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    <title><![CDATA[elDiario.es - George Orwell]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/george-orwell/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - George Orwell]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El ojo de Orwell]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/ojo-orwell_132_13107432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9e945db-9b8e-4efa-953e-90d0239e3215_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ojo de Orwell"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Orwell volviera a España, vería comprobadas sus tesis de los años treinta, las clases bien, los 'moneyed' españoles, apoyan la guerra, su fundamento imperialista y anexionista, autoritario y antidemócrata</p><p class="subtitle">OPINIÓN - Las partes contratantes
</p></div><p class="article-text">
        George Orwell, en aquellos &uacute;ltimos&nbsp;a&ntilde;os treinta, antesala de la Segunda Guerra Mundial, reflexionaba, o m&aacute;s bien criticaba a la clase dominante inglesa &mdash;no dec&iacute;a brit&aacute;nica y lo explicaba&mdash; por su comprensi&oacute;n e incluso simpat&iacute;a hacia Adolf Hitler. No se refer&iacute;a solo al gobierno de su majestad ni personalizaba en el primer ministro,&nbsp;Neville Chamberlain, cre&iacute;a que los acomodados &mdash;<em>moneyed,</em>&nbsp;en su exquisito ingl&eacute;s&mdash; estaban m&aacute;s cerca del <em>f&uuml;hrer </em>que de la democracia, imbuidos por&nbsp;el temor al pueblo organizado en torno quiz&aacute;&nbsp;a la izquierda, una izquierda que podr&iacute;a acabar con sus privilegios eternos. De esta cr&iacute;tica, Orwell no exclu&iacute;a ni a la prensa, ya entonces,&nbsp;ni&nbsp;a la realeza inglesa.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, en&nbsp;su cr&iacute;tica remarcaba&nbsp;c&oacute;mo Inglaterra se hab&iacute;a equivocado en no combatir a Franco, asustada por no s&eacute; qu&eacute; de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola. Orwell tambi&eacute;n lleg&oacute; a decir que la izquierda gubernamental&nbsp;espa&ntilde;ola de entonces tem&iacute;a m&aacute;s&nbsp;a la revoluci&oacute;n que al fascismo. As&iacute; nos fue.&nbsp;En&nbsp;el caso de Inglaterra, se&ntilde;ala que fue Churchill el punto de inflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La historia no se repite pero rima, as&iacute; nos lo ense&ntilde;&oacute; Mark Twain. Y no pueden rimar m&aacute;s aquellos tiempos&nbsp;descritos por Orwell que estos de Donald&nbsp;Trump, en donde la clase dominante &mdash;los partidos conservadores, una cierta&nbsp;izquierda&nbsp;y los sat&eacute;lites del poder&mdash; no acaban de darse cuenta, como en aquellos tiempos con Hitler, de qui&eacute;n es o quiere ser Trump.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No estar con Trump es hoy una necesidad, un imperativo y una urgencia democrática</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Palabras como autoritarismo, anexionismo &mdash;equiparo aqu&iacute; a Trump, Netanyahu y Hitler&mdash;, belicismo, violaci&oacute;n del derecho, incluido el internacional, parece que no perturban a la derecha, llamemos convencional, que otra vez vuelve a sus andadas y no acaba de situarse en la democracia, mientras&nbsp;apoyan y disculpan a los tiranos. A David Graeber, antrop&oacute;logo maldito, no le extra&ntilde;a el papel de Trump y su proximidad con Israel, al fin y al cabo, dice, el pecado original de EEUU, junto con la esclavitud, es el robo de tierras y el exterminio de sus pobladores originales.
    </p><p class="article-text">
        Si Orwell volviera a Espa&ntilde;a, ver&iacute;a comprobadas sus tesis de los a&ntilde;os treinta, las clases bien, los <em>moneyed</em>&nbsp;espa&ntilde;oles, apoyan la guerra, su fundamento imperialista y anexionista, autoritario y antidem&oacute;crata. Al igual que sus partidos vicarios, es&nbsp;el caso del Partido Popular en Espa&ntilde;a,&nbsp;pero ah&iacute; est&aacute; su hom&oacute;logo europeo, presidido por alemanes que nunca aprenden la lecci&oacute;n y lo peor&nbsp;es que no creo o sospecho&nbsp;que quieran aprenderla.
    </p><p class="article-text">
        Orwell lo vio claro entonces y lo ver&iacute;a igualmente hoy. Si no aparece un o varios <em>Churchilles</em>, estamos condenados. Aunque siempre nos queda el pueblo, m&aacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/miles-protestas-multiplican-eeuu-autoritarismo-trump-guerra-iran_1_13105526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ocho millones de estadounidenses han dicho estos d&iacute;as </a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/miles-protestas-multiplican-eeuu-autoritarismo-trump-guerra-iran_1_13105526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No</em></a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/miles-protestas-multiplican-eeuu-autoritarismo-trump-guerra-iran_1_13105526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/miles-protestas-multiplican-eeuu-autoritarismo-trump-guerra-iran_1_13105526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>al Rey</em></a><a href="https://www.eldiario.es/internacional/miles-protestas-multiplican-eeuu-autoritarismo-trump-guerra-iran_1_13105526.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">.</a> Es fruto de su cultura fundacional, sin reyes, es decir, sin poder autoritario y unipersonal, sin discrecionalidad, con respeto a la ley, las leyes.&nbsp;Luego vendr&aacute; votar. Es la &uacute;nica esperanza que nos queda, los ciudadanos empujar&aacute;n como empujaron para destronar a los tiranos, as&iacute; nos lo ense&ntilde;a la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estar con Trump es hoy una necesidad, un imperativo y una urgencia democr&aacute;tica. No&nbsp;es nuestro amigo ni siquiera nuestro aliado, ni siquiera representa&nbsp;una democracia&nbsp;liberal, desaparecida en EEUU, como tambi&eacute;n en el Israel de&nbsp;Netanyahu. A qu&eacute; carta est&aacute; entonces la Europa sin memoria, a qu&eacute; juegan Aznar, Feij&oacute;o y el Partido Popular. &iquest;Por qu&eacute; guarda silencio Felipe Gonz&aacute;lez?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Aroca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/ojo-orwell_132_13107432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 20:10:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ojo de Orwell]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Israel,Estados Unidos,Irán,Oriente Medio,George Orwell]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La frase de Orwell que las redes rescatan para criticar la manipulación de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/frase-orwell-redes-rescatan-criticar-manipulacion-trump_132_12892804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be1ad73f-f6f2-4f0c-b7b4-81effbbb73fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1060577.jpg" width="1172" height="659" alt="La frase de Orwell que las redes rescatan para criticar la manipulación de Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mentiras de la Casa Blanca de Trump son respondidas en redes sociales recuperando la figura del autor de '1984' </p><p class="subtitle">Crónica - El asalto al Capitolio, desde dentro: tiros, disfraces y amenazas contra la prensa
</p></div><p class="article-text">
        En 2021, una multitud de personas atac&oacute; y asalt&oacute; el Capitolio de EEUU. No fue un acto pac&iacute;fico. Se registraron tiros, amenazas, grupos de hombres equipados con vestimenta militar. Ya entonces, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-asalto-capitolio-pruebas-incriminan-expresidente_129_10394129.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Donald Trump minti&oacute;</a> &mdash;da igual cu&aacute;ndo leas esto&mdash;. Y hace dos d&iacute;as, la <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/trump-reescribe-violencia-asalto-capitolio-legitimacion-nuevos-6-enero-futuro_129_11985213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa Blanca manipul&oacute; una vez</a> m&aacute;s los hechos para intentar culpar a la polic&iacute;a por el ataque. Ya se ha convertido en su <em>modus operandi: </em>intentar retorcer la realidad para favorecer a su relato. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto, decenas de personas en los &uacute;ltimos d&iacute;as han rescatado una frase que el escritor George Orwell recoge en su novela <em>1984: </em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Partido te decía que negaras la evidencia de tus ojos y tus oídos. Era su orden definitiva, la más fundamental de todas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El pasado 6 de enero la Casa Blanca emiti&oacute; un comunicado en el que intentaban construir un relato falso de los hechos del pasado 6 de enero de 2021: &ldquo;Miles de estadounidenses pagaron el precio de fracasos que no crearon&rdquo;, afirmaban. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2008689228386037931?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Ante los mensajes de congresistas republicanos que repiten una y otra vez estos d&iacute;as que se trataba de miles de protestantes &ldquo;pac&iacute;ficos&rdquo; que decidieron realizar un &ldquo;tour guiado por ellos mismos&rdquo; en el interior del Capitolio, las redes sociales se llenaron de la famosa frase del escritor y de im&aacute;genes que contrastan con el relato que intentan constuir.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2008660002995949957?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Aunque no es la primera vez que se usa la cita en este contexto. De la misma manera que no es la &uacute;nica vez en que la Casa Blanca de Trump manipula la realidad. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2009049273871323443?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cientos de personas protestan este jueves en Mine&aacute;polis despu&eacute;s de que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/muerte-tiros-mujer-parte-agente-inmigracion-desata-indignacion-minneapolis_1_12892144.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un agente del ICE asesinara a tiros a una mujer</a> a quien la administraci&oacute;n Trump ha acusado de &ldquo;terrorismo dom&eacute;stico&rdquo;. De nuevo, a pesar de los v&iacute;deos y de las im&aacute;genes que muestran la cruda realidad del asesinato, Trump ha vuelto a mentir. En este caso, ha sido el Partido Dem&oacute;crata quien ha respondido con la cita de Orwell. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2009010377263374631?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Con cada mentira del presidente de EEUU, se rescata una y otra vez la figura del autor que asegur&oacute; que en tiempos de enga&ntilde;o, decir la verdad es un acto revolucionario. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[El Rastreador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/frase-orwell-redes-rescatan-criticar-manipulacion-trump_132_12892804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 11:36:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La frase de Orwell que las redes rescatan para criticar la manipulación de Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,George Orwell]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De cómo la nueva versión feminista de ‘1984’ nos advierte de que escribir un ‘retelling’ no siempre es buena idea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nueva-version-feminista-1984-advierte-escribir-retelling-no-buena-idea_129_11758404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/294e4f18-724f-4500-83c4-aa67d1062c91_16-9-discover-aspect-ratio_default_1104486.jpg" width="797" height="449" alt="De cómo la nueva versión feminista de ‘1984’ nos advierte de que escribir un ‘retelling’ no siempre es buena idea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritora Sandra Newman da voz a Julia, la coprotagonista de la distopía de George Orwell en una novela autorizada por sus herederos</p><p class="subtitle">Joyce Carol Oates recrea la vida del médico ‘carnicero’ que investigó la psiquiatría en las mujeres con experimentos salvajes
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el sentido de una versi&oacute;n &#8213;tambi&eacute;n llamado <em>retelling</em>&#8213; de un cl&aacute;sico, en literatura o en cualquier arte? Esa es la primera pregunta que deber&iacute;a hacerse. Enriquecer o complementar el original al adoptar el punto de vista de un personaje secundario, retomar la historia all&iacute; donde concluy&oacute; o imaginar un desenlace alternativo, por ejemplo. Es l&iacute;cito elegir una obra ajena como inspiraci&oacute;n o base; la humanidad lleva siglos contando una y otra vez los mismos conflictos, de forma m&aacute;s o menos encubierta. Las reinterpretaciones de mitos y cuentos populares se han convertido casi en un g&eacute;nero propio; y tambi&eacute;n abundan las aproximaciones a novelas modernas.
    </p><p class="article-text">
        Una de las &uacute;ltimas en sumarse a la tendencia es <em>Julia</em> (2023; Destino, 2024, trad. Pilar de la Pe&ntilde;a Minguell), de Sandra Newman (Boston, 1965), centrada en la coprotagonista de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1984</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, el cl&aacute;sico de George Orwell</a> publicado en 1949 que Destino ha relanzado con una nueva traducci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/javier-calvo-visibilidad-traductor-fantasma_1_4099636.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Calvo</a> y una cubierta a juego con la de su 'hermana'. Newman, por su parte, debut&oacute; en 2002 y en castellano ya se hab&iacute;a publicado su distop&iacute;a <em>Un mundo sin hombres</em> (Seix Barral, 2023, trad. Julia Osuna) y el ensayo <em>C&oacute;mo no escribir una novela</em> (Seix Barral, 2010, trad. Daniel Royo). El proyecto de <em>Julia</em> est&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/orwell-1984-libro-julia-feminista_1_8563617.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autorizado por The Orwell Estate</a>.
    </p><p class="article-text">
        Revisar la tradici&oacute;n desde la perspectiva de g&eacute;nero, haciendo hincapi&eacute; en el rol tanto de las mujeres como del colectivo LGTBI+ o las etnias no blancas, es frecuente en un <em>retelling</em>. Por ejemplo, <em>El ancho mar de los Sargazos</em> (1966), de Jane Rhys, toma el personaje de la mujer encerrada de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/charlotte-bronte-autosuficiente-vigente_1_4048369.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Jane Eyre</em></a> (1847) para vertebrar una precuela desde una mirada poscolonial. Se trata de dar voz a los silenciados, a los que no tuvieron la oportunidad de contar su versi&oacute;n. Eso trata de hacer Newman, que, utilizando el escenario concebido por Orwell, con el mismo arco temporal, sigue los pasos de Julia, la amiga del protagonista de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1984</em></a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/c2ea9ce7-ce55-46e6-aec7-3089e835e32e_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        En paralelo al original, narra c&oacute;mo Julia conoce a Winston Smith y el curso de su relaci&oacute;n. Su baza reside en el universo personal de Julia: fuera del espacio com&uacute;n, se mueve por una parte de ese mundo dist&oacute;pico que ampl&iacute;a lo contado por Orwell. A diferencia de Winston, Julia habita el espacio de las mujeres, incluidas las negras, y se acerca a la poblaci&oacute;n menos favorecida, los &ldquo;proles&rdquo;. Incursiones en el mercado negro o la comunidad donde viven las j&oacute;venes, con sus jerarqu&iacute;as, que se&ntilde;alan no solo las desigualdades sociales, sino en el cuerpo femenino, esto es, la reproducci&oacute;n y la sexualidad.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ah&iacute;, prometedor. La Julia de Newman es una mujer &ldquo;liberada&rdquo; sexualmente, que explora su identidad sin pudor, pese a la naturaleza clandestina de las relaciones. En una sociedad que promueve la castidad, siente atracci&oacute;n por lo prohibido, incluido ese acercamiento a los bajos fondos. Sin embargo, la autora desaprovecha el potencial de su planteamiento al crear una Julia endeble como protagonista. La chica despierta y resolutiva de Orwell aparece como alguien ap&aacute;tico, de acciones mec&aacute;nicas, insulso. Winston no era el colmo del carisma, pero en su median&iacute;a como ciudadano &ndash;fruto de su integraci&oacute;n en el r&eacute;gimen&ndash; el autor lo dot&oacute; de conflictos morales y emoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Julia</em> todo parece m&aacute;s llano, como si adoptar un enfoque feminista se limitara a crear una protagonista &ldquo;empoderada&rdquo; en su sentido m&aacute;s evidente: una mujer que, hasta en las peores situaciones, est&aacute; al mando, reprime sus emociones y no se achanta a la hora de conseguir sus prop&oacute;sitos. Las vulnerabilidades en torno a la discriminaci&oacute;n racial, las diferencias de clase o el aborto se tratan a trav&eacute;s de unos secundarios un tanto d&eacute;biles, poco desarrollados, con los que Julia no llega a implicarse hasta el fondo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lujuria o pol&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1984</em></a>, las relaciones &iacute;ntimas encarnaban una forma de rebeld&iacute;a ante el poder. Con todo, a nadie se le ocurrir&iacute;a interpretarla como una novela en la que los personajes usan su cuerpo como fuerza principal para obtener un beneficio. Hab&iacute;a un subtexto. <em>Julia</em>, en cambio, se apoya demasiado en la vieja idea de que la liberaci&oacute;n de la mujer llega a trav&eacute;s del uso que hace de su cuerpo. Incluso aunque lo haga por voluntad propia, hubiera sido m&aacute;s interesante, desde una perspectiva feminista, averiguar qu&eacute; puede lograr sin recurrir (tanto) a lo m&aacute;s primario. La narraci&oacute;n se recrea en lo escatol&oacute;gico y rezuma frialdad; a la novela le falta alma, hondura, <em>verdad</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/da18b531-80a1-4f57-a3d7-c4fd91dd4ad9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Volvamos a la pregunta inicial: &iquest;qu&eacute; motivaci&oacute;n tiene un <em>retelling?</em> Este, ofrecer una lectura feminista. De acuerdo: las aportaciones de Newman al mundo de Orwell est&aacute;n bien encontradas, dan algo que el original no tiene. Ahora bien, vayamos m&aacute;s al fondo: &iquest;qu&eacute; sentido tiene una novela, cualquier novela? Una obra creativa se sustenta en un motor, una significancia. Orwell despliega una cr&iacute;tica feroz a los totalitarismos, advierte de la p&eacute;rdida de libertades, plantea m&aacute;s preguntas que respuestas. Julia carece de esa &ldquo;visi&oacute;n moral&rdquo;, esa trascendencia. No queda muy claro ad&oacute;nde quiere ir a parar.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, Julia se pasea, nos ense&ntilde;a c&oacute;mo malviven los pobres, c&oacute;mo las mujeres inventan sus c&oacute;digos. En comparaci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/cultura/series/cuento-criada-punzante-aterrador_1_3427644.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El cuento de la criada</em></a> (1985) &ndash;inspirada en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1984</em></a> sin ser una versi&oacute;n como tal&ndash;, que tambi&eacute;n relata la situaci&oacute;n de las mujeres en un Estado opresivo y poniendo el foco en el cuerpo, <em>Julia</em> no transmite ese clima de terror, de sospecha. <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/margaret-atwood-fic-eldiario-prefiero-viva-ganar-premio-nobel_1_11488504.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Atwood</a> hace un uso admirable del punto de vista y la contenci&oacute;n; no hay una l&iacute;nea de m&aacute;s ni un pasaje de relleno; y su secuela, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/testamentos-margaret-atwood_1_1345496.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los testamentos</em></a> (2019), se centra en la generaci&oacute;n criada bajo el nuevo orden de forma mucho m&aacute;s convincente que <em>Julia</em>.
    </p><p class="article-text">
        Le falta entidad propia. No termina de engarzar todo ese gabinete de curiosidades en la trama; da la sensaci&oacute;n de construirse acumulando capas, m&aacute;s que hacer converger los elementos en una unidad de acci&oacute;n. Como si un cineasta tomara una pel&iacute;cula y filmara las calles que no se vieron, pero con encuadres y secuencias de peor calidad, sin sello personal; puede ser interesante, pero no pasa de anecd&oacute;tico. No ser&iacute;a un nuevo filme, sino un <em>fanfic</em>.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De la neolengua al estilo pobre</strong></h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1984</em></a> ejemplifica de forma magistral c&oacute;mo el lenguaje conforma la realidad y deviene instrumento pol&iacute;tico. <em>Julia</em> respeta (y ampl&iacute;a) los fundamentos de la sociedad que imagin&oacute; Orwell, con sus ministerios, sus reglas y su <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Neolengua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neolengua</a>. La protagonista, m&aacute;s joven que su hom&oacute;logo masculino, ha crecido sin conocer la civilizaci&oacute;n tal como era antes: se habla de la formaci&oacute;n que reciben las muchachas y de c&oacute;mo, como cualquier chica de cualquier &eacute;poca, ans&iacute;a rebelarse ante el poder. Encuentran zonas en las que escabullirse, todas saben m&aacute;s de lo que se supone que deber&iacute;an saben, en particular (hay que insistir porque la autora insiste) sobre el cuerpo, la sexualidad y la reproducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La prosa est&aacute; salpicada de neolengua, aunque con un tono juvenil que le resta gravedad; casi se podr&iacute;a decir que entre los personajes hay &ldquo;comadreo&rdquo;, hasta cuando subyacen diferencias de jerarqu&iacute;a (ni la guardia resulta amenazante, ni los buhoneros recelosos). El problema: los recursos narrativos adolecen de pobreza y vulgaridad. Lejos de la contenci&oacute;n y la sutileza de Orwell, que imprim&iacute;a dimensi&oacute;n pol&iacute;tica a cada gesto, el estilo de Newman resulta torpe, t&oacute;pico y un tanto redundante. Banaliza la neolengua, abusa de las exclamaciones y los tratos de confianza (&ldquo;claro, t&iacute;a&rdquo;), apenas se distingue a cada personaje por su modo de hablar.
    </p><p class="article-text">
        La voz resulta ordinaria y ramplona hasta en la (en teor&iacute;a) tensa recta final (&ldquo;los guardias eran todos t&iacute;os&rdquo;, &ldquo;no hab&iacute;a quien ahuyentara a las moscas cojoneras&rdquo;, &ldquo;me siento como un cr&iacute;o que se ha hecho caca encima&rdquo;, &ldquo;le daba igual qui&eacute;n le viera el culo, que era estupendo&rdquo;). Este apoyo en la jerga se podr&iacute;a entender como un reflejo del entorno de Julia, entre j&oacute;venes y desarraigados; tambi&eacute;n como una rebeld&iacute;a contra el poder. Pero la frontera entre romper un tab&uacute; y perder la elegancia es d&eacute;bil. Muchos autores han demostrado que un lenguaje pr&oacute;ximo a la calle no tiene por qu&eacute; resultar llano, ni deleitarse en lo soez (mucho caca-culo-pedo-pis, sangre, suciedad).
    </p><p class="article-text">
        No hacen falta esos trucos para captar la atenci&oacute;n, ni la cursiler&iacute;a para conmover (&ldquo;Se tiraban al mar y la luna brillaba en sus cuerpos desnudos&rdquo;, &ldquo;Las l&aacute;grimas no le dejaban respirar&rdquo;). En general, le falta empaque, tensi&oacute;n narrativa, que no consiste en introducir giros sorprendentes, sino en escribir como el funambulista que cruza el abismo y no se puede permitir trastabillar. Trastabillar es romper el ritmo; si se sale de la l&iacute;nea, el p&uacute;blico se cansa de mirar. Por momentos la narraci&oacute;n resulta pedestre, adem&aacute;s de excesiva; tiene m&aacute;s palabras que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>1984</em></a>, pero expresa mucho menos.
