<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Lluís Companys]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/lluis-companys/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lluís Companys]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1017056/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El estadio Lluís Companys de Barcelona se vuelca con la causa palestina: “Somos un único pueblo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/estadio-lluis-companys-barcelona-rinde-causa-palestina-unico-pueblo_1_12777970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdfced8c-51b7-41a4-842f-05f62a336852_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El estadio Lluís Companys de Barcelona se vuelca con la causa palestina: “Somos un único pueblo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de 30.000 personas han asistido al partido que ha ha acabado con un marcador de 2-1 a favor de los catalanes y durante el cual la afición se ha deshecho en cánticos contra el genocidio</p><p class="subtitle">Palestina vence en San Mamés con un clamor contra el genocidio: “Thank you, Basque Country”
</p></div><p class="article-text">
        Este martes por la tarde, un mar de kufiyas ha surcado las lomas de Montju&iuml;c. Acompa&ntilde;adas de banderas palestinas, <em>estelades </em>y <em>senyeres</em>, se dirig&iacute;an al estadio Ol&iacute;mpic Llu&iacute;s Companys, donde se ha disputado el partido que ha enfrentado a la selecci&oacute;n catalana con la palestina. M&aacute;s de 30.000 personas han asistido al encuentro, que ha acabado con un 2-1 a favor de los locales.
    </p><p class="article-text">
        Pero ni los jugadores ni la afici&oacute;n han estado pendientes del marcador. Los acercamientos a puerta, robos de bal&oacute;n y, sobre todo, el gol de los palestinos se han celebrado casi con m&aacute;s intensidad que los tantos marcados por los catalanes. &ldquo;No tenemos ni idea de f&uacute;tbol; hemos venido a aplaudirlo todo. Lo importante no es lo que pase en el campo, sino el mensaje que enviemos&rdquo;, avanzaba Laura, poco antes de empezar el partido.
    </p><p class="article-text">
        Ambas selecciones han saltado al campo, hacia un centro coronado por una pancarta en la que se pod&iacute;a leer &ldquo;Football for peace&rdquo; y recibidos por un mosaico de las banderas de ambas selecciones. La afici&oacute;n no ha dejado de corear en ning&uacute;n momento c&aacute;nticos diversos, proclamas contra Israel y en favor de Palestina. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente ha sido &ldquo;Palestina llibertat&rdquo; lo que se o&iacute;a en el estadio en el momento en que Catalunya ha abierto el marcador, en el minuto seis, con un tanto de Ilie S&aacute;nchez. Acto seguido, se ha podido escuchar c&oacute;mo la afici&oacute;n coreaba &ldquo;Som un &uacute;nic poble&rdquo; [somos un &uacute;nico pueblo] como gesto de consuelo a los rivales. Durante todo el partido se han ido sucediendo muestras de &aacute;nimo, tanto desde las gradas, que iban armando repetidamente el mosaico, como desde la megafon&iacute;a, que animaba por igual a ambas selecciones: &ldquo;Som-hi Catalunya&rdquo; y &ldquo;Yallah Palestina&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x9u0tz0" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        El mensaje de los presentes ha sido claro: alto al fuego y fin al genocidio. &ldquo;Estamos con Palestina. No nos van a callar hasta que esto no se pare. Saldremos a la calle y gritaremos, pero tambi&eacute;n bailaremos y celebraremos goles&rdquo;, a&ntilde;ade Juanjo, otro asistente al encuentro. Habla de la campa&ntilde;a <a href="https://www.actxpalestine.com/ca/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ActXPalestina,</a> en el marco de la cual se est&aacute;n celebrando charlas y manifestaciones, pero tambi&eacute;n actos festivos como conciertos o el partido de este martes.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de la campa&ntilde;a es concienciar a la ciudadan&iacute;a y ayudar a movilizar a aquellas personas que, quiz&aacute;s, no se sientan tan c&oacute;modas en una manifestaci&oacute;n pero no por eso quieran dejar de brindar su apoyo a la causa palestina. En este sentido, cabe destacar que todos los beneficios de la campa&ntilde;a ir&aacute;n destinados a entidades que trabajan sobre el terreno en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica est&aacute; siendo un elemento destacado de esta campa&ntilde;a, cortes&iacute;a de decenas de artistas que han decidido tocar gratis en favor de la causa. Y durante este partido no ha faltado la parte festiva. Aparte de los himnos de ambas selecciones, interpretados por el coro Al-Balad, tambi&eacute;n se ha contado con las actuaciones de Ginest&agrave;, Ovidi4, Cute Mobb, Mohamad Bitari, La Maria y Ven&rsquo;nus.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la selecci&oacute;n catalana ha querido obsequiar a sus rivales palestinos con una muestra de la cultura popular y tras un llamado a diversas <em>colles</em> y grupos folkl&oacute;ricos, han acabado respondiendo m&aacute;s de 800. S&oacute;lo 18 de ellos han tenido espacio sobre la hierba y ante las 30.000 personas que han ocupado el estadio y han llenado el c&eacute;sped de <em>castells,</em> <em>diables </em>y bailes tradicionales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba74f83-e60d-4798-b26d-842087c457ef_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba74f83-e60d-4798-b26d-842087c457ef_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba74f83-e60d-4798-b26d-842087c457ef_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba74f83-e60d-4798-b26d-842087c457ef_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba74f83-e60d-4798-b26d-842087c457ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5ba74f83-e60d-4798-b26d-842087c457ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5ba74f83-e60d-4798-b26d-842087c457ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Ambiente del partido de fútbol amistoso entre las selecciones de Catalunya y Palestina, en los alrededores del Estadi Olímpic Lluís Companys"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ambiente del partido de fútbol amistoso entre las selecciones de Catalunya y Palestina, en los alrededores del Estadi Olímpic Lluís Companys                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text"><strong>Seis a&ntilde;os sin jugar en casa</strong></h2><p class="article-text">
        El de este martes en Barcelona ha sido el segundo partido que los palestinos han jugado en Europa desde su nacimiento, en 1952. <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/palestina-vence-san-mames-clamor-genocidio-thank-you-basque-country_1_12771205.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El primero fue este s&aacute;bado en San Mam&eacute;s</a> contra el conjunto vasco, que reuni&oacute; a 50.000 personas. &ldquo;Ellos lo ten&iacute;an m&aacute;s f&aacute;cil porque era fin de semana. Pero nosotros, a pesar de ser martes, salimos a la calle igual para apoyar a Palestina&rdquo;, comenta Claudia, una joven que se ha escapado antes del trabajo para venir al partido y que se ha mostrado &ldquo;un poco triste&rdquo; al ver el estadio &ldquo;m&aacute;s vac&iacute;o de lo que pensaba&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Que la selecci&oacute;n palestina escogiera Bilbao para estrenarse no es balad&iacute;, ya que su capit&aacute;n, Yaser Hamed, es <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/jugar-casa-puertas-mundial-equipo-palestina-visita-seleccion-vasca_1_12762768.html+" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un palestino nacido en Leioa (Bizkaia)</a>. El partido del s&aacute;bado fue para &eacute;l &ldquo;un sue&ntilde;o cumplido&rdquo;, no s&oacute;lo por haber podido jugar en San Mam&eacute;s, sino por haber presenciado c&oacute;mo el estadio vasco se fund&iacute;a en v&iacute;tores al escuchar el himno palestino. Igual que ha pasado en el Llu&iacute;s Companys.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos partidos sirven, seg&uacute;n el capit&aacute;n, para &ldquo;dar visibilidad a la causa palestina&rdquo;, pero adem&aacute;s son un entrenamiento para el encuentro que tendr&aacute;n pr&oacute;ximamente en Libia y en el que se jugar&aacute;n la clasificaci&oacute;n para la sexta Copa &Aacute;rabe, un escenario que tambi&eacute;n les puede ayudar a llevar la voz de Gaza m&aacute;s al mundo.
    </p><p class="article-text">
        Los torneos internacionales son una plataforma para la causa palestina, pero tambi&eacute;n la &uacute;nica oportunidad de jugar que tiene esta selecci&oacute;n, que no compite en casa desde 2019. Las tropas israel&iacute;es asaltaron el campo cuando se disputaba la final de la Copa Yasser Arafat, causando multitud de heridos entre jugadores y aficionados. Desde entonces, la selecci&oacute;n palestina disputa sus partidos en Kuwait, Jordania o Catar.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de ataques a deportistas y campos ha sido una pr&aacute;ctica frecuente de Israel que se ha cobrado la vida de 400 futbolistas y &aacute;rbitros desde los hechos del 7 de Octubre de 2022, seg&uacute;n denuncian entidades locales. En su honor se ha hecho un minuto de silencio. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1990826109575786586?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute;, que de los 26 jugadores convocados para los partidos amistosos en Bilbao y Barcelona, tan solo uno juega en un equipo palestino. Es el tercer portero Mahdi Assi, que participa en la liga cisjordana. Por su parte, los jugadores tambi&eacute;n se han repartido por el mundo y han fichado por conjuntos catar&iacute;es, jordanos, estadounidenses, kuwait&iacute;s, libaneses, peruanos e, incluso, israel&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Palestina de F&uacute;tbol se cre&oacute; en 1952, pero no fue hasta el a&ntilde;o 1998 cuando la selecci&oacute;n fue admitida por la FIFA de forma oficial. Desde entonces han disputado tres ediciones de la Copa Asi&aacute;tica, en 2015, 2019 y 2023, a&ntilde;o en el que lograron su mejor resultado al llegar a los octavos de final; as&iacute; como cinco de la Copa &Aacute;rabe.
    </p><p class="article-text">
        El colectivo so&ntilde;aba con jugar el Mundial de 2026, pero se qued&oacute; a las puertas de la clasificaci&oacute;n despu&eacute;s de que un penalti en contra propiciara el empate con Om&aacute;n. En la actualidad la selecci&oacute;n de Palestina ocupa el puesto 98 del r&aacute;nking de la FIFA de selecciones, que encabeza Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Con Collboni, pero sin Illa</strong></h2><p class="article-text">
        El partido ha contado con bastante representaci&oacute;n institucional, tanto del Ayuntamiento de Barcelona como de la Generalitat de Catalunya. Por parte del primero, han asistido el alcalde Jaume Collboni, acompa&ntilde;ado de la teniente de alcalde Maria Eug&egrave;nia Gay y el concejal de Deportes, David Escud&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Por parte del Govern ha destacado la ausencia de Salvador Illa, <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/ministra-espana-presidio-partido-seleccion-vasca-gran-simbolismo-politico-partido-palestina_129_12771219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mientras que en San Mam&eacute;s s&iacute; se cont&oacute; con la presencia del lehendakari Imanol Pradales y hasta de la ministra de juventud, Sira Rego</a>.
    </p><p class="article-text">
        En substituci&oacute;n del president han asistido cuatro de sus consellers: Berni &Aacute;lvarez, de Deportes; M&ograve;nica Mart&iacute;nez Bravo, de Derechos Sociales; Eva Menor, de Igualdad y Feminismos; y Jaume Duch, de Acci&oacute;n Exterior. Por su parte, Illa se encontraba en Madrid, presidiendo la XX entrega de premios Blanquerna a la promoci&oacute;n de la cultura catalana entre la sociedad espa&ntilde;ola. Al encuentro tambi&eacute;n han asistido representantes de diversos partidos pol&iacute;ticos como los Comuns, la CUP, PSC o ERC. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/estadio-lluis-companys-barcelona-rinde-causa-palestina-unico-pueblo_1_12777970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Nov 2025 19:23:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/bdfced8c-51b7-41a4-842f-05f62a336852_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="305456" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/bdfced8c-51b7-41a4-842f-05f62a336852_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="305456" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El estadio Lluís Companys de Barcelona se vuelca con la causa palestina: “Somos un único pueblo”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/bdfced8c-51b7-41a4-842f-05f62a336852_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Conflicto Palestina-Israel,Lluís Companys,Barcelona,Fútbol]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Companys, 85 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/companys-85-anos_132_12686808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9c7a7e6-75c1-4e85-9ec8-b1c982d18b97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Companys, 85 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Ojalá el tiempo ponga a todos en el sitio que les corresponde: mientras unos fueron leales a la República y al Gobierno legalmente constituido, otros cometieron traición a la legalidad, a la República, a la libertad y a la democracia"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A todos los que me han ofendido les perdono, a todos los que haya podido ofender pido perdón. Y si he de morir lo haré serenamente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lluís Companys</span>
                                        <span>—</span> a sus allegados poco antes de ser fusilado
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Escrib&iacute;, s&iacute;, algo parecido hace unas muy largas dos decenas de a&ntilde;os. Era entonces el 65 aniversario. Recordar a Llu&iacute;s Companys me retrotrae a recuerdos sensibles. Me vienen a la memoria las palabras del fusilado en Vitoria Esteban Urkiaga, Lauaxeta, un 25 de junio de 1937. Era poeta y jefe de Euzko Gudarostea, el Ejercito vasco, &ldquo;dena eman behar zaio maite den askatasunari&rdquo;. El recuerdo de otro poeta amigo suyo, Federico Garc&iacute;a Lorca, ca&iacute;do bajo las balas facciosas en Granada. Me acuerdo de los Jos&eacute; Antonio de Aguirre, de Leizaola, de Land&aacute;buru, de Irujo, de Gal&iacute;ndez, de Rezola, de Ajuriaguerra y de otros que sufrieron, resistieron y pagaron muy cara su coherencia democr&aacute;tica y su lealtad con la libertad. Me vienen a la memoria el que fue consejero de Sanidad del Gobierno vasco, Alfredo Espinosa, fusilado por los facciosos un d&iacute;a antes de Lauaxeta y tambi&eacute;n en Vitoria.
    </p><p class="article-text">
        Antes ya hab&iacute;an ca&iacute;do otros, como Jos&eacute; Aristimu&ntilde;o, Aitzol, Mart&iacute;n Lekuona y otros sacerdotes y alcaldes vascos del PNV como el navarro Fortunato Agirre alcalde de Lizarra-Estella quien denunci&oacute; una y otra vez, in&uacute;tilmente, las maniobras golpistas del mism&iacute;simo general Mola en tierras estellesas en connivencia estrecha con los requet&eacute;s y el clero ultra reaccionario navarro. &iquest;C&oacute;mo olvidarnos de personas de tal talla humana y dignidad fusilados por los fascistas por el &uacute;nico delito de ser dem&oacute;cratas y nacionalistas vascos?
    </p><p class="article-text">
        Companys, presidente de la Generalitat de Catalunya, un 15 de un octubre de 1940, es decir hace hoy ya 85 a&ntilde;os y un a&ntilde;o despu&eacute;s de finalizada la sangrienta Guerra Civil en Espa&ntilde;a, fue fusilado al amanecer en el foso del castillo de Montj&uuml;ic. No quiso que le vendaran los ojos y descalzo por voluntad propia por querer tocar con la planta de los pies directamente tierra catalana estall&oacute; en un '&iexcl;Per Catalunya!' antes de recibir la asesina descarga mortal. En el mismo sitio, 31 a&ntilde;os antes ca&iacute;a tambi&eacute;n fusilado el profesor y pedagogo Ferrer i Guardia.
    </p><p class="article-text">
        Companys fue detenido poco antes por la siniestra Gestapo de Hitler en la Francia ocupada con la complicidad del gobierno franc&eacute;s colaboracionista de Vichy y entregado en la frontera de Ir&uacute;n a la Polic&iacute;a de Franco, responsable de una guerra que asol&oacute; a Espa&ntilde;a durante tres sangrientos a&ntilde;os. Eran tiempos en los que la II Guerra Mundial tambi&eacute;n asolaba todo lo que encontraba por delante.
    </p><p class="article-text">
        Tiempos de totalitarismos y de oscuridad para los derechos humanos m&aacute;s elementales. Franco someti&oacute; a Companys a un trato denigrante. Lo encarcel&oacute; y tortur&oacute;, lo condujo a una comedia de Consejo de Guerra y lo fusil&oacute;. Lo fusil&oacute; no por lo que hab&iacute;a hecho o dejado de hacer, sino simplemente por lo que era y representaba. Fusilaron a la persona pretendiendo borrar de Catalunya a la m&aacute;xima representaci&oacute;n que &eacute;l encarnaba, la legalidad republicana y la Generalitat. La opini&oacute;n sobre la gesti&oacute;n de Companys es tan discutible como la de cualquier otro dirigente que hubiera vivido en tiempos de tan duras turbulencias. Franco venci&oacute; e intent&oacute; tener la raz&oacute;n con la fuerza de las armas, y para siempre, por ello continu&oacute; fusilando en el castillo de Montj&uuml;ic hasta 1945.
    </p><p class="article-text">
        Companys reposa en una tumba en el Fossar de la Pedrera junto a otras v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n franquista. No fue la primera vez que conoci&oacute; detenci&oacute;n, tortura, c&aacute;rcel ni persecuci&oacute;n. Llu&iacute;s Companys i Jover, hijo de Josep Companys i Fontanet y de Mar&iacute;a Llu&iuml;sa de Jover, naci&oacute; en Tarr&oacute;s, Lleida, en 1882, en el seno de una familia de agricultores. Desde muy temprano mostr&oacute; sus inquietudes favorables a la Rep&uacute;blica militando desde joven en asociaciones y organizaciones republicanas y catalanistas, estudi&oacute; Derecho en Barcelona. Hoy en d&iacute;a, en Catalunya casi todos lo hacen suyo, algunos por nacionalista, otros por progresista en la defensa de las capas populares, y hay quien lo hace suyo por republicano o por independentista. Con la aplicaci&oacute;n de la Ley de la Memoria Hist&oacute;rica, la junta de fiscales de sala del Tribunal Supremo proclam&oacute; &ldquo;nulas de pleno derecho&rdquo; las dos sentencias que lo condenaron a muerte bas&aacute;ndose en el car&aacute;cter ileg&iacute;timo de las instancias que lo juzgaron, proceder equiparable a los planteamientos de la actual Alemania con respecto a las sentencias de los tribunales nazis.
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n acabada la carrera de Derecho, destac&oacute; por su incondicional apoyo y defensa de los obreros sindicalistas, fue director de la &lsquo;La lucha&rsquo; en 1916 y un a&ntilde;o m&aacute;s tarde elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona por el Partido Republicano Catal&aacute;. Sensible a la problem&aacute;tica social que imperaba en Catalunya a partir de 1919, cuando se iniciaron las grandes movilizaciones obreras presididas por la CNT y apareci&oacute; el pistolerismo increment&aacute;ndose la represi&oacute;n gubernamental, actu&oacute; como abogado de los obreros, cuesti&oacute;n por la que fue deportado a Mah&oacute;n. Fue uno de los cofundadores de ERC y el 14 de abril de 1931 proclam&oacute; la Rep&uacute;blica desde el balc&oacute;n del Ayuntamiento de Barcelona. Fue diputado en las Cortes y tambi&eacute;n en el Parlamento de Catalunya que presidi&oacute;, gobernador civil de Barcelona y brevemente ministro de Marina en tiempos de Aza&ntilde;a. En 1934 sucedi&oacute; al fallecido Francesc Maci&aacute; como presidente de la Generalitat.
    </p><p class="article-text">
        Fue, por lo tanto, abogado, periodista y pol&iacute;tico. El 6 de octubre de 1934 y como respuesta a la entrada de ministros antirrepublicanos de la CEDA en el Gobierno de Lerroux, proclam&oacute; el Estado Federal Catal&aacute;n en plena huelga general y durante la insurrecci&oacute;n minera de Asturias sofocada a sangre y fuego por Franco. Companys fue detenido, juzgado y condenado a 30 a&ntilde;os. Recuper&oacute; la presidencia de la Generalitat despu&eacute;s de la amnist&iacute;a consecuencia de las elecciones de febrero de 1936 con la victoria del Frente Popular. El 18 de julio de 1936 Companys consigui&oacute; abortar en Catalunya la sublevaci&oacute;n militar, preserv&oacute; las instituciones catalanas y logr&oacute; integrar en el Gobierno de la Generalitat incluso a la propia CNT. A partir de 1937 abundaron sus enfrentamientos con el Gobierno republicano de Negr&iacute;n y ya en 1939 con los fascistas entrando en Catalunya y pis&aacute;ndole los talones huy&oacute; a Francia cruzando la frontera a pie acompa&ntilde;ado del primer lehendakari del Gobierno vasco, Jos&eacute; Antonio de Aguirre.
    </p><p class="article-text">
        Un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, Companys fue apresado por los nazis, mientras que el lehendakari tuvo m&aacute;s suerte y pudo escaparse a duras penas tras una muy rocambolesca y larga huida que termin&oacute; en Sudam&eacute;rica, mientras muchos le daban por desaparecido. El nacionalismo vasco referenciado sobre todo en el PNV apoy&oacute; la Rep&uacute;blica legalmente constituida, apoy&oacute; la legalidad democr&aacute;tica, se opuso con los medios de que dispon&iacute;a a los golpistas y sus gudaris voluntarios murieron en los frentes y fusilados ante los paredones. El PNV sufri&oacute; durante 40 largos a&ntilde;os el zarpazo del fascismo, resisti&oacute; en la clandestinidad, guard&oacute; el testigo de la libertad y del autogobierno y escribi&oacute; as&iacute; con letras de oro en el libro de la historia su car&aacute;cter profundamente democr&aacute;tico y antifascista.
    </p><p class="article-text">
        Desde los valores de la democracia, los derechos humanos y la paz, es de estricta justicia reivindicar la memoria de todas las personas que perdieron la vida en la Guerra Civil defendiendo la democracia y la libertad contra el fascismo. Es hora, siempre lo ha sido, del reconocimiento a las personas que sufrieron persecuci&oacute;n, exilio, deportaci&oacute;n o c&aacute;rcel por su lealtad a la Rep&uacute;blica y a la legalidad democr&aacute;tica entonces vigente, reconocimiento a su inquebrantable compromiso pol&iacute;tico a favor del autogobierno de Euskadi.
    </p><p class="article-text">
        Es un recuerdo emocionado a los que a&uacute;n perdiendo en el campo de batalla jam&aacute;s alquilaron ni realquilaron sus conciencias. Ojal&aacute; el tiempo ponga a todos en el sitio que les corresponde: mientras unos fueron leales a la Rep&uacute;blica y al Gobierno legalmente constituido, otros cometieron traici&oacute;n a la legalidad, a la Rep&uacute;blica, a la libertad y a la democracia. La guerra fue un fracaso colectivo, s&iacute;, un fracaso de la pol&iacute;tica y de la capacidad de di&aacute;logo del ser humano, tambi&eacute;n, pero algunos fueron much&iacute;simo m&aacute;s culpables y much&iacute;simo m&aacute;s responsables que otros.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; que no lleguen a cortarse los hilos de la historia. No olvidarlos es un acto de humanidad, un acto de justicia. Recordar es fundamental. Olvidar es canalla. Nunca jam&aacute;s. Honor, luz eterna, memoria, respeto y consideraci&oacute;n humana e hist&oacute;rica a todos ellos y ellas. Sea pues.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Bujanda Arizmendi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/companys-85-anos_132_12686808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 19:23:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9c7a7e6-75c1-4e85-9ec8-b1c982d18b97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="545889" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9c7a7e6-75c1-4e85-9ec8-b1c982d18b97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="545889" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Companys, 85 años]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9c7a7e6-75c1-4e85-9ec8-b1c982d18b97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lluís Companys,Cataluña,Dictadura,Dictadura franquista,Franquismo,Represión franquista,Víctimas del franquismo,Adolf Hitler,Irun]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Illa reivindica a Companys en el aniversario de su fusilamiento y apela a la "esperanza" para Catalunya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/illa-reivindica-companys-aniversario-fusilamiento-apela-esperanza-afrontar-retos-catalunya_1_12684755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e381847-458a-4c4f-8962-c0d82c19628d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2142y101.jpg" width="1200" height="675" alt="Illa reivindica a Companys en el aniversario de su fusilamiento y apela a la &quot;esperanza&quot; para Catalunya"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente del Parlament, Josep Rull, advierte de que en la cámara catalana tienen representación "diversos partidos políticos con complicidades con los que detuvieron a Companys en Francia"</p><p class="subtitle">Los historiadores que devolvieron la memoria a Companys: ocho décadas para reconstruir el fusilamiento de un president</p></div><p class="article-text">
        El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha reivindicado este mi&eacute;rcoles la figura del expresidente catal&aacute;n Llu&iacute;s Companys y ha apelado al &ldquo;optimismo, confianza y esperanza&rdquo; para afrontar los nuevos retos de Catalunya. As&iacute; lo ha expresado en el marco de la tradicional ofrenda floral a la tumba de Companys, en el 85 aniversario de su fusilamiento a manos del r&eacute;gimen franquista, informa EFE.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El recuerdo de Companys tambi&eacute;n manda un mensaje al conjunto de Espa&ntilde;a, convivencia es reconocer y garantizar su diversidad, la de sus territorios y sus lenguas, he aqu&iacute; su identidad compartida, su fortaleza y su garant&iacute;a de futuro&rdquo;, ha indicado Illa. &ldquo;Claro que a veces tenemos visiones opuestas, dificultades para resolverlas. Las resolveremos, estoy convencido&rdquo;, ha agregado.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el presidente del Parlament, Josep Rull, ha advertido de que en la c&aacute;mara catalana tienen representaci&oacute;n &ldquo;diversos partidos pol&iacute;ticos con complicidades con los que detuvieron a Companys en Francia&rdquo; y lo entregaron a las autoridades del r&eacute;gimen franquista, mientras que en Alemania y Austria hay formaciones que se reivindican herederas &ldquo;directamente&rdquo; del nazismo.
