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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Ángel Chica]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/miguel-angel-chica/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Ángel Chica]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En el país de la incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pais-incertidumbre_132_1260153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b0bd718-ed2f-435b-ac4e-cdb96af25118_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Sánchez: Esta vez sí o sí vamos a conseguir un gobierno progresista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La incertidumbre es un elemento incómodo en una cultura política como la española, refractaria a coaliciones a nivel nacional. La legislatura que comienza será una legislatura de entendimiento o no será.</p></div><p class="article-text">
        Son las segundas elecciones de 2019 y el pa&iacute;s se asoma a un espacio desconocido: la construcci&oacute;n de un Gobierno progresista sigue siendo tan compleja como lo era hace seis meses en un Congreso in&eacute;dito donde la extrema derecha dobla esca&ntilde;os y supera los cincuenta diputados. El resultado de Vox es s&iacute;ntoma y tambi&eacute;n amenaza: la frustraci&oacute;n del electorado ante una situaci&oacute;n de bloqueo institucional que se demora ya demasiado tiempo, la sensaci&oacute;n de que el marco nacional empieza a cobrar mayor peso en una agenda pol&iacute;tica marcada por el conflicto en Catalu&ntilde;a, el recuerdo de que hubo tiempos peores que siempre son susceptibles de regresar. 
    </p><p class="article-text">
        De qu&eacute; podr&aacute; hacer Vox con esos diputados empezaremos a saber en los pr&oacute;ximos meses. La extrema derecha, de momento, se ha hecho con un valioso altavoz desde donde verter propaganda y envenenar la frustraci&oacute;n con mensajes que dif&iacute;cilmente encajan en una democracia moderna. A la izquierda, por su parte, le conviene hacer autocr&iacute;tica si quiere situarse como una opci&oacute;n &uacute;til en un escenario pol&iacute;tico cada vez m&aacute;s viciado por banderas y soberan&iacute;as solapadas. El hundimiento de Ciudadanos es una aviso para todos: en tiempos vol&aacute;tiles los votos se esfuman r&aacute;pido. 
    </p><p class="article-text">
        El resultado de este domingo demuestra que los asesores y los soci&oacute;logos no siempre tienen respuestas para todo. Descifrar un pa&iacute;s es un trabajo complejo y los c&aacute;lculos partidistas conducen a escenarios de doble filo. La incertidumbre es un elemento inc&oacute;modo en una cultura pol&iacute;tica como la espa&ntilde;ola, refractaria a coaliciones a nivel nacional. La fragmentaci&oacute;n del espectro pol&iacute;tico que sigui&oacute; al 15M impide desde entonces las mayor&iacute;as amplias de la &eacute;poca del bipartidismo aunque los dos grandes partidos tradicionales sigan obcecados en abstenciones y sumas que ya no conducen a ning&uacute;n sitio. La legislatura que comienza ser&aacute; una legislatura de entendimiento, est&aacute; por ver entre quienes, o no ser&aacute;. Unas terceras elecciones en seis meses llevar&iacute;an a Espa&ntilde;a m&aacute;s all&aacute; de la incertidumbre, la situar&iacute;an en lo desconocido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pais-incertidumbre_132_1260153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Nov 2019 00:22:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En el país de la incertidumbre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica,Elecciones Generales 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Una sociedad necesita tener memoria"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/sociedad-necesita-tener-memoria_128_1515462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40559e22-075d-4756-9f27-ac7b19b267a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Miguel Ángel Chica en la presentación del libro &#039;Cántabros con historia&#039; en la librería La Vorágine. | JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor del libro 'Por si una vida no es suficiente. Cántabros con Historia' opina que "no podemos obsesionarnos con el pasado, pero tampoco darlo de lado"</p><p class="subtitle">"No todas las lecciones que nos enseña la historia son positivas, pero hay una muy importante: el progreso no es inevitable, los avances son lentos y costosos", subraya</p></div><p class="article-text">
        El periodista y escritor Miguel &Aacute;ngel Chica (Cambil, 1984) es el autor del libro<strong> 'Por si una vida no es suficiente'. C&aacute;ntabros con Historia'</strong><a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/cultura/Cantabros-periodista-Miguel-Angel-Chica_0_894160762.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'Por si una vida no es suficiente'. C&aacute;ntabros con Historia'</a>, una obra&nbsp;editada por Contenidos en colaboraci&oacute;n con eldiario.es Cantabria que retrata las peripecias vitales de personajes como Mar&iacute;a Blanchard, Ata&uacute;lfo Argenta, Leonardo Torres Quevedo, Matilde de la Torre, Bruno Alonso o Luciano Malumbres. Se trata de una selecci&oacute;n de historias de 40 protagonistas que destacaron en diversas disciplinas art&iacute;sticas, pol&iacute;ticas, deportivas o&nbsp;culturales. La obra, que est&aacute; disponible en las principales librer&iacute;as de Cantabria, se presenta este fin de semana en Santander, Torrelavega y Cabez&oacute;n de la Sal. Su autor explica que&nbsp;&ldquo;una sociedad necesita tener memoria&rdquo;. &ldquo;No podemos obsesionarnos con el pasado, pero tampoco podemos darlo de lado. No todas las lecciones que nos ense&ntilde;a la historia son positivas, pero hay una que a m&iacute; me parece importante: el progreso no es inevitable, los avances son lentos y costosos y requieren el esfuerzo de generaciones enteras. Olvidar a quienes contribuyeron a esa causa com&uacute;n es injusto&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La primera pregunta es casi obligada: &iquest;Por qu&eacute; un periodista andaluz escribe un libro sobre c&aacute;ntabros ilustres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque soy un andaluz un poco particular. Por motivos personales y de trabajo siempre he tenido una relaci&oacute;n muy cercana con Cantabria. He vivido aqu&iacute;, he trabajado aqu&iacute;. De alguna manera lo veo como algo muy natural. Los personajes que aparecen en el libro vivieron vidas muy particulares, pero todas las historias contienen elementos universales. Experiencias como la guerra, el exilio, la lucha por la vocaci&oacute;n o el deseo de aventura trascienden el &aacute;mbito geogr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha sido el proceso de documentaci&oacute;n e investigaci&oacute;n de los personajes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un poco complejo. Yo vivo en Suiza desde poco antes de comenzar con este proyecto y eso dificulta acceder a obras escritas&nbsp;o bibliotecas y tambi&eacute;n a descendientes o conocidos de los personajes. Consegu&iacute; algunos libros a trav&eacute;s de librer&iacute;as y el resto de informaci&oacute;n en internet: en las hemerotecas de los peri&oacute;dicos, fundaciones, etc&eacute;tera. Internet puede resultar un poco confuso, a veces las fuentes se contradicen. Tuve ayuda a la hora de revisar los datos, contrastarlos&nbsp;y verificar. Yo no soy historiador y las biograf&iacute;as del libro est&aacute;n muy sintetizadas. 'Por si una vida no es suficiente' no es una obra acad&eacute;mica. Es un intento de divulgar las vidas y obras de unos personajes que nos parecen relevantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alg&uacute;n personaje concreto que te guste especialmente o al que le guardes especial cari&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s interesante del proyecto ha sido el descubrimiento de algunos personajes de los que nunca hab&iacute;a o&iacute;do hablar. Uno de ellos, por ejemplo, es Rafael Barrett, que naci&oacute; en Torrelavega, de padre ingl&eacute;s, creci&oacute; en un ambiente acomodado y, cuando qued&oacute; hu&eacute;rfano, muy joven, se march&oacute; a Madrid a hacer vida de bohemio y a dilapidar la herencia de sus padres. Termin&oacute; en Paraguay despu&eacute;s de muchas aventuras y se hizo anarquista, cambi&oacute; de manera radical, empez&oacute; a escribir. Es un escritor excepcional. En Espa&ntilde;a est&aacute;n editadas sus obras completas, aunque aqu&iacute; nunca ha sido tan reconocido como en Am&eacute;rica. Es una lectura adictiva y muy recomendable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y alg&uacute;n protagonista que se haya quedado fuera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por cuestiones de log&iacute;stica siempre hay personajes que quedan fuera. En algunos casos hab&iacute;a qu&eacute; elegir. Por otro lado, por la propia naturaleza de la secci&oacute;n no pod&iacute;amos incluir a personajes que todav&iacute;a no han pasado a la historia, por decirlo de una manera que no s&eacute; si ser&aacute; elegante... Pero hay contempor&aacute;neos que por sus logros podr&iacute;an estar en el libro. Y que tarden mucho, claro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; consideras importante recuperar esta serie de figuras hist&oacute;ricas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad necesita tener memoria. No podemos obsesionarnos con el pasado, pero tampoco podemos darlo de lado. Y no todas las lecciones que nos ense&ntilde;a la historia son positivas pero hay una, al menos, que a m&iacute; me parece importante: el progreso no es inevitable, los avances son lentos y costosos y requieren el esfuerzo de generaciones enteras. Olvidar a quienes contribuyeron a esa causa com&uacute;n es injusto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Los personajes de los que se habla en el libro comparten alguna caracter&iacute;stica com&uacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro abarca un periodo de tiempo muy extenso, desde el siglo XIV al XXI. Hay mucha diversidad en los personajes porque est&aacute;n muy influidos por su contexto hist&oacute;rico, pero hay caracter&iacute;sticas comunes a muchos de ellos. Casi todos comparten un car&aacute;cter inconformista. Unos se rebelaron contra las convenciones sociales, otros contra sus &aacute;mbitos de acci&oacute;n&nbsp;-desde la ciencia&nbsp;hasta el arte- o las dificultades que parec&iacute;an negarles sus objetivos. Muchos compartieron situaciones vitales parecidas, la guerra, el exilio, la incomprensi&oacute;n o la soledad, y algunos pagaron un precio muy alto por esta incapacidad para plegarse a la norma. Prefirieron el riesgo a la resignaci&oacute;n y a su manera casi todos ellos fueron coherentes con sus decisiones y, por tanto, valientes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue el proceso de selecci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos intentado mantener diferentes equilibrios. Ten&iacute;amos claro que si se trataba de una labor de rescate hab&iacute;a que incluir el mayor n&uacute;mero de mujeres posible, porque son ellas las que han estado hist&oacute;ricamente m&aacute;s relegadas. El desconocimiento es mayor y eso es algo que hemos intentado corregir en la medida de lo posible. Tambi&eacute;n hemos buscado un equilibrio tem&aacute;tico. En ese sentido en el libro hay pol&iacute;ticos, cient&iacute;ficos, deportistas, artistas y alg&uacute;n que otro personaje dif&iacute;cil de catalogar, como Jean Leon o Salvador Hedilla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Alguna an&eacute;cdota o alg&uacute;n dato que te marcara especialmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que a &eacute;l no le har&iacute;a ninguna gracia, pero los a&ntilde;os como almirante de Pero Ni&ntilde;o contienen grandes dosis de comedia involuntaria. Intent&oacute; atacar Marsella con unos pocos barcos (y el Papa en la ciudad) provoc&oacute; un conflicto internacional en Cerde&ntilde;a, atac&oacute; una isla llena de piratas, en contra de la opini&oacute;n de sus aliados, para capturar a un pirata que no estaba all&iacute;, quiso remontar el T&aacute;mesis hasta Londres... Y alguna historia m&aacute;s que se cuenta con detalle en el libro. Era un hombre que estaba m&aacute;s all&aacute; de la temeridad, que acept&oacute; el cargo de almirante a pesar de no tener experiencia previa en el mar, y que a pesar de todo hizo de manera bastante digna su trabajo, al menos en la campa&ntilde;a atl&aacute;ntica.
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      <dc:creator><![CDATA[Laro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/sociedad-necesita-tener-memoria_128_1515462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2019 16:02:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Una sociedad necesita tener memoria"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Cántabros con Historia' llega al papel: el periodista Miguel Ángel Chica publica el libro 'Por si una vida no es suficiente']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/cantabros-periodista-miguel-angel-chica_1_1575521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef6be0a3-f218-4597-bd4c-2226cf1c44dd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Por si una vida no es suficiente. Cántabros con Historia&#039; ya está en las librerías."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera obra del autor, editada por Contenidos en colaboración con eldiario.es Cantabria, se ha presentado oficialmente en la Feria del Libro de Madrid</p><p class="subtitle">Retrata las peripecias vitales de personajes como María Blanchard, Ataúlfo Argenta, Leonardo Torres Quevedo, Matilde de la Torre, Bruno Alonso o Luciano Malumbres</p></div><p class="article-text">
        El periodista y escritor&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/autores/miguel_angel_chica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel &Aacute;ngel Chica</a>&nbsp;ha publicado 'Por si una vida no es suficiente. C&aacute;ntabros con Historia', una obra literaria que retrata las peripecias vitales y las trayectorias profesionales de personajes ilustres vinculados a la comunidad aut&oacute;noma, como Mar&iacute;a Blanchard, Ata&uacute;lfo Argenta, Leonardo Torres Quevedo, Matilde de la Torre, Bruno Alonso o Luciano Malumbres, entre otros, y en los que el autor de este trabajo de investigaci&oacute;n period&iacute;stica recoge una selecci&oacute;n de historias de 40 protagonistas que destacaron en diversas disciplinas art&iacute;sticas y culturales.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una obra publicada por la editorial Contenidos, en colaboraci&oacute;n con eldiario.es Cantabria, el medio de comunicaci&oacute;n con el que colabora el autor y en el que <a href="https://www.eldiario.es/norte/cantabria/cantabrosconhistoria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunos de estos textos se han publicado en versi&oacute;n digital a lo largo de dos a&ntilde;os</a>&nbsp;con el apoyo de la Sociedad Regional de Educaci&oacute;n, Cultura y Deporte y la Consejer&iacute;a de Cultura del Gobierno de Cantabria.&nbsp;El libro, en formato f&iacute;sico, ha salido a la venta&nbsp;recientemente&nbsp;en el stand del Gremio de Editores de Cantabria durante la Feria del Libro de Madrid en el Parque de El Retiro.
