<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Arquitectos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/arquitectos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Arquitectos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1009086/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El Colegio de Arquitectos de Madrid homenajea a un ex alto cargo de Aguirre que dimitió por un escándalo urbanístico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/colegio-arquitectos-madrid-homenajea-ex-alto-cargo-aguirre-dimitio-escandalo-urbanistico_1_13099696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7668f73b-a904-4423-97c3-67b7e8ad5556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Colegio de Arquitectos de Madrid homenajea a un ex alto cargo de Aguirre que dimitió por un escándalo urbanístico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Enrique Porto dio nombre a un caso que investigó tratos de favor del Gobierno autonómico en planes municipales redactados por su  empresa, por el que dejó su cargo como director general de Urbanismo, aunque la causa fue archivada. Años más tarde elaboró un polémico informe a petición de la Fundación Franco que cuestionaba la exhumación del dictador</p><p class="subtitle">El arquitecto que asegura que exhumar a Franco es un peligro para las personas fue un alto cargo de Esperanza Aguirre</p></div><p class="article-text">
        Nueva controversia en <a href="https://www.coam.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Colegio de Arquitectos de Madrid</a> (COAM), sumido desde hace meses en una enrevesada lucha interna por su control. Esta vez, sin embargo, la pol&eacute;mica se desplaza hacia un aspecto a priori mucho menos agitado: la concesi&oacute;n de colegiados de honor. Un r<span class="highlight" style="--color:rgba(0, 0, 0, 0);">econocimiento anual otorgado desde 1988 a figuras destacadas por sus m&eacute;ritos en favor de la arquitectura y la profesi&oacute;n, se dediquen o no a ella.</span>
    </p><p class="article-text">
        La Junta de Representantes del COAM, a propuesta de la Junta de Gobierno que lidera el decano Sigfrido Herr&aacute;ez, decidi&oacute; el pasado 23 de marzo nombrar colegiados de honor a cuatro personas: la arquitecta especializada en protecci&oacute;n del patrimonio Amparo Berlinches; el artista y dise&ntilde;ador con formaci&oacute;n arquitect&oacute;nica Guillermo P&eacute;rez Villalta; el responsable del departamento de comunicaci&oacute;n del servicio gr&aacute;fico y publicaciones del COAM, Pedro Ib&aacute;&ntilde;ez y, aqu&iacute; llega la opci&oacute;n m&aacute;s llamativa, Enrique Porto Rey.
    </p><p class="article-text">
        Este arquitecto es especialmente conocido por su etapa como director general de Urbanismo en la Comunidad de Madrid de 2003 a 2006, bajo la presidencia de Esperanza Aguirre. Porto dimiti&oacute; cercado por la pol&eacute;mica en torno a la aprobaci&oacute;n de proyectos urban&iacute;sticos vinculados a sus anteriores intereses empresariales privados y a sus socios. El bautizado como 'caso Porto' deriv&oacute; en su imputaci&oacute;n, aunque finalmente esta causa por corrupci&oacute;n fue archivada.
    </p><p class="article-text">
        El esc&aacute;ndalo urban&iacute;stico que provoc&oacute; su salida de la Puerta del Sol se enraizaba con su etapa previa en el Ejecutivo de Aguirre. Antes de ocupar su alto cargo, Porto se dedicaba a participar en la redacci&oacute;n de planes urban&iacute;sticos de diversos municipios. Su empresa, Plarquin, trabaj&oacute; para m&uacute;ltiples localidades como Aranjuez, San Lorenzo de El Escorial, Villanueva de la Ca&ntilde;ada o Majadahonda.
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a Anticorrupci&oacute;n entendi&oacute; que, al pasar al Gobierno regional, la autoridad encargada de aprobar esos planes maniobr&oacute; en determinadas ocasiones para que salieran adelante proyectos que favorec&iacute;an a su antigua empresa o a parcelas de su propiedad y para ignorar informes t&eacute;cnicos contrarios a esas ordenaciones urban&iacute;sticas. En el caso de Villanueva de la Ca&ntilde;ada, Ecologistas en Acci&oacute;n alert&oacute; de los &ldquo;da&ntilde;os ambientales producidos en el desarrollo urban&iacute;stico del municipio por las irregularidades cometidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su periplo judicial se alarg&oacute; hasta 2009, cuando el juez de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 4 de El Escorial le imput&oacute; por una prevaricaci&oacute;n urban&iacute;stica debido a una presunta maniobra para bloquear indebidamente, entre 2003 y 2008, la reconversi&oacute;n en hotel de un palacete de El Escorial llamado El Enebral, que se alza sobre suelo no urbano protegido.&nbsp;Seg&uacute;n el denunciante, la Comunidad de Madrid retras&oacute; la iniciativa con el objetivo de ampliar el &aacute;mbito f&iacute;sico de la recalificaci&oacute;n &ldquo;para favorecer a La Granjilla&rdquo;, una finca aleda&ntilde;a de la familia Aguirre, aunque esa acusaci&oacute;n no aparec&iacute;a en la denuncia. La causa tambi&eacute;n acab&oacute; archivada.
    </p><h2 class="article-text">Contrario a la exhumaci&oacute;n de Franco por un supuesto peligro para las personas</h2><p class="article-text">
        Porto volvi&oacute; a la primera l&iacute;nea medi&aacute;tica diez a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando en 2019 emiti&oacute; un pol&eacute;mico informe de peritaje a solicitud de la Fundaci&oacute;n Francisco Franco. Un documento utilizado en decenas de recursos judiciales para frenar la <a href="https://www.eldiario.es/politica/intrahistoria-exhumacion-franco-abuelo-profanadores_1_1290452.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exhumaci&oacute;n del dictador</a> por un supuesto peligro f&iacute;sico para las personas en el Valle de los Ca&iacute;dos (hoy de Cuelgamuros).
    </p><p class="article-text">
        Aseguraba Porto que &ldquo;la ejecuci&oacute;n de estas obras constituye una notable alteraci&oacute;n en el espacio y la perspectiva interior de la Nave y las condiciones estructurales y de seguridad del suelo del edificio&rdquo;. Por ello, argumentaba, &ldquo;afectan de manera muy importante sobre la seguridad de personas y bienes&rdquo;. Una postura en la que se reiteraba en conversaci&oacute;n posterior con elDiario.es: &ldquo;All&iacute; va a haber turistas, fieles, no es una cosa balad&iacute;&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b138ffc2-771b-4db8-b33b-ad08bb236995_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b138ffc2-771b-4db8-b33b-ad08bb236995_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b138ffc2-771b-4db8-b33b-ad08bb236995_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b138ffc2-771b-4db8-b33b-ad08bb236995_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b138ffc2-771b-4db8-b33b-ad08bb236995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b138ffc2-771b-4db8-b33b-ad08bb236995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b138ffc2-771b-4db8-b33b-ad08bb236995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Maqueta del proyecto ganador, &#039;La base y la cruz&#039;, para resignificar Cuelgamuros."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Maqueta del proyecto ganador, &#039;La base y la cruz&#039;, para resignificar Cuelgamuros.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El ex alto cargo de Aguirre recalc&oacute;, adem&aacute;s de la cuesti&oacute;n de la seguridad,&nbsp;que &ldquo;el edificio est&aacute; protegido por unas normas y las obras que pretenden hacerse no est&aacute;n permitidas por ellas&rdquo;. Desde su punto de vista, &ldquo;se intenta hacer pasar por menores unas obras que son mayores y esa calificaci&oacute;n de obra mayor implica la obligaci&oacute;n de redactar un proyecto, un director de obra o un coordinador de seguridad, ya que la obra tiene sus dificultades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El informe me lo encarg&oacute; la Fundaci&oacute;n Franco y no s&eacute; c&oacute;mo ha llegado a los dem&aacute;s recurrentes. Me contrataron por mi estudio privado, porque soy un experto en temas urban&iacute;sticos&rdquo;, explicaba Porto sobre su participaci&oacute;n en el caso. Sus conclusiones sirvieron para poner m&aacute;s trabas a la exhumaci&oacute;n del dictador: los recursos se multiplicaron y llegaron a una decena de juzgados, todos ellos con la incorporaci&oacute;n del an&aacute;lisis del ex responsable de Urbanismo en el equipo de Aguirre. El arquitecto avisaba que &ldquo;si los procedimientos llegan a fases posteriores del proceso judicial y se me requiere para confirmar el informe&rdquo;, solo acudir&iacute;a &ldquo;en el caso del recurso de mi cliente, que es la Fundaci&oacute;n Franco&rdquo;. Finalmente, la visi&oacute;n de Porto no se impuso en esta batalla judicial y la exhumaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo.
    </p><h2 class="article-text">La oposici&oacute;n en el COAM pide homenajes independientes y a figuras externas</h2><p class="article-text">
        En una nota interna que el &aacute;rea de comunicaci&oacute;n del COAM traslada a <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos Madrid</a>, la organizaci&oacute;n recoge los logros profesionales que a su parecer justifican los honores a Porto: &ldquo;Profesor en la Escuela<em><strong> </strong></em>T&eacute;cnica Superior de Arquitectura de Madrid, ha publicado m&aacute;s de 20 libros y 100 art&iacute;culos sobre la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica del urbanismo en Espa&ntilde;a. Ha redactado planes generales de ciudades como Palencia, Burgos, Albacete, La Coru&ntilde;a, Soria, C&aacute;ceres o Villanueva de la Ca&ntilde;ada [uno de los que desemboc&oacute; en su periplo judicial]&rdquo;. En el COAM resaltan su vez su etapa como director general de Urbanismo y Planificaci&oacute;n Regional de la Comunidad de Madrid, as&iacute; como la de presidente de la Academia Espa&ntilde;ola de Urbanistas. 
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s San Vicente, l&iacute;der de la candidatura alternativa en los &uacute;ltimos comicios a decano (NEXOCOAM) que se qued&oacute; a apenas 176 papeletas de la elecci&oacute;n despu&eacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/direccion-colegio-arquitectos-madrid-rebela-orden-interna-anula-toma-posesion_1_12791570.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un turbulento proceso</a>, explica en conversaci&oacute;n con este peri&oacute;dico sus dudas ante el modelo actual de distinciones en la entidad. Lo hace, eso s&iacute;, sin entrar a valorar el reconocimiento a Enrique Porto: &ldquo;La figura del colegiado de honor deber&iacute;a de otorgarse a personalidades de fuera de la profesi&oacute;n y fuera de Madrid para garantizar la independencia del proceso&rdquo;. Es lo que sucede este a&ntilde;o con P&eacute;rez Villalta, propuesto por el entorno del propio San Vicente.
    </p><p class="article-text">
        Cita otros nombres que lo merecer&iacute;an por su notable contribuci&oacute;n al urbanismo o la arquitectura desde otros sectores, caso de la todav&iacute;a alcaldesa de Par&iacute;s, Anne Hidalgo, o el ingeniero de caminos Manuel Melis, una de las grandes mentes pensantes detr&aacute;s del soterramiento de la M-30. Escritores como Antonio Mu&ntilde;oz Molina, activistas vecinales como Manuela Navarro o cronistas de la Villa como el periodista Pedro Montoli&uacute; han recibido igualmente estas insignias honor&iacute;ficas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Hormigo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/colegio-arquitectos-madrid-homenajea-ex-alto-cargo-aguirre-dimitio-escandalo-urbanistico_1_13099696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7668f73b-a904-4423-97c3-67b7e8ad5556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="123534" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7668f73b-a904-4423-97c3-67b7e8ad5556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123534" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Colegio de Arquitectos de Madrid homenajea a un ex alto cargo de Aguirre que dimitió por un escándalo urbanístico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7668f73b-a904-4423-97c3-67b7e8ad5556_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Francisco Franco,Fundación Francisco Franco,Esperanza Aguirre,Valle de los Caídos,Especulación urbanística,Corrupción,Urbanismo,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los casos de Escalona o Almonacid de Toledo: ¿por qué se caen los castillos de Castilla-La Mancha?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/casos-escalona-almonacid-toledo-caen-castillos-castilla-mancha_1_13100393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3027b8e6-0aac-44e5-b8b0-d1d377b6b9b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los casos de Escalona o Almonacid de Toledo: ¿por qué se caen los castillos de Castilla-La Mancha?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las imágenes del derrumbe estas fortalezas han dado la vuelta al mundo, viralizadas por las redes sociales. Pero no son un caso único: los expertos señalan que en esta región hay muchos más ejemplos del patrimonio que languidece sin que exista una estrategia eficaz para conservarlo</p><p class="subtitle">Se derrumba parte del castillo de Escalona en Toledo, sin heridos: “Media hora después habría sido una tragedia”</p></div><p class="article-text">
        Castilla-La Mancha concentra una de las mayores densidades de castillos de Europa. Son 738 fortalezas repartidas en 919 municipios, parte de un patrimonio nacional que supera los 10.000 enclaves. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, varios derrumbes parciales han vuelto a poner sobre la mesa una realidad inc&oacute;moda: muchos de estos edificios llevan d&eacute;cadas deterior&aacute;ndose sin que exista una estrategia eficaz para conservarlos.
    </p><p class="article-text">
        Recientemente <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/derrumba-parte-castillo-escalona-toledo_1_13068059.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue noticia el derrumbe de una torre albarrana en el castillo de Escalona,</a> en Toledo. Las im&aacute;genes dieron la vuelta al mundo, ya que la ca&iacute;da de esta estructura fue presenciada y grabada por decenas de personas que se encontraban en los alrededores a punto de iniciar una visita guiada. Por fortuna no hubo que lamentar heridos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no es el &uacute;nico caso. Sin salir de la provincia, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han venido abajo partes de otras fortalezas como la de <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/derrumba-torre-albarrana-castillo-almonacid-toledo_1_12191267.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Almonacid de Toledo</a> o Montalb&aacute;n, en la poblaci&oacute;n toledana de San Mart&iacute;n de Montalb&aacute;n. Los expertos consultados se&ntilde;alan tambi&eacute;n otras que presentan un estado &ldquo;ruinoso&rdquo; en Pol&aacute;n, Los Y&eacute;benes, Hontanar&hellip; La lista prosigue y se extiende por toda la regi&oacute;n: en Zafra de Z&aacute;ncara (Cuenca), Zorita de los Canes (Guadalajara) o el Castillo de Moratalaz (Ciudad Real).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc462b5-2501-427e-82fd-fa85c4dfa16c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc462b5-2501-427e-82fd-fa85c4dfa16c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc462b5-2501-427e-82fd-fa85c4dfa16c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc462b5-2501-427e-82fd-fa85c4dfa16c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc462b5-2501-427e-82fd-fa85c4dfa16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc462b5-2501-427e-82fd-fa85c4dfa16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edc462b5-2501-427e-82fd-fa85c4dfa16c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior del patio de armas del Castillo de Almonacid de Toledo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior del patio de armas del Castillo de Almonacid de Toledo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Solo nos acordamos de los castillos cuando se caen&rdquo;, resume Miguel &Aacute;ngel Bru, doctor en Arqueolog&iacute;a y miembro de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Amigos de los Castillos, entidad que estima que, de las 738 fortalezas ubicadas en territorio castellanomanchego, aproximadamente 400 podr&iacute;an necesitar una intervenci&oacute;n debido a un pobre estado de conservaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Un deterioro lento que acaba en colapso</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala el arque&oacute;logo, casi todas las fortificaciones adolecen de una falta de mantenimiento continuado a lo largo del tiempo por parte de sus propietarios, lo que sumado a los da&ntilde;os producidos durante los siglos por agentes externos -desde vecinos de la zona que durante d&eacute;cadas se llevaban distintos elementos del castillo para &lsquo;reciclarlos&rsquo; en otras construcciones hasta guerras o da&ntilde;os por inclemencias meteorol&oacute;gicas-, provocan ese mal estado de conservaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Solo nos acordamos de los castillos cuando se caen”</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Miguel Ángel Bru</span>
                                        <span>—</span> Doctor en Arqueología y miembro de la Asociación Española de Amigos de los Castillos
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un punto de vista en el que confluyen todos los expertos consultados, como el arque&oacute;logo y divulgador Mikel Herr&aacute;n (@putomikel en redes sociales): &ldquo;No es que una estructura se caiga de repente&rdquo;, explica. &ldquo;Ha tenido distintas etapas de ocupaci&oacute;n, de reforma, de mantenimiento, de abandono&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-xoRf-ZE1LZ0-1469', 'youtube', 'xoRf-ZE1LZ0', document.getElementById('yt-xoRf-ZE1LZ0-1469'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-xoRf-ZE1LZ0-1469 src="https://www.youtube.com/embed/xoRf-ZE1LZ0?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En otras palabras, los castillos que hoy colapsan son el resultado de siglos de transformaciones y, sobre todo, de falta de intervenci&oacute;n en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        El historiador y gestor del patrimonio cultural Daniel Pedrero lo resume sin rodeos: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; se hunden? B&aacute;sicamente por falta de mantenimiento&rdquo;. Una ausencia que responde, en gran medida, al elevado coste de conservar estas estructuras: &ldquo;Son construcciones muy caras de mantener, cualquier m&iacute;nima obra que tengas que hacer en un edificio as&iacute; te puede suponer millones de euros&rdquo;, explica Pedrero.
    </p><h2 class="article-text">Qui&eacute;n paga la conservaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Y es que el mantenimiento de un castillo requiere inversiones constantes y cuantiosas. Muchas fortalezas se encuentran en manos privadas, particulares que pocas veces tienen la capacidad o el inter&eacute;s de acometer una intervenci&oacute;n tan costosa. &ldquo;En lo relativo a particulares, en teor&iacute;a las comunidades aut&oacute;nomas destinan parte de los presupuestos a subvencionar parte de las reparaciones. Pero no aportan el coste al completo, sino que t&uacute; tienes que pagar una parte. Y, si el propietario no tiene ese dinero, ya no puede optar a la subvenci&oacute;n porque no cumplir con los requisitos&rdquo;, a&ntilde;ade Daniel Pedrero.
    </p><p class="article-text">
        El historiador a&ntilde;ade que, cuando la propiedad pertenece a una administraci&oacute;n, la cuesti&oacute;n suele tratarse mejor, aunque no siempre. &ldquo;Siempre hay prioridades en las administraciones, y el patrimonio cultural no siempre suele ser una de ellas&rdquo;, se&ntilde;ala, incidiendo en la &ldquo;abundante cantidad&rdquo; de edificios patrimoniales de propiedad p&uacute;blica &ldquo;que se caen a trozos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pedrero tambi&eacute;n echa en falta mayor dureza a la hora de sancionar: &ldquo;La Ley de Patrimonio prev&eacute; penas de multa, pero muchas veces no se sanciona&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Castillos sin uso, castillos en riesgo</h2><p class="article-text">
        La falta de uso es otro factor determinante en materia de conservaci&oacute;n. Los castillos que permanecen activos tienen m&aacute;s posibilidades de mantenerse en pie.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los castillos que s&iacute; tienen un uso, tienen un mantenimiento&rdquo;, sostiene Antonio Gonz&aacute;lez Mayo, arquitecto y divulgador (@elarquitectodeinsta en redes sociales). Frente a ellos, los edificios abandonados se degradan m&aacute;s r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, el arquitecto se muestra favorable a iniciativas como <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/castillo-escalona-toledo-sera-complejo-turistico-1-000-anos-cerrado-manos-privadas_1_11746561.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la que propone el Ayuntamiento de Escalona para su fortaleza</a> para mantener estas edificaciones activas, siempre que el cambio de uso &ldquo;se haga de forma fiel y leal a la construcci&oacute;n original, no se la estruje lucrativamente y est&eacute; supervisado por la administraci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La colaboración público-privada tiene que estar correctamente regulada para evitar abusos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mikel Herrán</span>
                                        <span>—</span> Arqueólogo y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin embargo, la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica tambi&eacute;n genera debate. Mientras algunos expertos la consideran una v&iacute;a necesaria, otros advierten de sus l&iacute;mites y riesgos. &ldquo;La colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada tiene que estar correctamente regulada para evitar abusos. Poner estas fortalezas en manos de empresas privadas exclusivamente tambi&eacute;n conlleva un riesgo de que no se tomen las medidas adecuadas o haga recortes en cuanto al gasto&rdquo;, advierte Mikel Herr&aacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La riqueza histórica que tenemos de castillos es tan abrumadora que, si nos centrásemos en la conservación pormenorizada de este patrimonio, no habría recursos para otras cosas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Antonio González Mayo</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se da la circunstancia de que los castillos, todos, cuentan con la m&aacute;xima protecci&oacute;n que existe en Espa&ntilde;a en cuesti&oacute;n de patrimonio: est&aacute;n declarados por defecto como Bienes de Inter&eacute;s Cultural. Sin embargo, los expertos consultados no ven viable la recuperaci&oacute;n e intervenci&oacute;n en todos ellos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La riqueza hist&oacute;rica que tenemos de castillos es tan abrumadora que, si nos centr&aacute;semos en la conservaci&oacute;n pormenorizada de este patrimonio, no habr&iacute;a recursos para otras cosas&rdquo;, explica Antonio Gonz&aacute;lez Mayo. &ldquo;El de los castillos realmente es un pozo sin fondo&rdquo;, valora.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es realizar una selecci&oacute;n que los expertos ven inevitable. &ldquo;Se priorizan fortalezas que tienen m&aacute;s valor hist&oacute;rico o art&iacute;stico&rdquo;, a&ntilde;ade. El resto queda relegado a intervenciones m&iacute;nimas o, directamente, al abandono. Pedrero coincide en el diagn&oacute;stico: &ldquo;Est&aacute; muy bien tener tanto patrimonio, pero es que es inabarcable poder llegar a todos los sitios&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Está muy bien tener tanto patrimonio, pero es que es inabarcable poder llegar a todos los sitios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel Pedrero</span>
                                        <span>—</span> Historiador y gestor del patrimonio cultural
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por su parte, Herr&aacute;n a&ntilde;ade que &ldquo;hay muchas formas de valorar y poner en valor el patrimonio&rdquo;. &ldquo;Lo que no podemos hacer es poner un museo en cada castillo y estar manteni&eacute;ndolo. En algunos casos es evidente que ese castillo va a seguir, entre comillas, abandonado y cuando digo abandonado es que se haga una intervenci&oacute;n m&iacute;nima y se deje estar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Miguel &Aacute;ngel Bru, de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Amigos de los Castillos, aboga por un paso previo a esa jerarquizaci&oacute;n: trazar un mapa con todas las fortificaciones, su estado de conservaci&oacute;n y sus necesidades. &ldquo;El mapa ser&iacute;a una herramienta objetiva para que, de forma p&uacute;blica, la sociedad est&eacute; al tanto de cu&aacute;l es el estado en el que est&aacute;n los castillos y pueda reclamar su mejor conservaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Y una vez que ya tengamos ese mapa, ya podremos decir, si hay dinero para llegar a todo o no&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Muñoz de la Torre Granados]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cultura/casos-escalona-almonacid-toledo-caen-castillos-castilla-mancha_1_13100393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 17:45:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3027b8e6-0aac-44e5-b8b0-d1d377b6b9b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3468971" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3027b8e6-0aac-44e5-b8b0-d1d377b6b9b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3468971" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los casos de Escalona o Almonacid de Toledo: ¿por qué se caen los castillos de Castilla-La Mancha?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3027b8e6-0aac-44e5-b8b0-d1d377b6b9b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Castillos,Patrimonio,Ayuntamientos,lluvia,Hispania Nostra,Arquitectos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los vecinos de Talavera de la Reina siguen sin la inspección 'prometida' por el Ayuntamiento tras las inundaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/vecinos-talavera-reina-siguen-inspeccion-prometida-ayuntamiento-inundaciones_1_13101348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62a326ff-f354-45d6-ba39-506db42a5241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los vecinos de Talavera de la Reina siguen sin la inspección &#039;prometida&#039; por el Ayuntamiento tras las inundaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Colegio de Arquitectos de Castilla-La Mancha aclara que no se han podido iniciar las visitas de inspección a la viviendas afectadas que ellos ofrecieron "voluntariamente", debido a la falta de coordinación por parte del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Talavera de la Reina (PP-Vox). El PSOE talaverano apunta que el alcalde, José Julián Gregorio "miente" y "no tiene predisposición"</p><p class="subtitle">Tenso pleno en Talavera de la Reina por las inundaciones de febrero de 2026: “Cambian más de versión que Mazón”</p></div><p class="article-text">
        El Colegio de Arquitectos de Castilla-La Mancha, en la demarcaci&oacute;n de Toledo, asegura que no han podido llevar a cabo las visitas que ofrecieron &ldquo;voluntariamente&rdquo; para ayudar a los vecinos y vecinas de Talavera de la Reina a evaluar los riesgos estructurales tras las inundaciones de febrero a consecuencia de la inacci&oacute;n del equipo de gobierno del Ayuntamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un tenso y acalorado debate en el <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/politica/tenso-pleno-talavera-reina-inundaciones-febrero-2026-cambian-version-mazon_1_13071237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pleno municipal celebrado el 16 de marzo</a>, el PSOE arremet&iacute;a contra el equipo del alcalde Jos&eacute; Juli&aacute;n Gregorio por &ldquo;falta de transparencia&rdquo; en la gesti&oacute;n de las inundaciones. El portavoz socialista se&ntilde;alaba que hasta el momento, Gregorio &ldquo;no ha dado informaci&oacute;n ni documentaci&oacute;n con informes t&eacute;cnicos, si es que realmente existen&rdquo;, haciendo hincapi&eacute; en que era necesario para que &ldquo;los vecinos se puedan defender ante los seguros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el equipo de gobierno de PP y Vox alegaba la situaci&oacute;n &ldquo;extraordinaria&rdquo; del episodio de lluvias, un argumento que no convenc&iacute;a a los socialistas. De su parte, Vox ped&iacute;a &ldquo;no politizar las desgracias&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Juli&aacute;n Gregorio cargaba contra la Junta de Castilla-La Mancha, se&ntilde;alando que &ldquo;est&aacute; desaparecida&rdquo; despu&eacute;s de las inundaciones. No obstante, apuntaba que dotar&iacute;a una inversi&oacute;n de 1,2 millones de euros no solo para &ldquo;evitar inundaciones&rdquo;, sino con intervenciones en el aliviadero que da al r&iacute;o Tajo, la sustituci&oacute;n &ldquo;integral&rdquo; del colector de la Calle Carretas, e incluso la idea de un acuerdo con el Colegio de Arquitectos para la inspecci&oacute;n de las viviendas de los vecinos afectados.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Las visitas no pudieron iniciarse&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, el Colegio de Arquitectos (COACM) expone que el d&iacute;a 5 de febrero ofrecieron su ayuda de forma &ldquo;completamente gratuita y voluntaria&rdquo;, para realizar un servicio de inspecci&oacute;n de viviendas donde podr&iacute;an evaluar los riesgos estructurales derivados de las inundaciones. Cuatro d&iacute;as m&aacute;s tarde, recalcan que los &ldquo;t&eacute;cnicos y responsables municipales acordaron trabajar conjuntamente&rdquo;, y que el 12 de febrero desde el COACM ya contaban con &ldquo;un grupo de 10 arquitectos voluntarios listos para actuar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Aseguran que durante los d&iacute;as siguientes el COACM &ldquo;mantuvo contacto con el Ayuntamiento, Bomberos y Aqualia&rdquo;, pero que para actuar necesitaban dos elementos &ldquo;b&aacute;sicos&rdquo;: el listado de los inmuebles afectados y el contacto de los propietarios, gestiones que &ldquo;correspond&iacute;an al Ayuntamiento&rdquo;. Por otro lado, exponen que desde el Consistorio les trasladaron el 2 de marzo que organizasen &ldquo;las visitas de manera aut&oacute;noma&rdquo;. Apuntan que ellos aceptaron solicitando que cada pareja de arquitectos fuese acompa&ntilde;ado por un agente de la autoridad municipal que &ldquo;facilitara el acceso a los inmuebles y el contacto con los propietarios&rdquo;, pero que esa petici&oacute;n &ldquo;no lleg&oacute; a concretarse, por lo que las visitas nunca pudieron iniciarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el COAM explican que ante la falta de las condiciones m&iacute;nimas necesarias y la falta de avances, y dado el tiempo transcurrido desde el siniestro, la comisi&oacute;n de emergencias del Colegio consider&oacute; el 18 de marzo que las circunstancias ya no hac&iacute;an viable ni oportuna la intervenci&oacute;n&ldquo;.
