<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Sufragistas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/sufragistas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sufragistas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1016086/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La ahijada de la reina Victoria que luchó por el sufragio femenino y acabó rechazando el imperialismo británico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ahijada-reina-victoria-lucho-sufragio-femenino-acabo-rechazando-imperialismo-britanico-pm_1_13138805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56571acb-17c5-4616-a5ce-8d4f6fbd47ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ahijada de la reina Victoria que luchó por el sufragio femenino y acabó rechazando el imperialismo británico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sophia Duleep Singh era hija del último maharajá del Imperio Sikh, Duleep Singh, quien fue derrocado por los británicos</p><p class="subtitle">La única película española que ha ganado la Palma de Oro en Cannes sufrió 16 años de censura</p></div><p class="article-text">
        El 18 de noviembre de 1910, m&aacute;s de 300 mujeres marcharon hasta Parliament Square, la plaza de Londres donde se ubica el Parlamento brit&aacute;nico, y exigieron ver al primer ministro. El objetivo era presionar directamente al gobierno para que aprobara una ley que diera el <a href="https://www.eldiario.es/spin/sufragista-adelantada-tiempo-borrada-historia-no-existiria-mago-oz-matilda-joslyn-gage-pm_1_13095121.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derecho al voto a las mujeres</a>. Entre ellas estaba S<strong>ophia Duleep Singh, una de las figuras m&aacute;s visibles del sufragismo</strong> y cuya historia estaba marcada por su relaci&oacute;n con el mism&iacute;simo Imperio brit&aacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sophia, que en el momento de aquella marcha ten&iacute;a 34 a&ntilde;os, era hija de Duleep Singh, el &uacute;ltimo maharaj&aacute; del<strong> Imperio Sikh, depuesto tras la anexi&oacute;n brit&aacute;nica del territorio</strong> y posteriormente trasladado a Inglaterra, donde fue integrado en la aristocracia bajo estricto control imperial. As&iacute;, la princesa creci&oacute; con una gran cercan&iacute;a a la corte brit&aacute;nica, hasta tal punto que la reina Victoria se convirti&oacute; en su madrina.
    </p><p class="article-text">
        Sophia pas&oacute; su primera infancia en Elveden Hall, en Suffolk, propiedad que su padre adquiri&oacute; en 1863. La finca ofrec&iacute;a a la familia todos los <strong>pasatiempos propios de la aristocracia inglesa</strong> como la equitaci&oacute;n y la caza, pero tambi&eacute;n fue desarrollando otras aficiones, desde la fotograf&iacute;a y la m&uacute;sica hasta el ciclismo, el hockey y los animales.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/2039236353464885602?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La diferencia entre aquellos privilegios a los que pod&iacute;a acceder gracias a su cercan&iacute;a a la corte brit&aacute;nica y la condici&oacute;n pol&iacute;tica de su familia, a la que el Imperio brit&aacute;nico hab&iacute;a desprovisto de toda soberan&iacute;a, <strong>probablemente marcaron su pensamiento</strong>. Tambi&eacute;n las visitas que hizo a la India, donde se reuni&oacute; con nacionalistas como Lala Lajpat Rai, quien criticaba la respuesta brit&aacute;nica a las hambrunas y defend&iacute;a el derecho de los indios a la autodeterminaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una figura clave del sufragismo&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Con el tiempo, la princesa centr&oacute; su lucha en el sufragio femenino. Se uni&oacute; a la <strong>Women's Social and Political Union </strong>(Uni&oacute;n Social y Pol&iacute;tica de las Mujeres), una organizaci&oacute;n sufragista militante liderada por la activista Emmeline Pankhurst, donde se convirti&oacute; en una de las miembros m&aacute;s visibles del grupo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la marcha del 18 de noviembre de 1910, que hoy se conoce como el &ldquo;Viernes Negro&rdquo;, el primer ministro declin&oacute; la petici&oacute;n de las sufragistas, pero Sophia y sus compa&ntilde;eras se negaron a dispersarse. Durante seis horas, <strong>200 mujeres fueron agredidas f&iacute;sica y sexualmente por la polic&iacute;a</strong>, y dos de ellas fallecieron posteriormente a causa de las heridas, seg&uacute;n recuerda la organizaci&oacute;n Historic Royal Palaces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso despu&eacute;s de que Gran Breta&ntilde;a concediera a las mujeres el derecho al voto, primero con restricciones en 1918 y luego en igualdad de condiciones que los hombres en 1928, Sophia Duleep Singh sigui&oacute; dedicada a la causa sufragista. Falleci&oacute; en 1948,<strong> un a&ntilde;o despu&eacute;s de la independencia de India y Pakist&aacute;n</strong>, a los 72 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/ahijada-reina-victoria-lucho-sufragio-femenino-acabo-rechazando-imperialismo-britanico-pm_1_13138805.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 05:00:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/56571acb-17c5-4616-a5ce-8d4f6fbd47ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="160406" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/56571acb-17c5-4616-a5ce-8d4f6fbd47ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="160406" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La ahijada de la reina Victoria que luchó por el sufragio femenino y acabó rechazando el imperialismo británico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/56571acb-17c5-4616-a5ce-8d4f6fbd47ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sufragistas,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sufragista adelantada a su tiempo que fue borrada de la historia y sin la que no existiría ‘El mago de Oz’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/sufragista-adelantada-tiempo-borrada-historia-no-existiria-mago-oz-matilda-joslyn-gage-pm_1_13095121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32e56934-4ffb-4e24-bc81-30432c8212aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139413.jpg" width="960" height="540" alt="La sufragista adelantada a su tiempo que fue borrada de la historia y sin la que no existiría ‘El mago de Oz’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Matilda Gage protestó en la inauguración de la Estatua de la Libertad al considerar "una mentira gigantesca, una parodia y una burla" el símbolo femenino de la libertad </p><p class="subtitle">La vida de lucha feminista y reivindicación de la primera abogada de la historia en Italia</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Un 24 de marzo de hace 200 a&ntilde;os naci&oacute; una de las mujeres sin las que costar&iacute;a entender el feminismo. Ella fue una de las mujeres que lideraron la </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Asociaci&oacute;n Nacional de Sufragio Femenino (NWSA)</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que ten&iacute;a como objetivo conseguir el derecho a voto de las mujeres, y si bien </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">son conocidas por gran parte del p&uacute;blico, sobre todo estadounidense, el suyo no es as&iacute;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hablamos de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Matilda Joslyn Gage</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, sufragista que fue clave en el movimiento, pero que fue cayendo al olvido, en parte porque fue la m&aacute;s radical de todas, no solo centr&aacute;ndose en el sufragio femenino, sino tambi&eacute;n en defender los derechos humanos de toda la sociedad, incluyendo a los negros e indios.</span>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">La sufragista olvidada que dio origen al &lsquo;Efecto Matilda&rsquo;</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Nacida bajo el nombre de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Matilda Electa Joslyn</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> el 24 de marzo de 1826 en C&iacute;cero, una localidad del estado de Illinois, desde su ni&ntilde;ez qued&oacute; marcada su vida en defensa de los derechos humanos. Y es que creci&oacute; en una casa que formaba parte de la red clandestina de apoyo a esclavos, conocida como &lsquo;ferrocarril subterr&aacute;neo&rsquo; y que la llev&oacute; temprano a la prisi&oacute;n por brindar asistencia a esclavos fugitivos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En 1845 se cas&oacute; con el comerciante</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Henry Hill Gage </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">y se mud&oacute; a Fayetteville, en el estado de Nueva York. Se trataba de un suburbio de Siracusa que fue origen de movimientos que sucumbieron a la sociedad estadounidense en el siglo XIX, desde abolicionistas a detractores del alcohol, educadores progresistas y sufragistas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En 1852, Matilda Gage se involucr&oacute; en el movimiento sufragista al hablar en la Convenci&oacute;n Nacional de Derechos de las Mujeres que tuvo lugar en Siracusa, y en 1869 entr&oacute; en la NWSA, donde su trabajo consist&iacute;a en aquello que no se ve&iacute;a, pero que era esencial. Realizaba todo tipo de tareas, desde organizar convenciones, escribir editoriales, editar peri&oacute;dicos sufragistas a hacer circular peticiones, y siendo parte fundamental de establecer muchos grupos locales y regionales que llev&oacute; a que la asociaci&oacute;n tuviera una estructura nacional s&oacute;lida.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Entre sus hechos m&aacute;s destacados en el sufragismo femenino est&aacute; el hecho de haber coescrito junto a Stanton el documento &lsquo;Declaraci&oacute;n de derechos de la mujer y acusaci&oacute;n contra el gobierno de Estados Unidos&rsquo;, donde argumentaban que el gobierno violaba la Constituci&oacute;n al &ldquo;negar a las mujeres el derecho a un jurado en el que pudieran participar otras mujeres (s&oacute;lo los hombres pod&iacute;an servir como jurado) y someterlas al pago de impuestos sin tener representaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. La presentaron junto a un grupo peque&ntilde;o de mujeres cuando se subieron al podio de la celebraci&oacute;n del Centenario de Estados Unidos y la leyeron al entonces vicepresidente del pa&iacute;s, William A. Wheeler.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En 1886, Matilda Gage protest&oacute; en la inauguraci&oacute;n de la</span><a href="https://www.eldiario.es/spin/historia-francia-regalo-estados-unidos-estatua-libertad-mayor-simbolo-nueva-york-pm_1_12393217.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"> Estatua de la Libertad</span></a><span class="highlight" style="--color:white;"> al considerar &ldquo;una mentira gigantesca, una parodia y una burla&rdquo; el s&iacute;mbolo femenino de la libertad cuando las mujeres no pod&iacute;an votar en las elecciones nacionales. Sin embargo, la publicaci&oacute;n del libro &lsquo;Mujer, Iglesia y Estado&rsquo; en 1893 le vali&oacute; ser condenada al ostracismo por asegurar que el cristianismo organizado hab&iacute;a sido clave para oprimir a las mujeres durante siglos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A pesar de ello, las nuevas generaciones de feminismo han ido recuperando su figura y poni&eacute;ndola en su lugar de la historia, como una clara influencia en las feministas a partir de la d&eacute;cada de los 70. Tanto es as&iacute; que en 1993 la historiadora de la ciencia </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Margaret Rossiter </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &lsquo;Efecto Matilda&rsquo; para describir la tendencia a disminuir, ignorar o </span><a href="https://www.eldiario.es/spin/gracias-existe-gps-google-maps-muere-gladys-west-matematica-revoluciono-navegacion-global-anonimato-pm_1_12922196.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">desacreditar el trabajo de las mujeres cient&iacute;ficas.</span></a>
    </p><h2 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Influy&oacute; para que se publicara &lsquo;El Mago de Oz&rsquo;</span></h2><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La labor de Matilda Joslyn Gage fue m&aacute;s all&aacute; del sufragismo femenino, pues luch&oacute; por los derechos de los nativos americanos, entre los que admiraba a los iroqueses, que viv&iacute;an en el estado de Nueva York. Adem&aacute;s, ella fue la que anim&oacute; a su yerno, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lyam Frank Baum</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, casado con su hija Maud, que publicara las historias que contaba a sus hijos, lo que dio lugar a &lsquo;El maravilloso mago de Oz&rsquo;. El escritor dir&iacute;a de su suegra que &ldquo;era la mujer m&aacute;s talentosa y educada de su &eacute;poca&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Gage muri&oacute; en 1898 a los 71 a&ntilde;os debido a un accidente cerebrovascular y no pudo ver ni la publicaci&oacute;n de </span><a href="https://www.eldiario.es/spin/maltrato-intoxicaciones-accidentes-rodaje-mago-oz-convirtio-horror-wicked-pm_1_12792977.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">&lsquo;El Mago de Oz&rsquo; </span></a><span class="highlight" style="--color:white;">ni la aprobaci&oacute;n del voto a la mujer en Estados Unidos, que no llegar&iacute;a hasta 1920.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/sufragista-adelantada-tiempo-borrada-historia-no-existiria-mago-oz-matilda-joslyn-gage-pm_1_13095121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 18:30:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/32e56934-4ffb-4e24-bc81-30432c8212aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139413.jpg" length="287304" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/32e56934-4ffb-4e24-bc81-30432c8212aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139413.jpg" type="image/jpeg" fileSize="287304" width="960" height="540"/>
      <media:title><![CDATA[La sufragista adelantada a su tiempo que fue borrada de la historia y sin la que no existiría ‘El mago de Oz’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/32e56934-4ffb-4e24-bc81-30432c8212aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139413.jpg" width="960" height="540"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Sufragistas,Feminismo,mujeres,Biografías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clare Hunter, escritora: "El bordado es un medio de expresión, de transmisión cultural y a veces también de protesta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/clare-hunter-escritora-bordado-medio-expresion-transmision-cultural-veces-protesta_1_12406377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca03e75c-5af9-43d5-814f-1512452bfa3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clare Hunter, escritora: &quot;El bordado es un medio de expresión, de transmisión cultural y a veces también de protesta&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Escritora, artista y curadora textil con tres décadas de experiencia, la autora escocesa repasa en 'Hilos de vida' (Capitán Swing) el valor polisémico de las labores de bordado a lo largo de la historia</p><p class="subtitle">Se buscan banderas palestinas solidarias para ondear en protestas: así se han agotado en las tiendas
</p></div><p class="article-text">
        En 1820, en Inglaterra, una mujer daba las puntadas finales sobre una colcha de <em>patchwork. </em>En la m&aacute;s cuidada caligraf&iacute;a, invoc&oacute; con su aguja el siguiente deseo: &ldquo;No me olvides, recu&eacute;rdame&rdquo;, y firm&oacute; bajo el nombre de <a href="https://www.vam.ac.uk/articles/ann-wests-patchwork?srsltid=AfmBOooJgZw43v_iG_wnEpLf3t-SdnSKPZOeBNCMU0H23DugdL0QSDhb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ann West</a>. Poco o nada se sabe de la costurera Ann West, autora de esta colcha que descansa en el Victoria &amp; Albert Museum de Londres, quien no ha conseguido ser identificada. Nada, salvo la cantidad de tiempo que tuvo que pasar cosiendo esta detallada pieza. Nada salvo que, vali&eacute;ndose de iconograf&iacute;a infantil y de su enorme talento con la aguja, intent&oacute; capturar todo su mundo en esas pulgadas.
    </p><p class="article-text">
        De proezas del bordado como la de la misteriosa Ann West habla <a href="https://capitanswing.com/libros/hilos-de-vida/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hilos de vida</em></a>, el libro de la artista y comisaria textil, tambi&eacute;n fundadora de <a href="https://www.sewingmatters.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sewing Matters</a>, Clare Hunter (Glasgow, 1950), publicado por Capit&aacute;n Swing. En este ensayo, la escritora escocesa defiende la cualidad del bordado como un medio de expresi&oacute;n, de transmisi&oacute;n de una herencia cultural, a veces tambi&eacute;n de protesta y, en definitiva, como la manifestaci&oacute;n de una voz que no siempre se ha sabido escuchar o decodificar. Desde los bordados de Mar&iacute;a I de Escocia durante su cautiverio a los estandartes cosidos por las sufragistas, pasando por el grito silencioso de las prisioneras de Changi durante la II Guerra Mundial prendado en s&aacute;banas de hospital.
    </p><p class="article-text">
        En el trabajo de<em> patchwork</em> de Ann West, escenas b&iacute;blicas como la central, en la que Ad&aacute;n nombra a los animales, se suceden junto a otras que aluden a la cotidianidad de la Inglaterra rural contempor&aacute;nea a su autora. Es un retrato social bordado en m&aacute;s de sesenta recuadros que fascina a Hunter. &ldquo;Un pastor conduce a sus vacas de vuelta a casa, una mujer pide limosna en la calle, tambi&eacute;n se est&aacute; celebrando una boda&rdquo;, enumera. &ldquo;[West] b&aacute;sicamente logr&oacute; documentar su comunidad en ese momento, con peque&ntilde;as escenas de la Inglaterra rural y de las personas que la rodeaban en su vida. Lo que m&aacute;s me gusta es su estilo de coser, muy exuberante, que nos permite atisbar algo de qui&eacute;n fue la propia Ann West. Una mujer joven con un gran sentido del humor, con buena energ&iacute;a, muy perceptiva con las personas que la rodeaban. Captura la cotidianidad del momento y le insufla vida para que la podamos conocer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el valor comunicativo, social y pol&iacute;tico del bordado, a menudo menospreciado por su asociaci&oacute;n a las labores femeninas, en manos de mujeres que lo eligieron para expresarse incluso en casos en los que no sab&iacute;an hacerlo por escrito, hablamos con Hunter, quien ha dedicado no solo trabajo y estudio a la historia del bordado, sino el mimo y la empat&iacute;a necesarios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el valor del bordado que hist&oacute;ricamente ha pasado desapercibido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a pensar en el bordado como decoraci&oacute;n, pero en realidad es algo muy aseverativo. Todo lo que las personas cosieron en el pasado sirvi&oacute; para que hoy tengamos otras maneras de hacernos o&iacute;r y expresarnos. A veces sirve para celebrar o conmemorar algo. Otras, se hacen regalos en forma de tejido que llevan consigo trabajo, tiempo y esmero. Significa amor y significa cuidado. Olvidamos que distintos tipos de textos implican distintos significados. Una pancarta es una bandera de protesta. Una colcha muestra una necesidad de cuidar y proteger. El <em>patchwork</em> es un repositorio de recuerdos familiares o comunitarios. Cada uno de estos distintos tipos de textil tiene un significado y la gente los escoge deliberadamente. Ese sentido emocional o cultural es algo que todav&iacute;a tenemos que comprender en toda su riqueza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de4fd01b-c1e9-4541-b437-f19f4e9690b6_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de4fd01b-c1e9-4541-b437-f19f4e9690b6_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de4fd01b-c1e9-4541-b437-f19f4e9690b6_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de4fd01b-c1e9-4541-b437-f19f4e9690b6_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de4fd01b-c1e9-4541-b437-f19f4e9690b6_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de4fd01b-c1e9-4541-b437-f19f4e9690b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de4fd01b-c1e9-4541-b437-f19f4e9690b6_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Colcha australiana de Changi&#039; bordada, realizada por las mujeres internas en la prisión de Changi (Singapur), en 1942."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Colcha australiana de Changi&#039; bordada, realizada por las mujeres internas en la prisión de Changi (Singapur), en 1942.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; ha tardado tanto en ser decodificado y reconocido el valor de estas piezas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay dos factores. Por un lado, en el siglo XVII el trabajo de aguja pas&oacute; a ser algo que se hac&iacute;a en casa, un trabajo dom&eacute;stico y, como tal, uno de mujeres. Las voces de las mujeres no eran valoradas ni consideradas interesantes pero, aunque las mujeres lo sab&iacute;an, siguieron cosiendo y encriptando un simbolismo con el que a menudo expresaban sus propias vidas. En mi segundo libro escribo sobre Mar&iacute;a I de Escocia, de su cautiverio. A menudo, cuando las personas est&aacute;n marginadas de alguna manera, ya sean ellas mismas o su cultura, recurren a la costura como un modo secreto de escribir sobre s&iacute; mismas y su vida, tal y como hizo ella.
    </p><p class="article-text">
        Al convertirse en algo dom&eacute;stico se hizo menos p&uacute;blico, lo que fue &uacute;til para personas como Mar&iacute;a I de Escocia, porque as&iacute; continu&oacute; cosiendo su autobiograf&iacute;a mientras sus enemigos escrib&iacute;an un retrato muy distinto de ella, incapaces de descifrar el simbolismo de sus bordados. Incluso hoy hay una falta de visibilidad. No vemos a gente cosiendo, gran parte del trabajo lo hace una m&aacute;quina. No ayuda a comprender entonces el esfuerzo o el cuidado y el talento de estos trabajos. Aquellas mujeres no sab&iacute;an escribir, pero sab&iacute;an coser, y eso hicieron, y es extraordinario.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo lo que las personas cosieron en el pasado sirvió para que hoy tengamos otras maneras de hacernos oír y expresarnos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Contiene el bordado la historia del activismo femenino?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una manifestaci&oacute;n de la agencia de las mujeres, especialmente en momentos en los que no hemos tenido plataformas p&uacute;blicas para organizarnos. Lo maravilloso del trabajo de costura es que es funcional, se utiliza, es admirado y reconocido, y habla de una presencia femenina, ya sea en cortinas, colchas o manteles. Esos objetos, que entendemos como pertenecientes a la vida dom&eacute;stica, est&aacute;n afirmando una presencia femenina en el espacio.