    </p><p class="article-text">
        En su intervenci&oacute;n ante los medios tras realizar la ofrenda, Rull ha subrayado que el caso austr&iacute;aco es &ldquo;especialmente descarnado&rdquo;, por lo que ha expresado su &ldquo;nerviosismo&rdquo;, si bien ha indicado que los &ldquo;ideales&rdquo; por los que luch&oacute; Companys &ldquo;siguen de pie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Illa ha destacado que Companys afront&oacute; los &uacute;ltimos momentos de su vida &ldquo;con serenidad, dignidad y generosidad&rdquo; y ha reivindicado estos valores para la Catalunya actual.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitamos optimismo, confianza y esperanza para afrontar los nuevos retos de Catalunya&rdquo;, ha remarcado el president, que ha afirmado que el Govern trabaja &ldquo;para hacer realidad la Catalunya de todos y con todos; la de la justicia social; la que sabe integrar; la diversa y plural; la Catalunya abierta y europea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, ha subrayado que la figura de Companys y su legado &ldquo;es patrimonio de todos los catalanes&rdquo; y ha destacado que la Catalu&ntilde;ny actual est&aacute; &ldquo;reconciliada con su historia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos corresponde seguir escribiendo el futuro de Catalunya con memoria, sin miedos ni rencores, escuchando y contando con las manos y acentos de todos. El camino es el di&aacute;logo, el trabajo y la ambici&oacute;n&rdquo;, ha indicado. Illa, que tambi&eacute;n ha tenido un recuerdo para los afectados por la dana en las Terres de l'Ebre, a la vez que ha deseado una paz &ldquo;justa y duradera&rdquo; en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la n&uacute;mero dos del PSC, Llu&iuml;sa Moret, ha explicado que el partido ha inaugurado hoy en el Fossar de la Pedrera, el mismo espacio donde se encuentra la tumba de Companys, un monolito en memoria a &ldquo;todos los socialistas que fueron asesinados aqu&iacute; a manos de la represi&oacute;n franquista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Damos un paso m&aacute;s en la recuperaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica y democr&aacute;tica de tantas y tantas personas que fueron olvidadas e invisibilizadas deliberadamente por un r&eacute;gimen dictatorial&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        Desde los partidos independentistas, el secretario general de Junts, Jordi Turull, ha asegurado que la muerte del expresidente de la Generalitat Llu&iacute;s Companys demuestra c&oacute;mo &ldquo;c&iacute;clicamente&rdquo; el Estado intenta &ldquo;aplastar el deseo de los ciudadanos de Catalunya&rdquo;, aunque ha advertido de que &ldquo;no lo han conseguido&rdquo; cada vez que lo ha intentado, &ldquo;con fusiles o con togas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su lado, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha exigido al Gobierno &ldquo;como heredero de los responsables del asesinato de Llu&iacute;s Companys&rdquo; haga un &ldquo;acto de desagravio pol&iacute;tico&rdquo; ala figura del president de la Generalitat fusilado hace 85 a&ntilde;os. Junqueras ha admitido que el Estado ha pedido disculpas en t&eacute;rminos personales a Companys, pero ha agregado que nunca ha habido un acto de compensaci&oacute;n en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos por su condici&oacute;n de president de Catalunya. Ha avanzado que ERC ha presentado una proposici&oacute;n no de ley en el Congreso para exigir al Gobierno que, en nombre de Espa&ntilde;a, lleve a cabo este &ldquo;acto de desagravio pol&iacute;tico&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es Catalunya]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/illa-reivindica-companys-aniversario-fusilamiento-apela-esperanza-afrontar-retos-catalunya_1_12684755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2025 08:51:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3e381847-458a-4c4f-8962-c0d82c19628d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2142y101.jpg" length="4402182" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3e381847-458a-4c4f-8962-c0d82c19628d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2142y101.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4402182" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Illa reivindica a Companys en el aniversario de su fusilamiento y apela a la "esperanza" para Catalunya]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3e381847-458a-4c4f-8962-c0d82c19628d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2142y101.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Antifascismo,Lluís Companys,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Salvador Illa,Oriol Junqueras,Josep Rull]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día que en la Feria de Sevilla se bailaron sardanas y se cantó 'Els segadors' en honor de un presidente de la Generalitat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/dia-feria-sevilla-bailaron-sardanas-canto-els-segadors-honor-presidente-generalitat_1_11277570.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7243faf4-9237-4c48-b4f3-e0c9f2f3f599_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día que en la Feria de Sevilla se bailaron sardanas y se cantó &#039;Els segadors&#039; en honor de un presidente de la Generalitat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lluís Companys conoció la fiesta los días 21 y 22 de abril de 1936, invitado por el presidente interino de la República, el sevillano Diego Martínez Barrio, en un intento de restablecer puentes con Cataluña</p><p class="subtitle">El enigma del asesinato del último alcalde republicano de Sevilla, fusilado por los franquistas tras celebrar la Semana Santa</p></div><p class="article-text">
        Abril de 1936. <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/homenaje-sevilla-ultimo-presidente-ii-republica-colara-debate-pleno-municipal_1_7806610.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diego Mart&iacute;nez Barrio</a>, nacido en Sevilla en 1883, es presidente de las Cortes y por eso accede de manera interina a la Presidencia de la Rep&uacute;blica tras la destituci&oacute;n de Niceto Alcal&aacute; Zamora. Ser&aacute; poco m&aacute;s de un mes, del 7 de abril al 10 de mayo, antes de pasarle el testigo a Manuel Aza&ntilde;a. La primera de las grandes fiestas de primavera de su ciudad natal, la Semana Santa, le cogi&oacute; en plena faena, porque asumi&oacute; el cargo el Martes Santo. Pero la segunda, la Feria de Abril, la exprimi&oacute; a fondo desde un punto de vista pol&iacute;tico con una operaci&oacute;n no exenta de riesgo: la invitaci&oacute;n a <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/republicanismo-fraternal-lluis-companys_129_9624724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llu&iacute;s Companys</a>, presidente de la Generalitat catalana, s&oacute;lo un par de meses despu&eacute;s de ser amnistiado y salir de la c&aacute;rcel, donde cumpl&iacute;a una condena de 30 a&ntilde;os por proclamar (el 6 de octubre de 1934) &ldquo;el Estado catal&aacute;n de la Rep&uacute;blica Federal espa&ntilde;ola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El propio Mart&iacute;nez Barrio dejar&aacute; escrito en sus memorias que el viaje tiene dos objetivos, uno de los cuales es &ldquo;pulsar el estado de &aacute;nimo&rdquo; de Sevilla, que &ldquo;no hab&iacute;a recibido la visita del jefe del Estado desde la ca&iacute;da de la monarqu&iacute;a&rdquo; y se pretende palpar sobre el terreno el ambiente tras la victoria en febrero del Frente Popular. 
    </p><p class="article-text">
        El otro es &ldquo;provocar una reacci&oacute;n afectuosa de Andaluc&iacute;a hacia Catalu&ntilde;a&rdquo;, para as&iacute; tender nuevos puentes tras un a&ntilde;o y medio muy convulso. &ldquo;Con este gesto, Mart&iacute;nez Barrio intenta paliar la campa&ntilde;a que hay contra Catalu&ntilde;a y aliviar la tensi&oacute;n con el Gobierno de Espa&ntilde;a&rdquo;, apunta <a href="https://investigacion.us.es/sisius/sis_showpub.php?idpers=1878" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leandro &Aacute;lvarez Rey</a>, catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea de la <a href="https://www.us.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Sevilla</a> y experto en la figura del pol&iacute;tico sevillano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81874894-690f-4fb5-a4c2-a31e8d5071d8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81874894-690f-4fb5-a4c2-a31e8d5071d8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81874894-690f-4fb5-a4c2-a31e8d5071d8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81874894-690f-4fb5-a4c2-a31e8d5071d8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81874894-690f-4fb5-a4c2-a31e8d5071d8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81874894-690f-4fb5-a4c2-a31e8d5071d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81874894-690f-4fb5-a4c2-a31e8d5071d8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una multitud vitorea a Companys a su llegada a Sevilla."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una multitud vitorea a Companys a su llegada a Sevilla.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En cierto modo, se esgrimen argumentos similares a los utilizados ahora por el Ejecutivo de Pedro S&aacute;nchez para <a href="https://www.eldiario.es/politica/ley-amnistia-cierra-decada-conflicto-politico-catalunya_1_10682230.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">justificar la Ley de Amnist&iacute;a</a>: recuperar la normalidad y la convivencia, volver a caminar juntos, pasar p&aacute;gina... En Catalu&ntilde;a, de hecho, se toman tan en serio el viaje que mandan a Sevilla una nutrida delegaci&oacute;n en la que incluyen hasta al Orfe&oacute;n Catal&aacute;n. &ldquo;La visita transcurre con mucha cordialidad y no hubo ninguna muestra de hostilidad a Companys&rdquo;, apunta &Aacute;lvarez Rey, que subraya que lo que se busca es un &ldquo;gesto simb&oacute;lico de reencuentro&rdquo; para &ldquo;reencauzar las relaciones entre Espa&ntilde;a y Catalu&ntilde;a con Andaluc&iacute;a haciendo de puente&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Acogida multitudinaria</h3><p class="article-text">
        Pero vamos al l&iacute;o, &iquest;c&oacute;mo fue esa visita? Hubo dos peri&oacute;dicos (el sevillano <em>El Liberal</em> y <em>Heraldo de Madrid</em>) que publicaron cr&oacute;nicas muy detalladas, &ldquo;el resto eran de derechas y pasaron del tema, sacaron rese&ntilde;as muy breves&rdquo;. Lo que es evidente, porque as&iacute; lo reflejan las fotograf&iacute;as, es que fue multitudinario el recibimiento al tren en el que, el 21 de abril de 1936, llegaron ambos presidentes a la estaci&oacute;n de Plaza de Armas. &ldquo;El gent&iacute;o ocupaba totalmente los andenes y hasta los techos de los vagones que se hallaban en la estaci&oacute;n&rdquo;, relata el cronista, al tiempo que se resalta que &ldquo;Sevilla apreci&oacute; el acto de Catalu&ntilde;a al enviar a quien la representa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades principales se repartieron en dos coches de caballos descubiertos y salieron de la estaci&oacute;n &ldquo;con grandes dificultades a causa de la masa de gentes&rdquo;. El recorrido hasta el hotel &ldquo;constituy&oacute; una apoteosis de entusiasmo y fervor republicano&rdquo;, resaltan los diarios con un verbo florido, incidiendo en que tanto Mart&iacute;nez Barrio como Companys mostraron su satisfacci&oacute;n &ldquo;por el cari&ntilde;oso recibimiento que Sevilla les hab&iacute;a tributado&rdquo;. Hubo recepci&oacute;n en el Ayuntamiento con el alcalde, <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/enigma-asesinato-ultimo-alcalde-republicano-sevilla-fusilado-franquistas-celebrar-semana-santa_1_10048861.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Horacio Hermoso</a>, al frente, y hasta &ldquo;actu&oacute; con mucho &eacute;xito la agrupaci&oacute;n catalana La Cobla, ejecutando sardanas&rdquo; ante la puerta de una Casa Consistorial engalanada con colgaduras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edbc873d-31e2-458d-b15f-8cdc521ce273_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edbc873d-31e2-458d-b15f-8cdc521ce273_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edbc873d-31e2-458d-b15f-8cdc521ce273_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edbc873d-31e2-458d-b15f-8cdc521ce273_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edbc873d-31e2-458d-b15f-8cdc521ce273_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edbc873d-31e2-458d-b15f-8cdc521ce273_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edbc873d-31e2-458d-b15f-8cdc521ce273_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Martínez Barrio y Companys, en una abarrotada fachada principal del Ayuntamiento de Sevilla."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Martínez Barrio y Companys, en una abarrotada fachada principal del Ayuntamiento de Sevilla.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &Aacute;lvarez Rey apunta que con esta visita a Sevilla a la que invita a Companys, &ldquo;Mart&iacute;nez Barrio quiso darse un ba&ntilde;o de multitudes en su ciudad&rdquo;, y de hecho el presidente en funciones sabe que juega con ventaja, tal y como deja escrito en sus memorias: &ldquo;En cuanto a m&iacute;, las demostraciones de afecto ten&iacute;an otro car&aacute;cter. Sevilla tomaba para s&iacute; el honor de que un sevillano ocupara la m&aacute;s alta jerarqu&iacute;a del Estado. Al honrarme y agasajarme, se honraba y agasajaba la ciudad misma&rdquo;. El caso es que la jugada le sali&oacute; bien.
    </p><h3 class="article-text">La &ldquo;intensa emoci&oacute;n&rdquo; de Companys</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Los honores afectuosos tributados a mi tierra me han emocionado intensamente, y as&iacute; se lo transmitir&eacute; a los catalanes&rdquo;, se&ntilde;alar&iacute;a Companys en su parlamento, que incidi&oacute; en que &ldquo;Sevilla y mi tierra son dos pueblos de sentimiento y de coraz&oacute;n&rdquo;. Desde luego, la experiencia en la capital tuvo que ser much&iacute;simo m&aacute;s grata para el presidente de la Generalitat que la anterior, cuando pas&oacute; por ella camino de la c&aacute;rcel de El Puerto de Santa Mar&iacute;a, en C&aacute;diz.
    </p><p class="article-text">
        Del Consistorio hispalense ya pusieron rumbo al recinto ferial, que por entonces estaba en el Prado de San Sebasti&aacute;n, present&aacute;ndose con unas maneras que hoy provocar&iacute;an una algarada, ya que &ldquo;los veh&iacute;culos oficiales pasaban al paseo de peatones para no interrumpir la circulaci&oacute;n&rdquo;. Se fueron a la caseta de Uni&oacute;n Republicana, el partido de Mart&iacute;nez Barrio, que lleg&oacute; primero &ldquo;entre v&iacute;tores y ovaciones&rdquo;, apareciendo a los pocos minutos Companys que, &ldquo;complacid&iacute;simo&rdquo; del recibimiento, &ldquo;elogi&oacute; mucho el incomparable espect&aacute;culo de la Feria&rdquo;. Los integrantes de su comitiva no se quedaron atr&aacute;s, &ldquo;llam&aacute;ndoles extraordinariamente la atenci&oacute;n los caballistas y las muchachas vestidas de flamencas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00173d2f-1d2e-4940-a120-1365ad4ae9bb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00173d2f-1d2e-4940-a120-1365ad4ae9bb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00173d2f-1d2e-4940-a120-1365ad4ae9bb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00173d2f-1d2e-4940-a120-1365ad4ae9bb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/00173d2f-1d2e-4940-a120-1365ad4ae9bb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/00173d2f-1d2e-4940-a120-1365ad4ae9bb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/00173d2f-1d2e-4940-a120-1365ad4ae9bb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Companys y su conseller de Finanzas, Martí Esteve, en el palco real de la Maestranza viendo la novillada puro en mano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Companys y su conseller de Finanzas, Martí Esteve, en el palco real de la Maestranza viendo la novillada puro en mano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El paseo de los presidentes por la Feria fue apote&oacute;sico&rdquo;, contin&uacute;a la cr&oacute;nica, que resalta que &ldquo;desde algunas casetas tocaban los pianillos y gram&oacute;fonos el Himno de Riego&rdquo;. El caso es que estuvieron poco tiempo, porque al momento se fueron a almorzar a la Venta de Antequera, aunque con el aviso de que volver&iacute;an luego &ldquo;pues quiere el se&ntilde;or Mart&iacute;nez Barrio que el se&ntilde;or Companys y sus acompa&ntilde;antes vean bailar sevillanas&rdquo;. Finiquitada la comida tiraron para la Real Maestranza, en la que ese d&iacute;a se anunciaban novillos de Juan Belmonte para Diego de los Reyes, Torerito de Triana, Pascual M&aacute;rquez y Jos&eacute; Ortega Gallito. El morbo lo puso ver al presidente de la Generalitat en el palco real junto a su conseller de Finanzas, Mart&iacute; Esteve, ambos puro en mano.
    </p><h3 class="article-text">Sardanas e himno catal&aacute;n</h3><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, 22 de abril, toc&oacute; paseo por el Guadalquivir en un remolcador, lo que dio ocasi&oacute;n de escuchar los viva al pueblo de Catalu&ntilde;a de &ldquo;gran n&uacute;mero de obreros del puerto&rdquo;, para a continuaci&oacute;n plantarse de nuevo en un recinto ferial en el que muchas casetas &ldquo;luc&iacute;an jubilosas, junto a la bandera blanca y verde de Andaluc&iacute;a, la bandera nacional tricolor y la de Catalu&ntilde;a&rdquo;. Les recibieron primero en la de Izquierda Republicana, para almorzar luego en la de Uni&oacute;n Republicana, donde la cobla barcelonesa &ldquo;interpret&oacute; una sardana a la llegada de los ilustres visitantes, siendo objeto de un verdadero homenaje de admiraci&oacute;n y simpat&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No qued&oacute; ah&iacute; la cosa, porque al finalizar el almuerzo la &ldquo;notable agrupaci&oacute;n musical cobla, oficial de la Generalidad de Catalu&ntilde;a&rdquo;, interpret&oacute; el himno nacional, que puso en pie a todos los presentes. &ldquo;A petici&oacute;n de estos se interpret&oacute; tambi&eacute;n <em>Els segadors</em>, que fue escuchado tambi&eacute;n de pie y acogido con v&iacute;tores y aplausos&rdquo;, relata el cronista. De ah&iacute; se puso rumbo a las instalaciones de Uni&oacute;n Radio Sevilla, desde cuyos micr&oacute;fonos ambos presidentes &ldquo;dirigieron la palabra al pueblo para agradecerle la acogida tenida con ellos, magn&iacute;fica en verdad, sin t&oacute;picos falsos, ni oropeles, ni floripondios&rdquo;. Esos mismos micr&oacute;fonos son los que s&oacute;lo tres meses despu&eacute;s utilizar&iacute;a el general Gonzalo Queipo de Llano para sus violentas arengas golpistas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e40fe8d-07ec-43e6-bbea-b24ad6f1e756_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e40fe8d-07ec-43e6-bbea-b24ad6f1e756_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e40fe8d-07ec-43e6-bbea-b24ad6f1e756_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e40fe8d-07ec-43e6-bbea-b24ad6f1e756_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e40fe8d-07ec-43e6-bbea-b24ad6f1e756_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e40fe8d-07ec-43e6-bbea-b24ad6f1e756_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4e40fe8d-07ec-43e6-bbea-b24ad6f1e756_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Companys se toma su copita de fino durante la travesía por el Guadalquivir en un remolcador."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Companys se toma su copita de fino durante la travesía por el Guadalquivir en un remolcador.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La siguiente estaci&oacute;n fue un recorrido por el Alc&aacute;zar antes de volver de nuevo a la Feria para pasar por algunas casetas en las que los ilustres visitantes fueron agasajados y se bail&oacute; en su honor, poniendo entre &ldquo;constantes muestras de cordialidad&rdquo; rumbo a la estaci&oacute;n para dar por finalizada la minigira. La despedida fue de nuevo &ldquo;en extremo entusi&aacute;stica&rdquo;, con miles de personas abarrotando otra vez los andenes. El cronista no ahorraba ep&iacute;tetos en sus &uacute;ltimas l&iacute;neas, saludando lo ocurrido como &ldquo;una jornada triunfal para la Rep&uacute;blica&rdquo; y &ldquo;una batalla ganada para la Democracia nacional&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Un &eacute;xito de gobierno&rdquo;</h3><p class="article-text">
        El mismo Mart&iacute;nez Barrio, en sus memorias, resalta que &ldquo;el viaje se convirti&oacute; en un &eacute;xito de gobierno&rdquo;. &ldquo;Sevilla nos recibi&oacute; amable y expectante. El saludo a Companys adopt&oacute; la forma de un desagravio a Catalu&ntilde;a&rdquo;, y eso tend&iacute;a el puente para &ldquo;la vuelta de la sociedad, de una representaci&oacute;n de la sociedad espa&ntilde;ola, a la Rep&uacute;blica, y la esperanza de mejores d&iacute;as...&rdquo;. El presidente interino de la Rep&uacute;blica pudo comprobar con este viaje que &ldquo;se percib&iacute;a, pujante, el anhelo general de que a las tempestades &uacute;ltimas sucediera un per&iacute;odo de reposo y orden&rdquo;, y no se le escapaba el simbolismo de la presencia de Companys: &ldquo;La guerra social, desencadenada en Andaluc&iacute;a, consternaba a los andaluces, que intu&iacute;an, con esa fina perspicacia que es su don, la gravedad de los futuros da&ntilde;os, si se dejaba que prosiguiera el combate&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos a&ntilde;os, afirma &Aacute;lvarez Rey, &ldquo;hablar del problema nacionalista en Espa&ntilde;a era hablar de Catalu&ntilde;a&rdquo;, que vio aplastadas sus reclamaciones de m&aacute;s autogobierno durante el Bienio Conservador (1933-1936) y cuyo Gobierno acab&oacute; al completo en prisi&oacute;n tras el 6 de octubre de 1934. &ldquo;La historia de la relaci&oacute;n de Espa&ntilde;a y Catalu&ntilde;a es un di&aacute;logo de ping&uuml;inos&rdquo;, comenta el catedr&aacute;tico, que est&aacute; convencido de que &ldquo;si las cosas no se solucionan al final vuelven&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc8d236-7057-465d-bae0-f1eb56300b42_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc8d236-7057-465d-bae0-f1eb56300b42_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc8d236-7057-465d-bae0-f1eb56300b42_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc8d236-7057-465d-bae0-f1eb56300b42_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc8d236-7057-465d-bae0-f1eb56300b42_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc8d236-7057-465d-bae0-f1eb56300b42_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/efc8d236-7057-465d-bae0-f1eb56300b42_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Companys, posando en el exterior de una caseta."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Companys, posando en el exterior de una caseta.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La brillante jugada pol&iacute;tica que supuso aquel viaje de Mart&iacute;nez Barrio y Companys fue &ldquo;una oportunidad perdida&rdquo;, porque se dieron unos primeros pasos de convivencia que destroz&oacute; la Guerra Civil. &ldquo;El golpe lo cambia todo&rdquo;, a&ntilde;ade &Aacute;lvarez Rey, y &ldquo;muchos de los que aparecen en estas fotos son asesinados al poco tiempo&rdquo;. El que se libra es uno de los presentes, el general de la Divisi&oacute;n Org&aacute;nica, Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Villa-Abrille, que &ldquo;se call&oacute; la boca y mir&oacute; para otro lado&rdquo;: sab&iacute;a de los preparativos de los golpistas y, aunque no se sum&oacute;, como m&aacute;ximo responsable militar en la capital ni opuso resistencia ni obedeci&oacute; la orden de enfrentarse a los sublevados. Eso no le libr&oacute; de ser detenido, dado de baja en el Ej&eacute;rcito y condenado a prisi&oacute;n, &ldquo;pero salv&oacute; la vida y fue de los pocos altos cargos militares que no ejecutaron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llu&iacute;s Companys fue fusilado en 1940, tras ser entregado al r&eacute;gimen franquista por la Gestapo tras arrestarlo en Par&iacute;s, la misma ciudad en la que morir&iacute;a en el exilio Diego Mart&iacute;nez Barrio, en 1962. En sus memorias, el pol&iacute;tico sevillano no esconde su cierta inocencia cuando apunta que el viaje le lleva a la conclusi&oacute;n de que &ldquo;no estaba perdido el r&eacute;gimen, ni evaporado el fervor popular por la Rep&uacute;blica, ni extinguida la confianza&rdquo;. &ldquo;Cuando arranc&oacute; el tren y sonaron escalofriantes las notas del himno nacional, yo estaba llorando. Lloraba de dulce alegr&iacute;a, ignorante, como el m&aacute;s confiado, de que aquella despedida era el &uacute;ltimo saludo de la tierra donde hab&iacute;a nacido, y que ya no volver&iacute;a a ver&hellip;&rdquo;. Ya en el a&ntilde;o 2000, sus restos mortales fueron <a href="https://www.sevilla.org/servicios/cementerio-municipal/historia-y-espacio-cultural/1-panteon-de-d-diego-martinez-barrio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enterrados con honores</a> en el cementerio hispalense de San Fernando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Morente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sevilla/dia-feria-sevilla-bailaron-sardanas-canto-els-segadors-honor-presidente-generalitat_1_11277570.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Apr 2024 21:10:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7243faf4-9237-4c48-b4f3-e0c9f2f3f599_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="137157" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7243faf4-9237-4c48-b4f3-e0c9f2f3f599_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="137157" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El día que en la Feria de Sevilla se bailaron sardanas y se cantó 'Els segadors' en honor de un presidente de la Generalitat]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7243faf4-9237-4c48-b4f3-e0c9f2f3f599_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feria de Abril,Lluís Companys,Segunda República,Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La Mola', la prisión-fortaleza que sometió a sindicalistas y opositores como Lluís Companys y 'El Noi del Sucre']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/mola-prision-fortaleza-sometio-sindicalistas-opositores-lluis-companys-noi-sucre_1_9641562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cd0d5c1-58fc-4168-b879-f4df4b17aa52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2429y1796.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La Mola&#039;, la prisión-fortaleza que sometió a sindicalistas y opositores como Lluís Companys y &#039;El Noi del Sucre&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre los residentes 'ilustres' de esta cárcel menorquina están 'El Noi del Sucre', uno de los dirigentes sindicales más importantes de la historia de España, y el expresident catalán Lluís Companys</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Las mujeres españolas que certificaron su “pureza aria” para casarse con nazis</p></div><p class="article-text">
