de rosas rojas y una corona de flores. Su&ntilde;ol i Garriga (o Sunyol i Garriga, como escribiremos en este art&iacute;culo) fue diputado en cortes por ERC y presidente del FC Barcelona. Fue asesinado por las tropas franquistas en un punto indefinido de la carretera, pero cercano al del homenaje, el 6 de agosto de 1936.
    </p><p class="article-text">
        Con motivo del 90 aniversario de su asesinato la Comissi&oacute; de la Dignitat, el F&uacute;tbol Club Barcelona y diversas entidades le hicieron un homenaje p&uacute;blico, cuyos restos explican las poco habituales flores y la bufanda sobre la placa.
    </p><h2 class="article-text">Josep Sunyol i Garriga (1898-1936)</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Josep Suñol i Garriga                            </span>
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        Josep Sunyol i Garriga (1898-1936) fue diputado en las Cortes espa&ntilde;olas por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), presidente del FC Barcelona y propietario del peri&oacute;dico La Rambla. Aunque su nombre hoy suena poco, Sunyol era en la d&eacute;cada de los treinta una personalidad muy conocida en Catalu&ntilde;a. En las elecciones del 28 de junio de 1931 concurri&oacute; como independiente por Izquierda Republicana y fue el candidato que obtuvo m&aacute;s votos, por delante de Francesc Maci&agrave; y Llu&iacute;s Companys.
    </p><p class="article-text">
        El ideario del presidente del Barcelona qued&oacute; bien estampado en el<em> leiv motiv</em> del peri&oacute;dico que fund&oacute;. La Rambla llevaba como subt&iacute;tulo &ldquo;Esport i ciutadania&rdquo;. Sunyol, perteneciente a una familia catalanista enriquecida con el az&uacute;car, encontr&oacute; en el auge del f&uacute;tbol como deporte de masas durante los a&ntilde;os veinte un veh&iacute;culo adecuado para, desde su sensibilidad de izquierdas, llegar a la clase trabajadora, que consideraba sujeto de la futura naci&oacute;n catalana.
    </p><p class="article-text">
        El joven Sunyol hab&iacute;a empezado su carrera pol&iacute;tica en la universidad, en el seno de la Asociaci&oacute;n de Estudiantes Catalanes, aunque no se afili&oacute; a ning&uacute;n partido hasta que en 1930 ingresara en las filas de Acci&oacute; Republicana de Catalunya, fundada por Antoni Rovira i Virgili tras su escisi&oacute;n de Acci&oacute; Catalana. Pasar&iacute;a luego por el Partit Catalanista Republic&agrave; y terminar&iacute;a en Esquerra.
    </p><p class="article-text">
        Su vida p&uacute;blica hab&iacute;a empezado, sin embargo, a mediados de la d&eacute;cada de los veinte. En 1926 fue elegido vicesecretario del FC Barcelona y un a&ntilde;o despu&eacute;s ingres&oacute; en la Federaci&oacute;n Catalana de F&uacute;tbol, instituci&oacute;n que acabar&iacute;a por presidir. Sus inquietudes deportivas y pol&iacute;ticas ir&iacute;an progresando en paralelo. En julio de 1935 se convirti&oacute; en presidente del FC Barcelona y fue elegido diputado a las Cortes espa&ntilde;olas en las elecciones de 1931, 1933 y 1936.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n de su bi&oacute;grafo, Jordi Bad&iacute;a, el deporte pronto cas&oacute; con las inquietudes en Sunyol como veh&iacute;culo para la regeneraci&oacute;n c&iacute;vica, algo muy acorde al esp&iacute;ritu de su &eacute;poca y al catalanismo republicano, espoleado por el trato que la dictadura de Primo de Rivera hab&iacute;a dedicado a Catalu&ntilde;a. Por eso, a principios de 1930 funda el semanario <em>La Rambla,</em> una cabecera deportiva que no esquivaba la agenda pol&iacute;tica y social del catalanismo de izquierdas.
    </p><h2 class="article-text">Un asesinato que tard&oacute; en conocerse y una figura que conoci&oacute; el olvido</h2><p class="article-text">
        Sunyol se encontraba en su casa de vacaciones en el municipio barcelon&eacute;s de Tona con su mujer y su hijo durante los d&iacute;as posteriores del golpe de Estado. Desde all&iacute;, se encamin&oacute; en coche 27 de julio hacia Madrid para llevar cartas firmadas por el presidente del Parlamento de Catalu&ntilde;a, Joan Casanovas, dirigidas a Diego Mart&iacute;nez Barrio, presidente de las Cortes, y a Jos&eacute; Giral, jefe del Gobierno Republicano.
    </p><p class="article-text">
        Hizo una parada en Valencia el 4 de agosto, donde estaba acompa&ntilde;ado del periodista Pere Ventura i Virgili, que hab&iacute;a sido portero del RCD Espa&ntilde;ol. Desde la ciudad del Turia tomaron un tren a Madrid. Deb&iacute;a llevar pocas horas en la capital cuando decidi&oacute; encaminarse a visitar el frente en un coche marca Ford junto con el mismo periodista Pere Ventura i Virgili, un teniente de la milicia que obedec&iacute;a por Company y el conductor, de apellido Quintanilla Al llegar a la l&iacute;nea del frente, en el pueblo de Guadarrama, fueron interceptados por las tropas franquistas y fusilados a un lado de la carretera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Corneta de la Compañía Josep Suñol                            </span>
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        El d&iacute;a 11 de agosto aparecieron en prensa notas pidiendo informaci&oacute;n sobre los ocupantes del veh&iacute;culo, a los que se consideraba desaparecidos. Despu&eacute;s de d&aacute;rselos por muertos, se crearon unas milicias formadas por deportistas que llevaron por nombre Jos&eacute; Su&ntilde;ol en su honor a iniciativa de la Federaci&oacute;n Nacional de F&uacute;tbol. La compa&ntilde;&iacute;a tuvo sede las instalaciones del Madrid C.F., donde ya se hab&iacute;an organizado hombres ligados al mundo del f&uacute;tbol de distintos equipos de la capital, que se incautaron de la Federaci&oacute;n Castellana. Durante ese verano, los milicianos futbolistas jugaron diversos partidos ben&eacute;ficos en favor de la Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        La muerte de Sunyol estuvo rodeada de misterio. El hecho de que nunca se encontraran los cuerpos de los pasajeros del Ford hizo que circularan diferentes versiones sobre su suerte, como que el diputado estaba preso en Burgos o que hab&iacute;a podido escapar y se encontraba a salvo en Suiza. Durante el a&ntilde;o 2022 se llevaron a cabo <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/arranca-busqueda-restos-josep-sunol-expresidente-barca-fusilado-franquistas_1_9619083.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prospecciones para encontrar una fosa com&uacute;n </a>en la que podr&iacute;an estar su cuerpo y el de sus acompa&ntilde;antes, pero no arrojaron los resultados esperados. Se cre&iacute;a que la tumba colectiva podr&iacute;a estar junto al Hospital Militar de Guadarrama, pero solamente se encontraron cascos, balas, monedas antiguas y un tintero de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, la situaci&oacute;n de Guadarrama al principio de la guerra hizo posible que la expedici&oacute;n se adentrara en territorio enemigo. El Alto del Le&oacute;n, punto de acceso a Madrid desde Segovia por la carretera de La Coru&ntilde;a, fue una plaza importante para ambos bandos desde los primeros momentos de la sublevaci&oacute;n y cambi&oacute; de manos varias veces durante los primeros d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        El 1 de agosto, las tropas franquistas llegaron hasta el pueblo de Guadarrama, retir&aacute;ndose de nuevo a la cima y estabiliz&aacute;ndose la poblaci&oacute;n como l&iacute;nea del frente permanente durante pr&aacute;cticamente toda la contienda. Los numerosos restos de la guerra y las posiciones de ambos bandos que se encuentran en la zona, a menudo escondidas entre los pinos, dan fe de ello. El &aacute;rea recreativa donde hoy es recordado sigilosamente Sunyol i Garriga, sobre el kil&oacute;metro 50 de la carretera, deb&iacute;a ser uno de esos puntos intermedios del frente todav&iacute;a el d&iacute;a 6 de agosto. 
    </p><h2 class="article-text">De Los Picutos a El Gurug&uacute;: el &aacute;rea recreativa poco frecuentada donde est&aacute; la l&aacute;pida</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La entrada del área recreativa                            </span>
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        En 2014 abri&oacute; en medio del campo, El Gurug&uacute;, un centro de interpretaci&oacute;n de la naturaleza gestionado por una empresa especializada en gesti&oacute;n de espacios ambientales. El centro, que ten&iacute;a un aula al aire libre para colegios, un muse&iacute;to, bar y una zona recreativa vallada con tirolinas, acab&oacute; cerrando y lleva a&ntilde;os siendo un cascar&oacute;n vac&iacute;o. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los picutos, a los lados de la carretera, nombraban también popularmente la zona                            </span>
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        Hasta la fecha, muchos vecinos conoc&iacute;an la zona como &ldquo;los picutos&rdquo;, en relaci&oacute;n a dos grandes cilindros de piedra que jalonan a esa altura la carretera y que en tiempos serv&iacute;an para cerrar el paso con cadenas y cortar el paso a los carromatos para evitar el tr&aacute;fico de madera, el paso sin aforar impuestos o la caza furtiva. Era, pues, la barrera de entrada al puerto de monta&ntilde;a para supervisar las carretas y mercanc&iacute;as antes de emprender la subida hacia el Alto del Le&oacute;n y la aduana (se ha repetido mucho que serv&iacute;an para se&ntilde;alizar la carretera durante las grandes nevadas, pero <a href="https://historias-matritenses.blogspot.com/2015/04/guadarrama-los-picutos-y-las-antiguas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parece que no fue esta su finalidad</a>).
    </p><p class="article-text">
        En el parque forestal previo al centro de interpretaci&oacute;n abandonado, lo que siempre fueron Los Picutos y hoy es el parque de El Gurug&uacute;, se hab&iacute;a instalado en 1996, cerca de la carretera, la placa en homenaje a Sunyol. Su figura hab&iacute;a permanecido muchas d&eacute;cadas en el olvido antes de empezar a ser recuperada en los noventa. La piedra sirve como jal&oacute;n en la memoria de tantos desaparecidos durante la guerra y, de alguna manera, de la otras tres personas que fueron asesinadas junto a &eacute;l hace ahora 90 a&ntilde;os.
    </p><h2 class="article-text">PARA SABER M&Aacute;S:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Badia, J. (2014). Josep Sunyol i Garriga. Esport i ciutadania. <em>Cercles. Revista d'Hist&ograve;ria Cultural</em>, (17).</li>
                                    <li><a href="https://serhistorico.net/2017/10/19/guadarrama-un-pueblo-en-la-linea-del-frente-durante-toda-la-guerra-civil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Cruz, Luis de la (2017). Guadarrama: un pueblo en la l&iacute;nea del frente durante toda la Guerra Civil. </a><a href="https://serhistorico.net/2017/10/19/guadarrama-un-pueblo-en-la-linea-del-frente-durante-toda-la-guerra-civil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><em>Ser Hist&oacute;rico</em></a></li>
                                    <li>Oliva, C. P. (2015). Un episodi de la vida del President del FC Barcelona Josep Sunyol: Tona, juliol de 1936. <em>Llibre de Tona</em>, 44-46.</li>
                            </ul>
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            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/presidente-barcelona-asesinado-pueblo-madrid-franquistas-placa-pinar_1_13450451.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El presidente del Barcelona que fue asesinado en un pueblo de Madrid por los franquistas y tiene una placa en un pinar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El heavy no es violencia: la frase que lucha contra el estigma nacida tras un asesinato en un concierto en el campo del Rayo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/heavy-no-violencia-frase-lucha-estigma-nacida-asesinato-concierto-campo-rayo_1_13316482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14d528cb-778e-4abc-bc8e-9b162c38ffb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x882y384.jpg" width="1200" height="675" alt="El heavy no es violencia: la frase que lucha contra el estigma nacida tras un asesinato en un concierto en el campo del Rayo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La muerte de un joven en el concierto que Scorpions ofreció en el campo del Rayo Vallecano en 1986 fue uno de los disparaderos para que el músico Pedro Bruque montara COHE (Colectivo Heavy Metal) y la campaña de conciertos El heavy no es violencia</p><p class="subtitle">Nirvana, Ramones, Clapton o Blur: el pabellón del Real Madrid que acogía conciertos y desapareció bajo las Cuatro Torres </p></div><p class="article-text">
        El &nbsp;heavy no es violencia es una frase que ha alcanzado la categor&iacute;a de frase hecha, dicha a menudo con gesto sobreactuado, a veces burl&oacute;n. Guarda la impronta de una reivindicaci&oacute;n que, seguramente, es ahora m&aacute;s pertinente para otros estilos musicales que para el rock duro, cuyo estigma pas&oacute; ya sus peores momentos. Un significado que se entiende mejor si se conoce su origen: el nombre de una gira y un movimiento motivado por el trato despectivo que la prensa daba a los seguidores del g&eacute;nero habitualmente. Y el detonante, que fueron diversos hechos violentos asociados a conciertos de grupos heavy, especialmente la tr&aacute;gica muerte de un joven en Madrid durante un concierto.