    </p><p class="article-text">
        'Por si una vida no es suficiente. C&aacute;ntabros con Historia', adem&aacute;s, est&aacute; a la venta en las principales librer&iacute;as de Cantabria y el autor ha participado en diversas presentaciones en la comunidad a lo largo del mes de junio en Santander, Torrelavega o Cabez&oacute;n de la Sal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El objetivo siempre ha sido poner el foco en esas personas que contribuyeron con sus aportaciones al desarrollo de la ciencia, la literatura, la m&uacute;sica, la pol&iacute;tica o el arte, entre otras muchas &aacute;reas. La &uacute;nica pretensi&oacute;n pasa por reivindicar su memoria, para que sus nombres permanezcan en el recuerdo de todos y no nos limitemos a pasear por las calles a las que dan nombre sin conocer sus m&eacute;ritos, tantas veces arrinconados&rdquo;, se&ntilde;alan desde la editorial.
    </p><p class="article-text">
        El libro recoge una selecci&oacute;n de miniaturas biogr&aacute;ficas a trav&eacute;s de las cuales Miguel &Aacute;ngel Chica capta una serie de instantes decisivos en la vida de cuarenta hombres y mujeres nacidos o vinculados a la comunidad. Se trata de una cuidada colecci&oacute;n de estampas que acercan al lector a trayectorias vitales de largo aliento y con un elemento com&uacute;n: todas ellas tuvieron una tarea que cumplir, un objetivo central que les permiti&oacute; enfrentarse con honestidad a su tiempo, a su generaci&oacute;n y a su propia vida.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En las p&aacute;ginas de esta apasionante cr&oacute;nica encontramos figuras de mirada larga y trayectoria progresista, personalidades pioneras de su tiempo, cuyo legado ha servido como nutriente b&aacute;sico para alimentar las vigorosas ra&iacute;ces de la cultura de Cantabria&rdquo;, subrayan sus editores.
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                </figure><h3 class="article-text">Biograf&iacute;a del autor</h3><p class="article-text">
        Miguel &Aacute;ngel Chica Garc&iacute;a (Ja&eacute;n, 1984) es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de su carrera ha trabajado en medios escritos y digitales, entre los que destaca El Mundo, y en gabinetes de comunicaci&oacute;n de instituciones como la Universidad Internacional Men&eacute;ndez Pelayo (UIMP).
    </p><p class="article-text">
        Desde el a&ntilde;o 2015 colabora en eldiario.es Cantabria, donde ha escrito art&iacute;culos de opini&oacute;n, entrevistas y reportajes de actualidad. Es responsable de la secci&oacute;n 'C&aacute;ntabros con Historia', un blog en el que a lo largo de dos a&ntilde;os se han recogido las biograf&iacute;as que ha sido el origen de este libro, que incluye a su vez las ilustraciones de los personajes a cargo de los alumnos de la Escuela de Arte n&ordm; 1 de Puente San Miguel.
    </p><p class="article-text">
        El periodista andaluz, que ha desarrollado la pr&aacute;ctica totalidad de su carrera profesional en Cantabria, est&aacute; afincado actualmente en Suiza y trabaja en estos momentos en la publicaci&oacute;n de su primera novela, que ver&aacute; la luz pr&oacute;ximamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/cantabros-periodista-miguel-angel-chica_1_1575521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 May 2019 12:51:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Cántabros con Historia' llega al papel: el periodista Miguel Ángel Chica publica el libro 'Por si una vida no es suficiente']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cántabros con historia,Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vicente Trueba, la pulga contra la montaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cantabros-con-historia/vicente-trueba-pulga-montana_132_2963970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa44d463-1080-473b-9f21-f79eef6b243d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración del ciclista cántabro Vicente Trueba. | Stéfano Obregón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vicente Trueba (Sierrapando, 1901 - Riotuerto, 1986) fue el ciclista español más destacado de los años 30 del siglo XX. En 1933 se convirtió en el primer corredor en ganar el Premio de la Montaña del Tour de Francia.</p><p class="subtitle">Su habilidad para ascender los puertos de montaña marcó a una generación de aficionados al ciclismo y lo convirtieron en uno de los mayores héroes deportivos de su generación.</p></div><p class="article-text">
        Cuando los hombres no cargan sobre s&iacute; el peso de las expectativas se permiten hacer cosas incre&iacute;bles. El a&ntilde;o que Vicente Trueba gan&oacute; el premio de la Monta&ntilde;a del Tour de Francia nadie esperaba gran cosa de aquel c&aacute;ntabro diminuto que iba a hacer historia por las carreteras sinuosas que suben a las cumbres de los Alpes y los Pirineos. El ciclismo era entonces un deporte artesanal que indagaba en los l&iacute;mites de la resistencia humana. El Tour deten&iacute;a Francia durante tres semanas. El p&uacute;blico quer&iacute;a haza&ntilde;as. Gloria, s&iacute;, pero arrancada con sufrimiento. El a&ntilde;o era 1933. Los buscadores de gestas que siguieron la carrera durante aquel verano nunca olvidar&iacute;an el nombre de Vicente Trueba.
    </p><p class="article-text">
        Era hijo de labradores y hab&iacute;a aprendido a montar en bicicleta con sus hermanos mayores. El ciclismo en su casa era natural, casi un paisaje: en Cantabria, a finales de los a&ntilde;os veinte, no se disputaba una carrera sin un Trueba en el pelot&oacute;n. La afici&oacute;n pasaba de un hermano al siguiente. Vicente naci&oacute; en Sierrapando en 1905. Si una vida puede descomponerse en momentos tambi&eacute;n puede descomponerse en objetos: una bicicleta que cost&oacute; quince duros, maciza, sin marca, que los hermanos utilizaban por turnos para ganar carreras y que pronto pas&oacute; a ser propiedad com&uacute;n del vecindario hasta que se fue desgastando y un d&iacute;a desapareci&oacute; para siempre. Fue la primera bicicleta de muchas, el punto de partida de tanto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El hombre que llev&oacute; a Vicente Trueba al Tour de Francia de 1933 se llamaba Clemente L&oacute;pez D&oacute;riga, un ser hambriento de deporte y espect&aacute;culo que unos a&ntilde;os antes hab&iacute;a organizado la primera Vuelta a Espa&ntilde;a. Trueba ya hab&iacute;a disputado dos veces la carrera francesa y no hab&iacute;a quedado demasiado contento con los resultados. En 1930 termin&oacute; en el puesto veinticuatro de la general y dej&oacute; el recuerdo de un hombre que se adher&iacute;a a la carretera para escalar los puertos de monta&ntilde;a sin esfuerzo aparente. Recibi&oacute; una invitaci&oacute;n para volver al a&ntilde;o siguiente pero la rechaz&oacute;. En realidad nunca se tom&oacute; demasiado en serio el ciclismo. &iquest;C&oacute;mo iba a hacerlo? Vicente Trueba no era un ciclista en el sentido que hoy damos al t&eacute;rmino, era un hombre sobre una bicicleta que nunca consider&oacute; una herramienta de trabajo, sino una extensi&oacute;n de su propio cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        Volvi&oacute; al Tour en 1932. En t&eacute;rminos generales le fue peor que en su primera participaci&oacute;n: acab&oacute; en el puesto veintisiete. Los n&uacute;meros, por supuesto, no cuentan la verdad. Trueba volvi&oacute; a causar sensaci&oacute;n con su estilo nunca visto de afrontar las carreteras en cuesta, tanto que al a&ntilde;o siguiente la organizaci&oacute;n decidi&oacute; crear un premio especial para el mejor saqueador de monta&ntilde;as. L&oacute;pez D&oacute;riga convenci&oacute; a Trueba de que deb&iacute;a regresar a Francia para ganar ese premio.
    </p><p class="article-text">
        1933. Trueba se inscribi&oacute; en la prueba como tourista routier. Son los tiempos del ciclismo rom&aacute;ntico, casi amateur. Hombres sobre ingenios mec&aacute;nicos, forzando piernas y corazones. Era todo cuanto se necesitaba. Uno pod&iacute;a participar en la mayor carrera ciclista del mundo por su cuenta y riesgo. Sin equipo, sin apoyo log&iacute;stico. Trueba y D&oacute;riga, dos rom&aacute;nticos en Francia. La realidad, como siempre, resulta mucho menos vistosa. Trueba estaba solo frente a la carrera, los pinchazos, las aver&iacute;as y los imprevistos. D&oacute;riga segu&iacute;a las etapas en trenes y autobuses de l&iacute;nea, esperaba a Trueba en la meta, revisaba la bicicleta y buscaba un hotel para pasar la noche.
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        Fue as&iacute; como Vicente Trueba se conviriti&oacute; en uno de los primeros mitos deportivos de Espa&ntilde;a. Su imagen en blanco y negro - el rostro contra&iacute;do, los m&uacute;sculos en tensi&oacute;n, la bicicleta detenida en el tiempo inm&oacute;vil de la fotograf&iacute;a - se hizo habitual en los peri&oacute;dicos junto a titulares que citaban haza&ntilde;as nunca imaginadas hasta entonces. Francia de un extremo al otro, pensiones, dificultades y el recuerdo de una bicicleta sin marca, las monta&ntilde;as c&aacute;ntabras, el vel&oacute;dromo de Torrelavega, el largo invierno de la puesta a punto y el coraz&oacute;n bombeando sangre, hacia la cumbre, el hombre empeque&ntilde;ecido por el paisaje que arranca el secreto de la monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La monta&ntilde;a cede y Vicente Trueba asombra a Francia. La opini&oacute;n es un&aacute;nime: nunca se ha visto nada parecido. Oh la la. &iquest;C&oacute;mo es posible? Los aficionados disfrutan. No saben c&oacute;mo lo hace, pero no se cuestionan el milagro. El ciclista c&aacute;ntabro coron&oacute; en primer lugar nueve de la diecis&eacute;is grandes cumbres del trazado de aquel a&ntilde;o. Henri Desgrange, ciclista, reportero, creador y Sumo Pont&iacute;fice del Tour escribi&oacute; en una cr&oacute;nica asombrada: como las pulgas salta otra vez del pelot&oacute;n que, de un manotazo, lo aleja, pero vuelve a la carga una tercera, cuarta, quinta y sexta vez, la pulga contin&uacute;a saltando del pelot&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Trueba tiene la narraci&oacute;n, el aura y, en adelante, tambi&eacute;n el nombre: la Pulga de Torrelavega. De todas las tardes de aquel verano ninguna se recuerda tanto como la ascensi&oacute;n al puerto del Galibier. La carretera sube hasta los 2.642 metros. Alrededor solo hay Alpes. Llegar hasta arriba, en una bicicleta de 1933, requiere un esfuerzo terrible. El ox&iacute;geno escasea, el coraz&oacute;n late como un man&iacute;aco, las piernas se endurecen, la vista se nubla. Cada pedalada requiere negar del instinto de supervivencia, que suplica bajar de la bicicleta y dejar de sufrir. El pelot&oacute;n se vuelve lento, pesado. Por delante avanza en solitario Vicente Trueba, hacia la cumbre &aacute;rida, donde establece un nuevo r&eacute;cord. Nadie, hasta entonces, ha conseguido doblar la resistencia del Galibier en tan poco tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Trueba termin&oacute; el Tour en sexta posici&oacute;n. Los cinco corredores que lo precedieron tuvieron que ser rescatados por la organizaci&oacute;n porque entraron fuera de tiempo, precisamente, en la etapa del Galibier. Con otras reglas quiz&aacute; hubiera podido convertirse en el primer espa&ntilde;ol en ganar la carrera. Pero eran otros tiempos y los organizadores se vieron ante un dilema dif&iacute;cil de resolver: en aquella edici&oacute;n solo cuatro corredores, entre los que se encontraba Vicente Trueba, consiguieron entrar dentro de tiempo en todas las etapas de la carrera.
    </p><p class="article-text">
        Le qued&oacute; el consuelo de un verano inolvidable y unas hechuras de h&eacute;roe que conserv&oacute; a su llegada de Espa&ntilde;a, donde se convirti&oacute; en un &iacute;dolo recibido por multiudes. En cuanto al Premio de la Monta&ntilde;a que la organizaci&oacute;n hab&iacute;a decidido conceder por primera vez aquel a&ntilde;o, Trueba lo gan&oacute; por aplastamiento. Aquel a&ntilde;o en Francia nadie pudo seguir el ritmo del c&aacute;ntabro, del ciclista sin equipo que dorm&iacute;a en pensiones y perdi&oacute; cerca de diez kilos durante las semanas que dur&oacute; la carrera, apulg&aacute;ndose todav&iacute;a m&aacute;s, si aquello era posible, convenciendo a los que se resist&iacute;an a creer.