    </p><h2 class="article-text">El PSOE de Talavera recrimina a Gregorio que &ldquo;miente&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El Grupo Municipal Socialista de Talavera de la Reina recrimina al equipo de gobierno del ayuntamiento (PP-Vox) de &ldquo;mentir&rdquo; con respecto a la gesti&oacute;n de las inundaciones ocurridas durante el pasado mes de febrero en la localidad toledana, ya que seg&uacute;n destacan &ldquo;no hay convenio con el Colegio de Arquitectos por la falta de predisposici&oacute;n del Gobierno local&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El concejal del Grupo Socialista, Sergio de la Llave, ha se&ntilde;alado que durante el Pleno extraordinario el propio alcalde &ldquo;afirm&oacute; que iba a firmar un convenio con el Colegio de Arquitectos para revisar el estado de las viviendas de los afectados&rdquo;; sin embargo, el Colegio, despu&eacute;s del tiempo transcurrido desde su disposici&oacute;n, apuntaba que &ldquo;las circunstancias ya no hac&iacute;an viable ni oportuna la intervenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, los socialistas apuntan que &ldquo;el alcalde sab&iacute;a perfectamente bien que no hab&iacute;a facilitado los medios que el Colegio de Arquitectos hab&iacute;a pedido para poder realizar las inspecciones t&eacute;cnicas oportunas y, sin embargo, afirm&oacute; en Pleno que se iba a firmar un convenio con ellos, mintiendo una vez m&aacute;s a la ciudadan&iacute;a y, lo que es m&aacute;s grave, a todos los afectados que se encontraban en ese momento en el sal&oacute;n de Plenos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el Grupo Socialista han querido agradecer tanto al Colegio de Arquitectos como a la Asociaci&oacute;n de Arquitectos por Talavera (AxTa) su &ldquo;predisposici&oacute;n y agilidad&rdquo; para ayudar a los vecinos y vecinas afectadas y han lamentado que &ldquo;ni la agilidad ni la predisposici&oacute;n llegase por parte de un Gobierno local que a d&iacute;a de hoy sigue sin dar explicaciones sobre las inundaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los socialistas han apuntado que 49 d&iacute;as despu&eacute;s de las inundaciones, el alcalde &ldquo;no solo no ha dado una sola explicaci&oacute;n ni al Grupo Socialista ni a los vecinos afectados, sino que tampoco ha puesto en marcha la Oficina de Atenci&oacute;n que fue aprobada por unanimidad en el Pleno&rdquo;. &ldquo;Una vez m&aacute;s vemos como los vecinos y vecinas de Talavera se encuentran desamparados ante el abandono del alcalde&rdquo; han lamentado.
    </p><p class="article-text">
        Este medio se ha puesto en contacto con el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Talavera de la Reina y detallan que &ldquo;en principio no&rdquo; van a hacer declaraciones sobre este tema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/toledo/vecinos-talavera-reina-siguen-inspeccion-prometida-ayuntamiento-inundaciones_1_13101348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 19:29:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/62a326ff-f354-45d6-ba39-506db42a5241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4773316" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/62a326ff-f354-45d6-ba39-506db42a5241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4773316" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los vecinos de Talavera de la Reina siguen sin la inspección 'prometida' por el Ayuntamiento tras las inundaciones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/62a326ff-f354-45d6-ba39-506db42a5241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pleno,Pleno extraordinario,Ayuntamientos,Talavera de la Reina,Pleno municipal,Inundaciones,Arquitectos,Agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se buscan arquitectos técnicos entre estudiantes de bachillerato científico técnico de La Rioja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/buscan-arquitectos-tecnicos-estudiantes-bachillerato-cientifico-tecnico-rioja_1_13078421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee9d17d6-7eca-4970-80d8-34e4fba47d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se buscan arquitectos técnicos entre estudiantes de bachillerato científico técnico de La Rioja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Colegio de Aparejadores ha lanzado una campaña para fomentar esta esta profesión. El sector de la construcción necesita crear 20.000 empleos en los próximos años para responder a la demanda de viviendas existente</p><p class="subtitle">La Feria UR Orienta se celebra este sábado para acercar la oferta universitaria a los próximos estudiantes
</p></div><p class="article-text">
        El Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos T&eacute;cnicos e Ingenieros de Edificaci&oacute;n de La Rioja (COAATR) ha puesto en marcha el concurso del &lsquo;Reto de Hormig&oacute;n&rsquo; entre los centros educativos riojanos que ofertan bachillerato cient&iacute;fico t&eacute;cnico (25 en la actualidad) para llamar la atenci&oacute;n del alumnado hacia la profesi&oacute;n de arquitecto t&eacute;cnico dada la manifiesta escasez de estos perfiles para responder a la creciente demanda de viviendas que existe en la actualidad.  A trav&eacute;s de esta iniciativa participativa se busca dar a conocer la profesi&oacute;n de arquitectura t&eacute;cnica que solo es capaz de cubrir una de cada cuatro ofertas que se publican. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2d1338f-ece5-435a-a3b3-fa2d45215560_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2d1338f-ece5-435a-a3b3-fa2d45215560_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2d1338f-ece5-435a-a3b3-fa2d45215560_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2d1338f-ece5-435a-a3b3-fa2d45215560_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2d1338f-ece5-435a-a3b3-fa2d45215560_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e2d1338f-ece5-435a-a3b3-fa2d45215560_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e2d1338f-ece5-435a-a3b3-fa2d45215560_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Arquitectura técnica, de las más demandadas "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Arquitectura técnica, de las más demandadas                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, el n&uacute;mero de estudiantes que han cursado arquitectura t&eacute;cnica ha descendido considerablemente, a pesar de que esta profesi&oacute;n aparece en numerosos rankings estatales como una de las que mayor demanda experimentar&aacute; en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos a&ntilde;os est&aacute; prevista la construcci&oacute;n de m&aacute;s de dos millones de nuevas viviendas. Para atender a esta necesidad, se crear&aacute;n 20.000 nuevos empleos incluyendo a arquitectos t&eacute;cnicos y otros t&eacute;cnicos especializados de obra.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la falta de relevo generacional est&aacute; provocando que solo una de cada cuatro vacantes se cubra con profesionales cualificados. En La Rioja, esta realidad es a&uacute;n m&aacute;s evidente dada la ausencia de opciones para estudiar aqu&iacute; el grado.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los responsables del COAATR&nbsp;&ldquo;hay pocos grados universitarios con tanta versatilidad&rdquo;, refiri&eacute;ndose a los tipos de actividad que realizan; desde la edificaci&oacute;n, pasando por la direcci&oacute;n de proyectos, gesti&oacute;n BIM, coordinaci&oacute;n de equipos multidisciplinares, creaci&oacute;n de proyectos de rehabilitaci&oacute;n e interiorismo, la direcci&oacute;n de empresas constructoras, promotoras o inmobiliarias la sostenibilidad y eficiencia energ&eacute;tica en edificios, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el salario medio es superior a los 40.000 euros, cuenta con &ldquo;un buen convenio sectorial&rdquo; y, por lo general, &ldquo;un horario laboral compatible con la conciliaci&oacute;n familiar&rdquo;, concluyen los responsables del Colegio de Aparejadores.
    </p><h2 class="article-text"><strong>As&iacute; ser&aacute; el concurso </strong></h2><p class="article-text">
        El reto educativo consiste en perge&ntilde;ar la f&oacute;rmula id&oacute;nea para conseguir el hormig&oacute;n m&aacute;s resistente. Los materiales que se utilizan son muy comunes: cemento, arena, grava y agua y, la mezcla, amasado y secado es un proceso t&eacute;cnico que requiere cuidar al detalle las proporciones, humedad y compactaci&oacute;n para asegurar los resultados m&aacute;s &oacute;ptimos. Los escolares deber&aacute;n lograr la f&oacute;rmula m&aacute;s acertada y, con este fin, han fabricado una muestra de hormig&oacute;n que en las pr&oacute;ximas semanas se secar&aacute; y, la semana del 20 de abril, se romper&aacute; por compresi&oacute;n en un laboratorio especializado. Ganar&aacute; la muestra m&aacute;s resistente. 
    </p><p class="article-text">
        El premio consistir&aacute; en un viaje a San Sebasti&aacute;n, para visitar Hondalea, el proyecto de la escultora Cristina Iglesias realizado en hormig&oacute;n y bronce, situado en el interior del faro de la isla. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rioja2]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/la-rioja/buscan-arquitectos-tecnicos-estudiantes-bachillerato-cientifico-tecnico-rioja_1_13078421.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 13:27:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee9d17d6-7eca-4970-80d8-34e4fba47d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="320229" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee9d17d6-7eca-4970-80d8-34e4fba47d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="320229" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Se buscan arquitectos técnicos entre estudiantes de bachillerato científico técnico de La Rioja]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee9d17d6-7eca-4970-80d8-34e4fba47d4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Formación,Arquitectos,La Rioja,Estudiantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una visita guiada a la Sagrada Família de la mano de uno de sus arquitectos: "Todavía quedan incógnitas por resolver"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/visita-guiada-sagrada-familia-mano-arquitectos-todavia-quedan-incognitas-resolver_1_13056613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una visita guiada a la Sagrada Família de la mano de uno de sus arquitectos: &quot;Todavía quedan incógnitas por resolver&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Umberto Viotto, uno de los técnicos responsables de la recta final de la construcción del templo, acompaña a elDiario.es en un recorrido por el interior y exterior de la basílica</p><p class="subtitle">VÍDEO - La Sagrada Família coloca la última pieza de su torre más alta y encara la recta final de su construcción
</p></div><p class="article-text">
        Si hay algo que hace que el perfil de Barcelona sea reconocible es esa bas&iacute;lica que sobresale por encima de todos los edificios de la ciudad: la Sagrada Fam&iacute;lia. Esta obra del arquitecto Antoni Gaud&iacute; no s&oacute;lo es la construcci&oacute;n m&aacute;s alta de la capital catalana, sino que tambi&eacute;n <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sagrada-familia-alcanza-158-78-metros-altura-convierte-edificio-alto-trama-urbana-barcelona_1_12457655.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es la iglesia m&aacute;s alta del mundo</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Su punto m&aacute;s elevado se consolid&oacute; el pasado 20 de febrero, con<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/sagrada-familia-coloca-ultima-pieza-torre-alta-encara-recta-final-construccion_1_13005492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la colocaci&oacute;n de la Torre de Jes&uacute;s</a>, que pone punto y final al crecimiento vertical del templo. Ahora mide 172,5 metros. M&aacute;s que cualquier otra obra del hombre en la ciudad, pero unos pocos metros menos que la monta&ntilde;a de Montju&iuml;c. Todo porque Gaud&iacute; quer&iacute;a evitar superar la obra de Dios.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las decenas de curiosidades que rodean a la Sagrada Fam&iacute;lia, un templo al que, aunque haya dejado de crecer, todav&iacute;a le faltan unos 10 a&ntilde;os para estar acabado del todo. Su construcci&oacute;n sigue en marcha, pero 2026 ser&aacute; especial para el templo. Este a&ntilde;o se cumple el centenario de la muerte de Gaud&iacute; y eso ha propiciado una agenda llena de actos y ceremonias que tendr&aacute;n lugar en la que fue su creaci&oacute;n m&aacute;s ic&oacute;nica. Entre otras cosas, el A&ntilde;o Gaud&iacute; contar&aacute; con una <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/papa-leon-xiv-confirma-viaje-espana-6-12-junio-visitara-madrid-barcelona-canarias_1_13018857.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visita del papa Le&oacute;n XIV,</a> que acudir&aacute; a Barcelona para bendecir la bas&iacute;lica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Umberto Viotto, arquitecto de la Sagrada Família, acompaña a elDiario.es en una visita guiada por el interior de la basílica"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Umberto Viotto, arquitecto de la Sagrada Família, acompaña a elDiario.es en una visita guiada por el interior de la basílica                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El templo es una de las atracciones tur&iacute;sticas m&aacute;s concurridas de la ciudad, llegando a acoger cada a&ntilde;o a casi cinco millones de personas. Pero m&aacute;s all&aacute; de admirar sus abarrotadas fachadas, la curiosa forma de las columnas y el espect&aacute;culo de colores que son sus ventanales, pocos salen de su visita conociendo esas historias menos conocidas. 
    </p><p class="article-text">
        La Sagrada Fam&iacute;lia es &ldquo;una Biblia en piedra&rdquo;, seg&uacute;n la define Umberto Viotto, arquitecto adjunto al arquitecto director de la Sagrada Fam&iacute;lia. Gaud&iacute; us&oacute; diversos elementos para explicar, a trav&eacute;s de met&aacute;foras, las Sagradas Escrituras. Como ejemplo, un detalle: en la fachada del Nacimiento, hay una imagen del coraz&oacute;n de Mar&iacute;a, que es donde se guardan las vivencias de Jes&uacute;s. Pues ese coraz&oacute;n est&aacute; rodeado de abejas, como s&iacute;mbolo de la importancia de los fieles para entender y salvaguardar la fe. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sabemos que <a href="https://www.eldiario.es/spin/alemania-barcelona-viaje-cruz-torre-jesus-sagrada-familia-pm_1_13015389.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los brazos de la reci&eacute;n instalada Torre de Jes&uacute;s</a> son cristaleras y permitir&aacute;n a sus visitantes mirar tanto al cielo como a la tierra. Y es que el arquitecto quer&iacute;a que la vista estuviera limpia para observar arriba, donde se encuentra Dios, y abajo, donde estaban los obreros. Ambos actores indispensables sin los cuales la Sagrada Familia no existir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay muchas m&aacute;s historias tras sus muros. &iquest;Por qu&eacute; las ventanas tienen esos tonos?, &iquest;Qu&eacute; hay en los balcones superiores y qu&eacute; gui&ntilde;os hay en su decoraci&oacute;n?, &iquest;Hasta qu&eacute; punto era importante la naturaleza para Gaud&iacute; y qu&eacute; elementos de la fauna y la flora usa para explicar la Biblia?, &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los reconocimientos que el arquitecto dej&oacute; por toda la bas&iacute;lica a los obreros que la hicieron posible? Estas y otras preguntas son las que responde Viotto, que acompa&ntilde;a a elDiario.es en una visita guiada por el interior y el exterior del templo. Pero advierte: &ldquo;Todav&iacute;a quedan muchas inc&oacute;gnitas por resolver&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente, Júlia Girós]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/visita-guiada-sagrada-familia-mano-arquitectos-todavia-quedan-incognitas-resolver_1_13056613.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 21:16:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2396013" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2396013" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una visita guiada a la Sagrada Família de la mano de uno de sus arquitectos: "Todavía quedan incógnitas por resolver"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/270857cb-8a04-476e-bc57-74df45479b6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sagrada Familia,Barcelona,Arquitectura,Arquitectos,Gaudí,Iglesia,Religión,Papa León XIV,Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De seu de la Inquisició a futur 'epicentre cultural': "La Plaça Major de Palma és ara pràcticament fantasma"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/seu-inquisicio-futur-epicentre-cultural-platja-major-palma-ara-practicament-fantasma_1_13031498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De seu de la Inquisició a futur &#039;epicentre cultural&#039;: &quot;La Plaça Major de Palma és ara pràcticament fantasma&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una barberia freqüentada per futbolistes és l'únic comerç que resisteix a la zona subterrània del cor de la ciutat. L'arquitecte que ha guanyat el concurs municipal per transformar la zona defensa un nou projecte pensat en el ciutadà</p><p class="subtitle">El gran forat que ha tret a la llum part de l'obra més colossal de la història de Palma: les seves muralles
</p></div><p class="article-text">
        En la penombra, l'eco ha substitu&iuml;t la bull&iacute;cia que durant anys va rec&oacute;rrer les galeries subterr&agrave;nies que jeuen sota la Pla&ccedil;a Major de Palma. Caminar avui pels seus foscos passadissos &eacute;s fer-ho entre persianes met&agrave;l&middot;liques tancades amb pany i forrellat, aparadors rere els quals s'endevinen antics articles oblidats, r&egrave;tols descolorits que sobreviuen com a f&ograve;ssils d'un temps m&eacute;s pr&ograve;sper, escales mec&agrave;niques que, imm&ograve;bils, no duen enlloc i una vella cabina telef&ograve;nica en des&uacute;s, met&agrave;fora d'un subs&ograve;l que fa anys que va deixar de comunicar-se amb la ciutat. Al fons d'un dels corredors, per&ograve;, una claredat irromp en la foscor: &eacute;s una barberia, l'&uacute;ltim negoci que resisteix com un far enc&egrave;s en un territori susp&egrave;s en el temps. &ldquo;Recordo quan era jove que aix&ograve; era un brogit. Ara est&agrave; mort&rdquo;, lamenta Fran, un dels clients que acaba de sortir del local.
    </p><p class="article-text">
        La Pla&ccedil;a Major &eacute;s un palimpsest urb&agrave; on se superposen segles de mem&ograve;ria, des del seu &uacute;s original fins a la seva consolidaci&oacute; com a cor comercial i tur&iacute;stic de la capital balear. En els &uacute;ltims anys, per&ograve;, no s&oacute;n poques les veus que reclamen un canvi. Un ambici&oacute;s projecte proposa ara convertir la zona en un &ldquo;epicentre social, cultural i econ&ograve;mic&rdquo; mitjan&ccedil;ant l'obertura de les galeries subterr&agrave;nies i la implantaci&oacute; de nous nivells i accessos per a vianants. La iniciativa, per&ograve;, ha despertat interrogants sobre l'impacte que la intervenci&oacute; podria tenir en la revaloritzaci&oacute; del centre hist&ograve;ric. Quin tipus de ciutat emergir&agrave; d'aquest buit?
    </p><p class="article-text">
        Mentre el discurs oficial posa l'accent en la recuperaci&oacute; d'un espai &ldquo;deteriorat&rdquo; i en la seva reintegraci&oacute; en el teixit urb&agrave;, l'arquitecte responsable de la proposta, Antoni Barcel&oacute;, defensa que el que la iniciativa cerca &eacute;s, sobretot, retornar a la Pla&ccedil;a Major la seva condici&oacute; de lloc de trobada ciutadana, transformant la pla&ccedil;a en un espai pensat no nom&eacute;s per travessar, sin&oacute; tamb&eacute; per romandre-hi, i respectant alhora el seu passat. &ldquo;La hist&ograve;ria ha estat part fonamental del plantejament del projecte&rdquo;, remarca Barcel&oacute; en declaracions a elDiario.es. La iniciativa planteja una transformaci&oacute; profunda de l'espai p&uacute;blic i de les seves plantes inferiors amb la intenci&oacute; de refor&ccedil;ar la continu&iuml;tat del teixit urb&agrave; i convertir l'enclavament en un nou &ldquo;epicentre cultural&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Transeünts a la Plaça Major de Palma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Transeünts a la Plaça Major de Palma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escales mecàniques que durant anys van transportar centenars de persones entre la superfície i el subsòl de la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escales mecàniques que durant anys van transportar centenars de persones entre la superfície i el subsòl de la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Plaça Major de Palma és un palimpsest urbà on se superposen segles de memòria, des del seu ús com a seu de la Inquisició fins a la seva consolidació com a cor comercial i turístic de la capital balear. Ara, un ambiciós projecte proposa convertir la zona en un &quot;epicentre social, cultural i econòmic&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sota la superf&iacute;cie de la Pla&ccedil;a Major, entre els foscos passadissos del subs&ograve;l, Fran contempla el projecte amb una barreja d'escepticisme i nost&agrave;lgia. La seva mem&ograve;ria evoca botigues de discos on acudia a comprar quan era discj&ograve;quei, comer&ccedil;os de roba, petits negocis on un &ldquo;hi trobava de tot&rdquo;. En la seva opini&oacute;, l'espai podria reactivar-se si s'apost&agrave;s per un comer&ccedil; accessible pensat &ldquo;sobretot per als joves i per als qui viuen i treballen a la ciutat, no joieries o botigues de marques amb jerseis a 150 o 200 euros&rdquo;. En aquest sentit, lamenta la transformaci&oacute; de carrers comercials com Jaume III, on, com en tantes altres zones del casc hist&ograve;ric de Palma, el petit comer&ccedil; ha anat desapareixent davant les marques d'alta gamma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Pla&ccedil;a Major &eacute;s ara pr&agrave;cticament fantasma&rdquo;, es lamenta, fent &egrave;mfasi en el contrast que percep quan viatja per altres ciutats espanyoles, on les places majors re&iuml;xen de vida. Per a ell, la q&uuml;esti&oacute; no &eacute;s nom&eacute;s arquitect&ograve;nica, sin&oacute; pol&iacute;tica: facilitar que el centre torni a ser un lloc &ldquo;per al currante&rdquo;, no nom&eacute;s per a qui es pugui permetre gastar m&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fran, un dels antics clients de la galeria comercial: &quot;La Plaça Major és ara pràcticament fantasma&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fran, un dels antics clients de la galeria comercial: &quot;La Plaça Major és ara pràcticament fantasma&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Quan vaig venir, tothom sabia que els anaven a fer fora&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Dins la barberia, Vladi perfila amb pols ferm el tall realitzat a un dels seus clients. Aquest empresari d'origen cub&agrave; fa gaireb&eacute; nou anys que &eacute;s al capdavant de 'Barber Shop Vladi', l'&uacute;nic negoci que roman obert a les galeries subterr&agrave;nies. &ldquo;Quan jo vaig venir, tothom sabia que en qualsevol moment els anaven a fer fora&rdquo;, recorda, evocant com, quan la resta de locals van tancar definitivament el desembre de 2019, ell va decidir quedar-s'hi. Un dels moments que ret&eacute; en la seva mem&ograve;ria &eacute;s el dia en qu&egrave; la policia va acudir a clausurar els espais la concessi&oacute; dels quals havia expirat: &ldquo;Venien amb els seus cadenats. Trencaven el teu i hi posaven el seu. El que no es va treure es va quedar dins&rdquo;. Des d'aleshores, els passadissos es van buidar i el subs&ograve;l va entrar en una mena de pausa indefinida.
    </p><p class="article-text">
        Ell, per&ograve;, no dep&egrave;n del tr&agrave;nsit casual. La seva clientela arriba amb cita pr&egrave;via a trav&eacute;s de la seva p&agrave;gina web i de les xarxes socials, on ha constru&iuml;t una marca personal s&ograve;lida. &ldquo;Treballo tot sol i ho faig tot personalitzat. No &eacute;s una barberia d'arribar i tallar&rdquo;, assegura. Pels seus sillons han passat jugadors del RCD Mallorca, equips visitants i fins i tot futbolistes amb els quals viatja per tallar-los els cabells en concentracions. &ldquo;Venen cada setmana. Els veig m&eacute;s a ells que a la meva fam&iacute;lia&rdquo;, bromeja. La seva agenda completa &eacute;s la prova que el negoci funciona, fins i tot enmig d'un entorn apagat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vladi, a les portes de la seva barberia, l&#039;últim negoci que resisteix en els foscos soterranis de la Plaça Major: &quot;Quan jo vaig venir, tothom sabia que en qualsevol moment els anaven a fer fora&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vladi, a les portes de la seva barberia, l&#039;últim negoci que resisteix en els foscos soterranis de la Plaça Major: &quot;Quan jo vaig venir, tothom sabia que en qualsevol moment els anaven a fer fora&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior d&#039;un dels locals abandonats a les galeries subterrànies de la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior d&#039;un dels locals abandonats a les galeries subterrànies de la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Amb tot, la incertesa &eacute;s inevitable: Vladi est&agrave; de lloguer i sap que, quan arribi el moment, haur&agrave; de marxar. &ldquo;Al final m'haur&eacute; d'anar s&iacute; o s&iacute;&rdquo;, admet, encara que no es resigna: el seu pla, quan arribi el desallotjament definitiu, &eacute;s emportar-se amb ell el que sent veritablement seu: el nom i la marca que ha constru&iuml;t durant anys. &ldquo;Intentar&eacute; arrossegar aix&ograve;. Que sigui el nom el que cridi l'atenci&oacute;&rdquo;, confia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De la 'Casa Negra' a la consolidaci&oacute; comercial</strong></h2><p class="article-text">
        La Pla&ccedil;a Major ocupa un lloc central en la hist&ograve;ria de Palma. No obstant aix&ograve;, no existia com a tal durant l'&egrave;poca medieval: el teixit urb&agrave; del centre hist&ograve;ric estava format per estrets i intrincats carrers, propis de la ciutat isl&agrave;mica que la urbs va ser durant segles. En un dels seus laterals va funcionar la 'Casa Negra', seu del m&agrave;xim &ograve;rgan encarregat de vetllar pel manteniment de l'ortod&ograve;xia cat&ograve;lica entre el segle XV i principis del XIX: la Inquisici&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En una illa on era freq&uuml;ent acudir a saludadors, sanadors, vidents o bruixots, que duien a terme sortilegis i encanteris dirigits a aconseguir l'amor desitjat, millorar la salut o trobar persones desaparegudes o mortes, la Inquisici&oacute; va obrir m&eacute;s de dues-centes causes per bruixeria, encara que rarament va aplicar la pena de mort a persones la ignor&agrave;ncia de les quals, sostenia el tribunal, era vilment manejada pel dimoni. Amb tot, a la 'Casa Negra' van acabar tancats la majoria dels acusats, sovint sense a penes garanties, a la major de les Balears. L'immoble va ser finalment derru&iuml;t el 1823. En paral&middot;lel, i fins a principis del segle XIX, el solar tamb&eacute; estava ocupat pel convent de Sant Felip Neri. El carrer de la Inquisici&oacute;, a les proximitats de la Pla&ccedil;a Major, &eacute;s l'&uacute;nic vestigi topon&iacute;mic de la instituci&oacute; que durant segles va vigilar la ciutat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imatge de 1951 del lloc on s&#039;ubicava &#039;La casa negra&#039;, seu de la Inquisició a Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imatge de 1951 del lloc on s&#039;ubicava &#039;La casa negra&#039;, seu de la Inquisició a Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Les desamortitzacions impulsades pels governs liberals al segle XIX i la pressi&oacute; per obrir noves centralitats urbanes van portar a la demolici&oacute; de convents i muralles, com succe&iacute; a Palma amb l&rsquo;enderrocament del convent de Sant Felip Neri i de l'antiga seu inquisitorial, fet que don&agrave; lloc, el 1838, a l'edificaci&oacute; d'una pla&ccedil;a p&uacute;blica que, seguint el model de la Pla&ccedil;a Reial de Barcelona i en un intent d'adaptar el model de la pla&ccedil;a castellana a una antiga ciutat mediterr&agrave;nia, substitu&iacute; la l&ograve;gica tancada medieval per un espai rectangular obert, definit per porxos i edificis porticats. Una voluntat de modernitzaci&oacute; que, per&ograve;, no es va aturar amb el &ldquo;fi de segle&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 1931 va entrar en servei el ferrocarril que, a trav&eacute;s d'un extens t&uacute;nel subterrani, connectava el cor de la ciutat amb el moll a trav&eacute;s del subs&ograve;l. Durant la Guerra Civil, el conducte es va utilitzar com a refugi antiaeri, amb accessos habilitats a la Pla&ccedil;a Major. Despr&eacute;s dels seus &uacute;ltims viatges, la l&iacute;nia va deixar d'utilitzar-se el 1965.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El túnel del ferrocarril, al seu pas per sota la Plaça Major, desmantellat amb la construcció dels aparcaments subterranis de la zona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El túnel del ferrocarril, al seu pas per sota la Plaça Major, desmantellat amb la construcció dels aparcaments subterranis de la zona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Va ser el 1969 quan, en ple auge de l'autom&ograve;bil i dels nous h&agrave;bits de consum, la Pla&ccedil;a Major torn&agrave; a transformar-se. Sota l'esplanada vuitcentista es va excavar un aparcament subterrani i es van construir unes galeries comercials que responien a l'imaginari modern de l'&egrave;poca: una ciutat funcional adaptada al tr&agrave;nsit rodat i a l'oferta comercial. Aquella intervenci&oacute; va introduir una dimensi&oacute; vertical in&egrave;dita fins aleshores, connectant l'espai p&uacute;blic superior amb un subs&ograve;l dedicat al comer&ccedil; i enlla&ccedil;ant, a m&eacute;s, la part alta del casc antic amb la part baixa de la ciutat. Les obres, aix&iacute; com la construcci&oacute; d'altres aparcaments a les proximitats, van segar m&eacute;s de 80 metres del t&uacute;nel del ferrocarril, la rehabilitaci&oacute; del qual es va convertir en una reivindicaci&oacute; hist&ograve;rica que encara ressona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_50p_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_50p_1136924.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_75p_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_75p_1136924.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.jpg"
                    alt="Construcció dels aparcaments i les galeries subterrànies de la Plaça Major a finals dels anys seixanta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Construcció dels aparcaments i les galeries subterrànies de la Plaça Major a finals dels anys seixanta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Plaça Major, quan es trobava enjardinada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Plaça Major, quan es trobava enjardinada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La pla&ccedil;a deixava aix&iacute; de ser un buit urb&agrave; heretat del segle XIX per convertir-se en un node de mobilitat i activitat econ&ograve;mica en diverses capes: mentre el subs&ograve;l absorbia la mobilitat i el comer&ccedil;, sobre la superf&iacute;cie afloraven jardins, bancs i un mercat que refor&ccedil;aren la seva condici&oacute; de lloc de trobada.
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, el que en el seu moment va simbolitzar el progr&eacute;s &eacute;s avui l'estrat m&eacute;s problem&agrave;tic del conjunt: un subs&ograve;l fragmentat, fosc i progressivament abandonat que encarna els l&iacute;mits d'aquell model urb&agrave;. En els &uacute;ltims anys s'han succe&iuml;t diagn&ograve;stics, estudis t&egrave;cnics i propostes de reactivaci&oacute; que han intentat retornar el sentit a aquell espai soterrat, des de plans per refor&ccedil;ar-ne l'&uacute;s cultural fins a intents de reordenaci&oacute; comercial. Entre anuncis i canvis de govern, les galeries han rom&agrave;s en un llimb.