    </p><p class="article-text">
        Hace 900 a&ntilde;os, las bordadoras que hicieron el tapiz de Bayeux tras la batalla de Hastings en 1066 contaron la historia, hicieron un documental b&eacute;lico. Esas bordadoras eran mujeres que tambi&eacute;n hab&iacute;an padecido los abusos de la guerra, y los cosieron. Aunque hay cientos de animales y hombres, solo hay seis mujeres en el tapiz y sus representaciones son de menor tama&ntilde;o que las de sus compa&ntilde;eros masculinos. Se piensa que las hicieron a escondidas de quienes supervisaban su labor. A lo largo de la historia las mujeres han utilizado la costura para expresar lealtades o para contar sus propias historias emocionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4f65923-bc7a-4ccf-bba0-5b68a64ea3a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4f65923-bc7a-4ccf-bba0-5b68a64ea3a8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4f65923-bc7a-4ccf-bba0-5b68a64ea3a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4f65923-bc7a-4ccf-bba0-5b68a64ea3a8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4f65923-bc7a-4ccf-bba0-5b68a64ea3a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d4f65923-bc7a-4ccf-bba0-5b68a64ea3a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d4f65923-bc7a-4ccf-bba0-5b68a64ea3a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sufragistas confeccionando pancartas para la marcha a Hyde Park (Londres) el 23 de julio de 1910."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sufragistas confeccionando pancartas para la marcha a Hyde Park (Londres) el 23 de julio de 1910.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como el <em>patchwork </em>de las arpilleras de Chile que, aunque pod&iacute;an parecer historias familiares o de la vida en comunidad, realmente documentaron los abusos en tiempos de terror. No vieron en esos bordados los hombres escondidos tras los &aacute;rboles con armas, no supieron entender que una silla vac&iacute;a en la mesa familiar representaba a un padre desaparecido. Las mujeres han utilizado estas habilidades para implicarse en la vida local o comunitaria, para preservar tradiciones. Son ellas quienes, a trav&eacute;s de sus bordados, se han alzado custodias de las tradiciones culturales y la identidad, particularmente cuando una comunidad se ve obligada a dejar su pa&iacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[El bordado] es una manifestación de la agencia de las mujeres, especialmente en momentos en los que no hemos tenido plataformas públicas para organizarnos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Las obras textiles han conquistado tambi&eacute;n espacio en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en el interior de los museos de arte. &iquest;A qu&eacute; piensa que responde el inter&eacute;s actual por estas piezas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es interesante la conciencia sobre sostenibilidad de la gente joven y su inter&eacute;s en la cultura material del pasado. Empezamos a ver mucho m&aacute;s arte textil que utiliza prendas o tejidos usados y lo adapta a expresiones modernas sobre nuestras vidas hoy. Es un desarrollo interesante. En el pasado la gente siempre recicl&oacute; partes de la ropa y otros textiles para hacer cosas nuevas. En el siglo XVI, la seda y las joyas que se usaban para bordar eran tan caras que, cuando un vestido ya no se pod&iacute;a seguir luciendo, se descos&iacute;a y se utilizaba en otro objeto. En el mundo textil siempre ha habido un elemento de reciclaje, pero &uacute;ltimamente se emplea para destacar otra capa de significado. A la gente le interesa m&aacute;s la cultura material y lo que &eacute;sta nos cuenta, particularmente de las mujeres del pasado. La apreciaci&oacute;n por lo que el textil como obra de arte puede decir ha aumentado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tiempos de moda r&aacute;pida a bajo coste, &iquest;qu&eacute; supone reivindicar el valor de estos trabajos de costura y bordado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo, encajando perfectamente unas con otras. Como el propio movimiento a favor de la vida lenta, que valora tomarse tiempo para hacer las cosas y permitirse a uno mismo un espacio contemplativo al hacerlas. Coser es una de estas actividades. Este movimiento convive con los que rechazan la moda r&aacute;pida de usar y tirar. Existen plataformas de gente que se re&uacute;ne a coser y a remendar prendas en el exterior de estas tiendas, intentando convencer a los viandantes para que consideren reparar en lugar de comprar, valorar las prendas que ya tienen y pensar en c&oacute;mo alargar su vida &uacute;til. Existen iniciativas para transformar las prendas donadas a las ONG en nuevas prendas, m&aacute;s interesantes, y por supuesto existen las tiendas de moda <em>vintage,</em> o la tendencia de los remiendos visibles, con la que no intentas que la reparaci&oacute;n pase desapercibida, sino que se vean las puntadas. Todo esto es fascinante y cada vez atrae m&aacute;s a la gente, porque remendar cada vez encaja m&aacute;s en la vida que llevan. En remendar hay tambi&eacute;n algo de met&aacute;fora; al reparar algo tambi&eacute;n arreglas algo dentro de ti.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace 900 años, las bordadoras que hicieron el tapiz de Bayeux tras la batalla de Hastings en 1066 contaron la historia, hicieron un documental bélico. Esas bordadoras eran mujeres que también habían padecido los abusos de la guerra, y los cosieron</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el contexto de rapidez actual, &iquest;es dif&iacute;cil encontrar el espacio mental y temporal para estas actividades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil, pero se est&aacute; convirtiendo en algo esencial. Para algunas personas es un ant&iacute;doto necesario frente a una vida acelerada. Tambi&eacute;n pienso que es una reacci&oacute;n contra una tecnolog&iacute;a que nos lleva a pasar mucho tiempo mirando una pantalla en lugar de experimentar con la tactilidad. Como seres humanos tenemos una necesidad innata de llevar a cabo actividades t&aacute;ctiles. El tacto de las prendas, la sensaci&oacute;n de trabajar con algo sensorial, son buenos ant&iacute;dotos frente al tiempo que tenemos que pasar mirando una pantalla y tecleando. Nuestras necesidades sensoriales son tan vitales como las mentales, y el trabajo de costura, u otros trabajos manuales, son la respuesta. De otra manera nos reducimos a algoritmos. Con la IA, adem&aacute;s, la necesidad de conservar el sentido de nuestra individualidad o identidad en un lugar seguro aumenta. Las manualidades, y coser en particular, ser&aacute;n cada vez m&aacute;s importantes y valoradas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/clare-hunter-escritora-bordado-medio-expresion-transmision-cultural-veces-protesta_1_12406377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Sep 2025 21:03:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca03e75c-5af9-43d5-814f-1512452bfa3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="787934" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca03e75c-5af9-43d5-814f-1512452bfa3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="787934" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Clare Hunter, escritora: "El bordado es un medio de expresión, de transmisión cultural y a veces también de protesta"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca03e75c-5af9-43d5-814f-1512452bfa3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[mujeres,Feminismo,Moda,Arte,Sufragistas,Activismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida de lucha feminista y reivindicación de la primera abogada de la historia en Italia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/vida-lucha-feminista-reivindicacion-primera-abogada-historia-italia-lidia-poet-pm_1_12084114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98cc8081-840d-46a6-905f-5a21d62e6f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112298.jpg" width="496" height="279" alt="La vida de lucha feminista y reivindicación de la primera abogada de la historia en Italia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lidia Poët se convirtió en la primera abogada de Italia a finales del siglo XIX y abrió un camino para las siguientes generaciones.</p><p class="subtitle">Nannerl, el genio Mozart que no pudo ser y la gran influencia de Amadeus</p></div><p class="article-text">
        El <strong>25 de febrero de 1949</strong> mor&iacute;a en Diano Marina, una localidad de la regi&oacute;n de Liguria de Italia, Lidia Po&euml;t, la mujer que en 1883 se convertir&iacute;a en la primera abogada del pa&iacute;s y que abrir&iacute;a camino para <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/josefina-escobar-letrada-pionera-tuvo-pedir-permiso-estudiar-derecho_1_7001580.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">pr&oacute;ximas generaciones </a>en el Derecho y el funcionariado p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una vida de lucha por cumplir sus objetivos profesionales y de reivindicaci&oacute;n feminista que ha servido tambi&eacute;n para <strong>inspirar una serie de ficci&oacute;n de Netflix </strong>de dos temporadas llamada <em>La ley de Lidia Po&euml;t</em>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-T2Z4ukU9IoA-4740', 'youtube', 'T2Z4ukU9IoA', document.getElementById('yt-T2Z4ukU9IoA-4740'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-T2Z4ukU9IoA-4740 src="https://www.youtube.com/embed/T2Z4ukU9IoA?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><h2 class="article-text"><strong>Lidia Po&euml;t: la primera abogada de Italia en 1883</strong></h2><p class="article-text">
        Lidia Po&euml;t naci&oacute; en Perrero, un municipio cercano a Tur&iacute;n, el 26 de agosto de 1855 <strong>en el seno de una familia acomodada </strong>que le dio una educaci&oacute;n completa que le llev&oacute; a obtener el t&iacute;tulo de Maestra de Escuela Secundaria, con certificado para la ense&ntilde;anza del ingl&eacute;s, alem&aacute;n y franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Sin embargo, su verdadera vocaci&oacute;n era la abogac&iacute;a y<strong> seguir as&iacute; los pasos de su hermano Giovanni Enrico</strong>, con el que llegar&iacute;a a trabajar en su despacho al ser inhabilitada. Con este objetivo se matricul&oacute; en la facultad de derecho de la Universidad de Tur&iacute;n y en la que se gradu&oacute; en 1881 con una tesis sobre la condici&oacute;n de la mujer en la sociedad y el derecho al voto femenino.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en 1883 y tras dos a&ntilde;os de pr&aacute;cticas en la oficina del abogado Cesare Bertea, solicit&oacute; entrar en la Orden de Abogados y Fiscales de Tur&iacute;n, siendo aceptada en agosto de ese mismo a&ntilde;o gracias al favor de los presidentes y mayor&iacute;a de concejales de esta instituci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Inhabilitada por las protestas de compa&ntilde;eros</strong></h2><p class="article-text">
        Sin embargo, su aceptaci&oacute;n trajo la oposici&oacute;n de otros abogados, algunos de los cuales incluso renunci&oacute; a su puesto como protesta. Esto lleg&oacute; hasta el Fiscal General, que recurri&oacute; ante el Tribunal de Apelaci&oacute;n de Tur&iacute;n y tres meses despu&eacute;s, en noviembre, fue inhabilitada al considerar que las mujeres no pod&iacute;an tener un cargo p&uacute;blico.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1769888263957848386?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La <strong>inhabilitaci&oacute;n de Lidia Po&euml;t como abogada gener&oacute; un intenso debate p&uacute;blico</strong>, pero la decisi&oacute;n no fue cambiada y ella se uni&oacute; al despacho de su hermano, con el que colaboraba, aunque sin poder ejercer su puesto al completo. Al mismo tiempo, se uni&oacute; a la lucha por la defensa del voto femenino y los derechos de las mujeres, formando parte del Consejo Nacional de Mujeres Italianas (CNDI) desde su fundaci&oacute;n en 1903.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Tres d&eacute;cadas de espera para volver a ser abogada oficialmente</strong></h2><p class="article-text">
        Tras ser inhabilitada tan solo unos meses despu&eacute;s de ser aceptada en 1883, Lidia Po&euml;t<strong> tuvo que esperar hasta 1919 para entrar de nuevo </strong>en la Orden de Abogados y Fiscales de Tur&iacute;n con 65 a&ntilde;os, m&aacute;s de tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, gracias a la ley Sacchi que permiti&oacute; acceder a las mujeres a ejercer cargos p&uacute;blicos, con excepci&oacute;n del poder judicial, la pol&iacute;tica y cargos militares, para lo que se tendr&iacute;an que esperar m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En 1922 se convirti&oacute; en la presidenta del comit&eacute; provoto de mujeres de Tur&iacute;n, con el que continu&oacute; su lucha por el sufragio, que le acompa&ntilde;&oacute; durante toda su vida, <strong>hasta su fallecimiento a los 94 a&ntilde;os en 1949</strong>. En honor a su carrera y el ser una pionera en el Derecho, el Consejo del Colegio de Abogados de Tur&iacute;n le dedic&oacute; una placa conmemorativa en los jardines del Palacio de Justicia en 2021.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/vida-lucha-feminista-reivindicacion-primera-abogada-historia-italia-lidia-poet-pm_1_12084114.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 17:31:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/98cc8081-840d-46a6-905f-5a21d62e6f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112298.jpg" length="41583" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/98cc8081-840d-46a6-905f-5a21d62e6f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112298.jpg" type="image/jpeg" fileSize="41583" width="496" height="279"/>
      <media:title><![CDATA[La vida de lucha feminista y reivindicación de la primera abogada de la historia en Italia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/98cc8081-840d-46a6-905f-5a21d62e6f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_1112298.jpg" width="496" height="279"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Feminismo,Empoderamiento femenino,Sufragistas,Abogados,Italia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Van Gogh, las activistas feministas hermanas del pintor en una familia de destino trágico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/gogh-activistas-feministas-hermanas-pintor-familia-destino-tragico_1_11930406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bf1568e-ef62-430d-bb74-d2b6514646d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Van Gogh, las activistas feministas hermanas del pintor en una familia de destino trágico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador de arte Willem-Jan Verlinden da un giro a los estudios sobre el artista, para poner el protagonismo en las mujeres</p><p class="subtitle">Richard Gere: “Pensé en retirarme con 25 años, no que esto sería para toda la vida”
</p></div><p class="article-text">
        El autorretrato con la oreja rebanada, el poco &eacute;xito a la hora de vender sus cuadros y una muerte por disparo con varias hip&oacute;tesis. La fascinaci&oacute;n p&oacute;stuma por Vincent Van Gogh debe mucho a los dram&aacute;ticos elementos que rodearon su vida. Unas particularidades que no eran exclusivas de &eacute;l en su familia, marcada por muertes prematuras, enfermedades mentales que los llevaron al asilo, participaci&oacute;n activa en la primera ola feminista neerlandesa por parte de dos de las tres hermanas y unos padres pastores protestantes que predicaban en una zona predominantemente cat&oacute;lica. Los Van Gogh no solo son la base del mito Vincent, sino que cada una de sus historias es un relato de tragedia y vida intensa. 
    </p><p class="article-text">
        El historiador de arte Willem-Jan Verlinden reconstruye casi 100 a&ntilde;os de la familia en <em>Las hermanas Van Gogh</em> (C&aacute;tedra, 2024). Desde el casamiento de los padres, Theodorus Van Gogh y Anna Carbentus, en 1851, hasta la muerte de su hija Willemien Van Gogh (la pen&uacute;ltima de seis hijos), en 1941. &ldquo;La historia nunca se cont&oacute; desde una perspectiva femenina, siempre se hizo desde el lado de Vincent o desde la relaci&oacute;n con su hermano Theo, quien tambi&eacute;n era su mejor amigo y quien se hac&iacute;a cargo de &eacute;l&rdquo;, dice por videollamada el autor. La herramienta que le permiti&oacute; escarbar en la intimidad de los Van Gogh fue la masiva correspondencia que manten&iacute;an entre ellos: cientos de cartas in&eacute;ditas provenientes de instituciones como el Museo Van Gogh en &Aacute;msterdam y archivos privados.
    </p><p class="article-text">
        Verlinden se apoy&oacute; tambi&eacute;n en expedientes educativos, certificados, fotograf&iacute;as y en las pinturas y dibujos de Vincent, quien retrat&oacute;, muchas veces de memoria o con solo a una fotograf&iacute;a, a sus familiares. &ldquo;Si la vida de las hermanas estaba la mitad de bien documentada que la de Vincent, entonces deber&iacute;a haber muchas fuentes de informaci&oacute;n sobre ellas con el potencial de un libro. Cuando termin&eacute; de escribir, me di cuenta de que ten&iacute;a no solo un texto sobre las hermanas, sino tambi&eacute;n sobre la familia&rdquo;, cuenta el historiador de arte sobre su texto, publicado originalmente en Pa&iacute;ses Bajos en 2016. Las misivas, con un &ldquo;cuidado estilo&rdquo;, seg&uacute;n describe el libro, evidencian un claro punto de inflexi&oacute;n que llev&oacute; a la familia a un descenso: la muerte del padre.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Anna, la m&aacute;s dura </strong></h2><p class="article-text">
        Antes de ello, los Van Gogh eran una apacible familia de clase media alta. Vivieron en distintas ciudades peque&ntilde;as del Brabante Septentrional, como Zundert, Nuenen, Helvoirt y Etten, localidades del sur de Pa&iacute;ses Bajos a las que el reverendo Theodorus Van Gogh era enviado para convertir a la predominante poblaci&oacute;n cat&oacute;lica en protestante, como suced&iacute;a al norte del pa&iacute;s. Sin embargo, Verlinden apunta que no solo estaba comprometido con sus feligreses protestantes, sino que tambi&eacute;n serv&iacute;a a los cat&oacute;licos m&aacute;s desfavorecidos. &ldquo;Cuando eras un ni&ntilde;o protestante y quer&iacute;as jugar con un ni&ntilde;o en la calle, no pod&iacute;as porque era cat&oacute;lico. As&iacute; que principalmente jugaban entre los hermanos en el jard&iacute;n de la casa, y eso explica la fuerte conexi&oacute;n que hab&iacute;a entre ellos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c52286b-46de-4749-b29a-e83a990d511e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c52286b-46de-4749-b29a-e83a990d511e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c52286b-46de-4749-b29a-e83a990d511e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c52286b-46de-4749-b29a-e83a990d511e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c52286b-46de-4749-b29a-e83a990d511e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2c52286b-46de-4749-b29a-e83a990d511e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2c52286b-46de-4749-b29a-e83a990d511e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El cuadro &#039;Mujeres recogiendo olivas&#039;, en en el que aparece la madre, Anna y la hermana Willemien Van Gogh"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El cuadro &#039;Mujeres recogiendo olivas&#039;, en en el que aparece la madre, Anna y la hermana Willemien Van Gogh                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es cierto que la muerte de Theodorus en 1885 desestabiliz&oacute; esa felicidad de la familia, pero el car&aacute;cter de Vincent fue otra de las razones. La hermana mayor, Anna Van Gogh &mdash; de quien el pintor escribi&oacute; a&ntilde;os antes, cuando viv&iacute;a en Londres: &ldquo;Tengo noticias para vosotros, es posible que nuestra Anna venga. Pod&eacute;is imaginaros lo maravilloso que ser&iacute;a para m&iacute;, pero me parece demasiado bueno para creerlo&rdquo;&mdash; le reproch&oacute; que siguiera en casa de sus padres con 32 a&ntilde;os. Por sus costumbres exc&eacute;ntricas y sus ocasionales arrebatos de agresividad, lo consideraba una amenaza no solo para el bienestar de su madre, sino tambi&eacute;n para el nombre de la familia en el pueblo. Esa confrontaci&oacute;n hizo que el artista abandonara su casa y no volviera a ver nunca m&aacute;s a su madre ni a sus hermanas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No est&aacute; bien visto que, con 30 a&ntilde;os, se mudara de nuevo con sus padres. Estaba en constante conflicto con su padre. Cuando este muere, la familia concuerda en que el comportamiento de Vincent influy&oacute; en la salud de su padre&rdquo;, cuenta a este medio el investigador. Anna fundamentaba su furia en la negativa del autor de <em>La noche estrellada</em> de asistir a la iglesia en la Navidad anterior, socavando as&iacute; la autoridad de Theodorus como pastor de la Iglesia Reformada Neerlandesa. &ldquo;Por su parte, Vincent sent&iacute;a que su padre no se tomaba en serio sus ambiciones. Primero, la de convertirse en pastor o misionero, y despu&eacute;s, la de ser artista de renombre&rdquo;, se lee en <em>Las hermanas Van Gogh</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4d83dbd-6a52-4b8b-b5bf-1330114d0381_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4d83dbd-6a52-4b8b-b5bf-1330114d0381_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4d83dbd-6a52-4b8b-b5bf-1330114d0381_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4d83dbd-6a52-4b8b-b5bf-1330114d0381_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4d83dbd-6a52-4b8b-b5bf-1330114d0381_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f4d83dbd-6a52-4b8b-b5bf-1330114d0381_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f4d83dbd-6a52-4b8b-b5bf-1330114d0381_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Las hermanas Anna, Elizabeth y Willemien Van Gogh"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Las hermanas Anna, Elizabeth y Willemien Van Gogh                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo cierto es que el artista hab&iacute;a desaprovechado varias oportunidades de trabajo. Primero, a los 16 a&ntilde;os como empleado en la galer&iacute;a de arte Goupil &amp; Co. en La Haya; despu&eacute;s en la misma empresa, pero en la sede de Londres. Luego se mud&oacute; a &Aacute;msterdam para formarse como reverendo, pero no pas&oacute; el examen, y finalmente, tuvo un puesto no remunerado como ayudante de profesor en una escuela masculina. Sus padres se preocupan por su salud f&iacute;sica y mental. Despu&eacute;s de la muerte del padre, la madre Anna se tuvo que mudar a la ciudad de Breda porque ya no pod&iacute;a estar en la casa parroquial. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a el menor de los males porque la familia enfrentar&iacute;a, en primera instancia, la muerte de Vincent en 1890, cuando ten&iacute;a 37 a&ntilde;os; al a&ntilde;o siguiente, la de Theo por s&iacute;filis, cuando ten&iacute;a 31; en 1900, el fallecimiento del &uacute;ltimo de los hermanos, Cor, cuando ten&iacute;a 32 a&ntilde;os, en la segunda guerra B&oacute;er; y la hermana menor, Willemien, fue internada en un sanatorio dos a&ntilde;os despu&eacute;s, donde se quedar&iacute;a por casi 39 a&ntilde;os, hasta su muerte en 1941.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lies, escritora y contestar&iacute;a </strong></h2><p class="article-text">
        Los &uacute;nicos Van Gogh que cumplieron con los est&aacute;ndares de la &eacute;poca &mdash; con hijos y familia &mdash; fueron Anna (1855-1930) y Elizabeth o Lies (1859-1936). Esta &uacute;ltima era ambiciosa, quer&iacute;a ser escritora y public&oacute; hasta doce libros, a pesar de que no obtuvo muchos beneficios econ&oacute;micos o reconocimiento por ellos. Al igual que sus otras hermanas, estaba condenada a los oficios relegados a la mujer de clase media de la &eacute;poca: la educaci&oacute;n, los cuidados o la enfermer&iacute;a. La Van Gogh del medio revela en sus cartas una molestia con la limitaci&oacute;n de las opciones de empleo para las chicas y su aversi&oacute;n hacia las tareas dom&eacute;sticas. En una misiva a su hermano Theo le escrib&iacute;a: &ldquo;&iquest;Quieres saber lo que me parece m&aacute;s indignante con nosotras las mujeres? Que solamente podamos ser maestras e institutrices&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8711106-c02f-47b4-8ac2-e6cdd240a31a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8711106-c02f-47b4-8ac2-e6cdd240a31a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8711106-c02f-47b4-8ac2-e6cdd240a31a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8711106-c02f-47b4-8ac2-e6cdd240a31a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8711106-c02f-47b4-8ac2-e6cdd240a31a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f8711106-c02f-47b4-8ac2-e6cdd240a31a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f8711106-c02f-47b4-8ac2-e6cdd240a31a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La iglesia protestante en Nuenen, en un pintura de Van Gogh."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La iglesia protestante en Nuenen, en un pintura de Van Gogh.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La hermana menor, Willemien, o Wil, como era su apodo en la familia, tambi&eacute;n renegaba de los espacios vetados a su g&eacute;nero, pero su compromiso fue mayor y se involucr&oacute; activamente en la primera ola de feminismo neerland&eacute;s a finales del siglo XIX. Era la que mejor se llevaba con Vincent y con quien intercambiaba m&aacute;s cartas sobre su salud mental y libertad. Se enfoc&oacute; en conseguir la emancipaci&oacute;n legal, el voto femenino y el acceso a la educaci&oacute;n universitaria. Particip&oacute; en la transformaci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s igualitaria a trav&eacute;s del Museo-Biblioteca para Se&ntilde;oras en La Haya o la Exposici&oacute;n Nacional de Trabajo Femenino en 1898, que pon&iacute;a de relieve el papel y las contribuciones de las mujeres en diversas &aacute;reas laborales y culturales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con el dinero que se recaud&oacute; en la muestra, la primera organizaci&oacute;n feminista de los Pa&iacute;ses Bajos consigui&oacute; financiaci&oacute;n y una oficina. As&iacute; que Willemien estuvo en un punto crucial del movimiento y, si hubiera permanecido sana, por decirlo de alguna manera, habr&iacute;a tenido un gran futuro por delante, pero fue golpeada con problemas mentales&rdquo;, dice Verlinden. Para trazar el perfil de la menor de los Van Gogh le ayudaron las 48 cartas que intercambi&oacute; con su amiga y compa&ntilde;era de lucha Margaretha Miejboon. La apertura de sus sentimientos entre ambas era tanta que el historiador cree que Will descubri&oacute; que era lesbiana. &ldquo;Margaretha es tambi&eacute;n la hija de un pastor, tienen el mismo origen y un hermano que tambi&eacute;n tiene problemas mentales. Hay una conexi&oacute;n muy fuerte, y quiz&aacute;s hoy se dir&iacute;a que era su novia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Caio Ruvenal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/arte/gogh-activistas-feministas-hermanas-pintor-familia-destino-tragico_1_11930406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Dec 2024 20:02:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8bf1568e-ef62-430d-bb74-d2b6514646d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="183910" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8bf1568e-ef62-430d-bb74-d2b6514646d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="183910" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las Van Gogh, las activistas feministas hermanas del pintor en una familia de destino trágico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8bf1568e-ef62-430d-bb74-d2b6514646d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pintura,Ensayos,Libros,Biografías,Van Gogh,Feminismo,Sufragistas,Países Bajos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Zadie Smith, escritora: “Las mujeres inglesas consiguieron el voto usando el machismo victoriano a su favor”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/zadie-smith-escritora-mujeres-inglesas-consiguieron-voto-usando-machismo-victoriano-favor_128_11723381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82d088c1-d3c7-4013-b7bb-8ad3ea2f452c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Zadie Smith, escritora: “Las mujeres inglesas consiguieron el voto usando el machismo victoriano a su favor”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora británica publica ‘La impostura’, una novela histórica que toma un caso de suplantación de identidad en el siglo XIX como telón de fondo para abordar debates sobre la verdad o las raíces</p><p class="subtitle">La respuesta está en los clásicos (y en Los Simpson)
</p></div><p class="article-text">
        Zadie Smith (Londres, 1975) baja al vest&iacute;bulo del hotel donde se aloja en Barcelona algo acelerada. Acaba de llegar de su sesi&oacute;n diaria de nataci&oacute;n, que hoy ha hecho en la playa. &ldquo;Estoy hambrienta&rdquo;, declara. As&iacute; que la entrevista discurre frente a unos huevos y unas tostadas. Est&aacute; en la ciudad con motivo de la <a href="https://www.biennaldepensament.barcelona/es/actividades/telas-raidas-y-verdades-usurpadas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biennal del Pensament</a>, en la que ha protagonizado dos charlas centradas en la verdad y su manipulaci&oacute;n en el CCCB.