    </p><p class="article-text">
        Nadie esperaba que igualara a Orwell, pero de una versi&oacute;n que se pretende feminista cabr&iacute;a esperar m&aacute;s destreza, fuerza, alcance. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cuatro-senoras-hemingway-lado-personal-autor-125-aniversario_1_11530165.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hemingway</a> dec&iacute;a que la literatura es arquitectura y no decoraci&oacute;n de interiores; a <em>Julia</em> le fallan los cimientos y le sobra maquillaje (m&aacute;s bien manchurrones). El final es poco coherente, no solo con <em>1984</em>, sino con los tiempos actuales, como si renunciara al olfato cr&iacute;tico para complacer a la masa. Y esa es la peor deshonra que se le puede hacer a esta obra maestra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/nueva-version-feminista-1984-advierte-escribir-retelling-no-buena-idea_129_11758404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Oct 2024 20:09:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De cómo la nueva versión feminista de ‘1984’ nos advierte de que escribir un ‘retelling’ no siempre es buena idea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[George Orwell,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carlos Hernández, dibujante: "Orwell habría reconocido a la primera los cantos de sirena de los Milei y Abascal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/granada/carlos-hernandez-dibujante-orwell-habria-reconocido-primera-cantos-sirena-milei-abascal_1_10624427.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b2f738a-a44c-4cf5-85a5-9796932e4d8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Hernández, dibujante: &quot;Orwell habría reconocido a la primera los cantos de sirena de los Milei y Abascal&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El granadino publica una novela gráfica en torno al escritor británico y la polémica alrededor de la presunta lista negra que elaboró con nombres de comunistas de su entorno</p><p class="subtitle">George Orwell y '1984': el libro que nos atormenta desde hace setenta años</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de publicar dos estupendas novelas gr&aacute;ficas, <em>La huella de Lorca</em> y <em>El sue&ntilde;o de Dal&iacute;</em>, Carlos Hern&aacute;ndez (Granada, 1972) pens&oacute; en colgar los l&aacute;pices. Demasiado tiempo y esfuerzo para tan poca retribuci&oacute;n. Sin embargo, fue invitado al prestigioso festival de Angulema, cosa que le hac&iacute;a &ndash;como a todos los dibujantes&ndash; una enorme ilusi&oacute;n. All&iacute;, el editor franc&eacute;s de <em>El sue&ntilde;o de Dal&iacute; </em>estaba entusiasmado con su trabajo y le hizo &ldquo;una oferta que no pod&iacute;a rechazar&rdquo;, recuerda. &ldquo;Es una editorial especializada en biograf&iacute;as y me invit&oacute; a hacer lo que yo quisiera. Surgi&oacute; el nombre de Orwell por su relaci&oacute;n con la Guerra Civil espa&ntilde;ola, y fue un gustazo aceptar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al regreso de Angulema, sin embargo, empezaron a crecer los rumores de que una nueva enfermedad se estaba extendiendo por el Planeta. Hern&aacute;ndez, de hecho, firm&oacute; el contrato el primer d&iacute;a del confinamiento. La casualidad quiso que pasara los siguientes meses encerrado y trabajando con la m&aacute;xima concentraci&oacute;n en el proyecto, que acabar&iacute;a llevando por t&iacute;tulo <em>La lista de Orwell</em> y ser&iacute;a publicada en Espa&ntilde;a por <a href="https://www.normaeditorial.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Norma.</a>
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la historia comienza con el propio Hern&aacute;ndez recluido en casa, obsesionado con la figura de Orwell y comunic&aacute;ndose por videoconferencia con un amigo imaginario, &ldquo;a trav&eacute;s del cual reflejo las discusiones que tuve conmigo mismo&rdquo;, dice. &ldquo;En aquella &eacute;poca sali&oacute; a la luz en Francia un c&oacute;mic sobre Orwell que era una historia lineal sobre su vida, una biograf&iacute;a pura y dura en blanco y negro. Me qued&eacute; aliviado, porque era todo lo contrario a lo que yo quer&iacute;a hacer. Me dio la ocasi&oacute;n de meterme en la vida del escritor desde mi propio punto de vista y hacer algo original&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Portada de la edición en español de &#039;La lista de George Orwell&#039;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Cr&iacute;tica a la izquierda</h3><p class="article-text">
        En <em>la lista de Orwell </em>se cuenta, claro est&aacute;, la vida del autor de <em>1984 </em>y <em>Rebeli&oacute;n en la granja</em> desde su Motihari natal, en la India, hasta su fallecimiento en Londres, con tan solo 46 a&ntilde;os. Una peripecia de enorme intensidad, en la que veremos a Eric Arthur Blair -su verdadero nombre- forjarse como escritor en sus dif&iacute;ciles a&ntilde;os de estudiante, su sorprendente ingreso en la Polic&iacute;a Imperial India en Birmania, donde adquiri&oacute; una aversi&oacute;n incurable hacia el imperialismo; sus andanzas como indigente en Par&iacute;s y en Londres, su inmersi&oacute;n en las dur&iacute;simas minas de cobre inglesas o su alistamiento en las filas del Partido Obrero de Unificaci&oacute;n Marxista (POUM) para combatir el fascismo en la Guerra Civil espa&ntilde;ola, donde fue herido de bala, as&iacute; como la g&eacute;nesis de sus principales obras.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo conoc&iacute;a cosas de su vida, su defensa de la libertad de expresi&oacute;n&hellip; Por eso no me encajaba con ese perfil lo que encontr&eacute; por casualidad: la idea de que hubiera elaborado una lista negra con nombres de comunistas de su entorno. Me pareci&oacute; un hilo maravilloso del que tirar. Fue fascinante meterse en esa tarea, que iba a necesitar mucha explicaci&oacute;n y mucho contexto&rdquo;, agrega el granadino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El dibujante Carlos Hernández                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Un reto &ldquo;cuantitativo y cualitativo&rdquo; respecto a sus anteriores trabajos, ya que &ldquo;la vida de Orwell tiene much&iacute;simos m&aacute;s escenarios y trasfondo, m&aacute;s profundidad pol&iacute;tica y personal que las de Dal&iacute; y Lorca, por ejemplo&rdquo;, comenta Hern&aacute;ndez. &ldquo;En mi primera novela gr&aacute;fica fui demasiado primerizo, ten&iacute;a poca experiencia en el tebeo largo, me sent&iacute;a apocado, y se nota. En la segunda todav&iacute;a no era consciente de ad&oacute;nde pod&iacute;a llegar. Esta vez, en cambio, planifiqu&eacute; todo de otra manera. Parec&iacute;a un escritor que luego ten&iacute;a que dibujar, as&iacute; me he sentido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los aspectos que tuvo clar&iacute;simo nada m&aacute;s empezar a bucear en la vida de Orwell fue el de estar ante un cl&aacute;sico de plena vigencia. &ldquo;Me met&iacute; tanto en el personaje y lo que escribi&oacute;, que pude ir viendo c&oacute;mo todo lo que dijo es s&uacute;per actual. Habla cr&iacute;ticamente de la izquierda siendo un hombre de izquierdas, con observaciones que podr&iacute;an servir perfectamente para nuestra &eacute;poca. Se pregunta, por ejemplo, por qu&eacute; la clase trabajadora, en &eacute;pocas de crisis, se dejaba abrazar por la ultraderecha, &iexcl;y eso se lo planteaba hace 80 a&ntilde;os! Habr&iacute;a reconocido a la primera los cantos de sirena de los Milei y Abascal&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La lista en su contexto</h3><p class="article-text">
        En cuanto a la famosa lista, Hern&aacute;ndez evoca que &ldquo;todo empez&oacute; con un titular un tanto precipitado del peri&oacute;dico brit&aacute;nico <em>The Guardian</em>, que entonces no ten&iacute;a la lista, pues &eacute;sta no se desclasific&oacute; hasta 2003. Yo la ped&iacute; al Archivo Nacional de Londres y me la mandaron, previo pago. El titular aquel era demoledor, pero no ten&iacute;a contexto ninguno. Algo as&iacute; como que Orwell habr&iacute;a delatado a escritores partidarios del comunismo o de Stalin&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En nuestro país los anticipos de los dibujantes son exiguos, y las ganancias residuales. Puedes tomártelo como una denuncia por mi parte. Apenas un cinco por ciento de los artistas de cómic vive de esto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Ya en 2003, se public&oacute; aquella lista de 38 personas p&uacute;blicas, que no era ninguna sorpresa&rdquo;, concluye Hern&aacute;ndez. &ldquo;Era una lista privada que ofreci&oacute; a una colega suya, que le hab&iacute;a pedido ayuda de cara a un mitin de propaganda antisovi&eacute;tica. Una forma de decir &lsquo;a estos no los llam&eacute;is, porque os van a decir que no&rsquo;. Esa gente no sufri&oacute; persecuci&oacute;n alguna. Aunque pueda ser algo moralmente cuestionable, ha quedado probado que Orwell no delat&oacute; a nadie. Sencillamente, faltaba el contexto para explicar c&oacute;mo hab&iacute;an sido las cosas. Eso s&iacute;, para conocer el desenlace completo, el lector tendr&aacute; que llegar hasta el final del c&oacute;mic&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&aacute; este el &uacute;ltimo c&oacute;mic de Carlos Hern&aacute;ndez, o volver&aacute; a darse el milagro del editor que llama a su puerta con un sustancioso anticipo? &Eacute;l no se muestra demasiado optimista: &ldquo;Hacer c&oacute;mics en Espa&ntilde;a es puro amor al arte, no es rentable&rdquo;, lamenta el dibujante, que adem&aacute;s recientemente ha perdido su trabajo como ilustrador en el diario Ideal, en el que llevaba 29 a&ntilde;os trabajando. &ldquo;Dudo que pueda hacer otra novela gr&aacute;fica trabajando tranquilamente, me parece imposible. En nuestro pa&iacute;s los anticipos de los dibujantes son exiguos, y las ganancias residuales. Puedes tom&aacute;rtelo como una denuncia por mi parte. Apenas un cinco por ciento de los artistas de c&oacute;mic vive de esto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandro Luque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/granada/carlos-hernandez-dibujante-orwell-habria-reconocido-primera-cantos-sirena-milei-abascal_1_10624427.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Dec 2023 18:59:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Hernández, dibujante: "Orwell habría reconocido a la primera los cantos de sirena de los Milei y Abascal"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cómic,Granada,Andalucía,George Orwell]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El sueño despierto del futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sueno-despierto-futuro_129_10636883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29195274-2125-4361-a4ea-cfabb91eb595_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño despierto del futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Alfons Cervera aprovecha el nuevo libro de Matías Escalera, 'Un sollozo del fin del mundo', para reivindicar las novelas utópicas, que ganen los buenos, que la ficción no mienta, que recoja el conflicto, que no sea cómplice del poder</p><p class="subtitle"> Cómo desactivar políticamente 'Tea rooms', la novela obrera y revolucionaria de Luisa Carnés</p></div><p class="article-text">
        Una declaraci&oacute;n que tiene que ver con los principios. De la moral, hablo. No suelo leer libros que pasen de las 250 p&aacute;ginas. Mejor si son algunas menos. Y si se quedan en un centenar, el gozo ya no sabr&aacute; de los l&iacute;mites. Por ejemplo: &iquest;han le&iacute;do <em>Los adioses</em>? En las cien p&aacute;ginas de Onetti est&aacute; todo, hasta lo que hay que saber de teor&iacute;a literaria. Por cierto, hay escritores famosos que para imitar a Faulkner son un papel de calco del autor uruguayo. Y dan risa. No me pidan nombres. Porque entonces desviar&iacute;a la intenci&oacute;n que mueve el texto que quiero escribir sobre una excelente novela de <a href="https://www.eldiario.es/autores/matias-escalera-cordero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mat&iacute;as Escalera</a> titulada <a href="https://www.kaoticalibros.com/producto/un-sollozo-del-fin-del-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un sollozo del fin del mundo</em></a>. Digo excelente. A pesar de que tiene la friolera de 397 p&aacute;ginas, incluidos los agradecimientos y una brev&iacute;sima biograf&iacute;a del autor. Una pasada. No s&eacute; c&oacute;mo me met&iacute; en ese charco. Ser&aacute; porque me gusta meterme en los charcos &#8213;y no solo literarios&#8213; hasta el cuello. O hasta m&aacute;s arriba.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es una rese&ntilde;a literaria. A&uacute;n menos una cr&iacute;tica literaria. Se me qued&oacute; grabada a fuego lento la cabreada iron&iacute;a de Valle-Incl&aacute;n sobre los que &eacute;l llamaba &ldquo;viejos e ignorantes doctores de Salamanca&rdquo;. Esto dec&iacute;a el creador de Max Estrella: &ldquo;Incapaces de comprender que la vida y el arte son una eterna renovaci&oacute;n, tienen por herej&iacute;a todo aquello que no hayan consagrado tres siglos de rutina&rdquo;. La rese&ntilde;a y la cr&iacute;tica literaria no son lo m&iacute;o. Lo m&iacute;o es leer un libro y luego, con lo que recuerdo o subrayo, escribir historias. Y la que escribo aqu&iacute; es sobre un libro que deslumbra a ratos y en otros momentos te noquea porque el mundo que cuenta huele a podredumbre de desag&uuml;e.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De utop&iacute;as y distop&iacute;as</strong></h3><p class="article-text">
        Se dice en la solapa y en el pr&oacute;logo que se trata de una historia contada en clave de ciencia ficci&oacute;n. Aprend&iacute; las leyes de ese g&eacute;nero con las novelitas de quiosco que en los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta del pasado siglo escribi&oacute; mi paisano Pascual Engu&iacute;danos, que se pon&iacute;a George H. White en sus novelas porque &#8213;con el nombre aut&eacute;ntico, como sus colegas de aquellos a&ntilde;os&#8213; nadie se hubiera cre&iacute;do que los platillos volantes y no s&eacute; cu&aacute;ntos espacios siderales exist&iacute;an realmente en un tiempo que era como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/bienvenido-mr-berlanga_3_8553238.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Villar del R&iacute;o que sacaba Berlanga en </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/bienvenido-mr-berlanga_3_8553238.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Bienvenido Mr. Marshall</em></a><em>.</em> Luego vendr&iacute;an los cl&aacute;sicos. Entre sus nombres siempre me qued&eacute; con <a href="" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Philip K. Dick</a>. Tal vez porque romp&iacute;a el hilo de la narraci&oacute;n y porque seg&uacute;n me contaban escrib&iacute;a en estado de alucinaci&oacute;n. Yo qu&eacute; s&eacute;. Las drogas y eso. Dicen que de una de sus historias sali&oacute; <em>Blade Runner</em>. Algo de eso hay en <em>&iquest;Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas?</em> Solo algo. Pero a m&iacute; la que me gusta de verdad es <em>Fluyan mis l&aacute;grimas, dijo el polic&iacute;a</em>. Lo digo porque tiene bastante que ver con la novela de <a href="http://matiasescalera.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mat&iacute;as Escalera</a>: &ldquo;Eso es lo que anhelo: un vac&iacute;o infinito. Sin voces humanas, sin olores humanos, sin mand&iacute;bulas humanas masticando chicle de pl&aacute;stico en nueve colores iridiscentes&rdquo;. El mundo que no nos gusta a mucha gente. Que lo despreciamos. Pero tambi&eacute;n un mundo donde hay un hueco por el que se cuelan tantas esperanzas. Un vac&iacute;o c&oacute;smico, como en las novelitas de George H. White, que busca alivio lejos de este tiempo, que se inventa otro con la cifra 2056, justo un siglo despu&eacute;s del nacimiento del autor. La ciencia ficci&oacute;n se queda corta a la hora de las fechas. En 1988 ya pon&iacute;a a volar los autos Philip K. Dick y miren si muchas de las previsiones de <em>1984</em> son ahora una realidad hasta entonces impensada. <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/feijoo-dice-orwell-escribio-1984-ano-84-publicada-1949_132_9660628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mira que decir Feij&oacute;o</a> que era &eacute;sa la fecha en que Orwell escribi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su libro adivinatorio</a>. Lo suyo &#8213;digo de Feij&oacute;o&#8213; no era navegar en naves espaciales, sino a bordo de un narcotraficante amigo suyo. De ah&iacute;, seguramente el lapsus que provoc&oacute; m&aacute;s carcajadas que los gags de Charlot y los Hermanos Marx juntos. Porque la ciencia ficci&oacute;n, ll&aacute;mese especulativa, anunciatoria, o como queramos llamarla, es en realidad una manera de acercarnos a un futuro que es m&aacute;s pasado y presente que futuro. Bien que lo dice, en el breve y aclaratorio pr&oacute;logo, <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/alberto-garcia-teresa-critica-herramienta-disidencia_1_1956829.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Garc&iacute;a Teresa</a>: &ldquo;Y con este caminar recorreremos juntos estas p&aacute;ginas que nos llevan, en un trayecto de ida y vuelta en el tiempo, hasta el cuestionamiento radical de nuestros d&iacute;as. Para que el fin sea otro fin. Para que el presente pueda ser la grieta por donde brote la utop&iacute;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ahora la palabra más utilizada no es utopía. Es distopía. Como si todo fuera el apocalipsis. La falta de esperanza. Para qué hacer nada si todo está destinado a la derrota</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ahora la palabra m&aacute;s utilizada no es utop&iacute;a. Es distop&iacute;a. Como si todo fuera el apocalipsis. La falta de esperanza. Para qu&eacute; hacer nada si todo est&aacute; destinado a la derrota. La novela de Mat&iacute;as Escalera no va de distop&iacute;as. El fin del mundo no nos coger&aacute; llorando l&aacute;grimas de cocodrilo. Daremos guerra antes de que los que siempre ganan tengan la victoria asegurada. A veces ganan los buenos. Estoy harto de que las guerras las ganen los de siempre. &iquest;Que recurro al manique&iacute;smo de buenos y malos? Y a m&iacute; qu&eacute;. &iquest;Que todos tenemos el lado bueno y el lado malo, como dicen los de la equidistancia que pasaba en la guerra que montaron en Espa&ntilde;a los fascistas despu&eacute;s del golpe de Estado en 1936? Pues vaya novedad. &iexcl;Ay, esos de la Tercera Espa&ntilde;a! &iquest;Qu&eacute; habremos hecho para merecerlos? En fin, que aunque incurra en un impopular manique&iacute;smo, lo tengo claro: los golpistas eran los malos y quienes defend&iacute;an la legitimidad republicana eran los buenos. El mundo en que vivimos no le gusta a Mat&iacute;as Escalera. Demasiado triunfo de los canallas. Demasiadas frustraciones cuando las revueltas han acabado como el rosario de la aurora: &ldquo;Tanto las cat&aacute;strofes como las revoluciones se quedan siempre a medio hacer y decepcionan a todos, tanto a los que las han temido, como a los que las han provocado&rdquo;. Y aqu&iacute; un p&aacute;rrafo que es para subrayar: &ldquo;Nadie ha aprendido jam&aacute;s nada de la guerra; las guerras aniquilan, conmueven e ilusionan a sus protagonistas, pero solo mientras se dan; una vez pasadas, tras la destrucci&oacute;n, la miseria y el sufrimiento provocados, y tras la enorme y repetida decepci&oacute;n de los asesinos y de sus v&iacute;ctimas, todos, al poco, las olvidan y todo vuelve a empezar de nuevo, hasta la pr&oacute;xima carnicer&iacute;a&rdquo;. Cuando escribo esto, bulle en plenitud la desproporcionada guerra de Israel y Palestina. &iquest;Qui&eacute;n se acuerda de la que enfrenta a Rusia y Ucrania? &iquest;O de tantas otras que siguen asolando medio planeta, aunque la mayor&iacute;a las convirtamos en invisibles porque al capital no le interesan y es el capital quien domina la escritura? El capital: qu&eacute; antiguo soy. No tengo remedio. Tampoco me importa.
    </p><p class="article-text">
        No es el capital el que domina la escritura de Mat&iacute;as Escalera.