        A las 16:30 horas del 30 de noviembre de 1920, el buque militar 'Giralda' lleg&oacute; al puerto de Ma&oacute; procedente de Barcelona. Los pasajeros desembarcaron en la prisi&oacute;n de La Mola, escoltados por tres docenas de guardias civiles. Entre los 36 sindicalistas que dieron con sus huesos en aquellas mazmorras, excavadas en las entra&ntilde;as de la roca menorquina, se encontraban Salvador Segu&iacute; Rubinat &ndash;conocido como 'El Noi del Sucre'&ndash; y quien por entonces era concejal del Ajuntament de Barcelona y poco despu&eacute;s ser&iacute;a presidente de la Generalitat de Catalunya, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/politica/refiere-pablo-casado-acabar-companys_1_3139633.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llu&iacute;s Companys</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sobre un camino de ripio golpeado por el viento de levante, en un barrac&oacute;n que hoy es todo ruina donde un cartel reza &ldquo;Todo por la Patria&rdquo;, estuvo encerrado hace 100 a&ntilde;os uno de los dirigentes sindicales m&aacute;s importantes de la historia de Espa&ntilde;a. &ldquo;Venimos a rendir homenaje a Salvador Segu&iacute; y al resto de compa&ntilde;eros que estuvieron aqu&iacute; injustamente encarcelados hace 100 a&ntilde;os. Queremos mantener viva la memoria de los anarquistas menorquines que se volcaron en solidaridad&rdquo;, comenta a elDiario.es Luis Camarero, dirigente de la CGT-Menorca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c58b81de-226b-49aa-9f6d-f94e815cd5c2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c58b81de-226b-49aa-9f6d-f94e815cd5c2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c58b81de-226b-49aa-9f6d-f94e815cd5c2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c58b81de-226b-49aa-9f6d-f94e815cd5c2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c58b81de-226b-49aa-9f6d-f94e815cd5c2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c58b81de-226b-49aa-9f6d-f94e815cd5c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c58b81de-226b-49aa-9f6d-f94e815cd5c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada de la cárcel de &#039;La Mola&#039; en Menorca."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada de la cárcel de &#039;La Mola&#039; en Menorca.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los 20 eran los a&ntilde;os del pistolerismo en Catalunya y de la efervescencia obrera en toda Espa&ntilde;a. Tras la huelga de La Canadiense, que logr&oacute; la implantaci&oacute;n de la jornada laboral de 8 horas en todo el pa&iacute;s, los reclamos de los trabajadores se multiplicaron por todas las f&aacute;bricas y con ellos, la represi&oacute;n. &ldquo;No hab&iacute;a acusaci&oacute;n ni causa formal. A Salvador y sus compa&ntilde;eros los encarcelaron como parte de una estrategia para hacer bajar la agitaci&oacute;n del movimiento obrero que ven&iacute;a cada vez con m&aacute;s demandas y m&aacute;s fuerza&rdquo;, cuenta a ElDiario.es Emilio Cortavitarte, presidente de la Fundaci&oacute;n Salvador Segu&iacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No había acusación ni causa formal. A Salvador y sus compañeros los encarcelaron como parte de una estrategia para hacer bajar la agitación del movimiento obrero que venía cada vez con más demandas y más fuerza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emilio Cortavitarte</span>
                                        <span>—</span> Presidente de la Fundación Salvador Seguí
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Menorca y especialmente Ma&oacute; eran un reflejo de todo aquel entusiasmo y la llegada del Noi del Sucre a La Mola no pas&oacute; desapercibida para los trabajadores menorquines. &ldquo;Fueron a&ntilde;os de gran conflictividad social en la isla debido a las p&eacute;simas condiciones laborales y las diferentes crisis que afectaban severamente a las condiciones de vida de los trabajadores. Por entonces se sucedieron distintas huelgas y altercados en las calles. Uno de estos conflictos fue la huelga de la Anglo-Espa&ntilde;ola de Motores en Ma&oacute;, que deriv&oacute; en una huelga general que se extendi&oacute; a Es Castell, Alaior y Ciutadella&rdquo;, destaca Javier Hurtado, graduado en documentaci&oacute;n y parte del colectivo Memoria Libertaria.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;La Mola fue el encarcelamiento m&aacute;s duro&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Un recorrido por la ciudad basta para tomar dimensi&oacute;n del enorme peso que tuvo el sector industrial en la isla. La culminaci&oacute;n de un proceso productivo y social de varios siglos, en que Ma&oacute; fue desplazando a Ciutadella como centro portuario y administrativo, fue el caldo de cultivo para el nacimiento de aquella potente clase trabajadora organizada y a&uacute;n revolucionaria. Hoy son apenas una sombra de aquel portento. Las carcasas vac&iacute;as de lo que fueron f&aacute;bricas m&iacute;ticas como La Industrial, que produc&iacute;a tejidos color azul mah&oacute;n, o la f&aacute;brica de neum&aacute;ticos Codina, languidecen solitarias, lejos de los turistas &ndash;epicentro de la econom&iacute;a insular&ndash; y a&uacute;n m&aacute;s lejos de las autoridades locales. De los trabajadores revolucionarios solo quedan sus memorias y algunos apellidos en letra de molde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Mola era el <em>Alcatraz</em> del r&eacute;gimen. Una prisi&oacute;n-fortaleza, donde s&oacute;lo iban a parar disidentes pol&iacute;ticos. Independentistas &ndash;generalmente cubanos o filipinos&ndash;, militares d&iacute;scolos, republicanos y, por supuesto, socialistas, comunistas y libertarios. Luego, La Mola sirvi&oacute; para encerrar a franquistas y simpatizantes del golpe de Estado, una circunstancia que se mantuvo hasta 1939, cuando Menorca se rindi&oacute; ante la sublevaci&oacute;n militar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El de La Mola fue su encarcelamiento m&aacute;s duro. Salvador Segu&iacute; fue el primero en entrar y el &uacute;ltimo en salir hace hoy 100 a&ntilde;os. Sabemos que los trabajadores menorquines, especialmente los vinculados al anarquista mahon&eacute;s Joan Mir i Mir y a la Federaci&oacute;n Obrera de Menorca, se organizaron para acercarle comida, abrigo, lectura, para pedirle consejo. Incluso la guardia de los calabozos fue relajando las tensiones. Salvador era un hombre pac&iacute;fico y de una enorme vocaci&oacute;n pedag&oacute;gica y transformadora&rdquo;, se&ntilde;ala Cortavitarte, quien adem&aacute;s de presidir la fundaci&oacute;n, est&aacute; organizando una exposici&oacute;n sobre la vida y obra del Noi del Sucre y la publicaci&oacute;n de un libro para principios del a&ntilde;o pr&oacute;ximo, en el marco del aniversario de su asesinato.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bb279c71-b96d-470a-bae9-c611f393179e_16-9-aspect-ratio_50p_1058553.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bb279c71-b96d-470a-bae9-c611f393179e_16-9-aspect-ratio_50p_1058553.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bb279c71-b96d-470a-bae9-c611f393179e_16-9-aspect-ratio_75p_1058553.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bb279c71-b96d-470a-bae9-c611f393179e_16-9-aspect-ratio_75p_1058553.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bb279c71-b96d-470a-bae9-c611f393179e_16-9-aspect-ratio_default_1058553.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bb279c71-b96d-470a-bae9-c611f393179e_16-9-aspect-ratio_default_1058553.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bb279c71-b96d-470a-bae9-c611f393179e_16-9-aspect-ratio_default_1058553.jpg"
                    alt="&#039;Reinando la majestad de la señora Doña Isabel II de Borbón y siendo capitán general de estas islas el excelentísimo señor teniente general Don Fernando Cotoner Chacón Manrique de Lara. Año de 1852&#039;, reza en la inscripción."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Reinando la majestad de la señora Doña Isabel II de Borbón y siendo capitán general de estas islas el excelentísimo señor teniente general Don Fernando Cotoner Chacón Manrique de Lara. Año de 1852&#039;, reza en la inscripción.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Antes de regresar a Barcelona, el Noi del Sucre dio un discurso en Menorca para todos aquellos que hab&iacute;an socorrido su encierro, muchos de los cuales aprendieron a leer y escribir con &eacute;l, que aprovech&oacute; las pocas instancias de visita para alfabetizar a quien lo necesitara. El Teatro Principal de Ma&oacute; acogi&oacute; aquella conferencia, no de la solemnidad de un acto pol&iacute;tico, sino con el calor del hermanamiento entre trabajadores. Menos de un a&ntilde;o despu&eacute;s de su regreso a Catalunya, Salvador Segu&iacute; fue asesinado a tiros por pistoleros a sueldo de la patronal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Torrado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/mola-prision-fortaleza-sometio-sindicalistas-opositores-lluis-companys-noi-sucre_1_9641562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Oct 2022 21:02:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7cd0d5c1-58fc-4168-b879-f4df4b17aa52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2429y1796.jpg" length="1890595" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7cd0d5c1-58fc-4168-b879-f4df4b17aa52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2429y1796.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1890595" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA['La Mola', la prisión-fortaleza que sometió a sindicalistas y opositores como Lluís Companys y 'El Noi del Sucre']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7cd0d5c1-58fc-4168-b879-f4df4b17aa52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2429y1796.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Islas Baleares,Menorca,Memoria Histórica,Lluís Companys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Irún honrará a Companys en el punto en que fue entregado a la Policía franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/irun-honrara-companys-punto-entregado-policia-franquista_1_8485829.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f55e064e-e5e0-42f6-9117-efbce3f24a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irún honrará a Companys en el punto en que fue entregado a la Policía franquista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Colocará en el puente Avenida una placa conmemorativa en memoria del que fuera presidente de la Generalitat de Catalunya desde 1934 hasta 1940</p><p class="subtitle">Donan un tramo de la barandilla del puente Avenida de Irún a la Generalitat de Catalunya en memoria de Companys</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Ir&uacute;n colocar&aacute; el viernes 10 de diciembre, en el puente Avenida, una placa conmemorativa en memoria de Llu&iacute;s Companys, presidente de la Generalitat de Catalunya desde 1934 hasta 1940, quien fue entregado en este punto a la Polic&iacute;a franquista. Al acto est&aacute; previsto que asista el alcalde de Ir&uacute;n, Jos&eacute; Antonio Santano y la consejera de Justicia la Generalitat de Catalunya, Lourdes Ciur&oacute;, seg&uacute;n ha informado el Consistorio guipuzcoano y recoge Europa Press.
    </p><p class="article-text">
        Esta colocaci&oacute;n de la placa conmemorativa da continuidad a <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/donan-tramo-barandilla-puente-avenida-irun-generalitat-cataluna-memoria-companys_1_8258252.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la presentaci&oacute;n p&uacute;blica en Tarr&ograve;s (Lleida), en agosto de este a&ntilde;o, del tramo de la barandilla del puente Avenida que el Ayuntamiento de Ir&uacute;n don&oacute; a la Generalitat de Catalunya</a> y a la que asisti&oacute; el delegado municipal de Memoria Hist&oacute;rica, Santi Jim&eacute;nez.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la donaci&oacute;n como la colocaci&oacute;n de la placa es fruto de una moci&oacute;n que la Corporaci&oacute;n Municipal aprob&oacute; en diciembre de 2020, presentada por la Asociaci&oacute;n Kepa Ordoki-Memoria Historikoa Bidasoa. Esta placa conmemorativa, adem&aacute;s de servir de recuerdo permanente a la memoria de Llu&iacute;s Companys en el puente Avenida, incluir&aacute; un c&oacute;digo QR a trav&eacute;s del cual se podr&aacute; acceder con dispositivos m&oacute;viles a la p&aacute;gina web que tiene la Oficina Municipal de Memoria Hist&oacute;rica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press, elDiario.es Euskadi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/irun-honrara-companys-punto-entregado-policia-franquista_1_8485829.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Nov 2021 19:47:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f55e064e-e5e0-42f6-9117-efbce3f24a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="123806" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f55e064e-e5e0-42f6-9117-efbce3f24a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123806" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Irún honrará a Companys en el punto en que fue entregado a la Policía franquista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f55e064e-e5e0-42f6-9117-efbce3f24a7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Gipuzkoa,Irun,Catalunya,Memoria Histórica,Ley de Memoria Histórica,Lluís Companys,Generalitat de Catalunya,President de la Generalitat]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donan un tramo de la barandilla del puente Avenida de Irún a la Generalitat de Catalunya en memoria de Companys]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/donan-tramo-barandilla-puente-avenida-irun-generalitat-cataluna-memoria-companys_1_8258252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/260e0c58-2344-4dba-aec7-ffae9077313f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donan un tramo de la barandilla del puente Avenida de Irún a la Generalitat de Catalunya en memoria de Companys"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tramos del puente se retiraron sorteándolos entre la ciudadanía y uno de los elementos se envió a Cataluña recordando la entrega de Lluis Companys de los nazis al franquismo en este punto de la muga en 1940</p><p class="subtitle">Hondarribia hace memoria y escribe el relato de los 1.200 paisanos que se exiliaron por el "pánico a la guerra"</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana de Ir&uacute;n ha donado un tramo de la barandilla del puente Avenida del municipio a la Generalitat de Catalunya en memoria de Lluis Companys, que en 1940 fue entregado al franquismo en esta infraestructura, seg&uacute;n informa Europa Press.
    </p><p class="article-text">
        El delegado de Memoria Hist&oacute;rica de Ir&uacute;n, Santi Jim&eacute;nez, ha participado este pasado domingo en El Tarr&ograve;s (Lleida) en la presentaci&oacute;n p&uacute;blica del tramo de la barandilla del puente Avenida que el Ayuntamiento de Ir&uacute;n ha donado a la Generalitat. Tras la reurbanizaci&oacute;n reciente del Avenida, tramos del puente se retiraron sorte&aacute;ndolos entre la ciudadan&iacute;a y uno de los elementos se envi&oacute; a Catalu&ntilde;a recordando la entrega de Lluis Companys de los nazis al franquismo en este punto de la muga en 1940.
    </p><p class="article-text">
        La donaci&oacute;n es fruto de una moci&oacute;n que la Corporaci&oacute;n Municipal aprob&oacute; en diciembre de 2020 presentada por la Asociaci&oacute;n Kepa Ordoki-Memoria Historikoa Bidasoa. En esa l&iacute;nea, pr&oacute;ximamente se colocar&aacute; tambi&eacute;n una placa conmemorativa en el puente. A partir de ahora, este tramo de la barandilla forma parte de la exposici&oacute;n que se puede visitar en el 'Espai Lluis Companys'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press, elDiario.es Euskadi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/donan-tramo-barandilla-puente-avenida-irun-generalitat-cataluna-memoria-companys_1_8258252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Aug 2021 17:10:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/260e0c58-2344-4dba-aec7-ffae9077313f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="234081" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/260e0c58-2344-4dba-aec7-ffae9077313f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="234081" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Donan un tramo de la barandilla del puente Avenida de Irún a la Generalitat de Catalunya en memoria de Companys]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/260e0c58-2344-4dba-aec7-ffae9077313f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Gipuzkoa,Irun,Lluís Companys,Generalitat de Catalunya,Govern,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¡Aplastemos el fascismo!": la propaganda catalana contra Franco en la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/aplastemos-fascismo-propaganda-catalana-franco-guerra-civil_1_6411989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="“¡Aplastemos el fascismo!”: la propaganda catalana contra Franco en la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una exposición muestra los esfuerzos de la Generalitat y sus innovadoras campañas para librar la lucha ideológica durante la contienda a través del Comisariado de Propaganda</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se ve a simple vista que los medios de propaganda republicana fueron superiores a los nuestros y su asistencia intelectual, mucho m&aacute;s extensa, valiosa y organizada&rdquo;. Quien dej&oacute; escrita la frase fue Dionisio Ridruejo, escritor y jefe de la propaganda fascista durante la Guerra Civil, tras entrar a Barcelona y ocupar la sede del Comisariado de Propaganda de la Generalitat de Catalunya. Ridruejo qued&oacute; fascinado al encontrar un almac&eacute;n lleno de publicaciones y carteles dise&ntilde;ados por un organismo al que el Govern catal&aacute;n dedic&oacute; una notable cantidad de recursos y que en su d&iacute;a destac&oacute; por su modernidad tanto est&eacute;tica como estrat&eacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El despacho que ocup&oacute; Ridruejo al llegar a Barcelona fue el de Jaume Miravitlles (Figueres, 1906 - Barcelona, 1988), pol&iacute;tico, periodista, publicista y abanderado de su tiempo en el dise&ntilde;o de estrategias comunicativas a trav&eacute;s del Comisionado de Propaganda de la Generalitat. El escritor franc&eacute;s Andr&eacute; Malraux le lleg&oacute; a apodar &ldquo;la sonrisa de Catalunya&rdquo; por las espl&eacute;ndidas habilidades sociales de un tipo cuya intensa vida y actividad pol&iacute;tica le oblig&oacute; a escapar al exilio en dos ocasiones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43eb0bfc-9d84-49f0-8ab0-f2b2cd1c337d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43eb0bfc-9d84-49f0-8ab0-f2b2cd1c337d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43eb0bfc-9d84-49f0-8ab0-f2b2cd1c337d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43eb0bfc-9d84-49f0-8ab0-f2b2cd1c337d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/43eb0bfc-9d84-49f0-8ab0-f2b2cd1c337d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/43eb0bfc-9d84-49f0-8ab0-f2b2cd1c337d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/43eb0bfc-9d84-49f0-8ab0-f2b2cd1c337d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un &quot;hombre anuncio&quot; con la imagen de la &#039;mascota de la revolución&#039;, ideada por el Comisariado, repartiendo folletos en Rambla Catalunya."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un &quot;hombre anuncio&quot; con la imagen de la &#039;mascota de la revolución&#039;, ideada por el Comisariado, repartiendo folletos en Rambla Catalunya.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s empezar la Guerra Civil, en julio de 1936, Miravitlles se dio cuenta de la necesidad de que la Generalitat dispusiera de su propio aparato de propaganda para evitar que la voz del Govern quedase sepultada entre los mensajes del Gobierno de la Rep&uacute;blica y la propaganda fascista. El comisariado fue un organismo moderno, creativo, sin precedentes en Catalunya que us&oacute; todo tipo de estrategias para librar la batalla ideol&oacute;gica al franquismo y destacar el papel de Catalunya a la hora de combatirlo. El &oacute;rgano se cre&oacute; incluso un mes antes de que el Ejecutivo republicano pusiera en marcha su Ministerio de Propaganda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una interesante exposici&oacute;n en el Palau Robert (abierta hasta el 5 de abril, <a href="http://palaurobert.gencat.cat/ca/reservaprevia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">requiere cita previa</a> hasta que se levanten las restricciones) recorre ahora buena parte del material que cre&oacute; el comisionado desde 1936 hasta el final de la contienda. La muestra permite observar c&oacute;mo evolucion&oacute; el mensaje del organismo de propaganda m&aacute;s grande creado en Catalunya -lleg&oacute; a emplear a 300 personas- a medida que avanzaba la Guerra Civil.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Miravitlles fue el ide&oacute;logo del comisariado y quien se lo propuso a Tarradellas y Companys&rdquo;, apunta en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica Ester Boquera, comisaria de la exposici&oacute;n. Boquera destaca tambi&eacute;n la contribuci&oacute;n del fot&oacute;grafo Pere Catal&agrave; Pic (autor de la famosa imagen debajo de este p&aacute;rrafo) a la hora de dise&ntilde;ar un organismo avanzado a su tiempo. &ldquo;En los a&ntilde;os 30 Catalunya era el epicentro publicitario de todo el pa&iacute;s, con nociones te&oacute;ricas que beb&iacute;an de EE. UU. y de otros pa&iacute;ses europeos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartel propagandístico contra el nazismo, obra de Pere Català Pic."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel propagandístico contra el nazismo, obra de Pere Català Pic.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En una retaguardia catalana muy tensionada por las luchas de poder entre distintas fuerzas pol&iacute;ticas y facciones sindicales, se aprecian los esfuerzos del comisariado para intentar aglutinar a todos los grupos alrededor de una lucha com&uacute;n. El enemigo principal, m&aacute;s all&aacute; de las filias y fobias de cada sector, deb&iacute;a ser el fascismo y el valor a proteger era una singularidad catalana amenazada por la revuelta franquista.