    </p><p class="article-text">
        Smith habla con pasi&oacute;n y decisi&oacute;n de todos los matices de lo que es cierto, uno de los temas que trata en su nueva novela, <em>La Impostura </em>(Salamandra, 2024). El libro toma como protagonistas a personajes reales, como el escritor <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/William_Harrison_Ainsworth" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">William Ainsworth</a> o su prima Eliza, quien se ve fascinada por el caso, tambi&eacute;n real, de <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Tichborne_case" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roger Tichborne</a>, un noble que desapareci&oacute; y volvi&oacute; a aparecer d&eacute;cadas despu&eacute;s encarnado en un hombre que reclamaba su nombre y fortuna. Un libro en que lo real y lo inventado se entremezclan, poniendo en tela de juicio la moral y los privilegios de la sociedad victoriana que tanto fascina a Smith. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El libro trata sobre diversas cuestiones universales como la verdad, la identidad o las ra&iacute;ces. &iquest;Por qu&eacute; decide irse a la &eacute;poca victoriana para tratar estas cuestiones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para los lectores, la diferencia entre pasado y presente o primera o tercera persona es muy significativa. Pero para los escritores no. Simplemente escribimos de lo que nos interesa. Y ese periodo me interesa. Estoy segura de que escribir&eacute; muchas novelas contempor&aacute;neas, pero ahora me interesa m&aacute;s c&oacute;mo la gente pensaba en el pasado. Se tiende a caricaturizar a los victorianos y yo quer&iacute;a darles una dimensi&oacute;n m&aacute;s compleja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo hace, entre otras cosas, a trav&eacute;s de la figura de la esclavitud, que saca a relucir las contradicciones de la sociedad y la lucha interna de algunas de las mujeres que exig&iacute;an la abolici&oacute;n y se culpabilizan de sus propios privilegios. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante del privilegio es que todo el mundo lo es respecto a otra persona. Siempre hay alguien que est&aacute; peor que t&uacute;. Pero si te incapacita tu propio privilegio, nunca vas a hacer nada. Sentarte y lamentarte por tu privilegio frente a alguien que trabaja en una plantaci&oacute;n no es un discurso &uacute;til. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso admiro a Eliza [una de las personajes protagonistas]. Ella simplemente act&uacute;a, a pesar de ser pobre. Pero comparada con otros personajes, es privilegiada. Y eso no es raz&oacute;n para que se agobie. Es que no tiene sentido. No es ni siquiera un pensamiento pol&iacute;tico, es narcisista. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiz&aacute;s compararse a uno mismo con otro y ser consciente del propio privilegio s&iacute; tiene algo de pol&iacute;tico porque entra en juego cierta empat&iacute;a...</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero lo pol&iacute;tico se va cuando te incapacita para actuar. Si te atrapas en el bucle intentando decidir qui&eacute;n es m&aacute;s o menos afortunado y eso es lo &uacute;nico en lo que puedes pensar, no vas a llegar lejos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El caso de Eliza es curioso, porque sus privilegios no la frenan de luchar por la abolici&oacute;n de la esclavitud, pero s&iacute; por los derechos de su propia clase. Hay una frase suya muy significativa: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; es m&aacute;s f&aacute;cil pensar en que mis zapatos necesitan una suela nueva que en mi libertad?&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es lo m&aacute;s pr&aacute;ctico para ella. No tiene los derechos que ahora tenemos garantizados, como la potestad sobre sus hijos, la propiedad, el divorcio o trabajar en algunas profesiones. As&iacute; que, para ella, es m&aacute;s f&aacute;cil y menos doloroso centrarse en los derechos de los dem&aacute;s. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si sólo se acepta una acción política perfecta para acabar con la injusticia, se tendrá que esperar mucho tiempo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Por eso es abolicionista en su novela. Eliza es un personaje real, &iquest;fue realmente una luchadora contra la esclavitud?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Es ficci&oacute;n, hasta donde s&eacute;, pero me cuadra. La mayor&iacute;a de las abolicionistas eran mujeres. Mujeres blancas con tiempo. Escrib&iacute;an cartas al gobierno, promov&iacute;an boicots al az&uacute;car, daban discursos dram&aacute;ticos&hellip; Son las mismas que, 15 a&ntilde;os despu&eacute;s, lucharon por el voto femenino. Las mujeres inglesas lograron votar poniendo el machismo victoriano a su favor. Los hombres cre&iacute;an que eran &aacute;ngeles inocentes y &iexcl;Pum!, eran hero&iacute;nas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero &iquest;eran realmente antirracistas? En el libro describe c&oacute;mo esas mujeres blancas hablaban desde el paternalismo y el exotismo de los esclavos negros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, si s&oacute;lo se acepta una acci&oacute;n pol&iacute;tica perfecta para acabar con la injusticia, se tendr&aacute; que esperar mucho tiempo. Todos tenemos contradicciones. En una clase de la universidad en la que explicaba la situaci&oacute;n social en la &eacute;poca victoriana, los alumnos no entend&iacute;an por qu&eacute; la gente no se lanzaba a la calle para acabar con la explotaci&oacute;n. Pues fue el mismo d&iacute;a en que se prendi&oacute; fuego a aquella f&aacute;brica textil en Bangladesh. Y todos llevaban ropa barata de Zara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay otros dos temas transversales en la novela, la verdad y la identidad, que se encuentran en el caso de Roger Tichborne [el juicio levant&oacute; pasiones entre la poblaci&oacute;n despu&eacute;s de que un hombre asegurara ser el noble desaparecido. A pesar de que el tribunal decretara que era un impostor, recab&oacute; un fort&iacute;simo apoyo popular]. &iquest;Por qu&eacute; escogi&oacute; ese caso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque ejemplifica que nuestra existencia social no es matem&aacute;tica. No somos dos m&aacute;s dos, igual a cuatro. La verdad es habitable y no hay nunca una sola. La verdad absoluta no existe en las relaciones humanas. No es posible. Eso pasa tambi&eacute;n en la literatura. Siempre hay interpretaciones que puedes llevar a la subjetividad. Moby Dick no es un hombre persiguiendo una ballena, es muchas otras cosas, diferentes para cada qui&eacute;n. Y entre todas esas cosas, hay un mont&oacute;n de grises. 
    </p><p class="article-text">
        Como en las relaciones sociales, en la literatura hay interpretaciones m&aacute;s o menos cuidadosas, inteligentes, sensibles o narcisistas. Luego, obviamente, est&aacute;n las interpretaciones mentirosas y obscenas. Y el caso Tichborne es interesante para entender c&oacute;mo se convierte en verdad algo que, de hecho, no es verdad en absoluto. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque luego se demostrara que era un fraude, el impostor vivi&oacute; como Tichborne y, t&eacute;cnicamente, fue &eacute;l mientras la gente as&iacute; lo crey&oacute;.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Exactamente! Para much&iacute;sima gente fue cierto en t&eacute;rminos emocionales y de justicia. A veces, a la gente que piensa demasiado en la pol&iacute;tica y se jacta de ser ultra racional, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/hay-vivir-respuesta-clasicos-cat_1_11629472.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le cuesta mucho entender momentos sociales como este.</a> Pero los novelistas no funcionamos as&iacute;. O no deber&iacute;amos. Ser novelista requiere de unas caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas, pero creo que muchos escritores (y estoy segura de que yo he cometido este error en el pasado) creemos que nuestra manera de pensar es representativa. No es as&iacute; para nada. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Escribo para entender o reflejar cómo me siento sobre cómo se siente otra gente. En realidad, intento entender a la gente 

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;A qu&eacute; se refiere?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente quiere ra&iacute;ces, realmente desean pertenecer a algo, creen en los estados naci&oacute;n, quieren tener identidad. Y esa es la verdad para mucha gente y muchos novelistas escriben para satisfacer esos deseos. Pero yo no me siento as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Para qu&eacute; escribe?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para entender o reflejar c&oacute;mo me siento sobre c&oacute;mo se siente otra gente. En realidad, intento entender a la gente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo ha conseguido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. Creo que entiendo esas necesidades, pero yo no quiero tener un grupo, ni compartir un pensamiento con mucha gente. No tengo miedo a la soledad porque no me siento sola cuando estoy conmigo. Y creo que ese ha sido el gran sesgo de la historia de la literatura. Todos los escritores han escrito pensando que todo el mundo se siente as&iacute; y no es verdad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la literatura juega un gran papel el ego y todos los escritores creen que tienen una visi&oacute;n &uacute;nica de estas verdades compartidas. &iquest;Cree que usted peca de ego?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando era joven, quiz&aacute;s s&iacute;. Pero creo que se me ha pasado con los a&ntilde;os. Principalmente a ra&iacute;z de tener hijos. La &uacute;ltima cosa que hago cada d&iacute;a es lo que quiero hacer. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90af651e-9b2d-4df5-98b9-2902bc153c0a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90af651e-9b2d-4df5-98b9-2902bc153c0a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90af651e-9b2d-4df5-98b9-2902bc153c0a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90af651e-9b2d-4df5-98b9-2902bc153c0a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/90af651e-9b2d-4df5-98b9-2902bc153c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/90af651e-9b2d-4df5-98b9-2902bc153c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/90af651e-9b2d-4df5-98b9-2902bc153c0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Zadie Smith, firmando libros antes de su presentación en el CCCB"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Zadie Smith, firmando libros antes de su presentación en el CCCB                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Las reflexiones sobre la literatura tienen peso en el libro. Uno de sus protagonistas es el novelista William Ainsworth (1805-1832). &iquest;Por qu&eacute; &eacute;l?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interesa la relaci&oacute;n de los escritores con el mundo. Y &eacute;l fue mi vecino. Camino cerca de su tumba a menudo y paso ante su casa cada d&iacute;a. Me pareci&oacute; divertido resucitar a este escritor que fue tan popular y exitoso y ahora totalmente olvidado. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Oh, estoy segura de que me olvidarán. Y no me preocupa para nada porque estaré muerta 

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ese es un miedo que tiene todo escritor. &iquest;Resucitarle significa que usted tambi&eacute;n tiene ese miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Oh, estoy segura de que me pasar&aacute;. Y no me preocupa para nada porque estar&eacute; muerta. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Volviendo a la verdad. Me ha parecido interesante que una novela que reflexiona tanto sobre lo que es cierto, invente di&aacute;logos, pensamientos y actos de personas que existieron pero no dijeron, pensaron o hicieron lo que usted escribe. &iquest;Tuvo alg&uacute;n tipo de contradicci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Para nada! Fue delicioso. A veces voy a sus tumbas, las miro y les digo: &ldquo;No s&eacute; si eras as&iacute;, pero yo creo que s&iacute;. As&iacute; que&hellip; aqu&iacute; estamos&rdquo;. Sospecho c&oacute;mo eran, y son sospechas basadas en peque&ntilde;as certezas puestas juntas. Por ejemplo, s&eacute; que Eliza era alta o que tuvo una aventura con William porque se menciona en cartas que he le&iacute;do. Obviamente, no s&eacute; ciertas cosas sobre su comportamiento, pensamientos o elecciones. Pero est&aacute; muerta, al fin y al cabo. Lo que tiene es una segunda vida en la ficci&oacute;n, y estoy contenta de que la tenga. Es bonito &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>No todos tendremos una.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Creo que es algo bueno... Espero que no le importe. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En cierto modo, &iquest;le preocupa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, pero es verdad que incluso despu&eacute;s de acabar el libro segu&iacute; buscando su nombre en Google por si pod&iacute;a averiguar algo m&aacute;s. Nunca encontr&eacute; nada, pero buen d&iacute;a, pasados seis meses, se me ocurri&oacute; poner tambi&eacute;n su segundo nombre. Y eso marc&oacute; la diferencia, porque vi que hizo un libro de recuerdos en el que hab&iacute;a cartas y retratos. Lo quer&iacute;a porque no he visto qu&eacute; aspecto ten&iacute;a, pero fue subastado a un hombre. Le ped&iacute; que me lo dejara ver, pero nunca respondi&oacute;. &iexcl;Hay un retrato suyo y un maldito se&ntilde;or que lo tiene! Fue muy doloroso, pero quiz&aacute;s as&iacute; es como tiene que ser. Me limitar&eacute; a imaginarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/zadie-smith-escritora-mujeres-inglesas-consiguieron-voto-usando-machismo-victoriano-favor_128_11723381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Oct 2024 20:19:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/82d088c1-d3c7-4013-b7bb-8ad3ea2f452c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1707796" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/82d088c1-d3c7-4013-b7bb-8ad3ea2f452c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1707796" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Zadie Smith, escritora: “Las mujeres inglesas consiguieron el voto usando el machismo victoriano a su favor”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/82d088c1-d3c7-4013-b7bb-8ad3ea2f452c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Sufragistas,Esclavitud,Inglaterra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Cortes de Castilla-La Mancha conmemorarán en noviembre las nueve décadas del voto femenino en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/cortes-castilla-mancha-conmemoraran-noviembre-nueve-decadas-voto-femenino-espana_1_10516375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/325e077f-4ea1-4f85-9747-a6cc3ce7415d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Cortes de Castilla-La Mancha conmemorarán en noviembre las nueve décadas del voto femenino en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta conquista política ya fue objeto de una exposición itinerante de la Cámara autonómica, producida en el marco del convenio con la Universidad de Alcalá de Henares.</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Homenaje a las mujeres que consiguieron el voto femenino en España en las Cortes de Castilla-La Mancha</p></div><p class="article-text">
        Las Cortes de Castilla-La Mancha van a acoger el 19 de noviembre un acto institucional para celebrar el 90 aniversario de la primera cita electoral en Espa&ntilde;a en la que las mujeres pudieron ejercer el derecho a voto, en el marco de la Segunda Rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo ha avanzado el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha Pablo Bellido, quien ha aprovechado la celebraci&oacute;n este 15 de septiembre del D&iacute;a Internacional de la Democracia para afirmar que la instituci&oacute;n &ldquo;va a renovar y reforzar su compromiso con la igualdad de g&eacute;nero y con el feminismo durante esta XI Legislatura&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vamos a hacer un acto de reivindicaci&oacute;n de la igualdad entre mujeres y hombres, en el compromiso de que las Cortes de Castilla-La Mancha sean feministas y por tanto promotoras de una igualdad real y de una democracia plena donde participen todos y todas&rdquo;, ha explicado Bellido.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Parlamento regional han recordado que esta conquista pol&iacute;tica ya fue objeto de <a href="https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/historia-mujeres-consiguieron-voto-femenino-exhibicion-cortes-castilla-mancha_1_8818760.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una exposici&oacute;n itinerante de la C&aacute;mara Auton&oacute;mica, producida en el marco del convenio con la Universidad de Alcal&aacute; de Henares</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-a2f4BU7H1qE-2016', 'youtube', 'a2f4BU7H1qE', document.getElementById('yt-a2f4BU7H1qE-2016'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-a2f4BU7H1qE-2016 src="https://www.youtube.com/embed/a2f4BU7H1qE?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        En un v&iacute;deo editado con motivo de la declaraci&oacute;n por la Unesco del D&iacute;a Internacional de la Democracia, Bellido ha ratificado &ldquo;la obligaci&oacute;n&rdquo; de celebrar esta fecha en el Parlamento, recordando que la democracia presupone libertad, pero tambi&eacute;n &ldquo;igualdad ante la ley y respeto a la pluralidad pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Unas Cortes m&aacute;s abiertas&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El presidente de las Cortes regionales ha recordado que su segundo mandato al frente de la C&aacute;mara ha comenzado con la creaci&oacute;n del Consejo Regional de Transparencia y Buen Gobierno en la C&aacute;mara, pero ha prometido tambi&eacute;n proseguir con las acciones de extensi&oacute;n democr&aacute;tica que experimentaron un impulso a lo largo de la pasada legislatura, como la programaci&oacute;n de visitas guiadas a la sede del parlamento y el Plan de Accesibilidad para personas con discapacidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos que las Cortes sean m&aacute;s abiertas, que puedan venir los colectivos, los colegios y quienes quieran, con el compromiso a su vez de estar m&aacute;s pr&oacute;ximos a las ciudades y pueblos de Castilla-La Mancha para poder escuchar a la ciudadan&iacute;a de nuestra regi&oacute;n&rdquo;, ha asegurado el presidente de la asamblea castellanomanchega.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioclm.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/cortes-castilla-mancha-conmemoraran-noviembre-nueve-decadas-voto-femenino-espana_1_10516375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Sep 2023 08:21:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/325e077f-4ea1-4f85-9747-a6cc3ce7415d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="73675" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/325e077f-4ea1-4f85-9747-a6cc3ce7415d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="73675" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las Cortes de Castilla-La Mancha conmemorarán en noviembre las nueve décadas del voto femenino en España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/325e077f-4ea1-4f85-9747-a6cc3ce7415d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sufragistas,Mujer,Derecho al voto,Cortes de Castilla-La Mancha,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las fotos secretas y transgresoras de dos pioneras del sufragismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fotos-secretas-transgresoras-pioneras-sufragismo_1_10329592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35625076-3454-404a-865b-4636175aeb79_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076069.jpg" width="5253" height="2955" alt="Las fotos secretas y transgresoras de dos pioneras del sufragismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Círculo de Bellas Artes de Madrid acoge dentro de PHotoEspaña la exposición 'Como un torbellino', que muestra las imágenes con las que dos fotógrafas noruegas se retrataron a sí mismas a principios del siglo XX</p><p class="subtitle">Mariví Ibarrola, la 'rockera peatonal' que inmortalizó los ochenta “disparándolos”
</p></div><p class="article-text">
        Capturar la intimidad no es f&aacute;cil. Hacerlo con naturalidad y cotidianidad, tampoco. Pero, &iquest;qu&eacute; ocurre si quienes lo hacen son dos fot&oacute;grafas retrat&aacute;ndose a s&iacute; mismas desafiando los roles de g&eacute;nero e inmortalizando el disfrute que les produjo el proceso? El resultado es <em>Como un torbellino</em>, la exposici&oacute;n dentro del <a href="https://www.eldiario.es/cultura/photoespana-2023-arranca-romper-canones-subvertir-roles-concienciar-fotografia_1_10255829.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marco de PHotoEspa&ntilde;a</a> que exhibe en el C&iacute;rculo de Bellas Artes de Madrid las im&aacute;genes tomadas por las noruegas Marie H&oslash;eg y Bolette Berg entre finales del siglo XIX y principios XX. Una exhibici&oacute;n que es posible gracias al hallazgo de un tesoro por parte del Museo Preus de Oslo que, dentro del legado de las artistas que adquiri&oacute; en subasta en 1970, rescat&oacute; dos cajas marcadas como &ldquo;privadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su interior hab&iacute;a una serie de negativos de vidrio que mostraban a ambas posando ante la c&aacute;mara, en algunas de las instant&aacute;neas acompa&ntilde;adas de sus hermanos y amigos; cuestionando los estereotipados roles de g&eacute;nero de la &eacute;poca y los ideales decimon&oacute;nicos de feminidad. A diferencia del estilo de los retratos que realizaban a diario como parte de su trabajo, estos rebosan alegr&iacute;a ofreciendo estampas inesperadas. En algunas de ellas aparecen vestidas con ropa de hombre, con capas, gorras, sombreros, fumando y hasta luciendo bigote.
    </p><p class="article-text">
        Entrar en la sala Minerva del museo, que acoger&aacute; la propuesta hasta el pr&oacute;ximo 24 de agosto, lleva impl&iacute;cito ser invadido por una sensaci&oacute;n de hogar que acoge, recoge y divierte. Las fotograf&iacute;as destilan humor, travestismos, miradas p&iacute;caras, habitaciones, recreaciones y mucha libertad. Tras su paso por Madrid, viajar&aacute;n a Santander.
    </p><p class="article-text">
        Las instant&aacute;neas no fueron tomadas con la intenci&oacute;n de exhibirlas p&uacute;blicamente. De hecho, en su momento se habr&iacute;an considerado demasiado provocadoras. Esto aporta un preciado valor a&ntilde;adido a la exposici&oacute;n, pues la jovialidad y agudeza de sus protagonistas han trascendido tiempo y espacio hasta llegar ahora al C&iacute;rculo de Bellas Artes. Lo que hoy en d&iacute;a se percibe al observar las im&aacute;genes es inocencia y diversi&oacute;n pero a la vez recuerda que los l&iacute;mites, la posible censura y lo subversivo se ha ido viendo modificado con el paso de los a&ntilde;os. No en vano, lo contemplado como 'normal' o parte del canon de una sociedad var&iacute;a seg&uacute;n la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/pechos-descubiertos-escenario-escandalo-ojos-patriarcado_1_10327377.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mirada y &eacute;poca que lo contemple</a>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4caba734-2bf5-4c73-bd94-250103b73986_source-aspect-ratio_50p_1076268.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4caba734-2bf5-4c73-bd94-250103b73986_source-aspect-ratio_50p_1076268.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4caba734-2bf5-4c73-bd94-250103b73986_source-aspect-ratio_75p_1076268.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4caba734-2bf5-4c73-bd94-250103b73986_source-aspect-ratio_75p_1076268.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4caba734-2bf5-4c73-bd94-250103b73986_source-aspect-ratio_default_1076268.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4caba734-2bf5-4c73-bd94-250103b73986_source-aspect-ratio_default_1076268.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4caba734-2bf5-4c73-bd94-250103b73986_source-aspect-ratio_default_1076268.jpg"
                    alt="Marie Høeg con su hermano Karl en una imagen tomada entre 1894 y 1903"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Marie Høeg con su hermano Karl en una imagen tomada entre 1894 y 1903                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">La fotograf&iacute;a como ocupaci&oacute;n respetable</h3><p class="article-text">
        A finales del siglo XIX, la fotograf&iacute;a era una de las pocas ocupaciones considerada respetable para las mujeres. Marie y Bolette se conocieron en Finlandia, donde la primera ya ejerc&iacute;a e incluso dirig&iacute;a dos estudios. La segunda se encontraba a&uacute;n en periodo de formaci&oacute;n, pero pronto comenzaron a trabajar juntas en Horten, al sur de Noruega. La ciudad era una base naval que contaba con un astillero esencial para la marina del pa&iacute;s. All&iacute; fundaron su propio estudio, Berg &amp; Herg, en el que realizaban retratos convencionales de personas que buscaban inmortalizar celebraciones o tener estampas que poder enviar a sus familias.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tomaron numerosas fotos de la zona y sus alrededores y su prol&iacute;fica producci&oacute;n est&aacute; expuesta el Museo Preus. Una pinacoteca que, antes de ser comprada por el gobierno noruego en 1995, era un recinto privado que pertenec&iacute;a a la familia que le da nombre. Ellos fueron los responsables de localizar, entre 440 negativos de vidrio, los calificados como &ldquo;privados&rdquo; que componen la muestra que ha tra&iacute;do por primera vez a Espa&ntilde;a el trabajo de estas dos artistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84d1cfdc-0fbe-4759-9655-26403aac59e4_source-aspect-ratio_50p_1076270.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84d1cfdc-0fbe-4759-9655-26403aac59e4_source-aspect-ratio_50p_1076270.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84d1cfdc-0fbe-4759-9655-26403aac59e4_source-aspect-ratio_75p_1076270.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84d1cfdc-0fbe-4759-9655-26403aac59e4_source-aspect-ratio_75p_1076270.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/84d1cfdc-0fbe-4759-9655-26403aac59e4_source-aspect-ratio_default_1076270.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/84d1cfdc-0fbe-4759-9655-26403aac59e4_source-aspect-ratio_default_1076270.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/84d1cfdc-0fbe-4759-9655-26403aac59e4_source-aspect-ratio_default_1076270.jpg"
                    alt="Bollete con bigote, fotografía elegida además como emblema de la presente edición de PHotoEspaña"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Bollete con bigote, fotografía elegida además como emblema de la presente edición de PHotoEspaña                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 1904 se trasladaron a Oslo, donde fundaron una editorial, cuya sede protagoniza una de las im&aacute;genes de la exposici&oacute;n. En ella aparecen ordenando una amplia mesa situada en el centro de una luminosa estancia, copada por estanter&iacute;as repletas de cajas. Apenas se vislumbra qu&eacute; contienen en su interior, pero todo apunta a que manuscritos.
