<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Lorca]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/lorca/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lorca]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1001363" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Meteored: el mapa del tiempo que nació en un rincón de la Región de Murcia y acabó conquistando el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/meteored-mapa-tiempo-nacio-rincon-region-murcia-acabo-conquistando-mundo_1_13099685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/060985ef-2e42-4c6e-9a74-c7be84ac5f3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Meteored: el mapa del tiempo que nació en un rincón de la Región de Murcia y acabó conquistando el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
De proyecto amateur a convertirse en la cuarta plataforma meteorológica más usada del mundo. Desde el sureste español, Meteored ha construido una historia de crecimiento basada en la precisión, la innovación y la capacidad de explicar un fenómeno cada vez más complejo: el tiempo en una era de cambio climático
</p><p class="subtitle">Cómo funcionan las estaciones que miden temperaturas y por qué ha habido quejas en la España vaciada</p></div><p class="article-text">
        A primera hora de la ma&ntilde;ana, cuando millones de personas desbloquean su m&oacute;vil para saber si necesitar&aacute;n paraguas, abrigo o prepararse para una ola de calor, pocas imaginan que ese gesto cotidiano est&aacute; ligado a una plataforma nacida muy lejos de Silicon Valley, en un lugar improbable: la pedan&iacute;a de Almendricos, en el municipio murciano de Lorca.
    </p><p class="article-text">
        En este remoto rinc&oacute;n del sureste espa&ntilde;ol al que solo se accede a trav&eacute;s de carreteras secundarias, comenz&oacute; hace 25 a&ntilde;os una historia que hoy conecta a 200 millones de usuarios en todo el planeta con el estado de la atm&oacute;sfera. Lo que empez&oacute; como un proyecto impulsado por aficionados a la meteorolog&iacute;a se ha convertido en una de las herramientas m&aacute;s utilizadas del mundo para consultar el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        No es una met&aacute;fora exagerada: Meteored ocupa ya la cuarta posici&oacute;n global en su sector. Y lo hace, adem&aacute;s, en condiciones muy distintas a las de sus rivales directos. En el competitivo universo de las <em>apps</em>, ha tenido que ganarse cada usuario. Y lo ha conseguido. Seg&uacute;n datos de Comscore, la compa&ntilde;&iacute;a ha incrementado su audiencia un 60% en apenas a&ntilde;o y medio. Una cifra que no solo habla de crecimiento, sino de confianza en un contexto en el que el tiempo &mdash;en todos los sentidos&mdash; importa cada vez m&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c83f14-7ab7-42c1-9ed6-b433a07728f6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c83f14-7ab7-42c1-9ed6-b433a07728f6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c83f14-7ab7-42c1-9ed6-b433a07728f6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c83f14-7ab7-42c1-9ed6-b433a07728f6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c83f14-7ab7-42c1-9ed6-b433a07728f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c83f14-7ab7-42c1-9ed6-b433a07728f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9c83f14-7ab7-42c1-9ed6-b433a07728f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Trabajadores en Meteored, en la pedanía lorquina de Almendricos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Trabajadores en Meteored, en la pedanía lorquina de Almendricos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A diferencia de otras aplicaciones meteorol&oacute;gicas que llegan instaladas de f&aacute;brica en los tel&eacute;fonos m&oacute;viles, la de Meteored ha crecido a base de la elecci&oacute;n consciente. No ha sido el camino m&aacute;s r&aacute;pido, pero s&iacute; uno de los m&aacute;s s&oacute;lidos. Y los resultados empiezan a reflejarlo.
    </p><p class="article-text">
        Ese matiz, que podr&iacute;a parecer menor, define buena parte de su identidad. &ldquo;Somos una empresa de informaci&oacute;n, una empresa de software, la plataforma de aficionados a la meteorolog&iacute;a por excelencia, pero ante todo somos una compa&ntilde;&iacute;a llena de personas apasionadas por lo que hacemos&rdquo;, asegura Javier L&oacute;pez Mart&iacute;nez, CEO de Meteored.
    </p><h2 class="article-text">De la intuici&oacute;n a la precisi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Javier L&oacute;pez, economista de formaci&oacute;n e inform&aacute;tico aficionado, fund&oacute; la empresa junto a su primo hermano, el ge&oacute;logo Juan Jos&eacute; Mart&iacute;nez Serrano, all&aacute; por el a&ntilde;o 2000. Ambos compart&iacute;an una misma pasi&oacute;n: la meteorolog&iacute;a. En un pueblo de tradici&oacute;n agr&iacute;cola como Almendricos, acostumbrado a mirar al cielo, esta ciencia ha sido siempre una necesidad. As&iacute; que en el sal&oacute;n de la casa de sus abuelos empezaron a dar forma a un proyecto que, sin renunciar a sus ra&iacute;ces, hoy se codea con los proveedores de pron&oacute;sticos m&aacute;s importantes del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, esta pedan&iacute;a de poco m&aacute;s de 1.700 habitantes forjada al calor del ferrocarril y la miner&iacute;a, donde hasta hace no mucho hab&iacute;a verdaderas dificultades para acceder a internet, puede presumir de albergar las modernas instalaciones de la compa&ntilde;&iacute;a, que ocupan mil metros cuadrados en el coraz&oacute;n de la localidad.
    </p><p class="article-text">
        En sus primeros a&ntilde;os, el proyecto ten&iacute;a mucho de intuici&oacute;n, curiosidad y comunidad. Pero el salto a la &eacute;lite de la meteorolog&iacute;a digital exig&iacute;a algo m&aacute;s: precisi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28a200a3-7628-442a-8d02-876bfc6c5fb9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28a200a3-7628-442a-8d02-876bfc6c5fb9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28a200a3-7628-442a-8d02-876bfc6c5fb9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28a200a3-7628-442a-8d02-876bfc6c5fb9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/28a200a3-7628-442a-8d02-876bfc6c5fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/28a200a3-7628-442a-8d02-876bfc6c5fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/28a200a3-7628-442a-8d02-876bfc6c5fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las modernas instalaciones de Meteored en Almendricos ocupan una superficie de mil metros cuadrados."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las modernas instalaciones de Meteored en Almendricos ocupan una superficie de mil metros cuadrados.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ahora los pron&oacute;sticos de Meteored se apoyan en el modelo europeo ECMWF que, respaldado por la Organizaci&oacute;n Meteorol&oacute;gica Mundial, es, objetivamente, el m&aacute;s fiable del mundo. Esta base cient&iacute;fica ha sido clave para construir credibilidad en un terreno donde el margen de error se mide en impacto real sobre la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica ha hecho el resto. Mapas interactivos, im&aacute;genes de sat&eacute;lite, radar o informaci&oacute;n sobre calidad del aire. La app 'El tiempo en 14 d&iacute;as' se ha convertido en una herramienta compleja bajo una apariencia y un manejo sencillos.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esa interfaz hay una infraestructura que no ha dejado de crecer. La colaboraci&oacute;n con Google Cloud ha permitido a la compa&ntilde;&iacute;a procesar grandes vol&uacute;menes de datos y ofrecer informaci&oacute;n en tiempo real a escala global.
    </p><h2 class="article-text">Una empresa que tambi&eacute;n cuenta historias</h2><p class="article-text">
        Meteored no es solo una <em>app</em>. Es tambi&eacute;n una redacci&oacute;n internacional, una comunidad cient&iacute;fica y un proyecto divulgativo. Cada mes, m&aacute;s de un centenar de profesionales &mdash;ingenieros, f&iacute;sicos, meteor&oacute;logos, dise&ntilde;adores o periodistas&mdash; en once pa&iacute;ses distintos generan m&aacute;s de 600 piezas informativas entre predicciones, an&aacute;lisis y contenido divulgativo.
    </p><p class="article-text">
        Esa dimensi&oacute;n editorial no es secundaria. En un momento en el que la meteorolog&iacute;a ha pasado de ocupar conversaciones ligeras a convertirse en un asunto de inter&eacute;s p&uacute;blico, explicar lo que ocurre en la atm&oacute;sfera se ha vuelto casi tan importante como predecirlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d536ddcd-8c13-4226-b52d-eb5311f0fcfe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d536ddcd-8c13-4226-b52d-eb5311f0fcfe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d536ddcd-8c13-4226-b52d-eb5311f0fcfe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d536ddcd-8c13-4226-b52d-eb5311f0fcfe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d536ddcd-8c13-4226-b52d-eb5311f0fcfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d536ddcd-8c13-4226-b52d-eb5311f0fcfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d536ddcd-8c13-4226-b52d-eb5311f0fcfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Juanjo Villena, periodista especializado en clima, es el redactor jefe de la principal web informativa del grupo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Juanjo Villena, periodista especializado en clima, es el redactor jefe de la principal web informativa del grupo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Juan Jos&eacute; Villena, periodista especializado en clima y redactor jefe de tiempo.com, la principal web informativa del grupo, explica que la clave del &eacute;xito de Meteored es la &ldquo;revalorizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n fiable&rdquo;. O lo que es lo mismo, frente al ruido, el dato contrastado y la explicaci&oacute;n del contexto. La compa&ntilde;&iacute;a ha construido su crecimiento sobre esa premisa.
    </p><p class="article-text">
        Villena cuenta que muchas cosas han cambiado en Meteored a lo largo de estos 25 a&ntilde;os, sin embargo, &ldquo;otras est&aacute;n intactas&rdquo;. &ldquo;Con el paso de los a&ntilde;os, el producto ha ido sofistic&aacute;ndose y evolucionando, conquistando espacios y creciendo, pero sin perder nunca de vista la motivaci&oacute;n que lo hizo realidad y que lo impuls&oacute; en sus primeros a&ntilde;os, la pasi&oacute;n por la meteorolog&iacute;a y las ganas de contagiarla por todo el mundo&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text">Un puente entre la comunidad cient&iacute;fica y la ciudadan&iacute;a</h2><p class="article-text">
        En el centro de la labor cient&iacute;fica, Meteored cuenta con un elenco de meteor&oacute;logos apabullante. Ah&iacute; est&aacute;n, entre otros, el celeb&eacute;rrimo &lsquo;hombre del tiempo&rsquo; Jos&eacute; Antonio Maldonado, Francisco Mart&iacute;n Le&oacute;n o Jos&eacute; Miguel Vi&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo, f&iacute;sico, consultor de la Organizaci&oacute;n Meteorol&oacute;gica Mundial, autor de <em>Los cielos retratados</em> y una de las voces m&aacute;s reconocidas en divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica en Espa&ntilde;a, explica a elDiario.es Regi&oacute;n de Murcia c&oacute;mo la relaci&oacute;n de la sociedad con la meteorolog&iacute;a ha sufrido una transformaci&oacute;n profunda. &ldquo;Antes mir&aacute;bamos el tiempo casi por costumbre; ahora lo hacemos por necesidad&rdquo;, se&ntilde;ala. Y es que ya no se trata solo de saber qu&eacute; ponerse, sino de anticipar riesgos, planificar actividades o tomar decisiones con impacto econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Vi&ntilde;as tambi&eacute;n lleva a&ntilde;os advirtiendo de una aceleraci&oacute;n de los fen&oacute;menos extremos que ya no admite dudas. &ldquo;Estamos viendo cosas que pens&aacute;bamos que tardar&iacute;an d&eacute;cadas en llegar&rdquo;, explica el meteor&oacute;logo, que reconoce que incluso dentro de la comunidad cient&iacute;fica exist&iacute;a una cierta expectativa de mayor gradualidad. Sin embargo, la realidad ha desbordado esas previsiones con la aparici&oacute;n de fen&oacute;menos extremos m&aacute;s frecuentes, m&aacute;s intensos y, en algunos casos, m&aacute;s dif&iacute;ciles de anticipar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a88c8491-e8b7-4f76-b361-1b3b059ed7d0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a88c8491-e8b7-4f76-b361-1b3b059ed7d0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a88c8491-e8b7-4f76-b361-1b3b059ed7d0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a88c8491-e8b7-4f76-b361-1b3b059ed7d0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a88c8491-e8b7-4f76-b361-1b3b059ed7d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a88c8491-e8b7-4f76-b361-1b3b059ed7d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a88c8491-e8b7-4f76-b361-1b3b059ed7d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En su apuesta por la divulgación científica, la clave del éxito de Meteored está en la información rigurosa y accesible."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En su apuesta por la divulgación científica, la clave del éxito de Meteored está en la información rigurosa y accesible.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un nuevo escenario salpicado de olas de calor persistentes, lluvias torrenciales o cambios bruscos en los patrones atmosf&eacute;ricos, que no solo tensiona los sistemas de predicci&oacute;n, sino tambi&eacute;n la forma en que la sociedad interpreta la informaci&oacute;n meteorol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Esta aceleraci&oacute;n de los cambios obliga, en opini&oacute;n de Vi&ntilde;as, a mejorar tanto la calidad de la informaci&oacute;n como la capacidad de trasladarla al gran p&uacute;blico. &ldquo;La clave est&aacute; en explicar bien lo que est&aacute; pasando, sin alarmismo, pero sin restar importancia a la situaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade. En este sentido, plataformas como Meteored desempe&ntilde;an un papel fundamental al actuar como puente entre la comunidad cient&iacute;fica y la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En palabras del experto, &ldquo;la meteorolog&iacute;a es una ciencia compleja, pero tambi&eacute;n muy cercana al ciudadano&rdquo;. Por eso, saber comunicarla de forma adecuada no solo mejora la comprensi&oacute;n, sino que &ldquo;contribuye a generar una mayor conciencia sobre los riesgos asociados al clima&rdquo;. Y en un ecosistema digital donde proliferan predicciones virales, posiciones negacionistas, mapas fuera de contexto o interpretaciones err&oacute;neas, esa tarea se vuelve especialmente necesaria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/meteored-mapa-tiempo-nacio-rincon-region-murcia-acabo-conquistando-mundo_1_13099685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/060985ef-2e42-4c6e-9a74-c7be84ac5f3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="264810" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/060985ef-2e42-4c6e-9a74-c7be84ac5f3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="264810" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Meteored: el mapa del tiempo que nació en un rincón de la Región de Murcia y acabó conquistando el mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/060985ef-2e42-4c6e-9a74-c7be84ac5f3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Previsión meteorológica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Federico García Lorca en la intimidad: las cartas inéditas a su madre que revelan al joven antes del mito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/federico-garcia-lorca-intimidad-cartas-ineditas-madre-revelan-joven-mito_1_13092486.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4253e87f-fba2-420b-a33b-5ff3ebd91185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Federico García Lorca en la intimidad: las cartas inéditas a su madre que revelan al joven antes del mito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista Víctor Fernández publica 'No te olvides de escribir', un epistolario con misivas inéditas entre el poeta y su madre, Vicenta Lorca, que desvelan una dimensión cotidiana, familiar y poco conocida del autor granadino</p><p class="subtitle">Desdeelsur - Lorca sonríe y saluda tras la ventana</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a el historiador Ian Gibson en 1998 que de Federico Garc&iacute;a Lorca a&uacute;n quedaban muchas cosas por saber. En el centenario de su nacimiento, el conocimiento sobre el poeta y dramaturgo granadino estaba en plena etapa de exploraci&oacute;n. Ahora, casi 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, de Federico <a href="https://www.eldiario.es/viajes/son-lugares-no-debes-perderte-si-amante-poesia-lorca-pm_1_12476812.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sabe casi todo</a>, pero nunca lo suficiente. Cada cierto tiempo aparecen retales de una vida que el tiempo ha convertido en leyenda, pero que fue la de un hombre magistral, a la vez que profundamente terrenal. Algo que queda reflejado en las cartas que se envi&oacute; con su madre Vicenta y que el periodista V&iacute;ctor Fern&aacute;ndez ha recogido en el epistolario <a href="https://www.akal.com/libro/no-te-olvides-de-escribir_54979/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;No te olvides de escribir&rsquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        Un documento esencial para conocer mejor la dimensi&oacute;n familiar de un Federico de carne y hueso. Con preocupaciones y problemas cotidianos, tan lejos del misticismo sobre el que reposa su recuerdo y tan cerca de ser cualquier hijo de vecino, que lo que se lee en estas misivas cobra otra dimensi&oacute;n. No es la primera vez que salen a la luz las cartas que Lorca se envi&oacute; con sus familiares y amigos, pero s&iacute; es la primera vez en las que conocemos algunas in&eacute;ditas.
    </p><p class="article-text">
        Entre las letras que Vicenta Lorca y su hijo Federico se intercambian, vemos a un joven de veintipocos a&ntilde;os que pasa fr&iacute;o en la Residencia de Estudiantes de Madrid, al tiempo que convierte a su madre en editora, envi&aacute;ndole en primicia sus creaciones para que esta se convierta en su mejor cr&iacute;tica. &ldquo;Yo creo que las cartas lo humanizan. Nos ofrecen una imagen muy humana de &eacute;l: el hijo que escribe a sus padres o el hermano que escribe a sus hermanos&rdquo;, explica V&iacute;ctor Fern&aacute;ndez, autor del epistolario.
    </p><h2 class="article-text">Vicenta, la madre tras el poeta</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Fue precisamente su madre la que le cont&oacute; que hab&iacute;an ido a un teatro en Granada y que hab&iacute;an visto a una actriz que les impresionaba&rdquo;. Esa actriz result&oacute; ser Margarita Xirg&uacute;, a la que Vicenta conoci&oacute; antes que Federico, y a la que ese azar le cambi&oacute; la vida. Xirg&uacute; fue la musa teatral de Lorca, llegando a ser Mariana Pineda o Do&ntilde;a Rosita. Aquella misiva catapult&oacute; a la fama a la actriz catalana, que acabar&iacute;a exiliada por el franquismo en Uruguay sus &uacute;ltimos d&iacute;as, y muestra c&oacute;mo Federico y su madre construyeron juntos la carrera art&iacute;stica del poeta granadino.
    </p><p class="article-text">
        Pero el papel de Vicenta Lorca va mucho m&aacute;s all&aacute; de la an&eacute;cdota o del acompa&ntilde;amiento emocional. En las cartas, se dibuja como una figura clave en la construcci&oacute;n del propio Federico Garc&iacute;a Lorca. &ldquo;Se convierte casi en una agente literaria&rdquo;, explica el periodista V&iacute;ctor Fern&aacute;ndez. Es ella quien pregunta por editoriales, quien se interesa por las revistas en las que se publican los textos de su hijo y quien incluso gestiona aspectos econ&oacute;micos de sus primeras obras.
    </p><p class="article-text">
        Una de las piezas que mejor ilustra ese rol es la carta que Vicenta env&iacute;a al impresor Gabriel Garc&iacute;a Maroto con motivo de la publicaci&oacute;n de &lsquo;Libro de poemas&rsquo;. En ella, se detallan cuestiones relativas al pago de la edici&oacute;n, que corr&iacute;a a cargo de la familia. La escena es tan descriptiva como emocionante: detr&aacute;s del mito literario, hay una madre pendiente de cada paso, sosteniendo -tambi&eacute;n econ&oacute;micamente- los inicios de una de las voces m&aacute;s importantes de la literatura espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Ese acompa&ntilde;amiento no termina con la muerte del poeta. A&ntilde;os despu&eacute;s de su asesinato, Vicenta sigue preocup&aacute;ndose por la difusi&oacute;n de su obra, interes&aacute;ndose por su traducci&oacute;n y circulaci&oacute;n en otros pa&iacute;ses y preguntando incluso por figuras clave de la cultura internacional. Una continuidad que, en palabras de Fern&aacute;ndez, &ldquo;cierra el c&iacute;rculo&rdquo; y refuerza la idea de que el legado de Lorca tambi&eacute;n es, en parte, una construcci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de investigaci&oacute;n que sostiene este epistolario no ha sido menor. Fern&aacute;ndez part&iacute;a de una publicaci&oacute;n anterior, centrada &uacute;nicamente en las cartas de la madre, pero decidi&oacute; ampliarla para incorporar tambi&eacute;n la voz del hijo. El proceso, sin embargo, ha sido fragmentario, casi detectivesco: documentos dispersos en archivos p&uacute;blicos, colecciones privadas y referencias en investigaciones previas que obligaban a reconstruir el mapa pieza a pieza. &ldquo;Construyes un primer borrador y cuando lo das por cerrado aparece otra carta&rdquo;, explica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57c35b64-997a-475c-9fba-0a849237f70f_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57c35b64-997a-475c-9fba-0a849237f70f_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57c35b64-997a-475c-9fba-0a849237f70f_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57c35b64-997a-475c-9fba-0a849237f70f_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57c35b64-997a-475c-9fba-0a849237f70f_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57c35b64-997a-475c-9fba-0a849237f70f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/57c35b64-997a-475c-9fba-0a849237f70f_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las cartas entre Federico y su madre Vicenta describen la relación humana y alejada del mito que ambos mantenían"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las cartas entre Federico y su madre Vicenta describen la relación humana y alejada del mito que ambos mantenían                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Una investigaci&oacute;n atemporal</h2><p class="article-text">
        En ese rastreo han intervenido nombres clave del lorquismo como Ian Gibson o Christopher Maurer, pero tambi&eacute;n an&oacute;nimos y familiares que han preservado el legado y archivos menos accesibles. Algunas cartas han llegado a trav&eacute;s de fondos institucionales y otras gracias a copias conservadas por investigadores. Algunas han aparecido tambi&eacute;n en colecciones privadas. Incluso hoy, reconoce Fern&aacute;ndez, hay archivos que permanecen cerrados, como el del escritor y amigo de Lorca, Rafael Mart&iacute;nez Nadal, donde podr&iacute;an seguir guard&aacute;ndose documentos desconocidos.
    </p><p class="article-text">
        Ese car&aacute;cter abierto de la investigaci&oacute;n no es una excepci&oacute;n, sino casi una constante en el universo lorquiano. A lo largo de los a&ntilde;os han seguido apareciendo materiales inesperados: desde nuevas fotograf&iacute;as hasta epistolarios desconocidos que emergen, literalmente, de cajones familiares tras una herencia. &ldquo;A veces ocurren estos milagros&rdquo;, explica el autor, que recuerda c&oacute;mo recientemente apareci&oacute; un conjunto de cartas dirigidas a una persona hasta ahora desconocida para los estudiosos. No obstante, faltan documentos clave como el manuscrito de Bodas de Sangre o sus cartas con Dal&iacute;, con el que mantuvo <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lorca-madrid-triangulo-dali-bunuel_1_1571860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una relaci&oacute;n amorosa</a> en la que estaba tambi&eacute;n Bu&ntilde;uel.
    </p><p class="article-text">
        Porque, aunque hoy sabemos mucho m&aacute;s que hace d&eacute;cadas -hace tan solo unas semanas trascendieron im&aacute;genes en v&iacute;deo de <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&eacute;l junto a su compa&ntilde;&iacute;a teatral</a>-, el legado de Lorca sigue atravesado por ausencias. Se han perdido manuscritos, cartas y poemas -algunos destruidos durante la Guerra Civil por miedo- y otros cuyo paradero sigue siendo un enigma. Ni siquiera se conserva el manuscrito de algunas de sus obras m&aacute;s conocidas. Y, sin embargo, lo que ha llegado hasta hoy resulta casi milagroso. &ldquo;No nos podemos quejar de lo mucho y bueno que tenemos&rdquo;, apunta Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        En ese equilibrio entre lo descubierto y lo perdido se mueve tambi&eacute;n el futuro de la investigaci&oacute;n. No parece probable que aparezca una gran obra in&eacute;dita que cambie el canon literario, pero s&iacute; nuevos documentos que completen el retrato. Peque&ntilde;as piezas que, sumadas, siguen ampliando la comprensi&oacute;n de un autor que nunca termina de agotarse.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el mayor misterio pendiente sea otro. La posibilidad de escuchar su voz. Federico Garc&iacute;a Lorca particip&oacute; en emisiones de radio en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os en ciudades como Madrid o Barcelona, y no se descarta que alguna grabaci&oacute;n haya sobrevivido en archivos sonoros, incluso fuera de Espa&ntilde;a. &ldquo;Yo soy optimista con que pueda aparecer&rdquo;, se&ntilde;ala Fern&aacute;ndez. El problema, advierte, no ser&iacute;a tanto encontrarla como poder demostrar que realmente es suya.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, estas cartas cumplen una funci&oacute;n m&aacute;s inmediata y, quiz&aacute;, m&aacute;s necesaria: devolver a Federico a un lugar reconocible. Alejarlo del pedestal sin restarle altura. Mostrarlo no s&oacute;lo como el s&iacute;mbolo universal que representa, sino como lo que tambi&eacute;n fue: un hijo que escrib&iacute;a a su madre. Y, en ese gesto cotidiano, profundamente humano, encontrar una forma distinta y m&aacute;s cercana de leerlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/federico-garcia-lorca-intimidad-cartas-ineditas-madre-revelan-joven-mito_1_13092486.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 05:01:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4253e87f-fba2-420b-a33b-5ff3ebd91185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="202989" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4253e87f-fba2-420b-a33b-5ff3ebd91185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="202989" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Federico García Lorca en la intimidad: las cartas inéditas a su madre que revelan al joven antes del mito]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4253e87f-fba2-420b-a33b-5ff3ebd91185_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Memoria Histórica,Poetas,Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fiscalía pide tres años de cárcel para el empresario que abandonó al jornalero Eleazar Blandón, que murió por un golpe de calor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/fiscalia-pide-tres-anos-carcel-empresario-abandono-jornalero-eleazar-blandon-murio-golpe-calor_1_13088303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/492a0fa5-b137-4c17-8e5b-32ed722a388e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía pide tres años de cárcel para el empresario que abandonó al jornalero Eleazar Blandón, que murió por un golpe de calor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El responsable de la empresa agrícola está acusado de un presunto delito de homicidio por imprudencia, así como de otro relacionado con la vulneración de los derechos de los trabajadores</p><p class="subtitle">Procesado por homicidio el empresario que abandonó al jornalero Eleazar Blandón, muerto por un golpe de calor</p></div><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a ha solicitado penas de hasta tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n para el responsable de una empresa agr&iacute;cola por la muerte del jornalero nicarag&uuml;ense Eleazar Bl&aacute;nd&oacute;n, ocurrida en Lorca (Regi&oacute;n de Murcia), tras sufrir un golpe de calor en el verano de 2020 mientras realizaba su jornada laboral bajo temperaturas que superaban los 40 grados, seg&uacute;n ha informado el diario local <a href="https://www.laopiniondemurcia.es/sucesos/2026/03/22/fiscalia-pide-3-anos-carcel-jefe-jornalero-muerto-golpe-calor-lorca-murcia-128228436.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Opini&oacute;n</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n, el trabajador, de 42 a&ntilde;os no contaba con contrato ni estaba dado de alta en la Seguridad Social, lo que ya supon&iacute;a una vulneraci&oacute;n de sus derechos laborales.&nbsp;El jefe de Bland&oacute;n comparecer&aacute; ante el tribunal &mdash;aunque todav&iacute;a no se ha fijado una fecha para la vista&mdash; acusado de un presunto delito de homicidio por imprudencia, as&iacute; como de otro relacionado con la vulneraci&oacute;n de los derechos de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Durante la jornada, el trabajador comenz&oacute; a encontrarse mal, mostrando s&iacute;ntomas de agotamiento, mareos y dificultades para respirar. A pesar de su estado, continu&oacute; trabajando y no recibi&oacute; la atenci&oacute;n adecuada. Las investigaciones apuntan a que tampoco se adoptaron medidas b&aacute;sicas de prevenci&oacute;n frente al calor, como descansos suficientes, acceso a sombra o hidrataci&oacute;n adecuada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, cuando su estado empeor&oacute; gravemente, fue trasladado en una furgoneta hasta un centro de salud de Lorca, donde fue abandonado en la entrada ya inconsciente. Los servicios sanitarios no pudieron salvarle la vida, confirm&aacute;ndose posteriormente que la causa de la muerte fue un golpe de calor severo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de estos hechos, la Fiscal&iacute;a considera que existi&oacute; una posible responsabilidad penal por parte del responsable de la empresa. Por ello, solicita penas de prisi&oacute;n para el jefe directo del trabajador. La acusaci&oacute;n sostiene que las condiciones laborales no se adaptaron a las altas temperaturas y que se incumplieron normas b&aacute;sicas de seguridad, lo que habr&iacute;a contribuido directamente al fallecimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este suceso puso el foco en la situaci&oacute;n de vulnerabilidad de muchos trabajadores temporeros, especialmente migrantes, que, en ocasiones, trabajan sin contrato y en condiciones precarias. Tambi&eacute;n ha reavivado el debate sobre la necesidad de reforzar los controles laborales en el campo y mejorar la prevenci&oacute;n de riesgos ante episodios de calor extremo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiariomurcia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/fiscalia-pide-tres-anos-carcel-empresario-abandono-jornalero-eleazar-blandon-murio-golpe-calor_1_13088303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Mar 2026 12:40:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/492a0fa5-b137-4c17-8e5b-32ed722a388e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="93388" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/492a0fa5-b137-4c17-8e5b-32ed722a388e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="93388" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Fiscalía pide tres años de cárcel para el empresario que abandonó al jornalero Eleazar Blandón, que murió por un golpe de calor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/492a0fa5-b137-4c17-8e5b-32ed722a388e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Jornaleros,Condiciones laborales,Juicios,Fiscalía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cartagena, una “isla ferroviaria” con el cuarto mayor puerto de España: “Está desvertebrada económica y socialmente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/economia/cartagena-isla-ferroviaria-cuarto-mayor-puerto-espana-desvertebrada-economica-socialmente_1_12969980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ec7d93a-8400-4b44-a71b-5ac4fd8083ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cartagena, una “isla ferroviaria” con el cuarto mayor puerto de España: “Está desvertebrada económica y socialmente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debido a la ausencia de una línea directa de tren con Madrid y las deficiencias de la conexión con Murcia, la ciudad paga “un impuesto logístico implícito”, que se traduce en un mayor coste en transportes y un menor atractivo para inversiones, según los economistas</p><p class="subtitle">Un transporte público y unas políticas que no convencen: Murcia, a la cola en movilidad sostenible
</p></div><p class="article-text">
        Cartagena es uno de los principales puertos del Mediterr&aacute;neo, pero cuenta con una importante desventaja competitiva con respecto a otros enclaves similares en Espa&ntilde;a y Europa. La falta de una infraestructura ferroviaria que conecte la ciudad con el Corredor Mediterr&aacute;neo lastra su crecimiento econ&oacute;mico. El impacto es directo en el comercio, el turismo y la vida diaria de sus m&aacute;s de 200.000 habitantes, que se sienten profundamente aislados del resto del pa&iacute;s. &ldquo;La regi&oacute;n ha quedado desvertebrada econ&oacute;mica y socialmente&rdquo;, se&ntilde;ala a esta redacci&oacute;n Roberto Barcel&oacute;, presidente de la Asociaci&oacute;n de Consumidores y Usuarios de la Regi&oacute;n de Murcia (Consumur).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos oficiales de la Autoridad Portuaria de Cartagena, Cartagena cerr&oacute; el 2025 como el cuarto puerto m&aacute;s relevante de Espa&ntilde;a en el transporte de mercanc&iacute;as, con un total de 34.388.929 millones de toneladas (graneles s&oacute;lidos, l&iacute;quidos y mercanc&iacute;a general). Adem&aacute;s, el Puerto de Cartagena no se entiende sin el Valle de Escombreras, un nodo industrial estrat&eacute;gico estrechamente ligado al tr&aacute;fico portuario y ferroviario. Este enclave tuvo en 2024 un impacto econ&oacute;mico total sobre la econom&iacute;a espa&ntilde;ola estimado en unos 5.200 millones de euros, tal y como recoge <a href="https://www.upct.es/unidad-cultura-cientifica/es/noticias/noticia-upct/17839/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> de la Universidad Polit&eacute;cnica de Cartagena (UPCT) dirigido por el economista Antonio Garc&iacute;a S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Para el investigador, Escombreras ser&iacute;a un polo energ&eacute;tico e industrial de gran relevancia a nivel nacional si tuviera una conectividad ferroviaria eficiente, especialmente con un ancho europeo de v&iacute;a con el Corredor Mediterr&aacute;neo. &ldquo;El aislamiento ferroviario real de Cartagena tiene efectos econ&oacute;micos claros: menos turismo, menor competitividad log&iacute;stica, mayor coste de exportaci&oacute;n e importaci&oacute;n y una p&eacute;rdida considerable de oportunidades de empleo y actividad econ&oacute;mica&rdquo;, explica a este diario, a&ntilde;adiendo que la falta de infraestructuras obliga a mover mercanc&iacute;as por carretera, incrementando costes y emisiones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10a6883c-6eec-4a34-bd0b-eb07bc214043_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10a6883c-6eec-4a34-bd0b-eb07bc214043_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10a6883c-6eec-4a34-bd0b-eb07bc214043_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10a6883c-6eec-4a34-bd0b-eb07bc214043_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/10a6883c-6eec-4a34-bd0b-eb07bc214043_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/10a6883c-6eec-4a34-bd0b-eb07bc214043_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/10a6883c-6eec-4a34-bd0b-eb07bc214043_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las vías salen de la estación de Cartagena. Al fondo, bajo la autovía, el comienzo de los terrenos contaminados de El Hondón."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las vías salen de la estación de Cartagena. Al fondo, bajo la autovía, el comienzo de los terrenos contaminados de El Hondón.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Si bien no existen cifras ni estudios que cuantifiquen con precisi&oacute;n la p&eacute;rdida econ&oacute;mica que supone para Cartagena su desconexi&oacute;n ferroviaria, la mayor&iacute;a de fuentes consultadas para este reportaje la califican de &ldquo;grave&rdquo;. &ldquo;La mayor p&eacute;rdida es la de oportunidades&rdquo;, se&ntilde;ala a este peri&oacute;dico Noelia Arroyo, alcaldesa de Cartagena. La popular incide en que el tren es &ldquo;b&aacute;sico&rdquo; para el turismo nacional y el de congresos: &ldquo;Es frustrante programar grandes proyectos y convencer a inversores cuando han cortado nuestro cord&oacute;n umbilical con el centro de la pen&iacute;nsula&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cierre de la l&iacute;nea Cartagena-Madrid </strong></h2><p class="article-text">
        Los expertos coinciden en que la inversi&oacute;n en las l&iacute;neas ferroviarias murcianas de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas no ha sido la &oacute;ptima. Un <a href="https://catedracompetitividad.com/wp-content/uploads/2022/11/DOCUMENTO-INFRAESTRUCTURAS-TRANSPORTE-2022.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> sobre las infraestructuras de transporte de mercanc&iacute;as en la regi&oacute;n dirigido por el Colegio de Economistas destaca su irregularidad, se&ntilde;alando que fue &ldquo;escasa o nula&rdquo; hasta el a&ntilde;o 2013 y se increment&oacute; de forma sensible en 2018 y 2019, coincidiendo con las obras destinadas a la infraestructura del AVE.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la llegada de la alta velocidad a la capital murciana en 2022 no resolvi&oacute; ning&uacute;n problema a los cartageneros. M&aacute;s bien al contrario, ya que el aprovechamiento del trazado de AVE ya existente a trav&eacute;s de Alicante supuso el cierre de la l&iacute;nea directa convencional entre Cartagena y Madrid, forzando a los vecinos a desplazarse a Murcia para viajar a la capital. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para hacer 50 kil&oacute;metros, necesitas una hora. Si te descuidas, no te da tiempo ni a hacer la conexi&oacute;n&rdquo;, cuenta a esta redacci&oacute;n Jos&eacute;, que trabaja en Cartagena y se desplaza a Madrid varias veces al a&ntilde;o por motivos laborales. Este vigilante de seguridad reconoce que suele quedarse una noche m&aacute;s a dormir en la capital para poder volver a su ciudad: el &uacute;ltimo AVE hacia Murcia llega demasiado tarde como para que le d&eacute; tiempo a alcanzar el &uacute;ltimo tren de proximidad hasta Cartagena.
