<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Somalia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/somalia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Somalia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1008834/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuáles son los países que componen lo que conocemos como "el cuerno de África"?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/son-paises-componen-conocemos-cuerno-africa-pm_1_12916078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/141762ce-2ffa-4394-9f6d-0f2a5899960b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuáles son los países que componen lo que conocemos como &quot;el cuerno de África&quot;?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una región clave de África Oriental marcada por su geografía, su peso estratégico y una historia compleja</p><p class="subtitle">Recorre la ruta de los esclavos para entender África Occidental</p></div><p class="article-text">
        Cuando se habla del&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>, casi todo el mundo tiene una imagen mental vaga: sequ&iacute;a, conflictos, hambre. Pero pocas veces se explica con claridad qu&eacute; pa&iacute;ses lo forman exactamente y por qu&eacute; esta regi&oacute;n es tan decisiva en el tablero mundial. Entender el&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>&nbsp;no es solo una cuesti&oacute;n geogr&aacute;fica, sino hist&oacute;rica, pol&iacute;tica y humana.
    </p><p class="article-text">
        Situado en el extremo oriental del continente, el&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>&nbsp;se adentra en el oc&eacute;ano como una gran cu&ntilde;a triangular. Est&aacute; ba&ntilde;ado por el Oc&eacute;ano &Iacute;ndico y el Mar Rojo y separado de la pen&iacute;nsula ar&aacute;biga por el estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los pasos mar&iacute;timos m&aacute;s importantes del planeta. En ese espacio viven m&aacute;s de 200 millones de personas repartidas en m&aacute;s de 4,5 millones de kil&oacute;metros cuadrados, lo que lo convierte en una de las regiones m&aacute;s pobladas y estrat&eacute;gicas de&nbsp;<strong>&Aacute;frica Oriental</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-IhkzgauFMcs-5012', 'youtube', 'IhkzgauFMcs', document.getElementById('yt-IhkzgauFMcs-5012'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-IhkzgauFMcs-5012 src="https://www.youtube.com/embed/IhkzgauFMcs?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text">Los pa&iacute;ses que forman el Cuerno de &Aacute;frica en sentido estricto</h2><p class="article-text">
        De forma mayoritaria, cuando se habla de los&nbsp;<strong>pa&iacute;ses del Cuerno de &Aacute;frica</strong>&nbsp;se hace referencia a cuatro Estados muy concretos. Son los que encajan plenamente tanto por ubicaci&oacute;n como por rasgos hist&oacute;ricos y culturales.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar est&aacute;&nbsp;<strong>Etiop&iacute;a</strong>, el gigante demogr&aacute;fico de la regi&oacute;n y uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s antiguos del continente en t&eacute;rminos de estructura estatal. Junto a ella se sit&uacute;a&nbsp;<strong>Somalia</strong>, que ocupa la mayor franja costera del conjunto y cuyo litoral se extiende a lo largo de miles de kil&oacute;metros frente al &Iacute;ndico.
    </p><p class="article-text">
        Completan el n&uacute;cleo&nbsp;<strong>Yibuti</strong>, peque&ntilde;o en tama&ntilde;o pero enorme en importancia geoestrat&eacute;gica por su control del acceso al Mar Rojo, y&nbsp;<strong>Eritrea</strong>, un pa&iacute;s joven marcado por d&eacute;cadas de conflicto y aislamiento.
    </p><p class="article-text">
        Estos cuatro Estados forman el coraz&oacute;n del&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>&nbsp;y comparten una geograf&iacute;a dura, climas mayoritariamente secos y una posici&oacute;n estrat&eacute;gica que explica buena parte de su historia reciente.
    </p><h2 class="article-text">Una regi&oacute;n con fronteras conceptuales m&aacute;s amplias</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esta definici&oacute;n estricta, algunos autores ampl&iacute;an el foco e incluyen otros pa&iacute;ses vecinos cuando analizan din&aacute;micas regionales. En ese marco m&aacute;s flexible aparecen&nbsp;<strong>Kenia</strong>,&nbsp;<strong>Uganda</strong>,&nbsp;<strong>Sud&aacute;n</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Sud&aacute;n del Sur</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n no es arbitraria. Estos Estados est&aacute;n profundamente conectados por flujos de poblaci&oacute;n, comercio, conflictos y crisis humanitarias. Por eso, aunque no siempre se incluyan en la definici&oacute;n cl&aacute;sica del&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>, s&iacute; forman parte de su realidad cotidiana.
    </p><h2 class="article-text">Sequ&iacute;a, conflictos y una regi&oacute;n castigada</h2><p class="article-text">
        Hablar del&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>&nbsp;implica enfrentarse a una realidad dura. No todos los pa&iacute;ses son iguales ni viven las mismas situaciones, pero existen rasgos compartidos que se repiten con frecuencia: pobreza estructural, inseguridad alimentaria, sequ&iacute;as recurrentes, alta mortalidad infantil y una fuerte presi&oacute;n derivada del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suman los&nbsp;<strong>conflictos en &Aacute;frica</strong>&nbsp;que, en esta zona, han sido constantes a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Guerras civiles, tensiones fronterizas y luchas internas han desestabilizado la regi&oacute;n y han deteriorado las relaciones entre los distintos Estados. Un ejemplo especialmente tr&aacute;gico fue la hambruna declarada por la ONU en Somalia en 2011, que provoc&oacute; la muerte de unas 250.000 personas y oblig&oacute; a m&aacute;s de dos millones a huir de sus hogares.
    </p><p class="article-text">
        Etiop&iacute;a, por su parte, sufri&oacute; en 2016 la peor sequ&iacute;a de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, un episodio que puso de relieve hasta qu&eacute; punto el clima condiciona la vida en el&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Refugiados y movimientos de poblaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Otro rasgo clave de la regi&oacute;n es su papel central en los desplazamientos forzosos. El&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>&nbsp;es tanto emisor como receptor de poblaci&oacute;n refugiada. En este contexto,&nbsp;<strong>Kenia</strong>&nbsp;alberga el campo de refugiados m&aacute;s grande del mundo, Dadaab, mientras que&nbsp;<strong>Uganda</strong>&nbsp;se ha convertido en uno de los pa&iacute;ses que m&aacute;s personas acoge en todo el planeta, superando el mill&oacute;n de refugiados.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de&nbsp;<strong>refugiados en &Aacute;frica</strong>&nbsp;es, en gran medida, hablar de esta regi&oacute;n. Los conflictos en pa&iacute;ses vecinos, las crisis clim&aacute;ticas y la falta de estabilidad empujan a millones de personas a cruzar fronteras en busca de seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Una regi&oacute;n clave para entender &Aacute;frica Oriental</h2><p class="article-text">
        A pesar de las dificultades, el&nbsp;<strong>Cuerno de &Aacute;frica</strong>&nbsp;no es solo un sin&oacute;nimo de crisis.&nbsp;<strong>Etiop&iacute;a</strong>&nbsp;es hoy el segundo pa&iacute;s m&aacute;s poblado de &Aacute;frica y uno de los que m&aacute;s crece econ&oacute;micamente en la regi&oacute;n.&nbsp;<strong>Kenia</strong>, aunque no siempre se incluya en la definici&oacute;n estricta, es uno de los motores econ&oacute;micos de&nbsp;<strong>&Aacute;frica Oriental</strong>.&nbsp;<strong>Sud&aacute;n del Sur</strong>, por su parte, es el pa&iacute;s m&aacute;s joven del mundo, lo que a&ntilde;ade otra capa de complejidad a su desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, cuando se pregunta cu&aacute;les son los&nbsp;<strong>pa&iacute;ses del Cuerno de &Aacute;frica</strong>, la respuesta corta es clara: Etiop&iacute;a, Somalia, Yibuti y Eritrea. Pero la respuesta completa exige mirar m&aacute;s all&aacute; del mapa y entender una regi&oacute;n donde geograf&iacute;a, historia y presente est&aacute;n profundamente entrelazados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/son-paises-componen-conocemos-cuerno-africa-pm_1_12916078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 09:39:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/141762ce-2ffa-4394-9f6d-0f2a5899960b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2672121" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/141762ce-2ffa-4394-9f6d-0f2a5899960b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2672121" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Cuáles son los países que componen lo que conocemos como "el cuerno de África"?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/141762ce-2ffa-4394-9f6d-0f2a5899960b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[África,Somalia,Hambre,Guerras,Historia,Etiopía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A la deriva i sense combustible: investiguen la mort de cinc migrants durant la seva travessia entre Algèria i Eivissa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/deriva-i-sense-combustible-investiguen-mort-cinc-migrants-durant-seva-travessia-algeria-i-eivissa_1_12084385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b30c6c5-6a41-4643-b56c-687b51baaa07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A la deriva i sense combustible: investiguen la mort de cinc migrants durant la seva travessia entre Algèria i Eivissa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Les precàries condicions del trajecte van provocar que el viatge es prolongués durant dies. Tal com relaten els supervivents, una dona que viatjava amb ells es va llançar a l'aigua, desesperada per la situació, i quatre dels ocupants es van llançar al mar per intentar salvar-la. Cap d'ells va tornar a l'embarcació
</p><p class="subtitle">5.000 quilòmetres de Guinea Conakri a Eivissa, el difícil 'viatge' d'Omar: “Mai vaig imaginar que seria tan dur”
</p></div><p class="article-text">
        Les esperances de cinc migrants d'origen somali es van veure truncades dissabte passat quan, en el viatge per arribar a les costes d'Eivissa i amb elles, tamb&eacute; a territori europeu, la travessia es va tor&ccedil;ar. Es va complicar tant que la Policia Nacional investiga la mort d'aquestes cinc persones. La caiguda d'una dona durant la travessia va ser el detonant dels fets fat&iacute;dics, com relatarien als agents del cos policial la resta de tripulants una vegada van trepitjar terra piti&uuml;sa.
    </p><p class="article-text">
        A l'embarcaci&oacute; hi viatjaven 24 persones, totes elles de Som&agrave;lia. Abans de posar rumb a Eivissa, van fer tota la travessia terrestre que suposa creuar part del desert des del seu pa&iacute;s, a la Banya d'&Agrave;frica, una de les regions m&eacute;s pobres del continent. Cadasc&uacute; a la seva manera, cadasc&uacute; amb la seva hist&ograve;ria. L'objectiu: assolir Europa. Amb m&eacute;s sort i si tot surt segons all&ograve; previst, arribarien a un pa&iacute;s on parlessin el mateix idioma que parlen ells per reduir al m&agrave;xim les dificultats que involucra <em>per se </em>emigrar. No obstant, res no sortiria segons el previst.
    </p><p class="article-text">
        La vig&iacute;lia del viatge, en una casa de la poblaci&oacute; algeriana d'Ain Taya, els joves dormen junts, atape&iuml;ts, en una habitaci&oacute;, amb ganes pel que vindr&agrave; els dies seg&uuml;ents, com es pot apreciar en un v&iacute;deo publicat per <a href="https://www.diariodeibiza.es/videos/local/2025/02/24/jovenes-argelia-salir-patera-rumbo-114644673.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Diario de Ibiza</em></a>. Xoquen els punys en senyal de suport i emoci&oacute;. Hi ha entre ells, almenys, un menor de 14 anys. La localitat des de la qual parteixen es troba en una zona costanera i l'endem&agrave; tots es llancen a buscar aquesta nova vida de la qual altres compatriotes probablement els van parlar meravelles. El viatge, que al principi es presenta sense dificultats, no triga a fer-se malb&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        En els dies clars, el trajecte entre la costa algeriana i la piti&uuml;sa es realitza al voltant d'un dia i mig, per&ograve; amb imprevistos o condicions meteorol&ograve;giques desfavorables, la travessia es pot prolongar amb facilitat. Primer se'ls va malmetre el motor, com passa en molts dels casos. Les embarcacions, patronejades de vegades per m&agrave;fies, no tenen cap mesura de seguretat. De fet, algunes ni tan sols compten amb armilles salvavides.
    </p><p class="article-text">
        Ja havien perdut el rumb i navegaven amb molt poc combustible quan alguns dels migrants, preses de la set i deshidratats despr&eacute;s de diversos dies a la deriva, van comen&ccedil;ar a inclinear-se sobre l'embarcaci&oacute; per beure aigua del mar. Una ingesta que de vegades pot provocar al&middot;lucinacions, encara que es desconeix si algun dels ocupants de la barca les va poder patir.
    </p><p class="article-text">
        En un moment donat, tal com relaten els supervivents, una de les ocupants es va llan&ccedil;ar a l'aigua a causa de la desesperaci&oacute; i, immediatament, quatre homes es van llan&ccedil;ar darrere seu per intentar salvar-la. Cap d'ells, com informa la Policia Nacional a Eivissa a elDiario.es, va poder tornar a l'embarcaci&oacute;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El rescat i el relat esquin&ccedil;ador</strong></h2><p class="article-text">
        La barca va ser albirada dissabte al migdia, a les 15.30 hores, a unes 23 milles a l'oest d'Eivissa per un ferri de Bale&agrave;ria, ja gaireb&eacute; sense benzina al dip&ograve;sit. La naviliera va donar av&iacute;s a Salvament Mar&iacute;tim, que juntament amb la Gu&agrave;rdia Civil de la demarcaci&oacute; de Sant Josep, va rescatar 19 tripulants, com informa per part seva la Delegaci&oacute; del Govern a Balears. Aleshores els migrants els van explicar als agents, en un esquin&ccedil;ador relat, que quan van sortir d'Alg&egrave;ria eren 24.
    </p><p class="article-text">
        En arribar, sis van ser atesos amb un quadre d'hipot&egrave;rmia i deshidrataci&oacute;, mentre que la resta es trobaven en aparent bon estat de salut. Delegaci&oacute; del Govern assegura que tot all&ograve; que es coneix de les morts &eacute;s el testimoni que els ocupants van relatar als serveis d'emerg&egrave;ncia que els van rescatar. &ldquo;Segons sembla, portaven diversos dies a la deriva&rdquo;, afegeixen.
    </p><p class="article-text">
        El Grup Operatiu d'Estrangers de la Policia Nacional a Eivissa es va fer c&agrave;rrec de la recepci&oacute; dels migrants i, entre altres detalls, els supervivents de la travessia mar&iacute;tima irregular els van assegurar que entre els desapareguts hi havia el patr&oacute; de la pastera.
    </p><p class="article-text">
        Va ser una vegada a terra i fora de perill quan els migrants van relatar que cinc dels seus companys havien perdut la vida durant el trajecte, atrapats pel mar despr&eacute;s que l'embarcaci&oacute; es desorient&eacute;s i intentessin salvar la seva companya de travessia.
    </p><p class="article-text">
        La Policia Nacional ja ha tramitat els expedients dels migrants i ha rem&egrave;s un informe a l'autoritat judicial mentre continua amb la investigaci&oacute; per aclarir les circumst&agrave;ncies que van causar possiblement la mort de les cinc persones d'origen somali.
    </p><p class="article-text">
        Segons apunten fonts policials a elDiario.es, tota la informaci&oacute; es traslladar&agrave; despr&eacute;s a un Jutjat d'Eivissa perqu&egrave; continu&iuml; amb les investigacions i tamb&eacute; a la Gu&agrave;rdia Civil, que t&eacute; realment la compet&egrave;ncia del cas, en haver-se produ&iuml;t els fets a alta mar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una ruta perillosa i mortal</strong></h2><p class="article-text">
        Des de la costa algeriana parteixen un total de quinze rutes migrat&ograve;ries a trav&eacute;s de la Mediterr&agrave;nia. Cinc connecten el nord d'&Agrave;frica amb Mallorca, dues amb Eivissa i Formentera amb embarcacions que solen sortir des de Tipaza, i una altra amb Menorca. La resta parteixen des d'Or&agrave; i arriben a diferents punts del sud de la Pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Els activistes pels Drets Humans (DDHH) han considerat m&eacute;s d'una vegada que els trajectes entre Alg&egrave;ria i les Piti&uuml;ses s&oacute;n els m&eacute;s perillosos de la Mediterr&agrave;nia, per fer-se en embarcacions molt prec&agrave;ries on cada vegada arrisquen la vida persones de perfils m&eacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Les embarcacions que tracen aquesta regi&oacute; del Mediterrani s&oacute;n fr&agrave;gils, v&eacute;nen sobrecarregades de passatgers i compten amb escassos recursos per afrontar el trajecte. Uns factors que no impedeixen, per&ograve;, que migrants de diferents regions del Sahel, Palestina -com una fam&iacute;lia que va arribar el juliol del 2024 a Eivissa buscant asil i fugint de la guerra de Gaza- o de la mateixa Alg&egrave;ria s'arrisquin a creuar a l'altra banda.
    </p><p class="article-text">
        Un cop embarcats en el viatge cap a una realitat millor, les fam&iacute;lies dels migrants, els que desapareixen, no nom&eacute;s enfronten l'angoixa de no saber qu&egrave; ha passat amb els seus &eacute;ssers estimats. Tamb&eacute; es converteixen en objectiu de xarxes d'extorsi&oacute; quan intenten obtenir informaci&oacute;, sigui com sigui, sobre el seu parador.
    </p><p class="article-text">
        Les organitzacions que han conformat tota una xarxa al voltant d'aquesta necessitat s'aprofiten de la desesperaci&oacute; i ofereixen a la fam&iacute;lia investigar sobre els fets a canvi d'una suma determinada de diners. De vegades els asseguren falsament, fins i tot, que els poden localitzar al pa&iacute;s de destinaci&oacute;.
    </p><h2 class="article-text">Dades falses i aut&ograve;psies manipulades</h2><p class="article-text">
        En la majoria dels casos, el que reben els familiars s&oacute;n dades falses o directament inexistents. De fet, algunes d'aquestes xarxes arriben a enviar imatges d'aut&ograve;psies manipulades i les presenten com a proves de la mort del desaparegut. A pa&iuml;sos com Alg&egrave;ria, on la corrupci&oacute; est&agrave; estesa i &eacute;s com&uacute; pagar per qualsevol tr&agrave;mit, aquest tipus d'estafes han esdevingut una pr&agrave;ctica recurrent que agreuja encara m&eacute;s la situaci&oacute; dels afectats.
    </p><p class="article-text">
        En el cas dels cinc migrants desapareguts de la pastera que va arribar dissabte migdia a Eivissa, es desconeix si els familiars d'algun ha intentat con&egrave;ixer el seu parador. Per&ograve; la germana d'un d'ells, l'adolescent de 14 anys que va ser un dels que es va tirar al mar per rescatar la dona i, per tant, est&agrave; desaparegut, ja coneix els &uacute;ltims esdeveniments. <em>Diario de Ibiza </em>recull el seu testimoni, on explica que el seu pare els va abandonar i que el seu germ&agrave;, conscient de les poques oportunitats a Som&agrave;lia, es va passar mesos a peu creuant el desert. La nit abans d'embarcar, els va escriure avisant-los que l'endem&agrave; intentaria arribar a Espanya.
    </p><p class="article-text">
        Durant aquest any 2025, han arribat a Balears un total de 37 pasteres amb 769 ocupants a bord, segons un recompte realitzat per l'ag&egrave;ncia Efe. Pel que fa a l'any passat, van arribar a l'arxip&egrave;lag per via mar&iacute;tima irregular gaireb&eacute; 6.000 migrants, segons l'Alt Comissionat de les Nacions Unides per als Refugiats (ACNUR).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/deriva-i-sense-combustible-investiguen-mort-cinc-migrants-durant-seva-travessia-algeria-i-eivissa_1_12084385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 18:54:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8b30c6c5-6a41-4643-b56c-687b51baaa07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="157664" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8b30c6c5-6a41-4643-b56c-687b51baaa07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="157664" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A la deriva i sense combustible: investiguen la mort de cinc migrants durant la seva travessia entre Algèria i Eivissa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8b30c6c5-6a41-4643-b56c-687b51baaa07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migrantes,Inmigración,Pateras,Derechos Humanos,Salvamento Marítimo,Policía Nacional,Guardia Civil,Somalia,Argelia,Islas Baleares,Ibiza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A la deriva y sin combustible: investigan la muerte de cinco migrantes durante su travesía entre Argelia e Ibiza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/deriva-combustible-investigan-muerte-cinco-migrantes-durante-travesia-argelia-e-ibiza_1_12084004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b30c6c5-6a41-4643-b56c-687b51baaa07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A la deriva y sin combustible: investigan la muerte de cinco migrantes durante su travesía entre Argelia e Ibiza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las precarias condiciones de la travesía provocaron que el viaje se prolongara durante días. Tal como relatan los supervivientes, una mujer que viajaba con ellos se arrojó al agua, desesperada por la situación, y cuatro de los ocupantes se lanzaron al mar para intentar salvarla. Ninguno regresó
</p><p class="subtitle">5.000 kilómetros de Guinea Conakri a Ibiza, el difícil 'viaje' de Omar: “Nunca imaginé que sería tan duro”
</p></div><p class="article-text">
        Las esperanzas de cinco migrantes de origen somal&iacute; se vieron truncadas el pasado s&aacute;bado cuando, en su viaje para llegar a las costas de Eivissa y con ellas, tambi&eacute;n a territorio europeo, la traves&iacute;a se torci&oacute;. Se complic&oacute; tanto que la Polic&iacute;a Nacional investiga la muerte de estas cinco personas. La ca&iacute;da de una mujer durante la traves&iacute;a fue el detonante de los fat&iacute;dicos hechos, como relatar&iacute;an a los agentes del cuerpo policial el resto de tripulantes una vez pisaron tierra pitiusa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la embarcaci&oacute;n viajaban 24 personas, todas ellas de Somalia. Antes de poner rumbo a Eivissa, realizaron toda la traves&iacute;a terrestre que supone cruzar parte del desierto desde su pa&iacute;s, en el cuerno de &Aacute;frica, una de las regiones m&aacute;s pobres del continente. Cada uno a su manera, cada uno con su historia. El objetivo: alcanzar Europa. Con m&aacute;s suerte y si todo sale seg&uacute;n lo previsto, llegar&iacute;an a un pa&iacute;s donde hablen el mismo idioma que hablan ellos para reducir al m&aacute;ximo las dificultades que involucra&nbsp;<em>per se</em>&nbsp;emigrar. Sin embargo, nada saldr&iacute;a seg&uacute;n lo previsto. 
    </p><p class="article-text">
        En la v&iacute;spera del viaje, en una casa de la poblaci&oacute;n argelina de Ain Taya, los j&oacute;venes duermen juntos, apretujados, en una habitaci&oacute;n, con ganas por lo que vendr&aacute; en los d&iacute;as siguientes, como se puede apreciar en un v&iacute;deo publicado por <a href="https://www.diariodeibiza.es/videos/local/2025/02/24/jovenes-argelia-salir-patera-rumbo-114644673.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Diario de Ibiza</em></a>. Chocan los pu&ntilde;os en se&ntilde;al de apoyo y emoci&oacute;n.&nbsp;Hay entre ellos, por lo menos, un menor de 14 a&ntilde;os. La localidad desde la que parten se encuentra en una zona costera y al d&iacute;a siguiente todos ellos se lanzan a buscar esa nueva vida de la que otros compatriotas probablemente les hablaron maravillas. El viaje, que al principio se presenta sin dificultades, no tarda en estropearse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as claros, el trayecto entre la costa argelina y la pitiusa se realiza en alrededor de un d&iacute;a y medio, pero con imprevistos o condiciones meteorol&oacute;gicas desfavorables, la traves&iacute;a puede prolongarse con facilidad. Primero se les da&ntilde;&oacute; el motor, como sucede en muchos de los casos. Las embarcaciones, patroneadas en ocasiones por mafias, carecen de medida de seguridad alguna. De hecho, algunas ni siquiera cuentan con chalecos salvavidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya hab&iacute;an perdido el rumbo y navegaban con muy poco combustible cuando algunos de los migrantes, presas de la sed y deshidratados despu&eacute;s de varios d&iacute;as a la deriva, comenzaron a incliniarse sobre la embarcaci&oacute;n para beber agua del mar. Una ingesta que a veces puede provocar alucinaciones, aunque se desconoce si alguno de los ocupantes de la barca pudo sufrirlas.
    </p><p class="article-text">
        En un momento dado, tal como relatan los supervivientes, una de las ocupantes se arroj&oacute; al agua debido a la desesperaci&oacute;n y, de inmediato, cuatro hombres se lanzaron tras ella para intentar salvarla. Ninguno de ellos, como informa la Polic&iacute;a Nacional en Eivissa a elDiario.es, pudo regresar a la embarcaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El rescate y el relato desgarrador</strong></h2><p class="article-text">
        La barca fue avistada el s&aacute;bado a mediod&iacute;a, a las 15.30 horas, a unas 23 millas al oeste de Eivissa por un ferry de Bale&agrave;ria, ya sin apenas gasolina en el dep&oacute;sito. La naviera dio aviso a Salvamento Mar&iacute;timo, que junto con la Guardia Civil de la demarcaci&oacute;n de Sant Josep, rescat&oacute; a 19 tripulantes, como informa por su parte la Delegaci&oacute;n del Gobierno en Balears. Entonces los migrantes les contaron a los agentes, en un desgarrador relato, que cuando partieron de Argelia eran 24.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su llegada, seis de ellos fueron atendidos con un cuadro de hipotermia y deshidrataci&oacute;n, mientras que el resto se encontraban en aparente buen estado de salud. Delegaci&oacute;n del Gobierno asegura que todo lo que se conoce de las muertes es el testimonio que los ocupantes relataron a los servicios de emergencia que los rescataron. &ldquo;Por lo visto llevaban varios d&iacute;as a la deriva&rdquo;, a&ntilde;aden.
    </p><p class="article-text">
        El Grupo Operativo de Extranjeros de la Polic&iacute;a Nacional en Eivissa se hizo cargo de la recepci&oacute;n de los migrantes y, entre otros detalles, los supervivientes de la traves&iacute;a mar&iacute;tima irregular les aseguraron que entre los desaparecidos se encontraba el patr&oacute;n de la patera.