    </p><p class="article-text">
        El tr&aacute;gico suceso tuvo lugar durante el concierto que la banda alemana Scorpions ofreci&oacute; en el campo del Rayo Vallecano el 5 de septiembre de 1986. Durante el concierto, al que asistieron 16.000 personas, hubo varios incidentes, y en el transcurso de uno de ellos muri&oacute; apu&ntilde;alado con tres navajazos el joven Miguel &Aacute;ngel Rojas del Castillo, de veintitr&eacute;s a&ntilde;os. A pesar de que el suceso ocurri&oacute; durante la actuaci&oacute;n del grupo telonero, ni los servicios de seguridad del evento ni el m&eacute;dico del Rayo &ndash;que curiosamente estaba trabajando&ndash; se enteraron hasta mucho despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Unos d&iacute;as antes, la banda hab&iacute;a tocado en el campo de f&uacute;tbol de Sant Andreu, en Barcelona, en el que se produjeron enfrentamientos de j&oacute;venes que protestaban por no haber conseguido entradas con la polic&iacute;a. Fueron detenidas diecisiete personas. Este era un tipo de altercados habitual en la &eacute;poca y, a menudo, ayudaba a que los &aacute;nimos se enervaran que los <em>reventas</em> estuvieran a las puertas de los conciertos cuando ya no quedaban localidades. En el campo del Rayo Vallecano, de hecho, tambi&eacute;n se produjeron incidentes de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        Pronto se supo, por las declaraciones de los acompa&ntilde;antes del joven asesinado, que el autor del crimen era extranjero. &nbsp;Las investigaciones condujeron dos d&iacute;as despu&eacute;s a un cabo de las Fuerzas A&eacute;reas estadounidenses destinado en la base de Torrej&oacute;n de Ardoz, que fue condenado a quince a&ntilde;os de c&aacute;rcel por homicidio.
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            </figure><p class="article-text">
        El joven fue enterrado en el cementerio de Carabanchel 48 horas despu&eacute;s de su asesinato. Las asociaciones de su barrio organizaron un concierto de despedida con grupos de la &eacute;poca como Hur&oacute;n, Sobredosis o Esfinge, seg&uacute;n <a href="https://www.tiktok.com/@rockfm_es/video/7385182444670029089" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recuerda Juan Pablo Ord&uacute;&ntilde;ez de la Fuente </a><a href="https://www.tiktok.com/@rockfm_es/video/7385182444670029089" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Pirata</em></a> (m&iacute;tico locutor especializado en rock), que present&oacute; el acto.
    </p><p class="article-text">
        El suceso sali&oacute; en todos los medios de comunicaci&oacute;n y sirvi&oacute; para echar fuego a la hoguera de los prejuicios y los p&aacute;nicos morales &ndash;Stuart Hall et all. <em>dixit</em>&ndash; contra los <em>heavys</em>. Aquellos melenudos encuerados eran vistos por mucha gente como sujetos violentos y amenazantes y su m&uacute;sica era percibida por muchas personas como banda sonora de actos delictivos.
    </p><p class="article-text">
        El estigma asociado al heavy tuvo en los ochenta episodios especialmente significados en Estados Unidos, donde el estilo estuvo en el punto de mira de asociaciones de protecci&oacute;n a la infancia tanto conservadoras como dem&oacute;cratas. Fueron varios los rockeros que tuvieron que declarar ante comisiones oficiales. Una especialmente recordada es la de Dee Snider, cantante de Twistted Sister en el Senado, frente a representantes del <em>Parents Music Resource Center</em> (PMRC) y algunos senadores como el dem&oacute;crata Al Gore.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la voz cantante de la defenna del honor rockero la tomaron el musico Pedro Bruque y COHE (Colectivo Heavy Metal). Lo cuenta bien la editorial La Felguera en su primer volumen de Brutalismos. Enciclopedia de m&uacute;sicas secretas y vandalismo pop.
    </p><p class="article-text">
        Bruque, un reputado bajista procedente del rock progresivo, que hab&iacute;a montado las bandas EVO y Tigres de Metal (luego Tigres a secas)ide&oacute; una campa&ntilde;a p&uacute;blica en la que los m&uacute;sicos responder&iacute;an al estigma y el se&ntilde;alamiento habitual de los medios de comunicaci&oacute;n con riffs de guitarra. Para ello, mont&oacute; COHE. Burque empez&oacute; a hacer contactos y a publicitar la campa&ntilde;a con escritos en revistas especializadas como la Heavy Rock.
    </p><p class="article-text">
        El primero de los conciertos organizado por Pedro Bruque se celebr&oacute; el 4 de abril de 1987 en el vel&oacute;dromo barcelon&eacute;s de Horta Bajo. participaron Bar&oacute;n Rojo, &Ntilde;u, Tigres, Santa, Zero, Panzer, Zeus, &Aacute;ngeles del Infierno, Bella Bestia, King Kong, Amaro y algunos miembros de Ob&uacute;s, junto con algunos grupos locales. Los conciertos se prolongaron durante los dos siguientes a&ntilde;os y reunieron a lo mejor del metal espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, los conciertos de la gira produjeron, a pesar de lo clarito del t&iacute;tulo, gran preocupaci&oacute;n policial y operativos especiales en los alrededores de los recintos en los que se desarrollaron los conciertos.
    </p><p class="article-text">
        La gira y el colectivo tuvieron su propio himno, que termin&oacute; de inmortalizar la frase <em>el heavy no es violencia</em> dentro del imaginario l&eacute;xico popular. La banda Bruque &ndash;del propio Pedro&ndash; public&oacute; en 1988 en el disco la canci&oacute;n <em>El heavy no es violencia</em>, de la que se han hecho numerosas versiones. <strong>&ldquo;</strong>Sin ser objetivo no puedes juzgar / Dices que somos carne de ca&ntilde;&oacute;n / Son solo historias, no tienes raz&oacute;n. / Nuestro refugio no es la oscuridad&rdquo;, dice entre otros versos y un estribillo que repite el famoso lema, que pas&oacute; a formar pronto parte del argot musical de una &eacute;poca&hellip;y m&aacute;s all&aacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/heavy-no-violencia-frase-lucha-estigma-nacida-asesinato-concierto-campo-rayo_1_13316482.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 04:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El heavy no es violencia: la frase que lucha contra el estigma nacida tras un asesinato en un concierto en el campo del Rayo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Heavy metal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los barquilleros, el dulce oficio con más de cuatro siglos de historia que sobrevive en el Madrid de las verbenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/barquilleros-dulce-oficio-cuatro-siglos-historia-sobrevive-madrid-verbenas_1_13360403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a91e91e9-defe-4952-ab58-3545d0531557_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x971y188.jpg" width="1200" height="675" alt="Los barquilleros, el dulce oficio con más de cuatro siglos de historia que sobrevive en el Madrid de las verbenas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su inseparable ruleta, el pregón cantado y el traje de chulapo convirtieron a los barquilleros en una de las estampas más reconocibles de las fiestas populares madrileñas. Nacido hace más de cuatro siglos, el oficio alcanzó su esplendor entre los siglos XIX y XX y hoy pervive gracias a la familia Cañas, la única que mantiene viva esta profesión en la capital
</p><p class="subtitle">EL RETROVISOR - La tradición centenaria por la que los bomberos de Madrid desfilan en procesión con la Virgen de la Paloma</p></div><p class="article-text">
        En agosto, con las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Virgen de la Paloma, Madrid recupera algunos de los s&iacute;mbolos m&aacute;s reconocibles de su cultura popular. Entre chulapos, chulapas y personajes castizos reaparece tambi&eacute;n una figura inseparable de las verbenas de otro tiempo: el barquillero. Con su cesta repleta de dulces, la inseparable barquillera coronada por una ruleta y su preg&oacute;n cantado, estos vendedores ambulantes recorrieron durante siglos las calles de la capital hasta convertirse en una aut&eacute;ntica instituci&oacute;n madrile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque hoy su presencia es mucho m&aacute;s escasa, todav&iacute;a es posible encontrarse con alguno durante las fiestas m&aacute;s castizas. Detr&aacute;s de esa imagen, que parece sacada de una estampa del Madrid de finales del siglo XIX, se esconde la historia de un oficio centenario que ha sobrevivido gracias al empe&ntilde;o de una sola familia.
    </p><p class="article-text">
        Los barquilleros eran vendedores ambulantes especializados en la elaboraci&oacute;n y venta de barquillos, un dulce elaborado tradicionalmente con harina, az&uacute;car o miel y aromatizado con canela, lim&oacute;n o vainilla. En sus or&iacute;genes ten&iacute;an forma plana y acanalada, similar al casco de una embarcaci&oacute;n, de donde procede su nombre, aunque con el tiempo acabaron enroll&aacute;ndose hasta adoptar el caracter&iacute;stico formato de canuto que ha llegado hasta nuestros d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La historia del barquillo se remonta varios siglos atr&aacute;s. Existen referencias documentales de este dulce entre los siglos IX y XII y durante mucho tiempo su elaboraci&oacute;n estuvo ligada a las inmediaciones de iglesias y conventos, donde se cocinaba en peque&ntilde;os hornos port&aacute;tiles de carb&oacute;n. M&aacute;s tarde comenz&oacute; a prepararse tambi&eacute;n en obradores, panader&iacute;as y bu&ntilde;oler&iacute;as, mientras la venta ambulante se extend&iacute;a por calles y plazas de numerosas ciudades espa&ntilde;olas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Postal de un barquillero distribuida por la imprenta Hauser y Menet (1874)                            </span>
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        En Madrid, sin embargo, el oficio alcanz&oacute; una relevancia especial. Las primeras referencias al oficio de barquillero en la capital se remontan a los siglos XVI y XVII, cuando estos vendedores ambulantes ya recorr&iacute;an las calles ofreciendo uno de los dulces m&aacute;s populares de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Durante los siglos XVI y XVII buena parte de quienes vend&iacute;an barquillos eran muchachos humildes que recorr&iacute;an la ciudad ofreciendo el producto. La actividad lleg&oacute; a ser tan rentable que las autoridades municipales trataron de limitar la venta ambulante de determinados dulces, incluidos los barquillos, bajo amenaza de severas sanciones. Lejos de desaparecer, el oficio fue creciendo hasta convertirse en uno de los m&aacute;s caracter&iacute;sticos del Madrid popular.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso del tiempo, especialmente entre los siglos XIX y comienzos del XX, los barquilleros pasaron a formar parte inseparable del paisaje urbano madrile&ntilde;o. Era habitual encontrarlos en plazas, paseos, parques, romer&iacute;as y verbenas, donde recorr&iacute;an las calles vestidos con una gorra, blus&oacute;n oscuro y alpargatas. Cuando llegaban las fiestas populares cambiaban el atuendo por el traje de chulapo, convirti&eacute;ndose en uno de los grandes s&iacute;mbolos del Madrid castizo.
    </p><p class="article-text">
        Pero si hab&iacute;a un elemento que distingu&iacute;a a los barquilleros de cualquier otro vendedor ambulante era la barquillera. Sobre aquel recipiente met&aacute;lico que transportaban colgaba una peque&ntilde;a ruleta con la que los clientes pod&iacute;an tentar a la suerte. Si varias personas participaban, quien obten&iacute;a el n&uacute;mero m&aacute;s bajo pagaba los barquillos de todos. Cuando jugaba una sola persona, pod&iacute;a llevarse un barquillo por cada tirada, salvo que la flecha se detuviera en la temida casilla del clavo, que hac&iacute;a perder todo lo conseguido. Aquel peque&ntilde;o juego termin&oacute; convirti&eacute;ndose casi en un espect&aacute;culo m&aacute;s de las verbenas madrile&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Su popularidad fue tal que el barquillero trascendi&oacute; el oficio para convertirse en un personaje propio de la cultura popular. Igual que las violeteras o los aguadores, pas&oacute; a formar parte del imaginario castizo y lleg&oacute; incluso a protagonizar una zarzuela. 
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            <span class="title">
                Representación de la zarzuela &#039;El Barquillero&#039; en el Centro Cultural de la Villa (sin fecha)                            </span>
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        <em>El barquillero</em>, con m&uacute;sica de Ruperto Chap&iacute; y libreto de Jos&eacute; L&oacute;pez Silva y Jos&eacute; Jackson Vey&aacute;n, se estren&oacute; el 21 de julio de 1900 en el desaparecido Teatro Eldorado de Madrid. La obra situaba en el centro de la historia a Pepillo, un joven barquillero enamorado de Socorro, consolidando la figura como uno de los grandes personajes populares de la capital.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una familia que ha mantenido vivo el oficio durante m&aacute;s de un siglo</strong></h2><p class="article-text">
        Si hoy todav&iacute;a es posible comprar un barquillo elaborado de manera artesanal en Madrid es gracias a la familia Ca&ntilde;as, la gran saga de barquilleros de la ciudad y la &uacute;nica que contin&uacute;a dedicada profesionalmente a este oficio. Su historia comienza a finales del siglo XIX con F&eacute;lix Ca&ntilde;as, considerado el primer barquillero de la familia. Su hijo Francisco, nacido en 1896, comenz&oacute; a ayudarle siendo apenas un ni&ntilde;o y en 1908 ya trabajaba junto a &eacute;l recorriendo las calles de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo, el negocio familiar fue creciendo hasta el punto de que los hijos se repart&iacute;an las tareas. Mientras unos sal&iacute;an a vender por la ciudad, otros permanec&iacute;an en el obrador elaborando los barquillos de forma completamente artesanal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Barquillero en la Plaza Mayor durante las Fiestas de San Isidro (sin fecha)                             </span>
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        La Guerra Civil y los a&ntilde;os de posguerra pusieron en peligro la continuidad del oficio. La escasez de harina y az&uacute;car hizo pr&aacute;cticamente imposible fabricar los dulces durante una temporada, pero la familia consigui&oacute; recuperar la actividad cuando la situaci&oacute;n comenz&oacute; a normalizarse. Volvieron entonces a las calles vestidos de chulapos, llevando consigo las tradicionales barquilleras y recuperando un oficio que ya formaba parte del paisaje de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El relevo pas&oacute; despu&eacute;s a F&eacute;lix Ca&ntilde;as Sacrist&aacute;n, nacido en 1931 en la calle Valencia y bautizado en la iglesia de San Lorenzo. D&eacute;cadas m&aacute;s tarde ser&iacute;a uno de sus diez hijos, Juli&aacute;n Ca&ntilde;as, quien heredar&iacute;a el oficio. Con apenas 14 a&ntilde;os comenz&oacute; a aprender todos los secretos de la elaboraci&oacute;n artesanal de barquillos y otras especialidades, desde los cl&aacute;sicos canutos hasta los parisien o las obleas.
