<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Hardware]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/temas/hardware/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Hardware]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/tag/1021900" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El plan maestro de Elon Musk: ¿qué busca el hombre más rico del mundo al fusionar cohetes e inteligencia artificial?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/plan-maestro-elon-musk-busca-hombre-rico-mundo-fusionar-cohetes-e-inteligencia-artificial_1_12974517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bce4fc3-d851-451f-877a-4833ee9fb250_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128748.jpg" width="4967" height="2794" alt="El plan maestro de Elon Musk: ¿qué busca el hombre más rico del mundo al fusionar cohetes e inteligencia artificial?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La adquisición de xAI por parte de SpaceX crea una compañía valorada en 1,25 billones de dólares, pero muchos inversores dudan si la premisa del acuerdo funcionará</p><p class="subtitle">Musk aplaza su sueño de ‘colonizar’ Marte y anuncia que Space X se centrará en la Luna</p></div><p class="article-text">
        La adquisici&oacute;n de xAI por parte de SpaceX es una operaci&oacute;n t&iacute;pica de Elon Musk: grandes cifras respaldadas por una gran ambici&oacute;n. Adem&aacute;s de extender &ldquo;la luz de la conciencia a las estrellas&rdquo;, tal como lo describi&oacute; Musk, la transacci&oacute;n crea un negocio valorado en <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/musk-fusiona-spacex-xai-crear-nueva-empresa-valorada-1-25-billones-dolares_1_12957682.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1,25 billones de d&oacute;lares</a> (1.050.000 millones de euros) al combinar la compa&ntilde;&iacute;a de cohetes de Musk con su startup de inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        Esto valora a SpaceX en 1 bill&oacute;n de d&oacute;lares y a xAI en 250.000 millones, con una salida a bolsa prevista para junio, coincidiendo con <a href="https://www.eldiario.es/temas/elon-musk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cumplea&ntilde;os de Musk</a> y una alineaci&oacute;n planetaria. Sin embargo, existen interrogantes sobre el acuerdo, como si resulta beneficioso para los accionistas de SpaceX ajenos a Musk y si la premisa tecnol&oacute;gica que lo sustenta puede tener &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Para Musk, una parte clave de la l&oacute;gica del acuerdo es <a href="https://www.eldiario.es/temas/centros-de-datos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trasladar los centros de datos</a> &mdash;el sistema nervioso central de las herramientas de IA&mdash; al espacio. Las empresas de IA dependen demasiado de los centros de datos terrestres, que conllevan una inmensa demanda energ&eacute;tica, argumenta Musk esta semana. La soluci&oacute;n, seg&uacute;n &eacute;l, consiste en poner en &oacute;rbita hasta un mill&oacute;n de sat&eacute;lites para formar enormes centros de datos alimentados por energ&iacute;a solar.
    </p><p class="article-text">
        La profesora Julie McCann y el profesor Matthew Santer, codirectores de la Escuela de Ciencia sobre el Espacio, la Seguridad y las Telecomunicaciones del Imperial College de Londres, afirman que los centros de datos alimentados por energ&iacute;a solar podr&iacute;an ser una opci&oacute;n futura para las empresas de IA. Sin embargo, se&ntilde;alan que existen l&iacute;mites en cuanto a la potencia de computaci&oacute;n que pueden reunir los sat&eacute;lites actuales, por lo que ser&iacute;a necesario un &ldquo;ordenador distribuido a escala planetaria compuesto por muchos sat&eacute;lites&rdquo;, tal como lo concibe Musk.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d1f9eff-249d-45e8-b72d-f64091cb5fab_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d1f9eff-249d-45e8-b72d-f64091cb5fab_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d1f9eff-249d-45e8-b72d-f64091cb5fab_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d1f9eff-249d-45e8-b72d-f64091cb5fab_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d1f9eff-249d-45e8-b72d-f64091cb5fab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7d1f9eff-249d-45e8-b72d-f64091cb5fab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7d1f9eff-249d-45e8-b72d-f64091cb5fab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una imagen generada por computadora a partir de varias imágenes de larga exposición muestra los satélites Starlink. El programa Starlink es un proyecto global de satélites de la compañía estadounidense de cohetes SpaceX para proporcionar un servicio de internet global."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una imagen generada por computadora a partir de varias imágenes de larga exposición muestra los satélites Starlink. El programa Starlink es un proyecto global de satélites de la compañía estadounidense de cohetes SpaceX para proporcionar un servicio de internet global.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero incluso la ejecuci&oacute;n del concepto podr&iacute;a verse afectada por la calidad de la conexi&oacute;n entre los dispositivos en &oacute;rbita, que necesitar&aacute;n operar en t&aacute;ndem para replicar los centros de datos terrestres mientras transmiten sus resultados a la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Los profesores a&ntilde;aden que hay otros problemas por resolver, como la radiaci&oacute;n solar y el mantenimiento. &ldquo;Los centros de datos en la Tierra reciben un mantenimiento constante; el fallo de componentes es normal. Enviar componentes al espacio es complejo y costoso, y habr&iacute;a que ser innovador respecto a c&oacute;mo se instalan dichos componentes&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esta fusión pretende crear un nuevo camino para bajar el coste de cómputo de la IA, al unir a la principal empresa de internet/exploración espacial con los principales constructores de centros de datos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Musk asegura que estos centros de datos a&ntilde;adir&aacute;n 100 gigavatios de capacidad de IA anualmente &mdash;la capacidad actual de los centros de datos globales es de unos 59 GW&mdash;, por lo que su visi&oacute;n es ambiciosa. La persona m&aacute;s rica del mundo cree que una fusi&oacute;n de hardware de cohetes y software de IA es una combinaci&oacute;n ganadora y, en un mensaje a los empleados, dijo que crear&iacute;a el &ldquo;motor de innovaci&oacute;n integrado verticalmente m&aacute;s ambicioso dentro (y fuera) de la Tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta fusi&oacute;n pretende crear un nuevo camino para bajar el coste de c&oacute;mputo de la IA en los pr&oacute;ximos dos o tres a&ntilde;os, al unir a la principal empresa de internet/exploraci&oacute;n espacial con los principales constructores de centros de datos&rdquo;, afirma Dan Ives, analista de la empresa estadounidense de servicios financieros Wedbush Securities.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Necesita xAI la ayuda financiera de SpaceX?</h2><p class="article-text">
        La empresa de inteligencia artificial de Musk, xAI, compite con rivales que est&aacute;n gastando, y recaudando, enormes sumas en la infraestructura &mdash;centros de datos, chips inform&aacute;ticos&mdash; necesaria para sus productos. La compa&ntilde;&iacute;a, que ha desarrollado la herramienta de IA Grok y tambi&eacute;n posee la red social X, supuestamente consumi&oacute; 13.000 millones de d&oacute;lares el a&ntilde;o pasado y, a diferencia de Meta, Amazon, Microsoft y Google, no cuenta con un negocio consolidado que genere efectivo para financiar sus esfuerzos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0313ad-12f3-42d3-a05e-046f5027223c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0313ad-12f3-42d3-a05e-046f5027223c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0313ad-12f3-42d3-a05e-046f5027223c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0313ad-12f3-42d3-a05e-046f5027223c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0313ad-12f3-42d3-a05e-046f5027223c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7f0313ad-12f3-42d3-a05e-046f5027223c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7f0313ad-12f3-42d3-a05e-046f5027223c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El cohete Falcon 9 de SpaceX con la misión europea HydroGNSS, que explorará las propiedades hidrológicas de la Tierra desde el espacio, despegó este viernes desde la base de la fuerza espacial Vandenberg, en California (Estados Unidos). Imagen de la cuenta de la ESA en X."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El cohete Falcon 9 de SpaceX con la misión europea HydroGNSS, que explorará las propiedades hidrológicas de la Tierra desde el espacio, despegó este viernes desde la base de la fuerza espacial Vandenberg, en California (Estados Unidos). Imagen de la cuenta de la ESA en X.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Ross Gerber, inversor en Tesla y SpaceX, la combinaci&oacute;n con SpaceX proporcionar&aacute; a xAI un mejor acceso a efectivo e inversores. &ldquo;Musk ya se est&aacute; quedando sin capital para xAI y compite con empresas que est&aacute;n invirtiendo cientos de miles de millones de d&oacute;lares en IA. Si fusionas SpaceX y xAI, puedes respaldar a xAI porque SpaceX es una propuesta extremadamente atractiva para muchos inversores&rdquo;, afirma.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; piensan los accionistas de SpaceX?</h2><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a de SpaceX es compleja, pero es un negocio sencillo. Genera ingresos mediante el despliegue de cohetes reutilizables para misiones como el lanzamiento de sat&eacute;lites y el reabastecimiento de la Estaci&oacute;n Espacial Internacional. Tambi&eacute;n opera el servicio de internet de alta velocidad por sat&eacute;lite <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/invasion-satelites-starlink-arruinara-imagenes-hubble-telescopios-espaciales_1_12814851.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Starlink</a>. Seg&uacute;n Reuters, SpaceX obtuvo el a&ntilde;o pasado unos 8.000 millones de d&oacute;lares de beneficio sobre unos ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        La incorporaci&oacute;n de xAI a&ntilde;ade complejidad narrativa a la historia de SpaceX, comenta Michael Sobel, presidente y cofundador de Scenic Management, firma que compra participaciones secundarias en empresas privadas y que ha invertido en la compa&ntilde;&iacute;a de IA Anthropic.
    </p><p class="article-text">
        Sobel, que habla regularmente con inversores de SpaceX, se&ntilde;ala: &ldquo;Al integrar xAI, que conlleva un importante consumo mensual de efectivo, se cambia el perfil financiero de la empresa de la noche a la ma&ntilde;ana. En el mercado secundario, lo &rdquo;simple&ldquo; suele verse recompensado. Esta fusi&oacute;n requiere que los inversores hagan muchos m&aacute;s deberes para analizar c&oacute;mo afecta el consumo de caja de xAI a la valoraci&oacute;n general de SpaceX y al cronograma de su salida a bolsa&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para un inversor a largo plazo, esto asegura el &#039;cerebro&#039; de IA más avanzado para el &#039;cuerpo&#039; de hardware más avanzado que existe. La ventaja potencial es una entidad de 1,25 billones de dólares que controla toda la cadena tecnológica, desde la plataforma de lanzamiento hasta la red neuronal</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existe <a href="https://www.eldiario.es/temas/twitter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la carga a&ntilde;adida de X,</a> una plataforma de redes sociales que es objeto habitual de escrutinio regulatorio e ira pol&iacute;tica. No obstante, a&ntilde;ade Sobel, el argumento a favor de la operaci&oacute;n es convincente. &ldquo;Para un inversor a largo plazo, esto asegura el 'cerebro' de IA m&aacute;s avanzado para el 'cuerpo' de hardware m&aacute;s avanzado que existe. La ventaja potencial es una entidad de 1,25 billones de d&oacute;lares que controla toda la cadena tecnol&oacute;gica, desde la plataforma de lanzamiento hasta la red neuronal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gerber, quien invirti&oacute; en la compra original de X por parte de Musk en 2022, cuando la plataforma era m&aacute;s conocida como Twitter, dice que ve con buenos ojos el acuerdo, pero est&aacute; menos seguro respecto a los inversores de SpaceX.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como accionista de Twitter, no podría estar más contento. Daba por hecho que había perdido mi dinero, pero eso ahora se ha transformado en poseer acciones de SpaceX. Pero si yo fuera accionista de SpaceX estaría cabreado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, como accionista de Twitter, no podr&iacute;a estar m&aacute;s contento. Pr&aacute;cticamente daba por hecho que hab&iacute;a perdido mi dinero, pero eso ahora se ha transformado en poseer acciones de SpaceX. Es genial para m&iacute;, pero si yo fuera accionista de SpaceX estar&iacute;a cabreado&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es lo siguiente? &iquest;Una fusi&oacute;n entre Tesla y SpaceX?</h2><p class="article-text">
        Musk posee alrededor del 44% del reci&eacute;n ampliado negocio de SpaceX y el 17% de Tesla, donde es el consejero delegado. &iquest;Es el siguiente paso una combinaci&oacute;n de ambas?
    </p><p class="article-text">
        Ives cree que existe una &ldquo;probabilidad creciente&rdquo; de que se cree una &ldquo;ventanilla &uacute;nica&rdquo; para invertir en los negocios de Musk. &ldquo;Musk quiere poseer y controlar una mayor parte del ecosistema de la IA y, paso a paso, el santo grial podr&iacute;a ser la combinaci&oacute;n de SpaceX y Tesla&rdquo;, afirma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dan Milmo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/plan-maestro-elon-musk-busca-hombre-rico-mundo-fusionar-cohetes-e-inteligencia-artificial_1_12974517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 20:30:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2bce4fc3-d851-451f-877a-4833ee9fb250_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128748.jpg" length="1299039" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2bce4fc3-d851-451f-877a-4833ee9fb250_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128748.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1299039" width="4967" height="2794"/>
      <media:title><![CDATA[El plan maestro de Elon Musk: ¿qué busca el hombre más rico del mundo al fusionar cohetes e inteligencia artificial?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2bce4fc3-d851-451f-877a-4833ee9fb250_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128748.jpg" width="4967" height="2794"/>
      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Inteligencia artificial,Cohetes,Espacio,Software,Hardware,Estados Unidos,Nasa,Tesla,Twitter,Inversiones,The Guardian]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este pin con ChatGPT es la nueva idea de Silicon Valley para sustituir a los móviles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/pin-chatgpt-nueva-idea-silicon-valley-sustituir-moviles_1_10673701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc059382-9a25-4587-9787-b443007f2c06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este pin con ChatGPT es la nueva idea de Silicon Valley para sustituir a los móviles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ex ejecutivos de Apple lanzan un dispositivo sin pantalla, que interactúa con el usuario a través de inteligencia artificial, proyectando mensajes en la mano</p><p class="subtitle">“El Proceso de IA de Hiroshima”: así es el primer código de conducta global de la inteligencia artificial</p></div><p class="article-text">
        Hace tiempo que Silicon Valley quiere pasar p&aacute;gina de los dispositivos actuales. Las tecnol&oacute;gicas, grandes y peque&ntilde;as, est&aacute;n investigando sustituir las pantallas por aparatos a&uacute;n m&aacute;s conectados al usuario, vinculados a &eacute;l como un ap&eacute;ndice digital. Apple y Meta creen, por ejemplo, que las gafas de realidad virtual dejar&aacute;n antiguados a los PC y multiplicar&aacute;n su potencial. Sin embargo desde este jueves todas las miradas del Valle las acapara AI Pin, una especie de broche con inteligencia artificial que quiere hacer lo propio con los m&oacute;viles. 
    </p><p class="article-text">
        La expectaci&oacute;n es consecuencia de que el AI Pin lleva la firma de Humane, una startup fundada por ex ejecutivos de Apple que ha invertido cinco a&ntilde;os y 250 millones de d&oacute;lares en desarrollarlo. Tambi&eacute;n porque consigue generar el conocido <em>efecto</em> <em>wow</em> que hace pensar a los que lo ven por primera vez que el aparato est&aacute; sacado de una producci&oacute;n de ciencia ficci&oacute;n. Sus capacidades son de hecho similares a la insignia del uniforme de los personajes de Star Trek con el a&ntilde;adido de su &ldquo;tinta l&aacute;ser&rdquo;, quiz&aacute; el concepto m&aacute;s novedoso que incorpora.
    </p><p class="article-text">
        AI Pin est&aacute; pensado para ser el primer dispositivo centrado en aprovechar las capacidades de ChatGPT. Para interactuar con &eacute;l hay que tocarlo con un dedo y hablar. Humane lo llama &ldquo;pensar en voz alta&rdquo;. La inteligencia artificial responder&aacute; de forma similar a como lo hacen asistentes como Alexa o Siri, pero con la potencia de la tecnolog&iacute;a de OpenAI.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/XdAlAI9TLww?si=rBhlZi-OMSwTrtxy" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La idea de Humane es que las pantallas de los m&oacute;viles tienen el problema intr&iacute;nseco de la acumulaci&oacute;n de notificaciones innecesarias. Por eso han llegado a un acuerdo con <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/detras-openai-creadora-inteligencia-artificial-chatgpt_1_9879472.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OpenAI</a> para que su inteligencia artificial las sustituya y sea el canal de interacci&oacute;n con el usuario. De esta forma, la IA filtra la informaci&oacute;n y comunica al usuario solo lo m&aacute;s importante en funci&oacute;n de lo que ha aprendido sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo que pone la empresa es un grupo de amigos que quedan para cenar a trav&eacute;s de una app de mensajer&iacute;a. El usuario de AI Pin, en vez de tener que leer todos los mensajes, ser&iacute;a informado por la inteligencia artificial de qui&eacute;nes de sus amigos han quedado, d&oacute;nde y a qu&eacute; hora. Puede hacerlo en versi&oacute;n oral o proyecto esa notificaci&oacute;n en la mano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d896506f-e65f-47db-9fa6-b1e55fe22075_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d896506f-e65f-47db-9fa6-b1e55fe22075_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d896506f-e65f-47db-9fa6-b1e55fe22075_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d896506f-e65f-47db-9fa6-b1e55fe22075_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d896506f-e65f-47db-9fa6-b1e55fe22075_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d896506f-e65f-47db-9fa6-b1e55fe22075_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d896506f-e65f-47db-9fa6-b1e55fe22075_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa &ldquo;tinta l&aacute;ser&rdquo; tambi&eacute;n es la que proyecta el resto de men&uacute;s del dispositivo. Se maneja con gestos de la mano: inclin&aacute;ndola hacia un lado u otro se puede navegar entre las opciones, mientras que el movimiento de cerrar los dedos sirve para hacer una selecci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras que la capacidad de controlar un dispositivo con gestos ya est&aacute; presente en algunos dispositivos como relojes inteligentes, el AI Pin ser&aacute; el primero que se lance al mercado sin ning&uacute;n tipo de pantalla integrada y con la &uacute;nica posibilidad de proyectarla hacia la mano. Esta novedad podr&iacute;a convertirse tambi&eacute;n en la m&aacute;s problem&aacute;tica, ya los v&iacute;deos oficiales de la startup la muestran en entornos de poca luz, lo que facilita su visibilidad.
    </p><h3 class="article-text">Integraci&oacute;n de la inteligencia artificial</h3><p class="article-text">
        Sam Altman, CEO de Open AI, ha llegado a acuerdos con un pu&ntilde;ado de empresas para que experimenten con la integraci&oacute;n de su inteligencia artificial en tecnolog&iacute;a llevable. AI Pin es el primero que llega al mercado y promete poner en marcha ideas con las que la industria tecnol&oacute;gica lleva un tiempo coqueteando pero que no terminan de asentarse.
    </p><p class="article-text">
        Humane quiere que el AI Pin sea un mecanismo que resulte m&aacute;s natural para utilizar inteligencia artificial que un m&oacute;vil. Su plan es que acompa&ntilde;e al usuario a todas partes, pero no en el bolso, en la mano o en el bolsillo, como un m&oacute;vil, sino en la ropa, cerca del cuello. De esta forma la IA podr&iacute;a escuchar todo lo que el usuario oye y ver todo lo que ve (tiene una c&aacute;mara) de manera natural, sin tener que sacar el tel&eacute;fono o activar nada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4efb05-aa1d-476c-80f4-5b8c55c44d4d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4efb05-aa1d-476c-80f4-5b8c55c44d4d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4efb05-aa1d-476c-80f4-5b8c55c44d4d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4efb05-aa1d-476c-80f4-5b8c55c44d4d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4efb05-aa1d-476c-80f4-5b8c55c44d4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f4efb05-aa1d-476c-80f4-5b8c55c44d4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3f4efb05-aa1d-476c-80f4-5b8c55c44d4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esto permite al dispositivo realizar de manera nativa varias funciones diferentes, como convertirse en un int&eacute;rprete autom&aacute;tico entre dos personas que hablan idiomas distintos. La empresa ha incluido esta funci&oacute;n como una de las herramientas b&aacute;sicas y para accionarla solo hay que poner dos dedos sobre el aparato y hablar.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se le puede pedir que se comunique con otras personas. &ldquo;Tu Inteligencia Artificial crea al instante mensajes que suenan como t&uacute;. Para enviar un mensaje con tu estilo, di a qui&eacute;n quieres llegar y qu&eacute; quieres decir. La IA se encargar&aacute; del resto&rdquo;, asegura la startup.
    </p><p class="article-text">
        La otra aplicaci&oacute;n de la IA que Humane propone como una de las funciones b&aacute;sicas de AI Pin es el reconocimiento de im&aacute;genes. Para ello basta con que el usuario sostenga el objeto delante del dispositivo. El uso pr&aacute;ctico de esta funci&oacute;n que aventura la empresa es preguntarle a la IA si un determinado alimento es adecuado para su consumo por una persona diab&eacute;tica.
    </p><h3 class="article-text">El reinado del m&oacute;vil</h3><p class="article-text">
        La expectaci&oacute;n que ha conseguido crear Humane en Silicon Valley se puede resumir con la valoraci&oacute;n que le han otorgado los inversores antes siquiera de lanzar ning&uacute;n producto al mercado: 850 millones de d&oacute;lares. Pese a que es probable que el AI Pin se convierta en un producto de moda (y la startup ha peleado por ello, haciendo que lo lleven modelos como Naomi Campbell en la Paris Fashion Week), su estrategia para reemplazar al m&oacute;vil no ser&aacute; f&aacute;cil de llevar a cabo. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1707846225842614755?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Por un lado, por el precio. El AI Pin sale a la venta (de momento solo en EEUU) por 699 d&oacute;lares, a los que hay que sumar una suscripci&oacute;n mensual de 24 d&oacute;lares. Es m&aacute;s barato que muchos smartphones, pero no tan barato como para que una mayor&iacute;a de usuarios se planteen tener ambos a la vez.
    </p><p class="article-text">
        La otra pega es su segmento. Salvo los relojes inteligentes, que son una evoluci&oacute;n de los tradicionales, a las tecnol&oacute;gicas les ha sido muy dif&iacute;cil convencer a los consumidores de llevar <em>wearables</em>. Algunos de los mayores desastres de la industria est&aacute;n en este segmento (con menci&oacute;n especial para las Google Glass) y los &uacute;ltimos intentos, como <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/ray-ban-camaras-microfonos-facebook-salen-venta-espana_1_8836679.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las gafas con c&aacute;maras de Meta y Ray-Ban</a>, no han conseguido derribar esa puerta.
    </p><p class="article-text">
        Humane se ha puesto como objetivo vender 100.000 unidades de esta primera generaci&oacute;n de los AI Pin. Su ventaja es que llega el primero. &ldquo;Tal vez sea un puente demasiado ambicioso&rdquo; &mdash;afirm&oacute; Sam Altman en una entrevista con<em> The Wall Street Journal</em> en el que le preguntaron por el dispositivo&mdash; &ldquo;o tal vez la gente diga: 'Esto es mucho mejor que mi tel&eacute;fono. Lo decidir&aacute;n los consumidores&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos del Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/pin-chatgpt-nueva-idea-silicon-valley-sustituir-moviles_1_10673701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Nov 2023 21:21:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fc059382-9a25-4587-9787-b443007f2c06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="152968" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fc059382-9a25-4587-9787-b443007f2c06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="152968" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Este pin con ChatGPT es la nueva idea de Silicon Valley para sustituir a los móviles]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fc059382-9a25-4587-9787-b443007f2c06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,ChatGPT,Hardware,Silicon Valley]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empieza el montaje del nuevo supercomputador español, que saldrá de su premiada capilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/empieza-montaje-nuevo-supercomputador-espanol-saldra-premiada-capilla_1_8900740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4376e47-d26f-4896-9e6e-e5dcc0cb563a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empieza el montaje del nuevo supercomputador español, que saldrá de su premiada capilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El MareNostrum V arrancará en julio con unas 30 veces más potencia que su antecesor. Dos ordenadores cuánticos, las nuevas joyas de la computación española, heredarán su llamativa localización</p><p class="subtitle">La carrera por un “chip abierto” para el supercomputador que España tiene en una capilla de Barcelona</p></div><p class="article-text">
        El nuevo supercomputador espa&ntilde;ol ya est&aacute; en el horno. El plan es que el MareNostrum 5 se ponga en marcha por primera vez en julio de este a&ntilde;o, casi 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de la instalaci&oacute;n del primer MareNostrum, que lleg&oacute; a ser el cuarto m&aacute;s r&aacute;pido del mundo en 2004. La diferencia entre ambos da idea del incre&iacute;ble salto de la computaci&oacute;n en estas dos d&eacute;cadas: el nuevo superordenador ser&aacute; 7.500 veces m&aacute;s potente que su primer predecesor. Tambi&eacute;n 30 veces m&aacute;s r&aacute;pido que el MareNostrum 4, que ha llegado al final de su vida &uacute;til tras seis a&ntilde;os apoyando a investigadores espa&ntilde;oles y europeos en sus c&aacute;lculos sobre nuevos medicamentos, estudio del clima, astrof&iacute;sica, lucha contra el c&aacute;ncer, biomec&aacute;nica, geof&iacute;sica y una larga lista de disciplinas cient&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        La potencia del MareNostrum 5 ha hecho que la ubicaci&oacute;n de su antecesor se le quede peque&ntilde;a. El modelo 4 se hizo famoso por estar instalado en la capilla construida en los a&ntilde;os 40 del pasado siglo que el Barcelona Supercomputing Center &ndash; Centro Nacional de Supercomputaci&oacute;n (BSC-CNS) tiene en sus dependencias de la capital catalana. Ese original contexto para una infraestructura de la m&aacute;s alta tecnolog&iacute;a le hizo ganar varios premios de belleza de supercomputadores (s&iacute;, existen <a href="https://www.dcdawards.global/beautifuldatacenter" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ese tipo de galardones</a>) y recibir visitas guiadas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la capilla solo puede proporcionar 1,5 megavatios para alimentar al superordenador y 160 m2 &uacute;tiles. El MareNostrum 5 consumir&aacute; entre 10 y 12 megavatios, a lo que hay que sumar el equipo que lo mantendr&aacute; en condiciones &oacute;ptimas para operar. Su casa de casi 1.000 m2 ser&aacute; comparable a los centros de datos que usan las multinacionales digitales. &ldquo;Este ya es un proyecto de &aacute;mbito europeo y hemos tenido que construir un nuevo <em>datacenter</em>. Hace falta refrigeraci&oacute;n, distribuciones el&eacute;ctricas muy densas&rdquo;, expone en conversaci&oacute;n con elDiario.es Sergi Girona, director de Operaciones del BSC.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x8h73u0" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        El proyecto MareNostrum 5 tiene un presupuesto de 150 millones de euros, financiados al 50% por la Comisi&oacute;n Europea y por un consorcio formado por Espa&ntilde;a, Portugal y Turqu&iacute;a. Adem&aacute;s de las funciones tradicionales de la supercomputaci&oacute;n, estar&aacute; especializado en inteligencia artificial o simulaciones de propagaci&oacute;n de virus. Tambi&eacute;n ser&aacute; el encargado de analizar e interpretar a las dos nuevas joyas de la corona de la computaci&oacute;n espa&ntilde;ola y europea: los dos ordenadores cu&aacute;nticos que tambi&eacute;n se instalar&aacute;n en el BSC durante 2023.
    </p><p class="article-text">
        Porque la capilla convertida en referencia de la computaci&oacute;n no se quedar&aacute; vac&iacute;a. Ser&aacute; el espacio que ocupar&aacute;n estos dos nuevos prototipos, tanto el espa&ntilde;ol del proyecto Quantum Spain como el europeo, despu&eacute;s de que Espa&ntilde;a fuese seleccionada en noviembre para albergarlo. &ldquo;Creemos que es un espacio muy adecuado tanto desde el punto de vista t&eacute;cnico como de imagen&rdquo;, apunta Girona. Una combinaci&oacute;n a tener en cuenta por el llamativo aspecto que ofrecen <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/espana-tendra-segundo-ordenador-cuantico-barcelona_1_9613329.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los procesadores cu&aacute;nticos</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdb1d697-a7e0-48dc-8ac4-f4f50bf6f072_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdb1d697-a7e0-48dc-8ac4-f4f50bf6f072_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdb1d697-a7e0-48dc-8ac4-f4f50bf6f072_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdb1d697-a7e0-48dc-8ac4-f4f50bf6f072_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdb1d697-a7e0-48dc-8ac4-f4f50bf6f072_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fdb1d697-a7e0-48dc-8ac4-f4f50bf6f072_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fdb1d697-a7e0-48dc-8ac4-f4f50bf6f072_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El MareNostrum 4 instalado en el interior de la capilla de la Torre Girona, que en 2023 acogerá los dos ordenadores cuánticos que se construirán en España."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El MareNostrum 4 instalado en el interior de la capilla de la Torre Girona, que en 2023 acogerá los dos ordenadores cuánticos que se construirán en España.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Se espera que esta nueva tecnolog&iacute;a revolucione el campo de la computaci&oacute;n, pero <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/alberto-casas-teletransportamos-atomos-lejos-lograrlo-personas_128_9563989.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no que sustituya a los superordenadores tradicionales</a>. &ldquo;Un ordenador cu&aacute;ntico es un m&eacute;todo diferente para problemas que utilizando ordenadores digitales no se pueden resolver, porque tardan demasiado tiempo o la soluci&oacute;n que da no es la m&aacute;s adecuada. Ser&aacute;n un complemento&rdquo;, adelanta el director de Operaciones del BSC.