    </p><p class="article-text">
        Fue una vez en tierra y fuera de peligro cuando los migrantes relataron que cinco de sus compa&ntilde;eros hab&iacute;an perdido la vida durante el trayecto, atrapados por el mar despu&eacute;s de que la embarcaci&oacute;n se desorientara e intentaran salvar a su compa&ntilde;era de traves&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a Nacional ya ha tramitado los expedientes de los migrantes y remitido un informe a la autoridad judicial mientras contin&uacute;a con la investigaci&oacute;n para esclarecer las circunstancias que causaron posiblemente el fallecimiento de las cinco personas de origen somal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n apuntan fuentes policiales a elDiario.es, toda la informaci&oacute;n se trasladar&aacute; luego a un Juzgado de Eivissa para que contin&uacute;e con las averiguaciones y tambi&eacute;n a la Guardia Civil, quien tiene realmente la competencia del caso, al haberse producido los hechos en alta mar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una ruta peligrosa y mortal</strong></h2><p class="article-text">
        Desde la costa argelina parten un total de quince rutas migratorias a trav&eacute;s del Mediterr&aacute;neo. Cinco de ellas conectan el norte de &Aacute;frica con Mallorca, dos con Eivissa y Formentera con embarcaciones que suelen salir desde Tipaza, y otra con Menorca. El resto, parten desde Or&aacute;n y llegan a distintos puntos del sur de la Pen&iacute;nsula.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los activistas por los Derechos Humanos (DDHH) han considerado m&aacute;s de una vez que los trayectos entre Argelia y las Piti&uuml;ses son los m&aacute;s peligrosos del Mediterr&aacute;neo, por hacerse en embarcaciones muy precarias en las que cada vez arriesgan la vida personas de perfiles m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las embarcaciones que trazan esta regi&oacute;n del Mediterr&aacute;neo son fr&aacute;giles, vienen sobrecargadas de pasajeros y cuentan con escasos recursos para afrontar el trayecto. Unos factores que no impiden, sin embargo, que migrantes de distintas regiones del Sahel, Palestina -como una familia que lleg&oacute; en julio de 2024 a Eivissa buscando asilo y huyendo de la guerra de Gaza- o de la misma Argelia se arriesguen a cruzar al otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Una vez embarcados en el viaje hacia una realidad mejor, las familias de los migrantes, los que desaparecen, no solo enfrentan la angustia de no saber qu&eacute; ha ocurrido con sus seres queridos. Tambi&eacute;n se convierten en objetivo de redes de extorsi&oacute;n cuando intentan obtener informaci&oacute;n, a toda costa, sobre su paradero.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones que han conformado toda una red alrededor de esta necesidad se aprovechan de la desesperaci&oacute;n y ofrecen a la familia investigar sobre lo sucedido a cambio de una suma determinada de dinero. A veces les aseguran falsamente, incluso, que pueden localizarlos en el pa&iacute;s de destino.
    </p><h2 class="article-text">Datos falsos y autopsias manipuladas</h2><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, lo que reciben los familiares son datos falsos o directamente inexistentes. De hecho, algunas de estas redes llegan a enviar im&aacute;genes de autopsias manipuladas, present&aacute;ndolas como pruebas de la muerte del desaparecido. En pa&iacute;ses como Argelia, donde la corrupci&oacute;n est&aacute; extendida y es com&uacute;n pagar por cualquier tr&aacute;mite, este tipo de estafas se han convertido en una pr&aacute;ctica recurrente que agrava a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n de los afectados.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los cinco migrantes desaparecidos de la patera que lleg&oacute; el s&aacute;bado mediod&iacute;a a Eivissa, se desconoce si los familiares de alguno de ellos ha intentado conocer su paradero. Pero la hermana de uno de ellos, el adolescente de 14 a&ntilde;os que fue uno de los que se tir&oacute; al mar para rescatar a la mujer y por lo tanto, se encuentra desaparecido, ya conoce los &uacute;ltimos acontecimientos.&nbsp;Diario de Ibiza recoge su testimonio, donde explica que su padre les abandon&oacute; y que su hermano, consciente de sus pocas oportunidades en Somalia, se pas&oacute; meses a pie cruzando el desierto. La noche antes de embarcar, les escribi&oacute; avis&aacute;ndoles de que al d&iacute;a siguiente intentar&iacute;a llegar a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de este a&ntilde;o 2025, han llegado a Balears un total de 37 pateras con 769 ocupantes a bordo, seg&uacute;n un recuento realizado por la agencia Efe. En cuanto al a&ntilde;o pasado, arribaron al archipi&eacute;lago por v&iacute;a mar&iacute;tima irregular casi 6.000 migrantes, seg&uacute;n el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/deriva-combustible-investigan-muerte-cinco-migrantes-durante-travesia-argelia-e-ibiza_1_12084004.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 17:29:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8b30c6c5-6a41-4643-b56c-687b51baaa07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="157664" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8b30c6c5-6a41-4643-b56c-687b51baaa07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="157664" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A la deriva y sin combustible: investigan la muerte de cinco migrantes durante su travesía entre Argelia e Ibiza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8b30c6c5-6a41-4643-b56c-687b51baaa07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migrantes,Inmigración,Pateras,Derechos Humanos,Salvamento Marítimo,Policía Nacional,Guardia Civil,Somalia,Argelia,Islas Baleares,Ibiza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los militares españoles salen ilesos de un atentado "importante" contra la base de la misión de la UE en Mogadiscio (Somalia)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/militares-espanoles-salen-ilesos-atentado-importante-base-mision-ue-mogadiscio-somalia_1_11837745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/900050c2-1544-43af-bf59-11b627d4a7da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los militares españoles salen ilesas de un atentado &quot;importante&quot; contra la base de Mogadiscio (Somalia)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El contingente de 20 soldados españoles en la capital somalí resultó ileso del ataque, tras el que la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha querido destacar su ejemplo "de moral y de compromiso" con la misión de la Unión Europea en el país africano</p><p class="subtitle">La odisea de un refugiado somalí que intentaba llegar a Europa y acabó reclutado por el ejército ruso</p></div><p class="article-text">
        La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha desvelado este mi&eacute;rcoles durante su comparecencia a petici&oacute;n propia ante la comisi&oacute;n de Defensa del Congreso que el contingente militar espa&ntilde;ol desplegado en Somalia sufri&oacute; un atentado &ldquo;importante&rdquo; hace escasos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Robles, que comparec&iacute;a ante la comisi&oacute;n de Defensa para informar del desarrollo de las operaciones de las Fuerzas Armadas en el exterior as&iacute; como sobre la situaci&oacute;n actual y actividad de las tropas desplegadas en el L&iacute;bano como parte de la Misi&oacute;n de la ONU UNIFIL, desvel&oacute; que ha mantenido una conversaci&oacute;n con el coronel espa&ntilde;ol al mando de este contingente de 20 soldados y confirm&oacute; que &ldquo;ninguno de nuestros militares ha sido lesionado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ministra ha querido destacar as&iacute; mismo el ejemplo de altura, de moral y de compromiso con la misi&oacute;n EUTM-Somalia de la Uni&oacute;n Europea, puesta en marcha en el a&ntilde;o 2010, con un cuartel general establecido en Mogadiscio y que busca contribuir al adiestramiento de las Fuerzas Armadas de Somalia.
    </p><h2 class="article-text">Robles reitera el compromiso de Espa&ntilde;a para &ldquo;reconducir la situaci&oacute;n&rdquo; en L&iacute;bano</h2><p class="article-text">
        La ministra de Defensa ha insistido en el compromiso de Espa&ntilde;a para reconducir la situaci&oacute;n en el L&iacute;bano tras la escalada en los enfrentamientos armados entre Israel y el grupo chi&iacute; Hizbul&aacute;, y ha advertido: &ldquo;No podemos permitir que L&iacute;bano sea un nuevo Afganist&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No podemos reproducir lo que ha ocurrido en Afganist&aacute;n&rdquo;, ha insistido la ministra ante los diputados presentes en la Comisi&oacute;n de Defensa, a los que ha recordado el fracaso de la comunidad internacional en aquel pa&iacute;s, en el que &ldquo;Espa&ntilde;a pag&oacute; un alto precio en vidas humanas y donde desgraciadamente, las mujeres&rdquo;, cuando no son silenciadas son asesinadas.
    </p><p class="article-text">
        Robles ha insistido en denunciar la situaci&oacute;n de las mujeres en Afganist&aacute;n tras la retirada de las tropas internacionales, &ldquo;absolutamente perseguidas, obligadas a casarse a los 12 a&ntilde;os, cuando no antes&rdquo;, con el silencio c&oacute;mplice de la comunidad internacional. &ldquo;Basta ya de hipocres&iacute;a&rdquo;, ha exigido.
    </p><p class="article-text">
        La ministra ha se&ntilde;alado que aunque los cascos azules no son objetivo de Israel ni de Hizbul&aacute;, est&aacute;n desplegados en una zona en la se est&aacute;n produciendo los enfrentamientos armados, por lo que el riesgo de &ldquo;un da&ntilde;o colateral es permanente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la fecha, los combates han ocasionado <a href="https://www.eldiario.es/internacional/fuerzas-onu-libano-denuncian-cohete-impactado-cuartel-general-apuntan-hizbula_1_11774575.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueve heridos de diversa consideraci&oacute;n entre las tropas de Unifil</a>, ninguno de ellos de nacionalidad espa&ntilde;ola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Órfão]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/militares-espanoles-salen-ilesos-atentado-importante-base-mision-ue-mogadiscio-somalia_1_11837745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Nov 2024 18:36:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/900050c2-1544-43af-bf59-11b627d4a7da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="194311" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/900050c2-1544-43af-bf59-11b627d4a7da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="194311" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los militares españoles salen ilesos de un atentado "importante" contra la base de la misión de la UE en Mogadiscio (Somalia)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/900050c2-1544-43af-bf59-11b627d4a7da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Defensa,Ministerio de defensa,Fuerzas Armadas,Somalia,Atentados terroristas,Líbano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La odisea de un refugiado somalí que intentaba llegar a Europa y acabó reclutado por el ejército ruso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/odisea-refugiado-somali-intentaba-llegar-europa-acabo-reclutado-ejercito-ruso_1_11578355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b37cdefa-454b-4ccf-ab12-9565f491e927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La odisea de un refugiado somalí que intentaba llegar a Europa y acabó reclutado por el ejército ruso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista Ilyas Ahmad Elmi esperaba reunirse con su mujer y su hijo en Alemania tras huir de Somalia, pero los duros controles fronterizos de la Unión Europea lo empujaron a la maquinaria de guerra rusa</p><p class="subtitle">Somalíes esposados en un vuelo de casi 48 horas en un intento de deportación desde EEUU</p></div><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, el periodista somal&iacute; Ilyas Ahmad Elmi puso rumbo a Europa. Hab&iacute;a sido amenazado en reiteradas ocasiones por terroristas yihadistas en su pa&iacute;s, su objetivo era llegar a Alemania, donde pedir&iacute;a asilo y se reunir&iacute;a con su hijo de ocho a&ntilde;os. &ldquo;Me fui porque quer&iacute;a ver a mi hijo, al que nunca he conocido... y porque hab&iacute;a recibido amenazas&rdquo;, cuenta Elmi a <em>The Guardian</em> en una entrevista telef&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Vol&oacute; a Rusia y despu&eacute;s viaj&oacute; por tierra a Bielorrusia, desde donde pretend&iacute;a cruzar la frontera con Polonia. Este recorrido suele considerarse <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/palizas-mordiscos-perro-alambre-espino-vida-muerte-frontera-polonia-bielorrusia_1_10587148.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ruta hacia Europa m&aacute;s segura que cruzar el mar Mediterr&aacute;neo</a>. Pero en lugar de acceder a una v&iacute;a segura a Europa, Elmi sufri&oacute; meses de penurias. Relata que fue apaleado por guardias fronterizos y obligado a pasar semanas viviendo en un bosque. All&iacute; vio morir a una joven somal&iacute; de su grupo por falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Desesperado, regres&oacute; a Rusia con la esperanza de cruzar a Finlandia. Pero antes de llegar a la frontera fue detenido y obligado a alistarse en el Ej&eacute;rcito ruso: le dijeron que lo entrenar&iacute;an en un campamento junto a muchos otros inmigrantes irregulares y que lo enviar&iacute;an a luchar a Ucrania. Se neg&oacute; y hoy se enfrenta a ser deportado, pero todav&iacute;a tiene la esperanza de que una intervenci&oacute;n le permita ir a Alemania o a otro pa&iacute;s seguro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; para Elmi lo m&aacute;s frustrante de todo este calvario es que logr&oacute; entrar en territorio de la UE en dos ocasiones, a trav&eacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/palizas-mordiscos-perro-alambre-espino-vida-muerte-frontera-polonia-bielorrusia_1_10587148.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la frontera de Bielorrusia con Polonia</a>. En ambas ocasiones, los guardias fronterizos polacos le obligaron a regresar a Bielorrusia, una pr&aacute;ctica habitual que, seg&uacute;n los activistas de derechos humanos, es ilegal e inhumana.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que en gran parte de la Uni&oacute;n Europea los debates sobre la inmigraci&oacute;n se inclinan cada vez m&aacute;s hacia la derecha, la historia de Elmi ilustra las consecuencias imprevistas de endurecer las pol&iacute;ticas fronterizas: una persona que busca refugio a las puertas de Europa puede terminar formando parte de la maquinaria b&eacute;lica de Vlad&iacute;mir Putin.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Me desmay&eacute;, de miedo&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Elmi crey&oacute; que sus m&aacute;s de diez a&ntilde;os de trayectoria como periodista y las amenazas que hab&iacute;a recibido en su pa&iacute;s bastar&iacute;an para solicitar asilo. Llevaba a&ntilde;os ejerciendo la labor period&iacute;stica en condiciones dif&iacute;ciles: un trabajador internacional de derechos humanos &ndash;quien pidi&oacute; permanecer en el anonimato&ndash; recuerda haberle ayudado en 2010, cuando Elmi se vio obligado a huir de su ciudad natal, en la regi&oacute;n de Beledweyne, despu&eacute;s de que fuera tomada por <a href="https://www.eldiario.es/politica/cientos-personas-concentran-capital-somalia-brutalidad-yihadista_1_11571767.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el grupo yihadista Al Shabab</a>.
    </p><p class="article-text">
        En 2015, Al Shabab invadi&oacute; la localidad a la que se hab&iacute;a mudado Elmi, cuenta su exesposa Muna en una entrevista telef&oacute;nica con <em>The Guardian</em>. &ldquo;Estaba muerta de miedo y realmente no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Estaba embarazada y tem&iacute;a por mi hijo. Vi que algunas personas estaban abandonando la ciudad y me fui con ellas... No cre&iacute;a que mi marido hubiera sobrevivido al ataque. Y hui&rdquo;, cuenta. Primero vivi&oacute; en Nairobi, antes de viajar a Noruega y posteriormente a Alemania, donde ella y su hijo obtuvieron el estatus de refugiado.
    </p><p class="article-text">
        Elmi permaneci&oacute; en Mogadiscio, donde pas&oacute; por distintos empleos antes de asumir su &uacute;ltimo cargo period&iacute;stico como jefe de programaci&oacute;n y redes sociales de la cadena de televisi&oacute;n estatal SNTV. Asegura haber recibido frecuentes amenazas desde n&uacute;meros de tel&eacute;fono an&oacute;nimos. A finales de 2021, un terrorista suicida de Al Shabab mat&oacute; a su amigo, el director de Radio Mogadiscio, <a href="https://www.bbc.co.uk/news/world-africa-59352179" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Abdiaziz Mohamud Guled</a>. El incidente marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n para Elmi: &ldquo;Aquella noche me desmay&eacute; de miedo y no pude seguir trabajando&rdquo;, cuenta Elmi.
    </p><p class="article-text">
        Shermarke Mohammed, exdirector de SNTV, iba en el mismo coche que Guled en el momento del ataque. Result&oacute; herido en la explosi&oacute;n y ahora vive en Europa. &ldquo;Los periodistas somal&iacute;es se enfrentan cada d&iacute;a a una amenaza contra sus vidas&rdquo;, dice en una entrevista telef&oacute;nica y a&ntilde;ade que tambi&eacute;n Elmi &ldquo;tuvo que abandonar el pa&iacute;s para salvarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se fue de Somalia y pas&oacute; alg&uacute;n tiempo en Kenia, antes de obtener un visado ruso y volar a Mosc&uacute;, tras haber o&iacute;do hablar de la supuesta ruta &ldquo;segura&rdquo; para llegar a la UE a trav&eacute;s de Rusia. Cuando lleg&oacute; junto a otros somal&iacute;es a la zona fronteriza entre Bielorrusia y Polonia a finales del verano pasado, se dio cuenta de que cruzar no ser&iacute;a tan f&aacute;cil. La zona es densamente boscosa y Polonia levant&oacute; muros a lo largo de algunas zonas de la frontera, lo que dificultaba el cruce.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Beb&iacute;amos agua de lluvia y recog&iacute;amos comida de donde pod&iacute;amos, sobre todo hierba y frutas que crec&iacute;an de los &aacute;rboles, que eran extremadamente &aacute;cidas. Todas las ma&ntilde;anas las autoridades bielorrusas ven&iacute;an, golpeaban y acosaban a la gente&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el grupo con el que viajaba logr&oacute; entrar en Polonia, los guardias polacos golpearon a algunos de los refugiados y los enviaron de regreso a Bielorrusia. All&iacute;, los guardias se negaban a dejar salir a la gente de la zona fronteriza, por lo que quedaron atrapados durante semanas en esa &aacute;rea de bosques frondosos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la situaci&oacute;n m&aacute;s frecuente&rdquo;, explica Ma&#322;gorzata Rycharska, activista polaca de derechos humanos que trabaja para ayudar a las personas atrapadas en la zona fronteriza. &ldquo;Alguien llega a Bielorrusia e intenta ir a Polonia, hasta que se da cuenta de que se trata de una trampa y que puede quedarse atrapado durante semanas o meses en esa zona fronteriza, y tampoco puede volver porque los bielorrusos no lo permiten&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Guardian</em> contact&oacute; por primera vez con Elmi en septiembre del a&ntilde;o pasado, cuando viv&iacute;a escondido en las afueras de Minsk, tras haber logrado finalmente abandonar la zona fronteriza. En aquel entonces, el periodista relat&oacute; como una compatriota somal&iacute;, Sadia Mohamed Mohamud, de 20 a&ntilde;os, hab&iacute;a muerto ante sus ojos tras haber sido enviada de regreso dos veces desde Polonia y tras sufrir maltratos de parte de los guardias fronterizos bielorrusos. Los bielorrusos acabaron llamando a una ambulancia, pero ya era demasiado tarde.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de todo el tiempo que pas&eacute; en Somalia con bombardeos y guerra civil, nunca sent&iacute; m&aacute;s miedo que en Bielorrusia&rdquo;, dice Elmi.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Mi hijo no ha visto nunca a su padre&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Escondido de las autoridades bielorrusas y temeroso de que su salud no resistiera otro intento de llegar a Polonia, Elmi se enter&oacute; de que se hab&iacute;a abierto una ruta por tierra desde Rusia a Finlandia, y decidi&oacute; intentarlo por esa v&iacute;a. Cruz&oacute; de Bielorrusia a Rusia sin que le pararan, pero cerca de la frontera finlandesa fue detenido por la Polic&iacute;a rusa, dado que su visado ruso hab&iacute;a caducado hac&iacute;a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mientras estaba en prisi&oacute;n, vinieron a vernos funcionarios del Ministerio de Defensa [ruso] y nos ofrecieron la oportunidad de evitar la deportaci&oacute;n trabajando para el Ej&eacute;rcito durante un a&ntilde;o&rdquo;, explica Elmi. Su prioridad era no ser deportado y los oficiales le hab&iacute;an prometido seis meses de entrenamiento militar. Pens&oacute; que durante ese tiempo podr&iacute;a explicar sus antecedentes como periodista y solicitar asilo.
    </p><p class="article-text">
        Tras firmar un contrato en ruso (que no entend&iacute;a), fue enviado de inmediato a un campo de entrenamiento en el sur de Rusia. All&iacute; hab&iacute;a muchos somal&iacute;es, sirios y personas de todo el mundo, y los hombres viv&iacute;an en tiendas de campa&ntilde;a, a pesar del intenso fr&iacute;o. La promesa de los seis meses de entrenamiento result&oacute; ser falsa: &ldquo;Nos dijeron que tendr&iacute;amos dos semanas de entrenamiento y que despu&eacute;s ir&iacute;amos a la guerra en Ucrania&rdquo;, recuerda. Algunos decidieron quedarse y luchar por Rusia, pero Elmi y otros se negaron. Entonces, fue enviado a un centro de detenci&oacute;n previo a la deportaci&oacute;n, en la regi&oacute;n de Rostov.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde fue puesto en libertad y se le permiti&oacute; presentar una solicitud de asilo, pero se la han denegado. Hoy se enfrenta a dos alternativas: ser deportado o regresar al centro de detenci&oacute;n en cualquier momento.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, Elmi se ha puesto en contacto con numerosas organizaciones y grupos de defensa de la libertad de prensa que le han dicho que no pueden ayudarle o que s&oacute;lo podr&aacute;n hacerlo cuando ya est&eacute; en territorio europeo. Elmi conf&iacute;a en encontrar la manera de llegar a Alemania. Aunque separado de su exesposa Muna, siguen en contacto. Ella dijo a <em>The Guardian</em> que le gustar&iacute;a que su exmarido estuviera en Alemania: &ldquo;Mi hijo no ha visto nunca a su padre. Ser&iacute;a importante tenerlo cerca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los guardias fronterizos polacos siguen devolviendo a Bielorrusia a los migrantes que intentan cruzar la frontera, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/polonia-nuevo-gobierno-viejas-practicas-trato-migrantes-frontera_1_11331324.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a pesar del nuevo Gobierno liberal de Donald Tusk</a>, que el pasado octubre derrot&oacute; en elecciones al partido populista Ley y Justicia que llevaba m&aacute;s de una d&eacute;cada en el poder. A principios de a&ntilde;o, una mujer embarazada de Eritrea fue obligada a dar a luz sola en la zona de bosques entre Polonia y Bielorrusia. El viernes, el Gobierno aprob&oacute; una ley que permite a los guardias fronterizos usar armas contra las personas que intenten cruzar.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Rycharska, &ldquo;la gran esperanza de que las cosas cambiar&iacute;an de verdad se basaba en las hermosas declaraciones de muchos pol&iacute;ticos, pero resultaron ser falsas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Shaun Walker (Varsovia), Faisal Ali]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/odisea-refugiado-somali-intentaba-llegar-europa-acabo-reclutado-ejercito-ruso_1_11578355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Aug 2024 20:26:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b37cdefa-454b-4ccf-ab12-9565f491e927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="674326" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b37cdefa-454b-4ccf-ab12-9565f491e927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="674326" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La odisea de un refugiado somalí que intentaba llegar a Europa y acabó reclutado por el ejército ruso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b37cdefa-454b-4ccf-ab12-9565f491e927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Somalia,Migrantes,Solicitantes de asilo,Periodistas,Polonia,Bielorrusia,Rusia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | La terminal invisible: 2 semanas encerrados en el aeropuerto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-terminal-invisible-2-semanas-encerrados-aeropuerto_132_10886542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f987294a-84c2-49d8-ae75-daaa6ce19f8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | La terminal invisible: 2 semanas encerrados en el aeropuerto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo han podido estar más de 300 personas hacinadas en el aeropuerto de Barajas?</p><p class="subtitle">Oferta especial - Hazte socio de elDiario.es y llévate un año gratis de Podimo. Tienes todos los detalles en elDiario.es/podimo</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/la-terminal-invisible-2-semanas-encerrados-en-el-a/embed" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="La terminal invisible: 2 semanas encerrados en el aeropuerto"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Hay salas en el aeropuerto de Barajas en Madrid que viven una situaci&oacute;n de colapso. Son las salas reservadas para personas en situaci&oacute;n de petici&oacute;n de asilo. Y se han saturado. Hay gente permanentemente, a veces duermen all&iacute; durante d&iacute;as. Durante las &uacute;ltimas semanas ha llegado a haber al mismo tiempo 330 personas en este lugar. Sin ventanas, sin contacto con el exterior, sin poder alimentarse o lavarse correctamente. Tiradas en el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Conocemos los casos de Mathias y de Patricia, dos personas que han estado hacinadas en Barajas y que han hablado con la periodista de elDiario.es Gabriela S&aacute;nchez, que nos explica c&oacute;mo se ha llegado a este colapso en el aeropuerto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>***</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Env&iacute;anos una nota de voz por Whatsapp</strong> cont&aacute;ndonos <strong>alguna historia que conozcas</strong> o <strong>alg&uacute;n sonido</strong> que tengas cerca y que te llame la atenci&oacute;n. Lo importante es que sea algo que tenga que ver contigo. <strong>Gu&aacute;rdanos en la agenda como &ldquo;Un tema Al D&iacute;a</strong>&rdquo;. El n&uacute;mero es el <strong>699 518 743</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo escuchar 'Un tema Al d&iacute;a'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Lo puedes escuchar en Podimo, la app de podcast y audiolibros que apoya &lsquo;Un tema Al D&iacute;a&rsquo;.&nbsp;<a href="https://podimo.com/es/aldia?utm_source=siteldia&amp;utm_campaign=elDiarioes&amp;utm_medium=internal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si te abres una cuenta en Podimo desde este enlace</a>, tienes 45 d&iacute;as de acceso gratuito a todo su contenido exclusivo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="container_badge_podimo">

    <a href="https://podimo.es/aldia?utm_source=siteldia&utm_campaign=elDiarioes&utm_medium=internal" target="_blank"><img class="badge_1" src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2022/0427/14/escuchalo-podimo-nuevo-baja-715727b.png"></a>


</div>

<style>
    .container_badge_podimo{
        justify-content: left;
        display: flex;


    }

    .badge_1 {

        max-width: 200px;
        height: auto;
        padding-top: 2%;
        float: left;

    }

    .badge_1:hover {

        opacity: 85%;

    }
</style>
    </figure><p class="article-text">
        &#9654; Si eres socio/a, puedes escuchar los nuevos cap&iacute;tulos del podcast cada noche en elDiario.es con unas horas de antelaci&oacute;n respecto al resto de lectores. Recibir&aacute;s el enlace en tu correo electr&oacute;nico en el bolet&iacute;n del Adelanto de noticias.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Si no eres socio/a, el episodio est&aacute; disponible&nbsp;<strong>a primera hora de la ma&ntilde;ana en cualquier aplicaci&oacute;n</strong>&nbsp;que uses habitualmente.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://open.spotify.com/show/54Vnd9qwrTaINwzCkTTIWO?si=dwfgtj3_QNC8ZyKejFcSjQ&amp;dl_branch=1&amp;nd=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Spotify</a></li>
                                    <li><a href="https://www.ivoox.com/podcast-un-tema-al-dia_sq_f11360990_1.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Ivoox</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/un-tema-al-d%C3%ADa/id1586302997" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Apple</a></li>
                                    <li><a href="https://www.omnycontent.com/d/playlist/554539c9-b3b2-431a-9f3a-ada4006d04a0/fdb7ac24-1c3a-4a0d-b03b-ada400b2e7a1/161b26db-5f85-42a9-abc8-ada6008a528b/podcast.rss" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Feed RSS</a></li>
                                    <li><a href="https://podcasts.google.com/feed/aHR0cHM6Ly93d3cub21ueWNvbnRlbnQuY29tL2QvcGxheWxpc3QvNTU0NTM5YzktYjNiMi00MzFhLTlmM2EtYWRhNDAwNmQwNGEwL2ZkYjdhYzI0LTFjM2EtNGEwZC1iMDNiLWFkYTQwMGIyZTdhMS8yMzlkMDgyNy1jNDVhLTRmNGQtYTE0MC1hZGE0MDExYTQ1YzYvcG9kY2FzdC5yc3M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Google Podcast</a></li>
                                    <li><a href="https://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=7b609ffcf1&amp;e=37e93612d2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Amazon Music</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &#9654; Acu&eacute;rdate de suscribirte al podcast 'Un tema al d&iacute;a' en tu app para que te lleguen autom&aacute;ticamente los nuevos cap&iacute;tulos. Es gratis.