    </p><p class="article-text">
        Las dos artistas vieron las posibilidades que ofrec&iacute;a el floreciente mercado de las postales y decidieron especializarse en producir toda clase de tarjetas de este tipo. Entre sus mayores &aacute;reas de inter&eacute;s estuvieron las que mostraban obras de arte moderno de pintores noruegos, principalmente mujeres, pensadas para que el p&uacute;blico extranjero pudiera conocer su arte. Tambi&eacute;n publicaron libros. Entre ellos el volumen <em>Norske Kvinder</em>&nbsp;que editaron en 1923 que, a lo largo de tres vol&uacute;menes, aborda la historia de las mujeres noruegas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2113d07-701c-4955-a38a-eb65b87faaef_source-aspect-ratio_50p_1076278.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2113d07-701c-4955-a38a-eb65b87faaef_source-aspect-ratio_50p_1076278.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2113d07-701c-4955-a38a-eb65b87faaef_source-aspect-ratio_75p_1076278.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2113d07-701c-4955-a38a-eb65b87faaef_source-aspect-ratio_75p_1076278.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2113d07-701c-4955-a38a-eb65b87faaef_source-aspect-ratio_default_1076278.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f2113d07-701c-4955-a38a-eb65b87faaef_source-aspect-ratio_default_1076278.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f2113d07-701c-4955-a38a-eb65b87faaef_source-aspect-ratio_default_1076278.jpg"
                    alt="Imagen de una de las salas del estudio de las fotógrafas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de una de las salas del estudio de las fotógrafas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Fotograf&iacute;a, activismo y una sociedad secreta</h3><p class="article-text">
        La pareja pas&oacute; toda su vida compartiendo vida y ocupaci&oacute;n, adem&aacute;s de estar comprometidas con la lucha por los derechos de la mujer. En particular, el derecho al voto se logr&oacute; en las elecciones generales de 1913. Marie H&oslash;eg alcanz&oacute; especial notoriedad, tanto a nivel local como a escala nacional, por su activismo. Particip&oacute; en grupos como la Rama Horten de la Asociaci&oacute;n Nacional para el Derecho de las Mujeres a Votar y el Consejo de Mujeres de la misma ciudad. La exhibici&oacute;n le debe su t&iacute;tulo a una frase que se pronunciaba recurrentemente sobre ella: &ldquo;&iexcl;Lleg&oacute; como un torbellino y despert&oacute; al aletargado Horten!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        A finales del siglo XIX y principios del XX, la pol&iacute;tica era un terreno vedado para las mujeres que, para poder mostrar su compromiso con causas pol&iacute;ticas, deb&iacute;an reunirse en secreto. Oponi&eacute;ndose a esta tesitura y buscando ofrecer una soluci&oacute;n para las compa&ntilde;eras, Marie fund&oacute; una sociedad secreta, un foro de debate para mujeres. Previamente ya hab&iacute;a utilizado el estudio Berg &amp; Herg como punto de encuentro de aquellas que estuvieran interesadas en el feminismo y la defensa del sufragio femenino. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/932ee71b-1c3b-4f9b-89bd-a8d724501394_source-aspect-ratio_50p_1076287.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/932ee71b-1c3b-4f9b-89bd-a8d724501394_source-aspect-ratio_50p_1076287.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/932ee71b-1c3b-4f9b-89bd-a8d724501394_source-aspect-ratio_75p_1076287.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/932ee71b-1c3b-4f9b-89bd-a8d724501394_source-aspect-ratio_75p_1076287.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/932ee71b-1c3b-4f9b-89bd-a8d724501394_source-aspect-ratio_default_1076287.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/932ee71b-1c3b-4f9b-89bd-a8d724501394_source-aspect-ratio_default_1076287.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/932ee71b-1c3b-4f9b-89bd-a8d724501394_source-aspect-ratio_default_1076287.jpg"
                    alt="&#039;Tres facetas de Marie&#039;, tomada por Bolette Berg"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Tres facetas de Marie&#039;, tomada por Bolette Berg                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entonces no era extra&ntilde;o que dos mujeres vivieran juntas sin que existiera entre ellas un v&iacute;nculo rom&aacute;ntico, ya que fusionar hogares era una opci&oacute;n pr&aacute;ctica, econ&oacute;mica y habitual para las solteras. Pero no fue su caso dado que, adem&aacute;s de socias, fueron pareja desde que se conocieron en Finlandia y, gracias a su &eacute;xito empresarial, pudieron jubilarse en una gran casa de campo rodeadas de sus animales.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las postales, libros y algunos ejemplos de sus tarjetas de visita, no se conservan muchos m&aacute;s archivos ni documentos personales de Marie y Bolette. Lo que s&iacute; hay son retazos de su actividad en peri&oacute;dicos de la &eacute;poca, de los que tambi&eacute;n hay parte expuestos en<em> Como un torbellino, </em>la muestra que abre las puertas a la intimidad, talento y complicidad de dos fot&oacute;grafas que rompieron moldes divirti&eacute;ndose y dejando constancia de ello en dos cajas que afortunadamente ya no son 'privadas'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura García Higueras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/fotos-secretas-transgresoras-pioneras-sufragismo_1_10329592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2023 19:53:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35625076-3454-404a-865b-4636175aeb79_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076069.jpg" length="9093767" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35625076-3454-404a-865b-4636175aeb79_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076069.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9093767" width="5253" height="2955"/>
      <media:title><![CDATA[Las fotos secretas y transgresoras de dos pioneras del sufragismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35625076-3454-404a-865b-4636175aeb79_16-9-discover-aspect-ratio_default_1076069.jpg" width="5253" height="2955"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Feminismo,circulo de bellas artes,Derecho al voto,Sufragistas,Arte,Cultura,Museos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Benita Asas, la maestra sufragista que revolucionó la historia del feminismo con sus artículos hace más de un siglo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/benita-asas-maestra-sufragista-revoluciono-historia-feminismo-articulos-siglo_1_10007764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/346a9244-2885-4fd2-b9fe-4f318aebf2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Benita Asas, la maestra sufragista que revolucionó la historia del feminismo con sus artículos hace más de un siglo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las feministas tenemos pruebas irrefutables de que los hombres por evolutivos y radicales que hayan sido, jamás pensaron en la nivelación de los derechos que nos venimos ocupando", escribió la maestra en 1921</p><p class="subtitle">Francisca de Aculodi - La desconocida historia de la primera periodista de Europa de la que no se guarda ni un retrato
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No hay duda, los hombres se asustan al pensar que puede llegar un d&iacute;a, en que los detractores de la capacidad intelectual femenina queden vencidos, porque la realidad de los hechos les d&eacute; un solemne y rotundo ment&iacute;s&rdquo;. Con estas palabras la guipuzcoana Benita Asas criticaba en el peri&oacute;dico El Nervi&oacute;n, en el a&ntilde;o 1908 la actitud de aquellos hombres que se negaban a que las mujeres tuvieran los mismos derechos que ellos. Fue la lucha principal que llev&oacute; a cabo a lo largo de sus 95 a&ntilde;os de vida. &ldquo;Las feministas tenemos pruebas irrefutables de que los hombres por evolutivos y radicales que hayan sido, jam&aacute;s pensaron en la nivelaci&oacute;n de los derechos que nos venimos ocupando. (&hellip;) Supongamos que el feminismo no existiese. Supongamos que la negativa de la Asamblea Nacional Francesa, en lo que concierne a los derechos de la mujer no hubiera tenido ninguna transcendencia, (&hellip;) &iquest;cree usted que por la mente de Lenin hubiera cruzado nunca, ni entre sombras la idea de igualar la mujer al hombre en el C&oacute;digo Civil, ni en el Penal ni en ninguno?&rdquo;, se preguntaba en 1921.
    </p><p class="article-text">
        Benita Asas Manterola (Donostia, 1873 &ndash; Bilbao, 1968) fue, como describe la investigadora de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU) Mar&iacute;a Jos&eacute; Villa y autora de la tesis doctoral, Benita Asas Manterola y los feminismos en Espa&ntilde;a (1873-1968) &ldquo;una mujer adelantada a su tiempo pero tambi&eacute;n presa de ese mismo tiempo&rdquo;. Asas estudi&oacute; magisterio en Valladolid y fue maestra, primero en Bilbao y m&aacute;s tarde en las escuelas p&uacute;blicas de Vallehermoso, en Madrid. A pesar de que sus primeras publicaciones estuvieron relacionadas con la ense&ntilde;anza y la religi&oacute;n, en 1913 fund&oacute; y dirigi&oacute; el peri&oacute;dico El pensamiento Femenino durante los tres a&ntilde;os que tuvo de existencia. En &eacute;l, denunciaba cuestiones como la falta de igualdad y de derechos de las mujeres y reivindicaba el sufragio femenino. &ldquo;Mi prop&oacute;sito al escribir estos art&iacute;culos no es deprimir al hombre, no es negar sus m&eacute;ritos, no es dejar de reconocer su indiscutible capacidad intelectual, no es intentar colocarle en un plano inferior al que deben ocupar en el mundo de la mentalidad: mi prop&oacute;sito es defender a la mujer y triturar las aviesas inexactitudes que de ella se han afirmado en todos los tonos y c&oacute;mo, para esta labor, hay que citar hechos, repetir frases, reproducir opiniones&hellip;&rdquo;, asegur&oacute; en uno de los art&iacute;culos publicados y rescatados en la tesis de Mar&iacute;a Jos&eacute; Villa. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la clara ideolog&iacute;a de izquierdas que impregnan sus textos, todos los proyectos en los que particip&oacute; Asas tuvieron un car&aacute;cter apartidista, con vocaci&oacute;n de aglutinar en ellos a mujeres de todas las ideolog&iacute;as y que, por lo tanto, no fuesen excluyentes. &ldquo;De esta manera, el peri&oacute;dico El Pensamiento Femenino defendi&oacute; en numerosas ocasiones su independencia ideol&oacute;gica, de igual manera que las asociaciones en las que particip&oacute; activamente hasta 1932, que compartieron este rasgo apartidista&rdquo;, asegura Villa en su tesis. M&aacute;s all&aacute; del feminismo, en El Pensamiento Femenino y en otros peri&oacute;dicos en los que colabor&oacute; Asas trat&oacute; temas como la Primera Guerra Mundial, el sentimiento nacional espa&ntilde;ol o la paz. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las feministas tenemos pruebas irrefutables de que los hombres por evolutivos y radicales que hayan sido, jamás pensaron en la nivelación de los derechos que nos venimos ocupando</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Asas, el movimiento feminista era equiparable a otros movimientos sociales que consegu&iacute;an sus reivindicaciones a trav&eacute;s de la movilizaci&oacute;n. Seg&uacute;n la maestra feminista, &ldquo;una feminista de oro de ley&rdquo; deb&iacute;a contar con la adquisici&oacute;n m&aacute;xima de la personalidad social, civil y pol&iacute;tica. &ldquo;Bien puede elevarse a rango de axioma nuestra afirmaci&oacute;n de que el feminismo est&aacute; siendo con relaci&oacute;n a los derechos de la mujer, lo que el socialismo y otros &rdquo;ismos&ldquo;, han sido y contin&uacute;an siendo para la desheredada masa del pueblo (...)&nbsp;Lo fundamental para toda feminista &rdquo;de oro de ley&ldquo;, es la justicia en lo ata&ntilde;adero (sic) a los derechos imprescindibles de la mujer, la adquisici&oacute;n m&aacute;xima de personalidad civil, social y pol&iacute;tica&rdquo;, afirm&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Otra de las cuestiones que Asas critic&oacute; duramente en sus escritos y sus discursos fue el hecho de que la maternidad fuera una causa de sometimiento de las mujeres. &ldquo;Dos causas formidables han tenido como en suspenso la mentalidad femenina de los antiguos tiempos: el imperio de la fuerza bruta sobre todo otro ideal, y las observantes preocupaciones de la maternidad (...) estos dos agobiantes pesos la han tenido sometida a un r&eacute;gimen de dependencia tan prolongado y tan duro que ha necesitado ver el mundo excesivamente poblado de las de su sexo para que muchas de ellas tuviesen tiempo de filosofar acerca de su naturaleza y de su poder mental, y luego de filosofar cobraran valor para enfrentarse con las osad&iacute;as de la injusticia procedentes del hombre. &rdquo;&iquest;Sin la tiran&iacute;a de la fuerza bruta y sin la cadena opresora de la maternidad &iquest;C&oacute;mo explicarse la carencia de ismos redentores de la mujer?&ldquo;, escribi&oacute;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e277c50-187b-4f84-9108-40b7dfef59f5_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e277c50-187b-4f84-9108-40b7dfef59f5_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e277c50-187b-4f84-9108-40b7dfef59f5_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e277c50-187b-4f84-9108-40b7dfef59f5_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e277c50-187b-4f84-9108-40b7dfef59f5_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7e277c50-187b-4f84-9108-40b7dfef59f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7e277c50-187b-4f84-9108-40b7dfef59f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El Ayuntamiento de Bilbao dedica una calle en San Ignacio a la maestra y sufragista Benita Asas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Ayuntamiento de Bilbao dedica una calle en San Ignacio a la maestra y sufragista Benita Asas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la investigadora Mar&iacute;a Jos&eacute; Villa, ese discurso fue &ldquo;enormemente rupturista, ya que hasta ese momento la maternidad hab&iacute;a sido tratada de una manera casi m&iacute;stica debido a que la mujer buena, feminista o no, quiere ser ante todo despu&eacute;s de cristiana, madre&rdquo;. En sus textos, adem&aacute;s, Asas analiz&oacute; el papel de la Iglesia cat&oacute;lica en la lucha de las mujeres por la igualdad. A pesar de que Asas siempre se confes&oacute; cat&oacute;lica, se mostraba especialmente cr&iacute;tica con la Iglesia.
    </p><p class="article-text">
        Su objetivo, m&aacute;s all&aacute; de criticar la sociedad en la que viv&iacute;a, era hacer un llamamiento a la mujer espa&ntilde;ola para que iniciase la acci&oacute;n directa y dejara de ser un objeto pasivo dentro de la Historia. As&iacute;, a trav&eacute;s de sus textos Asas pidi&oacute; a las mujeres que para finalizar con las guerras y mejorar la sociedad, deb&iacute;an formar parte activa de las tomas de decisiones. &ldquo;El voto femenino, la representaci&oacute;n parlamentaria, la intervenci&oacute;n directa en las leyes y en la resoluci&oacute;n de los asuntos internacionales. Que no nazca otro Juan Rusk&iacute;n que pueda dirigirnos este duro reproche: 'Vosotras, mujeres, ten&eacute;is la culpa de las guerras; no porque las provoqu&eacute;is, sino porque no sab&eacute;is evitarlas'&rdquo;, asegur&oacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Sin la tiranía de la fuerza bruta y sin la cadena opresora de la maternidad ¿Cómo explicarse la carencia de ismos redentores de la mujer?</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">Su lucha contra los discursos 'femin&oacute;fobos'</h3><p class="article-text">
        Aunque con la llegada de las sufragistas y el primer movimiento feminista la presencia de las mujeres en distintas esferas de la sociedad hab&iacute;a ido aumentando, el discurso antifeminista perduraba en la mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles de la &eacute;poca. &ldquo;Durante estos a&ntilde;os, el mundo feminista hab&iacute;a sufrido constantes ataques para menoscabar la capacidad de las mujeres y deslegitimar las aspiraciones de igualdad. Los discursos de los denominados por Asas &rdquo;femin&oacute;fobos&ldquo;, se sustentaron en gran medida en el rechazo de la igualdad entre hombres y mujeres a trav&eacute;s del discurso m&eacute;dico&rdquo;, explica Villa.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de estos discursos fue el usado por el doctor Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, cuyo nombre a d&iacute;a de hoy se encuentra en monumentos, parques, calles y en uno de los hospitales m&aacute;s grandes de Madrid. Mara&ntilde;&oacute;n rechazaba la igualdad entre hombre y mujeres utilizando el discurso biologicista y la capacidad reproductora de la mujer como causa de esa desigualdad. Seg&uacute;n recoge la tesis de Villa, el m&eacute;dico dec&iacute;a que las aspiraciones de igualdad de las feministas no pod&iacute;an producirse en condiciones normales. &ldquo;Solo privando a la mujer de su maternidad durante un n&uacute;mero considerable de generaciones, podr&aacute; lograrse la quimera, que algunos creen realizable, de que su organismo (el de la mujer) se iguale al del hombre. Pero como mucho antes de lograrse ese resultado, la Humanidad habr&aacute; desaparecido, he aqu&iacute; por que el sue&ntilde;o de las feministas no se realizar&aacute; jam&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; en uno de sus discursos.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las figuras que abiertamente se mostraba antifeminista en aquella &eacute;poca fue Blanca Igual, viuda de&nbsp;Eduardo Murga y Goicoechea, poseedor del t&iacute;tulo del Vizcondado de Llanteno y concejala de Madrid durante la dictadura de Primo de Rivera. Seg&uacute;n defendi&oacute; &ldquo;la mujer tiene su lugar en el hogar y desde all&iacute; puede influir para bien en la direcci&oacute;n del pa&iacute;s, sin abandonar sus funciones de jefe de familia&rdquo;. Insisti&oacute; en m&uacute;ltiples ocasiones que la mujer, desde su hogar, pod&iacute;a influir en las decisiones pol&iacute;ticas de lo hombres sin necesidad de ser electora o elegible. &ldquo;Yo, que fui concejal y ejerc&iacute; tres a&ntilde;os, no creo que sea necesario el voto a las mujeres. Si una de nosotras no tiene bastante poder de convicci&oacute;n para hacer que vote por nuestra causa el hombre que queremos, es que es tonta. Y las tontas no hacen falta en la pol&iacute;tica&rdquo;, escribi&oacute; Igual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vizcondesa de Llanteno cree que el voto no es necesario a las mujeres; nosotras creemos lo contrario&rdquo;, le respondi&oacute; Asas en un texto de 1930, ya que, seg&uacute;n asegur&oacute; la maestra, &ldquo;s&oacute;lo cuando la mujer logre el derecho a voto podr&aacute; influir en la pol&iacute;tica y en las leyes, ya que el voto es un derecho dignificante&rdquo;. &ldquo;La causa de las mujeres hemos de defenderla nosotras mismas, de igual suerte que el obrero defiende sus reivindicaciones. Y hemos de defenderla con nuestro voto, que es la defensa m&aacute;s eficaz, m&aacute;s firme y m&aacute;s duradera&rdquo;, indic&oacute; en sus escritos, que a menudo utilizaba para responder a pol&iacute;ticos y personalidades de aquel momento que criticaran la lucha feminista. 
    </p><h3 class="article-text">Depuraci&oacute;n franquista de funcionarios p&uacute;blicos</h3><p class="article-text">
        Benita Asas, quien fue presidenta de la junta directiva de la&nbsp;ANME&nbsp;(Asociaci&oacute;n Nacional de Mujeres Espa&ntilde;olas) desde 1924 hasta 1932, sigui&oacute; ense&ntilde;ando y escribiendo hasta que estall&oacute; la Guerra Civil. Durante los a&ntilde;os de la guerra permaneci&oacute; en Madrid, donde sigui&oacute; ejerciendo como maestra en el Grupo Escolar Ramiro de Maeztu. El 23 de marzo de 1939, las tropas sublevadas consiguieron entrar en Madrid, y el 1 de abril de 1939 concluy&oacute; la Guerra Civil. Con la entrada de las tropas de Franco en Madrid <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/purga-franquista-miles-funcionarios-vascos-represion-sistematica-duradera_1_9992045.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se inici&oacute; un proceso de represi&oacute;n que, en el caso de muchos funcionarios p&uacute;blicos, se tradujo en procesos de depuraci&oacute;n</a>. &ldquo;En 1936, el gobierno de los sublevados hab&iacute;a emitido un decreto, el 8 de noviembre de 1936, que pon&iacute;a de manifiesto la obligaci&oacute;n por parte de las autoridades franquistas de realizar 'una revisi&oacute;n total y profunda en el personal de instrucci&oacute;n p&uacute;blica'&rdquo;, explica Villa. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sólo cuando la mujer logre el derecho a voto podrá influir en la política y en las leyes, ya que el voto es un derecho dignificante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En esa &ldquo;revisi&oacute;n&rdquo; tambi&eacute;n entr&oacute; Benita Asas. Concretamente el 6 de abril de 1939, le pidieron una declaraci&oacute;n jurada en la que deb&iacute;a contestar preguntas relacionadas con su actividad pol&iacute;tica durante la II Rep&uacute;blica y su participaci&oacute;n, si la hubo, en la Guerra Civil. Asas neg&oacute; cualquier vinculaci&oacute;n con los partidos republicanos y de izquierdas y fue rehabilitada en su cargo el 4 de mayo de ese mismo a&ntilde;o, pero quedando a la espera de la resoluci&oacute;n final del expediente de depuraci&oacute;n. Sin embargo, la F.E.T. y de las JONS realiz&oacute; los informes sobre Benita Asas, en los que destacaron su militancia en la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Trabajadores de la Ense&ntilde;anza, filial de la UGT.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En los informes solicitados a su entorno laboral tambi&eacute;n constaron acusaciones como la de haber pertenecido al PRRS o de haber participado en el movimiento feminista&rdquo;, detalla Villa. Finalmente, Asas fue acusada de pertenecer al &ldquo;movimiento izquierdista&rdquo;, haber publicado en dos revistas de ideolog&iacute;as de izquierdas La Tranca y Fray L&aacute;zaro y haber sido af&iacute;n al bando republicano durante la guerra. Asas neg&oacute; esas acusaciones y trat&oacute; de justificar que no era de izquierdas y que era religiosa, para probarlo mostr&oacute; sus primeros libros, que trataban sobre la religi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los avales presentados por Asas no obtuvieron el resultado deseado y finalmente su proceso de depuraci&oacute;n concluy&oacute; el 9 de noviembre de 1940, cuando se decret&oacute; que fuera &ldquo;trasladada a m&aacute;s de treinta kil&oacute;metros de su actual destino y sea inhabilitada perpetuamente para el desempe&ntilde;o de cargos directivos y de confianza dependientes del Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional&rdquo;, seg&uacute;n recoge la tesis de la investigadora. El traslado de Asas se hizo efectivo en octubre de 1941 y fue destinada a la Escuelas Municipales de Collado Villalba, donde permaneci&oacute; solo tres meses, ya que en enero de 1942 solicit&oacute; su jubilaci&oacute;n. En ese momento, Benita Asas ten&iacute;a 65 a&ntilde;os y hab&iacute;a ejercido como maestra durante 44 a&ntilde;os. Despu&eacute;s de su jubilaci&oacute;n se traslad&oacute; a Bilbao, donde vivi&oacute; junto a su familia.
    </p><h3 class="article-text">Feminismo desde su retiro</h3><p class="article-text">
        A pesar de estar retirada y de su avanzada edad, Benita Asas nunca dej&oacute; de lado su car&aacute;cter combativo y feminista y lo demostr&oacute; con dos art&iacute;culos que escribi&oacute; en la revista bilba&iacute;na Gran V&iacute;a en 1956, para criticar un art&iacute;culo de opini&oacute;n escrito por J. Chico en el que se dedicaba a menospreciar el movimiento feminista y sufragista. Para ello, se val&iacute;a de absurdos prejuicios utilizados a lo largo de la historia para criticar la falta de feminidad de las mujeres feministas, su aspecto f&iacute;sico o su car&aacute;cter iracundo. 