    </p><p class="article-text">
        Ara, el projecte guanyador del concurs d'idees per a la reforma, titulat &Agrave;gora 001 i liderat per Barcel&oacute; Balanz&oacute; Arquitectes i Scob Arquitectura i Paisatge, busca revitalitzar la pla&ccedil;a &ldquo;respectant la seva identitat hist&ograve;rica&rdquo;, tal com assenyalen els autors de la proposta. D'acord amb la mem&ograve;ria del projecte, la intervenci&oacute; parteix de la idea de refor&ccedil;ar la continu&iuml;tat del teixit urb&agrave; i dotar el conjunt de nous usos que n'afavoreixin la vitalitat, entenent la pla&ccedil;a com un lloc de trobada on la ciutat reconegui la seva identitat i millori la seva relaci&oacute; amb la Rambla, els carrers adjacents i l'espai sota rasant.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DIdw8pWMR8d/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Un dels gestos centrals de la proposta &eacute;s la creaci&oacute; d'un gran atri que reinterpretaria l'antic claustre del convent de Sant Felip Neri i introduiria il&middot;luminaci&oacute; i ventilaci&oacute; natural al nivell inferior, en contrast amb la seva desconnexi&oacute; actual. La pla&ccedil;a es reorganitzar&agrave; en dos nivells connectats per una gran escala, mantenint la cota superior com un gran buit urb&agrave; flexible i activant la planta inferior com un espai cultural i comercial complementari.
    </p><p class="article-text">
        Barcel&oacute; subratlla que el projecte no s'ha d'entendre com una operaci&oacute; convencional de reactivaci&oacute; comercial, sin&oacute; com una intervenci&oacute; orientada a recuperar el car&agrave;cter c&iacute;vic de l'espai. &ldquo;La proposta se centra m&eacute;s en la part cultural i social que en la comercial&rdquo;, assenyala a aquest mitj&agrave;. L'objectiu, sost&eacute;, &eacute;s &ldquo;revitalitzar la zona com a teixit cultural i d'activitat ciutadana que ara no t&eacute;&rdquo;, transformant la pla&ccedil;a en un lloc d'estada i no &uacute;nicament de tr&agrave;nsit. En aquest sentit, la iniciativa contempla la creaci&oacute; d'un centre d'interpretaci&oacute; que expliqui la hist&ograve;ria de Palma, aix&iacute; com la programaci&oacute; d'activitats com teatre, cicles de concerts o cinema a l'aire lliure, obrint d'aquesta manera les portes &ldquo;a altres activitats socials i culturals, a m&eacute;s de les ja tradicionals&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Recreació de la futura Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Recreació de la futura Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El treball de disseny ha estat profundament marcat per l'estudi hist&ograve;ric del lloc. L'equip, assenyala, ha analitzat &ldquo;el passat i el present de la pla&ccedil;a, des dels seus or&iacute;gens fins ara&rdquo; en un proc&eacute;s que abasta gaireb&eacute; dos segles de transformacions urbanes. Barcel&oacute; recorda que el solar va estar ocupat pels claustres de la 'Casa Negra' i pel convent de Sant Felip Neri, una refer&egrave;ncia que ha servit per recuperar la idea del claustre com a element central del nou atri, ent&egrave;s com una forma de &ldquo;reescriure la hist&ograve;ria del lloc&rdquo;. Tamb&eacute; s'han tingut en compte, afegeix, fites posteriors com el Pla Alomar de 1943 &mdash;el projecte urban&iacute;stic impulsat per l'arquitecte Gabriel Alomar, que cercava modernitzar Palma mitjan&ccedil;ant l'obertura de grans avingudes i la reordenaci&oacute; del centre hist&ograve;ric per adaptar-lo a les necessitats de la ciutat contempor&agrave;nia&mdash; o la reforma de 1969, que va introduir l'aparcament i les galeries comercials. &ldquo;La hist&ograve;ria ha estat part fonamental del plantejament del projecte&rdquo;, incideix.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cr&iacute;tiques per gentrificaci&oacute; </strong></h2><p class="article-text">
        Davant les veus que apunten al risc de gentrificaci&oacute; de la zona arran del previsible augment de la pressi&oacute; sobre els preus i els usos de l'entorn &mdash;el PSIB-PSOE va arribar a vaticinar que la pla&ccedil;a es convertir&agrave; en &ldquo;una franqu&iacute;cia per als turistes&rdquo;&mdash;, l'arquitecte defensa que el projecte respon a una necessitat urbana evident. &ldquo;Nosaltres pensem que la ciutat, amb aquesta intervenci&oacute; del tot necess&agrave;ria, guanya un espai m&eacute;s per a activitats i que es millora clarament tot l'entorn&rdquo;, assenyala. Al seu parer, la modernitzaci&oacute; dels centres hist&ograve;rics implica generar &ldquo;sinergies amb la ciutat i els seus habitants&rdquo; capaces d'albergar noves activitats sense renunciar a les seves tradicions. En aquest sentit, emmarca la reforma dins una visi&oacute; estrat&egrave;gica m&eacute;s &agrave;mplia: &ldquo;Ens sembla que &eacute;s una aposta per la Palma del futur que aspira a ser capital europea de la cultura el 2031&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Des del punt de vista constructiu i ambiental, la iniciativa aposta per una estrat&egrave;gia de sostenibilitat basada en la geot&egrave;rmia oberta, la reutilitzaci&oacute; d'aig&uuml;es pluvials, una instal&middot;laci&oacute; fotovoltaica en coberta i la il&middot;luminaci&oacute; LED regulada, a m&eacute;s de plantejar el reciclatge de les runes del mateix buidatge per fabricar elements prefabricats de fa&ccedil;ana en formig&oacute; amb mar&egrave;s reciclat, amb l'objectiu de reduir la petjada ecol&ograve;gica i refor&ccedil;ar la identitat material del conjunt. En aquest sentit, Barcel&oacute; reconeix que el projecte es troba encara en fase de desenvolupament i que solucions com la geot&egrave;rmia oberta s'estan avaluant en detall: &ldquo;Ara mateix estem en fase de redacci&oacute; del projecte i, en un projecte d'aquesta complexitat, totes les q&uuml;estions t&egrave;cniques, com no pot ser d'altra manera, estan en revisi&oacute;&rdquo;. La viabilitat definitiva d'aquestes mesures dependr&agrave;, per tant, dels estudis t&egrave;cnics que es duguin a terme durant la fase de projecte executiu, en un subs&ograve;l marcat per d&egrave;cades d'intervencions i superposicions urbanes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Passejants a la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Passejants a la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Recentment, l'Ajuntament va encarregar un informe destinat a valorar en quin estat es troba la Pla&ccedil;a Major abans de procedir a la seva reforma. En aquest sentit, el batle de Palma, Jaime Mart&iacute;nez, assegura que els resultats de l'an&agrave;lisi no condicionaran la viabilitat de les actuacions projectades. &ldquo;L'estudi ja estava previst que s'havia de realitzar, i per a qualsevol tipus d'obra o de projecte es necessiten dades. Aquest &eacute;s un estudi m&eacute;s&rdquo;, va defensar el passat 10 de febrer en declaracions als mitjans. El primer edil assevera que, amb aquest projecte, el Consistori tractar&agrave; de convertir la Pla&ccedil;a Major en l'&ldquo;epicentre&rdquo; de l'activitat social, cultural i econ&ograve;mica de Palma, mitjan&ccedil;ant l'aportaci&oacute; de solucions &ldquo;efectives, de gran operativitat i funcionalitat&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carme Vidal, presidenta de l'Associaci&oacute; de Ve&iuml;ns de la Pla&ccedil;a Major, no dubta a afirmar que el barri &ldquo;est&agrave; content&rdquo; amb la iniciativa municipal, i recorda que la zona &ldquo;fa molts d'anys que est&agrave; abandonada&rdquo;, una situaci&oacute; que qualifica de &ldquo;lamentable&rdquo; tractant-se del &ldquo;centre neur&agrave;lgic de Palma&rdquo;, sobretot tenint en compte que la ciutat aspira a projectar-se com a capital cultural. Vidal va participar en el jurat del concurs d'idees en representaci&oacute; dels ve&iuml;ns i assegura que, malgrat que hi havia propostes &ldquo;molt bones&rdquo;, hi va haver un consens &ldquo;clar&rdquo; al voltant de la iniciativa guanyadora. Un dels aspectes que m&eacute;s valora &eacute;s la resoluci&oacute; dels accessos i la connexi&oacute; entre la part alta i la part baixa de la ciutat, una reivindicaci&oacute; hist&ograve;rica del ve&iuml;nat. &ldquo;Jo crec que Palma &eacute;s l'&uacute;nica ciutat europea que t&eacute; una comunicaci&oacute; molt deficient entre la ciutat alta i la ciutat baixa&rdquo;, sost&eacute;, comparant la situaci&oacute; amb ciutats italianes o amb Lisboa, on existeixen rampes i ascensors que salven els desnivells.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carme Vidal, presidenta de l&#039;Associació de Veïns de la Plaça Major:"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carme Vidal, presidenta de l&#039;Associació de Veïns de la Plaça Major:                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Balcons en un dels laterals a la Plaça Major, característics per les seves façanes grogues i baranes de ferro forjat"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Balcons en un dels laterals a la Plaça Major, característics per les seves façanes grogues i baranes de ferro forjat                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Vidal recorda que les escales mec&agrave;niques fa anys que no funcionen i que l'aparcament presenta barreres arquitect&ograve;niques que obliguen a pujar &ldquo;l'equivalent a dos pisos caminant&rdquo;, cosa que considera inacceptable en ple segle XXI. En aquest sentit, creu que el projecte &ldquo;resol molt b&eacute; l'ascens&rdquo; en incorporar rampes i ascensors que permetrien accedir-hi sense obstacles des de la Rambla o el Born. No obstant aix&ograve;, admet que el pla &eacute;s &ldquo;molt ambici&oacute;s, molt atrevit, innovador&rdquo; i que genera inquietuds entre alguns residents. Hi ha ve&iuml;ns que temen l'impacte estructural de la gran obertura prevista a la pla&ccedil;a, at&egrave;s que sota el paviment hi ha les bigues de l'aparcament, i d'altres que opinen que n'hi hauria prou amb &ldquo;una rentada de cara molt a fons&rdquo; en lloc d'una intervenci&oacute; d'aquesta envergadura. Carme assumeix que les obres seran llargues i molestes, per&ograve; insisteix que &ldquo;el que s'ha de mirar &eacute;s el b&eacute; de la ciutat&rdquo; i que resulta &ldquo;incre&iuml;ble&rdquo; que el deteriorament s'hagi prolongat tants d'anys.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hi ha veïns que temen l&#039;impacte estructural de la gran obertura prevista a la plaça, atès que sota el paviment hi ha les bigues de l&#039;aparcament, i altres que opinen que n&#039;hi hauria prou amb &quot;una rentada de cara molt a fons&quot; en lloc d&#039;una intervenció de tal envergadura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Historiadora de l'art de formaci&oacute;, tamb&eacute; contextualitza la pla&ccedil;a en una tradici&oacute; urban&iacute;stica m&eacute;s &agrave;mplia. Recorda que la Pla&ccedil;a Major &eacute;s fruit de la desamortitzaci&oacute; i que, per construir-la, es va destruir part de la trama medieval, i assenyala que, amb tot just 3.000 metres quadrats, &eacute;s &ldquo;la m&eacute;s petita&rdquo; si es compara amb altres places majors espanyoles. Per a ella, el debat actual no pot deslligar-se d'aquella hist&ograve;ria: la pla&ccedil;a ha estat sempre un espai for&ccedil;at per decisions pol&iacute;tiques i urban&iacute;stiques, i ara torna a situar-se al centre d'una discussi&oacute; sobre com s'ha de relacionar Palma amb el seu passat i amb el seu futur.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Part dels soterranis de la Plaça Major, antany bullides galeries comercials"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Part dels soterranis de la Plaça Major, antany bullides galeries comercials                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&egrave;ficits estructurals</strong></h2><p class="article-text">
        Mentrestant, l'arquitecta Cristina Llorente, directora d'Arquitectives i membre del col&middot;lectiu Palma XXI, integrat per historiadors, ge&ograve;grafs, arquitectes i urbanistes, recorda que el 2020 el seu equip va coordinar el proc&eacute;s participatiu impulsat per l'anterior equip de govern amb l'objectiu de definir els usos futurs de les galeries i el paper de la Pla&ccedil;a Major a la ciutat. En declaracions a aquest diari, explica que aquell proc&eacute;s va recollir demandes que durant anys havien formulat associacions ve&iuml;nals i entitats socials: obrir les galeries a l'exterior, introduir usos culturals i socials, millorar la connexi&oacute; amb l'entorn i, sobretot, recuperar la Pla&ccedil;a Major com a lloc de trobada ciutadana i no &uacute;nicament com a escenari orientat al turisme. En un context d'emerg&egrave;ncia clim&agrave;tica, afegeix, una gran superf&iacute;cie dura, sense ombra ni espais d'estada, t&eacute; poc sentit com a espai de relaci&oacute; contemporani.
    </p><p class="article-text">
        Llorente subratlla que aquell treball participatiu va quedar durant anys en una fase preliminar i que desconeix fins a quin punt va ser incorporat a les bases del concurs d'idees convocat posteriorment. Tamb&eacute; insisteix que conv&eacute; ser prudent a l'hora de valorar l'avantprojecte guanyador, at&egrave;s que es tracta d'un concurs d'idees i que, segons la seva experi&egrave;ncia, entre la proposta premiada i el projecte finalment executat sol haver-hi difer&egrave;ncies substancials a causa d'ajustos normatius, t&egrave;cnics i pressupostaris.
    </p><p class="article-text">
        Amb tot, considera que, des del punt de vista urb&agrave;, l'obertura de les galeries mitjan&ccedil;ant grans buits i graderies que introdueixin llum i ventilaci&oacute; pot ser una resposta raonable a un dels principals problemes actuals: el car&agrave;cter fosc i poc amable de l'espai subterrani. No obstant aix&ograve;, adverteix que aquesta operaci&oacute; tamb&eacute; transforma la imatge tradicional de &ldquo;pla&ccedil;a major&rdquo; com a gran esplanada porticada i recorda que el model hist&ograve;ric &mdash;hereu de processos de desamortitzaci&oacute; i, en el cas de Palma, constru&iuml;t sobre l'antic convent de Sant Felip Neri i les depend&egrave;ncies de la Inquisici&oacute;&mdash; presenta avui greus d&egrave;ficits funcionals.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La vida continua a la superfície de la Plaça Major mentre el subsòl roman buit i a l&#039;espera de la seva transformació"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La vida continua a la superfície de la Plaça Major mentre el subsòl roman buit i a l&#039;espera de la seva transformació                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En relaci&oacute; amb l'impacte social, Llorente emmarca el debat en la tensi&oacute; cl&agrave;ssica entre millora urbana i gentrificaci&oacute;. Al seu parer, deixar que els espais es degradin per evitar la revaloritzaci&oacute; no &eacute;s una soluci&oacute;, per&ograve; tampoc no ho &eacute;s intervenir sense acompanyar la reforma amb pol&iacute;tiques p&uacute;bliques que esmorteixin els efectes del mercat. Assenyala que existeixen eines &mdash;com l'aplicaci&oacute; de la Llei estatal d'habitatge per limitar els preus, l'exercici del dret de tanteig i retracte o la compra p&uacute;blica de locals per destinar-los a comer&ccedil; de proximitat&mdash; que poden modular la velocitat i l'agressivitat dels processos de substituci&oacute; social.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;s enll&agrave; del cas concret de la Pla&ccedil;a Major, l'arquitecta q&uuml;estiona la proliferaci&oacute; de grans projectes urbans deslligats d'una estrat&egrave;gia global de ciutat. Considera que Palma arrossega problemes estructurals, especialment a l'Eixample, que no estan sent abordats, i defensa una combinaci&oacute; d'intervencions estrat&egrave;giques amb actuacions d'&ldquo;acupuntura urbana&rdquo; m&eacute;s petites i cont&iacute;nues. En aquest sentit, adverteix del risc que concursos ambiciosos es converteixin en anuncis de gran impacte medi&agrave;tic per&ograve; de dif&iacute;cil execuci&oacute; si no compten amb suport pressupostari suficient.
    </p><p class="article-text">
        Amb tot, Llorente reconeix encerts en la proposta guanyadora, especialment en la reformulaci&oacute; de la fa&ccedil;ana cap a la Rambla i en la intenci&oacute; d'introduir llum i activitat a les galeries, un potencial fins ara desaprofitat. La seva conclusi&oacute; &eacute;s matisada: la intervenci&oacute; pot corregir d&egrave;ficits evidents de l'espai actual, per&ograve; el seu abast real dependr&agrave; tant de com es materialitzi t&egrave;cnicament com de les pol&iacute;tiques urbanes i socials que l'acompanyin.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escales que donen accés des de la Rambla a la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escales que donen accés des de la Rambla a la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tapís al subterrani de la Plaça Major"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tapís al subterrani de la Plaça Major                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Un altre dels col&middot;lectius que s'ha pronunciat sobre l'avantprojecte guanyador &eacute;s l'Associaci&oacute; d'Amics del Ferrocarril. El seu president, Miquel &Agrave;ngel Riera, expressa el seu &ldquo;suport&rdquo; a la proposta, per&ograve; considera que la reforma no pot limitar-se a la superf&iacute;cie, sin&oacute; que ha d'incorporar els vestigis hist&ograve;rics que travessen el subs&ograve;l de la pla&ccedil;a, com el t&uacute;nel del ferrocarril, testimoni de gaireb&eacute; un segle de mobilitat, guerra i successives transformacions urbanes. A dia d'avui, sost&eacute; l'entitat, aquesta infraestructura &ldquo;seria perfectament accessible i visitable&rdquo; des de la sortida del port, sota les muralles, fins als aparcaments de la Pla&ccedil;a Major, aix&iacute; com en el tram que connecta amb el Mercat de l'Olivar.
    </p><p class="article-text">
        Tamb&eacute; ARCA, la principal entitat de defensa del patrimoni a Balears, valora positivament diversos aspectes de la proposta, com la creaci&oacute; de nous espais d'estada en diferents nivells, l'entrada de llum natural a la planta subterr&agrave;nia &mdash;on s'ubicar&agrave; el centre d'interpretaci&oacute;&mdash; i la millora de l'accessibilitat per a vianants des de la Rambla. No obstant aix&ograve;, adverteix que el projecte, tal com ha estat presentat, ignora elements patrimonials existents que considera essencials. Entre aquests esmenta el t&uacute;nel ferroviari i les hist&ograve;riques casetes de la Costa des Teatre, amb m&eacute;s d'un segle d'antiguitat, la conservaci&oacute; i integraci&oacute; de les quals figuraven en les bases del concurs.
    </p><p class="article-text">
        L'entitat reclama que ambd&oacute;s elements s'incorporin &ldquo;s&iacute; o s&iacute;&rdquo; al projecte definitiu i alerta, a m&eacute;s, que la connexi&oacute; prevista amb la Rambla no hauria d'implicar la p&egrave;rdua de cap fragment d'aquest passeig hist&ograve;ric, cosa que, segons la seva interpretaci&oacute; dels pl&agrave;nols, podria produir-se. ARCA confia que l'Ajuntament atengui aquestes peticions, que considera un valor afegit per a la intervenci&oacute;, i assenyala que les paraules del batle durant la presentaci&oacute;, en les quals va garantir la conservaci&oacute; dels elements patrimonials, contribueixen a generar una certa tranquil&middot;litat.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros, Francisco Ubilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/cat/seu-inquisicio-futur-epicentre-cultural-platja-major-palma-ara-practicament-fantasma_1_13031498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 05:31:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="772611" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="772611" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De seu de la Inquisició a futur 'epicentre cultural': "La Plaça Major de Palma és ara pràcticament fantasma"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reformas,Patrimonio Histórico,Historia,Inquisición,Arquitectura,Arquitectos,Urbanismo,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De sede de la Inquisición a futuro 'epicentro cultural': "La Plaza Mayor de Palma es ahora prácticamente fantasma"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/sede-inquisicion-futuro-epicentro-cultural-playa-mayor-palma-ahora-practicamente-fantasma_1_12993801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De sede de la Inquisición a futuro &#039;epicentro cultural&#039;: &quot;La Plaza Mayor de Palma es ahora prácticamente fantasma&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una barbería frecuentada por futbolistas es el único comercio que resiste en la zona subterránea del corazón de la ciudad. El arquitecto que ha ganado el concurso municipal para transformar la zona defiende un nuevo proyecto pensado en el ciudadano</p><p class="subtitle">El gran socavón que ha sacado a la luz parte de la obra más colosal de la historia de Palma: sus murallas
</p></div><p class="article-text">
        En la penumbra, el eco ha sustituido al bullicio que durante a&ntilde;os recorri&oacute; las galer&iacute;as subterr&aacute;neas que yacen bajo la Plaza Mayor de Palma. Caminar hoy por sus oscuros pasillos es hacerlo entre persianas met&aacute;licas cerradas a cal y canto, escaparates tras los cuales se adivinan antiguos art&iacute;culos olvidados, r&oacute;tulos descoloridos que sobreviven como f&oacute;siles de un tiempo m&aacute;s pr&oacute;spero, escaleras mec&aacute;nicas que, inm&oacute;viles, conducen a ninguna parte y una vieja cabina telef&oacute;nica en desuso, met&aacute;fora de un subsuelo que hace a&ntilde;os dej&oacute; de comunicarse con la ciudad. Al fondo de uno de los corredores, sin embargo, una claridad irrumpe en la oscuridad: es una barber&iacute;a, el &uacute;ltimo negocio que resiste como un faro encendido en un territorio suspendido en el tiempo. &ldquo;Recuerdo cuando era joven que esto era un bullicio. Ahora est&aacute; muerto&rdquo;, lamenta Fran, uno de los clientes que acaba de salir del local.
    </p><p class="article-text">
        La Plaza Mayor es un palimpsesto urbano donde se superponen siglos de memoria, desde su uso como <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/palizas-detenciones-burdeles-desvios-fondos-inquisicion-hundio-corrupcion-abuso_1_9683046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sede de la Inquisici&oacute;n </a>hasta su consolidaci&oacute;n como coraz&oacute;n comercial y tur&iacute;stico de la capital balear. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sin embargo, no son pocas las voces que reclaman un cambio. Un ambicioso proyecto propone ahora convertir la zona en un &ldquo;epicentro social, cultural y econ&oacute;mico&rdquo; mediante la apertura de las galer&iacute;as subterr&aacute;neas y la implantaci&oacute;n de nuevos niveles y accesos peatonales. La iniciativa, sin embargo, ha despertado los interrogantes sobre el impacto que la intervenci&oacute;n podr&iacute;a tener en la revalorizaci&oacute;n del centro hist&oacute;rico. &iquest;Qu&eacute; tipo de ciudad emerger&aacute; de ese vac&iacute;o? 
    </p><p class="article-text">
        Mientras el discurso oficial pone el acento en la recuperaci&oacute;n de un espacio &ldquo;deteriorado&rdquo; y en su reintegraci&oacute;n en el tejido urbano, el arquitecto responsable de la propuesta, Antoni Barcel&oacute;, defiende que lo que la iniciativa busca es, ante todo, devolver a la Plaza Mayor su condici&oacute;n de lugar de encuentro ciudadano, transformando la plaza en un lugar pensado no solo para atravesar, sino tambi&eacute;n para permanecer, y respetando a su vez su pasado. &ldquo;La historia ha sido parte fundamental del planteamiento del proyecto&rdquo;, remarca Barcel&oacute; en declaraciones a elDiario.es. La iniciativa plantea una transformaci&oacute;n profunda del espacio p&uacute;blico y de sus plantas inferiores con la intenci&oacute;n de reforzar la continuidad del tejido urbano y convertir el enclave en un nuevo &ldquo;epicentro cultural&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ecd27c8e-e880-4671-8c5c-bf0ccf1d551a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Transeúntes en la Plaza Mayor de Palma"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Transeúntes en la Plaza Mayor de Palma                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6155be55-c38e-443b-84ec-b4688d3d2d14_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escaleras mecánicas que durante años transportaron a centenares de personas entre la superficie y el subsuelo de la Plaza Mayor"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escaleras mecánicas que durante años transportaron a centenares de personas entre la superficie y el subsuelo de la Plaza Mayor                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Plaza Mayor de Palma es un palimpsesto urbano donde se superponen siglos de memoria, desde su uso como sede de la Inquisición hasta su consolidación como corazón comercial y turístico de la capital balear. Ahora, un ambicioso proyecto propone convertir la zona en un &quot;epicentro social, cultural y económico&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bajo la superficie de la Plaza Mayor, entre los oscuros pasillos del subsuelo, Fran contempla el proyecto con una mezcla de escepticismo y nostalgia. Su memoria recuerda tiendas de discos a los que acud&iacute;a a comprar cuando era <em>disc jockey</em>, comercios de ropa, peque&ntilde;os negocios donde uno &ldquo;encontraba de todo&rdquo;. En su opini&oacute;n, el espacio podr&iacute;a reactivarse si se apostara por un comercio accesible pensado &ldquo;sobre todo para los j&oacute;venes y para quienes viven y trabajan en la ciudad, no joyer&iacute;as o tiendas de marcas a 150 &oacute; 200 euros el jersey&rdquo;. En este sentido, lamenta la transformaci&oacute;n de calles comerciales como Jaime III, donde, como en tantas otras zonas del casco hist&oacute;rico de Palma, el peque&ntilde;o comercio ha ido desapareciendo frente a las marcas de alta gama. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Plaza Mayor es ahora pr&aacute;cticamente fantasma&rdquo;, se lamenta, haciendo &eacute;nfasis en el contraste que percibe cuando viaja por otras ciudades espa&ntilde;olas, donde las plazas mayores rebosan de vida. Para &eacute;l, la cuesti&oacute;n no es solo arquitect&oacute;nica, sino pol&iacute;tica: facilitar que el centro vuelva a ser un lugar &ldquo;para el currante&rdquo;, no solo para quien pueda permitirse gastar m&aacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/065eb46f-521e-47ef-ab40-668326b8c163_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fran, uno de los antiguos clientes de la galería comercial: &quot;La Plaza Mayor es ahora prácticamente fantasma&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fran, uno de los antiguos clientes de la galería comercial: &quot;La Plaza Mayor es ahora prácticamente fantasma&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Cuando vine, todo el mundo sab&iacute;a que lo iban a sacar&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Dentro de la barber&iacute;a, Vladi perfila con pulso firme el corte realizado a uno de sus clientes. Este empresario de origen cubano lleva casi nueve a&ntilde;os al frente de 'Barber Shop Vladi', el &uacute;nico negocio que permanece abierto en las galer&iacute;as subterr&aacute;neas. &ldquo;Cuando yo vine, todo el mundo sab&iacute;a que en cualquier momento los iban a sacar&rdquo;, recuerda, evocando c&oacute;mo, cuando el resto de locales cerr&oacute; definitivamente en diciembre de 2019, &eacute;l decidi&oacute; quedarse. Uno de los momentos que retiene en su memoria es el d&iacute;a en que la polic&iacute;a acudi&oacute; a clausurar los espacios cuya concesi&oacute;n hab&iacute;a expirado: &ldquo;Ven&iacute;an con sus candados. Cortaban el tuyo y pon&iacute;an el suyo. Lo que no se sac&oacute; se qued&oacute; dentro&rdquo;. Desde entonces, los pasillos se vaciaron y el subsuelo entr&oacute; en una especie de pausa indefinida.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l, sin embargo, no depende del tr&aacute;nsito casual. Su clientela llega con cita previa a trav&eacute;s de su p&aacute;gina web y de las redes sociales, donde ha construido una marca personal s&oacute;lida. &ldquo;Trabajo solo y lo hago todo personalizado. No es una barber&iacute;a de llegar y cortar&rdquo;, asegura. Por sus sillones han pasado jugadores del RCD Mallorca, equipos visitantes e incluso futbolistas con los que viaja para cortar el pelo en concentraciones. &ldquo;Vienen cada semana. Los veo m&aacute;s a ellos que a mi familia&rdquo;, bromea. Su agenda repleta es la prueba de que el negocio funciona, incluso en medio de un entorno apagado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eaff64c9-a826-46af-9e83-e53b675236e5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vladi, a las puertas de su barbería, el último negocio que resiste en los oscuros subterráneos de la Plaza Mayor: &quot;Cuando yo vine, todo el mundo sabía que en cualquier momento los iban a sacar&quot;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vladi, a las puertas de su barbería, el último negocio que resiste en los oscuros subterráneos de la Plaza Mayor: &quot;Cuando yo vine, todo el mundo sabía que en cualquier momento los iban a sacar&quot;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/59980928-d086-456f-b060-bbf2772e6100_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior de uno de los locales abandonados en las galerías subterráneas de la Plaza Mayor"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior de uno de los locales abandonados en las galerías subterráneas de la Plaza Mayor                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con todo, la incertidumbre es inevitable: Vladi est&aacute; de alquiler y sabe que, cuando llegue el momento, tendr&aacute; que marcharse. &ldquo;Al final me tendr&eacute; que ir s&iacute; o s&iacute;&rdquo;, admite, aunque no se resigna: su plan, cuando llegue el desalojo definitivo, es llevarse consigo lo que siente verdaderamente suyo: el nombre y la marca que ha construido durante a&ntilde;os. &ldquo;Intentar&eacute; arrastrar eso. Que sea el nombre lo que llame la atenci&oacute;n&rdquo;, conf&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De la 'casa negra' a la consolidaci&oacute;n comercial</strong></h2><p class="article-text">
        La Plaza Mayor ocupa un lugar central en la historia de Palma. Sin embargo, no exist&iacute;a como tal durante la &eacute;poca medieval: el tejido urbano del centro hist&oacute;rico estaba formado por estrechas e intrincadas calles propias de la ciudad isl&aacute;mica que la urbe fue durante siglos. En uno de sus laterales funcion&oacute; la 'Casa Negra', sede del m&aacute;ximo &oacute;rgano encargado de velar por el mantenimiento de la ortodoxia cat&oacute;lica entre el siglo XV y principios del XIX: la Inquisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En una isla en la que era frecuente acudir a saludadores, sanadores, videntes o hechiceros, quienes llevan a cabo sortilegios y encantamientos dirigidos a conseguir el amor deseado, mejorar la salud o hallar a personas desaparecidas y fallecidas, <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/doscientos-azotes-destierro-pagaban-herejias-hechiceros-videntes-sanadores_1_11221729.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Santo Oficio persigui&oacute; con dureza las herej&iacute;as</a>, aunque raramente aplic&oacute; la pena de muerte a personas cuya ignorancia, sosten&iacute;a el tribunal, era vilmente manejada por el diablo. Con todo, en la 'Casa Negra' acabaron encerrados la mayor parte de los acusados de las m&aacute;s doscientas causas que la Inquisi&oacute;n abri&oacute; por brujer&iacute;a, y sin apenas garant&iacute;as, en la mayor de las Balears. El inmueble ser&iacute;a finalmente derribado en 1823. En paralelo, y hasta principios del siglo XIX, el solar estaba ocupado por el convento de Sant Felip Neri. La calle de la Inquisici&oacute;, en las proximidades de la Plaza Mayor, es el &uacute;nico vestigio topon&iacute;mico de la instituci&oacute;n que durante siglos vigil&oacute; la ciudad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/56a96620-ce39-407e-8125-f2147a65185a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imagen de 1951 del lugar donde se ubicaba &#039;La casa negra&#039;, sede de la Inquisición en Mallorca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de 1951 del lugar donde se ubicaba &#039;La casa negra&#039;, sede de la Inquisición en Mallorca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las desamortizaciones impulsadas por los gobiernos liberales en el siglo XIX y la presi&oacute;n por abrir nuevas centralidades urbanas llevaron a la demolici&oacute;n de conventos y murallas, como suceder&iacute;a en Palma con el derribo del convento de Sant Felip Neri y de la antigua sede inquisitorial, dando pie, en 1838, a la edificaci&oacute;n de una plaza p&uacute;blica que, siguiendo el modelo de la Plaza Real de Barcelona y en un intento de adaptar el modelo de la plaza castellana a una antigua ciudad mediterr&aacute;nea, sustituir&iacute;a la l&oacute;gica cerrada medieval por un espacio rectangular abierto definido por soportales y edificios porticados. Una voluntad de modernizaci&oacute;n que, sin embargo, no se detuvo con el 'fin de si&egrave;cle'. 