    </p><h3 class="article-text">Dos superordenadores europeos entre los cinco m&aacute;s r&aacute;pidos del mundo</h3><p class="article-text">
        El comienzo de la construcci&oacute;n del MareNostrum 5 como parte de la Empresa Com&uacute;n Europea de Computaci&oacute;n de Alto Rendimiento (EuroHPC) ha coincidido con un gran &eacute;xito de los supercomputadores europeos. Por primera vez en d&eacute;cadas, dos aparatos instalados en el viejo continente han conseguido meterse en los cinco primeros puestos del ranking mundial de ordenadores m&aacute;s veloces en su capacidad de c&aacute;lculo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b671823f-52cb-43fe-8140-1266a1f0b015_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b671823f-52cb-43fe-8140-1266a1f0b015_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b671823f-52cb-43fe-8140-1266a1f0b015_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b671823f-52cb-43fe-8140-1266a1f0b015_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b671823f-52cb-43fe-8140-1266a1f0b015_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b671823f-52cb-43fe-8140-1266a1f0b015_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b671823f-52cb-43fe-8140-1266a1f0b015_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El nuevo centro de datos construido para albergar el MareNostrum 5"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El nuevo centro de datos construido para albergar el MareNostrum 5                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Se trata del LUMI finland&eacute;s y del Leonardo italiano, tercero y cuarto de la lista respectivamente. La lista, conocida sencillamente como el <a href="https://www.top500.org/lists/top500/2022/11/?utm_source=substack&amp;utm_medium=email" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">top500</a>, ha estado dominada tradicionalmente por EEUU y Jap&oacute;n, a los que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se sum&oacute; China. &ldquo;Es un gran logro de Europa impulsado por el BSC para conseguir que los cient&iacute;ficos europeos tengan acceso a tecnolog&iacute;as competitivas y relevantes en el mundo&rdquo;, presume Girona, que recordando el papel impulsor que la instituci&oacute;n espa&ntilde;ola tuvo en la creaci&oacute;n de la EuroHPC de la que tanto el LUMI como el Leonardo forman parte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En 2004, cuando instalamos el primer MareNostrum, fuimos la primera m&aacute;quina europea. Nadie pensaba que Espa&ntilde;a lo conseguir&iacute;a. Pero desde entonces lo que ha pasado siempre es que las inversiones europeas eran diversificadas por pa&iacute;ses, mientras que en Estados Unidos compraban algunas m&aacute;quinas grandes para todo Estados Unidos, y Jap&oacute;n compraba una sola m&aacute;quina grande. Durante mucho tiempo estuvimos trabajando, con el BSC como parte importante, para convencer a Europa de que hiciera una inversi&oacute;n conjunta&rdquo;, rememora. Esa inversi&oacute;n lleg&oacute; en 2017 con la creaci&oacute;n de la EuroHPC.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;EuroHPC tiene dos objetivos importantes. El primero, dar servicios de supercomputaci&oacute;n de nivel mundial a los investigadores europeos. El segundo, <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/carrera-chip-europeo-sera-clave-supercomputador-espana-iglesia_1_7240886.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desarrollar tecnolog&iacute;a propia europea</a>. El primero se cumple intentando tener el m&aacute;ximo posible de m&aacute;quinas en el top500 y las dos m&aacute;quinas de Finlandia e Italia son el primer ejemplo&rdquo;, contin&uacute;a. Adem&aacute;s del nuevo MareNostrum, a esta terna se sumar&aacute; en 2024 el Jupiter alem&aacute;n, que por su tipolog&iacute;a exaescala (el primero de este tipo que se instalar&aacute; en Europa) se espera que compita con el primer puesto de la lista con el Frontier estadounidense.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87db0ff1-c658-41e6-8dc0-6c1355c8c23d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87db0ff1-c658-41e6-8dc0-6c1355c8c23d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87db0ff1-c658-41e6-8dc0-6c1355c8c23d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87db0ff1-c658-41e6-8dc0-6c1355c8c23d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/87db0ff1-c658-41e6-8dc0-6c1355c8c23d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/87db0ff1-c658-41e6-8dc0-6c1355c8c23d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/87db0ff1-c658-41e6-8dc0-6c1355c8c23d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Primeros detalles de los dispositivos que compondrán el MareNostrum 5"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Primeros detalles de los dispositivos que compondrán el MareNostrum 5                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El MareNostrum 5 no estar&aacute; centrado en conseguir la mayor velocidad de c&aacute;lculo posible, entre otras cosas porque su capacidad se dividir&aacute; en dos sistemas paralelos que obtendr&aacute;n dos puestos diferentes en la lista top500. Una caracter&iacute;stica que, en cambio, beneficiar&aacute; su uso en la investigaci&oacute;n. Una investigaci&oacute;n que como recuerda Girona (y ya explic&oacute; en este reportaje de elDiario.es Mateo Valero, director del BSC) tiene entre sus principales objetivos lograr la soberan&iacute;a tecnol&oacute;gica europea en materia de supercomputadores. Los investigadores esperan que la pr&oacute;xima generaci&oacute;n de superordenadores, como el MareNostrum 6, ya no dependan de tecnolog&iacute;a no europea para su construcci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos del Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/empieza-montaje-nuevo-supercomputador-espanol-saldra-premiada-capilla_1_8900740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jan 2023 20:47:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a4376e47-d26f-4896-9e6e-e5dcc0cb563a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="11776675" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a4376e47-d26f-4896-9e6e-e5dcc0cb563a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="11776675" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Empieza el montaje del nuevo supercomputador español, que saldrá de su premiada capilla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a4376e47-d26f-4896-9e6e-e5dcc0cb563a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Computación cuántica,Cloud computing,Barcelona,Investigación,Software,Hardware]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raspberry Pi: qué es, cómo funciona y qué modelos hay]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/raspberry-pi-funciona-modelos-hay_1_8418621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17e5072b-46aa-49d8-868f-94c0d7392534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raspberry Pi: qué es, cómo funciona y qué modelos hay"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las Raspberry son placas bases incompletas que pueden suponernos un ahorro (y una diversión) cuando buscamos montar algo de domótica</p></div><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s los &aacute;mbitos donde prolifera la <strong>gente que prefiere el &ldquo;h&aacute;ztelo t&uacute; mismo&rdquo;</strong> y crear sus propias cosas. Esto se puede aplicar tanto a muebles como a sillas, mesas, macetas, percheros, marcos para fotograf&iacute;as o, incluso ordenadores. 
    </p><p class="article-text">
        Porque s&iacute;, existe <strong>un tipo de PC  preparado para ser &ldquo;toqueteado&rdquo;</strong>: las Raspberry&nbsp;Pi. En ConsumoClaro hemos hablado de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/compra_maestra/cinco-portatiles-600-euros-publicos_1_8143065.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">port&aacute;tiles</a> y de <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/consumo-digital/pc-baratos-opciones-mac-mini-windows-apple_1_8411195.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">miniPCs</a>, pero hasta ahora hemos dedicado muy poco tiempo a estas placas base de tama&ntilde;o reducido que han adquirido mucha popularidad en la comunidad DIY (<em>Do It Yourself</em>).&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Raspberry&nbsp;Pi: qu&eacute; es</h3><p class="article-text">
        La Raspeberry Pi es, en esencia, un ordenador. Concretamente, <strong>es una placa base</strong> que bien podr&iacute;a ser la de un miniPC por su tama&ntilde;o y que no suele superar los 100 euros -dependiendo del modelo y lo que traiga-. Eso s&iacute;, no es funcional por s&iacute; sola.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, es necesario &ldquo;completar&rdquo; la Raspberry&nbsp;Pi para que esta funcione. Es aqu&iacute; donde empieza el gran atractivo de estas placas base, ya que podremos elegir qu&eacute; componentes a&ntilde;adir seg&uacute;n nuestras necesidades.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, es un ordenador al que le faltan algunas pocas piezas -ninguna especialmente dif&iacute;cil de conseguir- y que facilita el montaje del PC al gusto.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; necesita para funcionar</h3><p class="article-text">
        La propia <a href="https://www.raspberrypi.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fundaci&oacute;n Raspberry </a>explica muy f&aacute;cilmente a trav&eacute;s de cinco pasos qu&eacute; necesita una Raspberry&nbsp;Pi para funcionar: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>1. Insertar una tarjeta SD como memoria de almacenamiento con un sistema operativo</li>
                                    <li>2. Conectar la placa base a un monitor o TV</li>
                                    <li>3. Conecta un teclado y un rat&oacute;n</li>
                                    <li>4. Conectar a trav&eacute;s de Ethernet (o WiFi -esta es opcional-) la red </li>
                                    <li>5. Conectar la Raspberry&nbsp;Pi a la fuente de alimentaci&oacute;n</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Con estos pasos, nuestra Raspberry&nbsp;Pi funcionar&aacute; correctamente. Pero recordad que esto es lo m&iacute;nimo necesario y, parte de la gracia de estos equipos, es experimentar un poco.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; sistema operativo escoger?</h3><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s recomendable es acudir al Sistema Operativo que ofrecen desde la propia fundaci&oacute;n Raspberry&nbsp;: <a href="https://www.raspberrypi.com/software/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raspberry Pi OS</a>. Es un SO sencillo e intuitivo que puede ser ideal para principiantes.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, hay que tener en cuenta que existen decenas de opciones y alternativas que se adaptan a lo que busca cada usuario. Algunos de los m&aacute;s populares son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://archlinuxarm.org/platforms" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Arch Linux</strong></a>: uno de los m&aacute;s populares, es el m&aacute;s recomendado si buscamos tener un ordenador de sobremesa.</li>
                                    <li><strong>OS RISC</strong>: un sistema operativo que NO est&aacute; basado en Linux, por lo que es especial. Se trata de un SO incre&iacute;blemente r&aacute;pido -ya que solo ocupa 4 MB-, pero perdemos sencillez y es menos intuitivo</li>
                                    <li><a href="https://osmc.tv/download/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>OSMC</strong></a>: un sistema operativo centrado en convertir nuestra Raspberry&nbsp;Pi en un centro multimedia. Es decir, para tener una suerte de Smart TV.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estos son solo algunos de los m&aacute;s populares. Dependiendo de la elecci&oacute;n de nuestro sistema operativo, podremos convertir la placa base en un centro de reproducci&oacute;n multimedia, un emulador para videoconsolas antiguas, un ordenador de sobremesa com&uacute;n o un accesorio para dom&oacute;tica -como un espejo inteligente-.
    </p><h3 class="article-text">Qu&eacute; Raspberry Pi comprar</h3><p class="article-text">
        Ahora bien, son varios los modelos de esta placa base que existen, distinguiendo entre dos tipos (generales): Modelo A y Modelo B. El A es m&aacute;s econ&oacute;mico y suele incluir menos puertos USB y sin puerto Ethernet; mientras que el B es m&aacute;s completo.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de esto, existen diferentes Raspberry&nbsp;Pi: desde la el n&uacute;mero 1 hasta el n&uacute;mero 4 -casos concretos: Raspberry&nbsp;Pi 4 Modelo A, Raspberry&nbsp;Pi 3 Modelo B, etc- y unos modelos llamados &ldquo;Zero&rdquo;, que destacan por ser m&aacute;s compactos. Pero, &iquest;cu&aacute;les son los modelos m&aacute;s interesantes?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://amzn.to/3m0VpPe" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Raspberry Pi 3 Model B+</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Por <strong>67,97 euros</strong>, esta placa base ofrece un equipo m&aacute;s que suficiente para montar un miniPC a nuestro gusto. Esta Raspberry&nbsp;Pi cuenta con un procesador quad-core con una velocidad de 1,4 GHZ, adem&aacute;s de que es uno de los modelos m&aacute;s completos en lo que a conectividad se refiere.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/105fe7ba-c9db-4516-8794-de17c6358357_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/105fe7ba-c9db-4516-8794-de17c6358357_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/105fe7ba-c9db-4516-8794-de17c6358357_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/105fe7ba-c9db-4516-8794-de17c6358357_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/105fe7ba-c9db-4516-8794-de17c6358357_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/105fe7ba-c9db-4516-8794-de17c6358357_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/105fe7ba-c9db-4516-8794-de17c6358357_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La 3 Model B+ dispone de:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>un puerto Ethernet Gigabit</li>
                                    <li>HDMI de tama&ntilde;o completo</li>
                                    <li>2 puertos USB</li>
                                    <li>banda para WiFi de 2,4 o 5 GHz </li>
                                    <li>Bluetooth 4.2</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <a href="https://amzn.to/3C2UCDf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Raspberry Pi 4 Model B con starter kit</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Algunas Raspberry&nbsp;vienen con packs para principiantes o de iniciaci&oacute;n. Es decir, incluye todo lo necesario para montarla y empezar a rodar.
    </p><p class="article-text">
        Por <strong>147,99 euros</strong>, este pack incluye una Raspberry&nbsp;Pi 4 Model B que dispone de <strong>4 GB de RAM</strong> y una CPU Cortex-A72, lo que le permite soportar contenido en resoluci&oacute;n 4K a 60 fps, adem&aacute;s de contar con conexi&oacute;n Bluetooth 5.0 y WiFi.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40c24338-b3af-4dc3-83c3-4b85ba4e1225_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40c24338-b3af-4dc3-83c3-4b85ba4e1225_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40c24338-b3af-4dc3-83c3-4b85ba4e1225_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40c24338-b3af-4dc3-83c3-4b85ba4e1225_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/40c24338-b3af-4dc3-83c3-4b85ba4e1225_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/40c24338-b3af-4dc3-83c3-4b85ba4e1225_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/40c24338-b3af-4dc3-83c3-4b85ba4e1225_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El resto del pack, aparte, incluye el cable de alimentaci&oacute;n, la tarjeta microSD, una caja para montar el miniPC, un ventilador y disipadores.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://amzn.to/2Z3O8Fr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Raspberry Pi 100437</strong></a>
    </p><p class="article-text">
        Pero si queremos invertir lo menos posible, este modelo de <strong>49,99 euros</strong> puede ser ideal para empezar a experimentar con este tipo de dispositivo. Esta Raspberry es muy sencilla: dispone de una salida HDMI, un puerto Ethernet y puertos USB 2.0.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d725b21-27fc-4f4c-b51c-3b5d69c2d7e4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d725b21-27fc-4f4c-b51c-3b5d69c2d7e4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d725b21-27fc-4f4c-b51c-3b5d69c2d7e4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d725b21-27fc-4f4c-b51c-3b5d69c2d7e4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d725b21-27fc-4f4c-b51c-3b5d69c2d7e4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1d725b21-27fc-4f4c-b51c-3b5d69c2d7e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1d725b21-27fc-4f4c-b51c-3b5d69c2d7e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <em>*El equipo de periodistas y expertos de ConsumoClaro recomiendan de forma rigurosa e independiente productos y servicios para nuestros lectores. Cada vez que compras a trav&eacute;s de algunos enlaces a&ntilde;adidos a este texto, eldiario.es recibe una comisi&oacute;n.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://www.instagram.com/ConsumoClaro/" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2020/0724/08/siguenos-en-instagram-de-consumo-claro-5a0375e.png" alt="síguenos en Instagram" /></a></p>
    </figure><p class="article-text">
        Si no te quieres perder ninguno de nuestros art&iacute;culos,&nbsp;<a href="http://eldiario.us6.list-manage.com/subscribe?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&amp;id=10e11ebad6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">suscr&iacute;bete a nuestros boletines</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis H. Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/raspberry-pi-funciona-modelos-hay_1_8418621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Oct 2021 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/17e5072b-46aa-49d8-868f-94c0d7392534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="471699" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/17e5072b-46aa-49d8-868f-94c0d7392534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="471699" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Raspberry Pi: qué es, cómo funciona y qué modelos hay]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/17e5072b-46aa-49d8-868f-94c0d7392534_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ordenadores,Informática,Hardware,Linux]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiesta de la informática de Álava se adapta a la pandemia y apuesta por un formato 'online']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/fiesta-informatica-alava-adapta-pandemia-apuesta-formato-online_1_7932865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3c95d6e-f19e-4c8d-80fe-d8fc8ede7221_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fiesta de la informática de Álava se adapta a la pandemia y apuesta por un formato &#039;online&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Araba Encounter celebra de viernes a domingo su octava edición con 340 participantes</p><p class="subtitle">"Las personas mayores representan el 25% de la población, pero su presencia en redes sociales a nivel mundial solo representa el 1%"</p></div><p class="article-text">
        El festival Araba Encounter ha vuelto a reunir a cientos de aficionados y profesionales de la inform&aacute;tica en su octava edici&oacute;n, que se celebra del 14 al 16 de mayo. Estaba previsto que la edici&oacute;n se ceelbrase de manera presencial en la capital alavesa, pero, a causa de la pandemia, la organizaci&oacute;n ha puesto a disposici&oacute;n del p&uacute;blico 340 plazas en l&iacute;nea para participar en las actividades formativas y l&uacute;dicas que Euskaltel Fundazioa ha llevado a cabo, al igual que hace con otros acontecimientos como la Euskal Encounter y la Gipuzkoa Encounter.
    </p><p class="article-text">
        El evento ha abierto sus puertas virtuales a las cuatro de la tarde con la presentaci&oacute;n del programa y de las competiciones. As&iacute;, todos los participantes interactuar&aacute;n desde casa a lo largo del fin de semana para intercambiar conocimientos y realizar actividades relacionadas con la inform&aacute;tica. &ldquo;La Araba Encounter no es solo una feria de e-sports&rdquo;, ha se&ntilde;alado Sabino San Vicente, organizador principal de los eventos Encounter. &ldquo;El contenido de la exhibici&oacute;n es accesible para todos&rdquo;, ha afirmado. Adem&aacute;s de actividades l&uacute;dicas como los videojuegos, la Araba Encounter 08 incluir&aacute; concursos de arte digital, software libre, hardware, as&iacute; como charlas y ponencias sobre el mundo electr&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia de la COVID-19 no ha supuesto un impedimento para la organizaci&oacute;n y han seguido adelante con el evento. La principal novedad de esta octava edici&oacute;n ha sido el cambio de fecha, ya que las anteriores se han celebrado en el mes de diciembre; sin embargo, la organizaci&oacute;n determin&oacute; que mayo ser&iacute;a la nueva fecha para la octava edici&oacute;n de la Araba Encounter. &ldquo;Hemos llevado a cabo varios eventos 'online' en pandemia. as&iacute; que esta vez nos hemos vuelto a reorganizar para crear un ecosistema similar al de los eventos presenciales&rdquo;, ha explicado San Vicente.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el Gobierno vasco s&iacute; permite p&uacute;blico en citas culturales y sociales, en el caso de la Araba Encounter no han querido arriesgar. &ldquo;No consideramos la idea de un evento presencial&rdquo;, ha comentado su organizador. &ldquo;Adem&aacute;s de que no nos daba tiempo a montar un espect&aacute;culo con p&uacute;blico real, no era recomendable vista la situaci&oacute;n de la COVID-19 en Euskadi&rdquo;, ha se&ntilde;alado.
    </p><h3 class="article-text">Taquilla cerrada</h3><p class="article-text">
        A pesar de que los plazos de inscripci&oacute;n llevaban abiertos desde aproximadamente un mes, las 340 plazas se han completado en las horas previas a la cita. &ldquo;Con una feria presencial no pasa esto, lo sabemos por ediciones anteriores&rdquo;, ha indicado San Vicente refiri&eacute;ndose al &uacute;ltimo evento Encounter presencial, donde en apenas cinco minutos se acabaron las m&aacute;s de 5.000 plazas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los asistentes no tienen prisa por inscribirse a un evento 'online', este formato no tiene el mismo gancho que las ferias presenciales'', ha apuntado San Vicente. &rdquo;En vez de llenarse minutos despu&eacute;s de salir las entradas, se agotan el d&iacute;a anterior del inicio del evento&ldquo;, ha explicado. Adem&aacute;s, la entrada para la octava edici&oacute;n de la Araba Encounter ha sido gratuita, no como en ediciones anteriores. &rdquo;Por ese motivo, hay gente que se apunta y finalmente decide no participar porque no pierde nada&ldquo;, ha aclarado el coordinador principal del evento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nikolas Quintano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/fiesta-informatica-alava-adapta-pandemia-apuesta-formato-online_1_7932865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 May 2021 18:32:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e3c95d6e-f19e-4c8d-80fe-d8fc8ede7221_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2445914" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e3c95d6e-f19e-4c8d-80fe-d8fc8ede7221_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2445914" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La fiesta de la informática de Álava se adapta a la pandemia y apuesta por un formato 'online']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e3c95d6e-f19e-4c8d-80fe-d8fc8ede7221_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Euskadi,Álava,Tecnología,Software libre,Vitoria-Gasteiz,Hardware,Tics]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La carrera por un "chip abierto" para el supercomputador que España tiene en una capilla de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/carrera-chip-europeo-sera-clave-supercomputador-espana-iglesia_1_7240886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35d906a4-806d-4892-b890-24eb799b7527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La carrera por un &quot;chip abierto&quot; para el supercomputador que España tiene en una capilla de Barcelona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Centro Nacional de Supercomputación coordina una iniciativa europea para desarrollar procesadores de código abierto: "Necesitamos soberanía tecnológica, por una cuestión económica pero también ética", pide su director</p><p class="subtitle">Barcelona albergará uno de los grandes superordenadores europeos</p></div><p class="article-text">
        El superordenador MareNostrum 4 es muy bonito. Est&aacute; instalado en el interior de una capilla propiedad de la Universitat Polit&egrave;cnica de Catalunya, construida en los a&ntilde;os 40 del pasado siglo. Frente a ella hay una r&eacute;plica de una cabeza monumental de la civilizaci&oacute;n olmeca, cedida por una universidad mexicana. &ldquo;Ha ganado todos los <a href="https://www.dcdawards.global/beautifuldatacenter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">concursos de belleza</a> de supercomputadores&rdquo;, presume el director del Centro Nacional de Supercomputaci&oacute;n, Mateo Valero. Que reciba <a href="https://my.matterport.com/show/?m=oj5FSKsTt7o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visitas</a> guiadas por ser digno de admirar es uno de los rasgos particulares del buque insignia de la computaci&oacute;n espa&ntilde;ola, puesto que lo que suele primar en este tipo de instalaciones es su velocidad para hacer c&aacute;lculos. 
    </p><p class="article-text">
        No es que el MareNostrum 4 no sea r&aacute;pido. Pero se mont&oacute; en 2017 y se est&aacute; aproximando al final de su vida &uacute;til, que en los superordenadores est&aacute; en torno a los cuatro o cinco a&ntilde;os. La soluci&oacute;n ser&aacute; el MareNostrum 5, que ser&aacute; unas 30 veces m&aacute;s potente. El organismo que dirige Valero, m&aacute;s conocido como Barcelona Supercomputing Center (BSC), gan&oacute; el pasado verano un concurso de la Uni&oacute;n Europea para ayudar a financiarlo. Uno de sus proyectos de investigaci&oacute;n que llam&oacute; la atenci&oacute;n de Bruselas es el conocido como &ldquo;chip europeo&rdquo;, un desarrollo tecnol&oacute;gico con capacidad para revolucionar no solo el sector de los supercomputadores sino tambi&eacute;n otros como el de los coches aut&oacute;nomos. 
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;chip europeo&rdquo; es un intento de aplicar la l&oacute;gica del <a href="https://www.eldiario.es/hojaderouter/hardware_libre/rostros-source-padres-tecnologia-abierta_1_2062946.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&oacute;digo abierto</a>, muy avanzada en lo relativo a programas digitales (software), al mundo de los chips (hardware). &ldquo;La cosa es: &iquest;Por qu&eacute; no creamos un juego de instrucciones que sea de todos y para todos, que sirva para que cualquiera pueda hacer sus chips y que no dependamos de empresas que cobran m&aacute;s de 50 veces lo que vale desarrollarlos?&rdquo;, explica el director del BSC en entrevista con elDiario.es. La iniciativa, denominada <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/RISC-V" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RISC-V</a>, surgi&oacute; en la Universidad de Berkeley en 2010 pero ha ganado un nuevo impulso en Europa en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que no cuenta con ning&uacute;n gran fabricante de chips.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a9a608d-e8ba-4bac-a5cb-92d277583548_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a9a608d-e8ba-4bac-a5cb-92d277583548_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a9a608d-e8ba-4bac-a5cb-92d277583548_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a9a608d-e8ba-4bac-a5cb-92d277583548_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a9a608d-e8ba-4bac-a5cb-92d277583548_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a9a608d-e8ba-4bac-a5cb-92d277583548_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a9a608d-e8ba-4bac-a5cb-92d277583548_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="MareNostrum 4"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                MareNostrum 4                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El software abierto se basa en facilitar el acceso al c&oacute;digo bajo una licencia que permite utilizarlo, reescribirlo, mejorarlo y redistribuirlo sin el permiso expreso de su autor original. Surgi&oacute; como respuesta a los programas privativos que imped&iacute;an a sus usuarios incorporar mejoras o funcionalidades adicionales, impidiendo explotar al m&aacute;ximo las posibilidades de la tecnolog&iacute;a. La mayor&iacute;a de supercomputadores realizan labores de investigaci&oacute;n, &ldquo;como los buques oceanogr&aacute;ficos o los Observatorios de Canarias&rdquo;, expone Valero, y utilizan versiones de Linux &ndash;la nave nodriza del c&oacute;digo abierto&ndash; como sistema operativo. Sin embargo, siguen atados a las l&oacute;gicas privativas y a las condiciones de venta que establecen unos pocos fabricantes de chips.
    </p><p class="article-text">
        Europa no siempre ha carecido de esa capacidad estrat&eacute;gica. Hasta 2016 contaba con la multinacional brit&aacute;nica ARM, pero tras el Brexit esta fue vendida a Softbank, una compa&ntilde;&iacute;a japonesa. Los chips de ARM se usaron para crear el Fugaku, el supercomputador que ocupa el primer puesto en el <a href="https://www.top500.org/lists/top500/list/2020/11/?page=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prestigioso top500</a> de los computadores m&aacute;s r&aacute;pidos del mundo. Est&aacute; instalado en Kobe (Jap&oacute;n). &ldquo;Llevamos tres a&ntilde;os coordinando una iniciativa para intentar hacer procesadores que compitan con los Intel, Nvidia, ARM...&rdquo;, explica el director del BSC. &ldquo;Las posibilidades de colaborar, optimizar, de tomar dise&ntilde;os de uno, adaptarlos a tus necesidades, mejorarlos, son enormes a nivel mundial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos avanzando. Hoy por hoy no son comparables con los de los competidores, pero estoy convencido que si no se para la financiaci&oacute;n, el MareNostrum 6, de aqu&iacute; a cinco o seis a&ntilde;os, podr&aacute; tener chips europeos, abiertos. Actualmente no hay ning&uacute;n supercomputador que los tenga&rdquo;, pide Valero, que recalca la importancia de que las instituciones apoyen esta carrera en un cap&iacute;tulo de <a href="https://digitalfuturesociety.com/fasterthanthefuture/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Faster than the Future</em></a><a href="https://digitalfuturesociety.com/fasterthanthefuture/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">,</a> editado por Digital Future Society. En el libro, el director del BSC y otros 10 expertos internacionales apuntan algunos de los retos inmediatos de la tecnolog&iacute;a. En su presentaci&oacute;n participaron tanto la ministra de Asuntos Econ&oacute;micos y Transformaci&oacute;n Digital, Nadia Calvi&ntilde;o, como la secretaria de Estado de Digitalizaci&oacute;n e Inteligencia Artificial, Carme Artigas.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No habr&aacute; tecnolog&iacute;a &eacute;tica en Europa sin soberan&iacute;a&rdquo; </h3><p class="article-text">
        Unos 600 investigadores del BSC utilizan el MareNostrum 4 como instrumento de trabajo. Su funci&oacute;n es realizar las simulaciones necesarias en sus experimentos. Se organizan en torno a cuatro departamentos: ciencias de computaci&oacute;n, donde se estudian cuestiones como el big data o la inteligencia artificial; ciencias de la vida, centrada en modelizaci&oacute;n molecular del ser humano o medicina personalizada; ciencias de la tierra, que analiza el cambio clim&aacute;tico, la calidad del aire, etc.; e ingenier&iacute;a, cuya misi&oacute;n es &ldquo;desarrollar software cient&iacute;fico para explotar de manera m&aacute;s eficiente las capacidades de la supercomputaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8028e87-6c0c-4100-b873-37116512fd97_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8028e87-6c0c-4100-b873-37116512fd97_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8028e87-6c0c-4100-b873-37116512fd97_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8028e87-6c0c-4100-b873-37116512fd97_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8028e87-6c0c-4100-b873-37116512fd97_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8028e87-6c0c-4100-b873-37116512fd97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8028e87-6c0c-4100-b873-37116512fd97_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fachada de la Torre Girona, donde está instalado en el superordenador MareNostrum 4."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fachada de la Torre Girona, donde está instalado en el superordenador MareNostrum 4.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Existen centros de investigaci&oacute;n con superordenadores por todo el mundo, pero Europa se ha quedado descolgada. Ninguno de los cinco m&aacute;s potentes se encuentra en el viejo continente. Los primeros representantes, seg&uacute;n el top500, son el Juwels (Alemania, 7&ordm; m&aacute;s r&aacute;pido) y el HPC5 (Italia, 8&ordm;). El MareNostrum 4 es el n&uacute;mero 42 de la lista. El plan europeo que cofinanciar&aacute; a su sucesor tiene como objetivo revertir la situaci&oacute;n y que los superordenadores europeos rivalicen por los primeros puestos. Es el primero que se organiza en este campo y tambi&eacute;n ayudar&aacute; a construir otras dos instalaciones punteras en Finlandia e Italia.