    </p><p class="article-text">
        Asas le respondi&oacute; de esta manera: &ldquo;El fulgor del feminismo lo contemplamos hoy en las j&oacute;venes que concurren a las Universidades, en las que colaboran en los laboratorios cient&iacute;ficos, en las mujeres que dirigen empresas de envergadura, en las que desempe&ntilde;an cargos pol&iacute;ticos de responsabilidad, etc. Todas estas mujeres, todas estas j&oacute;venes son usufructuarias de las nunca bastante ponderadas conquistas logradas por las feas feministas y sufragistas, las cuales, en los tiempos a los que se refiere el aludido se&ntilde;or, fueron despiadadamente fustigadas, sufriendo, con heroico valor, calumnias, insultos y desprecios (...) El motivo de que la injusticia se hubiera perpetuado ha sido la ausencia total del elemento femenino entre los legisladores. Para evitar estas injusticias la mujer debe tener el derecho a voto porque el voto da a la persona una segunda alma: el derecho. El que vota reina&rdquo;. De esta manera Asas, a sus 84 a&ntilde;os de edad, termin&oacute; el art&iacute;culo respondiendo: &ldquo;S&iacute; se&ntilde;or Chico: soy sufragista, no en dosis homeop&aacute;ticas de cien por cien sino de mil por mil&rdquo;. Benita Asas muri&oacute; en Bilbao el 21 de abril de 1968 a los 95 a&ntilde;os de edad.&nbsp;Ese fue el &uacute;ltimo escrito firmado por ella del que se tiene constancia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maialen Ferreira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/benita-asas-maestra-sufragista-revoluciono-historia-feminismo-articulos-siglo_1_10007764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2023 20:46:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/346a9244-2885-4fd2-b9fe-4f318aebf2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="23169" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/346a9244-2885-4fd2-b9fe-4f318aebf2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="23169" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Benita Asas, la maestra sufragista que revolucionó la historia del feminismo con sus artículos hace más de un siglo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/346a9244-2885-4fd2-b9fe-4f318aebf2c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Bizkaia,Gipuzkoa,Feminismo,Periodismo,Igualdad,Igualdad salarial,Sufragistas,Derecho al voto,Mujer,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La I Guerra Mundial, un conflicto de trincheras y de igualdad de género: “Las mujeres consiguieron derecho al trabajo y al voto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/primera-guerra-mundial-conflicto-trincheras-igualdad-genero-mujeres-consiguieron-derecho-trabajo-voto_1_9851029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4758c5e9-e8e5-4baa-932e-1cc2891006e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La I Guerra Mundial, un conflicto de trincheras y de igualdad de género: “Las mujeres consiguieron derecho al trabajo y al voto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Investigadoras feministas recogen en el libro 'Mujeres en la Gran Guerra: Imagen y realidad', que se presenta en Toledo, cómo comenzó un cambio social imparable: "el tránsito de la mujer recluida en casa, a la mujer como miembro de pleno derecho y empleo”</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Así sobrevivían las mujeres de los soldados de la Gran Guerra a la hambruna sexual
</p></div><p class="article-text">
        Un grupo de investigadoras y expertas feministas decid&iacute;an en 2016 recoger sus estudios hist&oacute;ricos en la exposici&oacute;n 'Mujeres en la I Guerra Mundial. Vanguardia y retaguardia' compuesta por carteles propagand&iacute;sticos de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Fue en el Museo del Ej&eacute;rcito de Toledo y su repercusi&oacute;n sigue hoy vigente. Tras pasar por la capital regional, la muestra pudo verse en otros puntos de Espa&ntilde;a y, actualmente, puede conocerse a trav&eacute;s la trilog&iacute;a 'Mujeres en la Gran Guerra', un conjunto de tres libros que recogen los an&aacute;lisis de historiadoras, investigadoras o docentes, referentes del feminismo espa&ntilde;ol actual, en torno a dichos carteles y desde una perspectiva de g&eacute;nero. Se trata de Juana Serna, Marian L&oacute;pez, Susana Tavera, Diana Raznovich, Mar&iacute;a Cueva y Oliva Blanco, ser&aacute; esta &uacute;ltima, escritora e investigadora asturiana de 71 a&ntilde;os, quien presente el tercer ejemplar de esta trilog&iacute;a que acaba de publicarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No es un libro de historia&rdquo;, afirma Blanco en una entrevista con <a href="https://toledodiario.es/de-amas-de-casa-a-mujeres-de-pleno-derecho-y-empleo-asi-beneficio-a-la-igualdad-la-primera-guerra-mundial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Toledodiario.es</a> en el marco de la presentaci&oacute;n del libro este lunes, 9 de enero, en la Biblioteca de Castilla-La Mancha. &ldquo;Entre las escritoras se encuentra la historiadora Susana Tavera, pero&nbsp;lo que hemos hecho es analizar la imagen de la mujer en los carteles b&eacute;licos publicados durante la Primera Guerra Mundial&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09722ed-d917-4bb0-9dcf-59c31fa5377e_3-4-aspect-ratio_50p_1063985.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09722ed-d917-4bb0-9dcf-59c31fa5377e_3-4-aspect-ratio_50p_1063985.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09722ed-d917-4bb0-9dcf-59c31fa5377e_3-4-aspect-ratio_75p_1063985.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09722ed-d917-4bb0-9dcf-59c31fa5377e_3-4-aspect-ratio_75p_1063985.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09722ed-d917-4bb0-9dcf-59c31fa5377e_3-4-aspect-ratio_default_1063985.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e09722ed-d917-4bb0-9dcf-59c31fa5377e_3-4-aspect-ratio_default_1063985.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e09722ed-d917-4bb0-9dcf-59c31fa5377e_3-4-aspect-ratio_default_1063985.jpg"
                    alt="Cartel británico de obreras en una fábrica de municiones"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel británico de obreras en una fábrica de municiones                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las expertas explican en la trilog&iacute;a c&oacute;mo la representaci&oacute;n femenina en esa carteler&iacute;a influy&oacute; en un cambio social imparable: &ldquo;el tr&aacute;nsito de la mujer recluida en la casa y en la agricultura, a la mujer como miembro de pleno derecho y empleo&rdquo;. Por ello, el tercer libro de esta colecci&oacute;n lleva por t&iacute;tulo 'Mujeres en la Gran Guerra: Imagen y realidad',&nbsp;una obra ilustrada con gran presencia de fotograf&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que hacemos es explicar c&oacute;mo la participaci&oacute;n de las mujeres en la guerra fue muy importante en Europa, tanto para el conflicto como despu&eacute;s, ya que consiguieron su derecho al trabajo y al voto&rdquo;, a&ntilde;ade la escritora. &ldquo;Todas las campa&ntilde;as del sufragismo brit&aacute;nico y franc&eacute;s cuajaron al finalizar la guerra a consecuencia del importante papel de las mujeres que se incorporaron a todo: a las industrias, especialmente de armamento, donde no ten&iacute;an casi presencia; a la enfermer&iacute;a; como telefonistas, esp&iacute;as y conductoras de tranv&iacute;as y autobuses, o al campo donde siempre hab&iacute;an trabajado pero en ese momento se las necesitaba s&iacute; o s&iacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El papel de las mujeres es tan decisivo como el de los militares&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Tal y como recoge la obra, las mujeres son protagonistas de la carteler&iacute;a de la &eacute;poca dada su importancia. &ldquo;De hecho, el jefe del Estado Mayor franc&eacute;s dijo: <em>Si las mujeres francesas paran su trabajo en las industrias los aliados perdemos la guerra en cuesti&oacute;n de d&iacute;as</em>&rdquo;, recuerda Blanco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb64e562-1791-49fa-a175-c8015674e99a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb64e562-1791-49fa-a175-c8015674e99a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb64e562-1791-49fa-a175-c8015674e99a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb64e562-1791-49fa-a175-c8015674e99a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb64e562-1791-49fa-a175-c8015674e99a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb64e562-1791-49fa-a175-c8015674e99a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fb64e562-1791-49fa-a175-c8015674e99a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Foto de Olive Edis (1876-1955) una de las primeras fotógrafas de guerra acreditas como tal; la imagen refleja el trabajo de las mujeres en servicios auxiliares en el frente europeo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Foto de Olive Edis (1876-1955) una de las primeras fotógrafas de guerra acreditas como tal; la imagen refleja el trabajo de las mujeres en servicios auxiliares en el frente europeo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, al finalizar el conflicto propiamente dicho comenz&oacute; otro a nivel social, laboral y cultural. &ldquo;Cuando acaba la guerra hay un nuevo conflicto porque hay muchas presiones de los varones y sindicados para que las mujeres vuelvan a su papel tradicional de amas de casa, pero las mujeres se resisten a eso y consolidan su papel en las industrias en general&rdquo;, detalla la escritora.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El papel de las mujeres es tan decisivo como el de los militares&rdquo;, reitera la asturiana quien considera que lo m&aacute;s significativo de la Primera Guerra Mundial es el avance de la igualdad de g&eacute;nero. &ldquo;Las mujeres consolidan su presencia en la industria y los servicios comenzando a trabajar de manera activa y cuantitativamente importante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como explica Blanco, entre los carteles que se recogen en el libro 'Mujeres en la Gran Guerra: Imagen y realidad' no hay ninguno de nuestro pa&iacute;s ya que &ldquo;Espa&ntilde;a fue neutral durante la Primera Guerra Mundial&rdquo;. &ldquo;Se trata de mujeres europeas y norteamericanas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Los conflictos b&eacute;licos actuales y la perspectiva de g&eacute;nero</h3><p class="article-text">
        Los carteles elegidos para ilustrar la doble portada de este libro persiguen reflejar algunos de los papeles m&aacute;s importantes que consiguieron las mujeres durante la I Guerra Mundial. &ldquo;En uno de ellos puede verse a la Estatua de la Libertad llamando por tel&eacute;fono mostrando as&iacute; el trabajo de las mujeres en el sector de la comunicaci&oacute;n de la &eacute;poca, por su parte, el segundo cartel es un ejemplo de las muchas obreras que se incorporaron a las f&aacute;bricas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/042bd847-1052-4364-9aa8-ae5e6d297c29_16-9-aspect-ratio_50p_1063984.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/042bd847-1052-4364-9aa8-ae5e6d297c29_16-9-aspect-ratio_50p_1063984.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/042bd847-1052-4364-9aa8-ae5e6d297c29_16-9-aspect-ratio_75p_1063984.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/042bd847-1052-4364-9aa8-ae5e6d297c29_16-9-aspect-ratio_75p_1063984.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/042bd847-1052-4364-9aa8-ae5e6d297c29_16-9-aspect-ratio_default_1063984.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/042bd847-1052-4364-9aa8-ae5e6d297c29_16-9-aspect-ratio_default_1063984.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/042bd847-1052-4364-9aa8-ae5e6d297c29_16-9-aspect-ratio_default_1063984.jpg"
                    alt="Una de las portadas del libro ‘Mujeres en la Gran Guerra: imagen y realidad’"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una de las portadas del libro ‘Mujeres en la Gran Guerra: imagen y realidad’                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recuerda la docente, &ldquo;poner el foco en el papel de las mujeres hasta ahora se hab&iacute;a hecho muy poco y la mayor&iacute;a de estudios hist&oacute;ricos realizados son sobre la guerra en general, aspectos militares o estrategias pol&iacute;ticas&rdquo;. &ldquo;Lo que hemos hecho nosotras ha sido poner el foco en las mujeres y la retaguardia en su relaci&oacute;n con el escenario b&eacute;lico&rdquo;, detalla Blanco quien asegura que actualmente prima m&aacute;s la perspectiva de g&eacute;nero. &ldquo;Lo vemos con la guerra de Ucrania ya que se est&aacute; hablando de c&oacute;mo sobrevive la gente mientras se lucha en el campo de batalla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Oliva Blanco dirige desde 2012 la p&aacute;gina web &ldquo;F&aacute;brica de la memoria&rdquo; para la recuperaci&oacute;n de la Historia de las mujeres. Adem&aacute;s, desde 2010, es directora de la colecci&oacute;n <a href="https://www.editorialalmudclm.es/web/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biblioteca A&ntilde;il Feminista, perteneciente a Almud Ediciones de Castilla-La Mancha</a>, editorial que ha publicado 'Mujeres en la Gran Guerra: imagen y realidad'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d9b14d0-1fc4-4832-838f-5f6edbb37969_16-9-aspect-ratio_50p_1063986.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d9b14d0-1fc4-4832-838f-5f6edbb37969_16-9-aspect-ratio_50p_1063986.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d9b14d0-1fc4-4832-838f-5f6edbb37969_16-9-aspect-ratio_75p_1063986.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d9b14d0-1fc4-4832-838f-5f6edbb37969_16-9-aspect-ratio_75p_1063986.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d9b14d0-1fc4-4832-838f-5f6edbb37969_16-9-aspect-ratio_default_1063986.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6d9b14d0-1fc4-4832-838f-5f6edbb37969_16-9-aspect-ratio_default_1063986.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6d9b14d0-1fc4-4832-838f-5f6edbb37969_16-9-aspect-ratio_default_1063986.jpg"
                    alt="Otra de las portadas del libro ‘Mujeres en la Gran Guerra: imagen y realidad&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Otra de las portadas del libro ‘Mujeres en la Gran Guerra: imagen y realidad&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La editorial fue creada en 1998 por un grupo de amigos de toda la regi&oacute;n que consideraron importante construir una colecci&oacute;n exclusivamente feminista. &ldquo;Hemos publicado 13 t&iacute;tulos dentro de este grupo siempre con el objetivo de crear un espacio de reflexi&oacute;n sobre temas importantes para la historia y la reivindicaci&oacute;n de los derechos de las mujeres&rdquo;, explica su director, Alfonso Gonz&aacute;lez Calero.
    </p><p class="article-text">
        Entre sus publicaciones se encuentran autoras referentes del feminismo como Amelia Varc&aacute;rcel, Carmen de Burgos o Ana de Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Durante este a&ntilde;o lanzar&aacute;n 'Mujeres so&ntilde;adas. Una interpretaci&oacute;n de figuras femeninas de la mitolog&iacute;a desde la actualidad' de Ana Mar&iacute;a Leyra y 'Feminismo' de Adolfo G. Posada y pr&oacute;logo de Juan Sisinio P&eacute;rez Garz&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioclm" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bárbara D. Alarcón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/social/primera-guerra-mundial-conflicto-trincheras-igualdad-genero-mujeres-consiguieron-derecho-trabajo-voto_1_9851029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jan 2023 10:06:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4758c5e9-e8e5-4baa-932e-1cc2891006e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="19448" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4758c5e9-e8e5-4baa-932e-1cc2891006e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="19448" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La I Guerra Mundial, un conflicto de trincheras y de igualdad de género: “Las mujeres consiguieron derecho al trabajo y al voto"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4758c5e9-e8e5-4baa-932e-1cc2891006e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Primera Guerra Mundial,Mujer,Toledo,Libros,Igualdad de género,Sufragistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La libertad se aprende ejerciéndola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/libertad-aprende-ejerciendola_132_8926777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21aefe5a-9373-4c3c-bf0d-36e6030b77b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La libertad se aprende ejerciéndola"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es llamativo que aparezca la palabra genio como contrapunto a musa, y también sorprende que, con el paso de los años, de los siglos, y con toda la evolución que ha habido en el lenguaje, no se hayan acuñado sendos términos para el género opuesto"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Resolved lo que quer&aacute;is, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de g&eacute;nero humano en pol&iacute;tica, para que la pol&iacute;tica sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las dem&aacute;s las hacemos todos en com&uacute;n, y no pod&eacute;is venir aqu&iacute; vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a vi una pancarta en la manifestaci&oacute;n del 8M en Murcia que me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Rezaba algo parecido a <em>&ldquo;Nos quer&eacute;is como musas porque nos tem&eacute;is como artistas&rdquo;</em>. No me hab&iacute;a parado a pensar en el tema hasta entonces, y entonces reflexion&eacute; sobre el t&eacute;rmino <em>musa</em>, y pens&eacute; en si exist&iacute;a un t&eacute;rmino equivalente en masculino y busqu&eacute; en Google: <em>&iquest;cu&aacute;l es el masculino de musa?</em>
    </p><p class="article-text">
        Hagan una b&uacute;squeda. El resultado principal es el siguiente: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En espa&ntilde;ol, la palabra genio no tiene femenino y la palabra musa no tiene masculino&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Aunque me parece algo relativamente simb&oacute;lico, es llamativo que aparezca la palabra <em>genio</em> como contrapunto a <em>musa</em>, y tambi&eacute;n sorprende que, con el paso de los a&ntilde;os, de los siglos, y con toda la evoluci&oacute;n que ha habido en el lenguaje, no se hayan acu&ntilde;ado sendos t&eacute;rminos para el g&eacute;nero opuesto. Entonces record&eacute; el duelo dial&eacute;ctico entre Clara Campoamor y Victoria Kent sobre el sufragio femenino. Mientras Campoamor defend&iacute;a razonablemente la inclusi&oacute;n del voto de la mujer, que parad&oacute;jicamente s&iacute; pod&iacute;a presentarse a unas elecciones, pero no votar en ellas, Kent, que tambi&eacute;n form&oacute; parte del movimiento sufragista, entend&iacute;a que la sociedad espa&ntilde;ola de la &eacute;poca necesitaba experimentar previamente cambios profundos en el pensamiento antes de llevar el voto femenino a las urnas. El pragmatismo del planteamiento de Victoria Kent result&oacute; no ser demasiado errado, puesto que, tras la aprobaci&oacute;n del voto femenino, Clara Campoamor no consigui&oacute; renovar su esca&ntilde;o por la victoria electoral de la derecha. Sin embargo, a veces hay que dejar de lado lo pr&aacute;ctico para avanzar en puntos elementales y aquel logro conseguido en 1931 era absoluta y totalmente necesario. Y es que le cost&oacute; el esca&ntilde;o, pero era un precio &iacute;nfimo a pagar para sentar un precedente irrenunciable en la sociedad de cara a las oscuras d&eacute;cadas venideras y al tragaluz democr&aacute;tico que se abri&oacute; tras la muerte de Franco. 
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje evoluciona y se complejiza en una proporci&oacute;n sim&eacute;trica al desarrollo de la sociedad, y es evidente que, mientras no existan los <em>musos</em> y las <em>genias</em>, no estaremos tan desarrollados como nos encanta creer. El sufragio femenino supuso un colof&oacute;n, pero tambi&eacute;n un punto de partida de la lucha por la igualdad jur&iacute;dica, pol&iacute;tica y social de las mujeres, que noventa a&ntilde;os despu&eacute;s sigue vigente. Este pr&oacute;ximo d&iacute;a 30 se cumplen cincuenta a&ntilde;os de su fallecimiento, pero la figura de Clara Campoamor seguir&aacute; siendo clave para entender las pulsiones que definen el movimiento feminista del siglo XXI y un reflejo de identidad y lucha para las mujeres y el espectro ideol&oacute;gico progresista, y todos los correligionarios de la b&uacute;squeda de la igualdad total entre g&eacute;neros. Campoamor demostr&oacute; que la libertad se aprende ejerci&eacute;ndola, y que no existe otro marco te&oacute;rico posible para el desarrollo pleno de la equidad entre g&eacute;neros, y si extrapolamos un poco, para cualquier lucha por los derechos civiles en una sociedad democr&aacute;tica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/libertad-aprende-ejerciendola_132_8926777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Apr 2022 04:08:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/21aefe5a-9373-4c3c-bf0d-36e6030b77b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="71689" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/21aefe5a-9373-4c3c-bf0d-36e6030b77b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="71689" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La libertad se aprende ejerciéndola]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/21aefe5a-9373-4c3c-bf0d-36e6030b77b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,8M,Feminismo,Clara Campoamor,Sufragistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Cortes regionales ponen a disposición de los ayuntamientos la exposición 'Sufragistas en los años 20']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cortes-ponen-disposicion-ayuntamientos-exposicion-sufragistas-anos-20_1_8867434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/014db6c5-6159-4786-ab72-295c439b04f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las Cortes regionales ponen a disposición de los ayuntamientos la exposición &#039;Sufragistas en los años 20&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Así lo ha acordado el Parlamento autonómico con la Federación regional de Municipios y Provincias</p></div><p class="article-text">
        Las Cortes de Castilla-La Mancha han puesto a disposici&oacute;n de los ayuntamientos de la regi&oacute;n la exposici&oacute;n 'Sufragistas en los a&ntilde;os 20. La movilizaci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1921', inaugurada en diciembre en el Campus de Guadalajara y que es resultado de una investigaci&oacute;n de Nieves Hern&aacute;ndez Romero y Araceli Mart&iacute;nez, gracias al convenio que la Universidad de Alcal&aacute; de Henares mantiene con el Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        Este ofrecimiento se ha materializado en un acuerdo de colaboraci&oacute;n que han firmado este lunes el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Pablo Bellido, y la presidenta de la Federaci&oacute;n de Municipios y Provincias (Femp) de Castilla-La Mancha y alcaldesa de Talavera de la Reina, Tita Garc&iacute;a &Eacute;lez.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de 16 paneles con fotograf&iacute;as hist&oacute;ricas, la muestra repasa los hitos principales de la intensa movilizaci&oacute;n sufragista que hubo en Espa&ntilde;a en los a&ntilde;os veinte del pasado siglo y que culmin&oacute; con la consecuci&oacute;n del voto femenino en 1931, mostrando tambi&eacute;n a las principales intelectuales y activistas que impulsaron este movimiento pionero del feminismo en Espa&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee25250b-dd8b-4191-ae33-33e368aa5a1c_16-9-aspect-ratio_50p_1044232.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee25250b-dd8b-4191-ae33-33e368aa5a1c_16-9-aspect-ratio_50p_1044232.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee25250b-dd8b-4191-ae33-33e368aa5a1c_16-9-aspect-ratio_75p_1044232.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee25250b-dd8b-4191-ae33-33e368aa5a1c_16-9-aspect-ratio_75p_1044232.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee25250b-dd8b-4191-ae33-33e368aa5a1c_16-9-aspect-ratio_default_1044232.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee25250b-dd8b-4191-ae33-33e368aa5a1c_16-9-aspect-ratio_default_1044232.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ee25250b-dd8b-4191-ae33-33e368aa5a1c_16-9-aspect-ratio_default_1044232.jpg"
                    alt="Tita García Élez y Pablo Bellido"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tita García Élez y Pablo Bellido                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Bellido ha explicado que este acuerdo --el primer convenio de colaboraci&oacute;n que las Cortes firma con la Femp-- permitir&aacute; que esta exposici&oacute;n llegue a los ayuntamientos de Castilla-La Mancha, que ser&aacute;n los que van a facilitar que esta muestra alcance a todo el mundo. M&aacute;s adelante, ha apuntado el presidente de las Cortes, se concretar&aacute; el n&uacute;mero de ayuntamientos que acoger&aacute; la exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De su lado, Tita Garc&iacute;a &Eacute;lez ha asegurado que, desde el inicio de la legislatura, la Femp viene luchando no solo para atender las necesidades b&aacute;sicas de los municipios, sino tambi&eacute;n para poner en valor &ldquo;la igualdad real&rdquo; que se tiene que dar en los pueblos. Asimismo, ha se&ntilde;alado que esta exposici&oacute;n va a estar a disposici&oacute;n de todos los ayuntamientos de Castilla-La Mancha poniendo en valor la historia de c&oacute;mo se consigui&oacute; el voto femenino, y por lo tanto ha animado a todos los consistorios de la regi&oacute;n a acogerla.
    </p><p class="article-text">
        El convenio tiene vigencia desde este lunes hasta el 31 de diciembre de 2022, ha informado Garc&iacute;a &Eacute;lez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Culturas de Castilla-La Mancha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/cortes-ponen-disposicion-ayuntamientos-exposicion-sufragistas-anos-20_1_8867434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Mar 2022 10:08:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/014db6c5-6159-4786-ab72-295c439b04f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="147431" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/014db6c5-6159-4786-ab72-295c439b04f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="147431" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las Cortes regionales ponen a disposición de los ayuntamientos la exposición 'Sufragistas en los años 20']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/014db6c5-6159-4786-ab72-295c439b04f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sufragistas,Cortes de Castilla-La Mancha,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['En femenino', repaso a la historia para combatir la violencia contra la mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/femenino-repaso-historia-combatir-violencia-mujer_1_8521009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c93da12-992a-4e8c-952c-9f99d5564109_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;En femenino&#039;, repaso a la historia para combatir la violencia contra la mujer"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La exposición puede verse hasta el 2 de diciembre en el Centro Cultural 'La Asunción' de Albacete</p><p class="subtitle">‘Mujeres Artistas Españolas. Marionetas de Papel’: una exposición en Guadalajara reivindica el legado femenino desde la Edad Media</p></div><p class="article-text">
        Tal d&iacute;a como hoy pero en 1960, las hermanas Mirabal fueron violadas, torturadas y asesinadas por orden de Rafael Le&oacute;nidas Trujillo. La tragedia de las opositoras a la Dictadura de la Rep&uacute;blica Dominicana dio lugar a que se festeje el 25 de noviembre como D&iacute;a Internacional de la Eliminaci&oacute;n de la Violencia contra la Mujer. El rostro de las tres mariposas da la bienvenida a una exposici&oacute;n, 'En femenino', que puede verse hasta el 2 de diciembre en el Centro Cultural La Asunci&oacute;n de Albacete. 
    </p><p class="article-text">
        La comisaria de esta muestra, Mar&iacute;a Carmen Gil Pertusa, cuenta para nuestros lectores las claves de este trabajo. &ldquo;Tratamos de ense&ntilde;ar la forma en que las mujeres est&aacute;n oprimidas en todo el mundo, la forma en que las mujeres han peleado para ocupar su puesto en la sociedad, las distintas formas en que las mujeres hoy d&iacute;a se ven sometidas a violencia&rdquo;, explica la responsable del archivo de la Diputaci&oacute;n Provincial de Albacete. Junto a su equipo y con la ayuda gr&aacute;fica del fot&oacute;grafo, Santiago Vico, ha preparado una exposici&oacute;n compuesta por m&aacute;s de un centenar de im&aacute;genes, documentos hist&oacute;ricos y datos muy relevadores sobre la situaci&oacute;n de la mujer. 
    </p><p class="article-text">
        El 22 % de las mujeres de la Uni&oacute;n Europea declaran haber sufrido violencia f&iacute;sica por parte de sus parejas. Cada semana mueren 50 mujeres en Europa por esta causa. Los pa&iacute;ses con mayor &iacute;ndice de violencia de g&eacute;nero de Europa son Suecia, Dinamarca y Francia. En Espa&ntilde;a, entre 2003 y 2021, fueron asesinadas 1.114 mujeres. El a&ntilde;o pasado, en Albacete, se registraron hasta 943 denuncias. Datos de una realidad a&uacute;n doliente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b998fd4-a3cc-42dc-9ae2-a874beb77de9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b998fd4-a3cc-42dc-9ae2-a874beb77de9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b998fd4-a3cc-42dc-9ae2-a874beb77de9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b998fd4-a3cc-42dc-9ae2-a874beb77de9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b998fd4-a3cc-42dc-9ae2-a874beb77de9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b998fd4-a3cc-42dc-9ae2-a874beb77de9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b998fd4-a3cc-42dc-9ae2-a874beb77de9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La comisaria de la exposición, María Carmen Gil Pertusa"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La comisaria de la exposición, María Carmen Gil Pertusa                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n es la continuaci&oacute;n de otra que pudo verse en marzo y en la que se trataron los oficios y la manera en que la mujer hab&iacute;a visto marginados sus derechos a lo largo de la historia. Porque la opresi&oacute;n contra la mujer se manifiesta desde la desigualdad en el salario a la tiran&iacute;a del concepto de belleza. 