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                Retrato de un barquillero flanqueado por dos chulapas en la Plaza Mayor (sin fecha)                            </span>
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        Hoy Juli&aacute;n representa la cuarta generaci&oacute;n de una familia que ha dedicado m&aacute;s de un siglo a mantener viva una tradici&oacute;n profundamente ligada a la historia de Madrid. &Eacute;l mismo recuerda que <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/lavapies/noticias/madrid-descuida-figuras-castizas-ocaso-barquillero_1_8170242.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mayor legado que recibi&oacute; de su padre no fue un negocio, sino un oficio</a> y el orgullo de formar parte de una de las im&aacute;genes m&aacute;s reconocibles de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los &uacute;ltimos barquilleros de Madrid</strong></h2><p class="article-text">
        Cada semana, de martes a viernes, los Ca&ntilde;as contin&uacute;an elaborando los barquillos de forma artesanal en su peque&ntilde;o obrador de la calle del Amparo, en Lavapi&eacute;s. All&iacute; siguen utilizando una receta heredada de generaciones anteriores, basada en ingredientes sencillos como harina, az&uacute;car, aceite y esencias naturales de canela, lim&oacute;n o vainilla.
    </p><p class="article-text">
        Los fines de semana, sin embargo, el trabajo se traslada a la calle. Juli&aacute;n y su hijo Jos&eacute; Luis, quinta generaci&oacute;n de la familia, se enfundan el traje de chulapo y recorren algunos de los lugares m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la ciudad, como el Rastro, el parque de El Retiro, los alrededores de la catedral de la Almudena o el Palacio Real. Tambi&eacute;n son habituales en las grandes citas del calendario castizo, como San Isidro o las <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/lavapies/sorpresa-programa-fiestas-san-cayetano-san-lorenzo-paloma-2026-solea-morente-cantara-barrio_1_13404420.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma</a>, donde su presencia sigue despertando la curiosidad de vecinos y turistas.
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                El barquillero Julián Cañas juntoa al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida                            </span>
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        Su situaci&oacute;n, sin embargo, no ha sido sencilla. Hace a&ntilde;os, la familia denunci&oacute; que las restricciones municipales limitaron considerablemente los lugares donde pod&iacute;an vender sus productos. De poder recorrer libremente la ciudad pasaron a contar con autorizaciones para unos pocos emplazamientos concretos, una circunstancia que redujo notablemente su actividad. Aun as&iacute;, nunca abandonaron el oficio.
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de quienes hoy se acercan a comprar un barquillo son visitantes que buscan llevarse un recuerdo diferente de Madrid. Muchos se fotograf&iacute;an junto a Juli&aacute;n vestido de chulapo y prueban suerte haciendo girar la ruleta antes de marcharse con un cucurucho de barquillos bajo el brazo. Otros simplemente se detienen al escuchar un preg&oacute;n que parec&iacute;a condenado a desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, ese es el mayor valor de esta profesi&oacute;n que ha conseguido mantener viva la familia Ca&ntilde;as. M&aacute;s all&aacute; de vender un dulce tradicional, conservan una forma de entender la ciudad que ha sobrevivido durante generaciones. Cada barquillo elaborado en su obrador, cada tirada de la ruleta y cada paseo por las verbenas recuerdan un Madrid que ya no existe, pero resiste gracias al empe&ntilde;o de una familia. Por eso, mientras siga escuch&aacute;ndose aquello de &laquo;&iexcl;al rico barquillo de canela para el nene y la nena!&raquo;, seguir&aacute; viva una de las estampas m&aacute;s castizas de la historia madrile&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nerea Díaz Ochando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/barquilleros-dulce-oficio-cuatro-siglos-historia-sobrevive-madrid-verbenas_1_13360403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 04:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los barquilleros, el dulce oficio con más de cuatro siglos de historia que sobrevive en el Madrid de las verbenas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fiestas Madrid,Oficios,Tradiciones,El Retrovisor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mantener unida la finca de Torre Arias para entender 400 años de producción agrícola, vida nobiliaria y trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/mantener-unida-finca-torre-arias-entender-400-anos-produccion-agricola-vida-nobiliaria-trabajo_1_13426812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db8622de-16a4-41f9-96ea-32c17735a185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantener unida la finca de Torre Arias para entender 400 años de producción agrícola, vida nobiliaria y trabajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La larguísima historia de la Quinta de Torre Arias explica bien las pegas que el movimiento vecinal pone a la cesión de sus edificios al Banco de España durante 75 años. Es la única finca nobiliaria que ha funcionado con un carácter híbrido como explotación agropecuaria y residencia de las élites hasta recientemente.</p><p class="subtitle">El Ayuntamiento de Madrid cede al Banco de España los edificios históricos de la Quinta de Torre Arias hasta el año 2101</p></div><p class="article-text">
        El pasado 29 de julio supimos que el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado ceder al Banco de Espa&ntilde;a <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/ayuntamiento-madrid-cede-banco-espana-edificios-quinta-torre-arias-ano-2101_1_13413902.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los edificios hist&oacute;ricos de la Quinta de Torre Arias</a> por los pr&oacute;ximos 75 a&ntilde;os. La justificaci&oacute;n del consistorio es que la operaci&oacute;n permitir&aacute; la rehabilitaci&oacute;n de los edificios que alberga la quinta para que vuelvan a tener un uso. El parque de la finca, que son los jardines hist&oacute;ricos, seguir&aacute; abierto al p&uacute;blico como hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Los planes del Banco de Espa&ntilde;a pasan por utilizar el palacete y las caballerizas del conjunto hist&oacute;rico para abrir un centro orientado a la promoci&oacute;n de la educaci&oacute;n econ&oacute;mica y financiera. El anuncio no ha ca&iacute;do bien en el grupo de entidades ciudadanas que llevan a&ntilde;os agrupados en la Plataforma Ciudadana Quinta de Torre Arias para promover el uso p&uacute;blico de la quinta del distrito San Blas-Canillejas.
    </p><p class="article-text">
        Una de las reclamaciones vecinales y de las asociaciones en defensa del patrimonio de m&aacute;s largo aliento es que se respete la unidad y el esp&iacute;ritu hist&oacute;rico de un complejo que, si es singular, es sobre todo por la relaci&oacute;n entre el palacio, las caballerizas, las edificaciones agropecuarias, las huertas, los cultivos y su paisaje. Torre Arias es el &uacute;nico ejemplo de<strong> </strong>quinta nobiliaria con uso mixto recreativo y agropecuario en Madrid, funci&oacute;n que ha conservado hasta hace pocos a&ntilde;os.
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                Plataforma Ciudadana en Defensa de la Quinta de Torre Arias                            </span>
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        Ya en su d&iacute;a, se paraliz&oacute; un proyecto de cesi&oacute;n del palacete a la Universidad de Navarra por, entre otras cosas, segregar los elementos de un conjunto cuyo valor gana enteros al ser entendido como una unidad. Aquel proyecto, que felizmente no lleg&oacute; a puerto, implicaba la desaparici&oacute;n de parte de los edificios auxiliares y levantar nuevos inmuebles.
    </p><h2 class="article-text">La Quinta de Torre Arias o de Canillejas: una colecci&oacute;n de siglos a las puertas de Madrid</h2><p class="article-text">
        La Quinta de Torre Arias se encuentra junto al antiguo pueblo de Canillejas, una de las poblaciones m&aacute;s antiguas de Madrid &ndash;data del siglo XIII&ndash; que fue anexionada a la capital en 1949.
    </p><p class="article-text">
        El origen de la quinta hay que buscarlo entre 1580 y 1602, cuando Garc&iacute;a de Alvarado Velasco, un criollo establecido en Per&uacute; que hab&iacute;a recibido el t&iacute;tulo de primer conde de Villamor, decidi&oacute; establecerse en la corte, para lo que adquiri&oacute; las tierras y creo una quinta cercada con palacio, huerta y palomar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Plano del área declarado BIC                            </span>
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        La historia del complejo es la de distintos linajes aristocr&aacute;ticos. En el siglo XVII pas&oacute; a la casa de Aguilar, en el XVIII a la de Osuna, perteneci&oacute; a los frailes dominicos de Santo Tom&aacute;s o los Garro.
    </p><p class="article-text">
        Desde finales del XVIII hasta principios del XIX la finca sufri&oacute; algunos periodos de abandono y los avatares de la guerra de la Independencia, pero con su compra por parte del marqu&eacute;s de Bedmar en 1850 comenz&oacute; un periodo de esplendor al que se debe su imagen actual. Una profunda restauraci&oacute;n llevada a cabo durante este periodo no leg&oacute; su caracter&iacute;stico etilo neomedievalista victoriano en ladrillo visto. Adem&aacute;s, se construyeron muchos de los edificios auxiliares (estufas, vaquer&iacute;a, casas para empleados, lavadero o norias).
    </p><p class="article-text">
        A finales del XIX la finca fue adquirida por la marquesa de la Torrecilla, que se la cedi&oacute; a una hija casada con el VI conde de Torre Arias. De ah&iacute; viene su denominaci&oacute;n actual. La explotaci&oacute;n ganadera se mantuvo, centrada en la cr&iacute;a de caballos y galgos, aunque se a&ntilde;adieron elementos deportivos como pistas de tenis o croquet. Durante esta etapa se construy&oacute; tambi&eacute;n la puerta monumental que da a la calle de Alcal&aacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Palacio de la Quinta de Torre Arias                            </span>
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        La &uacute;ltima condesa de Torre Arias falleci&oacute; en 2012, legando la finca al Ayuntamiento de Madrid. Durante los a&ntilde;os de Tierno Galv&aacute;n como alcalde se hab&iacute;a establecido la cesi&oacute;n gratuita obligatoria al fallecimiento de los condes a cambio de recalificar como urbanizables m&aacute;s de 170.000 m2 de suelo de esta familia nobiliar. As&iacute; se sancion&oacute; en el Plan General de Urbanismo, que entr&oacute; en vigor en 1986. El convenio inclu&iacute;a la condici&oacute;n de que los terrenos deb&iacute;an utilizarse como parque p&uacute;blico y para fines culturales.
    </p><p class="article-text">
        La finca fue puesta a punto y abri&oacute; como parque en noviembre de 2016. Hablamos de diecisiete hect&aacute;reas con una gran riqueza hist&oacute;rica y natural. En sus jardines se cuentan hasta 51 especies diferentes de &aacute;rboles, algunos de gran valor, como una encina de m&aacute;s de trescientos a&ntilde;os. En 2022 fue declarada Bien de Inter&eacute;s Cultural (BIC) en la categor&iacute;a de Conjunto Hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s de la quinta, m&aacute;s all&aacute; de ser un espl&eacute;ndido espacio de recreo para los madrile&ntilde;os y casi un continuo con la cercana Quinta de Los Molinos, estriba en sus posibilidades como conjunto. La naturaleza del espectacular palacete acastillado se entiende mejor junto con el resto de pabellones que lo convert&iacute;an en una unidad econ&oacute;mica. Los establos, el matadero, el espacio para la cr&iacute;a de galgos, el palomar, el gallinero, las casas del jardinero o la del guardia. Y, por supuesto, su infraestructura hidr&aacute;ulica, que cuenta con restos de los antiguos viajes del agua madrile&ntilde;os, concretamente del Viaje de Abro&ntilde;igal Bajo, cuya construcci&oacute;n original se remonta a 1619, y ramales de captaci&oacute;n para la finca.
    </p><h2 class="article-text">Un espacio en la memoria de los vecinos</h2><p class="article-text">
        El uso prolongado de la quinta hace que a&uacute;n sea parte de la memoria de los vecinos en sus anteriores vidas y, de hecho, es tambi&eacute;n conocida como Quinta de Canillejas. 
    </p><p class="article-text">
        Su utilizaci&oacute;n durante la segunda mitad del siglo XX a&uacute;n cuenta con hebras vivas en la memoria oral de algunos de sus protagonistas. Es el caso de las vivencias de Pablo Herv&aacute;s, reflejadas <a href="https://paginadeldistrito.com/tag/pablo-hervas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este art&iacute;culo de P&aacute;gina del Distrito</a> con sus avatares como hijo de los guardeses de la finca.