    </p><p class="article-text">
        Para mantener este fr&aacute;gil equilibrio, en el Comisionado participaron inicialmente las principales fuerzas que integraban el poder en Catalunya: Por un lado ERC (a trav&eacute;s del propio Miravitlles), por otro UGT y el PSUC (representados por Emili Granier) y tambi&eacute;n la CNT mediante Eusebi Carb&oacute;. Finalmente el POUM tambi&eacute;n se integr&oacute; en la estructura de este organismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n permite apreciar la segmentaci&oacute;n de las campa&ntilde;as propagand&iacute;sticas y la diferencia en los mensajes en funci&oacute;n de si se dirig&iacute;an a los soldados del frente, a la retaguardia catalana, al resto de la zona republicana o a los corresponsales y parlamentarios extranjeros a los que se quer&iacute;a alertar de la amenaza a la democracia que supon&iacute;a el fascismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los tent&aacute;culos del comisariado lo abarcaban todo: cert&aacute;menes literarios, exposiciones, actos masivos, festivales solidarios&hellip; Cualquier estrategia era v&aacute;lida para librar la lucha de las ideas. En la exposici&oacute;n se pueden ver hasta innovadoras campa&ntilde;as de <em>merchandising </em>como la &ldquo;mascota de la revoluci&oacute;n&rdquo;, cuya campa&ntilde;a inclu&iacute;a un libro, postales y hasta una canci&oacute;n adaptada comercializada en un disco. La estrategia del Govern inclu&iacute;a la recuperaci&oacute;n de las tradicionales aucas -peque&ntilde;os dibujos acompa&ntilde;ados de una leyenda-, libros de &ldquo;recetas en tiempo de guerra&rdquo; y hasta la organizaci&oacute;n de carreras ciclistas que iban desde el frente de Arag&oacute;n hasta Barcelona. El premio: un &ldquo;pedal antifascista&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se percibe en la muestra que uno de los principales esfuerzos del Comisariado fue ganarse la simpat&iacute;a del resto de la Rep&uacute;blica y combatir la idea de que los catalanes no se preocupaban por el resto del pa&iacute;s. Lo ejemplifica un gran p&oacute;ster con la imagen de Llu&iacute;s Companys y la frase &ldquo;Madrile&ntilde;os, Catalunya os ama&rdquo;, que se difundi&oacute; despu&eacute;s de la celebraci&oacute;n de la semana de Ayuda a Madrid cuando la capital espa&ntilde;ola resist&iacute;a los embates de los golpistas. La semana de apoyo a los madrile&ntilde;os cont&oacute; con todo tipo de actos masivos y hasta con un certamen literario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1435257-25aa-4a42-8896-90bfa3cacdd5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1435257-25aa-4a42-8896-90bfa3cacdd5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1435257-25aa-4a42-8896-90bfa3cacdd5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1435257-25aa-4a42-8896-90bfa3cacdd5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1435257-25aa-4a42-8896-90bfa3cacdd5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f1435257-25aa-4a42-8896-90bfa3cacdd5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f1435257-25aa-4a42-8896-90bfa3cacdd5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Póster con la imagen de Lluís Companys."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Póster con la imagen de Lluís Companys.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro de los principales flancos fue el relato internacional. El objetivo era construir una buena imagen de la Rep&uacute;blica pero tambi&eacute;n denunciar las atrocidades cometidas por el fascismo. Miravitlles abri&oacute; delegaciones del Comisariado en Par&iacute;s, Londres, Bruselas y Estocolmo a trav&eacute;s de los que vehicul&oacute; la actividad del comisariado en el exterior. Los comunicados de prensa que se mandaban a corresponsales, diplom&aacute;ticos y parlamentarios se editaban en siete idiomas: castellano, franc&eacute;s, ingl&eacute;s, alem&aacute;n, sueco e incluso en esperanto, el &ldquo;idioma universal&rdquo; creado a finales del siglo XIX y que utilizaban sobre todo los colectivos anarquistas y libertarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los comunicados y difusiones de fotograf&iacute;as a la prensa internacional, el comisariado tambi&eacute;n organizaba visitas a medida a escritores, periodistas y diputados que quer&iacute;an conocer de cerca la situaci&oacute;n en Catalunya. Destaca entre estas visitas la del mito de Hollywood Errol Flyn, al que le proporcionaron un coche, un ch&oacute;fer y un fot&oacute;grafo para que se acercara al frente de Madrid. Para darle m&aacute;s notoriedad a su viaje, se dice que el actor incluso simul&oacute; haber sido herido durante su visita a las trincheras madrile&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n tambi&eacute;n muestra campa&ntilde;as publicitarias que ped&iacute;an no tirar los peri&oacute;dicos a la basura para mandarlos al frente as&iacute; como ediciones de libros en miniatura para que los pudieran llevar encima los soldados. Incluso aparece un folleto dise&ntilde;ado para lanzar en avi&oacute;n en zona enemiga, titulado <em>A un militar del otro lado.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Como curiosidad, tambi&eacute;n se expone una carta que Salvador Dal&iacute; mand&oacute; a Miravitlles, amigo suyo de la infancia, en la que se ofrec&iacute;a a ser el &ldquo;comisario general de la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. Dal&iacute;, no se sabe si en serio o intentando tomarle el pelo, le ped&iacute;a que le reservara el &ldquo;Gran edificio de Gaud&iacute; en el paseo de Gr&agrave;cia&rdquo; para instalar ah&iacute; su despacho y hacer cosas &ldquo;sensacionalmente revolucionarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de 1939, ya con el fascismo en Barcelona y avanzando por Catalunya, Miravitlles reorganiz&oacute; el comisariado en Figueres, su ciudad natal, con unos pocos colaboradores. Llegaron a ser 300 trabajadores y en ese momento eran solo tres. Dispon&iacute;an de una m&aacute;quina de escribir y poco m&aacute;s. Su &uacute;ltima acci&oacute;n: un mural que colgaron en un &aacute;rbol de Figueres en el que la Generalitat se desped&iacute;a de los miles de refugiados que hu&iacute;an a Francia. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e20c72f6-680b-455f-bdd8-f6cf4f67d9c5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e20c72f6-680b-455f-bdd8-f6cf4f67d9c5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e20c72f6-680b-455f-bdd8-f6cf4f67d9c5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e20c72f6-680b-455f-bdd8-f6cf4f67d9c5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e20c72f6-680b-455f-bdd8-f6cf4f67d9c5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e20c72f6-680b-455f-bdd8-f6cf4f67d9c5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e20c72f6-680b-455f-bdd8-f6cf4f67d9c5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En este cartel se aseguraba que los ataques aéreos no eran tan mortíferos como se decía."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En este cartel se aseguraba que los ataques aéreos no eran tan mortíferos como se decía.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/aplastemos-fascismo-propaganda-catalana-franco-guerra-civil_1_6411989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Nov 2020 21:03:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="349940" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="349940" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA["¡Aplastemos el fascismo!": la propaganda catalana contra Franco en la Guerra Civil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/380c1046-0a35-413d-926b-239a7a08d94e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Segunda República,Generalitat de Catalunya,Lluís Companys,Propaganda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un centenar de trabajadores y dos turnos diarios: así se construyó a toda prisa el búnker oculto de la Generalitat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/centenar-trabajadores-turnos-diarios-construyo-prisa-bunker-oculto-generalitat_130_6391946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a954d556-0159-477f-8896-9ff2c96462b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un centenar de trabajadores y dos turnos diarios: así se construyó a toda prisa el búnker oculto de la Generalitat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La documentación sobre el proceso de construcción del refugio muestra cómo los operarios se volcaron en tenerlo acabado ante el aumento de los bombardeos en la ciudad</p><p class="subtitle">El búnker secreto que Companys mandó construir junto al Palau de la Generalitat</p></div><p class="article-text">
        Hac&iacute;a s&oacute;lo dos d&iacute;as que la aviaci&oacute;n del bando franquista hab&iacute;a bombardeado Lleida, dejando un rastro de entre 185 y 250 muertos. La sensaci&oacute;n de que el fascismo avanzaba, presionando tambi&eacute;n desde el aire, era latente. El ej&eacute;rcito franquista estaba a las puertas de Madrid y Barcelona se acababa de convertir en la nueva capital de la Rep&uacute;blica. El 4 de noviembre de 1937, el subsecretario de la Generalitat manda esta carta al alcalde de Barcelona, Hilari Salvad&oacute;, hijo de pescadores de la Barceloneta y miembro de ERC.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Siendo necesaria de construir con la m&aacute;xima urgencia un refugio para las personas que se encuentren en caso de bombardeo en el Palau de la Generalitat, y teniendo en cuenta que el mejor emplazamiento, atendiendo al car&aacute;cter de urgencia es la plaza </em>[el Govern actual ha pedido no revelar el lugar]<em>, os solicito que tramit&eacute;is lo m&aacute;s r&aacute;pido posible el permiso correspondiente. El Sindicato de Arquitectos encargado de la construcci&oacute;n del refugio ha aceptado el compromiso de no alterar el aspecto ornamental de la placita mencionada&rdquo;.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e901ec-a4bc-4870-a852-7c64b27584f2_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e901ec-a4bc-4870-a852-7c64b27584f2_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e901ec-a4bc-4870-a852-7c64b27584f2_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e901ec-a4bc-4870-a852-7c64b27584f2_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e901ec-a4bc-4870-a852-7c64b27584f2_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/14e901ec-a4bc-4870-a852-7c64b27584f2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/14e901ec-a4bc-4870-a852-7c64b27584f2_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Documento original de la Generalitat solicitando al Ayuntamiento de Barcelona permiso para construir el búnker &quot;con la máxima urgencia&quot;."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Documento original de la Generalitat solicitando al Ayuntamiento de Barcelona permiso para construir el búnker &quot;con la máxima urgencia&quot;.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El original de esta carta es uno de los documentos que guarda con celo Josep Maria Contel, estudioso de los b&uacute;nkers antia&eacute;reos de Barcelona y la persona que alert&oacute; a la Generalitat en 2016 de que en su s&oacute;tano hab&iacute;a un refugio construido por el Govern de Llu&iacute;s Companys, en el olvido hasta entonces. La existencia de este espacio <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/refugio-oculto-companys-generalitat-lluis-companys-refugio-antiaereo-bombardeos-barcelona-refugio-generalitat_130_6314487.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue revelada por elDiario.es en un reportaje del pasado 26 de octubre</a> tras poder acceder al refugio junto a la unidad de subsuelo de los Mossos d&rsquo;Esquadra.
    </p><p class="article-text">
        La carpeta en manos de Contel, que tiene intenci&oacute;n de entregar pr&oacute;ximamente al Ayuntamiento de Barcelona, contiene decenas de documentos que permiten hacerse una idea del proceso seguido para poder construir a toda prisa, mientras ca&iacute;an bombas sobre la ciudad, un b&uacute;nker en el centro de Barcelona al que se acced&iacute;a desde el Palau por una antigua galer&iacute;a, construida en 1645. La carpeta incluye la memoria del refugio, el presupuesto, decenas de cartas entre administraciones e incluso unas hojas detalladas por semanas en las que se aportan todos los nombres y apellidos de los obreros que trabajaron en su construcci&oacute;n. Tambi&eacute;n el salario que percib&iacute;an y sus turnos de trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mitad de los documentos se guardan en el archivo contempor&aacute;neo de Barcelona. La otra mitad, con los planos originales y la memoria del refugio, estaban en una carpeta que una persona sin identificar entreg&oacute; a Contel en 2009 como premio a su tes&oacute;n a la hora de investigar los b&uacute;nkers de la Guerra Civil en el subterr&aacute;neo de la capital catalana. &ldquo;La persona que me lo di&oacute; pensaba que yo sabr&iacute;a que hacer con estos documentos&rdquo;, apunta Contel, que explica que la administraci&oacute;n ha intentado en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n que les entregara esa documentaci&oacute;n o revelara la fuente que le hizo llegar la carpeta.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>De 6 de la ma&ntilde;ana a 10 de la noche sin parar</strong></h2><p class="article-text">
        La urgencia del conflicto oblig&oacute; a los impulsores del b&uacute;nker a destinar una notable cantidad de recursos tanto humanos como materiales para tenerlo acabado cuanto antes. Se organizaron dos turnos diarios que implicaba que se dedicaran 16 horas al d&iacute;a a avanzar en la construcci&oacute;n. Los turnos semanales eran de 48 horas y el precio que se pagaba por hora permite intuir la inflaci&oacute;n habitual en una guerra. Al principio de la obra, en diciembre de 1937, el precio que se pagaba por hora era de 2,50 pesetas para la mayor&iacute;a de trabajadores, incluido los encargados. Al final, durante la primavera del 38, se pagaba a 3,50 pesetas y los encargados llegaron a cobrarla a 4 pesetas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos los recursos sub&iacute;an de precio y cada vez hab&iacute;a m&aacute;s inflaci&oacute;n&rdquo;, apunta Josep Maria Sol&eacute; i Sabat&eacute;, profesor de Historia en la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona y autor de m&aacute;s de una decena de libros sobre la Guerra Civil y la posguerra. &ldquo;Hay que tener en cuenta que una guerra lo distorsiona todo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto ten&iacute;a como objetivo erigir tres refugios a la vez: uno situado justo debajo de la Generalitat -con una sala para que pudiera reunirse el consejo ejecutivo, otra para el president Llu&iacute;s Companys, cuatro cabinas telef&oacute;nicas y un lavabo- y otra estancia que quedaba situada debajo una plaza adyacente conectada mediante una galer&iacute;a.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7381bdd2-d178-41e6-a395-6f7a741f6474_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7381bdd2-d178-41e6-a395-6f7a741f6474_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7381bdd2-d178-41e6-a395-6f7a741f6474_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7381bdd2-d178-41e6-a395-6f7a741f6474_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7381bdd2-d178-41e6-a395-6f7a741f6474_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7381bdd2-d178-41e6-a395-6f7a741f6474_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7381bdd2-d178-41e6-a395-6f7a741f6474_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Agentes de la unidad de subsuelo de los Mossos, el pasado 21 de octubre caminando por el refugio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Agentes de la unidad de subsuelo de los Mossos, el pasado 21 de octubre caminando por el refugio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La capacidad de estos dos refugios era de 250 personas &ldquo;c&oacute;modamente sentadas&rdquo; y 180 de pie, seg&uacute;n figura en la memoria del proyecto. En el segundo refugio se proyectaron dos lavabos y un cuarto con mascarillas antig&aacute;s, linternas a base de velas y petr&oacute;leo as&iacute; como herramientas para quitar escombros. La obra se adjudic&oacute; al constructor Pere Sariola por un importe de 906.530,80 pesetas y fue finalizada el 3 de junio de 1938.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente se construir&iacute;a tambi&eacute;n otro refugio debajo de la residencia del presidente Companys, situada en Rambla Catalunya, aunque cuando los bombardeos se convirtieron en habituales Companys fue trasladado al Palau de les Heures, m&aacute;s alejado de la ciudad y en cuyo s&oacute;tano tambi&eacute;n se construy&oacute; otro b&uacute;nker. 
    </p><p class="article-text">
        Los ataques a&eacute;reos eran una novedad y a finales del 37 la ciudadan&iacute;a empez&oacute; a buscar maneras de resguardarse. Ya fuese en el metro, donde dorm&iacute;an muchos vecinos y algunos llegaron pr&aacute;cticamente a vivir, ya fuese en el millar de refugios que se proyectaron en la ciudad -muchos quedaron a medias- o en los s&oacute;tanos de los domicilios. &ldquo;Ahora lo hemos visto muchas veces, pero hay que tener en cuenta que en ese momento los bombardeos eran un arma desconocida&rdquo;, abunda Sol&eacute; i Sabat&eacute;, que destaca la situaci&oacute;n de &ldquo;indefensi&oacute;n&rdquo; en la que se vio de repente la ciudad. &ldquo;Ten en cuenta que al principio incluso muchos vecinos sub&iacute;an a la azotea a ver los aviones, mucha gente no era consciente de la capacidad destructora de estos ataques&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los aviones franquistas sal&iacute;an de Mallorca y en apenas 25 minutos se plantaban en la capital catalana. Entraban por la zona del Llobregat o del Bes&ograve;s, soltaban unas cuantas bombas y en cuesti&oacute;n de segundos se hab&iacute;an largado del cielo de Barcelona. &ldquo;Era muy complicado defenderse de este tipo de ataques&rdquo;, apunta este historiador. &ldquo;A pesar de las defensas que se instalaron, resultaba muy complicado alcanzar a los aviones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de horas trabajadas y la cantidad de hombres en la obra ilustran c&oacute;mo a medida que los bombardeos se extendieron en la capital catalana cada vez trabajaban m&aacute;s personas para tener acabado el refugio. Las primeras semanas apenas son una cincuentena de trabajadores. A partir de enero de 1938, cuando empiezan a propagarse los ataques a&eacute;reos sobre Barcelona, llegan a trabajar hasta 100 personas al d&iacute;a, 50 por cada turno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los documentos incluyen los nombres de todos los trabajadores. Gente an&oacute;nima que por tener una edad avanzada o unos conocimientos determinados no hab&iacute;an sido llamados al frente. Algunos nombres: Vicents Balasch, Antoni Grau, Pere Daura, Timeteo Vilella, Joaquim Lafuente&hellip; as&iacute; hasta un centenar.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La salida &lsquo;in extremis&rsquo; de los documentos de Barcelona</strong></h2><p class="article-text">
        Los documentos que ofrecen toda esta informaci&oacute;n sobre los b&uacute;nkeres -y que han permitido a la Generalitat localizar ahora el refugio debajo de su subsuelo- se salvaron por los pelos, siendo extra&iacute;dos de la ciudad pr&aacute;cticamente al mismo tiempo que las tropas franquistas entraban a Barcelona sin encontrar resistencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 23 de enero de 1939, los miembros de la Junta Pasiva de Catalunya, organismo encargado de proyectar y construir estos refugios, recibieron la orden de recoger y empaquetar toda la documentaci&oacute;n relativa a los refugios catalanes, que se guardaba en la sede de esta entidad situada en el Paseo de Gr&agrave;cia de Barcelona. Varios trabajadores acudieron al edificio y lo prepararon todo para que a la ma&ntilde;ana siguiente fuesen recogidos a las 10h.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 24, sin embargo, nadie acudi&oacute; a recoger la documentaci&oacute;n. Las tropas fascistas estaban en los aleda&ntilde;os de la ciudad y muchos vecinos y cargos del Gobierno y de la Generalitat hab&iacute;an empezado ya su &eacute;xodo hacia Francia (buena parte de los organismos oficiales hab&iacute;an sido evacuados el 22 de enero). Barcelona era una ciudad exhausta despu&eacute;s de casi tres a&ntilde;os de guerra, vac&iacute;a de poder y aguardando lo inevitable. La documentaci&oacute;n hab&iacute;a quedado abandonada a su suerte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2328aeb3-aacd-400c-969c-d7620964554d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2328aeb3-aacd-400c-969c-d7620964554d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2328aeb3-aacd-400c-969c-d7620964554d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2328aeb3-aacd-400c-969c-d7620964554d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2328aeb3-aacd-400c-969c-d7620964554d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2328aeb3-aacd-400c-969c-d7620964554d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2328aeb3-aacd-400c-969c-d7620964554d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Detalle del importe que se pagaba por cada hora a los trabajadores del refugio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Detalle del importe que se pagaba por cada hora a los trabajadores del refugio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Fue Ram&oacute;n Perera, ingeniero industrial y responsable de la construcci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los b&uacute;nkers repartidos por Catalunya, quien acab&oacute; salvando la documentaci&oacute;n junto a un compa&ntilde;ero. El 25 de enero, acudieron a la sede de la Junta Pasiva de Catalunya y cargaron cajas y cajas de documentos en su veh&iacute;culos. Se quedaron escondidos en el edificio para esperar a que se hiciera de noche. A las 2:30h de la madrugada del 26, cuando faltaban pocas horas para que entrasen las tropas franquistas en la ciudad, salieron de la sede sigilosamente y se dirigieron a Sant Andreu por la calle C&ograve;rcega, seg&uacute;n describe Contel en el libro <em>Gr&agrave;cia, temps de bombes, temps de refugis.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al amanecer, las vanguardias de las tropas de Franco llegaban a la monta&ntilde;a del Tibidabo. Desde ah&iacute;, con Barcelona a sus pies, se disponen a bajar a una ciudad indefensa. Las tanquetas se adentran por las calles de la zona alta de la ciudad sin encontrar resistencia y la misma tarde llegan al centro miles de soldados fascistas. Perera y los documentos se hab&iacute;an largado apenas unas horas antes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ingeniero se escondi&oacute; por distintos puntos de Catalunya hasta que el 27 de enero se reuni&oacute; en el pueblo de Esponell&agrave;, al norte de Girona, con el conseller de Treball de la Generalitat, Rafael Vidiella, al que le entregaron toda la documentaci&oacute;n. Tanto Vidiella como Perera cruzaron la frontera poco despu&eacute;s. El primero se exili&oacute; en Budapest (Hungr&iacute;a). Perera, por su parte, fue llevado al Reino Unido por los servicios secretos brit&aacute;nicos para aprovechar su experiencia para dise&ntilde;ar la defensa civil londinense para la Segunda Guerra Mundial. Morir&iacute;a en Londres en 1984.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/centenar-trabajadores-turnos-diarios-construyo-prisa-bunker-oculto-generalitat_130_6391946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Nov 2020 22:05:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a954d556-0159-477f-8896-9ff2c96462b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="9405677" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a954d556-0159-477f-8896-9ff2c96462b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="9405677" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un centenar de trabajadores y dos turnos diarios: así se construyó a toda prisa el búnker oculto de la Generalitat]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a954d556-0159-477f-8896-9ff2c96462b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Lluís Companys,Franquismo,Bombardeos,Refugios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El búnker secreto que Companys mandó construir junto al Palau de la Generalitat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/refugio-oculto-companys-generalitat-lluis-companys-refugio-antiaereo-bombardeos-barcelona-refugio-generalitat_130_6314487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e68fb03a-5656-4b15-a468-ea88f32bd324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El búnker secreto que Companys mandó construir junto al Palau de la Generalitat"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El descubrimiento de unos planos de 1937 permite localizar un refugio antiaéreo conectado con el Palau que hasta la fecha había permanecido en el olvido</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me dieron la carpeta con el mapa, la apret&eacute; contra m&iacute; y me qued&eacute; fr&iacute;o&rdquo;. Josep Maria Contel, presidente del Taller d&rsquo;Historia de Gr&agrave;cia y estudioso de los refugios antia&eacute;reos de la Guerra Civil, supo que ten&iacute;a algo importante cuando le hicieron llegar unos planos amarillentos, fechados a diciembre de 1937 y con un encabezado: <em>Projecte de refugi al Palau de la Generalitat de Catalunya.&nbsp;</em>Fue el primer cap&iacute;tulo de una aventura que ha durado cuatro a&ntilde;os y ha permitido al Govern descubrir un b&uacute;nker antia&eacute;reo, proyectado por el Ejecutivo de Llu&iacute;s Companys, que conecta con el Palau de la Generalitat y que est&aacute; situado debajo de una plaza adyacente. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la compleja excavaci&oacute;n que se ha realizado en secreto debajo de la sede del Govern, tambi&eacute;n se ha descubierto una galer&iacute;a que lleva hasta el refugio, construida en 1645 durante la Guerra dels Segadors y que los arque&oacute;logos creen que se dise&ntilde;&oacute; para poder escapar del Palau. El pasado mi&eacute;rcoles, elDiario.es entr&oacute; por primera vez a este recinto, que se ha mantenido alejado de los focos por razones de seguridad.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k6rlWJ5pJRNxWxwoGxc" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Contel sigui&oacute; indagando tras conseguir los planos. Hasta ese momento se conoc&iacute;a un refugio antia&eacute;reo situado debajo del Palau, que durante la dictadura sirvi&oacute; como archivo de la Diputaci&oacute;n de Barcelona. Pero los planos que obtuvo mostraban que hab&iacute;a un pasillo que conectaba esa estancia con otro b&uacute;nker igual de grande y del que no se ten&iacute;a noticia. Al cabo de unos meses se cruz&oacute; con unas fotograf&iacute;as en Facebook que le llamaron la atenci&oacute;n: se ve&iacute;a a unos obreros abriendo un gran agujero a pocos metros de la Generalitat a principios de 1938. Ten&iacute;a que ser el refugio que le indicaban los planos.
    </p><p class="article-text">
        Intent&oacute; varias veces gestionar un permiso para entrar al Palau a buscar indicios de la guarida, pero siempre recib&iacute;a una respuesta negativa. Hasta que conoci&oacute; a Llu&iacute;s Vivancos, inspector jefe de la unidad de subsuelo de los Mossos d&rsquo;Esquadra. Le ense&ntilde;&oacute; los mapas y las fotos que ten&iacute;a y todo se activ&oacute; en el departamento de Presidencia de la Generalitat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/135e1709-9004-433b-9d93-e7c7122b43f5_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/135e1709-9004-433b-9d93-e7c7122b43f5_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/135e1709-9004-433b-9d93-e7c7122b43f5_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/135e1709-9004-433b-9d93-e7c7122b43f5_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/135e1709-9004-433b-9d93-e7c7122b43f5_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/135e1709-9004-433b-9d93-e7c7122b43f5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/135e1709-9004-433b-9d93-e7c7122b43f5_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Operarios construyendo el refugio en 1938, una imagen que confirmó que el recinto se llegó a edificar."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Operarios construyendo el refugio en 1938, una imagen que confirmó que el recinto se llegó a edificar.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Al ser una infraestructura asociada al Palau pensamos que ser&iacute;a interesante investigar&rdquo;, explicaba este polic&iacute;a el pasado mi&eacute;rcoles. &ldquo;Las fotos acreditaban que lo que aparec&iacute;a en los mapas se lleg&oacute; a construir e iniciamos un proceso para descubrir posibles accesos al lugar&rdquo;. Unas fracturas en el yeso de una pared del s&oacute;tano del Palau coincid&iacute;an con la puerta proyectada en el plano. Era finales de 2016 y empezaron a excavar.