    </p><p class="article-text">
        Aunque de momento Jap&oacute;n se queda con la primera posici&oacute;n y adem&aacute;s del Fugaku tiene otro par de superordenadores adem&aacute;s entre las 20 m&aacute;s r&aacute;pidas, es EEUU quien domina el sector. Su posici&oacute;n se consolid&oacute; aun m&aacute;s tras una nueva venta de ARM, que el pasado septiembre pas&oacute; de SoftBank a la estadounidense Nvidia. China, que ha realizado una gran inversi&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se le acerca cada vez m&aacute;s, aunque a&uacute;n existe distancia entre las dos superpotencias.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa del chip abierto est&aacute; enfocada a los superordenadores de los centros de investigaci&oacute;n, pero puede repercutir en toda la sociedad. &ldquo;Europa tiene que tener tecnolog&iacute;a soberana, primero porque a nivel econ&oacute;mico va a generar un rendimiento, pero segundo, porque si quieres hacer una internet &eacute;tica, tienes que dominar la tecnolog&iacute;a que la sostiene&rdquo;, expone Mateo Valero. &ldquo;En Europa defendemos que somos los que tenemos las mejores regulaciones &eacute;ticas. Pero si no eres t&uacute; quien desarrolla la tecnolog&iacute;a, el problema te vendr&aacute; dentro&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En Europa defendemos que somos los que tenemos las mejores regulaciones éticas. Pero si no eres tú quien desarrolla la tecnología, el problema te vendrá dentro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema que define el director del Centro Nacional de Supercomputaci&oacute;n se da tanto a la parte f&iacute;sica de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n como al c&oacute;digo inform&aacute;tico que las rige. En medio del debate sobre el <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/termina-vale-gigantes-digitales-justicia-poderes-publicos-cercan-monopolios_1_6508794.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poder de multinacionales digitales</a> como Google o Facebook, Valero recuerda que la situaci&oacute;n es similar en lo relativo a los chips, con empresas como Intel o Nvidia dominando el sector. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; enfocarnos en los procesadores? Porque son los elementos que procesan toda la informaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso y pese a que su campo de especializaci&oacute;n es el hardware, Valero no ahorra cr&iacute;ticas sobre las multinacionales digitales. &ldquo;Nos han hecho esclavos sin haber habido ninguna guerra&rdquo;, asevera en su conversaci&oacute;n con este medio. &ldquo;Lo que est&aacute;n haciendo estas empresas es inmoral, aunque sea legal. Te hacen firmar una serie de consentimientos para poder comunicarte con tus familiares y amigos, para luego hacer negocio con tus datos. Y lo que es mucho peor, para tratar de cambiar la forma en la que piensas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La situaci&oacute;n tiene que cambiar&rdquo;, sentencia el experto, ganador de numerosos premios como <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Eckert%E2%80%93Mauchly_Award" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Eckert-Mauchly</a>, considerado el m&aacute;s prestigioso en arquitectura de computadores. &ldquo;Europa tiene que intentar que los datos sean de los que los producen, de que no se puedan extraer sin m&aacute;s, jugar con ellos y, sobre todo, mandarte consignas en cada segundo sobre qu&eacute; tienes que hacer. Yo no tengo redes sociales. Tuve Facebook hasta hace ocho a&ntilde;os. Lo dej&eacute; porque vi que se puede vivir sin &eacute;l y no tengo por qu&eacute; nutrir con mis datos ese gran negocio&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos del Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/carrera-chip-europeo-sera-clave-supercomputador-espana-iglesia_1_7240886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Feb 2021 21:46:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/35d906a4-806d-4892-b890-24eb799b7527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="402949" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/35d906a4-806d-4892-b890-24eb799b7527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="402949" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La carrera por un "chip abierto" para el supercomputador que España tiene en una capilla de Barcelona]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/35d906a4-806d-4892-b890-24eb799b7527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Investigación,Barcelona,Código abierto,Software,Hardware]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Máquinas virtuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-amigo-informatico/maquinas-virtuales_132_3197018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En inform&aacute;tica una <strong>m&aacute;quina virtual</strong> es un <strong>software</strong> que simula a un ordenador y puede ejecutar programas como si fuese un ordenador real. Este software en un principio fue definido como &ldquo;<strong>un duplicado eficiente y aislado de una m&aacute;quina f&iacute;sica&rdquo;</strong>. La acepci&oacute;n del t&eacute;rmino actualmente incluye a m&aacute;quinas virtuales que no tienen ninguna equivalencia directa con ning&uacute;n <strong>hardware real</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Una caracter&iacute;stica esencial de las m&aacute;quinas virtuales es que los procesos que ejecutan est&aacute;n limitados por los recursos proporcionados por ellas. Estos procesos no pueden escaparse de esta &ldquo;computadora virtual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los usos dom&eacute;sticos m&aacute;s extendidos de las m&aacute;quinas virtuales es ejecutar sistemas operativos para &ldquo;<strong>probarlos</strong>&rdquo;. De esta forma podemos ejecutar un sistema operativo que queramos probar (GNU/Linux, por ejemplo) desde nuestro sistema operativo habitual (Windows por ejemplo) <strong>sin necesidad de instalarlo directamente</strong> en nuestra computadora y sin miedo a que se desconfigure el sistema operativo primario.
    </p><p class="article-text">
        Las m&aacute;quinas virtuales nos permiten <strong>ejecutar un sistema operativo en una ventana en el escritorio</strong>. Podemos emplear una m&aacute;quina virtual para ejecutar el software hecho para otros sistemas operativos, experimentar con diferentes sistemas operativos y software sin estropear nuestro sistema operativo.
    </p><p class="article-text">
        Existen varios <strong>programas gratuitos</strong> para generar una m&aacute;quina virtual, por lo que la creaci&oacute;n de una es f&aacute;cil. S&oacute;lo necesitaras los medios de instalaci&oacute;n para el sistema operativo que desea instalar, lo que resulta gratis si se quiere instalar cualquier distribuci&oacute;n de Linux en una m&aacute;quina virtual.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;QU&Eacute; ES UNA M&Aacute;QUINA VIRTUAL?
    </p><p class="article-text">
        Un programa de m&aacute;quina virtual es un programa inform&aacute;tico que crea un sistema de ordenador virtual, con dispositivos de hardware virtual. Este equipo &ldquo;<strong>m&aacute;quina virtual</strong>&rdquo; se ejecuta como un proceso en una ventana de su sistema operativo actual. Puede arrancar un disco de instalaci&oacute;n de sistema operativo (o CD en vivo) dentro de la m&aacute;quina virtual y el sistema operativo ser&aacute; &ldquo;enga&ntilde;ado&rdquo; creyendo que se est&aacute; ejecutando en un ordenador real. Podremos instalar y ejecutar programas al igual que lo har&iacute;a en una m&aacute;quina real, f&iacute;sica. Cada vez que desee utilizar el sistema operativo, puede abrir el programa de m&aacute;quina virtual y utilizarlo en una ventana en el escritorio actual.
    </p><p class="article-text">
        El sistema operativo de la m&aacute;quina virtual se almacena en un <strong>disco duro virtual</strong>, generalmente un archivo grande, de varios gigabytes, almacenado en su disco duro. Ese archivo es para el sistema operativo como un disco duro real. Esto significa que no tendremos que perder tiempo con la partici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las m&aacute;quinas virtuales a&ntilde;aden algo de sobrecarga, por lo que <strong>no ser&aacute; tan r&aacute;pido</strong> como si se hubiera instalado el sistema operativo en hardware real. Juegos exigentes que requieren gr&aacute;ficos avanzados y potencia de CPU son un problema particular, por lo que las m&aacute;quinas virtuales no son la forma ideal para jugar a juegos de PC con Windows en Linux o Mac OS X &ndash; a menos que esos juegos sean muy antiguos o no requieran grandes caracter&iacute;sticas gr&aacute;ficas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/266d2c03-9575-4c84-ad13-d93c2cddd779_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/266d2c03-9575-4c84-ad13-d93c2cddd779_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/266d2c03-9575-4c84-ad13-d93c2cddd779_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/266d2c03-9575-4c84-ad13-d93c2cddd779_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/266d2c03-9575-4c84-ad13-d93c2cddd779_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/266d2c03-9575-4c84-ad13-d93c2cddd779_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/266d2c03-9575-4c84-ad13-d93c2cddd779_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;EN QU&Eacute; CASO NECESITO UNA M&Aacute;QUINA VIRTUAL?
    </p><p class="article-text">
        Las m&aacute;quinas virtuales <strong>nos permiten experimentar</strong> con otro sistema operativo sin salir de su sistema operativo actual. Son una buena manera de jugar con Linux, o al menos una nueva distribuci&oacute;n de Linux, sin tener que instalar la distribuci&oacute;n de Linux en su hardware actual. Cuando haya terminado con un sistema operativo, puede simplemente eliminar la m&aacute;quina virtual. Una m&aacute;quina virtual es tambi&eacute;n una gran manera de probar una nueva versi&oacute;n de Windows. Cuando salga una nueva versi&oacute;n de Windows, se puede evitar la posible inestabilidad del sistema mediante la instalaci&oacute;n en una m&aacute;quina virtual para jugar con &eacute;l en lugar de instalarlo como sistema operativo &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Una m&aacute;quina virtual tambi&eacute;n le da una forma de ejecutar el software de otro sistema operativo. Por lo tanto, si usted es un usuario de <strong>Linux</strong>, puede instalar Windows en una m&aacute;quina virtual y ejecutar programas de escritorio de <strong>Windows</strong> en la m&aacute;quina virtual. Los usuarios de <strong>Mac</strong> tambi&eacute;n pueden usar m&aacute;quinas virtuales para ejecutar el software de Windows. Incluso los usuarios de Windows podr&iacute;an beneficiarse de una m&aacute;quina virtual que les permite ejecutar el software de Linux en un entorno de m&aacute;quina virtual.
    </p><p class="article-text">
        Las m&aacute;quinas virtuales tambi&eacute;n est&aacute;n aisladas del resto de su sistema, lo que significa que el software en una m&aacute;quina virtual no puede escapar de la m&aacute;quina virtual y alterar el resto de su sistema. Una m&aacute;quina virtual puede ser un buen lugar para probar programas que no sean de confianza y ver lo que hacen. Por ejemplo, cuando dudamos de alg&uacute;n software descargado de Internet podemos emplear una m&aacute;quina virtual para ver c&oacute;mo funciona y si hace la funci&oacute;n para la que lo hemos descargado.
    </p><p class="article-text">
        Ese recinto de seguridad nos permite ejecutar sistemas operativos inseguros de forma m&aacute;s segura. Si todav&iacute;a utilizas una aplicaci&oacute;n que requiere Windows XP, podemos ejecutarlo en una m&aacute;quina virtual <strong>de Windows XP</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfc9194a-2914-48b0-b72d-915092495771_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfc9194a-2914-48b0-b72d-915092495771_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfc9194a-2914-48b0-b72d-915092495771_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfc9194a-2914-48b0-b72d-915092495771_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfc9194a-2914-48b0-b72d-915092495771_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dfc9194a-2914-48b0-b72d-915092495771_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dfc9194a-2914-48b0-b72d-915092495771_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        PROGRAMAS DE M&Aacute;QUINA VIRTUAL
    </p><p class="article-text">
        Hay varios programas de m&aacute;quinas virtuales diferentes que podemos elegir:
    </p><p class="article-text">
        <strong>VirtualBox</strong> (Windows, Linux, Mac OS X): VirtualBox es muy popular porque es de c&oacute;digo abierto y totalmente gratuito. No hay versi&oacute;n de pago de VirtualBox, por lo que no tiene que hacer frente a la habitual &ldquo;actualizaci&oacute;n para obtener m&aacute;s caracter&iacute;sticas&rdquo; ventas adicionales y chorradas. VirtualBox funciona muy bien, sobre todo en Windows y Linux donde hay menos competencia. Es una buena opci&oacute;n para empezar.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>VMware Player</strong> (Windows, Linux): VMware tiene su propia l&iacute;nea de programas de m&aacute;quinas virtuales. Puede usar VMware Player en Windows o Linux como una herramienta b&aacute;sica de m&aacute;quina virtual. Caracter&iacute;sticas m&aacute;s avanzadas, muchas de las cuales se encuentran en VirtualBox gratis, requieren la actualizaci&oacute;n a la versi&oacute;n de pago, <strong>VMware Workstation</strong>. Se recomienda comenzar con VirtualBox, pero si no funciona correctamente, es posible que desee probar VMware Player.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Parallels Desktop</strong> (Mac OS X): Mac tambi&eacute;n tienen programas de MV disponibles. Parallels Desktop para Mac es m&aacute;s refinado que los programas de m&aacute;quinas virtuales de otras plataformas, est&aacute; destinado a los usuarios de Mac que quieran ejecutar software de Windows.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay muchas m&aacute;s opciones de m&aacute;quina virtual. <strong>Linux</strong> incluye <strong>KVM</strong>, una soluci&oacute;n de virtualizaci&oacute;n integrada. Las versiones Profesional y Enterprise de Windows 8 y 8,1 &ndash; pero no Windows 7 &ndash; incluye <strong>Microsoft Hyper-V</strong> , otra soluci&oacute;n integrada de m&aacute;quina virtual. Estas soluciones pueden funcionar bien, pero no tienen las interfaces m&aacute;s f&aacute;ciles de usar.
    </p><p class="article-text">
        Una m&aacute;quina virtual es el lujo de tener m&uacute;ltiples sistemas en un solo equipo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Gisbert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/el-amigo-informatico/maquinas-virtuales_132_3197018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Sep 2017 09:29:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8895" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8895" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Máquinas virtuales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/653e6373-15c1-4d97-a017-844449b300d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Software,Hardware,José Gisbert]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El padre de la cultura 'maker': "Cuando la gente colabora puede cambiar el mundo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/maker-faire-dale-dougherty-hardware-libre-makers_1_4050296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/deecf876-5fa5-489c-a1d6-511e3f974a5a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Dale Dougherty, padre de la primera web comercial y del movimiento &#039;maker&#039; "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dale Dougherty, el creador de la primera web con publicidad, fundó en 2005 una revista que sirvió para poner nombre a los apasionados del 'hardware' libre. Repasamos la carrera de este pionero cuando se cumple una década del primer Maker Faire, el festival que une ya a los artesanos digitales de todo el mundo. Solo el año pasado se celebraron 150 eventos, al menos cuatro de ellos en España.</p></div><p class="article-text">
        Abril de 2006, San Mateo (California). <strong>Steve Wozniak juega al polo a lomos de un Segway</strong><a href="https://youtu.be/K-WxZ6inHqo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a lomos de un Segway</a> de c&oacute;digo abierto. Inventos tan dispares como un <a href="http://www.engadget.com/2006/04/23/maker-faire-part-1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">robot a vapor</a>, etiquetas RFID listas para implantar en el cuerpo humano, <a href="http://www.cockeyed.com/travel/makers/makers1.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un aut&oacute;mata en forma de drag&oacute;n</a> con cola de fibra &oacute;ptica o unas ruedas de bicicleta reconvertidas en molinos de viento acuden al mismo evento que el cofundador de Apple. A las exposiciones, talleres y competiciones del festival tambi&eacute;n <strong>asisten otras 20.000 personas</strong><a href="http://www.cnet.com/news/do-it-yourselfers-prep-for-maker-faire/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20.000 personas</a> con dos pasiones en com&uacute;n: dar forma con sus propias manos a la tecnolog&iacute;a que sale de su imaginaci&oacute;n y compartir su proceso creativo.  
    </p><p class="article-text">
        El <strong>primer Maker Faire </strong><a href="http://makerfaire.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maker Faire</a>tuvo tanto &eacute;xito que los 'cacharreros' la han consagrado como su reuni&oacute;n favorita. Solo en 2015 se celebraron <strong>150 en diferentes ciudades</strong> de todo el mundo. Madrid, Le&oacute;n, Santiago de Compostela, Bilbao o Barcelona ya tienen sus propios eventos en formato &ldquo;mini&rdquo;. La cultura del c&oacute;digo abierto empapa su modelo de organizaci&oacute;n, as&iacute; que cualquiera pueda montar su propia cita con el asesoramiento de la feria original. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe2d047-b5e5-4a7f-8fd2-aa63c7fc1706_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe2d047-b5e5-4a7f-8fd2-aa63c7fc1706_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe2d047-b5e5-4a7f-8fd2-aa63c7fc1706_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe2d047-b5e5-4a7f-8fd2-aa63c7fc1706_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe2d047-b5e5-4a7f-8fd2-aa63c7fc1706_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5fe2d047-b5e5-4a7f-8fd2-aa63c7fc1706_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5fe2d047-b5e5-4a7f-8fd2-aa63c7fc1706_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de todos ellos hay un solo hombre, <strong>el mismo que utiliz&oacute; por primera vez el t&eacute;rmino 'maker' </strong><a href="http://lifehacker.com/im-dale-dougherty-founder-of-make-magazine-and-this-i-1742793651" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el t&eacute;rmino 'maker'</a>para referirse a los inventores digitales.<strong> Dale Dougherty</strong><a href="https://twitter.com/dalepd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dale Dougherty</a> fund&oacute; en 2005 la revista Make. Las 181 p&aacute;ginas de su <a href="http://arstechnica.com/features/2005/03/make-magazine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer n&uacute;mero</a>, que recog&iacute;an las instrucciones para volar una cometa, ampliar la se&ntilde;al wifi de un ordenador port&aacute;til o leer las bandas magn&eacute;ticas de las tarjetas de cr&eacute;dito con un dispositivo casero, acabaron convirti&eacute;ndose en esa serie de eventos para 'geeks' que esta semana cumplen su primera d&eacute;cada. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ha sido sorprendente para m&iacute; la forma en que ha crecido y se ha expandido. <strong>Es realmente emocionante y soy feliz de ser parte de ello</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Dougherty a <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HojaDeRouter.com</a>. No le gusta autocalificarse como el padre del movimiento 'maker'. Con humildad, afirma que hay muchos otros progenitores de la comunidad del 'do it yourself' (hazlo t&uacute; mismo) y que &eacute;l solo contribuy&oacute; en los or&iacute;genes compartiendo proyectos y ayudando a la gente a llevarlos a cabo. De un modo u otro, son pocos los que pueden presumir, como &eacute;l, de haber sido visionarios cuando la Red a&uacute;n daba sus primeros pasos.
    </p><p class="article-text">
        <span id="1707738_1461056189437"></span>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe id="1707738_1461056189437" width="640" height="360" src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9391/1707738/640/360/0/0/0/100/1" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El creador de la primera 'web' comercial
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que meros consumidores de tecnolog&iacute;a, somos 'makers' adaptando la tecnolog&iacute;a a nuestras necesidades e integr&aacute;ndola en nuestras vidas. <strong>Algunos de nosotros han nacido 'makers'</strong> y otros, como yo, nos hemos convertido en 'makers' casi sin darnos cuenta&rdquo;. Con estas palabras iniciaba Dale Dougherty la <a href="http://www.fastcompany.com/3045505/maker-faire-founder-dale-dougherty-on-the-past-present-and-online-future-of-the-maker-moveme" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera columna editorial</a> que public&oacute; en la revista Make.
    </p><p class="article-text">
        El pionero comenz&oacute; a <strong>escribir manuales en 1977</strong>, cuando los ordenadores llegaban poco a poco a los hogares. Por entonces <a href="http://www.pressdemocrat.com/news/1862515-181/sebastopols-dale-dougherty-out-to" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>no sab&iacute;a nada de inform&aacute;tica</strong></a>, as&iacute; que aprend&iacute;a y transmit&iacute;a los conocimientos al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto se hizo mayor, as&iacute; que decidi&oacute; cofundar junto a Tim O'Reilly, su compa&ntilde;ero de aventuras, la <strong>editorial O' Reilly Media</strong>, especializada en tecnolog&iacute;a. Por eso, cuando el CERN present&oacute; en abril de 1993 el <a href="http://cds.cern.ch/record/1164399" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento</a> en el que hac&iacute;a la World Wide Web de dominio p&uacute;blico, ellos ya estaban listos para innovar en el inexplorado campo de la Red. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro prop&oacute;sito era ser una <strong>especie de gu&iacute;a de internet </strong>y ayudar a la gente a descubrir lo que hab&iacute;a en un momento en el que la mayor&iacute;a no entend&iacute;an lo que era un buscador o lo que la web podr&iacute;a significar&rdquo;, explica Dougherty. O'Reilly Media lanz&oacute; la web <strong>Global Network Navigator</strong> en mayo. Aquella p&aacute;gina, que publicaba noticias sobre internet y listados de p&aacute;ginas cuando a&uacute;n no exist&iacute;a Google, inclu&iacute;a el anuncio de una firma de abogados. Se convirti&oacute; as&iacute; en <strong>la primera web comercial</strong><a href="http://www.computerhistory.org/revolution/the-web/20/408/2341" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera web comercial</a>, si bien el <a href="http://www.thefirstbannerad.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer 'banner'</a> que solicitaba al usuario hacer clic apareci&oacute; un a&ntilde;o m&aacute;s tarde <a href="http://www.wired.com/2010/10/1027hotwired-banner-ads/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en HotWired</a>, una publicaci&oacute;n online con la que la revista Wired <a href="http://www.wired.com/2014/10/wired-hotwired-anniversary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estaba experimentando</a>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f92da5a-91cf-44c2-aa00-9b6d3d9ebcaf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f92da5a-91cf-44c2-aa00-9b6d3d9ebcaf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f92da5a-91cf-44c2-aa00-9b6d3d9ebcaf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f92da5a-91cf-44c2-aa00-9b6d3d9ebcaf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f92da5a-91cf-44c2-aa00-9b6d3d9ebcaf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9f92da5a-91cf-44c2-aa00-9b6d3d9ebcaf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9f92da5a-91cf-44c2-aa00-9b6d3d9ebcaf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En aquel momento, Dougherty no repar&oacute; en que aquella iniciativa entrar&iacute;a a formar parte de la historia de internet. &ldquo;Fue una oportunidad de desarrollar algo que nadie m&aacute;s estaba desarrollando en la creencia de que podr&iacute;a ser importante, aunque <strong>no sab&iacute;amos c&oacute;mo evolucionar&iacute;a</strong>&rdquo;, reconoce el pionero.
    </p><p class="article-text">
        Antes de dirigirse a los 'makers' con su revista, Dougherty ya hab&iacute;a demostrado tener &ldquo;<strong>una habilidad especial para concebir t&eacute;rminos</strong>&rdquo;, seg&uacute;n destacaba el propio Tim O'Reilly. Tras el estallido de la burbuja de las 'puntocom' a comienzos del tercer milenio, los cofundadores de O'Reilly Media comenzaron a reflexionar sobre los cambios en la Red.
    </p><p class="article-text">
        A Dougherty se le ocurri&oacute; en 2003 que <a href="http://www.oreilly.com/pub/a/web2/archive/what-is-web-20.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Web 2.0</strong></a> pod&iacute;a ser un buen concepto para aludir al protagonismo del usuario en internet cuando todav&iacute;a reinaban los blogs y no pas&aacute;bamos las horas en Facebook o Twitter. El t&eacute;rmino se populariz&oacute; con la <a href="http://conferences.oreillynet.com/web2con/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Conferencia 2.0.</a> que organizaron en 2004 en San Francisco, a la que acudi&oacute; el mism&iacute;simo <strong>Jeff Bezos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces, Dougherty ya pensaba en otro t&eacute;rmino. Se percat&oacute; de que 'hacking' dejaba de utilizarse exclusivamente para el 'software' tambi&eacute;n serv&iacute;a para aludir a la beneficiosa manipulaci&oacute;n de los dispositivos electr&oacute;nicos. Decidi&oacute; adaptar la reflexi&oacute;n utilizando el vocablo 'making'. &ldquo;Creo que de alguna forma el<strong> 'making' conecta nuestro ser f&iacute;sico y nuestro espacio f&iacute;sico a internet</strong>&rdquo;, afirma. &ldquo;Detr&aacute;s del movimiento 'maker' est&aacute; esa idea de <strong>continuar aprendiendo</strong>,<strong> </strong>ret&aacute;ndose a uno mismo, descubriendo cosas y siendo curioso&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79d6beb9-99f4-4763-991b-692ad2a4bc70_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79d6beb9-99f4-4763-991b-692ad2a4bc70_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79d6beb9-99f4-4763-991b-692ad2a4bc70_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79d6beb9-99f4-4763-991b-692ad2a4bc70_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79d6beb9-99f4-4763-991b-692ad2a4bc70_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79d6beb9-99f4-4763-991b-692ad2a4bc70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79d6beb9-99f4-4763-991b-692ad2a4bc70_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El 'maker' nace o se hace: el contagioso esp&iacute;ritu DIY 
    </p><p class="article-text">
        El visionario de la web supo capturar desde el principio la esencia del movimiento al que puso nombre. &ldquo;<strong>Si no puedes abrirlo, no te pertenece</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala el <a href="http://makezine.com/2006/11/26/owners-manifesto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto</a> de la revista Make. Su carta de derechos recoge que &ldquo;ganar dinero vendiendo caras herramientas especiales est&aacute; mal y no hacer que esas herramientas est&eacute;n disponibles es incluso peor&rdquo; o que &ldquo;la electricidad de los USB es buena, pero l<strong>a electricidad de los adaptadores de energ&iacute;a propietarios es mala</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n del <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/arduino-hardware-libre-revolucion-origenes-historia_0_289771082.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'hardware' libre</a> lleg&oacute; precisamente el mismo a&ntilde;o que Dougherty fundaba su revista. Dos <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/arduino-hardware-libre-revolucion-origenes-historia_0_289771082.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">italianos, dos estadounidenses y un espa&ntilde;ol</a> desarrollaron en 2005 unas placas azules que se han convertido en la herramienta imprescindible de cualquier amante de los circuitos. El <strong>'hardware', el 'software' y la documentaci&oacute;n de Arduino</strong> nacieron libres en el <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/arduino-hardware-libre-revolucion-origenes-historia_0_289771082.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto de Dise&ntilde;o Interactivo de Ivrea</a>, en el Piamonte italiano. 
    </p><p class="article-text">
        Esa puede ser una de las razones por las que en Roma se celebra el<strong> mayor Maker Faire de Europa</strong><a href="http://makezine.com/2015/10/14/maker-faire-rome/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor Maker Faire</a>. Massimo Banzi, cofundador de Arduino, es tambi&eacute;n el coorganizador de este evento que el <a href="http://makezine.com/2015/10/14/maker-faire-rome/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a&ntilde;o pasado</a> conquist&oacute; al p&uacute;blico gracias a la exhibici&oacute;n de la tambi&eacute;n italiana Big Delta, la autoproclamada como <strong>impresora 3D m&aacute;s grande del mundo con sus 12 metros de alto</strong><a href="http://www.engadget.com/2015/09/24/worlds-biggest-3d-printer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">12 metros de alto</a>.
    </p><p class="article-text">
        Incluso <a href="https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2014/06/18/fact-sheet-president-obama-host-first-ever-white-house-maker-faire" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Casa Blanca</a><strong> acogi&oacute; en 2014 su primer Maker Faire</strong>, donde el mism&iacute;simo <strong>Obama</strong> conoci&oacute; a una <strong>entra&ntilde;able </strong><a href="http://www.theguardian.com/world/gallery/2014/jun/18/barack-obama-robot-giraffe-maker-faire-in-pictures" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jirafa rob&oacute;tica</a> creada por un ingenioso 'maker'. All&iacute; acudi&oacute; Dale Dougherty, que est&aacute; recorriendo los eventos para inventores de todo el planeta. Aunque &ldquo;cada ciudad y cada zona tienen su condimento diferente&rdquo;, para &eacute;l todos los festivales destacan por el mismo motivo. En todos ellos, &ldquo;la <strong>gente es realmente generosa</strong>, <strong>abierta y colaborativa</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Conversamos con &eacute;l cuando acaba de regresar de<strong> El Cairo, la </strong><a href="http://makezine.com/2016/03/23/maker-faire-cairo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera capital de un pa&iacute;s &aacute;rabe que ha celebrado un Maker Faire</a>. &ldquo;Hay multitudes de entusiastas en Egipto. Es la segunda vez que lo hacemos y hemos duplicado la asistencia&rdquo;, explica el fundador de Maker Media. 10.000 asistentes se <a href="https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1742857072601804&amp;set=a.1468318116722369.1073741832.100006325834289&amp;type=3&amp;theater" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han hecho 'selfies'</a> con este sexagenario como si fuera una estrella del 'rock', adem&aacute;s de disfrutar con un grupo de drones acu&aacute;ticos o admirar una armadura de Hulkbuster gigante <a href="http://makezine.com/2016/03/23/maker-faire-cairo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que hizo las delicias de los amantes de 'Iron Man'</a>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/713643627113750530?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El <strong>fundador y CEO de Maker Media </strong><a href="http://makezine.com/2016/02/29/dale-dougherty-returns-as-ceo-of-make/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Maker Media</a>(dej&oacute; este cargo durante a&ntilde;o y medio, aunque nos dice que ha regresado para asegurarse de que est&aacute;n centrados en su misi&oacute;n de &ldquo;crear valor para la comunidad&rdquo;), dirige ahora una empresa en la que trabajan unas <strong>cincuenta personas</strong>. Adem&aacute;s de publicar la revista y organizar los eventos, Maker Media <a href="http://www.makershed.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vende</a> todos los productos que un 'maker' pueda necesitar, como 'kits' de componentes electr&oacute;nicos o sensores, y <a href="http://makercamp.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organiza Maker Camp</a>, una comunidad f&iacute;sica y online de ni&ntilde;os que nacen con un cable debajo del brazo. &ldquo;Es un tipo de participaci&oacute;n que muchos colegios no est&aacute;n ofreciendo&rdquo;, reivindica Dougherty.