    </p><p class="article-text">
        Aplicando &ldquo;criterios de coste y beneficio del propio Ministerio&rdquo;, el Ayuntamiento de Cartagena calcula que el retraso de hora y media que sufren los pasajeros que tienen que cambiar de tren en Murcia habr&iacute;a costado hasta ahora siete millones de euros a los propios viajeros. El consistorio se basa en un <a href="https://www.transportes.gob.es/recursos_mfom/paginabasica/recursos/a-20_analisis-rentabilidad.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis</a> de rentabilidad de la estaci&oacute;n de AVE de Elche realizado por el Ministerio de Transportes para obtener esas cifras. Este diario ha contactado con el organismo que dirige &Oacute;scar Puente para la realizaci&oacute;n de este reportaje, pero no ha obtenido respuesta.
    </p><p class="article-text">
        No solo los ciudadanos pagan el precio, tambi&eacute;n lo hacen las empresas. &ldquo;Las empresas asentadas en Cartagena son menos competitivas frente a otras similares ubicadas en regiones con mejor conectividad ferroviaria, lo que reduce inversiones, localizaciones empresariales y oportunidades de crecimiento local&rdquo;, apunta Garc&iacute;a S&aacute;nchez. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/952a8459-65cb-47e0-8373-22cb5a4a9f18_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x2491y0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/952a8459-65cb-47e0-8373-22cb5a4a9f18_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x2491y0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/952a8459-65cb-47e0-8373-22cb5a4a9f18_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x2491y0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/952a8459-65cb-47e0-8373-22cb5a4a9f18_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x2491y0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/952a8459-65cb-47e0-8373-22cb5a4a9f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2491y0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/952a8459-65cb-47e0-8373-22cb5a4a9f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2491y0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/952a8459-65cb-47e0-8373-22cb5a4a9f18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2491y0.jpg"
                    alt="Archivo | Vista de un andén vacío de la estación de ferrocarril de Cartagena, y de un tren recién llegado de Murcia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Archivo | Vista de un andén vacío de la estación de ferrocarril de Cartagena, y de un tren recién llegado de Murcia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Asimismo, el cierre de la l&iacute;nea Cartagena-Chinchilla, la principal v&iacute;a ferroviaria de la Regi&oacute;n de Murcia, condiciona la circulaci&oacute;n natural del transporte de mercanc&iacute;as, ocasionando un perjuicio directo sobre la econom&iacute;a de la Regi&oacute;n de Murcia y tambi&eacute;n de la provincia de Albacete. As&iacute; lo afirma la Comisi&oacute;n en defensa del Corredor Ferroviario Cartagena-Albacete, de la que forma parte el t&eacute;cnico ferroviario Antonio del Campo. &ldquo;Ese corredor est&aacute; dentro de la obligaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico. Por lo tanto, los trenes se tienen que poner&rdquo;, asegura, tajante.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una red de cercan&iacute;as obsoleta que &ldquo;obliga&rdquo; a utilizar el coche</strong></h2><p class="article-text">
        Pero para los habitantes de Cartagena no todo se reduce a la falta de una l&iacute;nea de alta velocidad. &ldquo;Si yo viviese, trabajase o estudiase en Cartagena, el primer problema para m&iacute; no ser&iacute;a si llegaba el AVE o no, sino tener un buen servicio de cercan&iacute;as&rdquo;, contin&uacute;a Del Campo. 
    </p><p class="article-text">
        El servicio de trenes de proximidad entre las dos principales ciudades de la Regi&oacute;n de Murcia cuenta con apenas diez frecuencias diarias y una flota especialmente envejecida, con algunos trenes fabricados en los a&ntilde;os 80, indica el especialista. Esta conexi&oacute;n ferroviaria lenta y sin electrificar limita el uso cotidiano del tren como alternativa al coche, a&ntilde;ade Garc&iacute;a S&aacute;nchez. &ldquo;La gente opta por el coche, lo que encarece los desplazamientos y empeora la calidad de vida&rdquo;, asevera.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, para el economista, una de las consecuencias m&aacute;s graves de la ausencia de conexiones r&aacute;pidas con grandes ciudades es la reducci&oacute;n de la llegada de visitantes y estudiantes. &ldquo;Esto limita el impacto econ&oacute;mico que genera el ocio y el turismo, particularmente el de fin de semana y el de congresos y convenciones, adem&aacute;s de las oportunidades de intercambio cultural que impulsan sectores creativos y formativos&rdquo;, subraya. Si bien desde el Ayuntamiento de Cartagena enfatizan que el n&uacute;mero de congresos se ha incrementado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Arroyo lamenta que &ldquo;los organizadores tienen que convencer a los colegios profesionales y asociaciones de que merece la pena el viaje&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La llegada del AVE podr&iacute;a retrasarse una d&eacute;cada</strong></h2><p class="article-text">
        Este mes de febrero se cumplen cuatro a&ntilde;os desde que Cartagena dej&oacute; de estar conectada por tren con Madrid. Arroyo asegura que la conexi&oacute;n por v&iacute;a convencional no regresar&aacute; hasta, al menos, finales de a&ntilde;o. &ldquo;Tenemos garantizado, por tanto, cinco a&ntilde;os de aislamiento por ferrocarril. Es una situaci&oacute;n vergonzosa y una enorme injusticia para los vecinos y las empresas&rdquo;, lamenta. Sin embargo, la llegada del AVE podr&iacute;a demorarse a&uacute;n m&aacute;s. &ldquo;A la marcha que llevan las obras, es probable que esta infraestructura pueda terminarse en torno a 2033 o 2035. Estamos hablando de ocho o diez a&ntilde;os para que realmente se puedan terminar todas las obras&rdquo;, afirma Del Campo.
    </p><p class="article-text">
        Para este experto, el AVE no ha llegado a&uacute;n a Cartagena por motivos que nada tienen que ver con el aspecto t&eacute;cnico. En ese sentido, reconoce que la complejidad de las obras aumenta cuando ya hay trenes circulando, adem&aacute;s de la dificultad a&ntilde;adida que supone construir un t&uacute;nel para cruzar la Sierra de Altaona y acondicionar la entrada a la estaci&oacute;n de Cartagena. No obstante, Del Campo achaca los retrasos m&aacute;s bien a un problema de financiaci&oacute;n: &ldquo;Estamos hablando de cincuenta kil&oacute;metros, no de doscientos. Hay mucho dinero ya metido en la conexi&oacute;n con Murcia y en la l&iacute;nea hacia Lorca y Almer&iacute;a. Es probable que, al acompasar todo al mismo tiempo, haya dificultades&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cartagena paga un &ldquo;impuesto log&iacute;stico impl&iacute;cito&rdquo; </strong></h2><p class="article-text">
        Desde la Comisi&oacute;n en defensa del Corredor Ferroviario Cartagena-Albacete, insisten en la necesidad de intensificar e impulsar las obras del tramo Murcia-Cartagena y en la de transformar el t&uacute;nel proyectado de v&iacute;a &uacute;nica en la Sierra de Altaona en un t&uacute;nel de v&iacute;a doble para evitar que se forme un cuello de botella. Tanto Del Campo como Barcel&oacute; creen que el aislamiento ferroviario de Cartagena tambi&eacute;n tiene mucho que ver con la pol&iacute;tica y la priorizaci&oacute;n de la conectividad en otras zonas de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, Barcel&oacute; piensa que la ausencia de una pol&iacute;tica estatal articulada con respecto a este tipo de&nbsp;decisiones implica que se acaben tomando en funci&oacute;n de la &ldquo;fuerza&rdquo; que tenga cada comunidad aut&oacute;noma. Aunque insiste en que desde la organizaci&oacute;n no defienden un desarrollo &ldquo;a costa de los dem&aacute;s&rdquo;, sino &ldquo;solidario&rdquo;, s&iacute; que asegura que Murcia ha quedado relegada hist&oacute;ricamente, junto a Extremadura, en el desarrollo ferroviario: &ldquo;Estamos muy por debajo de nuestro potencial porque no tenemos la infraestructura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Colegio de Economistas tienen claro que, para posicionar la Regi&oacute;n en los ejes futuros del transporte de mercanc&iacute;as, se precisa de una visi&oacute;n de conjunto y una adecuada planificaci&oacute;n y cumplimiento de proyectos concretos que mejoren la conectividad por ferrocarril, tanto con Madrid como con Andaluc&iacute;a, adem&aacute;s de dentro del propio Corredor Mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        Para Garc&iacute;a S&aacute;nchez, Cartagena est&aacute; pagando un &ldquo;impuesto log&iacute;stico&rdquo; impl&iacute;cito, concretado en m&aacute;s coste en transportes y menor atractivo para inversiones. &ldquo;El aislamiento ferroviario de Cartagena no es un concepto abstracto: impacta cada d&iacute;a en la vida de sus residentes y en la capacidad de la ciudad para crecer econ&oacute;mica y socialmente&rdquo;, puntualiza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Cantero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/economia/cartagena-isla-ferroviaria-cuarto-mayor-puerto-espana-desvertebrada-economica-socialmente_1_12969980.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 23:04:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6ec7d93a-8400-4b44-a71b-5ac4fd8083ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7952617" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6ec7d93a-8400-4b44-a71b-5ac4fd8083ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7952617" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cartagena, una “isla ferroviaria” con el cuarto mayor puerto de España: “Está desvertebrada económica y socialmente”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6ec7d93a-8400-4b44-a71b-5ac4fd8083ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Cartagena,Murcia,Madrid,Turismo,Industria,Economía,Ferrocarriles,Trenes,Almería,Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La extrema derecha presume de aumentar hasta el 70% las denegaciones de reagrupación familiar en Lorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/extrema-derecha-presume-aumentar-70-denegaciones-reagrupacion-familiar-lorca_1_12947692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59e97dc4-3a5b-45ad-a2bb-12cbb0dc7b08_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135345.jpg" width="2535" height="1426" alt="La extrema derecha presume de aumentar hasta el 70% las denegaciones de reagrupación familiar en Lorca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vox acusa a los funcionarios de Servicios Sociales de haber estado incumpliendo la ley durante años para favorecer a los migrantes, mientras el Colegio Profesional de Trabajo Social de la Región de Murcia y sindicatos advierten del peligro de convertir un servicio público en una herramienta de control ideológico
</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 2020 Modou decidi&oacute; participar en una iniciativa del Ayuntamiento de Lorca, en la Regi&oacute;n de Murcia, contra el racismo y la xenofobia, no pod&iacute;a imaginar que, apenas cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, sus compatriotas de Senegal, peones agr&iacute;colas como &eacute;l, tendr&iacute;an que enfrentarse a serios obst&aacute;culos para lograr el sue&ntilde;o que &eacute;l s&iacute; pudo ver cumplido: reunirse con su esposa y, juntos, ver crecer a su hija.
    </p><p class="article-text">
        Este municipio murciano no puede entenderse sin la presencia de personas y familias migrantes que conforman una parte significativa de su tejido social y laboral. Seg&uacute;n datos recientes del padr&oacute;n municipal, cerca de un 12% del total de su poblaci&oacute;n &mdash;98.969 habitantes&mdash; naci&oacute; fuera de Espa&ntilde;a, con flujos procedentes de pa&iacute;ses como Marruecos, Ecuador, Colombia, Bolivia, Ghana o Senegal. Comunidades que han dinamizado sectores fundamentales como la agricultura, la hosteler&iacute;a o los servicios dom&eacute;sticos, y que contribuyen a frenar el envejecimiento demogr&aacute;fico, a dotar de trabajadores el campo de Lorca y a ocuparse del cuidado de personas ancianas y dependientes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las aportaciones de las personas migrantes y sus derechos han vuelto a ser puestos en entredicho con la &uacute;ltima decisi&oacute;n pol&iacute;tica del Ayuntamiento de Lorca. Y es que, el Gobierno municipal, formado por el PP y Vox, con esta &uacute;ltima formaci&oacute;n &mdash;el autodenominado &ldquo;partido de la familia&rdquo;&mdash; al frente de la Concejal&iacute;a de Servicios Sociales, ha anunciado el endurecimiento de las condiciones para emitir informes favorables de inserci&oacute;n social y de idoneidad de la vivienda, indispensables para que las personas extranjeras puedan conseguir la reagrupaci&oacute;n familiar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eebb721f-83a8-417e-a542-6e19a305eeb6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eebb721f-83a8-417e-a542-6e19a305eeb6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eebb721f-83a8-417e-a542-6e19a305eeb6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eebb721f-83a8-417e-a542-6e19a305eeb6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eebb721f-83a8-417e-a542-6e19a305eeb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eebb721f-83a8-417e-a542-6e19a305eeb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eebb721f-83a8-417e-a542-6e19a305eeb6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="A la derecha de la imagen María Castillo, concejala de Servicios Sociales en Lorca, junto a Carmen Menduiña, primera teniente de alcalde, y la diputada nacional Rocío de Meer."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                A la derecha de la imagen María Castillo, concejala de Servicios Sociales en Lorca, junto a Carmen Menduiña, primera teniente de alcalde, y la diputada nacional Rocío de Meer.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta decisi&oacute;n ha generado alarma entre colectivos sociales, juristas y organizaciones de derechos humanos que interpretan el cambio como un endurecimiento que pone en riesgo el acceso efectivo de las familias migrantes a un derecho legalmente reconocido en la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos y en tratados internacionales como los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o, la Convenci&oacute;n internacional sobre la protecci&oacute;n de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, la Carta Social Europea o el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
    </p><h2 class="article-text">Reagrupaci&oacute;n familiar: un derecho reconocido y sus mecanismos legales</h2><p class="article-text">
        La reagrupaci&oacute;n familiar no es una concesi&oacute;n discrecional ni una medida de gracia, sino un derecho que tambi&eacute;n est&aacute; regulado en la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Concretamente, en los art&iacute;culos 17 y 18 de la Ley Org&aacute;nica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en Espa&ntilde;a y su integraci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como explican desde el Ministerio de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones, las personas extranjeras que residen legalmente en Espa&ntilde;a pueden solicitar la reuni&oacute;n con familiares cercanos &mdash;como c&oacute;nyuges, hijos menores o ascendientes&mdash; siempre que se cumplan ciertos requisitos, b&aacute;sicamente, medios econ&oacute;micos suficientes y vivienda adecuada.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de este derecho no es s&oacute;lo legal sino profundamente humana. Para miles de familias migrantes, la reagrupaci&oacute;n significa la posibilidad de reconstruir la vida cotidiana, facilitar la escolarizaci&oacute;n de los hijos e hijas, acceder conjuntamente a la sanidad, y construir un proyecto vital estable &mdash;y muchas veces seguro&mdash; en el lugar donde residen.
    </p><p class="article-text">
        ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados) tambi&eacute;n reconoce que la reagrupaci&oacute;n familiar es una herramienta central para proteger a las personas bajo protecci&oacute;n temporal o internacional, permiti&eacute;ndoles reunirse con c&oacute;nyuges, hijos o progenitores que depend&iacute;an de ellos y que est&aacute;n fuera del espacio Schengen.
    </p><h2 class="article-text">El relato de Vox: acusaciones y funcionarios en el punto de mira</h2><p class="article-text">
        En Lorca, la concejala de Servicios Sociales, Mar&iacute;a Castillo (Vox) defiende el nuevo enfoque de su departamento con un mensaje que ha levantado ampollas entre los empleados municipales. Asegura que desde su llegada a este departamento &ldquo;los informes [de arraigo y de idoneidad de la vivienda] han dejado de emitirse de forma autom&aacute;tica&rdquo; y ahora se realizan &ldquo;con rigor legal y t&eacute;cnico&rdquo;, con visitas domiciliarias &ldquo;reales&rdquo; y &ldquo;comprobaci&oacute;n exhaustiva de los requisitos&rdquo;. La edil presume de estad&iacute;sticas: desde 2024, solo se han emitido un 30% de informes favorables frente a un 70% desfavorables, cuando antes &ldquo;pr&aacute;cticamente todos eran favorables&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72ec60fe-98e0-4608-bf81-cc118492e02d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72ec60fe-98e0-4608-bf81-cc118492e02d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72ec60fe-98e0-4608-bf81-cc118492e02d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72ec60fe-98e0-4608-bf81-cc118492e02d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72ec60fe-98e0-4608-bf81-cc118492e02d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72ec60fe-98e0-4608-bf81-cc118492e02d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/72ec60fe-98e0-4608-bf81-cc118492e02d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="María Castillo, de pie, a la derecha, junto a dos funcionarias municipales."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María Castillo, de pie, a la derecha, junto a dos funcionarias municipales.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que no cuenta Castillo es que esos datos encierran una trampa. Esta redacci&oacute;n ha tenido acceso a documentos administrativos oficiales que acreditan que, durante el anterior mandato corporativo, centenares de expedientes de reagrupaci&oacute;n fueron archivados al no quedar acreditados los requisitos necesarios para acceder a este derecho. En esos casos, lo que no hac&iacute;an los funcionarios era entregar dict&aacute;menes desfavorables a los interesados, al no resultarles de ninguna utilidad, puesto que los &uacute;nicos v&aacute;lidos para solicitar la reagrupaci&oacute;n familiar son los favorables.
    </p><p class="article-text">
        Al no aclarar este aspecto, el subtexto de las declaraciones de Castillo es otro muy distinto: durante a&ntilde;os, funcionarios municipales habr&iacute;an actuado de forma negligente, emitiendo informes &ldquo;autom&aacute;ticos&rdquo;, sin visitas ni comprobaciones y, por tanto, incumpliendo la ley. Vox lanza as&iacute; una sombra de sospecha sobre el trabajo de los profesionales de Servicios Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del propio Ayuntamiento el malestar es patente. Varios trabajadores, que prefieren no dar su nombre por temor a represalias, rechazan de plano estas acusaciones. &ldquo;Es muy duro que la persona que est&aacute; pol&iacute;ticamente al frente de la concejal&iacute;a nos acuse de hacer nuestro trabajo fuera de la ley&rdquo;, explica una trabajadora social. &ldquo;Siempre ha habido visitas, entrevistas y valoraci&oacute;n t&eacute;cnica. La diferencia es que antes se entend&iacute;a que nuestro papel era facilitar derechos, no bloquearlos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a74203-fe74-4a45-b0b7-2747c3219fa2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a74203-fe74-4a45-b0b7-2747c3219fa2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a74203-fe74-4a45-b0b7-2747c3219fa2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a74203-fe74-4a45-b0b7-2747c3219fa2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a74203-fe74-4a45-b0b7-2747c3219fa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78a74203-fe74-4a45-b0b7-2747c3219fa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/78a74203-fe74-4a45-b0b7-2747c3219fa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Trabajadores de origen extranjero recogiendo sandía en una explotación agrícola situada en la huerta de Lorca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Trabajadores de origen extranjero recogiendo sandía en una explotación agrícola situada en la huerta de Lorca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde el Colegio Oficial de Trabajo Social de la Regi&oacute;n de Murcia, su presidente, Juan Carri&oacute;n Tudela, se ha dirigido por carta al alcalde del municipio, Fulgencio Gil (PP), para expresarle el malestar de este colectivo por unas declaraciones que &ldquo;trasladan a la ciudadan&iacute;a un mensaje sesgado y estigmatizante que puede contribuir a la desinformaci&oacute;n, la desconfianza hacia los Servicios Sociales y el rechazo hacia colectivos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad&rdquo;. Para Carri&oacute;n, es &ldquo;preocupante&rdquo; que se interprete como algo positivo la limitaci&oacute;n en el acceso a derechos reconocidos legalmente. M&aacute;s a&uacute;n cuando ese mensaje se lanza desde la Concejal&iacute;a de Derechos y Servicios Sociales, &ldquo;que tiene entre sus funciones la de garantizar el respeto y la protecci&oacute;n de los derechos de todas las personas, incluyendo colectivos vulnerables y personas extranjeras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es Regi&oacute;n de Murcia tambi&eacute;n se ha puesto en contacto con los representantes de los trabajadores afectados por las afirmaciones de la concejala de Vox. Fuentes de UGT han censurado duramente las acusaciones de Castillo, a quien han acusado de hacer una &ldquo;instrumentalizaci&oacute;n pol&iacute;tica de los Servicios Sociales&rdquo; y de intentar convertir este servicio p&uacute;blico en &ldquo;una herramienta de control ideol&oacute;gico&rdquo;. Desde CC.OO. han declinado hacer declaraciones al respecto.
    </p><h2 class="article-text">Del enfoque garantista al restrictivo</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica, lo que describen profesionales y entidades sociales es un cambio de criterio. Donde antes se evaluaba si una vivienda era razonablemente adecuada para una familia concreta, ahora se obliga a realizar interpretaciones mucho m&aacute;s restrictivas de los est&aacute;ndares. Donde antes se valoraba el conjunto de la situaci&oacute;n social, ahora se enfatizan los elementos que permiten un informe desfavorable.