    </p><p class="article-text">
        El verano de 1933 fue el c&eacute;nit de la carrera de Vicente Trueba, que se retir&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s. En 1934 volvi&oacute; a Francia para quedar segundo en la general de la monta&ntilde;a. En 1935 hab&iacute;a criado una solitaria y la medicaci&oacute;n lo dej&oacute; tan d&eacute;bil que solo pudo disputar dos etapas de la carrera francesa. Recibi&oacute; una invitaci&oacute;n al a&ntilde;o siguiente, pero la Guerra y la enfermedad le obligaron a renunciar. Poco despu&eacute;s anunci&oacute; su retirada. El Tour no solo le dio fama, tambi&eacute;n le proporcion&oacute; ingresos que invirti&oacute; para vivir con comodidad durante el resto de su vida. Muri&oacute; en Riotuerto, rodeado de monta&ntilde;as, a los 81 a&ntilde;os de edad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cantabros-con-historia/vicente-trueba-pulga-montana_132_2963970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jan 2018 19:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vicente Trueba, la pulga contra la montaña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cántabros con historia,Ciclismo,Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/calles_132_3213241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45f67174-a24e-400c-a39a-3e2a2090b688_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta donde yo recuerdo siempre hubo dos ciudades, y la mejor de ellas duraba tres meses. Digan lo que digan el año solo tiene dos estaciones, invierno y verano.</p></div><p class="article-text">
        No nacimos en Nueva York. No paseamos por la Quinta Avenida, no fuimos a comprar coriandro a las diminutas tiendas de Chinatown, no paseamos de la mano por Central Park, no lloramos nuestros fracasos junto al Hudson, no vimos partir a los barcos en el puerto, los barcos donde siempre viajaban otros. Las calles de nuestra infancia llevaban los nombres de almirantes muertos, de viejos sue&ntilde;os imperialistas rotos. Las avenidas de Nueva York aparec&iacute;an en nuestra imaginaci&oacute;n tamizadas con luz de celuloide; las calles de nuestra infancia, en el recuerdo, estaban veladas por la bruma que sub&iacute;a desde el mar.
    </p><p class="article-text">
        Magallanes, Gravina, Cisneros y Cervantes. Los viernes de julio en la plaza de Ca&ntilde;ad&iacute;o, de madrugada, ignorando la lluvia. Nunca entr&aacute;bamos en las cafeter&iacute;as de Pombo. &iquest;Qu&eacute; &iacute;bamos a hacer nosotros en las cafeter&iacute;as de Pombo? Al otro lado de la ciudad tampoco hab&iacute;a rascacielos, solo un palacio y un casino. La calle de la Reina Victoria era un envoltorio vac&iacute;o en invierno. En la plaza de Italia los turistas despistados esperaban autobuses que nunca llegaban.
    </p><p class="article-text">
        Arriba del todo del r&iacute;o de la Pila, antes del funicular hubo un laberinto de calles y escaleras. Las casas ten&iacute;an cicatrices y arrugas, el color desva&iacute;do, la piel curtida por la sal y la arena. Hasta donde yo recuerdo siempre hubo dos ciudades, y la mejor de ellas duraba tres meses. Digan lo que digan, el a&ntilde;o solo tiene dos estaciones, invierno y verano; por analog&iacute;a, la vida solo contiene dos tramos: la juventud y todo lo que viene despu&eacute;s... el resto son acotaciones imprecisas y una certeza: en verano todas las calles conducen al mar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/calles_132_3213241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Sep 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las calles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santander,Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Magdalena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/magdalena_132_3230702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4606c136-333e-49a0-bbd3-d4641526d7d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando venían visitas siempre terminábamos en La Magdalena. Después de ver los pingüinos, las focas y los leones marinos subíamos hasta el Palacio: nadie, o casi nadie, consiguió nunca sacarle una foto decente.</p></div><p class="article-text">
        A veces la marea bajaba tanto que el mar desaparec&iacute;a del horizonte. Hab&iacute;a un chiste recurrente: me voy hasta Inglaterra dando un paseo... Cuando sub&iacute;an visitas siempre termin&aacute;bamos en La Magdalena. Todas las ma&ntilde;anas a las doce los ping&uuml;inos del zoo recib&iacute;an su raci&oacute;n de sardinas. Los cuidadores arrojaban los peces al aire. Serios y trajeados, los ping&uuml;inos los atrapaban sin esfuerzo. La gente hac&iacute;a fotos. Un poco m&aacute;s adelante las focas y los leones marinos se tumbaban al sol, si hac&iacute;a sol...
    </p><p class="article-text">
        Durante dos semanas, un verano, viv&iacute; en una habitaci&oacute;n de Caballerizas. Por la ma&ntilde;ana temprano los cuervos, todav&iacute;a so&ntilde;olientos, plegaban las alas y se dejaban caer con pesadez en la campa. Picoteaban y paseaban entre la hierba antes de volver al cielo. Las aves, cuando pisan tierra, se convierten en criaturas absurdas. Los cuervos, sin embargo, siempre consiguen caminar con cierta elegancia. Puede que sea el negro...
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de ver los ping&uuml;inos, las focas, los leones marinos y los barcos de Vital Alsar, y fotografiar el mar con El Sardinero al fondo, sub&iacute;amos la cuesta que lleva al Palacio. Si los visitantes eran primerizos procuraba distraerlos, les ense&ntilde;aba los tocones tallados -ardillas, sillas diminutas, hongos de sobrero ancho, la mano an&oacute;nima trabajaba diferentes modelos y estilos- y las formas curiosas y retorcidas de los &aacute;rboles para que al llegar arriba, casi sin advertirlo, se encontraran de frente, inesperado, el Palacio.
    </p><p class="article-text">
        <em>-Si consigues sacarlo entero en una &uacute;nica foto te invito a un caf&eacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Hasta donde yo recuerdo, solo una persona tuvo la habilidad de trazar con un tel&eacute;fono m&oacute;vil una fotograf&iacute;a que abarcaba toda la fachada norte -&iquest;o sur?- y el lateral que da a la bah&iacute;a, con la escalinata donde el rey y la reina recib&iacute;an a las visitas. Y todav&iacute;a hoy estoy convencido de que hizo trampas; tuvo que dejar fuera, por fuerza, alguna esquina o alg&uacute;n pedazo de torre. Ese palacio blanco, de piedra, madera y cristal, no pertenece en realidad a Santander: se sostiene sobre fantas&iacute;as, como la sangre azul y la realeza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/magdalena_132_3230702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Aug 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Magdalena]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica,Santander,La Magdalena]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La bahía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/bahia_132_3238674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45f67174-a24e-400c-a39a-3e2a2090b688_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mirador del Río de la Pila, en Santander."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La bahía es un mar de incógnito. Tan solo se despereza en las tardes de temporal, cuando se le adivina una sonrisa cínica de marinero viejo.</p></div><p class="article-text">
        Durante las primeras semanas me costaba ubicarme. En alg&uacute;n sitio estaba la playa, en alg&uacute;n sitio estaba la bah&iacute;a, nada parec&iacute;a demasiado lejos, pero no era capaz de conectar los dos pedazos de ciudad. Hasta que descubr&iacute; que solo hab&iacute;a que subir por Reina Victoria... Cuando uno llega desde unas monta&ntilde;as al sur de casi todo el mar puede resultar una experiencia paralizante. Uno sabe, de manera instintiva, que si est&aacute; frente al mar est&aacute; muy lejos de casa. Quiz&aacute;s por eso siempre me gust&oacute; m&aacute;s la bah&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La bah&iacute;a es el coraz&oacute;n secreto de la ciudad. Me gustaba sentarme en los bancos del Paseo de Pereda que dan a Pedre&ntilde;a para verla latir. La bah&iacute;a mete los vientos en Santander, organiza las estaciones y le marca a la ciudad una respiraci&oacute;n tranquila, que se contagia. Por entonces el Centro Bot&iacute;n era solo el esqueleto hueco de una caja de zapatos. El ferry que va a Plymouth, tan enorme, parec&iacute;a pasar de puntillas sobre el agua, empeque&ntilde;ecido por el mar y las monta&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        La bah&iacute;a es un mar de inc&oacute;gnito. Tan solo se despereza en las tardes de temporal, cuando se le adivina una sonrisa c&iacute;nica de marinero viejo. El resto del tiempo permanece inmutable, a la espera de que todo se termine - en Numancia, los versos de Jos&eacute; Hierro: <em>la ciudad me dec&iacute;a que no quer&iacute;a morir sola / que no la abandonara </em>- hundiendo en el desag&uuml;e del tiempo. El mar tiene una belleza maligna: nos recuerda que todos nos iremos, todo se ir&aacute;, y &eacute;l seguir&aacute; siempre en su puesto, como un vigilante maniaco. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/bahia_132_3238674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Aug 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La bahía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lluvia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/lluvia_132_3249303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fb2e255-187c-4327-a038-2ec7829340ae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del primer verano que pasé en Cantabria recuerdo la lluvia. Unos franceses borrachos robaron la bandera de Puertochico, los bomberos rescataron un gato atrapado en las escaleras mecánicas de Numancia y alguien me explicó que la lluvia es un paisaje que requiere una mirada profunda.</p></div><p class="article-text">
        Durante el primer verano que viv&iacute; en Santander llov&iacute;a. Nadie se hab&iacute;a planteado todav&iacute;a construir el Centro Bot&iacute;n y llov&iacute;a. El alcalde acababa de inaugurar el funicular del R&iacute;o de la Pila y llov&iacute;a. Me costaba ubicarme y llov&iacute;a. Viv&iacute;a a la salida del T&uacute;nel de Tetu&aacute;n, un poco m&aacute;s arriba de la rotonda de los delfines y llov&iacute;a. Diez minutos hasta la playa y llov&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        No pretendo elaborar una teor&iacute;a sobre el clima oce&aacute;nico ni contradecir el Instagram del presidente Revilla, pero la mayor&iacute;a de mis recuerdos de Cantabria conservan trazos de aquella lluvia segura de s&iacute; misma que a veces ca&iacute;a de lado y resultaba siempre admirable en su persistencia. Para alguien habituado a 120 d&iacute;as de sol entre junio y octubre la experiencia resultaba extra&ntilde;a y perturbadora.
    </p><p class="article-text">
        Mi familia, mientras tanto, me contaba historias terribles de tardes a 45 grados, de calles a la parrilla, de coches hirvientes, de junglas de moscas. Yo me abrochaba el cuello de la camisa. Aquel verano unos franceses borrachos robaron la bandera de Puertochico. Uno de mis primeros trabajos consisti&oacute; en cubrir para un peri&oacute;dico el rescate de un gato atrapado en el primer tramo de las escaleras mec&aacute;nicas que suben desde Numancia hasta General D&aacute;vila. Yo hac&iacute;a preguntas. El acento me delataba. Aprovechaba cualquier resquicio de conversaci&oacute;n para quejarme de la lluvia. Alguien me explic&oacute; que el gato maullaba por las noches, que los vecinos lo alimentaban a trav&eacute;s de las rendijas del engranaje de la escalera y que la lluvia es un paisaje que requiere una mirada profunda. El gato fue rescatado ileso.