    </p><p class="article-text">
        Aficionado a pasatiempos anal&oacute;gicos, <a href="http://makezine.com/author/dalepd/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como la cocina o la jardiner&iacute;a</a>, Dale Dougherty aprende constantemente de la comunidad. &ldquo;Todos estamos en viaje com&uacute;n aqu&iacute; para desarrollarnos a nosotros mismos, desarrollar nuestras capacidades y <strong>expresar y compartir lo que hacemos y conocer a otras personas</strong>&rdquo;, se&ntilde;ala Dougherty. <strong>&ldquo;Cuando la gente colabora puede cambiar el mundo&rdquo;</strong>. &Eacute;l lo ha demostrado uniendo a <a href="https://www.linkedin.com/pulse/maker-faire-bay-area-may-2016-amin-zain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas</a> en un evento abanderado por un simp&aacute;tico robot rojo. Por supuesto, quien lo desee puede fabricar al <a href="http://www.thingiverse.com/thing:138987" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aut&oacute;mata con una impresora 3D</a>.
    </p><p class="article-text">
        ------------------
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes de este art&iacute;culo son propiedad, por orden de aparici&oacute;n, de <a href="https://www.flickr.com/photos/fabola/23739744485/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fabrice Florin</a> (<a href="https://www.flickr.com/photos/fabola/8753592284" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y 5</a>), <a href="https://www.flickr.com/photos/othree/14079953298/in/photolist-nscrzu-6tgT7Z-LPrAK-c221jw-cTQsA-g2W4oU-cTQnr-c221ib-c5WgqW-6tkYBd-LPqZE-LPrCH-fC7aJN-fjLooj-LPViH-4Lpeb9-4MgQJx-fjwhex-fjwdH6-MjEZy-6tgSXt-g2Y3rR-akg1bb-c1VNbQ-c21Zuu-g2Y8GS-LPAS2-c6Bxs9-nN2RSZ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">othree</a> y <a href="https://www.flickr.com/photos/openfly/7231604822/in/photolist-c22SaL-deHNSU-8EzvZ7-bCtWmZ-6E6uKR-8oHJTD-5cshb1-AGin-6E6jsP-bpz1gS-8ozpq3-8oweop-8ozpYh-C1dgL9-g4aLgp-8ozqid-8ozpCE-mNPogg-8oweNB-8owfog-a5XthL-Aonz-BdhYDb-8pyU6A-8ozpwC-8pze6j-8oweux-8pw3qp-Ca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Matt Joyce</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/maker-faire-dale-dougherty-hardware-libre-makers_1_4050296.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Apr 2016 13:03:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/deecf876-5fa5-489c-a1d6-511e3f974a5a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="864274" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/deecf876-5fa5-489c-a1d6-511e3f974a5a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="864274" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El padre de la cultura 'maker': "Cuando la gente colabora puede cambiar el mundo"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/deecf876-5fa5-489c-a1d6-511e3f974a5a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hardware]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los móviles y relojes modulares unen sus piezas gracias al 'crowdfunding']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/crowdfunding-hardware-tecnologia-modular_1_2328765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70c87d91-c383-439d-87a2-e93d1a29b676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="PuzzlePhone, el &#039;smartphone&#039; modular hispano-finlandés que estará disponible el año que viene"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras Google retrasa su Proyecto Ara, las 'startups' intentan liderar la revolución de la tecnología modular buscando adeptos gracias al micromecenazgo. El 'smartwatch' de la británica Blocks, la segunda versión del móvil reparable de la holandesa Fairphone y el 'smartphone' en tres partes de la hispano-finlandesa PuzzlePhone se han adelantado al gigante de Mountain View. ¿Popularizarán las pequeñas compañías los dispositivos que se montan como Legos?</p></div><p class="article-text">
        La pasi&oacute;n por combinar bloques de colores, la facilidad de sustituir aquella pieza que se rompi&oacute;, el entusiasmo por modificar mi construcci&oacute;n sin que un tercero tenga que ayudarme... <strong>Si los Legos tambi&eacute;n son un juego de</strong> <strong>adultos</strong>, <strong>&iquest;por qu&eacute; no trasladarlos al universo del 'hardware'?</strong> &iquest;Acaso no nos gustar&iacute;a cambiar m&oacute;dulos de la correa de nuestro 'smartwatch' para decidir si queremos usarlo como GPS o como term&oacute;metro? &iquest;No agradecer&iacute;a nuestro bolsillo que <strong>pudi&eacute;ramos colocar otra pantalla a nuestro m&oacute;vil</strong> despu&eacute;s de estamparlo contra el suelo?
    </p><p class="article-text">
        Dos 'startups' europeas, <strong>la brit&aacute;nica Blocks</strong><a href="http://www.chooseblocks.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Blocks</a> <strong>y la hispano-finlandensa PuzzlePhone</strong><a href="http://www.puzzlephone.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PuzzlePhone</a>, planean vender sus dispositivos modulares el a&ntilde;o que viene. La primera ofrecer&aacute; ese personalizable reloj inteligente y la segunda, un 'smartphone' dividido en tres c&oacute;modas partes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Google anunciaba <strong>el retraso y redise&ntilde;o del Proyecto Ara</strong><a href="https://twitter.com/ProjectAra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Proyecto Ara</a>, el <a href="http://www.cnet.com/news/project-ara-everything-we-know-about-googles-modular-phone/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tel&eacute;fono con ocho m&oacute;dulos intercambiables</a> del que supuestamente &iacute;bamos a disfrutar en 2015, estas dos compa&ntilde;&iacute;as han recurrido al 'crowdfunding' para financiar sus dispositivos y conseguir el apoyo de los primeros 'geeks' amantes de Lego. &iquest;Conseguir&aacute;n <strong>popularizar la tecnolog&iacute;a modular sin contar con los gigantes</strong>?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5376b8cf-13fa-4145-bc1f-51cfbbdc8ad8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5376b8cf-13fa-4145-bc1f-51cfbbdc8ad8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5376b8cf-13fa-4145-bc1f-51cfbbdc8ad8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5376b8cf-13fa-4145-bc1f-51cfbbdc8ad8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5376b8cf-13fa-4145-bc1f-51cfbbdc8ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5376b8cf-13fa-4145-bc1f-51cfbbdc8ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5376b8cf-13fa-4145-bc1f-51cfbbdc8ad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        EL 'CROWDFUNDING' PARA RECAUDAR FANS 
    </p><p class="article-text">
        Blocks ha comprobado recientemente que muchos entusiastas compart&iacute;an su deseo de dise&ntilde;ar 'wearables' por piezas. <strong>Tan solo una hora despu&eacute;s de ver la luz en Kickstarter</strong>, <strong>hab&iacute;a logrado recaudar el objetivo de su campa&ntilde;a, </strong>250.000 d&oacute;lares (236.00 euros). En total, se han embolsado <a href="https://www.kickstarter.com/projects/2106691934/blocks-the-worlds-first-modular-smartwatch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de mill&oacute;n de medio y d&oacute;lares</a> (1,42 millones de euros) para financiar la <a href="http://techcrunch.com/2015/10/13/blocks-kickstarter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fabricaci&oacute;n de los primeros dispositivos</a>, si bien todav&iacute;a les falta <strong>producir y testar sus m&oacute;dulos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los resultados sean m&aacute;s modestos que los de <strong>Pebble, la compa&ntilde;&iacute;a de relojes inteligentes que bati&oacute; el r&eacute;cord de recaudaci&oacute;n en Kickstarter</strong><a href="http://www.theverge.com/2012/5/10/3011651/pebble-smartwatch-kickstarter-project" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bati&oacute; el r&eacute;cord de recaudaci&oacute;n en Kickstarter</a> con 10 millones de d&oacute;lares (casi 9 millones y medio de euros) tres a&ntilde;os antes de la llegada del Apple Watch, sin duda demuestra que <strong>la revoluci&oacute;n modular tambi&eacute;n llegar&aacute; de la mano de los peque&ntilde;os actores</strong>. Ahora bien, &iquest;es el micromecenazgo la mejor f&oacute;rmula para buscar financiaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se pueden lanzar 'crowdfundings', <strong>pero no s&eacute; si es el que invierte es consciente de los riesgos</strong>&rdquo;, explica <strong>Alberto Belle</strong>, analista de IDC, a <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HojaDeRouter.com.</a> A su juicio, los mecenas de una plataforma de financiaci&oacute;n colectiva pueden <strong>no tener en cuenta que un dispositivo modular es una &ldquo;inversi&oacute;n de alto riesgo&rdquo;</strong>: requiere de un estricto control de la cadena de suministros, garant&iacute;as y un completo servicio de atenci&oacute;n al cliente. &ldquo;&iquest;Y si no funciona toda la vida? &iquest;Qui&eacute;n se hace responsable? &iquest;<strong>Y si un proveedor falla y te deja tirado?</strong>&rdquo;, cuestiona este experto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cff8ce9-f4c7-4135-bdf9-520c9880b832_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cff8ce9-f4c7-4135-bdf9-520c9880b832_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cff8ce9-f4c7-4135-bdf9-520c9880b832_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cff8ce9-f4c7-4135-bdf9-520c9880b832_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cff8ce9-f4c7-4135-bdf9-520c9880b832_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1cff8ce9-f4c7-4135-bdf9-520c9880b832_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1cff8ce9-f4c7-4135-bdf9-520c9880b832_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Alejandro Santacreu</strong>, fundador de PuzzlePhone, ha atado todo esos cabos <a href="https://www.indiegogo.com/projects/puzzlephone-upgradeable-sustainable-incredible" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antes de lanzar su propuesta en Indiegogo</a>, en la que detalla que todos los terminales de su marca tendr&aacute;n garant&iacute;a y especifica qui&eacute;nes son sus socios y proveedores. &ldquo;<strong>Hemos tenido dos a&ntilde;os de planificaci&oacute;n </strong>y nos hemos asegurado toda la cadena de suministro&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco su <strong>'smartphone' es tan complejo como el del Proyecto Ara</strong>, por lo que el riesgo de no encontrar proveedores se reduce. Santacreu <strong>nunca pretendi&oacute; reinventar la rueda</strong>, sino crear un dispositivo que se pudiera reparar separando el <strong>cerebro</strong> (el procesador y la c&aacute;mara), el <strong>coraz&oacute;n</strong> (la bater&iacute;a) y la <strong>columna vertebral</strong> (pantalla LCD, altavoces y micr&oacute;fono). 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>Nos queremos desmarcar de la modularidad hiperatomizada</strong> que va a solucionar respuestas muy de nicho. Nosotros no buscamos cambiar hasta la &uacute;ltima pieza porque es todo ficticio&rdquo;, defiende. Los desarrolladores pueden crear los m&oacute;dulos que deseen <strong>en una plataforma que aspira a convertirse en una tienda de aplicaciones de 'hardware'</strong>. Adem&aacute;s, podr&aacute; replicarse en cualquier lugar del mundo, precisamente, porque los &oacute;rganos del PuzzlePhone responden a los est&aacute;ndares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su campa&ntilde;a de 'crowdfunding' flexible</strong> (pueden quedarse con lo que recauden si no llegan a su objetivo de 250.000 d&oacute;lares)<strong> ser&aacute; su &uacute;nico medio para sufragar la fabricaci&oacute;n</strong>. La compa&ntilde;&iacute;a ha contado con <strong>financiaci&oacute;n p&uacute;blica para la investigaci&oacute;n y el desarrollo</strong>, ya que la Uni&oacute;n Europea les ha concedido una ayuda de un mill&oacute;n de d&oacute;lares dentro del Programa <a href="http://www.eshorizonte2020.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Horizonte 2020</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/577414dc-5b4f-4ff7-b40c-cc987a42f085_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/577414dc-5b4f-4ff7-b40c-cc987a42f085_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/577414dc-5b4f-4ff7-b40c-cc987a42f085_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/577414dc-5b4f-4ff7-b40c-cc987a42f085_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/577414dc-5b4f-4ff7-b40c-cc987a42f085_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/577414dc-5b4f-4ff7-b40c-cc987a42f085_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/577414dc-5b4f-4ff7-b40c-cc987a42f085_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <a href="http://www.grant4com.fi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grant4Com</a>, una compa&ntilde;&iacute;a que se encarga de comprobar la calidad de los dispositivos y que ha decidido convertirse en socio accionista, <a href="http://www.haltian.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Haltian</a>, <strong>una 'spin-off' de Nokia centrada en los dispositivos conectados</strong>, o <a href="https://jolla.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jolla</a>, otra exitosa empresa creada por los extrabajadores del desaparecido gigante finland&eacute;s y que pretende integrar su sistema operativo Sailfish en los PuzzlePhones, son algunos de sus<strong> socios fuertes en Oulu, el Silicon Valley de Finlandia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo hacemos [el 'crowdfunding'] porque <strong>queremos realizar un 'market research'</strong>, queremos entender la voz del usuario y sobre todo construir una base de usuarios que sean los 'early adopters'&rdquo;, explica Santacreu. Eso s&iacute;, a ocho d&iacute;as de que cierre la campa&ntilde;a, solo han conseguido recaudar 106.000 d&oacute;lares, el 43% de su objetivo. As&iacute; que ser relativamente independientes del 'crowdfunding' les posibilita seguir con su proyecto de m&oacute;vil reparable. El propio Santacreu defiende que &ldquo;<strong>cualquier empresa que quiera hacer un m&oacute;vil con 50.00 euros es un enga&ntilde;o</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9391/1584366/640/360/0/0/0/100/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" frameborder="0" height="360" width="640"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El ejemplo de <strong>Fonkraft</strong> avala sus palabras. Hace unos meses, ped&iacute;a solo 50.000 d&oacute;lares por Indiegogo para desarrollar desde cero un 'smartphone' modular partiendo del Proyecto Ara. Una cifra irrisoria, como irrisoria era la cantidad por la que pensaban vender cada tel&eacute;fono: 99 d&oacute;lares (93 euros). A los tres d&iacute;as de su lanzamiento, <strong>Indiegogo</strong> cerr&oacute; la campa&ntilde;a porque Fonkraft <strong>incumpl&iacute;a sus &ldquo;est&aacute;ndares de confianza y seguridad</strong>&rdquo;. En este momento, su <a href="http://fonkraft.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&aacute;gina web oficial</a> solo muestra un cartel de &ldquo;volveremos pronto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hubo juego sucio, <strong>no tiene nada que ver con la modularidad ni con las empresas en su conjunto</strong>&rdquo;, defiende <strong>Tomas Halberstad</strong>, portavoz de <a href="https://phonebloks.com/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Phonebloks</a>, una iniciativa promovida por un dise&ntilde;ador holand&eacute;s que ide&oacute; un tel&eacute;fono modular para combatir la obsolescencia programada.
    </p><p class="article-text">
        Phonebloks no vende dispositivos, sino que se ha convertido en una <strong>plataforma para conectar, inspirar y asesorar a las compa&ntilde;&iacute;as que s&iacute; los est&aacute;n desarrollando</strong>. Por ello, en lugar de a una campa&ntilde;a de financiaci&oacute;n colectiva, <strong>recurrieron hace dos a&ntilde;os a una de 'crowdspeaking'</strong> en la plataforma <a href="https://www.thunderclap.it/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thunderclap</a>. <strong>Casi un mill&oacute;n de personas difundieron en sus redes sociales</strong>  la existencia de Phonebloks, una demostraci&oacute;n de que los usuarios ans&iacute;an alargar la vida de los dispositivos. &ldquo;El 'crowdfunding' es excelente en todos los cambios de la industria o en disciplinas 'disruptivas', as&iacute; que para la modularidad funciona&rdquo;, opina Halberstad.
    </p><p class="article-text">
        M&Aacute;S ALL&Aacute; DEL SUE&Ntilde;O MODULAR
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una modalidad diferente de 'crowdfunding' es la que ha promovido la tambi&eacute;n holandesa Fairphone</strong><a href="http://fairphone.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fairphone</a>, una firma que <strong>pretende promover una electr&oacute;nica m&aacute;s justa</strong>. Utiliza minerales que no provienen de <a href="http://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/telefono-libre-sangre-trabajo-digno_6_259734054.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">zonas de conflicto</a> y trabaja con f&aacute;bricas chinas que respetan las condiciones laborales de sus trabajadores para fabricar sus dispositivos.
    </p><p class="article-text">
        Este verano, consigui&oacute; recaudar <a href="https://www.fairphone.com/wp-content/uploads/2015/10/Media-alert_Fairphone-raises-over-%E2%82%AC9-million-to-kick-start-production-of-the-Fairphone-2.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">9 millones de euros</a> <strong>para transformar en realidad el Fairphone 2,</strong> <strong>la segunda versi&oacute;n de su m&oacute;vil &eacute;tico</strong>, para el que no han recurrido ni a donaciones ni a inversiones de capital riesgo. Tan solo lanzaron una campa&ntilde;a de micromecenazgo en su propia p&aacute;gina web, <strong>en la que publican su distribuci&oacute;n de costes</strong><a href="https://www.fairphone.com/2015/09/09/cost-breakdown-of-the-fairphone-2/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su distribuci&oacute;n de costes</a> <strong>para que el comprador conozca por qu&eacute; su tel&eacute;fono</strong> cuesta 525 euros.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9391/1584366/640/360/0/0/0/100/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" frameborder="0" height="360" width="640"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;A mucha gente le llama por motivos no solo de inversi&oacute;n, sino tambi&eacute;n personales. Entonces,<strong> te has acercado al consumidor con un criterio diferente a la inversi&oacute;n</strong>, y adem&aacute;s es una empresa que apuesta por la transparencia total&rdquo;, alaba Belle. Al igual que PuzzlePhone, <strong>la facilidad para reemplazar algunos componentes, que tambi&eacute;n vende por separado</strong><a href="http://shop.fairphone.com/catalog/category/view/id/10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que tambi&eacute;n vende por separado</a>, es una de las grandes bazas del Fairphone 2. El portal iFixit, que eval&uacute;a precisamente la posibilidad de reparar los m&oacute;viles,<strong> le acaba de otorgar una matr&iacute;cula de honor</strong><a href="http://arstechnica.com/gadgets/2015/11/ifixit-gives-modular-fairphone-2-a-rare-10-out-of-10-for-repairability/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le acaba de otorgar una matr&iacute;cula de honor</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay gente que lo compra porque <strong>empieza a querer comerse la 'vaquita' que ha sido bien criada</strong>&rdquo;, ejemplifica <strong>Alejandro Santacreu</strong>, que est&aacute; colaborando con Fairphone dentro del programa Horizonte 2020. En PuzzlePhone tambi&eacute;n est&aacute;n dando especial importancia a la <strong>calidad</strong>: <strong>desde el dise&ntilde;o hasta la fabricaci&oacute;n y ensamblaje de las piezas se est&aacute;n realizando en la propia Finlandia</strong>. Prometen que sus tel&eacute;fonos pueden durar hasta diez a&ntilde;os, as&iacute; que quieren unir los bloques de la mejor forma posible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pese a que las 'startups' est&eacute;n liderando el movimiento modular</strong>, los gigantes tambi&eacute;n se han percatado de que nos encari&ntilde;amos con el dispositivo que llevamos en nuestro bolsillo y queremos que sea capaz de sobrevivir a los golpes.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.independent.co.uk/life-style/gadgets-and-tech/news/moto-x-force-motorola-launches-phone-with-unbreakable-screen-a6713636.html%20aqu%C3%AD%20el%20v%C3%ADdeo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Motorola acaba de presentar el Moto X Phone</a>, apodado &ldquo;el 'smartphone' irrompible&rdquo;, con un v&iacute;deo de promoci&oacute;n en el que aparece el presidente de la compa&ntilde;&iacute;a, Rick Osterloh, dejando caer al suelo el iPhone 6S y el Samsung Galaxy S6 para demostrar su debilidad frente a su nueva creaci&oacute;n. <strong>iFixit tambi&eacute;n ha comprobado que el iPhone 6S es resistente al agua</strong><a href="http://ifixit.org/blog/7408/iphone-waterproof/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iPhone 6S es resistente al agua</a>, un hecho que la compa&ntilde;&iacute;a de la manzana mordida no hab&iacute;a desvelado previamente y que podr&iacute;a estar relacionado con el lanzamiento de su <a href="http://www.engadget.com/2015/09/09/apple-introduces-a-carrier-free-iphone-upgrade-plan/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa de actualizaciones para el iPhone</a> <strong>en Estados Unidos,</strong> que incluye reparaciones de 'hardware' y dos arreglos por da&ntilde;os accidentales.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9391/1584390/640/360/0/0/0/100/1" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" frameborder="0" height="360" width="640"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Para Santacreu, ejemplos como estos prueban que, adem&aacute;s de Google, <strong>otras reconocidas firmas tambi&eacute;n se han percatado de las nuevas tendencias</strong>. &ldquo;Tienes que estar siempre <strong>mirando a tus competidores porque en realidad son tus mejores amigos</strong>&rdquo;, explica. &ldquo;Nosotros estamos content&iacute;simos de que Blocks haya hecho un 'crowdfunding' sensacional: eso siempre es positivo y siempre nos ayuda a sensibilizar a la gente con dise&ntilde;os m&aacute;s racionales&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, la extraordinaria cifra recaudada en el 'crowdfunding' de Blocks ya ha demostrado que existe una comunidad de fans de los dispositivos que se montan como Legos, y el <strong>&eacute;xito de Fairphone deja patente que muchos se decantan ya por el filete ecol&oacute;gico de la tecnolog&iacute;a</strong>. Ahora solo falta comprobar si esos peces peque&ntilde;os consiguen tirar por s&iacute; solos del carro de la revoluci&oacute;n modular o si les hace falta tambi&eacute;n el empuj&oacute;n de los grandes.
    </p><p class="article-text">
        -------------------------
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes son propiedad de Puzzlephone, <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Project_Ara#mediaviewer/File:Project_Ara_scattered_parts.png" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wikimedia Commons</a> y Blocks
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/crowdfunding-hardware-tecnologia-modular_1_2328765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Dec 2015 08:57:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/70c87d91-c383-439d-87a2-e93d1a29b676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="396765" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/70c87d91-c383-439d-87a2-e93d1a29b676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="396765" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Los móviles y relojes modulares unen sus piezas gracias al 'crowdfunding']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/70c87d91-c383-439d-87a2-e93d1a29b676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Crowdfunding,Hardware,Tecnología,Móviles,Relojes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un kit para programar para un millón de escolares en Reino Unido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/diario-turing/bbc-micro-bit-utilizaran-escolares-reino-unido_1_2559969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63f41930-e54f-4e96-a7bb-bd8e8ec61e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="BBC micro:bit principal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La BBC, junto a una treintena de socios, ha desarrollado un ordenador simple y de bajo coste con el objetivo de llevarlo a las escuelas de Reino Unido y ofrecer una primera puerta de entrada a los escolares para que aprendan a programar</p><p class="subtitle">BBC micro:bit se entregará a escolares de Reino Unido entre 11 y 12 años para que empiecen a desarrollar su "creatividad dentro del ámbito digital" y, conforme vayan avanzando, puedan trabajar con sistemas como Arduino o Raspberry Pi</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/turing/software_libre/Arduino-Documental_0_244625747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arduino</a> y <a href="http://www.eldiario.es/turing/Raspberry-Pi-ordenador-compatibilidad-Windows_0_352415296.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raspberry Pi</a> son dos proyectos que nacieron con el objetivo de facilitar a estudiantes y profesores sistemas asequibles con los que poder aprender a programar y desarrollar proyectos.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a Raspberry Pi, el peque&ntilde;o ordenador de apenas 30 euros de coste, se han podido montar aulas de inform&aacute;tica en <a href="https://www.raspberrypi.org/blog/bringing-computing-to-rural-cameroon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colegios rurales de Camer&uacute;n</a> o <a href="http://techcrunch.com/2013/08/21/pi-for-schools/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Suazilandia</a>. Este tipo de sistemas son un importante pilar para la formaci&oacute;n de escolares que, en cada vez m&aacute;s pa&iacute;ses, comienzan a estudiar ciencias de la computaci&oacute;n y aprenden a programar en edades tempranas. Iniciativas de este tipo son apoyadas tambi&eacute;n desde el sector privado con la celebraci&oacute;n de <em>code camps</em> o con la donaci&oacute;n de <a href="http://www.zdnet.com/article/googles-schmidt-pledges-arduino-and-raspberry-pi-teaching-kits/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">donaci&oacute;n de kits a colegios</a> (como hizo Google en Reino Unido hace un par de a&ntilde;os).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reino Unido</strong> es uno de los pa&iacute;ses que m&aacute;s fuerte est&aacute; apostando por la ense&ntilde;anza de programaci&oacute;n en las escuelas. Un ecosistema muy activo que acaba de ver nacer un nuevo proyecto que, si cabe, <strong>democratizar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s la ense&ntilde;anza de programaci&oacute;n en las escuelas</strong>. De la mano de la BBC (y otros 29 socios) se ha creado la placa <a href="http://www.bbc.co.uk/programmes/articles/4hVG2Br1W1LKCmw8nSm9WnQ/introducing-the-bbc-micro-bit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BBC micro:bit</a>, un peque&ntilde;o ordenador que, durante el pr&oacute;ximo oto&ntilde;o, <a href="http://www.fastcoexist.com/3048711/the-british-government-is-giving-away-1-million-hacking-kits-to-kids" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llegar&aacute; a todos los escolares de Reino Unido con edades comprendidas entre los 11 y 12 a&ntilde;os</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b669ca6e-6dcc-433b-b7f3-d07bb4923303_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b669ca6e-6dcc-433b-b7f3-d07bb4923303_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b669ca6e-6dcc-433b-b7f3-d07bb4923303_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b669ca6e-6dcc-433b-b7f3-d07bb4923303_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b669ca6e-6dcc-433b-b7f3-d07bb4923303_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b669ca6e-6dcc-433b-b7f3-d07bb4923303_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b669ca6e-6dcc-433b-b7f3-d07bb4923303_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h2 class="article-text">BBC micro:bit, el ordenador que tendr&aacute;n todos los escolares de Reino Unido</h2><p class="article-text">
        <strong>BBC micro:bit</strong> es un proyecto que naci&oacute; en el a&ntilde;o 2012 en el seno de la BBC (concretamente dentro del BBC Computer Literacy Programme) con un objetivo claro: ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os a programar para que tomasen un rol activo dentro de la econom&iacute;a digital y que no fuesen unos meros consumidores de aplicaciones y servicios.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Wuza5WXiMkc-8780', 'youtube', 'Wuza5WXiMkc', document.getElementById('yt-Wuza5WXiMkc-8780'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Wuza5WXiMkc-8780 src="https://www.youtube.com/embed/Wuza5WXiMkc?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Con esta idea, la BBC junto a <em>partners</em> como la <a href="http://www.lancaster.ac.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Lancaster</a>, <a href="http://www.nordicsemi.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nordic Semiconductor</a>, <a href="http://www.freescale.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Freescale Semiconductor</a>, <a href="http://es.farnell.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Farnell Element14</a>, <a href="http://www.arm.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ARM</a>, la <em>startup</em> <a href="https://www.techwillsaveus.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Technology Will Save Us</a> (responsable del dise&ntilde;o de la placa), Barclays, Samsung, <a href="http://www.wellcome.ac.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Wellcome Trust</a>, <a href="http://www.sciencescope.co.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ScienceScope</a> o Microsoft, han terminado construyendo un peque&ntilde;o ordenador de la mitad del tama&ntilde;o de una tarjeta de cr&eacute;dito (40mmx50mm) con el que los escolares podr&aacute;n aprender a programar con JavaScript, Blockly, Python y C++.
    </p><p class="article-text">
        La placa BBC micro:bit gira alrededor de un microcontrolador Nordic nRF51822 (ARM Cortex-M0) de 16 MHz y 32-bits y dispone de memoria flash y RAM integradas as&iacute; como un interfaz Bluetooth LE. Adem&aacute;s, el sistema integra un aceler&oacute;metro, un magnet&oacute;metro, interfaz USB, botones de control, puertos de entrada y salida (para conectar perif&eacute;ricos) y una matriz cuadrada formada por 25 LEDS. Uno de los detalles m&aacute;s curiosos de esta placa son sus puertos de entrada y salida puesto que est&aacute;n dise&ntilde;ados para usar los t&iacute;picos cables con puntas &ldquo;banana y cocodrilo&rdquo; que se utilizan habitualmente en los laboratorios de electr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el objetivo de BBC micro:bit?</strong> Con este proyecto, la BBC ha rescatado una vieja iniciativa que llev&oacute; a cabo en los a&ntilde;os 80 con el desarrollo del <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/BBC_Micro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BBC Micro</a>, un ordenador personal que impuls&oacute; para la ense&ntilde;anza de computaci&oacute;n en los colegios de Reino Unido durante la d&eacute;cada de los 80.