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                Matías Escalera Cordero publica &#039;Un sollozo del fin del mundo&#039;                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Una po&eacute;tica de la pol&iacute;tica</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Todo en este libro se resuelve en t&eacute;rminos de confrontaci&oacute;n y de contraste&rdquo;, escrib&iacute;a el propio autor en <em>El tiempo cifrado. Alumbramiento y transici&oacute;n</em>, publicado en 2014. En t&eacute;rminos de conflicto. Si no, no hay escritura. Si no, lo que hay es una indecente complicidad con el discurso amable del poder. Y en su &uacute;ltimo libro, en este del que escribo, hay, sobre todo eso, la distancia entre el oficio de escribir y la impostura. Porque <em>Un sollozo del fin del mundo</em> es una novela total. No le falta nada de lo que urge a la gran literatura. Ensayo. Poes&iacute;a. Relato period&iacute;stico. Activismo pol&iacute;tico. Un excelente retablo donde la memoria es casi la absoluta protagonista. La mujer abuela que transmite tiempo y conocimiento, que remueve el interior de quien hereda esa memoria. Y es, m&aacute;s que ciencia ficci&oacute;n, ficci&oacute;n a secas. Esa ficci&oacute;n que no miente, que tanta falta nos hace. Lo escrib&iacute; en alguna ocasi&oacute;n: hay quien utiliza la ficci&oacute;n para hincharse a contar mentiras. Quien miente con la excusa de que en la ficci&oacute;n todo cabe no tiene ni idea de lo que es la escritura decente. Porque hay que a&ntilde;adir aqu&iacute; otra cualidad fundamental. C&oacute;mo contar una historia. No vale solo la historia, vale, y a veces sobre todo, la dignidad de la escritura. Ah&iacute; una de las dificultades del autor a la hora de escribir esta novela: &ldquo;C&oacute;mo contar si no es con la ayuda de voces que se sumen a la m&iacute;a, a menudo, inciertas y desconocidas para m&iacute;&hellip;&rdquo;. C&oacute;mo contar una historia que no traicione a la propia escritura. Que no traicione los sitios de donde venimos, ni a quienes estuvieron antes que nosotros en esos sitios o en otros diferentes. Echar mano de otras voces, de otras escrituras. De una tradici&oacute;n que no sea una enga&ntilde;ifa. De esa novela pol&iacute;tica que tanto repel&uacute;s provoca en el mercado literario. Poner a la entrada de ese mercado el cartel hotelero de &ldquo;no molestar&rdquo;. Y frente a ese panorama desolador&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip; ante la ausencia de pol&iacute;tica, se instal&oacute; un poder tecnocr&aacute;tico opaco y difuso, no electo, no sujeto a control ninguno, o solo de un modo muy figurado y superficial; y, cuando, con la desaparici&oacute;n de la pol&iacute;tica, lleg&oacute; la precarizaci&oacute;n y la final extinci&oacute;n del trabajo&rdquo;: parece un ensayo pol&iacute;tico de la m&aacute;s rabiosa actualidad y es una novela. Y la po&eacute;tica. Podr&iacute;amos decir: a la manera de&hellip; y surge sin titubeos un nombre: <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cormac-mccarthy_1_10294429.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cormac McCarthy</a>. La dureza de lo narrado como si la l&iacute;rica no fuera una r&eacute;mora. El derrumbe de un mundo que, a pesar de las mil interpretaciones sobre Adorno y el Holocausto, s&iacute; que admite la escritura y en esa escritura tambi&eacute;n la que se abre a un cierto lirismo que acrecienta lo de la confrontaci&oacute;n y los contrastes a que antes hac&iacute;a referencia. Y al final, como no pod&iacute;a ser de otra manera, el enfrentamiento definitivo. Eso de las clases. Que si la lucha que las enfrenta ya no existe. Que si ahora todo es un mestizaje felizmente promiscuo de unos, de otros y de los de m&aacute;s all&aacute;. Que eso de ricos y pobres&hellip; Miren esto: &ldquo;Se nos devolvi&oacute; a la condici&oacute;n de esclavos, se nos arrebat&oacute; la posibilidad misma de vender nuestra propia fuerza de trabajo, pues ya no era nuestra&hellip; Volvimos a la condici&oacute;n de mercanc&iacute;a, en nuestra entera totalidad, no solo nuestra fuerza de trabajo era mercanc&iacute;a, nosotros mismos &eacute;ramos la mercanc&iacute;a de nuevo; como hab&iacute;a previsto Marx, &eacute;ramos igual que una vaca o un buey&rdquo;. Repito: no es un ensayo pol&iacute;tico. Solo es una novela. Solo una novela.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si no hay conflicto, no hay escritura. Si no, lo que hay es una indecente complicidad con el discurso amable del poder. Y en su último libro, en éste del que escribo, hay, sobre todo eso, la distancia entre el oficio de escribir y la impostura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Insisto: no estamos frente a una distop&iacute;a, como ahora se estila. Ahora se escriben novelas pensando en las series de televisi&oacute;n. Y lo que mola son las distop&iacute;as. Poco a poco van surgiendo (detesto los gerundios, como el maestro Onetti al que imitan quienes quieren imitar tontamente a William Faulkner) los hilos de luz que nos saquen de esa oscuridad que cantaba Bob Dylan en <em>Not Dark Yet</em>, la canci&oacute;n que sale en <em>Un sollozo del fin del mundo</em>. Atajar esa oscuridad antes de que nos alcance definitivamente. Y escribe l&iacute;neas hermosas Mat&iacute;as Escalera hacia el final de la historia: &ldquo;Por eso debemos desprendernos de esa pulsi&oacute;n tan destructiva de poseer lo otro; es ese sentido de la propiedad lo que nos lleva a arruinar lo absolutamente hermoso y lo que m&aacute;s deseamos y amamos&rdquo;. Puentes tendidos al entendimiento de lo com&uacute;n contra la barbarie, contra el anuncio insistentemente interesado del apocalipsis. El pasado y el presente se juntan para construirnos en lo que somos. A saber qu&eacute; es eso del futuro. El r&aacute;bano delante del morro del burro para que se olvide, la pobre bestia, de lo costoso que es el camino que est&aacute; recorriendo. Por eso, la conclusi&oacute;n bell&iacute;sima en casi la &uacute;ltima p&aacute;gina: &ldquo;&iquest;No es acaso el presente un sue&ntilde;o despierto del futuro?&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La lectura: una condici&oacute;n de clase</strong></h3><p class="article-text">
        No suelo leer libros gordos. Es como si ahora la literatura se vendiera al peso. Si <a href="https://www.pieldezapa.com/46_cervera-alfons" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro como los m&iacute;os</a>, que tienen 120 p&aacute;ginas, y otro de 800 cuestan 20 euros, no hay color y tengo todas las de caer derrotado en la lona literaria del mercado. Pero bueno, siempre recordar <em>Los adioses</em> me sirve de consuelo. A pesar de su gordura &#8213;ya lo dije al principio&#8213; no me he saltado ninguna de las 397 p&aacute;ginas de <em>Un sollozo del fin del mundo</em>. Tambi&eacute;n ha influido, seguramente, esa invitaci&oacute;n a la lectura en general que nos hace el inmenso poeta Enrique Falc&oacute;n en su libro <em>Las &uacute;ltimas semanas</em>: &ldquo;Quien est&aacute; leyendo, quien ahora est&aacute; escuchando un poema, dedos y o&iacute;dos que son tocados por palabras, lo hace atravesado por las peripecias y circunstancias que, en el coraz&oacute;n de los mil actos, conforman su vida. Esa vida est&aacute; conectada, densamente vinculada, a las condiciones de mundo en que ese lector, esa lectora, vive, sufre y trabaja. Lee un informe de mundo, densamente informe, escrito para quienes lo habitan y est&aacute;n habilitados para quiz&aacute; transformarlo&rdquo;. Una escritura decente exige siempre &#8213;o eso me gustar&iacute;a&#8213; una lectura igualmente decente. Ah&iacute; he intentado encontrarme con el libro de Mat&iacute;as Escalera sobre el que acabo, no de hacer una rese&ntilde;a o una cr&iacute;tica literaria, sino de contar una historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfons Cervera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/sueno-despierto-futuro_129_10636883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Oct 2023 20:27:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño despierto del futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ciencia ficción,Novela,George Orwell]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todavía Orwell]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/todavia-orwell_129_10431326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e099d0d-2334-4a10-9115-45f2785e06a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todavía Orwell"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez que Díaz Ayuso o Abascal hablan de libertad, conviene releer algún párrafo de '1984' y recordar alguna frase del Gran Hermano de Orwell. Como aquella de “la guerra es la paz”. En la novela, cualquiera percibe la trampa del neolenguaje totalitario. En la realidad, hay quien no lo pilla.

</p></div><p class="article-text">
        '1984', una novela que seg&uacute;n el erudito Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feijoo fue publicada &ldquo;hacia 1984&rdquo; (el resto de la humanidad sabe que apareci&oacute; en 1949), es esencial para entender el siglo XX. Resulta inquietante que la obra de George Orwell mantenga su vigencia en el siglo XXI, cuando los viejos totalitarismos parecen haber pasado a la historia. En 2023, el &ldquo;doble pensamiento&rdquo; y la &ldquo;nueva lengua&rdquo; siguen siendo claves para interpretar la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Hay que admirar la inteligencia del economista Milton Friedman (1912-2006), el genio que impuls&oacute; la revoluci&oacute;n contra el Estado. Es decir, contra el instrumento que permite redistribuir la riqueza, favorecer la igualdad de oportunidades y luchar contra los abusos oligop&oacute;licos. Friedman fue un gran economista. Tambi&eacute;n fue un mago de la palabra.
    </p><p class="article-text">
        En 1962 public&oacute; 'Capitalismo y libertad'. En 1980, junto a su esposa Rose, 'Libertad de elegir'. Ambos libros, en los que expon&iacute;a sus teor&iacute;as monetaristas, tuvieron una gran influencia. Su enemigo no era el socialismo sovi&eacute;tico, que se desacreditaba por s&iacute; solo, sino la socialdemocracia keynesiana. Friedman consigui&oacute; que, de alguna forma, los conceptos de capitalismo (sin l&iacute;mites) y consumo (sin l&iacute;mites) se unieran a la idea de libertad.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; empez&oacute; a formarse la gran mentira. Entre 1973 y 1974, las dictaduras militares de Argentina y Chile pusieron en pr&aacute;ctica las ideas de Friedman. Chile lo hizo hasta el fondo: todo se privatiz&oacute;, incluidas las pensiones, y naci&oacute; un nuevo monstruo totalitario en el que todo se subordinaba a un poder supremo que no era ni el dictador, Augusto Pinochet, ni una ideolog&iacute;a, sino un mecanismo, el mercado.
    </p><p class="article-text">
        Quedaba un poco raro que la nueva idea de libertad fuera aplicada por una horrenda dictadura. Hab&iacute;a que trasplantar la cosa a las democracias, y eso se logr&oacute; a partir de 1979-1980 con Margaret Thatcher en el Reino Unido y con Ronald Reagan en Estados Unidos. Con una reformulaci&oacute;n: ahora el capitalismo no s&oacute;lo representaba la libertad, sino al pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Thatcher molde&oacute; a su gusto un producto mejorado: el &ldquo;capitalismo popular&rdquo;. El ox&iacute;moron ten&iacute;a tres dogmas. El primero establec&iacute;a que gracias a las privatizaciones la gente com&uacute;n comprar&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s acciones, con lo que el capital se dispersar&iacute;a y se democratizar&iacute;a, dejando de concentrarse en pocas manos. El segundo dec&iacute;a que esos accionistas &ldquo;populares&rdquo; ceder&iacute;an la gesti&oacute;n de las empresas a ejecutivos competentes, elegidos no por su origen sino por su m&eacute;rito. El tercero proclamaba, simplemente, que todos ser&iacute;amos m&aacute;s ricos porque los bienes estar&iacute;an m&aacute;s repartidos y vivir&iacute;amos mejor.
    </p><p class="article-text">
        La patra&ntilde;a se hace evidente a estas alturas, cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s. &iquest;Se han fijado ustedes en la influencia de los peque&ntilde;os accionistas sobre las grandes empresas? Exacto, ninguna. El capital est&aacute; m&aacute;s concentrado que nunca en unas pocas manos. &iquest;Cu&aacute;l es la caracter&iacute;stica que comparten pr&aacute;cticamente todos los ejecutivos &ldquo;meritocr&aacute;ticos&rdquo;? La de subirse el sueldo a niveles estratosf&eacute;ricos como premio por contener la &ldquo;masa salarial&rdquo;, es decir, los sueldos de los trabajadores. &iquest;Est&aacute; hoy todo m&aacute;s repartido y vivimos mejor? &iquest;A ustedes qu&eacute; les parece?
    </p><p class="article-text">
        (Un apunte: las pensiones privadas de Chile resultaron ser una miseria).
    </p><p class="article-text">
        Al mejunje de Friedman (restricci&oacute;n monetaria, privatizaciones, desmantelamiento del Estado) y a su pupurr&iacute; de ox&iacute;moron (libre mercado, capitalismo popular), que denominamos gen&eacute;ricamente como &ldquo;neoliberalismo&rdquo;, se le puede aplicar la misma cr&iacute;tica que al socialismo de corte sovi&eacute;tico: manipula las palabras y los conceptos para ocultar que todo es fracaso y todo es mentira.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que D&iacute;az Ayuso o Abascal hablan de libertad, conviene releer alg&uacute;n p&aacute;rrafo de '1984' y recordar alguna frase del Gran Hermano de Orwell. Como aquella de &ldquo;la guerra es la paz&rdquo;. En la novela, cualquiera percibe la trampa del neolenguaje totalitario. En la realidad, hay quien no lo pilla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/todavia-orwell_129_10431326.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Aug 2023 19:45:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todavía Orwell]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libertad, cerdos rebeldes y cañas bien tiradas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libertad-cerdos-rebeldes-canas-tiradas-cat_1_10346952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2efaca6d-90a1-45df-856d-3c0aad75858b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libertad, cerdos rebeldes y cañas bien tiradas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La libertad evoca emancipación pero la derecha y la extrema derecha, que se han apropiado de esta bandera, manipulan el concepto hasta el punto de poner en peligro derechos de colectivos vulnerables y contribuir a una sociedad más desigual</p><p class="subtitle">El último 'rincón de pensar' - Helen Margetts, politóloga y experta en tecnología: “La nueva generación de IA mejorará todo tipo de procesos democráticos”</p></div><p class="article-text">
        Empecemos por lo f&aacute;cil. La libertad es una idea b&aacute;sica para el funcionamiento de la democracia. En eso no deber&iacute;a haber mucha discusi&oacute;n. Pero a partir de ah&iacute; las interpretaciones llegan al punto de pervertir el propio concepto y acabar reduci&eacute;ndolo a la posibilidad de tomarse unas ca&ntilde;as mientras mor&iacute;an miles de ciudadanos en plena pandemia, defender un concepto desfasado de la familia o despreciar algunas orientaciones sexuales que todav&iacute;a hoy luchan por sus derechos.
    </p><p class="article-text">
        Billy Bragg (Barking, Reino Unido, 1957), cuya faceta como ensayista y activista es casi m&aacute;s interesante que la de cantautor (disculpen los fans de la sala), public&oacute; hace tres a&ntilde;os <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/las-tres-dimensiones-de-la-libertad/9788433916372/NCA_27" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un libro en el que analizaba la libertad</a> a trav&eacute;s de tres par&aacute;metros: la franqueza, la igualdad y la responsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bragg lo escribi&oacute; motivado por la llegada de Donald Trump al poder, como si fuese un manual para aprender a identificar a los que equiparan libertad con el todo vale. &ldquo;En su sentido m&aacute;s ben&eacute;volo, la libertad evoca emancipaci&oacute;n; y en su sentido m&aacute;s peligroso, impunidad&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Esa libertad mal entendida, confundida con la impunidad, no brota de la nada. Es una concepci&oacute;n que tiene autores intelectuales y que explican c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1960, Friedrich Hayek (1899-1992) public&oacute; <a href="https://tucontribuyes.com/wp-content/uploads/2021/02/Hayek-Los-Fundamentos-de-la-Libertad.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Los fundamentos de la libertad&rsquo;</a>, que a&uacute;n est&aacute; considerada como una obra de referencia para el liberalismo y m&aacute;s all&aacute;. Este economista austr&iacute;aco apuntaba que la mayor amenaza para la libertad era la regulaci&oacute;n del mercado. Cuando escuche hablar del neoliberalismo acu&eacute;rdese de este premio Nobel porque sus ideas ejercieron una gran influencia en pol&iacute;ticos como Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Para la historia y su biograf&iacute;a ha quedado el momento en que la pol&iacute;tica brit&aacute;nica blandi&oacute; en una reuni&oacute;n del partido un ejemplar del libro de Hayek y exclam&oacute; ante sus colegas conservadores: &ldquo;This is what we belive in!&rdquo; (esto es en lo que creemos!)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Margaret Thatcher, con Ronald y Nancy Reagan, en diciembre de 1980.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La que fuera primera ministra del Reino Unido durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuyo catecismo ideol&oacute;gico se basaba en el principio de que no hay libertad a menos que haya libertad econ&oacute;mica, acu&ntilde;&oacute; el concepto TINA (<em>There Is No Alternative</em>), probablemente uno de los m&aacute;s perniciosos y que con variantes distintas ha hecho m&aacute;s fortuna hasta llegar a nuestros d&iacute;as. En las sucesivas crisis, provocadas por un mercado cada vez m&aacute;s feroz, la respuesta para los que han sido sus principales v&iacute;ctimas ha sido la misma: no hay m&aacute;s remedio. Aunque tras la pandemia se entendi&oacute; que la receta no pod&iacute;a ser la del 2008, el modelo extractivo de un  capitalismo descontrolado, que deja impotentes a los gobiernos, sigue beneficiando a los de siempre. Libertad no deber&iacute;a rimar con desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor si Thatcher o Isabel D&iacute;az Ayuso hubiesen le&iacute;do a Rousseau (Ginebra, 1712-1778), su percepci&oacute;n de la libertad hubiese sido distinta. En &lsquo;<a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres--0/html/ff008a4c-82b1-11df-acc7-002185ce6064_5.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El discurso sobre el origen de la desigualdad</a>&rsquo;, este fil&oacute;sofo parte de la base de que todos los hombres y mujeres nacemos iguales, pero la sociedad es quien nos convierte en desiguales. Probablemente la clave est&aacute; en qui&eacute;nes son los iguales y qui&eacute;nes los desiguales y si en nombre de la libertad se limitan o se refuerzan las diferencias.
    </p><p class="article-text">
        Rousseau lleg&oacute; a una conclusi&oacute;n que es la contraria a la del neoliberalismo que tan bien representan Thatcher y Ayuso. No hace falta ser de izquierdas para entender que las desigualdades perjudican al conjunto (si es que se acepta el concepto de sociedad, algo que la pol&iacute;tica brit&aacute;nica rechazaba con su mantra de &ldquo;solo hay individuos, hombres y mujeres y hay familias&rdquo;) y que reducirlas deber&iacute;a ser un prop&oacute;sito de cualquiera que tenga instrumentos para hacerlo. O al menos intentar que los desiguales sean m&aacute;s iguales, en palabras del pensador Norberto Bobbio. El autor de <a href="https://www.casadellibro.com/libro-derecha-e-izquierda/9788430616855/2375081?campaignid=15902440796&amp;adgroupid&amp;feeditemid&amp;targetid&amp;matchtype&amp;network=x&amp;device=c&amp;devicemodel&amp;ifmobile%3A%5Bmobile%5D&amp;ifnotmobile%3A%5Bnotmobile%5D=%5Bnotmobile%5D&amp;ifsearch%3A%5Bsearch%5D&amp;ifcontent%3A%5Bdisplay%5D&amp;creative&amp;keyword&amp;placement&amp;target&amp;adposition&amp;gclid=Cj0KCQjwy9-kBhCHARIsAHpBjHhXzpAsB1KkI-Y9uWcdFawrigY7Zi4ztdqCcyQLAPTbOwpRkcheJ3MaAjD6EALw_wcB" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Derecha e izquierda&rsquo; </a>(Taurus) alertaba en este ensayo, publicado hace una d&eacute;cada, de cu&aacute;les son las tres fuentes principales de desigualdad en nuestros tiempos: la clase, la raza y el sexo. Lo de nuestros tiempos podr&iacute;a ser literal viendo c&oacute;mo se plantea esta campa&ntilde;a electoral en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si creemos, como Rousseau, que todos nacemos libres, algo que es como m&iacute;nimo cuestionable por m&aacute;s que as&iacute; conste en el primer art&iacute;culo de<a href="https://news.un.org/es/story/2018/11/1445521" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> La Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos</a> firmada en 1948, los gobiernos tendr&iacute;an que esforzarse en garantizar que podamos serlo en igualdad de condiciones. El fil&oacute;sofo ya apuntaba que la educaci&oacute;n o los impuestos son necesarios para que una sociedad funcione. &ldquo;Lo m&aacute;s necesario y quiz&aacute;s lo m&aacute;s dif&iacute;cil del gobierno es esa severa integridad que busca la justicia para todos y principalmente la protecci&oacute;n del pobre contra la tiran&iacute;a del rico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Libres e iguales pese a que no sean conceptos sim&eacute;tricos. Quien probablemente mejor lo resumi&oacute; fue George Orwell en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-rebelion-en-la-granja/329935" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Rebeli&oacute;n en la granja&rsquo;</a>, la f&aacute;bula sat&iacute;rica en la que a partir de los famosos siete mandamientos que se escriben en una pared no solo critica el stalinismo sino que cuestiona la &eacute;tica humana y describe c&oacute;mo funciona el abuso de poder. La conclusi&oacute;n acaba siendo un solo mandamiento, una frase que se ha convertido en uno de los dichos del escritor brit&aacute;nico m&aacute;s repetidos: &ldquo;Todos los animales son iguales, pero algunos son m&aacute;s iguales que otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Daniel Innerarity reflexiona en su &uacute;ltimo libro, <a href="https://www.galaxiagutenberg.com/producto/la-libertad-democratica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;La libertad democr&aacute;tica&rsquo;</a> (Galaxia Gutenberg), sobre c&oacute;mo hemos llegado al punto en que la libertad se ha convertido en un eslogan para la derecha mientras la obediencia parece ser un valor de la izquierda. Una primera conclusi&oacute;n es que si bien tanto derecha como izquierda coinciden en considerar que la democracia es un r&eacute;gimen de libertad y que los gobiernos est&aacute;n para modificar ciertas din&aacute;micas sociales, en lo que discrepan es en c&oacute;mo y cu&aacute;nto hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Innerarity recurre a una caricaturizaci&oacute;n para que se entienda por qu&eacute; existen estas percepciones: &ldquo;A una persona de derechas lo que m&aacute;s le inquieta es ser molestada por el Gobierno, mientras que la preocupaci&oacute;n fundamental de una de izquierdas es ser excluido de las decisiones p&uacute;blicas. En ambos casos se tiene la libertad como principio. En el primero como sin&oacute;nimo de capacidad de soberan&iacute;a mientras que en el segundo es un elemento de participaci&oacute;n&rdquo;. Por lo tanto, siguiendo con la tesis del ensayista vasco, no es tanto el valor que se le da a la libertad como la manera de entenderla lo que nos hace tener una visi&oacute;n determinada de ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los ejemplos m&aacute;s recientes tendr&iacute;amos la interpretaci&oacute;n que se hizo durante la pandemia: &ldquo;Existe una libertad para salir de casa, por supuesto, pero no para infectar. &iquest;Hay un sentido de responsabilidad mayor que limitar la propia libertad de movimiento para no contribuir a la extensi&oacute;n de una pandemia?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras dos a&ntilde;os de restricciones para salvar vidas y de la perversi&oacute;n que de manera evidente se hizo por parte de la extrema derecha y de dirigentes como Ayuso del concepto de libertad, en una parte no menor de la sociedad espa&ntilde;ola ha germinado la idea de que la izquierda es intervencionista y excesivamente reguladora mientras la derecha se dedica a facilitar la buena vida. En el caso de la Comunidad de Madrid se confrontaron las ca&ntilde;as en las terrazas con la lucha por la supervivencia en residencias y hospitales. No deber&iacute;a hacer falta apelar a la tradici&oacute;n judeocristiana para entender que la libertad conlleva una responsabilidad y que para ser una persona libre hay que ser tambi&eacute;n justa.  
    </p><p class="article-text">
        Ahora, PP y Vox han fijado &ldquo;la libertad, las familias y las se&ntilde;as de identidad&rdquo; como prioridades en los acuerdos que han alcanzado en municipios y varias autonom&iacute;as. &iquest;Libertad para qu&eacute;? En su caso para defender un concepto arcaico de la familia frente a los nuevos modelos y una visi&oacute;n retr&oacute;grada de las distintas orientaciones sexuales hasta el punto de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/bandera-arcoiris-primer-botin-guerra-ofensiva-reaccionaria_1_10333680.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">censurar banderas arco&iacute;ris</a> o<a href="https://www.eldiario.es/cantabria/ayuntamiento-pp-vox-bezana-censura-ultima-pelicula-buzz-lightyear-beso-mujeres_1_10343079.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula infantil 'Lightyear'</a> porque en ella aparecen dos mujeres bes&aacute;ndose.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; de reduccionista. As&iacute; de efectivo. As&iacute; de peligroso.