    </p><p class="article-text">
        Los veranos lluviosos tienen algo de experiencia incompleta. Un d&iacute;a de sol encajonado entre dos atardeceres nublados cotiza alto en el &aacute;nimo de un andaluz expatriado. Esos d&iacute;as escasos tienen el brillo de una juventud malgastada. La bah&iacute;a se agranda, el cielo parece reci&eacute;n pintado, los barcos en el Barrio Pesquero se sacuden el polvo y se impacientan sobre el agua como estudiantes en la &uacute;ltima clase del viernes. No se sabe lo que es el sol hasta que se pierde. Del mismo modo, no se conoce la lluvia hasta que se encuentra. Yo aprend&iacute;, de la lluvia, durante aquellos meses, y durante todos los meses que vinieron despu&eacute;s, que ning&uacute;n verano soleado tiene la intensidad de un verano a ratos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/lluvia_132_3249303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Aug 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lluvia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica,Cantabria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elige a los próximos protagonistas de la sección 'Cántabros con Historia']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/elige-proximos-protagonistas-cantabros-historia_1_3624389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b71bcedc-8a40-4f49-b747-2ff801a0a18e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración de Consuelo Berges. | SARA FUENTES"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Propón a tus candidatos para la nueva edición del espacio que escribe Miguel Ángel Chica e ilustran los alumnos de la Escuela de Arte de Puente San Miguel</p><p class="subtitle">La serie histórica dedicada a personajes ilustres que contribuyeron al desarrollo de la ciencia, la literatura, la política o el arte regresa en febrero</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo mes de febrero regresa a eldiario.es Cantabria la secci&oacute;n <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/cantabrosconhistoria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'C&aacute;ntabros con Historia'</a>, la serie hist&oacute;rica dedicada a personajes ilustres que contribuyeron al desarrollo de la ciencia, la literatura, la pol&iacute;tica o el arte. El espacio que escribe el periodista <a href="http://www.eldiario.es/autores/miguel_angel_chica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Miguel &Aacute;ngel Chica</a> e ilustran <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/cantabria/Escuela-Reocin-Cantabros-Historia-Cantabria_0_565894255.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los alumnos de la Escuela de Arte n&uacute;mero 1 de Puente San Miguel</a> tendr&aacute; periodicidad quincenal y podr&aacute; leerse los domingos en estas p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en esta nueva edici&oacute;n pedimos la colaboraci&oacute;n de nuestros lectores. A lo largo del mes de enero, nuestra audiencia podr&aacute; proponer a sus candidatos a trav&eacute;s del correo <strong>redaccion@eldiarioescan.es</strong>. Los nombres elegidos se sumar&aacute;n a los de personajes relevantes como Mar&iacute;a Blanchard, Juan de Herrera, Consuelo Berges, Leonardo Torres Quevedo, Matilde de la Torre o Concha Espina, cuyos m&eacute;ritos fueron reflejados el pasado a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En los textos se traza la biograf&iacute;a de unos hombres y mujeres que contribuyeron con sus aportaciones al desarrollo de todas las disciplinas art&iacute;sticas. Este blog tem&aacute;tico, patrocinado por la Consejer&iacute;a de Cultura de Cantabria, tiene como &uacute;nica pretensi&oacute;n reivindicar su memoria, para que sus nombres permanezcan en el recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Los textos se refuerzan con el trabajo de los alumnos de la Escuela de Arte n&uacute;mero 1 de Puente San Miguel. Los estudiantes del Ciclo Formativo de T&eacute;cnico Superior en Ilustraci&oacute;n son los encargados de retratar a trav&eacute;s de distintas t&eacute;cnicas pict&oacute;ricas a figuras reconocidas en distintos campos, una colaboraci&oacute;n que seguir&aacute; en marcha a lo largo de este curso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Cantabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/elige-proximos-protagonistas-cantabros-historia_1_3624389.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jan 2017 11:24:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elige a los próximos protagonistas de la sección 'Cántabros con Historia']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cántabros con historia,Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan de Herrera, el arquitecto que diseñó el Renacimiento español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cantabros-con-historia/juan-herrera-arquitecto-renacimiento-espanol_132_3691552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cd321ea-6188-4307-920d-8e277caf5cbd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ilustración de Juan de Herrera. | NATALIA BARQUÍN"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Juan de Herrera (Movellán, Valdáliga, 1530 - Madrid, 1597) levantó algunos de los edificios más representativos del Renacimiento español. Su obra más destacada es el monasterio de San Lorenzo de El Escorial.</p><p class="subtitle">El estilo herreriano, sobrio y austero, dominó la arquitectura española durante casi un siglo, se extendió a América y se convirtió en una de la señas de identidad del reinado de Felipe II.</p></div><p class="article-text">
        <em>[La historia comienza con un ni&ntilde;o que observa una casa. El ni&ntilde;o se llama Juan de Herrera. La casa est&aacute; en Movell&aacute;n. La escena transcurre en un d&iacute;a inencontrable durante la primera mitad del siglo XVI. Si uno observa la casa, y uno puede hacerlo, porque la casa todav&iacute;a existe, resulta dif&iacute;cil entender por qu&eacute; el ni&ntilde;o le presta tanta atenci&oacute;n. Hay dos respuestas. La primera es obvia: porque vive en ella. La segunda es interesante: porque est&aacute; aprendiendo. </em>
    </p><p class="article-text">
        Sabemos muy poco de la infancia de Juan de Herrera. Naci&oacute; en Movell&aacute;n en 1530, en una familia con ra&iacute;ces en la aristocracia local. Ninguna biograf&iacute;a nos habla de los primeros a&ntilde;os de su vida, pero no hay infancia que no pueda rastrearse en el car&aacute;cter y los trabajos del adulto que crece a partir del ni&ntilde;o. Su car&aacute;cter fue inquieto. Sus trabajos, sobrios y austeros.
    </p><p class="article-text">
        <em>[El ni&ntilde;o mira el tejado a dos aguas y los dos pilares que sostienen la fachada. Intuye la viga sobre la puerta de entrada. Recorre la casa intentando distinguir los muros de carga de los simples tabiques que separan las habitaciones. Busca el hueco en la pared por donde asciende la garganta de la chimenea].</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De su educaci&oacute;n sabemos que fue consistente y que le permiti&oacute; ingresar en la Universidad de Valladolid, donde estudi&oacute; Humanidades y Filosof&iacute;a. Desde ah&iacute; sus intereses se diversificaron r&aacute;pidamente hacia las matem&aacute;ticas, la geometr&iacute;a, la astronom&iacute;a y el arte. El trabajo de sus contempor&aacute;neos nunca le result&oacute; indiferente. Fue un hombre incrustado en el Renacimiento que, acorde a su &eacute;poca, intent&oacute; abarcar todas las disciplinas posibles.
    </p><p class="article-text">
        Cuando finaliz&oacute; sus estudios, en 1548, entr&oacute; a formar parte del s&eacute;quito de caballeros de Felipe II, por entonces todav&iacute;a pr&iacute;ncipe. Ten&iacute;a la ambici&oacute;n, la curiosidad y los contactos necesarios. Tambi&eacute;n la voluntad para aprovechar las ventajas que su&nbsp; nueva posici&oacute;n le ofrec&iacute;a. Recorri&oacute; Europa, fue cortesano y soldado, y a las &oacute;rdenes del heredero del imperio pas&oacute; temporadas en Flandes, Alemania e Italia.
    </p><p class="article-text">
        <em>[En las peque&ntilde;as y alborotadas ciudades de Flandes, Herrera admira los altos chapiteles de pizarra que rematan las torres de los palacios y las iglesias. En Italia descubre y estudia la obra de los arquitectos renacentistas, maestros de la proporci&oacute;n y la perspectiva. Se interesa especialmente en las construcciones de Sebastiano Serlio y Iacopo da Vignola y descubre los principios de la arquitectura vitrubiana: belleza, firmeza y utilidad].</em>
    </p><p class="article-text">
        En 1553 particip&oacute; como soldado en las campa&ntilde;as de Carlos I en Flandes. Fue la &uacute;ltima ofensiva del viejo emperador, que en 1556 se retir&oacute; al monasterio de Yuste, donde muri&oacute; dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Herrera form&oacute; parte de la comitiva que acompa&ntilde;&oacute; a Carlos I en su regreso a Castilla y permaneci&oacute; siempre cerca de la familia real. Cuando Felipe II subi&oacute; al trono, Herrera fue nombrado tutor del pr&iacute;ncipe Carlos. Y en 1563 recibi&oacute; un encargo que cambiar&iacute;a para siempre su vida.
    </p><p class="article-text">
        Carlos I hab&iacute;a expresado en su testamento su deseo de ser enterrado en un edificio creado <em>ex profeso</em> para ello. Para cumplir la &uacute;ltima voluntad de su padre Felipe II ide&oacute; un complejo palaciego que deb&iacute;a construirse en la sierra de Guadarrama, en el centro geogr&aacute;fico de la pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. As&iacute; empez&oacute; a gestarse El Escorial y as&iacute; comenz&oacute; la carrera arquitect&oacute;nica de Juan de Herrera, nombrado ayudante del arquitecto principal de la obra, Juan Bautista de Toledo.
    </p><p class="article-text">
        El Escorial deb&iacute;a ser al mismo tiempo un palacio, un monasterio, una bas&iacute;lica y un mausoleo. Y deb&iacute;a ser algo &uacute;nico, un edificio majestuoso que diera testimonio de la grandeza de la Corona que reg&iacute;a el pa&iacute;s m&aacute;s poderoso de la &eacute;poca. Es posible que el nombramiento de Herrera respondiera en primera instancia al deseo de Felipe II de tener a alguien de confianza en el entorno de unas obras que llegaron a obsesionarle. Si fue as&iacute;, Herrera respondi&oacute; a la confianza del rey. Y aprovech&oacute; para completar su formaci&oacute;n al lado de Juan Bautista de Toledo, que traz&oacute; los planes originales y puso la primera piedra de la obra en 1564.
    </p><p class="article-text">
        <em>[Herrera vigila la marcha de los trabajos. Se encarga de que el dise&ntilde;o que su maestro ha trazado sobre el plano se refleje piedra por piedra en la estructura que comienza a levantarse a buen ritmo en medio de la sierra de Madrid. Tiene sus propias ideas para el edificio, algunas de las cuales contradicen la visi&oacute;n del arquitecto jefe, pero acepta su papel secundario en la obra]. </em>
    </p><p class="article-text">
        Juan Bautista de Toledo muri&oacute; en 1567, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s del comienzo de las obras en El Escorial. Tras un breve interregno en el que el italiano Giovanni Battista Castello fue contratado como arquitecto principal, Herrera asumi&oacute; la direcci&oacute;n de la construcci&oacute;n en 1572, primero de manera oficiosa y desde 1576 como aposentador real, trazador principal, matem&aacute;tico e ingeniero de la Corona, con todas las obras p&uacute;blicas a su cargo.
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto c&aacute;ntabro modific&oacute; los planes originales de su maestro. Simplific&oacute; el edificio, d&aacute;ndole un car&aacute;cter m&aacute;s geom&eacute;trico, y reorganiz&oacute; el proyecto. A&ntilde;adi&oacute; una nueva planta a la fachada principal, redujo el n&uacute;mero de torres, a&ntilde;adi&oacute; patios, cambi&oacute; la estructura de la bas&iacute;lica y dise&ntilde;&oacute; la biblioteca. Tras dos d&eacute;cadas ligado al edificio, dej&oacute; la finalizaci&oacute;n del proyecto en manos de su disc&iacute;pulo Juan de Mora, que coloc&oacute; la &uacute;ltima piedra el 13 de septiembre de 1584.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En su cargo de arquitecto principal de reino, Herrera recibi&oacute; numerosos encargos del rey, que compagin&oacute; con su trabajo en el Escorial. Ampli&oacute; el Palacio Real de Aranjuez siguiendo nuevamente los planos de Juan Bautista de Toledo. Entre 1571 y 1585 levant&oacute; la fachada sur del alc&aacute;zar de Toledo. En 1583 construy&oacute; la Lonja de Sevilla, reconvertida posteriormente en el Archivo General de Indias. Ese mismo a&ntilde;o traz&oacute; los planos y dirigi&oacute; las obras de la Casa de la Moneda de Segovia.
    </p><p class="article-text">
        <em>[A pesar de que la &uacute;ltima piedra se coloc&oacute; en 1584, las obras de El Escorial no finalizan hasta 1587, cuando se termina de construir la bas&iacute;lica. Desde una colina cercana Herrera contempla por primera vez el complejo en su totalidad y siente v&eacute;rtigo cuando comprende que el edificio es suyo. La horizontalidad, las soluciones geom&eacute;tricas y la austeridad no estaban en los planos originales de Juan Bautista de Toledo. Son las aportaciones de un matem&aacute;tico, un ge&oacute;metra y un soldado. En los tejados, en las agujas y en la decoraci&oacute;n sencilla de las fachadas, Herrera encuentra el recuerdo de sus viajes por Flandes e Italia]</em>.
    </p><p class="article-text">
        Con El Escorial como modelo de referencia el estilo de Juan de Herrera se extiende por toda Espa&ntilde;a acabando con el plateresco dominante hasta entonces. El Renacimiento sobrio y sin excesos defendido por el arquitecto c&aacute;ntabro se convertir&aacute; en la se&ntilde;a de identidad del reinado de Felipe II, y el estilo herreriano dominar&aacute; la arquitectura espa&ntilde;ola en la pen&iacute;nsula y en Am&eacute;rica durante casi un siglo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la carrera de Herrera no ha concluido todav&iacute;a. Le queda un &uacute;ltimo encargo, una obra en la que volcar&aacute; su visi&oacute;n del espacio religioso y que nunca ver&aacute; terminada: la catedral de Valladolid. Comenz&oacute; a trazar los planos en 1589 y supervis&oacute; su construcci&oacute;n durante ocho a&ntilde;os. El proyecto, una iniciativa personal de Felipe II, era ambicioso e inveros&iacute;mil. En la vejez de sus vidas el rey y el arquitecto planearon levantar la catedral m&aacute;s grande de Europa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Herrera se entreg&oacute; a la tarea con la dedicaci&oacute;n de quien sabe que trabaja contra el reloj, pero ni las arcas de la corona ni el terreno sobre el que se asentaba el edificio permitieron terminar el proyecto. Los problemas de cimentaci&oacute;n y de presupuesto impidieron a Herrera levantar una catedral que estaba destinada a convertirse en su obra maestra.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hoy puede verse en Valladolid es aproximadamente la mitad del proyecto sobre plano dise&ntilde;ado por el arquitecto c&aacute;ntabro. La catedral que nunca lleg&oacute; a completarse sirvi&oacute;, sin embargo, como modelo para dos de las catedrales renacentistas m&aacute;s importantes de Am&eacute;rica, la de Lima y la de Ciudad de M&eacute;xico. En contraposici&oacute;n a El Escorial, que representa el triunfo de Herrera, la catedral de Valladolid es la derrota que humaniza al arquitecto y nos recuerda que la voluntad humana siempre encuentra un &uacute;ltimo obst&aacute;culo que no consigue salvar.