    </p><p class="article-text">
        Este giro no es exclusivo de Lorca. Forma parte de una tendencia m&aacute;s amplia impulsada por la extrema derecha all&iacute; donde gobierna o influye, que consiste en utilizar procedimientos administrativos como barrera indirecta a la inmigraci&oacute;n. No se cambia la ley, pero se endurece su aplicaci&oacute;n hasta vaciarla de contenido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a943fc98-c48a-4b5e-ab86-5a9016cb806f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a943fc98-c48a-4b5e-ab86-5a9016cb806f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a943fc98-c48a-4b5e-ab86-5a9016cb806f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a943fc98-c48a-4b5e-ab86-5a9016cb806f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a943fc98-c48a-4b5e-ab86-5a9016cb806f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a943fc98-c48a-4b5e-ab86-5a9016cb806f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a943fc98-c48a-4b5e-ab86-5a9016cb806f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="María Dolores Chumillas, concejala de Servicios Sociales en Lorca entre 2019 y 2023."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María Dolores Chumillas, concejala de Servicios Sociales en Lorca entre 2019 y 2023.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La socialista Mar&iacute;a Dolores Chumillas, edil de Servicios Sociales en Lorca en el anterior mandato corporativo, advierte de las consecuencias de endurecer las condiciones para el reagrupamiento: &ldquo;Hablamos de familias separadas durante a&ntilde;os, de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que crecen lejos de sus padres y madres, o de mujeres que quedan atrapadas en situaciones de dependencia econ&oacute;mica y emocional&rdquo;. Por eso, asegura, &ldquo;hablar as&iacute; de porcentajes es tremendamente fr&iacute;volo e inhumano, porque detr&aacute;s de cada informe desfavorable sabemos que hay una vida que se trunca&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Historias que importan: humanizar las cifras</h2><p class="article-text">
        Al margen de los t&eacute;rminos t&eacute;cnicos y los debates jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos, existen historias personales que ilustran lo que est&aacute; en juego cuando se trata de reagrupaci&oacute;n familiar. Mahdia, una mujer afgana que logr&oacute; reagrupar a su hermana y a sus tres sobrinas tras a&ntilde;os de espera, cuenta que antes de reunirse con su familia en Espa&ntilde;a el estr&eacute;s constante y la inseguridad eran una carga diaria: &ldquo;Aqu&iacute; por fin est&aacute;n a salvo: podr&aacute;n ir al colegio y vivir tranquilamente sin preocuparse por las bombas o por los talibanes. All&iacute; viv&iacute;an con depresi&oacute;n, porque no hay ning&uacute;n futuro para ellas en Afganist&aacute;n&rdquo;, relata Mahdia.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n respira aliviada Sandrine, una camerunesa, rescatada en el mar por el barco Open Arms que lleg&oacute; a Espa&ntilde;a dejando atr&aacute;s una situaci&oacute;n de violencia y migraci&oacute;n forzada. Su hijo Dijibril, entonces de 12 a&ntilde;os, hab&iacute;a cruzado el Mediterr&aacute;neo antes que ella y permaneci&oacute; solo en Malta durante varios meses. Las leyes espa&ntilde;olas y la coordinaci&oacute;n entre organizaciones y autoridades, lograron unirles de nuevo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f041329-1567-467d-9fcd-7cb6cec332e5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f041329-1567-467d-9fcd-7cb6cec332e5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f041329-1567-467d-9fcd-7cb6cec332e5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f041329-1567-467d-9fcd-7cb6cec332e5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f041329-1567-467d-9fcd-7cb6cec332e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f041329-1567-467d-9fcd-7cb6cec332e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4f041329-1567-467d-9fcd-7cb6cec332e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sandrine y su hijo Dijibril de nuevo juntos tras escapar por separado de la violencia que impera en su país natal, Camerún, y sobrevivir a la travesía por el Mediterráneo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sandrine y su hijo Dijibril de nuevo juntos tras escapar por separado de la violencia que impera en su país natal, Camerún, y sobrevivir a la travesía por el Mediterráneo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las historias de integraci&oacute;n tambi&eacute;n muestran el impacto positivo de la reagrupaci&oacute;n en el largo plazo. Por ejemplo, Chaimae Hainan, originaria de Marruecos, lleg&oacute; a nuestro pa&iacute;s siendo ni&ntilde;a gracias a la reagrupaci&oacute;n familiar. Hoy, con 27 a&ntilde;os, es abogada y asesora jur&iacute;dica en temas de migraci&oacute;n. Se dedica precisamente a ayudar a otras personas que atraviesan procesos similares de regularizaci&oacute;n y reuni&oacute;n familiar, consciente de lo diferente que hoy ser&iacute;a su vida si ella no hubiera podido reunirse con sus padres, trabajadores legales en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Vivencias que muestran que, lejos de ser procesos unidimensionales, los procedimientos de reagrupaci&oacute;n familiar pueden actuar como verdaderas palancas de transformaci&oacute;n social, integraci&oacute;n y estabilidad emocional y econ&oacute;mica para las personas y sus comunidades.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; cambia realmente en Lorca? Entre la acci&oacute;n pol&iacute;tica y la vida cotidiana</h2><p class="article-text">
        La iniciativa del Ayuntamiento de Lorca &mdash;presentada como una medida de &ldquo;rigor&rdquo;&mdash; tiene repercusiones que van m&aacute;s all&aacute; de un ajuste burocr&aacute;tico. El endurecimiento en la emisi&oacute;n de informes sociales y de vivienda, con un brutal aumento de los desfavorables, puede traducirse en familias separadas durante a&ntilde;os, menores que no pueden acceder a la escolarizaci&oacute;n o la atenci&oacute;n sanitaria, o trayectorias vitales truncadas por la imposici&oacute;n de requisitos interpretativos m&aacute;s estrictos.
    </p><p class="article-text">
        Los cr&iacute;ticos argumentan que, si bien es leg&iacute;timo asegurar el cumplimiento de la ley, no es jur&iacute;dico ni &eacute;tico convertir procedimientos t&eacute;cnicos en barreras ideol&oacute;gicas. &ldquo;Lo que antes se abordaba desde un enfoque de integraci&oacute;n ahora parece dominado por un af&aacute;n de exclusi&oacute;n dirigido por mero inter&eacute;s pol&iacute;tico y electoral&rdquo;, afirma Chumillas, quien recuerda que, en una sociedad democr&aacute;tica, &ldquo;las pol&iacute;ticas migratorias deben equilibrar el respeto a la legalidad con el respeto a los derechos humanos y la protecci&oacute;n de la vida familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el anuncio de Lorca, enmarcado en un discurso de &ldquo;cumplimiento estricto&rdquo;, abre un debate m&aacute;s amplio sobre qu&eacute; se entiende por derechos, justicia, equidad y convivencia en tiempos de polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos juristas y organizaciones humanitarias, la respuesta no pasa por cerrar puertas administrativas, sino por hacer que los mecanismos existentes funcionen m&aacute;s r&aacute;pido, con m&aacute;s claridad y con mayor enfoque en las personas, no en las cifras. Porque si la pol&iacute;tica migratoria s&oacute;lo se cuenta en expedientes y denegaciones, se estar&aacute; olvidando que, en cada caso, hay una historia de vida esperando a ser, por fin, reunida con los suyos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/extrema-derecha-presume-aumentar-70-denegaciones-reagrupacion-familiar-lorca_1_12947692.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 20:29:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/59e97dc4-3a5b-45ad-a2bb-12cbb0dc7b08_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135345.jpg" length="1564585" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/59e97dc4-3a5b-45ad-a2bb-12cbb0dc7b08_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135345.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1564585" width="2535" height="1426"/>
      <media:title><![CDATA[La extrema derecha presume de aumentar hasta el 70% las denegaciones de reagrupación familiar en Lorca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/59e97dc4-3a5b-45ad-a2bb-12cbb0dc7b08_16-9-discover-aspect-ratio_default_1135345.jpg" width="2535" height="1426"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Reagrupación familiar,PP Murcia,Vox,Servicios sociales,Xenofobia,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje al fervor juvenil ultracatólico: redes sociales, 'tradwives' y la nueva ola pop-mística]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/viaje-fervor-juvenil-ultracatolico-redes-sociales-tradwives-nueva-ola-pop-mistica_1_12806070.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c86ec198-087c-4bf0-bdfa-a97ce63d31d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje al fervor juvenil ultracatólico: redes sociales, &#039;tradwives&#039; y la nueva ola pop-mística"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Movimientos como AUTE, que cuestionan los avances sociales conquistados por el feminismo o por los movimientos LGTBIQ+, penetran poco a poco en una juventud española sumida en la incertidumbre sobre su futuro
</p><p class="subtitle">De la 'manosfera' a las 'tradwifes': cómo el contenido ultraconservador se ha convertido en negocio</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, Espa&ntilde;a ha visto c&oacute;mo los movimientos juveniles ultracat&oacute;licos crecen en n&uacute;mero, visibilidad e influencia digital. La proliferaci&oacute;n de grupos como AUTE, fundado en 2021 por el <em>influencer</em>&nbsp;cat&oacute;lico Quique Mira, coincide con la expansi&oacute;n de tendencias conservadoras globales en redes sociales: desde el ideal de la <em>tradwife </em>(&ldquo;esposa tradicional&rdquo;), promocionado por j&oacute;venes estrellas de Instagram, hasta la est&eacute;tica del &ldquo;catolicismo aspiracional&rdquo;, donde crucifijos, escapularios y velas votivas encendidas como promesas conviven con <em>reels </em>de TikTok perfectamente editados.
    </p><p class="article-text">
        Una mezcla entre espiritualidad y un conservadurismo militante y reivindicativo, que ha encontrado un inesperado &mdash;y posiblemente malinterpretado&mdash; impulso con el lanzamiento de <em>LUX</em>, el &uacute;ltimo y exitoso proyecto art&iacute;stico de Rosal&iacute;a, que ha reabierto el debate cultural en torno a una religiosidad que funde el pop con la iconograf&iacute;a cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        No en vano, algunos sectores de la Iglesia han celebrado el lenguaje m&iacute;stico de la cantante catalana, mientras j&oacute;venes ultracat&oacute;licos aprovechan su impacto para reforzar el papel de la religi&oacute;n y, de paso, reclamar una vuelta a modelos de feminidad &ldquo;cl&aacute;sicos&rdquo; que, seg&uacute;n diversos colectivos feministas, suponen un retroceso en la lucha por la igualdad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Vuelta al conservadurismo</strong></h2><p class="article-text">
        Marta, una murciana de 24 a&ntilde;os educada en el catolicismo, que dej&oacute; su ciudad natal para instalarse en Sevilla tras casarse con Jes&uacute;s, de su misma edad, es una de esas j&oacute;venes que defiende que mujeres y hombres &ldquo;no somos iguales&rdquo;. No se refiere a una cuesti&oacute;n biol&oacute;gica; habla desde un punto de vista antropol&oacute;gico y teol&oacute;gico, para lo que se apoya en las catequesis de Juan Pablo II y, sobre todo, en su carta apost&oacute;lica <em>Mulieris Dignitatem </em>que versa sobre la dignidad y la vocaci&oacute;n de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esta visi&oacute;n, la mujer y el var&oacute;n son iguales en derechos, pero &ldquo;diferentes y complementarios en su ser y en su misi&oacute;n&rdquo;. Y la de las mujeres, seg&uacute;n las tesis de Karol Wojty&#322;a, a quienes atribuye una &ldquo;especial sensibilidad para el amor, el cuidado y el servicio&rdquo;, se expresa &ldquo;de modo eminente en la maternidad&rdquo;. Por ello, el papel de la mujer &ldquo;no es reivindicar el poder, sino el servicio&rdquo;. Una idea que Marta abraza desde el convencimiento de que &ldquo;el regalo m&aacute;s grande es dar vida&rdquo; y que le lleva a no comprender que haya mujeres que &ldquo;trabajan y congelan &oacute;vulos para tener hijos a los 40&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su marido, que pide estar presente en la entrevista, se hace enseguida con el protagonismo en la conversaci&oacute;n. &ldquo;Vivimos en la sociedad del no parar, de la sobreestimulaci&oacute;n, de no pensar mucho ni dedicar tiempo para hacernos preguntas sobre la vida&hellip;&rdquo;, explica. Y culpa a las ideolog&iacute;as modernas de &ldquo;enga&ntilde;ar&rdquo; a las personas: &ldquo;Te dicen que puedes ser lo que quieras y alcanzar la felicidad por ti mismo, pero al final te das cuenta de que este ritmo de vida no nos hace felices y tampoco ofrece respuestas&rdquo;, argumenta. &ldquo;Por eso, nosotros decidimos parar y ver qu&eacute; nos dec&iacute;a el coraz&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ambos aseguran que encontraron el camino, &ldquo;que es el Se&ntilde;or&rdquo;, a trav&eacute;s de AUTE, que definen como &ldquo;un puente entre los j&oacute;venes y la iglesia&rdquo;; un &ldquo;apostolado&rdquo; desde el que poder &ldquo;vivir la fe con nuestro grupo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, en el modo en que se organiza este movimiento surgen las primeras grandes incongruencias. Como el uso del marketing &ldquo;adaptado a la iglesia&rdquo;, que despliegan en redes sociales como Instagram o TikTok, cuyas din&aacute;micas, inequ&iacute;vocamente mundanas, no son precisamente proclives a la introspecci&oacute;n, la reflexi&oacute;n sosegada, el cultivo del esp&iacute;ritu o el desarrollo del pensamiento cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n utilizan una aplicaci&oacute;n m&oacute;vil llamada WayUpp &mdash;&ldquo;encontrar un sitio en la casa de Dios ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil que nunca&rdquo;, es su reclamo publicitario&mdash; para informarse sobre diferentes movimientos religiosos (Hakuna, Opus Dei, Comuni&oacute;n y Liberaci&oacute;n&hellip;), retiros espirituales (Effet&aacute;, Bartimeo, Seminario de Vida en el Esp&iacute;ritu...) y parroquias con &ldquo;vida joven&rdquo; en todas las ciudades de Espa&ntilde;a. Adem&aacute;s, la organizaci&oacute;n les ofrece &ldquo;formaci&oacute;n mensual&rdquo;, y dispone de una escuela de liderazgo, &ldquo;Kaleo&rdquo;, cuyo objetivo es &ldquo;levantar l&iacute;deres fuertes y sanos, que est&eacute;n listos para construir el reino de Dios&rdquo;. Desde ah&iacute;, realizan actividades de <em>team building</em>&nbsp;&mdash;una t&eacute;cnica de construcci&oacute;n de equipos que utilizan muchas empresas&mdash; y, por supuesto, promueve el voluntariado como cuerpo de combate frente a lo que consideran &ldquo;un constante bombardeo de im&aacute;genes vac&iacute;as que, en definitiva, hacen mella en nuestras almas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90280f1f-dff8-4cd0-8ae9-73c41007ae9f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90280f1f-dff8-4cd0-8ae9-73c41007ae9f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90280f1f-dff8-4cd0-8ae9-73c41007ae9f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90280f1f-dff8-4cd0-8ae9-73c41007ae9f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90280f1f-dff8-4cd0-8ae9-73c41007ae9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90280f1f-dff8-4cd0-8ae9-73c41007ae9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/90280f1f-dff8-4cd0-8ae9-73c41007ae9f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="“Kaleo” es una escuela de liderazgo cuyo objetivo es “levantar líderes fuertes y sanos, que estén listos para construir el reino de Dios”. CEDIDA"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                “Kaleo” es una escuela de liderazgo cuyo objetivo es “levantar líderes fuertes y sanos, que estén listos para construir el reino de Dios”. CEDIDA                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>AUTE: evangelizaci&oacute;n 2.0 y est&eacute;tica digital</strong></h2><p class="article-text">
        Alentado por j&oacute;venes que quer&iacute;an comunicar la fe con un &ldquo;lenguaje actual&rdquo;, AUTE naci&oacute; en plena postpandemia, en un momento de gran inseguridad vital para la poblaci&oacute;n adolescente, que, seg&uacute;n Jos&eacute; Antonio Luengo, decano y presidente del Colegio Oficial de la Psicolog&iacute;a de Madrid, se mostr&oacute; &ldquo;altamente vulnerable&rdquo; a los estragos psicol&oacute;gicos de la crisis del COVID-19, incluido el confinamiento.
    </p><p class="article-text">
        Sus miembros suelen describir el proyecto como un espacio de evangelizaci&oacute;n multimedia que lo mismo recurre a v&iacute;deos verticales que a retos, testimonios, eventos o m&uacute;sica. La estrategia funciona: una est&eacute;tica pulida y un mensaje que combina espiritualidad con un discurso moral claro sobre sexualidad, familia y roles de g&eacute;nero, que ha conseguido decenas de miles de seguidores en apenas cuatro a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bfd56c3-b1dc-4b4f-b3be-d83d0ec7412f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bfd56c3-b1dc-4b4f-b3be-d83d0ec7412f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bfd56c3-b1dc-4b4f-b3be-d83d0ec7412f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bfd56c3-b1dc-4b4f-b3be-d83d0ec7412f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bfd56c3-b1dc-4b4f-b3be-d83d0ec7412f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4bfd56c3-b1dc-4b4f-b3be-d83d0ec7412f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4bfd56c3-b1dc-4b4f-b3be-d83d0ec7412f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Asistencia a una misa por parte de miembros de un grupo de jóvenes cristianos en España. CEDIDA"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Asistencia a una misa por parte de miembros de un grupo de jóvenes cristianos en España. CEDIDA                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el canal oficial del movimiento se multiplican los v&iacute;deos que presentan la vida cat&oacute;lica como un camino de autenticidad en contraste con &ldquo;la confusi&oacute;n del mundo moderno&rdquo;. La narrativa resulta atractiva para algunos adolescentes y j&oacute;venes que buscan certezas en un entorno inestable. Sin embargo, cr&iacute;ticos y analistas subrayan que ese mensaje espiritual viene acompa&ntilde;ado de posturas ultraconservadoras sobre la mujer, el matrimonio o el aborto, que &mdash;aunque no siempre enunciadas expl&iacute;citamente&mdash; se despliegan en la selecci&oacute;n de contenidos y en los &ldquo;testimonios de conversi&oacute;n&rdquo; y entrevistas a invitados m&aacute;s virales.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Vidas &ldquo;bonitas, ordenadas, con sentido&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Javier, de 19 a&ntilde;os, estudiante de ingenier&iacute;a y miembro de un grupo de AUTE en Valencia, asegura que el movimiento le permiti&oacute; &ldquo;ordenar ideas&rdquo; en un momento de crisis personal. &ldquo;Yo ven&iacute;a de un ambiente donde todo era relativismo. Me agobiaba no saber qui&eacute;n era o qu&eacute; quer&iacute;a. En AUTE encontr&eacute; gente joven que hablaba, sin miedo, de valores firmes. Por primera vez sent&iacute; que hab&iacute;a un proyecto de vida claro, que no estaba solo. Y s&iacute;, defendemos que el matrimonio y la familia tradicional funcionan. No entiendo por qu&eacute; eso molesta tanto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Javier, la gran fortaleza de AUTE es su capacidad de &ldquo;usar TikTok mejor que los propios <em>influencers</em>&nbsp;profesionales&rdquo;. Y no duda en se&ntilde;alar que parte del atractivo radica en mostrar &ldquo;vidas bonitas, ordenadas, con sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, los algoritmos de TikTok, Instagram y YouTube han jugado un papel crucial en la expansi&oacute;n de estos movimientos. Por ejemplo, desde 2022, el contenido etiquetado como <em>#tradwife</em>&nbsp;se ha multiplicado en espa&ntilde;ol: mujeres j&oacute;venes &mdash;como Marta&mdash; hablando de renunciar a la ambici&oacute;n laboral para dedicarse al hogar, tutoriales de &ldquo;c&oacute;mo vestirse de forma recatada&rdquo; y v&iacute;deos que presentan el matrimonio cat&oacute;lico como la v&iacute;a hacia la plenitud femenina.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/055872e3-d874-463a-a7d7-81fa1aa9139b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/055872e3-d874-463a-a7d7-81fa1aa9139b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/055872e3-d874-463a-a7d7-81fa1aa9139b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/055872e3-d874-463a-a7d7-81fa1aa9139b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/055872e3-d874-463a-a7d7-81fa1aa9139b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/055872e3-d874-463a-a7d7-81fa1aa9139b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/055872e3-d874-463a-a7d7-81fa1aa9139b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ama de casa joven en la cocina. ARCHIVO (Imagen libre)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ama de casa joven en la cocina. ARCHIVO (Imagen libre)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque muchas de estas creadoras se consideran simplemente &ldquo;contraculturales&rdquo;, expertas en igualdad de g&eacute;nero alertan de que el fen&oacute;meno est&aacute; siendo instrumentalizado por grupos ultraconservadores para reforzar discursos que cuestionan avances conquistados por el feminismo, como la autonom&iacute;a econ&oacute;mica, el acceso a la educaci&oacute;n sexual o los derechos reproductivos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Mi mejor amiga descubri&oacute; el movimiento </strong><em><strong>tradwife</strong></em><strong>&nbsp;en Instagram. Eso lo cambi&oacute; todo&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Irene, de 22 a&ntilde;os, explica c&oacute;mo estos contenidos han influido poderosamente en sus relaciones personales: &ldquo;Mi mejor amiga empez&oacute; a ver v&iacute;deos de chicas s&uacute;per monas, todo blanco y beige, hablando de limpiar por amor a Dios y de que la verdadera libertad es obedecer. Al principio me hac&iacute;a gracia, pero luego dej&oacute; la universidad y empez&oacute; a vivir a la sombra de su &lsquo;prometido&rsquo;. A veces temo que haya cambiado su libertad por no se sabe muy bien qu&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para esta joven, que reconoce abiertamente que no es creyente, estos discursos funcionan ante personas especialmente sensibles que tienen &ldquo;la sensaci&oacute;n de que el mundo est&aacute; demasiado loco y que ser tradicional es volver a lo seguro&rdquo;. Lo que le preocupa ahora es la presi&oacute;n que siente su amiga por &ldquo;ser pura, perfecta y sumisa&rdquo;, algo que ella observa &ldquo;cada vez m&aacute;s habitual en redes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones feministas consultadas por<a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;</a><a href="http://eldiario.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>&nbsp;Regi&oacute;n de Murcia alertan de que la presi&oacute;n social ejercida por estos contenidos puede afectar a chicas muy j&oacute;venes, especialmente si carecen de referentes alternativos o si viven en entornos donde el discurso religioso es el dominante.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los l&iacute;mites de la fe convertida en militancia</strong></h2><p class="article-text">
        Aunque el auge de estos movimientos es innegable, tambi&eacute;n se observan tensiones internas. No todos los j&oacute;venes cat&oacute;licos se sienten representados por los discursos m&aacute;s radicalizados. Muchos valoran la espiritualidad, pero rechazan la carga moralizante o el activismo contra derechos consolidados como el matrimonio igualitario o el aborto.
    </p><p class="article-text">
        Es el caso de Luis [nombre ficticio], de 20 a&ntilde;os, que pide mantener el anonimato, y que form&oacute; parte de un grupo juvenil cat&oacute;lico cercano a AUTE durante casi un a&ntilde;o: &ldquo;Me gustaba la m&uacute;sica, los encuentros, las charlas&hellip; Pero cuando cont&eacute; que era gay, todo cambi&oacute;. No me insultaron, pero me empezaron a tratar como a alguien que necesitaba ser corregido. Cada conversaci&oacute;n era sobre castidad, sacrificio y la renuncia a mi identidad. Me fui porque ser yo mismo me convert&iacute;a en &lsquo;problema&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luis explica que, tras su salida, recibi&oacute; mensajes privados de otros chicos que sent&iacute;an lo mismo. &ldquo;Hay mucha gente atrapada entre la fe y el miedo. Y eso no lo cuentan en los v&iacute;deos&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Su experiencia se reafirma en las palabras expresadas por Jes&uacute;s, el marido de Marta, que manifiesta una posici&oacute;n muy marcada ante las relaciones afectivas entre personas del mismo sexo. &ldquo;Nosotros defendemos un amor concreto, que es el que nos ha revelado Jesucristo en los Evangelios&rdquo;. Y sentencia: &ldquo;Dios no bendice todos los amores&rdquo;. Para &eacute;l, ni el homosexual ni tampoco el que surge de la infidelidad o el que implica sexo antes del matrimonio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32207cb3-f994-4d10-ba47-22d115208e7f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32207cb3-f994-4d10-ba47-22d115208e7f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32207cb3-f994-4d10-ba47-22d115208e7f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32207cb3-f994-4d10-ba47-22d115208e7f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32207cb3-f994-4d10-ba47-22d115208e7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32207cb3-f994-4d10-ba47-22d115208e7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/32207cb3-f994-4d10-ba47-22d115208e7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jóvenes en un encuentro con motivo religioso en la Región de Murcia. CEDIDA"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jóvenes en un encuentro con motivo religioso en la Región de Murcia. CEDIDA                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otra joven que tambi&eacute;n decidi&oacute; distanciarse de AUTE despu&eacute;s de participar en varios encuentros de evangelizaci&oacute;n es Ana, de 23 a&ntilde;os. &ldquo;Yo soy creyente, pero tengo una visi&oacute;n distinta. Me impact&oacute; escuchar a chicas muy j&oacute;venes decir que el aborto es siempre asesinato, incluso en casos de violaci&oacute;n o de peligro para la vida de la madre. Cuando pregunt&eacute; si hab&iacute;a excepciones, me dijeron que no, que Dios nunca quiere el mal. Ah&iacute; entend&iacute; que ese espacio no era seguro para m&iacute;&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Ana, estudiante de Filolog&iacute;a en Granada, asegura que muchas j&oacute;venes se sienten atra&iacute;das primero por la est&eacute;tica, &ldquo;limpia, ordenada, casi aspiracional&rdquo;, pero descubren m&aacute;s tarde un trasfondo que no encaja con su visi&oacute;n de la igualdad. &ldquo;Te venden pureza espiritual, pero lo que hay detr&aacute;s es puro control: de c&oacute;mo vistes, de con qui&eacute;n sales, de lo que haces con tu cuerpo. Y eso choca con los derechos por los que mujeres como mi madre han luchado tanto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Retroceso o b&uacute;squeda de sentido?</strong></h2><p class="article-text">
        El impacto del auge ultracat&oacute;lico juvenil y del ideal <em>tradwife</em>&nbsp;plantea un debate complejo. Para muchos j&oacute;venes, se trata de un refugio espiritual en tiempos de incertidumbre, crisis y conflicto. Para organizaciones feministas y colectivos LGTBIQ+, representa un riesgo real: el renacimiento de discursos que promueven modelos de sumisi&oacute;n femenina, familia jer&aacute;rquica y rechazo a la diversidad.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis pol&iacute;tico coincide en que estos fen&oacute;menos no son aislados: est&aacute;n conectados con un auge internacional de movimientos conservadores digitales, presentes desde Estados Unidos hasta Am&eacute;rica Latina. Y Espa&ntilde;a, con una tradici&oacute;n cat&oacute;lica arraigada, ofrece un terreno especialmente f&eacute;rtil para que estas narrativas encuentren eco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b09bb038-a79d-447a-b551-8b6e5997aa2c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b09bb038-a79d-447a-b551-8b6e5997aa2c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b09bb038-a79d-447a-b551-8b6e5997aa2c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b09bb038-a79d-447a-b551-8b6e5997aa2c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b09bb038-a79d-447a-b551-8b6e5997aa2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b09bb038-a79d-447a-b551-8b6e5997aa2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b09bb038-a79d-447a-b551-8b6e5997aa2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jóvenes cristianos reunidos en Lorca, Región de Murcia. CEDIDA"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jóvenes cristianos reunidos en Lorca, Región de Murcia. CEDIDA                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La clave, seg&uacute;n los expertos, no es solo el mensaje, sino el medio. Las redes permiten que un discurso minoritario &mdash;tal y como <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/giro-catolico-profetizado-obispos-efecto-rosalia-desinfla-datos_1_12803763.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">public&oacute; </a>recientemente este medio, los datos sostienen que seis de cada diez j&oacute;venes se declaran &ldquo;sin religi&oacute;n&rdquo; y que la vuelta a la espiritualidad tiene m&aacute;s adeptos en el yoga o la meditaci&oacute;n que en las iglesias&mdash; parezca mayoritario gracias al efecto de la viralidad. Los formatos breves favorecen simplificaciones: v&iacute;deos de 15 segundos donde una joven con est&eacute;tica angelical afirma que &ldquo;la verdadera libertad consiste en obedecer a Dios&rdquo;, o un chico hablando de &ldquo;c&oacute;mo la castidad salv&oacute; su vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos contenidos comparten est&eacute;tica, banda sonora y narrativa emocional. En un entorno saturado de mensajes, lo que triunfa es lo que emociona; y estos movimientos lo saben.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El peligro de la espiritualidad como herramienta para limitar derechos</strong></h2><p class="article-text">
        Llegados a este punto, la pregunta capital es c&oacute;mo este auge afectar&aacute; a la lucha por la igualdad de derechos en Espa&ntilde;a. Porque no se trata de un movimiento masivo, pero s&iacute; influyente. Y, al circular entre adolescentes y j&oacute;venes, sus mensajes pueden crear una percepci&oacute;n distorsionada de lo que significa &ldquo;ser mujer&rdquo; o &ldquo;formar una familia&rdquo;, presentando la sumisi&oacute;n como una forma de plenitud, la renuncia profesional como una vocaci&oacute;n divina o la homosexualidad nuevamente como un pecado.
    </p><p class="article-text">
        El reto, coinciden especialistas, no es negar la espiritualidad, sino garantizar que no se utilice como herramienta para limitar derechos ya reconocidos. Espa&ntilde;a ha demostrado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas que es posible combinar la libertad religiosa con el avance feminista. Lo que est&aacute; en juego ahora es evitar que el creciente poder narrativo de las redes sociales incline la balanza hacia modelos de desigualdad revestidos de est&eacute;tica devocional.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, los j&oacute;venes siguen buscando respuestas a una realidad marcada por la precariedad laboral o la dificultad para acceder a la vivienda y la emancipaci&oacute;n. Algunos las encuentran en la firmeza moral de movimientos como AUTE. Otros, en un espiritualismo cultural como el de Rosal&iacute;a. Y muchos, en la duda, ese territorio intermedio donde se libra hoy la angustiosa batalla por su futuro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/viaje-fervor-juvenil-ultracatolico-redes-sociales-tradwives-nueva-ola-pop-mistica_1_12806070.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Dec 2025 20:40:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c86ec198-087c-4bf0-bdfa-a97ce63d31d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="192885" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c86ec198-087c-4bf0-bdfa-a97ce63d31d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="192885" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Viaje al fervor juvenil ultracatólico: redes sociales, 'tradwives' y la nueva ola pop-mística]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c86ec198-087c-4bf0-bdfa-a97ce63d31d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lorca,Granada,Valencia,Región de Murcia,Jóvenes,Ultracatólicos,Redes sociales,Religión,Aborto,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Víctor Monte canta la historia de amor entre Lorca y Dalí para saldar “una deuda con la gente que vivió en la represión”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/victor-monte-canta-historia-amor-lorca-dali-saldar-deuda-gente-vivio-represion_1_12771825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffd75734-4be2-4ec9-8eba-21e207e6130d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130670.jpg" width="7008" height="3942" alt="Víctor Monte canta la historia de amor entre Lorca y Dalí para saldar “una deuda con la gente que vivió en la represión”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artista almeriense de 22 años publica su primer disco, ‘Donde Llegan Tus Manos’, una carta de presentación reivindicativa: "Deberíamos haber aprendido la lección de lo que ocurrió"</p><p class="subtitle">Entrevista - Celtas Cortos: “La valentía y la implicación ideológica supone ciertas listas negras y cruces”</p></div><p class="article-text">
        El legado de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/lorca-enseno-cortar-respiracion-imagen_1_11797181.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Federico Garc&iacute;a Lorca</a> no se limita a la poes&iacute;a que escribi&oacute;: su arte, su pensamiento y sus acciones tambi&eacute;n forman parte de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/comics/dibujante-paco-roca-defiende-memoria-historica-combatir-discursos-politicos-blanquea-dictadura_1_12359737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">memoria hist&oacute;rica</a>. En una semana en la que el<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/50-anos-de-la-muerte-de-franco/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> aniversario de la muerte de Franco</a> vuelve a poner de manifiesto la importancia de la democracia y de la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/folclore-antifascista-tirolesa-ahuyentar-ultraderecha_1_1734848.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resistencia antifascista</a>, regresar a la voz y la vida del poeta granadino ayuda a comprender por qu&eacute; ciertas heridas siguen abiertas y cu&aacute;nto ganamos como sociedad sac&aacute;ndolas a la luz. A ello recurre V&iacute;ctor Monte (Almer&iacute;a, 2003) en su primer disco, <em>Donde Llegan Tus Manos</em>, un canto al amor entre Lorca y Salvador Dal&iacute; que ya est&aacute; disponible en plataformas digitales.