    </p><p class="article-text">
        'En femenino' se hace un repaso cronol&oacute;gico por las conquistas del feminismo desde la publicaci&oacute;n de los Derechos de la Mujer y la Ciudadan&iacute;a en 1791. Pasando por las reivindicaciones de las primeras sufragistas que se negaban a comer y, a la fuerza, se les introduc&iacute;an los alimentos mediante un embudo. O el homenaje a Clara Campoamor que consigui&oacute; el voto para la mujer en Espa&ntilde;a; &ldquo;su gran pecado mortal&rdquo;, como ella dec&iacute;a, y que le cost&oacute; su carrera pol&iacute;tica. Rostros de mujeres, y tambi&eacute;n alg&uacute;n hombre, que con sus esfuerzos han ensanchado el tortuoso camino de la libertad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/330ab472-3870-44be-96e1-737f7b951bb4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/330ab472-3870-44be-96e1-737f7b951bb4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/330ab472-3870-44be-96e1-737f7b951bb4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/330ab472-3870-44be-96e1-737f7b951bb4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/330ab472-3870-44be-96e1-737f7b951bb4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/330ab472-3870-44be-96e1-737f7b951bb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/330ab472-3870-44be-96e1-737f7b951bb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Sufragistas, una de las imágenes de la exposición &#039;En femenino&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Sufragistas, una de las imágenes de la exposición &#039;En femenino&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Gil Pertusa explica que la muestra incluye piezas hist&oacute;ricas, cedidas por el Archivo Hist&oacute;rico Provincial y el Archivo Municipal, en las que se puede apreciar lo dif&iacute;cil que ha sido la vida para la mujer. Especialmente interesante son varios documentos sobre el ejercicio de la prostituci&oacute;n en la ciudad de Albacete a lo largo de los siglos. Ya los Reyes Cat&oacute;licos enviaron una carta para pedir informaci&oacute;n sobre las manceb&iacute;as que exist&iacute;an en la villa. &ldquo;En el siglo XIX se reglamenta la prostituci&oacute;n; mirad, un ejemplo, en 1901, en la calle Concepci&oacute;n, 11, exist&iacute;a uno de estos negocios, la ama se llamaba &Aacute;frica, ten&iacute;a 40 a&ntilde;os y era natural de Granada y ten&iacute;a tres pupilas prostitutas&rdquo;, narra Gil Pertusa. La historia nos permite comprender que la esclavitud sexual no siempre ha sido interpretada desde la misma manera. 
    </p><p class="article-text">
        El tiempo ha moldeado ciertas costumbres, otras se mantienen con su crueldad. La trata, la violencia, la pobreza, el trabajo de las ni&ntilde;as, el matrimonio infantil, el papel de la mujer en la guerra o las enfermedades femeninas. La exposici&oacute;n abarca, con un esp&iacute;ritu universal, las problem&aacute;ticas que siguen afectando a la mujer en el mundo entero. Como relata la comisaria de la muestra, para la preparaci&oacute;n de esta retrospectiva se ha trabajado durante meses en la adquisici&oacute;n de im&aacute;genes, lectura de libros y consulta de archivos.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32a404d5-b065-4406-90da-3c2de3c61a67_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32a404d5-b065-4406-90da-3c2de3c61a67_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32a404d5-b065-4406-90da-3c2de3c61a67_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32a404d5-b065-4406-90da-3c2de3c61a67_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/32a404d5-b065-4406-90da-3c2de3c61a67_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/32a404d5-b065-4406-90da-3c2de3c61a67_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/32a404d5-b065-4406-90da-3c2de3c61a67_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Exposición &#039;En femenino&#039; en Albacete"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Exposición &#039;En femenino&#039; en Albacete                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es as&iacute; como la exposici&oacute;n incorpora retratos de todo el planeta. Desde las ni&ntilde;as secuestradas por Boko Haram hasta la ciudad de M&eacute;xico, el pasado 8 de marzo, cuando en el muro que se instal&oacute; frente al Palacio Presidencial por temor a una manifestaci&oacute;n feminista, acab&oacute; pintado con el nombre de las cientos de v&iacute;ctimas de la violencia machista. 
    </p><p class="article-text">
        Im&aacute;genes de procedencia muy variada como Unicef, el Congreso de los Estados Unidos o un misionero espa&ntilde;ol en Nicaragua que antes de fallecer de COVID cedi&oacute; gratuitamente para la exposici&oacute;n sus instant&aacute;neas. La aut&eacute;ntica investigaci&oacute;n hist&oacute;rica genera debate, rompe tab&uacute;es y enciende el pensamiento. 
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n 'En femenino' tambi&eacute;n es capaz de emocionar. La foto que ilustra el cartel, tomada a principios de siglo XX en Espa&ntilde;a, muestra a una chiquilla vestida con ropa negra ro&iacute;da, con la mirada ausente y descalza. La ni&ntilde;a representa el destino en penumbra al que desde peque&ntilde;as est&aacute;n condenadas muchas mujeres en el mundo. En la lucha por la eliminaci&oacute;n de la violencia a&uacute;n quedan demasiadas batallas que librar. Tomar conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor es un primer paso y eso es lo que propone esta exposici&oacute;n. Nacer mujer no puede seguir siendo un delito y conviene no olvidarlo. No solo hoy. Todos los d&iacute;as.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioclm" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Iván Suárez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/castilla-la-mancha/femenino-repaso-historia-combatir-violencia-mujer_1_8521009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Nov 2021 05:23:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c93da12-992a-4e8c-952c-9f99d5564109_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="132616" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c93da12-992a-4e8c-952c-9f99d5564109_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="132616" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['En femenino', repaso a la historia para combatir la violencia contra la mujer]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c93da12-992a-4e8c-952c-9f99d5564109_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[25N,Albacete,Mujer,Sufragistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pino perdido de las sufragistas que ahora inspira a una nueva generación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/pino-perdido-sufragistas-ahora-inspira-nueva-generacion_1_8386835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f647ce0a-8a0a-47a4-85f4-d3cd877e8d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pino perdido de las sufragistas que ahora inspira a una nueva generación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 100 años, un grupo de activistas por el voto de la mujer plantaron un jardín de árboles en las afueras de Bath. Solo uno de ellos sobrevivió y ahora está soltando semillas para una nueva causa</p><p class="subtitle">Clara Campoamor, la abogada malasañera con la que las españolas consiguieron el voto</p></div><p class="article-text">
        En un soleado jard&iacute;n trasero al nordeste de Bath se alza un pino de 30 metros, con extensas ramas que sirven de hogar para ardillas, urracas y trepadores. Cada a&ntilde;o, al terminar el verano, se desprende de sus hojas, que cubren el c&eacute;sped a sus pies. En sus 100 a&ntilde;os de vida, ha sido testigo de enormes transformaciones pol&iacute;ticas y sociales, y si es por las mujeres que acuden a visitarlo, a&uacute;n le faltan muchas por ver.
    </p><p class="article-text">
        Hace 43 a&ntilde;os, cuando la matrona Eileen Paddock se mud&oacute; al pueblo de Batheaston, a sus dos hijos peque&ntilde;os les falt&oacute; tiempo para subirse al &aacute;rbol de la casa nueva. Pero Paddock no sabr&iacute;a nada de la historia del pino hasta 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando la profesora canadiense de historia del arte Cynthia Hammond se puso en contacto con ella.
    </p><p class="article-text">
        Hammond, de la Universidad de Concordia, llevaba tiempo fascinada por Bath, una ciudad con una historia de <a href="https://www.eldiario.es/temas/feminismo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">feminismo</a> y activismo de la que quer&iacute;a saber m&aacute;s. Tras descubrir una &ldquo;<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Planting_suffragette_trees_at_Eagle_House" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colecci&oacute;n incre&iacute;ble de fotos hist&oacute;ricas</a>&rdquo; con mujeres plantando &aacute;rboles en la ciudad, se propuso averiguar m&aacute;s, llegando a ofrecer plantas de hoja perenne a los vecinos para obtener informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al final, una mujer de 89 a&ntilde;os llamada Mary Frayling, que llevaba toda la vida en la zona, ten&iacute;a una respuesta. Gracias a ella, Hammond se enter&oacute; de que la <a href="https://www.eldiario.es/temas/sufragistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sufragista</a> Rose Lamartine Yates hab&iacute;a plantado en 1909 el pino negro de Batheaston en los terrenos de la cercana Casa del &Aacute;guila. Por aquel entonces, la casa era propiedad de los Blathwayt, una familia que simpatizaba con el movimiento de liberaci&oacute;n de la mujer y abr&iacute;a sus puertas a activistas de todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Buscando refugio en la jardiner&iacute;a, muchas mujeres plantaron &aacute;rboles en los extensos terrenos de la casa, que pasar&iacute;an a ser conocidos como el bosque de las sufragistas, o <a href="https://suffragettestories.omeka.net/annies-arboretum" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Arboretum de Annie</a>, en honor a la activista de clase trabajadora Annie Kenney.
    </p><p class="article-text">
        Se plantaron al menos 47 &aacute;rboles: acebos en homenaje a las mujeres que luchaban por el derecho al voto; y con&iacute;feras en honor a las que hab&iacute;an sido encarceladas por su militancia. Yates plant&oacute; el pino despu&eacute;s de que la arrestaran por manifestarse en las cercan&iacute;as del Parlamento exigiendo el derecho al voto.
    </p><p class="article-text">
        En el momento &aacute;lgido de la lucha por la liberaci&oacute;n femenina, el Arboretum de Annie se convirti&oacute; en un lugar de referencia para las mujeres y hombres del movimiento sufragista. A pesar de ello, en los a&ntilde;os 70 lo destruyeron para construir viviendas. El &uacute;nico &aacute;rbol que sobrevivi&oacute; fue el pino de Batheaston. &ldquo;Mary y su hermano se adelantaron a las excavadoras para salvar las peque&ntilde;as placas en el suelo junto a cada uno de los &aacute;rboles con el nombre de la sufragista por la que se hab&iacute;a plantado&rdquo;, explica Hammond.
    </p><p class="article-text">
        En 2011, Hammond coprodujo un cuadernillo sobre el Arboretum para acompa&ntilde;ar una exposici&oacute;n local y es una de las que vienen a menudo para ver Bath, a Eileen Paddock y al pino. No es la &uacute;nica. Hasta que lleg&oacute; la pandemia, todos los a&ntilde;os se celebraba en Batheaston una vigilia de artistas y ecologistas que ven&iacute;an a cantar, a conectarse y a reflexionar bajo la protecci&oacute;n de sus ramas.
    </p><h3 class="article-text">Un nuevo bosque</h3><p class="article-text">
        Shelley Castle, Anne-Marie Culhane, Lucy Neal y Ruth Ben-Tovim se conocieron en 2018 en Encounters, un proyecto de arte participativo de Devon en torno al centenario del movimiento sufragista, y congeniaron en seguida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Castle, que es artista visual, lo recuerda: &ldquo;Una de las preguntas que nos surgi&oacute; fue pensar qu&eacute; defender&iacute;an las sufragistas si estuvieran hoy aqu&iacute;; nosotras pensamos que podr&iacute;a ser la justicia clim&aacute;tica y la justicia social, que por supuesto est&aacute;n entrelazadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Castle ya conoc&iacute;a la historia del Arboretum de Annie cuando un caluroso d&iacute;a de verano estaba bajo un pino en Batheaston. &ldquo;Escuch&eacute; el sonido de las pi&ntilde;as rompi&eacute;ndose y me di cuenta de que estaban soltando semillas; y pens&eacute; &lsquo;&iquest;y si estas semillas pudieran germinar?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Result&oacute; que pod&iacute;an. Las cuatro amigas lograron que las semillas del pino de Yates germinaran, algo que no es sencillo, y ya tienen a su cargo media docena de arbolitos sanos. Su proyecto de diez a&ntilde;os <a href="https://www.walkingforest.co.uk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Walking Forest</a>, que combina arte con ecologismo y con feminismo, aspira a tener en 2028 un &ldquo;bosque intencional&rdquo;, similar al Arboretum de Annie, como homenaje a las mujeres que defienden y protegen el mundo natural.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me interesa mucho volver al pasado para fundamentar el presente y mirar hacia el futuro&rdquo;, dice Ruth Ben-Tovim, artista con formaci&oacute;n teatral que ayud&oacute; a promover la declaraci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica medioambiental desde el mundo de la cultura. &ldquo;La idea del bosque intencional es un poco como la del Arboretum; era un lugar donde se plantaban &aacute;rboles, s&iacute;, pero claramente tambi&eacute;n era un lugar al que las sufragistas acud&iacute;an para descansar, para recuperarse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El grupo tambi&eacute;n ha entregado semillas del pino de Yates en ceremonias que buscan inspirar a personas ya implicadas en el cambio medioambiental. Entre ellas, Farhana Yamin, abogada especializada en clima; Jojo Mehta, presidenta de la Fundaci&oacute;n Stop Ecocide; y delegadas de las conversaciones sobre el clima de la <a href="https://www.eldiario.es/temas/onu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONU</a> en 2018 en la ciudad polaca de Katowice como <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/patricia-espinosa-onu-climatico-transicion_1_1738502.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricia Espinosa</a>, actual secretaria ejecutiva de la Convenci&oacute;n Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Clim&aacute;tico. Planean hacer algo similar en la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/onu-pospone-cumbre-glasgow-coronavirus_1_1217926.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Conferencia sobre Cambio Clim&aacute;tico COP26</a> que se celebrar&aacute; en Glasgow en noviembre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La COP es un centro de conferencias enorme con luces de ne&oacute;n y todas las plantas en macetas de pl&aacute;stico&rdquo;, dice la dramaturga y escritora Lucy Neal. &ldquo;El mero hecho de llevar esta peque&ntilde;a semilla con la historia de un &aacute;rbol plantado por una mujer que hace m&aacute;s de 100 a&ntilde;os luch&oacute; por cambiar las cosas ha tenido un impacto silencioso y extraordinario en todas las personas con las que nos hemos cruzado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b33ac28-12bf-4909-9206-be3e5c3b6016_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b33ac28-12bf-4909-9206-be3e5c3b6016_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b33ac28-12bf-4909-9206-be3e5c3b6016_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b33ac28-12bf-4909-9206-be3e5c3b6016_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b33ac28-12bf-4909-9206-be3e5c3b6016_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b33ac28-12bf-4909-9206-be3e5c3b6016_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b33ac28-12bf-4909-9206-be3e5c3b6016_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La sufragista Rose Lamartine Yates plantando el árbol con Annie Kenney."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La sufragista Rose Lamartine Yates plantando el árbol con Annie Kenney.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro de los pilares de Walking Forest est&aacute; echando ra&iacute;ces este oto&ntilde;o. El grupo organiza un taller para mujeres como parte de los actos de Coventry por ser la ciudad de la cultura este a&ntilde;o en Reino Unido. Seg&uacute;n Ben-Tovim, el objetivo es ofrecer un espacio creativo a mujeres de or&iacute;genes diferentes para que puedan reflexionar sobre lo que es importante para ellas y expresarlo.
    </p><p class="article-text">
        En una de las actuaciones, un grupo de mujeres llevar&aacute; por las calles de Coventry un &aacute;rbol talado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Walking Forest nos est&aacute; sirviendo para llevar a la esfera p&uacute;blica algunos de nuestros propios intereses&rdquo;, dice Ben-Tovim. &ldquo;Para m&iacute;, una gran parte de esto gira en torno a encontrar una voz para expresar con claridad y defender como mujeres aquello que nos importa, lo que somos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Walking Forest tambi&eacute;n forma parte de <a href="https://www.birmingham.ac.uk/news/latest/2021/08/major-new-study-will-explore-if-a-tree%27s-%27memory%27-can-increase-its-resilience.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nuevo estudio interdisciplinar</a> de las universidades de Bangor y de Birmingham sobre la memoria cultural depositada en los &aacute;rboles. Lo financia la beca Treescapes de los consejos de investigaci&oacute;n del pa&iacute;s, que aspira a fortalecer las reservas de &aacute;rboles en el Reino Unido.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el pino negro de Yates sigue ejerciendo su poder f&iacute;sico y metaf&oacute;rico. Seg&uacute;n la artista y activista Anne-Marie Culhane, cuya obra gira en torno al ecologismo, descubrir el Arboretum de Annie fue &ldquo;un momento luminoso ... y luego tambi&eacute;n de angustia cuando entiendes que todo fue arrasado, que estaba completamente abandonado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las activistas por los derechos de la mujer plantaron el Arboretum de Annie a principios del siglo XX, dice Culhane, no sab&iacute;an si su campa&ntilde;a fructificar&iacute;a. &ldquo;En el momento en que ponen estas semillas bajo tierra, hay un futuro completamente incierto que ellas est&aacute;n imaginando; pasar&iacute;an cuatro o cinco a&ntilde;os antes de que vieran siquiera un atisbo de la posibilidad de conseguir el voto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que las que ahora somos capaces de ver la realidad de nuestros tiempos, las terribles circunstancias en las que nos encontramos a menos que hagamos cambios radicales, podemos sentir lo mismo que ellas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia puso fin a las visitas del grupo a Batheaston pero ellas esperan volver a reunirse pronto bajo el pino negro. Paddock, que se ha jubilado como matrona, se unir&aacute; al grupo. Ya ha conseguido una orden de preservaci&oacute;n para proteger el pino. &ldquo;No es mi &aacute;rbol&rdquo;, dice. &ldquo;Es el &aacute;rbol de todos, yo simplemente lo cuido, como si fuera un beb&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabella Kaminski]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/pino-perdido-sufragistas-ahora-inspira-nueva-generacion_1_8386835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Oct 2021 20:31:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f647ce0a-8a0a-47a4-85f4-d3cd877e8d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="73280" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f647ce0a-8a0a-47a4-85f4-d3cd877e8d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="73280" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El pino perdido de las sufragistas que ahora inspira a una nueva generación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f647ce0a-8a0a-47a4-85f4-d3cd877e8d10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reino Unido,Sufragistas,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casado reitera el bulo de que los socialistas en 1931 no apoyaron el voto femenino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/mentira-casado-reitera-bulo-socialistas-1931-voto-femenino_132_8357209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d6c3d0b-068a-4d08-81a6-cdd1c49645cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casado reitera el bulo de que los socialistas en 1931 no apoyaron el voto femenino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El líder del PP reitera la misma falsedad en la que ya incurrieron otras figuras del conservadurismo, como Gallardón, en 2013, o Albert Rivera, en 2018</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Clara Campoamor, la abogada malasañera con la que las españolas consiguieron el voto</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 1931 el Partido Socialista aport&oacute; m&aacute;s de la mitad de los votos en el Congreso que hicieron realidad el derecho al sufragio para las mujeres. Este hecho incontrovertible, que figura en las actas de la C&aacute;mara Baja &ndash;y del que este viernes se conmemoran los 90 a&ntilde;os&ndash; ha sido obviado esta ma&ntilde;ana por el l&iacute;der del PP, Pablo Casado, durante un acto en Cartagena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La izquierda se intenta apropiar cuestiones hist&oacute;ricas que no le corresponden. En esos debates parlamentarios, en esos a&ntilde;os, el Partido Socialista no apoyaba el sufragio femenino. No hay m&aacute;s que leer el diario de sesiones de la diputada [Victoria] Kent para recordar lo que dec&iacute;a sobre por qu&eacute; las mujeres no deb&iacute;an votar&rdquo;, ha dicho Casado.
    </p><p class="article-text">
        En el seno de la izquierda exist&iacute;an algunas voces discordantes con el momento en el que hab&iacute;a que conceder ese derecho. Eran voces influyentes (la citada Kent &ndash;que no pertenec&iacute;a al PSOE, sino al Partido Republicano Radical Socialista&ndash;, e Indalecio Prieto, este s&iacute;, dirigente del PSOE). 
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que sin el apoyo mayoritario de los diputados progresistas, no hubiera salido adelante el derecho de las mujeres al voto, por cuya consecuci&oacute;n luch&oacute; se&ntilde;aladamente la diputada, escritora y jurista Clara Campoamor, militante del Partido Republicano Radical.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        El 1 de octubre de 1931, 161 diputados votaron a favor de ampliar este derecho a las mujeres. De ellos, 84 pertenec&iacute;an al PSOE, <a href="https://maldita.es/malditodato/20201119/el-psoe-no-voto-en-1931-en-contra-del-voto-femenino-3/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n detalla Maldita.es</a>. Entre los 121 diputados que lo hicieron en contra, ninguno pertenec&iacute;a al PSOE. De hecho, todos los diputados del PSOE o bien votaron a favor, o bien se abstuvieron (el propio Indalecio Prieto, a la saz&oacute;n ministro de Hacienda, y Juli&aacute;n Besteiro, presidente de la C&aacute;mara). Ninguno vot&oacute; en contra.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x84kuf1" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Casado omite este dato en su discurso y a&ntilde;ade: &ldquo;Esa libertad que se conquist&oacute; all&aacute; por los a&ntilde;os 30, y ahora parece imposible que haya que reivindicarlo, es algo que tiene mucho que ver con las ideas de libertad que muchos a&ntilde;os despu&eacute;s dieron lugar nuestra familia pol&iacute;tica: en Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de la Transici&oacute;n&rdquo;. Esos &ldquo;muchos a&ntilde;os despu&eacute;s&rdquo; aluden, sin nombrarla, a la dictadura de Francisco Franco que acab&oacute; con la democracia (tanto con el voto masculino como con el femenino, pues) y uno de cuyos ministros, Manuel Fraga, fund&oacute; el partido que hoy preside Casado.