    </p><p class="article-text">
        Mientras en los despachos del Govern se viv&iacute;an los momentos m&aacute;s convulsos de la pol&iacute;tica catalana de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, un equipo de arque&oacute;logos, Mossos y expertos en patrimonio avanzaban discreta y lentamente sus trabajos en el subsuelo del Palau. Colaboraron tambi&eacute;n t&eacute;cnicos independientes, miembros de la Universitat Polit&eacute;cnica de Catalunya, del Instituto de Cultura de Barcelona&hellip; Decenas de personas implicadas en excavar un t&uacute;nel que no sab&iacute;an a d&oacute;nde les llevar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A finales del 37 comenzaron los bombardeos sobre Barcelona y la Generalitat y el Ayuntamiento empezaron a proyectar refugios tras crear las Juntas de Defensa Pasiva&rdquo;, se&ntilde;alaba Xavier Maese, arque&oacute;logo de la Generalitat que tambi&eacute;n particip&oacute; en las excavaciones. Explicaba este experto que se proyectaron m&aacute;s de 1.300 espacios que quedaron registrados en un censo. Paralelamente, se construyeron decenas de refugios gubernamentales como el del Palau que no figuraban en ning&uacute;n documento. &ldquo;Creemos que este espacio ten&iacute;a como objetivo proteger al personal de la Generalitat y posteriormente se abri&oacute; tambi&eacute;n para los vecinos del barrio G&oacute;tico&rdquo;, continuaba el arque&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        El periodo en el que se construy&oacute; fue el m&aacute;s sangriento de la Guerra Civil en Barcelona. Tras convertirse en la capital provisional de la Rep&uacute;blica a finales de octubre de 1937, en enero del 38 una serie de ataques a&eacute;reos de in&eacute;dita magnitud dejaron centenares de civiles muertos en la ciudad. El acoso desde el cielo se repetir&iacute;a durante los meses posteriores hasta llegar a los ataques de marzo de ese a&ntilde;o, cuando aviones italianos se cebaron de nuevo con la capital catalana: algunos historiadores cifran los bombardeos de marzo en 800 muertes, otros suben la cifra hasta 2.000 fallecidos, entre ellos m&aacute;s de 100 ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6961722-6232-4ebb-ae87-f2676add25da_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6961722-6232-4ebb-ae87-f2676add25da_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6961722-6232-4ebb-ae87-f2676add25da_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6961722-6232-4ebb-ae87-f2676add25da_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6961722-6232-4ebb-ae87-f2676add25da_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6961722-6232-4ebb-ae87-f2676add25da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e6961722-6232-4ebb-ae87-f2676add25da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un Mosso de la unidad del subsuelo, el pasado miércoles en el refugio que se ha descubierto en los aledaños del Palau de la Generalitat."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un Mosso de la unidad del subsuelo, el pasado miércoles en el refugio que se ha descubierto en los aledaños del Palau de la Generalitat.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Una excavaci&oacute;n compleja</h3><p class="article-text">
        No fue f&aacute;cil para los Mossos y el equipo t&eacute;cnico abrir el primer boquete en una pared del s&oacute;tano de la Generalitat. El muro, robusto, med&iacute;a m&aacute;s de un metro de ancho y la puerta de acceso estaba mucho m&aacute;s baja de lo que figuraba en los planos. Llegar&iacute;a entonces la primera sorpresa: tras la pared no hab&iacute;a una galer&iacute;a de hormig&oacute;n, como preve&iacute;an, sino un t&uacute;nel de piedras, mucho m&aacute;s viejo, que en ese momento estaba totalmente bloqueado con escombros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La primera sorpresa fue encontrarnos con esa galer&iacute;a&rdquo;, rememoraba J&uacute;lia Roca, responsable de patrimonio del Palau de la Generalitat. Empez&oacute; entonces la delicada tarea de ir vaciando la galer&iacute;a. El pasillo apenas mide un metro de alto y tiene pronunciadas curvas, nada que ver con lo que aparec&iacute;a en el proyecto del Govern de Companys. Para transitar por &eacute;l hay que ir completamente agachado, casi de cuclillas, evitando multitud de piedras y rocas que golpean constantemente el casco del que camina.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad para seguir avanzando era tal, que en 2017 el equipo se dio por vencido. &ldquo;Lo ve&iacute;amos todo demasiado inestable y decidimos no continuar&rdquo;, aseguraba Vivancos, el jefe de los Mossos del subsuelo. La desaz&oacute;n cundi&oacute; en un equipo que llevaba un a&ntilde;o trabajando sin hacer ruido y que reportaba directamente a presidencia: primero a Carles Puigdemont, despu&eacute;s a Quim Torra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace756be-8fbe-47f2-be12-7fd3f09e2404_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace756be-8fbe-47f2-be12-7fd3f09e2404_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace756be-8fbe-47f2-be12-7fd3f09e2404_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace756be-8fbe-47f2-be12-7fd3f09e2404_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace756be-8fbe-47f2-be12-7fd3f09e2404_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ace756be-8fbe-47f2-be12-7fd3f09e2404_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ace756be-8fbe-47f2-be12-7fd3f09e2404_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Plano actual del refugio que se ha descubierto."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plano actual del refugio que se ha descubierto.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando ya hab&iacute;an tirado la toalla, un peque&ntilde;o derrumbamiento les mostr&oacute; que el camino continuaba. Reemprendieron las obras y al cabo de un tiempo descubrieron las inscripciones que dieron informaci&oacute;n sobre ese misterioso pasillo: hab&iacute;a sido construido en 1645, durante la Guerra dels Segadors, y en ella figuraba una inscripci&oacute;n: <em>P. Pau</em>. Los arque&oacute;logos lo atribuyen a la figura de Pere Pau Ferrer, arquitecto municipal de la segunda mitad del siglo XVII. &ldquo;No sabemos a d&oacute;nde evacuaba esta galer&iacute;a en el siglo XVII porque queda interrumpida por el refugio que mand&oacute; construir Companys&rdquo;, apuntaba Maese, del servicio de arqueolog&iacute;a. &ldquo;Pero no es nada habitual encontrarse con galer&iacute;as de este tipo que conectan con un refugio construido siglos despu&eacute;s&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Pintadas, jerogl&iacute;ficos, zapatos, ropa...</h3><p class="article-text">
        No fue hasta finales de 2018 que los excavadores lograron llegar hasta el b&uacute;nker que buscaban. Los primeros en entrar fueron los Mossos por razones de seguridad. Despu&eacute;s el resto del equipo. &ldquo;La sensaci&oacute;n de encontrar un refugio que no se conoc&iacute;a y al que nadie hab&iacute;a accedido en 80 a&ntilde;os fue &uacute;nica&rdquo;, rememoraba Maese desde este lugar situado a cinco metros bajo tierra.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores se encontraron con varios elementos que les permitieron hacerse una idea de lo que se vivi&oacute; ah&iacute;: zapatos, piezas de ropa, latas met&aacute;licas de conservas, monedas, pulseras&hellip; Tambi&eacute;n pintadas en las paredes de todo tipo: desde dibujos infantiles hasta jerogl&iacute;ficos pintados por adultos. La instalaci&oacute;n el&eacute;ctrica del refugio les dio indicios de que se lleg&oacute; a utilizar y unas escaleras en la otra punta del recinto -llenas de escombros- demostraban que el espacio tambi&eacute;n ten&iacute;a acceso directo a la calle.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69d6e62-7bf2-49ed-8226-0f6f98c982b7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69d6e62-7bf2-49ed-8226-0f6f98c982b7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69d6e62-7bf2-49ed-8226-0f6f98c982b7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69d6e62-7bf2-49ed-8226-0f6f98c982b7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69d6e62-7bf2-49ed-8226-0f6f98c982b7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c69d6e62-7bf2-49ed-8226-0f6f98c982b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c69d6e62-7bf2-49ed-8226-0f6f98c982b7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fotografías de algunos de los objetos que se encontraron en el refugio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fotografías de algunos de los objetos que se encontraron en el refugio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El refugio no se lleg&oacute; a acabar, pero s&iacute; que se utiliz&oacute; durante los bombardeos&rdquo;, aseguraba Roca, la responsable de Patrimonio. En los planos se ve un recinto con todo tipo de comodidades: desde sala de telefonistas hasta lavabos, armarios&hellip; Nada de eso se lleg&oacute; a instalar, algo que los expertos atribuyen a la magnitud de los bombardeos, a la improvisaci&oacute;n durante la guerra y a la falta de materiales y mano de obra a medida que avanzaba el conflicto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Contel, estudioso de los refugios desde hace 25 a&ntilde;os, reconoc&iacute;a el mi&eacute;rcoles que este recinto era uno de los descubrimientos m&aacute;s relevantes de su trayectoria. &ldquo;Cada refugio tiene sus particularidades&rdquo;, relataba todav&iacute;a sudoroso, despu&eacute;s de trepar por unas empinadas escaleras de obra para salir del subsuelo. &ldquo;Pero lo m&aacute;s especial es encontrar uno que conecta con la Generalitat y que hab&iacute;a permanecido en el olvido hasta ahora&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pol Pareja, Pol Pareja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/refugio-oculto-companys-generalitat-lluis-companys-refugio-antiaereo-bombardeos-barcelona-refugio-generalitat_130_6314487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2020 07:30:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e68fb03a-5656-4b15-a468-ea88f32bd324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="6846478" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e68fb03a-5656-4b15-a468-ea88f32bd324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="6846478" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El búnker secreto que Companys mandó construir junto al Palau de la Generalitat]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e68fb03a-5656-4b15-a468-ea88f32bd324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Generalitat de Catalunya,Bombardeos,Refugios,Lluís Companys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los historiadores que devolvieron la memoria a Companys: ocho décadas para reconstruir el fusilamiento de un president]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/historiadores-devolvieron-memoria-companys-ocho-decadas-reconstruir-fusilamiento-president_130_6291955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9af19e96-baab-4243-a9ba-314d4ddcf2ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los historiadores que devolvieron la memoria a Companys: ocho décadas para reconstruir el fusilamiento de un president"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante más de 50 años casi no se conocían detalles de su detención y ejecución, y no fue hasta la aparición de su consejo de guerra, nuevos testimonios y archivos inéditos recuperados entrado el siglo XXI que se ha podido reconstruir en condiciones</p></div><p class="article-text">
        Cuando lo tuvo entre sus manos supo que estaba ante un documento hist&oacute;rico extraordinario. Joaquim Aloy hab&iacute;a conseguido un relato escrito en primera persona y del pu&ntilde;o y letra de Carme Ballester, viuda de Llu&iacute;s Companys, sobre c&oacute;mo fue la detenci&oacute;n del president por la polic&iacute;a militar alemana en la localidad francesa de Baule-les-Pins. &ldquo;S&oacute;lo grit&eacute;: '&iexcl;Llu&iacute;s!'. &Eacute;l se volvi&oacute; hacia m&iacute; y me hizo un gesto con la mano queriendo decir: '&iexcl;Huye de aqu&iacute;!'. Ya no lo vi m&aacute;s&rdquo;, relata Ballester.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo de Aloy era una de las &uacute;ltimas piezas para completar el puzzle, el documento que acababa de reconstruir mediante testigos presenciales y fuentes primarias todo el camino recorrido por Llu&iacute;s Companys desde su detenci&oacute;n, el d&iacute;a 13 de agosto en una localidad de la Breta&ntilde;a, hasta su fusilamiento en el castillo de Montju&iuml;c de Barcelona, 62 d&iacute;as despu&eacute;s. Era el a&ntilde;o 2010 y hab&iacute;an tenido que pasar 70 para recuperar la historia completa.
    </p><p class="article-text">
        El periplo recorrido en los &uacute;ltimos d&iacute;as de vida del president de la Generalitat est&aacute; hoy documentado casi jornada por jornada, pero hasta solo hace un par de d&eacute;cadas ten&iacute;a m&aacute;s sombras que luces. Los documentos hab&iacute;an sido destruidos o desperdigados entre diversos lugares y guardados por el Ej&eacute;rcito en archivos inaccesibles. Tampoco era f&aacute;cil encontrar fuentes presenciales de primera mano, m&aacute;s all&aacute; de las que estuvieron disponibles desde el primer momento, como las hermanas del president.
    </p><p class="article-text">
        Fue el empecinamiento de la historiograf&iacute;a catalana, con nombres como Josep Benet, Josep Maria Figueres, Josep M. Sol&eacute; i Sabat&eacute;, Jordi Finestres&nbsp;o el propio Joaquim Aloy, entre otros, los que a lo largo de un trabajo de d&eacute;cadas consiguieron obtener los documentos del consejo de guerra que acab&oacute; en la sentencia de muerte, documentaci&oacute;n personal de todo tipo, o testimonios sobre el largo viaje entre Francia y Barcelona pasando por Madrid. Y eso que, como ocurre con cualquier figura m&iacute;tica, de Companys se han conservado por tradici&oacute;n popular toda una serie de reliquias m&aacute;s o menos valiosas y con diferentes grados de inter&eacute;s hist&oacute;rico, desde una de las &uacute;ltimas cartas enviadas por el president que un soldado recogi&oacute; y escondi&oacute; durante 72 a&ntilde;os, a diversos objetos personales como carteras, pa&ntilde;uelos o el mechero y la pitillera que la familia deposit&oacute; en el Arxiu Nacional de Catalunya.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f791194b-9fa7-46e4-9548-6c9dfdcd8725_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f791194b-9fa7-46e4-9548-6c9dfdcd8725_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f791194b-9fa7-46e4-9548-6c9dfdcd8725_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f791194b-9fa7-46e4-9548-6c9dfdcd8725_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f791194b-9fa7-46e4-9548-6c9dfdcd8725_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f791194b-9fa7-46e4-9548-6c9dfdcd8725_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f791194b-9fa7-46e4-9548-6c9dfdcd8725_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Portacigarros personal de Lluís Companys, con su firma, depositada por la familia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Portacigarros personal de Lluís Companys, con su firma, depositada por la familia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A la existencia de todo tipo de documentos, leyendas populares y objetos desperdigados hay que a&ntilde;adirle el inter&eacute;s que desde muy pronto suscita la figura de este pol&iacute;tico en los historiadores catalanes, tanto en el interior como en el exilio. Desde que Ossorio y Gallardo publica desde Buenos Aires en 1943 la primera biograf&iacute;a, <em>Vida y sacrificio de Companys</em>, hasta la Transici&oacute;n, donde la libertad de imprenta y c&aacute;tedra reactiva el inter&eacute;s por el president fusilado, aparecen decenas de biograf&iacute;as y libros de todo tipo sobre Companys. Pero incluso las obras m&aacute;s serias chocan de bruces con la dificultad, cuando no imposibilidad, de acceder a archivos y fuentes fidedignas sobre el final de sus d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta bien entrados los a&ntilde;os 90 cuando los historiadores pudieron comenzar a hurgar en el archivo m&aacute;s importante sobre el fin de la vida del president: el que conten&iacute;a los papeles del parip&eacute; de juicio que el ej&eacute;rcito franquista hizo contra &eacute;l en menos de una hora en la ma&ntilde;ana del 14 de octubre de 1940. Por lo que se sabe, aquellos documentos siempre hab&iacute;an estado depositados en el Tribunal Militar Territorial Tercero de Barcelona, situado en el edificio de la Capitan&iacute;a, pero el Ej&eacute;rcito nunca hab&iacute;a permitido su consulta, hasta el a&ntilde;o 1997.
    </p><p class="article-text">
        Son dos los historiadores que, casi en paralelo, consiguen acceder al sumario: Josep Maria Figueres, que lo hace en mayo de 1997 mediante una reproducci&oacute;n, y Josep Benet, que consulta el archivo en octubre de ese mismo a&ntilde;o. Ambos sacar&aacute;n a la luz en sendos libros fragmentos de un valor incalculable, pues permitir&aacute;n reconstruir todo el falso proceso judicial, las acusaciones, la defensa o referencias ver&iacute;dicas sobre discurso, tan pol&iacute;tico como emotivo, pronunciado por Companys delante del tribunal que lo conden&oacute; a muerte.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Guerra de Oficiales Generales emiti&oacute; su veredicto el 14 de octubre de 1940. &ldquo;Fallamos, que debemos condenar y condenamos al ex-Presidente del disuelto Gobierno de la Generalidad catalana, Luis Companys Jover, como responsable en concepto de autor por adhesi&oacute;n del expresado delito de rebeli&oacute;n militar, a la pena de Muerte con accesorios legales caso de indulto y expresa reserva de la acci&oacute;n civil o responsabilidad de igual clase en cuant&iacute;a indeterminada. Lo que por esta nuestra sentencia juzgando, pronunciamos, mandamos y firmamos Manuel Gonz&aacute;lez, Federico Garc&iacute;a Rivera, Fernando Gim&eacute;nez S&aacute;enz, Rafael Latorre, Gonzalo Calvo, Jos&eacute; Irigoyen y Adriano Vel&aacute;zquez&rdquo;, rezaban las actas conseguidas en primer lugar por Figueres.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de las actas del consejo de guerra es seguramente el momento m&aacute;s importante en la recuperaci&oacute;n de la memoria del dirigente republicano, pues hasta el momento casi todas las fuentes sobre lo que ocurri&oacute; los d&iacute;as 14 y 15 de octubre en el castillo de Montju&iuml;c eran orales o de segunda mano. Figueres reproduce, en cambio, 77 documentos que obtiene directamente del archivo y que permiten descubrir todos los detalles sobre el proceso, las acusaciones, las declaraciones de los testigos que se presentan contra &eacute;l o la argumentaci&oacute;n del veredicto. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ya hab&iacute;a hecho algunos trabajos sobre periodistas de los a&ntilde;os treinta y, siguiendo aquella l&iacute;nea, ped&iacute; entre otros el consejo de guerra de Companys, quien hab&iacute;a sido editor y siempre se consider&oacute; periodista. Coincidi&oacute; que precisamente estos archivos se estaban abriendo entonces, as&iacute; que pude tener acceso a ellos por primera vez&rdquo;, indica Figueres. El impacto acad&eacute;mico, medi&aacute;tico y pol&iacute;tico de aquel libro fue muy notable, tanto que Figueres recuerda que abri&oacute; un telediario y apareci&oacute; en innumerables art&iacute;culos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/889b30f4-1065-465a-a246-d4728f6ee0f4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/889b30f4-1065-465a-a246-d4728f6ee0f4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/889b30f4-1065-465a-a246-d4728f6ee0f4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/889b30f4-1065-465a-a246-d4728f6ee0f4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/889b30f4-1065-465a-a246-d4728f6ee0f4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/889b30f4-1065-465a-a246-d4728f6ee0f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/889b30f4-1065-465a-a246-d4728f6ee0f4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Última fotografía conocida de Companys en Montjuïc, hallada entre su objetos personales"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Última fotografía conocida de Companys en Montjuïc, hallada entre su objetos personales                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El libro de Figueres aparece casi a la vez que el de Benet que, en el caso de este &uacute;ltimo, hab&iacute;a tenido adem&aacute;s acceso al sumario original. En <em>La mort del president Companys</em> consta ya una reconstrucci&oacute;n casi completa de aquellos &uacute;ltimos d&iacute;as, incluyendo tambi&eacute;n fragmentos del sumario. Pero adem&aacute;s, Benet se vale de otros documentos, como fichas policiales para arrojar luz sobre la detenci&oacute;n en Francia, testimonios de testigos de primera mano, como el de la hermana del president, Ramona, que certific&oacute; las torturas sufridas por el l&iacute;der republicano en Madrid por las manchas de sangre en la ropa recogida. En ese libro ya se habla de un tal Pedro Urraca como la persona detr&aacute;s de la captura y traslado de Companys a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Para Benet, Companys siempre fue una figura muy importante, hasta el punto que escribe dos grandes obras biogr&aacute;ficas sobre &eacute;l y diversas reediciones en las que va ampliando la informaci&oacute;n. El historiador investig&oacute; sobre el president fusilado durante toda su vida. &ldquo;Benet en alg&uacute;n momento que no puedo precisar entiende que el estudio de los asesinatos de diversos personajes simbolizan mejor que cualquier otra cosa que la represi&oacute;n contra Catalunya fue total&rdquo;, explica Jordi Amat, bi&oacute;grafo de Benet y uno de los que mejor conocen la figura del prestigioso historiador. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando Benet piensa en c&oacute;mo puede representar la idea del genocidio, y por tanto de la reparaci&oacute;n, piensa en el proyecto de los fusilados, que entiende que es una manera de demostrar que la represi&oacute;n no pretend&iacute;a acabar con los catalanes republicanos, o con unos catalanes concretos, sino con todos&rdquo;, explica Amat, en referencia a los libros que Benet escribi&oacute; sobre cinco figuras muy diferentes pero todos ellos fusilados: &ldquo;Un intelectual, Carles Rahola, un sindicalista, Joan Peir&oacute;, un activista, Dom&egrave;nec Latorre, un cat&oacute;lico, Carrasco i Formiguera, y despu&eacute;s el president&rdquo;, enumera Amat. Para este proyecto, Benet considera que Companys es una especie de figura total sobre la que construir un mito que represente al conjunto de los catalanes.
    </p><h3 class="article-text">Nuevos descubrimientos tras el sumario</h3><p class="article-text">
        Aunque el consejo de guerra fue publicado &iacute;ntegramente en los &uacute;ltimos compases del siglo XX y las sombras sobre la detenci&oacute;n, conducci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de Companys iban poco a poco despej&aacute;ndose, la historia a&uacute;n no estaba escrita por completo. Fue el propio Josep Benet quien le traslad&oacute; este pensamiento al historiador Jordi Finestres, de la <a href="https://www.sapiens.cat/epoca-historica/historia-contemporania/guerra-civil-i-franquisme/el-judici-de-companys-vist-per-ramon-de-colubi_202525_102.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revista S&agrave;piens</a>, a quien le subray&oacute; en 2003 la importancia como fuente primaria que ten&iacute;a Ramon de Colub&iacute;, un militar que hab&iacute;a luchado con el bando franquista. Colub&iacute; hab&iacute;a acabado haciendo la funci&oacute;n de abogado defensor de Companys, tarea que seg&uacute;n todas las fuentes realiz&oacute; con diligencia y que el propio president le agradeci&oacute;. Todo lo que sab&iacute;a de esta figura entonces es que poco despu&eacute;s de la guerra se hab&iacute;a trasladado a Venezuela, pero en los a&ntilde;os noventa Benet cre&iacute;a que ya habr&iacute;a muerto.
    </p><p class="article-text">
        Casi solo con un nombre como referencia, Finestres tir&oacute; del hilo. &ldquo;A veces estas cosas son un trabajo de investigaci&oacute;n que llevan a&ntilde;os, pero recuerdo que cog&iacute; las p&aacute;ginas blancas de Caracas y busqu&eacute; Colub&iacute;&rdquo;, relata el historiador. All&iacute; encontr&oacute; el tel&eacute;fono de Mercedes de Colub&iacute;, al que inmediatamente llam&oacute;. &ldquo;&iquest;Usted por casualidad no ser&aacute; familia de Ramon de Colub&iacute;&rdquo;, pregunt&oacute; Finestres. &ldquo;Es mi pap&aacute;&rdquo;, contest&oacute; la voz al otro lado. Hab&iacute;a encontrado a una familiar directa. Lo que el historiador no esperaba es que, al preguntarle por si conoc&iacute;a la historia de su padre como defensor de Companys, Mercedes le pasara el tel&eacute;fono directamente al propio Ramon de Colub&iacute;, que estaba a su lado y en aquel momento ten&iacute;a 83 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me acuerdo de todo como si fuera ayer&rdquo;, fue lo primero que le dijo a Finestres el militar que defendi&oacute; a Companys. El historiador tom&oacute; un vuelo la semana siguiente y se present&oacute; en el domicilio de los Colub&iacute;, en la capital venezolana. El hallazgo que la revista <em>S&agrave;piens</em> encontr&oacute; all&iacute; no fue &uacute;nicamente el testimonio directo y en primera persona del abogado, sino tambi&eacute;n las cuatro cuartillas originales donde Colub&iacute; redact&oacute; el alegato de defensa, que hab&iacute;a conservado durante m&aacute;s de seis d&eacute;cadas. Un documento que no aparec&iacute;a &iacute;ntegramente en el sumario y que sali&oacute; a la luz en 2003. Ramon de Colub&iacute; no hab&iacute;a contando nunca en p&uacute;blico nada sobre su participaci&oacute;n en el juicio de Companys.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f46d3ca-d49d-4d53-9ba7-85d6e6a424b1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f46d3ca-d49d-4d53-9ba7-85d6e6a424b1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f46d3ca-d49d-4d53-9ba7-85d6e6a424b1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f46d3ca-d49d-4d53-9ba7-85d6e6a424b1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f46d3ca-d49d-4d53-9ba7-85d6e6a424b1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5f46d3ca-d49d-4d53-9ba7-85d6e6a424b1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5f46d3ca-d49d-4d53-9ba7-85d6e6a424b1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Detalle del relato escrito por Carme Ballester sobre la detención de su marido"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Detalle del relato escrito por Carme Ballester sobre la detención de su marido                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Finestres y la familia Colub&iacute; estuvieron tres d&iacute;as juntos. El testimonio del exmilitar sirvi&oacute; para corroborar o matizar algunos de los detalles del proceso y el fusilamiento de Companys, as&iacute; como para verificar con uno de los participantes que el juicio fue una farsa. Ramon de Colub&iacute; explic&oacute; las prisas con las que le obligaron a redactar su defensa y c&oacute;mo le impidieron aportar testimonios que hubieran podido acreditar que el president salv&oacute; a diversas personas en los primeros d&iacute;as de caos en los que incontrolados de izquierdas causaron terror en Catalunya, o que hubieran servido para negar la acusaci&oacute;n que dec&iacute;a que desde la presidencia de la Generalitat se hab&iacute;an repartido armas a la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El octogenario exmilitar tambi&eacute;n corrobor&oacute; la leyenda de que Companys acudi&oacute; a su fusilamiento fumando, tranquilo y con la cabeza alta, y que se descalz&oacute; antes de recibir los disparos. Adem&aacute;s, Colub&iacute; sostiene que la sentencia ya estaba escrita y que el asesinato fue una venganza pol&iacute;tica contra el president de la Generalitat. El defensor corrobor&oacute; por &uacute;ltimo que, como no pod&iacute;a pagarle con dinero, Companys le regal&oacute; los dos botones de los pu&ntilde;os de su camisa. &ldquo;Llevaba un traje sencillo, de color blanco, calzaba alpargatas. Observ&eacute; c&oacute;mo se descalzaba. Despu&eacute;s le dispararon. Grit&oacute; &rdquo;&iexcl;Por Catalunya!&ldquo;, rememoraba en el reportaje de Finestres.