    </p><p class="article-text">
        <em>[La historia termina en Madrid, en 1597. Juan de Herrera tiene 67 a&ntilde;os. Sabe dos cosas. Que est&aacute; a punto de morir y que los edificios que ha construido vivir&aacute;n mucho m&aacute;s tiempo que &eacute;l. Es el don y la maldici&oacute;n de los arquitectos, cuyas obras permanecen durante siglos y no pueden ocultarse en el s&oacute;tano de un museo. Cumpliendo su &uacute;ltima voluntad, sus restos mortales son enterrados en la iglesia de San Juan Bautista de Malia&ntilde;o. En Movell&aacute;n, donde naci&oacute;, una plaza lleva su nombre desde 2008. La casa donde creci&oacute; todav&iacute;a puede visitarse, como todos los edificios que construy&oacute; a lo largo de su vida].</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cantabros-con-historia/juan-herrera-arquitecto-renacimiento-espanol_132_3691552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Dec 2016 19:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juan de Herrera, el arquitecto que diseñó el Renacimiento español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica,Cántabros con historia,Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando fuimos Venezuela]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/venezuela_132_3910794.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3673a598-e813-47bc-952d-844d56a89eb1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos semanas después de las elecciones, ¿dónde está Venezuela? Venezuela, claro está, sigue donde estaba. Con su realidad, sus problemas y su pequeña tragedia, que no se ha evaporado de un día para otro. Es solo que, de repente, queda demasiado lejos</p></div><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica es el arte de administrar casualidades. Fue una casualidad que en los meses previos a las elecciones Venezuela ocupara el prime time de la agenda informativa. Fue una casualidad que se relacionara continuamente a Podemos y a sus aspiraciones de sorpasso y sacudir la izquierda de ser poco menos que una avanzadilla de Bol&iacute;var en la antigua metr&oacute;poli. Tambi&eacute;n fue una casualidad que Albert Rivera se personase en Caracas para tratar de esclarecer en persona como se las hab&iacute;a arreglado Maduro para financiar bajo mano a Pablo Iglesias sin que los tribunales espa&ntilde;oles encontraran una sola prueba de ello. Toda una casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Son tiempos que parecen lejanos ahora que ya han pasado dos semanas, pero hubo una &eacute;poca en Espa&ntilde;a en la que uno no pod&iacute;a abrir un peri&oacute;dico sin encontrarse una fotograf&iacute;a de colas en los supermercados venezolanos, disturbios en las calles, manifestaciones de la oposici&oacute;n. Algunas de esas im&aacute;genes se hab&iacute;an tomado en Estados Unidos, o en el Congo, pero daba lo mismo. La funci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n al cargo de la construcci&oacute;n del relato es presentar una ficci&oacute;n veros&iacute;mil, no importa que sea ficticia. Tambi&eacute;n los novelistas trabajan con mentiras. Y es sabido que la realidad es un asunto complejo que se sit&uacute;a muchas veces fuera del &aacute;mbito de nuestro entendimiento.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos d&iacute;as un observador neutral y poco informado hubiera podido deducir que Nicol&aacute;s Maduro era el presidente de Espa&ntilde;a, o al menos, que ocupaba un cargo de relevancia. El hombre ocupaba m&aacute;s minutos de telediario que los datos del paro o los entresijos de los juicios y detenciones generados al calor de tantos y tantos casos de corrupci&oacute;n patrios. Importaba Venezuela, importaba asimilarla a la izquierda podemita, importaba transmitir un mensaje alto y claro: que a la vuelta de la esquina Madrid se convertir&iacute;a en Caracas.
    </p><p class="article-text">
        Dos semanas despu&eacute;s, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; Venezuela? &iquest;D&oacute;nde los editoriales, los reportajes a doble p&aacute;gina, las conexiones en directo? Venezuela, claro est&aacute;, sigue donde estaba. Con su realidad, sus problemas y su peque&ntilde;a tragedia, que no se ha evaporado de un d&iacute;a para otro. Es solo que, de repente, queda demasiado lejos. Al otro lado del oc&eacute;ano, siete u ocho horas de avi&oacute;n. &iquest;A qui&eacute;n le interesa lo que le ocurre a esa gente, ahora que han ganado los buenos y el peligro ha sido conjurado hasta nueva orden?
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, tambi&eacute;n ha sido casualidad que el Gobierno en funciones haya aguardado hasta despu&eacute;s de las elecciones para dar a conocer algunos datos acerca de su gesti&oacute;n en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. Ah&iacute; est&aacute; la hucha de las pensiones, de la que se han sacado 40.000 millones en una legislatura. El Ejecutivo recurri&oacute; a un truco de manos para sacar 9.500 millones antes de las elecciones sin pasar por el Consejo de Ministros y la opini&oacute;n p&uacute;blica. Los datos se oficializaron la semana pasada. Casualidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/venezuela_132_3910794.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jul 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando fuimos Venezuela]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conspiraciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/conspiraciones_132_3920026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6e43595-4df1-4fff-bdc0-c66ac6a7d969_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rajoy, en el balcón de Génova, entre Cospedal y su esposa. |"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen demasiadas garantías, empezando por los interventores de los partidos que comprueban, cuentan y recuentan hasta el último voto, para insinuar siquiera la posibilidad de un amaño electoral en España.</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; noche la del domingo. Fue tanta la diferencia entre la virtualidad intangible de las encuestas y la realidad del recuento que no han tardado en surgir voces denunciando un pucherazo electoral como aquellos que C&aacute;novas y Sagasta organizaban durante los a&ntilde;os de la Restauraci&oacute;n Borb&oacute;nica. Es inevitable: la sombra de la conspiraci&oacute;n siempre planea sobre cualquier hecho que saque los pies del tiesto, y nos hacen albergar la esperanza de que el g&eacute;nero humano, generalmente chapucero, es capaz de poner en marcha un complejo entramado de mentiras y corrupci&oacute;n que nadie descubrir&aacute; nunca. La realidad suele ser siempre mucho m&aacute;s prosaica.
    </p><p class="article-text">
        Existen demasiadas garant&iacute;as, empezando por los interventores de los partidos que comprueban, cuentan y recuentan hasta el &uacute;ltimo voto, para insinuar siquiera la posibilidad de un ama&ntilde;o electoral en Espa&ntilde;a. Digerir la derrota cuesta, y entre tanta desilusi&oacute;n, impotencia y desencanto siempre hay alguien que pierde la vertical y acaba abrazado a una farola, vomitando bilis. Por otro lado, la hip&oacute;tesis de que un ministro que fue grabado en su propio despacho conspirando -esta vez s&iacute;- contra rivales pol&iacute;ticos pudiera encagarse de un asunto tan complejo es sencillamente descabellada. 
    </p><p class="article-text">
        La prueba definitiva, sin embargo, la aport&oacute; el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que despu&eacute;s del triunfo ofreci&oacute; a sus seguidores <a href="http://www.eldiario.es/politica/discurso-Rajoy-etapa-forma-dificil_0_531247018.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los discursos m&aacute;s estrafalarios de la historia de la democracia espa&ntilde;ola</a>. Rajoy sali&oacute; al balc&oacute;n, puede que ligeramente bebido, cosa que en esta columna estamos lejos de censurar, y se dedic&oacute; a decir buenas noches y muchas gracias una y otra y otra vez. Entre balbuceo y balbuceo asegur&oacute; que la bandera del Partido Popular es la bandera de Espa&ntilde;a y aprovech&oacute; para recalcar que la verdadera vencedora del domingo hab&iacute;a sido la democracia. Alguien que ama&ntilde;a unas elecciones se hubiera tomado la molestia de armar un discurso coherente.
    </p><p class="article-text">
        Rajoy, por cierto, peque&ntilde;o par&eacute;ntesis, lo hubiera tenido verdaderamente dif&iacute;cil en la Atenas cl&aacute;sica, donde el alcance de los pol&iacute;ticos se med&iacute;a por su talento a la hora de dirigirse a sus conciudadanos en el &aacute;gora. La Historia de la Guerra del Peloponeso, el monumento de Tuc&iacute;dides, contiene decenas de discursos brillantes, todos ellos con sus tesis, sus ant&iacute;tesis, sus hip&oacute;tesis y sus argumentos. El discurso de Rajoy en el balc&oacute;n de G&eacute;nova dos mil quinientos a&ntilde;os despu&eacute;s de Tuc&iacute;dides, cerramos par&eacute;ntesis, es la prueba definitiva de que no siempre se avanza hacia delante.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al origen del conflicto, no hay nada de extra&ntilde;o en la disparidad entre lo que se&ntilde;alaron las encuestas a pie de colegio electoral y lo que dijeron las urnas: en estad&iacute;stica siempre hay margen de error y la gente miente. Es quiz&aacute;s el hecho m&aacute;s trascendente que nos dejan unas elecciones que solo son el primer cap&iacute;tulo de una novela que no ha hecho m&aacute;s que empezar y a la que le quedan muchas p&aacute;ginas de posibles pactos, reuniones, llamadas, alianzas y desacuerdos hasta que se logre formar Gobierno. No solo los votantes se dejaron llevar por el miedo -una motivaci&oacute;n tan leg&iacute;tima como cualquier otra- a la hora de dejar la papeleta en la urna; tambi&eacute;n el miedo -o el sentimiento de culpa- se llev&oacute; por delante a los chicos de las encuestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/conspiraciones_132_3920026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2016 06:53:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El caos de todos los días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/caos-dias_132_3930207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4fb00a0-0492-4f60-9ab0-2086112e9729_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caos de todos los días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿En qué momento se convirtió el partido del Gobierno en una organización sobre la que pende la sospecha constante de prácticas delictivas?</p></div><p class="article-text">
        Conviene tomarse las cosas con cierto sentido del humor. De lo contrario uno corre el riesgo de caer en el noventayochismo y amanecer cualquier d&iacute;a con un 'Me duele Espa&ntilde;a' tatuado en el brazo. El problema surge cuando los mecanismos de la comedia ya no sirven para afrontar la realidad de un pa&iacute;s que ha perdido el hilo de su propio relato.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo. Todos nos re&iacute;mos mucho con aquella entrevista que public&oacute; La Vanguardia en la que el ministro del Interior hablaba de sus experiencias religiosas y presentaba en sociedad a su &aacute;ngel de la guardia particular, de nombre Marcelo. Los chistes sal&iacute;an solos. Esta semana, en cambio, nos hemos re&iacute;do bastante menos al conocer que Fern&aacute;ndez D&iacute;az ha estado utilizando a las instituciones del Estado de derecho, &eacute;sas que nos protegen a todos, para implicar en diversos casos de corrupci&oacute;n a dos de los partidos catalanes que apoyan la causa independentista.
    </p><p class="article-text">
        El asunto ha sido destapado por el diario P&uacute;blico y, hasta donde sabemos, parece culaquier cosa menos una novela de altos vueltos de John Le Carr&eacute;: el ministro se reuni&oacute; en su despacho con el director de la Oficina Antifraude de Catalu&ntilde;a y recogi&oacute; informaci&oacute;n comprometedora que despu&eacute;s filtr&oacute; a la prensa previo paso por chapa y pintura en la Fiscal&iacute;a. Las conversaciones fueron grabadas y ahora han salido a la luz. No hay nada peor que un conspirador incompetente.
    </p><p class="article-text">
        Frases del tipo &ldquo;esto la Fiscal&iacute;a te lo afina&rdquo; no son agradables de o&iacute;r en boca de un ministro del Interior. Rajoy, por supuesto, asegur&oacute; desconocer los asuntos de su ministro del Interior y se fue a ver a Pablo Motos a El Hormiguero. Otra vez la comedia. &iquest;Pero qui&eacute;n se r&iacute;e? No hay chiste que valga cuando el presidente de tu pa&iacute;s asegura a camisa descubierta que no sabe nada de lo que ocurre en los altos despachos de su Ejecutivo. No le informaron. Ya es mala suerte, porque en un extracto de la conversaci&oacute;n grabada, Fern&aacute;ndez D&iacute;az reconoce que Rajoy estaba al tanto. &iquest;En qu&eacute; momento se convirti&oacute; el partido del Gobierno en una organizaci&oacute;n sobre la que pende la sospecha constante de pr&aacute;cticas delictivas?
    </p><p class="article-text">
        Es de suponer que Rajoy presionar&aacute; a Fern&aacute;ndez D&iacute;az para que dimita despu&eacute;s de las elecciones. Ser&aacute; el segundo ministro, despu&eacute;s de Jos&eacute; Manuel Soria, que tenga que abandonar el Gobierno en funciones salpicado por un esc&aacute;ndalo pol&iacute;tico. Lo contrario ser&iacute;a demasiado escandaloso. La presunta conspiraci&oacute;n requiere una investigaci&oacute;n a fondo y ni el ministro puede dirigirla ni tener acceso a ella. Mientras tanto, Rajoy y su Gobierno han vuelto a otorgar brillo a la causa independentista, que aprovechar&aacute; para rearmarse.