    </p><p class="article-text">
        En 1931 entr&oacute; en servicio el ferrocarril que, a trav&eacute;s de un extenso t&uacute;nel subterr&aacute;neo, conectaba el coraz&oacute;n de la ciudad con el muelle a trav&eacute;s del subsuelo. Durante la Guerra Civil, el conducto fue utilizado como refugio antia&eacute;reo, con accesos habilitados en la Plaza Mayor. Tras sus &uacute;ltimos viajes, la l&iacute;nea dej&oacute; de utilizarse en 1965.   
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/45e005fe-1b01-456a-ac3f-47d92cd1ef63_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El túnel del ferrocarril, a su paso por debajo de la Plaza Mayor, desmantelado con la construcción de los aparcamientos subterráneos de la zona"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El túnel del ferrocarril, a su paso por debajo de la Plaza Mayor, desmantelado con la construcción de los aparcamientos subterráneos de la zona                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Fue en 1969 cuando, en pleno auge del autom&oacute;vil y de los nuevos h&aacute;bitos de consumo, la Plaza Mayor volver&iacute;a a transformarse. Bajo la explanada decimon&oacute;nica se excav&oacute; un aparcamiento subterr&aacute;neo y se construyeron unas galer&iacute;as comerciales que respond&iacute;an al imaginario moderno de la &eacute;poca: una ciudad funcional adaptada al tr&aacute;fico rodado y a la oferta comercial. Aquella intervenci&oacute;n introdujo una dimensi&oacute;n vertical in&eacute;dita hasta entonces, conectando el espacio p&uacute;blico superior con un subsuelo dedicado al comercio, enlazando, adem&aacute;s, la parte alta del casco antiguo con la parte baja de la ciudad. Las obras, as&iacute; como la construcci&oacute;n de otros parkings en las proximidades, cercen&oacute; m&aacute;s de 80 metros del t&uacute;nel del ferrocarril, cuya rehabilitaci&oacute;n se convirti&oacute; en una reivindicaci&oacute;n hist&oacute;rica que a&uacute;n resuena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_50p_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_50p_1136924.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_75p_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_75p_1136924.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5dedb8e3-40fb-4be0-8431-1b5e7e86b618_16-9-aspect-ratio_default_1136924.jpg"
                    alt="Construcción de los aparcamientos y las galerías subterráneas de la Plaza Mayor a finales de los años sesenta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Construcción de los aparcamientos y las galerías subterráneas de la Plaza Mayor a finales de los años sesenta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ce06fd4-1e6c-45ce-b41a-3f515d4e061c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Plaza Mayor, cuando se encontraba ajardinada"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Plaza Mayor, cuando se encontraba ajardinada                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La plaza dejaba as&iacute; de ser un vac&iacute;o urbano heredado del siglo XIX para convertirse en un nodo de movilidad y actividad econ&oacute;mica en varias capas: mientras el subsuelo absorb&iacute;a la movilidad y el comercio, sobre la superficie aflorar&iacute;an jardines, bancos y un mercado que reforzar&iacute;an su condici&oacute;n de lugar de encuentro. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo que en su momento simboliz&oacute; progreso es hoy el estrato m&aacute;s problem&aacute;tico del conjunto: un subsuelo fragmentado, oscuro y progresivamente abandonado que encarna los l&iacute;mites de aquel modelo urbano. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han sucedido diagn&oacute;sticos, estudios t&eacute;cnicos y propuestas de reactivaci&oacute;n que han intentado devolverle el sentido a ese espacio soterrado, desde planes para reforzar su uso cultural hasta intentos de reordenaci&oacute;n comercial. Entre anuncios y cambios de gobierno, las galer&iacute;as han permanecido en un limbo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el proyecto ganador del concurso de ideas para la reforma, titulado &Aacute;gora 001 y liderado por Barcel&oacute; Balanz&oacute; arquitectes y Scob Arquitectura i Paisatge, busca revitalizar la plaza &ldquo;respetando su identidad hist&oacute;rica&rdquo;, tal como se&ntilde;alan los autores de la propuesta. De acuerdo a la memoria del proyecto, la intervenci&oacute;n parte de la idea de reforzar la continuidad del tejido urbano y dotar al conjunto de nuevos usos que favorezcan su vitalidad, entendiendo la plaza como un lugar de encuentro donde la ciudad reconozca su identidad y mejore su relaci&oacute;n con la Rambla, las calles adyacentes y el espacio bajo rasante.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DIdw8pWMR8d/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Uno de los gestos centrales de la propuesta es la creaci&oacute;n de un gran atrio que reinterpretar&aacute; el antiguo claustro del antiguo convento de Sant Felip Neri e introducir&aacute; iluminaci&oacute;n y ventilaci&oacute;n natural al nivel inferior frente a su desconexi&oacute;n actual. La plaza se reorganizar&aacute; en dos niveles conectados por una gran escalera, manteniendo la cota superior como un gran vac&iacute;o urbano flexible y activando la planta inferior como un espacio cultural y comercial complementario. 
    </p><p class="article-text">
        Barcel&oacute; subraya que el proyecto no debe entenderse como una operaci&oacute;n convencional de reactivaci&oacute;n comercial, sino como una intervenci&oacute;n orientada a recuperar el car&aacute;cter c&iacute;vico del espacio. &ldquo;La propuesta se centra m&aacute;s en la parte cultural y social que en la comercial&rdquo;, se&ntilde;ala a este medio. El objetivo, sostiene, es &ldquo;revitalizar la zona como tejido cultural y de actividad ciudadana que ahora no tiene&rdquo;, transformando la plaza en un lugar de estancia y no &uacute;nicamente de tr&aacute;nsito. En ese sentido, la iniciativa contempla la creaci&oacute;n de un centro de interpretaci&oacute;n que explique la historia de Palma, as&iacute; como la programaci&oacute;n de actividades como teatro, ciclos de conciertos o cine al aire libre, abriendo de este modo las puertas &ldquo;a otras actividades sociales y culturales adem&aacute;s de las ya tradicionales&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/830d8226-2fc8-45bb-8db1-2bd06980a901_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Reacreación de la futura Plaza Mayor"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Reacreación de la futura Plaza Mayor                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El trabajo de dise&ntilde;o ha estado profundamente marcado por el estudio hist&oacute;rico del lugar. El equipo, se&ntilde;ala, ha analizado &ldquo;el pasado y el presente de la plaza, desde sus or&iacute;genes hasta ahora&rdquo; en un proceso que abarca casi dos siglos de transformaciones urbanas. Barcel&oacute; recuerda que el solar estuvo ocupado por los claustros de la Casa Negra y el convento de Sant Felip Neri, una referencia que ha servido para recuperar la idea del claustro como elemento central del nuevo atrio, entendido como una forma de &ldquo;reescribir la historia del lugar&rdquo;. Tambi&eacute;n se han tenido en cuenta, a&ntilde;ade, hitos posteriores como el Plan Alomar de 1943 -el proyecto urban&iacute;stico impulsado por el arquitecto Gabriel Alomar, quien buscaba modernizar Palma mediante la apertura de grandes avenidas y la reordenaci&oacute;n del centro hist&oacute;rico para adaptarlo a las necesidades de la ciudad contempor&aacute;nea- o la reforma de 1969 que introdujo el aparcamiento y las galer&iacute;as comerciales. &ldquo;La historia ha sido parte fundamental del planteamiento del proyecto&rdquo;, incide.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cr&iacute;ticas por gentrificaci&oacute;n </strong></h2><p class="article-text">
        Frente a las voces que apuntan al riesgo de gentrificaci&oacute;n de la zona ante el previsible aumento de la presi&oacute;n sobre los precios y usos del entorno -el PSIB-PSOE lleg&oacute; a vaticinar que la plaza se convertir&aacute; en&nbsp;&ldquo;una franquicia para los turistas&rdquo;-, el arquitecto defiende que el proyecto responde a una necesidad urbana evidente. &ldquo;Nosotros pensamos que la ciudad, con esta intervenci&oacute;n del todo necesaria, gana un espacio m&aacute;s para actividades y se mejora claramente todo el entorno&rdquo;, se&ntilde;ala. A su juicio, la modernizaci&oacute;n de los centros hist&oacute;ricos implica generar &ldquo;sinergias con la ciudad y sus habitantes&rdquo; capaces de albergar nuevas actividades sin renunciar a sus tradiciones. En ese sentido, enmarca la reforma dentro de una visi&oacute;n estrat&eacute;gica m&aacute;s amplia: &ldquo;Nos parece que es una apuesta por la Palma del futuro que aspira a ser capital europea de la cultura en 2031&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista constructivo y ambiental, la iniciativa apuesta por una estrategia de sostenibilidad basada en geotermia abierta, la reutilizaci&oacute;n de aguas pluviales, una instalaci&oacute;n fotovoltaica en cubierta e iluminaci&oacute;n LED regulada, adem&aacute;s de plantear el reciclaje de escombros del propio vaciado para fabricar elementos prefabricados de fachada en hormig&oacute;n con mar&egrave;s reciclado, buscando reducir la huella ecol&oacute;gica y reforzar la identidad material del conjunto. En este sentido, Barcel&oacute; reconoce que el proyecto se encuentra todav&iacute;a en fase de desarrollo y que soluciones como la geotermia abierta est&aacute;n siendo evaluadas en detalle: &ldquo;Ahora mismo estamos en fase de redacci&oacute;n de proyecto y en un proyecto de esta complejidad todas las cuestiones t&eacute;cnicas, como no puede ser de otra manera, est&aacute;n en revisi&oacute;n&rdquo;. La viabilidad definitiva de estas medidas depender&aacute;, por tanto, de los estudios t&eacute;cnicos que se realicen durante la fase de proyecto ejecutivo, en un subsuelo marcado por d&eacute;cadas de intervenciones y superposiciones urbanas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0f079561-6e4e-48b1-9a78-adcc79b5f126_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Paseantes en la Plaza Mayor"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Paseantes en la Plaza Mayor                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Recientemente, el Ayuntamiento encarg&oacute; un informe dirigido a valorar en qu&eacute; estado se encuentra la Plaza Mayor antes de proceder a su reforma. En este sentido, el alcalde de Palma, Jaime Mart&iacute;nez, asegura que los resultados del an&aacute;lisis no condicionar&aacute;n la viabilidad de las actuaciones proyectadas. &ldquo;El estudio ya estaba previsto que deb&iacute;a realizarse, y para cualquier tipo de obra o de proyecto se necesitan datos. Este es un estudio m&aacute;s&rdquo;, defendi&oacute; el pasado 10 de febrero en declaraciones a los medios. El primer edil asevera que, con este proyecto, el Consistorio tratar&aacute; de convertir la plaza Mayor en el &ldquo;epicentro&rdquo; de la actividad social, cultural y econ&oacute;mica de Palma, mediante la aportaci&oacute;n de soluciones &ldquo;efectivas, de gran operatividad y funcionalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Carme Vidal, presidenta de la Asociaci&oacute;n de Vecinos de la Plaza Mayor, no duda en afirmar que el barrio &ldquo;est&aacute; contento&rdquo; con la iniciativa municipal al recordar que la zona &ldquo;lleva abandonada muchos a&ntilde;os&rdquo;, una situaci&oacute;n que califica de &ldquo;lamentable&rdquo; trat&aacute;ndose del &ldquo;centro neur&aacute;lgico de Palma&rdquo;, teniendo en cuenta sobre todo que la ciudad aspira a proyectarse como capital cultural. Vidal particip&oacute; en el jurado del concurso de ideas en representaci&oacute;n de los vecinos y asegura que, pese a que hab&iacute;a propuestas &ldquo;muy buenas&rdquo;, hubo un consenso &ldquo;claro&rdquo; en torno a la iniciativa ganadora. Uno de los aspectos que m&aacute;s valora es la resoluci&oacute;n de los accesos y la conexi&oacute;n entre la parte alta y la parte baja de la ciudad, una reivindicaci&oacute;n hist&oacute;rica del vecindario. &ldquo;Yo creo que Palma es la &uacute;nica ciudad europea que tiene una muy deficiente comunicaci&oacute;n entre la ciudad alta y la ciudad baja&rdquo;, sostiene, comparando la situaci&oacute;n con ciudades italianas o con Lisboa, donde existen rampas y ascensores que salvan los desniveles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b2277a0-0ccc-4786-ab4f-13321803034e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carme Vidal, presidenta de la Asociación de Vecinos de la Plaza Mayor:"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carme Vidal, presidenta de la Asociación de Vecinos de la Plaza Mayor:                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e24e925d-adc5-48d5-b2e5-08229e4084ad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Balcones en uno de los laterales en la Plaza Mayor, característicos por sus fachadas amarillas y barandillas de hierro forjado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Balcones en uno de los laterales en la Plaza Mayor, característicos por sus fachadas amarillas y barandillas de hierro forjado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Vidal recuerda que las escaleras mec&aacute;nicas llevan a&ntilde;os sin funcionar y que el aparcamiento presenta barreras arquitect&oacute;nicas que obligan a subir &ldquo;el equivalente a dos pisos andando&rdquo;, algo que considera inaceptable en pleno siglo XXI. En ese sentido, cree que el proyecto &ldquo;resuelve muy bien el ascenso&rdquo; al incorporar rampas y ascensores que permitir&iacute;an acceder sin obst&aacute;culos desde la Rambla o es Born. No obstante, admite que el plan es &ldquo;muy ambicioso, muy atrevido, innovador&rdquo; y que genera inquietudes entre algunos residentes. Hay vecinos que temen el impacto estructural de la gran apertura prevista en la plaza, dado que bajo el pavimento se encuentran las vigas del aparcamiento, y otros que opinan que bastar&iacute;a con &ldquo;una lavada de cara muy a fondo&rdquo; en lugar de una intervenci&oacute;n de tal envergadura. Carme asume que las obras ser&aacute;n largas y molestas, pero insiste en que &ldquo;lo que se ha de mirar es el bien de la ciudad&rdquo; y que resulta &ldquo;incre&iacute;ble&rdquo; que el deterioro se haya prolongado tantos a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay vecinos que temen el impacto estructural de la gran apertura prevista en la plaza, dado que bajo el pavimento se encuentran las vigas del aparcamiento, y otros que opinan que bastaría con “una lavada de cara muy a fondo” en lugar de una intervención de tal envergadura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Historiadora del arte de formaci&oacute;n, tambi&eacute;n contextualiza la plaza en una tradici&oacute;n urban&iacute;stica m&aacute;s amplia. Recuerda que la Plaza Mayor es fruto de la desamortizaci&oacute;n y que para construirla se destruy&oacute; la trama medieval, incluida <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/cultura/ramon-llull-vida-ciencias_1_12371307.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la calle donde naci&oacute; Ramon Llull</a>, y se&ntilde;ala que, con apenas 3.000 metros cuadrados, es &ldquo;la m&aacute;s peque&ntilde;a&rdquo; si se compara con otras plazas mayores espa&ntilde;olas. Para ella, el debate actual no puede desligarse de esa historia: la plaza ha sido siempre un espacio forzado por decisiones pol&iacute;ticas y urban&iacute;sticas y ahora vuelve a situarse en el centro de una discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo debe relacionarse Palma con su pasado y con su futuro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/75384ebc-9049-4b0e-a389-03b90c7a72db_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Parte de los subterráneos de la Plaza Mayor, antaño bulliciosas galerías comerciales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Parte de los subterráneos de la Plaza Mayor, antaño bulliciosas galerías comerciales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>D&eacute;ficits estructurales</strong></h2><p class="article-text">
        Mientras tanto, la arquitecta Cristina Llorente, directora de Arquitectives y miembro del colectivo Palma XXI, integrado por historiadores, ge&oacute;grafos, arquitectos y urbanistas, recuerda que en 2020 su equipo coordin&oacute; el proceso participativo impulsado por el anterior equipo de gobierno con el objetivo de definir los usos futuros de las galer&iacute;as y el papel de la Plaza Mayor en la ciudad. En declaraciones a este peri&oacute;dico, recuerda que aquel proceso recogi&oacute; demandas que durante a&ntilde;os hab&iacute;an efectuado asociaciones vecinales y entidades sociales: abrir las galer&iacute;as al exterior, introducir usos culturales y sociales, mejorar la conexi&oacute;n con el entorno y, sobre todo, recuperar la Plaza Mayor como lugar de encuentro ciudadano y no &uacute;nicamente como escenario orientado al turismo. En un contexto de emergencia clim&aacute;tica, a&ntilde;ade, una gran superficie dura sin sombra ni espacios de estancia tiene poco sentido como espacio de relaci&oacute;n contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Llorente subraya que ese trabajo participativo qued&oacute; durante a&ntilde;os en una fase preliminar y que desconoce hasta qu&eacute; punto fue incorporado a las bases del concurso de ideas convocado posteriormente. Tambi&eacute;n insiste en que conviene ser prudente al valorar el anteproyecto ganador, dado que se trata de un concurso de ideas y, en su experiencia, entre la propuesta premiada y el proyecto finalmente ejecutado suele haber diferencias sustanciales debido a ajustes normativos, t&eacute;cnicos y presupuestarios.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, considera que, desde el punto de vista urbano, la apertura de las galer&iacute;as mediante grandes vac&iacute;os y gradas que introduzcan luz y ventilaci&oacute;n puede ser una respuesta razonable a uno de los principales problemas actuales: el car&aacute;cter oscuro y poco amable del espacio subterr&aacute;neo. Sin embargo, advierte de que esta operaci&oacute;n tambi&eacute;n transforma la imagen tradicional de &ldquo;plaza mayor&rdquo; como gran explanada porticada y recuerda que el modelo hist&oacute;rico -heredero de procesos de desamortizaci&oacute;n y, en el caso de Palma, construido sobre el antiguo convento de Sant Felip Neri y las dependencias de la Inquisici&oacute;n- presenta hoy graves d&eacute;ficits funcionales. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/faa8b5f0-da4c-4222-9119-b292195a9c96_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La vida continúa en la superficie de la Plaza Mayor mientras el subsuelo permanece vacío y a la espera de su transformación"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La vida continúa en la superficie de la Plaza Mayor mientras el subsuelo permanece vacío y a la espera de su transformación                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el impacto social, Llorente enmarca el debate en la tensi&oacute;n cl&aacute;sica entre mejora urbana y gentrificaci&oacute;n. A su juicio, dejar que los espacios se degraden para evitar la revalorizaci&oacute;n no es una soluci&oacute;n, pero tampoco lo es intervenir sin acompa&ntilde;ar la reforma con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que amortig&uuml;en los efectos del mercado. Se&ntilde;ala que existen herramientas -como la aplicaci&oacute;n de la Ley Estatal de Vivienda para limitar precios, el ejercicio del derecho de tanteo y retracto o la compra p&uacute;blica de locales para destinarlos a comercio de proximidad- que pueden modular la velocidad y agresividad de los procesos de sustituci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del caso concreto de la Plaza Mayor, la arquitecta cuestiona la proliferaci&oacute;n de grandes proyectos urbanos desligados de una estrategia global de ciudad. Considera que Palma arrastra problemas estructurales, especialmente en el Ensanche, que no est&aacute;n siendo abordados, y defiende una combinaci&oacute;n de intervenciones estrat&eacute;gicas con actuaciones de &ldquo;acupuntura urbana&rdquo; m&aacute;s peque&ntilde;as y continuas. En ese sentido, advierte del riesgo de que concursos ambiciosos se conviertan en anuncios de gran impacto medi&aacute;tico pero dif&iacute;cil ejecuci&oacute;n si no cuentan con respaldo presupuestario suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, Llorente reconoce aciertos en la propuesta ganadora, especialmente en la reformulaci&oacute;n de la fachada hacia la Rambla y en la intenci&oacute;n de introducir luz y actividad en las galer&iacute;as, un potencial hasta ahora desaprovechado. Su conclusi&oacute;n es matizada: la intervenci&oacute;n puede corregir d&eacute;ficits evidentes del espacio actual, pero su alcance real depender&aacute; tanto de c&oacute;mo se materialice t&eacute;cnicamente como de las pol&iacute;ticas urbanas y sociales que la acompa&ntilde;en.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d2a9a2ac-17f1-4bf1-94dd-634ada9a9ddc_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Escaleras que dan acceso desde la Rambla a la Plaza Mayor"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Escaleras que dan acceso desde la Rambla a la Plaza Mayor                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1fd06a8e-a0c4-46e4-9d0a-40fdb94e1932_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tapiz en el subterráneo de la Plaza Mayor"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tapiz en el subterráneo de la Plaza Mayor                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro de los colectivos que se ha pronunciado sobre el anteproyecto ganador es la Associaci&oacute; d&rsquo;Amics del Ferrocarril. Su presidente, Miquel &Agrave;ngel Riera, expresa su &ldquo;apoyo&rdquo; a la propuesta, pero considera que la reforma no puede limitarse a la superficie, sino que debe incorporar los vestigios hist&oacute;ricos que atraviesan el subsuelo de la plaza, como el t&uacute;nel del ferrocarril, testigo de casi un siglo de movilidad, guerra y sucesivas transformaciones urbanas. A d&iacute;a de hoy, sostiene la entidad, esta infraestructura &ldquo;ser&iacute;a perfectamente accesible y visitable&rdquo; desde la salida del puerto, bajo las murallas, hasta los aparcamientos de la Plaza Mayor, as&iacute; como en el tramo que conecta con el Mercat del Olivar. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ARCA, la principal entidad de defensa del patrimonio en Baleares, valora positivamente varios aspectos de la propuesta, como la creaci&oacute;n de nuevos espacios de estancia en distintos niveles, la entrada de luz natural en la planta subterr&aacute;nea -donde se ubicar&aacute; el centro de interpretaci&oacute;n- y la mejora de la accesibilidad peatonal desde la Rambla. Sin embargo, advierte de que el proyecto, tal como ha sido presentado, ignora elementos patrimoniales existentes que considera esenciales. Entre ellos menciona el t&uacute;nel ferroviario y las hist&oacute;ricas casetas de la Costa des Teatre, con m&aacute;s de un siglo de antig&uuml;edad, cuya conservaci&oacute;n e integraci&oacute;n figuraban en las bases del concurso.
    </p><p class="article-text">
        La entidad reclama que ambos elementos se incorporen &ldquo;s&iacute; o s&iacute;&rdquo; al proyecto definitivo y alerta, adem&aacute;s, de que la conexi&oacute;n prevista con la Rambla no deber&iacute;a implicar la p&eacute;rdida de ning&uacute;n fragmento de este paseo hist&oacute;rico, algo que, seg&uacute;n su interpretaci&oacute;n de los planos, podr&iacute;a producirse. ARCA conf&iacute;a en que el Ayuntamiento atienda estas peticiones, que considera un valor a&ntilde;adido para la intervenci&oacute;n, y se&ntilde;ala que las palabras del alcalde durante la presentaci&oacute;n, en las que garantiz&oacute; la conservaci&oacute;n de los elementos patrimoniales, contribuyen a generar cierta tranquilidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther Ballesteros, Francisco Ubilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/sede-inquisicion-futuro-epicentro-cultural-playa-mayor-palma-ahora-practicamente-fantasma_1_12993801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 05:02:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="772611" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="772611" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De sede de la Inquisición a futuro 'epicentro cultural': "La Plaza Mayor de Palma es ahora prácticamente fantasma"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/575a98cd-4759-49b4-b797-b61270fce140_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reformas,Patrimonio Histórico,Historia,Inquisición,Arquitectura,Arquitectos,Urbanismo,Islas Baleares,Mallorca,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La decana de los arquitectos de Castilla-La Mancha, nueva tesorera del Consejo Superior de los Arquitectos de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/vivienda/decana-arquitectos-castilla-mancha-nueva-tesorera-consejo-superior-arquitectos-espana_1_13012999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41c198fe-f124-42a2-bcc2-32d248dcaf69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La decana de los arquitectos de Castilla-La Mancha, nueva tesorera del Consejo Superior de los Arquitectos de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Elena Guijarro ha tomado posesión como tesorera del CSCAE para el mandato 2026-2029</p><p class="subtitle">Castilla-La Mancha actualiza los precios máximos para la vivienda protegida en 2026</p></div><p class="article-text">
        Elena Guijarro, ha sido nombrada como nueva tesorera del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de Espa&ntilde;a (CSCAE).
    </p><p class="article-text">
        La arquitecta guadalajare&ntilde;a, que tambi&eacute;n es decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, ha tomado posesi&oacute;n de su cargo junto con el resto del nuevo equipo de Gobierno del CSCAE para el mandato 2026-2029.
    </p><p class="article-text">
        La candidatura, que se alz&oacute; con la mayor&iacute;a absoluta en las elecciones celebradas el pasado 28 de noviembre, est&aacute; formado, aparte de por Guijarro, por Marta Vall-llossera Ferran, al frente de la instituci&oacute;n, como presidenta; Laureano Matas, como vicepresidente primero; la decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla y Le&oacute;n Este, Susana Moreno, como vicepresidenta segunda; el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana, Salvador Lara, como vicepresidente tercero; la decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, y, como secretaria general, Mar&iacute;a Jos&eacute; Pe&ntilde;alver. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el acto institucional de toma de posesi&oacute;n, que ha contado con la intervenci&oacute;n de la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodr&iacute;guez, y al que han asistido decanos/as de Colegios Provinciales e importantes nombres del mundo de la Arquitectura, el equipo de Gobierno se ha comprometido a &ldquo;avanzar en la profesi&oacute;n que demanda la sociedad&rdquo;, seg&uacute;n informa el CSCAE en un comunicado.