    </p><p class="article-text">
        Con esta actualizaci&oacute;n y las posibilidades que ofrece la tecnolog&iacute;a actual, la BBC continua la iniciativa con el objetivo de &ldquo;inspirar a los j&oacute;venes para que sean creativos dentro del entorno digital y <strong>desarrollar habilidades fundamentales en ciencias, tecnolog&iacute;a e ingenier&iacute;a&rdquo;</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-gJPRMPAbL3Q-4223', 'youtube', 'gJPRMPAbL3Q', document.getElementById('yt-gJPRMPAbL3Q-4223'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-gJPRMPAbL3Q-4223 src="https://www.youtube.com/embed/gJPRMPAbL3Q?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Sinead Rocks, responsable de BBC Learning, describi&oacute; de una forma muy interesante lo que puede suponer BBC micro:bit para los escolares:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Si nos encanta darle a los niños pinceles para que pinten y desarrollen su creatividad, deberíamos actuar de la misma forma con la tecnología. BBC micro:bit es el dispositivo que deben tener los niños para aprender a expresarse digitalmente; es nuestra iniciativa más ambiciosa dentro del ámbito educativo en estos últimos 30 años y permitirá conectar cualquier cosa, desde teléfonos móviles, macetas o placas Raspberry Pi. Si el proyecto BBC Micro, durante los años 80, fue una de las grandes palancas para desarrollar la industria de los videojuegos de Reino Unido, BBC micro:bit puede ser esa palanca para el sector del Internet de las cosas."<br/><br/></blockquote>
    </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d25586a-4a85-45a7-9246-db28e3817ade_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d25586a-4a85-45a7-9246-db28e3817ade_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d25586a-4a85-45a7-9246-db28e3817ade_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d25586a-4a85-45a7-9246-db28e3817ade_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d25586a-4a85-45a7-9246-db28e3817ade_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8d25586a-4a85-45a7-9246-db28e3817ade_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8d25586a-4a85-45a7-9246-db28e3817ade_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esta gran apuesta de la BBC se ha materializado con el despliegue, durante este oto&ntilde;o, de <strong>1 mill&oacute;n de placas BBC micro:bit</strong> para que sean utilizadas por <strong>escolares de entre 11 y 12 a&ntilde;os</strong>, es decir, de s&eacute;ptimo curso. &iquest;Y por qu&eacute; en este segmento? Seg&uacute;n los responsables del proyecto, llegaron a plantearse su uso en quinto curso; sin embargo, optaron por el s&eacute;ptimo curso por ser el segmento de edad que, con mayor probabilidad, iba a seguir <a href="http://www.theguardian.com/technology/2015/jul/07/bbc-give-away-1m-microbit-computers-schoolchildren" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajando con la placa en su casa</a> y durante su tiempo libre.
    </p><p class="article-text">
        Hasta finales de a&ntilde;o, BBC micro:bit no estar&aacute; disponible fuera del &aacute;mbito educativo y antes de la llegada del oto&ntilde;o, la BBC espera poder capacitar a los docentes a trav&eacute;s de los <em>partners</em> del proyecto.
    </p><h2 class="article-text">Un ecosistema dise&ntilde;ado para la ense&ntilde;anza</h2><p class="article-text">
        Aunque se pueda pensar que BBC micro:bit es una iniciativa que puede competir, de manera directa, con Arduino y Raspberry Pi, el proyecto de la BBC nace con una vocaci&oacute;n integradora y orientada a &ldquo;generar cantera&rdquo;. BBC micro:bit es una <a href="http://www.theguardian.com/technology/2015/mar/12/bbc-micro-bit-raspberry-pi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pieza complementaria</a> que sirve como puerta de entrada a ese gran ecosistema que existe alrededor de Arduino, Intel Galileo o Raspberry Pi.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/210bb8a4-a8a9-4d33-b1b8-09286334d163_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/210bb8a4-a8a9-4d33-b1b8-09286334d163_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/210bb8a4-a8a9-4d33-b1b8-09286334d163_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/210bb8a4-a8a9-4d33-b1b8-09286334d163_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/210bb8a4-a8a9-4d33-b1b8-09286334d163_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/210bb8a4-a8a9-4d33-b1b8-09286334d163_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/210bb8a4-a8a9-4d33-b1b8-09286334d163_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        De hecho, adem&aacute;s de poder conectar perif&eacute;ricos a la BBC micro:bit, esta podr&iacute;a actuar de perif&eacute;rico de Arduino, Intel Galileo, Kano o Raspberry Pi; abriendo as&iacute; una puerta a los estudiantes para seguir avanzando y profundizando en su aprendizaje con sistemas algo m&aacute;s complejos mediante la metodolog&iacute;a del <em>&ldquo;learning by doing&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.theverge.com/2015/5/22/8643065/mark-zuckerberg-video-games-good-for-kids" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mark Zuckerberg</a>, CEO de Facebook, coment&oacute; hace unos meses que si no hubiese sido por los videojuegos no hubiese aprendido a programar. Gracias al ecosistema que forman BBC micro:bit, Arduino y Raspberry Pi, se est&aacute;n eliminando las barreras de entrada para la <a href="http://www.eldiario.es/turing/Ninos-programadores-ensenanza-programacion-escuelas_0_293970921.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ense&ntilde;anza de la programaci&oacute;n en las escuelas</a>; una disciplina que no solamente est&aacute; orientada a formar a los futuros empleados de Google o Facebook, sino que tambi&eacute;n tiene como objetivo preparar a j&oacute;venes que vivir&aacute;n en un mundo en el que la computaci&oacute;n est&aacute; presente en todas partes y donde tambi&eacute;n aprender&aacute;n a encarar procesos de autocorrecci&oacute;n y b&uacute;squeda de errores o a resolver problemas complejos.
    </p><p class="article-text">
        Im&aacute;genes: <a href="http://www.bbc.co.uk/mediacentre/mediapacks/microbit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BBC</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/diario-turing/bbc-micro-bit-utilizaran-escolares-reino-unido_1_2559969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2015 16:33:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/63f41930-e54f-4e96-a7bb-bd8e8ec61e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="295481" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/63f41930-e54f-4e96-a7bb-bd8e8ec61e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="295481" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Un kit para programar para un millón de escolares en Reino Unido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/63f41930-e54f-4e96-a7bb-bd8e8ec61e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Programación,Hardware,Arduino]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ordenador que funciona con agua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/diario-turing/ordenador-funciona-agua_1_4270548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f37525c2-a389-4d57-bfd8-e4d60149fe6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El ordenador que funciona con el movimiento de las gotas de agua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Científicos de la Universidad de Stanford diseñan un ordenador cuya mecánica tiene al agua como componente principal</p><p class="subtitle">Las gotas de agua, rociadas con nanopartículas magnetizadas, permiten el funcionamiento del ordenador a través de movimientos perfectamente sincronizados</p><p class="subtitle">Su creador ya había diseñado el año pasado el primer microscopio de papel del mundo, destinado a personal médico en países en vías de desarrollo</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <div class="gif__wrapper gif__wrapper--halign">
                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/96b72ebb-0247-4aeb-9dd7-de3b95cf929e_16-9-aspect-ratio_default_0.gif"
                    alt=""
                >
            </div>

            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Cient&iacute;ficos de la universidad de Stanford han dise&ntilde;ado un peque&ntilde;o ordenador completamente funcional <strong>a base de gotas de agua</strong>. El aparato es un chip del tama&ntilde;o de un sello de correos y a simple vista, parece una escena del famoso video juego Pac-Man, con las gotas de agua en lugar del mu&ntilde;eco amarillo.
    </p><p class="article-text">
        Pero al contrario que en el videojuego, las gotas responden a <strong>movimientos perfectamente sincronizados</strong> gracias a unos imanes que giran debajo de la mini placa y gu&iacute;an los movimientos de las gotas. Para lograr esto, los investigadores del departamento de bioingenier&iacute;a de Stanford, rociaron el agua con <strong>nanopart&iacute;culas magnetizadas</strong>. Las gotas quedan atrapadas dentro del laberinto de barras de hierro y pueden fluir gracias a un aceite especial.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Manu Prakash, profesor adjunto del departamento de Bioingenier&iacute;a y coautor del estudio sobre este ordenador, la importancia de este aparato reside en la <strong>sincronizaci&oacute;n</strong>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9339/1172472/643/362/0/0/0/50" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no" frameborder="0" height="362" width="643"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Como en cualquier ordenador, si no hay sincronizaci&oacute;n, no funcionar&aacute;. Hay que imaginar un grupo de soldados al son de una marcha, sin esta marcha, al final alguno se equivocar&aacute; de pie y finalmente, todo el grupo ir&aacute; descompasado&rdquo;, asegur&oacute; Prakash.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la sincronizaci&oacute;n a trav&eacute;s de los imanes en la placa, las gotas pueden formar el lenguaje usado en la computaci&oacute;n, el <strong>binario</strong>. Seg&uacute;n el ingeniero, el ordenador funciona como cualquier otro, pero eso s&iacute;, much&iacute;simo m&aacute;s lento y tiene tan s&oacute;lo un bit de memoria.
    </p><p class="article-text">
        Entre las aplicaciones de esta tecnolog&iacute;a basada en fluidos, est&aacute; sobre todo, la <strong>posibilidad de manipular elementos qu&iacute;micos</strong> como parte del funcionamiento de los ordenadores. Este chip, seg&uacute;n Prakash, puede funcionar como un laboratorio qu&iacute;mico y biol&oacute;gico, seg&uacute;n c&oacute;mo se trate el agua. Adem&aacute;s, se puede reducir el tama&ntilde;o y hacer que funcione con millones de microgotas de agua. 
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="http://www.nature.com/nphys/journal/vaop/ncurrent/full/nphys3341.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resultados del estudio</a> se han publicado en Nature Physics.
    </p><p class="article-text">
        El ingeniero ya dio el campanazo el a&ntilde;o pasado al crear <strong>el primer microscopio de papel del mundo</strong>, que se dobla como si fuera origami. Su equipo lo dise&ntilde;&oacute; para ser utilizado por personal m&eacute;dico en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo y cuesta tan s&oacute;lo un d&oacute;lar.
    </p><p class="article-text">
        El ordenador cuesta bastante m&aacute;s, pero de momento es s&oacute;lo un prototipo. Prakash y sus estudiantes lo han dise&ntilde;ado para explorar las posibilidades de usar fluidos como base de la computaci&oacute;n. El equipo tambi&eacute;n ha lanzado un desaf&iacute;o a aqu&eacute;llos que tengan unas m&iacute;nimas dotes de tecnolog&iacute;a; pondr&aacute;n los planos b&aacute;sicos del chip a disposici&oacute;n de los usuarios para que los que lo deseen, lo construyan y codifiquen con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Queremos que la gente juegue con el dise&ntilde;o, que explore las posibilidades. No es tan complejo una vez que explicamos c&oacute;mo hacerlo&rdquo;, asegur&oacute; Prakash.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Susana Mendoza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/diario-turing/ordenador-funciona-agua_1_4270548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2015 16:41:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f37525c2-a389-4d57-bfd8-e4d60149fe6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="112081" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f37525c2-a389-4d57-bfd8-e4d60149fe6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="112081" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El ordenador que funciona con agua]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f37525c2-a389-4d57-bfd8-e4d60149fe6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hardware,Agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Makespace Madrid: dos años 'cacharreando' con impresoras 3D y 'hardware' libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/makespace-madrid-makers-impresion-3d-hardware-libre_1_4279397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03d303fe-a5b1-457f-8e9e-70089326944c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Makespace lleva dos años uniendo a los &#039;cacharreros&#039; madrileños (Foto: Cristina Sánchez)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Arquitectos, ingenieros, artistas, jubilados o 'geeks' con ganas de materializar sus ideas forman Makespace, el espacio madrileño para la invención y el bricolaje digital. Asistimos al segundo aniversario de esta entusiasta comunidad de 'makers' que fabrica impresoras 3D, desarrolla proyectos de domótica y diseña sus propios utensilios con la transmisión de saberes y la independencia como filosofía.</p></div><p class="article-text">
        Impresoras 3D, <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/arduino-hardware-libre-revolucion-origenes-historia_0_289771082.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">placas de 'hardware' libre Arduino</a>, un laboratorio de electr&oacute;nica, una cortadora l&aacute;ser, otra de vinilo, una fresadora CNC, una rotomoldeadora, cables, pl&aacute;sticos y mucho entusiasmo por utilizarlos todos para transformar las ideas en inventos. As&iacute; nos presenta <a href="https://es.linkedin.com/in/cesargarciasaez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&eacute;sar Garc&iacute;a</a>, uno de los fundadores de <a href="http://makespacemadrid.org/preguntas-frecuentes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Makespace Madrid</strong></a>, este taller de creaci&oacute;n y fabricaci&oacute;n digital en el que las herramientas y proyectos se han ido multiplicando a lo largo de sus <strong>dos a&ntilde;os de vida</strong>. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vitalidad del espacio la aportan los 70 miembros de esta comunidad de invenci&oacute;n colaborativa. &ldquo;Lo importante para nosotros es <strong>servir de pegamento</strong> y que la gente se una para trabajar&rdquo;, nos cuenta Garc&iacute;a. La cohesi&oacute;n de sus miembros es incluso m&aacute;s relevante que el 'hardware' o las herramientas. Ayer celebraban su segundo aniversario y estos 'makers' explicaban a los interesados&nbsp;no solo los resultados de sus proyectos, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo hab&iacute;an logrado desarrollarlos. <strong>Del</strong> &ldquo;<strong>hazlo t&uacute; mismo&rdquo; al &ldquo;hazlo con otros&rdquo;</strong>. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; siempre hay alguien que tiene la experiencia que t&uacute; necesitas. El grupo es lo m&aacute;s importante&rdquo;, defiende Javier Mart&iacute;nez, un ingeniero naval prejubilado que decidi&oacute; unirse al Makespace hace cinco meses. No sab&iacute;a nada de dise&ntilde;o en 3D, pero ya se ha fabricado su propia impresora, ha impreso juguetes y quiere dise&ntilde;ar cascos de barco para construir sus propias maquetas. <strong>&ldquo;El campo de trabajo es tu imaginaci&oacute;n&rdquo;</strong>, asegura Mart&iacute;nez, que cree que hace falta m&aacute;s voluntad que conocimientos para aprender a fabricar tus propios objetos. &nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b94c5f-dbd0-42af-80b8-4d81603287a2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b94c5f-dbd0-42af-80b8-4d81603287a2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b94c5f-dbd0-42af-80b8-4d81603287a2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b94c5f-dbd0-42af-80b8-4d81603287a2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b94c5f-dbd0-42af-80b8-4d81603287a2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c3b94c5f-dbd0-42af-80b8-4d81603287a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c3b94c5f-dbd0-42af-80b8-4d81603287a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ingenieros, artistas, f&iacute;sicos, inform&aacute;ticos, arquitectos y apasionados de la electr&oacute;nica, j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes, mezclan sus saberes en <strong>este taller autogestionado</strong> que funciona gracias a los 30 euros mensuales que aportan sus miembros, a las derramas para compra de materiales - como en cualquier comunidad de vecinos - y a las donaciones de herramientas nuevas y materiales desechados. Hasta un teclado viejo puede revivir en un nueva creaci&oacute;n. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos de sus miembros se dedican profesionalmente a la programaci&oacute;n, y esta comunidad sin &aacute;nimo de lucro les ha ayudado a materializar sus conocimientos. Es el caso de Enrique Vaquero. Este inform&aacute;tico ha aprendido en el taller a fabricar sus propias impresoras 3D, que en un futuro quiere utilizar para desarrollar proyectos relacionados con las energ&iacute;as renovables.
    </p><p class="article-text">
        Placas Arduino, motores, piezas impresas en 3D y varillas met&aacute;licas se han fusionado en las creaciones que Enrique ha desarrollado con Jairo Hamburger, un t&eacute;cnico en prevenci&oacute;n de riesgos laborales. Enrique se ha encargado de la programaci&oacute;n y Jairo, de la parte mec&aacute;nica. <strong>El 'hardware', el 'software' y hasta el pensamiento es libre</strong>. &ldquo;En la empresa privada parece que el de al lado te puede robar las cosas, aqu&iacute; no, aqu&iacute; es todo colaborativo, es todo m&aacute;s productivo&rdquo;, se&ntilde;ala Jairo. &nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b44cb1f-42b1-4d74-9873-984d9649fad8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b44cb1f-42b1-4d74-9873-984d9649fad8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b44cb1f-42b1-4d74-9873-984d9649fad8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b44cb1f-42b1-4d74-9873-984d9649fad8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b44cb1f-42b1-4d74-9873-984d9649fad8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1b44cb1f-42b1-4d74-9873-984d9649fad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1b44cb1f-42b1-4d74-9873-984d9649fad8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/240b721e-1a80-4983-b04b-45fa1dbe7466_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/240b721e-1a80-4983-b04b-45fa1dbe7466_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/240b721e-1a80-4983-b04b-45fa1dbe7466_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/240b721e-1a80-4983-b04b-45fa1dbe7466_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/240b721e-1a80-4983-b04b-45fa1dbe7466_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/240b721e-1a80-4983-b04b-45fa1dbe7466_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/240b721e-1a80-4983-b04b-45fa1dbe7466_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La sangre 'maker' que recorre este espacio invita a crear y transformar. <strong>&ldquo;Creo que es una actitud: antes de compr&aacute;rmelo voy a ver si me lo puedo hacer yo&rdquo;</strong>, defiende <a href="https://twitter.com/trecedejunio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sara Alvarellos</strong></a>, cofundadora de Makespace Madrid. &ldquo;Si tienes un potencial para la invenci&oacute;n te vuelcas, te da muchas posibilidades. Es verdad que te sientes empoderado&rdquo;. Los 'cacharreros' de este espacio optan por imprimirse sus propios utensilios dom&eacute;sticos, desarrollar su propia instalaci&oacute;n dom&oacute;tica o fabricar sus propios robots antes de recurrir a terceros. La satisfacci&oacute;n est&aacute; en participar en todo ese proceso de creaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DE CINCO PERSONAS A UNA COMUNIDAD</strong>
    </p><p class="article-text">
        C&eacute;sar Garc&iacute;a y Sara Alvarellos hab&iacute;an participado en el <a href="http://www.fablableon.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FabLab Le&oacute;n</a> y se contagiaron de su esp&iacute;ritu de comunidad y creaci&oacute;n. Hace dos a&ntilde;os, se unieron con otros tres 'makers' con las mismas inquietudes y decidieron crear <strong>el primer Makespace en la capital</strong>, tomando el nombre del <a href="http://makespace.org/space/principles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Makespace de Cambridge</a> e inspir&aacute;ndose tambi&eacute;n en el <a href="https://london.hackspace.org.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hackspace Londres</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Faltaban espacios para dise&ntilde;adores, para programadores, no hab&iacute;a sitio para trabajar con lo tangible. Con la internet de las cosas no va a ser necesario solo trabajar con el c&oacute;digo, sino tambi&eacute;n con lo f&iacute;sico&rdquo;, nos explica C&eacute;sar Garc&iacute;a. Consiguieron animar a suficientes amantes de la artesan&iacute;a digital y remodelaron un antiguo taller cerca de Atocha, creando un colectivo que no se gu&iacute;a por unas estrictas reglas, sino por una serie de <a href="http://makespacemadrid.org/preguntas-frecuentes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">valores</a>: <strong>la seguridad, el respeto por los dem&aacute;s, la colaboraci&oacute;n y la inclusividad. </strong>
    </p><p class="article-text">
        No se requiere ning&uacute;n conocimiento previo para entrar y los martes por la tarde el Makespace se abre para todo el p&uacute;blico que quiera conocerlo o charlar sobre sus proyectos. &ldquo;<strong>No hacemos criba</strong>. Con que aceptes las normas de uso y entiendas lo que somos, vale&rdquo;, defiende Alvarellos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b3d727c-4dd2-4872-bde1-23599d6ee93c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b3d727c-4dd2-4872-bde1-23599d6ee93c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b3d727c-4dd2-4872-bde1-23599d6ee93c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b3d727c-4dd2-4872-bde1-23599d6ee93c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b3d727c-4dd2-4872-bde1-23599d6ee93c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b3d727c-4dd2-4872-bde1-23599d6ee93c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7b3d727c-4dd2-4872-bde1-23599d6ee93c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El Makespace es tambi&eacute;n un espacio aut&oacute;nomo. &ldquo;Quer&iacute;amos algo independiente que fuera creciendo poco a poco, <strong>sin estar condicionados a subvenciones</strong>&rdquo;, nos cuenta Garc&iacute;a. Esta es una de las diferencias entre el Makespace y los FabLabs, normalmente respaldados por financiaci&oacute;n p&uacute;blica o por fundaciones y universidades, como sucede con el <a href="http://medialab-prado.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MediaLab-Prado</a>, el laboratorio ciudadano del Ayuntamiento de Madrid. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este taller de iniciaci&oacute;n <strong>tampoco quiere definirse como un 'hackerspace'</strong> - &ldquo;el Makespace est&aacute; ligado a t&eacute;cnicas m&aacute;s tradicionales, abarcamos una comunidad m&aacute;s amplia&rdquo;, nos cuenta Alvarellos - <strong>ni como un 'coworking'</strong>. No quieren ser un espacio de trabajo, sino un lugar para desarrollar proyectos, para aprender m&aacute;s que para producir.
    </p><p class="article-text">
        Los miembros se organizan a trav&eacute;s de listas de correo y de su <a href="http://wiki.makespacemadrid.org/index.php?title=Main_Page" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'wiki'</a>, y mantienen un sistema de transmisi&oacute;n colectiva. &ldquo;Makerspace es como una isla, <strong>la moneda de cambio no es el dinero a nivel interno</strong>&rdquo;, asegura Sara Alvarellos. Cada nuevo miembro recibe una formaci&oacute;n gratuita para aprender a manejar la maquinaria, con el &uacute;nico requisito de ense&ntilde;ar a otros posteriormente. Dar y recibir es la filosof&iacute;a de trabajo de esta sociedad 'maker'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier Fern&aacute;ndez es el encargado de impartir la formaci&oacute;n sobre impresi&oacute;n 3D. Sus compa&ntilde;eros aseguran que es un gur&uacute; de esta tecnolog&iacute;a. &ldquo;Yo soy el 'geek' cl&aacute;sico que ha hecho electr&oacute;nica, dise&ntilde;o y programaci&oacute;n. Vengo del 'cacharreo' y la investigaci&oacute;n&rdquo;, nos cuenta Fern&aacute;ndez, que hace m&aacute;s de un a&ntilde;o encontr&oacute; en este espacio <strong>su lugar para aprender lo que no sab&iacute;a y transmitir lo que ya sabe</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/12b2959b-636c-4855-84e3-eddc3a271af0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/12b2959b-636c-4855-84e3-eddc3a271af0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/12b2959b-636c-4855-84e3-eddc3a271af0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/12b2959b-636c-4855-84e3-eddc3a271af0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/12b2959b-636c-4855-84e3-eddc3a271af0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/12b2959b-636c-4855-84e3-eddc3a271af0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/12b2959b-636c-4855-84e3-eddc3a271af0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>DEL TALLER DE 'DRONES' A LA S&Iacute;NTESIS DE SONIDOS FRUTALES</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los creadores de Makespace Madrid pueden desarrollar sus proyectos libremente, aunque muchos se han unido por grupos de inter&eacute;s. Los mi&eacute;rcoles se re&uacute;nen los amantes de los drones, los jueves los interesados en los objetos conectados. Taller de osciloscopio, reciclaje de componentes electr&oacute;nicos o modificaci&oacute;n creativa a base de circuitos han sido algunas de las actividades que se han llevado a cabo en estos dos a&ntilde;os de vida. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay uno que estuvo muy bien, el de <strong>s&iacute;ntesis de sonido anal&oacute;gico con fruta fresca</strong>&rdquo;, nos explica Samuel Villafranca, un inform&aacute;tico que trabaja con grandes servidores y que lleva meses construyendo un reloj con luces LED con una placa Arduino y piezas impresas en 3D como 'hobby', un proyecto que nos muestra con orgullo. Andrew Zaborowski, desarrollador en Intel, trabaja en el proyecto <a href="http://wiki.makespacemadrid.org/index.php?title=Sensorino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sensorino</strong></a>, una red de sensores baratos para la 'smart home'.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b47b5a4-8f54-49a7-b1dc-70963d114333_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b47b5a4-8f54-49a7-b1dc-70963d114333_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b47b5a4-8f54-49a7-b1dc-70963d114333_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b47b5a4-8f54-49a7-b1dc-70963d114333_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b47b5a4-8f54-49a7-b1dc-70963d114333_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b47b5a4-8f54-49a7-b1dc-70963d114333_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b47b5a4-8f54-49a7-b1dc-70963d114333_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El Makespace ha colaborado con el Centro de Referencia Estatal de Autonom&iacute;a Personal y Ayudas T&eacute;cnicas del Imserso (<a href="http://www.ceapat.es/ceapat_01/index.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ceapat</a>) asesorando a sus t&eacute;cnicos en la utilizaci&oacute;n de impresoras 3D para el desarrollo de utensilios destinados a personas con problemas de movilidad. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus miembros tambi&eacute;n est&aacute;n terminando de elaborar el <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/noticias/tecnologia-makespace_madrid-arduino-futurista-impresoras_3d-laser_0_286271465.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>'Manual de Supervivencia Maker'</strong></a>, un libro de referencia para el que quiera acercarse al mundo de la electr&oacute;nica y la fabricaci&oacute;n digital que han financiado gracias a una campa&ntilde;a en <a href="https://goteo.org/project/manual-de-supervivencia-maker" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Goteo</a>, y algunos han participado tambi&eacute;n en la organizaci&oacute;n de la primera <a href="http://madridmakerfaire.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Madrid Mini Maker Faire</strong></a><strong> </strong>que va a celebrarse el s&aacute;bado que viene, una feria tecnol&oacute;gica que arranc&oacute; en California en 2006 y lleva desde entonces recorriendo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todas sus actividades, los proyectos del Makespace a&uacute;n no se han transformado en empresas reales. No hay por qu&eacute; monetizar la creatividad. &ldquo;Parece que en esta sociedad si no sale un proyecto de 'startup' que levanta diez millones de euros en una ronda de inversi&oacute;n es que no estamos haciendo nada, cuando no es as&iacute;. <strong>Nuestro objetivo es bajar la barrera de entrada a la tecnolog&iacute;a y facilitar el acceso a todo el mundo</strong>&rdquo;, defiende Alvarellos. Garc&iacute;a a&ntilde;ade que muchos proyectos son a largo plazo y que a&uacute;n tienen que dar el salto de los prototipos de la fabricaci&oacute;n. &ldquo;<strong>Queda el paso de la idea a crear una empresa viable</strong>&rdquo;, nos cuenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a236b9eb-1daa-407d-9c52-463a694b4e54_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a236b9eb-1daa-407d-9c52-463a694b4e54_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a236b9eb-1daa-407d-9c52-463a694b4e54_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a236b9eb-1daa-407d-9c52-463a694b4e54_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a236b9eb-1daa-407d-9c52-463a694b4e54_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a236b9eb-1daa-407d-9c52-463a694b4e54_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a236b9eb-1daa-407d-9c52-463a694b4e54_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por el momento, <strong>ya han conseguido crear un espacio</strong> compartido y una comunidad de miembros estable que crece poco a poco: ayer mismo, en la celebraci&oacute;n de su segundo aniversario, encontraron nuevos fichajes que quieren sumarse a esta iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute; lo m&aacute;s importante es que hayamos sido capaces de transmitir una misi&oacute;n y construir una comunidad que quiera seguir apostando por <strong>tener ese espacio accesible. E</strong><strong>so es lo revolucionario</strong>&rdquo;, concluye Alvarellos. Su iniciativa es un ejemplo de que emprender un proyecto no nace del deseo de rentabilizarlo, sino de la inquietud de construir, de edificar, de crear, de inventar algo por uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/makespace-madrid-makers-impresion-3d-hardware-libre_1_4279397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2015 12:48:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/03d303fe-a5b1-457f-8e9e-70089326944c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2982328" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/03d303fe-a5b1-457f-8e9e-70089326944c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2982328" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Makespace Madrid: dos años 'cacharreando' con impresoras 3D y 'hardware' libre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/03d303fe-a5b1-457f-8e9e-70089326944c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Impresión 3D,Hardware]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raspberry Pi 2: nueva versión del ordenador de 30 euros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/diario-turing/raspberry-pi-ordenador-compatibilidad-windows_1_4393815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/103855f6-bc4e-4e22-baf4-428a9329f3ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Raspberry Pi 2"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Fundación Raspberry Pi ha anunciado una nueva versión de su pequeño ordenador personal: Raspberry Pi 2.</p><p class="subtitle">El nuevo Raspberry Pi 2 ofrece un rendimiento 6 veces superior a su antecesor y anuncia una novedad muy interesante: una alianza con Microsoft para que Windows 10 sea compatible con este sistema.</p></div><p class="article-text">
        Uno de los proyectos de <a href="http://www.eldiario.es/turing/Hardware-Libre_0_139986451.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hardware libre</a> m&aacute;s conocidos es&nbsp;<a href="http://www.raspberrypi.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raspberry Pi</a>. Este peque&ntilde;o ordenador, de apenas 35 d&oacute;lares de coste (unos 30 euros), naci&oacute; en el seno de una fundaci&oacute;n con un claro objetivo: romper la brecha digital y llevar la <a href="http://www.eldiario.es/turing/Ninos-programadores-ensenanza-programacion-escuelas_0_293970921.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ense&ntilde;anza de la programaci&oacute;n a los colegios</a> de todo el mundo, proporcionando a los escolares un entorno de desarrollo abierto y, lo m&aacute;s importante, <a href="http://www.raspberrypi.org/bringing-computing-to-rural-cameroon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">asequible para las escuelas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Desde su lanzamiento al mercado en febrero de 2012 se han vendido&nbsp;<strong>m&aacute;s de 4 millones de unidades</strong>: una cifra que muestra bien el &eacute;xito de un ordenador que ha trascendido del &aacute;mbito escolar y se ha convertido en el eje sobre el que giran m&uacute;ltiples proyectos de aficionados a la electr&oacute;nica, proyectos de investigaci&oacute;n en el &aacute;mbito de la rob&oacute;tica e, incluso, algunas <em>startups</em> que trabajan en el desarrollo de productos hardware.
    </p><p class="article-text">
        Como muestra de la buena salud del proyecto, la Fundaci&oacute;n Raspberry Pi ha anunciado el <strong>lanzamiento de una nueva versi&oacute;n</strong> de su ordenador: <a href="http://www.raspberrypi.org/raspberry-pi-2-on-sale/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Raspberry Pi 2</a>.