    </p><p class="article-text">
        Josep Benet est&aacute; detr&aacute;s de la mayor&iacute;a de los hilos que siguen los detalles de la muerte del llamado &ldquo;president m&aacute;rtir&rdquo;. &Eacute;l es, por ejemplo, uno de los primeros en citar el nombre de Pedro Urraca como el agente que dirigi&oacute; las operaciones de represi&oacute;n a los republicanos fuera de las fronteras espa&ntilde;olas, gracias a las que cay&oacute; Companys. El nombre no era nuevo, pero la figura de este met&oacute;dico cazador de rojos no fue conocida en toda su magnitud hasta la aparici&oacute;n en 2006 de la tesis doctoral de Jordi Guix&eacute; Corominas, quien llevaba a&ntilde;os investigando la persecuci&oacute;n del exilio republicano en Francia. Guix&eacute; hab&iacute;a encontrado, en los archivos del Servicio Exterior de la Falange depositados en Alcal&aacute; de Henares, el informe escrito por Urraca sobre el primer interrogatorio de Llu&iacute;s Companys tras su detenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fue este mismo historiador quien, gracias a diversos documentos como una nota de la embajada espa&ntilde;ola en Francia, reconstruy&oacute; paso a paso c&oacute;mo Urraca traslad&oacute; a Companys desde Par&iacute;s hasta la frontera en Ir&uacute;n, donde le entreg&oacute; a la polic&iacute;a franquista despu&eacute;s de fotografiarle para probar que su pieza de caza mayor llegaba viva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/941f0966-f8f5-437d-a883-4b1a41f8ee76_4-3-aspect-ratio_50p_1004692.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/941f0966-f8f5-437d-a883-4b1a41f8ee76_4-3-aspect-ratio_50p_1004692.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/941f0966-f8f5-437d-a883-4b1a41f8ee76_4-3-aspect-ratio_75p_1004692.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/941f0966-f8f5-437d-a883-4b1a41f8ee76_4-3-aspect-ratio_75p_1004692.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/941f0966-f8f5-437d-a883-4b1a41f8ee76_4-3-aspect-ratio_default_1004692.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/941f0966-f8f5-437d-a883-4b1a41f8ee76_4-3-aspect-ratio_default_1004692.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/941f0966-f8f5-437d-a883-4b1a41f8ee76_4-3-aspect-ratio_default_1004692.jpg"
                    alt="Lluis Companys, fotografiado en la frontera por Urraca (detalle)"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lluis Companys, fotografiado en la frontera por Urraca (detalle)                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como en el caso de otros historiadores, Guix&eacute; encontr&oacute; problemas m&aacute;s que arduos para completar su investigaci&oacute;n, una circunstancia de la que dio cuenta en su tesis, en la que se queja de que &ldquo;la documentaci&oacute;n policial y secreta todav&iacute;a est&aacute; mal localizada (voluntaria o involuntariamente, dependiendo de los casos) en los archivos espa&ntilde;oles. La identidad de represores y torturadores todav&iacute;a nos es camuflada bajo leyes de protecci&oacute;n, a falta de una regulaci&oacute;n legal de los archivos espa&ntilde;oles y una necesidad de democratizar los archivos de ministerios como Interior y Exteriores&rdquo;. Cuando el historiador escribi&oacute; estas l&iacute;neas era 2006, un a&ntilde;o antes a la aprobaci&oacute;n de la ley de memoria hist&oacute;rica del Gobierno de Zapatero.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las piezas del complejo puzle hist&oacute;rico que forma el desenlace de la vida de Companys fueron conseguidas gracias al tes&oacute;n y la b&uacute;squeda. Otras, sin embargo, aparecieron casi por casualidad. Es el caso de archivo personal de Carme Ballester, esposa del expresident y luchadora antifascista contra los nazis en la resistencia francesa, que fue descubierto en 2010 por Joaquim Aloy en un centro de documentaci&oacute;n de &Aacute;msterdam.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Podr&iacute;a decir que lo iba buscando o que sospechaba que pod&iacute;a estar ah&iacute;, pero lo cierto es que apareci&oacute; por casualidad. Yo segu&iacute;a la pista de Joaquim Amat-Piniella, escritor manresano que estuvo en Mauthausen, y que supon&iacute;a que deb&iacute;a tener documentaci&oacute;n en el archivo de Josep Ester i Borr&aacute;s, un militante anarquista que tambi&eacute;n sobrevivi&oacute; a Mauthausen y que lider&oacute; la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Deportados e Internados Pol&iacute;ticos&rdquo;, explica Aloy.
    </p><p class="article-text">
        El historiador no encontr&oacute; apenas nada sobre Amat-Piniella. Pero, antes de irse a casa con las manos vac&iacute;as, aprovech&oacute; la visita al Internationaal Instituut voor Sociale Geschiedenis de Amsterdam para indagar sobre otros documentos. Fue entonces cuando descubri&oacute; el legado de Ballester, en su mayor&iacute;a documentos de los tr&aacute;mites que sigui&oacute; para reclamar la pensi&oacute;n como v&iacute;ctima de la Alemania nazi, que realiz&oacute; a trav&eacute;s de Ester. Entre los numerosos escritos depositados, uno destacaba especialmente: el relato completo escrito por su esposa sobre la detenci&oacute;n de Companys y el &uacute;ltimo encuentro que la pareja tuvo antes de su muerte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sent&iacute; una mezcla de emoci&oacute;n y dudas. No pod&iacute;a creer que aquel documento fuese in&eacute;dito. Tuve que consultar con Josep M. Sol&eacute; i Sabat&eacute;, y result&oacute; que s&iacute; lo era&rdquo;, rememora Aloy. La documentaci&oacute;n encontrada, que est&aacute; recogida en la web <a href="https://www.memoria.cat/lluis-companys/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">memoria.cat</a>, detalla no solo la detenci&oacute;n, sino c&oacute;mo Ballester va a buscar a su marido detenido a la torre desde la que operan los soldados nazis, tambi&eacute;n el registro de la casa que compart&iacute;an, en el que los alemanes buscan dinero porque no se creen que el president de Catalunya viva en tan miserables condiciones. O c&oacute;mo dos meses despu&eacute;s se entera escuchando la radio de que han matado a su marido, lo que le provoca un desmayo.
    </p><p class="article-text">
        Ochenta a&ntilde;os despu&eacute;s las grandes claves de la historia de Companys se consideran descifradas, pero cada tanto siguen apareciendo nuevos documentos y detalles in&eacute;ditos que permiten profundizar en una de las figuras centrales y m&iacute;ticas de historia de Catalunya. En el a&ntilde;o 2015, con motivo del 75&ordm; aniversario, aparecieron hasta tres nuevos libros sobre diferentes facetas del president de la Generalitat. Uno de ellos era <em>Retrat d'un magnicidi,</em> de Jordi Finestres, donde el autor explica que existen unas fotograf&iacute;as de Companys hechas en Montju&iuml;c el d&iacute;a de su ejecuci&oacute;n pero que, por el momento, nunca han aparecido. Un interrogante m&aacute;s que recuerda que, pese a toda la investigaci&oacute;n realizada durante ocho d&eacute;cadas, la historia del fusilamiento de Companys a&uacute;n no ha acabado de contarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arturo Puente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/cultura/historiadores-devolvieron-memoria-companys-ocho-decadas-reconstruir-fusilamiento-president_130_6291955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2020 20:46:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9af19e96-baab-4243-a9ba-314d4ddcf2ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="225070" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9af19e96-baab-4243-a9ba-314d4ddcf2ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="225070" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los historiadores que devolvieron la memoria a Companys: ocho décadas para reconstruir el fusilamiento de un president]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9af19e96-baab-4243-a9ba-314d4ddcf2ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lluís Companys,Memoria Histórica,Catalunya,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Junqueras, el independentista que ama a España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana-junqueras-ama_129_1696902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1d25bbe-bd1e-48e6-ab14-99439669f3ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Junqueras, el independentista que ama a España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Companys, que fue juzgado en la misma sala que Junqueras, proclamó aquel "madrileños, Cataluña os ama" que 80 años después emula el líder de ERC</p></div><p class="article-text">
        Oriol Junqueras no es hombre de corbata. No se la pon&iacute;a para dar clases en la Universidad y cuando era vicepresidente no acostumbraba a llevarla. En la c&aacute;rcel iba en ch&aacute;ndal. Y tampoco la ha lucido los dos primeros d&iacute;as de juicio. Pero este jueves, el presidente de ERC&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/catalunya/politica/Junqueras-defiende-Supremo-Votar-impedirlo_0_867913274.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">compareci&oacute; ante el tribunal</a> que lo juzga con corbata y con el pin de conseller de la Generalitat en la solapa. Se enfrenta a 25 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Junqueras cumplir&aacute; los 50 dentro de dos meses. Hagan c&aacute;lculos.
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der republicano ten&iacute;a dos opciones: presentarse como un reo que busca el perd&oacute;n, al coste que sea, o como un pol&iacute;tico que no renuncia a sus ideas y acciones, al coste que sea. Junqueras escogi&oacute; la segunda. Solo en los primeros minutos, al repasar su trayectoria profesional, proclam&oacute; que actualmente se considera un preso pol&iacute;tico. A partir de ah&iacute;, antepuso la estrategia pol&iacute;tica a la judicial. Menos barroco de lo que es habitual en &eacute;l y m&aacute;s claro de lo que acostumbran a ser sus discursos, el presidente de ERC protagoniz&oacute; una intervenci&oacute;n cargada de contenido pol&iacute;tico y nada exculpatoria a ojos de la Fiscal&iacute;a y, a buen seguro, de una importante parte de la opini&oacute;n publicada. Fue un harakiri judicial de alguien que se sabe condenado pese a estar convencido de que no ha cometido el delito que se le imputa.
    </p><p class="article-text">
        Junqueras, que es de los presos que menos ha le&iacute;do en la c&aacute;rcel porque ya hab&iacute;a le&iacute;do mucho antes de entrar (Ra&uuml;l Romeva ironizaba en la prisi&oacute;n con que el l&iacute;der republicano de peque&ntilde;o se cay&oacute; en una marmita de sabidur&iacute;a), ha decidido que si &eacute;l no puede ser presidente lo sea alguien de ERC. Los sondeos se&ntilde;alan a su partido como el ganador. Claro que tambi&eacute;n el 21D eran los favoritos y Puigdemont les acab&oacute; ganando la partida. La diferencia respecto a anteriores citas electorales es que los republicanos han conseguido sacarse de encima los complejos y resistir a las presiones a las que les someten los herederos de Converg&egrave;ncia, sea en el Parlament, en tertulias o en las redes.
    </p><p class="article-text">
        Junqueras, casi un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s de entrar en prisi&oacute;n, ha reaparecido para hacer de Junqueras. Suave en las formas, duro en el fondo. Sab&iacute;a lo que quer&iacute;a decir y lo que quer&iacute;a callar. Por eso solo respondi&oacute; a su abogado. El lapidario de su intervenci&oacute;n, a las preguntas acordadas con el letrado,&nbsp;es el mejor anuncio de ERC&nbsp;de cara a&nbsp;las pr&oacute;ximas citas electorales.
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;der republicano puede desconcertar a m&aacute;s de uno cuando proclama su amor por Espa&ntilde;a y a la vez defiende que votar no es un delito y que lo que es delictivo es no permitirlo. Habr&aacute; quien crea que es un reduccionismo porque el refer&eacute;ndum del 1-O no estaba acordado con el Gobierno central y ni tan siquiera tolerado como lo fue la votaci&oacute;n del 9-N. Pero, a menudo -sobre todo en algunos medios editados en Madrid- se olvida que Junqueras es independentista. Lo era cuando casi nadie lo era. Como su partido. Y lo seguir&aacute; siendo, pase lo que pase. Lo era cuando se le atribu&iacute;an acuerdos secretos con Soraya S&aacute;enz de Santamar&iacute;a o cuando se daba por hecho que bendecir&iacute;a los Presupuestos de S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Junqueras no es menos independentista que Puigdemont. La diferencia entre ambos es que sus estrategias son distintas. Ser&iacute;a muy dif&iacute;cil escuchar al expresident de la Generalitat proclamar un &ldquo;amo a Espa&ntilde;a&rdquo; como el del presidente de ERC. Uno, Puigdemont, se ha criado en Girona. El otro, Junqueras, en el &aacute;rea metropolitana de Barcelona. No es una diferencia menor. Pero, pese a las muchas y evidentes diferencias de tono y estrategia, ambos&nbsp;comparten un mismo objetivo.
    </p><p class="article-text">
        Los republicanos tienen paciencia, mucha. Con sus errores, como todos los partidos, acumulan m&aacute;s de 80 a&ntilde;os de paciencia y, como se encarg&oacute; de recordar su l&iacute;der, ning&uacute;n caso de corrupci&oacute;n. El periodista y exdiputado de la CUP, David Fern&agrave;ndez, ha recuperado la foto en la que se ve a Llu&iacute;s Companys, declarando en la misma sala, en mayo del 35, juzgado por el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales, y tambi&eacute;n por rebeli&oacute;n. Las cr&oacute;nicas del momento destacaron que pese al &ldquo;mal color&rdquo; de cara, Companys era de los que m&aacute;s sonre&iacute;a. Junqueras tambi&eacute;n se ha re&iacute;do este jueves cuando, aprovechando el Pisuerga de S&aacute;nchez, ha rememorado que a &eacute;l cuando estaba al frente de la conselleria de Econom&iacute;a tambi&eacute;n le tumbaron unos presupuestos.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1096017737887944705?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Companys proclam&oacute; aquel &ldquo;madrile&ntilde;os, Catalu&ntilde;a os ama&rdquo;. Fue en un&nbsp;mitin celebrado en la Monumental el 14 de marzo de 1937. Junqueras le ha emulado este jueves&nbsp;con un &ldquo;amo a Espa&ntilde;a&rdquo;. Una declaraci&oacute;n que, como &eacute;l record&oacute;, ha formulado en multitud de ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez no ser&aacute; la frase m&aacute;s destacada de su intervenci&oacute;n, posiblemente servir&aacute; de poco, pero una de las reflexiones que deber&iacute;an tenerse en cuenta es la que lanz&oacute; Junqueras al insistir en que tanto Catalunya como el resto de Espa&ntilde;a necesita una soluci&oacute;n. &ldquo;Todos necesitamos una soluci&oacute;n&rdquo;, resumi&oacute;. No parece un mal punto de partida a no ser que se prefiera no buscarla por un puro inter&eacute;s electoral o editorial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Neus Tomàs]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana-junqueras-ama_129_1696902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Feb 2019 20:59:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c1d25bbe-bd1e-48e6-ab14-99439669f3ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="44367" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c1d25bbe-bd1e-48e6-ab14-99439669f3ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="44367" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Junqueras, el independentista que ama a España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c1d25bbe-bd1e-48e6-ab14-99439669f3ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Juicio del Procés,ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Carles Puigdemont,Lluís Companys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Anular la condena a Companys y los juicios del franquismo: ¿cómo, cuándo y para qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/anular-condena-companys-juicios-franquismo_1_2740138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87f4a9fd-9f86-4910-b0b9-25e9e03f2e1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anular la condena a Companys y los juicios del franquismo: ¿cómo, cuándo y para qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Consejo de Ministros emitió una declaración de “reparación” a la memoria del president de la Generalitat Lluis Companys y era la primera vez que el Gobierno de España hacía un reconocimiento de este tipo</p><p class="subtitle">Miles de sentencias políticas aplicadas por los tribunales franquistas siguen vigentes, sin embargo, incluida la que condenó a muerte a Companys</p><p class="subtitle">El Congreso trabaja en una reforma de la ley de Memoria Histórica que abre la vía a la anulación de la justicia de la dictadura, una tarea ingente que se abre en la guerra civil y llega al tardofranquismo</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno de Espa&ntilde;a rechaza la condena a muerte de Lluis Companys. La dictadura de Francisco Franco ejecut&oacute; al presidente de la Generalitat en 1940. Pero el Consejo de Guerra que mand&oacute; al pared&oacute;n al pol&iacute;tico catal&aacute;n sigue vigente. &iquest;C&oacute;mo se anulan los juicios del franquismo? &iquest;Y para qu&eacute; servir&iacute;a que el Estado asuma esta revisi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La ley de Memoria Hist&oacute;rica declara la &ldquo;ilegitimidad&rdquo; de los tribunales franquistas. El Congreso de los Diputados fue un poco m&aacute;s all&aacute; y en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/politica/Congreso-sentencias-franquismo-PP-ERC_0_685932436.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">septiembre de 2017</a> se&ntilde;al&oacute; como &ldquo;radicalmente nulas e injustas&rdquo;&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Anulacion-sentencias-franquistas_0_792321365.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las sentencias dictadas</a> en este marco jur&iacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Queda el gran paso, reclamado por las asociaciones memorialistas como una reivindicaci&oacute;n b&aacute;sica: anular la parafernalia judicial franquista. Requiere una&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Memoria-Historica-desbloquear-Pedro-Sanchez_0_778672963.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modificaci&oacute;n del marco legal</a> que est&aacute; en tr&aacute;mite en el Parlamento gracias a un acuerdo de PSOE y ERC, como aclaran fuentes de Moncloa.
    </p><p class="article-text">
        La tarea es, sin embargo, enorme y compleja. Porque el propio concepto de v&iacute;ctima es muy amplio. Desde los&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/empresas-usaron-esclavos-franquismo_0_251975222.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esclavos del franquismo</a> a los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Espana-ley-bebes-robados-franquismo_0_837817185.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">beb&eacute;s robados</a>, desde los&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/verguenza-fosas-descubierto_0_845866183.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muertos tirados en cunetas</a> a los&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/memoria-LGTBI-Franco-conectada-Lorca_0_704829758.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disidentes sexuales</a> y los&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Billy-Nino-cambio-dejar-estudios_0_847615841.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presos pol&iacute;ticos</a> del tardofranquismo. Miles de expedientes, centenares de miles de afectados. Porque fueron 40 a&ntilde;os de dictadura y de represi&oacute;n poli&eacute;drica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; servir&iacute;a la anulaci&oacute;n de la justicia de Franco? Como elemento reparador, y quiz&aacute;s solo simb&oacute;lico, para las v&iacute;ctimas y sus familiares. Que el propio Estado subraye el car&aacute;cter ileg&iacute;timo de aquellas sentencias declarando, por tanto, que los condenados por la judicatura golpista eran inocentes.
    </p><h3 class="article-text">La justicia al rev&eacute;s</h3><p class="article-text">
        Los golpistas de Franco, rebeldes contra el Gobierno de la Rep&uacute;blica, juzgaron por un delito de rebeli&oacute;n a quienes defend&iacute;an la democracia. Era la justicia al rev&eacute;s. De ah&iacute;, el r&eacute;gimen franquista qued&oacute; asentado sobre una encarnizada matanza fundacional que naci&oacute; de la aplicaci&oacute;n de los Bandos de Guerra que permit&iacute;a ejecuciones extrajudiciales y arbitrarias.
    </p><p class="article-text">
        Es decir: quienes dan el golpe de Estado matan sin abrir juicio, emitir sentencia, ni otorgar capacidad de defensa para los asesinados. Como sucedi&oacute; con el Padre de la Patria Andaluza, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/Blas-Infante-sacar-franquismo-ahora_0_703779950.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Blas Infante</a>, por ejemplo, y decenas de miles de personas que siguen tiradas en centenares de <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/huellas-tierra_0_845865672.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fosas comunes y cunetas</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34a15a02-a285-42bd-bf01-3373e6efe205_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34a15a02-a285-42bd-bf01-3373e6efe205_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34a15a02-a285-42bd-bf01-3373e6efe205_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34a15a02-a285-42bd-bf01-3373e6efe205_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/34a15a02-a285-42bd-bf01-3373e6efe205_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/34a15a02-a285-42bd-bf01-3373e6efe205_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/34a15a02-a285-42bd-bf01-3373e6efe205_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde febrero del 37 los rebeldes intentan vestir con un halo de legalidad a las ejecuciones por motivos ideol&oacute;gicos, sociales y pol&iacute;ticos. Pasan de la represi&oacute;n caliente a celebrar una suerte de juicios farsa: los Consejos de Guerra. Como el que conden&oacute; a Companys. Y, de nuevo, a otros miles de republicanos.
    </p><p class="article-text">
        Los 'juicios sumar&iacute;simos' son una carta com&uacute;n en los cajones de miles de familias en Espa&ntilde;a. Mientras la justicia franquista siga viva, aquellos asesinados, torturados, encarcelados, depurados profesionalmente&hellip; seguir&aacute;n siendo, de manera oficial, delincuentes.
    </p><h3 class="article-text">&Uacute;nica v&iacute;a: reformar la ley</h3><p class="article-text">
        La declaraci&oacute;n de &ldquo;reparaci&oacute;n&rdquo; a Lluis Companys ha dejado encima de la mesa, de nuevo, el asunto. El reconocimiento aprobado en el Consejo de Ministros celebrado en Barcelona es el primero de este tipo que realiza un Ejecutivo espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Pedro S&aacute;nchez proclama &ldquo;su reconocimiento y la restituci&oacute;n de la dignidad de Companys como presidente de la Generalitat&rdquo;. Y rechaza y condena el Consejo de Guerra que sentenci&oacute; a muerte al pol&iacute;tico catal&aacute;n, como apunt&oacute; en rueda de prensa la portavoz del Gobierno, Isabel Cela&aacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e42334c8-e3f5-4067-95aa-693b8d32f71f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e42334c8-e3f5-4067-95aa-693b8d32f71f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e42334c8-e3f5-4067-95aa-693b8d32f71f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e42334c8-e3f5-4067-95aa-693b8d32f71f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e42334c8-e3f5-4067-95aa-693b8d32f71f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e42334c8-e3f5-4067-95aa-693b8d32f71f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e42334c8-e3f5-4067-95aa-693b8d32f71f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La postura gubernamental casa con la ya <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Gobierno-estudiara-ilegalizar-Francisco-Franco_0_791621643.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adoptada en el Congreso</a>, se&ntilde;al&oacute; la ministra de Pol&iacute;tica Territorial, Meritxell Batet. La nulidad de los juicios franquistas, no obstante, &ldquo;requiere una previsi&oacute;n normativa y legal&rdquo; que est&aacute; contemplada en la propuesta de reforma de la ley de Memoria Hist&oacute;rica que ya tramita el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        Un retoque a la legislaci&oacute;n memorialista que, eventualmente, puede ser aprobada, subray&oacute;. La memoria de las v&iacute;ctimas, y sus familias y las asociaciones de derechos humanos, esperan. Como en el caso de Companys, detenido por los nazis en colaboraci&oacute;n con <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nieta-cazador-abuelo-represor-franquista_0_762224357.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 'cazados de rojos'</a>, el esp&iacute;a de Franco que tambi&eacute;n rastre&oacute; a Manuel Aza&ntilde;a.
    </p><h3 class="article-text">Miles de casos en espera</h3><p class="article-text">
        Como espera la <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/Sevilla-franquismo-memoria-fosas-memoria_historica_0_816818637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">memoria de Blas Infante</a>. Y la del poeta Miguel Hern&aacute;ndez, del comunista Juli&aacute;n Grimau, el socialista Juli&aacute;n Besteiro o el anarquista Salvador Puig Antich, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Ilegitimidad-nulidad-cargando-sentencias-franquistas_0_685932322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenados a muerte</a>, encarcelados, ejecutados... O los presos pol&iacute;ticos que acabaron siendo torturados por <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Billy-Nino-policia-disfrutaba-torturando_0_847616048.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Billy el Ni&ntilde;o</a>, los dirigentes de Comisiones Obreras juzgados en el <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/Deportados-Andalucia-victimas-excepcion-franquismo_12_358484149.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proceso 1001</a>&hellip; Y tantos otros.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay m&aacute;s. Miles de v&iacute;ctimas an&oacute;nimas. Decenas de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/Anulacion-sentencias-franquistas_0_792321365.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miles de casos</a> que esperan respuesta. Como aquellos generados en la mara&ntilde;a represora que signific&oacute; el Tribunal Especial para la Represi&oacute;n de la Masoner&iacute;a y el Comunismo (de 1940 a 1971). O centenares de cajas con expedientes condenatorios del Tribunal Nacional de Responsabilidades Pol&iacute;ticas (de 1936 a 1945).
    </p><p class="article-text">
        Y la represi&oacute;n continuada en el tardofranquismo, asumiendo lo que la dictadura consideraba &ldquo;delitos pol&iacute;ticos&rdquo; desde el Tribunal de Orden P&uacute;blico (TOP), creado en 1963 y que en 1977 mut&oacute; a Audiencia Nacional. O todos los afectados por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitaci&oacute;n Social del a&ntilde;o 70 que sustitu&iacute;a a la Ley de Vagos y Maleantes, aplicada contra los &ldquo;antisociales&rdquo;: mendigos, homosexuales, &ldquo;v&aacute;ndalos&rdquo;, consumidores de drogas, prostitutas&hellip; e inmigrantes ilegales.