    </p><h2 class="article-text">Prioridades del nuevo mandato</h2><p class="article-text">
        En su intervenci&oacute;n, Guijarro, vecina regional de la ministra Rodr&iacute;guez que se congratulaba de tener a una castellano-manchega en la Junta Directiva, ha expresado su &ldquo;agradecimiento a todos los que dan servicio a la sociedad y defienden la profesi&oacute;n. Con todos ellos tenemos el compromiso de seguir trabajando en equipo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tanto para responder a los &ldquo;problemas reales&rdquo; de la ciudadan&iacute;a como en la defensa de la profesi&oacute;n, puesto que est&aacute;n vinculadas, una de las prioridades del equipo de Gobierno en este nuevo mandato ser&aacute; &ldquo;la negociaci&oacute;n con las Administraciones P&uacute;blicas para lograr procesos de contrataci&oacute;n ejemplares; concursos p&uacute;blicos y privados que prioricen la calidad de la arquitectura como sin&oacute;nimo de bien com&uacute;n y unos honorarios justos que resultan esenciales para que la poblaci&oacute;n disfrute de entornos construidos de calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otras l&iacute;neas de actuaci&oacute;n prioritarias estar&aacute;n relacionadas con la formaci&oacute;n continua de los/as arquitectos/as, con ofrecer cursos y herramientas que permitan su especializaci&oacute;n y abran nuevas oportunidades para el ejercicio profesional y con la protecci&oacute;n de los/as colegiados/as tambi&eacute;n despu&eacute;s de la jubilaci&oacute;n, con una reforma de las mutualidades que evite situaciones discriminatorias. Para todo ello, se trabajar&aacute; con el conjunto de los Colegios y Consejos Auton&oacute;micos, mejorando la coordinaci&oacute;n y primando los acuerdos desde el reconocimiento de una diversidad territorial que enriquece la acci&oacute;n global del CSCAE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioclm.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/vivienda/decana-arquitectos-castilla-mancha-nueva-tesorera-consejo-superior-arquitectos-espana_1_13012999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 14:45:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41c198fe-f124-42a2-bcc2-32d248dcaf69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="281427" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41c198fe-f124-42a2-bcc2-32d248dcaf69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="281427" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La decana de los arquitectos de Castilla-La Mancha, nueva tesorera del Consejo Superior de los Arquitectos de España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41c198fe-f124-42a2-bcc2-32d248dcaf69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Arquitectura,Nombramientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bilbao acoge la primera retrospectiva en España de Denise Scott Brown, la arquitecta a la que su marido "le robó" el Premio Pritzker]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/bilbao-acoge-primera-retrospectiva-espana-denise-scott-brown-arquitecta-marido-le-robo-premio-pritzker_1_12981951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b11d47b1-cc1d-429f-8c5c-895f6f9a0aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136311.jpg" width="1706" height="960" alt="Bilbao acoge la primera retrospectiva en España de Denise Scott Brown, la arquitecta a la que su marido &quot;le robó&quot; el Premio Pritzker"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Museo Bellas Artes de Bilbao reúne por vez primera más de 120 obras originales de Denise Scott Brown, entre las que hay dibujos, fotografías, carteles y maquetas, una artista y arquitecta cuya figura ha sido relegada a la de su marido y socio Robert Venturi</p><p class="subtitle">Marisa González, artista multimedia: “Hay que equilibrar la presencia de mujeres y hombres en todos los espacios”
</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1991 el jurado del Premio Pritzker, el galard&oacute;n m&aacute;s importante de la arquitectura, decidi&oacute; hacerle entrega del premio al arquitecto Robert Venturi (Filadelfia, 1925-2018), ignorando que este desarroll&oacute; y firm&oacute; sus proyectos conjuntamente durante d&eacute;cadas con la tambi&eacute;n arquitecta Denise Scott Brown (Nkana,&nbsp;Zambia, 1931) que adem&aacute;s era su mujer. A pesar de que durante el discurso en la entrega del Pritzker Venturi reconociera que el trabajo de Scott Brown supon&iacute;a el 50% de sus proyectos, no reclam&oacute; compartir el galard&oacute;n con ella. La arquitecta, a modo de protesta, se neg&oacute; a acompa&ntilde;arle a la ceremonia. No fue hasta 22 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 2015 cuando un grupo de alumnos de Harvard de la arquitecta iniciaron una petici&oacute;n a trav&eacute;s de Internet para solicitar la concesi&oacute;n del Pritzker de manera retroactiva para Scott Brown. El propio Venturi y otros arquitectos firmaron dicha petici&oacute;n, considerando que el pensamiento sobre &ldquo;la importancia de lo ordinario&rdquo; que marcan los trabajos y libros premiados solamente a Venturi son inspiraci&oacute;n de la arquitecta. Sin embargo, el jurado, compuesto por arquitectos diferentes a 1991, pero pr&aacute;cticamente en su totalidad compuesto por hombres, deneg&oacute; dicha petici&oacute;n alegando que un jurado posterior no puede interferir en las decisiones tomadas por uno anterior. 
    </p><p class="article-text">
        Solo seis mujeres han sido galardonadas con el prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura desde su creaci&oacute;n en 1979:&nbsp;Zaha Hadid&nbsp;(2004),&nbsp;Kazuyo Sejima&nbsp;(2010),&nbsp;Carme Pigem&nbsp;(2017),&nbsp;Yvonne Farrell&nbsp;y&nbsp;Shelley McNamara&nbsp;(2020), y&nbsp;Anne Lacaton&nbsp;(2021). Tras la negativa del jurado a reevaluar la decisi&oacute;n de excluir a Scott Brown del premio de 1991, la arquitecta confes&oacute; que, en su opini&oacute;n, el Pritzker &ldquo;va a ser conocido como el premio de los tristes y viejos hombres blancos&rdquo;. No se trata de la &uacute;nica vez que ocurr&iacute;a un caso similar en el Pritzker, ya que en 1986 se premi&oacute; a&nbsp;Gottfried B&ouml;hm&nbsp;y no a su socia y esposa&nbsp;Elisabeth Haggenm&uuml;ller, y en 2012 a&nbsp;Wang Shu&nbsp;y no a&nbsp;Lu Wenyu&nbsp;socia de Amateur Architecture Studio.
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de aquella pol&eacute;mica, en el a&ntilde;o 2016, Venturi y, en esta ocasi&oacute;n tambi&eacute;n Scott Brown, fueron premiados con la&nbsp;Medalla de Oro del&nbsp;Instituto Americano de Arquitectos, un reconocimiento de un significativo trabajo de influencia duradera en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica de la arquitectura creado mucho antes que el Pritzker, en 1907. As&iacute;, Scott Brown se convirti&oacute; la segunda mujer en recibir el premio y la primera que ha conocido en vida reconocimiento del galard&oacute;n , ya que la primera mujer que recibi&oacute; esta medalla fue&nbsp;Julia Morgan&nbsp;en 2014 a t&iacute;tulo p&oacute;stumo. Tras ellas otras tres mujeres han sido galardonadas, Angela Brooks, que recibi&oacute; el premio conjuntamente con Lawrence Scarpa en 2022 y Carol Ross Barney, que fue galardonada en 2023 y, por &uacute;ltimo, Deborah Berke, que gan&oacute; la medalla el a&ntilde;o pasado, en 2025. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Pritzker va a ser conocido como el premio de los tristes y viejos hombres blancos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Denise Scott Brown</span>
                                        <span>—</span> Arquitecta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras toda una vida de arquitectura y arte, a sus 94 a&ntilde;os, el Museo Bellas Artes de Bilbao acoge la primera gran retrospectiva de Denise Scott Brown en Espa&ntilde;a. Comisariada por los arquitectos Maria Pia Fontana y Miguel Mayorga y estructurada en tres apartados &ndash;ciudad, calle, casa&ndash;re&uacute;ne por vez primera m&aacute;s de 120 obras originales, entre los que hay dibujos, fotograf&iacute;as, carteles y maquetas, con el objetivo de poner de manifiesto la gran contribuci&oacute;n de sus proyectos a la cultura visual contempor&aacute;nea. Adem&aacute;s de sus obras, la exposici&oacute;n incluye una veintena de obras de arte y mobiliario de la colecci&oacute;n privada de la arquitecta entre las que se encuentran obras de Ed Ruscha, Roy Lichenstein o Andy Warhol. 
    </p><h2 class="article-text">La ciudad, la calle y la casa como inspiraci&oacute;n </h2><p class="article-text">
        El primer apartado de la muestra, 'Ciudad', recoge las obras y propuestas creadas por Scott Brown en el lugar en el que ella cre&oacute; un hogar: Filadelfia. Se traslad&oacute; all&iacute; en el a&ntilde;o 1958 para estudiar con Louis Kahn, tras formarse y trabajar en Londres y viajar por Europa. A pesar de que le acompa&ntilde;&oacute; su primer marido, Robert Scott Brown, este falleci&oacute; justo un a&ntilde;o m&aacute;s tarde en un accidente de coche. Ese mismo a&ntilde;o conoci&oacute; a Robert Venturi, con quien al inicio solo colabora acad&eacute;micamente, pero a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1967, contrae matrimonio. Scott Brown decide mantener el apellido de su primer marido para as&iacute; no perder la autor&iacute;a del trabajo realizada hasta la fecha. Antes de casarse con su primer marido, su nombre era Denise Lakofski. Entre 1962 y 1964 Scott Brown y Venturi desarrollaron en la Universidad de Pensilvania dos propuestas determinantes: Venturi public&oacute;&nbsp;'Complexity and Contradiction in Architecture'&nbsp;y Denise imparti&oacute; el curso Studio FFF (Form Function Forces), que define el sistema de an&aacute;lisis para las investigaciones sobre Las Vegas y Levittown.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n con Filadelfia se&nbsp;da en m&aacute;s de cuatrocientos&nbsp;proyectos o estudios de Scott Brown. Por su&nbsp;reinterpretaci&oacute;n del centro&nbsp;hist&oacute;rico se han seleccionado&nbsp;para la exposici&oacute;n, el complejo&nbsp;Franklin Court (1972-1976)&nbsp;y el centro de visitantes del&nbsp;Independence Mall (1996)&nbsp;por el tratamiento del campus como espacio articulado con la ciudad, el Perelman Quadrangle (2000) de la Universidad de Pensilvania y, por su an&aacute;lisis sobre la viabilidad de estos entornos urbanos singulares, los estudios Fairmount in the City (1983) y Penn&rsquo;s Landing Planning Study (2003). &ldquo;Estos proyectos y materiales seleccionados muestran una de las contribuciones capitales de Scott Brown al proyecto arquitect&oacute;nico, la asunci&oacute;n del urbanismo en el dise&ntilde;o para ordenar el espacio p&uacute;blico mediante elementos propios&rdquo;, detallan desde el Museo Bellas Artes de Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        En el segundo apartado de la exposici&oacute;n, 'Calle', se muestra c&oacute;mo una de las grandes aportaciones de Scott Brown es su interpretaci&oacute;n de la calle -Strip (franja)- como lugar simb&oacute;lico. Ejemplo de ello son los materiales de la investigaci&oacute;n&nbsp;'Learning from Las Vegas, or Form Analysis as Design Research'&nbsp;(1968), realizada con Robert Venturi, Steven Izenour y estudiantes de la Universidad de Yale. Sus resultados se publicaron en 1972 en uno de los libros m&aacute;s revolucionarios de la historia de la arquitectura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_50p_1136312.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_50p_1136312.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_75p_1136312.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_75p_1136312.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_default_1136312.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_default_1136312.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60d646ed-e3a0-420e-9237-a6ee775b70d6_source-aspect-ratio_default_1136312.jpg"
                    alt="Denise Scott Brown y Robert Venturi en Las Vegas en una imagen de la retrospectiva que se muestra en el Museo Bellas Artes de Bilbao"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Denise Scott Brown y Robert Venturi en Las Vegas en una imagen de la retrospectiva que se muestra en el Museo Bellas Artes de Bilbao                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la tercera parte de la retrospectiva es la 'Casa'. El dise&ntilde;o y el estudio de lo dom&eacute;stico configuran otra de las contribuciones m&aacute;s relevantes de Denise Scott Brown. En 1970 desarroll&oacute; la investigaci&oacute;n&nbsp;'Remedial Housing for Architects o Learning from Levittown'&nbsp;junto con Venturi y estudiantes de Yale. En ella analiz&oacute; los suburbios denostados por los arquitectos, con Levittown como caso espec&iacute;fico, un modelo basado en la cultura del autom&oacute;vil que ya hab&iacute;a conocido en 1958 gracias al soci&oacute;logo Herbert Gans. As&iacute;, Venturi y Scott Brown observaron las decoraciones exteriores e interiores de las casas, adem&aacute;s de las expresiones individuales que aparec&iacute;an en fachadas y jardines. Las conclusiones se mostraron en la exposici&oacute;n&nbsp;'Signs of Life: Symbols in the American City'&nbsp;(Washington, 1976).&nbsp;Sus proyectos de viviendas unifamiliares&nbsp;&ndash;'Vanna Venturi House' (Filadelfia,&nbsp;1960) y 'Trubek and Wislocki&nbsp;Houses' (Nantucket, 1970)&ndash;,&nbsp;aut&eacute;nticos manifiestos formales,&nbsp;son el resultado del estudio&nbsp;simb&oacute;lico de la casa, del contexto,&nbsp;de los elementos naturales que la rodean y de las formas de vida de sus habitantes. Seg&uacute;n narraba el propio Venturi, que falleci&oacute; en 2018, son &ldquo;casas complejas y contradictorias que anhelan el equilibrio entre lo ordinario y lo monumental, entre lo simb&oacute;lico y lo cotidiano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La muestra finaliza con un documental grabado en el a&ntilde;o 2024 en la casa de la propia arquitecta, en la que ha vivido durante m&aacute;s de 50 a&ntilde;os junto a su marido. Se trata de una vivienda de estilo modernista que fue decorada por los arquitectos con numerosos objetos, obras de arte y mobiliario que trasladan los intereses, la historia y la memoria privada de una de las parejas m&aacute;s influyentes de la arquitectura contempor&aacute;nea. El documental, realizado por Pablo Garc&iacute;a Canga y Manuel As&iacute;n, con m&uacute;sica del pianista de jazz sudafricano Ibrahim Abdullah, interpretada y adaptada por Mikel Azpiroz, muestra la voz en off de la propia Scott Brown, que cuenta an&eacute;cdotas cotidianas y significativas de su vida. As&iacute;, la pel&iacute;cula funciona como un doble retrato de la arquitecta y de su hogar, entendido como personaje protagonista de la obra.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/398ad956-3bf7-4c95-a5f6-cb3e3fa87137_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Uno de los bocetos de Filadelfia realizado por Scott Brown"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Uno de los bocetos de Filadelfia realizado por Scott Brown                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Es la segunda ocasi&oacute;n en la que exponemos la obra de Denis Scott Brown en nuestro museo. Pero es la primera que un museo expone retrospectivamente su trabajo, su pensamiento y su mirada sobre la arquitectura y el urbanismo, sobre el individuo y la comunidad, detalla el conservador jefe de la muestra, Gilermo Zuaznabar, haciendo referencia a 1983 la exposici&oacute;n que acogi&oacute; la pinacoteca bilba&iacute;na en el a&ntilde;o 1983 'Correspondencias. 5 arquitectos, 5 escultores' que inclu&iacute;a la obra de Scott Brown. &rdquo;El n&uacute;cleo de la exposici&oacute;n lo ocupan los materiales provenientes del estudio &lsquo;Learning from Las Vegas&rsquo; (1972)&ldquo;, explica Zuaznabar sobre una de las obras m&aacute;s influyentes de la arquitecta y artista, un ensayo cr&iacute;tico revolucionario elaborado junto con Venturi y Steven Izenour que incorpora la cultura popular americana y el autom&oacute;vil al proyecto arquitect&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta exposici&oacute;n nos hace reconocer que el dise&ntilde;o rara vez es el resultado del trabajo de una sola persona. Es un esfuerzo de equipo. Hay m&uacute;ltiples hilos que contribuyen a &eacute;l, y hay que desentra&ntilde;ar cuidadosamente cada uno de ellos para llegar a comprender realmente lo que ocurre en el proceso. Lo m&aacute;s singular que Denise ense&ntilde;&oacute; a la gente fue aprender y ense&ntilde;ar el estilo del dise&ntilde;o, que es un trabajo en equipo&rdquo;, concluye la arquitecta y asistente de Denise Scott Brown desde 2014, Shilpa Mehta, en su visita al Museo Bellas Artes de Bilbao para la inauguraci&oacute;n de la muestra, que estar&aacute; disponible hasta el 31 de mayo. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-M8EiPRdA-A8-4854', 'youtube', 'M8EiPRdA-A8', document.getElementById('yt-M8EiPRdA-A8-4854'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-M8EiPRdA-A8-4854 src="https://www.youtube.com/embed/M8EiPRdA-A8?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/bilbao-acoge-primera-retrospectiva-espana-denise-scott-brown-arquitecta-marido-le-robo-premio-pritzker_1_12981951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 20:46:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b11d47b1-cc1d-429f-8c5c-895f6f9a0aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136311.jpg" length="231800" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b11d47b1-cc1d-429f-8c5c-895f6f9a0aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136311.jpg" type="image/jpeg" fileSize="231800" width="1706" height="960"/>
      <media:title><![CDATA[Bilbao acoge la primera retrospectiva en España de Denise Scott Brown, la arquitecta a la que su marido "le robó" el Premio Pritzker]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b11d47b1-cc1d-429f-8c5c-895f6f9a0aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_1136311.jpg" width="1706" height="960"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Bilbao,Museo de Bellas Artes,Museos,Cultura,Arquitectura,Arquitectos,Desigual,Desigualdad,Desigualdad de género,Discriminación,Discriminación de género,Discriminación laboral,Machistas,Machismo,Premios,Premio Pritzker]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaudí, el genio que no dejó escuela: "Hemos necesitado llegar a la era de los ordenadores para mejorar sus edificios"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/gaudi-genio-no-dejo-escuela-hemos-necesitado-llegar-ordenadores-mejorar-edificios_1_12956939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b40a2ca-ad1e-4292-8a47-20792586deb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaudí, el genio que no dejó escuela: &quot;Hemos necesitado llegar a la era de los ordenadores para mejorar sus edificios&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos expertos reflexionan sobre el atrevimiento estético y estructural del genial arquitecto catalán cuando se cumple un siglo de su muerte</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 10 de junio har&aacute; un siglo que <a href="https://www.eldiario.es/viajes/conocer-gaudi-aniversario-muerte-etapa-naturista-gaudi-pm_1_12897043.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antoni Gaud&iacute;</a> (Reus 1852 &ndash; Barcelona 1926) mor&iacute;a en el Hospital de la Santa Creu, despu&eacute;s de ser atropellado tres d&iacute;as antes por un tranv&iacute;a en el cruce de la Gran V&iacute;a con las calles Girona y Bail&eacute;n. Desaparec&iacute;a as&iacute; un arquitecto genial y &uacute;nico, cuyos edificios siguen maravillando a los amantes de la arquitectura no solo por su singular belleza sino tambi&eacute;n por lo innovador de las estructuras que desarroll&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Arcos catenarios, paraboloides hiperb&oacute;licos, elipsoides y otras estructuras que hasta la llegada de Gaud&iacute; se consideraban poco est&eacute;ticas, cuando no imposibles de emplear en la construcci&oacute;n de edificios, con &eacute;l adquirieron forma, volumen, relieve y, sobre todo, presencia explicita en las fincas del llamado &ldquo;modernismo catal&aacute;n&rdquo; del cambio del siglo XIX al XX. La Pedrera, la casa Batll&oacute;, la Colonia G&uuml;ell &ndash;en especial la cripta&ndash;, el <a href="https://www.eldiario.es/viajes/historia-park-guell-parque-visitado-barcelona-pm_1_12397925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parque G&uuml;ell</a>, la Sagrada Familia y <a href="https://www.eldiario.es/viajes/no-sagrada-familia-obras-gaudi-puedes-visitar-fuera-barcelona-pm_1_12150507.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tantos otros edificios por toda Espa&ntilde;a</a> resumen a la perfecci&oacute;n la capacidad del artista para innovar y fascinar, un atractivo que se ha mantenido sostenidamente durante el &uacute;ltimo siglo. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las creaciones de Gaud&iacute; apenas tuvieron continuidad estil&iacute;stica en otros arquitectos salvo en muy contadas ocasiones, como es el caso de sus disc&iacute;pulos Josep Maria Jujol, C&eacute;sar Martinell y el valenciano Rafael Guastavino, que si bien no trabaj&oacute; con el maestro, si se mostr&oacute; muy influido por &eacute;l y llev&oacute; algunas de sus formas, como la &ldquo;vuelta&rdquo;, a su exitosa aventura empresarial en Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        elDiario.es ha conversado con dos destacados expertos en la figura y la obra de Gaud&iacute; sobre las razones por las que el estilo gaudiniano qued&oacute; en v&iacute;a muerta al poco de morir el arquitecto. Son Santiago Huerta, profesor em&eacute;rito de la Escuela T&eacute;cnica Superior de Arquitectura de Madrid y autor del trabajo<em> </em><a href="https://oa.upm.es/30203/1/Huerta_2013_El_calculo.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El c&aacute;lculo de estructuras en la obra de Gaud&iacute;</em></a>, y Galdric Santana, <a href="https://catedragaudi.upc.edu/ca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">director de la C&aacute;tedra Gaud&iacute; </a>y Comisario del A&ntilde;o Gaud&iacute;. 
    </p><h2 class="article-text">El padre del dise&ntilde;o moderno de estructuras</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Realmente &eacute;l fue el padre del dise&ntilde;o moderno de estructuras, el primero que le dio a la estructura la forma que mec&aacute;nicamente le correspond&iacute;a&rdquo;, sentencia Huerta. &ldquo;Gaud&iacute; us&oacute; por primera vez la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Est%C3%A1tica_gr%C3%A1fica" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">est&aacute;tica gr&aacute;fica</a> no solamente para verificar las estructuras, que es lo que se ven&iacute;a haciendo, sino para proyectar formas nuevas arquitect&oacute;nicas como los arcos catenarios, los hiperboloides, los paraboloides hiperb&oacute;licos y otras figuras que &eacute;l incorpora de forma novedosa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La est&aacute;tica gr&aacute;fica es un m&eacute;todo de c&aacute;lculo geom&eacute;trico para analizar fuerzas y el equilibrio en estructuras planas, como celos&iacute;as o arcos, mediante diagramas vectoriales. La innovaci&oacute;n de Gaud&iacute;, destaca Huerta, fue el empleo de maquetas polifuniculares, basadas en modelos colgantes con cadenas, cordajes y pesos para determinar la forma invertida de los llamados arcos catenarios y parab&oacute;licos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6288974c-85ea-4543-85f8-d8d0dd174ace_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6288974c-85ea-4543-85f8-d8d0dd174ace_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6288974c-85ea-4543-85f8-d8d0dd174ace_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6288974c-85ea-4543-85f8-d8d0dd174ace_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6288974c-85ea-4543-85f8-d8d0dd174ace_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6288974c-85ea-4543-85f8-d8d0dd174ace_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6288974c-85ea-4543-85f8-d8d0dd174ace_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Maqueta funicular en la cripta de la colonia Güell."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Maqueta funicular en la cripta de la colonia Güell.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que hizo Gaud&iacute; fue transpolar las formas que determinaba la tracci&oacute;n de un determinado peso en un sistema de cadenas, o cuerdas, a la compresi&oacute;n, esto es d&aacute;ndoles la vuelta y suponiendo que la forma generada en la tracci&oacute;n era la que mejor aguantaba la compresi&oacute;n&rdquo;, desvela Huerta. Una muestra de maqueta funicular, empleada por Gaud&iacute; a escala, puede contemplarse en la Colonia G&uuml;ell, en Santa Coloma de Cervell&oacute;, cerca de Barcelona. 
    </p><p class="article-text">
        Estas figuras resultantes, muchas veces con formas inusuales hasta entonces, han sido a la postre las que han dado fama mundial a la arquitectura de Gaud&iacute;. &ldquo;Una muestra clara son los p&oacute;rticos del Parque G&uuml;ell con las columnas inclinadas, tambi&eacute;n en la Colonia G&uuml;ell se aprecian y por supuesto en la Sagrada Familia&rdquo; desvela Huerta, &ldquo;todo este universo de figuras viene del de adaptar la forma a la trayectoria de las fuerzas&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Revolucionario est&eacute;tico</h2><p class="article-text">
        Santana, no obstante, matiza que el conocimiento de las maquetas funiculares y las formas catenarias no fue una invenci&oacute;n de Gaud&iacute;: &ldquo;Era un conocimiento que ten&iacute;an todos los arquitectos y, de hecho, en el Instituto Geometr&iacute;a, cuando Gaud&iacute; era alumno, se ense&ntilde;aba la catenaria como curva adecuada para arcos de grandes cargas&rdquo;. Lo que ocurr&iacute;a, seg&uacute;n el director de la C&aacute;tedra Gaud&iacute;, es que &ldquo;por su pl&aacute;stica arquitect&oacute;nica&rdquo; eran curvas que &ldquo;no ten&iacute;an una buena acogida como obra vista&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457a1f44-09ee-4af8-bbed-40ff48b61188_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457a1f44-09ee-4af8-bbed-40ff48b61188_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457a1f44-09ee-4af8-bbed-40ff48b61188_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457a1f44-09ee-4af8-bbed-40ff48b61188_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/457a1f44-09ee-4af8-bbed-40ff48b61188_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/457a1f44-09ee-4af8-bbed-40ff48b61188_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/457a1f44-09ee-4af8-bbed-40ff48b61188_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Porche de la cripta de la iglesia de la Colonia Güell."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Porche de la cripta de la iglesia de la Colonia Güell.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces lo que hace Gaud&iacute; es decir que esta pl&aacute;stica es la funcional y, por tanto, es bonita por s&iacute; sola&rdquo;, asevera Santana, lo cual supuso &ldquo;un planteamiento revolucionario y de gran atrevimiento est&eacute;tico&rdquo;. Tanto Huerta como Santana explican que previamente ya se ejecutaban estas estructuras, pero se escond&iacute;an &ldquo;porque se consideraba que ense&ntilde;ar esto era feo&rdquo;. &ldquo;Lo que hace Gaud&iacute; es optimizar la forma y reivindicarla, pero adem&aacute;s, despu&eacute;s la pasa a una dimensi&oacute;n m&aacute;s como superficie funicular tridimensional&rdquo;, apostilla Santana.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un personaje con una enorme creatividad y muy innovador&rdquo;, destaca Huerta de Gaud&iacute;, &ldquo;pero no public&oacute; apenas nada de sus investigaciones, sabemos de ellas por sus obras y sus disc&iacute;pulos; adem&aacute;s, toda la informaci&oacute;n y planos que se atesoraban de la Sagrada Familia se destruyeron durante la guerra civil&rdquo;. &ldquo;Era como Brunelleschi &ndash;autor de la c&uacute;pula de Santa Mar&iacute;a de la Flor en la catedral de Florencia&ndash; que tampoco public&oacute; nada, un arquitecto que invent&oacute; la perspectiva y muchas m&aacute;quinas que luego copiaron otros, entre ellos Leonardo da Vinci&rdquo;, apunta Huerta.  