    </p><p class="article-text">
        &#9654; Tendr&aacute;s disponibles tambi&eacute;n todas las entregas de 'Un tema Al d&iacute;a' en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/aldia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es/aldia</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/playlists/un-tema-al-dia-podimo/embed?style=cover" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="500" frameborder="0" title="Un tema Al Día"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Luis Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/al-dia/podcast-terminal-invisible-2-semanas-encerrados-aeropuerto_132_10886542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Feb 2024 07:30:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f987294a-84c2-49d8-ae75-daaa6ce19f8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="195456" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f987294a-84c2-49d8-ae75-daaa6ce19f8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="195456" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | La terminal invisible: 2 semanas encerrados en el aeropuerto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f987294a-84c2-49d8-ae75-daaa6ce19f8b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Migraciones,Barajas,Aeropuertos,Visados,Deportaciones,Fronteras,Senegaleses,Kenia,Somalia,Marruecos,Ministerio del Interior]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las peticiones de asilo abren otro frente a Interior con el caos en Barajas y la oposición de la Fiscalía a usar los CIE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/peticiones-asilo-abren-frente-interior-caos-barajas-oposicion-fiscalia-cie_1_10852180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eabfae8c-15fb-413b-8e15-91bc8a1bb53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las peticiones de asilo abren otro frente a Interior con el caos en Barajas y la oposición de la Fiscalía a usar los CIE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pasado lunes las salas de asilo del aeropuerto de Barajas registraron un récord de 330 personas alojadas, incluidos menores. Los sindicatos policiales y ONG denunciaron las condiciones de hacinamiento e insalubridad en estos espacios, donde los solicitantes de protección deben esperar días o semanas a una respuesta</p><p class="subtitle">Los jueces denuncian el “hacinamiento” de 250 solicitantes de asilo en el aeropuerto de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Las estancias bajo custodia policial que acogen a demandantes de asilo e inadmitidos en el aeropuerto de Barajas viven desde hace meses una <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/jueces-denuncian-hacinamiento-250-solicitantes-asilo-aeropuerto-madrid_1_10790037.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">situaci&oacute;n de colapso</a>. El pasado lunes, d&iacute;a 15, registraron un r&eacute;cord de 330 personas alojadas, 86 m&aacute;s que cuando Fernando Grande-Marlaska asegur&oacute; 11 d&iacute;as antes que se trataba de un problema &ldquo;puntual&rdquo; que estaba &ldquo;controlado&rdquo;. El recurso de la Fiscal&iacute;a a resolver la situaci&oacute;n ingresando a los demandantes de asilo en <a href="https://www.eldiario.es/politica/juez-autoriza-internar-cie-madrid-medio-centenar-solicitantes-asilo-hacinados-barajas_1_10847814.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centros de internamiento para extranjeros</a> (CIE) ha terminado de abrir definitivamente otro frente al Ministerio del Interior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fuga el pasado fin de semana de dos grupos custodiados por la Polic&iacute;a del aeropuerto, de forma improvisada y despu&eacute;s de que Interior aplicara las primeras medidas de urgencia, plantea el interrogante de si las condiciones sanitarias y de higiene de esas personas por una parte, y de seguridad del aeropuerto, por otra, quedan al albur de que sigan creciendo las demandas de asilo o el n&uacute;mero de inadmitidos.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis policial focaliza las razones del colapso en el incremento de solicitudes de protecci&oacute;n internacional por parte de personas de origen africano con pasaporte keniata que luego resultan, en su mayor&iacute;a, somal&iacute;es &ndash;muchos de ellos refugiados en Kenia previamente&ndash;, as&iacute; como tambi&eacute;n por parte de senegaleses. Los ciudadanos africanos suelen partir del aeropuerto de Casablanca (Marruecos) con un billete a Sudam&eacute;rica para un avi&oacute;n al que no suelen llegar a subirse. Aprovechando la escala en Madrid, los solicitantes de asilo manifiestan su voluntad de pedir protecci&oacute;n, por lo que deben esperar en el aeropuerto hasta formalizar la solicitud y recibir la decisi&oacute;n de Interior sobre su admisi&oacute;n a tr&aacute;mite. Si es positiva, pueden quedarse en Espa&ntilde;a y pasan al sistema de acogida. Si es negativa, ser&aacute;n retornados a los pa&iacute;ses de donde provienen. 
    </p><p class="article-text">
        El pasado diciembre, la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR) denunci&oacute; en los juzgados la &ldquo;sobreocupaci&oacute;n&rdquo; de las salas destinadas en Barajas a los solicitantes de protecci&oacute;n internacional, tanto la de la Terminal 1 como las que se hab&iacute;an habilitado posteriormente en esa misma terminal y en la T4. CEAR ya denunciaba entonces el &ldquo;deterioro de las condiciones higi&eacute;nicas de las instalaciones y escasez de comida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los jueces asignados al control de extranjeros visitaron las instalaciones y constataron que para las 156 plazas habilitadas para acoger demandantes de asilo e inadmitidos hab&iacute;a un total de 244 personas all&iacute; custodiadas. Si se compara el n&uacute;mero de personas solicitantes de asilo en la frontera en el periodo entre agosto y noviembre, este hab&iacute;a crecido de 767 en 2022 a&nbsp;1.357 en 2023, un 56% m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los tres magistrados firmaron un auto en el que requer&iacute;an al Ministerio del Interior que adoptara &ldquo;con car&aacute;cter urgente&rdquo; las medidas precisas &ldquo;para poner fin a la situaci&oacute;n de hacinamiento&rdquo;. El escrito recordaba que hab&iacute;a 19 menores de edad entre los solicitantes.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11992265-2d34-4357-8dae-0e5b9a5ef022_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11992265-2d34-4357-8dae-0e5b9a5ef022_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11992265-2d34-4357-8dae-0e5b9a5ef022_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11992265-2d34-4357-8dae-0e5b9a5ef022_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/11992265-2d34-4357-8dae-0e5b9a5ef022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/11992265-2d34-4357-8dae-0e5b9a5ef022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/11992265-2d34-4357-8dae-0e5b9a5ef022_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de una de las salas de asilo de Barajas en el momento de mayor saturación."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de una de las salas de asilo de Barajas en el momento de mayor saturación.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La insostenible situaci&oacute;n en el aeropuerto de Barajas regres&oacute; al primer plano cuando trascendieron dos fugas improvisadas de los solicitantes. La primera de ellas se produjo el 11 de enero a las 4 de la ma&ntilde;ana. Siete solicitantes de asilo y dos inadmitidos, todos ellos de nacionalidad marroqu&iacute;, rompieron el techo del ba&ntilde;o de la sala habilitada en la T4 y accedieron a un despacho contiguo de Cruz Roja. Ya en este rompieron una ventana y accedieron a las pistas del aeropuerto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los polic&iacute;as nacionales comenzaron una persecuci&oacute;n a pie que result&oacute; infructuosa. Fuentes de la seguridad del aeropuerto se quejan de que los mandos de la Polic&iacute;a Nacional del aer&oacute;dromo no advirtieran de lo que hab&iacute;a ocurrido a los servicios de seguridad de AENA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s, tambi&eacute;n de madrugada, 17 solicitantes de asilo alojados en la sala 3 de la T1 rompieron una ventana del dormitorio para salir del lugar. Eran las dos de la ma&ntilde;ana. Los polic&iacute;as nacionales no se percataron hasta el reparto del desayuno. La ventana rota daba a una azotea que facilitaba el acceso a la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter improvisado de la fuga &ndash;los 17 solicitantes eran marroqu&iacute;es&ndash; queda constatado en que se dejaron sus tel&eacute;fonos y otros enseres personales. Uno de ellos regres&oacute; al mediod&iacute;a con la pierna escayolada por una fractura durante la huida reclamando su tel&eacute;fono m&oacute;vil. La polic&iacute;a volvi&oacute; a ingresarle en la estancia custodiada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de estos incidentes, los sindicatos policiales salieron en tromba a denunciar la escasez de instalaciones, servicios y personal, el riesgo para sus agentes y las condiciones en las que habitan los demandantes de asilo. Pero tambi&eacute;n un problema subyacente en la seguridad de Barajas, un conflicto interno entre los polic&iacute;as, por una parte, y el comisario al mando y su segundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Polic&iacute;a hablaba de &ldquo;una deficiente planificaci&oacute;n&rdquo; por parte de ambos. La Jefatura Superior deb&iacute;a, adem&aacute;s, tomar medidas y reforzar el dispositivo del aeropuerto. Nada de eso ha ocurrido, dejando a los polic&iacute;as nacionales del puesto fronterizo ante una situaci&oacute;n que sobrepasa sus capacidades y que les sit&uacute;a en un marco de mayor vulnerabilidad f&iacute;sica y jur&iacute;dica en el caso de detectar a tiempo esas fugas y tratar de evitarlas&ldquo;, dec&iacute;a la nota.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los sindicatos policiales denunciaban la existencia de chinches y cucarachas en las duchas y en los ba&ntilde;os y la proximidad de la comida que se facilita a los demandantes con los residuos que produce su estancia all&iacute;. Los huidos durante el fin de semana llevaban una media de un mes all&iacute;. Eran sobre todo hombres que conviv&iacute;an con mujeres y ni&ntilde;os en las tres salas habilitadas en la actualidad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/568136bb-4951-4055-a5b0-10a456d1f8b5_16-9-aspect-ratio_50p_1088289.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/568136bb-4951-4055-a5b0-10a456d1f8b5_16-9-aspect-ratio_50p_1088289.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/568136bb-4951-4055-a5b0-10a456d1f8b5_16-9-aspect-ratio_75p_1088289.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/568136bb-4951-4055-a5b0-10a456d1f8b5_16-9-aspect-ratio_75p_1088289.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/568136bb-4951-4055-a5b0-10a456d1f8b5_16-9-aspect-ratio_default_1088289.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/568136bb-4951-4055-a5b0-10a456d1f8b5_16-9-aspect-ratio_default_1088289.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/568136bb-4951-4055-a5b0-10a456d1f8b5_16-9-aspect-ratio_default_1088289.jpg"
                    alt="Basura acumulada en las salas de asilo antes de las medidas aplicadas en los últimos días."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Basura acumulada en las salas de asilo antes de las medidas aplicadas en los últimos días.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ante la falta de efectivos que denuncian los agentes, el Ministerio del Interior responde que ha aumentado el personal destinado a atender las solicitudes de protecci&oacute;n internacional para agilizar la concesi&oacute;n o denegaci&oacute;n y descongestionar las estancias. Fuentes del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska aseguran que tambi&eacute;n se han habilitado nuevos despachos para los tr&aacute;mites y se han mejorado las condiciones higi&eacute;nicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el mi&eacute;rcoles pasado, Interior se hizo cargo de la limpieza de las instalaciones, seg&uacute;n un portavoz del Ministerio. El departamento ofreci&oacute; fotos de las instalaciones limpias si bien confirman las estrecheces en las que los demandantes deben pasar largas temporadas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Env&iacute;o a los CIE</h3><p class="article-text">
        Pero al tiempo, el Ministerio del Interior adoptaba otra medida que desatascar&iacute;a en parte Barajas pero que ha chocado con la oposici&oacute;n frontal de la Fiscal&iacute;a: enviar a medio centenar de demandantes de asilo desde Barajas al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche. La medida de Interior fue avalada por un juez de Madrid, pero el Ministerio P&uacute;blico recurri&oacute; la decisi&oacute;n el jueves al considerar que no se pod&iacute;a aplicar la normativa de Extranjer&iacute;a a personas que huyen de sus pa&iacute;ses si han manifestado su intenci&oacute;n de pedir protecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El juez hab&iacute;a razonado su decisi&oacute;n en que el CIE opera en este caso como una &ldquo;extensi&oacute;n de las salas de alojamiento de asilo del aeropuerto como dependencia habilitada de urgencia (...) en tanto no se resuelve su expediente de solicitud por parte de la Oficina de Asilo y Refugio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La fiscal, por su parte, lo rebate y afirma en su recurso que el &ldquo;internamiento en el CIE&rdquo; es una medida prevista para los extranjeros en situaci&oacute;n irregular para los que se ha decretado su expulsi&oacute;n o para quienes, a su llegada a Espa&ntilde;a, se les deniega la entrada. El caso de Barajas afecta a personas solicitantes de protecci&oacute;n internacional que est&aacute;n a la espera de que se tramite su expediente de asilo, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR), la organizaci&oacute;n que presta servicio de asistencia jur&iacute;dica en las salas de asilo de Barajas, rechaza el ingreso de los solicitantes de asilo en estos centros de detenci&oacute;n. &ldquo;Mientras la solicitud est&eacute; en tr&aacute;mite entendemos que no pueden ser trasladadas a un centro ideado para su expulsi&oacute;n. Ante la situaci&oacute;n indigna e infrahumana de las salas de asilo, habr&aacute; que buscar otras instalaciones adecuadas, en el aeropuerto o en otro lugar&rdquo;, sostiene Elena Mu&ntilde;oz, responsable jur&iacute;dica de la ONG.
    </p><p class="article-text">
        La abogada a&ntilde;ade que a pesar de &ldquo;haber tomado algunas medidas&rdquo; para aliviar la situaci&oacute;n de las salas de asilo tras sus quejas a los juzgados de control y al Defensor del Pueblo, consideran que contin&uacute;a habiendo una &ldquo;sobreocupaci&oacute;n&rdquo; en estos espacios, as&iacute; como un &ldquo;deterioro de la higiene&rdquo; en las zonas donde los demandantes de protecci&oacute;n internacional duermen y pasan el d&iacute;a a la espera de la resoluci&oacute;n de la solicitud de protecci&oacute;n internacional.
    </p><p class="article-text">
        Mu&ntilde;oz asegura que en las &uacute;ltimas semanas se ha reducido el tiempo que los solicitantes pasan en estas salas a la espera de la respuesta de Interior sobre la admisi&oacute;n o rechazo de su solicitud de asilo. &ldquo;En diciembre, las personas que atend&iacute;amos pasaban de media 20 d&iacute;as en Barajas. Ahora se ha reducido a una semana de media&rdquo;, sostiene la abogada.
    </p><p class="article-text">
        La aparente agilizaci&oacute;n del procedimiento se debe, apunta la letrada, al refuerzo del n&uacute;mero de entrevistadores enviados al aeropuerto por parte del Ministerio del Interior. Sin embargo, la ONG muestra su preocupaci&oacute;n ante la &ldquo;falta de formaci&oacute;n&rdquo; de parte del nuevo personal destinado a este fin ante la emergencia. &ldquo;Deben tener formaci&oacute;n espec&iacute;fica en asilo, es importante guiar al entrevistado para ir estableciendo los hechos que motivan la solicitud. Nos hemos encontrado con entrevistas que adolecen de falta de informaci&oacute;n, lo que repercute en la coherencia del relato y puede tener consecuencias para el solicitante&rdquo;, a&ntilde;ade Mu&ntilde;oz. La abogada tambi&eacute;n advierte de que la insuficiencia de int&eacute;rpretes destinados por Interior a este fin tambi&eacute;n genera retrasos en el caso de determinadas nacionalidades.
    </p><h3 class="article-text">Exigir visado de tr&aacute;nsito a keniatas</h3><p class="article-text">
        Ante el aumento de la llegada de ciudadanos con pasaporte keniata, el Gobierno ultima la aprobaci&oacute;n del visado de tr&aacute;nsito a las personas procedentes de Kenia, lo que supondr&iacute;a de facto la imposibilidad de hacer escala en Madrid para quienes cuenten con pasaporte keniata y, por lo tanto, cerrar&iacute;a esta v&iacute;a segura para pedir asilo en Espa&ntilde;a. Cada vez que se produce un pico de solicitudes de asilo de una determinada nacionalidad, que suele coincidir con importantes crisis en sus pa&iacute;ses de origen, es habitual que las autoridades espa&ntilde;oles acaben aprobando este tipo de visados para cerrar el acceso legal a Espa&ntilde;a a sus demandantes de asilo. Ocurri&oacute; en 2011 con los sirios que trataban de utilizar esta v&iacute;a para salvar su vida. En 2020, tambi&eacute;n se cerr&oacute; el paso a los yemen&iacute;es que hu&iacute;an de la guerra en su pa&iacute;s, que ha desatado una de las peores crisis humanitarias de la &uacute;ltima d&eacute;cada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez que hay una nacionalidad que destaca en n&uacute;mero de peticiones de asilo por Barajas, se imponen estos visados de tr&aacute;nsito, que se convierten en un obst&aacute;culo m&aacute;s para las personas que tienen protecci&oacute;n internacional&rdquo;, lamenta la abogada de CEAR. &ldquo;Los somal&iacute;es que est&aacute;n llegando por esta v&iacute;a, aunque sea con pasaporte de Kenia, son personas que est&aacute;n huyendo de la compleja pol&iacute;tica que vive el pa&iacute;s. Si se impone este visado a personas con clara necesidad de protecci&oacute;n, se cierra una de las pocas v&iacute;as seguras que tienen para pedir asilo, lo que las empuja a las mortales rutas del Mediterr&aacute;neo o el Atl&aacute;ntico&rdquo;, concluye Mu&ntilde;oz.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la exigencia de visado para quienes cuenten con pasaporte keniata, cuya aprobaci&oacute;n se prev&eacute; para este 20 de enero, Interior ha empezado a permitir la salida del aeropuerto a los somal&iacute;es que han manifestado formalmente su intenci&oacute;n de solicitar asilo, sin necesidad de esperar a la tramitaci&oacute;n de su solicitud ni la respuesta sobre su admisi&oacute;n a tr&aacute;mite, seg&uacute;n fuentes conocedoras del funcionamiento de las salas de asilo de Barajas. Esta medida, poco habitual, se ha tomado como parte de la estrategia de descongesti&oacute;n de las salas de asilo del aer&oacute;dromo. Afecta solo a las personas que aseguran huir de Somalia, debido al alt&iacute;simo porcentaje de concesi&oacute;n de asilo de sus nacionales, ante la <a href="https://www.acnur.org/es-es/noticias/comunicados-de-prensa/mas-de-un-millon-de-personas-desplazadas-internamente-en-somalia-en" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">terrible crisis humanitaria</a> que sufre el pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Águeda, Gabriela Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/peticiones-asilo-abren-frente-interior-caos-barajas-oposicion-fiscalia-cie_1_10852180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jan 2024 21:39:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eabfae8c-15fb-413b-8e15-91bc8a1bb53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="350021" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eabfae8c-15fb-413b-8e15-91bc8a1bb53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="350021" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las peticiones de asilo abren otro frente a Interior con el caos en Barajas y la oposición de la Fiscalía a usar los CIE]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eabfae8c-15fb-413b-8e15-91bc8a1bb53f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Asilo,Barajas,Ministerio del Interior,Refugiados,Somalia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El refugiado que se empeñó en crear bibliotecas en el campamento donde creció: “Necesitamos libros, no armas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiado-empeno-crear-bibliotecas-campamento-crecio-necesitamos-libros-no-armas_1_10760861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1c95f51-385e-4b71-a589-b9aaea037885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El refugiado que se empeñó en crear bibliotecas en el campamento donde creció: “Necesitamos libros, no armas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El somalí Abdullahi Mire ha recogido este miércoles el Premio Nansen para Refugiados 2023 de ACNUR. Tras vivir 23 años en Dadaab, ha donado más de 100.000 libros para que los niños puedan estudiar como él</p><p class="subtitle">Los somalíes desplazados por la sequía y el hambre luchan por sobrevivir: “Necesitamos ayuda urgente”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;A qu&eacute; edad le&iacute;ste tu primer libro?&rdquo;, pregunta Abdullahi Mire. &ldquo;No te acuerdas. Yo me le&iacute; mi primer libro con 10 a&ntilde;os y me acuerdo perfectamente, era el libro <em>Hello, children</em>. Eso habla del privilegio que ten&eacute;is en Europa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mire tiene la mirada cansada. Bosteza y pide un <em>capuccino</em> para espabilarse mientras se disculpa por sus constantes miradas al m&oacute;vil. &ldquo;Lo siento, no es que pase de ti, es que estoy agotado. Ayer hice ocho entrevistas, ahora iba a empezar otra y he dormido cuatro horas&rdquo;, contaba desde la sede de ACNUR en Nairobi pocos d&iacute;as antes de viajar a Ginebra, donde este mi&eacute;rcoles ha recogido el Premio Nansen para Refugiados de 2023 por su labor como creador del Centro de Educaci&oacute;n para J&oacute;venes Refugiados, la organizaci&oacute;n que promueve la donaci&oacute;n de libros al <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/dadaab-lugar-eterno-refugiados-somalies_1_2530731.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campo de refugiados de Dadaab</a>, en el este de <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/caso-agnes-wanjiru-asesinada-soldado-britanico-abandonada-semidesnuda-pozo-kenia_1_10654394.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kenia</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me sorprendi&oacute; mucho, es algo enorme. Este premio lo ganan presidentes, el a&ntilde;o pasado fue la excanciller de Alemania Angela Merkel&rdquo;, dice, a&uacute;n abrumado una semana despu&eacute;s. A sus 36 a&ntilde;os, Mire vivi&oacute; en el campamento de Dadaab dos tercios de su vida tras llegar con tan solo tres a&ntilde;os con sus padres, que huyeron en 1991 de la guerra en <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/somalies-desplazados-sequia-hambre-luchan-sobrevivir-necesitamos-ayuda-urgente_1_9618073.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somalia</a>. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio pens&aacute;bamos que ser&iacute;a corto y semi-permanente, pero no&rdquo;, dice. Ese a&ntilde;o se cre&oacute; el campamento para refugiados somal&iacute;s como &eacute;l en la zona &aacute;rida del este de Kenia, pero m&aacute;s de treinta a&ntilde;os despu&eacute;s la violencia, las sequ&iacute;as y las hambrunas han hecho que no paren de incrementar sus habitantes hasta las 378.000 personas en la actualidad. De ellos, la mitad son ni&ntilde;os y todav&iacute;a, a d&iacute;a de hoy, s&oacute;lo el 58% puede ir a uno de los colegios en la zona.
    </p><p class="article-text">
        En su &eacute;poca, Mire calcula que eran en torno a un 40% de ni&ntilde;os los que, como &eacute;l, iban al colegio. &ldquo;No hab&iacute;a espacio para m&aacute;s en los colegios. Compart&iacute;amos un libro entre cincuenta personas y en las clases hab&iacute;a 200 alumnos por profesor, estaban saturadas&rdquo;, recuerda Mire. A pesar de ello, &eacute;l no s&oacute;lo acab&oacute; primaria y secundaria, sino que incluso estudi&oacute; Relaciones P&uacute;blicas en la sede de la Universidad Kenyatta en el campo de Dadaab y empez&oacute; su carrera como periodista. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi madre me empuj&oacute; mucho para ello, trabaj&oacute; duro como matrona y me consigui&oacute; clases particulares con profesores&rdquo;, dice. <a href="https://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=2ahUKEwjxp-bFy4eDAxU1AvsDHeXyAGcQFnoECAkQAw&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.unhcr.org%2Fwhat-we-do%2Fbuild-better-futures%2Feducation%2Ftertiary-education%23%3A~%3Atext%3DToday%252C%25207%2525%2520of%2520refugees%2520have%2Cmore%2520than%252040%2520per%2520cent.&amp;usg=AOvVaw0Ng9FLWY-hPLSa2TGATeCm&amp;opi=89978449" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Solo el 7% de los refugiados llega a tener estudios terciarios</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Hace diez a&ntilde;os, su familia fue acogida por el Gobierno de Noruega en Oslo. A sus 26 a&ntilde;os, Mire se fue con ellos, pero el fr&iacute;o de Oslo no le gustaba y tard&oacute; menos de dos a&ntilde;os en regresar, esta vez con destino a Nairobi. All&iacute; empez&oacute; a trabajar de <em>freelance </em>para medios como Al Jazeera o la agencia francesa AFP. Un d&iacute;a, en el campamento de refugiados de Dadaab, una chica se le acerc&oacute;. 