    </p><p class="article-text">
        La memoria espera una decisi&oacute;n final, anular la justicia franquista, que no es f&aacute;cil de ejecutar por la magnitud del aparato judicial y represor de la dictadura de Franco. Pero que dejar&iacute;a a cambio un elemento reparador que, aunque simb&oacute;lico en muchos casos, sigue siendo un reclamo de las familias de las v&iacute;ctimas y las asociaciones memorialistas. Un camino que muestra el Gobierno con la declaraci&oacute;n de &ldquo;reconocimiento&rdquo; a Companys y sobre el que se siguen dando pasos en el Congreso con la reforma de la ley de Memoria Hist&oacute;rica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Miguel Baquero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/anular-condena-companys-juicios-franquismo_1_2740138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Dec 2018 20:30:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/87f4a9fd-9f86-4910-b0b9-25e9e03f2e1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="94869" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/87f4a9fd-9f86-4910-b0b9-25e9e03f2e1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="94869" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Anular la condena a Companys y los juicios del franquismo: ¿cómo, cuándo y para qué?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/87f4a9fd-9f86-4910-b0b9-25e9e03f2e1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Franquismo,Lluís Companys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arrimadas asegura que quien fusiló a Lluís Companys "fue el régimen franquista, no el Estado español"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/arrimadas-asegura-lluis-companys-franquista_132_1880586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67bbb665-6a5d-45ce-bac8-94c85456bf43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arrimadas asegura que quien fusiló a Lluís Companys &quot;fue el régimen franquista, no el Estado español&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La líder de Ciudadanos en Catalunya ha respondido así a Quim Torra, que dijo que Companys "fue asesinado por el Estado español"</p><p class="subtitle">"El señor Torra no sabe de historia o no quiere saber", ha afirmado Arrimadas</p></div><p class="article-text">
        La l&iacute;der de Ciudadanos en Catalunya, In&eacute;s Arrimadas, ha asegurado este viernes que quien fusil&oacute; al expresident de la Generalitat Llu&iacute;s Companys no fue &ldquo;el Estado espa&ntilde;ol&rdquo;, sino &ldquo;el r&eacute;gimen franquista&rdquo;. Lo ha hecho en una rueda de prensa, donde ha respondido de esta manera a unas declaraciones del president catal&aacute;n Quim Torra en las que apuntaba que Companys &ldquo;fue asesinado por el Estado espa&ntilde;ol&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1053308542407589889?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero recordar que el se&ntilde;or Torra hizo un tuit aquel mismo d&iacute;a diciendo que el se&ntilde;or Companys hab&iacute;a sido fusilado por el Estado espa&ntilde;ol. Yo creo que no sabe de historia o no quiere saber&rdquo;, ha dicho Arrimadas. &ldquo;Quien fusil&oacute; al se&ntilde;or Companys fue el r&eacute;gimen franquista y fascista, no fue el Estado espa&ntilde;ol&rdquo;, ha asegurado. 
    </p><p class="article-text">
        Torra escribi&oacute; dicho tuit el pasado 14 de octubre, cuando se cumplieron 78 a&ntilde;os del asesinato de Companys. &ldquo;Hoy hace 78 a&ntilde;os que el president Llu&iacute;s Companys, escogido democr&aacute;ticamente, fue asesinado por el Estado espa&ntilde;ol&rdquo;, dijo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1051714947133136896?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <em>Si no quieres perderte ninguna noticia de eldiario.es, s&iacute;guenos en Instagram y Telegram</em><a href="https://www.instagram.com/eldiarioes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instagram</a><a href="https://t.me/eldiarioes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Telegram</strong></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/rastreador/arrimadas-asegura-lluis-companys-franquista_132_1880586.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Oct 2018 18:17:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/67bbb665-6a5d-45ce-bac8-94c85456bf43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="265823" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/67bbb665-6a5d-45ce-bac8-94c85456bf43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="265823" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Arrimadas asegura que quien fusiló a Lluís Companys "fue el régimen franquista, no el Estado español"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/67bbb665-6a5d-45ce-bac8-94c85456bf43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inés Arrimadas,Quim Torra,Lluís Companys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Generalitat quiere que el Gobierno pida "perdón" en un acto de Estado por el fusilamiento de Lluís Companys]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/generalitat-quiere-gobierno-fusilamiento-companys_1_1949735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f042feb3-7699-4780-9bb7-763e8d683808_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto de Lluis Companys cuando Pedro Urraca le entrega en Hendaya."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esther Campella ha expresado la "necesidad" de que el Gobierno pida "perdón" en un "acto de Estado" por el fusilamiento del expresidente de la Generalitat de Cataluña, Lluís Companys</p><p class="subtitle">Capella ha incidido en que este tipo de actos de estado se han llevado a cabo en Francia y Alemania y "está pendiente de que se haga por parte del Gobierno del Estado español"</p></div><p class="article-text">
        La consellera de Justicia de Catalunya, Esther Capella, ha reclamado este mi&eacute;rcoles a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, &ldquo;un paso m&aacute;s&rdquo; en materia de memoria hist&oacute;rica y en particular, ha expresado la &ldquo;necesidad&rdquo; de que el Gobierno pida &ldquo;perd&oacute;n&rdquo; en un &ldquo;acto de Estado&rdquo; por el fusilamiento del expresidente de la Generalitat de Catalu&ntilde;a, Llu&iacute;s Companys, tras un juicio sumar&iacute;simo en 1940.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno del Estado espa&ntilde;ol debe hacer un paso m&aacute;s. Est&aacute; la necesidad de un acto de Estado que debe ser el reconocimiento y la petici&oacute;n de perd&oacute;n por parte del Gobierno del Estado espa&ntilde;ol, por la entrega del president Companys, el proceso sumar&iacute;simo y por tanto, el ajusticiamiento&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><p class="article-text">
        En declaraciones a los medios al t&eacute;rmino de la reuni&oacute;n, que se ha prolongado en torno a hora y media y ha versado principalmente sobre asuntos relativos a la Ley de Memoria Hist&oacute;rica, Capella ha incidido en que este tipo de actos de estado se han llevado a cabo en Francia y Alemania y &ldquo;est&aacute; pendiente de que se haga por parte del Gobierno del Estado espa&ntilde;ol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el Govern, exhumar los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Ca&iacute;dos &ldquo;es un paso, pero no es el &uacute;nico paso&rdquo; y por ello ha &ldquo;reclamado de nuevo la necesidad&rdquo; de que &ldquo;aprovechando&rdquo; esta circunstancia, se proceda a la anulaci&oacute;n definitiva de todas las sentencias dictadas por los tribunales sumar&iacute;simos durante el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Capella ha destacado que si bien &ldquo;hay diferencias&rdquo; entre ella y Dolores Delgado, s&iacute; encuentra &ldquo;sinton&iacute;a&rdquo; en los asuntos sobre memoria hist&oacute;rica y de hecho, han encontrado lo que ha tildado de &ldquo;un principio de acuerdo&rdquo; para la colaboraci&oacute;n de ambas administraciones en materia de localizaci&oacute;n de fosas comunes e identificaci&oacute;n de los restos encontrados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Europa Press]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/generalitat-quiere-gobierno-fusilamiento-companys_1_1949735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Sep 2018 18:27:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f042feb3-7699-4780-9bb7-763e8d683808_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="696192" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f042feb3-7699-4780-9bb7-763e8d683808_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="696192" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La Generalitat quiere que el Gobierno pida "perdón" en un acto de Estado por el fusilamiento de Lluís Companys]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f042feb3-7699-4780-9bb7-763e8d683808_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Francisco Franco,Memoria Histórica,Lluís Companys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Ferrer i Guàrdia a Francesc Macià, otros catalanes que se refugiaron en Bruselas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/politica/macia-carner-catalanes-refugiaron-bruselas_1_3096590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f565309-962c-4230-9f72-fb092a1872b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Ferrer i Guàrdia a Francesc Macià, otros catalanes que se refugiaron en Bruselas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Políticos como Francesc Macià o Ventura Gassol, el pedagogo Ferrer i Guàrdia, y el poeta y diplomático Josep Carner: figuras catalanas que se marcharon antes a Bruselas</p><p class="subtitle">Se exiliaron acusados por la insurrección de Prats de Molló, por protagonizar los hechos del 6 de octubre de 1934 o por la persecución franquista</p></div><p class="article-text">
        Carles Puigdemont y cinco exconsellers del Govern de la Generalitat se han ido a Bruselas despu&eacute;s de la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n. Han realizado el viaje sin explicar p&uacute;blicamente los motivos y sin que la Fiscal&iacute;a haya pedido prisi&oacute;n provisional contra ellos por los delitos de sedici&oacute;n, rebeli&oacute;n y malversaci&oacute;n. Los dirigentes de la Generalitat del siglo XXI imitan as&iacute; a otros pol&iacute;ticos catalanes, independentistas y anarquistas, que se marcharon a Bruselas durante el siglo XX por los tiempos convulsos de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de Puigdemont, la mayor&iacute;a de ellos o bien s&iacute; hab&iacute;an pasado por prisi&oacute;n o bien arrastraban una condena en firme, adem&aacute;s del peligro que supon&iacute;a la dictadura franquista para cualquier republicano una vez terminada la Guerra Civil.
    </p><p class="article-text">
        El primero a emprender el camino belga fue el pedagogo anarquista Francesc Ferrer i Gu&agrave;rdia en 1906. Tras estar varios meses en prisi&oacute;n acusado de c&oacute;mplice intelectual por un intento de atentado contra Alfonso XIII, se march&oacute; primero a Francia y despu&eacute;s viaj&oacute; a B&eacute;lgica. All&iacute; sigui&oacute; pregonando las teor&iacute;as de la Escuela Moderna. De vuelta a Espa&ntilde;a, ser&iacute;a juzgado y fusilado como cabeza de turco de las revueltas de la Semana Tr&aacute;gica de 1909.
    </p><p class="article-text">
        Veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, los pol&iacute;ticos independentistas Francesc Maci&agrave; y Ventura Gassol se dirigieron a Bruselas tras ser condenados en Francia por la insurrecci&oacute;n de Prats de Moll&oacute; de 1926. Maci&agrave; protagoniz&oacute; junto a sus hombres un intento de invasi&oacute;n militar desde el norte de Catalunya con dos columnas armadas y el objetivo de derrocar la dictadura de Primo de Rivera y proclamar la rep&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n pretend&iacute;a asaltar las casernas de la Guardia Civil y carabineros en su camino hacia Barcelona, e ir sumando voluntarios a su paso por los municipios. La idea fue un absoluto fracaso, pero la repercusi&oacute;n del juicio celebrado en Par&iacute;s agrand&oacute; la figura de Maci&agrave;. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, a Maci&agrave; y Ventura Gassol se les atribuye la fundaci&oacute;n del Casal Catal&agrave; de Bruselas, una entidad que hoy d&iacute;a cuenta con una variada actividad cultural: cursos de catal&aacute;n, presentaciones de libros, charlas y excursiones forman parte importante de su programa de actividades, tras 87 a&ntilde;os de historia. El Casal es una m&aacute;s de las asociaciones repartidas por todo el mundo, en su mayor&iacute;a, nacidas de la inquietud de los refugiados. 
    </p><p class="article-text">
        El intento de sublevaci&oacute;n armada de Maci&agrave; fue considerada por la Corte de Par&iacute;s como un mero delito de tenencia il&iacute;cita de armas. Se castig&oacute; a Maci&agrave; con 200 francos de multa, dos meses de c&aacute;rcel (que no cumpli&oacute;) y la expulsi&oacute;n de Francia de todo el grupo. Este lunes la Fiscal&iacute;a no ha pedido prisi&oacute;n provisional para Puigdemont ni ninguno de los consellers. Las querellas por rebeli&oacute;n contra Puigdemont, Forcadell, y una veintena de pol&iacute;ticos soberanistas incluyen la petici&oacute;n al juez de una fianza de 6,2 millones.
    </p><h3 class="article-text">B&eacute;lgica, referencia en derechos civiles</h3><p class="article-text">
        B&eacute;lgica cuenta con una importante tradici&oacute;n en la protecci&oacute;n de los derechos civiles. Una de las razones es su variada y abierta composici&oacute;n pol&iacute;tica que a principios del siglo pasado contaba con ministros liberales y socialistas, muy cr&iacute;ticos con la represi&oacute;n por motivos ideol&oacute;gicos. Su parlamento, por ejemplo, critic&oacute; al gobierno espa&ntilde;ol en 1911 por el fusilamiento de Francesc Ferrer y Gu&agrave;rdia. El pedagogo tiene dedicado en la capital belga un busto y 70 calles en su memoria.
    </p><p class="article-text">
        Otras de las figuras que se exili&oacute; al pa&iacute;s de Tint&iacute;n fue el militar Frederic Escofet, quien comand&oacute; la defensa de la Generalitat con los Mossos d'Esquadra tras la proclamaci&oacute;n de Companys del <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/politica/refiere-Pablo-Casado-acabar-Companys_0_695381219.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estado catal&aacute;n dentro de la rep&uacute;blica federal espa&ntilde;ola</a>. Una vez terminada la Guerra Civil, Escofet se traslad&oacute; a Bruselas, siendo ministro de la rep&uacute;blica en el exilio. En los a&ntilde;os 60 regent&oacute; una tienda en el centro de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se exili&oacute; en Bruselas despu&eacute;s de la guerra el diplom&aacute;tico de la Generalitat y poeta emblema del noucentismo Josep Carner. Tras aprobar unas oposiciones al cuerpo consular vivi&oacute; en varias ciudades y se cas&oacute; con una eminente escritora y profesora universitaria belga. La Guerra Civil sorprendi&oacute; a Carner en un exilio voluntario, que se volvi&oacute; forzoso tras ser uno de los pocos diplom&aacute;ticos fieles a la rep&uacute;blica. En 1945 abandon&oacute; M&eacute;xico y se traslad&oacute; a Bruselas d&oacute;nde vivi&oacute; hasta su muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Del paso de estas personalidades catalanas en Bruselas queda el propio Casal catal&agrave;, la pedagog&iacute;a &aacute;crata de Ferrer i Gu&agrave;rdia con una prestigiosa Universidad Libre y el poema <em>B&eacute;lgica</em> de Carner. El poema del libro 'Llunyania' (lejan&iacute;a) retrata una sociedad c&iacute;vica e ideal que ansiaba para &eacute;l: &ldquo;d&oacute;nde los militares no lo son muy en serio, donde todos se enternecieran con m&uacute;sica y pinturas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/politica/macia-carner-catalanes-refugiaron-bruselas_1_3096590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Oct 2017 20:06:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2f565309-962c-4230-9f72-fb092a1872b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="95320" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2f565309-962c-4230-9f72-fb092a1872b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="95320" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De Ferrer i Guàrdia a Francesc Macià, otros catalanes que se refugiaron en Bruselas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2f565309-962c-4230-9f72-fb092a1872b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lluís Companys,Carles Puigdemont]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Companys: detenido en el 34, amnistiado por el Frente Popular y fusilado por el franquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/politica/refiere-pablo-casado-acabar-companys_1_3139633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9589901-5cfd-4316-ba23-8121a8bc3cd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Companys: detenido en el 34, amnistiado por el Frente Popular y fusilado por el franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las palabras de Pablo Casado provocan el rechazo unánime de independentistas, 'comuns', Podemos y PSOE</p><p class="subtitle">Companys declaró el 6 de octubre del 1934 el estado catalán dentro de la república federal española en medio de las turbulencias que provocó la entrada en el Gobierno republicano de las derechas católicas y los lerrouxistas</p><p class="subtitle">El Congreso declaró nula la condena a muerte a Companys hace un mes, igual que hizo el Parlament antes del verano</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que la historia no hay que repetirla, esperemos que ma&ntilde;ana no se declare nada. A lo mejor, el que lo declare acaba como el que lo declar&oacute; hace 83 a&ntilde;os&rdquo;. <a href="http://www.eldiario.es/politica/Declaraciones-Pablo-Casado_0_695381110.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El vicesecretario de comunicaci&oacute;n del PP, Pablo Casado, ha equiparado as&iacute; este lunes</a> al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, con su antecesor en la II Rep&uacute;blica, Llu&iacute;s Companys. Pero, &iquest;qu&eacute; hizo Companys el 6 de octubre de 1934 para que Casado arroje tal comparaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Companys no declar&oacute; la independencia: proclam&oacute; el estado catal&aacute;n dentro de la rep&uacute;blica federal espa&ntilde;ola. El detonante de tal declaraci&oacute;n fue la entrada de la Confederaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Derechas Auton&oacute;mas (CEDA) en el gobierno de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola el 4 de octubre en un contexto marcado por el retroceso de las libertades p&uacute;blicas y la anulaci&oacute;n de la ley de contratos de cultivo del Parlament, que buscaba quitar poder a los grandes propietarios.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos de octubre, que en Catalunya derivaron en la proclamaci&oacute;n de Companys, se tradujeron en el resto del Estado en una huelga insurreccional que tuvo su mayor &eacute;xito en Euskadi y Asturias. Precisamente, fue en esta &uacute;ltima regi&oacute;n donde Franco, los regulares de &Aacute;frica y los legionarios protagonizaron la represi&oacute;n m&aacute;s cruel.
    </p><p class="article-text">
        El president de la Generalitat hizo la proclamaci&oacute;n contra lo que defini&oacute; como un &ldquo;asalto fascista al poder&rdquo; con un gobierno encabezado por el l&iacute;der del Partido Republicano Radical, Alejandro Lerroux, y tres ministros de la derecha cat&oacute;lica, la CEDA. Seg&uacute;n el historiador, Josep S&aacute;nchez Cervell&oacute;, el president Companys &ldquo;tem&iacute;a que lo sucedido en Europa con el auge del fascismo pudiese llegar a Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La proclamaci&oacute;n de Companys fue m&aacute;s ret&oacute;rica que pr&aacute;ctica. Sin el apoyo de los anarquistas, que controlaban la calle en Barcelona, el estado catal&aacute;n dur&oacute; 10 horas. El Palau de la Generalitat de la plaza Sant Jaume fue asaltado por el ej&eacute;rcito, comandado en Barcelona por el general Batet (que en 1936 se mantuvo fiel a la Rep&uacute;blica y por ello termin&oacute; asesinado por el franquismo en 1937).
    </p><p class="article-text">
        Companys y su gobierno acabaron detenidos y encarcelados en el buque Uruguay, fondeado en el puerto de Barcelona. Entre los m&aacute;s de 7.000 detenidos, se encontraba tambi&eacute;n Enric P&eacute;rez Farr&aacute;s, jefe de los Mossos d&rsquo;Esquadra. A Companys se le conden&oacute; a 30 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por un delito de rebeli&oacute;n, de los que cumpli&oacute; uno y medio en el penal del Puerto de Santa Mar&iacute;a (C&aacute;diz). Fue sustituido al mando de Catalunya por el coronel Jim&eacute;nez Arenas, y cerca de 130 ayuntamientos catalanes gobernados en su mayor&iacute;a por ERC fueron suspendidos.
    </p><p class="article-text">
        El president fue amnistiado en 1936 y volvi&oacute; a la Generalitat, que comand&oacute; durante la Guerra Civil. Tras exiliarse en Francia, fue capturado por los nazis y asesinado por el franquismo en 1940. De ah&iacute; que a Companys se le conozca popularmente como 'el president m&aacute;rtir'.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier comparaci&oacute;n con Companys, aunque, como la realizada por Casado, no incluya su tr&aacute;gico final y se limite a su detenci&oacute;n, despierta inquietud y rechazo en la sociedad catalana. De ah&iacute; las reacciones un&aacute;nimes de condena a las palabras del dirigente popular, que se han extendido m&aacute;s all&aacute; del sector independentista hasta l&iacute;deres como Pedro S&aacute;nchez y Ada Colau. &ldquo;Despu&eacute;s de escuchar a Pablo Casado pido al se&ntilde;or Rajoy que esconda a sus pir&oacute;manos&rdquo;, ha afirmado el secretario general del PSOE este martes en Barcelona.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/917386402022809601?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/917398501050474497?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El PP se ha negado reiteradamente en el Congreso a sumarse a las peticiones para anular el juicio sumar&iacute;simo del 1940 contra Companys. La &uacute;ltima fue el pasado mes de septiembre, <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Congreso-sentencias-juicios-franquistas_0_685932401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando el Congreso aprob&oacute; declarar nulas las sentencias de los juicios franquistas</a>. La popular Alicia S&aacute;nchez-Camacho atribuy&oacute; al president, precisamente, haber dado un &ldquo;golpe de Estado a la legalidad&rdquo; por el que fue condenado en 1935 por el Tribunal de Garant&iacute;as Constitucionales de la Rep&uacute;blica. Por contra, en <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/politica/Parlament-juicios-sumarisimos-franquismo-represaliados_0_659684253.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Parlament, los populares s&iacute; se sumaron a la anulaci&oacute;n de los juicios sumar&iacute;simos del franquismo contra 64.000 represaliados.</a>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; ha habido reconocimiento y reparaci&oacute;n de la muerte de Companys por parte de Alemania, que pidi&oacute; perd&oacute;n dos veces por su papel en el fusilamiento: primero, en 1970 concediendo una indemnizaci&oacute;n a la viuda de Companys, Carme Ballester; y en 1990, lo hizo el canciller alem&aacute;n Helmut Kohl. Francia lo hizo tambi&eacute;n ese mismo a&ntilde;o a trav&eacute;s de Mitterrand. Los dos pa&iacute;ses volvieron a pedir perd&oacute;n en 2008 a trav&eacute;s de sus c&oacute;nsules en Barcelona, reclamando restituir el honor a Companys y asumir la atrocidad cometida por sus antecesores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Franch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/politica/refiere-pablo-casado-acabar-companys_1_3139633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Oct 2017 19:21:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9589901-5cfd-4316-ba23-8121a8bc3cd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="92834" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9589901-5cfd-4316-ba23-8121a8bc3cd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="92834" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Companys: detenido en el 34, amnistiado por el Frente Popular y fusilado por el franquismo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9589901-5cfd-4316-ba23-8121a8bc3cd4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lluís Companys,Pablo Casado,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tancant ferides, obrint escletxes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/tancant-ferides-obrint-escletxes_132_3786317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El cas espanyol és únic perquè les víctimes no són reconegudes jurídicament com a tals", assegura el diputat d'Esquerra al congrés Joan Tardà</p><p class="subtitle">"Per l'Estat, Companys no només no és víctima, sinó que és culpable"</p></div><p class="article-text">
        L'any 2007, amb l'aprovaci&oacute; de la mal anomenada Llei de la Mem&ograve;ria es van consagrar dues anomalies. La primera, comprovar com partits pol&iacute;tics amb els quals hav&iacute;em compartit cultura i lluites antifranquistes i antifeixistes (IU, PSOE, PNB...) aprovaven un text legislatiu insultant per a les v&iacute;ctimes. I en segon lloc, convertir de facto a l'Estat espanyol en una excepci&oacute; entre les democr&agrave;cies madures en la mesura que es blindava un model d'impunitat impossible d'homologar amb aquelles. Totes dues han fet de l'espanyol un cas &uacute;nic.
    </p><p class="article-text">
        Altres societats que van patir l'infortuni de r&egrave;gims dictatorials, fins i tot menys sanguinaris que el Franquisme, tard o d'hora van reconciliar a la ciutadania mitjan&ccedil;ant l'assumpci&oacute; de la veritat de tot el que va passar i la reparaci&oacute; jur&iacute;dica de les v&iacute;ctimes. No ha estat aix&iacute; en el cas espanyol, per als successius dirigents la demanda de fer just&iacute;cia amb l'&agrave;nim i voluntat d'invertir en l'enfortiment dels valors democr&agrave;tics de les noves generacions ha estat una opci&oacute; sistem&agrave;ticament descartada.
    </p><p class="article-text">
        El cas espanyol &eacute;s &uacute;nic perqu&egrave; les v&iacute;ctimes no s&oacute;n reconegudes jur&iacute;dicament com a tals, en considerar legals els tribunals de la Dictadura, fet que impossibilita la nul&middot;litat de les seves sent&egrave;ncies. Just el contrari del que s'ha fet a Alemanya o It&agrave;lia.
    </p><p class="article-text">
        El cas espanyol &eacute;s &uacute;nic perqu&egrave; l'Estat &eacute;s encara incapa&ccedil; de recon&egrave;ixer les seves responsabilitats en la deportaci&oacute; de milers de republicans als camps d'extermini nazis. I perqu&egrave; encara s'inhibeix davant els milers de desapareguts, assassinats en cunetes i davant t&agrave;pies de cementiri, fins al punt de tractar legalment les fosses trobades com si fossin necr&ograve;polis romanes.
    </p><p class="article-text">
        El cas espanyol &eacute;s &uacute;nic perqu&egrave; l'Estat es nega a reparar el treball esclau dels republicans que va permetre a grans empreses espanyoles sumar capitalitzacions. Com es nega igualment a posar a l'abast de la ciutadania els arxius policials i la desclassificaci&oacute; de la documentaci&oacute; reservada o retornar els patrimonis espoliats a milers de persones.