    </p><p class="article-text">
        --------------------------------
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Te necesitamos m&aacute;s que nunca</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        El resultado electoral de las elecciones municipales y auton&oacute;micas no deja lugar a dudas. Viene una ola reaccionaria y la mayor&iacute;a de los medios nadan en esa misma direcci&oacute;n.&nbsp;elDiario.es&nbsp;se ha convertido en uno de los pocos peri&oacute;dicos de referencia, con capacidad de marcar la agenda y destapar investigaciones exclusivas, que sigue siendo independiente y no est&aacute; capturado por la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Si crees que el periodismo importa y afecta a nuestras vidas, ap&oacute;yanos. Hoy te necesitamos m&aacute;s que nunca.<span class="highlight" style="--color:#f8e71c;"><strong>&nbsp;</strong></span><a href="https://usuarios.eldiario.es/hazte_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">Hazte socio, hazte socia, de elDiario.es</span></a><span class="highlight" style="--color:#f8e71c;">.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libertad-cerdos-rebeldes-canas-tiradas-cat_1_10346952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2023 20:02:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libertad, cerdos rebeldes y cañas bien tiradas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libertad,Extrema derecha,LGTBI,George Orwell]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un homenaje a Orwell en Huesca por el café que nunca pudo tomar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/orwell-escultura-huesca-rememorar-obra-figura-escritor_1_9967840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6136e5c1-dca7-403d-b6bd-45e82bbdbb2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un homenaje a Orwell en Huesca por el café que nunca pudo tomar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Asociación Colectivo Ciudadano y la Orwell Society han iniciado una campaña de recogida de fondos para instalar una escultura pública en la ciudad de Huesca</p><p class="subtitle">Tras las huellas de la Guerra Civil en Aragón: una ruta por el Frente de los Monegros
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Si alguna vez vuelvo a Espa&ntilde;a, prometo firmemente tomarme un caf&eacute; en Huesca&rdquo;, esto dej&oacute; escrito George Orwell en su obra <em>Homenaje a Catalu&ntilde;a</em>, en la que relataba su experiencia en la Guerra Civil Espa&ntilde;ola donde estuvo como combatiente en el Frente de Huesca. Nunca pudo llegar a cumplir ese deseo, que ahora podr&iacute;a realizarse, de forma simb&oacute;lica, al instalar una escultura del escritor en Huesca. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la Asociaci&oacute;n Colectivo Ciudadano junto con la Orwell Society, afincada en Londres, ha iniciado una campa&ntilde;a de recogida de fondos para instalar una escultura p&uacute;blica en la ciudad de Huesca, &ldquo;como recuerdo de la presencia en el Alto Arag&oacute;n de uno de los escritores e intelectuales m&aacute;s importantes e influyentes en la Historia de la Literatura del siglo XX y tambi&eacute;n en cumplimiento simb&oacute;lico del deseo que no pudo alcanzar&rdquo;, explican en <a href="https://www.gofundme.com/f/escultura-publica-orwell-toma-cafe-en-huesca?utm_campaign=p_cp+share-sheet&amp;utm_content=undefined&amp;utm_medium=chat&amp;utm_source=whatsApp&amp;utm_term=undefined" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la p&aacute;gina donde se pueden realizar las donaciones</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto est&aacute; valorado en m&aacute;s de 25.000 euros y cuenta con campa&ntilde;as de suscripci&oacute;n popular para colaborar, tanto comprando bonos de apoyo como a trav&eacute;s de donaciones directas. 
    </p><p class="article-text">
        La escultura se llamar&iacute;a <em>Orwell toma caf&eacute; en Huesca</em>, en referencia a una <a href="https://www.eldiario.es/aragon/cultura/aragon-george-orwell-brigadistas-internacionales_1_3574070.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exposici&oacute;n</a> que tuvo lugar en 2017 en el Museo de la ciudad en la que se conmemoraba el aniversario de la llegada del escritor brit&aacute;nico a la provincia durante la Guerra Civil. 
    </p><p class="article-text">
        Al pie de la escultura se colocar&iacute;a una c&aacute;psula del tiempo con los nombres de todas las personas y entidades que hayan colaborado, as&iacute; como el acta de donaci&oacute;n a la ciudad, la prensa del d&iacute;a y monedas de curso legal &ldquo;que sirvan de testimonio hist&oacute;rico de reconocimiento a todos los que hayan hecho posible el empe&ntilde;o art&iacute;stico&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ElDiarioAragón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/orwell-escultura-huesca-rememorar-obra-figura-escritor_1_9967840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Feb 2023 11:25:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un homenaje a Orwell en Huesca por el café que nunca pudo tomar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[George Orwell,Huesca,Guerra Civil Española,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[George Orwell y '1984': el libro que nos atormenta desde hace setenta años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/be1ad73f-f6f2-4f0c-b7b4-81effbbb73fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_1060577.jpg" width="1172" height="659" alt="George Orwell y &#039;1984&#039;: el libro que nos atormenta desde hace setenta años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dorian Lynskey relata en 'El Ministerio de la Verdad' la vida de George Orwell y cómo concluyó con la escritura de '1984', el libro con el que el escritor advirtió de lo que podría pasar si la gente renunciaba a luchar contra el totalitarismo</p><p class="subtitle">Vigilados, sin emociones y sin sexo: 70 años de ecos de '1984' en el cine</p></div><p class="article-text">
        Ahora que Europa vuelve a sufrir una guerra, quiz&aacute; sea un buen momento para volver a hablar de <em>1984</em>. O de George Orwell y su lucha contra el totalitarismo. O de c&oacute;mo el libro m&aacute;s influyente en el siglo XX de lo que podr&iacute;amos llamar literatura pol&iacute;tica nunca ha perdido vigencia. Siempre est&aacute; ah&iacute; advirti&eacute;ndonos de lo que podr&iacute;a pasar. En 1983 y 1984, cuando se cumpl&iacute;a la fecha que le daba t&iacute;tulo, un detalle en realidad irrelevante, el libro vendi&oacute; cuatro millones de ejemplares en 62 idiomas. Cuando Donald Trump fue elegido, volvi&oacute; a experimentar un fuerte incremento de ventas. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es lo que hace <a href="https://www.newyorker.com/news/daily-comment/1984-at-seventy-why-we-still-read-orwells-book-of-prophecy?utm_source=twitter&amp;utm_brand=tny&amp;utm_social-type=owned&amp;mbid=social_twitter&amp;utm_medium=social" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que 1984 contin&uacute;e interesando</a> aunque su lectura sea en algunos momentos dif&iacute;cil de soportar? &iquest;Por qu&eacute; pensamos que fue una profec&iacute;a cuando Orwell no la escribi&oacute; como si lo fuera?
    </p><p class="article-text">
        Si las preguntas son demasiadas, porque adem&aacute;s no son las &uacute;nicas que se pueden hacer, hay que recordar que fue uno de los libros m&aacute;s citados en la Guerra Fr&iacute;a y por tanto de los m&aacute;s manipulados. 
    </p><p class="article-text">
        Dorian Lynskey tiene unas cuantas respuestas muy interesantes a los enigmas de <em>1984</em>. <a href="https://capitanswing.com/libros/el-ministerio-de-la-verdad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">'El Ministerio de la Verdad',</span></a> publicado en Espa&ntilde;a por Capit&aacute;n Swing, es un libro sobre un libro y es una biograf&iacute;a de Orwell que destaca todos aquellos momentos vitales que le empujaron a escribirlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;1984</em> sigue siendo el libro al que recurrimos cuando se mutila la verdad, se distorsiona el lenguaje, se abusa del poder y queremos saber hasta d&oacute;nde puede llegar todo esto&rdquo;, escribe Lynskey. Ha sido una visi&oacute;n sorprendente real para todos aquellos que han sufrido las dictaduras m&aacute;s terribles. Tambi&eacute;n es un recordatorio permanente para los que viven en democracia sobre lo que puede ocurrir en las peores circunstancias. &ldquo;Al fin y al cabo, el fascismo es un producto del capitalismo y hasta la democracia m&aacute;s amable puede girar hacia el fascismo llegado el caso&rdquo;, escribi&oacute; el escritor brit&aacute;nico en 1937 en una carta a un amigo.
    </p><p class="article-text">
        Orwell es un hijo de su tiempo y eso resulta evidente en todos sus escritos. De un tiempo horrible. En 1940, escribe la rese&ntilde;a de un libro de un periodista brit&aacute;nico que describe en tonos l&uacute;gubres la d&eacute;cada de los a&ntilde;os treinta. S&oacute;lo se fija en &ldquo;el lado malo&rdquo;, dice, pero &eacute;l tampoco es capaz de encontrar una visi&oacute;n m&aacute;s positiva: &ldquo;&iexcl;Menuda d&eacute;cada! Una revuelta sin sentido que se convierte de pronto en una pesadilla, un pintoresco viaje en tren que desemboca en una c&aacute;mara de tortura&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sabe de lo que habla. En diciembre de 1936 viaja a Espa&ntilde;a para combatir contra el fascismo. En Barcelona, se alista en las milicias del POUM, un partido marxista de origen trotskista. Es una elecci&oacute;n condicionada por la carta de recomendaci&oacute;n que consigue en Londres para poder desplazarse a la guerra con seguridad. Orwell admiti&oacute; despu&eacute;s que no era muy consciente de las diferencias ideol&oacute;gicas en la izquierda y que hubiera preferido unirse a la CNT. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Desfile en Barcelona en octubre de 1936 en conmemoración de la Revolución de Octubre de 1934."
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                Desfile en Barcelona en octubre de 1936 en conmemoración de la Revolución de Octubre de 1934.                            </span>
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        En Barcelona es testigo de lo que pueden llegar a hacer los comunistas al cumplir ciegamente los &oacute;rdenes de Stalin. El POUM es perseguido y diezmado, hasta el punto de que la vida del escritor y de su esposa corre peligro. Eso le permite conocer cu&aacute;les eran los riesgos en una situaci&oacute;n de terror pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca, no puede sorprenderse de que los grupos de la izquierda diriman sus diferencias a tiro limpio, incluso si son aliados en la guerra. Lo que no perdona son &ldquo;las mentiras que vinieron despu&eacute;s&rdquo;, escribe Lynskey. Los comunistas justificaron la eliminaci&oacute;n de sus rivales trotskistas acus&aacute;ndoles de ser unos traidores que colaboraban con los fascistas. Orwell descubre alarmado que muchos, tambi&eacute;n en su pa&iacute;s, se creen esa colecci&oacute;n de mentiras o les conviene cre&eacute;rselas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Orson Welles aterroriza a Nueva York con su reconstrucci&oacute;n radiof&oacute;nica de 'La guerra de los mundos', Orwell presta atenci&oacute;n a lo que ha ocurrido. &ldquo;La evidente conexi&oacute;n que existe entre la infelicidad personal y la disposici&oacute;n a creer lo incre&iacute;ble es un descubrimiento de sumo inter&eacute;s&rdquo;, escribe. 
    </p><p class="article-text">
        Orwell sigue con gran inter&eacute;s las obras de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/H._G._Wells" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">H.G. Wells</a> y escribe sobre ellas, no siempre de forma elogiosa. Wells es el gran profeta a la hora de imaginar c&oacute;mo ser&iacute;a el futuro y cu&aacute;les ser&iacute;an las grandes innovaciones tecnol&oacute;gicas. Este fabricante de utop&iacute;as es asociado a una visi&oacute;n optimista del progreso, aunque sus cuatro novelas m&aacute;s conocidas escritas entre 1885 y 1898 &ndash;entre ellas 'La m&aacute;quina del tiempo' y 'El hombre invisible'&ndash; ofrecen un escenario marcado por el abuso de los conocimientos cient&iacute;ficos y los errores por los que el ser humano paga un precio muy alto.
    </p><p class="article-text">
        Es un territorio en el que el autor de <em>1984</em> se reconoce. &ldquo;Orwell nunca equipara tecnolog&iacute;a y progreso&rdquo;, escribe Dorian Lynskey. En su habitual tono pesimista, Orwell escribe durante la guerra que cada avance cient&iacute;fico &ldquo;acelera la tendencia que nos conduce al nacionalismo y la dictadura&rdquo;. No era una opini&oacute;n absurda en ese momento. El progreso cient&iacute;fico hab&iacute;a sido inmenso desde finales del siglo XIX y lo que Europa hab&iacute;a ofrecido al mundo hab&iacute;an sido dos guerras con decenas de millones de muertos.
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            <span class="title">
                Richard Burton y John Hurt en una escena de la película &#039;1984&#039;, de Michael Radford.                            </span>
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        La experiencia en Espa&ntilde;a y el uso de la propaganda en la Segunda Guerra Mundial, en especial por los reg&iacute;menes totalitarios, le llevan a ir acumulando las ideas que luego cobrar&aacute;n forma en <em>1984</em>. Ah&iacute; se encuentran frases como &ldquo;la sensaci&oacute;n de pesadilla que provoca la desaparici&oacute;n de la verdad objetiva&rdquo; y conceptos como &ldquo;doblepensar&rdquo; o &ldquo;neolengua&rdquo;. Est&aacute; convencido de que un futuro totalitario es posible con independencia del resultado de la guerra o quiz&aacute; a causa de esta. 
    </p><p class="article-text">
        No es el &uacute;nico que piensa as&iacute;, tampoco despu&eacute;s de la guerra. Los horrores sufridos, el impacto emocional causado por la bomba nuclear y la profunda crisis econ&oacute;mica posterior llevan a muchos a abandonar toda esperanza. Aldous Huxley, el autor de 'Un mundo feliz', predice una epidemia de totalitarismo en un siglo o quiz&aacute; mucho antes.
    </p><p class="article-text">
        Orwell dedica tres a&ntilde;os a escribir la novela que lleva mucho tiempo teniendo en mente, alimentada por las obras de otros autores, su p&eacute;sima salud y el clima sombr&iacute;o de la Gran Breta&ntilde;a de posguerra. Una dictadura de apariencia infalible domina por completo la vida de los ciudadanos reescribiendo constantemente el pasado &ndash;a eso se dedica Winston Smith en el Ministerio de la Verdad&ndash; para poder controlar el presente y el futuro. Un Gran Hermano omnipresente, traducido en el libro de Lynskey como Hermano Mayor, vigila a todos desde las pantallas. 
    </p><p class="article-text">
        No hay esperanza, mucho menos para los que caen en la tentaci&oacute;n de pensar que pueden rebelarse. En el peor de los casos, la tortura les romper&aacute; hasta que acepten su inevitable derrota.
    </p><p class="article-text">
        Durante la mayor parte de su elaboraci&oacute;n, la novela lleva el t&iacute;tulo de 'El &uacute;ltimo hombre de Europa'. El definitivo es elegido casi en el &uacute;ltimo momento al publicarse en 1949, una forma de anunciar que ese tenebroso futuro no es inmediato, pero no tan lejano en el tiempo como para despreocuparse. 
    </p><p class="article-text">
        A la altura de su talante depresivo, su autor no piensa que vaya a vender muchos ejemplares. Siempre estuvo corto de dinero en su vida y atado a innumerables colaboraciones period&iacute;sticas para sobrevivir. 'Rebeli&oacute;n en la granja' hab&iacute;a tenido un &eacute;xito r&aacute;pido, pero &eacute;l no podr&aacute; disfrutar econ&oacute;micamente de la explosi&oacute;n de ventas de <em>1984</em>. Muere siete meses despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n a los 46 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Sus editores no piensan como &eacute;l. &ldquo;Es uno de los libros m&aacute;s aterradores que he le&iacute;do&rdquo;, dice su primer editor en lo que quiere ser un elogio. Aun as&iacute;, est&aacute;n seguros de que ser&aacute; un &eacute;xito de ventas. 
    </p><p class="article-text">
        La derecha lo acoge alborozada en EEUU y Reino Unido. Pravda afirma que es &ldquo;un libro indecente&rdquo;. La revista norteamericana Life le dedica ocho p&aacute;ginas ilustradas, seguro que por decisi&oacute;n de su due&ntilde;o, el anticomunista Henry Luce. El objetivo es ce&ntilde;ir el libro a una descripci&oacute;n de la URSS de Stalin. Tambi&eacute;n se hace as&iacute; en Alemania en unos a&ntilde;os en que el discurso oficial exige no hablar del nazismo.
    </p><p class="article-text">
        Ante esa primera recepci&oacute;n, que es hostil en la izquierda brit&aacute;nica, Orwell dicta una declaraci&oacute;n a su editor para contar que no ha dejado de ser socialista. Precisamente, apoya al Gobierno laborista de Clement Attlee, aunque no con mucho entusiasmo, porque le parece demasiado moderado y precavido.
    </p><p class="article-text">
        Al autor le da tiempo a escribir a un sindicalista norteamericano con la intenci&oacute;n de mantener su compromiso pol&iacute;tico. Le dice que el libro no es &ldquo;un ataque al socialismo ni al Partido Laborista brit&aacute;nico (del que soy simpatizante)&rdquo;. Lo define como una advertencia. Si no se lucha contra el totalitarismo, &ldquo;podr&iacute;a triunfar en cualquier parte&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El libro es engullido por la Guerra Fr&iacute;a y ha sido utilizado desde entonces para pintar a los adversarios en los t&eacute;rminos siniestros con que en <em>1984</em> se describe a los estados del futuro. Tambi&eacute;n en nuestros d&iacute;as. Citar a Orwell es &ldquo;asumir, lo merezcas o no, algo de su prestigio moral&rdquo;, casi un clich&eacute; cultural, que es lo que ocurre con frecuencia con los textos de Hannah Arendt. Los hay que se echan en brazos del alarmismo y anuncian que ya vivimos en el mundo de 1984, aunque el consumismo y la tecnolog&iacute;a deber&iacute;an recordarnos m&aacute;s a lo que Huxley describe en 'Un mundo feliz'.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s habitual que se emplee para sacudir al adversario, como se hizo justo despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n. Como entonces, <a href="https://www.nytimes.com/2021/01/13/books/orwellian-1984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la derecha norteamericana le encanta</a> utilizar el adjetivo 'orwelliano' para atacar cualquier intento de cr&iacute;tica a sus ideas. En Espa&ntilde;a, el Partido Popular y los peri&oacute;dicos conservadores hicieron lo mismo a cuenta de una orden ministerial anodina que <a href="https://www.eldiario.es/politica/desinformacion-ministerio-verdad-ballesteros-congreso_129_7966608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se limitaba a cumplir las directrices</a> de la Comisi&oacute;n Europea sobre lucha contra la desinformaci&oacute;n originada en el exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Se lleg&oacute; a decir sin &aacute;nimo ir&oacute;nico que en Espa&ntilde;a <a href="https://www.eldiario.es/politica/hay-dudas-razonables-si-casado-leido-libro-george-orwell_129_6390367.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se hab&iacute;a puesto en marcha el &ldquo;Ministerio de la Verdad&rdquo;.</a> Casi todo el mundo quiere reclutar por la fuerza a Orwell para que sirva en su ej&eacute;rcito de propaganda.
    </p><p class="article-text">
        Lynskey acaba el libro con la idea que estaba en la explicaci&oacute;n que el autor dio a su editor. Orwell no cre&iacute;a que el mundo fuera a acabar de forma irreversible en ese espanto. Lo dej&oacute; bastante claro con sus palabras pronunciadas desde una cama del sanatorio de Cranham: &ldquo;La moraleja que podemos sacar de esta peligrosa pesadilla es simple. No deje que ocurra. Depende de usted&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso contin&uacute;a siendo ahora tan cierto como en 1949.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iñigo Sáenz de Ugarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/george-orwell-1984-libro-atormenta-setenta-anos_1_9724892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Nov 2022 21:28:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[George Orwell y '1984': el libro que nos atormenta desde hace setenta años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[George Orwell,Libros,Comunismo,Literatura,Historia,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feijóo dice que Orwell escribió ‘1984’ en el año 84… sin saber que fue publicada en 1949]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/feijoo-dice-orwell-escribio-1984-ano-84-publicada-1949_132_9660628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/defd4aad-fe5f-4646-a6bf-8cf982a81833_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feijóo dice que Orwell escribió ‘1984’ en el año 84… sin saber que fue publicada en 1949"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El líder del PP, que ya preguntó si Picasso era catalán y confundió el lugar de nacimiento de Rosalía de Castro, vuelve a exhibir carencias en cultura general</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El lapsus de Feijóo: confunde la palabra 'galerna' con 'caverna' y da un discurso incomprensible</p></div><p class="article-text">
        Ha sido en un foro ante j&oacute;venes de esos que, seg&uacute;n dirigentes del PP, <a href="https://www.eldiario.es/politica/ultima-hora-actualidad-politica-directo_6_9648666_1094973.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han perdido la cultura del esfuerzo y del sacrificio</a>. Parad&oacute;jicamente, el discurso de Feij&oacute;o parec&iacute;a sacado del Rinc&oacute;n del Vago: trufado de lugares comunes, citas de Abraham Lincoln, Winston Churchill y aquello de &lsquo;el futuro no est&aacute; escrito&rsquo;, que dec&iacute;a Lawrence de Arabia y que tanto gusta a los asesores de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica. El l&iacute;der del PP ha entrado definitivamente en barrena al decir que George Orwell escribi&oacute; su obra maestra, <em>1984,</em> ese a&ntilde;o, aunque fue publicada en 1949 y su autor falleci&oacute; en 1950.
    </p><p class="article-text">
        En el Foro Global Youth Leadership, que se celebra en el Palacio de la Magdalena, en Santander, m&aacute;s de un joven habr&aacute; levantado la ceja al escuchar a Feij&oacute;o decir con suficiencia: &ldquo;La mentira o la posverdad nos esclaviza. Y de hecho podemos situar el nacimiento de la posverdad en aquella distop&iacute;a escrita por Orwell all&aacute; por el a&ntilde;o 84. Que como saben describe un r&eacute;gimen totalitario con toda su crudeza&rdquo;. Buena parte del discurso de Feij&oacute;o ha estado dedicado a la verdad, la mentira y el enga&ntilde;o. Sobre la ignorancia no ha dicho nada.