    </p><h3 class="article-text">El libro de biolog&iacute;a</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me sorprendi&oacute; porque en la cultura somal&iacute; no es habitual que una mujer se te acerque&rdquo;, dice Mire. Acab&oacute; siendo el inicio de un importante cambio en su vida. Esa adolescente, Hodan Bashir, le dijo que su sue&ntilde;o era ser m&eacute;dica y le pidi&oacute; que le comprara un libro de biolog&iacute;a. El que ten&iacute;an, dec&iacute;a, lo compart&iacute;an entre 15 compa&ntilde;eras de clase. &ldquo;Se pensaba que era un hombre importante con mucho dinero, pero tengo coraz&oacute;n y cuando tienes coraz&oacute;n eres rico&rdquo;, explica el galardonado.
    </p><p class="article-text">
        Ese encuentro se convirti&oacute; en una llamada a la acci&oacute;n. &ldquo;Cuando volv&iacute; a mi casa en Nairobi, pens&eacute;: esta chica necesita un libro y s&iacute;, se lo puedo comprar por unos siete d&oacute;lares, pero hay miles como ella&rdquo;. El periodista cogi&oacute; su tel&eacute;fono y empez&oacute; a llamar a amigos y compa&ntilde;eros de trabajo. Consigui&oacute; reunir 20 libros entre amigos en su primer env&iacute;o, pero a partir de ah&iacute; quiso llegar a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero cambio fue cuando consigui&oacute; el contacto del embajador de Catar en Nairobi, quien don&oacute; 20.000 libros. Era 2017 y entonces se plante&oacute; profesionalizarlo. Un a&ntilde;o despu&eacute;s formaliz&oacute; la organizaci&oacute;n del Centro de Educaci&oacute;n para J&oacute;venes Refugiados, donde colaboran como voluntarias unas cincuenta personas que &eacute;l coordina. 
    </p><p class="article-text">
        En cinco a&ntilde;os han conseguido donar m&aacute;s de 100.000 libros de todo tipo a Dadaab: desde libros educativos hasta novelas de ficci&oacute;n. Todos ellos los donan desde el extranjero y la gran mayor&iacute;a est&aacute;n en ingl&eacute;s, suajili y somal&iacute;, lo cual dificulta la gesti&oacute;n. &ldquo;La clave es que lleguen a tiempo. Aqu&iacute; los colegios empiezan en enero, por lo que tienes que asegurarte que en diciembre tengan los libros, no en junio, porque si no no sirve de nada&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">Las bibliotecas de Daadab</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los libros, Mire ha creado tres bibliotecas donde los alumnos pueden estudiar, leer y prestar sus libros. El lugar sirve a su vez como un espacio seguro para muchas chicas adolescentes. &ldquo;As&iacute; las ni&ntilde;as no son violadas, se sienten seguras. Es una bendici&oacute;n y te sientes feliz&rdquo;, dice Mire. En Somalia, <a href="https://africamundi.substack.com/p/embarazos-adolescentes-en-africa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tasa de embarazos adolescentes supera los 90 por cada 1.000 mujeres</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El galard&oacute;n recibido viene acompa&ntilde;ado de 100.000 d&oacute;lares. Mire tiene claro en qu&eacute; va a empezar a invertir el dinero: &ldquo;Lo primero que voy a hacer es poner electricidad e Internet en las librer&iacute;as&rdquo;, dice. Su visi&oacute;n, eso s&iacute;, es mucho mayor. &ldquo;Mi plan es construir bibliotecas por toda &Aacute;frica, la siguiente ser&aacute; en el campo de refugiados de Kakuma, luego Sud&aacute;n, Somalia, Etiop&iacute;a&hellip; Desafortunadamente tenemos problemas en todo el continente, as&iacute; que tengo un gran peso sobre mis hombros&rdquo;, dice Mire. &ldquo;El problema de &Aacute;frica viene de sus guerras. No necesitamos armas, necesitamos libros. El gran problema del mundo es el analfabetismo. Nuestros l&iacute;deres buscan ni&ntilde;as y ni&ntilde;os soldados para matarse entre ellos, pero yo estoy buscando un libro&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Su siguiente objetivo es encontrar una beca para que Bashir, la joven que le inspir&oacute; y que ahora es enfermera en el campo de refugiados de Dadaab, pueda cursar sus estudios de Medicina y cumplir su sue&ntilde;o de ser doctora: &ldquo;La siguiente generaci&oacute;n a la m&iacute;a cambiar&aacute; Somalia. Si los de mi edad no la podemos cambiar, quiero que otros lo hagan&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El somal&iacute; se ilusiona cada d&iacute;a por ese futuro a trav&eacute;s de la mirada de sus tres hijos. A pesar del estr&eacute;s, las maratonianas jornadas de entrevistas y el peso de conseguir llevar libros antes de que comience el curso, Mire se olvida de todo al caer el sol. &ldquo;Cuando llego a casa y mi hija viene corriendo a abrazarme, me olvido de todo. Eso es terap&eacute;utico&rdquo;, sonr&iacute;e.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Soler Crespo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/refugiado-empeno-crear-bibliotecas-campamento-crecio-necesitamos-libros-no-armas_1_10760861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2023 21:23:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e1c95f51-385e-4b71-a589-b9aaea037885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57191" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e1c95f51-385e-4b71-a589-b9aaea037885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57191" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El refugiado que se empeñó en crear bibliotecas en el campamento donde creció: “Necesitamos libros, no armas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e1c95f51-385e-4b71-a589-b9aaea037885_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Somalia,Educación,Refugiados,ACNUR - Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados,Libros,Kenia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los somalíes desplazados por la sequía y el hambre luchan por sobrevivir: "Necesitamos ayuda urgente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/somalies-desplazados-sequia-hambre-luchan-sobrevivir-necesitamos-ayuda-urgente_1_9618073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa572237-e430-42f7-a5e1-c2b1a6fa570d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los somalíes desplazados por la sequía y el hambre luchan por sobrevivir: &quot;Necesitamos ayuda urgente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reporteros de Bilan, un equipo de medios de comunicación formado exclusivamente por mujeres y con sede en Mogadiscio, visitó diferentes zonas de Somalia para averiguar cómo ha afectado la crisis a las comunidades</p><p class="subtitle">El número de desplazados forzosos en el mundo alcanzó la cifra récord de 89,3 millones en 2021</p></div><p class="article-text">
        La hambruna ha llegado a Somalia. Aunque no ha habido ninguna declaraci&oacute;n oficial, <a href="https://www.aljazeera.com/program/inside-story/2022/10/6/can-a-humanitarian-disaster-be-averted-in-somalia" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, dijo la semana pasada</a>: &ldquo;No tengo ninguna duda de que estamos frente a una hambruna en Somalia&rdquo;. En una entrevista con <em>Al Jazeera</em>, denunci&oacute; la injusticia del desastre provocado por la crisis clim&aacute;tica: &ldquo;Nadie en Somalia es responsable de la cat&aacute;strofe, de esta cuarta temporada de lluvias fallida, y de la quinta y la sexta que vendr&aacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En 2011, una <a href="https://www.theguardian.com/global-development/2011/jul/20/un-declares-famine-somalia" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">hambruna</a> mat&oacute; a casi <a href="https://news.un.org/en/story/2013/05/438682" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">260.000 personas en Somalia</a>. <a href="https://www.theguardian.com/global-development/2022/sep/05/drought-likely-to-push-parts-of-somalia-into-famine-by-december-warns-un#:~:text=Griffiths%20compared%20the%20crisis%20to,100%2C000%20people%20had%20already%20died." data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">100.000 de ellas murieron antes de que fuera oficialmente declarada</a>. Lo mismo est&aacute; ocurriendo ahora, y se teme que esta vez sea peor. Griffiths advirti&oacute; que las personas que no est&aacute;n en los campamentos para desplazados internos podr&iacute;an estar en una situaci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s desesperada que las que s&iacute; se encuentran en ellos: &ldquo;Cuando lleguemos a ellos, veremos escenas que har&aacute;n palidecer las im&aacute;genes que estamos viendo hoy&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las <a href="https://reliefweb.int/report/somalia/somalia-drought-response-and-famine-prevention-18-29-september-2022" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&uacute;ltimas cifras de la ONU</a>, al menos el 41% de la poblaci&oacute;n de Somalia, que consta de casi 16 millones de personas, se enfrentar&aacute; a una inseguridad alimentaria extrema de aqu&iacute; a diciembre. Son cifras dif&iacute;ciles de dimensionar. Pero el sufrimiento es concreto, como comprobaron las reporteras del equipo de medios de comunicaci&oacute;n <a href="https://www.bilan.media/about" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bilan</a>, con sede en Mogadiscio, compuesto exclusivamente por mujeres. Visitaron tres zonas del sur del pa&iacute;s para averiguar c&oacute;mo la crisis impacta a las distintas comunidades. 
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s afectados son quienes han abandonado sus hogares recientemente. Las familias que llegan a El-Jaalle, un campamento precario en la costa sur, carecen incluso de los servicios m&aacute;s b&aacute;sicos para la supervivencia: agua y atenci&oacute;n sanitaria. En Baidoa, ciertas familias reciben ayuda mientras que las reci&eacute;n llegadas no tienen nada. Algunos de los desplazados internos quieren volver a sus hogares, pero temen las reprimendas de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/shabaab-prohibe-somalia-humanitaria-hambre_1_3262141.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los insurgentes islamistas de Al Shabaab</a>, que castigan a la gente por trasladarse a zonas controladas por el Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n no es uniformemente catastr&oacute;fica. En Afgoye, una ciudad cercana a la capital, Mogadiscio, los cultivos siguen creciendo pero los agricultores est&aacute;n preocupados. No son inmunes a los efectos de la sequ&iacute;a, <a href="https://www.theguardian.com/global-development/2022/apr/02/war-ukraine-affecting-food-supply-africa-middle-east-lebanon-somalia-egypt-oil-wheat" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">agravados por el aumento de los costes</a> del combustible, los fertilizantes y las semillas. Como dice un agricultor de Afgoye: &ldquo;Todo el mundo sale perdiendo en esta situaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Campamento de El Jaalle</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de dar a luz, no pude lavarme la sangre del cuerpo durante tres d&iacute;as porque no hab&iacute;a agua&rdquo;, dice Nimo Hassan Sagaar, de 28 a&ntilde;os. Ten&iacute;a ocho hijos cuando la sequ&iacute;a la oblig&oacute; a abandonar su hogar en la regi&oacute;n somal&iacute; de Jubbada Hoose. Ahora tiene siete. 
    </p><p class="article-text">
        Su hijo menor, Moktar Ali, ten&iacute;a 18 meses cuando muri&oacute; de desnutrici&oacute;n durante su viaje de tres d&iacute;as a pie y en coche hasta el campamento de El-Jaalle, a unos 19 kil&oacute;metros de la capital regional, la ciudad costera de Kismayo. Sus compa&ntilde;eros de viaje, completos desconocidos, la ayudaron a enterrar a su hijo en el monte.
    </p><p class="article-text">
        El primer marido de Sagaar fue asesinado por Al Shabaab, que controla vastas franjas de territorio en el sur de Somalia. Posteriormente, Sagaar se volvi&oacute; a casar. Despu&eacute;s de que miles de personas huyeran de la sequ&iacute;a y la violencia en marzo, en las afueras de Kismayo, el Gobierno regional les permiti&oacute; construir refugios en un terreno abierto. No hay &aacute;rboles en el campamento de El-Jaalle, donde los feroces vientos destrozan los endebles refugios construidos a toda prisa con ramas, telas y l&aacute;minas de pl&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Al principio, los habitantes de la zona les llevaban la comida y el agua que pod&iacute;an ofrecerles. Ahora reciben algo de arroz y frijoles por parte del Gobierno y las organizaciones de ayuda, pero no es suficiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b608dff-097d-4a58-ad82-d8ba0f25d27e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b608dff-097d-4a58-ad82-d8ba0f25d27e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b608dff-097d-4a58-ad82-d8ba0f25d27e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b608dff-097d-4a58-ad82-d8ba0f25d27e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b608dff-097d-4a58-ad82-d8ba0f25d27e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b608dff-097d-4a58-ad82-d8ba0f25d27e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2b608dff-097d-4a58-ad82-d8ba0f25d27e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Asentamiento de desplazados de Bula Eleey, en las afueras de la ciudad portuaria de Bosaso, Somalia, diciembre de 2020."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Asentamiento de desplazados de Bula Eleey, en las afueras de la ciudad portuaria de Bosaso, Somalia, diciembre de 2020.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Uno de los principales problemas para Sagaar y las otras 2.300 familias del campamento de El-Jaalle es la falta de agua. &ldquo;Tardo una hora en ir y volver del r&iacute;o para recoger agua&rdquo;, dice Hinda Ahmed Dahir. &ldquo;Llevo 20 litros de agua a la espalda. Se acaba r&aacute;pidamente. El agua est&aacute; sucia y a veces nos hace enfermar cuando la bebemos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de un parto muy dif&iacute;cil aqu&iacute; en el campamento, no pude lavarme la sangre del cuerpo durante tres d&iacute;as porque no hab&iacute;a agua&rdquo;, a&ntilde;ade. La falta de cualquier tipo de asistencia sanitaria, tanto en el campamento como en sus cercan&iacute;as, ha causado graves problemas a Falhado Sheikhow Sanweyne. Su beb&eacute; fue mordido por una serpiente y su cuerpo d&eacute;bil est&aacute; cubierto de hinchazones rojas. &ldquo;Espero que mi beb&eacute; se ponga bien&rdquo;, dice, &ldquo;porque no he podido conseguir medicinas en el hospital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade que volver a su vida anterior no es una opci&oacute;n. &ldquo;Antes ten&iacute;a 400 vacas&rdquo;, asegura Sanweyne. &ldquo;Ahora tengo una. Me resultar&aacute; imposible seguir viviendo como n&oacute;mada, ya que tardar&iacute;a a&ntilde;os en reponer mi ganado&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Ante una pr&oacute;xima <a href="https://www.wfp.org/news/wfp-assistance-somalia-reaches-unprecedented-levels-race-against-time-avert-projected-famine" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">quinta temporada de lluvias fallida</a>, en Somalia no hay cultivos en los campos desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os. Algunos habitantes de El-Jaalle dicen que volver&aacute;n a sus granjas cuando lleguen las lluvias, pero es probable que muchos de ellos se queden atrapados en el campo de desplazados durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe el temor de volver a las zonas bajo el control de Al Shabaab. Los milicianos han tratado de impedir que la gente abandone sus hogares, acus&aacute;ndolos de apoyar al Gobierno y de actuar como esp&iacute;as. Es por eso que tienen miedo de ser castigados a su regreso.
    </p><h3 class="article-text">498 campamentos</h3><p class="article-text">
        Durante las <a href="https://reliefweb.int/disaster/dr-2015-000134-som" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">reiteradas sequ&iacute;as</a> en Somalia, las personas que ya no pueden vivir de la tierra suelen acabar en las afueras de Baidoa, capital del estado de Somalia Suroccidental. Este julio ya hab&iacute;a <a href="https://reliefweb.int/report/somalia/somalia-verified-idp-sites-baidoa-july-2022" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">498 campamentos verificados para los desplazados</a>, adem&aacute;s de decenas de asentamientos informales. Cada d&iacute;a llegan nuevas familias, obligadas a abandonar sus hogares, tras una cuarta temporada de lluvias fallida consecutiva.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que ya llevan un tiempo en Baidoa est&aacute;n recibiendo ayuda. La poblaci&oacute;n local, as&iacute; como las agencias humanitarias somal&iacute;es e internacionales, han estado proporcionando alimentos, materiales para construir refugios y algunas provisiones sanitarias. Los ni&ntilde;os y otras personas desnutridas reciben tratamiento en los centros de estabilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Baidoa es un destino clave para las familias hambrientas desde hace d&eacute;cadas, ya que las poblaciones rurales de los alrededores son las m&aacute;s vulnerables a la sequ&iacute;a. La ciudad est&aacute; acostumbrada a hacer lo que puede para asistir a los necesitados. Hay algunas agencias humanitarias establecidas desde hace tiempo en la ciudad, por lo que existe cierto grado de preparaci&oacute;n e infraestructura, a diferencia de otras partes de Somalia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e6591f5-3e5c-4cea-bc08-09a4b3dfe70f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e6591f5-3e5c-4cea-bc08-09a4b3dfe70f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e6591f5-3e5c-4cea-bc08-09a4b3dfe70f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e6591f5-3e5c-4cea-bc08-09a4b3dfe70f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e6591f5-3e5c-4cea-bc08-09a4b3dfe70f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e6591f5-3e5c-4cea-bc08-09a4b3dfe70f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6e6591f5-3e5c-4cea-bc08-09a4b3dfe70f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una niña transporta un bidón de agua en Somalilandia, en Somalia, junio de 2019."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una niña transporta un bidón de agua en Somalilandia, en Somalia, junio de 2019.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">La vida en Baidoa</h3><p class="article-text">
        Asha Ali Adan y sus siete hijos huyeron a Baidoa hace ocho meses desde Dinsoor, a m&aacute;s de 120 kil&oacute;metros de distancia. Cuando lleg&oacute;, la gente de la zona le dio comida y l&aacute;minas de pl&aacute;stico para recubrir un peque&ntilde;o refugio que hizo con las ramas de un &aacute;rbol. Luego, el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC, por sus siglas en ingl&eacute;s) le dio m&aacute;s comida, l&aacute;minas de pl&aacute;stico y dinero en efectivo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recibimos m&aacute;s ayuda que antes&rdquo;, dice Adan. &ldquo;Tengo una tarjeta de identificaci&oacute;n, que me permite obtener dinero en efectivo de las agencias de ayuda. Recibo 140 d&oacute;lares al mes del NRC y de la Agencia para la Cooperaci&oacute;n T&eacute;cnica y el Desarrollo (ACTED, una organizaci&oacute;n de ayuda francesa], lo que ayuda a pagar los alimentos, las medicinas y otros art&iacute;culos de primera necesidad. Los trabajadores sanitarios nos dan medicamentos y atenci&oacute;n m&eacute;dica cuando lo necesitamos. Ahora mis hijos tienen sarampi&oacute;n y a&uacute;n no he recibido ayuda para atenderlos, pero creo que llegar&aacute;&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Hindiya Hussein Ali es viuda. No lleva tanto tiempo en Baidoa como Adan. Tambi&eacute;n vino de Dinsoor con sus cinco hijos. Ali ten&iacute;a una peque&ntilde;a tienda all&iacute;, pero tuvo que cerrarla porque ya no pod&iacute;a permitirse comprar existencias debido a la elevada inflaci&oacute;n. Como muchos de sus clientes perdieron su ganado y sus granjas a causa de la sequ&iacute;a, ya no pod&iacute;an comprar en su tienda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recibimos ayuda suficiente para sobrevivir en el campo de desplazados internos&rdquo;, dice Ali. &ldquo;World Vision, Islamic Relief y la NRC me han dado dinero, l&aacute;minas de pl&aacute;stico y alimentos. Cada mes me env&iacute;an 80 d&oacute;lares a mi tel&eacute;fono, lo que me ayuda a mantenerme a m&iacute; y a mis hijos&rdquo;, cuenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0526906-5106-4ff8-85c4-193a09a94af1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0526906-5106-4ff8-85c4-193a09a94af1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0526906-5106-4ff8-85c4-193a09a94af1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0526906-5106-4ff8-85c4-193a09a94af1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0526906-5106-4ff8-85c4-193a09a94af1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0526906-5106-4ff8-85c4-193a09a94af1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b0526906-5106-4ff8-85c4-193a09a94af1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un soldado inspecciona un campamento de desplazados en las afueras de Dollow, Jubalandia, abril de 2022."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un soldado inspecciona un campamento de desplazados en las afueras de Dollow, Jubalandia, abril de 2022.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ha llovido un poco en algunas partes del suroeste de Somalia y muchas personas de los campamentos para desplazados internos de Baidoa quieren volver a sus zonas de origen para intentar reconstruir sus granjas y reba&ntilde;os. Una de ellas es Keerey Mohamad Keerow, que lleg&oacute; con sus hijos desde la regi&oacute;n de Bakool, donde llevaba una vida n&oacute;mada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ten&iacute;a 28 cabras y 13 camellos&rdquo;, dice. &ldquo;Mi reba&ntilde;o de animales era el sustento de mi familia. Ahora est&aacute;n todos muertos y nosotros tambi&eacute;n habr&iacute;amos muerto si nos hubi&eacute;ramos quedado en el monte. Lo &uacute;nico que quiero es volver a mi estilo de vida n&oacute;mada y reconstruir mi reba&ntilde;o desde cero&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Pero, al igual que Keerow, la mayor&iacute;a de los habitantes de los campamentos son reacios a volver a sus campos o a su vida n&oacute;mada por miedo a Al Shabaab, que castiga a quienes se trasladan a zonas controladas por el Gobierno, aunque lo hagan solo temporalmente. Tambi&eacute;n temen que sus hijos se vean obligados a convertirse en combatientes de Al Shabaab, que est&aacute; captando a ni&ntilde;os de hasta 13 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por ahora, me quedar&eacute; en el campamento de Baidoa&rdquo;, dice Keerow. &ldquo;Estoy bien aqu&iacute;. Me han dado comida y materiales para construir un refugio. El pago mensual de las agencias de ayuda nos permite seguir&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Dej&eacute; mi buena vida y mi escuela&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Muchos de los reci&eacute;n llegados, como Ali Mohammed Kheyr, no est&aacute;n recibiendo el mismo nivel de apoyo.
    </p><p class="article-text">
        Pertenece a una de las m&aacute;s de 900 familias n&oacute;madas que llegaron a Baidoa huyendo de la sequ&iacute;a y de los intensos enfrentamientos entre las fuerzas vagamente aliadas con el Gobierno y Al Shabaab en Qansahdhere, Buur Dhuxunle y Dinsoor, en las regiones de Bay y Bakool.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi familia, compuesta por siete personas, lleg&oacute; al campo de desplazados internos de Moorogaabey hace unas semanas&rdquo;, dice Kheyr. &ldquo;No tenemos comida, agua, refugio ni atenci&oacute;n sanitaria. Necesitamos ayuda urgente&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Kheyr describe c&oacute;mo las mujeres tienen que caminar durante horas para recoger agua, que llevan al campamento carg&aacute;ndola a sus espaldas. &ldquo;Lo que traen no es suficiente para sus familias&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy discapacitado, tengo las piernas tullidas, por lo que no puedo ayudar a mi familia&rdquo;, dice Kheyr. &ldquo;Mis hijos est&aacute;n enfermos y no hay atenci&oacute;n m&eacute;dica. Cuando viv&iacute;amos como pastores &eacute;ramos autosuficientes. Aqu&iacute; no podemos salir adelante en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Fartun Adan Mohamed, de 14 a&ntilde;os, es uno de los reci&eacute;n llegados a Baidoa. Junto a sus padres y sus cuatro hermanos menores, recorri&oacute; los 80 kil&oacute;metros desde su zona de origen, Rabdhure, en Bakool. Hasta ahora, la familia no ha recibido ayuda alguna.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ten&iacute;amos una vida hermosa en Rabdhure&rdquo;, dice Mohamed. &ldquo;Ten&iacute;amos 50 cabras. Ten&iacute;amos agua, comida, refugio y educaci&oacute;n. Cuando lleg&oacute; la sequ&iacute;a de este a&ntilde;o, todas nuestras cabras murieron. No ten&iacute;amos nada que comer ni beber. Dej&eacute; mi buena vida y mi escuela&rdquo;, sostiene.
    </p><h3 class="article-text">Afgoye</h3><p class="article-text">
        A pesar de que Somalia est&aacute; sufriendo la peor sequ&iacute;a de las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas, el distrito de Afgoye sigue verde. Mientras el ganado muere y las cosechas fracasan en la mayor&iacute;a de las otras partes del pa&iacute;s, los agricultores de aqu&iacute; siguen cultivando alimentos para venderlos en la capital, Mogadiscio, a unos 17 kil&oacute;metros de distancia.
    </p><p class="article-text">
        Pero la regi&oacute;n no se ha librado de los efectos de cuatro temporadas de lluvias fallidas. El descenso de los niveles de agua del r&iacute;o Shabelle, que atraviesa Afgoye, ha obligado a los agricultores a reconsiderar qu&eacute; plantar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No puedo cultivar todas mis cosechas habituales&rdquo;, dice Saida Mohamed Hassan, una agricultora que vive en Afgoye con su marido y sus cinco hijos. &ldquo;Aunque somos bendecidos en comparaci&oacute;n con la gente que vive en otras partes de Somalia, tenemos nuestros propios desaf&iacute;os a los que enfrentarnos&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Hassan tiene previsto cultivar menos variedades de productos esta temporada, renunciando a alimentos que requieren mucha agua, como los pl&aacute;tanos y los tomates. &ldquo;Solo plantar&eacute; s&eacute;samo, ma&iacute;z y sand&iacute;a&rdquo;, sostiene. &ldquo;Suelo cultivar muchos tipos diferentes de frutas y verduras, pero se marchitar&iacute;an y morir&iacute;an&rdquo;, indica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6eb3e686-58cb-4a71-af71-efb733438826_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6eb3e686-58cb-4a71-af71-efb733438826_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6eb3e686-58cb-4a71-af71-efb733438826_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6eb3e686-58cb-4a71-af71-efb733438826_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6eb3e686-58cb-4a71-af71-efb733438826_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6eb3e686-58cb-4a71-af71-efb733438826_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6eb3e686-58cb-4a71-af71-efb733438826_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un hombre y su hijo colectan agua del río Dollow, casi seco por la falta de lluvias, en Somalia, el 8 de abril de 2022."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un hombre y su hijo colectan agua del río Dollow, casi seco por la falta de lluvias, en Somalia, el 8 de abril de 2022.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este a&ntilde;o, los agricultores de Afgoye se enfrentan a otros retos. La guerra en Ucrania y los persistentes problemas en la cadena de suministros tras la pandemia han provocado una elevada inflaci&oacute;n y escasez de art&iacute;culos de primera necesidad. No pueden permitirse comprar semillas, fertilizantes o combustible para bombear agua del r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El fuerte aumento del coste del combustible ha hecho subir el precio del transporte desde Afgoye a la capital&rdquo;, dice Hassan. &ldquo;Mi marido tiene que pagar m&aacute;s para que nuestros productos lleguen al mercado Hamar Weyne de Mogadiscio. As&iacute; que tiene que aumentar los precios de los alimentos que vende, algo que mucha gente no puede permitirse. Todo el mundo sale perdiendo en esta situaci&oacute;n&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Un grupo de mujeres j&oacute;venes, que estudian agricultura en Mogadiscio y tienen una peque&ntilde;a granja en Afgoye, est&aacute;n decididas a seguir adelante. La <a href="https://www.youtube.com/watch?v=TVz4Q_-ywzY" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Asociaci&oacute;n de Ni&ntilde;as Agricultoras Somal&iacute;es</a> sigue cultivando y vendiendo espinacas, ensaladas y chiles, y utiliza los ingresos para financiar la educaci&oacute;n de las ni&ntilde;as.