    </p><p class="article-text">
        El cas espanyol &eacute;s &uacute;nic perqu&egrave; mentre obvia les v&iacute;ctimes dels grups ultradretans i de les organitzacions paramilitars organitzades pel mateix Estat o els seus funcionaris, desplega tots els seus recursos per impedir que la causa oberta a la Rep&uacute;blica argentina pugui avan&ccedil;ar.
    </p><p class="article-text">
        La llista de greuges seria interminable, per&ograve; ja a hores d'ara hauria d'avergonyir tants i tants pol&iacute;tics espanyols que es consideren decents, siguin de dretes o esquerres. Pol&iacute;tics que durant anys han publicitat c&iacute;nicament les bondats de la Transici&oacute; sense cap voluntat d'exercir una m&iacute;nima autocr&iacute;tica com a mostra de respecte a les v&iacute;ctimes i els seus descendents. Encara al contrari, pol&iacute;tics que van callar i van aplaudir una llei de la Mem&ograve;ria que desviava l'atenci&oacute; d'un sistema judicial espanyol que es mantenia bunqueritzada davant les demandes de just&iacute;cia envers els seus ciutadans. El mateix sistema judicial que s&iacute; que s'atrevia amb la persecuci&oacute; de botxins i mandataris vulneradors dels Drets Humans a l'Am&egrave;rica Llatina. Sens dubte un noble afany que, per&ograve;, avui ja no seria possible arran de la modificaci&oacute; de la legislaci&oacute;, propiciada pel PSOE primer i pel PP despr&eacute;s, que limita l'abast de l'aplicaci&oacute; dels principis de just&iacute;cia universal.
    </p><p class="article-text">
        El m&oacute;n democr&agrave;tic clama contra el vergony&oacute;s i distintiu model espanyol d'impunitat. I aix&iacute; vam arribar, un any m&eacute;s, a l'aniversari de l'afusellament del president de Catalunya Llu&iacute;s Companys. Malgrat els compromisos adquirits en 2005 davant la seva tomba per part de la llavors vicepresidenta Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez de la Vega, l'Estat espanyol continua negant l'anul&middot;laci&oacute; de la sent&egrave;ncia que va conduir a la seva execuci&oacute;. Per a l'Estat, Companys no nom&eacute;s no &eacute;s v&iacute;ctima, sin&oacute; que &eacute;s culpable.
    </p><p class="article-text">
        No obstant aix&ograve;, la imprescriptibilitat dels Crims contra la Humanitat (aix&iacute; com els Crims contra la Pau i dels Crims de Guerra) s&oacute;n avui dia un valor de civilitzaci&oacute; que dif&iacute;cilment la democr&agrave;cia espanyola podr&agrave; burlar. El gest pol&iacute;tic que els republicans catalans portem a terme el 2007 votant no a una Llei de la Mem&ograve;ria que legitimava la preconstitucional Llei d'amnistia de punt final de 1977 avui t&eacute; un enorme valor.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute; refor&ccedil;at per una nova realitat, que ofereix un triple escenari. D'una banda, bona part de les forces pol&iacute;tiques que llavors van aprovar la llei (IU, ICV i els nacionalistes catalans i bascos) avui reconeixen que no &eacute;s mereixedora de nous avals. D'altra banda, la constataci&oacute; que van a obrir-se noves causes en altres pa&iuml;sos de la mateixa manera que es va obrir cam&iacute; la Querella Argentina. I, finalment, l'escletxa catalana.  
    </p><p class="article-text">
        Catalunya aprovar&agrave; d'aqu&iacute; a pocs dies la llei que declarar&agrave; anul&middot;lats i sense efectes jur&iacute;dics tots els consells de guerra i les corresponents sent&egrave;ncies instru&iuml;des per causes pol&iacute;tiques a Catalunya per part del r&egrave;gim franquista. El Govern de la Generalitat emetr&agrave; a sol&middot;licitud dels processats o dels seus familiars un certificat de la nul&middot;litat del procediment i sent&egrave;ncia corresponents. Per primera vegada a l'Estat espanyol, la causa de les v&iacute;ctimes superar&agrave; l'estricte &agrave;mbit del que &eacute;s leg&iacute;tim per assolir tamb&eacute; el de la legalitat. En el marc del proc&eacute;s iniciat a Catalunya cap a l'exercici del Dret a Decidir i l'establiment d'una nova legalitat, al Parlament legisla per reparar jur&iacute;dicament a les v&iacute;ctimes, catalanes o no, que van ser jutjades a Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Al cap i a la fi, &eacute;s per aix&ograve;, i per a ells i elles, que a Catalunya no cessem en l'afany de constituir una nova Rep&uacute;blica. Davant la constataci&oacute; de la impossibilitat de canviar els fonaments profunds de l'Estat espanyol, nom&eacute;s una nova legalitat inequ&iacute;vocament democr&agrave;tica i republicana pot garantir el respecte a les v&iacute;ctimes i reconciliar la ciutadania. I els que optin, volent o no, per mantenir un <em>statu quo</em> caduc han de ser conscients que estan sostenint una anomalia vergonyant a escala mundial.
    </p><p class="article-text">
        Aquest estat de coses no &eacute;s una maledicci&oacute; eterna. Pot i ha de canviar. Serveixi l'escletxa catalana com a prova que si es vol, es pot.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Tardà i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/tancant-ferides-obrint-escletxes_132_3786317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Oct 2016 04:02:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tancant ferides, obrint escletxes]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Lluís Companys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mansión del abogado de Companys acabó siendo lugar de reunión para supervivientes de Mauthausen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/mansion-abogado-companys-prisioneros-mauthausen_1_3786849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e695d64-6413-4ec6-ad11-116134a31b0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La mansión del abogado de Companys y de los prisioneros de Mauthausen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen 76 años del fusilamiento del presidente de la Generalitat Lluís Companys. Su abogado, Ramón de Colubí, creció en una mansión de 1860</p><p class="subtitle">La casa fue ocupada por un comité revolucionario durante la guerra y, finalmente, pasó a manos de un superviviente de Mauthausen</p><p class="subtitle">En pleno franquismo, exprisioneros del campo de concentración nazi se reunían en ella y ensalzaban los valores republicanos</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo pudo acabar la mansi&oacute;n del abogado franquista de Companys convirti&eacute;ndose en el centro de reuni&oacute;n de los supervivientes republicanos del campo de concentraci&oacute;n nazi de Mauthausen? La respuesta se encuentra entre los gruesos muros de esa casa situada en el municipio tarroconense de Fonscaldes. A pesar de llevar m&aacute;s de 150 a&ntilde;os en pie, el edificio conserva todo su esplendor gracias al empe&ntilde;o, el amor y la dedicaci&oacute;n de su actual due&ntilde;a: &ldquo;Esta casa es mi vida. Tiene tanta historia, atesora tantos recuerdos que me he dedicado a restaurarla y a intentar conservarla en el mejor estado posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adelina Figueras no puede ni quiere guardarse los secretos de este verdadero museo en el que naci&oacute;, creci&oacute; y que hoy le sirve de retiro, entretenimiento y no pocos quebraderos de cabeza: &ldquo;El personal de servicio viv&iacute;a en la buhardilla; en la primera planta estaban y est&aacute;n las habitaciones; aqu&iacute;, en la baja, era donde se hac&iacute;a la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin dejar de hablar, Adelina se mueve fren&eacute;ticamente entre el sal&oacute;n y la cocina recubierta de blancos azulejos centenarios decorados con formas geom&eacute;tricas de color turquesa. Faltan solo unos minutos para que empiecen a llegar sus invitados y quiere tenerlo todo milim&eacute;tricamente preparado: &ldquo;Tenemos tantas cosas de qu&eacute; hablar que hasta tengo cocinada la base del arroz. Solo falta echarlo cuando llegue la hora y a comer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fuerte viento no le permitir&aacute; celebrar la comida en el ampl&iacute;simo terreno al que se accede desde la puerta trasera de la casa. Sobre su dintel, se conserva una placa colocada en 1860 por el primer propietario: &ldquo;Baltasar de Colub&iacute;, a su querida esposa e hijos&rdquo;. Hombre influyente en la comarca y diputado en Cortes por Tarragona, Baltasar orden&oacute; construir su mansi&oacute;n a un prestigioso arquitecto. Sus hijos, nietos y bisnietos, entre ellos un peque&ntilde;o llamado Ram&oacute;n, crecieron junto a las columnas de piedra y los arcos g&oacute;ticos que decoran la fachada trasera, siempre vigilados por un ej&eacute;rcito de sirvientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d175903a-4265-472d-a52b-a2ae65889264_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d175903a-4265-472d-a52b-a2ae65889264_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d175903a-4265-472d-a52b-a2ae65889264_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d175903a-4265-472d-a52b-a2ae65889264_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d175903a-4265-472d-a52b-a2ae65889264_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d175903a-4265-472d-a52b-a2ae65889264_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d175903a-4265-472d-a52b-a2ae65889264_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Todo cambi&oacute; con la sublevaci&oacute;n militar de 1936. La vivienda fue ocupada por el comit&eacute; revolucionario que tom&oacute; el control del pueblo para defenderlo de los rebeldes: &ldquo;Tiraron todas las paredes del segundo piso y montaron aqu&iacute; su sede&rdquo;, apunta Adelina. Fueron a&ntilde;os convulsos en los que la mansi&oacute;n se convirti&oacute; en cuartel y tambi&eacute;n en bar de los milicianos republicanos.
    </p><h3 class="article-text">En manos del abogado de Companys</h3><p class="article-text">
        Tras la guerra, los Colub&iacute; recuperaron su propiedad. El peque&ntilde;o Ram&oacute;n se hab&iacute;a hecho un hombre y tambi&eacute;n un convencido franquista. Formado en la academia de artiller&iacute;a de Segovia, particip&oacute; activamente desde Barcelona en el golpe de Estado contra la Rep&uacute;blica. Detenido y encarcelado en el barco Uruguay, fue liberado en enero de 1938 gracias a un intercambio de prisioneros gestionado por el presidente de la Generalitat Llu&iacute;s Companys.
    </p><p class="article-text">
        El azar quiso que, dos a&ntilde;os despu&eacute;s, Ram&oacute;n de Colub&iacute; fuera designado abogado de oficio en el consejo de guerra en el que se 'juzg&oacute;'&nbsp;al pol&iacute;tico catal&aacute;n. La empat&iacute;a que alcanz&oacute; con su defendido y su intento de eximirle de la pena de muerte le granjearon no pocas enemistades en aquella 'Nueva Espa&ntilde;a'. Companys fue finalmente fusilado el 15 de octubre de 1940 en presencia del letrado. Unos meses despu&eacute;s, Ram&oacute;n y su familia vendieron la casa de Fonscaldes y en 1947 se exili&oacute; en Sudam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estaba hecha una ruina, hab&iacute;a cientos de botellas en el jard&iacute;n, mucha suciedad&hellip; Hubo gente de dinero que se interes&oacute; por ella pero nadie se atrevi&oacute; a comprarla&rdquo;, relata Adelina. &ldquo;Fue entonces cuando mi abuelo dio el paso. Era agricultor, quer&iacute;a terreno para cultivar y espacio para sus aperos de labranza. Pag&oacute; 18.500 pesetas por ella&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4693bff-44bf-4ae4-8fdb-195c665963b9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4693bff-44bf-4ae4-8fdb-195c665963b9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4693bff-44bf-4ae4-8fdb-195c665963b9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4693bff-44bf-4ae4-8fdb-195c665963b9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4693bff-44bf-4ae4-8fdb-195c665963b9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c4693bff-44bf-4ae4-8fdb-195c665963b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c4693bff-44bf-4ae4-8fdb-195c665963b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El nuevo propietario de la casa ten&iacute;a dos hijos que hab&iacute;an luchado por la Rep&uacute;blica y huido a Francia: &ldquo;Uno de ellos era mi padre, Josep Figueras; en ese momento se encontraba encerrado en Mauthausen, aunque su familia no lo sab&iacute;a&rdquo;. Josep pas&oacute; cuatro a&ntilde;os y medio burlando a la muerte entre las alambradas de ese tristemente c&eacute;lebre campo de concentraci&oacute;n nazi. &ldquo;Le dieron palizas porque no lograba aprenderse su n&uacute;mero de prisionero en alem&aacute;n. Lo peor fue cuando cay&oacute; enfermo. Se salv&oacute; de morir mediante inyecci&oacute;n letal gracias a otro prisionero espa&ntilde;ol que trabajaba de m&eacute;dico. Despu&eacute;s sobrevivi&oacute; porque se ofreci&oacute; voluntario para trasladar cad&aacute;veres y as&iacute; le daban un poco m&aacute;s de comer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Josep fue liberado por los estadounidenses y logr&oacute; regresar a Espa&ntilde;a en 1949, instal&aacute;ndose entre los mismos muros que vieron crecer al abogado de Companys.
    </p><h3 class="article-text">Una burla al franquismo de los presos de Mauthausen</h3><p class="article-text">
        &ldquo;En pleno franquismo mi padre invitaba a otros supervivientes de Mauthausen a esta casa. Ellos ven&iacute;an en verano de Francia, donde viv&iacute;an, y hablaban de pol&iacute;tica y de su paso por el campo de concentraci&oacute;n&rdquo;. Estas paredes escucharon a deportados como Fern&aacute;ndez Lav&iacute;n, Francisco Sent&iacute;s, Sol&eacute;, Franc&eacute;s, Ayet, Espa&ntilde;ol y Santacana rememorar su paso por el infierno nazi gracias a la hospitalidad de Josep. &ldquo;Las reuniones se mantuvieron durante muchos a&ntilde;os, hasta que la edad, la salud y la muerte lo permitieron&rdquo;, a&ntilde;ade Adelina. &ldquo;Ahora soy yo quien trato de continuar con esa tradici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El timbre suena por fin y comienzan a llegar los invitados. El primero es Joan Albert, hijo de Francisco Sent&iacute;s. Le siguen 'las Gl&ograve;rias', hija y nieta de Ram&oacute;n Agramunt, asesinado en el campo de concentraci&oacute;n de Gusen; Josep y Victoria, hijo y nieta de Josep Copons, que tambi&eacute;n fue asesinado por los nazis en noviembre de 1941. Tras ellos entran m&aacute;s amigos que llenan de voces y de vida la vieja mansi&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9cf2ef3-7bb2-41bd-8b03-4e61cf9fe7ba_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9cf2ef3-7bb2-41bd-8b03-4e61cf9fe7ba_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9cf2ef3-7bb2-41bd-8b03-4e61cf9fe7ba_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9cf2ef3-7bb2-41bd-8b03-4e61cf9fe7ba_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9cf2ef3-7bb2-41bd-8b03-4e61cf9fe7ba_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9cf2ef3-7bb2-41bd-8b03-4e61cf9fe7ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a9cf2ef3-7bb2-41bd-8b03-4e61cf9fe7ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Adelina no solo ha querido conservar esta parte de la historia de la casa. En los a&ntilde;os 90 logr&oacute; localizar a un ya anciano Ram&oacute;n de Colub&iacute; en Venezuela. En la primera planta se puede ver la fotograf&iacute;a y alguna de las cartas que le remiti&oacute; desde Caracas: &ldquo;En mi vida infantil y en los inicios de mi adolescencia, Fonscaldes represent&oacute; un factor importante en mi formaci&oacute;n humana&hellip;&rdquo;, recordaba el abogado en su misiva.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y aqu&iacute;, bien destacada, he puesto la foto de los dos: Companys y Colub&iacute;&rdquo;, muestra con orgullo Adelina. Un piso m&aacute;s abajo sus invitados se preparan para empezar la comida. Josep Copons tiene los ojos enrojecidos por la emoci&oacute;n pero no deja de sonre&iacute;r. &ldquo;Aqu&iacute; no hay ninguna tristeza &ndash;afirma la anfitriona&ndash;, solo alegr&iacute;a por vernos, charlar y, de paso, homenajear a nuestros familiares y a todos los que sufrieron o murieron en los campos de concentraci&oacute;n por defender nuestra libertad. Ellos se reun&iacute;an aqu&iacute;, a la sombra de Companys y Colub&iacute;, y aqu&iacute; seguimos y seguiremos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/mansion-abogado-companys-prisioneros-mauthausen_1_3786849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2016 17:56:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4e695d64-6413-4ec6-ad11-116134a31b0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1924034" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4e695d64-6413-4ec6-ad11-116134a31b0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1924034" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La mansión del abogado de Companys acabó siendo lugar de reunión para supervivientes de Mauthausen]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4e695d64-6413-4ec6-ad11-116134a31b0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Españoles en campos nazis,Holocausto,Memoria Histórica,Mauthausen,Lluís Companys]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cerrando heridas, abriendo brechas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/cerrando-heridas-abriendo-brechas_132_3786338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El caso español es único porque las víctimas no son reconocidas jurídicamente como tales", asegura el diputado de Esquerra al congreso Joan Tardà</p><p class="subtitle">"Para el Estado, Companys no sólo no es víctima, sino que es culpable"</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2007, con la aprobaci&oacute;n de la mal llamada Ley de la Memoria se consagraron dos anomal&iacute;as. La primera, comprobar c&oacute;mo partidos pol&iacute;ticos con los que hab&iacute;amos compartido cultura y luchas antifranquistas y antifascistas (IU, PSOE, PNV&hellip;) aprobaban un texto legislativo insultante para las v&iacute;ctimas. Y en segundo lugar, convertir de facto al Estado espa&ntilde;ol en una excepci&oacute;n entre las democracias maduras en la medida que se blindaba un modelo de impunidad imposible de homologar con aquellas. Ambas han hecho del espa&ntilde;ol un caso &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Otras sociedades que padecieron el infortunio de reg&iacute;menes dictatoriales, incluso menos sanguinarios que el Franquismo, tarde o temprano reconciliaron a la ciudadan&iacute;a mediante la asunci&oacute;n de la verdad de todo lo acaecido y la reparaci&oacute;n jur&iacute;dica de las v&iacute;ctimas. No ha sido as&iacute; en el caso espa&ntilde;ol, para cuyos sucesivos dirigentes la demanda de hacer justicia con el &aacute;nimo y voluntad de invertir en el fortalecimiento de los valores democr&aacute;ticos de las nuevas generaciones ha sido una opci&oacute;n sistem&aacute;ticamente descartada.
    </p><p class="article-text">
        El caso espa&ntilde;ol es &uacute;nico porque las v&iacute;ctimas no son reconocidas jur&iacute;dicamente como tales, al considerarse legales los tribunales de la Dictadura, hecho que imposibilita la nulidad de sus sentencias. Justo lo contrario de lo que se ha hecho en Alemania o Italia.
    </p><p class="article-text">
        El caso espa&ntilde;ol es &uacute;nico porque el Estado es todav&iacute;a incapaz de reconocer sus responsabilidades en la deportaci&oacute;n de miles de republicanos a los campos de exterminio nazis. Y porque todav&iacute;a se inhibe ante los miles de desaparecidos, asesinados en cunetas y ante tapias de cementerio, hasta el punto de tratar legalmente las fosas encontradas como si fueran necr&oacute;polis romanas.
    </p><p class="article-text">
        El caso espa&ntilde;ol es &uacute;nico porque el Estado se niega a reparar el trabajo esclavo de los republicanos que permiti&oacute; a grandes empresas espa&ntilde;olas sumar capitalizaciones. Como se niega igualmente a poner al alcance de la ciudadan&iacute;a los archivos policiales &nbsp;y la desclasificaci&oacute;n de la documentaci&oacute;n reservada o a retornar los patrimonios expoliados a miles de personas.
    </p><p class="article-text">
        El caso espa&ntilde;ol es &uacute;nico porque mientras obvia las v&iacute;ctimas de los grupos ultraderechistas y de las organizaciones paramilitares organizadas por el mismo Estado o sus funcionarios, despliega todos sus recursos para impedir que la causa abierta en la Rep&uacute;blica argentina pueda avanzar.
    </p><p class="article-text">
        La lista de agravios ser&iacute;a interminable, pero ya a estas alturas deber&iacute;a avergonzar a tantos y tantos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles que se pretenden decentes, sean de derechas o izquierdas. Pol&iacute;ticos que durante a&ntilde;os han publicitado c&iacute;nicamente las bondades de la Transici&oacute;n sin ninguna voluntad de ejercer una m&iacute;nima autocr&iacute;tica como muestra de respeto a las v&iacute;ctimas y sus descendientes. A&uacute;n al contrario, pol&iacute;ticos que callaron y aplaudieron una Ley de la Memoria que desviaba la atenci&oacute;n de un sistema judicial espa&ntilde;ol que se manten&iacute;a bunquerizado ante las demandas de justicia para con sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        El mismo sistema judicial que s&iacute; se atrev&iacute;a con la persecuci&oacute;n de verdugos y mandatarios vulneradores de los Derechos Humanos en Am&eacute;rica Latina. Sin duda un noble empe&ntilde;o que, sin embargo, hoy ya no ser&iacute;a posible a ra&iacute;z de la modificaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n, propiciada por el PSOE primero y por el PP despu&eacute;s, que limita el alcance de la aplicaci&oacute;n de los principios de justicia universal.
    </p><p class="article-text">
        El mundo democr&aacute;tico clama contra el vergonzante y distintivo modelo espa&ntilde;ol de impunidad. Y as&iacute; llegamos, un a&ntilde;o m&aacute;s, al aniversario del fusilamiento del President de Catalunya Llu&iacute;s Companys. Pese a los compromisos adquiridos en 2005 ante su tumba por parte de la entonces vicepresidenta Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez de la Vega, el Estado espa&ntilde;ol sigue negando la anulaci&oacute;n de la sentencia que condujo a su ejecuci&oacute;n. Para el Estado, Companys no s&oacute;lo no es v&iacute;ctima, sino que es culpable.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la imprescriptibilidad de los Cr&iacute;menes contra la Humanidad (as&iacute; como los Cr&iacute;menes contra la Paz y los Cr&iacute;menes de Guerra) son hoy d&iacute;a un valor de civilizaci&oacute;n que dif&iacute;cilmente la democracia espa&ntilde;ola podr&aacute; burlar. El gesto pol&iacute;tico que los republicanos catalanes llevamos a cabo en 2007 votando no a una Ley de la Memoria que legitimaba la preconstitucional Ley de amnist&iacute;a de punto final de 1977 hoy tiene un enorme valor.
    </p><p class="article-text">
        Lo tiene reforzado por una nueva realidad, que ofrece un triple escenario. Por un lado, buena parte de las fuerzas pol&iacute;ticas que entonces aprobaron la ley (IU, ICV y los nacionalistas catalanes y vascos) hoy reconocen que no es merecedora de nuevos avales. Por otra parte, la constataci&oacute;n que van a abrirse nuevas causas en otros pa&iacute;ses al igual que se abri&oacute; camino la Querella Argentina. Y, por &uacute;ltimo, la brecha catalana. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Catalunya aprobar&aacute; dentro de pocos d&iacute;as la ley que declarar&aacute; anulados y sin efectos jur&iacute;dicos todos los consejos de guerra y las correspondientes sentencias instruidas por causas pol&iacute;ticas en Catalunya por parte del r&eacute;gimen franquista. El Govern de la Generalitat emitir&aacute; a solicitud de los procesados o de sus familiares una certificaci&oacute;n de la nulidad del procedimiento y sentencia correspondientes. Por primera vez en el Estado espa&ntilde;ol, la causa de las v&iacute;ctimas superar&aacute; el estricto &aacute;mbito de lo leg&iacute;timo para alcanzar tambi&eacute;n el de lo legal. En el marco del proceso iniciado en Catalunya hacia el ejercicio del Derecho a Decidir y el establecimiento de una nueva legalidad, el Parlament legisla para reparar jur&iacute;dicamente a las v&iacute;ctimas, catalanas o no, que fueron juzgadas en Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, es por ello, y para ellos y ellas, que en Catalunya no cesamos en el empe&ntilde;o de constituir una nueva Rep&uacute;blica. Ante la constataci&oacute;n de la imposibilidad de cambiar los cimientos profundos del Estado espa&ntilde;ol, s&oacute;lo una nueva legalidad inequ&iacute;vocamente democr&aacute;tica y republicana puede garantizar el respeto a las v&iacute;ctimas y reconciliar a la ciudadan&iacute;a. Y los que opten, queriendo o no, por mantener un <em>statu quo</em> caduco deben ser conscientes que est&aacute;n sosteniendo una anomal&iacute;a vergonzante a escala mundial.
    </p><p class="article-text">
        Este estado de cosas no es una maldici&oacute;n eterna. Puede y debe cambiar. Sirva la brecha catalana como prueba de que si se quiere, se puede.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Tardà i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/cerrando-heridas-abriendo-brechas_132_3786338.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Oct 2016 16:14:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cerrando heridas, abriendo brechas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ERC - Esquerra Republicana de Catalunya,Lluís Companys,Ley de Memoria Histórica]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