    </p><h3 class="article-text">Un proyecto dispuesto a cambiar las cosas</h3><p class="article-text">
        Raspberry Pi es un proyecto que comenz&oacute; a cocinarse en el a&ntilde;o 2006 de la mano de profesores e ingenieros ingleses que buscaban &ldquo;contagiar de entusiasmo&rdquo; a los estudiantes y atraerlos hacia el mundo de la programaci&oacute;n y las ciencias de la computaci&oacute;n. No todos los colegios contaban, dentro de sus programas formativos, de ense&ntilde;anzas regladas de programaci&oacute;n pero, adem&aacute;s, hab&iacute;a profesores que ni siquiera ten&iacute;an&nbsp;los medios t&eacute;cnicos necesarios como aulas de inform&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, con la idea de poder <strong>romper con esta brecha</strong> en el acceso a los ordenadores en las aulas, se constituy&oacute; la Fundaci&oacute;n Raspberry Pi para cumplir con la misi&oacute;n de &ldquo;promover el estudio de las ciencias de la computaci&oacute;n y temas relacionados, especialmente a nivel escolar, y regresar la diversi&oacute;n al aprendizaje de la computaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde su lanzamiento oficial en el a&ntilde;o 2012, gracias a Raspberry Pi y la solidaridad de empresas y particulares, se han podido montar aulas de inform&aacute;tica en escuelas de pa&iacute;ses en desarrollo. En <a href="http://techcrunch.com/2013/04/05/raspberry-pi-microcomputers-are-powering-a-school-computing-lab-in-rural-cameroon/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Camer&uacute;n</a>, por ejemplo, se pudo montar un aula con 30 ordenadores Raspberry Pi en una escuela rural gracias al esfuerzo de un cooperante de B&eacute;lgica y, a ra&iacute;z de una campa&ntilde;a de <em>crowdfunding</em> en Indiegogo, se pudo montar un aula de inform&aacute;tica en una <a href="http://techcrunch.com/2013/08/21/pi-for-schools/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escuela rural de Suazilandia</a>.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, no hay que irse a pa&iacute;ses en desarrollo para poder comprobar el impacto de Raspberry Pi; realmente es algo que nos queda mucho m&aacute;s cerca. Empresas como Google o el operador de telefon&iacute;a O2 han visto el potencial de este proyecto a la hora de generar &ldquo;cantera de nuevos ingenieros&rdquo; y apadrinaron un programa para <a href="http://thenextweb.com/uk/2015/01/21/tech-companies-including-google-o2-raspberry-pi-will-support-coding-lessons-uk-schools/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ceder 13.000 dispositivos</a> a escuelas de Reino Unido y, de esta forma, motivar a alumnos y docentes as&iacute; como contribuir a la ruptura de la brecha digital que exist&iacute;a en las escuelas de este pa&iacute;s (donde quedaba muy marcado el hecho de que las escuelas privadas s&iacute; dispon&iacute;an de ordenadores frente a la carest&iacute;a que sufr&iacute;an las escuelas p&uacute;blicas).
    </p><h3 class="article-text">Raspberry Pi 2: m&aacute;s potencia al mismo precio</h3><p class="article-text">
        La nueva <strong>Raspberry Pi 2</strong> sigue ofreciendo a los usuarios una arquitectura basada en procesador ARM. Concretamente, el sistema monta un procesador <strong>Broadcom ARM Cortex-A7</strong> (el SoC BCM2836) de cuatro n&uacute;cleos a 900 MHz y 1 GB de memoria RAM; dicho de otra forma, si lo comparamos con el modelo que se estaba distribuyendo hasta ahora, Raspberry Pi modelo B+, esta nueva versi&oacute;n supone multiplicar por 6 el rendimiento de este computador (lo cual abre las puertas a aplicaciones mucho m&aacute;s ambiciosas).
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="//player.vimeo.com/video/118348505?title=0&amp;byline=0" webkitallowfullscreen="" mozallowfullscreen="" allowfullscreen="" frameborder="0" height="360" width="640"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Este salto en las prestaciones se realiza <strong>manteniendo el precio al 35 d&oacute;lares</strong> y tambi&eacute;n el factor de forma (el dise&ntilde;o de la placa es id&eacute;ntico a Raspberry Pi modelo B+). Por tanto, los usuarios de este nuevo modelo seguir&aacute;n encontrando un chip gr&aacute;fico <strong>VideoCore IV de doble n&uacute;cleo</strong> capaz de soportar<strong> 1080p a 30 fps</strong>, salida <strong>HDMI</strong>, salida de video compuesto, salida de audio est&eacute;reo, interfaz de red <strong>Ethernet</strong> 10/100, 4 puertos USB 2.0, ranura de tarjetas <strong>MicroSD</strong> y la habitual bater&iacute;a de 40 pines de entrada/salida que permite comunicar la placa con otros perif&eacute;ricos externos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de conservar la compatibilidad con la primera versi&oacute;n de esta computadora, Raspberry Pi 2 trae consigo una novedad muy interesante: <strong>Raspberry Pi 2 ser&aacute; compatible con Windows 10</strong><a href="http://www.eldiario.es/turing/Microsoft-actualizacion-gratuita-operativo-Windows_0_348216177.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Windows 10</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd023b78-f1ba-440f-b276-5ce2c9e01266_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd023b78-f1ba-440f-b276-5ce2c9e01266_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd023b78-f1ba-440f-b276-5ce2c9e01266_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd023b78-f1ba-440f-b276-5ce2c9e01266_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd023b78-f1ba-440f-b276-5ce2c9e01266_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bd023b78-f1ba-440f-b276-5ce2c9e01266_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bd023b78-f1ba-440f-b276-5ce2c9e01266_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">Microsoft y su apuesta por Raspberry Pi</h3><p class="article-text">
        Tal y como comentaban en el anuncio de Raspberry Pi 2, la fundaci&oacute;n ha hecho p&uacute;blico tambi&eacute;n la colaboraci&oacute;n que arrancaron, hace 6 meses, con Microsoft. &iquest;El objetivo? Llevar Windows 10 al ecosistema de Raspberry Pi, un desembarco que requer&iacute;a actualizar las prestaciones del computador. <strong>Microsoft ofrecer&aacute; Windows 10 para Raspberry Pi 2 de manera gratuita</strong>, eso s&iacute;, ser&aacute; solamente para desarrolladores que participen dentro del <a href="http://dev.windows.com/en-us/featured/Windows-Developer-Program-for-IoT" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa sobre IoT</a> (<em>Internet of Things</em> o &ldquo;Internet de las cosas&rdquo;) y habr&aacute; que esperar a que esta versi&oacute;n de Windows 10 est&eacute; disponible.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; ofrece el ecosistema de Raspberry Pi a Microsoft? Alrededor de Raspberry Pi han surgido m&uacute;ltiples proyectos; es un ordenador que ha traspasado la frontera de las aulas para estar presente en proyectos de investigaci&oacute;n y <em>startups</em> de todo el mundo (dado que es asequible y f&aacute;cil de conseguir). El ecosistema de Raspberry Pi es <strong>muy activo</strong>; alrededor de la ola del Internet de las cosas y los dispositivos conectados, Microsoft tiene ante s&iacute; las puertas de millones de dispositivos que, potencialmente, podr&iacute;an usar Windows 10 y formar parte de esa &ldquo;convergencia de plataformas&rdquo; (IoT, consolas de videojuegos, m&oacute;viles y dispositivos de escritorio) que hace tiempo que est&aacute; buscando.
    </p><p class="article-text">
        Microsoft, a trav&eacute;s de su programa para desarrolladores de IoT, va a ofrecer soporte de Windows 10 para las <a href="http://www.intel.es/content/www/es/es/do-it-yourself/galileo-maker-quark-board.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">placas Intel Galileo</a> (que son compatibles con Arduino); tendiendo su mano hacia Raspberry Pi, los de Redmond consiguen cubrir dos de los principales kits de desarrollo que se usan en el &aacute;mbito de <em>Internet of Things</em>.
    </p><h3 class="article-text">Ordenadores de bajo coste e Internet de las cosas</h3><p class="article-text">
        Gracias a Raspberry Pi, el segmento de los miniPCs dio un gran vuelco y se transform&oacute; por completo. Originalmente, este tipo de sistemas aspiraban a ofrecer ordenadores personales de bajo coste a los usuarios; un objetivo que qued&oacute; perfectamente cumplido y que abri&oacute; la puerta a que surgiesen nuevos proyectos como <a href="http://apc.io/products/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">APC</a> o <a href="http://www.intel.com/content/www/us/en/compute-stick/intel-compute-stick.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Intel Compute Stick</a> (que recientemente se present&oacute; durante el CES y, por 150 d&oacute;lares, transforma <strong>cualquier televisor en un completo ordenador personal</strong> con Windows o Linux).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de que hoy en d&iacute;a podr&iacute;amos trabajar con uno de estos peque&ntilde;os ordenadores personales, su mayor contribuci&oacute;n ha sido la de <strong>catalizador para la comunidad maker</strong><em>maker</em>, es decir, la comunidad formada por <em>startups</em>, investigadores y aficionados a la electr&oacute;nica o la programaci&oacute;n que han adoptado estos sistemas como el pilar de sus proyectos.
    </p><p class="article-text">
        Raspberry Pi ha sido, y es, una gran cabeza tractora de este ecosistema que, principalmente, trabaja en el desarrollo de productos y servicios alrededor del Internet de las Cosas. No es extra&ntilde;o encontrar a Raspberry Pi dentro de la fase temprana de un proyecto de hardware; es <strong>un buen sistema de prototipado a bajo coste</strong> y, por ejemplo, proyectos como <a href="https://gramofon.com/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gramofon</a> comenzaron a desarrollarse <a href="https://www.kickstarter.com/projects/fon/gramofon-modern-cloud-jukebox" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre una placa Raspberry Pi</a>.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9339/761280/643/362/0/0/0/50" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Fabricantes como Intel, por ejemplo, no han querido quedarse atr&aacute;s de esta ola y se han sumado con proyectos como Intel Galileo o <a href="http://www.intel.es/content/www/es/es/do-it-yourself/edison.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Intel Edison</a>, AMD ha apostado por este nicho con <a href="http://www.amd.com/en-us/press-releases/Pages/amd-embedded-g-2014nov11.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gizmo 2</a> y han surgido proyectos como <a href="http://beagleboard.org/bone" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BeagleBone</a>, <a href="http://www.hardkernel.com/main/products/prdt_info.php?g_code=G141578608433" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ODRIOD-C1</a> o <a href="http://blog.imgtec.com/powervr-developers/new-mips-creator-ci20-development-board-for-linux-and-android-debuts" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">MIPS Creator IC20</a> que tambi&eacute;n ocupan un importante lugar entre los desarrolladores.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s los &ldquo;dispositivos cotidianos&rdquo; que disponen de capacidad para conectarse a Internet. Por tanto, la demanda de sistemas de desarrollo como Raspberry Pi, y el resto de alternativas que aparecen en el mercado, ir&aacute; en aumento. Este tipo de proyectos hacen que la tecnolog&iacute;a sea accesible; el coste deja de ser una barrera de entrada y abre las puertas a que alumnos, profesores y desarrolladores den rienda suelta a su imaginaci&oacute;n y creatividad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9339/761249/643/362/0/0/0/50" frameborder="0" allowfullscreen="true" webkitallowfullscreen="true" mozallowfullscreen="true" scrolling="no"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Raspberry Pi naci&oacute; con el objetivo de llevar la ense&ntilde;anza de la programaci&oacute;n a la escuelas y, adem&aacute;s de conseguirlo, ha llegado mucho m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito universitario, profesores como los de la <a href="http://www.southampton.ac.uk/mediacentre/features/raspberry_pi_supercomputer.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad de Southampton</a>&nbsp;han usado este peque&ntilde;o ordenador para construir un supercomputador (a peque&ntilde;a escala) y poder mostrar a sus alumnos, de manera real, c&oacute;mo funciona la computaci&oacute;n distribuida. Empresas y startups se apoyan en este ordenador para realizar prototipos y sus primeros &ldquo;productos m&iacute;nimos viables&rdquo; y entre los aficionados a la electr&oacute;nica y la programaci&oacute;n, este tipo de ordenadores de bajo coste son el n&uacute;cleo de cantidad de proyectos creativos: rob&oacute;tica, <a href="http://3dprint.com/16060/raspberry-pi-3d-printer/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impresi&oacute;n 3D</a>, y hogar inteligente, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Jesús Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/tecnologia/diario-turing/raspberry-pi-ordenador-compatibilidad-windows_1_4393815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Feb 2015 17:57:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/103855f6-bc4e-4e22-baf4-428a9329f3ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3033712" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/103855f6-bc4e-4e22-baf4-428a9329f3ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3033712" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Raspberry Pi 2: nueva versión del ordenador de 30 euros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/103855f6-bc4e-4e22-baf4-428a9329f3ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hardware,Windows,Internet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una ‘hackathon’ de proyectos absurdos contra el "postureo" tecnológico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hackaton-hackatones-proyectos-absurdos-nyu-tinder-para-bebes_1_4494341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82b62fb1-2615-4ccf-be4b-0172c8d02e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Parte del dispositivo del proyecto &#039;Tuitea tu comida&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sirve para algo una 'app' que te dice si tienes el móvil en la mano? ¿Y unos subtítulos con emoticonos en vez de letras? Son dos de los proyectos que han salido de la 'Hackathon de ideas terribles y cosas estúpidas que nadie necesita', organizada por un par de estudiantes de la Universidad de Nueva York para divertirse y de paso criticar "el autobomobo y el postureo que abunda en la industria tecnológica".</p></div><p class="article-text">
        Matt Romein ha dise&ntilde;ado un sistema para que las personas puedan ver lo que ocurre a sus espaldas. Su &lsquo;espejo retrovisor&rsquo; se compone de unas <a href="http://www.oculus.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oculus Rift</a> y una c&aacute;mara web USB colocada en la parte posterior de la cabeza. &ldquo;Lo he programado para que solo se visualicen las im&aacute;genes de la retaguardia&rdquo;, explica Romein a <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HojaDeRouter.com</a>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se le pregunta por la finalidad del invento, desarrollado conjuntamente con <a href="http://www.samsadtler.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sam Sadtler</a>, el joven no tienen ning&uacute;n reparo en asegurar que <strong>probablemente &ldquo;no tenga ning&uacute;n uso pr&aacute;ctico&rdquo;</strong>. Solo le parece una forma interesante de experimentar qu&eacute; ocurre cuando tu sentido de la vista se altera de esta forma.
    </p><p class="article-text">
        Ambos son alumnos del <a href="http://itp.nyu.edu/itp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">master de Telecomunicaciones Interactivas</a> de la Universidad de Nueva York (NYU por sus siglas en ingl&eacute;s) y desarrollaron su proyecto en la pasada edici&oacute;n de la <a href="http://www.stupidhackathon.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Hackathon de ideas terribles y cosas est&uacute;pidas que nadie necesita&rsquo;</a>, celebrada el 15 de noviembre. S&iacute;, has le&iacute;do bien. No se trata de una iniciativa para reunir a programadores que desarrollen un &lsquo;software&rsquo; o una herramienta inform&aacute;tica con un objetivo: los participantes de este certamen <strong>dan rienda suelta a su imaginaci&oacute;n sin importar el resultado.</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9391/707616/640/360/0/0/0" width="640" height="360" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen=""></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Los organizadores del evento son <a href="http://lav.io/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sam Lavigne</a> y <a href="http://www.studioamelia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amelia Winger-Bearksin</a>, estudiantes del mismo programa que Romein, &ldquo;una mezcla de arte e ingenier&iacute;a&rdquo; en palabras del primero. &ldquo;Nos invitan a un mont&oacute;n de &lsquo;hackathones&rsquo; est&uacute;pidas, aunque sus promotores nunca lo admitan&rdquo;. Por eso decidieron constituir una siendo completamente honestos con su naturaleza: una recopilaci&oacute;n de ideas absurdas carentes de utilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La industria tecnol&oacute;gica est&aacute; llena de autobombo y 'postureo'&rdquo;</strong>, afirma Lavigne. Cree que hay demasiados eventos de este tipo dedicados a resolver problemas sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos que seguramente no puedan (&ldquo;y no deber&iacute;an&rdquo;) solventarse as&iacute;. Resume su iniciativa como &ldquo;una <strong>cr&iacute;tica a la industria tecnol&oacute;gica</strong> y un espacio de diversi&oacute;n donde crear cosas sin ataduras, sin una intenci&oacute;n premeditada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unas categor&iacute;as poco comunes
    </p><p class="article-text">
        Es la segunda vez que se celebra, pero planean repetir la experiencia cada a&ntilde;o. Dura un solo d&iacute;a y los participantes tienen nueve horas para trabajar en su idea. Entre las categor&iacute;as puedes encontrar secciones poco convencionales como &ldquo;eso no deber&iacute;a ir ah&iacute;&rdquo;, &ldquo;instrumentos terribles&rdquo;, &ldquo;la internet de las cosas est&uacute;pidas&rdquo;, &ldquo;electr&oacute;nica comestible&rdquo;, &ldquo;biggest data&rdquo; y &ldquo;qu&eacute; esperar cuando esperas un iPhone&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hacen talleres durante la jornada. &ldquo;Este a&ntilde;o los favoritos han sido 'S&eacute; Alan Ginsberg durante 30 minutos', 'C&oacute;mo ligarme a mi casero', 'Yo-yos' y 'Momentos preciosos'&rdquo;, enumera el organizador. Este &uacute;ltimo consist&iacute;a en <strong>imprimir 'dildos'</strong> en 3D.
    </p><p class="article-text">
        Se presentaron 60 proyectos. Al final del d&iacute;a repartieron los premios, aunque <strong>no hay vencedores ni vencidos porque no se trata de una competici&oacute;n</strong>. &ldquo;Todos los que aportan alguna creaci&oacute;n est&aacute;n invitados a la ceremonia de clausura en la que se reparte comida y bebida&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6180db29-8850-4d84-ac86-4be2fddd02d6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6180db29-8850-4d84-ac86-4be2fddd02d6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6180db29-8850-4d84-ac86-4be2fddd02d6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6180db29-8850-4d84-ac86-4be2fddd02d6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6180db29-8850-4d84-ac86-4be2fddd02d6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6180db29-8850-4d84-ac86-4be2fddd02d6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6180db29-8850-4d84-ac86-4be2fddd02d6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Algunos de los trabajos favoritos de Lavigne son &ldquo;La aplicaci&oacute;n que te dice si est&aacute;s sosteniendo el tel&eacute;fono&rdquo;, &ldquo;iPad en una cara&rdquo; (una s&aacute;tira de los robots de telepresencia) y un dispositivo que tuitea cada vez que das un bocado a tu comida. &Eacute;l ha realizado su propia contribuci&oacute;n: el <strong>Tinder para beb&eacute;s</strong>. &ldquo;A los ni&ntilde;os les encanta toquetear el tel&eacute;fono&rdquo;, afirma como &uacute;nica justificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los emoticonos como idioma universal
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://rossgoodwin.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ross Goodwin</a> y <a href="http://www.skranzler.com/blog/2014/11/17/most-stupidest-hackathon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seth Kranzler</a> asisten al mismo centro que Romein, y tambi&eacute;n han presentado su proyecto al certamen. &ldquo;Yo trabajo como ingeniero mec&aacute;nico, realizando tareas que tienen poco de absurdo&rdquo;, afirma. Sin embargo, &eacute;l y su compa&ntilde;ero han desarrollado <a href="https://github.com/rossgoodwin/emoji" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un programa</a> para <strong>producir los subt&iacute;tulos de un v&iacute;deo sustituyendo las letras habituales por emoticonos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque los idiomas cambien con el tiempo, <strong>los emoticonos permanecer&aacute;n como un lenguaje entendible</strong>, igual que los jerogl&iacute;ficos&rdquo;. Kranzler firma que los ni&ntilde;os y los adolescentes manejan esta forma de expresi&oacute;n con fluidez y pronostica que &ldquo;se convertir&aacute; en el idioma del futuro&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9391/707623/640/360/0/0/0" width="640" height="360" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen=""></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        La idea de <a href="http://ejanaox.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Owen Weeks</a> es si cabe m&aacute;s disparatada. Su trabajo se titula <a href="http://ejanaox.com/howtosaymittromneyindifferentlanguages/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;C&oacute;mo decir Mitt Romney en diferentes idiomas&rdquo;</a> y consiste exactamente en eso: ha desarrollado una web en la que puedes escuchar el nombre del pol&iacute;tico estadounidense pronunciado seg&uacute;n el acento de varias nacionalidades.
    </p><p class="article-text">
        Weeks cree que el hecho de que su invenci&oacute;n no resulte &uacute;til no significa que no sea graciosa o entretenida. &ldquo;Muchas veces ves un mont&oacute;n de <strong>&lsquo;hackathones&rsquo; donde los participantes crean cosas muy complicadas que al final tampoco sirven para nada</strong> y no son conscientes de ello&rdquo;, asegura. Como Lavigne, piensa en el concurso como una parodia de estos casos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/506b3ea7-23ce-4c05-b2be-219c1012e378_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/506b3ea7-23ce-4c05-b2be-219c1012e378_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/506b3ea7-23ce-4c05-b2be-219c1012e378_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/506b3ea7-23ce-4c05-b2be-219c1012e378_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/506b3ea7-23ce-4c05-b2be-219c1012e378_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/506b3ea7-23ce-4c05-b2be-219c1012e378_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/506b3ea7-23ce-4c05-b2be-219c1012e378_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En el mundo de la tecnolog&iacute;a falta sentido del humor&rdquo;</strong>, afirma Weeks. Dice que los profesionales de este sector est&aacute;n obsesionados con la innovaci&oacute;n y la novedad de sus proyectos, olvidando que a veces pueden conseguirse experiencias enriquecedoras de la manera m&aacute;s simple.
    </p><p class="article-text">
        Si quieres conocer el resto de proyectos puedes echar un vistazo a la <a href="http://www.stupidhackathon.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web</a> de esta particular &lsquo;hackathon&rsquo;. Quiz&aacute; no est&eacute;s de acuerdo con las cr&iacute;ticas de sus participantes, pero seguro que algunas de sus ideas te hacen re&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        -----------------------------------------------------------------------------------
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes de este art&iacute;culo son propiedad, por orden de aparici&oacute;n, de <a href="http://abrain.in/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Denny George</a> y <a href="http://lav.io/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sam Lavigne</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Caballero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hackaton-hackatones-proyectos-absurdos-nyu-tinder-para-bebes_1_4494341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2014 09:34:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/82b62fb1-2615-4ccf-be4b-0172c8d02e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="124164" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/82b62fb1-2615-4ccf-be4b-0172c8d02e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="124164" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Una ‘hackathon’ de proyectos absurdos contra el "postureo" tecnológico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/82b62fb1-2615-4ccf-be4b-0172c8d02e62_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Hardware,Software,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la servilleta de Picasso al imperio del 'software' en los estudios de diseño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/tecnologia-dibujo-diseno-hardware-software_1_4643521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/701e2840-b696-457b-b7fa-d49a231e35e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los métodos tradicionales se utilizan sobre todo en las primeras etapas del proceso creativo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La comunicación entre personas ya es instantánea, al igual que las compras o las transferencias por internet. La tecnología siempre pisa el acelerador allá donde irrumpe. También en el diseño de producto, donde lápices, portaminas y estilógrafos se han visto relegados a un rincón por lentos. En Ikea no pueden dedicarle demasiado tiempo a crear un nuevo modelo de silla cuando tienen que renovar todo un catálogo.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No hay nada como el potencial de una hoja en blanco&rdquo;, asegura en las primeras p&aacute;ginas de su libro (<a href="http://www.blurb.com/b/1166889-analog-dreams" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Analog Dreams&rsquo;</a>) el dise&ntilde;ador <a href="http://www.michaelditullo.com/Design/Michael_DiTullo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michael DiTullo</a>. Y debe de tener raz&oacute;n, porque a Picasso una simple servilleta le sirvi&oacute; para pagar su consumici&oacute;n y la de varios amigos en una cafeter&iacute;a de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Claro que ese potencial se materializa solo cuando el blanco es sustituido por los trazos de una mano h&aacute;bil, como la del malague&ntilde;o. El pintor le ofreci&oacute; un dibujo a la camarera, que lo acept&oacute; encantada e incluso le pidi&oacute; que estampara su firma en el papel. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Picasso" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Picasso</a> se neg&oacute;. Afirmaba que solo quer&iacute;a abonar el precio de sus bebidas, no adquirir el local.
    </p><p class="article-text">
        DiTullo nunca ha pintado un cuadro, aunque de peque&ntilde;o aseguraba que quer&iacute;a &ldquo;dibujar cosas del futuro&rdquo;. Ahora trabaja para <a href="http://www.soundunited.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sound United</a> y tambi&eacute;n lo ha hecho para <a href="http://www.frogdesign.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Frog Design</a>, <a href="http://www.evodesign.ee/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Evo Design</a>, <a href="http://www.converse.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Converse</a> y <a href="http://www.nike.com/es/es_es/?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nike</a>. Como la inmensa mayor&iacute;a de profesionales del dise&ntilde;o industrial, <strong>utiliza la ilustraci&oacute;n para plasmar las ideas de sus proyectos y desarrollarlas</strong> posteriormente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El dibujo es el lenguaje visual m&aacute;s r&aacute;pido, eficiente y universal&rdquo;, se&ntilde;ala DiTullo en el texto. Aunque su papel comunicador no ha cambiado, la manera de utilizar ese idioma se ha modernizado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. <strong>Tabletas, l&aacute;pices &oacute;pticos y pantallas t&aacute;ctiles</strong> <strong>han robado protagonismo a las minas de grafito y las hojas de papel</strong>, o las servilletas como la de Picasso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En vez de utilizar un l&aacute;piz de grafito y una hoja, usas un l&aacute;piz &oacute;ptico y una pantalla&rdquo;, explica a <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HojaDeRouter.com</a> F&aacute;tima Ferreiro, dise&ntilde;adora industrial y <a href="http://esdmadridcampus.org/?page_id=5942" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">profesora de la Escuela Superior de Dise&ntilde;o</a> (ESD) de Madrid. Seg&uacute;n Ferreiro, los elementos y las herramientas son diferentes, pero el proceso de creaci&oacute;n contin&uacute;a siendo el mismo: &ldquo;tienes una idea, la visualizas en tu mente y la representas en alg&uacute;n soporte&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a0464c4-b13c-4d52-a64d-0d6803eb2ac1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a0464c4-b13c-4d52-a64d-0d6803eb2ac1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a0464c4-b13c-4d52-a64d-0d6803eb2ac1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a0464c4-b13c-4d52-a64d-0d6803eb2ac1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a0464c4-b13c-4d52-a64d-0d6803eb2ac1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6a0464c4-b13c-4d52-a64d-0d6803eb2ac1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6a0464c4-b13c-4d52-a64d-0d6803eb2ac1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        De la imaginaci&oacute;n a la realidad
    </p><p class="article-text">
        Un dise&ntilde;ador tiene que tener claro qu&eacute; es lo que quiere fabricar y por qu&eacute;, independientemente de la manera en que esa idea cobre forma. Adem&aacute;s, como se&ntilde;ala la docente, &ldquo;hoy en d&iacute;a las herramientas son tan precisas <strong>que la tecnolog&iacute;a ha conseguido simular el dibujo tradicional y pr&aacute;cticamente da igual lo que utilices&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la hora de bocetar o dibujar se forma un tri&aacute;ngulo entre la mente, la mano y el papel&rdquo;, prosigue Ferreiro. A pesar de que los l&aacute;pices o estil&oacute;grafos se sustituyan por otras herramientas, esa relaci&oacute;n triangular se mantiene. Una pantalla extra, sin embargo, a&ntilde;ade algunas salvedades. &ldquo;Antes mirabas directamente al dibujo que estabas haciendo y ten&iacute;as una interacci&oacute;n mente-ojos-papel muy clara. Hoy observas la pantalla mientras dibujas en otro lado&rdquo;, dice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68800ccf-5e9e-4fa6-a006-78736de45793_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68800ccf-5e9e-4fa6-a006-78736de45793_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68800ccf-5e9e-4fa6-a006-78736de45793_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68800ccf-5e9e-4fa6-a006-78736de45793_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68800ccf-5e9e-4fa6-a006-78736de45793_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68800ccf-5e9e-4fa6-a006-78736de45793_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/68800ccf-5e9e-4fa6-a006-78736de45793_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Quiz&aacute; debido a este cambio en la relaci&oacute;n &ldquo;ojo-cerebro-mano&rdquo;, <strong>los l&aacute;pices de madera contin&uacute;an teniendo su hueco,</strong> al menos en las primeras etapas del proceso creativo. En la escuela comienzan con los esquemas en papel, porque &ldquo;es la manera m&aacute;s sencilla e intuitiva&rdquo;, indica Ferreiro. &ldquo;Es importante saber visualizar el espacio, los vol&uacute;menes y las relaciones de forma, antes de ponerte en serio con el detalle&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        DiTullo explica que utiliza la ilustraci&oacute;n para <strong>expresar aspectos de su creaci&oacute;n que las palabras no pueden describir. </strong>&ldquo;Puedo ense&ntilde;ar a alguien lo que tengo en mi cabeza&rdquo;, dice. Adem&aacute;s, a&ntilde;ade que aunque una idea siempre puede explicarse con palabras, algunos aspectos como el color, son dif&iacute;ciles de matizar utilizando &uacute;nicamente el lenguaje escrito o hablado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las herramientas que nunca dejo de utilizar son mi mano, un bol&iacute;grafo y un bloc&rdquo;, afirma por su parte <a href="http://www.jordillopis.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jordi Llopis</a>, un profesional del sector especializado en dise&ntilde;o de producto. Para &eacute;l, lo que podr&iacute;a haber provocado la sustituci&oacute;n total de los m&eacute;todos tradicionales por las nuevas tecnolog&iacute;as, ha supuesto en realidad &ldquo;un complemento muy pr&aacute;ctico para el desarrollo creativo y t&eacute;cnico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos los puntos de vista
    </p><p class="article-text">
        Cuando se pasa del nivel de boceto al de precisi&oacute;n (o dise&ntilde;o de detalle) cobran importancia otras herramientas. Aqu&iacute; <strong>destaca sobre</strong> <strong>todo la parte &lsquo;software&rsquo;. El proceso es inimaginable sin un ordenador.</strong> &ldquo;Hay un tipo de programa casi para cada etapa del proceso&rdquo;, se&ntilde;ala la profesora.