    </p><p class="article-text">
        Todo es un &eacute;xito con el Gobierno del Partido Popular que, de nuevo la comedia, sigue recurriendo a la llegada del apocalipsis para atacar a sus rivales pol&iacute;ticos. Todo mientras le salpican los esc&aacute;ndalos, incumple objetivos de d&eacute;ficit y vac&iacute;a la reserva de las pensiones, a la que, seg&uacute;n las fuentes m&aacute;s optimistas, le quedan tres a&ntilde;os de vida. O nosotros o el caos, seg&uacute;n rezaba la cl&aacute;sica vi&ntilde;eta. Como si el caos fuera muy diferente a la realidad espa&ntilde;ola de todos los d&iacute;as. Un drama.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/caos-dias_132_3930207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jun 2016 06:32:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El caos de todos los días]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La aventura de votar desde el extranjero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/aventura-votar-extranjero_132_3956658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c8f3f99-830b-40f1-ba69-40a95c008bd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La aventura de votar desde el extranjero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde hace cuatro años es necesario rogar el voto para poder ejercer lo que la Constitución define como un derecho básico de cualquier ciudadano mayor de edad. La elección del verbo que da nombre al mecanismo no es casual. Es un ruego, literalmente</p></div><p class="article-text">
        La historia se repite, primero como tragedia y despu&eacute;s como farsa. La frase es de Karl Marx. Lo que no sabemos, porque don Carlos no lo especific&oacute;, es si a partir de la segunda repetici&oacute;n la farsa se convierte en algo todav&iacute;a m&aacute;s burdo. La historia, en el caso que nos ocupa, se remonta al a&ntilde;o 2011, cuando el Partido Popular y el Partido Socialista llegaron a un acuerdo para mofidicar la normativa que permite a los ciudadanos espa&ntilde;oles ejercer su derecho al voto desde el extranjero. La farsa es lo que viene todo despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace cuatro a&ntilde;os es necesario&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/politica/voto-rogado-silencia-voz-expatriados_0_457054385.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rogar el voto</a> para poder ejercer lo que la Constituci&oacute;n define como un derecho b&aacute;sico de cualquier ciudadano mayor de edad. La elecci&oacute;n del verbo que da nombre al mecanismo no es casual. Es un ruego, literalmente. Hay que rogar al consulado, a la Junta Electoral Provincial, a la web del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y al servicio de correos. Hay que rogar mucho, atravesar oc&eacute;anos de tr&aacute;mites y cruzar los dedos.
    </p><p class="article-text">
        Dependiendo de su situaci&oacute;n en el pa&iacute;s elegido para la huida el ciudadano debe gestionar su derecho al voto en el consulado m&aacute;s cercano, a trav&eacute;s de internet o a trav&eacute;s del correo postal. El proceso var&iacute;a en funci&oacute;n de cada caso caso concreto. Si uno est&aacute; registrado en el consulado como residente temporal o permanente -la diferencia es que en este &uacute;ltimo caso el ciudadano habr&aacute; perdido la tarjeta sanitaria espa&ntilde;ola- el consulado le har&aacute; llegar a su domicilio una carta en la que le informar&aacute; del procedimiento a seguir para rogar el voto.
    </p><p class="article-text">
        Acercarse hasta el consulado puede ser un problema si uno vive en pa&iacute;ses de extensi&oacute;n continental como Australia, Canad&aacute;, Estados Unidos, Brasil o Argentina. Tambi&eacute;n, sencillamente, si uno tiene que trabajar o no dispone de tiempo para desplazarse. Si es la primera vez que uno vota desde el exterior y lleva poco tiempo fuera de Espa&ntilde;a puede dar por segura la desinformaci&oacute;n. En ese caso conviene acudir a colectivos como Marea Granate, una plataforma de emigrados que realiza la labor de informaci&oacute;n que deber&iacute;a corresponder al Ministerio de Exteriores y a los consulados.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que han visto la escena inicial de El Padrino, cuando el enterrador Amerigo Bonasera va a ver a don Vito Corleone para pedirle un favor personal. A don Vito le molesta que, para resolver su problema, Bonasera acudiera primero a la polic&iacute;a. El pobre enterrador, sudando como un caballo en la feria, se justifica: actu&eacute; como un buen americano. Eso es justamente lo que hace uno la primera vez que tiene que rogar el voto: una va al consulado como buen americano y descubre que es espa&ntilde;ol. La referencia a la mafia es casual.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; primero me explicaron que ten&iacute;a que registrarme como residente temporal y una vez completado el tr&aacute;mite me dijeron que, ya es mala suerte, el plazo para rogar para residentes temporales hab&iacute;a terminado justamente la semana anterior. Al resto de compatriotas, que hab&iacute;an ido a lo mismo que yo, les hicieron rellenar un formulario id&eacute;ntico y luego les dieron la misma respuesta. Esto ocurri&oacute; en Z&uacute;rich, ignoro si la norma de dar largas al votante se aplica con la misma eficacia en otras oficinas consulares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la segunda vez uno se decanta por la v&iacute;a electr&oacute;nica. Internet. Pi&eacute;nsalo: redes de fibra &oacute;ptica, posibilidades infinitas, una herramienta de comunicaci&oacute;n como la humanidad jam&aacute;s ha conocido, capaz de conectarte en d&eacute;cimas de segundo con cualquier lugar del planeta. Conviene armarse de paciencia porque casi nunca se consigue a la primera. A veces tampoco a la decimoquinta. El ciudadano entra en una p&aacute;gina web de la Administraci&oacute;n y se topa con un jerogl&iacute;fico de comunicaciones cifradas, certificados digitales y configuraciones &oacute;ptimas del navegador que, en muchos casos, terminan por hacerlo desistir y confiar su suerte al viejo sistema postal.
    </p><p class="article-text">
        Un sobre y un sello y unas fotocopias, todo eso en pleno siglo XXI. Un paseo hasta el buz&oacute;n y un beso de despedida, adi&oacute;s derechos fundamentales, dad recuerdos en el pa&iacute;s y volved a tiempo. Decidle a los muchachos de la Junta Electoral Provincial que se den prisa con la respuesta. Una vez realizados los tr&aacute;mites, sea por v&iacute;a consular, telem&aacute;tica o postal, solo queda esperar a que la documentaci&oacute;n llegue a tiempo. Despu&eacute;s hay que certificar el voto y volver a enviarlo por correo. Y esperar, otra vez, que llegue a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Las trabas son conocidas y se repiten elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n, la &uacute;ltima vez hace solo seis meses. No ha habido, hasta ahora, ning&uacute;n intento por enmedar una ley que lleva vigente cuatro a&ntilde;os, a pesar de que en la &uacute;ltima campa&ntilde;a electoral, tanto el PSOE, que apoy&oacute; en su d&iacute;a el cambio, como Ciudadanos y Podemos se comprometieron a modificar la normativa. Pena de legislatura en funciones. Entonces, en diciembre, solo un 6 por ciento de los emigrados pudo ejercer su derecho al voto. Antes del sistema de ruego la participaci&oacute;n era del 35 por ciento. Las cifras son elocuentes. Y quienes promueven y han promovido este sistema, que lima un derecho fundamental, deber&iacute;an explicar p&uacute;blicamente por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Quedan dieciocho d&iacute;as para las elecciones. Y aqu&iacute; seguimos, esperando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/aventura-votar-extranjero_132_3956658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jun 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La aventura de votar desde el extranjero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[elDiario.es,Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Calles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/calles_132_3968880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be2e46da-a1c0-44e2-aa80-2ac944afceb3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una de las placas que incumple la Ley de Memoria Histórica en Santander."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una ciudad, después de todo, no es más que sus calles, y tiene la obligación de mantener limpio el espacio físico pero también emocional donde transcurre la vida de sus habitantes con nombres que no merecen más recuerdo que el de los libros de historia.</p></div><p class="article-text">
        Hay calles que recuerdo de memoria. &iquest;C&oacute;mo no hacerlo? Si es ah&iacute; donde ocurre la vida, en la calle, entre balonazos, goles de pared, no tires que viene un se&ntilde;or, sem&aacute;foros, bancos, discusiones, cigarros a escondidas, tr&aacute;gate el humo y tose, charcos, botas de agua, la infancia, la adolescencia y ese periodo que se llama madurez y que empieza cuando unos ni&ntilde;os dejan de jugar a la pelota cuando el se&ntilde;or que viene eres t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        La primera calle que recuerdo es mi calle, una calle estrecha donde las madres te ense&ntilde;an desde muy peque&ntilde;o que hay que pegarse bien a la pared cuando viene un coche, una calle parecida a todas, que se adentra tranquila en una peque&ntilde;a plazoleta por la que hace muchos a&ntilde;os discurr&iacute;a un peque&ntilde;o barranco producido por la erosi&oacute;n y los aguaceros. Por eso la calle se llama calle Barranco. Una asociaci&oacute;n de ideas muy sencilla. Ning&uacute;n misterio.
    </p><p class="article-text">
        En Madrid tuve muchas calles. La primera de todas fue la calle del Pez, nombre curioso y acuoso que quiz&aacute; se deba a vaya usted a saber qu&eacute; pez o qu&eacute; cosa que pas&oacute; por all&iacute;. Viv&iacute; en ella durante un a&ntilde;o y, aunque la memoria se desgasta, recuerdo el estanco, la boca de metro junto a la delegaci&oacute;n del Ministerio de Justicia y tambi&eacute;n el estudio donde me hice mi primer tatuaje. Desde la calle del Pez uno se planta en cinco minutos en Malasa&ntilde;a, donde tambi&eacute;n tuvimos calles, calles de amigos, bares y noches largas que olvid&aacute;bamos durante el camino de vuelta a casa.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo calles al azar en Roma, en Lisboa, en Palma de Mallorca, en La Valeta, en Granada, en Ja&eacute;n, calles donde solo estuve de paso, con nombres de santos, de reyes, de fechas que sus habitantes se resisten a olvidar, calles con nombres sonoros y contundentes. Strasse, street, r&uacute;a. V&iacute;as, avenidas, bulevares, callejones. Y en cada una de esas calles un peque&ntilde;o pedazo de mundo, un recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        En Santander, durante un a&ntilde;o y medio, viv&iacute; en la calle de San Fernando, una calle que hab&iacute;a que explicarle a las visitas, que nunca entend&iacute;an por qu&eacute; la acera de enfrente era una calle distinta, la calle Vargas, cerca de la calle de la Falange Espa&ntilde;ola, junto a la plaza de Numancia, donde las escaleras mec&aacute;nicas te llevan hasta la calle del General D&aacute;vila, el militar franquista que puso cerco a la ciudad durante la Guerra Civil y la hizo capitular el 26 de agosto de 1937 rechazando la rendici&oacute;n de sus defensores.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s entrar en Santander, D&aacute;vila orden&oacute; la detenci&oacute;n de 17.000 personas. Para alojarlos convirti&oacute; en prisiones la Plaza de Toros de Cuatro Caminos y el Palacio de La Magdalena. Se calcula que <a href="http://www.vacarizu.es/d6/articulo/guerra-civil-70-anos-despues" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alrededor de 1.200 personas fueron fusiladas en las semanas posteriores y cerca de 800 murieron en &ldquo;circunstancias irregulares&rdquo;</a>, el eufemismo con el que se consignaban en los archivos oficiales los paseos nocturnos a la luz de los disparos de los fusiles; otras 64 murieron en el campo de prisioneros de Mauthausen y casi 400 lo hicieron en las c&aacute;rceles franquistas.
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad no deber&iacute;a entregar sus calles a hombres como el general Fidel D&aacute;vila. Una ciudad, despu&eacute;s de todo, no es m&aacute;s que sus calles, y tiene la obligaci&oacute;n de mantener limpio el espacio f&iacute;sico pero tambi&eacute;n emocional donde transcurre la vida de sus habitantes con nombres que no merecen m&aacute;s recuerdo que el de los libros de historia. &iquest;C&oacute;mo puede uno besar por primera vez a una chica debajo de una placa municipal que conmemora a un general golpista?
    </p><p class="article-text">
        Esta semana <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/Pleno-aprueba-unanimidad-denominacion-ciudad_0_521798104.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Ayuntamiento de Santander ha aprobado el cambio de denominaci&oacute;n de seis calles</a> para cumplir con la Ley de Memoria Hist&oacute;rica. Lo curioso es que sobre la mesa hay una propuesta que incluye veinticuatro nombres asociados a la Guerra Civil y al enaltecimiento de sus vencedores, lo que significa que dieciocho de ellos seguir&aacute;n en el callejero hasta nueva orden. Y el g&eacute;neral D&aacute;vila, h&eacute;roe del bando sublevado y ministro de Franco durante doce a&ntilde;os, continuar&aacute; aupado sobre su placa para recordar a los santanderinos que fue &eacute;l quien se encarg&oacute; de liderar, personalmente, el asedio que arranc&oacute; la democracia de la ciudad durante cuarenta a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/calles_132_3968880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jun 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Calles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una campaña a doble partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/campana-doble-partido_132_3979582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a66c0d81-ee51-4758-baec-3b801b35a8f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Albert Rivera vio que no había nada urgente que hacer y decidió que lo mejor era solucionar los problemas de los venezolanos, inaugurando de paso una nueva modalidad de campaña electoral, la que se realiza en campo visitante.</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a siempre est&aacute; descubriendo cosas, como un faro a la vanguardia de las naciones alumbrando la noche en estos tiempos de oscuridad. El lunes por la ma&ntilde;ana Albert Rivera ech&oacute; un ojo a su alrededor, vio que no hab&iacute;a nada urgente que hacer y decidi&oacute; que lo mejor era cruzar el Atl&aacute;ntico para solucionar los problemas de los venezolanos, inaugurando de paso una nueva modalidad de campa&ntilde;a electoral, la que se realiza en campo visitante. Bien por Rivera y bien por Espa&ntilde;a, que hace una semana envi&oacute; a Zapatero y todos los veranos carga en el avi&oacute;n a Felipe Gonz&aacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        A Rivera se le critica por barlovento que haga hincapi&eacute; en el eje Maduro-Podemos y se le aplauden por sotavento sus reuniones con la oposici&oacute;n del pa&iacute;s sudamericano. El resultado es que Venezuela ocupa tanto espacio informativo que m&aacute;s de uno ha tenido que frotarse los ojos al mirar la portada del peri&oacute;dico en el bar. Cuando un pa&iacute;s decide situar el foco de la actualidad en el exterior hay dos opciones: o bien se trata de uno de esos pa&iacute;ses, generalmente peque&ntilde;os, generalmente aburridos, en los que nunca ocurre nada porque la gente tiene la vida resuelta hace ya mucho tiempo, o bien se trata de todo lo contrario, de un pa&iacute;s en el que ocurren demasiadas cosas y hay muy poco inter&eacute;s en hablar de ello.