    </p><h3 class="article-text">Una mentira repetida&hellip;</h3><p class="article-text">
        No es la primera vez que desde filas conservadoras y autodenominadas &lsquo;liberales&rsquo; se intenta patrimonializar el acceso de la mujer al voto en Espa&ntilde;a. En abril de 2018, el entonces l&iacute;der de Ciudadanos, <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/albert-rivera-clara-campoamor_132_2143550.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Albert Rivera, tuite&oacute; que &ldquo;socialistas y conservadores&rdquo; se opon&iacute;an al voto femenino</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En 2013, el entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallard&oacute;n, del PP, afirm&oacute; en el Congreso lo siguiente, dirigi&eacute;ndose a la bancada socialista: &ldquo;Hay que recordar lo que hicieron ustedes, en esos mismos esca&ntilde;os donde est&aacute;n, en las Cortes constituyentes de 1931, cuando se opusieron a reconocer el voto a las mujeres&rdquo;. Tras las protestas del PSOE y la petici&oacute;n de una rectificaci&oacute;n, el Gobierno de Mariano Rajoy tuvo que reconocer que el PSOE no vot&oacute; en contra del sufragio femenino en 1931. Un hecho que hoy, de nuevo, ha obviado Pablo Casado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[El Rastreador]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/mentira-casado-reitera-bulo-socialistas-1931-voto-femenino_132_8357209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Oct 2021 11:19:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9d6c3d0b-068a-4d08-81a6-cdd1c49645cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2733433" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9d6c3d0b-068a-4d08-81a6-cdd1c49645cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2733433" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Casado reitera el bulo de que los socialistas en 1931 no apoyaron el voto femenino]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9d6c3d0b-068a-4d08-81a6-cdd1c49645cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sufragistas,Clara Campoamor,Derecho al voto,Igualdad,Pablo Casado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, Clara, valió la pena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-clara-valio-pena_129_8350715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0f0f318-45e4-4f00-a033-88858b1b2ca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, Clara, valió la pena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sí, tenemos el voto desde 1931, pero es 2021 y las mujeres españolas queremos ya la igualdad en política. Y si la igualdad es la ausencia de discriminación, es más que evidente el camino que nos queda por recorrer</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando veo cu&aacute;l ha sido el resultado pr&aacute;ctico de nuestras antiguas luchas me pregunto si verdaderamente vale la pena hacer algo en la vida&hellip; cierto es que no hay otro pa&iacute;s como el nuestro para el paso atr&aacute;s y el paso al medievo&rdquo;. Con esta amargura le escrib&iacute;a Clara Campoamor a Mar&iacute;a Telo en 1959 desde Lausanne. Las mujeres espa&ntilde;olas le debemos el voto a Clara Campoamor y a Mar&iacute;a Telo le debemos la igualdad jur&iacute;dica. La correspondencia entre ambas, accesible en el Archivo Hist&oacute;rico Nacional, podr&iacute;a ser de esos recursos a los que acudir de oficio para citar en los grandes discursos cuando hablamos de patria, memoria, pa&iacute;s, democracia. Sin embargo, como casi todo aquello que tiene mujeres como protagonistas, parece caer en el olvido, en un lugar secundario de la historia de Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestra democracia, que tuvo padres de la Constituci&oacute;n, se construy&oacute; tambi&eacute;n sobre vergonzosos silencios y olvidos. Solo as&iacute; se puede explicar que vinculemos a Campoamor con el feminismo pero no tanto con la democracia espa&ntilde;ola. Solo con silencios podemos explicar lo desconocida que es la figura de Mar&iacute;a Telo. Solo con olvidos se puede explicar que desconozcamos que hubo una mujer que se entreg&oacute; a la lucha por la igualdad jur&iacute;dica y a la que le debemos que las mujeres espa&ntilde;olas pudieran tener sin permiso de un var&oacute;n una cuenta corriente en un banco, el carnet de conducir o el pasaporte.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias europeas se construyeron sobre la consideraci&oacute;n de la mujer como menor de edad, como ciudadana de segunda, y esa idea pareci&oacute; buena durante siglos. En Suiza hasta 1971, nada menos. Durante d&eacute;cadas hicieron falta mujeres fuertes, movilizadas, huelgas de hambre y hasta tirarse a los pies de los caballos de manera literal para conseguir el derecho al voto de las mujeres. Este viernes conmemoramos el 90&ordm; aniversario de aquella gesta pol&iacute;tica en la que Campoamor consigui&oacute; el voto para las mujeres y por ello fue, en sus propias palabras, &ldquo;combatida con animosidad&rdquo;.<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        Clara Campoamor escribi&oacute; que se lleg&oacute; a sentir odiada en el Parlamento espa&ntilde;ol por defender el sufragio femenino. Me pregunto si, noventa a&ntilde;os despu&eacute;s, las mujeres parlamentarias siguen sintiendo odio por parte de la c&aacute;mara cada vez que toman la palabra para defender lo obvio. Ayer el voto para las mujeres, hoy que no nos maten, que no nos violen, que nos dejen en paz decidir sobre nuestro cuerpo. Los derechos de las mujeres se convierten en cuestiones de sentido com&uacute;n para la generaci&oacute;n siguiente pero nunca, ning&uacute;n derecho de las mujeres, ha sido conquistado sin una feroz resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, tenemos el voto desde 1931, pero es 2021 y las mujeres espa&ntilde;olas queremos ya la igualdad en pol&iacute;tica. Y si la igualdad es la ausencia de discriminaci&oacute;n, es m&aacute;s que evidente el camino que nos queda por recorrer. Tenemos las listas paritarias, pero solo un 22% de las alcald&iacute;as o el 13% de las diputaciones provinciales est&aacute;n presididas por mujeres. Somos la mitad del Parlamento, pero queremos subir a la tribuna sin que nos insulten, nos acosen o nos intimiden mientras hablamos. Sin que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-21-de-septiembre_6_8321641_1077690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos llamen </a><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-21-de-septiembre_6_8321641_1077690.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>bruja</em></a>. Las mujeres nos queremos dedicar a la pol&iacute;tica sin tener que elegir entre la familia o la pol&iacute;tica. Ejercer la pol&iacute;tica en igualdad tiene que significar que las mujeres sean juzgadas por el desempe&ntilde;o de su tarea y no por sus relaciones afectivas o la ropa que llevan. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi ley es la lucha&rdquo;, escribi&oacute; Campoamor. Gracias a ella y a todas las mujeres que nos precedieron en el movimiento feminista hoy podemos votar y ser elegidas. Ahora, la lucha tiene que ser por ejercer nuestros derechos pol&iacute;ticos en igualdad y sin discriminaci&oacute;n. Ojal&aacute; todas las mujeres espa&ntilde;olas respondiendo a la carta de Campoamor a Telo: S&iacute;, Clara, vali&oacute; la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/si-clara-valio-pena_129_8350715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Sep 2021 20:17:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0f0f318-45e4-4f00-a033-88858b1b2ca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="236182" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0f0f318-45e4-4f00-a033-88858b1b2ca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="236182" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sí, Clara, valió la pena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0f0f318-45e4-4f00-a033-88858b1b2ca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Sufragistas,Clara Campoamor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Sufragistas y El Cid, ganar batallas después de muertos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/sufragistas-cid-ganar-batallas-despues-muertos_132_6482426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53371b53-e042-438d-83cf-a5a9830f987a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Las Sufragistas y El Cid, ganar batallas después de muertos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Monográfico de historia con PutoMikel y Herstóricas - Escucha todos los programas de Va de Retro</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://widget.spreaker.com/player?episode_id=42393552&theme=dark&playlist=false&playlist-continuous=false&autoplay=false&live-autoplay=false&chapters-image=false&episode_image_position=right&hide-logo=true&hide-likes=true&hide-comments=true&hide-sharing=true&hide-download=false" width="100%" height="150px" frameborder="0"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <a href="https://go.ivoox.com/rf/61935302" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esc&uacute;chalo aqu&iacute; en iVoox</a>
    </p><p class="article-text">
        Los episodios que m&aacute;s conocemos del <strong>Cantar del M&iacute;o Cid</strong> son los que no ocurrieron en realidad. &iquest;Qu&eacute; diferencias hay entre el cantar y el Cid hist&oacute;rico? &iquest;Qu&eacute; conocemos de aquel caballero castellano exiliado y qu&eacute; parte de ello son mitos? Nos lo cuenta el arque&oacute;logo y youtuber <strong>PutoMikel</strong> en una nueva entrega de #VaDeRetro, donde adem&aacute;s hablamos con los autores de la serie espa&ntilde;ola que se estrena en diciembre en Amazon Prime: <strong>&ldquo;El Cid&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/867f4b77-eff8-4276-a796-97644d185fea_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/867f4b77-eff8-4276-a796-97644d185fea_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/867f4b77-eff8-4276-a796-97644d185fea_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/867f4b77-eff8-4276-a796-97644d185fea_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/867f4b77-eff8-4276-a796-97644d185fea_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/867f4b77-eff8-4276-a796-97644d185fea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/867f4b77-eff8-4276-a796-97644d185fea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Diferentes representaciones de El Cid: grabado de 1852 en &quot;Las glorias nacionales&quot;, la nueva serie de Amazon y la estatua de Burgos"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Diferentes representaciones de El Cid: grabado de 1852 en &quot;Las glorias nacionales&quot;, la nueva serie de Amazon y la estatua de Burgos                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la segunda parte del programa, recordamos que <strong>las sufragistas inglesas</strong> ya llevaban medio siglo debatiendo con parlamentarios, presentando peticiones, escribiendo a peri&oacute;dicos, repartiendo folletos e incluso haciendo protestas pac&iacute;ficas... pero no les hac&iacute;an ni caso: se necesitaba otra alternativa, un plan que saliera bien. Por eso <strong>Herst&oacute;ricas</strong> nos hablar&aacute;n de las <strong>&ldquo;Suffragettes&rdquo; y de su plan de acci&oacute;n</strong> por los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Programa doble de historia para seguir ganando batallas despu&eacute;s de muertas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72e0a83c-f52b-40fe-b195-73645d1e6022_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72e0a83c-f52b-40fe-b195-73645d1e6022_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72e0a83c-f52b-40fe-b195-73645d1e6022_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72e0a83c-f52b-40fe-b195-73645d1e6022_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/72e0a83c-f52b-40fe-b195-73645d1e6022_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/72e0a83c-f52b-40fe-b195-73645d1e6022_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/72e0a83c-f52b-40fe-b195-73645d1e6022_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Manifestacion de sufragistas por el voto de la mujer en Reino Unido"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Manifestacion de sufragistas por el voto de la mujer en Reino Unido                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <a href="http://www.carnecruda.es/hazte_productor/" target="_blank"><img style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;" src="https://static.eldiario.es/clip/dac7f9be-2a2c-4bc2-9e00-5447a9915301_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="Produce Carne Cruda" width="100%" /></a>

    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/carnecruda/programas/sufragistas-cid-ganar-batallas-despues-muertos_132_6482426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Dec 2020 09:51:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/53371b53-e042-438d-83cf-a5a9830f987a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="729232" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/53371b53-e042-438d-83cf-a5a9830f987a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="729232" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Las Sufragistas y El Cid, ganar batallas después de muertos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/53371b53-e042-438d-83cf-a5a9830f987a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Sufragistas,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trolls de los siglos XVIII y XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/barbijaputa/trolls-siglos-xviii-xix-vinetas-antifeministas-sufragistas_132_1613039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy os traigo, amigas, un compendio del</p><p class="subtitle">very very best</p><p class="subtitle">del machirulado con el que se topó la primera y la segunda ola del feminismo</p><p class="subtitle">Para que, quien no lo conozca en profundidad, sepa cómo fue el machista medio, intelectual o no, y constate que no ha variado absolutamente nada con respecto al actual: y tanto sus chistes, mofas, viñetas y hasta memes de hoy son una copia de las prácticas de entonces. Incluso sin estos haber conocido qué decían aquellos</p></div><p class="article-text">
        El lunes escrib&iacute; un art&iacute;culo donde habl&eacute; de <a href="https://www.eldiario.es/barbijaputa/Oyentas-radiojaputa-barbijaputa-senoros_6_884421571.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las mofas</a> del machirulado ilustrado hacia las feministas:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Ya en 1792, cuando Mary Wollstonecraft escribió su "Vindicación de los derechos de la mujer", el machirulado ilustrado no solo se mofó de ella por plantear que las mujeres, como los hombres, tenían derecho a la educación, sino que escribieron (escribió, concretamente, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Taylor_(neoplatonist)" class="mce">Thomas Taylor</a>) una sátira como respuesta, llamada "Vindicación de los derechos de las bestias". En su línea de pensamiento, si las mujeres debían tener derechos, ¿por qué no los animales? <br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Hoy os traigo, amigas, un compendio del <em>very very best</em> del machirulado con el que se top&oacute; la primera y la segunda ola del feminismo. Para que, quien no lo conozca en profundidad, sepa c&oacute;mo fue el machista medio, intelectual o no, y constate que no ha variado absolutamente nada con respecto al actual: y tanto sus chistes, mofas, vi&ntilde;etas y hasta memes de hoy son una copia de las pr&aacute;cticas de entonces. Incluso sin estos haber conocido qu&eacute; dec&iacute;an aquellos.
    </p><p class="article-text">
        Es imposible no empezar por el fil&oacute;sofo Jean-Jacques Rousseau, figura vital de la Ilustraci&oacute;n que sigue enamorando a muchos pol&iacute;ticos de izquierdas de hoy. Rousseau fue de uno de los machistas m&aacute;s recalcitrantes con los que se toparon las feministas francesas de la primera ola. Esta parte de su pensamiento no nos la ense&ntilde;aron en el colegio ni en el instituto, porque al final a los hombres se le mide por sus &eacute;xitos, no por sus meteduras de pata o sus prejuicios. La parte negativa en ellos siempre est&aacute; justificada, ya sea diciendo que son &ldquo;hijos de su tiempo&rdquo; o directamente invisibiliz&aacute;ndolas y aqu&iacute; no ha pasado nada. 
    </p><p class="article-text">
        Una de sus reflexiones machistas (que luego usaron muchos m&aacute;s us&aacute;ndolo como argumento de autoridad porque fue el gran Rousseau quien la pens&oacute;) fue que ni&ntilde;as y ni&ntilde;os deb&iacute;an educarse por separado, ya que las mujeres estaban para hacer m&aacute;s f&aacute;cil la vida de los hombres, y para nada m&aacute;s. Basado en eso, tanto &eacute;l como sus sucesores se opusieron a que las mujeres tuvieran derechos. Con la declaraci&oacute;n del Hombre y del Ciudadano, las francesas que hab&iacute;an estado en las marchas de Versalles codo a codo con sus compa&ntilde;eros levantando la Revoluci&oacute;n, se encontraron con que, a pesar de la Declaraci&oacute;n, estaba escrita en un aparente masculino gen&eacute;rico, no las inclu&iacute;a a ellas. Los derechos escritos por hombres se refer&iacute;an &uacute;nicamente a los hombres. No era masculino gen&eacute;rico, era simplemente masculino.
    </p><p class="article-text">
        La excusa de ser &ldquo;hijos de su tiempo&rdquo; se usa para los ilustrados de la misma forma que se usa para los machistas de hoy, pero no se sostiene si pensamos en esos otro autores y fil&oacute;sofos que s&iacute; se posicionaron con las feministas de la primera ola, como el feminista John Stuart Mill, con una amplia obra donde reflexiona sobre la tomadura de pelo que es negarse a la independencia de las mujeres, y donde denuncia constantemente el talante machista de sus cong&eacute;neres.
    </p><p class="article-text">
        Todo machista es susceptible a&uacute;n hoy de ser excusado con lo de ser &ldquo;hijo de su tiempo&rdquo;. Pues, a ver, se&ntilde;ores, ya en el siglo XVIII le daban ustedes verg&uuml;enza a los de su propio sexo.
    </p><p class="article-text">
        Pero sigamos. Los memes machistas de hoy. Esos dibujos, gr&aacute;ficas, incluso gifs que muestran a las feministas como seres violentos, cuyos cuerpos no encajan para nada en la normatividad patriarcal. Nada nuevo con respecto a las vi&ntilde;etas de la &eacute;poca de las sufragistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64afacc5-aceb-4e36-95e3-c465e6f0a5a6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64afacc5-aceb-4e36-95e3-c465e6f0a5a6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64afacc5-aceb-4e36-95e3-c465e6f0a5a6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64afacc5-aceb-4e36-95e3-c465e6f0a5a6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/64afacc5-aceb-4e36-95e3-c465e6f0a5a6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/64afacc5-aceb-4e36-95e3-c465e6f0a5a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/64afacc5-aceb-4e36-95e3-c465e6f0a5a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Aqu&iacute; s&oacute;lo una muestra de los resultados que arroja Google al buscar &ldquo;peace at last + suffragists&rdquo;. Paz al fin. Donde se representa a supuestas sufragistas amordazadas, con las lenguas apuntaladas y clavadas a estacas. Esto es lo que publicaban los vi&ntilde;etistas de la &eacute;poca. Lo que har&iacute;an con ellas, vamos. De hecho, hubo otra moda, directamente se llamaba as&iacute; &ldquo;Lo que yo har&iacute;a con las sufragistas&rdquo;:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dca1ab96-fe11-4a95-8918-140b9aa7959b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dca1ab96-fe11-4a95-8918-140b9aa7959b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dca1ab96-fe11-4a95-8918-140b9aa7959b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dca1ab96-fe11-4a95-8918-140b9aa7959b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dca1ab96-fe11-4a95-8918-140b9aa7959b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dca1ab96-fe11-4a95-8918-140b9aa7959b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dca1ab96-fe11-4a95-8918-140b9aa7959b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        As&iacute; eran vistas las defensoras del voto femenino por el machirulado de la &eacute;poca. El machirulo de hoy, que se cree muy diferente al de anta&ntilde;o y repite eso de &ldquo;las feministas de antes s&iacute; que peleaban por cosas importantes&rdquo;, es el mismo que antes re&iacute;a las gracias a esas vi&ntilde;etas. El machista medio actual no ve a las feministas de diferente forma a entonces. Y sus memes y dibujos son exactamente iguales, vean estas dos ilustraciones, con dos siglos de diferencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f7b86dd-d86a-480a-ad70-4a29deb0b301_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f7b86dd-d86a-480a-ad70-4a29deb0b301_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f7b86dd-d86a-480a-ad70-4a29deb0b301_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f7b86dd-d86a-480a-ad70-4a29deb0b301_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f7b86dd-d86a-480a-ad70-4a29deb0b301_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f7b86dd-d86a-480a-ad70-4a29deb0b301_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f7b86dd-d86a-480a-ad70-4a29deb0b301_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09ea28f2-1a84-4927-be6c-3a7606e5ad7c_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09ea28f2-1a84-4927-be6c-3a7606e5ad7c_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09ea28f2-1a84-4927-be6c-3a7606e5ad7c_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09ea28f2-1a84-4927-be6c-3a7606e5ad7c_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/09ea28f2-1a84-4927-be6c-3a7606e5ad7c_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/09ea28f2-1a84-4927-be6c-3a7606e5ad7c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/09ea28f2-1a84-4927-be6c-3a7606e5ad7c_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las feministas somos personas con f&iacute;sicos no normativos que ponen en peligro a la familia tradicional, y hemos creado una guerra de sexos que incluye a las madres (con f&iacute;sicos s&iacute; normativos).
    </p><p class="article-text">
        Pensadores, ilustradores, escritores, pol&iacute;ticos machistas de la &eacute;poca, reverberan tambi&eacute;n en sus hom&oacute;logos de hoy.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Arthur Schopehauer defend&iacute;a que  &ldquo;las mujeres son criaturas de ideas cortas y cabellos largos&rdquo;. Napole&oacute;n y Mussolini, como buenos dictadores, no opinaban nada bueno de nosotras tampoco, al igual que los dictadores (o los dictadores <em>wannabe</em>) de nuestra era. Virginia Woolf dijo sobre ellos &ldquo;Por eso, tanto Napole&oacute;n como Mussolini insisten tan marcadamente en la inferioridad de las mujeres, ya que si ellas no fueran inferiores, ellos cesar&iacute;an de agrandarse&rdquo;. Los textos de la &eacute;poca que menospreciaban a las mujeres, en ocasiones, son dif&iacute;cilmente distinguibles de lo que hoy en d&iacute;a escriben los afamados y aplaudid&iacute;simos <a href="https://www.elespanol.com/cultura/libros/20161021/164863513_13.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatos cipotudos</a>.
    </p><p class="article-text">
        Hay demasiadas similitudes entre entonces y ahora. Nos extender&iacute;amos demasiado, pero no pod&iacute;a cerrar este art&iacute;culo sin recordar Los Cuadernos de Quejas (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cuadernos_de_quejas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su p&aacute;gina en wikipedia es bastante complet</a>a) eran unos registros donde seg&uacute;n qu&eacute; ciudadano pod&iacute;a exponer una queja. Las mujeres aprovecharon para hacer sus reclamaciones tales como:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>ser instruidas, poseer empleos, no para usurpar la autoridad de los hombres, sino para ser m&aacute;s estimadas; para que tengamos medios de vivir al amparo del infortunio (...). Os suplicamos, Se&ntilde;or, que establezc&aacute;is escuelas gratuitas en las que podamos aprender los principios de nuestra lengua, la religi&oacute;n y la moral (...) Pedimos salir de la ignorancia, dar a nuestros hijos una educaci&oacute;n acabada y razonable para formar siervos dignos de serviros&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, entre los escritos de las mujeres, que se ve&iacute;an de nuevo excluidas tras la Revoluci&oacute;n, colaban textos de machistas haci&eacute;ndose pasar por mujeres, con parodias sobre sus reclamaciones.  Exactamente igual pasa hoy en redes sociales, son incalculables las <a href="https://twitter.com/malditobulo/status/957955522514358272" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuentas creadas </a>en Twitter, Facebook, etc. que se hacen pasar por mujeres para hacer reclamaciones &ldquo;feministas&rdquo; absurdas, intentando que los despistados duden de la legitimidad del feminismo. Obviamente muchos quieren creer estas parodias y las viralizan.
    </p><p class="article-text">
        No hay ninguna originalidad en los mensajes, los discursos ni las ilustraciones. Son copias y copias, pero en vez de a l&aacute;piz ahora se hacen con photoshop. En vez de manuscritos son textos digitales. En vez de panfletos en papel se lanzan bulos en whatsapp. 
    </p><p class="article-text">
        Y no. No son hijos de su tiempo, son simplemente eternos peterpanes, hijos sanos del patriarcado, mis&oacute;ginos felices de serlo. Pero como ya pas&oacute; en los siglos XVIII, XIX y XX, el feminismo les pasa por encima una y otra vez, y sigue avanzando y conquistando derechos, cuestionando la violencia socialmente aceptada y visibilizando las opresiones. Y realmente no importa que los de siempre no quieran verlo, la partida la estamos ganando de igual forma.
    </p><h4 class="article-text">Escucha el &uacute;ltimo programa de Radiojaputa</h4><p class="article-text">
        Cada lunes, una nueva entrega de Radiojaputa, en eldiario.es 
    </p><p class="article-text">
        <span id="audio_33934555"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="audio_33934555" frameborder="0" allowfullscreen="" scrolling="no" height="200" style="border: 1px solid #EEE; box-sizing: border-box; width: 100%;" src="https://www.ivoox.com/player_ej_33934555_4_1.html?c1=ff6600"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Barbijaputa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/barbijaputa/trolls-siglos-xviii-xix-vinetas-antifeministas-sufragistas_132_1613039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Apr 2019 19:25:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Trolls de los siglos XVIII y XIX]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Sufragistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las intrusas. 100 años del sufragio de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/intrusas-anos-sufragio-mujeres_132_2999941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbe35b47-162d-4585-b1bf-1d4ac8ca54cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo se explica que las mujeres sigan siendo minoría en los espacios donde se toman las decisiones públicas? ¿Por qué sigue ocurriendo esto a pesar de las medidas legales que impulsan su presencia?</p></div><p class="article-text">
        En 2018 se cumplir&aacute;n 100 a&ntilde;os desde que en muchos pa&iacute;ses europeos se reconoci&oacute; el derecho de voto de las mujeres; son los casos, entre otros, de Alemania, Austria, Estonia, Hungr&iacute;a, Irlanda, Letonia, Rusia y el Reino Unido. En muchos de estos lugares se est&aacute;n preparando numerosos eventos conmemorativos de diversa &iacute;ndole, desde congresos y jornadas acad&eacute;micas hasta celebraciones militantes y actos institucionales.
    </p><p class="article-text">
        El Reino Unido constituye uno de los m&aacute;s claros ejemplos de c&oacute;mo la cuesti&oacute;n del voto de las mujeres se convirti&oacute; en un tema candente en la agenda pol&iacute;tica que gener&oacute; un importante debate social y un vigoroso movimiento de protesta a finales del Siglo XIX. All&iacute; se disponen a celebrar la aprobaci&oacute;n de la <em>Representation of the People Act</em> de 1918, ley que ampli&oacute; el electorado de 7,7 millones a 21,4 millones de personas y que permiti&oacute; que muchas mujeres brit&aacute;nicas (no todas, solo las mayores&nbsp; de 30 a&ntilde;os, las que ten&iacute;an propiedades o t&iacute;tulos universitarios) pudieran votar. Que nadie piense que el proceso fue sencillo. El Estado liberal representativo se construy&oacute; partiendo de la exclusi&oacute;n de gran parte de la sociedad, no lo olvidemos: la de muchos hombres y la de todas las mujeres. Durante m&aacute;s de un siglo en muchos pa&iacute;ses europeos el derecho de voto fue ampli&aacute;ndose progresivamente mediante la eliminaci&oacute;n paulatina de las restricciones del sufragio censitario para los hombres. En el caso del Reino Unido, ya en 1866 el fil&oacute;sofo liberal John Stuart Mill present&oacute; por primera vez en el Parlamento una petici&oacute;n a favor del voto para las mujeres, demanda que fue rechazada.