    </p><p class="article-text">
        Compuesto por un total de 14 canciones, el &aacute;lbum debut de V&iacute;ctor Monte narra la presunta relaci&oacute;n clandestina entre el dramaturgo y el pintor, una historia que, aunque nunca se ha llegado a confirmar y se ha asumido por el v&iacute;nculo que los uni&oacute;, siempre hab&iacute;a resonado en la cabeza del artista. Tal fue su fascinaci&oacute;n que decidi&oacute; componer un tema al respecto, pero pronto se dio cuenta de que todo lo que hab&iacute;a pasado entre ellos no se pod&iacute;a abarcarse en uno solo. &ldquo;Pens&eacute; que pod&iacute;a hacer algo m&aacute;s grande que una canci&oacute;n, as&iacute; que decid&iacute; contar la historia poco a poco&rdquo;, revela el cantante a elDiario.es. Fue entonces cuando el almeriense vio numerosas pel&iacute;culas para documentarse y ley&oacute; el epistolario de cartas que Lorca y <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/obras-salvador-dali_1_8664551.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dal&iacute;</a> se enviaron durante ocho a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n final, tras la composici&oacute;n de varias canciones, fue que el proyecto que ten&iacute;a entre manos solo pod&iacute;a salir adelante en forma de disco: &ldquo;Conect&eacute; tanto con la historia que los temas sal&iacute;an f&aacute;cilmente, sin quebraderos de cabeza&rdquo;. Se trata de todo un &aacute;lbum en el que V&iacute;ctor Monte se pone en la piel de Lorca para cantar, desde la perspectiva del poeta, el supuesto romance entre dos de las figuras m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la cultura espa&ntilde;ola. Lo hace en canciones como <em>Desde El Cielo </em>(&ldquo;Soy agua de la fuente que amana tu luz / Dime si quieres bajarte conmigo al sur&rdquo;) o <em>Alma Rota</em> (&ldquo;Que yo a ti te daba / En pa&ntilde;icos mi arte&rdquo;).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f0e5b1d-5eff-475c-b45f-b664b419eb46_16-9-aspect-ratio_50p_1130675.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f0e5b1d-5eff-475c-b45f-b664b419eb46_16-9-aspect-ratio_50p_1130675.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f0e5b1d-5eff-475c-b45f-b664b419eb46_16-9-aspect-ratio_75p_1130675.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f0e5b1d-5eff-475c-b45f-b664b419eb46_16-9-aspect-ratio_75p_1130675.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f0e5b1d-5eff-475c-b45f-b664b419eb46_16-9-aspect-ratio_default_1130675.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f0e5b1d-5eff-475c-b45f-b664b419eb46_16-9-aspect-ratio_default_1130675.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f0e5b1d-5eff-475c-b45f-b664b419eb46_16-9-aspect-ratio_default_1130675.jpg"
                    alt="Víctor Monte, en la redacción de elDiario.es"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Víctor Monte, en la redacción de elDiario.es                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El int&eacute;rprete inunda <em>Donde Llegan Tus Manos </em>del secretismo y la necesidad de esconderse que sufrieron las personas homosexuales, un motivo que lleva a Monte a rescatar ahora este romance. &ldquo;A d&iacute;a de hoy tenemos una deuda muy grande, ya no solo con Lorca, con toda la gente que vivi&oacute; en una &eacute;poca de represi&oacute;n, de angustia por simplemente sentir lo que sent&iacute;a&rdquo;, se&ntilde;ala el cantante, que reivindica que &ldquo;no se nos puede olvidar que si estamos aqu&iacute; hoy es por historias como la de Lorca&rdquo;. &ldquo;En su momento no tuvieron miedo y, aunque el final fue muy tr&aacute;gico, gracias a ellos hoy tenemos ciertos derechos&rdquo;, cuenta el m&uacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Este, adem&aacute;s, insiste en que &ldquo;debemos honrar lo que pas&oacute;&rdquo; porque &ldquo;el silencio tambi&eacute;n es injusticia y tambi&eacute;n apoya el ruido&rdquo;: &ldquo;No s&eacute; si es por desinformaci&oacute;n, por incultura o incluso por moda, pero siento que se est&aacute; olvidando mucho camino recorrido, y tanto con el colectivo como con la mujer me parece que se est&aacute; retrocediendo&rdquo;. Aunque el artista considera que &ldquo;mucha gente joven est&aacute; luchando para que vivamos en un mundo justo&rdquo;, alude que &ldquo;hay mucha gente que va a la contra&rdquo; y que &ldquo;deber&iacute;amos haber aprendido la lecci&oacute;n de lo que ocurri&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Puesto que el gran damnificado en esta historia es Federico Garc&iacute;a Lorca, el cantante almeriense consider&oacute; oportuno narrar la mayor parte de los temas desde su punto de vista. Lo hace, adem&aacute;s de porque el poeta es un &ldquo;m&aacute;ximo referente en Andaluc&iacute;a y en la comunidad LGTBI&rdquo;, porque &ldquo;es m&aacute;s f&aacute;cil interpretar un papel con el que te sientas c&oacute;modo y te inspire para contarlo honesta y honradamente&rdquo;. Asimismo, dentro de que ha sido fiel con todo aquello que ha le&iacute;do al respecto, el cantante reconoce que el romance entre Lorca y Dal&iacute; est&aacute; &ldquo;cogido con pinzas&rdquo;, por lo que el disco es otra interpretaci&oacute;n m&aacute;s del mismo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5a976dd6-6899-44bb-8eb7-cd294070614d_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Lo &uacute;nico que se conserva son las cartas que se mandaban, as&iacute; que tambi&eacute;n est&aacute; la fantas&iacute;a de la propia historia, porque en realidad qui&eacute;n te va a decir a ti si esto pasa o si no pasa&rdquo;, indica V&iacute;ctor Monte. Precisamente por ello, la &uacute;ltima pista del disco es una narraci&oacute;n que rompe la cuarta pared con el oyente para cuestionar la veracidad de los hechos. &ldquo;Si alguien se atreve, que venga y me busque&rdquo;, declara en la canci&oacute;n final. Esto ha hecho que, en lugar de sentir presi&oacute;n por ponerse en la piel de Lorca, pues recalca que es un artista emergente y que &ldquo;no hay ninguna expectativa sobre el &aacute;lbum&rdquo;, haya sido para &eacute;l &ldquo;un orgullo poder canalizar lo que Lorca pensaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo est&aacute; dividido en cap&iacute;tulos, una decisi&oacute;n que ayuda a seguir cronol&oacute;gicamente la historia de amor entre Lorca y Dal&iacute;. Es a partir de la muerte del poeta granadino, ya hacia la conclusi&oacute;n de <em>Donde Llegan Tus Manos</em>, cuando V&iacute;ctor Monte canta en nombre del pintor daliense. Pese a que el &aacute;lbum iba a acabar con el asesinato del poeta, el cantante ley&oacute; algo que fue clave para que cambiara su decisi&oacute;n: &ldquo;Volviendo otra vez a la fantas&iacute;a, y aunque no s&eacute; si es verdad o no, me encant&oacute; que la enfermera que estuvo con Dal&iacute; antes de que &eacute;l muriera en el a&ntilde;o 89 dijera que sus &uacute;ltimas palabras fueron 'mi amigo Lorca' ('el meu amic Lorca' en catal&aacute;n)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las que supuestamente fueron las &uacute;ltimas palabras de Dal&iacute; antes de que falleciera se convierten en la &uacute;ltima canci&oacute;n del disco, un tema en el que el pintor, que siempre hab&iacute;a estado reprimido, asume que lo &uacute;nico que le queda es soltar las riendas y ser libre, porque muere y se va con Federico Garc&iacute;a Lorca. &ldquo;El comportamiento que tuvo Dal&iacute; era m&aacute;s por miedo que por sus sentimientos. Ese miedo provoc&oacute; que tambi&eacute;n se uniera con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/palabrita-luis-bunuel_1_2400574.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luis Bu&ntilde;uel</a> en la pel&iacute;cula <em>El Perro Andaluz</em> (1929), criticando a Lorca y transformando el silencio en agresividad&rdquo;, explica Monte. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/756cdc00-6f9e-4c64-be7a-356296ceafd3_16-9-aspect-ratio_50p_1130674.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/756cdc00-6f9e-4c64-be7a-356296ceafd3_16-9-aspect-ratio_50p_1130674.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/756cdc00-6f9e-4c64-be7a-356296ceafd3_16-9-aspect-ratio_75p_1130674.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/756cdc00-6f9e-4c64-be7a-356296ceafd3_16-9-aspect-ratio_75p_1130674.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/756cdc00-6f9e-4c64-be7a-356296ceafd3_16-9-aspect-ratio_default_1130674.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/756cdc00-6f9e-4c64-be7a-356296ceafd3_16-9-aspect-ratio_default_1130674.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/756cdc00-6f9e-4c64-be7a-356296ceafd3_16-9-aspect-ratio_default_1130674.jpg"
                    alt="El artista almeriense Víctor Monte"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El artista almeriense Víctor Monte                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El disco est&aacute; repleto de referencias a la poes&iacute;a de Lorca, fundamental durante el proceso de composici&oacute;n a pesar de que el artista no tiene claro que la gente vaya a llegar a captar todas las referencias cuando lo escuche. En la canci&oacute;n <em>Un Mal Presagio </em>se hace alusi&oacute;n a &ldquo;un campo lleno de rosales&rdquo;, que metaforiza la casa del escritor Luis Rosales, en la que Lorca estuvo refugiado. Tambi&eacute;n hay infinidad de citas a la luna, un elemento caracter&iacute;stico de su obra (&ldquo;Esta noche no me importa la luna / Yo lo que quiero es tenerte&rdquo; o &ldquo;La luna ya me lo dijo / La luna me lo avisaba&rdquo;), e incluso en la canci&oacute;n <em>Desde El Cielo</em> se utiliza su reconocido &ldquo;verde que te quiero verde&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin ayudas de discogr&aacute;ficas y alejado de la gran ciudad, V&iacute;ctor Monte saca adelante y por su cuenta un proyecto aupado, adem&aacute;s, por un movimiento de gente joven que cada vez coge mayor fuerza en Almer&iacute;a y el resto de Andaluc&iacute;a. La almeriense Nosoymeri participa en el tema <em>Todo Este Amor </em>y el rapero Jatabo Mzc hace lo propio en <em>Me Ampare</em>, mientras que el tambi&eacute;n almeriense STEGA produce todo el disco acompa&ntilde;ado en algunas pistas por el pianista y productor granadino Carlos Civantos. A ellos se une Mar&iacute;a Sorroche en el interludio, <em>Lo M&aacute;s Dif&iacute;cil Del Mundo</em>. Es un equipo con el que no ha sentido la necesidad de cambiar la forma en que crea m&uacute;sica. &ldquo;Al final tienes que hacer algo con lo que te identifiques&rdquo;, afirma el cantante. 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Federico Garc&iacute;a Lorca durante su juventud, que fue una persona muy comprometida con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del momento, V&iacute;ctor Monte considera que ser pol&iacute;tico es &ldquo;lo b&aacute;sico&rdquo;: &ldquo;A d&iacute;a de hoy mucha gente con un gran altavoz no se posiciona, no s&eacute; si por miedo, pero yo lo tengo claro. El primer &aacute;lbum que estoy haciendo habla de la falta de libertad, del fusilamiento y de una relaci&oacute;n entre dos hombres en una &eacute;poca superinjusta. &iquest;C&oacute;mo, despu&eacute;s de esto, que es mi carta de presentaci&oacute;n, no me voy a posicionar?&rdquo;. El int&eacute;rprete, que concluye admitiendo que &ldquo;el posicionamiento es importante&rdquo;, agrega que lo es porque &ldquo;un artista debe ser coherente con lo que transmite&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Gámiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/victor-monte-canta-historia-amor-lorca-dali-saldar-deuda-gente-vivio-represion_1_12771825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 21:12:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ffd75734-4be2-4ec9-8eba-21e207e6130d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130670.jpg" length="3624546" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ffd75734-4be2-4ec9-8eba-21e207e6130d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130670.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3624546" width="7008" height="3942"/>
      <media:title><![CDATA[Víctor Monte canta la historia de amor entre Lorca y Dalí para saldar “una deuda con la gente que vivió en la represión”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ffd75734-4be2-4ec9-8eba-21e207e6130d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130670.jpg" width="7008" height="3942"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Salvador Dalí,Lorca,Federico García Lorca,Música,Artistas,Canciones,Videoclip,Discográficas,Industria musical,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PP lleva a la sanidad pública murciana al borde del abismo: un tercio de la capacidad hospitalaria ya está concertada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/pp-lleva-sanidad-publica-murciana-borde-abismo-tercio-capacidad-hospitalaria-concertada_1_12731970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6aa323d4-fac4-4e36-b781-de06a58473bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP lleva a la sanidad pública murciana al borde del abismo: un tercio de la capacidad hospitalaria ya está concertada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este tipo de contratación ha servido para engordar los beneficios del sector privado al tiempo que la pública cierra servicios, pierde especialistas y sus usuarios sufren esperas más largas</p><p class="subtitle">La Asamblea de Murcia aprueba que los jefes de servicio de la sanidad pública puedan ejercer también en la privada</p></div><p class="article-text">
        Durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la Regi&oacute;n de Murcia ha reforzado &mdash;directa o indirectamente&mdash; la presencia de la provisi&oacute;n sanitaria privada en la atenci&oacute;n de poblaciones ya cubiertas por el Servicio Murciano de Salud (SMS). La f&oacute;rmula empleada ha sido la de los llamados &ldquo;conciertos sanitarios&rdquo;, es decir, el trasvase de dinero p&uacute;blico hacia cl&iacute;nicas y hospitales privados mientras la percepci&oacute;n ciudadana sobre la calidad asistencial p&uacute;blica es cada vez m&aacute;s negativa.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, cada a&ntilde;o, el n&uacute;mero de murcianos que contrata un seguro de salud privado crece casi un 4%. Algo sorprendente en una comunidad aut&oacute;noma que tiene una tasa de riesgo de pobreza o exclusi&oacute;n social del 32,4%. Para los colectivos en defensa de la sanidad p&uacute;blica, estos conciertos se han desprovisto de su funci&oacute;n original, que era la de servir de mero complemento all&iacute; donde la p&uacute;blica no era capaz de llegar. Pero, sobre todo, se han convertido en un negocio para las cl&iacute;nicas privadas &mdash;con &aacute;nimo de lucro&mdash; que, de otro modo, no habr&iacute;an podido crecer de una forma desorbitada.
    </p><p class="article-text">
        Mediante los conciertos sanitarios, el SMS contrata con una red de centros privados la prestaci&oacute;n de servicios asistenciales, como la realizaci&oacute;n de determinadas intervenciones quir&uacute;rgicas o pruebas diagn&oacute;sticas. Los defensores de este modelo lo justifican porque el sistema p&uacute;blico no puede absorber la demanda en los plazos deseados. Pero, en la pr&aacute;ctica, ha contribuido a reforzar la red privada y a convertirla en un actor sanitario relevante en esta comunidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00e769cb-3920-401e-8b83-1528ab8977ea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00e769cb-3920-401e-8b83-1528ab8977ea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00e769cb-3920-401e-8b83-1528ab8977ea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00e769cb-3920-401e-8b83-1528ab8977ea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00e769cb-3920-401e-8b83-1528ab8977ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00e769cb-3920-401e-8b83-1528ab8977ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/00e769cb-3920-401e-8b83-1528ab8977ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vecinos del Área III denuncian que el Gobierno de la Región de Murcia &quot;perjudica seriamente la salud&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vecinos del Área III denuncian que el Gobierno de la Región de Murcia &quot;perjudica seriamente la salud&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Baste un ejemplo. En 1972, el Centro M&eacute;dico Virgen del Alc&aacute;zar, fundado ese a&ntilde;o en Lorca por un grupo de inversores, algunos de ellos m&eacute;dicos, era una peque&ntilde;a cl&iacute;nica privada de apenas 44 camas de hospitalizaci&oacute;n que, fundamentalmente, prestaba servicios a clientes de aseguradoras privadas.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de los primeros conciertos sanitarios empezaron a derivarse a este centro pacientes del SMS que requer&iacute;an de lo que se denominaba &ldquo;cuidados medios&rdquo;, un eufemismo para referirse a enfermos en estado terminal o a personas 'solas' y sin una adecuada red de apoyo familiar ni plaza en un centro residencial. En cualquier caso, usuarios que generaban un 'gasto' exiguo, muy por debajo de la cantidad diaria que el SMS pagaba al centro privado-concertado por su atenci&oacute;n. Era la d&eacute;cada de los noventa, comenzaban a generarse beneficios y, con ellos, el espectacular crecimiento del negocio.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, tras sucesivas reformas y ampliaciones, el rebautizado como Hospital Virgen del Alc&aacute;zar cuenta con 177 camas, cuatro quir&oacute;fanos, una Unidad de Cuidados Intensivos con capacidad para cinco pacientes, m&aacute;s de veinte consultas externas y urgencias 24 horas. En el mismo recinto comparte espacio con un equipo de resonancia magn&eacute;tica y un esc&aacute;ner para la realizaci&oacute;n de tomograf&iacute;as computarizadas, del grupo privado Affidea.
    </p><p class="article-text">
        Las cosas le iban tan bien a esta sociedad an&oacute;nima &mdash;su capital est&aacute; dividido en acciones&mdash; que, en 2019, abri&oacute; un policl&iacute;nico con 15 consultas en pleno centro de Lorca. En 2022, coincidiendo con su 50 aniversario, inaugur&oacute; un nuevo centro de consultas y tratamientos m&eacute;dicos en Vera Playa (Almer&iacute;a). Este 2025, ha hecho lo propio en la localidad murciana de &Aacute;guilas, donde ha proseguido su expansi&oacute;n con un nuevo establecimiento que ofrece urgencias 24 horas de Medicina General y Enfermer&iacute;a, An&aacute;lisis Cl&iacute;nicos, Radiodiagn&oacute;stico y consultas de varios especialistas. Mientras, los aguile&ntilde;os llevan casi una d&eacute;cada esperando a que el SMS ponga en marcha en esa localidad el Centro Integral de Alta Resoluci&oacute;n, anunciado en 2016, que les evite desplazamientos a Lorca.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el consejero de Sanidad de la Regi&oacute;n de Murcia, Juan Jos&eacute; Pedre&ntilde;o, el centro se encuentra &ldquo;en fase de equipamiento&rdquo; desde este verano. Aunque las obras est&aacute;n finalizadas, sigue sin haber una fecha de apertura concreta. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un retraso fruto de la casualidad? Cuesta creerlo teniendo en cuenta otros antecedentes. En 2020, el SMS desmantel&oacute; la Unidad del Dolor del Rafael M&eacute;ndez de Lorca, el &uacute;nico hospital p&uacute;blico en el &Aacute;rea III de Salud, que atiende a una poblaci&oacute;n superior a las 180.000 personas. Pacientes con fibromialgia, artrosis severa y dolor cr&oacute;nico, postquir&uacute;rgico u oncol&oacute;gico fueron derivados al Santa Luc&iacute;a de Cartagena, a m&aacute;s de 85 kil&oacute;metros de distancia. S&oacute;lo unos meses despu&eacute;s, el privado-concertado Virgen del Alc&aacute;zar anunci&oacute; la apertura de su nueva Unidad del dolor y medicina Hiperb&aacute;rica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Cu&aacute;nto dinero p&uacute;blico fluye hacia la privada?</strong></h2><p class="article-text">
        En la Regi&oacute;n de Murcia, los 16 hospitales del sector privado-concertado ya no son proveedores ocasionales de servicios sanitarios. Disponen de una parte importante de la capacidad hospitalaria, en torno a un tercio de las camas totales, y tambi&eacute;n gestionan un volumen importante de intervenciones quir&uacute;rgicas y pruebas diagn&oacute;sticas. Ese reparto de capacidad ha convertido a la provisi&oacute;n privada en un actor estructural del sistema sanitario regional y, por tanto, en un receptor estable de fondos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos presupuestarios, la Regi&oacute;n de Murcia destina cantidades de dinero p&uacute;blico nada desde&ntilde;ables a conciertos con la sanidad privada. Concretamente, alrededor del 5,5% del presupuesto sanitario regional (unos 174 millones de euros), un porcentaje que ha ido creciendo ejercicio tras ejercicio al mismo ritmo en que los presupuestos para la p&uacute;blica han ido menguando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2952cc4-c1ec-4662-b2aa-1088de9c3014_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2952cc4-c1ec-4662-b2aa-1088de9c3014_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2952cc4-c1ec-4662-b2aa-1088de9c3014_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2952cc4-c1ec-4662-b2aa-1088de9c3014_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2952cc4-c1ec-4662-b2aa-1088de9c3014_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2952cc4-c1ec-4662-b2aa-1088de9c3014_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2952cc4-c1ec-4662-b2aa-1088de9c3014_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Hospital público Virgen de la Arrixaca, en Murcia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hospital público Virgen de la Arrixaca, en Murcia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La consecuencia directa de esos contratos es que la privada ha convertido a la sanidad p&uacute;blica en una fuente de ingresos estables y crecientes, sin la que dif&iacute;cilmente podr&iacute;a mantenerse. Estos son los n&uacute;meros oficiales de 2024, publicados en el Portal de Transparencia de la Regi&oacute;n de Murcia: el hospital Ribera, en Molina de Segura, factur&oacute; 15,1 millones de euros al SMS; a este le siguen la Cl&iacute;nica M&eacute;dico-Quir&uacute;rgica San Jos&eacute; (Alcantarilla) con 9,1 millones de euros; el hospital Mesa del Castillo (Murcia) con 8,8 millones; el mencionado Virgen del Alc&aacute;zar &mdash;en el &aacute;rea de salud con las listas de espera m&aacute;s elevadas de toda la comunidad aut&oacute;noma&mdash; con m&aacute;s de 8,7 millones de euros; o el hospital Nuestra Se&ntilde;ora del Perpetuo Socorro (Cartagena), con otros 7,2 millones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, informes de fiscalizaci&oacute;n como el realizado por la Asociaci&oacute;n para la Defensa de la Sanidad P&uacute;blica ADSP en esta comunidad aut&oacute;noma denuncian que, cada a&ntilde;o, el gasto ejecutado en conciertos de asistencia sanitaria supera ampliamente las cuant&iacute;as inicialmente presupuestadas. Unas desviaciones que apuntan tanto a una demanda real no planificada como a pr&aacute;cticas de contrataci&oacute;n extraordinarias que aumentan el gasto p&uacute;blico sin que eso se corresponda con una ampliaci&oacute;n estructural del sistema p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, las organizaciones empresariales del sector se felicitan por el crecimiento de su actividad y facturaci&oacute;n. La l&oacute;gica es sencilla: m&aacute;s conciertos igual a m&aacute;s actividad financiada con fondos p&uacute;blicos; igual a mayor facturaci&oacute;n para los centros privados. La tendencia ha sido especialmente visible en servicios con alta demanda, como la cirug&iacute;a programada, las pruebas diagn&oacute;sticas y las consultas especializadas subcontratadas. Las ampliaciones y reformas de las que presumen estas cl&iacute;nicas demuestran el &eacute;xito de la f&oacute;rmula para sus intereses privados.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qui&eacute;n pierde? Impacto en la sanidad p&uacute;blica y en la calidad asistencial</strong></h2><p class="article-text">
        ADSP Regi&oacute;n de Murcia y otras plataformas de pacientes alertan de que los conciertos sanitarios tienen efectos perversos: la externalizaci&oacute;n de los casos &ldquo;f&aacute;ciles&rdquo; y la concentraci&oacute;n en la privada de determinadas intervenciones, deja al sistema p&uacute;blico con una casu&iacute;stica m&aacute;s compleja y costosa, mayor presi&oacute;n en urgencias y en atenci&oacute;n primaria, as&iacute; como dificultades para atraer y retener profesionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46eedfb9-ba68-4904-97e2-114f4a110189_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46eedfb9-ba68-4904-97e2-114f4a110189_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46eedfb9-ba68-4904-97e2-114f4a110189_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46eedfb9-ba68-4904-97e2-114f4a110189_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/46eedfb9-ba68-4904-97e2-114f4a110189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/46eedfb9-ba68-4904-97e2-114f4a110189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/46eedfb9-ba68-4904-97e2-114f4a110189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Confederación Española de Sindicatos Médicos pide plantillas suficientes para garantizar unas Urgencias dignas en el Área de Salud III, que agrupa a los municipios murcianos del Valle del Guadalentín."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Confederación Española de Sindicatos Médicos pide plantillas suficientes para garantizar unas Urgencias dignas en el Área de Salud III, que agrupa a los municipios murcianos del Valle del Guadalentín.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Y es que, la buena salud econ&oacute;mica de las cl&iacute;nicas privadas les est&aacute; permitiendo 'fichar' a especialistas que abandonan el sistema p&uacute;blico, en el que se formaron, para dedicarse en exclusiva a la medicina particular. En Lorca, por ejemplo, hace un par de a&ntilde;os se produjo una estampida de dermat&oacute;logos hacia la privada. Tras varios meses sin m&eacute;dicos que cubrieran esa especialidad &mdash;que trata, por ejemplo, los melanomas, un tipo de c&aacute;ncer de piel&mdash; la soluci&oacute;n del SMS ha sido incentivar a dos facultativos de otras &aacute;reas de salud para que acudan a Lorca un par de veces a la semana. La situaci&oacute;n es tan surrealista como que los m&eacute;dicos de familia que observan una lesi&oacute;n de posible gravedad en sus pacientes, les mandan fotograf&iacute;as de manchas o lunares para que las valoren <em>online</em>.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las consecuencias de este modelo es la precariedad laboral en otras categor&iacute;as de profesionales sanitarios como enfermeras o T&eacute;cnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermer&iacute;a (TCAE). Para que el negocio de las privadas sea boyante, a menudo se recorta en salarios y contrataciones, lo que da como resultado un personal extenuado, mal pagado, que no cuenta con los recursos necesarios, que a duras penas puede realizar su trabajo con los est&aacute;ndares de calidad exigibles cuando se trata de la atenci&oacute;n de personas enfermas y que, en ocasiones, es obligado a incurrir en intrusismo laboral para ahorrar en n&oacute;minas. Por ejemplo, mediante la utilizaci&oacute;n de T&eacute;cnicos Superiores en Imagen para el Diagn&oacute;stico (ciclo formativo) para realizar ecograf&iacute;as, una t&eacute;cnica reservada a facultativos.