    </p><h3 class="article-text">Ofensiva contra Al Shabaab</h3><p class="article-text">
        Los habitantes de Afgoye se enfrentan a una mayor presi&oacute;n sobre sus finanzas a causa de Al Shabaab. El nuevo Gobierno del presidente Hassan Sheikh Mohamud ha lanzado una nueva ofensiva contra el grupo, en la que las milicias del clan conocidas como Ma'awisley han demostrado ser una fuerza de combate especialmente eficaz.
    </p><p class="article-text">
        Con sus finanzas ya agotadas por los efectos de la sequ&iacute;a y la inflaci&oacute;n, Al Shabaab ha empezado a exigir mayores impuestos para financiar su esfuerzo b&eacute;lico. El grupo est&aacute; activo en algunas partes de Afgoye y ha amenazado con matar a los agricultores y comerciantes si no pagan el impuesto m&aacute;s alto.
    </p><p class="article-text">
        Los agricultores temen que los combates se extiendan hasta llegar a sus campos. Se han intensificado los movimientos de las tropas del Ej&eacute;rcito Nacional Somal&iacute;, mientras que Al Shabaab ha incrementado los ataques en la zona en los &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        Ha llovido en algunas partes del distrito, pero algunos agricultores temen volver a sus campos, especialmente los que se encuentran en zonas controladas por Al Shabaab. Los milicianos han matado a las personas que llegaron desde las zonas controladas por el Gobierno hasta las que est&aacute;n bajo su control, acus&aacute;ndolas de ser infieles.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kiin Hassan Fakat / Shukri Mohamed Abdi / Fathi Mohamed Ahmed]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/somalies-desplazados-sequia-hambre-luchan-sobrevivir-necesitamos-ayuda-urgente_1_9618073.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Oct 2022 20:17:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fa572237-e430-42f7-a5e1-c2b1a6fa570d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="10573601" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fa572237-e430-42f7-a5e1-c2b1a6fa570d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10573601" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los somalíes desplazados por la sequía y el hambre luchan por sobrevivir: "Necesitamos ayuda urgente"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fa572237-e430-42f7-a5e1-c2b1a6fa570d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Somalia,Sequía,Pobreza,Hambruna,Refugiados,Campamentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mo Farah, el campeón olímpico que llegó a Reino Unido como niño esclavo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mo-farah-campeon-olimpico-llego-reino-unido-nino-esclavo_1_9163140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49e0e05b-9463-4960-83d8-3e4c3a1e4048_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052118.jpg" width="5568" height="3132" alt="Mo Farah, el campeón olímpico que llegó a Reino Unido como niño esclavo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El atleta ha revelado que fue víctima de trata cuando tenía nueve años y fue forzado a trabajar, bajo el nombre de otro niño, en el servicio doméstico de un hogar de Londres</p><p class="subtitle">Hablan los traficantes de migrantes de Calais: “Damos las gracias a tu gobierno por llenarnos los bolsillos”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;La mayor&iacute;a de la gente me conoce como Mo Farah, pero no es mi nombre ni es la realidad&rdquo;. As&iacute; comienza el adelanto del documental sobre el campe&oacute;n ol&iacute;mpico brit&aacute;nico Mo Farah, <a href="https://www.bbc.com/news/uk-62123886" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que emitir&aacute; este mi&eacute;rcoles la BBC</a>. El cuatro veces medalla de oro en unos Juegos Ol&iacute;mpicos ha revelado que fue enga&ntilde;ado para ser trasladado de ni&ntilde;o a Reino Unido de manera irregular y tratado como esclavo dom&eacute;stico por una familia en Londres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante a&ntilde;os mantuve esto oculto&rdquo;, dice Farah, de 39 a&ntilde;os, en el documental. &ldquo;La verdadera historia es que nac&iacute; en Somalilandia, al norte de Somalia, como Hussein Abdi Kahin. A pesar de lo que he dicho en el pasado, mis padres nunca vivieron en Reino Unido&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        En el programa, titulado &ldquo;El verdadero Mo Farah&rdquo;, el atleta explica que hab&iacute;a dicho que naci&oacute; en Somalia y que hab&iacute;a entrado como refugiado en Reino Unido desde Mogadiscio cuando ten&iacute;a nueve a&ntilde;os para unirse a su padre que trabajaba en Londres, algo que no era verdad. Farah explica sus padres nunca viajaron a Reino Unido. 
    </p><p class="article-text">
        Su madre y sus dos hermanos viven en una granja en Somalilandia, un territorio que declar&oacute; la independencia en 1991, pero no est&aacute; reconocido internacionalmente. Su padre, Abdi, muri&oacute; tras recibir el impacto de balas perdidas cuando Farah ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os durante enfrentamientos civiles violentos en Somalia, seg&uacute;n relata. 
    </p><h3 class="article-text">La visita de una mujer</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, cuando ten&iacute;a unos ocho o nueve a&ntilde;os, &eacute;l y a su hermano gemelo, Hassan, se fueron con su familia en Yibuti, pa&iacute;s fronterizo de Somalia y, en teor&iacute;a, m&aacute;s seguro. Farah recuerda que una mujer visit&oacute; la vivienda varias veces para observarlo. Le dijo que lo llevar&iacute;a a Europa a vivir con unos parientes, seg&uacute;n cuenta en el documental. El anuncio &ldquo;emocion&oacute;&rdquo; entonces al peque&ntilde;o. Nunca hab&iacute;a viajado en avi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La mujer le dijo que, a partir de entonces, deb&iacute;a decir que se llamaba Mohamed. Cuando viaj&oacute;, llevaba consigo documentos de viaje falsos en los que aparec&iacute;a su foto bajo el nombre de otro ni&ntilde;o: &ldquo;Mohamed Farah&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A su llegada a Londres, la mujer que lo acompa&ntilde;aba no lo llev&oacute; con sus familiares, como hab&iacute;a prometido. El ni&ntilde;o acab&oacute; en su piso del barrio de Hounslow, en el oeste de la ciudad. Nada m&aacute;s pisar Londres, la mujer rompi&oacute; los papeles que llevaba Farah con la informaci&oacute;n de contacto de sus parientes. &ldquo;Justo delante de m&iacute;, los rompi&oacute; y los tir&oacute; a la papelera. En ese momento, supe que estaba en apuros&rdquo;, dice el atleta. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces, fue obligado a realizar tareas dom&eacute;sticas y cuidar a los ni&ntilde;os de otra familia &ldquo;si quer&iacute;a comida&rdquo;. Farah a&ntilde;ade que la mujer lo amenaz&oacute; diciendo que si quer&iacute;a volver a ver a su familia, no pod&iacute;a decir nada de lo que estaba sucediendo. El menor fue, por tanto, v&iacute;ctima de trata con fines de explotaci&oacute;n laboral. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo me encerraba en el ba&ntilde;o y lloraba. Nadie estaba ah&iacute; para ayudarme. Despu&eacute;s de un tiempo, aprend&iacute; a reprimir esos sentimientos&rdquo;, dice el atleta. La BBC dice que ha contactado con la mujer que llev&oacute; a Farah a Reino Unido, sin obtener respuesta.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El verdadero Mo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        No fue hasta los 12 a&ntilde;os cuando la familia con la que viv&iacute;a le permiti&oacute; ir a la escuela, donde lo presentaron ante los profesores como un refugiado somal&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Su antigua tutora, Sarah Rennie, ha dicho a la BBC que Farah lleg&oacute; a la escuela &ldquo;desali&ntilde;ado y descuidado&rdquo;, que hablaba muy poco ingl&eacute;s y que era un ni&ntilde;o &ldquo;emocional y culturalmente alienado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en este colegio, Farah encontr&oacute; su &ldquo;salvavidas&rdquo;: el atletismo. &ldquo;Lo &uacute;nico que pod&iacute;a hacer para escapar de esto era salir y correr&rdquo;, dice. El joven confes&oacute; a su profesor de educaci&oacute;n f&iacute;sica, Alan Watkinson, su verdadera identidad, sus antecedentes y el trabajo que le obligaba a hacer la familia con la que viv&iacute;a. El educador se puso en contacto con los servicios sociales y ayud&oacute; a Farah a ser acogido por otra familia somal&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Segu&iacute;a echando de menos a mi verdadera familia pero a partir de ese momento todo mejor&oacute;&rdquo;, dice el ahora atleta ol&iacute;mpico. &ldquo;Sent&iacute; que me quitaban muchas cosas de encima y me sent&iacute; como yo. Fue entonces cuando sali&oacute; Mo, el verdadero Mo&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Farah empez&oacute; a hacerse un nombre como atleta y, a los 14 a&ntilde;os, fue invitado a competir por las escuelas inglesas en una carrera en Letonia, pero no ten&iacute;a documentos de viaje, dado que los utilizados para viajar a Reino Unido eran falsos. Watkinson fue quien le ayud&oacute; a obtener la ciudadan&iacute;a brit&aacute;nica con el nombre de Mohamed Farah, que las autoridades le concedieron en julio de 2000. En el documental, el atleta habla con el verdadero Mohamed Farah y explica que seguir&aacute; usando el nombre de Mo Farah. 
    </p><p class="article-text">
        En 2012, en los Juegos Ol&iacute;mpicos de Londres gan&oacute; dos medallas de oro, en las carreras de 5.000 y 10.000 metros. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, en las olimpiadas de R&iacute;o de Janeiro, Farah volvi&oacute; a ganar el oro en las dos categor&iacute;as. Ha ganado seis t&iacute;tulos mundiales, ha batido varios r&eacute;cord y ha logrado ser descrito como el mejor campe&oacute;n de atletismo brit&aacute;nico en la historia de las olimpiadas modernas. Ha batido varios r&eacute;cords europeos y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ANTz6blusTI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2017 la reina Isabel II </a>lo condecor&oacute; &ldquo;caballero&rdquo; como parte de los honores que concede a la excelencia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afaf6d6d-7c3a-42e0-8d6c-3d964d2a8e76_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afaf6d6d-7c3a-42e0-8d6c-3d964d2a8e76_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afaf6d6d-7c3a-42e0-8d6c-3d964d2a8e76_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afaf6d6d-7c3a-42e0-8d6c-3d964d2a8e76_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/afaf6d6d-7c3a-42e0-8d6c-3d964d2a8e76_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/afaf6d6d-7c3a-42e0-8d6c-3d964d2a8e76_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/afaf6d6d-7c3a-42e0-8d6c-3d964d2a8e76_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mo Farah es nombrado Caballero del Imperio Británico por la Reina Isabel II en Londres, 2017."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mo Farah es nombrado Caballero del Imperio Británico por la Reina Isabel II en Londres, 2017.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El ol&iacute;mpico dice que quer&iacute;a contar su historia para llamar la atenci&oacute;n sobre la esclavitud y la trata de personas. &ldquo;No ten&iacute;a ni idea de que hubiera tanta gente que pasara exactamente por lo mismo que yo. Eso demuestra la suerte que tuve&rdquo;, dice. &ldquo;Lo que realmente me salv&oacute;, lo que me hizo diferente, fue que pod&iacute;a correr&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n dice que sus cuatro hijos le han empujado a contar la verdad sobre su pasado: &ldquo;La familia lo es todo para m&iacute; y, como padre, siempre ense&ntilde;as a tus hijos a ser honestos, pero siento que siempre he tenido esa cosa privada en la que nunca pude ser yo y contar lo que realmente pas&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me lo he guardado durante tanto tiempo que ha sido dif&iacute;cil porque no quieres afrontarlo y a menudo mis hijos me preguntan: 'Pap&aacute;, &iquest;c&oacute;mo es esto? Y siempre tienes una respuesta para todo, pero no tienes una respuesta para esto&rdquo;, dice.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Inspirador y ejemplar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El ministro de Econom&iacute;a brit&aacute;nico y ahora aspirante a primer ministro de Reino Unido, Nadhim Zahawi, ha elogiado a Farah durante una entrevista con la BBC por su modelo de conducta &ldquo;verdaderamente inspirador&rdquo;. Zahawi, que lleg&oacute; a Reino Unido como refugiado iraqu&iacute;, dijo que se le hab&iacute;a &ldquo;roto el coraz&oacute;n&rdquo; al escuchar la historia del atleta. &ldquo;Tuve mucha suerte de tener a mis padres conmigo cuando huimos de Irak&rdquo;, dijo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo lo que puedo decir es que alabo a Mo Farah&rdquo;, ha a&ntilde;adido Zahawi. &ldquo;Es un ser humano asombroso, pasar por ese trauma en la infancia, salir de &eacute;l y ser un modelo tan grande, es realmente inspirador y ejemplar&rdquo;, indic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El alcalde de Londres, Sadiq Khan, tambi&eacute;n ha elogiado a Farah como &ldquo;un gran brit&aacute;nico&rdquo;. &ldquo;Todo lo que Mo ha sobrevivido demuestra que no solo es uno de nuestros mejores atletas ol&iacute;mpicos, sino un verdadero gran brit&aacute;nico&rdquo;, <a href="https://twitter.com/SadiqKhan/status/1546770485664440323" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha tuiteado Khan</a>. &ldquo;Mo Farah, gracias por compartir tu historia, por arrojar luz sobre estos horribles cr&iacute;menes y por mostrar por qu&eacute; las v&iacute;as seguras [para migrar a Europa] son tan importantes&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        En el documental, Farah admite estar preocupado por su situaci&oacute;n migratoria. Pero, seg&uacute;n informa <em>The Guardian</em>, el Ministerio de Interior confirm&oacute; este lunes por la noche que no se enfrentar&aacute; a ninguna sanci&oacute;n. &ldquo;No se tomar&aacute; ninguna medida contra Mo y sugerir lo contrario es un error&rdquo;, dijo un portavoz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lara Lema]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/mo-farah-campeon-olimpico-llego-reino-unido-nino-esclavo_1_9163140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jul 2022 21:37:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/49e0e05b-9463-4960-83d8-3e4c3a1e4048_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052118.jpg" length="5616379" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/49e0e05b-9463-4960-83d8-3e4c3a1e4048_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052118.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5616379" width="5568" height="3132"/>
      <media:title><![CDATA[Mo Farah, el campeón olímpico que llegó a Reino Unido como niño esclavo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/49e0e05b-9463-4960-83d8-3e4c3a1e4048_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052118.jpg" width="5568" height="3132"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tráfico de personas,Somalia,Reino Unido,Atletas,Atletismo,Juegos Olímpicos,Esclavitud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mientras la COVID-19 arrasa, las guerras olvidadas del mundo siguen cobrándose su precio en civiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/amnistiaespana/covid-19-guerras-olvidadas-cobrandose-civiles_132_5972559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59f7deaa-86d9-42ac-aefe-8b717f3e8980_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mientras la COVID-19 arrasa, las guerras olvidadas del mundo siguen cobrándose su precio en civiles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La lucha contra la COVID-19 se ha descrito como una guerra. No creo que ese planteamiento sea exacto ni útil; apuesto a que la mayoría de quienes hemos experimentado la caótica violencia de los seres humanos matándose mutuamente estaría de acuerdo conmigo. La guerra destruye, pero la respuesta a una pandemia requiere lo contrario: un acto de construcción, la creación de una sociedad resiliente en la que nos cuidemos mutuamente": el experto en armas de AI analiza la situación que viven en estos momentos personas en países como Siria, Yemen, Somalia, o Sudán del Sur, donde las consecuencias de los conflictos son más terribles todavía que las del coronavirus.</p></div><p class="article-text">
        Este mismo a&ntilde;o, justo antes de que el coronavirus cerrara virtualmente los viajes internacionales, estaba sentado bajo un mezquite escuchando el farragoso discurso de un general sursudan&eacute;s en una base militar a las afueras de la capital, Yuba. <strong>Me encontraba en ese pa&iacute;s desgastado por la guerra para investigar las violaciones del embargo de armas</strong><a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/sudan-del-sur-los-indicios-de-incumplimientos-y-la-ocultacion-ilicita-de-armas-deben-impulsar-a-la-o/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violaciones del embargo de armas</a><a href="https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/sudan-del-sur-los-indicios-de-incumplimientos-y-la-ocultacion-ilicita-de-armas-deben-impulsar-a-la-o/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> que deber&iacute;a renovarse en el Consejo de Seguridad de la ONU este mes. El embargo tiene unos dos a&ntilde;os y, aunque no ha resuelto todos los problemas, la violencia y los abusos contra los derechos humanos se han reducido significativamente en el pa&iacute;s desde que se cort&oacute; el principal torrente de armas y munici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a hab&iacute;a ido a ver al oficial al mando del polvoriento campamento improvisado de Gorom informar a un grupo de diplom&aacute;ticos y observadores internacionales del alto el fuego sobre sus progresos en la formaci&oacute;n de la reci&eacute;n establecida Fuerza de Protecci&oacute;n de Autoridades sursudanesa. Sin embargo, en lugar de dar esa informaci&oacute;n, el general solt&oacute; una letan&iacute;a de quejas: no hay suministros suficientes, ni siquiera camas en las que dormir. Y esto lo dijo sentado ante una muralla de cajas de cart&oacute;n sin abrir, de tres metros de alto y quince de largo, repletas de colchonetas donadas por Jap&oacute;n. Adem&aacute;s, su presentaci&oacute;n ten&iacute;a un tono de: &ldquo;&iquest;A qui&eacute;n creen ustedes, a m&iacute; o a sus ojos enga&ntilde;osos?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb4a7b1-43bd-4a2c-8d69-edf8fa16787a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb4a7b1-43bd-4a2c-8d69-edf8fa16787a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb4a7b1-43bd-4a2c-8d69-edf8fa16787a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb4a7b1-43bd-4a2c-8d69-edf8fa16787a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb4a7b1-43bd-4a2c-8d69-edf8fa16787a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bbb4a7b1-43bd-4a2c-8d69-edf8fa16787a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bbb4a7b1-43bd-4a2c-8d69-edf8fa16787a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         Sin embargo, yo no estaba all&iacute; para escuchar quejas log&iacute;sticas. Hab&iacute;a ido para averiguar si sus armas acababan de llegarles, lo que significar&iacute;a una ruptura del embargo, y por eso, cuando el general dijo que ten&iacute;a cuatro contenedores llenos de armas peque&ntilde;as que hab&iacute;a recogido de sus soldados como parte del proceso de desarme, me sent&iacute; interesado. Hab&iacute;a ido a 12 campamentos militares y de adiestramiento en Sud&aacute;n del Sur, y este era el &uacute;nico con un arsenal nominalmente establecido. Era mi mejor oportunidad hasta el momento.
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando uno de los soldados del general me abri&oacute; los cuatro contenedores, <strong>no estaban llenos de armas: estaban llenos hasta arriba de sacos de arroz y sorgo, un tipo de grano.</strong> <strong>Estas unidades no se estaban desarmando. Estaban cubri&eacute;ndose para un regreso a la guerra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El general no se disculp&oacute;. &ldquo;Estas son las fuerzas que impondr&aacute;n la paz en Yuba&rdquo;, dijo. &ldquo;Estos soldados son la espina dorsal de esta paz.&rdquo;. Dijo en voz alta lo que muchos temen: que incluso despu&eacute;s de tanto derramamiento de sangre en la guerra civil de Sud&aacute;n del Sur, cuando se les da la oportunidad en un entorno negociado, los generales seguir&aacute;n buscando la paz en el extremo de un rifle.
    </p><p class="article-text">
        El 23 de marzo, ante la creciente<strong> crisis de salud global, el secretario general de la ONU, Ant&oacute;nio Guterres pidi&oacute; un alto el fuego global</strong>. Basta decir que no se le hizo caso. Mientras el coronavirus se propaga por el mundo, <strong>Sud&aacute;n del Sur no es el &uacute;nico lugar donde una pandemia va a correr desenfrenadamente por un Estado con un conflicto end&eacute;mico</strong>. Oficialmente, en Sud&aacute;n del Sur s&oacute;lo hay unas pocas decenas de casos.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede en lugares como <strong>Siria</strong>, aunque, como hemos aprendido, la cifra depende principalmente de las pruebas realizadas. Mientras tanto, en <strong>Yemen</strong> el n&uacute;mero de casos se est&aacute; disparando, y en <strong>Somalia</strong> los sepultureros de la capital no dan abasto con el aumento de la demanda, y se desconoce el n&uacute;mero de casos en el territorio controlado por Al Shabab. La suma del coronavirus con estos conflictos en curso incrementar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s el sufrimiento humano, y aun as&iacute;, en un momento en el que el mundo podr&iacute;a unirse para hacer un frente com&uacute;n contra la COVID-19, hay muchas guerras que siguen cobr&aacute;ndose su precio en civiles.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, <strong>el gobierno sirio y las fuerzas a&eacute;reas rusas han seguido bombardeando escuelas y hospitales en torno a Idlib</strong>. En la guerra civil de <strong>Libia</strong>, potencias extranjeras, desde Turqu&iacute;a hasta Emiratos &Aacute;rabes Unidos, han introducido mercenarios y material suficientes como para hacer que las bajas civiles, causadas por artiller&iacute;a y ataques a&eacute;reos, hayan aumentado desde el comienzo de 2020.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s del Sahel, <strong>desde Mal&iacute; hasta el norte de Nigeria y Camer&uacute;n</strong>, y otros lugares de &Aacute;frica, en puntos tan al sur como <strong>Mozambique</strong>, grupos armados que han jurado lealtad al grupo autodenominado Estado Isl&aacute;mico <strong>est&aacute;n quemando pueblos y decapitando a civiles.</strong> Y en el oeste de <strong>Myanmar</strong>, donde los cr&iacute;menes contra la humanidad cometidos por el gobierno obligaron a m&aacute;s de 700.000 rohiny&aacute;s a huir a Bangladesh, el ej&eacute;rcito y los rebeldes de Rajine contin&uacute;an con su lucha; en abril, un ch&oacute;fer de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud que transportaba muestras de coronavirus muri&oacute; en el fuego cruzado.
    </p><p class="article-text">
        Y la violencia prosigue tambi&eacute;n en <strong>Sud&aacute;n del Sur</strong>, mientras un grupo rebelde marginal mantiene su lucha contra el gobierno y las largas rivalidades intercomunitarias alimentan secuestros y tiroteos. Mientras tanto, a las v&iacute;ctimas y supervivientes de atrocidades masivas cometidas durante el conflicto se les sigue negando la justicia.