    </p><p class="article-text">
        Sin citar a la izquierda ni a la derecha, el l&iacute;der del PP ha achacado la posverdad al populismo &ldquo;que tiene muchos formatos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha dicho que el populismo suele &ldquo;apalear [<em>sic</em>] constantemente a los j&oacute;venes, asociando 'juventud' al deseo de destruir lo existente. El objetivo del populismo es hacer ver a los j&oacute;venes que son j&oacute;venes [<em>sic</em>] y el objetivo fundamental es destruir lo que se encuentra para dar paso a no se sabe qu&eacute;. En el caso de Espa&ntilde;a, el populismo contrapone la vieja a la nueva pol&iacute;tica. Menosprecia a las instituciones democr&aacute;ticas y se impulsa en una especie de ingenier&iacute;a social sin un debate previo y sin un contraste cient&iacute;fico adecuado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que Feij&oacute;o exhibe carencias en cultura general. Tambi&eacute;n en la cultura general de Espa&ntilde;a, el pa&iacute;s que tanto dice amar. En julio de 2010, cuando Catalunya debat&iacute;a la prohibici&oacute;n de las corridas de toros, quiso echar un capote recurriendo a una figura de autoridad, el pintor malague&ntilde;o Pablo Picasso: &ldquo;Cuando se revisa la pinacoteca de Picasso se advierten bastantes asuntos de tauromaquia; no s&eacute; si el se&ntilde;or Picasso era catal&aacute;n, pero creo que s&iacute;&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Con Rosal&iacute;a de Castro...</h3><p class="article-text">
        En 2012, el error lo cometi&oacute; jugando en casa. En su discurso de Fin de A&ntilde;o afirm&oacute; que se dirig&iacute;a a los gallegos &ldquo;desde la casa natal de Rosal&iacute;a de Castro&rdquo;, en el municipio de Padr&oacute;n. El problema es que la escritora, figura central de la historia de la literatura gallega y espa&ntilde;ola, naci&oacute; en Santiago de Compostela. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco supo entonces el presidente gallego citar su obra favorita de esa autora. &ldquo;<em>Poemas galegos</em>, &iquest;puede ser?&rdquo;. Al d&iacute;a siguiente el BNG le envi&oacute; un ejemplar de <em>Cantares gallegos</em>.
    </p><p class="article-text">
        Poco antes de las seis de la tarde de este jueves, Feij&oacute;o ha reconocido su error y ha querido equipararlo con un oportuno lapsus del presidente Pedro S&aacute;nchez quien, en su gira expr&eacute;s africana, <a href="https://www.eldiario.es/politica/segunda-jornada-debate-presupuestos-congreso-directo_6_9659261_1095093.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha confundido los nombres de Kenia y Senegal,</a> teniendo que ser corregido en p&uacute;blico por el mandatario keniano, William Ruto. 
    </p><p class="article-text">
        En su perfil de la red social Twitter, Feij&oacute;o pone al mismo nivel el despiste de S&aacute;nchez, con una apretada agenda internacional, con la profunda laguna en cultura general exhibida hoy por el l&iacute;der del PP: &ldquo;Ya se l&iacute;e uno con el t&iacute;tulo de un libro de Orwell o con el pa&iacute;s de &Aacute;frica en el que est&aacute;, queda claro que todos nos equivocamos. Y lo que est&aacute; en nuestra mano es aceptarlo con humor y disfrutar del generoso ingenio de las redes sociales&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1585661011956301825?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Toño Fraguas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/feijoo-dice-orwell-escribio-1984-ano-84-publicada-1949_132_9660628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Oct 2022 12:23:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feijóo dice que Orwell escribió ‘1984’ en el año 84… sin saber que fue publicada en 1949]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,George Orwell,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los herederos de Orwell dan luz verde a un '1984' femenino y feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/orwell-1984-libro-julia-feminista_1_8563617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9543d5ef-c7fe-4096-b3aa-c1749a6ec2b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los herederos de Orwell dan luz verde a un &#039;1984&#039; femenino y feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva versión del clásico orwelliano relatará la misma historia desde el punto de vista de Julia, la compañera de Winston Smith, que ya ha recibido el beneplácito de los sucesores</p><p class="subtitle">Vigilados, sin emociones y sin sexo: 70 años de ecos de '1984' en el cine</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Era un d&iacute;a luminoso y fr&iacute;o de abril y los relojes daban las trece&rdquo;. Es una de las frases iniciales m&aacute;s famosas de la literatura y ahora tambi&eacute;n el comienzo de una nueva versi&oacute;n de <em>1984</em>, de George Orwell. Este nuevo proyecto acaba de recibir el benepl&aacute;cito de los herederos del escritor brit&aacute;nico y tendr&aacute; como rol principal a Julia, la contraparte femenina del protagonista primigenio, Winston Smith. Lo firmar&aacute; Sandra Newman, autora estadounidense pero muy vinculada con Reino Unido, <a href="https://www.theguardian.com/books/2021/dec/07/feminist-retelling-of-nineteen-eighty-four-approved-by-orwells-estate" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n ha avanzado The Guardian</a>.
    </p><p class="article-text">
        La familia de George Orwell quer&iacute;a dar con alguien capaz de acometer esta renovaci&oacute;n del relato sin faltar a la memoria del original. Entonces apareci&oacute; Newman<span id="true"></span>. La editorial Granta Books ha adquirido los derechos para Reino Unido y la Commonwealth, pero tambi&eacute;n EEUU ha confirmado que Mariner Books, el hist&oacute;rico sello de Orwell all&iacute;, publicar&aacute; la novela a partir del junio que viene. Ninguna editorial espa&ntilde;ola se ha interesado todav&iacute;a por ella. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Julia</em> se sit&uacute;a en el mismo escenario y cuenta los mismos eventos que <em>1984</em>, pero desde los ojos de la protagonista. &ldquo;Dos de las preguntas que quedan sin resolver en la novela de Orwell son qu&eacute; ve Julia en Winston y c&oacute;mo se ha abierto camino a trav&eacute;s de la jerarqu&iacute;a del partido.&nbsp;Sandra se ha metido en las profundidades del Gran Hermano de una manera completamente convincente y que es fiel al original, pero tambi&eacute;n ofrece una narrativa dram&aacute;ticamente distinta que lo complementa&rdquo;, ha expresado el albacea literario de <a href="https://www.orwellfoundation.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Fundaci&oacute;n Orwell</a>, Bill Hamilton. Seg&uacute;n esta plataforma, el propio hijo de Orwell, Richard Blair, ha consultado y aprobado el proyecto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Julia es mucho más intuitiva y realista que Winston. Ella comprende al Partido mejor que él y es más astuta en la forma de desafiar su doctrina</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La distop&iacute;a pol&iacute;tica que escribi&oacute; Orwell en 1949 ha sido reproducida de forma directa, o al menos ha inspirado obras m&aacute;s recientes del cine y de la literatura. El propio escritor se puso manos a la obra despu&eacute;s de una breve estancia en la Espa&ntilde;a de la Guerra Civil, donde qued&oacute; tocado por la violencia del bando sublevado y las atrocidades que vio entonces. Este mundo gris y asfixiante, as&iacute; como las pr&aacute;cticas m&aacute;s exacerbadas del fascismo y del comunismo, le sirvieron para crear el estado de Ocean&iacute;a, que integra lo que antes era Am&eacute;rica, las Islas Brit&aacute;nicas, el sur de &Aacute;frica, Nueva Zelanda y Australia. Tambi&eacute;n para dar forma al Gran Hermano, el ojo que todo lo ve y la encarnaci&oacute;n del sistema opresivo, y a los <em>proles</em>, la masa de s&uacute;bditos.
    </p><p class="article-text">
        Orwell presenta todo este entramado a trav&eacute;s de Winston Smith, un trabajador del Ministerio de la Verdad que se encarga de falsear la historia a fin de que coincida con el relato manipulador del Estado. Escribiendo su diario personal, Smith est&aacute; boicoteando al Partido, renunciando a su obediencia y arriesg&aacute;ndose a recibir un enorme castigo. Durante ese momento de &ldquo;despertar&rdquo; conoce a Julia, una compa&ntilde;era de trabajo de la que se enamora. Eso s&iacute;, despu&eacute;s de haber fantaseado con violarla y asesinarla. 
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n es Julia?</h3><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n de escribir <em>Julia</em> es la de dotar al personaje de autonom&iacute;a, puesto que siempre ha sido vista desde los ojos de Winston y la mirada mis&oacute;gina de otra &eacute;poca. El mismo Orwell reconoce en <em>1984</em> que &ldquo;en cierto modo, era mucho m&aacute;s aguda que Winston y menos susceptible a la propaganda del Partido&rdquo;. &ldquo;Tambi&eacute;n despert&oacute; una especie de envidia en &eacute;l al decirle que, durante los Dos Minutos de Odio, su gran dificultad era no estallar en carcajadas.&nbsp;Pero solo cuestion&oacute; las ense&ntilde;anzas del Partido cuando de alguna forma alteraban su propia vida.&nbsp;A menudo estaba dispuesta a aceptar la mitolog&iacute;a oficial, porque la diferencia entre la verdad y la falsedad no le parec&iacute;a importante&rdquo;, escribi&oacute; el autor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Dos Minutos de Odio, en 1984                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Julia es una mujer de 26 a&ntilde;os que trabaja en el Departamento de Ficci&oacute;n del Ministerio de la Verdad escribiendo novelas. La primera vez que aparece en <em>1984</em> lo hace durante una sesi&oacute;n de Dos Minutos de Odio, en la que los miembros del Partido &uacute;nico se re&uacute;nen frente a una pantalla que les muestra im&aacute;genes de sus enemigos, en especial del l&iacute;der de los disidentes, Emmanuel Goldstein. En ese momento llama la atenci&oacute;n de Winston Smith, que escribe con desd&eacute;n en su diario que las mujeres j&oacute;venes suelen ser las m&aacute;s fan&aacute;ticas, a la vez que alaba su belleza. Smith se imagina entonces viol&aacute;ndola y asesin&aacute;ndola. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, despu&eacute;s de varios encuentros m&aacute;s, ella le deja una nota declar&aacute;ndole su amor. Ambos comienzan ah&iacute; una historia prohibida de afectos y encuentros sexuales. &ldquo;Ella representa la humanidad que Winston no tiene: pura sexualidad, astucia y supervivencia&rdquo;, <a href="https://www.cliffsnotes.com/literature/n/1984/character-analysis/julia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escriben en la web especializada Cliff Notes</a>. &ldquo;Julia es mucho m&aacute;s intuitiva y realista que Winston. Ella comprende al Partido mejor que &eacute;l y es m&aacute;s astuta a la hora de desafiar su doctrina. Mientras que Winston est&aacute; emocionado por la posible ca&iacute;da del Partido, Julia siente que sus deseos son solo una fantas&iacute;a y se muestra ap&aacute;tica ante sus dogmas. Ella se ocupa de moverse por el Partido, a diferencia de Winston, que desea atacarlo desde dentro&rdquo;, contin&uacute;an.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ella representa la humanidad que Winston no tiene: pura sexualidad, astucia y supervivencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Winston siente una verdadera antipat&iacute;a hacia las mujeres como resultado del adoctrinamiento del Partido y de sus estrictos c&oacute;digos sexuales&rdquo;. Mientras que ella usa el sexo para vengarse del Partido, lo que la Polic&iacute;a del Pensamiento castiga en mayor medida es el amor, ya que solo est&aacute; permitido manifestarlo por el Gran Hermano. Por eso ambos son detenidos en el momento m&aacute;s feliz de su relaci&oacute;n y son torturados durante meses en la Habitaci&oacute;n 101.&nbsp;Winston cede, traiciona a Julia y regresa a Ocean&iacute;a reeducado como un miembro ejemplar del Partido, donde descubre que ella tambi&eacute;n ha flaqueado ante las torturas. Ahora viven por y para el Gran Hermano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No ha conocido otro mundo y, hasta conocer a Winston, nunca imagin&oacute; uno.&nbsp;Es oportunista, no cree en nada y no le importa en absoluto la pol&iacute;tica.&nbsp;Rutinariamente rompe las reglas pero tambi&eacute;n colabora con el r&eacute;gimen cuando es necesario.&nbsp;Es una ciudadana ideal de Ocean&iacute;a&rdquo;. As&iacute; ha definido la editorial Granta a la <em>Julia</em> de Sandra Newman.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n es Sandra Newman?&nbsp;</h3><p class="article-text">
        La autora elegida para la ocasi&oacute;n es Sandra Newman, una escritora de 56 a&ntilde;os nacida en Boston pero residente en Alemania, Rusia, Malasia y Reino Unido, donde se licenci&oacute; y estudi&oacute; un m&aacute;ster. Su primera novela, <em>Lo &uacute;nico bueno que alguien ha hecho en su vida</em>, fue nominada en 2002 al First Book Award que organiza The Guardian. En 2009 public&oacute; su libro <em>C&oacute;mo no escribir una novela</em>, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-como-no-escribir-una-novela/39774" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el &uacute;nico que ha llegado a Espa&ntilde;a de la mano de Planeta</a>. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Juli</em>a se publicar&aacute; despu&eacute;s de junio porque antes Newman lanzar&aacute; con la misma editorial <em>The Men</em>, una distop&iacute;a donde todas las personas con cromosoma Y desaparecen del planeta. Granta sigue as&iacute; con sus revisiones feministas de historias cl&aacute;sicas: la primera fue <em>A Thousand Ships</em>, sobre la guerra de Troya; <em>The Girls</em>, una versi&oacute;n de la Iliada desde la perspectiva de Briseida; <em>Maggie O 'Hamnet</em>, sobre la esposa de Shakespeare; y <em>Los nombres de las mujeres de Jeet Thayin</em>, que cuenta la vida de 15 coet&aacute;neas a Jes&uacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Zas Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/orwell-1984-libro-julia-feminista_1_8563617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Dec 2021 21:23:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los herederos de Orwell dan luz verde a un '1984' femenino y feminista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,George Orwell,Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orwell, Chéjov, Mansfield: vida de escritor, muerte de tuberculosis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/orwell-chejov-mansfield-vida-escritor-muerte-tuberculosis_1_6734939.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f91eb8b0-c04a-4f05-9659-b6dfb56f6f38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orwell, Chéjov, Mansfield: vida de escritor, muerte de tuberculosis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El libro 'La plaga blanca' se sumerge en la correspondencia de seis grandes literatos para capturar sus vivencias sobre la enfermedad que causó estragos hasta el siglo pasado y que hoy ha quedado olvidada, pero no erradicada</p><p class="subtitle">Aprendamos de la tuberculosis: la batalla contra la COVID-19 no se gana solo con hospitales</p></div><p class="article-text">
        A George Orwell hay que imaginarlo en 1948 en la isla escocesa de Jura, padeciendo desde su aislado cortijo de Barnhill los altibajos de la tuberculosis. Y, a&uacute;n as&iacute;, acabando la novela <em>1984</em>. O en un hospital cerca de Glasgow. &ldquo;Me he acostumbrado tanto a escribir en la cama que creo que hasta lo prefiero. [...] Justo ahora me estoy peleando con las &uacute;ltimas etapas de este maldito libro&rdquo;, dej&oacute; anotado el escritor brit&aacute;nico sobre la que es una de las novelas dist&oacute;picas m&aacute;s c&eacute;lebres de la historia de la literatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Orwell escribi&oacute; hasta que sus pulmones dijeron basta y no fue el &uacute;nico. Su vida de escritor y su enfermedad de tuberculosis son dos variables que, cruzadas con un tiempo &ndash;principios del siglo XX&ndash; y un lugar &ndash;Europa&ndash;, coinciden con otros grandes nombres de las letras: Paul &Eacute;luard, Franz Kafka, Katherine Mansfield, Ant&oacute;n Ch&eacute;jov o Joan Salvat-Papasseit. El hilo que las conecta es, casi un siglo despu&eacute;s, <em>La plaga blanca </em>(L'Altra Editorial), el primer libro de Ada Klein Fortuny &ndash;usa seud&oacute;nimo&ndash;, que se zambulle en la correspondencia de todos ellos para rescatar, entre declaraciones de amor, miedos y penurias, su convivencia con esa infecci&oacute;n bacteriana hoy socialmente olvidada, pero no erradicada.
    </p><p class="article-text">
        El origen del libro, un breve ensayo con clara vocaci&oacute;n literaria, es tambi&eacute;n la mezcla de otras dos variables, que tienen que ver con la autora. La primera es su profesi&oacute;n: m&eacute;dico especializada en enfermedades infecciosas; la segunda, su pasi&oacute;n, la literatura. El chispazo le vino a Klein Fortuny leyendo al poeta surrealista franc&eacute;s &Eacute;luard, en cuyas cartas encontr&oacute; citas sobre la tuberculosis. Una de sus primeras reacciones fue que de aquellas anotaciones pod&iacute;a aprender para su trabajo. Si lo dejaron por escrito, pod&iacute;an suponer un testimonio con valor cient&iacute;fico. &ldquo;Pens&eacute; que pod&iacute;an ser una fuente de informaci&oacute;n de la era anterior al antibi&oacute;tico&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero acab&oacute; siendo mucho m&aacute;s. Sin m&aacute;s orden que el de sus preferencias literarias, la autora acab&oacute; dando forma a un libro que recorre los sufrimientos &ndash;los f&iacute;sicos, pero no solo&ndash; de esos seis escritores. Orwell teme contagiar a su hijo, igual que Kafka se revuelve al saber de la enfermedad de su amada Milena Jesensk&aacute;. Ch&eacute;jov, el gran dramaturgo ruso, m&eacute;dico y amante de los placeres de la vida, suplica que no se lo cuenten a su familia. De los facultativos despotrican muchos, especialmente el autor de <em>El proceso</em>, y casi todos lamentan lo caros que son los sanatorios, los m&aacute;s populares los de Suiza, donde los enfermos cumplen reposo, toman ba&ntilde;os de sol, beben leche y conf&iacute;an que su salud remonte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el sanatorio suizo de Clavadel, con apenas 17 a&ntilde;os y ya diagnosticado, &Eacute;luard conoce a una de las mujeres de su vida. Klein Fortuny, que a menudo juega a deducir pensamientos y situaciones, escribe: &ldquo;Y con diecisiete a&ntilde;os, con las hormonas revolucionadas y con una sentencia de muerte casi segura, todos mezclados, encerrados en un lugar sin nada que hacer, en medio de las monta&ntilde;as, &iquest;qu&eacute; hac&iacute;as? Te enamorabas&rdquo;. Ese adolescente franc&eacute;s, futuro poeta de vanguardia, lo hizo de una joven rusa, Elena Ivanovna Diakonova. Poco despu&eacute;s, en sus cartas la bautiz&oacute; como Gala.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Varios enfermos de tuberculosis toman el sol en un sanatorio en  Lakewood, Colorado, Estados Unidos, en 1925                            </span>
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        La tuberculosis es una enfermedad que consume a quienes la padecen <em>&ndash;consumerism</em>, la llamaban en ingl&eacute;s&ndash;. Lo hace lentamente, y puede alternar largos periodos de estabilidad en los que uno casi se olvida de la infecci&oacute;n, con empeoramientos repentinos y crisis como las hemoptisis, el toser sangre. &ldquo;Es un equilibrio entre el hombre y el bicho que puede durar a&ntilde;os&rdquo;, describe Klein Fortuny. Ese eterno pulso es el que agota a quienes lo libran. &iquest;Fue eso lo que acab&oacute; por deteriorar la salud mental de Kafka? La autora se lo pregunta, aunque lo que hall&oacute; en sus cartas es que el escritor checo lo vivi&oacute; al rev&eacute;s: &ldquo;Soy un enfermo mental. La enfermedad del pulm&oacute;n no es sino la expresi&oacute;n de mi enfermedad mental&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de tratamientos eficaces les desespera a la mayor&iacute;a, hasta el punto que Mansfield, la escritora neozelandesa, que lleg&oacute; a vivir con el editor John Murry aislada en un chal&eacute; en medio de las monta&ntilde;as suizas, acaba poni&eacute;ndose en manos de un curandero, el exiliado ruso George Gudjieff. All&iacute;, en la residencia del que hoy calificar&iacute;amos como gur&uacute; de las pseudociencias, en Fontainebleau Avon &ndash;al lado de Par&iacute;s&ndash;, muri&oacute; en 1923.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El desaf&iacute;o a la enfermedad</h3><p class="article-text">
        A medida que la autora de <em>La plaga blanca </em>va cosiendo los retales de esas vivencias tuberculosas, un interrogante se abre paso. &iquest;Por qu&eacute; esos seis escritores? El de Klein Fortuny no quiere ser un ensayo sobre la enfermedad en la literatura. Si lo fuera, hablar&iacute;a seguro del dramaturgo franc&eacute;s Moli&egrave;re, tuberculoso, que muri&oacute; de una hemorragia encima del escenario, mientras representaba una obra que, casualidades del destino, se llamaba <em>El enfermo imaginario</em>. Analizar&iacute;a probablemente <em>La monta&ntilde;a m&aacute;gica</em>, de Thomas Mann, o el aura rom&aacute;ntica que rode&oacute; la enfermedad durante el siglo XIX. <em>La plaga blanca </em>se aleja de cualquier pretensi&oacute;n biogr&aacute;fica o acad&eacute;mica. Pero, a&uacute;n as&iacute;, &iquest;por qu&eacute; esos seis nombres y no otros? &iquest;Por qu&eacute; Joan Salvat-Papasseit y no M&agrave;rius Torres, ambos poetas, ambos catalanes, ambos muertos de la tuberculosis durante la primera mitad del siglo XX?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Porque M&agrave;rius Torres me parece deprimente&rdquo;, resume la autora. Los dem&aacute;s, en cambio, tienen algo en com&uacute;n. &ldquo;Estaban muy focalizados, ten&iacute;an una misi&oacute;n. Se hab&iacute;an propuesto escribir y seguir viviendo, ten&iacute;an el objetivo de continuar adelante a pesar de que estaban hechos una mierda&rdquo;, expresa Klein Fortuny. Es su desaf&iacute;o a la muerte a trav&eacute;s de su vida y de su obra lo que atrae a Klein Fortuny, y es esa profunda admiraci&oacute;n que siente la autora por ellos, y que roza la estima, lo que logra transmitir al lector: &ldquo;La enfermedad te consume la energ&iacute;a, te chupa, y a&uacute;n as&iacute; ellos ten&iacute;an vida plenas y trepidantes&rdquo;, insiste.&nbsp;
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                Paul Éluard, en primer plano, junto al escritor y médico Theodore Fraenkel                            </span>
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        Ch&eacute;jov bebi&oacute; champ&aacute;n en su lecho de muerte. &Eacute;l, que hab&iacute;a viajado por toda Europa y hasta la c&aacute;rcel de la isla de Sajal&iacute;n, al lado de Jap&oacute;n, fue inevitablemente un mal enfermo. &ldquo;Me han prohibido hacer pr&aacute;cticamente todo lo que me parece interesante&rdquo;, se lamentaba. Mansfield tampoco quiso resignarse. &ldquo;Hay que vivir el momento, eso es lo que siento ahora&rdquo;, escrib&iacute;a, y recordaba que, tras ser informada de la creciente afectaci&oacute;n de sus pulmones, respondi&oacute; a su interlocutor: &ldquo;S&iacute;, pero escuche las abejas como zumban aqu&iacute; afuera. Nunca hab&iacute;a escuchado a unas abejas como estas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Salvat-Papasseit, que naci&oacute; en 1894 el seno de una familia muy pobre, que trabaj&oacute; desde ni&ntilde;o, que fue militante socialista y luego anarquista, autodidacta, poeta vanguardista y uno de los referentes de la literatura catalana de principios de siglo, escribi&oacute;: &ldquo;El secreto de mi optimismo, amigo, viene [&hellip;] de que yo he sufrido mucho. A medida que me he podido librar de fatigas he amado la vida y las cosas del vivir como un enamorado reci&eacute;n salido del cascar&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los antibi&oacute;ticos y las vacunas, que llegaron tarde para esos escritores, supusieron un antes y un despu&eacute;s para la tuberculosis, pero no un final. La enfermedad ha quedado en el imaginario social como una infecci&oacute;n marginal &ndash;por el n&uacute;mero de contagiados y por sus perfiles&ndash;, pero Klein Fortuny aprovecha para recordar que, en Catalunya, cada a&ntilde;o se diagnostican unos 1.000 casos: &ldquo;Es una enfermedad que va muy ligada a factores socioecon&oacute;micos, a las condiciones de vida, y eso significa que las incidencias del Raval nada tienen que ver con las de Sarri&agrave;-Sant Gervasi, pero se da por todos lados&rdquo;. &ldquo;Nadie puede decir que est&eacute; libre&rdquo;, advierte. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Barnhill, la casa en la isla escocesa de Jura donde pasó temporadas George Orwell                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Pau Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/orwell-chejov-mansfield-vida-escritor-muerte-tuberculosis_1_6734939.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jan 2021 22:17:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Orwell, Chéjov, Mansfield: vida de escritor, muerte de tuberculosis]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vigilados, sin emociones y sin sexo: 70 años de ecos de '1984' en el cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/vigilados-emociones-sexo-anos-influencias_1_1514999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/114e8dea-f6f4-4728-a9ba-679d21f41806_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Gran Hermano nos vigila"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La célebre novela distópica de George Orwell sigue vigente décadas después de que el escritor británico la imaginara</p><p class="subtitle">Repasamos algunas de las obras cinematográficas que más han bebido de este clásico</p></div><p class="article-text">
        Imagin&oacute; un futuro oscuro, pero como en los casos de tantos otras narraciones dist&oacute;picas, ese negro porvenir se inspiraba en problemas y preocupaciones del presente. El escritor brit&aacute;nico George Orwell (<em>Rebeli&oacute;n en la granja</em>) concibi&oacute; su cl&aacute;sico de la ciencia ficci&oacute;n <em>1984</em> poco despu&eacute;s del final de la II Guerra Mundial, todav&iacute;a influido por la decepci&oacute;n sufrida durante su estancia en la Espa&ntilde;a en guerra tras el golpe de estado franquista.