    </p><p class="article-text">
        Manuela J, es t&eacute;cnico en cuidados auxiliares de enfermer&iacute;a en un hospital concertado de la regi&oacute;n. Cuenta a elDiario.es que los turnos son &ldquo;insufribles&rdquo;. &ldquo;A veces trabajo cuatro noches seguidas y no se nos paga el plus de nocturnidad. Llego a mi casa reventada y sabiendo que los pacientes no tienen el cuidado que merecen, pero es lo que me toca si quiero hacer puntos para poder trabajar en la p&uacute;blica&rdquo;. Con un salario base que no llega a los 700 euros, asegura, y sin los medios adecuados: &ldquo;Nos cuentan los guantes que nos dan para asear a los pacientes&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb28a475-7703-4dcc-8d5e-bcfb3be3beb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb28a475-7703-4dcc-8d5e-bcfb3be3beb3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb28a475-7703-4dcc-8d5e-bcfb3be3beb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb28a475-7703-4dcc-8d5e-bcfb3be3beb3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb28a475-7703-4dcc-8d5e-bcfb3be3beb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eb28a475-7703-4dcc-8d5e-bcfb3be3beb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eb28a475-7703-4dcc-8d5e-bcfb3be3beb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Rafael Méndez, en Lorca, es el único hospital para una comarca de 180.000 usuarios."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Rafael Méndez, en Lorca, es el único hospital para una comarca de 180.000 usuarios.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Luego est&aacute; la paradoja del empeoramiento de las listas de espera, cuando la filosof&iacute;a que justifica la externalizaci&oacute;n en la sanidad es, precisamente, su acortamiento. En la Regi&oacute;n de Murcia hay 35.000 pacientes en lista de espera quir&uacute;rgica y m&aacute;s de 120.000 aguardando para consultas externas. Los tiempos medios para someterse a una intervenci&oacute;n est&aacute;n en 107 d&iacute;as y la demora para ser visto por un especialista superan los tres meses, aunque hay &aacute;reas de salud, como en Lorca, donde la espera se cuenta en a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        19 meses, concretamente 575 d&iacute;as, es lo que han llegado a tener que esperar algunas pacientes para poder pisar una consulta de ginecolog&iacute;a en este municipio. Y ello, constatando como &ldquo;preferente&rdquo; en el informe realizado por su m&eacute;dico de familia. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la desesperaci&oacute;n no solo se queda en los pacientes. Laura R., administrativa en el &aacute;rea de consultas externas, sufre de estr&eacute;s y ansiedad por las innumerables llamadas que recibe al d&iacute;a de decenas de usuarios quej&aacute;ndose porque no consiguen una cita. &ldquo;Tratamos de entender la situaci&oacute;n, pero nos agreden verbalmente para desahogarse. Los insultos son nuestro pan de cada d&iacute;a&rdquo;, confiesa. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Consecuencias sociales y pol&iacute;ticas de los conciertos sanitarios</strong></h2><p class="article-text">
        El trasvase de fondos p&uacute;blicos a la sanidad privada no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica. Tambi&eacute;n tiene importantes consecuencias sociales, porque limita la capacidad de la p&uacute;blica para garantizar una atenci&oacute;n equitativa en el territorio y erosiona la confianza ciudadana en un sistema que deber&iacute;a ser la columna vertebral de la atenci&oacute;n sanitaria.
    </p><p class="article-text">
        Es una doble p&eacute;rdida: por un lado, empresas privadas consolidan ingresos con el dinero de todos; por otro, disminuye la capacidad del sistema p&uacute;blico para dar respuesta r&aacute;pida, integral y equitativa. Por eso, desde ADSP Regi&oacute;n de Murcia advierten que, si la sanidad p&uacute;blica es un bien com&uacute;n, su defensa &ldquo;exige tomar decisiones pol&iacute;ticas y administrativas que prioricen la inversi&oacute;n estructural en lo p&uacute;blico y restrinjan el recurso de los conciertos a lo estrictamente imprescindible, siempre con transparencia y controles robustos&rdquo;. Los datos y las experiencias recientes en la Regi&oacute;n de Murcia demuestran que seguir por la v&iacute;a contraria es continuar abonando &mdash;con fondos p&uacute;blicos&mdash; una sanidad a dos velocidades. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/pp-lleva-sanidad-publica-murciana-borde-abismo-tercio-capacidad-hospitalaria-concertada_1_12731970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2025 20:50:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6aa323d4-fac4-4e36-b781-de06a58473bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="221743" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6aa323d4-fac4-4e36-b781-de06a58473bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="221743" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El PP lleva a la sanidad pública murciana al borde del abismo: un tercio de la capacidad hospitalaria ya está concertada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6aa323d4-fac4-4e36-b781-de06a58473bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Cartagena,Sanidad,Hospitales,Conciertos sanitarios,Economía,Política,Molina de Segura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este castillo medieval murciano fue la frontera entre dos reinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/castillo-medieval-murciano-frontera-reinos-pm_1_12650045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f66284af-d4a4-4c57-9939-ba83ff4ea53b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este castillo medieval murciano fue la frontera entre dos reinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fortaleza del Sol, en Lorca, fue durante siglos el punto de tensión entre Castilla y el Reino de Granada</p><p class="subtitle">Aprende a distinguir palacios, fortalezas y castillos y descubre los más importantes de España</p></div><p class="article-text">
        Coronado por el sol del sureste espa&ntilde;ol, el&nbsp;<strong>Castillo de Lorca</strong>&nbsp;se alza imponente sobre la ciudad hom&oacute;nima, como una cicatriz de piedra que guarda siglos de historia. Su perfil, visible desde la autov&iacute;a y desde los campos que rodean la comarca, recuerda el papel estrat&eacute;gico que jug&oacute; esta fortaleza durante la Edad Media: fue la&nbsp;<strong>frontera viva entre Castilla y el Reino nazar&iacute; de Granada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Conocido como la&nbsp;<strong>Fortaleza del Sol</strong>, este castillo no solo es uno de los m&aacute;s grandes de Espa&ntilde;a, con m&aacute;s de&nbsp;<strong>52.000 metros cuadrados intramuros</strong>, sino tambi&eacute;n uno de los que mejor resume la mezcla cultural y militar que marc&oacute; el devenir de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DPI-HacDe0n/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Una fortaleza musulmana convertida en basti&oacute;n cristiano</h2><p class="article-text">
        El origen del&nbsp;<strong>Castillo de Lorca</strong>&nbsp;se remonta al siglo IX, cuando la ciudad de&nbsp;<em>Lurqa</em>&nbsp;formaba parte de la&nbsp;<strong>Cora de Tudmir</strong>, bajo dominio musulm&aacute;n. En aquel entonces, era un enclave clave dentro del sistema defensivo andalus&iacute;: una ciudad amurallada con alcazaba y barrios fortificados, protegida por la altura del cerro.
    </p><p class="article-text">
        Tras la&nbsp;<strong>conquista cristiana de 1244</strong>, el rey&nbsp;<strong>Alfonso X el Sabio</strong>&nbsp;orden&oacute; reforzar la fortaleza levantando la majestuosa&nbsp;<strong>Torre Alfonsina</strong>, una estructura de piedra caliza erigida en el punto m&aacute;s alto del recinto como s&iacute;mbolo del poder castellano. Desde ese momento, Lorca se convirti&oacute; en una de las&nbsp;<strong>plazas militares m&aacute;s importantes de la frontera sur</strong>, defendiendo los l&iacute;mites del Reino de Murcia frente a las incursiones del Reino de Granada.
    </p><p class="article-text">
        Las cr&oacute;nicas de la &eacute;poca describen Lorca como un aut&eacute;ntico muro de contenci&oacute;n: una fortaleza que separaba dos mundos, dos culturas y dos visiones del poder.
    </p><h2 class="article-text">Juder&iacute;a, sinagoga y vida dentro de las murallas</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su funci&oacute;n militar, el castillo fue tambi&eacute;n un lugar de convivencia. En su interior se estableci&oacute; una&nbsp;<strong>juder&iacute;a</strong>, una de las m&aacute;s importantes del sureste peninsular, donde las familias jud&iacute;as viv&iacute;an y comerciaban protegidas por las murallas.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n se conservan los restos de sus&nbsp;<strong>viviendas, aljibes y callejones</strong>, adem&aacute;s de una&nbsp;<strong>sinagoga del siglo XV</strong>&nbsp;excavada parcialmente en el suelo, &uacute;nica en la Regi&oacute;n de Murcia. Sus muros, decorados con yeser&iacute;as, permanecieron ocultos durante siglos hasta su redescubrimiento en las excavaciones arqueol&oacute;gicas que acompa&ntilde;aron la construcci&oacute;n del&nbsp;<strong>Parador de Lorca</strong>, integrado dentro del propio recinto amurallado.
    </p><p class="article-text">
        Pocos lugares de Espa&ntilde;a permiten observar, en un mismo espacio, la huella de tres culturas &mdash;cristiana, musulmana y jud&iacute;a&mdash; que convivieron, lucharon y se influyeron mutuamente durante siglos.
    </p><h2 class="article-text">Un viaje al coraz&oacute;n de la historia</h2><p class="article-text">
        Hoy, el&nbsp;<strong>Castillo de Lorca</strong>&nbsp;es mucho m&aacute;s que una reliquia medieval. Convertido en un&nbsp;<strong>espacio cultural y arqueol&oacute;gico abierto al p&uacute;blico</strong>, forma parte de la red&nbsp;<strong>Lorca Taller del Tiempo</strong>, que promueve la divulgaci&oacute;n hist&oacute;rica de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        La visita permite recorrer sus murallas, torres y jardines &mdash;de acceso gratuito&mdash;, as&iacute; como los espacios musealizados, que incluyen la juder&iacute;a, la sinagoga, los aljibes, la Torre Alfonsina y la Torre del Espol&oacute;n. Desde sus miradores se domina todo el valle del Guadalent&iacute;n, la huerta lorquina y, en los d&iacute;as claros, incluso se alcanza a ver el mar.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el recinto acoge actividades culturales, exposiciones y recreaciones hist&oacute;ricas, que lo han convertido en un referente tur&iacute;stico de la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/castillo-medieval-murciano-frontera-reinos-pm_1_12650045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 07:00:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f66284af-d4a4-4c57-9939-ba83ff4ea53b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="219658" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f66284af-d4a4-4c57-9939-ba83ff4ea53b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="219658" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este castillo medieval murciano fue la frontera entre dos reinos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f66284af-d4a4-4c57-9939-ba83ff4ea53b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Murcia,Lorca,Castillos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de una década de contaminación del río Vélez acaba con sanción de 841.000 euros para el Ayuntamiento de Vélez-Rubio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/decada-contaminacion-rio-velez-acaba-sancion-841-000-ayuntamiento-velez-rubio_1_12621527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e235f0e5-a21f-44eb-813b-09cd14754c5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más de una década de contaminación del río Vélez acaba con sanción de 841.000 euros para el Ayuntamiento de Vélez-Rubio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Mientras la justicia absuelve al alcalde del municipio de un delito contra el medio ambiente, los vecinos tendrán que hacer frente a la cuantiosa multa del MITECO por el vertido de aguas fecales e industriales al cauce desde hace trece años
</p><p class="subtitle">La lenta agonía del río Vélez: anatomía de un desastre ecológico para el que la justicia no señala responsables</p></div><p class="article-text">
        Apenas un mes despu&eacute;s de que elDiario.es se&ntilde;alase el grave episodio de contaminaci&oacute;n que afecta al r&iacute;o Corneros-V&eacute;lez, en el tramo que discurre entre V&eacute;lez-Rubio (Almer&iacute;a) y Lorca (Regi&oacute;n de Murcia), el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico (MITECO) ha impuesto una hist&oacute;rica sanci&oacute;n de 841.799,97 euros al ayuntamiento de la localidad almeriense, lo que representa un 13 % del total de su presupuesto municipal.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo fue adoptado el pasado 16 de septiembre por el Consejo de Ministros, despu&eacute;s de que el MITECO pusiera encima de la mesa un expediente que califica los hechos como &ldquo;infracci&oacute;n muy grave&rdquo; de la Ley de Aguas, y en el que se recogen hasta 22 actas de inspecci&oacute;n y an&aacute;lisis elaborados por la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Segura (CHS) entre 2017 y 2024.
    </p><p class="article-text">
        La sanci&oacute;n obliga al consistorio a pagar 500.000,01 euros de multa y 341.799,96 euros de indemnizaci&oacute;n por los da&ntilde;os ocasionados al dominio p&uacute;blico hidr&aacute;ulico por el vertido indiscriminado de aguas fecales e industriales a este cauce, sin autorizaci&oacute;n alguna, que comenzaron hace trece a&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f676e2a8-76fa-46c4-a51a-220c37cf39be_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f676e2a8-76fa-46c4-a51a-220c37cf39be_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f676e2a8-76fa-46c4-a51a-220c37cf39be_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f676e2a8-76fa-46c4-a51a-220c37cf39be_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f676e2a8-76fa-46c4-a51a-220c37cf39be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f676e2a8-76fa-46c4-a51a-220c37cf39be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f676e2a8-76fa-46c4-a51a-220c37cf39be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Kilos de desechos junto al vertido de aguas fecales e industriales se acumulan en la Rambla de Chirivel."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Kilos de desechos junto al vertido de aguas fecales e industriales se acumulan en la Rambla de Chirivel.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los t&eacute;cnicos de la CHS han constatado que los vertidos han deteriorado gravemente la rambla de Chirivel &mdash;afluente del V&eacute;lez&mdash;, con filtraciones a acu&iacute;feros, proliferaci&oacute;n de algas y p&eacute;rdida de ox&iacute;geno, lo que ha afectado a la biodiversidad y a los usos agr&iacute;colas y ganaderos de la comarca.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Absoluci&oacute;n judicial frente a la contundente sanci&oacute;n administrativa</strong></h2><p class="article-text">
        El anuncio llega apenas un a&ntilde;o despu&eacute;s de la sentencia del Juzgado de lo Penal n&uacute;mero 1 de Almer&iacute;a, que absolvi&oacute; al alcalde de V&eacute;lez-Rubio, Miguel Mart&iacute;nez Carl&oacute;n Manch&oacute;n (PP), y al concejal de Medio Ambiente, procesados por un delito contra el medio ambiente por estos mismos vertidos.
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a ped&iacute;a tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n para ambos, pero la magistrada concluy&oacute; que, aunque existen da&ntilde;os ecol&oacute;gicos evidentes, la responsabilidad no puede recaer en los cargos municipales dado que la &uacute;nica soluci&oacute;n para evitarlos era la construcci&oacute;n de una nueva depuradora, competencia, seg&uacute;n la sentencia, de otras administraciones.
    </p><p class="article-text">
        El contraste entre la absoluci&oacute;n penal y la contundencia de la sanci&oacute;n administrativa refuerza las denuncias recogidas por elDiario.es Regi&oacute;n de Murcia en su investigaci&oacute;n. Pese a m&aacute;s de una d&eacute;cada de vertidos, los an&aacute;lisis de las aguas, con cargas elevad&iacute;simas de Escherichia coli (E. coli) &mdash;un indicador espec&iacute;fico de contaminaci&oacute;n fecal reciente&mdash;, y los informes t&eacute;cnicos que alertaban del da&ntilde;o, la justicia hab&iacute;a dejado sin responsables penales el vertido continuado de las aguas negras de los 8.000 habitantes de V&eacute;lez Rubio, lo que ha degradado un ecosistema fluvial clave en la comarca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf96d74-cea3-40b8-8958-3d77f36bcad5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf96d74-cea3-40b8-8958-3d77f36bcad5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf96d74-cea3-40b8-8958-3d77f36bcad5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf96d74-cea3-40b8-8958-3d77f36bcad5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf96d74-cea3-40b8-8958-3d77f36bcad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9bf96d74-cea3-40b8-8958-3d77f36bcad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9bf96d74-cea3-40b8-8958-3d77f36bcad5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los vertidos ilegales al cauce del río Vélez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los vertidos ilegales al cauce del río Vélez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El municipio no cuenta con estaci&oacute;n depuradora de aguas residuales (EDAR) desde 2012, cuando la riada de San Wenceslao dej&oacute; inutilizada esta instalaci&oacute;n, que hab&iacute;a sido construida en una l&aacute;mina inundable de la Rambla del Chirivel, en el conocido como paraje El Espad&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo afirmado en la sentencia, la Ley Reguladora de las Bases del R&eacute;gimen Local establece que, entre las competencias de las entidades locales, se encuentra la ejecuci&oacute;n de los proyectos de obras de las redes de saneamiento y de las EDAR, debiendo financiarse con cargo a sus fondos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, la Junta de Andaluc&iacute;a declar&oacute; de inter&eacute;s auton&oacute;mico la construcci&oacute;n de la nueva depuradora de V&eacute;lez-Rubio y se comprometi&oacute; a financiar las obras. Para ello, impuso un canon auton&oacute;mico al consistorio, que, a su vez, se lo cobraba a los vecinos a trav&eacute;s del recibo de agua.
    </p><p class="article-text">
        Resulta llamativo que, en la sentencia, queda probado que la Junta de Andaluc&iacute;a jam&aacute;s recibi&oacute; del consistorio ese canon finalista impuesto para hacerse cargo de la construcci&oacute;n de la nueva depuradora: ni se transfiri&oacute; a la comunidad aut&oacute;noma durante a&ntilde;os ni el ayuntamiento lo destin&oacute; a lo que estaba obligado. Sin embargo, en los fundamentos de su sentencia, la magistrada Ana Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez se&ntilde;ala que esa cuesti&oacute;n no tiene nada que ver con el delito enjuiciado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un municipio sin depuradora desde hace 13 a&ntilde;os</strong></h2><p class="article-text">
        La paradoja se completa con el anuncio, el mismo d&iacute;a de la sanci&oacute;n, de la licitaci&oacute;n por parte de la Junta de Andaluc&iacute;a de tres nuevas depuradoras para la comarca de Los V&eacute;lez, con una inversi&oacute;n de m&aacute;s de 10,6 millones de euros. Una de ellas se ubicar&aacute; en V&eacute;lez-Rubio.
    </p><p class="article-text">
        La misma para la que hace cinco a&ntilde;os, en febrero de 2020, la Junta de Andaluc&iacute;a formaliz&oacute; un contrato por valor de 52.359 euros con Ibervias Ingenieros, S.L. para la redacci&oacute;n del proyecto de construcci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d998840-58c7-40ea-aa53-c4069db36723_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d998840-58c7-40ea-aa53-c4069db36723_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d998840-58c7-40ea-aa53-c4069db36723_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d998840-58c7-40ea-aa53-c4069db36723_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d998840-58c7-40ea-aa53-c4069db36723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3d998840-58c7-40ea-aa53-c4069db36723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3d998840-58c7-40ea-aa53-c4069db36723_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El portavoz de la plataforma vecinal ‘Salvemos el río Vélez’, José Antonio Alcaraz, recoge muestras para su análisis."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El portavoz de la plataforma vecinal ‘Salvemos el río Vélez’, José Antonio Alcaraz, recoge muestras para su análisis.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un retraso administrativo denunciado en numerosas ocasiones por vecinos, Ecologistas en Acci&oacute;n e Izquierda Unida. Para el portavoz de la plataforma ciudadana &lsquo;Salvemos el r&iacute;o V&eacute;lez&rsquo;, Jos&eacute; Antonio Alcaraz, &ldquo;se ha permitido que el r&iacute;o muera lentamente y, al final, el castigo econ&oacute;mico ser&aacute; para los ciudadanos, que pagar&aacute;n por la desidia y la inacci&oacute;n de sus representantes pol&iacute;ticos&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El pulso entre justicia y ecolog&iacute;a</strong></h2><p class="article-text">
        La multa del MITECO abre un debate inc&oacute;modo: mientras la justicia penal ha exonerado a los responsables pol&iacute;ticos, la v&iacute;a administrativa reconoce un da&ntilde;o &ldquo;muy grave&rdquo; al dominio p&uacute;blico hidr&aacute;ulico y exige compensaciones de cientos de miles de euros.
    </p><p class="article-text">
        Para las organizaciones ambientales, el caso ejemplifica la brecha entre los tiempos judiciales y la urgencia ecol&oacute;gica (el caso ha estado atascado en el juzgado durante seis a&ntilde;os), con un r&iacute;o convertido en s&iacute;mbolo de la desprotecci&oacute;n ambiental en el sureste peninsular.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a0fd339-44bc-411a-8c00-53f4cc1c4e4f_16-9-aspect-ratio_50p_1126299.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a0fd339-44bc-411a-8c00-53f4cc1c4e4f_16-9-aspect-ratio_50p_1126299.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a0fd339-44bc-411a-8c00-53f4cc1c4e4f_16-9-aspect-ratio_75p_1126299.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a0fd339-44bc-411a-8c00-53f4cc1c4e4f_16-9-aspect-ratio_75p_1126299.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a0fd339-44bc-411a-8c00-53f4cc1c4e4f_16-9-aspect-ratio_default_1126299.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a0fd339-44bc-411a-8c00-53f4cc1c4e4f_16-9-aspect-ratio_default_1126299.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5a0fd339-44bc-411a-8c00-53f4cc1c4e4f_16-9-aspect-ratio_default_1126299.jpg"
                    alt="El municipio de Vélez Rubio, en Almería, cuenta con un censo de población de 8.000 habitantes."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El municipio de Vélez Rubio, en Almería, cuenta con un censo de población de 8.000 habitantes.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de V&eacute;lez-Rubio ya ha anunciado que presentar&aacute; un recurso potestativo de reposici&oacute;n y que, si este es desestimado, acudir&aacute; a la v&iacute;a contencioso-administrativa. En declaraciones a EFE, el alcalde ha asegurado que &ldquo;nos absolvieron penalmente porque era evidente que sin depuradora no pod&iacute;amos evitar los vertidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la coordinadora provincial de Izquierda Unida, Mar&iacute;a Jes&uacute;s Amate, ha lamentado que &ldquo;la dejadez de las instituciones&rdquo; tenga como consecuencia un coste que recaer&aacute; sobre los vecinos de V&eacute;lez-Rubio, que llevan a&ntilde;os pagando, a trav&eacute;s del recibo del agua, un canon para financiar la futura depuradora. Amate tambi&eacute;n ha reclamado medidas provisionales urgentes para frenar la contaminaci&oacute;n hasta que se ejecute la nueva EDAR.
    </p><p class="article-text">
        De momento, la sanci&oacute;n millonaria del Ministerio no devolver&aacute; la vida perdida al r&iacute;o, pero s&iacute; servir&aacute; para que se agilicen los procedimientos administrativos necesarios para construir y poner en servicio la nueva depuradora.