    </p><p class="article-text">
        Utilizan programas vectoriales para el dibujo y composici&oacute;n, as&iacute; como herramientas para el dise&ntilde;o bidimensional y tridimensional de las maquetas. &ldquo;Antes ten&iacute;as una cosa mal en un dibujo y ten&iacute;as que volver a empezar. Hoy simplemente puedes modificarlo&rdquo;, explica Ferreiro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, un folio no deja de ser un elemento plano<strong>. &ldquo;El ordenador te permite construir los objetos en tres dimensiones, verlos desde todos los &aacute;ngulos, abrirlos, seccionarlos, animarlos, darle texturas y sombras&rdquo;</strong>, enumera la profesora.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80304b20-5867-4d01-9940-451dbdf49f74_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80304b20-5867-4d01-9940-451dbdf49f74_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80304b20-5867-4d01-9940-451dbdf49f74_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80304b20-5867-4d01-9940-451dbdf49f74_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/80304b20-5867-4d01-9940-451dbdf49f74_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/80304b20-5867-4d01-9940-451dbdf49f74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/80304b20-5867-4d01-9940-451dbdf49f74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En su libro, el dise&ntilde;ador de Sound United hace un recorrido por el procedimiento de creaci&oacute;n de zapatillas, m&aacute;quinas de hacer gofres y pistolas, entre otros objetos. Tanto una silla de <a href="http://www.ikea.com/es/es/preindex.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ikea</a> como la escultura m&aacute;s abstracta que puedas imaginar parten de un mismo punto: la cabeza de su creador. <strong>Pero los art&iacute;culos de Ikea, como la mayor&iacute;a, est&aacute;n pensados para fabricarse en cadena.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los avances tecnol&oacute;gicos permiten hacer las cosas m&aacute;s r&aacute;pidamente, de forma m&aacute;s barata y con mayor precisi&oacute;n&rdquo;, indica Ferreiro. Y Llopis coincide con la educadora. &ldquo;La rapidez que te dan los programas inform&aacute;ticos de dibujo para ver una idea preliminar ayuda en el proceso de creaci&oacute;n&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Los lentos se quedan atr&aacute;s
    </p><p class="article-text">
        El empuj&oacute;n tambi&eacute;n ha alcanzado al proceso de fabricaci&oacute;n en serie de los productos finales. &ldquo;<strong>Es imposible hacerse un hueco en el mercado del dise&ntilde;o si no utilizas ning&uacute;n tipo de herramienta digital&rdquo;, asegura Ferreiro.</strong> Solo en un &aacute;mbito puramente art&iacute;stico el l&aacute;piz, la estilogr&aacute;fica y el papel pueden continuar siendo los &uacute;nicos protagonistas. E incluso en este campo resulta extra&ntilde;o no encontrar un ordenador en el estudio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Resulta muy poco competitivo seguir solo con l&aacute;piz y papel, no puedes alcanzar el ritmo de producci&oacute;n porque se ha acelerado&rdquo;, dice la docente. Lo que antes requer&iacute;a de dos semanas, ahora pueden ped&iacute;rtelo &ldquo;para ya&rdquo;. &ldquo;Es lo que les estamos dando a nuestros clientes; al haber hecho los procesos m&aacute;s r&aacute;pido, hay que trabajar m&aacute;s deprisa&rdquo;, aclara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed902e18-a0b0-47e8-8a38-6c0ff6bd3196_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed902e18-a0b0-47e8-8a38-6c0ff6bd3196_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed902e18-a0b0-47e8-8a38-6c0ff6bd3196_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed902e18-a0b0-47e8-8a38-6c0ff6bd3196_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed902e18-a0b0-47e8-8a38-6c0ff6bd3196_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ed902e18-a0b0-47e8-8a38-6c0ff6bd3196_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ed902e18-a0b0-47e8-8a38-6c0ff6bd3196_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las nuevas tecnolog&iacute;as han a&ntilde;adido otra variable a esta ecuaci&oacute;n de velocidad: el <strong>trabajo en equipo</strong>. En el pasado, &ldquo;un dise&ntilde;ador hac&iacute;a casi todo&rdquo;, afirma Ferreiro. &ldquo;Hoy las tareas pueden repartirse; uno hace los prototipos, otro est&aacute; generando objetos en 3D y otro realiza los test de usabilidad&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, utilizar complejos aparatos o programas no garantiza la calidad del resultado final. &ldquo;Valerse de los avances tecnol&oacute;gicos no implica una mejora cualitativa del producto o servicio si no hay detr&aacute;s una conciencia clara de lo que se hace, c&oacute;mo y por qu&eacute;&rdquo;, dice la profesora de ESD.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; duda cabe de que los ordenadores se han hecho imprescindibles en los estudios de dise&ntilde;o. No obstante, de momento, portaminas, l&aacute;pices y estil&oacute;grafos les hacen compa&ntilde;&iacute;a sobre las mesas. Siguen siendo los primeros en enterarse de la ideas de los creadores.
    </p><p class="article-text">
        --------------------------------------------------
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as de este art&iacute;culo son propiedad, por orden de aparici&oacute;n, de Jordanhill School D&amp;T Dept (<a href="https://www.flickr.com/photos/designandtechnologydepartment/3968090915" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a>, <a href="https://www.flickr.com/photos/designandtechnologydepartment/4558629317" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a>), <a href="https://www.flickr.com/photos/lucamascaro/4811715276" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lucas Mascaro</a>, <a href="https://www.flickr.com/photos/creative_tools/5736196110" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Creative Tools</a>, <a href="https://www.flickr.com/photos/juhansonin/1306062716" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juhan Sonin</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Caballero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/tecnologia-dibujo-diseno-hardware-software_1_4643521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2014 08:08:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/701e2840-b696-457b-b7fa-d49a231e35e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43216" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/701e2840-b696-457b-b7fa-d49a231e35e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43216" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[De la servilleta de Picasso al imperio del 'software' en los estudios de diseño]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/701e2840-b696-457b-b7fa-d49a231e35e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Dibujos,Diseño,Hardware,Software]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi PlayStation 4 me acaba de escupir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/juegoreviews/noticias/playstation-acaba-escupir_1_4651966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e28e1d7b-e113-422d-b1b0-de08bbbf1ba3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="PS4 Playstation"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La última actualización de PlayStation 4 provoca que la consola expulse el disco sin otra causa aparente por lo que Sony ha publicado un vídeo para arreglar de manera provisional este problema.</p></div><p class="article-text">
        Los usuarios de <strong>PlayStation 4 </strong>se han hecho eco de una serie de problemas que est&aacute;n surgiendo tras la instalaci&oacute;n de la &uacute;ltima actualizaci&oacute;n. Entre otros errores, el m&aacute;s molesto es el que provoca que la <strong>PS4</strong> &ldquo;escupa&rdquo; el disco sin avisar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sony</strong> se ha preocupado por el problema, que afecta a un gran n&uacute;mero de usuarios y que se suman a otros problemas de <strong>hadware</strong> anteriores que no permit&iacute;an introducir el disco (como si tuviera otro dentro) por lo que han publicado un v&iacute;deo en el que explican c&oacute;mo arreglar dicho contratiempo.
    </p><p class="article-text">
        Suponemos que esto ser&aacute; un arreglo de &ldquo;andar por casa&rdquo; hasta que los ingenieros de <strong>Sony</strong> pongan soluci&oacute;n a este desagradable inconveniente. Simplemente hay que dejar presionado el bot&oacute;n de encendido hasta escuchar 2 pitidos, esperar durante unos 30 segundos, desenchufar el dispositivo durante un per&iacute;odo de tiempo de tres minutos y listo.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que hemos podido comprobar, el &ldquo;apa&ntilde;o&rdquo; funciona. En el caso de que el problema persista, <strong>Sony</strong> recomienda ponerse en contacto con el servicio t&eacute;cnico el cu&aacute;l podr&iacute;a reparar las PS4 defectuosas o incluso reemplazarlas por otras nuevas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="//www.youtube.com/embed/yU2Z6alUAcI" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen=""></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto de la Vara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/juegoreviews/noticias/playstation-acaba-escupir_1_4651966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2014 17:14:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e28e1d7b-e113-422d-b1b0-de08bbbf1ba3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="92214" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e28e1d7b-e113-422d-b1b0-de08bbbf1ba3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="92214" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mi PlayStation 4 me acaba de escupir]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e28e1d7b-e113-422d-b1b0-de08bbbf1ba3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Playstation,Hardware,Sony]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi Xbox One suena como una batidora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/juegoreviews/xbox-one-suena-batidora_1_4659072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aabc9358-4140-4fc4-a30d-453b01d336d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Xbox One"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">[if gte mso 9]><![endif]</p><p class="subtitle">[if gte mso 9]><![endif] [if gte mso 9]><![endif] [if gte mso 10]><![endif]</p><p class="subtitle">Microsoft informa de posibles fallos en el hardware de un número reducido de consolas que provocaría un exceso de ruido, y por el cual están dispuestos a cambiar la consola por otra nueva tras solicitarlo.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Has notado que &uacute;ltimamente tus o&iacute;dos ya no son lo que eran?, &iquest;Tus vecinos han aporreado tu pared pensando que en el sal&oacute;n de tu casa estaban sobrevolando helic&oacute;pteros?, &iquest;Tu perro a&uacute;lla mientras juegas a la consola? Pues es posible que tu <strong>Xbox</strong> <strong>Box</strong> <strong>One</strong> haga m&aacute;s <strong>ruido</strong> del que debiera.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer y seg&uacute;n han hecho p&uacute;blico hoy desde <strong>Microsoft</strong>, &ldquo;algunas&rdquo; de las consolas que han lanzado al mercado es posible que tengan alg&uacute;n defecto en el hardware que provoca que pulsar el bot&oacute;n de &ldquo;encendido&rdquo; se convierta en un infierno de decibelios en forma de ruidos similares a los de una batidora.
    </p><p class="article-text">
        Desde Microsoft intentan tranquilizarnos afirmando que este problema es solamente para un &ldquo;peque&ntilde;o&rdquo; n&uacute;mero de dispositivos y que en caso de ser uno de los afectados por este inc&oacute;modo desajuste puedes solicitar que te cambien la consola sin ning&uacute;n problema.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>A pesar de que esto no afectar&iacute;a a la seguridad o funcionalidad del sistema, hemos comunicado a los consumidores que crean que tienen este problema que contacten con nosotros a trav&eacute;s de http://support.xbox.com. Por petici&oacute;n de nuestros clientes, estamos cambiando las consolas defectuosas por otras nuevas</em><a href="http://support.xbox.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://support.xbox.com</a>&rdquo; Afirma un representante de <strong>Microsoft</strong> tras el reportaje del portal <a href="http://kotaku.com/microsoft-says-theyre-replacing-abnormally-noisy-xbox-o-1632621040" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kotaku</a> sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que se hace saber sobre problemas colaterales que afectan a la Xbox One que se suman a otros como el hecho de no poder colocar la consola en posici&oacute;n vertical, aunque tambi&eacute;n est&aacute; la posibilidad de hacer un huevo frito en su superficie tras un tiempo prolongado de juego. No todo iban a ser inconvenientes. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto de la Vara]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/juegoreviews/xbox-one-suena-batidora_1_4659072.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Sep 2014 21:00:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aabc9358-4140-4fc4-a30d-453b01d336d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="143020" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aabc9358-4140-4fc4-a30d-453b01d336d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="143020" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mi Xbox One suena como una batidora]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aabc9358-4140-4fc4-a30d-453b01d336d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Microsoft,Consolas,Hardware]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nintendo seguirá fabricando consolas, Miyamoto dixit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/juegoreviews/noticias/nintendo-seguira-fabricando-consolas-miyamoto_1_4686343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37bb3818-74fa-449f-a38b-383932b99713_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Shigeru Miyamoto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El padre de Mario, sin lugar a dudas uno de los creativos más prestigiosos de la historia, asegura que la compañía nipona seguirá apostando por el hardware capaz de ofrecer experiencias únicas.</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que todo era <strong>Nintendo</strong> y Sega, y la primera sol&iacute;a brillar con bastante m&aacute;s fuerza que la segunda. Por aquella &eacute;poca los chavales no pon&iacute;amos pegas a que una port&aacute;til pesara como un ladrillo y casi no se pudiera jugar por los reflejos del sol, que chupara pilas como una maldita o que no pudi&eacute;ramos guardar la partida cuando llev&aacute;bamos horas y horas invertidas en llegar lo m&aacute;s lejos posible. Invitar a casa a los colegas para jugar juntos pas&aacute;ndonos el mando era infinitamente m&aacute;s divertido que cualquier campeonato online de hoy en d&iacute;a y terminarte un juego era un hito del que pod&iacute;as presumir en el patio del colegio. En definitiva, eran tiempos felices.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde llegaron los 32 bits y con ellas Sony arrasando con su primera Playstation. Sega se fue a pique en los 128 bits pese a tener una consola incre&iacute;ble como Dreamcast y Microsoft entr&oacute; en escena. Casi de la noche a la ma&ntilde;ana llegaron PS3 y Xbox 360 para copar casi toda nuestra atenci&oacute;n mientras Nintendo apostaba, como ha hecho casi siempre, por ir a su bola con una Wii que pese a triunfar en lo comercial no consigui&oacute; convencer a los jugadores m&aacute;s &lsquo;hardcore&rsquo; (algo que seguramente discutir&aacute;n los fans de Nintendo).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde lleg&oacute; <strong>Wii U</strong>, a la que siguieron PS4 y Xbox One. Sin embargo, pese a contar con un a&ntilde;o de ventaja, la sobremesa de Nintendo ha sido ya ampliamente superada por la de Sony debido en gran parte a la casi total ausencia de grandes juegos y el abandono de las editoras m&aacute;s importantes. Esta situaci&oacute;n ha provocado que no sean pocos los que auguran un turbio futuro para los de Kioto en cuanto a la <strong>fabricaci&oacute;n de consolas</strong>, viendo en ellos lo mismo que pas&oacute; con Sega pese a que las ventas de Mario Kart 8 han conseguido impulsar en los &uacute;ltimos meses a Wii U.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;esta situaci&oacute;n y todas las habladur&iacute;as preocupan en Nintendo? De puertas para fuera no demasiado. Y el &uacute;ltimo en dar buena prueba de ello ha sido el maestro <strong>Shigeru Miyamoto</strong>, padre de personajes ic&oacute;nicos como Mario y Zelda, en sus &uacute;ltimas <a href="http://www.computerandvideogames.com/475384/miyamoto-explains-nintendos-renewed-passion-for-the-core/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declaraciones</a> a la revista EDGE:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hay personas que, por ejemplo, quieren ver una pel&iacute;cula. Podr&iacute;a ser que quisieran ir a Disneyland. Su actitud es, &lsquo;bien, yo soy el cliente, se supone que deb&eacute;is entretenerme&rsquo;. Es una actitud pasiva, y para m&iacute; es un tanto pat&eacute;tico. Ellos no saben lo interesante que puede ser ir un paso m&aacute;s all&aacute;, tratar de ponerse a prueba con los juegos m&aacute;s avanzados&rdquo;</em>.<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>La gente puede decir que el software es lo m&aacute;s importante. No, no es cierto. Una experiencia &uacute;nica se construye sobre un hardware &uacute;nico con una interfaz &uacute;nica. Es por ello por lo que creo que Nintendo es y seguir&aacute; siendo una compa&ntilde;&iacute;a centrada en crear videoconsolas&rdquo;.</em><strong>hardware &uacute;nico</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/juegoreviews/noticias/nintendo-seguira-fabricando-consolas-miyamoto_1_4686343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Aug 2014 08:22:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/37bb3818-74fa-449f-a38b-383932b99713_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="508333" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/37bb3818-74fa-449f-a38b-383932b99713_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="508333" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Nintendo seguirá fabricando consolas, Miyamoto dixit]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/37bb3818-74fa-449f-a38b-383932b99713_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nintendo,Shigeru Miyamoto,Hardware,SEFF - Festival de Cine Europeo de Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Higgs se encontró en un acelerador gigante... gracias a miles de servidores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/tecnologia-datos-servidores-cern-web_1_4704958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/252e85ef-c15d-4d69-a355-e556a3233947_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="En la sala de control del centro de datos siempre hay una persona vigilando que todo marcha bien"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el famoso CERN cuentan con miles de equipos para almacenar la información que sus experimentos generan desde los años 50, y que se comparte con científicos de todo el mundo. Antes solo había uno: el NeXT que utilizó Tim Berners-Lee para inventar la World Wide Web.</p></div><p class="article-text">
        En 1958, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de su creaci&oacute;n, llegaba al <a href="http://home.web.cern.ch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Europeo para la Investigaci&oacute;n Nuclear</a> (CERN) el primer ordenador del que ha pasado a ser <strong>el mayor laboratorio de investigaci&oacute;n en f&iacute;sica de part&iacute;culas a nivel mundial</strong>. Las instalaciones, que ocupan unas 600 hect&aacute;reas en la frontera franco-suiza, se convirtieron en el foco de atenci&oacute;n cuando, hace ya dos a&ntilde;os, un equipo de cient&iacute;ficos logr&oacute; observar un grupo de diminutas part&iacute;culas que hasta entonces solo hab&iacute;an aparecido en los enrevesados teoremas de los libros.
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la ciencia de lo (pr&aacute;cticamente) invisible: el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bos%C3%B3n_de_Higgs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bos&oacute;n de Higgs</a> hab&iacute;a emergido de las profundidades at&oacute;micas para sorprender al mundo. La gente hablaba de &eacute;l por la calle, las explicaciones sobre la naturaleza de 'la part&iacute;cula divina' se multiplicaban, copaba las portadas de los peri&oacute;dicos y hasta las abuelas mencionaban a Higgs entre puntada y puntada de ganchillo. Hab&iacute;a nacido una estrella.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanta expectaci&oacute;n, pocos repararon en el trabajo que respalda a tal hallazgo, y a todos los experimentos que no se han visto reflejados en la prensa. <strong>A&ntilde;os de investigaciones y resultados contenidos en miles de documentos, bases de datos y c&aacute;lculos de variables infinitas</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/058e0cea-e3a9-4512-a251-2530e43b5a35_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/058e0cea-e3a9-4512-a251-2530e43b5a35_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/058e0cea-e3a9-4512-a251-2530e43b5a35_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/058e0cea-e3a9-4512-a251-2530e43b5a35_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/058e0cea-e3a9-4512-a251-2530e43b5a35_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/058e0cea-e3a9-4512-a251-2530e43b5a35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/058e0cea-e3a9-4512-a251-2530e43b5a35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El volumen de informaci&oacute;n generado entre las paredes del laboratorio europeo no cabe en memorias USB, ni aunque todos los miembros de la instituci&oacute;n llevaran una en el bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los datos del CERN representan la historia de la investigaci&oacute;n humana en f&iacute;sica de alta energ&iacute;a&rdquo;, asegura a <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HojaDeRouter.com</a> Alberto Pace, director del Departamento de Datos y Almacenamiento de la instituci&oacute;n. Pace dice que <strong>la informaci&oacute;n no solo les pertenece a los cient&iacute;ficos, sino que es propiedad de toda la humanidad</strong>, as&iacute; que su deber es guardarla &ldquo;para siempre&rdquo;. Este compromiso es inherente a la investigaci&oacute;n que se desarrolla en el centro, y ha sido posible en gran parte gracias a la evoluci&oacute;n de la inform&aacute;tica y la tecnolog&iacute;a que all&iacute; utilizan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d97226-77d2-42c2-ad5d-8507c2c13094_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d97226-77d2-42c2-ad5d-8507c2c13094_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d97226-77d2-42c2-ad5d-8507c2c13094_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d97226-77d2-42c2-ad5d-8507c2c13094_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d97226-77d2-42c2-ad5d-8507c2c13094_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/60d97226-77d2-42c2-ad5d-8507c2c13094_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/60d97226-77d2-42c2-ad5d-8507c2c13094_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Una calculadora gigante
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a los or&iacute;genes, a aquel ordenador que instalaron en los 50: un <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ferranti_Mercury" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ferranti Mercury</a> que ocupaba una habitaci&oacute;n entera y cuya capacidad de c&aacute;lculo se aproximaba bastante a la de una calculadora de las m&aacute;s simples de hoy en d&iacute;a. <strong>El almacenamiento que permit&iacute;a su escasa memoria de n&uacute;cleos magn&eacute;ticos equivale al generado por una sola de las colisiones entre protones</strong> que tienen lugar en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gran_colisionador_de_hadrones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Colisionador de Hadrones</a> (LHC por sus siglas en ingl&eacute;s, un enorme tubo kilom&eacute;trico que recorre las entra&ntilde;as del CERN), donde apareci&oacute; por primera vez la famosa part&iacute;cula.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4aaece-77db-4da0-92a7-cfafaee0ef6f_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4aaece-77db-4da0-92a7-cfafaee0ef6f_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4aaece-77db-4da0-92a7-cfafaee0ef6f_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4aaece-77db-4da0-92a7-cfafaee0ef6f_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4aaece-77db-4da0-92a7-cfafaee0ef6f_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fb4aaece-77db-4da0-92a7-cfafaee0ef6f_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fb4aaece-77db-4da0-92a7-cfafaee0ef6f_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En 1960, la antigualla fue sustituida por un equipo m&aacute;s moderno, un IBM 709, que lleg&oacute; en avi&oacute;n al aeropuerto de Ginebra. Pero la verdadera haza&ntilde;a inform&aacute;tica, tambi&eacute;n fruto del gran volumen de documentos que los investigadores generaban, tuvo lugar algunos a&ntilde;os m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        En 1989, uno de los cient&iacute;ficos del CERN, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tim_Berners-Lee" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tim Berners-Lee</a>, describ&iacute;a por primera vez el protocolo de transferencia de hipertexto. Bautiz&oacute; su primera creaci&oacute;n como <strong>Enquire, una base de datos para organizar la ingente cantidad de informaci&oacute;n que comenzaba a acumularse sin control</strong>. Inventaba as&iacute; lo que posteriormente constituir&iacute;a nada menos que la <strong>'World Wide Web'</strong>: la telara&ntilde;a cibern&eacute;tica que hoy conecta todos los ordenadores del mundo para transferir im&aacute;genes, archivos y todo tipo de documentos a trav&eacute;s de internet.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06e09fd8-2579-4330-ab6a-0d3f0288b4b6_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06e09fd8-2579-4330-ab6a-0d3f0288b4b6_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06e09fd8-2579-4330-ab6a-0d3f0288b4b6_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06e09fd8-2579-4330-ab6a-0d3f0288b4b6_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/06e09fd8-2579-4330-ab6a-0d3f0288b4b6_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/06e09fd8-2579-4330-ab6a-0d3f0288b4b6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/06e09fd8-2579-4330-ab6a-0d3f0288b4b6_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Berners-Lee utiliz&oacute; para dise&ntilde;ar la Web un equipo que se convirti&oacute; en el primer servidor del laboratorio: un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/NeXT" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ordenador NeXT</a>, dise&ntilde;ado por el mism&iacute;simo Steve Jobs durante su etapa fuera de Apple, que pese a su potencial nunca tuvo mucho &eacute;xito en el mercado.
    </p><p class="article-text">
        La computaci&oacute;n avanzaba a pasos agigantados en el CERN, pero la capacidad de almacenamiento continuaba brillando por su ausencia. <strong>Un disquete de finales de los 80 pod&iacute;a guardar como mucho medio megabyte</strong>. Y hab&iacute;a que viajar hasta China para encontrar un disco duro de 10 megas que tardara &lsquo;solo&rsquo; un minuto en ejecutar cualquier acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a hay alg&uacute;n que otro equipo m&aacute;s. <strong>&ldquo;Tenemos un centro de datos integrado por m&aacute;s de 10.000 servidores que albergan 80.000 discos duros&rdquo;</strong>, se&ntilde;ala Pace. La instalaci&oacute;n, ubicada en el edificio 513 desde 1972, consta de dos partes: la sala principal, de 1.400 m, y un s&oacute;tano de 1.200. Los equipos garantizan el almacenamiento y la accesibilidad de los datos m&aacute;s recientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9855109-c56d-4ec7-a1c9-e3c38c8fadde_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9855109-c56d-4ec7-a1c9-e3c38c8fadde_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9855109-c56d-4ec7-a1c9-e3c38c8fadde_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9855109-c56d-4ec7-a1c9-e3c38c8fadde_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9855109-c56d-4ec7-a1c9-e3c38c8fadde_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9855109-c56d-4ec7-a1c9-e3c38c8fadde_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d9855109-c56d-4ec7-a1c9-e3c38c8fadde_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para los archivos antiguos el procedimiento cambia. &ldquo;Utilizamos cintas magn&eacute;ticas que tienen la ventaja de que son m&aacute;s fiables, no consumen electricidad y no se pueden eliminar en cuesti&oacute;n de segundos&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        Cuando todas las m&aacute;quinas del edificio 513 trabajan a pleno rendimiento, generan enormes cantidades de calor. Recordemos que en un principio la estancia estaba pensada para albergar un superordenador en una esquina, no varios miles de procesadores. Para enfriarlos, los corredores siguen una configuraci&oacute;n concreta: los equipos est&aacute;n colocados para que expulsen el aire caliente en la misma direcci&oacute;n, a un pasillo &lsquo;c&aacute;lido&rsquo;. La refrigeraci&oacute;n llega desde abajo. <strong>Unas tuber&iacute;as toman aire del exterior, lo enfr&iacute;an y lo introducen en la sala desde el suelo</strong>. En invierno ahorran energ&iacute;a, porque no es necesario disminuir su temperatura.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e094b7fa-3e88-4f89-97a9-b0e9bb7e573f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e094b7fa-3e88-4f89-97a9-b0e9bb7e573f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e094b7fa-3e88-4f89-97a9-b0e9bb7e573f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e094b7fa-3e88-4f89-97a9-b0e9bb7e573f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e094b7fa-3e88-4f89-97a9-b0e9bb7e573f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e094b7fa-3e88-4f89-97a9-b0e9bb7e573f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e094b7fa-3e88-4f89-97a9-b0e9bb7e573f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Se necesitan refuerzos
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de espacio sigue creciendo. En 2012, el laboratorio europeo incluy&oacute; en su infraestructura de datos al <a href="http://www.rmki.kfki.hu/en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Wigner de Investigaci&oacute;n en F&iacute;sica de Hungr&iacute;a</a>, para aumentar la capacidad de an&aacute;lisis con 20.000 procesadores y de almacenamiento con 5,5 petabytes libres. Es tambi&eacute;n una manera de garantizar la recuperaci&oacute;n de los archivos si los sistemas inform&aacute;ticos de la sede principal fallasen. Por si esto fuera poco, el a&ntilde;o pasado se increment&oacute; el suministro el&eacute;ctrico del centro suizo (de 1,9 MW a 3,5) por si necesita a&ntilde;adir servidores a su flota.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los equipos m&aacute;s prol&iacute;ficos en la generaci&oacute;n de informaci&oacute;n cient&iacute;fica es <strong>el LHC: cuando se pone en marcha puede producir una media de 100 terabytes diarios</strong>. &ldquo;La informaci&oacute;n bruta es generada a una velocidad de 1 mill&oacute;n de gigabytes por segundo&rdquo;, indica John Rollason, uno de los responsables de la empresa <a href="http://www.netapp.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">NetApp</a>, una de las compa&ntilde;&iacute;as externas que gestiona las bases de datos del CERN desde 2007. &ldquo;Este volumen se convierte despu&eacute;s en datos legibles y tratables que son analizados posteriormente, lo que supone m&aacute;s de 20 petabytes al a&ntilde;o&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b135a659-5cd0-49ea-a4ab-3c347f898da1_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b135a659-5cd0-49ea-a4ab-3c347f898da1_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b135a659-5cd0-49ea-a4ab-3c347f898da1_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b135a659-5cd0-49ea-a4ab-3c347f898da1_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b135a659-5cd0-49ea-a4ab-3c347f898da1_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b135a659-5cd0-49ea-a4ab-3c347f898da1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b135a659-5cd0-49ea-a4ab-3c347f898da1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El LHC est&aacute; actualmente parado, pero comenzar&aacute; a funcionar de nuevo en 2015 con una potencia superior</strong> a la utilizada durante las primeras fases del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_ATLAS" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">experimento ATLAS</a>, en el que se descubri&oacute; el Higgs. Concretamente, el doble. M&aacute;s potencia significa tambi&eacute;n una mayor cantidad de colisiones y, por tanto, de datos. Para hacerse una idea: estos choques suceden unas 40 millones de veces por segundo. Los cuatro enormes detectores (una especie de c&aacute;maras digitales) tienen que tomar millones de fotograf&iacute;as y los sensores deben medir cientos de variables para no perderse detalle.