    </p><p class="article-text">
        El relato medi&aacute;tico de la persecuci&oacute;n gubernamental sufrida por el Partido Obrero de Unificaci&oacute;n Marxista (POUM) escandaliz&oacute; a Orwell, quien desde ese momento temi&oacute; la capacidad de los poderes para falsificar el presente y reescribir el pasado. El desencanto de conocer de cerca las tendencias estalinistas a la purga de cualquier disidencia o contrapoder, unido a la violencia de los fascismos, facilit&oacute; que el novelista crease un libro asfixiante, sin resquicios a la esperanza.
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                </figure><p class="article-text">
        Ya hac&iacute;a a&ntilde;os que la ciencia ficci&oacute;n hab&iacute;a comenzado a dejar de creer en las utop&iacute;as, especialmente a ra&iacute;z de la publicaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/tres_libros/utopias-distopias-pesadillas-sovieticas-pre-sovieticas_6_733236697.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nosotros</em></a>, del ruso Evgueni Zamiatin. <em>1984 </em>acab&oacute; de fijar un desencanto ante las revoluciones que, adem&aacute;s de resultar literariamente poderoso, se adecuaba a los marcos conceptuales del Occidente liberal. El h&eacute;roe zarandeado de la novela viv&iacute;a en espacios ruinosos, permanentamente vigilado, bombardeado por mentiras y reelaboraciones del pasado. Se le hab&iacute;a inculcado una obediencia ciega a un partido &uacute;nico embarcado en una guerra permanente.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las circunstancias biogr&aacute;ficas e hist&oacute;ricas concretas, <em>1984</em> puede asomar en nuestras conversaciones, junto con el adjetivo &ldquo;orwelliano&rdquo;, a pesar de que quiz&aacute; nunca le&iacute;mos la novela o nuestro recuerdo de ella se puede haber deformado con el tiempo. Su influjo no requiere un conocimiento directo: el realizador Terry Gilliam (<em>Doce monos</em>) afirmaba que no hab&iacute;a le&iacute;do la novela cuando rod&oacute; <em>Brazil</em>, una kafkiana distop&iacute;a ambientada en un futuro hiperburocr&aacute;tico, que originalmente iba a titularse <em>1984 &frac12;</em>.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;De qu&eacute; hablamos cuando hablamos de 1984?</h3><p class="article-text">
        <em>1984</em>El antiguo miembro de Monty Phyton se sent&iacute;a capaz de inspirarse en el mundo de Orwell sin haberlo conocido directamente. La an&eacute;cdota ejemplifica que esta obra es algo m&aacute;s que una referencia cultural directa que emplean los creadores: es una inspiraci&oacute;n posible, tambi&eacute;n a trav&eacute;s de ideas generales o de palabras y conceptos espec&iacute;ficos, que ha sobrevolado las corrientes de la cultura occidental durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        No resulta f&aacute;cil desgranar las influencias, los ecos y las inspiraciones vagas derivadas del libro, m&aacute;s a&uacute;n cuando forma parte de una especie de un grupo reducido de distop&iacute;as literarias que han impactado de manera perdurable en la ciencia ficci&oacute;n. <em>1984</em> comparte m&aacute;s de un tema y m&aacute;s de una situaci&oacute;n con <em>Nosotros</em>, pero tambi&eacute;n ha sido vinculada con <em>Un mundo feliz</em>, de Aldous Huxley, o la posterior <em>Fahrenheit 451</em>, de Ray Bradbury. Todas ellas conforman una especie de cuarteto esencial de la narrativa futurista, con la correspondiente mara&ntilde;a de similitudes y divergencias.
    </p><p class="article-text">
        Dejando al lado temas y situaciones m&aacute;s o menos generales (el Estado en guerra constante, la lucha de un individuo contra un sistema totalitario, el enamoramiento como detonante de disidencia), el cl&aacute;sico de Orwell ha pervivido, sobre todo, a trav&eacute;s de una terminolog&iacute;a que se ha incorporado en nuestra manera de hablar. El fen&oacute;meno resulta especialmente afortunado, dada la importancia que su creador otorg&oacute; al lenguaje: en la ficci&oacute;n, jugaba un papel estructural en el dispositivo propagand&iacute;stico y de sustituci&oacute;n de valores que promulga la dictadura representada.
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        Por otra parte, el &ldquo;Gran Hermano&rdquo; que todo lo ve a trav&eacute;s de la combinaci&oacute;n de micr&oacute;fonos, c&aacute;maras y delaciones ha conseguido un lugar en el habla popular (y en la producci&oacute;n televisiva), sea para referirse a los sistemas de vigilancia o para simbolizar a un Estado paternalista y controlador.
    </p><p class="article-text">
        Otra creaci&oacute;n orwelliana que ha penetrado en nuestro vocabulario es el t&eacute;rmino neolengua, que se utiliza a menudo para criticar piruetas terminol&oacute;gicas que buscan oscurecer significados. Esta acepci&oacute;n, en realidad, se escapa de la original. En <em>1984</em>, la neolengua es un proceso de destrucci&oacute;n de palabras: si se destruyen palabras, se destruyen matices e ideas indeseables para el r&eacute;gimen del Gran Hermano. Por otra parte, el crimen de pensamiento muestra un totalitarismo llevado al extremo de perseguir incluso los impulsos no realizados, las disidencias no expresadas.
    </p><p class="article-text">
        El crimen de pensamiento sobrevuela alg&uacute;n infierno f&iacute;lmico de control social basado en la delaci&oacute;n. <em>Equilibrum</em>, una fantas&iacute;a futurista de acci&oacute;n en un entorno totalitario, es una miscel&aacute;nia que incorpora elementos de <em>Un mundo feliz</em> (una droga controladora de conducta), de <em>Fahrenheit 451</em> (se describen obras de arte) y de <em>1984</em>: los ni&ntilde;os devienen en guardianes implacables capaz de incriminar a sus propios padres.
    </p><p class="article-text">
        En la reciente <em>Equals</em>, una fantas&iacute;a dist&oacute;pica con aires de lamento<em> hipster</em> en la tradici&oacute;n de<em> Her</em>, los ciudadanos deben reportar a quienes cometan la trangresi&oacute;n de caer en una sentimentalidad incontrolada, considerada enfermiza. Los espacios de cristal donde se tiene lugar la acci&oacute;n resultan aptos para la completa p&eacute;rdida de privacidad. En este aspecto, remiten a las construcciones de vidrio concebidas desde la URSS naciente por Zamiatin.
    </p><p class="article-text">
        La videovigilancia se ha hecho un hueco en pel&iacute;culas que proyectan desconfianza hacia el normalizado pacto de cesi&oacute;n de privacidad a cambio de un presunto incremento de seguridad. <em>Enemigo p&uacute;blico</em>, <em>La conspiraci&oacute;n del p&aacute;nico</em> o <em>La conspiraci&oacute;n del poder</em> toman forma de <em>thriller</em> de ambientaci&oacute;n contempor&aacute;nea, e incluso aluden en alg&uacute;n caso a programas reales de espionaje electr&oacute;nico como la red Echelon.
    </p><p class="article-text">
        Las tramas construidas alrededor de una sociedad pan&oacute;ptica de vigilancia total y permanente como la concebida por Orwell, en cambio, resultan m&aacute;s inhabituales. La realidad virtual presente en <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Matrix-aniversario_0_882962378.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matrix </a>ser&iacute;a un ejemplo extremo de ello. A menudo, la videovigilancia sigue estando a disposici&oacute;n de los h&eacute;roes, desde justicieros del securitarismo hasta un nuevo <em>Robocop</em> que se convert&iacute;a en un polic&iacute;a casi omnisciente, capaz de conectarse a miles de c&aacute;maras de seguridad.
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        S&iacute; que podemos comprobar como los cineastas han fabulado con mecanismos de control de intensidad variable. En la spielbergiana <em>Minority report</em>, la tecnolog&iacute;a de reconocimiento de retina posibilita una eficaz localizaci&oacute;n de cualquier individuo de quien se sospeche. En las tramas de <em>La fuga de Logan</em> y <em>La isla</em>, que coinciden en incluir situaciones de dualizaci&oacute;n social extrema reminiscentes del mundo futuro concebido por H. G. Wells en <em>La m&aacute;quina del tiempo</em>, tambi&eacute;n se incorporan diversas tecnolog&iacute;as de monitorizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Demolition man</em>, una pel&iacute;cula de acci&oacute;n y humor <em>nineties</em> protagonizada por Sylvester Stallone, inclu&iacute;a en su planteamiento general de rechazo y parodia de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica una m&aacute;quina de control del lenguaje que exped&iacute;a multas a quienes empleasen palabras malsonantes. Los responsables del filme usaban con fines c&oacute;micos un instrumento de vigilancia que quiz&aacute; resulta poco perturbador, pero no deja de ser un mecanismo de control de la conducta individual. Firmado por el videoartista italiano Marco Brambilla, el filme inclu&iacute;a diversas referencias a <em>Un mundo feliz</em>. A la vez, resultaba un ejemplo de mirada autocomplaciente que ridiculiza cualquier cambio social posible.
    </p><h3 class="article-text">Hablemos de los sovi&eacute;ticos</h3><p class="article-text">
        Muchas distop&iacute;as del cine masivo, construidas alrededor de las convenciones de Hollywood, pueden incluir pinceladas cr&iacute;ticas sobre la sociedad del presente. Las fantas&iacute;as futuristas de desigualdad extrema que se produjeron despu&eacute;s del crack hipotecario y financiero de 2008, como <em>Elysium</em> o <em>In time</em>, son un ejemplo de ello. Sus autores trataban del desigual acceso a los cuidados m&eacute;dicos o del yugo de un trabajo que no permite m&aacute;s que vivir al d&iacute;a, pero no ten&iacute;an la capacidad o el deseo de construir alternativas.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, estas propuestas acababan resultando complacientes: ante el car&aacute;cter extremo de los mundos futuros que se dibujan, el presente parece menos problem&aacute;tico, las resoluciones violentas y agitadas dificultan la reflexi&oacute;n, y el hero&iacute;smo individual se impone a cualquier replanteamiento o acci&oacute;n colectiva. Lo contrario supondr&iacute;a una deriva inaceptablemente socialista, dada la perdurable alergia de Hollywood y su periferia a proponer cualquier alternativa al capitalismo desregulado incluso despu&eacute;s del hundimiento del viejo enemigo sovi&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <em>1984</em> pod&iacute;a encajarse, con los recortes y encauzamientos adecuados, en las convenciones de la fantas&iacute;a antisovi&eacute;tica. Su autor no pretendi&oacute; presentar una enmienda a la totalidad del comunismo, sino una advertencia contra todos los totalitarismos que tambi&eacute;n inclu&iacute;a a la URSS de Stalin. Representaba, por tanto un regalo narrativo para el audiovisual anglosaj&oacute;n posterior a la II Guerra Mundial y embarcado en la guerra fr&iacute;a.
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                </figure><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el texto de Orwell contribuy&oacute; a fijar el molde de la ciencia ficci&oacute;n anticomunista que domin&oacute; el g&eacute;nero desde el final de la II Guerra Mundial hasta que los cambios culturales de los a&ntilde;os 60 sacudieron el panorama creativo. Pel&iacute;culas como <em>Invasores de Marte</em> mostraban una infiltraci&oacute;n alien&iacute;gena con ecos del terror rojo, porque poblaba la pantalla de seres carentes de emociones (incluso la conciliadora <em>Vinieron del espacio</em> reproduc&iacute;a esta convenci&oacute;n). De esta manera, se extremaban las representaciones de personajes rusos incluidas en comedias como <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/Tovarich-comedias-antisovieticas-bolvechiques-rendidas_0_721278799.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ninotchka</em></a> o <em>Camarada X</em>, cuyas sovi&eacute;ticas defensoras de un hiperracionalismo colectivista flaqueaban al descubrir el atractivo rom&aacute;ntico de un gal&aacute;n capitalista.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, <em>1984</em> prove&iacute;a un material de inter&eacute;s: un futuro terrible que era f&aacute;cilmente asociable con la representaci&oacute;n hollywoodiense del comunismo. No debe sorprender que se llevase a la pantalla el libro de Orwell en una adaptaci&oacute;n directa y bastante simplificada. Lo parad&oacute;jico, y casi refinadamente perverso, es que una novela que quer&iacute;a enfrentarse contra las simplezas del lenguaje propagand&iacute;stico lleg&oacute; a los cines gracias a la financiaci&oacute;n clandestina de la CIA.
    </p><p class="article-text">
        El realizador brit&aacute;nico Michael Anderson, quien dirigir&iacute;a la mencionada <em>La fuga de Logan</em>, firm&oacute; la primera versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de <em>1984</em>. Una obra modesta que dif&iacute;cilmente consigue reproducir la atm&oacute;sfera pesadillesca de sospecha permanente que s&iacute; puede generar el libro. La versi&oacute;n realizada por Michael Radford (<em>El cartero y Pablo Neruda</em>) en 1984 cont&oacute; con m&aacute;s medios para recrear un Londres retrofuturista, inspirado de manera evidente en la situaci&oacute;n de la metr&oacute;polis brit&aacute;nica durante los ataques a&eacute;reos acometidos por el III Reich.
    </p><h3 class="article-text">Prohibir el sexo</h3><p class="article-text">
        La novela de Orwell se reconvert&iacute;a en una defensa de la familia tradicional, coherente con las inercias androc&eacute;ntricas y sexistas del Hollywood de los a&ntilde;os 50. Los carteles publicitarios del filme clamaban: &ldquo;El sexo, fuera de la ley&rdquo;, &ldquo;El &eacute;xtasis ser&aacute; un crimen&rdquo;. Y es que el sexo era bueno si permit&iacute;a atacar a los rojos. El <em>1984</em> de Anderson ten&iacute;a otro componente parad&oacute;jico, o c&iacute;nico. Desde los Estados Unidos del macarthismo, en una d&eacute;cada en que las narraciones de la gran pantalla desprend&iacute;an un aire casto y timorato, la CIA impulsaba una obra que alud&iacute;a a la sexualidad (de manera nada gr&aacute;fica, por supuesto) para persuadir a la audiencia de los peligros de un comunismo antisentimental que podr&iacute;a prohibir los coitos.
    </p><p class="article-text">
        Este concepto de una sociedad hiperracional y antisentimental que limita o erradica las relaciones sexuales ha permanecido en el imaginario de las fantas&iacute;as futuristas. Ya en los a&ntilde;os setenta, George Lucas tratar&iacute;a de un futuro dist&oacute;pico de prohibici&oacute;n de la sexualidad, acompa&ntilde;ada de la ruptura de los lazos familiares. El largometraje <em>THX 1138</em>, inspirado en un corto de juventud del mismo Lucas, trataba de un Estado paternalista que hab&iacute;a abolido los v&iacute;nculos familiares, denostaba la sexualidad e impon&iacute;a la uniformidad extrema a trav&eacute;s de uniformes y cr&aacute;neos rapados.
    </p><p class="article-text">
        Lucas y compa&ntilde;&iacute;a escenificaron un urbanismo futuro con aspecto de cl&iacute;nica alienante o de b&uacute;nker, presidido por paredes desnudas de un blanco cegador. Los futuros de ausencia de emociones realzaban mediante unas arquitecturas y dise&ntilde;os de interiores en consonancia con ese minimalismo sentimental. <em>Equals</em> ha sido otro ejemplo de esta est&eacute;tica de la distop&iacute;a luminosa. A la vez, la obra de Drake Doremus sugiere una cierta confluencia entre convenciones establecidas de las ficciones futuristas y nuestra realidad hipertecnol&oacute;gica de omnipresencia de las pantallas y muebles despersonalizados de Ikea.
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        En ambas pel&iacute;culas, como en <em>1984</em>, el amor rom&aacute;ntico propulsaba un proceso de desarraigo que derivaba en un enfrentamiento abierto con la sociedad circundante. Menos extrema est&eacute;ticamente era la sociedad futura representada en <em>Demolition man</em>, una utop&iacute;a-distop&iacute;a de ausencia de violencia y control de las pasiones que incluye algunos secretos, manipulaciones y exclusiones. En la ficci&oacute;n, el contacto f&iacute;sico se ha minimizado y las relaciones sexuales se han virtualizado.
    </p><p class="article-text">
        El filme proyect&oacute; un humanismo algo acr&iacute;tico y autocomplaciente: quiz&aacute; se ha conseguido una cierta paz social, aunque tambi&eacute;n haya un buen n&uacute;mero de perseguidos por el sistema, pero el presente (la d&eacute;cada de los noventa) es mucho m&aacute;s feliz que este trasunto c&oacute;mico-fallero de la distop&iacute;a concebida por Huxley. Y este es una de las diferencias habituales entre la obra tard&iacute;a de Orwell y muchas otras distop&iacute;as: <em>1984</em> parte del cuestionamiento del presente y no proporciona escapatorias tranquilizadoras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cine/vigilados-emociones-sexo-anos-influencias_1_1514999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jun 2019 19:02:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[George Orwell,Ciencia ficción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los tres ingredientes del estado de hipervigilancia chino: reconocimiento facial, videovigilancia y crédito social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/ingredientes-hipervigilancia-reconocimiento-videovigilancia-credito_1_1632716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d9b6696-49d7-480d-9e93-888e677d28be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El sistema de vigilancia chino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">China ha relanzado desde 2015 la tecnología que le permite profundizar en la vigilancia de los ciudadanos</p><p class="subtitle">El sistema se asienta sobre un sinfín de normas, leyes y regulaciones internas que varían entre cada provincia del país</p></div><p class="article-text">
        Hace algo menos de dos a&ntilde;os, China aprob&oacute; una pol&eacute;mica ley de ciberseguridad que no ilusion&oacute; a las empresas extranjeras, asustadas ante el posible espionaje del que ser&iacute;an fruto y a las limitaciones relacionadas con su capacidad de negocio. Pero el prop&oacute;sito principal de la norma, seg&uacute;n la Administraci&oacute;n del Ciberespacio de China (CAC), era m&aacute;s bien tratar de &ldquo;salvaguardar la soberan&iacute;a en el ciberespacio, la seguridad nacional y el inter&eacute;s p&uacute;blico, as&iacute; como los derechos y los intereses de los ciudadanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La seguridad, en este caso, viene acompa&ntilde;ada de hipervigilancia. El gobierno ha creado por ejemplo un plan para crear un vasto sistema de reconocimiento facial que pueda identificar a la gente en menos de tres segundos y con un 90% de aciertos. Ya funciona en varias ciudades del pa&iacute;s aunque no a pleno rendimiento y por el momento, su uso se centra m&aacute;s en la detenci&oacute;n e identificaci&oacute;n de delincuentes comunes, adem&aacute;s de en la verificaci&oacute;n de los pasajeros en los aeropuertos como ocurre ya en otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Este solo es un engranaje m&aacute;s de la maquinaria de vigilancia china, que utilizando m&aacute;s de 200 millones de c&aacute;maras de videovigilancia (<a href="https://www.nytimes.com/2018/07/08/business/china-surveillance-technology.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n The New York Times</a>), potentes sistemas de Inteligencia Artificial y la interceptaci&oacute;n de las comunicaciones de sus ciudadanos, extiende su capacidad de control a su poblaci&oacute;n con mecanismos como estos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Reconocimiento facial y videovigilancia</h3><p class="article-text">
        En China existe una <a href="https://www.scmp.com/news/china/society/article/2115094/china-build-giant-facial-recognition-database-identify-any" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran base de datos de 90 terabytes</a> que incluye la informaci&oacute;n personal de cada ciudadano. Estos datos se cruzan con un entramado de c&aacute;maras de vigilancia distribuidas por las principales ciudades del pa&iacute;s que conecta con la base de datos y ofrece, casi al momento, la identidad de cada uno que pasa ante la lente.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a ya ha atrapado a varios criminales haciendo uso de este m&eacute;todo: de hecho, hace un a&ntilde;o, un hombre huido de la justicia fue identificado <a href="https://www.scmp.com/news/china/society/article/2141387/facial-recognition-tech-catches-fugitive-among-huge-crowd-pop" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre una multitud de 50.000 personas</a>. El sistema tambi&eacute;n lo han usado para identificar y multar a los peatones incautos en la ciudad de Shenzen: las autoridades mostraron <a href="https://www.cnbc.com/2018/03/28/jaywalkers-under-surveillance-in-shenzhen-soon-to-be-punished-via-text-messages.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus fotos en un concurrido cruce</a> en abril del 2017 y un a&ntilde;o despu&eacute;s, comenzaron a subirlas a Internet.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">El sistema de cr&eacute;dito social</h3><p class="article-text">
        Solo queda un a&ntilde;o para que se cumpla el plazo que el Gobierno chino maneja en lo que se refiere al sistema de cr&eacute;dito social. Esta idea pone a funcionar a todo el tejido industrial, financiero y social del pa&iacute;s con un objetivo: mejorar el comportamiento de sus ciudadanos. Los que no escarmienten, podr&aacute;n ser incluidos en listas negras y vetados en algunos servicios.