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        &ldquo;Hasta los a&ntilde;os 60 un burro era el medio de locomoci&oacute;n para andar por la Quinta y con un rulo de piedra se pisaba y allanaba el terreno. Junto a la casa de los guardeses se situaba el corral con las gallinas para abastecer la cocina de los marqueses. La vi&ntilde;a se ubicaba en la parte sur, junto a la valla perimetral de la calle Alcal&aacute; y se fijaba con espalderas y alambres para sujetar las cepas que daban un moscatel de primera categor&iacute;a, muy reconocido en la regi&oacute;n&rdquo;, relata tirando de sus recuerdos infantiles, que incluyen tambi&eacute;n al resto del personal que trabajaba en el complejo o el c&oacute;digo de toques de campana que se utilizaba en su interior, y que pod&iacute;a se&ntilde;alar el peligro de un incendio o la llegada de una visita de post&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Herv&aacute;s ha realizado visitas guiadas a la quinta y en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Pwlchyxoxf4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este v&iacute;deo de Ateneo de Saberes</a> puede encontrarse un buen repaso de sus vivencias, que son una llamada de atenci&oacute;n acerca de la importancia de mantener la memoria del espacio como centro de trabajo, espacio segregado entre clases y de producci&oacute;n, adem&aacute;s de como bonito ejemplo de patrimonio nobiliario.
    </p><h2 class="article-text">Para saber m&aacute;s:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://madridciudadaniaypatrimonio.org/sites/madridciudadaniaypatrimonio.org/files/pdf-embed-blog/informe_torre_arias_completo_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Informe de Madrid, Ciudadan&iacute;a y Patrimonio</a></li>
                                    <li><a href="https://www.comunidad.madrid/docs/assets/2022/08/08/quinta_de_torre_arias.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">DECRETO 59/2022, de 13 de julio, del Consejo de Gobierno, por el que se declara bien de inter&eacute;s cultural de la Comunidad de Madrid, en la categor&iacute;a de conjunto hist&oacute;rico, la Quinta y palacio de Torre Arias en Madrid.</a></li>
                            </ul>
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            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/mantener-unida-finca-torre-arias-entender-400-anos-produccion-agricola-vida-nobiliaria-trabajo_1_13426812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 20:04:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mantener unida la finca de Torre Arias para entender 400 años de producción agrícola, vida nobiliaria y trabajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamiento de Madrid,Banco de España,Madrid,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El eclipse total de 1860 que lanzó por primera vez a la gente a subirse a las azoteas de Madrid con cristales ahumados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/eclipse-total-1860-lanzo-primera-vez-gente-subirse-azoteas-madrid-cristales-ahumados_1_13431239.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e424109-a9cb-42dd-aaad-5b0a95cf0916_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x986y435.jpg" width="1200" height="675" alt="Fotoheliógrafo de Kew en el observatorio de Quintanilla de La Ribera, 1860, De la Rue 1862"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se pudo ver especialmente bien en España, lo que hizo que nuestro país fuera anfitrión de numerosas expediciones de científicos internacionales. En la capital, donde se vio al 97%, tuvo un papel crucial como centro logístico. Fue la primera vez que se fotografió el astro con claridad y que la población vivió, a través de la prensa, una auténtica fiebre científica</p><p class="subtitle">MAPA - Dónde ver el eclipse solar del 12 de agosto: recorrido y visibilidad en cada municipio, minuto a minuto</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Much&iacute;simas personas hab&iacute;an salido de la poblaci&oacute;n, otras ocupaban las torres, las azoteas y los tejados, y casi todos los dem&aacute;s los balcones y las calles, unas y otras provistos de cristales ahumados o anteojos. Cuando la sombra lleg&oacute; a su mayor incremento, el sol solo alumbraba como cuando queda en el ocaso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; narraba el diario madrile&ntilde;o <em>El Horizonte </em>la expectaci&oacute;n del vecindario madrile&ntilde;o ante el eclipse total ocurrido el 18 de julio de 1860. En nuestra regi&oacute;n, el eclipse no lleg&oacute; a apagar del todo el d&iacute;a &ndash;fue del 97 %&ndash; pero la capital de Espa&ntilde;a tuvo un papel muy importante en la organizaci&oacute;n de su observaci&oacute;n y estudio.
    </p><p class="article-text">
        Aquel eclipse constituy&oacute; un hito fundamental dentro de la astronom&iacute;a europea. La franja diagonal que se extiende desde las costas de Vizcaya y &Aacute;lava hasta el golfo de Valencia fue el &uacute;nico territorio en el que se pudo ver completamente y bajo buenas condiciones atmosf&eacute;ricas, lo que hizo que llegaran a nuestro pa&iacute;s m&aacute;s de treinta delegaciones internacionales procedentes de once pa&iacute;ses diferentes. 
    </p><p class="article-text">
        El eclipse de 1860 se considera el momento fundacional de la fotograf&iacute;a solar porque se obtuvieron las primeras fotos de la corona solar y de las protuberancias solares en la localidad alavesa de Rivabellosa. Fue la expedici&oacute;n inglesa, liderada por el astr&oacute;nomo brit&aacute;nico Warren de la Rue, y con la utilizaci&oacute;n del fotoheli&oacute;grafo de Kew, el primer instrumento del mundo dise&ntilde;ado espec&iacute;ficamente para fotografiar el Sol.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra ciudad, como centro administrativo del pa&iacute;s, fue el epicentro log&iacute;stico, con la decisiva participaci&oacute;n del Real Observatorio de Madrid y la Real Academia de Ciencias Exactas, F&iacute;sicas y Naturales. A Madrid le toc&oacute; liderar un evento en el que la coordinaci&oacute;n cient&iacute;fica internacional dio un paso al frente respecto de otros anteriores.
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                Mapa de Coello con la afectación del eclipse en España                            </span>
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        La Real Academia de Ciencias se convirti&oacute; en el anfitri&oacute;n de los astr&oacute;nomos venidos de todas partes de Europa. Gestion&oacute; que las l&iacute;neas telegr&aacute;ficas de las provincias afectadas estuvieran a disposici&oacute;n de los cient&iacute;ficos para centralizar la recopilaci&oacute;n de datos en Madrid y las excepciones aduaneras para entrar el instrumental cient&iacute;fico necesario para las observaciones, que en algunos casos era de tama&ntilde;o cicl&oacute;peo.
    </p><p class="article-text">
        El Real Observatorio de Madrid ofici&oacute; como centro de c&aacute;lculo y distribuci&oacute;n de mapas. Su director, Antonio Aguilar, particip&oacute; en una de las dos expediciones organzadas desde Madrid, la que se encamin&oacute; al desierto de las Palmas (Castell&oacute;n), que cont&oacute; con la presencia del prestigioso astr&oacute;nomo italiano <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Angelo_Secchi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pietro Angelo Secchi</a>. La segunda expedici&oacute;n, tambi&eacute;n organzada por el Observatorio de Madrid (liderada por el astr&oacute;nomo de la instituci&oacute;n Eduardo Novella junto con profesionales internacionales), se dirigi&oacute; al Moncayo. Los dos grupos tuvieron gran seguimiento en la prensa diaria.
    </p><p class="article-text">
        Las particularidades del eclipse fueron aprovechadas por los cient&iacute;ficos locales para agudizar el ingenio y llevar a cabo distintos experimentos. El bot&aacute;nico Miguel Colmeiro, director del Real Jard&iacute;n Bot&aacute;nico, estudi&oacute;<strong> </strong>si el oscurecimiento repentino influ&iacute;a en los movimientos de apertura y cierre de las plantas consideradas &ldquo;excitables&rdquo; o &ldquo;sensibles&rdquo;. Los resultados arrojados demostraron que las plantas observadas &ndash; la mimosa p&uacute;dica, el guayac&aacute;n, el culle rosado o la falsa acacia &ndash; no variaban su comportamiento durante los eclipses.
    </p><p class="article-text">
        El eclipse de 1860 fue utilizado por la Espa&ntilde;a isabelina para tratar de situarse en el contexto internacional de la modernidad y la ciencia. Este esfuerzo del gabinete, encabezado en ese momento por Leopoldo O'Donnell, se ve bien a la luz de la coincidencia de otros hechos como la adopci&oacute;n del Sistema M&eacute;trico Decimal ese mismo a&ntilde;o, la consolidaci&oacute;n de la red de telegraf&iacute;a &ndash;que tan necesaria fue para organizar la observaci&oacute;n astron&oacute;mica&ndash; o la expedici&oacute;n cient&iacute;fica americana que el propio O'Donnell lider&oacute; en 1962.
    </p><p class="article-text">
        Pero el fen&oacute;meno solar congreg&oacute; tambi&eacute;n la curiosidad popular de forma inusitada y la prensa tuvo un decisivo papel divulgativo. El fen&oacute;meno supuso un antes y un despu&eacute;s en la recepci&oacute;n popular de la ciencia que fue posible por, entre otras cosas, una influencia del periodismo sin precedentes hasta la fecha. As&iacute; lo recuerda en su biograf&iacute;a el propio Santiago Ram&oacute;n y Cajal, que entonces era un ni&ntilde;o de solo ocho a&ntilde;os y lo vio en Ayerbe (Huesca):
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El eclipse de sol del a&ntilde;o 60 hab&iacute;a sido anunciado por los diarios y fue esperado por la gente con gran impaciencia. Muchas personas, protegiendo sus ojos con cristales ahumados, corrieron hacia colinas donde pod&iacute;an ver el eclipse con mejor comodidad. Lleg&oacute; la hora anunciada y los c&aacute;lculos se cumplieron con exactitud. Durante el eclipse, la inquietud llena toda la naturaleza, como me hizo observar mi padre. Para animales y plantas el eclipse es una contradicci&oacute;n, como si de repente las fuerzas naturales que gobiernan su vida fallaran. Comprend&iacute;a que el hombre tiene en la ciencia un instrumento poderoso de previsi&oacute;n y dominio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los cronistas, que hab&iacute;an afinado su pluma en otras lides, utilizaron sus habilidades para narrar el evento cient&iacute;fico como si de un acontecimiento social o pol&iacute;tico se tratara. Valga como ejemplo este fragmento de <em>La &Eacute;poca</em>:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante el eclipse se ha notado un horizonte despejado, una atm&oacute;sfera limpia y di&aacute;fana; al llegar a su apogeo el ambiente hab&iacute;a refrescado, las aves volaban tocando casi la superficie del suelo, y hasta hemos llegado a ver algunos murci&eacute;lagos. La poblaci&oacute;n de Madrid ha tomado la parte que era natural para saciar la curiosidad de observar un fen&oacute;meno que no se reproduce sino con intervalos de siglos. Los hombres de la ciencia nos dar&aacute;n pronto el resultado de sus observaciones en el Observatorio astron&oacute;mico y detr&aacute;s puntos donde han concurrido las comisiones del gobierno&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Llegaron otros eclipses y, medio siglo despu&eacute;s, el cometa Halley har&iacute;a correr toda la tinta del pa&iacute;s, convirti&eacute;ndose en un aut&eacute;ntico fen&oacute;meno social. No ser&iacute;a, sin embargo, la primera vez que la gente corriente se sumaba a la fiebre de la astronom&iacute;a popular y segu&iacute;a con inter&eacute;s masivo la cr&oacute;nica cient&iacute;fica. Ya hab&iacute;a sucedido en 1860 y, aunque la ocultaci&oacute;n total del sol dur&oacute; poco m&aacute;s de tres minutos, ya nunca m&aacute;s se puso de la misma manera para quienes  aquel d&iacute;a lo obervaron mirando un balde de agua o ahumando los cristales que ten&iacute;an por casa.
    </p><h2 class="article-text">PARA SABER M&Aacute;S:</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Diaz, J. I. D. (2014). La primera Fotograf&iacute;a de las Protuberancias Solares Fue Hecha en Espa&ntilde;a. El Eclipse de Sol de 1860 y la Real Academia de Ciencias. <em>Revista de la Real Academia de Ciencias Exactas, F&iacute;sicas y Naturales de Espa&ntilde;a</em>, <em>107</em>, 9-42.</li>
                                    <li><a href="https://rjb.csic.es/el-eclipse-solar-total-de-1860-dio-lugar-a-un-experimento-con-plantas-sensibles-en-el-rjb/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El eclipse solar total de 1860 dio lugar a un experimento con plantas sensibles en el RJB</a></li>
                            </ul>
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            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/eclipse-total-1860-lanzo-primera-vez-gente-subirse-azoteas-madrid-cristales-ahumados_1_13431239.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 04:00:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El eclipse total de 1860 que lanzó por primera vez a la gente a subirse a las azoteas de Madrid con cristales ahumados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eclipse,Astronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del platillo volante a la estrella voladora: las seis décadas del Parque de Atracciones de Madrid antes de cambiar de manos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/platillo-volante-estrella-voladora-seis-decadas-parque-atracciones-madrid-cambiar-manos_1_13387575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2ba188e-b46d-4dc4-994e-2870ef6c4bab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del platillo volante a la estrella voladora: las seis décadas del Parque de Atracciones de Madrid antes de cambiar de manos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El icónico restaurante con más de 30 metros de altura, sustuido en 2010 por unas sillas voladoras que alcanzan los 80, fue el primer emblema de un recinto que ahora se adentra en una nueva etapa por el fin de la concesión de 60 años a la compañía Parques Reunidos</p><p class="subtitle">EL RETROVISOR - Lo que Madrid encontró la última vez que vació el estanque del Retiro: cajas fuertes, relojes, dentaduras y a la carpa 'Margarita'</p></div><p class="article-text">
        No fue una invasi&oacute;n alien&iacute;gina, pero aquel platillo volante fascin&oacute; a Madrid como si un ovni aterrizase en plena Gran V&iacute;a. El restaurante y mirador de m&aacute;s de 30 metros de altura se convirti&oacute; en uno de los principales reclamos del Parque de Atracciones de Madrid, abierto en 1968 en el entorno de la Casa de Campo, de la cual ofrec&iacute;a unas vistas inmejorables. La alegr&iacute;a y la adrenalina de grandes o peque&ntilde;os comenzaron a recorrer el lugar el 15 de mayo de aquel a&ntilde;o, aunque hab&iacute;a sido adjudicado ya en julio de 1967. La idea ven&iacute;a de lejos: ya en 1941, ABC public&oacute; que el Consistorio planeaba erigir una instalaci&oacute;n de estas caracter&iacute;sticas en la Casa de Campo. 