    </p><p class="article-text">
        La inc&oacute;gnita es si el ecosistema ser&aacute; capaz de recuperarse tras m&aacute;s de una d&eacute;cada de contaminaci&oacute;n cr&oacute;nica. Para los vecinos, la sanci&oacute;n es un golpe a las arcas municipales; para los ecologistas, es apenas un recordatorio oficial de lo que ya sab&iacute;an: que la desidia institucional ha condenado a un r&iacute;o entero a una lenta agon&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/decada-contaminacion-rio-velez-acaba-sancion-841-000-ayuntamiento-velez-rubio_1_12621527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Sep 2025 10:00:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e235f0e5-a21f-44eb-813b-09cd14754c5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1973310" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e235f0e5-a21f-44eb-813b-09cd14754c5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1973310" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más de una década de contaminación del río Vélez acaba con sanción de 841.000 euros para el Ayuntamiento de Vélez-Rubio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e235f0e5-a21f-44eb-813b-09cd14754c5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Almería,Andalucía,Contaminación,Ríos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asesinato de Lorca sirve para recuperar en el teatro la memoria de los 50.000 andaluces asesinados por el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/asesinato-lorca-sirve-recuperar-teatro-memoria-50-000-andaluces-asesinados-franquismo_1_12589726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3d4625b-e31e-4270-ab83-b0244dae0321_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125414.jpg" width="6496" height="3654" alt="El asesinato de Lorca sirve para recuperar en el teatro la memoria de los 50.000 andaluces asesinados por el franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La compañía Proyecto 43-2 estrena 'Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva', una obra de teatro documental que aborda, a través del asesinato del poeta, la brutal represión de los fascistas en Granada</p><p class="subtitle">'Los novios de Federico': “Casi todos los grandes amores de Lorca acabaron integrados en el franquismo"
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no es una ficci&oacute;n sobre Federico Garc&iacute;a Lorca&rdquo;, repite el elenco durante la obra. Y quiz&aacute; este sea uno de los puntos m&aacute;s potentes de la pieza que acaba de estrenarse en el Teatro del Barrio de Madrid, <em>Federico. No hay olvido, ni sue&ntilde;o: carne viva</em>. Lorca es uno m&aacute;s, un s&iacute;mbolo capaz de cambiar la percepci&oacute;n de toda una sociedad con sus palabras y su vida, pero uno m&aacute;s de los <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/gobierno-moreno-eleva-50-000-cifras-oficiales-asesinados-franco-900-fosas-comunes-andalucia_1_10926930.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cincuenta mil andaluces</a> que fueron asesinados y tirados en 702 fosas por toda Andaluc&iacute;a: &ldquo;En Andaluc&iacute;a tenemos la mitad de las v&iacute;ctimas del franquismo de toda Espa&ntilde;a, en veinte a&ntilde;os no se han llegado a recuperar todav&iacute;a ni cinco mil cuerpos&rdquo;, dicen en la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo comenz&oacute; con un encargo a <a href="https://www.eldiario.es/murcia/cultura/maria-san-miguel-dramaturga-muerte-duelo-no-habla_1_9018713.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a San Miguel</a> (Valladolid, 1985), directora de la compa&ntilde;&iacute;a Proyecto 43.2 por parte del festival de t&iacute;teres y objetos El Rinconcillo de Cristobica, en Valderrubio. Un festival que se realiza en pueblos lorquianos de la vega granadina en el que participa el Patronato de Federico Garc&iacute;a Lorca. &ldquo;Su director, Jos&eacute; Garc&iacute;a &Aacute;vila, me propuso investigar sobre el silencio en el pueblo de Valderrubio, el pueblo de la casa de la familia de Lorca&rdquo;, recuerda San Miguel. Aquella llamada sucedi&oacute; en 2022. Han sido tres largos a&ntilde;os de inmersi&oacute;n. La obra no se estren&oacute; hasta el pasado mes de junio, tres a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel encargo, en el patio de la Casa Museo de Federico Garc&iacute;a Lorca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a de San Miguel, Proyecto 43-2, es conocida por su acercamiento documental a la escena. El nombre del colectivo surge de la trilog&iacute;a que hicieron a lo largo de diez a&ntilde;os en torno a la violencia en Euskadi. Un teatro pol&iacute;tico, social y de mediaci&oacute;n que ya en su momento sufri&oacute; censuras y presiones por tratar temas tan candentes como el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/teatro/ayuntamiento-onubense-pp-censura-nanclares_1_4151285.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proceso de Nanclares</a> en sus obras. Es una compa&ntilde;&iacute;a de tiempos lentos, de procesos de investigaci&oacute;n largos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra comienza frontal, los tres integrantes de la compa&ntilde;&iacute;a, la propia Mar&iacute;a San Miguel, Alba Mu&ntilde;oz y Pablo Rodr&iacute;guez, entran en escena con el pu&ntilde;o en alto cantando <em>En la plaza de mi pueblo</em>, canci&oacute;n de guerra de la CNT-FAI que, adem&aacute;s de hacer alusi&oacute;n al grave problema de desigualdad en los latifundios andaluces de la &eacute;poca, tiene m&uacute;sica. Es, precisamente, del <em>Caf&eacute; de Chinitas</em>, aquella popular de Garc&iacute;a Lorca que grab&oacute; con La Argentinita.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fdabca0-e68d-4620-a127-f5b7b40bfa8d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fdabca0-e68d-4620-a127-f5b7b40bfa8d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fdabca0-e68d-4620-a127-f5b7b40bfa8d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fdabca0-e68d-4620-a127-f5b7b40bfa8d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fdabca0-e68d-4620-a127-f5b7b40bfa8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8fdabca0-e68d-4620-a127-f5b7b40bfa8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8fdabca0-e68d-4620-a127-f5b7b40bfa8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un momento de la obra &#039;Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un momento de la obra &#039;Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es inusual ver un comienzo tan pol&iacute;ticamente expl&iacute;cito en la escena actual. Al preguntarle a la directora por el inicio, explica que ciertamente es una declaraci&oacute;n de intenciones porque &ldquo;la izquierda hoy est&aacute; demasiado callada frente a una derecha que se cree impune&rdquo;. &ldquo;Es un acto de apropiaci&oacute;n de un espacio de una mujer de izquierdas y feminista, que quiere contar algo que le atraviesa, de un pasado que me conecta con el presente, de un pasado que me cuenta y nos cuenta&rdquo;, afirma. &ldquo;Creo que la obra, a partir de ah&iacute;, logra quitar toda sensaci&oacute;n de que estamos haciendo un panfleto o propaganda&rdquo;, matiza.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lorca expandido</strong></h2><p class="article-text">
        Desde que hay memoria democr&aacute;tica, los ciudadanos espa&ntilde;oles han asistido a miles de tertulias, le&iacute;do r&iacute;os de tinta y escuchado innumerables especulaciones sobre qui&eacute;n mat&oacute;, por qu&eacute; y<a href="https://www.eldiario.es/galicia/ian-gibson-revela-grabacion-inedita-enterrador-sepulto-lorca-conviccion-total_130_8271536.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> d&oacute;nde enterraron a Garc&iacute;a Lorca</a> en aquella noche del 18 de agosto de 1936. La obra, inteligentemente, trata ese tema, pero no para centrarse en &eacute;l, sino para explicar lo que, en aquella zona de Espa&ntilde;a, de pueblos blancos y jornaleros, pas&oacute; en el &ldquo;terror caliente&rdquo; de los primeros meses del golpe de Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; la obra se ir&aacute; abriendo, expandiendo a trav&eacute;s de historias, testimonios, libros y relaciones que la compa&ntilde;&iacute;a ha ido encontrando, siempre apoyados en la fuerza irrigadora del poeta, en esos tres a&ntilde;os de investigaci&oacute;n. Primero estar&aacute; la implicaci&oacute;n personal: cuenta San Miguel en la obra que cuando ten&iacute;a 17 a&ntilde;os vio c&oacute;mo desenterraban de una fosa a Josefa Torrecilla, su tatarabuela. No es fortuito que San Miguel, en sus incursiones en Granada acabara con el grupo de la Universidad de esa ciudad formado por arque&oacute;logos, antrop&oacute;logos f&iacute;sicos y forenses, soci&oacute;logos, historiadores y criminalistas que lleva a&ntilde;os trabajando en la exhumaci&oacute;n de fosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo comenz&oacute; cuando me fui el 18 de agosto a la jornada que organizan todos los a&ntilde;os las asociaciones memorialistas de Granada&rdquo;, explica Mar&iacute;a sobre el acto conocido como &ldquo;El &uacute;ltimo paseo&rdquo; en el que se recorren los pasos que dieron los asesinados en el camino entre V&iacute;znar y Alfacar. &ldquo;All&iacute;, Daniel Quiroga, que forma parte de ese grupo cient&iacute;fico encargado de la investigaci&oacute;n sobre las fosas, dio una charla divulgativa sobre lo que estaban haciendo. Al acabar dije que quer&iacute;a conocerlos&rdquo;, recuerda San Miguel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese contacto es fundamental para entender la pieza. &ldquo;Estando con ellos, viendo c&oacute;mo trabajan, con el rigor, la delicadeza y la sensibilidad que lo hacen me qued&eacute; fascinada, vi&eacute;ndolos trabajar en el Barranco de V&iacute;znar, recibiendo a las familias, era como ver mi idea de democracia hecha carne: un grupo de personas con formaciones diferentes, y venidas cada una de su &aacute;mbito, colaboran juntas para generar un bien com&uacute;n&rdquo;, explica San Miguel.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta obra un acto de apropiación de un espacio de una mujer de izquierdas y feminista, que quiere contar algo que le atraviesa</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María San Miguel</span>
                                        <span>—</span> Dramaturga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La obra, que tiene mucho de liturgia, se alimenta de todos los objetos que se utilizan en los procesos de prospecci&oacute;n y posterior exhumaci&oacute;n de las fosas. La compa&ntilde;&iacute;a mezcla sus indagaciones con todo ese universo y as&iacute;, por ejemplo, vemos c&oacute;mo los libros son tratados como pruebas, guardados en bolsas fruto de la excavaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra superpondr&aacute; ficci&oacute;n y documento. Se nos dir&aacute; que unas gafas encontradas en la fosa son del periodista Constantino Ruiz Carnero y se nos contar&aacute; su historia, c&oacute;mo lo insultaban por las calles de Granada y le dec&iacute;an: &ldquo;El amigo del poeta, el amigo del maric&oacute;n de la pajarita&rdquo;, como lo apresaron y lo mataron de una brutal paliza para luego llevarlo al cementerio y simular un fusilamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia de Ruiz Carnero la encuentra la compa&ntilde;&iacute;a en <em>Miedo, olvido y fantas&iacute;a. Cr&oacute;nica de la investigaci&oacute;n de Agust&iacute;n Pen&oacute;n sobre Federico Garc&iacute;a Lorca (1955-1956)</em>, de Marta Osorio, aspecto que suma otra capa fundamental en el montaje: la perspectiva de g&eacute;nero: &ldquo;Yo, que me considero lorquiana, antes de comenzar esta investigaci&oacute;n no sab&iacute;a de Osorio o de  Auclair. Est&aacute;n borradas del imaginario bibliogr&aacute;fico del poeta y que est&eacute;n en la obra es tambi&eacute;n un gesto pol&iacute;tico&rdquo;, explica De Miguel haciendo referencia a la hispanista Marcelle Auclair (<em>Enfances et mort de Garc&iacute;a Lorca</em>, de 1968), tambi&eacute;n presente en la escena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es c&oacute;mo la compa&ntilde;&iacute;a va superponiendo con inteligencia y mimo, como si fueran los cient&iacute;ficos de ese grupo de investigadores a los que en la obra se llama los &ldquo;detectives del olvido&rdquo;, las diferentes capas que va tratando la obra como si fueran los estratos de su propia excavaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Agustina Gonz&aacute;lez L&oacute;pez: presente</strong></h2><p class="article-text">
        Del mismo modo, se recuperar&aacute; en la obra la figura de Agustina Gonz&aacute;lez L&oacute;pez, aquella mujer que sirvi&oacute; de inspiraci&oacute;n a Lorca para <em>La zapatera prodigiosa</em>, granadina d&iacute;scola que se disfrazaba de hombre para salir por las noches, &ldquo;fil&oacute;sofa, escritora, pol&iacute;tica, feminista y rebelde&rdquo;, como se la presenta en la obra. Una de las figuras m&aacute;s relevantes de la Andaluc&iacute;a republicana que hab&iacute;a ca&iacute;do hasta hace bien poco en el olvido.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74d2106d-7393-45de-8750-027d4164a23c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74d2106d-7393-45de-8750-027d4164a23c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74d2106d-7393-45de-8750-027d4164a23c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74d2106d-7393-45de-8750-027d4164a23c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/74d2106d-7393-45de-8750-027d4164a23c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/74d2106d-7393-45de-8750-027d4164a23c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/74d2106d-7393-45de-8750-027d4164a23c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una imagen de Lorca en un momento de &#039;Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una imagen de Lorca en un momento de &#039;Federico. No hay olvido, ni sueño: carne viva&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Su historia es terrible, la apresan por &ldquo;puta&rdquo; y la fusilan. A Agustina la encontraron hace tres a&ntilde;os en el Barranco de V&iacute;znar. No encontraron a otras dos mujeres de las que no se sabe nada y que fueron apresadas junto a ella. &ldquo;Hay bastantes posibilidades de que fueran violadas y torturadas antes de ser ejecutadas. Las mujeres siempre aparecen arrojadas en las fosas con menos, con todav&iacute;a menos, dignidad. Pero nunca lo sabremos porque no hay registro de la violencia que se ejerc&iacute;a sobre las mujeres&rdquo;, dice De Miguel en ese momento en la obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando dijo estas palabras en el estreno del Teatro del Barrio la directora y actriz se emocion&oacute; visiblemente. Al preguntarle por qu&eacute;, otra vez emocionada, contesta: &ldquo;Hablando con el equipo de investigadores me dec&iacute;an que en Granada el n&uacute;mero de cuerpos de mujeres encontradas era igual que el de hombres&rdquo;, recuerda De Miguel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En mi imaginario, cre&iacute;a que eran m&aacute;s los hombres fusilados, pero investigando fui viendo c&oacute;mo hay mujeres potent&iacute;simas a las que se cargaron y luego, adem&aacute;s, se ocuparon de silenciar, de borrarlas. Y me emociono porque es imposible no unir esto con el presente. Yo, Alba que es mi compa&ntilde;era de trabajo, mis amigas y conocidas, ser&iacute;amos esas mujeres hoy. Me emociono porque estoy tambi&eacute;n hablando de m&iacute;, de las m&iacute;as&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra sigue engarzando unas historias con otras, siempre teniendo a Lorca como centro, pero siempre expandi&eacute;ndose. As&iacute; se recordar&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/la-rioja/almendro-nacio-pecho-alcalde-riojano-fusilado-guerra-civil_1_11335550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al alcalde de Alcanadre en La Rioja</a> a quien de las almendras que guardaba en el bolsillo del pecho le floreci&oacute; un almendro, al <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/granada/federico-justicia-investiga-crimenes-franquismo-barranco-fusilaron-lorca_1_11316148.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ni&ntilde;o de once a&ntilde;os que recuperaron del fondo de una fosa</a> (fue el primero en caer) en el propio Barranco de V&iacute;znar donde tambi&eacute;n se crey&oacute; que pudo ser enterrado el poeta. Historias que van calando en el p&uacute;blico, que van uniendo presente, pasado y olvido, que van rescatando, sacando a flote, una realidad todav&iacute;a hoy con m&aacute;s del 90% de sus casos sin resolver.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En mi imaginario creía que eran más los hombres fusilados, pero investigando fui viendo que hay mujeres potentísimas a las que se cargaron y luego se ocuparon de silenciarlas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María San Miguel</span>
                                        <span>—</span> Dramaturga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pieza concluye con otro de los caminos que la compa&ntilde;&iacute;a encuentra en su recorrido. En este caso se trata de Laura Campoy, que entabl&oacute; amistad con la compa&ntilde;&iacute;a y ahora distribuye la obra. No haremos <em>spoiler</em>, tan solo decir que es uno de los momentos m&aacute;s emocionantes del montaje, un momento en el que adem&aacute;s el tiempo se paraliza y la compa&ntilde;&iacute;a, durante un cuarto de hora, va limpiando los huesos de un cad&aacute;ver en escena mientras Campoy cuenta. Amalgama de acci&oacute;n teatral, documento, presente y emoci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra estar&aacute; hasta navidades en el Teatro del Barrio de Madrid. Adem&aacute;s, ha comenzado un <a href="https://open.spotify.com/show/1zXaIEG0CgEOC2OUgJ9oto?si=f9BLHJuzTSeCj6xHBSd-2A&amp;nd=1&amp;dlsi=2aeea26b2c264cff" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podcast</a> de cinco cap&iacute;tulos y ya tiene apalabradas algunas funciones en gira. No muchas. Algo que sorprende por la pertinencia del proyecto. Al preguntarle a la directora si est&aacute; teniendo dificultades en la distribuci&oacute;n es clara: &ldquo;No est&aacute; yendo tan mal, aunque ya sab&iacute;amos que en las concejal&iacute;as de Cultura donde este Vox o el PP no se har&aacute;, muchos programadores ya me han dicho que la orden que tienen es no programar nada pol&iacute;tico&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Proyecto 43-2 es una de las compa&ntilde;&iacute;as m&aacute;s relevantes de Valladolid. Al preguntarle por si ha podido representar la obra en su ciudad, De Miguel es clara: &ldquo;No la he hecho, ni la voy a hacer porque la concejal&iacute;a de Cultura del Ayuntamiento es de Vox. En el Teatro Calder&oacute;n ya me dijeron que no y en el Laboratorio de Artes de Valladolid, que es m&aacute;s contempor&aacute;neo, todav&iacute;a no he tenido respuesta desde hace dos a&ntilde;os&rdquo;, explica. &ldquo;Podr&iacute;a hacerlo en otro espacio, esta obra la hemos hecho en el mismo Barranco de V&iacute;znar, o en un espacio alternativo, como ahora lo hacemos en el Teatro del Barrio, pero no quiero. Creo que este trabajo tiene que estar en los teatros p&uacute;blicos y si no quieren que est&eacute; en Valladolid, tambi&eacute;n esa ausencia cuenta muchas cosas&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Caruana Húder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/asesinato-lorca-sirve-recuperar-teatro-memoria-50-000-andaluces-asesinados-franquismo_1_12589726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Sep 2025 20:43:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d3d4625b-e31e-4270-ab83-b0244dae0321_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125414.jpg" length="27197943" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d3d4625b-e31e-4270-ab83-b0244dae0321_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125414.jpg" type="image/jpeg" fileSize="27197943" width="6496" height="3654"/>
      <media:title><![CDATA[El asesinato de Lorca sirve para recuperar en el teatro la memoria de los 50.000 andaluces asesinados por el franquismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d3d4625b-e31e-4270-ab83-b0244dae0321_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125414.jpg" width="6496" height="3654"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lorca,Federico García Lorca,Memoria Histórica,Artes escénicas,Granada,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lenta agonía del río Vélez: anatomía de un desastre ecológico para el que la justicia no señala responsables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/medio_ambiente/lenta-agonia-rio-velez-anatomia-desastre-ecologico-justicia-no-senala-responsables_1_12554789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4af18fa-2c47-47ab-afe3-ae0b8c0b6b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lenta agonía del río Vélez: anatomía de un desastre ecológico para el que la justicia no señala responsables"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El municipio almeriense de Vélez Rubio lleva vertiendo aguas fecales e industriales a su cauce desde 2007, lo que ha convertido a uno de los pocos ríos vivos de la cuenca del Segura en una ‘sopa tóxica’</p></div><p class="article-text">
        Agua de color rosa chicle borboteando entre restos de compresas, preservativos, toallitas y kilos de papel higi&eacute;nico: es el panorama desolador y ciertamente inquietante que muestra el r&iacute;o V&eacute;lez &mdash;tambi&eacute;n conocido en parte de su curso como r&iacute;o Corneros&mdash; a su paso por la localidad almeriense de V&eacute;lez Rubio.
    </p><p class="article-text">
        Unos pocos kil&oacute;metros aguas abajo, el curso cruza la frontera administrativa de la Regi&oacute;n de Murcia y atraviesa las pedan&iacute;as de Fontanares y la Tova-La Parroquia, en el municipio de Lorca, hasta encontrarse con el r&iacute;o Luchena en el pantano de Puentes, donde nace el Guadalent&iacute;n, el principal afluente del Segura en su margen derecha.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; desemboca una &ldquo;sopa t&oacute;xica&rdquo; cuyos ingredientes principales son una mezcla de vertidos qu&iacute;micos industriales, la materia fecal y la orina de los 8.000 habitantes de V&eacute;lez Rubio. Un municipio que no cuenta con estaci&oacute;n depuradora de aguas residuales (EDAR) desde 2012, cuando la riada de San Wenceslao dej&oacute; inutilizada esta instalaci&oacute;n, que hab&iacute;a sido construida en una l&aacute;mina inundable de la Rambla del Chirivel, en el conocido como paraje El Espad&iacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0577e99-b4bb-4dfd-ac45-b5249f72f4e1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0577e99-b4bb-4dfd-ac45-b5249f72f4e1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0577e99-b4bb-4dfd-ac45-b5249f72f4e1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0577e99-b4bb-4dfd-ac45-b5249f72f4e1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0577e99-b4bb-4dfd-ac45-b5249f72f4e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0577e99-b4bb-4dfd-ac45-b5249f72f4e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a0577e99-b4bb-4dfd-ac45-b5249f72f4e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Kilos de desechos junto al vertido de aguas fecales e industriales se acumulan en la Rambla de Chirivel."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Kilos de desechos junto al vertido de aguas fecales e industriales se acumulan en la Rambla de Chirivel.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El mismo desastre natural tambi&eacute;n caus&oacute; la rotura de los colectores que alimentaban la EDAR. Desde entonces, las aguas negras de este municipio junto a las industriales generadas por las factor&iacute;as de la zona, salen a la rambla sin tratar. Un vertido continuo durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas que ha llevado al l&iacute;mite a los ecosistemas acu&aacute;ticos y terrestres ligados al r&iacute;o V&eacute;lez.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las pruebas: una &ldquo;sopa t&oacute;xica&rdquo; a base de E. coli</strong></h2><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis realizados por laboratorios independientes a petici&oacute;n de Ecologistas en Acci&oacute;n, Izquierda Unida Lorca -que llev&oacute; el caso al Parlamento Europeo- y la plataforma vecinal &lsquo;Salvemos el r&iacute;o V&eacute;lez&rsquo; han demostrado cargas elevad&iacute;simas de Escherichia coli (E. coli), un indicador espec&iacute;fico de contaminaci&oacute;n fecal reciente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2fc0b4d4-7e1b-4d66-90fa-2091e034eaea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2fc0b4d4-7e1b-4d66-90fa-2091e034eaea_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2fc0b4d4-7e1b-4d66-90fa-2091e034eaea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2fc0b4d4-7e1b-4d66-90fa-2091e034eaea_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2fc0b4d4-7e1b-4d66-90fa-2091e034eaea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2fc0b4d4-7e1b-4d66-90fa-2091e034eaea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2fc0b4d4-7e1b-4d66-90fa-2091e034eaea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los análisis realizados demuestran la presencia de la bacteria E. coli en el agua del Vélez."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los análisis realizados demuestran la presencia de la bacteria E. coli en el agua del Vélez.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La normativa sanitaria no admite la presencia de esta enterobacteria en el agua para consumo humano, animal o riego. Sin embargo, las muestras extra&iacute;das del r&iacute;o V&eacute;lez han llegado a albergar hasta 108.000 unidades formadoras de colonias de E. coli por cada 100 mililitros. En el contexto de un an&aacute;lisis de orina, este resultado ser&iacute;a el equivalente a una infecci&oacute;n grave del tracto urinario que requerir&iacute;a tratamiento m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la metodolog&iacute;a de control para la contaminaci&oacute;n fecal en aguas recreativas y superficiales usa precisamente el E. coli y otras bacterias intestinales como indicadores clave para valorar su salubridad, lo que avala la lectura de estos datos como una situaci&oacute;n de riesgo sanitario y ecol&oacute;gico. Sanitario, porque las aguas negras del r&iacute;o V&eacute;lez se est&aacute;n empleando para el riego agr&iacute;cola, el abastecimiento de ganader&iacute;a y tambi&eacute;n por los usuarios del pantano de Puentes; ecol&oacute;gico, porque los vertidos cr&oacute;nicos de aguas urbanas sin tratar tambi&eacute;n provocan d&eacute;ficit de ox&iacute;geno disuelto y proliferaciones bacterianas que causan mortalidad de la fauna acu&aacute;tica y la degradaci&oacute;n del h&aacute;bitat ribere&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a42ded2-6beb-45cf-9305-4084404b9639_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a42ded2-6beb-45cf-9305-4084404b9639_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a42ded2-6beb-45cf-9305-4084404b9639_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a42ded2-6beb-45cf-9305-4084404b9639_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a42ded2-6beb-45cf-9305-4084404b9639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3a42ded2-6beb-45cf-9305-4084404b9639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3a42ded2-6beb-45cf-9305-4084404b9639_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Aspecto del río antes de los graves episodios de contaminación."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Aspecto del río antes de los graves episodios de contaminación.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando esto sucede en la cabecera de un r&iacute;o, el da&ntilde;o tiene, adem&aacute;s, un efecto multiplicador, porque la contaminaci&oacute;n se transmite tanto a los embalses como a los tramos inferiores del curso. Por no hablar de que, en cuencas mediterr&aacute;neas, es frecuente que las lluvias torrenciales remuevan los sedimentos, movilizando la contaminaci&oacute;n almacenada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dos d&eacute;cadas de contaminaci&oacute;n sin responsables para la justicia</strong></h2><p class="article-text">
        En 2018 la Fiscal&iacute;a denunci&oacute; la contaminaci&oacute;n del r&iacute;o V&eacute;lez en una causa de la que se ha ocupado el Juzgado de lo Penal n&uacute;mero 1 de Almer&iacute;a, con el Ayuntamiento de Lorca y la Abogac&iacute;a del Estado &mdash;en representaci&oacute;n del Ministerio de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica&mdash; ejerciendo la acusaci&oacute;n particular.
    </p><p class="article-text">
        Seis a&ntilde;os despu&eacute;s lleg&oacute; la sentencia: la magistrada Ana Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez reconoci&oacute; los da&ntilde;os causados al dominio p&uacute;blico hidr&aacute;ulico a causa de los vertidos, pero decidi&oacute; absolver al alcalde de V&eacute;lez-Rubio, Miguel Mart&iacute;nez Carl&oacute;n Manch&oacute;n, del Partido Popular, de un delito contra el medio ambiente por el que la Fiscal&iacute;a le reclamaba tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La magistrada no apreci&oacute; su responsabilidad en la contaminaci&oacute;n de la rambla de Chirivel ni del r&iacute;o V&eacute;lez, a pesar de que ambos cauces llevan utiliz&aacute;ndose como aliviadero de vertidos municipales desde 2012.
    </p><p class="article-text">
        La controvertida sentencia sostiene que estos han producido da&ntilde;os en el ecosistema, con un &ldquo;cambio sustancial de la calidad del agua&rdquo; as&iacute; como &ldquo;filtraciones a los acu&iacute;feros de la zona&rdquo;, lo que conlleva un riesgo para el equilibrio del sistema natural; pero, al mismo tiempo, descarta que el regidor y el concejal Juan Jos&eacute; Parra Garc&iacute;a, que en el momento de los hechos ten&iacute;a delegadas las competencias de medio ambiente en el Ayuntamiento de V&eacute;lez Rubio, omitieran deliberadamente &ldquo;cualquier tipo de acci&oacute;n&rdquo; para evitar la contaminaci&oacute;n, a pesar de que ambos eran conocedores de la situaci&oacute;n. Para la magistrada no existi&oacute; imprudencia ni obstaculizaci&oacute;n dolosa tal &mdash;como s&iacute; defendi&oacute; el Ministerio P&uacute;blico&mdash;para la soluci&oacute;n del problema ambiental.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los vecinos pagaron por una obra que no se ha hecho</strong></h2><p class="article-text">
        La sentencia da por bueno que, como asegur&oacute; el primer edil, el ayuntamiento de V&eacute;lez Rubio &ldquo;ni ten&iacute;a competencia ni ten&iacute;a capacidad para realizar la obra que requer&iacute;a la depuradora&rdquo;. Algo que choca frontalmente con la Ley Reguladora de las Bases del R&eacute;gimen Local, que establece entre las competencias de las entidades locales, la ejecuci&oacute;n de los proyectos de obras de las redes de saneamiento y de las EDAR, debiendo financiarse con cargo a sus fondos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a56f769-d3da-4e3b-bf62-dd1eff4d4580_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a56f769-d3da-4e3b-bf62-dd1eff4d4580_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a56f769-d3da-4e3b-bf62-dd1eff4d4580_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a56f769-d3da-4e3b-bf62-dd1eff4d4580_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a56f769-d3da-4e3b-bf62-dd1eff4d4580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a56f769-d3da-4e3b-bf62-dd1eff4d4580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5a56f769-d3da-4e3b-bf62-dd1eff4d4580_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Este es el color que han llegado a mostrar las aguas recogidas en el cauce del Vélez."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Este es el color que han llegado a mostrar las aguas recogidas en el cauce del Vélez.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Durante el juicio, Mart&iacute;nez Carl&oacute;n Manch&oacute;n reconoci&oacute; que el ayuntamiento &ldquo;carec&iacute;a de permiso&rdquo; para el vertido de aguas residuales (en realidad no lo tiene desde 2007, mucho antes de la riada), una autorizaci&oacute;n imposible de conseguir sin contar con una nueva EDAR.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n qued&oacute; probado que la Junta de Andaluc&iacute;a jam&aacute;s recibi&oacute; del consistorio el canon finalista impuesto para hacerse cargo de la construcci&oacute;n de la nueva depuradora: ni se transfiri&oacute; a la comunidad aut&oacute;noma durante a&ntilde;os ni el ayuntamiento lo destin&oacute; a lo que estaba obligado. Sin embargo, en los fundamentos de su sentencia, la magistrada se&ntilde;ala que esa cuesti&oacute;n no tiene nada que ver con el delito enjuiciado. Todo, al mismo tiempo en que tambi&eacute;n asegura que &ldquo;la &uacute;nica forma&rdquo; de conseguir evitar el da&ntilde;o que los vertidos de aguas residuales est&aacute;n produciendo sobre el medio ambiente, pasan por construir una nueva depuradora.
    </p><p class="article-text">
        Una infraestructura que sigue protagonizando sucesivos anuncios grandilocuentes que nunca llegan a materializarse. En febrero de 2020, la Junta de Andaluc&iacute;a formaliz&oacute; un contrato por valor de 52.359 euros con Ibervias Ingenieros, S.L. para la redacci&oacute;n del proyecto de construcci&oacute;n de la nueva EDAR y el colector general de V&eacute;lez Rubio.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, las obras no han empezado. Ni siquiera est&aacute; claro en qu&eacute; terrenos se va a ubicar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Qu&eacute; dice la normativa del agua</strong></h2><p class="article-text">
        La Directiva Marco del Agua (DMA) y su trasposici&oacute;n en Espa&ntilde;a obligan a prevenir e impedir vertidos que comprometan el buen estado ecol&oacute;gico de las masas de agua. Las confederaciones hidrogr&aacute;ficas, como la del Segura (CHS), a la que pertenece el V&eacute;lez, tutelan el dominio p&uacute;blico hidr&aacute;ulico: si hay vertidos no autorizados o incumplimientos reiterados de autorizaciones, pueden abrir expedientes, imponer sanciones y exigir la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, la CHS asegura que lleva a&ntilde;os pendiente del vertido asociado a la EDAR de V&eacute;lez Rubio, y que ha abierto varios expedientes al Ayuntamiento con la imposici&oacute;n de multas, cuyo pago sale del erario p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Menos eficaz est&aacute; siendo la v&iacute;a resarcitoria. Ni siquiera se han valorado a&uacute;n los da&ntilde;os al dominio p&uacute;blico hidr&aacute;ulico por el tiempo que el r&iacute;o lleva sometido a vertidos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Afectados consternados</strong></h2><p class="article-text">
        Los integrantes de la plataforma &lsquo;Salvemos el r&iacute;o V&eacute;lez&rsquo;, que han vertebrado la queja vecinal y llevan a&ntilde;os reclamando soluciones, a duras penas pueden digerir el sentido de la sentencia de una justicia en la que confiaban.
    </p><p class="article-text">
        Su portavoz, Jos&eacute; Antonio Alcaraz, se ha mostrado &ldquo;desolado&rdquo;. &ldquo;El hecho de que oficialmente no haya responsables da a entender que no existe una obligaci&oacute;n, ning&uacute;n deber que se deba cumplir por parte de nadie&rdquo;, se lamenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0302e352-6484-4d6b-bb44-cc868b664154_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0302e352-6484-4d6b-bb44-cc868b664154_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0302e352-6484-4d6b-bb44-cc868b664154_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0302e352-6484-4d6b-bb44-cc868b664154_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0302e352-6484-4d6b-bb44-cc868b664154_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0302e352-6484-4d6b-bb44-cc868b664154_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0302e352-6484-4d6b-bb44-cc868b664154_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Antonio Alcaraz ha mostrado su desolación por una sentencia que no reconoce responsables de este desastre ambiental."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Antonio Alcaraz ha mostrado su desolación por una sentencia que no reconoce responsables de este desastre ambiental.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde Izquierda Unida Lorca, organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que ha ejercido de correa de transmisi&oacute;n entre vecinos, administraci&oacute;n hidr&aacute;ulica y opini&oacute;n p&uacute;blica se preguntan &ldquo;qu&eacute; autoridad moral podemos esgrimir para exigir agua de otras cuencas mientras aqu&iacute; hacemos una gesti&oacute;n absolutamente negligente de nuestros propios cauces y se tolera un tratamiento de las aguas residuales propio de la Edad Media&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco est&aacute;n siendo escuchadas las exigencias de Ecologistas en Acci&oacute;n de que se proceda a la restauraci&oacute;n ambiental del r&iacute;o V&eacute;lez, que sigue amenazado.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que, en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os y desde un punto de vista macrosc&oacute;pico, el r&iacute;o V&eacute;lez muestra una disminuci&oacute;n de la turbiedad en sus aguas &mdash;que han llegado a ser de color completamente negro en alguno de sus tramos&mdash; y los an&aacute;lisis m&aacute;s recientes indican un descenso de la contaminaci&oacute;n qu&iacute;mica. Sin embargo, contin&uacute;a existiendo proliferaci&oacute;n de algas clorof&iacute;ceas, indicativas de presencia de materia org&aacute;nica disuelta en el agua. O lo que es lo mismo, sigue habiendo contaminaci&oacute;n biol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La gran pregunta ahora es, si la depuradora sigue sin construirse, pero las aguas del r&iacute;o parecen m&aacute;s limpias, &iquest;ad&oacute;nde se est&aacute; canalizando esa sopa t&oacute;xica?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/medio_ambiente/lenta-agonia-rio-velez-anatomia-desastre-ecologico-justicia-no-senala-responsables_1_12554789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Aug 2025 19:59:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c4af18fa-2c47-47ab-afe3-ae0b8c0b6b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="530648" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c4af18fa-2c47-47ab-afe3-ae0b8c0b6b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="530648" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La lenta agonía del río Vélez: anatomía de un desastre ecológico para el que la justicia no señala responsables]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c4af18fa-2c47-47ab-afe3-ae0b8c0b6b76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ríos,Contaminación,Región de Murcia,Lorca,Almería]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un respiro frente al exilio asfixiante que roba infancias saharauis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/respiro-frente-exilio-asfixiante-roba-infancias-saharuis_1_12545328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab2b0ee8-237c-40d3-8e3f-6be8d8924ce7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un respiro frente al exilio asfixiante que roba infancias saharauis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cerca de 3.000 menores saharauis pasan este verano acogidos por familias españolas que les procuran atenciones médicas, cuidados y experiencias que son inaccesibles en el desierto del Sáhara</p><p class="subtitle">
Las décadas de suplicio de los saharauis para obtener la nacionalidad: “España nos discrimina”</p></div><p class="article-text">
        A principios de verano, Laila, Aya, Bulahi y Raguia emprendieron la gran traves&iacute;a de sus a&uacute;n cortas vidas. Dejaron atr&aacute;s el aire abrasador y polvoriento del desierto m&aacute;s inh&oacute;spito del mundo, el del S&aacute;hara, para ser recibidos con los brazos abiertos por familias espa&ntilde;olas que les est&aacute;n procurando toda suerte de atenciones hasta que acabe agosto. Ser&aacute; entonces cuando vuelvan a las jaimas y casas de adobe que salpican las <em>wilayas</em> de Auserd, Smara, Dajla, El Aai&uacute;n y Bojador, en la regi&oacute;n argelina de Tinduf.
    </p><p class="article-text">
        Para todos ellos, estas son unas verdaderas vacaciones en paz que les est&aacute;n permitiendo olvidar durante unas semanas que su pueblo, el saharaui, sufre un exilio que dura ya casi medio siglo y para el que no se adivina una salida.