    </p><p class="article-text">
        Hace tiempo que los poderes f&aacute;cticos espa&ntilde;oles decidieron que hab&iacute;a que redoblar la presi&oacute;n colonial sobre Venezuela que arranc&oacute; hace ya unos cuantos a&ntilde;os con aquel <em>por qu&eacute; no te callas</em> que el rey em&eacute;rito le gru&ntilde;&oacute; a Hugo Ch&aacute;vez por encima de la mesa. La expedici&oacute;n se ha redoblado desde que Podemos, ahora con Izquierda Unida de la mano, amenaza con tragarse al PSOE y convertirse en la primera fuerza de la oposici&oacute;n. No importa cu&aacute;ntas veces archiven los tribunales espa&ntilde;oles las denuncias de financiaci&oacute;n ilegal contra el partido de Iglesias, Rivera sigue repitiendo el mensaje desde Caracas, donde conf&iacute;a en marcar un par de goles que le den ventaja para la vuelta en casa.
    </p><p class="article-text">
        Es de suponer que, para entonces, cuando empiecen los debates y los zarandeos previos al 26-J, Venezuela dejar&aacute; de ser el tema central de la agenda pol&iacute;tica y quiz&aacute;s, y solo quiz&aacute;s, se empiece a hablar de los temas de andar por casa. Aunque tampoco hay que suponer demasiado. Como en los n&uacute;meros circenses, siempre hay un <em>m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a</em> y nunca hay que subestimar la capacidad de I+D+i del pa&iacute;s. El parte m&eacute;dico asusta: el tejido industrial desaparece, los sueldos ya no dan para vivir, las arcas de la Seguridad Social est&aacute;n cada vez m&aacute;s vac&iacute;as y Jordi Sevilla, uno de los principales ide&oacute;logos del PSOE, afirma que todo se solucionar&aacute; cuando la construcci&oacute;n empiece a remontar de nuevo. En pocas palabras: no hay manera de subir al enfermo a planta.
    </p><p class="article-text">
        En vista de una eventual maniobra de reanimaci&oacute;n extrema el presidente en funciones, Mariano Rajoy, ya ha prometido a Bruselas que si consigue renovar hasta 2020 no le temblar&aacute; la mano con los recortes. Todo bien por ah&iacute;. Despu&eacute;s, cuando haya que ponerse el traje de faena y salir a la calle en las semanas previas al 26-J Rajoy no tendr&aacute; ning&uacute;n reparo en desmentir sus propias promesas a las instituciones europeas. La campa&ntilde;a es as&iacute;, pura innovaci&oacute;n. Con un matiz importante: se dirige a los ciudadanos. Las mentiras, por lo tanto, entran dentro del abanico de opciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/campana-doble-partido_132_3979582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 May 2016 06:59:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una campaña a doble partido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último romántico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ultimo-romantico_132_3987712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93f7429b-2118-4607-ba1d-b5e411ba3423_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El político ultraderechista suizo Andreas Glarner."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ultraderechista suizo Andreas Glarner es la metáfora perfecta de la Europa asustada y xenófoba que se desentiende de los problemas humanitarios que tienen lugar en sus fronteras.</p></div><p class="article-text">
        Hay quien asegura que vivimos en el peor de los mundos, en una sociedad ego&iacute;sta y desprovista de valores que solo agita con pasi&oacute;n una bandera, la del individualismo. Por eso reconforta saber que todav&iacute;a quedan hombres y mujeres que defienden sus ideas hasta las &uacute;ltimas consecuencias, que no se rinden y luchan para hacer del mundo un lugar mejor para todos. Hablemos de uno de estos &uacute;ltimos rom&aacute;nticos, el ciudadano suizo Andreas Glarner.
    </p><p class="article-text">
        Glarner so&ntilde;&oacute; desde siempre con una Suiza agradable y tranquila, a imagen y semejanza de esos id&iacute;licos paisajes verdes con monta&ntilde;as nevadas al fondo y casas de piedra con tejados a dos aguas que suelen verse en las postales que compran los turistas. Para mantener la pureza de su pa&iacute;s de ensue&ntilde;o Glarner se alist&oacute; en el SVP, el partido de la ultraderecha, y en 1998 comenz&oacute; su carrera pol&iacute;tica como concejal en el peque&ntilde;o municipio de Owerbil-Lieli. Fue ascendiendo poco a poco y en 2001 fue elegido miembro del Parlamento regional de su cant&oacute;n, Aargau. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s gan&oacute; las elecciones municipales y se convirti&oacute; en el alcalde de Owerbil, desde donde comenz&oacute; a luchar con mano firme contra los enemigos de su patria.
    </p><p class="article-text">
        Ni que decir tiene que un pueblo de 2.000 habitantes no puede contener a un visionario de la talla de Glarner, que se dio a conocer a nivel nacional con motivo de las elecciones generales de 2007. Nuestro hombre salt&oacute; al primer plano de la actualidad gracias al dise&ntilde;o de una serie de carteles que marcaron un antes y un despu&eacute;s en el desarrollo del marketing xen&oacute;fobo y que han inspirado desde entonces cientos de campa&ntilde;as racistas a lo largo de toda Europa. Glarner utiliz&oacute; el montaje dial&eacute;ctico para contraponer im&aacute;genes asociadas al Islam, como un minarete o una mujer con el rostro oculto por un burka, con textos escuetos que desafiaban al votante poco concienciado a averiguar si la escena transcurr&iacute;a en un pa&iacute;s musulm&aacute;n o en una ciudad cualquiera de la vieja Suiza de postal: <em>&iquest;Es esto Baden o Bagdad?</em> <em>&iquest;Arau o Ankara?</em>
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a lleg&oacute; hasta la Corte Federal, el m&aacute;ximo tribunal suizo, que finalmente sentenci&oacute; que los carteles no violaban ninguna de las leyes del pa&iacute;s. El largo proceso legal no consigui&oacute; enturbiar los &aacute;nimos de Glarner, que volvi&oacute; a la carga en las elecciones de 2015. Esta vez no recurri&oacute; a los signos de interrogaci&oacute;n y apost&oacute; por un mensaje mucho m&aacute;s directo, acorde con los tiempos convulsos que atraviesa un pa&iacute;s permanentemente instalado en los primeros puestos de todos los &iacute;ndices de desarrollo humano y calidad de vida. En uno de los carteles se pod&iacute;a ver a un terrorista del Daesh acompa&ntilde;ado de la poco ambigua frase: <em>Est&aacute;n entre nosotros</em>. En el segundo, junto a la imagen de un cuchillo ensangrentando, se le&iacute;a: <em>Cabeza cortada, cabeza pagada</em>.
    </p><p class="article-text">
        Glarner se define a s&iacute; mismo como un pol&iacute;tico &ldquo;implacable&rdquo; cuando se trata de defender el bienestar de su pa&iacute;s y en su p&aacute;gina web cita la Oraci&oacute;n de la Serenidad del te&oacute;logo Reinhold Niebuhr: <em>Se&ntilde;or, conc&eacute;deme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabidur&iacute;a para entender la diferencia</em>. No sabemos hasta qu&eacute; punto el Se&ntilde;or ha concedido sabidur&iacute;a a Glarner, pero s&iacute; conocemos el resultado de sus plegarias: una de sus &uacute;ltimas propuestas consiste en rodear Suiza con alambre de espino para protegerla de inmigrantes, refugiados y dem&aacute;s elementos peligrosos para el sagrado bienestar del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como todo hombre marcado por el destino, Glarner sabe que su misi&oacute;n no es sencilla y que el camino est&aacute; lleno de obst&aacute;culos. Por eso predica con el ejemplo. Recientemente ha logrado que el municipio de Owerbil apruebe v&iacute;a refer&eacute;ndum el pago de una multa de 280.000 euros a cambio de no acoger a seis solicitantes de asilo. Y, entre pleno y pleno, se dedica a tirar abajo cualquier edificio vac&iacute;o que pueda servir como alojamiento para los refugiados. Me gusta imaginar a Glarner subido a un bulldozer con su eterno traje gris mientras reparte folletos a favor de aumentar el d&eacute;ficit p&uacute;blico. Soy incapaz de encontrar una imagen mejor para retratar a la Europa asustada y xen&oacute;foba que se desentiende de los problemas humanitarios que tienen lugar en sus fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todo son buenas noticias en la peque&ntilde;a, rica y muy europea comuna de Owerbil-Lieli. Los opositores a Glarner se han organizado y mientras termino de escribir estas l&iacute;neas recogen fondos para llevar a cabo una acci&oacute;n que amenaza con destruir la paz y la tranquilidad del municipio: pretenden rodear el pueblo con un muro de rosas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/ultimo-romantico_132_3987712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último romántico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pasen al exterior]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pasen-exterior_132_3999353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0db0fb41-5ff0-4ca4-ac80-aa28d2b0a099_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La Guía del Autoestopista Galáctico."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Guía del Autoestopista Galáctico</p><p class="subtitle">es una obra absolutamente notable. En sus páginas, junto al océano, vive Wonko el Cuerdo, el último hombre sensato del universo.</p></div><p class="article-text">
        La trilog&iacute;a en cinco vol&uacute;menes de <em>La Gu&iacute;a del Autoestopista Gal&aacute;ctico </em>es una obra notable. Va de un entra&ntilde;able ingl&eacute;s llamado Arthur Dent que vive en estado de agobio perpetuo desde que el planeta Tierra fue demolido para construir una rotonda espacial. La historia la escribi&oacute; Douglas Adams, otro ingl&eacute;s, que fue capaz de retratar la condici&oacute;n humana con una met&aacute;fora certera: un hombre asustadizo que recorre el universo en zapatillas de pa&ntilde;o mientras busca una taza de t&eacute;. Que por supuesto no encuentra nunca. Adams muri&oacute; en un gimnasio californiano con ventanales, quiz&aacute; para recordarnos, una vez m&aacute;s, que esos sitios son tan sanos como los chut&oacute;dromos.
    </p><p class="article-text">
        Pero habl&aacute;bamos de libros. <em>La Gu&iacute;a del Autoestopista Gal&aacute;ctico</em> se plane&oacute; como una trilog&iacute;a que termin&oacute; ampli&aacute;ndose a cinco novelas -de ah&iacute; el chiste- en las que el humor se da la mano con la iron&iacute;a, se va de copas con la s&aacute;tira y termina vomitando en una esquina abrazado a la ciencia ficci&oacute;n. En sus p&aacute;ginas conviven personajes como el citado Arthur Dent, el extraterrestre Ford Prefect, &uacute;ltimo habitante de un planetucho insignificante en la &oacute;rbita de Beltegeuse al que le gusta perder en los juegos en los que el que pierde bebe y el gran Zaphod Beeblebrox, que fue presidente de la Galaxia y se cauteriz&oacute; a s&iacute; mismo el cerebro de una de sus dos cabezas porque sab&iacute;a cosas que no quer&iacute;a contarse a s&iacute; mismo. Tambi&eacute;n Marvin, el androide paranoide, que camin&oacute; durante miles de kil&oacute;metros solo para leer el &uacute;ltimo mensaje de Dios a la creaci&oacute;n. Que dice as&iacute;: <em>Disculpen por las molestias</em>.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me gusta Arthur Dent porque siempre est&aacute; perdido. Tanto se pierde que termina aprendiendo a volar. Volar es f&aacute;cil, seg&uacute;n <em>La Gu&iacute;a del Autoestopista Gal&aacute;ctico</em>: solo hay que caerse al suelo y fallar. Arthur sali&oacute; de su casa una ma&ntilde;ana, se tumb&oacute; delante de un bulldozer y un par de horas despu&eacute;s estaba en el compartimento de carga de una nave espacial llena de bur&oacute;cratas verdes. A partir de ese momento Dent, como Gregor Samsa, se pasa la vida caminando a tientas por el pasillo intentando encontrar el interruptor de la luz. Una de sus frases preferidas dice as&iacute;: no quiero morir todav&iacute;a, me duele la cabeza y no lo disfrutar&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora hablemos de Wonko el Cuerdo. En un rinc&oacute;n de la trilog&iacute;a en cinco vol&uacute;menes de <em>La Gu&iacute;a</em> Wonko construy&oacute; una casa que har&iacute;a pesta&ntilde;ear a Maurits Escher, el hombre que dibuj&oacute; espirales imposibles y escaleras que convergen sobre s&iacute; mismas. Resulta dif&iacute;cil de describir. Digamos que en el hogar de Wonko los muebles y las alfombras est&aacute;n fuera de la casa y que, cuando uno abre la puerta, descubre que las paredes se pliegan y se estiran creando la ilusi&oacute;n &oacute;ptica de que el oc&eacute;ano, la playa y el cielo se encuentran dentro de la habitaci&oacute;n descansando del ajetreo, la ansiedad y la resaca. Sobre la puerta de entrada cuelga un cartel que reza: <em>Pasen al exterior</em>.