    </p><p class="article-text">
        La fotograf&iacute;a de la izquierda que encabeza este art&iacute;culo, durante una visita de prensa a la construcci&oacute;n del platillo en 1969, refleja las entra&ntilde;as del cilindro que serv&iacute;a de base y del caracter&iacute;stico disco superior. El hombre que aparece, por cierto, no es ning&uacute;n reportero. Se trata de un trabajador de la obra.
    </p><p class="article-text">
        Seis d&eacute;cadas despu&eacute;s, la torre futurista que lleg&oacute; a estar tomada por el verde de las enredaderas ha desaparecido del paisaje del recinto. Desde 2010 ocupa su espacio el <em>star flyer</em> o estrella voladora, una imponente estructura de 80 metros (el equivalante a un edificio de 25 metros) que llega m&aacute;s alto que cualquier otra atracci&oacute;n del parque. Los 24 pasajeros de sus doce sillas dobles ascienden a 2,5 metros por segundo mientras giran. Un mecanismo que provoca la sensaci&oacute;n de estar atravesando el cielo con Madrid a los pies.
    </p><p class="article-text">
        El cambio ilustra c&oacute;mo se ha modificado la manera en la que las personas se relacionan con la ciudad. De la contemplaci&oacute;n a la vivencia. La ciudad ya no se mira, se experimenta. Un viraje que a priori deber&iacute;a situar al Parque de Atracciones como puntal del ocio madrile&ntilde;o. Sin embargo, el espacio no pasa por su mejor momento.
    </p><h2 class="article-text">Nueva etapa para ir a m&aacute;s: atracciones renovadas y modernizadas</h2><p class="article-text">
        No en vano, el Ayuntamiento de Madrid prepara en estos momentos los pliegos de un nuevo concurso para su gesti&oacute;n y conservaci&oacute;n. La concesi&oacute;n por 60 a&ntilde;os a la empresa Parques Reunidos, que tambi&eacute;n gestiona el zoo de la ciudad, caduca el pr&oacute;ximo a&ntilde;o. La nueva licitaci&oacute;n incluir&aacute; la renovaci&oacute;n de las instalaciones y la ejecuci&oacute;n de obras de accesibilidad. Asmismo, seg&uacute;n detallan fuentes municipales, exige la introducci&oacute;n de nuevas atracciones que lo hagan m&aacute;s competitivo, de cara a incrementar su diversi&oacute;n y tambi&eacute;n su atractivo como polo tur&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Las bases del concurso p&uacute;blico priorizar&aacute;n las inversiones obligatorias destinadas a la modernizaci&oacute;n, as&iacute; como que las actuales tengan car&aacute;cter inclusivo. El ahorro energ&eacute;tico ser&aacute; uno de los aspectos que tambi&eacute;n sume puntos en el futuro concurso. Dentro de las obligaciones de la nueva concesionaria estar&aacute; la protecci&oacute;n y restauraci&oacute;n del Tiovivo del Parque, una atracci&oacute;n de madera hecha a mano en Francia en 1927, con estilo art dec&oacute; y comprada por el Parque en 1968 a un feriante espa&ntilde;ol.
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            <span class="title">
                Detalle del tiovivo del parque.                            </span>
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        Desde que el Parque de Atracciones de Madrid abri&oacute; sus puertas se han ejecutado cinco grandes reformas. La primera, en los setenta, con una expansi&oacute;n que incorpor&oacute; nuevas atracciones como La noria, el Jet Star o La casa magn&eacute;tica. En los noventa se desarroll&oacute; la ampliaci&oacute;n de la zona noreste, donde construyeron muchas atracciones de la actual zona de maquinismo (Aserradero o Rotor). En 1998 se abrieron las cinco &aacute;reas tem&aacute;ticas actuales y se incorporaron tambi&eacute;n nuevas atracciones. En 2005 y 2006 se erigieron las dos grandes monta&ntilde;as rusas, las m&aacute;s aclamadas por el p&uacute;blico: Abismo y Tar&aacute;ntula. La &uacute;ltima ampliaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo en dos fases (2014 y 2018) para dar vida al espacio infantil Nickelodeon.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DN-E-lwDB9r/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DN-E-lwDB9r/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DN-E-lwDB9r/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Pasión por Madrid - Jesús Esetena (@pasionpormadrid)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        En estos momentos, el Parque de Atracciones de Madrid cuenta con m&aacute;s de 30 aparatos de ocio, pero a lo largo de los 58 a&ntilde;os de funcionamiento se han sustituido una cuarentena de atracciones por otras nuevas: Los 7 picos, La noria, El barco pirata, El barco del Mississippi, La casa magn&eacute;tica, Los caballos del oeste, Jet star o el Enterprise, entre otros.
    </p><h2 class="article-text">Mart&iacute;n Santos Yubero y lo excepcional del Madrid cotidiano</h2><p class="article-text">
        La imagen de la edificaci&oacute;n del platillo volante forma parte de la exposici&oacute;n <em>Madrid en construcci&oacute;n. 1940-1985</em>, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/ruinas-bullicio-madrid-arrasado-guerra-civil-convirtio-epicentro-espana-moderna_1_13351501.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitable en el compleo cultural El &Aacute;guila</a> del barrio de Delicias. Extra&iacute;da del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, es obra del destacado fotorreportero Mart&iacute;n Santos Yubero (Madrid, 1903-1994).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DO8QE0HDHp8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/DO8QE0HDHp8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/DO8QE0HDHp8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Patrimonio y Archivos Madrid (@patrimoniocm)</a></p></div></blockquote>
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    </figure><p class="article-text">
        Santos Yubero trabajaba como reportero gr&aacute;fico para el diario Ya y gran parte de las fotograf&iacute;as de su fondo corresponden con esta actividad laboral. No obstante, en muchas otras ocasiones sal&iacute;a a fotografiar Madrid con el simple objetivo de inmortalizar la ciudad en su extraordinaria rutina.
    </p><p class="article-text">
        Es justo lo que capta la instant&aacute;nea: un obrero en la cotidianeidad del descanso para almorzar. La fiambrera y el gesto con el que come contrastan con la majestuosidad del platillo que se erig&iacute;a para coronar Madrid. Ya no hay rastro de esta infraestructura alien&iacute;gena, pero deja en el recuerdo miles de an&eacute;cdotas y vivencias en las alturas. Tardes familiares donde los ni&ntilde;os flipaban girando en el cielo. Citas rom&aacute;nticas con vistas a una ciudad que dos personas contemplaban como el escenario de su amor. El platillo pod&iacute;a parecer extraterrestre, pero en realidad nada fue tan humano.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Hormigo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/platillo-volante-estrella-voladora-seis-decadas-parque-atracciones-madrid-cambiar-manos_1_13387575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 04:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del platillo volante a la estrella voladora: las seis décadas del Parque de Atracciones de Madrid antes de cambiar de manos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Parques temáticos,El Retrovisor,Latina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que queda del empeño de la Segunda República por llevar casas de baños y piscinas a los barrios obreros de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/queda-empeno-segunda-republica-llevar-casas-banos-piscinas-barrios-obreros-madrid_1_13398398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f18a9eae-957b-4dbe-be31-7933a4c49e6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que queda del empeño de la Segunda República por llevar casas de baños y piscinas a los barrios obreros de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A finales de los años veinte y durante los años de la Segunda República se puso en marcha un proyecto municipal para dotar a las barriadas populares y obreras de casas de baños. La nueva de Embajadores —en el solar de la histórica— y la de Cuatro Caminos siguen funcionando. La del barrio de La Guindalera es hoy en día un centro cultural con biblioteca</p><p class="subtitle">Los proyectos racionalistas que quisieron que Madrid tuviera su propia playa </p></div><p class="article-text">
        Ba&ntilde;arse para asearse y ba&ntilde;arse por ocio, dos historias entrelazadas que llegan hasta nuestros d&iacute;as. Distintos ba&ntilde;os p&uacute;blicos y privados hab&iacute;an surgido en la ciudad de Madrid, sobre todo, desde el siglo XVIII. Estos ba&ntilde;os, que tomaban el relevo de los que los madrile&ntilde;os hab&iacute;an tomado en el cauce del Manzanares, ten&iacute;an una vocaci&oacute;n terap&eacute;utica y evolucionaron en las primeras piscinas de la capital, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/niagara-primeras-piscinas-madrid-convirtieron-escenario-pioneras-natacion_1_11544005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como El Ni&aacute;gara</a>, situada en la Cuesta de San Vicente. Pero una cosa era disfrutar de los beneficios relajantes de las aguas, y otra muy distinta lavarse.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura de Primo de Rivera y los primeros de la Segunda Rep&uacute;blica, el Ayuntamiento de Madrid se tom&oacute; en serio la misi&oacute;n higienizadora de construir casas de ba&ntilde;o en los barrios populares y obreros en crecimiento. Sin embargo, despu&eacute;s del primer impulso, la misi&oacute;n qued&oacute; a medias, como veremos, e incluso algunas de las que se proyectaron, como la del barrio del Pac&iacute;fico, no llegaron a ver la luz.
    </p><p class="article-text">
        El 11 de abril de 1928 se abri&oacute; la nueva casa de ba&ntilde;os de la glorieta de Embajadores, que la prensa saludaba &ndash;por boca del alcalde&ndash; como una casa de ba&ntilde;os &ldquo;para los humildes&rdquo;. El emplazamiento, en el popular barrio de Lavapi&eacute;s, no era casual 
    </p><p class="article-text">
        Las tarifas p&uacute;blicas eran las siguientes: ba&ntilde;o con jab&oacute;n l&iacute;quido 0,50 pesetas (con toalla grande, 0,75). La ducha era un poco m&aacute;s econ&oacute;mica y costaba la mitad (0,50 con la toalla). Alquilar la famosa toalla grande suelta supon&iacute;a media peseta y si, en cambio, se optaba por la peque&ntilde;a solamente 0,25. Lo detallaban en el diario <em>La Libertad</em>, donde admit&iacute;an que los precios no eran excesivos, pero ped&iacute;an un esfuerzo municipal para convertir el servicio en gratuito y llegar as&iacute; a m&aacute;s gente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Ayuntamiento debe desear que en cada familia se laven el cuerpo el mayor n&uacute;mero de personas, y fig&uacute;rese el se&ntilde;or Aristaz&aacute;bal que a un matrimonio con tres o cuatro hijos se le ocurre ser pulcro una vez a la semana; pues se le van en agua dos o tres duritos al mes&rdquo;, dec&iacute;a la cabecera el 3 de abril de aquel a&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La actual casa de baños de Embajadores está en el mismo solar que la antigua"
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            <span class="title">
                La actual casa de baños de Embajadores está en el mismo solar que la antigua                            </span>
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        Los consistorios republicanos decidieron insistir en este tipo de pol&iacute;tica p&uacute;blica. En 1932 se decidi&oacute; ampliar la casa de ba&ntilde;os de Embajadores, a&ntilde;adi&eacute;ndole un segundo piso y sumando 17 nuevos ba&ntilde;os y siete duchas a los que ya ten&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La casa de ba&ntilde;os original de Embajadores fue demolida en 2002 y en su lugar se levant&oacute; la que actualmente funciona en el n&uacute;mero 5 de la glorieta, a pesar de que en un primer momento se hab&iacute;a hablado de rehabilitaci&oacute;n.
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                    alt="Actual edificio de la casa de baños de Bravo Murillo 115, que integra en la planta baja el edificio histórico"
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            <span class="title">
                Actual edificio de la casa de baños de Bravo Murillo 115, que integra en la planta baja el edificio histórico                            </span>
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        Si la primera de las casas de ba&ntilde;os se hab&iacute;a proyectado en el &aacute;rea de expansi&oacute;n de los antiguos barrios bajos de la ciudad, en el Portillo de Embajadores, para la segunda ubicaci&oacute;n se eligi&oacute; el barrio de los Cuatro Caminos, uno de los m&aacute;s populosos del nuevo extrarradio obrero. La casa de ba&ntilde;os estar&iacute;a en el solar que hab&iacute;a a la altura del n&uacute;mero 115 de la calle de Bravo Murillo, la arteria principal de la barriada, y tendr&iacute;a una sola planta.