    </p><p class="article-text">
        A partir de entonces lo habitual fue que en cada reforma electoral hubiera voces que solicitaban la extensi&oacute;n de ese derecho para las mujeres, pero siempre ganaron los argumentos que se&ntilde;alaban que no estaban capacitadas para ejercer ese derecho, que el orden natural de las cosas se&ntilde;alaba que la pol&iacute;tica no era asunto para mujeres, es decir, que eran unas intrusas en los espacios pol&iacute;ticos. Similares negativas se vivieron en numerosos pa&iacute;ses con sistemas pol&iacute;ticos liberales. Desde finales del siglo XIX, el movimiento por el sufragio de las mujeres fue creciendo en dimensi&oacute;n y fuerza en los Estados Unidos y en Europa, de manera particular en el Reino Unido. Asociaciones moderadas y radicales concentraban el grueso de la lucha de miles de sufragistas que no s&oacute;lo realizaron una aportaci&oacute;n clave en el reconocimiento del derecho de voto sino que, y esto no se ha subrayado lo suficiente, con su propia actividad contribuyeron de manera significativa a la transgresi&oacute;n del rol que tradicionalmente estaba asignado a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, uno de los principales factores que dio el impulso definitivo a las reformas electorales de 1918 fue la Primera Guerra Mundial pues se hizo insostenible la incongruencia de que millones de soldados que volv&iacute;an despu&eacute;s de haber estado defendiendo a su pa&iacute;s no tuvieran derecho de voto. Asimismo, era dif&iacute;cilmente justificable que las mujeres siguieran siendo privadas de ese derecho cuando su papel hab&iacute;a sido imprescindible durante la guerra tanto participando en labores asistenciales en la retaguardia como trabajando en los puestos de trabajo que hab&iacute;an dejado los hombres al marchar al frente.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, el texto de la ley brit&aacute;nica reconoc&iacute;a expl&iacute;citamente que tanto los excombatientes como las mujeres merec&iacute;an el voto por ese motivo. As&iacute; que la clave no fue tanto el reconocimiento de un derecho b&aacute;sico sino un premio por la aportaci&oacute;n a su pa&iacute;s durante el conflicto b&eacute;lico. El derecho de voto de las mujeres abri&oacute; el paso tambi&eacute;n al reconocimiento del derecho a presentarse a las elecciones y, con ello, a entrar a los parlamentos y los gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Signific&oacute; esto el fin de la exclusi&oacute;n pol&iacute;tica de las mujeres? Es cierto que a partir de entonces fueron accediendo a las instituciones ejecutivas y legislativas en la mayor&iacute;a de los Estados, lugares en los que anta&ntilde;o estaba vedada su presencia y en los que al principio fueron consideradas intrusas. No obstante, su incorporaci&oacute;n no fue r&aacute;pida ni progresiva puesto que 75 a&ntilde;os m&aacute;s tarde el diagn&oacute;stico general mostraba que la presencia de mujeres segu&iacute;a siendo una rareza en much&iacute;simos pa&iacute;ses: <a href="http://archive.ipu.org/pdf/publications/WIP20Y-sp.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 1995 su proporci&oacute;n en los parlamentos del mundo era 11,3%.</a> Las cuotas, porcentajes obligatorios para asegurar la presencia equilibrada de mujeres, fueron el siguiente avance y gracias a este mecanismo se ha logrado aumentar su presencia pero, incluso as&iacute;, en 2017 el porcentaje de mujeres en los parlamentos de <a href="http://archive.ipu.org/wmn-e/world.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todo el mundo es el 23,5%&nbsp;</a> y el porcentaje en el caso de los <a href="http://eige.europa.eu/gender-statistics/dgs/indicator/wmidm_pol_parl__wmid_natparl" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados miembros de la Uni&oacute;n Europea asciende a 29,8%</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los datos del &uacute;ltimo siglo se empe&ntilde;an en mostrar que las mujeres no acceden a la pol&iacute;tica en la misma medida que los hombres. &iquest;C&oacute;mo se explica que las mujeres sigan siendo minor&iacute;a en los espacios donde se toman las decisiones p&uacute;blicas? &iquest;Por qu&eacute; sigue ocurriendo esto a pesar de las medidas legales que impulsan su presencia? Los estudios que abordan esta cuesti&oacute;n reconocen que los motivos son numerosos y diversos: el peso de las responsabilidades dom&eacute;sticas y familiares, la falta de apoyo del electorado o de los partidos pol&iacute;ticos, la falta de apoyo del entorno, la falta de confianza en una misma, la falta de experiencia en funciones de representaci&oacute;n o la falta de recursos financieros. Hay un factor que engloba pr&aacute;cticamente a todos los dem&aacute;s y consiste en el conjunto de actitudes culturales predominantes relativas al papel de las mujeres en la sociedad, actitudes que a&uacute;n hoy las excluyen consider&aacute;ndolas extranjeras y ajenas a la pol&iacute;tica. La exclusi&oacute;n se ejerce por muchas personas que probablemente no sean ni conscientes de su nefasta influencia. Pueden contribuir a la exclusi&oacute;n personas que ocupan cargos pol&iacute;ticos, l&iacute;deres sociales, tertulianos y tertulianas, periodistas, ciudadanos y ciudadanas. La expresi&oacute;n de estas actitudes puede adoptar una forma leve o manifiesta, puede ser delicadamente paternal o directamente violenta, puede aparecer en comentarios denigrantes o en ridiculizaciones caricaturescas, puede reflejarse en fotograf&iacute;as desconsideradas o humillantes, pero, en todo caso, hace que muchas mujeres se sientan inc&oacute;modas, fuera de lugar y forasteras en los espacios pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Hace 100 a&ntilde;os las mujeres de gran parte de Europa obtuvieron el derecho de votar como primer paso hacia la participaci&oacute;n en las decisiones pol&iacute;ticas; hace 20 a&ntilde;os ese derecho se complet&oacute; con el establecimiento de las cuotas para asegurar su presencia en las instituciones. &iquest;Cu&aacute;l ha de ser el siguiente paso? Agotadas las medidas legales para su entrada en pol&iacute;tica, no queda m&aacute;s remedio que mirar hacia los mecanismos de exclusi&oacute;n y trabajar para neutralizarlos. Personalmente estoy convencida de que es fundamental aumentar el respeto social hacia las mujeres, por eso, cada vez que alguien hace un comentario despectivo hacia una alcaldesa en televisi&oacute;n, un peri&oacute;dico publica una fotograf&iacute;a que menoscaba la imagen de una ministra, un tertuliano de radio se mofa del aspecto de una parlamentaria o un columnista escribe con sorna sobre la ropa de la l&iacute;der de un partido tenemos que hacerle saber que est&aacute; contribuyendo a que la exclusi&oacute;n se perpet&uacute;e y a que la mitad de la sociedad se siga sintiendo intrusa en las esferas donde se toman las decisiones que afectan a nuestra convivencia colectiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Arantxa Elizondo.</strong> <em>Profesora de Ciencia Pol&iacute;tica en la Universidad del Pa&iacute;s Vasco</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arantxa Elizondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/intrusas-anos-sufragio-mujeres_132_2999941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Feb 2018 19:15:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fbe35b47-162d-4585-b1bf-1d4ac8ca54cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="61298" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fbe35b47-162d-4585-b1bf-1d4ac8ca54cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="61298" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Las intrusas. 100 años del sufragio de las mujeres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fbe35b47-162d-4585-b1bf-1d4ac8ca54cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sufragistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La causa transversal de las mujeres que mueven el  mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/causa-transversal-mujeres-mueven-mundo_132_3133303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/addfc8af-6c45-4239-b2ec-4fba81774854_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Rosa Parks"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las conexiones entre derechos humanos, feminismo y derechos animales atraviesan décadas, siglos, idiomas y continentes</p><p class="subtitle">La lista de feministas que además eran vegetarianas es extensa, y con frecuencia olvidada por el propio feminismo: desde las sufragistas británicas de hace más de cien años hasta el movimiento Black Vegan actual, pasando por las afroamericanas de los 60-70, como Rosa Parks o Angela Davis, o la sindicalista agraria Dolores Huerta</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>Cuando un día hablábamos sobre la libertad y  la justicia estábamos sentados ante filetes. Estoy comiendo miseria, pensé para mí cuando tomé el primer bocado, y lo escupí</em>. <strong>Alice Walker, escritora, poeta y activista norteamericana, ganadora del premio Pulitzer y el National Book Award</strong><br/><br/><br/><br/></blockquote>
    </figure><h4 class="article-text">Rosa Parks, el gesto que cambi&oacute; la Historia</h4><p class="article-text">
        La vida de Rosa Parks es un ejemplo de dignidad y coraje. <a href="https://co.tuhistory.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todo empieza el 1 de diciembre de 1955 en Alabama (Estados Unidos)</a>. Parks, junto a tres amigos, sube a un autob&uacute;s para regresar a casa. En aquel tiempo, la ley obligaba a la poblaci&oacute;n afroamericana a sentarse en la parte trasera de los autobuses. Sin embargo, aquella tarde deciden ocupar los asientos centrales. De inmediato, el conductor les ordena levantarse. Rosa Parks se niega, el resto obedece. Ante su determinaci&oacute;n, llaman a la polic&iacute;a. &laquo;Cuanto m&aacute;s obedec&iacute;amos, peor nos trataban&raquo;, relata Parks en sus memorias. El resultado fue: detenci&oacute;n, noche en el calabozo, multa, pero tambi&eacute;n el comienzo del fin. La desobediencia de Rosa Parks fue crucial para que un joven pastor llamado Martin Luther King organizara una <a href="https://www.google.es/search?biw=911&amp;bih=409&amp;tbm=isch&amp;q=rosa+parks+autobus&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiH1rPkzuvWAhXLZFAKHS7fAQYQhyYIJQ#imgrc=3oIc9dksKx4xRM:" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oleada de protestas por todo el pa&iacute;s contra la segregaci&oacute;n</a> en el transporte p&uacute;blico, que se mantuvo durante 382 d&iacute;as. El coraje de Rosa Parks consigui&oacute; que millones de personas que llevaban d&eacute;cadas obligadas a viajar siempre en la parte trasera perdieran, como ella, el miedo.
    </p><p class="article-text">
        La Corte Suprema declar&oacute; que la segregaci&oacute;n vulneraba la Constituci&oacute;n y un a&ntilde;o despu&eacute;s el Gobierno aboli&oacute; todo tipo de discriminaci&oacute;n en lugares p&uacute;blicos. Rosa Parks cambi&oacute; la vida de la gente en su pa&iacute;s. Hizo Historia, al devolverles la dignidad y el coraje para cambiar las cosas. Y hasta aqu&iacute; seguramente no hab&eacute;is descubierto nada nuevo, pero conviene conocer la evoluci&oacute;n de esta l&iacute;der comunitaria, de esta mujer que derrib&oacute; con un gesto una parte del apartheid en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n &eacute;tica de Rosa Parks le llev&oacute; a hacer una transici&oacute;n natural. Como nieta de esclavos africanos, conoc&iacute;a bien c&oacute;mo era vivir bajo el imperio de la brutalidad del racismo, la humillaci&oacute;n y el maltrato. Por eso, no quiso reproducir esa experiencia con otros seres y rechaz&oacute; formar parte de la opresi&oacute;n que ella misma hab&iacute;a sufrido, neg&aacute;ndose a consumir esclavos. <a href="https://vegetariandispatch.wordpress.com/2013/01/10/black-vegetarians-from-civil-rights-to-present-day/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">As&iacute; se hizo vegetariana</a>, al igual que su amiga, la tambi&eacute;n activista por los derechos humanos, Coretta Scott King. Rosa y Coretta realizaron la m&aacute;s natural de las conexiones, la que se da entre la liberaci&oacute;n humana y la animal. En palabras de la propia Coretta, <a href="https://www.facebook.com/notes/evolve-campaigns/celebrate-martin-luther-king-day-with-a-vegan-message-of-non-violence/492861198890/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;ser vegetariana es seguir con la filosof&iacute;a de la no violencia de mi esposo Martin Luther King&raquo;</a>.
    </p><h4 class="article-text">Angela Davis, icono de las revoluciones</h4><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 70, Angela Davis, fil&oacute;sofa, pol&iacute;tica, icono de los derechos humanos y una luchadora incansable contra la discriminaci&oacute;n racial, har&iacute;a la misma conexi&oacute;n que Rosa y Coretta entre la liberaci&oacute;n humana y la animal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd1d4845-441e-4bb2-888e-915bf13f336a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd1d4845-441e-4bb2-888e-915bf13f336a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd1d4845-441e-4bb2-888e-915bf13f336a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd1d4845-441e-4bb2-888e-915bf13f336a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd1d4845-441e-4bb2-888e-915bf13f336a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dd1d4845-441e-4bb2-888e-915bf13f336a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dd1d4845-441e-4bb2-888e-915bf13f336a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Militar entonces en el Partido Comunista y participar en el movimiento de solidaridad con un preso afroamericano, le cost&oacute; a Angela Davis el puesto de profesora en la Universidad de Berkeley. Davis fue acusada de complicidad en el asalto para liberar al preso de la c&aacute;rcel donde estaba siendo maltratado. La polic&iacute;a false&oacute; las pruebas y Angela Davis fue condenada a la pena capital. Un movimiento de solidaridad mundial consigui&oacute; salvarla de la muerte. Desde que sali&oacute; de la c&aacute;rcel en 1973 no ha dejado de luchar contra el racismo y la violencia policial y por la liberaci&oacute;n de las mujeres. Ella suele recordar que se hizo vegetariana en la c&aacute;rcel, que all&iacute; <a href="http://www.theclinic.cl/2016/07/21/angela-davis-academica-y-activista-feminista-afroamericana-tenemos-mucho-que-aprender-de-los-actos-revolucionarios-del-pueblo-mapuche/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entendi&oacute; que las opresiones est&aacute;n interconectadas y que la solidaridad y las luchas tambi&eacute;n deber&iacute;an estarlo</a>. Durante la 27&ordf; Conferencia de Empoderamiento de Mujeres Negras declar&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;No suelo mencionar que soy vegana, pero es el momento adecuado para hablar de ello porque forma parte de una perspectiva revolucionaria. C&oacute;mo podemos no s&oacute;lo descubrir relaciones m&aacute;s compasivas con los seres humanos, sino tambi&eacute;n desarrollar relaciones m&aacute;s compasivas y justas con las otras criaturas con las que compartimos este planeta, y que podr&iacute;an suponer desafiar por completo la producci&oacute;n capitalista de alimentos. La mayor&iacute;a de las personas no piensa acerca del hecho de que est&aacute;n comiendo animales. Cuando se comen un filete o un trozo de pollo, la mayor parte de la gente no piensa acerca del tremendo sufrimiento al que esos animales est&aacute;n sometidos simplemente para convertirse en productos para ser consumidos por los seres humanos&raquo;.
    </p><h4 class="article-text">Dolores Huerta, la mujer que acu&ntilde;&oacute; el 'S&iacute; Se Puede'</h4><p class="article-text">
        Al igual que Rosa Parks, Coretta Scott King o Angela Davis, otras activistas se hicieron vegetarianas durante su estancia en prisi&oacute;n o durante su activismo por los derechos humanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c56b7999-bbac-433f-8336-aa508ce24f7b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c56b7999-bbac-433f-8336-aa508ce24f7b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c56b7999-bbac-433f-8336-aa508ce24f7b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c56b7999-bbac-433f-8336-aa508ce24f7b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c56b7999-bbac-433f-8336-aa508ce24f7b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c56b7999-bbac-433f-8336-aa508ce24f7b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c56b7999-bbac-433f-8336-aa508ce24f7b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="http://doloreshuerta.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dolores Huerta</a> es una de las m&aacute;s importantes l&iacute;deres de los derechos de los trabajadores agr&iacute;colas, de la comunidad hispana y de las mujeres en Estados Unidos. Junto al activista C&eacute;sar Ch&aacute;vez, fund&oacute; la Organizaci&oacute;n de los Trabajadores del Campo, que logr&oacute; triunfos hist&oacute;ricos. Uno de los hitos de su lucha sindical fue la huelga de recolectores de uva de California, que consigui&oacute; unir en un frente com&uacute;n por primera vez a cinco mil campesinos de diferentes or&iacute;genes: filipinos, chinos y mexicanos. Dolores, identificada por el FBI en los a&ntilde;os 60 como <a href="http://www.univision.com/noticias/hispanos/dolores-huerta-la-activista-que-empodero-a-una-generacion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;la fuerza&rdquo; que impulsaba los piquetes en las huelgas de campesinos</a>, fue arrestada veintid&oacute;s veces por participar en manifestaciones. Pero entre todos consiguieron erradicar las penosas condiciones de trabajo de los trabajadores del campo: tener agua y ba&ntilde;o, sueldo m&iacute;nimo, transporte pagado, vivienda o seguro de desempleo.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eligeveg.com/7-lderes-del-movimiento-de-justicia-social" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dolores Huerta tambi&eacute;n hizo la transici&oacute;n al vegetarianismo, al igual que C&eacute;sar Ch&aacute;vez</a>. Para ella, promover una educaci&oacute;n alimentaria &eacute;tica y en armon&iacute;a con el planeta donde vivimos va unido a la libertad y a la defensa de los derechos de las mujeres.
    </p><h4 class="article-text">El movimiento Black Vegan en Estados Unidos en la actualidad</h4><p class="article-text">
        En Estados Unidos, seg&uacute;n el <a href="https://www.cdc.gov/bloodpressure/docs/african_american_executive_summary.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CDC</a>, m&aacute;s del 40% de los hombres negros mayores de 20 a&ntilde;os padecen hipertensi&oacute;n, ascendiendo al 44% en el caso de las mujeres negras. Dos de las tres principales causas de muerte en la comunidad afroamericana son los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades del coraz&oacute;n. <a href="https://blackdoctor.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Blackdoctor.org</a> afirma: &laquo;El 56.9% de las mujeres negras de 20 a&ntilde;os sufren de obesidad. La obesidad nos est&aacute; matando&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os el n&uacute;mero de veganos y veganas en la comunidad negra de Estados Unidos se ha incrementado de forma considerable. <a href="https://blackdoctor.org/?s=vegetarian" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El afroveganismo se ha convertido en algo revolucionario</a>. &iquest;Por qu&eacute;? Porque se necesita coraje para desaprender todo lo aprendido. La comida es pol&iacute;tica. Para la industria alimentaria la comunidad negra ha sido un mercado f&aacute;cil, un mercado donde las empresas daban salida a los residuos de la industria c&aacute;rnica. Campa&ntilde;as de marketing que enmascaran los alimentos m&aacute;s insalubres y baratos, destinadas a familias negras de bajos recursos. Despojos a los que les a&ntilde;aden sustancias qu&iacute;micas, hormonas y sabores artificiales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b937d136-325f-414e-9be8-79cde5a687ec_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b937d136-325f-414e-9be8-79cde5a687ec_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b937d136-325f-414e-9be8-79cde5a687ec_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b937d136-325f-414e-9be8-79cde5a687ec_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b937d136-325f-414e-9be8-79cde5a687ec_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b937d136-325f-414e-9be8-79cde5a687ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b937d136-325f-414e-9be8-79cde5a687ec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="http://www.byanygreensnecessary.com/single-post/2017/08/22/Dick-Gregory-Is-The-Reason-Im-Vegan-And-Im-Forever-Grateful" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cada vez m&aacute;s l&iacute;deres afroamericanos</a> luchan por cambiar los h&aacute;bitos alimentarios de sus comunidades. A veces una furgoneta cargada de fruta fresca y de verduras recorriendo los barrios m&aacute;s golpeados por la discriminaci&oacute;n y la pobreza se convierte en un acto de resistencia. Ense&ntilde;ar a comer es ense&ntilde;ar a pensar, es ense&ntilde;ar a vivir. Es frecuente ver en cientos de blogs y en las redes sociales el llamamiento a un Black Vegan movement. Al igual que se enfrentaron en los a&ntilde;os 60 y en las d&eacute;cadas posteriores al racismo y a la brutalidad policial, es frecuente encontrar a l&iacute;deres negros dando respuesta a la industria alimentaria que los ha hecho de nuevo esclavos. Esclavos y enfermos.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses se estren&oacute; <em>The Invisible Vegan</em>, un documental que explora temas complejos que rodean los patrones diet&eacute;ticos insalubres de la comunidad afroamericana y las posibilidades de salud y bienestar que son posibles al ofrecer dietas vegetales y opciones de estilo de vida vegano. El impacto de las enfermedades del coraz&oacute;n y la diabetes, principales causas de muerte en su pa&iacute;s, ha afectado desproporcionadamente a la poblaci&oacute;n afroamericana. Muchas mujeres son especialmente sensibles con la brutalidad de la industria l&aacute;ctea, con el robo de los terneros a sus madres; madres que no pueden amamantar a sus hijos, como sus bisabuelas esclavizadas, mujeres que ten&iacute;an que amamantar a los hijos de sus amos en lugar de amamantar a los suyos propios. De ah&iacute; el rechazo cada vez mayor a la industria l&aacute;ctea y el paso del vegetarianismo al veganismo. Esto forma parte de la reconstrucci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica de los esclavos negros.
    </p><h4 class="article-text">Sufragismo y animalismo, un siglo de luchas entrelazadas</h4><p class="article-text">
        Las conexiones entre derechos humanos, feminismo y derechos animales atraviesan d&eacute;cadas, siglos, idiomas y continentes. Son nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Y no podemos olvidar nuestra historia, la historia de la que somos herederas y que empieza con algo tan esencial como la lucha por el derecho al voto de las mujeres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e35ef03f-d8cf-4b16-83d8-8383181632a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e35ef03f-d8cf-4b16-83d8-8383181632a7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e35ef03f-d8cf-4b16-83d8-8383181632a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e35ef03f-d8cf-4b16-83d8-8383181632a7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e35ef03f-d8cf-4b16-83d8-8383181632a7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e35ef03f-d8cf-4b16-83d8-8383181632a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e35ef03f-d8cf-4b16-83d8-8383181632a7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La historiadora Leah Leneman relata en su libro <a href="https://foodethics.univie.ac.at/fileadmin/user_upload/p_foodethik/Leneman__L._1997_Woman_and_Veg_in_Britain_44641_751307460_751274258.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The awakened instinct: vegetarianism and the women's suffrage movement in Britain</a> (1997) la relaci&oacute;n entre el movimiento sufragista brit&aacute;nico, el movimiento vegetariano y el antiviviseccionismo. Es interesante leer las observaciones de la sufragista Maud Joachim, miembro de la Women Social &amp; Political Union (WSPU), durante el tiempo que permaneci&oacute; en la prisi&oacute;n londinense de Holloway en 1908: &laquo;Es curioso que las filas de las militantes sufragistas sean mayoritariamente reclutadas entre las mujeres vegetarianas. Las autoridades tendr&aacute;n que concedernos una dieta vegetariana especial en prisi&oacute;n&raquo;. Algo similar comentaba tambi&eacute;n Charlotte Despart, presidenta de la Women's Freedom League (WFL), o las sufragistas Victoria Lidiard y Lady Constance Lytton. Esta &uacute;ltima, en su libro <a href="http://digital.library.upenn.edu/women/lytton/prisons/prisons.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prisons and Prisoners,</a> escribi&oacute; c&oacute;mo en 1909, durante una de sus estancias en prisi&oacute;n, solicit&oacute; &laquo;poder tener ropa interior de franela y comida vegetariana&raquo;. Tambi&eacute;n la socialista <a href="https://books.google.es/books?id=FrO6CgAAQBAJ&amp;pg=PT177&amp;lpg=PT177&amp;dq=anna+gvinter&amp;source=bl&amp;ots=pwSNRCCZgR&amp;sig=1a4IQVx9--odwFE--AVSX5C4LmA&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiZ8Yui0-vWAhWBbVAKHefzC38Q6AEISTAJ#v=onepage&amp;q=anna%20gvinter&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anna Gvinter, cuando fue encarcelada en 1917</a> junto a otras sufragistas, exigi&oacute; desde prisi&oacute;n su derecho a no comer carne, al igual que Margaret C. Clayton.
    </p><p class="article-text">
        La lista de feministas que adem&aacute;s eran vegetarianas es extensa, y con frecuencia olvidada por el propio feminismo actual. Sin embargo, las ra&iacute;ces del feminismo que hoy disfrutamos tienen como base a cientos de sufragistas que lucharon tambi&eacute;n contra la caza y la vivisecci&oacute;n. Conviene recordar la relaci&oacute;n entre ambas luchas, una interconexi&oacute;n fundamental para ellas y que, no obstante, se olvida en sus biograf&iacute;as, pel&iacute;culas, citas o wikipedias. No permitamos que se olvide su trabajo, su ejemplo, que hizo posible que distintas luchas se apoyaran entre s&iacute;. No olvidemos su historia, porque es tambi&eacute;n la nuestra, la que cada d&iacute;a realizamos miles y miles de activistas. Y la que un d&iacute;a recordar&aacute;n las futuras generaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Navarro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/causa-transversal-mujeres-mueven-mundo_132_3133303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Oct 2017 17:59:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/addfc8af-6c45-4239-b2ec-4fba81774854_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="132641" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/addfc8af-6c45-4239-b2ec-4fba81774854_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="132641" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La causa transversal de las mujeres que mueven el  mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/addfc8af-6c45-4239-b2ec-4fba81774854_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Derechos animales,Derechos Humanos,Racismo,Veganismo,Vegetarianismo,Sufragistas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