    </p><p class="article-text">
        Wonko vive fuera de la casa y nunca jam&aacute;s cruza la puerta. Prefiere mantenerse alejado del mundo y tiene sus motivos. Para evitar posibles tentaciones colg&oacute; otro cartel que le recuerda por qu&eacute; debe abstenerse de entrar. &Eacute;ste dice as&iacute;: <em>Sujete el palillo por la mitad. Humedezca con la boca el extremo puntiagudo. Introd&uacute;zcalo en el espacio interdental, con el extremo romo cerca de la enc&iacute;a. Mu&eacute;valo suavemente de dentro a afuera</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me pareci&oacute; &ndash;explica Wonko en la cuarta novela de la trilog&iacute;a&ndash; que una civilizaci&oacute;n que hubiera perdido la cabeza hasta el punto de incluir una serie de instrucciones detalladas para utilizar un paquete de palillos de dientes ya no era una civilizaci&oacute;n en la que yo pudiera vivir y seguir cuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Uno no sabe nunca por d&oacute;nde llegar&aacute; la revelaci&oacute;n. <em>La Gu&iacute;a del Autoestopista Gal&aacute;ctico</em>, dicho queda, es una obra absolutamente notable. En sus p&aacute;ginas, junto al oc&eacute;ano, vive Wonko, el &uacute;ltimo hombre sensato del universo, un pionero que un d&iacute;a comprendi&oacute; la necesidad de construir un asilo donde encerrar al mundo hasta que el mundo recupere la raz&oacute;n. A m&iacute; me gusta pensar que alg&uacute;n d&iacute;a lo conseguir&aacute;. Ese d&iacute;a el mundo saldr&aacute; de la casa, abrazar&aacute; a Wonko, echar&aacute; a caminar por la playa, descubrir&aacute; que puede sonre&iacute;r y lo har&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/pasen-exterior_132_3999353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 May 2016 07:17:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pasen al exterior]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huir de Ítaca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/huir-itaca_132_4012538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre existe un momento, en todas las vidas, en el que uno mira hacia dentro para desentrañar lo que hay, apartando las telarañas hasta dejar desnudo el deseo, que es lo que late debajo de todas las dudas que los miércoles te amontonan encima.</p></div><p class="article-text">
        <em>De nada sirve que viva como un rey in&uacute;til junto a este hogar apagado, entre rocas est&eacute;riles</em>. As&iacute; comienza el <em>Ulises </em>de Tennyson, un poema del diecinueve ingl&eacute;s, p&aacute;gina y media, con todos sus versos bien colocados, posrom&aacute;ntico, mi Tenny, cogi&oacute; un trocito de la Divina Comedia, el Canto XXVI del Infierno, cuando Dante y Virgilio se encuentran a Odiseo, que les cuenta, envuelto en llamas y sufriendo su poquito de pena a los pies de la eternidad, que una vez terminado el viaje y de regreso en &Iacute;taca empez&oacute; a notar que le llov&iacute;a por dentro y se hizo a la mar con sus marineros, una &uacute;ltima vez, viejos, canosos, cansados, las pieles curtidas y los huesos medio secos. Dante escucha atento el relato del h&eacute;roe de h&eacute;roes, que naveg&oacute; hacia Occidente huyendo del sol y de la orilla que no pod&iacute;a contenerlo, cruz&oacute; el estrecho de Gibraltar, las columnas de H&eacute;rcules que marcaban el fin del mundo y por tres lunas sigui&oacute; adelante, su barco de hombres viejos mecido por las olas, hasta que lleg&oacute; una monta&ntilde;a como nadie ha visto, erguida sola en medio de las aguas, donde el mar se trag&oacute; la nave y los hombres encontraron el &uacute;nico hogar que pod&iacute;a sujetarlos: la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Tennyson imagin&oacute; la arenga de Ulises antes de zarpar, la midi&oacute; y la versific&oacute; y la convirti&oacute; en un espejo en el que todav&iacute;a es posible mirarse antes de salir de viaje hacia pa&iacute;ses extra&ntilde;os. Es posible que siempre exista un momento, en todas las vidas, en el que uno mira hacia dentro para desentra&ntilde;ar lo que hay, apartando el polvo y las telara&ntilde;as hasta dejar desnudo el deseo, que es lo que late debajo de todas las dudas que los mi&eacute;rcoles te amontonan encima. No encuentro descanso al no viajar, explica Ulises a sus hombres. Camina despacio mientras habla, sus pasos hacen crujir la madera del barco.
    </p><p class="article-text">
        Es un hombre que una vez fue joven y zarp&oacute; hacia Troya, uno entre diez mil, que pele&oacute; y que mat&oacute; y que ara&ntilde;&oacute; su destino frente a unas murallas imposibles de derribar. Que abri&oacute; con su ingenio las puertas de la ciudad, que naufrag&oacute; y rode&oacute; el mundo viendo morir a los otros, descendi&oacute; a los infiernos, departi&oacute; con los muertos, escuch&oacute; sus quejas y contempl&oacute; la ceniza que cae de los ojos de los h&eacute;roes que vagan por el Hades como ni&ntilde;os perdidos. Que ceg&oacute; a Pol&iacute;femo, escap&oacute; de Circe y sobre un madero lleg&oacute; a la costa feacia para aprender lo que ya sospechaba, que el viaje lo es todo. Que regresa a &Iacute;taca solo para descubrir que no posee nada, un rey que envejece en tierra, con su Pen&eacute;lope, su amor, su Tel&eacute;maco, sus palacios, su arco que ning&uacute;n otro hombre fue capaz de tensar, su riqueza y su poder y su todo que no vale nada, porque cada ma&ntilde;ana amanece a&ntilde;orando el paisaje que ve desde la ventana entreabierta del coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Veo a Ulises sobre las tablas del poema de Tennyson. Este hombre, hecho de un polvo de estrellas que Homero encerr&oacute; en hex&aacute;metros, se levanta ante el mar y arenga resuelto a sus hombres. <em>La muerte lo acaba todo: pero algo antes del fin, alguna labor excelente y notable todav&iacute;a puede realizarse, no indigna de quienes compartieron el campo de batalla con los dioses</em>, exclama, y sus palabras descienden sobre la tripulaci&oacute;n como un sol c&aacute;lido en primavera, arrancando definitivamente a los hombres de tierra firme. Huir de &Iacute;taca, esa es la condena, dejar atr&aacute;s un paisaje que te conoce, un sol que es como de tu familia y todos los recuerdos que ya no puedes cargar contigo porque un impulso sin nombre te obliga a escapar cuando &Iacute;taca ya no puede retenerte m&aacute;s tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/huir-itaca_132_4012538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 May 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Huir de Ítaca]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desprotección oficial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/desproteccion-oficial_132_4023922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/391d5605-d14b-4a75-a1c5-e256c8766a2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desprotección oficial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los vecinos de las VPO construidas por el Ayuntamiento de Santander explican que sus viviendas son un quebradero de cabeza constante. No hay, de momento, explicaciones a los afectados. Tampoco interés en depurar responsabilidades</p></div><p class="article-text">
        Har&aacute; cosa de un a&ntilde;o y medio pude visitar, convocatoria de prensa mediante, las obras de las Viviendas de Protecci&oacute;n Oficial que el Ayuntamiento de Santander estaba construyendo en la calle General D&aacute;vila. Hac&iacute;a un d&iacute;a estupendo de sur y el alcalde lleg&oacute; sonriente al punto de encuentro, donde esperaban los representantes vecinales, los fot&oacute;grafos, los c&aacute;maras y los periodistas. El edificio era poco m&aacute;s que un armaz&oacute;n de cemento armado y vigas al aire, pero De la Serna recorri&oacute; encantado lo que el departamento de prensa del Consistorio defin&iacute;a como una VPO de lujo, insistiendo en la calidad de los materiales, en la maravilla de los acabados y en los m&uacute;ltiples locales comerciales que se abrir&iacute;an aprovechando los bajos.
    </p><p class="article-text">
        Para finalizar el recorrido el alcalde, que posee un sexto sentido para encontrar siempre la foto id&oacute;nea, insisti&oacute; en subir a la azotea del edificio para mostrar las estupendas vistas de las que gozar&iacute;an los futuros vecinos. Una vez arriba pos&oacute; para los fot&oacute;grafos con una media sonrisa de Tony Montana en la cima del mundo, respondi&oacute; a las preguntas de los medios y volvi&oacute; a recurrir a las vistas primaverales para poner en valor el proyecto. Hab&iacute;a que frotarse los ojos para asegurarse de que efectivamente est&aacute;bamos en General D&aacute;vila y no en primera l&iacute;nea de bah&iacute;a en Puertochico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel edificio formaba y forma parte de un ambicioso proyecto del Ayuntamiento de Santander, que a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha promovido la construcci&oacute;n de centenares de viviendas de protecci&oacute;n oficial en los barrios de Pe&ntilde;acastillo, Primero de Mayo, La Albericia y General D&aacute;vila. El problema, una vez m&aacute;s, es que en Santander y en todo lo que involucra a su Ayuntamiento, la realidad se empe&ntilde;a una y otra vez en desementir las expectativas y la propaganda. De aquellas VPO de lujo que promet&iacute;a De la Serna solo quedan las vistas, y solo porque ya estaban ah&iacute; antes de que la Sociedad de Vivienda y Suelo, la empresa p&uacute;blica encargada de los proyectos, empezara la construcci&oacute;n de los inmuebles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los propios vecinos explican estos d&iacute;as en <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/VPO-Santander-alegria-calvario_0_502549924.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiario.es Cantabria</a>&nbsp;que sus viviendas son un quebradero de cabeza constante. La lista abarca calamidades de todo tipo: calefacciones que no funcionan, humedades en las habitaciones, garajes que se inundan, filtraciones de aire, rebajas en las calidades de los materiales y errores que afectan a la habitabilidad y seguridad de los edificios, algunos de los cuales incumplen el C&oacute;digo T&eacute;cnico de Edificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La Sociedad de Vivienda y Suelo ha optado por desentenderse de las quejas de los propietarios, algunos de los cuales ya han recurrido a los tribunales, que comienzan a darles la raz&oacute;n. La empresa tuvo que pagar 150.000 euros a los vecinos de las 126 viviendas de protecci&oacute;n oficial construidas en el a&ntilde;o 2009 en Pe&ntilde;acastillo, en la calle Carmen Bravo Villasante. El Ayuntamiento, por su parte, se limita a culpar a la oposici&oacute;n, a la que acusa de llevar a cabo una <a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ultima-hora/PP-acusaciones-Santander-Puede-Gobierno_0_509550168.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a de difamaci&oacute;n</a>. No hay, de momento, explicaciones a los afectados. Tampoco inter&eacute;s en depurar responsabilidades y esclarecer si los desperfectos en unos edificios reci&eacute;n construidos se deben a la incompetencia o a la mala fe por parte de los constructores.
    </p><p class="article-text">
        En Santander nadie conoce mejor que De la Serna como se manejan los mecanismos de la pol&iacute;tica ficci&oacute;n. El alcalde sabe que una portada en la azotea de un edificio en construcci&oacute;n, abarcando la bah&iacute;a con un traje y una sonrisa a medida, dura m&aacute;s en la memoria del votante que las quejas vecinales que vendr&aacute;n despu&eacute;s y quedar&aacute;n diluidas en un mar de desementidos, contrapropaganda y farragosas informaciones judiciales.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un modelo de ciudad que se desarrolla a trav&eacute;s de infograf&iacute;as, declaraciones solemnes y muy pocas realidades tangibles. En ese camino a un futuro que nunca llega, proyectos como la reforma del Parque Litoral, el Centro Bot&iacute;n o el Archivo Lafuente ya no pueden disimular su car&aacute;cter de gatillazo en una ciudad que vive dos vidas, la&nbsp; que intenta vender su alcalde, para quien las VPO General D&aacute;vila est&aacute;n en primera l&iacute;nea de playa, y la que enfrentan cada ma&ntilde;ana los vecinos que descubren que el edificio al que acaban de mudarse est&aacute; lleno de remiendos, goteras y costurones. En Santander los sue&ntilde;os de grandeza del alcalde producen monstruos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/desproteccion-oficial_132_4023922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Apr 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desprotección oficial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miguel Ángel Chica]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