    </p><h2 class="article-text">Primero el empirismo y despu&eacute;s el c&aacute;lculo</h2><p class="article-text">
        Existe una cierta leyenda del Gaud&iacute; empirista que evitaba el c&aacute;lculo matem&aacute;tico de sus estructuras porque este resultaba muy complejo y porque adem&aacute;s no era un gran diestro en la materia. &ldquo;Hay que tener en cuenta que los materiales con los que trabajaba Gaud&iacute; eran el ladrillo y la piedra, que a diferencia del hormig&oacute;n o el acero, deben resistir la compresi&oacute;n en lugar de la torsi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Huerta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que hac&iacute;a Gaud&iacute; en su taller era experimentar con la forma geom&eacute;trica que se adapta exactamente, o muy aproximadamente a esta compresi&oacute;n, y tambi&eacute;n experimentaba con la fotograf&iacute;a, y luego ya lo somet&iacute;a al c&aacute;lculo &eacute;l o sus disc&iacute;pulos&rdquo;, a&ntilde;ade. Respecto a la pericia en el c&aacute;lculo, Santana apunta que Gaud&iacute; ten&iacute;a un dominio notable de las matem&aacute;ticas a pesar de que en este campo no era de los m&aacute;s destacados de su generaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f984867-90bf-439f-a7b0-6889b171da30_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f984867-90bf-439f-a7b0-6889b171da30_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f984867-90bf-439f-a7b0-6889b171da30_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f984867-90bf-439f-a7b0-6889b171da30_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f984867-90bf-439f-a7b0-6889b171da30_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f984867-90bf-439f-a7b0-6889b171da30_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f984867-90bf-439f-a7b0-6889b171da30_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Antoni Gaudí en 1878."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Antoni Gaudí en 1878.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De hecho, el comisario del A&ntilde;o Gaud&iacute; desvela que la complejidad de los c&aacute;lculos que demandaban las nuevas estructuras desarrolladas provoc&oacute; que &ldquo;poco a poco la v&iacute;a Gaud&iacute; quedase muerta&rdquo; en favor de &middot;&ldquo;geometr&iacute;as menos complejas en cuanto al c&aacute;lculo&rdquo;, algo que favoreci&oacute; tambi&eacute;n el auge del acero y el hormig&oacute;n. &ldquo;Sin embargo, ahora que los ordenadores permiten ejecutar c&aacute;lculos complejos con mayor facilidad hay una tendencia a retomar los desarrollos de Gaud&iacute; casi un siglo despu&eacute;s, entre otras cosas porque suponen un ahorro de material y procesos mucho m&aacute;s ecol&oacute;gicos&rdquo;, subraya. &ldquo;Ha tenido que llegar la era de los ordenadores para que se pueda empezar a innovar sobre lo que concibi&oacute;&rdquo;, concluye Santana
    </p><h2 class="article-text">Gaud&iacute;, genio sin escuela</h2><p class="article-text">
        Respecto al motivo por el que Gaud&iacute; no dej&oacute; una escuela estil&iacute;stica tras de s&iacute;, Huerta, con un amplio bagaje acad&eacute;mico en la materia, opina que la llegada de nuevos materiales, para los cuales la compresi&oacute;n ya no supon&iacute;a un problema, hizo que se perdiera el inter&eacute;s por las propuestas de Gaud&iacute;. Dice que &ldquo;se ha convertido en una figura de dif&iacute;cil clasificaci&oacute;n dentro de la historia de la arquitectura&rdquo;, aunque reconoce que &ldquo;la arquitectura m&aacute;s vanguardista est&aacute; retomando muchos de sus hallazgos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La aseveracion de que las innovaciones de Gaud&iacute; dejaron de ser necesarias con la llegada de nuevos materiales, es algo muy relativo y un poco mito&rdquo;, replica Santana que, como Huerta, insiste en que &ldquo;desde hace algunos a&ntilde;os se vuelve de nuevo la mirada a sus estructuras y muchas de las que &eacute;l cre&oacute;, como es el caso del paraboloide hiperb&oacute;lico, se est&aacute;n recuperando por sus grandes ventajas en cuanto a sostenibilidad y ahorro de materiales&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75d4497d-70a5-4c67-a6a3-0ebbeb22f944_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75d4497d-70a5-4c67-a6a3-0ebbeb22f944_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75d4497d-70a5-4c67-a6a3-0ebbeb22f944_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75d4497d-70a5-4c67-a6a3-0ebbeb22f944_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/75d4497d-70a5-4c67-a6a3-0ebbeb22f944_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/75d4497d-70a5-4c67-a6a3-0ebbeb22f944_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/75d4497d-70a5-4c67-a6a3-0ebbeb22f944_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Paraboloide hiperbóico como techo del Oceanogràfic de València, una innovación en su momento de Gaudí."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Paraboloide hiperbóico como techo del Oceanogràfic de València, una innovación en su momento de Gaudí.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del catal&aacute;n, &ldquo;lo que pas&oacute; es que sus disc&iacute;pulos no supieron seguir su senda, en el sentido de llevar sus innovaciones m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Cree que a lo sumo, como en el caso de Jujol y Martinell, o de Guastavino con la llamada &ldquo;vuelta catalana&rdquo;, se dedicaron a explotar los hallazgos del maestro, pero sin crear nada nuevo a partir de ellos. &ldquo;Martinell te har&aacute; a vueltas a veces cil&iacute;ndricas, b&oacute;vedas esf&eacute;ricas y planes de carga porticados con funiculares o par&aacute;bolas, depende del caso, pero Gaud&iacute; lo que hizo es llevar estas formas a las tres dimensiones y eso es lo que el resto no supo continuar&rdquo;, sentencia Santana.
    </p><h2 class="article-text">Gaud&iacute;, el g&oacute;tico y la Sagrada Familia</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Gaud&iacute; criticaba el g&oacute;tico por su uso de pilares verticales que implicaban un desequilibro de fuerzas en los laterales, que habr&iacute;a que compensar con sobreestructuras a veces complejas como son los contrafuertes, arbotantes, etc.&rdquo;, comenta Huerta. &ldquo;Dec&iacute;a del g&oacute;tico que era un estilo preindustrial y lo critica en sus conversaciones con los disc&iacute;pulos, criticaba especialmente los pin&aacute;culos, de los que dice que son como si un jorobado anduviese poniendo banderitas en los edificios&rdquo;, ilustra. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfcefee8-5b1a-4aa6-8481-5725f706ab90_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfcefee8-5b1a-4aa6-8481-5725f706ab90_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfcefee8-5b1a-4aa6-8481-5725f706ab90_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfcefee8-5b1a-4aa6-8481-5725f706ab90_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfcefee8-5b1a-4aa6-8481-5725f706ab90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bfcefee8-5b1a-4aa6-8481-5725f706ab90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bfcefee8-5b1a-4aa6-8481-5725f706ab90_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Vista de la Sagrada Familia desde una azotea de Barcelona."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista de la Sagrada Familia desde una azotea de Barcelona.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Huerta pone el ejemplo del bast&oacute;n para explicar c&oacute;mo conceb&iacute;a los pilares Gaud&iacute;: &ldquo;Para que un bast&oacute;n pueda sujetar el peso de un cuerpo tiene que estar inclinado&rdquo;, explica. &ldquo;As&iacute; que &eacute;l busca en la inclinaci&oacute;n del pilar la mayor resistencia a la compresi&oacute;n, hasta llegar a concebir los arcos catenarios&rdquo;, remacha. De todas formas, reflexiona que esta aversi&oacute;n al g&oacute;tico no deja de ser curiosa &ldquo;porque la Sagrada Familia tiene un aire g&oacute;tico innegable&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Santana, que coincide con Huerta en la vocaci&oacute;n g&oacute;tica de la catedral dise&ntilde;ada por Gaud&iacute;, explica que no es que el arquitecto renegara del g&oacute;tico estrictamente, pero s&iacute; pensaba que era un &ldquo;estilo superado&rdquo;, sobre todo en la construcci&oacute;n de edificios religiosos y que, por tanto, deb&iacute;a actualizarse y optimizarse. En este sentido se&ntilde;ala, refrendando las palabras de su colega madrile&ntilde;o, que &ldquo;la Sagrada Familia es el gran ejemplo de su propuesta para poner al d&iacute;a el g&oacute;tico&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Sabaté]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/gaudi-genio-no-dejo-escuela-hemos-necesitado-llegar-ordenadores-mejorar-edificios_1_12956939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 21:04:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8b40a2ca-ad1e-4292-8a47-20792586deb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="270859" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8b40a2ca-ad1e-4292-8a47-20792586deb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="270859" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gaudí, el genio que no dejó escuela: "Hemos necesitado llegar a la era de los ordenadores para mejorar sus edificios"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8b40a2ca-ad1e-4292-8a47-20792586deb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Gaudí,Arquitectos,Arquitectura,Edificios,Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La incertidumbre se desata en el Colegio de Arquitectos de Madrid: un órgano vuelve a anular la investidura del decano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/incertidumbre-desata-colegio-arquitectos-madrid-organo-vuelve-anular-investidura-decano_1_12980811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ab7f7e24-82a1-45f4-8612-b084106a2eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La incertidumbre se desata en el Colegio de Arquitectos de Madrid: un órgano vuelve a anular la investidura del decano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Comisión de Recursos del COAM emite otra resolución que invalida la toma de posesión de Sigfrido Herráez, el actual decano que revalidó en el cargo porr 176 votos de diferencia en las últimas elecciones, hace casi un año. El escrito agota la vía administrativa y da dos meses para recurrir en los juzgados</p><p class="subtitle">La dirección del Colegio de Arquitectos de Madrid se rebela contra una orden interna que anula su toma de posesión</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de casi un a&ntilde;o y con otros antecedentes que no llegaron a efectuarse, el Colegio de Arquitectos de Madrid vuelve a cuestionar su liderazgo. La Comisi&oacute;n de Recursos del COAM, un &oacute;rgano interno que resuelve apelaciones de los colegiados contra acuerdos apotados desde la direcci&oacute;n, ha emitido una nueva resoluci&oacute;n que anula la investidura de Sigfrido Herr&aacute;ez, el actual decano reelegido en las elecciones de mayo. 
    </p><p class="article-text">
        En una nota emitida este martes, la entidad confirma un acuerdo adoptado el pasado 2 de febrero que invalida la toma de posesi&oacute;n de Herr&aacute;ez despu&eacute;s de su victoria por apenas 176 votos respecto a Jes&uacute;s San Vicente, el siguiente candidatro. La resoluci&oacute;n llega despu&eacute;s de un recurso que present&oacute; en su d&iacute;a otra colegiada vinculada a la Junta de Gobierno previa a Herr&aacute;ez, Elena Sarabia. 
    </p><p class="article-text">
        La toma de posesi&oacute;n de Herr&aacute;ez ya estuvo en entredicho incluso antes de proclamarse, debido a que el decano aspiraba a su tercera legislatura &ndash;la primera no lleg&oacute; a cursarse completa ya que entraron con una moci&oacute;n de censura&ndash; y la oposici&oacute;n record&oacute; que una cl&aacute;usula de los estatutos del COAM limita a dos el tiempo m&aacute;ximo que un mismo candidato puede formar parte de una lista de gobierno. Fuentes del Colegio de Arquitectos confirman que el decano ha recibido la decisi&oacute;n y estudia su contenido, as&iacute; como la hoja de ruta a seguir pr&oacute;ximamente. La secretaria de la Junta de Gobierno, Eugenia del R&iacute;o, reitera que el dictamen de la comisi&oacute;n interna &ldquo;no es firme&rdquo; y que, mientras se dirime qu&eacute; hacer en los tribunales, el &oacute;rgano colegial seguir&aacute; funcionando con &ldquo;absoluta normalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos COAM, la candidatura de Sigfrido Herr&aacute;ez que aspiraba a renovar en la Junta de Gobierno &ndash;uno de los dos &oacute;rganos internos que iban a revalidarse en las elecciones&ndash;, solicit&oacute; medidas cautelares al ser descalificada como aspirante y el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo n&uacute;mero 18 de Madrid, encargado del caso, las acept&oacute; a una semana de la cita electoral. Eso anul&oacute; provisionalmente la resoluci&oacute;n interna anunciada el 5 de mayo por la Mesa Electoral, que estim&oacute; que el decano hab&iacute;a expirado su tiempo m&aacute;ximo al frente del Colegio. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, se han sucedido <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/direccion-colegio-arquitectos-madrid-rebela-orden-interna-anula-toma-posesion_1_12791570.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otras resoluciones similares</a> a esta &uacute;ltima que no llegaron a fraguarse y provocar la retirada de su liderazgo, as&iacute; como el de otros miembros de su equipo que tambi&eacute;n rebasaban el l&iacute;mite de legislaturas. En su escrito, la Comisi&oacute;n de Recursos recuerda a los interesados que, agotada la v&iacute;a administrativa, tienen dos meses para recurrir esta resoluci&oacute;n ante el juzgado por lo contencioso-administrativo. 
    </p><p class="article-text">
        De momento, y hasta que exista una resoluci&oacute;n judicial firme, la Junta de Gobierno deber&aacute; seguir en funciones. &ldquo;Es el descr&eacute;dito de un colegio de arquitectos gobernado por un decano trumpista que se salta nuestros estatutos, y la ley, seg&uacute;n le conviene&rdquo;, sentencia su oponente en los &uacute;ltimos comiciones, Jes&uacute;s San Vicente, a ra&iacute;z del &uacute;ltimo golpe de la Comisi&oacute;n de Recursos. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="bulletin-subscription  ">
    <img class="bulletin-img loading" src="/assets/img/newsletter.png?id=768662a9462d61c3e471" alt="" data-was-processed="true">

    <div id="mc_embed_signup">
       <form action="https://eldiario.us2.list-manage.com/subscribe/post?u=2c4b6ac5670fe75bcae71ed54&amp;id=c7d7ae5ad0" method="post" id="mc-embedded-subscribe-form" name="mc-embedded-subscribe-form" class="validate" target="_blank" novalidate>
            <div id="mc_embed_signup_scroll">
                <h2 class="title">Suscríbete al boletín de noticias de Madrid</h2>

                <div id="mce-responses" class="clear">
                    <div class="response" id="mce-error-response" style="display:none"></div>
                    <div class="response" id="mce-success-response" style="display:none"></div>
                </div>
                <!-- real people should not fill this in and expect good things - do not remove this or risk form bot signups-->
                <div style="position: absolute; left: -5000px;" aria-hidden="true"><input type="text" name="b_c69ba1ef3f044e29f01e39064_10e11ebad6" tabindex="-1" value=""></div>

                <div class="mc-field-group">
                    <input class="mail-input" type="email" value="" name="EMAIL" placeholder="Introduce aquí tu email" id="mce-EMAIL">
                </div>
                <div class="clear"><input type="submit" value="Apúntame" name="subscribe" id="mc-embedded-subscribe" class="button send-btn"></div>
            </div>
        </form>
    </div>
</div>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lourdes Barragán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/incertidumbre-desata-colegio-arquitectos-madrid-organo-vuelve-anular-investidura-decano_1_12980811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 13:31:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ab7f7e24-82a1-45f4-8612-b084106a2eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="7632856" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ab7f7e24-82a1-45f4-8612-b084106a2eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="7632856" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La incertidumbre se desata en el Colegio de Arquitectos de Madrid: un órgano vuelve a anular la investidura del decano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ab7f7e24-82a1-45f4-8612-b084106a2eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Colegios Profesionales,Elecciones,Arquitectos,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El arquitecto de Ciudad Real David García-Manzanares, nuevo presidente de la Fundación Fisac]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/ciudad_real/arquitecto-ciudad-real-david-garcia-manzanares-nuevo-presidente-fundacion-fisac_1_12961476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83495659-e008-4d00-a8ff-696a5c42b4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El arquitecto de Ciudad Real David García-Manzanares, nuevo presidente de la Fundación Fisac"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Releva en el cargo a Diego Peris, quien ha estado al frente durante la última década y cuya labor ha sido clave en la consolidación y proyección de su actividad</p><p class="subtitle">ARQUITECTURA PARA RESPIRAR - Lee los artículos de David García-Manzanares</p></div><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n Fisac ha nombrado a David Garc&iacute;a- Manzanares nuevo presidente de la instituci&oacute;n, relevando en el cargo a Diego Peris, quien ha estado al frente durante la &uacute;ltima d&eacute;cada y cuya labor ha sido clave en la consolidaci&oacute;n y proyecci&oacute;n de su actividad.
    </p><p class="article-text">
          Seg&uacute;n informa la Fundaci&oacute;n, Garc&iacute;a-Manzanares es actualmente director de Urbanismo y Promoci&oacute;n Econ&oacute;mica del Ayuntamiento de Ciudad Real. Cuenta con una trayectoria estrechamente ligada al estudio de la obra de Miguel Fisac.
    </p><p class="article-text">
         Ha participado como coautor en la publicaci&oacute;n 'Miguel Fisac. Vivienda. 1943-2006' (2023), uno de los vol&uacute;menes de la colecci&oacute;n monogr&aacute;fica impulsada por la Fundaci&oacute;n y el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real.
    </p><p class="article-text">
         Es autor tambi&eacute;n de 'Fisac. Obra completa', un volumen en el que, a trav&eacute;s de 21 relatos, ofrece una mirada personal y sensible sobre 20 obras del arquitecto manchego. Esta publicaci&oacute;n fue seleccionada para el Premio Arquitectura CSCAE 2024 y recibi&oacute; la Menci&oacute;n Especial del Premio de Arquitectura y Urbanismo de Castilla-La Mancha 2024, consolidando su reconocimiento en el &aacute;mbito editorial y arquitect&oacute;nico.
    </p><h2 class="article-text">La fundaci&oacute;n est&aacute; en el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real</h2><p class="article-text">
        La Fundaci&oacute;n Fisac, con sede en el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real, se cre&oacute; en 2006 a partir del material cedido por el propio Miguel Fisac y trabaja activamente en la conservaci&oacute;n, catalogaci&oacute;n y difusi&oacute;n del legado del arquitecto manchego.
    </p><p class="article-text">
         Desde su creaci&oacute;n, la Fundaci&oacute;n custodia un valioso archivo y fondos documentales, y desarrolla una intensa labor para preservar la obra de Fisac y acercarla a investigadores, estudiantes y a la ciudadan&iacute;a en general.
    </p><p class="article-text">
         Con este nombramiento, la Fundaci&oacute;n inicia una nueva etapa marcada por la continuidad y el refuerzo de sus objetivos fundacionales: seguir profundizando en la figura de Miguel Fisac, considerado uno de los nombres clave de la arquitectura espa&ntilde;ola del siglo XX, y cuya obra contin&uacute;a despertando un creciente inter&eacute;s en los &aacute;mbitos acad&eacute;mico, profesional y cultural.
    </p><p class="article-text">
         Asimismo, se pone en valor el papel de la Fundaci&oacute;n como espacio de conservaci&oacute;n documental, investigaci&oacute;n y difusi&oacute;n, as&iacute; como la apuesta del Colegio de Arquitectos de Ciudad Real por dar continuidad al proyecto editorial y divulgativo vinculado a su legado.
    </p><p class="article-text">
         Desde la Fundaci&oacute;n Fisac y el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real se ha agradecido expresamente el trabajo desarrollado por Diego Peris durante estos a&ntilde;os al frente de la instituci&oacute;n, destacando su dedicaci&oacute;n, rigor y compromiso con la atenci&oacute;n a investigadores y estudiantes, as&iacute; como su impulso decisivo a la proyecci&oacute;n p&uacute;blica de la Fundaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioclm.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/provincias/ciudad_real/arquitecto-ciudad-real-david-garcia-manzanares-nuevo-presidente-fundacion-fisac_1_12961476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 10:46:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/83495659-e008-4d00-a8ff-696a5c42b4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="183502" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/83495659-e008-4d00-a8ff-696a5c42b4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="183502" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El arquitecto de Ciudad Real David García-Manzanares, nuevo presidente de la Fundación Fisac]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/83495659-e008-4d00-a8ff-696a5c42b4ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reus, ciudad natal de Gaudí, inaugura un mural en su honor por el centenario de su muerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/reus-ciudad-natal-gaudi-inaugura-2026-mural-honor-centenario-muerte-pm_1_12949363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ffe3a5f1-3a49-42c1-879c-44ba6887b677_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reus, ciudad natal de Gaudí, inaugura un mural en su honor por el centenario de su muerte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una obra de gran formato, con RA y vocación internacional, quiere reivindicar a Reus como el origen creativo del arquitecto</p><p class="subtitle">Conocer a Gaudí en el centenario de su muerte: la etapa final de Gaudí</p></div><p class="article-text">
        Reus quiere dejar de ser solo el lugar donde naci&oacute; Gaud&iacute; para convertirse, tambi&eacute;n, en el punto donde empieza a entenderse su imaginario. Con motivo del centenario de la muerte del arquitecto, la ciudad inaugurar&aacute; en 2026 un&nbsp;<strong>mural de grandes dimensiones dedicado a&nbsp;Antoni Gaud&iacute;</strong>, una intervenci&oacute;n art&iacute;stica que aspira a situar a la capital del Baix Camp en los circuitos internacionales del arte urbano y, de paso, reforzar un relato largamente reclamado: que Gaud&iacute; empieza en Reus.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto se inscribe dentro del Any Gaud&iacute; y est&aacute; impulsado por el&nbsp;Ajuntament de Reus, la&nbsp;Diputaci&oacute; de Tarragona&nbsp;y la&nbsp;Associaci&oacute; d'Amics de Gaud&iacute; de Reus. La idea es clara: una obra potente, permanente y con proyecci&oacute;n exterior que conecte la figura del arquitecto con el lenguaje contempor&aacute;neo del muralismo.
    </p><h2 class="article-text">Un mural pensado para perdurar</h2><p class="article-text">
        La intervenci&oacute;n tendr&aacute; entre 200 y 300 metros cuadrados &mdash;incluso algo m&aacute;s&mdash; y se concibe como una obra estable, no ef&iacute;mera. Todav&iacute;a no se ha definido su ubicaci&oacute;n exacta, pero los promotores trabajan con varias opciones, tanto p&uacute;blicas como privadas, siempre con un mismo criterio: garantizar su conservaci&oacute;n a largo plazo y evitar espacios sometidos a transformaciones urban&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        El director art&iacute;stico del proyecto,&nbsp;Xavier Romeu, explica que la iniciativa nace de la necesidad de un gesto con ambici&oacute;n simb&oacute;lica. No se trata solo de embellecer una pared, sino de crear una pieza que condense los rasgos m&aacute;s reconocibles del universo gaudiniano y los traduzca al lenguaje del arte urbano actual, con una lectura comprensible tanto para el visitante como para el p&uacute;blico local.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7395285035747659040"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">Tres artistas, una decisi&oacute;n clave</h2><p class="article-text">
        Para lograr ese impacto internacional, el equipo impulsor ha trabajado con una premisa clara: el autor del mural deb&iacute;a tener reconocimiento global. De una primera lista de 25 creadores se ha pasado a tres finalistas, todos con trayectoria consolidada en el muralismo de gran formato. El portugu&eacute;s&nbsp;Nuno Miles, el espa&ntilde;ol&nbsp;Sojo&nbsp;y la estadounidense&nbsp;Emma Gilbert&nbsp;optan a firmar la obra.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n definitiva se conocer&aacute; entre febrero y marzo de este a&ntilde;o. No es un detalle menor: estos artistas arrastran comunidades propias de seguidores que viajan para ver sus obras, un factor que puede convertir Reus en nuevo destino cultural dentro del mapa del arte urbano contempor&aacute;neo.
    </p><h2 class="article-text">Gaud&iacute;, tambi&eacute;n en 2D y 3D</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo pict&oacute;rico, el mural incorporar&aacute; una capa tecnol&oacute;gica que ampl&iacute;a su dimensi&oacute;n pedag&oacute;gica. La artista digital y comisaria&nbsp;Gala Mirissa&nbsp;ser&aacute; la responsable de integrar realidad aumentada en la obra. A trav&eacute;s de un c&oacute;digo QR, el visitante podr&aacute; acceder a animaciones en 2D y 3D que complementar&aacute;n el mural y ayudar&aacute;n a explicar la figura de Gaud&iacute; desde una perspectiva divulgativa.
    </p><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n es clara: no limitarse a una imagen ic&oacute;nica, sino ofrecer contexto, relato y herramientas para entender por qu&eacute; la obra de Gaud&iacute; es como es y qu&eacute; tiene que ver Reus en todo ello. Una manera de combatir la idea, todav&iacute;a muy extendida, de que Gaud&iacute; es &uacute;nicamente Barcelona.
    </p><h2 class="article-text">Ejecuci&oacute;n y financiaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El calendario prev&eacute; que el mural se ejecute entre mayo y septiembre de 2026, evitando los meses de calor extremo. El artista elegido se instalar&aacute; en la ciudad durante al menos dos semanas, y todo el proceso creativo ser&aacute; documentado con v&iacute;deos, entrevistas y un timelapse que se difundir&aacute; en redes sociales, especialmente en Instagram.
    </p><p class="article-text">
        La financiaci&oacute;n combina recursos p&uacute;blicos y aportaciones privadas, con empresas como&nbsp;Vermuts Mir&oacute;,&nbsp;Volvo&nbsp;o&nbsp;Repsol&nbsp;ya implicadas en el proyecto. El presupuesto a&uacute;n no est&aacute; cerrado, pero los impulsores coinciden en que el impacto cultural del mural puede ser decisivo para reforzar la presencia de Reus en el imaginario gaudiniano.
    </p><p class="article-text">
        Un mural, una escultura y todo un a&ntilde;o de actividades configuran as&iacute; una estrategia clara: recordar que antes de Barcelona, antes de la Sagrada Fam&iacute;lia y antes del genio consagrado, hubo una ciudad que lo vio crecer. Y esa ciudad quiere, por fin, contarlo en voz alta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/reus-ciudad-natal-gaudi-inaugura-2026-mural-honor-centenario-muerte-pm_1_12949363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 08:00:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ffe3a5f1-3a49-42c1-879c-44ba6887b677_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2317201" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ffe3a5f1-3a49-42c1-879c-44ba6887b677_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2317201" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Reus, ciudad natal de Gaudí, inaugura un mural en su honor por el centenario de su muerte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ffe3a5f1-3a49-42c1-879c-44ba6887b677_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reus,Gaudí,Arquitectos,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antonio Palacios, el arquitecto del Círculo de Bellas Artes que sacrificó su carrera por casarse con su ama de llaves]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/antonio-palacios-arquitecto-circulo-bellas-artes-sacrifico-carrera-casarse-ama-llaves_1_12938729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6f47606-1b20-406c-8b0b-905107249dd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Palacios, el arquitecto del Círculo de Bellas Artes que sacrificó su carrera por casarse con su ama de llaves"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El también pintor fue uno de los arquitectos que mejor definieron el Madrid del primer tercio del siglo XX</p><p class="subtitle">La recopilación de arte expoliado y secuestrado que revela cómo Europa “se cree superior respecto a otras culturas”</p></div><p class="article-text">
        Antonio Palacios fue <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-96-anos-arquitecto-frank-gehry-creador-guggenheim_1_12825749.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los arquitectos</a> que mejor definieron el Madrid del primer tercio del siglo XX, pero tambi&eacute;n un ejemplo inc&oacute;modo de c&oacute;mo la clase social pod&iacute;a determinar el final de una carrera brillante incluso cuando el reconocimiento profesional parec&iacute;a ya asegurado. Sus edificios siguen hoy convertidos en postales de la ciudad, mientras su biograf&iacute;a late como recordatorio de hasta qu&eacute; punto los afectos y las alianzas que se desviaban de la norma de clase pod&iacute;an quedar discretamente apartados del relato oficial. Pasear por el Palacio de Cibeles, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/circulo-bellas-artes-pide-pare-matanza-gaza-presentacion-temporada-celebra-centenario_1_12588551.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el C&iacute;rculo de Bellas Artes</a> o el Hospital de Maudes es, en realidad, recorrer la historia de un ascenso mete&oacute;rico, de un silencioso ostracismo.
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto naci&oacute; en O Porri&ntilde;o, Pontevedra, en 1874, y se form&oacute; en la Escuela de Arquitectura de Madrid en plena ebullici&oacute;n de estilos, entre el eclecticismo tard&iacute;o, el modernismo y las primeras vanguardias. Su carrera despeg&oacute; muy pronto: en los primeros a&ntilde;os del siglo XX comenz&oacute; a trabajar junto a Joaqu&iacute;n Otamendi, con quien firmar&iacute;a algunas de las obras m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la capital. En apenas una d&eacute;cada pas&oacute; de joven arquitecto reci&eacute;n llegado a la capital a autor de edificios que condensaban la ambici&oacute;n urbana de Madrid, mientras empezaba a proyectar tambi&eacute;n en Galicia un legado que hoy se reparte entre ambos territorios.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, la historiograf&iacute;a apenas contaba con el art&iacute;culo de Gonz&aacute;lez Amezqueta en Arquitectura (1967) como gran referencia, hasta que la exposici&oacute;n del Museo Municipal de Madrid de 1987 sobre la arquitectura madrile&ntilde;a de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fotos-recuerdas-primera-siglo-xx-espana-son-alfonso-no_1_8450164.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la primera mitad del siglo XX</a> actualiz&oacute; y ampli&oacute; de forma decisiva el conocimiento de su obra. El giro se consolida con investigaciones recientes como las de &Aacute;lvaro Bonet, que han identificado un centenar de obras in&eacute;ditas y nueva documentaci&oacute;n sobre m&aacute;s de cuarenta proyectos, confirmando que conoc&iacute;amos bien su obra, pero no tanto su biograf&iacute;a. Las celebraciones del 150 aniversario (2024&ndash;2025) reforzaron su lugar en el relato de la ciudad, a la vez que hicieron m&aacute;s evidente lo que ese relato hab&iacute;a preferido omitir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4e7833c-55a5-474a-b7b9-9762f84dbdc3_source-aspect-ratio_50p_1135208.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4e7833c-55a5-474a-b7b9-9762f84dbdc3_source-aspect-ratio_50p_1135208.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4e7833c-55a5-474a-b7b9-9762f84dbdc3_source-aspect-ratio_75p_1135208.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4e7833c-55a5-474a-b7b9-9762f84dbdc3_source-aspect-ratio_75p_1135208.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4e7833c-55a5-474a-b7b9-9762f84dbdc3_source-aspect-ratio_default_1135208.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4e7833c-55a5-474a-b7b9-9762f84dbdc3_source-aspect-ratio_default_1135208.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4e7833c-55a5-474a-b7b9-9762f84dbdc3_source-aspect-ratio_default_1135208.jpg"
                    alt="El Palacio de Cibeles, uno de los símbolos arquitectónicos de Antonio Palacios en Madrid"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Palacio de Cibeles, uno de los símbolos arquitectónicos de Antonio Palacios en Madrid                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El antiguo Palacio de Comunicaciones, hoy Palacio de Cibeles y sede del Ayuntamiento, es quiz&aacute;s la imagen m&aacute;s reconocible de Palacios. Concebido junto a Otamendi como sede de Correos y Tel&eacute;grafos, se levant&oacute; entre 1907 y 1919 en la confluencia de Alcal&aacute; y el Paseo del Prado, ocupando un lugar estrat&eacute;gico en el mapa simb&oacute;lico de la ciudad. Aquella catedral de las comunicaciones combina piedra blanca, hierro y vidrio con un lenguaje neoplateresco y un programa escult&oacute;rico elaborado, articulado en torno a grandes patios de luz que hoy siguen abiertos al p&uacute;blico como espacio cultural.