    </p><p class="article-text">
        No hay informes oficiales que expliquen c&oacute;mo funcionar&aacute; exactamente el sistema, pero <a href="https://www.wired.co.uk/article/china-social-credit-system-explained" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este reportaje de Wired el pasado enero</a> describe de una manera bastante aproximada algunas de sus peculiaridades. En la ciudad de Rongcheng, por ejemplo, cada uno de sus habitantes recibi&oacute; 1.000 puntos. Cuando alguien comete alg&uacute;n delito o es reportado a las autoridades, va perdiendo puntos. De manera contraria, los ciudadanos tambi&eacute;n pueden ganar puntos (por ejemplo, donando a la beneficencia) <a href="https://www.newstatesman.com/world/asia/2018/04/no-china-isn-t-black-mirror-social-credit-scores-are-more-complex-and-sinister" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y ser mostrados como ejemplos a seguir</a> para el resto de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque muchos medios estadounidenses consideran que este sistema ser&aacute; como un cap&iacute;tulo de la serie <em>Black Mirror</em>, lo cierto es que otros <a href="https://foreignpolicy.com/2018/11/16/chinas-orwellian-social-credit-score-isnt-real/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Foreign Policy</a>, rechazan la visi&oacute;n tan apocal&iacute;ptica. <a href="https://www.esglobal.org/el-sistema-de-credito-social-chino-no-es-el-black-mirror-que-imaginas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este art&iacute;culo de esglobal</a> tambi&eacute;n va m&aacute;s all&aacute;, diferenciando entre los diferentes sistemas de cr&eacute;dito social chinos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, algunas empresas privadas ya est&aacute;n poniendo en marcha otro tipo de sistema basado en puntuaciones para los individuos y que en &uacute;ltima instancia les permitir&aacute; (o negar&aacute;) el acceso a determinados servicios, como optar a un cr&eacute;dito, reducir tiempos de esperar en un hospital, probar un nuevo coche o descuentos en tiendas.
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        En torno a esto, China est&aacute; desarrollando otra funcionalidad que permitir&aacute; a los ciudadanos pagar, entrar a ciertos lugares o reservar servicios tan solo poniendo su cara ante la c&aacute;mara de la tienda en cuesti&oacute;n. Para eso, el Gobierno tiene que cruzar los datos e im&aacute;genes que recopila por las ciudades con las empresas y los servicios financieros del pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Bonus track: drones en forma de paloma</h3><p class="article-text">
        En verano del a&ntilde;o pasado, <a href="https://www.scmp.com/news/china/society/article/2152027/china-takes-surveillance-new-heights-flock-robotic-doves-do-they" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el diario independiente hongkon&eacute;s South Morning China Post</a>, &ldquo;m&aacute;s de 30 agencias militares y del gobierno&rdquo; desplegaron estos drones en, al menos, cinco provincias chinas. El proyecto, conocido como &ldquo;Dove&rdquo; (paloma en ingl&eacute;s), consta de cientos de dispositivos con forma de p&aacute;jaro que pueden volar a distintas altitudes, bucear e incluso replicar &ldquo;en un 90% los movimientos de una paloma real&rdquo;. Pesan 200 gramos y pueden volar a velocidades de hasta 40 kil&oacute;metros hora durante un m&aacute;ximo de 30 minutos.
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        <em>[Actualizaci&oacute;n: este art&iacute;culo ha sido modificado tras su publicaci&oacute;n para aclarar la diferencia entre el sistema p&uacute;blico y los sistemas privados de cr&eacute;dito social as&iacute; como para incluir m&aacute;s puntos de vista sobre el posible impacto del sistema]</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Sarabia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/ingredientes-hipervigilancia-reconocimiento-videovigilancia-credito_1_1632716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2019 21:29:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los tres ingredientes del estado de hipervigilancia chino: reconocimiento facial, videovigilancia y crédito social]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,George Orwell,Protección de datos,Vigilancia masiva]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las siete patentes de Facebook para convertir tu vida en el Gran Hermano definitivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/facebook-convertir-gran-hermano-definitivo_1_2052405.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6153ef38-51a4-4997-ada9-5f2abdb9896a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Acusan a Zuckerberg de crear un &quot;sistema malicioso&quot; para lucrarse con datos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La red social patenta cientos de ideas cada año, pero estas siete van contra todas las normas de privacidad que se imaginen</p></div><p class="article-text">
        Facebook sali&oacute; a bolsa en 2012 y, desde entonces, las patentes que ha publicado se cuentan por miles. No es algo raro en multinacionales: el pasado abril ya supimos que Google y Amazon contaban con <a href="http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-5569121/Google-Amazon-patent-creepy-Big-Brother-style-systems-spy-you.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">varias exclusivas basadas en el control</a> y destinadas fundamentalmente a funcionar con Amazon Echo y Google Home, los asistentes/altavoces inteligentes de cada compa&ntilde;&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Dos meses m&aacute;s tarde ha sido <a href="https://www.nytimes.com/interactive/2018/06/21/opinion/sunday/facebook-patents-privacy.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el diario The New York Times</a> el que ha descubierto, esta vez en la competencia, siete patentes registradas por la empresa de Mark Zuckerberg en los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os. Van desde el an&aacute;lisis de las relaciones personales hasta la creaci&oacute;n de una firma &uacute;nica gracias a los ara&ntilde;azos de la c&aacute;mara del tel&eacute;fono m&oacute;vil. Tambi&eacute;n hablan sobre predecir el futuro en base a las publicaciones, mensajes o los grandes eventos que suceden en la vida. Y hay m&aacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Leyendo las relaciones personales</h3><p class="article-text">
        La patente se titula <a href="https://patents.google.com/patent/US20150356180A1/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Infiriendo el estado de las relaciones de los usuarios de la red social&rdquo;</a> y pretende 'adivinar', en base a las interacciones de cada usuario, si se encuentra en una relaci&oacute;n amorosa o no. El sistema se fijar&iacute;a en aspectos tales como cu&aacute;ntas veces visita el perfil de otra persona, el n&uacute;mero de gente que aparece en su foto de perfil o el porcentaje de amigos que tiene de uno y otro sexo. &ldquo;Seg&uacute;n los valores de varios indicadores, el sistema determina una puntuaci&oacute;n para el usuario e infiere un estado de relaci&oacute;n [amorosa] en funci&oacute;n de los puntos&rdquo;, explica la patente.
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                </figure><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; personalidad tienes?</h3><p class="article-text">
        No es otro test absurdo de Facebook. <a href="https://patents.google.com/patent/US9740752B2/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La patente US9740752B2</a> propone acceder a los mensajes privados y publicaciones para determinar as&iacute; c&oacute;mo es la personalidad de cada usuario. Cruzando estos datos con otros, como los gustos, los intereses o la m&uacute;sica que te gusta, la red social podr&iacute;a ajustar a&uacute;n m&aacute;s los anuncios personalizados y la publicidad que lees en el muro.
    </p><h3 class="article-text">Saber cu&aacute;ndo se morir&aacute;n tus amigos</h3><p class="article-text">
        Facebook <a href="https://patents.google.com/patent/US20120016817A1/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha registrado un sistema</a> para prever cu&aacute;ndo ocurrir&aacute; un cambio en la vida de sus usuarios, como una boda, un bautizo, una graduaci&oacute;n o la muerte de uno de sus miembros. El sistema lo conseguir&iacute;a cruzando &ldquo;datos hist&oacute;ricos de otros usuarios que han pasado por un evento que les cambi&oacute; la vida&rdquo; y generando as&iacute; un &ldquo;algoritmo predictivo&rdquo; gracias a los &ldquo;modelos de aprendizaje autom&aacute;tico&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La firma de tu c&aacute;mara: &uacute;nica y reconocible</h3><p class="article-text">
        <a href="https://patents.google.com/patent/US8472662B2/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otra patente registrada</a> por la compa&ntilde;&iacute;a de Zuckerberg considera el an&aacute;lisis de las fotograf&iacute;as tomadas desde el tel&eacute;fono m&oacute;vil o la <em>tablet</em> para crear as&iacute; una firma &uacute;nica gracias a los ara&ntilde;azos o las magulladuras del cristal. Si el algoritmo de Facebook sabe que esa es nuestra c&aacute;mara no le ser&aacute; dif&iacute;cil inferir nuestras relaciones a partir de la gente con la que salimos en las fotos. A pesar de que no seamos amigos en la red social.
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                </figure><h3 class="article-text">Veo, veo: &iquest;qu&eacute; ves?</h3><p class="article-text">
        Hace apenas unas semanas supimos que la <em>app</em> de La Liga <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/Liga-Futbol-microfono-telefono-aficionados_0_780772124.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">utilizaba el micr&oacute;fono del tel&eacute;fono m&oacute;vil para espiar a sus usuarios</a>. Pues bien, <a href="https://patents.google.com/patent/US20170195435A1/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Facebook tiene patentado un sistema similar</a> para saber qu&eacute; ves en la televisi&oacute;n o qu&eacute; anuncios silencias (si es que lo haces). Tambi&eacute;n habla sobre usar las interferencias el&eacute;ctricas creadas por el cable de la televisi&oacute;n para saber qu&eacute; programas est&aacute;s viendo. 
    </p><h3 class="article-text">Toda la historia de tu vida</h3><p class="article-text">
        En otra patente, Facebook propone <a href="https://patents.google.com/patent/US20160316341A1/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analizar toda tu rutina diaria</a> y avisar a tus amigos con notificaciones en caso de que te desv&iacute;es o no hagas lo que te&oacute;ricamente deber&iacute;as de haber hecho. La licencia tambi&eacute;n plantea utilizar la ubicaci&oacute;n de tu tel&eacute;fono durante la noche para determinar d&oacute;nde vives exactamente.
    </p><h3 class="article-text">Tus h&aacute;bitos y todo lo que te rodea, bajo la lupa</h3><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes son tus mejores amigos? &iquest;Con qui&eacute;n quedas m&aacute;s? &iquest;En cu&aacute;ntas fotograf&iacute;as apareces con las mismas personas? Facebook, a trav&eacute;s de la ubicaci&oacute;n de tu tel&eacute;fono m&oacute;vil y el de tus amigos, intenta dar respuesta a estas preguntas <a href="https://patents.google.com/patent/US9369983B2/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en otra de sus patentes</a>. En ella, adem&aacute;s, se menciona c&oacute;mo calcular las horas de sue&ntilde;o que duermes en funci&oacute;n de las horas en las que el tel&eacute;fono deja de usarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Sarabia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/facebook-convertir-gran-hermano-definitivo_1_2052405.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jun 2018 17:27:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las siete patentes de Facebook para convertir tu vida en el Gran Hermano definitivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Facebook,Gran Hermano,George Orwell,Mark Zuckerberg]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['1984' es hoy: el teatro muestra que la censura, la vigilancia y las pesadillas de Orwell se hicieron realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/presente-gustaria-ahora-asalta-teatro_1_2222490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93bf83cd-dc95-4144-a6fe-6d8eb3639670_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Alberto Berzal (Wiston Smith) y Cristina Arranz (Julia) en &#039;1984&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tecnología, las telepantallas, la manipulación informativa… El director Carlos Martínez-Abarca adapta a teatro una obra que está más vigente que nunca</p><p class="subtitle">llega al Teatro Galileo de Madrid, del 15 de marzo al 15 de abril de 2018</p><p class="subtitle">"Todos los políticos de hoy en día son hijos de Goebbles. Este les abrazaría a todos, de derechas y de izquierdas, y les diría: habéis aprendido la lección"</p></div><p class="article-text">
        4 de abril de 1984, casa de Winston Smith. En un rinc&oacute;n donde pod&iacute;a mantenerse fuera del alcance de su telepantalla, empez&oacute; a hacer algo por lo que pod&iacute;an condenarle a muerte o, con buena suerte, a 25 a&ntilde;os de trabajo: escribir un diario personal. &ldquo;En un tiempo de enga&ntilde;o universal, decir la verdad es un acto revolucionario&rdquo;, afirmaba George Orwell. Casi 70 a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de <em>1984</em>, lo que parec&iacute;a una s&aacute;tira del futuro ha acabado siendo una profec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En un marco donde condenan <a href="https://www.eldiario.es/politica/condena-Mongolia-indemnizar-Ortega-Cano_0_750325184.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revistas sat&iacute;ricas</a>, censuran <a href="https://www.eldiario.es/cultura/arte/censura-politica-llega-ARCO_0_742626867.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obras de arte</a>,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/politica/secuestro-cautelar-Farina-exalcalde-Grove_0_742276977.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">secuestran libros</a>, y en el que&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/politica/Supremo-confirma-rapero-Valtonyc-carcel_0_742276475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los m&uacute;sicos acaban condenados a la c&aacute;rcel</a> por sus letras, entre muchos otros casos previos, no resulta extra&ntilde;o que la distop&iacute;a de Orwell acabe pareciendo visionaria. Hoy tambi&eacute;n existe una tecnolog&iacute;a para controlar a cualquier ciudadano, hoy tambi&eacute;n se puede manipular el pensamiento y el lenguaje, y hoy tambi&eacute;n se reduce la capacidad de razonar para no rebelarse contra el poder.
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        Por todo esto y por mucho m&aacute;s, Javier S&aacute;nchez-Collado y Carlos Mart&iacute;nez-Abarca, que tambi&eacute;n se encarga de dirigirla, adaptaron a teatro una funci&oacute;n&nbsp;hasta entonces in&eacute;dita en castellano. &ldquo;Sorprende que nadie en Espa&ntilde;a se haya atrevido con esto&rdquo;, afirma el segundo de ellos poco antes de autoresponderse: &ldquo;Luego te metes en el berenjenal ya sabes por qu&eacute; [risas]&rdquo;. La obra de <em>1984</em>&nbsp;llega al Teatro Galileo de Madrid, donde estar&aacute; disponible desde el 15 de marzo al 15 de abril de 2018.
    </p><p class="article-text">
        El mundo gris y asfixiante presentado por Orwell, en el que todo pensamiento est&aacute; impuesto por el gobierno, es como un golpe sobre la mesa que anima a despertarse de una sociedad adormecida. Pero ese impacto todav&iacute;a es m&aacute;s potente si, adem&aacute;s, se traslada al mundo del teatro. &ldquo;La diferencia est&aacute; en algo que ocurre solo y es autom&aacute;tico: al convertirlo en una obra teatral, el significado se multiplica&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En la obra original, el Ministerio de la Verdad realiza un acto deliberado de manipular la realidad. La historia es reescrita constantemente para que, al final, solo exista una versi&oacute;n interesada. Precisamente, dice Mart&iacute;nez-Abarca, de ah&iacute; parte la obra: &ldquo;Los que estamos creando el espect&aacute;culo somos el Partido y metemos ah&iacute; al p&uacute;blico para enga&ntilde;arles con una ficci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza, son las tres consignas adheridas al pensamiento de una sociedad ensombrecida por el poder. La labor de representar todo ese mundo terror&iacute;fico recae sobre cuatro actores: Alberto Berzal (Winston Smith), Cristina Arranz (Julia), O'Brien (Luis Rallo) y Jos&eacute; Luis Santar (varios personajes). Todos ellos, compa&ntilde;eros de pupitre en el Laboratorio William Layton, donde adquirieron una qu&iacute;mica tanto personal como profesional que ahora trasmiten sobre el escenario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La confianza es tan grande que, aunque el director me diga una cosa que en ese momento no estoy entendiendo, la voy a hacer porque s&eacute; que a las dos horas o al d&iacute;a siguiente me habr&aacute; solucionado un problem&oacute;n&rdquo;, explica Arranz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En la misma l&iacute;nea se sit&uacute;a Berzal, que destaca la paciencia, poco habitual, en el proceso de preparaci&oacute;n: &ldquo;Aqu&iacute; vamos montando una estructura, una serie de agarres y luego eso empieza a florecer&rdquo;. Unos preparativos que, seg&uacute;n comentan, comenzaron en septiembre del 2017. &ldquo;En mi caso hemos trabajado duro en peque&ntilde;as cositas, no son personajes largos, y entonces hemos intentado concretar&rdquo;, a&ntilde;ade Jos&eacute; Luis Santar.
    </p><p class="article-text">
        Cada personaje es como un rompecabezas que sus propios actores han construido pieza a pieza, desde la mirada t&iacute;mida y las varices de Winston hasta la euforia revolucionaria de Julia. Pero, adem&aacute;s, cuentan con otra dificultad: hacer la funci&oacute;n a tres bandas. &iquest;El motivo? Seg&uacute;n Mart&iacute;nez-Abarca, que nadie se pueda escapar de la acci&oacute;n. &ldquo;El teatro desde siempre ha sido un lugar de est&iacute;mulo entre el actor y el espectador, visibles unos a otros&rdquo;, considera.
    </p><h3 class="article-text">El totalitarismo ser&aacute; tecnol&oacute;gico o no ser&aacute;</h3><p class="article-text">
        Solo cuatro actores subir&aacute;n al escenario, pero en realidad hay un quinto, uno que vigila y nunca pierde al p&uacute;blico de vista: las telepantallas. Como menciona el director, &ldquo;hay monitores de tubo, pantallas de plasma o superficies de proyecci&oacute;n en chapas met&aacute;licas&rdquo;&nbsp;para ofrecer una&nbsp;est&eacute;tica retrofuturista que el propio Orwell dej&oacute;&nbsp;patente&nbsp;en su libro.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un mundo que descontextualiza, que mezcla elementos del pasado con otros del presente para reflejar c&oacute;mo la sociedad avanza mucho en unas cosas y muy poco en otras. &ldquo;Solo han evolucionado las funciones de la tecnolog&iacute;a al servicio del Estado, de aquello que sirve para controlar&rdquo;, manifiesta Mart&iacute;nez-Abarca. Resulta anecd&oacute;tico porque, por otro lado, s&iacute; que &ldquo;han eliminado cualquier evoluci&oacute;n del Estado del bienestar para hacer c&oacute;moda la vida&rdquo;. Por todo esto, la obra teatral de <em>1984</em> une materiales&nbsp;artesanales con otros vanguardistas.
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        En plena era del <em>big data</em>, de la interconexi&oacute;n, y de las multipantallas, existen m&aacute;s posibilidades que nunca para el control. De hecho, no ser&iacute;a la primera vez que <em>Black Mirror</em> sirve como ejemplo para aludir a un hecho real. El&nbsp;<a href="https://www.xataka.com/privacidad/china-implementara-un-sistema-de-puntaje-ciudadano-basado-en-la-confiabilidad-si-black-mirror-se-vuelve-real" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema de valoraci&oacute;n social</a> de China, que servir&aacute; al gobierno para determinar el nivel de confianza que tiene cada uno de sus ciudadanos, es uno de los muchos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada l&iacute;nea de trabajo que he escrito desde 1936 ha sido, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democr&aacute;tico&rdquo;, dec&iacute;a Orwell en<a href="http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/80_sep_2005/24_28.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un documento de 1946</a> donde explicaba por qu&eacute; escrib&iacute;a. Despu&eacute;s de contemplar el horror, luchar contra &eacute;l se convirti&oacute; en una de sus prioridades.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Afecta a lo que comes, a la manera en la que piensas, a lo que lees, al cine que ves&hellip; No hay margen de vida en la que no intervenga&rdquo;, indica Mart&iacute;nez-Abarca. Gran parte de culpa la tuvo Joseph Goebbels, responsable de adaptar novedosas t&eacute;cnicas propagandistas al campo de la pol&iacute;tica y, m&aacute;s concretamente, a la del Partido Nazi. Entre sus m&eacute;todos, el de repetir una mentira hasta que sea verdad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es lo que hacen sin excepci&oacute;n todos los pol&iacute;ticos de hoy en d&iacute;a: todos son hijos de Goebbles. Este les abrazar&iacute;a a todos, de derechas y de izquierdas, y les dir&iacute;a: hab&eacute;is aprendido la lecci&oacute;n&rdquo;, considera el director.
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        Otra novela que tambi&eacute;n jug&oacute; a adivinar el futuro fue <em>Un mundo feliz</em> (1932), de Aldous Huxley. Sin embargo, existen diferencias con la distop&iacute;a de Orwell: una habla de represi&oacute;n y otra de sobreestimulaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l ha sido m&aacute;s visionaria? &ldquo;Creo que una superposici&oacute;n de las dos&rdquo;, opina el director.
    </p><p class="article-text">
        <em>1984</em> puede ser una historia de derrota y opresi&oacute;n, de c&oacute;mo el totalitarismo consigue sustraer la conciencia cr&iacute;tica de cada individuo. Pero tambi&eacute;n una historia de esperanza, de rebeli&oacute;n, y de c&oacute;mo intentar oponerse al sistema incluso cuando todo est&aacute; en contra. &ldquo;Ahora te corresponde a ti decidirlo&rdquo;, concluye Berzal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Luna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/teatro/presente-gustaria-ahora-asalta-teatro_1_2222490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Mar 2018 20:21:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['1984' es hoy: el teatro muestra que la censura, la vigilancia y las pesadillas de Orwell se hicieron realidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[George Orwell]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agamenón canta blues]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/agamenon-canta-blues_132_2915798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9489960-39b1-410c-bfdf-9ccbd4b6e36c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">… y su porquero peteneras. Pero algunas cosas se repiten con tozudez, cambien los tiempos, los lugares y la melodía.</p></div><p class="article-text">
        En 1929 Bessie Smith grab&oacute; <a href="https://www.youtube.com/watch?v=6MzU8xM99Uo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nobody Knows You When You&rsquo;re Down and Out</a>, [Nadie te conoce cuando est&aacute;s a dos velas]. Lo hizo dos semanas antes del crac de Wall Street que se&ntilde;al&oacute; el comienzo de la Gran Depresi&oacute;n que dej&oacute; a dos velas a todo el mundo. Por aqu&iacute; quiz&aacute; sea m&aacute;s conocida <a href="https://www.youtube.com/watch?v=0b-OHZI1Q5w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la versi&oacute;n de Eric Clapton</a>, pero ambas comparten la misma amarga sabidur&iacute;a de aquellos a los que un s&uacute;bito cambio de fortuna convierte en solitarios tras haber sido el centro de la vida alegre.