    </p><p class="article-text">
        El edificio es obra del arquitecto municipal Gabriel Pradal, de militancia socialista, que <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tetuan/recuperando-hilo-urbano-arquitectura-obrera-socialista-gabriel-pradal-madrid_1_10114279.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dej&oacute; mucha huella en la barriada</a>, como los hotelitos de la Colonia Ciudad Jard&iacute;n Norte, impulsada por los afiliados al C&iacute;rculo Socialista de Cuatro Caminos en la calle de Goiri.
    </p><p class="article-text">
        La inauguraci&oacute;n de la casa de ba&ntilde;os de la calle Bravo Murillo se anunci&oacute; para el aniversario de la Primera Rep&uacute;blica (el 11 de febrero) y, como no llegaron a tiempo, se traslad&oacute; la fecha al 14 de abril, pero tampoco se pudo cumplir ese plazo pese a estar las obras terminadas. &ldquo;&iquest;Quiere el Ayuntamiento de Madrid cumplir con el vecindario o quiere que este a&ntilde;o, como el pasado, tengamos que ir hasta el Manzanares para ba&ntilde;arnos teniendo un edificio terminado?&rdquo;, se preguntaba Adolfo Alonso en el peri&oacute;dico <em>La Libertad</em> del 4 de junio de 1933. La casa de ba&ntilde;os segu&iacute;a sin inaugurarse en 1934, lo que motiv&oacute; nuevas quejas en la misma cabecera, como la que se pod&iacute;a leer el 5 de junio de ese a&ntilde;o, que terminaba diciendo:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Menos mal que la casa de ba&ntilde;os de la calle de Bravo Murillo, que se termin&oacute; hace dos a&ntilde;os, no es completamente in&uacute;til. Hasta ahora sirve para que los muchachos del barrio utilicen la fachada para sus desahogos pol&iacute;ticos y de los otros&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Campaña de la Asociación de Vecinos Cuatro Caminos-Tetuán para la reapertura de la Casa de Baños en los años ochenta"
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                Campaña de la Asociación de Vecinos Cuatro Caminos-Tetuán para la reapertura de la Casa de Baños en los años ochenta                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Debi&oacute; inaugurarse en los siguientes meses, aunque su funcionamiento no tard&oacute; en verse interrumpido por obras, pues en una nota del 7 de diciembre de 1935 el peri&oacute;dico advert&iacute;a de que un cartel de suspensi&oacute;n del servicio llevaba demasiado tiempo colgado de su puerta.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las inauguraciones previstas no hab&iacute;an llegado a tiempo, el hecho de haberlas fijado en efem&eacute;rides se&ntilde;aladas de la Rep&uacute;blica demuestra que, igual que suced&iacute;a con los centros escolares, las autoridades consideraban las infraestructuras sociales como parte org&aacute;nica del esp&iacute;ritu del r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        La casa de ba&ntilde;os de la calle de Bravo Murillo sigue en pie y funcionando integrada en un nuevo edificio con el que comparte otros servicios municipales. A mediados de los a&ntilde;os ochenta el servicio vivi&oacute; una larga temporada de paralizaci&oacute;n y a punto estuvo de cerrarse el grifo definitivamente, a pesar de que en aquel momento a&uacute;n exist&iacute;an edificios en la barriada con ba&ntilde;os compartidos. La lucha de la Asociaci&oacute;n Vecinal Cuatro Caminos-Tetu&aacute;n lo impidi&oacute;. Entre los a&ntilde;os 2010 y 2011 se integr&oacute; la antigua fachada en un edificio nuevo que dedica la planta baja a los ba&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Centro Cultural Buenavista, en el edificio de la antigua casa de baños de la Avenida de los toreros                            </span>
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        Aunque la instalaci&oacute;n de casas de ba&ntilde;os municipales obedec&iacute;a a razones mucho menos ligadas al ocio, la construcci&oacute;n de estas coincidi&oacute; con la extensi&oacute;n de los ba&ntilde;adores en las riveras del Manzanares o el Jarama y con la inauguraci&oacute;n de piscinas, como mencion&aacute;bamos al principio.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el proyecto de la casa de ba&ntilde;os del barrio de La Guindalera en la Avenida de los Toreros (entonces Juli&aacute;n Mar&iacute;n) supuso un intento de mezclar las necesidades higi&eacute;nicas y de ocio. Se proyect&oacute; con dos piscinas, una para hombres y otra para mujeres, que costaban aproximadamente la mitad que las piscinas privadas que empezaban a proliferar en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El autor de esta casa de ba&ntilde;os fue Jos&eacute; de Lorite, arquitecto municipal desde 1919 y hombre central en el Plan General de 1931. Uno de los sellos de calidad que imprimi&oacute; al dise&ntilde;o fue la piscina, iluminada por un lucernario de baldosas de cristal con hormig&oacute;n armado y vidrieras art&iacute;sticas, que desaparecieron durante las reformas que se llevaron a cabo en la posguerra.
    </p><p class="article-text">
        La casa de ba&ntilde;os, que contaba con 16 ba&ntilde;eras, 10 duchas y 22 lavabos, estaba terminada en diciembre de 1932, pero diversos avatares retrasaron su apertura, como hab&iacute;a sucedido con la de Cuatro Caminos. Las obras no se atuvieron a las condiciones de los pliegos, el contratista utiliz&oacute; materiales de mala calidad e incurri&oacute; en un exceso de gastos en su construcci&oacute;n, seg&uacute;n denunciaba la prensa de diferente signo pol&iacute;tico en distintos momentos de los a&ntilde;os 1933 y 1934. A comienzos de 1935 se decidi&oacute; liquidar las obras con el contratista y abri&oacute; al p&uacute;blico el mes de julio.
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                Piscina vacía de la casa de baños de La Guindalera                            </span>
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        A pesar de todo, el diario conservador <em>El Debate </em>denunciaba el 11 de septiembre de 1935 que las piscinas permanecieron vac&iacute;as todo el verano &ldquo;por la raz&oacute;n inveros&iacute;mil de no haber un vigilante o ba&ntilde;ero que sepa nadar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La casa de ba&ntilde;os dej&oacute; de funcionar en 1977 y el edificio estuvo al borde de la demolici&oacute;n, pero se salv&oacute; gracias a su reconversi&oacute;n en centro cultural. Fue reformado por el arquitecto municipal Salvador P&eacute;rez Arroyo en 1982 y convertido en el Centro Cultural de Buenavista, que tiene en su interior una biblioteca municipal que desde 2020 se llama David Gistau en honor al periodista. La biblioteca y el sal&oacute;n de actos se sit&uacute;an en las antiguas piscinas.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas casas de ba&ntilde;os, de las que a&uacute;n quedan dos abiertas, tuvieron un papel importante hasta bien entrada la democracia y a&uacute;n hoy son utilizadas por muchas personas sin hogar. Los edificios que se conservan tambi&eacute;n quedan como ejemplos de infraestructuras con el poder de intervenir decisivamente en la calidad de vida de los vecinos que fueron llevados a cabo por arquitectos municipales.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/queda-empeno-segunda-republica-llevar-casas-banos-piscinas-barrios-obreros-madrid_1_13398398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jul 2026 21:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que queda del empeño de la Segunda República por llevar casas de baños y piscinas a los barrios obreros de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Piscinas,Piscinas Madrid,Ayuntamiento de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De las ruinas al bullicio: el Madrid arrasado en la Guerra Civil que se convirtió en epicentro de la España moderna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/ruinas-bullicio-madrid-arrasado-guerra-civil-convirtio-epicentro-espana-moderna_1_13351501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d680400-c5d2-4fd9-a5fb-4c277d9a2b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De las ruinas al bullicio: el Madrid arrasado en la Guerra Civil que se convirtió en epicentro de la España moderna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La exposición 'Madrid en construcción. 1940-1985', en el complejo El Águila, repasa más de cuatro décadas del urbanismo en la capital: desde la recomposición de una ciudad destruida tras el golpe de Estado hasta una arquitectura más moderna que ha convivido con modelos habitacionales precarios</p><p class="subtitle">100 cuadros para entender cómo los pintores de La Movida recurrieron a los mitos clásicos para narrar la modernidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Disfruta fij&aacute;ndose en las ciudades distintas que viven dentro de la misma ciudad. Mu&ntilde;ecas rusas: m&aacute;s que barrio, ciudad dentro de la ciudad, casas y calles dentro de un vientre de ballena. Mar&iacute;a piensa en su barrio, en los edificios m&aacute;s antiguos, y piensa tambi&eacute;n en los bloques nuevos de tres o cuatro plantas, de fachadas iguales con ladrillo rojo, toldos estampados, creciendo hasta el cielo&rdquo;. Esta cita de <em>Las maravillas </em>(2020), primera novela de la escritora Elena Medel, es una de las muchas que completan y contextualizan una exposici&oacute;n que ilustra la evoluci&oacute;n de Madrid durante m&aacute;s de cuatro d&eacute;cadas a trav&eacute;s de fotograf&iacute;as de sus cimientos.
    </p><p class="article-text">
        Con el t&iacute;tulo <em>Madrid en construcci&oacute;n. 1940-1985</em>, la muestra en el complejo cultural El &Aacute;guila parte de la desolaci&oacute;n causada en la ciudad durante la Guerra Civil desatada por el golpe de Estado de 1936. La destrucci&oacute;n de los bombardeos franquistas y las batallas que arrasaron la urbe. Pero conforme avanzan las fotos, las citas y los textos explicativos, Madrid va recuperando a trompicones su pulso y su vida. A la Gran V&iacute;a vuelve su luz y el asfalto sustituye a las barricadas o los b&uacute;nkeres. Madrid no vuelve a ser Madrid, es ya otra cosa marcada por el yugo del franquismo, pero la vida (y el urbanismo) se abren camino.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo comisarial de Carolina Aguado Serrano y Guillermo Enr&iacute;quez de Salamanca Gonz&aacute;lez capta a la perfecci&oacute;n esta evoluci&oacute;n desde el atraso. Bajo la organizaci&oacute;n de la Subdirecci&oacute;n General de Patrimonio Hist&oacute;rico de la Comunidad de Madrid, bucean en diversos archivos hist&oacute;ricos para trenzar una breve historia de la arquitectura madrile&ntilde;a: la fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural de Espa&ntilde;a, el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, el Archivo General de la Administraci&oacute;n, el Museo de Historia de Madrid o la agencia EFE.
    </p><p class="article-text">
        Los fot&oacute;grafos m&aacute;s presentes en la colecci&oacute;n son Juan Miguel Pando Barrero, Otto Wunderlich y Mart&iacute;n Santos Yubero. Sus objetivos y los del resto de autores atestiguan &ldquo;el momento exacto en que algo est&aacute; a punto de convertirse en otra cosa&rdquo;, como recoge la descripci&oacute;n oficial de la muestra: la ruina en edificio, el barro en hormig&oacute;n visto o la periferia en ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La calle Preciados en plena Guerra Civil, con Sol al fondo.                            </span>
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        As&iacute;, las im&aacute;genes hilvanan el campo y el asfalto conforme el paisaje se moderniza. Los descampados dejan paso al paisaje vertical e industrial. La ciudad arrasada se transforma en otra bulliciosa, por los excesos de los poderosos en las zonas privilegiadas y por el hacinamiento de las familias m&aacute;s desfavorecidas en otras menos agraciadas. &Aacute;reas en expansi&oacute;n, como Bat&aacute;n y Puerta del &Aacute;ngel al oeste o Carabanchel y Vallecas al sur, marcadas por los flujos migratorios desde Andaluc&iacute;a o Extremadura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Barrio de Batán en 1961.                            </span>
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        &ldquo;La exposici&oacute;n nos presenta una narrativa visual con paisajes por hacer, que son historia de un territorio y reflejo de un Madrid que aprendi&oacute; a construirse sobre la grieta abierta, la utop&iacute;a de la arquitectura y la cruda supervivencia&rdquo;, exponen los responsables de la muestra. Dicha narrativa comienza en 1940, cuando el mill&oacute;n de personas que por entonces resid&iacute;a en Madrid se mov&iacute;an por una ciudad golpeada casi en la totalidad de su entramado urbano.
    </p><p class="article-text">
        Hay una serie de fotograf&iacute;as impresionantes de Pando Barrero que dan cuenta de los intentos por reconstruir la ciudad a toda prisa entre 1939 y 1940. En las im&aacute;genes superiores vemos la calle Ferraz o Altamirano con barricadas, la calle Qui&ntilde;ones en obras o la calle Princesa con un imponente b&uacute;nker instalado en mitad de la v&iacute;a. Las inferiores las muestran asfaltadas, tratando de dar una impresi&oacute;n de recomposici&oacute;n que todav&iacute;a estaba muy lejos de llegar al pa&iacute;s. Ojo tambi&eacute;n con la foto de la rehabilitaci&oacute;n del viaducto de Segovia, de nuevo tomada en 1940.
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                Calle de la Princesa con y sin búnker (1939-1940).                            </span>
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                    alt="Obra en el viaducto sobre la calle Segovia, 24 de febrero de 1940."