    </p><p class="article-text">
        Si Cibeles escenifica la modernidad administrativa, el C&iacute;rculo de Bellas Artes resume la ambici&oacute;n cultural de una ciudad que quer&iacute;a dialogar con las capitales europeas. Encargado en los a&ntilde;os veinte, el edificio despliega hacia la calle Alcal&aacute; una fachada clasicista monumental coronada por Minerva, mientras por dentro se organiza como una m&aacute;quina de sociabilidad: salones, salas de exposiciones, cine, teatro y biblioteca que Jacobo Armero ha le&iacute;do desde la circulaci&oacute;n del p&uacute;blico, con la escalera como columna vertebral. Hoy, subir a su terraza convertida en mirador urbano es una forma de experimentar f&iacute;sicamente esa arquitectura que ordena lo que se ve, c&oacute;mo se recorre y desde d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        El Hospital de Jornaleros de Maudes introduce una dimensi&oacute;n distinta: la arquitectura al servicio de los trabajadores y de la beneficencia. Impulsado por Dolores Romero, quien financi&oacute; el proyecto, y abierto en 1916, el complejo se pens&oacute; para atender gratuitamente a obreros sin recursos mediante un sistema de pabellones en diagonal abiertos a jardines, con buena ventilaci&oacute;n y separaci&oacute;n clara de sus usos. La pasarela de hierro y cristal que conecta el cuerpo central con la sala de cirug&iacute;a anticipa un racionalismo tecnol&oacute;gico ins&oacute;lito en la ciudad de su tiempo, y el posterior abandono del conjunto, rescatado en los a&ntilde;os 80, dice mucho de las prioridades patrimoniales que durante a&ntilde;os relegaron las arquitecturas ligadas a la cuesti&oacute;n social.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84be4a2d-1909-4448-b7ed-c6cf794db5f3_source-aspect-ratio_50p_1135211.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84be4a2d-1909-4448-b7ed-c6cf794db5f3_source-aspect-ratio_50p_1135211.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84be4a2d-1909-4448-b7ed-c6cf794db5f3_source-aspect-ratio_75p_1135211.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84be4a2d-1909-4448-b7ed-c6cf794db5f3_source-aspect-ratio_75p_1135211.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84be4a2d-1909-4448-b7ed-c6cf794db5f3_source-aspect-ratio_default_1135211.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84be4a2d-1909-4448-b7ed-c6cf794db5f3_source-aspect-ratio_default_1135211.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84be4a2d-1909-4448-b7ed-c6cf794db5f3_source-aspect-ratio_default_1135211.jpg"
                    alt="Vista del edificio del Círculo de Bellas Artes y de la calle de Alcalá"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Vista del edificio del Círculo de Bellas Artes y de la calle de Alcalá                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Del encargo al silencio</h2><p class="article-text">
        Mientras su obra ganaba presencia en la ciudad, la trayectoria personal de Palacios se mov&iacute;a dentro de un marco social r&iacute;gido, donde el origen y las relaciones contaban casi tanto como el talento. Procedente de un entorno ajeno a las &eacute;lites madrile&ntilde;as, su carrera puede leerse como la del profesional que asciende en un sistema corporativo fuertemente estratificado, en el que la respetabilidad se consolida no solo con concursos y encargos, sino tambi&eacute;n con capital social, alianzas y de la obediencia a normas impl&iacute;citas.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, su matrimonio tard&iacute;o con una ama de llaves no fue recibido como una an&eacute;cdota privada. El enlace, en torno a los cincuenta a&ntilde;os, coincidi&oacute; con un progresivo abandono de la pr&aacute;ctica y con un clima de desprecio clasista en su entorno profesional, que interpret&oacute; la uni&oacute;n como un desclasamiento impropio de un arquitecto consagrado. No hizo falta una sanci&oacute;n formal: bast&oacute; con dejar de contar con &eacute;l en determinados encargos, desplazar su nombre de ciertos circuitos y permitir que su vida se difuminara en los relatos hist&oacute;ricos mientras sus edificios segu&iacute;an protagonizando la postal institucional.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es el de un talento celebrado pero disciplinado: un arquitecto que contribuye a imaginar la ciudad moderna y que, sin embargo, se ve expulsado de la escena cuando sus decisiones personales no encajan con la norma de clase. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aurora Domínguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/antonio-palacios-arquitecto-circulo-bellas-artes-sacrifico-carrera-casarse-ama-llaves_1_12938729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 21:03:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d6f47606-1b20-406c-8b0b-905107249dd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="718112" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d6f47606-1b20-406c-8b0b-905107249dd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="718112" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Antonio Palacios, el arquitecto del Círculo de Bellas Artes que sacrificó su carrera por casarse con su ama de llaves]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d6f47606-1b20-406c-8b0b-905107249dd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Arquitectura,Arte,Cultura,circulo de bellas artes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conocer a Gaudí en el centenario de su muerte: la obsesión de Gaudí por los dragones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/conocer-gaudi-centenario-muerte-obsesion-gaudi-dragones-pm_1_12935223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f77975c5-ce71-4148-987d-3f7ce416baa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conocer a Gaudí en el centenario de su muerte: la obsesión de Gaudí por los dragones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una serie para recorrer, paso a paso, las distintas etapas y obsesiones del arquitecto catalán</p><p class="subtitle">Conocer a Gaudí en el centenario de su muerte: la etapa final de Gaudí</p></div><p class="article-text">
        Con motivo del centenario de la muerte de Antoni Gaud&iacute;, llega esta serie para recorrer, paso a paso, las distintas etapas de su trayectoria como arquitecto. M&aacute;s all&aacute; del mito y del souvenir, estas piezas buscan entender c&oacute;mo evolucion&oacute; su manera de pensar, de construir y de mirar el mundo, y c&oacute;mo cada periodo de su vida dej&oacute; una huella reconocible en su arquitectura y en la ciudad de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Hay s&iacute;mbolos que se repiten tanto que dejan de parecer casuales. En Barcelona, uno de ellos es el drag&oacute;n. Aparece en fachadas, rejas, l&aacute;mparas, picaportes y cornisas, como si la ciudad entera compartiera un imaginario com&uacute;n. Y aunque no todos los dragones son de Gaud&iacute;, s&iacute; es&nbsp;<strong>Antoni Gaud&iacute;</strong>&nbsp;quien lleva esta figura a un terreno nuevo: el del s&iacute;mbolo arquitect&oacute;nico total, cargado de mitolog&iacute;a, religi&oacute;n y pol&iacute;tica cultural.
    </p><h2 class="article-text">Dragones por toda la ciudad: un s&iacute;mbolo compartido</h2><p class="article-text">
        La fascinaci&oacute;n por los dragones no empieza con Gaud&iacute;. Barcelona ya estaba llena de ellos cuando &eacute;l comenz&oacute; a construir. Basta pasear por las Ramblas para toparse con el drag&oacute;n chino de la&nbsp;<strong>Casa Bruno Cuadros</strong>, una antigua parag&uuml;er&iacute;a reformada en 1883 por Josep Vilaseca. O acercarse a la plaza de Sant Jaume, donde el Palau de la Generalitat exhibe desde 1872 una escultura de Sant Jordi matando al drag&oacute;n, obra de Andreu Aleu.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7597489310765665539"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        El modernismo encontr&oacute; en esta criatura un s&iacute;mbolo perfecto. Seg&uacute;n los estudios del historiador Joan Bassegoda, los arquitectos de la &eacute;poca se sintieron atra&iacute;dos por su carga mitol&oacute;gica y por su capacidad para unir neog&oacute;tico y exotismo.&nbsp;<strong>Josep Puig i Cadafalch</strong>&nbsp;lo incorpor&oacute; en la&nbsp;<strong>Casa de les Punxes</strong>, con un gran mosaico que representa a Sant Jordi junto al lema &ldquo;Sant Patr&oacute; de Catalunya, torneu-nos la llibertat&rdquo;. Tambi&eacute;n en la Casa Amatller, donde los dragones aparecen integrados en la escultura decorativa de la fachada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Llu&iacute;s Dom&egrave;nech i Montaner</strong>&nbsp;fue todav&iacute;a m&aacute;s expl&iacute;cito al levantar el Castell dels Tres Dragons para la Exposici&oacute;n Universal de 1888, tomando el nombre de una popular obra teatral y convirtiendo el drag&oacute;n en emblema urbano. Pero ninguno de ellos llev&oacute; el s&iacute;mbolo tan lejos como Gaud&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Gaud&iacute; y el drag&oacute;n como lenguaje propio</h2><p class="article-text">
        En la obra de Gaud&iacute;, el drag&oacute;n deja de ser un adorno. Pasa a ser relato, estructura y concepto. Especialmente en los proyectos vinculados a su gran mecenas, Eusebi G&uuml;ell, donde el simbolismo conecta directamente con la Renaixen&ccedil;a catalana, la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica y la religi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En los&nbsp;<strong>Pabellones G&uuml;ell</strong>, el famoso drag&oacute;n de hierro forjado que protege la entrada no es una criatura gen&eacute;rica. Es Lad&oacute;n, el guardi&aacute;n del Jard&iacute;n de las Hesp&eacute;rides, seg&uacute;n el poema&nbsp;<em>L&rsquo;Atl&agrave;ntida</em>&nbsp;de Jacint Verdaguer, dedicado al marqu&eacute;s de Comillas. H&eacute;rcules lo vence para robar las manzanas doradas, y Gaud&iacute; traslada ese mito a una reja que funciona como frontera simb&oacute;lica entre lo profano y lo sagrado.
    </p><blockquote class="tiktok-embed" data-video-id="7154647499880336645"><section></section></blockquote><script async src="https://www.tiktok.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        En el&nbsp;<strong>Parc G&uuml;ell</strong>, el drag&oacute;n adopta otra identidad: la de Pit&oacute;n, la serpiente del or&aacute;culo de Delfos, convertida en protectora de las aguas subterr&aacute;neas tras morir a manos de Apolo. No es una elecci&oacute;n inocente. El drag&oacute;n se sit&uacute;a justo sobre los dep&oacute;sitos de agua que Gaud&iacute; dise&ntilde;&oacute; para el parque y dialoga con las columnas d&oacute;ricas de la Sala Hip&oacute;stila, estableciendo un v&iacute;nculo directo entre arquitectura, mitolog&iacute;a griega y funci&oacute;n hidr&aacute;ulica.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; el drag&oacute;n no solo protege:&nbsp;<strong>sostiene un sistema</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Casa Batll&oacute;: un edificio convertido en drag&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Pero es en la&nbsp;<strong>Casa Batll&oacute;</strong>&nbsp;donde Gaud&iacute; lleva su obsesi&oacute;n al l&iacute;mite. Ya no se trata de colocar un drag&oacute;n en el edificio. El edificio&nbsp;<strong>es</strong>&nbsp;el drag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La azotea adopta la forma del lomo del animal, recubierto de cer&aacute;mica vidriada que simula escamas en tonos cambiantes. La fachada ondulante parece un cuerpo en tensi&oacute;n, y la cruz que la corona act&uacute;a como una espada clavada en la espalda de la bestia. Gaud&iacute; convierte la casa en una interpretaci&oacute;n arquitect&oacute;nica de la leyenda de Sant Jordi, una de las narraciones fundacionales del imaginario catal&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La sangre derramada, la lucha, la victoria, la salvaci&oacute;n de la princesa: todo est&aacute; ah&iacute;, pero traducido a piedra, vidrio y cer&aacute;mica. No hay escultura figurativa expl&iacute;cita. No hace falta. El relato se entiende caminando, levantando la vista, recorriendo la piel del edificio.
    </p><h2 class="article-text">Mucho m&aacute;s que una obsesi&oacute;n est&eacute;tica</h2><p class="article-text">
        Hablar de la obsesi&oacute;n de Gaud&iacute; por los dragones no es hablar de una man&iacute;a decorativa. Es hablar de c&oacute;mo entend&iacute;a la arquitectura como un&nbsp;<strong>lenguaje simb&oacute;lico total</strong>, capaz de unir mitolog&iacute;a cl&aacute;sica, cristianismo, identidad catalana y soluciones t&eacute;cnicas en una sola forma construida.
    </p><p class="article-text">
        En manos de Gaud&iacute;, el drag&oacute;n deja de ser una criatura fant&aacute;stica para convertirse en una herramienta conceptual. Protege, delimita, explica, narra. Y, sobre todo, conecta la ciudad con un imaginario que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la postal.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, m&aacute;s de un siglo despu&eacute;s, los dragones de Gaud&iacute; siguen vigilando Barcelona. No como guardianes de piedra, sino como recordatorio de que, para &eacute;l, la arquitectura nunca fue solo cuesti&oacute;n de edificios. Era tambi&eacute;n &mdash;y sobre todo&mdash; una forma de contar historias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/conocer-gaudi-centenario-muerte-obsesion-gaudi-dragones-pm_1_12935223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 09:49:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f77975c5-ce71-4148-987d-3f7ce416baa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1180755" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f77975c5-ce71-4148-987d-3f7ce416baa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1180755" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Conocer a Gaudí en el centenario de su muerte: la obsesión de Gaudí por los dragones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f77975c5-ce71-4148-987d-3f7ce416baa6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Guía de viaje,Gaudí,Arquitectos,Barcelona,Mitos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del Túnel de Bonaparte al Museo del Prado: el legado de Juan de Villanueva, el arquitecto español aclamado por la corte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tunel-bonaparte-museo-prado-legado-juan-villanueva-arquitecto-espanol-aclamado-corte-pm_1_12926599.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c6c9a63-77e7-4d8f-b94c-3ea7d1d065ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134786.jpg" width="2731" height="1536" alt="Del Túnel de Bonaparte al Museo del Prado: el legado de Juan de Villanueva, el arquitecto español aclamado por la corte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El madrileño está considerado como el mejor representante del neoclasicismo arquitectónico en nuestro país</p><p class="subtitle">Los baños de Pompeya eran una sopa de orina, sudor y plomo: el lujo romano que hoy sería un foco de infecciones en el que nadie querría meterse
</p></div><p class="article-text">
        Un paso privado para que <a href="https://www.eldiario.es/spin/ruta-conocer-protagonistas-batalla-localidad-gaditana-tropas-napoleon-pm_1_12920607.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Bonaparte</a> cruzara sin ser visto desde Campo del Moro hasta la Casa de Campo. Palacetes como la Casita del Infante, un edificio neocl&aacute;sico que forma parte de la red de residencias oficiales de la familia real espa&ntilde;ola y que est&aacute; localizado en el municipio de San Lorenzo de El Escorial. Recintos de empaque como el Museo de Ciencias Naturales, lo que actualmente se conoce como el <a href="https://www.eldiario.es/spin/extraordinaria-vida-primera-mujer-escultora-corte-espanola-obra-museo-del-prado-luisa-roldan-pm_1_12868172.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo del Prado</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son algunos de los encargos que recibi&oacute; el <strong>arquitecto madrile&ntilde;o Juan de Villanueva</strong>, considerado como el mejor representante del neoclasicismo en nuestro pa&iacute;s, un hombre que siempre estuvo vinculado a la corte y que adem&aacute;s fue una figura muy cercana al conde de Floridablanca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esas y muchas m&aacute;s construcciones, estaba el trazado de Villanueva,<strong> una personalidad desconocida para el gran p&uacute;blico</strong>. Algo que se pretende cambiar precisamente con el cambio de nombre del popular t&uacute;nel, que ha reabierto su primer tramo despu&eacute;s de que Patrimonio Nacional finalizase los trabajos de restauraci&oacute;n. Formalmente, bautizado como <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/tunel-bonaparte-pasadizo-reyes-acaba-abrir-publico-madrid_1_12924905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">T&uacute;nel Villanueva</a>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DTuw0eJCGFH/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Durante esos trabajos se ha intentado recuperar la <strong>huella del afamado arquitecto</strong>. Entre las actuaciones m&aacute;s significativas, se ha recuperado la proporci&oacute;n original por Villanueva, mediante el rebaje del nivel existente. Este trabajo ha permitido comprobar que la secci&oacute;n del t&uacute;nel presenta dimensiones id&eacute;nticas en anchura y altura. Una caracter&iacute;stica que el p&uacute;blico podr&aacute; apreciar a partir de ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Villanueva dio forma al <strong>encargo que recibi&oacute; de Jos&eacute; Bonaparte</strong>, hermano mayor de Napole&oacute;n Bonaparte y rey de Espa&ntilde;a desde 1808 hasta 1813, que buscaba una salida privada desde el Campo del Moro hasta la Casa de Campo. Sin embargo, nunca lo lleg&oacute; a utilizar porque abandon&oacute; Madrid antes de que se terminara la construcci&oacute;n en 1813.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la <strong>lista de edificios emblem&aacute;ticos</strong> que dise&ntilde;&oacute; el arquitecto madrile&ntilde;o es extensa y muchos de ellos se pueden contemplar en la actualidad, aunque visitantes y vecinos no sepan que llevan su firma.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Trabajos en la corte</strong></h2><p class="article-text">
        <strong>Villanueva naci&oacute; en Madrid en 1739</strong> en el seno de una familia que se dedicaba casi por completo a la arquitectura. Su padre y su hermano eran arquitectos y este &uacute;ltimo adem&aacute;s era profesor de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, una figura clave en su formaci&oacute;n. Se form&oacute; all&iacute; para luego vivir varios a&ntilde;os en Italia, donde estudi&oacute; las bases filos&oacute;ficas de la arquitectura neocl&aacute;sica, que desarrollar&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s en nuestro pa&iacute;s. Sin embargo, esos primeros encargos tardar&iacute;an en llegar. Lo primero que tuvo que hacer en Espa&ntilde;a fue dibujar las Antig&uuml;edades &aacute;rabes de Granada y C&oacute;rdoba.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8316ba12-e2fd-44a6-8855-37084cdd3473_16-9-aspect-ratio_50p_1134782.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8316ba12-e2fd-44a6-8855-37084cdd3473_16-9-aspect-ratio_50p_1134782.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8316ba12-e2fd-44a6-8855-37084cdd3473_16-9-aspect-ratio_75p_1134782.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8316ba12-e2fd-44a6-8855-37084cdd3473_16-9-aspect-ratio_75p_1134782.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8316ba12-e2fd-44a6-8855-37084cdd3473_16-9-aspect-ratio_default_1134782.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8316ba12-e2fd-44a6-8855-37084cdd3473_16-9-aspect-ratio_default_1134782.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8316ba12-e2fd-44a6-8855-37084cdd3473_16-9-aspect-ratio_default_1134782.jpg"
                    alt="Exteriores de la actual sede del Museo del Prado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Exteriores de la actual sede del Museo del Prado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de entonces, <strong>su ascenso fue casi mete&oacute;rico</strong>. Villanueva fue nombrado acad&eacute;mico de m&eacute;rito de la de San Fernando en 1767. Pas&oacute; a trabajar para la comunidad religiosa de El Escorial y pronto comenzar&iacute;a su acercamiento con la corte. Fue <a href="https://www.eldiario.es/spin/historia-conocida-descubrimiento-pompeya-herculano-impulsada-rey-espanol-carlos-iii-pm_1_12922695.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos III</a> el monarca que le encargar&iacute;a dos casitas de recreo para los infantes. Y ah&iacute; llegaron la del Pr&iacute;ncipe y la llamada de Arriba. Despu&eacute;s le siguieron la de Infantes y la del Ministro de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Su obra culmen lleg&oacute; poco despu&eacute;s, un encargo que le confi&oacute; el entonces<strong> conde de Floridablanca </strong>y que formaba parte de una serie de construcciones cient&iacute;ficas: el Museo de Ciencias Naturales, edificio que hoy sirve de sede al Museo Nacional del Prado, aunque el proyecto de una pinacoteca no cuajar&iacute;a hasta el <a href="https://www.eldiario.es/spin/tragica-vida-maria-isabel-braganza-reina-impulso-creacion-museo-prado-pm_1_12858317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impulso de la reina Mar&iacute;a Isabel de Braganza</a>, esposa de Fernando VII.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Oratorio de Caballero de Gracia, la sede de la Academia de la Historia o la ampliaci&oacute;n del Palacio del Senado <strong>tambi&eacute;n llevan su firma</strong>, al igual que el T&uacute;nel de Bonaparte, ese pasadizo secreto que ideado por el arquitecto madrile&ntilde;o y que pronto se podr&aacute; atravesar de nuevo por completo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Sáez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/tunel-bonaparte-museo-prado-legado-juan-villanueva-arquitecto-espanol-aclamado-corte-pm_1_12926599.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 10:22:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8c6c9a63-77e7-4d8f-b94c-3ea7d1d065ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134786.jpg" length="1597625" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8c6c9a63-77e7-4d8f-b94c-3ea7d1d065ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134786.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1597625" width="2731" height="1536"/>
      <media:title><![CDATA[Del Túnel de Bonaparte al Museo del Prado: el legado de Juan de Villanueva, el arquitecto español aclamado por la corte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8c6c9a63-77e7-4d8f-b94c-3ea7d1d065ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134786.jpg" width="2731" height="1536"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La magia de Peridis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/magia-peridis_132_12902188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89ac5a7d-6f96-4f3a-ba77-6dd8176758b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La magia de Peridis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Sus viñetas capturan las emociones del momento presente mejor que el prolijo texto de un sesudo analista. Y siempre nos regala el mensaje amable que nos invita a creer que la vida da tantas vueltas que cada detalle cobra un valor inconmensurable cuando menos lo esperamos"</p><p class="subtitle">Todos los artículos de Jesús Fuentes Lázaro</p></div><p class="article-text">
        El jueves, d&iacute;a 15 de enero, en la Biblioteca Regional del Alc&aacute;zar de Toledo, a las 7 de la tarde, Peridis (Jos&eacute; Mar&iacute;a P&eacute;rez Gonz&aacute;lez) <a href="https://toledodiario.es/eventos/presentacion-del-libro-el-tesoro-del-convento-caido/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presentar&aacute; su &uacute;ltimo libro: </a><a href="https://toledodiario.es/eventos/presentacion-del-libro-el-tesoro-del-convento-caido/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Tesoro del Convento Ca&iacute;do</em></a><em>.</em> Un libro que, con dise&ntilde;o de novela, cuenta la magia de su experiencia intelectual y creativa, la trayectoria de un hombre de su tiempo y un modo de estar en la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Tras ser bautizado, el p&aacute;rroco manifest&oacute; un deseo que su madre entendi&oacute; como una profec&iacute;a: &ldquo;Quiera Dios que a este ni&ntilde;o lo veamos de Arzobispo de Toledo.&rdquo; Arzobispo de Toledo no ha sido, pero s&iacute; el arquitecto que ha convertido en una luminosa biblioteca, tan fant&aacute;stica como la Harry Potter, una planta abandonada del Alc&aacute;zar de Toledo y algunos de sus torreones. Aunque tambi&eacute;n tiene retazos de las geometr&iacute;as entrelazadas de Borges. El secreto consiste en iniciar un di&aacute;logo abierto y de escucha para conseguir la recuperaci&oacute;n de la magia acumulada de un edificio en ruinas. 
    </p><p class="article-text">
        Es de admirar las l&iacute;neas limpias en los espacios m&aacute;s amplios o los juegos de vol&uacute;menes en los torreones de un edificio abandonado, tan solo preso de sus leyendas. D&iacute;as llegar&aacute;n en que algunos de esos j&oacute;venes recordar&aacute;n las horas pasadas en una biblioteca con trazos y texturas m&aacute;gicas. Y es que hasta&nbsp;una ruina puede ser una esperanza, que dijera Unamuno y que Peridis ha convertido en lema de su vida y de su profesi&oacute;n. De hecho, casi toda su actividad arquitect&oacute;nica se ha orientado a descubrir las promesas que se ocultaban entre las ruinas de nuestro gran patrimonio abandonado. 
    </p><p class="article-text">
        Con ese lema invent&oacute; uno&nbsp;de los hallazgos m&aacute;s portentosos&nbsp;de la Espa&ntilde;a del Siglo XX. Bajo su inspiraci&oacute;n se crearon las Escuelas Taller, un proyecto dirigido a j&oacute;venes, algunos desorientados o desnortados, para que aprendieran uno de los muchos oficios que se perd&iacute;an al tiempo que se perd&iacute;an los buenos maestros. Con las Escuelas Taller se recuper&oacute; gran cantidad de patrimonio arquitect&oacute;nico, hist&oacute;rico y cultural de una Espa&ntilde;a que no sab&iacute;a qu&eacute; hacer con esas ruinas. 
    </p><p class="article-text">
        El invento funcion&oacute; como una m&aacute;quina sutil con los recursos de la Comunidad Europea y el impulso de un directivo del INEN, natural de Quero (Toledo), llamado Valeriano Baillo, entusiasta del proyecto. Se recuperaron edificios, se habilitaron plazas,&nbsp;se salvaron murallas, se sacaron de la destrucci&oacute;n ruinas perdidas en lugares casi siempre lejanos. Desde aquella &eacute;poca dorada, que algunos echamos de menos, las Escuelas Taller ense&ntilde;aron oficios, dieron trabajo, crearon amor por el patrimonio olvidado. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo cruz&oacute; el Atl&aacute;ntico y con la Ayuda de la Cooperaci&oacute;n Internacional espa&ntilde;ola se actu&oacute; en Cuba, en M&eacute;xico o en Cartagena de Indias. Recuerdo que pasear por el centro hist&oacute;rico de aquella ciudad fant&aacute;stica result&oacute; una experiencia m&aacute;gica donde a&uacute;n es f&aacute;cil evocar un mundo de piratas y corsarios o de grandes haza&ntilde;as de marinos espa&ntilde;oles en aquel puerto que nutr&iacute;a a las arcas del Imperio y estimulaba las codicias de otras naciones.
    </p><p class="article-text">
        Pero la magia de Peridis no termina en estos proyectos ni en recuperar el rom&aacute;nico que condicion&oacute; nuestra historia posterior o salvar tesoros de lugares ca&iacute;dos, su actividad como caricaturista incrementa su magia. Resulta muy dif&iacute;cil atrapar caracteres, definir personajes, editorializar momentos del presente de Espa&ntilde;a durante m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy, en tiempos de redes sociales, de diarios digitales, de IA, podemos entender de un solo vistazo la sociedad tras la sonrisa, el estado de las cosas, el &ldquo;intr&iacute;ngulis&rdquo; del d&iacute;a a d&iacute;a. Sus vi&ntilde;etas capturan las emociones del momento presente mejor que el prolijo texto de un sesudo analista. Y siempre nos regala el mensaje amable que nos invita a creer que &ldquo;la vida da tantas vueltas que cada detalle cobra un valor inconmensurable cuando menos lo esperamos.&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Fuentes Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/palabras-clave/magia-peridis_132_12902188.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jan 2026 06:06:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/89ac5a7d-6f96-4f3a-ba77-6dd8176758b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="172170" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/89ac5a7d-6f96-4f3a-ba77-6dd8176758b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="172170" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La magia de Peridis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/89ac5a7d-6f96-4f3a-ba77-6dd8176758b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Arquitectos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuperar el prestigio de la arquitectura: balance y horizonte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/recuperar-prestigio-arquitectura-balance-horizonte_129_12893784.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bd0a5f3-6d63-4596-9808-fbdb44e838b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recuperar el prestigio de la arquitectura: balance y horizonte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El año 2025 ha sido el momento de recuperar la voz de los arquitectos, de afirmar con claridad que seguimos siendo esenciales para el progreso y el bienestar de nuestras ciudades. El 2026 debe ser el año de consolidar esa posición</p></div><p class="article-text">
        La profesi&oacute;n de arquitecto ha vivido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os un periodo dif&iacute;cil, marcado por interferencias, solapamientos profesionales y una p&eacute;rdida de reconocimiento social vinculada a la crisis inmobiliaria. El a&ntilde;o 2025 ha supuesto, en este sentido, un punto de inflexi&oacute;n: un a&ntilde;o complejo, pero tambi&eacute;n decisivo. Complejo porque los problemas estructurales del sector persisten; decisivo porque desde el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) hemos demostrado que recuperar el prestigio de la arquitectura no es un eslogan, sino un trabajo constante, visible y basado en la confianza ciudadana y en la puesta en valor de nuestra aportaci&oacute;n a la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los grandes retos sigue siendo la defensa de nuestras competencias profesionales frente al intrusismo de otras disciplinas no capacitadas para desempe&ntilde;ar funciones que, por formaci&oacute;n y responsabilidad, corresponden exclusivamente a los arquitectos. No se trata de una guerra corporativa, sino de una defensa de los ciudadanos, que deben saber que solo un arquitecto puede garantizar la seguridad del entorno construido y la conservaci&oacute;n del patrimonio. Defender la arquitectura es defender la identidad de nuestros edificios, calles y ciudades; si se pierde esa conciencia, perdemos todos.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este contexto, el COAM ha entendido que la verdadera batalla no se libra &uacute;nicamente en los despachos o en los boletines oficiales, sino en la esfera p&uacute;blica, ante la sociedad. Por eso, hemos apostado por explicar lo que hacemos, mostrar nuestro impacto y reforzar el trabajo colaborativo con otras profesiones y con todo el sector en defensa de la calidad. Dos grandes hitos de 2025 lo evidencian: la Semana Internacional de la Arquitectura y el Madrid Foro Urbano Internacional 2025. Ambos eventos han permitido abrir la profesi&oacute;n y transmitir un mensaje claro: el arquitecto es una pieza esencial junto a la Administraci&oacute;n, la industria y la sociedad civil cuando se dise&ntilde;a vivienda, infraestructura, espacio p&uacute;blico o equipamiento urbano.