    </p><p class="article-text">
        Y la no menos amarga (bueno, s&iacute;, un poco menos) de saber que la situaci&oacute;n es reversible, a su vez, si Fortuna tiene el capricho de sonre&iacute;rnos de nuevo: <em>soon as I get up on my feet again / everybody wants to be my long-lost friend</em> [en cuanto levanto cabeza otra vez, todos quieren ser mi viejo amigo perdido].
    </p><p class="article-text">
        1929 fue tambi&eacute;n el a&ntilde;o en que George Orwell lleg&oacute; a Inglaterra, tras haber servido al Imperio en su India natal, y antes de venir a Espa&ntilde;a a ayudar en la pelea europea contra el fascismo. Pero para llegar a Inglaterra pas&oacute; por Par&iacute;s, donde se qued&oacute; en la miseria. Cuando consigui&oacute; llegar a Londres, no le dieron el trabajo que esperaba y sigui&oacute; sin una lata. Cont&oacute; la experiencia en <em>Down and out in Paris and London,</em> [Sin blanca en Par&iacute;s y Londres], dej&aacute;ndonos una espl&eacute;ndida narrativa de algo poco conocido, porque no abundan los pobres con educaci&oacute;n que vuelvan a la clase media o a un trabajo organizado y puedan, o quieran, escribir la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        En Par&iacute;s Orwell lleg&oacute; a estar a la &uacute;ltima pregunta: detalla con minucia lo que ingiere cada d&iacute;a, que en algunos casos es media barra de pan y, en otros, ni siquiera eso. Porque cuando se tiene hambre se es consciente de cada minucia que se mastica, cada calor&iacute;a cuenta, y no hay demasiado espacio para pensar en muchas m&aacute;s cosas que en comer. Pero &eacute;l era demasiado buen periodista para no rese&ntilde;arlo.
    </p><p class="article-text">
        En cierto momento encuentra trabajo de marmit&oacute;n en algunos restaurantes, y nos deja un testimonio impagable: cuanto m&aacute;s caro es un establecimiento, cuanto m&aacute;s pagas por un plato, mayor es la cantidad de sudor y escupitajos que contiene. Muy posiblemente sea esta revelaci&oacute;n lo que ha impulsado la costumbre contempor&aacute;nea de muchos restaurantes, muy de agradecer, de tener cocinas totalmente visibles.
    </p><p class="article-text">
        En Londres Orwell no fue marmit&oacute;n, sino vagabundo. Nos cuenta c&oacute;mo las leyes de la &eacute;poca obligaban a los sin fortuna a errar de un sitio a otro, y c&oacute;mo los pobres eran hombres mayoritariamente; solo hab&iacute;a una mujer por cada diez de ellos. La pobreza tambi&eacute;n es distinta en cada pa&iacute;s y evoluciona con el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es todo terriblemente negativo en la pobreza? Uno tiende a pensar que s&iacute;. Est&aacute; el hambre, claro, pero tambi&eacute;n encontrarse a merced de cualquier abusador con que uno se cruce, por ejemplo. Realmente se nos pueden ocurrir pocas ventajas en esa situaci&oacute;n, pero Orwell encontr&oacute; una: vivir en la pobreza te da mucha libertad.
    </p><p class="article-text">
        De pronto las convenciones establecidas pierden significado. No hace falta que lleves ropa limpia: no tienes m&aacute;s que la puesta. Y, &iquest;qu&eacute; pasa si no te afeitas ni te duchas? Pues nadie te lo va a afear: recuerda, nadie te conoce cuando est&aacute;s canino.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre con el odio. Ser odiado por un mont&oacute;n de gente a la que no has hecho nada es cualquier cosa menos agradable, pero da mucha libertad. De pronto, no necesitas ser educado, ni inteligente, ni nada, porque nadie se te va a acercar. Como ser pobre, nadie elige libremente ser odiado; es una situaci&oacute;n en la que puedes encontrarte de pronto: basta con que la tribu te se&ntilde;ale. La gente necesita chivos que carguen con la culpa, porque odiar a los culpables puede salir muy caro.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros hijos no conocer&aacute;n manantial sin propietario, pero tenemos mucho cuidado en no odiar a quienes los est&aacute;n vallando ahora mismo. Porque si tienen poder para apropi&aacute;rselos, tambi&eacute;n lo tienen para hundir a quien proteste. Saber que nuestros hijos se encontrar&aacute;n sin recursos nos llena de odio, pero miramos con mucho cuidado d&oacute;nde volcarlo, y no faltan brujos aprendices o veteranos que nos den la indicaci&oacute;n. Nunca faltan desgraciados, tampoco, que no puedan defenderse.
    </p><p class="article-text">
        Que muchas cosas son universales lo demuestra el que se canten en distintos idiomas. Por aqu&iacute; lo de la pobreza y el abandono se canta por peteneras, como esta: &laquo;Al pie de un &aacute;rbol sin fruto / me puse a considerar / qu&eacute; pocos amigos tiene / el que no tiene que dar&raquo; que cant&oacute;, entre otros, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1353cEFa51s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Peric&oacute;n de C&aacute;diz</a>. Peric&oacute;n es de los grandes: una vez pescaba en la bah&iacute;a de C&aacute;diz y sac&oacute; una platija. El pez suplic&oacute; por su vida: &laquo;Hombre, Peric&oacute;n, no me hagas esto a m&iacute;, que tengo mujer y muchos hijos&raquo;. Y el bueno de Peric&oacute;n la devolvi&oacute; viva al agua, con la advertencia de que si volv&iacute;a a cogerla no tendr&iacute;a esa suerte. Semanas m&aacute;s tarde, pica en el anzuelo la misma platija. Peric&oacute;n: &laquo;&iquest;Qu&eacute; te dije? &iexcl;Que la pr&oacute;xima vez ibas a la sart&eacute;n derechita!&raquo; Y la platija: &laquo;&iexcl;Que no, que no, Peric&oacute;n! &iexcl;Que es que vengo de Ceuta y t&rsquo;he comprao un rel&oacute;!&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad, ni Dios te conoce cuando est&aacute;s canino, c&aacute;ntelo Peric&oacute;n o Mano Lenta. Pero tambi&eacute;n hay caridad, hay quien te desengancha del anzuelo para que puedas llegar, por lo menos, hasta Ceuta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/agamenon-canta-blues_132_2915798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jan 2018 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agamenón canta blues]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,George Orwell]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bienvenido a 1984: El Gran Hermano ya está aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/tecnologia/bienvenido-gran-hermano_132_3523854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a495828d-ac1f-4502-b1cb-353115269b19_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Especial tecnología con Hoja de Router</p><p class="subtitle">Llamada de Actualidad con Stéphane M. Grueso (@fanetin) de Fíltrala sobre la detención del supuesto autor de la filtración de los #PapelesCastellana</p></div><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        En La Llamada de Actualidad hablamos con <strong>St&eacute;phane M. Grueso (@fanetin</strong><a href="https://twitter.com/fanetin?lang=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@fanetin</a>), coordinador del <strong>buz&oacute;n de filtraciones seguro y an&oacute;nimo F&iacute;ltrala</strong>. Nos cuenta lo que ha sucedido con la <strong>detenci&oacute;n del supuesto autor de la filtraci&oacute;n de los denominados #PapelesCastellana</strong><a href="http://www.eldiario.es/papeles-castellana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#PapelesCastellana</a>, una de las filtraciones m&aacute;s grandes de Espa&ntilde;a con m&aacute;s de 40.000 documentos que expusieron las cuestionables pr&aacute;cticas fiscales de decenas de empresarios de nuestro pa&iacute;s.
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        Mucho se habla mucho de que cualquier cosa parece sacada del Gran Hermano que ya nos dibujaba <strong>George Orwell</strong>, aplicaciones, servicios por Internet... la vida en l&iacute;nea compromete nuestra privacidad. Nuestros compa&ntilde;eros de <strong>Hoja de Router</strong> han vuelto a leer el libro y han comprobado si el universo orwelliano ya es una realidad. Para ello, hemos buscado distintos expertos espa&ntilde;oles que han estudiado el tema desde distintas perspectivas y hemos pensado responder a la pregunta &ldquo;&iquest;de verdad vivimos en el Gran Hermano?&rdquo;.
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        Entrevistamos a <strong>Gemma Gald&oacute;n</strong>, experta en seguridad, vigilancia e impacto social, legal y &eacute;tico de la tecnolog&iacute;a. Directora de Eticas Consulting. A los responsables de <strong>Facebook Data Validation Tool</strong> (FDTV), una herramienta hecha por dos hermanos espa&ntilde;oles que calcula el dinero que gana la red social con los datos de cada usuario. Tambi&eacute;n contamos con <strong>Fran Garc&iacute;a</strong>, que ha estudiado c&oacute;mo las cookies se utilizan para modificar nuestro comportamiento. Y a <strong>Itziar de Lecuona</strong>, investigadora en bio&eacute;tica y derecho, para hablar sobre el fen&oacute;meno de la monitorizaci&oacute;n con wearables.
    </p><p class="article-text">
        Y sobre el propio Orwell trata lo &uacute;ltimo de nuestra secci&oacute;n &ldquo;<strong>Otra pel&iacute;cula de la Guerra Civil&rdquo;</strong>. Visitamos la exposici&oacute;n<em> Orwell toma caf&eacute; en Huesca</em> que recorre los pasos del autor de <em>Homenaje a Catalu&ntilde;a.  </em> 
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        <strong>Recuerda que este programa es solo posible gracias a ti. Dif&uacute;ndelo y, si puedes, hazte Productor o Productora de #CarneCruda.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hoja de Router]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/tecnologia/bienvenido-gran-hermano_132_3523854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Mar 2017 11:45:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bienvenido a 1984: El Gran Hermano ya está aquí]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[George Orwell,Fíltrala,Libertad,Vigilancia masiva]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[George Orwell se toma en Huesca el café que le negó la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/aragon-george-orwell-brigadistas-internacionales_1_3574070.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f857d5ec-6d3d-4cd0-81fb-fd81d67a2859_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="George Orwell."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este viernes se inauguró la exposición</p><p class="subtitle">Orwell toma café en Huesca</p><p class="subtitle">, que se exhibe en el Museo de Huesca con motivo del 80 aniversario de su estancia en España</p><p class="subtitle">Aragón homenajeará a los 10.000 brigadistas internacionales “que llegaron a España para defender la libertad y la  democracia”</p><p class="subtitle">Javier Lambán recordó que su Gobierno trabaja en la Ley de memoria democrática "para impulsar los principios de democracia, libertad e igualdad, que se están poniendo en entredicho desde demasiados prismas y poderes”.</p><p class="subtitle">Aragón considerará a los asesinados en la guerra civil y el franquismo como víctimas de lesa humanidad</p></div><p class="article-text">
        Orwell nunca lleg&oacute; a &ldquo;tomar caf&eacute; en Huesca&rdquo;, la ciudad resisti&oacute; al cerco y, herido, tuvo que abandonar el frente. Sin embargo, s&iacute; escribi&oacute; un libro fundamental sobre lo que hab&iacute;a vivido: <em>Homenaje a Catalu&ntilde;a</em>. George Orwell &lsquo;viene&rsquo; ahora a Huesca a tomarse ese caf&eacute; que le fue negado por la <a href="http://www.eldiario.es/aragon/politica/Aragon-considerara-asesinados-franquismo-humanidad_0_592491530.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">guerra</a>.
    </p><p class="article-text">
        Coincidiendo con el 80 aniversario de la estancia en Espa&ntilde;a de Eric Arthur Blair, universalmente conocido como George Orwell, este viernes se inaugur&oacute; la muestra&nbsp;<em>Orwell toma caf&eacute; en Huesca,</em>&nbsp;con la que se recupera la presencia del escritor brit&aacute;nico en la provincia oscense y en la que se hace un recorrido por el tiempo hist&oacute;rico de la guerra civil espa&ntilde;ola. Podr&aacute; visitarse del 17 de febrero al 25 de junio en el Museo de Huesca.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n, organizada por el Gobierno de Arag&oacute;n y la Diputaci&oacute;n Provincial de Huesca, est&aacute; dividida en diferentes &aacute;mbitos perfilados desde una perspectiva hist&oacute;rica, con clara vocaci&oacute;n, aseguran desde el Ejecutivo auton&oacute;mico, &ldquo;de dar a conocer la vida y obra del escritor, pero tambi&eacute;n con una intenci&oacute;n de revisi&oacute;n cr&iacute;tica de nuestro pasado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Orwell en el frente, Orwell herido en combate, el cerco de Huesca o los sucesos de mayo en Barcelona, son algunos de los &aacute;mbitos expositivos que ayudan a explicar su estancia en tierras espa&ntilde;olas. La exposici&oacute;n concluye, siguiendo la l&iacute;nea cronol&oacute;gica, con la marcha de Orwell de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Se muestran originales y reproducciones de objetos, documentos, carteles, peri&oacute;dicos y libros, entre otros objetos, de diferentes colecciones particulares y numerosas instituciones. Incluso obras art&iacute;sticas como el gran lienzo del pintor gallego surrealista Eugenio Granell, <em>Eleg&iacute;a por Andr&eacute;s Nin</em>, prestado por la Fundaci&oacute;n Granell de Santiago de Compostela.
    </p><p class="article-text">
        En total, m&aacute;s de 600 registros, algunos de ellos in&eacute;ditos: &ldquo;Un homenaje a la figura de George Orwell y a todos los defensores de la libertad&rdquo;, se&ntilde;alan los organizadores.
    </p><h3 class="article-text">Ley de memoria democr&aacute;tica</h3><p class="article-text">
        El presidente de Arag&oacute;n, Javier Lamb&aacute;n, fue el encargado de inaugurar la muestra. Comenz&oacute; su intervenci&oacute;n recitando un poema de Miguel Hern&aacute;ndez a las brigadas y reconociendo la dimensi&oacute;n &ldquo;colosal&rdquo; del escritor y hombre comprometido, &ldquo;decente y honrado en su escritura&rdquo;. Para extender, posteriormente, su respeto a los 10.000 brigadistas internacionales que llegaron a Espa&ntilde;a con el objetivo defender la libertad y la democracia, lo que calific&oacute; como uno de los episodios &ldquo;m&aacute;s memorables&rdquo; de la historia de este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Arag&oacute;n, anunci&oacute;, prepara ya varias actividades cuyo&nbsp; prop&oacute;sito es rendirles un homenaje, lo que se plasmar&aacute; en un monumento que se descubrir&aacute; en Caspe. Adem&aacute;s, se celebrar&aacute; el 80 aniversario del paso por Arag&oacute;n de Willy Brandt, el carism&aacute;tico l&iacute;der socialdem&oacute;crata alem&aacute;n y premio Nobel de la Paz.
    </p><p class="article-text">
        La muestra se enmarca dentro de las acciones del Ejecutivo aut&oacute;nomo para recuperar la memoria hist&oacute;rica. Lamb&aacute;n record&oacute; que se encuentra en fase de redacci&oacute;n la Ley de memoria democr&aacute;tica de Arag&oacute;n. Con ella, dijo, &ldquo;se busca el derecho a la verdad, la restituci&oacute;n y la justicia, as&iacute; como la implicaci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos en el impulso de los principios de democracia, libertad e igualdad, que aunque est&aacute;n muy manidos, actualmente se est&aacute;n poniendo en entredicho desde demasiados prismas y poderes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A esta ley, explican desde el Gobierno, &ldquo;la acompa&ntilde;ar&aacute;n diferentes actuaciones encaminadas a recuperar del olvido a las v&iacute;ctimas de una de las contiendas m&aacute;s traum&aacute;ticas de nuestro pa&iacute;s y de la dictadura franquista&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ElDiarioAragón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Feb 2017 10:13:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[George Orwell se toma en Huesca el café que le negó la guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[George Orwell,Guerra Civil Española,Gobierno de Aragón,Javier Lambán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tomar decisiones bajo presión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tomar-decisiones-presion_132_3631309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a935b50c-a5b2-4a7d-9abc-e85f52d1c527_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="George Orwell en la radio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay muchas cosas que limitan nuestra capacidad de pensar correctamente. Identificarlas y tenerlas presentes puede mermar su influencia y ayudarnos a acertar.</p></div><p class="article-text">
        El elefante hab&iacute;a roto sus cadenas en pleno ataque de furia, hab&iacute;a escapado y estaba causando estragos entre los puestos del mercado. El polic&iacute;a ingl&eacute;s en ese momento responsable de la seguridad del poblado de India sali&oacute; a buscarlo, y la gente lo sigui&oacute;. Al rato, el polic&iacute;a&nbsp; encontr&oacute; al elefante, junto al cad&aacute;ver de un hombre al que acababa de matar. A pesar de ello, en ese momento el elefante estaba tranquilo, sacudiendo manojos de hierba antes de com&eacute;rselos, as&iacute; que el polic&iacute;a pens&oacute; que no hac&iacute;a falta matarlo. Pero llevaba un rifle y dos millares de nativos lo segu&iacute;an, interesados por el espect&aacute;culo y deseosos de la carne del animal. El polic&iacute;a se sinti&oacute; inc&oacute;modo. Se sinti&oacute; idiota, con el rifle al hombro y una multitud que no dejaba de crecer tras &eacute;l.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un elefante vivo es una enorme y poderosa m&aacute;quina de trabajar, muy valiosa. Muerto vale lo que sus colmillos. El polic&iacute;a sab&iacute;a que no era necesario matarlo. Y adem&aacute;s, no quer&iacute;a. Pero all&iacute; estaba la multitud. As&iacute; que carg&oacute; el arma y dispar&oacute;. Y una segunda vez, y una tercera. Y m&aacute;s adelante los dos tiros que le quedaban, para acortar la agon&iacute;a del animal.
    </p><p class="article-text">
        Abandon&oacute; el lugar antes de que el elefante muriera, porque no pod&iacute;a soportarlo m&aacute;s. El episodio lo disgust&oacute; tanto que abandon&oacute; su trabajo (que de todas maneras odiaba previamente), abandon&oacute; India y abandon&oacute; hasta su nombre. Dej&oacute; de llamarse Eric Blair y se hizo escritor con el nombre con que lo recordamos, George Orwell. Una de las primeras cosas que escribi&oacute; fue &laquo;Matar un elefante&raquo;, donde cuenta todo esto y termina diciendo que se ha preguntado muchas veces si los que lo vieron aquella ma&ntilde;ana se dieron cuenta de que lo hab&iacute;a hecho nada m&aacute;s que por no parecer idiota.
    </p><p class="article-text">
        Esta historia nos lleva a reflexionar sobre dos cuestiones. La primera es si existe alguna insospechada relaci&oacute;n entre matar elefantes y abandonar el trabajo, porque Juan Carlos de Borb&oacute;n hizo lo mismo que Orwell hace unos a&ntilde;os. La segunda, m&aacute;s relevante para la cuesti&oacute;n que nos ocupa, que constituye un magn&iacute;fico ejemplo de c&oacute;mo sentirnos presionados limita nuestra capacidad de reflexi&oacute;n y nos empuja con frecuencia a tomar decisiones equivocadas.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de nosotros no matamos elefantes ni tomamos decisiones relevantes para la seguridad del colectivo; la mayor parte de nuestras decisiones tienen una trascendencia limitada. Pero nuestra capacidad de razonar con correcci&oacute;n sufre exactamente del mismo modo en presencia de presi&oacute;n externa.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el mi&eacute;rcoles pasado son&oacute; el tel&eacute;fono cuando estaba en la cocina, pelando un ajo. Alguien quiere hablar conmigo. Inmediatamente tengo que optar entre dos posibilidades: una, posar el diente y el cuchillo que tengo en las manos, lav&aacute;rmelas a continuaci&oacute;n para no proteger inadvertidamente al auricular contra vampiros, sec&aacute;rmelas y descolgar el aparato, todo ello con mucha premura para evitar que el llamante se aburra y desista. O bien, posibilidad dos, pasar de todo y seguir pelando el ajo&hellip; resistiendo los insistentes timbrazos que parecen sonar con m&aacute;s autoridad cada vez. Pero para descolgar a tiempo hay que tomar la decisi&oacute;n con mucha rapidez, de ah&iacute; la presi&oacute;n. Y para decidir uno calcula las posibilidades del contenido de la llamada: &iquest;un familiar que precisa ayuda urgentemente? &iquest;Un amigo que quiere una charla que puede tenerse en cualquier otro momento? &iquest;Alguien que me ofrece una tarjeta de cr&eacute;dito &laquo;completamente gratuita para usted&raquo;? (Esta &uacute;ltima llamada es muy frecuente. Pero no necesito m&aacute;s tarjetas, necesito dinero para pagar los compromisos que adquiero con la tarjeta que ya tengo. Pues, oyes, nunca hay oferta de dinero &laquo;completamente gratuito para usted&raquo;. No s&eacute; si esta situaci&oacute;n personal es extrapolable a todo el mundo, pero una peque&ntilde;a encuesta entre mis amistades m&aacute;s pr&oacute;ximas parece indicar que es bastante general. Es decir, hay un desequilibrio grave entre la oferta y la demanda: a la gente de este pa&iacute;s le sobran tarjetas y le falta dinero. Al primer partido pol&iacute;tico que prometa hacer algo para corregirlo, le voto).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que qu&eacute; hice el mi&eacute;rcoles pasado? Pues segu&iacute; pelando el ajo. Fue una decisi&oacute;n equivocada: la llamada era importante. Lo peor es que fue una decisi&oacute;n tomada por motivos nada pertinentes. Es lo que ocurre con la presi&oacute;n, que merma nuestra capacidad de razonar debidamente: Orwell se arrepinti&oacute; toda su vida de haber matado al pobre paquidermo. En este caso, no cog&iacute; el tel&eacute;fono porque recordaba la indignaci&oacute;n que me produjo la &uacute;ltima presi&oacute;n que sufrimos colectivamente los espa&ntilde;oles, como si en esta llamada dom&eacute;stica pudiera desquitarme de la otra. Me refiero a aquella llamada colectiva, con timbrazos cada vez m&aacute;s exigentes, para que permiti&eacute;ramos a la banda de calzonazos que hab&iacute;amos elegido diputados hacer presidente a Rajoy. Los timbrazos iban subiendo de volumen: el pa&iacute;s se iba al carajo ya mismo si no ten&iacute;amos corriendo un gobierno firme. As&iacute; que corrimos a dar el consentimiento. No nos dio tiempo ni a lavarnos las manos, no fuera que los llamantes colgaran. Por eso ahora todo el pa&iacute;s apesta a ajo. Y agua.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/tomar-decisiones-presion_132_3631309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jan 2017 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[George Orwell,Mariano Rajoy]]></media:keywords>
    </item>
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