    </p><p class="article-text">
        Con tal cantidad de informaci&oacute;n que procesar, analizar y conservar, no es de extra&ntilde;ar que <strong>desde 2002 el LHC disponga de su propia Red Mundial de Computaci&oacute;n</strong> (la &lsquo;<a href="http://wlcg.web.cern.ch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Worldwide LHC Computing Grid&rsquo;</a>, en ingl&eacute;s), basada en el primitivo Enquire de Berners-Lee. Funciona con su versi&oacute;n particular del sistema operativo Linux, el &lsquo;Scientific Linux&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta tecnolog&iacute;a se apoya en dos estructuras m&aacute;s: la <a href="http://www.egi.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;European Grid Infraestructure&rsquo;</a> y la <a href="http://www.opensciencegrid.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Open Science Grid&rsquo;</a> estadounidense, adem&aacute;s de otras a nivel regional, como la TWGrid de Taiwan y la <a href="http://www.euindiagrid.eu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">EU-IndiaGrid</a>, de la que se sirven distintos centros cient&iacute;ficos de Europa y Asia.
    </p><p class="article-text">
        El responsable del CERN menciona algunos de los retos a los que se enfrentan los ingenieros inform&aacute;ticos de la instituci&oacute;n: &ldquo;Tenemos que almacenar los datos a tiempo real (entre 6 y 7 gigabytes por segundo), asegurar su mantenimiento al menor coste posible y distribuirlos al resto de centros de datos de los niveles uno y dos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Rollason a&ntilde;ade uno m&aacute;s: <strong>&ldquo;Hay que anticiparse a las necesidades de los cient&iacute;ficos que hacen los experimentos&rdquo;</strong>.  Estos requerimientos son impredecibles y cambian tan r&aacute;pidamente como  los resultados de las investigaciones. &ldquo;Los iones de plomo dan lugar a  colisiones especialmente complicadas que pueden hacer imposible estimar  la velocidad de generaci&oacute;n de datos&rdquo;, dice el responsable de NetApp.  &ldquo;Una vez, esta tasa lleg&oacute; a superar cinco veces a la que hab&iacute;amos  previsto&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79694608-fc7e-42d2-a222-0fb4ec4edef9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79694608-fc7e-42d2-a222-0fb4ec4edef9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79694608-fc7e-42d2-a222-0fb4ec4edef9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79694608-fc7e-42d2-a222-0fb4ec4edef9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79694608-fc7e-42d2-a222-0fb4ec4edef9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79694608-fc7e-42d2-a222-0fb4ec4edef9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79694608-fc7e-42d2-a222-0fb4ec4edef9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los escalones de la tela de ara&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        Como indica Pace, <strong>la red o &lsquo;grid&rsquo; por donde circula toda este flujo de informaci&oacute;n se estructura en niveles</strong>. El cero (&lsquo;Tier-0&rsquo;) corresponde al centro de datos ubicado dentro de las fronteras del CERN, junto con su an&aacute;logo h&uacute;ngaro. All&iacute; es donde se almacena la informaci&oacute;n bruta y tienen lugar las primeras etapas del tratamiento: se filtra mediante &lsquo;software&rsquo; especializado para detectar las novedades en las mediciones, se eliminan las que no tienen ning&uacute;n inter&eacute;s y se reestructuran las defectuosas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, los datos son enviados a instalaciones cient&iacute;ficas de otras partes del planeta. &ldquo;Cientos de universidades y laboratorios est&aacute;n colaborando en nuestros proyectos&rdquo;, se&ntilde;ala el miembro del CERN. En la actualidad, la red del LHC conecta miles de ordenadores y sistemas de almacenamiento de m&aacute;s de <a href="http://gstat2.grid.sinica.edu.tw/gstat/summary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">130 centros situados en 40 pa&iacute;ses</a>.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="http://www-open-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/ifr?url=http%3A%2F%2Fdl.google.com%2Fdevelopers%2Fmaps%2Fembedkmlgadget.xml&amp;container=open&amp;view=home&amp;lang=all&amp;country=ALL&amp;debug=0&amp;nocache=0&amp;sanitize=0&amp;v=4c99e2abaa86f93f&amp;source=http%3A%2F%2Fwlcg.web.cern.ch%2F&amp;parent=http%3A%2F%2Fwlcg.web.cern.ch%2F&amp;libs=core%3Acore.io#up_kml_url=http%3A%2F%2Fwlcg.web.cern.ch%2Fsites%2Fwlcg.web.cern.ch%2Ffiles%2FLCG-Tier0-1-2_May14.kml&amp;up_view_mode=maps&amp;up_earth_2d_fallback=1&amp;up_earth_fly_from_space=1&amp;up_earth_show_nav_controls=1&amp;up_earth_show_buildings=1&amp;up_earth_show_terrain=1&amp;up_earth_show_roads=1&amp;up_earth_show_borders=1&amp;up_earth_sphere=earth&amp;up_maps_zoom_out=1&amp;up_maps_default_type=map&amp;st=%25st%25" _mce_src="http://www-open-opensocial.googleusercontent.com/gadgets/ifr?url=http%3A%2F%2Fdl.google.com%2Fdevelopers%2Fmaps%2Fembedkmlgadget.xml&amp;container=open&amp;view=home&amp;lang=all&amp;country=ALL&amp;debug=0&amp;nocache=0&amp;sanitize=0&amp;v=4c99e2abaa86f93f&amp;source=http%3A%2F%2Fwlcg.web.cern.ch%2F&amp;parent=http%3A%2F%2Fwlcg.web.cern.ch%2F&amp;libs=core%3Acore.io#up_kml_url=http%3A%2F%2Fwlcg.web.cern.ch%2Fsites%2Fwlcg.web.cern.ch%2Ffiles%2FLCG-Tier0-1-2_May14.kml&amp;up_view_mode=maps&amp;up_earth_2d_fallback=1&amp;up_earth_fly_from_space=1&amp;up_earth_show_nav_controls=1&amp;up_earth_show_buildings=1&amp;up_earth_show_terrain=1&amp;up_earth_show_roads=1&amp;up_earth_show_borders=1&amp;up_earth_sphere=earth&amp;up_maps_zoom_out=1&amp;up_maps_default_type=map&amp;st=%25st%25" style="display: block;" _mce_style="display: block;" scrolling="no" frameborder="0" height="300" width="600"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Una conexi&oacute;n de fibra &oacute;ptica con una velocidad de 10 gigabytes por segundo vincula el nivel cero con los 15 enclaves que constituyen el siguiente escal&oacute;n. Uno de ellos es el <a href="http://www.pic.es/index.gsp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Port d&rsquo;Informaci&oacute; Cient&iacute;fica</a> (PIC), un centro tecnol&oacute;gico catal&aacute;n en cuya gesti&oacute;n colaboran la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, el Centro de Investigaciones Energ&eacute;ticas, Medioambientales y Tecnol&oacute;gicas, la Generalitat de Catalu&ntilde;a y el Instituto de F&iacute;sica de Altas Energ&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El PIC y el resto de <strong>instituciones que integran el nivel uno, proporcionan soporte a la red, almacenan y procesan una parte de los datos</strong>. Adem&aacute;s, redistribuyen otros tantos al segundo nivel, que se encarga de analizar y realizar las simulaciones correspondientes. Unas <a href="http://gstat-wlcg.cern.ch/apps/topology/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">155 universidades y otras instituciones cient&iacute;ficas</a> conforman esta parte del sistema (siete en Espa&ntilde;a).
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo, el nivel 3, est&aacute; integrado por los sistemas inform&aacute;ticos a nivel local, es decir, los equipos de los propios investigadores que trabajan desde cualquier parte del mundo.
    </p><p class="article-text">
        En los tiempos de Berners-Lee era impensable que un f&iacute;sico del otro lado del charco pudiera utilizar los mismos archivos que &eacute;l, en las mismas condiciones y al mismo tiempo. Desde entonces, los servidores del CERN han pasado de ser uno (el m&iacute;tico NeXT) a integrar un ej&eacute;rcito de m&aacute;s de 10.000, sin contar con la biblioteca de cintas magn&eacute;ticas que almacenan la informaci&oacute;n m&aacute;s antigua.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los datos de los experimentos iniciales son una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de los que se producen en los de nueva generaci&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Pace. Y el CERN no tiene pensado cerrar sus puertas, as&iacute; que <strong>el n&uacute;mero de equipos solo puede crecer en l&iacute;nea con su filosof&iacute;a de guardar el conocimiento que genera por los siglos de los siglos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        -----------
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes que aparecen en este art&iacute;culo son propiedad, por orden de aparici&oacute;n, de <a href="https://mediastream.cern.ch/MediaArchive/Photo/Public/2013/1302162/1302162_02/1302162_02-A4-at-144-dpi.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CERN(1)</a>, <a href="https://www.flickr.com/photos/miniprince/10007299826" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HoangP</a>, <a href="https://mediastream.cern.ch/MediaArchive/Photo/Public/1959/5911001/5911001/5911001-A4-at-144-dpi.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CERN(2)</a>, <a href="https://mediastream.cern.ch/MediaArchive/Photo/Public/1960/6002912/6002912/6002912-A4-at-144-dpi.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CERN(3)</a>, <a href="https://mediastream.cern.ch/MediaArchive/Photo/Public/1989/8903001/8903001_01/8903001_01-A4-at-144-dpi.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CERN(4)</a>, <a href="http://malandes.web.cern.ch/malandes/cc.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CERN (5)</a>, <a href="https://www.flickr.com/photos/doctorow/2711081060/sizes/z/in/photostream/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cory Doctorow</a>, <a href="http://wlcg.web.cern.ch/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">WLCG</a>, <a href="https://mediastream.cern.ch/MediaArchive/Photo/Public/2008/0809013/0809013_01/0809013_01-A4-at-144-dpi.jpg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CERN (6)</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Caballero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/tecnologia-datos-servidores-cern-web_1_4704958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2014 08:30:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/252e85ef-c15d-4d69-a355-e556a3233947_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="524597" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/252e85ef-c15d-4d69-a355-e556a3233947_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="524597" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El Higgs se encontró en un acelerador gigante... gracias a miles de servidores]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/252e85ef-c15d-4d69-a355-e556a3233947_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tecnología,Hardware,CERN - Organización Europea para la Investigación Nuclear]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arduino, la revolución de las placas azules que se gestó en un bar italiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/arduino-hardware-libre-revolucion-origenes-historia_1_4719250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/168c8b92-4d6d-46b9-9252-591a8be17552_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Detalle del mapa de Italia en la parte posterior del modelo Arduino UNO (Foto: Cristina Sánchez)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Revolucionar el 'hardware' libre es lo que han conseguido Massimo Banzi, David Cuartielles y los otros tres cofundadores de Arduino, que jamás imaginaron la dimensión global que iba a adquirir su proyecto cuando, en 2005, comenzaron a trabajar en una placa barata y sencilla para enseñar electrónica a los alumnos del Instituto de Diseño Interactivo de Ivrea. El nombre homenajea a un bar, pero también a un rey, y el azul salió de las paredes de una antigua fábrica de Olivetti.</p></div><p class="article-text">
        Construir para destruir. Edificar para derribar. Encajar para separar. Antag&oacute;nicas y a la vez c&iacute;clicas dedicaciones de cualquier humano con pocas primaveras a sus espaldas. Mientras algunos aplic&aacute;bamos esta filosof&iacute;a de trabajo a los castillos de arena, el italiano <a href="http://www.massimobanzi.com/about/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Massimo Banzi</strong></a>, cofundador de la plataforma de 'hardware' libre <a href="http://arduino.cc/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arduino</a>, descubr&iacute;a con sus manos el apasionante universo electr&oacute;nico destripando cada uno de los aparatos que pillaba por casa. &ldquo;No jugaba mucho cuando era ni&ntilde;o, me divert&iacute;a desmontando objetos&rdquo; se&ntilde;ala Banzi a <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">HojaDeRouter.com</a>.
    </p><p class="article-text">
        A los 8 a&ntilde;os, Massimo no solo quer&iacute;a aprender c&oacute;mo funcionaba todo, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo se constru&iacute;a. Lo consigui&oacute; con su particular anillo &eacute;lfico, que a&uacute;n conserva con cari&ntilde;o: el kit <a href="http://www.wired.com/2010/05/the-braun-lectron-system/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lectron</a> de Braun, un conjunto de piezas magn&eacute;ticas, similares a fichas de domin&oacute;, que permit&iacute;an a ni&ntilde;os y adolescentes de los 60 y 70 montar circuitos electr&oacute;nicos para fabricar desde una radio a un amplificador. Un invento del dise&ntilde;ador alem&aacute;n Dieter Rams, defensor de la simplicidad y el funcionalismo que inspirar&iacute;a a Steve Jobs y a su <a href="http://www.mac-history.net/apple-people/steve-jobs/2012-10-30/the-legend-of-steve-jobs-his-life-and-career/9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">universo Apple</a>, adem&aacute;s de a Banzi, que conectar&iacute;a los chips de su cerebro a partir de ese primer acercamiento a la electr&oacute;nica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68891f7f-ca2f-48f8-9e89-f58b94818117_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68891f7f-ca2f-48f8-9e89-f58b94818117_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68891f7f-ca2f-48f8-9e89-f58b94818117_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68891f7f-ca2f-48f8-9e89-f58b94818117_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/68891f7f-ca2f-48f8-9e89-f58b94818117_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/68891f7f-ca2f-48f8-9e89-f58b94818117_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/68891f7f-ca2f-48f8-9e89-f58b94818117_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A unos 900 kil&oacute;metros de Mil&aacute;n, en Zaragoza, <a href="http://david.cuartielles.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>David Cuartielles</strong></a>, otro de los cofundadores de Arduino, tambi&eacute;n pasaba su infancia entre circuitos. &ldquo;A los 9 a&ntilde;os, mis padres me trajeron un ordenador con unidad de cinta. A las pocas semanas hab&iacute;a hecho un programa que representaba el mapa de Espa&ntilde;a. Un par de a&ntilde;os m&aacute;s tarde quem&eacute; la placa madre al hacer un circuito externo para controlar LEDs... Me llev&oacute; seis meses arreglarlo&rdquo;. A los 13 a&ntilde;os, David <strong>descubri&oacute; su vocaci&oacute;n por la ense&ntilde;anza gracias a un par de horribles calcetines</strong><a href="http://tedxtalks.ted.com/video/TEDxBrussels-David-Cuartielles" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">par de horribles calcetines</a>. Un compa&ntilde;ero de instituto se los regal&oacute; como agradecimiento por haberle explicado el apasionante &aacute;lgebra vectorial. Como la intenci&oacute;n es lo que cuenta, a aquel adolescente se le pic&oacute; el gusanillo de compartir conocimientos.
    </p><p class="article-text">
        'Hardware libre' bueno, bonito y barato
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s, como ingeniero de telecomunicaciones y profesor de la Facultad de Arte y Comunicaci&oacute;n de la Universidad de M&auml;lmo (Suecia), David Cuartielles conocer&iacute;a durante una residencia de investigaci&oacute;n a Massimo Banzi en el Interaction Design Institute Ivrea (Instituto de Dise&ntilde;o Interactivo de Ivrea) en el Piamonte italiano. Banzi era profesor asociado de dise&ntilde;o interactivo. El italiano comenz&oacute; a trabajar all&iacute; para un par de semanas y se qued&oacute; un par de a&ntilde;os. Entregado a sus estudiantes, <strong>disfrutaba con ellos de largas sesiones fabricando prototipos hasta altas horas de la madrugada</strong>: ten&iacute;a que ense&ntilde;arles mucha electr&oacute;nica en poco tiempo. Durante esas clases, se dio cuenta de las limitaciones del microcontrolador que utilizaban, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/BASIC_Stamp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Basic Stamp</a>.
    </p><p class="article-text">
        Costaba 100 d&oacute;lares (demasiado para el bolsillo de un estudiante) y no les permit&iacute;a realizar ciertos proyectos que rondaban su imaginaci&oacute;n. <strong>Hac&iacute;a falta una herramienta nueva</strong>. Y si dise&ntilde;as una herramienta que permite a la gente ser creativa, habr&aacute; gente que empezar&aacute; a ser creativa con la herramienta, seg&uacute;n la <a href="http://readwrite.com/2014/05/12/arduino-massimo-banzi-diy-electronics-hardware-hacking-builders" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">filosof&iacute;a de Banzi</a>, que supera el 'do it yourself' con su particular lema 'learning by doing' (siempre es mejor aprender 'cacharreando'). Quer&iacute;a desarrollar una plataforma m&aacute;s barata, con puertos de entrada y salida anal&oacute;gicos y digitales y que se pudiera programar en Windows, Mac y Linux. Tambi&eacute;n deb&iacute;a ser m&aacute;s accesible y m&aacute;s f&aacute;cil de usar, apta para principiantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d86b45ec-e1bc-4d2a-a518-c40137844ac4_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d86b45ec-e1bc-4d2a-a518-c40137844ac4_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d86b45ec-e1bc-4d2a-a518-c40137844ac4_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d86b45ec-e1bc-4d2a-a518-c40137844ac4_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d86b45ec-e1bc-4d2a-a518-c40137844ac4_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d86b45ec-e1bc-4d2a-a518-c40137844ac4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d86b45ec-e1bc-4d2a-a518-c40137844ac4_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero Banzi ni pod&iacute;a ni quer&iacute;a hacerlo solo. Ya lo hab&iacute;a intentado previamente y se hab&iacute;a dado cuenta de las complicaciones. Necesitaba un equipo y una comunidad. Habl&oacute; del tema con Cuartielles en 2005. <a href="http://vimeo.com/18390711" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En dos d&iacute;as ten&iacute;an la placa</a>. David Mellis, estudiante por entonces en el Instituto de Dise&ntilde;o Interactivo, con pocas ganas de trabajar en su tesis y muchas de colaborar con Massimo, desarroll&oacute; el 'software'. Tom Igoe, profesor de computaci&oacute;n f&iacute;sica en la Universidad de Nueva York, conoci&oacute; a Banzi un verano en Italia y tambi&eacute;n decidi&oacute; unirse al proyecto. Complet&oacute; el equipo Gianluca Martino, que se encarg&oacute; de la fabricaci&oacute;n de las placas. <strong>Dos italianos, dos americanos y un espa&ntilde;ol: cinco cofundadores para revolucionar el 'hardware' libre</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n del c&oacute;digo abierto fue, en principio, motivada por el miedo a que el conocimiento acabara encerrado en una caja. El Instituto de Dise&ntilde;o <a href="http://spectrum.ieee.org/geek-life/hands-on/the-making-of-arduino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iba a cerrar por falta de fondos</a>. Si abr&iacute;an completamente la caja, la idea podr&iacute;a sobrevivir. Por ello decidieron que los componentes se licenciar&iacute;an en <a href="http://es.creativecommons.org/blog/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Creative Commons</a>: se protege la marca, pero los archivos de dise&ntilde;o del circuito electr&oacute;nico pueden descargarse. El 'hardware', el 'software' y la documentaci&oacute;n son libres. Crear y compartir. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El revolucionario concepto 'open hardware' otorga un toque libertario al proyecto</strong>, como Banzi defender&iacute;a durante su conferencia en las prestigiosas charlas <a href="http://www.ted.com/talks/massimo_banzi_how_arduino_is_open_sourcing_imagination/transcript" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TED</a>: &ldquo;me gusta esa idea de que el hardware se convierta en un pedazo de cultura que se puede compartir y desarrollar, como si fuera una canci&oacute;n o un poema&rdquo;. Cuartielles va un paso m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;quiero pensar que el 'hardware' libre nos mover&aacute; de una sociedad puramente de consumo a una sociedad que haga un uso racional de los recursos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5039356a-287a-4aac-9a40-ad3547bfa56a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5039356a-287a-4aac-9a40-ad3547bfa56a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5039356a-287a-4aac-9a40-ad3547bfa56a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5039356a-287a-4aac-9a40-ad3547bfa56a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5039356a-287a-4aac-9a40-ad3547bfa56a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5039356a-287a-4aac-9a40-ad3547bfa56a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5039356a-287a-4aac-9a40-ad3547bfa56a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ivrea, ciudad de reyes y m&aacute;quinas de escribir
    </p><p class="article-text">
        La primera placa vio la luz sin nombre, as&iacute; que era necesario elegir uno. La bombilla se le encendi&oacute; a Banzi. Como buen mediterr&aacute;neo, pens&oacute; en el <a href="https://myspace.com/bardirearduino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Bar di Re Arduino</strong></a>, un antro cercano al Instituto de Dise&ntilde;o Interactivo. Pero el nombre encierra m&aacute;s magia que el bar. Arduino fue marqu&eacute;s de Ivrea y despu&eacute;s rey de Italia desde el a&ntilde;o 1002 (tras el emperador Ot&oacute;n III) hasta el a&ntilde;o 1014, cuando fue destronado por Enrique II. 
    </p><p class="article-text">
        Un rey italiano, excepci&oacute;n entre emperadores extranjeros. Una plataforma libre, excepci&oacute;n en el mundo del 'hardware'. Pero pocos conocen esta historia. &ldquo;Muchos americanos piensan que deriva de 'small hardware'&rdquo;, explica ri&eacute;ndose Massimo Banzi, que a&ntilde;ade que caminar por la ciudad de Ivrea, con <a href="http://www.comuni-italiani.it/001/125/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s de 20.000 habitantes</a>, es toparse con muchos lugares que se llaman Arduino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0008440a-dfa9-4d12-8bd2-d38ff43357f9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0008440a-dfa9-4d12-8bd2-d38ff43357f9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0008440a-dfa9-4d12-8bd2-d38ff43357f9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0008440a-dfa9-4d12-8bd2-d38ff43357f9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0008440a-dfa9-4d12-8bd2-d38ff43357f9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0008440a-dfa9-4d12-8bd2-d38ff43357f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0008440a-dfa9-4d12-8bd2-d38ff43357f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La historia de Ivrea no solo tiene miga por aquel rey: el propio <a href="http://www.domusweb.it/en/design/2013/03/15/a-visit-to-the-arduino-factories.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">edificio del Instituto de Dise&ntilde;o Interactivo de Ivrea</a> ya supuso una fuente de inspiraci&oacute;n. Previamente hab&iacute;a albergado el Centro de Investigaci&oacute;n y Desarrollo de <a href="http://www.olivetti.es/ES/Page/t04/view_html?idp=391" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Olivetti</a>, la c&eacute;lebre f&aacute;brica de m&aacute;quinas de escribir que en 1959 fabric&oacute; el primer ordenador italiano. Los ladrillos de aquel edificio eran de color azul, como <strong>azules decidieron los cofundadores que ser&iacute;an las placas Arduino</strong>, marcando diferencias frente a la <a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/circuitos_impresos-mascara_de_soldadura-PCB-verde_0_275772820.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictadura de las verdes</a> y defendiendo &ldquo;la herencia de Olivetti en la electr&oacute;nica y el buen dise&ntilde;o&rdquo;, como destaca Banzi. 
    </p><p class="article-text">
        La procedencia italiana qued&oacute; grabada en todas las placas con <strong>un peque&ntilde;o mapa de la peculiar bota</strong>, y el deseo de un dise&ntilde;o distinto y reconocible se plasm&oacute; en la propia fisonom&iacute;a de la placa, del tama&ntilde;o de una tarjeta de cr&eacute;dito. El proyecto Arduino era un 'outsider' tanto por su prototipo f&iacute;sico como por la filosof&iacute;a libertaria.
    </p><p class="article-text">
        Arduino, la &ldquo;mini multinacional&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La primera producci&oacute;n de Arduino fue de 200 unidades: Banzi y Cuartielles convencieron a la Universidad de M&auml;lmo y al Instituto de Dise&ntilde;o Interactivo de Ivrea para que compraran 50 placas cada uno. Las otras 100 las vendieron gracias al boca a boca. Y los dos <strong>comenzaron a recorrer el mundo presentando en talleres su proyecto</strong>. &ldquo;Nos gustaba fantasear con la idea de que har&iacute;amos una caja de dise&ntilde;o que los estudiantes pudieran comprar en la tienda de un museo para hacer proyectos en casa&rdquo;, se&ntilde;ala el espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el s&iacute;ndrome creativo-adictivo de Arduino se propag&oacute; cual virus inform&aacute;tico gracias al crecimiento de la comunidad, al conocimiento compartido que miles de ingenieros, dise&ntilde;adores, artistas o simples aficionados a la tecnolog&iacute;a han volcado en el proyecto a trav&eacute;s de <strong>inventos multidisciplinares, a la par que variopintos</strong>. Desde un '<a href="http://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/drone-Game_Boy-fabricar-Arduino_0_276122594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">drone</a>' hasta un <a href="http://blog.arduino.cc/2014/06/10/a-garment-transporter-made-with-arduino-robot/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">robot que nos transporta la ropa</a>. Desde una <a href="http://grathio.com/2011/08/meet-the-tacit-project-its-sonar-for-the-blind/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mu&ntilde;equera con visi&oacute;n ultras&oacute;nica para ciegos</a> hasta un <a href="http://www.engadget.com/2014/05/27/bar-mixvah/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">camarero rob&oacute;tico que nos prepara c&oacute;cteles</a> o <a href="http://blog.arduino.cc/2014/07/22/steampunk-espresso-machines/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una m&aacute;quina de caf&eacute; espresso casero</a>. Desde un <a href="//#more-9653" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">controlador de la contaminaci&oacute;n en un paraguas</a> hasta un <a href="http://www.instructables.com/id/Arduino-Fart-O-Meter/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">medidor de flatulencias</a> (para hacer la gracia). 
    </p><p class="article-text">
        David Cuartielles nunca pens&oacute; que uno de sus proyectos fuera a ser tan popular. &ldquo;Cuando estudiaba ingenier&iacute;a, so&ntilde;aba con la idea de hacer algo que llegase a todo el mundo. Entonces pensaba que har&iacute;a un programa que correr&iacute;a dentro de alg&uacute;n dispositivo del hogar de la gente. Ser&iacute;a algo invisible. Jam&aacute;s imagin&eacute; que participar&iacute;a en la creaci&oacute;n de algo tan visible como Arduino&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Con <a href="http://arduino.cc/en/Main/Products" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20 modelos de placas (y multitud de accesorios</a>), <a href="http://readwrite.com/2014/05/12/arduino-massimo-banzi-diy-electronics-hardware-hacking-builders" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1.200.000 Arduinos oficiales</a> distribuidos por todo el mundo (uno de los &uacute;ltimos 'workshop' se ha celebrado en <a href="http://blog.arduino.cc/2014/07/23/opensourcing-imagination-and-sharing-knowledge-in-nepal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nepal</a>) y entre 3 y 4 millones de usuarios regulares en la p&aacute;gina web, Arduino se ha convertido en una empresa internacional. <strong>Cuartielles a&ntilde;ade el apodo de 'mini multinacional'</strong>. 40 personas trabajan en espacios en cinco pa&iacute;ses diferentes con 450 distribuidores. Esta dimensi&oacute;n global es la clave del proyecto, a peque&ntilde;a y gran escala: por ejemplo, la oficina de M&auml;lmo cuenta con 14 trabajadores de 8 nacionalidades distintas (Cuba, Venezuela, M&eacute;xico, EE.UU., China, Argentina, Espa&ntilde;a y Suecia).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6156f31-9e19-4d4b-8284-066b07031ded_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6156f31-9e19-4d4b-8284-066b07031ded_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6156f31-9e19-4d4b-8284-066b07031ded_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6156f31-9e19-4d4b-8284-066b07031ded_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6156f31-9e19-4d4b-8284-066b07031ded_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6156f31-9e19-4d4b-8284-066b07031ded_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e6156f31-9e19-4d4b-8284-066b07031ded_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Una plataforma global que sigue llevando a Italia en su coraz&oacute;n. La mayor parte de las placas se siguen fabricando en la pen&iacute;nsula con forma de bota, en <a href="http://www.smartprj.com/catalog/index.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Smart Projects</a>, y solo otras dos empresas en el mundo - <a href="http://arduino.cc/en/pmwiki.php?n=Main/FAQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estadounidenses</a> - pueden usar la marca Arduino. &ldquo;Make it simple&rdquo; (hazlo sencillo) reza el logo en la camiseta de los trabajadores de la f&aacute;brica italiana. Tambi&eacute;n los cofundadores de Arduino trataban (y a&uacute;n tratan) de <strong>simplificar la realidad movidos por la curiosidad y las ganas de divertirse con los cables</strong>, como llevan haciendo desde ni&ntilde;os. <a href="http://www.achillecastiglioni.it/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Achille Castiglioni</a>, el dise&ntilde;ador italiano m&aacute;s admirado por Banzi, ya lo dijo: &ldquo;Se non siente curiosi lasciate perdere&rdquo;. Si no sientes curiosidad, olv&iacute;dalo.
    </p><p class="article-text">
        --------
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes de este art&iacute;culo son propiedad, por orden de aparici&oacute;n, de Cristina S&aacute;nchez, <a href="https://www.flickr.com/photos/nickwade/4123888025/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nick Wade</a>, <a href="https://www.flickr.com/photos/mbanzi/5537364735/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Cuartielles</a>, <a href="https://www.flickr.com/photos/tigoe/3752797117/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tom Igoe</a>, <a href="https://www.flickr.com/photos/recrotka/158718247/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michiel Mobach</a> y <a href="https://www.flickr.com/photos/hdaniel/8848512389/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">H. Daniel</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/arduino-hardware-libre-revolucion-origenes-historia_1_4719250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Aug 2014 09:59:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/168c8b92-4d6d-46b9-9252-591a8be17552_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="261662" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/168c8b92-4d6d-46b9-9252-591a8be17552_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="261662" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Arduino, la revolución de las placas azules que se gestó en un bar italiano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/168c8b92-4d6d-46b9-9252-591a8be17552_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Arduino,Hardware,Historia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