    </p><p class="article-text">
        Lo que aqu&iacute; se considera cotidiano &ndash;el agua corriente, la nevera llena, la asistencia m&eacute;dica, o incluso subir a un ascensor&ndash; se convierte para estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en una ventana a un mundo nuevo. Para quienes les acogen, es un acto de solidaridad con un pueblo que lleva 49 a&ntilde;os esperando justicia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una infancia en el exilio</strong></h2><p class="article-text">
        Desde mediados de los a&ntilde;os 90 del pasado siglo, cuando se instaur&oacute; en Espa&ntilde;a el programa &lsquo;Vacaciones en Paz&rsquo;, cada a&ntilde;o, cerca de 3.000 menores saharauis pasan los meses de est&iacute;o en nuestro pa&iacute;s acogidos por familias solidarias. No son todos los que querr&iacute;an hacerlo. Otros mil ni&ntilde;os y ni&ntilde;as no pueden realizar el viaje por la falta de voluntarios para hacerse cargo de su asilo temporal.
    </p><p class="article-text">
        El programa es gestionado por las distintas entidades y asociaciones de Amigos del Pueblo Saharaui, la Delegaci&oacute;n Nacional Saharaui y sus organizaciones territoriales. En su desarrollo participan, adem&aacute;s, los Ministerios de Inclusi&oacute;n, Seguridad Social y Migraciones, de Asuntos Exteriores, Uni&oacute;n Europea y Cooperaci&oacute;n, del Interior y de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica. Y, junto a ellos, tambi&eacute;n los ayuntamientos y las comunidades aut&oacute;nomas donde se presta alojamiento a los menores. 
    </p><p class="article-text">
        Una red de solidaridad que les permite un respiro en una existencia marcada por las condiciones extremas de calor, la escasez de agua y la dependencia de la ayuda exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as saharauis, subir por primera vez a un avi&oacute;n, probar la paella, recibir un tratamiento m&eacute;dico o aprender a nadar son recuerdos que marcar&aacute;n sus vidas. Para las familias espa&ntilde;olas que los acogen la experiencia es igualmente transformadora: abre una ventana a otra realidad y forja lazos que se mantienen a trav&eacute;s de llamadas, mensajes y reencuentros a&ntilde;o tras a&ntilde;o.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Historias de acogida: cuando la fraternidad ampl&iacute;a familias</strong></h2><p class="article-text">
        En Lorca, una de las ciudades murcianas con m&aacute;s tradici&oacute;n de acogida, cada verano varias familias abren las puertas de sus hogares a menores saharauis. Entre ellas la de Isabel S&aacute;nchez, quien empez&oacute; a participar en el programa en 2014.
    </p><p class="article-text">
        Su primer menor acogido fue Ali Labat, que por entonces apenas ten&iacute;a ocho a&ntilde;os y viv&iacute;a con sus abuelos en Tinduf. &ldquo;Lo que m&aacute;s le impresion&oacute; al llegar fue c&oacute;mo el agua no dejaba de salir del grifo de la ba&ntilde;era&rdquo;, recuerda Isabel. Tras varias idas y venidas, Ali, que ahora tiene veintiuno, decidi&oacute; quedarse para estudiar un Grado Medio de Electromec&aacute;nica de Veh&iacute;culos Autom&oacute;viles y forjarse un futuro aqu&iacute;. &ldquo;Es un chico muy responsable y desde el principio se integr&oacute; bien con los dem&aacute;s ni&ntilde;os, que le brindaron una buena acogida&rdquo;, rememora orgullosa.
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Isabel recibi&oacute; a Naama Moulout, una ni&ntilde;a de nueve a&ntilde;os con importantes problemas auditivos. Gracias a que los menores saharauis son incluidos en la tarjeta sanitaria de las familias de acogida, la peque&ntilde;a pudo acceder a tratamientos m&eacute;dicos que no existen en los campamentos. Lo que m&aacute;s le sorprendi&oacute; entonces fue la cantidad de comida que encontr&oacute; a su llegada en comparaci&oacute;n con la austeridad de su <em>wilaya</em>.
    </p><p class="article-text">
        Isabel, miembro de la Asociaci&oacute;n de Amigos del Pueblo Saharaui, cuenta que el idioma nunca ha sido un obst&aacute;culo. &ldquo;Al principio nos comunic&aacute;bamos con gestos, pero despu&eacute;s de un mes los ni&ntilde;os ya hablaban espa&ntilde;ol, porque lo hab&iacute;an estudiado en su colegio y aqu&iacute; terminaron solt&aacute;ndose&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella tambi&eacute;n es importante establecer v&iacute;nculos con las familias de los menores, con quienes siempre ha mantenido el contacto a trav&eacute;s de mensajes de <em>WhatsApp</em> o videollamadas, y a las que ha podido conocer en persona en los viajes que ha realizado a Tinduf para llevar ayuda humanitaria.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Segunda generaci&oacute;n: los hijos de la solidaridad</strong></h2><p class="article-text">
        En estas tres d&eacute;cadas, el programa ha permitido a sus participantes ver crecer a toda una generaci&oacute;n de saharauis que pasaron veranos en Espa&ntilde;a. Como Fatimetou Hamadi, que lleg&oacute; a Lorca hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas para tratarse de una grave enfermedad renal. De no haber recibido atenci&oacute;n m&eacute;dica entonces, probablemente no habr&iacute;a sobrevivido.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo hizo, luego se convirti&oacute; en madre y hoy su hija Galya forma parte de esa segunda generaci&oacute;n que disfruta de unas vacaciones en nuestro pa&iacute;s. Como hiciera su progenitora, Galya ha pasado los &uacute;ltimos veranos en casa de Mateo Ruiz y su esposa Maita, a quienes llama cari&ntilde;osamente &ldquo;abuelos&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94a9da7f-5c0f-4a5b-a3e0-fb03f2ff8129_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94a9da7f-5c0f-4a5b-a3e0-fb03f2ff8129_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94a9da7f-5c0f-4a5b-a3e0-fb03f2ff8129_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94a9da7f-5c0f-4a5b-a3e0-fb03f2ff8129_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/94a9da7f-5c0f-4a5b-a3e0-fb03f2ff8129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/94a9da7f-5c0f-4a5b-a3e0-fb03f2ff8129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/94a9da7f-5c0f-4a5b-a3e0-fb03f2ff8129_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Galya, niña saharaui acogida por Mateo y Maita, disfruta de sus vacaciones jugando en familia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Galya, niña saharaui acogida por Mateo y Maita, disfruta de sus vacaciones jugando en familia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Para esta familia, poder recibir a la hija de aquella ni&ntilde;a que una vez vivi&oacute; en su casa es &ldquo;un regalo de vida&rdquo; y la prueba de que la solidaridad trasciende generaciones y deja huellas imborrables.
    </p><h2 class="article-text"><strong>S&aacute;hara Occidental, el &uacute;ltimo territorio colonial en &Aacute;frica</strong></h2><p class="article-text">
        Desde 1975, tras la Marcha Verde y el abandono de Espa&ntilde;a de los territorios de Saguia el Hamra y R&iacute;o de Oro, administrados entonces como una provincia m&aacute;s, el pueblo saharaui vive exiliado en los campamentos de Tinduf, sin acceso a recursos b&aacute;sicos y dependiendo exclusivamente de ayuda internacional. Mientras tanto, las promesas de un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n impulsado por la ONU en 1991 siguen sin cumplirse.
    </p><p class="article-text">
        Marruecos ha continuado consolidando su dominio, explotando los recursos del territorio &ndash;fosfatos, pesca, energ&iacute;a&ndash; con la creciente complicidad diplom&aacute;tica internacional.
    </p><p class="article-text">
        La responsabilidad del estado espa&ntilde;ol en el conflicto saharaui sigue presente. La ONU considera al Sahara Occidental como un Territorio No Aut&oacute;nomo y, a pesar del control de Marruecos sobre el territorio&shy; &ndash;las poblaciones costeras originales, como la antigua Villa Cisneros (ahora Dajla), hoy son explotadas tur&iacute;sticamente por el gobierno de Mohamed VI&ndash;, Espa&ntilde;a sigue siendo reconocida como la potencia administradora. Sin embargo, los sucesivos gobiernos democr&aacute;ticos, unos detr&aacute;s de otros, se han desentendido de sus deberes hist&oacute;ricos hacia el S&aacute;hara Occidental.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47ac42dc-c951-4d4b-aad5-12a541670ed5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47ac42dc-c951-4d4b-aad5-12a541670ed5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47ac42dc-c951-4d4b-aad5-12a541670ed5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47ac42dc-c951-4d4b-aad5-12a541670ed5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/47ac42dc-c951-4d4b-aad5-12a541670ed5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/47ac42dc-c951-4d4b-aad5-12a541670ed5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/47ac42dc-c951-4d4b-aad5-12a541670ed5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Niños y embajadores del programa ‘Vacaciones en Paz’ en un encuentro."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Niños y embajadores del programa ‘Vacaciones en Paz’ en un encuentro.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las cada vez m&aacute;s estrechas relaciones diplom&aacute;ticas y econ&oacute;micas con Rabat, incluso en detrimento de los derechos de los saharauis, y el reciente giro en la postura del Ejecutivo de Pedro S&aacute;nchez, que ha escenificado su apoyo al plan expansionista del pa&iacute;s Alau&iacute; en el Sahara &ndash;la &uacute;ltima vez, el pasado abril durante un encuentro entre los ministros de Exteriores de Espa&ntilde;a y Marruecos, Jos&eacute; Manuel Albares y Naser Burita&ndash;, ha sido percibido por muchos como una traici&oacute;n a d&eacute;cadas de compromiso con la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Saharaui Democr&aacute;tica y la autodeterminaci&oacute;n de su pueblo. Derechos defendidos por el Frente Polisario y que s&iacute; reconocen Naciones Unidas y el Tribunal Superior de Justicia de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><h2 class="article-text"><strong>S&aacute;hara y Palestina: causas paralelas</strong></h2><p class="article-text">
        Existen paralelismos entre la causa saharaui y la palestina. Una comparaci&oacute;n que no es gratuita: comparten una historia de resistencia frente a la ocupaci&oacute;n, de generaciones enteras creciendo en campos de refugiados y de un anhelo de retorno que nunca llega. Ambos pueblos fueron despojados de su tierra, han visto frustradas las resoluciones de Naciones Unidas y viven, desde hace d&eacute;cadas, dependientes de la ayuda internacional. 
    </p><p class="article-text">
        En la Franja de Gaza, la infancia sobrevive a duras penas a los bombardeos, el bloqueo &ndash;y la consecuente hambruna&ndash; y un asedio que ha alcanzado ya la categor&iacute;a de genocidio; en Tinduf, lo hace bajo el sol inclemente del desierto y la escasez de recursos, en un exilio sin un final en el horizonte. En ambos casos, los menores pagan el precio m&aacute;s alto de la inacci&oacute;n internacional. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que distingue al caso saharaui es el silencio medi&aacute;tico que lo rodea. Mientras Palestina ocupa titulares en la prensa internacional y alienta movilizaciones en Occidente contra la brutalidad del ej&eacute;rcito israel&iacute;, el S&aacute;hara Occidental ha sido relegado a una cuesti&oacute;n marginal, apenas presente en las agendas de los grandes foros internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Esa invisibilizaci&oacute;n, una estrategia pol&iacute;tica sutil, pero de consecuencias devastadoras para sus v&iacute;ctimas, refuerza la percepci&oacute;n de un doble rasero en la defensa global de los derechos humanos y del derecho internacional. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Memoria colectiva como dignidad</strong></h2><p class="article-text">
        En Palestina y en el S&aacute;hara Occidental, la infancia crece marcada por la ocupaci&oacute;n, la violencia, las penalidades y el desarraigo. Programas como &lsquo;Vacaciones en Paz&rsquo; no resuelven el conflicto, pero ofrecen un par&eacute;ntesis luminoso, un recordatorio de que la solidaridad entre pueblos puede derribar fronteras simb&oacute;licas cuando las geopol&iacute;ticas parecen inamovibles.
    </p><p class="article-text">
        Frente al silencio de los gobiernos, el compromiso civil resplandece: cada familia de acogida, cada asociaci&oacute;n implicada, convierte a los ni&ntilde;os saharauis en embajadores de un pueblo ignorado y construyen la memoria de un verano en paz. Una tregua tangible cuajada de afectos y esperanza como aliento para soportar el dolor de d&eacute;cadas de injusticia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/respiro-frente-exilio-asfixiante-roba-infancias-saharuis_1_12545328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Aug 2025 20:08:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ab2b0ee8-237c-40d3-8e3f-6be8d8924ce7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1107345" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ab2b0ee8-237c-40d3-8e3f-6be8d8924ce7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1107345" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un respiro frente al exilio asfixiante que roba infancias saharauis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ab2b0ee8-237c-40d3-8e3f-6be8d8924ce7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Sáhara Occidental,Marruecos,Palestina,Solidaridad,Infancia,Exilio,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La exposición que no te puedes perder este verano y reune a Picasso, Dalí y Goya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/exposicion-no-puedes-perder-verano-reune-picasso-dali-goya-pm_1_12535343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d3a036b-763d-43c5-b1da-44d3c833d4f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La exposición que no te puedes perder este verano y reune a Picasso, Dalí y Goya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘El aire conmovido’ en el CCCB: más de 300 obras que exploran el duende de Lorca</p><p class="subtitle">El restaurante catalán donde Picasso y otros modernistas pasaban los días</p></div><p class="article-text">
        Barcelona vuelve a situarse en el mapa cultural del verano con una cita imprescindible para los amantes del arte. Hasta el 28 de octubre de 2025, el <strong>Centro de Cultura Contempor&aacute;nea de Barcelona (CCCB)</strong> acoge <strong>&lsquo;El aire conmovido&rsquo;</strong>, una exposici&oacute;n que re&uacute;ne m&aacute;s de 300 obras de grandes figuras como <strong>Picasso, Dal&iacute; y Goya</strong>, seleccionadas por el historiador franc&eacute;s Georges Didi-Huberman. La muestra propone un recorrido donde la emoci&oacute;n y la reflexi&oacute;n se encuentran, explorando el concepto de &ldquo;duende&rdquo; que Federico Garc&iacute;a Lorca defini&oacute; como la intensidad de la experiencia art&iacute;stica.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DJWFdeGsOeO/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Un di&aacute;logo entre grandes nombres del arte y la literatura</strong></h2><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n surge del poema <strong>&ldquo;Romance de la luna, luna&rdquo;</strong>, incluido en el <em>Romancero gitano</em> de Lorca, y toma la expresi&oacute;n &ldquo;en el aire conmovido&rdquo; como hilo conductor. Desde all&iacute;, el recorrido se organiza en <strong>estaciones tem&aacute;ticas</strong> &mdash;infancias, pensamientos, rostros, gestos, paisajes y pol&iacute;tica&mdash; que invitan al visitante a un viaje emocional y sensorial. Obras pict&oacute;ricas, esculturas, fotograf&iacute;as, grabados, pel&iacute;culas, libros y partituras forman un di&aacute;logo entre artistas de diferentes &eacute;pocas y disciplinas, incluyendo a <strong>Camaron, Colita, Mir&oacute;, Giacometti, Rodin, T&agrave;pies o Pasolini</strong>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        La selecci&oacute;n de Didi-Huberman enfatiza c&oacute;mo las im&aacute;genes y los objetos art&iacute;sticos pueden <strong>conmover y transformar</strong>, generando una experiencia colectiva de emociones que atraviesa siglos y estilos. La muestra combina la potencia visual de los grandes maestros con investigaciones, bocetos y textos que permiten al visitante descubrir conexiones inesperadas entre distintas formas de expresi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una experiencia po&eacute;tica y cr&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de ser una exposici&oacute;n, <strong>&lsquo;El aire conmovido&rsquo;</strong> es una experiencia que invita a <strong>retornar a la mirada infantil</strong>, capaz de asombrarse y de transformar lo cotidiano. La puesta en escena propone un di&aacute;logo entre utop&iacute;a y tragedia, entre sensibilidad y reflexi&oacute;n, donde el visitante puede detenerse ante un cuadro de Goya, un boceto de Picasso o una fotograf&iacute;a de Colita y sentirse parte de un mismo flujo emocional que une pasado y presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/exposicion-no-puedes-perder-verano-reune-picasso-dali-goya-pm_1_12535343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2025 06:00:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4d3a036b-763d-43c5-b1da-44d3c833d4f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="805686" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4d3a036b-763d-43c5-b1da-44d3c833d4f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="805686" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La exposición que no te puedes perder este verano y reune a Picasso, Dalí y Goya]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4d3a036b-763d-43c5-b1da-44d3c833d4f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Picasso,Salvador Dalí,Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos exige la dimisión inmediata de la teniente alcalde de Vox en Lorca por falsear su currículum]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/eixge-dimision-inmediata-teniente-alcalde-vox-lorca-falsear-curriculum_1_12513039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90e8e571-68ea-4d7a-a48c-4cfd6ff045d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos exige la dimisión inmediata de la teniente alcalde de Vox en Lorca por falsear su currículum"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Quien miente en su currículum no puede seguir ni un minuto más en un cargo público. PP y Vox están normalizando la mentira como forma de hacer política”, afirma el secretario de organización morado en la Región, Ángel Luis Hernández</p><p class="subtitle">La teniente de alcalde de Vox en Lorca maquilló su currículum con un título que no existe</p></div><p class="article-text">
        Podemos Regi&oacute;n de Murcia ha exigido este lunes la dimisi&oacute;n inmediata de Carmen Mendui&ntilde;a, concejala de Vox en Lorca, teniente de alcalde y secretaria regional del partido de Abascal, despu&eacute;s de que diversos medios hayan revelado que false&oacute; su curr&iacute;culum atribuy&eacute;ndose una &ldquo;diplomatura en Geograf&iacute;a e Historia por la Universidad de Murcia&rdquo;, una titulaci&oacute;n que no existe.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema no es solo que haya mentido, sino que a&uacute;n no haya dado ni una explicaci&oacute;n, ni pedido disculpas, ni dimitido&rdquo;, ha declarado &Aacute;ngel Luis Hern&aacute;ndez, secretario de organizaci&oacute;n de Podemos en la Regi&oacute;n. &ldquo;Y lo m&aacute;s grave es que tanto Vox como el Partido Popular est&aacute;n encubriendo la mentira y sosteniendo a esta persona en su cargo como si nada hubiese pasado&rdquo;, ha asegurado.
    </p><p class="article-text">
        Podemos ha reclamado al alcalde de Lorca, Fulgencio Gil (PP), que act&uacute;e &ldquo;de forma inmediata y ejemplar&rdquo; cesando a Mendui&ntilde;a de todas sus responsabilidades. Y si no lo hace, el partido morado exige que intervenga el presidente auton&oacute;mico, Fernando L&oacute;pez Miras, como m&aacute;ximo responsable pol&iacute;tico de la coalici&oacute;n que gobierna la Regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si Abascal y Antelo no piden su dimisi&oacute;n, ser&aacute;n c&oacute;mplices de esta verg&uuml;enza&rdquo;, ha a&ntilde;adido Hern&aacute;ndez, quien ha recordado que no es el primer caso de manipulaci&oacute;n curricular en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola reciente. &ldquo;Lo estamos viendo tambi&eacute;n en el PP y en el PSOE. Esta epidemia de impostores da&ntilde;a la credibilidad de las instituciones y aleja a&uacute;n m&aacute;s a la ciudadan&iacute;a de la pol&iacute;tica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde Podemos han insistido en que la pol&iacute;tica exige responsabilidad, &eacute;tica y verdad, y que cargos p&uacute;blicos como Carmen Mendui&ntilde;a no pueden seguir un minuto m&aacute;s en sus puestos sin manchar a todo su gobierno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiariomurcia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/eixge-dimision-inmediata-teniente-alcalde-vox-lorca-falsear-curriculum_1_12513039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Aug 2025 10:35:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/90e8e571-68ea-4d7a-a48c-4cfd6ff045d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="42611" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/90e8e571-68ea-4d7a-a48c-4cfd6ff045d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="42611" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Podemos exige la dimisión inmediata de la teniente alcalde de Vox en Lorca por falsear su currículum]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/90e8e571-68ea-4d7a-a48c-4cfd6ff045d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aquagym y café en la piscina municipal para luchar contra la despoblación: "Este ratico es sagrado para mí"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/aquagym-cafe-piscina-municipal-luchar-despoblacion-ratico-sagrado_1_12508993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aquagym y café en la piscina municipal para luchar contra la despoblación: &quot;Este ratico es sagrado para mí&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una actividad veraniega liderada por mujeres está ayudando a revitalizar el tejido social y frenar el éxodo rural en la pedanía lorquina de Zarcilla de Ramos</p></div><p class="article-text">
        Un sol en lo m&aacute;s alto de un cielo sin un atisbo de nubes cae a plomo sobre Zarcilla de Ramos, una pedan&iacute;a de poco m&aacute;s de mil habitantes perteneciente al t&eacute;rmino municipal de Lorca, en la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Son las tres de la tarde de un jueves cualquiera de julio, cuando la piscina municipal de esta peque&ntilde;a localidad rural de media monta&ntilde;a, se convierte en el coraz&oacute;n palpitante de un pueblo que se resiste a desaparecer.
    </p><p class="article-text">
        A esa hora inh&oacute;spita por la can&iacute;cula, por all&iacute; empiezan a desfilar mujeres pertrechadas con bolsas de rafia a reventar, que abandonan bajo un sombrajo justo antes de lanzarse al agua. Todas han cumplido ya los setenta.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la piedra que corona el vaso, silbato en mano, pasa lista mentalmente Manuel Jes&uacute;s, su celebrado entrenador. A sus &oacute;rdenes y al ritmo de la m&uacute;sica discotequera de ABBA o de los &uacute;ltimos &eacute;xitos del reguet&oacute;n, el agua las iguala y las une. Bailan, se ejercitan, r&iacute;en. Y, con cada clase, revitalizan algo m&aacute;s que sus m&uacute;sculos y articulaciones: reactivan el pulso social de Zarcilla.
    </p><p class="article-text">
        Porque, lo que a simple vista parece el simple ejercicio del aquagym es, en realidad, un acto de resistencia. Una rutina veraniega ya irrenunciable que, m&aacute;s all&aacute; de tonificar sus cuerpos, ha conseguido fortalecer el alma del pueblo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del recelo a las plazas agotadas</strong></h2><p class="article-text">
        La actividad se program&oacute; por primera vez en 2021, no sin ciertas reticencias por parte de las usuarias. Despu&eacute;s, las maravillas que contaron una vez superados los recelos iniciales, generaron un efecto contagio que provoc&oacute; que, al a&ntilde;o siguiente, se agotaran las inscripciones.
    </p><p class="article-text">
        Para este curso, el Ayuntamiento de Lorca ha tenido que organizar ya dos grupos. Al segundo se han apuntado las m&aacute;s j&oacute;venes, que agitan churros de espuma de colores mientras las mayores preparan la merienda de la que, luego, dar&aacute;n buena cuenta todas juntas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13d55523-e8ba-446c-a6cc-d278e4d1fffb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13d55523-e8ba-446c-a6cc-d278e4d1fffb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13d55523-e8ba-446c-a6cc-d278e4d1fffb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13d55523-e8ba-446c-a6cc-d278e4d1fffb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/13d55523-e8ba-446c-a6cc-d278e4d1fffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/13d55523-e8ba-446c-a6cc-d278e4d1fffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/13d55523-e8ba-446c-a6cc-d278e4d1fffb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vecinas de Zarcilla de Ramos en la última clase de Aquagym de la temporada."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vecinas de Zarcilla de Ramos en la última clase de Aquagym de la temporada.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entre las veteranas se encuentra Ascensi&oacute;n, que asegura que la gimnasia acu&aacute;tica le viene &ldquo;fenomenal&rdquo; para los huesos y las articulaciones: &ldquo;Me lo recomend&oacute; mi m&eacute;dico porque estaba un poco castigada despu&eacute;s de trabajar toda la vida en el campo, cortando alcachofa a cuchillo o trabajando en lavander&iacute;as de Barcelona&rdquo;. R&iacute;e cuando cuenta que, andando de camino a la piscina, situada a las afueras del pueblo, insiste a sus vecinas en lo a gusto que se est&aacute; a estas horas en casa con el aire acondicionado puesto. &ldquo;Pero en cuanto llego aqu&iacute; se me pasa la pereza y ya estoy deseando empezar la clase&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Para Manuel Jes&uacute;s, al margen de los beneficios que reporta una actividad f&iacute;sica de bajo impacto sobre las articulaciones y apta para cualquier persona, lo mejor de las clases es el <em>feedback</em> que recibe de las usuarias: &ldquo;Se lo pasan bomba, consiguen hacer del trabajo una fiesta&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Uni&oacute;n entre generaciones</strong></h2><p class="article-text">
        Y es que, para la mayor&iacute;a, estas clases son una oportunidad para escapar de la rutina. &ldquo;Es muy divertido, hablamos, cantamos y nos lo pasamos bien&rdquo;, dice Maribel, a quien hace algo m&aacute;s de dos a&ntilde;os, la p&eacute;rdida de su marido la sumi&oacute; en una profunda tristeza. Un d&iacute;a, su hija Noelia le pidi&oacute; su n&uacute;mero de carn&eacute; de identidad y realiz&oacute; una llamada. &ldquo;Yo la escuchaba dando mis datos y no sab&iacute;a para lo que era. Resulta que me estaba comprando el bono para el aquagym y, la verdad, es que no me ha podido hacer mejor regalo. Antes no quer&iacute;a venir y ahora me cuesta recogerme&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        A su lado, Juana cuenta que la pr&aacute;ctica de este deporte ha servido para que su marido haya empezado a colaborar en las tareas del hogar. &ldquo;&Eacute;l sabe que este ratico es sagrado para m&iacute;, as&iacute; que se queda fregando los platos para que me venga tranquila&rdquo;, comenta.       
    </p><p class="article-text">
        Mientras hablan, sus compa&ntilde;eras de actividad disponen sobre un mantel de papel apetitosos hojaldres, bizcochos y galletas. En la mesa reina un enorme termo con el que empiezan a llenar vasitos de pl&aacute;stico. &ldquo;Es caf&eacute; bautizado&rdquo;, comentan divertidas. O sea, que lo han animado con un chorrito de an&iacute;s. Y esta redactora da fe de que est&aacute; delicioso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las participantes del primer turno preparan el café y la merienda para compartir una vez finalizadas las clases."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las participantes del primer turno preparan el café y la merienda para compartir una vez finalizadas las clases.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La encargada de prepararlo es Mar&iacute;a. &ldquo;Si alg&uacute;n d&iacute;a parece que no viene ya estamos penando porque nos quedamos sin &eacute;l&rdquo;, dice otra vecina que recuerda que, el a&ntilde;o pasado, un zagal rompi&oacute; el termo sin querer. &ldquo;Pero enseguida organizamos una colecta para comprarle otro&rdquo;, apunta otra compa&ntilde;era.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pueblos que quieren avanzar</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando se unen las j&oacute;venes, la conversaci&oacute;n adquiere un tono m&aacute;s reivindicativo. Soledad, presidenta de la asociaci&oacute;n de mujeres de Zarcilla, cree que el ayuntamiento deber&iacute;a responder a su repetida petici&oacute;n de colocar unas escaleras en la piscina que faciliten el acceso a las personas con movilidad reducida y a las mujeres mayores. Los aseos tampoco est&aacute;n adaptados.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n le gustar&iacute;a que se recuperase la actividad en el chiringuito de obra situado junto a la piscina &ldquo;para que los cr&iacute;os que vienen con sus madres y abuelas puedan tomarse un agua, un refresco o un helado&rdquo;. Y todas coinciden en que ser&iacute;a un sue&ntilde;o que las instalaciones se climatizasen para poder disfrutar de ellas todo el a&ntilde;o. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52cf706d-f0db-47c4-949c-9e67b2c77239_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52cf706d-f0db-47c4-949c-9e67b2c77239_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52cf706d-f0db-47c4-949c-9e67b2c77239_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52cf706d-f0db-47c4-949c-9e67b2c77239_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52cf706d-f0db-47c4-949c-9e67b2c77239_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52cf706d-f0db-47c4-949c-9e67b2c77239_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52cf706d-f0db-47c4-949c-9e67b2c77239_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los grupos de aquagym junto a su monitor, Manuel Jesús."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los grupos de aquagym junto a su monitor, Manuel Jesús.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Porque, cuando pasa el verano, las mujeres que quieren seguir practicando el aquagym tienen que desplazarse en coche &ndash;no hay servicio de autob&uacute;s por las tardes en la pedan&iacute;a&ndash; hasta el centro de Lorca, a unos 30 kil&oacute;metros de distancia. &ldquo;Muchas no conducen o no disponen de veh&iacute;culo&rdquo;, recuerda Soledad, quien cree que es injusto que &ldquo;siendo igual de contribuyentes, no tengamos las mismas oportunidades que las personas que viven en la ciudad&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El reto de la desigualdad</strong></h2><p class="article-text">
        Soledad eligi&oacute; vivir en Zarcilla por la tranquilidad y porque aqu&iacute; sus hijos pueden jugar libremente en la calle sin peligro. El lado negativo es que, para que ellos puedan hacer cualquier tipo de actividad extraescolar, &ldquo;dependemos de bajarlos a la ciudad en coche&rdquo;. &ldquo;All&iacute; hay de todo, mientras nosotros no tenemos nada&rdquo;, se lamenta. En la pedan&iacute;a, donde 109 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as cursan primaria, ni siquiera existe un pabell&oacute;n deportivo.