    </p><p class="article-text">
        Esta inestabilidad y esta impunidad se ven alimentadas por las constantes violaciones del embargo de armas impuesto por la ONU. Durante nuestra investigaci&oacute;n, encontramos <strong>munici&oacute;n china recientemente fabricada en manos del temido Servicio de Seguridad Nacional</strong>. Descubrimos que los aparatos de la flota gubernamental de helic&oacute;pteros de ataque Mi-24 fuertemente armados, averiados antes de establecerse el embargo, hab&iacute;an sido arreglados y pod&iacute;an volar, listos para ser utilizados de nuevo para atacar civiles igual que durante la guerra civil. Encontramos kalashnikovs de la Europa del Este, algunos fabricados incluso en la antigua <strong>Alemania Oriental</strong>, reci&eacute;n importados y en manos de fuerzas tanto gubernamentales como de la oposici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae053796-f802-4d0a-a539-2c3bab55862d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae053796-f802-4d0a-a539-2c3bab55862d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae053796-f802-4d0a-a539-2c3bab55862d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae053796-f802-4d0a-a539-2c3bab55862d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae053796-f802-4d0a-a539-2c3bab55862d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ae053796-f802-4d0a-a539-2c3bab55862d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ae053796-f802-4d0a-a539-2c3bab55862d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         La guerra civil de Sud&aacute;n del Sur era decididamente de baja tecnolog&iacute;a, y dio lugar a atrocidades espantosas, como por ejemplo agrupar a gente y ametrallarla en <strong>ejecuciones colectivas</strong>, muchas veces por motivos &eacute;tnicos. Pero, aunque el embargo de armas no ha sido ninguna panacea, desde su adopci&oacute;n en julio de 2018 no ha habido ni una sola masacre documentada en gran escala de civiles, o desde luego no de la magnitud presenciada en los primeros d&iacute;as del conflicto. Sigue habiendo algunos enfrentamientos y violaciones de derechos humanos, pero nada comparado con lo que vimos antes del embargo en 2014, cuando en cada cargamento se enviaban decenas de miles de rondas de municiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La lucha contra la COVID-19 se ha descrito como una guerra.</strong> No creo que ese planteamiento sea exacto ni &uacute;til; apuesto a que la mayor&iacute;a de quienes hemos experimentado la ca&oacute;tica violencia de los seres humanos mat&aacute;ndose mutuamente estar&iacute;a de acuerdo conmigo. <strong>La guerra destruye, pero la respuesta a una pandemia requiere lo contrario: un acto de construcci&oacute;n, la creaci&oacute;n de una sociedad resiliente en la que nos cuidemos mutuamente</strong>. Y tenemos un enemigo inhumano com&uacute;n, ajeno a nosotros, contra el que movilizarnos: una grotesca bola viscosa cubierta de p&uacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, en la ONU, las antiguas divisiones amenazan esta oportunidad de unificaci&oacute;n. <strong>La brecha entre China y Estados Unidos</strong> ha paralizado una resoluci&oacute;n sobre un alto el fuego humanitario de 90 d&iacute;as que permitir&iacute;a que la ayuda m&eacute;dica para la COVID llegue a la poblaci&oacute;n civil. Y la cuesti&oacute;n de los embargos de armas se enreda en los debates sobre la retirada de las sanciones en general.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ambas cuestiones las examina el mismo consejo, el embargo de armas no debe verse como algo punitivo. No es una sanci&oacute;n espec&iacute;fica, es una herramienta necesaria para frenar las violaciones de derechos humanos cometidas por todas las partes, y no podr&iacute;a malinterpretarse como el impedimento de la capacidad de un pa&iacute;s de tratar la COVID-19. Nos enfrentamos a una ardua batalla para conseguir el embargo de armas a Sud&aacute;n del Sur, pero a&uacute;n hay cabida para la esperanza.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Seguridad de la ONU puede actuar con un prop&oacute;sito y con buena voluntad y ver la verdad evidente: <strong>las armas no vencen a una enfermedad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al inicio del brote de coronavirus, <strong>Sud&aacute;n del Sur era un lugar que contaba con m&aacute;s helic&oacute;pteros de ataque que respiradores</strong>. No tiene sentido levantar un embargo de armas en un pa&iacute;s fr&aacute;gil con un legado de impunidad por cr&iacute;menes de guerra y un desaf&iacute;o de salud p&uacute;blica en ciernes. El Consejo de Seguridad de la ONU debe votar a favor de renovar el embargo y dar al pueblo sursudan&eacute;s el espacio y la oportunidad de construir una paz basada en la justicia y el respeto por los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo fue <a href="http://www.ipsnews.net/2020/05/covid-19-burns-worlds-forgotten-wars-continue-take-toll-civilians-well/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicado previamente en la agencia de noticias IPS</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Brian Castner]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/amnistiaespana/covid-19-guerras-olvidadas-cobrandose-civiles_132_5972559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/59f7deaa-86d9-42ac-aefe-8b717f3e8980_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1683125" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/59f7deaa-86d9-42ac-aefe-8b717f3e8980_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1683125" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mientras la COVID-19 arrasa, las guerras olvidadas del mundo siguen cobrándose su precio en civiles]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/59f7deaa-86d9-42ac-aefe-8b717f3e8980_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Derechos Humanos,Amnistía Internacional,Sudán del Sur,Coronavirus,Siria,Somalia,Yemen,Conflictos armados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las manos rotas a martillazos: así descubrí cómo empieza el drama del Open Arms]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/martillazos-descubri-empieza-open-arms_129_1394348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86dc2604-842e-45ae-bac4-fe2816cd2714_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La ONU estima que 4,2 millones de personas en Somalia necesitarán ayuda en 2019"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El drama migratorio que se sufre en el Mediterráneo tiene un origen, tiene sus causas y tiene una razón, la del emigrado de escapar, a pesar de ser consciente que se juega la vida</p><p class="subtitle">Muchos huyen de ser niños soldados, de ser mujeres esclavas, de ser extorsionados para inmolarse, de ser perseguidas por ir al colegio, de ser mutiladas, torturados, de la hambruna</p></div><p class="article-text">
        Las vicisitudes de la vida me trajeron a Mogadiscio, capital de Somalia, uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s inestables y pobres del mundo, con m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de guerras a sus espaldas. Aqu&iacute; trabajo como m&eacute;dico de emergencias para una misi&oacute;n de pacificaci&oacute;n de la ONU. Aqu&iacute; tambi&eacute;n veo y oigo historias que me producen un nudo en el est&oacute;mago y me hacen llorar por dentro todos los d&iacute;as. Me han ense&ntilde;ado que la avaricia humana es el motor, y la capacidad de hacer sufrir al pr&oacute;jimo el brazo ejecutor de las tragedias ajenas; y que al final todas se tornan propias.
    </p><p class="article-text">
        Tantas desgracias me impulsan a profundizar un poquito m&aacute;s en las personas, en las guerras, en los genocidios y en las miserias de esta tierra tan castigada, pero a la vez tan rica, que es &Aacute;frica. De este vasto continente rebosante de recursos provienen la gran mayor&iacute;a de los rescatados por el Open Arms. El drama migratorio que se sufre en el Mediterr&aacute;neo tiene un origen, tiene sus causas (en las que no voy a entrar), y tiene una raz&oacute;n, la del emigrado de escapar, a pesar de ser consciente que se juega la vida.
    </p><p class="article-text">
        Os puedo asegurar que muchos huyen de ser ni&ntilde;os soldados, de ser mujeres esclavas, de ser extorsionados para inmolarse, de ser perseguidas por ir al colegio, de ser mutiladas, torturados, de la hambruna, de la falta de oportunidad para dar a su familia un futuro mejor del que tuvo &eacute;l, del que ha tenido ella. Un futuro que se asemeje algo al que has tenido t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo los veo, hablo con ellos, a veces hasta me permito el lujo de soltar una lagrimita, y tragar saliva mientras les cojo la mano o les doy un abrazo.
    </p><p class="article-text">
        Mi compa&ntilde;ero cirujano italiano contaba c&oacute;mo se est&aacute; especializando en manos destrozadas por las torturas en los campos de detenci&oacute;n libios. Lo hacen a martillazos, pues es la manera m&aacute;s eficiente de arruinarles la vida y que dependan de ellos. La mayor&iacute;a son ni&ntilde;os y j&oacute;venes menores de 25 a&ntilde;os, son los que logran sobrevivir a semejante infierno.
    </p><p class="article-text">
        De all&iacute; salieron los que ya llevan 14 d&iacute;as a la deriva.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso c&oacute;mo ante la incuestionable responsabilidad hist&oacute;rica de Europa con &Aacute;frica tras los a&ntilde;os del colonialismo cl&aacute;sico, y el actual neocolonialismo expoliador disfrazado de progreso capitalista; no tengamos la m&aacute;s m&iacute;nima decencia de desarrollar un programa com&uacute;n que afronte este fen&oacute;meno. Pero bueno, eso es pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que a m&iacute; m&aacute;s me duele de todo, m&aacute;s que la neutralidad de los actores internacionales, de los diplom&aacute;ticos y pol&iacute;ticos; e incluso m&aacute;s que el horror que ven mis ojos, es la mezquindad de la gente. La mierda que tengo que tragar todos los d&iacute;as en las redes sociales, de conocidos, compa&ntilde;eros, desconocidos, amigos y familiares a veces. &iexcl;Qu&eacute; amnesia hist&oacute;rica y qu&eacute; falta de empat&iacute;a con el que sufre! &iquest;C&oacute;mo hemos podido llegar a esto? &iquest;Qu&eacute; hace que nuestra sociedad se quede impasible ante el naufragio de miles de personas inocentes en nuestras aguas, mientras nosotros nos ba&ntilde;amos en la playa?
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, lo que quiera que sea nos va a destruir, pues los retos que afronta la humanidad no son estatales ni nacionales; son retos globales. Y sin un equipo cohesionado, emp&aacute;tico y cooperador no hay nada que hacer. Ya te lo digo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que yo empezar&iacute;a por dar a mi C&aacute;diz natal la enhorabuena por ofrecerse a capitanear esta escuadra, todav&iacute;a enclenque pero que se har&aacute; robusta con los apoyos de un pueblo generoso, transgresor y marinero. Que no se quede todo en chirigotas y pasodobles que as&iacute; luego nos luce el pelo. &iquest;C&oacute;mo si no afrontaremos los cupl&eacute;s el pr&oacute;ximo febrero, si le cerramos las puertas del mar que nos dio la vida precisamente a aquellos que nos la trajeron?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/martillazos-descubri-empieza-open-arms_129_1394348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Aug 2019 11:15:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/86dc2604-842e-45ae-bac4-fe2816cd2714_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="100909" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/86dc2604-842e-45ae-bac4-fe2816cd2714_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="100909" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Las manos rotas a martillazos: así descubrí cómo empieza el drama del Open Arms]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/86dc2604-842e-45ae-bac4-fe2816cd2714_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Somalia,África,Open Arms,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ejército de Somalia asalta por error la casa del expresidente con la ayuda de Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/ejercito-somalia-asalta-expresidente-eeuu_1_1942630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8234013b-9f5c-42cf-b116-86b03d48c36f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ejército de Somalia asalta por error la casa del expresidente con la ayuda de Estados Unidos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una unidad militar conjunta entró en la casa del respetado líder somalí y detuvo a tres adolescentes que están en paradero desconocido</p><p class="subtitle">La oficina del primer ministro de Somalia, Hassan Ali Khaire, ha pedido disculpas a la familia y ha señalado que los detenidos serán liberados pronto</p></div><p class="article-text">
        Fuerzas estadounidenses y somal&iacute;es que asaltaron la casa del expresidente somal&iacute; <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Aden_Abdullah_Osman_Daar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Aden Abdullah Osman Daar</a> y que detuvieron a tres adolescentes podr&iacute;an haber actuado con informaci&oacute;n de inteligencia equivocada, seg&uacute;n han informado autoridades en el inestable pa&iacute;s de &Aacute;frica Oriental.
    </p><p class="article-text">
        Soldados somal&iacute;es, acompa&ntilde;ados al menos por un extranjero, entraron el viernes a &uacute;ltima hora en la casa de Osman Daar, un venerado l&iacute;der nacionalista y expresidente fallecido en 2007. La casa est&aacute; situada en el pueblo de Janale, a unos 100 kil&oacute;metros al suroeste de Mogadiscio.
    </p><p class="article-text">
        Miembros de la familia de Daar han se&ntilde;alado a The Guardian que se quedaron muy sorprendidos por el ataque, que ten&iacute;a por objetivo militantes islamistas de la organizaci&oacute;n Al Shabab, vinculada a Al Qaeda.
    </p><p class="article-text">
        El incidente aumenta las dudas sobre el uso de tropas de fuerzas especiales para combatir el extremismo en &Aacute;frica. El a&ntilde;o pasado, <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/Pentagono-emboscada-Niger_0_770273700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la muerte de cuatro soldados estadounidenses en una emboscada en N&iacute;ger</a> gener&oacute; malestar y llev&oacute; a cuestionar la efectividad de estos despliegues.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las informaciones, miembros destacados del Gobierno de EEUU est&aacute;n considerando <a href="https://www.nytimes.com/2018/06/04/world/africa/commandos-africa-pivot-major-powers.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reducir dr&aacute;sticamente el despliegue de operaciones </a>especiales en el continente.
    </p><p class="article-text">
        Tres chicos de la familia Daar de entre 15 y 20 a&ntilde;os fueron detenidos en el asalto, han se&ntilde;alado los familiares. Los detenidos est&aacute;n actualmente en paradero desconocido.
    </p><p class="article-text">
        Las tropas tambi&eacute;n asaltaron la finca adyacente, de propiedad de la familia de Daar. Osman Daar fue presidente de Somalia entre 1960 y 1967 y fue el primer presidente tras la independencia de Somalia. La oficina de Hassan Ali Khaire, el primer ministro somal&iacute;, ha pedido disculpas a la familia.
    </p><p class="article-text">
        Un agente de inteligencia somal&iacute; con conocimiento directo de la operaci&oacute;n &ndash;que tuvo lugar en una regi&oacute;n conocida por ser un basti&oacute;n de Al Shabab&ndash; afirma: &ldquo;Hubo mala inteligencia durante y antes del asalto a la casa del expresidente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los estadounidenses no conoc&iacute;an el sitio y confiaban en inteligencia falsa recopilada por informantes locales que a veces no son imparciales debido a la influencia de los clanes&rdquo;, explica la fuente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una fuente de la oficina del primer ministro dio una versi&oacute;n diferente de los hechos. &ldquo;El objetivo del ataque no era la casa del expresidente Aden Abdullah. Esta fue una operaci&oacute;n de las fuerzas especiales somal&iacute;es con sus asesores estadounidenses. Las fuerzas estaban persiguiendo a un miembro de un grupo terrorista que corri&oacute; hacia la casa del expresidente, pero las fuerzas asaltaron por error la casa donde vive la familia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La misma fuente se&ntilde;ala que el primer ministro Khaire le transmiti&oacute; a la familia que el incidente ser&aacute; investigado y que los tres j&oacute;venes ser&aacute;n liberados pronto.
    </p><p class="article-text">
        Un segundo agente de inteligencia que trabaj&oacute; con las fuerzas especiales estadounidenses se&ntilde;ala que los errores son a menudo culpa de informantes locales que no son de fiar.
    </p><p class="article-text">
        El comandante Karl Weist, portavoz del mando militar de EEUU en &Aacute;frica, ha se&ntilde;alado que las fuerzas estadounidenses, en calidad de asistencia y asesoramiento, participaron en una operaci&oacute;n terrestre liderada por Somalia para da&ntilde;ar y deteriorar las operaciones de Al Shabab en las proximidades de Wagaante, Somalia, la noche del 4 de septiembre de 2018. &ldquo;La operaci&oacute;n ten&iacute;a por objetivo la red de artefactos explosivos improvisados de Al Shabab y las fuerzas estadounidenses solo adoptaron un papel de apoyo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas somal&iacute;es han estado luchando contra combatientes islamistas de Al Shabab durante m&aacute;s de una d&eacute;cada. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, EEUU ha aumentado su apoyo a las tropas locales, enviando fuerzas especiales a formar a las tropas somal&iacute;es y acompa&ntilde;ando en operaciones de combate. Estados Unidos tambi&eacute;n ha aumentado el n&uacute;mero de ataques a&eacute;reos, incluido decenas de ellos con drones.
    </p><p class="article-text">
        El incidente pone de manifiesto la dificultad de las operaciones militares en un ambiente pol&iacute;tico y social complejo. Asaltar la casa de una importante familia local y detener a personas inocentes corre el riesgo de fomentar el apoyo a los insurgentes, explican los expertos.
    </p><p class="article-text">
        A menudo se ha afirmado que los ataques, en los que <a href="https://www.theguardian.com/world/2018/may/17/somalia-us-special-forces-complicity-civilians-deaths" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a veces participan fuerzas estadounidenses</a>, han provocado muertes civiles.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Un hombre blanco, alto y con acento&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Dhaqan Osman, un miembro de la familia, las fuerzas conjuntas estaban dirigidas por un hombre blanco alto que hablaba ingl&eacute;s con acento estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entraron por la puerta delantera y posteriormente rompieron la puerta de casa con una gran barra de hierro. Llevaban linternas y armas peque&ntilde;as. Primero entraron en la habitaci&oacute;n donde dorm&iacute;an los chicos. Arrestaron a dos chicos, mi hijo y su cu&ntilde;ado. Entonces entraron en la siguiente habitaci&oacute;n y detuvieron a un tercer chico&rdquo;. Se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Suad Abdullahi, hermana de los dos hermanos detenidos, afirma: &ldquo;Est&aacute;bamos hablando en casa cuando escuchamos c&oacute;mo romp&iacute;an la puerta delantera. De pronto, entraron los hombres. Llevaban linternas y nos ordenaron a todos tirarnos al suelo. Dijimos que somos mujeres y que ten&iacute;amos que cubrirnos, pero dijeron que no. Atraparon y vendaron los ojos a nuestro abuelo, que es diab&eacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los testigos sostienen que el occidental le dijo a los soldados somal&iacute;es que registraran la casa. &ldquo;Registraron cada esquina de la casa y preguntaron d&oacute;nde estaba el t&iacute;o de Al Shabab, el emir de Al Shabab. Nos sorprendi&oacute; mucho escuchar aquello. Esta es la casa y la finca del expresidente Aden Abdullah, muy respetado por el pueblo somal&iacute;&rdquo;, cuenta Abdullahi. &ldquo;Incluso durante la era de los se&ntilde;ores de la guerra y del control de la zona de los grupos combatientes, nadie se atrevi&oacute; a entrar en la casa del expresidente por respeto a la familia&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza mixta se fue con los tres chicos en un helic&oacute;ptero que les estaba esperando, seg&uacute;n han informado los testigos.
    </p><p class="article-text">
        Los analistas afirman que la intensificaci&oacute;n de las operaciones <a href="https://mobile.nation.co.ke/news/Top-Shabaab-man-dies-from-injuries/1950946-2234226-format-xhtml-uggfg5/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha causado bajas entre los l&iacute;deres de Al Shabab y ha evitado decenas de bombardeos</a>, salvando posiblemente centenares de vidas. Sin embargo, las ofensivas no han logrado expulsar a Al Shabab de sus bastiones.
    </p><p class="article-text">
        Documentos de inteligencia, transcripciones de interrogatorios con desertores y entrevistas con habitantes de las zonas de la franja de Somalia central y meridional controlada por Al Shabab han arrojado algo de luz sobre la gravedad de su f&eacute;rreo mandato, pero tambi&eacute;n han revelado un apoyo importante en determinadas zonas.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Javier Biosca Azcoiti
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jason Burke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/ejercito-somalia-asalta-expresidente-eeuu_1_1942630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Sep 2018 19:28:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8234013b-9f5c-42cf-b116-86b03d48c36f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="209500" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8234013b-9f5c-42cf-b116-86b03d48c36f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="209500" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El ejército de Somalia asalta por error la casa del expresidente con la ayuda de Estados Unidos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8234013b-9f5c-42cf-b116-86b03d48c36f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Somalia,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artistas y activistas luchan por el renacimiento de la capital de Somalia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/renacimiento-mogadiscio-somalia_1_2024571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c52fdb8-45fd-4c3d-872a-e784bdc3658c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Artistas y activistas luchan por el renacimiento de la capital de Somalia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuando mataron a mi amigo, me asusté, pero decidí no marcharme. Quiero ayudar a mi gente y a mi ciudad", dice Ibrahim, voluntario de la ciudad</p><p class="subtitle">Hay pocas ciudades con contrastes tan marcados como los de Mogadiscio, desbordada por los desplazados por el hambre, la sequía y la guerra</p></div><p class="article-text">
        Algunos sonidos sorprenden durante el atardecer en Mogadiscio: gente haciendo surf en la playa, risas de juerguistas, el tintineo de copas y vasos, palabrotas de camareros atareados y las suaves melod&iacute;as del oud de Aweys Kabanle.
    </p><p class="article-text">
        Kabanle, un antiguo sastre de 45 a&ntilde;os&nbsp;convertido en m&uacute;sico, toca m&uacute;sica tradicional somal&iacute; en el lujoso hotel Beach View para un p&uacute;blico elegante en una de las ciudades m&aacute;s peligrosas del mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es Mogadiscio. Re&iacute;mos y cantamos. Tocamos m&uacute;sica. La m&uacute;sica es para la paz, as&iacute; ya no vivimos con miedo&rdquo;, dice Kabanle mientras toma un capuccino.
    </p><p class="article-text">
        Hay pocas ciudades con contrastes tan marcados como los de Mogadiscio. Desbordada por cientos de miles de personas desplazadas por el hambre, la sequ&iacute;a y el conflicto en zonas rurales, los distritos perif&eacute;ricos parecen un campo de refugiados gigante. Las autoridades son incompetentes, corruptas o simplemente est&aacute;n ausentes.
    </p><p class="article-text">
        Ya han pasado siete a&ntilde;os desde que <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2011/aug/08/al-shabaab-mogadishu-somalia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se retiraron los combatientes islamistas de Al Shabaab</a>, pero muchas de las calles todav&iacute;a muestran las cicatrices que han dejado m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de conflicto ininterrumpido.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que los habitantes de Mogadiscio conocen su propia capacidad de adaptaci&oacute;n, pero una nueva ola de activistas, emprendedores y artistas est&aacute; intentando mejorar la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os, Kabanle sobrevivi&oacute; a un tiroteo de Al Shabaab y a un ataque suicida con un coche bomba cerca de donde ahora toca su m&uacute;sica cada noche. El ataque dej&oacute; 10 muertos, incluidos tres amigos suyos. Este artista del oud tuvo que saltar la pared del hotel donde estaba tocando para escapar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Durante los siguientes meses, no hubo espect&aacute;culos&rdquo;, recuerda. &ldquo;La gente no quer&iacute;a volver, pero yo estaba convencido&nbsp;de hacerlo. La primera noche, estaba solo. Toqu&eacute; m&uacute;sica y present&eacute; el show. Gracias a Dios, la gente fue cogiendo confianza y ahora vienen a mi concierto&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a767718-1780-4ab3-9679-8bb4aa298274_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a767718-1780-4ab3-9679-8bb4aa298274_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a767718-1780-4ab3-9679-8bb4aa298274_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a767718-1780-4ab3-9679-8bb4aa298274_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a767718-1780-4ab3-9679-8bb4aa298274_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2a767718-1780-4ab3-9679-8bb4aa298274_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2a767718-1780-4ab3-9679-8bb4aa298274_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A pesar de la constante violencia en la capital somal&iacute;, la econom&iacute;a est&aacute; creciendo. Cientos de emigrantes est&aacute;n regresando de Occidente o de otros pa&iacute;ses africanos, decenas de escuelas est&aacute;n abriendo para recibir a la joven poblaci&oacute;n y la di&aacute;spora invierte cada vez m&aacute;s en el pa&iacute;s. Las inmobiliarias florecen por todos lados: una casa de dos plantas puede costar casi 113.000 euros. Mogadiscio ya <a href="http://tedxmogadishu.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha sido sede de charlas TED</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ahmed Hassan Sheikh decidi&oacute; regresar a Mogadiscio desde Kenia hace un a&ntilde;o y medio. Fund&oacute; su propia compa&ntilde;&iacute;a art&iacute;stica dentro del complejo fortificado del aeropuerto de Mogadiscio, donde se ven obligados a vivir miles de diplom&aacute;ticos, personal de la ONU y las tropas regionales de las fuerzas de estabilizaci&oacute;n de Uni&oacute;n Africana. Las pinturas de Sheikh tienen gran demanda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No necesito un arma para luchar. Tengo un poderoso pincel con el que pinto mis sentimientos. Creo que con &eacute;l puedo generar cambios. Puedo traer paz a Mogadiscio&rdquo;, se&ntilde;ala el artista de 48 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Sus pinturas son una llamada a la juventud para que cojan pinceles y libros en lugar de armas y alertan contra la migraci&oacute;n ilegal y su devastador impacto en las familias somal&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        Otros dibujos recuerdan la vida en Mogadiscio antes de la guerra civil, cuando la ciudad era conocida como la m&aacute;s hermosa de &Aacute;frica. &ldquo;Cuando la gente ve mis pinturas sobre la Mogadiscio de antes, pueden apreciar lo pac&iacute;fica y pr&oacute;spera&rdquo;, afirma Ahmed.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; Ubaxa Caasimadda (Flores de la Ciudad), un grupo de estudiantes que hace un a&ntilde;o y medio decidi&oacute; embellecer las descuidadas calles de la ciudad y se&ntilde;alizarlas para mejorar la seguridad p&uacute;blica. Comenzaron con las calles m&aacute;s seguras, como aquellas que rodean al palacio presidencial, porque algunos ya hab&iacute;an sido amenazados de muerte por Al Shabaab.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71d32965-3861-4870-a92e-62cc2085abaa_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71d32965-3861-4870-a92e-62cc2085abaa_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71d32965-3861-4870-a92e-62cc2085abaa_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71d32965-3861-4870-a92e-62cc2085abaa_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/71d32965-3861-4870-a92e-62cc2085abaa_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/71d32965-3861-4870-a92e-62cc2085abaa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/71d32965-3861-4870-a92e-62cc2085abaa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando comenzamos, ni siquiera sab&iacute;amos qu&eacute; saldr&iacute;a. Fue simplemente ir, hacer y luego ver. Conoc&iacute;amos los peligros a los que nos enfrent&aacute;bamos pero decidimos correr el riesgo&rdquo;, explica Amira Mahad Abdulle, una estudiante universitaria de 24 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Abdulle lleva un burka que oculta su identidad y no responde a las llamadas de n&uacute;meros desconocidos por seguridad. &ldquo;Nos llegan muchas amenazas, pero intento mantenerme a salvo. No tengo miedo. Quiero servir a Mogadiscio&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        El grupo decidi&oacute; actuar porque &ldquo;nadie m&aacute;s estaba dispuesto a hacerlo&rdquo; y el Gobierno de Mogadiscio est&aacute; concentrado en luchar contra Al Shabaab. &ldquo;No pod&iacute;amos quedarnos sentados esperando que alguien hiciera esto por los habitantes de Mogadiscio. Somos la juventud de este pa&iacute;s y decidimos alzarnos en su defensa&rdquo;, afirma Abdulle.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, el grupo ha pintado decenas de pasos de peatones y ha plantado flores en el pavimento. &ldquo;Tenemos un compromiso. Nacimos en Mogadiscio y queremos ayudar a que nuestra ciudad se desarrolle, sea hermosa y segura como otras ciudades del mundo&rdquo;, cuenta Isse Hassan Ibrahim, un joven de 23 a&ntilde;os graduado en Tipograf&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su mejor amigo, un&nbsp;funcionario, fue asesinado el a&ntilde;o pasado por Al Shabaab, Ibrahim no ha dejado de trabajar como voluntario en Mogadiscio. &ldquo;Cuando mataron a mi amigo, me asust&eacute;, pero decid&iacute; no marcharme. Quiero ayudar a mi gente y a mi ciudad&rdquo;, dice Ibrahim. &ldquo;Ahora se nos han unido otros grupos de j&oacute;venes de otras ciudades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 18 meses, Estados Unidos y las fuerzas somal&iacute;es han intensificado la lucha contra Al Shabaab, aunque no han logrado ninguna victoria decisiva. La semana pasada,&nbsp;fuentes estadounidenses anunciaron que un nuevo ataque a&eacute;reo hab&iacute;a matado a 14 combatientes. Si bien <a href="https://www.theguardian.com/world/2018/feb/21/al-shabaab-extortion-indoctrination-somalia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el aumento de actividad militar ha debilitado a los extremistas</a>, tambi&eacute;n ha provocado m&aacute;s muertes civiles.