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            <span class="title">
                Obra en el viaducto sobre la calle Segovia, 24 de febrero de 1940.                            </span>
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        Hablan los comisarios de la exposici&oacute;n de una &ldquo;r&aacute;pida reconstrucci&oacute;n durante la dictadura, que negaba la misma esencia de la destrucci&oacute;n&rdquo;. Como si, m&aacute;s que avanzar, el r&eacute;gimen quisiera olvidar. Hacer desmemoria. Para ello, surgieron nuevos entornos como la Monta&ntilde;a del Pr&iacute;ncipe P&iacute;o o la transformaci&oacute;n del entorno de Moncloa. En el centro, la imagen de esplendor se intent&oacute; ofrecer a partir de 1950 con construcciones como la sede del Banco de Santander en la calle Alcal&aacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Obras de la sede del Banco de Santander en la calle Alcalá (1950).                            </span>
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        Las instant&aacute;neas dan cuenta de los avances urbanos en Plaza de Castilla a lo largo de los cincuenta. Emergen hitos arquitect&oacute;nicos como el estadio Santiago Bernab&eacute;u junto a la plaza de Lima (con una estampa con menor densidad de edificios colindantes que ahora debe a&ntilde;orar Florentino P&eacute;rez), la embajada de Estados Unidos en la calle Serrano o el pabell&oacute;n de Canarias en la Feria del Campo de la Casa de Campo. Conexiones como la carretera de Alcobendas, con una foto que casi traslada al v&eacute;rtigo del momento. Pero tambi&eacute;n s&iacute;mbolos de la construcci&oacute;n del relato franquista. Una potente imagen muestra el andamiaje colocado junto al <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/caminando-por-madrid/cambios-proyecto-mal-llamado-arco-victoria-convirtieron-arco-triunfo-moncloa_132_13192579.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arco de Moncloa</a> durante la colocaci&oacute;n del caballo que lo corona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Visita de alumnos de ingeniería a la obra de la carretera de Alcobendas en 1959."
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                Visita de alumnos de ingeniería a la obra de la carretera de Alcobendas en 1959.                            </span>
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                Alzada del caballo al Arco de Moncloa en 1956.                            </span>
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        Los cincuenta y los sesenta son d&eacute;cadas en las que grandes estructuras de cara a la galer&iacute;a, con las que el franquismo trataba de dar una imagen de modernidad impostada, chocan con el urbanismo descontrolado o directamente improvisado. El Madrid de las obras de expansi&oacute;n de Barajas o de las brutalistas Torres Blancas de Avenida de Am&eacute;rica quiere dejar atr&aacute;s, pero no puede, al de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/historia/malvivian-cuevas-durante-madrid-tertulias_1_9917055.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las casas cueva de La Bomba</a>. El de los trenes habitados Legazpi. El de los asentamientos entre Delicias y La Chopera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Exterior del edificio Torres Blancas en 1967.                            </span>
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            <span class="title">
                Niños en chabolas de la calle Jaime el Conquistador, en el entorno de Delicias, en 1957.                            </span>
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        La arquitectura de los setenta presenta a un pa&iacute;s que se actualiza antes en algunas infraestructuras antes que en su sistema democr&aacute;tico. El Centro Nacional de Promoci&oacute;n Profesional, la Universidad Aut&oacute;noma de El Goloso o el Parque de Atracciones preconfiguran la Espa&ntilde;a moderna.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Centro Nacional de Promoción Profesional (1973).                            </span>
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        El paso definitivo a ella llega con las &uacute;ltimas fotos, donde el color aparece para aportar una sensaci&oacute;n de pa&iacute;s renovado. El paseo de una mujer y dos ni&ntilde;os por una carretera asfaltada de San Sebasti&aacute;n de los Reyes en 1980 da una idea de las nuevas periferias, donde el car&aacute;cter obrero convive con ciertas comodidades progresivas. Igual de ilustrativa es la foto de La Vaguada, tomada en 1983, a&ntilde;o de su apertura. Un centro comercial, a priori ep&iacute;tome del capitalismo, convertido a su vez en epicentro social, cultural y vecinal del Barrio del Pilar. El mejor ejemplo de un Madrid que intenta avanzar sin perder su esencia comunitaria
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                La Vaguada el 1 de octubre de 1983.                            </span>
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        &ldquo;El nuevo paisaje madrile&ntilde;o, siempre en construcci&oacute;n, estuvo marcado por una ordenaci&oacute;n urbana apoyada en la idea de ciudad-capital y una nueva geograf&iacute;a humana, de la que se hizo eco la literatura y el cine&rdquo;, recoge la descripci&oacute;n de la muestra en su web. Es la guinda perfecta a la exposici&oacute;n, porque puede que una imagen valga m&aacute;s que 1.000 palabras, pero las palabras aqu&iacute; presentes est&aacute;n muy bien escogidas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos pasajes son costumbristas, como un di&aacute;logo de la obra <em>Bajarse al moro </em>(Jos&eacute; Luis Alonso de Santos, 1985) en el que la extensi&oacute;n del Metro acorta la distancia f&iacute;sica y emocional en una relaci&oacute;n despu&eacute;s de una mudanza a M&oacute;stoles. Otras son descripciones certeras, como la de los inicios de la americanizaci&oacute;n en algunos entornos que Rafael S&aacute;nchez Ferlosio retrata en <em>El Jarama </em>(1955), con una ilustrativa menci&oacute;n a &ldquo;un Buick reluciente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque quiz&aacute; es la de Camilo Jos&eacute; Cela en <em>San Camilo, 1936</em> (1969) la cita que mejor engloba los cambios en un Madrid al que no detiene ni el horror: &ldquo;La ciudad es como los perros, da muchas vueltas sobre s&iacute; misma antes de dormirse, y tambi&eacute;n como las liebres, que se duerme con el ojo alerta por si hay que salir huyendo. T&uacute; a veces piensas que las ciudades pueden salir huyendo y borrarse. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la ciudad? &iexcl;Cualquiera lo sabe!&rdquo;.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Hormigo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/ruinas-bullicio-madrid-arrasado-guerra-civil-convirtio-epicentro-espana-moderna_1_13351501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 20:07:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De las ruinas al bullicio: el Madrid arrasado en la Guerra Civil que se convirtió en epicentro de la España moderna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Noticias Arganzuela,Agenda Arganzuela,Guerra Civil Española,Franquismo,Transición,Comunidad de Madrid,Gratis Madrid]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Escuelas Aguirre, el neomudéjar que nació como proyecto escolar progresista y está a punto de dejar de ser Casa Árabe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/escuelas-aguirre-neomudejar-nacio-proyecto-escolar-progresista-punto-casa-arabe_1_13345904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/248dfc4e-6fd7-4cd8-9931-aaa51c0ec8b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x173y18.jpg" width="1200" height="675" alt="Escuelas Aguirre, el neomudéjar que nació como proyecto escolar progresista y está a punto de dejar de ser Casa Árabe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El edificio cumbre de este estilo popular en Madrid sigue siendo conocido con el nombre de la institución escolar fundada con el testamento de un industrial progresista. Ahora el Gobierno de Almeida quiere expulsar del lugar a la institución arabista después de 18 años de uso</p><p class="subtitle">Del edificio Telefónica a los edificios cebra: polémicas y defensas para la creación de un Madrid vertical </p></div><p class="article-text">
        A quien pasea por el barrio de Retiro de Madrid, en las inmediaciones de la entrada norte del parque, le llama la atenci&oacute;n una fachada de ladrillo visto, con su torre de 37 metros de querencias historicistas (concretamente andalus&iacute;es). Un edificio de finales del XIX pionero y precursor del mejor neomud&eacute;jar madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ese edificio es, desde hace a&ntilde;os &ndash;y por el momento&ndash; Casa &Aacute;rabe, una instituci&oacute;n que quiere ser centro estrat&eacute;gico en las relaciones de Espa&ntilde;a con esa parte del mundo. A pesar de ello, sigue siendo conocida como Escuelas Aguirre, nombre que recuerda su primera y m&aacute;s prolongada encarnaci&oacute;n, que se lee en la bonita rejer&iacute;a de su puerta de entrada.
    </p><p class="article-text">
        El edificio ha sido noticia estos d&iacute;as porque el Ayuntamiento de Madrid ha dado a Casa &Aacute;rabe hasta el pr&oacute;ximo 1 de septiembre para desalojar el inmueble cedido hasta la fecha. Poco o nada se sabe de cu&aacute;l ser&aacute; su pr&oacute;ximo destino, m&aacute;s all&aacute; de unas declaraciones superficiales sobre un posible uso cultural. Para pensarlo a futuro, cabe repasar su recorrido hist&oacute;rico como instituci&oacute;n escolar pionera.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, el desahucio no ha gustado a mucha gente, que considera que el cierre es una voladura de los puentes culturales con la cultura &aacute;rabe y est&aacute;n pidiendo al Ayuntamiento que reconsidere su decisi&oacute;n a trav&eacute;s de<a href="https://www.change.org/p/detengamos-el-desalojo-de-la-emblem%C3%A1tica-casa-%C3%A1rabe-de-madrid?recruiter=17405244&amp;recruited_by_id=90516770-ce5c-012f-1dd6-40401bfb750c&amp;utm_source=share_petition&amp;utm_campaign=psf_combo_share_initial&amp;utm_medium=whatsapp&amp;share_id=8dSHR6h4vZ" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> una recogida de firmas online</a> y la organizaci&oacute;n de una concentraci&oacute;n, que tendr&aacute; lugar este mismo s&aacute;bado 4 de julio al mediod&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las escuelas nacieron marcadas por la ideolog&iacute;a de su fil&aacute;ntropo fundador, Lucas Aguirre Ju&aacute;rez. Aguirre se caracteriz&oacute; por un pensamiento liberal progresista, a favor de las libertades civiles y de la extensi&oacute;n popular de la educaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un aula e Escuelas Aguirre en los años veinte                            </span>
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        Perteneci&oacute; a una familia de la burgues&iacute;a industrial castellana que hizo fortuna a trav&eacute;s de negocios de ferreter&iacute;a, la fabricaci&oacute;n de tejidos y la gesti&oacute;n del servicio de correos y diligencias entre Cuenca y Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        En 1859, despu&eacute;s de la muerte de sus padres y el suicidio de uno de sus hermanos, se traslad&oacute; a Madrid, donde se integr&oacute; en c&iacute;rculos intelectuales de la &eacute;poca. Se vincula estrechamente al kraussismo, corriente filos&oacute;fica alemana introducida en Espa&ntilde;a por Juli&aacute;n Sanz del R&iacute;o precisamente durante esos a&ntilde;os, que inspirar&iacute;a el nacimiento de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n de 1868 se consolid&oacute; su posici&oacute;n en la capital y Aguirre fue nombrado vocal de la Universidad Central (actual Complutense, entonces radicada en San Bernardo). Sigui&oacute; profundizando en sus inquietudes sociales, participando activamente en la Sociedad abolicionista de la esclavitud y en la Asociaci&oacute;n para la ense&ntilde;anza de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado a la historia, sobre todo, como gran mecenas de la educaci&oacute;n popular. Las Aguirre de Madrid no son las &uacute;nicas escuelas que fund&oacute;. En 1868 abri&oacute; un establecimiento escolar en Siones (Burgos), ciudad natal de su padre y en 1887 se inaugur&oacute; con su patrimonio otro en Cuenca, donde hab&iacute;a nacido &eacute;l. Escuelas modernas que fueron posibles gracias a los fondos que dej&oacute; a su muerte.
    </p><p class="article-text">
        Salvo la de Siones, las otras dos escuelas se construyeron despu&eacute;s de su fallecimiento en 1873. Las Aguirre de Retiro se levantaron en los terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Madrid en la confluencia de las calles de Alcal&aacute; y de O'Donnell.
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                Edificio de las Escuelas Aguirre en la actualidad                            </span>
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        El proyecto fue encargado a Emilio Rodr&iacute;guez Ayuso, que le confiri&oacute; el envoltorio neomud&eacute;jar que ya hab&iacute;a ensayado en la desaparecida plaza de toros de Goya, que hab&iacute;a construido en 1874. El coso taurino, que estaba donde hoy encontramos el Palacio de Deportes de Madrid, se considera la pieza inaugural del neomud&eacute;jar madrile&ntilde;o. La primera piedra de las Escuelas Aguirre se coloc&oacute; en 1881 y fueron inauguradas el 18 de octubre de 1886.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de su caracter&iacute;stico estilo arquitect&oacute;nico, el complejo albergaba espacios novedosos para la &eacute;poca, propios de la arquitectura escolar m&aacute;s avanzada. Contaba con gimnasio, biblioteca, museo escolar, patio de recreo, sala de m&uacute;sica u observatorio meteorol&oacute;gico. El ideario pedag&oacute;gico de las escuelas inclu&iacute;a el rechazo del autoritarismo &ndash;huyendo del castigo&ndash;, la educaci&oacute;n de las ni&ntilde;as y la participaci&oacute;n democr&aacute;tica en el centro.