    </p><p class="article-text">
        Por las mismas penalidades ha tenido que pasar Marisa, que durante a&ntilde;os realiz&oacute; incontables viajes para que su hija mayor, una brillante estudiante con altas capacidades, pudiera desarrollar todo su potencial.
    </p><p class="article-text">
        A las dos, como al resto, las uni&oacute; la piscina. &ldquo;Ha sido un elemento clave para la socializaci&oacute;n y el fortalecimiento de lazos entre las mujeres del pueblo&rdquo;, asegura Marisa. &ldquo;Hemos abierto un espacio para escucharnos, poder hablar y apoyarnos cuando lo necesitamos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Una idea que comparte el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Lorca, Juan Miguel Bayonas, que cree que las piscinas de verano en las pedan&iacute;as cumplen un papel fundamental en su dinamizaci&oacute;n. &ldquo;Son un punto de referencia en la vida social y deportiva durante los meses estivales&rdquo;, asegura.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La chispa que encendi&oacute; el esp&iacute;ritu comunitario</strong></h2><p class="article-text">
        En el caso de Zarcilla, la experiencia ha ido mucho m&aacute;s all&aacute;. Las clases de aquagym pronto se convirtieron en un acicate para que las mujeres del pueblo se decidieran a fortalecer su asociaci&oacute;n, hasta el punto de que este a&ntilde;o tambi&eacute;n han organizado actividades durante el invierno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e513662-d86b-4cd7-9bb7-a5ed89bd9c3c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e513662-d86b-4cd7-9bb7-a5ed89bd9c3c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e513662-d86b-4cd7-9bb7-a5ed89bd9c3c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e513662-d86b-4cd7-9bb7-a5ed89bd9c3c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e513662-d86b-4cd7-9bb7-a5ed89bd9c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e513662-d86b-4cd7-9bb7-a5ed89bd9c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1e513662-d86b-4cd7-9bb7-a5ed89bd9c3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las participantes del segundo turno relevan a las del primero."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las participantes del segundo turno relevan a las del primero.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con ellas, gracias al apoyo municipal, han suplido la falta de iniciativa privada en la zona. &ldquo;Hacemos aer&oacute;bic, yoga y gimnasia de mantenimiento un par de d&iacute;as a la semana. Tambi&eacute;n damos clases de danza y bailes regionales, como parrandas y jotas, para que no se pierdan nuestras tradiciones&rdquo;, dice Marisa. Ahora van a intentar recuperar unas viejas m&aacute;quinas de coser que acumulan polvo en el centro de mayores para aprender costura y patronaje.
    </p><p class="article-text">
        Su apasionada actividad ha hecho que otros vecinos tambi&eacute;n se hayan animado a contribuir en el desaf&iacute;o de devolver la vida al pueblo. Este mes, el ayuntamiento ha autorizado a la asociaci&oacute;n Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s a realizar &ldquo;guateques&rdquo; ambientados en los a&ntilde;os 70 y 80 en el parque aleda&ntilde;o a la iglesia. Y los j&oacute;venes tambi&eacute;n han organizado actividades para recaudar fondos para las fiestas patronales, que se celebran durante la primera semana de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en tiempos de cifras fr&iacute;as y estad&iacute;sticas desalentadoras sobre el abandono rural, Zarcilla de Ramos demuestra que hay otras formas de plantar cara al olvido. A veces, basta con un ba&ntilde;ador, un monitor entusiasta y un grupo de mujeres decididas a que su pueblo siga respirando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/aquagym-cafe-piscina-municipal-luchar-despoblacion-ratico-sagrado_1_12508993.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Aug 2025 19:38:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5255098" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5255098" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aquagym y café en la piscina municipal para luchar contra la despoblación: "Este ratico es sagrado para mí"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6918345c-61da-47f6-9e9f-f31689e7b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Tercera edad,mujeres,Deporte,Despoblación rural,Asociaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La teniente de alcalde de Vox en Lorca maquilló su currículum con un título que no existe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/teniente-alcalde-vox-lorca-maquillo-curriculum-titulo-no-existe_1_12508305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e945e0a9-a337-4321-b826-8fcec8840b4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123163.jpg" width="1815" height="1021" alt="Carmen Menduiña (Vox), primera teniente de alcalde de Lorca y secretaria y tesorera de Vox Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carmen Menduiña, primera teniente de alcalde de la capital del Guadalentín, exhibe en el currículum de las webs de Vox y el Ayuntamiento de Lorca una "diplomatura en Geografía e Historia por la Universidad de Murcia" que nunca ha existido</p><p class="subtitle">La 'broma' de Vox en Lorca para mantener la medalla de honor a Franco, con ayuda del PP: “Es una humillación a las víctimas”</p></div><p class="article-text">
        Carmen Mendui&ntilde;a entr&oacute; al Ayuntamiento de Lorca en 2019 como parte de la primera oleada de concejales de Vox en la Regi&oacute;n de Murcia. Desde entonces, su carrera pol&iacute;tica ha ido en ascenso: hoy es primera teniente de alcalde, portavoz del grupo municipal y uno de los principales rostros del partido en el sureste espa&ntilde;ol. Figura clave en el engranaje territorial de la formaci&oacute;n de ultraderecha, Mendui&ntilde;a tambi&eacute;n ostenta cargos org&aacute;nicos en la estructura regional de Vox, donde ejerce como secretaria y tesorera. En sus perfiles tanto en la p&aacute;gina web de Vox como en el del Ayuntamiento de Lorca, se autodefine como &ldquo;diplomada en Geograf&iacute;a e Historia por la Universidad de Murcia&rdquo;, una titulaci&oacute;n que no existe, as&iacute; como tambi&eacute;n perito judicial inmobiliario con &ldquo;experiencia profesional en la producci&oacute;n y desarrollo de productos ecol&oacute;gico para la agricultura&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1c85ea0-e9e5-44fa-a6dc-f017ffc825a0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1c85ea0-e9e5-44fa-a6dc-f017ffc825a0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1c85ea0-e9e5-44fa-a6dc-f017ffc825a0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1c85ea0-e9e5-44fa-a6dc-f017ffc825a0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1c85ea0-e9e5-44fa-a6dc-f017ffc825a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1c85ea0-e9e5-44fa-a6dc-f017ffc825a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e1c85ea0-e9e5-44fa-a6dc-f017ffc825a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Biografía de Carmen Menduiña en la página de Vox"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Biografía de Carmen Menduiña en la página de Vox                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n en Geograf&iacute;a e Historia en la Universidad de Murcia se ha impartido hist&oacute;ricamente mediante una licenciatura de cinco a&ntilde;os, vigente desde mediados de los a&ntilde;os 70 hasta su desaparici&oacute;n en 1993, cuando fue sustituida por titulaciones separadas en Historia, Geograf&iacute;a e Historia del Arte. Desde el gabinete de prensa de la formaci&oacute;n ultraderechista han afirmado que &ldquo;conocen a otros diplomados&rdquo;, aunque en ning&uacute;n momento se ofert&oacute; una &ldquo;diplomatura&rdquo; de tres a&ntilde;os en esta especidalidad en la Universidad de Murcia, como las que s&iacute; exist&iacute;an en otros &aacute;mbitos como Magisterio, Turismo o Biblioteconom&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c85d30cc-95c5-45fe-a8c6-16cc78a831ac_16-9-aspect-ratio_50p_1123159.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c85d30cc-95c5-45fe-a8c6-16cc78a831ac_16-9-aspect-ratio_50p_1123159.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c85d30cc-95c5-45fe-a8c6-16cc78a831ac_16-9-aspect-ratio_75p_1123159.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c85d30cc-95c5-45fe-a8c6-16cc78a831ac_16-9-aspect-ratio_75p_1123159.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c85d30cc-95c5-45fe-a8c6-16cc78a831ac_16-9-aspect-ratio_default_1123159.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c85d30cc-95c5-45fe-a8c6-16cc78a831ac_16-9-aspect-ratio_default_1123159.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c85d30cc-95c5-45fe-a8c6-16cc78a831ac_16-9-aspect-ratio_default_1123159.jpg"
                    alt="Biografía de Menduiña en la web del Ayuntamiento de Lorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Biografía de Menduiña en la web del Ayuntamiento de Lorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Fuentes universitarias confirman que, aunque un estudiante que abandonara la licenciatura tras superar los tres primeros cursos pod&iacute;a obtener un certificado acad&eacute;mico, eso no equival&iacute;a a un t&iacute;tulo oficial de diplomado. La &uacute;nica posibilidad legal de hacer constar algo similar era en contextos administrativos u oposiciones, al amparo de normativas antiguas que equiparaban el primer ciclo de licenciatura con una diplomatura a efectos de acceso a ciertos cuerpos, pero no como titulaci&oacute;n acad&eacute;mica expedida por la universidad. 
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Lorca, por su parte, ha respondido en lo que a la titulaci&oacute;n de Mendui&ntilde;o respecta que &ldquo;las diplomaturas, como titulaci&oacute;n universitaria, desaparecieron en Espa&ntilde;a con la implantaci&oacute;n del Plan Bolonia en 2010, que introdujo los grados de cuatro a&ntilde;os&rdquo;. En el consistorio lorquino la teniente de alcalde es la responsable de las &aacute;reas de vertebraci&oacute;n del territorio, potenciaci&oacute;n rural, lucha contra la despoblaci&oacute;n y control de plagas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/teniente-alcalde-vox-lorca-maquillo-curriculum-titulo-no-existe_1_12508305.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Aug 2025 10:50:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e945e0a9-a337-4321-b826-8fcec8840b4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123163.jpg" length="617192" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e945e0a9-a337-4321-b826-8fcec8840b4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123163.jpg" type="image/jpeg" fileSize="617192" width="1815" height="1021"/>
      <media:title><![CDATA[La teniente de alcalde de Vox en Lorca maquilló su currículum con un título que no existe]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e945e0a9-a337-4321-b826-8fcec8840b4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123163.jpg" width="1815" height="1021"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Lorca,Vox,Ayuntamientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estos son los lugares que no debes perderte si eres amante de la poesía de Lorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/son-lugares-no-debes-perderte-si-amante-poesia-lorca-pm_1_12476812.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/721a90bf-4487-49b5-9279-cedc86a2a9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estos son los lugares que no debes perderte si eres amante de la poesía de Lorca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descubriendo los rincones de Federico García Lorca en Granada: lugares para conocer su legado</p><p class="subtitle">La isla entre Nueva York y Granada donde Federico García Lorca se quitó la máscara y se puso un traje blanco</p></div><p class="article-text">
        Granada, cuna de historia, cultura y poes&iacute;a, es la ciudad que vio nacer y crecer a uno de los m&aacute;s grandes genios literarios de Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/blogs/un-relato-andaluz/entendio-lorca-flamenco_132_11445240.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong></a>. Sus versos y su vida han dejado una huella imborrable, y recorrer los lugares que marcaron su historia es una experiencia &uacute;nica para los amantes de su obra. Aqu&iacute; te mostramos los lugares m&aacute;s representativos que no puedes perderte si eres <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/lorca-sigue-vivo-versiones-muerte-triunfo-federico-asesinaron_1_10909778.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fan de la poes&iacute;a de Lorca</a>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>1. La Casa-Museo Federico Garc&iacute;a Lorca: Huerta de San Vicente</strong></h2><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DGi4NoGsUZW/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Este fue el &uacute;ltimo hogar de Lorca antes de su tr&aacute;gica muerte. En la Huerta de San Vicente, podr&aacute;s sumergirte en la vida privada del poeta a trav&eacute;s de objetos personales, manuscritos y fotograf&iacute;as que nos acercan a su mundo &iacute;ntimo. Un lugar lleno de inspiraci&oacute;n que permite entender su obra en un contexto personal. No olvides pasear por sus jardines, que tambi&eacute;n fueron fuente de su creatividad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>2. Casa de los Rosales</strong></h2><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/losrosalescasa/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Este lugar, hogar de la familia Rosales, fue clave en la vida de Lorca. Aqu&iacute; fue detenido durante la Guerra Civil antes de ser llevado a su tr&aacute;gico final. La Casa de los Rosales es un s&iacute;mbolo de la memoria y la resistencia, marcando un antes y un despu&eacute;s en la historia del poeta, adem&aacute;s de ser testigo de los dram&aacute;ticos sucesos de su vida.
    </p><h2 class="article-text"><strong>3. Facultad de Derecho de la Universidad de Granada</strong></h2><p class="article-text">
        Aunque Lorca estudi&oacute; Derecho, su verdadera pasi&oacute;n siempre fue la literatura. Esta facultad es un recordatorio de sus a&ntilde;os de formaci&oacute;n y su b&uacute;squeda constante de belleza y expresi&oacute;n art&iacute;stica. Un lugar en el que Lorca vivi&oacute; sus primeros a&ntilde;os de universidad y que ahora es un punto de encuentro para los admiradores de su legado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>4. Centro Federico Garc&iacute;a Lorca</strong></h2><p class="article-text">
        Situado en la Plaza de la Romanilla, este centro est&aacute; dedicado a la figura del poeta. Alberga exposiciones, actividades y eventos relacionados con Lorca, convirti&eacute;ndolo en el lugar ideal para profundizar en su vida y obra. Un espacio cultural donde su legado contin&uacute;a vivo, accesible para quienes desean acercarse m&aacute;s a su mundo literario.
    </p><h2 class="article-text"><strong>5. La Alhambra</strong></h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c0b0440-3bdb-4a16-971d-75b8512c8d8b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c0b0440-3bdb-4a16-971d-75b8512c8d8b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c0b0440-3bdb-4a16-971d-75b8512c8d8b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c0b0440-3bdb-4a16-971d-75b8512c8d8b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c0b0440-3bdb-4a16-971d-75b8512c8d8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7c0b0440-3bdb-4a16-971d-75b8512c8d8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7c0b0440-3bdb-4a16-971d-75b8512c8d8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Alhambra"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Alhambra                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este emblem&aacute;tico palacio y fortaleza no solo es una joya arquitect&oacute;nica, sino tambi&eacute;n una fuente de inspiraci&oacute;n para Lorca. La Alhambra aparece en sus versos como s&iacute;mbolo de historia, belleza y misterio. Un paseo por sus jardines y estancias te permitir&aacute; adentrarte en el mismo paisaje que cautiv&oacute; a Lorca y que marc&oacute; su poes&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/son-lugares-no-debes-perderte-si-amante-poesia-lorca-pm_1_12476812.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jul 2025 07:00:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/721a90bf-4487-49b5-9279-cedc86a2a9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="130235" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/721a90bf-4487-49b5-9279-cedc86a2a9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="130235" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Estos son los lugares que no debes perderte si eres amante de la poesía de Lorca]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/721a90bf-4487-49b5-9279-cedc86a2a9c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Viajeros,Guía de viaje,Turismo,Turismo nacional,Turismo cultural,Andalucía,Lorca,Federico García Lorca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una lengua de humo del incendio de Paüls en Tarragona enciende las alarmas en Alicante y Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/lengua-humo-incendio-pauls-tarragona-enciende-alarmas-alicante-murcia_1_12447653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab55bd06-1c01-46f7-aada-05ec18f6e805_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una lengua de humo del incendio de Paüls en Tarragona enciende las alarmas en Alicante y Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los servicios de emergencias recomiendan cerrar ventanas y evitar las actividades al aire libre en el caso de enfermos respiratorios, niños y personas mayores
</p><p class="subtitle">
El incendio en el parque natural de Els Ports (Tarragona) arrasa 2.900 hectáreas y obliga a confinar a 18.000 personas</p></div><p class="article-text">
        Una lengua de humo procedente de la comarca del Baix Ebre, en Tarragona, originada por el incendio forestal que ya ha quemado 2.900 hect&aacute;reas de terreno, principalmente en el Parque Natural de Els Ports, ha llegado hasta las provincias de Alicante y Murcia, a m&aacute;s de 500 kil&oacute;metros de distancia de donde permanece el foco activo desde este lunes.
    </p><p class="article-text">
        El mismo humo que mantiene confinados a vecinos de una docena de municipios tarraconenses &ndash;Reguers de Tortosa, Remolins, B&iacute;tem, Jesus, Aldover, Alfara de Carles, Pa&uuml;ls, Xerta, Tivenys, Roquetes, Pinell de Brai y Prat de Comte&ndash; era visible la ma&ntilde;ana de este martes desde la capital murciana pero tambi&eacute;n desde otras poblaciones situadas m&aacute;s al sur.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha informado el 112 de la Regi&oacute;n de Murcia, la llegada de la lengua de humo obedece al cambio de direcci&oacute;n del viento y a las corrientes atmosf&eacute;ricas, que a esta hora complican la extinci&oacute;n del incendio.
    </p><p class="article-text">
        Hasta las doce del mediod&iacute;a, este servicio de emergencias ha recibido m&aacute;s de un centenar de llamadas de personas que han alertado reportado un fuerte olor a quemado, as&iacute; como una niebla densa en el ambiente.
    </p><p class="article-text">
        Llamadas que tambi&eacute;n ha recibido el Centro de Coordinaci&oacute;n de Emergencias de la Generalitat Valenciana desde la comarca de la Vega Baja y la zona de Orihuela Costa, en Alicante.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1942482113074270335?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En Murcia y Lorca piden limitar las actividades al aire libre para personas vulnerables
    </p><p class="article-text">
        Desde el Ayuntamiento de Murcia han confirmado una &ldquo;reducci&oacute;n temporal en la calidad del aire detectada&rdquo; en diversas zonas de este municipio por la combinaci&oacute;n de la presencia del humo en suspensi&oacute;n del incendio forestal en Pa&uuml;ls y una nueva intrusi&oacute;n de polvo africano que afecta al sureste peninsular.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de sus redes sociales, el alcalde de la capital murciana, Jos&eacute; Ballesta, ha dicho estar &ldquo;pendiente&rdquo; de la evoluci&oacute;n atmosf&eacute;rica en Murcia, donde se est&aacute;n registrando niveles altos de part&iacute;culas en suspensi&oacute;n (PM10 y PM2.5) y el equipo de gobierno municipal est&aacute; reforzando las acciones de seguimiento e informaci&oacute;n preventiva, a pesar de que no existe &ldquo;una situaci&oacute;n de emergencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el ayuntamiento de Lorca, ha emitido un aviso asegurando que, aunque no existen riesgos para la poblaci&oacute;n, es importante seguir una serie de recomendaciones, como mantener puertas y ventanas cerradas mientras se perciba el olor a humo o limitar las actividades al aire libre para personas con problemas respiratorios, ni&ntilde;os y ancianos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el consistorio lorquino aseguran que se est&aacute; monitorizando el control de las part&iacute;culas PM10 en la ciudad, sin que hasta el momento haya habido ning&uacute;n cambio significativo en los par&aacute;metros que indican el estado de la calidad del aire. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gloria Piñero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/lengua-humo-incendio-pauls-tarragona-enciende-alarmas-alicante-murcia_1_12447653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Jul 2025 11:09:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ab55bd06-1c01-46f7-aada-05ec18f6e805_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="278260" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ab55bd06-1c01-46f7-aada-05ec18f6e805_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="278260" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una lengua de humo del incendio de Paüls en Tarragona enciende las alarmas en Alicante y Murcia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ab55bd06-1c01-46f7-aada-05ec18f6e805_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,Lorca,Incendios,Tarragona,Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así definía Lorca la gran ciudad norteamericana en su poemario 'Poeta en Nueva York']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/definia-lorca-gran-ciudad-norteamericana-poemario-poeta-nueva-york-pm_1_12424042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c76b79db-deaa-4cc5-a913-1f7d20f00651_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120768.jpg" width="585" height="329" alt="Así definía Lorca la gran ciudad norteamericana en su poemario &#039;Poeta en Nueva York&#039;"></p><p class="article-text">
        A pesar de que <strong>Nueva York </strong>es hoy <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/viajarahora/destino_america/doce-lugares-secretos-nueva-york-mapa-ruta-subway_1_7166426.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ciudad archiconocida</a>, revisitada hasta la saciedad por <strong>el cine de Hollywood</strong> y los imaginarios globales, no siempre fue el icono deslumbrante que se presume -y mucho menos para <strong>un poeta andaluz</strong> que la descubri&oacute; con ojos asombrados y desgarrados-. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Federico Garc&iacute;a Lorca</strong>, uno de los grandes nombres de la <strong>poes&iacute;a espa&ntilde;ola del siglo XX</strong>, pis&oacute; sus calles en los a&ntilde;os treinta y plasm&oacute; su experiencia en uno de sus libros m&aacute;s rotundos y oscuros: <em><strong>Poeta en Nueva York</strong></em>. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; no encontr&oacute; el sue&ntilde;o americano, sino una urbe deshumanizada, fren&eacute;tica y profundamente desigual. Sus versos, escritos entre el v&eacute;rtigo de los rascacielos y la melancol&iacute;a del exilio, siguen hoy latiendo con una fuerza prof&eacute;tica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Dentro del poemario 'Poeta en Nueva York'</strong></h2><p class="article-text">
        Tras adentrarse en el vanguardismo que caracteriza esta obra, se evidencia una nueva dimensi&oacute;n en la <strong>poes&iacute;a lorquiana</strong>. Lejos del Lorca tradicional, ligado a lo cl&aacute;sico y lo flamenco, con obras como <em>Romancero gitano</em> o <em>Poema del cante jondo</em>, <em>Poeta en Nueva York</em> revela un rostro distinto del autor.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del poemario, destacan especialmente las secciones &ldquo;<strong>Poemas de la soledad en Columbia University</strong>&rdquo;, &ldquo;<strong>Vuelta a la ciudad</strong>&rdquo; y &ldquo;<strong>Huida de Nueva York</strong>&rdquo;, en las que se condensa simb&oacute;licamente la experiencia urbana; as&iacute; como &ldquo;<strong>Los negros</strong>&rdquo; y &ldquo;<strong>Calles y sue&ntilde;os</strong>&rdquo;, centradas en el pueblo afroamericano.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las secciones IV y V tambi&eacute;n forman parte esencial de la obra, en ellas Lorca emprende una huida del caos neoyorquino hacia el lago Eden Mills y una granja alejada del bullicio. 
    </p><p class="article-text">
        Se percibe all&iacute; un regreso a su esencia m&aacute;s cl&aacute;sica, con un uso del verso libre y el tono superrealista de la &eacute;poca, sin renunciar del todo a un ritmo y rima que lo vinculan con su tradici&oacute;n. Esa fuga le otorga la perspectiva suficiente para reinterpretar su viaje.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis del poemario puede iniciarse en los textos dedicados a desentra&ntilde;ar la ciudad. <em>Vuelta de paseo</em> act&uacute;a como una contundente declaraci&oacute;n de intenciones. Aunque en apariencia las im&aacute;genes que lo componen resulten inconexas, capturan con precisi&oacute;n la esencia de <strong>Nueva York</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Esa ciudad idealizada como tierra de oportunidades, mito del <strong>sue&ntilde;o americano</strong>, se le presenta a Lorca de forma cruda desde su llegada: &ldquo;Asesinado por el cielo [&hellip;] dejar&eacute; crecer mis cabellos&rdquo;. Un cielo gris, alejado del imaginario lorquiano, dominado desde el siglo XIX por la industrializaci&oacute;n. Los versos que abren y cierran el poema reflejan el contraste entre esa nueva realidad y la anterior, y anticipan el tono de su estancia americana.
    </p><p class="article-text">
        Mediante s&iacute;mbolos urbanos como &ldquo;el &aacute;rbol de mu&ntilde;ones que no canta&rdquo;, los rascacielos o &ldquo;el ni&ntilde;o con el blanco rostro&rdquo;, Lorca contrapone la inocencia perdida &mdash;en referencia al ni&ntilde;o del <em>Romancero gitano</em>&mdash; con una rutina desgastante: &ldquo;todo lo que tiene cansancio sordomudo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A esta llegada se suman dos poemas con referencias a la infancia, donde se percibe una <strong>nostalgia</strong> que se convierte en el hilo emocional del viajero. El poema <em>F&aacute;bula y rueda de los tres amigos</em> asienta su experiencia en Columbia University y plasma una primera gran <strong>decepci&oacute;n amorosa</strong>. As&iacute;, la primera parte del libro presenta la llegada a Nueva York, la a&ntilde;oranza del hogar y el desencanto amoroso.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Colectivos oprimidos que Lorca vio en Nueva York</strong></h2><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea, Lorca contin&uacute;a una de las constantes en su obra: la atenci&oacute;n hacia <strong>colectivos oprimidos</strong>. Si antes fueron los gitanos, ahora son los <strong>negros</strong> de Am&eacute;rica. En <em>Los negros</em>, se establece una imagen colectiva del pueblo afroamericano como un pueblo que ama y odia. El odio no nace del resentimiento, sino del desconocimiento de lo que nunca fue propio: la piel blanca, la nieve, las despedidas. 
    </p><p class="article-text">
        Versos como &ldquo;odian la blanca mejilla, la nieve fr&iacute;a, el pa&ntilde;uelo de la despedida&rdquo; remiten a la esclavitud y el desarraigo. A trav&eacute;s del color azul, s&iacute;mbolo del amor y de la tristeza &mdash;<em>blue </em>en ingl&eacute;s&mdash;, Lorca enlaza emoci&oacute;n y experiencia: &ldquo;Es por el azul sin historia, azul de una noche sin temor de d&iacute;a, azul donde el desnudo del viento va quebrando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El tono se torna claramente <strong>reivindicativo</strong> en exclamaciones como &ldquo;&iexcl;Negros, negros, negros!&rdquo;, que funcionan como un <strong>mantra de guerra y libertad</strong>. El poeta se muestra testigo impotente del potencial reprimido de este pueblo. Algunos cr&iacute;ticos han planteado que, de no haber sido asesinado, Lorca podr&iacute;a haber creado un &ldquo;Romancero afroamericano&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En versos como &ldquo;&iexcl;Hay que huir!, huir por las esquinas y encerrarse en los &uacute;ltimos pisos [&hellip;]&rdquo;, se vislumbra una incitaci&oacute;n a escapar del sistema opresor y ocupar espacios de poder sin ceder al eclipse identitario impuesto por la mayor&iacute;a blanca.
    </p><p class="article-text">
        El poemario tambi&eacute;n refleja la llegada de esclavos negros desde &Aacute;frica para construir, con su mano de obra, los cimientos de la moderna Nueva York. En <em>Calles y sue&ntilde;os</em>, se subraya c&oacute;mo las avenidas y edificios se alzaron sobre las ruinas de vidas quebradas. Versos como &ldquo;Mirad el mascar&oacute;n c&oacute;mo viene del &Aacute;frica a Nueva York. [&hellip;] Era el momento [&hellip;] del &oacute;xido del hierro de los grandes puentes&rdquo; mezclan la dureza del viaje transatl&aacute;ntico con la frialdad industrial de la ciudad. La imagen final &mdash;&ldquo;las brisas de largos remos golpeaban los cenicientos cristales de Broadway&rdquo;&mdash; condensa la fusi&oacute;n de ambos mundos: el origen y el destino, el dolor y el espect&aacute;culo.
    </p><h2 class="article-text"><em><strong>Poeta en Nueva York</strong></em><strong>, un conjunto que desvela la realidad de EEUU</strong></h2><p class="article-text">
        En su conjunto, <em>Poeta en Nueva York</em> es una obra que recoge visiones urbanas fragmentadas, intensas y po&eacute;ticas. Con cap&iacute;tulos sobre su llegada, la experiencia neoyorquina, las vivencias del autor y el enfoque sobre el pueblo negro, Lorca deambula por callejones reales y simb&oacute;licos para retratar el alma de la ciudad. Por ello, las im&aacute;genes son variadas e inconexas: animales muertos, cielos vac&iacute;os, ni&ntilde;os pobres, pisos deshabitados, multitudes que vomitan, orinan, se ocultan, tropiezan&hellip; Y paisajes &ldquo;llenos de sepulcros que producen fresqu&iacute;simas manzanas&rdquo;, como potente paradoja visual.
    </p><p class="article-text">
        Esta obra permite redescubrir a un Lorca distinto, m&aacute;s combativo y existencial. Revela c&oacute;mo la poes&iacute;a no s&oacute;lo se alimenta del sentimiento, sino tambi&eacute;n del <strong>territorio, del exilio y de la vivencia ajena</strong>. <em>Poeta en Nueva York</em> se convierte as&iacute; en una lectura esencial para quienes ya conocen la l&iacute;rica del &ldquo;Verde que te quiero verde&rdquo; y buscan en el autor una voz universal, en di&aacute;logo con las injusticias del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/definia-lorca-gran-ciudad-norteamericana-poemario-poeta-nueva-york-pm_1_12424042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2025 10:00:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c76b79db-deaa-4cc5-a913-1f7d20f00651_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120768.jpg" length="41524" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c76b79db-deaa-4cc5-a913-1f7d20f00651_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120768.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41524" width="585" height="329"/>
      <media:title><![CDATA[Así definía Lorca la gran ciudad norteamericana en su poemario 'Poeta en Nueva York']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c76b79db-deaa-4cc5-a913-1f7d20f00651_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120768.jpg" width="585" height="329"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Viajeros,Guía de viaje,Turismo,Turismo cultural,Lorca,Federico García Lorca,Poesía,Poetas,Arte,España,Nueva York]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