    </p><p class="article-text">
        Kabanle cree que pronto su pa&iacute;s tendr&aacute; paz. &ldquo;Somalia ya no es una zona de guerra. Es una zona de amor&rdquo;, afirma se&ntilde;alando a un grupo de hombres y mujeres j&oacute;venes sentados en la c&aacute;lida arena blanca de la playa de Mogadiscio.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abdalle Ahmed Mumin / Jason Burke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/renacimiento-mogadiscio-somalia_1_2024571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jul 2018 17:34:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5c52fdb8-45fd-4c3d-872a-e784bdc3658c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="194536" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5c52fdb8-45fd-4c3d-872a-e784bdc3658c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="194536" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Artistas y activistas luchan por el renacimiento de la capital de Somalia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5c52fdb8-45fd-4c3d-872a-e784bdc3658c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Somalia,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Campaña de bombardeos en Somalia: “No están matando a Al Shabab, están matando a civiles”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/bombardeos-somalia-shabab_1_2867325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e44e849b-5fd5-4e68-aec1-039077cb5071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Campaña de bombardeos en Somalia: “No están matando a Al Shabab, están matando a civiles”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">The Guardian ha investigado varios informes de bombardeos liderados por Estados Unidos contra Al Shabab, que han alcanzado niveles sin precedentes</p><p class="subtitle">“Todos aquellos que están utilizando la vía militar afirman que tienen normas que protegen a los civiles, pero no están trasladando sus principios a la práctica", denuncia el representante especial de la ONU en Somalia</p></div><p class="article-text">
        Decenas de civiles han muerto y han resultado heridos en Somalia como resultado de los bombardeos liderados por Estados Unidos contra grupos yihadistas. Estos ataques han alcanzado niveles sin precedentes, seg&uacute;n ha revelado una investigaci&oacute;n de <em>The Guardian, </em>lo que suscita el temor de que las acciones de Washington puedan reforzar el apoyo a los extremistas.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de los ataques es parte de la <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/estrategia-antiterrorista-EEUU-Africa-tortura_0_620838523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrategia m&aacute;s amplia de pol&iacute;tica exterior de la Administraci&oacute;n de Trump en &Aacute;frica y Oriente Medio</a>. Ha habido 34 bombardeos estadounidenses en Somalia en los &uacute;ltimos seis meses, al menos el doble del total de ataques durante 2016.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br><!-- título -->
<h4 style="text-align:center;color:black">Evolución de los ataques aéreos de Estados Unidos sobre Somalia</h4>
<!-- iframe tableau -->
<iframe style="border: 0px;" src="https://public.tableau.com/views/somalia-ataques/Dashboard1?:showVizHome=no&:embed=true" width="100%" class="tableau-responsive" height="400px" scrolling="no"></iframe>
<!-- footer -->
<div style="background-color:#005695; padding-top: 2px;  padding-left: 5px;"><span style="color:white">Fuente: The Bureau of Investigative Journalism<a style="color:white;text-decoration: none;"></a></span><a href="http://eldiario.es"><img src="http://www.eldiario.es/multimedia/images/logo%20blanco.png" width="100px" style="float:right;padding-right:5px"></a></div><br>
    </figure><p class="article-text">
        Los aliados regionales activos en la campa&ntilde;a contra extremistas islamistas en el pa&iacute;s africano tambi&eacute;n han llevado a cabo muchas misiones. Estas parecen ser las m&aacute;s letales para la poblaci&oacute;n civil.
    </p><p class="article-text">
        Pr&aacute;cticamente todos los ataques tienen como objetivo a Al Shabab, la organizaci&oacute;n extremista vinculada a Al Qaeda que lucha por establecer un Estado isl&aacute;mico en Somalia desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Guardian</em> ha recopilado e investigado muchos informes de bombardeos lanzados en los &uacute;ltimos 12 a&ntilde;os, comprobando las informaciones en medios locales, con autoridades locales y occidentales, personal m&eacute;dico, testigos y familiares de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        En cinco ataques desde julio, m&aacute;s de 50 civiles murieron o resultaron heridos. En al menos dos de ellos han participado aeronaves estadounidenses. Es probable que otros ataques de los que no se ha informado hayan causado m&aacute;s bajas.
    </p><p class="article-text">
        Cinco civiles murieron y dos fueron heridos en un bombardeo en un pueblo el 6 de diciembre, seg&uacute;n relataron testigos y personal hospitalario. En otro incidente, en octubre, residentes y personal m&eacute;dico informaron de hasta ocho civiles heridos en un bombardeo lanzado durante <a href="https://www.theguardian.com/world/2016/mar/09/us-special-forces-al-shabaab-somalia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">duros enfrentamientos en la provincia de Lowe Shabelle</a>. El mes anterior, cuatro pastores resultaron heridos como resultado del bombardeo de un abrevadero cercano a la frontera con Kenia.
    </p><p class="article-text">
        En agosto, siete miembros de una familia, incluido un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, murieron y otros ocho fueron heridos en un bombardeo en una poblaci&oacute;n cerca de la ciudad portuaria de Kismayo, al sur del pa&iacute;s, seg&uacute;n informaron familiares y testigos.
    </p><p class="article-text">
        Los bombardeos tambi&eacute;n han matado muchas cabezas de ganado y provocado grandes da&ntilde;os en infraestructuras agr&iacute;colas.
    </p><h3 class="article-text">Kenia, m&aacute;s mort&iacute;fera que Estados Unidos</h3><p class="article-text">
        Aunque la intensidad de los &uacute;ltimos ataques no tiene precedentes, el uso de la fuerza a&eacute;rea en Somalia ha ido aumentando continuamente desde que Donald Trump se convirti&oacute; en presidente de EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Un reciente an&aacute;lisis de la ONU identifica 74 ataques entre enero de 2016 y octubre de 2017 que han causado 57 bajas civiles. Solo 14 de estos bombardeos estuvieron &ldquo;apoyados por EEUU&rdquo; y el informe culpa a las fuerzas keniatas en Somalia de 42 de las muertes.
    </p><p class="article-text">
        Kenia aporta a Amisom &ndash;<a href="http://amisom-au.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la misi&oacute;n militar y policial de la Uni&oacute;n Africana en Somalia</a> compuesta por una fuerza de 22.000 personas&ndash; tropas y tres helic&oacute;pteros de ataque. Se cree que las fuerzas keniatas han llevado a cabo sus propios ataques en las zonas fronterizas, aunque Nairobi lo niega.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los bombardeos golpea el territorio de los yihadistas y es dif&iacute;cil confirmar la informaci&oacute;n de v&iacute;ctimas civiles, incluso cuando viene de familiares de los heridos o fallecidos.
    </p><p class="article-text">
        Puede que algunos de los muertos o heridos sean combatientes de milicias tribales armadas que t&eacute;cnicamente son civiles, aunque a veces colaboren con los extremistas.
    </p><p class="article-text">
        Al Shabab tambi&eacute;n suele exagerar el n&uacute;mero de bajas civiles y a menudo las comunidades se ven tentadas a apoyar tales reclamaciones ante la perspectiva de una indemnizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El repentino aumento de Estados Unidos en el uso de la fuerza a&eacute;rea en Somalia se produce tras la flexibilizaci&oacute;n de las directrices para intentar prevenir bajas civiles y la decisi&oacute;n de la Administraci&oacute;n de Trump de dar a los mandos militares sobre el terreno m&aacute;s autoridad a la hora de ordenar ataques.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/victimas-atentado-Somalia_0_697830746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una gran atentado que mat&oacute; a 500 personas en Mogadiscio en octubre de 2017</a> &ndash;el &uacute;ltimo en una serie de ataques contra la capital somal&iacute;&ndash; ha dado un impulso extra a los nuevos esfuerzos estadounidenses. Destacadas figuras humanitarias han expresado una creciente preocupaci&oacute;n sobre el potencial coste humanitario de esta ofensiva.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos aquellos que est&aacute;n utilizando la v&iacute;a militar de una forma u otra [en Somalia] afirman que tienen normas que protegen a los civiles&rdquo;, dice Michael Keating, representante especial de la ONU en Somalia, &ldquo;pero no est&aacute;n trasladando sus principios a la pr&aacute;ctica. Todos los protagonistas podr&iacute;an hacer m&aacute;s para proteger a los civiles&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de58da9-d80d-46f0-83d0-857ac2c872a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de58da9-d80d-46f0-83d0-857ac2c872a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de58da9-d80d-46f0-83d0-857ac2c872a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de58da9-d80d-46f0-83d0-857ac2c872a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de58da9-d80d-46f0-83d0-857ac2c872a7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5de58da9-d80d-46f0-83d0-857ac2c872a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5de58da9-d80d-46f0-83d0-857ac2c872a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">El ataque a una teter&iacute;a</h3><p class="article-text">
        En una entrevista telef&oacute;nica, Ibrahum Mohamed Abdullahi, residente en el pueblo de Illimey, a unos 130 kil&oacute;metros al suroeste de Mogadiscio, afirma que un proyectil mat&oacute; a cinco personas e hiri&oacute; a otras dos el pasado 6 de diciembre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los granjeros se hab&iacute;an reunido en una teter&iacute;a cuando el drone se situ&oacute; encima. Algunas de las v&iacute;ctimas estaban cruzando la calle mientras otras estaban dentro bebiendo el t&eacute; de la tarde. Cinco personas murieron en el acto. No est&aacute;n matando a Al Shabab, est&aacute;n matando a civiles&rdquo;, denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Trabajadores del hospital en Mogadiscio confirmaron que dos v&iacute;ctimas &ndash;un beb&eacute; de 18 meses y un hombre de 23&ndash; llegaron al hospital con heridas de metralla porque una cl&iacute;nica cerca de Illmey no ten&iacute;a electricidad. Murieron una ni&ntilde;a de cinco a&ntilde;os, una joven de 17 y tres hombres. Un portavoz estadounidense se&ntilde;al&oacute; que no hubo bombardeos de EEUU en Somalia el 6 de diciembre.
    </p><p class="article-text">
        Los bombardeos en octubre en Lower Shabelle tuvieron lugar durante duros enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y Al Shabab. Varios extremistas murieron, pero ocho civiles en el pueblo Awdhegle tambi&eacute;n resultaron heridos, informaron los locales.
    </p><p class="article-text">
        Muse Xirey, uno de los m&aacute;s mayores de la comunidad, se&ntilde;ala que tres mujeres, un ni&ntilde;o y cuatro hombres fueron trasladados al hospital Daru al Shifa en Mogadiscio cuando su casa fue alcanzada por el ataque. &ldquo;Eran pastores y granjeros, no Al Shabab&rdquo;, recuerda el hombre de 56 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Un doctor del hospital confirm&oacute; que dos hombres y una mujer heridos &ldquo;en un bombardeo entre Awdhegle y Barire&rdquo; fueron tratados en el centro. Por su parte, las autoridades estadounidenses informaron de que solo se llev&oacute; a cabo un ataque a 60 kil&oacute;metros al suroeste de Mogadiscio.
    </p><p class="article-text">
        Un tercer incidente tuvo lugar en el pueblo de Talaka, cerca de la frontera con Kenia, una vez se retiraron las tropas keniatas. Combatientes de Al Shabab aparecieron poco despu&eacute;s y fueron bombardeados, seg&uacute;n la versi&oacute;n de los testigos. Un abrevadero a cierta distancia tambi&eacute;n fue atacado. Murieron 20 camellos y cuatro pastores resultaron heridos. Se ha culpado del ataque a las fuerzas keniatas, pero estas han negado cualquier responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Entre el 16 y el 17 de agosto, Estados Unidos llev&oacute; a cabo tres &ldquo;bombardeos de precisi&oacute;n contra los miembros de Al Shabab, matando a siete combatientes&rdquo; en la regi&oacute;n de Jubbada Dhexe, donde se han producido fuertes enfrentamientos entre los cuerpos de seguridad y combatientes, de acuerdo con las autoridades.
    </p><p class="article-text">
        Residentes, medios locales y medios vinculados a Al Shabab informaron de la muerte de siete civiles a causa de explosiones en la poblaci&oacute;n de Ahmed Yare, a unos 25 kil&oacute;metros a las afueras de Jilib, basti&oacute;n de Al Shabab.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/854821d8-2a9a-491f-9355-b6b004d6b9c6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/854821d8-2a9a-491f-9355-b6b004d6b9c6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/854821d8-2a9a-491f-9355-b6b004d6b9c6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/854821d8-2a9a-491f-9355-b6b004d6b9c6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/854821d8-2a9a-491f-9355-b6b004d6b9c6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/854821d8-2a9a-491f-9355-b6b004d6b9c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/854821d8-2a9a-491f-9355-b6b004d6b9c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En una entrevista telef&oacute;nica desde Kismayo, Halima Skeikh Yare cuenta que su primo Sheikh Mohamed, un &ldquo;destacado cl&eacute;rigo&rdquo;, muri&oacute; junto a su mujer y otros cinco familiares. La mujer, de 47 a&ntilde;os, afirma que su primo era granjero, profesor de religi&oacute;n e im&aacute;n, pero no un l&iacute;der local de Al Shabab como afirman las autoridades somal&iacute;es. &ldquo;Los miembros de Al Shabab est&aacute;n armados, pero esta era una familia que estaba en su casa y que no estaba armada&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Hasan Muhumed, un residente de Jilib de 31 a&ntilde;os que visit&oacute; el pueblo de Ahmed Yare para comprobar el estado de sus familiares poco despu&eacute;s del bombardeo, explica que los combatientes de Al Shabab hab&iacute;an visitado la zona para dirigirse a la poblaci&oacute;n local un d&iacute;a antes del ataque, pero se&ntilde;ala que se fueron poco despu&eacute;s. &ldquo;Todos los muertos eran civiles&rdquo;, asegura Muhumed.
    </p><p class="article-text">
        Un portavoz del Ej&eacute;rcito de EEUU se&ntilde;al&oacute; que una investigaci&oacute;n interna hab&iacute;a concluido que las acusaciones de v&iacute;ctimas civiles cerca de Jilib en este momento no eran cre&iacute;bles.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Una gran bomba alcanz&oacute; varias casas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo incidente investigado por <em>The Guardian</em> ocurri&oacute; la noche del 18 de julio en el pueblo de Qabri Sharif, al oeste de Kismayo. Los residentes describen c&oacute;mo &ldquo;una gran bomba alcanz&oacute; varias casas&rdquo;, matando a tres menores y a un hombre. Ocho adultos heridos fueron trasladados al hospital de Kismayo, afirman.
    </p><p class="article-text">
        Muhumed Kuusow, un anciano local, afirma que los menores estaban jugando en su casa cuando fueron alcanzados por la metralla. &ldquo;Todos murieron en el acto. La bomba era inmensa y todo qued&oacute; como si hubiese una profunda cueva en el suelo&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El doctor Hassan Sheikh Ali, que en ese momento era director del hospital de Kismayo, afirma que cuatro v&iacute;ctimas, todos pastores, llegaron al centro. &ldquo;Nos dijeron que hubo un bombardeo en el pueblo el 18 de julio que mat&oacute; a varias personas y a muchos animales&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Abdinur Mohamed, ministro de Informaci&oacute;n Provincial, afirma que las autoridades en Kismayo estaban al tanto de las v&iacute;ctimas civiles en el ataque, que afirma que fue cometido por aviones keniatas. Autoridades estadounidenses sostienen que no hubo bombardeos a&eacute;reos de EEUU en Somalia el 18 de julio.
    </p><p class="article-text">
        El reciente informe de la ONU concluye que Al Shabab ha matado a 1.223 civiles y herido a otros 1.500 entre enero de 2016 y octubre de 2017. Esto representa el 60% de las 2.078 muertes de civiles documentadas en el mismo periodo.
    </p><p class="article-text">
        Zeid Ra'ad al Hussein, alto comisario de Naciones Unidas para los derechos humanos, afirma que las muertes de civiles causadas por fuerzas regionales o internacionales, aunque solo representan una peque&ntilde;a proporci&oacute;n de las muertes de civiles, son de gran preocupaci&oacute;n porque debilitan la confianza de la poblaci&oacute;n de Somalia en el Gobierno y en la comunidad internacional, y esto ayuda a los extremistas.
    </p><p class="article-text">
        Un problema de Estados Unidos es que se responsabiliza a menudo a sus fuerzas de ataques a&eacute;reos incluso cuando no son ellos los responsables.
    </p><p class="article-text">
        Tricia Bacon, antigua experta en antiterrorismo del Departamento de Estado y profesora en la American University en Washington, afirma que los bombardeos tienen un poderoso &ldquo;efecto disruptivo&rdquo; en organizaciones radicales, pero tambi&eacute;n corren el riesgo de enfurecer a la poblaci&oacute;n civil a la que &ldquo;necesitabas poner en contra de los terroristas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un portavoz militar de Kenia remiti&oacute; a <em>The Guardian</em> a la misi&oacute;n Amisom cuando se le pregunt&oacute; sobre las operaciones de Kenia en Somalia. <a href="http://amisom-au.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Madeira, director de Amisom</a>, sostiene que la fuerza &ldquo;no es responsable de ning&uacute;n bombardeo a&eacute;reo&rdquo; en Somalia en 2017.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, un portavoz militar de EEUU sostiene que sus fuerzas cumplen &ldquo;las leyes del conflicto armado&rdquo; y toman &ldquo;todas las precauciones posibles para minimizar las v&iacute;ctimas civiles y otros da&ntilde;os colaterales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Javier Biosca Azcoiti
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jason Burke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/bombardeos-somalia-shabab_1_2867325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jan 2018 18:10:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e44e849b-5fd5-4e68-aec1-039077cb5071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="52233" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e44e849b-5fd5-4e68-aec1-039077cb5071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="52233" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Campaña de bombardeos en Somalia: “No están matando a Al Shabab, están matando a civiles”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e44e849b-5fd5-4e68-aec1-039077cb5071_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Somalia,África]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Somalíes esposados en un vuelo de casi 48 horas en un intento de deportación desde EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/somalies-esposados-intento-fallido-deportacion_1_2991670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad083a03-a2dd-4eaf-9fdf-a3316df08a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Somalíes esposados en un vuelo de casi 48 horas en un intento de deportación desde EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El vuelo llevaba a bordo a 92 detenidos y después de una escala de 23 horas en Senegal volvió a Estados Unidos</p><p class="subtitle">Los pasajeros alegan haber sido maltratados por los agentes de inmigración norteamericanos</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n una demanda <a href="http://www.law.miami.edu/press/2017/december/miami-laws-immigration-clinic-files-class-action-lawsuit-against-ice" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presentada a &uacute;ltima hora del lunes</a>, m&aacute;s de 90 hombres y mujeres somal&iacute;es fueron retenidos y esposados en un avi&oacute;n durante casi 48 horas y algunos fueron forzados a orinar en el asiento durante un intento fallido de deportaci&oacute;n desde <a href="http://www.eldiario.es/temas/estados_unidos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Siete pasajeros que representan a los 92 que se encontraban a bordo alegaron que sufrieron &ldquo;condiciones inhumanas y abusos atroces&rdquo; en el vuelo del 7 de diciembre, que ten&iacute;a como destino Mogadiscio, <a href="http://www.eldiario.es/temas/somalia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somalia</a>, pero que s&oacute;lo lleg&oacute; hasta Dakar, Senegal, donde fue retenido durante 23 horas antes de volver a Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando los ba&ntilde;os del avi&oacute;n se llenaron de desechos humanos, algunos de los detenidos se vieron obligados a orinarse encima o en botellas&rdquo;, explica la demanda. &ldquo;Los agentes de la ICE [la Agencia de Inmigraci&oacute;n y Aduanas, por sus siglas en ingl&eacute;s] ataron por completo a algunos que protestaron o simplemente se levantaron para hacer una pregunta. Los agentes patearon, golpearon o arrastraron a los detenidos por el pasillo del avi&oacute;n, y profirieron abusos verbales y amenazas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ICE no comenta sobre demandas pendientes pero neg&oacute; toda alegaci&oacute;n de maltrato en comunicados anteriores sobre el vuelo. La agencia dijo que el vuelo fue devuelto despu&eacute;s de una escala en Dakar porque la tripulaci&oacute;n de relevo no pudo descansar lo suficiente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Exploramos algunas opciones log&iacute;sticas y la ICE decidi&oacute; finalmente reprogramar la misi&oacute;n a Somalia y volver a Estados Unidos con los 92 detenidos&rdquo;, explica la agencia en un comunicado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0240803b-239a-4f0e-b64c-a3b5e1a17aba_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0240803b-239a-4f0e-b64c-a3b5e1a17aba_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0240803b-239a-4f0e-b64c-a3b5e1a17aba_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0240803b-239a-4f0e-b64c-a3b5e1a17aba_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0240803b-239a-4f0e-b64c-a3b5e1a17aba_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0240803b-239a-4f0e-b64c-a3b5e1a17aba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0240803b-239a-4f0e-b64c-a3b5e1a17aba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los demandantes, entre los que hay personas que han vivido en Estados Unidos durante d&eacute;cadas, dicen que tienen miedo a morir y ser perseguidos por el grupo yihadista al-Shabab, que propag&oacute; el terror en Somalia y mat&oacute; a m&aacute;s de <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/victimas-atentado-Somalia_0_697830746.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">500 personas el pasado octubre</a> con una bomba de grandes dimensiones en un cami&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este miedo ha aumentado por la <a href="http://www.fox9.com/news/after-somalia-airstrikes-future-unclear-for-group-facing-deportation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atenci&oacute;n generalizada que prestaron los medios</a> de comunicaci&oacute;n al vuelo cuando retorn&oacute; a Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando este vuelo regrese, todos sabr&aacute;n (en Somalia) que est&aacute;n de vuelta, incluido al-Shabab&rdquo;, dice Rebecca Sharpless, abogada especializada en inmigraci&oacute;n que ayud&oacute; a presentar la demanda.
    </p><p class="article-text">
        En testimonios bajo juramento, los demandantes describieron escenas de violencia en el avi&oacute;n y su fuerte miedo a ser devueltos a Somalia, donde Estados Unidos ha desplegado el mayor n&uacute;mero<a href="https://www.stripes.com/news/us-presence-in-somalia-surges-as-military-mission-turns-more-deadly-1.492887" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de tropas de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os</a>, como parte de una amplia ofensiva contra al-Shabab.
    </p><p class="article-text">
        El demandante Abdiwali Ahmed Siyad, de 33 a&ntilde;os, dice que dej&oacute; Somalia en 1990 despu&eacute;s de ser alcanzado por una bala, perder un ojo y ser apu&ntilde;alado por un terrorista cuando ten&iacute;a cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un agente de la ICE pis&oacute; mis esposas, me dio un tortazo en la cara y me empuj&oacute; dos veces&rdquo;, dijo Siyad en su testimonio bajo juramento. &ldquo;Los agentes tambi&eacute;n me denegaron poder rezar o usar el ba&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siyad dice que tambi&eacute;n le denegaron su medicaci&oacute;n para la depresi&oacute;n y us&oacute; el ba&ntilde;o una vez en 48 horas.
    </p><p class="article-text">
        En su testimonio, Siyad, padre de un ciudadano estadounidense, dijo que no tiene ning&uacute;n lazo con Somalia desde que su hermano fue asesinado y las propiedades de su familia incautadas por al-Shabab. &ldquo;Debido a la prensa y a la informaci&oacute;n sobre el incidente del vuelo, tengo mucho, mucho miedo, de que al-Shabab sepa sobre m&iacute; y me asesine si vuelvo&rdquo;, dice Siyad.
    </p><p class="article-text">
        Abogados de los deportados dicen que ICE indic&oacute; que el grupo podr&iacute;a ser devuelto a Somalia en cualquier momento.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La demanda colectiva pide a Estados Unidos que revise los casos de deportaci&oacute;n de los pasajeros, ya que hay una ley estadounidense que proh&iacute;be la deportaci&oacute;n de personas a lugares en los que podr&iacute;an estar expuestos a persecuci&oacute;n o tortura. La demanda tambi&eacute;n pide a Estados Unidos hacerse cargo del tratamiento de las lesiones causadas durante el vuelo para asegurar que aquellos que sean deportados en el futuro no sufran abusos de la ICE.
    </p><p class="article-text">
        Antes de que se presentara la demanda, la ICE neg&oacute; en un comunicado que hubiese heridos durante el vuelo: &ldquo;Las alegaciones de maltrato a bordo del vuelo somal&iacute; son categ&oacute;ricamente falsas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La agencia tambi&eacute;n comunic&oacute; que 61 de los 92 pasajeros tienen condenas penales, entre ellas homicidio, violaci&oacute;n o agresi&oacute;n grave. Pero los abogados de los pasajeros dice que algunas de las penas son por delincuencia com&uacute;n como hurto en tiendas. &ldquo;No estoy tremendamente convencida de que estemos deportando a lo peor de lo peor&rdquo;, dice la abogada Kim Hunter de Minnesota, que representa a dos de los pasajeros.
    </p><p class="article-text">
        Hunter dice que alrededor de un tercio de los pasajeros, incluidos sus clientes, no tienen antecedentes penales. Muchos pasajeros tambi&eacute;n son solicitantes de asilo a los que se les neg&oacute; protecci&oacute;n aunque amigos y familiares recibieron protecci&oacute;n temporal contra la deportaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Estados Unidos ha evitado deportar personas a Somalia debido a su inestabilidad: s&oacute;lo 31 personas fueron enviadas a Somalia en los a&ntilde;os fiscales de 2012 y 2013.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el conflicto con al-Shabab va en aumento, Estados Unidos ha aumentado de manera dram&aacute;tica las deportaciones a Somalia desde finales de 2016. En el a&ntilde;o fiscal de 2016, se deport&oacute; a 198 somal&iacute;es, cifra que aument&oacute; a 521 en 2017.
    </p><p class="article-text">
        Las redadas de inmigrantes somal&iacute;es con lazos establecidos desde hace mucho tiempo con su comunidad recuerda al intento de ICE en junio de <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2017/jun/15/iraqi-christians-targeted-for-deportation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">deportar a m&aacute;s de 200 cristianos iraqu&iacute;es</a>.