    </p><p class="article-text">
        La mirada integral del arquitecto aporta una visi&oacute;n estrat&eacute;gica y humanista que permite generar espacios de reflexi&oacute;n y colaboraci&oacute;n para afrontar desaf&iacute;os comunes como la emergencia clim&aacute;tica o la crisis de la vivienda. Las visitas guiadas, los debates y las actividades institucionales desarrolladas este a&ntilde;o han acercado la arquitectura a los madrile&ntilde;os, recordando que una arquitectura de calidad no es un lujo est&eacute;tico, sino un derecho que dignifica la vida, la hace m&aacute;s saludable, sostenible, accesible e inclusiva.
    </p><p class="article-text">
        Pero el trabajo del COAM no se limita a la proyecci&oacute;n exterior. Cuidar de los propios profesionales es una cuesti&oacute;n de coherencia y credibilidad. En 2025 se ha avanzado silenciosamente pero con firmeza hacia la esperada homologaci&oacute;n de las pensiones de los arquitectos mutualistas con las del resto de titulaciones. No es aceptable que quienes han dedicado su vida al servicio p&uacute;blico y privado vean sus pensiones reducidas a menos de la mitad del salario m&iacute;nimo, conden&aacute;ndolos a la vulnerabilidad. La previsi&oacute;n de una soluci&oacute;n en el Congreso de los Diputados supone mucho m&aacute;s que una mejora econ&oacute;mica: es un acto de dignidad profesional y un reconocimiento a una generaci&oacute;n que ha contribuido decisivamente al desarrollo de nuestro entorno.
    </p><h2 class="article-text">Calidad, concursos y ciudad</h2><p class="article-text">
        Mirando al futuro inmediato, la recuperaci&oacute;n del prestigio social de la profesi&oacute;n pasa necesariamente por la calidad en el dise&ntilde;o urbano y la gesti&oacute;n de los concursos p&uacute;blicos. El incremento de concursos en 2025 y las previsiones para 2026 son fruto de un trabajo intenso con las administraciones y de la convicci&oacute;n de que los mejores espacios surgen cuando prima la calidad sobre otros criterios menos exigentes. El COAM desempe&ntilde;a aqu&iacute; un papel clave, no solo en Madrid capital, sino en todos los municipios de la Comunidad, impulsando un modelo de concurso transparente, que beneficia al ciudadano y mejora la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        A este impulso se suma una actividad cultural y formativa que consolida la identidad del Colegio. La celebraci&oacute;n del 50 aniversario del Servicio Hist&oacute;rico y del 75 aniversario del fondo hist&oacute;rico de la Biblioteca del COAM han servido para reivindicar nuestra memoria como parte del patrimonio colectivo. La gran exposici&oacute;n dedicada a &Aacute;lvaro Siza, uno de los grandes hitos culturales de 2025, ha marcado un list&oacute;n que queremos mantener en 2026 con nuevas muestras de arquitectura contempor&aacute;nea de referencia. La cultura, la formaci&oacute;n y el debate son pilares que mantienen viva la profesi&oacute;n y hacen del COAM una instituci&oacute;n de referencia.
    </p><h2 class="article-text">Modernizaci&oacute;n, innovaci&oacute;n y servicio</h2><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito pr&aacute;ctico, tambi&eacute;n hay avances tangibles. Se han reducido los tiempos de visado y se ha trabajado para agilizar tr&aacute;mites administrativos sin perder las garant&iacute;as que protegen a profesionales y ciudadanos. Hemos reivindicado la dignidad salarial acorde con la formaci&oacute;n y responsabilidad que exige nuestra labor, y hemos apostado por la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, incorporando herramientas que modernizan la profesi&oacute;n y la hacen m&aacute;s eficiente y competitiva.
    </p><p class="article-text">
        Defendemos con convicci&oacute;n la colegiaci&oacute;n obligatoria, no como un privilegio, sino como una garant&iacute;a de servicio p&uacute;blico: la certeza de que quien firma un proyecto es arquitecto y que su trabajo cumple est&aacute;ndares verificables de calidad, seguridad y &eacute;tica profesional. En un tiempo en que la confianza ciudadana se construye sobre la transparencia, la colegiaci&oacute;n es sin&oacute;nimo de responsabilidad.
    </p><h2 class="article-text">Institucionalidad y futuro</h2><p class="article-text">
        Durante estos cuatro a&ntilde;os, el COAM ha reforzado su presencia institucional en los principales foros donde se decide el futuro urbano: asesorando en el Plan General de Madrid, participando en la nueva Ley del Suelo o colaborando con ayuntamientos en la gesti&oacute;n de concursos y selecci&oacute;n de t&eacute;cnicos. La arquitectura debe estar presente en todos los espacios donde se define la ciudad. Cuando hablamos de rehabilitaci&oacute;n, eficiencia energ&eacute;tica o vivienda nueva, el arquitecto no es un actor opcional, sino imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Proyectos de gran envergadura como Madrid Nuevo Norte o los desarrollos del sureste son una oportunidad para demostrar el valor de la arquitectura espa&ntilde;ola. Si alcanzan la calidad urbana que prometen ser&aacute; gracias al trabajo de arquitectos y urbanistas con proyecci&oacute;n internacional, muchos de ellos formados y respaldados por nuestras escuelas. En el contexto europeo, los equipos espa&ntilde;oles contin&uacute;an destacando por su creatividad y rigor, lo que evidencia que la arquitectura espa&ntilde;ola no ha perdido su lugar; simplemente necesitaba volver a explicarse y reconectar con la sociedad.
    </p><h2 class="article-text">Una profesi&oacute;n al servicio de la ciudadan&iacute;a</h2><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2025 ha sido, en definitiva, el momento de recuperar la voz de los arquitectos, de afirmar con claridad que seguimos siendo esenciales para el progreso y el bienestar de nuestras ciudades. Pero esta tarea no termina aqu&iacute;. El 2026 debe ser el a&ntilde;o de consolidar esa posici&oacute;n, de reafirmar la confianza ciudadana y de demostrar que la arquitectura, m&aacute;s all&aacute; de una disciplina t&eacute;cnica o art&iacute;stica, sigue siendo un servicio p&uacute;blico al ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo del COAM en estos a&ntilde;os demuestra que la profesi&oacute;n puede y debe evolucionar sin perder su esencia: el compromiso con la calidad, la sostenibilidad, la &eacute;tica y el inter&eacute;s com&uacute;n. Solo as&iacute; podremos seguir construyendo no solo edificios o ciudades, sino una sociedad m&aacute;s justa, habitable y consciente del valor de la arquitectura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sigfrido Herráez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/recuperar-prestigio-arquitectura-balance-horizonte_129_12893784.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 05:02:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6bd0a5f3-6d63-4596-9808-fbdb44e838b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12346848" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6bd0a5f3-6d63-4596-9808-fbdb44e838b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12346848" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Recuperar el prestigio de la arquitectura: balance y horizonte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6bd0a5f3-6d63-4596-9808-fbdb44e838b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Intrusismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La torre de 21 plantas de Madrid con los mismos paneles que las incendiadas en Cartagena y València ya ardió en 2020]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/torre-21-plantas-madrid-paneles-incendiados-cartagena-valencia-ardio_1_12818321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c61f2ce1-c783-4062-9e7e-d3bc5db2c75f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x266y186.jpg" width="1200" height="675" alt="La torre de 21 plantas de Madrid con los mismos paneles que las incendiadas en Cartagena y València ya ardió en 2020"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Expertos rebajan la alarma sobre el edificio de la Isla de Chamartín, dicen que "no es el mismo caso" y ven buena señal la no propagación de un fuego que derivó en un proceso a dos acusados por causarlo en una fiesta, instruído por el juez Peinado. En el bloque, con mayoría de inquilinos temporales, reina la cautela</p><p class="subtitle">El hospital incendiado en Cartagena está revestido de la misma mezcla inflamable que el edificio del Campanar en València</p></div><p class="article-text">
        El proyecto Isla de Chamart&iacute;n se erige al norte de Madrid como una de esas ideas megaloman&iacute;acas que extra&ntilde;amente acaban ejecut&aacute;ndose. Seis mastod&oacute;nticas torres levantadas a lo largo de la calle Dulce Chac&oacute;n, algunas de uso residencial y otras destinadas principalmente a oficinas. Su imponente presencia toma un cariz m&aacute;s oscuro en el caso de la Torre &Aacute;mbar, que sufri&oacute; un aparatoso incendio (por suerte sin heridos) en la cubierta de las plantas superiores y el interior de algunas de ellas en agosto de 2020. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, esta circunstancia vuelve a ser noticia: los paneles que recubren el bloque de 21 pisos le hicieron compartir presencia en una lista negra publicada en 2015. Una recopilaci&oacute;n en la que est&aacute;n tambi&eacute;n el Hospital Santa Luc&iacute;a de Cartagena, incendiado en noviembre, y el edificio del Campanar en Val&egrave;ncia, donde el fuego y el humo <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/edificio-incendiado-valencia-privilegiadas-viviendas-firma-fbex-hundida-500-millones-deuda_1_10950242.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejaron 10 fallecidos en 2024</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los 14 edificios catalogados por el Instituto de Ciencias de la Construcci&oacute;n Eduardo Torroja (dependiente del CSIC) est&aacute;n revestidos de paneles de aluminio rellenos de polietileno, una mezcla altamente inflamable, seg&uacute;n documenta este organismo. El arquitecto Jos&eacute; Carlos Salcedo, profesor en la Universidad de Extremadura, matiza eso s&iacute; el cariz del listado en declaraciones a <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Somos Madrid</a>: &ldquo;Tienen toda la pinta de ser ventas de la empresa Larson, que no es el &uacute;nico suministrador de paneles gofrados de aluminio-polietileno. Debe de haber otros suministradores (Alucobond, por ejemplo) con distintas marcas comerciales, o sea que habr&aacute; muchos m&aacute;s edificios con esta condici&oacute;n en Espa&ntilde;a y en Madrid&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Instituto Eduardo Torroja desaconsej&oacute; utilizar estos paneles ya en 2008. La Torre &Aacute;mbar, con sus 12.000 metros cuadrados de superficie, termin&oacute; su construcci&oacute;n en 2009. El 29 de agosto de 2020, el fuego se ceb&oacute; con las cuatro plantas superiores, incluido el &aacute;tico. Los bomberos recibieron el primer aviso a las 6.48 de la ma&ntilde;ana, aunque estimaciones posteriores determinaron que se origin&oacute; en torno a las 6.15. &ldquo;Se propaga r&aacute;pidamente por fachada y hacia el interior de las viviendas a trav&eacute;s del cerramiento exterior&rdquo;, recoge <a href="https://rociadoressalvanvidas.org/Incendio/torre-ambar-madrid/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su web</a> la European Fire Sprinkler Network, que aglutina diversas entidades del sector de la seguridad. Las llamas brotaron en el &aacute;tico de la planta 21, con una barbacoa en el apartamento 21-F como principal causa. Vecinos del entorno indican a este diario que los ocupantes del edificio por aquel entonces, &ldquo;usuarios de Airbnb&rdquo; seg&uacute;n uno de ellos, &ldquo;montaron una fiesta en la que tambi&eacute;n fumaron cachimba&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una &ldquo;negligencia&rdquo;, un juicio y una supuesta fuga</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el citado portal, los inquilinos de los pisos superiores fueron alertados por los vecinos y casi todos salieron del lugar antes de la llegada de los bomberos. La mayor&iacute;a de residentes de las plantas inferiores se quedaron en sus viviendas, en algunos casos desconocedores de la situaci&oacute;n y todav&iacute;a durmiendo. Una hora despu&eacute;s de haber comenzado el incendio, dos ocupantes de la planta 18 permanec&iacute;an todav&iacute;a en su apartamento.&nbsp;Llegaron a ver c&oacute;mo las llamas entraban por una de las ventanas antes de abandonarlo. En las labores de extinci&oacute;n participaron m&aacute;s de 120 bomberos y 40 veh&iacute;culos. Dos ocupantes del piso 21-F llegaron a ser procesados por causar el incendio, en una instrucci&oacute;n que cay&oacute; en manos del ahora medi&aacute;tico<span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> </span><a href="https://www.eldiario.es/temas/juan-carlos-peinado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Juan Carlos Peinado</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> en el Juzgado de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 41 de Madrid. </span>Se les imput&oacute; un posible delito de incendio de bienes propios, castigado con penas que van de uno a cuatro a&ntilde;os de c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la direcci&oacute;n del viento jug&oacute; en contra, la principal ventaja con respecto a otros casos (adem&aacute;s de cuestiones t&eacute;cnicas analizadas a continuaci&oacute;n) fue su origen en las plantas superiores. La extensi&oacute;n descendente suele ser mucho menor y m&aacute;s lenta que la ascendente. Esta condici&oacute;n, unida a la r&aacute;pida actuaci&oacute;n del cuerpo de bomberos, evit&oacute; la tragedia. Pero la imagen de las plantas superiores totalmente calcinadas se qued&oacute; en la retina de muchas personas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo cuenta Sole, vecina de la zona que registr&oacute; con fotos y v&iacute;deos aquella ins&oacute;lita estampa: &ldquo;Ardi&oacute; como una pira en una hora y media. No fue a m&aacute;s porque dios no quiso&rdquo;. Sole narra que algunos amigos que viv&iacute;an en la torre &ldquo;se han mudado a las de al lado porque esta qued&oacute; tocada: los sistemas de calefacci&oacute;n funcionan de aquella manera y hay elementos internos que suenan un mont&oacute;n&rdquo;. Seg&uacute;n dice, &ldquo;un amigo del equipo de bomberos que vino a extinguir el incendio me traslad&oacute; que estuvieron a punto de perder el edificio&rdquo;. Cuestiona adem&aacute;s que &ldquo;tardaron muchos en rehabilitarlo por temas de seguro, hubo vecinos que se tuvieron que buscar un alojamiento alternativo durante meses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a los habitantes del propio edificio, la mayor&iacute;a de los consultados por este medio no viv&iacute;an en &eacute;l cuando ocurri&oacute; el suceso. Casi todos tienen contratos de alquiler temporal y proceden de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. &ldquo;Llevo unos meses. Me enter&eacute; cuando ya hab&iacute;a llegado. Pero estoy muy tranquilo&rdquo;, cuenta un residente procedente de Argentina mientras pasea a su perra. Otros cinco testimonios apuntan en una direcci&oacute;n similar, con arrendatarios que se mudaron hace como m&aacute;ximo un a&ntilde;o. El joven argentino no tiene constancia de modificaciones en la estructura o el revestimiento despu&eacute;s del fuego, pero el conserje s&iacute; confirma este punto a Somos Madrid: &ldquo;Cambiaron los paneles&rdquo;. Sole apostilla que &ldquo;lo resetearon entero, estaba que se ca&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo un propietario conversa con este peri&oacute;dico, aunque tampoco viv&iacute;a en la torre hace cinco a&ntilde;os. Lo hace en plena mudanza, ya que justamente acaba de alquilar su vivienda a otra persona. Explica que &ldquo;muchos propietarios son empresas y hacen alquiler masivo; antiguamente hab&iacute;a alg&uacute;n alquiler tur&iacute;stico, pero ahora es m&aacute;s temporal&rdquo;. Es este hombre quien afirma que el incendio lo causaron clientes de Airbnb y la &uacute;nica declaraci&oacute;n que muestra algo de preocupaci&oacute;n todav&iacute;a en la actualidad: &ldquo;Me preocupa el tema de los materiales, pero m&aacute;s la negligencia de los usuarios&rdquo;. Otro residente del barrio sostiene igualmente que &ldquo;lo ocurrido fue una irresponsabilidad total de los inquilinos, que se quedaron dormidos de <em>after</em>&rdquo;. No obstante, la versi&oacute;n de este vecino difiere y sostiene que estas personas se mudaron m&aacute;s tarde a otro edificio cercano. Sole asegura que los procesados &ldquo;se dieron a la fuga&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una mujer que sale del portal ofrece el &uacute;nico relato personal sobre c&oacute;mo se vivi&oacute; la terror&iacute;fica jornada del 29 de agosto del 2020. No es eso s&iacute; directo, ya que se trata de la madre de una joven que reside en el bloque: &ldquo;Lo vivimos con un poco de miedo, aunque en ese momento mi hija estaba fuera de vacaciones. Me llamaron y vine corriendo, por suerte ella vive en el 13 y hasta ah&iacute; no lleg&oacute; la parte calcinada&rdquo;. Recalca que hoy d&iacute;a su hija est&aacute; &ldquo;muy tranquila&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para atestiguar riesgo se han de producir una serie de cuestiones, no solo la mera existencia de estos paneles, que además son más ignífugos o menos en función de su fecha de fabricación</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Carlos Salcedo</span>
                                        <span>—</span> Arquitecto y profesor en la Universidad de Extremadura
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La cautela generalizada del barrio tambi&eacute;n se impone en la opini&oacute;n experta de Jos&eacute; Carlos Salcedo, que cuestiona no obstante la actuaci&oacute;n del CSIC: &ldquo;Lo primero que tendr&iacute;a que hacer es dar explicaciones sobre por qu&eacute; otorg&oacute; Documento de Idoneidad T&eacute;cnica (DIT) a este tipo de materiales&rdquo;. Precisa luego que &ldquo;para atestiguar riesgo se han de producir una serie de cuestiones, no solo la mera existencia de estos paneles, que adem&aacute;s son m&aacute;s ign&iacute;fugos o menos en funci&oacute;n de su fecha de fabricaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre los riesgos est&aacute; tambi&eacute;n que exista c&aacute;mara ventilada y sea continua o la existencia de viento fuerte en el exterior (lo hubo en los siniestros de Val&egrave;ncia y de Cartagena). En la Isla de Chamart&iacute;n en concreto, en las im&aacute;genes posincendio se observan los cogotes o salientes de los pisos de hormig&oacute;n interrumpiendo el espesor de la c&aacute;mara ventilada. Seguramente esta sea la causa de que el incendio quemara solo las plantas superiores. En definitiva, no es el mismo caso&rdquo;, expone Salcedo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si el material tiene el DIT otorgado por el Ministerio (que es lo que le pasa a los Larson), no se puede vetar que se pongan porque ser&iacute;a una decisi&oacute;n arbitraria. Es decir, ni los bomberos de Madrid, ni ninguna comunidad aut&oacute;noma puede evitar que se coloquen si tienen (como efectivamente ten&iacute;an)<em> todos los papeles en regla</em>. Los arquitectos directores de obra y los t&eacute;cnicos que controlan la ejecuci&oacute;n material de las obras tampoco pod&iacute;an evitar su colocaci&oacute;n&nbsp;si el cliente (promotor del edificio) los quiere y no hay norma urban&iacute;stica que lo evite. Ahora s&iacute; se puede impedir su colocaci&oacute;n, pero no hacia atr&aacute;s en el tiempo, debido al elemental principio de seguridad jur&iacute;dica&rdquo;, desgrana el docente universitario. La tranquilidad de Dulce Chac&oacute;n 17 tiene as&iacute; tambi&eacute;n una base cient&iacute;fica, seg&uacute;n este arquitecto, m&aacute;s all&aacute; de la falta de arraigo de la comunidad. Como si al irse las cenizas casi se borrara tambi&eacute;n la memoria de lo que pas&oacute; hace un lustro.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <aside class="news-outlook">
                
    
<h2 class="outlook-header"><a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/boletin/" style="color:black;">Apoya el trabajo periodístico de Somos Madrid</a></h2>
  <p class="article-text">Esta información ha podido salir a la luz gracias a las personas que apoyan la edición local de Madrid en elDiario.es. Si tú también quieres y puedes hacerlo, <span style="background-color:#f8e71c;"><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/?utm_source=somos&utm_campaign=eell&utm_medium=all&itm_n=despiece&itm_c=edicioneslocales&_gl=1*pjgoqu*_gcl_au*MjA0MDA0MDMyOS4xNzU4MjA3MjUw*_ga*NDk1OTIwNTcxLjE2NzM1MzAxMTE.*_ga_4RZPWREGF3*czE3NjEwMzI0MTUkbzQ2OSRnMSR0MTc2MTAzMjQyMiRqNjAkbDAkaDA.">hazte socia, hazte socio</a></span> y contribuye a sostener nuestro trabajo diario y a publicar exclusivas que cambien las cosas. Si ya tienes una suscripción, puedes hacer una aportación extra a la sección local de Madrid para apoyar las informaciones de proximidad, sobre lo que importa en el día a día de los habitantes de esta ciudad: <a href="https://usuarios.eldiario.es/perfil/cuota"  target="_blank">para hacerlo, entra en el apartado de 'tu cuota' en tu perfil privado</a>. Tu ayuda al periodismo local es importante.</p>
 <p class="article-text"><hr/></p>
                                
            </aside>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Hormigo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/madrid/somos/torre-21-plantas-madrid-paneles-incendiados-cartagena-valencia-ardio_1_12818321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2025 20:28:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c61f2ce1-c783-4062-9e7e-d3bc5db2c75f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x266y186.jpg" length="48126" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c61f2ce1-c783-4062-9e7e-d3bc5db2c75f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x266y186.jpg" type="image/jpeg" fileSize="48126" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La torre de 21 plantas de Madrid con los mismos paneles que las incendiadas en Cartagena y València ya ardió en 2020]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c61f2ce1-c783-4062-9e7e-d3bc5db2c75f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x266y186.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Incendios,Vecinos,Hortaleza,Juan Carlos Peinado,Arquitectos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es un zaguán y por qué están en grave peligro de extinción?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/zaguan-grave-peligro-extincion-pm_1_12827760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4f28052-75a5-4842-897c-20441077741f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es un zaguán y por qué están en grave peligro de extinción?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La antesala más característica de la vivienda tradicional española desaparece entre reformas exprés</p><p class="subtitle">Las 5 casas que son maravillas arquitectónicas de España: vivir en una obra de arte</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo &mdash;y no hace tanto&mdash; en el que caminar por un barrio era asomarse a una colecci&oacute;n de peque&ntilde;as arquitecturas abiertas: los zaguanes, ese umbral entre la calle y la intimidad de la vivienda, un espacio intermedio que era refugio, tarjeta de presentaci&oacute;n y lugar de sociabilidad. Hoy, sin embargo, ese elemento que forma parte de la&nbsp;<strong>arquitectura tradicional</strong>&nbsp;y de la&nbsp;<strong>cultura andaluza</strong>&nbsp;est&aacute; desapareciendo a un ritmo preocupante. La presi&oacute;n inmobiliaria, la obsesi&oacute;n por la seguridad y la b&uacute;squeda de m&aacute;s superficie &uacute;til han convertido estos espacios en una rareza. Y su p&eacute;rdida no es solo est&eacute;tica: tambi&eacute;n erosiona un modo de vivir la ciudad y de relacionarnos con ella.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DCw8BlEI_5l/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text">El zagu&aacute;n: un espacio entre dos mundos</h2><p class="article-text">
        El&nbsp;<strong>zagu&aacute;n</strong>&nbsp;aparece definido por la RAE como el vest&iacute;bulo inmediato a la entrada de una casa. Procede del &aacute;rabe hisp&aacute;nico&nbsp;<em>istaw&aacute;n</em>&nbsp;y durante siglos fue una pieza clave en la&nbsp;<strong>arquitectura tradicional</strong>&nbsp;del sur peninsular: un espacio fresco, transitable, pensado para recibir, esperar o simplemente dejar que la vida entrara sin invadir la intimidad del hogar.
    </p><p class="article-text">
        En las&nbsp;<strong>casas antiguas</strong>, especialmente en Andaluc&iacute;a, el zagu&aacute;n funcionaba como una prolongaci&oacute;n de la calle. Muchas familias lo decoraban con azulejos, plantas, bancos o peque&ntilde;as hornacinas; otras lo utilizaban como antesala del patio, creando un eje de luz y ventilaci&oacute;n que defin&iacute;a la identidad clim&aacute;tica de la vivienda mediterr&aacute;nea. Era tambi&eacute;n, por tradici&oacute;n, un espacio de cortes&iacute;a: el lugar donde se atend&iacute;a a quien llamaba antes de invitarlo a pasar o despedirlo sin exponer toda la casa.
    </p><p class="article-text">
        Hoy esta pieza arquitect&oacute;nica se va perdiendo. Portales completamente cerrados, accesos m&iacute;nimos y la desaparici&oacute;n del portero f&iacute;sico han reducido la experiencia de entrar a un edificio a un mero tr&aacute;mite funcional. Y con ello, la ciudad gana eficiencia, s&iacute;, pero pierde matices y humanidad.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; est&aacute; desapareciendo el zagu&aacute;n andaluz</h2><p class="article-text">
        La desaparici&oacute;n de los zaguanes tiene varias causas claras. La primera, la econ&oacute;mica: cada metro cuadrado de un edificio se calcula como posible superficie &ldquo;vendible&rdquo;, lo que deja poco margen para espacios no productivos. En un mercado inmobiliario tensionado, aquello que no genera beneficio suele considerarse prescindible.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma el discurso de la seguridad. Muchas&nbsp;<strong>casas antiguas</strong>&nbsp;han cerrado sus zaguanes para evitar accesos no deseados, sustituyendo las puertas abiertas por sistemas electr&oacute;nicos y c&aacute;maras. El resultado son portales herm&eacute;ticos que renuncian a la transici&oacute;n amable entre calle y vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay otro motivo m&aacute;s silencioso: la p&eacute;rdida de lo cotidiano como&nbsp;<strong>patrimonio urbano</strong>. Mientras defendemos monumentos, plazas o edificios singulares, dejamos de lado elementos menores que tambi&eacute;n cuentan la historia de un barrio. El zagu&aacute;n es uno de esos espacios: no monumental, pero s&iacute; imprescindible para entender c&oacute;mo se constru&iacute;an las relaciones en la ciudad mediterr&aacute;nea. Su desaparici&oacute;n empobrece no solo la est&eacute;tica, sino la experiencia misma de vivir el espacio p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se pierde cuando se pierde un zagu&aacute;n</h2><p class="article-text">
        Defender el zagu&aacute;n es defender una forma de convivencia. En la&nbsp;<strong>cultura andaluza</strong>, este espacio fue escenario de encuentros vecinales, de conversaciones fugaces, de resguardos improvisados cuando llov&iacute;a o hac&iacute;a calor. Tambi&eacute;n era un lugar de espera, de bienvenida y, a veces, de confidencias. Un espacio liminal donde la vida se mostraba sin exponerse del todo.
    </p><p class="article-text">
        Su desaparici&oacute;n nos conduce hacia ciudades m&aacute;s cerradas y menos permeables, donde cada puerta es una frontera tajante. Y, como advierten muchos especialistas en&nbsp;<strong>patrimonio urbano</strong>, cuando la arquitectura dom&eacute;stica deja de dialogar con la calle, tambi&eacute;n lo hacen sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar el zagu&aacute;n &mdash;o al menos su esp&iacute;ritu&mdash; no es nostalgia: es una apuesta por una ciudad m&aacute;s amable, con m&aacute;s capas y m&aacute;s matices. Un recordatorio de que no todo en nuestras viviendas debe estar al servicio de la rentabilidad inmediata. Tambi&eacute;n hay valor en los espacios que nos invitan a detenernos, a mirar y a relacionarnos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Roque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/zaguan-grave-peligro-extincion-pm_1_12827760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Dec 2025 08:00:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f4f28052-75a5-4842-897c-20441077741f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="133087" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f4f28052-75a5-4842-897c-20441077741f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="133087" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué es un zaguán y por qué están en grave peligro de extinción?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f4f28052-75a5-4842-897c-20441077741f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arquitectos,Arquitectura,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