    </p><p class="article-text">
        Durante las primeras d&eacute;cadas de existencia, la gesti&oacute;n de la escuela ben&eacute;fica corri&oacute; a cargo de un patronato privado financiado por el legado de Aguirre. Pasaron a depender del Ayuntamiento de Madrid en 1911 como Escuela Municipal Graduada. En el reglamento del centro de este a&ntilde;o se aprecia que, a pesar del cambio de titularidad, las escuelas conservaron una parte del esp&iacute;ritu pedag&oacute;gico avanzado original. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la Segunda Rep&uacute;blica, las Escuelas Aguirre fueron incluidas en el ambicioso Plan de Reforma y Ampliaci&oacute;n de Grupos Escolares de 1932. Durante este periodo, se transformaron muchos sus interiores y, sobre todo, se a&ntilde;adi&oacute; una planta s&oacute;tano, que sirvi&oacute; para dotar al colegio de un moderno comedor y de cocina.
    </p><p class="article-text">
        La reanudaci&oacute;n de las clases nada m&aacute;s terminar la guerra &ndash;los escasos bombardeos en el barrio de Salamanca hicieron que el inmueble no sufriera mucho durante la contienda&ndash; sucedieron bajo los par&aacute;metros de la depuraci&oacute;n docente y la llegada de la escuela nacionalcat&oacute;lica. Al contrario que la mayor&iacute;a de los centros escolares, las Escuelas Aguirre conservaron su denominaci&oacute;n porque su fundaci&oacute;n nada hab&iacute;a tenido que ver con los a&ntilde;os republicanos.
    </p><p class="article-text">
        En 1971 se inaugur&oacute; el nuevo centro escolar Escuelas Aguirre, que est&aacute; situado cerca del original. El edificio neomud&eacute;jar de Alcal&aacute; se adecu&oacute; entonces para albergar dependencias administrativas municipales, singularmente la Secci&oacute;n de Estad&iacute;stica Municipal, que estuvo durante muchos a&ntilde;os all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de una importante reforma y su puesta en valor arquitect&oacute;nica a finales de los a&ntilde;os noventa, el Ayuntamiento de Madrid cedi&oacute; temporalmente el edificio en 2008 a Casa &Aacute;rabe a trav&eacute;s de un consorcio p&uacute;blico integrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Comunidad de Madrid y el propio consistorio. La Comunidad de Madrid se ha salido del consorcio recientemente, lo que ha modificado la composici&oacute;n del patronato y ha permitido que el Ayuntamiento recobre el edificio aduciendo mala gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El edificio cuenta <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/edificio-historicas-escuelas-aguirre-protegido-interes-cultural_1_12063700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde el a&ntilde;o pasado</a> con la protecci&oacute;n asociada a la categor&iacute;a Bien de Inter&eacute;s Cultural (BIC) en la categor&iacute;a de Monumento. Una distinci&oacute;n que tard&oacute; en llegar, pues el expediente para hacerlo se inco&oacute; por vez primera en abril de 1977.
    </p><p class="article-text">
        El peso visual que el ajedrezado neomud&eacute;jar regala a la fachada de las Escuelas Aguirre la convierten en un edificio singular&iacute;simo. Un estilo muy apegado a la tradici&oacute;n arquitect&oacute;nica madrile&ntilde;a con evocaciones hist&oacute;ricas que lo hac&iacute;an muy adecuado materialmente para albergar un lugar de representaci&oacute;n de la cultura &aacute;rabe en Madrid. No se sabe qu&eacute; ser&aacute; a partir de ahora, pero s&iacute; que en su verja seguir&aacute;&nbsp;luciendo el nombre que inaugur&oacute; su l&iacute;nea de tiempo con unas escuelas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de las clases populares.
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
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      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/escuelas-aguirre-neomudejar-nacio-proyecto-escolar-progresista-punto-casa-arabe_1_13345904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 19:34:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escuelas Aguirre, el neomudéjar que nació como proyecto escolar progresista y está a punto de dejar de ser Casa Árabe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Retiro,Patrimonio]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La foto del niño con el puñito en alto: historia de una imagen icónica que cumple 50 años y el acto para recordarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/foto-nino-punito-alto-historia-imagen-iconica-cumple-50-anos-acto-recordarla_1_13322498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c76c4e36-0cfc-4558-a8a9-629feca300a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145817.jpg" width="950" height="535" alt="La foto del niño con el puñito en alto: historia de una imagen icónica que cumple 50 años y el acto para recordarla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este lunes 22 de junio se recuerda con una manifestación, actos conmemorativos y conciertos, la primera gran movilización vecinal autorizada en madrid tras la muerte del dictador, que se celebró el mismo día de hace 50 años. La marcha fue una demostración de vitalidad y fuerza de las asociaciones vecinales en el corazón de la capital de España. En aquel contexto, se tomó la célebre instantánea de César Lucas que muestra a un niño con el puño en alto a hombros de su padre </p><p class="subtitle">Una olimpiada con 1.000 jóvenes para pedir espacios y otras historias de lucha vecinal antifranquista al norte de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Todo movimiento social est&aacute; obligado a honrar y celebrar su genealog&iacute;a para, esparciendo sus semillas al viento, tratar de reproducirla. Eso es lo que har&aacute; esta tarde el movimiento vecinal de Madrid. La FRAVM (Federaci&oacute;n Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid) ha organizado a las 19.00 una marcha festiva en el entorno de la Puerta del Sol para recordar la manifestaci&oacute;n del 22 de junio de 1976, la primera gran movilizaci&oacute;n vecinal autorizada tras la muerte del dictador.
    </p><p class="article-text">
        Lo actos se han organizado con la ayuda del Comisionado 50 a&ntilde;os de Espa&ntilde;a en Libertad del Ministerio de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica. Incluir&aacute;n una marcha desde Sol a Callao por Preciados &ndash;como en la manifestaci&oacute;n original&ndash;, homenajes a los protagonistas, una actuaci&oacute;n de los cantautores Luis y Pedro Pastor y un concierto del grupo Alameda de Osoulna.
    </p><p class="article-text">
        La de Princesa no fue la primera gran manifestaci&oacute;n autorizada pero s&iacute; una de especial relevancia. La primera hab&iacute;a tenido lugar el 29 de febrero de 1976 en Badalona (incluso antes de la aprobaci&oacute;n Ley de Reuni&oacute;n 17/1976, de 29 de mayo). En Madrid la primera manifestaci&oacute;n vecinal legalizada hab&iacute;a sido el 13 de marzo de ese mismo a&ntilde;o en el barrio de Canillas bajo el lema &ldquo;Basta de atascos y baches, queremos accesos&rdquo;. El mismo d&iacute;a de la manifestaci&oacute;n de Preciados, sin ir m&aacute;s lejos, se hab&iacute;a producido una manifestaci&oacute;n de estudiantes autorizada entre Iglesia y Cuatro Caminos. Sin embargo, la del 22 de junio supuso, por su magnitud, la irrupci&oacute;n del movimiento vecinal en el foco que da irrumpir 50.000 cuerpos en pleno centro de la ciudad. La manifestaci&oacute;n estaba organizada por la Federaci&oacute;n Provincial de Asociaciones de Vecinos de Madrid (hoy FRAVM) junto con otras entidades de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        En las pancartas que portaban los manifestantes se le&iacute;an lemas como <em>Menos f&uacute;tbol y m&aacute;s escuelas, Ense&ntilde;anza popular,</em> <em>Legalizaci&oacute;n de asociaciones, Abajo los topes salariales. </em>Como se ve, asuntos que mezclaban el desarrollo territorial de los barrios con escenarios pol&iacute;ticos de gran calado durante los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n. De hecho, la gran reclamaci&oacute;n del momento, muy presente tambi&eacute;n esta vez, era la petici&oacute;n de amnist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los caballos de batalla de las asociaciones vecinales durante aquellos a&ntilde;os fue su misma existencia legal: La legalizaci&oacute;n desigual que se ven&iacute;a produciendo de unas y otras agrupaciones de vecinos que, de facto, llevaban trabajando por sus respectivos barrios desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Las que segu&iacute;an esperando el s&iacute;, a veces desde hac&iacute;a bastante tiempo, eran las conocidas como asociaciones &ldquo;en tr&aacute;mite&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n comenz&oacute; a las ocho y media de la tarde y estaba autorizada solo durante media hora. Posiblemente por el inesperado desborde ciudadano al que se asist&iacute;a en pleno centro de la ciudad, la polic&iacute;a la cort&oacute; incluso antes. A menos cuarto, dio un toque para que la gente se disolviera en cinco minutos. Aunque la manifestaci&oacute;n se deshizo pac&iacute;ficamente, se produjeron los habituales altercados en las horas siguientes entre la polic&iacute;a &ndash;que lanz&oacute; botes de humo y realiz&oacute; varias detenciones&ndash; y algunos manifestantes.
    </p><p class="article-text">
        La manifestaci&oacute;n de 1976, en realidad, no pudo llegar formalmente a Callao, ya que el gobernador civil franquista lo prohibi&oacute;. En esta ocasi&oacute;n, cuando la marcha llegue al final de Preciados el delegado del Gobierno, Francisco Mart&iacute;n, la recibir&aacute; y la dejar&aacute; pasar.
    </p><p class="article-text">
        Poco ante de tomar el centro de la ciudad, el movimiento vecinal hab&iacute;a reunido fuerzas en una poco conocida jornada campestre. Los colectivos de la Federaci&oacute;n Vecinal, clubes juveniles y asociaciones de Amas de Casa organizaron en una arboleda de Aranjuez una &ldquo;jornada festiva de convivencia vecinal&rdquo;, con ecos del d&iacute;a de la tortilla de San Isidro.
    </p><p class="article-text">
        Al terminar la asamblea que cerraba la jornada, la Guardia Civil carg&oacute; con fuerza contra los asistentes &ndash;unas 2500 personas, incluidos ni&ntilde;os&ndash;. Esta agresi&oacute;n sirvi&oacute; de espoleta para organizar una Semana Ciudadana conformada por decenas de actos culturales y auspiciada por decenas de asociaciones de barrios y ciudades de la regi&oacute;n. El colof&oacute;n de la semana de lucha y acumulaci&oacute;n de fuerzas fue, precisamente, la manifestaci&oacute;n del 22 de junio en la calle Preciados.
    </p><h2 class="article-text">El ni&ntilde;o con el pu&ntilde;ito cerrado o una fotograf&iacute;a que se convirti&oacute; en s&iacute;mbolo del momento</h2><p class="article-text">
        Aquel 22 de junio, la gente se apretaba en la estrecha calle de Preciados, de Sol hasta Callao, y se desbordaba por todas las calles adyacentes. El p&uacute;blico asistente era seg&uacute;n las cr&oacute;nicas de la &eacute;poca, diverso, con asistentes de todas las edades y g&eacute;neros.
    </p><p class="article-text">
        C&eacute;sar Lucas, jefe de fotograf&iacute;a de El Pa&iacute;s, capt&oacute; la imagen de un ni&ntilde;o sobre los hombros de su padre en medio de la multitud, con sonrisa franca y el pu&ntilde;ito cerrado, que se ha convertido en una de las grandes im&aacute;genes de la Transici&oacute;n. Una instant&aacute;nea que ha trascendido a la propia fecha que, de todas formas, refleja bien en ambiente pac&iacute;fico que debi&oacute; tener la manifestaci&oacute;n vecinal.
    </p><p class="article-text">
        Lucas estar&aacute; presente este lunes en los actos de Callao junto con otros protagonistas de la &eacute;poca como Tino Calabuig, que rod&oacute; im&aacute;genes tambi&eacute;n ic&oacute;nicas de la &eacute;poca. Intervendr&aacute;n dirigentes hist&oacute;ricos del movimiento vecinal como Pepe Molina o abogadas que prestaban sus servicios a las asociaciones, como Paca Sauquillo, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        La prueba de que la imagen de Lucas es un documento cargado de historia es que, pasados los a&ntilde;os, se hicieron los t&iacute;picos art&iacute;culos que buscaban a su protagonista. En 2006 el peri&oacute;dico <a href="https://elpais.com/cultura/2006/02/18/actualidad/1140217201_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Pa&iacute;s revel&oacute;</a> que el ni&ntilde;o de la foto se llamaba Daniel Rivas Azcueta, ten&iacute;a entonces 34 a&ntilde;os y trabajaba como piloto. Rivas acudi&oacute; a la manifestaci&oacute;n con sus padres, que eran vecino de Guindalera, miembros del PCE, de CCOO y participantes en la Junta Democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La fotograf&iacute;a arm&oacute; revuelo en su momento. Basta recordar que la cr&oacute;nica del peri&oacute;dico ABC de la manifestaci&oacute;n afirmaba que se vio alg&uacute;n pu&ntilde;o en alto, pero fue anecd&oacute;tico. Sin embargo, all&iacute; estaba un ni&ntilde;o peque&ntilde;o ejercitando el simbolismo pol&iacute;tico con su cuerpo, probablemente repitiendo lo que era un gesto habitual en su entorno. Cuenta Juan Luis Cebri&aacute;n, que ejerc&iacute;a como director de El Pa&iacute;s, que un ministro protest&oacute; preguntando si la cabecera iba a apostar &ldquo;por una Espa&ntilde;a comunista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante aquellos a&ntilde;os sucedieron muchas primeras veces y medio siglo despu&eacute;s el movimiento vecinal busca renovar su influencia reivindicando su historia y reproduciendo una manifestaci&oacute;n que en aquel momento parec&iacute;a impenable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
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 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis de la Cruz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 13:00:11 +0000]]></pubDate>
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