    </p><p class="article-text">
        Un juez federal <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2017/jun/22/iraq-deportation-us-judge-halts-detroit-ice-raid" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fren&oacute; estas deportaciones</a> por las &ldquo;consecuencias extraordinariamente graves&rdquo; a las que los detenidos podr&iacute;an enfrentarse a su vuelta en Irak.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es ahora un patr&oacute;n inquietante mediante el cual la ICE est&aacute; centrando sus esfuerzos contra gente que lleva muchos a&ntilde;os viviendo en la comunidad bajo estas &oacute;rdenes de supervisi&oacute;n y con permisos de trabajo, y de repente son apartados de sus familias y sus comunidades&rdquo;, dice Sharpless.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Marina Leiva
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amanda Holpuch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/somalies-esposados-intento-fallido-deportacion_1_2991670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Dec 2017 20:02:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ad083a03-a2dd-4eaf-9fdf-a3316df08a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="75478" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ad083a03-a2dd-4eaf-9fdf-a3316df08a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75478" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Somalíes esposados en un vuelo de casi 48 horas en un intento de deportación desde EEUU]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ad083a03-a2dd-4eaf-9fdf-a3316df08a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Somalia,Deportaciones,Estados Unidos,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un ataque suicida mata a 17 personas en una academia de policía de Somalia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/suicida-personas-academia-policia-somalia_1_3003342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La mayor parte de las víctimas del ataque en una academia de Mogadiscio eran agentes de la policía, según medios locales</p><p class="subtitle">El atacante entró en una academia policial e hizo detonar un chaleco bomba</p><p class="subtitle">El grupo yihadista Al Shabab ha reclamado la autoría del ataque</p></div><p class="article-text">
        Al menos 17 personas han muerto y&nbsp;m&aacute;s de 20 han resultado heridas en un ataque suicida en una academia de polic&iacute;a en la capital de Somalia, Mogadiscio, seg&uacute;n han informado este jueves medios locales.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las v&iacute;ctimas son agentes, seg&uacute;n ha se&ntilde;alado fuentes sanitarias al portal Goobjoog News sobre el suceso, que se produjo durante unos entrenamientos policiales. El grupo yihadista Al Shabab ha reclamado la autor&iacute;a del atentado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Puedo confirmar que 13 personas murieron y 15 fueron heridas. Los cuerpos yacen en el Hospital Medina&rdquo;,&nbsp;ha asegurado a este medio somal&iacute; un m&eacute;dico de las ambulancias pocos minutos despu&eacute;s del ataque.
    </p><p class="article-text">
        La explosi&oacute;n ocurri&oacute; alrededor de las 07.00 horas locales (04.00 GMT).
    </p><p class="article-text">
        El atacante entr&oacute; en la academia General Kaahiye con un chaleco con explosivos y lo hizo detonar mientras los polic&iacute;as ensayaban un desfile que se iba a realizar el pr&oacute;ximo 20 de diciembre para celebrar el d&iacute;a de la Polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los atentados de Al Shabab son frecuentes en Somalia, pa&iacute;s que, el pasado octubre, sufri&oacute; el peor de su historia, un ataque con camiones bomba que dej&oacute; en total 512 muertos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n analistas locales, los problemas internos del Gobierno y sus distanciamiento con la c&uacute;pula del Ej&eacute;rcito han permitido a los yihadistas recuperar su capacidad de atentar a gran escala.
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n terrorista, que se afili&oacute; en 2012 a la red internacional de Al Qaeda, controla parte del territorio en el centro y el sur de Somalia y aspira a instaurar un Estado isl&aacute;mico de corte wahab&iacute; en el pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/suicida-personas-academia-policia-somalia_1_3003342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Dec 2017 06:58:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un ataque suicida mata a 17 personas en una academia de policía de Somalia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[África,Somalia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra y la sequía en Somalia obligan a más de un millón de personas a abandonar sus casas en 2017]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/desplazados-somalia-ultimo-eslabon-pais_1_3016954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra y la sequía en Somalia obligan a más de un millón de personas a abandonar sus casas en 2017"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La amenaza yihadista de Al-Shabab, unida a las endémicas disputas entre clanes y el hambre han provocado una nueva crisis migratoria en Somalia con más de un millón de nuevos desplazados internos en 2017</p><p class="subtitle">Más de seis millones de personas, alrededor de la mitad del país, necesita ayuda urgente</p><p class="subtitle">El Gobierno no tiene autoridad en buena parte del país y las ONG han sido expulsadas de los dominios de los radicales</p></div><p class="article-text">
        No hay ojos m&aacute;s tristes en este campo de Somalia que los de Ebba. &ldquo;Aqu&iacute; los ni&ntilde;os se mueren diariamente de hambre&rdquo;, dice&nbsp;la mujer cuando habla del campamento de Waliyow, a apenas unos cientos de metros del Palacio presidencial de Mogadiscio, donde hace ya m&aacute;s a&ntilde;os de los que puede recordar fue a parar su familia huyendo de la violencia de Al Shabab. Ebba detalla el tiempo que, relata, transcurre hasta que a otro de los chiquillos que corretean por la barriada se le apaga la mirada.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Acnur, la&nbsp;mortalidad infantil en los campos de desplazados est&aacute; &ldquo;seis veces&rdquo; por encima de&nbsp;una media&nbsp;que ya es una de las m&aacute;s altas del mundo: 137 ni&ntilde;os por cada 1.000 nacimientos.
    </p><p class="article-text">
        Tras m&aacute;s de veinticinco a&ntilde;os de conflicto armado, en Somalia han aprendido a vivir sin esperar: no esperan la lluvia ni la paz. Mucho menos noticias de sus muertos. Porque, para&nbsp;Ebba, los que quedaron atr&aacute;s, en Barawe, en la costa de su infancia, est&aacute;n muertos. Muertos en vida o muertos en la memoria.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ca71daa-f4b7-4982-bc38-c4e1dc488582_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ca71daa-f4b7-4982-bc38-c4e1dc488582_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ca71daa-f4b7-4982-bc38-c4e1dc488582_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ca71daa-f4b7-4982-bc38-c4e1dc488582_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ca71daa-f4b7-4982-bc38-c4e1dc488582_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0ca71daa-f4b7-4982-bc38-c4e1dc488582_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0ca71daa-f4b7-4982-bc38-c4e1dc488582_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La vida nunca fue&nbsp;f&aacute;cil en el sur de Somalia. Pero, al menos, en Barawe hab&iacute;a buenas faenas para los pescadores y la cosecha era abundante en ma&iacute;z, patatas y mangos en los campos del valle del Shabelle. &ldquo;Aquellos eran buenos tiempos en los que pod&iacute;a alimentar a mi familia&rdquo;, afirma Ahmed Alasar, otro de esos habitantes de Waliyow a los que obligaron a dejar de esperar a los vivos. A &eacute;l la desmemoria que dibujan las guerras le lleg&oacute; hace diez a&ntilde;os, meses despu&eacute;s de que la Uni&oacute;n Africana desplegase en Somalia su misi&oacute;n militar, la <a href="http://amisom-au.org/amisom-background/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">AMISOM</a>, para derrotar a la Uni&oacute;n de Tribunales Isl&aacute;micos que se hab&iacute;a hecho con el control de Mogadiscio.
    </p><p class="article-text">
        En su retirada a las comunidades rurales del valle del Shabelle, el brazo militar de los extremistas, que a&ntilde;os m&aacute;s tarde se dar&iacute;a a conocer internacionalmente como Al-Shabab, filial de Al Qaeda en el cuerno de &Aacute;frica, impuso el olvido a los disidentes. A Ahmed le dispararon a quemarropa: una mancha oscura, la sombra tirante de una cicatriz, es toda la memoria que le queda.
    </p><p class="article-text">
        Como &eacute;l, fueron miles los somal&iacute;es que huyeron de sus casas a consecuencia de la violencia. <a href="https://data2.unhcr.org/en/situations/horn" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;s de dos millones</a>.&nbsp;Alrededor de 800.000&nbsp;personas encuentran&nbsp;refugio en pa&iacute;ses como Kenia, Etiop&iacute;a o Yemen, pero la mayor&iacute;a se qued&oacute; atrapada en el horizonte de pl&aacute;stico de los campos de desplazados internos que jalonan el sur de Somalia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br><!-- título -->
<h4 style="text-align:center;color:black">Evolución del número de desplazamientos internos en el país</h4>
<!-- iframe tableau -->
<iframe style="border: 0px;" src="https://public.tableau.com/views/somalia_graficos/Dashboard3?:showVizHome=no&:embed=true" width="100%" class="tableau-responsive" height="400px" scrolling="no"></iframe>
<!-- footer -->
<div style="background-color:#005695; padding-top: 2px;  padding-left: 5px;"><span style="color:white">Fuente: Acnur<a style="color:white;text-decoration: none;"></a></span><a href="http://eldiario.es"><img src="http://www.eldiario.es/multimedia/images/logo%20blanco.png" width="100px" style="float:right;padding-right:5px"></a></div>
<br>
    </figure><h3 class="article-text">El hambre, el pan nuestro de cada d&iacute;a</h3><p class="article-text">
        En Waliyow la gente tiene hambre. Mucha. &ldquo;S&oacute;lo comemos una vez al d&iacute;a&rdquo;, se lamenta Khadr Abdi Ismail. Hace tres meses que no consigue trabajo y el Gobierno de Mohamed Abdullahi &ldquo;Farmajo&rdquo;, que ni siquiera tiene el control del territorio,&nbsp;no tiene recursos para ayudarlos.
    </p><p class="article-text">
        La autoridad del Ejecutivo federal no alcanza m&aacute;s all&aacute; de las fronteras militares delimitadas por las conquistas de la AMISOM. El resto del pa&iacute;s est&aacute; en manos de los clanes y las milicias tribales. Al norte, en el antiguo protectorado brit&aacute;nico, Somaliland reclama el reconocimiento internacional a una independencia de facto, mientras en Hoybo son los piratas los que imponen su ley. En este vac&iacute;o&nbsp;de poder, los yihadistas se han adue&ntilde;ado de su propio espacio: el ISIS al norte, en Puntland, y al Shabab en el valle del Shabelle.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf869ea-ba4f-4d8b-a5d7-a3e6c6c71b3d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf869ea-ba4f-4d8b-a5d7-a3e6c6c71b3d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf869ea-ba4f-4d8b-a5d7-a3e6c6c71b3d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf869ea-ba4f-4d8b-a5d7-a3e6c6c71b3d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf869ea-ba4f-4d8b-a5d7-a3e6c6c71b3d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bf869ea-ba4f-4d8b-a5d7-a3e6c6c71b3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3bf869ea-ba4f-4d8b-a5d7-a3e6c6c71b3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En pleno centro de Mogadiscio, la filial de Al Qaeda sigue contando con un importante control del territorio. &ldquo;En diez minutos podr&iacute;an presentarse aqu&iacute;&rdquo;, explica el enlace de prensa de la AMISOM. Poco importa que dos blindados cargados con soldados permanezcan vigilando la entrada a Waliyow. Dos d&iacute;as despu&eacute;s de estas entrevistas, a menos de cuatro kil&oacute;metros de este campo desplazados internos, un cami&oacute;n bomba explot&oacute; en el K5, una concurrida zona de Mogadiscio llena de restaurantes y edificios gubernamentales, causando 512 v&iacute;ctimas mortales y 316 heridos.
    </p><h3 class="article-text">Un mill&oacute;n desplazados internos en Somalia en 2017</h3><p class="article-text">
        Desde hace unos meses, los bombardeos de los drones norteamericanos y las operaciones de la AMISOM en el valle del Shabelle se han intensificado y con ellos el flujo de desplazados: <a href="https://data2.unhcr.org/en/documents/download/60776" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1.062.000 en lo que va de a&ntilde;o,</a>&nbsp;seg&uacute;n Acnur.&nbsp;Dos a&ntilde;os sin lluvias no han hecho m&aacute;s que agudizar una <a href="https://www.crisisgroup.org/africa/horn-africa/somalia/b125-instruments-pain-iii-conflict-and-famine-somalia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;crisis humanitaria sin precedentes&rdquo;</a>, que lleva gest&aacute;ndose desde 2011, cuando la hambruna dej&oacute; m&aacute;s de 250.000 muertos,&nbsp;asegura la organizaci&oacute;n&nbsp;<a href="https://www.crisisgroup.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">International Crisis Group</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br><!-- título -->
<h4 style="text-align:center;color:black">Evolución de los refugiados somalíes en otros países</h4>
<!-- iframe tableau -->
<iframe style="border: 0px;" src="https://public.tableau.com/views/somalia_graficos/Dashboard1?:showVizHome=no&:embed=true" width="100%" class="tableau-responsive" height="400px" scrolling="no"></iframe>
<!-- footer -->
<div style="background-color:#005695; padding-top: 2px;  padding-left: 5px;"><span style="color:white">Fuente: Acnur<a style="color:white;text-decoration: none;"></a></span><a href="http://eldiario.es"><img src="http://www.eldiario.es/multimedia/images/logo%20blanco.png" width="100px" style="float:right;padding-right:5px"></a></div>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        Como entonces, guerra y sequ&iacute;a van de la mano en el c&oacute;ctel maldito somal&iacute;. Sin lluvias en Deyr (octubre-diciembre) ni en Gu (abril-junio) la agricultura de subsistencia ha desaparecido, el precio de los cereales y el ma&iacute;z se ha duplicado, el kilo de arroz ronda los 4 d&oacute;lares y los reba&ntilde;os han ido menguando hasta casi desaparecer. El resultado: <a href="https://www.un.org/press/en/2017/sc12748.doc.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">6,2 millones de personas, casi la mitad de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s, necesita asistencia humanitaria y 2,9 millones se encuentran en riesgo de hambruna</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <br><!-- título -->
<h4 style="text-align:center;color:black">Refugiados somalíes por país de asilo</h4>
<!-- iframe tableau -->
<iframe style="border: 0px;" src="https://public.tableau.com/views/somalia_graficos/Dashboard2?:showVizHome=no&:embed=true" width="100%" class="tableau-responsive" height="300px" scrolling="no"></iframe>
<!-- footer -->
<div style="background-color:#005695; padding-top: 2px;  padding-left: 5px;"><span style="color:white">Fuente: Acnur<a style="color:white;text-decoration: none;"></a></span><a href="http://eldiario.es"><img src="http://www.eldiario.es/multimedia/images/logo%20blanco.png" width="100px" style="float:right;padding-right:5px"></a></div>
<br>
    </figure><p class="article-text">
        La ayuda no llega. <a href="https://data2.unhcr.org/en/documents/download/60776" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los fondos de la cooperaci&oacute;n internacional solo alcanzan el 44% de los 118,7 millones de d&oacute;lares requeridos</a> y lo que hay apenas puede ser distribuido: tras su derrota urbana de 2011, Al-Shabab ha cortado cualquier relaci&oacute;n con las ONG, tambi&eacute;n con las entidades musulmanas, e impide que la asistencia humanitaria llegue a sus territorios: incluso ha emitido un edicto en el que advierte a los ciudadanos de que no acepten limosnas de &ldquo;cruzados y ap&oacute;statas&rdquo;, en alusi&oacute;n a las organizaciones extranjeras y al Gobierno federal.
    </p><p class="article-text">
        Cuando tratan de huir o cuando se acercan a los soldados de la AMISOM en busca de ayuda, son hostigados&nbsp;o detenidos. En su delirio, comenta uno de los uniformados desplegados en la base avanzada de Arbiska, en pleno valle del Shabelle, han llegado a destruir algunas infraestructuras de abastecimiento de agua. Para frenar el &eacute;xodo de refugiados, Al-Shabab ha puesto en marcha su propio sistema de ayudas: proporcionan ganado, alimento, agua y hasta dinero a los vecinos afectados por la sequ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero a rincones como este, Waliyow, no llega nada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo L. Orosa, Raúl Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/desplazados-somalia-ultimo-eslabon-pais_1_3016954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2017 20:55:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4967359" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4967359" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La guerra y la sequía en Somalia obligan a más de un millón de personas a abandonar sus casas en 2017]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9fb23e81-ab79-4012-83a3-da4dd3409a0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Somalia,Refugiados,Hambre,Sequía,Medio ambiente,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conferencia en La Cosmológica sobre la Misión de Adiestramiento de la UE en Somalia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/conferencia-cosmologica-adiestramiento-ue-somalia_1_3008490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ha sido impartida por el coronel del Ejército de Tierra Juan Manuel López Martín.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52a39f5e-9a24-4c2d-892e-6ef94f18081d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52a39f5e-9a24-4c2d-892e-6ef94f18081d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52a39f5e-9a24-4c2d-892e-6ef94f18081d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52a39f5e-9a24-4c2d-892e-6ef94f18081d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/52a39f5e-9a24-4c2d-892e-6ef94f18081d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/52a39f5e-9a24-4c2d-892e-6ef94f18081d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/52a39f5e-9a24-4c2d-892e-6ef94f18081d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El Sal&oacute;n Noble de la Sociedad Cosmol&oacute;gica de Santa Cruz de La Palma ha acogido en la tarde de este lunes una conferencia sobre la Misi&oacute;n de Adiestramiento de la Uni&oacute;n Europea en Somalia que ha estado a cargo del coronel del Ej&eacute;rcito de Tierra Juan Manuel L&oacute;pez Mart&iacute;n, jefe del Equipo de Adiestradores de la Misi&oacute;n EUTM-S (European Union Training Mission in Somalia). 
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;pez Mart&iacute;n fue recibido por el presidente de La Cosmol&oacute;gica, Carlos Lugo, y la presentaci&oacute;n del acto corri&oacute; a cargo de Ignacio Pastor, miembro de la directiva de la instituci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[La Palma Ahora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/cultura/conferencia-cosmologica-adiestramiento-ue-somalia_1_3008490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Dec 2017 19:53:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Conferencia en La Cosmológica sobre la Misión de Adiestramiento de la UE en Somalia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Conferencias,Sociedad Cosmológica,Somalia,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Somalia sufre un atentado de dimensiones monstruosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/victimas-atentado-somalia_1_3131023.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad083a03-a2dd-4eaf-9fdf-a3316df08a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Somalia sufre un atentado de dimensiones monstruosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al menos 300 personas fallecieron en el atentado el sábado y hubo cientos de heridos graves</p><p class="subtitle">Se cree que el grupo terrorista al-Shabaab es el responsable del peor atentado de la historia de Somalia</p></div><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de v&iacute;ctimas convierte el ataque en el centro de Mogadiscio de este s&aacute;bado en uno de los m&aacute;s letales a nivel mundial de la historia reciente. El atentado se llev&oacute; a cabo con un cami&oacute;n cargado de explosivos, cientos de kilogramos en total. Murieron m&aacute;s de 300 personas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El n&uacute;mero de muertos aumentar&aacute; porque todav&iacute;a hay gente desaparecida&rdquo;, dijo Abdirahman a Reuters. Se siguen sacando v&iacute;ctimas de entre los escombros que cubren un &aacute;rea de unos cien metros cuadrados del centro de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Personal del equipo de rescate se&ntilde;ala que es posible que nunca se llegue a establecer un n&uacute;mero definitivo de v&iacute;ctimas ya que quiz&aacute; muchos restos mortales no se encuentren debido al fuerte calor generado por la explosi&oacute;n. Adem&aacute;s, otras v&iacute;ctimas pueden haber sido enterradas r&aacute;pidamente por familiares.
    </p><h3 class="article-text">Una d&eacute;cada de lucha contra Al Shabaab</h3><p class="article-text">
        El atentado centrar&aacute; la atenci&oacute;n en la lucha, que se remonta a hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, contra <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/Shabaab-prohibe-Somalia-humanitaria-hambre_0_669483605.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Al Shabaab</a>, un grupo yihadista de <a href="http://www.eldiario.es/temas/somalia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somalia</a>. El enviado especial de las Naciones Unidos en Somalia, Michael Keating, ha mostrado su indignaci&oacute;n: &ldquo;Este tipo de ataques cobardes refuerzan el compromiso de Estados Unidos con Somalia y los miembros de la Uni&oacute;n Africana en la lucha contra el azote terrorista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al-Shabaab anunci&oacute; a principios de a&ntilde;o su intenci&oacute;n de realizar m&aacute;s atentados en respuesta al anuncio por parte de la Administraci&oacute;n de Trump y del presidente somal&iacute; de una nueva ofensiva militar contra el grupo.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades dicen que m&aacute;s de 110 v&iacute;ctimas de la explosi&oacute;n ya han sido enterradas. &ldquo;No se han podido identificar 160 cuerpos por lo que fueron enterrados por el gobierno [el domingo]&rdquo;, ha comunicado Aden Nur, m&eacute;dico en el Hospital Medina de la ciudad. &ldquo;Otros fueron enterrados por familiares. M&aacute;s de 100 heridos han sido trasladados a este hospital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las v&iacute;ctimas se encuentran altos cargos gubernamentales, cinco voluntarios param&eacute;dicos y un periodista, pero la mayor&iacute;a eran civiles en una de las zonas m&aacute;s concurridas de Mogadiscio, que ya ha sufrido m&uacute;ltiples explosiones en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><h3 class="article-text">El supuesto objetivo</h3><p class="article-text">
        La bomba, probablemente destinada al Ministerio de Asuntos Exteriores, estaba escondida en un cami&oacute;n y explot&oacute; cerca de un hotel, demoliendo el edificio y muchos otros a su alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes cercanas al gobierno de Somalia se&ntilde;alan que se par&oacute; al cami&oacute;n en un puesto de control e iba a ser registrado justo cuando el conductor aceler&oacute;. Atraves&oacute; una barrera y explot&oacute;, incendiando un cami&oacute;n cisterna cargado de combustible aparcado en las proximidades que r&aacute;pidamente cre&oacute; una gran bola de fuego.
    </p><p class="article-text">
        Las familias, desorientadas, vagaban entre escombros y restos de veh&iacute;culos en busca de familiares desaparecidos. Los cuerpos se transportaron en camillas improvisadas con mantas, mientras la gente intentaba abrirse paso entre los escombros con sus propias manos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tengo nada que decir. Lo hemos perdido todo&rdquo;, dice Zainab Sharif sentada a las afueras del hospital. Ha perdido a su marido en el atentado. Los m&eacute;dicos intentaron durante cuatro horas salvarlo de una lesi&oacute;n arterial.
    </p><p class="article-text">
        Muna Haj, de 36 a&ntilde;os, dice: &ldquo;Hoy he perdido a mi querido hijo. Los opresores me lo han quitado. Los odio. Espero que Al&aacute; d&eacute; paciencia a todos los familiares que han perdido a sus seres queridos en esta tr&aacute;gica explosi&oacute;n&hellip; y rezar&eacute; para que Al&aacute; reparta justicia y los que han llevado a cabo este horrible acto paguen por ello&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Mogadiscio: objeto repetido de atentados</h3><p class="article-text">
        El presidente, Mohamed Abdullahi Mohamed, ha declarado tres d&iacute;as de luto estatal y se ha unido a los miles que han respondido a la petici&oacute;n de donaciones de sangre por parte de hospitales. &ldquo;Hago un llamamiento a toda la gente de Somalia a donar&rdquo; [sangre].
    </p><p class="article-text">
        Mohamed, <a href="https://www.theguardian.com/world/2017/feb/08/somali-presidential-election-won-mohamed-abdullahi-mohamed" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que lleg&oacute; al poder en febrero</a>, ha prometido acabar con al-Shabaab. Se ha tenido que enfrentar a grandes desaf&iacute;os en medio de una hambruna, ya que el grupo terrorista ha resistido a la ofensiva respaldada por Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        El doctor Mohamed Yusuf, director del hospital Medina, dice que su personal se ha visto &ldquo;abrumado tanto por el n&uacute;mero de fallecidos como de heridos. Es realmente horrible, m&aacute;s que ning&uacute;n otro atentado del pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una ambulancia a&eacute;rea turca aterriz&oacute; el lunes por la ma&ntilde;ana en el aeropuerto de Mogadiscio para transportar a 50 personas gravemente heridas.  
    </p><p class="article-text">
        Al Shabaab, grupo terrorista vinculado a Al Qaeda desde 2011, todav&iacute;a no ha reivindicado el atentado. Sin embargo, la organizaci&oacute;n tiene un largo historial de atentados con explosivos contra civiles en Mogadiscio, y es conocido por evitar reivindicar operaciones que pueden da&ntilde;ar su imagen p&uacute;blica ante los somal&iacute;es de a pie. Los medios de comunicaci&oacute;n s&iacute; relacionaron el atentado con al-Shabaab.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es un d&iacute;a triste. As&iacute; de crueles y brutales son, tenemos que unirnos contra ellos&rdquo;, dijo el ministro de Informaci&oacute;n, Abdirahman Omar Osman.
    </p><p class="article-text">
        Un experto occidental que trabaja en el gobierno somal&iacute; se&ntilde;ala que la bomba ten&iacute;a como objetivo el Ministerio de Asuntos Exteriores, y que es probable que Al Shabaab no hubiese anticipado el alcance destructivo de la bomba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que explotara junto a un cami&oacute;n cisterna de combustible fue simplemente muy, muy mala suerte&rdquo;, dice el experto.
    </p><h3 class="article-text">Explosivos de uso militar</h3><p class="article-text">
        Los investigadores intentar&aacute;n rastrear el origen de los explosivos de uso militar. Una fuente ha sugerido que fueron robados de la pol&eacute;mica Amisom, la misi&oacute;n de paz de la Uni&oacute;n Africana que tiene unos 20.000 efectivos en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que desde su retirada de Mogadiscio hace seis a&ntilde;os, Al Shabaab se ha visto limitado principalmente a las zonas rurales, han conquistado peque&ntilde;as poblaciones en repetidas ocasiones adem&aacute;s de generar <a href="http://www.eldiario.es/politica/Mueren-soldados-UA-Shabab-Somalia_0_670883049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes p&eacute;rdidas entre las tropas de Amisom</a> y de Somalia.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, el ej&eacute;rcito estadounidense ha aumentado las ofensivas y los ataques con drones. A principios de a&ntilde;o en un enfrentamiento con Al Shabaab, falleci&oacute; un miembro de las fuerzas especiales estadounidenses, la primera baja de Estados Unidos en combate en <a href="http://www.eldiario.es/temas/africa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a> desde que en 1993 fuesen derribados dos helic&oacute;pteros Black Hawk.
    </p><p class="article-text">
        <em>Informaci&oacute;n adicional de Abdullahi Mire en Mogadiscio.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jason Burke]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/victimas-atentado-somalia_1_3131023.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Oct 2017 17:01:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ad083a03-a2dd-4eaf-9fdf-a3316df08a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="75478" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ad083a03-a2dd-4eaf-9fdf-a3316df08a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="75478" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Somalia sufre un atentado de dimensiones monstruosas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ad083a03-a2dd-4eaf-9fdf-a3316df08a67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Somalia,Terrorismo,África]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
